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HISTORIA DE LA PSIQUIATRÍA

Robert Gaupp

Enfermedad y muerte del maestro titular Wagner,


asesino en serie paranoico. Una epicrisis, II

La bibliografía psiquiátrica nos muestra Adler no tendrá dificultad en comprender


que frecuentemente aparecen irregularida- el nexo interior de tantos rasgos diferentes
des sexuales en los antecedentes de los pa- de carácter aparecidos en Wagner. Es a cau-
ranoicos. Duros autorreproches y pensa- sa de su empeño y deseos de escalar en su
mientos hipocondríacos tormentosos acom- todavía modesta posición social como se
pañaron al joven onanista, al ambicioso y explica la predilección del joven profesor
pretencioso joven profesor, en el que pronto por un alemán lo más puro posible, detalle
se manifestó un fuerte interés literario que en el que se ha querido reconocer sin razón
intentaba plasmar en sus propios poemas. una «excentricidad esquizoide». Este ha-
Cuando hubo aprobado holgadamente su blar en alemán culto le supuso alguna bur-
primer examen, fue empleado como profe- la. El profesor de escuela primaria suavo,
sor auxiliar o como profesor asistente en que vive entre una población con fuerte
muchas localidades. Su marcado instinto dialecto, que quiere enseñar a sus alumnos
sexual no le permitía evitar la práctica del un buen alemán y debe personificar a la
onanismo; tampoco las ocasionales visitas a persona culta en el pueblo, que además tie-
prostitutas le ayudaron a superarlo comple- ne una elevada opinión de su profesión, la
tamente. cual no siempre encuentra el reconocimien-
Como profesor asistente, un veterano to y la comprensión, está sujeto fácilmente
compañero se refería a él como un hombre a la tendencia, en su comportamiento y en
«modesto, dócil, tratable, formal, decente, su manera de hablar, de alejarse de la forma
ordenado, tranquilo y cordial». El salario común de trato, dando con facilidad la im-
de profesor auxiliar de esa categoría era presión de persona excéntrica. Pero si se es
muy bajo por aquel entonces en Würtem- un escritor clandestino, que en sus horas li-
berg (520 marcos al año). Valía para vivir bres vive con Shakespeare, Goethe y Schi-
modestamente si, como en el caso de Wag- ller y se siente capacitado para lo más ele-
ner, no se recibía ningún apoyo económico vado, se manifiesta sencillamente el sínto-
de la familia. De cara al exterior, servía pa- ma «de la elevada trascendencia del propio
ra ofrecer una imagen digna. Su fuerte yo» en la obligación de un comportamiento
amor propio y la conciencia de poseer un digno en el uso de la lengua y en el com-
don para la escritura le hicieron «orgulloso portamiento. También en la forma de vestir
y autosuficiente», como dice un informe del joven profesor, a pesar de sus proble-
sobre él. No obstante, siempre quedó en él mas económicos, se advertía un esmerado
una gran sensibilidad y una inseguridad in- cuidado por la apariencia. El mismo Wag-
terior que lograba disimular con dificultad. ner me respondió cuando le llamé la aten-
El que conozca la Psicología individual de ción acerca de su marcada y perfecta pro-

Rev. Asoc. Esp. Neuropsiq., 1999, vol. XIX, n.º 70, pp. 259-278.
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nunciación del alemán que sabía hablar desataba y entonces sus tensiones internas
bien suavo, pero que prefería no hablar en se descargaban frecuentemente de modo
la «lengua de los campesinos». De manera sorpresivo y sobresaltado. Este aspecto se
que su conducta y su empleo del lenguaje convertiría posteriormente en su perdición.
correspondían a una intención consciente Después de disfrutar del alcohol comenzó a
de diferenciarse de la masa. De sus propios practicar la zoofilia (Sodomie) a finales del
poemas (objetivamente poco originales y verano de 1901, en el trayecto de la taberna
artísticamente sin importancia, influencia- a Mühlhausen. En esta localidad estaba
dos por Heine) ya tenía por aquel entonces empleado como maestro con carácter pro-
una elevada opinión consecuencia de una visional, después de que hubiera ocupado
ingenua sobrevaloración que hizo que en otros empleos que no siempre se habían
1900 intentara encontrar un editor para ajustado a su elevado amor propio. De mo-
ellos pero sin éxito alguno. Su espíritu acti- do que se sentía «tratado injustamente» por
vo hizo que se interesara vivamente por los la administración y, en ocasiones, manifes-
problemas políticos y literarios de la época. tó que la administración le proporcionaba
A causa de las amargas experiencias de su adrede estos empleos de baja categoría1.
infancia y juventud, en política se adhirió En su etapa de profesor auxiliar, que va
primero a posturas izquierdistas (en la línea de los años 1895 a 1901, o sea, antes de que
de Klara Zetkin), para luego, en años poste- llegara a Mühlhausen, se desahogaba con
riores, declararse partidario del partido na- frecuencia con razonamientos pesimistas e
cional-liberal con la justificación de que és- hipocondríacos, mostraba desprecio por las
te no se ocupaba puramente de los intereses personas, un envanecimiento de sí mismo
particulares, sino que situaba a la patria por que resultaba bastante desagradable, un or-
encima del partido. Más tarde se entusias- gullo intelectual y un carácter con frecuen-
maría vivamente con las ideas políticas de cia cínico. El onanismo le atormentaba. Un
Naumann. Ya había abandonado totalmente permiso por enfermedad pasado en Suiza lo
la fe religiosa a los 18 años, pero consideró aprovechó de manera muy inadecuada; la
como su deber mantener su ateísmo para sí necesidad material le condujo por aquel en-
mismo y en el ámbito profesional impartir tonces a un debilitamiento de su salud físi-
la clase de religión a sus alumnos siguiendo ca. Por puro orgullo ocultaba sus necesida-
los preceptos de las autoridades. Wagner des interiores e iba con frecuencia a la igle-
me aseguró que no le había resultado difí- sia, donde se mostró como un oyente
cil, porque era precisamente «una parte de atento. Un viejo maestro pudo resumir en
sus obligaciones oficiales». Pero cuando se este sentido la opinión que tenía de Wagner
encontraba fuera de servicio y en especial en aquella época y dijo que era un joven
si estaba bajo la influencia del alcohol, el excelente de fuerte carácter y comporta-
cual toleraba cada vez peor, perdía las com- miento irreprochable: sus «modales eran
posturas en materia de orden religioso, ufa- amables y distinguidos, y su aspecto físico
nándose hasta el desprecio con sus aires de era siempre adecuado». El ambicioso y
ateo y materialista. Su debilidad hacia el al- pretencioso maestro auxiliar de veintisiete
cohol, un estigma de su predisposición psi-
copática, hacía que perdiera toda inhibi- 1 Una reacción pasajera temprana de su estructura
ción; su vida sexual se agitaba, su lengua se de carácter paranoica.
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años era capaz de ocultar la disgregación ofilia no ocurrió sólo una vez. No obstante,
interna de su ser, sus miedos y necesidades, parece que eso siempre había tenido lugar
su desprecio por las personas y envaneci- en el camino de vuelta de la taberna. Si
miento propio con una conducta digna y al- Wagner, en efecto, había sido reincidente
go ceremoniosa, además de ser capaz de sa- en más ocasiones entonces resulta difícil de
tisfacer las exigencias de su profesión. De interpretar en su declaración el hecho de
cómo se agitaba en su interior, cómo se que inmediatamente después de hacerlo,
atormentaba con su instinto sexual, cómo atormentado por el pesar, la vergüenza y el
él mismo se burlaba de sus debilidades miedo, creía observar que los habitantes
amargamente, cómo buscaba reposo en la varones de Mühlhausen se habrían entera-
literatura y cómo se consumía en su ambi- do de alguna manera de su desliz. Dado que
ción literaria, «su entorno no sospechaba de manera objetiva no se pudo verificar na-
nada». Sólo muy pocos, delante de los cua- da de ese hecho y puesto que él mismo
les se dejaba llevar cuando el alcohol le nunca quiso comunicar aspectos más preci-
soltaba la lengua, reconocían «la cáustica sos (esto le resultaba «demasiado asquero-
acidez de su juicio crítico, su ateísmo y ra- so y repugnante»), en el sumario en el que
dical socialismo cuando no su anarquismo, estaban presentes el juez y el médico se lle-
su peligrosa manía por la meditación, sus gó a cuestionar que si ese tipo de faltas
con frecuencia singulares ideas, su gran «habían tenido lugar en la realidad» o de si
desprecio por las personas y su engreimien- se trataba de autoinculpaciones obsesivas
to» (Juicio de compañeros de profesión). de un enfermo mental que no se ajustaban a
Poco después del acto de zoofilia, que la realidad. En mi libro se puede leer, y
permaneció completamente oculto, pero creo estar seguro de ello, que las autoincul-
debido al cual le invadió el más profundo paciones de Wagner no eran de tipo obsesi-
asco (con él había deshonrado «a toda la vo, sino que describían hechos reales (Véa-
humanidad», diría más tarde de ello), se en especial p. 188 y siguientes). Entre
comenzó su calvario personal a causa del los años 1914-1933, período en el que ha-
miedo, la vergüenza y el fuerte sentimiento blé con frecuencia con Wagner, nunca tuve
de culpabilidad y comenzó una paranoia un momento de duda, a la luz de sus expli-
que ya nunca se curaría. caciones, de que tenía razón para avergon-
La paranoia se inició entonces, por de- zarse de sus actos y para reprocharse por su
cirlo así, de manera agudo-reactiva. Algu- inestabilidad y falta de carácter. Por el con-
nos aspectos quedaron desgraciadamente trario, nunca se ha encontrado el más mí-
sin explicación, porque él siempre se negó nimo indicio de que alguien hubiera llega-
a dar detalles sobre ellos. Nunca nos ente- do a tener conocimiento de sus faltas. Él
ramos de forma exacta del acto o actos de mismo las dio a conocer por primera vez en
trato carnal con animales, hasta tal punto de septiembre de 1913, cuando cometió los
que en el transcurso del sumario, e incluso asesinatos. Se convirtió en delator de sí
después, se hizo un gran esfuerzo por acla- mismo cuando reconoció su culpa en una
rar el asunto. (Los detalles acerca de este carta dirigida al Stuttgarter Neue Tageblatt
tema se pueden consultar en mi libro). Se- la noche antes de cometer aquellas atroci-
gún algunas de sus manifestaciones ocasio- dades. En sus diarios se comprende que hi-
nales podemos suponer que el desliz de zo- ciera de su zoofilia desde 1909 el funda-
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mento de sus explicaciones pesimistas de- ello le resultaba «demasiado asqueroso».


presivas y paranoicas. (Las ilusiones visuales y acústicas jugaron
Tiempo después de sus relaciones zoofí- un papel muy importante; en cambio, no
licas inició una relación sexual con la hija existía ningún punto de referencia exacto
de un tabernero, quien quedó pronto emba- para establecer la existencia de alucinacio-
razada. Esta noticia le contrarió enorme- nes reales). Eran unos rostros que cuchi-
mente. El asunto salió a la luz pública y sus cheaban, «una risa, una sonrisa irónica»,
superiores le hicieron por ello una recrimi- «miradas burlonas» que percibía y que re-
nación; la administración le retiró de su lacionaba con su falta. Cuando había bebi-
puesto en Mühlhausen y le dejó por un cor- do tenía tendencia a dar explicaciones ob-
to espacio de tiempo sin empleo. Después sesivas que encerraban acontecimientos in-
se le trasladó a Radelstetten, un pequeño genuos. El poderoso efecto de la ira contra
pueblo en los Alpes suavos, donde perma- sí mismo y contra el entorno no amainaba,
neció hasta 1912. Los autorreproches, el al contrario: el delirio paranoico se consoli-
miedo y un intenso delirio de relación le hi- daba y ganaba en forma y en asociación ló-
cieron la vida imposible durante los últi- gica con la vivacidad de la fantasía y la
mos meses en Mühlhausen. Creía tener fuerza de pensamiento, como se desprende
pruebas bastante seguras de que los hom- con patética claridad de los diarios de Wag-
bres del pueblo le señalaban con desprecio ner escritos entre 1909 y 1913. Cuando
y sarcasmo cuando le veían, aunque no abandonó Mühlhausen en el otoño de 1902
abiertamente de modo que pudiera haberse dijo con un estado de ánimo melancólico a
defendido, sino de una forma disimulada un maestro veterano: «Ha sido el peor em-
que hacía que no pudiera estar enterado con pleo que he tenido nunca». En realidad era
certeza de lo que cuchicheaban y de por bien visto en Mühlhausen y quedó de él un
qué se burlaban de él. Estas personas, se- grato recuerdo. La hija del tabernero, con la
gún su convencimiento, experimentaban que al parecer sólo mantuvo relaciones se-
una alegría maliciosa por sus faltas inmo- xuales sin ningún vínculo afectivo, dio a
rales. Y precisamente esto le llenó de un luz una niña en Stuttgart. Ella le había ame-
sentimiento de pena y odio contra los habi- nazado con lanzarse al agua si no se casaba
tantes de Mühlhausen. Su odio y su rabia se con ella. Wagner reconoció su paternidad y,
identificaban claramente con el lugar, don- dado que su situación económica era bas-
de había cometido las faltas («así, es preci- tante delicada como para poder indemni-
samente que el sujeto se enoja con los luga- zarla, se casó con ella cuando consiguió un
res donde ha incurrido en las faltas»); pero puesto fijo de maestro en Radelstetten
lo esencial para él era la ira contra los varo- (1903). Este hecho sucedió a instancias de
nes del pueblo, pues ellos, –como el propio otros y por el propio sentimiento de respon-
Wagner se imaginaba–, colmaban su culpa sabilidad, aunque por aquel entonces ya no
con la alegría del mal ajeno, el desprecio y la amaba en absoluto. La mujer no podía
la burla. La repugnancia contra todo lo re- competir intelectualmente con él, pero era
lacionado con su desliz siempre le impidió trabajadora y hábil. Estaba poco dotada
hacer públicos los efectos de su significa- psicológicamente para el trato con el difícil
ción personal enfermiza y de sus «percep- carácter de su marido. En sus discursos y
ciones» y «observaciones» en Mühlhausen; escritos Wagner se refería a ella como «un
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hábil carácter de criada». No la incluyó divina» no deseada, que asume con sarcas-
nunca en su delirio persecutorio; más bien mo y burla en el segundo tomo de su auto-
supuso siempre que ella no sabía nada de biografía, siguiendo la doctrina de Maltus.
sus faltas (en lo cual estaba en lo cierto) y Wagner se declaró partidario del sistema de
que no participaba en absoluto de su sufri- hijos únicos o de ningún hijo en el caso de
miento a causa de los escarnios y las burlas pobres, trabajadores, pequeños campesinos
de los que él era víctima. No la odiaba, só- y personas que sufrían de miseria, entre los
lo la consideraba en su papel de ama de ca- cuales él mismo se incluía. Con la ira que
sa y madre, pero no significaba nada para sentía, extendía sus explicaciones al recha-
él. Sólo la mató por compasión; no debía zo de todo tipo de fertilidad y defendía la
sobrevivir a la muerte de sus cuatro hijos y interpretación de las palabras de Hölderlin:
al suicidio de su «deshonrado» marido. Du- «nunca más ha nacido lo mejor, pero si hu-
rante su boda en Mühlhausen vivió bajo el biera nacido, estaría rápidamente en la me-
continuo temor de ser detenido por los ca- ta». Durante los dos primeros años de su
zadores del pueblo y guardó un revólver estancia en Radelstetten se sintió libre de
cargado en cada bolsillo interior para, en escarnio y burla, pero ésta la notaba inme-
caso de apresamiento, poder dispararse in- diatamente cuando iba a Mühlhausen a ca-
mediatamente. (Los detalles se pueden sa de sus suegros, lo cual ocurrió en escasas
consultar en mi libro). En Radelstetten fue ocasiones. De modo que su aflicción y su
bien recibido y tuvo agradables compañe- ira se dirigió más bien contra su propia
ros en los municipios vecinos. Wagner se persona en los primeros años de estancia
tomó en serio y de manera escrupulosa su en Radelstetten, hasta aproximadamente
profesión de maestro; sus superiores alaba- 1906; maldecía a toda su estirpe, a toda su
ron la realización de sus funciones. No obs- familia a la que consideraba «carcomida» y
tante, estaba lleno de sentimientos de ira y a la que quería eliminar junto con él mis-
aflicción contra sí mismo; no podía discul- mo. El plan de extender este suicidio a su
par sus faltas. Los sentimientos de furia se mujer y sus hijos tomaba cada vez más
suavizaron algo en los primeros años du- cuerpo. Su mujer –pensaba–, si no la mata-
rante una temporada, cuando las «persecu- ba antes, tendría la posibilidad de entorpe-
ciones» al principio parecían haberse esfu- cer la matanza de sus hijos. Esta fue su pos-
mado. Pero su sensación de culpa crecía ca- terior interpretación que se encuentra en el
da vez más: quería desaparecer del mundo. diario del año 1909. En el pequeño y solita-
En mi libro he descrito esta furia del enfer- rio pueblo alpino volvió a sus trabajos poé-
mo Wagner contra sí mismo y sus pensa- ticos y literarios que ya había emprendido
mientos e intentos de suicidio. Estos pensa- antes de forma aislada, después de que fra-
mientos integran una gran parte del primer casaron sus intentos de suicidio por su falta
tomo de su autobiografía. Su mujer dio a de resolución y después de que su familia
luz rápidamente a cinco hijos, uno detrás de cada vez más numerosa le hiciera más difí-
otro, de los cuales el más joven murió pron- cil sus planes de destrucción. Entretanto
to. Los hijos «llegaron en contra de la vo- había sufrido tanto interiormente, estaba
luntad de Wagner», quien había utilizado tan amargado, que su talento literario ya no
insuficientes medios de protección y se ha- lo ejercitaba para la composición de poe-
llaba muy contrariado por esta «bendición mas líricos, sino que escribía desde el odio
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y la furia de su alma. Odio y furia en pri- La vanidad del escritor surgió en unión con
mer lugar contra sí mismo, pero también las ansias de venganza del paranoico. El
contra sus «enemigos en Mühlhausen», desarrollo de su delirio de relación entre los
contra todo el mundo y contra su creador. años 1906 y 1912 lo extraemos con todo
De este modo escribió el irónico escrito detalle de su Autobiografía. Es importante
ateo El viejo Jehovah, en el que destruye de el hecho de que también en Radelstetten tu-
manera sarcástica la suposición de que viera cada vez con más frecuencia percep-
exista un dios personal (siguiendo la doctri- ciones que interpretaba como «alusiones
na del Antiguo y Nuevo Testamento de la indirectas» y «burlas» a su antigua culpa
Biblia). El trabajo no encontró ningún edi- sexual, pues suponía que los habitantes de
tor debido a su carácter sacrílego, a pesar Mühlhausen las habían difundido en Ra-
de los esfuerzos que hizo. Su fantasía cre- delstetten. Veía en los ciudadanos de Mühl-
ció en el desarrollo posterior de su evolu- hausen a los auténticos artífices y enemi-
ción paranoica, derivando en lo grotesco, lo gos despiadados, no a los de Radelstetten;
horripilante y lo truculento; se embriagaba ellos entraban en consideración en segundo
–incapaz de realizar su plan de destruc- lugar y sólo en número reducido. Por eso
ción– con imágenes salvajes de venganza y Mühlhausen debía ser destruido y no Ra-
destrucción. De modo que en sus dramas delstetten. Y no sólo él debía ser extermina-
prefería asuntos del Antiguo Testamento y do junto con su mujer y sus hijos, siguiendo
en especial de la época de Nerón en la Ro- el cada vez mejor delineado plan de ven-
ma antigua. (Sobre esta cuestión he infor- ganza, sino que también sus hermanos y to-
mado de manera exhaustiva en mi trabajo da su familia, la casa donde había nacido y
titulado «Acerca de la creación literaria de el palacio en Ludwigsburg. Y a sus herma-
un enfermo mental»). Wagner destacó nos, los cuales vivían alejados de él, quería
siempre, también en un período posterior, darles por carta el consejo de que se hicie-
que ya no estaba interesado en la creación sen desaparecer del mundo ellos mismos.
de dramas «históricos», sino en la repre- De este modo, desde 1908 palpitaba en su
sentación poética de su propio sufrimiento, inquieto cerebro aquel cada vez más cruel
su aflicción e ira, su voluntad de destruc- plan de destrucción que ejecutó en 1913
ción y exterminio, que después de la reapa- partiendo de Dagerloch, en tanto le fue po-
rición de su delirio de relación (Be- sible hasta que se sintió abatido e incapaz
ziehungswahn) en Radelstetten, dirigió a de realizarlo en su totalidad. Y en estos lar-
partir de 1906 cada vez con más pasión gos y solitarios años en Radelstetten, psí-
contra Mühlhausen; este pueblo en el que quicamente destrozado, lleno de sentimien-
había cometido sus faltas debía de ser ex- tos de culpa, venganza y destrucción reali-
tinguido con el fuego y la espada dejando a zó siempre bien y con éxito sus funciones
salvo a mujeres y niños. El incendio de Ne- de profesor, gozó de la popularidad gene-
rón ofrecía motivo para la comparación y ral, y sólo después del disfrute del alcohol,
para regodearse en sus grandes delirios. Así con el que buscaba olvidar, perdía sus bue-
surgió el drama Nerón en 1906. A éste le si- nos modales y su autodominio y entonces
guieron otros. La trilogía David con las manifestaba a los atónitos interlocutores el
subdivisiones Saul, Jakob y Absalom, fue núcleo expansivo megalómano de su ser: el
escrito y entregado a la imprenta en 1909. megalómano ensalzamiento de sus faculta-
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des literarias y de sus méritos artísticos (un para llevar a cabo sus planes de destruc-
«segundo Schiller»), la exagerada mofa de ción: la compra de grandes pistolas
lo que para los demás tenía un carácter ve- Mauser, el adentrarse en el profundo bos-
nerable (religión, cristiandad, felicidad del que y un viaje de inspección a Eglosheim y
hogar), adornada de burla de sí mismo, in- Mühlhausen para visitar las casas y grane-
fravaloración de su mujer, a la que «no ros que quería incendiar. Tenemos noticias
amaba en absoluto», discusiones obscenas de aspectos más concretos de todo esto a
relativas a cuestiones sexuales y exaltacio- través de sus diarios. Cada vez que el plan
nes del amor libre. «Ya no se reconocía a estaba concebido le asustaba su realiza-
Wagner». Él mismo, al día siguiente de es- ción, calmaba su excitación a través de su
tos excesos (de diez a trece vasos de cerve- diario y lo ocultaba, temeroso de su mujer,
za), no tenía ningún recuerdo exacto de su sus hijos y sus amigos. En todo lo que
comportamiento rebelde y se avergonzaba escribía fluía su temperamento malhumora-
de sus deslices. Como él mismo me asegu- do y sarcástico, también en su escrito sobre
ró, en efecto, no era consciente –ni siquiera El Suboficial-Maestro de Escuela y en sus
cuando su estado de ánimo estaba equili- Propuestas para una nueva ortografía, que
brado– de que su delirio de grandeza litera- contienen algunas buenas ideas y críticas
rio –el hecho de compararse a Schiller y acertadas. Se recordará lo que escribió
Shakespeare– no era en el fondo más que acerca de la irregular situación del maestro
burlas de sí mismo, estados de embriaguez de escuela en el pueblo, o lo que Specht
debidos a la aflicción y la furia, supercom- escribió hace muchos años sobre los maes-
pensaciones de carácter muy doloroso de tros de escuela paranoicos. Su exceso de
una vergüenza y debilidad sentidas. «Debi- ironía y sarcasmo lo moldeaba todo en una
lidad», éste era a sus ojos el mayor de los forma insoportable. En el tercer capítulo
vicios, y lo débil debía de ser aniquilado de del tomo segundo de su biografía escribió:
la superficie de la tierra. Aunque estuviese «Estoy muy enfermo desde hace diecisiete
sobrio, probablemente siempre tenía una años enfermo, enfermo incurable». Sitúa el
elevada opinión de su talento literario, de comienzo de su enfermedad en la etapa
su potencial creador literario, y considera- anterior a sus deslices sexuales (hacia el
ba a algunos de sus dramas, particularmen- 1892). Su sufrimiento le resultaba inmenso,
te Absalom cuando ya estaba en Radelstet- como el que ningún otro ser tenía que
ten, como maduro para la escena. Pero de aguantar, incomparablemente más duro que
otras producciones de su ingenio sabía que el de Cristo muriendo en la cruz. «Me cam-
eran más bien sólo los frutos de sus necesi- biaría gustoso por el nazareno; una bagate-
dades anímicas de descarga, y no de crea- la desde las nueve hasta las tres, y luego la
ciones artísticas sin una finalidad determi- gloria eterna. Eso es otra cosa completa-
nada. En todo lo que escribió en aquellos mente distinta que diecisiete años y luego
años antes de que llevara a cabo sus asesi- ser del diablo». Y en la furia que desenca-
natos «se imaginaba él mismo» y su dolo- denaba contra sus hipotéticos perseguido-
roso destino. Sobre todo se aplicaba este res seguía escribiendo: «Yo os digo, hay
aspecto a su Nazareno, el cual no tenía na- miserables en el mundo y yo tengo que
da que ver con el Cristo histórico. tener mi venganza. Quiero llegar a ellos
En 1908 comenzaron los preparativos como el ladrón en la noche y quiero…, es
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igual, lo que digo ahora no lo entendéis morir tan pronto; era cariñoso con ellos; les
todavía. Pero lo entenderéis después». «dejaba pasar» ciertas cosas; en Navidades
Como ya se ha mencionado, su plan de les hacía regalos por encima de sus posibi-
asesinato era firme y, tal como declaró en lidades económicas, siempre con el pensa-
1913, estaba planificado meticulosamente miento en las cosas terribles que les tenía
desde 1908-1909, pero la fuerza para con- destinadas. Bañado en el sudor provocado
sumarlo se esfumó durante años cada vez por la angustia, se mantenía de pie por las
que llegaba el momento. Cuando las perse- noches con un puñal junto a sus camas y no
cuciones en Radelstetten le resultaron se decidía a herirlos. Tanto más cuanto que
demasiado insoportables, deseó trasladarse en su diario se mostraba enfurecido por su
a una gran ciudad. Como excusa alegó que debilidad y se enorgullecía de vengarse de
sus hijos se estaban haciendo mayores. sus enemigos y de exterminar a toda su es-
Dado que como profesor ofrecía un buen tirpe. La vida excitante al margen de la
rendimiento, en la primavera de 1912 llegó gran ciudad, la cual visitaba con frecuen-
a Dagerloch, un barrio periférico de cia, le animaba de vez en cuando a perma-
Stuttgart. Cuando abandonó Radelstetten necer en el mundo. Pero el delirio no le de-
se hizo notar el disgusto de la gente porque jaba tranquilo y la literatura sólo le liberaba
había sido muy querido. Allí nadie supo por algunas horas de su apremio. Los debe-
nada de sus deslices y jamás sufrió la burla res de venganza y de realización del acto
o el escarnio de nadie. Con sus discursos destructivo conminaban al enfermo para
megalómanos e interminables a la hora de que actuara. Antes de que realizara sus ase-
la cerveza –aunque a veces algo herido– sinatos había escrito más de trescientas pá-
satisfacía su desbordante necesidad de ginas muy densas en su diario sobre sí mis-
expresarse. Nadie le había considerado mo, su vida, su pensamiento, su sufrimien-
«enfermo mental». to y su venganza de los enemigos. Me
En Dagerloch desempeñó su oficio de remito a las páginas de la 76 a la 97 de mi
maestro hasta los últimos días, fiel a su de- libro y a los resúmenes de su drama El na-
ber. Así todo, en una ocasión le sucedió que zareno. En él describe otra vez su falta se-
llegó a tal grado excitablilidad que trans- xual y las consiguientes burlas y mofas de-
gredió la prohibición del castigo físico, rivadas de ello, así como la tortura de doce
cuando, anteriormente, nunca le había gus- años de persecución. Lo más impresionante
tado recurrir al bastón. Cuando «las burlas» está en la página 101 de mi libro. Wagner
se hicieron notar en la nueva localidad, cre- encuentra con frecuencia conmovedoras
ció su pesar y su cólera; su última esperan- palabras en su doloroso estado. Así, el
za de escaparse de la tortura no se había Viernes Santo escribe en su diario: «En mi
cumplido. Y ahora su furia y su deseo de caso todo el año es Viernes Santo y mi des-
venganza instaban a la acción. Pero cada tino es el calvario». Un odio rebelde permi-
vez tenía más miedo de llevarla a cabo. te que el terremoto, sobrevenido en julio de
Aprendió a amar a sus hijos –según las fo- 1913, le dé motivo para una efusión salva-
tografías existentes eran niños simpáticos y je, en la que evocando a Sansón, escribe:
bien formados, sin señales de degeneración «Desearía ser un gigante con la grande-
en la actitud y en la expresión del rostro– y za y fuerza del universo. Entonces cogería
lamentaba el hecho de que tuvieran que un palo candente y perforaría el abdomen
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de la tierra. ¿No escuchas, viejo Jehovah? bosques de Radelstetten portando sus pisto-
¿Te he glorificado en vano? ¿No escuchas las Mauser, las cuales llevaba sujetas con
cómo un engendro de filisteos se burla de un cinturón alrededor del abdomen, de mo-
mí? Entonces deja que crezcan los cabellos do que hacia la media noche encontró a sus
de mi fuerza, al igual que la más larga víctimas con el resplandor cruel de las ca-
cabellera del cometa, de manera que pueda sas incendiadas en el pueblo. Algunos
agarrar las dos columnas en las que echa hombres enfurecidos lo derribaron a puñe-
los cimientos la construcción de la tierra, y tazos, hiriéndolo de gravedad. Una vez que
de modo que me pueda divertir con el últi- los indignados habitantes de Mühlhausen
mo alzamiento ligero de pantalones». lo reconocieron, quisieron golpearlo hasta
Este aspecto es el que presentaba el inte- la muerte y, llenos de odio, lo colmaron de
rior de ese hombre, que la noche del 3 de maldiciones. No obstante, le llamó la aten-
septiembre de 1913 estaba sentado tranqui- ción (él mismo me informó de ello con
lamente en el jardín con sus convecinas: la gran excitación) que nadie le injuriase a
viuda de un maestro y su hija, una joven causa de su falta moral y que de ello no se
maestra que elogiaba la hermosa noche de pronunciara ni una sola palabra. Cuando
verano y leía un manual de gimnasia. Se estaba medio muerto en el suelo con un
despidió cordialmente de ambas señoras y, brazo desgarrado, el rostro herido de grave-
pocas horas más tarde, al inicio de la maña- dad de un sablazo y sufriendo la oleada de
na del día siguiente, cuando todavía no se excitación de los habitantes de Mühlhau-
podían distinguir con claridad los contor- sen, tuvo la fuerza mental necesaria para
nos de la mujer y de los hijos que dormían percibir que los artífices de su desgracia,
(lo cual le facilitaba anímicamente el cri- cuyos sarcásticos comentarios se imagina-
men) asesinó a su mujer y a sus cuatro hijos ba estaban en la boca de toda la gente, no
con un cuchillo que manejó con firmeza. aludían a sus «delitos». Con frecuencia se
Debían ser redimidos rápidamente y sin do- acordó más tarde de este momento cuando
lor y, para evitar que la mujer opusiera re- luchaba contra la evidencia de que había
sistencia, la anestesió antes con un golpe en podido caer en un «error». La policía le
la cabeza. Entonces prosiguió minuciosa- protegió de la ira del pueblo y se le llevó al
mente su plan de destrucción, que era ya un hospital donde le fue amputado un brazo.
hecho desde hacía años. Los detalles sobre En H. fue puesto en prisión preventiva.
esto los describo en mi libro (de la pág. 9 a Tras conocer a Wagner, el Presidente de la
la 19). Fueron asesinadas catorce personas Sala de lo Criminal escribió:
en total, otros muchos heridos, y también «La impresión personal que se saca de él
alguna res fue alcanzada. Los graneros y es la de una persona sometida. Se espera
las viviendas fueron pasto de las llamas, y encontrar a un duro criminal de 39 años y
los habitantes, despertados bruscamente de encontramos a un hombre, que da la impre-
sus sueños, se le pusieron a tiro. Sólo que- sión de tener 55 años, hundido por la pena,
ría matar a los varones; por eso después de carácter amable, tímido casi infantil, que
sintió mucho el hecho de que muriese una sólo incurre en cierta emoción cuando se
chica adolescente. La mayoría de los muer- pone a hablar de los habitantes de Mühl-
tos recibieron disparos en el corazón. Se hausen. Quizás manifieste cierta vivacidad
había familiarizado, no sin éxito, con los cuando, como siempre ha hecho en mi pre-
(68) 268 Robert Gaupp
HISTORIA DE LA PSIQUIATRÍA

sencia, ha pedido de forma suplicante que do término. Pero no cayó totalmente en el


yo le diera la satisfacción de que se le juz- olvido como deducimos de la excitación
gara y se le decapitara. Ponía todo esto de que originó una noticia de 1932 en la que
manifiesto con gesto sonriente, como si se se afirmaba erróneamente su inminente
tratara de algo cotidiano y natural». puesta en libertad, lo cual provocó la ani-
Pronto surgió la sospecha de que pade- mada réplica de la prensa. En una primera
cía una enfermedad mental y fue trasladado etapa en Winnental, donde Wagner estuvo
a la clínica de Tubinga, donde pasó seis se- custodiado en una celda individual de 1914
manas. Allí fue donde reconocí su paranoia a 1938 de manera ininterrumpida, se aferró
y lo describí de manera más completa en con tenacidad a su delirio. Su odio contra
mi informe –que se publicó más tarde que mí, a quien, después del conocimiento de
el libro–. Llegué a la conclusión de que su- mi informe llamaba «cabeza de borrego
fría paranoia desde hacía doce años. El pro- idiota», fue inmenso al principio. Cuando
fesor Wollenberg defendió entonces la mis- en uno de los años posteriores vine a Win-
ma interpretación en su informe (publicado nental con estudiantes de medicina de Tu-
en los Tipos criminales). El proceso fue so- binga y le visité en su celda, me echó a la
breseido y Wagner, a principios de febrero calle ciego de la ira. Cuando sus intentos de
de 1914, fue trasladado a la clínica mental lograr la revisión del proceso para probar
de Winnental. La indignación del pueblo, su salud mental, y conseguir así la condena
que estaba desilusionado por la marcha de a muerte por parte de los miembros del ju-
las cosas, no se apaciguaba. El ministerio rado, fracasaron, solicitó de la institución la
de justicia de Württemberg se vio obligado revisión de mi informe, que entretanto ya
a hacer públicos amplios fragmentos de mi se había publicado. Wagner lo estudió de
informe en el «Boletín Oficial del Estado». manera exhaustiva y con acierto. La seguri-
Un relevante jurista discutió públicamente dad en sus ideas, de la que hacía gala, de
el asunto de si para el enfermo mental «ase- ser un vengador justo de su tortura y de su
sino» se mantenía el significado incondi- persecución, sufrió un impulso –de manera
cional y decisivo del artículo 51 del Código provisional según la confrontación de su
Penal, de si en este caso no habría que de- amigo Ho–. En Tubinga fueron las angus-
cantarse por la ejecución para tener en tiosas dudas –las que le habían ocasionado
cuenta el sentir popular. Yo mismo –con las afirmaciones del amigo (véase mi li-
frecuencia de modo equivocado– fui dura- bro)–, las que pronto le llevaron a su anti-
mente atacado en artículos periodísticos y guo estado de ánimo y convicción deliran-
tuve que soportar también todo tipo de in- tes; de lo contrario no hubiera podido so-
sultos anónimos, de entre los cuales el típi- portar su vida por aquel entonces. En
co era una postal sin firma, cuyo texto esta- Winnental, con el paso de los años, fue re-
ba únicamente constituido por las palabras: mitiendo poco a poco la sed de venganza
«pedazo de psiquiatra animal». La conmo- contra los habitantes de Mühlhausen. Tuvo
ción por las atrocidades cometidas por el que aplicar su despierto espíritu a otras
maestro permaneció viva en el sentir popu- cuestiones para poder soportar una existen-
lar todavía un tiempo después hasta que, cia tan monótona en una celda cerrada per-
con el comienzo de la guerra mundial, el manentemente después de que se fuera des-
caso Wagner poco a poco pasó a un segun- vaneciendo esa actitud luchadora y sin
Epicrisis del caso Wagner II 269 (69)
HISTORIA DE LA PSIQUIATRÍA

perspectivas que había adoptado. He infor- carne propia, Wagner esbozó una descrip-
mado ya en esta revista en 1920 (tomo 60) ción de la locura que envidiaría cualquier
sobre los seis primeros años de su estancia manual. Me gustaría decir que aunque es
en Winnental y he descrito allí los vaivenes probable que mucho lo haya tomado de mi
de su delirio, su intensificación bajo la in- libro sobre su caso y que gran parte lo haya
fluencia de un entorno desfavorable de en- aprendido de mis conversaciones con él y
fermos mentales criminales y su debilita- con otros médicos, es evidente que él mis-
miento en un ambiente tranquilo. Cuando mo se adhirió plenamente a la doctrina
otro enfermo (de nombre Gockeler) se en- científica sobre la forma y las condiciones
tretenía imitando voces de animales, Wag- del origen del delirio paranoico, y que la
ner entraba en cólera porque veía en ello única razón por la que hizo esto fue porque
una burla intencionada de su desgracia to- esta doctrina coincidía con su propio y
lerada por la dirección de la clínica. El deli- profundo sufrimiento durante década y me-
rio de relación surgió en él de nuevo con la dia. En lo que no coincidía con su caso era
gravedad de antaño. Sólo cuando cesaban en la cuestión de la curación de la paranoia,
estas alteraciones entonces podía profundi- asunto éste en el que discrepo de manera
zar en el estudio de los libros y vivir sus prudente (véase esta misma revista, tomo
propias fantasías. La profundidad con la 69, p. 188): el delirio persecutorio del Rey
que había leído mi libro sobre su enferme- Luis es, en efecto, «probablemente incura-
dad se mostró pronto en el drama que escri- ble», pero sólo «probablemente». «La psi-
bió en Winnental titulado Delirio, al que él quiatría sabe poco y ni siquiera lo poco que
mismo consideraba su mejor trabajo. En sabe es seguro. Nosotros, los médicos, en
este drama Wagner describe la evolución tanto que nos aventuramos a predicciones,
del delirio paranoico tomando el ejemplo dependemos de casos análogos»; Wagner
del Rey enfermo mental Luis II de Baviera, en el drama hace que el médico de cámara
a quien califica de paranoico. Esta es una del Rey se lo explique a sus oyentes, el mi-
descripción inédita. Lo que Wagner escribe nisterio del Estado.
aquí sobre el delirio de persecución moti- Hay un aspecto significativo: aunque
vado por una significación personal enfer- Wagner tuvo a veces épocas, ya entre 1915
miza y sobre la relación de ésta con el deli- y 1920, en las que se mostraba inseguro en
rio de grandeza, lo que escribe sobre el sus intercambios de opiniones con el médi-
pensamiento obsesivo (Zwangsdenken) y el co sobre la culpabilidad de los habitantes
pensamiento delirante (Wahndenken), so- de Mühlhausen por sus burlas y persecu-
bre la evolución y origen de la paranoia, el ciones e inseguro también del derecho de
cómo explica el significado de la compren- presumir de vengador, nunca fue capaz de
sión de la enfermedad, de cómo razona la un verdadero arrepentimiento. En este sen-
necesidad del ingreso en una clínica a pesar tido su comportamiento mostraba a veces
del daño para el propio enfermo, todo esto, un carácter inconsecuente, una cierta ambi-
seguro que no ha sido presentado nunca por valencia. Su egoísmo sin medida, su eleva-
una persona que sufre de delirio de un mo- do concepto de sí mismo y, en resumidas
do semejante en la bibliografía psiquiátrica cuentas, la necesidad de soportar su propia
de todos los tiempos. A través de lo que ha- vida después de estos hechos no permitie-
bía oído, leído y él mismo había vivido en ron nunca una comprensión verdaderamen-
(70) 270 Robert Gaupp
HISTORIA DE LA PSIQUIATRÍA

te profunda del pesar por sus terribles soledad carente de encantos, una cierta dis-
actos. Encontramos incluso en su drama minución de sus necesidades afectivas y
Delirio las palabras esclarecedoras: del delirio de relación conectado con ella.
«Es comprensible que la propia concien- Incluso en los meses de tranquilidad llega-
cia se oponga al entendimiento, lo cual no ba a un cierto reconocimiento de su enfer-
significa otra cosa que el completo descon- medad, aunque nunca a un verdadero arre-
suelo. Su majestad (es decir, el Rey Luis, pentimiento de sus actos criminales. Arre-
en el que Wagner se representa a sí mismo pentimiento: su carácter, con un egoísmo y
y a su propio destino) lucha todavía –com- orgullo sin medida, era contrario a este sen-
pletamente en silencio–, una lucha tan te- timiento. Wagner, desde luego, era bien
rrible como la que sólo existe en el mundo consciente de ello. Él mismo con frecuen-
de la locura. Pero parece que el luchador cia se llama en sus diarios gran egoísta;
está «rendido». sostuvo siempre la opinión de que había su-
Lo que dice aquí acerca de Luis II, por frido más que todas las personas del mundo
aquel entonces Wagner no se lo podía apli- juntas. Aún en 1938, durante una conversa-
car a sí mismo. Cuando escribió esto no es- ción, lamentaba que su plan de destrucción
taba «rendido» sino que su paranoia estaba no se hubiese llevado a cabo totalmente:
remitiendo. Probablemente el delirio siem- «Algunos cientos de muertos, qué sería eso
pre se volvía a avivar cuando aparecían en comparación con mi sufrimiento». In-
otra vez motivos externos de un nuevo deli- cluso si hubiese logrado destruir al pueblo
rio de relación o cuando las desilusiones li- de Mühlhausen y a todos sus habitantes y
terarias le incitaban a la furia y al odio; pe- hacer lo mismo con el suelo del pueblo,
ro, en efecto, hubo épocas en las que decía ello no hubiera sido una venganza suficien-
que en 1913 había estado «enfermo» y que te para el sufrimiento por el que había teni-
hoy ya no mataría a los habitantes de Mühl- do que pasar –pensaba aún a sus 64 años,
hausen. Poco antes de su muerte (véase después de 25 años de sus actos crimina-
arriba) le había dicho a su médico: les–; todavía no ha habido una venganza
«Yo sé que todo mi pensamiento de suficiente para el sufrimiento que soportó.
aquel entonces era un delirio». Pero pocos Recordamos lo que escribió con 38 años:
días antes, cuando los dolores le atormenta- «para mí todo el año es Viernes Santo y el
ban, dijo en presencia del mismo médico: Gólgota es mi destino». Lo sabemos por
«Ya no podría vivir entre los hombres, por- muchas experiencias: también en los para-
que para mí sería una tortura insoportable noicos de carácter más agudo no siempre se
el notar como hablan de mí». Y si aquí, en da la tensión afectiva y la excitación en la
este sentido, fuera posible dudar de que con misma intensidad. Esto era aplicable tam-
ello se refería a las burlas a causa de su bién a Wagner: si se había dedicado de nue-
zoofilia, esto no puede mantenerse cuando vo, a causa de la aflicción y desesperación
continuó diciendo: «Desde hace medio año en Winnental, con gran energía a su labor
se lleva hablando de mí en casi toda la clí- literaria para poder soportar la vida en la
nica y se ha dicho que yo era un follador de celda, así encontró consuelo y alivio en es-
animales». De este modo vemos entonces te trabajo y pudo desarrrollar e intensificar
que, al igual que en su descontento a lo lar- con él su congénito y acentuado amor pro-
go de los años, apareció en Wagner, en su pio. Y si sus dramas no eran considerados
Epicrisis del caso Wagner II 271 (71)
HISTORIA DE LA PSIQUIATRÍA

maduros para ser llevados a escena, conse- drama Delirio por parte de la intendencia
guía alguna palabra halagüeña y de elogio del teatro de Stuttgart le ofendió mucho.
del sector literario de la competencia2. En Poco después, cuando se estrenó en Stutt-
1921, una editorial entró en negociaciones gart el drama Schweiger del escritor Wer-
con él con motivo de la posible adquisición fel, entró en un estado terrible de excita-
de sus obras. No se llegaron a cerrar el con- ción, pues en esa pieza dramática el centro
trato, pero le estimuló para seguir creando de la trama versaba sobre un enfermo men-
y luchando por el éxito. Hizo imprimir sus tal, lo mismo que en su drama Delirio. Y de
dramas con su propio dinero. Los envió y nuevo, esta furiosa excitación producía una
se presentó a premios literarios (el premio ola de enfermiza significación personal y
Schiller, el premio Grillparzer) y vivía con Wagner llegó a la segunda etapa de su deli-
la esperanza y el ansia de que fueran admi- rio paranoico, el cual le dominó hasta su
tidos en la gran escena alemana. Cuanto muerte. Con una gran e incansable energía
más gozaba su espíritu, inquieto, de sus recopiló lo realizado durante muchos años
poemas alejado del mundo exterior, más lu- de trabajo, lo que debía afianzar su afirma-
chaba por la gloria literaria cuando experi- ción de que Werfel se había convertido en
mentaba las pocas perspectivas de ser pues- su plagiador. Decía que Werfel había des-
to en libertad. Lo que antes solía aparecer pedazado su drama Delirio y que con ello
con el estado de ánimo desenfrenado pro- había conseguido su gloria literaria. Escri-
vocado por el alcohol –la elevada fe en su bió un pequeño informe Werfel el plagia-
fuerza poética, su comparación con los dor, que hizo imprimir y lo envió a todas
grandes de la literatura mundial–, se con- partes3. Wagner hizo que le enviasen todos
virtió poco a poco, aunque discretamente,
en el propio convencimiento del hombre 3 No hay que desestimar que Wagner ya mucho
sobrio: «sus composiciones son buenas y antes tenía tendencia a tener este tipo de pensamientos
de plagio. Durante sus paseos por Stuttgart (1912-
puras», mejor que las de los dramaturgos
1913) se planteó la cuestión de si el autor de obra ci-
contemporáneos a los que tenía poco apre- nematográfica Quo vadis no había utilizado de mane-
cio en su conjunto (de ahí su equivalente ra ilegal su drama Nerón (1908) y sus Imágenes de la
Florian Geyer frente a la obra del mismo antigua Roma, y si debía entablar demanda por plagio.
nombre de Hauptmann, la cual le parecía Esto fue por aquel entonces (o sea antes de sus actos
criminales) una sospecha totalmente sin sentido pues
un fracaso). Sus composiciones le parecían
nadie conocía sus dramas, aunque los había hecho im-
realistas porque todas ellas habían nacido primir con su propio dinero.
de su propia experiencia. El rechazo de su En su escrito Werfel el plagiador, fechado en julio
de 1929, afirmó particularmente acerca de cuatro
escritos de Werfel que eran una larga cadena de pla-
2 De este modo, en 1921, la dirección del teatro gios que se remontaba a 1913; el plagio se refería a los
estatal de Berlín, después de haberse enterado de la tomos de poemas de Werfel, Wir sind, Einender, Der
existencia de su drama Delirio escribió que poseía un Gerichtstag, y a la trilogía, Spiegelmensch. Con ello
talento dramático prometedor y que se abriría camino, todavía no se había registrado todo… «Mi autobiogra-
pero que su drama no estaba maduro para la escena. fía es especialmente el arsenal de donde Werfel ha
Estas opiniones naturalmente intensificaron su amor extraído su bagaje intelectual».
propio literario; su falta de madurez para la escena la «En el libro editado por Gaupp en 1914, titulado
definió como consecuencia de su antigua vida en un Hauptlehrer Wagner, no hay apenas una frase que
lejano pueblo alpino y de su posterior aislamiento en Werfel hubiera respetado; no sólo los extractos de mis
la institución psiquiátrica. escritos sino todo lo restante –acción criminal, decla-
(72) 272 Robert Gaupp
HISTORIA DE LA PSIQUIATRÍA

los escritos de Werfel, y creyó poder probar éste le había proporcionado en secreto las
que éste le había plagiado entre 1913 y actas y sus transcripciones. Con gran com-
1923, y se había aprovechado por tanto de placencia, el juzgado efectuó todas las in-
su capacidad intelectual. Y además añadió vestigaciones solicitadas por Wagner para
que culpaba a Werfel del robo de actas judi- comprobar que Werfel había conocido los
ciales, entre las cuales se encontraban sus escritos y manuscritos de Wagner. Todo eso
diarios, aunque se le aseguró que las actas quedó en nada. El mismo Werfel, en res-
no habían desaparecido del juzgado. Una puesta a mi demanda, afirmó en una carta
vez cerrado el proceso, el consejo de direc- personal que no conocía nada de los escri-
ción de la Sala de lo criminal había prohibi- tos y manuscritos de Wagner y también que
do de manera expresa y por escrito que las no sabía nada de dicha persona. Wagner no
actas de Wagner fueran distribuidas a na- creyó sus palabras y calificó a Werfel de
die. Pero dado que Werfel, según la opinión mentiroso, plagiador y ladrón de actas.
obsesiva de Wagner, tuvo que haber cono- Cuando se enteró de que Werfel era, de he-
cido con detalle los diarios y, por tanto, ha- cho, de origen judío, desarrolló un odio
berlos robado, Wagner siguió atando cabos. apasionado contra todo el judaísmo, por lo
Werfel, que era judío, había sobornado su- cual cuando los propios médicos no esta-
puestamente al abogado judío de Wagner y ban de acuerdo con él les tachaba de judíos
o de esclavos judíos, ya que consideraba
probable el soborno por parte de los judíos.
ración testimonial, protocolos del juicio, conversacio- Así me lo había explicado el propio Wag-
nes en la clínica e informes psiquiátricos–, todo lo ha
desvalijado. Cito aquí de Schweiger una única, pero ner hacía quince años, cuando yo había ca-
muy significativa, composición del proceso de plagio lificado sus conclusiones de falsas o de
de Werfel: muy precipitadas: «ah, señor profesor, us-
Profesor Viereck (en su informe sobre Schweiger, ted mismo no es más que un medio judío».
pág. 89): “En el primer reconocimiento que practico al
Cuando yo desestimé jocoso estos dispara-
totalmente hundido en el plano psíquico, enseguida
tuve claro de que aquí no se podía tratar de una culpa, tes, añadió: «Ahora bien, naturalmente no
de un acto criminal malicioso y punible, tuve claro quiero decir eso literalmente, pero usted es-
que tenía ante mí la víctima inocente de una psicosis, tá precisamente contagiado de la mentali-
acerca de la cual poseíamos poca claridad. dad judía». Wagner fue mucho más allá en
Profesor Gaupp (en su informe sobre Wagner, pág.
sus acusaciones contra un médico de la clí-
184): «Cuando Wagner, el 11 de noviembre, directa-
mente después de su llegada, fue conducido a mi des- nica. En este caso creía en la existencia de
pacho entonces vi enseguida con toda claridad que no un soborno al médico por parte de judíos y,
había llegado un bruto criminal inculto, sino una per- dado que este médico era, como Wagner
sona enferma mental, víctima de un terrible delirio sabía, además un militante del partido na-
que le conducía a cometer actos terribles». El gran
quebrantado se encuentra en la misma página 184, y
cionalsocialista alemán, le despreció du-
el gran hundido en la página 152. rante todo el tiempo que estuvo allí. En la
Amargado escribió: «El destino me lo ha destrozado defensa apasionada de su delirio, él, que
todo, sólo me ha dejado mi talento literario. He creado por lo demás era un hombre de agudo inge-
cosas excelentes, que alguien lo niegue. Pero en cuanto nio y experto en literatura, mostró a veces
a la recompensa por mi trabajo me tengo que sentir es-
tafado, pues el plagiador Werfel se la embolsa junto con
una extraña falta de juicio en su discerni-
la fama desde 1913. Tan desgraciado como mi destino miento referido al robo intelectual de Wer-
como ser humano es mi destino como poeta». fel. No admitía el hecho de que si dos obras
Epicrisis del caso Wagner II 273 (73)
HISTORIA DE LA PSIQUIATRÍA

tenían a un enfermo mental como protago- demás, había desistido en mi presencia de


nista, ambas pudieran tener ciertas similitu- su actitud hostil de otros tiempos. No se
des en las palabras y en los hechos. Eso só- produjo una disminución de su delirio lite-
lo podía haber sido robado. Pero Wagner rario. Su lucha por su reconocimiento
fue mucho más allá. Werfel había publica- como escritor y la representación de sus
do en la primavera de 1913 un libro de poe- mejores dramas le acompañó en los veinti-
mas titulado Wir sind, cuyo prólogo llevaba cuatro años de estancia en la clínica hasta
una fecha bastante anterior a la de los actos su muerte. Al mismo tiempo seguía de
de Wagner (y el mundo no llegó a saber na- cerca en el periódico y en la radio lo que
da de Wagner ni de sus diarios hasta que no ocurría en el mundo; se alegraba de las
cometió sus actos). En este libro de poe- medidas de higiene racial del gobierno, del
mas, Wagner encontró algunos aspectos rechazo de la literatura y el arte judíos, y
que tenían algo en común con sus propios veía en la actitud de la política interior del
pensamientos y que enseguida reclamó co- Tercer Reich una confirmación de su pro-
mo su propiedad intelectual. Todo esto se pia doctrina, de su propia lucha contra el
lo había «robado» Werfel, y para ocultar su mundo literario judío. Admitió el hecho de
robo había falsificado el número del año de que antaño, en su juventud, había sido gran
la publicación y la fecha del prólogo. En admirador del escritor Heinrich Heine4, el
este sentido la sospecha de Wagner de pla- cínico librepensador, pero más tarde no
gio era totalmente absurda. Pero Wagner se quería que se lo recordaran. Si abarcamos
mantuvo inflexible en su delirio acerca de la segunda mitad de su existencia paranoi-
que Werfel, en efecto, había compuesto sus ca, es posible decir que la fe en su misión
poemas mucho más tarde, después de que poética se llegó a convertir en algo tan
le hubiera robado los suyos, o sea después necesario como el aire que respiraba. Sólo
de 1913. eso le mantenía en pie y en lucha por su
Esta megalomanía y delirio persecutorio prestigio literario, el cual creía amenazado.
literario continuó en Wagner hasta su muer- Así encontraba su contenido vital y la posi-
te. Luchó por su reconocimiento como bilidad espiritual de olvidar sus actos cri-
escritor alemán con una energía que no se minales o de al menos reprimirlos. Nunca,
debilitaba. Todo parece indicar que, no obs- ni un solo segundo de su vida en Winnen-
tante, la fuerza de su lucha decayó en los tal, lamentó el asesinato de su mujer y sus
últimos años, después de 1935, tras haber- hijos, porque había una cuestión totalmen-
se convertido en una persona mucho más te cierta para él: él y su familia eran dege-
débil. Aunque se volvió más taciturno res- nerados congénitos y estaban listos para el
pecto a la cuestión de su producción litera- ocaso, y consideraba por tanto justo y nece-
ria, siempre entraba en un estado de excita- sario «el practicar la higiene racial». En
ción y de indignación furiosa si la conver- relación con los asesinatos de los habitan-
sación recaía en sus composiciones y en tes de Mühlhausen y los incendios provo-
Werfel, y entonces siempre me pedía que le cados vaciló varias veces en su declara-
ayudase en sus derechos de propiedad inte- ción. En este sentido, su delirio carecía de
lectual y le apoyase para probar el plagio. total cohesión, pero sólo en su pensamien-
El que yo no hiciera esto según su parecer
me lo tomaba a mal, mientras que, por lo 4 H. Heine, escritor de origen judío (N. del T.).
(74) 274 Robert Gaupp
HISTORIA DE LA PSIQUIATRÍA

to. Probablemente su palpitante delirio de Wagner me dijo después de su muerte: «él


burla y persecución pudo remitir temporal- fue una buena persona». Además fue un
mente en sus largos años de estancia en hombre de un gran patriotismo, como lo
Mühlhausen, Radelstetten y Dagerloch; demostró con su comportamiento durante
gracias a su aguda inteligencia se dio cuen- la guerra.
ta entonces de las lagunas de su argumenta- De modo que se haya presente un pro-
ción, admitió la posibilidad del «error» y se fundo carácter trágico en la vida de este
remitió al dicho «sólo el error es la vida». hombre fuera de lo común, a quien el deli-
Pero nuevamente y con frecuencia, debido rio incurable que surgió en él motivado por
a motivos externos, el antiguo delirio gana- la predisposición, el entorno y la experien-
ba fuerza en él; nunca se pudo arrepentir cia le convirtió en un duro criminal.
verdaderamente de sus actos, aunque en Teniendo en cuenta el hecho de que tuvo
algunos momentos dudaba del derecho a claro que tendría que pasar el resto de su
vengarse. En este sentido el delirio se con- vida en una celda de una clínica mental, lo
virtió en una protección para la vida de este cual significaba para la persona un horror y
hombre atormentado y sensitivo. El cruel un espanto, no le quedaba más que el con-
asesino en serie e incendiario no era origi- suelo de su labor poética, en cuyo valor
nariamente una persona violenta: fue un tenía que creer para poder soportar la vida.
niño tierno y escrupuloso, un muchacho «Este trabajo –escribí en 1920 y lo repito
piadoso, un maestro más indulgente que hoy después de su muerte–, que su espíritu
severo, un buen padre; atendió en la clínica atormentado por la fuerza biológica del ins-
a su empobrecido hermano (a quien no tinto de conservación más valoraba cuanto
apreciaba), enviándole una parte de su pen- más profundamente le había humillado la
sión. No sin profunda agitación, algún día vida en otras ocasiones, es lo único que le
escuché de su boca las siguientes palabras: mantiene en pie. Si no tuviera ningún valor,
«Yo podría haber sido puro y bondadoso, y entonces sería mejor que desapareciera de
me hubiera bastado una vida en condicio- escena. No sin profunda compasión leí en
nes humildes pero con independencia; no una de sus últimas cartas las palabras pro-
siempre viví en la megalomanía». Su viejo cedentes del temblor del alma, que se afe-
amigo y antiguo compañero de profesión rran fuertemente a su fe en que la poesía
me dijo un día, en diciembre de 1913, que podía ser su salvación a causa de la nece-
los habitantes de Radelstetten no hubieran sidad más profunda en la existencia huma-
podido tener mayor confianza en Wagner. na más miserable». De modo que, final-
Y otro maestro titular que había coincidido mente, la obstinación en su delirio poético
con Wagner muchos años resumió su opi- le fue más necesaria para vivir que el deli-
nión en las siguientes palabras: «Si se me rio de persecución provocado por los habi-
hubiera preguntado acerca de a quién de tantes de Mühlhausen.
entre mis compañeros podría haber llegado Ofrezco a modo de conclusión de esta
a calificar como el más agradable y bonda- epicrisis tres imágenes de Wagner de dife-
doso, entonces hubiera contestado sin vaci- rentes épocas de su vida. La primera ima-
lar: Wagner». En la clínica gozó de aprecio; gen procede de su época de profesor en
los enfermeros le tenían cariño. El enfer- Radelstetten, como él mismo manifestó de
mero que más estuvo en contacto con aproximadamente 1909. La segunda fue
Epicrisis del caso Wagner II 275 (75)
HISTORIA DE LA PSIQUIATRÍA

tomada en diciembre de 1913 en la clínica una significación personal enfermiza, se


de Tubinga, o sea tres meses después de su volvió desconfiado e inseguro en la vida,
crimen, y la tercera es del año 1934. interiormente desconcertado y descontento
Finalmente ha podido ser insertada una de sí mismo. Luego, cuando era un joven
prueba escrita de interés para los especia- seminarista y maestro auxiliar, se refugió
listas interesados en grafología, que corres- en el reino de la poesía. Supersensible al
ponde a un fragmento de una carta que alcohol, sucumbió al sexo de camino de la
había escrito inmediatamente antes del cri- taberna. Reprimido sexualmente e impedi-
men de Mühlhausen para el periódico da su satisfacción sexual normal en la
Stuttgarter Neue Tageblatt. pequeña población, incurrió en faltas
En mi informe de enero de 1914 escribí sexuales zoofílicas detestables. Él mismo
que Wagner sufría de paranoia y que su no pudo disculpar nunca estos deslices;
padecimiento era incurable. Ahora, treinta según sus propias palabras, con ellos había
y siete años después de su muerte, puedo deshonrado a la humanidad. De manera
abarcar con claridad su enfermedad y me que su personalidad sufrió un profundo
ratifico en el diagnóstico presentado en desgarro del que nunca se curaría. Su orgu-
aquel entonces. Wagner fue un auténtico llo soportaba una lucha permanente entre la
paranoico. Llevaba una fuerte tara heredi- angustia y la vergüenza. El odio y el des-
taria, su carácter era una mezcla angustio- precio contra sí mismo se extendían con el
sa-sensitiva y afectividad expansiva, com- enérgico carácter del hombre, al odio con-
ponentes ambos que se encuentran en sus tra el lugar donde cometió sus actos; la
padres, o al menos en una de sus hermanas. mala conciencia, en la que le acechaba
Intelectualmente muy dotado, con una constantemente el peligro vergonzante de
infancia pobre marcada por la necesidad y ser descubierto y que producía el castigo
la melancolía profunda, criado en medio de aniquilador de su honor, contiene la signifi-
una vida familiar problemática, sin una cación personal enfermiza de contenido
educación esmerada, de desenfrenado ins- angustioso-depresivo.
tinto sexual, como la madre, con una fuerte Pero lo expansivo de su naturaleza se
ambición y, en principio, una orientación revelaba contra la pura disposición al sufri-
básica religioso-moral, de aspiraciones miento del culpable. Al parecer, reconocía
ideales en el campo de lo estético, pero no siempre su culpa fundamental, pero la pro-
obstante egoísta, demasiado sensible y ren- yectaba en su entorno. De este modo, sur-
coroso, de un fanático amor a la verdad, de gieron por miedo y desconfianza, por ira e
una inteligencia aguda, pero sin una pro- irritación, las interpretaciones ilusorias del
funda formación filosófica, fracasó por pri- comportamiento de su entorno masculino
mera vez en los años de adolescencia por la en Mühlhausen, Radelstetten y Dagerloch.
disonancia entre su instinto sexual y su Se sentía víctima del escarnio, burlado y
amor propio. En las dificultades de su perseguido. Con ello su sufrimiento se agu-
pubertad mostró un onanismo torturador, dizó hasta llegar a una tortura anímica
que sobrevaloró como cualquier niño de su indecible, cuyo exceso se transformaba en
tiempo y debido también al entorno peda- ira e impulso de destrucción. Este impulso
gógico del seminario, con señales tempra- de destrucción lo dirigió primeramente
nas –al principio sólo temporalmente– de contra sí mismo y contra su carcomida
(76) 276 Robert Gaupp
HISTORIA DE LA PSIQUIATRÍA

familia: «Todos los Wagner tienen que ser Wagner sufría de paranoia, en alemán
eliminados»; pero lo dirigió también contra Verrückheit. Su punto de vista frente al
los demás, contra el pueblo donde había mundo y las personas, sus amigos y enemi-
cometido sus faltas, y contra los habitantes gos, se convirtió en paranoico por su deli-
a quienes tenía que despreciar psíquica- rio radical. El mundo y su propia sangre
mente para poder despreciarlos. De manera habían adquirido una imagen en su pensa-
que los habitantes de Mühlhausen se vol- miento que ya no tenía nada que ver con la
vieron cómplices a sus ojos porque respon- realidad. No obstante era un hombre listo y
dían a sus faltas en lugar de con crítica o dotado, intelectualmente por encima de la
lástima, con escarnio y burla, con cuchi- media. En sus Paseos por Stuttgart se
cheo, risa y cotilleos maliciosos. Todo esto encuentran, junto a alguna pedante excen-
ya era puro delirio. La observación mórbi- tricidad, excelentes pensamientos sobre el
da se somete en el transcurso de los años a campo político y social. Wagner ha com-
la observación mórbida. El delirio se con- prendido y formulado agudamente algunas
centra y crece en la forzada discreción que ideas sobre la degeneración psíquica de la
sus faltas exigen, y en la soledad del pueblo familia y el pueblo, ideas que hoy resaltan
alpino de Radelstetten. Los intentos de sui- en gran manera, especialmente, en el terre-
cidio fracasaron por su indecisión, lo que no de la higiene de la raza. Seguía atenta-
intensificó su tortura y amargura, y de este mente todos los acontecimientos del día.
modo creció y se desarrolló su plan de des- Previó en el año 1913 la guerra que iba a
trucción, que fue adquiriendo una forma llegar en 1914 a través de un conflicto de
cada vez más definida. La realización de Austria con los Balcanes y Rusia. Cuando
este plan se retrasó por la interior aversión sus asuntos no entraban en consideración,
ante este acto horroroso. El cambio de loca- su opinión era con frecuencia buena y de
lidad a la gran ciudad en 1912 no trajo con- agudo ingenio, aunque la mayoría de las
sigo la posible liberación del escarnio y la veces teñida de pesimismo. El pesimismo
burla del entorno. En ese nuevo lugar suce- intima más con la verdad del suceso terre-
dieron las mismas percepciones tormento- nal que un optimismo superficial y cargado
sas. De modo que el plan llegó a su ejecu- de buena fe. Una cierta ironía del destino
ción finalmente en 1913 y realizó el acto puede residir en el hecho de que Wagner,
sangriento en su, en principio, totalmente en sus valoraciones literarias de otros tiem-
incomprensible brutalidad, una brutalidad pos, parte de su entusiasmo por Heinrich
de la mano del mismo hombre que no podía Heine, que, valorando su aguda sátira le
matar ni a una mosca, que antes no había parecía tan genial como él mismo, y con un
podido ver ni una gota de sangre, que con tajante antisemitismo que concluyó con
frecuencia estaba de pie junto a la cama de una condena por principio del judaísmo en
sus hijos bañado en sudor, sin encontrar el el arte y la literatura.
valor para matarlos, y el cual finalmente La muy discutida definición de paranoia
eligió para esa acción espantosa una tem- reza en Kraepelin: «Se trata de la evolu-
prana hora matinal en su casa y una hora de ción, que tiene lugar de manera crónica y
medianoche en Mühlhausen, en la que no por causas internas, de un sistema deliran-
podía reconocer con claridad los rostros de te continuo e inquebrantable, que se acom-
sus víctimas. paña de un total mantenimiento de la clari-
Epicrisis del caso Wagner II 277 (77)
HISTORIA DE LA PSIQUIATRÍA

dad y el orden en el pensar, el querer y el ñado en Radelstetten y Dagerloch durante


actuar». Cuando yo afirmo la cuestión de si seis años. Todos estos hechos pueden leer-
Wagner era en opinión de Kraepelin un se en su Autobiografía en tres tomos, escri-
paranoico, no paso por alto el hecho de que ta entre 1909 y 1913; en ella no hallamos
evidentemente existen algunas pequeñas ninguna palabra poco clara ni ningún pen-
divergencias. Se puede dudar acerca de si samiento confuso. Posteriormente, en los
en el carácter reactivo del primer delirio largos años de estancia en la clínica de
reconocible de significación personal mór- Winnental, nunca llegó a ser poco claro o
bida se puede hablar de una evolución cró- desordenado; la fuerza de su entendimiento
nica. El primer comienzo en la disposición nunca se vio dañada. No se observó el más
del carácter paranoico de Wagner parece mínimo rasgo de deterioro en Wagner hasta
hasta cierto punto agudo y reactivo a causa que murió a los sesenta y cuatro años de
de la aflicción por la gravedad de la propia edad. De ello se convencieron todos los
culpa, si es que nosotros podemos creer compañeros especialistas que vieron a
totalmente en su propia descripción. Pero Wagner en 1932 y que vivieron conmigo su
el desarrollo posterior fue tan lento que ni entrevista de dos horas de duración. Con
siquiera su propia mujer durante doce años una rápida capacidad de réplica y de inter-
consiguió tener la más remota idea de su pretación, con sarcasmo, si era necesario,
enfermedad. Nosotros agradecemos a los afectivo y, desde luego, de forma cortés,
trabajos de Kretschmer, sobre todo a su defendió su delirio contra todas las obje-
«delirio de relación sensitivo», el conoci- ciones que se le hacían. De su fluidez lin-
miento más exacto de estas asociaciones güística dan testimonio todas sus composi-
mentales, el componente de predisposición, ciones. Su fotografía muestra la expresión
medio y vivencia. El continuo sistema deli- totalmente viva de su rostro, menos depre-
rante de Wagner no fue siempre totalmente siva que la del período de observación en
inquebrantable, más bien hubo épocas de Tubinga, en el invierno 1913-1914. Ewald
una cierta remisión, de una en parte correc- descubrirá no sin razón un componente
ción lógica del pensamiento delirante en la maníaco en él. En general en la persona de
decreciente excitación, de modo que enton- Wagner y en sus escritos existen algunos
ces el propio enfermo hablaba de «error». rasgos que se pueden calificar de tendencia
El sistema delirante experimentó transfor- maníaca.
maciones relativas al contenido: el en otro Se ha puesto en duda la paranoia de
tiempo delirio persecutorio central contra Wagner. El veterano especialista Bleuler
los ciudadanos de Mühlhausen se desvane- pensó que su caso, como el de otros para-
ció en algunas épocas y en la misma medi- noicos, era una forma leve de esquizofrenia
da creció el nuevo círculo delirante de la paranoide. Pero en el caso de Wagner no
persecución por el escritor Werfel y sus puedo estar de acuerdo con él a no ser que
compañeros de raza. El total mantenimien- se sacrifiquen los límites de la definición
to de la claridad en el pensar, querer y de la esquizofrenia. Hermann Hoffmann
actuar que el concepto de paranoia de destaca en Wagner el parentesco genético
Kraepelin exige, estaba sin duda presente. con el núcleo formal esquizofrénico, no sin
Su programa incendiario y asesino sucedió razón, porque dos parientes de Wagner por
exactamente según el plan que había dise- línea materna eran, al parecer, esquizofré-
(78) 278 Robert Gaupp
HISTORIA DE LA PSIQUIATRÍA

nicos. Por el contrario, pongo mis objecio- sento nuevamente a otros la historia de la
nes para hablar, en el caso de los padres y teoría de la paranoia. Desde luego, desde
los hermanos y, particularmente en él 1924 se tienen que decir cosas nuevas.
mismo, de «predisposición esquizoide». De Entonces la cuestión a revisar otra vez por
los hermanos sé demasiado poco. No les principio será en qué medida es posible
conocí personalmente y el material que se seguir la diferenciación entre proceso y
me ha confiado es demasiado incompleto. desarrollo en la estela del ingenioso Jaspers
Desgraciadamente parece que Wagner des- y ampliar un principio de nuestro sistema
truyó por medio del fuego su correspon- de enseñanza psiquiátrico. Desde un punto
dencia con ellos. En el caso de una de sus de vista práctico es probable que perma-
hermanas se puede pensar en una tendencia nezca en el campo de la eugenesia la inter-
esquizoide. Pero esto no se puede compro- pretación contenida en el comentario de
bar de forma segura. El hecho de que era Gütt-Rüdins respecto a que la paranoia
irritable, demasiado sensible y algo fanfa- genéticamente formará parte del grupo
rrona se desprende de sus actas. El herma- esquizofrénico o que será incorporada a él.
no mayor es, al parecer, más bien un psicó- Nadie estaba más convencido que Wagner
pata inestable con predisposición al alcoho- de la capacidad de reproducirse en el senti-
lismo. Y también en el caso de la madre do genético; por eso destruyó a su familia.
parece resaltar más la inestabilidad y el ins- También es seguro desde luego que la
tinto sexual, un rasgo esencial de carácter paranoia se desarrolla en el terreno de la
amargado y pesimista, así como la tenden- degeneración hereditaria de carácter grave.
cia a las reacciones histéricas, más que Hasta qué punto yo, que no he sido
realmente rasgos esquizoides. El padre fue beneficiario de un talento descriptivo simi-
un pequeño campesino apático con tenden- lar al de un Dostojewski, he conseguido
cia a la bebida, estados de ánimo expansi- hacer comprensible en mis múltiples escri-
vos y con inclinaciones fanfarronas. Quizás tos, particularmente en mi libro sobre
se halla un núcleo circular en la familia. En Wagner, su psicosis, partiendo de su carác-
cuanto a la constitución física Wagner era ter y su destino, sus predisposiciones y
un pícnico. Los estados de ánimo depresi- vivencias, (pero yo pido que se lean todos
vos al parecer predominan en la mayoría de los escritos porque cada uno completa el
los miembros de la familia. Una escasa anterior) eso tendrá que decidirlo el lector.
moral egocéntrica confería a la emoción un Es probable que el alma humana en su
tono refunfuñón, hipocondríaco y paranoi- esencia última esté simplemente enferma o
de con una desdicha por propia culpa. sana sin que pueda afectarle ningún espíri-
No obstante, prescíndase de estas nue- tu humano ajeno.
vas opiniones sobre el delirio, en particular Un mínimo resquicio permanece incom-
sobre el delirio paranoico (Gruhle, Kolle, prensible y no totalmente identificable.
Scholz, Westerterp, Kehrer, Johannes Pero este resquicio en la auténtica paranoia
Lange, Betzendahl, Otto Kant entre otros) es, al parecer, más reducido que en cual-
en esta epicrisis en torno a la enfermedad quier otra enfermedad psíquica.
de Wagner. Quizás volveré sobre el parti-
cular en un trabajo especial si retomo y pre- (Traducción de Laura García Olea)