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Campaña “Cree y Vence”

Adaptado y preparado para Iglesia Bautista Amisadai,


Pr. René Yaitul Mena y Giselle Collado Suzarte

LECCIÓN 4
CREER QUE DIOS PUEDE HACER LO QUE DICE QUE PUEDE HACER

¡Tú eres el Dios que hace maravillas! ¡Diste a conocer tu poder a las naciones!
Salmos 77:14

Durante esta semana concentraremos nuestra atención en la capacidad de Dios de


intervenir milagrosamente en la vida de cada uno de los mortales.

Aunque en su misericordia Dios hace innumerables excepciones, todavía se reserva el


derecho de responder a la fe prontamente y en forma sobrenatural. La fe llena la brecha
que existe entre nuestra teología y la realidad.

Nuestra incredulidad probablemente nos ha introducido en un ciclo que nos ha frustrado y


nos ha dejado incapaces de actuar: Creemos poco, de manera que vemos poco. Nuestra
fortaleza de incredulidad muchas veces no nos deja ver la gloria de Dios.
Dios no se ofende por nuestros pedidos de intervención sobrenatural. Por el contrario, Dios
se agrada cuando ejercemos fe. Dios si se ofende cuando nuestro deseo de señales y
milagros eclipsa nuestro deseo por Él o se convierte en un pedido para que Dios pruebe que
Él es Dios. El Señor lee en nuestro corazón cada petición que hacemos.

Dentro de la cultura religiosa actual existen dos enseñanzas extremas con respecto a los
milagros: el sensacionalismo y el cesacionismo. La primera pone énfasis en los milagros y
señales por sobre la persona de Jesús y la segunda afirma que los milagros ya han cesado.
Ambas corrientes engañan al creyente. En los evangelios, Cristo llamó “generación mala y
adúltera” a los que centraban su atención desmedidamente en los milagros y señales
(Mateo 12:38 y Mateo 16:4). Asimismo, llamó “generación incrédula y perversa” a los que
no tenían fe para creer en los milagros (Lucas 9:41). Nosotros, por el contrario, debemos
guardar el equilibrio y centrarnos en lo que la Biblia nos dice.

Lea Salmo 74:9-23 ¿Qué hace el salmista en los versículos 12-23? ¡El salmista le pide a Dios
que actúe nuevamente! Amados, nuestro Dios es el mismo que abrió el mar con su poder,
puso en su lugar al sol y la luna y estableció los límites de la tierra. ¿Cómo sabemos que Dios
puede extender su mano y actuar a favor de su pueblo? ¡Porque lo ha hecho a través de
toda la historia Bíblica! El enemigo busca devorarnos y por todos los rincones del país
abunda la violencia, los días finales se acercan y hay muchas personas que todavía están
perdidas. El mundo necesita un genuino despertar espiritual y para esto los creyentes
necesitan una fresca infusión de fe.

Enfocaremos nuestros pensamientos en las maravillas y señales de Cristo. Según Hechos


2:22 ¿Por qué manifestó Dios maravillas, milagros y señales? Dios demostró su autoridad
por medio de maravillas, milagros y señales, ofreciendo pruebas de que Él era
verdaderamente el Hijo de Dios.

Jesús dijo: “¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios? Juan 11:40
Campaña “Cree y Vence”
Adaptado y preparado para Iglesia Bautista Amisadai,
Pr. René Yaitul Mena y Giselle Collado Suzarte

Encuentre los pasajes siguientes y describa el tipo de milagro en cada uno de ellos.

Mateo 4:23-24
Mateo 8: 16-17; 24-26; 28-32
Mateo 9:20-22
Mateo 14:22-31
Lucas 7:11-15
Juan 2:1-9

Después de leer estos pocos ejemplos ¿qué afirmación podría hacer usted sobre la
capacidad milagrosa de Cristo?

Amados hermanos, Cristo puede superar a cualquier autoridad en cualquier terreno. Todo
es posible para aquellos que le creen a Dios (Marcos 9:23).

Cristo no solo realizó todo tipo de milagros, sino también los realizó por todo tipo de
razones:

 Porque vio gran fe


 Porque vio gran necesidad
 Porque fue movido a compasión
 Porque Dios lo ordenó soberanamente

A pesar de esto, Dios puede decidir no intervenir con un milagro en la vida de un cristiano
que lo busca honestamente. Dios a menudo usa las dificultades y el sufrimiento para
completar su buena obra en nosotros. Podemos ver claramente el rol del sufrimiento en
todo el nuevo testamento. Estamos en un mundo caído donde existe el sufrimiento. La
diferencia entre nosotros que somos hijos del Señor con una persona que no lo es, es que
nuestro sufrimiento nunca será en vano si realmente nos aferramos al Señor. Cuando
permitimos que Dios nos ministre en nuestras duras pruebas, Él se glorifica, la iglesia se
edifica y nosotros calificamos para recibir una mayor recompensa.

Ore y busque honestamente en Dios una respuesta a sus necesidades, preocupaciones,


enfermedades y dolores. Aún si no encuentra la respuesta, encontrará al autor, nuestro
maravilloso Dios (Isaías 9:6).

Lea para finalizar lea el Salmo 146 como una oración en primera persona, como si surgiera
de su propio corazón hacia Dios. Piense en sus circunstancias y retos al orar estas palabras.

Jesús dijo: “¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios? Juan 11:40