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PRÓLOGO

Nuestro primer contacto con el bar Brugge ocurrió al acercarse las vacaciones de invierno
del pasado año. Nos encontrábamos de visita en la casa de nuestra abuela, al igual que todos
los domingos, en una tarde tranquila en Barrio Candioti.

Durante el horario de la merienda, mientras bebíamos nuestra habitual leche con


chocolate, inesperadamente llamaron a la puerta. Por la expresión de su rostro, pudimos notar
que Raquel, mientras se dirigía a responder al llamado, ya sabía de qué se trataba.

La vimos regresar con un sobre, y como respuesta a nuestra obvia ignorancia acerca del
contenido de éste, ella optó por leer las palabras escritas en voz alta:

“La Dirección General de Mediación y Resolución de Conflictos de la Defensoría del Pueblo


de la Provincia de Santa Fe le comunica que en virtud de su solicitud ha sido fijada una nueva
reunión de mediación, para el día 21 de Junio de 2018 a las 09.00 horas, en la sede de este
organismo ubicado en calle Eva Perón 2726, primer piso, de la ciudad de Santa Fe. La misma ha
sido reprogramada para contar con más tiempo para recabar la información necesaria.

Quedamos a su disposición para cualquier tipo de aclaración y rogamos tenga a bien


confirmar su asistencia, comunicándose con la Secretaría del Centro de Mediación al teléfono
0342-4572695, de lunes a viernes en el horario de 12 a 14 horas.”

Aunque al escuchar estas frases logramos inferir qué relación podía llegar a tener la carta
con nuestra abuela, necesitábamos que nos dé algún tipo de explicación. Y así fue como pasamos
la tarde y la noche escuchando un relato sobre lo que vivió durante los últimos y eternos meses.

Cuando estábamos llegando al final de la historia, ya era la hora de la cena. Y fue en ese
momento en el que comenzamos a vivir en carne propia todo lo que Raquel nos había contado;
desde los ruidos en el comedor hasta las vibraciones de todas las paredes.

Y fue ese mismo día cuando nació nuestro interés por este tema y la idea de escribir este
libro. Nuestras visitas a casa de la abuela se volvieron más frecuentes de lo que solían ser; y en
cada una de ellas, mates y tostadas, pasábamos la tarde conociendo uno por uno los detalles
del problema con el que Raquel convivía. Y con el que, lamentablemente, sigue conviviendo.

Nos parece importante contarles que hasta el día de hoy conservamos la carta, contenida
en aquel sobre, que nos incentivó a contarles esta historia. Y ustedes van a poder encontrarla
en las últimas páginas de este documento.
PRIMERA PARTE
PERSONAJES

1. RIESTRA

Raquel Teresa Riestra, una mujer de 70 años, vivió toda su vida en un apartamento
ubicado en calle Boulevard Gálvez 1521, en la ciudad de Santa Fe. Tenía solo dos hijos. La mayor,
María; y el menor, Luis. Él ya no se encontraba en la ciudad hacía ya varios años, pero su
hermana continuaba viviendo muy cerca del domicilio de su madre.

A pesar de tener una actitud muy enérgica, llevaba una vida tranquila, sin inconvenientes
e intentando no tener conflictos, especialmente con sus vecinos. Pero acercándose las fiestas
de fin de año, en 2017, esta armonía estaba a punto de concluir.

Raquel era una mujer separada, de ojos café y estatura media. Aún conserva cuadros de
su ex marido, dueño del Molino Marconetti. Él partió a Ushuaia cuando su negocio se fundió,
dejando solos a sus dos hijos, quienes en ese entonces tenían 11 y 13 años.

La casa en la que vivió desde que nació tiene dos pisos. Es antigua pero muy hermosa,
cuenta con muchas habitaciones y muebles, que conserva desde su niñez. Pero actualmente vive
sólo en la planta alta, debido a que le cedió a su hija María la planta baja, para que abra allí un
Centro de Día para adultos mayores.

2. MARCONETTI
María Raquel Marconetti, hija mayor de Riestra, se encontraba viviendo en el mismo
barrio que su madre en el momento de los hechos. Es una mujer de 47 años de edad que
comenzó sus estudios en el año 1989 en una universidad de Rosario, y estando allí conoció al
actual padre de su hijo Bautista, de 12 años.

Actualmente, hace ya 9 años está en funcionamiento el ya mencionado Centro de Día:


un instituto en el que pasan las siestas y las tardes los adultos mayores.

En cuanto a la personalidad de María, podemos confirmar que es bastante seria, pero al


mismo tiempo y al igual que su madre, es extrovertida y no suele esconder callar sus
pensamientos ante los oídos de los demás.

Ella, desde su hogar en calle Balcarce 1542, también estuvo involucrada en los
acontecimientos.
3. JOSÉ
José Abat tiene ya 50 años de edad y, al igual que su vecina Teresa, participó de algunos
de los hechos de Barrio Candioti. Este hombre, cuya dirección y otros datos personales vamos
a mantener en privado, conoció a Riestra hace ya unos años, cuando apenas se había mudado
a su actual vivienda.

“Hice denuncias ante la justicia, la municipalidad y sin resultado alguno.” Nos comentó
José mientras relataba sus problemas con el bar Brugge.

El hombre manifestó haber soportado durante el último años y medio todos los ruidos
provenientes de esta cervecería Golpes contra las medianeras, zumbidos cada vez más fuertes
y penetrante en la zona de los 3 dormitorios y el baño, olor muy fuertemente a comida desde
que llegan hasta que se van, música muy fuerte, conjuntos en vivo y el murmullo y gritos de la
gente.
HECHOS

1. RUIDOS MOLESTOS
“Se inauguró hace dos años, en noviembre.” nos contó Raquel acerca del bar Brugge.
Luego, gracias a nuestra investigación supimos que en realidad su inauguración fue el 13 de
diciembre de 2017, pero le adjudicamos este insignificante error al propio hecho de que ya
había pasado mucho tiempo desde el acontecimiento.

Ahora sí, vamos a lo que de verdad nos compete. En aquella noche de verano, una
entretenida conversación que estaban teniendo Raquel y su hija se vió interrumpida por unos
ruidos provenientes del nuevo bar de al lado. En un principio fue extraño, pero enseguida se
dieron cuenta de que se trataba del sonido de unos cuantos motores. A los pocos minutos
comenzó a escucharse música muy fuerte, que no se detuvo en toda la noche.

Todo daba indicio a que se encontraban frente a la inauguración del lugar, y que como
todo festejo importante, significaba una celebración que no se repetiría todos los días. Pero
este no era uno de esos casos.

2. DENUNCIAS
Durante los días siguientes a la inauguración, la música y las voces fuertes continuaron
durante el día y la noche, sin importar de que momento de la semana se tratara. Y fue Teresa
la primera en tomar la decisión de hacer una denuncia.

Las primeras denuncias fueron hechas a través de un número telefónico, y las


constancias retiradas en la Subsecretaría de Control de la municipalidad. Al no recibir
respuesta, Teresa comenzó a acercarse a la Comisaria Seccional Tercera, ubicada en Lavalle
3498.

Pero los problemas continuaban, y durante todos esos meses las autoridades no habían
brindado ninguna solución. Y esa fue la razón por la cual Raquel Riestra optó por solicitar
ayuda en Defensoría del Pueblo. Muchas fueron las denuncias presentadas, así como el tiempo
transcurrido antes de que la primera respuesta llegara: se citó a la mujer y al responsable del
bar a participar de una mediación.

Es lamentable, aunque también muy predecible, decir que lo mismo que sucedió con las
denuncias, también se vio en las mediaciones. Transcurrían una tras otra sin que ambas partes
lleguen a un acuerdo. Sin que Raquel pueda disfrutar en paz las noches en su casa.

3. CLAUSURADO
María, entretanto, se mantenía firme en torno a su objetivo: asegurar el bienestar de
sus pacientes. A principios del año 2018, en una fecha que no recuerda exactamente, los
ruidos provenientes del bar que aparentemente ya no se debían a la música ni al bullicio, cómo
que parecían ser producto de algún tipo de construcción.

A los pocos minutos comprobó que se trataba de unos arreglos en la planta alta de la
cervecería.

Eran aproximadamente las 14:30 y, al igual que todos los días hábiles de la semana, los
adultos mayores del Centro de Día se encontraban allí, realizando sus actividades habituales.
Como ya pudieron haber deducido, estos pacientes de María Marconetti tenían ciertos
problemas de salud propios de su edad, entre los que, lamentablemente, se encontraba el
Alzheimer. Y es normal en una persona con Alzheimer tener pánico. En este caso, pánico a los
fuertes ruidos de la obra de al lado.

Mediante videos, fotos y una fuerte queja, María dio conocimiento a las autoridades de
lo que estaba sucediendo. Y, ante la oportuna decisión de la mujer de hacer publica y en lo
posible viral la lamentable situación, la municipalidad no tuvo más opción que clausurar el bar,
exigiéndole que mantenga sus puertas cerradas al publico durante tres días.

4. MEDIACIONES

Un lunes lluvioso y con mucha humedad, Raquel debió asistir a otra de las tan frecuentes citas
mediadoras dictadas por Defensoría del Pueblo. Unos minutos antes de que sean las 09:00 am.
se encontraba la mujer, junto con su abogado, en Eva Perón 2726. Por otra parte, asistían en el
mismo momento el propietario del local junto con su representante legal.
El mediador era un abogado seleccionado por las autoridades del estado.

A las nueve en punto comenzó la sesión. Raquel se notaba agotada en esta instancia, por no
haber sido escuchada en su reclamo hasta el momento.
- Estoy cansada, así no puedo vivir. Vivo en esta casa desde que nací, hace setenta años, y no
voy a permitir que me obliguen a tener que irme o a malvender mi propiedad debido a la
instalación de un bar tan reciente. - Dijo Raquel observando fijamente al dueño del local.
- Por favor, identifique cuáles son las molestias causadas por el funcionamiento del bar,
señora.- Le solicitó el mediador.
- Ruidos de sillas, mesas, gritos, música, olores a humo y a comida. Además del ruido de las
personas también está el de los artefactos, extractores y aires acondicionados que dan todos
al patio de mi casa y hacen que la pared de mi habitación vibre. Por otro lado, en la habitación
donde duermen mis nietos se escuchan ruidos que imposibilitan poder dormir en las noches-
Le respondió la mujer.
-Los dias de semana cerramos antes de las doce, es imposible que ustedes no puedan dormir-
dice el dueño del bar contraatacando a Raquel.
- Tanto mi cliente como sus vecinos manifiestan lo contrario en sus numerosas denuncias. -
interrumpió el abogado de Riestra.
En ese momento ni el dueño del bar ni su patrocinante supieron que decir.

La mediación duró una hora donde se llegó a un acuerdo, el cual declaraba que se debía
insonorizar el lugar y respetar los horarios correspondientes durante los días de semana; para
que se disuelvan los conflictos entre Raquel y los dueños del aquel bar. Pero hoy, al haber
pasado meses desde aquella reunion, aún no se cumplió el trato.
NUESTRO TESTIMONIO

Tuvimos la oportunidad de conocer por nuestra propia cuenta la cervecería que estamos
denunciando. Y el haber concurrido al lugar nos permitió corroborar muchas de las cosas que
nuestros testigos nos habían contado anteriormente. Al entrar al bar, lo primero que notamos
fue el olor a comida, y por sentido común, supusimos que esto se debía a que la cocina no
cuenta con buena ventilación o salidas al exterior.

Nos sentamos en la galería, un espacio techado pero con conexión directa al patio,
ubicado entre éste y el ambiente principal. El lugar cuenta con muy poca iluminación, pero lo
que más nos llamó la atención fueron los constantes olores que se sentían dentro. Por un lado,
uno proveniente de las cloacas; y por otro, uno muy fuerte a basura.

Una de las principales cosas en las que nos enfocamos estando allí fue en confirmar si
realmente los ruidos eran tan molestos como Raquel y María los describieron. Esto se nos
dificultó un poco ya que era domingo; y si bien la música sonaba fuerte, no lo hacía tanto como
otros días de la semana.

Sin embargo, nos sorprendió muchísimo un hecho en particular. Estando sentadas en


una mesa en la planta baja, escuchábamos las voces de Raquel y María que estaban
conversando en la terraza de la planta alta. Y no sólo nosotras las escuchábamos sino que
también ellas escuchaban voces del lugar.

Esperamos contar con la posibilidad de ir al bar un día en el que podamos ser testigos
plenamente de todo lo que nuestros testigos nos han contado. Adjuntamos como evidencia el
ticket (pero vale la aclaración de que no era un recibo oficial, sino un simple papel impreso).
ENTREVISTAS

Enzo Rojas

- ¿Cuál es el bar en cuestión?


No es solo el bar, sino también los ruidos provenientes de los espectáculos y eventos que
organiza la municipalidad de Santa Fe en la ex estación Belgrano.
El bar está ubicado en Castellanos y esquina Avellaneda y el problema viene, como en la
mayoría de estos bares y pubs que han inundado barrio Candioti, con la habilitación
municipal y sin fijarse que hay en el entorno y si produce alguna molestia a los vecinos.
Es la falta de control de parte de la municipalidad. Pareciera que este descontrol
amparado por el estado municipal es parte del negocio de la habilitación de estos
bares que en cualquier “sucucho” habilitan también parte de un gran negocio
inmobiliario que poco a poco van desplazando a los vecinos y han modificado la vida
del barrio con graves consecuencias en el sistema nervioso de los habitantes aledaños.

- ¿Cuándo comenzaron los problemas con el bar?


Hace diez años, desde su instalación, conjuntamente con la reactivación de la ex estación
Belgrano.

- ¿Qué inconvenientes tuviste?


Ruidos provenientes de los altoparlantes del bar, de los gritos (porque como ponen la música
fuerte la gente no habla, GRITA) de la gente que, además, no solo que ocupa el espacio
del bar, sino que invaden las veredas de los vecinos convirtiendo los frentes de los
domicilios vecinos en barras, baños (porque orinan), vomitan en los frentes de las
casas, etc.
Esto sucede también cuando la municipalidad organiza en la estación Belgrano algún evento
“pseudo cultural” como recitales de rock u otros eventos de ese tipo para lo cual, por
decreto firmado por el actual intendente y los vecinos en un convenio de uso de la
estación que era solo para exposiciones y convenios, no para recitales, que sucede lo
mismo con los frentes de los domicilios vecinos y la municipalidad que tiene la función
de organismo controlador ni aparece. Uno llama y denuncia a un número de denuncias
que tiene la municipalidad para ese fin y no pasa nada, todo es un descontrol
permitido por este organismo.

- ¿Hiciste denuncias? ¿Dónde las presentaste? ¿Cuántas y con qué frecuencia?


Un montón!!. A lo largo de estos diez años. A la municipalidad, a la defensoría del pueblo, a la
policía y nunca tuvimos una respuesta satisfactoria y contundente. A fin del año
pasado el dueño pidió una mediación en oficinas de la municipalidad (derechos
ciudadanos), comprometiéndose a hacer alguna aislación acústica pero ya todo volvió
a foja cero. La aislación que hicieron es insuficiente para la cantidad de decibeles que
ponen música más el griterío de la calle. Se hace insoportable vivir, no se puede dormir
ni siquiera los días de semana.

- ¿Recurriste a otros medios? ¿Cuáles?


Si. Denunciamos a la radio para hacer denuncias públicas, se hicieron marchas con pancartas
para visibilizar el problema en forma conjunta con otros vecinos de barrio Candioti que
padecen la misma situación y, hasta ahora, no se llegó a ninguna solución.

- ¿Tuviste conversaciones personalmente con el responsable del bar?


Si, muchas veces le hice saber de mi malestar.

José Abat

- ¿Cuándo comenzaron los problemas con el bar?


Ya hace un año y medio largo. Desde su construcción.

- ¿Qué inconvenientes tuviste?


Golpes contra las medianeras, zumbidos cada vez más fuertes y penetrante en la zona de los 3
dormitorios y el baño, olor muy fuertemente a comida desde que llegan hasta que se
van, música muy fuerte, conjuntos en vivo y el murmullo y gritos de la gente.

- ¿Hiciste denuncias? ¿Dónde las presentaste? ¿Cuantas y con qué frecuencia?


Sí. Las hice ante la justicia, la municipalidad y sin resultado alguno.

- ¿Recurriste a otros medios? ¿Cuales?


Políticos televisión y radio.

- ¿Tuviste conversaciones personalmente con el responsable del bar?


Sí en varias oportunidades. Y con sus abogados sin resultado alguno, solo compraron tiempo.

María Raquel Marconetti

- ¿Cuándo comenzaron los problemas con el bar?


Hace más o menos dos años.

- ¿Qué inconvenientes tuviste?


Olores nauseabundos, ruidos molestos de aparatos, cuando empezaron a hacer el bar se
escuchaban ruidos de moladoras y de martillos.

- ¿Hiciste denuncias? ¿Dónde las presentaste? ¿Cuantas y con qué frecuencia?


Si, a la municipalidad y a la policía. Bastantes. A lo mejor, por ahí, cuando empezaron a arreglar
todo todas las semanas. Después, durante la semana, dos o tres.

- ¿Recurriste a otros medios?


Si, a la radio de Luis Mino, a Defensoría del Pueblo y con abogados.

- ¿Tuviste conversaciones personalmente con el responsable del bar?


En las mediaciones de la Defensoría del Pueblo.
Raquel Teresa Riestra

- ¿Cuándo comenzaron los problemas con el bar?


Hace dos años, en el verano. Se inauguró en noviembre esta cervecería, Brugge. Y bueno, al
principio todo bien pero a medida que iba pasando el tiempo cada vez más gente, cada
vez más bullicio, cada vez más música entonces ya era como que se tornó imposible
vivir en mi casa. Ruidos en las paredes, corridas de muebles porque no está
insonorizado, ruido de motores. Hay cuatro motores en el techo de ellos pero me
vibran a mí en el techo y en mi casa. Así que bueno, ese es el tema de la cervecería.

- ¿Hiciste denuncias? ¿Dónde las presentaste? ¿Cuantas y con qué frecuencia?


Si. Hice en la municipalidad, en la comisaria, ahora hace poco en la Defensoría del Pueblo pero
no he recibido ninguna respuesta de ningún organismo entonces tuve que hacer
mediciones particulares porque todas las mediciones que venían a hacer la
municipalidad daban negativas y todas las mediciones que hice en forma particular
estaban ahí y que dieron positivas. De los organismos nada. Se tienen que ir pero no se
van, se quedan. Pero bueno, no hay ninguna solución porque vamos a mediaciones.
Hemos tenido como diez mediaciones y el municipio y la Defensoría están de parte de
ellos porque ellos alegan que tienen diecisiete familias que viven ellos pero bueno, ya
hace setenta años que vivo en mi casa y no puedo vivirla. Así que, poniendo en la
balanza las cosas, no se a quien le van a dar la razón, a quien van a defender, si al
vecino o a la gente dueña de este bar.

- ¿Tuviste conversaciones personalmente con el responsable del bar?


Hable al principio pero no, ellos dicen que la municipalidad les dio la habilitación y es como
que están autorizados a hacer cualquier cosa, para hacer ruido. Ellos hacen oídos
sordos a todos los problemas que puedo llegar a tener yo.
INFORMACIÓN MUNICIPAL

Llamamos por teléfono a Defensoría del Pueblo (ubicado en Eva Perón 12726), y nos
presentamos como alumnas del Colegio Sagrada Familia.

Nos dijeron que nos iban a dar más información en el área de “Dirección”, que atiende sólo
por la mañana. También

Municipalidad: Atención ciudadana: Salta 2840


BORRADORES

1. Radio

Radio sol Aire de santa fe. Marzo 2019. Fin 2019. Ella sola. Luis mino radio, no se acuerda.

2. Mediaciones

Abogada mediadora. Abogado de la otra parte con uno de los dueños. Duración 1 hora. Música
en vivo terrible. Vienen bandas, cada tanto, aniversario del local por ej.

3. Entre tapiales

Le dijo q no era lugar para poner un bar por de día entre los tapiales “saquen ese aparato”.

4. Clausurado

Mariela Uberti. Subsecretaria de control de la muni. Audios

Un día era tanto el ruido con las moladores. Si no lo venia a clausurar ella, iba a mandar ese
video a los medios

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Brugge: Boulevard Gálvez 1549. Tiene un patio cervecero atrás que da al patio de mi casa,
medianera de por medio. Adentro da a mi departamento planta alta, más precisamente a mis
dos cuartos; se escuchan gritos y música.

En el techo hay cuatro aparatos de refrigeración que hacen vibrar toda mi casa (Rajaduras, se
explotó la tapa del horno).

Municipalidad y Defensoría del Pueblo dicen que ya se va a solucionar pero no hacen nada.

Enzo: Barrio Latino: Castellanos y Avellaneda.

José: Tumor

Abogados: Ramiro Aviles Crespo

Miércoles 13 de diciembre de 2017