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Las metáforas en la Terapia de Aceptación y

Compromiso

Las metáforas en la Terapia de Aceptación y Compromiso .................................................. 1


El empleo terapéutico de las metáforas ......................................................................................... 2
Introducción .............................................................................................................................. 2
Qué son las metáforas ............................................................................................................... 3
La metáfora terapéutica ............................................................................................................. 4
Las metáforas terapéuticamente eficaces .................................................................................. 4
Las imágenes en las metáforas ................................................................................................... 5
La creación de las metáforas en la terapia .................................................................................. 6
Pasos para crear una metáfora ............................................................................................... 6
Las metáforas y llevar razón ....................................................................................................... 7
La visión de la metáfora desde la teoría de los marcos relacionales ............................................ 8
La visión técnica ....................................................................................................................... 10
Ejemplo.................................................................................................................................... 11
Efectos directos de las metáforas ............................................................................................. 13

El empleo de metáforas en la terapia psicológica está muy establecido en terapias


humanistas y psicodinámicas (Queraltó, 2006). Aunque se empleaba
corrientemente en la terapia cognitivo conductual, solamente se le ha dado una
importancia primordial en la tercera generación de esta terapia y más en concreto
en la terapia de aceptación y compromiso. En esta página se presenta qué son las
metáforas, cómo se convierten en terapéuticas y qué condiciones tienen que tener
para ser eficaces. Se sugieren algunos pasos para crearlas. Se presenta una
visión de la metáfora desde la teoría de los marcos relacionales, lo que permite
afianzar y clarificar la base científica de su utilización terapéutica.
El empleo terapéutico de las metáforas

Introducción

La terapia cognitivo conductual es una terapia directiva. Trata que el paciente


cambie su comportamiento y para ello el terapeuta actúa activamente. Una de las
herramientas que emplea clásicamente es establecer reglas de conducta
animando al paciente a seguirlas para cambiar su forma de actuar y solucionar así
su problema. La regla consiste en enunciar unas consecuencias para un
comportamiento que se dé en determinadas circunstancias (puedes ver más
detalles pinchando aquí).

Las reglas de comportamiento que enuncia el terapeuta al paciente son positivas,


siempre que el paciente las asuma como propias cuando compruebe por sí mismo
su eficacia para conseguir sus objetivos y seguir sus propios valores. Sin
embargo, las reglas tienen algunas propiedades que no las hacen todo lo eficaces
que aparentemente deberían ser. El primer problema que surge es precisamente
que el paciente las haga suyas. Otro, inherente a la propia esencia de las reglas
verbales que utilizamos los seres humanos, es que son poco sensibles al
contexto, es decir, cuando actuamos siguiéndolas, lo hacemos sin tener en cuenta
la situación concreta en la que estamos, en la que, quizás, no definan el
comportamiento más adecuado, video que muestra las diferencias en el
entrenamiento de niños y chimpancé: cuando los niños han establecido una regla
de comportamiento la siguen sin investigar si hay una alternativa mejor, lo que sí
hacen los chimpancés.

En la terapia es preciso tener especial cuidado cuando el terapeuta las establece,


porque, ¡cuántas veces ocurre que el paciente las sigue con el exclusivo objetivo
de conseguir su aprobación y refuerzo, es decir, para complacerle! Para evitar
estos problemas la terapia de aceptación y compromiso plantea la conveniencia
de utilizar otras herramientas como metáforas y ejercicios experienciales.

La metáfora sustituye con gran ventaja a las sugerencias, consejos y


tareas que propone el terapeuta al paciente.

La metáfora transmite al paciente una experiencia cercana, ajustada a su


problema y le plantea una alternativa de solución del problema que está viviendo
más de acuerdo con sus valores. Una de las grandes ventajas de las metáforas es
que permiten al paciente llegar a sus propias conclusiones sin que tenga que ser
dirigido directamente por el terapeuta. Por tanto, no son las reglas establecidas
por éste las que dirigen el cambio en su conducta, sino que lo decide el propio
paciente (Monestes y Villatte, 2008)

La metáfora sustituye con gran ventaja a las sugerencias, consejos y tareas que
propone el terapeuta al paciente.

Hay que señalar que las metáforas y los cuentos se han utilizado durante todas las
épocas para transmitir conocimiento y para cambiar el comportamiento de las
personas, sírvanos como ejemplo por su impacto en nuestra civilización occidental
las parábolas del Evangelio.

¿Qué son las metáforas?

Son construcciones literarias que utilizamos constantemente en el lenguaje. La


Real Academia define metáfora como: “Aplicación de una palabra o de una
expresión a un objeto o a un concepto, al cual no denota literalmente, con el fin de
sugerir una comparación (con otro objeto o concepto) y facilitar su comprensión”.
La metáfora terapéutica

Una metáfora terapéutica logra cambios en el entendimiento del paciente


de su problema y sugiere soluciones adecuadas sin imponerle tareas ni
reglas de comportamiento.

Una metáfora terapéutica es una metáfora que facilita al paciente un cambio


terapéutico. El paciente puede requerir modificaciones en el planteamiento de su
`problema y/o en el camino que sigue para resolverlo. Al emplear una metáfora, el
terapeuta pone de relieve en qué consisten esos cambios sin decirlos literalmente;
sino que lo hace a través de la sugerencia de una comparación con una
experiencia vivida (real o vicariamente) por el paciente. Así, una metáfora
terapéutica presenta al paciente una experiencia conocida o, mejor aún, vivida por
él, que se asocia con el problema que presenta y ofrece una solución al mismo. Al
escucharla, entenderla y revivirla, se produce un cambio en su conducta. Con esta
definición, la metáfora terapéutica puede consistir en una sola palabra o en una la
narración de una historia.

Una metáfora terapéutica logra cambios en el entendimiento del paciente de


su problema y sugiere soluciones adecuadas sin imponerle tareas ni reglas
de comportamiento.

Las metáforas terapéuticamente eficaces

Para que una metáfora sea eficaz es conveniente que cumpla las siguientes
condiciones:
La mejor metáfora terapéutica es la que se adapta al problema que en ese
momento presenta el paciente.

1. Que sea consistente con el grado de desarrollo del paciente. El paciente


tiene que entenderla, para lo que tiene que referirse a su experiencia
directa o al conocimiento común en la sociedad y en su edad (McCurry y
Hayes, 1992).
2. El paciente se tiene que ver reflejado en ella e identificado con alguno o
algunos de los personajes que aparecen en la narración.
3. Tiene que establecer una correspondencia clara entre el problema del
paciente y la experiencia que narra.
4. Tiene que tener una estructura de acción de forma que los pasos que tiene
que dar el paciente para cambiar su comportamiento estén reflejados
claramente en la metáfora.
5. La metáfora ofrece una solución al problema, de esta forma el paciente
accede a un comportamiento que no había visto antes y que reinterpreta o
resuelve su problema.

De esta forma, si cambia su conducta, lo hará por haber tenido una experiencia y
no por una petición del terapeuta y para complacerle.

Las imágenes en las metáforas

No solamente es válida la frase de que una imagen vale más que mil palabras,
sino que hay que tener en cuenta que para que una metáfora tenga éxito tiene,
como mínimo, que ser recordada (McCurry y Hayes, 1992). Es en este punto en el
que buenas ilustraciones pueden jugar un papel fundamental porque, como dice
Eduardo Punset: “Las últimas investigaciones aclaran que la imagen cuenta como
instrumento de permanencia o duración de la memoria. Sin imagen es difícil que
algo se asiente en la memoria a largo plazo.”

(http://www.eduardpunset.es/120/general/el-poder-de-las-imagenes diciembre,
2010).

La creación de las metáforas en la terapia

La terapia de aceptación y compromiso exige al terapeuta conocer muchas


metáforas y ser capaz de construir la más adecuada para el paciente.

El psicólogo que emplea la Terapia de Aceptación y Compromiso tiene que estar


entrenado para emplearlas habitualmente en las sesiones terapéuticas. Para ello,
puede emplear alguna de las que conozca o crearla en el momento. En
consecuencia le conviene conocer cuantas más mejor, sobre todo aquellas que se
pueden adaptar a múltiples pacientes porque plantean una experiencia común y
se refieren a problemas psicológicos que se dan en general. El libro "Entiende y
maneja tu ansiedad" contiene una amplia colección de metáforas ilustradas
aplicadas al tratamiento de la ansiedad. Se puede conseguir más información
sobre él en

http://www.gestopsicologia.com/entiende_maneja_ansiedad.html.

Pasos para crear una metáfora

Para crear una metáfora el psicólogo puede seguir las siguientes fases:

1. Identificar de forma completa el problema.


2. Definir las partes estructurales del problema y elegir los personajes
adecuados.
3. Encontrar una situación que corresponda al máximo con la que se da en el
problema.
4. Considerar la solución que tiene el problema psicológico del que se trate.
5. Acomodar la solución a la estructura de la situación y se inventa una
historia divertida en la que se plantea la solución en la situación.

Una metáfora nace en cualquier sitio de un padre o madre inteligentes e


inspirados. Se propaga por medio de un proceso infeccioso. Una persona que la
oye queda afectada por ella y la empleará en su conversación cotidiana. Así,
infectará a otra persona que la seguirá transportando y propagando. En ese
proceso, la metáfora muta, adaptándose a las diferentes condiciones por las que
pasa para afectar al mayor número de personas posible. Algunas metáforas dejan
de existir porque la comunidad hablante deja de utilizarlas. Las que tienen la
suerte de quedar escritas en un libro pueden resucitar. Este proceso infeccioso por
el que se propagan hace a veces muy difícil conocer su origen y el padre puede
quedar sin el reconocimiento que merece.

Las metáforas y llevar razón

En la comunicación humana está muy reforzado llevar razón. Cuando empezamos


a discutir a todos nos gusta llevar razón. Si vamos a trasmitir algo a alguien y lo
hacemos con una metáfora, se desactiva el deseo de llevar razón, porque quien
tiene la responsabilidad del cambio no es la persona sino la metáfora. Además, en
realidad solamente estamos trasmitiendo hechos que no tienen que ver
directamente con lo que se está hablando. Como mucho lo que se sigue
discutiendo es si la metáfora refleja con mayor o menor precisión la realidad sobre
la que se está tratando.
La visión de la metáfora desde la teoría de los marcos relacionales

Conocer la teoría científica que explica y avala el empleo de la metáfora es


interesante para poder aplicarlas con más eficacia.

(Puede ser de interés que lea antes esta pequeña introducción a la teoría de
los marcos relacionales)

Un análisis científico de la metáfora nos permitirá entender con más profundidad


cuáles son los procesos que intervienen para que se dé la influencia que se
observa en la conducta de quien la oye o la lee. La teoría de los marcos
relacionales es una teoría científica, con un fuerte apoyo experimental, que incluye
una explicación a la eficacia de las metáforas. A continuación se expone
someramente lo que dice esta teoría sobre este tema.

Los animales son capaces de responder a relaciones entre estímulos, por ejemplo,
pueden responder al “más alto” o “al más grande” para obtener un refuerzo. Los
seres humanos somos capaces de responder a relaciones entre estímulos
establecidas arbitrariamente, es decir, no ligadas a sus características formales.
Por ejemplo, podemos escoger la moneda más valiosa aunque no sea la más
grande ni la más bonita, sino porque hemos aprendido que es la que más vale.
Decimos que una persona ha adquirido una relación, (en el ejemplo sabe cuál vale
más) cuando ha aprendido a responder a una relación arbitraria establecida entre
estímulos (escoge la que más vale).
Las relaciones pueden ser tan complejas como una regla de conducta, en la que
establecemos verbalmente que ante una situación dada, si actuamos de
determinada manera, conseguiremos ciertas consecuencias, estableciendo una
relación entre el estímulo, nuestra conducta y las consecuencias (ver más sobre
reglas de conducta) .

Según se ha demostrado experimentalmente, cuando el estímulo entra en una


relación nueva o diferente, cambia la función que tiene, es decir, se modifica la
reacción que tiene la persona ante la presencia del estímulo. Por ejemplo, si nos
dicen que ese cuadro, que no vemos especialmente bonito, es muy valioso, han
introducido el cuadro en una relación diferente, la relación de “el valor que tiene” y
no solamente en la relación de “belleza percibida” y de esa forma cambiará su
función, al aumenta la probabilidad de escogerlo o al menos de mirarlo con más
detenimiento.

La teoría de los marcos relacionales explica por qué las metáforas son
eficaces.

La teoría de los marcos relacionales sostiene que en el establecimiento de este


tipo de relaciones se basan el lenguaje y el pensamiento. En este sentido, es una
teoría conductual del lenguaje y, por ello, trata de dar cuenta de lo que son las
metáforas.

Cuando un terapeuta utiliza una metáfora su objetivo es transferir la relación, por


ejemplo, una regla de comportamiento, que se ejemplifica en el vehículo (la
metáfora) al objetivo (a la regla de comportamiento que está siguiendo el paciente)
(Monestes, y Villatte, 2008).

Pero las metáforas no solamente se aplican a las reglas de comportamiento,


aunque estas son las más importantes en la terapia; sino que se dan en todo
nuestro lenguaje. Por eso necesitan una definición más precisa y más técnica.

La visión técnica

Dicho de una forma más técnica, es decir, más precisa y más general: una
metáfora es una relación de coordinación entre dos relaciones basada en las
características no arbitrarias de estas (Stewart et al., 2001). Estos autores
describen las metáforas terapéuticas basándose en sus componentes: dos
relaciones complejas aprendidas por el individuo, entre las que se establece una
relación de coordinación, equivalencia o identidad que se basa en una propiedad
física o formal que modifica la relación del objetivo y trasforma las funciones de
ese objetivo (Stewart et al., 2001). Las condiciones últimas, que modifique la
relación del objetivo y se produzca una transformación de función son necesarias
para que sea terapéutica, no para que sea metáfora.
Ejemplo

En este ejemplo se ve claramente cómo funcionan las metáforas en la


teoría de los marcos relacionales

En este ejemplo el paciente trata de luchar contra la ansiedad y comprueba una y


otra vez que no consigue eliminarla, lo que le crea un problema de sufrimiento
psicológico importante y para solucionarlo acude a terapia. El terapeuta le propone
una metáfora a través de la que le enseña cómo funciona la lucha contra la
ansiedad. Lo hace estableciendo una correspondencia entre la relación, en este
caso una regla de comportamiento, que le lleva al paciente a la lucha contra la
ansiedad con otra relación también conocida: el comportamiento de lucha para
salir de las arenas movedizas. Esta última relación la habrá aprendido el paciente
en la sociedad, bien leyendo o viendo en una película a alguien hundiéndose en
las arenas. Cuando el paciente establece la relación de correspondencia entre las
dos relaciones, dándose cuenta de que la lucha contra las arenas movedizas
refleja su experiencia de lucha contra la ansiedad, llega por sí mismo a la
conclusión de que lo mejor que puede hacer es dejar de luchar con la ansiedad y
aceptarla, permitiéndose sentirla plenamente, sin que el terapeuta se lo tenga

Como vemos, la metáfora terapéutica une dos relaciones: el problema del paciente
y una relación que haya sido experimentada directamente por el paciente o bien
una relación que esté bien establecida en la sociedad a la que pertenece el
paciente y que plantee una solución al problema (Monestes, y Villatte, 2008).

Lo más importante para que sea terapéutica es que la metáfora realice un cambio
en el comportamiento en el paciente, hablando técnicamente, que se produzca
una transformación de la función del estímulo incluido en la relación inicial que
marca la conducta del paciente. En el ejemplo puesto, la metáfora será terapéutica
cuando la persona, ante la presencia de ansiedad, deje de luchar contra ella
aplicando la misma estrategia que aplicaría si cayera en arenas movedizas. Si la
metáfora no estuviera bien establecida y las dos relaciones no se coordinan, no se
dará el cambio terapéutico.

Desde la terapia se consideran metáforas las analogías, las alegorías, los refranes
y las anécdotas cortas y si contienen imágenes se recuerdan mejor (McCurry y
Hayes, 1992).
Efectos directos de las metáforas

El objetivo que tiene el terapeuta al emplear una metáfora es transferir la relación


que ejemplifica y a la relación que se quiere cambiar en el paciente. El terapeuta
espera que el paciente establezca la equivalencia entre las dos relaciones.
Cuando se establece, se produce una transformación de la función de la relación
que la metáfora aclara o cambia. Es decir, la respuesta que el paciente da a la
relación que inicialmente tenía cambia debido a la nueva relación que se establece
(Barnes-Holmes, 2006). En el ejemplo expuesto, el paciente dejará de luchar
contra la ansiedad que siente.