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El lobo con piel de oveja

Pensó un día un lobo cambiar su apariencia para así facilitar la obtención de su comida. Se metió entonces en una piel
de oveja y se fue a pastar con el rebaño, despistando totalmente al pastor.

Al atardecer, para su protección, fue llevado junto con todo el rebaño a un encierro, quedando la puerta asegurada.

Pero en la noche, buscando el pastor su provisión de carne para el día siguiente, tomó al lobo creyendo que era un
cordero y lo sacrificó al instante.

Moraleja: Según hagamos el engaño, así recibiremos el daño.

Cuento corto del adivino

Instalado en la plaza pública, un adivino se entregaba a su oficio. De repente se le acercó un vecino, anunciándole que
las puertas de su casa estaban abiertas y que habían robado todo lo que había en su interior.

El adivino levantose de un salto y salió corriendo hacia su casa, desencajado y suspirando, para ver lo que había
sucedido.

Uno de los que allí se encontraban, viéndole correr le dijo:

-Oye, amigo, tú que te vanaglorias de prever lo que ocurrirá a los otros, ¿por qué no has previsto lo que te sucedería a
ti?

El adivino no supo qué responder.

Moraleja: no hay que fiarse de aquellos que dicen que pueden adivinar el futuro de los demás. Tan sólo pretenden
estafarnos y quitarnos nuestro dinero.

La cigarra y la hormiga

Una vez, al llegar el invierno, una cigarra que estaba muerta de hambre se acercó a la puerta de un hormiguero pidiendo
comida. A su pedido respondieron las hormigas, haciendo la siguiente pregunta:

-¿Por qué durante el verano no hiciste tu reserva de alimentos como lo hicimos nosotras?

La cigarra respondió:
- Estuve cantando alegremente todo el tiempo, y disfrutando el verano plenamente ¡Si hubiera sabido lo duro que es el
invierno...!

Las hormigas le dijeron:

-Mientras nosotras trabajamos duro durante el verano para tener las provisiones y poder pasar el invierno, tú
disfrutabas y perdías el tiempo. Así que ahora...¡sigue bailando!

Pero las hormigas sintieron pena por la situación y entendieron que la cigarra había aprendido la lección, entonces
finalmente compartieron con ella su alimento.

Moraleja: Quien quiere pasar bien el invierno, mientras es joven debe aprovechar el tiempo.

Fábula de la lechera para los niños

La hija de un granjero llevaba un recipiente lleno de leche a vender al pueblo, y empezó a hacer planes futuros:

- Cuando venda esta leche, compraré trescientos huevos. Los huevos, descartando los que no nazcan, me darán al
menos doscientos pollos.

Los pollos estarán listos para mercadearlos cuando los precios de ellos estén en lo más alto, de modo que para fin de
año tendré suficiente dinero para comprarme el mejor vestido para asistir a las fiestas.

Cuando esté en el baile todos los muchachos me pretenderán, y yo los valoraré uno a uno.

Pero en ese momento tropezó con una piedra, cayendo junto con la vasija de leche al suelo, regando su contenido.

Y así todos sus planes acabaron en un instante.

Moraleja:

No seas ambiciosa de mejor y más próspera fortuna, que vivirás ansiosa sin que pueda saciarte cosa alguna. No anheles
impaciente el bien futuro, mira que ni el presente está seguro.

Las ranitas y el tronco tallado

Una familia de ranitas que vivía en un lago, sentía mucho temor por un tronco tallado que se veía desde la orilla. Estas
ranitas amaban las fiestas y la diversión, pero sentían gran respeto por el tronco, así que en muchas oportunidades
trataban de no hacer tanto ruido para no molestar al tronco.
Seguramente este personaje al que tanto le temían, era un monumento de alguna tribu que ya no habitaba en el lugar,
pero como no se animaban a acercarse para ver bien de que se trataba, solo podían divisar un rostro serio y que
inspiraba mucha autoridad.

Un cierto día, en que se desató una terrible tormenta, el tronco cayo al lago y en ese momento las ranitas pudieron ver
con claridad, que era solo un tronco tallado que ningún daño podía hacerles. Se rieron mucho de los temores por los que
habían pasado y comenzaron a jugar con él y usarlo de trampolín para sus zambullidas en el lago.

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Moraleja: Lo que por ignorancia atemoriza, a veces es sólo digno de risa.

El niño y los dulces

Un niño metió su mano en un recipiente lleno de dulces. Y tomó lo más que pudo, pero cuando trató de sacar la mano,
el cuello del recipiente no le permitió hacerlo.

Como tampoco quería perder aquellos dulces, lloraba amargamente su desilusión.

Un amigo que estaba cerca le dijo: - Confórmate solamente con la mitad y podrás sacar la mano con los dulces-.

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Moraleja: Nunca trates de abarcar más de lo debido, pues te frenarás.

Fábula corta para niños: La bruja

Érase una vez una bruja que se ganaba la vida vendiendo encantamientos y fórmulas para calmar la cólera de los dioses.

Con esta promesa a la bruja no le faltaban clientes y conseguía grandes cantidades de dinero de este modo de vida.

Pero un día fue acusada de ir contra las leyes y la llevaron ante los jueces supremos del país.

Así, tras un juicio muy corto, la culparon y la hicieron condenar a muerte.

Viéndola salir de la sala del juicio, una de las personas presentes le dijo:

- Bruja, tú que decías poder desviar la cólera de los dioses, ¿Cómo no has podido persuadir a los hombres?
Moraleja: hay que ser precavido con quienes prometen solucionar todo problema que tengas a cambio de dinero pero
son incapaces de arreglar los suyos.

El Burro y la Flauta

Cierta vez, estaba un Burro caminando tranquilamente por un verde prado. Él en su paseo, estaba relajado y también
algo aburrido. Se echó, comió algo de pasto y aún aburrido, decidió continuar su camino.

Mientras seguía en su paseo admirando el bello paisaje, de pronto encontró una Flauta que posiblemente haya sido
dejada por olvido de un Pastor hace mucho. El Burro desconcertado, se acercó lentamente a la Flauta, la olió y cuando
estuvo tranquilo, decidió soplarla. Al hacer esto, el aire se coló sobre ella y produjo un suave sonido encantador.

"Cielos. Que lindo sonido. Creo que soy un buen músico y nací para esto." - Dijo el Burro maravillado al oír tan cómodo
sonido.

Luego, ya feliz por lo que escuchó, el Burro se alejó de la Flauta y la dejó en el camino donde la había encontrado sin
siquiera en analizar, lo que en verdad había pasado.

Moraleja

Si vivimos sin el conocimiento necesario para comprender las cosas que nos suceden, nos puede llevar a la ignorancia.

La Zorra y la Carreta vacía

Cierta vez, una Zorra que caminaba tranquilamente, encontró en su camino una Carreta abandonada.
Intrigada por que había en aquella Carreta, decidió acercarse y revisar todo aquello que había en esta. Cuando pudo
cerciorarse por minutos el contenido, vio que las cosas pertenecían a un Actor, y entre todas las cosas que encontró,
una Máscara le llamó mucho la atención.

Tras mirarla con paciencia una y otra vez, la Zorra se sorprendida y fascinada, dijo:

"Cielos, pero que maravillosa obra artística. Sin duda alguna, esta Máscara es un elemento muy bonito, sofisticado,
admirable y elegante, sin embargo, es una gran lástima que no tenga cerebro."

Moraleja

No te llenes de apariencias vacías.


Llénate mejor siempre de buen juicio.

El Sapo y la Lechuza

Hace mucho, una Lechuza había encontrado un agradable refugio en el hueco de un árbol, así que decidió convertirlo en
su hogar.

Las Lechuzas eran aves rapaces nocturnas, así que nunca salían de su casa en horas del día y sus vecinos casi ni lo
conocían; hasta que un día, el señor Sapo pasó cerca del hogar de la Lechuza, y sin demora, empezó a llamarla:

"¡Oiga señora Lechuza! ¿ Por qué no se asoma a su balcón o saca al menos su cabeza para que podamos ver si es bella, o
fea como creemos?"

La Lechuza al oír eso, se asomó por el agujero de su árbol y, mirando fijamente al Sapo que era muchísimo menos
agraciado que ella, le respondió muy duramente:

"Míreme usted señor Sapo. No soy bonita, y lo sé, por eso me abstengo de salir a la luz del día. Usted que a estas horas
tan tempranas anda haciendo gala de su gracia y elegancia, ¿no estaría mejor escondido como yo, dentro de algún
agujero?"
Moraleja

Algunos vanidosos que creen ser perfectos


por exhibir sus galas, exhiben sus defectos

La Fabula la Mujer intratable

Cierta vez, una Mujer era siempre muy malhumorada e intratable con todas la personas que vivían en su casa.

Un día, el esposo de esta Mujer, quiso probar si ella era igual de malhumorada y tosca con los criados de su Padre, así
que la envió a casa de éste con una excusa inventada.

Días después al regresar a casa nuevamente, el Esposo le preguntó a su Mujer:

"Y bien. ¿Cómo te han tratado los criados de tu Padre?"

Ella respondió:

"Pues, los Pastores y los Guías sólo me miraban de reojo durante toda mi estadía."

El Esposo se sentó y le dijo:

"Si así te miraban los pastores que solo regresan en la noche, ¿como crees que te miraban con los que pasabas el día
entero?"

Moraleja

Muchas veces, las pequeñas cosas descubren las mas grandes. Y las visibles, descubren secretos ocultos.
El Cazador y el Pescador

Cierta vez, estaban dos hombres: un Cazador y un Pescador. Ellos todas las mañanas salían de sus casas en busca de los
alimentos. El Cazador buscaba carne, y el pescador frescos peces para comer.

Cuando llegó el atardecer, ambos regresaron a casa en la tarde tras una ardua búsqueda. Ellos se encontraron en pleno
camino y ambos vieron con una sonrisa sus cestas llenas.

El Cazador sintió gusto por los frescos peces, y quería unos cuantos peces; por otro lado, el Pescador estaba maravillado
con la gran variedad de carnes que llevaba el Cazador. Conversando amenamente y hablando de sus deseos de
intercambiar sus productos, ambos llegaron a un acuerdo y así lo hicieron quedando muy felices.

Así, el Cazador y el Pescador continuaron intercambiando sus cestas por mucho tiempo contentos y satisfechos por sus
logros. Un vecino notando el intercambio de bienes, les dijo:

"Mis amigos. Si siguen intercambiando todos los días sus cestas, llegará el día en que se aburran de la misma comida.
Sólo así arruinarán aquel placer y volverán a quedarse nuevamente con lo que obtuvieron en el día."

Moraleja

Siempre es bueno hacer algunos cambios y variar tus actividades cotidianas. Mejoraras tu estado de ánimo y tu actitud.

El Perro del Hortelano

Cierta vez, un Hortelano tenía un enorme perro como guardián de sus cultivos. El Can, era tan agresivo que ningún
ladrón se atrevía a invadir los cercos de los sembríos de su amo. El Amo alimentaba bien a su Perro lo mejor que podía
gracias a su gran tarea de guardián y así, estaba seguro que continuaría cuidando sus campos.

Un día, un Buey del establo, quiso tomar un bocado de alfalfa que el amo guardaba; pero el Perro muy furioso se
interpuso y mostrando sus dientes, trató de ahuyentarlo. El Buey molesto por su conducta, le dijo:

"Tonto Perro envidioso. No comes ni dejas comer. El amo te brinda a cada quien lo que necesita y la alfalfa no es tu
alimento. No hay razón alguna para que interfieras en negocio ajeno."

Moraleja

Agua que no has de beber, déjala correr.


El León y la Cabra

Cierta vez, un León hambriento, viendo que no le era fácil subir a los peñascos en que pastaba una Cabra, decidió usar
su "astucia" diciendo cariñosas frases invitandola a pastar juntos a la fresca y aromática hierba de la pradera:

"Hola amiga Cabra, ¿por qué no dejas esas aquellas rocas estériles, y bajas a los prados donde estoy?, aquí hay frescas y
deliciosas hierbas para que te des un gran festín."

La Cabra contesto de inmediato:

"Tiene razón señor León, lo haré con mucho gusto; pero cuando usted esté muy lejos de aquel lugar."

Moraleja

Jamás escuches consejo alguno del enemigo, si no quieres sufrir amargos engaños.

El Viento y el Sol - Fábula Corta

Hace mucho, Bóreas (el Viento del Norte) y Hélios (el Sol) discutían por quien de los dos era el más fuerte de ellos.
Un día de tantas discusiones, vieron pasar a un Caminante con capa y sombrero. Llegando a un acuerdo, decidieron
ambos ceder todo el crédito de la victoria a aquel que consiguiera quitarle las vestimentas a este señor.

El primero fue Bóreas, que empezó a soplar y soplar con fuerza para lograr su objetivo, sin embargo, el hombre apretó
su vestimenta sin ceder. Bóreas sorprendido decidió soplar aun más fuerte, pero el Caminante incómodo por el frío,
sacó otro manto aún más grueso y se lo puso encima continuando su camino. Bóreas muy cansado y aceptando su
derrota, dijo no poder más y cedió el turno a Helios.

Cuando Helios empezó, lució con moderación una sonrisa que provocó calor al Caminante hacer que se quite el manto
que se había puesto. Luego Helios empezó a aumentar su calor con grandes y cálidos rayos de luz. El Caminante ya no
pudiendo soportar el terrible calor, decidió quitarse su capa, sombrero y traje, y fue al río a darse una refrescante
zambullida.

Moraleja

La persuasión es mucho más eficaz que la fuerza.

El Gusano de seda y la Araña

Trabajando un Gusano su capullo, la Araña que tejía a toda prisa,

de esta suerte le habló con falsa risa, muy propia de su orgullo:

"¿Qué dice de mi tela el señor gusano?, ésta mañana la empecé temprano, y ya estará acabada a mediodía.

¡Mire qué sutil es, mire qué bella!..." El Gusano, con disimulo respondía: "¡Usted tiene razón; así sale ella!"

Moraleja

Se ha de considerar la calidad de la obra,

y no el tiempo que se ha tardado en hacerla.


El Guacamayo y el Topo

Mirándose al soslayo las alas y la cola un Guacamayo, presumido de su belleza dijo: "Por vida mía,

que aun el Topo, con todo que es un ciego, negar que soy hermoso no podría…"

Le oyó el Topo y dijo: "No lo niego, pero otros guacamayos por ventura no te concederán aquella hermosura."

El prospero juicio se ha de esperar más bien de un hombre lego que da un hombre capaz, si es del oficio.

Moraleja

Normalmente pocas veces aprueban los autores


las obras de los otros por buenas que sean;
pero lo hacen los inteligentes que no escriben.
Ultimamente hasta los sapos vienen poco valientes…

Aunque la mona se vista de seda, mona se queda…

El que come y no convida tiene un sapo en la barriga…


Nadie nota tus lagrimas, nadie nota tu tristeza, nadie nota tu dolor, pero todos notan tus errores…

A la cama no te irás, sin saber una cosa más…


A palabras necias, oídos sordos

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