Está en la página 1de 354

MARCI AURELII ANTONINI

, '
EU� 'EAYTON

MARCO AURELIO

PENSAMIENTOS

Prólogo, traducción y notas de

ANTONIO GÓMEZ ROBLEDO

UNIVERSIDAD NACIONAL AUTÓNOMA DE MÉXICO


1992
OBRAS DE MARCO AURELIO

PENSAMIENTOS
BIBLIOTHECA SCRIPTORVM GRAECORVM

ET ROMANORVM MEXICANA

COORDINACIÓN DE HUMANIDADES
MÁRC-AURELE

PENSÉES

PARIS
SOCIÉTÉ D'EDITION "LES BELLES LETTRES"
95, BOULEVARD RASPAIL
1953

Primera edición: 1992

DR. © 1992, Universidad Nacional Autónoma de México


Ciudad Universitaria, 04510 México, D. F.
DIRECCIÓN GENERAL DE PUBLICACIONES

Impreso y hecho en México

ISBN 968-36-2213-5
PRÓLOGO
I

Marco Aurelio Antonino, una de las más bellas almas que jamás
vieron la luz, nació el 26 de abril del año 121 de nuestra era
en el palacio de sus ancestros edificado en el monte Celio, una
de las siete colinas de Roma. En la época imperial sobre todo
era muy codiciado el vivir allí, por estar el Celio frontero del
Palatino, la sede palaciega de los Césares, de Augusto en adelante,
y siglos atrás de la Roma quadrata, la Roma más antigua hasta
los tiempos míticos. En la época moderna conserva el monte
Celio todo su encanto y su prestigio con la iglesia de Santo
Stéfano Rotondo, la Piazza della Navicella y el hospital de las
Monjas Azules ( Blue Sisters) donde pasó sus últimos años el
filósofo George Santayána. Al filósofo emperador nacido en aquel
lugar, respondt', en el suceder de los tiempos, el filósofo muerto
allí mismo, y descendiente, al igual que el primero, de la misma
ilustre estirpe hispánica.
En el seno de familia patricia, con acceso a las más altas
dignidades del Imperio ( abundaron en ella los viri consulares)
vino, pues, al mundo el futuro emperador filósofo, y las primeras
influencias que recibió en su vida, las de su familia natural, fueron
todas bienhechoras. En ella privaba aún aquella atmósfera de
vieja romanidad, honorable, doméstica y parsimoniosa que había
caracterizado a sus ancestros españoles, por más que, desde dos
generaciones atrás, la familia estuviera incorporada a la nobleza
senatorial.
Habiendo perdido Marco muy temprano a su padre, fue educado
por su abuelo Marco Anio Vero, quien había sido cónsul bajo
el emperador Domiciano, y quien educó a su nieto con austeridad
y blandura, más las otras virtudes que se nos describen en los
Pensamientos.
Por más que no en contacto inmediato desde sus primeros

VII
INTRODUCCIÓN

años, no habrá dejado de recibir el joven Marco los efluvios


de la corte imperial, y los haya o no conocido directamente, en
su percepción y en su destino habrá debido gravitar el ejemplo
de los tres emperadores que en- esta función le antecedieron,
Trajano, Adriano y Antonino Pío. Ahora bien, y así como el
primero y el postrero son ejemplo sobresaliente de virtudes cívicas
y privadas, no así, por el contrario, el segundo, esclavo del vicio
maldito, lascivo y cruel, como lo demostró con su mignon Antinoo,
al cual, al embarnecer y negrearle el pubis, acabó por arrojarlo
a los cocodrilos del Nilo, donde pereció horriblemente.
Como todo ciudadano romano, y más si era de la nobleza, el
joven Marco recorrió todo el cursits honorum ( de la premra al
consulado) y con gran celeridad desde que lo tomó bajo su pro­
tección el emperador Antonino Pío, emparentado con Marco por
estar q.sado con su tía Ania Galería Faustina. Así fue como
pudo ser cónsul a los dieciocho años y proclamado César a los
diecinueve, con lo que estaba claro que habría de ser el sucesor
de Antonino, lo que tuvo lugar al cumplir cuarenta años. Para
reforzar más aún los vínculos entre ellos, Antonino lo adoptó
por hijo y lo casó con su hija Faustina, la fumra emperatriz
que le dio trece hijos.
En la época de los Antoninos, de Trajano a Marco Aurelio,
la sucesión imperial efectuábase por lo que podríamos llamar el
dedazo in artiettlo mortis, y nunca como entonces, a lo que se
dice, fue ·feliz el mundo ( ¿lo sabrán en los Pinos?). Al sentir
llegarle la, muerte, el emperador en funciones hacía pasar la
escama de oro de la Fortuna de su habitación a la del dichoso
elegido,. con lo que quedaba irrevocablemente consumado el dedazo.
Por este bello ritual ¡cuánto más bello que nuestro destape! pasó
en sus últimos momentos Antonino Pío, y todavía alcanzó a darle
el santo y seña de la jornada al cenmrión que fue a pedírselo,
con esta sola palabra: Aequanimitas. Después de lo cual se
cubrió el rostro como para dormir, y expiró en la noche del

VIII
INTRODUCCIÓN

6 al 7 de marzo del año 161. Con él descendió a la tumba


la paz del mundo. El padre Zeus, que amontona las nubes,
amontonaba esta vez las de la guerra por todos los confines del
imperio.
Por todo lo que podemos leer sobre su reinado, el pueblo
romano, la plebe sobre todo, que no pedía sino pan y gladia­
dores, no parece haber mostrado mucho entusiasmo por el nuevo
emperador, sobre todo porque lo sabía entregado a gramáticos
y filósofos, con los que compartía lo mejor de su tiempo. Por
ellos, por los eternos devanadores de sutilezas inútiles, no había
tenido nunca el pueblo romano, duro y práctico, la menor si�­
patía. Continuaría dándoles, va de suyo, panem et circenses, ya
que, de lo contrario, habría perecido al primer motín, pero muy
a su manera y desligado por completo del horrendo espectáculo.
Después de haber tomado asiento en el palco imperial y de haber
escuchado el consabido saludo de los gladiadores: Ave, Caesar
imperator, · morituri te salutant, no se curaba en absoluto de lo
que pasaba abajo, sino que dictaba cartas o acuerdos, o bien
leía absorto a sus autores favoritos, sobre todo a Epicteto. Fuit
autem consuetudo Marco ut in circensium spectacu,lo legeret audi­
retque ac subscriberet . .. 1 No faltó quien le abucheara en más de
una ocasión por estas lecturas que a la plebe parecían indignas
de un romano, pero él continuaba impasible con lo suyo.
Hasta donde es _¡:ermitido conjeturarlo, y es en general el
juicio de los historiadores, a Marco Aurelio no le poseyó nunca la
libido dominandi, de lo cual es un· caso único en la historia de
Occidente., o a lo más compartido en el otro caso i gualmente heroico
y sublime de san luis rey de Francia. Uno y otro hicieron su
deber, como de sí mismo lo dijo Marco Aurelio ("yo haga mi deber,
y el resto no tiene importancia") y como este deber consistía en
llevar la carga del reino o del imperio con la dignidad que esre
onus les imponía, no retrocedieron, cuando fue necesario, a llevar
las cosas, en su política exterior, por el hierro y la sangre, durch Bisen

IX
INTRODUCCIÓN

und Blut, según la divisa de Bismarck. Lo cual pesaba aún con mayor
pesadumbre en el ánimo de Marco Aurelio, de acuerdo con los
inmortales versos virgilianos que encarecen al ciudadano romano
la dominación sobre los pueblos extranjeros, con indulgencia para
con los sumisos y con hostilidad implacable para los revoltosos:

Tu regere imperio populos, Romane, memento,


parcere subiectis et debellare superbos.

Fuera de esta circunstancia extrema, la vida rutinaria palaciega


era para Marco Aurelio el "martirio interior" (sic) que ha descrito
Renan en el siguiente pasaje:
"llevando la vida sin placer como tampoco sin rebelión, resignado
con la suerte que le había discernido la naturaleza, hacía él su deber
de cada día, teniendo siempre presente al espíritu la idea de la
muerte. Siendo absoluta su sabiduría, su tedio también, por lo con­
siguiente, era sin límites. La guerra, la corte, el teatro le fatigan
igualmente, y sin embargo hace bien todo lo que hace porque lo hace
por deber. Desde la altura a que ha llegado, el placer y el dolor,
el amor de los hombres y su odio son una sola y fa misma cosa.
La gloria es la última de las ilusiones, pero una ilusión vacía, porque
.todo es vanidad." 2
Al aprestarse a la defensa del imperio, al asumir efectivamente
:i;u título de imperator, que no quiere decir sino comandante supre­
:mo de las fuerzas armadas, Marco Aurelio, dejando otras regiones
:a sus generales, eligió para sí mismo, para su jefatura personal
( aunque podía perfectamente haberse quedado en Roma) la zona
que le pareció ser la que con mayor apremio demandaba una
defensa pronta y enérgica, y que era la llamada entonces Panonia,
situada en su mayor parte en la cuenca del Danubio y habitada
por diversos pueblos ubicados en territorios de la actual Checos­
lovaquia, Austria y Hungría. Eran pueblos que, como los marco­
manos de Bohemia y los cuados de Moravia, eran ya "clientes" de
Roma, amigos vasallos como si dijéramos (al igual que hoy Puerto

X
INTRODUCCIÓN

Rico) y que sin embargo estaban otra vez en armas contra Roma,
por lo que urgía subvenir a la seguridad del imperio en aquella
frontera, la más vital y peligrosa de todas. Por ello ha podido escri­
bir el historiador Walter Gorlitz que la guerra de los años 169 a
175 no fue una guerra de frontera en el sentido habitual del término,
y practicada hartas veces por los rom:mos, sino la última grande
ofensiva de la romanidad, a cuyo frente estuvo por ocho años,
nada menos, el emperador 11,farco Aurelio. Dicho en otros términos,
había que crear un sólido muro en Bohemia, Moravia y Hungría,
para mantener expeditas las comunicaciones con Dacia, la · actual
Rumania, y por consiguiente con el Mar Negro, último asiento, por
aquel extremo, del Imperio Romano.
En el desarrollo de la campaña y en el año 171, el emperador
pasa a la orilla opuesta del Danubio y alcanza su primera gran
victoria sobre las tribus enemigas, y es entonces cuando por primera
vez acepta el título de Imperator, título que desde su accesión al
trono se le debía de rutina, pero que él, como fue manifiesto, tenh
que conquistárselo por esfuerzo personal. Sea como fuere, en fin,
esta victoria sobre los cuados pone fin a la campaña contra ellos.
En enero de 174, en lo más crudo del invierno, asistimos a la
victoria más deslumbrante, más estética, valga decirlo, de toda
la guerra. Por una jornada de nieve y frío glacial, los legionarios
romanos, cabalgando o deslizándose sobre el Danubio transformado
en hielo, alcanzan a los sármatas, que ya se retiraban, y los obligan
a detenerse con una lluvia que dejan caer sobre ellos; de flechas y
venablos, para librar luego, cuerpo a cuerpo y con la espada, una
batalla que dura hasta el crepúsculo precoz de la estación. El Danu­
bio divino, brillante en la mañana como un espejo, está ahora
negro de grumos congelados de sangre bárbara.
Es una lástima que todo este complejo plástico-lumínico no haya
podido pasar Íntegro en aquel tiempo (las artes, cada una, tienen
su tiempo) a la soberbia columna Marcí Aurelii, que, a la muerte
del gran emperador y luego de haberlo canonizado, que a

XI
INTRODUCCIÓN

tamo monta el haberlo declarado divtts, mandó erigir el senado


para historiar en mármol, a lo largo de los bajorrelieves que se
suceden de la base a la cúspide, el recuento de sus haza'ñas. Allí
está, con otras muchas, la batalla de que acabamos de hacer memo­
ria. Entre las horas · más felices de mi vida cuento las que pasé
deletreando los bajorrelieves, en los años, no menos felices por
cierto, en que tuve a mi cargo la representación diplomática de
México en Roma. La histórica coh1mna, en efecto, está tal cual
has::a hoy en la Piazza Colonna, sólo que ya no está Marco Aurelio
en la cúspide, por haberlo apeado el papa Pío Quinto para poner en
su lugar a san Pablo. Ni deja de ser jocoso, dicho sea de paso,
el que san Pablo presida, desde su altura, a las campañas militares de
Marco Aurelio, en lo cual no reparaban, por lo visto, los autores
de tales suplantaciones tan, desatentadas como risibles.
La campaña de Panonia siguió su curso próspero, triunfo tras
triunfo, sin otra peripecia, pero no desde afuera sino desde adentro,
que el incidente tragicómico de la sublevación de A.vidio Casio,
uno de los mejores generales de Marco Aurelio, debelador de los
partos y gobernador de Siria. Adoleciendo el emperador de una
grave enfermedad que estuvo a punto de llevárselo y dándolo ya
por: muerto, su. esposa la emperatriz Faustina le escribió a Avidio.
fasio ofreciéndole ·su mano y la púrpura en ei caso del fallecimiento
de �u regio cónyuge. Así lo afirman h.i,sta hoy graves historiadores,
entre ellos Walter Gorlitz, 3 el cual llega incluso a disculpar la
démarche de la emperatriz, presentándola como una legítima pre­
ocupaci<;Sn por prevenir el caos que sobrevendría inevitablemente
con la desaparición súbita del· emperador sin haber tenido el
tiempo ni de pensar en su sucesor ni de efectuar el dedazo en los
términos ya consagrados de la augusta institución.
En cuanto a Avidio Casio, lisonjeado por los ofrecimientos de
la bella emperatriz, y bien fuese de propia iniciativa, o porque así '
se lo hayaµ informado, dejó· correr el rumor de que/ habiendo
fallecido el' emperador, las legiones a sus órdenes le habían _pro-

XII
INTRODUCCIÓN

clamado sucesor, y las adhesiones fueron luego numerosas, entre


ellas Aritioquía y Alejandría, las ricas capitales de Siria y de Egipto.
Fue una avant-premiere, por decirlo así, de lo que a la vuelta de
los siglos pasó aquí al alzarse con el mando los que Cortés había
dejado en su lugar, y que oportunamente propalaron la muerte del
conquistador en las Hibueras.
Todo se vino abajo, como era ·natural, en cuanto Marco Aurelio,
restablecido de sus males, emprendió la marcha hacia el oriente,
y no con el ánimo de castigar al general rebelde, sino con el
fin de conjurar la discordia que · amenazaba desgarrar la unidad
del Imperio, a cuyo propósito estaba dispuesto a parlamentar
con el . usurpador y a "cederle el imperio sin tener que desen­
vainar la espada, si el senado o sus tropas convenían en que esto
era lo mejor para el bien público." No fue, empero, necesario ·
llegar a tanto, porque en cuanto se impusieron los soldados de
que el emp�rador vivía y que habían sido engañados · por su
general, apresuráronse a cortarle la cabeza y a _enviarla al empe­
rador como un presente para alcanzar su perdón. Ante la testa
truncada y los. oficiales que se. la llevaron, deploró el soberano
que no le hubiesen dejado con vida para haber podido perdonarle
y hacer un amigo de un ingrato. El perdón que no alcanzó a
conceder a Casio se lo otorgó a los legionarios sublevil,dos, aunque
cuidando de comisionar en regiones muy distantes a los más peli­
grosos.
Sofocada así la revuelta, emprendió Marco Aurelio su viaje
de regreso a Roma, aunque con un largo rodeo al · detenerse en
Atenas ( el filósofo se imponía una vez más sobre el estadista)
donde se hizo iniciar en los misterios de Eleusis -y ratificó una
vez más su homenaje íntimo por la ciudad epónima de Palas
Atena, sede eterna de la sabiduría.
Restituido a Roma después de ocho años de ausencia, y cuando
parecía que iba al fin a disfrutar de una paz y un sosiego
bien ganados, le fue preciso ponerse otra vez al frente de sus

XIII
INTRODUCCIÓN

legionarios para infundirles ánimo cuando retrocedieron ante la


nueva erupción de la barbarie germánica, otra vez en Panonia,
a mediados del 178. En esta función estaba, dirigiendo las hosti­
lidades, cuando en el invierno del 180 hizo presa en él la peste
que diezmaba a su ejército. Aprestándose a morir, cerca de
Viena, y como lloraran los que le rodeaban, les illlterpeló el mori­
bundo: "¿Por qué lloráis? ¿No sabéis que yo no hago sino ir
delante de vosotros adonde todos me volveréis a encontrar?"
Después de lo cual, y según el relato de Julio Capitolino, una
vez que hubo salido, el último de todos, su hijo. cubrióse la
cabeza como si quisiera dormir, y en el curso de la noche expiró:
dimisso filio caput operuit quasi volens dormire, sed nocte animam
efflavit. Murió el 9 de abril del 180, a la edad de 58 años.
El historiador Walter Gorlitz deplora que en la tumba de Marco
Aurelio, dentro del mausoleo de Adriano, no hubiera podido
esculpirse la misma inscripción que en el sepulcro de Zenón,
el fundador del estoicismo, y que era del tenor siguiente:

"Su vida estuvo en perfecta armonía con su doctriria".

Lo cual, en la poesía española, lo encontramos en la Epístola


moral en los siguientes términos:

"Iguala con la vida el pensamiento"

Hay, con todo, una página sombría en una vida ejemplar


entre las ejemplares como fue la vida del emperador Marco
Aurelio, y que por motivo alguno podríamos soslayar. Nos refe­
rimos, huelga decirlo, a las persecuciones · de los cristianos que
tuvieron lugar en los dos o tres últimos años de su reinadÓ,
"sobre los cuales, ha escrito Ernest Renan, cayó un velo de tristeza'
por causa de los salvajes espectáculos circenses indignos por
completo de tan perfecto soberano".

XIV
INTRODUCCIÓN

No es que Marco Aurelio los fomentara de propósito, como


lo había hecho Nerón,, y nadie lo ha pensado nunca, por lo
que lo único que podría entrar en su cuenta de cargo es el no
haberse atrevido a contrariar la tradición jurídico-política que
pesaba sobre él y que en sus días acababa de actualizarse con
singular apremio.
El emperador Trajano, en efecto, aunque animado de los mismos
sentimientos humanitarios que tendría después su sucesor Marco
Aurelio, había promulgado una lex maiestatis, por virtud de la
cual, y cuando se presentare el caso, debía ser castigado el
cristiano que, declarando serlo, rehusara sacrificar al numen del
emperador arrojando al fuego un grano de incienso. En esta
repulsa veían ellos, Trajano y sus sucesores, un acto de alta
traición o de traición a la patria, como queramos, toda vez que
en el numen imperial estaba cifrado el culto de Roma, ni más
ni menos.
Ahora bien,, la !ex maiestatis cobró singular vigor en el reinado
de Marco Aurelio y en Lyon de las Galias precisamente, donde
estaba emplazado, en la confluencia del Ródano y el Saona,
el altar de Roma y Augusto, que era como el cimiento
de la unidad gálica y el símbolo de su comunión con el
imperio. Impíos y ateos debían aparecer, por consiguiente, bs
renuentes a participar en el culto de Roma y Augusto, como lo
eran los cristianos, a los que, además, se imputaban crímenes
como los descritos en el banquete de Tieste y otros semejantes.
Como todavía, sin embargo, hubiera un ciudadano romano entre
los acusados, el legado imperial acordó consultar a Roma, cuya
respuesta, la de Marco Aurelio, fue la de ordenar la ejecución
de todos cuantos confesaran la fe cristiana, aunque distinguiendo
entre el ciudadano romano, sujeto a la simple decapitación, y la
turbamulta de metecos y esclavos, entregados a las bestias: Chris­
tianos ad leones. Con los mártires de Lyop, que Renan ha pintado
de mano maestra, se ensañó sobre todo la sevicia romana, los

XV
INTRODUCCIÓN

últimos refinamientos de crueldad en la arena, y todavía después


con el cadáver, en lugar de entregarlo a sus familiares, darlo
a los perros, en la creencia de que con su desaparición invali­
daban la fe cristiana en la resurrección de la carne. Todo esto,
por una de las más trágicas paradojas de la historia, bajo el
/
reinado de aquel a quien Renan, una vez más, llama el más
piadoso de los hombres y el honor de la naturaleza humana.
A guisa de colofón, no podemos pasar en silencio un capítulo
en la vida de Marco Aurelio que nadie suele pasar por alto,
y que es el de su vida más íntima, la del hogar, y que, por
codo lo que ·podemos conjeturar, no fue de lo más feliz. Debió
sin duda de querer mucho a su hijo Cómodo, a quien legó el
imperio, pero no parece posible que no se diera· cuenta de
la naturaleza bestial de aquel monstruo que, criado entre gladia­
dores,' ·fue siihplemerÍte uno 'de ellos, de una fortaleza atlética,
eso sí, al punto que cuando quisieron ultimarlo sus cortesanos,
y. no haciéndole efecto el veneno, hubieron de abatirlo como a
un jabalí. A juicio de muchos historiadores ( multi ferunt),
Cómodo no fue realmente hijo de Marco· Aurelio, sino hijo
adulterino de Faustina, la cual frecuentaba sobre todo marineros
y gladiadores. 4 Todo lo cual, y aunque lo disimulara para evitar
el escándalo, habrá sido sin duda un martirio interior inenarrable
en la vida íntima del emperador.
Y una reflexión más, tal vez sin ·importancia, pero muy mexi­
cana:, · y es la de que al designar por su sucesor en el trono a
un hijo natural ( o que creía ser tal), y no, como hasta allí se
había hecho, a un .extraño a su sangre, Marco Aurelio cometió
el más grave error de su vida, y justo en el momento de su
muerte, como fue el de desnat.uraliz1r la benemérita instituc1on
del dedazo al convertirlo de exógeno en endógeno, a, lo cual
han remediado, sapientísimamente por cierto, nuestros Antoninos
criollos, los resurrectores del incomparable instituto ideado por
la :'sr.piencia romana.

XVI
INTRODUCCIÓN

Sea, en fin, lo que fuere de todo lo anterior, ya que sobre


ciertos temas no se ha proyectado aún la luz definitiva, lo que
sí puede decirse, con Max Pohlenz, es que "feliz en el sentido
vulgar del término no lo fue nunca Marco Aurelio."

II

Volvámonos ahora a la obra imperecedera que nos legó Marco


Aurelio, y que en su presentación original (si de él mismo o
de sus editores no lo sabremos nunca) lleva el dtulo de "a sí
mismo" o a mí mismo": de; É:cx.u-róv . Y tomemos nota, para
empezar, de que Marco Aurelio escribió en griego _cuanto aquí
escribió, desde el título hasta la última línea del tratado, en un
idioma que la aristocracia. romana hablaba desde la época de
Augusto o más allá, con la misma facilidad que la lengua nativa,
el latín, no de otro modo del que lo hacía la aristocracia rusa
. con el fran::és en la época de los zares, al preferirlo al ruso no
sólo en la lengu,a escrita sino aun en la lengua hablada entre ellos.
Todavía así, sin embargo, queda la duda de por qué Marco
Aurelio, igualmente ducho en ambos idiomas, in utroque sermone,
como lo habrá reconocido él consigo mismo, y nacido en Roma,
además, prefirió el empleo del griego al del latín al ir consig­
nando por escrito sus máximas filosóficas.
Aunque la explicación de la opción susodicha debe estar en
algún lugar de la vasta bibliografía filosófica mundial, es natural
que la ignoremos en este país de heroico subdesarrollo, por. Jo que
en una segunda navegación, para decirlo en griego (a falta
de velas remos) hemos de resignarnos a la conjetura. Haciéndola
por mi cuenta, lo que a mí me parece es que, no obstante el
espléndido ejemplo de Cicerón, creador del léxico filosófico latino
( seguido luego . por Séneca), Marco Aurelio estaba convencido de
la capacidad muy superior del griego como órgano expresivo
de la filosofía. En esta apreciación, por lo demás, se ajustaba

XVII
INTRODUCCIÓN

a lo que había ya declarado Lucrecio al decir que el latín no


podía ser un digno vector del pensamiento filosófico, tanto por
su pobreza terminológica como por la extrañeza de la filosofía
a la mente tradicional romana: propter egestatem linguae et
re1·um novitatem. Así fue sin duda en aquel tiempo, y por más
que posteriormente la egestas linguae latinae haya redundado en
riqueza por la aportación benemérita que va de Cicerón a san
Agustín.
Si hubiéramos de seguir los hábitos serviles de traducción
que prevalecen en esta colección bilingüe ( ad litteram, non ad
sensum), tendríamos que dejarle por título el de "a mí mismo"
o "a sí mismo" ( de; Éau-r6v ) con lo que habríamos quemado
un grano de incienso al numen patricio que preside a estos
calcos antes que traducciones, pero no habríamos de�pertado el
menor entusiasmo, ni siquiera interés en el kctor, para el cual
no quedaría nada claro, además, qué cosa quiere decir exacta­
mente una locución en apariencia tan palmaria como "a mí
mismo". ¿Trátase de una docr:ina esotérica, reservada sólo para
mP Por la sola locución bien podría ser, pero en contra de
esta exégesis está el hecho evidente de que Marco Aurelio profesa
abiertamente en sus máximas la doctrina estoica, la cual, y más
en la época imperial. era del conocimiento de todo el mundo,
o por lo menos del mundo ilustrado. ¿O no significaría más
bien el "para mí mismo" ( y es lo que de nuestra parte creemos
lo más probable) algo equivalente a "para mi uso personal", un
vademécum, como si dijéramos, una guía práctica de mi vida,
como lo dice muchas veces el augusto autor de estas páginas?
Sea por lo que fuere, en fin, o por eludir la embarazante opción
entre estas exégesis o por otra razón cualquiera, el hecho es
que entre todas las traducciones de que he podido disponer a
diversos idiomas, no he encontrado una sola que sufrague el
"a sí mismo" del título imperial, antes por el contrario todas

XVIII
INTRODUCCIÓN

las que conozco se reparten en las cuatro siguientes: Máximas,


Meditaciones, Pensamientos, o Soliloquios.
Por razones filológicas o simplemente gramaticales, lo que fuere
más apropiado, el término "soliloquios" parecería ser el más
cercano al "a mí mismo", o sea a una conversación consigo
mismo, solí loqui. A cuyo propósito y sin haber visto suscitado
el problema en parte alguna, yo me he preguntado siempre si el
et c; �IY.u-róv de Marco Aurelio no habrá podido estar inspirado
en el Sofista de Platón, en el cual se habla del "diálogo interior
y silencioso del alma consigo misma": EV-roc; -r1jc; qiux1jc; rcpoc;
IY.Ú-r�v 3¡CÍ.),oyoc; &vsu q¡ú)v1jc;. 5 Es la definición de la diánoia,
la que adoptamos en nuestro grupo cuando creamos el anuario
homónimo.
Con todo ello, sin embargo. hubimos de renunciar a llamar
soliloquios a este haz de sentencias, en razón principalmente
de que en muchas de ellas no se dirige obviamente su autor
a sí mismo, sino que profiere la máxima como un simple pensac
miento aislado, pensées détachées, como dicen los franceses, con
lo que toda la marcaureliana entra por derecho propio dentro
del género ( Pensées) inmortalizado por Pascal y por tantos otros.
Ha sido, por lo demás, la traducción más socorrida, ésta de Pen­
stJmientos, y la de mayor alcurnia filosófica, si tenemos presente,
con Pascal, que toda nuestra dignidad nos viene del pensamiento:
toute notre dignité nous vient de la pensée. Enhorabuena, pues,
por la nomenciatura, y adelante.
Algo hace falta aún, antes de entrar formalmente en su contenido,
o sea asomarnos a la /ortuna ( así dicen los italianos) de esta obra,
es decir, las peripecias editoriales y críticas por que hubo de pasar
antes de llegar a nosotros tal como hoy la poseemos, y que son,
por cierto, singularmente interesantes.
A lo que se cree generalmente, de Marco Aurelio recogiéronse
piadosamente, a su muerte, todos sus papeles: discursos, corres­
pondencia y otros aún, y que luego pasaron al dominio público,

XIX
INTRODUCCIÓN

pero no así los papeles más íntimos, los titulados "a mí mismo",
que guardó celosamente su familia, sin comunicarlos con nadie
más. Sin que tengamos de ello ninguna prueba directa, así debió
de haber sido, en efecto, si tenemos presente que ninguno de los
escritores de los siglos III y IV parece haber conocido su existencia,
ni los paganos, como el emperador Juliano, quien sin embargo
habla repetidamente de su antecesor el emperador Marco Aurelio,
ni los autores cristianos, como san Agustín, san Jerónimo y Orí­
genes, todos los cuales estaban perfectamente enterados de la
filosofía pagana y en particular de la filosofía estoica.
Hay, al parecer, una sola excepción a este silencio, y aún de
manera muy vaga , en esta frase: "¿Tienes necesidad de los pre­
ceptos ( 1tll(pll(yyzA�fLIJ('t"1Y.) de Marco?", que encontramos en una
carta a un amigo suyo del filósofo Temistio, uno de los últimos
representantes del helenismo agonizante.
Háblase aquí de Marco Aurelio, en el texto en cuestión, como
de un autor conocido, y sin embargo habrá que dejar pasar cinco
o seiscientos años más para encontrar una nueva mención, aunque
esta vez mucho más explícita. Encuéntrase en este escolio escrito
sobre un palimpsesto de Luciano, con estas palabras: "El emperador
Markos en su ética a sí mismo." Del siglo IX o X data el manuscrito
en cuestión.
De entonces acá andan en todas las manos, del clero sobre rodo,
las máximas del emperador filósofo, sólo que no como hoy las
tenemos, por libros bien compuestos y ordenados, sino como pen­
samientos avulsos ( pensées détachées) aunque los eruditos saben
bien, quién sabe cómo, que esas máximas avulsas resp · ondían a un
designio bien trazado. tal y como lo dice Suidas, un lexicógrafo
griego del siglo x: "El emperador Mark:os escribió una guía de su
propia vida en doce libros".
En doce libros precisamente, ni uno más ni uno menos, están
hasta hoy compilados los pensamientos de Marco Aurelio, por lo
que no es ocioso preguntarnos si no habrá sido el propio Suidas

XX
INTRODUCCIÓN

el autor de la repartición actual de los Pensamientos.. y en tod)


caso indica con gran penetración cuál había sido el designio de
su autor al escribirlos, hacerse él mismo una guía de su propia
vida: oó,o:; iype<(flE -mu ta[ou �[ou &ywy�v.
Con el auxilio de numerosos eruditos que vinieron después de
Suidas, con la paciencia infinita de los monjes medievales ( en esto
habría que mirar antes de denigrarlos) pudo reconstruirse hasta
donde fue posible el manv.scrito de Marco Aurelio, el cual, según
los filólogos, parece estar contenido en dos códices principalmente,
el Codex Vaticanus, el mejor y en seguida el Codex Palatinus,
descubierto a mediados del siglo XVI en Heidelberg, en la biblioteca •
del Elector palatino.
De este · código, con más o menos retoques, deriva el texto de
la primera edición moderna de los Pensamientos que poseemos, la
édición prínceps publicada en Zürich por Xylander en 1559, con
una traducción latina. El Codex Vaticanus sirvió a su vez para la
edición que años después ( 1675) hizo el cardenal Barberini con
traducción italiana. Hay aún otros códices secundarios como el
Monacensis, el Parisinus y el Darmstadtinus, de los cuales se sirven
igualmente en cualquier país europeo todos aquellos que nos ofre­
cen una edición crítica, para discernir entre los diferentes códices
el texto que en cada pasaje les parece ser el más adecuado.
Así es allá, y acá, en cambio, en este país bien arropado en la
espesa tiniebla del subdesarrollo, que no tenemos aún, ni en micro­
filme, el menor traslado ele aquellos códices, no nos queda otro
remedio que acogernos en bloque a cualquiera de las ediciones
críticas de mayor reputación: Budé (la elegida aquí) oxoniense,
teubneriana o Loeb Classical Library. Con esto salen sobrando las
notas al texto original, griego o latín, aunque todos las ponen,
no sé bien a bien porqué, y que por lo común se reducen a
explicaciones gramaticales de clase, y las más para estudiantes aún
del tirocinio, como ésta que aparece en un volumen recentísimo, y
que por piedad será mejor callarlo: "sustuli, de tollo." ¿Para decir

XXI
INTRODUCCIÓN

estas sirnplezas prolifera nuestra colección bilingüe? Las notas al


texto español, en cambio, son utilísimas al lector en la identifi­
cación de nombres geográficos o de sucesos y personajes históricos
que de otro modo quedarían en la ignorancia o el enigma. Por estas
razones, únicamente estas notas figuran en la presente edición.
Dando de mano, pues, a estos arrequives y alifafes, entremos
de lleno en la obra que aquí nos solicita como el blanco de nuestra
indagación.

III

. Al tener amplia difusión el ideario del emperador filósofo en


el ámbito europeo, la. acogida favorable fue genera� aunque sobre
todo, al parecer, por parte de la Iglesia, como lo prueba, con otras
señales, la aparición del libro de un capuchino, el padre De Lombes,
intimlado Tt·aité de la paix intérieure, en cuyas páginas, y aunque
sin citarlo, abundan los pasajes que reproducen literalmente, o
roco menos, los pensamientos de Marco Aurelio. Hasta el tÍtulo
mismo del tratado, me atrevería a decir, pudo estar inspirado en
los Pensamientos imperiales, los cuales persiguen evidentemente,
con la autarquía absoluta del yo por sobre todas las circunstancias.
que le rodean, el reinado en cada uno de nosotros de la paz interior.
Por lo demás, y si miramos para atrás, esta actitud receptiva o
comprensiva de parte de la Iglesia no era ninguna novedad, por
haberla tenido ya san Jerónimo, entre otros, con respecto al estoi­
cismo en general, cuando decía que "los estoicos están casi siempre
de acuerdo con nuestros dogmas": stoici in plerisque nostro dog­
mati concordant.
No es poco decir, en verdad, y para no fatigar a.l lector con las
numerosas concordancias que podrían aducirse sobre este punto,
bastará con referirnos a la concordancia mayor, y que seguramente
habrá tenido presente san Jerónimo, entre la Razón del mundo,

XXII
INTRODUCCIÓN

que en la concepción estoica permea todo el universo, con emi­


nente inclusión de los dioses y de los hombres, y la Razón ( Logos)
del evangelio joánico, que es, nada menos, la segunda persona de
la Trinidad divina, y que en cierto momento de la historia se hace
hombre. Tengo para mí que de esta concordancia fundamental
dependen todas las demás que pueden fácilmente establecerse entre
estoicismo y cristianismo en el campo de la moral.
Hasta el siglo XVII por lo menos persevera esta simpatía entre
una y otra doctrina, como es patente en el Entretien avec Mon­
siet1r de Sacy sur Epictete et Montaigne, en el que Pascal, aunque
sin mencionar a Marco Aurelio, se detiene largamente en la fuente
más inmediata de inspiración para el emperador, que fue el esclavo
Epicteto ¡qué paradoja, Dios mío! a quien cita copiosamente en
sus Pensamientos.
En el siglo de las luces, sin embargo, así como en el que le
sigue, la prospectiva o el enfoque cambia por completo, porque al
paso que la Iglesia lo va dejando de lado, el pensamiento raciona­
lista se apodera con creciente entusiasmo de Marco Aurelio, en
quien ven sus adeptos la revelación de la razón pura, de frente al
silencio eterno de Dios y de los dioses, 'T inflexion des voix cheres
qui se sont tues", la inflexión de las voces dilectas que han callado.
Por esta línea va Ernest Renan, para quien "el libro de Marco
Aurelio, al no tener ninguna base dogmática, conservará eterna­
mente su verdor. Todos, desde el ateo o el hombre que se tiene
por tal, hasta el hombre más absorto en las creencias particulares
de cada culto, encontrarán en él frutos de edificación. Es el libro
más puramente humano que se haya escrito nunca. En teología,
Marco Aurelio flota entre el deísmo, el politeísmo y una especie
de panteísmo cósmico." 6
Esto último, dicho sea de paso, es un pleonasmo, por cuanto que
todo panteísmo, por definición, abarca el mundo entero, y lo demás
está bien dicho si se comparan las creencias de Marco Aurelio con
los dogmas rígidos de la Iglesia cristiana, en los cuales, como es

'XXIII
INTRODUCCIÓN

bien sabido, una iota de más o de menos separa tajantemente la


ortodoxia de la herejía. De esto no hay la menor duda, como tam­
poco, por otra parte, de que en el estoicismo hay dogmas bien
precisos, si por dogma se entiende no la imposición coactiva de
una creencia ( con inquisición, tortura y hoguera) sino simple­
mente un enunciado teorético ( de a ox.éw ) al que se tienen que
adherir todos cuantos quieran estar dentro de la comunidad gober:
nada por este dogma. Y que dogmas de esta especie están bien
claros en la doctrina estoica, lo confirma uno de los documentos
fundatorios del estoicismo, el Himno a Zeus de Cleantes, del que
copiamos los siguientes pasajes:
"Príncipe y amo de la naturaleza, que todo lo gobiernas con­
forme a la ley,
"bajo tu rayo ígneo de doble flecha se estremece toda la natu­
raleza,
"y por él diriges rectamente la razón común que penetra todas
las cosas,
"y es así como ajustas en un todo armonioso los bienes y los
males
"a fin de que sea una la razón de todas las cosas, que permanece
siempre."
'con lo que está bien claro, sin que sean necesarios otros tras­
lados, que el dogma central del estoicismo según Cleantes ( uno
de los tres grandes fundadores de la escuela, con Zenón y Crisipo)
es la supremacía de la Razón universal, constructora y ordenadora
del mundo. Ahora bien, el Himno de Cleantes, por ser conjunta e
indiscerniblemente poesía, filosofía y teología, una plegaria, es la
mejor representación del estoicismo en todos estos aspectos, todos
los cuales concurren en el emperador filósofo, como podrá verse
del siguiente pasaje:
"Desfedirse de los hombres, si es que hay dioses, nada tiene de
terrible, ya que no podrán ellos hacerte ningún mal; y si no existen
ni se cuidan de las cosas humanas, ¿para qué quiero yo vivir en

XXIV
INTRODUCCIÓN

un mundo falto de dioses y vacío de Providencia? Pero en verdad


que los hay y que miran por las cosas humanas." 7
Si queremos entender adecuadamente y antes de entrar en deta�
lles el pensamiento de Marco Aurelio, habrá que cobrar conciencia
desde el principio de que el estoicismo, a más de ser una filosofía,
vino a sustituir como religión al panteón olímpico en el que nadie
creía más, y que si había quienes, como Cleantes, hablaban aún
de Zeus, lo entendían como la Providencia o la Razón cósmica,
como queramos, pero nunca como el retozón y cínico garañón
aburrido de Hera y enamorado de las mortales. Dicho en otros tér�
minos, el estoicismo no fue nunca una filosofía intelectualista como
en Platón y sobre todo en Aristóteles, en el cual hay por cierto
un lugar reservado a la organización de ia ciudad, pero que en su
más alto vértice remata en la visión intelectual del Acto Puro,
que constituye la "primera eudemonía", es decir la mayor felicidad
del hombre. En el estoicismo, por el contrario, y sobre todo en el
estoicismo romano, la filosofía, como dirá Séneca, no está en las'
palabras sino en las cosas: non in ver bis sed in rebus est. La filo­
sofía no es, o no tan sólo, una visión intelectual del mundo, sino
ante todo una guía de la vida y la conducta humana: O vere vitae
philosophia dux!, como dirá Cicerón.

IV
Con la mención de estos dos grandes nombres, Cicerón y Séneca,
entramos en la mejor introducción, histórico-filosófica, a Marco
Aurelio, y la única posible, además, dentro de la Qttellenforschttng,
como acostumbran decir los alemanes. Expliquémonos.
Del estoicismo antiguo, en primer lugar, de Zenón a Panecio,
con quien da principio el estoicismo medio, no nos queda en
absoluto ningún texto original, y todo lo que sabemos es por la
reconstrucción que de ellos encontramos en el mundo · filosófico

XXV
INTRODUCCIÓN

de Cicerón. Con todo ello, sin embargo, Cicerón no es sino una


fuente secundaria, por más que sobreabundante y maravillosa, por
confesar su propio autor que no hace sino copiar a los autores
antiguos, aunque embelleciéndolos con su propio vocabulario, que
mana como un río: verba tantum adfero, quibus abundo.
Las fuentes directas, en cambio, las que nos quedan hasta hoy
de la doctrina estoica, pertenecen todas al estoicismo medio y tar­
dío, y están contenidas en los escritos de Séneca, Epicteto y Marco
Aurelio. Para llegar a este último, por tanto, habrá que pasar, así
sea a vuelapluma, por todos los antes nombrados, por lo cual pedi­
mos indulgencia al lector, pero no podemos dispensarnos del
tránsito por este puente, tan necesario como cautivante.
Hacia mediados del siglo II antes de Cristo, la filosofía entra de
Grecia en Roma, hostil hasta entonces a este género de estudios,
simultáneamente o poco menos, con la embajada filosófica de
Atenas, y en seguida con la entrada de Panecio de Rodas en
el círculo de los Escipiones, el centro más alto de la cultura y el
poder en la urbe.
Cuanto a lo primero, es de recordarse, como un suceso de eterna
memoria, la embajada filosófica que el año 155 a. C. envió Atenas
a Roma, y que integraban los tres representantes de las escuelas
atenienses de mayor nombradía en aquel momento: Carnéades por
la�Nueva Academia, Diógenes de Babilonia por la Stoa, y Cri­
tolao por el Liceo peripatético. Nunca ha habido, en la historia
de la humanidad, una embajada má-s representativa ni mejor inte­
grada, mas lo grave estuvo en que a Carnéades se le fue la lengua,
por lo que un día, con incomparable elocuencia, hizo el panegírico
de la justicia, y al día siguiente, con no menor énfasis, el de la
injusticia. No era, como fue manifiesto, sino una demostración de
virtuosismo técnico, pero Catón, que allí estaba presente, Catón
el Viejo, no estaba para bromas, por lo que luego hizo declarar
por el senado personae non gratae a los miembros de la embajada
ateniense, los cuales regresaron tan rápidamente a su sede como
de ella habían partido.

XXVI
INTRODUCCIÓN

De mayor fortuna y efectos más duraderos fue la otra embajada de


Panecio de Rodas (hacia el año 147 a. C.) embajador de sí mismo y
de la doctrina estoica, quien, así que hubo llegado a Roma, no tardó
en entrar en el círculo de los Escipiones, hasta el punto de hacerse
amigo de Publio Cornelio Escipión Emiliano, debelador de t-Juman­
cia y Cartago (llamado por ello el segundo Africano) y el hombre
más poderoso, en suma, del mundo civilizado en aquel momento.
De aquel encuentro histórico se hace eco Horacio cuando habla de
que Grecia vencida supo conquistar a su fiero vencedor, conquis­
tarlo, es decir, al mundo de las letras y el espíritu: G-raeci,i capta
ferum victorem cepit et artes intulit agresti Latio. 8
Ahora bien, todo esto no habría sido posible si Panecio no hu­
biera dado previamente al estoicismo un carácter más dúctil y
práctico, mondándolo de ciertas rigideces y asperezas que son
patentes en el estoicismo antiguo, como lo son notoriamente la
figura del sabio ( sapiens) y la estructura del deber en la ética.
Por lo primero, había que introducir ciertos matices intermedios
entre el sabio ideal y el insensato, los dos únicos tipos hasta enton-.
ces estudiados y tan distintos entre sí como la luz de las tinieblas.
En adelante, en cambio y por obra de Panecio, empezará a hablarse
de los que van progresando en la virtud ( virtute proficientes) con
lo que, como subraya Cicerón, Panecio contribuyó decisivamente
a suavizar la moral estoica: mitiorem fecit. La moral media, en
efecto, sigue diciendo Cicerón, no se dirige a los hombres perfectos
ni sabios en grado eminente, perfectis hominibus planeque sapien­
tibus, sino a aquellos en quienes lo mejor que podemos hacer es
suscitar en su espíritu cierta imagen o simulacro de la virtud:
qttoddam simulacrum virtutis.
En consonancia con la mitigación de la tajante dicotomía sabio­
insensato en la forma que acabamos de describir, apareció la otra
y correlativa matización entre el bien y el mal concebidos hasta
entonces como categorías absolutas, con la admisión de cier­
tos actos llamados indiferentes ( &aL&cp op()( ) y con la división,

XXVII
INTRODUCCIÓN

por último, del acto virtuoso en el acto de rectitud perfecta


( x:x-róp0wµix) y el que se ajusta simplemente a lo opormno
o lo conveniente ( xix0�x:ov).
Sobre este segundo tipo de deber, más flexible y más humano,
escribió Panecio un tratado ( m:pt -r&v x:ix0r¡x:óv-rwv) desgraciada­
mente perdido, pero que Cicerón, según él mismo lo confiesa, recons­
truyó y amplió en su tratado De officiis ( x:ix0�xov: officium),
y que a la vuelta de los siglos entró en la ética cristiana con el
tratado homónimo ( De officiis) escrito por san Ambrosio de Milán.

El nombre de Cicerón, que sin querer nos ha salido al paso, nos


obliga a detenernos por unos momentos en la extraordinaria figura
que, antes y por encima de cualquier valoración positiva o nega­
tiva, fue el puente por que pasó, con su prosa incomparable, la
única parangonable a la de César, la cultura helénica, y con mayor
caudal la filosofía estoica, para fecundar en este aspecto la cultura
romana, que de todo aquello estaba hasta entonces bien menesterosa.
'cicerón, al igual que todo aquel que destaca en la historia, ha
tenido hasta hoy sus enemigos, señaladamente Momsen, quien no
puede concebir una romanitas que no esté gobernada por germá­
nico� y más recientemente aún, Jer&me Carcopino. En contra de
Cicerón, en efecto, y no obstante su enorme simpatía, militan
ciertos aspectos chocantes de su personalidad, sobre todo sus llo­
riqueos en los varios informnios por que pasó, su destierro princi­
palmente, y a más de esto su vanidad desmedida, la que le hizo
igualar con su consulado la época más ilustre de Roma ( me conwle
hoc vel illud factum est) con un consulado, cumple decirlo, que
celebró él mismo en prosa y en verso, en griego y en latín.
Por encima de estas flaquezas, sin embargo, y bien humanas por

XXVIII
INTRODUCCIÓN

cierto, está el hecho incontrastable y que nadie puede negar, de


haber sido Cicerón, juntamente con Lucrecio y aun con mayor
profusión, el creador de la lengua filosófica en el idioma del Lacio,
a tal punto que la deja del todo apta y bien capaz de expresarse
en las múltiples disciplinas que componen el orbe filosófico, como
será patente en los filósofos cristianos que, ignorando el griego,
supieron sin embargo disertar en latín por todo el ámbito de uni­
versa philosophia0 entre ellos y a la cabeza, Agustín de Hipona y
Tomás de Aquino.
Cicerón, concedido, no podrá enumerarse entre los creadores
radicales en el campo de la filosofía, ni él lo pretendió jamás, al
decir que lo único que aporta es el léxico ( verba tantum aff ero)
el suyo propio, el de la nación romana. Hay algo, sin embargo,
así pueda ser algo único, en que Cicerón, así lo siento yo, puede
reclamar una virtud propiamente creadora, y es en la proclamación,
ore rotundo y para todos los tiempos, de la ley natural, la misma
para todos los dioses y todos los hombres, uniforme por siempre
en la doble dimensión espacio-temporal, eterna e imperecedera.
Cicerón parte, naturalmente, de lo que encuentra, mucho antes
de él, en la filosofía helénica, en tres etapas principalmente: Herá­
clito, Anaxágoras y la Stoa. En Heráclito, en primer lugar, por el
reconocimiento de la "razón común" ( fr. 2) a los dioses y a los
hombres, o en otro giro, del "pensamiento que lo gobierna todo a
través de todo", fr. 41).
De dónde lo haya tomado no puedo yo decirlo, pero el hecho
es que Anaxágoras, en su celebérrima intuición del intelecto piloto
( ,1oü c; xu�i::pv�-r"f)c;, intellectus gubernato1·) se sirve, con una ligera
inflexión verbal, del mismo verbo usado por Heráclito ( xu�i::pvw,
gubernare) o sea, en suma, el Pensamiento o la Razón como cons­
tructora y gobernadora del mundo.
En todas estas especulaciones, sin embargo, y hasta donde podemos
conjeturado por la lectura de textos de exégesis aún oscura, el
Intellectzts gubernator está aún muy desprendido del gobierno

XXIX
INTRODUCCIÓN

efectivo del mundo ( lo que comprueba Sócrates en el relato del


Fedón) y lo propio acontece con el Acto Puro de Aristóteles,
que ignora en absoluto lo que pasa en el mundo, salvo en la inter­
pretación absolutamente singular de Brentano.
En la filosofía de la Stoa, por el contrario, la igual participación
de los dioses y de los hombres en la razón que pervade el mundo
crea entre todos ellos una verdadera comunidad de derecho, lo cual
expresa Cicerón en incontables pasajes. entre ellos el sig.iiente:
"Entre el hombre y la divinidad la primera asociación que se da
es la común participación en la razón, y como la comunidad de la
razón implica la de la recta razón, en la cual consiste la ley, hemos
de pensar, en consecuencia, que los hombres estamos asociados con
los dioses en una comunidad legal y, por lo mismo, en una comu­
nidad de derecho ... de suerte que todo el universo mundo debe
mirarse como una ciudad única perteneciente por igual a los dioses
y a los hombres: ut iam universus mundus una civitas communis
deorum atque hominum existimanda sit." 9
Communio legis, communio iuris entre los dioses y los hombres.
No se había dicho hasta entonces nada semejante en abono de la
dignidad humana, pro hominis dignitate, como dirá un día Pico della
Mirandola. A lo cual corresponde la definición inmortal que de la
lex n-aturae ha consignado Cicerón en el De republica, y que
es preciso citar por entero o poco menos, por ser todo oro puro:
"ta verdadera ley es la recta razón congruente con la naturaleza,
difundida en todos, inmutable y eterna, la cual, ordenando, llama
al deber, y vetando aparta del fraude ... Ni está permitido que
esta ley sea anulada por otra, ni es lícito que se derogue en parte
ni que pueda ser abrogada en su totalidad, ni que podamos ser
desatados de esta ley por el senado o el pueblo, ni debe buscarse
otro comentador o intérprete de ella, ni habrá una ley en Roma
y otra en Atenas, una ahora y otra después, sino que una sola ley,
sempiterna e inmutable, abrazará a todas las naciones y en todos
los tiempos, y Dios será, por decirlo así, el maestro común y gober-

XXX
INTRODUCCIÓN

nante de todos, siendo él mismo el autor, intérprete y promulgador


de esta ley." (XXII, 33)
Vera lex recta ratio, naturae congruens, diffusa in omnes, cons­
tans, sempiterna ...
Son textos sagrados de la libertad, porque la función del derecho
natural ha sido siempre la de erigir un segundo orden jurídico al
cual pueda apelarse contra el derecho positivo inj-usto, a cuyo
propósito dice el mismo Cicerón que es la mayor necedad (stttl­
tissimum) tener por justo todo aquello que haya sido registrado
en las instituciones y leyes de las naciones (Leg. I, 15, 42). Ahora
bien, y según termina diciendo, no tenemos nosotros otra nor­
ma que nos permita distinguir la ley buena de la mala sino la norma
que nos da la misma naturaleza: Atqtti nos legem bonam a mala
nulla alia nisi naturae norma dividere possumus. 10
No puede decirse mejor, pero es una lástima el que Cicerón no
nos remita aquí a la fuente original, que es Crisipo, según el cual
el derecho y la ley y la recta razón existen por naturaleza y no
por convención:

i:púcre:L 't"E 't"O lllxrxtav dvrxL xd µ� 0foe:t, wc;


xrxt 't"OV v6µov xrxt 't"OV óp0ov ,.6yov. 11

Lo que el mismo Cicerón traduce puntualmente al decirnos que


hemos nacido para la justicia y que el derecho se funda no en la
opinión sino en la naturaleza: nos ad iustitiam esse natos, neque
opinione sed natura consiittttum esse itts.
El bienhechor influjo del estoicismo hízose sentir, por último,
en la creación progresiva del llamado itts gentium, no un itts
ínter gentes en todo el rigor del término, como el derecho inter­
nacional moderno, pero sí un ius intra gentes, es decir un derecho
entre nacionales y extranjeros, o entre los mismos romanos entre sí,
y que, por su mayor humanidad y flexibilidad, acabará por
suplantar del todo al antiguo ius civile, el cual, en la época de
Marco Aurelio, ha pasado a ser, o poco menos, una reliquia

XXXI
INTRODUCCIÓN

histórica. Ahora bien, y según lo declara Gayo, uno de los mayores


jurisconsultos de Roma, el derecho de gentes es un producco de
la razón natural vigente entre todos los hombres, y de igual
observancia, por consiguiente, entre codos los pueblos:
"Quod naturalis ratio inter omnes homines constituit, id apud
omnes populos peraeque custoditur."
Todo el derecho romano, en suma, está permeado del pensa­
miento estoico, según ha escrito el filósofo Nemesio González
Caminero: "Totum ius romanum transfusum est ideología stoica." 12
De aquella raíz llega hasta nosotros y vigente aún, el viejo derecho ·
natural, eviscerado tal vez, y aunque no siempre, de su raigambre
teológica, pero intacto hasta hoy como la recta ratio ciceroniana,
la legge della ragione, según dice Guido Fasso, por la cual y
ante la cual, sin otra instancia ulterior, enjuicia el hombre el
orden jurídico positivo. Al renacimienco en grande del derecho
natural, ni más ni menos, asistimos al término de la segunda
guerra mundial, después de haber comprobado cómo el positi­
vismo jurídico desenlazaba finalmente en la proposición, cohones­
tada por los mayores juristas de Alemania, de que "la voluntad
del Führer es creadora de derecho", con todo el cortejo de horrores
que dicha voluntad llevó consigo aparejada.

VI

Después de Cicerón hemos de hacer ahora un sumario remeneo


de Séneca, uno de los más ciercos precursores de Marco Aurelio,
y no sólo como filósofo escoico, sino aun como filósofo-rey, a
su modo, por cuanto que fue por largos años el primer ministro
de Nerón, y más aún, llegó a pensarse en él mismo para suceder
al emperador, en el complot dentro del complot que fue la con­
juración de Pisón, y que finalmente llevó a Séneca a la muerte
antes que al imperio. De esta negra suerte se quejó el filósofo
alguna vez al increpar así a la fortuna traicionera: "Tan alto

XXXII
INTRODUCCIÓN

me encumbraste para abatirme con mayor ruina", Alte extulisti


me ut gravius ruerem.
Al contrario de Cicerón, en quien, pese a sus defectos, resplan­
dece una conducta intachable, así en su vida privada como en su
vida pública, Séneca, por su parte, es el ejemplo perfecto de
la doble personalidad, una y otra dotadas de igual autenticidad,
y no una de ellas máscara de la otra, la real y verdadera, como
suele ser el caso común. Al lado del filósofo estoico, que escribió
tantas y tan sublimes páginas, y no por hipocresía sino porque
las sintió muy de veras, está el cortesano que no sólo acumuló
inmensas riquezas ( esto fue lo de menos) sino que, al servicio
de Nerón, continuó sirviéndole cuando ya el monstruo había
remplazado al hombre, en sus peores crímenes y excesos. En el
vértice de esta conducta criminosa, el asesinato de Agripina, Séneca
está, con Burro, al lado de Nerón, y si bien no está demostrado,
como lo afirma Dion Casio, que uno y otro preceptor del César
lo empujan al matricidio, queda en pie el hecho de que continúan
asesorándolo, cuando lo menos que podían haber hecho era renun­
ciar a sus comisiones después del horrendo crimen. Muy lejos
de hacerlo, fue autor, según el testimonio de Tácito, del informe
al senado sobre la muerte de Agripina, en un esfuerzo vano por
cohonestar el matricidio. rn Para decirlo con el mismo Tácito,
"Séneca fue un alma noble pero mal templada, y un espíritu más
encantador que vigoroso." En él se cumple a maravilla la célebre
sentencia ovidiana: "Veo lo mejor y lo apruebo, y sigo lo peor",
Video meliora proboque, deteriora sequor.
Con todo ello, y simplemente por la vastedad de su obra y
admirable dicción, Séneca es incuestionablemente uno de los gran­
des maestros literarios del estoicismo romano, una de las fuentes
más ciertas en que pudo abrevarse el emperador Marco Aurelio,
por lo que por motivo alguno podemos pasarlo por alto. Ahora
bien, y en la imposibilidad de hacer aquí y ahora el cotejo com­
pleto entre la obra del uno y la del otro, hemos debido limitarnos
a un solo tema, en ambos primario y protuberante, que es el

XXXIII
INTRODUCCIÓN

de la conformidad de la conducta humana con la naturaleza, lo


que haremos ver en su lugar con Marco Aurelio, y aquí con Séneca.
Naturam sequi, en efecto, es el lugar central de la ética estoica,
de Zenón a Marco Aurelio, y lo difícil aquí no es acopiar auto­
ridades, sino limitarnos a las absolutamente esenciales. Para Zenón,
en primer lugar y según el testimonio de Cicerón, el bien supremo
es vivir de acuerdo con la naturaleza, secundum naturam vivere
mmmum bonum esse. 14 Después de lo cual, y ahora al decir
de Séneca, la sabiduría consiste en no apartarse de la naturaleza,
sino conformarse a su ley y a su ejemplo, en lo cual está la
sabiduría, ab illa non deerrare et ad illius legem exemplumqtte
formari sapientia est. 15 El natttram seqtti es de este modo el
principio de la vida interior y el criterio supremo de distinción
entre el bien y el mal en la conducta humana.
Hasta aquí vamos por camino llano, sólo que tropezamos luego
con la ambigüedad latente en la voz natura, por ser unas veces
el conjunto de todo cuanto existe, y en este sentido escribieron
los físicos jonios de la naturaleza, y otras veces, en cambio, se
toma por la naturaleza personal, la que es propia de cada ente
en particular. Ahora bien, y habiéndose percatado los primeros
filósof2.s estoicos de esta anfibología, Crisipo la resolvió asimilando
plenamente los dos aspectos y sin establecer entre ellos la menor
distinción, y esta posición es la que asume Séneca. Según el
texto citado con antelación, el filósofo se refiere primero al orden
universal (rerum naturam sequi), pero en el mismo caso y en
una secuencia puramente verbal, a la naturaleza personal, y en este
doble acuerdo consiste la vida feliz, beata est ergo vita conveniens
natttrae suae. 16
En opinión de todos cuantos han escrito sobre la Stoa, adherir
a la naturaleza universal equivale a reconocer en ella la exis­
tencia de un orden racional, o dicho en otros términos, a ver
en el universo una Razón en acto. Ahora bien, esta identidad
entre Naturaleza, Razón y Dios, reconocida ya por Zenón, reitérala

XXXIV
INTRODUCCIÓN

Séneca en muchas de sus obras, señaladamente tal vez en De


providentia y De beneficiis, donde se pregunta el filósofo: "¿Qué
otra cosa es la naturaleza sino Dios y la. razón divina ínsita en
el universo entero y en cada una de sus partes?" 17
lugares paralelos y en términos poco menos que literales los
encontrará el lector a profusión en los pensamientos de Marco
A urelio, .Y si nos hemos demorado un tanto en la citación de
la fuente, es porque con ello entramos en el centro mismo del
ideario del emperador filósofo. A quien lo dudare le bastará
leer la página, que copiamos, de Emile Bréhier, una de las mayores
autoridades en la materia:
"El tema fundamental de Marco Aurelio es, por toda su obra,
la vinculación del individuo al universo, la única cosa que comu­
nica un sentido a la vida, en sí misma tan inestable y pasajera.
Más aún, esta afirmación de la bondad radical del mundo es
algo mucho más profundo que la creencia habitual en la provi­
dencia. 'Aunque los dioses no se ocupen de mí en absoluto, yo
sé bien que soy un ente racional con dos patrias, Roma en
tanto que Marco Aurelio, y el mundo en tanto que hombre.'
Aun en este caso subsistiría la afirmación religiosa fundamental,
la de que el acto moral es como el florecimiento de la natura­
leza universal en el hombre, el cual lo produce como el árbol
su fruto, sin saberlo." 18
En otros muchos pasos, y sin mengua de su propia fuerza
inventiva, puede notarse en Marco Aurelio la huella de Séneca,
como, verbigracia, en la aversión de ambos por los juegos san­
guinarios del circo romano. Uno de los mayores textos del filósofo
· cordobés, en efecto, es aquel en que declara ser el hombre cosa
sagrada para el hombre, no obstante lo cual lo matan ahora por
juego y pasatiempo, Hamo, sacra res homini, iam per lusum et
iocum occiditur. 19 Trátase, una vez más, de uno de los textos
sagrados de la libertad y la dignidad humana.
Séneca, por último, supo expiar sus errores, en buena parte
por lo menos, con su muerte heroica, a la cual se había preparado

XXXV
INTRODUCCIÓN

desde que sintió llegarle la vejez: ante senectutem curavi ut bene


viverem, in senectute ut bene moriar. 20 En aquel instante supremo,
al abrirse las venas por orden de su imperial señor, reconcílianse
plenamente el hombre y el escritor.

"Segundo en tiempo, pero no en mentos a Séneca", como


lo llama Justo Lipsio, de Epicteto, a quien cita frecuentísima­
mente, recibe Marco Aurelio el último sello del estoicismo, el
evangelio de la libertad interior. Lo recibe el monarca del mundo
del antiguo esclavo frigio, lo cual no ha podido darse sino en
el dominio de la filosofía, donde todos sus adictos nos ufanamos
de ser siervos de la verdad. Más aún, y si miramos las cosas
retrospectivamente, el verdadero hombre libre, en su alma se
entiende, fue el esclavo, Epicteto, mientras que el dominus mundi,
Marco Aurelio, no pudo disfrutar de la libertad interior sino
cuando se hallaba a solas consigo mismo, en sus soliloquios o
1
pensamientos, pero no cuando le ahogaba el cuidado de re pztblica,
cuando era en realidad el esclavo mayor del imperio. A muchos
sonará todo esto a paradoja, mas de parte nuestra lo creemos
rigurosamente documentado en hartos lugares de los Pensamientos,
donde su autor gime, o poco menos, por la carga pública que
le agobia.
Por lo que sabemos, Epicteto debió llegar a Roma, en calidad
de esclavo, en el reinado de Nerón, ya que estuvo al servicio de
Epafrodito, a su vez esclavo y luego liberto de Nerón, con
quien estuvo hasta sus últimos momentos, ayudándole a suici­
darse. Percatándose Epafrodito de la extraordinaria capacidad
intelectual de su esclavo Epicteto, le permitió asistir a las lecciones
de Musonio Rufo, el más grande de los maestros estoicos de
su tiempo, y a su tiempo., como Nerón lo había hecho con él
mismo, le otorgó la libertad.
No por mudar de condición jurídica, sin embargo, de esclavo
a liberto, mudó Epicteto de hábitos de vida, ya que mientras

XXXVI
INTRODUCCIÓN

estuvo en Roma v1v10 con extremada sencillez, a tal punto que


nunca puso cerradura a su puerta, ya que sus enseres se reducían
a lo indispensable, a lo que no podría despertar la codicia de
ningún ladrón. Vivió siempre pobre y solo, y sólo al final de su
vida tomó con él una mujer para educar a un huerfanito que
había adoptado. Por él hubiera pasado en Roma el resto de
su vida, pero hubo de salir de la urbe por estar comprendido
en el decreto del emperador Domiciano, hacia el año 94 de
nuestra era, por el cual se desterraba de la ciudad a todos los
filósofos, astrólogos y adivinos ("matemáticos") charlatanes inútiles
cuya perniciosa influencia corrompía los hábit0s tradicionales y
enervaba la virtus romana.
EpictetO, por su parte, escogió como lugar de destierro una
pequeña ciudad del Epiro, Nicópolis ( ciudad de la victoria) llamada
así por Augusto en conmemoración de su victoria sobre Ant0nio
en el promontorio de Actium, vecino de aquel lugar. Allí, pues,
abrió escuela Epicteto, con éxito creciente hasta el día de su
muerte en edad bien avanzada. Marco Aurelio era apenas un
niño al morir el filósofo frigio, pero sí parece haber recibido
la visita del emperador Adriano, quien le tenía en alta estima.
Al igual de Sócrates, Epicteto no escribió nada, pero uno de
sus discípulos, Flavio Arriano, tomó diligentemente cuanto iba
cayendo de labios del maestro, y gracias a él tenemos hoy tanto
las Diatribas (disertaciones) como sobre todo el Enquiridion, lo
que quiere decir tanto manual como puñal, y aquí cumplidamente
ambas cosas. Las sentencias de que está preñado, en efecto,
concisas y sobrecogedoras, van entrando en el alma como el gladius
acutus que es en san Pablo la palabra de Dios, y que penetra,
según sigue diciendo el apóstol, hasta la intersección del alma y
el espíritu. Es uno de los pequeños grandes libros en la historia
literaria de la humanidad, en la línea de la Imitación de Cristo,
el Príncipe o la Fundamentación de la metafísica de las cos­
tumbres. Al igual de ellos, no ha envejecido hasta hoy el Enqufri-

. x:xxvr1
INTRODUCCIÓN

dion de Epicteto. Con toda su frescura está, por si hiciera falta


aún algún testimonio, en la obra creadora de la filosofía moderna,
el Discurso del método ( otro de los pequeños grandes libros)
en cuya tercera parte, y en el inventario de máximas de su moral
provisional, escribió su autor, René Descartes, lo siguiente:
"Mi tercera máxima fue procurar siempre vencerme a mí mismo
antes que a la fortuna, y alterar mis deseos antes que el orden
del mundo, y generalmente acostumbrarme a creer que nada hay
que esté enteramente en nuestro poder sino nuestros propios
pensamientos . . . por lo que es claro que si todos los bienes que
están fnera de nosotros los consideramos igualmente inasequibles
a nuestro poder, no sentiremos pena alguna por carecer de los que
parecen debidos a nuestro nacimiento, cuando nos veamos privados
de ellos sin culpa nuestra, como no la sentimos por no ser dueños de
la China o de México . . . Pero confieso que son precisos largos
ejercicios y reiteradas meditaciones para acostumbrarse a mirar
todas las cosas bajo este aspecto; y creo que en esto consistía prin­
cipalmente el secreto de aquellos filósofos que pudieron antaño
sustraerse al imperio de la fortuna, y a pesar de los sufrimientos
y la pobreza, entrar en competencia de ventura con sus propios
dioses."
Del más puro corte estoico es todo esto, y expresado, además,
maravillosamente, y sólo por no fatigar al lector dejamos de hacer
el cotejo tan obvio entre estos textos cartesianos y los otros que
se�ramente debió haber tenido presentes el filósofo francés en
la obra contemporánea de Justo Lipsio, Manuductio ad stoicam
philosophimn.
Sobre la base de la distinción fundamental entre las cosas que
dependen de nosotros, y las que no dependen de nosotros ( -rwv
6v-rú)V -rix µ.Év fo-nv t<p ' -�µ.'i:v, -rix 13E: oux t<p ' �µ.'i:v) que figura en
la primera línea del Manual de Epicteto, y que resume por entero
su filosofía, el hombre alcanza el señorío de sí mismo y la paz y
libertad interior, si se preocupa únicamente de lo que depende de

XXXVIII
INTRODUCCIÓN

él, de sus mov1m1entos, deseos e inclinaciones, y en cuanto a las


cosas exteriores, que no dependen de nosotros, debemos tomarlas
como acontecen, y no desear que acontezcan según nuestros deseos,
o como dirá más tarde Descartes, alterar mis deseos antes que el
orden del mundo. Y esta sumisión al orden universal va de la
mano con una vivencia religiosa, así en Epicteto como en Marco
Aurelio, que se expresa en un abandono total a la Providencia,
lo que hizo creer en cierto momento en un influjo del cristianismo
naciente sobre el estoicismo, lo cual se acusa también en la leyenda
( de ahí no pasa) de que entre Séneca y san Pablo, prisionero de
Nerón, habría habido cierta correspondencia epistolar. En la reali­
dad, sin embargo, lo único que hubo fue un desarollo por completo
independiente y paralelo entre cristianismo y estoicismo, sin la
menor interferencia entre el uno y el otro. Epicteto, en primer
lugar, tiene por "insensatos" a los cristianos, a quienes denomina
"galileos", y Marco Aurelio, por su parte, no ve en ellos sino
"obstinados". Es un caso único, a lo que me parece, de una con­
vergencia y divergencia, igualmente acusadas y expresivas, en la
historia universal de la filosofía.

VII

Habría que indagar ahora, al término de este preámbulo histó­


rico, lo que pueda haber (simple hipótesis por ahora) de inédito,
original, típico o como más nos plazca, en el ideario marcaureliano,
lo que no podríamos apreciar, evidentemente, sin cotejarlo con el
de sus precursores, por lo cual ha sido necesaria su comparecencia
sumaria en esta introducción.
Ahora bien, lo primero que tenemos que decir a este respecto
es que aunque concediéramos que Marco Aurelio, estoico de talla
directa, no haya aportado al corpus stoicorttm dogmatum un solo
filosofema original, aun en este supuesto habría la diferencia de
tono, aludida por varios autores, entre su obra y la de sus precur-

XXXIX
INTRODUCCIÓN

sores, y que derivaría simplemente de la personalidad incompar­


tible del autor de los Pensamientos. Marco Aurelio, en efecto,
no es ni un directar de conciencia o consolador de los afligidos
como lo fue Séneca ( un paráclita, para decirlo en griego) ni tam­
poco un preceptar autaritario de la dogmática estoica en toda su
rigidez inflexible, como Epicteto. Marco Aurelio, si he de decir
lo que sienta, no fue nada de esto en absoluto. No habla a los
demás, sino a sí mismo, al único a quien exhorta y con quien se
acusa. Al examen de sí mismo se sujeta en cada una de sus jor­
nadas, pero sin ningún alarde retórico, como lo hacía el cordobés,
sino para entrar consigo mismo y en su purificación interior. Por
aquí van sus pensamientos, y será mejor, a lo que pienso, dejarlo
hablar a él mismo:
"¿En qué empleo en este momento mi alma? He ahí lo que
hay que preguntarse a todo propósita para examinar lo que hay
ahora en esta parte de mí mismo llamada el principio hegemónico
y de quién es el alma que tengo ahora. ¿Será la de un niño, la de
un mancebo, la de una mujerzuela, la de un tirano, o por ventura
la de un jumenta o de una fiera?" (V, 11)
Y en otro pasaje:
"¿Cuándo llegarás a ser, alma mía, buena, sencilla, una, desnuda,
y más patente a tados que el cuerpo que te envuelve? ¿Cuándo
llegarás al estado que es sólo amor y ternura? ¿Cuándo te hallarás
satisfecha, sin necesidad ni añoranza, sin desear cosa alguna,
ni animada ni inanimada, para engolfarte en tu deleite, ni de mayor
tiempo para prolongar el placer, ni de otros lugares o comarcas o
climas, o de compañeros con quienes puedas congeniar más? ...
¿Serás, en fin, algún día de tal condición que, pudiendo vivir en
la ciudad común a los dioses y a los hombres, no eleves la menor
queja contra ellos ni incurras en su vituperio?" (X, 1)
Otras veces se entretiene en tono semejante con su "almilla",
lo que podría ser una reminiscencia de los conocidos versos de su
antecesor el emperador Adriano:

XL
INTRODUCCIÓN

Animula blandula vagula,


hospes comesque corporis.

Todos estos lugares y otros muchos que les hacen compañía,


lo que acreditan, en conclusión, es que los pensamientos imperiales
no son ni el sermonario senequista ni el magisterio autoritario de
Epicteto, sino la conversación de un espíritu consigo mismo
( e:L:; fou-r6v ) , o dicho en términos más modernos, un journctl
intime como el de Amiel, o en léxico ya no sólo moderno sino más
reciente, recentísimo, el diario de un alma. Con respecto a él podría­
mos suscribir el juicio de Pascal cuando expresa que nos sorprende
y arrebata el hecho de que "cuando esperábamos encontrar un autor,
encontramos un hombre". De este género es el libro de Marco
Aurelio, donde se transparenta no sólo un alma, sino una grande
alma.
En esta extremada reverencia del alma, tan insólita por lo general
en el mundo antiguo, Marco Aurelio es deudor no al estoicismo,
cerradamente materialista, sino directamente a Sócrates, al Sócrates
platónico por lo menos. En la Apología platónica (29e), en efecto,
escuchamos a Sócrates poner por sobre todos los bienes, riqueza,
poder y lo demás, el cuidado del alma ( bnµÉAELO( tj,; t)iux'Yj,; ) con
un énfasis tal que no encontrará su paralelo sino siglos después,
en el evangelio de Jesucristo. "¿De qué aprovecha al hombre, dice
el divino maestro, ganar todo el mundo si con ello pierde su
alma?" 21
En otro aspecto es también Marco Aurelio diferente de sus pre­
cursores, de Epicteto sobre todo, y consiste en que no sólo fue
filósofo, sino también emperador, lo que no haría falta recordarlo
si no fuera porque a menudo parecen olvidarlo sus críticos, por
lo que no será ocioso ponderarlo con la brevedad posible.
Epicteto, no hay por qué encarecerlo más, es el maestro supremo
de la libertad interior, pero de una libertad tal que prescinde en
absoluto no sólo de los bienes exteriores sino hasta de sus seme--

XLI
INTRODUCCIÓN

jantes, los otros hombres. Puro y duro, Epicteto está en su soledad


roqueña, como nuevo Prometeo, absorto por completo en la plas­
tif icación del sabio ideal, solitario y autárquico. "De ahí, escribe
Constant Martha, esta proscripción implacable, en Epicteto, de los
sentimientos más legítimos. No es lícito llorar la pérdida de
los amigos, de la esposa o de los hijos, antes por el contrario hay
que sofocar la compasión y no dejarse afectar por la desdicha
ajena. Máximas, además, que no proceden del egoísmo que defiende
su reposo, sino de la prudencia filosófica que no quiere compro­
meter la invulnerabilidad del alma." 22
Para muestra basta un botón, y he aquí simplemente una máxima
del Enquiridion:
"Si amas tiernamente a tu mujer o a tu hijo, acuérdate que es
mortal lo que amas, con lo que no te turbarás si murieren."
En contraste con esta actitud está la del emperador filósofo que
abraza su doble misión con igual alacridad y apertura, con igual
�olicitud, por tanto, por todos los súbditos de su imperio. "Piensa
en todo momento, escribió, que eres un romano y un varón, y que
debes hacer lo que tienes entre manos, con una gravedad puntual
y sincera, con amor, libertad y justicia, y busca liberarte de todas
las otras preocupaciones."
Nadie, y menos un filósofo, está exento de contradicciones, y
a primera vista podría estar en contradicción con lo anterior esta
otra s�tencia igualmente marcaureliana:
"Si tuvieras a la vez una madrastra y una madre, tendrías sin
duda ciertas consideraciones con la primera, pero sería con tu ma­
dre adonde te recogerías en todo momento. Tu madrastra y tu
madre son la corte y la filosofía. Vuelve a menudo a esta última f
repósate en su seno. Es ella la que te hace soportable la otra,
y la que te hace a ti mismo soportable a la corte." (VI, 12)
La comparación es de una suprema ironía y elegancia, y se le
habrá ido a Marco Aurelio cuando no podía más con el tercio,
si. per_is¡i!Ilo� en que a medid� que el senado romano, otrora la

XLII
INTRODUCCIÓN

mayor autoridad, se hundía rr.ás y más en el desinterés y la impo­


tencia, todo en absoluto, dentro y fuera de Roma, en la inmensa
extensión del imperio que Trajano había legado a los antoninos,
gravitaba directamente en la persona del emperador. Fuera de este
desahogo, sin embargo (la madre y la madrastra) la tónica cons­
tante de Marco Aurelio fue la de sostener, aunque en griego, los
antiguos ideales romanos de la virttts, la gravitas y la itutitia.
"Como Antonino, dice, mi ciudad y mi patria es Roma, y como
hombre, el universo". Lo cual refrenda en el libro primero de los
Pensamientos, al declarar que de Claudio Severo (I, 14) ha reci­
bido "la noción de un Estado fundado en la igualdad de la ley
para todos y en el derecho igual de expresión, y de un imperio
que respete por sobre todo la libertad de los gobernados". ( -n¡v
,� 0 , ~ ' ,
EAEU e:p,CXV TWV cxpxoµe:VWV
)
Parecería como si estuviéramos copiando no los pensamientos
del emperador filósofo, sino el estatuto del British Commonwealth
of Nations, y es, sin embargo, lo que dice el texto original, sin
cortes ni glosas. No habrá podido Marco Aurelio realizar este
programa de gobierno en su entera plenitud, pero fue por lo menos
su ideal político y la demostración cabal de que con el mismo
enmsiasmo abrazó su doble vocación de filósofo y rey. En él
adunáronse a la perfección, de conformidad con el viejo sueño
platónico, la sabiduría y el poder.
Pasando, por último, a lo que de original o inédito pueda tener
Marco Aurelio frente al corpus veterum stoicorum, y ya no sólo
en el tono peculiar de su filosofía sino en el tenor formal de sus
filosofemas, los autores suelen destacar como el principal tal vez
de entre ellos, aquel que resume su antropología, el siguiente pasaje:
"Tres son las cosas de que has sido formado: cuerpo, alma y
espírim, siendo tuyas las dos primeras en cuanto es menester que
las cuides. pero sólo la tercera es propiamente tuya. Por lo cual,
si apartares de ti mismo, es decir de - tu mente, todo cuanto los

XLIII
INTRODUCCIÓN

otros hacen o dicen, o lo que tú mismo has hecho o dicho, lo


que imaginado como futuro te atormenta, o lo que, perteneciendo
al cuerpo que te rodea, o al soplo vital que le es congénito, es
algo que no depende de tu arbitrio, y todo cuanto, en fin, agita
en torno tuyo el torbellino exterior, a fin de que tu fuerza espiritual,
p..rra y liberada del hado, viva recogida en sí misma, haciendo lo
que es justo, conformándose con lo que suceda y profesando la
verdad. Si desterrares de tu potencia soberana, vuelvo a decir, todo
lo que depende primero de la pasión, y en seguida del tiempo,
tanto del futuro como del pasado; si hicieres de ti mismo, como
dice Empédocles, 'una esfera perfecta y orgullosa de su redondez
solitaria'; si te aplicares a vivir solamente el momento que vives,
es decir el presente, podrás pasar en calma, con generosidad de
ánimo y en paz con tu demonio el intervalo que te separa de la
muerte." ( XII, 3)
Es un texto ni corto ni fácil de leer, por la sucesión de anaco­
lutos en la cláusula, pero había que trasladarlo íntegro por ser el
mejor compendio, a lo que creemos, de la antropología filosófica
marcaureliana. Por ser de hermenéutica difícil, en suma, habrá
que declarar, con la mayor claridad posible, sus términos principales.
LwµIX, nvzuµ1X, vou c; , las tres parres o elementos en la tripartición
del yo, tal y como están en el texto a examen.
Lo de cuerpo por soma es 'obvio y no hay ni puede haber otra
traducción posible. Pneuma, por su parte, bien podría haberse
traducido por "soplo", pero como este sentido lo tiene también
psiqué, y suele empero traducirse por "alma", preferí dejar este
término en mi traducción, a conciencia, sin embargo, de que se
trata del alma como acto del cuerpo (Aristóteles) o sea en sus
funciones vegetativas y sensitivas, dejando en el. misterio, por nadie
despejado hasta ahora, de si no podrá extenderse también a la
función intelectual. En lo que concierne al nom, por último, pensé
que "inteligencia" sería una pobre traducción ( también la tienen

XLIV
INTRODUCCIÓN

a su modo los animales) por lo que opté decididamente por "espí­


ritu", siguiendo sobre todo a Max Pohlenz ( Geist, spirito) para
mí la mayor autoridad, entre los contemporáneos, sobre la Stoa.
Por "pensamiento" podría también haberlo traducido, pero "espí­
ritu" me parece mejor por ser de una connotación mucho más
amplia, ya que sus actos intencionales se dirigen no sólo al ser sino
al valor, conforme a la exploración del Fiihlen espiritual que en
su día emprendió, y de mano maestra por cierto, Max Scheler.
Ahora bien, y así haya de cuestionarsse indefinidamente el ám­
bito óntico y conceptual de cada uno de los miembros de la suso­
dicha tripartición, lo cierto es que, en opinión de los más avisados
intérpretes, Marco Aurelio fue claramente más allá de la doctrina
común estoica, como lo hacían ver, desde principios de este siglo,
Ritter y Preller, al decir que la doctrina antonina de la tripartición
del hombre es más semejante a la doctrina platónica que a la del
estoicismo antiguo, haec de partibus hominis doctrina similior est
platonicae qttam veterum stoicorum. 23
Hay quienes dicen que Marco Aurelio no hizo sino copiar a
Posidonio en su antropología, pero a esta interpretación se opone
Max Pohlenz al darnos la mejor exégesis, entre todas cuantas
conozco, del célebre pasaje en los términos siguientes:
"No deja de sorprender el que Marco Aurelio no contraponga
simplemente, como lo hacen los demás estoicos, el cuerpo al alma.
Su antropología, por el contrario, descansa en la tripartición:
cuerpo, pneuma y espíritu. Propias del cuerpo son las percepciones
sensibles con los 'dulces o violentos espasmos de la carne', lo que
sentimos como placer o dolor físico. Propias del pnettma son las
representaciones y los instintos propios del ánima animal, pero la
esencia específica del hombre está en el espíritu, el nous ( término
que Marco Aurelio prefiere a lagos) sede del pensamiento, hege­
monikón del alma. A Marco Aurelio le parece obvia esta tripar­
tición, pero no es en absoluto estoica. La Stoa conoció únicamente
una bipartición: distinguió claramente el alma del hombre del

XLV
INTRODUCCIÓ:\l

alma del animal, pero mantuvo en toda su firmeza el principio de


su unidad profunda, en la creencia de que en el hombre es el
mismo lagos el que provee tanto a las funciones superiores como
a las puramente animaíes, mientras que Marco Aurelio circunscribe
el pneuma al alma animal y lo contrapone al nons como parte
específica del organismo humano, una abierta contraposición, por
tanto, entre notts y psiqué, mientras que Posidonio permaneció
fiel a la tesis de que el alma es una sustancia neumática unitaria
y común tanto al hombre como a los animales. En Plutarco por
vez primera encontramos una relaboración platonizame de esta
teoría, una separación sustancial y una contraposición entre psiqué
y notts. La tendencia a colocar el hegemonikón del hombre, en
cuanto esencialmente diverso, por encima del pneuma en tanto que
alma animal, corresponde al espíritu de la época que encontramos,
entre otros, en Clemente de Alejandría." 24
De nuevo la conexión involuntaria con el cristianismo, pero no
por vasos comunicantes, sino que simplemente en todo el mundo
había un ansia de renovación moral y religiosa, un frémito místico
�ue irrumpe por vez primera en la égloga mesiánica del divino
mantuano y que se hace aún sentir en los epígonos de la Stoa.
Marco AureEo, por su parte, no rompe ostensiblemente con el
materialismo de la escuela, pero es indudable que por él transpira
un nuevo hálito de espiritualidad, y juntamente con esto un espí­
ritu de amorosa solicitud por sus súbditos, y más allá de Roma
por el género humano, con el mandamiento expreso de amar aun
a los que nos ofenden: qn:>-.i::'i:v -rou t; 1t,O([Ov-rO(t; (VII, 22), un texto
del todo paralelo, dicho sea de paso, al del Sermón de la Montaña. 25
En suma, y no obstante haber tolerado, más aún autorizado, la
persecución contra los cristianos, Marco Aurelio puede pasar por
prototipo del anima natttraliter christiana (Tertuliano) tipo insu­
perablemente descrito por Walter Pater en Marius el epicúreo.
En el vértice del nous sitúa Marco Aurelio, en el texto que

XLVI
INTRODUCCIÓN

estamos explicitando, el hegemonikón, la suprema fuerza soberana


o directora de nuestros actos, y el daimon, el demonio interior,
que podría ser la voz de la conciencia, como en el caso bien cono­
cido y ejemplar de Sócrates. O podría ser también el personaje
precursor del ángel de la guarda en la antigua angelología de la
Iglesia, hoy proscrita y enterrada con otros dogmas de ultratumba
ror el nefasto concilio Vaticano II. De cualquier modo, y dentro
de una estricta hermenéutica marcaureliana, lo que habría que
averiguar es si aquellas voces ( hegemonikón, daimon) son varian­
tes puramente verbales de nous, o por el contrario, fuerzas autó­
nomas para dirigirlo o servirlo, y cómo o de qué manera. Yo tengo
para mí que ni el mismo emperador filósofo fue capaz de escla­
recer estas aporías, por lo que menos podremos hacerlo nosotros.
En toda antropología, sea la que fuere, llega un momento en que
tropezamos con incógnitas indescifrables, por la sencilla razón de
que, como lo proclama el coro de Antígona, son muchas las cosas
maravillosas, pero no hay ninguna tan maravillosa como el hom­
bre: noA"Aa. -ra. 8e:tv&, xou8E:v &v0pwnou 8e:tv6-re:pov.
No menor que la vivencia de la vida, la que tiene por base
la antropología que acabamos de esbozar, es en Marco Aurelio la
vivencia de la muerte, la gran niveladora que, como le había
enseñado Horacio, pasa por igual por las cabañas de los pobres y los
encumbrados palacios de los reyes:

Fallida mors aequo pulsat pede


pauperum tabernas regumque turres . . .

Pensamientos análogos abundan en las máximas de nuestro em­


perador, como en la siguiente:
"Alejandro de Macedonia y su almocreve, una vez muertos,
encuéntranse en la misma situación: o reabsorbidos ambos en las
razones seminales del mundo, o dispersos por igual en los átomos."
(VI, 24)
O bien:

XLVII
INTRODUCCIÓN

"Cerca está el tiempo en que te habrás olvidado de todos y todos


te habrán olvidado ... La gloria póstuma es el olvido." (VII, 21)
"¿Qué resta de todo aquello?" se pregunta a sí mismo, evocando
las pompas imperiales que le rodearon a él y a sus precursores,
y se contesta luego: "Todo es humo y polvo y fábula, y a veces ni
esto siquiera." (XII, 27)
Hay otro factor aún que contribuye a acendrar la melancolía de
que está transido este libro (uno de sus encantos, por cierto, aunque
encanto sombrío) y es la uniforme repetición, la eterna monotonía
de todo cuanto acontece:
"Quien ha visto lo presente ya lo vio todo, lo que fue desde la
eternidad y lo que será por siempre, ya que todo tiene el mismo
linaje y la misma forma." (VI, 37)
Y en una de sus comparaciones favoritas: "El mismo tedio que
te dan los espectáculos del anfiteatro y lugares análogos, por ver
siempre las mismas escenas, lo sufrirás en todo el curso de tu vida.
De arriba abajo, en efecto, las cosas son siempre las mismas y por
las mismas causas." (VI, 46)
De manera, pues, que hasta los espectáculos honestos, y no sola­
mente los inhumanos, retraían al emperador de mirar el espectáculo
desde su palco, simplemente por su eterna monot0nfa, como en
todo el curso de la vida. "Things are éver the same, and nothing
new can be expected", comenta Mme. de Vogel. 26
La filosofía del eterno retorno, consustancial al estoicismo, puede
dar razón, pensamos, de esta interpretación fatalista de la historia
y de la vida humana: "Nada de nuevo; todo trivial y efímero."
(VII, 1)
Todo podrá ser, mas posiblemente habrá militado también, en
Marco Aurelio y sus contemporáneos, el sentimiento de la irrever­
sible decrepitud del mundo antiguo, el cual, habiendo agotado sus
últimas posibilidades, moría irremediablemente. Otro mundo estaba
naciendo por obra del fermento cristiano, el único dotado de eterna
fuerza fecundante, como lo hizo ver Toynbee al oponerse al pro-

XLVIII
INTRODUCCIÓN

nóstico pes1m1sta de Spengler en lo concerniente a la culmra


occidental.
De esta filosofía de fondo decadente provenía, en el pensamiento
de la Stoa, la tolerancia, cuando no la autorización moral del sui­
cidio, a cuya amplia práctica, por lo demás, habían acabado por
acostumbrarse los romanos bajo la vesania criminal de los últimos
emperadores de la gens Iulia, Tiberio, Calígula y Nerón. Marco
Aurelio, por su parte, y aunque no con frecuencia, acaba por
aceptarlo, pero recomendando, en el último paso, señorío y digni­
dad. Encarándose con un interlocutor ficticio le dice: "Si ya no
puedes más, sal, pues, de esta vida, pero de buen grado, como
muere el que ha cumplido su deseo, y lleno de indulgencia para
con quienes te contrariaron." ( VII, 47)
Tolerancia del suicidio, recalquémoslo, pero no incitación a él,
como aparece muy claro del pasaje en que, reproduciendo las pala­
bras de Sócrates, nos exhorta su autor a mantenernos cada uno
firme en su puesto, sin retirarse de la batalla hasta que lo ordene
el general:
"En verdad que es así, varones atenienses, que todo aquel que
ocupa un puesto, sea que lo haya escogido él mismo por parecerle
el mejor, o que algún jefe lo haya estacionado allí, debe mantenerse
en él, a lo que enciendo, y afrontar el peligro, sin tener cuenta ni
de la muerte ni de otra cosa alguna fuera del deshonor." 27
Voy a terminar transcribiendo un pensamiento de Marco Au­
relio, el cual creo debe haberlo escrito bajo la tienda de campaña,
y que a mi modo de ver compendia admirablemente su filosofía en
general, a saber:
"La duración de la vida humana, un punto; su sustancia, un
flujo; la sensación, oscura; la fábrica de todo el cuerpo, pronta a
corromperse; el alma, un remolino; su destino, difícil de atinar;
su renombre, incierto. Resumiendo, todo lo que es de su cuerpo,
es un río, y lo que es de su alma, sueño y humo; la vida, una
guerra o la etapa de un peregrino; la fama póstuma, el olvido.

XLIX
INTRODUCCIÓN

¿Qué será, pues, lo que pueda guiarnos? Una sola y única cosa,
la filosofía, la cual consiste en preservar nuestro demonio interior
sin ultraje ni lesión, superior a placeres y dolores, sin hacer nada
a la ligera y absteniéndose de toda falsedad y ficción, sin cuidarse
de lo que hagan o dejen de hacer los otros. Que acepte las vicisi­
tudes y su destino propio como algo proveniente de su mismo
origen, y sobre todo que aguarde la muerte con ánimo sereno,
no viendo en ella otra cosa que la disolución de los elementos
constitutivos de todo viviente. Pues si no hay nada terrible para
los elementos mismos en esta transformación continua de unos en
otros, ¿por qué temer nosotros la transformación y disolución del
todo? Hácese según la naturaleza, y no puede haber ningún mal
en lo que es conforme a la naturaleza." ( II, 17)

VIII

Con lo anterior podría tener en rigor por absuelto mi cometido,


pero no puedo dejar pasar la ocasión sin presentar una especie de
epílogo galeato, no precisamente en defensa de mi traducción ( de
sus méritos o deméritos juzgará el lector idóneo) pero sí del para­
digma traductorial a que traté de ajustarme, habida cuenta de que
no es el que se sigue en general, a lo que creo, en esta colección de
clásicos bilingües. Para lo cual habrá que tomar el agua de muy
arriba, antes de partir el campo para entrar en batalla, como se hace
en un libro tan pronto nacido como enterrado, La ciencia de la tra­
ducción, salido de las prensas de la UNAM, de la autoría de
Wolfram Wilss (übersetzungswissenschaft), y que nadie por lo
visto ha querido conocer hasta ahora, por lo que tendré que
declarar brevemente lo que allí he leído.
Desde la antigüedad, en efecto, desde la antigüedad clásica par
lo menos, los espírims selectos de la época, Cicerón a la cabeza,
abordaron con plena conciencia los problemas, ricos en antinomias,
que ofrece el arte, tan noble como arduo. de la traducción; un arte

L
.INTRODUCCIÓN

que es como la respuesta de la criatura a su Creador, quien trató


inútilmente de separarnos los unos de los otros, al introducir la
confusión lingüística en la mítica torre de Babel. la pluralidad
subsistió, no hay duda, y cada día mayor y más compacta, pero ya
desde Roma (porque para los griegos todos los demás eran bár­
baros) se abren sus élites a otros horizontes, al horizonte ático en
primer lugar, por supuesto. Recordemos lo que antes dijimos:
Graecia capta victorem cepit.
Cicerón, pues, en primer lugar y fundando con este acto la
ciencia de la traducción, efectúa la polarización metodológica entre
los dos principios desde entonces antagónicos, la traducción literal,
ut interpres, y la traducción literaria, ut orator, literaria, lo subrayo,
y no libre, porque a su modo es tan fiel al texto original como
pretende serlo la traducción literal.
En torno a este eje polar entre los dos antípodas, es decir las dos
posiciones básicas de la metodología traductorial, ha tenido lugar
el histórico debate, que hasta hoy prosigue, a través sobre todo de
Horacio, Quintiliano, san Jerónimo, Lutero y Schleiermacher, sobre
el principio o principios que deben presidir a la labor traductorial.
A las vueltas del tiempa, la oposición original ut interpres, ttt
orator, traducción literal y traducción literaria, cedió el paso a
traducción retrospectiva o prospectiva ( Postgate, 1922) según
que la traducción se colocara del lado de allá o del lado de acá,
en el idioma-fuente o en el idioma-meta.
Cicerón, por su parte, a juicio de Wolfram Wilss, "entendió su
propia actividad traductorial como una transferencia interlingual
mirando hacia el idioma-meta y reclamando una pretensión tota­
litaria (Totalitiitsanspruch) para su propio principio ut orator". 28
Que así fue en realidad, cualquiera puede percibirlo con sólo pasar
los ojos por su espléndida prosa, la mejor del idioma· latino, donde
se traslada, para doctrina y deleite del lector, el léxico filosófico
helénico de los más variados autores, y a veces tan difícil como
el de los estoicos.

LI
INTRODUCCIÓN

Aunque con otra terminología, san Jerónimo, en su de optimo


genere interpretandi, deslinda igualmente los dos principios básicos
traductoriales, verbum e verbo exprimere y sensum exprimere de
senstt, o sea traducción literal y traducción conforme al sentido.
A diferencia de Cicerón, sin embargo, san Jerónimo practica ambos
métodos, el de la traducción literaria para textos laicos y profanos,
y el de la traducción literal, en cambio, tratándose de textos bíblicos,
en razón de que la palabra de Dios es sagrada e inviolable, y es un
misterio, además, el orden de los vocablos: "absque Script1tris
sanctis, ttbi et verborum ordo mysterium est." Que el lector pueda
quedarse in albis, no tiene la menor importancia. A cuyo propósito
observan los eruditos que Lutero, apremiado por las circunstancias
y por la urgencia de que el texto sagrado estuviera cuanto antes en
todas las manos, optó a su vez por traducir la biblia en un estilo no
precisamente populachero pero sí popular, con lo que su traducción
alcanzó el éxito enorme de todos sabido. Todo lo cual debe hacer­
nos pensar que las circunstancias espacio-temporales que rodean al
traductor son también, o deben serlo, un factor de primera impor­
tancia en la elección del modelo traductorial. Sobre esto volveremos
después, y lo anticipo porque creo que no lo hemos ponderado
suficientemente en este triste país al que pertenecemos, con una
dosis bien masiva de analfabetos e iletrados, o lo que es peor aún,
de semiletrados.
Voy apenas summa per capita por este repaso acelerado de la
historia de la ciencia traducrorial, pero no puedo pasar por alto
( será lo último) dos grandes nombres en los albores del siglo XIX:
Goethe y Schleiermacher. Para responder a la pregunta del primero
sobre si la traducción debe someterse al original, o si por el con­
trario, debe el original subordinarse a la traducción ( otro modo
de expresar el antiguo y consabido dilema) dio lectura Schleier­
macher, ante la Real academia de ciencias de Berlín (24 junio
1813), a su célebre conferencia sobre los diferentes métodos de la
traducción: über die verschiedenen Methoden des übersetzens.

LII
INTRODUCCIÓN

Al igual de san Jerónimo, el filósofo alemán prohíja también


ambos métodos, sólo que, por extraño que a primera vista parezca,
con una orientación radicalmente contraria a la del santo dálmata.
No se trata esta vez de textos sagrados ni de nada semejante, sino
del mundo de los negocios ( der Gebiet des Geschaftsleben) donde
basta identificar el artículo con el término correspondiente en cada
idioma ( tantas arrobas de trigo) para lo cual basta la traducción
textual del intérprete, sin mayores miramientos, ya que esta inter­
pretación ha de ser completada por la explicación oral que necesa­
riamente interviene en las transacciones mercantiles. "En ellas, dice
el conferenciante, la palabra escrita es tan sólo un medio mecánico,
y la negociación verbal, en cambio, es lo original, por lo que cual­
quier interpretación por escrito debe considerarse solamente como
el apunte de una verbal."
"En el dominio de la ciencia y de las artes, en cambio ( sigue
diciendo el orador) entra propiamente el genuino traductor ( der
eigentliche übersetzer) y su actividad es por ello algo completa­
mente diferente del mero interpretar."
En seguida hace ver el conferenciante cómo "cada ser humano
está totalmente bajo el dominio del idioma que habla, por lo que
pensar y hablar es una y la misma cosa, por lo que al idioma en
que nació y fue educado están sujetos el intelecto y la imaginación".
Pues siendo así, y "sin salirse del círculo de su idioma materno"
( ¡mucho ojo!) ¿cómo podrá disfrutar de las obras escritas en otro
ajeno? A lo que contesta Schleiermacher, no sin gracia por cierto,
de la siguiente manera:
"A mi entender hay sólo dos caminos. O el traductor deja en
paz al autor, hasta donde es posible, y mueve al lector hacia él,
o deja en paz al lector y mueve el autor hacia él. Ahora bien, uno
y otro procedimiento son entre sí tan por completo diferentes que
habrá que emplear uno u otro, sea el que fuere, pero exclusiva­
mente, ya que de su mezcla lo único que podrá resultar es que se
habrá malogrado totalmente (ganzlich verfehlen) el encuentro
entre el autor y el lector."

LIII
INTRODUCCIÓN

Que es lo que acontece exactamente (si hemos de entrar al fin


in medias res) en nuestra Biblioteca clásica bilingüe, en la mayoría
de sus volúmenes, aclaro, donde después de correr ciertos pases
a la traducción literaria, todo el esfuerzo acaba por concentrarse
en la mayor aproximación posible del idioma-meta al idioma­
fuente, con lo que el pobrecito lector, el lector mexicano, va dando
tumbos y traspiés, acezante y jadeante, en esta ascensión heroica
que le lleva de golpe de su ignorancia congénita a dos lenguas
sublimes; a la lengua del derecho y del poder, o más allá aún,
a la lengua de los dioses.
Una y otra traducción, por lo demás, la textual y la literaria,
son perfectamente legítimas, cada cual en su esfera, y los viejos
actuales las disfrutamos cumplidamente cuando fuimos jóvenes,
en las antiguas ediciones Hachette. Juntas pero no mezcladas esta­
ban las dos traducciones, la literaria para el público lector en general,
y al margen la literal yuxtalineal, para ejercicio del estudiante o
para la reflexión del maestro; a uno y otro, en efecto, aprovechaba
igualmente.
Ahora bien, pudimos haber hecho exactamente otro tanto entre
nosotros, pero en lugar de esto (nunca he sabido bien a bien por­
qué) hemos hecho pasar, en nuestra Biblioteca clásica, la traducción
textual por traducción literaria, con lo que, de acuerdo con lo antes
expuesto, se ha malogrado por completo, si nos ajustamos a las
palabras de Schleiermacher, el encuentro entre el autor clásico y el
lector mexicano, y se ha generado, para decirlo a la mexicana, una
confusión de los mil diablos.
Hay más aún, y es que ni siquiera podemos alardear de una
traducción literalmente fiel si no trasladamos, juntamente con la
letra, el espíritu que la penetra. La traducción de un poema,
verbigracia, debe ser poética; de lo contrario, y amén de otros
respectos, será una mala traducción, como muchas de nuestra
colección, por el prurito de ajustar el vocablo al vocablo, verbum
verbo y no sensus ad sensum.

:LIV
INTRODUCCIÓN

Sin contar, además, con que hay poesía en prosa, como, para
no ir más lejos, en hartos pensamientos de Marco Aurelio, y fue
por cierto, podéis creerme, uno de los mayores desafíos a que
hube de responder en esta traducción. Si salí bien o mal, no toca
a mí decirlo, y para lo que voy diciendo no tiene la menor impor­
t:incia, porque de cualquier modo quedan indemnes los cánones
traductoriales.
A la zaga de Schleiermacher, Guillermo de Humboldt, con quien
cerramos definitivamente este somero repaso histórico, tiene por
imposible la fusión ( Verschmelzung) de los textos del idioma
original y del idioma-meta en el sentido de una equivalencia
funcional, ya que para cada uno de ellos debe regir, y como
esencialmente constitutivo, el principio de la inconmensurabilidad
o irreconciliabilidad recíproca ( Unvereinbarkeit). Para Guillermo
de Humboldt, en efecto, y por más que no lo diga Wolfram Wilss,
cada idioma tiene una forma interior (innere Sprachform) la
cual desborda con mucho los principios gramaticales, ya que im­
plica una actitud espiritual, una visión del mundo que controla la
formación de los conceptos y los términos correspondientes. La
diversidad lingüística, en conclusión, no es una diversidad fonética,
sino que radica en diferentes visiones del mundo. "Their diversity
is not a diversity of sounds, but of world outlook", según puedo
leer en la traducción inglesa que tengo a la vista. Por todo lo cual,
y según dice Von Humboldt, ratificando las conclusiones de Schle­
iermacher, el traductor ha de decidirse en cada caso por un
método, y por uno solo, orientado ya hacia el idioma original,
ya hacia el idioma-meta, y en la inteligencia de que cualquier
traducción, sea cual fuere, quedará siempre a la zaga del original
( hinter dem Oríginal zurück) .
Por lo cual y en resumen, habida cuenta de todo cuanto precede,
paréceme que dentro de nuestra circunstancia espacio-temporal y
en el medio universitario precisamente, podríamos llegar aTas
siguientes conclusiones sobre la utilización de los dos métodos

LV
INTRODUCCIÓN

tráductoíiales, cada uno de ellos legítimo en su esfera de compe­


tencia.
La traducción literal o yuxtalineal, para empezar por ella, estaría
recomendada como ejercicio saludable para estudiantes o filósofos,
uno de tantos casos en que los extremos se tocan, así como en los
casos en que la palabra sirve apenas para enlazar los símbolos
matemáticos, como al traducir, digamos, la geometría de Euclides,
de la cual, en apariencia por lo menos, está ausente el hombre.
Donde, en cambio, interviene el hombre como dato fundamental,
y consiguientemente la historicidad del hombre y del lenguaje,
habrá que optar decididamente por la traducción del lado de acá,
del idioma-meta, para comunicar al lector actual, hasta donde sea
posible, la visión del mundo clásico, pero siempre en la dicción
limpia y clara del idioma a que está acostumbrado, por ser imposi­
ble ·elevarlo, de aquí para allá, a la altura del pensamiento clásico.
¿.(\. qué, entonces, forzar una traducción en castellano helenizado
o latinizado para helenistas o latinistas que no la necesitan?
. Es el único método que nos parece posible en un país de iletra­
dos y semianalfabetos, pero si los adictos a la traducción literal
creen que esta última debe ser el patrón ,miforme, que digan el
porqué, en lugar de poner llanamente su voluntad por guía:

Sic voló, sic iubeo, sit pro ratione voluntas.


A una actitud contraria, a un diálogo entre universitarios, llaman
las reflexiones anteriores, enderezadas a buscar la comprensión
común en· la noble tarea de dar a conocer entre nosotros · a los
genios mayores de la cultura a que pertenecemos. Todavía, como
Atlas, la llevan ellos sobre sus anchos hombros. "Después del genio,
escribió Mme. de Stael, lo más bello en este mundo es el poder
de conocerlo y admirarlo."

LVI
NOTAS AL PRÓLOGO
1 Scriptores hist01'iae augustae, Marcus Anto·ninus philosophus, XV.
2 Marc-Aurelc, 465-
s Marcus Aurelius, Kaiser und Philosoph.
4 Scriptores historiae au.gustae, Marcus Antoninus, XIX.
6 So/. 263 c.
6 Marc-Aurele, 262.
7 Pensamientos, II, 11.
8 Ep. II, l. 156.
9 De legibus, I, 7. 23.
º
1 Leg. I, 16, 44.
11 DL, VII, 128.
l2 Historia phif.osophiae, II, p. 119.
13 Annales, XIV, 11.
14 De finibus, IV, 14.
15 De vita beata, III, 3.
16 De vita beata, III, 3.
17 IV, 7, 1: quid enim aliud cst natura quam dem et divina ratio
toti mundo partibusque eius inserta?
lS Histoire de la philosophie, I, p. 429.
19 Epistulae, 9 5.
20 Epistulae, 61.
21 Mat. XVI, 26: Quid prodest ho·mini, mundztm si 1miversum Iucrc-
tur, animae vero suae detrimentttm patiatur?
22 C. Martha, Les moralistes sous l'empirc romain, p. 161.
23 Ritter-Preller, Historia philosophiae grecae, 1913, p. 484.
24 M. Pohlenz, Die Stoa, Geschichte einer geistigen Bewegzmg, I,
p. 343.
25 Mat. V, 44.
26 Greek philosophy, III, 337.
27 VII, 45, Apol. Soc. 28 h.
28 Wilss, op. cit., p. 34.

LVII
TEXTOS GRIEGO Y ESPAÑOL
A'

i napa. TOO rnhrnov Oü�pou TO KaA6r¡ 8Ec; Kal &óp­


YTJTOV.
2 napa. Tfjc; 156l; r¡ c; Kal ¡.iv�t'-r¡c; Tfjc; TIEpl TOO YEVV�­
aanoc; To Oliofj¡.iov Kal &ppEVlKÓv.
3 napa. "tfjc; ¡.tr¡Tpoc; TO 8EOO'E:6E:c; Kal E"t<XOOTlKOV Kal
¡.t

&.c¡>EKTUcov · oü ¡ióvov TOO K<XKOTIOlELV, &U.a. KOll "toO il:nl


hvo(ac; y(vEa8al "tOl<XÚT r¡ c;· 2�'t"l óil: ,:i:, AlTov Ka,:a. "t�V
0(01.lT<XV K01.l n6p pQ "tfjc; TIAovaL01.Kfjc; ÓL01.yQyf]c;.
4 n01.pa TOO nporninnou 't:O ¡.t� de; ó r¡¡.ioal01.c; ÓL01.Tpl-
6ac; c¡>ol't:Í]O'Oll' 2 KOll 't:O &y01.801.c; OlOOlO'KÓlAOl<; Ka,:' otKOV
XPÍ]O'<X0'8al' 3 Kal -ro yvé:>v01.l, lhl de; -ra 't:Ola0Ta ÓE1 EK'T:E­
vé:>c; &v01.AlO'KElV.
5 napa 't:00 -rpoc¡>ÉQc; 't:O l-(�'t:E npaO"l<XVoc; ¡.t�'t:E 8EVE-
't:LotVoc; ¡.t�'tE n_aA ovAápLoc;
¡i
i\
l:Kov-rápLoc; YEVÉa8av 2 KOll
-ro c¡>EpÉnovov K01.l OAlyoSEÉc;· ,cal -ro aihoupyLKov ª 1e01.l
&noA(mp01.yp.ov· 'KOll -ro SuO'Tip6aSEK't:ov SLa6oAf]c;.
6 napa .lhoyv�-rov 't:0 &KEV60'TioUSov· 2 KOll 'tO &m-

C't:Tj't:llCOV -ro1c; ÓTio -ré:>v 't:EpOl't:Evop.Évc.>v ,c01.l. yo�-rc.>v TIEpl


lmpóé:>v ic01.l nEpl l!ca¡i6vc.>v &nono¡infjc; Kal -réi>v -roLoú­
-rc.>v AEyo¡.tÉvol<;' 8 ical -ro ¡.t� Opwyo-rpoc¡>E1v ¡ir¡l!i!: nEpl
-ra -rol01.0-r01. e:n-rofjo80lv 'K01.l -ro &vÉxEa801.l nappr¡at01.c; ·
'K01.l -ro otKELc.>8fjv01.l c¡>lAoooc¡>(qc· ° K01.l
-ro &Ko0001.L Ttpé:>Tov
¡.tEV BaKxlou, Et-ra TavoáoLlloc; KOll M01.pKlOlVoO· 7 ICCÜ 't:O
ypálJ,01.l Ól01.A6youc; e:v TI<XLÓ(· 8 Ko:l TO 0Kl 11oóoc; ic01.l l!opéxc;
¡.t

1
I

1 De mi abuelo Vero, su buena condición y su mansedumbre.


2 De la reputación y memoria del padre que me engendró, su
discreción y su virilidad.
3 De mi madre, su piedad, su liberalidad, su abstención no· sólo
de la práctica, sino aun de la idea del mal, y, además, _la fruga­
lidad en su régimen de vida y su alejamiento del tren de .vida
de los ricos.
4 De mi bisabuelo, 1 el no haber frecuentado las escuelas públi­
cas, sino el haberme estado en casa con los mejores maestros, en
la persuasión de que en este particular no ha de escatimarse;- gasto
alguno.
5 De mi preceptor, ci el no haber sido m verde ni áiul, ni
por los pequeños ni por los largo� escudos, 3 y a más' c;le ; esto
la resistencia en el trabajo, el no tener muchas necesidad�s, el
servirme a. mí mismo, el no entrometerme en asuntos . ajenos
ni dar oídos a los chismosos.
6 De Diognetes, 4 el no curarse de vaciedades, el no dar crédito
a nada de .cuanto propalan magos e impostores sobre su_s . hechizos
y el arte de espantar los demonios y otras supercherías de este
género, Jamás caí en la manía de criar codornices, ni en otras
semejantes. Sufrir la franqueza; haberme familiarizado con· la. filo­
sofía, siguiendo las lecciones primero de Baquio, y después de
Tandárido y Marciano; haber escrito diálogos desde mi infancia;

1
MARCO AURELIO

tm8u1:1-ijacu Kcxl Bacx -rotaO-rcx -r�c; 'EAAT}VlK�c; &yCily�c;


EXtl [!EVOC.
7 ncxpd. 'Poua-r(JCOU "CO Aoc(ktv c¡>cxv-r0la(a.v -roo XPfl4ElV
otop8QOECil<; Ketl 8EptmEla.c; -roo �8ouc;· 2 K<xl 'tO l:'-11 h-r:pcx­
TI�V«l de; 4�Aov ao<f>La-r:Lrcov ¡.il'}M "CO auyyp&ct>ELV 1tEpl
-rCiv 8ECilpr][,lCX"CCilV l'¡ npo"CpE1t"Ct1Cdt Aoy&pLa. fücú\ÉyEa8o.L l'¡
ct>«V'tCXOtO'l1Af¡K"CC.l<; 'tOV &aKl)'\'.lKOV l'¡ 'tOV El'lq>yE"ClKOV &vopcx
t'lltoElJCvuo8cxt· ª Kctl -ro &nocn�vcxL ¡5T}-r:OpLK�c; JCcÜ TIOLT}­
'T:LK�c; Kcxl &a"CELOAoy(ac;· • Ka.l -ro p.r¡ tv a-roAfl JC«-r' otKov
1tEpLTICX'tElV [,IT}Ot ·rdt 'tOLOCÜ"CCll TIOLELV' 1 Kocl -ro -rdt ETILO"CtlALot
&<t>EAliic; ypá<t>ELV, otov -ro ón' a.O"CoO -roú-rou &no LLvofocn¡c;
"tfl l'T}'tp( P.º" ypoc<f>Év· 6 JCCll "CO npoc; -ro-oc; xcxAEnf¡vocv-rcxc;
«:cxl 1lAT)p.[!EAf¡acxv-rcxc; EOotVCXKAf¡-rc.ic; K«l EOOLcxAA&K"Cc.ic;, hu,L­
M.v -r&xLO"CCX otO"Col tTCCXVEABdv t8EAf¡ac.iaL, 0LotKEL08otL"
7 K«l "CO &.KpL6llic; &votyLVQOKELV K«l ·p.-1) &pKE'la8cxL nEpL­
vooüv-rcx l>J..oaxEpllic; P.l'lº� -rote; 1tEpLAaA00aL "C«XÉCil<; auy;1;cx­
't«"Cl8Ea8a.L" 8 Kcxl -ro tv"CUxdv -ro'1c; •En,K"CT}'tElotc; óno¡i.vf¡­
ti«aLv, cSv o'i'.ico8Ev [,IE"CÉOCilKEv.
8 n cxpdt •AnoAACilV (ou "CO U.Eú8Epov KCll &.vcx¡.i<t>LAtlyCilc;
&.icú6EU"COV" 1 icocl npoc; [,ll'}OEV &no &no6AÉTIELV [,IT}OE in'
AJ..lyov l'¡ npoc; -rov Myov· 1 iccxl "Co &El lSp.oLov, 11:v &:>..y11-
-otlatv A�El«L<;, l:v &no6oAfl 'tÉKvou, lv p.«Kpottc; vtlaotc; •
'icotl "CO lnl 1totpot0Ely1:1cx-roc; 4ll>V"Coc; loEtv tvotpyl:>c;, lSn
-OÚVCX"CCXl l> cxo-roc; a<t>ooptl"C«"CO<; ETvotl Kcxl &vEL[,lÉvoc;· • Kotl
"CO lv "Cotl<; E�T}yf¡aEal 1:111 ouaxEpotV"CLKtlv• e Kal "Cb loE'1V
&v8pCi17lOV acxcJ>llic; H&xta-r:ov -rli>v fou-roO KCtAli>v �yoú­
tAEVOV "CTJV lp.nEtp(cxv iccxl "CTJV lv-rpÉXELotv -rr¡v TIEpl -ro Ttotpa­
-OL8óvcxL "CCX BE(,)pf¡p.cx"CCX' 7 icotl "CO [,lot8E'1V, nCic; od Aap.6&vELV

2
PENSAMIENTOS

preferir el lecho de campaña recubierto de una simple piel y lo


demás perteneciente a la disciplina helénica.
7 De Rústico, 5 el haberme compenetrado de la necesidad de
corregir y educar mi carácter, y haberme librado de la pasión
de la sofística de escribir sobre ciencias especulativas, o componer
disertaciones tendientes a persuadir; no blasonar con ostentación
de hombre activo y benefactor; haberme apartado de la retórica, de
la poética y del estilo refinado; no andar en toga por mi casa
ni en las actitudes correspondientes; escribir naturalmente mis
cartas, como la que él mismo escribió de Sinuesa 6 a mi madre;
estar siempre pronto al perdón y a la reconciliación para con
los que me hayan disgustado u ofendido, en cuanto quisieren
ellos volver a mi amistad; leer atentamente, sin contentarme con
una noticia sumaria; no dar fácil asenso a quienes hablan de
ligero, y haber podido leer los libros que nos conservan las lec­
ciones de Epicteto, y que él mismo me prestó de su biblioteca.
8 De Apolonio, 7 la independencia y la decisión inequívoca y
sin tener que echar los dados; no mirar a otra cosa, ni aun por
un instante, que a la razón; el ser siempre el mismo aun en los
mayores dolores, en la pérdida de un hijo y en las largas enfer­
medades; el haber visto manifiestamente, en un ejemplo vivo,
cómo puede uno mismo ser a la vez vehementísimo y remiso,
y no ser desabrido al enseñar a los demás; el haber conocido
a un hombre que evidentemente consideraba como el menor de
sus méritos su experiencia y su habilidad en transmitir sus cono­
cimientos; el haber aprendido a acoger los que entre amigos

2
MARCO AURELIO

'"cckc; 1101:oúacu; x&.pt't«c; 'Ttttpck c¡>CAc.,v l'�'t'E t/:,Tj't"CQl1EVO\/ 3t.ck,.


-rttO'tll l'�'t'E &vlll0'8f)'tc.l<; 'ltllpttml: l1Tt0V't'IX.
,9 nmpcl I:É/:,'tO\J 'tO E0 l1 EvÉc;· 1 iccxl 't'O Ttcxpá.OElYl11l 'tOO
01'.icou_ 'toO Tta'tpovo¡.ioul1Évou• 8 ical 'ti'¡V lvvotCX:v 'toO ico:'tcl
<¡>úatv l;�v· 'ical 'tO O'El1vov &TtAá.a-rc.,c;· 6 icctl 'to a'toxaa-rt­
tcoli 'té3V c¡>O.c.,v icr¡8E l10VLICé3c;·
G tcal 'tO &vEK�llCOV 'té3V
l8tc.l'tl3V ical 'tO &B!it.,pr¡'toV otol1Évc.,v• 7 icetl 'tO Ttpoc; 'lt«V­
,rcxc; EOá.pl1oa -rov, lSO"tE icoAcxKElac; l1EV Ttá.OT)c; npOOT)VEa-rt­
.PIXV E'tvaL. 'ti'¡v l, l1 v.(av ctO'toO,. «tOEO'Ll14'tct't'OV 3i:. «�'totc;
. tKE(voLc; Tlap' «o-rov licdvov .'tov 1:cupov dvcn·.· 8ic«L -ro
· · ·, 11Cct'tllATJ Tt'tLKé3c; Kctl Mt¡,
t_E,EupE'tLJC6v 'tE ic«l 'tlllC'tLKov 'tl3v
· ¡te; Bíov &vay!émíc.,v 8oy l1 1Hc.,v.· 9 Kixl -ro l:1l'Jº� E l1<!>«aív
'TIO't'E 8py�c; � &Uou 't�voc; 'ltttBouc; Tlctp«axr::'1.v, &.Uii &l11l
.lJ-EV &mx8fo't'a-rov ETVctL, &¡,.« oE c¡>i1oa-ropy6'tot'tov• . 10 Kll,L
, -ro E�'t>TJ l1ºv &ljlo<¡,r¡-rí· 11 Kal 'tO·. Tt0Au1;1-a8i:c; &v�m<¡>á.v'tc.,c;.
iO n ctpik • AAE/:,á.v8pou . 'tOO YPCltl1 l11l'tLK00 'tO &vETtC­
'Tl}.,TJ K'rOV' 1 ic«l 'tO l1i'i &vEL8La-rLKéZ>c; tTtlAllf:l6&.vEa8ixL 'té3v
B&.p6cxpov � a6:\ou�6v 'ti. f\ &�XE<; npoEvsiy�al1Évc.,ii, &U'
· lmoEt,íc.,c; ll�'tO lJ,ÓVOV hE'1.vo, 8 · EOEL dp�a8at, npoq>É­
' jl_Ea8cXL tv 'tJ>ÓTt(¡) &TtoKp(aEc.,c; f\ O'UIIETill1CXP't'UpÍJO'€Q<; �
�llOLllAÍJljJEc.,c;. T!Epl ct'U'tOO 'tOO np&.y¡.ia-roc;, ooxt m,pl 't0,0
! ,
· }fJl1a't'oc;, � OL É'tÉpac; "CLvoc; 'tOLllÚ'tTJ <; l l1f:11c:Ao0c; Tlctpu-
1
. . ' ..
'..rto t1vfJaEc.,c;,
. , ' ' {f nap« <l>p6V-t'QV�c; 'tO tma-r�actL, o't'.Ot � TllfHJ.VVLICi'¡
-B«aKdv(oc Kctl TtOLKLAlct ICctl 1'.i1t6icpünc;, iccxl lhL 6c; 'btln«v
· .<:>t. 1Cctlloút1EVOL ofhoL mxp' �l,1'1.V EOTia.'t'p(llaL &0"'1:opy6'tEpol.
-n:c.,c; dal.
i2 nap&:. AhE,&.vllpou 'toO nlcx'tC.,VLKOO 'tO l1i'¡ noi\A&Ku;
_
_ t,Lr¡lll )(C.lplc; &vá.yKr¡c; MyELV np6c; 'tL11a t'j b l"'llLO''t'oAfl
ypc!t<J>ELV, tS'tL. !axol6c; Et¡H, . p.r¡IIE OLCl. 'tO\J'tOU 'tO� -rp6nou

3
PENSAMIENTOS

pasan por ser favores, sih que por ello nos sintamos disminuidos,
y sin declinados groseramente.

9 De Sexto, 8 la benevolencia y el ejemplo de una familia


patriarcal; la concepción del vivir conforme a la naturaleza; la
gravedad sin afectación; la solicitud vigilante por los amigos;
la tolerancia con respecto a los tontos y a los que opinan sin
mayor examen; el arte de acomodarse uno a todos, de. tal modo
que su trato era más agradable que una adulación cualquiera; y
sin que dejaran de sentir por él al mismo tiempo el mayor
respeto; su habilidad para descubrir con penetración y método
y ordenar adecuadamente los principios necesarios a la conducta
de la vida; el no haber demostrado jamás ni la menor señal de
ira ni de otra pasión alguna, antes por · el contrario el carácter
más impasible y, justamente, e1 más afectuoso; la proclividad
al elogio, pero con discreción, y una amplia cultura sin ostentación.

10 De Alejandro el gramático, no reprender ni zaherir a quienes


se les va un barbarismo o un solecismo u otra discordancia
cualquiera, sino insinuar hábilmente el único término correcto que
debió decirse, a modo de respuesta o testimonio adicional, o
debate en común sobre la cosa misma ( no sobre sus términos)
o sirviéndose de cualquier otro modo apropiado de recuerdo
ocasional.

11 De Frontón, 9 el habet cobrado conciencia de lo que son


la envidia, la astucia y la disimulación propias del tirano, y
cómo en general los que entre nosotros tienen nombre de patricios
están de algún modo vacíos de afección.

12 De Alejandro el platónico, 10 no salir a menudo ni sin


necesidad, y ya sea oralmente o por escrito, con la excusa de
que estoy ocupado, ni eludir de este modo y continuamente los

·3
MARCO AURELIO

auvEx_&lc; Ttapc:.L'tELOBC(l ,:&. Ka-r&. -r&.c; npoc; ,:ouc; 0Uf6Lo0nac;


oxÉaELc; K0:8�KOll'!<X, TipoScxAA6 t1EVOV ,:d,. TIEpLEO'tQ'tO: Ttpcxy­
t1 ª'ta.
i3 nap&. KawúAou 'tO ti� &Aty6pc.:,c; �XELV <¡>(Aou O:L'tl(,)­
t1ÉVOU ·n, Klxv i:úxn &.A6yc.:,c; al-rt6 t1EVoc; , a.U& TIELp0.a&tL
Kcxl ihtoKÓl8unávcxL inl. ,:o aúvr¡8Ec;' 2 Kcxl -ro TIEpl -rl>v
OLOO:OK<XÁQV_ EK8ú t1 c.:,c; E?í<¡>rwov, o!a 't<X TIEpl._ .Ci.o t1L'tLO\.I
.KOlL ,ABnv'oM-rou &.Tl� t1V'lt1ºV�UÓ t1 EVCX" a ;cal. 'tO TIEpl "((X
-r:ÉKVCX &JnBLv&lc; &.ycmr¡nKÓV,
14 ncxp&. ,:oO &.oEAc¡>oO [!OU LEouf¡pou -ro _ c¡>tAo(KELOV ical
<¡>LAá.A r¡ 8Ec; ical c¡>LAoUKCXlOV' 2 Kcxl 'tO OL' ao,:ov yv'3vaL
0pacrÉav, 'EA6(5Lov, Kái:c.:,vcx, l!,.(c.:,va, BpoO,:ov K<Xl <¡>av­
·,:cxa(av Aa6ELV TIOÁl'tElo:c; tcrovó t1 ou, ica,:' tcrói:n-ra K<Xl tanyo­
p(av .5LoL1cout1ÉV'l c; iccd BcxaLAElac; 't'tp.6crr¡ c; nánc.:,v t1<XALO'tCL
,:�v HEu8Ep(cxv ,:&\v &pxo t1Évc.:,v• 8 Kcxl �i:L ncxp&. ,:oO aú1:oü
-ro o p.aH:c; ical l> t1ói:ovov iv i:fi i:Lp.fj ,:�e; <¡>tAocroc¡>(ac;· 4KCLl
"[() E�TIOL'l'l:Ll<:ov IC(XL ,:o EÜ [!E'1:<X.5o-rov EK'l:Ev&c;· I iccxl 'to
0

EtlEATIL 1eal ,:o TiLa1:Eun1eov ne:pl ·,:oO óno -r&v q,ümv


<¡>L).Efo8av 6 KCXL '1:0 &vETI(Kf>UTITOV npoc; ',:ouc; Ka,:cxyv6crEG:<;
_ón' <XÚ'l:00 ·ruyxávovi:(Xc;· 7 KCLL ,:o !:1� OE1a8m ai:oxaa1:100
i:ouc; <¡>(Aove; Ctú'l:00 TIEpl -roo ,:( Sé!AEl tj ,:( ºº 80..EL, &AAcl:
.5fjAov E'tVO'.L.
i5 n ap&. M (XE,(p.ou ,:o KpCX'tElV foui:oO ICO'.l Kcti:d: 1:111otv
TIEptcpopov· e:tvav 2 KO'.l ·io E?í0u¡iov �v i:E 'tO(Lc; a.H,nc;
nEplai:ÓlaEaL Kal EV ,:a'tc; vóaoLc;· 3 Kal -ro Ei'lKpcnov i:oO
fi8ouc; Ka.l �ELA(xLOV iccxl yEpapóv· ';cal. ,:o OÚ crxEi:A(G)<;
KOl'l:Epycta'tLKOV ,:&v -npoKEL!:1ÉvG>Vª 1 Kctl ,:o TIÓlV'to:c; m"n0

4
PENSAMIENTOS

deberes que me imponen mis relaciones sociales con el pretexto


de estar agobiado de negocios.

13 De Catulo, 11 no desdeñar las quejas de un amigo, aun si


aconteciere que no tienen mayor fundamento, antes por el con­
trario procurar restaurar las relaciones habituales; alabar cada
uno de buena voluntad a sus maestros, como lo hacían, a lo que
se cuenta, Diomicio y Atenodoto, 12 y tener verdadero amor por
sus hijos.
14 De mi hermano Severo, 13 el amor de la familia. de la
verdad y de la justicia; el haber conocido por su medio a Traseas,
Catón, Dion y Bruto; el haber adquirido la noción del Estado de
derecho, fundado en la igualdad de derechos y en la libertad
de palabra para todos; un imperio que respete ante todo la
libertad de los gobernados. De él, una vez más, el culto uniforme
y sin desmayos de la filosofía; la generosidad y larga liberalidad;
la buena esperanza y la confianza en la afección de sus amigos;
ninguna disimulación en su desagrado para quienes lo merecían,
y ninguna necesidad en sus amigos de perderse en conjeturas sobre
lo que quería o no quería, por ser evidente.

15 De Máximo, 14 el señorío de sí mismo y el no dejarse


llevar del acaso en momento alguno; el buen ánimo en todas
las circunstancias y especialmente en las enfermedades; un carácter
bien temperado de dulzura y gravedad; el cumplimiento sin recal­
citrar de nuestras obligaciones; el infundir · en todos la certeza

4
MARCO AURELIO

'i"llO'tEÚElV, TIEpl óv AÉyot, on oíhúl::; <ppovE1, 1ecd TIEpl óv


TipÓ<-r-rot, l$n ou 1ea1e&c; TipÓ<Tt:El' 6 ,cal -ro &9cxú¡iao-rov 1ecxl
&vÉ1CTIAr¡ 1e-rov ,cal ¡ir¡ óct¡ioO btEly6 ¡iEvov 1\ 61evoOv 1\ & ¡i11Xa.­
voOv � KtX'tTJ<pEc; 1\ TipocrcrEor¡poc; 1\ TIÓ<Atv 8ul1oú ¡i Evov 1\
úcpop@ [,l EVOV' 7 ,cal -ro EUEpyi;:'ttlCOV ,cal 'tO ouyyVúl[,lOVLICOV
Kctl -ro &q,rnÓÉc;· Ka.l -ro &ótcxo-rp6<pou ¡i&H.ov 1\ Ótop9ou­
8

F-ÉVOU <pav-ra.o(av TiapÉXELV' 9 Kal on oí'.hE ��811 &v no-rÉ


ne; ÓTIEpop&o8at ón' aihoO oí'.1-rE ÓTIÉ [-l ELVEV &v KpEh­
-rova. au-roO aó-rov ó·110AaBELV' 1º KtXl -ro El'.lxapt EV 'l.","'''",.
!l,Eo9at.
i6 n ap&. -roQ na-rpoc; -ro �[,lEpov IC()(l [,lEVE'l."LICOV &o:x­
AEÚ,úlc; e:nl -r&v e:E,r¡ -rao¡iÉvQc; Kpt8Év-rúlv' 2 ,ccxl -ro &1eEv6-
óoE,ov TIEpl -r&.c; ÓoKoúoac; -rt¡iór.c;· 3 tcal -ro <ptA6novov Kcü
EVOEAEXÉc;· 'KtXl -ro &1<:ouan,cov -r&v e:x6v-rúlV 'tl KOLVúlq>E­
i\kc; da<pÉpELV' 6 ,cal -ro &mxpa.-rpÉTI-rúlc; t
Eic; -ro 1Ccx-r' &E,!cxv
&n:oVE[,lTJ'tLKOV EKÓlo-rcp· 6 ,ccxl -ro E TIEtpov, noO [,lEV xpdcx
[,l

EV'l."ÓlCTEúlc; , TIOO OE &vÉCJEúlc;' 7 ,ca.l -ro TitX00CXL '(Ol TIEpl -rouc;


Epúl-ra.c; -r&v [,lELptXdúlV' 8 ,ccxl � KOLVOV0111i0aúvr¡ Ktxl -ro
e:<pdoBcn To'Lc; <plAotc; ¡i�-rE auvÓELTIVELV cxuTi;:, TIÓlVTúlc;
-¡.i�-rE a.uvomoór¡[-lELV e:TIÓlvaytcEc;, &El ÓE o ¡iotov a.ú-rov ,coc-
-r(XAa.[-lBÓlvEa8at óno -rl'>v .,lt&. xrEl:xc; TLVct c; &n:oi\Euj>8Év-r@v·
9
Ka.l -ro l;r¡ -rr¡TLICOV &tcpt6é3 c; EV -ro1c; CTU[-lBouAlotc;; KCXl en:[­
�ovov, f &:U' ou To Tipoocn:Écr-rr¡ T�c; e:pEúvr¡c;, &pKEa8Elc;
'l:otLc; TipoxElpotc; <potVTa.ola.tc;· lO iccxl TO ótai-r11pr¡-rtKOV -ré3v
<p(AúlV ,ccxl [-lT]OCX[-lOO &q,licopov [-l T]OE ETIL[-ltXVÉ c; · 111<0:l -ro
aí'.1-ra.pKEc; EV TICXVTl Ka.l -ro <pcnópóv· 12 Kal -ro TIÓppúl8Ev
Tipovor¡-rtKOV Ka.l -r&v e:i\cxx(a-rúlV -rrpoÓLOLICT]'tLKOV &-rpay91lú)c;·
13 Ka.l -ro -rae; e:-rnBo�OEtc; Ka.l r.éxmxv ICOAa.lCE(a.v ETI' cxu-roO

5
PENSAMIENTOS

de que pensaba lo que decía, y . que en cuanto obraba no había


mala fe; no admirarse jamás ni espantarse de nada; no mostrar
nunca ni · precipitación ni lentitud ni embarazo ni abatimiento,
ni fingidamente risueño ni de nuevo colérico o suspicaz; mostrarse
generoso, inclinado al perdón y sincero; dar la impresión de un
hombre antes incapaz de torcimiento que rectificado, y nadie,
en suma, se sintió jamás mirado por él de arriba abajo, ni que
Máxiillo se tenía por mejor que él, y en fin, su encanto personal.
16 De mí padre, 15 la apacibilidad y el arraigo inconmovible
en las resoluciones maduramente examinadas; la indiferencia a la
vanagloria de las que se tienen por honras; el amor del trabajo
y la perseverancia; la prontitud a escuchar a los oradores capaces
de ap�rtar algo útil al bien público; el dar a cada uno inexo­
rablemente según su merecido; el tacto experimental en distin­
guir cuándo ha lugar a la tensión y cuándo a la relajación; la
cesación de los amores por los mancebos; la sociabilidad; la libertad
dejada a sus amigos de no comer siempre a su mesa ni acom­
pañarle en sus viajes por obligación, en la certeza de que le
encontrarán siempre el mismo quienes le hubieren dejado por alguna
necesidad; examinar cuidadosamente los asuntos en los consejos
del imperio y mantenerse firme en la decisión tomada; no desistir
de una investigación, sin contentarse con las impresiones más
a mano; esforzarse por conservar los amigos, sin fastidiarse de
éstos o ¡ipasionarse por aquéllos; el bastarse en todo a sí mismo
y con serenidad; prever de lejos y en sus ínfimos pormenores
lo que ha de disponerse, y sin énfasis teatral reprimir las acla-
maciones y todas las formas de lisonja servil dirigidas a su per-

5
MARCO AURELIO

a,:aAf\vin· 14 Kal ,:1, <1>uA0tK-ClKOV & El ,:é3v &vay1eod<.-iv -rfi


&pxfi Kal ,:aplEU'tlKCV i:f\c; xopr¡y{ac; Kal ,':mopEVE'tllCOV -rf\c;
hrl ,:é3v -roloÚi:<.-iv i:lVé3v Ka-raL,:lÓ.OE<.-ic;· 151eal ,:1, pf¡-rE
TTEpl 8Eouc; ÓELolo<npov p�-cE TTEpl &v0pámouc; ór¡ poico-
. 11tKÓ\I � &pEOKEU'TllCO\I � 3x:>..oxapÉc;, &U& vfl<f>ov E\I TTÍX<Jl
l(oi;l Í)É6o:LOV :<al pr,oapoO &nnp6KaAOV pr¡ ót l(otlVO't6-
1:1011· 16 KO'.l ,:o -ro1 c; d e; Eúpó:pnav Í){ou <f>Épouo( -rL, Qv
ri -rúxri úcx'{;(Ancxv 11otpELXE, XPTJO'TlKOV &-rú4<.-ic; &pot Kal
&npo<¡H1.vlo-rw c; , lío-cE Tictp6v,:c,:,v pe:v &vETTl-CTJOEú-rc,:,c; &n-rEo­
BotL, &:n6v-cc,:,v GE p� fü:1a9al' 17 KO<l -ro pTjÓE a.v 'tl\lct dTTEl\l
1:1�-CE lSn vocpw·u¡c; p�i:E o·n oilEpváicAo c; ¡.t�-rE o-el oxo-
. AotonKóc;, &AA' o-el &v�p nÉnnpo c;, -rÉAEloc;, &KoAÓ'.KEu-coc;,
TipoEO'T<XVO:l ouvÓ.pEvoc; K<Xl -rBv 11:au-coO KO<l /;J)wv· 18npoc;
-roú-cou;; oi: Kal -ro -CL[lT)'ClKOV -cBv &Ar¡ 8é3 c; <!>LAOOO'f'oÚv-rc,:,v,
-ro1 c; M: líAAoLc; oü:< EE,ovELBlon1eov oüM: p�v EúTTe<páyc,:,yov
fin' ctü-ré3v· lD �'Tl óe: -ro Eiló¡Hbv Kocl EÍJXOLPL OÚ tca-ra­
t:.Ó c,:,c;• 20 tcal -ro -roO l.é(ou oC:,pa-coc; ETTlpEA -rLtcov EppÉ­
p r¡
,:p(.)c; OU'TE &i c; lív ne; q>lAól;c.:o c; oÜ-CE npc c; l(C(Aft.G:>'THOpov
oÍJ-cE p�v 3ALyC:,pwc;, &H' l.\o-re: Ola -c�v l.ó{av npooo�:l;v
de; l>Alyw-c0t ta-cpL1<f\c; xp17l;nv � <f>appátcG:>V tcal tmBE­
pá-r(.)\I EK-ró c; · 21 p.6:ALO'l:C( U: -ro TTctp01x(.)pr¡n1eov &6ao­
KÓ.vc.:>c; -ro1c; oúvaplv nvr.x KEK-CT)¡tÉVoLc;, o'tov -r�v c¡,p010-
·n1<11v � T�.,, U, 'i..:r::opl01c; vóp(.)v � EBBv � líAAc,:,v "tlvé3v
11pan1Ót'rúl\l, Kal OUv'TIOUOCIO'TlKCV ail-co1c;, '(va EKIXO"tOl l(C('([X

,:a i'.oux npo-rEp� i,1<X-CC1 EÚ00Klpé30l' 'IT<).\1-CIX 3a\: Kot-Ca -Ca TICX­
-cplct npávoú:JV ouo' IXÜ'l:0 -coO-co ETTl-CT)OEÚ(,)\I 4'1XÍVE08al,
-ro ,:a TTÓ:-Cplc:: <f>uAÓ.OOElV" 22�-Cl ÓE -ro p� Eú E-CC(Kl\lr¡- rov
p.

11:al pm-caon1eóv, &Ha Kal -cónoLc; Kal np&.ypacn ,:o1c;

6
PENSAMIENTOS

sona; la vigilancia constante por las necesidades del imperio; la


administración de las rentas públicas y la tolerancia con los que
en esto le censuraban; ninguna superstición para con los dioses
y ninguna lisonja para con los hombres, buscando su aproba­
ción y el favor de la masa, antes bien sobriedad y firmeza en
todo, aunque guardando siempre el decoro y sin introducir nove­
dades; el uso de los bienes que tornan agradable la vida, y que
la fortuna la había dado a manos llenas, sin fausto y sin escrú­
pulo, de suerte que los tomaba simplemente si abundaban y no
senda su necesidad cuando faltaban. Más aún, nadie pudo tildarlo
nunca de sofista, bufón o pedante, antes por el contrario era de
todos tenido por hombre maduro, consumado, insensible a la adu­
lación y capaz de gobernar a sí mismo y a los demás. A más
de esto, a los verdaderos filósofos los respetaba, y en cuanto a
los falsos, ni los afrentaba ni se dejaba seducir por ellos. Con­
versaba con amabilidad y buena gracia y sin forzar la medida.
De su cuerpo cuidaba razonablemente, no tanto por amor de la
vida o por coquetería, ni tampoco c;on descuido, y así, por su
atención en este particular, no tuvo casi nunca necesidad de
médicos o medicinas ni de cataplasmas. Más que todo aún, el
hacerse a un lado sin envidia ante quienes han adquirido alguna
facultad, por ejemplo la elocuencia, el conocimiento de las leyes
o costumbres o de otras disciplinas, dándoles la mano para que
cada uno sobresaliera en su propia especialidad; ajustarse en
su conducta a las costumbres de sus antepasados, pero sin hacer
alarde de ser el velador de la tradición. Tampoco gustaba de
andar mudando de lugares u ocupaciones, antes gustaba de morar
en los mismos lugares y entregado a las mismas ocupaciones.

6
MARCO AURELIO

cxv'to1.c; bllu1npm·rnc611• 28 tccxl -ro l1E'ta. 'touc; 11cxpoE,ual1ouc;


't�c; KE<t,xhAy(cxc; VECXpov EvBuc; tccxl &1Cl1CXLO\I 11poc; 'tdt
auv�B '1 ltpycx· H ic:xl 'tO l1 � dvcxL cxv-r9 1t0Udt 'td &116p­
P'1'tCX, &U' 3AlyLa'tcx ic:xl ancx11L&l'tcx'tcx tccxl -r«O'tcx ÓTIEP -ré311
tcoL11é311 t1611úl11" u icat 'tO lt l1c¡:,po11 tcotl l1E l1E'tP'll1É11011 fv
'tE BEúlpLé311 ETIL'tEAÉaEL tccxl �pyúl11 tccx-raaicEucxtc; tccxl l!La110-
l1cx1c; iccxl -rote; -roLoú-roLc;, &11BpC:,nou 11poc; cxÜ'to -ro l!Éov
npcxxB�IICltL 11Ellopic6'toc;, OÚ npoc; 't�II tnl -rote; 11pax­
BEL<1L\I Ev60E,(cx11· 26oOIC [Év] &Qpl AOÚa't'}<;, ovxt <t,LAOL­
ico66 l1oc;, oo nEpl -rcic; tllúl6dr.c; Émvo11-r�c;, oü TIEpl foB�-rc.w
ó1>cic; tccxl xp6ac;, OÚ TIEpl aúll1CX't:Q\I ¿spac;· 27 � &no AQp(ou
noA� &11&:youacx &no -r�c; icÓ:'túl lncxúAEQ<; ical -ré311 É11
Acx11ou6(9 -rdt noAAÓI' 28-ré¡> 'tEAQ\ln E\I ToúaicAoLc; ncxp0tl­
'tOll l1É119 &e; ÉXp�aCX'tO tccxl 118.c; b 'tOLOO'toc; -rp6noc;· 2800-
U:11 cht11vil:c; oMt l1�" &6ua&>n11-ro11 oMii: Aá6po11 oMii:
¿sa't' &11 'tLllct dnE111 110-rE « Ítúl<; 'l6pé3'toc; >>, &AAa. 11&:v'tcx
1ILELA'1l1 l1 Éllot AEAoy(aBcxL &e; Énl ªXºA�c;. chcxp&:xQc;, 'tE'tCXY l1É­
Vúl<;, Éppúll1É11úlc;, aul11>C:,vúlc; Écxu'totc;. 30'E1>cxpt16aELE 11' &v
otú'tlf -ro TIEpl -roo ::EQicpó:-rouc; l1 "'1 l1 º"EU6 l1 EIIOV, lS'tL ICQtl
&.nÉXEaBcxL iccxl &noACXÚELV Éoúvcx'to 'tOÚ'túlV, t5v noAAol
11p6c; 'tE ,:&.e; &1toxa.c; &aBEvé3c; tcotl 1tpoc; -rdtc; &noAcxÚaEL<;
E1111o·nicé3c; li'.xOUal. 31 To ¡¡11,: tax ÚELV ICotl tyiccxp-rEpEtv tcotl
hv�<t,ELv e:iccx'tÉp9 &11op6c; ÉnLv &p-rLov 1ecxt &�'t't'l'rº"
q,ux�v li'.xonoc;, otov EII -rfi 116a9 -rfi (Bcx)v<Xa( l1 9·
i7 n c.xpdt 'té3II BEé3II 'tO &ycxBouc; TIÓ:TITIOU<;, &ycxBouc;
yovÉc.xc;, &yc.xB�v &lldc¡:,�11, &.yc.xBouc; IILoc.xaKÓ:Aouc;, &.ycxBouc;
olicElouc;, auyyE�E1c;, c¡,C\ouc;, axEllov &1tc.xv-rc.xc; lxELV' 1 icotl

7
PENSAMIENTOS

Pasándole sus violentas jaquecas, volvía luego con renovado ímpem


y vigor a sus labores habituales. No guardaba secretos sino muy
pocos y raramente sólo en interés del Estado. Proceder prudente
y mesurado en lo concerniente a ofrecer espectáculos públicos o
construir edificios, o distribuir donativos entre el pueblo y en
cosas semejantes, como hombre que mira más a lo que debe
hacerse antes que a la gloria que podrá resultarle de sus obras.
Ni baños a deshora, ni pasión por edificar, ni requinte alguno
en su mesa o en el tejido y color de los vestidos, o en la buena
apariencia de sus esclavos. Su toga era de Lorio, 16 donde tenía
una casa de campo, y de Lanuvio lo más de su ajuar. No hay
que ver sino cómo trataba en Túsculo al publicano que se discul­
paba, y ésta era en todo su condición. No se le vio nunca
intratable ni altanero ni agitado, como suele decirse, hasta sudar,
sino que siempre reflexionaba menudamente antes de obrar,
y todo lo hacía con reposo, sin turbación, en orden, con vigor y
consistentemente, por lo que podía aplicársele lo que se cuenta
de Sócrates, que podía tanto gozar como abstenerse de los bienes
que los hombres en su mayoría no son capaces de perder sin
sufrir o de poseer sin intemperancia. Su fuerza, en fin, y resis­
tencia en uno y otro caso, son testimonio del varón que poseyó
. un alma bien equilibrada e invencible, como lo mostró en la
enfermedad de que murió.

17 De los dioses, el haber tenido buenos abuelos, buenos padres,


una buena hermana, buenos maestros, buena familia, parientes y

7
MARCO AURELIO

·:·pt oOOF.J-il cu'í't"é3v ·;,r _ ,1.:.--:.11 , , :,EAfjoO(l 't"l KO((-


¿;;..t:hcnv EXQV 't"OlO(V't"TJV, &.<¡>' �e;, d E't"UXE, 1e&v l:npa.E,«
'ti. 't"OlOO't"ov• "t.'3v 8Eé3v llil: EOnolÍa. 't"O p.r¡llE p.(O(v ouvllpop.�v
-npO(yp.Óm.,v yEvÉo60(l, �'t"l<; E P,EAAÉ p.E HÉyE,ElV' 8 tc:C(l 't"o
1,,111 ihrt TTAÉOV -rpcxcpfjVC(l ncxpa -rfi TI0:Ha1efi -roo m!tTITIO\J.
4
_1CClll 'tO 't�V l.SP, <XV lllaoé3oa.l 1ed 'tO 1:1� Tipo l.SpC(c; &vllpc.:i­
'SfjvO(l, &AX' E'tl K<Xl t'illAC(ElELV -roo xp6vou· 6"to &pxov-rl
KCXl TWt:pl iiTTO"taxBfjvC(l, 8 c; E (lEAAE TTÓtV'tCX "tOV "t0cpov
&.c¡,cxlp�oElV p.ou Kcxl de; EvVolOC:V lxE,ELv "tOÜ lln lluva"t6v
fo-rlv EV cxolfi BloOv-ra (l�"tE llopuc¡iop�ornv XP\Íl'.;ElV p.�"tE
tae�."tc.:>V 01')l,lElc.:>llé3v 1:1�'1:E Acxp.nállc.:iv 1ea:l &vllplÓtV'l:c.:>V
{Ketl) "tOlé3v8É "tlVc.:>V r.:cxl "toO ó p.olou JC6lmou, &H' l:E,EO"tlV ty­
yu"t<X"tc.:> tau/)"tO\l O\JO"tÉAAElV ÉCXU"tOV 1ecxl 1:1� lila -roO"to
'tClTCElV6't"Epov � jiq.Bup.6"tEpov EXElV npoc; "ta iiTCEp "t6'V
ICOlVé3V �YE(l0Vl1Cé3c; TCpaxBflvcxl SÉOV"tCI.' 8"to &llEAcpoO "tOl­
()\J"tO\J "t\JÍ(ELV lluvcxp.Évov p.il:v lila �8ouc; ETCqdpa( (lE Tipoc;
ETClP,ÉAEla.v E (l <XU-roO, &p.a. ÓE 1ecxl "tl(lfi 1ecxl O"topyfi EOc¡>pa(-
.. vov-r6c; llE' 7-ro TICXl�(cx (l Ol &<¡>ufj 1:1� yEvÉ08cxl (lTJOE tca'ta
-ro º"'lA<Í'tlOV lllÓtO't"pocpc.• 8-ro 1:1�. ETTl TTAÉuV (lE npotc64'0.l
l:v ,PTJ"tOplKfl Kcxl TTOlTJ"tlKfl JCcxl "to'tc; &Holc; tm-rr¡ llEv p. cxotv,
EV otc; foc.:,c; &v ICCX"tECJXÉ6 r¡ v, d f¡o86 p.r¡v El,IIX\J"tOV EMllc.:ic;
npot6v-.o.• D 'tO <¡>Sáacxl "tOU <; -rpo<¡>Écxc; lv &E,u:::, p.a.n ICCX't"<X.0-
-rfjo<Xl, o� ll� Nl6icouv p.ol tm8up.E'Lv, ico.l 1:1� &vcx6cxlfo8al
V..nlll •• -roO p.E, tnEl vÉol i!n �ocxv, lícn:Epov cxo-ro npáE,ElV'
1º-ro yv@VCXl >AnollC:,vlov, 'PovO't"llCOV, M áE,l1:1ov· 11 "tO
c¡>cx11-rcxo8fjvcxL TTEpl "toO iccx-ra cpvoLv Blou Evcxpyé3c; iccxl
-rroHáictc;, oT6c; -rlc; &cn:lV' l.Scn:E, !Scrov tnl "tete; 6Eo'tc; ical
-ra.'tc; tl<ELBEv OlC(ll6o-Ecn ical cruAA�lpEO-l ica.l ETrmvolaLc;,
� p.r¡óil:v KCuAVElV �ór¡ IE«-ra tpvcnv l,fjv pE, &no],E[TTEo8cxl ó' E"tl

8
. PENSAMIENTOS

amigos, buenos casi todos; no haberme dejado llevar á ninguna


falta con respecto a ninguno de ellos y no obstante que, dado
mi carácter, pudiera haberlo hecho si se me hubiera ofrecido la
ocasión, por lo que ha sido un beneficio de los dioses el , que
nunca hayan concurrido las circunstancias que hubieran podido
ponerme a prueba. Y también el no haber sido educado· por
largo tiempo en casa · de la concubina de mi abuelo y el haber
preservado la flor de mi juventud no habiendo consumado pre­
maturamente acto de varón, antes por el contrario haber estado
sumiso a un príncipe y padre que me despojaría de toda vanidad
y me llevaría a comprender cómo puede vivirse en palaci<? sin
precisar de guardas, de ropajes suntuosos, de lampadarios, de esta­
tuas y de otras cosas análogas y semejante pompa, antes por lo
menos al nivel de un particular, y sin rebajarse por esto .o ser
indiferente a los negocios públicos y a los deberes que deben
desempeñarse con autoridad soberana; el haberme cabido en suerte
un hermano tal que fue capaz de incitarme con sus costumbres
a cuidar de mí mismo y que al mismo tiempo, me alegraba
por su deferencia y afecto; el haber tenido hijos ni mal dotados
ni contrahechos; el no haber avanzado más en retórica y poética
y en otras disciplinas que me habrían estancado si hubiera sentido
que progresaba en ellas; el haberme adelantado a colocar a mis
tutores en la dignidad que al parecer deseaban, sin dilatar sus
esperanzas con la especie de que todavía eran mozos y que a su
tiempo tendrían aquello; el haber conocido a Apolonio, Rústico
y Máximo; el haberme representado claramente y a menudo
lo que es vivir conforme a la naturaleza, de suerte que, habida
cuenta de lo que concierne a los dioses y de lo que me viene
de ellos en dones, asistencia e inspiraciones, nada impide que
viva yo conforme a la naturaleza, y en lo que me quedare atrás será

8
MARCO AURELIO

· -ro·ú,:ou TI()(pa ,:�v e: ¡i �v ah(<Xv Ko:l napcx ,:o ll� <:lto:-rr¡pE1v


-ruc; EK ,:wv 8Ewv i'.mo¡iv�crnc; Ko:l ¡.tovovouxl <:lt<:lotcrKo:Alo: c;·
12 ,:o &vncxELV. ¡.tOL ,:o
crw¡io: ETil ,:ocroG,:ov EV -COlOÚ-rc¡>
· füc¡i · 13 ,:o
¡.t�'tE BEvd>lK,: r¡ c; &qio:cr8m ¡i�-rE 0EoÓÓ,:ou,
&lM KCÜ ücr-rEpov e:v e:pc.:ntKo'lc; ná8Ecrt yEv6 ¡.tEvov úyt&vav
11 ,:o xo:AETI�VO:V'l:O: TI0/1.AÓlKLc; <Poucr,:lKc¡> ¡.tr¡óe:v TIAÉOV nplx­
f,o:t, e:,p' q, &v ¡.tE-rÉyv(,)V' 15 ,:o pÉAAoucro:v vÉav 'tEAEu,:lxv
-r�v 1:EKoGcro:v o ¡i(,)c; olK�crat pE-r' e: ¡.toO ,:ex
-rEAEu-ro:1o: i\:,:r¡ ·
16 ,:o
éicráKtc; e:6ouA�8r¡ v e:mKoup�cro:l '1:LVL 11Evo¡iÉv9 f¡ de;
o.AA.o 'tL xpflc'.;ov,:t, ¡ir¡<:lÉTIO'tE &KoOcral ¡.lE, O'tL O\JK ECí'l:L ¡.t
Ol

XP�l!O:'t<X, o8Ev yÉvr¡-ro:L'


17 Ko:l ,:o
au-ré;> E ¡.t ol xpElav
-0 ¡.¡olav, wc; no:p' É,:Épou ¡.tE'tO:Ao:6E1v, ¡i� CíU¡.lTIECíElV' 18 ,:o
-r�v yuvo:1Ka ,:oto:ú,:r¡v E'tvo:t, oú,:(,)crl ¡.tEV TIEt8�VLov, oÜ't(,)
ÓE cptA6cr-ropyov, oü,:(,) <:li: &c¡:,d�· 19 ,:o e:m,:r¡ÓEL(,)V ,:pocpÉ(,)V
tlc; 'ta TIO:t<:llo: EU11op�CíO:L' 20 ,:o ót' OVElpÓl't(,)V 13or¡8�¡.tO:'tO:
óo8�vat &Ha 'tE Ko:l &ic; p.� 11-rÚELV at ¡i a Kal p.� lAtyyt&v,
:2l Ko:l '1:0Ú'tOU EV Kat�-rn .:ScrTIEp xpr¡cr¡.t6v· 22 ,:6, O'tE ETIE8ú­
l'l')Cí0: cptAoooc¡:,lac;, ¡i� E ¡.tTIEOELV E'Lc; ,:tva crocptcr,:�v ¡.i.r¡ói:
&rtoKo:8lcro:t e:nl ,:oO cruyypo:cpE'l.c; f¡ cruHoytcr ¡iou c; &v.xAÚELV
f¡ TIEpl -ra (J-E'tE(.i)poAoytKa Ko:-ro:ylvEcr8o:t.
23 náv,:a yap -ro:O,:o: 8EwV 130118wv Ko:l ,:úx11c; OEhat.

Ta EV Kouá<:lotc; npo c; 'té;> rpo:voúqc. a'.

9
PENSAMIENTOS

por culpa mía, por no observar los avisos de los dioses y podría
decir sus lecciones; la resistenciíl tan prolongada de mi cuerpo en
la vida que llevo; no haber tocado ni a Benedicta ni a Teodoto, 17
y el haberme curado de las pasiones de amor en que caí más tarde;
al enojarme a menudo con Rústico, no haberme propasado a nada
de que luego debiera arrepentirme; el que mi madre, 18 destinada
a morir joven, por lo menos pasara conmigo sus últimos años;
el que cuantas veces quise socorrer a un hombre en la pobreza u
otra necesidad, no escuché nunca que se me dijera que no había
dinero con que hacerlo, como también el no haberme visto reducido
a pedir dinero de otro en una necesidad semejante; el haber tenido
una consorte 19 semejante, tan obediente, tan afectuosa y tan
sencilla; el haber encontrado fácilmente profesores competentes
para mis hijos; el habérseme comunicado en sueños diversos reme­
dios, y sobre todo para mis esputos de sangre y mis vahídos, lo que
en Gaeta pareció un oráculo; el que cuando me aficioné a la
filosofía no hubiera caído en manos de algún sofista, ni para
sentarme a revolver escritores o analizar silogismos, u ocuparme
de fenómenos celestes. Para todo esto es menester el auxilio de
los dioses y el favor de la fortuna.
En el país de los Cuados, en la margen del Gran. 2º

9
B'
i uEc.i8Ev TipoAÉyELv bu-ré¡>· :Z::unEúE,op.Oll 11tEplÉpy9,
&xocp[cr't9, óBplcr'tfl, ()OAEp9, f.>01.0K<XV9, &KOlVColV�'t9• 2 nócv­
'tOl -rocO'toc
ou p. SÉ6l] KEV hdvoLC:; Ttc,,pa -r�v liyvoLOlV -ré3v
&yoc8é3v KOIC KOlKé3V. 8'Eycb ()t¡ 'tE8Ec.ipr¡Kcbc; 't�V <t'ÚOlV 't00
&y0l0o0 O'tL KOl\ov KOll -roo KOlKOO O'tl 01toxpov KOll 't�V
OIÜ'tOU 'tOU cx p.Olp't<XVOV'toc; <pÚOlV !Í'tl p.ol ouyyEv�c; ooxl
C1L[,lOl'tOc; � om\:pp.Ol'toc; -roo OlO'toO, &na voO K .xl 8El0lc;
&nop.o(pOlc; p. É'toxoc;, OÜ'tE BlocS�V:Xl UTTÓ 'tlVO<; OIO'té3V l>í,­
VOl[,lOll' Oltcrxpéf> y&.p · p.E oMElc; TIEpl60lAE1· ot!'tE 6py[l';Ecr8 :u
't9 ouyyEVEl c>úVOl[,lotl ofhE �TIÉX8Eo80ll OIO't/i>, 'rEyóv:it­
[lEV y.xp Tipoc; ouvzp y[01v, &::; nóoEc;, &e; XElpEc;, &,:; f.>AÉ­
·<pOl,'Ol, &e; ot o-rotxol -ré3v &vCol KOll K<X'túl Móv-c;:.lV, ó To
, ouv &nmpáooElV &n�Aotc; napa q>úcrtv· &vnnp:xK'tLKov
OE 'to &yOlVO::K'tELV K01l &nocr'tpÉ<prnBo::t,
2 uo -r[ TIO'tE 'tOÜ'tÓ dp.t, cr.xpdo:: Ecr-rl K01l TIVEu p. &nov
2
KOll 'to �yEp.ovuc6v. � A1JEc; -ra P.>t6A(Ol· ¡.tl]KÉ'tl orté3· oo
oÉllo'tctl. &U'
&e; �or¡ &noBvf¡crKúlV -ré3v p.i:v oocptc[c.iv
K x-rxtJ>póvr¡oov· Aú8po::; Kctl 3cr't6lpt0l KOll KpoKÚ1J .xv'tov EK
vEÚp<ilv, <pAE6lColv, &p'tTJfHé3v TIAEy¡.t-:x,tov. 80.i:OlcrxL llE KOll
'tO TIVEO p. :x, OTI016v -r( EO'tLV' lxvEp.o::;, oo3k &d 'tO 010-r8,
&na mxcrr¡c; lSpOlc; EE,Ep.oú p. EVOV KOIL TIIXAlV po��OÚ¡.tEVOV.
'Tpl-rov ouv Ecr'tl 'tO �YE[-lOVLKÓV. ·nsE e:mvo�9 r¡ ·n· yÉpúlV

10
II

1 Desde la aurora has de decirte: Tropezaré hoy con un entro­


metido, un ingrato, un insolente, un embustero, un envidioso, un
egoísta; todo lo cual les viene de la ignorancia del bien y del mal.
En cuanto a mí, habiendo observado que la naturaleza del bien es
lo honesto, y la del mal lo torpe, y que la naturaleza del pecador
es la de mi pariente no por la sangre o la simiente, sino por parti­
cipar conmigo de la inteligencia y de una parcela de la divinidad,
no puedo recibir daño de ninguno de ellos, ya que no podrían
implicarme en su torpeza, así que no podría irritarme contra mi
pariente ni odiarlo. Hemos nacido, en efecto, para colaborar entre
nosotros, como lo hacen los pies, las manos, los párpados y las
hileras de dientes, los superiores y los inferiores. Actuar como
adversarios entre nosotros es, pues, contra la naturaleza, como lo
son la ira y la aversión.
2 Todo mi ser consiste en una porción de carne con un soplo
y mi guía interior. 1 Deja los libros; que no te disloquen más,
pues no te está permitido. Aprestándote a morir, desprecia la
carne, que no es sino lodo con sangre, más huesos con una red
entretejida de nervios, 'venas y arterias. Mira también la que es tu
soplo, no más que viento y ni siquiera siempre el mismo, sino a
cada momento expirado y aspirado. Queda, pues, como tercer
elemento, el principio director. Piensa bien lo siguiente: eres viejo;

10
MARCO AURELIO

ET· ¡.,.r¡1cÉ'n -roO-ro Eáanc; 8ouAE0cror.l, ¡.,.r¡icÉn icc,8' &p¡.,.�v


alCOlVQVT]'tOV ve:upoartor.a-rr¡S�vor.L, ¡.,.r¡ icÉn -ro El ll or.pp.Évov
fJ Ttor.pov lluaxe:pa.VOl.l fJ 11Hlov óm8fo8cu.
3 T ex 't@\/ 0E@V Ttpovolor.c; l1E;J''tÓt, "CCX -r�c; -rúxr¡c; o{Jic
ave:u cpúaEc.>c; fJ auyicX¿,oEc.>c; icor.l imnXoic�c; -r&v npovotq:
lllOlKOup.¡;:vc.,v. n&tv-ror. EKE1BEV f>EL, 2 np60EO'tl lle: "CO &.vor.y­
lC01.LO\/ Kor.l "CO 't� OA':) ic6al19 OUcJ.1>Épov, o� l-1Époc; d. nor.v-rl
lle: cpúoEc.>c; p.ÉpEL &yor.86v, 8 <pÉpEl � ,:oO 3Xou <�ÚaLc; icor.l
el ÉKe:[vr¡c; Ea-rl ac.>onic6v. l:9l;ouaL lle: KÓop.ov, lbrtEp or.l
-ré3v a-roLXElc.>v, o!í-rc.>c; icor.l or.t -r&v auy1<:pLl1Ót'tc.>V l1E-ror.BoXor.C.
8Tor.O,:á aoL apKEL"Cc.>, El 86yp.or.-rá fon. T�v lle: ,:é.lv BlBA(e.>v
ll(ljlor.v p'L'{Jov, tVCL l1� yoyyúl;c.>v &.no9ávnc;, &.Hcx Ue:c.:,c;
&.Xr¡ B&c; Kor.l &.no Kor.po(,xc; EUXÓtpLai:oc; -rote; 8e:otc;.
4 MÉ p.vr¡ oo, h Tt6aou -ror.O,:a &.vor.BétXXn Kor.l &noaÓtKLc;
Ttpo8Ea1-1(or.c; Xor.BC::,v Ttor.pcx "CG.)\/ 8e:é.lv oü XP� aü-ror.tc;. 1 A.Et
lle: �ll r¡ no-re: or.lo8fo8or.l, -r[voc; ic6a¡.,.ou ¡.,.�poc; Et tcor.l ,:[voc;
8LoLicoOv-roc; -rov ic6o¡.,.ov &.n6ppoLor. órtfoi:r¡ c; icor.l !Sn !Spoc;
foi:( GOL TtEplyEypor.p. p. Évoc; -roo xp6vou, 9 EIXV Etc; 'l"O &.nor.t-
8plÓtOOlL l-1� XP�ªD• otx�aé'.'t(XL Kor.l otx�on ICCÜ «�Ble; o{JK
lE,Ea-ror.L,
5 n ix:rr¡c; é5¡i or.c; cppóvi:ll;E ai:LB:xp:3� &.e; •pc.:,t1or.toc; icor.l
appr¡ v "CO EV XEpal p.Ei:tX -r�c; &.1epLSoOc; tcor.l &.nAáa,:ou
ae:¡.,.v6i:r¡-roc; Kor.l cpuoai:opy[or.c; Kor.l EAEU9Ep[or.c; icc,t 8llCOI.LÓ­
'l"l')'tO<; TtpixoaEl\/ icor.l axoX�v ECXU't� &no Ttor.aé3v 'l"QV &X­
AQV cpor.v-ror.aL!.3\/ Ttoptl;ELV. 1 nopLE1c; 8É, &v & e; fox&:-rr¡ v

11
PENSAMIENTOS

no permitas que sea más esclavo, ni arrastrado, como un títere,


al impulso de instintos egoístas; no te desazone el presente decreto
del hado ni te arredre el futuro.
3 Las obras de los dioses están llenas de su providencia, y en
cuanto a las de la fortuna, no caen fuera de la naturaleza, o están
entretejidas e implicadas en los sucesos regidos por la providencia,
de la que todo fluye. Pero, además, interviene la necesidad y la
conveniencia del mundo entero, del cual formas parte. Para cual­
quier parte de la naturaleza, el bien es lo que encierra la esencia
del todo y la conserva. Ahora bien, el mundo se conserva por la
transformación tanto de sus elementos como de sus compuestos.
Que te basten estos dogmas, y echa de ti esta sed de libros, a fin
de que no mueras rezongando, sino de buen semblante y agradecido
en tu corazón a los dioses.

4 Acuérdate cuánto tiempo hace que has aplazado estas cosas,


y cuántas veces no supiste aprovecharte de las prórrogas que te han
acordado los dioses. Es ya tiempo de que comprendas de qué mundo
eres una parte, y de qué rector del mundo te has deslizado como
una emanación y que tu límite está circunscrito en el tiempo,
del cual si no te aprovechares para alcanzar la serenidad, pasará
él y pasarás tú también y no será ya posible.

5 A cada hora cuida seriamente, como romano y como hombre,


de hacer lo que traes entre manos, con gravedad perfecta y natural,
con amor y liberalidad y justicia, y mandando a paseo a todos tus
demás pensamientos. Lo conseguirás si hicieres cada acto como si

H
MARCO AURELIO

1t:oO P.,íou h&.a,:r¡v npéiE,lV lvEpyflc; &n1jAAcxn,.Évr¡v ndt­


OTt� dK0tl6,:r¡,:oc; Kcxl E¡mcx8oOc;· &.noa,:poc¡i�c; &no ,:oO cxt­
poOv,:oc; A6you Kcxl únoKpíaEQc; Kcxl c¡iLAcxu,:ícx c; Kcxl oua­
cxpEa,:f¡aEQc; npo c; -rex auppEpoLpo:pÉvo:. 8'Op eyc;, néiic; OAíycx
la-r(v, �v Kpo:,:r¡ao:c; ·ne; oúvo:"tO:l E1'.lpouv Ko:l 8Eouo� P.,LéiiacxL
l>lov· KO:l yexp ol 8Eol TIAÉov OÜOEV Ó:TIO:L"tf¡aouol rnxpex ,:oO
-rcxO-ro: c¡iuXáooov,:oc;.
6 'Y6pí�E1c;, ú6p l�nc;, Éo:u-rr¡v, E:, ljJuxr¡· "tOÜ OE "tlp�acllL
OEO:U'r�V OUKÉ-rl KCXLpov EE,nc;· ·J· di yap b Bloc; ÉKáa,:9·
2 oú-roc; oÉ OOL OXEOOV OLT¡VUO"C(U p� cxrnoupÉvn OECXU"tT¡V,

&H' EV "tcxLc; (xAAQV ljJuxcx1c; "tl8EpÉvn 'r�\I a�v EUpoLpícxv.


7 (M�) TIEplOTiá"tQ CE ,:ex Ef,Q8Ev E l:111(11-rov,:cx KCXl ºXºA�V
nápEXE aEcxu-ré¡:> ,:oO 11poapcxv8ávELV &.ycx86v "tl Kcxl ncxO­
_acxl pEp66pEvoc;. 2"Hor¡ OE KCXL "t�V É"tÉpcxv TIEplc¡iopexv <¡>u­
AcxK-rÉov· Xr¡poOaL yap Kcxl oLex npáE,EQV ot KEKt:,ITJ K6"tEc; ,:ft,
P.,íc� Kcxl 1:1� ExonEc; aKon6v, E</>' 8v néiacxv opt:,1�v Kcxl
Kcx8áncxE, cpcxv-rcxa(o:v &.nEu8úvouOLv.
8 n cxpa PEV "tO p� E<¡iLO"táVELV, ,:( EV -rfi ÍXAA.ou lf!uxfi
y(vE"tO:l, ou pCfOÍQc; -rLc; lícp8r¡ KcxKoocxLp.ovéiiv· ,:ove; oE -ro'Lc;
-r�c; loícxc; lf!ux�c; KLvf¡p.cxaL p.� n0tpcxK0Aou800nac; &váy1c:11
KO:Kooc:up.ovE'iv.
9 ToÚ"tQV &El OEL p.Ep.v�o8cxL, ,:(e; � ,:Civ <)AQV ct>úaLc; Ko:l
-ríe; � E P.� Kcxl néiic; cx!hr¡ npoc; EKEívr¡v Exouocx Kcxl linot6v
n p.Époc; ÓTIOÍOU -roo OAOU oí'.ioa KOtl on ouoElc; li ICQAÚQV
,:ex ó.K6Aou8cx ,:fi <¡>úaEl, �e; p.Époc; Et, npáoaELV TE &El 1ecxl
AÉyElV,

12
PENSAMIENTOS

fuese el último de tu vida, libre de toda temeridad, de toda afec­


ción contraria al imperio de la razón, de toda hipocresía y egoísmo
o displicencia por los decretos del hado. Mira cómo no son muchos
los principios cuya posesión puede hacernos vivir una vida de
curso próspero y en el temor de los dioses, los cuales no reclaman
otra cosa_ del que observa aquellos preceptos.
6 Avergüénzate, avergüénzate, alma mía, que no tendrás ya
tiempo de tratarte con honor. Breve es la vida para todos, y la tuya
está casi acabada sin haberte respetado a ti mismo al haber hecho
depender tu felicidad de las almas ajenas.
7 No te dejes distraer por los negocios que te vienen de fuera,
antes procura darte un solaz para aprender aún algo de bueno, y
deja de andar girando por aquí y por allá. Guárdate también de
otro extravío, el de los necios que a fuerza de acciones se agotan
en la vida, sin tener un blanco al que dirijan todos sus esfuerzos
y, en suma, todos sus pensamientos.

8 No es fácil encontrar a alguien que sea infeliz por no entro­


meterse en lo que pasa en las alr,nas ajenas, pero sí tienen que ser
por fuerza infelices quienes no velan sobre los movimientos de su
propia alma.

9 Es preciso tener siempre presente cuál es la naturaleza del to­


do y cuál la mía; cuál es la relación entre una y otra; de qué
todo es la mía una parte, y que nadie puede impedirte obrar y
hablar conforme a la naturaleza de que eres parte.

12
MARCO AURELIO

:1.0 Ci>LAoCJ6c¡>"'c; 8 0E6c¡>pc:xCJ-roc; e:v -rfi CJuy1<p(CJEL -ré3v


Ó. f! C:Xp't:TH.l<X't:QV, 1 Q<:; liv 't:L<:; KOLV6•rEpov 't:CI. 't:OLC:XÜ't:Ol cn.,y1<p(­
VELE, c¡>r¡CJl Bc:xpÚ-rEpc:x Etvc:xl -rcr. 1<c:x-r' il:·mBu(:.l(c:xv TIA!] (:.l(:.lE­
Aoú p.Evc:x -ré3v 1<c:x-rcr. Bu f16V. YªP Bu f!OÚ f! Evoc; p.E-rét 't:Lvoc;
2 'O
,
J..úm1c; 1<c:xl AEAr¡ 8u (c:xc; CJUCJ-roAf¡c; c¡>c:x(vE-rctL -rov Myov &.noCJ
-rpEc¡>6p.Evoc;· ó llE icc:x-r' ÉnlBu f! l<Xv & f! <Xp-rétv"'v ü<j>' �llovf¡<, ·
i'¡-r-rc:i f! EVoc; &icoAc:xCJ-r6-rEp6c; n"'c; c¡>,x(vE-rc:xl Kc:xl 8r¡ Aú-rEpoc; Év
-rtt1c; & f! c:xp-r(cXLc;. 8 '0pBé3c; ol:iv ,cc:xl <j>LAOCJÓ<j>ou &E,l"'c; Ec¡>!]
p.d[,ovoc; iy1<A� f!C:X't:oc; EXECJBc:xL -ro f!EB' �llovf¡c; Ó: f1Ctp-r,xv6 f!E­
vov �nEp 'l'O f!E'l'<i Mnr¡c;· oA"'c; 't:E 8 f!
EV npor¡ llLK!]f1É119
t1éxAA011 EOLICE ,cc:xl llL<x Mnr¡c; �11c:xyr.:c:xCJp.É119 8uf1"'8f¡vc:xl' ó
lle: onh68Ev npoc; -ro &lll1<E1.11 l.Spf!r¡-rc:xl, 4'Ep6f1E11oc; Énl -rb
Tlp&E,c:xl 't:l icc:x-r' ÉnL8uf1lc:xv.
H ·n e; �llr¡ lluvc:x't'oO lív-roc; EE,LÉVOll -roo B(ou, OÜ't:Qc;
lica.CJ-rc:x TIOLELV icc:xl AÉYELV 1<al ll1c:xvoE1aBa.l, 1Tb ll,1;; U;
&vBp&rr"'v &11EA8Et11, d f!EII 8Eol dCJ(v, oM,l;;v llEL11611· K<XKfp
y&p CE oúK &v TIEplBó:AoLEV' Et lle: �-rol oúic dcrlv f\ oú p.ÉAEl
au-ro1c; -ré311 &vBpQTIEÍQV, -rl ¡¡oL [,f¡v Év 1e6cp.c¡i KE\14' 8E13v
Tj npovolc:xc; 1CE11lp ; 1 'AUdt icc:xl del icc:xl p.H,EL c:xo-rotc; -rl?iv
&v8pQTIE(QV KCll -rote; p.e:v IC<X't:1 &A�8ELa.\l ICOllCO'tc; '!vot P.11
, 11Epm(Trrn ó livBpQTIOc;, in' 01.0-rt;, 't:O 'Ttfxv lBEll't:O' 't:1311 lle
Aoml>v :.:'!'. 't'L i::c:xi::ov �v, icotl 't'OÜ't'O &11 11poE(llo1rro, '!va i'!tl
11otv'l'l ñ -ro P.11 TIEpmlTI'l'ELV c:xo't'lp.
ª
' 0 lle: XElp "' t11) TiolEt
il.vBpc.:mov, Tié3c; &v 'l'OÜ't'o Blov &v8p4mou xELP"' noL�CEU::V;
• O�E ll.!: 11:a'l'' &yvouxv ofhE dllutc:x (:.lÉV, p.� lluvap.Évr¡ ll:l:
npo<j>uME,otcBaL f\ llLopB¿,cllCJBctL -rc:xO't'c:x � 't'é3v !SAQV q,úcru;
TlllpELllEv &v, 01'.h' &v 't'l]ALKOÜ'l'OV �[l-llp'tEV �-roL mxp'
&15uvotp.lClV f\ '!tc:xp' &.'t'Exv(c:xv, '!va 'l'Ol &.yc:xBa. Kotl 'l'OI ICCXIC«
ln(cr¡c; 't'otc; 'l'E &.yoolotc; &.vB¡,¿,noLc; 1<al 'l'o1c; 1C1X1<otc;

13
PENSAMIENTOS

10 Como filósofo juzgó Teofrasto 2 cuando, en su comparación


de los yerros a la luz del sentido común, dice que las faltas por
concupiscencia son más graves que las de la ira. A lo que puede
verse, en efecto, el airado se aparta de la razón con cierta tristeza
y una secreta angustia del corazón, al paso que cuando se peca por
concupiscencia, vencido del deleite, muéstrase como más muelle y
afeminado en sus faltas. Rectamente, pues, y a fuer de filósofo
digno de este nombre, dijo Teofrasto que de mayor reproche es
pasible el que peca con deleite que quien lo hace con pesadumbre.
En un caso, en efecto, el culpable aseméjase a un hombre víctima
de una injusticia y que forzado por su aflicción entra en cólera,
mientras que el otro se precipita de suyo en la injusticia, llevado
a obrar así por concupiscencia.
11 A la idea de que puedes en este momento salir de esta vida,
conforma en todo tus acciones, tus palabras y tus pensamientos.
Despedirte de los hombres, si hay dioses, nada tiene de terrible,
toda vez que éstos no han de hundirte en el maL Y si no existen
o no se curan de las cosas humanas ¿qué interés tiene para mí el
vivir en un mundo vacío de dioses y vacío de providencia? Pero
existen y se cuidan de las cosas humanas, y a fin de que no caiga
el hombre en los males que lo son verdaderamente, lo han puesto
todo en manos del hombre, y si hubiera algún mal en otras cosas,
ro habrían previsto ellos para evitar a cada uno el caer en éL
Mas lo que no hace peor al hombre ¿cómo podrá hacer peor la
vida del hombre? Ni por ignorancia, pues, ni conociéndolo sin
poder prevenirlo o remediarlo, ha podido escapar su percepción
a la naturaleza del todo, y ni por impotencia o inhabilidad habría
cometido un descuido tan grande como el de que los bienes y los
males afecten en igual medida e indiscriminadamente a los buenos y

13
MARCO AURELIO

TIEcpvp¡,.Év(.,)c; av¡,.60llvn. 8 0áv0l'TO<; ÓÉ YE ICOll z:;"'�· ME.O(


KOll &óo/;(Ol, n6voc; KOll �óov�, T1AoO,:oc; ic01l TIEV(Ol, rniV'l"Ol
'TOl0'TOl e:ntar¡c; av!'601(VEL &.v8pC:m(.,)V "COL<; 'TE &ycx8o'1.c; Kotl
-ro'!.c; ICOIICOL<; OU'TE ICOlA<X 1:ív,:01 OU'TE Oltaxpá. Oü-r' &p ' liíyOlB<X
oihE KOlKá e:a,:L.
i2 n&c; TltXV'TOI 'TOlXÉ"'c; EvOlcp01vtl';E'TOlL, ,:9 ¡,.h 1C6a¡.i9
Olú,:a -rcx oC:, ¡,.01,:01, -r9 ÓE 01W1vL 011 ¡,.v�¡,.OlL Olü,:é3v· o'tá fon
,:ex 01to8r¡ -rcx náv,:01 ic01l ¡,.ó.ALa-r01 -rcx �óovfi ÓEAEál';ov,:01 �
,:9 T1óv9 cpoSoOV'TOl t\ -r9 ,:úcp9 0Lot6E6or¡¡,.ÉVOl' T1é3c; EÜ­
'TEA� ICOll EÜKOl'Totcppóvr¡ -r01 ICOll pvn01pcx ICOll EÜ<!>80lp'T01 ICotl
VEKpá, VOEpéi c; óvvá ¡,. E(.,)c; e:cpLa,:ávotL' 2,:t doLV Ó�'TOL, t3v
al unoA�lpEL<; Kal al <¡>ú)votl ,:�v Eüoo!;lOlv...... 3,:( EO'TL ,:1:,
&no8otvELV Kotl lín, e:áv 'TL<; otÜ'TO ¡,.6vov ton Kotl ,:9 ¡,.EpLa¡,.t¡',
,:�e; e:vvo(ac; OLaAÚon "[(X E t1 <¡>01v-ral';6 ¡,. e:1101 at\,:9, OÜICÉ'TL
&no 'TL 1JTIOA�4'E'Totl (XÜ"[O dvotL � <¡>óOEú)c; Épyov· <¡>úaEú)c;
·oE Épyov E'i'. 'TL<; cpo6EhotL, TlotLÓlov e:a-r(v· ,:oO,:o t1ÉV'TOL
ot\ t1óvo11 <¡>úaECil<; Épyov fo,:lv, HM. Kat av t1 <¡>Épo11 Olü'Tfi'
4nwc; <XTI'TE'TOIL 8Eo0 av8pú)TIO<; Kal Kot'T<X -r( EOIV'TOÜ t1Époc;
Kal 'TO Tiéiv -rré3c; [lxnJ OLáKEL,otl 'TO ,:oO &v8pwnov -roO-ro
¡.iópLoV.
i3 Oüllh &:8ALW't:Epov ,:oO nánot KÚKA<t') EKTIEpLEpxo­
t1ÉV01J I KOll « ,:a vÉp8E yéic; n <¡>r¡ a(v « EpEuvwv"roc; n Kotl ,:a
e:v ,:a1c; q,uxa1c; ,:é3v nAr¡ o(ov ÓLdr. 'TEKt1ápoEú)c; l'.;r¡ ,:oünoc;, !'�
ato8ot1ÉVOV ÓÉ, O'TL &:pKEL npoc; t16v9 -r9 EVOOV EotV'TOÜ
óait10VL EtvaL Kotl ,:o0,:011 yvr¡oLú)c; Be:potTIEÚELv, 2 0e:pane:ia
Se: otÜ'TOÜ KotBapov -rrá8ouc; OlotTíJPELV Kotl dKotLÓ'TTJ 'TO<; Kotl
óuaotpEO'T�OEú)<; ,:�e; -rrpoc; "[(X EK 8Eé3v Kotl &v8pwltú)V YLVÓ-

14
PENSAMIENTOS

a los malos. Ahora bien, muerte y vida, gloria y oscuridad, dolor


y placer, riqueza y pobreza, todas estas cosas, no siendo , de suyo
ni honestas ni torpes, afectan por igual a buenos y malos, por lo
que no son de suyo ni buenas ni malas.

12 Con cuánta velocidad pasa todo, los cuerpos en el mundo y


su recuerdo en el tiempo, y también lo que cae bajo los sentidos
y sobre todo lo que nos seduce por el deleite o nos pone miedo
por el dolor, o por doquiera exhala el humo de su vanidad. Cuán
viles son, cuán despreciables, sórdidas. corruptibles y perecederas,
según puede establecerlo la facultad intelectual ¿Quiénes son
aquellos de cuyas opiniones y voces depende la fama? ¿Qué es el
morir? Si miramos la cosa en sí misma, y por abstracción mental
disolvemos los fantasmas que le asociamos, no tendremos de ella
otra opinión sino que no es sino una operación de la naturaleza.
Ahora bien, es infantil temer una operación de la naturaleza, y no
solamente es una operación de la naturaleza, sino que le es útil.
¿ De qué manera toca el hombre a Dios y por cuál de sus partes,
y ante todo mediante cuál disposición de esta parte?

13 Nadie más miserable del que anda girando en redondo,


sondando, como dice el poeta, 3 las profundidades subterráneas;
que busca por conjeturas lo que hay en el alma del prójimo, sin
sentir que le bastaría con atender únicamente al demonio que
habita en él y rendirle un culto verdadero. Culto que consiste en
mantenerlo puro de pasión, de irreflexión y de irritación para lo
que viene de los dioses y de los hombres. lo que viene de los

14
MARCO AURELIO

l.lEVO:, 8 Ta. [lEV yap tK 8El:>v alllfoLfª llL' &pE-rf¡v, ,:ex llt
t-.E, &v8p()11CuV <f>O..a ÓLex ouyyÉvELav, _Ea-rL, lli. �,:� Kal ,rpónov,
·nvex. �AEEL\10( llL' lxyv�L<;tV &_ya8�v Kal KIXKQV' OÚK EAÓ.TtQV
� Tif¡pc.>oLc; cx!hr¡ ,:f¡c; O'rEpLOK01JOT)<; -roo llLCxKp(vELV AEUKCX
Kal ¡.iHavcx.
i4 Klt.v -rpLoXlALcx hr¡ (3LQOEo8aL 1;1ÉAADc; Kcxl -roocxu­

º"
,:&.,cLc; yúpu:�, 0 1;1 úlc; l:1É l:lvr¡ooi 01:L oúllElc; &Hov &no6á.AAEL
l3i.ov !'¡ ,:oO-rov, Sv l;fi, oúM &nov l;fi ij &no6á.AAEL.
. 2 Etc; -raú-rov oi'iv. Kcx8i.o-ro:-ro:L ,:/;, 1:1{1KlO"rOV ,:9 Bpo:xu-rá-r9.
0
� 1'0 · yap. mxpoil TiaOL\/ 'foov· Kixl ,:/;, &.1toAAÚ l;1EVOV oíhi 'lo�v
-K_o: l ,:/;, &1to60:HótiEvov oÜ"t:úl·c; &.Ko:ptcxfov ·&vo:·<J>cxi.vE-raL.

ª"
'Otl-rE y�p ,:9 TIO:P9XTJ Koc; oIT-rE -'.t'O 1;1ÉAAOV &.1to8á.Hol lxv ·ne;·
O yexp OÚIC E'XEL, -:-rl:>c; -r_oO,:ó "[Le; cxú-roO &cpHoL-ro; 6 Toú­
_
-rc.:,v o·1'v ,:8v llúo &El 1;1E1;1Vf¡o8o:L' Evcc; l:1É�, O'tl Ttáv-ro: t_E,
,hólou ó 1;1 0ELll� Kcxl &vo:KUKAoú1;1Evcx Kcxl oúoEv llLo:<f>ÉpEL, nó>tE­
pov tv EICC('t:OV E'-rEOLV l'¡ tv llLCXKOOlOLc; l'¡ tv "9 &1tEip�� xp6v9
,ex IXÚ'r<X ne; btpE-rO:L' Éi:Épou.u, lSn !Cotl ó TIOAuxpovLW'Cot;.oc;
KO:L Q ,-ráxlO'rOl -rE8vr.¡E,ó 1;1Evoc; 'l:0 foov &.1to6&AAEl, 6 To ycxp
Tio:p6� fon ¡.tóvov, ou 01:Epiotc;Eo8cxL .[-1-ÉAAEL, E'rTIEp yE EXEt
Kcxl -roO-ro 1;16vov, Kcxl o p.� EXEL 1:Lc;, oúK &TioGá.AAEL.
i5 u 0-r l TI & v ú TI 6A r¡ 1jJ l(;. t. �AO: ¡.tEV yap ,:ex np/;,c; ,:/,v
KuvLKcv MóvL1;1ov AEyó 1;1Evcx; óf¡Aov ÓE KOll -ro XPTJOL¡.iov
-r_oO AEyo1;1Évou, táv ·ne; O:ú'to? ,:_/;,. VÓ(J"t:Ll:1º" p.Éxpt -roo
&lr¡ 8o0c; llÉXT)'l:a.L.
. i6 'Y6pll;EL Éan1)v � ,:oO &vep¿,mou qiux� ¡.iáJ,LO't�
l.lÉV, o-rcxv "&1tóo1:r¡�o: IC<Xl otov cpO�cx -roo· K601;1ou, lSoov

15
PENSAMIENTOS

dioses es venerable por s1{ virtud; y lo que viene de ,los


hombres debe sernos amable pof nuestro" parentesco con ellós, y
., ..,
a veces y en cierto sentido es
·,-·; :.·,•. ,' . . •. . . .::
di�no de. pieda4 por .la ignorar:icia
en que están ellos de los bienes y Je lps males, una ceguera no
menor de 1a que nos priva de distinguir Jo, blanco de. lo negro.- - 1

14 Así debieras vivir tres � años, o aún tr'ej�ta :mil, acuérdate


. . . .
que ninguno pierde, al morir, otra. vida qµe ésta ,que vive, ni vive
otra que la que pierde. La vida más larga ,y la más breve vienen
así a reducirse a lo mismo. El presente es igual para todos, y lo
que perece es, por tanto, igual, y lo qúe se' pierde aparece asícomo
indivisible. En cuanto al pasado y al futuro, no podríamos perderlos,
porque ¿cómo podría alguien despojarnos ,de lo, q�e ,no tenen;ios?
Acuérdate, pues, siempre de estas dos cosas: la pr�mera, que _to­
do, desde la eternidad, es uniforme y gira en'·c:ítculo, por lo que
no hay ninguna diferencia entre asistir' al mismo espectáculo por
{
cien o doscientos años o por un. tiempo; infir1�0; y la seg(irtda,

· - · · • .
'1

que el hombre más harto de años y el q�e muere en seguid;. pier4��


lo mismo, porque es del presente sólo dedq, que son privados,
por ser lo único que poseen y no se pierde lo que no se posee.' ,:
15 Que todo es opinión. 4 Son paÍabra�' '¿laramente atribuidas
a Mónimo el cínico, 5 como es claro también tl Pf?yecho que pop.e­
mos sacar de ellas, si aceptamos el regusto que nos dejan dentli'O
de los límites de la verdad.

16 El alma
.
del hombre
.
se infama a .sí misma sobre todo cuando,
\'·" ·, . .
en cuanto de ella depende, viene a hacerse una postema y un

15
MARCO AURELIO

É<j>' Écn-rfj, yi:1111-rm. 2 Tb ydtp ÓVCJXEpcxl11Etv 1:t11l 1:llv yt­


vop.Év"'v &.nócmxa(c; EO'tt -rf¡c; c¡>úcrEc.l<;, �e; Év p.Épzt (al)
h:6tcr1:ou. 1:llv Aom&v <p,úGEcc; nEptÉxo111:cu. s�En:Et'ta ÓÉ,
lhctv /i118pc.lTIÓII 'ttva &n:ocr-rpcx<j>fi f] Kcxl Evotv-r(cx <pÉpr¡-rcu
&,e; fHálj-iouoa, otcü dcnv o:l 1:ll1> ópytc'.;op.ÉvQV. 4 Tpl-rov
ú6plc'.;Et fou-r�v, lho:v 11cm&1:cu t'l6ovf¡c; f] n6vou. 6 Thcxp-
-rov, O'!OlV Ú,To1<plv!]'t"O(L Kcxl bttnAé<cr-r"'c; ic0<L &vOlAT]B"'c; n
TTOtfj f¡ Hrn, G ni:¡.m-rov, !í,:o,,v np&f,lv '!LVOl É:Olu-rf¡c; KO'.l
"?1:'�11 tn' oúÓÉ:va cr1<onov &:c¡>tfi, &.Hdt dKfi KOlL &.ncxp01.Ko­
Aou8�1:<:.lc; ó-rtoOv ÉvEpyfi, 6Éo11 KCXL -.dt p.t1<p6-rcx1:cx Kcx-rdt
-ri'¡v e:nt -ro -rÉAoc; &va<j>o.pdtv ylvEa80lv 1:Hoc; ÓE Aoyt1<l'i11
l',�oov -.:/;, ETTEcr8cxt 1:9 -rfic; TIÓAEQc; KcxL noA,-rElOlc; -rf¡c; npE­
cr6u1:6.1:17c; A6y9 Kotl 0rnp.Q.
i7 Too &vSp@nlvou f.,lcu ó (:-lb xpóvoc; crnyp.�, 11 ÓE
01�crlct ¡>Éoucra, 11 M: afo817cm; & (:-luóp&, 11 M: lSAou 1:00
cr6 l1 a-roc; crúyKptcrLC; dlcrr¡n-.oc;, 11 ÓE 1/JVXT] ¡>Ep.6óc;, 11 OE
'rÚXTJ óunh¡icxpxo11, 11 SE c¡,�p.!] lxKpt-rov. 3 :Euvdóv-rt ÓE
dmáv, ná111:cx -ra p.,:11 1:oú ocbtu:noc; no-.cx p.6c;, ·nlt ÓE -rfjc;
q,uxfic; 5vELpoc; KCXl 1:0c¡,oc;, ó OE Bloc; TIÓAEp.oc; KOlL f,Évou
ETTLC !]p. lcx, 11 óe: óa-rEpo<p,r¡¡ú« A�811 · 3 Tl o�v 't:o ncxpcxnÉ ¡i-
4'<n cuvá p.Evov ; "Ev Kal p.6vov <¡,tAocroc¡,lcx. 'ToO-ro ÓE e:11
-.q, -r11pe:í:v -rov �vóov óal p.ova &vú6pta-rov Kcxl &.cnvf¡,
t'lóovwv Kcxl nóv@v Kpe:(crcrova, p.
11Mv ElKf¡ notoOncx ¡ir¡ÓE
Ot"Eq,zucrp.É11<:.lc; Kal ¡_.i.e:8' ónoKplcrE<:.lc;, &.11e:vóe:f) -roO &AAov.
TTOt�cral n f] ¡ii'¡ notf¡crav Én U -ra. crup.6otlvov-rcx Kcxl
�TTOIIEl:'ÓllEVOl 11EXÓl1EVOV lle; EKEL8Év no8Ev épxó p. e:vcx, lS8Ev
aó-roc; �).8Ev· e:nl n8.crt ÓE 'tOV 8ór.va't:OV LAE9 -rfi yvC::. p. n
TTEptp.É11ov-rcx �e; ooóil:v &Uo f] Aúcrtv· -rllv cr-rotXEl<:.lv, e:E, l>v
iiKOlO''tOII [,9011 cruyKplye:-i;at. 6 El llil: ctó-roí:c; -roí:c; cr-rotxElotc;
l111<ls:v ÓEtvov e:v -r/?i ifK0tno11 Ót1lllEKllc; de; �-rEpo11 ¡.tE-rcx-

16
PENSAMIENTOS

forúnculo del mundo. Irritarse, en efecto, contra las ocur,rencias que


sobrevienen, es una apostasía de 1� naturaleza, de la cual son .p�rtes
las naturalezas de todos los entes abrazadas por ellas. El alma se
infama también cuando concibe aversión por un hombre, o más
aún, se lanza contra él con intención de dafiarle, como las almas de
los hombres airados. Infámase, en tercer lugar, cuando es vencida
del deleite o del dolor. Lo cuarto, cuando disimula, o hace o dice
algo fingida y falsamente. Lo quinto, cuando deja ir sin un fin
determinado sus acciones y apetitos, y ejecuta lo que sea al azar y
desentendiéndose de las consecuencias, siendo así que nuestros actos
más mínimos deben guardar relación con su fin. Ahora bien, el fin
de los vivientes dotados de razón es seguir la razón y la ley de la
más antigua de las ciudades y de las repúblicas.

17 De la vida humana: la duración, un punto; la sustancia, un


flujo; la sensación, oscura; la constitución del cuerpo en su conjunto,
fácil presa de la corrupción; el alma, un remolino; la fortuna, enig­
mática; la fama, algo indiscernible. Resumiendo, todo lo que es
del cuerpo es un río, y lo que es del alma sueño y humo, y la vida
una guerra y la parada de un peregrino; la gloria póstuma, el
olvido. ¿Qué puede, entonces, servirnos de guía? Una sola y única
cosa, la filosofía, y ésta consiste en conservar sin ignominia ni
lesión el genio interior; en mantenerlo superior al deleite y al
dolor; que no haga nada al azar; que esté lejos de la mentira y
la disimulación; que no tenga necesidad de que los demás hagan
o dejen de hacer esto o aquello; que acepte las vicisimdes y la
suerte que le toque en cuanto que viene de donde él mismo ha
venido, y sobre todo que espere la muerte con mente plácida, como
no siendo otra cosa que la disolución de los elementos de que cada
viviente está formado. Ahora bien, y si para los elementos en sí
mismos no hay nada horrible en esta transformación continua de

16
MARCO AURELIO

6illELV, �Ltt 't( ó1tl811'tat 'tLC; Tl¡v 1lÓ:V"CQV f.1E'ta6o��...


ic:cx:� SL«AUCLV ;· Ka'ttt c¡>úaLv ya.p: oMEv SE icaicov iccm:k
c¡>óaLV.

T« EV Kcxpv0Úv't9.

17
PENSAMIENTOS

unos en otros, ¿por qué temer la transformación y la disolución


total? Es conforme a la naturaleza, y no hay ningún mal en lo
que es conforme a la naturaleza.
En Carnuntum. 6

17
r,
i Ooxt -roO-ro 1,1óvoll' 8E1 Aoy(l;Ea8�l, tl·n 1C0t8 1 ÉICá­
<M:TjV �l,IÉpOlV &TIIXVetAÍOl<ETOll b Bloc; Ketl 1,1Époc; ncxi:-rov
-cxu-roO ICIXTO:AE(Til':'tC(l, &;\:>..01 1e&tr.E1vo AoylOTÉcv, tl'tl, El. t11l
11AÉOV P.nQn ·ne;, EICElV6 YE &o r¡ Aov, d eE,cxpKÉaEl l> ¡.,.o(cx
au8tc; � /h6:vouY. Tipoc; "r�V OÚVEOlV 'té3V 11pcxy¡i6:Tc.>V ICIXl
--r�c; 8Ec.>p(:xc; 't'�c; OIJV't:ElVCÚar¡c; Etc; 't'�V E f!T!Elp(cxv Té3v TE
8i;:(e,:,v KIXl ·-cwv &v8pc.>11Eleuv. 2'Eav yr;.p ncxpcxA pElV li ­
r¡ p

·E.iJW.l, 't:O psv Ol0tTIVEl080ll KOll 't'pÉ4>Ea8aL Kal <t>av-ri:íl'.;E­


<18ccL r:etl Ópl,liiv KOll oao¡ &Ucx 't'OL0t01:cx oútc evÓE�OEL' To
U Éctu't/p xpfJoGo:L KO!l 't'OUc; TOO Ka9�KOV't:Oc; &pLB ¡i ouc;
&.Kpt6o0v Kctl T<X 11po4>0lLv6 ¡.,. E110l ÓLap8poOv 1eal TIEpl aú­
--roO '1:00, d �ó r¡ ff,ctK't'ÉOV cxu-r6v, e4>ta1:6:VELV Kal !$aa TOl-
tXÜ't'ct AoyLa¡ioO auyy�yu¡ivctcr¡iÉvou 116:vu XP\Í4El, 11po-
0t'itoa6É'ilVUTaL, 3 X � OU\I ETIElyEcr8ctL Oú ¡i6vov TE¡, e -
p yyu

-rÉpc,;, ,:-oO 8o:v6:Tou fK6:a-ro-rE ylvEcr8o:t, &Ua Kal ÓLa To


-r�v tvv6r¡ crtv Tl'lv Tipayp.á,:c�v ICOll -r�v 110:p01.1e0Aoú8r¡ mv
11poano:>..f¡ yELv.
2 Xp � 1<01.l ·re1. -roLo:0-ra wxpo:4>uA6:oaELV, 8'1:L 1eal 't'tt
b1tyLVÓ f1EVIX -ro'i:c; q,úoa YLVOf!ÉvOLc; e\El ·n Ei'.ÍXIXPL KIXl
i1myc.>y6v. 2 Otov ilp 't'ou 8111:c.>¡iÉvou 1101.papp�yvv,:a( Tl¡\IIX
tLÉPTJ Kal TIXÚ't'cx o�v -rcx OLÉXOV't'IX olhc.>c; 1eal 't'p6TCov 't'LVcx
1101.p& 't'O em�yyd ¡i a 't'�c; &p't'OTIOl(ac; lxov-r0t ETtlTipÉ'TtEL
Tic.><; Kotl 11po8u¡ilo:v Ttpoc; 't�V 't'poc¡:,�v to(c.>c; &VIXKlVEL•

.18
III

1 Ni hay sólo que considerar que de día en día consúmese la


vida, y que la parte restante decrece correspondientemente, ·sino
que hemos aún de considerar lo siguiente. Suponiendo que uno
haya de vivir mucho tiempo, hay algo aún oscuro, o sea si una
inteligencia como la nuestra será igualmente capaz en el futuro
tanto de comprender la realidad como de aquella contemplación
que se endereza a la experiencia de las cosas divinas y humanas.
En cuanto comenzamos a chochear, y por más que no le falte a
uno ni la respiración, ni la nutrición, ni la imaginación, ni los
impulsos, con las otras funciones semejantes, por otro lado la
disposición de sí mismo para cumplir a la perfección con su deber,
articular las apariencias y examinar aún si no habrá llegado la
hora de salir de este mundo, y en general proveer a todas las cosas
de este género que demandan un razonamiento bien ejercitado,
todo esto irá apagándose. Hay que darse prisa, por lo tanto, y no
sólo porque a cada instante nos aproximamos a la muerte, sino
porque perdemos antes de morir la capacidad · de comprender las
cosas y de seguirlas con atención.

2 Hay que observar aún que hasta en lo que se añade a las


cosas naturales hay cierta gracia y atractivo. Es como el pan que al
cocerse se abre en ciertas partes; no obstante lo cual y aunque
aquellas hendiduras están de algún modo fuera de la intención del
panadero, tienen sin embargo su encanto y excitan de manera

18
MARCO AURELIO

3 nixALV 'tE 't(X aOicet, &rc6'tE 6)pCXLÓ'tCX't!X EO"'tl, KÉXTJVEV. 'Kcxl


EV -rcx1c; opuTIETIÉO"LV EAcx(cx.Lc; cx{ho 'tO Eyyuc; -rfj crf¡lj}El
l'.ÓLÓV n KÓ.AAoc; -ré¡i Kcxprc9 TI_pocr-rl8 11 0-Lv. 6 Kcxl ot cr-rixxuEc;
K!X't(i) VEÚOV'tEc; KCXl 'tO -roo AÉOV'tO� ETILO"KÚVLOV Kd.l ó 'tQV
.cr�wv EK ·ro9 'cn6pcx-roc; pÉCilV &cppoc; Kcxl nona E'tEpcx l<CX't'
Jó(cxv d 'tlc; O"KOTT0(11 , TIÓpp c,;:, CÍV'tOt -roo EÚELCouc; SpCilc;
ll�a. -ro -ro1c; cpúcrEL ytvop.ÉvoLc; ETICXKOAou
_ 8E'iv cruVETILKOO"l;l-EL
Kcxl- :.puxOlyiuyE1, lScrn: E� 'tLc; EXEL rcix8oc; Ka.( EVVOLCXV Bcx­
_
Bu-répav npoc; 't(X iv -rf,i 0A9 ywópEvcx, ªXEOOV OÜOEV o&xl
MEEL cxü-r/¡> Kcxl -rllv Kcx-r' ETlCXK0Aoú8 11crLv crup8mv6v-rc.:>v
�OÉCilc; TIQc; lo(� cruv(a-rcxcr8cxL.' 6 O�-roc; óE KCXl 8 11 p(c.:,v
&A11 8� ,xixcrpcx-rcx oux �crcrov �ofoc; ÓtpE'tCXL � OO"CX ypcxcpE'ic;
KCXl TIAÓ.O"'t(XL !:!Lf!OÚ p.EVOL CELKVÚOUOLV' KCXl ypcxoc; ica.l yÉ­
pov-roc; &icpf¡v 'tLVCX ic01l él:,pa.v Ka.l -ro EV naLcrlv ircacppó­
llL-r�v. 'toLc; 'fou-rbO awcppoaLV 3cp8cxA p.o'Lc; &péiv ouvf¡crE't(XL'
ú
0

1CCXl- TlOAAa 'tOLOtÜ'ta. 013 mxv-rl m8c,.v.x, póv9 -rl¡> rcpoc;


-r�v <fiúcr(v ica.l 'ta -i:aú-r11c; itpya. yv11cr(Cilc; q>KELCilpÉv9 npocr­
TIEO"El'tCXL,
. 3 . 'ITITCoKphr¡ c; noAAac; v6crouc;. baix p. Evoc; aú-roc; vocrf¡­
aa.c; &'.¡.yÉ8avEv'. 1 Ot Xa.Ao.x'ioL 110:>..Al'>v Ba.vchouc; npol')yó­
pEúcrcxv/ Ehct , !éci.l cxu,:ouc; 'tO T!ETipc.:>p.Évov Ka.-rHa.6Ev.
a.AAÉi;.a.vopoc; 'ic:o,:l n op�f¡Loc; Kotl r<XLOc; Ka.focxp !S�.ac; nó­
. AEL<; lxpÓ T) V -roó-a.u-rixicLc; &vd6v-rcc; Kcxl iv napa.-r&.i;.EL -rroA-
Acic; pupL.xoa.c; hmÉc.:,v ica.l nd,fuv KCt'tO\KÓ4IO\V'tE<; Ka.l (X\J't�(
TIO'tE ii;.�A8ov ,:oO Blou. ''Hp6:KAl::L-roc; TIEpl -r�c; -roO
ic:6a¡l0u ünupwcrEcvc; -i:ocrO\Ü'tC( cpuo:LoAoyf¡crC((; Mcx-roc; -ro:
EV'toc; TIA Tj ¡iCil8Elc; l30J..8l-i:9 KOt'rctKEXPLcrpÉvoc; &TIÉ8a.VEV.
6 liT)pÓKpL-rov OE ot cpBE'ipEc;, Lc.:>Kp<X'tl')V OE liHo·. ctiSE°LpEc;

19
PENSAMIENTOS

especial la gana de comerlo. Asimismo se entreabren los higos en


su perfecta sazón, y a las aceitunas que se caen de maduras el
mismo estar cerca de pudrirse añade al fruto una belleza especial.
Pues otro tanto las espigas que se agachan, la melena del león, la
espuma que escurre del hocico del jabalí y tantas otras cosas nada
bellas si las miramos aisladamente, con todo ello y por ir con las
obras de la naturaleza, contribuyen a embellecerlas y cautivan el
alma. Quien tenga, por tanto, el sentimiento y la comprensión pro­
funda de lo que acontece en el todo, nada prácticamente ( aun
aquello que viene por consecuencia causal) se le presentará des­
provisto de un agrado especial. Con el mismo placer mirará en la
realidad las fauces abiertas de las fieras que las imitaciones que de
ellas hacen pintores y escultores. Hasta en una vieja o en un viejo
podrá discernir, con ojo avisado, cierta perfección y belleza, y lo
mismo el encanto de los niños. Son cosas, éstas y otras muchas,
que no persuaden a todos, sino sólo a aquel que está en genuina
intimidad con la naturaleza y con sus obras.

3 Hipócrates, habiendo curado a muchos enfermos, enfermó él


mismo y murió. A muchos predijeron la muerte los caldeos, y en
ellos a su vez hizo presa el destino. Alejandro, Pompeyo y Cayo
César, habiendo. arrasado tantas ciudades y destrozado en el campo
de batalla a tantas miríadas de infantes y. caballeros, al fin ellos
mismos salieron de esta vida. Heráclito, después de haber disertado
interminablemente sobre la conflagración del mundo, murió hidró­
pico y untado de estiércol. Demócrito 1 murió comido de piojos,
y a Sócrates, 2 fueron otros piojos los que lo mataron.

19
MARCO AURELIO

dTIÉIC't"ElVClV, 6T( 't"CIÜ't"Cl; tvt611 c;, lnAE\JOCl<;, ICOl't"-/¡xBl'J <;' lK­


B11 8t. Et (:lEV E<¡,' if-rEpov B(ov, oMe:v 8ewv IC:EVOV oMc
EICET.' d OE EV &VCll08'l o(c¡i, 'llOlÚOn n6vc.,v Kotl 1'1oové3v
&vEx6p.Evoc; ICC(l A t't"pEÚc.'lV -roooú,:cp }{EÍpovt ,:� &yydcp �
TIEp(Eo-rt -ro óm¡pE-coOv· -ro t1EV ydtp voOc; K0ll OClL1:.u:,w, -ro
6e: y� K0ll lú8poc;.
4 M� ICCX'l:Ol'l:p(q,nc; "C� ÚTIOAEl'T!6 p.EVOV ,:oO l,(ou p.Époc;
e:v -ccx'lc; m;:pl É-rÉpGlv <1>cxv-ccxalcXlc;, ÓTI:6-ca.v ll� ,:i'¡v &volC¡>o­
pav E'Tll 'tl l:OlVOOc¡>dkc; notfi· �'tOl ydtp- &i'J..ou �pyou a-r{:.pn,
,:ou,:Éa'l:t <1>cxv·rn,6(,LEVoc;, ,:( & OElVCl Tip6:aaEL r.:e1l •dvoc;
EVEICEV l<:Cll ,:l AÉYEL KCll ,:( EVB\Jll-El'tCll ICCll ,:( 't'téi(VÓ!l,E,Olt
iccxl 80-Cl 't'OtClO'tct noLE'l. &noppÉ p.8Ea8cn 'l:'�c; "toO lSlou
�YEllOIILICoO napcxi:T)p�aEroc;. 2 Xp� 1:1e:v o6v Kcd.. -ro ditfi
iccxl ¡.t<X'tl')V EV -rf?, Elp(:19 ,:éiiv <l>ClV'tetCJlli>v TIEpt!O'tCla8,u,
nolu U: 1:16:AlO't"Ol ,:o nEplEpyov 1<ixl KcxK6T}BEc;. 3 Kcxl ilfüa­
'tÉov fou,:ov p.6vcx c¡>OlV'tÓt,Eo8cxl, TIEpl cSv E1'. i:,c; &c¡ivc.:,
tncxvÉpOl't'O « Tl vOv OlO:V�fi ; ?>, ¡.tE't<X na.pp11<.rlo:_c; -n:apaxpf¡¡.tCl
&v &noicp(vcüo, lS,:l « To ical -r6 », �e; E};Olu'tf¡c; EÜ9u c; 6f¡A0t
EtVOll, !In náv'tOl &n:>..a. ical EO ¡.tEvf¡ ico:l l'.;9ou· �:oLv�vticoO
IC<lll d (:lEAoOv-roc; �OO,VllCli>V � KOl8áno:E, &noAaUO"rtKé3v cpcxv­
'tOlO(:lá;:r�v � <¡>LAOVElKLOlc; -rLvoc; � Bo:a1COlV(Olc; KOll: tmoq,(Olc;
-� &:>..lou 't'lv6c;, E<l>' .9 &v Epu8plÓtCJELCxc; iE,11yoúi!EVoc;, 3"Cl
EV vf?, CXÜ"CO ETxEc;. •·o yáp 'tOL &v�� & "COL00"Co1c; OOIC ht
ú1tEp'tt8É ¡.tEvoc; 'to &e; EV &p(O"Cotc; �º 'l E'tvcu tEpEúc; ·ne;
xo:l_ ú'!loúpyoc; 8Eé3'v 'XPQ [lEVO<; ICO:l ,:9 e'v6011 topU[lÉV(¡)
u-6-roO, s Tl:O(PÉXE'tClL "CO\I &118pe.>TtOV '' «xpO(V"COV' �oové3v,

2-0
PENSAMIENTOS

¿A qué viene todo esto? A que te embarcaste, navegaste y lle­


gaste. ¡Desembarca! Si es para otra vida, nada, tampoco allá, está
vacío de dioses; y si es para entrar en la insensibilidad, dejarás de
hincar el hombro a la pena y al placer y de servir a un involucro
tanto más vil cuanto que se enseñorea de lo que le es superior.
De una parte espíritu y genio divino, y de la otra tierra y podre.

4 No malgastes lo que te queda de vida en fantasear sobre los


demás, a no ser que lo hagas con el fin de prestar un servicio útil
a la comunidad. De otro modo, en efecto, fantaseando sobre lo
que pueda hacer, y por qué lo hace, éste o aquél, y lo que dice y
piensa y urde, y otras ocupaciones de este género, todo esto te hace
aturdirte y desentenderte de tu guía interior. Es menester, pues,
no dar cabida en la serie de tus pensamientos a nada inconsistente
o vano, y sobre todo a nada complicado o malévolo. Tienes que
acostumbrarte a meditar sólo aquello que si de repente te pregun­
taren: ¿En qué piensas?, puedas al punto responder con entera
franqueza: En esto o en aquello, con lo que se verá de inmediato
y directamente que todo en ti es simple, benévolo, propio de un
ser viviente y sociable e indiferente a los placeres y en general a
las imágenes voluptuosas, alejado de disputas, de la envidia, de la
suspicacia y de cualquier otra pasión de que tendrías rubor si
hubieras de declarar que mora en tu espíritu.
El varón que muestra ser tal y que sin otra dilación ha tomado
su lugar entre los mejores, viene a ser como un sacerdote y un
ministro de los dioses. Recurre a aquel nwnen que teniendo su
asiento en su interior, permite al hombre no ser manchado por el

20
MARCO AURELIO

�:rpQ-rov {mo mxv-roc; TIÓ,vou, TIÓ.crr¡ c; fí6pEQc; &.vÉm1c¡,ov,


micn:¡ c; &.valcr8r¡ -rov Tiovr¡ piCLc;, &81..r¡ -ri)v &81..ou -roO [.lE­
y(CJ'Tou, -roo {mo [.ll)OEVoc; TIÓ.8ouc; Ka-ra6Ar¡ 8�val, ólK!XlO-·
oúvn 13El3CX[.ll:1ÉVOV Etc; 13&.Soc;, &crmxl'.;6 [.l EVOV · [.lEV Et, o;i._r¡ c;
-r�c; 4'UX�c; 'Ttx CJU[.lfüXLVOV'TCX Kal &TioVE[.lÓ[.lEV<X TIÓ.v-ra, [.lT)
TIOAAÓ'.Klc; oe: [.ll)OE x(.,)ptc; [.lEyó.Ar¡ c; K:Xl KOlVQc¡>EAoOc; &v&.y­
Kr¡c; c¡,av-ral;ó [.lEVov, -rl TIO'TE &Hoc; AÉyEL � -rtpÓ.CJCJEl �
OLCXVOEL'T<Xl. s M6va ycxp "[(X fou,;oíJ -rtpoc; EVÉpyrnxv f Ef;El
Kal -rcx Écxu-ré¡> h -rllv oAQV cruyKAQ8Ó[.lEVa OLl)VEKwc; Ev­
voE'i: K&KELV(l( 1:1e:v K<XA<X mxpÉXE'TCXl, 'T:XÜ'Ta oe: &.ycx8a Etval
TIÉTIElO'T(l(l. 'H yap É:Kóio-r9 VE[.lO[.lÉVr¡ [.lOLpa cruvq.1.cpÉpE-ral
6

'TE Kcxl ouvEp.cpÉpEl. 7 MÉ [.lvr¡-rm oe: Kcxl on CJUyyEve: ,:; Tiav


'TO -AoylKOV Ka.l O'Tl Kf¡llEo8cxl p.t:v TIÓlV'T(.,)V &vep¿¡TIQV Ko:-r<k
-ri)v -roo &v8p¿¡TIOU cpúolV fo-r(v, oóc;r¡ c; OE oüxt -r�c; mxpcx
-rt&.V'TQV &v8EK1:ÉOV, &Hcx 'TWV _ó [.lOAoyou[.lÉVQc; -rfi q>ÚOEl
BL0Úv1:Qv [.l ÓVQV. 8 Ot oe: [.lT) ol:í1:Qc; 13Lo0v-rEc; óno'i:ol 'TlVEc;
01'.Kol 'TE léal E/;,Q -r�c; olKlac; Kal vÚK-rQp KOll [.lE8' �[.lÉpav,
oTol [.lE8' OlQV <¡,úpovial, [.l_E[.lVr¡ [.lÉVoc; Olct'TEAEL. 9 0ü -ro(vuv
OüOE "[OV -rtapcx -rwv "[OlOÚ'CQV ETfülVOV EV A6y�) -r(8E-raL,
o'lyE oMe:. aü1:ot Éau,:o1c; &pÉcrKOV'TO(l.
5 M1í-rE &KoÚoLOc; EvÉpyEL -[.lf¡'TE aKOlVQv r¡ 1:oc; [.lf¡'TE
&.vé,É-rao-roc; [.lf¡'TE &v8EAK6 [.lEVoc;· [.lf¡'TE KO[.l\jlELa _-ri)v OLÓ'.­
voláv oou KaAAQTill;É-rQ· [.lf¡-rE -rtoAuppf¡[.lQV 1:1f¡1:E -rtoAu­
-rtpá QV �OO. 2".E1:l lle: ó EV crol 8Eoc; fo,:(.,) -rtpÓo-rdc-rr¡c;·
Y[.l

l;9_oú &ppEvoc;· Kal -rtpEi:r6Ú'rou Kal TtoAl'TlKoO Kal "PQ[J.CÚou


Kal &pxov-roc; &va-rE-rax.S-t:oc; EClU'TÓV, otoc; av Elr¡ 'Tlc;
TIEptp.ÉvQv -ro �VOlKAr¡ -rLKov EK -roO 13lou Ei'.!Au-roc;, 1:1f¡-rE
tlpKou OE6p.Evoc; 1:1f¡-rE &vBpC:mou -rLvoc; p.6.p -rupoc;. 8 'Ev lle:
'TO <¡>atopov Kal 'TO &:npoCJOEEc; Ec;(.,)8Ev {mr¡pEala.c; Kal -ro

21
PENSAMIENTOS

placer, le hace invulnerab�e al dolor y hermético al ultraje, in.sensible


a la maldad, atleta de la mayor de las luchas, la que se libra por no
ser abatido de ninguna pasión, empapado profundamente de justicia,
abierto con toda el alma a cuanto acontece y a la suerte que le ha
tocado, y sólo raramente, por absoluta necesidad o por el bien público,
se pone a pensar lo que otros dicen, hacen o maquinan. No pone
por obra sino lo que le incumbe, teniendo continuamente presente
la urdimbre del todo que le ha sido atribuida. De su deber se
desempeña con honor, y de su destino está persuadido que es un
bien para él. El destino atribuido a cada uno es arrastrado en el
destino universal y a su vez lo arrastra. Recuerda igualmente que
teniendo todos los entes racionales un parentesco común, es con­
forme a la naturaleza humana cuidar de todos los hombres, pero
no de modo que se busque la aprobación del vulgo, sino sólo de
aquellos que viven conforme a la naturaleza. En cuanto a los que
no viven de esta suerte, no cesará de representarse cómo son ellos
en casa y fuera' de casa, noche y día, y con qué gente se mezclan.
No hará pues el menor caso de la aprobación que pueda venirle
de esas gentes, que ni de sí mismos están contentos.

5 No hagas cosa alguna de mala gana, ni sin respeto por el bien


común, ni sin maduro examen y sin dejarte tironear. Que ningún
artificio te enmascare el pensamiento. No seas locuaz ni hombre de
muchos negocios. Que el dios que hay en ti pueda enseñorearse
de un ser viril y. respetable, de un ciudadano, un romano y un jefe
que ha puesto orden en sí mismo, como lo estaría el hombre que,
libre de todo impedimento, sólo espera la señal para salir de esta
vida, sin que haya de jurarlo ni que le abonen testigos.·Es así como
conserva su serenidad y puede prescindir de la ayuda exterior y la

21
MARCO AURELIO

ó:Ttpoaód:c; �aux{cxc;, �V lH.AoL ncxpÉxouaLV, ''Op8ov otiv


EtVCXL XP�• ooxt 3p8oú p.Evov.
6 El [lEV icpE1Tt"ov EÓp(cricEL<; e:v -ré¡> &.v8pc.m(vc¡i Ble¡>
0LICCXLOavvr¡c;, <iAr¡ Sdcxc;, aCilcppoavv11 c; , &.vópiúcxc; ic:cxl ic:cx0-
chccxE, -roO &pic:E1a8cxL Éotu-rfi -ri)v 0LávoLá.v aou, Év otc;
ic:a.-ra -rov Myov -rov 3p8ov Ttpácraov-rá aE napÉXE'totL, icotl
[Év] -rfi El [l otp[,(ÉVn EV 'tOL<; &.TtpO�LpÉ'tc.i.<; &TIOVE[lO[lÉVOL<;'
d -roú-rou, <f>1l p.{, ic:pE1aa6v 'tl opeyc;, ETI 1 EICElVO Ét, ISAr¡c;
't�<; 'flUX�<; 'tpctTI6 [lEVO<; 't"00 &p(CM:OU EÓpLOICO[lÉ\l°'-1 ó:TI6-
AotUE, 2 El 0E p.11/lh icpe:h-rov cpotiVE'totl aü-roO -roo ÉVL­
llpup.Évou e:v crol Óot{p.ovoc;- -r&.c; 'tE ió(otc; ópp.a:c; óno-rna­
x6-roc; Éotu-rép ICotl -rae; <l>(l(V'tota(c:c; Ét,E-rál:ov-roc; ic:cxl 'tQV
cxla811 ·nicwv TIELcrECilV, é)c; ó LCil1Cpá-r11 c; �AEye:v, lotu-rov
&.<¡,ELAICU1C6-roc; Klfl -ro1c; 8Eo1c; ÓTIO'l"E't:Olx6-roc; lotU't0V ICOll
-rwv &.vBp¿;,TICilV npo101llop.Évou· 8 El -roú-rou ná�-rcx -r& &Ua
p.Lic:p6upot !Cotl EÚ'l"EAÉa-rEp(X e:óplaKEL<;, p.YJÓEvl x&lpo,;v ó(­
óou hÉpc.p, npoc; 8 pÉ!fot<; &notE, ical &.noúlvotc; o-Oic l-rL
&.TTEplaTICXCM:c.l<; -ro &.ya8ov EICELVO 'l"0 'l'.ÓLOV, -ro oov npo·n­
p.&v óu11�an, •'Av-rL1CCx8ija8cu yap -ré¡> AoyLict¡\ ical 'llOALTL­
Ké¡> &yaB� oú Bi�[.IL<; ooó' Ó-rLo0v he:poyEvÉc;, otov -rov napa
'tQV noHwv maLVOV f\ apxac; f\ TIAoO-rov f\ &.noAotúauc;
n
�Óovwv. � CXV'tot rcaO-rot, ic&v npoc; 31.{yov Évcxpp.6l;ELV
ó6E,n I ICot'tEICpchr¡aEV &c¡,vCil ICotl notp�VEYICEV, 81:u ÓÉ, c¡,r¡ p.l,
Ó.TIAwc; IC(l(l HEu8Ép6lc; HoO -ro KpEh-rov iccxl 'tOÚ'tOU &.v'tÉxou.
« KpE1-r-rov 0E -ro aup.c¡>Épov. l> 7 El p.h -ro l:>c; AoyLicé¡,,
-roO-ro 't�pEL' d 0E 'tO l:>c; l;9c.p, &n6cp11votL ICotl &.-rúcpC.:>c;
cpúAacrae: 'tT)V icp{aLV' p.6vov lSnCil<; &.acpaAwc; �v H;hotow
TIOL�an,
7 Mi) 'tLp.�anc; '!lO'tE l:>c; aup.c¡>Épov (JECX\J'tOO, is &.vcxyicdt�

22
PENSAMIENTOS

tranquilidad que los otros procuran. Derecho hay que estar y no


enderezado.
6 Si en la vida humana encuentras algo mejor que la justicia,
la verdad, la cordura, la fortaleza, algo mejor, en suma, que la
inteligencia que halla su comento en los actos en que muestra tu
conducta conforme a la recta razón y conforme con tu destino en
lo que te es asignado fuera de tu elección; si percibes, vuelvo a
decir, algo mejor que esto, vuélvete a ello con toda tu alma y goza
de este supremo bien por ti descubierto. Mas si no se te representa
nada superior al genio que tiene en ti su morada, que tiene a
raya sus propios apetitos, que controla sus pensamientos y se ha
arrancado, como decía Sócrates, 3 de los halagos sensuales, que se
somete a los dioses y tiene cuenta con el bien de los hombres;
si hallares, pues, que todo el resto no es sino pequeñez y mezquin­
dad, no des albergue a otro cuidado ninguno, no sea que una vez
atraído por él te le rindieres, ni puedas ya sin repugnancia honrar
por encima de todo a aquel bien que es el tuyo propio. No es lícito,
en efecto, oponer al bien que lo es según la razón y la ciudad, otra
cosa cualquiera ajena de su naturaleza, como el aplauso popular,
el poder, la riqueza o el goce de los placeres: Todo esto, por más
que momentáneamente parezca convenir a nuestra condición, de
repente nos subyuga y nos arrastra. Tú, pues, dígote, escoge libre
y simplemente lo mejor y adhiérete a ello. "Pero lo mejor es mi
interés". Si es el tuyo en cuanto ente racional, guárdalo, pero si lo
es en cuanto animal, denúncialo, y preservando de orgullo tu juicio,
trata solamente de no errar en tu examen.
7 No estimes jamás como de tu interés lo que algún día pueda

22
MARCO AURELIO

crEL crÉ no-rE -r11v n(crnv mxp()(6fjvou, -r� v ()(to&, 11:yK()(TIXAL­


TIELv, [lLcrfjcr()(( 'rLVOl, úTIOTI'rEOcrcu, K()('r()(,P(X(r()((r8()(L, úTioKp(­
V()((rG()(L, ETit8up.ijoo:( -rtvoc; -rolx@v KIXl T(()(,PIXTIE'J:()((r¡¡á-r@v
OEo¡¡ Évou. 2 'O yc:_p -rov Écxu-coO voOv Kal O()(tp.ovoc K()(L -r«x
iípytcx -cfjc; -roú-rou apE-rfjc; npoEAÓ (:lEVo c; 'l:p()(y9o(ctv ºº
TIOLEt, o-.3 cr-rEvál,Et, oDK tp17 ¡¡(()(e;, oü TI0AunA17 8dcx c; OE�crE­
'r()(L" TO p.ÉytO'rOV, l,�OEl p.�'rE fü&iK@V p.�TE c¡>Eúy@V. 3 6- n
'rE.f>OV ÓE rnl TIAÉov OL6:o'TI]p.()( xpóvou 'ré?, cr&ip. cxn TIEpt­
1
Exop.Évn -rfi lJ.luxfi � ETI i\:;\o:ooov X.P�CYE'rOll, oüo' Ón@onbOv
cxü-ré?, [lÉAEL. 4 Kliv ycxp fíor¡ &.rnxUácrorn8.:xt ÓÉD, oíh@c;
EüÁÚ-r(.)c; ixTTELOlV cli c; i'í.Ai\o 'rl 'rl,v atllr¡¡¡ óv@c; K()(l icocr¡¡l@c;
EVE.f>YEta8at lluva¡¡Év@v fvEpy�o@v, "Co0-ro ¡¡óvov nap' lS;\ov
'T:OV P.,(ov EüAa6oúp.Evoc; 'ro -r�v otávot()(V i\:v -rtvt &.votKEl9
voEpoO (Kal) Tioi\t-rtKoO l'.;9ou -rponfi yEvÉcr8()(t.
8 Oüo1ov lxv Ev -rfi otavo(q. -roO KEKoAomp.Évou K()(l
EKKEKcx8cxp¡¡Évou Tiul,oEc; oüolk p.�v [lEp.oAuo¡¡Évov oúOE
flTiouAov EÜpotc;. 2 OiloE &.cruv-rEAfj 'l:OV P.,(ov cdhoO � TIE­
np@p.Év17 K()('r:XA()(¡.t6ávEt, cli c; &v ne; E'tnot 'rOV 'r,P()(y91lov
npo -roo 't"Ei\ÉO()(l Kcxl 0l()(0p()(¡!C(-r(mu &.ncxAAcxcrOE08()(L. 3�En
OE oDOEV lloOAov oüOE Kop.lj.lov oiloE Tipoolld,qiÉvov oOÓE
&.nEoxwp.Évov oüalk üTIEú8uvov oilólk É p. <f>@AE0ov.
9 T�v iinoA17 TT-rLK�V OÚV()(f:J.lV oÉSE. 'Ev ·rnú·rn -ro nav,
'lv()( ÚTIÓATJ lpLc; -ré?, �YEf:J.OVtKé?, oou ¡i.r¡:<:É'n ÉyyÉvr¡-rOlL &.i1()(­
KÓJ,ou8oc; -rfi c¡>úoEt K()(l 'rfi -roo ;\oytKoO c,c;iou Kc:t.'r()(OKEufi:
2 afl-r OE tncxyyÉAAE'r()(L &.npoTI-c(.)Cf(()(V Ket.l -r�v npoc; &.v-

8p&inouc; ot1<El@crtv K()(L -r�v 'rote; 8Eotc; &.KoAouBt()(V.


1.0 ncxv-r()( o1lv JJL\jJ()(c:; 'r()(Ü'C()( f:J.ÓV()( 't"Ol 8Aly()( crÚVEXE
K()(L i\:n au¡i. j f:l-"'1[.lÓVEUS, O'l:L ¡i.óvov i'.,fi EK(l(O'rOc;. -ro TI()(,POV
'rOU'CO -re &.Ket.pl()(LQV" 'r<X o' &AA.et. � i3E6l@"C:XL � Év &.óf¡-

23
PENSAMIENTOS

constremrre a transgredir tu fe, perder tu honra, odiar, sospechar


de alguien o maldecirlo, disimular o apasionarte por algo que no
podrás tener sino a puerta cerrada y cortina corrida. Quien a todo
lo demás ha antepuesto su espíritu, su genio y los misterios del
culto debido a su excelencia, no dramatiza ni gime, ni tiene nece­
sidad de la soledad como tampoco del concurso, y lo más impor­
tante, vivirá sin buscar nada ni sin huirlo. Que por un largo o por
un breve intervalo de tiempo pueda disfrutar de este soplo que
circunda su cuerpo, le importa un bledo. Y si ha de partir luego,
lo hará expedito como para cumplir cualquiera de los actos que
piden respeto y orden. Lo único por lo que vela, en el discurso de
su vida entera, es por no volver su pensamiento a nada contrario
a la naturaleza de un viviente racional en la ciudad.
8 En la inteligencia de un hombre severo y puro, no hallarás
nada infectado, ni manchado ni ulcerado. Ni menos podrá arre­
batarle el hado una vida inconclusa, como podríamos decir del actor
que se va antes de haber desempeñado hasta el fin su papel. Ni
hay tampoco nada en él de servir ni de afectado, ni menesteroso
ni desprendido, ni ofrecido a rendir cuentas pero tampoco escon­
dedizo.
9 Ten por sagrada tu facultad de juzgar. De ella depende todo,
a fin de que el juicio de tu razón no esté jamás en desacuerdo con
la naturaleza ni con la constitución de un viviente racional. Es
ella la que garantiza la circunspección, la familiaridad entre los
hombres y el acuerdo con los dioses.
10 Echando de ti todo el resto, no te quedes sino con esto que
es muy poco, y acuérdate aún que cada uno de nosotros no vive
sino el presente, 4 o sea lo indivisible, y que lo demás o ya fue:

23
MARCO AURELIO

"':> · ; M u::pov ¡ul:v o�v 8 l;fi EIC0l<J-rOc;, ¡.tl!Cpov OE 'tO 'Ole; yfjc;
yú>v(.SLov, !hrou l;fi· ¡.tL1Cpov .Se: 1Cotl � � r¡ da-rr¡ ócrrEpoc¡>r¡¡.i.(cx
Kcxl cxíhr¡ ,Se; ICOl'tCX .SLa..Soxr¡v &.v8pú>Ticxp(ú>V -rá:xlcrrCX 'tE0vr¡E,o­
¡.tÉVú>V Kcxl oúi:: d86-rú>v oü.S' Écxu-roú c;, ofl-rLyE -rov npóTia.AcxL
'tE0vr¡ KÓ'tCX.
H To'lc; ele: dpr¡¡.i.ÉvoLc; notpcxcr'tf][ltxcrtv �v fn Tipoa-­
Écrrú>, 'tO opov � ÓTioypotq:>r¡v &El TlOLEL<18cxt -roo ÓTIOTilTI't:OV­
't:Oc; c¡>cxv-rom,:oO, clSau: aú-ró, lmo'lóv Ecrt:L 1Ccx1:' oúa[cxv, yu­
¡ivov lSAov t lh' oAú>v otnPTJ[lÉVú>c; Í}AÉTIEtV Kal 'tO l'.otov
liVO[.llX 01.ih:oO ic:cxl 'tCX ovó¡.i.a.-ra EICE(Vc.lV, Et, c!iv C\JVE1Cp(8r¡
1ml Ele; & &.vcx},u8�crE't:Olt, AtyEtv ncxp' Éotu-ré¡). 20úclil:v ycxp
ot\•;:ú)c; [J-Eyo:Aocppoaúv'lc; TIOLTJ'tlKÓV, �e; -ro il:AÉYXElV 889
ic:cxl &Ar¡ 8El<f l\'icaa-rov -rl',v -r9 ()(e¡, ÓTIOTILTI't:ÓV'rú>V oúvaa8a.l
KOll 'to &El olhc;¡c; de; ao-rdr. ópéxv, W<TCE auvETIL6á:UELV,
ÓTiolc¡, 't:LVl -r[?, Kóa1;19 ÓTIOlOI.V 't:LVa -roO,:o XPE(cxv TICXPEXÓ ¡.tE­
vov -r(va ¡.i.e:v �XEL &E,(01.v & e; Tlpo c; 'tO oAov' ,:(vcx OE �e;
-rrpoc; -rov &v8pr.o-r1ov -rroAl't:r¡v lív-r01. TIÓAEGJc;
chú>- -rfjc;
-r&:rr¡ c;, �e; a.1 Aomcxl TIÓhELc; clS011Ep olKlcxL Etcrtv· 9-rt
lai:t Kal tic -r(vQv auyd:KpL-ra.l K"tl TIÓaov xpóvov TIÉ<¡>uKE
TICXPOl[lÉVELV -roO-,;o -ro -rr¡v <1>a.v-rcxatcxv l;lOL vOv noLoOv ica.l
-c(vor.; &pE1:fjc; T,po c; 01.Ü'tO XPELCI., oTov �[J-EpÓ"CT)'t:O c;, &vopElcxc;,
-r¡(cr,:EQc;, ixc¡>EAElac;, a-51:cx.ptcdc:c;, -rl)v Aot-n:l'>v. 4 lito OEL
a\\cp' hó:a-,ou AÉyELv· ToO-ro ¡_.i.e:v ncxpct. 8rn0 fjKEL, -ro01:o
U: Kot't:ct. -cr¡v aúHr¡ E,Lv Kotl ·.:r¡v aup.p.fjpVO[J-ÉV7JV aúy­
KhG)OLV iccxl --rr¡v 'tOLcxú-rr¡v aúv-::EuE,lv 't:E ·ic:al 't:ÚXTJV, -roO-ro
oe: napa 'roO aup.cpúAov Kcxl auyyEvoO c; ic:cxl KOLVQVoO,
&.yvooOv-roc; ¡_.i.Év-roL, lS 'tL aü-rl¡> Kcx-rcli 9úcnv tcrrtv. 6'AH'
e:yQ oi".iic &yvol',· Oltt 't:OÜ't:O xpl',¡_.i.otL au-r9 KCX'td. 'tOV -rfjc; ICOLVQ­
v(cxc; cpuaud,v vó ¡i.ov sflvc.lc; Kal OLKa.tc.lc;· ª ti-ª p.Év-rot -roO
,
1::a.-r' &E,tcxv tv -ro'lc; ¡_.i.ÉaoLc; aua-rox&:l;otz.cxL.

24
PENSAMIENTOS

vivido o es incierto. Mínimo es, pues, el instante que vive cada


uno, mínimo el rinconcito en que lo vive y mínima la más larga
gloria póstuma. Y aun ésta no existe sino por una remuda de
homúnculos que han de morir apenas nacidos, que no se conocen
entre sí, ni menos aún a los que mucho antes fallecieron.
11 A los avisos que llevo dichos debe aún añadirse uno más,
y es que siempre se haga la definición o descripción de aquello que
nos presentare la imaginación, de suerte que podamos verlo distin­
tamente y tal cual es por esencia, todo desnudo y en todos sus
aspectos y pronunciar en fin el nombre que le compete en sí mismo
y los nombres de los elementos de que fue compuesto y en que se
resolverá. Nada, en efecto, es tan apto para inspirarnos la grandeza de
alma como el poder identificar con método y verdad cada una
de las cosas que encontramos en la vida, y verlas siempre de tal
manera que pueda considerarse al mismo tiempo a qué orden
cósmico cada una de ellas confiere alguna utilidad, y qué valor
tiene con relación al todo, y cuál con relación al hombre, este ciu­
dadano de la ciudad sublime, de la cual son como casas las demás
ciudades: de qué condición es, de qué elementos está compuesto y
por cuánto tiempo podrá esperarse la dmación natural de este
objeto que causa en mí esta imagen, y de qué virtud habrá menes­
ter con respecto a él, mansedumbre, valor, verdad, fe, simplicidad,
autodominio etcétera. Por lo cual hay que decir de cada cosa que
acontece: esto viene de Dios; estotro de la suerte, de la apretada
trama de los sucesos, de tal o cual encuentro o del azar; aquello,
en fin, viene de uno de mi raza, pariente. y asociado, pero que
ignora lo que le corresponde conforme a la naturaleza. Yo, en
cambio, no lo ignoro, y por esto me portaré con él con benevo­
lencia y justicia, con arreglo ai derecho natural de la comunidad,
si bien en las cosas intermedias no dejaré de apuntar al mérito.

24
MARCO AURELIO

!2 'Eav 'tO TIC<pov EVEpyfi c; ETIÓp. Evoc; -r9 3p8t¡', A6y9


EOTioullomp.Évc.:,c;, Eppc.:,p.Évc.:,c;, Eü¡.tEvéI>c; KOll p.r¡llh mxpE¡.tTI6-
pEu ¡.t �, &AAa 'tOV EOIU'tOÜ lla(p.ovOl KOl8apov EO"t@'tOl -r r¡pfic;,
t>c; Ei KOll �ll l] &noi5o0Votl llÉol' E&v -ro01:o ouvém-rnc; p.r¡llEv
TIEplp.Évc.:,v p. r¡i5i\: <Jmíy@v, &AAa -rfi mxpoúon Kot'ta <t>úOLV
EVEpydq. Ka(, ¡¡ 'rl &v Aérnc; Kotl <t>BÉyrn, �pc.:,lKfl &Ar¡BELq.
&pKoÚ¡tEvoc;, Eül',c.:,�oEL<;, 2"Ea-tL lle: oMElc; ó -roO-ro Kc.:,AOoaL
i5uv6:p.Evoc;.
!3 "n01tEp ot la-rpol &id 'ta 1ípyava Kotl oLll�pLOI 1tp6-
XELPOI i\'xouOL npoc; -ra otl<t>vlllux -r&v BEpOlTIEUp.6:-rc.:,v, o{hc.:,
'ta My¡tOl'tOI ou ETOL¡.tot EXE npoc; 'tO 'ta 8ELOI Kal &v8pGmLVot
EillÉv<XL Kal néiv Kotl -ro ¡.tLKp6-r<1-rov oíhc.:, TIOLELV, &e; -rfic;
&p.c¡,o-rÉpc,w npoc; li.Hr¡Aa ouvllÉoEc.:,c; ¡.tEp.vr¡p.Évov. 10fhE
yap &v8pG:>mv6v 'tL li.vEu -rfic; ETil -ra BEL<l ouv01v01<1>op&c; Ei:l
npát,EL<; ofJ-r' i\' p.1t01ALV.
:14 M r¡ r.:É'tl TIA<lvé3· OU'"CE ya.p -r&. uno¡.wr¡¡16:n6: oou
1:-LÉAAEL<; &vayLVG:>OKELV o(hE -rae; -r&v &pxa.(c.:,v •pc.:,p.ot;(c.:,v
Kotl ·En�vc.:,v np6:t,EL<; Kotl -rae; El( -r@v ouyypap.p.6:-rQV
EKAoy&c;, &e; Ele; -ro yljp<Xc; fou-rq, &1tE'tlBEoo. 2:nEOllE o�v
de; -rÉAoc; Kotl -rcltc; KEvc'.:c; Hnlll<1c; &<t>Elc; oau-ré'¡> Bo�BEL,
El'. -r( OOL p.ÉAEL OEOIU'"COO, EGl<; EE,EO'"CLV.
!5 OüK 'l'.aaaL, nóaa or¡p.alvEL -ro icAÉn-re:Lv, -ro 01td­
pELV, '"CO &lvEL0801L, '"CO �oux6.l,ELV 1 '"CO Ópéiv 'ta 1tp01.1C'tÉ<l,
a OÜK 3c¡>8a.Ap. o1c; y(vE'"COI.L, &H' E'tÉpq. 'rLVl 1í(jJEL.
i6 :r&p.<1, \JJUX�• voOc;· aG:>p.01-roc; 01.loB�oEL<;, IJiuxfic; óp­
p.cx(, voO llóyp.01.-ra.. 1 To ¡.tEV '"CUTI00o801L <t>OlV'rOIO"tLK@c; Ka.l
-r&v Booicr¡p.6:-rQV, -ro lli: VEupo01t01.0"tEL0801.L op¡.ir¡nic&c; Kal

25
PENSAMIENTOS

12 Si hicieres lo que tienes entre manos ajustándote a la recta


razón con celo, con energía y gracia y sin preocupación accesoria;
si por otra parte conservares tu genio tan puro como si en este
momento hubieres de restituirlo; si a esto añadieres la condición
de no esperar nada ni huir de nada, sino dándote por satisfecho
con que tu tarea actual sea conforme a la naturaleza y con guardar
una sinceridad heroica en tus palabras y discursos, vivirás feliz.
Nadie podrá impedírtelo.
13 Al modo que los médicos tienen siempre a mano fierros e
instrumentos para la terapéutica de urgencia, así también deberás
tú tener siempre prontos los principios necesarios al conocimiento
de las cosas divinas y humanas y obrar siempre, aun en lo mismo,
como quien tiene presente la mutua vinculación de ambos órdenes.
No podrías, en efecto, salir adelante en ningún negocio humano
sin referirlo a la divinidad, ni al contrario.
14 No te disperses más. No has de leer ya ni tus propias memo­
rias ni las hazañas de los antiguos romanos y griegos, ni los
extractos de obras que ibas poniendo de lado para tu vejez. Apre­
súrate, pues, por llegar al fin, y dando de mano a vanas esperanzas,
cuida de ti mismo si por ti te interesas y cuando aún es posible.

15 No se conocen todos los sentidos de estas palabras: robar,


sembrar, comprar, reposar, mirar lo que hay que hacer, lo que no
puede hacerse con los ojos, sino con otra visión.
16 Cuerpo, alma, espíritu. Del cuerpo, las sensaciones; del
alma los apetitos; del espíritu los principios. Impresionarse con la
imagen de las cosas es propio hasta de las bestias. Ser arrastrado

25
MARCO AURELIO

-r:&v B11 p(Qv KcÜ -r:6v &vópoyúvQv Kcxl -Pcx:l.étptóoc; Kcxl NÉpc.:,­
voc;· -ro llE voOv �YEf:16Vcx �XELV e:nl _-r:a cpcxtv-6 f:1EVCX KCXB�KOV'l:CX
KCXl --r&v BEouc; f:1� VOf:1Ll;6v--rc.:,v KCXL --r&v "[�V mx--rptócx e:y1<cx­
"[CXAELTI6v-r:c.:,v Kc:l --r&v....... TIOLOÚV'l:C.:>V, ETIELÓav KAELOG)OL
-rae; Búpcxc;. 8 El o\'lv -r:a AOLTIO. KOLVÓt EO'[L npoc; --ra e:lp11-
f:1ÉVCX, AOLTIOV --ro 'i'.ót6v EO'l:L --roo &ycx8oü cptAElV f:1EV KCXL
ó:OTI<Ítl;wBotL --ra. ou1:1Bcx(voncx Kcxl ouy1<:\.c.:,86f:1EVCX cxu-r:Q· --rov
Óc EVOOV EV -r:0 o--r1í8EL tópuf:!ÉVOV óa.(1:1ovcx f:1� cpúpELV f:111 0E
8opu6ELV líXA 'f cpcxncxoLwV, &.:1.:1.a LAEQV atcx--r11pE'iv, KOOf:1lC.:>c;
ETC6f:1EVOV BEQ, f:l�"CE 4>8Eyy6f:1EV6V "[l mxpa --ra. &:l.11 8Íl ll�'"rE
e:vEpyoOncx ncxpcx --ra. o(Kcxtcx. 'El óe: &.nto-roüotv Clu--rQ
TIÓtV--rE<; lxvBpc.:,TioL, !ht &.n:l.&c; :ccxl cxlo 111:1 6vc.:,c; KCll EU8Ú f:1 c.:><;
P.,to'L, oeí-r:E XClAETICXLVEL nvl --roú-r:c.:,v otf--rE ncxpo:.-r:pÉTIE"rCXL --r�c;
óóoü "rÍl<; &.yoúo11c; e:nl --ro --rÉAoc; -r:oO P.,(ou, e:cp' 8 aEL HBE'L-v
Ko:8otp6v, �crúxtov, EITAu-r:ov, &.Btéto--rc.:,c; --rfi fcxu-r:oO 1:1olp �
_
ouvr¡pµooµÉvov.

26
PENSAMIENTOS

como títere por los instintos es cosa de las fieras, de los andróginos,
de Fálaris 5 o de Nerón. Tomar el espírim como guía hacia todo
lo que parece ser conveniente, es también propio de los que no
creen en los dioses o son traidores a su patria, o hacen cualquier
cosa una vez que han cerrado las puertas. Sí todo lo demás, por
tanto, es común a los seres mencionados, lo propio del hombre de
bien, en consecuencia, es abrazar con amor lo que se le presente
y esté urdido en la trama de su vida; no macular ni perrurbar con
un tropel de imágenes el genio interior que tiene asiento en m
pecho, sino guardarlo propicio y obediente a Dios en el orden,
sin decir nada contrario a la verdad ni hacer nada contrario a la
justicia. Y por más que todos los hombres no puedan creer que
lleve aquél una vida simple, modesta y armoniosa, no por esto se
írrita él con nadie ni se desvía del camino que le lleva al término
de la vida, y al cual debe llegar puro y tranquilo, desembarazado y
en armonía, sin que nadie le fuerce a ello, con su propio destino.

26
/}.'

i To /tvóov KUpLEÜov, lh<XV ICOl'tCX c¡,úcrLV Exn, OU't:Q<;


fo't:Y]KE Tipoc; 'tCX cruµB<XlVoV'tOl, lScr-rE &El Tipoc; 'tO [OUVOl't:OVJ
5LMµEvov f:1E't:Ol'tlBECJ80lL pq.ót(,)c;, ª"YAY] V ycxp &TIO'tE't:Oly­
[,LÉVY]V 000Ef:1l<XV c¡>LAEL, &Hcx &pµq. f:1EV Tipoc; 't(X (Tipo)YJ­
roúµEVOl f:lEB' iiné,<XLpÉcrEQc;, 'tO OE &.v'tELOOly6µEvov OAYJ V
�<Xu-rép TIOLEL, lSOTIEp -ro TIÜp, lS-r<XV ETILKp<X-rfl -ré3v lnElJ-­
mn-r6v-rc.>v, iic¡,' QV &v lJ-LKp6c; 't'Lc; Aúxvoc; fo6fo8r r 'tO U:
�CXlJ-Tipov nOp -rcxxLO't'Ol lE;9KElc.>OEV É<X\J't� 't'CX lmc¡,opoú­
f:1EV0l K<Xl K<X-rr¡vcxAc.>aEV K<Xl lE; <Xü-r&v EKElvc.>v lnl lJ-dl;ov
fipBTJ,
2 MT)OEV EVÉPYTJlJ-Ol dKfl lJ-TJOE &Hc.>c; � ICOl'tO( 8EQPT)­
l'°' aul'TIAT) pc.>'tLKov -rfjc; -rÉXVTJ<; EVEpyda8c.> .
.3 "Avcxxc.>p�OEL<; CXÜ'tOLc; l;'l -roOaw, &ypou::!Ol<; K<Xl <XlyL­
cr.Aouc; iccxl l5p'l' E'ic.>8<Xc; OE K<Xl au 't:CX 'tOLOlÜ't'CX p.cxALO't:Ol
no0E1v, 2"0Aov ÓE -roO-ro toLQ't'LKQ-r<X-r6v EO't'LV Eé;ov �e;
&v 11,p<X<; l.Bd.�anc; de; É<Xu,:ov &vcxxQPELV, Ooó<Xp.oO ycxp
oil-rE �OUXLQ't'Epov oil-rE &:rtpcxyp.ovÉa-rEpov &v0pc.>noc; &v<X­
Xc.>PEL � Ele; 't�V É<X\J't'OO t!Jux�v, f:lCXALaB' lSa-rL<; EXEL EVOOV
'tOLCXÜ't'Ol, Ele; & EYKÚ\jJOl<; EV ncxcrn EÜ f:lOlpElq. Eü0uc; y(vE'tOll'
-r�v ÓE EÜ f:lCXPELOlV oüÓEV &Ho AÉyc.> � rli1eoa1:1lcxv. 8 l:uv­
EXé3c; o�v ótóou OECX\J't'� 't'OlÚ't''lV 't�V &vcxxQP'lªLV ICOll &v<X­
VÉO\J OEOl\J't:ÓV" BpcxxÉcx OE EO't'c.> ICetl O't'OLXELQO'l , & Eü0u c;
&ncxv'tf¡acxv-ret &picÉaEL de; 'tb n&acxv ao-r�v &.noKAELO<XL

27
IV
1 Cuando el amo interior 1 se halla de acuerdo con la natura­
leza, enfrenta los acontecimientos de tal manera que con facilidad
se aplica a lo que en el lance se le permite y es practicable. No
tiene preferencia por ninguna materia en particular, sino que
tiende a las cosas principales, aunque con reservas, pues hasta
de un estorbo se hace para sí una materia, como lo hace el fuego
cuando se apodera de cuanto le arrojan, al paso que una lam­
parita se apagaría. Un fuego resplandeciente, por el contrario,
al instante convierte en sí mismo lo que se le echa encima, lo
consume y con esto mismo se levanta más alto.

2 No hacer nada al azar ni de otro modo que de acuerdo


con la norma perfectiva del arte.

3 Buscan ellos para su retiro casas de campo, playas o mon­


tañas; cosas que tú también solías desear anhelosamente. Todo
esto, empero, es de una extrema vulgaridad, estando en tu mano
el retirarte en ti mismo a la hora que te diere la gana. En parte
alguna encontrará el hombre un retiro más tranquilo ni más
desocupado que dentro de su propia alma, y sobre todo cuando
ella encierra todo aquello sobre lo que basta inclinarse para
adquirir de pronto el buen reposo, por el cual no quiero decir
otra cosa sino el buen orden. Date, pues, de continuo a este
retiro y renuévate. Dispón para ello de máximas breves y funda­
mentales que, tan pronto como se te ofrezcan, bastarán para

27
MARCO AURELIO

1eal &TioTIÉl.11.¡itu O'E lli'i óuaxEpalvov-ca ÉKE(vou;, E<p' &


ETtctVÉPXTI· 'Tlvt y&p ÓüiJXEpa(VEL<; ; -rfi -cé..\v &vap¿,Tt(.)V
KotKlq; 'Av:xloyLCr«x L1Evoc; -ro i-p(p.a, on 1 'ttt loyucdi l,tp�
&U�AC'1V i\:v:;:r.cv yÉyovEv I ical on -ro &vÉXEa8�L ¡iÉpoc;;
-c�c; otico:wcúvr¡c; 1-al on fÍ.Kov-cEc; é:. ¡.uxp·ré!vou<n 1<01l n6aot
f¡S r¡ c1.Ex8pEÚat.\V'T:E�, . ÚTIOTI'tEÚcravi:Ec;, ¡nar¡acxvn:c;, OUll­
Óopa'"ClO"UÉv't,c; :ZK'rÉ't!XV'rm, -ri::-cÉ<j>p..:,v-rat, -rraúou no,:É.
6'Ai,A� 1.á.t 'COL<; EK ,¡;6:,v Of,0V &.noVE[lO!;lÉVOl<; ih,crxE_pa(ve:Lc;;
•Avavc0crá 1:1Ev,oc; ,:o OLEZ'.;EUY[lÉvov •ro (( �'LOL 7rpóvota � li-co­
p.01. ll KCLl é:E, OO"úlV &nE13E(x8 r¡ , !,'J;l 6 r.60-f:10<; &aavd 'ftÓAu;.
�'Al,Ac<. 'ta O'Cil!;lCX't"lKtt crou &4iE'1':0:L sn; 'Evvof¡O'o((;, O't"L O\){C
E�Itt1tyvu,:m /cE((.)c; � ,:paxÉGJc; KtvOUf:lÉ\;9 TtVEÚp.a-ct � óu',­
VOtOI, ETIElOtXV ÓÍTiaE;, fou·r�v Ó:'TTOil.Ót6f¡ Kal yvci>pto-n -cr¡v
tol!Xv il:E,oualav, Kal /,oL·rrov lfoa TIEfl. nóvou Kotl �óov�c;
&Kf¡Kcotc; Kal cruyKom\:Bou. 7'AJ...U -ro óoE,&:pt6v aE TIE,PL­
cmáaEL; ,Amór1v El e; ,:,:., 't&xoc; -cfjc; náv-rov Ar¡Br¡c; Kal 'tll
x&.oc; -coO É<j>' EK(X'rEfCl &nEtpou aW voc; 1ml 'tO KEVOV -rr,c;
&nr¡x�oEe.:>c; K«l '[0 EU[•E-ró:6oAOV K«l ixl{pL'rov -.t3v ECc¡,r¡-
,
f:lE'tv óoic:oúv-rc.:,v K!Xl 'tO cr-rEvov ,:oO i:6-rrou, Év (f> 7tEpt­
ypÓ:'J>EWL. 8"0Ar¡ 't"E yctp 11 y� O''tLYl-1Ti K!XL 'tlXÚ'tl"Jc; 7tÓO"rOV
yc.>vtótov TÍ KIX't"o(icr¡cm; c:lhr¡ ; KIXl e:na08a: TI6aoi ical o'toL
·m1Ec; ot ETI<:XLVEa6 EvoL; 9 Aomov 0�11 p.É vr¡cro -r�c; uno­
¡.i p.

XG.)p�oEwc; 1:�c; de; -coO-ro '[0 &yplatov founO icéxl npo,


TI!XV'rl>c; [l� cm& p.11/ie: K<X'rEV't"Elvou, &Ucx ÉAe:úBEpoc; EOO
K!Xl · opet ,:o; Tipáy!;lO:'tot ll e; &v�p. w c; &v8pc.:,noc;, w c; TtOAl­
-rr¡c;, wc; 8vr¡-c:ov l,Qov. 1 ª'Ev ÓE: -ro'ic; TIPOXElpo·rchotc;, Eic; ex
ÉyKúlprn;, 1:0:0•rot Éa-rc.:, -r,i óúo· EV �Év, o,:i ,:o; TipÓi'yL-ta-ra.
oux CXTT'tE'tcil -r�c; �uxfl-;, &U' e:E,(.) EO''r!]KEV chpEi:toOv-ra,

28
PENSAMIENTOS

excluir toda pesadumbre y te restituirán libre de enfado a los


cuidados a que has de volver. ¿Qué es, en efecto, lo que te irrita?
¿la ruindad de los hombres? Pues reflexiona una vez más que
los vivientes racionales nacieron los unos para los otros; que la
paciencia es parte de la justicia; que sus faltas son involuntarias,
y que cuantos hasta aquí se combatieron, se recelaron, se odiaron y
se traspasaron con sus lanzas, yacen postrados o reducidos a ceni­
zas. ¡Deja, pues, de airarte!
Pero quizá llevas pesadamente la parte que te ha sido asignada
en el Todo. Pues recuerda la alternativa: o la Providencia o los
átomos, y todo aquello por lo que se te ha demostrado que el
mundo es como una ciudad.
Pero lo del cuerpo ¿te afecta aún? Piensa que la mente, una
vez que se recobra a sí misma y reconoce su propio poder, no
se mezcla en las conmociones leves o ásperas del soplo vital,
y recuerda en fin todo cuanto has oído y aprobado sobre el
dolor y el placer.
¿Será acaso la gloriola lo que te descoyunta? Pues vuelve los
ojos hacia la prontitud con que viene el olvido de todas las
cosas; hacia el abismo del tiempo infinito por uno y otro extremo;
hacia la vacuidad del aplauso y la versatilidad e irreflexión de
los que parecen aclamarte, y lo estrecho del lugar en que se
encierra tu fama. Si toda la tierra no es sino un punto ¿cuánto
más reducido no será el rinconcito que habitamos? Y allí ¿cuán­
tos y cuáles harán tu loa?
No queda, pues, sino que te acuerdes de recogerte en esta
parcela que es la tuya, y sobre todo, nada de agitación ni de
tensión. Sé libre y mira las cosas como varón, como hombre,
como ciudadano, como viviente mortal. Entre las máximas que
más a mano tengas y bajo tus ojos, que estén estas dos: la una,
que las cosas, no tocando el alma sino quedándose inmóviles

28
MARCO AURELIO

«t .se:•'oxl�crELc; h 1:-16vr¡ c; -rf]c; EVOOV UTIOA�lpEc.>c;' 11lupov


M., !S-rL ná.v-ra -raO-ra, !Scra op �c;. !Scrov oúoÉnc.> [-lE-Ca6ótllEL
ical OÚIC i\:n EO'l'O(L' ICO(l !ScrGlV �or¡ [-lE't0(60AO(Lc; O(Ú'l'Oc; mxpa­
'l'E-rúxr¡1:o:c;, GUVEx&c; OLO(VOOO, 'O 1e 6cr1:-1oc; ,LUo(GlcrL<;' ó
Bt o c; u n 6 A r¡ \file;.
4 El -ro voEpov �[-lLV KOLV6v, ICO(l o Myoc;, 1ea8' 8v
AoyL1<0( Eü [-lEV, 1C0Lv6c;· d -roO-ro, ical o npocr-rO(K'l'LKoc; -rllv
TIOLT)'l'ÉGlV � 1:-l� Myoc; 1C0Lv6c;· d -roO-ro, ICO(l o v6 1:-1 oc; ICOL­
v6c;· d 1:00-ro, noAha( EO[-lEV' d -roO-ro, noAL'l'EÚ [-l O('t6c;
-rLvoc; [-lE'rÉXºl:-lEV' d -ro01:o, ó ic6a1:-1oc; G!>CTO(VEl TIÓALc; Ecr-ct.
2T(voc; yctp &Hou c¡,�crEL ne; -ro -rllv &v8p@TIGlV n&v yÉ­
voc; icoLvoO noAL'rEÚ [-l O('l:Oc; [-lE'l'ÉXELV; 'EicEL8Ev .SÉ, EK 1:f]c; ICOL­
vf]c; '[O(Ú'r!]<; n6AEGlc;, ICO(l O(Ú'l:O -ro VOEpov ICO(l AOYLKOV ICO(l
VO[-lLICOV �f;!LV' � TI68EV; 3 "QCTTIEp yctp 'l'O yE13c5Éc; [-lOL ó:TI6
'l'LVO<; yfjc; Ó:TlO[-lE[-lÉpLO'l'<Xl ICO(l 'l'O uypov &e¡>' É'rÉpou O''rOL­
xElou ICO(l 'tO 11VEU[-lO('l'LICOV &no nr¡yf]c; ·nvoc; ICO(l -ro 8Ep[-lOV
ICO(l nupwoEc; Ele nvoc; lo(O(c; nr¡yf]c; (oü.Se:v yctp tic -roo
[JTj.SEvoc; l:pxE'l'O(L, ét>CTTIEp 1:-111.S' de; -ro OÚIC 8v &nÉpXE'l'O(L),
olhGl a� ICO(l -ro VOEpov �ICEL no8Év.
5 'Q 8ótVO('l:Oc; '1:0LOÜ-Coc;, o"tov yÉvEaLc;, c¡>ÚCTEGlc; 1,-lUCT'l'�-
ploV, crúyicpLcrLc; EK -rwv aú-rwv cr,:oLxElGlv......... d e; -raü,:á,
oAGlc; .Se: OÚK ic¡,' 9 &v ne; alcrxuv8Elr¡• OÚ yctp T!O(pct -ro
ÉE,f]c; ,:q,
voEpQ l,9cp OÚOE T!O(pcx 'l'OV Myov -r�c; ICO(,'l'O(CTICEUf]c;.
6 T0(0,:a oíhGlc; uno ,:wv 'tOLOÚ'tGlV nÉc¡>uicE ytvEa8cn
EE, &.váyicr¡c;· & .Se: ,:oO,:o 1,-l� 8HGlv 8ÉAEL -r�v au1<�v 3nov
t1� EXELV. 2"0AGlc; a·
EKE(vou [JÉ [J Vr¡ cro, O'l'L EV-roc; OALyla,:ou

29
PENSAMIENTOS

y afuera, sus turbaciones no le vienen sino de la opinión interior.


La otra, que todo cuanto ves y no bien se ha mudado, ya no es.
Tú mismo ten siempre presente de cuántas transformaciones has
sido testigo. "El mundo es cambio y la vida opinión." 2
4 Si la mente nos es común, la razón, por la cual somos racio­
nales, nos es también común; y si esto es así, nos será igualmente
común la razón que dispone lo que se ha de hacer o no. Admitido
lo cual, la ley nos es común, y siendo así, somos ciudadanos y
participamos, por ende, de un cuerpo político, por lo cual el
mundo viene a ser como una ciudad. ¿De qué otro cuerpo político
común, en efecto, podríamos decir que forma parte todo el género
humano? De allá, de aquella ciudad común, nos vienen la mente,
la razón y la ley: si así no fuere, ¿de dónde podrían venir?
Porque si la parte terrestre que hay en mí ha sido tomada de
cierta tierra, la parte líquida de otro elemento, el soplo de cierta
fuente, y de otra fuente aún, que les es propia, el calor y el
elemento ígneo ( toda vez que nada viene de la nada ni va a
parar en la nada) y así, en fin, de alguna parte nos ha venido
la mente.
5 La muerte, no menos que la generación, es un misterio de
la naturaleza. Combinación en un caso de los mismos elementos
que, en el otro, se disuelven en los mismos. Así que no hay
allí nada de que deba uno sentirse avergonzado; nada contrario
a la condición del viviente inteligente ni fuera del designio de
su constitución.
6 Tales cosas vienen naturalmente de tales entes y par necesidad,
y quien no lo quisiere no querrá que tenga leche la higuera.
Acuérdate, en suma, que en muy breve tiempo tú y él estaréis

29
MARCO AURELIO

XP6vóu Kal Oú Kal ou-roc; -rE8v�E,Eo8E, P.E't<X f3paxú ÓE: oOÓE:


lívop.Ol ú p. ov \JTIOAELc¡,B�oE'tOlL,
7 "'Apov 'l1)v ún6A r¡ lj!Lv, �p'tOlL -ro í3É6Aap.p.aL' &pov -ro
(3É6A<Xp.p.<XL, �p-rcn � f3M6r¡ .
8 �o xdrw O(Ü'tOV ÉOlU'tOÜ &vepQTIOV ou TIOLEl, -roO-co
oüÓE: -cov f3(ov Olü-coO XElpü> oü TIOLEL oüM (3).6.n-cEL oJ-cE
l:E,Q8Ev oil-rE ítvóo8Ev.
[9] 'Hv6.yK<XG't<XL � -roO oup.c¡,Épov-roc; <pú<n c; -roO-ro TIOLELV:
1.0 �on n&v 'tO oup.B<XLVOV OLKO(L(.)c; oup.60llVEL" 8, tcxv
chpL6wc; Ticxp<Xc¡,uAáoonc;, EÚp�OEL c; " OÜ AÉyü> p.6vov KCX'tdt
'[O ÉE,�c;. &H' lSn KOl't<X -ro Ó(KOlLOV Kcxl wc; &v ún6 ·nvoc;
n
&novÉ p.ov-roc; 'tO KOl't &E,(<Xv. 2 cxpcxc¡,úActOCTE o�v. wc; �pE,Q,
1

Kcx(, 3 'tL &v TIOLflc;,


1
ouv 'tOÚ't�1 TIOLEL, OÚV 'tW1 &ycxBoc;
I
3 To\J-ro tnl n&.or¡c;
EtvCXL, Kcx8' '8 VEv6r¡-rcxL i8l<.J c; & &ycx86c;.
lvEpyElcxc; 09li.
'H Mr¡ -roLcxO-rcx únoAá p. 6cxvE, otcx 6 ú6pll'.,ü>v KplvEL �
oTá OE KplvELv f3oúAE'tCXL, &Hdt tóE au-c&., &nofo Ka-r' cU�-
8EL6.v to'tl.
1.2 Aúo '-c<XÚ-rac; É'toLp.6'tr¡-rcxc; ítxnv &El ÓEL" 'tT)V · p.h
npoc; 'to npéxE,at p6vov, lSnEp lxv & 't�c; BaoLALKÍ]c; Kcxl vo-
0 p.08E'tLKÍ]c; ;\.6yoc; úno66.Hn ETI' &ic¡,dd� &v8p0)TIQV, 'tT)V
OE: npo c; 'tO pE-ca8fo8cxt, Edt v &pcx 'tL<; Tictpfi ,5Lop8wv .Kal
p.E't6.yü>v 2m6 'tLVoc; ol�oEü><;. 8Tr¡v pÉv-roL pE'tcxyü>yi'¡v cid
clm6 -cLvoc; TIL8cxv6-rr¡nc; wc; ÓtKcxlou � KOLVü><f'EAoOc; ylvE­
aBOll Ka.l 'tdt Ticxpe<KcxAoOv-rcx -rou:xO-rcx p.6vov Etv<XL ÓEL, oux
lS'tL �óu � ítvóoE,ov tc¡,6.vr¡ •.
:13 A6yov E'xn c; ; �Exü>, TL O�V-0\J XP�; -roú-rou ydtp_:rº
Eau-roO TiotoOv-ro c; -r( &Ho BÉAEL<;;
·, 14 _ ºEvunÉo-rr¡c; wc; p.Époc;. 'E�C((j)CXVL08�on .-rlf YEVV�-

30
PENSAMIENTOS

muertos, y que de ahí a poco no quedará de vosotros m el


nombre siquiera.
7 Suprime la opm1on y suprim1ras el "he sido agraviado".
Suprime el "he sido agraviado" y habrás suprimido el agravio.
8 Lo que no hace que un hombre sea en sí peor, no empeora
su vida ni le daña ni por fuera ni por dentro.
9 La naturaleza de lo útil produce por necesidad este efecto.
10 Todo cuanto acontece, justamente acontece. Tú mismo lo
descubrirás si lo observas con exactitud. Ni digo solamente por
vía de consecuencia, sino según la justicia, como si alguien hiciera
la repartición según el mérito. Observa, pues, como has empezado
a hacerlo, y todo cuanto hicieres hazlo con el propósito de ser
hombre de bien en el sentido propio de hombre de bien. Guarda
este principio en todas ros acciones.
11 No tomes las cosas como las juzga el que te ofende, ni
como quisiera él que tú las veas, sino míralas como son según
la verdad.
12 Ten siempre a mano estos dos preceptos. El primero, hacer
sólo en interés de los hombres todo cuanto pueda sugerirte tu
razón soberana y legisladora; y segundo, el mudar de parecer
si apareciere alguien que te rectifique y te aparte de alguna
opinión tuya. Esta mudanza, sin embargo, ha de provenir siempre
de un motivo plausible de justicia o de bien común, por ejemplo,
o de otras razones análogas, y nunca del señuelo del placer o
la gloria.
13 ¿Te hallas dotado de razón? Me hallo. ¿Por qué, entonces,
no te sirves de ella? Y si desempeña su función, ¿qué más
quieres?
14 Existes como parte. Desaparecerás, por ende, en lo que te

30
MARCO AURELIO

O'OLV'H" p.&Hov OE U\/0LA'1 �'8�crn Ele; 'tOV. Myov OL(rroO . 't"OV


_'cmEpp.C('CLKo\/ KO'.'!<X p.E·ro:6oA�v.
:15 noUct AL6C(\/úYC00 13úlA&:pux hit -roo �-roo l3úlf;l00· 'tO
o' o'
pe:v npoKct'CÉTIEUEV, 'CO fi(]'[Epov, OLO'.<pÉpEL oúUv. (
i6 ºEv-ro c; ÓÉKct �p.EpBv 8Eoc; OLÚ'tOlc; óói;.rn;;, o'l'.c;;- vov·
811 p(cv Kcxl 11(8r¡ Koc;, Mv &:vlY.KÓt: (l�\1c; i11l ,:a MYf:lCL'tot-KOLl
_ -rov crE6aa(ll>V -roO Myou. 7
-··,
i7 Mr¡ c:':,c; f;lÚpLOL p.ÉAAc.,v E'tTJ Z:�v. To XPEQV inf¡p'tfJ"'.'...
.. . -· .. ·· -

'tOLL. "Eú)c; q¡c;, eaic; tf,EO"t"LV, &ycxBoc; ye:voO. '


i8 "Oa11v EüaxoA(cxv KEpÓa(vEL ó l:1T) 13AÉTiúlV, ,:( 8 TIATJ-.
!':crtov dTIE\/ � ETipo.:f:,Ev � OLEVof¡ Br¡, &Ud: P-ÓVOV -rl a.o-roe;
ñ
TIOLEL, tvcx aú-ro -roO-ro olKmov KttL !íaLov � KOL'Cct 11&v &ycx86v.
-¡- Mif lJ.ÉActv �e·oc; TIEpLBAÉnEcr8cxL, &U' int -r�c; ypcx1:1f;lij�
• -rpÉXELV 8p86v, pi'¡ ÓLEJlJlLl:11:1Évov. ·· ·
:i.9 'Q m:pl 'tT)V 1JO'CEpo<flTJl:1(cxv ÉTC'COTJ(lÉVoc; Oü c¡,otVT<X-
4E'TCl:L1 ÍS'.i"L EKCX(]'[oc; -rBv p.Ep.vTJp.ÉVúlV a{hoO -rcxxLcr-rcx Kal.
ao-roc; &'.TT0_80Lvi;.ho:L, d-ra néli\.w ó É:KE1vov ÓLetoEE;át:¡.\Evoc;,
l;IIÍ){P.L icctt néivOL � p.v�t,tT) &nocr6fi ÓL1 8m,:ol,1Évm, Ko:l a6Ev­
"º l:1Évc.iv TipoLoOcm. 2•Yn68ou ó'. !í-rL iccü &86.110:'COL p.tl:v
·
ol p.Ef;lVT]CfÓl_lE\101, &8&:vct-roc; ÓE f¡ ¡i.vf¡1:1r¡· ,:( orlv -roO-ro
npoc; crÉ; Kal Oü M:yc.i, O'tl .OÜOE\I r.pcc; 'TO\I 't"E8v11icó-ra·
&U.ex npoc; 'TOV 4WV'tot 'tL o liTIOLLVoc;: � n;>..r¡v &pct fü' oh::o­
vo¡.i�OL\I nvá. t n&:pEc; ycxp vOv &x:OL(pú)� -rr¡v c¡iuaLKT)V OÓOlV
líAAou •nvoc; i1:xoc1Év71v Aóyou [Aomóv].
[20] (Aomóv,) n&v -co ica.t ów:.1croOv IC:i:Aov É� ÉOLu-roO
ICOLAÓV fo-rL Kal ic f fou,:I,, Kor.-raAf¡ys:L oúK lÍ(ov ¡.tÉpoc; Écxu-.oO

31
PENSAMIENTOS

engendró, o para decirlo con mayor propiedad, serás reasumido


por .transformación en su razón seminal.
15 Entre muchos granos de incienso depositados en el mismo
altar, uno cae antes y otro después. No hay ninguna diferencia.
16 En diez días te reputarán por un dios aquellos a quienes
hoy pareces una bestia feroz o un macaco, con tal que retornes
a los principios y al culto de la razón.
17 No te comportes como si debieras vivir diez mil años. Lo
irrevocable está suspendido sobre ti. Mientras vives, mientras
te está permitido, tórnate hombre de bien.
18 Qué ocio bienhechor se gana el que no mira lo que dijo,
hizo o pensó el vecino, sino solamente lo que él mismo hace,
a fin de obrar en todo justa y santamente y de conformidad
con el bien. No mires de reojo al de alma negra; corre derecho
por tu línea, y sin desviarte.
19 El alucinado por la gloria póstuma no se percata de que
cada uno ,de los que le han recordado morirá en breve, y luego
a su vez el que le habrá sucedido, hasta que se extinga toda
recordació.n . de él, pasando por vidas que se encienden y apagan.
Pero supón que los que te conmemoran hayan de ser inmortales,
e inmortal tu memoria, ¿de qué te sirve la alabanza, ya no digo
en la muerte, sino aún en vida, a no ser como instrumento de
gobierno? Por ahora, pues, deja irse a .este don extemporáneo
de la naturaleza, y que depende de otras razones.
20 Todo cuando es bello de alguna manera es bello en sí mismo
y se termina en sí mismo, ni el elogio que se haga de él es

31
MARCO AURELIO

-rov fnatvov· ofhz yoOv XE'i:pov i'¡ KpEh-rov y(vE-rott -ro ETiott­
voú 1,-1Evov. 2 ToO-ró c¡,17 l,-lt Kc:l tnl -rllv KOtVÓ-rEpov KotA&v

lEyo1,-1ÉvúlV, oTov ETIL -rllv üAtKQV Kotl ETIL -r&v 'tEXVtKllv


IKot'totOKE\JotOl,-IÓ:'tCilV, Tó. YE o� 1ív-rúl c; ICotAOV -r(voc; XPE(ctv
iEXEl; Ou 1,-1&Uov � vó1,-1o c; , O\J [-!&AAov i'¡ &;\�8ELot, ou 1,-1&>.­
).ov i'¡ Eíivotot, i'¡ cdowc; . 3Tl '1:0Ú'túlV OLCX 'tO ETIO:LVELOÜott
KotAÓV fonv i'¡ tpEYÓ[lEVOV c¡,8ECpE'totl ; L [I C!.pó:yotov yd,p
Éc(u'toO x_dpov ylvE'totl, ECXV 1:1� ETIC(lVfj'totl; T( BE: x,ouoó c; ,
Ht<¡>o:c:;, nop<¡>úpot, Aúpa, [-IO:Xcxlptov, &v8'ÚAALOV, ,kvopú­
c¡,wv;
21 Et óLCXl,-IÉVO\JOlV Cll q,ux01.(, n&c; cxu,:a.c; EE, ctLOLOU
XCilPEL Ó &�p; 2né3c; OÉ TJ yfj xopEÍ: 't<X 'T:WV EK 'tOOOÚ'tOU

cdwvoc; 8cm-ro1,-1ÉvúlV OCil [-I Cl'tC(; vnanEp y&p h86.oE r¡ -roú­


'túlV t 11poc; �\/'tLVC( ETILOLCi[-10\/�V ¡.tE'to:6oATJ KC(L Oté<Aucrtc;
XG:>pav &;note; VEKpo1c; TIOlEL, OU'túl<; at de; 'tOV ctÉpct 1:1E8LO­
-r& ¡.t EV!XL l!¡uxat ETTl TIOCYOV CYU[J-(:lELVC(OC(L (:1E'ta6á:Uoucrt KCÜ
XÉOV'Cotl Kotl EE,ó:TI'TOV'tC(L de; 'tOV ,:wv OAúl\/ OTIEP(:lC('tlKOV
Aóyov &votA0:(:16avó EVCXL Kotl 1:0ÜTOV 'tóV 1:pÓTCOV xc;,pav ,:a1c;
t1

-rrpooouvotKtl'.;01:1Évatc; napÉxouoL. ToO-ro o' ci.v 'tL<; <XTIOKp(­


VotL'tO le¡,' ÜTI08ÉaEL -roo 'tcxc; q,uxcxc; óLC!.(:lÉVELV. 3 X � OÉ
p

1:111 1:16vov h8u1:1E108at ,:1, nAfjBcc; -rwv 8onrro1:1Évúlv oü1:úlol


Oúl(:ltX'túlV, cUM Kotl 'tO 'tQV ÉKcxo1:17c; Tjl,-IÉpac; fo8tot1ÉVúlV
u
l;cflúlV üc¡>' r¡1:1&v 'tE Kal 'I:QV lxAAúlV 4':)úlV. , oaoc; ycxp
&pt8 p. oc:; Kot'I:C(VctALOKE'tC(l KC(L CÜ'rúlOl Tlúlc:; Bóm'tE'tC(l EV
-ro1c:; -r:&v -r:pEcpop.ÉVúlV OCil otOL'
[-l
Kctl O (:lúlc; OÉXE'totl r¡ xwp ot
-otihcx llLcx -r:cxc:; U,otLt1ot1:wcrELc:;, otcx 'tcx c; Et c; 'to &Ep&oEc:; l'¡
nuplloEc; &HoLwcrEtc:;,
5 Tlc; Enl 'toú,:ou 1í fo,:oplcx -r:fjc:; &lr¡BElac:;; lHalpEcrtc:; de;

•,:I, ÜAlKOV Kotl Etc; ,:1, othLWOEt;.

32
PENSAMIENTCS

parte de él mismo. No lo hace ni peor ni mejor la alabanza.


Lo digo también de los objetos comúnmente calificados de bellos,
como los objetos materiales y los productos de la industria. Lo
bello esencialmente de nada más tendrá necesidad, como no la
tiene la ley, la verdad, la benevolencia o la verecundia. ¿Cuál
de estas cosas es bella ¡::or la alabanza, o desmerece por la censura?
¿Es de peor condición la esmeralda porque no la alaban? ¿Y
qué decir del oro, el marfil, la púrpura, la lira, el puñal, la
florecilla y el arbolito?
21 Si las almas sobreviven, ,:cómo desde la eternidad las con­
tiene el aire? ¿Y cómo puede la tierra contener los cuerpos
enterrados en ella desde hace tantos siglos? Lo que pasa es que
así como aquí abajo y después de cierta duración, los cuerpos
,e t¡·ansforman y descomponen pnra dar lugar a otros cadáveres.
así también las almas trasladadas al aire, después de haber subsis•
tido por un tiempo, múdanse, disípanse y vuélvense a inflamar
en la razón seminal del universo que las toma de nuevo, y de
este modo hacen lugar a otras almas para . que vengan a habitar
con ellas. He ahí lo que podría- responderse en la hipótesis
de la supervivencia de las almas. Y no habría que considerar
tan sólo la multitud de los cuerpos sepultados de este modo, sino
aún la de los animales que son diariamente consumidos, tanto
por nosotros como pür otros vivientes. ¡Cuán grande es el número
que de ellos se consume, y que tienen su tumba, por decirlo .así,
en el cuerpo de los que de ellos se alimenta! Y sin embargo,
hay lugar para ellos, porque pasan a la sangre y se transforman
en aire o en fuego.
¿Dónde estará, en este punto, el conocimiento de la verdad?
En la distinción entre la materia y la causa formal.

32
MARCO AURELIO

22 Mi') &noppÉt,L6EaBcu, &U' lnl n&011 c; lipl1�c; -ro. lll­


iccxLov &nolliMvcXL KCll lnl n&.011c; <f>a.v-rcxalc:c; a9c'.;ELV -rb
·1C0t't0lAT)TI't�ICÓV.
23 nav �OL crov0tp[16l;EL, S aol EOáp¡toa't6V &a-tLV,. Z>
ic6a¡tE' ooUv f:lOL np6c.:,pov oooe: líq.nt,LOV 'tO. aot EillCClLpov·
1tt&v f:lº� i<:apn6c;, S c¡ifpouaLV cx'i. OCll é'Spctt, Z> <¡,úaLC;' lic
2
aoO ncxv'l"ct, í:v aol miV'tCl, de; ai:: n&.v'ta. 8 EKe:'Lvoc; ll,ÉV
<!>TJOLV' « <·n) n 6h (j>D. TJ Khp o n o c;· l) mi lle: OOIC lpdc;·
({ ·.a TIÓAL <¡>O.T) füóc;; ))
24 º
« OAlya npija a E » <j>T)alv << e:t (:lÉAAEL c; E08u1;1f¡­
ae:Lv. M�'ftO'tE Í'ilJ.ElVOV -r&iloc:yicClLot npá.crr.re:LV ic:al tlalX a -roo
)l

c¡>úaEL no-AL'tuc:oO l'.;9ou i\.6yoc; 0tlpEL ical &e; atpd; 2To0To


ydtp ºº t,LÓVT)V -r11v &no -roo ICOtAé3c; Tipáaae:�\I co0ul'-ta:v q>ÉpEL,
&U&: ica:l -ri')v &no -roo ollycx np6:crouv. 8 Tli TIAELO't"Ot yáp,
· �v AÉyo·¡u.:v ical 7tpÓtaaol1EV, ooic &vo:y�atcx lív,:!X tc!tv 'tL<;
ª
11Ep1.éln, EOG)(OAQ't"Epoc; ICctl &-ror:paic,:6•cEpoc; la-rea. f. O0Ev
lid !':al nmp' i!ic:currct ltctu'tov ÓTtOf:1Ll1vfioicELV" ll� 'tL -roO'to
oó -r�v &vmy,cmloov; 6 Ad lle: oo t16vov npá�ELc; -r�c; l111
&111Xyico:(�c; TtEpuupdv, &llri ic«t <¡,0tv.-i-1Xa(«c;• otl�c.:,c; y«p
oMi npá�e:LC;; 1!0tpÉA1toucraL i-n:aicoAouB�aouaLv,
► 25 nElp1XC1CV, 7I8c; CJOL xc.:,pe:1 K<Xl a· "ºº &yctBoO &v­
ápQ'ltOU Bloc; -roo &pEGICOt'ÉVOU l;lE\I 'totc; EK -.e»v t\).Qv
&nove:1:1ol1Éll0Lc;, &:pi,:;ou pÉvou llt . 'tfl tllt<f Ttpét�EL 31.rcctl�
xor.l lho:.Bforn EOl;lEVd.
26 "E&lpctic:a.c; b::::tva.; 'LOE tcctl �o-:O"Cc:. 1 l:e:a.u"Cov l1Tl -r&­
pa.aae: • .,AnAeuaov ai.or:u't6v. 3 •A ¡i CLp,:&:ve:1. 'tLc;; tcxu't� &¡icxp­
-rávu•. 'I:up.6É8JJICÉ crol·n; KaA�(¡· h -c8v Slc.:,v &n' &px�c;
C1CL cuy,:cxBEC p.«p,:o rc«t auv:;:ic;\68z,:o Tiocv -ro au p.6cxtvo11.

33
PENSAMIENTOS

22 No te dejes arrastrar por el torbellino. En todas tus empresas


confórmate a lo que es justo en todas tus representaciones y
atente a lo que has concebido claramente.
23 ¡Oh mundo!, lo que a ti te acomoda, con ello me avengo bien.
Lo que para ti está en razón, no me es ni prematuro ni tardío. Todo
lo que producen tus estaciones ¡oh naturaleza! es para mí un fruto.
Todo viene de ti, todo está en ti, todo se resuelve en ti. Si el otro
dijo: "Cara ciudad de Cecrops", 3 ¿no dirás tú: "Cara ciudad de
Zeus"?
24 "Trata pocos negocios ( dijo alguno) 4 si quieres vivir con­
tento". ¿No estaría mejor hacer lo necesario y lo que demanda la
razón del viviente ordenado a la ciudad, y en la forma que lo
demanda? De este modo tendrá, con la satisfacción de la obra bien
hecha, la de que estas obras sean pocas. Siendo, en efecto, innece­
sarias, en su mayor número, nuestras palabras y acciones, con lo que
de ellas se recorte tendremos mayor solaz y menor turbación.- Por
lo cual y en cada ocasión habremos de preguntarnos si esto o
aquello será o no indispensable. Y habrá que cercenar no sólo los
actos, sino aun las representaciones inneces-<1.rias, a las que siguen
como su consecuencia los actos superfluos.
25 Prueba cómo te acomodará la vida del hombre de bien que
acepta con agrado la parte que le ha sido atribuida en el todo, y a
quien basta con practicar la justicia y estar en una disposición
benévola.
26 ¿Viste aquello? Pues ve ahora esto. No te perturbes; sim­
plifícate. ¿Peca alguno? Contra sí mismo peca. ¿Te ha pasado
algo? Bien está, porque todo cuanto te pasa viene del todo desde
el principio y estaba urdido en la trama de tu destino. En suma,

33
MARCO AURELIO

i T� �' ()j\ov, !3pax\Jc; ó 13loc;· KEpS�v�É:OV "t0 TCCipbv O'Uv �u�


Aoyto-rl� KC:.l óLicn, o N�c¡>i! ciVEL[.!ÉV.oc;.
27 "'H-roL icócr¡icc; fütX-rE-rcty¡1Évo::; �- KUICEÓV cru�Tire:q,o­
pr¡[lÉVoc; [AÉV, &H' tlicoa�o�. 9"H e:v o-ot tAÉv -ru; KÓo-p.oc;
{lc¡,t::mxofüu Mvci-rO!.L, EV ót-::9 TI01vi:l ch:oo-p.tot, Ketl -rtXO-rcto\S,:c..:,c;
Tt&.v-rmv o-uylCE!Cf>L[AÉVOV Ka.l 8t0tKE'.'{,U[,1É:Vc.)V Kat atlf:ATC018Ci>V ;
28 MO.crn í'i0oc;, B�Au �Ooc;, i,EptoKEAEc; Y)Boc;, 8r¡­
pL&llltsc;, BoaKTJ�ux,:llÓEc;, 11:on8oi:ptl)ós;;c;, f.>AetKt!C6v, td3011Aov,
(3Ql-\OAÓxov, IC0.';1'.TjAUcóv, -rupowvu,:;óv,
29 Et E,r-.:voc; KÓo-ll'ou ó �u'¡ yvG)ptl,Qv 'td: lv au-rf.ji 5v-tot,
oux �-r-rov t,Évoc; icat ó ti� yv,�p(l.;G)v 'T« yLvÓ t1,EVot. �<ru­
yac; 8 (j)Eúy,.iv 'tOV 110Al'niCOV Myov• -ru.p:Aoc; o >CO:'W(lÚ(uV
"[� VOEpq, �!LLJ-0t'tl' TI-r@xoc; o EVÓEi)c; E-rÉpou 1cut p.,) mxv-rot.
lxGilv mxp' É0tui:oO 't<i Ele; 'tOV Blov XP�O-llLCt. 8'A1160-r1uiot
ICÓO[J-O'U o &c¡>to-rá¡1Evoc; iccct xG)p(4GlV EOf.U'tO\I_ '"'ºº Tfjc; l':Ot­
vfjc; c¡>úOEG)c; A6you Ot01. -roo ouao:pEO'l:ElV -rote; CJU[l6C((\IO\J­
O'lV' li:ELvr¡ yap <¡>ÉpEL -roO-ro, � Kotl CJE �VEYICEV" dTIÓCJXll:1!-lCl
TtÓAEG)t; o 'T�V l&Lo:v I\JUX�V 'T�c; 'tCi>V :ñ.oyticé2iv &TCoaxa;,G)V,
l;lLÍi<; 01:ÍO!Jc;,
30 ·o l-(EV xG)plc; XL-.:¿,voc; <pLAOOO<l>EL, ó oe: x(,.)plc; BL-
6:Atou. "'AA'Ao� �rl-roc; �f:!lyU[lVO<;, (( �Ap-rovc; OUIC �xeu )) <j>r¡aL
« ICctl & ¡i.1;1tvG) -rl¡, My9. )) 'Eycl, lle: -rpotl><X� 'Tac; Ele: -ré2iv 1:1a­
BT)lllX'tG)V t oór.: �xú) ICOll E [lf:1Évc,:i.
31. To 'tExvlov, 8 E ¡Act8e,;c;, <¡>a.EL, 'tOÚ't<¡> npoaotvot-
110!.\Íou• 'to oi\: ó11ó:Aomov -roO BCou oLÉ�Ei\6E &e; fü,o'lc; 1;1tv
ETtL''CE'tpoc¡>clic; 'tCX O"EOIU'toO TllXV"Cot iE, lSi\r¡ c; '1:ijc; �rnxfjc;, &v--
8p�TIG)V ót 1:1116Evoc; f:l�'tE "t"Úpcivvov 1:1q-rE. ooOi\ov _lcxwrbv
IC<l8LO"'t1X<;,

34
PENSAMIENTOS

breve es la vida, y del presente hemos de aprovecharnos con ponde­


ración y justicia. Sé sobrio en tu reposo.
27 O un mundo bien ordenado, o un conglomerado de materia
sin orden. ¿Será posible que en ti subsista el orden y que en el
todo reine el desorden, y esto cuando los elementos separados y
esparcidos son, sin embargo, solidarios?
28 Alma negra, alma afeminada, testaruda, feroz, brutal, pueril,
muelle, bellaca, chocarrera, mercantil, tiránica.
29 Si es peregrino en el mundo quien ignora lo que hay en él,
no menos será peregrino quien no sabe lo que en él pasa. Un
desertor el que se hurta a la razón de la ciudad; ciego el que cierra
el ojo de su inteligencia; mendigo el que necesita de otro y que
no tiene en sí mismo todo cuanto es útil para la vida. Un apostema
del mundo el que reniega y se aparta de la ley de la naturaleza
común, disgustándose de lo que le acontece, siendo así que esto
viene de lo mismo que te ha traído a ti. Residuo de la ciudad es
el que amputa su propia alma de la de los entes racionales, la
cual es una.
30 Filosofa éste sin técnica, el otro sin libros, y aquél semides­
nudo. No tengo pan, dice, mas permanezco fiel a la razón, y yo
también, sin tener los recursos que procuran los estudios, sigo
siéndole fiel.
31 Ama el arte que aprendiste y concéntrate en él. Y el resto de
tu vida pásalo encomendando a los dioses todo lo tuyo y del fondo
del alma, y sin ser ni tirano ni esclavo de nadie.

34
MARCO AURELIO

&.dl-lvr¡a-rov; uOAo\l KEvóv. 3Tí. o�v fo-rL, TIEpl 8 OEt. C'itou::


ó�v dmpÉpEo8cu; "E v -roO-ro, 0L6:v01.a: OLKa(cx Ka.l. np&:�e:LC; i
KOLVQVLK«l Ka:l Mync;, otoc; l-l�TIO'!E lhmpEÚO"oicrBou, Kcxl
ÓLá.BEcrLc; &<1Ticxl'.;0[1Évr¡ n&v -ro cnil-1Scx'tvov, wc;
,&v()(yKcx'tov, 1
wc; yvGilplp.ov, �e; &n' &.pxl1c; 't:OLCXÚ't:'l<; Kotl nr¡y�c; pÉov.
1

34 cEKc.bv ca:a.u-rov -rf¡ KAc.:,Bo1 cruve:mólllou na.pÉXQV,


auv\•�craL, otcr-rurl no-re: ·rtpá.yp.OlcrL BcúAe:-ccxL.
•• 35 na.v E<J>�l-1Epov, Kcxl 't:O ¡.i.v1wove:Oov Ka:l 't:O ¡.i.vr¡l-1o-
VEU6 ll,EVOV•.
• 36 0e:QpEL OLTJVEK&'ic; n&.v-ra ico;-rct. µe:-r0(6oA�v '(LVÓ [-IE\/cx
Ko;l t8ll'.;ou e:vvoe:1v, o·n oDÓEV oü-rc.>c; <)>LAEt. � -r&v !SAQV
cpúcrLc;, &le; -ro -rcll. lív·rcx [lE'tOl66:Ale:LV Ka.l 'ltoLe:lv vÉcx !S l-l oLa.,
2 LTIÉPl-lCX ya -r¡:;6TIO\i .,.vdc 1-c&v 't:0 8v - roo e:E;. or.,hoO E<70-
p
l1ÉVO\l, 3 I:v ÓE: p.óvcr: O'T!Épp.cr:-rcr: cp:xv-c:ál':n 't<X de; y�v f¡
l1�-rpocv Komx6etU6 ¡.tEVOl' 'I00 1:o CE A(oi.v lÓLQ'tlKÓV.
37 �Hó11 'IE8v��n KCXL oúm> oil-rE OlTIAoüc; o(he: &-ró:pcx­
xoc; oil-rE CJ.VÚTIOTI'toc; -ro!J /3;\o¡6�\1 �l O(V E�Gl5e:v ofhe: 'a.e:Gl<;
npoc; TIÓlV'rC'.<; 01J'IE -ro <¡>pcve:1v E'./ ¡.ióv9 1:9 OLICC1LOTip0tye:1v
n8É l-1EVO<;,
38 Ta �yE¡.tOVll,dt - aü1:0v ÓLCi6ACTCE iccxl -rou c; cppovl­
¡.iouc;, o'tot p.kv <pEúyoucnv, ot<X ÓE OLGi>Kouatv.
39 'Ev &.>..Ao,-p(9 �F¡.<OVLK!f iccxicov crov oúx ü<p(cr,omu
oME fl�V EV 'tLVL -rpoTif¡ KCÜ É'tEpOLGi>OEl -roO TIEpLÉxov-roc;.
3 noo oí'.iv; c,On:ou -ro 11!cy� ICCXICWV \JTTOACX!:J-OIXVOV crol EO"'tLV.
ToO-ro ouv l-'-� ÚTTO/I.CX(l6c-:vÉ1.c.:> ica.l TIIXV't(J(e:u EXEL. 3 l(&v 't:O
� yyu1:6:-rc.> C(iJ-roO, ,:o aGl1;1é.:,lnv, -rÉ[lVTJ'!O:L, Kcxlr¡ -rcx1, ÓlocTTu(cr­
:�:ri:OlL, a�·n:r¡.:ca, 3¡.i.oc; -ro ú n:oAcxp.66:vov nc:pl ,:oÚ-rQV ¡.iópLov
f¡cuxc:l;bc.,• 1:0U'l:ÉO'!L, KplVÉ'l:G) f:J-Íl'l:E Kaic:óv 1:l dvotL l'�'tE
. ,&ye;8óv, '8 rnlc-r¡ c; OÚVOl'tC'.l KotKf:l &.vópl KC'.l &ya:8t¡> aul-16cx(-:

35
PENSAMIENTOS

32 Ponte a pensar, por ejemplo, en los tiempos de Vespa­


siano, y verás que sucedía lo mismo que hoy: gentes que se casan,
crían hijos, enferman y mueren, hacen la guerra, celebran fiestas,
trafican, cultivan la tierra, lisonjean, son arrogantes o suspicaces,
arman celadas y desean la muerte de otros, murmuran del actual
estado de cosas, aman, atesoran, ambicionan el consulado y el
imperio. De la vida de estas gentes no queda nada en parte alguna.
Pasa ahora a los tiempos de Trajano y hallarás de nuevo
que todo era lo mismo, que murieron los que entonces vivieron.
Pues considera luego las inscripciones de otras épocas y pueblos
enteros, y mira cuántos, después de haberse extenuado, cayeron en
breve y se resolvieron en sus elementos. Sobre todo, sin embargo,
acuérdate de los que tú mismo conociste distraídos en estas vani­
dades y que omitieron hacer lo que les correspondía de acuerdo con
su propia constitución, a la cual debieron aferrarse y contentarse
con ella. Será necesario recordar aún que el cuidado que des a cada
asunto ha de ser proporcionado a su valor relativo. No tendrás así
el pesar de haber consagrado a una cosa sin importancia más tiempo
del que convenía.
33 Palabras otrora corrientemente usadas son hoy términos de
diccionario, y así también los nombres de personajes ilustres del
pasado son hoy de algún modo nombres de diccionario, como
Camilo, Ceso, Voleso, Leonato, 5 poco después Escipión y Catón,
en seguida Augusto, y más tarde Adriano y Antonino. Han caducado
todos, y pronto no son sino nombres legendarios hasta que, pronto
también, acaban por ser sepultados en un olvido total. Lo digo de
aquellos que brillaron de modo maravilloso, porque los otros, al
punto que expiraron quedaron ignorados y de ellos no se habló
más. 6 ¿Qué es, en suma, una nombradía imperecedera? Vanidad

35
MARCO AURELIO

�2 'Emv6r¡oov Myou x&ptv "Couc; ilnl OüEcrnotaLotVOO .


lCottpoúc;, i>ljJEL -ro:O"C!;: 11&v-ra• yetp.oOv-rcxc;, ncxtoo-rpo<t>oOv­
·-rcxc;, voooOvi:ac;, &1w8vf¡cr1<ov-rac;, noAEp.oOv-rcxc;, Éop-r&l;ov­
�01c;, E f:l1l0JlEUOffÉVO\lc;, ye:opyoOV"Co:c;, KOAO!KEÚOV'!IX<;, aü-
8a6tl;ophouc;, ÚTIOTl'tEÚov-rac;, &11t8ouAEÚov-rac;, &noOc.vELV
-rtvótc;· Eúxo¡.i.kvouc;, yoyyúl;ov-cac; lnl 'totc; ncxpoO<nv, frpóv­
•-rac;, 8r¡aaup (l;ov-rac;, ú11c:1:Elcu;, BOlatAe:lac; &11t8u ¡.i.oOv-cac;.
0{Ji::o0v ÉKe:1voc; l,:likv & "Coú•rcuv Blct; oüK i!-rt oMap.oO.
, 2 nétAlV e:·rrl ·rouc; IC1Xtpou.::; -couc; Tpcn:xvoO [LE't«611 6�0 m!cihv
1 -roc ao,:dc n&.v-ra· -rt8vr¡KE Kó:Ke:·tvo c; ó f..�cc;. 3'0¡_;.ol�c; r:at
,
-relee; &AAcxc; tmypa<j,dic; xp6vc.,v Ko.t c:\euv rnv&v Ém0l':ltpH
. Kctl BM.rne:, n6oot iccx-rEv·ra8Év1:Ec; pnck Fticpov ¡¡:n.:aov 1eo:t.
&vtlú8r¡ ocxv de; -re: O'tOLXE1a. 6 Méi'hc,m liE &vcxnoAr¡·,tl:ov
�KEÍyouc;, oflc; cxDtoc; i1yw->c; i-:.:1"x cmeup.Évouc;, &c¡>lna.:;:
TtOLElV 'tO ICCl"CCX 'tf)V tof.av KCl'tctOICEUf)V KIXl "COÚ't'OU &nplE,
lxEa8otL Kal 'tOÚ"C9 &.p1CEL00CIL. 6,AvayKatov 01! �éE -::/;
¡.i.e:l'·vfja8at, !S'tt K«l rj ETILO'tJlOq>f) tea.O' há.O"CTJV np&E,w
lo(a.v &E,(cxv i'xu tco:l OUf:lf:lE'tp(cxv• olh(,'.)c; ycxp oúr. &:110-
CUOTlE"C�OEU;, Éit.v l'f) btl ·n:;\Éov, � 11:poaijK::, TIE,Pl ,:clt
H.&:aac., KCX'tay(vr,,
33 Al nétAaL ouv�8Eu:; i\ff,Etc; vOv y'.\euacr�!;llll'tlX' ol:í'!Ci>t;;
ollv tcal ,:c. ilv6 p.a-ccx -ré3v mxi\otl 11:oi\uup.v�'tC.l\l vOv "Cpó­
TCov 'tLV« yi\úlO'O�P,Cl"CÓ. EO'tLV, Kó:p tUoc;, Kcdac.,v, OoóAEcroc;,
· AE6vva-roc;, tca"C' oi\lyov: BE Kctl :f:icmleuv tcOll !(óc-rGw, Et-ra
Kotl Al'.ryoua-toc;, d"J:a tcal 'ABptetvbc; !<:C'.l 'Av"Cc.:>•/tvoc;•
.'EE,í-r r¡ Aa y«p 'itCXV"CCL iccxl 1:1u8tJ8r¡ 'tCLXU y[v::'tctl" -raxu at
: KCLl TIC:V'tEAi'¡c; A�8T) KOl"CÉxeuaEV. 3 Kocl •,;:.(ha AÉyeu l:n�
;."té3v 8aup.a_O'té:>,; nc.,c; i\cxp.�ÓlV'tCu\l' cí ycltp }.oencl &�a -;;f¡i
.
l:1C1tV�OacxL lÍ.LCJ'tOL, lhtU(]'tOL. T( a;. tcal EO'tl'J cli\c.:,c; 'tO

36
PENSAMIENTOS

pura. ¿A qué, entonces, debemos aplicar nuestro empeño? A esto


tan sólo: espíritu de justicia, acciones útiles a la sociedad, lenguaje
nunca engañoso y una disposición de abrazar todo cuanto acaeciere
como algo necesario y sabido y recurrente del mismo principio que
nosotros y de la misma fuente.
34 Abandónate de buen grado a Cloto, 7 dejándola urdir tu
vida con los acontecimientos que quisiere.
35 Todo es efímero, el recuerdo y lo recordado.
36 Considera de continuo que todo cuanto nace es por muta­
ción y acostúmbrate a pensar que la naturaleza del todo nada ama
tanto como el mudar de las cosas existentes para hacer otras nuevas
y semejantes. Todo cuanto existe es en cierto modo la semilla de
lo que de él ha de renacer. Tú, en cambio, las únicas simientes que
concibes son las que se echan en la tierra o en la matriz, algo por
completo idiota.
37 De aquí a poco estarás muerto, sin haber sido aún ni simple
ni tranquilo, ni libre de la aprehensión de que lo que está fuera de
ti pueda dañarte, ni benevolente con todos, y sin haber emplazado
la sabiduría en la sola práctica de la justicia.
38 Escruta los principios que los gobiernan, y también a los
sabios, de qué huyen y qué persiguen.
39 Ningún mal puede venirte de un espmtu ajeno, como
tampoco de ninguna modificación o alteración de tu circunstancia.
¿Dónde, entonces? En la parte de ti mismo que registra los males;
que no lo haga, y todo irá bien. Y así, por más que este cuerpecillo,
su más próximo vecino, sea sajado, quemado, corrompido, podrido,
con todo ello ha de tenerse tranquila la parte cuyo es el juzgar
sobre estas cosas, es decir que no juzgue ser ni bueno ni malo lo
que puede sobrevenir igualmente al hombre bueno y al malo.

36
MARCO AURELIO

VELV, ,�o y<lcp (iccxl �q, ncxpcx ctiúow) ico:l "[<?> KCX"Cot �q,úcrtV'
f3Lo0vn e:nlcrr¡c; cru!,J-8or.(vEL, "C00"Co ocr-cE ice1"Cdt ctiúcrLv E(j"'[lV'
off,:E m;:pcx ctiúcrLV,
40 ·ne; �V l,f.i,ov. "COV 1<:60¡.tov ¡.tl:xv oücr(cxv KCÚ 41ux�v
1:1(0:v e:nÉxov cruvEx&>c; ETTLVoE'i'.v, Kcxl n&>c; Ele; ot'i'.a8r¡ crLV
l:'lcxv 'T�V ·roÚ'TOu nétncx &vor.ólóo-rctL, ICOll néiic; 8p¡.tfi l:'Llf
nÓtv"Cot npétcrcrEL, ic�l n&>c; nÓtv-rOl nÓt11"Cü>V -r:fliv yLVo¡J-Évü>V
cruvOl(·ncx, KCll o'i'.Ol 'TLc; � aúvvr¡crLc; iccxl cru¡.t¡.t�pucrLc;,
4:1. '+'uxétpLOV E't, (30lcr'TÓt4o v VÉ1Cp6v, & e; 'Enl:c-rrp:oc;
fAEyEv,
42 To'tc; e:v [-1E'T:Ol60Afi yLVo¡.tÉvoLc; oúOÉv fon 1COl1C6v,
&Je; oME &y0l8ov (-rote;) h �lE'TcxBoAfjc; úct>LO'tOl¡.tÉvoLc;,
43 no-ccx¡.t6c; "[Le; EIC "[@V YLVO¡.tÉVü>V ICotl ¡kO¡.tot ['.>lcxLOV
8 cxtG:>v' & p. a. -CE ydtp c!:Sct>Br¡ lficor.cr-rov icor.l ncxpEv�VEK'tOlL Kcxl
&Ho TI01.f>01.1'É.f>E't<XL, 'TO Si!: EVEXB�crE'T:CXL. ,.
44: na.v 'tO OU[-1601.lVOV oü·mc; crúvr¡8Ec; icor.l yvG:>pLp.ov,
&Je; 'TO {ióliov EV 1:f.i, IÉ:xpL Kcxl on6p:x EV 'Tf.i, 8Épa· '!OloG­
'tOV y&p 1<:c.Ü v6croc; icct.l Bétvo:-roc; K-:xl [H(Xcr•fT) ¡i.Lx ic::d e:m-
6cuA� 1<:cxl BcrJt -rouc; p.ü>pouc; d<f>pcx(VEL � AUTIEL,
45 Tclt f:E,fjc; &El -ro'tc; Tipor¡yr¡cr(XllÉvo,c; otKElü>c; E'mylvE­
't'O:L' oü ycltp o'tov ic:mxplB p.r¡ cr(c; 'Tlc; fo-rLV &:ru1p-rr¡!fÉVü>c;
iccxl p.6vov -ro KOl."CT)V(XyK:xcr¡.tÉ:VOV e'xoucr(X, &Ucx au11Ótq>ELCl
E�Aoyoc;· iccxl llcrn:Ep cruv-rÉ-ror.ic-ror.L cruvr¡pp.ocr¡.tÉvü>c; -cdt �v-rct,
othc.ic; -rclt yLV6 [1E\IOl OÜ óuxóox�v \.jJLA�v. ciAA<x B(XU¡.tor.cr-r�v
'rLVOl OLICEL6-rr¡,:,:x E ¡.tc¡>et.lVEL,
46 'AEl rroO 'HpcxKJ\.EL-rElou ¡.tqLvricrB(XL, B-rL yfjc; 8étvoc­
·roc; M@p yi;:vfo8or.L KOl.l Mcnoc; Bétvot-roc; &é:por. yEvfo9ctL

37
PENSAMIENTOS

Lo que, en efecto, adviene igualmente al que vive contra la natu­


raleza y al que lo hace conforme a la naturaleza, no es algo ni
conforme ni contrario a la naturaleza.
40 Piensa de continuo que el mundo es un viviente único
poseyendo una sustancia única y una alma única, y cómo todo se
resuelve en una conciencia única, que es la suya, la cual obra en
todo por un impulso único, y cómo todas las cosas son concausas
de todo cuanto sucede, y cuál es la urdimbre y conexión de las cosas.
41 "Almilla mía que cargas un cadáver", como decía Epicteto. 8
42 Ningún mal viene a los entes por transformarse, como nin­
gún bien tampoco a los que nacen de la transformación.
43 El tiempo es como un río, y aun como un torrente impe­
tuoso, formado por todo cuanto pasa. Mal se vislumbra cada cosa
cuando es arrebatada, y la que la sucede es para ser llevada.
44 Todo cuanto acontece es tan trivial y sabido como la rosa
en la prim�vera y la cosecha en verano, y de este género son la
enfermedad, la muerte, la blasfemia, la insidia y todo aquello que
a los insensatos alegra o aflige.
45 Los hechos consecuentes tienen siempre con los antecedentes
un vínculo de afinidad. No es como una enumeración de miembros
aislados, unidos apenas por la necesidad, sino una conexión racio­
nal, y así como los entes están ordenados armoniosamente, así
también todo cuanto nace revela no una simple sucesión, sino
un maravilloso parentesco.
46 Acuérdate siempre del pasaje de Heráclito: 9 "La muerte de
la tierra es el nacimiento del agua; la muerte del agua, el nací-

:37
MARCO AURELIO

KGÜ &tp oc; TIÜp KCÜ E ¡J.TiaALv. 2 ME¡J.V�crBaL o/;: t:al -roO iTILJ
AClV8c1Vop.É:vou, ñ� óooc; &¡El" 8 KOll o:n, 9
¡J.
ét.ALcr-ccx Su1-
VEK&ic; Ó ¡J. LAOÜüL, My�) -rq, -rcx OAO( StoLKOÜV"rl, -roú·rc¡> Ola-'
q:>Épovi:at, Kott etc; 1<0:8' � ¡.tÉpc:v iyKupoOca, -rrnO-ra a(hotc;
E,tva c¡,otlVE"rOll" 4 Kal O'!:l OÚ Ofd éiiCTI:::p ;ca8Eúoov-ro:c; 'TIOLELV
Kml AÉYEL\I" KOll ydtp KOtl -r6-rE oo;coO µEv T!OLEl\l Kal AÉYELV"
� Kctl 3-n oóo' Cil <; TI<XlúQ(c; t -ro1d:<..:iv wv, -roO-r' lforcL Kll.'tot qa­
Mv, KO\El6n no.pELA�<i'Oll1EV.
4.7 uncrru::p i;:'I'. 'í;[c; COL BE&lv E'tnEV, O'tl cdípto'J, 'l:E8v�E.n
f'¡ n&.v·rot:; YE de; -rplTIJV, 0\)1( i'h' liv -n:apcx ¡lÉy« ihto�oo
,O ,de; -rpl·n¡v ¡J.Ó\AAOV f¡ a�ptov, E't YE l111 foxr.-ra>c; &yev­
v1'¡r.; d (n6crov yét.p fo·n -i:o ¡J.E-raf,ú ;), oü·mc; Kal ,:1, de;
.roAAocri:011 l\:-roc; ¡.¡&Hov f¡ a?Sptov pr¡oi:v [lÉyct E'tv«L
V6f_lt4E.
48 'EvvoEÍ:V cruvExwc;, TI6ooL ¡isv LOl'tpot &no-rESV�KOl(H,
'i10AAÓtKtc; -rd:c; iic¡,pOc; ÚTIEp -rwv &ppwa-rc,:,v 0-UOTICXCJIXV'tE<;"
'1'!6aoL ÓE: l1a8r¡f_l 0t'tLKo(, &Hc.::,v Bav6:rouc; líe; -rt ¡J.Éya
'1'1poEm6v-rEc;" -n:6aoL OE <¡>LA6cro<¡:,ot, TIEpl Sav,hou � &0ix­
vaa(ac; ¡J.Upta OLOl'tELVá ¡.tEVOL" TIÓCOL és &punE:.c;, TIOAAouc;
ó.TIOK"tE(VetV'!Ec;• TI600L OS "tÚpctVVOl El:,oucr(� \jJUXUV [!E'Tc\
OEtvoO <¡ipu&:y¡J.a.'Toc; <il<; &8ó.vCl'!OL KEXfT]p.Évot· n6aaL M
n6AEtc; oAat, 'i'.v' oü-i:c.::,c; E'i'.nc.::,, -rE0v�KOtcrLv, 'EAlKT¡ 1<0:l
no¡i:n�LOL KOll 'Hpd&vov KOll íxAAc:t &vap(8 ¡J.l) '!Ol. ,�EntÜL
<la\: Ka(, oaouc; o'toac;, &Hov in' &H9· ó ¡J.EV -roO-rov 1<r¡-
0Eúoac; E't-rot e:E,E'í:&8 !] , & OE hELVov· TI<XV'tot SE tv Bpaxd.
ll To yo:p oAov, KOl'!LOELV &d "((X &.vBpt:'..>mva Cil<; E<¡i�1:1Epa
Kotl E\!'tEAfi Kal ixBEc; [J,EV t1uE,&pto11, m'ipLO\I <le: ,:é<ptxoc;
i"¡ 1:É<¡>pot. 'To CtK<XplOllOV o�v ,:oO-ro 'TOÜ xp6vou KOl"C(X
<t>ÚOLV;. OLEABE1v Kal iAEQV K0t'TotAÜC01L, Cilc; &v d Hotl(l(

38
PENSAMIENTOS

miento del aire, y la muerte del aire es el nacimiento del fuego y


viceversa". Acuérdate también del que olvidó a dónde lleva el
camino, y también de que por asiduas que sean sus relaciones con
la razón que gobierna el universo, los hombres están en desacuerdo
con ella, y que encuentren extrañas las cosas con que tópanse a
diario. Y también: "No hay que obrar ni hablar como cuando
dormimos" toda vez que también en este estado nos parece obrar
y hablar, "ni como los hijos que imitan a sus padres", o sea sim­
plemente por lo que hemos recibido.
47 Si un dios te dijera que morirás mañana o, a lo más,
pasado mañana,, no tendrías en mucho que fuera pasado mañana
antes que mañana, a menos que fueses en extremo vil, porque
¿de qué te servirá el intervalo? Pues del mismo modo no vayas a
reputar por. algo grande el morir al cabo de muchos años o mañana
mismo.
48 Piensa de continuo cuántos médicos murieron después de
haber tantas veces fruncido el entrecejo sobre sus enfermos; cuántos
astrólogos que pensaron hacer algo grande al predecir la muer­
te de otros; cuántos filósofos, después de mil disputas sobre la muerte
y la inmortalidad; cuántos príncipes, después de haber inmolado a
tantas gentes; cuántos tiranos que abusaron, con un orgullo terrible,
de su derecho de vida y muerte, como si ellos mismos hubiesen sido
inmortales. Cuántas ciudades, si puedo decirlo así, murieron ente­
ras: 10 Hélice, Pompeya, Herculano, y otras innumerables. Añade
ahora los que tú mismo conociste, uno tras otro. A éste prestó aquél
los honores fúnebres, y luego fue extendido en el lecho mortuorio
por un tercero, a quien a su vez le llegó su turno, y todo en breve
tiempo. En suma, has de ver siempre como efímeras y viles las cosas
humanas; ayer, un moquillo; mañana, momia o ceniza. Procura,
pues, pasar este momento mínimo de duración conformándote
a la naturaleza y disolverte con serenidad, como la aceituna madura

38
MARCO AURELIO

TIÉTIELpoc; YEVOP,ÉVTJ rnLTI'tEV EDc¡if]p.000'<( 't�V hEyKoOcra.v


�ix� xáptv dou'La -rt;, 4'ÚO'ctV'tl Uvop9.
49 uOpotov E'tvcu -rfi lÍ.Kp�, \i OLTJVEKwc; 'ta KÚpcx'tC(
-rtpocrp�O'O'E'tcxt· � oe: EO"'tT]KE Kcxl TIEpl C((J't�V KoLp(/'.;E-rcxt -ra
4'AEY[l�V:XV'tCl-·'toÜ vocnoc;.
2 (( , A-rux�c; e: G:>, O'tl -ro0-r6 pot cruvÉB . )) ÜD EVOOv· &U'
y TJ f!

" Eó-rux�c; tyG:>, on 'tOÚ'tOU pot O'Uf!6E6f] KÓ'toc; lí.Aunoc; OL(X­


'tEAW oihE üno ncxp6v-roc; Spcxuó p. Evoc; ou-rE i':mov c¡ioBoú­
p.Evoc;. )) s Lut1B�VCXL pe:v yap 'tO 'tOL00TOV TICXVTl i':oúvcx-ro,
lí.Aufioc; oe: oó -rtéxc; ETil -roÚTC;) &v OLE"CÉAEO'EV. ALCx. -r( ovv
EKELVO p.éxUov Ó.TÚXTJP.<X f¡ 't00To EDTÚXTJP.CX; 4 /\ÉyELc; Óe:
oAc.:,c; &.-rúxr¡p.a. &.v8pwnou, 8 O\JIC 1fonv &n6-rEuy p. a. -r�c;
4'ÚO"EC.:,c; -roo &v8pw1tou; 'AnóTEUYf!<X Óe: -r�c; c¡iúcrEC.>c; -roo
&vep¿mou ETV<XL OOKEL O'OL, 8 p. � mxpa 'tO P.,oúAr¡p. a. -r�c;
4>úcrEc.:,c; mhoO fon; 6 T( oOv; -ro P.,oúA r¡p. a. flE[.!Ó<8 r¡ Ka.c;· p�
'tL ovv -ro aup.BES r¡ Ko <; TOÜTo 1ec.:,AÚEL O'E oltccxLov Etva.L,
P,EY<XA6yJUxov, O'G:><ppovcx, É p. cppova., &npón-rc.:,-rov, &oux,-
4'EUC,TOV, o:.to�p.ovcx, i':hú0cpov, -r&Ucx, él,v cup.n:xpóvTc.:,v
� <pÚO'L<; � TOO &v8pwnou ctTIÉFL TU 'loL<X; 8 M É p.vr¡co AOL­
TIOV i':nl TT<Xv-ro c; -roO de; Aúnr¡v oE -rtpoa.yo p. Évou 'toú-r9
XP�cr9cxL T[i:, oóyp.a.n· oux O'tl 'tOÜ'tO ctTÚXTJfl:X, &Ua 'tO
cj>ÉpELv cxDTo yEvvcxlc.:,c; EU'tÚXTJ p.:x.
50 'IOLC.:,TLKOV p.Év, ºl�c.:,c; oc Ó.VUO'TLKOV P.,o�8r¡p.cx I TTpoc;
8a.v,hou _ ICCX't<X<ppóv r¡ o-LV 1¡ &vcxnÓA TJ OLc; TWV yA(oxpc.:,c; EV­
Ótcn,ll'.páv-rc.:,v -ré¡l /'.;�v. 2 T( ovv aDTo1c; TTAÉov f¡ w1c;
awpoLc;; 3 návTc.:,c; TTOÚ TIOTE ICELV'tCXl KcxOLICLCXVÓ<;, 4>áfüoc;,
'1 ouAL:xv6 c;, /\Émlioc;, f¡ EL -r,c; -ró Lo0Toc;, o'c TioAAouc; i':E,�­
vEyKa.v, E'tTOl i':E,r¡vÉx8r¡ o.xv. UOAov [.ILKpóv ton 'tO OLIXOTl'Jfl°'
tca.l rr:oO-ro oL' ocrc.:,v Kcxl p. E3' o'(c.:,v i':E,cxvTAO\J p.Evov Kc:l i':v

39
PENSAMIENTOS

que al caer bendice a la tierra que la crió y da las gracias al


árbol en que medró.
49 Asemejarse al promontorio sobre el cual las olas se estrellan
de continuo. Mantiénese él inmóvil, mientras que a su alrededor
adormécese la hinchazón del mar.
Desdichado de mí, porque me aconteció tal cosa. No por cierto,
sino al contrario: Feliz de mí, porque al haberme acontecido
tal cosa, continúo pasándola sin amargura; ni me quebranta lo
presente ni me espanta lo venidero. Cualquier otro a quien pudiera
haberle sobrevenido este accidente, no habría podido pasarla como
yo sin entristecerse. ¿Porqué, pues, aquello habría de ser una
desgracia, y estotro una ventura? ¿O llamarás tú, entonces, una des­
ventura del hombre a lo que no es un fracaso en la naturaleza del
hombre? ¿Parécete ser un fracaso en la naruraleza del hombre lo
que no está al margen del designio de su naturaleza? ¿Y qué?
¿No has aprendido este designio? Lo que pueda acontecer,
¿podrá impedirte el que seas justo, magnánimo, temperante, sabio,
prudente, verídico, modesto, . libre, y las otras virtudes con cuyo
concurso la naturaleza del hombre posee lo que le es propio?
Acuérdate, en fin, en cualquier accidente que te llevare a afligirte,
de recurrir a esta máxima: Lejos de ser esto una desgracia, el
sufrirla generosamente es una dicha.
50 Un socorro vulgar pero eficaz para el desprecio de la muerte,
es el hacer memoria de los que vivieron tenazmente apegados
a la vida. ¿Qué ganaron de más sobre los que murieron prema­
turamente? Yacen, sin duda, tendidos quién sabe dónde, Cadiciano,
Fabio, Juliano, Lépido 11 y otros semejantes a ellos, que a muchos
enterraron para ser a su vez enterrados. Al final, es una distancia
mínima, y la cual debemos consumir a través de cuántas pruebas,

39
MARCO AURELIO

1:i'í.9. Oc.)flO(T(c.p. 4 M� o�v &ic; Tip&yf!OC,


s m,ÉTIE ycxp lmlaG:ll
-ro &xave:c; TOÜ aW,voc; KCÜ TO Tip6oc.) &Uo &nElpov, •'Ev:
ó� 1:oú-cc.p -el Óla<)>ÉpEl é¡ 1:pl�f!Epoc; -roO 1:pl yEpr¡vlou;
' 51. ,'Enl 1:�v oúvTOf!OV &El -cpÉXE' oúv-cofloc; óe: � Ka-e�
, c;itcrLv,' lSa-rE .KaTcx TO úylÉcrnnov néiv AÉyELv Kal Tipáo-'
'
GElV, 2'AnaHáooEL ycxp � -coLaú-cr¡ npó8rnlc; Kónc.w KCll
¡
t
01:p...,-cEl�c; 1<cxl náor¡c; otKovot1lac; KCll KOf14'Elac;.

40
PENSAMIENTOS

con qué sociedad y en qué corpezuelo. No le dés, pues, mayor


importancia. Mira tras de ti el abismo del tiempo, y por delante
otro infinito, entre los cuales, ¿qué más importa vivir tres días
o tres siglos?
51 Corre siempre por el camino más corto, el cual es d apegado
a la naturaleza, y el que lleva a lo más sano con respecto a la
palabra y la acción. Con este plan de conducta te librarás de
trabajos y campañas, de asuntos engorrosos y atuendos rebuscados.

40
E'
i ' "'Op8pou 0"CCXV 11uo6KVC.:,c; EE,EyE(pn, np6XELpov EO"C('i),
�'ti.' Énl áv8pC::mou itpyov ÉyE(pop.cxL, �E-rL o�v lluoKoAcx(vc.:,,
El° nop E1'.lop,cxL lnl -ro TIOLE1v, �v EVEKEV yÉyovO( 1ccxl 1i>v
x&pLV npofjyp,m de; 't"OV K6op.ov ; f\
ETll -ro0-ro KCX't"EO'KEÚ­
ciap,cxL, 'tvcx iccx-rcxicE,p.Evoc; Év -ro1c; a-rpc.:, p.cx-r(oLc; É p. cxu-rov
8&Anc.,; 2 ({ •Alla -roO-ro �IILOV, )) n
poc; -ro �11Ea8cxL <>�V yt­
yovcxc;; lSAeu<; IIE t
OÜ npoc; TtELOLV f\
npoc; ÉvÉpyELCIV; ºº
�AÉTtEL<; -ra <t>u-rápLcx, -ra o-rpou8ápLcx, -ro-oc; p. úpp,rpccxc;,
'(�O c; &.p&xvcxc;, -rae; p.EA(oocxc; -ro tllLOV 'llOLOÚOac;, '1:0 KctB'
-a-6-ra auyicpo-roúocxc; ic6cr ov; 8 ETtEL-rcx oo oo 8ÉAEL<; -rdt
c; p.

&.v8pc.)TtLKa TtOLE1v; oo -rpÉXEL<; Énl -ro iccx-ra -rr¡v or¡v <t>ú­


<JLV; '« ºAlla 11E1 iccxl &.vcxna.ÚEoBcxL, )) �El' <1>11p.l d.y&.•
lllc.,icE p,Év-roL ica.l -roú-rou p.hpcx_ � c¡>úoLc;, l;'/lc.,icE p. ÉnoL
iccxl -roo Éo8(ELV iccxl n(VELV Kal o p. C.lc; ao
'UTtEp -rdt p,É'tpcx,

ºº
VTtEp -rdt &.pico0v-rcx OÜ npoxc.:,pdc;; Év IIE -ra.1c;. npáE,EOLV
O0IC E't"L, &.ll' Év-roc; -roo lluva-ro0. 5 yap <t>LAdc; OECX\l­
-r6v• ÉTIEÍ -roL ical -rr¡v c¡>úoLV lív oou KOll -ro BoúAT) ¡i.ix 't"OlÚ-
-rr¡ c; l<¡>O.EL<;. a�AlloL YE -rae; -rtxvixc; Éo:u-ré3v <¡>Lil.o0vnc;
auyiccx-rcx-d¡icov-rcxL -rote; Kix-r' cxü-rac; lpyoLc; lí.Aou·roL icixl
&ouoL· ao -rr¡v <t>úol11 -rr¡v oixu-ro0 Hixooov -rLp.lfc; f\ b
-rop EU'l:T¡<; '1:T¡V 'TOpEU"CLKT¡V f\
b 3pxr¡a-rr¡c; "rT¡V 3pXlf]O"tllCT¡V
f\ b <t>LA6.pyupoc; -ro &pyúplOV f\
b ICEV611oE,oc; -ro lloE,6.pLOV ;
7 Kixl e0-roL, !hcxv npoOTtcx8é3oLV, oIT-rE <¡>OlyE1v oIT-rE icoLp.T)-

41
V

1 Al rayar del alba, cuando te da flojera levantarte, ten a


mano esta reflexión: Levántome para hacer obra de hombre.
¿He de ponerme de mal humor si voy a ejecutar aquello para lo
que nací y para lo que vine al mundo? ¿O por ventura he sido
constituido para quedarme calentándome bajo los cobertores? -Pero
es más agradable.- ¿Naciste entonces para gozar, y en general
para la pasividad antes que para la actividad? ¿No ves cómo
las plantas, los pájaros, las hormigas, las arañas, las abejas hacen
lo suyo propio y contribuyen en lo que les compete al orden del
mundo? ¿Cómo podrás tú entonces rehuir el hacer lo que con­
viene al hombre? ¿No correrás a lo que es conforme a tu natu­
raleza? -Pero también hay que reposarse.- Sí por cierto, lo digo
yo a mi vez; pero la naturaleza ha dado límites al reposo, como
al comer y al beber, y tú, sin embargo, excedes estos límites y
vas más allá de lo que te es suficiente, mientras que en tus
actos te quedas dentro de lo posible. Lo que hay es que no te
amas a ti mismo, que si así fuere, amarías la naturaleza y lo que
ella quiere. Hay quienes, llevados del amor por su oficio, consú­
mense en su obra sin bañarse ni comer. Tú, en cambio, estimas
menos tu naturaleza que el cincelador su obra, el danzante la danza,
el avaro su plata y el vanidoso h gloriola. Estas gentes, una vez
poseídos de su pasión, no quieren ni comer ni dormir con tal

41
MARCO AURELIO

8�v;u 8É7loucrL µéiHov � ,:cxO,:cc cruvcxút,ELV, Tipoc; & q>Épo vi:at·


crol OE O(( KOLVc.>VLK<Xl TI¡>1xt,Etc; Eú't"EAÉcr-rEpat cpcxlvov-rm KttL
11crcrovoc; Cl':(Oullfjc; lit,LaL;
2 ene; Ei'.íKoAov &m:iaacr8cxt Kcxl &n()(AEL�HXL TIÍXcrcw .pcxv­
-r:xcr(cxv � oxAr¡ pdtv � &.vo(KELOV Kcxl dBuc; EV mxcrn yaA�vn
dvcxL.

.
3 �AE,tov fou'tbv Kp'1.vE Ticxvi:o c; Myou Kcxt i\'pyou ,:oO
Ka-rcx .púcrLV" KaL µ� O"E TIEpwrrét.-rc.> 11 ET!01K0Aou800aét.
. ,:tvov
pÉ p. l\JLc; � Myoc;, &Hét., d ICIXAOV TimpaxSOlL � Et¡,fjcr8cn,
µ� crEcxu-rov &rnxt,(ou. 2'EicdvoL µtv "f<XP '(oLov 1)'(EµovLicov
EXOUO"L ical llllCf óp[!fl XPé;)V,:C(L" & cru µ� 'HEpt6Hnou, &U'
EüBdcxv TIÉp:xtvE &icoAou8llv -::fi c¡iúaEL -rfi tlllCf _ iccxl -rfi
icotvfl• µ(a OE &µ.po-rÉpc.>v -roú-rc.>v [11] Móc;.
4 n opEÚoµat OL<X 'tQV ICCX'Lt,t <pVcrLV, µÉXJ)L TIECIG)V &vcx­
TICXÚOOt,lCXL, tvaTioTIVEÚaac; µe:v -roú·r9, Et, o� ica8' T]µÉpcxv
&vanvÉc.>, TIEacl>v OE ll:n:L -roO-ro, iE, o� ical -ro anEpµ6t-rtov,
b Tia't�p µou auvÉAEf,E 1C<1l -ro o:'4tétnov 11 µ�i:r¡p iccxL -rl>
ycxAá:ic-rtov · 11 -rpo.póc;· ti; o� icaB' T]llÉpav -rdaoú-rotc; E'tEOL
6óaicoµat iccxL &póEúoµat, 8 <f>ÉpEL µe: ..mx-roOv't(I(. .. ical Et9
_ -,:oacxO-ra &.n:OXPQµEvov !cxu-,:9.

ºº
5 Apt.µú-,:r¡-r6t aou oüK ÉxouaL Bauµ&.aiXL. "'Ea-re.>• &H.dc.
l-rEpa. TIOAACX, E<p 1 �V OÚIC EXEL<; E1TIELV' (( ya.p TI!É:<pUi!i:O:. )) .
1'EtcELVO( O�V no:pÉxou, &n:Ep oAa. fo-rlv ETIL aol, 'tO ducts& ­

AOV, ,:o aEµvóv, -ro· <t>EpÉTiovov, ,:o &.ptl�llovov, ,:o &µEµ­

ºº"
ljil¡.iotpov, ,:o oi\tyooEÉc;, 'tO EÚ (l-EIIÉ<;, -ro EAEÚ81<:pov, ,:I>
&TIÉp taaov, -ro &<¡>Aúotpov, ,:o µEyo.f,ELOV. 3 ata8cxvn,
TIÓO'IX �or¡ notpÉxEa8aL óuvét.µEvoc;, E<p' QV OüOEµlot C10L

42
PENSAMIENTOS

de adelantar en aquello a que son llevados. Y en cuanto a ti,


¿parécente de menor precio y menos dignos de tus cuidados los
oficios debidos a la comunidad?
2 ¡Cuán fácil es repeler y borrar toda representac1on turbu­
lenta o ajena y entrar luego en una serenidad absoluta!
3 Estímate digno de toda palabra o acción conforme con la
naturaleza, y que no te hagan desviarte la censura o maledicencia
que de allí puedan resultar. Si es honesto el hecho o el dicho,
no lo creas indigno de ti. En cuanto a ellos, tienen su propio
guía y siguen sus propios impulsos. Tú, empero, no mires en
torno, sino sigue derecho tu camino, ajustándote a tu naturaleza
propia y a la naturaleza universal. Para una y otra no • hay
sino un camino.
4 Por el camino trazado por la naturaleza avanzo hasta caer
y reposar; entregando mi último suspiro a este aire que todos
los días he respirado, y convirtiéndome al caer en aquel elemento
del cual recogió mi padre la simiente de mi ser, mi madre
mi sangre, mi nodriza la leche, y que me ha dado a diario por
tantos años mi alimento y bebida, y sufre que le pise y abuse
de él para tantas cosas en mi provecho.

5 ¿Que no admiran en ti tu agudeza de ingenio? Que así


sea, pero hay otras muchas cualidades con respecto a las cuales
no podrás decir que no estás naturalmente dotado de ellas. Pon,
pues, por obra aquellas cosas que dependen totalmente de ti,
a saber, autenticidad, gravedad, resistencia al placer, resignación
con tu suerte, parquedad, benevolencia, ánimo liberal, simplicidad,
seriedad, magnanimidad. ¿No sientes cuántas cualidades podrías
mostrar desde ahora, y con respecto a las cuales no tienes la

42
MARCO AURELIO

&.c¡>ulcxc; 1ecxl &.vETTL'TT)OEl6'TT)'TO<; np6c¡>:xalc;, lS¡i.c.>c; l-rl IC«'TQ


¡,.ÉVEl<; �,cC:,v ; ' -�H 1eal yoyyúl,ElV ICOll yALCJ;(PEÚEaBOll ical
KOAOlKEÚElV KOll 'TO ac.>¡,.«'TLOV Ka'TCU'TLél.aBotl ical &.pECJKEÚ­
EaBaL 1eal TtEpnEpEÚEa3al Kal 'TOCJOlth:.x pm'T«l,EaBcn -rfl
c¡,uxfi Ola 'TO &.c¡>u8c; ICOl'TEalCEu&.aB.xL &vayic&l.n ; 6 Oo, ¡.ult
'TOU<; 8Eoúc;· &Ha. 't'OÚ'Tc.>V ¡,.e:v n&.AOlL &.1tr¡H&.xB.xL ÉMv«­
ao, ¡,.6vov ÓÉ, Et lip a:, &e; l3pOlM'TEpoc; ico:l óua1tctpo:icoAou­
B r¡ "ThEpoc; Ka'TaywC:,aicEa8aL. Ko:l 'TOO'To ÓE dCJKT)'TÉov ¡,.i'¡
napEv8u¡,.ou¡,.Év9 ¡i.?JÓE'. É ¡,.c¡>LÁTJ ÓovoOvn 'Tfl vc.>BElqt.
J6 'O ¡,.Év 'Tlc; Ea'TlV, lho:v 'Tl oEE,loV TtEpt 't'lVO( np&E.n,
Ttp6xELpoc; ical Aoy(aJKJBo:L aO'Tf?> 't'�V x«plv. ª'O ÓE npoc;
¡,.e:v 'TOO-ro oi> np6XELpoc;, liHc.>c; ¡,.Év-roL nap' Eau-r� �e;
TIEpl XPEwcnou ÓLavoEhaL ical o'tóEv, 8 TtETIOl?JKEV. 1'0
é5é: 'TLc; -rp61tov 'TLVa. oi>U: o'tóEv, o TIETIO( TJ KEV, &.Uci lS ¡,.oL6<;
Ea'TLV & [-1nÉA9 136-rpuv EVEyicoúan iccxl ¡,.r¡óe:v &Uo Ttpoae:­
Tnl,r¡ -roúan ¡,.E'TCJ. 'TO &.n.x!; 'TOV 'i'.ÓlOV 1Co:p1tov ÉV?JVOXÉVctl,
&ic; '(nnoc; Ópo:¡,.C:,v, ICÚCilV txvEÚcac;, ¡i.ÉAlC1CJO( ¡,.ÉAl Ttolf¡O'«CJct.
,�Av8pc,moc; ó' E� TTOL�aac; oOK ÉTilCJTTél.'T.xl, &.Uc!t ¡,. e:-rct6o,.(vu
E<p' íhc:pov, �e; li l,-LTTF.Aoc; ETtl -ro TIÓ.Alv EV -rfi lSp<f -rov B6-rpuu
EVEYKELv, - 6 'Ev -roú-rolc; o�v ÓE1 dvo:l -role; -rp6nov 't'lVCX
&.1to:pClK0AouB�-rc.>c; ao-rl> TIo Lo0aL; - 6 N at.-'AXX' aO'TO 'TOO-ro
no:paKoAou8E1v· \'.ÓLov y&.p , c¡>11at, -roO ICOLVQVLKoO 'TO aloBá­
VEaBaL, lSn KOLVQVLK@c; ÉvEpyE1, Ketl v� Al:x 13oúAEaB<lL ¡cctl
-rov Kolvc.>vov ata8fo9aL, - 7 'AX11 8e:c; Év Éa'Tlv, 8 AÉyuc;, -.b
¡,.

OE vOv AEyÓ [-lEVOV Tio:pEKOÉXD" ó,clt 'TOÜ'TO l an d e; ÉKElvc.>v,


éSv npó-r9ov ETTE[-lv�aBr¡ v· JCal ya.p EKE1voL AoylKfl 'TLVl Tn8o:­
v6-r?J'Tl napáyono:L. 8 'Ea.v OE 8EA�anc; CJUVELVaL, -.( TIO'TÉ
ECJ'TL 'TO AEy6 [-lEVOV, [-111 <¡>oSoO, [-lf] TT:.tpa. 'TOU'TO Tt.xpOlA(nnc; 'T l
lpyov JCOLVCilVLJC6v.

43
PENSAMIENTOS

excusa de una íncapacídad natural o dísposicíones ínsuficíentes?


Y sín embargo, quedas aún, por tu culpa, por debajo de lo posíble.
¿Será acaso una íncapacidad natural la que te oblíga a murmurar,
a tacañear, a adular, a incríminar a tu cuerpo y complacerte
en ti mismo, a ser fatuo y abandonar tu alma a tantas agita­
ciones? No, por los dioses, antes podías, hace harto tiempo,
haberte liberado de tales vicios y acusarte solamente, si fuere el
caso, de cierta lentitud de espíritu y escasa facilidad de aprender,
a corregir lo cual debes aplicarte, en lugar de tenerlo en poco y
complacerte en tu indolencia.

6 Suele haber quien, después de haber prestado hábilmente


un servicío a alguno, se apresura a cargarle el favor en su cuenta.
Otro, en cambio, sin tanta prisa, no deja de considerar, a sus
solas, a su obligado como deudor, y sabe lo que hace. Un tercero,
en fin, parece ígnorar de cierto modo lo que ha hecho, a seme­
janza de la vid que, al producir la uva, no reclama otra cosa
una vez que ha dado su fruto propio, o como el caballo al
término de su carrera, el cachorro que ha husmeado la presa
o la abeja que ha fabricado su miel. Este hombre, pues, después
de haber hecho el bien, no lo publica, síno que pasa a otra cosa,
al modo de la vid que a su tiempo vuelve a producir la uva.
-¿Habrá que ser, pues, de esas gentes que de algún modo obran
sin saber lo que hacen?- Sí. -Y sín embargo, es necesario
conocer lo que uno hace, ya que lo propio de un ente sociable
es el darse cuenta de que obra en interés de la comunidad y,
¡por Zeus! querer que lo sienta también su compañero.- Es
verdad lo que dices, sólo que interpretas mal lo que digo, y por
esto vendrás a ser uno de los que antes híce memoria, y que se
dejan extraviar por una apariencia de razón. Pero si quieres
entender el sentido de la máxima, no hay peligro de que por
esto omitas ninguna obra por el bien común.

43
MARCO AURELIO

7 Eüx� 'AB r¡ vcx(c.,v• (( _"'Yaov, �aov, � <¡>0..E ZEO, ICO:'t<X


"tij<; &.poúpac; -cijc; 'ABl) VOllQv Ktxl -e&� TIEMc.,v. >> 2 �H-coL oú
OEL E'CIXE080lL � olhc.,c;, cinA�<; Ko:l EA.EuBÉpc.:>c;.
8 'Onot6v -el EO'tt -rb AEYÓ1:1EVO'J on· " LUVÉ't"OlE,Ev ó
ºAaKAr¡mo c; ,:oú-r9 tmto:O(OlV tj iyuxpoAoua(cxv � iv,mp­
or¡ a(OlV l), 'TOLOO-cóv EO"CL ICOll -ro• " I:uvÉ-to:E,Ev -roú-r�, 1 -ré3v
OA(,)V q>ÚUL<; vó,aov tj Tl�pc.,cnv tj &.no6oA�V f¡ ano 'tL -rt3v
-tOLOÚ't(,)V. )) 2 Kcxl ycxp EICEL 'tO « auvÉ-ro.E,E )) 'tOLOO-róv 'tL
1

r1
ar¡p.cxlvEV « "E-r01E,E ·roú-r-9 -roO-ro áJ c; ICOl'tÓlAAr¡ Aov Ele; i'.iy(ELCXV' >l
,
Kal EV'taOBcx 'tO aUp.6atvov �KÓla-r9 -rho:1e,:cx( nc.,c; Olú't{i> 1
(áJ c;) ICCX'tÓlAAr¡ Aov Ele; 't�V Etp.cxp1:1Évr¡v. 3 Oü-rCo:><; ycxp Kcxl
i
aup.60.(vELV cuhclt � p.tv Myo1:1Ev, lle; Kcxl -rovc; -rE-rpcxy&)Vouc;
A(Bou c; e:v -rote; -rElxEaLv · tj e:v -rcx1c; nupcx1:1(aL au p.6cx(VELV:
ot 'rEXVl'tCXL HyouaL auvap1;1ól'.;ov-rcx� &.AA�AoLc; -rfi TIOL�:
O'UV8ÉaElo '"0ACo:> c; ycltp &p1;1ov(ct e:a-rl p.lcx KCXl lSCT11Ep h:;
n&.v't:Co:>V -ré3v aCo:>p.Ól,:c.uv ó KÓa p.o c; 't:OLoO-rov at3 p. a cru p.nA11 -­
_poO-rcx1, olí-rCo:>c; h TIÓlV'tCo:>V ,:l.:,v ctl,:(c.uv � Et 1:10.pp.ÉvTJ -roL-1
1
,cxÚ-rYJ cxh(a au1:1nAr¡poO-rcx1. 6 N 00001 OÉ, 8 AÉyCo:>, ical ot
'tÉAEOV iOLl3'tcxt· <¡>ctal ycltp· << ToO-ro l<¡>EpEv cxü-rt;,. i> _ 60üK-·
.oOv -roO-ro -roú-r9 e:<¡,ÉpE'tO Ko.l -roO,:o -roú-r9 <nJVE'tÓl't'tE'tO, f¡
.., AExc:, 1:1 E8CX o�v CXÚ'tot ti c; EICELVCX, (&) ó 'AaKAr¡moc; auv-,
-rá't't:EL. 8 noHdt yoOv KCXl EV hElvotc; fo-rl -rpcxxÉct, &lla. !
&crrial;ó l-1ia:Bcx -rfi V.:n:(OL -:rijc; i'.iyLE(ac;, 9 TOLoO-róv -r( aot oo- 1
Kd'T{.) &vvau; K0tl O'JV'tÉAELOl -ré3v -:rfi Kotvfi <¡,úaEt ooKoúv­
°
"'tCo:>V, otov � � i'.iy(EtOl 1 K<xl olí-rCo:><; &.anéll;ou n&v 'TO
y1v61:1E11ov, 1e&11. &TIYJVÉai:Epov 001efi, 01& 'TO EKELOE líyEtv,
1
lnl 'T�V -roo Kóa¡.iou óylELav iccxl -r�v -roO Atoe; EüocS(o.v,

44
PENSAMIENTOS

7 Plegaria de los atenienses: "Llueve, llueve, amado Zeus,


sobre los prados de los atenienses." O no hay que rezar, o si
se reza, que sea con simplicidad y ánimo generoso.
8 Así como suele decirse que Esculapio ordenó a este tipo
la equitación o los baños fríos o andar descalzo, del mismo
corte es decir que la naturaleza del todo ordenó a este tal una
enfermedad, la mutilación, o la pérdida de lo que sea o algo
semejante. Porque allí el "ordenó" significa aproximadamente
que el dios prescribióle esto como conducente a su salud, y
aquí que lo que le pasa a cada uno le ha sido prescrito de
algún modo como correspondiente a su destino. Pues así como
decimos que estas cosas cuadran con nosotros, así también dicen
los albañiles que las piedras cuadradas convienen a un muro o a
una pirámide cuando armonizan entre ellas según tal o cual combi­
nación. En definitiva, no hay sino una armonía, y a la manera que
de la suma de todos los cuerpos particulares se constituye este cuerpo
tan grande que es el mundo, así también el destino, esta causa
grande, se compone de todas las causas. Y lo que digo lo entien­
den aun los más idiotas, ya que, a lo que dicen, esto se lo
aportaba el destino, lo que quiere decir que si se lo aportaba
era porque había sido ordenado para él. Aceptemos, pues, lo
que nos toca como lo que Esculapio nos prescribe. Hay sin
duda muchas cosas difíciles de llevar en sus recetas, peiro las
aceptamos en la esperanza de la salud. Considera así el acaba­
miento y realización de lo que ha recibido el beneplácito de la
naturaleza universal como tu propia salud, y abraza lo que te
venga, por duro que pueda parecerte, porque conduce a la salud
del mundo y a la buena marcha y la dicha de Zeus. Porque

44
MARCO AURELIO

l(otl. dmpay(av. 11 Oo yap &v -coú-c9 -et �<¡,EpEv, El p:I¡ -et;>


1S:l.9 auvÉ<¡,e:pEV' OÜ()E yap � -cuxoOcrot <¡,úatc; <¡,ÉpEL -CL, 8
�r¡ -et;> ()LOlKou1:1Év9 ún' a:ü-c�c; Ka:-c&.A.AT) A6v fo-et, 12 OüK­
oOv ica-ca clúo Myouc:; cr-cÉpyELv XPr¡ -ro au1:1601't116v aot·
1

1<018' ítva l:1Év, on crol cylvE-co ical aol auvE-rá-c-ce:-co ical


npoc; crÉ TIG)c; EtXEV &vG)BEv tic -c&v TTpEcr6u-cá-cG)v or.t-c(G)v
ouy1CAG)B6 1:1 E11ov· Ka8' E-CEpov {)É, 0-CL -et;> -ro oi\ov OLOL­
KoOv-ct -c�c; Eüocl{ac; ica:l -c�c; cruv-cEAElotc; ical vr¡ Alot -c�c;
ou1:11:10v�c; a:ü-c�c; Kal -ro lólq. Ele; itica:a-cov �Kov aht611 Ea-el,
13 n T) pOO-COll yo:p -ro 0A61CAT) pov, EO.V Ka:l Ó-cLoOv llux,c641nc;
-c�c; cruvot<¡,da:c; ,cal auvExElac; QaTIEp -CG:>11 1:1op(c,)II, olí-e(,) ()E
tcal -c&v 0th(c.,v• ÓLa1e61t-cELc; oÉ, !Scrov tnl crol, !S-cor.v clucr01-.
pEa-cfic;, 1e01l -cp6nov -CLVCX &.votlpe:1c;.
9 Mr¡ OLICXotlVELV p.T) ÓE <XTIOlUOéiv p.T) OE &noauaTIE'rELV,
d 1:1r¡ K01-C0tTTUICV00-cal OOL -ro &no lloyp.á-cc.>v ilp0&v t'ICotO-Cct
11p&.crcrELV, &Hcx EIC1Cpoucr8Év-ca TTáALV crnxvt.Évott I Kotl &01:1E­
vll;ELV, El crol -ca TIAEÍQ &vBp(,)TILKQ-CEpot, ,cal <¡,LAELV -coO-co,
l<¡,' 8 ETT0tVÉPXTI• ,cal p.r¡ &e; npoc; rnxuli01yúlyov -cr¡v <¡>LAocro­
<¡>(01v ETTotVlÉVotL, &.AA' &e; ot il<¡>BotAp.LG:>V-CEc; npoc; -ro aTioyy&.­
ploV ICotl -ro i¡J6v, &e; &A.Aoc; npoc; IC0t-CáTTA01cr1:101, &e; 1tpoc;
Kot't'otl6VT)OLV. 2 OB-c(,)c; yap oMi:v ETTLOElt;n -el:, TIEt8cxpxELV
-rq> My9, &.;ua 1tpocra110tTTaúcrn ao-cq,. 3 MÉ p.vT)crO OÉ:, O't:L
<¡>L:l.oao<¡,tot 1:16vot 8ÉAEt, & � q,úcrL<; aou 8ÉAEL, au clt &llo
1'¡8EAE<; ºº Kot-C« q>ÚOLV, 'Tl yap -CO\J't:(,)11 TTp0<7T)VÉO-CEpov ; �
ycip �.Sovr¡ ooxt oux -coO-co a<¡>áAAEL; ·Ana 8É0tacu, d npo­
OT)VÉc-cEpov 1:1Eycx:l.oipuxl01, EAEu8e:p(ot, &1tA6't:T)c;, EÜYV(,)­
�00\JVT), Óat6-CT)c;, 5 Av-c�c; yap <¡,pov�ae:c.,c; -c( 11poar¡vfo-

45
PENSAMIENTOS

nada acontece a nadie que no esté en el interés del todo, y


ninguna naturaleza produce nada que no sea proporcionado al
ente que ella gobierna.
Por dos razones, en suma, tendrás que estar contento de lo
que te sucede. la primera, que se hizo por ti, para ti se ordenó
y tenía relación contigo desde lo alto, por decirlo así, tejido
en la trama de tu vida por virtud de las causas más venerables.
En segundo lugar, y a los ojos de aquel que gobierna el Todo,
todo lo que adviene a cada uno en particular, es causa de su
buena marcha, de su perfección y, por Zeus, de su conservación.
Mutílase, en efecto, el Todo, por poco que se recorte en el
encadenamiento y conexión así de sus partes como de sus causas.
Ahora bien, tú efectúas este corte, en lo que de ti depende,
cuando te disgustas con lo que acaece, y en cierto sentido lo
extirpas del mundo.

9 No renuncies, no te desanimes, no desesperes si con fre­


cuencia no consigues ajustarte en todas tus acciones a los rectos
principios; antes bien, rechazado, vuelve a la carga y date por
satisfecho con que tus actos en su mayoría sean dignos de un
hombre. Ama aquello a que regresas y no vuelvas a la filosofía
como al pedagogo, sino como los que padecen de mal de ojos
recurren a la esponja y a la clara de huevo, y otros enfermos
a la cataplasma o a la loción. De este modo no tendrás por
qué hacer alarde de tu obediencia a la razón, sino que hallarás
en ella reposo. Recuerda, por lo demás, que la filosofía no
quiere sino lo que quiere tu naturaleza, mientras que lo que
tú querías no era conforme a la naturaleza. De estas dos cosas,
¿cuál nos atrae más? ¿No será por ahí por donde nos seduce
el placer? Mira, sin embargo, si no podrán tener más atractivos
la grandeza de alma, la libertad, la simplicidad, la benevolencia, la
santidad. ¿Y qué hay de más atractivo que la prudencia, cuando

45
MARCO AURELIO

-rEpov, !Si:av ,:o lhti:aw,:ov ical E{lpouv tv ,:-céxaL i:fjc; napcx­


1
. tc0Aou811 1:ucfjc; KoiF- e:mai:11t1 0VL1Cfjc; óuv6.t1E<,Jc; e:v8ut1118(lc;;
:iO T« t-LEV np6.y t1 cx,:cx h 'COLCXÚ'tn ,:p6nov 'tLVOf. e:yKcx­
: Aú4'EL fo-r(v, wa-rE <¡>LAoa6cpoLc; oúK OA(yoLc; oollE: -rote; -ru-
1 xoOaLV Eool;,E mxv-r6.TICXGLV &.iccx-r6.ATJ TI't"Ol EtvaL, nAi')v OlÚ'!OLc;
yE i:otc; ::ti:�Lico1c; óuaKot1:6.ATJ TI'tOl ÓoKEL, 2 Kal néxaa � �t-LE­

,:Épa ouytcai:6.0EaLc; tlE't"CXTI'tQ'tTj, n


90, ya.p 8 &. t1 E't6.Tt't<,J'tOC,;
. 8 MhL0L -ro(vuv ETI Otú'tCX '[(X UTIOKEl t1 EVOl &,e; 0ALyoxp6vLOl
1

tcal Eú't:EAfj tcal óuv6.t1Evcx e:v ic,:�aEL KLVcx(óou � nópvric;


� Anoi:oO EtvaL. C ME-rlX ,:oO-ro E1n0L ETil ,:ex ,:l.',v au¡.iBLoÚv­
. 'tCilV 11011, G>V l:i6ALc; e:a-rl ICOll -roo XotPLEa-r6.-rou &.vaaxÉa0cxL,
tvot t-111 AÉye.>, lli:L tccxl fou-r6v -rLc; t16yLc; UTIOt-LÉVEL. 6'Ev

i:oLoó,:cp o�v l;6cpcp ical f,úmr iccxl -roacxú,:� f,úaEL i:fjc; -rE
oüo(cxc; tcal -roO xp6vou tcal -rfjc; tcLv�aE<,J<:, tcal -ré3v tcwou­
t-LÉVCilV ,:( no-r' foi:l -ro ltci:L t1TJ8fjvaL � ,:o !SA<,Jc; anouóa­
o8fjvaL OUVIXtlEVOV, oúo' ETILVOQ. 6 To,)vav,:(ov ycxp OEL
1tcxpott1U8oú ¡.tEVOV ÉotU'tOV TIEPLt-LÉVELV 'i:i')v c¡>uaLIC�V AÚaLV
.
ICotl 1:111 &.ax6.AAELV -rfi OLotTpLBfi, &Ha. -roú-roLc; ¡.tóvoLc;
npoaavotnotÚEa8otL' é:vl ¡.tEV i:9, ll-rL oMil:v au¡.tB�aEi:ot( ¡.toL,
8 ooxt ICOl'CIX -ri')v '[QV llA<,J\/ <¡>úaLV fo,:(v· É'tÉp9 óil:, 11-rL
El;,Ea-r( ¡.toL f:!'lºe:v np6.aaELV notp« -rov tt1 l>v 0Eov Kotl Ó0t(¡i.ov·ot.
7 OMElc; ycxp & &.v0tyK6.aCilv -roO-rov n0tpcx6fjvcxL.

H npoc; -r( TIO'tE &p0t vOv XPé3t1otL -rfi E t-L au-roO q,uxfi;
nap' hotai:Ot -roO,:o ETIOlVEpCil-rliv ÉotU'COV KOtl tl;E-r6.l;ELV, -r(
¡.to( Éai:L vOv tv -roúT? -r� f:lOplcp, 8 ói') �YEf:lOVLKov 1C0tA00aL,
IC0tl -r(voc; &pot vOli EXC.> iyux�v• ¡.t�'CL TiotLÓ(ou ; ¡.t�TL f:lELpOt�
tclou; ¡.t�n yuvotLKotplou ; 1:111'1:L -rup6.vvou; f:l�'CL K�vouc;;
¡.t�TL 81J pfou;
12 ·onoU, 'tLV6. Ea'tL ,:ex -r ote; TtoAAo1c; OOICOOVT0t &.y0t8á:,
tc&.v ÉV'tE00Ev A6.6oLc;, 2 Et y&. 'rLc; ETILVO�GELEV u11&.pxov,:á:
p

46
PENSAMIENTOS

te pones a considerar que tienes en ti una facultad de inteli­


gencia y de ciencia que nos libra de todo tropiezo y nos asegura
en todo la prosperidad?
10 Las cosas, a la verdad, están hundidas, como si dijéramos,
en tal encubrimiento, que a no pocos filósofos, y nada vulgares
por cierto, les parecieron ser en absoluto incomprensibles, y a
los mismos estoicos mostráronse difíciles de conocer, ya que
nuestro asentimiento está sujeto al cambio, porque ¿dónde hallarás
al hombre inmutable? Y si pasas ahora a los objetos del cono­
cimiento, verás cómo son efímeros, viles y expuestos a caer en
mano de un invertido, de una prostituta o de un ladrón. Después
de lo cual, pasa a las costumbres de aquellos con quienes vives, de
los cuales el más amable es difícilmente soportable, por no decir
que apenas si se soporta a sí mismo.
En medio de esta tiniebla, de este fango, de este flujo tan
rápido de la sustancia y el tiempo, del movimiento y de las
cosas que arrastra el movimiento, ¿qué habrá que pueda ser
estimado, o en general tomado en serio? Por mí no lo concibo.
Por el contrario, habrá que consolarse con la esperanza de la
disolución natural, y no llevar a mal que se dilate, y mientras
tanto reposarse en estas solas consideraciones. La primera, que
nada puede acontecerme que no esté en conformidad con la
naturaleza del Todo, y la segunda, que de mí depende no hacer
nada contrario a mi dios y a mi genio, ya que nadie puede
obligarme a transgredir su mandato.
11 ¿A qué deberé aplicar en este momento mi alma? A
propósito de todo tendré que hacerme esta pregunta, y examinar
lo que en este momento se encuentra _ en la parte de mí mismo
que se llama principio hegemónico, y de qué condición es el
alma que actualmente poseo. ¿Será la de un niño, de un adoles­
cente, de una mujerzuela, de un tirano, de un buey o de una fiera?
12 De qué naturaleza sean las cosas que a juicio del vulgo
pasan por bienes, podrás colegirlo de lo que sigue. Si alguno

46
MARCO AURELIO

'tLVCl &e; cH.r¡Bé3c; &yaBcíc, oTov <¡>p6vr¡ aw, ac.,q,pocrúvr¡v,


�uc:C:llOCTÚVT)V, &vopdav, OVIC lxv 't0l0't<X npoETtlVof¡aac; Í!'tl
&tcoOacu ouvr¡8Elr¡ -ro· « uno -ré3v &yo:Bé3v n • (oo) y&p ¾<¡> ap­
tt6aEL, Tix OÉ YE -ro1c; noAAoí:c; <¡>mv6 11 Evo: &yot8c!c. npoETCL­
vof¡aotc; 'tLc; ¾E,cxicoúaE'taL KO:l p�olc.,c; /lÉE,E't<Xl &e; ot1eElc.,c;
lmi\E y6 11Evov -ro ÓTio -roO 1ec.,11L1eoO dpr¡11Évov. 30íhc.,c;
1eo:l ot noAAol <¡>o:ncícl;oncu -rr¡v oux<¡>op&:v, Oo yc!tp &v
-rcO-ro flEV oov npoaÉiccn-rE ical &.nr¡E,LoO-ro, -rb oe: inl -roO
ni\oú-rou 1eal -ré3v Tipoc; -rpu<¡,r¡v f\ ME,a.v i,:oici\r¡ p!J.flá.'tc.:>v
napEOEX6¡.tE0cx &e; ticvou¡¡Évc.,c; 1eo:l &.a-rElc.,c; Elpr¡ 11bov.
•n p6t8l OüV K<Xl ¾p(.}-ra, Et 'tlflT)'tÉCV K<Xl &yo:8&. -6no­
AT)TI'tÉOV -rc!t 't0L0(0't<X, QV TifOETilVOYJ8É.v'tGilV oticE(c¡¡¡c; &v
lnu¡>tpoL-ro -rb -rbv tcEIC'tTJflÉVov o:1hc!c. unb -rfjc; dmopCac,
oGK lxELV, llTIOl XÉoU -
:1.3 'El; o:ht�oouc:; ic:o:l ÓALKOO auvfo-rr¡ic:o:· oOOi-cEpcv
OE 'tC\J'tc.:lV de; -rb 1:111 Sv <j)B(l(pf¡crE'tCXL, OOOTIEp cOOE h: -roo
l-111 lív-roc; ÓTIÉa'tl"). 2 OoicoOv IC<X'tCX't<XxBf¡crE'tO:l TIÍi\l l!Époc;
l: 11bv 1ea-r&. l!E-ra6oi\r¡v de; l:IÉ.(Joc; 'tL -roO ic6a¡.tou 1eo:l n&:Atv
EICELVO de; E'tE.flOV l!Épcc; 'tt -roo KÓO'flO\J 1:1E'tet.6otAEL K<Xl
fío r¡ de; 6'.TIEtpov. 3 K«'t<X 'tOL<XÚ'tTJV 0E flE'toteoi\r¡v 1<&.yc:i
úTifo-rr¡v ico:l oi. E flE yEvv�cr(l(V'tEc; tcotl ETI(l(Vtév-n de; &Uo
Ó.TIEtpov, 4 Oil/le:v ydtp Kc.:lAIÍEL oü-rc�c; <¡i&vcxt, 1<:&v ico:-rc\.
1tEptÓOO\J<; TIETIEpaa1:1Évac; Ó KÓO'flO<; OLOtKfJ't<XL.
i4 cO i\óyoc; Ket.l � i\oyLK'I'¡ -rÉx vr¡ ouv<ÍflEL� dcrtv fou­
-ro:1c; &.picoÚ flEV<XL ico:l -roí'.c; ;ca,_8' iau-r<kc; E'pyoLc;, 2'0p¡i.é3v-
-rcn l!EV OüV &no -rfjc:; dicElac; &pxf\c;• ÓÓE\JO\JOl OE Etc; 'tO
11p01CEÍ 1:1 EVO\I -rH.oc;, Ket.0o KCl.'tOpe�oac; al 't0L0:0'totl np6.Í::,Etc;
cfoo¡.tixl;ono:t -rr¡v ilp0ó-rr¡'tot -rfjc; óooO or¡1:1alvouccn.

47
PENSAMIENI8:i

llegare a discurrir en su mente que son verdaderos bienes ciertas


cosas tales como sabiduría, sensatez, justicia, hombría, no podría
ya, con tales cosas previamente en la mente, dar oídos al "Eres
tan rico", 1 que no encuadra con lo primero. Por el contrario,
si se examinan de antemano los bienes que el vulgo reputa
por tales, se escuchará y acogerá fácilmente el verso del poeta
cómico como un comentario apropiado, y el vulgo mismo siente
la diferencia. Si no fuera por esto, no le chocaría el verso en
el primer caso y no lo encontraría fuera de lugar, mientras
que tratándose de la riqueza y de la fortuna, del lujo y la
reputación, acogemos aquellas palabras como apropiadas y ele­
gantes. Anda, pues, y pregúntate si serán dignas de aprecio y
contadas entre los bienes las cosas que, consideradas de antemano,
impedirían naturalmente a su poseedor, por su abundancia misma,
hasta de tener un lugar donde pueda desahogar sus necesidades.
13 Soy un compuesto de un principio causal y de un elemento
mater1al, de los cuales ninguno será aniquilado, como ninguno
tampoco ha salido de la nada. De lo que se sigue que cada
parte de mi ser pasará, por transformación, a ser una parte del
mundo, la cual a su vez se transmudará en otra parte del mundo,
y" así indefinidamente. Por un proceso semejante nací yo y
también mis progenitores, con lo que remontamos a otro infinito.
Nada impide expresarse así, y por más que el mundo pueda
organizarse en períodos finitos.
14 la razón y el arte de razonar son facultades que se bastan,
a sí mismas y para las operaciones que les conciernen. Parten,
de principios que les son peculiares y marchan al fin que se•
han propuesto, y por esto sus operaciones se denominan catór-­
tosis, significando así la rectitud del camino seguido.

47
MARCO AURELIO

i5 0Mb -roÚ1:úlv -rr¡pr¡·d:ov &v8ptm9, &. &v8p61t9,


4'a8o i1118p<,m6c; fo·nv, OÜK Ém6cxAAEL, 2 OvK fo-rw &mu­
'T.� (lCl't'CI. &118p61tou OÜOE ÉrtcxyyHAE'tall CXV't'O< 11 -roo &v­
'0p6nou <j>úaLc; ovllE -rEAEL6'tTJ 'tÉc; ElaL -r�c; -roO &v8p6nou
cp{,ae:Qc;. 8 Oü -ro(vuv oúOE 'to -rÉAoc; Év «o-ro'lc; &crn -rl¡>
�v0p6TT9 KE(p.EVOV ovllÉ ye: -ro crup.nlr¡pc.,-cLK:OV -roO -rHouc;,
-ro &ya.Sóv. '"E-rL El'. 'tL 'tOÚ'tc.lV �V tm6cx?J.ov -ré¡i &v8p6n9,
O(llt: &v 'tO úm:pc¡,povdv cxú-ré3v Kct.l l((X'tE�O(V lcr-ra.a8a.L E'TtL-
8&AAov �11 ovll� rna.L\IE�oc; �V & &npoallE� 'tOÚ'tQV ÉCXU'tOV
Ttccpe:x6 ¡i. e:voc; oM' &v t, EAC!'t'tc.)'tLKOc; É<XU'i:00 i!v 'tLVl 'tOÚ'tc.>V
&.yo:Boc; �v. E'tnEp ,:010-rcx &ya.Éldt fiv. 6 N Ov 11' 1Sa91tEp TthEÍQ
·rn:; &<¡>otLpé3v Éa.u-roO 'tOÚ'tQV � 'tO LOÚ'tQV ih:Épc.,v � ICCX l
&<¡icupoú ¡i.Ev6c; 'tL -roú-rc.,v &vÉXE'tct.L, -roa91IE ¡i.«Hov &ya.86c;
tanv.
i6 Otot &v 110AA6:1m; c¡:,a.v-ca.aBfic;, 'toLa.ún¡ croL li:a-tetL
rj IILttVOUlt' B&:m:E-ra.L yap \)T[O -ré3v <pClV1CXOLQV 11 q,ux�.
1 Bá.n-rE o�v ccv-r�•; -rfi auvExe:lqt -ré3v -roLoÚTc.)V cpcxv-racrLé3v,
o'tov CÍTL, onou l;�v Écr-.tv, ÉKEL ica.l Et, l;�v· Év a.óAfi lle:
l;�v Écr-rLv· 1::a-rLv &p a. iccxl E� l;�v Év a.óAfi, a Ka.t 'ltttAtv !ht
.oGnEp EVEKEV EICClOTOV ICCX'tEOKEÚotcrTCXl npoc; IS 'tE ICCX't­
:EOK:EÚOtcr'tCll, np,oc; -roO-co <f>ÉpE'tCXl' 'ltpoc; 8 <f>ÉpE'tCXl IIÉ, tv
·-roú-.:'1) -ro -rHoc; oohoO· Bnou lle: -ro -cHoc;, hd ica.l -:ro
,cru¡i.<j>Épov ical -ro &ya8ov hcxa-rou· -ro &p a. &ya.8ov -roO
u
:AoyLicoO l;cpou ICOLVQVÍC<, , o-rL ya.p npoc; KOLVG>VÍCXV yE­
·yóvapEV, TiétAot1, l!ÉÓELK'tct.L, 5 �H ovK �v Évor.pylc;, IS-rL -ra..
:XElpc., -ré3v 1<:pe:t-c-c6vc.,v fvEKEV, 'tO< OE icpEÍ't'tc., &ll�Ac.,v ;
,KpEÍ'tTOO CE -ré3v (lEV &.q.,úxoov 'te( i:: ¡i.q,uxa, 'té3v lle: t ¡i.qiú­
-X(,)V Tcx Aoyuc6:.

48
PENSAMIENTOS

15 El hombre no debe observar nada que no pueda atribuirse


al hombre en cuanto hombre. No son cosas, las restantes, que
deban reclamarse del hombre. Ni se las promete la naturaleza
del hombre, ni son perfecciones de la naturaleza humana. No
está puesto en ellas el fin del hombre, ni la pl�nimd de este
fin que es el bien. Por otra parte, y si alguna de estas cosas
conviniera al hombre, no le estaría bien el despreciarla ni recha­
zarla, ni sería digno de elogio quien procurara prescindir de
ella, ni sería hombre de bien quien se fuese a la mano en su
uso, si en verdad son buenas estas cosas. En general, sin embargo,
mientras más nos despojemos de tales cosas y de otras análogas,
o nos resignemos a ser despojados de ellas, en la misma pro­
porción seremos mejores.

16 Cuales fueren las cosas en que frecuentemente pensares,


tal será tu mente, porque el alma queda imbuida de sus repre­
sentaciones. Imbuye, pues, la tuya en· la meditación incesante
de ideas como éstas. Donde puede vivirse, puede también vivirse
bien. Luego entonces, si puede vivirse en palacio, podrá también
vivirse bien en palacio. Y estotro: Aquello por lo cual ha
sido cada uno constituido, a ello es llevado como a su fin, y
en este fin está para cada uno su interés y su bien, el cual,
para .un viviente racional, es la soci�dad. Que para la sociedad
nacimos, quedó hace largo tiempo demostrado. ¿O no es claro
que los entes inferiores existen por causa de los superiores, y los
superiores los unos para los otros entre sí? Ahora bien, los entes
animados son superiores a los inanimadós, y entre los animados
sobresalen los entes racionales.

48
MARCO AURELIJ

i7 To -.:o: &óúVC('!C( OLQKELV · ¡.tctVLKÓV' &oúvor:rov· Se 1:0.


-rouc; <t'C.:ÚAo\Jc; ¡.:r¡ 'l"OL<XÍh& "rlVct 'l'(OLELV.
18 OMh CÚOE\IL crup.80((VEL, o oi'.ixl TIÉ<t'UKE c¡>ÉpElV,
�� All9 "rlX a{h·cx aup.oa{VEl KCÜ �-.:Ol &yvoé3v, on aup.8É-
6J¡KEV, f\
ihnOéLKvúp.e:vcc; lJ.EYO(Aocppoaúvr¡v EDa1:a8Et Kal
&icóucc,noc; ¡.tÉvn. 8 l1Ewov o\'.iv &yvour.v Kal &pÉaKE!.ctV
taxupo-rÉpot<; E'tVOI.L <pJ)OV�GECil<;.
i9 Ta npáypül't'C< CXÜ'tG'. oi'.io' 'ÓTICila'tloOv iJiuxf¡c; &n-rE­
"rOll º� ◊E �xe:l EfooSov Ttpoc; iJiuxr¡v OOOE -rpÉ4'0tl OÜOE KLV�acu.
.
�rnxr¡v OÚVct't()(l' -rpÉTIEl �E !Cctl IClVEL cxü-ri'¡ EOlU'tTJV p.6VT) "Kctl
otc.>v &v Kptp.énc.>v icai:cxE,u::)::JTI Éctu-r�v, -rotaO-rct Éctu-rfi 'ITOLEL
· . -ttx 11poauc¡,Ea'tl.'i-rcx.
20 K0!8' hEpov tt::v , Myov TJ[!LV fo-rtv ol.KEt6nnov
�v8pc.>n:oc;, KotB' !ícmv E\:; "rlOLT)'tÉov cxü-rou c; Kctl &vEK't:Éov•
KOl8' 3aov oc il:vécrr�1n;:,.( •nvEc; d e; -rdc oticE1ct lpyct, ítv -rt
-rai"v &otct<t>ópc.>v l:1"" ylv:c:nü ó &v8pc.>noc; oox �aaov f\
• ifA.toc; � CxVE[-loc; � Ehplov. 2'Yno -roú-rc.-iv oe: EvÉpyncx l:'É"
-rtc; E[mo,haBElr¡ &v, &pp.�c; oe: ic.xl otct8Éae:c.,c; oo y(vE't:IXL
·l1:m60L<X OLCX_ "rT}\/ ÚTIE�.atp!\:o'lV KOll -r1)v m:pt-rpon�v. .ª nE­
pL-rpÉ:TTEl. ycxp ic:xl l1::8ünr¡aL n&v -ro -rf¡c; HEpyElac; ICQAUlJ,ot

:º '"·::()
f¡· ��:':.v::lr.: de;.,,:, 11por¡yoú p.Evov· K<Xl npo Epyou ylvE-raL
l¡.; you -;:oú-rou �'f>EIC'rllCOV ical npo liooO 't:O -rf¡c; &ooO
r
- a{ii.11c; �vcrra�.:t:..:é v.
2i TGv b -.:() Jdcip.�) �:o 1cpchia-rov -r(p.a• ltan oe: -roO-ro
-::o ,i-¡&,n x:r� ¡_.: :::vov Kctl. né:111:C( OtÉTIOV. 2'0 [-to(c.,c; OE ical "tQII
Í;:\I aol "tb 1ep&:ncrrov 1:1'.¡.i a· Éa'!l oe:
-roO-ro -ro hEl�9 6 lJ,oyE­
vÉc;. 3 Kcxl yap �TIL ªºº 't'O -rote; állou; )(PQ lJ,EVOV -ro0-r6
Ea't:L KlXl ó croe; Blo;:; {mo 'l'OÚ,:OU OLO LICEL'rlXL.
22 ªO -rfi TtÓA.f.:t o�K fo·n BAct6e:p6v, oooc -rov �TIOA('t:T)v .

49
PENSAMIENTOS

17 Perseguir lo imposible es locura. Ahora bien, es imposible


que los malos no hagan tal cosa.
18 Nada acontece a nadie que no sea naturalmente capaz de
soportarlo. A otro distinto de ti afectan los mismos accidentes,
y ya sea por no darse cuenta de lo que le pasa, o por hacer
alarde de ánimo levantado, se está firme y permanece impasible.
Cosa extraña, en verdad, el que la ignorancia y la autocompla­
cencia sean más fuertes que la sabiduría.
19 las cosas por sí mismas no tienen por ningún punto
contacto con nuestra alma. No tienen entrada al alma; no pueden
alterarla ni moverla. Alteración y movimiento son propios de
ella sola, y según los juicios que estime dignos de sí misma,
tales serán para ella las contingencias advenedizas.
20 El hombre es en cierto sentido y para nosotros lo que
nos es más familiar, en cuanto que debemos hacerles bien y
rolerarlos. Mas en tanto que algunos de entre ellos puedan
interponerse en el cumplimiento de los actos que más de · cerca
me tocan, el hombre pasa a serme · algo indiferente1 no menos
que el sol, el viento o una bestia salvaje. Son cosas que pueden
ciertamente estorbar en algo mi actividad, pero mi tendencia
espontánea y mi disposición interior no tienen trabas, gracias
a mi poder de hacer excepciones y de contornear el obstáculo.
La inteligencia, en efecto, allana y desplaza todo obstáculo a su
actividad, hasta convertirlo en el fin mismo que me proponía,
de suerte que lo que frenaba la acción la favorece, y lo que
obstruía el camino me lo abre.
21 Venera lo que en el mundo es lo más poderoso. Lo que
de todo se sirve y lo gobierna todo. Y de la propia suerte
venera lo que en ti es lo más poderoso, y que es homogéneo
con aquello, por lo que también se sirve de todo lo demás que
hay en ti mismo y gobierna tu vida.
22 Lo que no es nocivo a la ciudad no daña tampoco al

49
MARCO AURELIO

·BA«Tt'tEt. 2'Enl náar¡c; -rf¡c; -roO fk6Mqi0cu c¡>av-raato.c; 'toü­


--tov l.:nayE -rov Kctv6va· d � n6Al<; úno ,:oú-rou 1:-lT) BMn'tE­
"'tcXl, oooe: tycb f)É6Act[.l[.lCXl, « l;:t oe: � 'lt6Al<; BMn-rE'tetl, OOIC
ipyLa-rÉov,-réj> BA&:n-rov-rl 't'T)V n6Alv; ,, TC -ro netpopt> ¡iEvov;
23nollá:1<:l<; Év0u¡io0 'tO 'tá:xoc; -rf¡c; rnxpa<¡>oplic; IClltl
'ÓTIE�otyc.,yf¡c; -rl,;,v lSv-rc.,v -rE icctl ywoj_lÉvc.,v. 2"H 'tE yap oO­
ala. otov TIO't'cx¡ioc; il:v lhr¡vEKEL pÚCIEL Ketl at ÉvÉpyELa.L Év
-auvEXÉO'l [.lE'tor6oAa1c; KC1l -rck ahux Év ¡i uplau; -rpo'ltlll�
iccxl ax_EOov oooe:v fo'tC::,c; icotl -ro nápEyyuc; -r60E llitE,­
pov 'tOO 'tE 'ltCl,P(¡)XT)KÓ'toc; Kotl ¡iHAonoc; &xavÉc;, 2¡, 'l'tCXV'tCX
_
Évcx<¡>otvll;E'tlll, .ª nllc; o\h ºº ¡ic.,poc; 1) Év 'tOÚ'tOL<; qiuaG>­
¡.tEvoc; � cm&> ¡iEvoc; � ªXE'tAu�l;c.,v ¿¡e; lv 'tlll,L xp6vc¡i ICetl ml
¡.tCXK.f'OV ÉvoxAf¡aá:v 'tl,
24 MÉl.lV'l'}OO 'tf¡c; l,lEV OUi:l.1tÓ:OTJ<; ooa(ac;, �e; 3AlyLa't'o'v
'¡.tE'tÉXEL<;, ICOtl -roo aú¡inanoc; c:d.2voc;, o� Bpotxu Kal &1eot­
p mi6v aoL ihá:crn¡¡i« &Cf>G>pto-raL, 1eal -r�c; d ¡i up¡iÉv?Jc;, �e;
'TtÓO'tOV Et [.lÉpoc;;
25 "AAAoc; & ¡i cxp-rá:VEL 'tl Ele; ! 1:1 �; lllJIE'íOlL" tMav lxn
Otá:8EOLV, tol«v tvÉpyEL«V. B'Eycl:i vOv l.:x�, lS [.lE 8HEL
vOv l:XELV � KOLVT) c¡>úaLc;, ic«l npétaaQ, IS ¡ie: vOv np&aaE�il
,8HEL � É¡.tT) cpúau;.
26 To �YEl;lOVLICOV Kal ICUJHE0ov 'tf\c; ljJux�c; O'OU ¡.tÉpoc;
&-rpETl'tOV lene., ónl> 'tf\c; Év -rfl aotpicl AELct<; � -rp«xEÍo.c;
Klv�aEc.,c; ical l1TJ auyicpLvÉaBc.,, &.llc!c neplyp«Cf>É'to otó-rl>
ical TIEp10pa.l,Éw, -rdlc; · ndaEL<; h:Elva.c; Év 'to1c; 11optou:;.
"'
� 0-rctv oe: &11alhol.>vTCtl ICct'tCX 'tT)V t t'l:Épav CJ\Jlmó:lk:mv de;

50
PENSAMIENTOS

ciudadano. Cuantas veces te imaginares haber sido dañado, aplica


la regla siguiente. Si la ciudad no recibe daño por esto, pues yo
tampoco. Si, por el contrario, la ciudad ha sufrido algún daño,
no por esto habrá que airarse contra el autor del daño, sino
mostrarle su yerro.
23 Medita a menudo en la presteza con que pasan y des­
aparecen las cosas que son y las que nacen. La sustancia es un
río en perpetuo flujo; la energía está en cambio continuo; las
causas a su vez pasan por millares de vicisitudes. Prácticamente
nada hay estable, y muy cerca está el abismo infinito de lo
que ya pasó y de lo que ha de venir, y donde todo se desvanece.
¿Cómo, pues, no va a ser un loco el que en estas circunstancias
se engríe, se crispa y se lamenta, como si todo aquello le hubiese
de afectar por largo tiempo?

24 Acuérdate de la sustancia en su totalidad, de la cual parti­


cipas en parte ínfima, como de la duración total en el intervalo
breve e infinitesimal que te ha tocado, y del destino, en fin, del
cual eres una parte bien exigua.
25 ¿Me ha faltado alguno en algo? Es asunto suyo; suya es
la disposición y suya la acción. Por mí tengo ahora lo que la
naturaleza común quiere que tenga en este momento, y hago
lo que al presente quiere que haga mi propia naturaleza.

26 Que la parte conductora y señoril de tu alma se mantenga


inmóvil contra los movimientos lenes o ásperos de tu carne. Que
no se mezcle en ello, sino que ponga un límite a aquellas
pasiones circunscritas a los miembros. Cuando llegaren a propa-

50
MARCO AURELIO

'T�V OLIXVOl<XV &e; EV a�p.at-n l'¡v(,)p.Év9, -r6'tf /llpoc; p.Ev 'tqV


a'l'.a8TJ aLV <¡>uaLic�v oifoatv oó 'llELpat-rfov &v-rf6ÓtlvELV, -ritv Se
-iiT16ATJ I\JLV -rqv &e; TIEpl &.yat8o0 f'j KoticoO p.� Tlpoan8f-r(,) 'tO
l)YEl\OVLICOV H� fou,oO.
27 l:ul;flv 8Eotc;. l:ul'.;tj óe: 8Eotc; b ouv� xC>c; áe:Licvuc;
_
cxó-rotc; -rqv fou-roO i¡iuxitv &pE0Kop.Év11v p.i:v -rote; &novE­
p.op.ÉvoLc;, TIOLoOoatv ÓÉ, !Soa BoúAE'TatL ó a0l(p.c,:,v1. 11v tK&o-r9
Tlpoo-r&-rr¡v ICOll 1)yEp.6va ó ZEuc; EaC,:,KEV an6CJTIOlOP,<X ÉÓ:u­
-roO. 2 O�hoc; ÓÉ EC"'TLV ó É1<6:o-rou voOc; KOll Myoc;.
28 T9 yp&a(,)VL p.�'tl 3py(l:n ; ¡t�'Tl -r9 3l;oc,-r6p.9 3p­
yll'.:n ; -r( OOL 110L�OEL; -rotoO-rov o-rÓ p. Ol EXEl, "l"Ol<XÚ'TOl<;;
p.6:AOl<;; EXE:L, &.v6:y1<11 'TOlOlÚ'TTJV &noc¡iopa.v &no 'TOLOÚ'T(,)V
yívEo80lL. 2 « 'AH.' ó l:lv8pc.-inoc; Myov EXEL ll <¡>r¡o( << ICOll
oúvcx-r<XL auvvoEtv e:c¡ito-rÓ(vc.:>v, -r( nA p.p.EAE'l. l> 8 E� aoL yt­

voL-ro· -roLyapoOv K<Xl au Myov EXEL<;;' Klvr¡oov AoyLKfl ÓLat-
8ÉaEL AoyL1<itv Ót6:8EoLv, ÓE1E;.ov, {mó p.vr¡aov, Et Y°'P lnix(EL,
8EpOlTIEÚO'ELc; KOll ºº XPEÍ<X 3pyflc;.
60�-rE -rpotr9óbc; o�-rE n6pvr¡.
29 •ne; E�EA8cliv l'.;flv Ol!XVOfi, oti-r(,)c; lv-ra09ot l'.;flv l�­
EO'CLV. 'Elltv ÓE p.q tTIL-rpÉTIC.)OL, -r6-rE ic«l 'tóO l'.;flv _lE,L8t,
oB-r(,)c; p.ÉV'l"Ol, &e; ll-110EV KOllCOV n&ox(,)v. 2 Kcxnvbc; Kcxl
liTIÉPXºP.OlL. · Tl <XO'l"O npliyp.0< OOKE1c;; Mtxpl ÓÉ P.E 'TQLOO­
'TOV ooóev e:E;.6:yEt, p.ÉV(,) EAEÚ9Epoc; ICOll ooóe:(c; ll-E IC(,)AÚOEL
TIOLELV, a 8ÉA(,), 0ÉA(,) óe: KOl'l"IX cpúatv -roo Aoyuc_oO ICCll
ICOLV(,)VLICOO l'.;<(lou.
30 ·o '"COO. !SAou voOc; ICOLV(,)VL1C6c;. nETIOÍTJKE yoOv "l"IX
XEÍP(,) -ré3v icpEt-r-r6v(,)V fve:ice:v K<Xl "l"IX KpEÍ't't(,) &Uf]AoLc;
1
. •auvf]pp.ooEV, s•op�c;. ncZ>c; ÓTIÉ'l"oté;E, auvh:xE,e: KCll 'TO ICOl't

51
PENSAMIENTOS

,garse a la inteligencia por virtud de la simpatía que une cuerpo


y mente, no hemos de intentar entonces oponernos a la sensación,
por ser cosa natural, y bastará con que nuestro principio director
.se guarde de tomarlo por un bien o por un mal.
27 Vivir con los dioses. Vive con los dioses el que constante­
mente les muestra un alma satisfecha de su suerte y haciendo
,en todo la voluntad del genio que a cada uno ha dado Zeus
por jefe y guía,, y que es un fragmento de sí mismo. Pensamiento
y razón de cada uno de nosotros es nuestro genio.
28 ¿frrítaste contra quien huele a chivo, o contra quien tiene
aliento fétido? ¿Qué otra cosa podrá hacer? Tal boca tiene y
tales sobacos, que por fuerza han de desprender semejantes exha­
laciones. El hombre, en cambio, dirá el otro, está dotado de
razón, por. lo que puede, si reflexiona en ello, comprender su
falta. -,-¡Bravo por ti! Pero tú también estás dotado de razón,
a.sí que mueve con tu disposición racional su disposición racional;
muéstrale su deber y amonéstalo. Si te escucha, lo habrás curado
y no hay. por qué montar en cólera. Ni trágico ni prostituta.

29 la vida que piensas ilevar al salir de aquí, puedes vivirla


aquí. Que si nó te es permitido, en este caso sal de esta vida,
a · condición de que no fo hagas como quien sufre de un mal.
"Hay humo, pues me voy." 2 ¿Qué problema ves en esto? Mientras
que nada de este género me saque de este mundo, permanezco
libre y nadie me impedirá hacer lo que quiera, y lo que quiero
es comportarme conforme a la naturaleza de un viviente racional
y social.
30 El espíritu del Todo es sociable, y por esto ha hecho los
entes inferiores en razón de los superiores y conciliado armónica­
mente a los superiores entre sí. Ve cómo ha subordinado y

51
MARCO AURELIO

&E,(av Óf.TIÉVEL�Ev hácr1:0LC:; ic:a.l it!< icpet·rw-rEüov,:a e:tc; & 1;1 6-


voLav &.H�Ac.:iv cruv1íyayEv.
3:1. nwc; npocrEv�vEf,IXL P.ÉXPL vOv BEotc;, yovEOcrLV,
&ÓEA<¡,o1c;, yuvaLd, -chvoLc;, lhóa.crKÓ:AoLc;, -i::po9E001, <¡>(­
Aou;, olice;(oLc;, OllCÉ'T:IXLc;, d npoc; T((Íl.\l'T:0tc; OOL pÉxpt vOv
Éo-rt ,:o
[-!ÍJ"CE -rtv<X pé-.E,aL EE,a(crLOv, p�-cE (n) ElTIELV;
2'AvettHPvno�ou lit ical ÓL' o'Cc.:iv ÓLEA�AuBac; ical oto: �p­
KEcrac; {mop.dvaL 3 Kal on 11Aí1Pr¡c; �ó r¡ ooL lcr-rop(a ,:oO l'i
P.,(ou. Ktd -rEAda l'i ACL-roupy(cx Ketl 116cra tm-caL KaA& ica.l
n6crc..w {:lÉV �Óovwv iccxl TI6VlvV ÚTIEjlELOEc;, n6acx lle: ÉvooE,a
ncxpE111Ec;,' de; ooouc; lle: &.yvC::,povac; diyvcl:ip(.)v EyÉvoú.
32 ALcx -r( cruyxé-.oUO"lV iX't:EXVOl iccd &.paBEtc; ljiuxaL
EV'l:EXVOV· tcal ETILO"'t:� p.ovet; 2 Tlc; ouv qiuxr¡ EV't:EX voc; "leal
0
ETILO'T:�l;llvV; 'H Etóu'ta &pxr¡v tccxl 'tÉAoc; Kal 't:OV Ol 3:1. r¡ c;
,:f¡c; oüo[ac; OL�tcona A6yov ical ÓLcx Tianoé; -roO até3voc;
1<:cx-r& TIF.ptóoouc; -rE-rayp.Év,;xc; ol1<:ovo1;100v1:a ,:o nél.v.
33 UOcrov oüQÉm,) O"TIOÓb c; � OKEAE'toc; icctl �'tOl ovop.a
f¡ ouóc OVOf.-lC!' ,:1, óe: lívop.cx tj!6cpoc; Kcxl &n�x171:1-C(. 2Tcx lle
h -ré¡> 13üp TIOAU'T:(p.r¡-ret ICEVCX Kal crcxnpcx Kctl p.tKpcx KCXl
1'.:UVLOLCX Óuxocxicv6 f.-1EVa ical TIC<LÓlct. <¡,LMVELKa, yEA&\v,:a,
El"(CX Eü8vc; KAalona. 3 n [crnc; óe iccd alllei>c; Kal ll(Kr¡ i:::o:l
&:l.�8Etcx
Tipoc; "'0:1.up.nov &.no xBovoc; EüpuoÓE!r¡c;.
4 Tl ouv ht 't:O EV't:o:OBcx ica.i:Éxov, dyE 'l:CX pizv atcr9r¡,:cx
d p.e:i:ó:6:1.r¡ ,:a 1<0:l oüx Écr,:&\,:a, -ro: ól: 0tlcr8r¡ ,:�pL0t & p.uópa.
Kal 'dmxpai:üTIGl'tcx, cxüi:o óe: ,:b IJ!ux&ptov &vcxBup.(aau; &,¡>'
o{(1;1cx-roc;, ,:o
CE E'OÓOKtp.EtV ncxpcx 't:Ol01J"COLc; K,l;:V6v; 6 T( ouv;

52
PENSAMIENTOS

coordinado todo y asignado a cada uno su parte proporcionada


a su valor; cómo ha reducido a concordia entre ellos a los más
excelentes.
31 ¿Cómo te has comportado hasta hoy con los dioses, con
tus padres, hermanos, mujer, hijos, maestros, preceptores, amigos,
familiares, siervos? ¿Has observado hasta hoy con - todos ellos el
precepto de no hacer ni decir nada malo de nadie? 3
Haz memoria también de las vicisitudes por que pasaste y de
cuántas pruebas pudiste soportar. Completa está ya la historia
de tu vida y cumplida tu misión. Has visto muchas y bellas
acciones y desdeñado cantidad de placeres y dolores. Por cuántas
cosas ilustres has pasado de largo, y con cuántos ingratos fuiste
benévolo.
32 ¿Por qué las almas incultas e ignorantes han de trastornar
a un alma cultivada y sabia? ¿Qué es, pues, el alma cultivada y
sabia? La que conoce el principio y el fin y la razón diseminada
por toda la sustancia y que por toda la eternidad rige el todo por
ciclos regulares.

33 En un instante más no serás sino ceniza o esqueleto; un


simple nombre o ni siquiera un nombre, sin contar con que
el nombre es apenas un mero ruido y un eco. Las cosas de
mayor aprecio en la vida no son sino vacío, podredumbre, mez­
quindad, cachorros que se muerden entre sí, niños en disputa,
que tan pronto ríen como lloran. Fe y pudor, justicia y verdad,
"de la tierra de anchos caminos se han ido al olimpo". 4
¿Qué es, pues, lo que te retiene aún aquí? Las cosas sensibles
son mudables e inconsistentes, y los sentidos embotados y prontos
a recibir impresiones falsas. Nuestra almilla, a su vez, un vapor
de la sangre, y la fama con estas gentes, vacío. ¿Qué, pues?

52
MARCO AURELIO

c,
nEplp.EvE°tc; 'O.ECo)c; "[�V d-rE a6Éo"LV d-rE p.E-r«a-raénv. 8 ECo)c;
81\: hdv11c; ti KClLpbc; E<f>(aw-ron, -r( &.plCEl; Tl o' iHlo .!'}
8Eouc; pEv aÉ6ElV KCll EV<!>'l p.E'tv, &:vBpC:mouc; OE E� 'TIOLElV
ICCll &.vÉxEaBaL av-ré3v ical &.TIÉXEaBaL" c,Oaa OE tv-roc; ·llpCo)\I
-roo KpEq:o(ou Kal -roo TIVEU¡ta-r(ou, -raO-ra ¡tEp.vflaBal 1:1ÍJ.'t"E
ad! l!v-ra p.f¡-rE ETil ao(.
34 AúvaaaL &El EVf>OE'tv, dyE Kal Evo6E'tv, E'i'.yE Kal bo�
ónoAcx1:16ávElV Kal Tip«aaELV. 2 Aúo -raO-ra KOLV0< -rfi -rE -roO
. BEoO Kcxl -rfi -roíl &:v8pC:mou KCÜ mxv-roc; Aoy(Koíl l;9ou 41uxfi.
-rb 1:1� t¡mo6(l;w8ci.L ón' &Hou ut -ro tv -rfi OL1Ccxucfi­
OLCx8ÉaEL K<Xl TlpáE,EL 1ixELv -ro &.y0l8bv· Kcxl Ev-rcxíl8cx "[�V
3pEE,LV 6:TIOAÍJYELV.
35 Et ¡,¡f¡-rE KcxK(Ol e:a-rt -roO-ro E [J-� ¡,if¡-rE tvÉpyEtOl KOl'l:0<
i-cxicí.o:v E l_l�V llÍJ'rE -ro ICOLVOV BAán-rE-raL, -r( ÓTIEp cxQ-roO
llLac¡>Épo¡.iaL; -r(c; OE BM611 -roíl KOLvoO;
36 M 1) &AoaxEpé3c; -rfi <¡>cxncxa(c¡c, auvcxpnál;EaBaL, &.Ua.
Bor¡Bdv f:LEV iccx-rdt Mva¡nv Kotl KOl-r' .&:E,(:xv, d.v dr, -rclt ·
¡..foot Ha-r-r8v-rcu, 1:1� p.Énot /)Aá611 v cxv-rl> c¡icxv-rór.l;rn8cxt·
ICotKC\J yap l::Boc;. 2' AH' & e; O yÉpCo)V &m:AB�v -rov -roo
Bpim-roO p6 [J- 6ov &11f¡-rEL P,E1:1V'll:1Évoc;, o't"L p6 1:1Boc;, ot\TCo)c;
t
cüv Kcxl l>oE [3] ETid "[OL y(vn KOlAé3v ETTl -ré3v t ¡i.66ACo)ll.
vAvBpQTTE, ETTEAáBou, -r( -rcxO-rcx �v ; « Ncx(• &.A7tdt -roú-roLC;

ne:ptaTToú&:xa·ra. '! Ault -roO-r' o\:lv KOll au 1:1(.)pOc; yÉvn ; .


4'EyEV6 TJV TTC't"E 8nouof¡noTE ICO("[CXA <f>8Elc; Eó' otpoc;
fJ. TJ p.
&vBpc..moc;. To 6t Ei'.l p. oLpoc;, &:ya8"¡v ¡i.o'tpcxv aEcxuT4' cxno­
vEip. ixc;· &ycx81'¡ OE ¡i.o1pcx &yC<Scxl -rpomxl 41uxflc;, &yaBcxl
ópp.o:(, &ycxOcxl Tip6tEpc;.

53
PENSAMIENTOS

Espera con ánimo plácido, o tu extinción o tu traslado y mientras


llega la ocasión, será bastante con que honres y bendigas a los
dioses y hagas el bien a los hombres, sufriéndolos o absteniéndote
de su trato, y recuerda en fin que todo cuanto está dentro de
los límites de tu pobre carne y de tu aliento, ni es tuyo ni
depende de ti.
34 Tu vida podrá siempre seguir un bello curso, ya que puedes
seguir el camino recto, pensando y obrando con método. Dos
cosas son comunes al alma de Dios, a la del hombre y a la de
todo viviente racional: la una, el no poder ser impedido por
otro alguno; la otra, el tener puesto su bien en una disposición
y una conducta según la justicia, dando con esto fin a tu deseo.
35 Si esto no es maldad mía, ni efecto nacido de mi vicio,
ni es nocivo a la comunidad, ¿a qué inquietarme donde no
hay daño alguno para la sociedad?
36 · No te dejes llevar del todo de tu imaginación, 5 sino
ayúdales según tu poder y sus méritos, y si su merma no es
mucha no la tomes por grande; he ahí una mala costumbre. Haz
como el viejo que al despedirse del discípulo le pedía su trompo,
bien a conciencia de que no pasaba de ser un trompo. ¿Has
olvidado, hombre, de lo que se trata? -Sin duda, ¡pero son tan
importantes para ellos!- ¿Y será una razón para que les acom­
pañes en su necedad?
Hubo un tiempo en que abandonado no importa dónde, fui
un hombre feliz; y por hombre feliz entiendo el que sabe pro­
curarse una buena suerte, y la buena suerte, a su vez, consiste
en buenos hábitos del alma, buenos impulsos y buenas acciones.

53
i •H -ré3v ÍSAQV oúa{a E01lEi9r¡c; -JCctl EÜ't'pEn�c;· · & 8k
'TotÚ'TTjV 8lOlKéiiv· Myoc; oMfit,tlotv tv Éan:i-réj> othlo.v •fxEl 'TOO
� KotKO'llOlELV" KctkCotv yd:p OOK t:xEL oOoé: 't'l KotKé3c; 'TTOLEL
�oMk BAán-rE-rot! 't'l ón.' hr::lvou. 1 n&not 8E cea-,' ÉKE'Lvo•;
ylvE-rotl KOll TIEp()((VE't'otl,
2 Mi'¡ 8Lot<j>Épou, n6'TEpov pLyC,v � 6a]m6¡¿e:voc; -ro
npÉnov TIOLE'tc;, Kotl TI6-rEpov vuO't'ál;�)V � 1Kotvéiic; 6nvou
lxC.>v, Kotl '116-rEpov ICotKé3<; CXKOÚC.>V f'¡ · Eúc¡>twoú¡.u::voc;, ICotl
n6-rEpov &no8vf1 aicc.w f'¡ 11pá-r,;(i)v 't'l &llo'tov. 2 M {bt y& p
-rC,v BLC.>'t'lKC,v �,pát,EG>V 1ea.l ot6-r11 �CJ't'Ív, Kot8' �v &no8vf1a1eo­
(:1EV' &pKE't o�v Kotl inl '!:O.Ú'r1lc; 'tO Tiotpov E� 8fo8o.l,
3 "Eaú) BAtnE" t,11lÓEvoc; npáy¡_.,.cx:.oc; t,t�n: � ló{a �m6-
'Tr¡c; l:1�'tE. 1i &t,l<X TI<Xpot't'pEXÉ'tG:l GE.
4 n&.not ,¡;¡\ \JTIOKdt,t EV<X -r&.xl<:nct (:1E'tot6otAE't K<Xl �'tOl
iK8Ut,tlot8�aE'!otl, E°rTTEp Í)Vc.:>'t<Xl � oüa(cx, � CJKEÓcxaB�aE'totl.
5 co (llOtKllv Myoc; o'toEv, '!loe; OlOlKEÍt,tEVoc; ·ical -rt 'llOlEt
Kotl tnl 'Tlv�c; tí).11c;. •
6 "',ApLa-roc; 1:p6noc; -roo &l1úvEa8otl -ro t,tr¡ H;,ot,totoOa8clll•.
7 "Evl -rÉpn:ou 1e0tl Tipoacxvotnaúou, "tf:>. &no npáf,Ec.;c;
KOlVc.:>VLK�c; (:1E't0l6cxl-.1av tnl Tipa.E,w KOl\lC.lVllC�V, CJUV t-tV�t,tn
fü:oO.
8 To �yEµovt1e6v fo-r, '.'to fou-ro tyEtpov iccxl .rrpfr.nov icotl
TIOLoOv (:1EV fo:u-r6, o!ov &v Kotl BHn, TIOloOv ÓE ECXU'rff,
<j>()(l\1Ea8ott nlxv -ro cru¡.i8a'Lvov, o!ov otO,:o BÉAEl.

54
VI

1 La sustancia del universo es dócil y plástica. La razón que


la gobierna no tiene en sí misma ningún motivo de hacer el
mal, puesto que no es maligna ni hace el mal y nadie recibe
de ella daño alguno, y por ella nacen todas las cosas y son
llevadas a su término.
2 Que te sea indiferente, al cumplir con tu deber, tener frío
o calor, falto de sueño o harto de dormir, censurado o alabado,
a punto de morir o haciendo otra cualquier cosa, ya que el acto
por el que morimos es también uno de los actos vitales. Bastará
pues, para éste también, con disponer bien lo que tuviéremos
entre manos.
3 Mira el fondo de las cosas. Que de ninguna te escape
ni su cualidad particular ni su valor.
4 Rápidamente múdanse todos los objetos, convirtiéndose en
vapor si la sustancia es una, o resolviéndose en sus elementos.
5 · La razón gobernadora sabe cómo se halla ella misma dis­
puesta, lo que hace y de qué materia.
6 El mejor modo de vengarte es el no asemejarte a ellos.
7 En esto sólo ten tu gusto, y tu recreo, en que acabada una
accmn en pro de la comunidad, pases a otra acción semejante
y acordándote de Dios.
8 Lo que nos guía y que por sí mismo se despierta y se
mueve, hácese a sí mismo como quiere, y que todo acontecimiento
le aparezca como él quiere.

54
MARCO AURELIO

9 KOl'tCX 't�v 'té3v 3A(o)V c¡>úaLv licaa'tcx 'l'tEpcx(vE'tcxL" oO


ycltp iccx't' &AA11 v yé: 'tLVCX c¡>úaLV �'tOL l!;_(o)8Ev TIEpié:xouacxv
� e: ¡i.1tEpte:xo p.é:v11 v lv/3ov � l!;,(o) IX TI'lP't'll:1É'v'l v,
iO "'H'toL icu1<:e:cl>v 1<:0ll &nE ¡i.1tA01<:� 1<:cxl a1<:El30la¡tb c; �
fv(o)O'L«; J<:Oll 'ttt!;,Lc; 1<:0ll Tip6votcx. 2 El ¡i.e:v o\:lv 'tCX np6'tEpcx,
't( 1<:0ll e:m8u¡ié3 ElKOl(c¡> O'\Jy1<:pl p.Ol'tL KOll c¡>up¡i.lj> 'tOLOÚ'tc¡>
lv8LOl'tpl6ELV•; 8 Tl 8É ¡i.ot KOll ¡i.é:AEL CXAAOU 'tLVoc; � 'tOO 31t(o)c;
TIO'tE Ol'tcx ylvEaBéxt ;· 'Tl /3e: 1<:cxl 'tap&.aao¡i.Olt; .,H!;,EL ycxp
e:TI" e: ¡i.e: ó a1<:E811a p.6c;, 3 'tL lxv Tioté.>. ·5 Et /3e: 86:'tEpá. Éa'tLV,
aé:6(,) 1<:cxl EOO''t<X8é.> K<Xl Bcxppé.> 'ti¡> 13toL1<:oOnt.
H. .,Ü'tOlV &vcx.yic<Xa8fic; {mi> 'té.>v 1tEpLEO't'11C6't(o)V otovEl
8LOl'tCX.pcx.xBftvcx.L, 't<XXÉ(o)c; ÉrnxvLBL de; E<X\J'tOV 1<:cx.l 1:1� -ÓTIEP
't,¡x &vcx.yKotl<X e:!;,(a'tCX.O'O 'tOO puB p.oO· fon yap e:y1<:pcx'tÉa'tEpoc;
'tf¡c; &p p.ov(Olc; 'téj:, auve:x&c; de; cx.O't�V ETtcx.vÉpXEaB<XL,
i2 El f'-'l'tPULt'xV 'tE & ¡i. <X e:'txe:c; K<Xl f'-'l'tÉp<X, e:1<:Elv11 v 't'
&v e:Be:p&.m:ue:c; K<Xl 3 ¡i.(o)c; f¡ e:TI6:vo86c; aoL npl>c; 't�V l:1'l 'tÉp<X
O'\JVEX�c; e:y(ve:'to. 2To0't6 aoL vOv Éa'tLV f¡ <XOA� K<Xl f¡
c¡>tAoaoc¡>(<X' c'T>/3e: TIOAACXKL<; ETIÓlVLBL K<Xl TipOO'OlV<XTICX.ÚOU 't<XÚ'tn,
1h' �V K<Xl 'tCX e:1<:e:t O'OL IXVEK't� c¡><XlVE't<XL 1<:cxl au Év Olú'to'tc;
IXVEK't6c;.
i3 Otov /3� 'to c¡><Xn<Xal<Xv A<X¡i.66:ve:LV Énl 'té.>v líiji(o)V
KOll 'tQV 'tOLOlJ't(o)V e:/3c.,/3( ¡i."'v, 3'tL ve:ié:pl> c; -O�Toc; txSúoc;,
O�'tOC, /3e: VEKpl>c; iípvt8oc; � xolpou• K<Xl TICXALV 3'tL ó 416:­
AEpvoc; xuA6:pt6v EO'tL O''t<X<pUA(ou Kal f¡ TIE-pm6pc¡>upoc;
'tPLX(<X -rtp060('t(ou, cxt p.<X'tlc¡> 1<:6yx11 c; 8E8e:u¡i.é:va.•· Kctl É'Tll
'té.>v 1<:cx.-rcl; 't�V auvoualcxv ÉV'tEplou TIOlpÓl'tpu¡nc; K<Xl ¡i.e:'t&.
'ttvoc;. ancx.a1;toO 1;tul;ap(ou l1<:Kptatc;• 2oT<XL ó� Ol�'tcxl daLV

55
PENSAMIENTOS

9 Todo se cumple según la namraleza del Todo, y no según


otra naturaleza que lo contuviera por fuera o estuviera contenida
por dentro o suspendida por fuera.
10 O un revoltijo, entrelazamiento y dispersión, o unidad,
orden, providencia. En la primera hipótesis, ¿por qué habría
de desear prolongar mi morada en esta amalgama fortuita, en
este desorden? ¿De qué otra cosa he de inquietarme sino de
buscar el modo de "convertirme en tierra"? 1 ¿Por qué pertur­
barme, si la dispersión hará presa en mí, haga lo que hiciere?
En la segunda hipótesis, venero a aquel que me gobierna, y en
él reposo y confío.
11 Cuando constreñido por las circunstancias has caído en
cierta turbación, entra luego en ti mismo y no pierdas la medida
por más tiempo del necesario, porque dominarás tanto más la
armonía cuanto más frecuentemente vuelvas a ella.

12 Si tuvieras a un tiempo madrastra y madre, tendrías ·aten­


ciones con la primera, pero volverías con tu madre constantemente.
Es lo que te son ahora la corte y la filosofía. Vuelve a ésta
frecuentemente y repósate en ella, porque es por ella que la
corte te parecerá soportable, y a ti mismo soportable entre los
cortesanos.

13 Al modo como a propósito de las viandas y otros i:nanjares


semejantes hácese uno la idea de que éste es el cadáver de un
pe� es otro el cadáver de un ave o de un lechón, o que el
falerno es el zumo de la uva, o que la púrpura es el pelo
de la oveja mojado en la sangre de la concha, o que la cópula
no es sino contacto, eyaculación y espasmo; del mismo modo,

55
MARCO AURELIO

at cpav't'cxalotL icotBticvoú(:-l EVaL aihé3v -ré3v npay(:-lá'tc.>V ICN.L.


IILEE,toOaaL ot' cxü-réliv, lScr-rE l'ipéxv, o'tá -rtvá no-r' Ea-rlv·
8 ofl-rc..,c; od ncxp' líAov -rov Blov TIOLELV ica(., onou Aíotv
&E,t6ma-rcx -r&: np&.yp.a't:ot q>otV'tál;E-rat, ihroyup.voOv ao,:-dt
icotl 'tqv Eü't:ÉAEuxv mhéliv 1<a8opéxv �al -rqv -¡- ta-ropícxv, Eq>'
\i OEP,VÚVE't:IXL, TIEpLa.LpELV. 'AEwoc; ydcp 8 't"OcJ>oc; TtapotAo­
YLO�c; ICotÍ, 8-rE ooicE1c; p.á.Atc-ra TIEpl -ra cmouóata Ka-ra­
yívEa8cu, -r6-rE f:-1&.Aw-ra ICc.t't:ayoT)'t"EÚTI· 5"0pa yoOv, 8 l(pá­
'tT)<; -rl TIEpl aü-roO -roO .=:Evo1epá-rouc; AÉyEi..
H Ta TIÁElCJ't<X, mv � TIAT) Su c; 80:up.ál;EL, Ele; YEVLIC&l­

"'ª
'l:ot'ta &váyE-r<XL -r&: ÓTio t:E,Ec.>c; � q>úaEc.><; cnJVEX6 f:-1EVa, Aí8ouc;,
f,úAot, cruicéxc;, & p.nÉAouc;, Hala.e;· oe: óno -ré3v 3Aíy9

"'ª
�E'tptc.>-rÉpc.>v Ele; -ra ÓTIO 'i'uxfjc;, .o'tov Ttoí p.votc;, &yHcxc;·
lle: ÓTIO -ré3v E't"L xapLEO't"Épc.>v Ele; 'ta ÓTIO Aoyu:fjc; 'i'uxfjc;,
Oü f:-lÉV't"OL iccxBoAu,fjc;, &AA&: ic:cxSo 't"EXVLKq � &Uc.>c; Ttc.>c;
EV'tPEX�c;, � Kcx-rcx 'i'LAov -ro · nAfjBoc; &vllpcxn61lc.>v ICEIC't�aBcxt.
2'0 oe: q.,uxqv Aoyt1eqv 1ecx80At1eqv Krd noAL'ttKqv n é3v
p.
ooóe:v E't"L -ré3v &AAc.>v l-rna-rpÉq>E-rcxt, npo &náV'tc.>V oe: -rqv
lotu-roO 'i'uxqv Aoytic:é3c; ICCll KOLVc.>VLKé3c; lxouaav KCll
ICLVOU(:-lÉvT)V otcxací>l'.;Et Kcxl -rt¡> l'i p.oyEvEL de; -roO-ro au­
vEpyd.

�ºTJ
i5 •Ad 'ta f:-lEV OTIEÚOEL y(vEa8otL, 't<X OE aTIEú8Et YE­
yovba.L Kal -roO . ywop.ÉVou lle: 't"L &nfo6T) , 'PúaEL<;
iccxl &AAoL©crEL<; &va.vEoOat -rov ic6a p. ov OLT)VEKé3c;, l'>cmEp
't"OV &rm.pov cxlé3vcx l) -roo xp6vou &lltáAEm'toc; c¡,op&: VÉOV
&El napÉXE'taL. •·Ev oq 't"OÚ't9 't� TIO'tot(:-l� -r( &v 't"L<; 't"OÚ­
"rc.)V -ré3v 7totpa.BE6v-rc.>v t!C't"L[l�OELEV, tq>' ºº O't�VlltL OÜK

56
PENSAMIENTOS

pues, y así como estas representaciones llegan a las cosas mismas


y las penetran hasta poder percibir la realidad, así también habrá
que proceder a lo largo de toda la vida. Donde las cosas se
nos presentan como más dignas de fe, habrá que desnudarlas
para ver a fondo su vileza y despojarlas del prestigio de que se
pavonean. Terrible sofista es el orgullo, y te ilude más cuando
más te parece aplicarte a lo más digno de tu celo. Mira, pues,
lo que dijo Crates 2 hablando de Xenócrates.
14 La mayor parte de las cosas que admira el vulgo perte­
necen a lo que hay de más común, a lo que subsiste por su
disposición o su naturaleza, como piedras, maderos, higueras, vides
y olivos, y perteneciendo otras, apreciadas por las gentes de
mediana esfera, a las especies animadas. Tales son, por ejemplo,
los rebaños de ganado mayor y menor; y en cuanto a los sujetos
de gusto más refinado, inclínanse a los seres dotados de alma
racional, no el alma racional universal, sino la que se aplica
a las artes o a una industria cualquiera, o aman simplemente
tener un crecido número de esclavos. Aquel, en cambio, que
venera el alma racional universal y social, no se cuida más del
resto, sino que, por encima de todo, trata de conservar en su
alma disposiciones y movimientos racionales y sociales, y colaborar
en esto con sus congéneres.
15 De las cosas unas se apresuran para recibir su ser y otras
se dan prisa en perderlo, y de lo que llega a ser, una parte
está ya apagada. Corrientes y transformaciones renuevan continua­
mente el mundo, al modo que la incesante sucesión del tiempo
mantiene siempre nueva la duración infinita. En medio de este
río, ¿cómo podríamos dar algún valor a cualquiera de los objetos
fugitivos y sobre los cuales no es posible detenernos? Es como

56
MARCO AURELIO

ltE,ECT'tlV; ªnOTIEp E! -r(c; 'tL -r/:lv TI<XpOlTIE'tO tlÉVc.)V cr-rpou80l­


p(c.)V <!>LAELV &pxoL'tO, 'tO o' �or¡ e:E, 3q,80lA tl/;lv &7TEA�AU-
0Ev. 8ToL00-rov o� 'tL KOll <Xú-r� � l;c.)� ÉKóta-rou, otov �
&q,' Olll-'-Ol't"Oc; &v<X8Ut.1-ÍctcrLc; KOll � ÉK -roo &Époc; &vótTIVEUOLc;.
''Orro'l.ov y6:p fon -ro cxmxE, ÉAKÚCJOlL '"COV &ÉpOl KOll lmoooO­
VOlL, íSnEp TI<XpÉKc,.cr-rov TIOLoOt.1-EV, -roLo0-r6v e:crn K<Xl -ro 't�V
nél.crc,.v O.VCXTTVEUO '"CLK�V 1lúvat.1-LV, �V xBtc; Kal Tip971v
O.TTO'l:EX8El c; EK't�ae,:,, &noooOVOlL EKEL, !SBEv 'tO np/:1-cov
�crncx.crcx.c;.
:16 Otf1:E -r/i OLOlTTVE'1.a80lL l,c; -c& q,u-rci 'tÍl-'-Lov ofí-cE -co
&vaTTvE1v ¿,e; -rcx BoaK�t.1-0l'tOl KtXl -ca Br¡ pl<X o{hE -ro -ru­
no0a8c,.L Ka-rcx cpcxv-racrltXv ofí-cE -co vEupoarnxa-cE'l.cr8aa K<XB'
Ópf-l�v 0Ü1: E -ro cruvayú6:l;EaB<XL ofí-rE -co -cpÉc¡>Ea80!L' -roO-ro
yap O [J OLOV 't(¡> O.TIOKp(VELV 't:0( TIEpl't't� l-'- a'ta -rfjc; -z:poc¡>fj c; .
! T, oí'.lv 'tl LOV ; To Kpo-rE'l.a8tXL; Oüxl. 8 OúKOÜV oME 't:0
f!
óno yle,:,aaC>v Kpo-rE'l.a8aL' al yap TI<Xpcx -rC>v noH/:111 Eú­
<!>TJ[J-ÍOlL Kp6-roc; yAe,:,crcrC>v. ,, Ac¡>fjKac; o�v KOll 't:O ool;ótpLOV'
-c( Ka'tcxAElTTE'tOlL -clt.1-LOV ; .lioKC> ti-EV 'tO KOl't0f. 't�V lolcxv
KOl'tOlOKEU�V KLVE'l.a80lL KOll 'l'.axEaBOlL, Éc¡,', ll KOll Olt hi:Lt.1-É­
U
AELOll &youcrL KOll Olt -cÉxvaL. 6 H '"CE yclr.p -rÉxvr¡ TtliOOl 'tOÚ'tOU
a-cox6:l;ETOll, LVOl 't:O Ka't:OlO'KEUOlaBtv ÉTIL'tT)OE(c.:,c; lxn npo c;
'tO Eipyov, npoc; 8 KOl'tEO'KEÚaa'tOlL' lS 't:E q,u-roupyoc; él t'rtL­
tlEAOÚ f!EVOc; 1:fjc; & t.1-rrÉAou KOll ó m.iJ..ooót t.1-vr¡c; KOll ó -roo
. KUvoc; ETILt.1-EAOÚ[J-EVoc; -coO-ro l;r¡ -rE'l.. G Al OE 11:0lLOOlyc.)ylOll,
al OE 1lLOCXOKCXHo:L ÉTTl -r( OTIEÚOOUOLV; •n¡¡E O�V 't_O 'tll-'-LOV.
7 Kal 1:00-ro [J-EV áv E� EXTI, oúoe:v ,:C,v lHle,:,v TTEJHTTOL�­
aELc; Ét1u1:9. 8 Oü Ttcxúan Kal &HOl no:Uclr. 't:lf!WV; .:,{h' ollv
EAEÚ8Epoc; fon ofí-rE (l(\h6:pKT¡c; o?/1:E &rmB�c;. 8 'Av.xyKr¡
yap c¡,SovE'l.v, l;r¡ AO't:UTIELV, i'.iq,oplicr80lL -rouc; &c¡idfo80lL ÉKE1Vot

57
PENSAMIENTOS

si nos diera por enamorarnos de, un gorrión que -nos pasara


volando para desaparecer al instante de nuestra vista. La vida
propia de cada uno de nosotros viene a ser como la evaporación
fo la sangre o la aspiración del aire. No bien aspiramos el
aire cuando lo expiramos ( lo que hacemos a cada instante) lo
cual es lo mismo que restituir entera, la facultad respiratoria,
a la fuente de donde la tomaste, y que adquiriste ayer o ante­
ayer al nacer.

16 No es cosa digna de estimacion ni el transpirar como


las plantas, ni el respirar como los animales domésticos o salvajes,
ni el recibir impresiones por la imaginación, ni ser gobernado
como títere por las pasiones, ni el vivir en rebaño o alimentarse,
operación a la que sigue el expeler lo superfluo del alimento.
¿Qué será, pues, lo valioso? ¿Que nos aplaudan? No por cierto,
como tampoco el que las lenguas nos aplaudan, ya que las acla­
maciones de la multitud no son sino un aplauso de lenguas. Has
dejado, pues, la gloriola. ¿Qué quedará, entonces, digno de estima?
A mi parecer, el moverse y detenerse según la propia constitución,
fin a que conducen los estudios y las artes. A esto apuntan,
en efecto, todas las artes, a acomodar cada cosa apropiadamente
a la función para la que fue constituida, como el labrador que
cuida de la vid, el domador de caballos y el que amaestra cachorros,
todos los cuales procuran este resultado, por el cual se afanan
igualmente la educación e instrucción de los jóvenes. Ahí está,
pues, lo que es digno de estima, y si esto te saliera bien, no
tendrás que procurarte otra cosa.
¿Será posible que ni aun por eso dejes de estimar otras muchas
cosas? Pero entonces no serás nunca libre, ni dueño de ti, ni
impasible. Necesariamente, en efecto, tendrás envidia, celos y
sospechas de quienes puedan privarte de aquellos bienes, o armarás

57
MARCO AURELIO

8uvcxp.é:vouc;, E11L6ouAEÚElV 'totc; lxouo-L 'tl> 'tlp.&> p.e:vov ó11b


aoO· ªOACil<; 11Ec¡>úp8cxL &vc!tyic11 't{i> ÉICElvCilv 'tlvl>c; iv8EEt,
11pocrÉ'tL llil: 110Ucx iccxl 'totc; 8Eo1c; p.é: p.c¡>Ecr8otl" 10•H ót'! 'tijc;
tll(cxc; Ólctvo(ac; atll¿¡c; ical 'tll_lTJ O'Eau-rfi> "t"E &.pEcr-c6v O'E TIOL�O'EL
iccxl 'to1c; KOlVCilvotc; EOápp.ocr-rov i-:01.l -rote; (kotc; aúp.c¡>Cilvov,
'tou-rÉcr-rlv . e:11awoOv-cct, Baa EKELVOl óu:i:vÉ 1_.1oucrl ical • Ólct"CE­
-cáxacrlv.
i 7 "AvCil, icá-cCil, icúú9 c¡>opal 'té3v O'"t"OLXE(Cilv. 1'H ót'!
�e; &pE-r�c; ic(VT)O'l<; e:v oollEp.llf -coÚ"CCilV, &Hd.t 0u6-cEp6v 'tL
ICctl ME¡> OUO'ETilVO�"C'i> TipOlOÜO'<X e:ooód.
i8 Ot6v EO"'t"lV, a 110lOÜO'lV. Touc; l_lEll ETil 'tOO ao-coO
xp6vou ical p.E8' fau-cé3v l;é3v-cac; &v8pGmouc; e:üc¡>T)p.Etv
ºº 8Houcrw, Ot\hol óe: iinb 'té3V l_lE"CCIYEVECM::ÉpCilv e:oc¡,11-
p. r¡B�V(Xl, oOc; ofhe: E'to6v 110-re: o?/u lhyov-r:ctl, TIEpl TIOA­
A.00 TIOloOv-cal. 3To0-co óe: e:yyúc; &cr-cl -c[i> AUTIT)Bijvm &v,
3-cl ooxl iccxl ot 11poyEvÉcr-cEpOL TIEpl croo A6youc; EO<j>��ouc;
ETIOlOÜV"CO.
i9 M�, d TL ao-cf?> aol óucrKa-ra116vr¡1:ov, -roO-ro &v-
8poom¡i &oúva-rov U110Actp.6&.vElV, &"AA' e:'I'. 'tL &v8poowp
óuvo:-cov iccxl olice:tov, -coO-co ical crEctU"C� e:c¡,LK-rov v6 t1, Ll'.;E.
20 'Ev -ro'tc; yup.vacrloLc; iccxl 1ívuE,l ica-rÉÓpmyÉ -ele; ical
-cfi 1CE<f>01Afi e:ppayElc; TIAT) yr¡v e:no('lcrEV" &Ai\' 0(/1:e: ETILO'T)­
tl,<Xlv6 p.e:8a oihE 11pocric6n-rot1,e:v o?!-re: iic¡,op<1i p.e:8a \'ícr-rEpov
t>c; ETit!louAov. Kat-col c¡,ultan6 1_.1E801, OÜ I_.IÉV1:0l t>c; ixBpov
ooiSe: 1_.1E81 \ÍTioqi(ac;, &U' e:icicAlcre:Cilc; Eü p. e:voOc;. 2ToLo0-c6v
"Cl yEvÉcr8Cil ical e:v -rote; Aomotc; p. ÉpEO'L -coO (3Cou· noUcx
netpe:v8up.00 1_.1 e:801 -cé3v otov npocryu p.val;op.ÉvCilv, ª"EE,e:cr-cL
yáp, t>c; �c¡>T)v, e:icicAlve: lV ical p.r¡óe: iinom:e:ÚELV p. r¡óe: &n­
É:X8Ecr8aL.

58
PENSAMIENTOS

asechanzas a los poseedores de lo que tú tienes en tanta estima.


Necesariamente, en suma, el hombre privado de alguna de aquellas
cosas, entrará en rnrbación y lo reprochará, además, de muchos
modos a los dioses. Al contrario, el respeto y estima que tengas
de tu propia inteligencia harán que vivas contento de ti mismo,
en armonía con los hombres y en sinfonía con los dioses, es
decir alabando cuanto ellos han distribuido y ordenado.
17 Por arriba y por abajo, y en círculo, discurren los elemen­
tos, pero en ninguno de estos movimientos está comprendido
el movimiento de la virtud. Es algo más divino, y es por una
vía difícil de concebir como sigue sin embargo por su· camino.
18 ¡Extraña conducta la suya! De sus contemporáneos y de
los hombres que viven con ellos se niegan a hablar bien, y lo
que quieren sobre todo es que de ellos mismos hablen bien
los que han de nacer más tarde, y a quienes nunca vieron ni
verán jamás. Es como si te contristaras de que rus antepasados
no hayan tenido para ti palabras lisonjeras.
19 No vayas a creer que si algo es para ti de difícil ejecución,
sea imposible para el hombre. Por el contrario, lo que es posible
y natural al hombre, piensa que también a ti ha de serte accesible.
20 Cuando en los gimnasios nos araña alguien, o nos hace
una herida en la cabeza al arrojarse sobre nosotros, no damos
señal de enojo ni nos enfadamos, ni le sospechamos de querer
hacernos mal en el futuro. Nos guardamos ciertamente de él,
pero no como de un enemigo ni con suspicacia, sino que con
buen humor le_ hacemos el quiebro. Hagamos, pues, otro tanto
en otros momentos de la vida, no parando mientes en muchas
de las cosas que hacen quienes son, por decirlo así, camaradas de
gimnasio, a quienes es lícito hurtarles el cuerpo sin suspicacia
ni odio.

58
MARCO AURELIO

2! Et "ele; lJ-E EAÉy�otL Kotl 1totpotcnijaotl lJ-OL, 3-n oOK


6p8é3c; 61toAotlJ-6&:IIG) � 1tpú.aaQ, 8úv01.'totL, xa(p(',)11 lJ-E-r«-
8�a011-«L; 2 Zrp:é3 y&p -r�v &;\f¡8Etotv, 6<f>' �e; oüai;;lr.; 1tG>­
TIO't'E l6;\dt6r¡ , 13Mit't'E't'otL et ó EmlJ-ÉIIG)II ETil -rijc; ÍE:otU't'OO
&mhr¡ c; scotl &yvol«c;.
22 •Eycli 't'b t p. otu-roO scm0ijtcov. noLl.3, -rdt &Ua. i,t.E oo
TIEpL<m�· iji:oL ycip ixqiux« � &loy« � TiETIAotVlWÉVCI ICÓtl 't'�II
i6bv &yvooOv'l:ot.
23 To'tc; p.Ev &i\6yotc; l;9otc; K«l Kot06>..ou npó:ylJ-«O ·
Kritl Ó1tOICEL lJ- ÉIIOL� cl'.>c; Al>yov fxc:.,v Myov I.J-T) lxouaL XP@
lJ-EYC11Ao<¡>p611c:.,c; ICotl EAEU8ÉpG)c;, 't'O'tc; 6e &v8p&inotc; &e;
A6yov lxouat :x¡:>8 sc01l ICOLVc.>VLKBc;. 2'E<j>' &1totaL 8E BEovc;
&1tL1CotAoO ICotl l1� 8tot<j'Épou npoc; 't'Ó, 11609 :x¡:>6119 't'<XO't'«
npé:.�Etc;· &p1eoOat yc!tp ICC!l -rpE'tc; �potL -rotccO-rat.
24 •AAÉ�av6poc; ó Ma1eE6cli11 1ecxl ó OJ)EQ1C61:1oc; a:o-roO
Jmo0cxv6v-rEc; de; -rcxo-rb 1ecx-rfo-r11a0111· �'t'OL yc!tp &vEAf¡­
cpB r¡ aav de; -rovc; cu'hovc; -roo 1eóa1;1-ou aTIEPlJ-Cl'tLICOV<; M­
youc; � 6LEaKEOÓ:a8r¡ aav ÓlJ- olc.:,c; de; -r&c; ch6 l1ouc;.
25 •Ev8ulJ-f¡8l}'t'L, 116aci icot-rdt. ,:ov otfl-rov &1eaptot1ov
)(P6vov tv !sc&cne¡:> �lJ-éiÍV & lJ-ot yívE'totL ac.,l1ot't'L1Cdt ÓlJ-OO Kotl
q,uxt1eá.• icott o{hc.,c; ºº 0«UlJ-«O"EL<;, El TIOAV 1lAEÍG), lJ-fxA­
AOII 6t 11&.11-rcx -rdt ywó ¡i.Evot tv -rti, tvl -re: Kotl aúlJ-TtotV'tL,
, 6� K60lJ-OII ÓVOf:l«40 lJ-EV, &p.ot EVUl!>ÍO'tot't'ClL,
26 ·E&.v -ríe; GOL Tlpo3&.ln, Tté3c; ypá.c¡>E't'ctll "r:b·Av-rc.,v(­
vou iSVOf:lot, f:lÍ)'t'L ICot'tEV'tElllÓp.EVO<; 1tpo0Ío'fl ifKotcrtOV -ré3v
<J'tOLXElc.:,v; 2Tl 0611, tc!tv Opy(l;c.:,v'tcxL; Mf¡n &v-ropytfi;
Mf¡n o?rn: E�otpL0 lJ- f¡an 1tp�ébc; npotcbv til«a-rov �é3v ypap.-
11&-rc.>11; 106't'�c; 0611 Ketl tv0&.6e: l1�l1"1la:o., iS ·n n&v 1e�8�1eo11
_

59
PENSAMIENTOS

21 Si alguien puede convencerme con pruebas al canto que


yo no pienso u obro con rectitud, mudaré con gusro, porque
lo que yo procuro es la verdad, de la cual no recibió nunca
nadie ningún daño. Al contrario, dáñase a sí mismo el que
persiste en su error y su ignorancia.
22 Yo hago mi deber, y el resto no me saca de mí mismo,
porque son seres inanimados o irracionales, o andan extraviados
y sin conocer su camino.
23 Con respecto a los animales irracionales y, en general,
con respecto a los objetos que de ti dependen, trátalos como lo
haría un ser dotado de razón con los que de ella están privados,
con generosidad y libremente. Con los hombres, en cambio, siendo
como son seres dotados de razón, compórtate como con tus con­
ciudadanos. En todo invoca a los dioses, y no te inquietes por saber
por cuánto tiempo has de hacerlo; con tres horas será bastante.
24 Alejandro de Macedonia y su almocreve, una vez muertos,
fueron reducidos a lo mismo, porque o bien fueron reasumidos
en las mismas razones seminales del mundo, o dispersáronse por
igual en los átomos.
25 Considera cuántas cosas pásanse simultáneamente y en el
mismo instante en cada uno de nosotros y lo mismo en lo cor­
poral que en lo espiritual, con lo que no te espantará que tantas
cosas, o por mejor decir todas, se produzcan simultáneamente
en el ser único y total que llamamos mundo.
26 Si te preguntara alguien cómo se escribe el nombre de
Antonino, ¿no te esforzarías por pronunciar cada una de sus
letras? Y si se irritara, ¿contestarías a cólera con cólera? ¿O no
proseguirías tranquilamente deletreando cada letra en su orden
numérico? Pues así también ten presente que aquí abajo todo

59
MARCO AURELIO

lE, &:pL0p.l:.v -rLVCuV OU[.ITtATJ poO-rcu. Toú-rouc; llEt 't:TJJ>OOv-r«


iccxl [J-T} 0opuBoú p. Evov [J-TJllE -rote; lluaxEp(l((VOUO'LV &.vn­
llucrxEpcx(vov-rcx T!Epcx(vELV óll{?, -ro 'llj>OICEL[J- EVOV.
27 nl:.c; � p. 6v fon [J-T} ETIL-rpÉT!EL\I "fOL<; &.v0pooTtOL<;
Óp[J-&V ET!l ,:&. <¡>cxLVÓ [J-EVCX cxihotc; olKe:tcx iccxl aup.<¡>Épov-rcx·
IC(l((,:oL -rp6nov 't:LVot OÜ auyxú:>pE'i:<; ,cxü-rotc; ,:o0,:o T!OlELV,
IS-rcxv &.ycxv(l(K-rfi c; , éí-rL & p.cxp-r&.vouaL. 2 <l>Épov-rcxL ycxp nótv­
-rCuc; á>c; ETil olKe:'i:cx iccxl aup.<¡>Épov-rcx cxü-rotc;. 8 (( 'AA°A.' oüK.
i'txEL o!l-rCuc;. )) OüicoGv lllocrnKE Kcxl lle:(icvue: [J-T}. &:ycxvOlK't:l:.V.
28 0ótvcx-roc; &vcxTiet.UAet. cxtaB TJ -rLKfj c; &v-tL-run(Olc; Kcxl
ópp.TJ't:LKfjc; vEupoan(l(a,:(Olc; KOll OLOlVOTJ't:LKfjc; oLe:E,óllou iccxl
-rfjc; npoc; -rr¡v aócpiccx AEL-roupy(cxc;.
29 Ataxp6v fonv, EV 2;> Bl9 -ro O'Íi> [J-IX (JOL [J-T} &.T!(l(Ull�. EV
-roú-r9 -rr¡v qiuxr¡v npoom(l(u/lixv.
30 "Op °', [J-T} &.no1ecxLacxpCu8fic;, p.r¡ Bcx<¡>fic;· ylve:-rcxL yócp.
•T�pTJ aov oí:iv aEcxu-rov &nAoOv, &ycx8óv, &.KÉpOlLov, oe:p.v6v,
&Kop.qiov, -roO llLKcx(ou <¡>[Aov, 8e:oaE6fj, e:ü p.e:vfj, <¡>LAÓa-rop­
yov, lppú:>p.Évov npoc; ,:ex npÉTIOV'tCX lf.py(l(. 8'AyoovLaOlL, '!vcx
't:OLoO-roc; ou p.p.dvn c;, o'tóv ae: �BÉATJ O'I:. T!OLfja(l(L <j>LAocro<t,lcx.
'Aloo O Be:oúc;, oé¡>l,e: &vBpwnouc;. Bp°'xuc;. ó Bloc;· e:'tc; tc(l(p­
noc; -rfjc; Emye:tou l;Cufj c; oL&.8rnLc; óa(cx · Kcxl np6:E,e:Lc; tcoL­
VCuVLtcOlt. fi nótv-rcx á>c; 'Av-tú:>Vlvou 1:1°'8'1 -r�c;· -ro ÓTIE¡> -ré3v
IC(l('t:CX Myov npcxaaop.ÉvCuv Eil'-rovov he:lvou iccxl -ro O [J-OlAE<;
TICXV't"(l(Xºº tcal 't"O OO'LOV iccxl -ro e:mhov -roO npocroonou tccxl
't"O [J-ELALXLOV K(l(l 't"O &.ice:v61loE,ov iccxl ·r,o m:pl -rr¡v IC(l('t"ÓCATJ­
lj.lLV -rl:.v 1tpcxyp.cx't"GlV <j>LAÓ't"L[J-OV" 6 Kcxl &e; EKELVO<; OÜK &v
't"L ISAGlc; mxpfjice:v, p.r¡ npó-re:pov e:O [J-ÓCAcx tccx-rLllcliv iccxl acx­
<t,l:.c; vo�acxc;· 7 tc(l(l &e; i't<j>e:pe:v he:'i:voc; -rouc; &lllicGlc;. cxü,:4>

60
PENSAMIENTOS

deber comporta cierto número de actos. Guardando, pues, esta


secuencia, y sin alborotarte ni enfadarte con quienes se han enfa­
dado contigo, termina metódicamente lo que te propusiste.

27 ¡Qué crueldad el no permitir a los hombres proyectarse


a lo que les parece natural y útil! Y sin embargo es lo que
de algún modo haces al no permitirles obrar así cuando te irritas
al verlos cometer errores a que son llevados como a cosas natu­
rales y ventajosas. -Pero no es así.- Instrúyeles, pues, y mués­
traselo sin enojarte.
28 la muerte es la cesación de las impresiones de los sentidos,
de los apetitos que nos tiran como a títeres, de las divagaciones, de
nuestros pensamientos y del servicio de la carne.

29 Es una vergüenza que cuando tu cuerpo no se cansa aún


de tsta vida, que tu alma se adelante a hacerlo.

30 Mira no vayas a cesarizarte ni a imbuirte de este espmtu,


cosa que suele acontf'cer. Consérvate simple, bueno, puro, grave,
natural, amigo de la justicia, piadoso, benévolo, afectuoso, firme
en el cumplimiento de tus deberes. Pugna por mantenerte tal
como quiso hacerte la filosofía. Teme a los dioses y socorre
a los hombres. Breve es la vida, y el único fruto de nuestra
existencia sobre la tierra es una disposición santa, acompañada
de actos inspirados en el bien común. Muestra en todo que
eres discípulo de Antonino. Imita su tenor constante en sus
empresas según razón, su conducta en todo uniforme, su piedad,
su semblante sereno, su dulzura, su indiferencia a la vanagloria, su
empeño en hacerse bien cargo de los negocios, no dejando pasar
ninguno sin haberlo primero mirado a fondo para hacerse de
él una idea clara. Cómo llevaba los reproches injustos sin reci-

60
MARCO AURELIO

[lE[,lCt,o¡.i.Évouc; ¡.ir¡ &v-tl[1El1<!>6 f:-1Evoc;· rc«l &>e; ETI' oOOEv l01tEu­


OEv 1c:cxl &>e; OL«6oMc; ov1c: EOÉXE'l'O' 8 K«l &>e; &1c:pL6i'¡c; �v
EE;.E'l'«crti'¡c; �8é3v rc«l Tip«E;,Ec.lV JC«l ovrc 3vELOlO"C�c;, oo
q,oc¡>oOE�c;, ovx 1'.in6TI't1']c;, ov aocfJLO"C�c;· 91c:«l &>e; 3;\.lyoLc;
&p1<:0Ú l1Evoc;, otov otrc�aEL, a"Cpc.l p.vfi, EaBfj'l'L, 'tpoc¡>fi, ÓTI­
T)pEo(q.· 1º rc«l &>e; <¡>LMTiovoc; K«l �«1c:p68u•l1oc; 111c:«l otoc;
l1Év(Elv) EV "C/?> («ii'l'/?>) l1ÉXP l ÉOTIÉp«é; oux 'tTJV Al"CTJV ol«l"CClV
f:'1']0E "CoO &Tiorcp(vELv "CCX m:pl't'tQP,Cl"C« Tt«pdt "CTJV ouv�Br¡
ll,p «v XPfll';c.lV' 13 Kotl 'to BÉ6otLOV rc«l !S f:,1.0lov EV '1:ot'tc; <¡>LA(cXLc;
ot'Ü"CoO· 18 ICCll '1:0 &vÉxEa8otl ("Ct:.\v) &v"Ct.6CllV6V'tc.lV ncxppr¡­
OlClO"ClJCé3c; "CClLc; yvt> p. cXLc; Cl'U"COO ICCll xatpElV, d "Clc; OEllCVÚOl
ICpE't"C"COV' 1' ICOll &>e; 8EOOE6i'¡c; Xc.l,Plc; OElOlOCllf:'OV(«c;· 15'(11'
ofJ"Cc.lc; EVOUVELO�"C9 aoL ETilcrtfi � "CEAEU"C«(« l1,p a, &e;
bdv9.
3i 'Avcitvr¡<¡>E ic«l &v«icdoO aEor.U"COV ic«l EE;.umna8Elc;
Tt«AlV ICCll EVVO�aor.c;, !S'l:l !ÍVElpo( OOl �vt>xAouv, TI&.Aw
lyp11yopQc; BAÉTtE "C«O"C«, �e; EICELVor. lBAETIEc;.
32 "Eic Oc.ll1Cl"C(ou dl1l ICCll q,uxflc;. Tif, l1 EV o�v Oc.l[lCl­
"1:(9 Ttá:V"CCl &ol&.<¡>op«· O'UOE y«p OÚVCl"CCll Ol«<¡>ÉpEaB«l.
I Tfi OE OlClVo(q. &ou!t<¡>op«, !Sa« l1� EO"ClV ClV"Cfjc; EVEpy�­
[lot"CCl. !Saa oÉ YE av'l'fjc; EO"ClV EVEPY�l,l«"Cor., '1:«0"C« n&.v"Cor.
ETI 1 ot'Ü't'fl EO't'lV. 8 K«l "COÚ't'c.lV l1ÉV't'Ol TtEpl [16vov 'l'O TtClpov
x
Tip«y¡.i«'t'EÚE"C«L· "Ccx YªP f:LÉAAov"C« 1c:ott not;,9 111c:6"Cot EvEpy�­
�¿>,,
¡.iot'.t'ot otu't'fjc; ICotl ot'U"CCX &ou!t<¡>opot.
33 OvlC lcrtlV ó Tt6voc; '1:fi XEtpl o'ÜSE "C/?> nool notpcl
<¡>úaLV, llt XP �c; &v Ttolfi ó noOc; '1:0 "COO noooc; ICotl � XEl.P
"CCX 't'fjc; XELp6c;. 9 OO't'c.lc; o�v o'ÜOE clv8pt>m1, �e; &v8ptlnqi
napdc <¡>úaLv EO"Clv ó n6voc;, [lÉ)(P l<; &v 1tolfi "COC "CoO &v-

61
PENSAMIENTOS

procarlos; cómo en ningún negocio se apresuraba ni acogía fácil­


mente las delaciones; cómo estudiaba escrupulosamente los carac­
teres y las acciones; cómo no ultrajaba a nadie, ni era cobarde,
suspicaz o charlatán. Con poco se contentaba en lo tocante a
su casa, lecho, vestido, mesa y servicio doméstico. Laborioso
y sufrido, al punto de poder estarse en el mismo lugar de la
mañana a la noche, gracias a una dieta simple y sin necesidad
de expeler el alimento superfluo sino a su hora habitual. Seguro
y constante en sus amistades, llevaba fácilmente la contradicción
abierta a sus ideas, y más aún, se alegraba si alguien sugería
algo mejor. Religioso sin superstición, imítale también en esto,
a fin de que tu última hora te encuentre con tan buena con­
ciencia como la suya.
31 Sal de tu embriaguez, torna a ti mismo, y una vez des­
pierto y habiendo comprendido que eran sueños los que te turba­
ban, mira de nuevo y bien despierto las cosas de acá como has
mirado las de allá.
32 Soy un compuesto de un cuerpecillo y de un alma.. Al
cuerpo le es todo indiferente, ya que no puede discernir nada.
Al alma le es también indiferente todo cuanto es ajeno a su
actividad, y lo que es de su actividad, todo esto depende de ella.
Dentro de estos límites, sin embargo, sólo se ocupa de lo que
concierne al presente, ya que sus actos futuros o pasados le son
ahora igualmente indiferentes.
3 3 Mientras que el pie haga lo que es propio del pie, y la
mano lo que es de la mano, el trabajo de la mano y del pie
no será contrario a la naturaleza. Del mismo modo, pues, en
tanto que el hombre haga lo que es privativo del hombre, no será

61
:MARCO AURELIO

8p&mou. a Et· 6t ncxpa c¡iúow cxu,:t;> oÜK la,:Lv, oMi 1<:cx1<:6v


l.cnw cxo,:t;,.
34 ·HA(Kac; �óova.c; f\aB11aav Ana,:cx(, KlVCXL0OL, na,:pcx­
ÁOlCXL, -rúpcxvvoL.
35 Oüx �p �c;, né:l c; ot BávcxuaoL_ 'tExvt,:aL &.p¡i.6l;ov,:cxL
fEV l.1ÉXP• "tLVbc; Tipoc; "tooc; t8uhcxc;, oolliv ·�aaov ¡i.Év,:oL
�V'tÉXOV"tCXL 'tO0 Myou 'tijc; -tÉxv11c; Kal ,:oú,:ou &Tioa,:ijvcxL
oüx iino¡iÉvouai.v; 2 Oü ÓE1.v6v, El 11 &px1.,:h,:,:.,v 1<:cxl 11 tcx­
-rpbc; ¡i.liAi\ov cxlÓÉaov-ra.L ,:ov ,:ijc; tó(ac; "tÉXVl)<; Myov �
o liv8pc,moc; "tbv fou,:o0, oc; OlU"tt;, ic:01.v6c; ta,:1. npoc; "tooc;
:f)EOÚ<;;
36 •H •Aa(a, � Eüp&mr¡ yQv(cxL -ro0 1<:6a ¡i.<)\)' nliv TIÉ­
)uxyoc; a-raycl>v "t00 ic:6a¡i.ou· "'ABQc; BQAá:pLo\l -ro0 ic:6a¡i.ou·
'TtliV -ro ivEa,:wc; 'tO0 XP6vou a"tLYl.1q 'tO0 até3voc;· n&.v,:a
¡rncp&., dhpETI'tCX, e:vcxc¡>cxv1.l;6 ¡i.Eva.
1 náv,:cx tlCEL8EV EPXE'tCXL, &n' EICElvou 'tO0 ICOLVO0 �YEl.10-
VLICO0 11p¡i.fJaav-ra � ICCX"t' lTICXICOAoúBr¡ a1.v. 8 Koll "t_o xáa¡i.a
o\'5v "t00 AÉov-roc; 1<:cxl "to 6r¡ lr¡ ,:fJpLov ic:01.l -nliaa 1<:mtoupyta, ciic;
.&ic:cxvBcx, ooc; !36p6opoc;, tic:E(VQV ETILYEVVTJl.1CX'tCX "tllv aE¡i.vé3v
iccxl ic:cxAé:lv. 'Mq o\'5v cxü,:cx &U6,:pux -roú,:ou, ou aÉ6EL<;,
-c¡icxv,:ál;ou r &Uck ,:qv TIÓIV'tQV nr¡yqv tmloy(l;ou.
37 ·o ,:a v0v tócl>v n&.v-rcx Ét>pcxKEV, !Sacx 't:E E� &L6t,ou
:l:yÉvE,:o 1<:cxl !Saa Ele; ,:o &TIE1.pov la1:01.L' n&.v-r.cx ya.p 11 1.1oyEv�
11<:al 11 ¡i.oELl>ij.
38 noUáic:L c; e:vBu¡i.o0 ,:qv e:mcn'.fvl>EaLV ,rráV"tQV ,:é3v
J:v ,:t;, 1e6a¡i.9 ic:01.l axÉaLv npoc; liUr¡ lcx. 2 Tp611ov yáp ,:1.vcx
"T!áv,:01. &UfJAoL c; e:mTIÉTIAEK'tOI.L Kcxl ·Tiáv,:cx KCX't<X -to0,:o c¡,Clcx
.&.UfJAoLc; e:a-r(v· 1<:01.l ya.p liAA9. &n.o É��c; fo,:L ,:o0,:o l>ux

62
PENSAMIENTOS

su trabajo contra natura. Y si no es contrario a su naturaleza,


no podrá ser un mal para él.
34 ¡De qué placeres no gozaron los bandoleros, los inver­
tidos, los patricidas, los tiranos!
35 ¿No ves cómo los obreros manuales, si bien se acomodan
hasta cierto punto a los legos, no por esto son menos adictos
a las normas de su arte y no sufren desviarse de ellas? ¿No
será, pues, extraño que el arquitecto y el médico respeten más
la razón de su arte que el hombre la suya propia, la que le
es común con los dioses?
36 Asia, Europa, rincones del mundo; el mar todo, una gota
del mundo; el monte Atos un terroncito del mundo, y todo el
presente un punto en la eternidad. Tódo es mezquino, voluble
y evanescente. Todo viene de allá arriba, de aquel principio común
que nos rige, surgido de él directamente o por vía de conse­
cuencia. Hasta las fauces del león, el veneno y toda cosa nociva,
como la espina y el fango, son como complementos de las cosas
nobles y bellas. No te lo imagines como algo extraño al principio
que veneras, sino piensa más bien en la fuente de todas las cosas.

37 Quien ha visto lo presente lo vio ya todo, lo que ha sido


desde lo eterno y lo que será por tiempo infinito, porque todas
las cosas son del mismo linaje y semejanza.

38 Piensa a menudo en la conexión de todo lo que existe en


el mundo y en sus relaciones recíprocas. En cierto modo todas
las cosas están entrelazadas entre sí, y todas, por esta razón, son
entre sí solidarias. Unas, en efecto, son consiguientes a las otras,

62
MARCO AURELIO

-rqv 'COlK-rtKTJV Kfoi]OlV KOll aúp.nvouxv K«l -rqv e'vc.:,aLv -rf]c;


oualcxc;.
39 Otc; auyKEll'.A�pc.:,acxL 7tpétyp.cxcn, -roú-roLr:; auv��p1_1c;:,;;
aEcxu-r6v· Kcxl oTc; auvEli\r¡ xac; &v8pGmotc;, -roúi:ou,; q:,Li'.::L,
&;\;\' &?..r¡ 8tvwc;,
40 "OpyctVOY, ÉpyO(AELDV, CYKEOoc; 'TI<XV d, npoc; '8 !(O('[­
EOKEÚO:O'Tctl, notE't, El'.I EXEL" 1w.(-rot Év.:Et ó Kct-rctmci:u&.mxc;
ÉKTTooc.liv. 2,ETrl U: -ré3v iino <t>úaEc.>c; c;uvExotiévc.:,v ilc:v3ov
Éa-rl iCctl TTctpctp.ÉvEL � ICOt'"l:C\Oi�,:u&o-otact 0\J'.)O(¡Hc;" Kcx6o 1wl
p.aAi\ov «l0ELO"Bcn ao-rqv 0EL Ketl vo¡;(l;ElV, Mv Kcx-rcx ".:O
Boúi\r¡ p.ot -rcxú-rr¡c; (XÜ'[Oc; l:xnc; KCÜ otd;&y¡]t;, �XEW O0L mínrnit
JC(X'[(X voOv. 9"ExEL OE oll-rc.:,c; JCcxl i:é¡> TICXV'tl K•.X'[O( "ºº" "CO:
EctU'l:00.
4i c,Q 't"L &v "'CQV a.Ttpoo:tpÉ"Cc.:,v ÜTIOO-'t"�an 001.U're¡> &_y,:¡¡�
Bov i'\ KCXJCÓV, &vá.y1cr¡ Ket-rot '[�V TCEpln•rc.:,atv -roo "'COLOÚ'tO'l'
ICClKOO � '[�V &n6-rEuE,tv -roo "COLOÚ"t"OU &.ycx8o0 l1É p.�1eta8a.( ITT:
0Eo'tc; KtÜ &vSpé,mouc; oe:
p.taf]acxt -rooc; 0thtouc; llvi:cxc; �
iinoTC-rcuot1Évouc; EOEaBcxt -rf]c; &no-rEúf,zCilc; i'\ -rf]c; TIEpm-rt.i­
crEi)c;• Ka.l &otKoOp.Ev OE TtOAAot Ola '[�V Tipoc; 'rcxO-rcx (lt(X<t>O­
pá.v. s > Ecxv Si: r6v(X 'LIX E�' �p.tv &ya.Bcx JCctl KCXKCX icp(vc.:>p.Ev,
oME¡ilct ah(cx ICOl'[CXAEÍTIE"'COtl o-Ü-rE BEé¡> EYKO(Afracxt oíhE Ttpoc;
&v8pc.>nov a-rf]vcxt a,:cxatv noi\Ep.lou.
42 ncxvi:1:c; d; �V &Tio-rHEap.ot OUVEpyoOl':::v, ot l'EV
El66-.(.')c; Kc:l TIOlpOlKOAOU8T) 't"LICQc;, ot 0E aVETtLO"'CCX'tc.>c;, é.ScmEp
KOll -rooc; K0t8r.úoov-rcxc;, o'l:p. cu, ó •Hp&.1<:i\1ct-roc; lpyá.'t'Uc; Etvcxt
i\é:yEt K0ll auvEpyooc; -ré3v EV_ "rf:, K6al'tp ywol'Évc.:>v. 2"Alloc;
8e: K°'-r' &i\,\.o auvEpyEt, h Ti:Eptoua(cxc;. 8e: K01l a f:lE¡.t<¡i6-

63
PENSAMIENTOS

a causa del movimiento bien ordenado, del acuerdo recíproco y


la unidad 'de la sustancia.
39 Ajústate a las cosas que son tu porción, y ama a los hom­
bres con quienes te cupo en suerte vivir, pero de veras.
40 Un instrumento, una herramienta, un utensilio cualquiera,
va bien si hace el trabajo para que fue construido, y por más
que el constructor ya no esté allí. Tratándose, empero, de las
cosas que son del dominio de la naturaleza, reside y persiste en,
ellas la fuerza constructora. '- Según lo cual hay que respetarlru
más aún, y pensar que si te dispones y conduces según su volun­
tad, todo en ti será conforme a la razón, y otro tanto en el todo,,
cuyo contenido es conforme a su mente.

41 Si algo sustraído a tu libre albedrío lo consideras como


un bien o como un mal para ti, y en la hipótesis de que tal
mal te sobrevenga o tal bien te escape, por fuerza habrás de
quejarte de los dioses u odiar a los hombres, en la creencia
de ser ellos · 1os autores del accidente o del fracaso. Mas si,
por el contrario, juzgamos ser bienes y males tan sólo aquellos
que dependen de nosotros, no nos quedará motivo alguno ni
de acusar a Dios, ni de estar con los hombres en pie de guerra.

42 Todos colaboramos en el cumplimiento de un fin único,


los unos sabiéndolo y comprendiéndolo, y los otros sin saberlo,
y por esto Heráclito, 3 a lo que pienso, dice de los que están
durmiendo que son obreros y colaboradores de lo que está pasando
en el mundo. Otros, sin embargo, colaboran de distinto modo,
como los que son profusos en sus quejas y tratan de oponerse.-

63
MARCO AURE!.10

rp.Evoc; KOll & &vnBa(vELV TIEtj,&'> p.Evoc; KOll &vatpE1v '[O( yt-
1 v6 EV<X' KOll y&.p -roo 'tOLOÚ'tOU E
8 Aomov
[l XPnl;Ev & 1<601:1oc;.
ouv O'ÚVEc;, de; 'tLVCLC:; Éocu-rov Kot'tOl't(XO'O'ELc;. �EKEtvoc; l;lEV
\ap Tió:v-rc,,c; O'OL KOlAé3c; xpf¡O'E'[()(L & 't<X OAOl 0LOLKé3v Kal
· 11apaME,e:-rat O'E de; p.Époc; 'tL -ré3v O'UVEpyé3v 1<0:l ouvEpyl'j­
"tLKé3v. 4'AAM O'U p.11 -rot00-rov 1;1Époc; yÉvn, o!oc; & EU'l:EAT)c;
fKOl_l YE/\OLOc;
, � onxoc;
' >
EV n � L
't9 .. X '
opo.p.c:,L, OU
'
puO'LTITIOc; l:1El:1VTJ't0ll,
) 43 Mf¡-rL 8 �Atoe; '[(X -roo ÜE'tOÜ &E,tol TIOLElV; Mf¡ 'tl o
"Am<ATJTILOc; '{"(X -rfjc; Kapno<j>6pou; Tl a:\:
'[W\l &5:rt:pG)V EICot­
O''tOV; Ouxl ouxc¡iopc.'. [AÉV, O'UVEpy&. OE npoc; -rodh6v;
, 44 El l:1EV ouv iBouAEÚoav-ro 111:i::pl l 1:100 Kotl -ré3v E l:101
oup.Bfjvat o<¡iELA6v-rwv o1 8Eot, ica;\é3c; E6ouAEÚcre<vrco· &6ouAov
'yap 8EOV OVOE ETILVO�(HXL p<fOLOV. KaKOTIOLÍ}O"Oll OE f:1E oult
-r(vcx crh(av E'. p. EAAov ópp.liv; 2 Tl ydtp a.u-rote; i) -ri¡l icotvi¡l,
o3 p.&ALO:'ta TipovooOv-rcu, h -roú-rou TIEpuEyÉvE-ro; 8 Et OE
p.r¡ EBouA:EÚO'OlV'!o Kot't' lolCtv TIEpl E p.oO, nrc:p( YE -rllv 1<otv8v
-ftáv-rwc; il:BouAEÚaav-ro, otc; Kct-r' ETia.KoAoúSt: rrtv KOlt -ro,;0-ra
crup.60l(VO'J'[O( &O'Ttál':Ecr6<XL Kal O''tÉpyELV óq:>EL/1.ú), 4 Et &pa o'
-nEpl 1:1-TJllEvoc; P.,ouAEúov-rcx.L (mcnEÚEtv 1:11:v ovx !Sotov � 1:1r¡liE
8ú Gll:J-EV !:1l'JºE Evxt>1:1-E80< 1:J-TJOE 3p.vúwp.Ev 1;1r¡oil: '[CX &AA0<
'
_"TTf>CXO'O'G)llEV, &nEp EK()(O''[(Y. wc; Tipoc; TI0tp6v-ro:.:; 1:c.xl cru�füoOv-
"tOlc; -rouc; 8Eouc; np&croot'cv), El o" &pcx •m;:pl l:ll'JOEvbc; -rBv
1ca8' �1:1-ffic;_ P.,ouAEÚOV'tOlL, ¾ p.ol p.b lf.F,,i::crn TIEpt E ¡.t 0<u-r.oO
Bout..EÚEcr8aL, E p.ol M fon cr1<É41tc; TIE,Pl -roü au1:1<j,Épo,noc;.
6::Eu1:1-<j>ÉpEL OE ÉKOlO''t(¡) -ro K<X-rcx ·cr¡v fou-roO KOl'tO<O'KEUT)V 1<0<l.
,
c¡>úcrtv· � o.l: E l:J-T) <j>úcrtc; AoytKr¡ KOll Tio?,tnKf¡.
- 6 nóAlc; Kotl ncx-cplc; lle; 1:J-EV 'Anc.vv(v9 l:J-Ol l) cpc:, 1:1-l'J ,' ll e;
CE &.v8pc:in9 & KÓO�oc;. Tex 'l:CXLc; TIÓAEO'lV oev 'tCXÚ'l:cxLc; C)<jlÉ­
}.tp.cx c16va fo,:( 1;1ot &ycx.8á.
\. 45 .,Oacx ÉKixa-c':' oup.6cx(vEL, -ro:.0-rOl -r{{> tlA9 ov1:1-c¡>ÉpEt',
_

64.
PENSAMIENTOS

y destruir lo que se está haciendo, porque aun de esta especie


de gentes necesita el mundo. Por lo demás, decide con quiénes te
alíneas, porque aquel que rige el Todo sabrá cómo servirse bien
de ti y del modo que sea, haciéndote un lugar entre sus colabo­
radores y coadjutores. De tu parte, no estés en este puesto como
aquel verso vil y ridículo en el drama de que habla Crisipo.

43 ¿Acaso el sol pretende hacer el papel de la lluvia, o Escu­


lapio el de Deméter Carpóforo? 4 ¿Y qué decir de cada astro,
que siendo distinto en particular, colabora con todos al mismo fin?
44 Si los dioses hubieran deliberado sobre mí y sobre lo
que debe acontecerme, lo habrán hecho con acierto, porque no
es fácil concebir un dios sin consejo. ¿Y por qué hubieran sido
ellos movidos a hacerme mal? ¿Qué ganarían con ello para ellos
o para el conjunto que es el objeto principal de su providencia?
Y aun en el supuesto de que no hayan deliberado en particular
sobre mí, habrán deliberado sin duda sobre el bien común, y
como lo que me sucede es una consecuencia de lo primero, debo
abrazarlo y darme por contento con ello. Y si no deliberan sobre
nada ( creerlo así es impiedad, pues en tal caso no les haríamos
sacrificios ni oraciones ni juramentos, ni todo lo demás que hace­
mos como para con dioses presentes y que viven con nosotros)
si, pues, no deliberasen sobre nada de cuanto nos concierne,
todavía entonces me es lícito deliberar sobre mí mismo, estando
en mi mano el examen de lo que atañe a mi interés personal.
Ahora bien, el interés de cada uno es lo que se conforma a su
constitución y su naturaleza, y mi naturaleza es racional y social.
Mi ciudad y mi patria, en tanto que Antonino, es Roma, y
en tanto que hombre, el mundo, por lo que en el interés de
ambas ciudades, se cifran para mí los únicos bienes.
45 Todo cuanto acontece en interés de cada uno aprovecha

64
MARCO AURELIO

�plCEL ,:oO,:o. 1'A'A.).' �'tL ÉKE°Lvo Qc; lnlmxv líqiEL napact,u­


M¡E,cxc;, Boa &v8pC:,TI9, ical hÉpoLc; &.v8pC:,noLc;. s KoLVÓ'tE-.
pov OE vOv ,:o aup.ct,Épov h-rl ,:l,v [lÉac.>v 'A.cxt16avfo8c.>.
46 ªOOT!Ep 1tpoa(a,:cx,:01.l OOL ,:a i:v ,:E¡> & tAct,LBd:-rpcp
ical ,:o1c; ,:oLoú,:oLc; Xc.>ploLc;, Q<; &El ,:ci etÜ'tci 6p&> p.evcx icetl
TO ó p.oEL8Ec; npoaicop� "CT}V 8Éav 1t0Ld, -roO-.o ICetl &nl !S'A.ou
,:oO f:,tou n6tcr,(ELV' Tiáv,:« ycip &ve.> ic6t1:G> -rci cr.?mk 1C1Xl lic -ré3v
c&ré3v. MÉXP L -ctvoc; o\'Jv;
47 'Evv6EL auvExé3c; 1t1Xv,:olouc; &v8p1{me1uc; Ketl nav­
,:olc.>v !:1EV htvrq8Eu¡i.ó:-rc.>v, 1tetv1:08ané3v c'.'iE tSvClv -rEBvel3-
'mc;• lS01:E Kot'tLl:vetL -coO-ro ¡LÉXPL 4>LAta,:(c,woc; ico:l ci>ot6ou
ical 'OpLy0tvlc.>voc;. 1 MÉnBL vOv É'Ttl -rci lílla 4'0i\.ct. Z'Eicd
o� p.E"Ca.6a'A.Etv �p.&c; OEL, lSnou ,:o�oO-roL ¡i.b 3ELVOL ��-ropEc;,
-roao01:oL oal: OE¡i.vol ct,tA6aoct,oL, "Hp&:d.EL"Coc;, nu801y6p<1c;,
Lc.>1tp6t1:r¡c;, ,:oaoO,:ot OE fJpGl.:c; np6"CEpov, ,:oaoO,:ot OE
ta"CEpov 01:pa,:r¡yo(, -cúpetVVOL' 4lnl "COÚ"COL<; OE Etloo�oc;,
"'1-mtapxoc;, 'Apxlp.�or¡ c;, líllClL ct,úa,nc; 3�dctL, p.:::yaMct,po­
vEc;, <f>LAÓTtOVOL, 'TtctvoOpyoL, aM6toELc; ClU't�c; "C�<; É7n!C�pcu
Ketl �c¡>r¡¡.;.i:apo1J ,:é3v &v8pC:,m,:iv l;c.:iijc; XAEUaa,:Ol(, o'tov MÉvm­
noc; •�al lSaoL 'tOLOÜ'tOL, ª nEpl 1t6tv,:c.:,v -.oú,:c.:,v tvv6EL, lS,:L
nétAetL ICELV'r<lL. TC o\'Jv 1:00,:o OELvbv aü,:otc; ; T( óal ,:otc;
¡i.r¡li' 3vo[lal;o¡i.ÉVOL<; lS'A.c.:ic;; 8"Ev �OE nolloO lí�Lov, ,:o ¡LE't'
&'A.r¡ Bdac; ICotl O�ICCXLOaúvr¡ c; EÜ p.Ev� ,:otc; 'JIEÚO'totL<; iccxl &o(­
ICOL<; füo1.6LoOv.
48 . "0-r«v EÜct,p&vaL OEClU'tOV BHnc;, lv8up.o0 'tCt 1tpo­
-r1:p�p.«-ra ,:l>v crnc1-6Loúv,:c.,v• otov ,:oO p.Ev -ro opa01:�pLov,
-roO oE ,:o Ollaijp.ov, -roO oE ,:o EÜ ¡i.n6t8o,:ov, líllou oal: líllo
"CL. I OM.\:v ycxp olhc.:,c; EÜct,pa(vEL, Qc; "CCt bi'oLC:,f;lOl'tot ,:é3v

Ci5
PENSAMIENTOS

también al todo, con lo que sería suficiente. Pero, además, y


examinando la cosa más de cerca, verás que lo que es útil a cada
uno es titil también a los demás hombres. Donde "útil" debe
tomarse en su sentido más común, cuando se aplica a cosas
indiferentes, ni buenas ni malas.
46 Del modo que se ofrecen a tus ojos los juegos del anfi­
teatro y lugares semejantes, donde el ver siempre lo mismo y
sin mudanza de aspecto hace fastidioso el espectáculo, así también
lo experimentarás en todo el curso de tu vida. De arriba abajo
todo es lo mismo y de lo mismo. ¿Y hasta cuándo?
47 Repasa en tu mente de continuo los hombres de todas
condiciones, de todas profesiones y de todos linajes que son ya
difuntos. Desciende hasta dar con Filistio, Febo y Origanio, 5 y
pasa luego a las otras razas. De ahí hemos de trasmigrar hacia
donde están tantos oradores hábiles, tantos venerables filósofos,
Heráclito, Pitágoras, Sócrates, tantos héroes primero, y tantos
generales y tiranos después, a los que has de añadir aún a Eudoxio,
Hiparco, Arquímedes y tantos caracteres sagaces, magnánimos, labo­
riosos, industriosos, arrogantes y burladores de esta vida humana
caduca y efímera, como fueron Menipo y otros tales. De todos
éstos piensa que hace mucho están yacentes. ¿Qué hay en ello
de terrible para ellos, y qué decir de aquellos de quienes hasta
el nombre ha perecido en absoluto? No hay sino una cosa, en
suma, que sea aquí de gran valor, que es el vivir en la verdad
y la justicia, y sin dejar al propio tiempo de ser indulgente
con los falsos e injustos.
48 Cuando quieras alegrarte, ponte a considerar los méritos de
los que viven contigo, del uno, por ejemplo, la actividad, del
otro la reserva, de un tercero la liberalidad, y de otros aún otras
cualidades. Nada puede contentarnos más, en efecto, como la

65
MARCO AURELIO

&pe:-r13v, · l1:1c¡> ctLV6 1:1e:vc. -i:o'tc; tj8EaL · "t/3v au�&lV'tCtlV Ketl


&8p6ct &e; oT6v 'tE aup:n:(TI'tOV't:0t. 8 li.Lo Kal np6xe:Lp« cr:3-ra.
b:-rÉov.
49 M�-rL ouaxe:pctlVEtc;, 8-rL 'tOO"l3voÉ '\'.LVC.W Avrpl3v d
-Ketlºº "CplctKOG(Ct)V; OB-r(,) o� Kctl IS't'L l:1ÉXPL 'l'.Oal3voc ¼t:8\1
BL(.)-rÉov aoL ic:ctl oo l:1ÉXPL nAdovoc; • .,.Oam:p yc\p -rftc;; ooa!ac;
!5aov &<¡itlpLa-rct( aoL cM:Épye:Lc;, ol,-rc.)c; K«l lnl -roO XJ>ÓVou.
50 ne:Lp/3 1;1tv 11e:í8ELV ClO'toÚc;, np&nE OE Kal &ic6v­
'[(.)V, thav "C¡\c; OLKctLoaúv11c; 6 A6yoc; o6n,c; &Yil• •'Ec\v
p.Év-roi. Büy. -ru; npoaXP&l 1:1e:voc; lv(a"Cll't'ctL, 1:1e:,:&:6ctLVE tnl.
"[O e:oá:pEG'tOV IC«l &Aunov KCtl auyXP é.> de; &ll11v cxpE't�V
-rfi ic:c.,AÚaEL ic:ctl l:1É l:1Vi}ao, IS-cL 1:1t8' óne:l;aLpÉaE(.)c; l.)p1:1ctc;,
IS-rL KtXl -r/3v &ouv&:,:eo>v OOIC dipÉyou. 11 T(voc; Oi,V; Tfjc; 'tOL-
8.aoÉ 'tLVoc; óp1:1fjc;. Toú-rou 81:: -ruyx.&:ve:Lc;' l<¡>' otc; npo­
�x8r11:1e:v, 'tot0'tct y(VE't"Ctl,
5i ·o l1EV <f>LAÓool;oc; &Uo't'p(c,.v EVÉpye:uxv 'toLOV &yct- .
8bv ón0Aor:1:10«VEL, l, OE c¡>LA�oovoc; to(ctv ndaLV' & M: voOv
lxaiv to(cr.v np&l;Lv.
52 "El;e:an ne:pt ,:oú,:ou l1TJOEv óno).cr.1:16ávELv KtÜ 1:1�
AxAE'taBtu '[fl q,uxfi· 1 01.,hck y&p -rck npáy�ct'tct O�IC ixEL
<J>ÚaLV nOLTJ'tLIC�V -cl.3v �1:1E't'Épc.,v icp(aEQV,
·53 "E8Laov aEcr.u,:bv npbc; 't� ócti' ihÉpou AÉyo1:1Évcp
y(ve:á0cr.L &nctp�v8u 1:1 �'t'(,)c; ica:l &e; oT6v -re: lv -rfl qiuX:fl "ºº.'
-AÉyov-roc; ylvou.
54 To -i:éj\ ª1:1�\IEL 1:1� au1;1tÉpo.v OOOE -rfl p.d.Caan au1:1-
c¡>ÉpEL,
55 Et Ku8e:pv/3v,:c,. oí vaO't'cr.L t\ tcx-rpe:ÚOV"Cct ot IC&.p-
- VOV't'E:; ICctK13c; lAe:yov, &AAc¡i 'tLVl &v npoadxov, fl¡ n/3c;
et-O-roe; tv,e:pyolr¡ -rb 'To'tc; � 1:1nAÉouaL OQ'.(�¡nov f\ -cb -rote; 0cpa.­
. 'ltEUOfÉVoLc; óytELv6v;

66
PENSAMIENTOS

imagen de las virtudes cuando resplandecen en las costumbres


de los que viven con nosotros, y que concurren tan compactas
como es posible. Habrá, pues1 que tenerlas siempre a mano.
49 Si no tiene por qué disgustarte el pesar tantas libras y no
trescientas, no te inquietes, según eso, porque hayas de vivir
tantos años y no más, pues así como has de contentarte con el
tamaño de tu estatura, otro tanto con el tiempo prefijado.
50 Trata de convencerles, pero obra aun a despecho de ellos
cuando por ahí te lleve la razón de justicia. Y si todavía recu­
rrieren a la violencia para resistirte, vuélvete a tu ánimo plácido
y tranquilo, y sírvete del obstáculo para practicar otra virtud,
recordando que con las debidas reservas acometías lo imposible.
¿A qué fin tendías? ¿No era a desarrollar tu esfuerzo en este
sentido? Pues lo has alcanzado, por haberse realizado lo único
que estaba dentro de tu elección.
51 El amador de la gloria hace consistir su bien propio en
la acción ajena, así como el amigo del placer en sus propias
pasiones; el hombre inteligente, por su parte, en su acción propia.
52 No tenemos porqué formarnos ninguna opinión en este
asunto, con lo que evitaremos la turbación de ánimo. Las cosas,
en efecto, no tienen por su naturaleza el poder de formar nues­
tros juicios.
5 3 Acostúmbrate a prestar la mayor atención a lo que se
te dice, y hasta donde te sea posible, entra en el alma de tu
interlocutor.
54 Lo que no es útil al enjambre tampoco es útil a la abeja.
55 Si los marineros se ponen a injuriar al piloto, y los enfer­
mos al médico, ¿a qué otra cosa, sin embargo, podrían aplicarse
uno y otro sino a salvar la vida de los que navegan, o a curar
a sus pacientes?

66
MARCO AURELIO

56 n6aol, lJ.E8' c!>v EfofjA8ov de; -rov 1C6C1lJ.OV, �ÓTJ


&TtE},r¡t,ú8aow.
57 'h:,:E:pll3<rl -ro lJ.ÉAÍ. micpov <¡>cxíVE'l"(l(l ICOll ·AuaaoÓ�K-_
-cole; -ro füle.:>p <¡>o6Epov ica.l- 1tcxi1líolc; ,:o a<¡>etlplo\l v.:aMv.
3Tl o�v &pyíl;o¡.icxl; "H llotcd .Ó"Ol EACfaaO\I" taxúnv -ro _OlE-
1j1Eua¡.iÉ110\I f] -ro x6AlOV '[� tic-rEpll3V'tL tccxl 1:, toe; •,:{?> AU<J00-
1l�1-<:-r9;
ó8 Kcmk -rov Myov -tfj� afjc; q>úaEe.:>i:; BL0Ó11 aE oMElc;;
ice.:>AÚcrEL' mxpcx -rbv Myov -rfjc; icolvfjc; c¡>úcrEe.:>c; oiiUv aoL
au¡;.6�crn:-rcu.
59 Ofol Elalll, otc; 6ÉAOUO"ll/ &pÉalCElll, IC01.l ch' otcx '[(l.
TIEplylv6p.E110l ICctl lll' o't.<iJV EVE,PYEll3v. ••ne; -raxÉr..>c; 1:, CXÍQV
TIIXl/'CCX KcxAÚljlEl iccxl !laa ticcHuipEv 1j1lr¡ •

67
PENSAMIENTOS

56 ¡Cuántos de los que entraron conmigo en el mundo salieron


ya de él!
57 A quienes sufren de ictericia paréceles amarga la miel;
a los rabiosos les causa horror el agua, y los niños encuentran
bella su pelotita. ¿Por qué, pues, he de irritarme? ¿O crees tú
que una idea falsa tenga menos fuerza que la bilis en el ictérico
o el virus en el rabioso?
58 Nadie podrá impedirte v1v1r según la razón de tu natura­
leza, y nada podrá pasarte contra la razón de la naturaleza común.
59 ¿Quiénes son aquellos a quienes se quiere agradar, con
vistas a qué resultados y por qué medios? ¡Con qué rapidez
el tiempo encubrirá estas cosas en su totalidad, como ya encu­
"brió tantas!

67
Z'

f Tl fcnL K01Kl01; ToO't' ifo-rLv, 8 TioAAdum; Et3'Ec;. K0tl.


inl TIC.V'tO<; at 'tOO ov¡i6alvov'toc; 'TtPÓXElf10V rtxE, !S'tL
-ro0-r6 l<nw, 8 ·1toAA&.icLc; d8Ec;. ll"C)AQc; livr.-> icchQ -rclc CtO'tdt
e:-bpf¡ae:u:;, 25v ¡t EO"'COll «t lcrcoplC!L. «t ·nlXAetLO!l, «t llÉa«L, a;t.
6n6yuLoL, �v vOv�¡tE<:1't'cx.l 1X\'. nóMm; lccx.l (cx.t) ot1dix,.. 3008t11
icotw6v· n&.no; iccx.l ovvf¡8r¡ 1-':ttl 8Ju.yo)U>Óvux•
. 2 Zfl "ta My¡t et'tCX., rwc; yckp m(,.')c; 8úv«-.aL vrmp(,.')8fjvotL,
ldiv ¡ir¡ cx.t Ka't&.llr¡ AoL aó'l:otc; c¡>av,:o:allXL a6Ea8�ow ; &c,
!LT1vu@c; &.v«l;c:.,nupE1.v b-cl aol ta-rL. s aúv0tl4C1L ,u:pl ,:oú­
't'ou, a �d. ó-rtoA<i�L6«vELV' El ¡¡• lipa. Mv�l1111L, 'tl 'tlltp&.a­
aop.a.L; 'ta. ll;c., -rfjc; t ¡.¡fjc; 8La.volctc; oó8tv ISl¡.,,c; npoc; •d¡v
t ll�v. 8L&.votav. a ToO-ro p.dt8E ica.l 3p8l>c; ET. 'Av«6Le•:mC
coL fE,Ea-rLV' t8E Tiólw 'td. Tip«yi4ct1:oc, 6c; t�¡, cu;;· lv -roí,-­
'tC¡l y�p -.b &v016Lt.\vcu.
3 nollTiflc; ICEVOCJT!O\Jala, b-cl a1c11vflc; llp&p.cx.iot, ·no(l!VLCJ.,
.
&ytAtu, 8ua8opot'tLC1tl,Ol, ic:UVL6to.Lé; ,., �á't&.pLOV ippltf-l!Éllov,
if,c:.,¡ilov de; de; -rt3v txSúc.iv 8EE,a[-LSV«c;, iLVPl:-'-fJKav 'l:GI.­
AotL'.ffC:.,plotL' icoti '&xBoq,oplctL, [l�L81.t..iv t'IJ'tOlWÉVOV füctllpo­
l,lotl, aLyilA«j,ux vEupÓcrrt01a-roú�Evcr.. 1Xp� oi!v tv 'tOÚ'toLc;
d14Evé3c; 14b ic01l ll-� Kot't"Q:'f)pVot'1"tÓ P,E.11ov {a-r&ilcu, -rta.pot­
,::oAou8E�� lLÉV'rOL, 3n -roqoú-rou i'íE,Loc; fica.a-róc; ta-ro,, Bcrou
,&E,L& tcrn -totO-rcx, TtEpl & l:cr1toú�ai::F.11.
4 · Ad 1eot-rd. lé:E,w Tietpot1toAou8Et11 'totc; A.!yo¡i.é:voLc; icotl
icaB'· h«a'tr¡v 6p¡i.�v i:otc; · ytvoll-é:votc; ic«l btl 1:LEII -roO

68
VII

1 ¿Qué viene a ser el vicio? Es lo que has visto a menudo.


Y a propósito de todo cuanto acontece, ten siempre a mano
la idea de que es algo que viste a menudo. En suma y de
arriba abajo, encontrarás siempre las mismas cosas, de las cuales
están llenas las historias, las antiguas, las medias, las contempo­
ráneas, de las cuales están llenas las ciudades y los hogares. Nada
nuevo; todo trivial y pasajero.

2 Los principios viven. ¿Cómo podrían morir, a menos que


se apaguen las representaciones correspondientes? De ti depende
reavivarlas sin cesar. De un objero dado puedo formarme la idea
apropiada, y si puedo, ¿a qué inquietarme? Lo que existe fuera
de mi mente no tiene en absoluto nada que ver con mi mente.
Apréndelo y mantente erguido. Puedes revivir. Vuelve a ver las
cosas como las viste, porque en esto consiste el revivir.

3 Vano cuidado del fausro, dramas en la escena, ganado de


carneros y vacas, combates de gladiadores, huesecillos arrojados
a los cachorros, migajas a los estanques de peces, fatigas y acarreo
de las hormigas, idas y vueltas de moscas asustadas, tÍteres tirados
por cordeles. A todo estO hay que asistir de buen humor y sin
mostrar una actitud de desprecio, pero sin olvidar que cada uno
vale lo que valen las cosas por que se afana.
4 En los discursos hay que estar atento a las palabras, y en
las decisiones a lo que resulte, procurando ver exactamente en este

68
MARCO AURELIO

E'tEppu EMuc; opav, tnt 'tLVCI aic:onbv � &vca¡,opdr., htl &t


-roO :hi'.pou 1t0tpCl!<j>uli!taaELV, -rt -rb m'!l:1c:tlV6¡uzvov.
5 n 6't'Epov ll;Clpi<:d � Siór.vo ux ¡,.ou 'l,pbc; -roOn f\ oíl �
2 Et t",EV ��apicd, vé3¡,.cu CIO-rfl -rtpoc;. -ro lpyov á)c; opy&v9
7tctptlt �e; -;:&v aA@v c:¡,úc.m:c.,c;; oo8ÉV't"L" d Óe: l•� ��0tpic:d,
�'l'OL �C!pCXJ(G>fl¿; -roO ipyov -rfp Svvcxt1-!évq) K¡:>E'1.'l:-rov hn­
-reAfocn, l&.v IO.A0c; '1:00't'O l1TJ K:.t9�icn, i'\ TI¡i&.ocr0, tlc; /Hi­
va¡i.ctt, TtpocmctpCXA_ci6C:,v 't011 ouv&.�!�VOV !Cct'tCX npÓO'):j>TjCilV
,:oO �J:-OO �yE¡,.oVLic:oO Ttotfjacu ,:e Ele; •c�v t<:o,vc.:,vlC111 vOv
K«lpLOV ictxt XP�!n¡,.ov. 8".0 ·n y¿.p &v c'lL' t f_lCX1J't00 � CTUI/
&iU.9 no!l3, �a¡¡: ¡,.6vov XPTJ O'Vv-rE:lvELV, de; -rb KOLvfl XP�­

�ª11
aL¡,.ov Kctl EO&p¡,.oa-rov.
6 "OcoL ·¡,.Ev TIOAUÚllVT}'t'OL yi.v6¡,.t:VOL A�On mr.p::i.­
Ml!ov't'«L' !SaoL !e: -roú't'ouc,; 6¡,.v�aav,:Ec; n&ActL �!C'ftol.láiv.
7 MYJ ataxúvoü l,0118oú1:1i.voc;·· -n:p6KEL't'IXL yé.p C70L
ÜvEpyEiv .-rb l:rn8&:llov &e; cn:p<l-rtro-rn tv 'TELXºl·ux xtllf. •Tt
o6v; U:v ou [!EV XQACllVCt.)V lnt -r1)v frnxX,;w &vcx6fjveii ¡,.6'11oc;
¡,.� 8úvn, auv &AXip ot l!uva.-rov \i -roO�o;
g. . Ta. ¡,.ÉAAOV't01 ¡,.�. 'tCIJ'CIO,:YÉ'T:G)' �l;,ELt; yc!tp bt' CIÓ't'á,
idtv ae:�q¡, c¡>il:j,a,11 -rbv cdhov i\6yov, 9 vOv :npbc; 't'« Tt0tp­
óv-r01 XP!f•
9 n&nlll &U�Aotc; ETil11AÉICE'tC',L i;:ctt � aúv61:inc; ü:pcx
1e01t oXE86v 't'L oMtv &t1.Aé'tpto11 i'iUo &>.A9• ouyic:01,:cx-rÉ­
'1:0tK't'O:L Y�.P ic:otl avy1<:oap.e:'1. 'tllv cn'hbv 1<:601:1011. . 1 Kóop.oc;
't'i, yd:p Etc; /¡� &:rráv,:a,v i::01l 0r::oc; e:tc; OL' ci:rtáv,:a,v iéat o?i­
o:t01 (:llct ic:01t v6 p.oc; Etc;, {Etc;) Myoc; KoLvbc; 'lláV't'c.'!V 't'é3v
voEpé3v l;cpc.,v, ic:at &A�8ELC1 ¡,.l0t, E'l'.yE tcal '1:EAEt6-rtjc;. t1-lm 'Té3v
6p.oyEvl3v ic:at 't'OO a?l,:oO My9u l;lE't'EXÓV't'G>Y l;cpc.)v,
iO nav -rb lvuA.ov lv01c¡,01vll;E'1:0li. .-r&xurm 'tfl -rl3v 3Ai:.,v
ººº'lf ICctt nav 01l'tLOV Etc; '1:0V -ré3v OAc.>V Myov -ráx �0''1:ct

69
PENSAMIENTOS

caso a qué fin se dirige el intento, y en el primero velar por


el sentido de los términos.
5 ¿Mi inteligencia me basta para esto, sí o no? Si me basta,
sírvame de ella para este trabajo como de un instrumento dado
por la naturaleza del Todo. Si no basta, abandono el trabajo
a quien pueda ejecutarlo mejor (a menos que por otros motivos
lo prohíba el deber) o bien lo ejecuto como pueda, ayudándome
de alguien capaz de hacerlo y recurriendo a mi razón directora,
al efecto de que la obra sea oportuna y útil a la comunidad.
Sea, en fin, lo que hiciere por mí mismo o con otro, la obra
debe tender al solo fin de la utilidad común y en armonía
con ella.
6 ¡Cuántos hombres tan celebrados otrora, han sido entregados
al olvido, y cuántos que los celebraban, tanto ha que han desapa­
recido!
7 No te avergüences de que se te ayude. lo que te incumbe
es un trabajo semejante al del soldado en el asalto de la muralla.
¿Qué harías si una cojera te impidiera escalar tú solo las almenas,
siéndote, en cambio, posible con la ayuda ajena?
8 Que no te inquiete el futuro. Ya llegarás cuando haga
falta, armado de la misma razón de que te vales en los negocios
del momento.
9 Todas las cosas se entrelazan entre sí por un vínculo sagrado,
y casi ninguna es extraña a la otra, porque todas guardan un
mismo orden y contribuyen a la belleza del mismo mundo. Uno,
en efecto, es el mundo formado de todas las cosas; un solo
dios efundido por todo el conjunto; una la sustancia, una la
ley, una la razón común de todos los animales inteligentes; una
la verdad, por ser una también la perfección de los vivientes
congéneres y participantes de la misma razón.
10 Todo ente material desvanécese en un instante en la sus­
tancia universal; toda causa entra luego en la razón universal,

69
MARCO AURELIO

&var.cx1:16«vÍ!:í:ch Kcxl TICXV'tOc; 1:1v� 1:111 i:&.xta'tCt EyKcx'tCXX6>VVU"C(l!l


,:q; cxté3vL.
H T1t> r.oytKI¡'> l;9c¡> t'\ ao,:� 11péxE,tc; KCX'tcx cpúaw ta,:l ·
iécxl Kcmk Myov.
i2 'OpBoc; � 3p8oú¡.tEVOc;.
i3 Ot6v fo-rtv Év t'jv6'l¡.tÉvotc; ,:ex 1:1H11 i:oO a&. 1:1cx-roc:;,
,:oO,:ov lxEL 'tOV r.6yov Év OlEO"Cé3aL 'tot AOYLKot 11:poc; ¡i.lav
"Cl\10( auvEpytav KCX'tEOKEUOlO l,lÉvOl. I Manov OÉ OOL t'j 'tOÚ­
'tOU v6 11 atc; 11:poaTIEOEL'TOlL, EO(V 11:poc; Éot\J'TOV Tiolláinc; Hync;,
Bi:L l,lÉAoc; dl,ll ,:oO tic ,:éliv Aoyuccl>V a\lO"'t� Ol'COc;. 8'Ecxv lle
l,l

Olot ,:oO pa, a'tOLXELOlJ l,lÉpoc; dvaL �ct\J"COV Mync;, oo'TIC,> &.110
1<0ipll(ac;. c¡nAE'lc; ,:ouc; &vBp&.Tiouc;, oo'TI6'l o-E KCX'COlAT) K'tLKé3c;
Eü<¡>pcxlvEL ,:o ia:o'EpyEi:E'Lv· li:t El &>e; npÉTiov ao,:o !JitAov
'110lELc;, oo''l16'l �e; ÉOlU'COV Eí'l TIOLQV,
!4 ªO BÉAEL, fE;,QBEv npoaTILTI"CÉ't6'l ,:o'lc; 11:cxBdv ÉK ,:�e;
npoaTI'tGlaE6'lc; 'tOlÚ 'tT) c; lluvap.Évotc;. 1'EKdva yáp, Mv 8E­
A�an, l,lÉ¡.üjJE"CCXl 'CCX TI0t86na, Éycb llé:, Écxv l1� ó110Acx66'l,
B,:L t::aKllv ,:o au1:16EBT) ic6c;, o?hte,> BÉ6Aa¡.i1:1aL" lé,Ea'tL llé: l,lOL
l1ir° ÓTIOAot6dv.
15 ªO 'tL &v ·ne; TIOLfl � Hyn, E 1:1 E lllf't &.yaBov Etvat·
&e; &v d ó · xpuaoc; � ó a1:1ápoty lloc; � t'\ Tiop<¡>úpot i:oO,:o
&.El l>-e:yEv (( "'O 'tL &v 'ttc; TIOlfl � Mm, E 1:1 E lld a1:1&pcxyllov
E�Vctl JCcxl ,:o l: 1:1 au-roO XPéli l,l Ol ÉXELV, »
i6 To t'\YE!:10\ILKOV OlÜ'tO fau,:9 OÜK ÉVOXAE'l, otov AÉy(.),
-oo <¡>o6d fou,:b de; Ém8u1:1tav. 1 Et o& i:Lc; aAAoc; o.thb
q,oB�aotL f\ AUTiijaaL gúva-rcxt, TCOLEl'Te,>' o&,:b ydtp fouio
ÓTIOATl7t't.;Ké.3c; oo ,:pÉ\jJEL de; -rotcxú-rocc; -rpom!tc;. ; To ae,>¡t&.-

70
PENSAMIENTOS

y la memoria de todo queda en un instante sepultada en la


eternidad.
11 Para el viviente racional es una misma la acción conforme
a la naturaleza y la que es conforme a la razón.
12 Si no eres recto, rectifícate.
13 Como los miembros del cuerpo en un organismo unificado,
la misma razón hay entre las naturalezas racionales que, aunque
separadas, fueron hechas para cooperar en una obra, única. Este
pensamiento te será más persuasivo si te dices a menudo a ti
mismo: "Soy un miembro del sistema que consta de naturalezas
racionales." Mas si dijeres simplemente: "Soy una parte", es
porque no amas aún a los hombres de todo corazón y que no
te complaces aún absolutamente en hacerles el bien. Lo haces
aún simplemente por deber y no como un bien a ti mismo.
14 Acontezca de fuera lo que se quiera a lo que pueda
sufrir de este accidente. Lo que hubiere sido afectado que se
queje si quisiere, y en cuanto a mí, si no tengo la opinión de
que el accidente es un mal, no he sufrido ningún daño, y en mí
está no tener aquella opinión.
15 A despecho de lo que los otros hicieren o dijeren, yo
por mí debo ser un hombre de bien. Es como si el oro, la
esmeralda y la púrpura repitieran uniformemente: "Hagan o
digan lo que quieran, debo ser esmeralda y guardar mi color."
16 . Mi principio director no se perturba a sí mismo, es decir,
no se expone al temor ni a la concupiscencia. Si algún otro es
capaz de amedrentarle o afligirle, que lo haga. De sí mismo
mi guía no se someterá, por su propia opinión, a tales desvia-

70
MARCO AURELIO

�L·oy l'-ii 11&en -rL, or.iho l1EPLl1v«-rc.,, d oúvor.-ror.L, ic:or.t AEync.,,


itt'. 'tl 'TtCXl7XEL' 'tO 8t qiux«pLOV 'l'O c¡>o6oúl1EVOV, 't'O AuitoÚl'-E�.
vov, 'tO itEpt 't'OÚ'tc.:>V lSAc.,c; Ó1t0Acr.l'-6étvov oMtl:v l'-ii it«Bn· ºº !
y«p lf�Lc; or.u-rt;\ de; 1tplaLV 't'OLOI.Ú'tl')V, ••A11poa8dc; foi:w,
lSaov l:c¡>' !or.u-rt;\, -ro .r¡ye:l'-ovuc6v, l:d:v l'-'ii tcxu-rlp lfv8ELl!!V
'llOlfl, IC:ot'tdt 'tot'U't« 8t tcotl &.-r&pcxxov 1C11tl &.vEl'-TI60La'tOV, Mv
l'-i'\ ·Éotu-ro -rotp&aan JCotl É l1TI08ll;1J,
· i7 EMcxLb,lovlcx fo-rl · 801.ll'-c.,v &.yot8bc; � ••••..•••
&y01.86v. 1 Tt o�v . �OE .'lt01.€Lc;, � <J>cxV'tota(01.; &TIÉpxou,
-rouc; 8Eoúc; OOl� l:>c; �A8Ec;' O'U y«p XPfil;c., aou. a•r:A�Au801.c;
8tl: ltot't« 'tO &pxottov f8oc;. Oo1t 3py(l;ol'-ot( OOL' l'-6vov
iiTILfü.
i8 4>06�t-r01.l 'tl<; P,E't01.80A�v ; T( ydtp OÚVot't'or.l xmplc;
_P,E't'ot8o;\.fjc; yEvÉ�8oa ; -r( 8t c¡>lA-rEpov . � ot1CEL61:Epov -rfi
,;C,v lSAc.,v c¡>úaEL; 1 au OE or.ihoc; Aoúa01.a8otl OÚVO!Oor.l, Mv
p.ij 't'dt �ÚAot P,E't'01.8étAn ; -rp01.c¡>fjvor.L U 8úvotaor.L, Mv liTI -r:dt
ÉM8L p.cx p.E-rcx8&An ; áUo 8É 't'l 'tQV "XP'lªlP,QV 8úvct'tm
qunEAEaBfjvor.L XG>plc; P,E't'01.80Afjc; ; 1 Oux �Efe; o�v. lS't'l JCal
au-ro -ro atl: l1E't'or.601.AE'1.v lS p.oL6v ta'tl JCor.l bp.ok,)c; &vayKatov
-rfi -r6lv lSAG>v <f>ÚaEL;
i9 �lCX -rfjc; 'tGlV lSAc.,v ooa(ac; l:>c; Oldt XELp.áppou OLEIC-.
'ltopEÚE't«L 'ltá.v-rcx 'ta: ac5 p. 01.'t'a, -r9 lSA9 au p.c¡>ufj JCcxl auv­

�º'l
Epyá., &e; -rdt JÍ p.É'tEpet p.Ép'l &H�AOL<;,
1 n&aouc; · & atcbv Xpuahmouc;, TI6aouc; I:G>1epét1:EL<;,
'lt6aouc; ·E'lttK'l'�'t'OU<; JC(1't'(1TtÉ'ilG)ICEV. 8Tb o' 11U't0 IC<Xl E'ltt'
mxv-roc; ov'l'lvoaoOv aoL &v8pc5'1tou 't'E icccl 'ltpétyp.cx-roc;:
'ltpOartlTt't'É't'c.:>,
20 •E¡¡e: fv p.6vov 'ltE,PLart�, l1� 't'l cxihbc; 'ltOt�aG>, S TÍ

71
PENSAMIENTOS

ciones. Que este cuerpecillo se las arregle para no sufrir, si es


capaz de tanto, y si sufre, que lo diga. Y cuando en el alma
entraren el temor o la tristeza, bastará que no se forme los con­
ceptos correspondientes, para que nada padezca, ya que su consti­
tuciÓ? no le impone tales juicios. El principio director, en
cuanto tal, no ha menester de nada; a no ser que él mismo se
críe la necesidad, y de ahí que nada pueda turbarlo o embarazado,
a no ser que por sí mismo se turbe y embarace.
17 la felicidad es un buen genio. 1 ¿Qué vienes a hacer
aquí, imaginación? largo de aquí, por los dioses, así como has
venido; para nada te necesito. Viniste según tu vieja c�stumbre.
No me irrito, pero vete.

18 ¿Teme alguien el cambio? Mas ¿qué puede producirse sin


cambio? ¿Qué hay de más amable o de más familiar a· fa natu­
raleza del Todo? Tú mismo ¿cómo podrás tomar un. baño si
los leños no se transforman? ¿Podrás nutrirte sin una . transfor­
mación de tus alimentos? ¿Habrá alguna acción útil que pueda
consumarse sin cambio.? ¿No ves cómo tu propio cambio es seme­
jante e igualmente necesario a la naturaleza del - Todo?

19 la sustancia universal, como. un torrente, arrastra to.dos los


cuerpos, los cuales participan de l¡ ��turaleza del todo y colaboran
con él, como nuestros miembros entre sí.
¡Cuántos Crisipos, cuántos Sócrates, cuántos Epie::tetos ha engu­
llido ya el tiempo! Que , la misma reflexión se: ofrezca a ti a
propósito de todo, hombres y cosas.

20 Una sola cosa me hace andar fuera de mí mismo, y es

71
MARCO AURELIO

1tc:'tc:a1eEu� 'toO &vBp&lnou o1Í BHEL � l)c; oo 00.EL � S vOi,,i


� ---�
oo BH:n.
81. 'En-uc; l1EII � a� T!Epl Tl«V'tC.,11 A�BT) , tyyoc; 3t i¡'
n,h11:0011 nEpl aoO i\�B r¡ .
22. "'I lhov civ0poonou 4'LAEt11 tca.l -rooc¡ n'tci(ovi:cxc;. 1 ToO­
'to Sil: yívE'J,'tXL, tdtv aullnpoanln-rn aoL, ll'tL 1eal auyyEvE'lc;
ICCÜ . OL' íiyyouxv icoi:l liKOll'tEc; &1:11.,p'táVO\lCJL ICetl ll'tL t1E-r'
oAlyov &�u.¡16'tEpOL 't"E0v��Ea0E ICIXl Tipb 'lt1XV't011, 1>'1.'L OOIC
l6i\i:upb aE' ºº ydtp -rb �yEp.ovu,611 O'OU xEtpov btoli¡CJEII, �
T\p6a0Ev �v.
23 CH -ré:lv lli\c.:i\l IJiúaLC; &:K 'tfjc; !Si\r¡c;, ova(cxc; &e; l<"lPºº
vOv P,EII tTI'l'l«pLOII fui\Q[aE,' aurxfoa0t OE 't'i:>0,:o d.c, lié:11-
i>pól!HOV croVE)(P�ªQ['t'O -rfl {ii\n cxo-roO, d'tct de; &v8pc.,Tt&-,-
1nov, d-.Q[ de; lii\i\o 'tL º lflC«a'tOV ae: 'tOÚ'tc.:>11 npbc; l>i\!yLa-rov
ÓT!Éo''t"l"I· a AELvbv OE OÓOEV. 'tb OLciAu8fjvctL 't9 1Cl6(,)'tlc¡>,
&artEp oMe 'tO mit1n«yfjvcu.
24 Tb bt(ico'tov "t'OO npoat>ncu i\C«v Ttmp� <¡>úaLv.
t
"'O'tcc\l no�.AétKL<; tvcmoBvnalCELII fl np6axr¡¡.i cx, � . 'tb 'tE­
AEU'tlXLOII &.ne:a6fo8r¡, �a'tE !Ske.lc; U;.cxc¡>Bfjvcc-1. ¡.i� oú11cxa8«L.
i Ao't� ·ys: 'tOÚ't9 notpccicoi\ou8Etv 1tELpll, IS'tL nap&. -rbv
i\6yov.- Et ydtp Kotl � auvcc(a8r¡aLc; 'tOO &¡.i ccp't«lll!EL\I otx�cr.::-CotL,
'tíc; l'tL -roo l;fjv 01l-tC01 ;
25 11 &.v'tcc, ISaot óp�c;, ISaov olJ1tQ p.E'ta6cii\Et � -ca: !Si\cc
OLOLKoOaot 4'ÚaLc; Kctl &Ai\ot EIC 'tfjc; oou(ccc; CCO'té:lll 1lOL�al!L
ic:at mxÁLV !i\i\« EIC 'tfjc; EICE(vc.,v ooa(ac;, tvot &c:l VEotpoc; n
l, 1e6al10c;.
26 "'0-ccxv 'tL<; dll,Ó.P't!l 'tL Ele; aÉ, E08oc; Ev8up.o0, 't(
&y0t8bv � IC0t1Cbv ónoi\0t6cl>11 . �ll,Clp'tEv· 'tO.O'to yap locl>v

72
PENSAMIENTOS

que pueda yo hacer algo que no permite la condición del hombre,


o no de este modo, o no en este momento.
21 En breve olvidarás todo, y en breve todos te olvidarán.
22 Lo propio del hombre es el amar .aun a quienes le ofen­
den. 2 A esto podrás llegar si recuerdas que son tus congéneres
y que yerran por ignorancia e involuntariamente; que de aquí
a poco unos y otros estaréis muertos, y sobre todo que no te
han hecho mal, ya que no han hecho a tu razón soberana peor
de lo que antes era.
23 La naturaleza del Todo forma de la sustancia común, como
de la cera, primero un potro, y luego, disolviéndolo, se sirve de
su materia para formar un árbol, en seguida un hombre, y luego
cualquier objeto, y cada uno de estos entes no ex1st10 sino por
un instante. Ahora bien, no hay nada terrible para un arcón en
haber sido desmontado, como tampoco montado.
24 Un rostro que respira el odio es por completo contrario
a la naturaleza, y cuando esto sucede con frecuencia, la fisonomía
acaba por morir para apagarse por último, de suerte que a la
postre es imposible reanimarla. Lo que, sin embargo, es impor­
tante comprender es que la cólera es contr�ria a la razón. Porque
si perdemos hasta la conciencia de nuestros yerros, ¿qué. razón
nos queda de vivir aún? ·
25 Todo cuanto ves, va a ser transformado por la naturaleza
que lo gobierna todo. De su' sµstancia hará otros objetos, y de
nuevo de la sustancia de éstos otros aún, a fin, de que -sea siempre
joven el mundo.
26 Cuando te falte alguien en algo, piensa luego según qué
noción del bien o del mal pudo faltarte, y cuando la hayas visto

72
MARC':O AURELIO

V.tfiauc; euhov 1C01.l otJ'.iE 8ótul1áae:tc; Ó'clu. 3pyLa8�an.


1 "'H-roL yckp ICctl ouhoc; 'ro CltO'tO Í!:ICEÍVCj'l &yu8ov �:'tL ÓTIO­
ACltl'6�vuc; � &Uo 6 f:lOELOÉc;. 1-Et otiv .auyyw&>a1CELV. ª Et
at l''l ICÉ'tL ÓTIOA«l'BáVEL<; 'ta 'COLCltO'tCI &.ya8& !Cal 1Ca1c6t, f,ffov
EO l-1,EV�c; ifon '[� TCapopé3v-rL.
27 M� -ra &.n6ncx Év11odli l:>c; �6r¡ 5v-ra, &Hclt -roov
7'ta.p6v-rc.,v 'tO: OEE,ub-ra.-r01 EICAoyel;Ea8aL ICCXl 't'OÚ'tC.:IV . x&:pLV
ÓTIOf:lLl1vf1aicEa8a.L, Tié:)c; &v ihrEl;r¡-rE1-ro, El ll-·� mxpi]v. t «A ¡ia
p.Év-roL c¡iuMaaou, f:l� fü&. -roo. olh·c.,c; &af:lEv(l;Ew áo�rotc; é:8í­
an c; i1C'tLl1liV ao-rc!t, l:><7'tE, M:v TIO'tE l'� Tiapfl, -rapax8·�aEa8aL.
28 'Etc;- aó-rov <7UVEIA00·_ .<j>úaw lXEL 'tO l.oyL1C:ov. �yE­
l10VLKOV tau-r� &p1CE1a8aL OLICCXLo:rtpcxyoOvn icetl -rmp' onho
-roO-ro yal.�vr¡V lfx O�'tL.
29 •EE,c!tArn¡,ov -r�v c¡,�v-rcxa(or.v, 2I::t�aov 't'�V VEUpo­
n
aTict<7'tlctv. 8 Eplypcxq,ov 'tO EVE<7'ta>c; 't'OO XP6vou. 'rv&>­
pLaov -ro au¡i.6cxtvov � _c;ol l\ ID9. 11.ltle:: ICCM. ¡.t�Jnaov -ro
ónoKEÍ.f:lEVov Ele; -ro ()(lné3oEc; 1CC1tl óAuc6v. s•Evv61¡¡aov ,.-�v·
laxcSt-r�v {f,pcxv. '7Tb ·EICElv9' &�cxp-rr¡8i\:v. ihc:E1 ICiil!'tlv.LTtE,
lSnou � &l;lcxp-rlct ónfo-rr¡.
30' ·I:ul'ncxpEK'rElvELV 1:�11 v6r¡ aLv -rote; ),1::yol1ÉVou;. Eta­
oúEa8ocL -rov voOv Ele; -rdt yw6 ¡.t Ellot 1eo:l TIOLoOv-ra •.
3i <l>otl6pvvov O-Ectu'.l:ov &TtM-rr¡-rL 1Cctl al6ot
Tipoc; 'tO &.vdt ¡.tÉO'ov &.pE-rijc; 1Cal ICCXIC(o:c; &6utc¡>oplqt.
aov -ro &.v8p&>Tiwov yÉvoc;. a• AKoAoúBr¡ aov BE�.
•·EICELVoc; ¡.tÉV c¡>r¡aw, lS·n ·« ncStv-ra. VO¡.tL<7'tÍ., É'tEfl OE l16vct
-rck cnoLxtta. »:AplCEL· 6t P,El1vija8cxL, lS-rL -re\ Tic!tV-ccx. vol1L<7'tl
lxEL'. -�6r¡ Alcxv l>Alya.

73'·
PENSAMIENTOS

le tendrás lástima, sin sentir ni sorpresa ni cólera. En efecto, si


tienes del bien la misma idea que él, u otra análoga, debes
perdonarlo, y si no compartes su concepto del bien y el mal,
fácilmente usarás de benevolencia para con quien tiene vista
defectuosa.
27 No estimes lo que está ausente como si ya estuviera
presente, pero de las cosas que al presente posees ten en cuenta
las de mejor augurio, y piensa con qué ardor las buscarías si te
faltaran. Pero al mismo tiempo guárdate de que por la compla­
cencia en poseerlas no te acostumbres a estimarlas al punto de
desazonarte cuando alguna vez faltaren.
28 Entra en ti mismo. La razón que te gobierna tiene por
su naturaleza el bastarse a sí misma cuando actúa con justicia
y en la paz que la sigue.
29 Borra la imaginación. Deja de ser un títere de tus pasiones.
Delimita el momento presente. Comprende lo que te pasa, a
ti o a otro. Divide y analiza lo dado en su causa y materia.
Piensa en tu última hora. La falta cometida déjala en aquel
que la . cometió.
30 Confronta con cuidado el pensamiento y las palabras. Penetra
en espíritu en los efectos y las causas.
31 Haz brillar en ti mismo la simplicidad, la reserva y la
indiferencia por cuanto es medianero entre la virtud y el vicio.
Ama al género humano. Toma a Dios por guía. Ya dijo el
filósofo 3 que todo es convencional y que en realidad sólo existen
los elementos. Bastará recordar que todo es convencional, aunque
con contadas excepciones.

73
MARCO AURELIO

· 32 n«pt 801.vét.-rou· "H aKE00t.ap.6c;; El i"tOl:'-Ol"; it · ltva>atc;,


�'tOl o6fotc; � p.E-cÓla-ca.atc;.
33 nEpl n6vou· To i;LEV &c¡,6pT)'tOV tE,&.yEt, 't:O OE XPº­
v([.ov c¡,opT)'t6v· Ka.t � lh&vota -c�v &01.u"t�c; yaAf¡VT)\I ica-c&
&TI6AT) \jll\l OLOt'tT),PEL Ka.l ºº ·xe:tpov -ro �YE[J-OVlKOV yÉyove:v. ·
9Ta OE Kctl(O(,t,lE\101. l;LÉ,PT] ÓTIO -roo TI6vou, d n OÚ\101.'tClll, ·m:pl
.
a.O-roo &TIO<!>TJVáo8c.i.
34 nEpl ME,T)c;" .,loe: -rdtc; OlOI.\IO(ac; 01.0'tl>V, o!cu ical otcx
p.e:v c¡:,e:1'.lyoucrat; o.ta oe: 8u�iicouacxt. a Kcxl lS•n, &e; cxt 8'lvi:;:c;
llicu ln' &A>..1nc; ii1wpopo1'.l tie:vcxt icpl'.JTI-rouat -r&c; Tipo'tÉpac;,
olhc.ic; lv "tq> fjt9 't« Tip6-rEpa. ÜTto 't-211 lmivi;:x8É11'tCo>\I ,:&-
X LO'tO: tic<XA1'.lc¡,OT]. '
35 (( "'Ht ot'Jv ón&:pxe:l OlOI.\IOlq. t,lEy<XAo-rtpmElCI. KOl.l 8e:c.>­
ptcx 'ltot\l'tOc; [J-EV X,P6vou, nár.n¡c; Se: ooatac;, apa otEt· '!:OÚ­
't'? i:tÉya. n ll�tcdv e:tvat -rov &v8pc'.,mvov fjtov; '_AMva'tov;
ºº
� a· lSc;. OfücoOv Kal e&va'tOV 8e:tv6v '.H �yf¡a1m:u o iotoO­
'roc;; ªHKta't&. ye:. »
36 « BaalAtlCov e:t'J [-LEV. Tip&.-r,:e:w, tccttc.2c; OE &icoúe:u,. »
37 Ata)(P6v ta"tL ,:o p.e:v np6crc.>nov ó�hKoov Etvat Kal
O'){TJ !:J.0t�l�Éa8al Kctl ICOl.'t:OI.ICOOl;LELa8at, ' &le/ •JCEAE'IJEL 11 cnd­
VOlct, «il't11v o' 1'.ic¡,' J:au'tijc; I:'-� ªXTJl:'-01.'t:ll°;EaBal Kal ll;Cl'tCI­
ICO_O'f.!E'l0"8at•
. 38 · To'lc; np&.ytJ-etOlV y&p ooxt 8up.o0a8al )(pl:WV"

74
PENSAMIENTos·

32 Sobre la muerte. O dispersión de átomos, o si hay unidad


del todo, extinción o desplazamiento.
33 Sobre el dolor. 4 Si intolerable, mata; si duradero, sopor­
table. Retirándose en sí misma, la inteligencia puede conservar
su calma y sin deterioro del principio hegemónico. En cuanto
a las partes de nuestro ser afectadas por el dolor, que lo mani­
fiesten si pueden.

34 Sobre la gloria. Mira sus pensamientos, cuáles son y cuáles


los objetos de que huyen o que persiguen. Y esto aún, que
así como las dunas, al amontonarse las unas sobre las otras,
ocultan las primeras, así también en la vida lo que precede es
recubierto rápidamente por lo que le sucede.

35 "Aquel en quien reside un pensamiento elevado y capaz


de contemplar todo el tiempo y la sustancia entera, ¿piensas tú
que le parecerá ser una gran cosa la vida humana? -Imposible,
contestó.- A un hombre semejante; por consiguiente, no le
parecerá la muerte algo espantoso. -En absoluto." 5

36 .· "Es propio de reyes hacer· el bien y ser calumniado." 6

3 7 Es una vergüenza el que la mente tenga a su mando al


semblante para configurarlo y ordenarlo a su gusto, mientras que
la mente misma no pueda configurarse ni ordenarse a sí misma.

38 "No hay que enojarse con las cosas, porque son insensibles
a nuestra ira." 7

74
MARCO AURELIO

lJ-ÉAEL yor.p cxO-rotc; oMÉv.


39 - 'A8cxv&.-roLc; 'tlo: fü:otc; Kctl �l1tv XCXPlJ-Ol'tCI. aocric;.
40 Btov 8Epll:En•, lScne: iclipTHl.lOV crr&:xuv
KCXl 'tOV lJ-EV E'ClJCXL, -rlrn oi!: ¡i.f¡.
41 Et o' 1� LJ-EAf¡Bri v h: {J¡¡;;f¡¡;, ;;;a;l 11cuo' t p. &>,
�XEL Myov 1<01.l -roO-ro. _
42 To yd:p Erl 1:-u::-r' � ¡.i oO tcC!.l -.o olKor.Lov.
43 M 11 cruvETIL8pf¡vdv, p.i') ocpúl;ELV.
4:4 « 'Eyc:l> &ti: 't"OÚ"CC¡) o(KO:LOV &v Myov Ó.V"tElTIOLl1L,
lh� oó 1:o:lé3c; AÉYELc;, � &v8pc,m::, d ot,u OELV Klvouvov
i'.inoil.oyll;w8a.L -roo l;�v � "t'EOvó:vcxL ávopor., !hou 'tL icor.l
C7flll<:pov 5.pd.oc;· &U' OÚIC !h::Eivo lJ-ÓVOV C71COTIELV, !1-ror.v
TIJH¼'t-rn, TCÓ"t'Epov ÓlKCXLCX � lHiLICOl TtpÓ:TrEL, IC«l &v_ópoé; &ycr.-
8,:;0 f\ Kco::oO. »
4.5 (( O{hc.> y«p lxEL, ti a.vOpE<; 'A8 r¡ vor.toL, -rf1 &l11 8El«f ·
oíl &11 -ru; IXU"t'OV -r&:�n �yrJOC:X l-(EVO<; �ÉA"tlcrtOV Etvcr.L
_
ó-rt' f\
&.pxov-roc; -ra:x8fl, Év-ror.08« (Sd), Qc; É lJ- Ol OOICE:LV, lJ-ÉvOV"t'CI.
KLVOUVl!ÚELV ¡¡r¡oii:v ÓTIOAoyLl;6 p.e:vov lJ-f¡"t'E 8&:vcr.-rov l'fJ-re:
/iUo p.r¡otv 1tpo -roO or.tavoO. »
46 « AU', c?i lJ-or.K&pLE, !lpor., l111 IDo "t'L_ 1:0 yEvvettov
Kcxl "t'O &ya.Bov f\ -ro <11?l;ELV "t'E K«l acj>l:Eo8cxL" l111 yor.p -roO­
"t'O l-(ÉV, -ro l;�v lmooovoi') XP6vov, 't6v YE Qc; cil11 8é3c; áv­
opcx, Éa-rÉov tcrrl ICetl ºº <¡>Lloqiuxr¡-rfov, &U' t:rm:pÉ�CXV"t'CX
•.:pl -roú-rc:ov -r� 8E� Kor.l TILa-tEúaor.v-ror. -r«tc; yuv«�lv, ·!1-rL

75
PENSAMIENTOS

39 "A los dioses inmortales, y a nosotros también, danos con


qué regocijarnos." 8

40 "Segar la vida como las espigas maduras; que una sea,


y la otra no más." 9

41 "Si se olvidaran de mí los dioses con mis dos hijos, aun


para esto hay razón." 10

42 "Conmigo están el bien y la · justicia." 11

43 No asociarte ni a sus lamentaciones ni a sus gemidos.

44 "Por mí, yo replicaría con justicia: Engáñaste, amigo,


si piensas que un hombre, por poco valor que tenga, debe calcular
los riesgos que tenga de vivir o de morir, en lugar de examinar
únicamente, en el momento de la acción, si se conduce justa o
injustamente, como hombre de bien o como un malvado." 12

45 "Así es, en efecto y con verdad, varones atenienses, que


en el puesto que alguno se colocare, o por juzgarlo el mejor
o porque su jefe se lo haya asignado, es allí, a lo que pienso,
donde debe permanecer con todos los riesgos, sin tener cuenta
ni de la muerte ni de otra cosa alguna fuera del deshonor." 13

46 "Ahora bien, mi amigo, toma nota de que lo noble y lo


bueno son otra cosa que la seguridad para los otros o para sí
mismo; que el varón de verdad no debe cuidar de vivir largo
tiempo ni apegarse a la vida, sino remitirse a Dios en este punto
y creer lo que dicen las mujeres, que nadie puede sustraerse a

75
MARCO AURELIO

Tl)V d[J.op: [J.é:vr¡v oM' llv dé; 'hc¡>úyot, -ro l:rct -roú-r9 O'ICffl� ·
rr:fov, rr:lvo: &v -rp6nov -roO-rov, 8v [J.É:AAot XP6vov Btl3v01t, �e;
&ptO''tO: Í)l<�TJ- ))
47 nEptO"ICOTIEÍV &�-rpc:.:>V Óp6¡wuc; lScmEp OU[J.1lEpt8É­
OV't'ct i::at 'r<X<; 'rQV OTOLXEtc:.:>v de; llir¡AOl [J.E'ro:6olcxc; cruv­
Exwc; tVVOELV. I'A110:<a8atpoucn. y&p Olt TOÚ'rc:.:>V <pOlV'l:C:trlctl
-cov �{m.ov rr:oO XªlJ.ªl Bíou.
48 KaAov TO 'COO nM-rovoc;. Kal li� TIEpl &vBp@Tic.l\J
-rouc; ::\6youc; TIOLOÚ [J.EVO\/ ETtLOICO'TlELV liE'1. KOll 'tCX htly1rn:t
éícmcp 1108cv &vG:>8Ev Kll.'!G:>, &yHc:c;, cr-rpo.'tEÚf!,Cl'ta, yE6p-
. yta, y&:p; ouc;, Sto:Aúouc;, yEvÉcrEtc;, Bo:vá-couc;, ÓtlCOlCl'l:i]plG>v
86pu6ov, Ep�µouc; x6p0lc;, Bor.p6ápc,w i!Svr¡ 'TlO'LlcUix, 11:op-các;,
Bp�vouc;, &yop6.c;, ,:b mx¡.i[J.tyEc; i::al TO ti:: Twv tvav-rtG:>v
auy1c:ocrp.oú¡.iEvov.
49 (Tl¡>) -rdt. Tipoy.:yovó-ra. &vor.8EQJ)E1v' (1eotl) rr:ixc; -roaotú"tac;
-raiu vOv· ytvo¡.ié:11(,)v [J.E-ra.Bo::\ac; l�EOTL icor.l TÓ. icr61:1i;:va r.poe:­
c
q,op&v. a o 1:1.<>Etlifj y&p m!tVTG:>t; EOTO:l ICOll oüx ot6v "CE h:6fj­
VOlL TOO �u8 1:100 Té3v vOv ytvo1:1é:vc.lV' oBEv ic:txl taov ,:o TEcr­
aap6:1c:ovTot i:TEOLV tcr-ropfjcrOlt TOV &v9pQ·mvov Btov -rf.{i �TIL
ETTJ [J.Úpux. Tl ycxp TIAÉov 5qict;
50 Ko:t '.t'IX [AiV Él<: yfjc;
qiúvT' Elt;; yatav, :rix li' &m' o:l8Eptou
Blotcr-r6vT0l yovfjc; Ele; oüpávtov
mUtv íl\A8E -rt6::\ov·

76
PENSAMIENTOS

su propio destino, sino mirar de qué manera vivirá lo mejor


posible el tiempo que haya de vivir." 14

47 Abraza con tu mirada el curso de los astros, como si te


arrastraran en sus revoluciones, y considera de continuo las con­
versiones recíprocas de los elementos. Tales imágenes nos lavan
las sordideces de la vida terrestre.

48 Bello pasaje de Platón: "Importa mucho a quien discurre


sobre los hombres, que considere, como desde una atalaya, cuanto
se pasa sobre la tierra: rebaños, ejércitos, labranzas, matrimonios,
divorcios, nacimientos, muertes, alborotos judiciales, regiones desier­
tas, naciones bárbaras de toda especie, fiestas y duelos, mercados,
toda esta confusión y la belleza del orden que nace de los
contrarios." 15

49 A quien mire retrospectivamente lo pasado, así como las


mutaciones que están ocurriendo al presente, le será permitido
prever el futuro. En efecto, lo que viene será del todo semejante
a lo que fue, sin poder sustraerse al ritmo de los acontecimientos
seguido hasta hoy. De ahí que venga a ser lo mismo el contem­
plar la vida humana por cuarenta años o por diez mil. ¿Qué
más podrás ver?

50 · "Lo nacido de la tierra vuelve a la tierra, y lo que nace


de un germen etéreo vuelve a la bóveda celeste. Es decir, o

76
MARCO AURELIO

s l'¡ -.oO'to· OLétAuaLc; .'té3v tv 'l'Oltc; ch6 1;1.otc; &.vnl;lTt>.oicé3v


KOll -r01.oO-r6,..c; 'ttc; a.éopTtWl;lO<; 'té3v &.n!X8é3v O"COLXElc.>v.
[5i] KOll
::tt-rotaL JCOll TIO'tOLOL ICOll l;lOlYEÚ l;lOlOL
TIOlpEK'tpÉTiov'tEc; 3XE't6v, &rtE l;l� 80lv_dv.
10E68Ev oi: nvcfov-r' o1'pov &.v&:yicr¡
'l'AijV0lL ICCXl;lá.'toLc; &.vooúp'toLc;.
52 Ka66CXhLICQ'tEpoc;, ill' ooxt ICOlVc.>VI.ICQ'tEpoc; oo8e:
«lo r¡¡.i. ovÉO"CEpoc; ooo' EÚ't"OlJC't6't'Epoc; btl 'totc; au¡.i.6atvol,)OLV
oOOE EúL!EVÉO"CEpoc; npoc; 't&. -ré3v n>..r¡ otov nmpopét ¡.i.a'tOl.
53 "'Onou lpyov htL-rEAEtoBaL llúvOl'l'0lL JCa-r&. 'tOV JCOL­
vov 8Eo'u:; ical &v8p""1toLc; A6yov, tJCEL oooev 0ELV6v• lSnoo
'(°'P a><1>EAEtac; 't\l)tELV l�EO'l'L ouk -rijc; Eúoooúor¡c; JC0l1. .C:0l'l'ot
-r�v ICot't:CX,:rJCEU�V npoLOúor¡c; tvEpyEtac;, h:d oMEl-ltav BA&.-
6r¡ v vc¡>opgmfoli.
54 n.:xv'tOlxoO JCOll c5Ll'JVE1Cé3c; tnl aot ta'tL IC0lL 'tfi mxp­
oúon OU[,l6ÓtoEL 8EOOE6é3c; EúOlpEO"CELV JCCXl 'tOL<; TIOlpoOoLV
&vBp&mou; JC0l'l'« cSLJCciLoaúv11v npoo<¡>ÉpEa8m Klll 'tfl (mc.p)­
oúan cpc.v-rcxott¡t t ¡.i. <fllhO�É)tVE°tV, 'ívot l;l� 'tL &.ICOl't'ÓthTJTI'tOV
notpEtopufi.
55 Mi) 1lEpL6Abtou cUA6-rpL0l �YEl;lOYLICÓt, &.Ü.' bd BAmE
1
ICOl.'t E08ú, btt "CÍ OE � c¡,úaLc; ó�r¡yEt tj 'l'E .. �o lSAou cSLC!c. 'té3V
OUtJ.60lLVÓll'tQV OOL IC0ll �- · a� lhclt 'té3V npor.K'tÉc.>V lino �ºº·
anpOllC'tfoV OE lKÓta'tC¡) 'tO lE,fjc; 'tfl IC0l't0l01CEU�· IC0l"CEOICE:{,lla..:
't(.U at
"Ca t',EV hOlTI« 'té3V Aoyticé3v fVEICEV ical htl.. mxv-rbc;
_
&Uou 'tel XElpc.> i:é3v 1CpELrt6vc.>V EVEICEV, 't« AoyLKot at
ill�Ac,w ítvEICEV. . •.To L!EY oí'!v npor¡yoúllEYOV b -rfi -roo

77
PENSAMIENTOS

una disolución del entrelazamiento atómico, o una dispersión de


los elementos impasibles." 16
51 "Por manjares, filtros y sortilegios, qu1erese desviar el
curso del destino, para no morir. Mas este viento que hacen
soplar los dioses hay que soportarlo sin quejarnos de nuestros
males." 17
52 Que sea otro más fino luchador que tú, pase, pero no
más adicto al bien público, ni más reservado, ni mejor dispuesto
a lo que pueda acontecer ni más indulgente con los yerros del
prójimo.
53 Cuando quiera que puedas conducirte según la razón común
a los dioses y a los hombres, nada debes temer, porque cuando
el hombre puede hacerse útil mediante una actividad bien diri­
gida y que progresa de acuerdo con la condición humana, no
hay que recelar de ningún daño.
54 Dondequiera y de continuo de ti depende el complacerte
religiosamente en la ·presente coyuntura, así como tratar con justicia
a aquellos con quien vives, y esmerarte en atender a tu repre­
sentación actual, a fin de que nada inverificado pueda deslizarse
en tu interior.

55 No te pongas a escudriñar en torno tuyo las almas ajenas,


sino mira ante ti derechamente hacia dónde te · encamina la
naturaleza, ya -sea la universal, mediante las cosas que te acon­
tezcan, o ya la tuya propia por los deberes que te impone, ya
que el deber de cada uno es el de hacer lo que conviene a su
propia constitución. Los demás entes han sido constituidos en vista
de los entes racionales, y en todo caso los inferiores por los
superiores, pero los entes racionales los unos por los otros entre
sí. El primer carácter, por consiguiente, que predomina en la

77
MARCO AURELIO

&v6pQ'llOU ICCX'tClOICEUfl 'tO léOLYC.,YLtccSv la-ri.. '4di'tt:j,6.ÍI' lle 'tb


&vtv!o'tOV 'llpbi:; 'tdtc; OC., (L«'tLICdtc; TtElaELc;· XoyLicfjc; ydtj, ·,Kiir.i
.voEp&c; KLV�CEQ<; \'.8Lov m:pLopll;ELv l«utjv 1e«l (L�'llo'tE
�'t't'&a9cXL (:l�'tÉ : «la9JJ 'tLICfjc; (L �'tE 6p (Lt]'tL1tfjc; KLY�aEc.,c;•
l;c¡i&>ISuc; yap b«'te:p«'L, � lle: YOEp« l9éAEL 'llpC.,'tla'tE'ÚEI.V ICCll
.li� ICCl'tCltcp«'tdaB«L 611' l1Et lvc.,v. Auc«lc.,c; yE" 1tÉc¡>u1tE yc!tp
J{PTjCl't'LK� n&aLV hElvoLc;'. 1 Tpl'tov lv 'tfl 7loyLtcfl KOl'tClOICEUfl
.ro &1tp61t'tC.,'tOV ic«t' &vd;cm«'t'IJ'tOY; 4 TO'Ú'tC.,V ótlY tx6�E-'
tº" 'tO �YE(LOVUcbv E09El1f 1lEpouvÉ-rc.,, ICCll lxEL 'tck lcxu'toO;
56 ·ne; &1tonlivr¡1t6'tcr. 3d ICCll (LÉ°)(P L vOv B1t6LCAlKÓ'tCl 'to
._0L1tbv h -roo m:pL6v-roc; l;fja«L tc«-rclt tjv c¡,úaLv.
57 M6v(',)c; c¡>ildv 'tb i«u't� OV (L6«'Lvov 1eal auyd,c.,-
96(LEVov. Tl yc!tp &pEtOIILoo'te:pov;
58. ·Ec¡,' b&a-rou OU(L8& (L0'toc; t ltcElvouc; 1tpo a (L(L«'tC.,V
�XELV, · otc; -tc!t ClO'tdt auvÉ6ClLVEV, �EL'tCl flxBov-ro, ll;e:vl­
l;ov-ro, ll;lÉ(Lct>OV'tO. NOv o3v ltcELYOL 'llOO ; Oo8«(L00. 1Tl
<>tlv; ICCll cru. 8éAELc; 6(Lolc.,c;; Ooxt 8e: 'tc!tc; (LEV illO'tplotc;
'tponcltc; tccx'tcv.mdv 'totc; -rpÉ'ltoúaL IC!ltl 'tpE'llO(Lbou;, cxo'toc;
lle: ne:pl 'tO nac:; XPflaBcxL CXO'tOL<; lSAoc; ylve:a9«L; a Xp �an
ycltp_ tc«Aac; ICCll OAr¡ C70L la-rotL' np6ai.xe: Kotl 8fu
(LÓYOV
ae:cxu't9 K«Aoc; Etv«L ETCl n«v-r6c;, o3 np&aae:Lc;· ic«l (LÉ-
(LV'IJªº &(Lq>o-rÉpé.,v, lSn &ISL«q>opov le¡,' o3 � Ttp&l;Lc;.........
59 "'Ev8ov aic:&Ti'te:· fv8ov � nr¡y� -roo &ycx9o0 iccxl &e:l
&vCX:6A-úELV ISUVCl(LÉVYJ, l<kv &Et atc«Tt'tnc;.
60 Ad ic:cxl -:t:b aa(Lot mm.r¡yÉvcn Kcxl.' ll�. 3�p,!'ic¡,BcxL

78
PENSAMIENTOS

constituc1on del hombre, es la sociabilidad. El segundo, el no


rendirse a las pasiones del cuerpo, porque lo propio del movi­
miento racional e inteligente es el reducirse a ciertos límites
y no dejarse vencer jamás de los movimientos sensibles o impul­
sivos, por ser ambos de naturaleza animal. El movimiento inte­
lectivo, por su parte, entiende guardar su superioridad y no ser
dominado por aquéllos, sino servirse a justo título, y por natura­
leza, de todos los demás. En tercer lugar, en la constitución del
ente racional está el no precipitarse en sus juicios, a fin de
evitar engaños. Que nuestro principio director, ajustándose a estas
máximas, siga derechamente su camino y en posesión de aquello
que le es propio.
56 Como quien esté muriendo y con sus días terminados, has
de consumir el instante que aún te quede en vivirlo conforme
a la naturaleza.
57 Ama lo que te pase por estar tejido en la trama de tu
vida. ¿Qué otra cosa podrá serte más adecuada?
58 En cada coyuntura ponte delante de los ojos aquellos a
quienes les pasó lo mismo y que luego se afligieron, se espan­
taron y lo recriminaron. Y ahora ¿dónde están? En parte alguna.
¿Por qué, pues, has de imitarlos? ¿No será mejor dejar esa agi­
tación extraña a nuestra naturaleza a _ aquellos que la causan y
la sufren, y aplicarte por entero a saber servirte de los aconte­
cimientos? De buen provecho te será, y también materia de
ejercicio. Aplícate únicamente y con voluntad a merecer tu propia
estima en cada uno de tus actos y acuérdate de esta doble máxima:
nada importa la materia de la acción, sino su uso.
59 Cava dentro. Por dentro está la fuente del bien, la cual
puede manar de continuo si la profundizas siempre.
60 En cuanto al cuerpo, debe mantenerse compacto y de suerte

78
MARCO AURELIO

p.�u EV "KlV�OEl llf¡'tE EV ªXÉaEl, : Otov ycxp 'tl i---rrl -roo


'T!poa&mou TtotptxE'tOf.l � "lh&volOf. OUV€0'tOc; (ll�'tb KOf.l dl'oxr¡­
l_lOV &.El auv-cr¡poOaa, -coLoO-cov Kal ml !SAou -roO at>p.a-coc;
ótTIOll'tTJ'tÉOV. 3 n&v-ca OE 'tOf.01:a auv -et;> 6:VETtl'tTJOEÚ'tC� c¡,u­
h !,(K'tfo,
6:1 •H �lc.>'tlK� 'tfi 'ltCIAOf.lO"l'lKfi op.owcÉp« �TIEp -rfi .3p­
XTJ<7'tlKfi I tccx-c« -rb -rtpbc; 'ta. lt.mln-rov't'°' Kcxl ov npoEyv_(.)­
O:p.Évcx f-colp.oc; KOf.l &.-rt-caic; fo-r&von.
62 :tuvExé3c; E4'to-c&.vixt, -clvEc; dalv oi'.J-c(!t, óc¡>' �V
P,°'p-cupE1a8ixt BÉA�tc;, Kcxl -clvcx �yEp.ovtd: houaw. s O�-cE
ydtp p.É l-L IPTI -rote; &.1o::ouatC.>c; n-'talouatv o�'tE tmp.cxp'tup�aEc.>c;
oEf¡on lp.6AÉ-rtc.>V Ele; -:a.e; nriya.c; '[�e; ónoA�q,Ec.><; KOf.l bp p.�c:;
aÜ'Cé3v.
63 r1�acx q,uxf¡, cpr¡alv, �KO\JOO( O'tÉpE'tCXL &Ar¡ 8Elcu;·
ot5tc.,c; otv Kcxl OtKcxtoaúvr¡c; Kcxl ac.>c¡,poaúvr¡c; Kcxl EV P,EVElcxc;·
,Kcxl 'TtCXV'toc; -roo ·ro(OÚ'tOU, 2•Avc:v.yKcU6'[0f.'tOV OE 'tO OLTJVEKG;)c;
'tOÚ10U P,EP,V.�080f.t' fon y&.p -rtpoc; TittV't'CL<; npe¡:6-cÉpoc;.
64; 'E-rtl 1_-1.EV T!Of.V-CO<; 'lt6vou np6xEipov EO'tc.>, !S-ct OVK
Of.lO){POV' OVOE 't�V Ótá:v.otClV 't�V KUfü:pvé3aav xe:lpC.> TIOl!c:L'
o�n: y&p , Kcx8o AoytKf¡ EO'tlV, ofJ-cc:, Kix8o KOLVú)VlKÍl, OLOf.­
q>BdpEt a.,hf¡v. 2'Enl 1_-1.Év-cót -cé3v TIAEla-cc.>v nóvov K<ll ,:o
'tOO •Enucoóppu • &pt Bor¡8El-cc.l, lht ofJ,:E &.<f>6P'l"ºv ofi'tE
cxlG:IVlOV, EOt.V -ré3.v opQV .p.vr¡p.ovEúnc;. Kcxl [.l� _TipocooE,ál;nc;,
1 K&ú:tvou OE p.É vr¡ao, ·on noAAclt nóvc¡i -ca. mhclt. lív'rtt
p.
hCllv8ávEL lluoxEpClllVÓ p.EVCX, otov 'tO VU(J'1:&.4ELV ICO(l 'tO KCllU­
P,Of.-Cll;Ea0o.t tccxl -ro &vopEK-CELV, '"O·rnv o�v 'tlVL 'tOÚ'tc.>V
oucro.pEa'tfic;, 'A.éyr: Éau-cij¡, O'tL TI6vc¡i 11:vo[oQc;,

79
PENSAMIENTOS

que no se distorsione ni en su movimiento ni en su disposición.


Lo que la inteligencia puede hacer del rostro, que lo mantiene
constantemente armonioso y de buen semblante, otro tanto puede
pedirse del cuerpo en su conjunto. En todo esto, sin embargo,
hay que guardarse de la afectación.
61 El arte de vivir aseméjase más bien a la lucha que a la
danza, en cuanto debe estar uno sobre sí e inquebrantable para
afrontar los ataques repentinos e imprevistos.
62 Ten presente sin cesar quiénes son aquellos cuyo testímonio
deseas y cuáles son sus principios directores. De esta suerte no
los vituperarás si incurrieren involuntariamente en alguna falta,
ni tendrás necesidad de su testimonio conociendo la fuénte de
sus opiniones e inclinaciones.
63 Toda alma, a lo que se dice, 18 está privada, aunque sin
su culpa, de la verdad, y también, por consiguiente, <le la justicia,
de la cordura, de la benevolencia y de toda otra virtud semejante.
Es de suma importancia, por tanto, el que a menudo te acuerdes
de esto, pues así serás más indulgente para con todos.

64 Ante cualquier dolor ten siempre a mano esta reflexión:


que no envilece ni torna peor al intelecto piloto, al cual no lo
vicia ni en cuanto racional ni en cuanto sociable. Pero además,
y en b mayoría de los dolores, que venga en tu socorro la
máxima de Epicuro, según la cual el dolor no es ni intolerable
ni eterno, si lo ves en sus dimensiones naturales y no le aííades
nada en tu imaginación. Y advierte también que muchas cosas
que nos molestan son, sin que nos demos cuenta, verdaderos
dolores, como la somnolencia, el calor extremo y la anorexia.
Cuando quiera, pues, que te desagrade cualquiera de estas cosas,
di para contigo que has cedido al dolor.

79
MARCO AURELIO

65 "Opa., ' l,lf)'ltO'tE 't'OloO-rov n6.8nc; npoc; ,:ove; &mxv8p6-


'rtO\lc;, otov ot (&.n)á.v8pc.>7t0l Ttpoc; ,:ove; &.vBp¿movc;.
66 n6BEV 'lal,IEV, d l-1� T 11la.úy11c; ::r.e.)icpá.�ovc; 't�V
ótá.lkatv KpEtaaQv �v ; 2 Oo yo:p &.picE'1., El ::rc.)1epá-r11c; tv­
óoE,6-rEpov &.1té8cxvEv iccxl tv-rpEXÉcrrEpov -rote; ao<1>tO"Ccxtc;
ÓtEA.ÉyEi:o 1ecxl 1ea.p-rEptic6-cEpov tv -cf.i, 'Ttixy9 Óu;:vuic't'ÉpEVEV
1ea.l -rov I:cx;\a.p.lvtov KEAEúaBElc; &yELv yEvvt1e6-rEpov lóo­
t,Ev &.v-rt6fjvcxt Kotl tv ,:cx'1.c; Mote; t6pEv8úno, nEpl o� 1eal
p.áA.tO"C1 &v -rtc; tTILO"CfJaElEV, dnEp &A11 8i\:c; �v· 1'.A'Al' hE'1.­
vo ód OICO'TtELV, Tiola.v 't'lVO: 't'�V l!Jvx�v EtXE _ I:c.)tcp&:-.11 c;
ICCXl El EOÚVCX't'O &.p1CE10'Ba.l -rt;> ót1ea.toc; dv,Otl 't'IX 'Ttpoc; &.v­
ep¿movc; iccxl ISoLoc; 'l'« npoc; BEouc; l:'fJ'l'E tKEt npoc; 't'�V
ICotlClotv &.ycxvcoc:-réiiv · l:'TJÓI! l,l�V SovA.EÚQv· 't'lvoc; &.yvotq. · p.f)'t'E
'té3V &noVEl'-01:'Évc.)V b: 't'OO !S'A.ou �e; t,Évov 't'l 01:x6p.Evoc;
� �e; &<1>6p11-rov ónop.ÉvQv p.fJ-rE -rote; 'toO ootptctótou rnxBtaLV
lp.1totpÉXQV CJ\!f:'11«Bfj -rov voOv.
67 •H <1>úatc; oox o!S'tc.)c; auvEKÉpotoE -rf.j, auyicpl¡,.ot'tl,
c'lic; I:'� tc¡>Eta8ott 'TtEptopll'.;ElV l:otv-rov 1ea:l 't« fou'toO. ó<t>'
fov-rf.i, noLE'1.a80tt· A.(etv. ydtp tvÓÉXE't'Otl BE'tov civSpet yEvÉ­
a80tt ICOtl Ó'ltO 1:'TJÓEvoc; yvc.)ptaBfjvotl, 1 Toú-rov p.É ¡.LVJJOO &.El
1e0tl l'tt EKElvou, IS·ú tv l>'A.tytcrtoLc; KE'1.-rctl -ro EOÓa:L¡.,.6vQc;
Btl3aott· 11e0tl p.f), IS-rt &.1tf)'A.maa.c; ótotA.EK't'tKoc; icotl <1>uaticoc;
_
laEaB�t, óuk 'toO-ro &noyvf.i,c; ic01l lAEú8Epoc;; ical cxlóf) p.Qv ic:cxl
1c:0LvQvuc:oc; ic:et.t EOnElB�c; BE�.
68 'A6tá.crtc.>c; Ótcxl;flaetL tv 'TtAdcrtn 8v¡,.JJÓlCf, ic:&v mxv­
't'Ec; 1CCX'.f0t6oé3aLv &'tLVct. · Boú'A.ov'tetL ic:&v 'tci. 8 JJ p(a. �.et.a,-rff

so
PENSAMIENTOS

65 Ve que no tengas alguna vez, con respecto a los misán­


tropos, los sentimientos que los misántropos tienen con respecto
a los hombres.
66 ¿Cómo saber si Telauges 10 no era de índole superior a
la de Sócrates? Porque no es suficiente que Sócrates haya tenido
una muerte muy gloriosa, ni que haya argumentado sutilmente
con los sofistas, ni se haya comportado con gran entereza al
pasar las noches al relente, 20 ni cuando recibió la orden de
llevar consigo a León de Salamina, 21 con mayor gallardía en
su repulsa; ni que se haya contoneado en las calles como un pavo
real, en lo que por cierto deberíamos detenernos si fuera verdad.
Mas lo que, por el contrario, es preciso examinar es qué clase
de alma tenía Sócrates y si podía contentarse con ser justo para
con los hombres y religioso para con los dioses sin indignarse
contra el vicio ni plegarse servilmente a la ignorancia de nadie,
ni recibir como algo extraño o intolerable la parte que le había
sido destinada en el conjunto, y sin exponer su espíritu al con­
tagio de las pasiones carnales.

67 La naturaleza no te ha mezclado tan Íntimamente al com­


puesto de que formas parte, como para impedirte que tomes
conciencia de tus límites y someter a tu poder lo que es tuyo.
Es bien posible ser un varón divino y no ser conocido de nadie.
Y acuérdate aún de que la vida feliz consiste en poquísimas
cosas, y que si desesperas de ser un dialéctico o un físico, rio
por esto renuncies a ser libre, reservado, sociable y sumiso a Dios.
68 Vive al abrigo de toda coacción y en la mayor alegría,
y por más que todos vociferen contra ti lo que quieran, y

80
MARCO AURELIO

'tot f.!EAÚÓpLCX ,:oO 'l'tEpl-rE8pCXf.![lÉVOU 't'OÚ'tOU <jivp6. p. cx'toc;.


2 T( ycxp Kc.:>AÚEL EV TIÍXaL 'tOÚ'tOL<; 'tliV Ót6.vouiv acpl;ELV
É:01.U't�V EV ,y«AÍJ�n K«l t<plaEL ['tfi] TIEpl 'té3V TIEpLEO't1JK6-
'tc.:>V &;\r¡ 8EL KCXl xpf¡aEL 'té3V \JTI06E6Ar¡p. li:vc.:,v hol p. n; 3(';Sa'tE

't�V f:lEV Kp(alV AÉyELV 't9 npoC"ll(TI'tOV'tl « ToO'to uTI6.pXELc;


0
KCX't oüa(«v, Kixv Kot't(X ó6E,otv e<AAOLOV c¡>otlvn )), 't�V OE
XP�Ó lV AÉ'(ElV 't9 \J'llOTI(TI'tOv-tl (( I:e El;Í]-rouv· &El yó:p p.ol '[0
'llotpov ÜAr¡ &pE-r�c; AO'(LK�c; Kotl TIOAl'tlK�c; K«l 'tO aúvoAov
'tixvr¡ c; &v8pC:mou f'¡ 0Eo0. )) 'nav ycxp -ro avp.6ot'tvov 8dÍl
� &v8pc:im¡, iE,oLKELOO'totl Kotl ocr'tE KotlVOV oei'tE óuaµE'tot­
xElptonv, &:Ucx yvc:iplf.!OV Kotl ÉUEpyÉc;.
69 ToO'to lxE( ·� 'tEAEL6'tr¡ c; 'tOO fj8ouc;, 'tO 11&a01.v �p.e:­
potv l>c; 'tEt..EU'tcx(otv ótd;6:.yELV KCXl p.Í]'tE ac¡>úl;EL1i p.Í]'tE
.
votpl<ÍXV .l:l�'tE \JTIOKp(vEa8otL,
70 Ot. 8Eol &86:.vot'tOL OV'tEt; ou óuaxEpo:(�OUOLV, lln b
naoú-r9 o:lwvL ÓEÍ]aEL o:ihoüc; TI6:.v-rc.:>c; &El 'to·LoÚ'tc.:>V ov'tc.:>V
Kotl ,:oaoú-rc.:>v <¡>o:úAc,w &vÉxEa8«L' Tip.<>OÉ'tl óe K«l KÍ]OOV'toil
. 01.lJ'tWV TIOlV'tO(c.:>c;. 2 I:u OE l:íaov ciUÓÉTic.:> AÍ]yELV [l ÉAAc.:>V
&mo:uóeyc;, KO(l 'totO'toc Etc; l>v 'tWV ct>étúAc.:>v ;
7:l
0

rEAOLÓV EO'tl -r�v f.!EV ló(cxv Kcx1dav !!-� c¡>EV '(ELV, o


KOll ouVot'tÓV Ea1:L, 't�V ÓE ,:é3v aAAc.:>V . ct>EÚ'(ElV, lSTIEP &pú­
.
VOl'rOV,
72 "O lxv � "ºYLK� KOll TIOAL't�K� óú\,ap.tc; Eup(oKn p.Í]-rE
voEpov p.Í]-rE KOLVC.:,VLKÓV,. EÜAÓyc.:>c; Ka-ro:ÓEÉa'tEpov Éau,:�c;
_
KplvEL.
73 "O,:cxv ou El'i TIETIOHJKcbc; ·ne; Kotl &Uoc; El'i TIETIOv8c:ic;,
-r( hl [,r¡ u1c; -rp(-rov napcx -raO-ra, QC"llEp ol p.c.:>pol, -ro Kal
óóf,otl E� TIETIO.LT]KÉV<Xl f'¡ -ro IX [l OL6�c; 'tVXELV;
74 OMElc; KIX [lVEL &c¡id.oú p. Evoc;: 'n4'ÉAELOl OE npaE,tc;
Ka-rcx 'l'ÚOLV. M 1) o1lv �6. p.vE &c¡,doú p. Evoc;, li:v 9 G:l<l>EAEL<;,

81
PENSAMIENTOS

que las fieras dilaceren los miembros de esca masa que te envuelve.
¿Qué impide a tu pensamiento conservarse en cualesquiera circuns­
tancias exento y sereno, mantener un juicio verdadero sobre cuanto
le rodea, con el uso expedito de cuanto se le ofrezca? En tanto
que facultad indicativa, que diga al objeto presente: Por esencia
eres esto o aquello, por más que la opinión te haga parecer
diferente. En tanto que facultad operativa, a su vez, que diga
a lo que se le ofrezca: A ti ce buscaba, porque lo que se me
pone delante es siempre para mí materia apta para el ejercicio
de la virtud racional y social, y de codo arce humano o divino
en general. Todo cuanto acontece, en efecto, me asocia con los
dioses o con los hombres, y nada es insólito ni difícil de llevar,
sino conocido y de fácü empleo.
69 La perfección moral consiste en pasar cada día como si
fuera el último, sin agitación, sin languidez, sin falsía.
70 Los dioses, siendo inmortales, no se disgustan de tener
que soportar, inevitablemente y por la eternidad, a tales y tantos
necios, anees por el contrario se desvelan de mil modos por ellos.
Y tú, que vas a terminar tan pronto, te rehusas a hacer lo
propio, siendo, además, uno de aquellos miserables.
71 Ridículo es que el hombre no quiera huir de sus propios
vicios, lo que es posible, y sí de los ajenos, Jo que es imposible.
72 Todo lo que la facultad racional y social encuentre despro.
visto de inteligencia y sociabilidad, lo juzgará con razón inferior
a ella misma.
73 Una vez que has hecho el bien y que otro lo ha recibido,
¿a qué buscas aún, como los necios, un tercer término, o la fama
de bienhechor o alcanzar una recompensa?
74 Nadie se cansa de recibir servicios, porque un servicio
es una acción conforme a la naturaleza. No te canses, pues, de
servirte a ti mismo en Jo que sirves a otros.

81
MARCO AURELIO

75 'H -roO 1$Ao\l c¡>valc; htl -r�v ICOO'¡.toTtol(av ¿PP.T)OEV,


NOv ªE �'!OL n&v -ro YlVÓ p.EVOV ica-r' l:mxic:oAov8 T) O'LV y(vE­
'C<ll � á.Myla-ra ic:al -ca ic:vpuii-ra-r« l:a-cw, l:c¡,' & TIOLEL'C<lL
ta(o,.v tlpp.�v 'CO -coO icóap.ov �yEp.onic6v. 2 Etc; TIOAAO( O'E
yaAr¡v6-rEpov TCOL�O'EL -roO-ro p.vr¡p.ovEv6 p.Evov.

82
PENSAMIENTOS

75 la naturaleza del Todo emprendió primero la fábrica del


mundo. Ahora, empero, todo cuanto acontece procede por vía
de consecuencia, a menos que sean irracionales hasta las reali­
dades más capitales, aquellas en las cuales se proyecta, en cada
caso en particular, el principio hegemónico del mundo. Recor­
dando lo cual, te hallarás más tranquilo en multitud de casos.

82
H'

i KCll 'T00't'O 1tp bc; 'tO cb:cv6ooE:ov cptpt:L, !l't'L o{h: In


Mvcxa0tL 'TOV 13(ov &Aov f\ 'tÓV ye &no vcÓ'tT)i:oc; cf>LAÓao­
<¡>ov 13E6,c.,KÉvcu, &.Uct TtOAAo1c; 'tE llUoLc; icetl etO'toc; ÍctU'tt¡}
o�Aoc; ytyo11cxc; n6pp (,) <J>,Aoaoc¡>(cxc; ll>v. 1 nt<J>upa«L o6v,
C:Sau 't�v ¡.t!v ó6;cxv -r�v· -roo <JnAoa6<J>ou ic't1f a«cril«L oilic l't'l
aoL ,�o,ov· &v-ra.yc.,v(�E't'CXL os: ,:cxl -� irn68a:aLc;, 1 E'!-nsp
o!lv &.A r¡ 813c; !&>pncxc;, noO ui:ta.L -ro npay1:4cx, -ro 1:4tv, -r(
o6;cLc;, !i¡,cc;· _&pi<:fo8TJ 'tL ot, a:t ic&v ·'tO AoLTtOV 't'OO BCou
&aov O�TtO't'CE, �e; . � i¡,úcrn; aou BíAu,_ 13,@an, � K.et't"Ctv6r¡aov
o!lv, 't'( BtAu, ,:cxl UAo 1:4r¡otv ac T!Epl<má:'t(,), na:-nc(pcxacxL
y&:p, ncpl n6acx nA01.vr¡8dc; oOo«p.oO c!lpcc; 'to di ��v, 1 oOic
lv ávUoylap.o1c;, OÓIC lv Tl�OÚ't''f, oOic lv. M�n, oOIC 1v !Tto­
Aa.Ú<11n, oóocxp.oO. .• noo oOv la't\V ;· 'Ev 't't¡} Tt0LC1v, & 1:m­
�TJ'tEL � 'tOO &.v8p,�mou <J>Úalc;. n 13c; otlv 'tCl0't'Cl TIOL�au;
lxn,
'Ed:v o6yllcx'l:Cf. &<J>' �V cxt �Pll-Cll ,:'cxl cxt 1tp&:E,uc;. T<vcx
oóyp.cx'tCl; ncpl &ya.813v KCll IC0(1C/3V, �e; oOocvbc; lltv &yOL8oO
!Sv'to·c; &.v8p&lmp, 8 oóxt- TIOLEL lHICClLOV¡ a&,c¡,povClt, &.vopa:tov,
Hcú8cpov, oMcvbc; at ICOI.ICOO, 8 oóxl TtOLC't 't&.\IC\V't(cx -rote;
EtpY}¡iÉvolc;.
2 Kcx8' !ic&:crrr¡v npa�w fpQ't(X OEOlV't6v· n12c; l:J-OL ClO'tT)
IXEL; M� p.c,;cxvo�aQ �• cxO'tfl; Mucpbv iccxl 'tt8vr¡iccx iccxl
Ttá:v't' l� ¡itaou. 1 T( nM:ov l-rtl�T) 'tl3, 11:l 'tb ncxpov lpyov
�4>ou vo1:poO iccxt icoLvc.>VLtcoO iccxt laov6¡io\1 8E9 ;
3 'AAtE,otvopoc; Of: ,:al r«Loc; ic:cxl no¡in�Loc; 't( npo c;
ALoytvr¡ i::cxl •H p6l11:Au'tov ic:al 2:QKp«'tT) V; 1 Ot p«v yo.p d-

83
VIII

1 lo cual te lleva a renunciar a toda vanagloria, visto que no


depende más de ti el que toda tu vida, o por lo menos la que ha
corrido desde tu juventud, la hayas vivido como filósofo; antes por
el contrario, a los ojos de otros muchos como de ti mismo, es claro
lo lejos que estás de la filosofía. En el caos que es tu vida, no te
es ya fácil adquirir el renombre de filósofo, y tu propio estado se
opone a ello. Si has mirado, pues, verdaderamente en qué está el
problema, no te cuides más del renombre que podrás tener, y con­
téntate con pasar el resto de tu vida, sea cual fuere su duración,
como lo quiere tu naturaleza. Reflexiona, pues, qué quiere, y que
nada más te distraiga. En tu experiencia errante ¡y por cuántas
áreas! habrás encontrado que la felicidad no está por parte alguna,
ni en los silogismos, ni en la riqueza, ni en la gloria, ni en el goce,
en parte alguna. ¿Dónde, entonces, podrá estar? En hacer lo que
reclama la naturaleza del hombre. Pero, ¿cómo podrás tú ejecutarlo?
Si tienes principios de los cuales fluyen las inclinaciones y las ac­
ciones. ¿Qué principios? Aquellos que deciden del bien y del mal,
y según los cuales no hay ningún bien para el hombre sino el que
le hace justo, sabio, valiente y libre, y ningún mal sino el que pro­
duce los vicios opuestos.

2 En cada uno de tus actos interrógate: ¿Qué significa para


mí? ¿No voy a arrepetirme? De aquí a poco estaré muerto y nada
estará a mi alcance. ¿Qué más puedo desear si mi acc1on presente
es la de un viviente inteligente y sociable y sujeto a la misma ley
de Dios?
3 Alejandro, César, Pompeyo, ¿qué son al lado de Diógenes,
Heráclito, Sócrates? Porque éstos conocieron las cosas, sus causas,

83
MARCO AURELIO

llov '[C( npáypcmx !Cal -rrxc; ah(ac; 1eal -rae; ÜAac; ICCÜ "[C( �yE­
poVLICC( i- íiv aü-rBv aü-rá· ÉICEt U, !Soc:.>v &yvoLa, 1eal llovAE(a
1t6oc:.>v.
4 "O-cL oüÓEV �1:1:ov ·nx aü-ra TTOL�oovcrL, Kliv ou óuxp­
payfi e;.
5 To npB-rov p� -rapáaaov· náv-ra yap ICCX'[O( '[�V -roo
lSA.ov 4>úcrLV 1eal óAlyov xp6vov oMElc; oMapoO fon, é..íanEp
w
oMt 'AópLavóc;, oüót Aó'yovo-roc;. z ETIEL"t:O: &uv(oac; Ele;
-ro np&ypa 1'.cSE aú-ro 1eal ovppv11povEúoac;, 11-rL &ya86v oE
liv8pc:.>11ov EtvaL OEL 1eat -rl -roO &v8pC:mov � 4>ú<nc; &110:L-rEt,
np&E,ov -r�O-ro &pE-rao-rpEn-ct 1eal óno(c:.,c; ÓLICaL6-ra-rov 4'aÍVE­
-ra( ooL, póvov dpEvBc; tcal ató11 p6vc:.>c; Kal &vv1101ep(-rc:.,c;.
6 'H -rBv lSAc:.>v 4>ú0Lc; -roO-ro Epyov EXEL, -rcx llcSE llv-ra
EKEL pE-ra-rLBÉvaL, pE-ra6áAAELV, a'l'.pELV EV8Ev Kal ÉKEL 't>ÉPELV.
n
1 áv-ra -rpona(, oüx l.So-rE itio6118�vaL p� 'tL 1eaLv6v· náv-ra
ovv�B'l , &Urx 1eal í'.aaL at &rtovEp�oELc;.
7 > ApKEL'taL n&oa <¡>úoLc; ECXV'tfl EüocSoúan· 4'Ú0Lc; cSt
XoyLK� EÜO0EL Év pe:v itiav-rao(aLc; !l�"t:E lj}EV0EL p�-rE &ó�X9
ouy1ea-ra-rLBE:pé:v11, -rcxc; óppcxc; ót Énl '[O( KOLVc:.>VLICCX lpya póva
IXTIEU8úvovoa, -rcxc; ópÉE,ELc; ÓE Kal -rae; hú(oELc; '[Q\I É't>'
l�p1v p6vc:.>v TIETIOL'lpé:v11, '[0 0E ÓTto -r�c; KOLV�c; 4'ÚOEc:.>c;
«TtOVEpÓti,EVOV 118.v &crnal;opÉv'l, 2 Mé:poc; yd:p aü-r�c; Éa-rLV,
Qc; � -roo <;>úHou <;>úoLc; -r�c; -roo <;>v-roO <;>úoEc:.>c;· TIA�V l:Sn
EKEl pe:v � nO c¡,úUov q,úoLc; p.Époc; Écrrl cpúcrEc:.>c; 1eal
&va:Lcr8�-rou Kal &Myov 1eal Éprtoó(l';EoBaL lluvaptv11c;, � llt
-roO &v8pC:mou <;>úcru; pÉpoc; Éo-rlv &:vEpnoó(cr-rou <;>úcrEe.:>c; 1eal

84
PENSAMIENTOS

su naturaleza, y la razón que les dirigía era autónoma, mientras que


aquéllos ¡cuántas cosas ignoraron y de cuántas otras fueron esclavos!
4 Que no menos harán los hombres siempre lo mismo, así
revientes.
5 Lo primero no alterarte, porque todo pasa según la naturaleza
universal y en breve tiempo no serás nada en parte alguna, como
nada son Adriano y Augusto. En seguida, y teniendo fijos los ojos
en tu trabajo, míralo y recuerda que debes ser hombre de bien, y
lo que reclama la naturaleza del hombre hazlo invariablemente y de
la manera que te parezca ser la más justa, con tal que sea de buen
humor, discretamente y sin doblez.
6 La naturaleza universal tiene por tarea la de transportar allá
lo que aquí está, transformarlo y elevarlo de aquí para ponerlo allá.
Todo cambia y no hay que temer nada insólito, y todo es habitual,
siendo iguales las reparticiones.
7 Toda naturaleza queda contenta siguiendo el buen camino,
pero la naturaleza racional sigue bien su camino si en sus repre­
sentaciones no da su asentimiento a lo que es falso u oscuro; si
dirige sus instintos exclusivamente a obras de beneficio común;
si limita sus deseos y aversiones únicamente a lo que depende de
nosotros, y si abraza todo cuanto le es atribuido por la naturaleza
común. Parte de ella es, en efecto, la nuestra, como la naturaleza de
la hoja es parte de la naturaleza de la planta, con la diferencia
de que la naturaleza de la hoja es parte de una naturaleza insensible
e irracional y susceptible _ de ser entrabada en sus operaciones, al
paso que la naturaleza del hombre es parte de una naturaleza que

84
MARCO AURELIO

vocpic; 1:111. 3ucod0lc;, d yE taouc; ical Ka-r· ó.t,Ca.v -ro-oc;


ll-1:PlO'l;LOU<; XP6v_c.,v, o\'.ialac;, al-r(ou, tvEpyelac;, au¡¡.6á:aEc.>c;
lKá:nolc; TIOLEl't"Cll, 1 l:K6TIEL at, ¡i.l') d 'tO (fv) Tipoc; 'tO fv
taov Eúp�O'El<; lttl nan6c;, 1H.>..clc El au>J.�6li 11 v -rdt TICX:V'1."<X
'tOOaE Tlpoc; &8p6a 'tOt -roO htpou.
8 >AvaylV(()O'KELV OOIC fE,ea'tLV. >A>J.a MplV &velpyELV
i'tE,e:a'tLV' &U.ex �oové.:>v Kcxl tt6vc.:iv Kcx8uttep-rEpELV l:E,e:a't"LV"
&lAa. -roO lioE,apCou ótte:pótvc., e:'tvctL l:E,e:a-rLv' &Ha: &vaL­
aS�-roLc; Kal &xcxpfo-roLc; ¡i.� 0u¡i.o0a8<XL, TTpoat'tL K�oea8a.L
ao-ré.:>v Eé,EO''t"LV.
9 M 11 ict'tl aou µ110Elc; &icovan ica-raµe:µ¡poµtvou -rov Év
111'.>Afi Blov µ111iE av ae:au-roO.
JO •H µe:-rótvoLCx EO''tLV ÉTT(A 'l lJilc; -ne; totu-roO �e; XP�­
O'L[-16V 'tl TIOIPELK61:oc;· -ro OE &ycx8ov XP�aLµ6v n OEl e'tvOIL
· Kal imµe:Ar¡ i:Éov 0101:00 -rt;> K<XA9 Kal &:ya8� &vlip(· ooSElc; li'
&v KcxAoc; iccxl &ya.Boc; &v·�p µe:i:avo�aELEII iTTl -re;> �liov�v i:Lvcx
TTapELKÉval' o,he lipa XP�aLµov o�-rE &:ya8ov �liov�.
H ToO-ro ,:( EO''tLV aó,:o Kot8' 0l\h0 i:fi talo¡. KOl'tO(O'ICEU�;
-r( ¡.tEV ,:o OÜO'LÍi>Oe:c; aoi:oO Kot( UALK6v; -r( 0€ -ro ct.l-rLé.:>lie:c; ;
-r( oil: TIOLEL Év -re;> ic6aµcp; TT6ao\a 0€ xp6vov óqtlO"'l'a-raL;
1.2 U0,:1111 iE, UTTVOU liuoxe:p&c; Éyelpn, &va¡.tLl;LVJÍOKOU,
on ICCl'tot 't�V 1<:0t'totO'KEU�V OOU ÉO'tl KCll KClTO: 't�V &v8pc.)­
TILK�V q:,vcnv 'CÓ TTpótE,ELc; ICOLVú>VLKa. c; Ó.TTOOLli6vaL, 't"O OE
Kcx8e:úÓE:lV KOLVOV ical -ré.:>v &l6yc.w Z:�c.:iv· 8 OE ICO('tO: <¡>vO'LV
EK6'.a-r9, ·roO-ro olicEL6n,pov Kotl TTpoacpuÉa-re:pov Kotl o� Kctl
TTpoar¡vÉ:oi:e:pov.
1.3 Au¡ve:icé.:>c; 1<:cxl Énl mxa11c;, e:t ot6v -ri::, cpav-rao-lac;
<puo·Loi\oye:'tv, TTaBoloye:í:v, OLcxAEK't"LKEvEa8cn.
i4 ·nl &v Énugci-vr¡c;. Eútluc; a.ó-rl¡'> TipÓAEYE' 00-roc:;

85
PENSAMIENTOS

no conoce obstáculo y que es también inteligente y justa, ya que dis­


tribuye a todos igualmente y según sus mériros, sus cuotas de tiempü,
sustancia, causa, energía y accidentes. Advierte, sin embargo, que
no en todos los casos encontrarás la igualdad entre los ingredientes,
de uno a uno, sino sólo comparando este conjunto con lós elemen­
tos compactos del otro conjunto.
8 Si no puedes leer, sí puedes, en cambio, tener a raya la des­
mesura; puedes estar por encima de placeres y dolores; puedes
despreciar la gloriola; puedes no airarte contra los necios e ingratos,
más aún, mirar por ellos.
9 Que nadie en adelante te oiga quejarte de la vida de corte
ni de la tuya propia.
10 El arrepentimiento es un reproche a sí mismo por haber
descuidado algo útil, dado que el bien es necesariamente algo útil
que debe procurar el hombre honesto. Ahora bien, ningún varón
honesto podría arrepentirse de haber omitido algún placer, de lo
que se sigue que el placer no es cosa útil ni buena.
11 ¿Qué es este objeto en sí mismo y por su propia constitu­
ción? ¿Cuál es su esencia, su materia y su causa? ¿Qué produce
en el mundo y por cuánto tiempo subsiste?
12 Cuando te sea penoso despertarte, recuerda que por tu
constitución y por tu naturaleza humana estás destinado a ejecutar
acciones socialmente útiles, y que el sueño, por el contrario, nos es
común con los animales irracionales. Ahora bien, lo que a cada
cual corresponde de acuerdo con su naturaleza, es lo que le es más
propio y connatural, y por ende lo más agradable.
13 De manera continua y, si fuera posible, a propósito de cada
representación, aplica la ciencia de la naturaleza, la moral y la
dialéctica.
14 Al encontrarte luego con quien fuere, di para contigo m1s-

85
MARCO AURELIO

,:{va ó6y1:1Cli:Cl ÉXEL TIEpl &yC18&11 Kcxl 1ecx1e&11; 2 E;:t y«p TIEpl
�óov�c; 1e0tl n6vou 1ecxl i:&v TIOLT)'l:LKéi>v tKai:Épou 1eal TIEpl
ó6E,l)c;, &óoE,lac;, 8C111chou, l;c.)�c; i:oL&:ÓE ·twdt ll6y1:1cxi:cx EXEL,
oMil:v 8C1Vt:1cxa,:011 � E,Évov l:lºL ó6E,EL, Éotv i:&:ÓE nvcx TioLft,
IC(l(l 1:1"'1:1"�ªº1:lCXL, !íi:L &11ay1e&:l;E'l:CXL o{l,:c.)c; TIOLElV,
i5 MÉ 1:11111ao, líi:L, QaTIEp cxtaxp6v Éai:L E,Evll;Ea80tL, Et
� a\JIC� aOIC(I( c¡>ÉpEL, o!l-rc.lc;, El 2, 1e6a 1:1oc; -r&:ÓE nvdt c¡>ÉpEL,
�V Ea'TL cpop6c;· IC(l(l ta-rp[j> ÓE Kcxl IC\J6Epv�-rn cxlcrxpov E,Ev(­
l;Ea8cxL, d TIETIÚPEXEV o�,:oc; � El &v-r(TtvoLcx yÉyovEv.
i6 MÉ 1:11111ao, lS-rL Kal -ro t:1E-rcx-rl8Ea8aL Kcxl ETIEa8cxL "r9
ÓLop8oOv-rL b 1:1 olc.lc; HEú8Ep6v fo-rL. 2 I:� ydtp Evé:pyELcx 1ecx,:cx
'T�IIª�" bp1:1�11 Ketl Kp(aLV IC(l(l a� Kcxl KCX'Tot voOv 'TOV aov
TIEpClLVO 1:1Élll),
i 7 Et 1:1EII fol ao(, -r( 010-ro TioLEic;; El ÓE tn' liH9, ,:lvL
l:1Ét:1C!>n ; T«te; &-r6 1:1 0Lc; � -rote; 8Eotc; ; >A 1:1 cpchEpa 1:1a­
\lLQOT) ,
2 OMEvl 1:1El:1TI-rÉov. Et 1:1e:11 y«p ÓÚ110tacu, ÓLl>p8c.laov·
d ÓE -roO-ro 1:1� óúvaacxL, -r6 yE npliy1:1a cxo-r6· d ÓE l:l!]ÓE
-roO-ro, npoc; -r( E'TL aoL c¡>ÉpEL 'TO !:1É l:1 1Pªªªªl; El1eft ydtp
OÜOEV TIOLT)'TÉOII,
i8 "E�c.l -roO 1eóa1:1 ov -ro &no8avbv oo n(nui.. 2 Et cME
¡.tÉVEL, 1ecxl µn016&:AA.EL QOE 1e01l ÓL01AÚE-r01L Ele; -rdt 'i'.ÓLcx, &
O''TOLXELCI -roO 1e6aµou 1ecxl a&:. Kal 010-rdt ÓE l:1E-ra6&HEL 1eal
OÜ yoyyúl;EL,
i9 "E1eaai:ov npoc; -rL yÉyovEv, '(nnoc;, &�mEAoc;. T(
8«u1:1ál;ELc; ; K<ll b �ALoc;, lpE1, 1tpóc; -rL ln yÉyovEv 1e0tl
ot AOLTIOl 8Eo(. 2I:u º�" npoc; -r(; To f\OE0'8(1(L; "llóE, El &vÉ­
XE'l:(l(l � E\IIIOL0t,
20 •H c¡>úaLC; ta,:6xaai:0tL t1e&:ai:ou ooÓÉv ·n Uaaaov

86
PENSAMIENTOS

mo: ¿Qué principios tiene éste sobre el bien y el mal? Porque si


sobre el placer y el dolor y sobre las causas que producen el uno
y el otro, y sobre la gloria y el menosprecio, sobre la muerte y
la vida tiene tales o cuales principios, nada extraño o peregrino
me parecerá que haga· tales o cuales- cosas, antes por el contrario
tendré presente que está constreñido a obrar de este modo.
15 Recuerda que así como sería estúpido extrañarse de que
la higuera dé higos, lo es también extrañarse de que el mundo
produzca aquello de que es portador, como asimismo sería afren­
toso para el médico o el piloto extrañarse de que éste tenga fiebre
o de que se levante un viento contrario.
16 Acuérdate de que mudar de criterio y someterse a las correc­
ciones es igualmente un acto de libertad, ya que esta acción es
la ¡uya y se desarrolla hasta el fin según tu impulso, tu juicio y
tu pensamiento.

17 Si depende de ti, ¿por qué lo haces? Si. de otro, ¿de quién


te quejarás, de los átomos o de los dioses? En ambos casos es
locura, no debiendo tomarlo con nadie. Si puedes, corrige al cul­
pable, y si no puedes, la cosa misma, y si tampoco esto, ¿de qué
te sirve quejarte? Nada debe hacerse al acaso.
18 Lo que muere no cae fuera del mundo, y si queda en él,
es que se transforma y disuelve en sus propios elementos, que son
los del mundo y los tuyos. Y estos elementos se transforman a su
vez y no rezongan.
19 Cada ente ha nacido para algo, caballo o vid. ¿De qué te
admiras? El sol también podrá decir que nació para algo, y los
demás dioses. Y tú a tu vez, ¿para qué? ¿Para el placer? Mira si
puede admitirse el concepto que tienes del hombre.
20 La naturaleza de cada ente apunta no menos al fin que al

86
MARCO AURELIO

"C�c; &nol�E,i,:c.:,c; � -r�c; &:px�c; "CE ICCXl ótEE,cxyc.:,yfjc;, c::ic; o &.vcx-


6&.)\lc.:,v -rqv mpcx'tpcxv. ª Tl o�v � &ycx8ov -c9 crqicxtp(q,
&.vcxcj>Epo¡.r.Év9 � ICCXICO\I ICCX"CCXtlJEpo¡.r.Év9 � iccxl TIETI"Cc.:>ICÓ'tl;
3 Tí óa\: &ya8ov ·rfi TIO ct,6luyt CJU\IECJ'tCilCJn � KCXICOV Óuxlu-
¡.t
8Elan; Tdt IS¡.tOLCX ()E ICCXl ETil lúxvou.
2i "Eiccr"CpE'tiov 1<0:l 8foaa.L, o'tóv EO'TL, yrip&acxv ÓE
otov ylvE-ccxL, voafja01.v SÉ, TiopvEOaav SÉ.
2 Bpa.xú8Lov KtÜ O ET[a.Lvé3v Ka.l Ó ETia.LVOÚ Evoc; Kcxl O
¡.t
!1V'fl[lOVEÚc.:>V KOll ó ¡.tVT][lOVEU6 ¡.i Evoc;. 3 npoaÉ·n OE Ka.l h
yc.:,vlq: 'toú-rou -roO d(¡.r. cnoc; 1<0:l oM/c: Encx08a. 11&.v-rEc;
au¡.ict,c.:,voOcn ica.l oMal: Ol\h6c; -rLc; fou't/?> ica.l o Ar¡ ÓE � yfj a-rLy(l�.
22 n p6aEXE "9 ÜT[OICEL[J-ÉV<f � -rfi EVEpyElq: � 't{i> ó6yp.cx'tl
� "Cf?, O'flflOllVO¡.tÉVCf,
s .Lhiccx(c.:,c; -ra.0-,:cx n&.axnc;· ¡.i&Hov Óe: BÉAELc; &ycx8o c; cx�­
plOV yEvÉa8CXL � ª�llEPOV dvcxt.
23 np ttaac.:, "Cl; np&.O'O'(.) ET[1 &v8pwm,:,v EUT[OL(cxv &.vcx­
't>Épc.:,v. l:ull6ctlvEL "[( ¡.r.ot; AÉXOflOll ETil ,,:ouc; 8Eouc; &vcx­
<t>Épc.:,v icc¡l 'tqv TIÓlV'tc.:>V m¡y�v, &e¡>' �e; TI6:v-rcx -rdc ytv6-
[J-EVct O'\Jf:11,l'flPÚE"Cctl.
24 ·oTioí:6v O"OL it,cxtvE'tctl 't:O Aoúrn8cxL, HctLOV, íóp 6 c;,
�ÚTioc;, tiÓG>p yAoté3ÓEc;, 11&.v-rcx OLKXcxv-r&., -rowO-rov ita.V
¡iÉpoc; -roo B(ou ICctl T[a.V ÓTIOKEÍ fl EVOV,
25 AoúKtAAct Oi'lfjpov, E't-rcx AoúKLAAa.· I:ÉKouvócx M Ól-
E,tllov, d-rct :EÉicouvóct· 'ETit-rúyxcxvoc; ALÓ"Cl(J-OV, Et-rcx
'Ent-rúY)(ctvoc;· cj>ctUO'TLVctV 'Av-r<,:,v'Lvoc;, d-rcx 'Av-reuv1.voc;.
· TouxO"C:it n&.vi:ct. KHEp 'Aópwv6v, Ehct KÉAEp. 2 01 óa\:
Ópll!Elc; hE1vot � npoyvCi>O''tllCol � -cc-ru<j>Ci>¡.Évot 1100; [ oTov

87
PENSAMIENTOS

principio, o al curso de su existencia, como el que arroja la pelota.


¿Qué bien hay para la pelota en subir, o qué mal en descender y
en caer por tierra? ¿Qué bien para la ampolla mientras permanece
hinchada, o qué mal al disolverse? Lo mismo a propósito de una
lámpara.
21 Vuélvete y ve lo que es de suyo y lo que ha llegado a ser
por la vejez, la enfermedad y la carroña. Corta es la vida de quien
celebra y de quien es celebrado, del que recuerda y del que es
recordado, y todo pasa, además, en un rincón de esta zona, donde
no todos están de acuerdo, ni cada uno consigo mismo, y la tierra
entera no es sino un punto.
22 Atiende al objeto que tienes entre manos, ya sea una ac­
ción, ya un dogma, ya el sentido de las palabras. En justicia llevas
tu merecido, por haber preferido ser hombre de bien mañana en
lugar de serlo hoy.
23 Lo que hago lo hago relacionándolo con el bien de ios hom­
bres. Si algo me acontece lo recibo relacionándolo con los dioses
y con la fuente común, de la cual trae su origen cuanto acontece.
24 Tal como te parece el baño que tomas: aceite, sudor,
suciedad, agua viscosa, cosas repugnantes, tal es cualquier por­
ción de la vida y cualquier objeto.
2 5 Lucila enterró a Vero, 1 y después Lucila fue a su vez
sepultada. Segunda enterró a Máximo, y luego fue enterrada
Segunda. Epitinjano vio morir a Diótimo, y luego murió Epi­
tinjano. Antonino a Faustina, a la que sucedió en la muerte
Antonino. Todo lo mismo. Céler sobrevivió a Adriano, y luego
falleció Céler. Aquellos genios penetrantes que anticipaban el
porvenir y estaban bien engreídos; tan agudos como Xárax, 2

87
MARCO AURELIO

Ópl fl ELc; flEV Xáp OlE, KOll .6 111:1 �1:pLoc; ó nAOl,:C:.)VLKoc; KOll
EúÓOl( fl C.>V KOlL d ne; 1:0LOÜi:oc;.J s ncxvi:Ol Eq>�flEPOl, 1:EBv11-
KÓ'l:Ol náAcxL' EVLOL flEV oüó' tn' 3Alyov l,IV'll,lºVEU8Évi:Ec;,
ot óE: de; l,IÚBouc; l,IE1:cx6cxAóvi:Ec;, ot ÓE �º 'l Kcxl EK l,IÚBQv
tE,tTI}AoL. 4 Toú-re.>v o�v l,IEl,IVfjoBcxL, on ÓE�OEL �,:oL 01CE­
Ócxo8fjvOlL ,:o ouyKpLl,ICX'TLÓv oou � o6EoBfjvcxL ,:o TIVEUl,IÓl1:LOV
� flE1:cxo,:fjvcxL Kcxl &HcxxoO Kcx,:cx,:cxxBfjvcxL.
26 ED<j>pooúv'l &vBpC::mou TTOLElV ,:a !ÓLcx &vBpC:-mou.
2�llhov ÓE &vBpC:mou EÚvoLcx npoc; ,:o Ó Óq>uAov, unEpÓpcxoLc;
fl

,:é:\v cxloB!] nKwv KLV�oEe.>v, ÓLcxKpLoLc; ,:wv TIL8cxvwv <j>cxv,:cx­


OLwv, ETIL8ECiip!]OLc; 1:fjc; ,:é:\v oAe.>v q>ÚOEe.>c; Kcxl ,:wv Kcx,:'
aú,:�v YLVOl,IÉVe.>V.
27 Tpdc; oxfoac;· � l,IEV npoc; ,:/, &yydov ,:o TIEpLKEL­
f-LEVOV, � ÓE npoc; ,:�v Gdcxv cxhlcxv, &<j>' �e; ou1:16cxlvEL TIÍXOL
TTCXV'l:Ol, � OE npoc; ,:ouc; oup.6L00v,:cxc;,
28 'O nóvoc; �1:0l i:q, OCil l,ICX'l:L KCXKÓV' OÚKOÜV &noq>aL­
vÉo8e.>· � i:fi t¡iuxfi· &H' EE,EO'TLV aüi:fi ,:�v tó(cxv cxtBplcxv
KOll ya.A�v11v Óta<j>uAáooELV ¡cal l-1� unoAa1:16cxvELV, 01:L KCXICOV·
n
2 <XOCX yap Kplotc; KCXl ºPl-1� KCXl opE(tc; Kcxl EKKALoLc; EVOOV
_
KoÜ oúÓEV QOE &vcx6cxtvEL.
29 >EE,,HEL<j>E ,:ac; <¡>cxncxoécxc; ouvqwc; Écxui:q, AÉye.>v·
(( NOv ETI' E flO( EO'l:LV, 'évcx EV ,:cxú,:n -rfi t¡iuxfi l,ll]OEfllCX TIO­
v11plcx ñ i:l'lºE tmBul,ILCX l,ll]OE oAe.>c; ,:cxpcxx� '!:Le;" &Ha BH­
TIC.lV návi:cx, ó11oí'.á EO'l:LV, XPWl,ICXL háo,:9 Kcx-r' &E,lcxv. »
2 MÉ l,I V'lºº ,:cxú-r11c; i:fjc; EE,ouolcxc; Kcx-ra 4>ú0Lv.
30 AcxAEí'.v Kcxl tv ouyKA�i:9 Kcxl 11poc; náv8' óvi:LvoOv
Koople.>c; KCXL 11EpL-rpcxvQc;' uytEL A6y9 xpfjoBoa.

88
PENSAMIENTOS

Demetrio el platónico o Eudemón, ¿dónde están ahora? Duraron


un día y desaparecieron hace mucho. De varios no se guardó
ni un breve recuerdo, y otros pasaroh a ser personajes míticos,
si no es que terminaron por desaparecer de los mitos. Ten
presente, en suma, que tu agregado tendrá que dispersarse, o
extinguirse tu aliento, si no emigra para encontrar su lugar en
otra parte.

26 La alegría del hombre es hacer lo que es propio del


hombre. Propio del hombre: benevolencia para con los que son
de su mismo linaje, desprecio de los movimientos sensuales,
discernimiento de las representaciones verosímiles, contempla­
ción de la naturaleza universal y de lo que se hace conforme a ella.

27 Tres relaciones: una con el vaso que nos envuelve; otra con
la causa divina, de donde todo viene a todos los entes,. y la tercera
con quienes conviven conmigo.

2 8 El dolor es un mal ya para el cuerpo ( que se pronuncie él)


o bien para el alma, pero ésta tiene el poder de conservarse calma
y serena, no considerando el dolor como un mal. Juicios, voliciones,
deseos, aversiones, residen en nosotros y son inaccesibles al mal.

29 Limpia tus imaginaciones diciéndote de continuo: De mí


depende expulsar de mi alma el vicio, el deseo y, en general,
todo desasosiego, a fin de que, viendo las cosas como son, use de
cada una según su mérito. No olvides este poder que tienes por
naturaleza.

30 Habla ante el senado o ante quien sea con orden y claridad,


y sírvete de razones válidas.

88
MARCO AURELIO

3! AvA� Avyoúa'toU, yuvf), BuyÓl"tT)p, EyyovoL, 1tp6-


yovoL, &od.c¡if), •Ayplrma.c;, auyyEvEtc;, otlCELOL, <¡>lAoL,
"'ApELoc;, M a.Lié:f)va.c;, ta.'tpol, 8úia.L' !íAT) c; avAfjc; Bcxva.'toc;.
1 Eha. fm8L 'tdtc; &AJ..ac;......... 1:1� 1Ccx8' lvbc; &v8pám:ou
8cxvcx'tov, otov no1:11tT) LCi>V. 8 K&.KÉtVO OE 'tb lmypcx<¡>61:lEVOV,
'totc; 1:1vfJ1:1cxaLV (( ·foxcx'toc; 't"OO lolou yÉvouc; )) lmAoyl�EaBcxL,
1t6acx lan&.a8T) C1CXV ot Ttpb CXO'tl3v, 'tvcx OLÓloox6v 't'LVCX ICCX't'CX­
AlTtc.,aLv, Ef'tot &vcxyKT) EC7Xot't6V 't'lVot YEVÉaB,u· itcxALV �OE
oAou yÉvou_c; Bcxvo.:'t'OV.
32 ¡:UV't'L8hcxl od 't"OV Blov iccxd 1:1lcxv, np&E;LV ICCXt
El E1CÓlC1't'T) 't'b lcxu'tfj� &1tÉXEL, &e; ot6v 't'E, · &picda8otL' 'tvcx
OE "tO fou'tfj<; &TtÉX'!l, oOOE Etc; aE KCi>AOaaL Mvcx't'cxL. · 1 << •AU'
lvcrrf)ancxl 't'L ll;c.,8Ev. » Ooot:v de; ye: 't'O OLICCXÍ6>c; ICcxt ac.,­
<¡>p6vc.,c; ic:cxt EOAoyla'tc.,c;, "'AAAo oÉ 't'L 'l'.ac.,c; lve:pyT)'t'LKbv
ic:c.,AuBf)aE't'CXL; 8' AAAdt "tfl npbc; a.O't"O "to K&,Au1:1oc EOcxpEa't'Í)­
aEL ic:cxt 't'fl btt 't'b OLo6l.lEVOV e:oyv6>1:10VL l:1E't'ot6ÓlaEL e:o81'.ic;
&llr¡ np&E;u:; &v't'L1Cor.8la't'cx't'cxL lvap1:16aouacx de;· 't'�V aúv-
8e:ai.v, Tte:pt �e; 6 Myoc;.
oli:
33 'A't'ú<¡>c.,c; ��v. Acx6E1v, E\lhÚ't'c.,c; &c;>EtvcxL,
34 E'I'. TIO't'E i.toEc; XELJ>«. &TtOICEIC01:ll:1ÉVT)V f\ 1t68a f\ u:­
·c¡icxA�v &1tO't'E't'l:1tJ1:LÉVT)\Í xc.,plc; TtOÚ TtO't'E &.nb -'t'OO AOLTIOO
a&, 1:1-cx't'oc; ICEL1:1Évr¡v• 't'OLoO�ov E«U't'bv TIOLEL, !íaov tc¡i' tcxu­
't'�,. 6 1:1� BH.c.,v 't'O C7Ull,6«LVOV ic:cxl &noax(�c.,v ECXU't'OV f\ 6
&ic:owr!>vr¡'t'6v 't'L TipÓlaac.,v. ••AnÉppuycü TIOÚ TtO't'E &no
't'fjc; ICCX't'CX túaLV lv&>c;Ec.,c;• ETtE<¡>ÚICEL<; yap l:1Époc;· ·, vOv
aÉcxu't'bv &nÉlc:oL!'cxc;. 8�AAA' cME K0[,14'bv EKE'Lvo, !S't'L l!E;e:a't'(
a'oL n�ALv bl3acu a1::or.u"t6v. 'ToO't'o &lle¡, · �ÉpEL oMe:vt
E!.ibc; E'ltÉ't'pE\jlEV, xc.,pLaBÉV't'L icor.t ihor.icoTtÉV't'L TtÓlhLV au�e:A­
'.Bi;tv.. 1'AAAo: aKÉ'l'cxL 't'�v XPT)O'tÓ't'T)'t'ot, ñ 't'E't'Íl:1'1KE -rov llv-

89
PENSAMIENTOS

31 La corte de Augusto, su mujer, su hija, descendientes y


ascendientes, su hermana y Agripa, 3 parientes, familiares, amigos,
Ario, Mecenas, médicos, arúspices, la corte entera está muerta. Pasa
luego a otras muertes, no la de un hombre solo, sino, digamos, los
Pompeyos, con inscripciones como ésta en los monumentos: último
superviviente de su linaje. Piensa cuánto se afanaron sus antepa­
sados para dejar un sucesor, como si al cabo no fuese necesario que
alguno hubiera de ser el último, y es así como muere todo un linaje.
32 Pauta tu vida acción por acción, y si cada una alcanza su
fin propio en la medida de lo posible, debes darte por satisfecho y
nadie podrá impedírtelo. -Pero podrá surgir algún obstáculo de
fuera.- Nada en todo caso podrá impedirte obrar con justicia,
cordura y prudencia. Pero tal vez otra forma de mi actividad podrá
verse impedida. -Podrá ser; mas si hicieres frente de buen grado
al obstáculo y te vuelves cuerdamente a lo que se te ofrece, entrará
luego otra acción sustitutiva de la primera y que estará en armonía
con la síntesis de que hablamos.
33 Recibir sin darse humos y dejar ir con facilidad de soltura.
34 Si viste alguna vez una mano amputada, o un pie o cabeza
cortada, yacente y separada del resto del cuerpo, haz cuenta que
lo mismo hace consigo, cuanto es de suyo, quien no acepta lo
que sucede, se aísla de la comunión social o contra ella procede.
Te has arrancado en cierto modo de la unión natural a la que
perteneces por nacimiento, y ahora te has amputado a ti mismo.
Mas he aquí, y es algo por cierto exquisito, que te es posible de
nuevo reunirte a ella. A ningún otro miembro concedió Dios el
poder de volver al todo después de haberse separado y amputado.
Mira así la benignidad con que ha distinguido al hombre, al haber

89
MARCO AURELIO

Bp,,mov· IC<Xl yclr.p '(va 't:�V &:px�v· l.l� . &:noppayfi &:no -roo
lSAou, bt' ao-rt¡, btolTJcrEv, ical &:noppayÉvn nálw · btavEA­
BEtv ico.l OU[,tc¡>Ov«L icatl -r�v -roO p.Épouc; -rái;w &.noA�6Etv
btob1crEv.
35 . "ncrm::p -ra.c; ixA�atc; ouvá p.EL<; bácr'tcp 'té.1.V AoyLict3v
t crxEobv llcrov r) 'té.1.V AoyLicé.1.v <¡>�crL<;, olhc.)c; ICatl 'tOlÚ'tTJV
ncxp' atO'tflc; dXf)<¡>atp.Ev. 1"0v 'tp61tov. ya:p hELv11 n&v -ro
ÉVLO'tÓ: [1-EVOV ICatl Ó:V't:L6cxtvov FftLT!EpL'tpÉTÍEL ICatl ICOl'tat'tácrcrEL
Etc; 't�V d p.atpl.lÉVTJV tcatl l.lÉpoc; ÉatU'tijc; T!OLEL, otln,c; ICatl -ro
AoyL1eov l;tj>ov llúvcx-rcxL nliv 1ewAut,10. tlAr¡ v tatu'toO noLE'tv 1eal
xpijcr8aL <XO'tfj>, É<¡> 1 otov &v tcal lSpt,ir¡ ai;:v.
36 Mf] crE ª"YXEÍ't:ú) � 'toO lSAou f}lou <¡>atv'taala. M�
OUl-1T!EpLv6EL bt(nova otat tcatl !Saa 1n8avov tT!Lye:yEvijcr8aL,
&:Ha: tcatB' Íttcota'tov 'té.1,v riap6v'tC->V ÉÍ1Epcha crEcxv'tóv· Ti 'tOO
fpyou -rb &:<¡>6pr¡-rov • ICotl cbúnounov; Atcrxuv8fJcrn ya:p
l> p.oAoy�crcxL. 2 EnEL't<X &:val-'-( p. vncrlCE OE<XIJ't:ÓV, IS'tL oif'tE 'tO
"'

1l<XJ>9XTJKO<; BapE't crE, &:H' &El 'tO nap6v. 8 To0'to ot


IC<l't<XOl-lLICpÚvE'tatL, Écxv otO"CO p.6vov T!EJ)LOp(crnc; 1e01l ó:TtEAÉyxnc;
't:�V OLC�.VOLCXV, Et npoc; 't00'to lj.lLAOV &v-rÉXELV [-1� OÚVOl'tlXL.
37 Mf]'tL vOv 1tcxpcx1<:á8r¡ 'tcxL -rfi [-roOJ Ouf]pou aopfj>
·náv8ELOl f\ nÉpycx t,ioc;; Ti OÉ; Tfi 'AopLavoO XCl6ptac; f\
ALÓ'tll-'-0<;; rEAotov. Tl OÉ; Et TtotpEtcc!t8r¡ V'to, i\1EAA.ov cxlcr8&:­
VEcr8cxL; Tl ot; Et f1cr8ávov-ro, E t,iEAAov �aBf1crEcr8m; Tl OÉ;
d �OOV'tO, E p.EAAov oihoL &Bávot'tOL 'dvcxL; . •Ooxl ical 'tOÚ­
'tOU<; nplhov 1;1h ypalcxc; tc-«l ytpov'tel<; yEvÉcr8cxL olhú)c;
El p.cxp'to, Eha &:11080(.vEtv; Tl oi'lv tlcr'tEpov El-'-EAAov hEtvoL

90
PENSAMIENTOS

puesto en su mano el que no se separase del todo, y que, segregado,


pudiera retornar a él en comunión de naturaleza, recuperando su
lugar de miembro.

35 Así como la naturaleza de los entes racionales ha dado a


cada uno de los entes racionales casi todos sus otros poderes, así
también hemos recibido de ella el siguiente. A la manera que
aquélla convierte en su uso todo lo que se le opone y resiste, colo­
cándolo en el orden de su destino hasta hacerlo parte suya, así
también el viviente racional puede hacer de cualquier obstáculo
materia de ejercicio y servirse de él para lo que se propusiere.

36 Que no te inquiete la representación simultánea de tu vida


entera. No abraces con el pensamiento cuáles y cuántos infortunios
es verosímil que te sobrevengan, sino pregúntate en cada uno de
tus trabajos actuales: ¿Qué hay en esto que no sea tolerable y
llevadero?, y te correrías de confesar lo contrario. Y en seguida
recuerda que no es ni lo venidero ni lo pasado los que te imponen
su fardo, sino siempre y sólo el presente, y aun esto va tornándose
diminuto con tal que sepas circunscribirlo dentro de sus límites y
echar en cara a tu inteligencia el no poder enfrentar algo tan baladí.

37 ¿Están aún Pantea 4 o Pérgamo asentados en el túmulo de


Vero? -¡A poco!- ¿Y en el de Adriano Cabrías y Diótimo?
-¡Qué ridiculez!- Pero si estuvieran allí asentados, ¿lo sentirían
sus amos? Y si lo sintieran, ¿se alegrarían? Y si se alegrasen,
¿serían también inmortales sus siervos? ¿No estaba en su destino
hacerse primero viejas y viejos y luego morir? Y una vez muertos,

90
MARCO AURELIO

TIOLELV ,:ou,:C.>v ó.notltxvóv,:(.)v; 1 páaoc; n&v ,:oO,:o ictxl Aú8pov


EV 8uAáicc¡,.
38 Et ÓÚV0l00ll óE,v BAÉTIELV, BAÉTIE icp(vc.:>v-¡- <t>r¡al ao4>Cu­
"[Ól"[OLc;.
39 ALICtxLoaúvr¡c; 1C0l"rEE,0tvtxcr-rtx"rL1C�v &.pE-r�v oúx óp r.. iv
,:ft ,:oO Aoyll<OO Z:9ov IC0l"t0lOICE\lfl" i'¡óov�c; at bpfli ,:r¡ v
il:ytcpdf.,:EL0lV.
40 ·E«v &<t>Hnc; "[�11 a�v 6116�:r¡1¡1Lv 1u:,pl ,:oO AUTIELV (]E
óoicoOV't'oc;, txú,:bc; Év -r� &.a'1J01AEcrr&.-cc¡, fo-cr¡icac;. - 1" T le;
txú-r6c;; )) ·o Myoc;. i( >AU' OÜIC El l Myoc;. )) 3 "' Ea-cCu.
[l
·oú1eo011 & p.e:v A6yoc; aú-cl>c; t0tv-cl>v p.� AIJTIEl-cCu. Et a{¡ 'tl
&Uo aoL rcaicflic; EXEL, i'.i110Acx6É1tC.l cxOTo TCEpl a\Í,:oO.
4i •E p.noliLap.oc; cxta9�0'lrc.>c; 1ecx1<011 Z:c.>TLIC�c; cpúaEc.>c;·
"'
E nol>Lap.oc; &pp.�c; &p.olC.lc; ica1eov [:c.>TLKijc; cpúaEc.>c;. 1 Eo·n
p.
OÉ TL &Uo & p.olc.>c; É¡moÓLCrTLKl>v v.:oll 1<a1eov ,:ijc; cpu·n1efic;
K0l't0lcrKEu�c;. Oíhc.>c; -ro(vuv k ¡i.ncOLap.oc; voO IC<XKOV voc:­
pB.c; cpúcrEc.>c;. 3 n &:v'to: ó� -rcxO,:a. Énl aEa.u·rov p.ETá<t>EpE.
n6voc;, �.Sov� OÍ.TC'tE'ta.l ªº" ; "'041E'ta.L � afo8 r¡ aLc;. ''Op­
t��crct.V't'L e'vcr-rr¡p.ot Éyl!.vc.-ro; Et p.e:v &.vunEE,otLphC.>c; &pp.�c;,
�or¡ �e; AO'flKC'º ICCXIC6v· d. ÓE TOV voOv (&.11o)Ao: ¡t 6&.11Etc;, OUTCCil
BÉ6A0l4JCXL oóot É f!-TTEn61hcrcu. 5 Toc p.ÉvToL -ro O voO tlhcx
oúllElc; &Uoc; d'.C.l8E11 É p. noli({:ELV" -roú-rou yc:ltp oú TT0p, oú
cr(ór¡ poc;, • oú ,:Úp<Xvvoc;, oú BAacr(j>r¡ p.(cx, oox &noOv &n,:i;:-rcxv
lhcxv yé:vr¡TcxL crq,ot1p o c; ICVICAO'tEpí¡c;, p.ÉvE(.
42 OúJC d p. l &E,toc; É ¡t a.v-rov Aundv· oúlit yap &Uov
m�no-rE l1eeilv Hú11r¡a0t.
43 EúcppotlvEL &Uov &Uo· Ép.E M, Éav óyte:c; lyc., -ro

91
PENSAMIENTOS

¿qué iban a hacer sus amos? Fetidez todo esto y podredumbre en


un saco.
38 Si tienes vista penetrante, dice el filósofo, mira y discierne
con toda la prudencia posible.
39 En la constitución del ente racional no veo virtud alguna
que se oponga a la justicia. ¡¡ Al placer, en cambio, veo la con­
tinencia.
40 Si suprimes tu opinión sobre lo que parece afligirte, quedas
tú mismo en completa seguridad. -¿Quién, yo mismo?- la ra­
zón. -Pero yo no soy la razón.- Que la razón, pues, no se aflija
a sí misma, y si alguna otra cosa sufre en ti, que se forme por sí
misma una opinión al respecto.
41 Un obstáculo a la sensación es un mal para la naturaleza
animal, y un obstáculo al apetito es igualmente un mal de la
naturaleza animal. De manera semejante hay aún otra cosa que
puede ser un obstáculo y un mal de la naturaleza vegetal, y hay aún
un impedimento del pensamiento que es un mal de la naturaleza
intelectual. Pues ahora traslada todo esto a ti mismo. ¿Te afecta
en algo algún dolor o un placer? Que tome nota la sensibilidad.
¿Interpónese algo a tu apetito? Si te dejas ir sin ninguna restric­
ción a este movimiento, será un mal para ti en cuanto ente racional;
mas si, por el contrario, retienes firme tu inteligencia, no serás
ni dañado ni impedido. Fuera de ti, en los hábitos de nadie más
está el impedir la función propia de tu inteligencia, inaccesible al
fuego, al hierro, al tirano, a la calumnia, a todo. Una vez transfor­
mada en esfera, guarda su redondez.
42 No es justo que me aflija, no habiendo jamás afligido a
otro voluntariamente.
43 Cada cual entiende a su modo el contento. El mío consiste

91
MARCO AURELIO

T}YE[,lOVLIC6v, [,l� &nocrtpE<J>6 ¡.tEVOV l:1�'TE &v8pc,m6v 'TLVOl


¡.tf¡'l"E ('TL) "t<3v &vBp¿moLC; au ¡.i6otLV6V'tQV, &).Adt nliv EV­
¡.tEvÉcnv ac¡,BotA ¡.i otc; bp<3v 't:E tcotl 8EX6 ¡.t EVOV ICOll xPQ[U'.VOV
h&:crt9 tcot't' &E,íotv.
44 ToO't:OV tao� "tbv XP6vov OEOl1J'Tlf XÓlPLOOlL, 1 Ot 't�V
ua'tEpo<t>TJ[,lÍotv p.éiAAov 8L<�>ICOV'tEc; ov Aoyíl;ov'totL, lí't:L &UoL
't:OLOO'toL p.HA01JO'LV ÉtcEtvoL dvotL, otot daLV oO'toL, oOc;
BotpoOv-rotL' K&ICELVOL M BVTJ't:Ol. •8Tí 8i: líAQc; npoc; O'É, &v
ÉICELVOL <J>QVOlL<; 'TOLOlÚ'totLc; &n11xl3°0'L\I � uTt6ATJ \jJLV "COLOI.Ú"CTJV
nEpt ªºº txQaLV;
45 •Apóv ¡.tE tcor.l BélAE, !Snou 8HELc;. 'EtcEí: yo.p fE,Q "tov
l ¡.i bv 80tí 1:1 ovot 'CAEc.:,v, "COO't' lcrtLV &ptcOÚ l;lEVOV, d lxoL ICGtl
ÉvEpyOÍTJ ICOl."[(X 't:0 EE,i]c; 'tfl t3{q: ICOl.'t"OI.O'ICEUfl,
2 "'Apa -roO"to i'xE,Lov, '1:vor. SL' 01.V'TO ICOl.tcl3c; ¡.iov txn T} ..¡.,ux�

K<Xl XELpc.>V tor.uTi]c; ñ "COI.TtELVOV¡.tÉVTJ, 6pEyOl;lÉvTJ, cruv-


8uof1.ÉVTJ, Tt"CU?O l;l ÉVTJ; Kor.l ,:( Eupf¡aELc; "COÚ"COU i'xE,LOV;
46 •AvBp¿m'i> oMEvl au1:180:lvELV "CL 8úvo:'TCXL, 8 oó1�
Éa't:LV &vBpc.>TtLICOV O'Ú¡.tnTc.:,1;10:, oMi: Boí, 8 ovtc la"TL BoLtc6v,
oMi: & 1:1nH't> , 8 oiítc lcrtLV & 1:1TIEALtc6v, oMi: ).t89, 8 oiítc fon
AC8ou l'.3Lov. 2 Et oOv EICÓlO''t't> au1:160:ÍVEL, 8 tcor.l dc.>8Ev tcor.l
nÉc¡,utcEV, -r( liv SuaxEpo:(voLc;; ov ydtp &c¡,6pTJ'TÓV OOL ttc¡,EpEv
T} KOLV� <f>ÚaLc;,
4 7 Et 1;1e:v 8Lá "CL -rwv Étc"Toc; AuTifi, ovtc ÉtcEtv6 aoL
EVOXAEL, &U&. 't"O aov 11Epl OlÚ"COO tcpÍfl.Ol, 2 To0,:o 8i\: �S r¡
tE,cxAEl4'0tL Énl aoí ÉcrtLV. 3 Et 8i\: AVTIEÍ: aÉ "CL "Tl>v Év -rfi
afi 8L0t8ÉaEL, -rlc; b Kc.>Aúc.:,v 3Lop8<3a0tL -ro My 1:10t; ª0 1:1 o(c.:,c; 8E
tcotl d Aunfi, lí"TL oiíxt -róSE 't"L EVEpyEtc; uyLÉc; O'OL <J>otLVÓ ¡.tEVOV,
-r( ooxt 1:1liAAov lvEpyEt c; � Aunfi ; '« 'AH&. taxup6-rEp6v 't"L
ÉVÍC"Tot'TotL, » M� oOv A1moO· oií y&.p no:p&. ai\: r¡ o:híor. "toO fl.�

92
PENSAMIENTOS

en conservar sana mi i;azón gobernante, sin sentir avers1on _ni por


los hombres ni por lo que concierne a los hombres, antes por el
contrario veo todo con ojos benévolos, recibiendo y sirviéndome
de cada cosa según su mérito.
44 Trata de gozar del momento presente. Quienes prefieren
correr tras la gloria póstuma no piensan que los pósteros serán
idénticos a los contemporáneos que tanto les pesan, y son igual­
mente mortales. ¿Qué a ti, en fin de cuentas, que se hagan eco de
ti con tales o cuales voces, o tengan de ti tal o cual opinión?
45 Tómame y arrójame a donde quieras. Allí también tendré
propicio a mi genio, o sea que se tendrá por satisfecho con tal
que tenga y haga lo que corresponde a su propia constitución.
¿Valdrá la pena que mi alma sufra y se envilezca, que se humille
presa de deseos, abatida, consternada? ¿Qué podrás encontrar que
valga este precio?

46 A ningún hombre puede pasarle nada que no sea un acci­


dente humano, como tampoco al buey nada que no sea natural al
buey; nada a la vid que no corresponda a la vid; nada a la piedra
que no sea propio de la piedra. Pues si a cada uno le sucede lo que
está en sus hábitos y en su naturaleza, ¿a qué irritarte, ya que la
naturaleza común no puede cargarte nada que te sea insoportable?
47 Si te aflige algo fuera de ti, no te viene de ahí la turbación,
sino tu juicio al respecto, y en tu mano está el anularlo. Mas si lo
que te aflige es algo que está en tu disposición interior, ¿quién te
impide rectificar tu apreciación? Y si sufres por no ejecutar algo
que te parece sano ¿por qué no proseguir en tu esfuerzo antes que
afligirte? -Más fuerte que yo es el obstáculo.- Pues entonces no te
contristes, porque está fuera de ti la causa de tu inacción. -Pero

92
MARCO AURELIO

EVEpyE'ia8oll, 6 « 'AU« oúic &�Lov 2:fjv ¡.,.� lve:pyou¡.,.Évou


ñ
"COÚ'tou. i> "Am8L o�v h "COO 2:fjv d1 ¡.,.Ev�c;, ica.l ó EVEpyé'.:,v
&no8vf¡aicEL, & ¡.,.a. 'i'.AEooc; "Cote; EVLa'tot¡.tÉvoLc;.
48 MÉ [lVT)OO, 3n aKOl"COl¡.tCXXTJ 't"OV ylve:-ra.l "[O �YE[lOVLIC6v,
�ha.v de; fou-ro aua-rpot<f>Ev &.picEaBfi fou't/¡> ¡.i� TIOLoOv'tL, 8
l'-� BHEL, Klxv aAÓ'(úl<; Tiotpot"CCX�T)'t"Oll. 2Tl o�v. !l"COlV ICOll
¡.tE't"IX Xóyou TIEpLEOICE¡.t¡.tÉVúl<; icplvn TIEpl 't"LVO<;; 3 �LIX "COO"Co
&.1ep6n0Xlc; Ea"CLV � He:u8Épot TiotBl>v lhttVOLOl' OúOEV ycxp
8xup6-rEpov itxe:L &v8poonoc;, E<f>' 8 KOl'rot<f>VYQV &vc!tAoo-roc;
Xomov &v d!] , 4 '0 ¡.,.a\:v o�v ¡.,.� Éúlpa.1ecl,c; -roO-ro & ¡.,. a.8�c;· ó
o' Éoopa1ecl,c; Kal 11� ICOl"[Ol<f>e:úyúlv Ó."[\lx�c;.
49 M!] OEV TIAÉov cxiiTf?, AÉye:, éSv cxt npor¡yoú ¡.tEVCXL <f>av-rot­
alotL &votyyHAovaLv. 2"Hyye:hotL, B-rL ó odvá aE 1eé11eé3c;
AÉYEL, "HyyEA'totL -roO-ro· TO OÉ, o-rL BÉ6Aot1potL, oóic TÍYYEA'ta.L,
3
BHnúl, lí-rL voae:1 -ro Tiottolov. BHnoo· o-rL oi:
KLVOVVEÚEL, oú
BXÉnoo. 'O{húl<; o�v ¡.tÉ:vE &El lnl 't@V np6'toov c¡>otnotaL@V,
1eat ¡.t!]OEV a.o-roe; EVOo8e:v lnlAe:yE ica.l oÓOÉv aoL ylve:-rotL.
MlxUov oa\: ETI(AEYE lic; yvúlpÍ4úlV É:ICIXOTIX "[@V EV i9 1e6a¡.,.9
cru¡.,.6otLVÓVTc.>V.
50 LÍ.Kuoc; mKpóc;· li<f>E<;. Só,.-rot Ev Tfi óol¡>· it1e1eAtvov.
,ApKEL; t1� TipoaETIElTinc; (( Tí. OE Kotl lyÉvno TOlO'COl EV -rl¡>
1e6a¡.,.9 ; » ETIEl ICOI.T1XYEACX0'8�on ÓTIO &v8ptmou <j>úO'lOAÓyou,
lic; liv Kotl óno TÉK-rovoc; 1:at aKVTÉooc; ye:Xaa8El!] e; KcxTa­
yLV&ia1eoov, !In tv -r[?, lpp.GT !]pl9 �Éa¡.tot-rot Kotl TIEpLT!J.�­
!J.OlTOl -ré'.:,v ica.-rotaKE\la.40¡.iÉvoov óp �c;. 1 Kal-roL he:tvot ye:
itxouat, TIOÜ 1X1hcx pltpooatv· � oa\: -rl>v !SAúlV <j>'Úal<; i/�c.:,
OúOEV EXEL, &.Hcx 't'O 81XU!J.OlO't'OV -rfjc; "CÉXVTJ<; "COlÚ't"f)<; fo-rlv,

93
PENSAMIENTOS

no vale la pena vivir sin hacerlo.- Según eso, sal de la vida, pero
de buen modo ( ya que también muere quien ha ejecutado su pro­
pósito) y en paz con quienes te contrariaron.

48 Acuérdate que tu farnltad soberana es inexpugnable cuan­


do, recogida dentro de sí, se contenta de no hacer lo que no quiere,
por caprichosa que sea su resistencia, y mucho más cuando juzga de
algo con razón y examen. Por esto es un alcázar la inteligencia
libre de pasiones, y no tiene el hombre una fortaleza más poderosa
a la que retraerse para ser en adelante inaprensible. Quien no la
ha visto es un ignorante, y quien habiéndola visto no se ampara
en ella, un desdichado.

49 No te digas a ti mismo sino lo que te sea comunicado péir


· la percepción inmediata. Si te informan que un tal habla mal de
ti, de esto te informan, pero que te haya hecho daño, de esto no
te informan. Veo que el niño está enfermo, veo esto, pero lo que
no veo es que peligre su vida. Atente, pues, siempre a la percep­
ción inmediata sin añadirle nada de tu propio fondo, con lo que
nada podrá afectarte, o si lo prefieres, añade alguna reflexión,
la de quien es bien consciente de lo que pasa en el mundo.
50 Pepino amargo: déjalo. Zarzas en el camino: desvíate. Con
esto basta, sin que tengas que añadir: ¿Por qué hay tales cosas en el
mundo?, con lo que serás la irrisión de un hombre experto en
la ciencia de la naturaleza, o como se burlarían de ti el carpintero
) el zapatero si los censuraras al ver en su taller las aserraduras y
retazos de lo que están trabajando, y por más que tengan donde
tirarlas. La naturaleza del Todo, por el contrario, no dispone de
nada fuera de ella, y lo más primoroso de su arte consiste en que,

93
MARCO AURELIO

lSn TIEptoplmxaa Éau-r�v n&v -ro lvllov 1ltaq>8Etpe:a8aL Ka·¡


yl")páaKELv Kal &xp11a-rov e:tvaL 1loKo0v Ele; Éau-r�v p.e:-ra-
6áAAEL Kal !ín TICXALV &Ha ve:apa EK 't'OÚ"CQV ao-réi>v TTOlEl,
lVO( p.�-rE ooalac; EE,c.>8e:v XPfll:n p.�-rE, llnou h6cx>..n "Cot
aanpóupa, TTpocrllÉT) "CO(l. 3 'ApKEl"CO(l oí'iv Kotl x&>p q. -rfi fou­
-r�<; Kal B>..n -rfi Éau-r�c; Kal -rÉxvn -rfi tlltq..
5i M�-rE EV -rot, c; TTpáE,e:atv ETitaÚpELv p.�-rE EV -ra,c;
& p.t>..latc; q>ÚpELV p.�-rE Év -cate; qillv-raolaLc; &lS.o8aL p.�-rE
·rfi 4JUXfi Ka8á11aE, ouvÉAKrn8aL � EK8ópvuo8at p.�'tE Év
-rq, /3lc¡> &oxoAEL00aL.
2 K-re:lvouot, Kpe:avo¡100ot, Ka-rápatc; EAaúvo\JOL' -rl -raO­
-ra TTpoc; -ro "C�V lltávotav p.ÉVELV Ka0apáv, q>pEv�pl"), oc:l>­
<f>pova, lltKalav ; Otov e:t ne; napO(cr-rac; 1111yfi lluxuyEt Kal
yAu1a:lq. 13Aao<f> 11 p.ol11 ao-r�v, � llE oo naúe:-raL 116-CL[-lOV
&:va8Aúouoa· Klxv TIT)Aov É p. 6áAT) , 1div Konpla:v, -ráxLo-ra llta­
OKEOCXaEL O(\hot Kal EKKAÚOEL KIXL oollap.Bc; /3aq>�OE"C()(l.
3 né3c; oí'iv n11y�v &Évaov ic'E,Et<; [Kal p.� qipfap]; cpúou
oEotu-rov náor¡c; C:Spac; Ele; ÉAEu8Eplav p.E-ra -roO EOp.Evl'>c; Kal
ánAl>c; Kal otl1l11 p.6vc.>c;.
52 ·o p.Ev p. � Elllc:l>c;, !í "CL fo-rl KÓop.oc;, OOK otckv,
!ínou Eo-rlv· & 1\/;: p.� Elc'Sc:l> c; , npoc; lS ·n 11Éq>UKEv, oOK otllEv,
llanc; Éo-r(v ooll' lS "Cl Éa-rl KÓo p.oc;. •·o llE EV ·n "CO\J"CQV
&no>..mcl:iv oül>' liv npoc; o "Cl ao-roc; 1lÉq>UKEV, E!TIOl. a Tlc;
oí'iv q,alVE"CO(l OOl & -rov -rl>v Kpo-roúv-rc.>v rnaLVOV q>EÚyc.>v
·I· � lltc.>v �. ot o()'B', !ínou Elalv, o(/-rE, ohLvÉc; Elot, ytvc:l>o-
1couaJ.v :

94
PENSAMIENTOS

sin salir de sus límites, absorbe en ella todo cuanto parece corrom­
pido, viejo, inútil, y lo aprovecha luego para producir cosas nuevas
de estos residuos, sin valerse de una materia extraña y sin tener
necesidad de un lugar donde echar la podredumbre. Bástale con el
lugar que es el suyo, con materiales suyos y con su propia arte.

51 No seas negligente en tus conversaciones ni vagaroso en tus


pensamientos; que tu alma, en suma, ni se repliegue en sí misma
ni se derrame afuera, ni te prives de ocio en tu vida. Ya te maten
o te despedacen o te sigan con maldiciones, ¿serás por esto impedido
de conservar tu mente pura, sensata, mesurada y justa? Es como
si un viandante, pasando junto a una fuente cristalina y ·dulce,
la maldijese, sin que por ello cesara ella de manar su líquido pota­
ble; y si le echaren lodo y estiércol, pronto los habrá diluido y
lavado, sin que quede la menor huella. ¿Cómo entonces podrás
tener en ti mismo un perenne manantial y no un mero pozo?
Creciendo a cada hora en libertad, pero con mansedumbre, sim­
plicidad y modestia.

52 Quien no sabe lo que es el mundo, no sabe dónde se halla


él mismo. Quien no sabe para qué nació, no sabe lo que es él ni lo
que es el mundo. El que ha descuidado cualquiera de estas cues­
tiones, no podrá siquiera decir para qué ha nacido. ¿Qué te parece
el que huye de los vituperios o persigue el aplauso de gentes que no
saben ni dónde están ni lo que son?

94
MARCO AURELIO

53 •E1t<XLVE'tcr8m 8HELc; ónl> &vBp&mou -cplc; -c�c; lSp<Xc;


Écxu-rt?, KOl'tapC:Vf!-ÉVO\J; &pfoKELV 80.ELc; &v8p&lTI9, 8c; OOK
&pÉO'KEL E<XU'té¡'>; n•ApÉcri-n É<Xu-r9 b l-(E-.etvoéZ>v te¡>' lí.11cxoL
crxEMv, oTe; 11p&.ocrEL;
54 Mrp::É'l:t 1:16vov O'Ul-(TIVE'lv -rfi'> ne:pul:xov·n &Épl, &Ai\dt
i'íór¡ Ket.l O'U[,(<ppove:'lv -cép TIEplÉxov-n n&.nor. voe:pt?,; 20ü
Y"P Íl','tOV i\
voe:pa Óúv<Xp.tc; mxv-rn KÉXU'tCU K<XL OL<XTIE­
cpoli:r¡KE -::9 O'Tiáoor.L óuvctl-(ÉVC¡), �TIEp 1) &e:p&ió r¡ c; -cé¡\ &vo:­
nvc:Ocror.L óuvor.¡ih9.
55 rEVllCé.Jc; P,EV i\ IC<XKla. OUOEV BAáTI'rEl 'tOV KÓcrp.ov,
i\ ÓE K<X't& p.Époc; oüói\:v BJ..á11-re:L -rov E'tEpov, 1;-t6v9 ói\:
BJ..a.6e:pá fon -roú-r9, 9 ETIL'tÉ'rpor.TI'r<Xl K<Xl &.11r¡ Háx8<XL or.Ü­
-c�c;. ÓTI6't�V npé3-rov o!hc:vc; BEA�crn,
56 T9 t 1:19 Tipooape:'tLKéf> -ro -roO 11J..11 otov 11po<XtpE'tL-
ic/Jv ETilcrr¡c; &óLá<t>opóv fonv, &.e; ical -ro 11ve:up.á-rLov or.O­
·_-roO ICC4l 'tO' crap1dÓLOV. 2 Kat ycxp El O'tl p.áALO"t<X &J..i\í1AQV
EVEKEV ye:y6vap.Ev, o p. Cvc; 't« r¡ye: p.ovLK(X 11p.é3v EKCXO''tOV 't�V
tolor.v Kuplav EXEL' ETIEl 'tOl E p. EAAE:v i\ -roo TIAr¡ crto,v ICC!Kla.
t p. oO icaicov e:TvaL, 3119 oÜK EÓo�E -ré¡'> Se:9 1 • 'lv<X p.� ETI'
&J..Aip ñ 'tO E P,
E ó.'t'UXELV,
57 ·o �!.Loe; K<X't<XKEXÚ08<Xl OOICEl l<OlL nánn ye: KÉxu­
'tCI.L, oü p.�v EKKÉXU't<XL' i\
ya:p xúaLc; a.íhr¡ 't<XO'l<;_ fo-rlv.
2•Aic-r'lvEc; yoOv <XL cxüyal aü-roO &110 -roO tÍc-.dvEa8otL M.­
yov-raL. 3•01101:ov ÓÉ -rL il:cr-rlv &tc-rlc;, tóoLC; iiv, e:t OLót -rwoc;
O''CEVOO de; foKLotO'p.Évov otKoV 'tO &<1>' r¡J..tou' <¡>é3_c; e:too\i-
6 p.e:vo.v 8e:ótocxto· ,e:lve:-retL yap ica-r' e:ü8u ical lSUTie:p �Le:pe:t­
OE1:aL 11¡,oc; 'tO O''t'Ep_É p. VLOV, B 'tl &v &.mír.v-r�on, Otdpyov
-rov ETTÉKELVa &Épa· tv-ra08a ói\: EU'tT) Kal oü ICO<�QALcr8e:v
OUOE ETIEO'EV. 4 ToL<XÚ"CT)V oi'.lv 't�V xóalV ,cal Ól&xuaLv -rrj,:;

95
PENSA..\-fIENTCS

53' ¿Quieres ser alabado de un hombre que tres veces por hora
se maldice a sí mismo? ¿Quieres agradar a un hombre que ni a sí
mismo se agrada? ¿Puede complacerse a sí mismo el que se arre­
piente de todo cuanto hace o poco menos?

54 No te limites a respirar el aire que te envuelve, sino parti­


cipa en adelante en la inteligencia que abraza todas las cosas. No
menos que el aire en quien es capaz de respirarlo, la fuerza inte­
lectual está derramada por doquiera y se insinúa en quien es capaz
de penetrarse de ella.
55 El vicio no daña al mundo en general. En los casos particu­
lares no es nocivo a nadie sino sólo a aquel a quien es dado eximirse
de él en cuanto quiera.

56 Para mi libre albedrío el libre albedrío del vecino es tan


indiferente como su aliento y su_ carne. Por mucho, en ·efecto, que
hayamos nacido los unos por los otros, todavía el principio gober­
nador de cada uno de nosotros ejerce como propia su soberanía,
ya que de otro modo la maldad del prójimo sería también un mal
para roí. Dios, empero, no lo quiso así, a fin de que no estuviese
en poder de otros hacerme infeliz.

57 El sol parece derramarse y, en efecto, derrámase por do­


quier, pero sin agotarse, porque su difusión es una extensión. Sus
resplandores llámanse rayos porque se extienden. 6 Qué sea un rayo
podrás verlo si observas la luz del sol que por una estrecha hendi­
dura entra en una casa oscura. La luz va derechamente hasta apoyarse,
por decirlo así, en el primer sólido que encuentre, el cual, al opo­
nérsele, le intercepta el aire ulterior. Allí se está, sin deslizarse ni
caer. Tal, pues, conviene que sea la efusión y expansión del pensa-

95
.MARCO AURELIO

OUllllOt�c; E'tVOll XP�, p.r¡8or.t,1l,c; �ttcxuaLV, &U& 'táa,v, KOll npoc;


-rclt &11otv'tllvrn KC.)Atl p.ot'!Ol l-l� BlotLOV t1TJllE potyootlC(V 'tl)V ETIÉ­
pELOLV TIOLEL:J8otL [lT]OE p.�v Kot'totTILTI'!ELV, IXA/\e< LO'tota8aL Kotl
e:mA&p.TIELV 'tO OEXÓ P.EVOV. Afl'to yap :EotU'tO O'tEp�OEL 't�c;
aüyÍlc; 'to p.� Tiotpa.11É1mov aih�v.
58 •o 'tov 0élva'tov c¡,oSoú p.i:voc; �'tOL &vawBr¡ alav q,oS,1-
·..aL � 01.1'.aBr¡ aLV É:·tEpolav. 2'AU' EhE oüKÉ'tL a'ú,-Br¡ aLv,
oMe: icaKoO 'tLvoc; ataB�an- E't'!E &A/\0Lo1:Épav afoBr¡ aLv
Ki"�an, &.Uo1ov l,c;,ov �an Kal 'tOÜ l,Ílv OÜ 11aúan.
59 01 &v8p(,JTTOL YEYÓVOlOLV &U�AQV EVEKEV" � oloaOKE
o�v � c¡,ÉpE.
60 "'AUGJr; BHoc;,. l,)J1.Qc; voOc; c¡,i:pE'tOlL" ó p.ÉV'tOL voOc;,
Kal IS'ta.v EüA01.6�1:aL «:al 61:01.v TIEpl 't�V aKÉqnv a1:pÉc¡,r¡1:01.L,
c¡,ÉpE'taL tca-c' Eü8u oMe:v �,:,:ov tcal e:Til -ce npoKElp.Evov.
6:l ElaLÉVOlL Étc; -co �YEP.OVLKOV ÉKá.a-cou· napÉXELV oit
icoct E'tÉp9 TIOlV"Cl EtaLÉVOll Etc; "CO EOI.U"COO �yE·p. ovLKÓv.

' 96
PENSAMIENTCS

miento, no un flujo sino una tensión. No debe enfrentar con furia


ni violencia el obstáculo que le resista, ni menos decaer, sino
pararse para iluminar el objeto que le recibe, el cual, si no refle­
jara la luz, se privaría de ella.
58 El que teme la muerte lo que teme es la insensibilidad o
una sensibilidad diferente. Pero si no hay más sensaciones, no sen­
tirás el menor mal, y si adquieres una sensibilidad diferente, serás
un viviente de otra especie, por lo que no habrás dejado de vivir.
59 Habiendo nacido los hombres los unos por causa de los
otros, enséñalos o súfrelos.
60 Uno es el vuelo de la flecha y otro el vuelo del espíritu.
El espíritu, sin embargo, una vez que se acautela y se concentra en
su objeto, con no menor derechura va a dar en el blanco que se
había propuesto.
61 Penetra eri el princ1p10 director de cada uno y permite a
los demás entrar en el tuyo.
H'

:1 ·o &.aLICé3II &aE6EL' 'tfjc;_ "ycxp 't6lll !íl@II <t>úaE@c; ICct'tEa­


lCEiUctlCUlctc; 'tCX >.oyLKCX [,q>� EIIEICE; &>.l�A(,)11, tso"tE G:>cf>EAdv l1EV
&Ai\r¡Xct IC0t't1 .&.�lctv, ()Aó:Tt'tELV aii: 11r¡aotp.é3c;, & ,:b f3oúAr¡ 11ª 'totÚ­
-n]<; 1tcxpcx6otlvc.,v &aE6d 011 Aov6'tL de; 'í:�11 -n:pEa6u'tchr¡ v 't8v
8i::é311. 9 Kc:t ó q,Eua6l1EIIO� a!: aaE6EL m:pl -rr¡v 0rih1)v 8Eóv· Tj
yixp ,:é3v 3A6lll <¡>úcrn; 5v'tG>V ta'tl �úaLc;, -r& 5É YE 5nct 1tpbc; 'tet
ií1tótpxo11't1X 'ft!XV'tot ol,cd(,)c; lxEL, 3"E-rt OE K0tl 1UfJ6ElOI «tí't'l
3vo11cxl;i::i.:ctL �Clt ,:é3v &Ar¡ 0&v ám�.11,:c:.,11 1tp�i11 cih(tX EC"'CLV,
1•0 i4EV 0�11 ticcl>v \j.iEuM 1;tE�oc; &aEBE'L, icot86crov e:l;arm-c&v
&atlCEL' ó ai:: &ICG>V, !CC1:8óaov atmcpc:.,vd �fl 'tQV l.\A(,)11 c¡,úcrEL Kot_t
1Cct86crov &icóap.e;t l4ClX6 l1EIIOc;'·>tfl 'tOO ic6ap.ou c¡>úoEL,. 5 MnxE­
"[ó!L ycxp ó ÉTil 't&.VClV'tÍct "'tOLc; &Ár¡ 8É:aL c¡>Ep6 t1Evoc; nap' _Éllu­
'tÓII" &cpopl1cxc; yap TCp oELA�cf>EL. mxpcx �e; c¡,úaEG>c;, �V
&11e:>.�_crctc; pil)é -ot6c; -rÉ ÉO"tL ·vov 8Lcticpl11ELV -rc!c '!JEu3fj &1to
-ré3v &Ar¡ 8é3v'. • Kctt 1:1-?iv Kctl t, 't«c; t"¡oovac; cl'ic; _ &ya8clt O(G>­
li:Ci)V, 'touc; OE 1t611ouc; cl'ic;; ICClKot <¡>e:úyc:.,v &.crE6EL' cxv�yi,r¡ ·y«p
-tbv 'tOLOÚ'tOV l1É P.cf>Ea8(l(L 'ITOA1-.a.lCL<; 'tfi Kotvfi c¡>úae:L &e; 1l0tp'
&�Coiv "Cl &.TtOVE!10ÚO-n 'tOL<; <¡>ctúAou; ICCll ,:o'Lc; OTiou3«loLc; Oló:
-rb "ltoAA&.ictc;. -rovc; l:1É" ·<¡>c¡úAouc; Év t"¡oovct'Lc; Etv«L ICCll 'tOC
'Jtotr¡•niccx 'tOÚ'tG>II 1C't&a8ott1 -r:otic; oe: 011ou8mlouc; n6vcp icctl:
"Cote; 1tOLJl'tllco'Lc; 't'OÚ'tO\I TIEpmln'tElV, �"E'tt o_i:: o <¡,06oúl1E­
v0c; -rouc;· nóvouc; cpo6r¡8� 1?"E't0tl TCo-r:i;; -ré3v Éaol-1-ÉVG>v 't'L Év
-rq, ICÓO'l,lC¡')' -roO'to OE ;¡�r¡ &.ae:6Éc;. 6"0• "CE OlG>ICCilV 'tac; t"¡oo­
vo:c; oilic: &.cpÉ�E'tctL "toO •&.8iicdv· -roO'i'o oe: _Évapy&c; &aE6Éc;, ·
'Xp� ,OÉ, npbc;_ & � ICOW� c¡>úa.:C; m(ar¡c; �XEL (oil yd:p &t.1:-'.'.

97
IX

1 El injusto es impío. La naturaleza del Todo, en efecto,


habiendo constituido a los vivientes racionales los unos por causa
de los otros con el fin de ayudarse mutuamente según su valor
respectivo y sin causarse el menor daño, es claro que transgredir
la voluntad de la naturaleza es una impiedad contra la más augusta
de las divinidades.
El mentiroso comete asimismo un acto de impiedad y contra la
misma diosa. La naturaleza del todo, en efecto, es la naturaleza de
los entes, y todos los entes existentes guardan un parentesco entre
sí. A esta diosa, además, llámasele Verdad, por ser la causa primera
de todo cuanto es verdadero. Aquel que miente voluntariamente
es, pues, impío, por la injusticia que comete al engañar a otro,
y lo mismo el que miente involuntariamente, por desentonar de la
naturaleza universal y por cuanto incurre en el desorden al entrar
en conflicto con la naturaleza de un mundo ordenado. Combátelo,
sí, quien, así sea a pesar suyo, es llevado a una posición contraria
a la verdad. Al descuidar el cultivo de las inclinaciones que había
recibido de la naturaleza, no es ahora capaz de discernir lo falso
de lo verdadero.
A más de esto, es aún impío el que persigue los placeres como
bienes y huye de los dolores como de males. Por fuerza, en efecto,
un tipo semejante echará en cara frecuentemente a la naturaleza
común el que haga sus repartos entre malos y buenos sin atender
al mérito, ya que a menudo los malos viven entre placeres y poseen
los medios de obtenerlos, al paso que los buenos caen en el dolor
y los accidentes que lo causan. A más de esto, el que teme el do­
lor temerá por acaso algún suceso de los que podrán acaecer en el
mundo, lo cual es ya una impiedad, y quien busca ef placer no
podrá abstenerse de actos injustos, lo cual es impiedad manifiesta.
En seguida, y con respecto a las cosas con las cuales se muestra
indiferente la naturaleza común ( pues no hubiera creado indife-

97
MARCO AURELIO

c¡,ó-rEpoi &.v bto(u, d l1Tl Ttpbc; ál1<1>6-rEpct m(ar¡c; EtxEv),


Ttpbc; 'tctO-rct icctt -rouc; -rfi q,úaEL 13ouA01;1Évouc; mEa8ctL
6l1oyv�11ovac; 15v-rctc; btlor¡c; lluxicdaB«L· lSO"'t't<; o�v Trpoc;
n6vov icctt �llovT)v ,i\ Báva-rov icctt l;c.,i')v i\ ME,ctv 1e«t &.llo­
E,Cctv, otc; lTilor¡ c; � -rl3v Slc.,11 tpúaL<; XPfl-roa, cto-rbc; 001-:
lnl ar¡ c; lxu, llfjAov, &e; &:aE6E't. lO /\Éyc., llE -rb XPfla8ctL 'tOÚ­
'tOL<; btCar¡c; 'tT)V ICOLVT)V q,úcnv &:v-rl -roo 'tCl0'tOC au118cx(vElV
l11!ar¡ c; iccx'tcx -rb c(;.fjc; 'totc; yLvoc1ÉvoLc; icctl tmyLvol1ÉVoLc;
�Pl;lfl 'tLVL &.pxalq. 'tfjc; Ttj>OIIOÍctc;, ica.8' ·ijv &:n6 'tLVOc; &pxflc;
lSp¡.tr¡ae:11 btl -r�vllE 'tT)V óuxic6a1;1r¡aLv c-o.1llct800acx ·nvcxc;
Aóyouc; -ré3v foot1-Évc.:i11 icctl lluvá1,1EL<; yovl1;1ouc; &:q,oplaaacx
ÓTIOO"'t'Ó:O"E6>V 'rE ICotl l-\E't'ot8oAl3v ICotl lluxooxl3v 'TOlO\l"'[C.,11.
2 XotpLEO"'tÉpou t1EV �V &vopbc; liyEUO''t'O\I qiEulloAoylctc;
a::c:l. -rcl{ar¡.:;: ÓTIOKJ>lCECll<;
. iccxt 'tpu<f>fjc; icat 'túc¡,ou yE116ti.:vov
u. dv8p�TIQ\I &:nd.8dv. 1To o' o\'511 ICO¡>E0"8Év-rc: YE 'tOÚ­
't'C.:,V &'!'toTtVe:OacxL Be:úu:poc; nAoOc;. 8"H TI¡>oflp11acn -rtpoa­
K0t8fja8cxL 'tfl ICCllCÍCf iccxt ofhlc.> O'E OUCE � TCdpot TIE(6EL
cf>e:úyEiv lic 'TOO AoLllºº ; 'Aotp.bc; yap lhm¡,Sop& llLctvo(o:c;
Tiollt¡> ye: ll&llov f]1tEJ> � -roo m:puci;:xu¡iÉ11ou 'rOÚ'tOU
7tVEÚl1ct-roc; 'TOLcx:lle: •ne; /luarcpaafot ical -rpoTI�. 6 AUTIJ ¡IEV
ycxp l;9l)v AoL116c;, ica8o l;tj>á: EO"'t'LV' EKEivr¡ Be: &v8p&lTic.:,v,
ica:80 &v8pc.;no( daLv.
3 Mi') Koti:ctc¡,p6vEt 8ctvá:-rou, &Ale'! Eüct¡>ÉO"tEL aO'ttj> �e;
icctl -roú-rou tvbc; lív-roc;, �v � q,úaLc; i8He:L. 2 Otov yáp
ÉO"'t'L 't'O VEÓWO:.L ICctl 't'O yr¡p&aaL ical 't:0 aol;fjaaL ,,ctl 'tO
«KllótOClll ical 3ó6v't:ctc; Kctl yé:vELOV Kctl '110Atac; tVEYICELV
ical 0'1lELpaL Kett icuo<¡>opfjactt tcal &:no,cufjcraL Kctl -rt:i IUJ,a -rG\
<j>UaLKa tvi::py�¡.ux-rcx, Saa ctl -roo ªºº Blou l>pctl <¡>ÉpOUOLV,

98
PENSAMIENTOS

rentemente unas y otras si no fuera ella misma indiferente a


entrambas) en este caso, digo, los que quieran seguir a la natu­
raleza y mantenerse unánimes con ella, deberán imitarla en su
actitud de indiferencia. Cualquiera, en conclusión, que no se mues­
tre indiferente al dolor y al placer, a la muerte y la vida, a gloria
e ignominia, como lo hace la naturaleza universal, es sin duda reo de
impiedad. Y digo que la naturaleza común usa indiferentemente
de esas cosas para significar que acontecen en orden uniforme y
por igual a los seres que emergen y se suceden por '.ln impulso
primordial de la Providencia, la cual desde el principio emprendió
la presente organización del mundo, concibiendo ciertas leyes de los
fenómenos futuros y determinando las fuerzas generadoras de
sustancias, transformaciones y sucesiones como las que vemos.

2 Sería sin duda más elegante el partirse de los hombres sin


haber gustado la mentira, la hipocresía de cualquier género, la
malicia y la arrogancia. En una segunda navegación, 1 sin embargo,
lo mejor es expirar harto de tales vicios. ¿O preferirías el convivir
de asiento con la maldad, al punto que ni la experiencia te per­
suada a huir de esta peste? Pues la peste es la corrupción de la
inteligencia, y mucho más que la infección y la alteración del aire
que nos envuelve. Hay, en efecto, la peste de los vivientes en
cuanto animales, y la de los hombres en cuanto hombres.

3 No desprecies la muerte, antes hazle buena acogida como a


una de las cosas queridas por la naturaleza. Lo que son la mocedad,
la vejez, el crecimiento, la madurez, los dientes y la barba, los
cabellos blancos, la fecundación, la gravidez y el parto, y las otras
acciones naturales que las estaciones de la vida llevan consigo,

98
MARCO AURELIO

"COLOO-ro Kotl otO"CO "[O ouxAuBflvo:L. a ToO-ro [1EV o�v ICCl"C&


&v8pc.m6v e:crn J1doyLo-l1Évov, l1� óAoo-xEpé.3c; [.lTJOE ClO""CLKé.3c;
l1TJ1lE Ó'ltEpr¡ c¡>ótvQc; npoc; "COV Bótvot"COV EXELV, &AA& -rtEpL[.lÉVELV
&e; [.lCotv 't'é.3v c¡>uo-Licé.3v e:vEpyELé3v. 4 Kotl &e; vOv TIEPL[.lÉVEL(;,
TIÓ't'E E[16puov EIC -rflc; ycxo--rpoc; -rflc; yuvcuic6c; ac,u e:E,HBn,
oll-rQc; EICOÉXE0"8ClL "C�V /1:,potv, EV ñ "CO qiuxótpLÓV aou -roo
e:Aú-rpou -roú-rou EKTIEOEL"CotL. 6 El OE iccxl tou,>-rLicov notpót­
nr¡yp.cx a\jJLKÓ<pOLOV BÉAELc;, [.lÓ<AlO""CCX O"E E�icoAov npoc; 't'OV
8ótvOL"COV TIOLTJO"EL 1'i e:n(a-rotaLc; 1'i btl 't'tt ÓTIOICdf:tEV«, �V [.lÉA­
AELc; &c¡>(a-roto-8otL icotl l,IEB' o'lc¡¡v �8é3v oOKÉ"CL li11i:otL 1'¡ ......
· OUf!-TIEc¡>upp.Évr¡. 6 npoa1CÓTI"CE0"8otL [1EV ycxp odhotc; f\KLO"'t'OL
od, cUAtt icotl icf¡oEaBcxL icotl npq.c.,c; <¡>ÉpELV, [1El1vfla8otL [.lÉV­
-roL, lhL OOIC &vBp&mQV op.oooy[.lot't'OÚV"rC.W O"OL 1'i &'!t«ll«y�
EO""CDLL. 7 ToO-ro ycxp [.lÓVOV, EtnEp &p «, &vBE'LAICEV &.v Kotl
Kot"CELXEV e:v ,:� l;flv, e;l aul;flv e:<¡>Eti:o -rote; 'liOt otO-c:& oóy[.l«i:DL
'ltEpLTIETIOLTJ[.lÉVOL<; •. ·s NOv o' oplfc;, !Saoc; ó ICÓ'ltoc; EV 't'fl OLDL­
c¡>c¡¡v(� 'l'f¡c; OU[16U�>OEQ<;, /1:,a,:e: drtE'Lv << 0&-r-ro,� lfi\.8oL<;, t',
BótvOL't'E, l1TJ 'ltOU iccxl cxii-roc; ETILAótBc->t-tm Et-t ClU'l:00. ))
4 co &.t-tcxp-rótvc¡¡v EClU't'� &.[1 cxp-rótvEL • ó &/hicé3v lcxu't'ov
&lhKEL Ecxu,:ov iccxtc:ov TtoLé3v.
5 _ •AoLKEL 'ltollóticLc; ó l1� 'ltOLé3v 'l'L, oil t-t6vov 8 'ltOLáiv 't'L,
6 •ApicEt. 1'¡ mxpoOo-ot ón6Ar¡ (j)Lc; Kot't'otAr¡ TI'tLK� lcotl 1'i 'ltotp­
oOaot np&t,Lc; ICOLVQVLIC� ica11'¡ 'ltotpoOa01 oux8EO'LI'; EOotpEO""CLIC�
Ttpoc; '!t&v 't'O 'ltotptt -rflc; EIC'l:oc; othCotc; OU[16ottvov.
7 •EE,aAEt\jlaL c¡>av,:ao-(av· O""CflaaL op[lf¡v· olBÉaotL !Spe;­
t,LV' e:c¡,' EotU't'� EXELV 't'O 1'ÍYEf!-OVLICÓV,
8 Ele; [.lil:v d &Aoyot l;�a t-tlot qiux� OLf¡pr¡�raL, de; OE

99
PENSAMIENTOS

tal es asimismo la desagregación de mi ser. Es propio de un hom­


bre sensato, por consiguiente, no mostrarse ante la muerte ni
lúgubre ni violento ni desdeñoso, sino esperarla como un hecho
natural. Como esperas ahora el momento en que saldrá el embrión
del vientre de tu mujer, así has de acoger la hora en que tu almilla
saltará de su cáscara. Y si quieres un consejo muy simple, directo
al corazón, es que no hay nada que te disponga a esperar la muerte
con mejor ánimo como la consideración de las cosas de que vas a
ausentarte y las costumbres de aquellos con quien tu alma no tendrá
más que ver. De ningún modo, sin embargo, habrá que chocar con
ellos, sino cuidar de ellos y llevarlos con dulzura, aunque sin olvi­
dar, por lo demás, que vas a separarte de gentes que no comparten
tus principios. Lo único, y está por verse, que podría reten�rre y
vincularte a la vida, sería el que te fuere permitido convivir con
aquellos que profesan tus mismos principios. En realidad, sin em­
bargo, te das bien cuenta de la lasitud que viene del desacuerdo
en la vida en común, tanto como para exclamar: ¡Ven cuanto antes,
oh muerte, no sea que a la postre acabe yo por olvidarme de mí
mismo!
4 El que peca, peca contra sí mismo, y el que obra injustamente,
contra sí mismo también comete injusticia al tornarse malo.
5 A menudo es uno injusto por omisión y no sólo por acción.
6 Basta con tener por el momento una opinión comprensiva
para efectuar la acción que te ocupa ahora por el bien común, y
que tu disposición presente sea tal que acoja de buen grado cuanto
venga de una causa exterior.
7 Suprimir la imaginación. Refrenar el impulso. Apagar el
deseo. Mantener en tu poder el principio gobernante.

8 Una es el alma que comparten los vivientes irracionales, y

99
MARCO AURELIO

-rclt Aoyticclt f:Llcx voEpa \jJUX� f:LEf:LÉptO"rott, 2lSOTTEp K0tl f:Ll<X


yfj fo-rlv &:n&.v-rúlv -rllv YEúlÓwv ical Évl <l>"'Tl 8p6'if:LEV Kotl Eva.
ó:Épa: &vanvÉOf:LEV, ºªª ópa·nica Ka:l E f:L\j.Juxa n&.v-ra.
, 9 "Oaa: icotvoO -rtvoc; f:LETÉXEL, nplic; -ro 8 1:-1. oyEvil:c; am::ú­
ÓEt. 2 To YEWOEc; néxv pÉTIEL ETil 't�V yfjv, TO óypov n&v aúp­
pouv, -ro &EpllÓEc; & 1:-1.o("'c;, él,a-cE XP\Íl;Etv -rllv ÓtEtpy6v-rG)V
K«l Bla:c;. 3 To nOp &vúlcpEpil:c; f:LEV Óta 'tO O"'tOLXELG>ÓE<;
nOp, mxv-rl Óe: nupl EV'rO(GScx npoc;; -ro O'UVEE,6m-rEa8cxt
if'tOLf:LOV o{h"'c;, él,a-cE Kcx.l n&v -ro ÓALKOV ,:o&Alyc¡) E,11p6-rE­
pov EÚÉE,om'tov E'l:vcu Óttt -ro V..cx't'tov EYKEicplia8at o:il-réj>
-ro KúlAU'tLKov nplic; fE,CX1jJtv. 'Ka:l -ro(vuv TIG.v -ro Kotvfjc;
voEpéxc; <¡>úcrEúl<; 1:-1.hoxov nplic; -ro auyyEvil:c; bttok,c; cmEÚOEL
� iccx.l 1:-1.aUov. 6"0acp y(<p fon icpd-r-cov m.:pd -r& &Ala:,
-roaoÚ'tC¡> Kctl nplic; -ro auy1npvacr8ott -rqi oticEt9 Kotl cmyxE1a8at
E't0Lf:L6·rEpov. 6 Eu8vc;; yoOv ETil [lEV 'tWV &:A6yúlv EÓpÉB!]
ªf:L�Vl] ical &:yHcxt Kcxl VEoaao'tpo<¡>lcu ica.l o'tov ltp c.,-rEc;·
\jJuxa.t y&p �ÓT) �acxv EV"Ccx08cx KCXl 't:O auvtXyú)yov EV -rff
icpEl-r-rovt ETIL't:ELVÓf:LEVov Eóp(aKE-ro, otov o�-cE lnl <¡>u,;wv
í;v o?Su lnl At8úlv � E,úAúlV. 7 'Enl óe: -rwv AoyLKwv l;9"'v
TIOAL't:ELO(L Kotl q,tAicxt Kcxl o'l:KoL Kcxl aúUoyot Kcxl iv TIOAÉ f:LOl.«;
auvBfjicat Kal &voxa:L 8'Enl ÓE 'tWV E't:L KpEL't't:6veuv KOll
ÓtEOTT)KÓ-reuv ·rpónov 't:LV<X É:veuatc; ónÉa-rT\, o'(et lnl -ré:>v
ifo-rpeuv. 0 Oll-cwc; f¡ btl -ro icpEh-rov Encx.vór.8a:au; crutm&.-
0ELtXV ical lv ÓtEa-rBatv Epy&.crota8at óvvcx-rcu. 1º"0pet o�v '1iO
vOv ytVÓf:LEVov· f:LÓV<X yo:p -rcx voEpdt vOv EmAÉAr¡ cnat -rfjc;
nplic;; &Ur¡ Acx CTTtouófjc;; Kcxl auvvEÚaEeuc;; Kcxl -ro aúppouv l:.óE
f:L ÓVov ou BAÉTIE-rat.
11 'AU' º f:L"'c; icahot <tJEúyov-rEc; TIEpt­
iccx-r01A01f:LS&.vov-rat· Kpa-cE1 yap f¡ <tJÚO'Lc;· iíq¡Et ÓÉ, 8 t.Éyc.,,
n01p01<¡>uAá.acrúlV. 12 0&aaov yo0v Elípot 't:L<; &v yEli>c�c; "l'L

100
PENSAMIENTOS

otra el alma intelectual de que participan los seres racionales, como


también es una la tierra de todas las cosas terrestres, una la luz
por la que vemos, y uno el aire que respiramos todos los que vemos
y vivimos.
9 Todos los seres que tienen algo de común buscan a sus con­
géneres. Todo lo terreno inclínase a la tierra, todo lo húmedo a
lo que fluye, lo de aire lo mismo, y sólo interponiendo obstáculos
o por la violencia podrá ser de otro modo. El fuego sube a lo alto
atraído por el fuego elemental, y aquí abajo la materia terrestre
está pronta a inflamarse con cualquier fuego con tal que esté algo
seca, siendo fácilmente inflamable por estar · menos mezclada de
elementos que impiden la combustión. Pues del mismo modo o
con mayor intensidad, todo cuanto participa de la naturaleza inte­
lectual común, se afana por unirse a su semejante. En efecto, en la
medida en que un ser es superior a otros, estará más dispuesto a
incorporarse y fundirse con su semejante. Es lo que se descubre
luego entre los irracionales, donde encontramos enjambres, rebaños,
nidadas y unos como amores. Es que hay ya en ellos almas, por lo que
encontramos en los animales superiores una fuerza unitiva
que no existe, en cambio, ni en las plantas ni en las piedras ni en
los leños. Entre los vivientes racionales, a su vez, hay comunidades
políticas, amistades, familias, asambleas, y en las guerras, tratados
y treguas.. Entre los seres aún superiores, como los astros, persiste
una· especie de unión, aunque de lejos. El esfuerzo por elevarse a
un nivel superior puede engendrar una simpatía aun entre seres
distantes.
Ve ahora lo que está pasando, que solas las sustancias intelec­
tuales se han olvidado al presente de esta mutua afición y concordia,
siendo el único caso en que no se observa más esta confluencia.
No obstante, y por más que quieran escapar a esta fuerza, están
por dondequiera vinculados, porque la naturaleza es más poderosa.
Observa de cerca y mira lo que digo. Más pronto encontraríamos

100
MARCO AURELIO

l"flliEvoc; yEé.ióouc; npocran-rÓ flEVov �nEp &v8pú>Tiov &.118pc'.:inou


&.TIEaXl<1flÉVOV.
:10 <l>ÉpEt icapnov Kal &vSpú>TIOé; Kal BEoc; Kcxl o ICÓO'­
flO<;" e:v -raí:c; olKElottc; lípottc; Eiccxcr-rcx c:¡iÉpEL. 2 El ÓE � auv­
�8ELa icuplú>c; -rÉ-rpL'!'EV ETil &¡mHou KCXl -ré.311 O[-!-Olú>V,
OÚOE\I ·roO-ro. s ·o Aéyoc; óe: Kcxl ICOlVO\I Kcxl !ótev KO!pnov
�XEt Kal ylvE-rcx.t e:E, cxú-roO -rota.OS' E'l:Epa, &noí:óv '1:L cxihóc;
fonv & Myoc;.
H El flEV oúvcxacxL, [-!-E-rcxól1hxaKE" d ÓE fl�, flÉ flVT)ao,
lín npoc; -ro{ho � EU flÉVEL<X crot 11Éoo-rat. 2 Kal o1 9Eol OE
EU flEVEL<; -roí:c; -roLoÚ-roLc; Elalv· Ele; Évtoc ÓE Kal auvEpyoO­
crtv, Ele; úylELav, Ele; nAoO-rov, de; óóE,cxv· oÜ-rú>c; dal
xpr¡a-rol. "'EE,rn-rt ÓE 1eal crol· � E,nÉ, -rlc; & Kú>AÚú>v;
:12 nóvEL fl� l'ic; &8Atoc; flTJOE l'ic; EAEEL0"9oct fJ 8au¡tá-
l;Ea8oct 8ÉAú>V, &Hcx ¡tóvov EV BHE, IClVEL0"8at Kocl taxEcrBat,
l'ic; 8 noAL-rt1eoc; J\óyoc; &E,Loí:.
:13 :E�¡tEpov e:E,�ABov náar¡c; TIEptcr-rá.aEú><;, [-!-&Hov ÓE
ff,ÉEIO!AOV n&aocv TIEpla-raaLV" EE,ú) ycxp OUIC �v. &Hcx EVOOV EV
-rocí:c; únoA�4JEaL.
1.4 n�v-roc -rcxO-roc auv�Br¡ [1-EV -rfl nElp�,- E<!>�[-!-Epa OE
1:9 xp6v9; punocpc!t OE. :fl ü1.17 . 2 n&.v-ra vOv, otoc e:n' .EICEL-
VCilV, oüc; ICC1'1:E9�4Joc¡tEV.
:15 Tex np&:yi:i-a-roc EE,ú) 8upé3v Ífo'l:TJICEV cxu-rcx e:<¡>'_ Éocu­
,:l',v llTJOEV [1-�'1:E doó,:a TIEpt aú-ré3v fl�'tE &no<¡>cCLVÓ¡.tEVCX.
Tt oí'.iv &no'l'alvE-rat TIEpl cxü-ré3v; To �YEflOVLKÓv.
·i6 Outc EV TIELO"EL, &U' EVEpyEl� -ro ,:oO Aoyt1eoO (1eal)
TIOAL'l:LKoO l'.;9ou tcaicov wl &yaSóv, líanEp oúllk � &pE-r� iccxl
ICCXICLC1 cx,hoO EV TIELC1EL, &.Hcx EVEpyEl�.
:17 Té?, &vappt<tJÉv-rt ll89 oúÓEv Katcov ,:o tc:a'.(EVEXB�vcxL
Oú<lE &yaBov ,:o &vEvExB�vaL,

101
PENSAMIENTOS

un puñado de tierra sin ningún contacto con ninguna tierra que un


hombre segregado del hombre.
10 Hombre, Dios y mundo dan su fruto, y cada uno fructifica
en la estación que le es propia. Que el uso haya contraído princi­
palmente esta locución a la vid y otras plantas, nada importa. La
razón, por su parte, lleva también su fruto a la vez común y propio,
y de ella nacen otros frutos semejantes a la misma razón.
11 Si puedes, instrúyelos, y si no, acuérdate que para esto te
ha sido dada la indulgencia. Los dioses mismos son complacientes
con tales gentes y en ciertos casos hasta colaboran con ellos,
dándoles salud, riqueza, gloria, a tal punto son buenos. En tu mano
está hacer lo mismo, o dime quién te lo impide.
12 Trabaja, pero no como un miserable ni como si quisieras
que te tengan lástima o te admiren, sino limita tu voluntad a
ponerte ·en movimiento o detenerte según lo reclame la razón de
Estado.
13 · Hoy 'salí de mis dificultades, o por mejor decir las expulsé
por completo, dado que no estaban fuera de mí, sino en mí mismo,
en mis juicios.
14" 'To21ó esto es trivial por la repetición, efímero por la dura­
ción, vil ·por la materia. Todo es hoy como en los tiempos de
aquellos · que enterramos.
15 _Las cosas están como de puertas afuera, metidas en sí mis­
mas, sin· que sepan nada de sí ni declaren lo que son. ¿Quién podrá
dar noticia de ellas? El principio hegemónico.
16 No en la pasión sino en la acción residen para un viviente
racional y político el bien y el mal, como tampoco la virtud y el
vicio están para él en la pasión sino en la acción.
17 Para la piedra lanzada a lo alto no es un mal el caer ni un
bien el subir.

101
MARCO AURELIO

:1.8 Al!!:A8E foc., de; ,:ex i'¡yE¡.lOVLKOC at'l"ca•� i.al IS�EL, 'T!­
Vetc; Kpn:&:c; c¡io6fi, o'!ouc; KCÜ TIEpl cdi-rllv Ov-rac; Kpt-rác;.
i9 náv-ra EV ¡.tE-r:-.tSoi\fi· Kotl mhoc; ou �V l!tr¡VEICEL
&Uouforn «:o;l Kcmx 'l:L c¡,Sop!f 1ecxl 11:6a¡i.oc; l!E lSAoc;.
20 To (illou & ¡i.&.p-rr¡¡i.a e:JCe:1 ÓE'l iccx-raAmE'lv.
2i 'EvEpyidac; &.n6i\r¡ E,.c;, óp¡i.fjc;, ón0Af¡�1Ec.,c; ncxOAot Kotl
o'tov 86:vcx-roc;, cooi:v Karc6v. D MhiOL vOv e:nl r)Auclcxv, otov
-ri)v -rratSti.f¡v, ,:�v -roO ¡i..:tpa¡dou, -r�v VEó-rr¡-rcx, ,:b yfjp01c;·
iccxt ycxp ,:o(m:.w -rtliaa p.E-rcx6oi\� 8áva:-roc;. M f¡-rt 8Etv6v ;
8 MÉ-nBvvOv htl Btov -rov óno -rq, 11áTITI�l, Et-ra "t'OV 6nb -rfi
�lT¡,pl, d-ra 't"OV ó110 ,:9 -rta-rpl· KlÜ &itAac; Se TIOAA«c; Suxc¡,80-
ptxc; IC:Xl ¡.lE'l:a6oMc; iccxl &:110:A.f¡E,Etc; EuplOKQ\I tm;:pc(;i-rcx O"Eot\l­
-r6v ,, M f¡-rt ÓEtvóv ; >> 4 Oth,ic; -rolvuv oMt � ,:oO ISAou oou
·(3(ou i\fjE,tc; Ka.l na.0:A.a ical ¡.tE-ra.60:A.f¡.
22 TpÉXE ETil -ro O'Ea.\l'l:00 �YEP.OVLl<:OV Kcxl ,:o -roO ISAou
1<:a.l -r:o .:oú-rou. 2 To p.e:v crEcxu-roO, 'lvcx voOv SticatKOV ou),:b
TIOtf¡crnc;· -ro OE ,:oO oAou, LV()( crup.[ivr¡p.ovEúonc;, -r(voc; ¡i.Épo<;
Et· -ro SE. ,:oú,:ou, '(va e:mo-rf¡crnc;, TIÓ-rEpov &yvota � yvc(;i ¡i.r¡ ,
Kal & ¡.ux i\oy(on, tí-rt auyyEvÉc;.
23 _"na-n:Ep aü-roc; au TIOAL't:LKOO oua-rf¡¡i.ot-roc; ou¡mAr¡­
pc.:>'tLKO<; Et, olí-rc.ic; ical -n:aacx np&E,lc; aou ou¡i.11Ar¡ pc.i-rt1ei')
ifow 4cofjc; -n:0At't"t1cfjc;. 2"H-rtc; &.v oí.'iv TipliE,Cc; oou ¡i.i') EXIJ
't"�V &vac¡ioptx\l E't't"E TipoaExllc; E't,:;: nóppc.i8Ev ETil -ro ICOL­
VG:lVLKOV -rHoc;, cxlí-rr¡ fücxa-n:� -rov ()Cov Kctl ooic: e:� ltvcx ELVotL
Kal o-raatQSr¡ c; e:a,:lv, l.ScmEp e:v /lf¡p.9 ó -ro ic:cx8' OlU'l:OV l1Époc;
Sucr-rállEvoc; &:110 -rfjc; -roLC!.ú-rr¡c; au¡i.c¡,c.iv(ar,;.
n
24 mS(c.,v opyal Kcxl 11cx(yv.a ICCll TIVEUtlá'l:lot VEKpoui; Í)C(­
a,:ál'.;ov-ra, l.la-rE tvapyÉa-rEpov npoanEac'lv ,:o ,:fj<; Ne:ic:¡¡(a<;.

102
PENSAMIENTOS

18 Penetra en el interior de sus almas y verás qué jueces temes


y qué clase de jueces son para sí n-Íismos.
19 Todo está sujeto al cambio. Tú mismo ·no cesas de mudarte
y, en ciertos aspectos, de descomponerte, y así el mundo todo.
20 El yerro ajeno hay que dejarlo donde está.
21 La intermisión de una obra o la suspensión de un impulso o
una idea, así sepan a muerte, no son un mal. Repasa ahora las va­
rias edades de tu vida, niñez, adolescencia, juventud, vejez, en las
cuales el paso de una a otra es una muerte. ¿Qué hay en ello de
terrible? Y haz luego memoria de la vida que pasaste con tu abuelo,
en seguida con tu madre, después con tu padre, y en presencia de
estas destrucciones, cambios y cesaciones, pregúntate: ¿Qué hay
en ello de terrible? Pues no lo será tampoco la conclusión, el
reposo y la transformación de tu vida entera.
22 Abísmate en tu principio director, en el del todo, en el de
este hombre; en el tuyo, para hacer de él un espíritu de justicia;
en el del todo, para que recuerdes de qué realidad eres parte; en el
de este hombre, para saber si obró por ignorancia o conscientemente,
y hacerte cargo a la vez de que es tu congénere.
23 Así como tú mismo eres uno de los miembros perfectivos
del organismo cívico, así también cada uno de tus actos debe ser
parte integrante de la vida civil. Con que uno solo de tus actos
no guarde relación, de cerca o de lejos, con el bien común, habrá
trastornado la vida del todo al impedirle ser uno, con lo que será
tan faccioso como lo es en el pueblo el miembro que solitariamente
se separa del acuerdo común.
24 Contiendas y juegos de niños y espíritus cargados de cadá­
veres, es lo que encontramos, mas con mayor relieve, en la Evocación
de los muertos. 2

102
MARCO AURELIO

25 �,aL btl 't�V 'ltOLÓ'tT)'tCl 'tOO or.híou Kor.l &no 't.00, óAL­
KOO or.ó'tb nEpLypáqior.c; 8Éor.aor.L" Et'tor. Kor.l 'tOV )(P6vov ,:cEpL-
6pLaov, tsaov nAE'lO'tov ó<¡>(a'tor.aBcxi. nÉ<j>UKE 'té>O'to 'tO t8l(,)c;
1lOL6V,
26 •AvÉ'tlr1c; p.up(cx óux 'tO p.� &pKE'la8cxL 'tlf at;> �yE­
p.ovLKlf noLoOvn 'tor.O'tct, o'tor. KCl'tEOKEÚctO'tctL, •Alla. &ALc;.
27 "O'tctV &Uoc; qiÉYn aE � p.Lafl � 'tOLctO'tá 'tLVct ÉK­
<j>Qvé3aLv, lpxou ETtl 'ta. qiuxápLct CIÓ'té3v, Ó(EA8E la(,) Kctl
'l'.oE, noto( 'tLVÉc:; daLV, -�oqiEL, lS'tt oó oÉt OE an&aBor.L, 'r:vor.
'tOÚ'toLc:; 't( no'tE 1tEpl aoO ooKfl, EóvoEtv p.ÉV'tOL or.Ó'totc;
OEL' <¡>úaEL ycxp <¡>(AOL. 8 Kcxl ot 8Eol óe: TtCIV'tO(C,lc:; ClÓ'tQL<;
Bo'l8o0aL, ÓL' ovE(pQv, ÓLa. p.cxv'tELé3v, npbc; 'tctO'tct p.Év'toL,
-rtpbc:; & EKELVOL ÓLct<j>Épov'tctL.
28 T or.O'tá fon 't<X 'toO K6ap.ou tyKúKALcx, &vQ Ká'tQ,
É� or.ii3voc; de; cxll3vor.. 1 Kor.l l¡'toL t<¡>' licor.O'tOV t>p11� � 'toO
lSAou ÓLáVOLCI' lSTtEp Et EO'tLV, &nooÉxou 'tO ÉKEÍVT)<; t>p 11TJ­
't6v· � &nor.� l>p 11TJ aEv, 't<X óe: Aoma. Kct't' h101K0Aoú8TJOLV
t icor.l 't( EV 'tÍVL' 'tp6nov yáp 'tLVIX lÍ'tO[lOL [� & 11Ep�]. 8Tb
ó' lSAov, El'.'tE 8E6c;, di EXEL náv-rcx· Ei'.'tE -ro Ekfl, !'� Kctl
crudKfi.
,�Ha'I -rtáv'tOlc:; �p.ac; y� KaAúqiEL, ETIEL-ra Kat cxó't� !1E'tor.-
6aAEt K1hdva Ele; liTIELpov !1E'ta8or.AEl Kor.l TtáAw EKELVCL
de; lÍ'ltELpov., 5 Ta.e; ycxp E'l'tLKU[J-IX'tG>OELC; -ré3v !'E'tlX8oAé3v KIXl
&lloLG>OEQV tv8u 11oú l:-'-EV6c:; 'tLc:; Kal ,:o i:á:xoc; nav-roc; 8v11-
-roO Ka-rcx,<¡>pov�aEL,
29 XELl:-láppouc; �-. ,:é3v lSAc.:>v ctl'tla· TiáV'ta <j>ÉpEL, 1'nc:;
d1'tEA� óe: Kal -rcx TIOAL'tLKa. -raO,:a ical, �e; o'i'.E'taL, <¡>tAo'­
�6<¡>c.:>c; npaK'tLIC« &v8pG>TUa' 11u�é3v !'�O'tá, a�Av8pc.:>TIE, 't(
;

103
PENSAMIENTOS

25 Elévate hasta el carácter propio de la causa y mírala abstra­


yéndola de la materia en tu descripción; y en seguida delimita el
tiempo que por su naturaleza debe durar el objeto así calificado.
26 Has tenido que sufrir mil miserias a causa de no hallarte
satisfecho de tu principio director actuando en aquello para lo que
fuiste constituido. Basta ya.
27 Cuando otros te vituperen o te aborrezcan o profieran contra
ti sentimientos análogos, éntrate por sus pobres almas, penetra su
interior y mira qué clase de gentes son. Verás que no hay por qué
torturarte por lo que otros puedan pensar de ti, antes bien hay
que ser indulgente con ellos, siendo como son amigos por naturaleza.
Los dioses mismos vienen en su auxilio de mil maneras, por sueños,
por oráculos, al efecto de que alcancen lo que ambicionan.

28 Las mismas, de arriba abajo, de siglo en siglo, son las revo­


luciones del mundo. O el pensamiento del todo toma un impulso en
cada caso particular ( y si así es, hay que aceptar el impulso) o
bien no ha tomado sino una sola iniciativa, caso en el cual todo el
resto fluye por vía de consecuencia, con lo que venimos a dar, de
algún modo, en los átomos o indivisibles. En suma, si hay un Dios,
todo va bien, y si todo va al azar, no te abandones, tú mismo, al
azar, h¡biendo de cubrirnos dentro de poco la tierra, después de lo
cual se transformará ella misma al infinito, y otra vez los nuevos
aspectos al infinito. Al considerar el oleaje .de estas mudanz�· y sus
� 1 • • • •

metamorfosis y su rapidez, no podrá sentirse sino desprecio por


cuanto es mortal.
29 ia causa universal es un torrente que árrastra todo. ¡Cómo
son mezquinos estos homúnculos politicoides que se imaginan actuar
como filósofos, pobres mocosos! ¿Qué hay contigo, hombre? Haz
MARCO AURE1.IO

-· TIO'tE ;· no(T)aov, 8 vOv •fi q>úaL<;. &nor.vrEt. '"Op1111aov, lcb


8Lllé3-cor.L, 1e.xl l'-TJ TtEpllli\Énov, El'. 'tu; daE-cor.i:, • G M�, -ci¡v
nM-coovoc;. noi\t-cdor.v li\mi:E; &lM &pKoO, El 'tO Bpor.xú­
"TOl'tOV np6ELO'L, ICCY.l 'tOÚ'tOU ao-coO -cr¡v l1e6ocaLV, ooc; ºº l4llC­
p6v -el fo-cL, OLotvooO. 6 l16Y[-l« yd'.p a1h·é?>v -ele; l4E't1X6nti\d ;.
xc.)plc; OE OOyt_.llX'tCvV ¡.tE-co:8oi\r,c; -el &i\i\o f\ lloui\Ela O''tE­
VÓV'tc.)\I tcal TIEt8Ecr8c:L TipoanoLou¡.iÉvoov ; 7"YncxyE vOv Kal
•AME;Olvopov K(l(l <!>0.LTITtov K0tl Ar¡t1f¡-cp,ov -cov $a.AT) pÉot
l'-�L i\ÉyE. ""Eq,01:1cu, El EWov, -el ij ICOLVTJ q>úaLc; t¡Be:i\Ev,
Kotl fou-couc; ETior.Lllcxy&iyT)acxv· Et lle: hpcxy98T)actv, oMElc;
p.E 1ea-ca1<hp,1ee: l4Ll4E'la80lL, 8'Ani\o0v EO'tL 1eor.l ':cxl8ij1:1ov -co
q>tAoao<t>lot.; lpyov· l'-� l4E lxncxyE ETil ae:1;1vo-cuc¡>tcxv.
30 "Avc.)8Ev ETIL8Ec.)pEtv &yacxc; l4Up(cxc; 1eor.l 'tEAE'tttc;
1;1up(or.c; ieotl TIAoOv TIOlV'tOlOV EV XELl4é30L ICOll YOlA�VCll<; tccxr
otor.tpop0tc; ytvol4ÉVc.)V, auyytvo l4ÉVc.)V, &:noytvo¡.iÉvoov. 2'Ent­
v6e:t ()E ICotl 'tOV ón' ai\i\G.)V nái\cxL Be:6tc.ll4ÉVOV B(ov ICotl 'tOV
1:1e:-ra ae:. BtG.)S T) aÓ ¡.i Evov 1eal -rov vOv iv 'totc; BcxpS&potc;
l8vEaL Btoú ¡.ie:vov· 1ecxl lSaot l4EV oo8e: llvol46t aou yLV&ia1eouatv,
líaoL 8e:. -ccxxta-ccx bni\�aov-ccxt, lSaoL 8' mcxtvoOv-cEc; tac.)c; vOv
aE -rcxxta-cot 4'ÉE,ouatv· 1eál 6c; oihE i\ l'-"�l'-TJ &:E,t6i\oy6v YE
oa'tE f¡ 86E,a oa-cE &i\i\o 'tl 'tO OÚ l4Tt0lV,
3i •A-cotpor.E,(cx l4EV TtEpl 'ttt &no -cr,c; EIC'toc; or.htcxc; OUl4-
Bor.(vov-ccx, 8t1CotLÓ'tTJ<; lle: 1 e:v -rote; ncxpclr: 'ti¡v ltc aoO ahtotv
lvEpyoup.Évotc;' 9-cou-cÉa-rtv bpl4i¡ Kotl Tip&E,tc; 1ecx-ccxi\�youau
bt' otO'tO 'tO ICOLVG.)\ll1Cé3c; Tip&E,otL cl'>c; 't00-c6 O'Ol ICCX'tclr: c¡>ú­
<JlV llv.
32 noll« TtEptaaclr: TtEplEAEl\l 'tt.\V e:voxi\oúV'tG.)V OOl
l!úvcxaor.t lSi\cx btl -cfi ónoi\�4'EL aou 1CEÍl4EVOl 1ecxl nollr¡v

104
PENSAMIENTOS

lo que reclama de ti la naturaleza. Manos a la obra mientras hay


lugar para ello, y no mires alrededor si habrá quien lo sepa. No
esperes ver la república de Platón, sino conténtate con un progreso
mínimo y piensa qtre no es poco el avance. ¿Quién, en efecto, será
capaz de hacerles mudar de principios? Y sin esta mudanza, ¿qué
otra cosa podrás hacer de ellos sino esclavos que gimen fingiendo
obedecer? Anda ahora y cítame a Alejandro, Filipo y Demetrio
Faléreo. 3 Iré tras ellos si supieron lo que la común naturaleza quería
y si se educaron a sí mismos, pero si no más teatralizaron, nadie
podrá condenarme a imitarlos. Simple y modesta es la obra de la
filosofía; no quieras desviarme a pomposidades de humo.

30 Panorama desde lo alto: millares de rebaños, millares de cere­


monias, navegación entreverada de tempestad y calma, variedad de
seres que nacen, conviven y mueren. Imagina aún la vida de antaño
que otros vivieron, la que se vivirá después de ti y la que se vive
hoy entre los pueblos bárbaros, y cuántos no conocen ni tu nombre
y cuántos lo olvidarán bien pronto; cuántos que ahora te ensalzan,
luego te vilipendiarán. Ni la memoria ni la fama, ni en general otra
cosa alguna tiene el menor valor.

31 Impasibilidad ante lo que proviene de una causa exterior,


y justicia en los actos cuya causa está en ti, o sea determinación y
acción que tienen por límite el interés común, que es lo tuyo de
acuerdo con la naturaleza.

32 · En tu poder está prescindir de muchas cosas que te turban


y que no existen sino en tu opinión. Con esto te abrirás un ancho

104
MARCO AURELIO

E0puxc.,p(cxv TtEpLTCOLf¡aEL<; �º'1 aEcxu-r9 (-rt;>) 'tOV lSAov K6-


ap.ov TCEpLELATJ <!>ÉVCXL -rfi yvc:i p.n Kcxl 'tO\Í &(6LOV cxlé3vá 1te:pL­
vodv Kal -rr¡v -rc1iv Ka-ra p.Époc; h&.o-rou np&.yp.a-roc; -ra­
XEt11v p.E-ra6oAr¡v ET!LVO�Í.V, C::,c; 13p.xxu P.EV 'tC &no YEVÉ­
aEc.,c; !!-ÉXPL OLCXAÚOEú)c;, &xcxve:c; OÉ -ro npo -rfjc; YEVÉaEc.,c;, C::,c;
KCLl -ro 1!-E't!X -rr¡v OLÓ.AuaLV o p.olú)c; c'í.TIELpov.
33 ncxv-ra, OOCX opl:¡.c;, 'tÓ.XLO'ttx <¡i8apr¡OE'tCXL KCXl ot
cp8Etp6 p.Eva aú-ra Em&óv-rEc; -rcxxL<J'tCX Kal aú-rol cp811pf¡­
aov-rat· 2 Kal o Eaxcx-róyTJpú)c; &noBavG>v ,de; 'i'.aov Ka-ra­
a-rf¡aE'tCXL -r9 Tipoc:ip9.
34 Tlva -ra �yEp.ovLKa -roú-rc.,v Kal TIEpl ota fonouM­
ic:aat ic:al lh' ota c¡>LAoOat Kal -rt p. é3at· yu p.vd: v6 p.tl:;E Í)AÉ­
TIELV -ro: q,uxá.pta aú-rc1iv. 2"0-rE 6oic:o0at BMm-rELV q,tyov-rEc;
f) 6:>c¡>EAELV Et,u p.voOv-rEc;, ºº'1 ol'.ri atc;.
35 cH &no6oAr¡ oú6e:v &AA.o fo-rlv f) p.E-ra6o:\f¡. Toú-r9
6e: xcxtpEL � -ré3v lS:\c.,v 4>úotc;, ic:aB' -ijv TICXV't(lo [ic:a:\é3c;] yl­
vñ:aL, Et, alc1ivoc; o p.oEL6é3c; Ey(vE-ro ic:al de; ixnELpov -rotcx08'
E'tEpa l'o-rat. 2Tl o�v AÉyELc;, o-rL EylvE'tÓ -rE ná.v-rcx (ic:aKé3c;)
ic:at n&.v-ra &El KaKé3c; i'a-raL ic:al oúOEp.la &pcx oúvcxp.tc; tv
-roooú-roLc; 8Eo'Lc; Et,EupÉBTJ no-re: � �hop8G>aouacx -raO-rcx,
&A.Ad: ic:a-raic:ÉKpt'taL o ic:6o p. oc; tv &6taAElTI-rotc; ic:11ic:o'tc;
auvÉxEaBcn;
36 To a11npov -rfjc; Éic:Óla-r9 ÚTIOKELp.Évr¡c; BATJ c; lloc.,p,
ic:6VLc;, &a-r&.p ux, yp&.aoc;· f) ncxAtv nc1ipot yfjc; -ro: p.&.pp.apa ic:al
-Onoa-r&.Bp.11t ó XPUo6c;, ó &pyupoc; ic:al -rpLxta � foBr¡c; ic:11l
at p.a � nopc¡>úpa ic:al -ro: &Ha n&.v-ra -roLaO-r11. 2 K11l -ro
TIVEUl1CX'tlOV 6e: &AA.o -roLoO-rov ic:al EK -roÚ'tQV de; -raO-r11
p.E-ra6&.Uov.
37 "'AAlC; -roO &8:\lou Blou Kal yoyyuap.oO ic:al m8 11 -

105
PENSAMIENTOS

campo al abarcar con tu mente rodo el mundo y concebir la eternidad


de la duración y la pronta transformación de cada set en el breve
intervalo de su nacimiento a su disolución, entre el tiempo infinito
que precedió a su génesis y el otro igu almente ilimitado que seguirá
a su disolución.

33 Todo cuanto ves perecerá muy pronto, y quienes los vieron


perecer perecerán a su vez en breve, y al final quedará igual el que
muere en agraz.
34 ¿Cuáles son sus principios directores, cuál es el blanco de su
afán, por qué motivos aman y veneran? Imagínate que ves sus pobres
almas desnudas. Cuando creen dañarte con sus críticas o servirte con
sus loores ¡qué presunción!

35 Cualquier pérdida no es otra cosa que una mutación, en la


cual se complace la naturaleza del rodo, y de conformidad con ella
resulta todo perfectamente y de manera uniforme desde la eternidad
y se reproducirá por otras formas análogas al infinita. ¿Por qué dices
entonces que rodo ha andado mal y que andará mal por siempre,
y que entre tantos dioses no se halló jamás fuerza alguna que corri­
giese esto, sino que el mundo está condenado a ser presa de males
sin término?

36 la pútrida materia que en cada cosa sirve de base, viene a


ser agua, polvo, huesecillos y sordidez; o de otro modo, el mármol
es una callosidad de la tierra; sedimentos el oro y la plata; pelos la
vestimenta, sangre la púrpura y así todo lo demás. El soplo vital,
a su vez, es algo análogo al pasar del uno al otro ser.

37 Basta ya de esta miserable vida, de lamentación y servilismo

105
MARCO AURELIO

ICLa1:1oO. a Tt "l'Olpcxaan; -rl "('01J"('ú)V ICClLV6v; ,:l O'E l:f.tcn11aL;


To ahLOV; l'.IIE ao-r6. 'AU' � tl?..11; l'.IIE aO'tf¡v. "Ef.c., IIE 'tOÚ­
'túlV oMÉv EO'tLV. 3'AAA« icat Ttpoc; -rouc; 8Eouc; f\811 no-re:
&nAoúa,:Epoc; Kal J(Pl)O''t:6-rEpoc; ye:voO.
'"laov -ro ,h:ai:ov E-rEaL ical -ro -r;nal -raO-r01 tcnopfjaaL.
38 Et !:1EV f\µotp't"EV, EICEL 'tO 1Cot!C6v· -ráxa 8' ººX
fj flªP't:EV.
39 �H"COL &.no flL6l.c; n11yflc; VOEp&c; ncxv-ra �e; EVL a6-
l!Ct't:L tmcru¡.i611tvEL ic11l oo 6d -ro !;IÉpoc; -r�c; i>Titp '!oO
tlAou YLVOf!,ÉVou:; l:J,Él-!c;>Ea8aL' f\ !1:01:10L icat oo6i\:v tillo f\
KUICE�V ICotl O'KE1llXO'll-6c;. 9Tl oOv -rapáaan; T� �YEl;lOVLK�
AÉYEL<; « TÉBvr¡Ka.c;, fc¡>8ocpaocL, -rE8T)plc.,a«L, ÓTI01eptv11, auv­
uycl�n, 136aicn, »
40 "H-roL oollil:v oúvav-raL oí 8Eol i'¡ 8óvav,;oc1., 1 Et iLEV
ot'lv l'11 MvcxnaL, -rl Etfxn; El llE 8úvotv-rcu, füa. 'tÍ ooxt
1:11:lllov Ellxn 11L8óVOIL ao-rouc; -ro ¡.if¡-rE c¡,o6da9at 'tL 'tOÚ't:c.>V
fl1Í'tE hnBulLELV -nvoc; -roú,:euv 1:1fJ-rE AUTIE'la8aL htC -rLVL
'TO\l'!ú)V lL&AAov �m,:p -ro ll-11 mxpE°Lvo:t ·n -roú-rc.>v ¾\ -ro
TiotpELVOIL ; 8 nétv-rc.>c; y&:p, .El Mvav-raL auve:pydv &.v8p6-
TIOLé;, ical Ele; -raO-ra oúvav-rat auvEpyE1v. ''AU& foc.,c;
tpE1c;, l:\n « 'En' & l-lol o:O-rix oí 8Eol ETiolT) aav. » 5 E'ha
oo icpE1aaov XPfla8otL -ro1c; tnl aol ¡ie:-r' i}.1Eu8Eplac; i'¡
8totc¡>Épi;:a8aL npoc; -rix l111 i:·Jll crol flE't« 8ouhe:lac; Kotl -rotne:t­
v6,:r¡,¡:oc;; Ttc; llÉ O'OL E'i'.TIEV, tl-rt oüxl Ketl Etc; -rdt t<¡>' �[-!LV ol
8e:ol auAAa¡iSóc.vouaLv; 6"Apf,cn yoOv ne:pl -roú-rc.,v Eü'xe:aBaL
ical ll\jJEI.. 7 Ofhoc; E(/XE't:Oll (( né3 c; ICOLflr¡0é3 1;1e:1:' hdvT)c;, ))
l:ú « nac; [ll) i!:m8u1:1f¡ac.> -roo ICOL¡.i.T) Bfjvcu flE't' EKElvr¡c;. n
8"AUoc:; (( nl3c; 01:Epr¡Bé3 EKELvou. )) I:ú (( né3c:; l111 XPfll:c.>
'1:00 01:Epr¡Bfjvo:t. )) g >'AHoc; (( né3 c; 1:111 &noBóc.Ac.:, -ro 't:EK-

106
PENSAMIENTÓS

monesco. ¿A qué turbarte? ¿Qué hay en esto de nuevo? ¿Qué te


pone fuera de ti y por qué causa? Mírala. ¿Será la materia? Obsér­
vala también, porque fuera de una y otra cosa no hay nada. Pero
vuélvete a los dioses para tornarte al final más simple y virtuoso,
siendo lo mismo el haber observado estas cosas por cien años o
por tres.

38 Si pecó, ahí está el mal, pero a lo mejor no pecó.

39 O todo dimana de una única fuente intelectual, ya que todo


forma un solo cuerpo, y en tal caso no debe ninguna de sus partes
quejarse de lo que acontece en interés del todo, o bien no hay sino
átomos, es decir mescolanza y dispersión, y si así es, ¿por qué tur­
barte? Di entonces a tu principio director: Estás muerto y corrupto;
te has embrutecido, no eres sino un comediante, uno del rebaño con
quien paces.

40 O los dioses no pueden nada, o pueden algo. Si no pueden


nada, ¿por qué rezas? Y si pueden, ¿por qué no les pides más bien
que te concedan el no temer cosa alguna, ni desearla, ni por ninguna
afligirte, en lugar de pedirles que te den esto o te libren de aquello?
Porque si los dioses pueden en general ayudar a los hombres, bien
podrán ayudarles también en aquello. Y si dijeres que los dioses
pusieron esto en tu mano, ¿no será mejor usar de lo que está en tu
poder como un hombre libre, en lugar de preocuparte, con ánimo
abyecto y servil, por lo que no está en tu poder? ¿Y quién te ha
dicho que los dioses no pueden cooperar con nosotros aun en lo
que depende de nosotros? Comienza por pedírselo, y verás. Hay
quien les pide así: Que pueda yo dormir con aquélla. Pero tú: Que
no desee yo dormir con aquélla. Y el otro: Que pueda liberarse
de él. Pero tú: Que no tenga necesidad de esta liberación. Y el otro:

106
MARCO _AURELIO

vtov. )) I:ú (( nl3c; ll� c¡,o6JJ 9l3 &T106aAdv. l) lO"Olc.,c; t\3t:


t'ltla-cpEq,ov -ca.e; EOxa.c; tcotl 8E&lpEL, -el ytvE'totL.
4i ·o ·E'ltlKo\lpoc; AÉyEL, !S-cL « •Ev -cfl v6a<¡> OOIC �a&v,
[.IOL mt b [.1 1.AlotL TIEpl -cl3v -coO ac.>[lot'tlou 'ltot9l3v oME 1tpbc;
-couc; daLÓV'totc; 'tOLotO'tá: 'tLVCl )) <l>TJOlv « llá:Aou,,· illci 't'«
T1PºTJYOÚ[.1EV0t c¡iuaLoAoyl3v 8LE-rÉAouv Kotl 1tpbc; otO't'lj> -toú-rq>
�v. 'ltl3c; �. 8L«VOLCl O\l[l[.IE't'ClAOt[.16á:voua0t -cl3v tv -c,lj> aotptcL3lcp
-coLoO-cc.,v tcLvqaEc.>v &-rotpotlC"CEL -cb t8Lov &y118b1� 'tl'JpoOacx,
oME -cote; t«-cpotc; t [.ITIOlpdxov » <l>TJOl (( ICCl't01<¡>puá:nEd80t\
lSc; "CL TIOLOOOLV, ill' 6 Bloc; f!YE'tO E1' Kotl icaAl3c;. )) 1 Tcuhm
oav hElvcp;· tv v6acp, tdr.v voaflc;, ICotl tv mn 'tllll 1tEpLa-cá:­
aEL" -cb yc!r.p ll� &c¡,la"COta9cxL c¡,Lloaoc¡il«c; b ola3·q1tou -rote;
T1poaT1lT1-couaL [!TJ3E -clj> t3L&l-rn -cbv c¡,uaL6Aoyov aU[.1<J,Au0tpdv
1t«OT)c; 11tpta1:c.>c; 1C0Lv6v, ..... Tlpbc; [!6vcp -clj> vOv np0taao[.IÉVC¡'>
dv«L ic0tl -clj> !pyúvcp, 3L' oa Tlp«aaEL.
42 "'O-r0tv "CLVbc; &v«LoX\IV'tlCf T1poa1e6T1-rnc;, &:09uc; 1t\lV-
9á:vou aE«u-roO « Aúvotv't«L o1'v tv -rlj> 1e6a[.1c¡> &vcxtaxuv-roL
ll� dvotL; l> Oo 8úv11v-r11L. 1 M� o1'v· &n11l'tu -cb &8úv11-rov·
Etc; ydr.p Klll oih6c; tcrtLV tlCElvc.,v -cl3v &v«Laxúv-cc.,v, oOc;
&vá:ytcT} b -et;, ic6a[l<¡> ETVotL. 1 Tb 8' 110-rb tc«l htl -roO Tt«v­
oúpyou ic11l t'ltl -coO &.nlcrrou ic«l TlctV'tbc; -roO 6-rLoOv & [!«p-r&­
"'
vov-roc; la-re., aoL Tlp6xELpov. ' A [!« yc!r.p 't� ÓTCO[.IVTJ 08ijv11L,
!S"CL -rb yÉvoc; -cl3v 'tOLOÚ'tc.lV &3úv11-c6v tcrrL t1i'1 ÓTt«pxuv,
EO [.IEVÉ<rrEpoc; lan npbc; -couc; KCl8' lv11. 1 EaXPTJ <rt"OV 3E
1e&1edvo E00uc; bvodv, -clvcx l8c.>KEV � c¡,óaLc; Tlj> &v8p&mc¡i
&pE-c�v Tlpbc; -coO-co -cb & [!«P't'TJ [lll, "'E8c.>KE yc!r.p t>c; &v-cL<¡>á:p­
[lotKov, npbc; [.IEY -cbv &yv&l[!OV« �v TtpCf6't'TJ'tll, npbc; 8i
lillov IDJJ V -ci:vdr. 8ÍIVCl[.IL.v. 1 "'Qlc.,c; 8E lt:Ea-rl aoL [.IE't«8L•

107
PENSAMIENTOS

Que no pierda a mi hijo. Y tú: Que no tema perderlo. Dirige así


tus preces y observa el resultado.

41 Dice Epicuro: "Durante mi enfermedad no hablaba yo con


mis visitantes de los males de mi cuerpo, ni de temas semejantes,
sino que proseguía con los puntos de filosofía natural que me habían
ocupado precedentemente, aplicándome en especial a ver cómo el
pensamiento, no obstante participar de los movimientos de la carne,
puede mantenerse impasible en el resguardo del bien que le es
propio. Ni tampoco ofrecí a los médicos, dice, la ocasión de ufa­
narse de sus servicios, sino que mi vida por sí misma se deslizaba
fácil y felizmente." 4 Haz, pues, lo mismo que aquél en tu enfer­
medad si adolecieres, y en otra situación cualquiera, ya que no hay
que apartarse de la filosofía en cualesquiera circunstancias, sin char­
latanear como los profanos ignorantes de la ciencia natural. He ahí
un precepto común a todas las escuelas, así como el de entregarse
por entero a la acción que se tiene entre manos, con el instrumento
de ejecución.

42 Cuando tropezares con la desvergüenza de alguien, pregúntate


al instante: "¿Puede haber un mundo sin gente desvergonzada?"
No, no es posible. No reclames, pues, lo imposible. El tal que
tienes delante es uno de aquellos insolentes cuya existencia es
forzosa en el mundo, y esta reflexión tenla a la mano por lo que
mira a un tramposo, a un traidor o a un vicioso cualquiera. No
solamente tendrás presente que no es posible la inexistencia de
tales gentes, sino que serás más indulgente para con cada uno en
particular. Y podrá serte aún útil pensar en seguida en la virn1d
que contra cada vicio ha dado al hombre la naturaleza. Nos ha
dado, en efecto, como antídoto contra el necio, la mansedumbre,
y contra otros hombres otros recursos. En suma, siempre te será

107
MARCO AURELIO

3«a1CELV 'tOV 1tE'lt?lllVT)l'ÉVOV' 1t&c; 3' 6 &l'Clp't«Vc.)V &c¡>ll l'll,P't«­


VEL -roo 1tp01CEll'ÉuOU ICCll 1tE1tA&.VT)'tCIL, 7Tl 3&: ICCll BÉ8l11-
q,11L; e:6pf)auc; yc!ip l'T)3Éuct 'tOÚ'tc.)V, n¡:ibc; oOc; n11pol;úv'O,
'l'tE'll0L'1 ICÓ'tOt 'tL 'tOL00'tOV, ll; o� � 3ukvoL« aou xe:tp(,)11 ll'EllE
ye:vf)ae:a0cxL' 'to 3e: iccxic6v aou 11:cxl 'to Bla.8e:pbv lv'tcx00cx
1t&a11v 't�V 6n6a'tClOLV t:xe:L. 8Tl 3cxl ICCIICOV � l;Évov yÉyo­
VEV, d 6 &ncxl3e:u'toc; 'tci 'toO &1tctL3Eú-rou np«aau; !Sp11, l'�
acxu't� l'&llov q11:11lEtv 3c¡,e:ll¡¡ c;, o'tL oo 11poae:8611:11a11c; -roO­
'tov 'tOO'to &l' «p'tf)ae:aB«L. 'l:v ycltp iccxl &c¡,op l'cltc; lic 'toO l6you
e:txe:c; npbc; 't<l luBu l'11Bflv11L, !S'tL e:tic6c; la'tL 'tOO'toV 'tOO'to
&l' «P'tÍ)ae:aBctL, 11:cil !S l'c.)c; lmlcxBó l'e:voc; 8cxul'«l;e:Lc;, e:t
� l'«P'tT)ICEV, lO M«lLO'tCI 3É, !S'tCXV l>c; &nla't't) � &xcipla-r9
J.lÉ l' «J>n, de; lcxU't<lV lma"tpÉc¡,ou. 11 npo3f)lc:.)c; ycltp abv 't<l
&.l'cStp'tT) l'Ot, e:he: ne:pl 't'OO 't'OLCXÚ'tTJV 't'�V 3L6t0EaLV lxov'toc;
hrla"te:Uactc;, lí'l'L 't'�V nla'tLV c¡,ulcStl;e:L, e:l'.-re: 't�V xcStpLV 3L3ovc;
l'� 11:cx-rcxl11 11:-rL1eé.3c; 13(,)iccxc; l'TJ3E l.Sa-re: ll; ctO'tfjc; 'tfjc; afie;
npcStE;EC',)c; e:liSvc; &.TtEV.TJ <!>ÉvctL 'l'.tdtV'tCX 't'OII 1CClp1t6v. 11Tl ycltp
TtAÉov 0:H.e:ic; e:1' 'l'lOLÍ)actc; lxvBpc:.)TtOV; Oo.c &:pice:'L 'tOO'to, !S'tL
KO!'t"Ci <J>úaLV 't�V af)v 'tL btpct�ctc;, illcx 't'OÚ'tOU l'La8bv
4T)'t'dc; ; •ne; d ó oc¡,Bctll'bc; & l'oL6�v &nfi'tEL, !S't'L BlÉTm, �
ot n63e:c;, !S-rL Botllll;ouaLV, 13 0cmEp yckp 'tCX0't0l npbc; -r63e:
.,

't'L yÉyove:v, 8ne:p tca-rclt 't�V l3l«v tccx-rcxaice:u�v lve:pyoOv'tor.


anÉXEL -ro l'.lltov, oO-rc.>c; 11:cxl ó lxv8pc:.)1toc; e:oe:pye:•nicoc; ne:c¡,u-
11:wc;, 6n6'tlltV 'tL EOEpye:'tLICOV � lxAAc:.)c; de; 't(X l' ÉaCX auve:pyrJ'tL­
ICOV npá.l;n' ne:nc(r¡ ice:, 1tpbc; s ICCl'tE<.TICEÚctcrtctL, 11:ctl fxe:L 'tO
lcun:oO.

108
PENSAMIENTOS

posible revocar de su error al extraviado, ya que todo deficiente


falla el blanco y pierde el camiríol Y qué, ¿en qué pudo dañarte?
Pues no hallarás que alguno siquiera de estos contra los cuales te
irritas haya hecho cosa tal con que tu inteligencia haya podido
empeoratse; · ahora bien, es en tu mente en lo que de manera
absoluta están para ti el daño y el mal. ¿O será un mal o una
novedad el que un patán haga lo que es propio de un patán? Mira
más bien si no deberás acusarte a ti mismo por no haber previsto
que éste iba a faltar en aquello, y más que tenías motivos razonables
para pensar en la probabilidad de que este hombre cometiera tal
falta, y ahora te extrañas de que por tu olvido haya faltado él.
Y sobre todo cuando la emprendes con alguien por deslealtad o
ingratitud, será bueno que te reconvengas a ti mismo, puesto que
evidentemente es tuya la culpa, ya porque creíste de 111:1 hombre
de tal disposición que te guardaría fidelidad, o bien porque al
hacerle tú una gracia, no se la hiciste para quedar allí, ni de
manera que en sola tu acción dieses ya por percibido todo suJruto.
¿Qué más quieres después de haber favoi;ecido a un hombre?. ¿No
te basta el haber obrado de acuerdo con tu naturaleza, para recla­
mar todavía un salario? Es como si los ojos exigieran recompensa
porque ven, o los pies porque caminan. Pues al igual de estos
miembros que fueron hechos para tal o cual servicio, y cuando lo
desempeñan según su propia constitución, reciben la recompensa
que les compete, así también el hombre, habiendo nacido para
hacer · el bien, cuando lo hubiere practicado o cooperado de otro
modo con otro en sus obligaciones ordinarias, habrá cumplido con
aquello para lo que fue criado y tendrá su paga.

108
l'

i �Ean TIO"CE &p cx, t:, iyux�. cxycxB� Kcxl &ni\� Kcxl ¡.il0t
Kcxl yu ¡,. v�, q,cxvEpc,nÉpcx -roO TIEpLKEL¡,.Évou aoL a&l ¡,.01-roc;;
rEúan TIO-CE &p cx -c�c; q>LAT) "CLK�c; K0tl a-rEpK-CLK�c; 8L0t8ÉaEC.:>c;;
2�Eon TIO"CE & cx nil.�pT)c; Kcxl &vEvSE�c; Kcxl 0Mb ETILTI0-
p
8o0acx oMe: lm8u¡,.00a0t oMEvoc; othE l ¡.i iyúxou o<l-cE &iyúxou
npoc; �Sovl'>v &noil.cxúaELc;; oMe: XP6vou, tv 9 btl ¡,.01Kp6-
upov &noil.cxúaELc;, oMe: -c6nou � x&lpcxc; � &Épe.:>v EOK0tLplcxc;
oolie: &v8p¿mc.:,v EOcxpp.oa-rl01c;; 8 &Ucx &pKEaB�an -cfi TICX­
poúan KCX-COtO"CIXOEL Kcxl �aB�an -ro'Lc; ncxpoOaL nliaL K0tl au¡,.­
TIElaELc; OE0tu-c�v, IS-cL nócv-c0t aoL E� IIJ(EL Kcxl ncxpdt -cl'>v 8Eé3v
nócpEO-CL Kcxl E� ��EL, !Sacx q,lil.ov cxiho'Lc; Kcxl !Sacx ¡,.ÉUovaL
ll@aELV ETil OCu'tT)pl� -coO -cEAElou l;9ov, -coO &ycx8oi3 K�l
Kcxil.oO Kcxl yEvvé3v-coc; n&.v-ccx Kcxl auvÉxov-coc; Kcxl nEpLÉ­
. xov-coc; Kcxl TIEpLil.a¡,.Bócvov-roc; 8Lcxil.v6 ¡,.Evcx de; yÉvEOLV hÉ­
pe.:>v li1:1olc.:,v; ,�Eon TIO-CE &p cx -COLCXÚ-CT), otcx 8Eo'Lc; -CE Kal
&vBp&lnoLc; olhc.:, crv1:1noil.L-cEÚEa8aL, Q<; ¡,.�u ¡,.É p.q>Ea8á:l "CL
aiho'Lc; 1:1�-ce:- Kcx-ccxyLV@aKEa8aL ón'· cxo-r/3v ;
2 n cxpcx-r�pEL, -et aou � q,úaLc; ETll4T)-CEL Qc; ÓTIO 'f'ÚOEe.:>c;
l:l,6vov SLoLKou¡,.Évou· Et-cot' nolEL ao-ro Kal npoalEao, d p.�
XE'Lp�v. p.ÉAil.EL 8La-cl8Ea8a( aou � Qc; l;�ou 'f'ÚaLc;. 1'E��c;
M: 11cxpcx-rT) pT) -cÉov 1 -el ETIL4T)'tEL aou � �e; l;9ou q,úqLc;, Kcxl
nlxv -coO-co ncxpcx�T)TI�.Éov, d ¡,.� XE1pov 1:1Hil.EL áux-cl8Ea8aL_
-� �e; l;9ou il.oyL1c:oO 'f'ÚaLc;. a �Ea-cL Se: -ro il.oyLKOV E08uc; Kal . '

109
X

1 ¿Llegarás a ser alguna vez, alma mía, buena, simple, una,


desnuda, más manifiesta que el cuerpo que te envuelve? ¿Gustarás
algún día de una disposición tierna y amorosa? ¿Cuándo estarás
llena, de nada menesterosa, sin añoranza ni deseo de nada, así sean
cosas animadas o inanimadas, para el goce de tus placeres, ni
de mayor tiempo para prolongar el deleite, ni de otro lugar o de
mejores aires, ni de una sociedad humana mejor acordada? ¿Cuándo
estarás satisfecha de tu condición presente y estarás contenta del
estado actual de las cosas, en la convicción íntima de que todo va
bien para ti y viene de los dioses; que cuanto a ellos pluguiere
irá bien y cuanto deban darnos en el futuro para la salud del viviente
perfecto, bueno y bello, que lo engendra todo, lo contiene, rodea
y abraza, al mismo tiempo que lo disuelve para la generación de
otros entes semejantes? ¿Cuándo serás, en fin, de tal condición que
puedas convivir en la ciudad común de los dioses y de los hombres,
sin quejarte en nada de ellos ni incurrir en su censura?

2 Observa lo que exige tu naturaleza como si ella sola te


gobernase, y después hazlo y acéptalo, a menos que no llegue a
deteric;>rar�e tu _1:aturalez¡i. de ser vivo. Observa en seguida lo que
requkre tu naturaleza de ser vivo Y. ,acéptalo, a no ser qu_e .sufra
algún deterioro tu. naturaleza de viviente racional; ahora. bien, lo
MARCO AURELIO

'ltOAL-rL1c6v. Toú-rou; 81) iccxv6aL )(PQ p.Evoc; p.TJOEV 1u'.pL­


Epyál;ou.
3 nav ,::b aup.6cx'tvov fj-roL o6't<..l av1:13alVEL, c'l,c; 'llÉ­
q,vicac; cxo-rb c¡,ÉpElV � &e; ºº T1Éc;>v1tcxc; «o-rb c¡>ÉpELV, I Et
l:4EV oí:lv avp.6cxívEL aoL, eí>c; 'ltÉc¡,viccxc; q>ÉpEtV, · llt) 8uaxé:­
pcxLVE, &ll', c'l,c; TIÉ<¡>uiccxc;, <J>ÉpE· El 8É, &e; l:'-11 TIÉc¡>uicotc;
cpé:pE�v, p.r¡ OUCJ)(ÉpcxLVE' c¡,8f)ancxL y&p aE &'1tavcxi\é3acxv.
8 MÉ VYJCO Év'ToL, IS-rt ntc¡,urccxc; <¡>ÉpELV n&v, TIE¡>l o� htl
p. p.
'Tfi uTroA�ljiEL EO"tl -rfi afi c¡,opT)-rbv tccxl. &vEK'i:bv otO"t'b 'ltot­
f]aoa Kci-rck c¡,cxv"Ccxalcxv -roO au1;1-ct>ÉpELV f) iccx0f)tcEtV aEcxU"Ci¡\

"- El p.tv ac¡,ó:llE"CcxL, SL6éi.a1CELV E0 p.Evé3c; ical "Cb 'ltcxp­


op&lt,tEvov OEtKvúvcxt. 9 Et 8!\: &ouvcx"Cs:'tc;, oEcxu"Cov aht&a8at
� p.YJBE aE«\i"C6v.
5 "O n &v OOL o'vp.6�lvn, -ro0-r6 aot tE, «té3voc; '1tpo­
lCtX'tEOICEUál;E"C9 iccxl � tmnAoicri -ré3v al"Clc.)v auvÉKAc.)8E -rf)v
·rn or¡v u'lt6a"Ccxatv tE, &tolou iccxl -rr¡v "Coú-rou oúp.6cxatv.
6 El'."CE &-ro p. ot d"CE c¡>úatc;, np/3-rov icEla8c.), IS,::t p.tpoc;
d p.l -roo ISA.ou U'ltb c¡,úaEc.)c; OtOLICOUl:IÉVOU' lfas:t-rcx, lS-rt lxc.)
TIC.le; oltcdc.)c; npoc; -re!: bp. oyEv� l1ÉPTJ· 1Toú-rc.,v yap l1El,!VT)­
p.Évoc;, ica.86-rL p.b p.Époc; d p. t, OOOEvl oua«pEa"CfJac., '56\v
EIC ,::oO ISAOV &'llOVEp.op.Évt.>v· OOOEV yap BAc:t6Epbv 't� p.ÉpEt, S
-rt;> ISi\9 aul,lc¡,ÉpEt. 8 ºº y&p lxEL 'tt ,-rb ISAov, s l:'-Tt alll,l<i>ÉpEt
fov-r�, 'ltcxaé3v p.tv c¡,úaEc.,v icotvbv txoual3v -roO-ro, -r�c; 8i
'TOO ic6ap.ou 'ltpoaELATJ <i>Vlcxc; ,::b p.YJOE un6 •nvoc; ll;c.,8Ev
ahlcxc; &vcxyicó:l;Ea8cxt B>..cx6Ep6v ,::t lcxu-rfl yEvv&v. 'Ka.-ra
p.tv 8r¡ "t'b p.El,lv�a8cxt, IS-rt [,IÉpoc; dl,ll tsAou -roO ,::otoú-rou,
EOcxpEa-rfJac., nav"Cl -rt;> &no6cxlvov-rt. 6 Kcx86aov ot lxc., nc.,c;
olicElc.,c; 'llpbc; i::4 bl,loyEv� l,lÉPTJ, oMtv 'ltpál;c., &icotVQVT)'tOV1

110
PENSAMIENTOS

racional desemboca directamente en lo político. Ajústate a estas


reglas sin cuidarte de nada más.
3 Todo lo que acontece acontece de tal suerte que eres natu­
ralmente capaz de llevarlo, o de tal modo que por tu naturaleza
no puedas tolerarlo. Si te acontece, pues, de tal modo que por tu
naturaleza no puedas tolerarlo, no te enfades y sobrellévalo, ya que
para esto naciste. Si, por el contrario, no puedes naturalmente
llevarlo, tampoco te enfades, porque perecerá cuando acabe contigo.
Acuérdate, sin embargo, que eres naturalmente capaz de llevar
todo aquello que en tu opinión te sea soportable y tolerable, repre­
sentándote para ello que es tu interés o tu deber el que así lo hagas.
4 Si se engaña, doctrínale con indulgencia, haciéndole ver su
inadvertencia. Si no lo consigues, acúsate a ti mismo, o ni siquiera
a ti.
5 Todo cuanto te va aconteciendo te estaba preparado desde
la eternidad., y el entrelazamiento de las causas hiló en la misma
trama tu sustancia con este accidente.
6 Sean los átomos o la naturaleza, demos en primer lugar
por sentado que soy una parte del todo gobernado por la natu­
raleza, y después, que tengo cierto parentesco con las otras partes
que me son congéneres. Teniendo presente lo anterior, y en
cuanto parte que soy de él, no tendré desagrado por nada de
lo que me haya sido asignado por el todo, ya que no puede
dañar a la parte lo que al todo aprovecha. Nada contiene el
todo que no le sea útil, siendo éste un rasgo común a todas
las naturalezas, pero la naturaleza del mundo añade aún el de
que por ninguna causa exterior puede ser constreñida a producir
nada que le sea nocivo. Recordando, en suma, que soy parte
de un conjunto, haré frente con agrado a todo lo que suceda,
y en tanto que de alguna manera estoy emparentado con las
otras partes que me son congéneres, no haré nada contrario a

110
MARCO AURELIO

1:1&:Uov _ óe: (J't:Oxcxaop.ca _'l:8v ó p. oyEv&\Í,- - Kcxl Tipoc; "[() KOLvfi


ou1:1<¡,Épov ·11,x.crcxv ópp.�v t p. cxu'l:oÜ &E,r,;, K�l &-rro 'l:oúvcx.nlou
&TI&.E,c.:i. 6 T oú'l:c.:iv U: oíhc.:i TIEpcx.Lvo 1:1iivc.:iv &v&.yicr¡ 'l:OV Blov
EúpoÉ1v, 6c; l'xv iccü TIOAl'Iou Blov· dlpouv ETILVO�<JELcx.c;
TipoLÓV'l:oc; c�hcx Tip6.E,Ewv 'l:o1c; noA('l:cx.Lc; ?cucrL_ 'l:EA&lv Kcxt, on:;:p
l'xv � TIÓALc; &.TiovÉ 1:1 n, '1:0Ü'l:O &.cmcx.l'.;� 1,1 Évou. _
7 To1c;. p.ÉpEOL '1:0Ü oAov, ocre( t c¡ir¡pl m:plÉXE'ICX., ÚTIO
'1:oO icócrpou, &váyKr¡ <1>8ElpEa8cxt· ?cqfoSc.:i oc
·ro0'1:o or¡­
pcx.vnK&\c; '1:0{) &AAoLo0cr8cu. 2 Et ÓE -¡-- cpijpl Ko:KÓv 'T:E Kcxl
&vcxy1ecx.16v fon '1:0Ü'l:o cx.ú-ro'tc;, oúK ixv 'l:o oAov Kcx.A&\c; ÓLEE,ó:­
yoL'l:o 'l:8v 1:1Ep&\v Eic; &AAo'IplwcrLv tóv'l:wv i;cx.l npoc; -ro <j>BEl­
n
pEcr8cx.L 1hOlCf>Ópwc; KOl'l:E<JKE\JCX.Of!-ÉVCJV, . 3 ó-r:;:pov yixp ETIE­
xELpr¡crEv � <pÚCJL<; CX.Ú'T:� 'T:0: Écx.u'l:f¡c; pÉpr¡ KCXKOÜV ICO.l TIEpl­
¡;,
TI'T:Cil'T:LKCX .. KctK9 Kcxl tE, &váyicr¡c; it 1:1n-rw-ra. Etc; -ro tccx.Kov
TIOLELV � 1:Acx.8Ev cxú-r�v -r:otáoE -r:tvcx· y,vóp.Evcx; &pc¡,61:e:pcx
ycxp &.nlBc:vcx.. 4 Et ÓÉ ·t"Lc; Kotl &cpÉpEvoc; -rf]c; qiúcm:.>c; tccx'l:2'
-ro TIE<pUKÉvcxL '1:0lÜ'Tcx tf,r¡ yoho, Kcx.l lle; yEAoí:ov &fHX 1:-'-EV
q,6.vo.L TIE<pUKÉVc.t.L -ccx 1:-'-Épr¡ '1:00 oAov l:-'-E'l:cx6áUEtv, &pcx. ÓE 6c;
ETI( 'T:LVl 'CQ\I Tiapcx <pÚOLV aup6a(vOV'l:L 8ciupcx4ELV � 0\/0XE­
pcx.[vELV iiAAúlc; 'CE iccxl -cf]c; ÓLotAÚarn>c; de; -ro.0-ccx YLVOtlb r¡ c;,
e:l; Qv hcxa,:ov auv{cr,:omxt. 5�H-rot ydtp <:rKEÓcxopo c; o-ro,­
xELwv, e:E, i'.'iv auvEKplBr¡ , � -rpon� i:oO pil:v an:pEpv(ou Eic; -ro
yE8ÓEc;, -coO oe: TIVEUpcxntcoO Ei c; 'tO &Ep81lEc;, lScr-rE KCXL
-ro.O,:o. &.vo.Ar¡ <p8f]vcn de; -rov -roO oAO\J Aéyov, E'i'.'TE tcom,k
TIEp(oóov i':K,--,:upoupÉvou E°L1:E &,oloLc; & 1:1 0,60.í:c; qvcxvEovpÉ­
vou. 6 Kcü "[() <J'rEjlÉ[!VLOV 0E Kcxl "[() TIVEUpcx'l:LKOV p.r¡ <j>cxv-ró.­
l'.;ou 't"O &no -cf]c; TipW'Il) c; ye:vfornc;.. 7 n&v ycxp '1:0Ü'l:O tx8e:
c;

1<:cxl -r:p(Tr¡v �pÉpcxv EK -r8v oL-r:{wv Ko.l '1:oO &AKopÉvou &Époc;


-r�v il:mppo1)v Hcx6Ev, 8 To0'1:o oí'.iv, S EAcx6Ev, 1:1E'l:ix6&.A.AEL,

111
PENSAMIENTOS

la comunidad, antes bien pondré la mira en el interés de los de


mi especie, dirigiendo todos mis intentos hacia el bien común
y retrayéndome de lo que le sea contrario. Con el cumplimiento
de todo esto, necesariamente mi vida seguirá un curso feliz, corno
cabe imaginar el curso feliz de la vida de un ciudadano que
lleva por delante el poner por obra acciones útiles a sus conciu­
dadanos y amar el puesto que le discierna su ciudad.

7 Por fuerza han de perecer las partes del todo que están
contenidas en el mundo, entendiendo "perecer" en el sentido de
"alterarse". Si para ellas es esto un mal y una necesidad, quiere
decir que el todo no está bien dirigido, desde el momento en
que sus partes fueron constituidas para ir de cambio en cambio
y perecer al fin de muchas maneras. ¿O habrá puesto por obra
la naturaleza el tratar mal ella misma a sus propias partes, al
punto de quedar necesariamente postradas en el mal, o bien
le habrá pasado por alto que así van las cosas? Una y otra
alternativa son inverosímiles. Y si prescindiendo de la naturaleza
se quisiera interpretar los hechos como que las cosas son natural­
mente así, sería ridículo decir que las partes del todo han sido
hechas para transformarse, y al mismo tiempo extrañarse y enJ­
jarse como si se tratara de un accidente contra natura, y sobre
todo cuando la disolución se resuelve en los mismos elementos
de que cada cosa está constituida. O bien, en efecto, no hay
sino una dispersión de los elementos de cuya mezcla fue formada,
o un regreso de lo sólido a la tierra y de lo volátil al aire,
con lo que estos elementos quedan reintegrados en la razón del
todo, ya sea en las conflagraciones periódicas, o en la renovación que
tiene lugar por permutaciones sin fin. Y no vayas a creer
que lo sólido y lo volátil datan para ti del momento en que
naciste, porque se han deslizado en ti, ayer y anteayer, de los ali­
mentos o del aire que has respirado. Lo que cada uno toma

111
MARCO AURELIO

,oúX o � �'TTJP E'TEKEV. 9 'Ynó8ou 11', ll'TL hECv9 O'E 71.(a.v


p.
"T!poCITú\ha 'T9 to(e.:>c; TIOL9, OÚOEV lívn, o't p. a.L, Tipcc; 'TO vOv
A:oyó P,EVOV.
8 'Ovóp.cxTet 8É p. Evoc; a.i'rré¡> -ra.0-ra., &yet8óc;, a.tli�f!e.:>V,
&11. r¡ B�c;, E f1 4'pe.:>v, OÚ fl 'f>Pe.:>V, ÚTIÉp'f>pe.:>v, npóoEXE, p.�no-rE
f!E'tOV O fl-&c:;n, Kixv &.11011.i\ún e; -retO-ra 'tCX ovó p.et'Tet, + Ketl
wxÉe.:>c; ETiét.�,LBL En' a.Ú'TIX. 2 MÉ p. vr¡oo cÉ, O'TL 'tO f!EV ic: p.­
c¡:>pe.:>v E6oúAE'TÓ O'OL crr¡[,lcx(vELV -rJ\v E'f>' É'Kcxcr-ret OLcxAr¡ nn­
K�v ETilcn:a.oLv Kcxl -ro &11cxpEv8ú p. T]-rov· -ro OE crúp.<f>pe.:>v
't�V ÉKoÚOLOV &.nóoEE,Lv 'tWV úno -rfic; KOLvfi c; c¡:,úoEe.:>c; &.110-
VEp.op.Éve.:>v· -ro IIE únÉp<f>pe.:>v -ri\v Ú11Ép-rcx0Lv -roO cppo­
voOv-roc; p.oplou ÚnEp Adetv � -rpetXELO:.V Klvr¡crLv -rfic; cretp­
Koc; Kcxl 'TO ooE,á.pLOV Kal 'tOV 8ixva-rov Kcxl OO'C( 'TO uxO-ra.
8'E&.v o\'iv OLa.'TTJPflc; crEau-rov EV -roú-roLc; -ro1c; óvó a.GL P.11
p.

yALXÓ fJ. EVoc; -roO ún' &He.:>v KCt'tCX -raO-ra. ovop.ét.l;w8cxL, ic:crn
E'TEpo c; Ketl de; Blov doEAEÚon E'tEpov. 'To ycxp E'tl 'tOL­
oO-rov E'tvcxL, o'toc; p.ÉXPL vOv yÉyovcxc;, Kcxl Ev f:,[9 -r0Loú-r9
,cma.pét.ooEo8aL Kal p. oAúvca8aL 71.(av Ecr-rlv &.vaw8�-rou Kcxl
•<!>LAolflúxou KCXl & p.o(ou -ro1c; � p.L8p6-roLc; S r¡ pLop.&.xoLC;, o'l-rLVEc;
,pEo-rol -rpcwp.ét.-re.:>v Kal Aú8pou TicxpetKaAoÜaLv o p. e.:>c; de; -ri\v
,aiJptov cpuAo:x8fiva.L Tio:po:8Ar¡ B r¡ cró p. EVOl 'tOtOÜ'tOl -ro1c; ClÚ'tOLc;
}ívuE,L Kcxl llínp.cxcrtv. 5'E BlSo:oov OúV CTCXUTOV d 'tCX 6A(yo:
p. e;

·-ro.{hcx óvó p. cx,:cx• Kixv p.:\:v ic:n' ClÚ'TWV p.


ÉVElV oúvn, p.
ÉvE
,wcrnEp d e; p. wc&pe.:>v nvcx c; v�crouc; p.¿-r9Kwp.Évoc;· Ecxv .oE
,crfoOn, on EKTilTITELc; KCXl O\J TIEpLKpcx-rE1c;, EÍ.11L8L 8appwv de;
yc.:,vla.v nv&, onou Kpa-r�oEtc;, � Kal 11av1:6.TicxcrLV i:E,L8t -roO
:13lou P.11 6pyL[,ó p. Evoc;, &AA&. ó:nAwc; ical EAEuBÉpú)c; Kal a.ton-

l 12
PENSAMIENTOS

se transforma, y no lo que tu madre ha parido, y aun suponiendo


que estés estrechamente vinculado con aquello por tus cualidades
propias, no hay nada, a lo que pienso, que se oponga a lo que
acabo de decir.

8 Después de haberte conquistado los sobrenombres de hombre


de bien, verecundo, veraz, prudente, benévolo, magnánimo, procura
que no te nombren con otros, y si los pierdes, vuelve pronto
a ellos. Acuérdate que prudente quería decir para ti la atención
en cada cosa al detalle y sin la menor distracción; benévolo, la
aceptación voluntaria de cuanto reparte la naturaleza común;
magnánimo, la elevación del espíritu por sobre el movimiento
suave o rudo de la carne y por sobre la gloriola, la muerte y
cuanto fuere de este jaez. Si te conservares con estos títulos,
no anhelando que los otros te llamen con ellos, serás otro y
entrarás en otra vida. Porque quedarte como has sido hasta
ahora, lacerado y emporcado en semejante vida, es propio de un
ser grosero y con exceso amante de su vida, semejante a los
bestiarios que aun semidevorados de las fieras, llenos de heridas
y cuajarones sanguinolentos, todavía piden que los guarden hasta
el día siguiente para ofrecerse en tal estado a las mismas garras
y fa1:1ces. Entra, pues, en posesión de aquellos pocos nombres y
mantente en ellos si puedes, como si te hubieran transportado
a las islas de los bienaventurados. Mas si sintieres que vacilas y
que vas perdiendo el mando, ten el valor de irte a un rincón
donde puedas recuperar el señorío, y en último extremo sal de
la vida no enfurecido, sino simplemente, libremente, discretamente,

112
MARCO AURELIO

¡¿6vc.>c;, lv YE -roO-rci ¡¿6vov npáE;cxc; Ev 6(9,:9 ,:o


oÓ,:c.>c;'.
EE;EA8ELV. 6 p n oc;
[J.ÉV"COL. "CO [J.E[J.Vija8cxL -ré3v ÓVOl,J-!X"C(i)V
[J.EyócAc.vc; auAA�4JE"Ccx( eren -ro [J.E¡¿vija8aL 8Eé3v Kcxl !hmEp oü
KoAcxKEÚEo8on ou,:oL 8ÉAouaLv, &Ha EE;o¡¿oLOOa8cxL Écxu,:o1c;
°'°' A.oytKa náv-rcx Kcxl E'!:vcxL "C�V [J.EV auKijv "[(X auKijc; TIOLOÜ­
acxv, -rov OE KÚVa ,:a Kuv6c;, -r�v oi: p.ÉAlooav -ra p. d(aa11':;,

-rov oi: &vBpc.vnov -rct &.v8pC:mou.


9 M't p. oc;, n6AE[J-oc;, n-ro(cx, vápKCX, oouAElcx Ka8' �p.Épav
&.·1wAEl4JE'tCt.L aou -ra 1Epa EKELVC( o6yp.cncx, &n6aa & 4>uaLo­
Aoyrp;o c; 4>cxv-r<il:;n Kal mxpaTIÉ [J,TIELc;. 2 .6.EL OE Ti&v oü-rc.v
BAÉTiav 1<al npéwaELv, lSa"CE Kcxl -ro TIEpLa-rcxnKov & p.cx auv­
'tEAEfo8cxL Kcxl & p.cx -ro 8Ec.>pr¡-rLKOV EVEpydo8cxL Kcxl -ro EK -rijc;
TIEpl ÉKIXG"((i)V ETILO-r�p.r¡c; cxiJ8cxoEc; ªCfl:;Ea8cxL Acxv8&.vov, oüxl
rcpu1t"C6 p. Evov. 3 rI6-rE ycxp &nA.6,:r¡ ,:oc; &.noAcxúoELc;; nó-rE
oil- aEpvói:r¡i:oc;, n61:E lle- ,:�e; E<¡>' hóca-rou yvc.vp(aEc.vc;, -r( 'tE
1
Éo-rl KCX"C oücr(cxv KCXl -r(VOl xclipOlv EXEL EV -rq, KÓa p. 9 Ket.l E'lll
n6aov 11É4>u1<Ev óc¡>(a,:cxa8cxt Kcxl EK -r(vQV cn)yKÉKpvrm Kcxl
-r(aL OÚVCX"CCXL órnxpxELV Kcxl -r(vEc; OÚVCXV"t"CXL CXÜ"CO OLOÓVCXL 'tE
Kcxl &.4>cxtpEfo8cxt;
iO , Ap&.xvtov p.u1cxv 8 r¡ p&acxv p.Éycx cppovE1, &Hoc; oil­
Acxylotov, &Uoc; lle- ónoxfl &.cpúr¡v, &Uoc; 8E aulotcx, &Uoc; llil­
lxpK-ro\Jc;, &Hoc; Lcxp1:1&.-rcxc;. 2 Ou-rot yo:p OÜ Ana-rcx(, EO:V 'tCI.
· Q6yp.cx-rcx EE;E-r&.Z:nc; ;
ii n é3c; de; &Ur¡ Acx n&.v-rcx 1,J-E'tcx6�AAEL, 8Ec.vpr¡-rtK�V
¡.tÉ8coov K-rf)crcxt Kcxl für¡vEKé3c; npÓC"EXE Ket.l auyyup.v&.a8r¡-rt
na¡l . i:óO,:o ,:o l:'-Époc;· ovoil-v ycxp ou,:ú) p. EycxA04>poaúvr¡c;
1lOll'J"CLK6v. 2'EE;Ellúacx-ro -ro aé3 p. a Kclll Evvo�acxc;, q-rL !íaov
oüoÉTic.v náv-rcx ,:cxO,:cx Kcx-rcxALTIELV_ &.nt6v-rcx ¾E; &.v8pclinú)v

113
PENSAMIENTOS

con lo que habrás consumado en tu vida est.e acto por lo menos,


el de partir así. Con todo ello, de gran ayuda te será en el
recuerdo de aquellos nombres el recuerdo de los dioses, los
rnales no quieren que los halaguen sino que sean semejantes a
ellos todos los entes racionales, y que la higuera haga lo de la
higuera, el perro lo del perro, la abeja lo de la abeja y el hombre
lo del hombre.
9 El mimo, la guerra, el espanto, el sopor, la servidumbre,
irán apagando en ti día por día aquellas sagradas 1.11;áximas que,
como estudiante de la naturaleza, has concebido y luego descuidado.
En todo caso hay que verlo y hacerlo todo de tal suerte que
despaches lo que te rodea, pero aplicándote al mismo tiempo
activamente a la contemplación y conservar la seguridad que da
el saber de cada asunto sin alarde ni disimulo. ¿Cuándo, en efecto,
encontrarás tu deleite en ser simple, grave, capaz de discernir,
en cada objeto, su esencia, su lugar en el mundo, su duración
natural, los elementos de que se compone, a quiénes puede perte­
necer y quiénes pueden darlo o tomarlo?

10 La araña está muy ufana de apañar moscas; el otro, liebres


o sardinas en la red, éste, osos y aquél, sármatas. 1 Ahora bien, y
si examinas sus principios, ¿no son todos malhechores?

11 Hazte de un método para comprender cómo todas las


cosas se transforman las unas en las otras; aplícalo constante­
mente y ejercítate en esta disciplina, porque no hay nada como
esto para estimular la grandeza de alma. Quien lo practica es
como si se despojara de su cuerpo, en la consideración de que
muy en breve le será forzoso dejar todo esto y salir de entre

113
MARCO AURELIO

6E�ae:t, &VP¡KE\I llAO\I lotU'tOV 15uc:ottoaúvn ¡.ie:v d.c; "Ca: iilJ>'


Éotu"CoO e:vEpyoú ¡.i Evot, · e:v 6& -roLc; &llou; au1;16�(vouat "Cfi
"Cé311 }SJ..c:.:,v tpúan_. 3 T( 6' e:pd "Ctc; � ónoA�4JE"Cctl '.llEpl otü­
"CoO � npáf,n Kct1:' otihoÓ, oM' de; voOv J�áAAE"CotL .6úo
"COÚ"CoLc; &pKoú ¡.i Evoc:;, d otü"CO<; StKotLO'llpotyEL "Cb ·úOv npcw­
. OÓl;lEVOV Kotl <J'LAEL "CO vOv <X'llOVE[lÓl;lEVOV Éotu-r�. &ax ol!otc;
SE náaotc;. Kotl anou.Mc; &<J>ijKE_v· 4Kotl oMtv ·&uo B�ú­
AE"CotL � Eü8E1cxv TCEpot(vEtv 6ult "COO v6 ¡.iou Kotl Eü8E'iotv TCEpcx(­
voV"CL lnEa8cxt -r¡;'> 8Et;,.
!2 T( c; ÓTiovo(cxc; XPE(ot ncxpov aKO'llELV, "C( SEL npcx­
xSijvcxt, KCXV ¡.ie:v auvopffc;, Eil 1;1 EVé3¿ (1<:al) &1!-E"COl�pE'Tt'tl
"Cotú-rn XC:.:,PELV, Uv Se: · 1-1 � auvopffc;, ETIEXELV Kotl aup.6oúJ..ou;
-roLe; &p (o-rote; XP�o8cu, e:cxv QE E"CEpá "CLVÍX TCpoc; -rctO-rot &v"Ct-
6ot(vn, ,'TTpotÉVotL Kot"Ca: "Ca:<; TI<XjlOÚO'ot<; &cpop1;1ac; ;�EAoytOl;lÉ:_
vc:.:, c; e:x6 1;1 Evov -roO q,otwo 1;1Évou Sticot(ou; &pur-rov y�p 1Cot"Cot­
"CVYX6tve:LV -roú"Cou, ETCE( "COL f\ YE &n6n-rc:.:,otc; &110 -roú"Cou
e:crdv. 1I:xoAOlLÓ\I "CL JCotl &1;1ot EilJC(VT)"CÓV Ea"CL ICOll- c¡>otLOpov
&1;1ot ic:otl auvEO"CT) icbc; ó -rt;> My9 Kot"Cdc. TCliv fu6t,ie:voc;.
!3 nuv86tv_Eo8otL Écq.1-roO Eü8u c; e:!; tlTCVO\I YEVÓ�vcv
« M�"CL Sto(cre:L OOL; EIXV ónJ> &J..Aou YÉVT)"Cotl 'tCX Micmot KOll
KotAé3c; ÉXO�"Cot; » Oil Sto(oe:t. 2 M�"Cl e:mJ..éJr¡ crotL, !S"Ct o�"Cot
ot e:v -roic; TCEpl · &Uc:.:,v e:'.rrcx(v�Lc; · Kotl qi6yotc;_ c¡>puot�"CÓ llEYOt
"CotoO"CoL 1-1Ev· e:nt .-r�c; ic:AlvT)c; da(, -rotoO"CoL Ü:-_ ETil �e;
"CpotnÉl;T)c;, oTot · SE notoOcrLV, .cita M c¡>Eúyouaw, oTot Se:
St6llCOUCJLV, otot SE ICAÉ'll"COUCJLV, oTot SE · &pn&l;:ouaw, oo
XEpal ICotl Ttoa(v, &llcx "Cq, - "CL1;1LQ"CIX"C9 Éotu"Cé3v· ll-Épe:L, 9

[14
PENSAMIENTOS

los hombres, remitiéndose en absoluto a la justicia en lo tocante


a sus actos, y en todo lo que pueda acontecerle a la naturaleza
universal. Ni le vendrá al pensamiento qué dirá el otro, qué
opinión tendrá de él, o qué hará en su contra, contentándose con
dos cosas: obrar justamente en el momento presente y amar lo
que ahora le ha sido asignado, en lo cual descarga todos sus
afanes. No quiere sino seguir la vía recta según la ley, y seguir
a Dios que va derecho.

12 ¿A qué las conjeturas s1 está en tu mano examinar lo


que has de hacer, y si ves bien por dónde has de marchar tran­
quilamente y sin desvíos? Y si no lo ves bien, detente y recurre
a los mejores consejeros, y si aún se levantaren obstáculos, avanza
según los recursos del momento y apegándote a lo que en tu
reflexión te pareciere justo; alcanzarlo es el mayor de los bienes,
ya que perderlo es el mayor de los males. Reposado y a la par
expedito, alegre y a la par concentrado, es el hombre que en todo
sigue a la razón.

13 A punto de despertarte pregúntate a ti mismo s1 te impor­


tará que otro que tú ejecute actos justos y bellos. No tendrá
importancia. ¿Te has olvidado de cómo aquellos que distribuyen
arrogantemente loores y censuras, se comportan ellos mismos en el
lecho, en la mesa, lo que hacen, lo que evitan o censuran, lo que
hurtan o arrebatan no con las manos o los pies, sino con la

114
:MARCO AURELIO

y(VE'tal, lh«'J 0Hn, ntcrru;, «to&lc;, cU�8ELCl, v6 1:1oc;, &y«­


Boc; ó«l1:1Ci111 ;
14 Tfl 'll!X\l'LO( OlÓoúan i::al &n0Acx1:16«voúay¡ c¡,úau 6
TI!!TTC1.lOF-Ul1É11oc; icor.l o:U\�1:1wv 4ÉYEl << A6c;, 8 BHEL<;, &ncS­
Acx6E, a 8ÉAEL<;, )) 2 /\ÉyEl 8e: ºº
-roO,:o 1Cct"t«8pctauv61:1Evoc;,
&AM mn8cxpxé311 �6vov ICI.Xl E"ÜVOOO\I a.ihfi.
i5 'Olí.yov foi:l ,:e ÓTIOAElTIÓ 1:1EVO\I 'toOi:o· � l;f¡crov &e;
Év �,O El' OÜOEV yap ÓLa<¡,ÉpEL, hct � WOE, tá.11 ·ne; TtCXV'tCl­
Xºº c1>c; il:11 nóAEl 'Té¡; 1<:óa¡lr¡), ª'lal,1:c.>aa11, tcrropt¡a&-.:Cilaav
ol lfo8pc.>TioL &118pc,mov &A71 8l11ov Ktt-rd c;>úaLv l;&vi:cx. 'Et
1:111 c¡>ÉpouaLv, O:TIOIC'tELVÓ\'tQO"OtV' icp::::t't'tOV yttp r\ ofi'tc.:ic;
l.:f¡v,
i6 MrptÉ:8' !íA@.:; TIEpl -roO otóv i:Lvcx dvaL -rov &ycx8bv
&v3p:x füaHyEa80(L, &Udt dvcn ºCOLoO'tov.
i7 ToG oAou cxl/;;vor; iccxl -rijc; !SAT]c; oúal01.c; auvEx�c;
c¡,C(v-rcxata,. ical B-rL Ttá.v-ra -rclt ice1-ra l:1Époc; 6c; 1:1tv npbc;
oócr(C!v KEYXP<Xl:llc;, 6c;oe: npoc; )(PÓVov "tpun&vou TIEpLa-rpoc¡,ri,
i8 Etc; É:Kcta-rov 'té3V Ó1tOICEL[J-ÉVc.:IV t<)>LO't«V'tot É1lL110ÉtV
odhb �811 ouxAUÓ [J-EVOV ical É:11 1:11ml60A.fi ical otov <ri}ljlu
� aicdló:aEL yLVÓ [lEVOV � ic«861:L licacrrov TtÉ<j>UKEV l.S<mEp
8vflct1CEL\I.
i9 Otoí. EtaLV ta8lo1/'tE<;, ica8Eúllóv1:E<;, 3XEúovn:c;,
&none11:oOv-rEc;, -r« &A.A«. 1 Et-ra otoL &118povo1:1oú l1EVOL
iccxl ycxupoÓ l!E\IOL � x«AETtCl(VOV'tE<; iccxl I:!; i)nEpox11c; hu­
n
'llAÍ'¡'t'tOV'tE<;, 8 pb 6Alyou OE l:ooÚAE\JOV 1t6aoL5o ICCll IIL'
otcx· iccxl tiE-r' 3A.lyov b -r0Loú1:0Lc; foo11-raL,

U5
PENSAMIENTOS

parte más noble de sí mismos, aquella donde nacen, si uno quiere,


la fe, el pudor, la verdad, la l ey y el buen genio?

14 A la naturaleza, que todo lo dispersa y todo lo recobra,


habla así el hombre ilustrado y modesto: "Dame lo que quieras
y llévate lo que quieras." Dícelo no con altanería, sino por
afectuosa sumisión hacia ella.

15 Poco tiempo te resta. Vívelo como en una montaña. Ni


importa nada que sea aquí o allá, toda vez que por doquier en
el mundo se vive como en una ciudad. Hazles ver, hazles conocer
a los hombres, a un hombre verdadero que vive de acuerdo con la
naturaleza. .Si no te toleran, que te maten; siempre será mejor
que vivir como ellos.

16 No se trata en absoluto de disputar sobre lo que debe


ser el hombre de bien, sino de serlo.
17 Represéntate sin cesar la duración total y la sustancia total,
y que rodas las cosas en particular son . a la sustancia como un
grano de higo, y al tiempo como la vuelta del barreno.

18 Parando la consideración en cada uno de los objetos que se


te ofrecen, figúratelos en disolución, en cambio y como en putre­
facción o en disipación, o como que cada uno nació para morir.

19 Mira lo que son cuando comen, duermen, ayúntanse, eva­


cúan y lo demás. Míralos luego cuales son después, fanfarrones,
dándose grandes aires, o bien refunfuñando y echándote en cara
su superioridad. No hace mucho eran lacayos de tantos, ¡y por qué
medios! y de aquí a poco vendrán a parar en lo mismo.

115
MARCO AURELIO

20 :Eup.c¡>ÉpEL EKÓtcr-r9, 8 <:J>ÉpEL EKÓtcr-rcp i'¡ -cé3v tSAc.,v


c¡>vcru;, KO:l -r6-rE crup.c¡>ÉpEL, ()'[E ÉKElVTJ tpÉpEL,
21 'Epff l'EV l:l p. 6pou yo:1cx· tp lf o/;: l'í aEl'voc; al8f¡p·
Ep� OE o K6crp. oc; TtOL�O"CtL, 8 &v p.ÉHn ylvEcr8aL. /\ÉyQ o�v
o'
-rli> K6crp.9, O't"L crol O'UVEpé3. 2 M�n O!í't"Q K&KELVO A.ÉYE't"CIL,
o-rL <:J>LAEL -.oO-ro ylvEcr8o:L ;
22 "'H-roL Eno:080: l;fic; Ko:l 18TJ El'.BLKac; f\ it�Q ún«yELc;
KOll -roO-ro �8EAEc; f\ &.Tto9vf¡crKELc; KO(l &.TtEAEL'toÚpYT)cro:c;·
ae:
TtOl,P<X 'totOw OúOÉv. ÜúKoOv E08ú p.EL.
23 'Evo:¡:,ye:c; fo-rú> &El -r6, lín--¡- 't"OLoO-ro ÉKE1vo & &ypó<;
tO"'t'LV • KOtl rn2c; TtÓtV't"ot fo-rl 't"CI.Ú't<X ivBór.oE 'to1c; EV &ypii>
f\ llpEL � ETtl -roo o:tyLet.AoO � onou 8ÉAELc;. 8"Av-cL1cpuc;
ycx.p Eúpf¡crELc; '[O( -i:oO nM-rQvoc; (( LTJKOV EV l:lpEL )) c¡>r¡a(
<< 'rtEpL6cxH6p.Evoc; » Kal << 138&.Hoov BAT) XÍJl:1Cl't'CI, »
24 Tl fo,l p.ol 'tO i'¡yE p.OVLK6v p.ou r.:al Ttot6v 'tL aoi:b
&y6 TIOLé3 vOv K<Xl Ttpoc; 't'( TtO't'E otú-rli> vOv )(Pé3 l1<Xl; l'ÍJ't'L
KEvov voO EO',L, p.f¡-rL &TI6Au,ov Kal IXTTEO""rca.a1:-1Évov KOL­
voovlo:c;, ¡.i.f¡-rL Ttpocr,E-rrpcoc; r.:et.l &.va.KEKpa.p.Évov -rii> aapKLOlcp,
C:Scr-rE -roú-rcp auv1:pÉTtEa8aL ;
25 'O 't"CIV KÚplOV <f>Eúyoov opotTIÉ'rT] c;" ICÚpLoc; éH. & v6-
p.oc; K<Xl ó napet.vo�lBv 8pcmhr¡ c;. ª "A p. ct KOll & Au-r.oú p.Evoc;
� 3pyLl;6p.Evoc; � <¡>06oú p.E11oc; o?i Boúh,:c.( 'tl yEyovÉvo:L
f\ ylvEa8a.L � yEvf¡aEcr8o:L -cé3v úno 't'OO -r&. TI<'.I.V't'Ol OLOLKoGv-roc;
-rE1:otyp.Évc,:,v, Be; EO''tl v6 p.oc; vÉ p.oov, lícrOl ÉKÓtcr-rcp ETILBillEt.
8 'O & cx c¡,o6ov Evoc; � lunoú Evoc; � 3pyu�6 Evoc; 3 a.�
p p. p. p. p

'íl'.É't"TJ e;.
26 :EnÉpp.o: Etc; p.f¡-rpav &<¡>Ele; ó.TIEXG>pr¡aE KO(l Aomov

116
PENSAMIENTOS

20 A cada uno es útil lo que le aporta la naturaleza universal,


y le es útil en el momento en que se lo aporta.
21 "La tierra ama la lluvia, y la ama también el éter venerable", 2
como igualmente el mundo ama poner por obra lo que ha de emer­
ger. Al mundo digo, pues, que comparto su amor, ¿y no se dice
también que las cosas aman hacerse?
22 O vives aquí y ya te acostumbraste, o te vas de aquí y es lo
que querías, o te mueres y absolviste tu misión. Fuera de esto no
hay nada. ¡Ánimo, pues!
23 Ten siempre por cierto que el campo allá es como este
lugar, y que todas las cosas son idénticas en el campo, la montaña,
la playa o donde quieras. Derechito irás a dar en Platón: "Cercado,
dice, de un aprisco en la montaña, y ordeñando su rebaño balador." 3

24 Mi principio director, ¿qué viene a ser en este momento


para mí? ¿Qué hago de él ahora y a qué fin le hago servir actual­
mente? ¿No estará falto de entendimiento, separado y arrancado
de la comunidad? ¿No estará adherido y confundido con esta carne
miserable, al punto de seguirla en sus meneos?

25 El que huye de su señor es un desertor, y lo será también,


por consiguiente, el transgresor de la ley nuestra señora. Así, al
mismo tiempo, el que se aflige o se irrita o espanta de lo que ha
pasado, pasa o pasará, por no compartir los decretos del ordenador
soberano, o sea la ley que reparte cuanto le toca a cada uno. El
cobarde, el afligido o el colérico es, por tanto, un desertor.

26 Así que ha dejado el esperma en la matriz, retírase el padre,

116
MARCO AURELIO

lllq �hllll ·m11p01l01800aa lpyál;i;:•rc;u 1C01L 1hto'td.d 5pt<¡>oc;·


tt: o'!ov o!ov. a n&Alv 'tpo41>r¡11 �l« q>dtpuyyoc; &c¡,Ílic:E i:at
Aom�v �llr¡ «hlot n01p0tAa6Q{krt1 0t!a8 r¡ cn11 ic:al ópt,111v ic:ctl
'to !SAov l:GiJ�II ic:ctl �61 !'-11" ic:al &Uct lSacx K0tl o"l'o: TTOlEL.
8T0tO-rl!t o�,, &v 'tOlC!V'l:n ty1eaAú4'El ylV6 Eva 8E'-'pdv KOll.
¡,.
-rl¡v Mva¡,.Lv olhoc; óp6lv, clic; 1eal -cr¡v Bpl0ouacxv ic:etl -rr¡v
&vc.>c¡>Epij ópei l!EV, oúxL 'to1c; 8<¡>8atA¡i.o1c;, &U' ollx �-c-rov
l.vcxpyék;.
27 ::ruv¡¡xaic; 1htL\IOElV, né3c; TIQ.V'!ot 't0Lct0't<X, Ó'TtOlOI 11011
yb,E'totL, r.:ttl 1tp608Ev il:yLvEi:o· ic:al E'TtLVOELV yEvr¡a6 ¡,.cva.
9 i{at i'iAot óp&.é1cci:oc: Ko:l oicr¡vcxc; ó oe:t8ldc;, lSaa b nELpou;:
¡,.
,:fjc; oiic; � 't�<; 1tpcoSu-rÉpac; tcrrop(ac; ryvc.>c;, npo 3 ¡,. lLQ.­
'tt.>V -rí8c:o8o:l, otov auAr¡v !SAr¡ 11 ·Aapux1100 Kcxl auAr¡v
lSi\rp, 'Anc.,v(vou Kocl aúAi'¡II l.11..r¡ v <J)J,(rmou, 'AAd;&.vópou,
l<poCoou· 1t6t11-r0t ya.p he:1va -roLcxOi:et �11, ¡,.611011 lh' É-cÉpc.,11.
28 ct>a.v't"Óll;ou nocv-rcx -rov É<¡>' 9nvtoOv i\unoú ¡,.Evov
� oua«pEa-roOna. o ¡,.oLOII -rt¡', 8uo¡.iÉvc¡> xoLplOLC¡> ic:al &:rro­
AOllt'tÍ40ll't'l Ketl ICEKpay6-rL· 2 l.l ¡.ioL011 iccü ó ot¡.i6)l'.;c.,11 Énl.
i:oO KAlVl�(ou l-16110<; O'lc.>nfi -rr¡v �VÓEaL11 �¡.ill>v· ic:al. lhL
r-16119 -rl;, i\oyuct¡', l:,cj>cp USo-cctL -ro Éic:oualc.>c; ffrtEa8aL 'Cote;
ywo¡,.Évou;, ,:o aE í:m:aBcn q,LA011 naaL11 &vo:yic:atov.
29 Komx �1Époc; l:q,' ÉKéta-rou, éS11 'TTOLE°Lc;, É<f>Lci·ráv<,>v
lpQ'tot CTEC7.U't611, El b 8áv.x-roc; OEtVO\I a,« -ro 'tOÚ'tOU cn:.i:­
pca8oa.
30 "Q,:a,y Tipoaic:6TI'tnc; ETtl 'tWOc; ápotp1:(q, E\/0-uc; p.E'tCX-
8&<; Ém1oy(l;ou, -rl mxp6 l'-olov « f!-ctp-rá11EL<;' 0!011 &pyú¡m,v
&ycx8llv Etvott ic:p(Vúl\l (�) 't�II �-OOV�II 1 'tO oo�&ptoll Kotl. ic:cx-r'
daoc;. 1 Toú't(¡) ycl:p Ém6áAA.úl\l 'tlX)(ÉCil<; ¾mA�an -rfjc;

ll7
PENSAMIENTOS

y después es otra causa la que toma el trabajo del resto hasta llevar
el feto a su término. ¡Qué consumadón de qué principio! De
nuevo se le hace descender alimento por la faringe, y otra causa se
encarga del resto para producir la sensibilidad, el instinto y, en
suma, la vida, la fuerza y cuántas cosas más y tan variadas. Con­
templa estos fenómenos que afloran en tal misterio, y observa su
virtud productiva, como vemos nosotros la pesantez y la fuerza
ascensional, no con los ojos, pero con no menor claridad.

27 Con la frecuente reflexión de que todas las cosas, en cierto


modo, han sido tales antes de ahora cuales existen al presente,
podrás pensar que así será en el futuro. Dramas enteros con su
escenificación uniforme que conoces por experiencia propia o que
aprendiste de la historia antigua, ponlos ante tus ojos, como la
corte entera de Adriano, de Antonino, de Filipo, de Alejandro y
de Creso. Todo lo mismo, aunque con otros actores.

28 Imagínate que todo aquel que se aflige y disgusta por cual­


quier suceso es semejante al puerquito que, llevado al matadero,
cocea y aúlla, o al hombre que echado en su lecho, solo y callado,
llora nuestras cadenas. Piensa asimismo que sólo al viviente racio­
nal le ha sido dado el acomodarse de buen grado a los aconteci­
mientos, al paso que el acomadarse sin más es una necesidad para
todos.

29 En cada uno de tus actos en particular, detente y pregúntate


si la muerte es terrible porque te priva de hacerlo.

30 Cuando te chocare la falta de alguno, vuelve al punto en ti


y reflexiona en las faltas semejantes que tú mismo cometes, cuando
juzgas, por ejemplo, que el dinero es un bien, o el placer o la
vanagloria y demás cosas análogas. Reflexionando en esto echarás
pronto en olvido tu cólera, y no dejará de venirte la idea de que

117
MARCO AURELIO

8py�c; au1:1(11poa)nl1t'tonoc; 'toO, !S·n P.,uxl;e:'t1u· 't! yap TIOLÍl-,


OEL; 1'f, d MvaaOLL, &<j>EAE onhoO 'tO BtOLZ::6 t1e:11ov.
3i I:ot'tÚpc.-ivOl lócllv �c.,KpOl'tLt:ov <¡>o:v-rál;ou � E,húx11v
� cy [!ÉVa. tt:Oll Eú4>p6:-rr¡v lÓei>V E1h·vxLúlVCI. i'¡ I:tAOUOlVOV
4'0tv-rá.[..ou Kcil •AAiclcppovo: Tp01t0tL0<¡>6pov <j)etná.Z:ou KOll
'.:::Evo<;>E,',na tocliv Kpl-rooVOl � �EU�pov q>CW'tál;ou i:a.t Ele;
fonov &.mócllv -ré;,v KOLta&.pwv ·nvcx <J>an6:l;ou Ketl le¡,'
é:K6.a1:0u 'tO &vétAoyov. 2E'ha 01Jt1TIPOO'rtl'll'CÉ'tW OCL" neo
otv hdvoL; OM0lt100 � ónou8�. s Oií-rúlc; yap auvqé3c;
(':;:á.on 'tct &.vSpQTILVOl KOlTI\10\1 Ka.l 'tO 1:-1110Év, ¡i.6:ALO't« E«V
OUi;l!:!"111:lºVEÚonc;, on -ro &11aE, 1:-1i-:-ro:60LAov cúKÉn ÉO'totl
EV 't9 &nE(p9 )(PÓV<j>, 'T1 o�v EV'tElvn; -rl ó' OíJK &p icd
OOL 'l:O f3paxu 't:OÜ'tO Koa1:-1(c.:ic; OLOlTIEp&aaL; 6 o'la.v fiA11 v ico:l
,�n68EO'LV 'f>EÚYELc;· 't( yó:p ECJ'tl ná.v-ra 'tOtÜ'CO: &no TIAT¡v
yup.váap.a'ta A6you EwpaK6'toc; &.KptSé3c; ical lf>VOLoAóyúlc;
-::dt lv 'tff P.,(9; 6 MÉvE o�v, !:!ÉXPL tE,otKEtC:,ar¡c; a«U't� K0tl
•rcr.0-ra, &e; Ó l:.ppúl!:!Évoc; a-r6 1:-10:xoc; TiótV't0l tE,otKELOL, &e; 'l:O
la1:-1npbv nOp, ¡s 'tl &v P.,6:lnc;, c¡>Mya tE, (Xl)'t00 ICctl cdiy�11
'TTOLEL.
32 Mr¡ füa:vl ff,Éa'tw dme:tv &.Ar¡ 8Eú ov-n m;:pl aoO, B-ri.
oilx ó:TtAoOc; � éi-rt oil:c &ya0óc;· &.Ai\« 4JEVOÉa8c.:i, lÍO"l:t(;
,:oÚ'l:úl\l '1.'L TIEpl ªºº ÓTIOA�4JE'l:1Xl, 2 n&v óe: ,:oO-.o ET!l oo(·
,:le; yap ó ICG:lAÚwv &ya8ov dvctL Kal &n�oOv; �u l).6VO\I
icptvov �1r¡icht ·z:;�v, id ¡.t� 'totoO-roc; EOD" oúoE y&p atp:d
A6yoc; �u) -r01.oO-rov 5v-ro:.
33 Tl ta,:1. ,:o ml ,:0tú-rqc; 'tfjc; tílqi; ovv6. ¡.EVOV t:C'..'!(t
"tb 6y1.fo-rct-rov npcxx8�va1. i\ pr¡Bf¡·11ct�; "O -r1. yap &v ,:oO-ro Íl•

118
PENSAMIENTOS

si aquél obró forzado, no hay nada que hacer. O bien, si puedes,


exímelo de la violencia.
31 Cuando vieres a Sátiro, represéntatc a un discípulo de
Sócrates, Eutiques o Himenio; si ves a Eufrates, represéntate a
Eutiquio o Silvano; visto Alcifrón, imagínate a Tropeóforo y
cuando vieres a Xenofonte, imagínate a Critón o a Severo, y vol­
viendo los ojos a ti mismo piensa en aigano d·c los césares, y lo
mismo al percibir en cada uno a otro semejante. Y en seguida que
te venga este pensamiento: ¿Dónde estarán aquéllos? En parte
alguna o no importa dónde. Así verás de continuo que las cosas
humanas no son sino humo y nada, y sobre todo si al mismo tiempo
recordares que lo que una vez fue mudado no renacerá más en la
infinitud del tiempo. ¿A qué, entonces, afanarte? ¿No te basta con
terminar decorosamente este breve paso? ¿Qué materia y qué tema
de discusión te dejas perder? ¿Qué es, en efecto, todo esto sinJ
un ejercicio de la razón que ve con precisión, conforme a la ciencia
de la naturaleza, lo que ocurre en la vida? Persiste, pues, en estas
reflexiones, hasta hacértelas familiares, como un estómago robusto
asimila los alimentos, o como el fuego ardiente convierte en llama
y luz todo lo que se le arroje.
32 Que a nadie sea lícito decir de ti con verdad que no eres
sincero ni hombre de bien, y que miente quien tuviere tal opinión
de ti. De ti depende esto absolutamente; ¿quién, en efecto, podrá
impedirte ser hombre de bien y sincero? Tú solo lus de tomar la
decisión de no vivir más si no pudieres ser tal hombre, ni te
retendrá la razón si no lo fueres.
33 ¿Qué es lo que en esta materia puede hacerse o decirse
de más sensato? Sea lo que fuere, en tu mano está hacerlo o

118
MARCO AURELIO

lf,Ea-ctv a.o-el> np&E,a.t � dnc1v tca.l ¡.i� npocpa.oll;oii Q c;


tcwAu6 ¡.i cvoc;.
2 Oü np6-i:e:pov TIOlÚan a-cÉvwv, Tiplv � -coO,:o n&Bnc;,
ll"Ct, o'!6v lcr-cL -co1c; �8uTia.8oOalV � 'tpucp�, "Co0"C6 aot -ro
tnl -r� c; -1ino8a.Ho¡.iÉvr¡ c; tca.l úTion•.TI"Coúcrr¡c; tí?l.r¡ c; note:tv
-rdc oltcE1cc. -rfl nO &.v8pc!mou tccx'ta.crice:ufi· &.TI6AcxuaLv y«p
8e:i. úTioAa.¡.i86:vELv Tiav, 'S lE,ca-rt tca."Ccx -r�v tUa.v cpúatv
lvEpyEL\I' TICl\1'1:CC.Xºº M: lE,ca-rL. ª Tl¡> flE\I oOv ICUA(vop9 OÜ
TIClV'l:Clxoo O(OO't(ll cpÉpca8a.t ,:�v to(a.v tclVT)O"lV OÚOE -rq,
Mcx-rt ooóil: Tiupl oúoe: -rote; lxHoLc;, llacx úTio cpvae:Ci>c; �
IJlux�c; &.A6you OlOllCEL'l:Cll' ,:dc y«p OLE(pyov-rcx tca.l EVlO"C«­
fll:IICl TioH.&:. 'NoOc; OE ica.l A6yoc; OL« ncxv"Co,c; -roO &.vrrt­
n(n-rov-roc; olhCi>c; TiopcúEa8a.t oúvcx"C«L, Q<; TIÉcpuicc tcor.l Q c;
8Hn. 6 Ta.ú-c11v -r�v pc¡.a-ct>v11v Tipo &pp&-reuv n8É ¡.ie:voc;,
tca.8' �.V he:xS�OE't"Cll ti A6yoc; OLOl n&v-reuv, ái c; nOp lxvCi>, áic;
A(8oc; tc&:-rc.:,, á,c; ICÚAlVÓpoc; tca.-rdc npa.voOc;, fl'lKÉ'rl ¡.ir¡Uv
tmZ:�-rEl, 8 T c1 ydcp AotTC« tytc6¡.i pcx-ra. �'COl -roO ac.:>¡.i0t-r(ou
ta-el ,:oO \IEICpoO � xoplc; ÚTIOA�4JE(.)c; tccc.l -r�c; a.ü,:oO -roO
16you tvMaEc.l<; oo 8pa.ÚEl oMe: TIOLEt tccc.Kov oM' b-r,oOv,
tnE( 't"OL tccxl ti mxaxeuv ClÜ'rO ICCltcOc; &v di8uc; e:y(vc-ro.
7'Enl yoOv -ré3v &Hc.:>v tcc.c-raatce:uav¡.i&-rc.:>v n&v-rc.:>v, lí -rL &v
tccxtc6v -rtvt ao-rC.v au1-16fi, rnxpdc -roO-ro xe:i.pov ylve:·wL aü-rb
-ro n&:axov· e:v,:cx00a U, El oc1 ElTIE1v, tccxl tcpcl-r-r(.)v ylvE-ro:t
ó &118pc.:>Tioc; ical t:'llCXlVE'rGl'tEpoc; &p8wc; xpt> ¡.i cvoc; -rote;
npoanC1t-couaLv. 8"01c.:,c; oe: ¡.i: ¡.i v11ao, 3-rt -rov cpúaEL noH­
-rr¡v OÜOEV BAá.1t't:Cl, 8 1t6ALV Oü rn.&:Tl'CEL, O\JOÉ ye 1t6A.LV
rn.&:11-rEl 't:L, 'S v6 ¡.,.ov OÜ B7'.&n-rc(· 't:OU't:(.)V OE -rE.\v ICOlAOV�ÉVc.:>V
&tcAT) pr¡¡.i&,:c.:,v ooatv BM.n-rEL v6¡.iov. ªO -ro(vuv v6 ¡.i ov oü
�A&:Tl't"EL, o�n: TI6Atv o�u -rtoA.l-rr¡v.

119
PENSAMIENTOS

decirlo, y no pretextes que te lo impiden. Ni dejar'ás de gemir


antes de· haber sentido que lo que es el placer para los voluptuosos,
tal es para ti, en cualquier ocasión que te sobrevenga o con que
te encuentres, el cumplimiento de los oficios propios de la condi­
ción humana. Como un goce debes estimar toda actividad que te
sea posible desplegar de acuerdo con tu propia naturaleza, lo cual
está dondequiera en tu mano. No le es dado al cilindro el seguir
por dondequiera por su propio impulso, ni al agua ni al fuego ni
a las demás cosas que son regidas por una naturaleza o un alma
irracional, por ser muchos los impedimentos y los obstáculos que
encuentran. Mas el espíritu y la razón pueden pasar por sobre todo
impedimento, según su aptitud natural y su voluntad. Ten siempre
ante rus ojos esta facilidad con que la razón pasa por donde quiere,
como el fuego hacia arriba, la piedra abajo, el cilindro por un
plano inclinado, y no inquieras por nada más. Todos los demás
obstáculos o son respectivos a este cuerpo cadavérico o bien ( a no
ser por una persuasión o una rendición de la razón) ni nos las­
timan ni nos causan otro mal alguno. Si así no fuere, empeoraría
luego quien padeciera aquello, como en todas las otras cosas diver­
samente constituidas, a las cuales no puede avenirles ningún mal
sin que por ello mismo empeore quien lo recibe. Aquí, por el
contrario, es preciso decirlo, el hombre crece en valor y es más
digno de encomio en la medida en que sabe servirse con éxito
de las adversidades. Acuérdate, en suma, que nada es nocivo a un
ciudadano por naturaleza que no lo sea también a la ciudad, y que
nada es nocivo a la ciudad que no lo sea a la ley; ahora bien, nin­
guna de estas llamadas adversidades es en daño de la ley, por lo
que no dañará tampoco ni a la ciudad ni al ciudadano.

119
MARCO AURELIO

34 T� 8E8YJ niÉv9. {>no -ré3v &>-11 0é3v 8oy ¡icx-rc.,v &picd ICCll
-ro BpOLxÚ-c:Cl-C:OV ICCll EV ¡ifo9 icEl¡i.EVOV de; ón6 11v11ow &>-un(OLc;
KOLl &c¡,06(C1c; . 1 Otov
cl>úllOl �tt ¡i.Év -r' &vE¡ioc; xcx:11cx8tc; XÉEL1
&e; &v8pé3v YE.VE� •
.
s cl>uAAIXplOl 8E ICOll 'ttt 't:EICV(Ol O'OU, c¡,ullcxplOl 8E KCll -C:Ol0't'ct
'ttt lm6oé3na. &E,ton(a-rc.,c; KOll E1tEu«¡>11 1100v-roi i\ h: -r/:\v
EVOlV't'(c.,v ICCX:'ta.pC:, 11EVCl i\ �auxfi lpÉYOV't:Ol ICctl XAEuétl;ov-ra.,
c¡,ullcxplOl OE l> ¡i ofoc; ICOll d OlOlOEE,6 ¡i. EVOl 't�V ÓO"t:Epoc¡,r¡1;1(0lv.
4 n &v-r« y&: -raO-rOl
p
o'
lapoc; E:my(vE't:Oll c'3pn·-
< ET't'Ol &vE ¡i oc; KOl't:Ol6É6Ar¡ KEV' lnEt0'. tíAYJ lnpa. &v-rl -roú­
-rc.,v «¡>úEl, 5T� OE &>.tyoXPÓVLOV KOLVOV nfiatv· &llci ero
1lÓt\Í-C:Ol, l>c; OllC:,vlOl fo6 ¡i.Ev0l, «¡>EúyElc; ICOll Ol6llCE(c;•. e MtKpov
KOll KOl-C:Oll;IÚÓELc;' -rov OE lE,EvEyic6v-c:Ol ai! �º11 &lloc; BpTJV�O'El,

ªª"'
35 Tov · óytOl(VOV'COl &c¡,00lAl;IOV. 1llXV't'Cl l>p&v 8d 'ttt
tipOl-ra: icOlt 11� HyEtv (( T(i x>-c.1pa: » • -roo-ro . y«p
&c¡,80lA !1Lé3v-r6'; ECJ'tlV. 1 KOll -r�v óytOlCvouaOlV · &ico�v icOLl
gac¡,p11 atv de; 1llXV't:Ol 8Et 'ttt &icoUO"ttt KOll &ac¡,pOlV'ttt l-ro(-
11TJV dVOlL' 3 KOll 't:OV óytOl(VOV't:Ol a-C:Ó l10l)(OV npoc; TlÓtV't'Ol
'ttt -rp6«¡>t¡icx b ¡i o(c.,c; lxElV t>c; ¡iúAYJ V npoc; 'TtÓtV't:Ol, lSO'Ol
&MouaOl KOl'tEO'KEÚOla-rcu. ' KOll -roCvYJV -r�v . óytOlCvouaa.v
8tCXVOlOlV npoc; 1l<XV't0( od 'ttt. au¡i.60l(VOV't:Ol hoC�YJV dv«i.·
� OE XÉyoUO'Ol « Ta: 'rEICVÍ!l( a9l;fo8c., ll KOll (( n&:v-rEc;, g_ 't'l &v
itpá.E,c.,, E'TtOllVEl'tc.l0'0(V. ». &c¡,00lA l16c; EO"tl -rc!t x>.c.,pc!t l;Yj-rl!.v
i\ 386v-rE< -rc!t &.nOlXcx.
36 Ovo1.Cc; EO''tlV ólh�c; Eij'Tto't110c;, 9 &no0vf¡aicov'tl
o-O: mxpEO"t�E,ov,:0(( -rLVÉc;· &:amxl;61;1evot -ro au�6a.-tv�v 1CC11C6v.

120
PENSAMIENTOS

34 A aquel en quien hicieron presa los verdaderos principios,


le basta la menor palabra y la más trivial para recordarle que debe
conducirse sin tristeza ni miedo. Por ejemplo:

Bar1'e el viento las hojas por la tierra,


así las generaciones de los hombres . . . 4

Hojuelas vienen a ser también tus hijuelos; hojuelas éstos que te


aclaman de un aire convencido y te glorifican, o que, al contrario,
te maldicen, a menos que en secreto no te vilipendien y motejen;
hojuelas igualmente los que habrán de transmitir tu nombradía
póstuma. Pues todas "nacen en la estación primaveral" 5 y luego
abátelas el viento, hasta que la floresta hace medrar otras en lugar
de las precedentes, siendo común a todas la breve duración. Tú,
empero, huyes o persigues las cosas como si hubieran de ser eter­
nas. Un poco aún y cerrarás los ojos, y al que te llevó al sepulcro
otro lo llevará.

35 El ojo sano debe ver todo lo que es visible, y no querer


solamente ver lo verde, lo cual es propio de un ojo oftálmico. Pues
así también un oído y un olfato sano deben estar prontos a percibir
todos los sonidos y olores, y el estómago sano a su vez a todos los
alimentos, y el molino, en fin, para moler todo lo que le echaren.
Un espíritu sano, pues, ha de estar dispuesto a todo lo que le
acontezca, el que dijere: Que se salven mis hijos; o bien: Que
todos elogien lo que yo hago, aseméjase al ojo que sólo busca io
verde, o a los dientes que reclaman lo tierno.
36 Nadie es tan amado del destino que en el momento de
morir no tenga a su alrededor quien se regocije del mal que le

120
MARCO AURELIO

• I'.11ouac1toc; Kál áoi¡,bc; �v· ,:b TI<ivúa"Ca,:ov lcnaL "tLt; o


K«B' «ó,:bv AÉye.:>v « • Av«'ltv.:úao·llé:v · TCO'rE &.TCI> ,:oú'to·u ,:oO
1lCII.LaayG.>yoO; XcxAE'l'tbc; l1EV �MEvl �l1'3v �v. &lM �a8cx­
v6l1r¡v, !Sn �auxfi ICCX"CCXYLV6'1aKEL �l1é3v. )) 3Tcx0'tot l1EV otlv
fol ,:oO cmouocdou• t�• �l1é3v OE n6ao: aA�CX E�(. fü'. &
noAvc; o· &.naAACXIC'!:L/311 � l1/;\v, 'ToO,:o otlv tvvo�aEL<; &.no::.
BvflalCG.>V ICCXl EOICOh¿,'tE:pov tt,EAEvan · AoyLZ'.;6 l1EVoc;. « ·EIC
"toLoú,:ou BCou ó!TIÉPXºl-lª�, tv t¡> cxo,:ol ot Ko�vG.>vo(, óntp
t.\v ,:ex ,:oaa.O'te< �y(,.)\/Lcr&¡u¡v, r¡vE,« l1T)\/, E1'>p6v'tLOCX, CXV'tol
hdvoL 80..oua( l,.lE óm5:.yte:LV cOJ,11 11 "tLVCX 'tuxbv h. "tOÚ'tOU
h,cn:&>v11v HTCír.ovuc;. )) . 6 T( �V oílv "[L(; &ntxoL'tO �e;
tv,:aOBcx ¡ia1Cpo,:Ép«c; _OLCX'tpLlif1c;; . • M� l-lÉV'tOL out: 'í:OO'to
U.«,:,:ov EV [-lEV�c; o:v'to1c; timBL, &A;\tk ,:b l'.oLov lBoc; oL«acj>Z'.;r.,v
4>0.oc; Kotl E{l'vo1Jc; Kctl 'íAEG.>t; 1Ccxl �� TIÓtALV c:'>c; &.nocm6'1 ¡.tEVoc;•
&ll' _l1umEp ml 'tOO. t:v8ctllct't00v,:oc; EOIC6AG.>c; ,:b 4'ux&.plOV
&.nb ,:oO cr&i ¡icx,:oc; H;ELAEÍ't«L, -t�LCXÚ"Cl')V 1<cxl ,:�� &nb ,:oú,:G.>v
&.nox6lPTJCW ot:1 ylvEaElctL" ICCXl ycxp "[OÚ"COLc; � cpúaLc; auvijq,E
1Ccxl auváecpwt:v. 7 - (< • All« vOv oLcxAúEL, » - Auv.úo llcxL
�e; &.'.!lb ot1Cdc:.,v �b, ov ¡.i�v &vBEA1C6¡iEvoc;, &.ll' &6ullcn"'c;·
b yc!tp ico.l "toO,:o ,:/,;\v ico.,:clt. �'vaLV.
37 . "E8taov hcl :riciv-r6c;, �e; ot6v 'tE, ,:oO npcxaaoll-tvou
ón6 ,:woc; btLl:r¡-rEtv 1Ccx,:cx acxu-rbv << Ou'toc; -roO,:o tnl 'tl
&.va.4>ÉpEL; )1 1"Apxou at &nb acxu,:oO ic:at (7C(U'tbv npt.hov
tl;k,:c.Z'.;E.
·3s MÉ p.vr¡ao, lS,:L ,:b VEUpocmcxa,:oOv fo-rw hi:.:tvo · .. b
baov tyKEICpU�[.liVOV' hdvo �ri-ropdcx, hEtvo Z'.;<.:l�,. h:d­
vo, d oa:t Elndv, &vBpc,moc;. ! M TJ SÉTCO"[E cnll,.lTtEpL<¡)O.V't'«l;'Ou
-rb m:pL1C1F.ll,.lEVOV &yyELé3ot:c; 1Ccxl ,:i,. 3py&.vLcx -rcxlhcx ,:ck mh

121
PENSAMIENTOS

acontece. Siendo como fue virtuoso y sabio, no faltará en el último


momento quien se diga a sí mismo: "Vamos en fin a respirar libres
de este pedante. No era gravoso, cierto, para ninguno de nosotros,
pero en su íntimo sentía yo que nos condenaba". He ahí lo que
se dirá del virtuoso, y hay además razones de sobra para que más de
uno desee verse libre de nosotros. Piensa ahora si te será más
fácil tu partida con estas reflexiones: "Me voy de una vida de la
que hasta mis conciudadanos, por los cuales tanto luché, oré, pasé
tantos cuidados, quieren ellos mismos alejarme, esperando de mi
ausencia posiblemente algún alivio. ¿Por qué entonces aferrarme
a prolongar aquí por más tiempo mi morada?" No por esto, sin
embargo, has de partir con sentimientos menos indulgentes para
con ellos, antes bien, conservando tu carácter habitual, muéstrate
amigo, benévolo y apacible. Que no parezca un arrancón violento,
sino como en la buena muerte, cuando el alma se desprende dulce­
mente del cuerpo, así debe ser tu despedida de ellos, ya que la
naturaleza que te ató y mezcló con ellos, te desata ahora. Me separo
así de ellos como de mis familiares, sin resistencia ni violencia,
por ser un acto conforme con la naturaleza.

37 En todo aquello que otro hiciere y de serte posible, acos­


túmbrate a preguntarte para contigo mismo: "¿A qué fin lo hace
éste?", mas comienza por ti misn10 y escudríñate pritnero.

38 Recuerda que lo que mueve los hilos es algo oculto en


nuestro interior, algo que es la elocuencia y la vida, y ¿por qué no
decirlo?, el hombre. No lo confundas nunca con el involucro que lo
contiene como un vaso, ni con los órganos que ha modelado en su

121
MARCO AURELIO

u
pLTTET!Ao.o¡.ul:vo,;, g O p. o,o. yór.p ton OKEUC(p(oLC;, p.6vov 0LC(­
.cJ>ÉpÓ�,:0(, K0(86n Ttpooq,u� fo-r,v. 4'ETIEl -ro, oú p.&H6v
n -roú-rc.,v lS<j>d6c; fon -r&v p.op(c.,v xc.,plc; -r�c; KLVOÚOT]c;
KCl.l. lcrxoúo17c; CI.Ú'r<X C(l'r(C(c; � rc�c; KEpK(Óoc; rcfi óq,o.vrcp( c¡:.
Kcxl -coO KC(AÓC¡.iou re[?, ypór.q,ovn KC(l -ro0 [lC(O'rLyLou rcq,
�VL6X9·

122
PENSAMIENTOS

contorno. Son como los instrumentos de que usamos, con la sola


diferencia de habernos sido dados por naturaleza. Y en efecto,
estas partes de nosotros mismos, sin la causa que las mueve y las
para, no nos son de mayor utilidad que la lanzadera sin la tejedora,
la pluma sin el escritor, y el látigo sin el cochero.

122
A'

1 Tcx tOLCX 'I�c; Aoyu::�c; ljiux�c;· fou'I�V &p �. la.u-r�v


lhap0po1, Éo:u-r�v, &nolav llv BoúA TJ 'I<XL, TIOLE1, -rov 1<ap116v,
8v <f>Épe:L, Ol\/'t"� KOlpTIOÜ't"Oll (-rouc; ycxp 't"WV c¡>u-r/3V K<XpTioUc;
KOll -ro &v,Hoyov Énl 'IWV l;c¡>c,;,v !]..;>..oL KOlpnoOv-raL), 'IOÜ lólou
-rHou,; 'IVYX<XVEL, lSnou &.v 'IO 'IoO B(ou TIÉpac; Éma'Ifl,
I Oóx' l.ScmEp tnt opx�aEc,::,c; KOll i'moKplaEwc; K<Xl 'IWV 'IOLOV­
'{C,::,V &:rEA�c; y(vE'IOll � lSA TJ np&E,tc;, É<XV n tyK6l\Jn· &;>..;>..' tnl
na.noc; ¡lÉpouc;, KOll lSnou llv KOl'IOlA TJ <!>Bfl, TIA�pEc; K<Xl
&npoaód:c; É<Xu'Ifi 'IO npo'IEBil:v TIOLEL, lSCJ'tE ElnE1v « 'Eyc!)
&nÉxc,;, 'ICX É p. Ó<. " ª�En lle: TIEpLÉPXE'IOll 'IOV lSAov 1e6a11ov
KOll 'IO TIEpl au'tov KEVOV Kal 'tO ªX�l1<X <XÓ'toO K<Xl de; 't�V
&:nELp(av 'IOÜ Olté3voc; ÉK'IElVE't()(L K<Xl 't�V TIEpto.3tK�v nahy­
yEvEcr(Olv 'twv lSAc,;,v É ¡l TIEpLAap.66:vEL KOll TIEpLVOEL 1eal BEc,;,pd
O'Il 0\.IÓE\I VEQ'tEpov oljJOV'IaL ol 11e:B' �p.a. c; oMi\: TIEpl't'IÓ'IEpov
EtOOV OL TIJ)O �p.wv, a.AAO'. 1:pÓTIOV 'ILV<X l, 'IEacrOlpaKOV'IOÚ'tT]c;,
Écxv voOv l>TiocrovoOv EXD, 116:v,:a 'IO'. yEyov6-rOl 1eal 'tcl.. ta6 p.Ev<X
É:wpaKE K()('l:CX '!:O & p. oEt8Éc;. .�IOLOV OE AOYLK�c; ljiux�c; KOll '!:O
c¡>LAELV -rouc; TIA !] alov, 8 KOll &A�BELot KO<l Oltót:>c;, Kal 'tO l1TJºEV
ÉOlu-r�c; Tipon11&v, onEp tótov KOll v6 ou. 1 O!hwc; & ' l1 p

oMi\:v OL�VEYKE A6yoc; opBoc; KOll A6yoc; OLKOlLOCJÚVr¡c;.


2 'Otó�c; ÉTIL'l:EpnoOc; KOll &px�aEc,;,c;: KOll TIOlyr.pa-r(ou
KO<'l:Ol<J>povf¡aELc;, Uv 't�V l1EV É l1 l1EA� <!>G)V�V KCl't()(l1EP(anc;
de; �l(()((J'tOV -r/3v <1>B6yyc.:,v Kal KOlB' �vo:. nvBn cnc:au-roO,
d "COV'ICU �"("((i)V E't· OLO<'tpcmf¡an y&p · Énl Ói\: 6pxf¡aECil<;
'IO &v&Aoyov 'TTOI f¡crOlc; KaB' É:K<XCJ'IT]V K(VT)CJLV � CJ)(ÉCJlV' 'IO o'

123
XI

1 Propiedades del alma racional: verse, organizarse, hacerse lo


que quiera ser, cosechar los frutos que lleva ella misma (mien­
tras que los frutos de las plantas y los correspondientes de los anima­
les son otros los que los recogen); alcanzar siempre su fin, sea cual
fuere el término de la vida. No es como en la danza o en el teatro
o en cosas semejantes, donde toda la acción queda inconclusa si
hay alguna interrupción. El alma, por el contrario, en cualquier
parte de su vida y en cualquier momento en que la sorprenda la
muerte, habrá cumplido su programa, plenamente y sin lagunas,
por lo que podrá decir: "Poseo lo mío." Más aún, recorre en su
derredor todo el mundo, el vacío que la circunda y su forma;
extiéndese a la duración infinita y a la palingenesia periódica de
todas las cosas. Al abarcar el curso universal y considerarlo, percibe
que nada nuevo verán los que vengan después de nosotros, como
no vieron más los que vivieron antes de nosotros, a tal punto que
un cuadragenario, por poca inteligencia que haya tenido, habrá
visto en cierto modo todo cuanto fue y todo cuanto será en la
identidad del presente. Propio es aún del alma racional el amor
del prójimo; la verdad, el pudor, el no anteponer nada a sí misma,
lo cual es también propio de la ley, por lo que no hay ninguna
diferencia entre la recta razón y la razón de justicia.

2 Acabarás por despreciar el canto más deleitoso, la danza,


el pancracio, si divides la voz melodiosa en cada uno de sus soni­
dos, y preguntarte en cada uno si serás subyugado por él, a lo
que re avergonzarías de responder afirmativamente. Con respecto
a la danza, haz otro tanto en cada movimiento o figura, y lo mismo

123
MARCO AURELIO

o:l'.!"l:O IC«l htl -roo Ttay,cpa-ríou.l"Q).c.,c; º"V xc.,plc; &pnflc;


1<:al 't"l°>V &Tt' &pn�c; !1É l1vr¡ao lTtl 't"d 1<:a't"d ¡,.í:poc; 't"pí:xuv
Ka.l -rfi lluupÉaEl athl>v de; 1Ca't"Ol<f>p6vr¡aLV U:val, 'to 11' ll!l't"b
1<:a.l tTtl 't"OV Blov lSAov !1E't"1X<f>EpE,
3 O'ia ta't"lv � lf"X� � hol11oc;, tdr.v �llr¡ &noAu8f1vcxL
'5Én "COÜ a&! !4 CX"CO<; ICOll 1'f"Col a6Ea8�vaL � a1CE!aa8flvaL �
ª"!11'-ElVal. I TO IIE !"t"Ol!4 0V "COÜ"CO, tva &Tto l!t1<:flc; 1ep(a,:c.,c;
lpxTJ"Cal, !1� Ka"Ccx 4'1.A�V Ttap&."Cll!;LV, �e; ot Xpla't"lavo(,
&Ucx AEAoyw11Évc.,c; 1eal OE!4Vl>c; ,cal lSa't"E 1eal &Uov Ttdaal,
chpay9llc.,c;,
4 n ETto(r¡ ICIX "Cl ICOlVWJllCl°>c;; Oó1eoOv l><f>H r¡11 aL, ToO-ro
'\'.va &El Ttp6XElpov &TtaV"C�, 1<:al !1T)!a1100 '!laÚO\J,
5 T(c; 00\J � "CÉXVTJ; 'Aya8ov Etval, ToO"CO !E: Tté:?>c; ICa­
Al°>c; y(vE"Cal � tlC 8Ec.,p1111Ó("[C.,\I, "Cl°>V 11h 'llEpl -rflc; -roo
lSAou <f>ÚOEc.,c;, -r13v !E: TtEpl -rflc; l!(ac; nO &v8p&!Tto\J
1<:a-raa1CE\J�<; ;
6 npl>-rov al -rpcxy9!(aL 'llotpf¡x8r¡ aav ÚTlO l1VT)a'tl1Cal
-rl>v au116alv6v"Cc.,v, ,cal !hl "Cot0"Ca o!hc., nÉ<f>UKE y(v&:a8at
ICOll lS-rl, otc; tnl -rflc; a1e11v�c; 41uxayc.,yEta8E, 'tOÚ'tOl<; 11�
&x8e:a8E tnl -rflc; 11Ell;ovoc; a1er¡vflc;. !'Op8.'tCll yckp, lS't'l o�
-rc.,c; 3E'l -raO-ra TIEpa(vEa8cxt tccxl lS-rt <f>Épouatv 111!1-rck 1e111l ot
ICE1Cpay6't"E<; (( 'IQ Kl8oup&>v. » • Kcxl AÉyE-raL at 'tlVCII l'íitb
-r/3v -r« 3pdiµa-ra no(oúnc.,v XP11a( 11c.,c;• ot6v ta-rtv lict:tvo
¡,.diAta'l'CIÍ."
Et !' � 11tlf¡8r¡ v h 8El3v 1eal natll' l: 11 Q,
fXEL Myov 1ecxl -roO-ro·
1eal mUtv·
Totc; npáwcxaLV y«p oóxt lhi ¡,.oOa8aL·
ICClll

124
PENSAMIENTOS

para el pancracio. En todo, pues, y salvo en la virtud y lo tocante


a la virtud, no olvides el recorrer sus parres una a una, para llegar
por este análisis a despreciarlas, y traslada este proceso al conjunto
de la vida.

3 ¡Qué alma la que está pronta a desligarse del cuerpo en el


momento preciso para extinguirse o disiparse o sobrevivir! Esta
disposición, empero, proviene de un juicio personal y no de mera
pertinacia como entre los cristianos, 1 antes bien razonada y grave,
a fin de persuadir a otros sin posturas teatrales.

4 ¿Lo he hecho en el interés público? Pues entonces he sacado


provecho. Que esta reflexión esté siempre a tu mano, sin omitirla
nunca.

5 ¿Qué oficio tienes? El de ser hombre de bien. ¿Cómo podrás


tener éxito sino con ayuda de principios teóricos que miran unos
a la naturaleza universal, y los otros a la constitución propia del
hombre?

6 Apareció primero la tragedia para evocar los acontecimientos


de la vida, y que estas cosas naturalmente ocurren, y que si en la
escena nos llevan hasta el alma, no hay por qué enfadarse de que
se realicen en un teatro mayor. Vemos, en efecto, que tales cosas
deben ir hasta el fin, y que las llevan aun aquellos que claman:
"¡Oh Citerón!" 2 Y los autores trágicos nos han dado lecciones
útiles, ésta sobre todo: "Si los dioses se han olvidado de mí y de
mis dos hijos, no lo han hecho sin razón", 3 y esto otro: "No hay
que irritarse contra la realidad", y aún: "Segar la vida como una
espiga henchida de grano", 4 y otros lugares semejantes.

124
MARCO AURELIO

lécxl lSacx 't'OtcxO,:a, 'ME,:« OE ,:�v ,:pcxy91Hci11 � &.pxa(a ICc.>-


1:190(cx TI!llP�Xª'l Ttcxtoayc.:,ytlC�V mxpp!JO(a:v i:xouoot icul -rfjc;
&.-rui¡>lotc; oOIC ªXPlía-rc.>c; Ol1 aÜ,:flc; -rile; EÓ8upp!J p.oaúvr¡c;
óno1:1t1:1v(Joic:ouo<l' Trpoc; ot6v -rt Kllll JhoyÉvr¡c; ,:Clu-rl wx­
pd.ck1:16avEv. 'ME't'« 't'«lÚTIJ V OE � 1:1fo11 1ec:up.9o(a KO:l hOl­
T!OV � vfo. npbc; ,:( 110-cE mxpEIAIJ TI"Cctt, � · ica,:' Hlyov 1h,:l
-c�11 tic l;lll;l�aEc.:>c; <¡>tAo"CExv(«v 1'.inEppó!J, btlo"CT')oov. 8"0,:t
l;lEV ya.p MyE-rcxt JCal ónb -coú-rc.>v -ctvil XP�mp.a, oüK &yvod­
-rcxt• &lM � lSAIJ lmSol� -cflc; 't'OlOlÚ'tlJ<; 1l0l�OEQ<; KO:l opa.-
1:1a-roupylcxc; npbc; -cl11a. TrO'tE aJCoTCov &.11ÉBAE4IEV ;
7 nl3c; lvapyEc; Ttpocml11-rEl -rll [l� dvCll lH.Ar¡ v Blou
ón68Eatv de; -ro c¡>v..oooc¡>Etv oli-rc.:,c; btt-r�OElov �e; -rcxú-
ñ
"CIJV, t11 11011 l/,v "CUYXCXVEtc;.
8 K>.&.ooc; -roo npooExoOc; ic>.Mou &noKO'ttElc; 01' oú-
1/0t'CCXl 1:11� ical -roo !17-ou c¡>ui:oO &1101CE1C64>8a.t. :11 O{hc.:, o�
ICCll &v8pc.:>noc; !voc; &.v8pC:mou &-rroaxto8dc; lSA IJ c; -rfjc; ICOL­
\IQV(ac; &nonÉn-rc.>KEV. 3 K>.&.llov ¡.,.Ev ollv &Uoc; &1toic61t-cEt'
&118pc,moc; OE 0tO-roc; fou,:l>v -roo nlr¡ olov xc.:,p([,El l;ll�oac;
ical &.noo,:pac¡>Elc;· &.yvoE'L oÉ, !In ical -roO !S>.ou TIOAL'tEÚ-
1:1cx-roc; i'í[l <X aT(O'tÉ't[lT')KEV fou,:611. 'n>.�11 hdv6 YE lll3pov
-roO ouo,:r¡ oa[lÉvou -c�v KOLIIQVlav ih6c;· lE,wn yo:p �1:1t11
TrÓ:ALV OU[lcpOvaL -r(j, npooEXEL ical TIÓ:ALV ,:oO !Slou OU [lTIAr¡ púl­
·nico1c; ylvEo8cu. 5 n AE0116:icLc; [lÉV'tOL yLv6¡.u:vov ,:1, K«-c<ll
-r�v -roL01:úi::r¡v OLalpEatv ouaÉvQ,:ov Kal óucrctnoica,:Óla-.:a,:ov
(-ro) &.noxC,)poOv TtOLE:l. e�oAC,)c; 'tE ººX 01:1otoc; 1i KAÓtooc; 8
&.n' &pxflc; ou¡.,.B>.ao,:�acxc; Kcxl aúµnvouc; ou¡.t¡.tElvac; -rfil p.E-ra.
,:�v a.TIOKO'Tl�V a118tc; lrlCEV'tpLo8Évn, lS ,:( 'TlO'tE >.é:youaLV ol
c¡>u-roupyol.
·01:10Bcx1:1vE1v 1:1il:v, 1:1� ó ¡.i ooon1cx,:ELV M.

125
PENSAMIENTOS

Después de la tragedia vino la comedia antigua, la cual, con la


libertad de expresión que tenía, propia de un maestro, y sin darse
humos, no careció de utilidad, por su franqueza misma, para incul­
carnos la modestia, y de esta libertad se sirvió Diógenes G con un
propósito análogo.
Después de ella considera la comedia que llamamos media, y
por qué fue más tarde introducida la comedia nueva, la cual
degeneró a poco en un anticipo de la imitación. Que hay también
en ella versos útiles, nadie lo desconoce, pero ¿cuál era el propósito
global de esta poesía, y a qué fin miraba esta dramaturgia?

7 ¡Con qué evidencia se te presenta el que no puedes encontrar


en la vida otra situación más idónea para entregarte a la filosofía
que aquella en que te hallas ahora!

8 Un ramo que se separa de su vecino no puede dejar de


separarse de todo el árbol, como del mismo modo el hombre
separado de un solo hombre es arrancado de toda la comunidad.
Al ramo lo desprende otro, al paso que el hombre se separa por sí
mismo de su prójimo por odio y aversión, sin percatarse de que
queda al mismo tiempo amputado de toda la ciudad. He aquí, sin
embargo, el don de Zeus, autor de la sociedad, el de poder reunirnos
con nuestro prójimo y reintegrarnos como parte del conjunto,
bien que el repetir a menudo esta separación haga difícil la reunión
y restablecimiento en su lugar del miembro disidente. En suma,
no se puede comparar el ramo que desde el principio brotó y
respiró unido al árbol, con el que después de cortado se reinjerta
en el árbol, digan lo que quieran los jardineros. Del mismo tronco,
pero no del mismo ideario.

125
MARCO AURELIO

9 Ot tvuná ¡i EVOL npoL6v•n O0L ica.,:c\ ,:bv 3p8bv A6yov,


�cmEp &no 'tfjc; óyLoOc; npó:E,Ec.,c; &.noi:ptqior.L OE o:0 ouvf1-
00V't'a.L, olhc.,c:; l:lTJ3E -rf\c; npbc; a.,'houc; EVl:lEVEia.c; tlc1Cpou­
É,:c.,aa.v· &Ud: c¡:,úla.aaE ia.u'rbv e:n' &.µc¡:,o,:Épc.,v li¡io(c.,c;,
¡ii'¡ .¡i6vov ihtL ,:f\c; EOa-ta.Bo0c; 1<p(aEc.,c; 1ea.t npó:E,Ec,:>,;, &.Ha.
ica.l btl ,:f\c; npoc; ,:ove; ICC.,AÚELV e:mXElpo0vnu; �I �ÍA:\c.,c;
3uax Epa.(vonctc; npc,c6'tl') 't'Oc;. 1 Ka.t ycip ,:oO-ro &aBEvEc; ,:b
xa.una.(vEl\l a.u-rote;, lSanEp 't'0 &:rtoa-rf\va.L .-rfjc; T1rp&�E(,}c;
ica.l tvooOva.L ICCX't'CXTtAa.yÉna.· &: ¡icpó't'EpoL ycip tTtC011c; ALTIO­
'tÓ:IC't'CXl, b ¡ih óno-rpÉaa.c;, l> ot &Uo't'pLc,;¡8Elc; npbc; .,:o,v <yÚO'EL
auyya:vf\ 1ecxl c¡:,lAov.
1.0 OulC fo-rL xECpc.,v OVOEl:l(Cl <j>ÚOLc; 't'Éxv11c;· KCll ycxp
al 't'ÉXVClL ,:a.e; <j>ÚOEL<; [llf:lO0V't'cxL. 1 El ot 't'olho, t¡ ncxa&v
-cl.3v &AAQV 't'EAEc.,,:á-r11 icotl TIEplAl']TI't'LICQ't'IX't''l <¡>ú,o-L<; oóic
&11 &.noAElTtOL't'O ,:fjc; 't'EXVLICfj<; EVl:l'lXClV(cxc;. I n&a01L clÉ YE
't"ÉxvaL 't'(.,)1,1 icpEL't''t'ÓVQ\I lVEICE\I 't'Cl xECpc., TIOL000'LV' ooico0v
ICCll � ICOLV� c¡:,úatc;. 'Kml o� llvBEV (:lEV yÉvEOL<; 0LICCll.oaúv71c;,
&.110 oi\: 't'a.Ú't'lc; a.t >..oma.l &.pE't'cxl ó<¡>la-ta.v,:a.L. 00 yckp
'tl')PT)Bf¡aE't'Cll 't'0 o(icmov, Uv tji:oL 3LCl<f>EPQ f:lE8ot 11poc; 'tel
f:lÉOCl � EVEé,a.TI&.'tT)'t'Ol ICa.l TtpOTt't'C.,'t'LICOl ica.l ¡1E't'ot'l1['t'G>'t'LlCOl
2.\ 1:lEII,
H Et f:lEV OOIC llpxE't'a.L E'ltl GE 't'O: npÓ:'{l,(Cl't'CI, éllv cxt
3&.&lE,uc; Ka.� c¡:,uyctl 8opu6o0at aE, &.llcl: 'tp6nov nv&: 110-
't'0� E'll 1 t!CdVCl lfpxn, 't'0 yo0v 1Cp( f:la. 't'0 °\!Epl or.1hé�v �au­
XCl�'t'Co) K&icdva. f:lE:VE'l &,:pEl,(o0v-ra. ic«l 00',:1;: 0lQKc.:,v oO''tE
4>Eúyc.,v 3c¡:,8f¡on,
i2 :tc¡:,a.tpa. qiuxf\c; 0t0'tOEL3f¡c;, ISTClll l,(f¡TE: EK�rE(VT)'tCll
tn( 't'l l4f¡'tE lfac., O'\lV'tpÉXTI l,(f¡'tE aTIE(pT)'t(ll l:lf¡'tE 01.IVLl;fivn,

126
PENSAMIENTOS

9 Así como aquellos que se te oponen en el camino que sigues


de la recta razón, no podrán hacerte desistir de obrar sanamente,
que tampoco te hagan perder tu benevolencia para con ellos.
Vigila sobre ti en dos puntos igualmente, no sólo en la firmeza
de tus juicios y tus actos, sino también en la mansedumbre para
con quienes tratan de suscitarte obstáculos u otros sinsabores.
Sería una debilidad el irritarte con ellos, como también desistir
de tu acción o ceder por terror. Igualmente, en efecto, son deser­
tores tanto el que se amedrenta como el que reniega de sus naturales
parientes y amigos.

10 Ninguna naturaleza es inferior al arte; las artes, en efecto,


son imitación de la naturaleza. Si esto es así, la naturaleza más
perfecta, la que abrace en sí todo lo demás, no le cederá a ninguna
inventiva artística. Es siempre en vista de lo mejor como las artes
producen lo peor, y así lo hace también la naturaleza común. De
ahí la génesis de la justicia, de la cual proceden las demás virtudes.
No podríamos observar si anduviésemos disputando de las cosas
indiferentes, o si, temerarios e inconstantes, somos fáciles en dejar­
nos engañar.

11 Si no vienen a ti las cosas cuya atracción o aversión es capaz


de trastornarte, sino que tú, en cierto modo, vas a su encuentro y
con un juicio sereno a su respecto, las cosas se mantendrán inmó­
viles y no se te verá más perseguirlas ni huirlas.

12 La esfera es una imagen del alma cuando ésta, igual a sí


misma, no se lanza al exterior ni se repliega en el interior, no se

126
MARCO AURELIO

&.no: <púl"Cl A<xp.TI!]"COlL, 9 "C�V &A�8rn.1v Óp lf "C�V TICXV"Cc.>V KOll


-r�v EV cxii-cfi
1.3 KOl-ra<¡>pov�cm p.oú "CLC;; chjJE"COlL' EYQ CE l:íyiop.a{,
tvcx p.� -rL Kot-ccxcppov�crEc.>c; aE,Lov Tip<Íccroc.>v � Hyúlv Eii­
plcrKc.>p.cxL. 2 Mtcr�crEL; IIIJJE-rcx�· &Ho: EYC:, EÓ p.Ev�c; Kotl E\Í­
vouc; TCCXV'Tl KCXL -roú-r9 cxú-réf, l-cotp.oc; -ro TCapopw p. Evov ÓE1E,at
OÚK 0\IELOLO'TLK@c; OÚCE wc.; KOl'l:ETCLOELKVÚ p.
Evoc;, on ó:vÉxop.m,
&Uo: yvr¡cr(c:.ic; K<Y.l xpr¡cr-rl'>c;, 'otoc; ó <Pc:.idc:.iv EKEt.voc;, Ei'. YE
t
p.� TCpocrETIOLEho. 3 TJ. .icrc:.i yo:p ÓE . -roLotÜ-rcx E'tvotL Kotl üTCo
-ré3v 8Eé3v fHÉnrn8otL &v8pc,mov 'llpoc; p.r¡oe:v &ycxvotK'TLKé3c;
otcxn8Ép.Evov p.r¡óe: OELVoncx8oOv-rcx. 4 T( y&p ero, KotKÓv, d
aú-roc; vOv TIOLEL<; -ro -r(l cpúcrEL crou otKELO\I Kotl OÉX!l 'TO vOv
-rfi -ré3v OAc.>V <pÚcrEL EtÍKotLpov, iiv8pc:.moc;· 'TE'rot¡iÉvoc; Tipoc; -ro
y(vEcr8otL OL' o-rou o� 'TO KOLV� crup.q,Épov;
1.4 'AH�Ac:.iv Kot-rcxq,povoOv-rEc; &AA�AoLc; ó:pEcrKEÚov-rcxL KOll
<xAA�Ac:.iv úTTEPÉXELv 8Hov-rEc; &H�Ao Le; ÚTToKcx-rcxKAlvov-réXL.
1.5 ene; OotTipoc; Kotl dl;ior¡ Aoc; ó Myc:.iv " 'Eyc:.> TCpoflpr¡p.Oll
a.TIAé3c; ooL npoocpÉpEo8cx�. ,> 2 T( noLE1c;, &v8pc:.iTIE , -roO-ro
oú OE1 TtpoAÉYELv. 3 A-5-roO q,cxv�crE-rotL' ETil -roo p.E-rwTiou
yc:ypác¡>8�L oc¡>ELAEL, d8vc; · f) <pc:.iv� -roLoO-rov �XEL, Eú8vc;
EV "COL<; lí [,lp.otcrLV EE,ÉXEL, wc; 'T@V cpcxcr-rl'>v EV -ré¡, 13AÉ p.p.Ol'TL
TIIXV'TOl EúBvc; yvc:.ip([.EL ó Ep6 p.Evoc;. 'TOLoO-rov oAc:.ic; OEL
-cov a.TIAoOv Kcxl &y0l8ov E'tvcxL, otov yp&.crc:.ivcx, 'évcx ó TiotpOlo-rac;
&p. ot -réf, npocrEA8E1v, 8ÉAEL oú BHEL,. cxfo8r¡ -rcxL. 'ETIL-r�ÓEuoLc;
OE CXTIAÓ·-rr¡-roc; -j- OK<XA P.TJ fo-r(v. 6 ÓúoÉv EO'l:LV cxfoxLoV AuKo­
<pLAÍOlt;' TICXV"CC.,V p.&ALCJ"'l:Ol' -roO-ro <pEOyE. 6 co &y0l8oc; KOll'
a.TIAoOc; Kcxl Eú p.Ev�c; EV -ro1c; 5p.p.OlcrLV ÉxoucrL 'tOlÜ'TOl Kcxl oó
Acxv8&.vEL,

127
PENSAMIENTOS

dispersa ni se contrae, sino que brilla con una luz en la cual ve la


verdad de todas las cosas y la que encierra en sí misma..
13 ¿Que alguien me desprecia? Es asunto suyo. Yo por mi
parte veré que no pueda ser sorprendido haciendo o diciendo algo
digno de desprecio. ¿Que me odia? Allá él. Por lo que a mí toca,
proseguiré siendo afable y benévolo con todo el mundo, y en
cuanto a aquél en particular, estaré pronto a mostrarle su yerro,
no contumeliosamente ni para hacer alardé de mi aguante, sino
ingenua y amigablemente, como lo hacía, si es que no fingía, el
célebre Foción. En nuestro interior debemos guardar esta dispo­
sición, y que los dioses puedan ver en 'ti a un hombre sin recri­
minaciones ni quejas. ¿Qué mal te podrá venir si tÚ haces ahora
lo que corresponde a tu naturaleza y abrazas aquello que parece
en sazón a la naturaleza universal, a fuer de hombre que está en
su puesto para contribuir. por todos los medios al interés común?
14 Despreciándose mutuamente, mutuamente se lisonjean, y
queriendo recíprocamente disputarse la preeminencia, cúrvanse los
unos. delante de los otros.
15 Podrido y falso es el que dice: he resuelto conducirme
francamente contigo. -¿Qué haces, hombre? No hace falta este
preámbulo; la cosa aparecerá por sí misma. En tu frente debería
estar escrito, y en seguida resonar en tu voz y luego revelarse en
tus ojos, al modo que, entre los amantes, el amado al momento lo
conoce todo en la mirada del otro. En definitiva, el hombre simple
y bueno debe ser como el que huele mal, como lo siente al punto
el que se le acerque, quiéralo o no. La ingenuidad afectada, en
cambio, es como un machete escondido, y nada hay más abominable
que la amistad de lobo; evírala por sobre todas las cosas. El hombre
bueno, simple y benévolo, lleva en los ojos estas cualidades que no
pueden pasar ocultas.

127
MARCO AURELIO

i6 K�AAlO't"Ol 8Lor.l;�v. Mvor.l.llc; or.{hr¡ EV -rfi IJluxfi, E(X\I


npbc; ira· &lhá<1>opá 'tl<;. &!lor.<1>opfi. 2' A8lor.<1>op�OEl aÉ, · iav
ficor.á-rov or.O-rlJv 8EGolpfi 8LTJPT)�É11Gol c; · icor.l ·Zli\Licé3 c; icor.l �E�Vl]­
�Évoc;, 3,:l oMEV or.O-ré3v ó116i\r¡ q,lll TIEpl �o,:oO ��1.v E�TioLEt
oo�t . lpxE'l:Oll i<¡>' ��&e;, &Ha ,:a �e:v &-rpE�E1, ��Etc; SÉ
fo�Ev ot 'ta c; ·11Epl or.O'té3v tcp(oE.l<; yEvVÍ->V'tE<; icor.l otov ypá­
<¡>oV'tE<; EV e:or.ui:otc; iE,ov �EV ��· ypá<¡>ElV, iE,011 aÉ, ic&v 110\J
i\cxán I E08üc; tE,or.i\e:tq,or.v lSn oi\(you xp6vou EO't"Oll � ,:01or.Ú�l]
1lpooox� ICor.l AOlTIO\I 1lE1lOlÚOE"'t"Oll [¡ Bloc; . 3 Tt �ÉV'tO( Moico­
i\ov o�'t"Gol<; EXElV -ror.O,:or.; Et �e:11 0�11 icor.i:a. <¡>úolV ia-r(, Xct'tpE
or.0-rotc; iccr.l �qalcr. EO'tc.> OOl' El Se: 1101.pdt �ÚOlV, z;� ..E�, "[( foi:l
ool ICCl'ra 'rl)V o�v ct>úOlV, 1Cor.l E11t 'tOÜ'tO OTIEOSE, ic&v &aoE,ov
TI. 1101.V'tl yap auyyv¿,�'l '[O tlhov &yor.8ov l;!]'tOÜV'tl.
i7 n6.8Ev H�i\u8Ev EICOf.O't"OV .iccr.l h "[(Vc.>V. iticcr.o,:ov
ii1101CEl�Évciiv iccr.l '. de; 't( �E'tcr.6CX:i\i\El iccr.l otov EO'l:01.l �E't:01.-
601.i\ov iccr.l lle; ooae:v ICCllCOV 11EloE't0ll.
:18 Kcr.l 1lpÍ->'tOV, -r(c; � 11poc; or.o-roúc; �Ol G)(Éal<; iccr.t
3-n &H�i\Golv ftve:�Ev: yEy6vor.�EV ·1e01.l iccr.8' fnpov Myov
Ttp00't!]06�EVO<; 01.0'tÍ->V yÉyovcr.," lle; 1Cploc; 11ot�vr¡ c; � 'tcr.0-
poc; &yÉA!] <;, 2"AvGol8Ev St lm8l &110 't:00 .« Et �� lh:o�ol,
<¡>úolc; � '[(X lSi\Ol alOllCOOocx. )) Et 't:OÜ'to, -ra XELpovcr. "[QV
. 1CpEl"r'l:6VGolV .EVEICEV, 't:Of.0-rcr. at &H�AGolV •. 8 �EÚ't"Epov 8É,
[moto( 'tlVÉc; dolv. i11t 'tijc; 'tpcimÉl;r¡c;, Ev -r9 1ei\Lvap(9,
..&i\i\a· �CXAlO'l:01. SÉ, o'lac; .. &v&.yiccr.c; Sowá'tc.>V ICEl�Év01.c;
i'txouOlV, ical �o-ra at 't:01.Ü"[Cl �EB' o'(ou 'tÚ�ou TIOlOÜOlll.
'Tp('t:OV, lí'tl, d �e:v op8é3c; 'tctO'tcr.. TIOlOÜOLV, ºº aEt auoxE­
pcx(VElV, El. S' óOIC 6p8é3 c;, a'l i\ov6i:l &ICOV'tE<; iccr.l &yvooOnEc; .
G naocr. y11p 4'UX� !i<:OUOCl O'tÉpE1:0ll 1 .l.SOTIEp 't:OÜ CXA!] 8o0c;,

128
PENSAMIENTOS

16 Vivir la vida más bella está en el poder del alma con sólo
que permanezca indiferente a las cosas indiferentes. Y permane­
cerá indiferente si considera cada una de ellas en particular y
globalmente, recordando que ninguna de ellas viene a nosotros
para imprimirnos una opinión sobre ella misma, sino que quedan
inmóviles, y que somos nosotros los que formamos nuestros juicios
a su respecto y los escribimos en cierto modo en nosotros mismos,
aunque en nuestro poder está no grabarlos o borrarlos al punto si
por acaso nos han pasado inadvertidos. Vigilancia que no durará
mucho, porque en breve terminará con lo que te queda de vida.
¿Por qué, pues, te será penoso que estas cosas sean así? Si guardan
conformidad con la naturaleza, gózalas y que te sean leves, y si son
contrarias a la naturaleza, busca lo que es conforme a tu natura­
leza y corre tras ello, así no te dé gloria, porque hay que ser
indulgente con cualquiera que busca el bien que le es propio.
17 ¿De dónde ha salido cada cosa, de qué elementos está
compuesta, en qué habrá de mudarse y cuál será después de mu­
dada, y sin sufrir por ello ningún mal?
18 Primero ¿Cuál es mi relación con ellos? Hemos nacido
los unos por los otros, aunque según otra razón he nacido yo para
estar al frente de ellos, como el carnero del rebaño y el toro de la
vacada. Y en seguida remonta al principio de que si no son los
átomos, .es la naturaleza la que gobierna el universo, y si así es,
los et:1tes inferiores son creados en vista de los superiores, y estos
últimos los unos por los otros.
Segundo ¿Qué son ellos cuando están a la mesa, en la cama
etcétera, y sobre todo, qué necesidades tienen ellos por oriundas
de sus principios establecidos con tal arrogancia?
Tercero Si éstos hacen aquello con la rectitud debida, no hay
por qué enfadarnos con ellos, y si no han obrado rectamente, es
claro que habrá sido sin intención y por ignorancia. Involuntaria
es en un alma la privación de la verdad como del tratamiento de

128
MARCO, AURELIO

- olS-rc.>c; ICCll ,-roO ICIX"'C' &f,(,xv E11:cfo-r9 il:poaq>ÉpEaB'cxL. _ �"AxBov­


't'CU yoOv cxKOÚOil-rEc; tWucoL ICClll '.&yv&>11ovEc; K«l 1tAEOVÉ1C't'CllL
'tecxl 1CC186mrxf, &' «J>'tT)"CL1COl 'i1Epl 't'ouc; 1tA OLOV, 7TÉ"Ccxp-rov,
11 TJ
lS"CL ICIXl otO-ro c; nohl.:cx &.11 cxp-ráVELc; ICotl &).).oc; 't'OLoO-roc; Et· ICCll
d 'tLilc.>V ISE &.¡¡�p-r1111&:-rQV &nÉxn, ill<i -rqv YÉ ft,LV &noi.a.:.
,
'tLK�v lfXELc;, El K«l ISLcx ISELAl«v � IS0E,oico1tlav � -roLo0-r6il 'tL
. ICot�OV a'ltÉXn 't<.ilV b LJ,Olc.'lV & 110tp-r11 11á-rc.:>v. e nÉt11t't'OV, lS-rL
oolSÉ, El &¡¡«p:rávouaw, ICot'tElAqc;icu;· TIOAAa ycxp ICotl ICot't'
ol1Covo 11(�v y(vE't'.«L. 9 Kotl lS).c.>c; 110).Ac!t ISEt 7tp6-rEpov [,l«Bdv, ,
tvot �Le; ílEp l &).).o-rplotc; 1tpát,Ec.>c; Kll't'«A1'}1t'tutaic;. 'tL &no-
�, ,e q>fJVTJ't'otL, 'lO"EK-rov, lS-rotv ).C«v &ycxvotic-rfic;, cbotpuittoc; 6
&v8p&l1tELoc; B(oc; Kotl !1E't'' .3Alyoil ná.v-rEc; lf,e:-rá8TJ11Ev.
11 �E68o[,IOV, lS-rL. ººX «t 'itpá.t,ELc; CllÓ�é3v !voxAoOaLli 1'i!11v·
ticE1v01.L yáp daLv Ev -rote; !icElvc.>v 1'¡yE11ovL1eotc;, &lla.'«t "il'-É­
"'
-rEpotL Ó'ltoAf¡lpELc;. 12 Apov yoOv K«l"'8ÉATJ-\70V &c¡>Etv«L -rqv
ci,c; ,u:pl ISELVOO Kp(aLV ICOll cmfjABEv, 1'i 3pyfJ. ' 11 nac; o�v
&pEtc;; AoyLaÓ:[,IEVOc;, lS'tL OOIC «tax p6v· lckv ycxp l:1TJ 116vov fl
. :ro. «loXJ)OV icotic6v, &váyicr¡ �cxl ak 'lt<\AAdi &[,1«p-rÓ'.VELV Kotl_
' l:nMTJV IC.;,,l 1l01.V't0LOV yEvÉa8otL. i•"Óy8oov, !Sa9 XO:AE1lQ-.
'.[Ep« lmc¡>ÉpouaLV «t 3pyotl K«l AOTt«L cxl lnl 'to'ic;.'toy¡,ú'toic;,
t¡nEp au-r&: .la-rLv, le¡,' otc; 3pyLl;6[,IEBct icotl ).u11oú1:1E8at.
;ll"Eva-rov; lS'tL '(O EO[,IEVEc; &v(icq'tov, lc!tv yvf¡aLOV n -t l1TJ
CJEaqpoc; 11118k 61t61CpLaLc;. 18Tl yáp O'OL 1tOLfJOEL 6 66pLML­
ICQ'tCl't'O<;, E«v 8u1-rEAflc; EÓ[,IEVT)c; «ó-rt¡> ic<i(, d oO-rQc; l't'U­
XEV, 1tp4(.}c; 1tCllpcuvfic; ICotl [,1E't'Cll818cxa1Cnc; EOaxoA13v 1t«p'
CllÓ'toV bdvov 'tOV ICCllLp6v, thE ICCIIC01lOL!:LV OE lTILXÉLpd;
Í( MfJ, 'tÉICVOV' Ttpoc; roo itEi¡>ÚICCX[,IEV. •Eycl> [,IEil óó l'TJ rn«-
61.3, au ak BA«n-rn, -rhvov. » ·· 1 7 K«t ISELicv<iv«L Eo«c¡,aic; ic«t
· 6ALicl.3c;, ll-ri -roO-ro olS<tQ<; l)(EL, thi pOU !1ÉALaac:n «hb

l29
PENSAMIENTOS

cada cual según su mérito. De otro modo no se indignarían de oírse


llamar injustos, ingratos, avaros y, en una palabra, causantes de
agravios para con su prójimo.
Cuarto Que tú también cometes muchas faltas y eres semejante
a los demás, y si te abstienes de ciertas faltas, tienes sin embargo
la disposición de cometerlas, bien que por cobardía, vanidad u
otro vicio semejante te abstengas de parecidas faltas.
Quinto Que ni siquiera sabes exactamente si incurren ellos en
faltas, porque en muchos de sus actos siguen un plan de acción.
En general, pues, habrá que tener previamente una amplia infor­
mación antes de pronunciarse con un conocimiento cabal sobre
los actos ajenos.
Sexto Cuando te dejares llevar de tu irritación piensa que la
vida humana es momentánea y que en breve tiempo estaremos
todos yacentes.
Séptimo No son sus acciones las que nos desazonan, pues se
quedan en la decisión de sus autores, sino nuestra opinión de ellas.
Suprímela, pues, y decídete a echar de ti la opinión de que se
trata de algo grave, y tu cólera se habrá ido. Pero ¿cómo la echarás?
Haciéndote la cuenta de que no tienes por qué avergonzarte de sus
actos, pues si el acto vergonzoso no fuera el único mal, forzosa­
mente cometerías tú también faltas innumerables y serías un ladrón
y un hombre capaz de todo.
Octavo Que la ira y el dolor concebido por la culpa ajena nos
son más penosos que los actos mismos por los que nos airamos y
nos resentimos.
Noveno Que la benevolencia es invencible cuando es genuina,
sin gesticulación ni comedia. ¿Qué más puede hacerte el más inso­
lente si persistes en serle benévolo y si, al presentarse alguna
ocasión, le exhortas suaveII1ente, y en aquel momento en que inten­
tare hacerte mal, lo amonestas quietamente: "No, hijo, para otro
fin nacimos. Yo no podré recibir daño, pero tú sí de ti mismo,
hijo mío". Y muéstrale luego con discreción y en general, que ni
las abejas suelen proceder así, ni los otros animales nacidos para

129
MARCO AURELTO

T10Lo0aw oóa' 15aet auvetyd.cx<rtLICa: ntc;iu1eE. 11 Ad &e: l:' �'tE


dpCt)VLtc&\c; ocó-rb 1tou:tv l:' �ff 3vu8urtLtcl3c;, &A).&: cJ>doa-r6p­
yc.1c; ICCll &3�1C'tc.><; -rfl q,uxfl· ICOtl I:'� �e; lv axoAfl, l:'1")8€ tv'
&lloc; Tl0tpct<rt«c; 8«u1:1&.an• &ll' �'tOL npbc; 1:1
6vov, ICOtl
i&:v &UoL 'tLVt:c; TrEpLE<J't�ICCt)dL. u Toú'tc.>V 'tG)V tvvÉct ICE­
cJ>ClActlG>V j-É l:'Vl")GO t,c; 1t0tpcl -r&\v Mouaav 3Spct dAl")cJ>cl>c;
1ecxl &pE,ctL 1to-ri. &v8pc.-,1toc; dv11L, lc.-,c; l;ffc;. 10 «l'uActic'tÉov
at ht(Ol")c; ,'t(ji 6pyá;Ea8cxL ex-O-rote;, -rb ICOACXICEÚELV cx-6-roúc;·
& 1:1cJ>6upcx y&p dlCOLV¿,Vl")'tOt 1CCll 1tpbc; J�).á.6r¡ v cJ>ÉpEL, 11 n p 6-·
xupov 3'=: iv -r11tc; 3py11tc;, lS'tL -oóxl -rb 8u1:100a8cxL &v3pLic6v,
t\llclt -rb npffov tcocl ��Epov, /;Sa1tEp cltv8pG>TlLIC6>Upov, oti-rc.-,c;
ICctl &ppEVLIC6>'tl!pov ICCll taxúoc; icctl ve:Úp(.)V . ICctl &v3pECcxc;
'tOÚ't(j) l:'É'tE<J'tLV, oóxl -r(ji &yClVCllC'tOOV'tL- icor,l 3uaocpEa't00V'tL,
11 "Oac¡, y&:p &1t118ECc¡. -roO-ro oticu6-rEpov, -roaoÚ't(¡) icocl 3uvá.­

!lEL, 18 "001tEp 'tE i\ AÚ1Tl") &.aBEVoOc;, oti't(.)<; ICctl � apyti •.


•A��6-rEpoL y&p 'tÉ'tpC.)V'tCU 1e11l _ tv3e:MicctaLv. HEt 3i:
BoúAEL, iccxl 3Élcct'tov n«pcl -roo MouOT')yÉ'tou. 3l3pov Aá.6E, lS-rL
-rb I:'� &E,LoOv & ¡.i.ctp'tlflvELV 'touc; cJ>ClÚAouc; «vL1C6v· &3uvá.'tou
1:1

y&.p icJ>(E-rcxL' un 8t OUY)(C.)pdv (de;) &llouc; 1:1e:11 i:tvcxL


'tOLOÚ'tOLc;, &E,LoOv 3i: l:'-it de; GE cl 1:10tp'tÓ.VELV · &yv6)1:1ov iccxl
-rupcxvvt,c6v.
i9 . TÉaa01por,c; 1:1ckALO"tCX . -rpon&:c; -roo �YEl:'0VLIC00 1tClpC1.­
'4>UACXIC'tÉOV 3tl")\1Eicl3c;, ic11t tnELMv 'l>C.)P«anc;, &n«Aum:tov
tmM:yov-r«: icJ>' bá.crrou ofl-r(.)c; « Toó-ro -rb cJ>á.il-rcxa1:1« oóic
. civ«yiccttov, -roO-ro AU'tLicbv ICOLVC.)V(cic;, -roO-ro o-&ic &nb ailtu-roO
llÉilELc; AÉyELV; >> -rb ydtp I:'� &.cJ>' lcxu-roO AÉyuv lv -rote; &�o-
1Tc..)'t«�oLc; v6�Li;E. 1TÉ:'toip-rov M !crn, 1e118' 8 aE0t1J'tlj\
avuai.E�. lS-rL -roO-ro �TrQ ¡.i.Évo\l ltCMil real ÓTrOICCl'tCXICALV0l'o2"01J

.��º
'toO Jv ·aol Buo-rÉpou l:'-Épouc; -rfl &-rLllo'tÉpCf lécxl Bvl")-cfl 1:1o(pif
"�fl a'6>1:'0l.'t0<; iccxl 't«tc; 'tOÚ't'OU TrcxxECoitc; �3ovcxtc;.

130
PENSAMIENTOS

vivir en rebaño. Ni le hables con ironía y dureza, sino con carmo


y ánimo exento de amargura, y no vayas a sermoneado como el
maestro en la escuela, para hacerse admirar del visitante, sino
dirígete sólo a él, aunque estuviereis rodeados de otros.
Acuérdate de estos nueve capítulos como de otros tantos dones
recibidos de las musas, y comienza en fin, mientras vivas, a ser un
hombre. Tanto como de la cólera debes gu ardarte de la lisonja
para con ellos, pues uno y otro extremo son nocivos y contrarios
a la sensibilidad. Mas contra la ira debes tener pronta la reflexión
de que no es propio del varón el enojarse, antes por el contrario la
mansedumbre y el sosiego, que siendo más humanos, son igualmente
señales más viriles, y aquel en quien concurren muestra mayor
fuerza, vigor y coraje viril que si se indignara o refunfuñara. La
impasibilidad en él, en la medida en que va siéndole más familiar,
estará en razón directa de su fuerza, y así como la tristeza acusa
debilidad, igualmente la cólera; los sujetos de una y otra, al ser
heridos, se dan por vencidos.
Si te place, recibe aún del Musageta un décimo regalo, a saber,
que es propio de un maniático el pretender que no pequen los
malos, porque esto es desear lo imposible. En cuanto a permitir
que sean tales para con los demás, y pretender que a ti no te
falten, es algo insensato y tiránico.
19 Contra cuatro alteraciones del principio director debes
estar incesantemente en guarda, y así como dieres con ellas, pro­
cura suprimirlas, razonando sobre cada una de la siguiente manera:
He ahí una imaginación que no es necesaria; esta otra conduce a
la disolución de la sociedad; esto que vas a decir no viene de ti
mismo, debiendo reputar por una de las cosas más insensatas la
expresión de lo que no viene de ti mismo. La cuarta alteración,
en fin, que habrás de reprocharte, es el rendimiento y sumisión
de la parte más divina de ti mismo a la parte más vil, a la parte
mortal, o sea tu cuerpo con sus placeres groseros.

130
MARCO AURELIO

20 To �EV TIVEU�á:-n6v aou ICCltl -ro nupáioEc; n&v, oaov


-!yicÉKpClt'tCltL, ICClt('tOL q>úaEL &vooqiEpfj lÍV'rClt !í�ooc; TIEL86�EVC1t -rfi
�é.>� lSAoov füa-rá:E,Et 1tC1tpC1t1CpC1t-rEhC1tt tv-rC1t08ot t . nl ·-roo· ciuyicpC­
fot-roc;. 2 Kotl -ro yEé30E<; OE -ro tv cro"t n&v ·iccxl -ro �ypov iccxt­
'tOl icot-rooq>Epfj 5v-rcx lS . �c,;ic; · �yf¡yEp-rcxt iccxl la-rYJKE -ri'¡v · �Q�
ÉotU'.tl3V ;¡,uaLIC�V a-rá:atv. 8011-rooc;. &p ot iccxl -rcx_·. ci"iotxEtcx
l'.inot.lCOÚEl -rot� lSAotc;, tTIE�Mv TIOU KOl't(l('tctxí3fi, ··C1\lv l3l0[- .
fÉVOV'tClt, �ÉXP l<; &v ticEt8EV TIÓ:Al\l -ro tvo6ai�ov �fj c; OlotAÚ­
aEooc; ªTJ�fJvn, ., ºº OElVOV oílv �6vo; 'tO V�Ep6v aou �Époc;
&1tEt8e:c; E'tvcxt ic«l &yo:vcxicntv -rfi É«u,:oO X6lPO[-; K«C,:ot oOOÉv
yi! f?,(CtlOV 'TO\l't'Cj> tm-r&:aaE-Cotl, .&lM �6vcx lSaot ..ICot't'CX ipócn:v
fo-rlv otO-rl¡\· ºº �ÉV'tOl ·&vÉXE'totl, &lla. 'l'i'¡v tvotv't.lotv q>ÉpE'tCll,
6'H ya.p tnl -ra. &oticf¡�ot'tci _1Cotl 'ta( dlCOACta-cf¡�ot'tot icál -rae;
3pya.c; Kotl ora.e; Mmxc; ICCtl -rouc; q>66ouc; KLVT)qtc; ·OOOEV · &Uo
ta-ctv � &'!>ta-rot�Évo:u -r�c; '!>úaEc.:,c;. e �otl hotv oÉ -rtvt -ré3v
au�6ottv6v-rc.:,v . ouaxEpotCvn -ro �YE�OVL�61i, ICot'tClAE('llEl iccxl
'tÓ'rE tjv iotu-roO X6lP!XV. n_poc; 6atÓ't'T)'tCX, y&p Kotl 8EoaÉ6ElotV
ICot"CEGICEÚCla'totl. ººX �'t"t'OV � npoc; O(ICCllOaÚVYJV, 7 Kcil ycxp
·-cC1tO'rct iv doEt fo-el ,:ijc; ÉOicotvoov110:éctc;, �&Uov oe: npEa­
-6únpcx -r/3v OLICcttonp«yT)�&:-roov•
• 2:f. (( ·nl �i'¡- Etc; iccxl . 6 otO-c6c; fonv &El . -roo l3(ou 'aico­
1
n6c;,. ���óc; Etc; ICotl . 6 ClO'tO� 0L !S).ou -roo 13(ou dv«L ºº oúvot-
-rott. » 1 OoK &pied -ro dpYJ�Évov, ta.v �11 ic&icE1vo npoa­
tlfic;, bnotov dvotL od -roO-rov -rbv aicon6v. 8"0anEp ycxp
oox � ná:v'.['c.:,v_ -rl>v. 6nooao0v _TtAEloat 001:óúv-roov &ycx8é3v
�TI6AT)IJltc; ó�olot ta-c(v, &U' � -r/31Í 'tOtl3voÉ 'tlVOOV, -rou't'Éa't'L
-r/3v icotvl3v, oU-r�c; ic«l -rov ct1eonov OEL -roli icotvoovtt::bv tc:al
TtOAl'tllCOV �Ttod-rf¡acxa8ótt. ,·o y:xp de; -roO-rov n&:acxc; -rae;
t6Ccxc; bp�ac; &nEu8úvoov n&:acxc; _-rcxc; npáE,Etc; ó�olac; &11-:.­
�6)GEL iccxl ICCX't« -roO-ro &El ó otO-roc; la-ccxt.

131
PENSAMIENTOS

20 Todo lo que hay en ti de aéreo y de ígneo, y que entra en


la composición de tu ser, aunque con una tendencia natural a
elevarse, obedece sin embargo al orden de la naturaleza universal
y permanece retenido aquí abajo en el compuesto. Y lo mismo lo
que hay en ti de térreo y húmedo, aunque arrastrado hacia abajo,
mantiénese sin embargo erguido y en pie, en una actitud que no
le es natural. Hasta los elementos, pues, se subordinan al todo,
y aunque haciéndose fuerza permanecen en el lugar que les ha
sido asignado, hasta que de allá arriba les sea notificada en con­
trario la señal de su disolución. ¿No será entonces una enormidad
que solamente la parte intelectiva de ti mismo sea indócil y pro­
teste por el lugar que le ha sido asignado? Y sin embargo, no
se le impone nada violento, .sino tan sólo lo que es conforme a su
naturaleza. Ella, sin embargo, no lo soporta más, sino que se lanza
al movimiento contrario. Ahora bien, este movimiento que la
lleva a la injusticia, al desenfreno, a la ira, a la tristeza, al miedo,
no es �ino una defección de la naturaleza. Y cuando la razón
dirigente lleva a mal alguno de los sucesos, desampara su puesto,
ya que ha sido hecha para la ·santidad y la piedad no menos que
para la justicia. Las dos primeras virtudes, en efecto, contribuyen
al buen orden de la sociedad y son más augustas que la sola prác­
tica de la justicia.
21 Aquel que no se propone siempre un solo y mismo blanco
en la vida no podrá ser uno y el mismo por toda su vida. Lo dicho
no basta, sin embargo, si no añadimos cuál debe ser este blanco.
Porque así como no es uniforme entre todos la opinión sobre
aquellas cosas que el vulgo mira como bienes, los hombres se
entienden sin embargo sobre cierta especie de bienes, o sea sobre
sus intereses comunes, y de ahí que el fin deba cifrarse en el bien
común de la ciudad. El hombre que dirige a este fin todas sus
facultades, guardará una uniformidad en todos sus actos y será así
siempre el mismo.

131
MARCO AURELIO

22 · Tov 1:1º" 'COV 6pELVOV Kcxl 'COI/ KCX'COLK(OLOV Kcxl '[�\/


-rno (cxv 'COÚ'Cou Kcxl OLcxa66'l cnv.
23 l:QKplÍl'rl')c; Kcxl 'CCX 'Cé3V noAAé3v lló ni,cx'Ccx Acx1:1(cxc; h&:­
AEL, ncxLll(Qv ód p. cx'C<X.
24 Ao:KEOCXLl:1ÓVLOL -rote; p.i:v E,ÉvoLc; EV 'Ccx'tc; BEQp(cxLC;
i'.lno 'Cfl O'Kllf 't'<X f3é(9pc,; h(8EO'<XV, a.,'hol oÉ, o� huxEv,
EKa.ea;ono.
25 Tq, nEpO(KK<X. ó l:(,)KptX't'l')c; T!Epl uO 1:1� EPXE0-8<X.L
ncxp' <X.Ú't'OV, {( ulv<X )) E<!>'l (( 1:1� 'C9 K<X.Kla'C9 3M9p9 &n6AQ­
l:1CXL, ll -rou-rÉa'CL, 1:1� i:� na.Scliv oú lluv'l8é3 cxnEunoLfjacxL.
26 'Ev -rote; 'Cé3v 'Ec¡>EaLQV yp&:1:11:1<XaL na.p&:yyeA1:1cx EKEL'Co
O'UIIEXé3c; 1'.iT!Ol:1Ll:1VTIO'KE0'8<X.L 'Cé3V Tl<X.A<X.Lé311 'ClVOc; 'Cé3V &pE'Cfl
XP'l ªCX1:1ÉVQV,
27 Ot nu8a.y6pELOl ÍtQ8Ev Ele; 'COI/ oúpcxvov &q,op&v,
tv' 1'.ino1:1L1:1vnaKC::, l:1 E8ot -ré3v &El KCX'C<X '[(X cxú-rcx Kcxl QO'CXÚ­
'[(,)c; -ro fou-ré3v Epyov llLcxvu6nQV Kcxl -rfjc; -r&:E,EQ<; Kotl -rfjc;
1Cot8cxp6-rl')-CO<; Kcxl -rfjc; yu1:111Ó-Cl')-CO<;, 1 Oolle:11 ycxp npo1CaAU1:11_lCJ.
&a'Cpou.
28 Otoc; ó l:QKp&:-r'lc; 'Co KCÍlllLov 1'.inEl;<i>a1:1ivoc;, lhE �
.::cxv8(TinTJ A<X6o0acx -ro t 1:1 6:-rLov ltE,Q npofjA8Ev' Kcxl & dnEv
t, l:(,)KpÓ:'Cl')<; -rote; hcxtpoLc; cxlllEa8EtaL K<Xl &vcxx(,)p�acxaLV,
ll'CE cxú'Cov E"toov oÍÍ-rQc; EO''CCXA l:1Évov.
29 'Ev -r9 yp&:c¡>ELV Ka.l &vcxyLVC::,aKELV oo 1tp6-rEpov
&pE,EL<;, 1tplv &pxBfic;. ToO-ro TIOAA.9 1:1&Uov El/ -r9 13(9.

132
PENSAMIENTOS

22 Ratón de montaña y ratón de habitación; el terror del pri­


mero y su fuga. 6

23 A las opiniones del vulgo solía Sócrates 7 llamarlas vampi­


ros, espantajos de niños.

24 Los lacedemonios, en sus espectáculos, ponían bancos a la


sombra para los extranjeros, mas ellos se sentaban. dondequiera que
fuese.
25 Sócrates a Perdicas, 8 para excusarse de no ir a verle: "Por
no morir de la peor de las muertes", o sea por recibir un favor que
no podía retribuir.
26 En los escritos de los efesios 9 encuéntrase esta máxima:
Tener siempre en la memoria alguno de los antiguos que haya
practicado la virtud.

27 Los pitagóricos prescribían levantar los ojos al cielo al


despuntar la aurora, a fin de acordarnos de aquellos seres que por
el mismo patrón y de la misma manera desarrollan eternamente su
obra, y· de su orden, pureza y desnudez, porque los astros no tienen
velos.

28 Cuál estaría Sócrates envuelto en una zalea el día en que


Xantipa salió llevándose su manto, y lo que dijo a sus compa­
ñeros que se retiraban púdicamente al verle en semejante traje.

29 No podrás enseñar a escribir ni a leer sin antes haberlo


aprendido. Con mucho mayor razón en la vida.

132
MARCO AURELIO

30 AoOAoc; TIÉ<f>\ÍKotc;,. oo p. É'tEa'tl aoL A6you. '


3:1. 'E p.bv a· ÉyÉAotO'O'E <¡>lAov icfjp.
32. MÉ p.\jJOV'totl a· &pE'ti¡V XotAE'ltOL<; Bcxl'.;ov-rEc; ETIEO'O'LV,
33 l:OKov XELl;lé3voc; · l'.;TJ 'tELV t1 'HVOl;lÉvou· 'tOLOÜ'toc; _ o 'to
- 1lotLatov Z::11 'té3V, lÍ'tE OOK E'tl alao'totl,
34 Kot'tot<J>LAOOV'tot 'tb TiotlaLov ªELV HiyEv_ o 'E:tlK'tTJ­
-roc; lvaov ÉnL<J>8ÉyyEa8otL (f ··,Á(JpLOV l'.aúlc; &noB()(t fj . ,, -
« Aú�<J>TJl:l<_X -rotO-rot. n - « OMe:v oúa<J>111:1ov, n E�TJ. '<< &H:x
<pUCJLICOÜ 'tLVO<; lpyou O'TJl;lOCV'tLK6v· i'J Kocl 'tO -rouc; O''tÓtxvcxc;
8EpLa8fjvcu: OÚO'<J>TJ l;lOV. "
35 "'0 1:11>cxE,, O''tOC<J>UA�, CJ'toc<¡>lc;, TICXV'tOC l;lE'tcx6oAcx(, ovic
de; -ro 1:1q lív, &AA' Etc; -ro vOv l:lii lív.
36 Ancni¡c; TipOotlpÉcrEúl<; ºº ylvE'tO(L' 'tO ,;oO 'Emtc't�'tOU,
37 «. TÉXVTJV, E<J>TJ, aEt TIEpl -rb avytcoc-roc-rl8Ea$_:u EÚpdv
Kocl EV 'tq, TIEpl -rae; op1:1t!tc; -r611Cj> -ro npoaEIC'tllCOV <J>VA<XO'­
_
CJELV, 'lvot l;lE8' ÚTtEé,otLpÉaEúl<;, '(vot KOLVúlVLKotl, 'lvot ICot't'
&E,lcxv· 2 ,ca:l ópÉE,Eúl<; 1:1e:v TiotV'tCXTIOCO'LV cxTIÉXEq8c(L, EKKAl­
O'EL /5e: T!poc; 1:1111lkv 'té3V OÜIC lc¡i' �l;llV xpfja8cxL. ,,
38 « o,� TIEpl 'tOO -rux6v-roc; ouv " Ec!JTJ (( fo-rtv o &ywv,
&H.x TIEpl -roo 1:1a:tvEa8ott i'J l:l�· ))
39 'O I'.últcp6nr¡c; EAEYEV « Tl 8ÉAE'tE; Aoyttcé3v qiuxac;
EXELV � &Myúlv; n - « AoyLtc{},v, » - « Tlvúlv AoyLKé:lv;

133
PENSAMIENTOS

30 "Naciste esclavo; no tienes parte en la razón." 1 º


31 "Reúne en mi corazón." 11
32 "Denostarán a la virtud, apostrofándola con duras palabras." 12
33 "Buscar higos en invierno es de un loco, y otro tanto pre-
tender un hijo cuando ya no te es dado tenerlo." 13
34 "Al besar a tu hijo, decía Epicteto, debes decir en tu inte­
rior: Mañana probablemente morirá. -Es de mal agüero.- Nada
de mal agüero, responde él, sino la indicación de un hecho natural.
¿O es de mal agüero segar las espigas?" 14
35 "Uva verde, uva madura, uva pasa, todo son mutaciones no
para no ser, sino para lo que ahora no es aún." 15
36 "No hay ladrón de la libre decisión." De Epicteto. 16
37 "Hay que encontrar, decía él aún, el arte de dar uno su
asentimiento", y en el lugar en que se trata de los impulsos, "vigilar
la atención, a fin de que nuestras determinaciones sean tomadas con
reservas, en el interés común y en proporción al mérito; y en cuanto
a los deseos, apartarse absolutamente, evitándolos, de todos los que
puedan llevarnos a cosas que no dependen de nosotros." 17
38 "El debate, decía él, no es sobre algo de menor cuantía, sino
sobre si estamos o no locos." 18
39 Decía Sócrates: "¿Qué queréis? ¿Alma de racionales o de
irracionales? -De racionales. -¿De cuáles racionales, sanos o

133
MARCO AURELIO

uyLC.>V t\ cpttúAe.>v; " - « 'Y


y
Ll>v. " - « T( oOv ou l,r¡-rEL"rE; »
-:- « "0-rL � Xºl:'-EV. )) - " T( ollv 1:1-6.xEcr8E Kttl 1>Lttc¡>ÉpEcr8E;

134
PENSAMIENTOS

corruptos? -Sanos. -¿Por qué, pues, no las buscáis? -Porque


las tenemos. -¿Por qué entonces andáis riñendo y disputando?"

134
IB'

i n.tv-rC( ÉKELV<X, te¡>' & lld TIEpt6Óou E�XTI H8Etv,


�llTJ �XELV llúvaaat, tcxv 1:111 aau-réj, <¡i8ovfi c; . 2To0,:o llÉ
tO'tLV, tcxv TIÍXV 'TO Tictpd8ov ic:a,:a:Unnc; ICctl 'TO ¡.iHlov
tm-rpÉt¡,nc; -rfi npovo(q. ICctl 'TO Tictpov ¡.i6vov «TIEu8úvnc;
npo c; fot6'tTJ'tCt ICctl OLICctLOOÚVTJV- 8 'Oat6'tTJ'tª ¡.iÉv, '(va <¡it­
Afi c; 'TO d'TIOVEf:16 ¡.tEVOV" aot ycxp ao-ro � <¡iúatc; i:c¡>EpE ic:at OE
,:oú-r9. 4 Atic:cttoaúvr¡v aé:, '(va tAEu8Épe.>c; ic:al Xe.>plc; TIEpt­
nAo,cfjc; Mrn c; 'TE 't&lT) Bfj i::al npáaanc; 'tCX ICa'tcx v6 ¡.i ov leal
ic:a-r' &:E,(a11. M� E ¡.tTioÓll:;n llÉ OE ¡.t�'TE ,caic:lo: cUAo-rp(a P.Íl'TE
ú116AT) ¡ytc; ll�'TE <¡ie.>v'l l-lTJÓE 1:111v al'.aBT)atc; ,:oO TIEpt-rEBpat-1-
¡.tÉvou OOL aapKtolou· lhJIE'tat ycxp 'TO 11áaxov. 5'Ecxv oí'lv,
O'tEO�TIO'tE npoc; EE,609 yÉvn, TIÓtV'ta 't<X &Ala ic:a-raAmcliv
¡.ióvov 'TO l]YE¡.tOVllCÓV aou ic:al 'TO EV aol 8ELOV 'tl¡.t�an c; ic:al
1:111 -ro 11aúaEa8a( no-rE l'.;&lv <¡ioBTJ Bfi c;, &Hdt ,:6 YE ¡.tT)llÉno�E
&p E,aaBm Kct'tot <¡iúalV l;fjv, fon &v8pe.>noc; &E,Loc; ,:oO ydv�­
aav-roc; Kóa¡.iou ical 11aúan E,s:voc; l:Jv -rfjc; na-rpllloc; ic:al 8au­
p.ál;e.>v &e; &11poaS-Ó1CT)'tot ,:dt ica8' �p.Épav ywó ¡.iEva ic:al ic:pE­
p.Ót p. Evo c; EK -roOÓ� ic:al -roOllE.
2 'O BEoc; TICXV"CCX 'tCX �yE¡.tOVllCO. yu1;1v.x -r&lv óALicé;)v
&:'(YELC,)V Kcxl <¡iAot&lv ICctl JCcx8cxpp.Ót'te.>V op � • 1;16v9 y&p ,:Ep
Écxu-roO voEp{?, 1;16vC,)v &11-rE'tCXl ,:é;}v EE, Éau-roO Etc; ,:cxO-rcx
tppUTJKÓ'tC.>V Kal &11C,)XE'tEU¡.tÉVC.>V. 2'Ea.v llE Kotl au ,:oO,:o
t8lan c; TIOlEtV, 'TOV TtOAU\/ TtEpl<111ota1;1ov aEau-roO TIEplotl­
p�aEtc;. 3'0 ycxp 1:111 't<X TIEpllCEl¡.tEVCX ICpEq.lllot opé;)v i'j TIOÚ
yE fo!:lfj-ra icaL oticlav ic:al ll6E,av ,cal -ri;v 'tOlotÚ'tTJV TIEpl­
Bo:>..1111 ,cal OICTJV11V BEC:, p.Evoc; &:axoA�aE'totl;

135
XII

1 Todo aquello a que deseas llegar por un rodeo, puedes tenerlo


desde ahora si no te lo escatimas a ti mismo, es decir si dieres de
mano al pasado, remitieres el futuro a la Providencia y dirigieres
sólo el presente hacia la santidad y l¡ justicia. Hacia la santidad,
a fin de amar la porción que te ha sido dispensada y que te des­
tinó la naturaleza, como a ti mismo para ella; y hacia la justicia,
a fin de que libremente y sin ambages digas la verdad y obres
según la ley y el valor. Que no te �ea impedimento ni la maldad
ajena, ni la opinión o la palabra de otro, ni las sensaciones de esta
miserable carne que ha medrado a tu alrededor; cuídese ella de lo
que sufre. Ahora, pues, cuando rstás casi en. la salida, di adiós a
todo el resto para no honrar sino a tu guía interior y a lo que hay
en ti de divino, con lo que no temerás el dejar alguna vez de vivir,
sino el no haber empezado _jamás a·vivii: según la naturaleza. Serás
así un hombre digno del mundo que te ha engendrado y' dejarás
de ser un extranjero en tU patria, y de admirarte de lo que acon­
tece a diario, como si fuese algo inesperado, y no estarás más
suspendido de esto o aquello. , ·
2 Dios ve todos los espíritus desnudos de estos vasos. mate­
riales, de esta corteza llena de i1;1mundicias. No siendo él mismo
sino inteligencia, no tiene ·con,tacto sino con los entes que han
emanado y derivado de sí mismo. Y si tú a tu vez te acostumbras
a hacer lo mismo, te liberarás de mil cosas que te embarazan. El
que no atiende al paquete de carne que le rodea, no tendrá tiempo
de ocuparse del vestuario, la casa, la reputación, ni todo este apa­
rato dispuesto para la representación.

1'35
MARCO AURELIO

3 Tpla. EO'tlv, EE, �v crovÉa'tr¡icac;· aG:>l1&mov, TIVEU-'


t1á'tlOV, voOc;. 2 T oÚ.'tG:>V _: 't&lla l1ÉXPl 'toO ETllf!EAE'l.aBal
ÓEtv aá EO'tl" 'tO ÓÉ -rp(-rov l1Óvov icup(G:>c; fÓV. 3 0 Ecxv
ª

XG:>p(crnc; 6.TIO OE<J.U'tOO, �OU'tÉa'tlV &Ttb 't�c; cr�c; lhavo(ac;,


lfoa &Uol TloLoOcrlV � AÉyoucrLV � ocra aih:oc; ETtolr¡crac; �
dTiac; icat ocra l:>c; l1ÉAAOV'ta -rapáaaEl crE icat !Scra -roO T1E­
pl1CEll1Évou aol OG:>l1a-r(ou � -roO crup.cpú'tou TIVEup.a't(ou
aTtpoalpE-ra TtpÓOEO'tlV ical !Scra � EE,G:>8Ev TIEplppÉoucra o(vr¡
H(aaEl, lScr-rE 't&'>V OUVElf!ªPl1ÉVG:>V EE,npTJ p.Évr¡v, tca8<Xpcxv
't�V VOEpcxv oúvap.lv 6.TtÓAU'tOV E<p' EaU't�< 4�V TtOloOcr<XV -r&
ó(iccua ic<Xl BHoucrav 'ta aup.6a(vov'ta icat Hyoucrav -r,Hr¡ B�·
'Eav XG:>P(crn é;, <l>TJl1(, -roO �YEl1011llC00 'tOÚ'tOU 't<X 1tpocrr¡p-rr¡­
l1ÉVa EIC 1tpo01ta8Elac; icat -roo xp6vou -r& ETtÉICEl\lCl � 't(X
11oip9xr¡1e6't<X TtOl�crnc; 'tE OEau-r6v, otoc; & 'E ¡.t.TTEOÓICA.ElOc;
crcpatpoc; ICUICAO'tEp�c;, l1º"lfi TIEplTJYÉl yoclG:>v,
l1ÓVOV 'tE 4�V EICf!EAE't�anc;, 8 4fic;, 'tOU'tÉa'tl 'tO napóv,
óuv�an -r6 YE l1ÉXPl -roo &1to8avE'l.V ÚTIOAElTIÓ f!EVOV &-ra­
p«IC'tG:>c; ical EVl1Ev&'>c; tcal lAÉG:>c; -rq, aau-roO óal p. ovl O-la-
8Lé3val;
4 n OAAátclc; i8aúpacra, Tt(]¡c; fou-rbv f!EV EICaa-roc; f:l<XA­
AOV T1áv-.G:>v <plAE'l., -r�v . ÓÉ fou-roO TIEpl aú-roO únÓATj ljJLv
Év Há-r-rovl My9 -rt8E'tal f\'
-r�v -.l:>v &Uc.:,v, 2'Ecxv yoOv
'tlV<J. 8Eoc; ETil0'1:<Xc; � OlSáuicaAoc; É p. <ppG:>v ICEAEÚan p.TJOEII
IC<X8' ÉaU'tOV EV8U¡.t.E'taB�l iccxt Ol<J.VOEl08aL, a p.� CX tJ, <X iccxl
. yqc.ivlaicG:>11 EE,olc,:El, oVÓÉ npbc; 1:1tcxv �p.Épcxv -roO-ro úno-
1:1EIIE'L. 8 Oü'tG:>c; -rouc; nÉX<Xc; 1:1lxllov atóoú p. E8a, -rl no-.E
'11Epl �p.l:>v cppov�aoualV
. .
, � Éau'toúc;.
.

,:136
PENSAMIENTOS

3 Tres son las cosas de las eriales has sido formado: el cuerpo,
el soplo vital y la inteligencia. Las dos primeras en tanto son tuyas
en cuanto es menester que las cuides; sólo la tercera es propia­
mente tuya. Si apartares de ti, por consiguiente, es decir de
tu pensamiento, todo cuanto los otros hacen o dicen, todo cuanto tú
mismo hiciste o dijiste, codo cuanto te atormenta en el futuro,
todo cuanto, fuera de tu voluntad, es del cuerpo que te circunda o
del soplo vital que le es congénito; todo cuanto arrastra en su
circuito el remolino exterior, a fin de que, desligada de las condi­
ciones inherentes a su destino, tu facultad intelectual, pura y libre
de vínculos, viva en sí misma haciendo lo que es justo, abrazando
lo que acontezca y profesando la verdad; si aparcares, vuelvo a
decir, de tu razón soberana todo lo que se le ha adherido por la
pasión o por el tiempo, el futuro y el pasado; si te hicieres, como
dice Empédocles, "una esfera perfecta y ufana de su redondez soli­
taria", si te aplicas a vivir sólo el momento que vives, es decir el
presente, podrás pasar el tiempo que te queda hasta tu muerte
tranquilamente, de buen ánimo y en paz con tu genio.

4 A menudo me he asombrado . de cómo es que cada uno,


amándose a sí mismo más que a todos, haga menos caso de su
propia opinión sobre sí mismo que de la de los otros. Si un dios
tutelar o un sabio maestro ordenase a alguien que no concibiera
ni pensara nada en su interior sin proferirlo simultáneamente y a
gritos, no habría quien pudiera aguantarlo un solo día, pdr donde
se ve que respetamos más la opinión de nuestros prójimos sobre
nosotros que la de· nosotros mismo;.

136
MARCO AURELIO

5 ' né:>c; TtO'tE TtÓtV'r« IC01Aé.3c; _icotl c¡>LA«v8p¿;m..,c; 8L«'[a:..


.f,«1(-rEc; ot 8Eol -roO-ro l16vov napE1oov -ro tvlouc; -ré.3v &v�
8p¿;m,,v Kcxl ná:vu XP'l���c;- iccxl TtAE1crr« itpoc; -ro 8dov
wcmEp crup.6óAÓlL« BE¡.tÉvouc; Kal htL TtAELU'rOV 8L' lpyc.)v
ocrlQV iccxl t�poupyLé:>v cruv�8EL<;; -rr?> 8Ele¡> yEvop.Évouc;, mELIIJv
&naE, omo8ÓtvQ(rLV, p.r¡icÉ�L «�8Lc; ylvEcr8otL, &U' Ele; '[0 TIOlV:..
�EAE<; . &.:rtEcr6r¡ KÉVCXL; 2 T oO-ro lle: dnEp apa. Ka.l o{í'[c.)�
_iXEL, E� tcr64, d &le; E'.t'Épc.)c; EXELV i'tllEL, motr¡ crotli &v. 8 Et
·YªP lllicaLOV �v,_ T¡v liv: iccxl' ouva-rov Ka(, Et ICCX'[Ot <¡>úcri.v;
'i'¡vEyKEV lxv "cuho l'j' c¡>úcrLc;. . ''El::. 1111 -roo ¡.tT) ofl-rc.)c; EXELV,
dnEp oúx oO-rc.)c; EXEL, n�cr-roúcrBQ aoL_ -ro l1'iJ· 11Efj<1otL o\i-rQc;
ylvEcrBaL•. 6 •0pifc; ydtp ical «ú-r6c;, 8-rf -roO-ro Ttotpal;'l-ré.31i
OLICOlLOAoyfi npoc; �ov 8_E6v• · OÚK &.v o' ofl'tc.)c; 11LEAEy6 ¡.tE8ct
-rote; BEotc;, Et P.11 _iípLá'rOL ic«t. 11uc«L6�oi-rot _dcrLv. e Et lle:
-roO-ro, oúic &v 'tL TtEpLdllov &.IILKQ<;; ic«l. &A6yc.)c; fil1EA'lp.Évov
-ré.3v tv -rfi lhaKocr¡¡�crEt,
6 "EBLl;E K«l ºªª &.noyLV�aKrn;. 2 Kcxl yap 1'j XElp. 1'j
&pLa-rEpdt · npbc; -ra &,Uct ÓLat. -ro . &vÉ8Lcr-rov ·&py1bc; o��ci
-roO XCXALVoO tppc.)p.EVÉO"t'Epov i\ f\ �EE,uil icp«-rEt: -roO-ro y&j,
d8La't:«l,
7 ·ono1ov ód . IC«'raA'l <!>B�v«L ÓTto -roo 8ctvÓt:oµ ICC1L
ª�l1«'t:L ical. '!Juxfi• 't:TJV f3potXÚ'tTJ't:Ot -roO_ Btou, 'tTJV · «x&.-.
VElC1V 't:00 c31tlcrc.) 1C0tl. 1tp6aQ ct�G.:>VO<;, 't:TJV &08ÉVE:l(XV Tt«O')t;
0

0>.11 c;,
8 rul1VCX -ré.3v c¡>AoLl.\v 8Eáa«a8«L 'tCX: «hL�ll11 · -ro.e; &vacfio-;
pa.c; 't:G.:>V npá:E,ÉQV' -rl 1t6voc;•.-rtl'jóovfJ•·-r( Bá.v«'toc;· 'tl 116E,«••
. -rtc; O EQU'[� &.axo>.Cac; «'í'.'t:Loc;• 1tG.:><; ool!Elc;. ón' &llou �l11t0-
ó(l;E'taL' !Sn náv-r« ón6Al'J '!JL<;,- -J

9 .,Ol'-c>"Lov 11' "dilaL Ód tv -rfi -ré3v óoyp.á.-rc..>11 XP�aEL


nctyKpa-rL«a-rfi, oúxt l'-0V0l1&xc:,•· O 1:1e:v y&p -ro E,Ccpoc;, �-

13J:
PENSAMIENTOS

5 ¿Cómo es que los dioses, habiendo dispuesto todo tan bella­


mente y con tanto amor por los hombres, hayan pasado por alto
esto tan sólo, a saber, que algunos de entre los hombres que hubie­
ren sido del todo buenos, que entraron con la divinidad, por decirlo
así, en tan estrecha alianza, y que por sus actos de piedad y de
culto fueron familiares a Dios en grado máximo, cómo puede ser
que, · una vez fallecidos, no vuelvan más a la vida, sino que se
apaguen por completo? Si así es, ten por cierto que si hubiera sido
el caso hacerlo de otro modo, a ello habrían proveído los dioses.
Si hubiera sido justo habría sido posible, y si hubiera sido conforme
a la naturaleza, la naturaleza lo habría llevado a su realización.
De aquí que por no ser así (si realmente no es así) ten por cierto
que no convenía que así se hiciera. Por ti mismo puedes ver que
al proponer esta cuestión entras en un litigio judicial con la divi­
nidad; ahora bien, nosotros no podríamos discutir así con los
dioses si no fueran ellos por extremo buenos y justos. Siendo así,
no pudieron ellos, por una negligencia contraria a la justicia y la
razón, haber descuidado cosa alguna en el ordenamiento del mundo.
6 Acostúmbrate en lugar de desesperar. La mano izquierda,
inhábil para todo lo demás por falta de uso, tiene las riendas más
fuertemente que la derecha, por cuanto se acostumbró a ello.
7 En qué disposiciones hay que estar, de cuerpo y de alma,
cuando· te coja la muerte: la brevedad de la vida, el abismo del
tiempo por detrás y por delante, la fragilidad de toda materia.
8 Considera el complejo causal despojado de su corteza; a
qué fin se enderezan los actos; qué son el dolor, el placer, la
muerte, la gloria; quién es el autor de sus propios trabajos; cómo
nadie puede ser impedido por otro; que todo es opinión.
9 En el empleo de los principios hay que ser como el pugilista
y no como el gladiador. A éste, en cuanto se le cae la espada de

137
MARCO AURELIO

)(i>�-ccn, &no-clBE'totL Kotl &votLpd-cotL, t, 8t -rl¡v xEtpot &El lxEL


icOC:l oMi\:v llio � aua-rpÉ'4'otL «o-rl¡v 8Et.
n
!O otot otO-ca. -cdc 1tp«yl1ot"Cot bpliv 1hotlpo0v-cot Ele; UAr¡v,
cr.'l'.-cLov, &.vcxc¡,op&:v.
H 'H}..ticr¡v !;oua(Olv lXEL &v8pc,moc; l1� noLEtv &)).o i'f,
lSnEp llÉAAEl b 8El>c; l-ncxLVELV, Kotl 8é:xEa8ctl nliv, 8 !v VÉ llTI
otü"Cft> t, 8E6c;.
!2 Tb E;�c; -cfi «¡>úaEL ll�-CE 8Eotc; l1El1n-cÉov· oMEv y&.p
lic6v-cEc; i'¡ &icov-cEc; &l1«p-c&:vouaL· l1�-CE &v8p&inoLc;" oMEv
y&.p ooxl &icov-cEc;. "Oa-c' oMEvl l1El1'n-CÉoV.
!3 n &\e; yd.o1oc; Kotl ;é:voc; c'i 8otu µcxl;c.:>v ICotl Ó-cLoOv -cé:311
lv -et¡> P.,l9 yL11ol1Évc..w.
i4 "'H-coL &vcxyicr¡ Eil1«fll1Évr¡c; ic«l &.mxp&:6«-coc; -rá:;L<; �
np6voLot UcxaLl1oc; � c¡,upl11>c; ElK«L6-rr¡ -coc; &npoO"'C«x'tlJ't'O�.
1 El l1EV o6v &notpcx6ot't'O<; &v&:yicr¡, ,:l CXV't'l't'EÍVEL<;; 8 Et 8e:
1tp6volct !·m8EXOl1Évr¡ -el> U&:aicEa8otL, &;Lov a«u-rbv Ttolr¡aov
�e; !ic: -roO 8Elou Bor¡8Elotc;. 'Et 8i\: c¡,upl1bc; &vr¡yEl16VEU't'oc;,
&al1ÉVli;E, lSn EV 't'OlOÚ'ttp -rf?> ICAÚ8c.:>vL otO't'bc; lx�lc; El/ acr.U't'�
't'lVOl voOv TÍYEl10VLK6v. 1 K&v Ttotpot«¡>é:pn GE .e!, tcAú8c..w, Ttotpot­
lj>EpÉ-cc.:> ,:1, a«picl8Lov, -rb '!tVEU[.l«x-CLov, -rID«· -rbv ya.p 110011
oo notpolaEL.
!5 "'H -cb l1EV Mxvou <j>¿\c;, l1É )(PL a6Ea0fi, <j>otlVEL ICotl
-rl¡v «oy�v OOIC &no6cxllEl' r\ 8i\: EV aol &l�8Elot Kotl 8l­
lCOllOOÚVTJ Kotl ac.:>«¡>poaúvr¡ npootnoa6�aE-COlL;
!6 ·Enl 't'OO «¡>otV't'ctalotv 1Totp«ax6v-roc;, lS_'t'l �[.lotp't'E\I (( Te

138
PENSAMIENTOS

que se servía, queda muerto, mientras que el otro tiene siempre


expedita la mano y le basta con cerrar el puño.
10 Ver las cosas en sí mismas, dividiéndolas en materia, causa
y relación.
11 ¡Qué poder tiene el hombre al no hacer sino aquello que
debe aprobar Dios, y aceptar todo cuanto Dios le reserva!

12 Por lo que respecta a la naturaleza, no hay por qué tomarla


con los dioses, porque ni voluntaria ni involuntariamente faltan
en cosa alguna, ni tampoco con los hombres, quienes, cuando yerran,
lo hacen involuntariamente. De nadie, pues, quejarse.

13 ¡Cuán ridículo y extravagante el que se espanta de cosa


alguna de cuantas pasan en esta vida!
14 O fatalidad del destino y orden inexorable, o Providencia
misericordiosa, o caos entregado al azar y sin guía. Si necesidad
inviolable, ¿a qué resistir? Si providencia capaz de dejarse aplacar,
hazte digno del auxilio divino. Si caos sin dirección, conténtate
con tener tú, en medio del oleaje, un intelecto piloto. Y si te
arrastra el torbellino, que se lleve, con todo lo demás, tu cuerpo y
tu soplo, pero tu inteligencia no podrá arrebatarla.

15, la luz de una lámpara brilla hasta que se apague y sin men­
gua de su resplandor. ¿Por qué, entonces, la verdad, la justicia,
la sensatez, han de apagarse en ti antes de tu fin?

16 Si alguien te da la impresión de haber cometido una falta,

138
MARCO AURELIO

8otl otaa, Et 't"OÜ't"O a ¡.i. 6:p,.-r¡¡.i.a; )) El ae: IC<Xl fj¡.i.otp't"EV, tl'rl


Ka,.-ÉKplVEV <Xú't"oc; E<XU't"OV' )) ICotl oB,.-ú>c; lS ¡.i.oLOV ,.-oO,:o ,:�
Koti:aópún1:ELV 'rT!V Écxu,:oO !hJnv.
2"0,.-L b 1-lT! 8ÉA@v ,.-ov <1>aOlov &. ap,.-6:vELV lS oLoc; ·,.-�
¡.i. ¡.i.

l:1T! 8Hovn 'rT!V a\JK�V 3nov EV 'rOLc; (nJICOLc; 't>ÉPELV K<Xl


,.-4 Bpt<1> r¡ KAau8 ¡.i.up(l;EaBaL iccxl ,:ov '(TITiov XPE1:1E't"Cl;ELV icotl
lSacx &Hcx &.vcxyiccx'Lcx. D T( yap n6:Bn 'rT!V lfE,Lv tx@v 't"OLClÚ­
'r'lV; El o\'Jv yopyoc; Et, ,:cxú,:r¡v 8EpÓ:TIEU(JOV.
i7 Et 1-lT! Kcx8�KEL, 1-lT! npcxE,nc;· El ·¡.i.ri &Ar¡ 8Éc; ECJ't"L, 1:111
Ei'.nnc;, 2 'H ydtp &p¡.i.� aou Ea1:c.>.
i8 Ele; ,:o nav [&El] &p&v, ,.-( Éa-cLv cxü-co EKELvo ,.-1> i:riv
<1>otv1:cxa(cxv aoL TioLoOv iccxl &.vom-cúaaELV llLotLpoOv,.-a de; >ro
ÓALK6v, Etc; -criv &vcx<1>op6tv, Ele; "COV xp6vov, lv-coc; o\'J TIETICl0-
a8cxL aü-co ÓE�CJEL.
i9 AfoBou no-cÉ, lín KpEh-c6v 't"L iccxl ÓaL¡iovLá>i:Epov
EXEL c; lv acxu,:� -cé3v ,.-4 n6tBr¡ TI0Loúv1:ú>V iccü 1<:cx86tncxE, i:&>v
vEupoCJTicxa-coúvnw aE. 2 T( ¡.i.ou vOv EO""CLV � ÓLÓtvoLcx; Mri
<1>6Boc; ; M � únoyi(cx; M � lmBu¡.i.lcx; M � !Ho 'tL i:oLoO-rov;
20 n pé3-rov -ro 1:1� Elicfi ¡.i.71óe: lxvEU &.vcx<1>op& c; . 1 AEú­
't"Epov ,.-1, ¡.i.� ln' &Ho 'tL � ETTl ,.-ó 1COLVú>VL1<:ov -rH.oc; 'rflV
&.vcxyú>yriv TIOLEL0"8<XL.
2i "0-rL ¡.i.E-r' Cú noAu OúOElc; oMcx¡.i.oO l an oMe: 't"OÚ­
'rú>V 'tL, & vOv BAÉTTELc;, ooóe: 't"OÚ"Cú>V -rL c; -té3v vOv BLoÚV"Cú>V.
1 "ATTotV'tCl ycxp 1:1E't<X66tAAELV Kotl -rpÉTIE0"8ClL K<Xl <t>8dpEa8otL
TTÉ't>UKEV tvcx É-rEpcx E<t>Et,�c; ylv71-rcxL.
22 "On TTCXV't<X i'i1t6Ar¡ y¡Lc; 1<:cxl cxB-rr¡ ETTl crol. "Apov o\'Jv,
lSn 8ÉAELc;, -rriv i'i1t6A71 41LV 1<:cxl lf>OTTEp ic6:¡.i. yicxvn -r�v &1<:pcxv
ycxA�v71, crrcx8Epcx TTCXV'tCl 1<:cxl 1<:6A1toc; ,hú ¡.i. ú'>V.
23 M icx iccxl �-rLaoOv EVÉpyELCl 1<:·a,.-dt iccxLpÓv TT«uaa¡.i.ÉV'I')
oMtv ICClKOV TICXO"XEL, iccx8' 8 TIÉTIClU'tClL • OÜOE & np6tt,otc; ,:riv

139
'PENSAMIENTOS

pregúntate: ¿Qué sé yo si se trata de una falta? Y si realmente ha


faltado, él a sí mismo se ha condenado, lo que equivale a des­
garrarse su propio rostro.
No querer que el malo peque es como no querer que la higuera
lleve zumo lácteo en los higos, que los niños lloren, que los caba­
llos relinchen, con otras necesidades semejantes. ¡Cómo vas a sufrir
si estás en semejante disposición! Si tan nervioso estás, cúralo.
17 Si no es debido, no lo hagas; si no es verdad, no lo digas.
La iniciativa es tuya.
18 En cualesquiera circunstancias examina el objeto que produce
en ti la representación, y despliégalo en la división de materia,
relación y tiempo dentro del cual deberá cesar.
19 Siente, en fin, que tienes en ti mismo algo más excelente y
más divino que aquello de que nacen las pasiones y te zarandea,
como los hilos al títere. ¿Cuál es ahora en realidad mi pensamiento,
miedo, sospecha, deseo o algo semejante?
20 Ante todo no hacer nada al azar ni sin relación con algo.
En segundo lugar, no remontar a otro fin que al bien público.

21 Que en breve no serás en parte alguna nadie, o sea que no


serás ninguno de los objetos que ahora ves y que viven contigo.
Todas las cosas han sido naturalmente hechas para mudar, trans­
formarse y corromperse, a fin de que luego nazcan otras.

22 Que todo es opinión y que ésta depende de ti. Suprime,


pues, cuando quieras, tu opinión, y como el marinero que ha
doblado el cabo, tendrás bonanza, calma completa y golfo sin olas.

23 Una operación, sea cual fuere, que termina a su tiempo,


no sufre ningún daño por haber terminado, como tampoco recibe

139
MARCO AURELIO

'Ttp&E,Lv 't'ClÚ'tT)V IC0t'T1 ctV'TO -roO,:o, K0t8' 8 11:ÉTIClU't'otL, . ICoticóv·


--rL 1tÉnov8Ev. 2 c0 p.ole.:>c;. oi'Jv 't'O. tic mxal3v -rl3v 1tp«l;Ec.>v
OÚO'TT) ¡,.a, lS1tEp ta't'lv 6 Bloc;, M� lv ICotLp{j> 1totÓOT)'t'otL, ovoi\:v
1CCXICOV m!tO)(EL iccx-.' CXÚ't'O 't'OO-i:o, tc0l6' 8 TIÉ1t01\J't'otl, ovof ó
IC0t't'01TlotÚaotc; EV Kotlpq, 't'O\I dp¡,.ov 't'O{)'t'OV ICotlCG.'ic; 8lE'tÉ:8T) ,
11Tov oe: ICotLpov 1C01l 't'OV lípov 8l8c.>aLV rj c¡>úaLc;, 'ltO't'E ¡,.EV


K01l rj l.Síot, líwv EV y�pq., rn!tV't'e.:>c; ae: 1) -rl3v líAc.>V, �e; -rev
¡,.Epl3v ¡,.É'Tot601AAÓV't'c.:J\I \ÍE0tpoc; &El iccxl &.ic¡,.cxtoc; OÚ(:l'ltotc;
. KÓ0(:10<; 8LOl(:IÉVEL. 'KaAOV ae: &El 1t&v Kcxl rop0tLOV 'tO -au¡,.it>É­
pov 't'q, lS).9. 6 cH oi'Jv 1Ctt'tá1t01ucrLc; -roO Blou e:1<:áa,:9 · o�
ICOIICOV ¡,.Év, _lí't'L ovas: 01.lcrxpóv, E'i'.1tEp Kotl &TlpocxípE't'OV. Kat·
oúic &icoLv&:>vT)-rov• &ycxBov M, dnEp -rt¡'> líA9 KctlpLov 1rn1l
crul'<!>Épov iccxl au¡,.c¡>Epó¡,.Evov. 6 Of:l-rc., yc!t.p 1eal BEoc¡>ópT)'tO<;
o c¡>EpÓ(:lEVoc; Kot't'c!t. 't<lllhot 8E4'> Koi.l E'ltl 'tOIV't'CX 'tfi yvoo 1:1n
<f>EPÓ l'Evoc;.
24 Tplot -roc.0-ra od 1tpÓXELp01 EXELV" lnl ¡,.r.v �v noLE'l<;,
d ¡,.�-rE dicfi ll�'tE &.,.).c.,c; r¡ (i)c; av rj OÍICT) OIV't� Ev�pyT)OEÍI'
lnl ae: -rl3v ltl;c.:iBEv aul'60l(VÓV't'c,w, ll't'L f\'t'OL 1Cot't'1 ETÍl't'UXÍotV
i\ ICot'tCX npóvoLav• o(hE OE ii¡ tmiuxlq. l'El1Tt't'ÉOV o(hE -rfi•
-rtpovo(q. lytcAT) 'tÉOV. 2 �EÚ't'Epov 'tÓ' lmotov ftccta't'OV &no
crnÉp¡,.a-roc; PÉXPL q,ux&laEc.:ic; ICOll �'ltO q,ux&laEc.,c; l:1É)(PL 't'OO
"l:�V q,ux�v • &noooOv01L 1e01l e:E, o'l'.c.,v rj �yicpLOL<; Kotl de; 0!01
rj AÚaLc;. a Tpli:ov, d &c¡>vc., (:lE"["Éc.)poc; e:E,apBElc; iccx-rotcricÉipcxLo
-i:c!t. · &v6poo1tEL01 iccxl -i:�v no>.u-rponícxv, · lí't'L 1e01-r01c¡>pov�aELc;
auvLocl>v &¡,.01 iécxt líaov -ro TIEpLOLtcoOv e:vcxEpÍc.>v iccxl lvcxLBE­
plc.,v, iccxl lí-i:L, liaáicü:; &v lE,apBfic;, -i:av-rc!t. liljJEL, -i:b li ¡,.oELOÉc;,
-ro 6ALyoX:p6VLOV, 4'ETll 'tOÚ'toi.c; & -rOc¡>�c;.
25 BáAE lE,c., 't'�V ÓTIÓAT) ljJLV· afoc.:ia01i. Tlc; oi'Jv 6 tcc.:iAÚc.,v
EIC6CXAELV;

140
PENSAMIENTOS

menoscabo alguno quien la puso en ejecución, por haberla con­


cluido. Pues del mismo modo el conjunto de todos los actos que
es la vida, si a su tiempo cesare, no sufre ningún daño por esto de
haber cesado, como tampoco el que en sazón puso término al sis­
tema de actos, no estará mal por esto. El momento y el término
fíjalos la naturaleza, a veces la naturaleza individual, por fa vejez,
y en todo caso la naturaleza universal, cuyas partes se transforman
de tal modo que el mundo todo está siempre joven y en su punto,
porque lo que aprovecha al todo mantiénese siempre bello y en su
flor. La cesación de la vida para el individuo, por consiguiente,
no es un mal, ya que no lo envilece, es involuntaria y no perjudica
a la comunidad. Es un bien, por el contrario, puesto que, para el
conjunto, es oportuna, congruente y apropiada. Llevado de Dios
es el que por su propia reflexión se deja llevar por la misma vía
que la divinidad y a los mismos fines.

24 Tres pensamientos debes tener a mano. En lo que concierne


a tus actos, que no sean al azar, ni de otro modo que como los
haría la misma justicia. En cuanto a los acontecimientos que vienen
de fuera y que son debidos a la fortuna o a la providencia, no hay
por qué censurar a la fortuna ni incriminar a la providencia. Lo
segundo, qué es cada uno desde la concepción hasta la animación,
y desde la animación hasta rendir el alma, y de qué elementos está
compuesto y en cuáles se disuelve. Lo tercero, que si de repente
fueres levantado a lo alto y considerares desde arriba lo que hagan
los hombres y su versatilidad, cómo los despreciarías, porque verías
al mismo tiempo y en toda su extensión circundante, la morada
de los entes aéreos y etéreos, y verías así, por más que te remon­
tares, las mismas cosas, del mismo aspecto y breve duración. ¿Habrá
de qué darnos humos?

25 Echa fuera la opinión y te habrás salvado. ¿Quién te impide


sacudirte de ella?

140
MARCO AURELIO

. 26 �O-rcxv auacj>opfic; ln( 'rlVL{ E1lEA&:8ou - -roo TE, 0'tt..


;·tt&:v-rcx Kcx-rdt -rr¡v -rl3v oAc.,v «¡>úaLv y(vE-rcxL, iccxt ·-.o0, o-rL -ro
, á¡icxp-rcxv6¡.tEvov .cUM-rpLov, tccxl ·Éitl -roú-roLc; 'toO; lS-rL n&v -ro
yLV6¡.tEvov o{hc.,c; &El �y(vE-ro Kctl yEv�aE-rcxL _1ecxl v0v ncxv'tcx­
·xo0 yívE-rcxL· 'to0,. ºª11 J'i auyyÉvELcx &vBp&mou . npbc; 11&v -ro
&vBp&>'rtELOV yÉvoc;·. o-O ydtp �t¡.tcx't(ou � OTtEp¡.tcx-ríou, cUAdt voO
1eoLVc.,vlcx. 2 'E1tEA&:8ou 8E KiXl_ 'toO, lS-rL ó 1h:&:a-rou ·voOc; 8Eoc;
iccxl ttcE'L8Ev ÉppÚ T] KEV" -roo, !S'tL 0Mb 'l'.8Lov oMEv6c;, &lldt
KiXl 't0 'tEKVlov Kcxl ·-ro ac.,¡¡&:-r:LO\I Koc1 CIÍO':CQ 'TO q,ux&:pLOV
hE'L8Ev ÉA�AU8Ev; ·-roo,. 3-rL n&:v8' ii1t6X11 q,Lc;;· -roo, �..i. 't:0
ncxpbv ¡¡6vov lKcxa'toc; l'.;fi Kotl -roO-ro &no6&:ll�i.;
27 I:uvExé3c; &vcxTtOAELV -rovc;. lnc' 't:LV� A(cxv &ycxvciKi:�­
acxncxc;, :rovc; EV. 1:1ty(a-rcxLc; 86E,cxLc; � ovp.c¡iopcx'Lc; � lx8pcxi.c;
J\ Ó1lOLCXLaoOv -rúxcxLc; _&1e¡¡&:acxncxc;· Et-rix l<¡>LO''t"IÍ:VEW (( no�
vOv n&:v-rcx EKEL\ICX; Kcxnvoc; Kcxl. 0'1l08oi; KCXl p.08oc; --�- oME
1:1080�'. » tI:up.npoamn-rÉ't'Cil 8E Kcxl -rÍ> -r�LoO-ro n&v, oTov
cl>&:6Loc; Kcx-roull'Lvoc; ln' &ypoO. Kotl /\oúaL0c;· /\oOnoc; lv "COL<;
1C�1tou� iccxl _I:'tÉp-r\vLoc; ¿v Bcx(cxLc; Kcx1. TL6ÉpLoc; lv Kcxnp(cxLc;
iccxl Oó�ALoc; •pqO«¡>oc; t<;ci1. olc.,c; � .npoc; Ó-rLoi'.Jv .p.E-r' olhO'E(,,)<;,
.aLcx«¡>op&:· 'iccxl Qc; EÓ'tEAEc; TCÍIV 't0 ic:et'tEV'tELVÓ�EVOV" .�iXl: !Sa�"
if>il�aocJ>Gl'tEpov ."[O lnl -r�c; So8Elar¡c;: BXr¡c;' ÉCX\J't0V :8LKClLO�,
.aGl«¡>povix, 8Eo'Lc; É'IJÓ¡.tEVOV &cJ>EAé3c;: napÉ)(ELy: .··3 �0 Y�.P 6no.
,�'t\Jcf>Cc¡t -rOc¡,oc;_'-ruc¡,6 t1tvoc; n&:v-rc.,v xcxAE1lGl'tCX'tO<;.
28 npoc; · -rovc; lml'.;r¡-ro0vi:cxc;. « n oO ydtp l8c.:,v -rouc;:
8Eouc; � 1t68EV-l<;CX'tELAT) c¡>G1c;, !S-rL da�v. oll't_c.> 'aÉ6EL<;; » '![.Pé3-
,'tOV 1:1EV iccxl lh¡,EL ópcx-ro( Et�_LV" lTtEL'tCX l;lÉV'tOL oMz·-rr¡v \jiu-.

xriv -rr¡v E�«:u-ro0 ÉGlpCXK� . iccxl !S1:1c.,c; 't:Ll:1Zl• . 2_OBic.,c;·--oirv


iccxl 'touc; 0Eo,'.!c;, . ÉE; - l1v -r�c; ·auvlÍ:1:1EGl<; · a�-rl:'iv ÉK&�o�E'
ni¡;Lpé31:1cu, ÉK -roú-r�v, o:rL 'tE·. . dac;,. ... iccx-rcic:\oq.i6&:vc.,. Kc¡t\ cxt-
, . ' . . .
�o0p.cxL.

141
PENSAMIENTOS

26 Cuando llevas a mal lo que sea, te olvidas de que todo


adviene conforme a. la naturaleza universal; que la falta cometida
te es extraña; que a más de esto, todo cuanto pasa ha pasado siem­
pre así y pasará siempre así ahora y dondequiera; que hay un
parentesco entre el hombre y todo el género humano, no por la
sangre y el semen, sino por la comunidad del espíritu. Olvidas
además que la mente de cada uno de nosotros es un dios que de
allá ha decorrido hasta acá; que nadie posee nada en propiedad,
antes bien, hijos, cuerpo y aun la misma alma, de allá nos vino;
que todo es opinión, y que el presente tan sólo es lo que cada uno
vive y lo único que pierde.

27 Conviene rumiar de continuo la memoria de quienes, por


lo que haya sido, cayeron en el resentimiento; de los que alcan­
zaron la cima de los mayores honores o de la desdicha, del odio
o dé las fortunas más diversas, y luego reflexiona: ¿Adónde están
ahora codos aquellos? Humo, ceniza, leyenda, o ni siquiera leyenda.
Represéntate aún todos los casos análogos, Fabio Catulino 1 en su
granja, Lusio Lupo en sus jardines, Estertinio en Bayas, Tiberio
en Capri, Velio Rufo, y en general codos los que tuvieron la pre­
sunción de distinguirse en lo que haya sido; cuán vil era todo
aquello que los traía fuera de sí, y cuánto más digno de un filósofo
es, en el asunto que se ofrezca, el mostrarse justo, temperante y
seguidor de los dioses sin jactarse de ello. Nadie hay tan insufrible
como el que se enorgullece de su insolencia, so capa de humildad.

28 A los que inquieren aún: ¿Dónde viste a los dioses, o de


dónde estás cierto de su existencia, como para honrarlos? Ante
todo, son visibles a la vista, y en seguida, no veo tampoco a mi
alma y, sin embargo, la honro. Pues lo mismo con respecto a los
dioses. Por las señales de su poder que experimento a cada mo­
mento, comprendo su existencia y los venero.

141
MARCO AURELIO

29 I:(,,')TI]p(a IHou lficacn:ov llL' !ÍAOU �v'tb "t( Éa'tLV ópliv,


't( p.Ev a1'hoO 'TO 'ÓAuc6v, 't( llE 'TO ahL<i>llEc;. 2'EE, !ílqc; -rfjc;
ipux�c; "(a /l(icaLa TIOLELV ical 'tó.Ar¡ B� AÉYELV, a T( AOLTIOV ft
&.TioAa.ÚELV 'TOO Z:�v auváTI'tOV'ta. &Ho ETI' &U9 &ya86v, l'ia'tE
p.r¡llE 'TO Bpa.xu'ta.'TOV llLIXO'TT} p.a. Ó.TIOAE(TIELV;
30 ªEv 4><i>c; �A(ou, ic&v llLElpyT}'TClL 'to(xoLc;, llpEOLV, &A­
AoLc; p.up(oLc;. 2 M (a. ovala. ICOLV�, ic&v llLElpyr¡ 'TClL tlll(,,')c; TIOLOLc;
aC:, p. a.aL p.uploLc;. ª IV!.f5l ipux�, ICCXV 4>úaEOL llLElpyT}'TClL p.u­
plaLc; KCll tola.Le; 'TlEpLypa4>a.'tc;. 'M la. VOEpó: 41ux�, ic&v
llLa.KEKplaBaL ooicfi. 6 Ta P,EV o�v &Ha p.Épr¡ 'T<i>V dpr¡ p.ÉVQV,
otov TIVEÚp.a.'ta ical 'Ónoicdp.Eva, &.va.la8r¡ 'ta. ica.l &.voLicdQ'TCl
&.U�AoLc;' ica.('tOL KÓ.KELva. 'TO e:voOv auvÉXEL Ka.l 'TO ETil -ra.
IXV'TOt Bpt8ov. 6 ALIXVOLCl llE to((,,')c; ÉTil 'TO ó p.ó4>ulov 'tElVE'TClL
ical auvla'ta.'ta.L ical oü OLElpyE'ta.L 'TO KOLVQVLKov TiáBoc;.
3i Tl lml:r¡ 'TE'tc;; 'TO OLaylvwBaL; &Ha 'to a.la8ávEa8a.L;
'TO ópp.liv; -co a.ijE,wBa.L; -co l�yELv a.MLc; , -co 4>(,,')vfl XP�a8aL;
-co oLa.voE'ta8a.L; -el -coÚ-CQV TI68ou aoL /xE,Lov lloKEL; 2 Et lle:
i!:icaa-ca. EüKa-ca.4>p6vr¡-ca, Tip6aLBL Énl 'TEAEu-ca'Lov -co ETIEtT8aL
-c[i> My9 KCll -el¡> BEé¡>. 'Ana P,IXXE'TClL 'TO 'TL�liv -caO-ca, 'TO
&xBEa8otL, El OLa. -coO 'TEBvr¡KÉVClL O'TEp�OE'TCl( 'TLc; a.o-cl>v.
32 n6a-cov p.Époc; -coO &nE(pou KCll &.xavoOc; a.tCivoc;
&.nop.E�ÉpLO'Ta.L e:icáa-c9; -cáxLcr-ca ya.p lva.4>avll;E'ta.L -c9
&.L0(9', 1 n6a-cov OE -c�c; !Slr¡ c; oóa(ac;; TI6a-cov OE -c�c; !Slr¡c;
ipux�c;; Év TI6a-c9 llE B(,,')AClp(9 -c�c; !ílr¡ c; y�c; EpTIELc;;
1 n&v-ca. -caO-ca. Év8up.oú p. Evoc; p. llh p.Éya 4>av-cáZ:ou ft 't6,

&e; p.tv � a� <f>úcrLc; &yEL, TIOLEtv, náaXELV, llÉ, &e; � KOLV�
4>úaLc; 4>ÉpEL.

142
PENSAMIENTOS

29 La salud de la vida consiste en ver a fondo lo que es cada


cosa, su materia y su causa, y en hacer con toda el alma lo que es
justo y expresarse con verdad. ¿Qué más faltará aún sino disfrutar
de la vida encadenando una obra buena con otra, sin dejar entre
ellas el menor intervalo?
30 Una misma es la luz del sol, por más que se disperse sobre
los muros, las montañas y otros mil obstáculos. Una sola es la
sustancia común, por más que se divida en una infinimd de cuerpos.
Una sola es el alma, bien que se divida en una infinidad de natu­
ralezas teniendo cada una sus límites particulares. Una sola es el
alma intelecmal, bien que parezca fragmentarse. Ahora bien,, las
otras partes de las cosas sobredichas, como el soplo y el sustrato
material de las cosas, son insensibles y extrañas entre sí, y no obs­
tante son mantenidas juntas por la mente que las une y la pesantez
gravitatoria. La inteligencia, por el contrario y por un privilegio
singular, tiende a unirse con su semejante, y no conoce obstáculos
su apetito social.
31 ¿Qué buscas, prolongar tu vida? ¿Será para sentir, para
moverte, para crecer y luego detenerse, para hablar o pensar?
¿Qué encuentras en todo esto que 'valga la pena de ser deseado?
Pero si todo esto es despreciable, va hasta el fin último, que es el
de seguir a la razón y a Dios. Mas lo que se opone a esto es con­
tinuar estimando aquellas cosas y llevar a mal que la muerte venga
a privarnos de ellas.

32 ¡Qué minúscula parte del tiempo infinito, insondable, nos


ha sido concedida a cada uno, y que en un instante desaparece en
la eternidad! ¡Qué minúscula parte de la sustancia total y del alma
universal! ¡Sobre qué terrón de la tierra entera te .arrastras! Consi­
derando todo esto, piensa que nada es grande sino obrar por donde
te dirige tu namraleza, y resignarnos a lo que trae la namraleza
común.

142
MARCO AURELIO

33 .. nl3c; fcxu,:q, )(Pq'tcxt 'tO �YEf:lOVlK6v; EV y&p ioú,:q, 'tO


I
Ti&v l:crn. a T& OE Aoma: [I'¡ npocxlpE'tlK« EO'tlV i'¡] chrpo-:
'cx(pEi:cx, VEKpdc: Kcxl KCX'llV6c;.
· 34 . npoc; 8cxv&:,:ou KCX'ta:c¡>póvr¡aw e:yi::pi:lic�,:cx,:ov, lSn Kcxl
ót -n'¡v �oov�v &ycx8ov KCXl 'tOV n6vov lc:CXKOV Kp(vov-rEc; lS1:1(,)c;
'tOÚ'tOU KCÍ'tE«¡>p6v11a«v:·
:�-,:,:ss '"'!h ,:o EO'Kcxlpóv f:L6vpv &ycx8ov iccxl 9 -ro TTÁE(ouc;
�CX'td Myov Op8ov npétl;Élc;' &noooOvéu i:q, a;hye.>,:Épcx� EV
0
l'.acé i�t' iccxl 9 -rov' K6CTf:l_OV 8E(,)pqacxL TIAElOVl i'¡ EAÓtOOOVL
. . .• . .e,,;,
0 .
)(P6v c¡, 'oü fücx<¡>ÉpEl, -roúi:q, oME b 8étvcx,:oc; <¡>o6Ep6v•
.· 36., "Av8pe.>TIE, fooAL'tEÚO(,) EV -rfi f:lEy«An -rotúi:n n6AEl ºj
.
;.fLcro't:olot<¡>ÉpEl, d TIÉV'tE lti:EOLV (i'¡ 'tplaCv); ,:o y&p Kcxi:&::
• 1
-rouc; v6 f:louc; foov hétai:q,. ª TC o�v OELV6v, d -rqc; n6AE(,)c;
&noTIÉ[lTIEL aE O\J -rúpcxvvoc; 'oME OlKCXO't�c; &olKOc;, &n·: �!
<¡>úaLc; rj dacxycxyoOacx; otov E� IC(,)f:lcpOOV &noAúoL•-rqc; OKT) vqc;'
b ncxpcxAcx6cliv ai:pcxi:r¡y6c;. 8 e( •A'AA' ooic dnov ,:ex TIÉVi:E;
f:lÉpT), &Hcx ,:a; -rp(cx. )) KcxAl'>c; dncxc;• EV f:lÉY'tOl i:E{> BCq, ,:& 1
-tp(cx BAov -ro op&¡.i&: EO'tl, 4 To yo:p 'tÉAELOV EICE'tvoc; bp(l;EL:
·/
� -r6i:E f:LEY -rqc; auyicp(aEe.><;, vOv oe: -rqc;. oLcxAúaEe.><; cxl'.·noc;·
_
O\l lle: &vcxhlJ<; & f:l<¡>Oi:Épe.>v. �"Amfü onv 'iAEe.>c;· Kotl yd:p b
&.noAúc.,w 'iAEe.><;.

143
PENSAMIENTOS

33 ¿Cómo se comporta tu razón directora? En esto estriba


todo. El resto, sea que dependa o no de tu libre albedrío, es cadáver
y humo.
34 El incentivo más poderoso para despreciar la muerte es el
pensar que la despreciaron aun aquellos que juzgaron ser el placer
un bien y el dolor un mal.
35 El hombre que no estima como bueno sino lo que llega a
su tiempo, y a quien le es indiferente consumar un número mayor
o menor de acciones ajustadas a la recta razón, y a quien le es
igual contemplar el mundo por mayor o menor tiempo, a éste,
pues, no le será la muerte temerosa.
36 Hombre, tú que has sido ciudadano de esta gran ciudad,
¿qué más te da haberlo sido por cinco o por tres años? lo que es
conforme a las leyes es igual para todos. ¿Qué hay, pues, de terrible
en ser despedido de la ciudad no por un tirano ni por un juez
inicuo, sino por la naturaleza que te introdujo en ella? Es como
si el pretor despidiera del teatro a un actor después de haberlo
contratado. "Pero es que yo no he recitado los cinco actos, sino tan
sólo tres". -Bien dicho, pero en la vida tres actos hacen todo el
drama, y su conclusión la determina aquel que fue primero causa
de tu composición y luego de tu disolución, no siendo tú el autor
de ninguna de ambas. Va, pues, de buen grado para responder a la
buena gracia de tu libertador.

143
Notas al texto español
I

1 Catilio Severo, prefecto urbano, quien esperó suceder a Adriano.


2 Alejandro el gramático.
3 Con estos colores y estas armas solían designarse las facciones riva­

les que abastecían al circo de cocheros y gladiadores.


4 Pintor y profesor de filosofía.
5 Quinto Junio Rústico, filósofo estoico y consejero íntimo de Marco
Aurelio, quien le confiere las altas dignidades de cónsul y prefecto urbano.
6 Ciudad de Campania.
7 Filósofo estoico y, maestro de Marco.
8 Sexto de Queronea, sobrino de Plutarco.
9 Frontón el rétor, por quien Marco Aurelio tuvo siempre verdadera

veneración: Vertttn dicere ex te disco.


10 Secretario del emperador en su correspondencia en griego, y quien
le acompañó durante sus campañas en Panonia.
11 Cina Catulo, filósofo estoico.
12 Los Domicios están entre los antepasados de Marco por la vía mater­
na, y Atenodoto fue maestro de Frontón.
13 Probablemente Claudio Severo, peripatético, cuyo hijo casó con
Fadila, hija de Marco Aurelio.
14 Claudio Máximo, filósofo estoico, elevado por Marco Aurelio a la
dignidad consular. Fue posteriormente legado en Panonia superior y pro­
cónsul en África.
15 Antonino Pío, su padre adoptivo.
16 Antonino, nacido en Lanuvio y educado en Lorio, en los alrede-
dores de Roma, donde se hizo construir una casa de campo.
17 Desconocidos.
18 Domicia Lucila.
19 Faustina. Le dio trece hijos, pero su conducta conyugal es hast2
hoy objeto de controversia.
20 El Gran, afluente del Danubio. Los cuados estaban establecidos en
la orilla izquierda del Gran, en Moravia, y fueron una de las tribus
germánicas que Marco Aurelio hubo de combatir.

LXI
NOTAS AL TEXTO ESPAI-ÍOL

II
1 Esta tripartición del hombre es uno de los rasgos más originales del
estoicismo de Marco Aurelio, según hemos intentado hacerlo ver en la
Introducción.
2 Aunque no poseemos en texto directo la doctrina de Teofrasto en
este particular, lo que aquí leemos está literalmente concorde con la
enseñanza de su maestro Aristóteles (E. N., VII, 6, 1149 a 25). Al
endosar por su parte esta doctrina, Marco Aurelio se separa en este
punto de una de las tesis centrales del estoicismo, la de que todas las
faltas, sin distinción alguna, revisten igual gravedad.
3 Píndaro, citado por Plauón, Teetetes, 173 e.
4 Menandro, fr. 249, Kock.
5 Mónimo el cínico, discípulo de Diógenes.
6 Estación militar en la margen derecha del Danubio (actualmente
Haimburgo en Hungría) y residencia habitual de Marco Aurelio en sus
campañas contra los marcomanos y los cuados.

III

1 Según otra vers1on, Demócrito murió de hambre, y por lo demás, a


juicio de los eruditos, habría aquí una confusión con Ferécides. (DL, Fer,
V, 8).
2 Texto interpolado.
3 Trátase aquí del Sócrates dramático con probable referencia a
Timeo 61 d, y por más que el texto mismo no se ponga en boca de Sócrates.
4 Uno de los textos más característicos en la filosofía del tiempo en
Marco Aurelio, centrada toda ella en la primacía del presente. Los co­
mentaristas suelen destacar el paralelo con Pascal: el punto fugitivo del
presente entre dos infinitos, el del pasado que ya fue, y el del futuro
que aún no es. (Pensées, II, 72, Br.)
5 Fálaris, tirano de Agrigento, quien concibió un suplicio diabólico
y hasta entonces inédito: el de encerrar a la víctima dentro de un toro
de bronce, al que luego se atizaba fuego en el vientre. Los aullidos del
it:1feliz, conforme iba achicharrándose, tenían cierta semejap.za con los
mugidos de un toro.

LXII
NOTAS AL TEXTO ESPAÑOL

IV

1 O sea el principio hegemónico, término que en Marco Aurelio tiene


numerosas variantes.
2 Pensamiento atribuido a Demócrito, fr. 115, Diels-Kranz.
3 Atenas.
4 Demócrito, fr. 3, Diels-Kranz.
5 Héroes de la antigua república romana. Leonnatus, tal vez Curiu&
Dentatus, el vencedor de Pirro.
6 Homero, Odisea, I, 242. Out of sight, out of mind, traduce H-aines

(Loeb).
7 Una de las parcas, la que devana el hilo de la vida.
8 Epicteto, fr. 26, Schenkl.
9 Citas de Heráclito, frs. 76-71-74. El estoicismo opera un retorno

a Heráclito, de quien toma no solamente tesis bien precisas, como la con­


flagración cósmica periódica (ekpírosis) sino la visión del devenir ordenado
y mesurado por el gobierno del Logos.
10 Hélice, ciudad de Acaya, engullida por el mar poco antes de la

batalla de Leuctra. P=peya y Herculano, ciudades devoradas por el


fuego y la lava del Vesubio, el año 79 de nuestra era.
11 Lépido el triunviro, con Antonio y Augusto. Los otros tres nos son
actualmente desconocidos, lo que presta singular relieve al pensamiento
de que el olvido universal da cuenta hasta de los que fueron grandes
en su tiempo.

V
1 Verso de Menandro, fr. 530, completado al final del párrafo.
2 Atribuido a Epicteto, pero puede ser también una locución prover­
bial.
3 Verso atribuido a Pitágoras (DL, VIII, 92). A partir de Séneca, la
práctica del examen de conciencia pasa del neopitagorismo al estoicismo.
En esta hipótesis, sin embargo, es seguro que Pitágoras lo habrá tomado
de Homero, donde consta literalmente: Odisea, IV, 690.
4 Hesíodo, Trabajos y días, 197.

!í Reminiscencia de Epicteto, Manual, 16.

LXIII
NOTAS AL TEXTO ESPAÑOL

VI
1 Homero, Ilíada, VII, 99.
2 Ignoramos el texto. Trátase verosímilmente de un escrito de Crates
de Tebas dirigido a Xenócrates, segundo jefe de la Academia después
de la muerte de Platón.
8 Heráclito, fr. 7Y, Diels-Kranz.
4 Deméter carpóforo, es decir cargado de frutos.
15 Filistio podría ser el autor de mimos de la época augustea. Los
otros dos personajes son por completo desconocidos.

VII

1 Felicidad en griego es literalmente buen genio o buen. demonio:


eudemonía, el término central de la ética aristotélica.
2 Texto claramente paralelo del Sermón de la montaña (Mat. V, 44):
"Amad a vuestros enemigos".
3 Demócrito, fr. 12 5, Diels-Kranz.
4 Doctrina bien conocida de Epicuro.
5 Platón, República, VI, 486 a.
6 Antístenes (DL, VI, 3) y J::picteto, IV, b, 20.
7 Eurípides, Belerofón, fr. 289.
8 Autor desconocido.
9-Eurípides, Hipsipila, fr. 757.

10 Eurípides, Antíope, 208.


11 Eurípides, fr. 91 O.
12 Platón, Apología Socratis, 28 b.
13 Platón, Ibídem.
14. Platón, Gorgias, 512 d.
15 Este texto no se encuentra literalmente en Platón, por más que
pueda evocar un texto del Teetetes, 175 d.
16 Fragmento de Eurí pides ( 83 b) donde el poeta trágico expone hs
ideas de Anaxágoras sobre las homeomerías.
17 Eurípides, Suplicantes, 111 O.
18 Epicteto, I, 28; II, 22.37. Doctrina socrática.
19 Teleauges, título de uno de los diálogos socráticos de Esquines de
Esfeto, quien se propone demostrar la superioridad de Sócrates sobre un

LXIV
NOTAS AL TEXTO ESPAÑOL

asceta pitagórico que da su nombre al diálogo, y al que varios editores


atribuyen equivocadamente su autoría.
20 Platón, Banquete, 220 a-d.
21 León de $alamina, condenado injustamente a muerte por los treinta

tiranos. Entre los miembros de la comisión encargada de llevarlo de


aquella isla a Atenas estaba Sócrates, quien con peligro de su propia vida
se negó a desempeñar tan odioso mandato.

VIII

1 Domicia Lucila, madre de Marco Aurelio, y cuyo marido, Anio


Vero, muere cuando Marco es un niño aún. Segunda, mujer de Máximo,
maestro de Marco Aurelio. Faustina la mayor, mujer de Antonino Pío.
Diótimo, liberto de Adriano. Caninio Céler, autor de tratados de retó­
rica y probablemente secretario de Adriano. Los demás son desconocidos.
2 Xárax, sacerdote, filósofo, autor de una Historia griega. Demetrio,
filósofo cínico (lo de platónico es una glosa tardía) amigo de Séneca y
desterrado por Vespasiano. Eudemo, secretario de Adriano.
3 Vipsanio Agripa, ministro y general de Augusto. Ario, filósofo
doméstico de Augusto, como Rústico lo era de Marco. Mecenas, amigo
de Augusto y protector de las letras y de las artes con su inmensa for­
'tuna.
4 Pantea de Esmirna, célebre por su belleza, liberta y amante del em­
perador Lucio Vero. Pérgamo, liberto del mismo. Cabrías, desconocido.
Diót.imo, aludido con antelación.
5 Las virtudes, todas ellas, no pueden luchar entre sí, y el placer,
por lo mismo, no puede ser una virtud.
6· Etimología errada. Aktís, rayo de sol, no está emparen cado con
ektino, extender.

IX

1 Por "segunda navegación" se entiende en griego lo que en francés


por un pis-alter, y que sería el empleo de lo peorcito o lo mediano cuando
lo mejor no es posible. A falta de velas, remos, de donde viene la
expresión.

LXV
NOTAS AL TEXTO ESPAÑOL

'-1 Odisea XL. En la nekía de Odiseo, los espíritus de ultratumba figu ­


ran la vanidad de las pasiones humanas.
3 Demetrio de Fálero, orador y gobernador de Atenas bajo el diádoco

Casandro, representante del poder macedónico.


4 Diógenes Laercio, Epicuro, 10.

X
1 La guerra contra los sármatas da fin, provisionalmente, a la primera
serie de las guerras danubianas. Marco Aurelio y su hijo Cómodo reciben
cada uno el sobrenombre de Sarmaticus.
12 Eurípides, fr. 898,
3 Teetetes, 174 d.
4 Homero, Ilíada, VI, 147-149.
5 Homero, Ilíada, VI, 148.

XI
1 El juicio de Marco Aurelio sobre los cristianos refleja el que había
expresado Plinio el joven en su célebre carta a Trajano, al at�ibuirles
"pertinacia;n et inflexibilem obstinationem".
12 Edipo rey, 1391.
3 Verso de Eurípides antes citado, VII, 38-41.
4 Eurípides, ibid.
6 Con la franqueza propia de los cínicos.
6 Esopo, Fábulas, 243; Horacio, Sátiras, 11, 6, 79.
7 La cita de Sócrates está tomada de Epicteto: 11, 1, 15.
8 En realidad no se trata de Perdicas sino de su hijo Arquelao, rey

de Macedonia, quien invitó en vano a Sócrates a pasar a su corte.


(DL, Sócrates, 11, 5, 2 5).
9 No sabemos a qué efesios quiera aludir Marco, pero el hecho es que

Séneca ( ep. 11) predica el precepto de los epicúreos: Aliquis vir bonus
nobis eligendus est ac semper ante oculos habendus ut sic tanquam illo
spectante vivamus et omnia illo vidente faciamus. Hoc Epicurns prae­
cepit.
lO De un poeta trágico desconocido.
11 Homero, Odisea, X, 413.

LXVI
NOTAS AL TEXTO ESPAÑOL

12 Hesíodo, Trabajos y días, 186.


13 Epicteto, III, 24, 86-87.
14 Epicteto, 111, 24, 88-89.
15 Epicteto, 111, 24, 91-92.
16 Epicteto, III, 22, 1 O 5.
17 Epicteto, fr. 27, Schenkl.
18 Epicteto, fr. 28, Schenkl.
19 Posiblemente de Epicteto, por lo menos en un contexto comparable.
Cf. I, 20, 1-8, y II, 24, 21.

XII
1 Fabio Catulino, cónsul en tiempo de Adriano. Lusio Lupo, descono­
cido. Estertinio, general de Tiberio. Tiberio en Capri, sabidísimo. Velio
Rufo, tribuno militar en tiempo de Domiciano.

LXVII
ÍNDICE

Introducción VII

Notas al prólogo LVII

Texto griego 1

Texto español 1

Notas al texto español LXI


U�l\'1-:11:'IIT•lll.l

..
r,
"
" "o

Pensamientos, editado por la Dirección


General de Publicaciones, se terminó de
imprimir en la Imprenta Universitaria
el mes de noviembre de 1992. Su compo­
sición se hizo en tipo Garamond de
10:11, 9:10 puntos. La edición consta
de 3 000 ejemplares.