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Astrología

El misterio en el
centro del mandala
R “En cada carta podemos buscar y encontrar al ‘yo’, pero también podemos
buscar y encontrar ese Misterio que nos llevará más allá del ego”, dice el autor,
que invita a trascender las limitaciones individualistas.

E
n cierta manera, la Astrología
siempre fue un saber que involu-
cró como objeto de estudio a la
consciencia humana. La relación
psiquis-cosmos estuvo implícita desde
el primer momento; aproximadamente
3.500 años atrás los caldeos y los babilonios
vincularon los movimientos de las estrellas
con las experiencias de algunos humanos
-sus reyes principalmente- en la Tierra. A
lo largo de los siglos esta correspondencia
entre psiquis y estrellas se transparentó
cada vez más y más, y el desarrollo de la
psicología en occidente -como una ciencia
del tipo humanista- acabó dando a algunos
astrólogos un vocabulario y sobre todo un
enfoque, que hizo surgir la actualmente tan
en boga “Astrología psicológica”.

Por eso no es raro escuchar de este tipo


de astrólogos palabras como sombra,
proyección, represión, introversión, tipos
junguianos, arquetipos, etcétera.

Si bien esto de alguna manera le dio un


nuevo impulso a la “milenaria madre
de todas las ciencias”, también es ver-
dad que por otra parte la acható, pues el

Es significativa la forma de
pensar tan egocéntrica que
tenemos los humanos, pues si
la Astrología puede mostrarnos
simbólicamente la relación
entre psiquis-estrellas, muy
naturalmente la limitamos a la
relación yo-estrellas.
um.32
X
Alejandro
Christian Luna

desarrollo y la legitimación social de la


psicología, terminó fijando el contexto
-los límites epistemológicos- donde esta
Astrología llega y rebota sobre sí misma.

Así, lo que en verdad es un misterio pro-


fundo se transformó en una herramienta
de mejoramiento personal. Esto no está
mal, ni mucho menos, la cuestión es que
no nos damos cuenta de las implicancias
de este enfoque, así como los peces no se
dan cuenta del agua en la que se mueven.

Es significativa la forma de pensar tan


egocéntrica que tenemos los humanos,
pues si la Astrología puede mostrar-
nos simbólicamente la relación entre Si la enfocamos desde el ‘yo’ ción, en contemplación extática, bailan-
psiquis-estrellas, muy naturalmente la sólo veremos una perspectiva do, haciendo el amor (algunas veces), la
limitamos a la relación yo-estrellas. Y, ausencia del yo es justamente la que per-
como en esta ecuación aparece el térmi- fragmentada de su realidad. Si mite el gozo. Es decir “yo” no estoy ahí,
no “yo”, podemos inferir que el resulta- la enfocamos desde lo vincular sin embargo, soy. O más bien “somos”. 
do tendrá que ver con control, aprove- veremos la red de relaciones
chamiento, poder, manipulación y sobre que lo atraviesa todo, incluido Llevado esto a la Astrología, gracias al
todo, individualismo. Narcicismo, ya estudio de la carta natal podemos ver
que hablábamos de Psicología.
nuestro ‘yo’. cómo estamos implicados en una red de
vínculos que puede parecer limitada…
Por eso en este nivel de la Astrología -un una perspectiva fragmentada de su rea- pero no lo es. Desde esta mirada vincu-
nivel por el que es necesario pasar- cons- lidad. Si la enfocamos desde lo vincular lar cada uno de nosotros es una forma
tantemente se vuelve a la autorreferen- veremos la red de relaciones que lo atra- más o menos estable que va tomando la
cialidad, y se volverá las veces que sean viesa todo, incluido nuestro yo. energía, y la focalización desde el ‘yo’ es
necesarias hasta que otro nivel de nuestra En ese sentido el yo funciona como un una manera limitada de percepción. Un
psique se canse, se aburra o se asquee. vehículo del que luego hay que desem- ‘yo’ que, en todo caso, puede aprender a
barazarse. El yo es el medio, no el fin. acceder a una manera vincular de per-
Pero el yo nunca jamás se va aburrir de sí cepción. Y cuando decimos vincular de-
mismo, son otras dimensiones de nues- Como un cohete que tiene que ir al es- cimos más abarcativa, amorosa, trans-
tro ser las que tienen que operar para pacio y se va desembarazando poco a personal, espiritual, sagrada. Vamos más
salir de esta rueda repetitiva del ego; un poco de las partes que cumplieron su allá de la Astrología psicológica basada
ego que es como un hámster corriendo función y ya no necesita (y que inclusive en las necesidades y requerimientos del
a ningún lugar en la calesita de su jaula. molestan y pueden hacer abortar la mi- ego. Es una Astrología del Alma.
sión si continúan presentes en el vuelo),
Aquí estamos diciendo dos cosas que así el Ser para seguir surcando el cielo En cada carta podemos buscar y encon-
pueden parecer contradictorias, pero que necesita desembarazarse del yo. trar al ‘yo’, pero también podemos buscar
en realidad son dos fases diferentes de un y encontrar ese Misterio que nos llevará
mismo proceso. Por un lado decimos que Esta metáfora no es del todo correcta, más allá del ego ¡y que también nos traerá!
esta Astrología del ego es una Astrología porque una vez que el cohete desestima Es el misterio del centro del mandala, del
chata, limitada, pero también decimos las partes que ya cumplieron su función, centro del Sí mismo y de la carta natal. El
que hay que atravesarla necesariamente, éstas se terminan perdiendo o destru- misterio del Ser en su eterna imbricación
pasar por ella, trascenderla, agotarla. yendo. En cambio la función del yo no con todo lo demás. l
se desestima ni se pierde, sólo se “prende”
Esto es así porque la Astrología es un o se “apaga” según el contexto en el que
misterio que está más allá de lo racional;
su corpus de sabiduría no es algo irra-
el Ser se mueve. Con “Ser” me refiero a
la dimensión más esencial que habita en
Datos del autor
cional ni infantil, como muchos críticos cada cuerpo. También podemos llamar-
consideran. Por otro lado, es un misterio lo, alma, espíritu, Self, Sí mismo, etc. Editor de www.astrotranspersonal.com.ar
que tiende a revelarse mejor al adoptar y de www.astro-sintesis.com.ar
una mirada “vincular” de la existencia. Según el contexto, que el yo no esté pue- alejandrochristianluna@gmail.com
Si la enfocamos desde el yo sólo veremos de ser peligroso o grandioso. En medita-

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