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Universidad Nacional Autónoma de México

Facultad de Estudios Superiores Acatlán


Filosofía Griega
Elaboró: Leonardo Mondragón Rueda de León
Profesor: Mtro. Guillermo Callejas Buasi
5 de noviembre de 2019

I. ¿Qué semejanzas y diferencias existen entre Parménides y Heráclito?

El estilo oscuro y oblicuo de Parménides recuerda al estilo semejante de escritura vago y ambiguo
de Heráclito. Ambos abordaron temas semejantes como el ser y su origen, sin embargo, los
abordaron de formas distintas cada uno. Pero es de destacar que el estilo de escritura de
Heráclito es más directo al ser comparado con el de Parménides que, a pesar de ser riguroso con
su forma de escritura, utiliza un estilo más metafórico y alegórico que Heráclito.

Parménides es el primer filósofo griego que toca los temas relevantes a la ontología,
mientras que Heráclito aborda temas respectivos a la composición de la naturaleza y su origen.
Es decir, ambos trataban la realidad (tal y como esta se entiende en la actualidad, porque hay
que señalar que para los griegos la palabra realidad no existe, por lo que es probable que lo que
nosotros tomamos como realidad haya sido el equivalente para naturaleza), pero en formas
particulares y distintas. Ambos pensadores se ocupaban de una ley universal o de una
“composición” universal de la realidad. Otra característica importante es que ninguno propone un
principio elemental (o material) como la composición de las cosas.

El pensamiento de Parménides es reconocido en la Historia de la Filosofía como el


pensamiento del ser inmóvil y el ser-uno. Para él, categorías como ser y no ser, mayor y menor
o grande y pequeño son categorías falsas pues no es que haya dos seres sino dos formas en
que se le denomina a una misma cosa.

Heráclito piensa en la unidad que surge de las multiplicidades, pues para él todo surge de
lo solo sabio, el Logos. Plantea una teoría en la que los opuestos no son excluyentes sino que
están sujetos el uno con el otro, lo que podría dar una conclusión semejante a Parménides en la
que realmente solo son formas de una misma cosa.

Tradicionalmente se ha propuesto que Parménides y Heráclito son pensadores


diametralmente o, incluso, completamente excluyentes. Se rastrea esta interpretación desde
tiempos de Meliso de Samos y los atomistas o incluso a Platón y Aristóteles. Tomar como certera
esta forma de entender el pensamiento presocrático nos llevaría a cometer una falacia de
autoridad, pues no se toma en cuenta que ellos reinterpretaron a Parménides o a Heráclito según
les fuese conveniente para tratar los temas relevantes a su época y no a la época del propio
Parménides.

II. ¿Por qué no existe una diferencia ontológica entre los dormidos y los
despiertos?

Para Heráclito existen dos hombres: los dormidos y los despiertos. Hace esta distinción para
separar a los hombres que pueden acceder al logos (los despiertos) y los que no pueden
hacerlo (los dormidos).

En primer lugar, hay que aclarar la diferencia es meramente epistemológica y no


ontológica y no es una situación predeterminada ni permanente: tanto un dormido puede
convertirse en un despierto como un despierto puede convertirse en un dormido. Esta tesis
se puede sostener en que la condición de dormido y despierto es en lo relevante al logos, en
otras palabras, es relevante en cuanto a la capacidad de acceder, no acceder o dejar de
acceder al mismo.

Se debe aclarar el significado de Logos para Heráclito y es aquél de lo solo sabio, el


principio de todas las cosas. Sería el camino para poder hacer la distinción entre las
multiplicidades de la unidad y poder distinguir a la unidad.

La condición de despierto es sólo el camino para acceder a lo solo sabio y la forma de


acceder a éste, es a partir del buen juicio, pero el conocimiento absoluto de lo solo sabio es
exclusiva y particularmente pertinente a lo divino.

La otra característica que es importante señalar es que las categorías de dormido y


despierto solo son formas de una misma cosa. No son entes distintos, sino uno solo que se
muestra de formas distintas. Pues ciertos opuestos están esencialmente conectados porque
se siguen y solo son seguidas por su opuesto. Son multiplicidades de la unidad. Por lo tanto,
para Heráclito no hay una división absoluta de los objetos tratados convencionalmente como
totalmente separados. Entonces, el cambio no sería la transición de un ente a otro, sino que
sería algo circular, sin principio ni fin, y solo sería la transición de una forma a otra.

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