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Es para mí un verdadero placer dar el discurso de graduación a nombre de mis

compañeros de la promoción. En estos momentos no solo yo, me encuentro con un


sinfín de sentimientos encontrados, sino que también ustedes.
Este acto marca el fin de uno de los caminos más importantes que hemos tenido todos,
y en este final compartimos todos, una alegría, una alegría por haber conseguido una
meta personal que nos propusimos hace unos años.
Hace unos años entrábamos en la universidad, con esa expectativa de como seria
afrontar esta nueva etapa y con la incertidumbre de cómo serían nuestros nuevos
compañeros; con el pasar del tiempo, junto a ellos, hemos recopilado miles de
momentos y anécdotas que contar.
Cada uno de nosotros ha dejado su propia marca, ya sea por una presentación en una
clase, por una respuesta que dio a una pregunta de un profesor, por esa nota que sacó
en una asignatura, o lo más importante, la huella que nos hemos dejado uno a los otros,
simplemente por habernos conocido.
Hemos logrado transitar esta etapa con éxito y hoy es la demostración de ello. Pero este
éxito nadie nos lo ha regalado, es nuestro, por nuestra dedicación ya sea por esas noches
sin dormir por acabar un trabajo o estudiando para un parcial o final.
Por supuesto como no dar gracias a Dios, a nuestras familias que se encuentran aquí y
están muy orgullosas de nosotros, y como no agradecer a nuestros profesores, que no
se conformaron con cumplir un horario y nos entregaron, además del conocimiento, el
amor a la profesión y a la vocación.
Bueno, llega el momento de despedirse, de decir adiós a la etapa universitaria, llega el
momento de empezar una nueva etapa, mirar e ir hacia adelante, pero eso sí, sin olvidar
el pasado, del cual la universidad ya está en el (pasado). Siempre que nos pregunten qué
has estudiado y dónde? Podamos responder con mucho orgullo: INGENIERÍA
INDUSTRIAL EN LA UNIVERSIDAD SANTIAGO ANTUNEZ DE MAYOLO.