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¿Qué son los Trastornos de la Conducta Alimentaria?

Los trastornos de la conducta alimentaria (TCA)

Los TCA son trastornos mentales caracterizados por un comportamiento patológico


frente a la ingesta alimentaria y una obsesión por el control de peso. Son trastornos de
origen multifactorial, originados por la interacción de diferentes causas de origen
biológico, psicológico, familiar y sociocultural. Son enfermedades que provocan
consecuencias negativas tanto para la salud física como mental de la persona.

Los TCA son enfermedades graves pero se pueden curar si la persona hace
tratamiento con un equipo de médicos y psicólogos especializados en TCA. Son
tratamientos largos y complejos. Un rasgo habitual de estos trastornos es la falta de
conciencia de enfermedad por parte de la persona afectada. Esto quiere decir que la
persona afectada no es capaz de identificar las consecuencias negativas del trastorno
, ni de la necesidad de hacer tratamiento, ni tampoco los beneficios de este. Este
hecho dificulta la adherencia al tratamiento en algunos casos. Si esto, el papel de la
familia es especialmente importante para intentar que la persona afectada reciba el
tratamiento que necesita aunque no colabore en recibirlo.

Los TCA más conocidos son la anorexia nerviosa y la bulimia nerviosa, pero también
existen otros, como el trastorno por atracón, la ortorexia (la obsesión por la comida
sana) y la vigorexia (la obsesión por el ejercicio físico).

¿Qué señales pueden advertirnos de un posible TCA?

En relación a la alimentación:

 Utilización injustificada de dietas restrictivas


 Estado de preocupación constante por la comida
 Interés exagerado por recetas de cocina
 Sentimiento de culpa por haber comido
 Comportamiento alimentario extraño (velocidad ingesta, comer derecho, etc)
 Levantarse de la mesa y encerrarse en el baño después de cada comida
 Aumento de la frecuencia y cantidad de tiempo que está en el baño
 Evitar comidas en familia
 Rapidez con la que se acaba la comida de casa
 Encontrar comida escondida, por ejemplo, en su habitación
 Encontrar grandes cantidades de restos de comida, envoltorios, etc. en su habitación o
en la basura.

En relación al peso:
 Pérdida de peso injustificada
 Miedo y rechazo exagerado al sobrepeso
 Práctica de ejercicio físico de forma compulsiva con el único objetivo de adelgazar
 Práctica del vómito autoinducido
 Consumo de laxantes y diuréticos
 Amenorrea (desaparición del ciclo menstrual durante, como mínimo, 3 mesos
consecutivos) si es mujer, como síntoma debido a la desnutrición
 Otros síntomas físicos debidos a la desnutrición: frío en las manos y pies, sequedad
de la piel, estreñimiento, palidez o mareos, caída de cabello, etc.

En relación a la imagen corporal:

 Percepción errónea de tener un cuerpo grueso


 Intentos de esconder el cuerpo con ropa ancha, por ejemplo

En relación al comportamiento:

 Alteración del rendimiento académico o laboral


 Aislamiento progresivo
 Aumento de la irritabilidad y agresividad
 Aumento de los síntomas depresivos y/o la ansiedad
 Comportamientos manipulativos y aparición de mentiras

Las señales de alarma son aquellos comportamientos que pueden estar relacionados
con la posible existencia de un trastorno de la conducta alimentaria (TCA). No se
tratan de criterios diagnósticos y, por tanto, no confirman la enfermedad. Para
diagnosticarla es indispensable que la persona que parece estar sufriendola sea
evaluada por profesionales de la salud mental. Pero a pesar de no ser válidos para
diagnosticar un TCA, son señales que pueden informarnos sobre la presencia de la
enfermedad, de modo que es recomendable que ante estas señales se consulte con
un equipo de profesionales.

Factores de riesgo para sufrir un TCA

Los factores de riesgo son aquellos que facilitan la aparición de los trastornos de la
conducta alimentaria. Pueden ser factores individuales, grupales y sociales. La
combinación de estos diferentes factores de riesgo puede provocar el desarrollo y
mantenimiento de la enfermedad.
Factores individuales

 Predisposición genética: El riesgo de padecer un TCA se incrementa por encima de


los valores de la población general si hay el antecedente de un familiar con un TCA.
Este factor combinado con otros de tipo ambiental, como los entornos familiares y
sociales, pueden aumentar la probabilidad de padecer un TCA.
 Rasgos psicológicos: Ciertos rasgos de personalidad como una autoexigencia muy
elevada, perfeccionismo obsesivo, necesidad de control y rigidez cognitiva están muy
relacionados con la aparición de un TCA.
 Baja autoestima: Tener una baja autoestima, es decir, hacer una valoración negativa e
insatisfactoria de uno mismo/a incrementa la probabilidad de padecer TCA.
 Imagen corporal negativa: Las personas que no tienen una imagen real de su propio
cuerpo y que, además, las emociones y sentimientos que tienen hacia estos son
negativos son más vulnerables a la hora de padecer un TCA.
 Adolescencia: La adolescencia es la etapa vital en la que existe un mayor riesgo de
desarrollar un TCA. Se diagnostica TCA en personas de todas las edades, pero en la
mayoría de casos la enfermedad debutó durante la adolescencia. Esto sucede porque
durante esta etapa, la personalidad, autoestima y rol social de la persona están en
pleno desarrollo y, por tanto, son más vulnerables ante un entorno social en el que la
presión por la imagen es excesivamente elevada.
 Sexo femenino: De cada 10 casos de TCA, 9 son mujeres y 1 es un hombre, por lo
que ser mujer implica mayor riesgo de padecer un TCA.

Factores familiares

 Ambiente familiar desestructurado: Las familias en las que no existe una estructura
estable y segura tienen mayor riesgo de desarrollar un TCA en alguno de los
miembros, sobre todo en aquellos que de manera individual tienen más riesgo, como
las chicas adolescentes.
 Ambiente familiar sobreprotector: Aquellas familias en las que la comunicación y la
dinámica familiar es excesivamente rígida, controladora y exigente pueden influir en el
desarrollo de un TCA, sobre todo en aquellos miembros con mayor vulenarbilitat
individual, como las chicas adolescentes.
 Experiencias vitales estresantes: Cambios traumáticos en la estructura familiar como,
por ejemplo, la muerte de uno de los miembros puede aumentar la probablitat de TCA.

Factores Sociales

 Modelo de belleza imperante: El actual modelo de belleza, que ensalza una delgadez
excesiva, tiene un peso muy importante en el desarrollo de los TCA. En los últimos
años, la aparición de este nuevo canon de belleza ha venido acompañado de un
incremento muy notable de la incidencia de casos de TCA.
 Presión social repecto la imagen: En las últimas décadas, el valor social de la imagen
también ha ganado relevancia, por lo que no sólo tenemos un modelo de belleza
perjudicial para la salud sino que, además, la presión social recibida respecto a la
importancia de parecerse a este modelo es excesivamente elevada. Estos dos
factores combinados tienen una clara influencia en la aparición de TCA . El papel de
los medios de comunicación en la difusión del modelo de belleza actual los sitúan
como agentes responsables, en buena medida, en la proliferación de los TCA en
nuestra sociedad.
 Determinados deportes o profesiones: Ciertas actividades deportivas, como la danza,
por ejemplo, pueden favorecer la aparición de TCA debido al trato que hacen de la
imagen en la práctica de este deporte. Otros deportes de riesgo son aquellos en los
que se compite por categorías de peso. También son grupo de riesgo todas aquellas
personas que ejercen profesiones relacionadas con el mundo de la moda, espectáculo
y/o televisión/cine, ya que la profesión a menudo ejerce presión en cuanto a tener una
determinada imagen.
 Críticas y burla relacionadas con el físico: Las personas, sobretodo niños/as y
adolescentes, que han recibido críticas y burlas relacionadas con su apariencia física y
que debido a esto se han sentido inseguras con su imagen pueden presentar mayor
tendencia a desarrollar un TCA.
 El sistema de tallaje actual: El sistema de tallas actual es un sistema no unificado que
tiene como resultado un patronaje heterogéneo que resulta confuso para la población,
hasta el punto de que la persona no es capaz de conocer cuál es su talla. El
informe "No encontrar tu talla promueve la anorexia" alerta de que un 44% de la
población hace un intento de dieta para adelgazar al comprobar que no utilizan la talla
que creían.
 Existencia de páginas web que hacen apología de la anorexia y la bulimia: En los
últimos años han aparecido y se han reproducido a una velocidad vertiginosa, tal y
como denuncia el informe "Las páginas pro ana y pro mia inundan la red", la presencia
en Internet de páginas que hacen apologia la anorexia y la bulimia como "formas de
vida "en lugar de como enfermedades mentales. Son páginas dirigidas por una
persona que sufre TCA y en las que diferentes personas afectadas por la enfermedad
se ponen en contacto con el objetivo de intercambiar trucos para adelgazar, reforzar
las conductas patológicas propias de la enfermedad (como, por ejemplo, autoexigirse
un peso por debajo de lo que se considera saludable), y engañar familiares y amigos,
entre otras acciones. El acceso a este tipo de páginas es muy fácil y dado que aún no
existe una legislación concreta al respecto, no tenemos al alcance las herramientas
necesarias para acabar con este factor que ejerce una influencia tan negativa,
sobretodo, entre los chicos y chicas más jóvenes.

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