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Antología Crítica a los últimos 119 años de Cotidianeidad Occidental.

Estos tiempos se nos escapan, hay mucho placer esfímero, extremo, superficial. Hay
histeria, asco y maldad.
Todo rápido, colorido, incomensurablemente contagioso, impersonal, destructivo e
iracible.

Luego de la Segunda Guerra Mundial, comenzó la fiebre de perseguir como principal


fuente de placer, al entretenimiento audiovisual.
A finales de la década del 40. La música tuvo explosión masiva, derivando en el
surgimiento del primer demonio de la era moderna. Un personaje llamado Elvis
Presley.
Esta música, llamada Rock and Roll (nada importa) dió lugar al libertinaje, la
indescencia, a las emociones con sabor a sal.
A la explosión sexual y primeros signos de vergüenza con tapujos.
Dicha fiebre tuvo su apoyo y transición con el progreso de la Guerra Fría.
Acontecimiento por el que, de manera planeada basandose en la naturaleza simbiótica
de la psiquis del hombre, tuvo lugar el nefasto movimiento del hippiesmo.
Consigo se sobrevino la masificación de estupefacientes para esparcimiento.
Comienza aquí la marcada separación de la mente con el cuerpo.
Los niños de esa época se moldearon en una sociedad sumergida en placeres ajenos a
la comunicación directa y sobria. Culminando en el evento con mayor trascendencia
de todo occidente hasta la caida de las torres gemelas en 2001. La llegada del
hombre a la luna.
En los 60's se consolida la destrucción total de lo que fue el ser humano hasta
fines del siglo XIX.
Lo que proviene en las siguientes 2 décadas en el continente Americano es un
ahondamiento a los placeres extremos y vicios siniestros.
Se asume la existencia del engaño en la vida familiar. El lenguaje humano se
transforma en el principal vector de contagio en enfermedades crónicas,
exponenciado aún mas con el advenimiento de la globalización de la comunicación.
Revientan los colores ajenos a la naturaleza cotidiana.
Comenzamos a tener la imperiosa e inconciente necesidad de contemplar la perfección
y la verdad.
El hombre se fragmenta a momentos delimitados geométricamente.
En la decada de los 90, la caracteristica mas cruel que logro reconocer, es la
tersgiversación enfermiza de las emociones en un intervalo promedio de 15 segundos,
durante un espectaculo X de 3 horas de duración, en un medio X ¿Qué importa a esta
altura no? ¿Cuantás idas y vueltas son esas?
Con el advenimiento del S-XXI sobrevuela la sensación de que ya está todo
inventado.
Solo en ese momento, una vez que tuvimos esa seguridad. Se irrumpió con un nuevo
paradigma de vida: la globalización de la información.
A traves de cualesquiera de dispositivos, se sobreviene la facilidad, comodidad y
total disponibilidad para comunicarse, informarse y apabullar los sentidos con solo
mover 5 dedos en un lapso de 8 segundos.
En comienzos de 2010, se entremezclan y convergen todos los elementos de los medios
de comunicación, todo está en todos lados. Todos saben todo. Y ese todo, que todos
saben, tiene una caducidad máxima de 15 horas.
Es paradójico que escriba esto a poco mas de 1 mes de cambiar de década. Me da la
sensación de que ya lo hubiera hecho antes.
Y es definitivamente curioso que mientras realizaba esta antología, veía
representados mis años de vida, que son 30, en 120 años de historia humana en
Occidente.

Continuará..
Fin.