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7/9/2004

Citar: Lexis Nº 1009/001351

DERECHOS Y GARANTÍAS / 04.- Privacidad

- López Cabana, Roberto M. (dir.) - Alterini, Atilio A. (dir.)


LexisNexis - Abeledo-Perrot

LA RESPONSABILIDAD (HOMENAJE AL PROFESOR DOCTOR ISIDORO H.


GOLDENBERG)
1995

LA REGLA NAEMINEM LAEDERE EN EL DERECHO CONSTITUCIONAL

HEBE MABEL LEONARDI DE HERBÓN

I. INTRODUCCIÓN

Consideramos de interés revisar la base constitucional del principio naeminem laedere;


la Corte Suprema de Justicia de la Nación lo supo encontrar en el artículo 19 Ver Texto,
primera parte, de la Constitución Nacional.

Para evaluar su incidencia acotaremos nuestro análisis a dos fallos: el caso "Santa
Coloma" Ver Texto y el caso "Gunther" Ver Texto.

Asimismo buscaremos el origen del artículo 19 Ver Texto de nuestra Constitución, para
concluir en un planteo por lo menos curioso, nuestros constitucionalistas han sacado de
dicho texto los fundamentos del "derecho a la privacidad" dejando, en general, de lado
el principio de "no dañar a otro", complementado por el de "el que daña repara" que hoy
reclama nuestra atención.

Esperamos que al maestro Isidoro H. Goldenberg nuestro punto de vista le resulte


estimulante, tanto como sus permanentes cuestionamientos nos han inquietado a
nosotros.

Caso: "Santa Coloma, Luis I. y otros c/ Ferrocarriles Argentinos", C.S., 5-VIII-86 Ver
Texto.
Llega el caso a la Corte en queja interpuesta por los actores. El Procurador de la Nación,
Dr. Juan O. Gauna, dictamina recomendando la admisión del recurso y la
descalificación de la sentencia.

La Cámara de Apelaciones en lo Civil y Comercial Federal, Sala II, modificó la


sentencia de primera instancia, desestimando todo monto indemnizatorio por la muerte
de las tres hijas del matrimonio Santa Coloma y por las lesiones sufridas por el hijo
sobreviviente. Asimismo disminuyó a la décima parte el monto por daño moral fijado
por el señor juez de primera instancia. La Cámara entendió que "la situación económica
holgada" de los padres no excluía, en lo futuro, necesitar del apoyo de sus hijas. Más, al
momento de resolver deja de lado tal "chance" y niega suma alguna por reparación de
daño material.

La Corte analiza con profundidad dos aspectos. El primero, la reparación por el daño
material surgido de la pérdida de las tres niñas. Probada está la grave negligencia de
Ferrocarriles Argentinos, así como la directa e inmediata consecuencia -la muerte de las
tres hermanas, y el niño herido-. Aquí la Corte destaca que el apoyo económico que
pueden brindar en el mañana los hijos a sus padres no se reduce a lo meramente
asistencial, por cuanto puede comprender también la gestión del capital familiar cuando
la avanzada edad de los padres lo haga necesario.

El segundo aspecto es el referido a la reparación por daño moral. La Cámara sostuvo la


concepción según la cual lo punitivo o sancionatorio sería la única base que justificaría
establecer una suma por reparación de daño moral. Ella se hace cargo de la gravedad de
los actos imputables a Ferrocarriles Argentinos. Pese a ello concluye reduciendo el
monto fijado por la primera instancia a una suma ínfima. Pero resta aún otra cuestión, y
es la relativa a la pretensión de la Cámara de imponer pautas morales, de base estoica, a
los padres recomendando resignación e imponiéndoles una renuncia de hecho a todo
consuelo, por imperfecto que éste sea. Porque imperfecta es la reparación económica,
pero es la única reparación posible. La Corte, de manera ejemplar, rechaza esa
concepción perfeccionista. La Corte descalifica a la sentencia por arbitrariedad, no sin
antes señalar que "la sentencia apelada lesiona el principio de alterum non laedere que
tiene raíz constitucional" (art. 19 Ver Texto, de la Ley Fundamental).

Caso: "Fernando Raúl Gunther c/ Nación Argentina", C.S., 5-VIII-86 Ver Texto.

El caso de autos es muy particular por cuanto se discuten varias cuestiones y no se


contaba con una jurisprudencia pacífica.

Los hechos podemos sintetizarlos recordando que Fernando Gunther había cumplido el
servicio militar obligatorio y fue llamado nuevamente a prestar servicio armado por el
enfrentamiento en Malvinas. Durante una reunión en la que veían una carrera
automovilística por T.V. en la cantina, Gunther -que estaba de guardia- se ofreció o el
oficial le ordenó (la prueba es pobre pero el Ejército reconoció el resultado como "acto
de servicio") subir a una antena altísima a fin de mejorar la visión. Gunther cayó desde
gran altura, se seccionó la columna vertebral, fue mal asistido en el Hospital Militar de
Campo de Mayo resultando con invalidez y serios problemas psíquicos -100% de
incapacidad laboral-.

Estos extremos fueron probados.

Por aplicación de la ley 19101 Ver Texto se le otorgó un haber vitalicio equiparable a los
retiros militares -grado de cabo-. Gunther demanda la reparación integral del daño
sufrido, la Cámara Civil y Comercial Federal, Sala II, hizo lugar a lo peticionado en
forma parcial, ya que admitió la procedencia del resarcimiento moral y material por la
deficiente atención médica.

Llegan las partes a la Corte por recurso extraordinario, que las acoge, denegando la
queja por recurso ordinario de apelación en tercera instancia en causa en que la Nación
es parte -dec.ley 1285/58 Ver Texto, inc. 6º también interpuesto por la actora- por
deficiencia en la demostración del "valor disputado".

La Corte, en el considerando octavo, recuerda que, con otra composición, no ha


admitido reclamos como el presente cuando ha mediado el otorgamiento de un haber
mensual previsto por las normas cuya constitucionalidad el actor impugna. Y así se
había resuelto a fin de "evitar la acumulación de beneficios resarcitorios". De ello se
sigue que a tales mensualidades se las consideraba de naturaleza resarcitoria.

De inmediato la Corte señala que con posterioridad ahondó en la interpretación de la ley


19101 Ver Texto, en su análisis terminológico -en particular los Títulos III y IV-, en la
nota de elevación del proyecto al Poder Ejecutivo, para concluir que tales preceptos
tienen naturaleza previsional. De ello se sigue que los vocablos retiro y pensión no se
vinculan con la idea de resarcimiento, reparación o indemnización. El mínimo monto
del haber mensual refuerza el carácter alimentario del mismo y descarta la idea de
reparación. Por ello, y la circunstancia dada en el sub lite de que sea el mismo Estado el
sujeto pasivo de ambos deberes, asistir y reparar, no debe llevar a confundirlos en una
única obligación, por ser obligaciones distintas e independientes. Abonando esta postura
con análisis legales, la Corte señala que aún cuando el conscripto se encuentra en una
relación de derecho público administrativo con el Estado, tal situación no invalida las
reglas propias de la responsabilidad extracontractual, y ello por no prohibirlo ni
limitarlo la ley 19101 Ver Texto, sino que otras leyes la incluyen -Ley de Accidentes de
Trabajo, arts. 2º y 13 bis-.

La Corte, a esta altura, señalará "que los artículos 1109 Ver Texto y 1113 Ver Texto del
Código Civil sólo consagran el principio general establecido en el artículo 19 Ver Texto
de la Constitución Nacional que prohíbe a los `hombres´ perjudicar los derechos de un
tercero. El principio alterum non laedere, entrañablemente vinculado a la idea de
reparación, tiene raíz constitucional y la reglamentación que hace el Código Civil en
cuanto a las personas y las responsabilidades consecuentes no las arraiga con carácter
exclusivo y excluyente en el derecho privado, sino que expresa un principio general que
regula cualquier disciplina jurídica. Ninguna disposición constitucional destaca la
posibilidad de un tratamiento distinto entre las personas privadas y públicas (Estado) y
el artículo 100 Ver Texto de la Carta Magna menciona a la Nación como justiciable por
cualquier clase de causa, por lo que resulta indudable también desde ese ángulo la
existencia de responsabilidad estatal en el sub lite".

La Corte califica de arbitraria la sentencia apelada, rechaza el recurso del demandado,


admite el del actor dejando sin efecto la sentencia anterior en cuanto materia de este
último. Firmado José Severo Caballero, Augusto César Belluscio, Enrique Santiago
Petracchi y Jorge Antonio Bacqué. El Dr. Carlos S. Fayt vota en disidencia y rechaza los
recursos interpuestos por entender que la obligación militar que impone el artículo 21
Ver Texto de la Constitución Nacional impide la aplicación de normas del derecho
común atenta la magnitud del álea bélica. Entiende que una interpretación contraria
impondría al Estado una responsabilidad desproporcionada frente a los requerimientos
de la Nación en la defensa común.

II. EL ARTÍCULO 19 DE LA CONSTITUCIÓN NACIONAL

La Corte en ambos fallos apoya el fundamento constitucional del principio naeminem


laedere en el artículo 19 Ver Texto -primera parte- de la Constitución Nacional. De su
expresión textual: "Las acciones privadas de los hombres que de ningún modo ofendan
al orden y a la moral pública, ni perjudiquen a un tercero, están sólo reservadas a Dios,
y exentas de la autoridad de los magistrados" se desprende que estamos ante una
descripción coextensiva, de gran valor descriptivo y explicativo. Tal sentido explicativo
se pone de relieve en la jurisprudencia que analizáramos. La Corte pudo, a través del
artículo 19 Ver Texto, derivar racionalmente las bases del derecho a no ser dañado y a
ser reparado en la hipótesis de que el daño se produzca.

Estamos frente a una norma constitucional, por ende ella es el apoyo, el sustento de la
legislación derivada que no puede, entonces, desconocer tal principio rector.

Asimismo la segunda parte del artículo 19 Ver Texto dice: "Ningún habitante de la
Nación será obligado a hacer lo que no manda la ley, ni privado de lo que ella no
prohíbe" y este precepto es el que se conoce como norma de clausura, por cuanto sirve
de apoyo al principio de legalidad. Es la legalidad como regla la que marca la distinción
entre el estado de derecho, en el que el gobernante está sujeto a la Constitución y a la
Ley, de aquel Estado cuyo gobernante entiende estar por encima de ellas, legibus
solutus, o sea "absuelto", libre del Derecho. Y no es poca cosa, en el caso que nos
ocupa, la íntima vinculación que los une. Queda, a través de ambos, de manifiesto que
sea el orden legal de derecho público o de derecho privado, ello es irrelevante a los fines
de la asunción de la responsabilidad engendrada en el resultado dañoso, por ser en
ambos casos derecho originado en un mandato constitucional.
No puede el Estado, en tanto tal, ser eximido de responder, como tampoco podrá
resultar exento de ello el particular. En el estado constitucional la norma del artículo 19
Ver Texto, la vemos como vinculada -en cuanto al principio naeminem laedere- a la del
artículo 16 Ver Texto que consagra la igualdad ante la ley. Llegar a una solución que
eximiera al Estado, o a la administración de responsabilidad por daño, conduciría a
colocarlos fuera del derecho, y esta interpretación es inadmisible.

El artículo 19 Ver Texto, primera parte, tuvo como antecedente el Proyecto de


Constitución de la Sociedad Patriótica para las Provincias Unidas, cuyo artículo 7º
decía: "La libertad es la facultad de obrar cada uno a su arbitrio sin violar las leyes ni
dañar los derechos de otro ni al cuerpo social". En la Sección VII, Capítulo I, artículo
1º, el Estatuto Provisional de 1815 tiene la misma redacción que el actual, mas haciendo
mención del "orden público" en lugar del "orden y la moral pública". El mismo texto se
recoge en el Estatuto Provisional de 1816 y en el Reglamento Provisorio de 1817. La
Constitución de 1819 lo recepta en el artículo 122, Capítulo II de la Sección V y la de
1826 lo incluye en el Capítulo III, Sección VIII, artículo 126.

Es decir, desde los albores mismos del constitucionalismo argentino este principio nos
acompañó siempre.

Debe observarse que recién en el texto de 1853 se incorporó la segunda parte del
artículo 19 que, en los precedentes citados, se encuentran en artículo separado.

Ya adelantamos que, en general, los constitucionalistas han encontrado en el artículo 19


Ver Texto la base de sustentación del derecho a la privacidad, así como del artículo 18
han derivado el derecho a la intimidad.

Pero la responsabilidad derivada del daño no ha sido buceada en la norma del artículo
19 Ver Texto y, debemos reconocerlo, ha sido la Corte Suprema de Justicia de la Nación
quien ha puesto las bases de ese principio anclándolo constitucionalmente.

Una norma análoga, similar, no se encuentra en la Constitución de los Estados Unidos


de América ni en otras constituciones. Su redacción tuvo como artífices a los presbíteros
Antonio Sáenz y Pedro Ignacio de Castro Barros quienes con belleza literaria, y espíritu
liberal, insertaron un principio general del Derecho en nuestros antecedentes
constitucionales.

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