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REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA

MINISTERIO DEL PODER POPULAR PARA LAS RELACIONES


INTERIORES DE JUSTICIA Y PAZ
UNIVERSIDAD EXPERIMENTAL DE LA SEGURIDAD
CEFOUNES CARABOBO

TECNICAS DE LAS POLÍTICAS PÚBLICAS Y DEL SISTEMA


PENITENCIARIO, EN EL MARCO DE LOS PROBLEMAS DE SEGURIDAD
CIUDADANA Y SERVICIO PENITENCIARIO DEL PAÍS.

AUTORES: Carmelinda Fernández


Javier Cacique

Valencia, noviembre de 2019

INDICE
Contenido

INDICE ............................................................................................................................. 1

INTRODUCCIÓN ............................................................................................................ 2

POLÍTICAS PÚBLICAS ................................................................................................. 4

PROBLEMAS DE SEGURIDAD CIUDADANA........................................................... 5

POLÍTICAS PÚBLICAS Y SEGURIDAD CIUDADANA ............................................ 9

POLÍTICAS PÚBLICAS IMPLEMENTADAS EN SEGURIDAD CIUDADANA .... 10

TECNICAS DE LAS POLITICAS PUBLICAS EN SEGURIDA CIUDADANA ....... 25

PROBLEMAS DEL SISTEMA PENITENCIARIO ...................................................... 29

POLITICAS PÚBLICAS IMPLEMENTADAS EN EL SISTEMA PENITENCIARIO


........................................................................................................................................ 42

TECNICAS DE LAS POLITICAS PUBLICAS EN EL SISTEMA PENITENCIARIO


........................................................................................................................................ 50

CONCLUSIONES .......................................................................................................... 52

BIBLIOGRAFÍA ............................................................................................................ 59

INTRODUCCIÓN
Se entiende que cada momento histórico produce en el contexto de la
interrelación entre la producción económica, cultura e intereses de los grupos
dominantes, ideologías a partir de las que verdades relativas se hacen absolutas. Estas
verdades absolutas, construidas ideológicamente en cada formación social, producen y
referencian las acciones institucionales y, en particular, la elaboración y la
operacionalización de las políticas públicas.
Así que, en este trabajo, se busca explicitar como se comprende el Estado hoy,
su relación con las clases sociales y con la sociedad civil, de donde se originan las
políticas públicas y su incidencia en la seguridad ciudadana y el sistema penitenciario.
En la actualidad, el fin de la guerra fría, así como la globalización de la
economía, llevan a construir otro entendimiento de Estado y nación. Los tradicionales
límites nacionales están seriamente alcanzados por la invasión de la universalización de
las relaciones sociales y económicas. A partir de esta nueva configuración mundial, se
hace simple entender el Estado como mera institución de dominación a servicio de la
clase dominante.
La seguridad ciudadana en el ámbito de los órganos del Estado encargados de
propender a proteger los derechos de los nacionales, tiene estrecha relación con la
conducta humana. Es preferible hablar de planes e iniciativas gubernamentales para la
prevención y el control de la delincuencia, entendiendo por tales al conjunto de acciones
estadales sistematizadas para la protección ciudadana. (Gabaldón, 2008)
El régimen penitenciario presupone la instauración de un cúmulo de normas de
convivencia que hagan posible la ejecución de un programa que facilite el ejercicio de la
autoridad; se supone que desde el ingreso, el recluso debe conocer sus deberes y
derechos, con qué servicios cuenta, y en este orden se circunscribe su comportamiento.
La experiencia nos indica que desde el ingreso a prisión la administración penitenciaria
comienza a fallar al no informar al recluso sobre estos aspectos.
La seguridad ciudadana, en el ámbito de los órganos del Estado y de las políticas
que deben propender a proteger a los derechos humanos y la convivencia pacífica, tiene
estrecha relación con las conductas humanas lesivas de derechos e interese y
disruptivas de la cooperación social de mayor gravedad, esto es, las infracciones
penales. De aquí la relevancia de los diagnósticos y propuestas sobre las tendencias
delictivas en materia de políticas estatales para la seguridad ciudadana.
Por Políticas públicas de seguridad se puede entender las actividades
planificadas demos entender las actividades planificadas, dirigidas o coordinadas por el
Estado para identificar la problemática delictiva y para adoptar medidas tendentes a
minimizar los efectos de la criminalidad.
Asimismo, el sistema penitenciario del país, desde el Ministerio Penitenciario,
los centros penitenciarios, con el Nuevo Régimen Penitenciario y los distintos planes,
han permitido la transformación y humanización de los penales del país, hoy el equipo
del Ministerio Penitenciario se ha abocado a atender las necesidades de la población de
los centros preventivos de todo el país. "No nos conformamos con tener el Nuevo
Régimen, sino que además estamos abocados a la atención de los privados de libertad
en los Centros de Detención Preventiva". (Andrade S/A)

POLÍTICAS PÚBLICAS
A partir del entendimiento de las políticas públicas como las acciones que nacen
del contexto social, pero que pasan por la esfera estatal como una decisión de
intervención pública en una realidad social, ya sea para hacer inversiones o para una
mera regulación administrativa.
En este sentido, se entiende por políticas públicas “el resultado de la dinámica
del juego de fuerzas que se establece en el ámbito de las relaciones de poder, relaciones
esas constituidas por los grupos económicos y políticos, clases sociales y demás
organizaciones de la sociedad civil” (Boneti, 2017, p. 13). Tales relaciones determinan
un conjunto de acciones atribuidas a la institución estatal, que provocan la dirección
(y/o la redirección) de los rumbos de acciones de intervención administrativa del Estado
en la realidad social e/o de inversiones. En ese caso se puede decir que el Estado se
presenta, frente las políticas públicas, como “un agente de organización y de
institucionalización (en el sentido de establecimiento de normas, reglas y valores) de
decisiones originadas del debate público entre los diversos agentes (representantes
sociales) a partir de demandas (necesidades) o intereses restringidos” (Boneti, 2017, p.
14)
Otro aspecto importante, a ser mencionado en relación de lo que viene a ser una
política pública y como se constituye se refiere a su carácter de futuro. Si cabe al Estado
el gerenciamiento de las demandas y de los intereses de los diversos agentes sociales, se
hace, por medio de un conjunto de acciones de inversiones y/o regulación, en una
perspectiva de futuro. Es decir, se entiende como una política pública cuando “la acción
del Estado, o un conjunto de ellas, tiene como objetivo transformar la realidad en una
perspectiva de futuro, no apenas momentáneo.” (Boneti, 2017, p. 19)

PROBLEMAS DE SEGURIDAD CIUDADANA

La percepción de seguridad ciudadana que tiene el país es muy bajo, en artículos


de prensa, los noticieros televisados y los on line resaltan en la materia, los casos de
inseguridad que se vive, no es de extrañar titulares como “Venezuela es el segundo país
más violento de América”, demostrando que la inseguridad es líder, todos los intentos
por acabarla han sido estériles. La ciudadanía reconoce que “el gobierno ha tenido
como norma ser tolerante con la delincuencia”
Es evidente, ya que según las estadísticas reflejan que 254 mil 541 personas que
forman la lista de homicidios desde 1999 hasta 2015. A través de los informes de los
técnicos del Ministerio de Interior, Justicia y Paz aseguran que hasta septiembre se
contabilizan más de 16 mil, sin incluir los casos que aún están en averiguación, ni
aquellos que ocurrieron por resistencia a la autoridad. Todo indica que las cifras al
cierre de este año superarán los 27 mil 875 contabilizados en 2015. (Blanco, 2016, p.7)
Debe señalarse,lo expresado por el mismo autor, “El Gobierno ha tenido como
norma ser tolerante con la delincuencia”, advirtió el consultor y analista de seguridad,
Marcos Tarre. No hay espacio a dudas. Ninguno de los publicitados planes de seguridad
ha funcionado. Las investigaciones del Observatorio Venezolano de Violencia (OVV)
lo confirman. La tasa de homicidios en el país aumentó 718,18% en los últimos 17 años:
cuando el fallecido presidente Hugo Chávez llegó al poder las estadísticas eran de 11
asesinatos por cada cien mil habitantes, ahora son 90, lo que hace que Venezuela esté
solo por debajo de El Salvador en la lista de países más violentos de América Latina.
(Blanco, 2016, p.7)
Habida cuenta, en secuestros Venezuela comanda. Hasta 1999 el promedio de
este delito era de 60 al año. Ahora se registran más de mil. En la suma, el incremento de
casos de este tipo es de 1566%, y lo convierte en el que más ha aumentado. Según el
artículo del mismo autor.
La moda se impone. Incluso en la inseguridad. Secuestros express, extorsiones,
robos a blindados, sicariatos, y la lista sigue. Siempre hay un delito en la palestra. Ahora
es el turno de las megabandas que tienen todo el poder, incluso por encima del que
ostenta el Ejecutivo. “Ellos lo dominan todo, desde sus guaridas, las cárceles y
comunidades enteras que las han hecho suyas”. Se trata de al menos 12, según el
Observatorio Venezolano del Delito Organizado, en Blanco, 2016, p.7
La causa: las zonas de paz. Fueron implementadas en septiembre de 2013 como
parte de un plan de Gobierno denominado Movimiento por la Paz y por la Vida.
Dirigiéndolo estuvo el para entonces viceministro de Seguridad Ciudadana, José
Vicente Rangel Ávalos. Se trató de un programa calificado por Tarre como ingenuo,
desafortunado y sin ningún soporte técnico, en el que se le ofreció a bandas delictivas
ser parte de actividades socioproductivas a cambio de entregar sus armas. Fue un
fracaso.
Si bien es cierto, el Gobierno nunca lo ha admitido se dieron directrices a los
cuerpos policiales para que no entraran a esas zonas de paz y los grupos armados
aprovecharon esa oportunidad “en bandeja de plata” para obtener la territorialidad que
antes no tenían, y se conformaron las megabandas. Pero esa no es la única evidencia de
que el poder está al revés. En 2008 se lanzó el Plan Ruta Segura. Solo estuvo en
funcionamiento una semana. A cuatro funcionarios de la Guardia Nacional les robaron
sus fusiles mientras ejecutaban ese plan, que consistía en el resguardo militar en
unidades de transporte público.
Sucede pues que, los años electorales han sido los preferidos por el Gobierno
para el anuncio de nuevos programas. En todos los casos se promete la erradicación
definitiva de la delincuencia. La Comisión Nacional de Reforma Policial (Conarepol)
fue una de ellas. Fue un trabajo de casi un año que lideró el entonces ministro Jesse
Chacón, en conjunto con académicos y una serie de expertos, que entregaron un informe
con consideraciones de relevancia. La historia se repitió en 2012, cuando en plena
pugna por la presidencia Hugo Chávez lanzó la Misión A toda Vida Venezuela, con un
estudio integral de la situación y que planteaba que la seguridad era en
cocorrespondencia con la comunidad. Pero al llegar Maduro al poder en abril de 2013
designó a un militar activo como ministro: Miguel Rodríguez Torres, quien sacó a la
calle a funcionarios de la Guardia y el Ejército.
Por otro lado, el Plan Desarme todos en el país han escuchado. En 1999 se
implementó por primera vez, pero ante los resultados negativos tuvo que ser relanzado
otras cuatro veces (2002, 2004, 2006 y 2014). También se crearon la Policía Nacional
Bolivariana (PNB) en 2006 y la Guardia Del Pueblo en 2009, se estableció en 2008 el
Sistema Socialista Penitenciario, se creó en 2011 el Ministerio para el Servicio
Penitenciario, y en 2013 se sancionó la Ley para el Control de Armas y Municiones.
Es por eso, que Roberto Briceño León, presidente del OVV, fue enfático.
“Ninguno de los planes del Gobierno ha tenido impacto. No se han erradicado las cifras
delictivas. Por el contrario, van en aumento constante”. En Blanco (ob. Ct)
En seguridad ciudadana apenas se invierte entre 0,5% y 0,8% de todo el dinero
con el que cuenta el Gobierno para un año de gestión, de su producto Interno Bruto
(PIB), de acuerdo a las estimaciones de los especialistas. No hay números oficiales. En
opinión de Blanco (ob. Ct)
Esa inversión es deficitaria para un país con índices tan elevados de inseguridad.
México, con un registro menos negativo que Venezuela invirtió 27,7% de su PIB en
2016, Colombia gasta 3,4% de sus ingresos anuales, Panamá 7%, Uruguay 3%, Perú
11,3%, El Salvador 2,8%, Honduras 10%, Costa Rica 2,5%, según reveló el índice
sobre la paz global. Venezuela está al final de la lista pese a sus necesidades. En Blanco
(ob. ct)
Entre 2014 y 2016 el Gobierno de Maduro invirtió, de acuerdo a investigaciones
de Transparencia Venezuela, 53 mil 314 millones de bolívares en seguridad interna y
del orden público, que es igual a 1,8% del presupuesto total con el que en esos tres años
contó el Ejecutivo. La Misión A Toda Vida Venezuela, el plan que ha estado en
vigencia por más tiempo, tuvo 11 mil 434 millones de bolívares par

a su ejecución, que es 0,4% del PIB.

En efecto, si no hay inversión del estado, los índices de criminalidad aumentan


constantemente, ya que según datos del Observatorio Venezolano de Seguridad
Ciudadana (2016) el número de delitos en el territorio venezolano ascendió a 111.885
delitos denunciados, sin contar la subcifra de delitos que no se denunciaron y que los
organismos de seguridad ciudadana, desconocen. En (GMTVV, 2017, p. 12)
De acuerdo a las estadísticas de la Organización Panamericana de la Salud,
correspondientes al año 2003, Venezuela se ubicaba entre los ocho primeros lugares de
países con mayor violencia, y con mayor número de personas fallecidas por efectos de
la criminalidad En los últimos cinco años, el Cuerpo de Investigaciones Científicas,
Penales y Criminalísticas, contabiliza la apertura de 43.000 casos de asesinatos, donde
inclusive, existían varias víctimas por caso, en particular en la Ciudad de Caracas, hasta
el 11 de Junio de 2003, ya se superaban los 2.400 asesinatos en lo que había
transcurrido de ese año.
Siendo las cosas así resulta claro, que los problemas de seguridad ciudadana
vienen dado por tres factores, según la Gran Misión a Toda Vida Venezuela (2017):
Estructurales o Sociales que hace referencia a las condiciones de vida, materiales o
culturales que pueden favorecer la violencia y el crecimiento de la criminalidad.
Institucionales: aluden a la capacidad del estado para controlar o prevenir el delito y la
violencia
Situacionales: referida a las condiciones presentes que sin ser causa directa, crean
oportunidades y favorecen los riesgos de ocurrencia de hechos violentos o delitos:

POLÍTICAS PÚBLICAS Y SEGURIDAD CIUDADANA

Las políticas públicas refieren un conjunto de acciones gubernamentales que


inciden directamente sobre problemas, demandas, cuestiones y asuntos que los
gobernantes han seleccionado y ordenado como objeto de su acción sobre los cuales han
decidido actuar (Aguilar, 1993).
Por ello existe un intento generalizado por parte del Estado de plantearse la
cuestión de resolver mediante las políticas públicas los problemas de seguridad
ciudadana a través de los organismos policiales. Dado que la seguridad ciudadana se
convierte en un tema cuya solución debe ser prioritaria para dar respuesta a los
principales actores sociales, organizados o no, y por los grupos de interés con
posibilidades reales de intervención o presión sobre las acciones gubernamentales.
Ahora bien, los problemas que se pretenden resolver con la aplicación de las
políticas públicas son realmente complejos, de gran escala (engloban todo un país y a
veces trascienden fronteras), interdependientes, conflictivos e irresolubles, y la sociedad
considera que la única manera de tratarlos es por medio de la acción del Estado, siempre
y cuando el gobierno de turno haga énfasis para lograrlo. En atención a esta apreciación
Tamayo (1997) considera a las políticas públicas como un cúmulo de objetivos,
decisiones y acciones que lleva a cabo un gobierno para solucionar los problemas que
en un momento determinado los ciudadanos y el propio gobierno consideran
prioritarios.
Mediante las políticas públicas de seguridad se enfrenta un cúmulo de
consecuencias sociales por lo general negativas, dentro de las cuales destacan la
violencia, la delincuencia, la prostitución, la vida en las calles, el desempleo, la
marginalidad, etcétera; esta problemática requiere soluciones que sólo pueden ser
brindadas con el apoyo del Estado.Ante la inseguridad, surgen las políticas públicas
para dar respuesta a las peticiones ciudadanas, siendo la violencia una clara expresión
de inseguridad, por lo cual los habitantes de un país se sienten amenazados por este
flagelo y sus consecuencias: robos, hurtos, violencia de género, secuestros y toda una
variedad de tipos delictivos.
De tal manera, la colectividad exige que el órgano público despliegue acciones
contundentes mediante el uso de la fuerza pública y de todo un andamiaje
gubernamental con la finalidad de proteger tanto la integridad física de los ciudadanos
como sus bienes, (Carrión, 1994); o como diría Agranoff, 1992 “recursos estadales +
actuación pública = seguridad y protección ciudadana”, es decir, la seguridad ciudadana
es obligación del Estado y para garantizarla pone en marcha atodas las instituciones
policiales debidamente organizadas bajo los principios constitucionales y legales de
eficiencia, profesionalismo y honradez.

POLÍTICAS PÚBLICAS IMPLEMENTADAS EN SEGURIDAD CIUDADANA

La seguridad ciudadana en el ámbito de los órganos del Estado encargados de


propender a proteger los derechos de los nacionales, tiene estrecha relación con la
conducta humana. Es preferible hablar de planes e iniciativas gubernamentales para la
prevención y el control de la delincuencia, entendiendo por tales al conjunto de acciones
estadales sistematizadas para la protección ciudadana. (Gabaldón, 2008)

Planes e iniciativas públicas a mediano y largo plazo, debe contemplar:


1.- Restitución y fortalecimiento de lo público como espacio para el
aprovechamiento colectivo.
2.-Superación de desequilibrios macrosociales.
3.- Desarrollo de estrategias preventivas.
4.-Reducción de las desigualdades sociales para disminuir la criminalidad,
incremento del nivel de empleo y atención a los grupos sociales más pobres.
5.-Reestructuración del sistema penitenciario con participación fundamental de
la familia, la escuela y los medios de comunicación.
6.- Prevención Integral y Convivencia Solidaria, para reducir el riesgo de
ocurrencia delictiva, faltas, conflictos violentos, accidentalidad vial, desastres o
emergencias; a través de intervenciones multiagenciales y proceso de participación
popular, que se anticipe a la comisión de las mismas actuando sobre sus factores
generadores y promoviendo la convivencia solidaria y una cultura de derechos humanos
(ocio creativo, deporte, etc. Por eso es multiagencial).
7.- Discurso coherente fundamentado en la investigación, diagnóstico y
seguimiento que defina los objetivos precisos, protocolos de intervención, seguimiento
y sinergia organizacional para obtener resultados apropiados.

Autores (2019)

Una crítica contundente a los esfuerzos del estado en políticas públicas en


materia de seguridad ciudadana, es que éstos, están centrados fundamentalmente en el
incremento de la presencia policial ostensiva como elemento disuasivo, siendo
destacables las limitaciones de los organismos policiales en términos de dotación,
coordinación, entrenamiento, formación y desempeño. En este sentido, el Estado
Venezolano a través de su gobierno ha resaltado a la Guardia Nacional como eje de la
presencia disuasiva de la policía, convirtiendo la seguridad ciudadana en una cuestión
de exhibición militar disuasiva, contraviniendo los principios constitucionales que
definen la materia como una cuestión fundamentalmente civil. (Gabaldón, 2008).

Por otra parte, se tienen planes de corto plazo que contemplan:

1.-Despliegue policial local para irradiar y acceder a zonas populosas definidas


como de alta incidencia de delincuencia predatoria y violenta.
2.- Planes para el desarme, decomiso de armas evitando su reciclaje.
3.- Desempeño policial, para disminuir y erradicar la participación de
funcionarios policiales en actividades delictivas y en el uso excesivo de la fuerza física,
para fomentar la cultura de operación policial controlada y lograr consolidar la policía
más efectiva.
4.-Sistema de justicia penal más eficiente.
5.-Control familiar y escolar para atacar el delito desde el inicio.
6.-Seguimiento del rol de participación de los ciudadanos.

Frente a un modelo basado en el orden público, que tenga como objetivo


fundamental perpetuar la norma y mantener la autoridad, y como misión, forzar la
obediencia de los ciudadanos a la norma, se contrapone un modelo basado en la
seguridad ciudadana, que tendría como objetivo preservar derechos y libertades, a la vez
que se ofrece un servicio público a la ciudadanía, y cuya misión fundamental es la
efectividad.
En el año 2006 el presidente Chávez anunció la creación de la Comisión
Nacional para la Reforma Policial (CONAREPOL), que contó con la asesoría de
expertos internacionales. Se inició una amplia consulta nacional sobre el tema policial y
se constituyó la comisión, presidida por el ministro del Interior en funciones, Jesse
Chacón. La comisión, integrada principalmente por autoridades, especialistas y
académicos, luego de escuchar a expertos, realizar foros y análisis, hacen un diagnóstico
de la situación del sistema policial y ofrecen sus recomendaciones para fines de año.
Pero la entrega se pospone hasta después de las elecciones de diciembre. Finalmente se
hacen públicas. En blanco y negro plasmaban las vías para sanear y mejorar los cuerpos
policiales.
Al asumir el Ministerio de Relaciones Interiores en septiembre de 2008, Tareck
El Aissami retoma algunas de las recomendaciones formuladas por la CONAREPOL y
otras previstas en la Constitución de 1999, como la creación de la Policía Nacional
Bolivariana (PNB), la cual inició con un proceso de selección de funcionarios de la
Policía Metropolitana (PM) que acababa de ser eliminada, realizando los primeros
cursos formativos en carpas improvisadas en la Base Aérea Libertador.Posteriormente,
las clases serían trasladadas a Fuerte Tiuna para culminar el proceso formativo.
Se crea la Universidad Nacional Experimental de la Seguridad, UNES, en
el2009 por el Gobierno Bolivariano con el objeto de formar a los funcionarios de
laPolicía Nacional Bolivariana y unificar la formación de los cuerpos policiales
regionales y municipales, introduciendo criterios de homogenización. Igualmente se
introdujeron normativas en las jerarquías, distintivos, uniformes y equipamiento de los
cuerpos policiales.
En enero de 2007 entra en vigencia la Ley del Cuerpo de
InvestigacionesCientíficas, Penales y Criminalísticas y la antigua Policía Técnica
Judicial, PTJ, pasa a llamarse Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y
Criminalísticas (CICPC).
Durante los años 2008 y 2009 se anunció el plan “Ruta Segura”, que consistía en
colocar un funcionario de la GNB en cada una de las unidades de transporte público, en
las rutas que eran consideradas álgidas. Este plan surge como el resultado de la
evaluación que hizo el Estado del miedo, el temor de la gente. Más allá de la
efectividad, lo que se pretendía era trabajar en el tema de la
percepción.Simultáneamente se aplicó El Plan Autopista Segura.
En el 2010 se crea el Dispositivo Bicentenario de Seguridad (DIBISE), que
implicaba una distribución operativa de la fuerza policial. En el 2012, el DIBISE 2,
empieza a incorporar a la milicia, propone una reasignación de las zonas de Caracas y
refuerza la seguridad de Miraflores.
En el año 2011 se crea la Comisión Presidencial para el Control de
Armas,Municiones y Desarme, CODESARME, presidida por el ministro de Interior
yJusticia y representantes del poder Ejecutivo Nacional, la Asamblea Nacional,
elMinisterio Público, cuerpos policiales, sectores académicos y organizaciones de la
sociedad civil. Se conformaron cuatro grupos de trabajo: investigación, consulta,
comunicación y medidas especiales. La Comisión funcionará hasta diciembre de2012.
Durante su gestión la Comisión escuchó a expertos internacionales, realizó seminarios,
encuestas diagnósticos, viajes al exterior y una Consulta Nacional para una convivencia
sin armas. Al término de su mandato entrega a la Asamblea el proyecto de la Ley de
Desarme.
Entre el 2009 y el 2011, el Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales
yCriminalísticas (CICPC), desarrolló diferentes iniciativas contra la delincuencia.Una
de ellas fue el llamado “Madrugonazo al Hampa” para desarticular bandas delictivas,
incautar armas y luchar contra el microtráfico de drogas. La acción del organismo
policial se realiza en plena madrugada, cuando los funcionarios delCICPC hacen
allanamientos para neutralizar y poner bajo la orden del MinisterioPúblico a diversos
grupos delictivos. Otra fue la “Operación Cangrejo” cuyo objetivo fue la detención de
homicidas y delincuentes más buscados.
En el año 2012, el Gobierno anunció La“Gran Misión a toda Vida Venezuela”,
una política pública en materia de seguridad ciudadana muy bien planteada, que señala
en su introducción:
“La Gran misión “¡A Toda Vida! Venezuela” es una política Integral deSeguridad
Pública, con alcance nacional y especial atención a los 79 municipios con mayor
incidencia delictiva. Su objetivo es transformar los factores de carácter estructural,
situacional e institucional, generadores de la violencia y el delito, para reducirlos,
aumentando la convivencia solidaria y el disfrute del derecho a la seguridad
ciudadana. La Gran misión “¡A toda vida! Venezuela” se basa en una articulación
entre medidas de prevención (intervenciones previas a la ocurrencia de hechos
delictivos) y medidas de control penal ajustado a derecho (intervenciones post-
ocurrencia delictiva).” (GMATTV, 2017)

En la GMATTV existen dos objetivos principales:


1) Disminuir los índices de delitos con la implementación de acciones en seis vértices y,
bajo un enfoque de pobreza y desigualdad,
2) Abordar los factores estructurales, institucionales y situacionales que generan
violencia y delito.
Se definieron seis vértices de acción:
1. Prevención integral y convivencia solidaria;
2. Fortalecimiento de los órganos de seguridad ciudadana;
3. Transformación del sistema judicial penal y desarrollo de mecanismos alternativos de
resolución de conflictos;
4. Transformación del sistema penitenciario;
5. Sistema Nacional de Atención integral a las Víctimas;
6. Creación y socialización de conocimientos para la convivencia y la seguridad
ciudadana
Luego se anexan tres vértices de acción para complementar este plan:
7. Lucha contra el uso indebido y tráfico ilícito de drogas
8. Lucha contra la delincuencia organizada y el financiamiento al terrorismo
9. Fortalecimiento de la política para el control de armas de fuego y municiones y el
desarme en el territorio nacional

En mayo de 2013, el presidente Nicolás Maduro anunció el lanzamiento del


PlanPatria Segura, que tendría como objetivo fundamental crear un sistema de
patrullaje, vigilancia y protección de la población en todo el país.La presidencia y
administración de Nicolás Maduro desarrolla un marcado giro en cuanto a las políticas
de seguridad de su antecesor Hugo Chávez, tanto en el plano político como en materia
de delincuencia común y delincuencia organizada. La represión frente a la criminalidad
se llevaría a cabo a través de las llamadas“Operación de Liberación del Pueblo”, OLP.
En octubre del 2014, en paralelo al Plan Patria Segura y su reactivación
posterior, el Presidente Nicolás Maduro crea la Comisión Presidencial para la
RevoluciónPolicial y designa como su presidente al diputado Freddy Bernal. En marzo
de 2015 se da inicio a una visión totalmente militar de operaciones de seguridad con las
OLP. Con esta iniciativa se hace evidente la militarización de laPolicía Nacional
Bolivariana, PNB, implica el desarrollo de una política de “mano dura”.
Un indicador de esta política es el despliegue de la Fuerza de Acciones
Especiales (FAE) de la PNB, acompañados por la GNB y otros cuerpos de seguridad del
Estado. Las OLP fueron operativos que utilizaron fuerzas policiales y militares para
“liberar” a distintos sectores urbanos y rurales que presuntamente estaban “bajo el
control de grupos criminales, habitualmente señalados como paramilitares”.
Desde las comunidades y organizaciones de la sociedad civil existen críticas
muy duras sobre las acciones de las OLP, pues hay un sentimiento de “desamparo
institucional, de sentido de desprotección” frente a los organismos del Estado. En la
iniciativa Caracas Mi Convive, se afirma que estas acciones han formado parte de actos
de violencia por parte de los cuerpos de seguridad del Estado.
El 19 de julio de 2016, el presidente Nicolás Maduro promulgó la Ley que
Regula elUso de Telefonía Celular y el Internet en el Interior de los
EstablecimientosPenitenciarios. Esa fue la primera Ley aprobada por la Asamblea
Nacional por unanimidad y que contaría con el visto bueno del presidente Nicolás
Maduro.
En septiembre de 2017, el ministro del Interior y Justicia Néstor Reverol,
anuncia la puesta en marcha del Plan Nacional Antisecuestro que contará con nueve
instancias para ampliar las acciones en este ámbito, como un centro de atención
preventiva a instalarse en el Centro Penitenciario de Oriente, conocido como ElDorado,
ubicado en el estado Bolívar, y un centro estratégico de inteligencia, una unidad de
aprendizaje para la prevención y otra de atención a las víctimas y familiares. También
contará con una unidad nacional de negociación y manejo de crisis antisecuestro, una
unidad interinstitucional de asesoría y representación jurídica para los funcionarios de
seguridad y un órgano interinstitucional de asesoría y representación jurídica para los
funcionarios de seguridad.
En el año 2021 nace la GRAN MISIÓN JUSTICIA SOCIALISTA donde el
Presidente de la República Bolivariana de Venezuela,en el marco de la Campaña
Carabobo 2021 y con la intención de profundizar en las acciones estratégicas, tácticas y
operativas necesarias para garantizar la seguridad ciudadana, la convivencia y la paz
social, como los bienes más preciados a proteger para el pueblo venezolano, el
Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro Moros, aprobó
un conjunto de líneas de acción, a implementar en el periodo 2017 – 2018, que
constituyen la base esencial de la nueva Gran Misión Justicia Socialista (GMJS); las
cuales permitirán repotenciar la direccionalidad necesaria de las macro políticas
públicas en esta materia, abordando dimensiones estructurales, institucionales,
situacionales, así como la expresión operativa de las mismas, para mejorar las
condiciones de vida de la población, profundizando en el combate al delito y la
reducción de la violencia en el país.
La Campaña Carabobo 2021representa una fase fundamental del plan de
gobierno, de desenlace, tras la épica de la resistencia de sus primeros años de desarrollo.
Apunta a la defensa estoica del primer objetivo histórico: la soberanía.
El desarrollo de la Campaña Carabobo 2021se fundamenta en los objetivos del
Plan de la Patria (establecido como Ley de la República) y tiene por objeto una
contraofensiva cualitativa, en función de las contradicciones acumuladas en estos años
en la batalla librada por la Revolución Bolivariana.
El desarrollo de la Campaña Carabobo 2021supone una fase fundamental de
planificación - acción, con métodos de seguimiento efectivos, desarrollados en el
terreno, en la realidad concreta. Perfila metas claras, con lapsos definidos, integradas en
un solo plan a todos los niveles, para lograr la máxima eficiencia de las políticas,
recursos y el saldo político organizativo de direccionalidad histórica.
La Campaña Carabobo 2021se fundamenta en las siguientes premisas:
• La única solución posible al conflicto generado por la oligarquía contra nuestro pueblo
es la profundización de la construcción del socialismo.
• El avance ocurrirá por “fuego concentrado”, tanto en el territorio como en la
focalización de programas y acciones sectoriales sobre los elementos de causalidad
histórica.
• Para optimizar el avance se debe emplear una estrategia sistémica, de coherencia en
las acciones y políticas, en las distintas dimensiones de la sociedad (económica, social,
política, cultural, espacial); para multiplicar la sinergia e impacto de los esfuerzos.
• Se asume la agenda social, económica y política como los vértices de acción delfuego
concentrado y la acción del gobierno revolucionario.
• Se asume un nuevo paradigma en los métodos de gestión revolucionaria de nuestro
gobierno, con la “guerra a muerte” al burocratismo y las compuertas absolutas al Poder
Popular: métodos integrados de acción, no más ministerios como murallas, el eje de
acción en la solución concreta de problemas y no en las parcelas de poder.
Este plan de acción se caracteriza por generar una ruta programática de lucha
que recoge el aprendizaje de estos años, para tener una visión estratégica que construya
en lo táctico la direccionalidad histórica. Entre sus características principales podemos
mencionar las siguientes:
• Posee metas cuatrimestrales y seguimiento mensual.
• Cada vértice de acción (social, económico, político) posee frentes que focalizan la
acción de gobierno. Estos frentes a su vez se detallan en Líneas Estratégicas con sus
respectivas metas.
• Se identifica una cartera de inversión, previsión de empleo, así como demandas
concretas de formación, capacitación y tecnología.
• Se asume el sistema de seguimiento en campo, inspecciones y micro misiones, así
como los cerebros de datos integrados como parte fundamental del plan.
• Se identifican las sinergias fundamentales del trabajo en equipo a todos los niveles, así
como optimización de los métodos de gestión y sistemas de recursos.
• Se emplea la planificación espacial, sectorial e institucional como ordenadores
revolucionarios. Las escalas espaciales locales para el Poder Popular, social y
socialismo territorial y de servicios, así como las subregiones como ordenadores del
sistema de gobierno económico sectorial, en lo productivo.
Con esta direccionalidad del accionar, se busca generar un proceso acumulativo y
expansivo de fuerzas revolucionarias, en una contraofensiva histórica, de máxima
eficiencia y eficacia, ordenando la acción de gobierno en cinco vértices de acción
concentrada:

La Gran Misión Justicia Socialistase organiza en torno a siete (7) vértices de


acción, con un conjunto de líneas estratégicas y acciones programáticas que le dan
contenido y pertinencia a cada uno de ellos:
• El primer vértice de acción tiene que ver con El Fortalecimiento del Movimiento
por la Paz y la Vida, con la idea de consolidar una fuerte plataforma organizativa,
articuladora y de acción expansiva en todo el territorio nacional, que pueda llegar con
propuestas consistentes de inclusión y prevención, a todos los sectores sociales pero con
particular interés a los y las jóvenes en los liceos, escuelas, barrios, comunidades rurales
y en general a todo espacio donde se requiera confrontar y neutralizar las diversas
expresiones de la violencia, como parte de un sistema de prevención integral,
convivencia solidaria y paz.
• Como segundo vértice se plantea la Implementación del Dispositivo de Seguridad
Patria Segura, con la finalidad de optimizar la presencia de los organismos de
seguridad ciudadana en todo el territorio nacional, fortaleciendo el patrullaje inteligente
en las principales avenidas, calles y bulevares del país, así como en las autopistas y vías
troncales que atraviesan más de 3.700 kilómetros de la geografía nacional. Este
dispositivo busca apuntalar las labores de patrullaje policial en sus diversas
modalidades, incentivando las acciones de control y prevención, mediante el uso de
nuevas tecnologías e incorporando el factor del desarme de la población como un
componente con mayor fuerza dentro de dicha modalidad de despliegue policial –
militar e institucional. Ahora bien, para lograr un accionar adecuado de dicho
Dispositivo, en materia policial ostensiva, de investigación y de inteligencia, es
requisito sine qua non avanzar previamente y en paralelo en los procesos de
transformación institucional que requieren con premura los cuerpos policiales, con
especial énfasis en la reestructuración de la Policía Nacional Bolivariana y la
Refundación del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas. Por
esta razón, se incorporan como acciones de base estructural en este vértice las referidas
a dichos procesos institucionales, así como lo relativo al reimpulso de la Universidad
Nacional Experimental de la Seguridad (UNES), responsable con rectoría de la
formación de los servidores públicos de la seguridad ciudadana en el país.
• El tercer vértice contempla la Consolidación y Expansión de los Cuadrantes de Paz,
concebidos como la modalidad de interacción dinámica, activa y contextualizada en el
entorno, en que se desarrollan las labores de prevención, acción social, atención a las
necesidades ciudadanas y despliegue de la labor policial, vinculándose con las
comunidades vecinas y los distintos actores sociales, aplicando estrategias de
proximidad que optimicen el servicio que brindan al pueblo que habita en ese territorio,
los organismos públicos en general y los de seguridad ciudadana en particular. Para ello,
se prevé la revisión de los 2.119 cuadrantes de paz ya existentes y la creación de al
menos 180 más en el año 2017 para aproximarse a la meta de 2.500 cuadrantes
activados en todo el país, con especial énfasis en los municipios con mayores índices de
criminalidad y violencia. Los cuadrantes de paz contarán con una estructura
organizativa en los diferentes niveles político - territoriales, a través de la conformación
de “estados mayores” que contarán con la activa participación del poder popular.
• El cuarto vértice tiene que ver con las Operaciones de Liberación Humanista del
Pueblo (OLHP). En palabras del propio presidente Nicolás Maduro, producto de la
evaluación y la aplicación de correctivos en la concepción e implementación de dichas
operaciones, para no incurrir en errores pasados, se busca continuar abordando el
combate contra la criminalidad organizada pero “el pueblo debe tener seguridad, con
un nuevo concepto y de ahora en más serán las Operaciones Humanistas de Liberación
del Pueblo (OLHP)”. Bajo esta nueva forma de aplicación, se revisa a profundidad la
organización y ejecución de las operaciones, para evitar cualquier tipo de desviación
policial que pudiese ocurrir en su aplicación. De igual modo, la fase de consolidación
(que es la presencia permanente del Estado en el territorio recuperado de manos de las
bandas criminales), debe centrarse en la acción positiva de todos los entes estatales y las
iniciativas del poder popular, para asentar condiciones de convivencia pacífica y
seguridad en esas comunidades, que perduren en el tiempo.
• El quinto vértice se orienta a la Activación del Sistema Popular de Protección para
la Paz (SP3), que tendrá como finalidad ejecutar el trabajo de inteligencia, anunciando
las alertas y previniendo las amenazas que atenten contra la estabilidad de la Nación, en
lo económico, político, cultural, ambiental, militar, geográfico y social. El sistema SP3
permitirá prevenir, descubrir y neutralizar las diferentes formas de agresión que
desarrollan las fuerzas imperialistas en contra del proceso revolucionario y de la paz,
como legado del Comandante Supremo y Eterno Hugo Chávez, a fin de garantizar la
seguridad y protección ciudadana, a través del fortalecimiento de la conciencia
revolucionaria de las venezolanas y venezolanos, la articulación con las organizaciones
sociales, organismos y empresas del Estado y el diseño e implementación de medidas
para la protección de la Patria.

• El sexto vértice está representado por la Constitución de las Casas de Justicia Penal
y de Paz, concebidas como eje de acción programática de la Gran Misión Justicia
Socialista, las cuales, en palabras del propio Presidente de la República, tienen como
finalidad actuar y garantizar “la justicia temprana, para combatir la impunidad, para
llevar la Ley y el orden a la comunidad”.
Para ello, se unen en un mismo espacio compartido, las fiscalías municipales, tribunales
y defensorías públicas, de cara a atender los delitos de reducida envergadura,
representados por aquellos que la legislación vigente tipifica como merecedores de
penas de prisión menores a ocho (8) años.
De igual modo se asumen las Casas de Paz como espacios para la resolución pacífica de
conflictos, bajo la acción mancomunada de defensorías especializadas y los jueces o
juezas de paz, dando fortaleza a la participación activa del Poder Popular en la
aplicación de estrategias alternativas para procesar la conflictividad, generar procesos
de investigación acción y asegurar el acceso a la justicia de todos los sectores sociales
sin distinción.
• El séptimo vértice se refiere a la lucha contra el narcotráfico, bandas
paramilitarizadas y otras manifestaciones de delincuencia organizada. A partir de
una serie de acciones articuladas en varios frentes, con las que se busca consolidar e
implementar una política que permita enfrentar sistemáticamente las prácticas del
narcotráfico y sus efectos sociales, así como las expresiones de delincuencia
paramilitarizada y otras manifestaciones de criminalidad organizada y terrorismo, que
afectan la paz social y el desarrollo de la Nación, constituyendo desafíos emergentes en
materia de seguridad de la Nación y que requieren de estrategias de más alto impacto
para su neutralización y reducción a la mínima expresión; habida cuenta que estos
fenómenos delictivos de alta complejidad representan un reto transnacionalizado para la
región que habitamos y para el mundo en general en estos tiempos de amplia
globalización.
Gran Misión Cuadrantes de Paz es fiel heredera de la doctrina rectora planteada
por el Comandante Hugo Chávez en la Gran Misión a Toda Vida Venezuela (2012), de
la cual retoma y mantiene incólume su componente filosófico, político, ideológico y
conceptual, que nos plantea una visión de la seguridad deslastrada de la herencia
represiva, autoritaria y punitivista del pasado. También se construye el andamiaje de
esta nueva Gran Misión recogiendo los desafíos emergentes aún vigentes que nos llevó
a diseñar laGran Misión Justicia Socialista (2017).
La Gran Misión Cuadrantes de Paz (2018)inicia su despliegue priorizando de
manera inmediata las siguientes situaciones, en razón del importante impacto social que
tienen:
 Los principales delitos.
 La situación de la accidentalidad vial que, como se observará en atención a los
datos reportados, genera un número muy alto de muertes violentas.
 El déficit de convivencia al interior de las comunidades, asociados a faltas,
inconvivencia y delitos.
Es un gran desafío del Gobierno Bolivariano frente a la burocracia; de apoyo
irrestricto al tema de la seguridad, logrando la irrupción definitiva del nuevo Estado
popular y revolucionario, en la nueva forma de administración focalizada y
georreferenciada de la seguridad ciudadana, logrando en su curso:
 Integración política, técnica e institucional de la gestión misionera de la
seguridad ciudadana.
 Focalización de la acción integral del gobierno en los Cuadrantes de Paz,
mediante el desarrollo de una justicia de paz y comunera.
 Desarrollo de las acciones de control y seguridad ciudadana acompañada de
la acción social y preventiva en materia de educación, cultura, deporte, salud,
alimentación, reecreación y gestión de riesgo.
 Promoción de la organización cívica, militar y policial para la seguridad y
defensa de la nación.

PREVENCIÓN INTEGRAL PARA LA VIDA Y LA PAZ


Con este vértice, se busca impulsar la generación de un gran sistema de
prevención integral, convivencia solidaria y paz, que apunte a la reducción de la
ocurrencia delictiva, faltas, conflictos violentos, accidentalidad, desastres o
emergencias, a través de intervenciones multiagenciales y procesos de participación
popular, con atención particular a las características territoriales que aportan los
Cuadrantes de Paz, orientados a la transformación cultural de la sociedad, promoviendo
valores y principios que permitan actuar sobre los factores generadores de dichos
fenómenos.

LUCHA CONTRA LA CORRUPCIÓN, DELINCUENCIA


ORGANIZADA,TRÁFICO ILÍCITO DE DROGAS Y TERRORISMO

Desde este vértice se desea prevenir, investigar, combatir y sancionar, de manera


sistemática y mediante políticas integrales, los fenómenos delictivos ligados a la
corrupción, la delincuencia organizada, el narcotráfico y el terrorismo, minimizando sus
efectos nocivos sobre la paz social, el desarrollo de la nación y atendiendo a los
diferentes niveles de proyección de estas formas delictivas, desde lo nacional hasta los
Cuadrantes

TRANSFORMACIÓN DEL SISTEMA DE JUSTICIA PENAL (HACIA LA


JUSTICIACOMUNAL)

En este orden de ideas, esta vértice se propone transformar a profundidad el


sistema de justicia penal, para adecuarlo a la garantía efectiva de los derechos humanos,
favoreciendo que la justicia, los procedimientos penales y los mecanismos alternativos
de resolución de conflictos, en acuerdo con el marco constitucional, sean accesibles,
imparciales, idóneos, transparentes, autónomos, independientes, responsables,
equitativos y expeditos, sin dilaciones indebidas, formalismos ni reposiciones inútiles,
con presencia en la proximidad de las comunidades a través de la atención a los
Cuadrantes de Paz.

SISTEMA POPULAR DE PROTECCIÓN PARA LA PAZ (SP3)


Este vértice se presenta con la finalidad de consolidar el Sistema Popular de
Protección para la Paz (SP3) como instancia central de organización y consolidación de
la inteligencia social en todos los ámbitos de la seguridad de la nación previstos en la
Constitución de la República, atendiendo a las amenazas de carácter político,
económico, social, ambiental, cultural, geográfico y militar.

FORTALECIMIENTO DE LOS ÓRGANOS DE SEGURIDAD CIUDADANA Y


LAINVESTIGACIÓN PENAL – CRIMINAL.
Desde aquí el estado venezolano apunta a la transformación de los organismos
de seguridad ciudadana e instituciones vinculadas a la investigación penal y criminal,
generando los cambios necesarios a nivel estructural y territorial, así como las acciones
estratégicas y operativas que garanticen la adecuada organización y optimización del
despliegue cívico – policial – militar, necesarios para la garantía, disfrute y ejercicio de
los derechos humanos de la población.

FORTALECIMIENTO Y EXPANSIÓN DEL CUERPO DE POLICÍA


NACIONALBOLIVARIANA

Así mismo, se presenta este vértice que busca reimpulsar el proyecto doctrinario
original a partir del cual se conforma el Cuerpo de Policía Nacional Bolivariana como
una policía eminentemente comunitaria, preventiva, de proximidad, de protección y de
autoridad, fundada en los valores del socialismo bolivariano, generando las
transformaciones necesarias en lo institucional, ético, moral, organizativo, científico,
profesional y funcional, para su óptimo despliegue en todo el territorio nacional con
particular orientación a los Cuadrantes de Paz.

FORTALECIMIENTO Y EXPANSIÓN DE LA UNIVERSIDAD


NACIONALEXPERIMENTAL DE LA SEGURIDAD

En efecto, el último vértice de esta política en seguridad ciudadana apunta a


Reimpulsar la Universidad Nacional Experimental de la Seguridad(Unes) como alma
mater e institución rectora en los procesos sustantivos de formación, vinculación social,
extensión, investigación científica e innovación para la seguridad ciudadana y el
Sistema Penitenciario.
TÉCNICAS DE LAS POLITICAS PUBLICAS EN SEGURIDA CIUDADANA

LA TERRITORIALIZACIÓN: PILAR DE LA GRAN MISIÓN CUADRANTES


DE PAZ

Las acciones programáticas en materia de seguridad ciudadana, aparecen replanteadas y


reorganizadas en la nueva Gran Misión Cuadrantes de Paz y se materializan de forma
organizada, sistemática e integrada, mediante su implementación en un espacio
territorial definido, sobre el cual se aplican CONTROL Y SEGUIMIENTO DE LA
GRAN MISIÓN CUADRANTES DE PAZanálisis de corte demográfico, topográfico y
criminológico; estos espacios poligonales delimitados de máxima proximidad a las
comunidades son los denominados Cuadrantes de Paz.

El territorio en su concepto más amplio se convierte en el eje vertebral para


la definición, ejecución y evaluación de las políticas de seguridad ciudadana. Esto
permite la focalización de la atención brindada al pueblo, generando que la política se
configure en función de un territorio y contexto concreto, entendiendo a las poblaciones
y sus costumbres, su historia, su cultura, sus vínculos y formas de construir relaciones,
sus necesidades e intereses difusos en relación directa con su entorno y con ello a las
dinámicas delictivas y de violencia que son propias de ese espacio. La visión
territorializada que plantea la Gran Misión Cuadrantes de Paz, parte de la premisa que
lleva al abordaje contextualizado en el territorio para todas las políticas de seguridad
ciudadana.
Pero también de las políticas sociales, económicas, culturales, ambientales y
de la defensa integral de la Nación, marcando una diferencia sustancial con las
políticas reactivas y masificadas del pasado, que escapaban a la comprensión de los
fenómenos delictivos y de violencia leídos con visión particularizada, focalizada y
analizada desde una perspectiva multivariable. El Gobierno Bolivariano asume la
territorialización de sus políticas de seguridad ciudadana, aplicando la
georreferenciación de las comunidades a ser atendidas, determinando sus factores
criminógenos para abordarlos integralmente y así garantizar mayor eficacia y eficiencia
a la hora de reducir los índices delictivos en todo el territorio nacional y acercar la
administración de justicia a la gente.
Corresponde por tanto a gobernadoras, gobernadores, alcaldesas, alcaldes,
autoridades policiales, autoridades civiles y autoridades militares (en las REDI y las
ZODI) atender con especial atención a lo siguiente:
1. Dar a conocer a todo su personal la Gran Misión Cuadrantes de Paz,
identificando sus responsabilidades directas en cada uno de los vértices.
2. Dar a conocer a su personal la legislación venezolana que regula los temas de
seguridad ciudadana, así como las normas de rango sub legal, en aras de garantizar en
su jurisdicción la prestación de los servicios de seguridad ciudadana ajustados a los
indicadores de desempeño que sean establecidos por el órgano rector, las normas
generales de actuación y el respeto y protección a los derechos humanos.
3. Aportar elementos de análisis situacional al Ministerio del Poder Popular para
Relaciones Interiores, Justicia y Paz, a través del Viceministerio de Prevención y
Seguridad Ciudadana, que permitan el mapeo, definición, conformación y reajuste
de los Cuadrantes de Paz terrestres y acuáticos, en sus diferentes modalidades,
considerando las variables que los actores locales puedan aportar a la comprensión y
análisis de la configuración de esos territorios.
4. Diseñar planes integrales de seguridad ciudadana para la prevención y el control
del delito, enmarcados en la Gran Misión Cuadrantes de Paz, partiendo de la
georreferenciación del delito, el análisis del dato de criminalidad y violencia aportado
por el Observatorio Venezolano de la Seguridad (OVS) y complementado con los
estudios y datos propios que generen sus propias estructuras de observación y análisis
en el territorio.
5. Diagnosticar oportunamente en su ámbito territorial de competencia, las
necesidades humanas, materiales, logísticas, tecnológicas y de infraestructura,
requeridas para dar óptimo cumplimiento a las acciones establecidas por la Gran
Misión Cuadrantes de Paz; formulando los proyectos para la obtención de los recursos
necesarios para ello, sobre la base de cuadrantes priorizados e indicadores delictivos a
atender.
6. Instalar una sala situacional para planificar, supervisar, dar seguimiento y
evaluar el cumplimiento en los cuadrantes de los servicios que le corresponden,
generando alertas tempranas, análisis integral de información y recomendaciones al
decisor, para la optimización del trabajo en cada Cuadrante de Paz.
7. Promover para la prevención y el control del delito, la participación de la
comunidad y de otras instituciones públicas con responsabilidad en la materia, para la
definición de estrategias conjuntas y la supervisión oportuna al cumplimiento de las
acciones establecidas en la Gran Misión Cuadrante de Paz.
8. Asumir la prevención integral y la convivencia solidaria como el pilar principal
de la acción a desarrollar, entendiendo que la Gran Misión Cuadrantes de Paz es fiel
reflejo de la doctrina rectora que nos legó el Comandante Supremo Hugo Chávez, la
cual pone el acento en una visión humanista, de proximidad, integradora y comprensiva
de la violencia para atenderla desde sus orígenes (no solo por sus efectos).
9. Trabajar mancomunadamente con el Frente Preventivo, dependiente del
MPPRIJP, integrando sus entes estadales o municipales con competencia en materia
preventiva al mismo, para la consolidación de la prevención integral en el territorio
mediante la suma de capacidades instaladas y talento humano.
10. Fortalecer el trabajo con el Poder Popular, potenciando la PolicíaComunal (en
el ámbito policial) y la Guardia del Pueblo (en el área militar) como filosofía y
estrategia organizacional para una nueva asociación entre comunidad y la autoridad de
seguridad ciudadana, basada en la premisa de que deben trabajar juntos para identificar,
priorizar y resolver problemas tales como: delitos, drogas, inseguridad, desorden
público, con el objetivo de mejorar la calidad de vida.
11. Cumplir con los planes de formación, reentrenamiento y dotación del personal
policial o militar asignado a cada Cuadrantes de Paz, e incentivar que los
funcionarios y funcionarias apliquen el Uso Progresivo y Diferenciado de la Fuerza
(UPDF) bajo los principios de necesidad, legalidad, proporcionalidad y progresividad.
12. Fortalecer en cada jurisdicción de los Cuadrantes de Paz la atención oportuna
y de calidad a la víctima del delito y/o abuso policial o militar, erradicando las
prácticas desviadas y generando los medios para recibir, tramitar, registrar, evaluar,
asistir y proteger a las víctimas de delitos y/o abuso policial implementando
mecanismos que garanticen un tratamiento digno y respetuoso, protejan la intimidad y
seguridad de las víctimas, sus familiares, testigos y demás sujetos procesales contra
todo acto de intimidación y/o represalia.
13. Identificar en cada Cuadrante de Paz los elementos de vulnerabilidad en el
territorio, ligados a condiciones naturales o antrópicas, que puedan afectar la
seguridad e integridad de las personas y sus bienes, a fin de planificar e implementar los
mecanismos de gestión de riesgo a que haya lugar, en forma preventiva y también
reactiva ante sucesos consumados.
14. Generar los mecanismos de información, alerta temprana e inteligencia social
necesarios para abordar de manera oportuna, eficiente y efectiva las situaciones que
puedan alterar o atentar contra la paz social y el orden público en los Cuadrantes de Paz.
Todo ello en estricta coordinación con el Sistema Popular de Protección para la Paz
(SP3).
15. Potenciar la capacidad de respuesta del Sistema de Administración de Justicia
en su territorio, atendiendo al fortalecimiento de las direcciones de investigación penal
en los cuerpos policiales estadales y municipales; la instalación de casas de justicia y
paz por circuitos que logren abarcar uno o más cuadrantes de paz, para la atención a
delitos menores; y la generación de las salas de faltas en las sedes policiales (articuladas
con las fiscalías municipales) para la atención temprana de generadores de conflictos e
inconvivencia social.
16. Articular con los centros de formación de la Universidad
NacionalExperimental de la Seguridad (UNES) en cada estado, lo conducente a la
formación y actualización del personal que presta servicio en los Cuadrantes de Paz,
para el conocimiento de las innovaciones en materia de seguridad ciudadana.
17. Caracterizar los problemas de vialidad en el territorio de los cuadrantes de paz
bajo su responsabilidad, a los fines de atender los componentes de accidentalidad vial,
recuperación de vías y atención a los usuarios de las mismas, minimizando la
victimización que producen los accidentes de tránsito.
18. Estructurar en el marco de los Cuadrantes de Paz el trabajo organizativo para
la Defensa Integral de la Nación, como mínima expresión de organización territorial,
bajo la rectoría del Comando Estratégico Operacional de la Fuerza Armada Nacional
Bolivariana.
19. Designar las autoridades a su mando que articularán a nivel municipal, estadal
e institucional con los Comisionados y Comisionadas estadales de la Gran Misión
Cuadrantes de Paz, formando parte de los Comandos estadales, que serán
designados por el Ministro del Poder Popular para Relaciones Interiores, Justicia y Paz.
20. Rendir cuentas a la comunidad presentando los elementos centrales de la
gestión de la institución en el cumplimiento de lo establecido en cada vértice de la
Gran Misión Cuadrantes de Paz, realizando convocatorias amplias y democráticas a
la ciudadanía y medios de comunicación, así como difusión del extracto del informe.
Estas rendiciones deben estar dirigidas a la ciudadanía en general y al órgano rector de
la seguridad ciudadana en particular.

PROBLEMAS DEL SISTEMA PENITENCIARIO

Preeliminarmente pudiéramos decir, que la situación penitenciaria venezolana se


presenta sumamente compleja y violenta, evidenciando el fracaso de los diferentes
actores responsables de la Administración de Justicia y como consecuencia la flagrante
violación de los Derechos Humanos de las personas sometidas al régimen penitenciario.
Así lo han venido reseñando por muchos años los medios de comunicación, al igual que
algunos actores en el pasado y en el presente.
Para el año 1997, Torrealba, afirmaba“la situación que se está viviendo en los
Centros de Reclusión se nos presenta como una bomba de tiempo, que en varias
ocasiones ha tratado de estallar, pudiendo hasta ahora ser controlada la situación; pero
con resultados sumamente penosos, ya que se han perdido muchas vidas, y quedará en
nuestra conciencia la duda de saber si se trataba realmente de personas responsables del
delito que se les imputaba, además que después de ocurrida sus muertes el único camino
que tienen los administradores de justicia es declarar terminada la averiguación por
extinción de la acción penal o sobreseer la causa.”(p 12)
En enero de 2002, la Dra. Gloria Lizcano, médico voluntaria durante varios años,
exdirectora del Internado Judicial de Falcón y del Instituto Nacional de Orientación
Femenina INOF, actualmente Directora del Anexo Femenino de la Cárcel
Nacional de Maracaibo, en Andrede (ob. Ct) afirmó:
Venezuela vive hoy la más severa crisis que en el orden Social, Etico, Político y
Moral que se recuerda en la era democrática. En el sector penitenciario es donde
más repercute negativamente ésta crisis, toda vez que históricamente el
presupuesto para el área ha sido deficitario y últimamente, con el recorte
presupuestario, las posibilidades de atender a éste sector de la población que ha
perdido su Libertad pero no sus derechos fundamentales, son casi nulas por no
decir ausentes.

Cuando la Constitución consideró la gama de Derechos Sociales de los cuales


disfrutarían todos los habitantes de la República, no hizo discriminación alguna, por el
contrario prohibió hacerlas en función del Credo, Raza, Sexo ó Condición Social. De
eso se desprende que las personas detenidas tienen derecho a disfrutar de un ambiente
sano, al trabajo, a la educación, entre otros. De allí que al no existir restricción en la Ley
para los reclusos, debe prestárseles una Asistencia Integral completa para así poder
soportar los rigores de la Prisión.
De las cifras referidas a la población por centro de reclusión, obtenidas de la
Oficina de Estadísticas de la Dirección General de Rehabilitación y Custodia para el
05/03/03, en Andrade (ob. Ct) se desprende que existían altos índices de hacinamiento
en algunos centros; se destacan mayores diferencias entre la capacidad instalada y la
población total, en orden descendente en el Internado Judicial de Carupano, el Internado
Judicial de San Juan de los Morros, el Internado Judicial de Sucre, el Internado Judicial
de Yaracuy y la “Casa Amarilla del Dorado”.
Los datos oficiales referidos a la condición de procesados y penados no coinciden
con la realidad; sólo cumplen con la formalidad, ya que en los centros de reclusión no se
mantienen actualizados los expedientes administrativos de los internos, y en muchos
casos no se cuenta con copia de la sentencia firme de los condenados, por tal razón los
reportes que se hacen a las Oficinas de Estadísticas no son reales.
De esto se desprende, que existe una marcada diferencia entre la capacidad
instalada y la población recluida para la fecha, al analizar cada caso en particular,
evidenciándose un excedente superior al que oficialmente se tiene en las Oficinas de
Estadísticas.
En ésa dependencia, los datos señalan que la capacidad instalada es de 14.939 y
la población total albergada era de 19.572, con una diferencia de excedente de 4.633,
que resultaría un 29 % de hacinamiento; pero al hacer la sumatoria del excedente real
por cada cárcel, la misma asciende a 5.650 reclusos, que representa un hacinamiento
real de aproximadamente el 37 %. Según Andrade (ob. Ct)
Ello indica, que tal capacidad instalada no es real, motivado a que existían varios
reclusorios cerrados por diversos motivos, y a que el grado de deterioro de los que se
encuentran en funcionamiento genera mala distribución de la población reclusa; se
observan casos donde la población recluida está por debajo de la supuesta capacidad
instalada, ejemplos lo significan los establecimientos de: el C.P. Aragua, La P.G.V.,
C.P. Los Llanos, I.J. Monagas y el I.J. Anzoategui, Yare I, Yare II, y el Cerra, que
sumarían en su disponibilidad 1.017 cupos, lo cual no es cierto, como ya se dijo,
motivado al profundo deterioro que sufren esas instalaciones, mientras que otras se
encuentran sometidas a mantenimiento, por tal razón la capacidad instalada tampoco es
cierta.
Al verse reducidas las posibilidades de albergue en los centros que se encuentran
en las condiciones mencionadas, los reclusos son distribuidos hacia otros
establecimientos que terminan sobrepoblados, de allí los elevados índices de
hacinamiento.
Como consecuencia de lo señalado, motivado a la mala distribución y al deterioro,
se aprecian niveles de hacinamiento que en oportunidades se aproximan desde el 390 %
hasta el 15 %; esto obviamente, influye negativamente en la prestación tanto de los
servicios de tratamiento como de seguridad, sólo considerando el tamaño de la
población, sin tener en cuenta el grado de deterioro de las instalaciones.
 Las Juntas de Seguridad de las cárceles no se reúnen.
 Los Directores de cárcel muy poco inspeccionan las áreas de reclusión.
 No existen planes para la atención de contingencias por parte del personal interno,
privando la improvisación cuando se presentan eventos. Sobre ésta materia existe un
manual desactualizado que requiere revisión.
 No se supervisan eficientemente las áreas vulnerables de las instalaciones.
 No se efectúan rondas nocturnas de supervisión sobre las áreas críticas.
 No se realiza en algunas cárceles la lectura del servicio diario para el personal de
seguridad interna y por ende no se dan instrucciones.
 El horario de asistencia de los Directores de cárcel y el personal de seguridad interna
es muy irregular en algunas cárceles.
 Los Directores de las cárceles no tienen establecidos días de audiencia para atender
a la población reclusa y sus familiares.
 La entrega del servicio de custodia de hospitales se hace en los centros hospitalarios
y depende mayoritariamente de la decisión de los vigilantes.
 Los Directores de cárcel no inspeccionan los servicios de custodia en hospitales.
 En algunos centros, se efectúan muy pocas gestiones interinstitucionales con los
cuerpos de seguridad para el control del tráfico de estupefacientes.
 Las requisas generales se efectúan muy poco por temor a la reacción de los reclusos.
 Pérdida progresiva de la autoridad.
 Dispositivos de seguridad como las plantas eléctricas de emergencia están en manos
de los reclusos, de igual forma se tiene a internos fungiendo como secretarios de las
jefaturas de régimen, encargados de las cocinas de funcionarios y otros servicios que
deberían estar a cargo de empleados.
 Se omite la notificación de novedades a la Dirección General de Rehabilitación y
Custodia y su correspondiente reseña en los libros de novedades diarias.
 Los expedientes administrativos de los reclusos regularmente no se actualizan, por
tal razón en muchos casos no se refleja en los mismos la progresividad del
tratamiento(actividades positivas donde el interno participa) o los hechos irregulares
e indisciplina en los que incurren los reclusos.
 En ocasiones no se elaboran informes sobre hechos violentos que ocurren, no se
solicitan las averiguaciones administrativas ni penales.
 El control sobre el uso de los equipos antimotines y armas de fuego, es muy débil,
ocasionando deterioro y pérdida.
 Existe descontrol en el uso de las unidades de transporte.
 No se motiva al personal de seguridad.
 Descoordinación entre el equipo de seguridad y tratamiento.
 Se permite que funcionarios de vigilancia redoblen servicios hasta por quince días
consecutivos, con su correspondiente falta de efectividad.
 Se permiten conductas a los funcionarios que pudieran considerarse hasta delictivas.
 Se permite el relajo de normas elementales de convivencia al personal de seguridad
interna.
 Los locales de dormitorios de los funcionarios de seguridad interna, en
oportunidades se observan en total estado de insalubridad.
 Es normal el reingreso de funcionarios de cualquier jerarquía, aun cuando su
remoción obedeció en el pasado a serios cuestionamientos.

Como se observa, la mayoría de los aspectos que se puntualizaron, son consecuencia


de la desorganización, falta de autoridad y de control; que en definitiva vulneran la
seguridad y generar hechos que propician la violencia, entorpecen la posibilidad de
hacer tratamiento y limitan el logro de los objetivos institucionales, alejando mucho a
las instituciones carcelarias de la función facilitadora del tratamiento que debe prestar
la vigilancia civil, por lo que priva una inminente revisión y control de los mismos,
Andrade (ob. Ct).
En los centros penitenciarios del País, indudablemente se reflejan los hechos que
ocurren en la sociedad en general, de la cual resultan ser un sistema residual. Según las
estadísticas que se conocen, en Venezuela la situación criminal se agudiza en las
barriadas populares, donde no se dispone de recursos económicos para colocar algunos
medios como: rejas, iluminación, alambrado, equipos de vídeo, vigilancia privada, entre
otras, tal como ocurre en la clase media y alta; por tal razón es en los sectores
desposeídos, donde más se sufre los rigores del auge delictivo y la violencia.
En el País en general se estimaba que hasta el mes de Diciembre de 2003 se
alcanzaría la cifra de aproximadamente 12.500 casos, lo que indica que se producen más
muertos como producto de la criminalidad que en cualquier País que se encuentre en
situación de guerra; esto obviamente se traslada a la cárcel, donde se encuentran
detenidas personas con “problemas de conducta” y se cuenta con pocos medios de
control.
Como ya se ha comentado, las deficiencias relativas a recursos humanos para
atender las áreas de ejecución de programas de seguridad y tratamiento, agravadas por
la deficiencia de equipos y materiales, inciden significativamente sobre las posibilidades
de ejercer control sobre los reclusos.
La deficiencia de profesionales para desarrollar actividades de tratamiento,
mantienen a grupos significativos de reclusos en la mayoría de los centros en total
ociosidad, mientras que los pocos vigilantes resultan insuficientes para hacer
seguimiento del comportamiento.
Lo expuesto, indudablemente propicia condiciones de anarquía que generalmente
desenvocan en crisis permanentes de violencia, como respuesta de la población reclusa
a la agresión a que es sometida dadas las condiciones de vida y a la falta de asistencia.
Esto evidencia el fracaso de la institución en el cumplimiento de la misión; es decir, no
se garantizan Derechos Fundamentales como la vida, la salud, la alimentación, mucho
menos la disciplina y el orden para la convivencia.
El tráfico de estupefacientes y de armas de fuego se ha convertido en una
constante en nuestro Sistema Penitenciario, llegando a extremos tan grotescos, que los
mismos funcionarios responsables del sector, desde los custodios civiles o militares y
las mismas autoridades ven la violencia carcelaria como un asunto normal, siendo más
bien anormal la tranquilidad, el sosiego, la convivencia, pudiendo concluir que la
violencia termina siendo institucional.
Son constantes las declaraciones de las autoridades penitenciarias en los medios
de comunicación, donde informan sin preocupación aparente luego de ocurrido un
conflicto violento en una cárcel del País, “la situación ya está controlada” o “son
hechos aislados motivados a la lucha por el liderazgo entre reclusos de diferentes
pabellones, pero ya está controlado”.
Generalmente estas son las respuestas ante hechos graves donde se han obtenido
saldos negativos de reclusos muertos, decenas de heridos, instalaciones deterioradas por
incendios, explosiones de granadas de guerra; y además, detrás de las autoridades en
oportunidades los medios visualizan reclusos armados con chuzos o armas de fuego de
construcción carcelaria.
La experiencia que se ha vivido en las cárceles venezolanas desde hace varios
años, viene demostrando que una de las causales de mayor incidencia en la violencia de
los reclusorios del País la constituye el tráfico, comercialización y el consumo de dogas,
aun cuando no se descartan otras razones; pero con menor incidencia.
También generan violencia las condiciones de hacinamiento, la hostilidad que
propician las mismas condiciones de vida, la falta de atención a la población y el abuso
de la autoridad, que reciben como respuesta a tal agresión la violencia de los presos.
Un gran número de hechos violentos en los centros obedece a la lucha por
mantener el negocio de la droga; bien sea para obtener el liderazgo en el mercado de
ésta; para cobrar deudas pendientes de la venta de drogas; o porque los mafiosos de la
droga creen que uno u otro recluso los ha delatado ante las autoridades; lo cierto es, que
el negocio de la droga siempre está presente; sin embargo, no se definen estrategias
serias y eficaces coordinadas a través de los diferentes cuerpos de seguridad para atacar
el flagelo que tanto daño causa en las cárceles y a la comunidad en general.
Frecuentemente ocurre que el tráfico de drogas se asocia al tráfico y la
comercialización de armas de fuego donde se involucran funcionarios. En ambos
negocios se involucran familiares de reclusos, otros visitantes, y funcionarios. En
diversos decomisos, se ha detectado la participación de familiares y funcionarios
tratando de introducir drogas a las cárceles.
La situación se presenta de manera diferente con respecto al tráfico de armas de
fuego, teniendo en cuenta que las mismas no pueden implantarse en cavidades humanas
como ocurre con la droga, pues resulta imposible introducir en una vagina ó en el recto
una granada explosiva, una pistola 9 milímetros, etc.
Es válido presumir la participación de personas vinculadas a los
reclusos(familiares, amigos, etc.) en el tráfico de armas, ya que en oportunidades las
armas son lanzadas desde las áreas externas por personas inescrupulosas al interior de
los centros; pero no es menos cierto, que los funcionarios de seguridad llámese
vigilantes civiles ó militares, tienen la responsabilidad de evitar que el contrabando se
lleve a cabo, y si ocurre de cualquier manera es porque han sido violentados los
dispositivos de seguridad.
Las posibilidades de control sobre el tráfico de armas de fuego y drogas está
también asociado al control del acceso de dinero a las prisiones. En los centros de
reclusión venezolanos se permite que los familiares y visitantes le ingresen a reclusos
grandes sumas de dinero. La circulación del dinero en el interior de los establecimientos
permite a la vez todo tipo de negociaciones ilegales como: el sicariato, la compra de
armas y droga, corrupción de funcionarios entre otros, de allí que éste fenómeno incida
proporcionalmente en el tráfico de armas y drogas, y por ende en la violencia carcelaria.
Las debilidades en cuanto al personal de seguridad para hacer el seguimiento y
los dispositivos para hacer posible el control no garantizan la disciplina. El mismo
comportamiento de los funcionarios en oportunidades propicia la indisciplina; cuando el
custodio no conoce las normas y si las conoce no las acata. Tampoco es posible lograr la
disciplina, cuando los órganos de supervisión no tienen capacidad para estar pendientes
del desempeño de los agentes de seguridad.
La ausencia de disciplina propicia constantemente conflictos que usualmente son
controlados a través de mecanismos de contención, fundamentados en el artículo 3º
aparte único del Reglamento de Internados Judiciales, el cual establece la utilización de
la fuerza para el control de reclusos en estado de rebeldía.
La referida norma es utilizada en muchos casos como pretexto para abusar de la
autoridad, infiriendo maltratos a los reclusos que en oportunidades constituyen tortura,
lo cual contradice principios Constitucionales, de la misma legislación penitenciaria y
de los Tratados Internacionales en materia de Derechos Humanos y Tratamiento a
reclusos.
En los centros de reclusión venezolanos, salvo en algunos casos del interior del
País priva la anarquía, la mayoría de los centros no disponen de celdas de aislamiento,
las medidas disciplinarias establecidas en la Ley, como las amonestaciones, la
suspensión de las visitas o el aislamiento en celdas unicelulares es poco usual.
Como medio de control se apela siempre a los traslados para sancionar las
conductas irregulares de los reclusos, lo cual termina siendo el traslado de un problema
de un recinto carcelario a otro. En pocas oportunidades se realizan actividades
terapéuticas a internos con conductas agresivas ó irregulares, e inclusive, cuando los
reclusos incurren en delitos dentro de la prisión, quedan impunes por falta de acción ó
efectividad de las autoridades tanto penitenciarias como las jurisdiccionales.
Sobre la disciplina y la imposición de sanciones existen debilidades en la propia
Ley de Régimen Penitenciario al no especificar las conductas que constituyen faltas a la
disciplina, y que sanciones corresponden a las faltas leves, medianas o graves, de allí,
que al existir una laguna legal y presentarse los abusos de la autoridad, la imposición de
sanciones disciplinarias en la mayoría de los casos no responden a la legalidad.
La falta de legalidad se manifiesta cuando no se permite a los internos alegar su
defensa. Las actuaciones disciplinarias no responden al debido proceso. Existe mucha
discrecionalidad para los funcionarios al determinar que conducta constituye una falta,
imponiéndose por igual una medida de aislamiento ó de traslado, sin establecer la
proporcionalidad entre la falta y la sanción.
No se somete a revisión las evidencias que involucran al interno en la supuesta
falta, imponiéndose la sanción con fundamento en elementos poco probatorios, la cual
no resulta ejemplarizante para el resto de la población, y cuando es injusta lo que
incrementa es el resentimiento y los deseos de venganza en los internos.
En esta situación pudieran jugar un papel importante los Jueces de Ejecución,
quienes según el código Orgánico Procesal Penal tienen la obligación de supervisar el
funcionamiento del régimen penitenciario, y según la Ley de Régimen Penitenciario son
una instancia de apelación sobre las sanciones disciplinarias impuestas a los
condenados; pero la experiencia nos indica que estos Jueces en la mayoría de las
oportunidades dan por cierta la información suministrada por las autoridades
penitenciarais,aun cuando el procedimiento no se ajusta a derecho, en pocas ocasiones
promueven actuaciones que permitan la defensa a los condenados.
Cabe mencionar que en los centros de reclusión para damas, aunque existe
similitud en cuanto a los procedimientos disciplinarios, deficiencias de vigilantes
femeninas y toda una gama de necesidades, la violencia se presenta en niveles que se
aprecian por debajo a los de los establecimientos de reclusión para hombres.
Suponemos que el fenómeno obedece a que las damas son tratadas con mayor
consideración que los hombres cuando se realizan procedimientos de seguridad. El
tráfico de armas y drogas, al igual que el consumo de estupefacientes es menor, además
los locales y establecimientos para mujeres tienen poblaciones pequeñas en su mayoría
y esto posibilita el control
Los equipos técnicos de tratamiento penitenciario no disponen de recursos
elementales para cumplir con sus obligaciones; desde las mismas condiciones
ambientales de las oficinas presentan deficiencias, es usual que no se cuente con
computadoras, material de oficina, acondicionadores de aire, iluminación, ventilación y
en muchos casos los profesionales deben suministrar con sus propios salarios, los
materiales de limpieza para mantener acondicionados sus espacios de trabajo.
La problemática se agudiza en la actualidad en materia de funcionamiento debido
a que las partidas presupuestarias se encuentran centralizadas y los suministros no son
recibidos en las cárceles oportunamente, desconociendo los directores si les asignarán
recursos durante el año o no.
En cuanto a los insumos, equipos y materiales para desarrollar actividades de
tratamiento, la situación se observa muy deficitaria; al extremo de no disponer de
medicamentos, y materiales médico quirúrgicos para prestar servicios de salud, la cual
está estrechamente relacionada con el derecho a la vida.
La realidad expresa que por múltiples razones, donde también pudiera estar
presente el fenómeno de la corrupción, en algunas cárceles las oficinas no disponen de
papelería, equipos mínimos para funcionar, condiciones ambientales deplorables, en las
enfermerías no hay medicamentos, problemas de higiene, agua potable, drenajes, mala
calidad en los alimentos y su preparación, etc.
La deficiencia de vehículos de transporte para el traslado de los reclusos a
tribunales, a otros centros penitenciarios o a los hospitales, ha constituido una variable
que ha estado presente por años; tal limitación genera retraso procesal, dificulta la
posibilidad de resolver conflictos por no poder trasladar internos a otras cárceles y,
constantemente se producen protestas y hechos violentos de parte de los reclusos
reclamando la solución.
La falta de transporte, en oportunidades obliga a los imputados y condenados a
pagar los gastos de traslado para poder asistir a las audiencias de los tribunales o para
que les trasladen a otro penal, lo que evidentemente es una situación irregular, de la cual
debería tener conocimiento el Ministerio del Interior y Justicia; sin embargo, desde
hace varios años no se presupuestan los recursos para satisfacer la necesidad.
Sobre un aspecto tan importante como la prestación de servicios de salud, el diario
“Ultima Noticias de fecha domingo 27 de abril de 2003 informaba que los enfermos de
la Cárcel de “Barcelona”, en Andrade (ob. Ct) al igual que en la mayoría de los centros
penitenciarios no se contaba con medicamentos para atender a los enfermos, escasean
desde los alimentos hasta los materiales educativos y deportivos.
La deficiencia de medicamentos en los establecimientos penitenciarios del País
resulta insoportable, las posibilidades de detección de enfermedades infecto contagiosas
como la tuberculosis, la hepatitis, el HIV, la sífilis, y otras es mínima, las enfermerías
son insalubres y peligrosas, el personal médico es insuficiente, y donde existe
mayoritariamente está contratado por dos horas de servicio con cargos de vigilantes, los
equipos tecnológicos son mínimos, tal situación se remonta años atrás y no ha sido
resuelta.
En cuanto a la alimentación, se observa en gran parte de los centros de reclusión
la ausencia de equipos de cocina adecuados, deficiencia de productos para elaborar la
dieta diaria e inclusive desproporción entre en número de reclusos y la cantidad de
insumos que le entregan a los cocineros para preparar los mismos.
Las fallas en la alimentación genera no sólo la desnutrición que se aprecia de
manera explícita, sino también conflictos en la población reclusa en rechazo a las
deficiencias, de igual forma resultan contraproducentes para la salud las condiciones de
insalubridad en que se encuentran la mayoría de los locales donde funcionan las cocinas
y comedores de las cárceles, donde no se cuenta con materiales de limpieza e higiene
indispensables.
Los servicios de Educación se presentan igualmente muy deficitarios, la
población incorporada en los programas de formación es de pequeño porcentaje, puesto
que la violencia carcelaria impide que los reclusos asistan a las actividades, e inclusive
en ocasiones los lideres negativos impiden que los internos que estudian asistan a
clases. La actividad de capacitación laboral, salvo la iniciativa que a cargo el I.N.C.E. a
través del programa “Juventud Desocupada”, también es muy reducida y consigue
muchos obstáculos.
En la actualidad esa Unidad ejecuta el programa de capacitación e incorporación
al trabajo contenido en el Plan Vuelvan Caras y Robinson, donde se atienden más de
mil reclusos, aunque la iniciativa es importante no ha logrado abordar un porcentaje
mayor del total de la población, por todas las incidencias que ocurren en las cárceles,
pero sobre todo, las limitaciones para la realización a plenitud de este programa son
adjudicables a la falta de apoyo de la administración penitenciaria.
Sobre el servicio de educación, el mismo informe señala: “Según la Subcomisión
de Asuntos Penitenciarios, sólo se escolariza al 6 por ciento de la población reclusa. La
mayoría de las prisiones tienen aulas de estudio que están infrautilizadas por una serie
de motivos, como la falta de personal educativo.
Lo referido a deportes y cultura se limita a la realización de eventos interpenales
programados anualmente. Las disciplinas deportivas no se fomentan bajo la visión
formativa, sino de entretenimiento, reciben dotaciones del Ministerio del Interior, de
Fundaciones y de dependencias gubernamentales en mayor medida que la actividad de
educación; pero nunca de acuerdo a la necesidad.
Las actividades culturales, son sufragadas por los mismos reclusos en la mayoría
de los casos; reciben poco aporte y los medios son muy limitados, terminan siendo un
espectáculo donde pretenden protagonizar anualmente las autoridades de prisiones a
través de festivales de teatro, música, artesanía, etc. La ejecución de estas actividades no
son apoyadas eficientemente por las autoridades, se realizan gracias al sacrificio de
reclusos y de los funcionarios de baja jerarquía que están encargados de los
Departamentos en las cárceles y en la División de Atención Integral.
Un aspecto donde fallan los equipos de tratamiento se observa en los programas
motivacionales para la incorporación de internos en las actividades, por esta razón,
usualmente se encuentran los mismos reclusos participando en lo cultural, lo deportivo
y lo educativo. Al momento de remitir las estadísticas a la División de Atención
Integral, se reflejan matriculas donde pareciera que la participación es significativa;
pero al analizar listados, se evidencia que no es así, debido a que participan los mismos
presos y no se logra el incremento a través de la incorporación de otros grupos de
internos.
La actividad de incorporación de la población reclusa en la producción laboral,
presenta condiciones similares de deficiencia. La participación de los internos es
reducida a un pequeño porcentaje. El trabajo pocas veces sirve de medio de formación y
creación de habilidades para la incorporación posterior al mercado de trabajo en las
comunidades, debido a que los métodos son empíricos en la mayoría de los casos;
prevalece la economía informal a través del buhonerismo.
El trabajo artesanal en ocasiones no es especializado; la supervisión es muy débil.
Las cárceles se han convertido en verdaderos mercados persas, donde abundan la choza
y la ranchería, en las cuales se expende desde café y cigarrillos hasta armas y drogas,
existiendo poco o ningún control de parte de las autoridades.
Para fines de mantenimiento y preparación de alimentos las administraciones de
los centros, incorporan algunos reclusos en las cocinas, comedores y cuadrillas de
mantenimiento, en labores de cocineros, electricistas, mecánicos, plomeros, albañiles,
latoneros, pintores y aseadores, entre otros. Los internos trabajan sobre todo motivados
por la posibilidad de optar a una medida alternativa a la prisión; pero no cuentan con
medios adecuados para cumplir la actividad.
Los reclusos perciben por la actividad que realizan pagos irrisorios que de
ninguna manera alcanzan para satisfacer necesidades elementales. Son sometidos a
jornadas extensas de trabajo, los cocineros que preparan los alimentos a los otros
internos inician el trabajo aproximadamente a las tres de la madrugada y terminan las
jornadas pasadas las ocho de la noche, en todos los casos los reclusos cuentan con muy
pocos medios para desarrollar la labor.
En cuanto a la comunicación de los reclusos, éstos reciben las visitas en los
lugares de alojamiento en condiciones igualmente insalubres, sin ninguna comodidad ni
privacidad. Se somete a los familiares a penalidades que van desde la requisa corporal
hasta el uso de salas sanitarias infrahumanas, no se distinguen niños de adultos en un
ambiente deprimente que contamina el alma.
Las comunicaciones con fines conyugales se realizan en las mismas celdas o
pabellones, donde cada pareja sólo es separada de otra por un tendido de
cama(“bugalú”). Esto los expone a situaciones de promiscuidad e invasión de la
intimidad, debido a que no existen espacios apropiados, por tal razón tienen que
obligadamente sostener relaciones sexuales en esas condiciones.
Debido al poco control, los niños son dejados en los pabellones o cualquier área
de la cárcel en los locales de reclusión, mientras sus padres satisfacen la necesidad
sexual, exponiéndolos sin ningún tipo de protección a la contaminación cultural de la
cárcel y a situaciones de extremo peligro.
Una deficiencia importante también la representa la falta de locales
acondicionados para el tratamiento psiquiátrico, no existiendo en el País un sólo centro
que permita dispensar servicios de salud para pacientes con enfermedades de esta
naturaleza.
El tratamiento a reclusos indígenas no está previsto en el Sistema Penitenciario
venezolano, aunque lo establece la Ley, no se cuenta con profesionales preparados para
esta actividad específica, motivado a que no se considera la situación intercultural como
una variable importante, por ello no se dispone de profesionales bilingües. Entre otras
problemáticas
POLITICAS PÚBLICAS IMPLEMENTADAS EN EL SISTEMA
PENITENCIARIO

En los últimos años se han conocido proyectos como: Los Propósitos de Gestión
del Ministerio de Justicia año 1997, Plan Estratégico de Gestión Penitenciaria 99/2000,
El Plan Bolívar 2000 para el área penitenciaria y el Plan de Gestión de la Dirección
General de Rehabilitación y Custodia del año 2002, todos supuestamente dirigidos a
superar la crisis penitenciaria del momento. Estas son las reflexiones de Tomasz (1999):
Los Propósitos de gestión del año 1997, señalaban entre sus objetivos
primordiales para mejorar operativamente el sistema, actividades como: Construcción
de penitenciarías, recuperación y mantenimiento de las existentes para aumentar la
capacidad de albergue de reclusos en 6.000 puestos. Ofrecer Oportunidades de Trabajo
y Atención de los Servicios Básicos como: Alimentación, vestido, salud y tratamiento.
Atención y vigilancia del recluso, mejorando la incorporación de los internos al trabajo,
fomentando la participación de la familia, y tecnificación de los procedimientos de
requisas para no violentar derechos a los visitantes como parte fundamental del
tratamiento.
Además se planteaba la superación de las limitaciones en los traslados de reclusos
a los tribunales y el fortalecimiento de la fiscalización y control con la creación de una
Oficina de Fiscalización; que por cierto, ha existido desde hace décadas; pero ha dado
las mayores muestras de incapacidad para el control de la corrupción carcelaria en los
últimos años.
De igual manera planteó el proyecto, desarrollar un programa eficaz de archivo y
certificación de antecedentes penales, mejorar la asistencia jurídica a los reos; revisar el
proceso de otorgamiento de beneficios a reclusos para lograr la efectiva aplicación; la
realización de un censo con la participación de las instituciones involucradas y los
Colegios de Abogados, para actualizar la data correspondiente a la población reclusa; la
asistencia religiosa; celebrar convenios de encomienda y descentralización; que por
cierto, no se logró, se acabó con los existentes y se atacó contundentemente la
posibilidad de descentralizar algún centro de reclusión.
El Patrón Estratégico de Gestión Penitenciaria 99/2000, Plan Operativo de
Apoyo a la Programación de 1999. Planteó su justificación al ser un instrumento que
se enmarca en supuestas políticas Sectoriales definidas por el Estado Venezolano para
lograr la estabilidad que el sistema precisa; convirtiéndose de esta forma en un elemento
clave para la superación de la crisis.
El referido plan señalaba que la crisis del sector, era el producto de la falta de una
visión global del sistema y la ausencia de una planificación estratégica, puesto que la
planificación se sustituía por una constante gestión de emergencia; además, afirmaba
que en el sistema se observaba una inadecuada organización administrativa y una falta
de continuidad en la ejecución de los programas anuales.
El referido plan establecía como causas de la no-ejecución de la programación del
año 1998, el cálculo inadecuado de los costos de la programación; metas demasiado
optimistas; falta de precisión en los objetivos específicos; falta de identificación de los
responsables de la ejecución de los planes y falta de métodos técnicos en la
planificación de la programación; pero no menciona que el plan de 1998, e inclusive,
todos los posteriores no contaban con los recursos financieros, materiales y humanos
que les dieran viabilidad, siendo sus planteamientos idealistas y utópicos.
Entre sus objetivos principales el plan operativo pretendió:
1) Respaldar los planes operativos programados y presupuestados para el sector
para el periodo de gestión;
2) Promover la Descentralización;
3) Masificar la integración de los reclusos al tratamiento;
4) Fortalecer las debilidades en cuanto a la ejecución de los convenios
interinstitucionales nacionales e internacionales;
5) Rescatar el respeto a la dignidad humana de los internos;
6) Reforzar la seguridad dentro de los establecimientos de reclusión,
incrementando el personal en porcentaje de uno (01) por cada treinta reclusos;
7) Fomentar la superación del personal y;
8) Garantizar al personal de vigilancia penitenciaria condiciones socioeconómicas
estables.
Como aspectos importantes se previó la capacitación masiva del personal de
régimen a través del I.U.N.E.P., y el incremento de este personal de vigilancia, según
las siguientes metas: Año 2000, doscientos (200) nuevos cargos de auxiliares de
régimen para promover el mismo número de vigilantes a auxiliares, e incorporar
doscientos (200) nuevos custodios previos cursos de capacitación anuales definidos para
ese año en cuatro cursos.
Para el año 2001, preveía crear cuatrocientos (400) nuevos cargos de vigilantes y
ocho cursos de formación, para el año 2.002, crear cuatrocientos (400) nuevos cargos y
ejecutar treinta y dos (32) cursos de formación de custodios.
Con respecto a los cursos de capacitación, extrañamente se creó una Escuela de
Formación que atendió la ejecución del Proyecto con la Embajada Británica, la referida
Escuela funcionó hasta el año 2002, con la culminación del convenio, que por cierto
rebasó la meta.
Extraña la situación porque ya existía el Instituto Universitario Nacional de
Estudios Penitenciarios (I.U.N.E.P.), el cual ejecutaba programas similares; pero se
presume que tal Escuela fue creada obedeciendo los caprichos personales de las
autoridades de prisiones para el momento.
Durante los años 2000, 2001 y 2002 se realizaron cursos de formación en la
Escuela referida y en el (I.U.N.E.P.); e improvisadamente en diferentes Estados con
apoyo de la Guardia Nacional; pero en ningún caso, se ha logrado por lo menos el 20%
de estas metas, durante los años 2002 y 2003 se formaron un aproximado de 380
vigilantes.
Además del incumplimiento de la meta referida al personal de seguridad, el plan
no logró ejecutar la mayoría de las actividades planteadas, puesto que no se hizo
incremento de los puestos para reclusos a los seis mil (6.000) establecidos en la meta;
las recuperaciones y acciones de mantenimiento fueron insignificantes; no se
construyeron las penitenciarías planteadas y las iniciativas adelantadas como el caso de
la Planta es totalmente contraria a principios mínimos de construcción carcelaria por
motivos de seguridad. Esto se afirma, debido a que las instalaciones se aprecian
sumamente peligrosas, el caso de “El Dorado” los trabajos logrados e inaugurados, por
arbitrariedades de la Dirección de Prisiones, los reclusos las incendiaron y destruyeron.
Por otra parte, el personal profesional no se incrementó, los programas de
tratamiento se debilitaron; los convenios de encomienda se irrespetaron y las
gobernaciones desistieron de apoyar las cárceles encomendadas, la desasistencia y la
violencia se hicieron extremas agravándose la crisis.

El Proyecto Bolívar 2000, denominado “Justicia 2000”.


Continuando con las reflexiones de Tomasz (ob. Ct) refiere el Plan Justicia 2000,
en sus recomendaciones para la ejecución, planteaba que el régimen penitenciario sea
practicado; controlado y supervisado por las autoridades tanto civiles como militares de
los centros de reclusión; donde el Director de la cárcel cumpla funciones
administrativas, y el comandante de la Guardia Nacional de la Unidad acantonada en el
establecimiento funciones operacionales, con responsabilidad en los asuntos
administrativos y de seguridad en lo interno y externo; es decir, planteaba claramente la
militarización del sistema como supuesto medio de control.
Entre sus objetivos principales, pretendía desarrollar el pleno empleo de la
población reclusa, con la participación del I.N.C.E., la empresa privada, Gobernaciones
y Alcaldías; acondicionar y mejorar las medidas pasivas de los penales, a través de la
reparación de las cercas perimétricas, alarmas, alumbrado, implementando el uso de
circuitos cerrados de televisión en todas las áreas de los penales, y hacer uso de equipos
de rayos “X” e instalación de equipos para detección de metales.
Entre otras acciones, estimaba remodelar las infraestructuras de los penales;
capacitación y mejoramiento de la vigilancia interna; Otorgar en concesión el contrato
del suministro de la alimentación a la población reclusa; Aplicar la clasificación real de
los reclusos; Disminuir el hacinamiento combatiendo el retardo procesal; a través de la
facilitación efectiva de los traslados a los juzgados y habilitando tribunales en las
cárceles.
Aspiraba mejorar la prestación de servicios de medicina integral; el uso racional
de los beneficios previstos en la Ley; Atender a la familia de los internos a través de
servicios educativos de pre-escolar; Búsqueda de trabajo e instrumentando servicios
cívico-sociales como: Matrimonios, bautizos y comuniones, con todo lo planteado se
pretendía garantizar los Derechos Humanos de los reclusos.
Con la ejecución de las acciones señaladas se lograría efectos como: Aumentar el
control; Mejora de la imagen del Sistema Penitenciario; Garantía de la vida del recluso;
Confianza en el sistema; Aumento del autoestima de los reos y sus familiares y
compromiso con el sistema; disminución del hacinamiento; y las alteraciones del orden
público; Mejorar las relaciones entre el interno y el sistema, evitar la desnutrición de los
reos, y evitar la corrupción entre otros.
El proyecto tenía alto contenido político y militarista; copia algunas bondades de
las estrategias instrumentadas por la Gobernación del Estado Miranda, en la ejecución
del programa de apoyo al Sistema Penitenciario regional a través de la Fundación para
el Desarrollo Integral de los Servicios Penitenciarios de la Entidad Federal
(FUNSEPEM), sobre todo, en lo referido a la tecnificación de la seguridad con equipos
de vídeo y el control computarizado de ingreso de visitantes en las cárceles del Rodeo II
y Yare I.
Contradictoriamente, los equipos dotados por FUNSEPEM, fueron deteriorados
en muy poco tiempo y las autoridades de la administración penitenciaria impulsoras del
Proyecto Justicia 2000, fueron incapaces de garantizar que se mantuvieran y que no les
destruyeran, mucho menos, extender la experiencia a todo el Sistema Penitenciario.
Al igual que los planes anteriores, el Justicia 2.000 fue bastante ambicioso, pero
se quedó en puras aspiraciones, debido a que no tenía previstos los recursos financieros
para la ejecución, no logró el compromiso del alto gobierno ni de los distintos actores
del Sistema Penitenciario.
No se observó la identificación de los equipos de trabajo con los objetivos y
metas del plan, indudablemente resultó imposible lograrlas, por su alto contenido
militarista y porque no le fueron asignados recursos para la ejecución.
Se efectuó la militarización de algunos penales, que como ya se sabe, en todos los
casos la militarización ha resultado un fracaso, desde su propio ofrecimiento como
alternativa para mejorar el sistema, por contradecir principios y recomendaciones de la
O.N.U. y nuestra legislación interna.
Aunado a esto, operativamente la Guardia Nacional no está preparada para el
contacto permanente con la población reclusa, ni para intervenir en el tratamiento; dado
ello, lo que generalmente ocurre es el uso de la arbitrariedad, comprometiendo
seriamente la garantía de los Derechos Humanos de la población reclusa, y obstaculizan
las iniciativas de las Organizaciones civiles que desarrollan actividades a favor del
tratamiento de los internos.
Con esta experiencia se profundizó el atraso del sector, entre otras acciones
desatinadas, se atacó la descentralización como alternativa de solución.
El Plan Justicia 2000, preveía alcances hasta el año 2001; pero sus ejecutorias
demostraron ser muy deficientes, los objetivos no se lograron, por el contrario, la crisis
se agudizó y la corrupción se presume que comprometió hasta altas autoridades.
Para el periodo 2001 – 2002. La planificación dejaba ver en términos
estratégicos su alto contenido político, donde subliminalmente inclusive, se planteó la
creación de agrupaciones de reclusos y familiares con fines políticos, esta iniciativa
logró sus adelantos en la cárcel de la Planta en la ciudad de Caracas y en la cárcel de la
ciudad de Mérida.
Entre otros objetivos preveía la designación de las comisiones de elaboración del
nuevo Proyecto de Código Penitenciario y de Ente Autónomo Penitenciario; el
reemplazo de los Directores de los establecimientos penitenciarios; el incremento del
personal de custodios; apoyo a la descentralización; construcción de una nueva cárcel y
reparación de la infraestructura carcelaria a través del Fondo Nacional de Edificaciones
Penitenciarias (F.O.N.E.P.).
En los objetivos también se planteaba proyectar la eliminación del Instituto
Autónomo Caja de Trabajo Penitenciario; fortalecimiento de la ejecución de los
convenios nacionales e internacionales con el Instituto Nacional de Cooperación
Educativa (I.N.C.E.), Consejo Nacional de Cultura (C.O.N.A.C.), Instituto Nacional del
Deporte (I.N.D.), Universidad Nacional Abierta (U.N.A.), la Unión Europea, la
Embajada Británica y el Banco Interamericano de Desarrollo (B.I.D.).
Sumado a las iniciativas descritas, para ese periodo, se estimaba la privatización
de la alimentación a la población reclusa a través del sistema utilizado por las Fuerzas
Armadas; Fortalecer el Instituto Universitario Nacional de Estudios Penitenciarios, y
mejorar los salarios del personal de vigilancia penitenciaria.
Las actividades previstas en el plan de este periodo eran para atender la
emergencia, sobre todo de carácter organizativo, no se contaba con los recursos
necesarios para ejecutarlas como en los casos anteriores.
Se nombraron distintas comisiones conformadas por funcionarios de la
administración penitenciaria para darles viabilidad, en tal sentido, se crearon las
comisiones para la elaboración de los Proyectos de Código Orgánico Penitenciario y
Ente Autónomo Penitenciario, las cuales presentaron los proyectos elaborados y se
produjo el reemplazo de los Directores de las cárceles.
En el marco de la ejecución del plan, se realizaron varios cursos para vigilancia
penitenciaria; se definieron estrategias para fortalecer el I.U.N.E.P., destinando
recursos financieros para reparaciones a realizarse en el año 2.003 aunque limitados; se
entregó el primer piso del edificio donde funciona ese Instituto para que se utilizara en
la implementación de cursos de custodia; se eliminó la Escuela de formación de
Custodios, se le entregaron los locales donde funcionaba y se le delegó la competencia
al I.U.N.E.P.
El personal de vigilancia se incrementó aproximadamente en doscientos (200)
efectivos, para ocupar el mismo número de vacantes; pero no se crearon cargos nuevos;
se adelantaron gestiones para proyectar la privatización de la alimentación; se tomaron
iniciativas aunque muy débiles para reactivar los convenios con organismos nacionales
y se intentó fortalecer la ejecución de los convenios internacionales.
En materia de descentralización se obtuvo pocos logros, se mantuvo el trabajo de
la unidad encargada de la elaboración de la propuesta; pero se le dio poca importancia a
la misma, razón por la cual no se logró materializar ni un sólo convenio en ese periodo.
Como se señaló las medidas previstas perseguían sobre todo organizar; pero no
constituían una respuesta contundente para la superación de la crisis, por lo que la
situación se mantuvo sumamente difícil.
El reemplazo de los Directores de cárcel de forma masiva implicaba la
generación de todo un proceso de alteraciones en los centros de reclusión, se presumía
que eran provocados por funcionarios; aunados a los hechos violentos que se producían
como resultado de las deficiencias. Todo significaba crear muchos frentes para tratar de
atender la crisis, además las autoridades encargadas para el momento adolecían de
conocimientos, actuaban bajo estados emocionales; se cometían graves errores y
excesos contra funcionarios capaces, en razón a que las autoridades tendían a dar un
manejo domestico al asunto y se incurría en falta de objetividad.
El periodo estuvo sesgado por los intereses políticos, y ello prevalecía antes que el
conocimiento, al momento de definir programas, objetivos y metas. Todo se
desarrollaba en un contexto político, social y económico que caracterizaba al País como
sumamente difuso.
A la crisis penitenciaria del momento se sumaban los eventos políticos ocurridos
en el mes de abril de 2002, donde se produjeron hechos transcendentales que pasaron a
la historia, en los cuales se involucraron las máximas autoridades del Ministerio del
Interior y del área de prisiones.
Los acontecimientos políticos generaron consecuencias a corto plazo en las
autoridades de la Dirección General de Rehabilitación y Custodia, que fueron
reseñados por los medios de comunicación en el momento, de muchas formas incidió y
continúa incidiendo en el sectorpenitenciario, apreciándose actualmente alta politización
del sistema.
Para el año 2003, como en el resto de la Administración Pública la situación se
presentó difusa, los problemas presupuestarios sufrieron incremento; la prevalencia de
lo político descuidaba las iniciativas al sector y la crisis se agudizó recrudeciéndose la
violencia, mientras que el Ministerio del Interior y Justicia como respuesta señalaba
alternativas que ofrecían poca respuesta, se evadía responsabilidades e incurría en grave
violación de los Derechos Humanos de los reclusos.
La situación del País incide significativamente sobre el sector de prisiones, debido
a que precisamente el Ministerio que tiene a cargo la responsabilidad del sistema, es el
Ministerio del Interior, que también tiene a cargo entre otras cosas, la seguridad interna
del país y el manejo de las estrategias políticas.
En la actualidad se observa que se hacen gestiones para la ejecución de convenios
con organismos nacionales; se está ejecutando los acuerdos con organismos
internacionales con múltiples limitaciones; la actividad ordinaria se desarrolla; pero
existen enormes fallas a nivel de planificación, organización e inversión, que identifican
las prisiones como un sector residual. Pero es la política pública en materia de servicio
penitenciario el Nuevo Régimen Penitenciario, que va en la transformación del viejo
modelo penitenciario; no solo en infraestructura, el orden cerrado, uniformidad, sino
una visión holística del problema en materia penitenciara, y con una óptica humanista
del privado y privada de libertad.
El Plan "Pasos de libertad", en los Centros de Detención Preventiva (CDP),
beneficia a los privados de libertad, brindándoles una atención directa, en aras de
erradicar el hacinamiento que pueda existir en estos centros., ofreciendo a los privados
de libertad de los Centros de Detención, una atención integral y directa. A fin de
"brindar atención integral tanto de salud, como de atención jurídica para los internos,
en los Centros de Detención, policías, CICPC o GNB"otorgando libertades, luego de
realizarse las evaluaciones psicosociales y el estudio de cada caso por los órganos de
administración de justicia. Así mismo, se llevan a cabo audiencias judiciales y se
solicitan cupos para penados en centros penitenciarios
Por otro lado se cuenta con el plan Cayapa, el cual tiene como fin combatir el
retardo procesal dando respuesta al problema procesal de las privadas y de los privados
de libertad. “Numerosos son los factores que se interponen para darle curso a los casos
de los internos, como problemas de traslado, múltiples causas acumuladas en los
juzgados, entre otros“. Efectivamente, en Venezuela hoy el plan Cayapa está haciendo
historia, en materia judicial; abordando directamente cada privado de libertad, tanto
penal como integralmente, garantizando de esta manera sus Derechos Humanos.
Además se cuenta con el Plan Agroindustrial Penitenciario 2018 que busca la
producción de los privados de libertad para el autosustento

TECNICAS DE LAS POLITICAS PUBLICAS EN EL SISTEMA


PENITENCIARIO

En la página web del Ministerio del Poder Popular para el Sistema Penitenciario
(ob. Ct) refiere que para la ejecución de las políticas públicas en esta materia deben ser
ejecutadas, tomando en cuenta:

Área de Infraestructura:
 Culminar obras de infraestructura inconclusas.
 Rehabilitar las cárceles desalojadas.

Área de Producción:
 Alimentos (cárnicos, vegetales y verduras).
 Artículos de (Limpieza, Hogar, Línea Marrón, Otros).
 Incorporación de TREINTA MIL (30.000) PRIVADOS DE LIBERTAD.
 Articulación con alcaldes y alcaldesas de los municipios rurales en los estados
Miranda, Falcón, Aragua, Táchira y Zulia.
 Rehabilitación de un conjunto de fincas que hayan sido confiscadas al narcotráfico,
y se encuentren improductivas, con la finalidad de aportar con mano de trabajo
penitenciaria rubros agrícolas y pecuarios para contribuir con el abastecimiento de
alimentos para el pueblo.

Implementación del Nuevo Régimen Penitenciario: En los cinco (05)


establecimientos que se encuentran en etapa de transición se requieren los recursos
financieros que permitan adquirir los materiales de construcción, por cuanto desde el
MPPSP emplearemos a la población privada de libertad impactando positivamente en:
 Combatir el Ocio a través de la capacitación y formación en diferentes labores.
 El privado de libertad obtiene redención de pena por trabajo.

Impulso del Plan Ecosocialista Hogares de Paz:


 Abordar a las comunidades organizadas con mano de obra penitenciaria para el
arreglo de vivienda, embellecimiento urbano, lugares de esparcimiento y recreación
en los estados Miranda, Falcón, Aragua, Táchira y Zulia.

Sistema de Tecnología y Seguridad Penitenciaria (SITESEP):


 Inauguración de dos (02) Centros de Comando y Control Regional (CCCR) en los
estados Táchira y Monagas respectivamente.
 Aprovechar los equipos tecnológicos instalados en los establecimientos
penitenciarios para impulsar un proyecto enmarcado en la nueva etapa del PETRO.

Proyecto Lazaro:
 Instalación de un laboratorio, taller y fábrica en las instalaciones del Centro
Penitenciario de Occidente (C.P.O) estado Táchira para la producción en serie de
prótesis y órtesis para personas con alguna discapacidad, para ello contamos con el
apoyo de un científico y fabricante de estos equipos quien adiestrará a los privados
de libertad recluidos en el CPO para que se transformen en mano de obra calificada
en el proceso de fabricación y tratamiento.
 Creación y puesta en marcha de la Unidad de Atención Clínica Especializada, para
el tratamiento de pacientes con escaras y úlceras.
 Conformando así un centro de formación, adiestramiento y capacitación técnica
dirigido a los privados y privadas de libertad, funcionarios del ministerio y pueblo
organizado para la ayuda y el tratamiento integral a los pacientes que presentan
alguna discapacidad.
 Se está trabajando con el apoyo del MPP para la Educación Universitaria Ciencia y
Tecnología, ya que el proyecto LAZARO, será una bandera en la nueva etapa del
Servicio Penitenciario.
CONCLUSIONES

La seguridad ciudadana es el instrumento para el desarrollo de los derechos


fundamentales, mientras que el orden público es el instrumento al servicio de la
seguridad.
La seguridad ciudadana precisa además de un ordenamiento jurídico penal
garantista, el uso racional de las instancias de control punitivo.
La criminalidad, la violencia, y la delincuencia son fenómenos que se incuba en
la sociedad, es decir, son fenómenos sociales, por lo tanto la posible solución no puede
ser policial. Es cuestión de la sociedad, de los individuos considerados en su entorno,
quienes originan y cometen el delito, por tanto la solución la deben procurar los mismos
ciudadanos, hay que desmontar la cultura de que el problema de la violencia se resuelve
con la policía, se debe tener presente que ese es un vértice importante para la solución
del problema, pero no es ni el único ni el más importante.
El tema de la prevención del delito viene a ser más importante inclusive que el
número de policía que se tengan, es de tal importancia que tiene rasgo constitucional y
rango legal.
Resulta impostergable despertar a la sociedad y comprender que el problema de
la seguridad es un problema social, donde todos tienen que participar, cada uno desde
una visión, desde una realidad, desde una acción adecuada a su posición en esa
sociedad.
El sistema de investigación y persecución criminal debe ser eficiente, con el fin
de reducir los elevados índices de impunidad, pues esta última representa uno de los
mayores problemas del sistema y contribuye en gran medida a la inseguridad ciudadana.
Organización y cultura ciudadana para combatir la delincuencia.
En la actualidad estamos sumergidos en una crisis de seguridad ciudadana, de
allí que surge la necesidad de la diversidad en la búsqueda de la comprensión ante esta
temática, pero es necesario dejar claro que esta disertación es solo un punto de partida,
solo se presenta la percepción ante este complejo fenómeno de seguridad ciudadana, ya
que en este momento se busca en el fin último que es su comprensión para llegar a su
intervención.
En Venezuela, contamos con un instrumento legal que se convirtió en el camino
a seguir por el Gobierno Bolivariano Venezolano: el Plan de la Patria, este documento
tiene efecto jurídico y de obligatorio cumplimiento, que nace de la Agenda Alternativa
Bolivariana, el Proyecto Simón Bolívar del Comandante Hugo Rafael Chávez Frías,
para la reconstrucción de una nueva manera de entender la planificación pública
venezolana, siendo la ruta que debe seguir el país para la consecución del Socialismo
del Siglo XXI
Pero como siempre en Venezuela, mantiene una disociación con lo plasmado en
nuestro ordenamiento jurídico, cuando de hecho, el Derecho no puede ser nunca distinto
a la estructura económica, ni al desarrollo cultural de la sociedad. Por ende, al estar
nuestra sociedad venezolana inmersa en una estructura económica capitalista (ya que no
existe la socialización de los modos de producción) no puede pretender crear
instrumentos jurídicos que tracen otra ruta, como lo es el Socialismo del Siglo XXI. ¡De
allí, el fracaso de la ruta a seguir en el modelo de sociedad que se requiere, de allí el
fracaso de las políticas en seguridad ciudadana!
En otro orden de ideas, una vez revisado el plan de planificación del país, que
orienta una suerte de socialismo, es preciso observar la praxis del funcionario policial, y
su relación con el deber ser, orientado en los ordenamientos jurídicos establecidos,
desde el pragmatismo; pero antes, es importante aclarar la concepción de pragmatismo
como lo valioso y lo útil para la vida, siendo el ser humano de voluntad y acción, es una
manera de pensar que niega la conciencia y si tomamos como referencia que la praxis es
la práctica desde la conciencia de la acción, suena como contradictorio enfrentar la
praxis desde el pragmatismo.
Más desde la práctica policial, se puede referir que desde la legislación y
baquías, la función policial está definida como el conjunto de acciones que conllevan a
proteger y garantizar los derechos de las personas frente a situaciones que constituyan
amenaza, vulnerabilidad, riesgo o daño para su integridad física, sus propiedades, el
ejercicio de sus derechos, el respeto de sus garantías, la paz social, la convivencia y el
cumplimiento de la ley. Pero pragmáticamente la practica policial, está enmarcada en el
rechazo de la comunidad por los funcionarios policiales, los cuales son objetos de
adjetivos calificativos, demostrando el repudio. Siempre encontramos algún ciudadano
quejándose de la actuación de un funcionario policial y siendo esto generalizado para
todo el cuerpo de policía.
El servidor público en cuestión, debe profesar una aproximación con la
comunidad que es la victima de la violencia, amenazas, riesgos tanto como a la persona
como a los bienes, males que no permite trabajar mancomunadamente que es el deber
ser; y siendo este binomio: comunidad- policía, el garante del éxito, pero que no termina
de consolidarse, conlleva a que el Estado no pueda prevenir el delito y la violencia antes
de reprimir los hechos punibles contemplados en el código penal; también se puede
observar la carencia de mecanismos para la resolución temprana y pacifica de conflictos
en el ámbito comunitario, así como las casas de justicia y paz que garanticen el
descongestionamiento de los recintos de custodia de los detenidos ante la actuación
policial, ya que evitaría tener detenidos por averiguaciones, con delitos cuyas sentencias
sean menores de ocho años.
El servicio policial, pragmáticamente, debe ser garante de los derechos y deberes
de los ciudadanos, brindarle a la ciudadanía una precepción de seguridad; que sienta en
el funcionario: un amigo, un vecino que le conoce, que está presto a socorrerlo y evitar
que se convierta en una víctima de la inseguridad ciudadana. Aunado a un sistema
penal que le garantice la erradicación de la impunidad, para que el ejercicio de la
profesión policial garantice la mayor suma de felicidad de los venezolanos y
venezolanas que hacemos la patria grande junto con nuestros funcionarios policiales.
Ha de eliminarse el estigma del policía como “el malandro con uniforme” y dignificarse
su labor junto con la comunidad, contribuyendo con el segundo vértice de la Gran
Misión a Toda Vida Venezuela: Fortalecimiento de los Órganos de Seguridad
Ciudadana.
Es así como, la práctica del funcionario policial ante la percepción del ciudadano
ha evidenciado todo tipo de conductas inadecuadas heredadas del antiguo modelo
policial, privilegiando el servicio a comerciantes, o a la pequeña burguesía; sin contar el
alto grado de corrupción policial, en medio de una situación país que ha aflorado la
carencia de principios y valores éticos y morales, conllevando a un distanciamiento con
la comunidad y relegándola a una función represiva, es decir, desde la visión pragmática
de la función policial se observa la poca confianza y credibilidad de la comunidad con
los funcionarios y funcionarias, lo que lleva a la ausencia de participación popular y así
el trabajo policial preventivo no es efectivo.
Se propone entonces, redimensionar la función policial en el marco de la Ley
Orgánica del Servicio de Policía y del Cuerpo de Policía Nacional Bolivariana, así
como fortalecer los órganos de seguridad ciudadana; destacando el compromiso con la
sociedad y la nación entera, para ello requiere la participación de todos los sectores
sociales comunidad, Órganos de Seguridad Ciudadana, Ministerio del Poder Popular
para Las Relaciones Interior Justicia y Paz, y es desde la Universidad Nacional
Experimental de la Seguridad, donde se deben propiciar estrategias de articulación y
acercamiento con la comunidad, así como el compromiso interagenciales para articular
con las comunidades desde un trabajo colaborativo y colectivo. Además de crear las
condiciones institucionales como el adecuado pie de fuerza, mantenimiento y
adquisición de vehículos, uniformes, adecuadas instalaciones, comedores con su debido
equipamiento y dotación, materiales y equipos de oficinas, garantizar el debido proceso
luego de una actuación policial, mejorar las condiciones socio-económicas del
funcionario y su familia, convirtiendo así la opción de formación como funcionario
policial como principal, honrosa y no en la última opción, como ocurre en la actualidad;
realizar un estudio multidisciplinario para la depuración de los órganos de seguridad
ciudadana, para erradicar todo indicio de mala praxis policial.
En este sentido, se debe establecer mesas de trabajo comunidad- Órganos de
seguridad ciudadana- agencias institucionales- UNES, para realizar un diagnostico
social participativo; crear comisiones de trabajo para elaborar un plan de acción
participativo; cumplir con las acciones mancomunadas y luego realizar una reflexión
final sobre el impacto en la comunidad de las acciones realizadas y las futuras acciones
a emprender, de esta manera el funcionario policial ingresa a la comunidad, responde a
las necesidades de la misma, aproximándose a esta, develando una nueva visión de la
función policial y coadyuvando al trabajo de inteligencia que es necesaria para las
operaciones de liberación contra la inseguridad reinante, que han de llevarse con otros
funcionarios, que cumplan otro rol distinto.
Ahora bien, cuando hablamos de la multidimensionalidad de la Seguridad
Ciudadana, debe tomarse en cuenta que esta es la protección de orden legal o
mantenimiento del orden institucional que garantice las condiciones para el libre
ejercicio de los derechos y la ciudadanía, el desarrollo integral de las personas, y esta es
compleja por su condición multifactorial, entre ellos tenemos que a) La participación
ciudadana, b) Los organismos de seguridad ciudadana, c) Violencia en los medios de
comunicación que viven del miedo de las personas, d) La cantidad de detenidos en
procedimientos policiales contra el número de enjuiciamientos, e) La justicia social, f)
La victimización de la pobreza, g) La respuesta reactivas frente a la prevención del
delito, entre otras, de allí el gran reto de la UNES y buscar que todos estos factores a
través de estrategias e investigaciones se puedan disminuir o mitigar las consecuencias
de ellos en la sociedad venezolana.
Para ello, debe tomarse en cuenta la participación social, mejoramiento del
sistema penitenciario, reforma legales pertinentes, optimización de la administración de
justicia, la impunidad, le exclusión social, índices de violencia criminal e inseguridad, la
repuesta policial, la formación de los funcionarios, la seguridad social del funcionario y
su familia, el equipamiento, crear espacio para la reflexión y dialogicidad de la praxis
social, las nuevas formas de criminología, la justicia social, emancipación, equidad y la
distribución del poder.
En este sentido, estos factores no son más que distintas facetas de una misma
crisis de seguridad ciudadana, que al ser estudiada, no pueden hacerse desde el
fraccionamiento de los factores que inciden en ella, debe abordarse desde el todo, con
una visión holística, ya que a la hora de responder a una situación, el funcionario, lo
hace desde el impulso y desde su capacidad creativa para el abordaje y desde sus
propios valores; premisas que forman su visión particular de la realidad.
De allí, que la crisis que enfrenta la seguridad ciudadana, ha de minimizarse
aunque se encuentre en movimiento y en actividad constante, a través de un
pensamiento no lineal, desde la integración como la autoafirmación; la cooperación,
visión holística, para poder aproximarnos a su verdadera naturaleza. Esto se hace
necesario si queremos mejorar la seguridad ciudadana en nuestro país, cambiando
radicalmente las concepciones de nuestros funcionarios y reeducar al ciudadano, que
será posible sólo cuando estemos dispuestos a cambiar otras cosas: la transformación de
la cultura y la sociedad pero de verdad y no en el papel, ni en el discurso.
Por otra parte, retomando lo anteriormente expuesto, se entiende que una de las
funciones del estado es la administración de la justicia, el castigo y a su vez la
resocialización de ese ser humano, que entro en conflicto con la ley penal. Pero como
lo afirma Posada (2015) que en la mayoría de los países, la resocialización es “un
concepto que ordena la ley, desarrolla las diversas entidades públicas relacionadas con
el tema y es el principal objeto de múltiples organizaciones sociales que trabajan dentro
de las prisiones” (p. 262)

En contrate se presenta a Rivera, (1997), que afirma “que en materia de


derechos de las personas privadas de la libertad nos encontramos en presencia de la
construcción de un ciudadano de segunda categoría, al que es aceptable que se le violen
sus derechos” (p. 13) Es allí que, el privado de libertad, es objeto infalible de la
violación de sus derechos, y se asuma que la resocialización es uno de los derechos que
viola el sistema penitenciario de la mayoría de los países pero es indispensable
garantizar los derechos humanos en la privación de la libertad.

El tema de los derechos humanos ha y sigue preocupando profundamente a la


opinión pública de todas las sociedades occidentales; pero también resulta paradójica la
percepción negativa de la población contra los sistemas encargados de la seguridad
ciudadana, judicial y penitenciario, que socialmente están instituidos para garantizar el
derecho fundamental de los ciudadanos y ciudadanas.

Es evidente, que Venezuela no se escapa de esta realidad, igualmente se


encuentra un sistema penitenciario que entre sus objetivos están la administración de la
pena que se le imputa a un privado de libertad y a su vez debe garantizar la
resocialización de los mismos, tal como lo establece la Constitución de la República
Bolivariana de Venezuela (CRBV, 1999) en su artículo 272:

El Estado garantizará un sistema penitenciario que asegure la rehabilitación


del interno o interna y el respeto a sus derechos humanos. Para ello, los
establecimientos penitenciarios contarán con espacios para el trabajo, el
estudio, el deporte y la recreación, funcionarán bajo la dirección de
penitenciaristas profesionales con credenciales académicas universitarias, y
se regirán por una administración descentralizada, a cargo de los gobiernos
estadales o municipales, pudiendo ser sometidos a modalidades de
privatización. En general, deberá preferirse en ellos el régimen abierto y el
carácter de colonias agrícolas penitenciarias. En todo caso las fórmulas de
cumplimiento de penas no privativas de la libertad se aplicarán con
preferencia a las medidas de naturaleza reclusoria. El estado creará las
instituciones indispensables para la asistencia postpenitenciaria que
posibilite la reinserción social del exinterno o exinterna y propiciará la
creación de un ente penitenciario con carácter autónomo y con personal
exclusivamente técnico.

De este modo, se evidencia que el Estado venezolano debe garantizar: la


rehabilitación del privado o privada de libertad y sus derechos humanos, a través de las
políticas penitenciarias, buscando de esta manera hacer posible la reinserción en la
sociedad a estos seres humanos.

De allí pues, que entre las políticas y estrategias para el sistema penitenciario, con
referencia a elevar la calidad de vida del privado o privada de libertad, llama la atención
a “la defensa y el desarrollo de la persona y el respeto a su dignidad… la construcción
de una sociedad justa y amante de la paz, la promoción de la prosperidad y bienestar del
pueblo…” (CRBV, Art. 3) a través de la Gran Misión a Toda Vida Venezuela
(GMTVV, 2017), que tiene como propósito “construir una política pública que tenga
como centro la preservación de la VIDA, como valor supremo de todas y todos los que
vivimos en el territorio nacional” (p. 3)

En este orden de idea, la GMTVV refleja en su informe la manifestación de la


criminalidad, la respuesta institucional del sistema de justicia penal frente al delito, y
para ello se plantea dentro de sus objetivos, uno para la modernización del Sistema
Penitenciario venezolano y con una línea estratégica que plantea “brindar a la
población privada de libertad la atención necesaria para mejorar sus aptitudes y
capacidades en pro de su rehabilitación y de su proceso progresivo de reinserción
social” (p. 65)
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