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Por: Miguel Ángel Karam Enríquez

Análisis de libro;
Los partidos políticos, M. Duverger.

Maurice Duverger, sociólogo francés, publicó en 1951 “Les partis politiques”, para mi es
una obra fundamental en el acervo obligatorio de cualquier politólogo. En resumen, se
puede decir que la obra consiste en el estudio de la formación y funcionamiento de los
partidos políticos, su clasificación y actividad dentro de los sistemas electorales. De
igual forma, realiza un estudio de los sistemas electorales, de donde se desprende la
llamada Ley de Duverger, que identifica una correlación entre un sistema de la elección
de mayoría simple y la formación de un sistema bipartidista. La coyuntura nacional,
exige al científico social revisar estas tipologías teóricas que ayuden a entender,
explicar y analizar los fenómenos que vienen ocurriendo.

De esta manera, lejos de intentar hacer un resumen, me ha parecido reseñar un


concepto fundamental en este momento: la distinción entre partidos de masas y de
cuadros.

La izquierda mexicana, PANAL y sectores del PRI funcionan en gran medida como un
partido de masas, mientras que el PAN y un sector del PRI como uno de cuadros. La
derecha y la izquierda —especialmente la latinoamericana— han funcionado
comúnmente bajo este esquema.

Duverger estableció que en sistemas de mayoría simple (el ganador es quien tiene más
votos, como en los distritos electorales de México). Por el contrario, en el sistema de
representación proporcional (también forma parte del sistema mexicano), los incentivos
a crear un partido político crecen, ya que el sistema recompensa con escaños
legislativos porcentajes de voto pequeños.

Cabe señalar que en México es notoria la hegemonía priista sobre los demás partidos
políticos que, excepto el PAN y en sus momentos el Partido Comunista, han sido de
verdadera raíz opositora. Ahora vemos como en todos los partidos se privilegia el
acaparamiento de la imagen pública y el gasto multimillonario en campañas de
publicidad, la mediatización de dirigencias partidistas, la multiplicación de candidatos,
las casas encuestadoras “orientando” subliminalmente el voto, y por supuesto mucho
dinero; con el único fin de obtener el poder.

Los múltiples partidos políticos en México no han garantizado la correcta participación


democrática de los ciudadanos en la lucha por el poder; desgraciadamente, los partidos
políticos responden a intereses de grupo y no a la representación ciudadana.

Estos grupos han hecho de esta institución política, empresas de carácter familiar o
cotos de poder económico, para enriquecerse ilícitamente.

Actualmente, los partidos políticos tienen una visión patrimonialista de la política, un


ámbito de negociación de interés particular que se aparta totalmente del interés general
de la Nación.

Sin embargo, la creación de nuevos espacios de participación política, con candidaturas


ciudadanas, abre la ligera y remota posibilidad, de impulsar los intereses que requiere
México en esta coyuntura histórica de apertura y modernidad.

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