Está en la página 1de 12

A este articulo le debes buscar el enfoque globalizante ya que no es explicito.

www. Semana.com.co

“El Gobierno no nos impuso la


agenda”: Comisión de Reforma a
la Justicia

ENTREVISTAGloria María Borrero, directora de la Corporación Excelencia


para la Justicia, explica cuál es la función de la comisión y los avances de
sus discusiones. Aclara que es totalmente independiente del gobierno.
Lunes 8 Febrero 2010
Anuncie aquí

La Reforma a la Justicia vuelve a estar en el centro del debate político. Por


segunda vez, desde que asumió como Ministro del Interior y de Justicia Fabio
Valencia Cossio, el Gobierno intenta modificar la estructura del sistema judicial,
formular propuestas para descongestionar el trabajo de la rama y modificar el
Consejo Superior de la Judicatura, entre otras iniciativas.

En un momento de tensión por cuenta de los desencuentros del poder


Ejecutivo y Judicial, la Reforma a la Justicia genera suspicacias entre
funcionarios de la rama y analistas. Para algunos, se trata de un nuevo embate
del gobierno a las Altas Cortes; para otros, una necesidad inapelable.

Desde el año pasado, por medio del decreto 4932 el Gobierno creó una
Comisión de Expertos con el fin de que ésta presente propuestas sobre los
posibles ajustes que requiere el sistema judicial en Colombia. La Comisión está
presidida por el ex magistrado de la Corte Suprema de Justicia José Alejandro
Bonivento, quien se encargó, de manera autónoma, de nombrar a otros 13
expertos para integrarla.

Sin embargo, una vez entró en funciones la comisión, comenzaron las críticas.

La magistrada María Mercedes López, presidenta del Consejo Superior de la


Judicatura y de la Comisión Interinstitucional de la Rama Judicial, cuestionó el
papel de la comisión porque ésta le rinde cuentas al Gobierno y porque, en su
criterio, cualquier intento de reforma debe ser consultado con las Altas Cortes.

En una carta enviada al Presidente, la Comisión Interinstitucional de la Rama


Judicial suscribió: “cualquier iniciativa que eventualmente pueda afectar la
Administración de Justicia, debe contar con ella, pues el desconocimiento del
máximo estamento de la jurisdicción deriva en ausencia de legitimidad de
cualquier proceso de reforma…”

El Gobierno respondió que no intervendrá en el trabajo de la comisión, que a su


vez también emitió un comunicado en el que calificó las declaraciones de
López como “injustas”.

El próximo 19 de marzo, la Comisión entregará su informe al Gobierno y éste


deberá evaluar si lo presenta o no como un proyecto de Ley ante el Congreso.
No obstante, por ser esta una temporada de elecciones es muy probable que el
intento de Reforma de la Justicia vuelva a quedar en veremos.

Semana.com habló con Gloría María Borrero, directora Ejecutiva de la


Corporación Excelencia para la Justicia, quien explicó en qué consiste el papel
de la Comisión de Expertos, cuáles son sus expectativas tras las discusiones y
cuáles son los temas más apremiantes de la reforma. La corporación que dirige
Borrero cumple la función de secretaría técnica de la Comisión.

Semana.com: ¿En qué van las discusiones de la Reforma a la Justicia?

Gloria María Borrero: La comisión se reúne desde el 19 de enero los lunes,


miércoles y viernes. Muchos expertos y representantes de instituciones han
sido escuchados, entre ellos expertos en temas como la Tutela, sobre cómo
evitar la congestión del sistema por su abuso y los eventuales choques de
trenes.

También hemos escuchado propuestas sobre el Consejo Superior de la


Judicatura; la aplicación del Sistema Penal Acusatorio; la reapertura del
Ministerio de Justicia, teniendo en cuenta el actual contexto de independencia
judicial; hacia dónde va la globalización de la justicia, entre otros.

Son temas que casi están listos, pero no se pueden cerrar hasta que no
concluyamos con la arquitectura del sistema de justicia, porque todo está
intercomunicado. En ese aspecto, hemos discutido desde la posibilidad de que
Colombia tenga una sola Corte, por ejemplo, hasta de qué manera podemos
mejorar el sistema judicial.

No se ha llegado aún a una conclusión, pero se ha avanzado bastante.

Semana.com: ¿Hay participación del Gobierno en la Comisión?

G.M.B.: Lo único que hizo el Gobierno fue convocarla. El decreto que la


conformó dejó en total libertad al doctor Bonivento para elegir a sus
integrantes, cómo íbamos a sesionar y cuál es la agenda. Somos
absolutamente independientes.

Semana.com: ¿Qué es lo que debe entregar la Comisión en marzo?

G.M.B.: Vamos a sacar propuestas, algunas de política y otras normativas,


tanto constitucionales como legales. Las vamos a presentar no solo al
Gobierno, sino a los candidatos presidenciales y al país.

Semana.com: ¿Cuáles son los temas urgentes en la reforma?

G.M.B.: Todos los temas son comunicantes, por eso no tenemos temas
urgentes. Estamos tratando de darle a la reforma una mirada integral. Todo
está conectado, todo es importante.

Semana.com: De las reuniones de la comisión, ¿qué se va a publicar?

G.M.B.: Todo se va a publicar. Tenemos tres actas que las están revisando. No
sabemos si sea conveniente publicarlas antes de terminar de discutir los temas.
Dar un abrebocas anticipadamente sería equivocarnos, podría abrir un debate
innecesario sin tener nada acabado. Pero después de que terminemos de
discutir todos los temas, las publicaremos.
Semana.com: ¿Cuál es el papel de la corporación en la Comisión?

G.M.B.: Nosotros somos los que ponemos los recursos para que la Comisión
se pueda reunir, tenemos los relatores y un equipo técnico para evaluar
legislación, aportamos los recursos para que las comisiones puedan viajar a las
regiones, apoyamos técnicamente a la comisión con los temas, entre otras
cosas.

Semana.com: ¿Cree que habrá voluntad política para que se haga por fin
la reforma a la Justicia?

G.M.B.: No lo sé. No soy una política. Estamos en un período muy complicado


por ser éste un semestre electoral. Pero es un tema que no se puede seguir
evadiendo. Una cosa que valoro mucho de esta Comisión es que tiene gran
capacidad de crítica, está haciendo un autoanálisis y su trabajo será valioso. El
momento político para presentar una propuesta al Congreso lo valorará el
Gobierno, pero para el país su trabajo va a ser importante, por ejemplo, los
candidatos tendrán insumos para sus campañas.

Semana.com: ¿Cuáles son los antecedentes de la Reforma a la Justicia?


G.M.B.: La Reforma a la Justicia fue una promesa de campaña de este
Gobierno, que ya ha hecho tres o cuatro intentos y no la ha podido lograr. La
idea de crear la comisión nació durante las tensiones por la elección del Fiscal.
Al Gobierno le pareció interesante darle la oportunidad a la propia rama –
porque hay funcionarios de la justicia y ex magistrados- para que propusiera la
reforma que se requiere en materia de Justicia y que no sea algo impuesto por
el gobierno.

Todas las reformas importantes del Gobierno han sido producto de una
comisión de académicos, de expertos. Lo único de lo que puedo dar fe es que
la comisión es independiente, que al doctor Bonivento no se le acercó el
Gobierno a decirle quién debía integrarla y a nosotros no nos impusieron la
agenda.

Nosotros vamos a presentar un informe, de ahí a que lo acoja el Gobierno no


tenemos ni idea.

Semana.com: Para usted, ¿cuál ha sido la reforma de la justicia más


importante?

G.M.B.: La de la Constitución de 1991. Desde esa fecha no se revisa la


estructura constitucional de la justicia. Ha habido algunas reformas estatutarias,
la más profunda fue la creación del sistema penal acusatorio, del 94, pero,
insisto, la más importante ha sido la del 91.

02/02/2010

La globalización se reanudará en el 2010 tras un


bache temporal
Un estudio de Ernst & Young y el Economist Intelligence Unit muestra las
implicaciones para los negocios de un panorama económico cambiante.
Un reporte presentado por la firma global de auditoría y asesoría Ernst & Young
en cooperación con el Economist Intelligence Unit , EIU resalta cómo la
globalización se desaceleró durante la crisis financiera y la recesión posterior.
Sin embargo, mientras la economía se recupera en el 2010, el crecimiento de
la globalización se reanudará, aunque a un paso más lento que en la década
pasada, como predice el reporte.

Redibujando el mapa: globalización y el cambiante mundo de los negocios se


basa en tres Fuentes de investigación: el Índice de Globalización (creado por
EIU) que mide 60 países de acuerdo con su grado de globalización relativa a
su PIB; una encuesta global con 520 ejecutivos de negocio Sénior a nivel
mundial, conducida a finales de 2009; y un programa de entrevistas a
profundidad con 20 ejecutivos sénior y expertos de alto nivel.
El Índice de Globalización, que se extiende desde 1995 hasta el 2010, da una
visión general de cómo los motores de la globalización han evolucionado y se
continuarán desarrollando. El índice tiene cinco criterios: apertura al comercio,
movimientos de capital, intercambio de tecnología e ideas, movimientos
laborales, e integración cultural. El peso de cada unos de los criterios fue
validado por los líderes de negocios encuestados.

Globalización y crecimiento económico


James S. Turley, Chairman y CEO de Ernst & Young, comentó que “La
tendencia a largo plazo hacia la globalización se ha pausado
sorprendentemente en los últimos años. Los países y las corporaciones se han
replegado mientras la tormenta de la recesión se termina”.

El índice mide el nivel relativo de compromiso global de un país. No mide el


impacto absoluto o relativo que un país tiene en el comercio global o la
economía global. Esto significa que países que tienen grandes mercados
domésticos – como China, India y Estados Unidos – aparecen en la mitad de la
tabla. Países pequeños que dependen en gran parte de las exportaciones y en
el comercio mundial – como Singapur e Irlanda – aparecen encabezando la
lista. Países más cerrados – como Irán y Venezuela – están al final de la lista.

Muchos de los mismos países que encabezaron la lista en los 1990´s aún
siguen en estos puestos. En donde ha habido un cambio más significativo es
en las economías emergentes que están en la segunda mitad del índice.

John Ferraro, Chief Operating Officer de Ernst & Young, explica que “A pesar
de que el índice cuestiona si el grado en que un país está globalizado se
correlaciona con su crecimiento subsecuente de su economía, claramente
muestra que todas las más importantes economías emergentes se están
volviendo más globalizadas. Adicionalmente, el contraste entre 2010 y 1995 es
más mucho más significativo para algunos países más pequeños como Corea
del Sur y algunos de Europa del Este como Rumania. Ambos países han visto
un gran avance en estos últimos 15 años”.

¿Qué significa esto para los negocios?

La interrupción temporal de la tendencia en los últimos dos años, no altera lo


significativo que serán las consecuencias de la globalización en el largo plazo
para los negocios. Las compañías que tienen base en los mercados
emergentes están buscando competir cada vez más con las corporaciones
establecidas provenientes de los mercados desarrollados. Esta competencia
está jugando un papel clave no sólo en los mercados emergentes sino también
en todos los mercados Occidentales.

Turley explica que para ser un ganador en el largo plazo en este nuevo mundo
globalizado, “las compañías deben repensar muchos aspectos de su estrategia
global, que comprende desde la obtención de capital hasta la forma en que
financian sus productos. Y mientras las compañías fortalecen, expanden y
profundizan su presencia en los mercados internacionales, la necesidad de
crear equipos directivos culturalmente diversos se vuelve aún más
apremiante”.

Para maximizar completamente los beneficios de mercados globales más


abiertos, los negocios también tendrán que hacer un esfuerzo más concertado
para comprometer a los gobiernos y legisladores en otros asuntos globales
como el proteccionismo, regulaciones y el comercio.

Turley concluye diciendo que “Aunque les guste o no, la globalización está aquí
para quedarse y se profundizará aún más en el largo plazo. Puede ser doloroso
– pero el intercambio de ideas, cultura, personas y capital es una fuerza para
siempre de la cual la mayoría de la población mundial verá un resultado
positivo a nivel económico.”

http://www.dinero.com/actualidad/economia/globalizacion-reanudara-2010-
tras-bache-temporal_68214.aspx

La globalización después de la crisis


WASHINGTON, D.C. La economía mundial acaba de pasar por una recesión
profunda marcada por la turbulencia financiera, la destrucción en gran escala
de la riqueza y caídas en la producción industrial y el comercio global. De
acuerdo con la Organización Internacional del Trabajo, el continuo deterioro del
mercado laboral en 2009 puede conducir a un incremento estimado del
desempleo mundial de 39 a 61 millones de trabajadores con relación al 2007.
Para fines de este año, las filas mundiales de desempleados pueden oscilar
entre 219 y 241 millones -la cifra más alta de la que se tenga registro-.
Mientras tanto, se espera que el crecimiento global de los salarios reales, que
se desaceleró drásticamente en 2008, haya caído aún más en 2009, a pesar de
las señales de una posible recuperación económica. En un muestreo de 53
países sobre los que existen datos disponibles, el crecimiento mediano de los
salarios reales promedio había declinado de 4,3 por ciento en 2007 a 1,4 por
ciento en 2008. El Banco Mundial advierte que otros 89 millones de personas
pueden caer en la pobreza tras la crisis, que se sumarían a los alrededor de
1.400 millones de personas que en 2005 vivían por debajo de la línea
internacional de la pobreza de 1,25 dólar por día.
En este clima, la globalización ha sido objeto de duras críticas, incluso de parte
de líderes de países en desarrollo que se beneficiaron fuertemente con ella. El
presidente Yoweri Museveni, a quien se le reconoce ampliamente el mérito de
integrar a Uganda a los mercados mundiales, ha dicho que la globalización es
"el mismo viejo orden con nuevos medios de control, nuevos medios de
opresión, nuevos medios de marginación" por parte de los países ricos que
buscan asegurarse el acceso a los mercados de los países en desarrollo.
Sin embargo, la alternativa a la integración global ofrece escaso atractivo. De
hecho, si bien cerrar una economía puede aislarla de sobresaltos, también
puede resultar en un estancamiento y hasta en serias crisis internas. Los
ejemplos actuales incluyen a Myanmar y Corea del Norte; antes de su
liberalización económica, China, Vietnam e India estaban en el mismo bote.
Para asegurar una salida duradera de la crisis, y sentar los cimientos para un
crecimiento sostenido y extendido en un mundo globalizado, los países en
desarrollo en 2010 y después deben extraer las lecciones correctas de la
historia.
En la crisis actual, China, India y ciertos países de mercados emergentes se
están desenvolviendo bastante bien. Todos estos países tenían balances
externos sólidos y un amplio espacio para la maniobra fiscal antes de la crisis,
lo que les permitió aplicar políticas contracíclicas para combatir las sacudidas
externas.
También han alimentado industrias en línea con su ventaja comparativa, lo que
los ayudó a capear el temporal. Por cierto, la ventaja comparativa -determinada
por la abundancia relativa de mano de obra, recursos naturales y dotaciones de
capital- es la base para la competitividad, lo que a su vez apuntala un
crecimiento dinámico y posturas fiscales y externas sólidas.
Por el contrario, si un país intenta resistirse a su ventaja comparativa, por
ejemplo adoptando una estrategia de sustitución de las importaciones para
perseguir el desarrollo de industrias intensivas en capital o de alta tecnología
en una economía donde el capital escasea, el gobierno puede recurrir a
subsidios y protecciones distorsivas que perjudican el desempeño económico.
A su vez, esto amenaza con debilitar tanto la posición fiscal del gobierno como
la cuenta de la economía con el exterior. Sin la capacidad para tomar medidas
contracíclicas oportunas, este tipo de países tienen un desempeño deficiente
cuando acecha la crisis.
Para perseguir su ventaja comparativa y prosperar en un mundo globalizado,
un país necesita un sistema de precios que refleje la abundancia relativa de
sus dotaciones de factores. Las empresas en un contexto de esta naturaleza
tendrán incentivos para ingresar en industrias que pueden utilizar su mano de
obra relativamente abundante para sustituir el capital relativamente escaso, o
viceversa, reduciendo así costos y mejorando la competitividad. Los ejemplos
incluyen el desarrollo de ropa en Bangladesh, la tercerización de software en
India y la fabricación ligera en China.
Pero un sistema de precios relativos de este tipo sólo es factible en una
economía de mercado. Es por eso que China -a la que aparentemente le está
yendo bastante bien en la crisis y está cumpliendo con su objetivo de
crecimiento del 8% en 2009- se convirtió en una usina económica sólo después
de implementar reformas orientadas hacia el mercado en los años 1980. De
hecho, las 13 economías con una tasa de crecimiento anual promedio del 7 por
ciento o más durante 25 años o más, identificadas en el 'Informe de la
Comisión de Crecimiento' liderada por el premio Nobel Michael Spence, son
economías de mercado.
Perseguir su ventaja comparativa fortalece la resiliencia de un país a la crisis y
permite la rápida acumulación de capital humano y físico. Los países en
desarrollo con este tipo de características son capaces de convertir las
dotaciones de factores de abundancia relativa de mano de obra o recursos a
abundancia relativa de capital en el lapso de una generación.
En el competitivo mercado global de hoy, los países necesitan mejorar y
diversificar sus industrias continuamente según sus dotaciones cambiantes. El
éxito o fracaso de una empresa pionera a la hora de mejorar y/o diversificarse
influirá en que otras empresas sigan o no su ejemplo. La compensación del
gobierno a este tipo de empresas pioneras puede acelerar el proceso.
El progreso industrial también requiere una coordinación de las inversiones
relacionadas entre empresas. En Ecuador, un país que hoy es un exitoso
exportador de flores de corte, los agricultores no cultivaban flores hace
décadas porque no existía ninguna instalación de refrigeración moderna cerca
del aeropuerto, y las empresas privadas no invertían en este tipo de
instalaciones sin un almacenamiento de flores para exportar.
En estas situaciones del huevo o la gallina, en las que el mercado por sí solo
no logra superar las externalidades y las inversiones esenciales escasean, el
gobierno puede desempeñar un papel facilitador vital. Esta puede ser una de
las razones por las que el 'Informe de la Comisión de Crecimiento' también
determinó que todas las economías exitosas tienen gobiernos comprometidos,
creíbles y capaces.
El mundo hoy ha avanzado tanto en el sendero de la integración que desandar
el camino ya no es una opción viable. Debemos internalizar las lecciones del
pasado y concentrarnos en establecer mercados que funcionen bien y que
permitan a los países en desarrollo utilizar plenamente la ventaja comparativa
de sus economías. Como parte de este proceso, es deseable un papel
facilitador para el Estado en las economías en desarrollo y desarrolladas por
igual, aunque el papel apropiado tal vez varíe dependiendo del estado de
desarrollo de un país.
En definitiva, en el mundo complejo e interconectado de hoy, hasta las
economías más competitivas necesitan una mano solidaria mientras suben la
escalera global.
* Justin Yifu Lin es economista principal del Banco Mundial y vicepresidente
senior para Economía del Desarrollo. © Project Syndicate 1995-2009

Publicación

eltiempo.com

Sección

Editorial - opinión

Fecha de publicación

3 de enero de 2010

Autor
Justin Yifu Lin *

Luis Guillermo Vélez

Sábado 17 de octubre de 2009

Todo Mal
Es vez de ponerle atención a las decenas de proyectos de ley inocuos,
inconvenientes y hasta estúpidos la opinión pública, de la mano de los medios
de comunicación, debería ponerle atención, mucha atención, al proyecto de ley
más importante que se presenta y usualmente se aprueba todos los años: la
ley del presupuesto nacional.

El problema esta vez es la partida de las universidades públicas donde la ley


30 obliga a ajustar anualmente por inflación el presupuesto de estas, lo cual ha
venido ocurriendo desde 1993. Es decir, que el gobierno, quien tiene la
iniciativa del gasto, está obligado a girarle a universidad pública la misma plata
cada año en términos reales.

Los rectores argumentan que desde 1992 hasta la fecha las universidades han
crecido en compromisos y que además requieren hacer gastos extraordinarios
en infraestructura y que por lo tanto necesitan que las transferencias de este
año tengan aumento del IPC más 9 por ciento, de los cuales 5.5 por ciento son
para gastos generales y 3.5 para inversiones en infraestructura.

Hasta ahí todo bien, pero desde ahí todo mal. Al colocar un aumento obligatorio
del IPC, que fue una “reivindicación social” muy aplaudida por allá en 1992,
condenaron a las universidades públicas a la esclerosis presupuestal. ¿Por
qué? Porque cualquier aumento adicional, así se trate de gastos excepcionales
como el 3.5 propuesto por los rectores, se debe reproducir aumentado en la
inflación el año siguiente y el siguiente y el siguiente y así hasta el infinito y
más allá.

Entenderán entonces la reticencia de los burócratas del Ministerio de Hacienda


para hacer cualquier aumento. Y esto no tiene nada que ver con
neoliberalismo, o con privatizaciones o con persecuciones paranoicas a los
autocalificados sectores sociales. Esto tiene que ver con la posibilidad del
crecimiento exponencial de un rubro presupuestal en detrimento de otros, tan o
mas importantes.

No quiero con esto decir que el rector Wasserman y sus colegas no tengan
razón. Creo que la tienen con creces y que además han adelantado una
campaña legítima y digna para que les asignen recursos que seguramente
están necesitando. Lo que pasa es que la “reivindicación social” de hace 18
años convierte a los 150,000 millones de pesos adicionales solicitados en una
carga fiscal que se convertiría en inaceptablemente onerosa en el largo plazo.

Es, sin duda una difícil decisión, que la debería tomar el Congreso en los
próximos días, ofreciendo un foro político para que todos los actores presenten
de manera civilizada y democrática sus argumentos.

Lamentablemente en un acto de torpeza infinita los estudiantes procedieron a


secuestrar –porque esa es la palabra- a Wasserman que era su mejor aliado y
de paso le dieron el papayaso a Uribe para que llenara los campus
universitarios de policías con la aquiescencia de la opinión pública, sin que
nada de lo anterior ayude realmente a resolver este delicado problema.

http://www.lasillavacia.com/elblogueo/lgvelez/4873/todo-mal
El legado macroeconómico del
presidente Uribe
Por: Salomón Kalmanovitz 7 Mar 2010 - 7:25 pm

¿SÍ VALE LA PENA QUE LAS POLÍTICAS que se condensan en la confianza inversionista
produzcan peligrosos desequilibrios macroeconómicos?

Hablo del aumento acelerado de la deuda pública del gobierno central y, en


especial, de su componente externo, que de no encontrar correctivos a
tiempo puede conducir a la insolvencia del país.

Es que no tiene sentido económico ofrecer deducciones impositivas del 30%


sobre la importación de bienes de capital que ya vienen abaratados por la
enorme revaluación del peso. Por lo demás, se vuelve más rentable poner a
producir una máquina que contratar a un trabajador, cuando el desempleo
alcanza el 12,3% de la fuerza de trabajo en las ciudades del país.

Menos sensato es ofrecer descargas a las empresas, que se decretan a


dedo como zonas francas, cuando existe un déficit estructural del gobierno
central de más de 4 puntos del PIB. Insisto en una vieja máxima paisa: uno
no regala lo que no tiene.

Ese tipo de gabelas injustificadas y discriminatorias valen 8 billones de


pesos al año y lo que se regala por un lado debe ser financiado por el otro.
Se trata además de incentivos innecesarios, pues las inversiones se
hubieran producido de todas maneras en época de prosperidad y en
recesión no se están dando.

Para rematar, las malas políticas se tornan en permanentes, en la medida


en que el gobierno firma contratos de estabilidad jurídica que perpetúan los
desequilibrios tributarios durante 20 años. ¿Cómo es posible que un
gobierno se arrogue decisiones que comprometen a las próximas cinco
administraciones que va a tener el país? ¿Cuántas generaciones del
electorado le entregaron esa enorme potestad de desequilibrar
crónicamente las finanzas públicas?
La semana pasada se conoció que la deuda externa del gobierno se había
ampliado aceleradamente. Mientras el sector privado redujo el monto de sus
acreencias externas en 3 por ciento, las obligaciones del sector público
crecieron 27,37 por ciento en un año, llegando a 36.766 millones de dólares.
Eso en plata blanca significa que se contrató nueva deuda equivalente a
US$10.083 millones.

Las malas decisiones económicas que ha tomado el gobierno tienen


segundas consecuencias. Es obvio que el gobierno ejecuta la mayor parte
de su gasto en pesos y para eso vende los dólares que le han prestado en
el mercado cambiario. La segunda consecuencia es, por lo tanto, que la
deuda externa revalúa el peso más aún. Entramos entonces en un círculo
vicioso: los bienes de capital se abaratan más, el sector exportador ve
reducidos sus ingresos y los productores locales se vuelven menos
competitivos frente a las importaciones.

Para empeorar más la situación está el hecho de que el país se está


transformando en un emporio minero: carbón, petróleo, níquel y oro ocupan
más del 45% de las exportaciones del país. En fases de precios altos, las
rentas de estos recursos se tornan en una maldición para la producción de
bienes transables, que son los que se exportan o compiten con las
importaciones pues revalúan la tasa de cambio.

En tales circunstancias, la fórmula conocida y que aplican en Canadá, Chile


y Australia es que el gobierno ahorra las bonanzas y más, de tal modo que
se sacan de la circulación las divisas que afectan negativamente la
producción y el empleo. El gobierno de Álvaro Uribe pasará entonces a la
historia como el que más dilapidó recursos públicos cuando más se
necesitaba de lo contrario.
Salomón Kalmanovitz
http://www.elespectador.com/columna191625-el-legado-macroeconomico-
del-presidente-uribe