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Las mujeres y las imágenes. Apariencia, tiempo libre y subsistencia.

En este texto, Anne Higonnet nos presenta su versión de la gradual integración de las
mujeres al mundo del arte. Algunos de los estereotipos y arquetipos de las mujeres,
conscientemente o no, siguen existiendo en la cabeza de mucha gente e incluso de las
mismas mujeres. “Sin embargo, hasta para las propias mujeres resultaba difícil imaginar un
yo femenino”, y como las mujeres del siglo XIX se representaban de la misma forma como
lo hacían los hombres, al igual que en las formas de expresión contemporáneas
(especialmente en fotografía aficionada), la mirada masculina es naturalizada y apropiada
profundamente por las mujeres.

De este texto me parece interesante el siguientes párrafo:

“En toda Europa y en Estados Unidos, las mujeres de clase media y de clase alta
practicaban la pintura y la música como aficionadas. Eran pocas las jóvenes burguesas que
no aprendían a tocar el piano o el violín, a cantar, a dibujar o a usar la acuarela. Se
consideraba que esas habilidades artísticas eran cualidades que refinaban la sensibilidad de
una niña y la hacían socialmente atractiva”.

Tengo una actitud ambigua hacia esta practica. Por un lado, es una manera de familiarizar a
muchas mujeres con los lenguajes artísticos y estimular a algunas de ellas a desarollarse
profesionalmente en esa dirección; pero, al mismo tiempo, participó en la creación del
prejuicio de que el arte hecho por mujer es menos profesional, profundo y colaborando a
reducirlo a un mero pasatiempo.

También otro de los párrafos clave:

“El cuerpo femenino que no proporcionaba placer visual a los hombres resultaba casi
imposible de imaginar. Raramente aparecen las ancianas en la imagineria del siglo XIX,
salvo como caricaturas o estereotipos edulcorados. El trabajo físico de las mujeres se volvía
casi invisible. De la misma manera en que el mito de la modelo del artista desconocía las
condiciones materiales del empleo y, en cambio, ponía de relieve sus servicios sexuales, así
también se ignoraba o se erotizaba a otras mujeres trabajadoras.”

Acá encuentro otro argumento esencial del texto: el camino hacia el éxito profesional para
una mujer dependía de un hombre. Lamentablemente, en muchos casos, era parte de la
realidad pero con el tiempo se empezó a superar; mientras que la idea de que la apariencia
de una mujer tiene que producir placer y el envejecimiento es un defecto sigue en pie, y
alimenta industrias de belleza y cirugía plástica. Y creo que con el nivel de igualdad
contemporáneo esos estándares no solo no bajaron para las mujeres sino que se
expandieron hacia los hombres.
Mujeres y imágenes. Representaciones.

Las ideas generales este texto siguen en la linea del texto anterior y me parece que aun
repite algunas ideas pero centrándose un poco más sobre las formas de representación, su
relación con las ideologías corrientes del momento y los ideales socialmente construidos.
Llamaron mi atención mas los fragmentos de temas específicos, como los siguientes:

“No hay nada que constituya un signo de identidad sexual mas superficial, pero a la vez
mas persistente, que la ropa. En ninguna otra época se diferenciaron tanto las ropas
masculinas y las femeninas ni se ejerció tan estrecha vigilancia sobre las transgresiones en
materia de vestimenta en imágenes de conformismo y subversión.”

La ropa es una imagen expresiva en si y a la vez forma parte de la construcción de


imágenes en muchos otros lenguajes visuales. Siempre la moda era un transmisor de la
situación social y política. El mensaje que contiene la ropa puede potenciar la producción
visual y su ideología.

Otro párrafo que encontré importante también habla sobre un elemento de cultura masiva,
la publicidad:

“La publicidad de maquinas de coser explotaba la identificación entre costura y feminidad


y prometía un mejor cumplimiento de los roles tradicionales. En 1896, por ejemplo, un
anuncio de Singer llamaba a su producto una “maquina de la madre” y “el regalo de boda
mejor recibido”, que “ayuda enormemente a la felicidad domestica”, y una S gigantesca se
arrollaba en torno a una matrona gorda y plena de confianza en si misma”.

La publicidad como un fenómeno masivo y significante socialmente empezó a desarrollarse


con la instalación de la economía capitalista y la competencia entre los productores
industriales y en sus técnicas compartían mucho en común con la propaganda política.
Tomó un rol doble: el reflejo de la cultura y al mismo tiempo un instrumento fuerte de
influencia hacia ella. Y aunque esta dualidad se parece a la del arte la considero mas
peligrosa, porque el objetivo de la publicidad es unicamente la venta de un producto y se
aprovecha de cualquier tendencia social ya sea positiva o negativa, mientras que el arte, por
lo general, usa las mismas tendencias pero con objetivos ligados al campo ideológico ya sea
para cuestionarlos o afirmarlos.