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HEGEMONÍA, REVOLUCIÓN, GRAMSCI Y

COSAS….
Antonio Gramsi fue un filósofo de origen italiano que en los años 20 estudió las formas de
dominación en las sociedades modernas, a partir de aquí surge con el concepto de ​hegemonía.

HEGEMONÍA: ​modo en que la clase dominante somete a las clases proletarias. Las clases
dominantes ejercen el control social desde la economía y la política pero además, y
fundamentalmente, desde la cultura; instalándose a través del sistema educativo, las instituciones
religiosas y los medios de comunicación; a esto Gramsci lo denomina “sociedad civil”.

No hay hegemonía sin base estructural,​ la clase hegemónica debe ser una clase principal de la
estructura de la sociedad, que pueda aparecer como la clase progresiva, que realiza los intereses de
toda la sociedad. La hegemonía también supone el predominio en el campo intelectual y moral, pero
es sin duda diferente del “dominio” que acaba ejerciendo en el momento de la coerción.

Según su Gramsci, en toda sociedad de clases hay ​relaciones de fuerza​ que son
cambiantes. Siguiendo el pensamiento marxista, Gramsci cree que filosofía y política están unidas en
el accionar de un sujeto social colectivo, el proletariado.
El objetivo de la revolución es transformar las instituciones y las relaciones sociales, pero también a
los individuos. La revolución debe ser una gran reforma intelectual y moral, aunque para ello es
necesario contrarrestar la cultura hegemónica.

El “ejercicio normal” de la hegemonía se caracteriza por la combinación de ​fuerza​ y ​consenso​, que se


equilibran de múltiples formas:
→ sin que la fuerza supere en exceso al consenso
→ aparezca apoyada por el consenso de la mayoría que se expresa a través de los órganos de
opinión pública

REVOLUCIÓN​:​ toda revolución, según Gramsci, necesita de condiciones:


1) subjetivas:​ cuando los actores sociales reconocen los problemas comunes y se ponen de
acuerdo en las soluciones se están creando las condiciones subjetivas para una revolución.
2) objetivas: ​las provee la crisis del capitalismo, desocupación, miseria, desplazados del
sistema….

Pero además para generar una revolución es necesario un sujeto revolucionario


El sujeto revolucionario es un sujeto colectivo, o sea la clase trabajadora, que a su vez genera otra idea
hegemónica que transforma a la sociedad e influye y transforma al individuo.

Esto lleva a otro concepto fundamental de Gramsci: la ​filosofía de la praxis.​ No se puede separar al
sujeto del objeto, como tampoco el ser del pensar.
Por lo que el hacer la praxis es el ​modo de unir la idea y la acción​. La praxis revolucionaria propone
una idea de contrapoder, pero esta idea necesita también de una filosofía contrahegemónica. La
contrahegemonía es la idea de sociedad de las clases sometidas, que reta a la hegemonía de las clase
dominantes.
Para la filosofía de la praxis de todas las formas de práctica la más alta es la ​revolución.