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Farfulla bulla y pullas

DIRTY BOGARDO
20 de abril del inconsciente ke farfulla a una yiyi mitómana

cada vez ke kae un dia especial sagrado digamos y él se coloka y empeda su


inconsciente dice farfulla in vino veritas ke ama a ela, la yiyi, la clona, la sheila,
la tia...pero el desconfía, por descreer en sus testigos, porke nunka recuerda
nada al volver y sobreponerse a sus resakas con soyo y helados e ciberianos
akurepados, ke es todo bola, mitomanía, mixtificación, megalo/sexualmanía
nomas de ella, ke va tejiendo una red para enlazarlo y seducirlo en el día menos
pensado, cuando su estampa de dominatrix ceda y sus carnes se makillen de
mitakuñá poraité
Ciudad india

Asunción es la city fagocitadora del mundo. Nutre con sus frutos autóctonos a
sus vecinos y metaboliza a los alóctonos. En verano la exuberancia de los altos,
frondosos y umbrosos árboles de mango va soltando su lluvia amarilla, incluso
de noche puntúa los pensamientos delirantes de un poeta en trance
alucinatorio. Como la mangifera indica (acá todo el mundo divide a los mangos
en brasileros y en injertados o rosa) su transplante ha sido tan natural y perfecto
que la costumbre ya los ha nacionalizado como parte del edéniko huerto
guaraní. El cáñamo índico (llamado cannabis sativa) llegó al Paraguay por
intermediación de los navegantes portugueses al Brasil y depois da guerra do
70 al Paraguay. Hoy los turistas alquilan una habitación con vistas a la plaza
donde la Senad (la Dea parawayensis) sacrifica al fuego de la ley anti-drugs el
incienso sacro, acaso la sagrada soma védica. Un baño de realidad
parawayensis de humo de ka’a. Frente al Panteón de los Héroes los Hare
Krishnas venden sus tortas azucaradísimas y de efecto garantizado ciento por
ciento por este su servidor new jornalista. Asunción, cuando la invadieron los
españoles en 1537, estaba rodeada por una cinta de suave curvatura fluvial
coronada de plumas (según la etimología del río y de la city afincada en su
borde) que depois fue bautizada con el nombre de bahía de Asunción. Hoy
tiene un segundo cordón “protector”, el de las villas miserias formadas por La
Chacarita populosa, a los pies mismos de El Cabildo, La Catedral y El
Parlamento; por Pelopincho y por San Felipe; sigue hacia el este donde están
Tablada, el Botánico -el enclave de los indios maká chaqueños. Al sur están
Bañado, Cateura, Cerro Lambaré, Cerro Poty... Allí la poesía va a buskar su
juventud, las nuevas palabras que iluminarán las obras no de arte de los poetas
parawayensis del siglo XXI. Por ejemplo, el bello vocablo “yiyi”. Surgido en
pleno Bañado asunceno, la prensa sensacionalista, petulante y milagrosamente
alejada de los “haut couturne de la cultura", la transcribe en contextos
sangrientos, de gran guiñol, mas el poeta los toma de allí sin guantes de CSI
Las Vegas, desempolvándole de su pátina gore-amarillenta.

Paraway es tierra de Indios, hay toda clase de indios menos del primero de los
indios, los indígenas de la India: maká, ashlushlay, ishir, ayoreos, mbyá, paï,
avá, aché...En Palma, la vía principal, calle mayor , main street de Asunción, las
makás exhiben sus bolsas de algodón multicolores, de lunes a domingo, ellas -
naturales del Chaco- de donde el ingeniero Belaieff (hoy divinidad únika del
Olimpo maká, gente muy agradecida) los trasladó junto a sus maridos e hijos a
las cercanías del Botánico, donde en la actualidad cuentan hasta con un
Deportivo Maká de Fútbol!!!

Si el aroma predominante es el cannabis, el sonido cotidiano de Asunción es


cumbiambero: cosas de los Bukis, José A. Solis, cumbia villera kurepa, cachaca
mexicana. En el colectivo, en el taxi, en las aceras de Palma, de Estrella, en la
plaza Anti-comunista, etc. Se bebe, para no sufrir el calor de 40 grados de casi
todo el año, tereré: guampa y bombilla con yerba mate y agua helada, con
abundante hielo y por las mañanas mucho yuyo: menta’í, kokú, jaguareté
ka´a....

También después del mediodía se bebe una cerveza, que según rumores muy
sub rosa propalan ciertos especialistas que se mueven entre vasijas de vidrio
soplado, no es apta para el consumo humano, aunque el agua en donde hierven
el arroz es del preciado acuífero guaraní, en la futura era pos-apokalíptika de la
falta de petróleo y agua a lo Mad Max, será una de las fuentes de grandes
disputas internacionales.

Todo el mundo habla guaraní y castellano, el jopará que hace un mix de lengua
europea e india. Lo anfibio ambivalente se remonta hasta los años 60 cuando se
llegaba a la ciudad desde los cielos en hidroavión aterrizando en la bahía (como
Saint Exupéry, el principito francés que tenía su noviecita ypacaraiense llamada
La Tigresa, yiyi-piloto que moraba al borde del lago Ypacaraí, lago de restos
arqueológicos pre-guaraníes –500 a. de C. y su póra lacustre).

En los años 50 – cuando Giménez Caballero proclamara una de las verdades


universales del hombre de buen gusto: “ vale la pena venir del fin del mundo
sólo para ver a las vendedoras de frutas, descalza y con su cesto en equilibrio de
cariátide sub-tropikal sobre la testa morena, mestiza, india, de una yiyi para
¡guay! parawayensis...”- se llegaba en hidroavión desde los cielos al rió
homónimo de la tierra cuya capital, en tiempos jesuítikos traficaba con peso
ficticio paraguayo, pertinente moneda para hacerla circular en estos pagos
míticamente utópicos, platónikamente pobladas de buenos salvajes.

Las cariátides de comienzos del siglo xxi, estas yiyis asuncenas no son
plantígrados sino que, como los gatos baudelerianos o colettianos, digitígrados;
ya en shorts ajustados y cortísimos o en minis maryquantianamente flotantes,
aladas, sin panties para ke la tatú ro’ó y los yonis ejerzan su magnetismo a
distancia sobre sus mbojás del amor, sus kurupíes con sus pene avizores,
pavlovizados por sus sonrisas arteras, sus cinturas dobladas en la s de
seducción pidiendo la otra s paralela del sometedor sádiko santifikado,
mandala eroto-ario una vez más naturalizado en las tierras rojas del Paraway.

El “progreso” no solo llega de Espotoo, Finlandia, sino mucho de Asia, coches


japoneses, coreanos (incluso lento pero seguro como la reencarnación los
camiones Tata de la India, amigos fieles de los transportistas de materiales de
construcción, de los empresarios exitosos tocados por el aura jainita de la
habilidad en amasar fortunas como ese Devendrah Singh dueño de la cadena de
pizzerías asuncena Pancholo’s). Comerciantes de Ciudad del Este (lado
paraguayo de la peligrosísima triple fronteira, antro de terroristas asegún la
CIA y su brazo ejecutor impoluto de bombardeos unilaterales planetarios) en
Asunción: así chinos, sirio-libaneses, pakistaníes e hindúes musulmanes han
tomado las primeras planas (por sus velos y turbantes sikhs, por sus arrestos
gratuitos a raíz de la paranoia terrorista pos- 11-S).

Si la India tiene su montaña sagrada en Meru, Asunción tiene su cerro Lambaré,


antiguo curato hoy convertido en barrio del amor. Nuestro Ganges e Indo son el
Paraguay y el Pilcomayo: la gente vive, copula, muere sobre ellos (el primero
significa en guaraní: río coronado de plumas de aves; el segundo en quechua –
pues principia en las serranías bolivo-peruanas-, ave negra). La red de la araña
como símbolo engañoso del mundo de los sentidos (maya) es convertido y
proliferado en el arte y moda de los tejidos llamados de ñandutí (Todas las yiyis
dejan zangolotear sus mangos primaverales para ser chupadas bajo esos encajes
sutilísimos). Kama se dice de las tetas grandes: ¡A la gran kama!

También el mono es animal sacro. La fiesta de Hanuman-Dschayanti, natalicio


del dios-mono auxiliar de Rama, se celebra todos los días entre los asuncenos
con las cláusulas resignadas y frías: “hacerse el mono (ñembota, el
desentendido), “oike kaípe” (entrar como los monos, sin pagar), Incluso llega al
estatutro de moneda para intercambiar en la frase: “me dejó un mono” (cuentas,
deudas).

Así es Asunción, la ciudad india del corazón de América


A prima donna de la revolú es la del humor

"A chupar ñoños con unas yiyis al bar de la esquina": Dantón a Robespierre

lunes, abril 21, 2008

"Dantón le dice a Robespierre después de la Revolución: dejate de joder, de


seguir cortando cabezas, vámonos a una taberna a chupar una birras y curtir
unas yiyis".

Supongo ke en 1917, después de la toma del Palacio de Invierno, nadie fue


laburar ni a estudiar. Hoy veo ke la gente labura y va y viene de esa cárcel
conocida con el eufemismo sádiko de "colegio". No saben nada de la vida. No
saben que mucha gente ha muerto sin haber visto a los colorados fuera del
gobierno. Sesenta años de cáncer no se matan todos los días!! Tanto ke yo ke
llevaba 4 días postrado por una gripe le bajé anoite jugo loko improvisado
(primero jugo de naranja desvitaminizada con etiketa negra del puréte caña
parawayensis, la mejor flor entre las cañas. Depois con jugo de mandarina y
depois ya en la hora nona con vulgar Coca cola).

Había más gente en Palma anoche que el día después del golpe contra
Stroessner en 1989. Juventud divino trasero, me mezclé entre la multitud como
un flaneur ansioso de topetar con la yiyi post-colo'ó del futuro, vislumbrarla a
una yiyi-puber entre la masa feliz y enfervorizada, tenía para ella dos polvo-
poemas. Los poetas no mienten siempre, sueñan el mañana bello y hermoso.
Vemos cual casandras positivos la felicidad del mañana. Fui el úniko entre los
cuatachos opositores ke todavía el jueves aún decía ke "el domingo nos vemos,
el domingo festejaremos!!" El domingo de la vida hegeliano aconteció ayer en
Paraguay. El ser en su eterno devenir mostró su faceta más hermosa, su tatú
ro'ó que muy pokos han visto y comprendido. A partir de mañana el combate
será libre y feliz, a partir de mañana pidamos lo imposible, pidamos lo máximo,
uno es lo ke desea y anhela: "cuando pienso soy un mendigo, cuando sueño un
dios" (Hölderlin, el chamán siberiano muerto en Alemania en el siglo XIX). Ya
no lloraremos de abandono, ya no rabiaremos de humillación, ya no sufriremos
en silencio, ya no nos plaguearemos vulnerables y débiles. Hemos vislumbrado
el tatú ro'ò de la vida bella y feliz, sabemos ke tiene la sonrisa de Afrodita de la
Amanita Muscaria, esa ke nos santifica con sus aureolas resplandeciente nuestra
cabezas florecidas de culpas. Sabemos ke es para los atrevidos. Sabemos ke
mucha gente ke anoche estuvo en el festejo aún tiene la impronta y los vicios
del stronismo-colo’ó, no pertenece al espíritu del tatú ro’ó de la vida, es más
tiene vergüenza de ella, reniega de su rosado placer, de su humedad fecunda,
de su felicidad velada, aleteantemente aletheiazante. Nosotros, los de la
desnudez parrésika bebemos después de la Revolución, cogemos después de la
Revolución, reímos después de la Revolución. Porque hemos ahogado a ese
Robespiere-gnomo que habita en nuestro espíritu timorato. Lo nuestro hermano
es Büchner, y su Dantón, que vislumbraron ke hacer la Revolución sin felicidad
-sin esas yiyis, sin esas birras que recomendaba en su fantástika obra- la hará
morir precozmente como le pasa a los niños en un puesto sanitario colo'ó. La
primera revolución es la del humor, la de la sexualidad y los alcoholes de la
fiesta. Creo que Lugo amaneció freskito como una lechuga aovillada en un
convento...No tenía cara de haber cogido ni bebido. Lástima, deberá aprender
rápidamente antes ke la faceta de la vida , el mboreví rapé chamániko
siberiante, giré hacia el culo pelado de la vida!

Hoy

la

felicidad

dejó de ser

palabra

nomás.
Absoluto más ke etnopoétiko

El pasado es lágrimas

(en el espejo de la infancia)

el presente semen

(en la boca de la yiyi de la vida)

el futuro cenizas

(en la momia de la muerte)

PD:

posteado desde el ciber-burdel del mundo actual


Adieu a Nietzsche

No tiene yiyis, no le cogió ni a Lou ni a Cósima ni a la veterana de Malwida.

Todo el tiempo como una señorita prendido de la madre.

I esa deficiencia innata casi de no coger i apenas escribir. desequilibrio de la


vida. predominio de lo ñembo espiritual.

El kae en lo ke tan bien denunció:

la figura del asceta, ese ke se guarda la energía sexual pra adkirir poder sobre
los otros, ese nomás fue nuestro kerido i hoi olvidable Nietzche.

Nada ke ver con un Casanova: CADA LIBRO implika una yiyi i viceversa.

Coger y escribir, producir, crear, he ahí si les interesa lo didáktiko-pedagógiko


ke pueden aprender vuestros hijos ke sobrevivan la apokalipsis maya:

nuestros futuros intelectuales parawayensis.

I ke eso de bailar como dioses, pura mariconería.

Bailar solo se puede con una yiyi, con las diosas cumbiamberas de ponele

Bronco mbareté mba'e.

Sino, no pasa nada.

Y cómo creer en un filósofo

ke nunca escribió una erótika?

Es más, si la traditio filosófika empieza con la erótika platónika de El bankete,


esa homoerótika.

Pero ni homo ni hetero ni polierótika, nada en este alemán ahorrativo en sus


energías sexuales para

sobresalir en las intelectuales, ké tontería.

chau so alumno prolijo!

martes 23 de diciembre de 2008


Báira Vaires I y último

-Entro en una librería de saldos y diskos vinilo, le pregunto a la yiyi -morena de


pelo y de cara perspicaz y tetas pekeñas pero de cuerpo alto y bien formado- si
tiene la prístina cumbia peruana circa 67, Los Destellos añado para deshacer el
entontecimiento de su hace un rato nomás carita de pizpireta, no, nada, solo
jazz y rock curte masivamente el kurepa, paga 110 pesos sin corte en cancha de
River por unos noventeros kaigues como Oasis o 110 por el rock ghost de
Radiohead, incluso los "insociables", camorristas botella en manos de la troupe
de Maldita Ginebra me decepcionaron cuando el viernes pyhare le bajaban
blues en vez de cumbia o huayno o porké no lambada -de origen amazóniko
boliviano-, cómo soportar en un medio under gua'ú un género muerto -como la
épika o el soneto - hace más de 50 años largos!

-A falta de lenguas, el porteño se expande en los acentos, el modesto de origen


campesino o perifériko, el agresivo y bullanguero de calle Corrientes, como no
tiene lenguas – un guaraní mal hablado pero guaraní, y un español aun más
muy mal havlado pero español al fin como los paraguayos, intenta matizarse
por ese camino intermedio de las tonalidades.

-todos se mueven como títeres, se abren a codazos al cruzar el paso de cebra,


esta urbe más ke benjaminiana es darwiniana.

-Son 7 de la mañana y los viejitos bastón en puño entorpecen ya las aceras con
sus pasos jorobados y reumátikos. Para ké salen tan temprano? Sospecho ke
kieren como vampiros tardíos de la vida sorber lo poko de hyle vital ke aun la
existencia les depara a ellos y a todos, intuyen ke la TV los engatusa, les
secuestra lo real puréte y saltan torpes y artrósikos aunke sea a esa calle ilusoria
para mendigar penikes de vida, pero se engañan, la calle no es lo real, apenas el
reflejo fiel y condescendiente de la mentira publicitaria de la TV, sin embargo
pulan y nos estorban con esos pasos cansinos, nervalianos, agonizantes,
vampírikos de esa sustancia ke ya no ven ni desean sus nietos, esas bestezuelas
ke ya no comprenden ké buskan tan temprano en la calle sus dinosaurios-
mascotas.

-Moneditas, no salga sin moneditas si va a Baires. Moneditas para viajar en


colectivo interurbano, moneditas para llenar la tripa insaciable de la maquinita
del ciber locutorio, moneditas para entretenerse mientras yega el cole y con un
juego típicamente vienés...Moneditas, el rosario del post-capitalismo del siglo
XXI.

-Los libros tan baratos ke viven en el tupperware de la imaginación de la gente


culta sobre Baires han mostrado su tufo ante mis caminatas alokadas en pos de
la cultura, pobre provinciano parawayensis, claro, si lees ludlum o wilbur smith
o aun ké se je, algo así como rivera, los libros cuestan 1 o 2 pesos en las mesas
de saldos, pero si uno es complikator en gustos, onda kerer comprar
"Posmortem" del franco-judeo-turko Albert Caraco -89 pesos- toda esa leyenda
de la city culta y barata kae por el piso. Kien lee esos libros tan sofistikados, sólo
los ke tienen moska, pero entonces dinero y alambikamiento intelectual pio van
juntos?

No creo, incoherencias del merkado, nada más.


-el úniko lugar donde oí cumbia en los tres días y medio ke yiré por Baires fue
(ya volviendo a Paraguay) en el baño de la Terminal de ómnibus de Retiro.
Cómo no, para el kurepa ke es ainda anakrónikamente fans de blues y jazz y
rock, incluso de la antediluviana músika clásika, la cumbia huele feo y el baño
le parece el lugar perfecto para arrinconarlo, obliterarlo como chicle fastidioso
ke se pega a nosotros al conceder nuestra hermosa libertad de oír a conceptos
musikales no legitimados por el prejuicio social o intelectual.
Bajo la luz kato-parasitaria que kae de los cielos chakeños como
stardusts musikales

El retrato robot de El cowboy brasiguayo (& otros mensajes del polvo) de Fredi
Casco: fanátiko de Satie y Nick Cave, usa vaqueros de moda serial, baila un
mondongo, se fuma el Apocalipsis, cuida a su mujer encinta con un portapaik
digital, habita noches sin melatonina, practica el onanismo mancuerno, toda su
experiencia cabalgante es afluente menor del Estigia, para tararear sus rezos
posmo-ateos hace uso de un bilingüismo cunilingue, su rostro está tapado con
un sombrero de Magritte, cultiva el avá pindó, se encasketa la escafandra del
murciélago para atravesar en trance atmósferas bebopsnobs, y despierta como
embutido-fiambre en morgues fluorescentes de otredad.

El covoi cabalga, válgame ke lo visto (contrabandeando aparatos de TV sobre


sus azabacheadas cabalgaduras) páginas y páginas de planicie submarina del
Gran Chaco australo-melanesio, levantando acta del polvo frío del humor temor
tumor en la roncha-susu’á de la tarde post-colo’ó, un mirlo mudo y
taxidermizado sobre el hombro bamboleante pirakutú, cecina garrapiñada para
nutrir el viaje puntuado de la poesía del blues melbourtiano para fiestas de
cumple de los 80 o la hipnosis pianística que nos saka el pedo, esa voz del
coloradismo cual daimon del siglo anterior aun retintineante tras las
bambalinas de la vigilia. Oximoróniko lapsus cunilinguae (desde la voz de la
nana ya fue un error acunado) enkasketado a la cabeza de apepú mekániko del
lector makaizable ke persigue Mr. Fredi, héroe de la poesía post-actual
parawayensis, mix de serial killer de Joe Coleman y etiketa de corned beef
llamado vakaí por la vox populi:

“esto no es una pipa fumable sino apenas poetizable”.

Okay, desempolvenke karaikuera sus variopintos tabacos pues la marcha


Norte-Sur, Pantanal/Chaco, O Globo—La Rana Verde será un zoom de
amenazantes mensajes de bienvenida al neo-bicho kafkiano ahora en versión
fiambre nam june paikiziado de Fredi Casco.

Cristiano Bogado

Asunción, 21-8-08, madrugada desmelatoninizada


Una bolsa maká y dos yiyis emblankecidas por la desnudez

Mi vida cabe en la policromada bolsa maká ke cuelga de los hombros sobre la


espalda.

Pequeña como el atado del clownecito mexica del Chavo del 8.

Su conexión de fibra óptika con la felicidad tiene apenas medio giga de


velocidad.

Así no se puede ser un ashluslay urbanizado en serio, deberíamos ser más listos
y rápidos, coger antes de desnudarnos, morir antes de sufrir, suicidarnos antes
de darnos cuenta de la inanidad de la existencia, etc.

Ser flor encapullada sobre la amanita munífika de la vida, vivir sin hablar, como
rockanroleros aniñados e insensibles.

jueves, septiembre 18, 2008


Ojeroso poeta itifáliko

el poeta itifáliko

karaiva de las tatú ro'ós

del mundo

está hundido entre las piernas

del humus primordial

comiendo de esa loess

que inspiró i engordó

al demiurgo-alfarero

maestro de este mundo

cátaro bogomilo enkratita pricilianista

cuando las prelimirares ape(tití)tosas

han se prekalentado

al tatakúa de dos orgasmo:

primero:

bisbiseante logoníriko

el segundo

frankamente ululante escandaloso

estentóreo

el poeta itifáliko corcovea

y penetra en lo ondo del volkàn


empedo(klesianamente)

al ritmo

de esa músika de las esferas

vaginales

lunes, julio 14, 2008


Bueno basta
ya está bien madre

Te doy las gracias por el útero

la leche la lengua la taumatúrgica

mano que confinaba la fiebre infantil

que no era otra cosa (pongámonos de acuerdo)

que el calor del infierno del mundo

transparentado en la frente de un inocente

Gracias por vigilar que mis pasos

no equivocaran la entrada a este infierno tan temido

Te doy las más sinceras gracias por todo eso y más

Pero no sigamosnos engañando

Tú y yo pertenecemos a dos universos antitéticos

Paradigmas epistemes lenguas

distintas

irreconciliables hasta la muerte de enemigos natos

Tú quieres cuidar conservar mantener

acariciar las cosas en su órbita atemporal y nula

Yo apenas destruir

fiel discípulo de Bakunin Tailhade Ravachol Durutti

Tú insistes en que la flor se encabrite

sobre su perpendicular estrés o agobio

recargar

ad infinitum la plétora efervescente de la vida ya incrédula en sí


Yo descuartizar

Tú alimentar al monstruo aún si habita

fuera del círculo de tu sangre

Yo crucificar a esta especie atropellada

y codiciosa por persistir aunque sea para la Nada

aunque incluya entre sus miembros a Cristo el Idiota

Parafraseando a Clausewitz

nuestra lucha es a muerte

Porque yo soy el soplo que perturbó

el alfabeto originario

Tú la mano que modela

la arcilla

Yo la hoz de la muerte

Tú el silencio de Dios

Yo la voz del diablo

Tú la mirada luminosa del demiurgo


La dignidad de la comedia

Su postrera pirueta

además de atarabillar al futuro

contra el dolor

devuelve a nuestro rostro

al cuerpo (campo) de las lágrimas-

el trastabilleo que catapulta

a la luz

el guiño cómplice

que recorta un mundo

salido del kindergarten

las manos que danzan

el equilibrio

de su torpeza genial

esa elegancia titiritesca

anuda los hilos de la amargura


§

el cuerpo durmiente asándose

en su propio fuego

elaborando el pan de los sueños

la hostia sagrada

el semen primordial

disuelto en el aire

frío

de las pudorosas bocas

el capullo asomando la sonrisa

de la naturaleza

detrás de los neones

el ancestral enigma

resquebrajando

la tierra estéril

plagada

de los nuevos falsos profetas


§

Invaginación de la pobreza

Tibia como la estupidez

Es la covacha

Que forma su división

Topológica

Que a su vez

Empollará acaso

La ambición

Y ésta a su vez

El resentimiento ad infinitud

Acosado por la pobreza

Así

Araño el vacío

La topología y no la embriología

Habla

De una media vuelto del revés

El vientre patas arriba

(Samsa obnubilado)

susceptible al capital exhibiendo su carencias


la nariz y todo lo demás

invaginado hacia lo oscuro y otra

vez laberíntico

masticando el acíbar de la interioridad

el afuera del temor alfabético-monetario

la imaginación

príncipe vanguardista en esta cruzada

ya vislumbra lo luminoso

pero no lo untuoso y demoníaco

que su totalidad grotesca

y descoyuntada

clama o sueña

supurando pobreza

navegó desaguadero abajo

en sus caldos

y caza entre estrellas

la música se ha tumbado

al lado del humo y el polvo

los rockers recogen sus bártulos

y yo llevo el vaso de cerveza a mi boca

es claro, puedo escribir los versos


más fáciles esta noche

desagradar el automatismo psíquico

poner la escritura automática en manos de pequeñas bestias

porque ahora los mozart gritones

y sus esclavos empiezan a asumir

camisas y pantalones

sus cuerpos agitados por lo sublime

tiemblan más

abajo de la plataforma ceremonial

como simples marionetas

el espiral rojizo del escenario abandonado

que simula la agilidad combinatoria

del cerebro de un poeta

no es más que la mueca

despreciativa de la divinidad

sus almas desordenadas se cobijan

friolentos bajo la mirada

parasitaria de sus féminas

el éxtasis de la sensación verdadera

fue ahogado entre el batir de las palmas

sí la felicidad se insinúa pero luego


muere

brilla para que la oscuridad

sea coronada

mi cerveza y yo buscamos

la eclosión de la vida, toda migaja de timidez metafísica

pero bebemos la amargura

convertida en ambrosía

el bar se ha vaciado

somos pocos los que revuelven entre

los ruinas de la fiesta

los sobrevivientes de la embriaguez

ingenuos de la realidad

ciegos de la luz

voy a esperar en mi mesa

la confirmación del milagro (dixit Cohen)

la señal de nuestra condena

Antes de eso es imposible

Descansar

Morir

§
Caos es anagrama de cosa

La copa de

Vino que da la claridad

De la visión

Hiende la niebla del mundo

Da el contorno a las cosas

Apacigua el caos

elevaremos los decibles de la adulación hasta que nuestros señores queden


sordos o enloquezcan de megalomanía
Canibalización de los popes del arte parawayensis.

"Mesiteros" de Javier Rodríguez

Javier Rodríguez ha perpetrado una JIBARIZACIÓN (de los capos indiskutibles


por más de 20 años dentro de la escena artístika parawayensis) con su mesa de
souvenirs puro delmer y calle llamada "Mesiteros" presentado el sábado último
dentro del marco de actividades de OJO SALVAJE. Reducción literal de
cabezas, porke aká no se trata de esa ambigüedad posmo de amor-odio,
homenaje-parodia, aká el escalpelo miniatu(tu)riza literalmente el Gran Arte de
nuestros próceres, y en esa operación el cloroformo impregna todo lo poko de
aura ke aún le kedaba, porke este troceo del Arte Molar en petits cuadraditos
molecularizados del cómic a lo Debord, recordemos, ya había sufrido los
desgastes naturales de todo objeto a la deriva del mundo del espectáculo, en el
caso concreto de nuestro país ese proceso de diluición, de decuramiento
(permítaseme el (des)parafraseo heideggeriano) de la gran obra de arte
parawayensis se venía observando en los museos, en las salas de espera de
sanatarios privados ultra chetos, en los lienzos de pared de los bancos
desmontables al dos por tres, en salas de fumadores de rikachones extranjeros
jubilándose de ocio en nuestra tierra y al otro día esfumándose sin pena ni
gloria...Ya moraba en el reino de la descartabilidad, de la prostitución
generalizada (sin el énfasis moralista marxiano en mi frase, ojo) del mercado del
arte lokal. Si Monteverdi llevó en pleno 1500 la músika de los salones a la plaza,
al ágora italiano, Javier, con un oído atentti a los susurros ke llegan del
voceador callejero, asoma el hocico de la punta de su escarpín sobre el lodoso y
bajo mundo callejero (para el arte nativo). Y, al mismo, tiempo hace mais
explícita y machiembrada casi la relación entre el arte y el dinero, el mercado y
la producción artístika. La mesa callejera ha abierto sus piernas mercenarias
para exhibir y ofrecer la vagina dentata del arte canóniko nacional. A comprar,
palurdos!!!

lunes, noviembre 10, 2008


Conocimiento gratirola ke proporciona la literatura

La literatura no es solo placer para mi (y aun en Arami, ke solo fala guarani


enlukecido a sus 3 cortos años), también es conocimiento. Diría ke 50 y 50 es el
prorrateo entre ambos conceptos, sino más para el segundo. Aquello de
Aristóteles -ke la poesía era superior a la historia porke no se agotaba en la
simple enumeración de hechos consumados sino ke se erguía hasta el
pronóstiko o la previsión- solo es aceptable en este contexto. En el otro, el del
partido de los vivillos kurepas yankeezados o europeizables, la de los
apostadores boludamente paskalianos de ke el arte es arte antes ke crónika
periodistiqa, historia, testimonio, diario intimo, en suma, preeminencia del
referente extra literario por sobre lo estrictamente formal o parergóniko, merece
de mi parte un rotundo fódase a su abuela! A quien le interesa la "ficción", ese
juego onanista decadente y miopemente formalista? Claro, keremos historia,
pero la mayoría ke circula con esa nomenclatura es apenas otra especie de
"ficción" solapada, perspectivismo distorsionado, claro, pero también
ideológikamente tendencioso, hermeneútikamente flojo. La literatura es
conocimiento. Un ejemplo: no puedo tomar en serio a nadie ke después de la
lectura de "El gran inquisidor" de la novela LOS HERMANOS KARAMAZOV,
salga de su casa todas las mañanas e impunemente vaya a "laburar", o ke me
enzokete en una amena charla de vagos asuncenos aplastados por bochornosos
tempestades, de sopetón: kiero trabajar! Un poco más de seriedad, no puedes,
tu lector interesado, lectora intimista y personal, escabullirte de la implicaciones
objetivas de un texto: Dostoievski en ese en particular es un adiós rotundo a
todo acto colaboracionista no solo con el capitalismo sino con la vida cotidiana
en su forma como la vegetamos ad nauseam. Plis, déja un rato tu defensa del
derecho privado de todo lector-a de guarecerse en su lectura íntima, no
comunicativa, dialogal, soberanamente hermétika por no decir ñembo elitista.
Ya sé, también se puede encontrar esa sabiduría dostoieskiana en las más o
menos legendarias Vidas de Buda, en Lao Tzé, en Stirner, en Calicles, en
Diógenes el perro, en esos sofistas ke fueron reinventados por Filóstrato, en
Montaigne, y un largo etcétera filosófiko. Sí, pero el punto en cuestión es ke la
literatura además de entretener, excitar, catartizar, dar placer (no barthesiano ni
lakaniano, en mi caso) da, de yapa y sin figurar en sus cánones gremiales,
conocimiento. He ahí el punto de discusión que olvidamos cuando mandamos a
la puta a tal escritor nobelizado pero tachado de malo como escritor o aún
tildado de no-escritor.Y eso que eu jamás pediría por la premiación de un
Gelman o un Rivera, semi-profesionales de la escritura ke da primacía al
referente extralinguístiko antes ke al quiasma calo-ludiko-lingüístiko ke suele
denominarse arte, literatura.

martes, octubre 28, 2008


Crono-temperatura emo/psiko-sexual del kuru bogado cuando
anda sin conexion al blog

¿cómo sabré si has muerto o no algún día?

-Si no posteó en un mes, dame por muerto o da por muerto al menos el blog.
Porke hay un kuru post-blog

-si me demoro apenas 3 semanas sin aparecer por el blog: seguro estoi en
alguna isla paradisiaka del amor enyiyizado.

-si estoi out solo 2 semanas, estoi laburando intenso, estoi postrado por alguna
gripe eurocomunitaria o por el interior.

-si ando perdido una semana seguro estoi sin calderillas para la visita ciberiana.
Tranki. Un beso virtual.

lunes, junio 30, 2008


Cuatro héroes de Yiyilandia

Hitchcock y sus rubis neurótikas. Teepi Hedrem, Janet Leight, Kim Novak y
Grace Kelly: yiyis filmadas.

Milo Manara y sus yiyis dibujadas a golpes de punta de grafito ensalivados.

Julián Ríos y sus yiyis escritas -erigidas, pigmalionizadas, construidas,


animadas- a partir de retruécanos y calembures.

Benny Hill: yiyis que la TV puede mediatizar a través de la risa zafia.

domingo, abril 13, 2008


1 conjunto de (Cuentos) de yakarés

De los 13 autores 8 adscriben públicamente El Yakaré y sabemos que por lo


menos 2 más han colaborado o aun siguen colaborando con el semanario
informativo. Ever Román y Diana Viveros son los más jóvenes (26 años) y
Arístides Ortiz (39) el de más edad. Mónica Kreiböhm y Carlos Morales son
argentinos. Tres chicas y 10 machos. La más premiada, la más joven (Diana).
Miguel Méndez es el de más abultado CV, 4 libros y 4 antologías + un CD
recopilatorio en su haber. Uno solo se ha extendido de la narrativa breve a la
novela (Julio Benegas). Charles da Ponte es artista plástico y Gustavo Torres
Grossling (músico headbanger). El oficio preferido de los autores oscila entre
periodismo (4) y diseño gráfico (2). Carlos Bazzano, Patricia Duarte y Ortiz
tematizan el suicidio. Bazzano a través del fuego purificador, Ortiz
hundiéndose en las llamas del sol crepuscular más allá del agua de la Bahía;
Duarte, el salto al vacío. El suicidio y la separación amorosa son los motivos
reiterados en más de un cuento. Benegas y Kreiböhm reescriben (aprentemente)
dos crónicas policiales que dieron que hablar en su momento, reescritura no de
lo real sino de esa primera escritura (o recorte ideológico de la realité)
periodística, amarillenta, sensacionalista. Trabajan como los eruditos con
manuscritos no con la realidad. La Viveros rescata un bello piropo “Anoche
soñé que estaba con vos. ¿A qué número juego?" (15, la niña bonita, es la
respuesta del quinielero consuetudinario). Sexo explícito casi no aparece. Sade,
Apollinaire, Bataille, Borroughs, Pynchon y Jellineck no son guiñados por
nuestros jóvenes. Timidez, acaso. Las más osadas, como era de esperarse, son
las chicas. Encontramos descripción de genitales en Kreiböhm y en Duarte.
Obsesión por lo senos en esta última. Pero el cuerpo es objeto de atracción para
diferentes modalidades: por ejemplo, la transformación en Juan Heilborn (como
en La liebre de Aira, pero con poco humor) y el travestismo urbano (pos-rural)
en Román; el ultraje discriminatorio, sádico en la Kreiböhm y su diseminación
hi tech en Javier Viveros. La masacre pública en Torres Grossling (posible
influjo de la ultra violencia mediática norteamericana). No hay ningún cuento
homosexual ni lésbico. Poco jopará, casi nada del guaraní híbrido y disglósiko,
ese lenguaje moderno de la urbe. Predomina un conato de grafía hacia un
español ortodoxo, casi neutro, localismo salpimentando apenas en las horas
dialogadas. Bazzano nos aporta datos sobre el valor de lo perdido, el largo
proceso resignativo ke buska subjetivizar su dolor, para no matar su correlato
empíriko. Benegas en su reconstrucción del “pintor asesino” -ese ñato de la
farándula que “eligió el color rojo sangre (y la pata de cabra, añadiríamos
nosotros) para su última obra”- dentro del monólogo confesional del asesino
introduce un poema gonzo. Su relato airado, convincente, con un verosímil
mapeado de la geografía urbana, sin embargo recarga la retórica, creando otro
pintor que el que le sirviera de referencia para su personaje literario, nada keda
del semianalfabeto balbuceo oligofrénico en la cumbre de su furor, de sus
lagunas mentales. Benegas prefirió un monólogo minucioso casi freudiano,
terapéutico-hermenéutico, con final sorpresivo (como broche de oro feliz para el
lector atento y con paciencia). Sublimó o mejoró digamos el correlato empírico.
Esperamos más cosas de este autor. Toda una sorpresa para el reseñador que
acaso topetó con su aguileña y afectada figura en las vanguardias de cierta
barricadas muy en boga en los últimos tiempos. Da Ponte prefiere la brevedad
de una estampa impresionista, casi un poema en prosa objetivista, de nouveau
roman, de las huellas de una agitación nocturna, acaso la separación definitiva
de una pareja, o también los estragos que deja la muerte…la ambigüedad de
todos modos es exagerada. En Duarte lo étnico (ishir) se filtra museificado, en la
taxidermia de un cuadro adosado a la pared burguesa, al lado de un libro de
Lemebel o de la Woolf. Obsesión por los senos. El suicidio sugerido menos a
través de un relato distorsionado, frío, casi indiferente, simbolización paradojal
de un shock, ¡dolor forcluido por las palabras!, parece un dibujo chamacoco de
Obwa de chamanes estelares sin bocas ni ojos, apenas el ángulo aristado de una
nariz. La transformación en Heilborn: es un autoexamen solitario, cerrado,
hermético, introvertido, a puerta cerrada. Cuerpo cotidiano metamorfoseado
pero sin animalizarse, acaso alude a un éxtasis psicodélico, a un vuelo o trip
lisérgico o al mero sueño. Dentro de la corriente de hiper subjetivización de
varios de los cuentos de la colección, éste parece ser el más alejado de lo
mimético-realista, sin osar pararse del todo en el umbral fantástico. Queremos
leer más cosas del muchacho para corroborar su alejamiento definitivo o no del
realismo. La Kreiböhm es la autora de uno de los cuentos más asombrosos.
Tiene: actualización de los sexos, mapeo peripatético por la city, una
conmovedora historia sin manipuleo o chantaje sentimental al uso del ultraje
físico de una kurepa, como ella misma, la discriminación de un matiz, el acento
desplazado sobre lo abultado, la totalidad del cuerpo. El lugar del placer, el
fuego del amor, es profanado y usado como descarga de un resentimiento
nacionalista más que machista (la diferencia entre las culturas étnicas como las
de los aché, mbyá o avá con respecto a la cultura rural del campesino
paraguayo estriba justamente en este punto infinitesimal: no discriminan lo
argentino de lo paraguayo, pues están más allá del soy o no soy más paraguayo
que la mandioca, slogan chauvinista por antonomasia de nuestro país de tierra
adentro. Claro, el machismo ke buska como objeto de desahogo a la mujer es lo
primero, no negamos esa denotación lamentablemente tan frecuente.). La
kurepa es marcada, judaizada con la estrella amarilla no solo por su sexo sino
por su acento, que revela su condición de mujer extranjera. No se descuenta que
Kreiböhm haya recurrido a un hecho real mediatizado por la prensa
sensacionalista (hemos leído más de una historia en la prensa de chikas
humilladas por atreverse “a andar solo como un hombre tarde por ahí”). El
lector queda exculpado, aligerado por su culpa silenciosa ante lo Otro, que
fastidia nuestra unicidad endogámica, bola. Por todo eso este cuento es un
hallazgo. Méndez, la fotografía o la naturaleza muerta, la panoplia musical en
sus reacciones defensivas, paranoicas, sin sexo o alegría. Intuimos un chiste
sobre la muerte o desaparición de un músico (¿) por detrás de toda esta alegría
solipsista, en clave de masones, de la flauta dulce o del dulcimer desafinado.
Ortiz: Otra vez el solipsismo suicida que surca la city en estos textos (parece que
el asunceno cuando muere, muere en silencio sin palabras directas gritando
cosas como “¡Abran, carajo!”), que surca el río, al que solemos dar la espalda, en
un acantilado para la muerte, sin más allá, el auto-examen hermenéutico, again,
muerte. Román hace la crónica acelerada de una “Estrella Negra”, futbolista
chaqueño con futuro promisorio que termina como travesti en Asunción
contado por otro chaqueño. Son los sueños de tierra adentro que como despojos
o bultos terminan en la capital de la Ficción: Asunción, como cruce de caminos.
La narración, mitos, consejas, la densidad mito-poética de la “selva interior”
recela -resakeada en la lichtung asuncena- desenmascarada, en su evidencia
citadina, vulgar, cosmopolita. Torres Grossling: ambiente de jóvenes con
pretensiones intelectuales quebrado en una peli hollywoodiana de asesinato en
masa. Zonas fluctuantes, twiling alucinatorio, miedo reflejado en la cara lectora
de los noticieros nacionales, de la city. D. Viveros, como en la peli de Kieslowski
“No matarás”, donde desde un filtro verde junta tres pedazos de la ciudad en
un gran fragmento final. El plan clandestino junta en Viveros las partes
disociadas. El hilo narrativo se reconstruye con el punto final. Pedazos de vida
(Short Cuts a los Carver) incomunicables, se rozan, chispean, explotan,
rasgan…Tres historias unidas por su narrador al final, en el clack de su director.
Javier Viveros La paranoia (moderna-posmoderna) -que Baudrillard definió
como esa que disuelve el límite entre la esfera pública y la esfera privada. La de
ser/estar siendo mirado por todos, como cuando comemos en un local de Mc
Donald, somos publicidad total (mirado no sólo por El Gran Hermano, Dios
Oculto profano)- invade la urbe paraguasha…Se trata de un montaje verosímil
a partir del bric-a-brac tecnológico en boga: MSN, Internet, blogs, foros,
multiplicidad de voces filtradas por una misma matriz cual madre/padre del
tardo capitalismo. Asunción queda rebalsada inundada no por el río Paraguay
sino por los medios tecnológicos como la pareja que busca privacidad para el
amor en 1984. París/Asu hoy son la misma city gracias a la disolución de las
fronteras llevada a cabo por la red de redes. Viveros ha abandonado los marcos
anteriormente utilizados para la elaboración de sus textos, me refiero al
parergon del boom. Ahora canibaliza y carnavaliza sin corte a gente como
Bolaño, e incluso insinúa un acercamiento a nuestros referentes locales más
cosmopolitas (por darles alguna etiqueta). Las musarañas de Jesús Ruiz Nestosa,
Historias de Babel de Joaquín Morales, El país de las mujeres de Jorge Canese.
Canese nos lleva gratirola al disparate comercial de Aira, Morales al Pynchon
gurú de la paranoia, cuando lleva a cabo esa paranoización homo de la historia
del Paraguay, y Ruiz Nestosa, al Joyce del monólogo final de Molly Bloom en el
Ulises, el chau al punto y coma más famoso de la literatura moderna.
“Asunción era una fiesta" es a mi parecer el mejor cuento de esta antología,
donde rescato con alegría de lector sorprendido en su prejuicios los trabajos de
Benegas y la Kreiböhm como formando un segundo estrato… Por último, La
orden secreta del nombre oculto, de Carlos Elbo Morales: es una cabalización de
lo nulo, borgesización del vacío cotidiano. Además, en mi block de notas halló
estas dos frases entresakadas, suerte de fragmentos pre-socrátikos de la anomia
actual: "aquel clásico que ganamos 1 a 0 con el golazo de Achu", y "...ahora voy
a tener que hacer más chica la tortilla". La primera, como ejemplo de la materia
para un frase de esplendor expresivo, casi neopositivista, científico, en el
umbral de lo aliterario; la otra, por el trocadillo que retintinea en nuestro
cerebro colectivo: "más tortillera se hará la chica".

"Anales urbanos", VVVAA, Asunción, 2007, Arandurä editorial, 96 pp.


Depois de la maya presencia roja y negra

Y después del apokalipsis maya (olha esas min(i)adas páginas en rojo y negro
anarko-satánikos!),entonces ya no habrán sostenedores de esos 2 mitologemas
de la modernidad -introducidos en Paraway gracias a la sacrosanta e
hiperdúlika intervención del dantesco Mitre en la Guerra del 70- : trabajo y
estudio (ni beatles ni rolling),no habrá más 15 de mayo y día de lamadre, esa
mommy monstruosa ke chapurrea cascababelcebululú para emputecer a sus
hijos y entortillear a sus hijas desde la cuna, no habrá padres ni madres ni
hermanos ni primas ni tíos ni sobrinos ni nueras ni yernos ni suegras(el gras de
Sue) solo fornicadores y fornicadas, cogedores y cogidas, forrest gumpearemos
a la vida,guampeharemos a la torturra del kapital, habrá artistas del escroto, del
glande, del sokotroko entero, bettinas autoinstaladas en una galeria, miles de
bettinas, y el públiko extraerá su akä-45 venoso y se lo introducirán en la
garganta arty, no se podrá mear en las bocas de las rettinas ni de las tinas, nos
pajearemos sí en los gaznates púberes de tettinas-instalaciones nuestro semen
fecundante, ese likido por 2000 años regulado por el cristianismo, ese likido
volkàniko que chorreamos solemos sobre los ombligos del mundo de las yiyis,
ese domingo de la vida no hegeliano, esa carta de la nada derramada sobre tu
yiyi ombligo, babe, itapuizaremos el flujo de semen entero de tu escroto de
polvo-poeta, enyacyretaremos el arasatï de tu vida, i en las escuelas
abandonadas los niños del futuro ogwaizarán sus banderas-falos erectos contra
la tiranía del pasado-humus ke komo trauma pos-freudiano-fantasmal resonará
en las esferas celestiales, allí donde Balbuena plantó sus flores, en el eichu
lácteo...la kultura será desputaizado, desentortilleado, aunke se planten en las
altas clases socio-politiko-kulturales de la societá parawayensis aunke la
chakarita no produzca más detritus perfumados los condones kemàndose como
neumáticos en las fronteiras de la ilegalidad leila mía

miércoles, mayo 14, 2008


Discos de ayer: The best years of our lives

Este vinilo lo compré un sábado tekoréi allá por el 96 0 97, cuando venía del
interior, de Tebicuary o de Maracaná, tenía algo de money para gastar o en
alcohol y chicas o en libros y diskos... Cuando me decidía por diskos kaía
siempre por la calle Cerro Corá y hurgaba en los vinilos amontonados ahí.
Época tediosa aun sin la droga del Internet. Steve intentó ser etiketado dentro
del glitter pero muy pronto se vió ke lo suyo era otro mambo: pop sofisticado.
Los mejores años de nuestra vida sonaba depois en mi walkman las veces ke
hacía los largos trayectos Asu-Tebicuary o Asu-Maracaná. Hoy encontré la tapa
y se las cuelgo en su estante de diskos a comprar u oír. Ya no tengo el vinilo,
pero las canciones hicieron lo suyo, como dice Caicedo en "¡Viva la música!": no
kería ver dos veces una película para no olvidarla.
La literatura es hijo de la fatwa

El pelotudo de Salman Rushdie no ve ke eso ke él teme y rechaza es lo ke le da


vida: la fatwa es la mayor victoria y legitimación de la literatura para kualkier
escribano.

Que te kieran matar justo a vos en todo el maldito y yermo plató de nuestro
planeta tierra, ke se enojen nomas luego ya por algo ke vos escribiste sin haber
tenido muchas esperanzas ni pensando mucho en logran soliviantar a la masa
damnata por ello ya es lo
máximoooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo
para todo escrivain ke se precie como tal.

viernes, agosto 22, 2008


No

No el tiempo meteorológico (Serres), que atosiga mi libertad con sus amenazas


de nubes pluviosas, cielos encapotados o con su furia canicular, no; ni el tiempo
tiempo (Heidegger), en que cada instante es al mismo tiempo el brote de la
muerte; no, mi Damocles temporal es de estirpe shakesperiana: el que me queda
antes de sucumbir bajo el ukase del judío, el tiempo de la usura dantesca, la
adeudada desde el comienzo de mi pobre existencia no vital ni temporal sino la
demorada en saldar la deuda infinita, la morosa delectación de ver llegar la
hora del pago. Entonces esa piel de salamandra (las llamas del fuego en donde
se siente como pez en el agua este bicho fisiológico o abestirizado, según Marco
Polo/Rusticello de Pisa) que cubre mi jactancia remanente o nostálgica de una
infancia artificialmente empujada más allá de sus fronteras naturales (la risa, el
candor perverso, el humor borbotante), se derrite súbitamente ante esta
revelación “ontológica”.

Cuando niño, cuando fui niño, púber y aun mozalbete, mis técnicas de evasión
ante la verdad de esa amenaza eran la fantasía o la dromomanía sudorosa
resuelta en la libación de jugos de cítricos altamente azucarados. Las fantasías
de evasión se reducían a un futuro mix de don Juan-Arturo el
millonario…amasadas en el humus donde hozaban con los hocicos de cerdos
codiciosos de los adultos. Y la dromomanía juvenil aún era muda,
solitariamente muda. Un poco después, aislado con las imágenes de “locura”
visionaria se volvería una caminata parada sobre el soliloquio prosódico proto-
poético. El aislacionismo que hoy he asumido como mi tribu ético-estética ya
entonces asomaba su carota catoptrizada de freaky. Entonces, como ahora es de
una claridad enceguecedora, ya era mi manera de decir no a la realidad, mi
provinciana verdad cotidiana, ese infierno que paraliza todo intento de locura
fugitiva…Todos somos los que volvimos, los que intentaron huir y no
pudieron.

Adiós a la falsa pax romana, ahora quiero esa calma chicha alucinada. Despenar
esa oligofrenia que salta al ritmo loco de nuestra lengua polirrítmica de una
sangre parbolizada de grumos diabéticos que siempre nos traspapeló los
parlamentos cortesanos. Todos, absolutamente todos, mis más plañideros
“amigos", no han sido sino espías a sueldo de la realité, colaboracionistas de la
mezquindad solar. El único bobo, el que abjuró de su biología, el que depuso su
hacienda y salud, siempre fui yo, solitario, aislado, perurimarizado hacia el
corner. El jugador honesto, que respetó las noviecitas de los hermanos, el que
nunca magreó la carne ansiosa de adulterio de la esposa de los amigos, el
hurrero sin sinecura, el garrotero sin jubilación y vacaciones en Camboriú o
Punta del este, el izquierdista sin becas en los Unites, el cura sin planillas en
Ande o Copaco, el ke no le chupó la pija a los major de la clakeeada dulia
homo-patriarkal de la patria, el peajero de libros, el asaltante de librerías de
viejo, el Robin (poro)Hook (semínte ko mi reinita linda) de la justicia amorosa,
el piquetero que no levantó el cierre del mundo vial (sólo depois d ela mise en
escéne) de erigir un mártir enaltecedoramente amarillezco para la Causa, el
tierno entre los tiernitos guerrilleros guevaristas, casi puto de tan guerrillero
tierno, el suicida hasta las últimas consecuencias, el que apostó por los
“fracasados” desde lo más hondo del alma, el que cedió su más petitera y
chusca pikachumí (¡a mil-í la pikachú!) cuando los otros, los compañeros de fila,
los darkies de la guita, rezaban a dios y al diablo (ad maiore glorian satana) pa
que se murieran los malditos inhaladores de cemento de zapatero, el estúpido
Tito, hijo del más estúpido aun de Vespasiano, que creyó que agonizaba con su
corona el hijo de dios en el Gólgota mientras sus amigos, sus coetáneos más
granados se reían bajo al sombra de sus ojos oscuros, como aquel Jesús gnóstico
que reía bajo la sombra de la cruz por la perfección de su obra maestra
burlesca…al ver morir a un tonto en su lugar (jajajaja).

La filosofía aislacionista se puede reducir a la siguiente fórmula: mientras tú has


lidiado contra katrina y tsunamis por el espíritu y nunca tuviste ni buena fama
en el escenario social, siempre te tocaba el papel o del loco, o la del mendigo o
del suicida (las 3 esferas superiores del fracaso cioraniano), los otros, los ellos,
los afortunados de la fama y consideración social, los acreditados, los
respetados, los emparentados, apadrinados, titulados, becados, turisteados,
matrimoniados, los cara de circunstancias, los que cuando caen siempre lo
hacen bien paraditos y ya peinados por el viento de la diosa fortuna, aquellos
“idealistas pragmáticos”, los “opositores colaboracionistas”, los que nunca
entendieron tu locura , la locura vulgar en cualquier vida vulgar en esta vulgar
galaxia vulgar…En suma: los desnudos ante la muerte versus los abrigados y
perfumados contra la vida, los silenciosos, callados, cazurros, diplomáticos,
versus los bocones, gritones, temperamentales, disparatados, los
desconsiderados, los que escriben esta tarde cuando su luz psicotrópica asume
ya su traición, su rutinaria debilidad.
Nosotros los otros

Nosotros los pobres

con las motomochilas al hombro

salimos cada mañana de pan

a empeñar la libra de carne

al Shychlock de turno

nosotros los pobres boludos

siempre quisimos trabajar

colaborar con la bicicleta del Supermacho

montados a la máquina patafísica

con las motomochilas al hombro

nosotros los pobres

inventamos el capitalismo

cada pan-mañana

con la libra de magro muslo negro

de guyrá hü evocamos a los dioses

malignos del judeo-capitalismo

con las motomochilas al hombro

pedaleamos la pata coja de la patafísca

boutade "El exceso de información creo el sida"

jajajeamos los pobres de nosotros

con ese Jarry jary'i

no con el carente de sexappel a la Deleuze


su Jarry en jarras sobre el entusiasmo

de nosotros los pobres felices

de colaborar con el matadero mundial

con las motomochilas al hombro

cada puto día una libra

una onza animales hembras

de nuestro pobre cuerpo

antaño bendecido por la boutade nietzscheana

"dios ha muerto"

a los quince quedamos consternados

de tamaña mentira prusiana:

"¿pero si nunca ha existo cómo puede morir algo?"

nosotros los pobres

ahora esquizofrénicos

con las motomochilas al hombro

tarareando la canción soplada por el walkman

"nosotros los pobre"

Sajonia, febrero 2007


Preparativos para viaje I

(a la city de Baires para catar yiyis)

La excusa: dos libros de mi autoría ke supuestamente serán publicados por la


indie akähatä editorial Suri Porfiado bajo el tendotá, profe de la Uva y poeta
salteño-vasko-kurepí Aldazábal. La idea es darle abundante al mete-saka antes
de los tiempos invernales, esa noite pesadilleada por Ballard.

Soy un indio parawuayensis por dentro, in nuce; mi frontispicio es un estigma


caucásico-peninsular, lamentablemente. Mi pija se encabrita y vuela cual saeta
mojada de kurare (el King Ink Indio-Maká) hacia los praderas de la
Bienaventuranza florecidas de enyiyizantes retoños kurepíes. Vislumbro ya una
ilusión de yiyis kurepas embrionadas, hadas en embrión, en pompones de
dientes de león polinizando el mundo…

Para que no se krean que un bárbaro en kurepilandia no se acomoda a los ritos


–aunque sean bastante onerosos, rompebolas y aburridos- prometo metérselo
solo (primeramente) a las yiyis parawuayensis en exilio económiko de las
llamadas villas (donde sonará tu miserere, miser post-medieval).

Respetaré, júrolo con una mano en el corazón y la otra sobre todos los números
de Patoruzú que nunca leí, no acosar, manosear, mosconear, mariposear,
fastidiar, mamanganear, mbarigüizar a las aladas chicas (aunke super
enyiyizantes en sus xavantes virtuales sobre la cúpula de la web) del blog
colectivo Hidulya (que al pisar y besar papístikamente ensoyadas tierras
kurepas perguntaré ké koños significa), ni a Vero (la verdá la kiero), ni a Ema
(no sé más de ella), ni a Ayd (ay dice mi corazón de grafito) ni a Laviga (la
imagino con ligas) ni a Luc (ké suertudo ke me firme su libro), que no serán
tratadas como merecen, es decir, como afiligranados y lujosos objetos sexuales.

Descartado también el target infanto-juvenil. Las púberes (úniko caso de sexo


con púberes –¡que ellas me violen al pasar distraído y freakie frente a su cole
religioso o estatal o municipal, y yo esté sin mi K45 de plástico que tira chorritos
de agua de colonia!) complican la vida jurídica y civil de más de un artista que
se precie. Achtung, chera’ato!
Cantantes de bluff serán respetadas a no ser que la misturen con cumbia
colombiana circa años 50 y 60.

Como el tren-ave-bala es mera fata morgana de ex gobiernos presuntamente


primer mundistas aunque eso sí claramente neoliberales… tomaré la vía más
poétika. Como Karaívas posmos pasmados por la realité, que antaño batallaban
la Tierra sin Mal (el Yvy Marane’y), en una caminata colectiva suicida, karaíva
posmo akä yboty, on the road al trotecito onda Forrest Gump, hasta la Buenos
Aires, tierra de exiliados económico-cultural-pólipo-polítikos de más de dos
generaciones de paraguayitos.

El libro se presentará gua’ú en junio del corriente acaso, trotando todo el santo
día llegaré en 15 o 20 días a lo más a Baires, quemaré los 1.800 kilómetros de
distancia entre la imaginaria línea sagital trazada entre Asu-Baires (a dos
paketes de Kentucky, a cinco aristókratas etiketa negra, a dos porros por día, a
cinco años luz de la locura).

Mi bagaje de vago tendrá sus trajes en una mochila al hombro, cargada de


celulares y penndrives con mp3's para soportar los tramos de paisaje vacíos o
desiertos de sojales, paraguas brasilero con punta aguzada a lo Jekyll en caso
que se presente funcará de arma defensiva. Drogas en el pelo apenas o en la
sangre. Laptop para conectarse wireless desde Posadas, Corrientes, Paso de los
Libres, Alvear, Resistencia, Santo Tomé, Concordia, Rosario, Córdoba, Baires…
(Pareceré con mis crónicas levantadas in situ un peregrino medieval con estos
nombres… me gusta el nombre árabe rompiendo el molde cristianizante:
Córdoba, vestida de cordobanes que corcovean en mi bragueta corsarios de
amor a babor de tu adobada y acordonada concha…)

En Baires acaso, onda Mistery Train, me citaré de antemano en un love hotel con
mi amada y lejana turka, seremos dos forasteros cogiendo una noche apenas en
el rendevouz de a penikes de una city desconocida ayer nomás.

Después del amor, no logrará convencerme por enésima vez de que me case con
ella y vaya a pelear por las tierras de su herencia familiar con los israelíes
invasores pro-yankees hijo de puta güevones!!

Una tienda de camping o teepee de gutapercha, pequeño e impermeable,


desdoblado de los fondos de la mochila (en realidad una vieja y estropeada
moto mochila de la última y fracasada campaña “fumiguemos a nuestros
enemigos microskópiscos el moskito egipcio transmisor de la fiebre amarilla y
el poco culí dengue”) será instalada en algún parke o en la acera del depa de
Ángel, el compatriota parawayensis natural de Barrio Obrero, aunque él sea
más bien arty. Llevaré de regalo libros-dildo y muñekas inflables de famosos
como regalo-broma a los cuates, dukis y amigos virtuales varios que vegetan en
la city platense sin plata en las faltriqueras. No me sakaré una fotito en la
fachada de los Borges. Visitaré a un conocido por día: Lunes a Mila, Martes a
Verónica Viola, miércoles a Cucurto y Zunilda, jueves a Fat y Silva, Viernes a
Ángel y Leti, sábado a Merlina, domingo al gurkha guaraní y su yiyi andrógina,
lunes again al Bogado kurepi y su mina poeta (incluso me doy cuenta ke el
tiempo es nada para tantas visitas: Una variante popular será lunes de mañana
a Oliverio -que es proverbial que es un madrugador empedernido), a la siesta
del mismo día al jakaretero Ever, a la tardecita tirando a noite a Marina que le
debo libros!!, round’ midnight hours en el Telonius donde es accionista no
vienés sino porteño al malhumorado e insobornable Paspartu…) y así hasta la
noche mil…

Buskaré en la guía telefónica a los descendientes de Ana Díaz y me fotografiaré


con ellos en plan Espía Mayor da Poëshía Parawayensis en la city fundada por
su tatatarabuela Ana. Acaso ella sea una yiyi y como membymembyré huela a
origen y futuro.

Contaminaré el ya enrarecido aire de la city con mi jerigonza parawuayensis,


feliz de saltar sobre los pobres que solo falan correctamente obedientes a la
gramática y la ortografía y a la real akademia española-argentina del estado
controleitor.

No me reuniré con los de Sade, prudentemente alegaré cuestiones de índole


personal, angustias de inmigrante o turista (sexual) en the waste land.

Leeré tres poemas, uno en guaraní, otro en español y el tercero y último en el


jopará parawuayensis futurista proto-post-avangardista corriendo detrás de la
galaxia post-artistika del trasero de la Ava Gardner kurepa del momento.

Claro, como Woyssek, haré una ingente tarea por el futuro de la ciencia y de la
humanidad gratrirola, una hercúlea labor antropológica (yiyisexológika, más
bien sería lo correcto) de recopilación etnográfica sobre las conchas kurepas o
argentinas. Si hay yiyis kurepas dibujadas con el grafito antigravitacional y
engrassado de psicodélicas gracias de las yiyis de Milo Manara, o si son todas
pelotudizadas, futbolizadas, fontanarrosistas, desyiyizantemente sin hechizos
físico-kímiko-espirituales.
Si llevan las ropas con la elegancia de las yiyis más elegantes del mundo: las
senegalesas y las indias makás de Calle Palma (verdaderas cariátides de carne y
hueso enveladas en sus telas estampadas con el color urukú, guembepí y
ñandypá de su bolsas étnicas de caraguatá baratísimas), Asunción, capital
mundial de las Indias-Yiyis más fashioned-gratirolas del globo planetarium.

Si al alcanzar el orgasmo chorrean leche nectárika de yiyis enlukecidas de


placer, guairáizadas de lujuria entrepiernístika, pantifikadas por el Pan sub
tropical -ese kurupí Indiana Jones ke con su yoni parawuayensis siempre
expectante abre veranos makás en el más frío frígido invierno femenil-, hechos
un estropajo sus panties de pálido tonos pasteles.

Un parawuayensis huarango (debo el término a La Biga) y bárbaro en la


Kurepilandia civilizadamente pos-sarmientista –sin indios (apenas uno
sobrevive, llamado Indio Solari) ni patoruzitos (fetiche favorito de los Pato Fú).

Buskaré, antes de volver a Asu, más allá de Puerto Pueyrredón, según el


croquis garabateado neomarxianamente por la yiyi Noemí Klein, a una tía-
prima a quien he mencionado en algún poema. Pues en realidad fui criado por
ella y su madre hace 30 y tantos años. Mi madre hoy muerta entonces
convalecía como toda su vida en algún hospital, y yo tuve esa kaída y la herida
en mi frente allí donde los indios de la India de krishna marcan el tercer ojo, ¡oh
pobre Cristino!

Si la muni de Baires -por lo demás me la imagino llena de bares sin vairos claro
sino con yiyis con aires de flor del campo "vé, cortame con tu filo, soy la flor del
día..."- me deja haré un aty guasú pyhareveté guivé, un asadito en la vereda de
Ángel sobre la calle (¿Viel Temperley?) para mis cuates, compinches,
comanches de Kurepilandia.

Un asadito de mister taylores con vino en cartón.

Ojo, como conozco Sampa, aunke Baires tenga menos de la mitad de la


población de la city de Oswald de Andrade, igual me iré rápido.

Es un lugar para acampar, no para vivir. Mucha gente laburando todo el


tiempo, sé de esa disciplina urbano-kapitalista, yo paso.

Touch & go, search & destroy, esos son los eslóganes que portaré en la
banderilla de mi estandarte piel roja. Cuando termine de regalar libros (anti-
kozerianamente gesto antisemita del poeta, dar y no vender, porke el poeta
komo dice el mago mbayá Mayakovski devuelve al pueblo lo que éste le ha
dado previamente, y no como ese puto Octavio Paz, ke kiere erigir al poeta en
un pedota, en una clase separada especial aristócrata-demiúrgica ke ordena con
su don (pedo) lo que la exhuberancia del humus del pueblo no puede o no
comprende, hijo de mil, ké engreimiento!!!), me iré, como las balas perdidas o
rolling stones del mundo. Mbae’e ejapota. Tranki. Curtir, coger e irse. A la
deriva del flujo espacio-temporal curvo como el monte de Venus y el tatú ro’ó
del mañana batiendo incandescente sobre mi frente, skribiendo mau allí en el
semáforo del amor, el Einstein de los Violadores o El abasto de Prodan (ke
nombre de calmante para la gripe tenías, che!!!) y seguir la gran cogida del
mundo, yes así debe ser.

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