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EL REY TROMPITA

El elefantito Trompita despertó y vio que ya nadie había en su cabaña, todos los elefantes de su
tribu se habían marchado. Se puso muy triste, pero ya se imaginaba que eso iba a pasar, pues por
ser de color blanco sentía que los demás lo marginaban. Al ponerse de pie vio que en el piso había
una moneda de oro que brillaba, lo cogió con su trompa y emprendió su camino.

Con la moneda compró un cesto de comida para alimentarse, una manta para abrigarse y una
estrella para que alumbre su travesía por las noches.

En su camino encontró unos conejillos bebés solos y hambrientos; entonces El pequeño elefante les
regalo su cesto de comida para que se alimenten.

Por la tarde, cerca al río, se topó con una cebra tiritando de frío, que había escapado de las garras
de un malvado lobo refugiándose en las aguas. Trompita le cedió su manta para que se abrigue.

Ya casi al anochecer, en la entrada del espeso matorral, se encontró con una mamá ardilla que muy
desesperada buscaba a sus pequeños.

Trompita le regalo la estrella para que pueda encontrar a sus crías.

Ya muy cansado, en la oscuridad de la noche, el pequeño elefante se sentó a descansar. El ulular de


los búhos y el aullar de los lobos, lo asustaron y comenzó a llorar; entonces una luz brillo a su
alrededor y apareció una hada.

_no llores pequeño Trompita - le dijo la hada_. No temas, tú no estás solo. Todos tus amigos te están
esperando al final de la luz.

Le pidió que camine por esa luz mientras le decía que sus buenas acciones lo iban a convertir en el
Rey de su tribu.

Cuando terminó la luz encontró todos los elefantes, quienes lo aplaudieron proclamándolo su
pequeño Rey.