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NOMBRE: SUSANA MOLINA GARCIA

MATRICULA: 110874

GRUPO: SA65-TEPEACA

MATERIA: FARMACOECONOMÍA Y ANÁLISIS

DE LA RENTABILIDAD

DOCENTE: JOSE MANUEL CAMARGO


OSORIO

ACTIVIDAD: 1. ENSAYO SOBRE LA SITUACIÓN


ACTUAL DEL SECTOR SALUD

FECHA: TEPEACA, PUEBLA 29 DE


OCTUBRE 2019
INTRODUCCION

La actual administración ha esbozado una propuesta de reforma del sistema de salud


que dotaría a todos los mexicanos para acceder a cualquier prestador de atención
médica e incrementar la competitividad y eficiencia de las instituciones. La visión,
publicada por Funsalud, promete incidir en la cobertura efectiva y la eficiencia. PwC
considera que la visión debería plantear tres planes de cobertura de salud: Plan universal
obligatorio, Plan obligatorio de servicios complementarios para trabajadores formales y
Planes Voluntarios. El primero contendría las intervenciones que ahora forman el piso
básico financiado por Seguro Popular; el segundo sería financiado por las cuotas obrero-
patronales recaudadas por instituciones de seguridad social con cobertura equivalente a
la actual. Por último, los Planes Voluntarios serían fomentados por la regulación
gubernamental a fin de brindar opciones que permitieran suplementar los paquetes
obligatorios, incrementando coberturas, oportunidad en el acceso, amenidades, entre
otros y serían totalmente autosustentables y no significarían un doble pago. La visión de
la reforma incluye como componente fundamental la gestión de fondos por agencias
articuladoras especializadas (públicas o privadas) encargadas de la contratación de
redes de servicios, adquisición de insumos y garante de la calidad. Estas recibirían una
cuota por cada persona afiliada ajustada según su riesgo y tendrían acceso a un
reaseguro público para cubrir gastos catastróficos. Bajo este modelo, la Secretaría de
Salud se enfocaría totalmente a la gobernanza del sistema mediante organismos
reguladores especializados. El liderazgo será clave para resaltar las fortalezas en el
arranque y las oportunidades en el futuro.

DESARROLLO

Desde 1989, la Fundación Mexicana para la Salud (Funsalud) ha brindado su concurso


a la formulación, seguimiento y valoración de políticas y programas de salud,
manteniendo siempre una visión crítica, propositiva e independiente de las autoridades
del sector salud. Esas reflexiones han sido, en buena parte, consideradas por el Ejecutivo
Federal en turno en la formulación de planes de desarrollo y en los programas nacionales
de salud.
México ha perfilado políticas de salud que muestran avance y continuidad en su
formulación y ejecución y que tienen su reflejo más reciente en el establecimiento del
Sistema de Protección Social en Salud.
Con el fin de adaptar el Sistema Nacional de Salud mexicano (SNS) a la nueva realidad
demográfica, epidemiológica y política del país, Funsalud estima de gran importancia
avanzar hacia el objetivo de diseñar e implantar una política pública de Estado que
permita: i) consolidar, en una visión de largo plazo, el trabajo de varias generaciones de
profesionales e instituciones de la salud; ii) tener como ejes centrales la conformación de
un sistema de salud universal y unificado, así como el fortalecimiento de la rectoría del
Sistema Nacional de Salud, y iii) adoptar un enfoque de las acciones de salud con base
en los derechos humanos.
El Artículo 4° constitucional reconoce el derecho de todos los mexicanos a la protección
de la salud, y más recientemente la Constitución obliga a cumplimentar el ejercicio
progresivo de los derechos humanos, entre los cuales la salud es uno de los
fundamentales. Sin embargo, la fragmentación del sistema de salud no ha permitido el
ejercicio universal e igualitario de este derecho. No obstante el éxito de algunos
programas de salud pública, persisten brechas en las condiciones de salud de la
población.
México es un mosaico de enormes contrastes y desigualdades sociales. En el campo de
la salud, las transiciones demográfica, epidemiológica, económica y social han
profundizado las diferencias entre los grupos que compone el entramado social:
rural/urbano, pobres y no pobres, géneros, indígenas, grupos de edad, entre otros. De
esta forma, es fácil encontrar casos de avances impresionantes y simultáneamente
situaciones de rezago inaceptable.
Las nuevas propuestas para consolidar el avance del sistema de salud deben centrarse
en continuar con el desarrollo efectivo del derecho constitucional a la protección de la
salud para todos los habitantes del país, de manera uniforme y universal pero, para
alcanzar el más alto nivel de bienestar como lo promueve la Organización Mundial de la
Salud, se requiere de importantes ajustes conceptuales. El derecho a la salud obliga a
los Estados a generar condiciones en las cuales todos puedan vivir lo más
saludablemente posible y esas condiciones comprenden la disponibilidad garantizada de
servicios de salud, condiciones de trabajo saludables y seguras, vivienda adecuada y
alimentos nutritivos.
La construcción de un sistema que se enfoque en los derechos humanos exige una
mayor precisión jurídica del concepto de protección de la salud y sus alcances en
términos de las obligaciones y responsabilidades, bajo un contexto unificado y sin
segmentación en los prestadores, para los tres órdenes de gobierno y la sociedad en su
conjunto.
Las condiciones de salud actual y en el mediano plazo, derivadas de la transición
demográfica y epidemiológica, así como del comportamiento de los determinantes
sociales, obligan a replantear la necesidad de llevar a cabo una nueva reforma del
Sistema Nacional de Salud. Esta reforma estaría encaminada a establecer mejores
condiciones de las instituciones de salud para responder a la demanda y avanzar en la
universalidad de los servicios de salud, en el marco de una estrategia nacional de
desarrollo para el sexenio, que reafirme el carácter estratégico de la salud como un
componente esencial del desarrollo, tome como referencia las necesidades de salud de
la población, fortalezca el financiamiento de la salud, centre la reforma en la separación
de funciones del sistema, fortalezca las acciones de salud pública y la atención de la
salud de la persona, y ponga énfasis en la incidencia de los determinantes sociales de la
salud.
La propuesta de reforma del Sistema Nacional de Salud que presenta Funsalud converge
con el planteamiento de un Sistema de Seguridad Social Universal, y se inscribe en uno
de sus cuatro elementos fundamentales: acceso efectivo a los servicios de salud,
pensión para la vejez, seguro de desempleo y seguro de riesgos de trabajo. 1 Esta
propuesta para la universalidad de los servicios de salud no es una sugerencia diferente
ni alternativa de este planteamiento, sino que se inserta en él como uno de sus
componentes, con la recomendación de iniciar esta reforma integral con las
modificaciones al SNS para garantizar el derecho a la protección de la salud.
Funsalud considera que la reforma al SNS para la universalidad de los servicios de salud
puede llevarse a cabo como el componente inicial de la seguridad social universal, por
varias razones: en primer lugar, por los mandatos constitucionales del derecho
fundamental de protección a la salud y para la atención de las enfermedades y accidentes
de trabajo por parte de los patrones, que es necesario hacer efectivo bajo el principio de
equidad y en el horizonte de los derechos humanos.
En segundo lugar, por la imperiosa necesidad de hacer más eficiente el financiamiento y
las condiciones de operación de las instituciones de salud para otorgar una prestación
de los servicios de salud de manera integrada y uniforme, y construir un sistema de
atención primaria a la salud que sea anticipatorio y resolutivo. Con ello, el sistema podrá
responder a la demanda urgente de servicios especializados y de mayor tecnología que
ya presenta el panorama epidemiológico actual y que se verá mayormente presionado
por el incremento de las enfermedades crónico degenerativas.
En tercer lugar, las condiciones de los servicios públicos de salud tras el avance de la
protección social en salud son propicias para su integración y consolidación, ya que
existe un avance considerable de homologación de muchas de sus acciones, lo que
aumenta su factibilidad. En cuarto lugar, la salud es un bien público que está convalidado
por la población en general, las instituciones y los actores políticos, por lo que su
universalidad cuenta de antemano con un mayor potencial de aceptación y viabilidad.
Finalmente, una de las razones más importantes por las que se propone iniciar con la
reforma de salud para la universalidad es el papel que la salud tiene como un elemento
de impulso al desarrollo, a través de elevar la productividad y calidad del capital humano.

CONCLUSION

La estrategia de integración y fortalecimiento por funciones del sistema es el camino


correcto. Sin embrago, enfatizar acciones de portabilidad y convergencia podría acotar
indebidamente la agenda a los temas de estandarización en la prestación de servicios y
atención médica que, aunque necesarios, no abordan el panorama completo. El actual
modelo fragmentado entre seguridad social y Seguro Popular corresponde a un traslape
de modelos originados por coyunturas históricas distintas que hoy en día no dan
respuesta a las nuevas aspiraciones de universalidad. Se debe repensar de fondo cómo
estructurar el modelo por funciones para lograr el derecho universal a la protección de la
salud.
Considerando que existe una estrategia que pudiera ser la más eficaz para mejorar la
calidad de los servicios de salud, en especial de los servicios públicos, yo diría que la
estrategia más trascendente a nivel estructural sería la posibilidad de libre elección por
parte del usuario, lo que impulsaría la calidad mediante la competencia entre los
proveedores. Adicionalmente, la difusión de información sobre el desempeño de los
servicios, no sólo para establecer referentes, sino para permitir a los usuarios y pacientes
tomar decisiones informadas sobre los servicios que requieren. Los organismos
internacionales han recomendado privilegiar la atención primaria de la salud y la atención
preventiva como estrategia de eficiencia del sistema.
¿Cómo consideras que puede impulsarse en el mediano plazo? Definitivamente
estableciendo un esquema de financiamiento que privilegie la orientación de los recursos
hacia las intervenciones de protección y promoción de la salud y prevención de la
enfermedad.

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