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10 ejercicios para dejar de tartamudear

Si ya eres adulto y tienes este incómodo problema de la tartamudez, no


debes perder las esperanzas, porque existen técnicas y tratamientos que
pueden ayudarte mucho.

La mayoría de las técnicas son ejercicios para mejorar la fluidez al hablar,


pero también hay medicamentos y dispositivos que pueden ser útiles.

Usa aparatos electrónicos

Existen dispositivos que se colocan en el oído, similares a un audífono, que


reproducen digitalmente en el oído una versión algo retocada de la voz del
quien lo está utilizando.

Este tipo de aparatos pueden ayudar a mejorar la fluidez del habla. Sin
embargo, hay quienes opinan que no son muy prácticos para usarlos en la
vida cotidiana.

Los investigadores continúan estudiando la eficacia a largo plazo de este


tipo de dispositivos.

Estudia la opción del tratamiento farmacológico

Si bien no existe un medicamento específico para la tartamudez, se ha


visto que ciertos medicamentos utilizados para controlar la ansiedad o la
depresión pueden mejorar los síntomas.

Cuando la persona se siente más relajada y tranquila, muestra una mayor


fluidez al hablar. Sin embargo, la medicación debe administrarse con
cuidado. Puede haber efectos secundarios.
Aceptación

Ser tartamudo es algo que a cualquier persona le puede suceder, y no es


en realidad un problema grave. Si logras aceptar tu problema e incluso,
reírte de él, te sentirás más tranquilo y relajado cuando tengas que hablar
en público y es posible que tartamudees menos.

Los grupos de autoayuda pueden ser muy útiles en este sentido. Ser parte
del grupo seguro te ayudará a aceptarte como eres y a sentirte mejor,
sabiendo que hay muchas personas con este problema que trabajan día a
día para superarse.

Además en el grupo se comparten experiencias y diferentes herramientas


para mejorar los síntomas de la disfemia.

Pararse frente al espejo

Esta es una técnica que parece ser muy simple, pero es muy efectiva. Lo
ideal es que te pares frente a un espejo, y si es grande mejor: poder
observarte de cuerpo entero te ayudará aún más.

Frente a él, y a solas, comienza a hablar. Hazte preguntas y tú mismo las


respondes. Al comienzo puedes sentirte un tanto extraño, pero el verte
hablando, y sin problema alguno, será una imagen muy valiosa.

El espejo te permite utilizar tu canal visual de comunicación. Con ello, tu


cerebro va fijando una imagen, que por otra parte es muy positiva. Al estar
solo, y sin que nadie te observe, estarás tranquilo y relajado, y es muy
probable que no tartamudees.

Luego, cuando estés en público, tu cerebro recordará esa imagen, la de


hablar sin tartamudear.
Leer en voz alta

Si bien este es uno de los grandes desafíos para los tartamudos, al igual
que sucede con todos los temores y las barreras, hay que enfrentarlas para
poder superarlas. Es la única manera de poder vencerlas.

Al principio conviene hacer este ejercicio solo, sin espectadores. De esta


forma se elimina la tensión y el miedo al ridículo.

Con el tiempo se puede repetir esta dinámica pero en presencia de alguien,


si es una persona de tu confianza mejor. El siguiente paso, será la situación
“normal” de leer frente al público, pero cuando llegue ese momento ya
habrás adquirido la experiencia necesaria.

Cambiar de actitud cuando tengas que hablar en


público

Esta técnica es utilizada por muchas personas, no solo por quienes


tartamudean.

¿Has oído hablar del “pánico escénico”? Bueno, esta técnica apunta a
eliminar ese miedo. Si te trabas cuando hablas o te das cuenta que la
mirada de otros simplemente te bloquea y tartamudeas aún más, entonces
no mires a una persona en particular.

Si bien el orador debe establecer un contacto visual, puedes hacerlo de una


manera general. Mirar a todos pero sin mirar a alguien en particular.

Puedes mirar hacia el fondo de una habitación, o simplemente las cabezas


de las personas, pero nunca directamente a los ojos. Ellos no notarán ese
detalle pero tú te sentirás más relajado.

Aquí puedes conocer otros concejos para hablar mejor en público.


Ejercitar y entrenar tu respiración

La respiración es más del 50% del problema de los tartamudos. Cuando


tartamudeas, se pierde la coordinación del habla con la inhalación y
exhalación del aire.

Si quieres, puedes hacer una primera consulta con un fonoaudiólogo para


que te explique mejor el funcionamiento de todos los órganos que
intervienen cuando hablas.

Además de los consejos prácticos del profesional, hay dos técnicas que
siempre te pueden ayudar a hablar más fluidamente:

 Respira profundamente antes de hablar. Al igual que si fueras a


sumergirte en el agua, haz dos o tres respiraciones profundas.
Toma todo el aire que te sea posible y luego exhala muy
lentamente. Inmediatamente sentirás tranquilidad y sosiego.
 Respira mientras estás hablando. Oblígate a hacer pequeñas
pausas durante la conversación. Tanto se te trabas como si no, es
bueno que te acostumbres, respirar durante un discurso debe ser
un hábito para ti.

Un recurso que suena muy bien, es retomar la frase que terminaste justo
antes de respirar. Sonará natural, y tú habrás logrado tu objetivo.

Dale cierto ritmo a tu forma de hablar

Sin caer en exageraciones, puedes darle cierto acento o canto a tu


discurso. Cuando un tartamudo le da ritmo a sus frases, se traba menos.
Naturalmente puedes expresar sílabas un poco más largas, sin que eso
suene mal al interlocutor.

Nunca te fijes objetivos de velocidad


Nunca es buena idea fijarse objetivos de tiempo al hablar, pero mucho
menos en el caso de tartamudez. La velocidad es el peor enemigo de la
disfemia.

Nunca asumas compromisos ni contigo mismo ni con los demás, de tener


que hablar a determinada velocidad. Hablar despacio siempre será lo mejor
para ti.

Consulta con terapeutas del lenguaje

Sean foniatras, fonoaudiólogos o psicólogos especializados en temas de


lenguaje, asistir a una terapia te puede ayudar.

Sin embargo, es importante que tengas presente que cualquier


tratamiento, sea profesional o no, no es garantía de tu tartamudez
desaparecerá por completo.

Eso dependerá de cuál sea tu caso, especialmente de cuál es tu edad y de


cómo es el entorno que te rodea. Nunca es bueno volcar demasiadas
expectativas en una terapia. No por el hecho de no que te vaya a servir,
sino porque no es aconsejable presionarse demasiado para dejar de
tartamudear.

Por último, debes tener en cuenta que cualquier tratamiento que sigas para
dejar de tartamudear, tardará un tiempo en mostrar resultados.

Tendrás que aplicar ciertas técnicas y realizar ejercicios con paciencia y


perseverancia durante meses antes de notar mejorías. En la mayoría de los
casos hay que aplicar más de una técnica y no debes desilusionarte si
alguna no funciona.

Lo importante es tener presente que se puede mejorar con la práctica. Si


aprendes a relajarte, si dejas de lado el miedo o la vergüenza al hablar y
practicas estos ejercicios, seguro notarás que con el tiempo mejora tu
fluidez al hablar y tartamudeas menos.

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