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Educar contra Auschwitz

FOTOGRAFÍA DE CUBIERTA:

Deportados judíos de Hungría, foto tomada por los


SS en 1944 en el «bosque de abedul» en Auschwitz-
Birkenau, en los alrededores de los crematorios IV y V
y de las cámaras de gas. La niña de pie es Gerti Mer-
melstein, y a continuación de derecha a izquierda su
hermana, su madre, su abuela Tauba Mermelstein, su
tía Laja Vogel, nacida Mermelstein, y sus primos los
hijos de Laja Vogel: Reuven y Gershon Vogel.

The Auschwitz Album © Yad Vashem et Musée d'État d'


Auschwitz
Educar contra Auschwitz
Historia y memoria

JEAN-FRANÇOIS FORGES

PRÓLOGO DE FERRAN GALLEGO


PREFACIO DE PIERRE VIDAL-NAQUET
TRADUCCIÓN DE JUAN CARLOS MORENO ROMO
Gracias a Claude Lanzmann por su amistoso apoyo
al trabajo pedagógico sobre su libro y su película
Shoah, y por la autorización para reproducir algu-
nos de sus artículos.

Gracias a Serge Klarsfeld por la inagotable riqueza


pedagógica de los documentos que él ha descubier-
to y publicado, y por la autorización que nos dio para
retomar algunos de ellos para este libro.
Gracias a Jean-Claude Pressac (t) por su hospitali-
dad y por las informaciones originales y eruditas que
ha tenido a bien comunicarme, para la primera edi-
ción de este libro.

Gracias a Patricia Amardeil por las traducciones es-


crupulosas de los textos italianos inéditos que he
utilizado, en particular los de Primo Levi.
Prólogo
La España de Franco y el Holocausto.
Otra zona para la memoria
y la educación

De forma reiterada, las advertencias sobre la capacidad


aleccionadora del exterminio de los judíos europeos a manos
de los nazis se ponen de manifiesto. Nos señala, por
ejemplo, la dificultad de pasar de la experiencia individual al
proceso histórico, de la memoria a la tradición colectiva.
Nos señala la mayor de las dificultades, un obstáculo que
ha interceptado la posibilidad de acercarnos a aquel
acontecimiento, darle una forma que pudiera comunicarse y
transmitirlo. En todo ese proceso existe un desafío que nunca
se había experi mentado por el historiador hasta entonces,
aun cuando su resonancia actúe, en genocidios actuales,
como un elemento de referencia. ¿Cómo insertar la lógica, el
sentido de una utopía, el rigor de un proyecto y la
contundencia de la modernidad? Hasta tal punto se
cuestiona nuestro trabajo que tememos nuestra misma
comprensión de lo que sucedió, al creer que siempre
albergará los trazos de una cierta justificación, si no moral, sí
de «situación histórica», aunque sea en las condiciones
provocativas de indicar a los ciudadanos de nuestro tiempo
que ellos mismos podían haber sido los verdugos.

Pero, ¿qué valor tendría educar contra el Holocausto si no


se partiera de ese peligro? Se trataría de una exhibición de
sucesos, pero no de una advertencia lanzada directamente a
quienes pueden ser víctimas de una seducción y ejecutores de
un sacrificio ajeno. Hallarlo que el historiador Götz Aly llamó
una «economía política del exterminio», para relacionar el es-
tado del bienestar alemán con el trabajo esclavo podría seña-
lar la apertura de una reflexión que, en los últimos veinte años, supervivencia moral y un lenguaje adecuado a la misma, se
no ha dejado de resonar en las investigaciones acerca del na- me ha pedido que establezca la función de nuestra experien-
zismo. Sin embargo, Aly se refiere al conjunto de las víctimas cia más próxima, ese franquismo que quiso presentarse como
y, para que su propuesta siga adelante, tiene que reducir la responsable de la salvación de los judíos españoles en Euro-
especificidad de lo que, con el sarcasmo verbal que denunció pa, y que acabó por hacer creíble a las personas no especiali-
Kemplerer, los nazis llamaron «Solución final», Endlösung. zadas en el tema que el régimen que venció en la guerra civil
En efecto, la economía política del exterminio se refiere a una no tenía nada que ver con el que condujo a Auschwitz. Libros
totalidad más amplia que ignora la función ideológica central como los que publicaron H. Haim, A. Molina y G.I. Espina en
del antisemitismo, olvidando que es esta autorización de la los años ochenta, así como el que, más recientemente, ha
destrucción de un pueblo concreto lo que permite ampliarla escrito Bernd Rother, han ayudado a romper una construc-
zona de las víctimas. No sólo como elemento de igualación de ción interesada, que halló en el libro de Federico Ysart su
un movimiento heterogéneo, sino como símbolo y realidad versión más complaciente.' No resulta tan extraña esta acti-
reunidos en lo que daba la razón al nacionalsocialismo. De tud, cuando observamos los esfuerzos realizados por quienes
acuerdo con ello, el Holocausto judío pasaba a ser un hecho y desean atenuar la experiencia fascista italiana adjudicando
un ritual. Suceso y liturgia indispensables para que pudiera las leyes raciales a la influencia nazi y no a la propia radicali-
actuarse en otros casos de forma masiva, al presentar una zación del régimen, que si pudo llevar adelante esa política
generalización concreta y abstracta (los judíos, lo judío) que era porque la llevaba en su carga genética. Ni lo es que un
podía ampliar el ángulo de visión, indicando que no se trata- politólogo israelí como Zeev Sternhell tuviera que sacar los
ba de un adversario concreto por sus acciones, sino de una colores a la cultura académica francesa, yaciendo cómoda-
inversión del ser humano por su condición. mente sobre las pavesas del J'accuse zoliano, para recordar la
expansión social del antisemitismo y, como habría de titular
la primera de sus obras importantes, «los orígenes franceses
del fascismo». El esfuerzo para huir de Auschwitz,
2

No me corresponde establecer en esta breve introducción


dejando a solas al nazismo alemán con su carga exclusiva,
ni siquiera el repertorio de temáticas estremecedoras que nos
podía tener una función evidente de reivindicación de otros
sugiere la experiencia del Holocausto, como experiencia lí-
proyectos de la extrema derecha europea, cuyo
mite que nos explica el siglo xx y debería mantenerse como
antisemitismo podía llegar a ser más intenso que el de la
un tiempo perpetuo, en el sentido en que Walter Benjamin
Alemania de las fronteras de 1938, como podía suceder con el
quiso sustituir el tiempo cargado de contenido, el tiempo que
de Austria o el de Francia, siendo uno de los elementos que
arrastra su propio pasado en cada momento, de un tiempo
ayudaban a caracterizar las
vacío que sólo se distingue por su vacuidad cronológica de
otros momentos. Un tiempo sacramental, conmemorativo,
como el que se inspiraba en los santorales o en las fiestas
religiosas de cualquier comunidad de fe, un tiempo verdade-
ramente humano. Para comentar el libro de Jean-François
Forges sobre esa transmisión de la experiencia a las nuevas
generaciones; para considerarnos custodios de un saber que
debe llegar a ser conocimiento permanente, aproximación
hermenéutica que descifre el espanto y nos proporcione una
posiciones de una corriente política. La asignación racial de ma más o menos minuciosa. Si su aplicación pudo parecer
la ciudadanía en la Francia republicana no es el menor de anárquica en algunos casos, ello no se redujo al caso espa-
estos factores y, desde luego, nada tiene de excepcional en ñol —sólo deben tenerse en cuenta las formas desordena-
una Europa tan preocupada por los principios del biologis- das con las que se llevaron a cabo no sólo las primeras ma-
mo político. tanzas en Polonia, sino algunas postreras en Ucrania, de la
misma forma que la apariencia de desorden en el conflicto
español fue acompañada de una minuciosa carga documen-
Supongo que la mejor forma de acercarse a esa necesidad tal a aplicar en la represión de la posguerra. Era el proyecto
de reflexión sobre la forma en que la España de Franco inter- general el que establecía la coincidencia, la voluntad de la
vino en la realidad de Auschwitz es la que cumple dos objeti- masacre, el que no fuera el resultado de un exceso, sino de
vos al mismo tiempo: ofrecernos la calidad de la violencia la lealtad a una ideología, sin la que los hechos no habrían
podido enlazarse entre sí mismos, reconocerse con su ate-
política y el exterminio del adversario como parte del proyec-
rradora y despreciable familiaridad.
to político de cualquier fascismo, y la aplicación de ese mis-
mo principio cuando se trató de considerar el auxilio a los
judíos españoles. Un auxilio que no fue resultado de las ges-
tiones realizadas desde España, sino de las consultas lleva- El franquismo llevó adelante lo mismo que el nacionalso-
das a cabo por las autoridades alemanas, en especial la cialismo quiso construir para los alemanes: una sociedad vir-
que se había hecho cargo de la «solución final», la Oficina tuosa basada en una vasta operación de limpieza, que en el
Central de Seguridad del Reich (RSHA). Al hacerlo de este caso alemán adoptó la forma de una higiene racial de mane-
modo, establecemos una necesaria coherencia que nos ra muy explícita, mientras que en España, sin que el elemen-
facilita la comprensión, acercarnos a lo que Hans Mommsen to racial quedara nunca al margen, cobró las maneras de una
llamó la «realización de lo inimaginable» en una expresión restauración de la ortodoxia nacional-católica, a expensas de
desoladora por su lucidez y su polisemia. Algo que no todas las formas de cuestionarla. Entre ellas,
podemos imaginar, que sólo podernos hacer Me resulta difícil naturalmente, se encontraba el judaísmo. Si es cierto que el
encontrar una forma más acertada y terrible de sintetizarlo. fascismo español no fue antisemita fundamentalmente en sus
Para aproximarnos, debemos hacerlo con una cierta audacia orígenes, tal actitud obedece a una posición cultural que, de
intelectual: les debemos a las víctimas ese coraje del intelectual hecho, camufla algunos aspectos de un antisemitismo que es
que no es físico, pero que comporta un riesgo de un nivel racial y religioso al mismo tiempo, un antisemitismo
muy apreciado por cualquier académico. Desde esa posición patriótico que enlaza con los principios fundacionales del
razonablemente temeraria, lanzamos nuestra hipótesis. El Nuevo Estado, como los Reyes Católicos encargados de la
encuentro de fondo entre el nacionalsocialismo y el primera gran depuración antisemita española. No dejó de
franquismo —y, por tanto, entre lo que ocurre en Miranda señalarlo, entre todos los dirigentes fascistas, el más
de Ebro o en Auschwitz se encuentra en una concepción próximo a las posiciones nacional-católicas, Onésimo
de los seres humanos, de su validez, de su equivalencia Redondo, que —no por casualidad— había de viajar a
sagrada, base de lo que merece calificarse de cultura de la Alemania y encontrar en ella una forma de enlazar por
modernidad, como herencia ilustrada a transmitir a prejuicios tradicionales del antisemitismo con el moderno
nuestros descendientes. Los fascistas alemanes y españoles racismo biologista que traspasaba las fronteras orgánicas del
llevaron a cabo, corno resultado de esa concepción, formas nazismo. Los falangistas afirmaron que, para ellos, el judaísmo
de exterminio planificadas de for era «simplemente» una cuestión religiosa,
algo que suponía la degradación ciudadana en un movimien- Algunos de los teóricos del fascismo español se habían
to en el que la religión otorgaba el derecho mismo a formar sentido fascinados —como ocurrió con algunos cuadros del
parte de la nación, a ser un buen español. nacionalsocialismo— por el judaísmo, aunque por el judaís-
mo español, como fue el caso de Ernesto Giménez Caballero,
que tan poca fortuna había de tener en el Régimen, a pesar
Sin embargo, no se trata de las posiciones antisemitas que de haber sido uno de los creadores del fascismo en España,
pudieran tenerse en las vísperas de la tragedia española de 1936- en los últimos tramos de La Gaceta Literaria. A Giménez Ca-
1939, sino de la calificación de «guerra de exterminio» con la ballero podía fascinarle esa internacionalización mediterrá-
que debe considerarse lo que ocurrió a continuación, dado que nea que produjeron los sefardíes. Cuando estalló la guerra
la masacre realizada entre prisioneros indefensos, entre fami- mundial, lo que estaba ante una España de Franco ansiosa
liares desarmados, entre simples disidentes sin capacidad de de participar en ella hasta 1941 era esa presencia de judíos
oponer resistencia, no obedecía a un principio de seguridad españoles, que conservaban cultura, idioma y patrimonio en
militar, sino a un concepto más siniestro de la seguridad, que se Rumania, en Grecia o en Bulgaria. Las actitudes de la admi-
refiere a las tareas de limpieza. La tradicional limpieza de san- nistración española, de su cuerpo diplomático y de sus dos
gre fue sustituida por la limpieza a través del derramamiento de ministros de exteriores, Serrano Suñer y Gómez Jordana,
sangre de los impuros, de quienes no podían ser integrados y, estuvo plagada de confusión e incluso de actitudes distintas,
por tanto, debían perderla vida. Esa autorización al crimen que en función del carácter político que tuvieran los judíos de
otorgó un proyecto politico y que, de hecho, desató la guerra y origen español en cada zona —los franceses, por ejemplo,
el libertinaje homicida de la posguerra, debe ser comprendido habían sido partidarios del Frente Popular—, de la posición
como un precedente de lo que serían las masacres europeas ideológica del diplomático, o de los ritmos concretos de la
posteriores, que también aprovecharon las condiciones ambien- situación internacional, que podían implicar una influencia
tales de un conflicto armado para llevarse adelante. mayor o menor de los sectores más afines a los nazis dentro
Acudieron a un escenario general de masacre para poder de la coalición franquista.
representarse corno una parte específica del mismo, que se
amortiguaba en el fragor de la matanza bélica. Que España
anticipara el proceso no se refiere al enemigo elegido, sino a las Lo que puede considerarse una actitud general es que el
condiciones ideológicas y sociales que permiten que se produzca el franquismo, dedicado a la tarea de crear un sistema concen-
exterminio como resultado de una necesidad nacional, como tracionario propio, en el que se recluyeran nuestros Gemeins
una defensa violenta de la comunidad que realiza una tarea chaftsfremda, nuestros «ajenos ala comunidad», siempre con-
preventiva, destinada a asegurar la salvaguarda de los dicionó su trato a los judíos que solicitaban el paso a
verdaderos ciudadanos. Los judíos europeos, a ojos de los España o el paso por España hacia Portugal y ultramar, de
nazis, no lo eran: constituían un estigma que servía para acuerdo con las posiciones políticas que tuvieran. Incluso
mostrarle a la nación el punto de degradación moral y racial al cuando el gobierno alemán, harto de las dilaciones del
que se podía llegar. Eran parásitos portadores de infecciones a los régimen de Franco —que ya había decidido separarse de
que se reducía a la reclusión, y cuyo aspecto posterior, tras meses toda tentación bélica—, envió el célebre aviso de enero de
de penuria, parecía dar la razón a sus captores. Quienes tenían 1943, advirtiendo que los judíos que no fueran reclamados
esa apariencia debían poseer ese carácter. Cuando una sociedad por los países neutrales y aliados serían deportados a los
acepta tal confusión, su desorden moral carece ya de cauces campos de exterminio, la posición continuó siendo la misma:
por los que discurrir. la ayuda se prestaba aten-
diendo a las condiciones políticas de los perseguidos, aun por sus defensores, opuesta. España estaba dispuesta a com-
cuando pudiera exhibirse un orgulloso sentido de defensa batir al lado de quienes habían realizado abiertamente una
diplomática de los compatriotas, así como de ejercicio de ta- política antisemita desde su llegada al poder, empezando por
rea humanitaria. Tal carácter iría cobrando vigor por dos la Ley de Funcionarios de abril de 1933 y acabando con la
motivos: por la actitud ideológica del propio ministro Jorda- trágica Noche de Cristal de 1938, antes de llevar adelante los
na, así como por la progresiva visibilidad de la derrota ale- inicios del exterminio en la abrumadora cacería humana que
mana, que acabó llevando a la necesidad de elegir, en otro ya dejó oír sus primeros estampidos en la Polonia del otoño de
orden de cosas, entre continuar con las exportaciones de 1939. Franco estaba dispuesto a luchar junto a quien practica-
wolframio al Tercer Reich o disponer del petróleo norteame- ba el genocidio y no tenía empacho en hacerlo visible en sus
ricano. Con todo, ni siquiera esas posiciones, que permitie- fases iniciales, cuando se trató de excluir, de someter a pillaje,
ron el ingreso de los judíos de Salónica ingresados en Bergen de condenar al exilio interior. La España del dictador estuvo
Belsen o el permiso para que circularan por el país, camino dispuesta a sumarse al paso alegre de aquella guerra victorio-
de Portugal, unos centenares de judíos franceses y unos po- sa, fascinante, aniquiladora apresurada de enemigos, y sólo la
cos judíos alemanes, permitieron evitarla deportación de cien- negativa de Hitler a las pretensiones de Franco en Africa, que
tos de sefardíes hacia Auschwitz en los Balcanes, como resul- habrían dificultado las relaciones con la Francia de Pétain, lo
tado de una lentitud en los procesos de repatriación que se impidieron.
sumó a un esfuerzo del gobierno español por realizar un fil-
trado ideológico que, además de no resultar muy comprensi-
ble para los alemanes —que consideraban las cosas con crite-
rios estrictamente raciales— no permitía un ritmo asediado Esa disposición a ayudar en el conflicto bélico significa-
por las difíciles condiciones del frente oriental desde el in- ba, necesariamente, proporcionar auxilio al exterminio, uno
vierno de 1943-1944. de los factores que empujaba las tramas subterráneas de la
guerra, la sala de máquinas que alimentaba con su infame
combustible el curso de aquel viaje al fondo de la noche. Sa-
biendo lo que estaba ocurriendo, la oferta de ayuda es sufi-
Acercarnos al papel desempeñado por el franquismo en el
ciente para marcar una línea moral, aunque también políti-
exterminio judío es incomprensible —y lo es mucho más en
ca, que señala un terreno de identidad de proyectos. A un
el marco de un libro acerca de la relación entre la Historia y la
régimen al que nada importaba que su ayuda pudiera facili-
Memoria, resueltamente dirigido a recuperar el conocimiento
tar y prolongar el exterminio, es difícil que se le pueda mati-
contra Auschwitz— sin considerar el horizonte ideológico zar con algunas operaciones de salvamento, siempre someti-
que el nazismo y el franquismo compartían: esa autorización do a los criterios de selección propios del franquismo. En la
para llevar adelante la tarea higiénica de depuración social a la Europa de 1939 o de 1943 quizás existía la neutralidad diplo-
que ambos movimientos se sentían llamados y que fue capaz mática, pero no pudo darse la abstención moral. La política
de convencer a millones de personas de su bondad, incluso de su se puso al servicio de unos intereses imperiales que implica-
carácter inocuo, como quien se enfrenta a un penoso ejercicio ban el apoyo indirecto al exterminio, corno el envío de unos
de diálisis, realizado por una maquinaria estatal ya que el pro- cuantos miles de voluntarios que frenaran el avance soviético
pio cuerpo social es incapaz de realizarlo. En esta línea, que el hacia los lugares donde se encontraban, precisamente, las
objetivo fundamental del franquismo no fueran los judíos no cámaras de gas, o el envío de trabajadores voluntarios para
le da una naturaleza distinta ni, como ha tratado de señalarse auxiliar en las tareas del Frente Alemán del Trabajo. Pero,
por encima del interés político, de la coincidencia de proyec-
tos, de la familiaridad y agradecimiento por el apoyo presta-
Prefacio a la edición española
do en la guerra civil española, se encuentra la responsabili-
dad ante unos hechos cuya magnitud ha pasado a definirla
condición moral de nuestro tiempo. La contundencia de la
responsabilidad no acepta vacilaciones que puedan desfigu-
rarla hasta convertirla en una incauta pasividad, protegida
por la ignorancia. La quietud, en estos casos, es el peor de los
gestos, porque no para el golpe contra la víctima, sino que se El siglo xx será, en la historia universal, un siglo de triste
limita a asistir a su fatalidad. El silencio, en estas condicio-
memoria.
nes, es la peor de las expresiones, porque ni siquiera permite
nombrar el espectáculo que se tolera. En la España de Fran- En Europa, el siglo comienza con una masacre, en 1914.
co ni siquiera hubo pasividad o silencio, sino algo más tur- Los jefes de los ejércitos europeos tienen una concepción apo-
bio: elegir entre los judíos que merecían salvarse y los que no calíptica de la estrategia guerrera: las vidas humanas no tie-
tenían ese privilegio. No se me ocurre una forma de insulto nen ninguna importancia. Durante cuatro años, los genera-
más atroz, capaz de aludir al mismo tiempo a las víctimas y a les lanzan la infantería contra los cañones y las metralletas,
los supervivientes. es decir que piensan que el cuerpo de carne y hueso de los
hombres podrá vencer el fuego y el acero de las armas. Pero
la victoria no llega. E incluso los países victoriosos como Fran-
cia terminan la guerra exangües. Sobre todo, la conciencia
FERRAN GALLEGO del valor de la vida humana en Europa se ha debilitado. Los
Profesor de Historia del Fascismo totalitarismos asesinos del siglo xx, el comunismo estalinia-
Universidad Autónoma de Barcelona no y el nacionalsocialismo encuentran su origen en la
guerra.
Barcelona, 10 de octubre de 2006
La Primera Guerra Mundial mató a un 5 % de civiles.
Después del sangriento ensayo general de la guerra en
España, la Segunda Guerra Mundial mató a un 50 % de civi-
les. Ya no hay inocentes. Todos los beligerantes cometieron
crímenes de guerra contra los civiles desarmados: la Wehr-
macht por supuesto en la URSS, el Ejército Imperial Japonés
en China o en Corea, pero también el Ejército Rojo en Europa
oriental o la U. S. Army Air Force en Japón. Mientras se cele-
bra en Francia la victoria sobre el nazismo, el ejército fran-
cés, en Argelia en 1945 o en Madagascar en 1947, aplasta sin
contemplaciones las primeras revueltas anticoloniales.
La mayor parte de las guerras de hoy no matan sino a
civiles, mujeres, niños, ancianos, hombres sin defensa en
Bosnia, en Kosovo, en el Congo, en Sierra Leona, etc.
Esta situación equivale a una victoria de aquellos regíme- valor, que este valor es infinito e independiente del sexo,
nes para los cuales un hombre no inspiraba más considera- de la edad, del estado de salud, de la inteligencia, del color
ción que una mosca parada en una pared: especialmente el de la piel, de la religión... Esos valores han sido
nazismo. transgredidos por los europeos en los tiempos de la
Otros crímenes, sin embargo, fueron más graves toda- esclavitud y a finales del siglo xix cuando los
vía. La humanidad ha querido distinguirlos como especial- antroposociólogos, con frecuencia hombres reconocidos
mente dirigidos contra ella misma: la voluntad de destruir a oficialmente por ser grandes sabios como Georges Vacher
una comunidad entera como a los Armenios en Turquía a de la Pouge o Gustave Lebon, clasificaban a los hombres en
principios del siglo xx y a los Tutsis en Rwanda a finales del función de la forma de su cráneo y proclamaban que el
siglo xx. elemento dolicocéfalo determinaba la raza de los Señores.
En Francia, en los años treinta del siglo xx, Alexis Carrel,
Nadie, sin embargo, ha alcanzado nunca todavía en nin- premio Nobel de medicina, pionero de los transplantes de
guna parte la premeditación administrativa y técnica que ha órganos, pretendía observar, en el exitoso libro L'homme cet
acompañado a la destrucción de los judíos europeos [empren- inconnu, una diferencia fisiológica, genética entre los amos
dida] por el régimen de la Alemania nacionalsocialista. Los y los esclavos, los patrones y los obreros, y preconizaba el
crímenes cometidos por los americanos en Nagasaki o por dominio de los fuertes y la ejecución de los locos criminales
los franceses en Argelia estaban en contradicción con sus va- en cámaras de gas. Se propaga la idea de que la medicina
lores democráticos. Los crímenes cometidos por los alema- no debería permitir la supervivencia de personas a las que se
nes en Polonia estaban en conformidad con sus valores, que les designa como portadoras de un patrimonio genético
excluían del mundo a una parte de la humanidad. Como lo debilitado.
hace notar Primo Levi, si se le podía decir a un guardia cruel
del Gulag que era un mal comunista, no se le podía decir a un
SS cruel que era un mal nazi, al contrario. Éste se adecuaba La eutanasia está en el ambiente de la época. Pero los
en conformidad con lo que el régimen, oficialmente, espera- nazis son los criminales que pasan a la práctica en una época
ba de él. de descenso constante de la vigilancia moral. Muchos, en
Europa, olvidan las lecciones de Blaise Pascal en el siglo Yu
)(

La peor de las barbaries que el mundo haya conocido nun- y de la Ilustración en el siglo siguiente que [enseñaban que]
ca estalló en el corazón de una Europa que cree haber inventa- lo propio de la fuerza no es oprimir, sino proteger.
do los Derechos humanos, una Europa impregnada por mil Considerando que los judíos pueden atentar contra la
años de cristianismo y cuya pretendida excelencia de civiliza- pureza de la mítica raza germánica en Europa, se les señala a
ción había, en su opinión, justificado la colonización. Esta ca- éstos especialmente como peligro biológico. El viejo antiju-
tástrofe es, para los europeos, un tremendo cuestionamiento. daísmo, el reproche contra el tener religioso, se vuelve antise-
Esta barbarie es muy compleja. Es singular como todos mitismo, el reproche contra el ser.
los acontecimientos históricos, es cierto. Pero hay una uni- El paso del asesinato de los enfermos mentales y de los
versalidad de las víctimas. Y una universalidad de los verdu- inválidos físicos al asesinato sistemático de hombres, muje-
gos: los SS inhumanos eran, por desgracia, seres humanos. res y niños en perfecta salud pero culpables de «impureza
La moral judeocristiana y la de la Ilustración del siglo biológica» se ve sin duda facilitado por las ideas dominantes,
xviii afirman que los seres humanos tienen todos el mismo pero sigue siendo todavía extraordinariamente opaco no so-
lamente desde el punto de vista histórico (la fecha, quizás
noviembre de 1941, es todavía objeto de controversia) sino, El deber de historia exige decir los hechos de la manera
sobre todo, desde el punto de vista ético. más precisa y rigurosa posible. Los hechos históricos, sin
Se multiplican los conflictos con los responsables de la embargo, no agotan acontecimientos tan terribles. Éstos tie-
economía del Reich que no comprenden cómo se puede nen una dimensión filosófica e incluso metafísica que los pro-
matar a los esclavos de otro modo que mediante el trabajo. fesores no pueden ignorar. Desde un punto de vista pedagó-
Y todos aquellos que no verán en Auschwitz más que un gico —como desde cualquier punto de vista— no hay nada
aspecto extremo de la explotación capitalista del hombre que sacar de un relato de muerte. El proyecto de los nazis de
por el hombre no podrán concebir el odio SS, criminal e matar a todos los judíos no tiene sentido puesto que la
insensato. muerte es la nada de todo proyecto.
Los nazis consideran a algunos hombres, los judíos, como Pero resulta que podemos sacar sentido de las obras de
exteriores a la humanidad. Así, según su propio testimonio, arte. Incluso de aquellas cuyo tema es la muerte.
Franz Stangl, uno de los comandantes de Treblinka, los per- Los jóvenes tienen el derecho de conocer la verdad. El
cibe exactamente como a animales de matadero, y se siente pedagogo polaco Janusz Korczak murió, con los huérfanos
radicalmente incapaz de imaginar sus sufrimientos y de sen- del gueto de Varsovia, en las cámaras de gas de Treblinka. Él
tir piedad. hablaba claramente de la muerte a los niños condenados por
La guerra forma parte de la definición del Reich, como los alemanes. Algunos días antes de su asesinato, les hizo re-
se lee desde 1925 en el primer párrafo de Mein Kampf de presentar una obra de teatro del gran escritor hindú Rabin-
Hitler: adquirir tierras extranjeras para el espacio vital ale- dranât Tagore, Amal o la carta del rey, en la que un niño
mán. Pero la singularidad de los criminales nazis reside en muere soñando que corre, libre y dichoso, por el campo.
esa rabia de matar a los judíos para purificar no solamente Así he querido mostrar que las obras del italiano Primo
al Reich sino al mundo, incluso fuera de su alcance, en In- Levi en la literatura y del francés Claude Lanzmann en el
glaterra o en China, mediante el hambre, los
cine nos hablan de una tragedia europea, pero también te-
fusilamientos y las cámaras de gas.
rriblemente humana. Todos los «hermanos humanos», corno
Nosotros tenemos el deber de transmitir esos aconte- decía el poeta francés del siglo xv François Villon, pueden
cimientos a los jóvenes. Ciertamente no somos tan inge- encontrar en esos libros, en esa película, cuestionamientos
nuos como para creer que esta sola transmisión nos pro- universales.
tegerá necesariamente contra el regreso de la barbarie. La Informar a los jóvenes del horror que puede existir en el
incapacidad de la comunidad internacional para evitar mundo siempre es difícil. Las obras de arte, precisamente,
nuevos crímenes en Bosnia o en Rwanda está ahí para re-
permiten evitar los dos riesgos del decaimiento y de la fas-
cordárnoslo.
cinación.
Pero pensamos que el olvido sería peor. Esta revelación se acompaña de emoción. No es fácil te-
Quienes desean el olvido y tienen prisa por pasar página ner en cuenta la emoción. Muchos profesores quieren, legíti-
se colocan, incluso involuntariamente, del lado de los verdu- mamente, transmitir un saber científico, incluso en las disci-
gos. La memoria de las víctimas es más larga. Exige el reco- plinas literarias, es decir, un saber lo más desligado posible,
nocimiento de la verdad que, únicamente ella, permite la muy precisamente, de la emoción. Pero de cualquier manera la
lenta cicatrización del sufrimiento. emoción existe. Hay que tenerla en cuenta, hay que respetar-
la. Podemos decir a los jóvenes que nosotros mismos no siem- A escala humana, la barbarie no parece recular. Incluso
pre somos capaces de afrontar la realidad del horror sin fla- a veces parece triunfar. Con todo, poco a poco, la concien-
quear, que no tenemos respuestas a todas sus preguntas so-
cia de una moral universal no es ya, tal vez, una simple uto-
bre la naturaleza de la especie humana. Pero que ellos no
pía idealista al contar con, a pesar de tantos fracasos, tantas
serán nunca abandonados.
dificultades, las Naciones Unidas y ahora el Tribunal Penal
La revelación de la monstruosidad de la Shoah es un trau-
matismo. No todo traumatismo debe ser evitado en educa- Internacional.
ción. En la vida de un niño o de un adolescente, el descubri- La esperanza paciente, obstinada, voluntaria, de que el
miento de los actos del nacionalsocialismo es una «revela- mundo de mañana será mejor que el de hoy, acompaña nece-
ción». Esta revelación, acompañada por obras maestras sariamente toda mirada sobre los jóvenes.
artísticas, puede ser positiva si ayuda a crecer en una crea-
ción de humanidad vigilante y resistente. JEAN-FRANÇOIS FORGES

Cuando el horror es posible impunemente, vemos, por


doquier, a una parte de los hombres capaz de llevar a cabo
actos aterradores.
Claude Lanzmann, en la película Shoah, le pregunta a
Czeslaw Borowi, un testigo polaco que temía por sí mismo
al ver a los alemanes, si tenía miedo, también, por los ju-
díos. Obtiene una respuesta filosófica: «Si tú te cortas el
dedo, yo no siento nada».
¿Cómo enseñar la compasión, la imaginación del sufri-
miento de los demás de la que están desprovistas muchas
personas, y no solamente los criminales?
El nacionalsocialismo fue un régimen que quiso invert
ir la moral tradicional y hacer un bien del acto de matar,
un mal del acto de no matar. Sabemos que algunos
hombres de la policía alemana rehusaron someterse ala ley de
la horda y matar a personas indefensas, sin por lo demás ser
sancionados, afirmando que sus valores morales cristianos,
humanistas o simplemente el honor de los soldados les
prohibían cometer tales actos. Pero no sabemos bien cómo
transmitir los valores humanistas y la vigilancia, la
resistencia. Sabemos solamente que la condición necesaria
para transmitir los valores es la de respetarlos. Unos jóvenes
no respetados no podrán aprender nunca a respetar.
Prefacio

Es un libro de 265 páginas, pero trata del más dificil de los


asuntos: ¿cómo explicar a estudiantes de enseñanza media lo
que fue, durante la Segunda Guerra Mundial, la masacre de
los judíos? Jean-François Forges habla desde su experiencia; él
es, desde hace más de treinta años, profesor de instituto de
bachilerato. Sobre Auschwitz, sobre la Shoah, él ha visto y
leído todo lo que uno puede leer o ver: libros, películas, sin
hablar de los lugares mismos. Como todos nosotros, sean cuales
sean nuestra edad y nuestra experiencia, él sigue
desconcertado: Auschwitz fue ese lugar «en el que no ha
habido un porqué».
Jean-François Forges no esquiva ninguna pregunta, nin-
guna trampa. Sí, las guerras coloniales —la de Argelia por
ejemplo— han quedado marcadas por espantosas masacres.
Sí, Rwanda, Bosnia, han visto a hombres asesinar a otros
hombres por millares. ¿Y qué decir de la Camboya de Pol
Pot? Sí, los campos estalinianos no han sido esencialmente
diferentes de Buchenwald o de Ravensbrück. David Rousset,
quien acaba de dejarnos, lo había dicho y repetido.
No por ello deja de haber en la empresa asesina de Hitler
algo que es irreductible. Este irreductible no debe servir para
relativizar los otros crímenes, sino para trazar un límite: he
ahí hasta dónde puede llegar el hombre, el hombre nazi que
actuaba en nombre de sus propios valores.
Jean-François Forges, repitámoslo, no elude ninguna pre-
gunta: no evita los problemas técnicos y saca del estudio de
Jean-Claude Pressac1 lo que se puede sacar de él: el «cómo»> a
falta del «porqué». El ofrece a sus alumnos documentos de Introducción
primera mano: una especie de diario de marcha, por ejem-
plo, de una unidad alemana que, en agosto de 1941, en Ucra-
nia, tuvo que ocuparse de algunas centenas de niños judíos.
Del conocimiento a la compasión
Masacraron hasta el último de ellos, no sin que los capellanes
de la unidad intentaran modestamente obstaculizarlo.
Pero más allá de los documentos están las obras de arte,
las únicas que pueden hacernos penetrar en el corazón del
De Birkenau al museo del Prado, un barco...
genocidio. Jean-François Forges hace un uso pedagógico de
dos obras inmensas: Shoah de Claude Lanzmann, nueve ho-
ras y media de película de las que él propone desprender Ése sería el más extraño y el más impresionante de los
dos o tres horas, gigantesco retorno al pasado a través de la barcos fantasma. Se le distingue todavía, obstinado, bajo el
palabra de los sobrevivientes, de los verdugos, de los testigos polvo, los graffiti y el desgaste provocado por el tiempo. Vie-
polacos, y a través de la contemplación de los paisajes tal y ne hacia nosotros, de tres cuartos de babor, después de ha-
como son a día de hoy, espantosa empresa en la que cada ber dejado la costa —banda de tierra que se estira, que pun-
uno debe ir más allá de su propio límite. A lo cual se agrega la tea a la izquierda. Sobre un casco de fragata con la roda alta
obra de Primo Levi, ese químico italiano que frecuentó el sobre la mar, el ancla está levada frente a la línea de las
infierno sin ir hasta ese lugar del que nadie regresa, el portillas. Tiene el aspecto de un buque de tres palos cuadra-
autor de Si esto es un hombre y de Los hundidos y los salvados, do, provisto sin embargo como un galeón por los dos pri-
libros únicos en la medida en que alían inseparablemente el meros mástiles de dos velas rectangulares. Dos velas están
más agudo de los testimonios a la más distante de las también colocadas, de manera poco verosímil, en el palo de
reflexiones. ¿Qué adolescente podrá olvidar, después de mesana.' No hay ni bauprés, ni maniobras visibles, ni cofa,
haberlas conocido, las páginas en las que Primo Levi ni pabellón. En la proa, un poco apartada, hay una silueta
cuenta cómo trató de enseñarle Dante y el «Canto de Ulises» humana, demasiado grande para la talla del barco. Detrás
a uno de sus camaradas franceses, ese canto que cuenta vuelan unos pájaros. Cuatro de éstos, sin duda muy cerca
cómo el navegante zozobró «hasta que el mar se cerró sobre de nosotros a juzgar por su tamaño en comparación con el
nosotros»? del barco, despliegan sus largas y puntiagudas alas de ga-
viota; pero tienen una cola de golondrina de mar, de dos
puntas. El viento infla el velamen, estira las nubes, levanta
Hay que dar las gracias a Jean-François Forges por esta la mar, multiplica las olas, sopla la libertad: es un dibujo
intensidad pedagógica casi sin precedentes, leerlo y hacer hecho con gruesos trazos cafés, de dos metros de largo, so-
que todos lo lean, y sacar de aquí las lecciones y los ejemplos
debidos.
PIERRE VIDAL-NAQUET
[© N.° 179 de la Revue des livres pour enfants, 1. En el libro Un peintre au Sonderkommando à Auschwitz, se puede
ver a David Olère representarse a sí mismo mientras pinta un barco
publicada por La Joie par les livres, 1998.]
igualmente irreal sobre una cortina en presencia del kapo Julius Brack
presentado como un viejo marino (página 60). Ése sería más bien un
símbolo de barco, un sueño de libertad.
bre un muro de la barraca 15 del sector BIb del campo de Líbano y de Bosnia e incluso las de los terroristas ofuscados
las mujeres, en Birkenau. 2 de Londres, en París, en Nueva York, en Jerusalén... Ninguna
Raros son los capítulos de los libros de historia que no lista estará completa mientras se tenga el sentimiento de que
concedan un lugar al lado de las violencias rutinarias, a una
; por doquier se ha convertido en costumbre la violación de las
lectura tranquilizante que muestre a una humanidad en lo «leyes y costumbres de la guerra», como dicen los juristas de
más alto de ella misma en la historia de la ciencia, del arte y las Naciones Unidas.
del pensamiento. La primera mitad del siglo xx da al contra-
En ese sentido, Hitler ganó la guerra. Durante el verano
rio el sentimiento agobiante de una regresión, de una caída,
de 1992 en Bosnia, pudimos ver las imágenes de hombres
de un naufragio. Los cuerpos trastornados de angustia, des-
esqueléticos detrás de las alambradas, y nos enteramos una
garrados, aniquilados bajo los diluvios de hierro y de fuego
vez más de la existencia de campos sobre el suelo europeo, de to
en los Dardanelos, en Verdún, en el Chemin des Dames, son
rturas, de asesinatos motivados por pretextos puramente
el primer hito de los tiempos contemporáneos. Indefectible-
étnicos; escuchamos relatos de cremación de cadáveres, en
mente, en los años siguientes la violencia aplasta, después
hornos, luego de habérseles arrancado los dientes de oro.
de a los soldados, a las mujeres y a los niños. Los regímenes
Pudimos ver a los políticos europeos sin valor, sin voluntad o
totalitarios reinan gracias a la hambruna, la esclavitud, la to
sin poder, incapaces durante años de detener los horrores
rtura, el asesinato. Los estalinianos o los hitlerianos han
que, durante cincuenta años, se había afirmado que no se
sido ante todo los fabricantes de una cantidad inconcebible
aceptarían ya más en ninguna parte del mundo. Las masacres
de sufrimiento humano, por encima de las peores pesadillas
volvieron a Europa. No se las reconoció, como si el olvido
en los siglos de los siglos.
recubriese ya el pasado. La memoria ya no nos protege del
retorno del crimen.
El contagio se extiende y todos los ejércitos de la Segunda
Guerra Mundial se imponen fríamente objetivos demográfi- «Un soldado se acerca a una mujer y le pregunta por qué
cos: Varsovia, Coventry en llamas, pero también Hamburgo, llora su hijo. Ella le responde que tiene hambre. Entonces el
Dresde, Tokio, Kobe bajo los proyectiles de fósforo, Hiroshi- soldado lo degüella diciendo: ÿa no tendrá hambre".» 3 Uno se
ma, las masacres de Cantón, de Polonia, de Rusia, de Orado- creería en Kiev el 29 de septiembre de 1941 con los soldados
ur... antes o después de la Segunda Guerra Mundial, las ma- del Feldmarschall Walter von Reichenau. Estamos en Sre-
tanzas genocidas de Armenia, las masacres de las guerras brenica el 13 de julio de 1995 con los soldados del general
coloniales de Argelia, de Madagascar; de Indochina, las de Viet- Ratko Mladic. Se decía «¡Nunca más!» y se pretendía educar
nam y de América Latina, de Africa y de Checoslovaquia, del a los niños para que fuesen adultos más vigilantes que sus
padres. Se sabe ahora un poco más, después de las masacres
2. Desde finales de los años noventa, la multiplicación de los graffiti de Camboya, de Bosnia y de Rwanda, que Buchenwald y
cometidos por los visitantes sobre los dibujos accesibles al público en Auschwitz volverán un día en la historia del mundo. Pero el
las barracas de Auschwitz ha obligado a las autoridades del campo a
protegerlos con placas transparentes. Es el caso de la barraca 15 y
también, por ejemplo, de la barraca 13 del sector BIa del bloque de
los niños en donde unos curiosos dibujos representan juegos de
niños y de niñas y un escolar muy sorprendente con apariencia china
cuyo peinado parece una tripa.
futuro, incluso probable, no es nunca ineluctable. Sin esta en el lado derecho... Las víctimas empujadas hacia el interior
esperanza tan débil, la enseñanza de la Shoah, el horror más en grupos compactos, empujados los unos sobre los otros... Los
extremo de un siglo horrible, no tendría ningún sentido. servidores de la muerte que se afanan sobre el techo plano... El
sótano de los crematorios II y III de Birkenau, el horror de
Los artistas, testigos o profetas de su tiempo, de Picasso a
Treblinka o de Belzec, las cámaras de gas.'
Francis Bacon, muestran explícitamente o no el dolor del
alma y del cuerpo de ese personaje multiplicado en el siglo xx: Al fondo del cuadro, en el mar, unos barcos se queman
la víctima. Sin embargo, es en El triunfo de la muerte de por debajo del vuelo pesado de grandes aves negras. Un na-
Bruegel El Viejo, en el Museo del Prado de Madrid, en donde vío en el centro no es alcanzado por las llamas. Éste podrá
encuentro el alucinante contracampo del barco de escapar acaso. Sería ese mismo que boga fuera de este infier-
Birkenau. no, en el muro de la barraca del campo de las mujeres. Reco-
nocemos como un punto de referencia la banda de tierra di-
El segundo plano del cuadro de Bruegel sería Verdún, el bujada por Bruegel, en el extremo a la derecha. Tiene, efecti-
pecado original del siglo: tierra quemada, árboles sin hojas, lla- vamente, en contracampo, la misma forma alargada que la
mas, humo que obscurece el cielo. El campo de concentración que se ve detrás del barco de Birkenau.
nacionalsocialista, el Lager," como dice Primo Levi, realiza en
el siglo xx las más espantosas pesadillas del xvi. Los asesinos-
esqueletos como la imagen de las gorras de los SS, los cuerpos De la literatura al cine: la obra de arte como mediación
desnudos desgarrados por los perros como en Buchenwald, las
carretas llenas de osamentas, los cadáveres esqueléticos desar-
ticulados, descompuestos como en Bergen-Belsen, la rabia de El proyecto de enseñar la realidad de los campos y de la
destrucción mediante la tortura y mediante los instrumentos Shoah es indispensable para mantener la memoria, única pero
de la muerte: horca, rueda, hierro y fuego. Y sin siquiera escru- débil oportunidad que tenemos para protegernos contra el
tar el cuadro, a la derecha, uno queda fascinado por la repre- regreso del honor. Hay que reunir los hechos obstinadamen-
sentación de este recinto rectangular entre los bloques apreta- te, apoyados en documentos y en testimonios humanos cu-
dos del ejército de la muerte... Esta prisión larga como un in- yas debilidades son conocidas, sobre todo cuando se trata de
menso ataúd apenas más alto que un hombre... Esos muros experiencias extremas. Es necesario, con un rigor escrupulo-
ciegos con tan sólo un pequeño tragaluz cerrado con barrotes`' so, distinguir los mitos de la realidad, así sea chocando sus-
ceptibilidades o incluso dogmas. Después de tantos decenios,
* La palabra alemana Lager, que tiene, entre otros, el significado de uno debe exigir respuestas claras a preguntas precisas sobre
un campo en general, es utilizada por Primo Levi para evocar lo que queda de los campos y sobre su historia inscrita en el
específicamente un campo de concentración en el sistema
concentracionario nazi (KL: Konzentrationslager). Primo Levi designa
con la palabra Lager tanto los campos de concentración o de trabajos
forzados (en especial el campo de Auschwitz IIl Monowitz donde estu- 5. Enzo Traverso escribe que «los campos de exterminio nazis se
vo detenido) como los campos de exterminio (por ejemplo una parte parecían mucho más a fábricas taylorizadas que a] Triunfo de la muerte
de Auschwitz II Birkenau, donde a su llegada los deportados demasia- de Bruegel. (Les Temps modernes, 568, noviembre de 1993, página 10).
do jóvenes o demasiado viejos, incapaces de trabajar, eran asesinados). Pero imaginamos mal lo que podía pasar ante las puertas de las cáma-
4. En la película Nuit et Brouillard [Alain Resnais, 1955] una habi- ras de gas. Muchos testimonios a propósito de Belzec o de Treblinka
tación designada como cámara de gas tiene igualmente una ventana dan verdaderamente la impresión de un infernal caos brugueliano más
con barrotes. que de un orden tayloriano.
espacio y en el tiempo. Ése sería el primer nivel de un conoci- hecho de los campos el tema mismo de su arte y producido
miento científico riguroso pero frío, acaso inhumano. verdad, emoción y compasión. Con esta intención, quisiera
Es necesario también integrar en la conciencia el acon- ensalzar los libros de Primo Levi y Shoah, libro y película de
tecimiento histórico, en un nivel que podríamos llamar, a Claude Lanzmann. Sólo los artistas de las dimensiones de
falta de una mejor denominación, la inteligencia del cora- Levi y de Lanzmann pueden afrontar el extraordinario pro-
zón. Es un trabajo terriblemente desafiante. No es sino en yecto de «recrear» el mundo del Lager y de la Shoah pues,
la ardiente convicción del deber de memoria como puede como dice Raul Hilberg, «semejante recreación representa un
uno lanzarse a semejante prueba y pensar que es necesario acto de creación en sí mismo ».7
el imponérselas a otros, sean adultos o, con más prudencia
todavía, niños. Robert Jay Lifton, en su gran libro sobre Les
médecins nazis, dice muy bien que no podemos esperar sa- En fin, con los hechos, la emoción, la compasión, hay
lir espiritualmente indemnes de un estudio de este género, que transmitir los valores. Los relatos referentes al campo
en la medida en que «utilizamos nuestro propio yo para asi- nacionalsocialista pueden ser sumergidos y banalizados en
milar experiencias que habríamos preferido ignorar».6 lo ordinario del horror. No seremos lo suficientemente in-
genuos como para no saber que pueden provocar un sadis-
Para ocuparse de los campos del nacionalsocialismo y mo y un goce difíciles de concebir para quienes, sobrecogi-
de la tragedia personal de los deportados arrancados de sus dos por el sufrimiento del Lager, están llenos de piedad y de
amores, de sus trabajos, de sus bienes, en la soledad y en la solidaridad humana. Por ejemplo, Jean Dutour era, en los
promiscuidad, el desamparo extremo del cuerpo y del espíri- años cincuenta, hostil a la salida de Nuit et Brouillard por-
tu, es necesaria la imaginación del sufrimiento de los otros. que pensaba que la película podía «dar ideas» .8 Por ello, ha-
Ésta sólo es posible con tiempo, con gravedad, con recogi- brá que reflexionar sobre la manera de presentar los he-
miento. Una emoción dominada puede permitir tocar la con- chos, los testimonios y sobre todo las imágenes, pero siem-
ciencia profunda de las gentes y abrir a una comprensión pre también acompañarla enseñanza relativa a los campos
capaz de producir compasión. Conservo la palabra compa- y a la Shoah de una afirmación de la ética fundamental del
sión aunque tenga una connotación de sensiblería o de cari- judaísmo, del cristianismo, del humanismo y de la Ilustra-
dad, llamada a veces cristiana, aunque las instituciones cris- ción: todos los seres humanos tienen el mismo valor esen-
tianas no hayan precisamente mostrado compasión ante los cial y este valor es infinito. La educación moral y cívica no
sufrimientos de los judíos europeos. puede ser separada aquí del curso de historia.

En el principio era, acaso, la emoción... Esa emoción que


logra el milagro de producir humanidad y ternura cuando se
habla del extremo de la bestialidad y de la violencia. La pre-
sencia física de un antiguo deportado puede crear esta situa-
ción, pero también una obra de arte, mediación incompara-
ble entre los hechos y la conciencia. Es decir, que también el
arte ha sobrevivido a Auschwitz, y que hay artistas que han
Capítulo 1
Una memoria amenazada,
un lenguaje por reencontrar

Se han escrito centenares de libros a propósito de los cam-


pos del nacionalsocialismo. Su lectura no siempre es perfec-
tamente esclarecedora. Yo quisiera dar cuenta de mi expe-
riencia, sin duda compartida, de profesor de historia. Lo hago
con toda la honestidad y los escrúpulos que me es posible
tener, pero también con los riesgos de suscitarla
indignación y la pasión. Los libros sobre los campos
provocan con frecuencia un sentimiento de abatimiento.
Pero sugieren, también, muchas preguntas difíciles de
responder, sobre el sufrimiento de las víctimas, la crueldad de
los verdugos, sobre la memoria, sobre los fantasmas, sobre la
realidad. Espero que mi parte de investigación de la verdad
no ofenda a ninguna persona sincera. La supervivencia de la
memoria de los campos depende más que nunca del rigor
de la historia que de éstos se haga a día de hoy.

Cuando se trata de hablar de los campos del nacionalso-


cialismo, uno se tropieza a veces con la sospecha de escoger
entre las tan numerosas víctimas de la historia. Uno puede
ser acusado de privilegiar un sufrimiento en relación a otro,
de incrementarlo incluso, por no hablar de las otras desgra-
cias: el drama de los indios de América, de los armenios, de
los gitanos, de los prisioneros del gulag, de los pueblos colo-
nizados o incluso, guardando las distancias, del drama de los
alemanes o de los japoneses bajo las bombas.'
La lectura de los manuales muestra que no siempre todos «negacionismo» a ese respecto. Alfred Grosser, precisamente
4

los sufrimientos son tratados en la escuela con el mismo inte- en una reflexión sobre la memoria, cita a Marie-Claude Vai-
rés. Ha habido durante mucho tiempo, en efecto, una histo- llant-Couturier, gran resistente y superviviente de Auschwitz y
ria oficial del estalinismo y de la descolonización. de Ravensbrück. En 1950, durante el proceso contra la revista
5

Les Lettres françaises en donde David Rousset exigía la verdad


con respecto a todos los campos concentracionarios, ella de-
¿Se pueden comparar los campos claraba: «yo sé que no existen campos en la Unión Soviética y
estalinianos y los hitlerianos? considero el sistema penitenciario soviético como indiscutible-
mente el más deseable en el mundo entero». Se podrían multi-
Ésa podría ser la primera acusación que cuestionara la plicar las citas sobre la ceguera de los estalinistas franceses.
objetividad de la historia de los campos hitlerianos: atenerse Un solo ejemplo: en su película Français, si vous saviez (1972),
Andre Harris y Alain Sédouy presentan un documental reali-
ala existencia de los campos estalinianos. De ese modo, en el
zado por el partido comunista francés a inicios de los años
cementerio del Père-Lachaise, en París, cerca del muro de los
cincuenta. El espectador tiene la sorpresa de escuchar la mis-
Federados, los monumentos a las víctimas de los campos hit-
mísima voz de Paul Éluard anunciar, acompañada de una ima-
lerianos se encuentran, de manera significativa, cerca de las
2

gen de gavilla de trigo y labrador en Beauce o en Brie, que los


tumbas de los dignatarios del partido comunista francés; es 3

campesinos de Francia saben que «sin el corazón de Stalin, sin


decir, de los hombres que no expresaron en su tiempo una
su razón ardiente, el trigo no crecería para nosotros hoy». Al
condena del principio mismo de los campos y no se incomo-
menos, no se les han tomado en cuenta a muchos intelectuales
daron ante los campos estalinianos. La vecindad de las tum-
franceses tan increíbles yerros. Un abordaje superficial podría
bas y de los monumentos sugiere que los comunistas eran los
hacer creer que, en cambio, no se ha perdonado a los hitleria-
principales adversarios de los nazis pero, sobre todo, que ellos nos. ¿Hay dos pesos, y dos medidas?
fueron sus víctimas más importantes.

Se han subestimado los crímenes de Stalin. Stéphane Cour-


tois, historiador del movimiento comunista, habla incluso de Tengo ante mí unas fotografías tomadas en Ucrania en 1933,
conservadas en los archivos de un grupo de ortodoxos rusos
en Francia. No hay en rigor ninguna diferencia con respecto a
torpedeamiento del Wilhelm Gustloff, tema del libro de Grass, el 30 de las imágenes de Bergen-Belsen de 1945. Acaso sean incluso
ro de 1945, provocó el naufragio más mortal de la historia: más de 6. peores. La miseria extrema de 1945 tiene cierta relación con la
000 muertos de los cuales más de 3.000 eran niños de pecho. El 16 de
abril el torpedeamiento del Goya causó la muerte de más de 6.000 refu-
situación de la Alemania derrotada. Uno ve en las fotografías
giados. Es importante mostrar que la Shoah, crimen contra la humani- ucranianas una gran cantidad de niños. No los hay en las imá-
dad, no eclipsa de ninguna manera el horror de los crímenes de guerra. genes publicadas de Bergen-Belsen, en el amontonamiento de
2. Oranienburg, Sachsenhausen, Bergen-Belsen, Dachau, Buchen- cadáveres esqueléticos. Las imágenes de niños deformados
wald-Dora, Auschwitz-Birkenau (con una cita de Paul Éluard), Buna- por el adelgazamiento y la caquexia no difieren de las del gueto
Monowitz-Auschwitz III, y un monumento «a1 deportado del trabajo, de Varsovia en 1943. La película de Marina Goldovskaia, Le
víctima de la traición y de la barbarie nazi». El monumento no le indica pou-
al transeúnte de qué traición se trata.
3. Waldeck Rochet, Jacques Duclos, Maurice Thorez, Paul Vaillant-
Couturier, Marcel Paul, Henri Barbusse, Paul Eluard.
voir de Solovki (1989), cuenta una historia muy exactamente mán Ernst Nolte ha suscitado violentas polémicas, ya que él
comparable a la de Mauthausen: trabajo forzado, prisioneros veía entre ellos un vínculo de causalidad.' Pero las confronta-
vigilados por los de derecho común, torturas, fusilamientos, ciones de historiadores no conducen a diferir la condena de
asesinatos y hasta la escalera por la que son precipitadas las los crímenes de masa estalinianos, aunque no fuese sino para
víctimas, como en la de la cantera del campo austriaco. Alexan- mejor precisar la especificidad de los crímenes hitlerianos.
dre Soljenitsyne,* o Robert Conquest en su libro La grande
Si es verdaderamente útil, la comparación entre los cam-
terreur, dan cuenta de hechos que merecen ser meditados en
pos estalinianos y los hitlerianos está todavía por hacerse. Si 8

relación a la historia de las exterminaciones de seres huma-


hemos de creer a Margarete Buber-Neumann, quien conoció
nos. La voluntad de matar a los campesinos era inapelable. Un
el gulag y después, entregada a Hitler por Stalin, conoció Ra-
antiguo kulak,** incluso totalmente arruinado y miserable,
vensbrück, algunos campos hitlerianos (no los campos de ex-
tenía que morir necesariamente en tanto que kulak. Sus hijos,
terminio) eran menos terribles, para algunos deportados, que
expulsados de los pueblos, morían de hambre y de frío, arroja-
los campos estalinianos, al menos en su funcionamiento «nor-
dos a los bosques de Ucrania por los recién llegados de Rusia,
mal», es decir, antes del hundimiento y de la hambruna del
que eran considerados mejores comunistas que los ucrania-
final de la guerra. En 1940, en Ravensbrück, Buber-Neumann
nos. Durante los procesos de Moscú o de Praga después de la
tiene la sorpresa de encontrar una alimentación correcta, me-
guerra, haber sido hijo de burgués era una razón suficiente de
sas y sillas desconocidas en el campo soviético, barracas, ver-
culpabilidad, cualesquiera que fuesen sus acciones a favor del
daderos «palacios» comparados con el gulag. Hay que espe-
9

comunismo. El secretario general del partido comunista che-


rar hasta finales de 1944 para que Ravensbrück «se hunda len-
co, Rudolph Slansky, quien ha contribuido a instaurar el siste-
ta pero irremisiblemente igual que Karaganda».10
ma que lo aplasta, explica él mismo con una voz monocorde
que es un traidor en razón de sus orígenes burgueses. La per-
6

tenencia, no ya racial sino social, era por ella misma una razón Pero Margarete Buber-Neumann no lo vio todo. La dife-
suficiente de culpabilidad. Se debía morir bajo una rencia esencial reside, como lo muestra Primo Levi, en la fi-
acusación lo menos marxista posible. Ése es un punto import nalidad de los dos sistemas concentracionarios. La denega-
ante a subrayar, ya que los crímenes hitlerianos fueron ción de la humanidad por principio caracteriza los campos
cometidos en apariencia por razones comparables, pero en
pleno acuerdo con la doctrina racista y genética del 7. Véase la obra colectiva Devant l'histoire, p. 34.
nacionalsocialismo. El paralelismo de los «asesinatos por razón 8. El campo especial de Buchenwald N.° 2, es decir, el campo comu-
de clase» con los «asesinatos por razón de raza» que nista de Buchenwald de 1945 a 1950, es desde luego menos asesino que
estableció el historiador ale- el campo nazi. Se cuentan, de cualquier manera, según un proceso
verbal soviético, 7.113 muertos en cerca de cinco años, del 20 de agos-
to de 1945 al 1 de marzo de 1950. De julio de 1937 a finales de diciem-
bre de 1942, en los cinco primeros años en los que las consecuencias de
las derrotas militares no intervienen todavía en la vida del campo de
concentración nazi, se cuentan ahí 8.246 víctimas. (Sabine y Harry
Stein, Buchenwald, p. 65 para las víctimas de los hitlerianos y p. 72
para las víctimas de los estalinianos.)

9. Margarete Buber-Neumann, Déportée à Ravensbrück, p. 13. [Cfr.


Prisionera de Stalin y Hitler, Galaxia Gutenberg.]
10. Ibid., p. 185.
hitlerianos. No hay evidentemente nada comparable en la Los relatos de la descolonización: ¿masacres olvidadas?
ideología soviética, en la que el racismo no existe." En el gu-
lag no encontramos ni cámaras de gas ni «selecciones». No Los silencios oficiales a propósito de ciertos aspectos de la
se encuentra nada comparable a los Einsatzkommandos colonización y de la descolonización pueden dar la impresión
en el Ejército rojo. de que se escogen las víctimas, en particular al leer los libros
escolares. Los estudiantes de origen africano o norafricano lo
Nada salva al nacionalsocialismo. No tiene ningún «as- hacen exactamente notar con frecuencia. No podremos ser
pecto positivo». Los Lager no son una traición a éste, sino verdaderamente escuchados, cuando hablamos de la historia
una de sus ineluctables consecuencias. Mientras que, de la Shoah, si seguimos guardando silencio con demasiada
según el historiador Jean-Jacques Becker, «el aspecto positivo frecuencia, en la escuela, sobre los dramas de la descoloniza-
del comunismo ha existido, ha existido en los millones y ción francesa. Sorprende siempre el descubrir, al azar de un
millones de simples militantes comunistas que fueron capaces viaje por lugares perdidos de la sabana malinesa, monumen-
de hacer todos los sacrificios por una causa en la que creían. [.. tos a los muertos de la guerra de 1914-1918. Los combates tan
.] Es por este aspecto positivo —entre otros— que el comunismo importantes de las tropas coloniales en la liberación de Italia,
no puede en ningún caso ser confundido con el nazismo». 12 y luego en la de Francia en 1945, no siempre son menciona-
Pero el nazismo también tuvo militantes que le fueron devotos dos. Se olvidó muy pronto el deber de memoria para con el
hasta el sacrificio de sus vidas. Sólo cuenta la causa a la que sacrificio de los combatientes africanos en unas guerras que
uno se entrega. Es posible identificar el sueño de la no eran suyas.1 Aquellos que ayudaron a liberar a Francia tu-
4

solidaridad fraternal universal con una utopía generosa y vieron el desaliento de sentir lo poco que se les reconoció al
positiva traicionada por el mundo de los campos del regresar a sus países:15 trabajo forzado, masacres de las regio-
estalinismo.13 nes de Setif y de Constantine en 1945 —contemporáneas y
comparables a las masacres de Oraclour—, matanzas de Ma-
11. Véase en particular Philippe Bunn, «Hitler-Stalin: la comparaison dagascar en 1947, bombardeo de Haiphong en 1949.
est-elle justifiée?», en la revista L'Histoire, 205, diciembre de 1996. Durante la guerra de Argelia, en 1959, un informe
se también el muy bello artículo de Primo Levi escrito en La Stampa redactado por Mi-
del 22 de enero de 1987, reproducido en la edición de 1996 de Si c'est
un homme, Ed. Julliard, pp. 297-301, y en la biografía de Primo Levi
escrita por Myriam Anissimov, pp. 599-602.
12. Jean-Jacques Becker, «La vengeance du communisme., Le Mon- 14. De los 214.000 hombres del primer ejército del general de Lattre,
de, 28 de diciembre de 1996. 112.000 eran «indígenas»; de los 18.000 hombres de la 2.° DB del gene-
13. Sobre esta cuestión, habrá que remitirse necesariamente a los ral Leclerc, 7.000 eran «indígenas».
libros de Jacques Rossi, personaje extraordinario, que es el escritor fran- 15. Un signo concreto de este olvido nos lo proporciona el monto risible
cés del gulag: Qu'elle était belle cette utopie [Qué bella era esa utopía] y de las pensiones y retiros de los excombatientes africanos. El 26 de di-
Jacques, le Français pour mémoire du Goulag. Por otra parte, a finales del ciembre de 1959, el Parlamento Francés decidió, en efecto, congelar las
2003, apareció, en francés, una edición integral de la obra fundamental pensiones, rentas, subsidios. De ese modo, en 1996, cuando un
de Varlam Chalamov: Récits de la Kolyma [Relatos de la Kolyma]. Al excombatiente francés recibía 4.081 francos, su antiguo compañero de
mo tiempo apareció también un libro de fotografías de Tomasz Kisny, armas senegalés recibía 1.463 francos, el de Guinea 673 francos, el de
Goulag: fotos antropométricas, montones de zapatos, torres de vigilan- Túnez 400 francos. El almirante Antoine Sanguinetti habla «de insulto a
cia y alambradas, deportados desencarnados, «hospitales» sire medica- la memoria» (Le Monde, 10-11 de noviembre de 1996). El 30 de noviembre
mentos, masas de esclavos en las obras de construcción, etc. del 2001 un fallo del Consejo de Estado puso fin a esta discriminación.
chel Rocard indica que cuando la población alcanza las mil París.18 Es verdad que los policías asesinos y sus jefes,
personas en uno de los campos de reagrupamiento de la po- policías o políticos, nunca fueron molestados con motivo de
blación civil argelina, «muere aproximadamente un niño por ese drama. Al parecer, la sangre derramada no les ensució la
día». Un millón de personas, de las cuales la mitad eran niños, memoria. Maurice Papon —el prefecto de policía en l 961—
fueron encerradas en los campos de reagrupamiento. Esas 16 no tendrá nunca que rendir cuentas por ese asunto. Las
decenas de millares de muertos no captan prácticamente la diferencias de situaciones y de objetivos son, es verdad,
atención, por autocensura sin duda, de los autores de libros y esenciales, y el crimen contra la humanidad tiene una
de manuales escolares. No hay que dudar de que la pregunta definición bien precisa. Pero para algunos estudiantes, no es
se plantea y se planteará: después de todo, ¿por qué quienes comprensible que el hecho de ser responsable de la muerte de
mienten por omisión a propósito de las masacres de árabes judíos en Burdeos en 1942 sea más grave e inolvidable que la
dirían la verdad a propósito de las masacres de judíos?" Son responsabilidad de la muerte de árabes en París en 1961. Se 19

muy raros los libros de historia para el último año del bachille- recordará que Jacques Verges, el abogado de Klaus Barbie,
rato que evocan el acontecimiento más dramático de la guerra sacaba argumentos de las condiciones de la descolonización
de Argelia en Francia, y todavía lo hacen subestimando el nú- para prohibir a los franceses que juzgaran a los antiguos SS,
mero de las víctimas: la masacre del 17 de octubre de 1961 en con el pretexto de que los unos y los otros habían cometido
crímenes para él totalmente comparables. Se ha creído poder
olvidar de la misma forma el rol de algunos franceses durante
la Segunda Guerra Mundial.
16. Michel Rocard, Rapport sur les camps de regroupement, p. 126. La
memoria francesa de la guerra de Argelia, a pesar de los libros y las
películas, sigue estando adormecida. El 1 de septiembre de 2003, la
cadena de televisión Canal + presentaba la película de Marie-Dominique 1940-1945: ¿una historia oficial de Francia?
Robin, Escadrons de la mort, l'école française, que revelaba cómo los
torturadores franceses de la guerra de Argelia habían instruido oficial- Las dudas, los silencios y las divergencias en las aprecia-
mente a sus colegas de América Latina en los años setenta. La película,
ciones a propósito de la historia de la Segunda Guerra Mun-
que suscitó profundos alborotos, en particular en Argentina, no provo-
có, en Francia, ninguna reacción.
18. Jean-Michel Lambin, Histoire de terminale, Hachette, 1995, p.
17. Poi- hablar de algunos de los acontecimientos que acompañan el 210, habla de «manifestaciones brutalmente reprimidas por la policía> y
nacimiento de Israel, los manuales escolares del último año de bachi- da un balance de «varias decenas de muertos». Jacques Marseille, Histoire
llerato contienen algunas lagunas. Sólo es evocado el terrorismo con- de terminale, Nathan, 1989, p. 320, indica que «el 17 de octubre de 1961,
tra los ingleses. El libro de Jean-Michel Lambin (Hachette, 1995, p. las fuerzas del orden matan en París a cerca de una centena de argelinos».
162) habla de «atentados contra los británicos»; el de Jacques Marseille ( Jean-Luc Einaudi, en su libro La bataille de Paris, estima en 300 el nú-
Nathan, 1995, p. 84) describe el atentado del 22 de julio de 1946 con- mero de las víctimas. Esa cifra es retomada por Ariane Chemin en un art
tra el hotel King David, frecuentado por los ingleses, indicando 20 víc- ículo de Le Monde que evoca el trigésimo quinto aniversario de la
timas (la cifra habitualmente dada es de una centena de víctimas); el masacre (17 de octubre de 1996). Maurice Rajsfus recuerda que el 14
libro de A. Gauthier (Bréal, 1995, p. 72) habla de «lucha armada en la de julio de 1953 la policía había disparado también sobre los manifes-
que se enfrentan judíos y árabes». A nadie le parece útil indicar que los tantes: seis trabajadores argelinos y un metalúrgico francés habían re-
terroristas del grupo Sem y del Irgún, acordándose, acaso, de las sultado muertos (Maurice Rajsfus, 1953, un 14 juillet sanglant).
masacres de judíos en Hebrón en 1929, masacraron a su vez a 254 19. En el capítulo 4, «Lieux et non-lieux de la mémoire française.,
hombres, mujeres y niños árabes, el 9 de abril de 1948 en Deir-Yasin. Y del libro Le crime et la mémoire, Alfred Grosser multiplica los ejemplos
sin embargo ese crimen suscitó indignación entre los propios judíos. de las amnesias de la historia oficial de Francia y de sus historiadores.
dial han podido dar la impresión de que existía una historia A propósito del sentimiento de que existe una historia ofi-
oficial de la que había que desconfiar. Negacionistas y revi- cial, parece que en efecto hubiese un problema particular-
sionistas se aprovechan de esta desconfianza para propagar mente francés. Sobre todo son los libros de los historiadores
la duda. Años después, uno ve que trozos enteros de la histo- americanos Robert O. Paxton y Michael R. Marrus, lo mismo 22

ria de los años de guerra habían permanecido escondidos. que los del abogado Serge Klarsfeld, los que han renovado
23

Ahora surgen «revelaciones» en todo tipo de asuntos en un la manera de ver los años 1939-1945 que los historiadores
clima poco favorable a la serenidad y a la verdad. Todos aque- profesionales franceses habían explorado poco. Los políticos,
llos que creían que se podía pasar página y olvidar ese pasa- De Gaulle, Pompidou, Mitterrand, quisieron pasar página a
do se han equivocado torpemente. ese tiempo en el que, según la expresión de Pompidou, «no
todos los franceses se querían». Ellos aspiraban de manera
Lo hemos visto a propósito de la historia de la ilusoria a la reconciliación nacional. Olvidaban que la me-
Resistencia y de las circunstancias de la muerte de Jean moria de las víctimas es más duradera que la de los verdugos
Moulin: el origen de la traición de la que éste fue víctima ha y que el olvido es imposible sin el sentimiento de que se ha
suscitado violentas polémicas. No son las divergencias entre
René Rémond y Serge Klarsfeld a propósito del «fichero
judío» constituido bajo la Ocupación, o los debates20
empresas suizas nacionalizadas por los regímenes comunistas. A fina-
alrededor de la historiografía de la Shoah los que van a les del mes de octubre de 1996, el libro de Brigitte Vital-Durand, Domaine
aportarla serenidad en torno a esos problemas. 21 privé, plantea el affaire de los bienes judíos embargados durante la Ocu-
pación y retenidos por la ciudad de Parts. Al mismo tiempo (29 y 30 de
octubre), la firma angloamericana Christie organiza una subasta pú-
20. En 1991, Serge Klarsfeld se encontró un fichero judío de la jefa- blica, en beneficio de la Federación de las Comunidades Judías, de
tura de policía de París en los archivos del Ministerio de los obras de arte saqueadas por los nazis y almacenadas en la antigua
Excombatientes. Muchas preguntas se plantearon entonces: ¿los fiche- cartuja cisterciense de Mauerbach, cerca de Viena, en Austria. El gran
ros habían sido disimulados voluntariamente? ¿Se trataba del gran público descubre así que muchas cuentas no han sido saldadas.
censo de 1940? ¿En qué lugar debían ser conservados: Archivos En el mismo orden de ideas, a propósito de las polémicas sobre la
Nacionales o Centro de Documentación Judía (en donde al final se época de la guerra, cuando un antiguo deportado, Pierre Nivromont,
tomó la decisión de colocarlos)? indica que Marcel Paul, uno de los grandes políticos comunistas de la
Liberación, había favorecido a los comunistas en Buchenwald —lo que
21. El tratamiento del genocidio judío por parte de François Bédarida desde luego parece perfectamente comprensible— (emisión Envoyé
y Jean-Pien-e Azéma en su Dictionnaire historique et critique; 1938-1948, spécial, Matricule 186140, Fr2, 3 de octubre de 1996), inmediatamente
les années de tourmente, de Munich à Prague (Flammarion, 1995) pro- se suceden las protestas de Guy Ducoloné en nombre de la asociación
vocó debates que condujeron al filósofo Pierre Bouretz a presentar su francesa «Buchenwald-Dora et Kommandos», retomada en el periódi-
dimisión a la redacción de la revista Esprit. El diccionario le parecía co L'Humanité (Le Monde, 4 de octubre de 1996). De hecho, Marcel
demasiado favorable a las tesis funcionalistas, subestimando el Paul no tuvo nunca el poder de decidir quién estaría inscrito o no en
número de víctimas por fusilamiento, insuficientemente crítico en las listas de transporte en kommando (véase el bello libro de Paul le
relación a ciertas obras históricas como las de Jean-Claude Pressac ( Goupil: Un normand dans... itinéraire d'une guerre 1939-1945, p. 171 [
Le Monde, 5 de julio de 1996). Las cuestiones relativas a ese «pasado que Un normando en... itinerario de una guerra 1939-1945]).
no pasa» según la fórmula utilizada por Rousso y Conan, surgen de
nuevo. A finales de 1996 explotaron una serie de affaires sobre los fondos 22. Robert O. Paxton, La France de Vichy, Michael R. Marrus, Vichy
de las víctimas del nazismo depositados por las propias víctimas o por et les juifs.
sus verdugos en los bancos suizos. Se descubrió en esa ocasión que 23. Serge Klarsfeld, Vichy Auschwitz. Le calendrier de la persécution
ese dinero fue ampliamente utilizado por los bancos para indemnizar des Juif en France; Le mémorial des enfants juifs déportés de France.
a las
hecho justicia y de que la omisión o la mentira no reequilibrarla situación descrita por Annette Wieviorka: «mien-
triunfan. El affaire Touvier mostró muchos ejemplos de tras que en 1945 el deportado judío era el resistente, hoy, en la
esto. Hasta 1994, la placa del cementerio de Rillieux, al lado opinión, el deportado está a punto de devenir el único judío» .25
de Lyon, en donde el miliciano hizo fusilar a siete rehenes Si como mínimo no se busca la verdad siempre y en todas pa
judíos, indicaba sólo de pasada que el crimen había sido rtes, no es posible convencer de la unicidad y de la especi-
cometido por unos «bárbaros» seguramente no identificados. ficidad de la Shoah.
En Lyon mismo, la placa que recuerda la muerte de una
resistente detenida por los milicianos franceses de Touvier,
en la calle de Sainte-Héléne, exhibe una mentira nada
Peligros que amenazan la historia de la Shoah:
preocupante al acusar de ello a la Gestapo alemana. La
manera francesa de decir la historia durante más de cincuenta negacionismo, revisionismo, sacralización
años ha consistido en esconder, mediante mentiras u
omisiones, la participación de los franceses en los crímenes La historia de la Shoah es ahora lo suficientemente cono-
de los alemanes. cida como para que nosotros tengamos a propósito de su
desarrollo, secreto en su tiempo, muchas certezas. Puede que
En fin, si, durante mucho tiempo, se ha ignorado la suerte haya todavía precisiones que aportar, puntualizaciones, rec-
particular de los judíos, no convendría que la memoria de la tificaciones, incluso revisiones: todas ellas acciones familia-
Shoah hiciera olvidar, ahora, la suerte de los deportados resis- res a los historiadores. Pero, bajo el nombre usurpado de «re-
tentes no judíos. El sufrimiento judío, incluso siendo incon- visionistas», se ha visto a investigadores, con frecuencia más
mensurable, no debería eclipsar el de las otras víctimas del ideólogos que científicos, minimizar la Shoah o incluso, en
nazismo. Nadie debe sentirse despojado de la memoria de su definitiva, negarla. En efecto, esos «revisionistas» son más
propia tragedia. Por ejemplo, 4.505 franceses y francesas re- precisamente «negacionistas» ,26

sistentes, deportados por «represión», como se dice hoy, fue-


ron registrados en Auschwitz y 1.733 murieron ahí.24 Hay que

del drama de Gardelegen, en donde 1.016 deportados fueron quema-


dos vivos por los SS el 13 de abril de 1945. Leyendo a Goldhagen, esas
24. Algunos supervivientes de Auschwitz murieron en otros cam- víctimas parecen necesariamente judías (fotos fiera de texto 25 y 26)
pos. En total sobrevivieron un 32 %, mientras que en el conjunto de los cuando, en las evacuaciones que se transformaron en marchas de la
deportados franceses «por represión», la tasa de sobrevivientes es ciel muerte de los últimos días de los campos, los SS hicieron rara vez distin-
59 %. Pero hay que recordar, en efecto, que de entre los 75.700 judíos ción entre los deportados. Ese tipo de error es todavía muy frecuente.
deportados de Francia, la mayor parte a Auschwitz, el porcentaje de 25. Annette Wieviorka, Déportation et génocide, p. 430.
supervivientes es del orden del 3,3 % (Serge Klarsfeld, Le calendrier de 26. El revisionismo y el negacionismo de cualquier manera han ob-
la persécution des Juifs, p. 1.125). Véase Henry Clogenson y Paul Le tenido una victoria: sus nombres, y en consecuencia su existencia en-
Goupil, Mémorial des Français non juifs déportés à Auschwitz, Birkenau tre las teorías y las doctrinas, han entrado en el diccionario.
et Monowitz, ces 4.500 tatoués oubliés de l'histoire. Habría que abstener- Revisionismo: posición ideológica que tiende a minimizar el genocidio
se por lo menos de mostrar cadáveres de víctimas indiferenciadas de
de los judíos por parte de los nazis, principalmente negando la existen-
los nazis, por ejemplo las imágenes de los osarios de Bergen-Belsen,
cia de las cámaras de gas en los campos de exterminio. Negacionismo:
para ilustrar solamente la masacre de los judíos incluso si los judíos,
ciertamente, son ahí numerosos (por ejemplo «Dites-le à vos enfants,<, quien niega la existencia de las cámaras de gas utilizadas por los nazis
histoire de la Shoah en Europe, 1933-1945, pp. 178-179). Daniel (Le Nouveau Petit Robert, 1993).
Goldhagen, en Les bourreaux volontaires de Hitler, muestra las víctimas
La Shoah: una masacre única ser Word, cercano también al partido laborista israelí, des-
apareció en París a finales de julio de 1996.27
La Shoah tuvo lugar. Está clara y simplemente probada Decenas de miles de deportados, sobre todo hombres su-
por la ausencia de los judíos que vivían por millones en Eu- pervivientes, sufrieron el mismo trauma, y dan el mismo tes-
ropa del Este, de los países bálticos a los Balcanes, en 1939. timonio paradójicamente certificado por la ausencia. Ellos
Polonia, más de sesenta años después del acontecimiento, vieron el naufragio integral de las víctimas. Ellos llegaron a la
recuerda a cada paso la memoria de las comunidades ju- rampa de Birkenau con sus padres ancianos, sus mujeres,
sus niños... Fueron separados de ellos. No los volvieron a ver
días desaparecidas: se ven, todavía en gran cantidad, los vie-
nunca. Si estaban solos, dan testimonio de haber visto a los
jos barrios judíos, las casas, las sinagogas, los cementerios.
ancianos, las mujeres y los niños partir en otra dirección que
No se ve prácticamente ya ningún judío, incluso el antise- ellos sin que nunca los volviesen a ver. La Shoah ha tenido
mitismo perdura de manera obsesiva, como pueden testifi- lugar tan seguramente como la batalla de Stalingrado o el
carlo las inscripciones antisemitas que se leen sobre los desembarco en Normandía.
muros de las ciudades de Polonia. El mundo yiddish, su
pensamiento, su lenguaje, su literatura, su música, La Shoah ha ocurrido, y es única. No es éste el lugar para
naufragó en cuerpos y bienes. La visita del cementerio desarrollar el carácter original del antisemitismo secular. En el
judío de Varsovia es ejemplar con respecto a esta siglo xix, particularmente en Francia, la antroposociología y
los paladines de la «pureza» biológica dieron al antisemitismo
destrucción. Es un lugar único: una multitud de tumbas
unas bases presuntamente científicas. En los años treinta, el
abandonadas, los árboles, los matorrales, la hierba que
antisemitismo se banalizó. Los más grandes escritores pudie-
recubre todo, las tentativas desesperadas del número tan ron entregarse a los peores desenfrenos de odio, los diarios
pequeño de supervivientes por mantener el recuerdo. Es el pudieron publicar los peores insultos, las peores infamias, sin
lugar melancólico de la muerte del recuerdo de la vida, de la provocar protestas importantes. No se puede encontrar una
muerte de la muerte, abismado en el olvido del mundo. situación semejante contra ningún otro grupo humano, como
Los judíos de Europa del Este desaparecieron de la faz contra los judíos considerados colectivamente.
de la tierra y sólo una ínfima minoría pudo escapar a la
destrucción en Israel y en Estados Unidos. Pero, lejos de la En fin, la destrucción misma es única. Además de las
tierra europea, es otra civilización la que ha sido creada y masacres trágicamente clásicas hechas en el lugar mismo,
desarrollada. Después de la Shoah, el mundo judío ashke- los asesinos hacen atravesar toda Europa a sus víctimas más
nazí ha tratado en vano de sobrevivir. Se hunde ante nues- lejanas y menos amenazadoras para matarlas de manera in-
tros ojos. La prensa en yiddish reflejaba la vitalidad y la sensata a su llegada, en mataderos concebidos especialmente
diversidad política, social, intelectual de ese mundo hasta para seres humanos, como nunca antes se los había visto en
toda la historia de la humanidad, tan cargada sin embargo
una fecha reciente. Los diarios desaparecieron unos tras
de horrores de toda especie. Hay que cuidarse de querer com-
otros. Nave Presse, de los comunistas, dejó de aparecer en prenderlo todo. Si los alemanes van a buscar a los niños de
1993. Luego fue el turno de Unzer Shtirne, el diario del Bund,
social-demócrata, y del Yiddisher Kampfer, sionista
laborista de Nueva York. El último diario yiddish del
mundo, Un-
Izieu, no matan sistemáticamente a todos los judíos a su al- los gitanos no corresponde a una voluntad de exterminio».32
cance en los campos militares o en los campos de concentra- Georges Bensoussan subraya «la suerte radicalmente diferen-
ción, quizás por razones económicas, quizás sin razón. No te» de judíos y de gitanos. Él habla «de una masacre a gran
hay razón para matar. No hay razón para no matar. escala, no de un genocidio planificado que buscara hacer des-
aparecer a los gitanos de la faz de la tierra ».33 Y también el
historiador estadounidense Guenter Lewy escribe que «nin-
Sin embargo, los términos de especificidad y de unicidad
gún plan global de exterminio del pueblo gitano fue nunca for-
de la Shoah no son admitidos en la Educación Nacional, en
mulado ni tampoco llevado a la práctica».34
Francia. «A la universidad [...] le repugna aislar a los judíos del
resto de la nación», escribe Annette Wieviorka. El programa
28
El pueblo gitano, escribe todavía Guenter Lew «sufrió
oficial de la Educación Nacional pide a los profesores que terriblemente bajo el régimen nazi, y es inútil exagerar los ho-
insistan sobre «el exterminio sistemático de los judíos y los rrores que vivió».35
gitanos» .29 Oficialmente, no se quiere distinguir la suerte de El único debate que hay entre los historiadores enfrenta a
los unos y la suerte de los otros, incluso si la realidad los partidarios de una intención homicida contra los judíos,
histórica lo impone. En francés, la palabra «exterminio» y la premeditada desde el inicio del nacionalsocialismo: los «in-
palabra «sistemático» tienen sentidos muy precisos. No se tencionalistas», y a los partidarios de una decisión de la ma-
trata evidentemente de disminuir, de exagerar ni de comparar sacre en función de las circunstancias, ligadas en particular
los sufrimientos de las víctimas del nacionalsocialismo. a la guerra: los «funcionalistas», que reúnen, hoy, a la mayoría.
Nadie olvida la masacre de cerca de 3.000 gitanos en las Habrá todavía, sin duda, debates futuros sobre el número
cámaras de gas de Birkenau, el 2 de agosto de 1944, de un total total de las víctimas, sobre el número de aquellos que murie-
de 20.000 gitanos muertos en Auschwitz, ni que uno de los ron respectivamente por el trabajo, por el hambre, por fusila-
personajes más patéticos de Primo Levi, Hurbinek, de La miento o por los gases tóxicos.
tregua, es probablemente un pequeño gitano. Para
François Bédarida, 250.000 gitanos fueron asesinados. No 30
Los lectores franceses pueden acceder hoy a libros funda-
obstante, Yehuda Bauer escribe: «es [...] falso afirmar, como lo mentales como el de Raul Hilberg, La destrucción de los ju-
han hecho con frecuencia algunos historiadores, que los díos de Europa, o el de Amo Mayer, La «solution finale» dans l'
alemanes preveían la aniquilación de todos los gitanos».31 Y histoire. Ya no hay excusa para la ignorancia que se podía
Denis Peschanski indica que «la política que siguen los tener hace una veintena de años cuando los estudios históri-
alemanes en Francia frente a

28. Annette Wieviorka, Déportation et génocide, p. 431. 32. Denis Peschanski, Les Tsiganes en France, 1939-1946, p. 160.
29. B.O. de junio de 1995 retomado en los mismos términos en octu- 33. Georges Bensoussan, Auschwitz en héritage, pp. 128-129. El autor
bre de 2002. propone explicaciones sobre la asimilación de la suerte de los judíos a la
30. François Bédarida, Le nazisme et le génocide, p. 46. Pero las esti- suerte de los gitanos y habla de «nerviosismo político», de «deseo de ha-
maciones de los historiadores son muy variables. Bédarida estima en blar bien» (p. 128), cíe «timidez ante el terrorismo intelectual ejercido por el "
un tercio la proporción de gitanos muertos. El porcentaje de 10 % de parti du bien"», «a expensas de la verdad histórica» (p. 218).
muertos parece sin embargo la proporción generalmente admitida. 34. Guenter Lewy, La persécution des Tsiganes par les nazis, p. 370. El
31. Yehuda Bauer, Repenser l'holocauste, capítulo 3 «Comparaison d' libro está editado en una colección dirigida por Michel Desgranges y
autres génocides”, p. 78. El libro contiene un breve postfacio de Pierre Vidal-Naquet.
Annette Wieviorka. 35. Guenter Lewy, op. cit., p. 374.
cos sobre ese tema, particularmente en Francia, eran todavía algunos profesores,37 difusión por Internet de miles de pági-
balbucientes, con algunas excepciones, como los trabajos de nas de escritos negacionistas, correos y faxes enviados regu-
Poliakov. No se carecía de libros, de testigos, de juristas, de larmente por Robert Faurisson a institutos de bachillerato y
sociólogos, de especialistas en ciencias políticas, de periodis- universidades para presentar las tesis negacionistas, el libro,
tas, de químicos e igualmente de historiadores. Sin embargo, al parecer exitoso en los países árabes, de Roger Garaudy
eran pocos aquellos que, como el historiador François sobre Les mythes fondateurs de la politique israélienne, ampli-
Delpech, eran capaces de dar respuestas claras y precisas a ficado por el apoyo del Abbé Pierre...*
las preguntas que uno podía plantearse a propósito de los
Hay una trampa tendida por los negacionistas. Uno se vuelve
campos del nacionalsocialismo.36 Pierre Vidal-Naquet, sien-
sospechoso de no prestar suficiente caso a las víctimas,38 y so-
do especialista de historia griega antigua, ha multiplicado bre todo de buscar «pruebas» si se interesa en el «cómo» del
sus intervenciones al servicio de la investigación de la
verdad y de la refutación de las tesis negacionistas. Pero él
es, de cualquier manera, uno de los pocos en salir siempre a 37. Como ese profesor de filosofía de Lyon que, en clase, ponía en
la palestra* competentemente. duda que su «amigo» Hitler hubiese encendido la «barbacoa» para los
judíos —el affaire llegó a la justicia— o esa maestra de física y de quími-
Sin embargo, desde finales de los años setenta, el hecho ca de Maurepas que les pedía a sus estudiantes que examinaran la
de que algunos espíritus puedan ser turbados aún ante la técnica, que ella no negaba, para matar judíos en los camiones de gas.
persistencia de las manifestaciones de aquellos que se obsti- Al mismo tiempo, unas nadadoras francesas preparaban un ballet acuá-
tico para los juegos olímpicos de Atlanta de 1996 con un tema que
nan en negarla existencia histórica de la Shoah, es una espe- evocaba la Shoah y que terminó siendo rechazado.
cie de derrota.
* Sacerdote católico y personaje público francés (un icono de la
caridad, a jucio de Roland Barthes: Mythologies, Seuil, 1957), Henri
Grouès, miembro de la resistencia y protector de los judíos persegui-
dos en la Francia ocupada, en su momento fue, por ello, miembro del
El rigor contra la persistencia de la negación de la Shoah Comité de Honor de la LICRA (Liga Internacional Contra el Racismo y
y al servicio de la historia el Antisemitismo), de la que se le expulsa en 1996 precisamente por
haber respaldado a su amigo Roger Garaudy. [N. del T.]
En efecto, con regularidad, particulat mente en Francia,
reaparecen en el primer plano de la actualidad los problemas 38. Así, en su crítica del libro dirigido por François Bédarida y Laurent
Gervereau, La déportation. Le système concentrationnaire nazi (Le Mon-
ligados a la memoria y a la historia del sistema concentracio-
de juif, 156, enero-abril de 1996, pp. 132-191), Claire Ambroselli y
nario nacionalsocialista. Si tomamos el ejemplo de años co- Georges Bensoussan atacan duramente a aquellos que se interesan en
rrientes como 1995-1996, la sucesión de casos que reactivan la técnica de una manera que me parece injusta. Estoy de acuerdo con
la cuestión de manera negativa es particularmente agobian- ellos en la primera parte de su crítica: «... No son las técnicas las que
te: inconsciencia o ausencia de discernimiento por parte de han matado alas personas. Un asesinato es siempre un ser humano que ha
matado a otro ser humano. Un crimen contra la humanidad es un cri-
men cometido negando la existencia del ser humano que se mata. [...] No
son los gases los que matan a los seres humanos. Son los propios seres
humanos». Estoy en cambio en completo desacuerdo con lo siguiente:
«Queremos comprender cómo unos seres humanos quisieron matar
a otros seres humanos en las cámaras de gas. La técnica de los gases
y de los hornos no nos interesa». ¿Qué quiere decir aquí la palabra
crimen. Entonces, se dirá, si hay «pruebas», es porque había hacerlas crecer y finalmente empujar todo lo demás al vacío».40
una duda... No siempre es posible evitar la trampa.39 Pues bien, hoy, ya no hay ninguna laguna en la historia de la
En una reflexión sobre el contexto politico del negacionis- Shoah que pueda hacer dudar de su existencia. Hay que decír-
mo de extrema izquierda, Louis Janover dice que «en lugar de selo a todos aquellos que hayan sido perturbados por la lectu-
recuperar testimonios y documentos para colmar las lagunas de ra de Les mythes fondateurs de la politique israélienne de Roger
la historia», los negacionistas partieron de las lagunas «para Garaudy. Este se aprovecha de las imprecisiones pasadas, de
las respuestas, acaso insuficientes, dadas a Robert Faurisson,
hará unos quince años. Garaudy no está al día, está totalmente
«comprender»? ¿No nos lleva a pasar del «cómo» al «por qué»? superado. No le queda a uno más que irritarse y, acaso, deses-
Esta comprensión no es posible intelectualmente y moralmente. No es perar al ver que siguen surgiendo nuevos casos fundados en
posible comprender semejante crimen. ¿No conduciría sin remedio
esta comprensión a verse un día abocado a pronunciar la peor obsceni-
argumentos tan ligeros. No hay la menor duda, desgraciada-
dad imaginable: decir a un SS: «yo le comprendo»? mente, sobre esta historia. La búsqueda del «cómo» persigue
un objetivo que no tiene relación con una eventual respuesta a
Daniel Jonah Goldhagen se arriesga a tratar de «explicar los actos de
los culpables» (Les bourreaux volontaires de Hitler, p. 371). De esta ma- los negacionistas. Se trata solamente de rectificar las últimas
nera se ve llevado a retomar el discurso de los verdugos, si bien es imprecisiones. No hay ninguna necesidad de pruebas para
cierto que lo hace, por supuesto, para condenarlo. Su libro termina en demostrar que el mundo yiddish de Europa del Este desapare-
una frase que indica que «los agentes del Holocausto revelan la barbarie ció: basta con abrir los ojos
asesina por la cual, perfectamente de acuerdo, los alemanes pensaban
proteger a Alemania y a su pueblo de su mayor enemigo, DER JUDE» (p.
452). Veremos la opinión de Lanzmann sobre la cuestión del «por
qué».
La exposición de la técnica puede ser la mediación que permita embargo, el antiguo deportado Pierre Nivromont comete algunos erro-
alentar la imaginación del sufrimiento indecible. Gracias a una res. Decribe su llegada no a la Judenrampe en la que él descendió del
descripción minuciosa, incluso puntillosa o maniaca, del funcionamiento tren con sus camaradas el 27 de abril de 1944, sino a la rampa misma
de los crematorios y de las cámaras de gas uno puede descubrir su de Birkenau en donde es filmado. El comentarista comete el mismo
horror; puede definir la Shoah como empresa de la industria de la error al indicar que el convoy de Nivromont fue uno de los primeros en
muerte, puede mostrar cómo unos ingenieros perdieron la conciencia y
entrar por la rampa «hasta el corazón del campo». El testigo agrega a
se volvieron asesinos en masa, entrever la tragedia extrema vivida por
sus recuerdos elementos que provienen de la historia de los judíos de
las víctimas sin poder refugiarse en el símbolo, la duda, la negación,
con el riesgo de hundirse uno mismo en el precipicio infinito de Hungría y que mezclan, de una manera muy habitual y sin duda inevi-
Auschwitz. table, memoria personal y memoria colectiva, discurso factual y dis-
curso simbólico (por ejemplo, a propósito del ritmo de la llegada de
los convoyes, «cada tres cuartos de hora»). No hay debates con los
39. Así, Philippe Bunrrin presenta un artículo de Jean-Claude Pressac, negacionistas, pero si uno sigue todavía dirigiéndose a ellos, ésa podría
«Pour en finir avec les négateurs» (L'Histoire, 156, enero de 1992), es-
ser precisamente una de sus victorias.
cribiendo que esas investigaciones «aportan [...] un nuevo elemento de
prueba al expediente de las cámaras de gas». Los periodistas cayeron 40. Louis Janover, Nuit et brouillard du révisionnisme, p. 16.
en la trampa al presentar los trabajos de Pressac como si aportaran 41. A este respecto, Louis Janover muestra bien por qué es imposi-
novedades radicales: L'Express (2203, 23-29 de septiembre de 1993): ble el debate con los negacionistas. Escribe: «Para la sabiduría popular;
«Auschwitz, la vérité» (¡como si antes no se la conociera!) o Le Monde ( hay que ver para creer. Los científicos pueden no ver una cosa y saber que
26-27 de septiembre de 1993): «La dernière pièce du puzzle». Incluso existe. Para los revisionistas, basta con verla para dudar de su existencia.
René Rémond, al intervenir al final de un reportaje de Didier Más todavía, los negacionistas sacarán en seguida de ahí la prueba de sir
Epelbaum y Jean-François Hoffmann, Matricule 186140 (emisión inexistencia» (Nuit et brouillard du révisionisrne, pp. 122-123).
Envoyé spécial, Fr2, 3 de octubre de 1996), comienza por indicar que
no conoce «una prueba más contundente para refutar las tesis de los
negacionistas». Sin
Se puede investigar de qué manera unos seres humanos Pero el negacionismo tiene ahora las características de una
mataron masivamente a otros seres humanos. Es lo que hace secta, en particular por su convicción inquebrantable de po-
Claude Lanzmann cuando pregunta todos esos detalles que seer la verdad definitiva y por la ceguera total con respecto a
podrían parecer secundarios a los sobrevivientes, a los testi- todo aquello que podría quebrantar esas certezas. Su acoso
gos, a los asesinos. Es lo que hace cuando lee un documento obstinado y muy cuidadosamente orquestado insinúa callada-
de la firma Saurer sobre las modificaciones técnicas que hay mente la duda en el espíritu de muchas personas honestas,
que aportar a los camiones de gas de Chelmno,42 cuando lee finalmente persuadidas de que ahí hay un verdadero proble-
con Raul Hilberg un documento de los ferrocarriles alemanes ma.46 En una reflexión sobre la enseñanza de la Shoah, uno se
a propósito del tráfico hacia Treblinka.43 Pero es también lo que ve hoy obligado a evocar esta cuestión, a regañadientes, con el
hace Jean-Claude Pressac cuando explora en Auschwitz, en sentimiento de una regresión. Uno caería en la trampa al diri-
Moscú, en Erfurt, los archivos de la SS y de la firma Topf e girse a los propios negacionistas, ya que nunca nadie los hará
hijos, que fabricó las cámaras de gas de Birkenau.44 Sin duda, cambiar de opinión. Los teóricos de la desigualdad de los seres
los documentos ahora no aportan nada fundamentalmente humanos que, a finales del siglo xix, buscaban la prueba de la
nuevo con respecto a la existencia de los camiones y de las superioridad anunciada a priori de los dolicocéfalos sobre los
cámaras de gas. No hay ninguna necesidad de nuevos docu- braquicéfalos o, más simplemente, de los hombres sobre las
mentos para probar la evidencia ya bien reconocida. Pero los mujeres encontraban, por supuesto, en los más científicos de
documentos son impresionantes y útiles para mostrar que sus resultados las pruebas de esa superioridad. De igual modo
los empleados de los ferrocarriles, como al menos todos los Faurisson no puede encontrar otra cosa que lo que busca y
directivos de la Saurer o todos los directivos de la Topf, no quiere encontrar: la prueba de la inexistencia de las cámaras
podían ignorarla masacre en la cual sus empresas participaron.4' de gas. Empero, Faurisson da la impresión de estar bien infor-
mado. Él cita todo lo que está publicado, libros, diarios, revis-
tas; pretende ver todas las películas que tratan ese terna; se
42. Claude Lanzmann, Shoah, pp. 149-152. impone de inmediato como un gran e impresionante especia-
43. Ibid., pp. 200-204. Es un error el pensar que Claude Lanzmann lista en la menor de sus intervenciones dirigidas a un público
rechace los documentos. no advertido, rápidamente desestabilizado y turbado por sus
44. Uno se puede sorprender del hecho de que esos archivos no sean
más explotados. Pressac da cuenta de que la sala de documentación en
argumentoso' Si es inútil debatir con los negacionistas, es in-
la que trabajó, en Auschwitz, estaba, durante sus diferentes estancias,
«desesperadamente desierta» (Le Monde juif, 107, 1982).
45. Saurer existe aún, la Topf ha cesado ahora sus actividades, que
46. Un ejemplo: las librerías FNAC se niegan a vender los libros
había continuado después de la guerra. Una sociedad surgida de la Topf
negacionistas. Con todo, uno de ellos logró escapar a su vigilancia. En
no desapareció sino hasta 1996. El estudio de la historia de la sociedad
los estantes consagrados a la arquitectura, se podía encontrar el libro
Topf e hijos de Erfurt sería esencial para mostrar la evolución hacia el
de Léon Krier: Speer Architecture. En el capítulo «Une architecture du
crimen de masas. Topf fabricaba, en los años veinte, crematorios, pero
désir», uno queda estupefacto al descubrir con el título de «Parallèles d'
también silos para granos. En el servicio de post-venta y el manteni-
ensembles artistiques et industriels» una placa en la que figuran en-
miento de esos silos, Topf se ocupaba también de la desinfección con
tre otros los planos de las fábricas de Renault-Flins, de Volkswagen-
ácido cianhídrico y surtía de todo el material necesario. Las dos ramas
Wolfsburg, de Chicago World Fair y de... ¡I.G. Farben-Auschwitz 1943
de la actividad de la firma convergen así de manera sobrecogedora ha-
y Auschwitz-1943-Birkenau! (p. 200).
cia los crematorios-cámaras de gas de Birkenau. Sobre ese género de
estudios en particular, los trabajos de Pressac son de la mayor 47. Y sin embargo, la ceguera de Faurisson se muestra constante-
utilidad y es de esta manera como habría que utilizarlos. mente. Así, en su crítica de la película Shoah, de Claude Lanzmann, le
dispensable dirigirse a las personas que dudan antes de que se una multitud de informaciones en las que la verdad se mezcla
adhieran a la secta. La trampa consiste en que que la ausencia con el error de manera difícil de distinguir.
de debate con los historiadores puede jugar finalmente a favor Lo esencial del método negacionista consiste en primer
de Faurisson a los ojos del gran público. Es necesario, en lugar en atacar el crédito de los historiadores destacando los
efecto, comprender que un historiador no puede debatir con silencios, los olvidos, la falta de rigor sobre puntos por lo
una persona que niega la existencia de las cámaras de gas, así general secundarios, pero que permiten arrojar la duda so-
corno un astrofísico no podría debatir con una persona que bre el conjunto de los hechos, incluso los más probados.
pretendiese que a media noche es de día o que la luna está Tanto más cuanto los libros de historia sobre la Shoah
hecha de «queso de Roquefort».48 Es imposible el debate con parecen leídos de manera superficial. La comunicación se
gentes que no hablan el mismo lenguaje. Pero hay un da mal y los especialistas parecen poco escuchados.
verdadero peligro desde que los escritos negacionistas están al
alcance de cualquiera, en Internet. Estudiantes de todos los
niveles, al hacer investigaciones sobre los campos, se
encuentran delante de Por ejemplo, el número de las víctimas está ahora mejor
precisado, desde hace ya una veintena de años, revisado a la
ha parecido que «el comentario es excesivamente lírico», en una película baja, particularmente en lo que se refiere al número de muer-
que en nueve horas y media de duración no tiene una sola palabra de tos en algunos campos. La cifra de Auschwitz fue dividida
comentario. (Segundo suplemento del n.° 1 de la revista Annales d' entre cuatro. Si debemos guardar la misma magnitud en la
histoire révisionniste, 18 de junio de 1987.) Pero es capaz también de cifra total de las víctimas, sin duda habría que aumentar en
hacer evolucionar sus argumentos particularmente a partir de los tra- consecuencia las cifras de los fusilados de Polonia, de los paí-
bajos de Jean-Claude Pressac, al mismo tiempo que los sigue desacre- ses bálticos, de los Balcanes, de Ucrania, de Rusia. Sin em-
ditando. Por ejemplo, noto que en los años ochenta niega la utilización
homicida de los crematorios II y III de Birkenau porque las puertas de
bargo, en la mayor parte de los documentos audiovisuales
las cámaras de gas se cierran hacia el interior (postfacio al libro de W. que he podido ver por la televisión durante el quincuagésimo
Staglich, Le mythe d'Auschwitz, p. 494). Cuando Pressac muestra que el aniversario de la liberación de los campos, las viejas cifras,
sentido en que se cierran las puertas ha sido modificado después de su notablemente sobrestimadas, eran casi siempre conservadas,
construcción (Auschwitz Technique and Operation of the gas chambers, con frecuencia acompañadas por imágenes de dudosas cá-
p. 302), Faurisson no retoma ese argumento (documento enviado por maras de gas. Nos reencontramos siempre denunciadas esas
Internet a las universidades el 12 de marzo de 1996). Garaudy no es un
espectador más atento. Después de haber hablado bien de Nuit et
faltas de rigor en los artículos, las conferencias y las videoca-
Brouillard, «película artística admirable y matizada de Alain Resnais», setes de Faurisson. En primer lugar, habría que dejar de ofre-
lamenta que esté «desfigurada y desnaturalizada» por la evocación de cerle en bandeja los argumentos que le sirven para pretender
«nueve millones de víctimas judías» (Les mythes fondateurs de la politique que no se dice nunca la verdad, que se acumulan las contra-
israélienne, Samizdat R. Garaudy, París, 1966, 277 páginas, p. 136). Y dicciones y, finalmente, las incompetencias. Hay dos peligros
sin embargo en esa película no es de los judíos de lo que se trata. En lo de los que hay que proteger a la memoria: negar la masacre y
que se refiere a Shoah, Garaudy no ha visto en ella más que «imágenes
exagerarla. Faurisson hace bien su trabajo de falsificador y
de piedras y de interminables convoyes ferroviarios con efectos sonoros
obsesivos» (p. 137). El juzga la película de Lanzmann «un rollo intermi- de «asesino de la memoria», según la fórmula de Vidal-Na-
nable». Garaudy no está muy formal. quet. Los guardianes de la memoria deben hacer bien su pro-
pio trabajo y denunciar las fantasías complacientes y malsa-
48. Artículo de Pierre Vidal-Naquet, Le Nouvel Observateur, 5 de ju- nas que consisten en multiplicar monstruosamente los millo-
nio de 1986. nes de muertos, las llamas y los horrores de todo tipo. Hay
que dejar de permitir a los malintencionados que arrojen la sistema concentracionario y del genocidio de los judíos» así
sospecha sobre el conjunto de los testimonios. Es inverosímil como del «no estar seguro en lo que se refiere a las cámaras de
que una teoría tan débil corno el negacionismo pueda perdu- gas, su localización, su función».51 La confusión del gran pú-
rar e incluso seducir. El rigor puntilloso de todas las personas blico parece, desgraciadamente, compartida, ocasionalmen-
que quieren hablar de Auschwitz es una de las condiciones te, por algunos de los historiadores profesionales. 52

para ver al fin cesar ese retorno regular e insoportable de los


escándalos orquestados por los negacionistas.
51. Annette Wieviorka, Déportation et génocide, pp. 162-163.
52. Por ejemplo, en el curso de la difusión, en la cadena de televisión
El rigor de la historia exige constantes verificaciones y Histoire, del proceso de Klaus Barbie, en otoño de 2000, el historiador
que presentaba la secuencia de testimonios sobre los niños de lzieu
eventuales revisiones. Sin embargo, en el curso de un declaró que los 44 niños habían sido deportados, en abril de 1944, «la
proceso contra un editor negacionista que había obtenido mayor parte de ellos a Auschwitz, los demás a Majdanek y Sobibor; los
diplomas de la Universidad de Lyon, uno de los profesores otros campos de exterminio». La primera llegada de los niños de Izieu a
implicados, para defenderse de la acusación de haber fallado Auschwitz data del 15 de abril de 1944. Los campos de la «operación
en vigilar a un estudiante que hizo un trabajo de inspiración Reinhardt» cesaron de funcionar en otoño de 1943; Sobibor, en parti-
revisionista con uno de sus colegas, ha declarado, si hay que cular, después de la rebelión del 14 de octubre. La última masacre de
masas en Majdanek, la fiesta de las cosechas (Erntefest), se desarrolla
creer al diario de Lyon Le Progrès: «No tengo ninguna falta el 3 de noviembre de 1943. De todas maneras, en abril de 1944, el
que reprocharme. He respetado la deontología que consiste en Ejército Rojo ha lanzado su ofensiva decisiva, ha atravesado el río
no ir a verificar el trabajo de un colega».49 El colega en cues- Bug y amenaza Lublin. En ese momento, los movimientos de personas
tión, a propósito de ese investigador negacionista, cuenta que van de Majdanek a Auschwitz, ciertamente no de Auschwitz a
era «un pobre estudiante al que se ve que le va mal. Se trata de Majdanek. Se puede ilustrar el desconocimiento de la historia de
Majdanek por la facilidad con la que Binjamin Wilkomirski engañó a
no dejarlo caer en el precipicio. Es el fracaso. [...] El conjunto
un buen número de especialistas con las fábulas delirantes de su libro
de los profesores de historia de Lyon III [publicaron un folleto] Fragmentos. Se puede leer, sobre el affaire Wilkomirski, el libro más bien
que habla de un exceso de confianza que reconozco de buen indulgente de Elena Lappin, L'homme qui avait deux têtes.
grado».50 Es cierto, ningún tema está prohibido para los in-
vestigadores. Pero los profesores deben tener competencias
pedagógicas y sobre todo históricas precisas para esperar de- Quisiera dar otro ejemplo. Los lectores de la edición de la corres-
pondencia entre François Furet y Ernst Nolte, Fascisme et communisme,
volver a la razón a un estudiante que fuese seducido por el
han podido quedar sorprendidos al leer un pasaje en el que Nolte de-
negacionismo. Hay un deber de historia. El conocimiento de clara que la respuesta a una afirmación «podría conducir a una derrota
los lugares y de las fechas de los eventos del cumplimiento espectacular de los revisionistas si ella no le fuese sustraída al público».
factual de la Shoah es el primer acto de la construcción de Habla de la afirmación según la cual, «a diferencia de las sustancias que
esta historia. Annette Wieviorka habla de «la confusión que sirven para la destrucción de los parásitos, no es posible [...] encontrar
reina en el gran público en lo que se refiere al conocimiento del ningún rastro significativo de cianógeno» en las cámaras de gas (p. 93).
En efecto, si en Auschwitz las paredes de las salas de desinfección de
ropas están recubiertas de residuos azules de ferrocianuro, nada de
eso se ve en las ruinas de las cámaras de gas de Birkenau. Si François
Furet no tiene «prácticamente observaciones» sobre esta cuestión (p.
111), Pierre Ayçoberry, en el curso de una conferencia del 30 de no-
viembre de 1996 para el Cercle d'étude de la déportation et de la Shoah,
retorna, en una argumentación contra el negacionismo, las primeras
Se requiere igualmente de la mayor vigilancia en las indi- si hay trabajos comenzados, nos falta todavía un gran libro
caciones de los pies de las fotografías. No es raro el ver confu- histórico riguroso sobre Auschwitz, sobre Treblinka, Sobi-
siones en los nombres y los lugares de los campos que se bor o Belzec,54 así como una gran síntesis histórica sobre la
muestran. Hay que subrayar que no tenemos ninguna foto- deportación. Ahora bien, como no cesa de decirlo Simone
grafía histórica del interior de una cámara de gas. Imágenes Veil, «los últimos testigos van a desaparecer. Les toca ahora a
de salas de ducha, de salas de desinfección de ropas y de los historiadores tomar el relevo... necesitamos de ellos para
morgue no deben reemplazar las imágenes que faltan. Las edificar ese zócalo de conocimientos constituido por sus traba-
únicas fotos que poseemos de las víctimas de las cámaras de jos que permitirán a los investigadores en el curso de los siglos
gas, inmediatamente antes y después de la muerte, son las por venir proseguir esta obra siempre inacabada que es la His-
fotos, frecuentemente publicadas, tomadas en secreto por un toria».55 Es cierto que nadie es irremplazable. Sin embargo,
miembro del Sonderkommando de Birkenau en el cremato- la autoridad del historiador François Delpech, uno de los muy
rio V y entregadas a la resistencia polaca. Hay que cuidarse pocos que se ocuparon de la cuestión histórica de los cam-
así de no presentar, como se hace a veces, las fotos que tene- pos, muerto prematuramente, nos hace más falta que nunca.
mos de las víctimas de las masacres cometidas por los Einsatz-
gruppen como fotos de víctimas de las cámaras de gas.

El discurso oficial dice que «la Shoah es considerada hoy Proyectos de forma revisionista a propósito de la identidad
como un tema ampliamente agotado en materia de investiga- de las víctimas: la actitud de la Iglesia católica en Polonia
ción histórica».53 Esa no es ciertamente mi opinión. Incluso
Existe una revisión de los hechos que no suscita sino unas
cuantas protestas de parte de los historiadores. Sin embargo,
explicaciones de George Wellers (el ácido cianhídrico retenido por el la actitud de la Iglesia católica, a propósito de los campos pola-
organismo de las víctimas: Les chambres à gaz ont existé, p. 135 y Le cos y de la historia de la Shoah, provoca bastantes asombros.
Monde juif, n° 134 abril junio de 1989, p. 47. La conferencia de Ayçoberry
se encuentra en la web de la Amicale d'Auschwitz y su dirección es
En Auschwitz, si uno se coloca delante del edificio del bloque
http://aphgcaen. free/cercle/aycoberch tm).
Debemos proseguir el trabajo emprendido de manera pionera por 54. Las publicaciones polacas sobre Auschwitz vendidas en el mu-
Wellers como aquellos que vendrán después de nosotros profundiza- seo del campo no siempre son muy satisfactorias en el plano factual,
rán en nuestro propio trabajo. No solamente el tiempo de exposición al y el libro de Yitzhak Arad, Belzec, Sobibor, Treblinka, The Operation
Zyldon es relativamente breve en las cámaras de gas, sino que las con- Reinhardt Death Camps data de 1987 y no está, de todos modos, tra-
diciones de los gaseos en Auschwitz, tal y como son descritas de ducido al francés. Se consultará con curiosidad una web consagrada
manera aterradora por Filip Müller en Shoah (Shoah, pp. 181-182), a los campos de la Operación Reinhardt (por ejemplo, Belzec: www.
exigen, tras cada masacre, que se laven las cámaras de gas con deathcamps.org/belzec) que presenta documentos inéditos,
mucha agua, que se froten las paredes y que se rehaga incluso el excavaciones arqueológicas, fotos, dibujos, maquetas, en su mayoría
revestimiento, como atestigua todavía hoy un antiguo miembro de los construidos a partir de testimonios polacos, pero por desgracia des-
Sonderkommandos que vive en Roma, Shlomo Venecia. Que se diga provistos del rigor necesario para la historia (a propósito de la infor-
de una vez por todas, y que no se hable más. mación relativa al método de investigación y la indicación de las fuen-
53. Se recoge esta opinión de manera crítica al inicio de la tesina de tes en particular).
DEA de Ayse Sila Cehereli, Témoignage du génocide. Reconstruire l' 55. Simone Veil, Reflexion d'un témoin, Annales n° 3, mayo-junio
histoire du Sonderkommando juif d'Auschwitz, p. 4. de 1993.
11, el más dramático de los sectores del campo principal, bas- to humanistas. Pero la cultura no es garante del pensamiento
ta con alzar los ojos por encima del muro de la orilla para en general ni del pensamiento de Auschwitz en particular. s Yo 5

percibir lo alto de la inmensa cruz edificada en tiempos del no sé si las carmelitas de Auschwitz eran muy cultas. Pero al
Carmelo. A inicio de los años noventa, bastaba con salir del cam- construir un vía crucis a través de su jardín, a lo largo de los
po, girar a la izquierda, caminar unos cuantos minutos, para muros y de las alambradas del campo, recubrían todos los su-
encontrarse frente a los edificios ocupados por las religiosas, frimientos de Auschwitz dándoles un sentido cristiano. Pienso
desde agosto de 1984. Recuerdo haber estado ahí un día, que los padres del sínodo que tuvo lugar en Roma en 1971
frente a la alta reja, un poco pensativo. Me sobresalté a la para preparar la beatificación del padre Kolbe eran hombres
59

llegada, por cierto más inopinada que agresiva, del perro muy cultos. Sin embargo recibieron, con piedad y emoción,
guardián. Lo miré largamente. Pensaba en los perros, célebres un poco de tierra de Auschwitz como única reliquia del futuro
en todos los campos. Muchos testigos relatan cómo había que santo. La tierra de Auschwitz, cenizas de más de un millón de
dirigirse al perro SS: «Herr Hund! ¡Señor perro!». Pensaba en hombres, muertos el 90 % de ellos por la sola razón de su ori-
las órdenes dadas al perro por el jefe del Hunde-Kommando: gen judío, se volvía una reliquia católica.6 0

«Mensch, zerreisse diesen Hund! ¡Hombre, destroza a ese perro!


».56 El perro Barry entró en la historia mutilando a los La cristianización de los lugares de memoria de los cam-
detenidos de Sobibor y de Treblinka bajo la orden: «Mensh, fans pos es, hablando con toda propiedad, una empresa «revisio-
den Hund! ¡Hombre, ataca al perro!». El perro nista». Las cruces se elevan por todas partes, de Sobibor, Tre-
nacionalsocialista podía descender casi tan bajo como el blinka a la Kommandantur de Birkenau. El discurso oficial
61

hombre. Pero, la verdad, el perro de las carmelitas de


Auschwitz no era un pastor alemán. Era un magnífico pastor de
Tatars, apreciado por su carácter dulce y pacífico. Pero Barry 58. Uno puede recordar que el medio más permeable a las ideas
nacionalsocialistas fue el de los estudiantes (sin hablar de los profeso-
era un San Bernardo. Él habría podido tener la misma
res...), mientras que la policía de Berlín fue uno de los medios que
reputación. La educación o el adiestramiento SS modificó su
estuvieron reticentes por más tiempo.
presunta naturaleza. 59. Maximilien Kolbe, sacerdote católico, murió en Auschwitz sa-
crificándose por unos camaradas. Tiene una reputación de antisemi-
tismo antes de la guerra. Se identificaba con Cristo y parecía buscar el
El Carmelo planteaba un problema a la humanidad entera martirio. Es lo que afirma Raphaël Draï, Lettre ouverte au cardinal
y no solamente a los condenados judíos. ¿Cómo era posible Lustiger, p. 85.
vivir aquí una vida cotidiana con su gravedad, sin duda, pero 60. Micheline y Nathan Weinstock, Pourquoi le cannel d'Auschwitz,
también con su futilidad? ¿Cómo puede uno, realmente, culti- p. 78.
var su jardín en la tierra de Auschwitz? La sola visión del
57
61. La Kommandantur de Birkenau es hoy la iglesia parroquial de
campo no debe ser suficiente para hacer surgir la extrema Brzezinka. El visitante que recorre Auschwitz fuera de los caminos
emoción que paraliza a tantos visitantes. Hacen falta conoci- trillados puede pasar por el camino, entre la iglesia y las alambradas
del campo, delante del portal por donde entraban los deportados inte-
mientos históricos, pero también una cultura y un pensamien- grados al campo, a pie (por ejemplo, los deportados resistentes france-
ses del convoy del 27 de abril de 1944), para ir hasta el lugar de su
56. Michel Borwicz, Écrits des condamnés à mort sous l'occupation recepción, el Zentral Sauna. El visitante puede, ocasionalmente, asistir
nazi, p. 152, y Raid Hilberg, La destruction des Juifs d'Europe, p. 779. ala salida de una boda, a unos cuantos metros de las alambradas (véa-
57. Véase en particular la fotografía que ilustra la cubierta del libro se, por ejemplo, en el libro de Laurent Wajnberg y Yaël Holveck, (Jo
de Théo Klein, L'affaire du carmel d'Auschwitz. dimanche à Auschwitz, la fotografía de la página 86).
católico tiene dificultades para tan sólo pronunciar el nom- tres pueblos, en particular, cuyos recuerdos están expresados
bre de los judíos. Ya en 1937, la palabra «judío» no figuraba en «lengua judía», en polaco y en ruso. Pero habla dos veces
en la encíclica de Pío XI Mit Brennender Sorge, que condena- de los judíos, ya que indica que «seis millones de polacos
ba el nacionalsocialismo. El 7 de junio de 1999, Juan Pablo perdieron la vida en el curso de la Segunda Guerra Mundial»,
II va a Auschwitz y pronuncia un discurso62 que mantiene la sin decir sin embargo que tres millones eran judíos, cuando,
ambigüedad. El papa mantiene el mito polaco de los cuatro en el tiempo en el que aún vivían, los judíos no eran precisa-
millones de muertos en Auschwitz. Hunde a los judíos en mente considerados por los polacos como una parte de Polo-
una lista de víctimas hecha a partir de las piedras conmemo- nia. La verdad de la Shoah se disuelve en esta enumeración
rativas grabadas en «polaco, inglés, búlgaro, gitano, checo, que esconde la especificidad de la masacre de los judíos, sea
danés, francés, griego, hebreo, yiddish, español, flamenco, ser- cual sea su nacionalidad.
bocroata, alemán, noruego, ruso, rumano, húngaro, italiano».
Es verdad que en todo rigor los judíos formaban parte de En varias ocasiones, Juan Pablo II ha dado su concepción
esas nacionalidades. En 1988, en Majdanek, de la misma de un aspecto de la historia del nacionalsocialismo, preten-
manera, Karol Wojtyla no citó tampoco a los judíos entre las diendo que Auschwitz, construido «por la negación de la fe », 64
catorce nacionalidades que enumeró. Cita solamente las len- era la victoria del ateísmo. Yo no sé dónde ha visto el papa
guas. En la homilía de Auschwitz de 1979, parece, según la que los nacionalsocialistas eran ateos. Hitler, en Mein Kampf
traducción francesa, que Juan Pablo II no pronuncia la pala- o en muchos de sus discursos, habla de Dios en toda ocasión.
bra «judío» sino a propósito de los orígenes de Edith Stein, La mayor parte de los verdugos SS indicaban «gottglaübiger,
convertida al catolicismo con el nombre de sor María Bene- creyente» sobre sus documentos personales, y Mengele se pre-
dicto, «la cual descendía de una familia judía de Wroclaw», lo ocupaba incluso de indicar que era católico. Hitler, Goebbels,
que en realidad es lo de menos, ya que fue perseguida por ser Himmler, Hoess y Stangl65 pagaban el impuesto de Iglesia a
judía, no por ser religiosa carmelita. El papa emplea siem-
pre, al menos en las traducciones francesas, las palabras «he-
breo», «yiddish», «hebraico».63 Medita ante el sacrificio de también el contexto polaco. El 16 de mayo de 1967, el Primer Ministro
polaco Cyrankiewicz, en el curso de una ceremonia en Birkenau, no
pronuncia una sola vez la palabra «judío» en un discurso de una hora
e indica solamente que Auschwitz estaba destinado al exterminio de la
nación polaca (Georges Wellers, «Quelques impressions du Pèlerinage
à Auschwitz», en Le Monde juif, 46, 1967, retomado en Mémoires du
62. El texto de la alocución de Juan Pablo II se encuentra en La Génocide, p. 516). Cuando en 1978 el ministro polaco de cultura, Janusz
documentation catholique, 1767, 1° de julio de 1979, pp. 631-634. Wieczorek, inaugura el pabellón judío del museo de Auschwitz, cerra-
63. El texto francés publicado por La documentation catholique apa- do desde 1967, reabierto intermitentemente, no guarda silencio con
rece traducido de L'Osservatore Romano, es decir, del italiano. Ahora respecto al nombre de los judíos, pero habla con torpeza de su «vía
bien, en la lengua italiana, las palabras «ebreo» o «ebraico» se pueden crucis» (citado por Annette Becker, «visiter les camps de la mort: devoir
traducir por «juif> o <hébraïque> sin la distinción neta que hace el fran- de mémoire ou devoir d'histoire?», en la revista Historiens et géographes,
cés entre esos dos términos. Sin duda habría que ser más prudentes 355, noviembre de 1966).
que Raphaël Draï quien acusa al papa de no haber pronunciado la
,
64. Homélie d'Auschwitz, La documentation catholique, 1767, p. 632.
palabra «judío» sino a propósito de Edith Stein (Lettre au cardinal 65. Stangl, el comandante de Treblinka, «iba siempre a la iglesia en
Lustiger, p. 88). Habría que conocer el texto original polaco para tener Navidad» y cuando estaba de permiso no dejaba de ir a «misa todas las
certezas a este respecto. Cuando Juan Pablo II habla en francés, em- mañanas» (Gitta Screny, Au fond des ténèbres, pp. 40 y 249). No
plea la palabra «juif> y no la palabra <'hébraïque». Hay que considerar te Stangl no fue excomulgado, sirio que después de la guerra, en Roma,
la Iglesia católica. No hubo ninguna medida de excomunión ejemplos de la participación de la Iglesia católica en la creación
contra ninguno de ellos. Conocemos la diligencia de los dig- del sentimiento antisemita antes de la Shoah. Alfred Grosser
natarios católicos romanos después de la guerra para ayudar recuerda, por ejemplo, que el jefe de la redacción del diario La
a escapar de la justicia a tantos asesinos nazis sin remordi- Croix escribía en 1980 un proyecto para los judíos, completa-
miento ni arrepentimiento. La Iglesia católica tendría en efecto mente digno del programa del partido nacionalsocialista de 1920,
que explicarse a propósito de las razones que la condujeron a o de las leyes de Nuremberg de 1935. En 1946, al día siguiente
ocultar a criminales contra la humanidad. El anticomunis- de la Shoah, Daniel Rops escribe todavía en su libro Jesús en su
mo no lo puede explicar todo.66 tiempo que «no corresponde acaso a la caridad cristiana el hacer
La obstinación del cardenal Jean-Marie Lustiger por excul- que el horror del pogrom compense, en el equilibrio secreto de las
par a la institución católica de la persecución de los judíos es voluntades divinas, el insostenible horror de la crucifixión» El 69
.

por lo menos tan sorprendente como su acusación «desvergon- día de hoy, el nivel de la reflexión del Vaticano necesita ser toda-
zada»67 de la Ilustración y de la Razón.ó8 Son numerosos los vía profundizado, como lo muestran las comparaciones hechas
por Juan Pablo II entre la Shoah y el problema del aborto, por
Monseñor Hudal tuvo mucho cuidado en protegerlo (ibid., p. 311). ejemplo en el discurso de Denver en agosto de 1994. Cuando los
Hoess, el comandante de Auschwitz, cuenta que en su juventud quería diputados polacos votaron una ley que liberalizaba el aborto, el
ser sacerdote y era niño del coro (Rudolf Hoess, Le commandant d' 30 de agosto de 1996, la respuesta del papa no fue sorprenden-
Auschwitz parle, p. 19). Otto Ohlendorf, el jefe del Einsatzgruppen D, te: «es doloroso constatar que en nuestra patria, que ha sufrido
declaraba en el proceso de Nurenberg: «yo nunca perdí la creencia de que tanto durante la Segunda Guerra Mundial, asistimos todavía al
Dios se ha manifestado en la historia» (Mémoire du Génocide, p. 350).
66. De todos los relatos de los campos, son particularmente atroces
drama de la muerte de miles de seres inocentes y sin defensa a los
los que vienen de Jasenovac, campo nacionalsocialista croata católico, que se les niega el derecho a la vida» .70 Desde luego es la palabra
uno de los dirigentes del cual fue el franciscano Filipovic. Se sabe «todavía» la que tiene aquí su importancia.
que el recuerdo de esas atrocidades figura entre las razones del
rechazo de los serbios a vivir con los croatas después de la muerte de El 16 de marzo de 1998, el Vaticano publicó finalmente el
Tito. Ante Palevic, el jefe del régimen ustachi de Zagreb, pudo escapar
a Argentina gracias a los servicios secretos americanos y a la «filière
texto sobre la Shoah anunciado desde agosto de 1987. Pero
des rats» (ratline) del Vaticano que ayudó a huir de Europa a los no es más que un folleto cuya extrema brevedad no permite
antiguos nazis. Hoy, los franciscanos de Medugorie, en donde la Virgen prácticamente profundizar en un tema tan grave, en particu-
se habría aparecido —el Vaticano mismo no lo reconoce—, venden con lar a propósito de la actitud de Pío XII.71
imágenes religiosas distintivos ustachis. El 23 de diciembre de 1996,
soldados alemanes de la Fuerza de Estabilización de la Paz (SFOR)
llegaron a los Balcanes, por primera vez desde 1945. En Herzegovina, 69. Citado por Alfred Grosser, Le crime et la mémoire, p. 60.
policías croatas, de guardia en el check-point de la población de Buna, 70. Mensaje leído en Czestochwa, el 1 de septiembre de 1996. Le
recibieron a los hombres de la Bundeswehr con saludos hitlerianos y Monde, 3 de septiembre de 1996.
eslóganes nazis. «Los jóvenes alemanes, que han fomentado una cultura
71. Juan Pablo II y la comisión para las relaciones con el judaísmo,
pacifista desde hace cincuenta años, no entendían nada de eso», según el
Nous nous souvenons. Une réflexion sur la Shoah. Se leerá con interés
testimonio de un observador internacional (artículo de Remy Ourdan, Le
el libro de Georges-Elia Sarfati, Le Vatican et la Shoah ou comment l'
Monde, 25 de diciembre de 1996).
Église s'absout de son passé. Sarfati, en particular, hace un comentario
muy pertinente para aquellos que se interrogan sobre los sentidos de
67. La expresión es del historiador Pierre Albertini (Le Monde, 9 de las imágenes, de la foto de la cubierta de la edición francesa del libro
agosto de 1996). del Vaticano que muestra al papa y a tres hombres con trajes de rayas
68. Jean-Marie Lustiger, Le choix de Dieu, pp. 82, 83, 292. de los campos nazis inclinándose ante él (pp. 54-59).
El antisemitismo o el antijudaísmo de aquellos a quienes como el de los campos, la expresión de una duda, de una
les cuesta tanto trabajo pronunciar, incluso en Auschwitz, el crítica, de una «revisión» parece un sacrilegio. Sin embar-
nombre de los judíos, va finalmente en la misma dirección: go, como toda historia de acontecimientos cargados de ho-
expulsar a los judíos de la historia, incluso de la de su propia rror, los relatos de la deportación, extremo del extremo ciel
destrucción. Ese tipo de concepciones constituyen un obs- horror, conllevan muchos errores y exageraciones. Es ver-
táculo insuperable para pensar la Shoah, sea cual sea la cul- dad en lo que se refiere a los relatos más o menos inventa-
tura que uno pueda tener por lo demás. Desde luego, nadie dos por algunos «historiadores». Es verdad también en lo
puede pretender que Heidegger no piense. Es, sin embargo, que se refiere a los testigos que no dicen precisamente en qué
una cuestión que interpela a Jean-François Lyotard cuando nivel de verdad, factual o simbólico, se sitúan. Las relacio-
pregunta cómo el pensamiento de Heidegger, «tan apegado a nes entre la memoria y la historia, entre los testigos y los
recordar lo que hay de olvido (del ser) en todo pensamiento, en historiadores, son complicadas. Las confrontaciones pue-
73

todo arte, en toda "representación" del mundo, ha podido igno- den ser difíciles de soportar. Pero, a pesar de los conflictos
rar el pensamiento de los "judíos" E...] al extremo de callar agobiantes, debemos resistir la tentación de diferir la inves-
hasta el final, y de negarse a pensar;* la tentativa horripilante ( tigación histórica y pedagógica.
y estúpida) de exterminar, de hacer olvidar [...]».72

Se puede hablar de este modo de los trabajos sobre la


deportación como lo que Isabel von Buetzingsloewen dice de
los trabajos sobre la mortalidad en los hospitales psiquiátri-
Peligros de una historia petrificada y sacralizada
cos franceses durante la guerra: «La polémica no ha estimula-
do la investigación sino que, por el contrario, la ha paraliza-
Negación y revisión constituyen los primeros obstáculos do».74 Annette Wieviorka expresa la misma idea a propósito
para la conservación de la memoria. La sacralización de la de la historia de la deportación en Francia «hasta estas últimos
Shoah sería también un problema si ésta prohibiese cues- años». «La violencia de los desafíos relativos a la memoria ha
tionar tal cifra o tal manera de conducir el relato histórico. hecho imposible, en Francia, el trabajo de los historiadores,
Nadie es para siempre el guardián del acontecimiento y na- quienes han preferido alejarse de un tema difícil psicológica e
die representa por excelencia a los deportados. Sin duda
hay que marchar con pasos contados en la investigación para
tratar de transmitir una historia incontestable. La hipercrí- 73. Jan de Voider expresa esta tensión, a propósito de Primo Levi:
«Cállate, yo estuve en Auschwitz>, y »Cállate, yo soy historiador» en el
tica negacionista ha conducido por lo menos a exigir el mayor
libro dirigido por Walter Geerts y Jean Samuel, Primo Levi, le double
rigor, pero también ha paralizado a aquellos que tenían crí- lien, pp. 36-52.
ticas que formular contra la sacralización, uno de los peo- 74. Isabel von Buetzingsloewen, «Les "aliénés" morts de faim dans les
res peligros de la historia. Sobre un tema tan perturbador hôpitaux psychiatriques français sous l'Occupation, Vingtième siècle» (
Revue d'histoire, n" 76, octubre-diciembre 2002, p. 109). En octubre de
2003, sin embargo, Isabel von Buetzingsloewen entregó los resultados
de los trabajos de su equipo de investigadores constatando que "en
ningún momento ha habido, de la parte de Vichy, la intención de matar
a los enfermos mentales, y ni siquiera de dejarlos morir de hambre» (Le
Monde, 17 de octubre de 2003).
intelectualmente, ya que no les procuraría, una vez terminado, quizás su falta de rigor: éste habría sido menos fiel a la verdad si
otra cosa que reproches vehementes».75 no nos hubiese entregado esta historia en su movimiento vivo ». 78

Una reconstitución puede producir verdad. En algunos docu-


mentales en los que la presencia de la cámara turba lo real, éste
Palabras y parábolas: distinguir los niveles de lenguaje debe ser «representado» por los personajes como si no hubiese
cámara para mostrar en verdad lo que pasa habitualmente.
Para la historia de los campos, es necesaria una gran prudencia.
Historia, fantasías y propaganda: una extrema complejidad
Es indispensable prevenir correctamente a qué nivel se sitúa
uno: la reconstitución, el símbolo, la verdad que uno pretende
No se trata, hay que recordarlo todavía, de querer edulco- absoluta. El rol de los historiadores sería precisamente el de
rar, minimizar los hechos. Ha habido a veces exageraciones. prevenir a los lectores con respecto a la manera de
Hay que denunciarlas claramente. Las simples alusiones care- comprender un relato o un testimonio. Sería necesario decir
cen de claridad para el lector que busca informarse desde la explícitamente en qué sentido semejantes libros son trampas,
honestidad y la buena voluntad. Pierre Vidal-Naquet apela a la dónde está la verdad, dónde están la invención y la
denunciación inmisericorde de «toda una subliteratura que re- exageración. Vidal-Naquet dice además que es necesario
presenta una forma propiamente inmunda de llamadas al con- eliminar también «lo que es del orden de la fantasía y de la
sumo y al sadismo». Cita los nombres de Christian Bernadac
76
propaganda» y que «la tarea no es fácil, ya que la fantasía y la
y Jean François Steiner. Dice haber «caído en la trampa tendida propaganda se apoyan ampliamente en la realidad».79 Pero esta
por "Treblinka" de Jean-François Steiner> .77 Muchas personas tarea es necesaria. El espectador debe siempre ser advertido de
están en ese caso, comenzando por Simone de Beauvoir, que le lo que ve, el lector de lo que lee. Uno no puede abandonar a
escribió el prefacio. Se puede, en efecto, comprender que aque- los espectadores y a los lectores sin informarlos mejor, si es
llos que experimentaron tanta emoción con la lectura del libro posible.
de Martin Gray, Au nom de tous les miens, o la de ese Treblinka
de Steiner, al enterarse de que esos libros mezclan indistinta-
mente historia probada e imaginación del autor, como lo pien- El sentimiento de que queda todavía trabajo por hacer es
san hoy muchos historiadores, tengan el sentimiento de haber compartido por otras personas. Así, Florent Brayard piensa,
sido engañados y de que se haya abusado de su sensibilidad: y
moderadamente, que «la historia de los campos de concentra-
ahora se han vuelto desconfiados. En su prefacio al libro de
ción no parece haberse hecho del todo» .8° Aparentemente es
Steiner, Simone de Beauvoir escribe: «se reprochará (al libro)
también la opinión de Michael Marrus: «Los historiadores
hablan sorprendentemente poco del mundo de los campos»."
El propio Hilberg admite que no nos hemos dado cuenta de
toda la importancia de la construcción de Auschwitz: «toda-
vía son necesarias importantes investigaciones antes de que
podamos ver claramente cómo evolucionó el pensamiento de
los planificadores» del plan del pequeño campo inicial al «enor- Primo Levi hace revivir de una manera extraordinaria-
me centro de exterminio descubierto en 1944. [...] Los historia- mente evocadora los aspectos más terribles del mundo de los
dores tienen todavía mucha tela que cortar»• *82 campos, a lo largo de su libro Los hundidos y los salvados:
tráfico y corrupción de todo tipo, lucha feroz por la vida,
La revista Historiens et géographes ha publicado con mu- privilegiados que, por todos los medios, consolidan sus ven-
cha prudencia un artículo de Michel de Boüard, «La deporta- tajas, desafortunados, torpes, tímidos que se hunden en la
ción entre la historia y el mito», que mostraba las tasas de soledad, el hambre, la indigencia, la muerte. Levi tiene el es-
mortalidad en Mauthausen según los años. En 1943, el nú- píritu desgarrado por el pensamiento de que los supervivien-
mero de muertos permanece estable mientras que el número tes son precisamente supervivientes porque un día, acaso, no
de los deportados aumenta enormemente. En cambio, la fueron solidarios, pensaron en su propia supervivencia, ante
mortalidad aumenta de manera vertiginosa al final de la gue- todo. En el inicio de La tregua, si Primo Levi describe niños
86

rra. En Buchenwald, el 40 % de las víctimas murieron en


83
esqueléticos y moribundos, muestra otros en el mismísimo
1944 y en 1945. Según Goldhagen, empero, en Mauthau-
84

sen, la suerte de los judíos no conoce excepción: ellos mueren


siempre. La evolución en el tiempo de la situación de los
85
que ha escapado a la selección para la muerte y logra evitar la ca-
campos debe ser cuidadosamente estudiada.* quexia, sin duda está en lo más bajo de la jerarquía concentracionaria,
pero tiene de cualquier manera una oportunidad de sobrevivir: «su des-
tino no es esencialmente diferente al de sus camaradas alemanes o france-
«Du pain sur la planche», dice el original: literalmente: «pan sobre ses (no judíos) o polacos» (p. 15). Hemos visto que Goldhagen comete
la plancha». [N. del Ti también un gran número de errores a propósito de la cuestión de la
82. Entrevista aparecida en Le Nouvel Observateur, 30 de septiem- suerte de los judíos y de los no judíos en el curso de las «marchas de
bre-6 de octubre de 1993. la muerte» (véanse los textos muy rigurosos del antiguo deportado André
Sellier, «Remarques sur le livre de Goldhagen., en Les Temps modernes
83. Michel de Boüard, «La déportation entre l'histoire et le mythe», n.° 594, junio-julio de 1997, pp. 216-234, y Paul le Goupil para las mar-
revista Historiens et Géographes, 321, diciembre de 1988, p. 49. chas de los kommandos de Buchenwald en Un Normand dans..., pp. 219-
84. Sabine y Hany Stein, Buchenwald, p. 65. 234: judíos y no judíos que no pueden seguir el ritmo de esas marchas
son indistintamente abatidos). En el postfacio de la nueva edición de su
85. Goldhagen indica las tasas de mortalidad para el campo de con- libro Des hommes ordinaires, en 2002, Christopher R. Browning respon-
centración de Mauthausen de finales de 1942 a finales de 1943. Por de a las afirmaciones de Daniel Johan Goldhagen. Toma el ejemplo de
ejemplo, las tasas de mortalidad de los prisioneros políticos pasan los 7.000 jóvenes judíos eslovacos que tuvieron, en Birkenau, una tasa de
del 3 % al 2 %, las de los polacos del 4 % al 1 %, las de los detenidos supervivencia, de la primavera a finales del año de 1942, de 10,8 %. En la
preventivos del 35 % al 2 %. Las tasas de mortalidad de los prisioneros misma época, prisioneros de guerra soviéticos de la misma edad tuvie-
de derecho común permanecen en el 1%. En todos los periodos consi- ron una tasa de supervivencia de 9,5 % (pp. 304-305).
derados, los judíos mueren en un 100 % (Les bourreaux volontaires de
Hitler, p. 314). Pero Goldhagen, quien quiere demostrar una tesis, se
equivoca al generalizar a partir de Mauthausen. Debo a Paul le Goupil, 86. Véase, por ejemplo, la escena desgarradora en la que Levi, que
antiguo resistente deportado, informaciones muy precisas sobre los ha encontrado agua, la comparte con su amigo Alberto. Después en-
más duros de los kommandos de Buchenwald, como Langenstein- cuentra a otro italiano, Daniele. Daniele los vio beber. « Por qué uste-

Zwieberge: encontramos ahí a un millar de resistentes judíos, tratados des dos y yo no?». «Daniele está muerto ahora, pero en nuestros encuen-
de la misma manera que sus camaradas no judíos. Incluso en Auschwitz, tros de supervivientes, fraternales, afectuosos, el velo de este acto que yo
vemos a Primo Levi subir un destino comparable al de muchos de sus no había hecho, de ese vaso de agua no compartido, estaba entre noso-
amigos no judíos. Pierre Vidal-Naquet, en su prefacio al libro de Patrick tros, transparente, inexpresado, pero perceptible y pagado caro» (Les
Coupechoux, Mémoires de déportés, recuerda que un deportado judío naufragés et les rescapés, p. 79).
Auschwitz «robustos y hermosos».87 La realidad de los cam- hombres normales inquieta tanto con respecto a la humani-
pos parece ser de una enloquecedora complejidad. dad como mostrarlos constantemente como brutos. Guardé-
monos de generalizar, tanto en el sentido del horror absoluto
cotidiano90 como en el de la descripción de los campos como
En el curso de un debate posterior a la película Les camps presidios ordinarios que hacen los negacionistas. Hay que su-
du silence de Bernard Mangiante (1989) sobre los campos de brayar también la cínica hipocresía sin límites de los nacional-
concentración franceses, escuché a un antiguo deportado es- socialistas. El historiador Wolfgang Sofsky cita varias circula-
pañol que había conocido muchos campos dar testimonio de res de los jefes de la administración de los campos que podrían
que había comido menos mal en Buchenwald que en el campo fomentar ilusiones. Así, el Brigadeführer Richard Glucks, en-
de concentración francés de Gurs. Durante un «Coloquio so- cargado de la inspección de los campos, escribe el 20 de enero
bre la memoria» organizado en Lyon en febrero de 1991 por la de 1943: «Hago personalmente responsables a todos los coman-
federación nacional de los deportados, internados, dantes de campo [...] de la preservación de la fuerza de trabajo de
resistentes y patriotas, un antiguo deportado que contaba sus los detenidos» y el 8 de diciembre del mismo año: «se sobreen-
recuerdos declaró que la primera vez que comió salmón tiende que está prohibido [...]golpear, empujar e incluso tocar al
ahumado ¡fue en Dachau después de la llegada de paquetes detenido. No se le debe hostigar más que con la palabra. [...] Les
de camaradas noruegos! Manifiestamente muchas personas ruego que den cada semana, el lunes, un curso a los jefes de
estaban descontentas por ese género de testimonios. kommando sobre ese deber evidente de los guardianes».91 Gitta
Podemos comprenderlo, ya que semejantes relatos son Sereny reporta que, según Franz Suchomel, un SS de Treblinka,
terriblemente chocantes e inverosímiles para aquellos que Franz Stangl, el comandante del campo, decía a los SS que
han sufrido tanto por el hambre en los campos hitlerianos. «por orden de Hitler; nadie debía ser golpeado ni torturado». Pero
Sin embargo, hay que mostrar la gran diversidad de los agregaba: «Es imposible. Pero cuando vengan los altos dignata-
destinos y de las situaciones. Simone Alizon, resistente rios de Berlín, escondan los látigos».92 La realidad cotidiana,
llegada a la edad de dieciséis años a Birkenau con el grupo ciertamente, está mejor ilustrada por el látigo del SS Karl Wag-
de Charlotte Delbo, comió en Auschwitz su primera aceituna ner, de Majdanek: estaba identificado como un sádico particu-
negra, traída por una deportada griega,88 lo mismo que tomates lar, pues «no se contentaba con golpear a las mujeres, eso, todos
venidos de Rajsko, mientras trabajaba en los huertos de los los otros SS lo hacían».93
SS. Describe la escena sorprendente de su partida para
Ravensbrück, radicalmente imposible si se tratase de judías,
en donde Taube, uno de los más siniestros verdugos de
Birkenau, se inclina para anudar los cordones de una
camarada y en donde el comandante del campo de mujeres de
Birkenau (¿acaso Franz Hössler?) coloca él mismo las maletas
de las detenidas en el portamaletas de un tren ordinario. Inclu-
so relata también el viaje para Ravensbrück con alimentación
correcta y cambio de estación entre los viajeros del metro de
Berlín.89 Mostrar a los SS comportándose ocasionalmente como
Primo Levi ha evocado frecuentemente las extremas difi- Ha habido enormes diferencias entre los destinos de los
cultades que había para encontrar una cuchara en el Lager, y la prisioneros en función de su suerte, del campo de concentra-
humillación del que no lograba hacerlo. Y sin embargo, a la ción y de su comandante, del periodo de la deportación. Toda
liberación del campo, él descubre un almacén lleno de cucha- historia de los campos debe incluir distinciones entre los lu-
ras: «no se trata entonces de una cuestión de economía, sino de gares y las épocas. Queda, como lo muestra bien Wolfgang
una intención bien precisa de humillación».94 Si los responsa- Sofsky, que el Lager de los SS no podía ser más que un lugar
bles de Berlín enviaron las cucharas, ¿quién tomó la decisión de desencadenamiento del horror en una sociedad humana:
de no distribuirlas? ¿Cuál es la parte de responsabilidad desde estructura de los grupos, dilución de las responsabilidades,
los jefes supremos hasta los kapos? ¿Nunca podremos saberlo alejamiento y anonimato de los criminales y de las víctimas. 69

en la complejidad y a veces el caos del poder en el III Reich? Incluso si se afinan los detalles de la historia de los Lager, lo
Ese género de cuestiones tiene también su trampa, puesta en que sigue siendo siempre cierto es el sufrimiento más o me-
este caso por Paul Rassinier, el padre del negacionismo. Él nos profundo de los detenidos y su humillación, tan difícil de
acusa en efecto a los kapos y no a los SS de ser ellos mismos los representar. El Lager es la esencia misma del nacionalsocia-
responsables de la extrema miseria de los campos. 95 lismo. Desde ese punto de vista, los relatos de los testigos son
indispensables. Pero éstos son documentos históricos y de-
ben ser considerados como objetos de estudio y de análisis,
94. Primo Levi, Les naufragés et les rescapés, p. 113. Véase también como todo documento histórico.
Le devoir de mémoire, p. 15.

95. Una parte de la historia de los campos ha sido hecha por prisio-
neros privilegiados como Herman Langbein (Hommes et femmes à
Auschwitz) o Eugen Kogon (L'État SS). Paul Rassinier, en Le mensonge d' A propósito de una lectura de los relatos de los testigos:
Ulysse, se presenta como el portavoz de aquellos que eran los menos «La noche» de Élie Wiesel
favorecidos. Vidal-Naquet, en Les assassins de la mémoire, pp. 26-27,
estima que el libro de Rassinier es «excelente como testimonio del autor
sobre lo que él vivió, interesante cuando critica a los otros testigos de Como todo documento histórico, los relatos de los testi-
Buchenwald y Dora y esclarece los responsables del aparato político diri- gos pueden ser sometidos a un análisis crítico. En los años
gido principalmente por los deportados comunistas». Pero Vidal-Naquet sesenta, la afirmación del derecho a la palabra de los exclui-
agrega que Rassinier es «absurdo y odioso» cuando habla de Auschwitz. dos de la historia contra una memoria percibida como de-
Primo Levi critica también a los testigos privilegiados. Su testimonio
está «falseado en mayor o menor medida por el privilegio mismo» (Les
masiado favorable a las elites, condujo a dar mucha impor-
naufragés et les rescapés, p. 17). Pero Primo Levi es un testigo, no un tancia a la historia oral, a la memoria de los deportados.
historiador. Otros deportados de Monowitz no recuerdan que les ha- Empero, es difícil analizar y criticar el discurso de los anti-
yan faltado las cucharas. Primo Levi mismo, en tanto que testigo, pue- guos deportados. Uno está siempre al borde del sacrilegio,
de cometer errores. El pensaba no haber ido nunca a Birkenau en el pero se entiende bien que la existencia de una posibilidad de
tiempo de su deportación (Si c'est un homme, p. 248). Sin embargo, los
sacrilegio es un peligro que puede correr la historia si es eri-
deportados seleccionados para el trabajo sobre la Judenrampe en las
mismas condiciones que Primo Levi pasaban generalmente por el gida en dogmas y en verdades no revisables, a pesar del tra-
Zentral Sauna de Birkenau para ser tatuados ahí, rapados, vestidos. bajo de los historiadores. Por ejemplo, el libro de Jean Man-
Supervivientes de su convoy, interrogados por Marcello Pezzetti, histori
ador del Centro de Documentación Judía Contemporánea de Milán,
conservaron el recuerdo de su paso por Birkenau.
son, De la résistance à la déportation, ha sido reeditado en el Lager, precisamente porque él estuvo ahí y porque «la anti-
1990 sin que sean mencionadas las precisiones que la investi- gua víctima no es quizás la más indicada» para comprender a
gación histórica aporta el día de hoy. Una cámara de gas no su enemigo. Ariane Kalfa, apoyándose en el testimonio de
100

se encuentra sistemáticamente en todos los campos del mis- Primo Levi, presenta a los testigos como a «falsos testigos»
mo modo que la plaza para el pase de lista o el crematorio, y porque no estaban en el fondo mismo del agujero: si hubie-
hay que hacer hoy una distinción entre los campos de con- ran estado allí, estarían muertos.101
centración y los campos de exterminio. Además, Christian
97

Ya en 1979, François Delpech analizaba con prudencia los


Bernadac es citado en la bibliografía del libro de Jean Man-
testimonios de los supervivientes. Ellos son los únicos que pue-
son. Sin embargo, Bernadac es precisamente un autor poco
den hablar del infierno concentracionario, «pero precisamente
crítico en relación a los testimonios que pudo reunir.
porque eso era el infierno [...] ellos no pueden investigar, [...] to-
La voluntad de no distinguir a las víctimas, en reacción mar notas [...]. Sus textos son muchas veces del orden del grito
acaso al sentimiento de que se distingue precisamente dema- [...1 incluso entre los mejores, ocurre que los recuerdos se confun-
siado a los judíos, y la afirmación de la presencia de las cáma- d e n ¬ o que algunas
informaciones son de segunda mano, de don-
ras de gas por todas partes o casi se encuentran todavía en un de algunos enrrores bien comprensibles. Las confesiones de los nazis
libro, enviado a todos los institutos de bachillerato en 1997. [...] son generalmente todavía más sujetas a caución y deben ser
Leemos, desde la introducción, tras una enumeración en la criticadas de cerca».102 No es posible ser más claro y vigoroso
que figuran indiferentemente campos de concentración y de sobre esta cuestión. Delpech no ha sido muy escuchado.
exterminio (Mauthausen, Auschwitz-Birkenau, Neuengamme,
Dora, Dachau, etc.): «ya no hay gas en las duchas».98 Y pode- No hay indecencia en el hecho de hacer análisis de testi-
mos leer, todavía en 2003, en el Boletín de relaciones del monios y documentos, sean los que sean, y sobre todo no hay
círculo de Dachau: «Son reagrupados en los campos: que dejar creer al público que los negacionistas tienen la ex-
socialdemócratas, comunistas, cristianos (católicos, clusividad de esta crítica.
protestantes, ortodoxos), judíos, gitanos que, sean cuales sean Quisiera tomar el ejemplo de un libro que puede ser some-
las razones de su captura, han sufrido todas las ofensas tido a una crítica, como cualquier libro. En el folleto Le nazis-
físicas y morales de la detención. El hambre, el trabajo forzado, me et le génocide, distribuido en 1989 a todos los profesores de
los malos tratos, la enfermedad [...J la cámara de gas en casi historia de las escuelas francesas, François Bédarida indica,
todos los campos (principalmente para los judíos) están presentes entre los libros que hay que «señalar», incluso antes que Si esto
día y noche como una pesadilla permanente en el corazón del es un hombre de Primo Levi, La noche de Eu e Wiesel.
detenido».99 La confrontación de La noche y de Si esto es un hombre
me parece ejemplar para mostrar los dos géneros de obras
Se pueden encontrar hoy actitudes opuestas. Tzvetan To- escritas sobre la deportación. Primo Levi se apega a un pro-
dorov rechaza los esfuerzos de Primo Levi por comprender cedimiento escrupuloso, rigurosamente vinculado a los be-
chos históricos de los que él ha sido testigo. Elie Wiesel hace una descripción simbólica del infierno en el que los deporta-
un relato en el que mezcla hechos seguramente reales y otros dos se encontraban hundidos según las imágenes tradiciona-
transpuestos por el sobrecogimiento y la alucinación de las les del mundo del sufrimiento y de la condenación.
víctimas traumatizadas. Los hechos parecen ser presentados
como alegorías o símbolos de la tragedia. Elie Wiesel, quien Después, con los otros detenidos, Elie Wiesel camina
habría sido salvado por «milagro»,103 parece desear encarnar hasta un cruce. «En el centro estaba el doctor Mengele». Desde
al deportado en una presentación que se podría llamar profé- el proceso de Auschwitz en Frankfurt, Mengele figura en casi
tica de la historia, en una investigación del sentido que se todos los testimonios de los deportados, como si estuviese
apoya en figuras emblemáticas más bien que en verdades fac- siempre sobre la rampa. Y sin embargo, Mengele asumía sus
tuales. Pero la confrontación entre la historia, la filosofía y turnos de servicio sobre la rampa como los otros. Algunas
los textos inspirados, entre Atenas y Jerusalén, es siempre veces, sin embargo, exagerando el celo venía fuera de servi-
fecunda. ¿Está permitido pensar en el análisis que hace Eu- cio, en particular para seleccionar a los gemelos que necesi-
gen Drewermann del Evangelio? La virginidad de María, los taba para sus experimentos. Pero «efectuaba las selecciones
milagros del Cristo, su resurrección no pueden ser verdades con tanto verbo y energía»107 que su imagen se confundía con
históricas, hechos científicamente posibles. Tienen un sus selecciones. Así, incluso si la presencia física de Joseph
sentido simbólico que, sin embargo, puede ayudar a los
cristianos a comprender la verdad.104 Drewermann distingue
así en alemán las palabras historich, que él entiende como 50, 51. ¿Se trata de chispas, de inflamaciones de gases residuales? Los
hecho histórico riguroso, y geschichtlich, hecho que es del testigos son muy numerosos como para que sólo sean alucinaciones.
orden de la experiencia histórica en general sin estar Pero esas imágenes a veces son amplificadas. Myriam Anissimov evoca
esas llamas en varias ocasiones en su libro sobre Primo Levi. Dramatiza
necesariamente fundado sobre un hecho preciso y real.
una escena evocada en Si esto es un hombre, a propósito del Canto de
Ulises y de El infierno de Dante, imaginando que al mismo tiempo «va-
rios miles de hombres, de mujeres y niños» eran asesinados en las cáma-
Elie Wiesel no tiene aún quince años cuando, después de ras de gas y que las chimeneas «escupían llamaradas humanas de diez
un viaje extenuante, llega ala rampa de Birkenau. Está todavía metros de alto» (p. 263). Escribe más adelante que las chimeneas «escu-
en el vagón cuando alguien grita: «¡Judíos, vean, vean el fuego! ¡ pían día y noche gigantescas llamaradas rojas visibles a varios kilóme-
Las llamas, vean! Y como el tren se había detenido, vimos esta tros» (p. 272), visibles incluso «desde la fábrica de Buna» (p. 299). Esos
excesos de imaginación son sorprendentes en un libro consagrado a
vez unas llamas salir de una alta chimenea en el cielo negro ».'°5 Primo Levi, modelo de rigor, de mesura, de escrúpulo, de quien «cada
Numerosísimos testigos evocan las llamas saliendo de las chim palabra es pesada sobre la balanza de precisión del laboratorio» (p. 409). La
eneas.106 Uno debe sin duda comprender esos relatos como imagen del fuego se grabó sin embargo en la memoria de los testigos de
las máquinas de muerte como símbolo de una creación infernal. Al
inicio de la película y del libro Shoah, p. 25, Simon Srebnick describe lo
que él ha visto en Chelmno. Dice: «Había dos inmensos hornos... y ense-
guida, uno arrojaba los cuerpos, en esos hornos, y las llamas subían hasta el
cielo». Lanzmann pide confirmación: «¿Hasta el cielo?». Srebnick res-
ponde sí, las llamas subían «hasta el cielo». La imagen del fuego que se
eleva hasta el cielo es sin duda la más fuerte para producir la verdad a
propósito del gigantismo y el horror de las hogueras.

107. Robert Jay Lifton, Les médecins nazis, p. 378.


Mengele no es siempre un hecho histórico, ella simboliza el ¿Tiene alguna relación en la memoria con Birkenau, adonde
cinismo cruel de los médicos SS que transportaban el gas llega Élie Wiesel con los judíos de Hungría en 1944? El autor
homicida en los camiones de la Cruz Roja. Mengele u otro, dice que él no hablaba de los niños en las llamas antes de estar
finalmente poco importa. Mengele encarna la violencia cri- seguro de que no los había soñado. ¿Era antes de escribir La
minal SS. El grupo en el que se encuentra Elie Wiesel camina noche, publicada en 1958? Él habla ahí del suplicio de los niños,
enseguida sobre la rampa en la dirección de los crematorios. evocando no un campo húngaro, sino Birkenau. El testigo aquí,
«No lejos de nosotros, unas llamas surgían de una fosa, unas como es frecuente el caso, se confunde con conocimientos ad-
llamas gigantescas. Algo quemaban ahí. Un camión se aproxi- quiridos indirectamente por los archivos o por relatos escucha-
mó al agujero y vertió ahí su carga: eran niños pequeños. ¡Be- dos de boca de otros deportados. Se sabe, por los testimonios y
bés! Sí, yo lo había visto, con mis ojos lo vi... Niños en las sobre todo por dos fotografías tomadas por un miembro del
llamas [...] Era ahí a donde íbamos. Un poco más lejos se en- Sonderkornrnando, que, cuando los hornos no bastaban para
contraba otra fosa, más grande, para los adultos». Después incinerar a las víctimas de las cámaras de gas, los cadáveres
«continuamos caminando. Nos aproximamos poco a poco a eran quemados en fosas detrás de los crematorios. Seguramen-
la fosa, de la que se desprendía un calor infernal [...] ella estaba te, el testigo está íntimamente persuadido de haber «visto con
ahí ahora, muy cerca de nosotros, con sus llamas».108 sus propios ojos» lo que describe. No tiene la intención de enga-
ñar en la descripción de una escena exagerando el horror. Noso-
tros podemos sin embargo leer ese relato como si nos
La presencia de una fosa semejante, sobre la rampa, ante la enseñara la verdad. Incluso si el hecho de quemar a los niños
mirada de los deportados que llegan, no es posible: los planos sobre la rampa no es un hecho histórico, la escena imaginada, si
de la rampa, las fotos aéreas de los americanos, los otros el lector está cuidadosamente prevenido al respecto, representa
testigos, la intención de los alemanes, con frecuencia afirmada, la inocencia masacrada en Birkenau, los niños quemados en
de mantener la calma y la ilusión entre sus prisioneros el mayor otra parte y, más allá, la masacre de todos los niños judíos en
tiempo posible, todo invalida esta escena. Élie Wiesel mismo, la Shoah.
cerca de treinta años después de haber escrito La noche, nos da
elementos que pueden hacer comprender mejor el mecanismo
de su memoria y de su testimonio. «Una visión atormentará La escena que conmueve más a los lectores de La noche se
mis noches mucho tiempo. A mi llegada a uno de los campos, encuentra al final del libro, cuando los alemanes deciden to-
creí ver niños arrojados a las llamas. Pero yo no estaba seguro y mar delante de los prisioneros a un niño con la «cara fina y
no hablaba de ello. Quería creer que era una alucinación, una bonita [...] un ángel de ojos tristes. [...] ¿Dónde está Dios, dón-
pesadilla. Hasta el día en el que tuve la confirmación de esta de está?, pregunta alguien detrás de mí». El niño está agoni-
visión en los archivos de la deportación. Unos niños habían sido zando durante más de media hora. «¿Dónde entonces está
quemados vivos efectivamente en el campo húngaro en el que yo Dios? [...] Helo ahí. Está colgado ahí, en esa horca...».110 Esta
me encontraba, porque la fábrica de la muerte no daba abasto. escena que, hasta donde sé, es única en la literatura concen-
Entonces los quemaban...» .1°9 ¿Cuál es el campo húngaro en tracionaria, del niño torturado y muerto de esta manera, me
cuestión aquí? parece construida como una parábola para plantear un pro-
blema metafísico. Veo a este niño como a un icono alegórico.
No logro creer en su realidad factual.
Elie Wiesel es un profeta y su lenguaje es ampliamente sim- tein sin corregirlo, agrega que su testimonio, con todo clara-
bólico. Primo Levi es un testigo, dice historia. Pero el uno y el mente inverosímil, es «coherente y preciso». Es difícil entonces
otro al final sirven a la verdad. Sólo que no hay que conftmdir- ubicarse. A propósito de los testimonios de Gerstein, Florent
los, cada uno en su dominio. Y hay que prevenir sobre todo a los Brayard112 escribe con razón que «en 1951 Léon Poliakov pu-
lectores a propósito de la categoría de escritura en la cual se blicó "Brèviaire de la haine ". Tomó la precaución de hacer
encuentran, en la del mito simbólico o en la de la historia. legible el texto ajustándolo y corrigiendo el francés aproximativo.
Modificó igualmente por su cuenta la superficie de las
cámaras de gas: "700-800 personas en 93 metros cuadrados"
cuando el texto original decía "700-800 personas en 25 metros
El problema de los relatos de Kurt Gerstein cuadrados"». Sin duda Poliakov no quiso sobrecargar su libro
con análisis fastidiosos de documentos históricos. No deja
Quisiera dar otro ejemplo de análisis de testimonio. A ini- de ser cierto que hoy el trabajo que Roques ha hecho de mala
cios del verano de 1986, estallaba uno de esos escándalos regu- fe, queriendo demostrar una tesis negacionista, hubiese sido
larmente orquestados por los negacionistas. Una tesis de mejor llevado, y sin duda de manera definitiva, por un
Henri Roques sobre el informe Gerstein recibía la mención historiador profesional. Acaso él habría podido explicamos los
«tres bien» [muy bien] en la Universidad deNantes. El SS Kurt motivos de las groseras exageraciones de Gerstein, tanto más
Gerstein había redactado unos testimonios de sus visitas al cuanto encontramos amplificaciones en otros testimonios de
campo de Belzec, durante el verano de 1942. Los informes SS, en particular en los de Rudolf Hoess. "3
redactados por Gerstein contienen muchas inverosimilitudes
que condujeron a Henri Roques a concluir la falsedad total
del testimonio. La cuestión se habría evitado si un verdadero
n.° 310, julio-agosto de 1986, p. 1.354, artículo «À propos de la thèse
historiador hubiese hecho el análisis del informe Gerstein. No scandaleuse de Nantes» de Aleth Briat y de la dirección de la revista.
es difícil mostrar que las inverosimilitudes —por ejemplo, un Luego de haber indicado que las cámaras de gas son de 20 m2 y 25 m 2

montón de zapatos de 40 metros de altura— probaban que los autores escriben, sin expresar críticas, que se amontonaban de
Gerstein no tenía la intención de engañar, pues los mentirosos 700 a 800 personas por cámara. Wellers mismo, sin embargo, en otro
tienen el cuidado de permanecer creíbles. Como para muchos artículo de Le Monde juif, indica que «la afirmación de que se ponían
700 u 800 personas en 20 o 25 m2 parece difícilmente creíble». (La
testimonios de deportados, el trauma visible de Gerstein, solution finale et la mythologie néo-nazie, Le Monde juif n.° 86, 1977,
ingeniero, acostumbrado en principio al rigor, prueba que él ha retomado en Mémoires du génocide, p. 546.)
sido realmente testigo de una escena alucinante. Seguramente,
112. Florent Brayard, Comment l'idée vint à. M. Rassinier, p. 333.
cuando Leon Poliakov citó a Gerstein en Brèviaire de la haine,
113. Para Jean-Claude Pressac, Hoess multiplica por dos o por tres el
habría debido indicar las inverosimilitudes, más bien que
número de las víctimas (Les crématoires d'Auschwitz, pp. 102-103). Hay
corregirlas sin señalarlo. Pero cuando Wellers, en su respuesta a que dividir hasta entre diez los números dados por Gerstein para volver
Roques, retomada por la revista Historiens et géographes," cita su testimonio verosímil. Hemos visto más arriba que las cifras dadas por
a Gers los SS del número de las incineraciones posibles en los crematorios de
Birkenau son 1,7 veces superiores a las indicadas por su constructor. ¿
Quién dice la verdad? ¿Y por qué los alemanes exageran siempre?
Yo me encontré en una situación singular a propósito de Kurt
Gerstein. En mayo de 2002, en uno de los procesos en torno a los casos
de negacionismo, yo fui «citado como testigo» por una carta de ujier de
Los turbios mensajes de los documentos audiovisuales berg es característico de la mala solución encontrada por
algunos cineastas, que no se pueden privar de imágenes,
Mostrar imágenes: problemas de rigor incluso si éstas no existen. Para ilustrar el relato de las
cámaras de gas, vemos que se gira un volante, tuberías,
Las películas de las que podemos disponer, para la en- una regadera de ducha que da la impresión de que obser-
señanza de la Shoah y de la historia de los Lager, requieren vamos la llegada del gas homicida. Y sin embargo, en 1989,
de un espíritu crítico igualmente vigilante como en lo que fecha de la película, se sabía desde hacía bastante tiempo
se refiere a los libros. Raras son las películas que no dan que el gas no llegaba de esta manera a las cámaras de gas.
muestra de una precipitación lamentable mediante erro- En Majdanek, el óxido de carbono era transportado por
res que comprometen la seriedad de la obra. Por ejemplo,
tuberías, pero no se introducía por las regaderas de las
la versión francesa de la película de Johakim Fest, Hitler,
une carrière, cuyo comentario francés dicho por Pierre duchas. Se las encontraba en Birkenau, pero eran falsas.
Mondy tiene lapsus del género «radicales socialistas» en En la película de Rossif, sobre un texto que describe la
lugar de «nacionalsocialistas», o la película de Peter Co- salida de los cuerpos de esas cámaras de gas, vemos las
hen, L'architecture du désastre, en donde uno tiene la sor- imágenes de los osarios de Bergen-Belsen en 1945. Esta
presa de escuchar a Jeanne Moreau, lectora del comenta- manera de proceder es particularmente perjudicial para la
rio, informarnos de que Hermann Hesse era comandante transmisión de la memoria de los campos. Las personas
del campo de Auschwitz. En los documentales, el origen conmovidas por esas imágenes piensan haber visto la aber-
preciso, con lugar y fecha, de los documentos cinemato- tura de las cámaras de gas, hasta que descubren que nun-
gráficos utilizados, no se indica sino muy rara vez. Vemos, ca hubo cámaras de gas en Bergen-Belsen, y que la mayor
las más de las veces, las imágenes de Leni Riefenstahl, fil-
parte de las víctimas de la Shoah no murieron
madas en 1934 para Le triomphe de la volonté, utilizadas
ciertamente a causa de la hambruna. Sobre esa
sin escrúpulo en toda ocasión, con una completa indife-
rencia con respecto a las fechas. Una gran mayoría de crí- impresión de haber sido engañados nace la duda tan
ticos ha dicho maravillas de la película de Frederic Rossif, habitualmente explotada por los negacionistas. Podemos
De Nuremberg à Nuremberg, en mi opinión, sin embargo, juzgar, por lo demás, la calidad de la información de
poco rigurosa. Volvemos a ver ahí las imágenes de 1934 Frederic Rossif: él da todavía en 1989 la cifra de tres
para ilustrar acontecimientos del año 1945. Sobre todo el millones de muertos para Auschwitz. Desde 1985, Raul
pasaje de la película a propósito del proceso de Nurem- Hilberg había dividido entre tres esa cifra.14 Rossif no es el
único que no pone al día sus fichas. En la película de
Sydney Bernstein, La mémoire meurtrie (1988), escuchamos
para Auschwitz la cifra de cuatro millones de muertos. La
justicia «que informaba a la parte notificada que la no comparecencia, el historia debe establecer el número de las víctimas con
rechazo de dar testimonio y el falso testimonio son castigados por la ley»,
según los términos habituales. Si estaba claro que yo debía hablar de rigor. Pero, desde luego, la cuestión de fondo de la
Gerstein y de Belzec, yo no me había dado cuenta de que debía hacerlo destrucción del mundo judío de Europa del Este se sigue
bajo juramento, situación particularmente discutible en una diligencia his- planteando en los mismos términos.
tórica. La idea de pedirle a los jueces que intervengan en los problemas
de la historia y de la memoria provoca así situaciones extravagantes.
«Nuit et Brouillard»: el estado del problema en 1955 de no desagradar a la embajada alemana. El mismo Paul Ce-
lan es quien ha traducido el texto de Jean Cayrol para la ver-
La película de Alain Resnais Nuit et Brouillard plantea un sión alemana: la película verdaderamente ha marcado a una
problema particular. Después de la emoción suscitada por el generación.
asunto Roques, la película se presentó varias veces por televi- La película tiene, además, un lugar eminente en la historia
sión y un videocasete de ésta fue enviado a los colegios y a los del cine. Main Resnais utiliza magistralmente el paso del color
institutos de bachillerato. Aún se utiliza ampliamente la pelí- al blanco y negro, y uno no olvida nunca la descripción de una
cula en las clases. Éric Conan y Henri Rousso escriben campiña feliz en primer plano, transformada en pesadilla cuan-
incluso que «apelar a ese cortometraje se ha vuelto do el travelling vertical hace aparecer las alambradas de Ausch-
prácticamente un reflejo condicionado» .15 Enseguida dan la witz sobre el cielo intrascendente de finales de verano.
opinión de dos profesores que han renunciado a pasar esa
película. «Durante veinte años, yo difundí `Nuit et Brouillard" Pero a la luz de la historia que conocemos hoy, ¿qué es
entre alumnos sensibilizados por el destino de la gente; por verdad en la película de Resnais? A decir del propio Raul Hil-
primera vez, este año (1993-1994) ya no la voy a pasar, ya berg, esa película «tan incensada es una presentación errónea y
que los alumnos ven ese documento como una película de peligrosa de los hechos» .18 En Nuit et Brouillard, la palabra
Stallone; como la violencia se ha vuelto banal en las pantallas,- «judío» es pronunciada solamente en una enumeración. Des-
escogeré a partir de ahora testimonios escritos» .16 El otro pués de haber evocado la construcción de los campos, el co-
profesor cuenta «en qué estado psíquico tuvo que recuperar un mentario indica, sobre imágenes sin precisión de lugar, sin duda
día a sus estudiantes, después de que uno de sus colegas de Trzebinia, Buchenwald y Mauthausen: «Durante ese tiempo,
francés, obedeciendo a las directivas repentinas del Burger, obrero alemán; Stern, estudiante judío de Amsterdam;
ministerio, les proyectó la película en la hora precedente, sin Chmulszhi, comerciante de Cracovia; Annette, alumna de un
ninguna preparación». "7
instituto de Burdeos viven su vida de todos los días, sin saber
que tienen ya, a mil kilómetros de sus hogares, un lugar asigna-
do». Incluso en 1955, este «olvido» parece inconcebible, tanto
Yo mismo, por esas razones y por otras también, renuncié más cuanto vemos en varias tomas en la imagen a personas
desde hace mucho tiempo a presentar esa película en el curso con la estrella de David en sus ropas. Se dirá que los propios
de historia. Nuit et Brouillard es indispensable para hablar de judíos no deseaban ser distinguidos como víctimas particula-
lo histórico de la historia de los campos, y para mostrar el res, que ellos querían en esa época reintegrarse a la comuni-
lugar que ha tenido el cine en la toma de conciencia de la gen- dad nacional de la que habían sido excluidos. Nuit et Broui-
te. La película ha representado un acontecimiento inolvidable llard, corno suele suceder con las películas, nos informa más
para un gran número de personas que pudieron hacer de ese sobre las mentalidades de 1955 que sobre su propio tema."'
modo, en los años cincuenta, una primera aproximación a la
tragedia de la deportación. Ésta pareció lo suficientemente
fuerte como para ser prohibida en Cannes, en 1956, con el fin
«Para Resnais, se trataba claramente de enunciar una reflexión imágenes presenta ese mismo carácter "Nuit et Brouillard" es
universal inspirada por el universo de los campos —sin detener- sin duda una gran película, pero es una película ahistórica».121
se entonces en tal o cual aspecto "particular" del crimen» .120 Las Claude Lanzmann encuentra la película «imprecisa» e «ideal
víctimas indefinidas representan a toda la humanidad: esta- ista»12 y Alain Resnais también habla de película «lírica ».
2 123

mos ahí, en efecto, como en La noche de Elie Wiesel, en un


ámbito simbólico y no en un ámbito histórico. La película da
efectivamente la impresión de que cualquiera podría haber sido La película choca con las dificultades de costumbre cuan-
arrestado, en cualquier parte en la Europa ocupada, según una do uno quiere mostrar imágenes de las masacres. Yuxtapone
programa ineludible y aleatorio a la vez. «Ellos tienen un lugar las fotografías tomadas sobre la rampa de Birkenau a la lle-
asignado», dice el comentario. Sin embargo, la verdad es que gada de los judíos húngaros en 1944, con fotografías de fusi-
sólo los judíos tienen su lugar asignado, ya que son los únicos, lamientos tomadas en Liepaja en Letonia yen Misocz en Ucra-
con los gitanos, que son arrestados no en razón de sus accio- nia, a finales de 1941 y en 1942, dando la impresión de un
nes, de su «haber», sino en razón solamente de su «ser», de su seguimiento cronológico. Pero también algunos planos de
pertenencia ontológica. Los resistentes detenidos no tenían su Nuit et Brouillard son extractos de La dernière étape de Wanda
lugar asignado, ya que no resistiendo, ellos habrían escapado Jakubowska, una película de ficción que muestra escenas
a la deportación. Michel de Boüard escribe: «El autor no ha reconstituidas, sin que el espectador sea informado al
tenido para nada en cuenta el contexto temporal y espacial al respecto. El problema es todavía más delicado cuando la
que (las imágenes presentadas) se refieren. Ha hecho de ellas película tiene la intención de mostrar cámaras de gas. Se
una especie de condensado de dolor y, digámoslo, simplista, abs- muestra una construcción sin la menor identificación como
tracto, en el sentido de que toda referencia al tiempo y al lugar cámara de gas. No obstante se puede reconocer una barraca
está excluida; el bellísimo texto de Jean Cayrol que acompaña las de Majdanek. El plano siguiente muestra una sala de ducha
que sería una cámara de gas. Ahora bien, hoy, se muestran
las duchas de Majdanek como verdaderas duchas.124 Luego se
ve un tanque de gas, sin que uno sepa de dónde viene esta
«simbólica» (p. 58). Sartre escribe: «Ya no hay ni judíos ni polacos, hay
imagen. Ciertamente, algunos testimonios dan cuenta, en
hombres que viven en Polonia», en el momento en que los judíos de Majdanek, de asesinatos por monóxido de carbono guardado
Polonia son aniquilados (p. 135). Sin embargo, Sartre percibe una en botellas de acero.125 ¿Se trata de un documento que ilustra
parte del drama que ignoran Jean Cayrol y Alain Resnais. Dice que precisamente ese tipo de testimonios? Pero el plano
después de haber tan sólo citado a los judíos en una enumeración de las siguiente, al mostrar una sala designada como una cámara
víctimas de los alemanes, recibió agradecimientos conmovedores de
parte de judíos. «¿En qué abandono debían de sentirse para pensar en
de gas, no convence
dar las gracias a un autor solamente por haber escrito la palabra "judío"
en un artículo?» (pp. 87-88). Inmediatamente después de la guerra, era
difícil percibir lo que había pasado. Pero si el exterminio es todavía
impensable, Sartre evoca los crímenes: «La sangre judía que los nazis
han vertido cae sobre todas nuestras cabezas» (p. 165) y también: «Nin-
gún francés estará seguro en tanto que un judío, en Francia yen el mundo
entero, pueda temer por su vida» (p. 185).

120. Alain Brossat, Sonia Combe, Jean-Charles Szurek, capítulo «Le


génocide vu de l'Est» en Révision de l'histoire, p. 224.
demasiado.1 En el mismo plano, se ve una obertura cerrada
26
infancia. El libro está hecho de dos relatos alternados. En
tan sólo con unos barrotes, inverosímiles para una cámara uno, Caecilia, la madre del niño Gaspard Winckler, se encuen-
de gas en funcionamiento, luego, después de una panorámi- tra en un barco estrellado contra los rompientes. Con los ri-
ca vertical, se ve el techo marcado por profundos surcos. El ñones deshechos, trata de salir de su cabina. Los de salva-
comentario anuncia que son las uñas de las víctimas las que mento la encuentran muerta, pero «sus uñas ensangrentadas
los labraron: «incluso el hormigón se resquebrajaba». Esta afir- habían arañado profundamente la puerta de roble».128 En el
mación es difícil de creer. Un ejemplo del agrandamiento otro relato, autobiográfico esta vez, el autor cuenta que vio,
en el recuerdo traumatizado se da en el curso de la después de la guerra, una exposición sobre los campos de
discusión, entre dos personas que acaban de ver la película, concentración: «me acuerdo de las fotos que mostraban las
durante la emisión de France Culture consagrada a Nuit et paredes de los hornos laceradas por las uñas de los gaseados» .129
Brouillard, en agosto de 1944. Uno de los espectadores
127
Catherine Dana analiza esta intertextualidad en el libro de
describe las marcas que está persuadido de haber visto, Perec: «no son cuerpos lo que uno ve, sino huellas dejadas por
dejadas por las uñas en el cemento o el hormigón, de cuerpos» .130 En el curso de la misma emisión, unos adoles-
hombres, mujeres, niños, cada vez más abajo sobre las centes parecen particularmente inquietos e impresionados
paredes. Podemos tratar de comprenderlo. En la emisión de por ese jabón visto en la imagen y presentado como fabrica-
France Inter «Interception» del 28 de enero del 2001 do a partir de grasas humanas. Es lamentable que ninguno
consagrada al negacionismo en Lyon, una antigua de los profesores presentes haya estimado tener que indicar
deportada, ante expresiones negacionistas, declara: «Vayan a que esta información no verificada es desmentida a día de
Auschwitz, vayan a Birkenau, vean [...] sobre el cemento de hoy por los historiadores. 113

las cámaras de gas las uñas de los niños que se quedaron


incrustadas [...] y ahí, yo les niego el derecho a decir que las
cámaras de gas no han existido». La afirmación, sin duda, es Muchas personas, alumnos en particular, quedan conmo-
inexacta en el plano factual. Pero esas palabras que cionados por las imágenes de Bergen-Belsen: montones de
reconstruyen imágenes a partir de vestigios materiales, per- cadáveres, danzas macabras reales, representaciones profun-
miten guardar las huellas de cuerpos totalmente desapareci- damente insostenibles de la destrucción de los cuerpos en la
dos. Los deportados conservan para siempre una visión he- muerte. La escena en la que se ve a un bulldozer empujar
cha de olvidos, de rupturas, de desgarramientos, de relatos cadáveres que se animan de manera fantástica y patética en
inacabados, y uno piensa necesariamente, como dice Pierre últimos gestos de llamadas de auxilio, es con frecuencia cita-
Vidal-Naquet, en el libro de Georges Perec W o el recuerdo de da como la más impresionante forma de desprecio extremo
por el cuerpo humano. La mayor parte de los espectadores
creen ver ahí un acto nazi. El comentario no nos lleva a dar- monstruosa de sufrimientos. No está permitido hablar sin
nos cuenta claramente de que, si los muertos son obra de los reflexionar de muertos por millones, en particular ahora,
alemanes, el bulldozer es americano. No deja de ser cierto después del trabajo de los historiadores.
que las imágenes escogidas por Alain Resnais tienen un ex- Hasta el 9 de mayo de 1995, cuando France 3 presentó
traordinario poder. Desde la primera visión de la película, las una versión integral de Nuit et Brouillard, las copias que cir-
manos de los cuerpos que se tienden en vano a través de los culaban estaban siempre marcadas por la censura impuesta
leños de la hoguera son inolvidables y su recuerdo nos persi- a Alain Resnais. Una sombra agregada ocultaba el quepis fran-
gue para siempre. cés de un gendarme que vigilaba el campo de Pithiviers. No
Pero volvemos a caer, con Nuit et Brouillard, en el pro- debía saberse nada sobre el rol de Vichy en la historia de la
blema del número de las víctimas. Ante imágenes de Birke- Shoah. De todas maneras, ni Vichy ni los judíos son el tema
de Nuit et Brouillard. La edición en DVD de Nuit et Brouillard
nau, el comentario anuncia que «nueve millones de muertos
reemplaza hoy sin censura la edición en VHS censurada.
penan * en ese paisaje». Si el número de las víctimas de Ausch-
witz es estimado a día de hoy en alrededor de un millón, en
1955 el número admitido era de cuatro millones. Pero esas La presentación de la pelicula de Resnais debe necesaria-
imágenes de Auschwitz, por lo demás mostradas sin la indi- mente hoy acompañarse de un comentario histórico actuali-
cación de lugar; representan probablemente todos los cam- zado y riguroso. Sobre todo la brevedad de la película, las imá-
genes atroces, pero no específicas de la Shoah, no permiten el
pos según la manera de la película. Sin embargo, la cifra
proceso interior que puede y debe tocar la conciencia profun-
admitida después del proceso de Nuremberg, diez años an- da si uno quiere hablar, particularmente a los jóvenes, de la
tes de Nuit et Brouillard, era de seis millones de víctimas tragedia de la deportación, en su verdad histórica y no en el
judías y de 550.000 o 650.000 víctimas más. ¿Cuál fue el orden de la epopeya o del mito simbólico. Nuit et Brouillard
sentido de todas las exageraciones? Multiplicar, sin ningún evoca a la humanidad entera, víctima de un crimen contra ella
documento histórico, los millones de muertos, fue una irres- misma. La masacre específica de los judíos se convierte en una
ponsabilidad macabra. Los que quieren mantener la me- abstracción. Los judíos representan a la humanidad, ya ni si-
moria lo saben hoy. Y que no se tenga la inconsciencia de quiera es necesario nombrarlos. Hemos visto que ésa fue du-
decir que después de todo seis o nueve millones de muertos, rante mucho tiempo la concepción del gobierno polaco, y que
poco importa, puesto que el problema es el haber matado es todavía la de los dirigentes de la Iglesia católica.
en función solamente del origen de la víctima.132 Ésos son
razonamientos abstractos e insoportables. Un millón de
muertos es un cortejo bien concreto y alucinante, una suma ¿Se deben mostrar los horrores de Bergen-Belsen?

A falta, sin duda, de otros documentos, la mayor parte de


las películas sobre los campos utilizan muy ampliamente las
imágenes tomadas, con frecuencia, por lo demás, por grandes
cineastas americanos, en Dachau y sobre todo en Bergen-Bel-
sen. Pero esas imágenes muestran una época en la que el hun-
dimiento de Alemania provocaba, para los propios alemanes,
grandes dificultades de abastecimiento. En los campos, fue la la misma abulia de los testigos silenciosos. La originalidad,
catástrofe y la hambruna. Se trata entonces de imágenes co- sin embargo, de las imágenes de Bergen-Belsen, es su accesi-
yunturales que no dejan ver la realidad de la vida cotidiana de bilidad. La película de Sydney Bernstein La mémoire meur-
los campos, y menos todavía de imágenes de la Shoah, incluso trie (1988) las reproduce muy ampliamente. Se conocen tam-
si ya sabemos bien que en su funcionamiento «normal» los bién imágenes comparables provenientes del gueto de Var-
sovia. Éstas tienen un carácter fantástico, surrealista... una
campos incluían a esas personas conducidas al último grado
pesadilla bruegeliana y dantesca. No sólo son del orden de la
de la caquexia que se llamaban «musulmanes». Hannah Arendt, historia, sino del de una reflexión extrema sobre el cuerpo. ¿
cuatro años antes de Nuit et Brouillard, que durante tanto tiem- Pueden ser presentadas durante el curso de filosofía? ¿Pero
po ha enturbiado la imagen real de los campos, escribía ya con por qué razón? ¿Con qué objetivo? ¿Quién puede creer toda-
una pertinencia que está lejos de ser admitida todavía hoy que vía en la utilidad y la eficacia de una pedagogía del horror?
«no es inútil darse cuenta de que todas las imágenes de los cam- En esas imágenes, los acontecimientos aleatorios son los más
pos de concentración inducen a error en la medida en que no alucinantes. El cuerpo que cae de la carreta en el gueto de
muestran los campos sino en su última fase, en el momento Varsovia, las posturas que toman los cuerpos cuando se los
en el que las tropas aliadas penetraron en ellos. No había arroja en las fosas, los gestos de los brazos y de las piernas de
campos de la muerte en la Alemania propiamente dicha, y en esas desdichadas marionetas desarticuladas sobre los hom-
bros que las transportan. Y esos hombres, alemanes a los que
ese momento todo el equipamiento de exterminio ya había sido
los americanos obligan y miran, ¿qué traumatismo les ha
desmantelado. Por otra parte, lo que escandalizó a los aliados dejado el contacto físico, piel con piel, de los muertos y de las
y dio a sus películas ese carácter particularmente horrible—a muertas sobre sus espaldas?... Estamos en un dominio im-
saber, la visión de esqueletos humanos— no era en absoluto típico pensable de experiencias inauditas. Si los adultos están des-
de los campos de concentración alemanes; el exterminio se amparados delante de semejantes preguntas, ¿quién puede
practicaba sistemáticamente mediante el gas, y no mediante la imaginar que podamos planteárselas a unos niños?
privación de alimentos. La situación en los campos fue una
consecuencia de los acontecimientos que se produjeron
durante los últimos meses de la guerra: Himmler había
ordenado la evacuación de todos los campos de exterminio del
Este —y no estaba ya en condiciones de asegurar el Películas de ficción: una primera aproximación
con frecuencia discutible
abastecimiento en Alemania >>133
Mostrar las imágenes de Bergen-Belsen plantea un pro-
Las películas de ficción que hablan de los campos no han
blema pedagógico. Ellas no son específicas de la obra de los
marcado para siempre la historia del cine. Tuvieron, sin em-
hitlerianos. Los estalinianos produjeron imágenes parecidas,
bargo, su rol en la información y la toma de conciencia de un
incluso si no están disponibles o son mostradas rara vez. Todo número insospechado de personas que ignoraban todo con
el mundo ha visto, en cambio, en las imágenes de Bosnia, respecto al mundo creado por el nacionalsocialismo. Holocaus-
cómo las víctimas de hoy se parecen a las víctimas de ayer. Se to, la serie de televisión, ha tenido ese rol, con todos sus defec-
ha visto la misma inconsciencia y abyección de los verdugos, tos edulcorantes. Shoah de Claude Lanzmann ha mostrado
que en las cámaras de gas de Treblinka no se muere en digni-
dad, como romanos, sino en el pánico, la angustia, el desam- europeos de acontecimientos de los que ellos no habían, en
paro. Yo no comparto, empero, la severidad de Lanzmann para apariencia, tomado consciencia. La primera alerta delante de
con la película de Steven Spielberg La lista de Schindler. Serge los crímenes inauditos cometidos por los alemanes contra los
Daney había subrayado la obscenidad de los efectos de cáma- judíos puede nacer, en el espíritu de los alumnos, por caminos
ra, o de la sola escenificación del sufrimiento y de la muerte.134 inesperados, según la historia y la sensibilidad de cada quien.
La película de Spielberg es impresionante por la exactitud No podemos rechazar, a priori, ningún medio para conducir a
de la reconstrucción, si comparamos sus imágenes con las que los estudiantes a la reflexión mayor y al enfrentamiento con el
se poseen del gueto de Varsovia. El enfrentamiento entre la extremo del mal en las obras de Primo Levi y de Claude Lanz-
razón de los industriales alemanes y la locura asesina de los SS mann, sin escapada posible hacia la ficción y el final feliz.
en el campo polaco de Plaszow es plausible. La angustia de las
personas bajo la ducha cuando se extiende el rumor de las El valor personal de Spielberg me parece por lo demás
cámaras de gas camufladas en salas de ducha está en demostrado, en su empresa de grabar en soporte vídeo por
conformidad con una multitud de testimonios. La doquier miles de testimonios de supervivientes que habitual-
representación de la rampa de Birkenau, que era impensable mente no se habían aún expresado nunca. Se trata de un en-
filmar en el lugar mismo, como al parecer quería, sin riquecimiento considerable de los archivos de la Shoah. La
embargo, Spielberg, y la imagen de uno de los crematorios explotación rigurosa de esos testimonios plantea siempre el
concuerdan con lo que los relatos y las fotografías nos mismo delicado problema de análisis histórico.'" Pero la his-
permiten saber.' La ocurrencia poética silenciosa de la
35 toria se hace con documentos y testimonios.
pequeña niña del vestido rojo en la película en blanco y negro
es lo suficientemente trágica y clara como para hacer brotar la 136. He guardado de La conferencia de Wannsee, de Heinz Schrik (
emoción sin artificio fuera de lugar. Se pondrá, de todas 1987), el recuerdo de una película rigurosa y escrupulosa. Henri Rousso
maneras, en el crédito de la película de Spielberg, el la había elogiado (Le Monde, 27-28 de diciembre de 1987) y François
descubrimiento por parte de muchos jóvenes americanos y Bédarida la señala en la filmografía de su libro sobre el genocidio. Des-
afortunadamente, esa película estuvo muy poco en cartelera, nunca ha
sido presentada en televisión, que yo sepa, y no existe copia en vídeo.
Entretanto Raul Hilberg es de la opinión contraria y declara una gue-
134. Daney retomaba entonces el juicio muy crítico de Jacques Rivette rra sin cuartel a esa película que se toma «libertades con los hechos» (La
sobre un plano de la película Kapo (1960) de Gillo Pontecorvo, en donde se politique de la mémoire, pp. 133-134, capítulo «Pratiques suspectes»).
ve la muerte de Emmanuelle Riva detrás de las alambradas de un campo Hay que señalar una película muy sorprendente que no ha sido distri-
alemán, filmada con una preocupación estética que parecía buida en Francia aunque se vean en ella actores tan célebres como
impertinente. Harvey Keitel o Steve Buscemi, The Grey Zone (La zona gris, 2001), de
Tim Blake Nelson. La historia se desarrolla en el crematorio II de
135. Con una reserva, empero, en lo que se refiere a la escena que Birkenau. Si bien el autor de la película confunde, en el momento de la
muestra una espesa humareda negra atravesada de luz escapándose de rebelión, los crematorios II y IV, es interesante una escena a propósito
la chimenea del crematorio. Una humareda tan grande parece improba- de la cuestión de la representación de las cámaras de gas. Vemos a
ble, incluso imposible, en la salida de las chimeneas de semejantes edifi- miembros de los Sonderkommandos que limpian con chorros de agua
cios, dada su concepción. El problema de la escena de la ducha se en- una cámara de gas, representada por aproximación (faltan las colum-
cuentra más bien en un plano en el que las mujeres son vistas, desnudas, nas enrejadas de descarga del Zyklon), incluso con hombres poniendo
por un visor que no tiene razón de ser en la puerta de una sala como ésa, una capa de recubrimiento sobre las paredes. La escena es muy fuerte.
pero que existía en las puertas de las cámaras de gas y a través del cual el Si el momento del gaseo no puede ser representado, lo que pasa ense-
médico SS podía verificar la muerte de las víctimas. La cuestión de sa- guida deja imaginar las circunstancias de la muerte.
ber quién mira es siempre fundamental en el cine. El plano de
Spielberg, a través de la mira, no puede ser otra cosa que una mirada
de SS.
Capítulo 2
Testimonios y documentos:
crónica de la barbarie cotidiana

Si de lo que se trata es de intentar aproximarse lo más po-


sible a la verdad, después de haber tenido una mirada crítica
sobre determinados libros o películas, podemos, fundándonos
en una buena cantidad de documentos disponibles, hacer una
exposición más sólidamente apoyada sobre certezas.

El mundo yiddish antes de la Shoah

Habrá que comenzar necesariamente con una descripción


del mundo judío de Europa del Este, el mundo yiddish que
zozobró en alma, cuerpo y bienes. Cuanto más se muestre la
intensidad de la vida de millones de seres humanos en los
pueblos, los shtetl de Silesia, de Galitzia, en los países bálti-
cos y en los Balcanes, Rusia, Ucrania, pero también en los
medios intelectuales de Berlín y de Viena, más sensible se
volverá la amplitud de la pérdida sufrida por la humanidad.
Si es legítimo plantearse preguntas sobre el funcionamiento
técnico de las cámaras de gas, sería inconcebible el no intere-
sarse en primer lugar por las víctimas que mueren en las cá-
maras de gas. El peligro de colocar a la técnica fría en el pri-
mer plano de las preocupaciones, apartando los problemas
humanos demasiado emocionales, ligados a los
testimonios y a la actitud de las propias víctimas, es real.

Hay pocas grandes síntesis en francés sobre el mundo yiddish.


Encontraremos, sin embargo, en particular en lo que se
refiere a los judíos de Polonia, numerosos libros a los cuales
podremos referirnos para una presentación histórica. Habrá
que insistir
87
sobre todo en la no violencia fundamental de esta civilización, constituyen una película incomparable de imágenes del mundo
en su rechazo absoluto a nunca poner la vida en juego, su destruido: las fiestas religiosas, la vida cotidiana, los ricos y los
rechazo también de las armas, incluso para defenderse. pobres, la sociedad, la economía, con fotos de los grandes alma-
cenes Tietz, Alexanderplatz en Berlín como del mercado de
Oswiecim en 1910. Y ahí están todos los judíos célebres: la gran-
Para un nivel escolar; se puede sacar mucho partido de las de y rubia Helene Mayer; medalla de plata de esgrima para Ale-
imágenes. Se encontrarían sin demasiadas dificultades, incluso mania en los Juegos Olímpicos de Berlín de 1936. Expulsada de
si no son suficientemente reproducidas, numerosas fotografías Alemania, fue campeona del mundo en 1937, bajo la bandera
que muestran la actitud de las tropas alemanas en la Polonia de los Estados Unidos de América. Ahí están Franz Kafka, Sig-
rusa, durante la guerra de 1914-1918. Las tarjetas postales re- mund Freud, Karl Marx, Rosa Luxemburgo, Arthur Schnitzler,
producidas por Gérard Silvain son especialmente edificantes.' Stefan Sweig, Ernst Lubitsch, Gustav Mahler, Arnold Schon-
Vemos a un soldado alemán con casco de punta y fusil sobre la berg, Martin Buber, Albert Einstein, dan testimonio de una tan
espalda, al lado de un grupo de hombres en kaftán y de niños. prodigiosa riqueza cultural. Ahí está Wilhelm Frank', uno de los
Los judíos tienen la apariencia de divertirse seguramente mu- más prestigiosos pilotos de la aviación de caza alemana en 1914-
cho. Sin duda el soldado alemán está ahí para proteger a los 1918 en uniforme de gala, y Sali Lewi «Feldrabbiner», capellán
judíos de los exaltados polacos que han podido tener israelita que porta sobre su hábito militar la estrella de David .4
tendencia a celebrarla marcha de los rusos con algunos
pogroms. En otra tarjeta postal, vemos algunos soldados sin
armas en medio de un grupo de judíos, de los cuales uno Sin duda es Roman Vishniac quien ha hecho la obra más
enciende su cigarro con el cigarro de un alemán. Aquí, estamos conmovedora. Ha recorrido el mundo judío de Europa cen-
en el gueto de Varsovia.' Hombres y niños, chicos y chicas, están tral en los años treinta y ha multiplicado las fotografías. Al-
riendo y sonriendo. El grupo está dominado por la silueta de un gunas de sus fotografías son con frecuencia reproducidas sin
oficial alemán, de pie. En el centro, un médico militar de la que Vishniac sea siempre reconocido. Las fotos muestran a
Cruz Roja alemana sostiene sobre sus rodillas, con mucha la gente con una extraordinaria simpatía. Es una multitud de
delicadeza, a un bebé judío. Son imágenes vertiginosas.' ¿Basta rostros y de miradas penetrantes, en la alegría a veces, la más
entonces, tan sólo, con una orden recibida para que un soldado de las veces en la tristeza y en la angustia. En los manuales de
proteja a las gentes o para que las deje masacrar, si no las los cazadores de judíos polacos estaba indicado, como consejo
masacra él mismo? ¿La ley moral está tan débilmente aferrada al para reconocer a los judíos, el que parecían como con cara
corazón de los hombres como para que éstos puedan triste. El libro de Vishniac recrea esta humanidad y pone unos
indiferentemente, según las circunstancias, acariciar a un niño rostros patéticos a las mujeres, a los niños, a los hombres
o golpearlo y matarlo? En el libro publicado por las ediciones de la Shoah en Europa central.'
Chêne sobre Le monde juif d'hier, 18601938, incluso si los textos
son de menor utilidad, las fotografías
4. Sobre la parte eminente del mundo judío en la civilización euro-
pea, se encontrarán también documentos en el libro de E. Romero
1. Gérard Silvain, Images et traditions juives, p. 365. Castelló y U. Macías Kapón: Les Juifs d'Europe.
2. Ibid., p. 367. 5. Podemos consultar también el libro de Pavel Korzec, Juifs en
3. Podemos ver todavía una imagen de ese tipo con soldados alema- Pologne, y el de Daniel Toilet, Histoire des Juifs en Pologne. Sobre todo
nes y judíos en buen entendimiento en Polonia durante el verano de el libro de Rachel Ertel, Le shtetl, «La bourgade juive en Pologne» da
1915, en el libro de Anne Grynberg, La Shoah, p. 22. una multitud de informaciones sobre la complejidad de ese mundo, los

88 89
Fotografías reencontradas en Auschwitz, en los equipajes El memorial de los niños judíos deportados de Francia
de las víctimas, han sido editadas por Ann Weiss, quien se
esforzó por designar por su nombre al mayor número posi-
ble de personas fotografiadas. El libro es un nuevo testimo-
6

nio de la intensidad de la vida judía antes de la Shoah en Para la Europa occidental, el Memorial des enfants juifs
Europa: grupos de escuela primaria, de enseñanza media, de déportés de France, realizado por Serge Klarsfeld, muestra
universidad, de músicos o de deportistas, disfraces y fiestas, también a una multitud de niños en fotografías familiares.
rabinos, enamorados, matrimonios, familias, bebés... fotos Su despreocupación subraya la tragedia vivida por esos ino-
banales y simples como las que uno tiene en su casa, fotos del centes absolutos. Son Martha y Senta Spiegel, deportadas a
tiempo de felicidad que los vivos trajeron aquí como su más los siete y a los ocho años, dos de las niñas de Izieu, enterne-
grande riqueza. cedoramente bonitas con sus abrigos de botones dorados; es 8

Rachel Frankensztejn, deportada a los doce años, tan orgu-


El recorrido por el Zentral Sauna acondicionado, reabier- llosa con su lindo vestido y con su gran lazo en el pelo; Mi- 9

to en 2001, del que no hay que perderse la visita en Birkenau, chel Sikora, deportado a los ocho años, con su aro; la bella
se termina con una instalación de paneles y de juegos de es- Liliane Segal, deportada a los nueve años, con su sonrisa en-
pejos que presentan centenares de esas fotos.' cantadora y desgarradora, y con su magnífico y largo vestido
de hada. Tenemos además ala señora Goldstein, fotografia-
10

da con sus cinco hijos, de uno a nueve años, detrás de las


conflictos entre la tradición y la modernidad, la multitud de corrientes alambradas del campo de Poitiers antes de ser todos depor-
intelectuales y políticas. Uno tiene verdaderamente el sentimiento de tados; tenemos a Anny Horowitz, cabellos rubios, ojos azu-
11

que la Shoah destruye un mundo en plena evolución. La colección «Terre les, nariz rectilínea, rostro alargado: como se lee en su carné
Humaine. ha publicado el libro de Mark Zborowski y Elisabeth Herzog,
Olam, «Dans le Shtetl d'Europe centrale avant la Shoah». El libro está de identidad, deportada a los nueve años... Desgraciadamen-
12

seguido por una sección de «Debates y críticas» que permite apreciar te, habría que citarlos a todos como había que salvarlos a
el lado «atemporal e idílico» del cuadro que hacen los autores del mun- todos. Yo estoy persuadido de que ninguna foto de muertos
do de Olam, perdido para siempre. Habría que pensar también en ha- produce una emoción tan útil como esas imágenes de niños
cer escuchar algunas melodías yiddish, inseparables del recuerdo de en su vida normal, sin amenaza aparente. Son, para noso-
ese mundo enterrado. En su libro, La musique à Terezin, 1941-1945,
tros, documentos pedagógicos esenciales. La lectura de las
Joza Karas subraya la importancia de la ópera para niños Brundibár de
Hans Krása (pp. 101 a 121). Esta ópera, escrita en 1938, fue represen- cartas recibidas por las autoridades francesas, en particular
tada en 1942 en el orfelinato judío de Praga. Después de la deportación después de la redada del velódromo d'Hiver, permite
de Krása y de sus hijos a Terezin, la presentación de Brundibár fue ahí precisar
la principal atracción. Charlotte Nessi montó esta obra, de manera
particularmente conmovedora, en abril de 1997, en la Ópera Bastilla Por supuesto, algunas fotos les pertenecían. Pero la mayor parte de las
de París, con niños de hoy. fotos pertenecían a aquellos que murieron en las cámaras de gas y que
nunca vinieron al Zentral Sauna.
6. Ann Weiss, Le dernier album, la vie sous les cendres d'Auschwitz- 8. Serge Klarsfeld, Le Mémorial des enfants juifs déportés de France,
Birkenau. p. 1.157.
7. Teresa Swiebocka, The architecture of crime, the Central Sauna in 9. Ibid., p. 587.
Auschwitz-Birkenau, fotos fuera del texto no paginadas. Sin embargo, 10. Ibid., p. 1.133
en rigor; el Zentral Sauna no es el lugar de la desaparición de la gente, 11. Ibíd., p. 605.
sino el de la recepción de las personas seleccionadas para el trabajo. 12. Ibíd., foto de la cubierta.

90 91
la tragedia, vivida por los niños y sus familias, de manera das a los alemanes. Klarsfeld termina su presentación escri-
particularmente conmovedora. biendo: «Cada una (de estas cartas) llegará a partir de ahora a
sus verdaderos destinatarios, aquellos que las leerán con su
corazón y que construirán su vida para que, nunca más y en
En el comienzo de la tragedia: cartas a la jefatura ninguna parte, los judíos se vean forzados a escribir cartas se-
de la policía de París, 1942 mejantes».14 No se puede expresar mejor el objetivo mismo
de toda publicación de esos documentos, si no es, por su-
puesto, «ni los judíos, ni nadie más». Pero son los judíos quie-
nes han sido las primeras víctimas. Los funcionarios france-
Se han citado con frecuencia numerosos testimonios re- ses no manifestaron una humanidad particular al separar a
lativos al desamparo infinito de los deportados amontona- los miembros de las familias, sin emoción aparente. Se recor-
dos en los vagones, en las condiciones más inhumanas. Los dará que en los años noventa, en Francia, hemos visto tam-
supervivientes han contado los últimos dramas sobre la ram- bién a funcionarios separar a familias de origen extranjero.
pa de Birkenau. Yo quisiera proponer en un primer tiempo Evidentemente las condiciones son incomparablemente me-
unos documentos menos violentos, al menos en apariencia. nos dramáticas. Pero el deber de memoria y de vigilancia
No están escritos para la memoria, después de los aconteci- obliga a condenar actitudes en las que reconocemos el co-
mientos, sino en el momento mismo del inicio de las desdi- mienzo, aunque sea imperceptible y difuso, de las peores de-
chas inimaginables. Los destinatarios son las autoridades fran- rivas posibles para el futuro.
cesas que han dado la orden a los policías, que obedecieron,
de detener a personas que no habían cometido ningún delito. Así, el 5 de septiembre de 1942, la señora Pergricht escri-
Instantáneamente, los niños son privados de su padre o de su be a Bussière. No tiene noticias de su marido. «Hace ya dos
madre, las mujeres de su marido, los maridos de su mujer. meses que se fue y no tengo ninguna señal de vida, y sé particu-
Serge Klarsfeld ha publicado cartas enviadas a Amédée Bus- larmente que fue recluido y desde entonces no sé dónde. Debo
sière, jefe de policía dependiente del secretario general para hacerle saber por otro lado, señor prefecto, que mi marido es
la policía de Vichy, René Bousquet, tras la redada del veló- un gran discapacitado: es sordomudo y no muy hábil... Está en
dromo d'Hiver los días 16 y 17 de julio de 1942.13 Esas cartas Francia desde hace 30 años, de 1911 a 1942».
reencontradas por Klarsfeld en los archivos de la jefatura de
policía de París no conmovieron demasiado a los funciona- Desde el 19 de julio de 1942, Zalik Pergricht había sido
rios que las leyeron. Nos revelan muy claramente los dramas deportado a Auschwitz.
humanos concretos, a veces mal perceptibles, detrás de los El 11 de agosto, la señora Cohen reclama su marido al
documentos administrativos. En su verdad absoluta, susci- alcalde del XI.° distrito de París, quien transmite la carta a
tan esa emoción que pone en marcha la imaginación de ese Bussière. Ella sabe que su marido está en Drancy. «Había
sufrimiento, decidido por las autoridades francesas, someti- esperado, dado que pareció bien a los poderes públicos enviar-
me la Medalla de las Madres Francesas, de la que estoy muy
orgullosa y espero ser digna, había esperado que me sería acaso
13. Serge Klarsfeld, Le calendrier des persécutions juives en France, posible en esta ocasión obtener la liberación esperando mos-
pp. 337 a 368. Ese libro es de una extraordinaria riqueza. Es una indis-
pensable herramienta pedagógica para todo aquel que desee conocer
esta época en Francia. 14. Ibíd., p. 338.

92 93
trarle a nuestra última hija, recién nacida. Este bebé vino al mujer, ella ha cumplido su deber de esposa y de madre, a juzgar
mundo después de que él entró en Drancy, todavía no la cono- por el reconocimiento y la distinción que ha obtenido».
ce. Yo esperaba también que le fuese posible a usted transmitir Rosine Teboul no volverá a ver a su marido y a sus hijos.
mi petición a quien según el derecho corresponda, puesto que Es llevada a Auschwitz el 13 de febrero de 1943.
yo no sé a quién dirigirla». M.S. es italiano. Tras su divorcio, vive desde hace quince
Isaac Cohen, deportado el 21 de septiembre, no verá nun- años con una rumana «de religión judía, con la cual tiene cua-
ca a su hija. tro hijos (once, diez, seis, cuatro años) [...] Esos niños han
Aron Wieliczkier trabajaba en una construcción en el cas- tenido siempre una educación cristiana y no conocen más que
tillo de la Baume (Nièvre) cuando se enteró de que su mujer y las lenguas católicas y han sido bautizados».
sus tres hijos: Régine de seis años, Charles de ocho años y El 24 de septiembre la madre es arrestada. El padre mul-
Denise de once años, fueron arrestados en París y todos esta- tiplica las diligencias ante los consulados de Italia —su
ban presos en Drancy. «Personalmente soy de nacionalidad país— y de Rumania —el de su mujer. Termina por saber,
polaca, como mi mujer, pero mis tres hijos son franceses, pues de parte de las autoridades alemanas, que su mujer ha sido
nacieron en Francia y fueron objeto de una declaración mía deportada «ala Alta Silesia> . ,

ante el juez de paz [...] quien les confirió así la nacionalidad


francesa a título irrevocable». Esta familia, que había Por ese hecho, heme aquí con cuatro hijos. Cada día nos ve más
confiado en Francia, es aniquilada para siempre: la madre desdichados, a cuis pobres pequeños y a mí. Me es imposible
y sus hijos fueron deportados a Auschwitz el 21 de agosto de creer que ellos estén privados para siempre de su madre
1942. El padre seguirá el mismo camino el 9 de febrero de abnegada y yo de una esposa fiel [...]. Soy sastre de profesión, mi
1943. mujer me ayudaba laboriosamente y no se ocupaba más que de
sus cuatro hijos. ¿Es posible que este enorme arresto pese sobre
El 18 de septiembre de 1942, Hertz Szajdenfisz se nosotros definitivamente por la sola y única razón de que ella es
inquieta por la suerte de su mujer, su hija Rachel de cuatro judía?
años y sus gemelos Jack y Bonny, de tres años, prisioneros en Un viudo con cuatro huérfanos, qué desgracia. No, permíta-
Beaune- la-Rolande. Para esa fecha, la madre y sus tres hijos, me, señor prefecto, decirle una vez más que yo no puedo creerlo.
deportados el 21 de agosto, ya habían desaparecido en Y si usted puede, por su gran influencia, conjurar nuestra
Auschwitz, a donde el 11 de febrero de 1943 el propio padre desgracia, mis hijos y yo mismo le bendeciremos por siempre.
es deportado.
El 7 de septiembre de 1942, la señora Gothelf escribe tam-
M. Teboul, francés, mutilado de 1914-1918, herido y bién a Bussière. Su marido fue arrestado a las 4 horas de la
amputado de la pierna izquierda en 1941, está en el hospital madrugada el 16 de julio. Su hija Paulette, de 14 años y medio,
cuando se entera de que su mujer Rosine ha sido arrestada francesa, despertada, acudió corriendo. Lloraba, agarrándose
«por no haber cosido la insignia que señala a los israelitas» . sin duda de su padre. Los policías resolvieron el problema to-
Rosine Teboul tiene seis hijos. Ella ha sido condecorada con mando al padre y a la hija. La madre trata de conseguir liberar
la Medalla de las Madres Francesas tres meses antes de su al menos a su hija. Esta será deportada el 21 de septiembre.
detención. «Juzgue mi desesperación, señor prefecto, estando
yo sobre una cama de hospital y sabiendo ami mujer arrestada Se trata también de adultos que se inquietan por la deten-
y a mis hijos sin su madre y sin sostén de ningún tipo. ción de sus padres. Mindla Gebenholtz tiene cuatro hijos. Dos
son prisioneros, otro está en el hospital por heridas de gue-
«Creo haber cumplido con mi deber de hombre como sol- rra. Este último escribe a Bussière:
dado y con el de padre para con mis hijos. Y en cuanto a mi
94 95
Habiéndonos educado siempre mi madre en un puro sentimiento la carretera de Étampes en la fecha del 15 de junio de 1940.
francés, declaro haber hecho la guerra en el frente [...] y (haber) Desgraciadamente nunca tuvimos noticias suyas a pesar de
obtenido dos menciones personales [...] Me dirijo a usted, señor nuestras investigaciones.
prefecto de policía, sabiendo que es usted el protector de los pri- Me volví el jefe de la familia después de esta desaparición y
sioneros y en su nombre le pido la liberación de mi madre. he tratado de reemplazarlo al lado de mi madre, terriblemente
A pesar de sus cuatro hijos al servicio de Francia, la afectada por esta prueba, y al lado de mis jóvenes hermanas y
señora Gebenholtz es deportada el 18 de septiembre. hermanos. Una de ellas está ahora casada. Su marido es fran-
cés y ario. Estando comprometida desde hace ya dos años, yo
Es una vecina la que escribe al prefecto de policía para
debía casarme a finales de julio y así hacerme francesa.
solicitar noticias de:
Todos nosotros hemos recibido una educación esencialmente
Jules Zaremberg de 80 años de edad, ciego e impotente, deteni- francesa, moral y espiritual, y todo mi entorno ha querido acep-
do el 24.09.42 por ser israelita. Le escribo en nombre de su tarme y reconocerme.
mujer, quien ya tiene 84 años de edad. No habiendo conocido Rusia, mi país de origen, consagré a
Francia, patria de mi corazón y de mi espíritu, todo el recono-
Jules Zaremberg es deportado a Auschwitz el 28 de sep- cimiento y todo el fervor y el apego que uno puede tenerles a
tiembre. ¿Quién podía pensar aún que se tratara de un «cam- aquellos que lo han acogido y amado.
po de trabajo» con semejantes prisioneros? Aparte del desgarro de mis afectos y la preocupación por la
El 31 de agosto Jeanne Goldlist pide noticias de sus pa- educación inacabada de mis pequeños, de los que soy respon-
dres Alice y Simon. sable, la deportación sería para mí no una repatriación sino
un doloroso exilio.
Sordomudos, sin saber ni leer ni escribir. Mi padre de 60 años Esperando una opinión favorable a mi liberación que me
de edad ha sido operado dos veces de úlcera estomacal y tiene permita casarme y ocuparme de la existencia de los míos,
reumatismo en las piernas. ¿No podrían hacer algo para libe- Le ruego acepte, señor Director, la expresión de mi conside-
rarlos, dada su invalidez? ración más distinguida.
Nadja-Alice Markus
También se inquieta por sus hermanos, Maurice de diez
años y Marcel de cuatro años. Desde el 20 de agosto, todos Calle Francoeur n.° 22
recluida en Drancy, escalera 13, recámara 4 desde el 16 de
habían sido deportados.
julio de 1942.
Cito integralmente dos cartas que me parecen represen-
tativas de esas familias que habían confiado en Francia, en Nadja-Alice Markus, cuyo padre murió sin duda por Fran-
donde ellas habían hecho su vida, rota en 1942. cia, no se casará nunca. Fue deportada el 30 de septiembre. ¿
Cuáles tuvieron que ser los pensamientos de esta joven mu-
A 02.09.1942. jer de 28 años, para con su familia y Francia, cuando, creyen-
Señor Director;
do partir al exilio, se encontró detrás de las alambradas de
Me permito someter a su amable atención el siguiente caso: Auschwitz?
Soy la mayor de una familia de cinco hijos, de los que cua-
tro son franceses y yo soy la única de origen ruso (tenía tres He aquí, en fin, la carta de Suzanne Loterman.
años cuando mis padres huyeron de la Revolución). Al señor prefecto
No puedo acusar a mi padre de una negligencia lamentable, Servicio de los campos de concentración
la de no haberme hecho naturalizar; puesto que desapareció en Prefectura de policía - París.

96 97
Señor prefecto, tres años y medio se agarró a su madre. Una vez más, los
Solicito de su gran benevolencia el que tenga la amabilidad agentes resolvieron el problema llevándose a la madre
de examinar mi caso y de dar seguimiento a mi solicitud. polaca y a su hijo francés. Los alemanes querían a los
Mi madre, Gitla Loterman, polaca, ha sido arrestada du- adultos, que fueron entonces deportados sin los niños. La
rante las redadas dirigidas contra los judíos extranjeros. Los madre partió el 3 de agosto. Nos representamos la escena
agentes encargados del arresto han querido dejarme en custo- de la separación entre las madres y los niños. ¿Quién se
dia a mi pequeño hermano, de tres años y medio, francés como ocupó del pequeño Jean-Claude? Permaneció catorce días
yo, pero el niño se agarró a su madre, ella estaba presa del solo en Drancy. Luego, siempre rodeado de personas
pánico, y en pocas palabras se llevó al niño pensando devolvér-
extrañas para él, fue deportado el 17 de agosto. ¿En qué
melo algunas horas después.
espantosa miseria hizo el viaje en el vagón de mercancías?
Ahora, hace ya algunas semanas que mi madre ha sido de- ¿Quién le tomó de la mano a la llegada a Auschwitz?... Tres
portada; el niño se encuentra solo en Drancy y yo no tengo años y medio... Muchos testimonios, en particular los de
noticias suyas. Georges Wellers en Drancy, cuentan el sufrimiento de los
Trabajo, soy francesa, he permanecido en la casa familiar y niños, los llantos, la angustia, el desorden, la soledad y el
deseo ardientemente tener a mi hermanito. Le suplico, señor amontonamiento... Pero tan lejos, en Polonia, quién puede
prefecto, que haga algo por ese niño. Es su interés y sería mi imaginar lo peor todavía, lo que ocurrió... Se sabe que el
único consuelo. convoy del 17 de agosto se componía de 207 niños varones
Aquí están mis datos: de menos de 16 años, de los que 154 tenían menos de diez
Suzanne Loterman, n.° 24 de la calle Victor-Massé, París ( años, 323 niñas de menos de 16 años, de las que 185
9.°), francesa, nacida en París el 28 de abril de 1923, trabajo tenían menos de diez años. Llegaron a Auschwitz el 19 de
en el número 58 de la calle La Boétie, Dirección de la Laine, agosto. De los 530 niños, ninguno sobrevivió.15
como esteno-dactilógrafa,
y reclamo a mi hermanito:
Jean-Claude Loterman, francés, nacido en París el 13 de Suzanne Loterman, tan buena con su hermano, quien se
octubre de 1938, ha sido operado recientemente de otitis por el creía protegida por su calidad de francesa, por toda respues-
doctor Marteret, residencia Malesherbes, París (9. °), el niño está ta a su carta es arrestada por la policía municipal de París. Es
actualmente solo en el campo de Drancy. deportada el 13 de febrero de 1943. La madre, el niño peque-
Señor prefecto, es un niño frágil, yo soy su hermana mayor, ño, la joven mujer nunca volvieron.
no tengo a nadie más que a él, soy como su madre y toda mi Contra semejantes violencias, ha existido una forma de
esperanza es la de tener a ese niño. Tenga piedad de él. protesta, discreta y no violenta, que interroga todavía hoy la
A la espera de una respuesta muy próxima que, confro, será conciencia. Cuando se trata de afirmar sus convicciones,
satisfactoria, algunas personas pueden ser capaces de una admirable de-
Tenga usted la amabilidad de aceptar, señor prefecto, mis terminación.
más respetuosos saludos.
La carta desgarradora de Suzanne Loterman es rica en
informaciones. Los padres eran polacos. Los hijos nacidos
en Francia son franceses, según el derecho del suelo. Los
15. Ibid., p. 411. La carta de Suzanne Loterman es citada por André
policías franceses vinieron a buscar a la madre. Su hijo de Frossard en su libro Le crime contre l'humanité, pp. 81-82.

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Resistentes olvidadas: el valor de la estrella amarilla Françoise Siefrid, 20 años: portaba una insignia fantasiosa en
forma de estrella con la inscripción «Papou».
Los grandes combates heroicos de la Resistencia, armas Jenny Viou, 21 años: portaba [...] una insignia blanca en for-
en mano, expresaban una hostilidad política global contra ma de estrella sobre la cual estaba escrito su nombre «Jenny».
los alemanes y contra los colaboradores. Se puede insistir en
particular en una bella resistencia pasiva a la política antise- Podemos meditar sobre la valentía tranquila de esas mu-
mita de Vichy. Estaba al alcance de todos y de todas, pero jeres y señoritas que juzgaron una mañana, antes de salir de
hacía falta mucho valor para decidir un día que ya no se po- sus casas, que ellas no podían ser cómplices, con su
día vivir más sin protestar, y optar por ostentar en sus vesti- silencio o su indiferencia, ante lo que pasaba en su país. En
dos, en gesto de burla, la estrella de David. Serge Klarsfeld ha junio de 1942, todo el mundo podía creer que los alemanes
encontrado los nombres, que no entraron en la gran historia iban a ganar la guerra y que había que someterse a su
de la Resistencia, de algunas mujeres que se volvieron culpa- voluntad. La historia no guardó la memoria de esas
bles de ese grave delito.16 desconocidas para quienes los valores morales eran
imperativos categóricos, cualesquiera que fuesen los riesgos
La Feldgendarrnerie detiene en París, el 8 de junio de
conscientemente o acaso incluso inconscientemente
1942, a Camille Galliot, de 24 años. Ella pone «católica» en la
corridos. Gracias a Serge Klarsfeld hoy podemos escribir
rúbrica «religión» de su ficha y declara: «Yo misma confeccioné sus nombres. ¿Quién habría osado hacer como ellas?
la estrella de David y la cosí a mi blusa. Lo hice en signo de pro- Merecen todas el saludo que Ernst Jünger hacía, se dice,
testa contra las medidas antijudías». El 20 de junio de 1942, cuando se cruzaba en la calle con los portadores de estrellas
los policías franceses detienen a unas «arias recluidas en el de David. Mucho más que los documentos, muchas veces,
campo de las Tourelles por haber manifestado su simpatía
17
la memoria de los supervivientes es una fuente de
por los judíos, y obligadas a llevar la estrella de David y la ins- conocimiento y de emoción.
cripción "amigas de los judíos"».
También se puede leer en el informe de la policía: Los testimonios de los supervivientes
Simone Decise, 56 años: portaba sobre su blusa una insignia
amarilla en forma de rosa.
Sea cual sea el curso del profesor, sean cuales sean las imá-
Marie Lang, 28 años: había enganchado una insignia judía de
genes mostradas, el momento más fuerte de la transmisión de
papel al cuello de su perro.
esta memoria es siempre la llegada de un antiguo deportado a
Marie Lemeunier, 42 años: portaba una insignia judía [...]yen
la clase. Sin embargo, este encuentro siempre es una prueba.
la cintura ocho pequeñas estrellas sobre cada una de las cuales Primo Levi ha expresado su cansancio por frecuentar las es-
figuraba una letra de la palabra victoria. cuelas: «Con frecuencia he tomado la palabra en las escuelas, he
Denise Recouvrot, 21 años: portaba una insignia blanca en for- encontrado interés, reacciones de horror, piedad, incredulidad
ma de estrella sobre la que estaba escrita la palabra «Danny». algunas veces, estupor, incomprensión. [...] Ya no voy de buen
grado a las escuelas porque tengo la impresión de ser un supervi-
viente de otra época, un antiguo combatiente [...]». Dice que
16. Serge Klarsfeld, L'étoile des Juifs.
17. Se trataba de un cuartel de la infantería colonial, Porte des Lilas,
está «cansado de que le hagan siempre las mismas preguntas», y
en París. se acuerda de la agresión de dos estudiantes: «¿Por qué viene

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de nuevo a contarnos esa historia, cuarenta años después, des- sus actos en conformidad con sus ideas y de que unos hom-
pués de Vietnam, después de los campos de Stalin, de Corea, bres decidieron, un día, combatir en el nombre de su ideal de
después de todo eso...?» .18 Primo Levi responde que él habla de humanismo y de libertad, incluso con el riesgo de la tortura,
lo que él conoce, pero la pregunta es desalentadora. Simone de la deportación, de la muerte. Ellos son una razón para espe-
Veil, en varias ocasiones, ha expresado su sentimiento de no rar: se puede resistir al mal absoluto. Y se le puede infligir una
ser escuchada, confrontándose con una mezcla de indiferen- derrota. La experiencia de un hombre o de una mujer que ha-
cia, de complot del silencio, de desprecio incluso.19 Siempre bla en nombre propio es apasionante por definición. Los par-
hay un riesgo de tales reacciones ante un pasado que parece ticipantes, ajenos a la escuela, tienen, además, una gran liber-
tan lejano y un sufrimiento recubierto por tantos otros sufri- tad para expresar lo que ellos piensan a partir de su experien-
mientos. Por eso, hay que subrayar sin descanso, con Paul Ri- cia. Para los profesores es más difícil, pues los estudiantes no
coeur, que «las víctimas de Auschwitz son, por excelencia, los van a la escuela para aprender lo que piensa su maestro.
delegados ante nuestra memoria de todas las víctimas de la his-
toria».20 De todas maneras, desde hace unos diez años, no ten-
go el recuerdo de un solo deportado que no termine su relato
con evocaciones patéticas de las desgracias de hoy: Camboya, Lejos de los conflictos entre testigos e historiadores, la
Bosnia, Rwanda... Es muy injusto acusar a los supervivientes relación con los supervivientes puede ser de una intensidad
de no pensar más que en su propia desgracia. Todos ellos son, muy grande. Los testigos son preciosos porque nadie podrá
por el contrario, sensibles a cualquier humillación, a nunca ponerse en el lugar de un hombre o de una mujer que
cualquiera opresión. La presencia todavía, después de los ha conocido los campos nazis. La psicoanalista Anne-Lise
Lager, de tantos sufrimientos y muertos les es Stern trabajaba en la Schreibstube, la oficina de registro, la
particularmente insoportable. Siempre he reconocido, en barraca de madera que vemos todavía a la izquierda de los
todos los testimonios ante estudiantes, un muy alto nivel raíles, cuando llegamos a la rampa de Birkenau, frente al lu-
moral y cívico que hace de esas intervenciones el momento gar de las selecciones. Las víctimas escogidas para la muerte
más conmovedor de un curso de historia, y sobre todo el más pasaban delante de su ventana. Un día ella vio a una niña
útil, el más formador, el más creador de esta humanidad que aproximarse al guardia SS, frente ala barraca, y pedirle
los profesores quisieran ver aparecer en la persona de sus agua. El SS le mostró la dirección de las cámaras de gas del
estudiantes. Los deportados resistentes judíos o no judíos son la crematorio II, hacia la izquierda: «allá, habrá agua». Anne-Lise
prueba viva de que es posible poner Stern había hablado conmigo de esta historia. Cuenta que yo
he rectificado: «hacia la derecha» .21En su relato, tal y como yo lo
interpreto, está en su barraca, en el corazón de la escena. Los
judíos de Hungría parten hacia la muerte, a su izquierda, por
18. Primo Levi, Le devoir de mémoire, pp. 36-37. Myriam Anissimov el camino entre los raíles y la barraca. Yo no podía ubicarme
cuenta que un día un jovencito le explicó a Primo Levi qué habría debi- sino afuera, enfrente, sobre la rampa, por donde pasan los
do hacer para escapas-se «comprometiéndolo a no olvidar sus recomen- visitantes de hoy y donde fueron tomadas las fotos del Album d'
daciones, si la ocasión se presentase de nuevo» (Primo Levi, p. 548).
19. Informe del Coloquio Internacional «Mémoire et histoire», la
Auschwitz que muestran, precisamente, una columna de
Sorbona, 11-13 de diciembre de 1987, dado por e1 diario Le Monde el gente pasando delante de la barraca de Anne-Lise. Puedo fi-
15 de diciembre de 1987.
20. Paul Ricoeur, Le temps raconté, Temps et récits III, citado por
Alain Finkielkraut, La mémoire vaine..., p. 66. 21. Anne-Lise Stern, artículo "Psychanalyste après Auschwitz", en
el n." 4, 1999, de la revista Essaim, Revue de Psychanalyse, pp. 49-50.

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gurarme tan sólo a partir de la fotografía, desde el exterior, resuelta de afrontar el pasado que debe ser subrayada, como 22

cómo los deportados, que trato de imaginar, partían hacia mi en la muy destacable exposición de la Casa de la Conferencia
derecha. Anne-Lise Stern, del otro lado, no tiene necesidad de Wannsee. El difícil proyecto de la construcción de un Me-
de documentos. Es la única que ve a las víctimas partir en morial del Holocausto en Berlín avanza a pesar de las dificul-
realidad hacia su izquierda, y nadie las puede ver como ella. ¿ tades y de los retornos de la memoria que impregnan a Ale-
Cómo aquellos que no han tenido la experiencia de Auschwitz mania sin duda por mucho tiempo todavía. 23

pueden y podrán tan sólo imaginar Auschwitz? Yo he escogido ejemplos de Francia y de Polonia.
El encuentro con antiguos deportados puede hacerse en
clase, pero también, de manera más impresionante, en un
lugar cargado de historia. lzieu

La concepción del museo-memorial de Izieu permite muy


Los Cargares de memoria especialmente este itinerario de memoria y de historia con es-
tudiantes. Cuarenta y cuatro niños estaban refugiados en el
En los museos de la Resistencia y de la Deportación, con pueblo de Izieu en el Ain, cerca de Belley, después de la deten-
frecuencia podemos aprender mucho juntos y completar los ción de sus padres, en zona libre, por la policía francesa. El 6
conocimientos que llegan de los libros, de los testigos, de de abril de 1944, la Gestapo de Lyon dirigida por Klaus Barbie
los supervivientes o de los profesores. Los museos, estable- vino a detenerlos, y a dirigirlos a Drancy antes de su deporta-
cidos en los lugares mismos en donde se desarrollaron acon- ción y de su asesinato. El museo mismo, ubicado en una vieja
tecimientos trágicos, pueden ayudar a hacer reaparecer el granja, cuenta el acontecimiento y lo reubica en el contexto
pasado en la conciencia. Pero esos lugares están la mayor general de la guerra. A unos cuantos pasos se encuentra la
parte de las veces vacíos, sin memoria claramente expresa-
da, en donde incluso algunas veces la naturaleza ha
retornado totalmente sus derechos y ha recubierto con 22. Francia no es ejemplar en lo que se refiere al mantenimiento de
indiferencia los lugares del sufrimiento extremo, lugares la memoria, en particular si pensamos en las mínimas señales que sub-
sisten todavía sobre los lugares de los campos de internamiento o en
en los que no hay positivamente nada que ver. Es de sus las estaciones de partida de los trenes de deportación (véase en parti-
propios conocimientos, de su propia experiencia de donde cular la discreción de la memoria del campo de Rivesaltes o de la esta-
nace entonces una emoción que puede ser, en la soledad y ción de Bobigny).
el silencio, la toma de conciencia más fuerte. Precisamente 23. Por ejemplo, la firma alemana Degussa debía fabricar los
el trabajo de los historiadores y de los profesores de historia recubrimientos contra los graffiti sobre las estelas conmemorativas del
consiste en producir esta emoción, transmitiendo los Memorial de Berlín. Tuvo que renunciar ante el recuerdo de que la
conocimientos que la hacen posible, y esforzándose por Degussa de los años cuarenta tenía una filial, la Degesh, que
hacerlo de tal modo que esté acompañada de la vigilancia fabricaba el Zyklon B. Sin embargo, la Degussa, como por ejemplo la
sociedad Hasag de Leipzig que fabricaba material militar y utilizaba la
para el día de hoy. mano de obra de los deportados, no oculta su pasado, abre sus
archivos, financia investigaciones históricas e indemniza a los
Entre tanto, los museos, las exposiciones, las estelas con- trabajadores forzados (véase, por ejemplo, el artículo de Georges Marion
memorativas sobre los lugares del menor kommando de los en Le Monde, 31 de octubre de 2003).
campos se han multiplicado en Alemania con una voluntad
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casa en la que vivían los niños. Se encuentra en un estado de Album, se puede mostrar el estado desordenado de los grupos
gran austeridad, sin muchos de los objetos que pudieron estar de prisioneros sobre la rampa, los deportados más ancianos en
ahí en el momento de la detención de los niños. Sin embargo, traje de prisionero, la selección y los médicos alemanes, los gru-
está habitada en nuestro espíritu por el recuerdo de los pos de hombres y de mujeres seleccionados para el trabajo,
niños, de una manera sobrecogedora. Ese recuerdo se luego los niños y otras mujeres, las personas de edad,
impone gracias a las reproducciones de dibujos, de trabajos caminando en la dirección de los crematorios II, III, IV y V. Se
escolares, de cuadernos que permiten a los estudiantes de hoy lee sobre los rostros una tristeza y una angustia indecibles. Se
una extraordinaria proximidad con los de ayer. Cuando pueden también utilizar las fotografías aéreas tomadas por los
algunos estudiantes comparan las hojas de calificaciones de las americanos, en particular las del 25 de agosto de 1944. La 25

víctimas con las suyas, nace una identificación que genera la confrontación con el plano de Birkenau —por ejemplo, el
emoción y la vigilancia por convicción o incluso solamente, publicado en el Album d Auschwitz— permite una presentación
poco importa, por interés, puesto que lo que les ocurrió un día precisa para contar el proceso de la llegada a Auschwitz.
a unos niños puede muy bien ocurrirle de nuevo a otros niños. Muchas fotos del Album
Las cartas desbordantes de amor escritas por los niños a
sus familias forman parte de los documentos más d Auschwitz muestran al fondo la silueta de los crematorios II y
desgarradores que nos ha dejado esta tragedia. Lo que ellos Mr. Se han publicado unos planos de éstos, así como las hojas
26

escribieron y las fotografías dan a cada niño esta realidad de registro de la firma Riedel e hijos, constructores de los edifi-
concreta del espíritu y del cuerpo que hace que, en la casa de cios, y que aluden a trabajos efectuados sobre el suelo de la cá-
Izieu, en vez de ir hacia el pasado, uno vea su propio presente mara de gas del crematorio IV y ala instalación de una ventana
27

invadido por el pasado. Uno tiene esta misma impresión en impermeable al gas en el mismo crematorio N El documento28

los lugares de los campos polacos. Incluso si, algunas veces, ahí publicado por Jean-Claude Pressac completa este conjunto: se
no queda nada, la cultura y la memoria animan los fantasmas. trata de una carta de la Topf dirigida a Auschwitz para el crema-

clase de primero que reproduce un plano de Birkenau, lo acompaña de


una orientación, pero no de una escala (Jacques Marseille, Editions
Nathan, 1994, p. 334). Tampoco hay escala para el plano de Birkenau
Auschwitz y los campos de Polonia que figura en el Album d'Auschwitz (p. 42), ni en La Shoah, colección
«Découvertes» (p. 111), ni siquiera en la revista Historiens et géographes,
344, noviembre de 1996, p. 52. Es, sin embargo, muy importante mos-
El « Album d'Auschwitz» trar la inmensidad de Birkenau, que sobrecoge al visitante: cerca de un
kilómetro desde la entrada hasta el fondo del campo.
Las únicas imágenes disponibles del fin del viaje a Auschwitz 25. Esas fotografías están reproducidas en Georges Wellers, Les
han sido tomadas por los alemanes. Están publicadas por Peter chambres à gaz ont existé y sobre todo, en su totalidad, en el n.° 97,
Hellman, en el Album d'Auschwitz. Muestran la llegada de los enero-marzo de 1980, de la revista del centro de documentación judía
judíos húngaros a Birkenau a partir de mayo de 1944. Al presen- contemporánea, Le Monde juif, p. 11.
tar uno al lado de las otras un plano de Birkenau24 y las fotos del 26. Por ejemplo, en el libro de Eugen Kogon, Les chambres à gaz,
secret d'État.
27. Documentos reproducidos en Georges Wellers, op. cit.
28. Documento publicado en las Actas de un coloquio de l'École des
24. La casi totalidad de los planos de Birkenau publicados en los
libros no tiene curiosamente escala. Así, el único libro de historia de la Hautes Etudes en Sciences Sociales: L'Allemagne et le génocide juif.

106 107
torio II a propósito de un aparato capaz de indicar los restos de El Album d'Auschwitz ha sido reeditado por Yad Vachem,
ácido cianhídrico?9 Podemos de ese modo, a partir de ese libro, en 2002. Desgraciadamente, la reproducción de las fotografías
presentarlos crematorios de Birkenau y su funcionamiento, úni- no siempre es de muy buena calidad y, si los autores han busca-
camente con documentos, para preparar en el espíritu de los do con mucha exactitud el ponerle nombre al mayor número
estudiantes la escucha de los testimonios humanos 3° posible de personas, parecen no interesarse por el lugar preciso
de Birkenau en el que ha sido tomada cada una de las fotos. El
libro no contiene, de manera muy sorprendente, ningún plano
29. Jean-Claude Pressac, Les crématoires d'Auschwitz, documento del campo. Es posible encontrarla ubicación exacta de un gran
n.° 8. Existe otra carta inédita de la Topf a la Waffen SS y a la policía de número de fotos del Album d'Auschwitz en el CD-Rom realiza-
Auschwitz, en la cual, siempre a propósito de problemas de ventila-
ción, la palabra de «Gaskammer, cámara de gas», aparece con todas sus
do por un equipo importante dirigido por Marcello Pezzeti y
letras encima de las firmas de cuatro o cinco ingenieros de la empresa. Liliana Picciotto Fargion y editado por Proedi, en Milán. La
Todos están, como se sabe, según evidencia, perfectamente al corrien- concepción del CD-Rom permite superponer de manera muy
te de lo que pasa, sin contar a las secretarias que dactilografiaron y impresionante las imágenes del Album d Auschwitz a las imá-
enviaron la carta. genes de hoy. El CD-Rom contiene también una reconstruc-
30. Se puede precisar que los hornos funcionan con coque. El libro ción única: un recorrido de la sala de desnudamiento del cre-
de Georges Wellers, Les chambres à gaz ont existé, carece de claridad a matorio H de Birkenau, de la entrada de la cámara de gas y de
propósito de esta cuestión. Wellers quería responder a Faurisson, quien la sala de los hornos, en imágenes sintéticas.
pretendía que el término Vergasungskeller, «sótano de gaseo», designa-
ba la sala en donde se haría la mezcla de gases que alimentaba los
hornos. Un especialista, consultado por Wellers, comenta una «nota de
servicio del horno de incineración» en la cual se trata del asunto del
El viaje a Polonia
«generador de coque». Indica que esos «generadores (están) destinados a
alimentar de gas de combustión al conjunto de los hornos crematorios» (
Les chambres à gaz ont existé, p. 203). Sugiere que el rectángulo que se Primo Levi, al regresar a Auschwitz por primera vez en
ve entre los hornos figura «las bases (de los) generadores de coque». 1965, dice no haberse sentido impresionado por el campo
Wellers acepta esta hipótesis (láminas fuera de texto en su libro). Anne principal. Poco «reconocible», no muestra más que «lamenta-
Grunberg indica que los cuadrados entre los hornos son las bases de
los «generadores, sin duda» (La Shoah, p. 115). Pero los generadores (
bles vestigios»: cabellos, anteojos, peines, zapatos, muñecas.
Kokrgenerator) son solamente los hogares de los hornos de coque (Jean- «Eso no es más que un museo, algo fijado, reordenado, artifi-
Claude Pressac, Le Monde juif, 107, 1982). Los rectángulos o cuadrados cial. [...] En cambio, he experimentado un sentimiento de vio-
en cuestión representan los pilares de sostén del edificio. lenta angustia al penetrar en el Lager de Birkenau ».31
Él no fue nunca a Birkenau, dice, en la época de su depor-
Podemos vernos también en situación embarazosa al comentar la tación. Ahí no hay más que barracas, ruinas, hierbas salvajes
foto aérea del 25 de agosto de 1944 (cfr. infra). Las indicaciones de los
americanos hablan solamente de «viento», «oberturas» de chimenea en
inglés, para nombrar las formas que se ven sobre el techo de las cáma- Technique and operation of the gas chambers, p. 487). Nos vemos siem-
ras de gas. Las formas no son las sombras proyectadas por esas chime- pre sorprendidos por el carácter primitivo de la maquinaria del cri-
neas (no todas tienen la misma dirección...). Para Pressac, se trata de men. Lanzmann dice que «lo difícil no era construir las cámaras de gas,
columnas perforadas a través de las cuales los SS vertían el Zyklon en sino el hacer entrar a las personas engañándolas hasta el último instante.
las cámaras de gas, las cuales eran retiradas después de su utilización ( La verdadera proeza técnica de los nazis, era el engaño» (Le Nouvel
véase un dibujo de David Olère, Un peintre au Sonderkommando à Observateur, 30 de septiembre-6 de octubre de 1993).
Auschwitz, p. 55, y una representación de esas columnas en Pressac, 31. Primo Levi, Si c'est un homme, pp. 246-247.

108 109
que lo invaden todo. Hay a veces visitantes que piensan que
no deben ir más que al museo del campo principal, y no a
Birkenau. Se les ha dicho que ahí no hay nada que ver. Y de
hecho, uno puede efectivamente no ver nada ahí. Sin duda,
para nosotros, esa «nada» no será nunca tan intensa como para
Primo Levi. Pero de cualquier manera... Cuando uno ve por
primera vez la tan célebre entrada, emblema de los Lager,
con la silueta de una sólida torre de vigilancia en el centro,
los accesos para los trenes, las largas alas del edificio a
izquierda y a derecha, uno tiene la sensación de que se
aproxima a un lugar esencial. El mismo contracampo de la
puerta principal es impresionante. Las casas polacas están
muy cerca. La gente, al abrir sus ventanas por las mañanas, ve
cotidianamente ese lugar de pesadilla. Sin duda hay que
vivir, construir su casa ahí donde hay lugar. Los guardianes,
los archivistas y conservadores del museo viven de hecho en el
campo principal. Las carmelitas antaño permanentemente,
los turistas, clientes del hotel, que pasaban noches en el
interior del campo, al lado de las alambradas, encima de la
actual cafetería del KL Auschwitz... Las emociones son más
o menos soportables.

Con la cristianización católica de los campos, como he-


mos visto, su conservación y reconstitución plantean otro
problema para la memoria. Al inicio de este libro, yo
evocaba el dibujo de un barco sobre el muro de una barraca
de Birkenau. A decir verdad, con todo rigor, no sé quién ha
dibujado ese barco. He imaginado que fue una deportada,
una resistente, una judía, una resistente judía porque
estamos en el campo de mujeres. Pero acaso fue un hombre e
incluso un alemán ya que, después de la guerra, como en
Buchenwald, los soviéticos encerraron ahí a soldados de la BIRKENAU: Plano del crematorio II y foto aérea de la aviación
americana del 25 de agosto de 1944 (detalle del crematorio II y vista
Wehrmacht. ¿Acaso la barraca fue demolida, desmontada del conjunto: crematorio II, crematorio III, rampa, barracas, etc.).
para servir de abrigo en una ciudad polaca destruida, luego Para una identificación de escala, la cámara de gas (gas chamber)
reconstruida años después de la guerra, y el dibujo es de un mide 7 x 30 metros y la sala de desvestimiento (undressing room)
obrero polaco? En los Lager se reconstruyen las torres de 7,93 x 50 metros. Véase nota 25, página 107.
vigilancia, los pilares de las barreras, se tienden nuevas FUENTE: Centre de Documentation Juive Contemporaine, 75004, París.
alambradas sobre nue-
vos aislantes. Como en Oradour, en donde se reconstruyen de Auschwitz, en una representación del crematorio II de
las ruinas, se consolidan las chimeneas testigos de las ba-
32
Birkenau filmado por Lanzmann en Shoah, cómo las vícti-
rracas. Se ha reconstruido el muro de las ejecuciones del blo- mas penetran en el sótano, y las vemos después apretadas las
que 11 en el campo principal de Auschwitz. En 1948 se reins- unas contra las otras en el vestidor, y al fin asesinadas en la
talaron hornos de incineración en el crematorio. Se ha re- cámara de gas por el Zyklon vertido en las cuatro columnas
construido una chimenea simbólica, se ha reconstruido la perforadas. Los hombres del Sonderkommando tendrán que
cámara de gas. Primo Levi, en 1965, no reconoce el Stammla- conducir los cuerpos enseguida, con un montacargas, a la
ger. Las casas han sido pintadas de nuevo, se han plantado sala de los hornos que uno ve al nivel de la planta baja. 37

árboles y diseñado jardineras. Desde 1979, el complejo de


33

Auschwitz-Birkenau ha sido colocado por la UNESCO en la Se sabe ahora hasta qué punto el texto del monumento
lista de los lugares del patrimonio mundial. Pero este lugar del gobierno polaco que conmemora Auschwitz estaba des-
ha sido ya modificado de manera irreversible. ¿Hay que dejar
34
caradamente exagerado: la cifra anunciaba cuatro millones,
envejecer tranquilamente el campo? ¿Hay que reconstruirlo? ¿ multiplicaba por cuatro el número de las víctimas. Yo he ex-
Hay que reconstruir los crematorios de Birkenau? Algu- 35
puesto durante mucho tiempo en clase un cartel muy impre-
nas barracas reconstruidas sobre bases de grava tuvieron que sionante de Jerky Skapski, un diseñador de Cracovia. Publi-
ser cerradas al público, a tal extremo era increíble su restau- cado por la UNESCO, éste representaba 2.370 siluetas hu-
ración excesiva. Durante el verano del 2002 Auschwitz en manas y proclamaba sobre la base del mito de los cuatro
obras, sin alambradas, tenía un carácter insólito. Después,
los cercados del campo hechos de nuevo, están, como en Bu-
chenwald, flamantes. El visitante no siempre era informado que uno puede ver en Auschwitz y en particular las reconstituciones. (
de estas transformaciones y se afligía ante hornos recons- Se puede encontrar ese texto en línea con muchos complementos y
truidos, horcas en las que nunca nadie había sido ahorcado, comentarios en la dirección: www.phdn.org/histgen/auschwitz/
conan19950119.html.) [Ahora más bien en: http://www.lexpress.fr/info/
literas en las que nunca nadie durmió. Vemos, en el museo
36
societe/dossier/camps/dossier.asp?ida=431260.] Hoy en día los guías
polacos en Auschwitz son mucho más precisos a propósito de las re-
construcciones.
37. Se ha visto que, en el momento de la construcción de los crema-
32. Claude Levi-Strauss se lamentaba, en este mismo sentido, de torios, las puertas de dos hojas se abren hacia el interior. Luego, en el
que «sin cesar, en Pompeya se construyen nuevas ruinas». momento en el que el edificio deviene criminal —lo que implica que no
33. Primo Levi, Si c'est un homme, p. 246. lo era en su origen; hay todavía desacuerdos en torno a esta cuestión—,
34. Por ejemplo, uno puede sorprenderse de no encontrar claramente las puertas son reconstruidas para que abran hacia el exterior. Luego,
las oberturas de descarga del Zyklon sobre el techo caído, pero todavía en un segundo momento, la anchura de la puerta es reducida a 1,20
visible, de la cámara de gas del crematorio II. Habría que saber exacta- metros, con una sola hoja, que abre por la izquierda, hacia el exterior (
mente lo que ha sido hecho y deshecho por parte de los polacos en los véase Pressac, Technique and operation of the gas chambers, p. 302).
vestigios de los campos después de la guerra, y las razones de tales Podemos señalar también que, si muchos de los recipientes de Zyldon
manipulaciones.
que vemos expuestos en Auschwitz, han servido para matar a perso-
35. Véase «Auschwitz, polémique sur un lieu sacré», en Le Courrier nas, algunos han servido también para el funcionamiento de las salas
International, 167, 13-19 de enero de 1994. de desinfección que utilizaban ácido cianhídrico. Hilberg piensa que la
36. Eric Conan, en un artículo ahora célebre, «Auschwitz, la mémoire mayor parte del Zyldon sirvió para matar a personas (La destruction
du mal», aparecido en L'Express del 19 de enero de 1995, aborda fran- des Juifs d'Europe, p. 771), Pressac piensa lo contrario (Les crématoires d'
camente esos problemas y describe con una precisión muy grande lo Auschwitz, p. 47).

112 113
millones de muertos: «Auschwitz duró 1.688 días, 2.370 per- pese a las botas forradas, mis pies se helaron enseguida. Des-
sonas eran asesinadas ahí cada día». Yo mismo creí en esta pués de haber caminado cada una por nuestro lado durante
fúnebre y alucinante procesión cotidiana. La reducción del unos treinta minutos, Wanda y yo nos reencontramos frente a
número de las víctimas no cambia nada del problema de fon- frente entre los árboles. "Los niños", dice ella con una voz apa-
do. No deja de ser cierto que si uno quiere conservar la me- gada. Justamente las palabras estaban en mí. "¡Oh! ¡Dios, los
moria y respetar la emoción, hay que decir la verdad sobre niños desnudos, con un frío como éste!"».
los hechos. Las representaciones simbólicas sin advertencia
pueden provocar que surjan dudas con respecto a los hechos
más demostrados, en personas mal informadas.38 En Sobibor, cuenta que «sobrepasa el lugar del campo
antes de darse cuenta de que estaba ahí». ° No era necesario
4

Acaso sea en los lugares de los campos sin ningún acondi- contar con las indicaciones proporcionadas por los polacos
cionamiento especial donde la impresión sea más fuerte. Gitta para saber lo que había ocurrido en el emplazamiento de
Sereny ha hecho uno de los libros más impresionantes Sobibor, en la iglesia de Chelmno, o para encontrar la esta-
sobre la emoción ante el crimen del que nos estamos acupando ción de Treblinka.41 Finalmente, Gitta Sereny encuentra el
aquí. Concretamente en Au fond des ténèbres nos emplazamiento de las cámaras de gas. «... La tierra alrede-
encontramos con el informe de sus conversaciones con Franz dor del montículo es negra y terriblemente fina, mientras que
Stangl, el comandante de Sobibor y de Treblinka. Éste, por en todo el resto de Sobibor el suelo arenoso y marrón claro
supuesto, como todos los otros asesinos de la Shoah, no cede bajo los pies. Por mucho que uno se empeñe en distan-
muestra ninguna sensibilidad ante el sufrimiento del que ha ciarse, queda uno sobrecogido por una especie de náusea al
sido responsable, mientras que Gitta Sereny queda darse cuenta de que —incluso después de tres decenios— está
«atrapada por el horror de su tema ». Al visitar los lugares de
39 caminando sobre cenizas». En Treblinka, si dejamos el
42

memoria de los campos realiza la experiencia con su emplazamiento lleno de hierbas del campo, nos encontra-
sensibilidad y su imaginario. Está en Treblinka con su mos a lo largo de la cerca caminos recubiertos de una arena
intérprete Wanda. «El frío mordía y, extraordinariamente fina, como la ceniza. Quizás habría
debido traerme un poco de esta tierra de Treblinka para
38. La explotación de la emoción es un fenómeno frecuente. Así, la saber exactamente lo que era... Es posible que algunos his-
Maison des Esclaves de la isla de Gorée ha sido clasificada elemento del toriadores escrupulosos lo hagan algún día. ¿Se puede ima-
patrimonio de la humanidad por la UNESCO. En la casa, que supues-
ginar igualmente que en Sobibor, a pesar de sesenta años de
tamente data del siglo XVII, se pueden ver las celdas en las que se
supone que se encerraba a los hombres, las mujeres, los niños antes de lluvia, de nieve, de viento, haya todavía cenizas sobre la tie-
su partida para el cautiverio en América. En realidad, ninguno ha sido rra de Treblinka o de Belzec? Lo cierto es que la tierra de
nunca encerrado en esa casa bien identificada, que data de finales del Treblinka, como el bosque de abedules en Birkenau, alrede-
siglo XVIII. La verdadera «esclaverie» ya no existe hoy y Gorée no fue dor de los crematorios IV y V, arroja regularmente, todavía
el centro de trata más importante de Africa. «La leyenda de la Maison
hoy, restos de huesos humanos.
des Esclaves le debe todo al innegable talento de Joseph N'Diaye (el crea-
dor del museo), quien invirtió doce años en forjar un mito que a día de
hoy tiene fuerza de ley» (Emmanuel de Roux, Le Monde, 27 de diciem-
bre de 1996). Es un mito que expone, sin embargo, una verdad funda- 40. Ibid., p. 121.
mental. Pero habría que informar de ello a los turistas. 41. Veremos que para Chelmno en particular, la mejor guía sigue
siendo la película de Claude Lanzmann, Shoah.
39. Gitta Sereny, Au fond des ténèbres, p. 13. 42. Gitta Sereny, op. cit., p. 123.

114 115
En Belzec, hasta el verano de 2003, antes de los trabajos ver los sufrimientos de los otros. Se iba sobre todo a los cam-
entonces en curso, de lejos, sobre los arenales, uno tenía la pos que tienen museos, Auschwitz I o Majdanek.
impresión de aproximarse a una playa sembrada de conchas Se podía ir, también, a los campos en donde no había nada,
blancas hasta que se daba cuenta de que se trataba de en apariencia, más que monumentos de piedra: Treblinka,
astillas y pedazos de huesos. Si no es posible, como se hace Chelmno, Sobibor, Belzek. El recuerdo personal de la palabra
en Bosnia, en Tzula o en Zvornik, abrir las fosas de Belzec de los supervivientes animaba los lugares de la memoria en fuga.
en donde no todos los cuerpos fueron quemados, la tierra Sin embargo, esta situación está cambiando desde los ini-
misma da testimonio, a lo largo de los años, de la amplitud cios del 2000. Sobibor poseía entonces un discreto museo en
extraordinaria de la masacre. medio de un lugar en el que no había huellas aparentes de lo
Según la experiencia de Primo Levi, el lugar más terrible- que había pasado. Los proyectos de desarrollo del memorial
mente angustioso sigue siendo Birkenau. Hoy, el campo está bajo el impulso del director del museo, Marek Bern, conser-
perfectamente presentado y explicado. Pero antes de los acon- van esta peculiaridad en el acondicionamiento de la exposi-
dicionamientos de estos últimos años, los campesinos pola- ción o del cementerio. El lugar del camino hacia las cámaras
cos no podían seguir el ritmo del crecimiento de la hierba, de gas (Himmelfahrtsstrasse), el corredor que describe Franz
incluso si venían ocasionalmente a segarla. En verano, Suchomel a propósito de Treblinka en Shoah, de Claude Lanz-
delante de ciertas barracas del campo de las mujeres, la mann, es de acceso libre por el bosque de Sobibor pero no
hierba llegaba a la cintura y se podía tardar algún tiempo en está indicado. Éste quedará cerrado mediante vallas de coní-
encontrar las ruinas de los crematorios IV y V, sumergidas feras y tan sólo atravesado en un único lugar por un «camino
por la maleza del bosque de abedules. En pocas palabras, pedagógico», trazado para completar el memorial. Pero, en
aquellos que pretendían que no era de interés ir a Birkenau Belzec, el acondicionamiento, que parece ambicioso y espec-
ya que allí no había más que hierbajos, montones de piedras, tacular; es problemático, mientras que el lugar del campo era
ruinas, parecían tener razón. un ejemplo de lugar de olvido, hasta en mayo de 2003, a ini-
cios de las obras. Se puede pasar de un extremo al otro.

Nunca entendí del todo cómo se podían organizar visitas


de una sola jornada al complejo de Auschwitz, como se hace a Recuerdo una tarde en la que las nubes pasaban delante
veces. Hay que caminar por las avenidas vacías de Birkenau. de la luna por encima de Birkenau. Siempre sorprende ver
Hay que mirar la tierra. A veces ocurre que uno se encuentra, que la naturaleza permanece imperturbable e idéntica, inclu-
todavía enterrados en el suelo, una vieja escudilla o un par de so por encima de los Lager.43 Los vigilantes polacos, no muy
lentes rotos y oxidados. Se recibe más información de esta severos, me propusieron que entrara a pesar de que había
manera que pasando delante de las escudillas y los lentes ex- pasado la hora de cerrar. Caminé casi un kilómetro, hasta el
puestos detrás de las vitrinas del museo del campo principal. extremo de la rampa, hacia las ruinas de los crematorios, sin
Es en ese nivel de emoción que acompaña este conocimiento ver la pesada masa abstracta del «monumento internacional
donde habría que situar a los visitantes del Lager. El saber li- a las víctimas del fascismo». Al regresar, la noche había caído
bresco y escolar sale de los libros o de las aulas para caminar por completo. Auschwitz II, de por sí tan grande, parece, en
por sí solo, indefectiblemente, cuando se está en Auschwitz
ante la memoria, con los testimonios de los supervivientes, y si
se tiene un poco de la inteligencia del corazón que deja entre- 43. Se tiene esta misma impresión extraña ante un plano de Lanzrnann,
que muestra la caída de la noche sobre la estación de Treblinka.

116 117
las tinieblas, sin límites. Me incliné. Sentí la tierra húmeda Un relato ejemplar del tiempo de la Shoah
bajo mis manos. En la soledad y el silencio de la noche sobre
la rampa de Birkenau, sentí presente el eje de rotación del Los campos no son los primeros lugares donde se llevó a
planeta humano. Estaba en el centro capital del mundo. cabo la masacre. Quisiera presentar un relato en el cual traté
Tenernos también lo que dice Ruth Klüger. Critica a Claude de reunir los elementos que me parecen necesarios para trans-
Lanzmann: «Te hacen falta los lugares». Y sin embargo, queda mitir la memoria de la Shoah. Los hechos están tornados de
«cautivada» por la «obsesión» de Lanzmann. No olvidamos lo fuentes alemanas: no hay una sola frase que no se apoye es-
que escribe sobre la obstinación por recorrer y comprender
Auschwitz. «Esta cultura de museo reposa sobre una supersti-
ción profunda, la idea de que uno atraparía los fantasmas preci- olor de muerte, sin duda más que los grandes crematorios. Nadie va a la
Judenrampe, no señalada, es verdad, a donde llegaron la mayor parte de
samente en los lugares en donde ellos han dejado de estar vivos. los judíos franceses y de los resistentes deportados, Primo Levi o los
[...] Esos vestigios renovados de terrores antiguos, ¿no nos indu- niños de Izieu. Viniendo de Oswiecim y yendo a Brzezinka (Birkenau),
cen al sentimentalismo, no nos alejan en realidad del objeto so- en el primer cruce después del único puente por encima de la vía del
bre el cual ellos no han atraído la atención más que en aparien- tren, hay que tomar la carretera de la izquierda, que conduce, a 300
cia, para llevarnos a contemplar nuestros sentimientos en un metros, a la antigua rampa, la Judenrampe. Ésta se encuentra a la iz-
quierda de esa carretera, a la altura de los antiguos almacenes de patatas
espejo?» 44 Y, lógicamente, agrega: «Nunca regresé a Auschwitz,
.
de la antigua estación de mercancías, hoy abandonada y con los muros
cubiertos de inscripciones y de graffiti, fáciles de reconoces; a la derecha
y no tengo la intención de volver ahí en esta vida» . 45
de la carretera (2003). Pero las vías están cubiertas de malezas y los
Debemos afrontar esas preguntas que ciertamente es legí- railes más próximos a la carretera están desmontados. El olvido del lu-
timo plantear. Debemos, sin embargo, saber y explicar lo gar de memoria conlleva su desaparición. El camino andado por los
que se ve en Auschwitz, en particular cuando se multiplican deportados que iban de la Judenrampe al campo está todavía ahí. Pero
está indicado «Teren prywantny», «propiedad privada» (julio del 2002).
los viajes de estudiantes. Es una condición necesaria de la
transmisión, con el riesgo de ser aplastados por la piedra Ningún visitante va tampoco a los lugares de la primera cámara de
que hemos intentado levantar. 46 gas de Birkenau, de sus hogueras y de sus fosas, al norte del campo,
más allá del actual sector BIII «Mexiko», ocupados por urbanizaciones
con villas y jardines, al lado norte de la actual calle Lesna. La granja
transformada en cámara de gas del Bunker I estaba en el emplaza-
44. Ruth Kliiger, Refus de témoigner, p. 85.
45. Ídem, p. 152. miento de la villa cuya dirección estaba en el número 26 hasta la pri-
mavera del 2002, cuando fue destruida.
46. A propósito, precisamente, de la obsesión por los lugares, véase
la nota siguiente dirigida a los visitantes puntillosos del sitio de
Auschwitz, más allá del recorrido habitual. Y nadie visita tampoco las salas de desinfección de los vestidos en
donde se ven las huellas azules del ferrocianuro en el primer piso ciel
Se puede comprar, por ejemplo en la estación, un plano de bloque 3 del Stammlager Auschwitz I o del edificio de ducha y desinfec-
Oswiecim y, en el museo del campo, la guía que contiene los planos del ción a la entrada este del sector BIb (campo de las mujeres) de Birkenau (
campo principal y de Birkenau. Auschwitz II), la «piscina» de Auschwitz I (el rectángulo nunca seña-
Solamente el 20 % de los visitantes de Auschwitz hoy van a lado que se ve sobre los planos entre la cerca y las barracas 7 y 6 del
Birkenau, el 2 % van al Bunker II, cuyas ruinas están claramente campo principal), o el «campo deportivo» de Birkenau (el espacio va-
indicadas, detrás del Zentral Sauna. Ahí se encontraba la segunda granja cío al sur del sector BIIf, el hospital de los hombres, al este del crema-
polaca transformada en cámara de gas. Ahí se encontraban las torio III). Es ahí donde Tadeusz Borowski jugaba al futbol, como porte-
hogueras que, sin estar limitadas por ninguna capacidad de cremación, ro, con el personal del hospital mientras que, cuenta, los espectadores
lo mismo que las hogueras al norte del crematorio V, invadían enviaban saludos a las chicas del campo de las mujeres, que se podían
Birkenau de humo y de

11R 119
crupulosamente en documentos. Especialmente, he prescin- tiene una gran importancia. ¿Saben ya los alemanes, en agos-
dido de imaginar los diálogos o las reflexiones interiores, in- to de 1941, que no ganarán fácilmente la guerra contra la
cluso probables, de los protagonistas. Vemos no solamente a URSS y que ésta será más larga de lo previsto? ¿La decisión
los SS, sino también a los soldados de la Wehrmacht que han de matar a los judíos está tomada ya? ¿Es evidente el vínculo
jalonado de horrores su ruta en la Unión Soviética, incluso si entre la prolongación de la guerra y el desencadenamiento
desgraciadamente, en mayo de 1995, un presidente francés
de la masacre? ¿Piensan los alemanes que, si no es
creyó oportuno celebrar su «valor» como hombres que se
batían por «su tierra».47 posible la victoria contra el bolchevismo, al menos lo será
contra el judaísmo? Si la Wehrmacht hubiese entrado en
Con todo, vernos a algunos de esos militares reaccionar Moscú en otoño de 1941, ¿los judíos de Europa habrían
humanamente, en particular un oficial, Helmut Groscurth. sobrevivido? Philippe Burrin dice claramente que «el ejército,
Vemos los debates de conciencia entre el bien y el mal, pero la administración, las élites conservadoras habrían aceptado
también la impotencia, el acomodamiento, el espíritu fun- muy difícilmente la ejecución masiva de civiles, y menos aún
cionario de los SS que no masacran fuera de sus horas de de mujeres y niños, una vez terminados los combates. [...] Los
trabajo. Vemos, en fin, la instalación del exterminio de los judíos pagaban con su vida [...] la prolongación de una
judíos ucranianos, específicamente, mientras que los niños campaña que habría debido terminarse en septiembre».48
ucranianos no judíos no parecen todavía inquietos, desde el
Pero otros investigadores no comparten esta opinión.
principio del mes de agosto de 1941. El problema histórico
Daniel Goldhagen escribe que Hitler decide la masacre
que planeaba desde hacía mucho tiempo, «en el momento
ver a través de las alambradas, del otro lado de la rampa. Y cuando llega en el que prepara la invasión de la URSS». 49

un convoy de judíos de Hungría que desaparecen antes del final del par-
Toca a los historiadores responder a esas preguntas. Para
tido, Borowski constata que «entre los dos córners, a mis espaldas, habían
gaseado a tres mil personas» (Le monde de pierre, p. 145). Una foto, 21/ nosotros, profesores de historia, se trata de intentar hacer
958/37 de los archivos de Auschwitz, muestra muy claramente, compartir la emoción que fija en el corazón los hechos que
detrás de la barraca 18 del sector BIIf, las porterías del campo de puede retenerla memoria. Parecía necesario evocar, también
fútbol.
En fin, si buscamos Monowitz, vemos todavía a lo largo de la calle
en este relato, las masacres de hoy.
Fabryczna, entre los barrios de Chemikow al norte y Monowice al sur, Por eso está dedicado a Belmina Burek, de dos años, ase-
los restos de las cercas de hormigón y de alambradas de las fábricas de sinada el jueves 22 de junio de 1995 en Sarajevo oeste por un
I. G. Farben de las que habla Primo Levi, que hoy cercan las fábricas tirador serbio, a los niños de Rwanda, y a las víctimas de los
polacas. La foto aérea de la US Air Force del 26 de junio de 1944 (Le asesinos de masas, hoy de regreso. ° 5

Monde juif, n.° 97, enero-marzo de 1980) permite constatar que si nos
colocamos a la mitad de la calle Glowackiego, estamos exactamente a
la mitad del campo de concentración de Auschwitz III Monowitz.
Los restos del antiguo cementerio judío de Oswiecim se encuentran
en la propia ciudad, en el ángulo noreste de las calles gen.
Dabrowskiego y Wysokie Brzegi. Hoy se puede visitar el Auschwitz 48. Philippe Burrin, Hitler et les Juifs, p. 128.
Jewish Center, 3-5 Pl. KS. Jana Skarbka, que muestra imágenes de los
49. Daniel Goldhagen, Les bourreaux volontaires de Hitler, p. 161.
judíos de Oswiecim antes de la guerra.
Goldhagen, sin embargo, es profesor de ciencias políticas y no de historia.
47. Véase, por ejemplo, el artículo de Le Nouvel Observateur 1593, 50. Volveré en el último capítulo sobre el sentido de las comparaciones.
18-24 de mayo de 1995.

120 121
Un relato para servir a la historia del VI ejército - verano ñas pequeñas que juegan y ríen. El aspirante a oficial ha des-
de 1941 crito lo que vio a través de las rejas. A 80 metros, nueve muje-
res jóvenes están arrodilladas ante una fosa. Dos SS están
Desde el 22 de junio de 1941, la Wehrmacht alemana avan- colocados a 5 metros detrás de cada persona y, a la orden de
za en la Unión Soviética. A mediados de julio, ha recorrido un oficial, les disparan en la cabeza. Ellas caen hacia adelan-
dos tercios de su ruta hacia Moscú. Pensando que los soviéti- te, en la fosa. Unos tiradores inexpertos se aproximan dema-
cos reunirán todas sus fuerzas para defender su capital, el siado y quedan rociados de sangre. Un oficial SS camina a lo
OKW (Oberkommando de la Wehrmacht) recomienda un largo de la fosa y dispara al interior con una pistola-ametra-
ataque masivo contra Moscú. Hitler quería atacar primero a lladora. Otras mujeres que esperaban delante de la casa, den-
Ucrania; él duda y el conjunto del ejército sur debe detenerse tro del terreno, se aproximan enseguida hacia la fosa, en fila
sobre el Dnieper y esperar seis semanas, con las armas a pun- india, cada una poniendo las manos en los hombros de la
to, las órdenes del alto comando. precedente. Van digna y tranquilamente a la muerte. De las
162 fusiladas de esa tarde, el aspirante a oficial recuerda que
solamente dos mujeres lloraban. «Para mí, eso rebasaba lo
Bielaia-Tserkov, finales de julio de 1941 imaginable... No era la curiosidad lo que me empujaba a mirar,
sino más bien la incredulidad». Después de las ejecuciones, se
La 295.a división de infantería de la reserva del VI ejército abre la reja y los espectadores pueden acercarse. La fosa, cu-
ocupa la pequeña ciudad de Bielaia-Tserkov, a 80 kilómetros yos bordes están cubiertos de sangre, tiene 8 metros de largo
al sur de Kiev, rebautizada Bielacerkiev por los alemanes. Los y 2,50 metros de ancho. El aspirante sabrá más tarde que su
soldados se pasean y se aburren a lo largo de la jornada bajo profundidad es de 4 metros. Esa tarde ya no quedan más que
el sol agobiante del verano de 1941. Un aspirante a oficial 2,50 metros entre los cuerpos de las víctimas y el borde de la
recuerda haber notado que los hombres estaban tan bron- fosa. El oficial SS continúa dando tiros de gracia. Cuando se
ceados que el sol ya no tenía ningún efecto sobre el color de va, cansado, algunos cuerpos se mueven todavía.
su piel. Él se aloja en los locales de un instituto de biología
genética. Se ocupa en buscar con el médico militar alemán
piezas de repuesto para un aparato de radiografía. Pero se El lugar de las ejecuciones cotidianas hasta mediados de
aburre como todos los alemanes de Bielaia-Tserkov. agosto se vuelve un lugar de paseo. El aspirante ha ido al
menos seis veces al cuartel y de ese modo ha visto la muerte
de 900 personas, las más de las veces mujeres. Una tarde,
Viernes 8 de agosto, 18 h empero, ha visto niños, dos chiquillos. Algunos soldados re-
ciben de los SS el permiso no solamente de mirar de cerca,
sino también de disparar ellos mismos. El aspirante a oficial
Esa tarde, un grupo de soldados, entre ellos el aspirante a
prohíbe a sus hombres que lo hagan.
oficial, va a pasear por el lado de los antiguos cuarteles sovié-
ticos. Pronto se detiene ante el ruido de una descarga de fusi-
lería. Al lado de una pequeña casa, una alta reja de hierro con Martes 19 de agosto, a media tarde
candado cierra un terreno rodeado de muros. Delante, un
joven SS con el arma a la cadera prohíbe el acceso, pero deja A unos soldados alemanes acuartelados en el centro de la
a los soldados aproximarse con civiles ucranianos y tres ni- ciudad les llaman la atención llantos y gritos de niños que

122 123
vienen de una casa vecina. Al atardecer, llegan tres camiones, ser obra sino de salvajes, es decir, de los ucranianos. Ven en
unos SS los cargan de niños y los camiones se vuelven a ir ello un grave perjuicio para la reputación del ejército alemán
repletos. Los soldados tienen plena libertad para asistir a la que se lo permite. Entonces van a la Kommandantur —el
escena. Algunos conversan con el conductor de uno de los ca- puesto de mando local del ejército— pero no logran ver a
miones quien les informa que se trata de los hijos de los ju- ningún oficial competente disponible. Ante la urgencia de la
díos fusilados y que ellos van a ser fusilados a su vez. situación, deciden referirlo a sus superiores directos, los ca-
Sin embargo, los camiones no han podido llevarse a to- pellanes de la 295.a división, los oficiales Joseph Maria Reuss,
dos los niños antes del final de la jornada de trabajo de los sacerdote católico, y Kornmann, pastor protestante.
SS. Durante toda la noche, los gritos ininterrumpidos de
los niños que quedan no dejan dormir a los soldados.
20 de agosto, 14:30 h

Miércoles 20 de agosto, por la mañana Ante el relato de sus colegas, los capellanes de división
deciden ir también a conocer la suerte reservada a los niños.
Muchos hombres están afectados por esto. Su primera Los primeros capellanes los acompañan, de forma que ahora
reacción es la de hablar con las personas que les inspiran son cuatro directores espirituales cristianos de la Wehrmacht
más confianza, los capellanes, católico y protestante, del hos- los que se ocupan del destino de los hijos de los judíos.
pital militar, a 500 metros de la casa de los niños, los solda- El informe del capellán católico Reuss es el más preciso.
dos Ernst Tewes y Gerhard Wilczeck.
No hay todavía ninguna presencia de la autoridad alema-
20 de agosto, al terminar la mañana na delante de la casa. El centinela de la milicia ucraniana no
tiene el poder de prohibir el acceso a los soldados alemanes
Tras el relato de estos hombres, Tewes y Wilczeck deciden que entran ahí como en un molino. Varios hombres están en
ir a ver ellos mismos lo que pasa. Los soldados les señalan el patio, así como chiquillas ucranianas. Se escuchan todavía
una pequeña casa de un piso, precedida por un patio, a 50 los llantos de los niños, que no han cesado desde hace unas
metros de la orilla de la calle, al lado de las casas requisadas veinte horas. Un suboficial enfermero confirma el estado dra-
que ellos ocupan. Al aproximarse, los capellanes escuchan mático de los niños, como es de temer: no han recibido nin-
efectivamente los gemidos y los gritos de los niños. Consta- gún alimento ni sobre todo bebida desde al menos la víspera
tan que varios soldados van, vienen y visitan la casa libre- y el calor es tórrido. Un gendarme alemán aparece al fin, pero
mente. Solamente un centinela ucraniano está ahí para vigi- sólo está ahí para arreglar un caso de robo cometido por el
lar a los niños. Los capellanes entran en la casa, suben al piso centinela ucraniano. Los capellanes penetran en la casa. Reuss
por una pequeña escalera. Al llegar a un corredor, abren una cuenta 90 niños de edades que van desde algunas semanas
de las puertas y ven decenas de niños amontonados en dos hasta seis años. Están sentados o acostados en el polvo y la
habitaciones. Constatan que algunos están agotados o ina- suciedad; algunos están desnudos, cubiertos de moscas. Los
nes, en particular los bebés. Al salir de la casa los capellanes mayores —dos, tres, cuatro años— rascan el revestimiento
encuentran de nuevo a los soldados que expresan su indigna- de los muros y se lo comen. Los niños no dejan de llorar y de
ción. Para Tewes y Wilczeck, semejante salvajismo no puede gemir. El aire apesta «espantosamente». Dos hombres «que
parecen judíos» tratan de limpiar el lugar. En una tercera ha-

124 125
bitación, se ve a través de una puerta-ventana a algunas mu- Va acompañado de su ordenanza, el teniente Spoerphase,
jeres y a más niños «aparentemente judíos». Un adolescente de su intérprete y del doctor Reuss, el capellán católico. Si
ucraniano armado con un bastón se pasea entre las personas bien los niños carecen de todo lo que es necesario para unos
encerradas. niños, no carecen de visitas.
Al salir, los capellanes se enteran de que el gendarme ha Groscurth también escucha sus gritos, constata que la casa
resuelto su problema. Está desarmando al centinela ucrania- todavía no está vigilada. Una veintena de oficiales y de hom-
no sospechoso de pillaje y de destrucción de documentos de bres de la tropa están en el patio, desde donde se ve a los
identidad establecidos por las autoridades alemanas, docu- niños apoyados contra las ventanas. Sube al primer piso, un
mentos cuyos pedazos se ven esparcidos por el suelo. ucraniano le abre la puerta de las habitaciones que
Luego el gendarme hace que se lleven al ucraniano y se va él encierran a los niños. Puede hacer las mismas constataciones
mismo, una vez cumplido su deber. que los capellanes. Una mujer se precipita hacia él, afirmando
en alemán que ella es inocente, que nunca ha hecho política
En cuanto los soldados ven a los capellanes, se precipitan.
y que no es judía.
Cada vez son más numerosos y hay varios grupos ya que inter-
pelan a los sacerdotes y a los pastores gritando indignados. Al salir, Groscurth encuentra al fin a un oficial alemán res-
Reuss observa que los más vehementes son los hombres casa- ponsable, el SS Obersharführer Karl Jager del servicio de in-
dos y entre ellos todavía más los que tienen hijos. Un médico formación de la SS (SD) y suboficial de una sección de Waffen
militar de la Wehrmacht anuncia doctamente que es urgente SS. Jager anuncia que las familias de los niños han sido fusila-
arreglar el problema en razón del riesgo de epidemia. das y afirma que también ellos deben ser eliminados.
Reuss decide pedir a los soldados alemanes que prohíban Groscurth no hace comentarios. Se dirige de inmediato y
la entrada en la casa, al menos a los civiles ucranianos. Corno de nuevo a la Kommandantur local (Ortkommandant) para
ahora ya no hay centinela ucraniano, y todavía no hay vigi- pedir explicaciones más rigurosas. El comandante de la
lancia alemana, los soldados pueden visitar el lugar en todo plaza se declara incompetente. No tiene ningún poder en lo
momento, criticar, indignarse, Reuss decide dirigirse urgen- que se refiere a las medidas tomadas por el SD y la SS.
temente al oficial de Estado mayor de mayor rango de la 295
división en Bielacerkiev, el Generalleutnant Helmut Groscurth.
Su informe está junto al de su colega protestante que termina 20 de agosto, 17:30 h
con estas palabras: «como encuentro absolutamente inadmi-
sible que semejantes cosas se desarrollen ante los ojos del pú- Groscurth va entonces a ver al comandante en jefe (Feld-
kommandant), el Oberleutenant Riedl, en compañía del
blico, me permito informarle de este asunto» .
comandante de la plaza y de su oficial de ordenanza. El te-
niente coronel Riedl anuncia que ha recibido informaciones
20 de agosto, 16:30 h sobre la misión que tienen los SS de matar a los judíos, hom-
bres, mujeres y niños. Con los Waffen SS, un subcomando
Después de haber recibido la información de los capella- del Einsatzkommando 4.° comandado por el SS Obersturm-
nes, Groscurth contacta con el comandante de la plaza, quien führer August Háfner está encargado de luchar contra los
responde que no tiene la intención de intervenir. Entonces espías, los francotiradores y en particular contra los judíos.
Groscurth decide a su vez ir a ver a los niños. Riedl no tiene ninguna influencia sobre ellos. Groscurth
in-
126 127
sirte en saber de dónde viene la orden de matar también a los 20 de agosto, 19:30 h
niños. Riedl responde que esta orden precisa y necesaria vie-
ne de muy arriba. Riedl aprueba las decisiones de Groscurth. Pero Háfner,
Groscurth decide entonces prohibir merodear por los alre- seguro de sí mismo y de sus órdenes venidas de muy arriba,
dedores de la casa y exige la mayor discreción para el traslado decide desobedecer a Groscurth y envía un camión en el que
de los niños hacia el lugar de su ejecución. Pero constata los SS comienzan a cargar a los niños.
que se enfrenta a reacciones cada vez más críticas en el seno
de la tropa y que la indignación se extiende entre los 20 de agosto, 20 h
soldados.
Sobre todo, Groscurth no está convencido de la necesidad La decisión del mariscal von Reichenau, el jefe supremo
de matar a los niños. Decide plantear la pregunta más arriba del VI ejército, por fin llega. En tales condiciones, es preciso
en la cadena del poder de la Wehrmacht, al comandante su- diferir la continuación de las operaciones. Por escaso mar-
premo del VI ejército, al Feldmarschall Walter von Reichenau. gen, Groscurth obliga a Háfner a soltar a sus presas. Riedl
Está dividido. Tiene escrúpulos por interrumpir las operacio- acepta incluso una acción humanitaria: los niños reciben al
nes en curso del Einsatzkommando y de la Waffen SS. Entien- fin agua y pan, ala caída de la noche.
de que hay ahí un «problema político» que puede provocar «com-
plicaciones». Pero tiene otro problema, en este caso moral, con Jueves 21 de agosto, 11 h
su conciencia. Y así, cuando se acercan las 18 horas, la hora de
las matanzas en Bielacerkiev, y cuando Riedl le informa que el Para encontrar una solución al problema de los niños,
traslado de los niños es inminente, Groscurth envía a August los responsables alemanes se reúnen el día siguiente al final
Háfner la orden de aplazar la ejecución de los niños, a la de la mañana con Riedl. Además del comandante en jefe,
espera de la respuesta del comando supremo del VI ejército. están ahí Groscurth y Háfner. Llegan nuevos personajes: el
capitán Luley, un oficial del Abwehr (servicio de informa-
ción del ejército —los judíos son considerados como
20 de agosto, 18:30 h
espías) y el jefe del Einsatzkommando 4.° enviado por el
propio von Reichenau, el SS Standartenführer Paul Blobel,
Háfner, furioso, se presenta en la oficina de Groscurth de quien depende Háfner.
para exigir una confirmación escrita de la orden de diferir las
Groscurth es el primero que habla e insiste en el hecho
ejecuciones. Groscurth rehúsa hacerlo y el tono sube entre el
de que no ha intervenido sino debido a los métodos emplea-
general del ejército y el teniente de la SS. Háfner responde de
manera «poco militar» que tiene órdenes precisas. Groscurth dos y al estado emocional de la tropa. Háfner y Blobel con-
le advierte que puede obligarlo a obedecer, que conoce muy vienen en que ha habido «lagunas desde un punto de vista
bien las instrucciones dadas por las autoridades políticas pero técnico». Riedl recuerda que los capellanes fueron los prime-
que él, Groscurth, debía velar ante todo por la disciplina en el ros en intervenir. Luley expone la idea de que, si bien él mis-
seno de la tropa. Está claro que Groscurth ha encontrado un mo es un buen cristiano protestante, piensa que los pastores
pretexto para esconder su indecisión moral: la ejecución de harían mejor en ocuparse del alma de los soldados alema-
los niños alteraría profundamente el ánimo de los soldados, nes, más bien que de la suerte de los niños judíos. Riedl y
puesto que nada del caso se les ha ocultado.
128 129
Luley acusan a los capellanes de haber exagerado y de «hus- cito que no mantuvo al margen a la tropa. Había que matar a
mear para encontrar lo que sea». los niños con los padres «para no prolongar el suplicio de los
soldados alemanes». ' 5

Groscurth, hijo de pastor, protesta que ha visto los hechos


con sus propios ojos. Riedl le reprocha directamente, en nom- Viernes 22 de agosto, por la mañana
bre de la necesidad ideológica de exterminar a las mujeres
y a los niños, el haber retrasado inútilmente las operaciones.
Durante la reunión del 21 de agosto, se olvidó un detalle: ¿
Blobel propone a guisa de castigo que se haga matar a los
quién procederá a la ejecución de los niños? La discusión
niños «a los hombres de tropa que husmeaban por doquier»,
entre Blobel y Háfner es tensa. Blobel quiere que sean los
comandados por oficiales «que hacen retrasar el cumplimien-
Waffen SS, es decir el ejército, Hafner que sean los SS. El
to de las órdenes». Groscurth se siente aludido y rechaza esta debate dura diez minutos. Se dan cuenta de que, en julio,
proposición. Blobel interviene de nuevo, recuerda lo conve-
ya se entrenaron matando a los hombres. Sin duda fue un
nido por todas las autoridades, incluido von Reichenau, con
poco más difícil en el plano moral el resolver la cuestión de
respecto a la exterminación de los judíos, entre ellos los ni-
las mujeres, a principios de agosto. En lo que respecta a los
ños. No se puede dar marcha atrás con respecto a esa deci-
niños, los escrúpulos de Groscurth causan vacilaciones
sión. Toma la decisión con los hombres presentes que discre-
todavía en el ánimo de los jefes de los asesinos. Temen que al
tamente se matará a los niños al día siguiente, 22 de agosto,
pensar en sus hijos se perturbe a los hombres, por ahora
por la tarde a más tardar. Groscurth, en minoría, no partici-
debutantes, se trate de los Waffen SS o de los propios SS. Para
pa en la discusión para arreglar los detalles prácticos, pero
paliar ese riesgo, Hafner tiene por fin una idea. Basta con
obtiene que la tropa sea cuidadosamente mantenida al
confiar el trabajo a la milicia ucraniana de Riedl para
margen.
resolver el problema de los alemanes.

21 de agosto, por la tarde


22 de agosto, 16 h
Groscurth redacta su informe de los acontecimientos, para
el mariscal von Reichenau. Es evidente que está todavía lejos Soldados de la Wehrmacht cuidadosamente escogidos han
de haber superado sus problemas de conciencia y se enreda sido requeridos para cavar una fosa en un pequeño bosque,
en sus contradicciones. Escribe: «los oficiales iciales forman a la tro-
pa en la rectitud y en la conciencia de ser soldados, les enseñan
a evitar toda violencia y toda grosería para con las poblaciones 51. La respuesta de von Reichenau del 26 de agosto es instructiva. Le
sin defensa». «Matar mujeres y niños», dice todavía, «son me- ha irritado sobre todo la fórmula de Groscurth que compara las accio-
nes de los alemanes a las atrocidades soviéticas, «fórmula errónea y ex-
didas que en nada se distinguen de las atrocidades cometidas traordinariamente desafortunada». Von Reichenau se coloca, por así de-
por el adversario». Luego se defiende. Se ha visto obligado a cirlo, sobre todo en el plano moral: por principio, toda tarea comenzada
actuar a favor de los niños para controlar a sus hombres, debe ser acabada. Por lo demás, concluye, habría sido preferible abste-
sobre todo a los soldados más maduros, y casados. Se trata- nerse de redactar el informe de los acontecimientos en cuestión.
ba únicamente de mantener la disciplina. Los incidentes de Por último, el 28 de agosto el mariscal von Reichenau infligió una
reprobación a la 295.a división por haber interrumpido, debido a su
Bielacerkiev tienen como causa el error del comando del ejér-
sensibilidad fuera de lugar, una acción importante.

130 131
lejos de las miradas demasiado sensibles. Se reúne a los ucra- Sin embargo, el propio Himmler estuvo a punto de des-
nianos. Hfner observa que cuando éstos comprenden que mayarse al asistir a un fusilamiento el 15 de agosto de 1941
tendrán que matar a niños tan pequeños, se quedan petrifi- en Minsk. En octubre de 1942, trató de conservar una refe-
cados alrededor de los SS, y luego se ponen a temblar. rencia moral distinguiendo las muertes autorizadas por mo-
Una última prueba esperaba al SS Obersturmführer Au- tivos políticos (como el asesinato de los niños de Bielacer-
gust Háfner. Cuando escoltaba a las víctimas, en la ruta de kiev) de los crímenes prohibidos por motivos personales (vio-
los camiones a la fosa, una chiquilla rubia se apartó del gru- lación, sadismo...) o por conllevar una barbarie excesiva. Así,
po de niños, caminó hacia él y, antes que pudiera en mayo de 1943, el SS Untersturmführer Max Tauber fue
reaccionar, lo tomó de la mano. condenado por un tribunal SS a una pena de prisión por ha-
ber dejado a sus hombres que mataran a los niños sujetándo-
Hay una zona gris, de contornos mal definidos, la que separa y los por los cabellos por encima de las fosas, en Ucrania, en
une a la vez los dos campos de los señores y de los esclavos. 1941. Pero en el caos del III Reich, muchos otros crímenes
Ésta posee una estructura interna increíblemente más atroces todavía fueron en ese mismo tiempo, de hecho,
complicada, y alberga en sí lo que basta para confundir incitados, con el riesgo de producir «neuróticos y brutos»,
nuestra necesidad de juzgar. 52 según las palabras de Erich von Dem Bach-Zelewski, jefe su-
premo de los SS en Rusia central, dirigidas a Himmler, en el
otoño de 1941. La invención de las cámaras de gas secretas
Durante el verano de 1941 el VI ejército está todavía
fue hecha precisamente para resolver ese tipo de problema y
en la zona gris. Algunos de sus oficiales como Groscurth, y
permitió a Hitler, en su testamento politico, pretender haber
muchos de sus soldados, dudan en pasar al campo de los SS
matado a los judíos de manera «humana».
y ayudar en las masacres. Es útil mostrar cómo, por su deter-
minación y sin correr más riesgo que el de una amonesta-
ción, el general Groscurth pudo bloquear durante algunas El decreto de Hitler de 1 de septiembre de 1939 sobre el
horas la máquina del exterminio. En una época en la que asesinato de los enfermos mentales y de los inválidos físicos se
los judíos morían ya por decenas de miles en Polonia, en los da a sí mismo también una apariencia de compasión al conce-
países bálticos, en los Balcanes, Groscurth logró hacer lle- der una «muerte misericordiosa» a aquellos de quienes se decía
gar el problema de la vida de 90 pequeños ucranianos ju- que la vida no valía la pena de ser vivida y matar a más de
díos hasta la cumbre del III Reich, pero sin saber que se 70.000 personas, particularmente en las cámaras de gas expe-
aproximaba, de hecho, a quienes querían la muerte de los rimentadas en esa ocasión, hasta las protestas de la opinión
niños. Por encima del mariscal von Reichenau, no hay más y de las autoridades religiosas que conducen a Hitler a
que von Rundstedt, el jefe del grupo de los ejércitos del sur, suspenderla operación hasta la victoria. Pero cuando el personal
Keitel y Hitler. Por encima de Blobel, no hay más que Otto y los métodos de esta operación T4 fueron utilizados contra
Rasch, jefe del Einzatgruppe C, y sobre todo Heydrich y los judíos y los gitanos, no hubo protestas que hicieran dudar
Himmler, probablemente responsables de las órdenes «ve- a Hitler. Las masacres de los Einsatzgruppen se prolongan sin
nidas de muy arriba», que habían sido dadas verbalmente problemas morales en los camiones de gas de Chelmno y las
desde el mes de julio de 1941. cámaras de gas de Treblinka, Belzec, Sobibor, Majdanek,
Auschwitz.

52. Primo Levi, Les naufragés el les rescapés, p. 42. Los esfuerzos aislados de Helmuth Groscurth estaban efec-
tivamente condenados al fracaso.
132 133
Al día siguiente de la muerte de los niños de Von Reichenau murió de una crisis cardíaca en 1942. En-
Bielacerkiev, el VI ejército recibe por fin la orden de atravesar tre los supervivientes de los combates, Groscurth, oficial de
el Dnieper. Después participó en las grandes batallas de carrera, fue hecho prisionero por los soviéticos y murió en
Ucrania, bajo las lluvias torrenciales de septiembre de 1941. cautiverio. Blobel, antiguo arquitecto, primer jefe del Einsatz-
Las vacilaciones del comienzo del verano van a ser kommando 4A del Einsatzgruppe C, responsable de la ma-
olvidadas rápidamente y, sobre todo tras la toma de Kiev el
53

19 de septiembre, el VI ejército, como los otros ejércitos de


Groscurth en las notas, p. 307. Richard Rhodes cuenta también este
la Wehrmacht en la Unión Soviética, va a jalonar su ruta episodio en Extermination: la machine nazie, pp. 155 a 161.
con una multitud de masacres de gente indefensa. Se A partir de los documentos, este relato trata de situar los aconteci-
pueden constatar las etapas de la destrucción de la mientos en su cronología, de precisar la función y el rol de los diferen-
conciencia moral de los asesinos: en julio, las víctimas son con tes personajes, de reubicar el relato en la historia general de la
mayor frecuencia hombres, de pie, vestidos, ante un pelotón de guerra y de la Shoah y de aportar elementos de explicación.
ejecución que dispara con fusil después de la lectura de una Desde el punto de vista bibliográfico, varios libros evocan la histo-
ria, no solamente militar, sino también moral, de la SS, de la
sentencia y la orden de fuego dada por un oficial. Al final de Wehrmacht y del VI ejército, y pueden permitir profundizar la
septiembre, bajo la autoridad de Blobel y de von Reichenau, reflexión que querría sugerir ese relato sobre la conciencia moral de
los hombres del Einsatzgruppe C y de las Waffen SS, ebrios la que habla Kant en el corazón de los hombres, más volátil que el
con frecuencia, masacran en dos días (29 y 30 de septiembre) cielo estrellado por encima de su cabeza.
, utilizando armas automáticas, a 33.771 personas, El libro del historiador estadounidense Christopher R. Browning, Des
hombres, mujeres, niños, juntos y desnudos, en las hommes ordinaires, es el más impactante a propósito de la historia del
hundimiento moral de los asesinos del 101.° batallón de policía. El
hondonadas de Babi Yar, al sudoeste de Kiev.
libro de Orner Bartov, L'armée de Hitler, muestra la construcción eficaz de
los valores nacionalsocialistas en la conciencia de los hombres de la
Dieciséis meses después, el VI ejército, sus oficiales, sus sol- Wehrmacht. Daniel Goldhagen consagra dos capítulos de su libro Les
dados y sus capellanes ardían en el infierno de Stalingrado. 54
bourreaux volontaires de Hitler a los actos y a las motivaciones de ese
mismo 101.° batallón estudiado por Browning (pp. 209-263). Los análi-
53. Goldhagen escribe que «los alemanes podían decir no al asesinato sis de Goldhagen difieren mucho de los de Browning a propósito de la
de masas. Optaron por decir sí» (Les bourreaux volontaires de Hitler, p. personalidad de los asesinos (véase en particular la nota 95, p. 526).
377). Pero su libro suscitó ardientes polémicas. Goldhagen no cree en los escrúpulos morales de los asesinos evocados
54. Este relato está fundado esencialmente en los informes escritos por Browning y critica tambien a Hilberg en ese sentido (p. 381): «los
por los propios alemanes en los minutos que siguieron a los aconteci- verdugos alemanes aprobaban esas masacres de masas que cometían... (
mientos y conservados en los archivos de la Wehrmacht. Fueron tam- ellos) consideraban justa la masacre» (p. 388). El libro del historiador
bién utilizados el testimonio del aspirante a oficial anónimo y la decla- suizo Philippe Bun-in: Hitler et les Juifs —Génèse du génocide, describe el
ración de Hafner durante su proceso, después de la guerra. deslizamiento hacia el horror del verano de 1941 en el cuarto capítulo
sobre la suerte de los judíos soviéticos que el presente relato podría ilus-
Se pueden encontrar esos documentos en su estado bruto en la compi- trar. Uno reencuentra ahí al personaje visto por Helmut Groscurth tras
lación de textos de Ernst Klee, Willy Dressen, Volker Riess: Pour eux «c' su visita a los niños, Karl Jager, vuelto un terrible bruto, pp. 123 y 124.
était le bon temps«, pp. 127-143. Sin embargo, la obra carece de referencias
a archivos precisos, las explicaciones son muy sucintas y los textos están El capítulo VIII: «L'échec de Barberousse., del libro de Amo Mayer,
«bastante mal traducidos», según la opinión de Pierre Vidal-Naquet (pre- La solution finale dans l'histoire, contiene informaciones abrumadoras
facio a Arno Mayer: La «solution finale» dans l'histoire, p. VI). sobre el rol de von Reichenau, es decir, de la Wehrmacht. Se puede leer
Raul Hilberg evoca los acontecimientos de Bielacerkiev en su libro: en el libro de Klee, Dressen, Reiss: Pour eux, «c'était le bon temps», el
Exécuteurs, victimes, témoins, pp. 77 a 79, y aporta precisiones sobre texto de la condena de Max Taüber en las pp. 183-194.

134 135
sacre de Kiev, responsable del Kommando 1005 encargado via, bajo presión de las Naciones Unidas, por un exilio dora-
de abrir las fosas y de hacer desaparecer los cuerpos de las do en Nigeria.
víctimas, condenado a muerte en Nuremberg, fue colgado en En 2003, Jean Hatzfeld recoge las palabras de los asesi-
Landsberg en 1951. Hafner, SS desde 1933, fue condenado a nos de Rwanda: «En el fondo un hombre es como un animal,
ocho años de prisión por el tribunal de Darmstadt en 1973. le cortas la cabeza o el cuello, y se derrumba. En los primeros
Jager, arrestado en 1959, se suicidó en la cárcel. Tewes se días, aquel que había matado pollos y sobre todo cabras tenía
convirtió en obispo de Munich en 1968 y Reuss, director del ventaja. Eso se entiende. Después, todo el mundo se acostum-
seminario y luego obispo de Maguncia en 1954. Wilczek fue bró a esta nueva actividad y se recuperó de su retraso».56
pastor en una parroquia en 1945.
Quizás, en sus inicios, los asesinos serbios y hutús tuvie-
ron los mismos problemas de moral que sus antecesores. Sin Raras imágenes cinematográficas
duda también ellos encontraron justos en su camino. Se dice
que el general Ratko Mladic, responsable de ejecuciones ma-
Si se puede escuchar a los testigos o escribir relatos, son
sivas, de torturas, de violaciones y de pillajes, proporcionó a
muy raras las películas que muestran los campos o episodios
su hija Ana, dulce y sonriente estudiante de medicina, tan
de la Shoah. Una película amateur muy corta impresiona de
grandes desgarros de conciencia que se suicidó, a los 24 años
forma especial. Dura unos doce segundos y produce más
de edad, la primavera de 1994. 55

información y emoción que muchos medio o largometrajes.


En abril de 1999, en el hospital Connaught de Freetown, Uno a veces se la encuentra, pero siempre sin indicación de las
en Sierra Leona, unos niños de los que nadie se ocupaba su- fuentes, en películas sobre el nazismo para ilustrar el comen-
frían atrozmente ante los ojos de sus padres impotentes, las tario de manera general, y no siempre con mucho acierto. 57

manos cortadas con machete por los rebeldes del «Frente


Revolucionario Unido». El periódico Le Monde de 1 de di-
ciembre de 1999 publicó una foto patética de una pequeña 56. Jean Hatzfeld, Une saison de machettes, p. 44.
niña mutilada cuyo rostro, icono inolvidable del siglo xx, ex- 57. Por ejemplo, esa película figura en el documental de Guido Knopp
presaba el dolor extremo. Les complices de Hitler (1996) presentado por Arte [la televisión cultu-
ral franco-alemana] en octubre de 1996. En la parte consagrada a
El 30 de julio del 2003, Foday Sankoh, el canceroso y loco Himmler, se ven algunos segundos de ésta. En la parte más interesante
consagrada a Goebbels, difundida el 16 de octubre de 1996, se ve la
jefe de los criminales del «Frente de Liberación Unido», mu-
película entera.
rió impune en un hospital de Freetown.
Algunos días después, Charles Taylor, quien fue su aliado, Hay en esta parte sobre Goebbels un documento curioso y sin embar-
sangriento verdugo de Liberia, abandonó la capital, Monro- go muy rara vez mostrado. En el discurso del 18 de febrero de 1943
pronunciado en el Palacio de los Deportes de Berlín se escucha y se ve a
Goebbels decir según los subtítulos las palabras siguientes: «Los judíos
son una enfermedad infecciosa que tiende a propagarse. Alemania no tiene
Raul Hilberg evoca, en La destruction des Juifs d'Europe, el testa- en todo caso la intención de plegarse a esta amenaza judía, sino al contra-
mento de Hitler; p. 855, y los problemas psicológicos de los alemanes, rio, mientras que esté aún a tiempo de resistirla, así sea mediante la
pp. 868-901. extermin... la eliminación compleja y radical de los judíos». El lapsus de la
55. Véase un artículo de Florence Hartmannn aparecido en el perió- primera palabra que viene espontáneamente a la mente de Goebbels
dico Le Monde del 14 de julio de 1995. tendría valor de documento, sobre la intención criminal, perfectamente

136 137
La película fue realizada sin duda en un país báltico, en Se ve citada, en numerosos documentales, otra película,
Polonia o en Bielorrusia según la arquitectura de las casas. todavía más corta pero igualmente dramática, sin que tam-
Está filmada, evidentemente en secreto, desde detrás de un poco se indique su origen, que muestra a un SS levantando el
muro que aparece varias veces a la derecha. La cámara es mentón de una mujer vieja con su látigo. Los rostros expre-
llevada a mano, la imagen tiembla, el plano es largo, con san por ellos solos la crueldad y el terror extremos. Unos cuan-
un foco comparable al de un ojo humano a unos cincuenta tos segundos bastan también para mostrar el abismo en el
metros. Un soldado en uniforme de la Wehrmacht cual se han hundido los alemanes, y aquel en el cual han pre-
conduce a una mujer hacia un grupo de personas reunidas cipitado a sus víctimas.
a la derecha de la pantalla. Un niño quiere seguir a la que
Vemos, en fin, en numerosas películas, una escena de la
sin duda es su madre. El soldado lo coge de un brazo, lo
salida de deportados en un tren de mercancías, filmada en
levanta del suelo y lo empuja hacia la izquierda. Luego
Europa del Este. Vemos el andén de la estación, los alemanes
empuja a la mujer dándole una patada. La cámara sigue a
armados y sus víctimas empujadas en los vagones. En el
la mujer hacia la derecha y el niño, que ha sido empujado
curso de la secuencia siguiente surge un contracampo
hacia la izquierda, sale del campo [visual]. Pero se le ve
filmado en el vagón mismo, los deportados llegan entonces
volver obstinadamente al campo [visual] para reunirse con
hacia nosotros. El cineasta ha osado entrar en el vagón para
su madre. Éste corre y cae a tierra antes de llegar hasta
conseguir un efecto cinematográfico a partir de esta escena
ella. La película se detiene ahí.
atroz. Es un plano totalmente abyecto, totalmente desprovisto
de la menor moral de las imágenes. Esta instrumentalización
Las imágenes mudas cuentan una historia extraordinaria- del sufrimiento hace del cineasta, no ya un testigo, sino un
mente dramática. Narran con una fuerza incomparable la so- cómplice del crimen.
ledad del niño empujado por el soldado, el desamparo de la
mujer golpeada por ese soldado y que ve a su hijo correr hacia Frecuentemente se muestran los muy raros planos que se
ella y caer; sin poderlo socorrer. Nadie, aparte de los brutos poseen de asesinatos de masas por los Einsatzgruppen. Unos
nazis de ayer y de hoy, nadie puede olvidar esas pequeñas si- hombres son empujados en camiones, luego a paso veloz son
luetas sin nombre de la mujer y del niño, cuya caída, al final de conducidos hacia una fosa en la cual son abatidos por tirado-
algunos segundos de película, se graba para siempre en nues- res colocados en los bordes. El plano que tiembla es filmado
tras pesadillas. Doce segundos de película, un desgarro de lejos en el eje de la fosa. Los realizadores que lo citan no
eterno e irremisible en la historia de la humanidad. siempre van hasta el final, que sin embargo es importante.
En efecto, en los últimos segundos, un perro pasa por el cam-
po [visual]. Ese paso del animal en una escena inhumana
convincente. Pero el texto alemán es menos evidente. También ahí, es tiene algo fascinante. El perro sería el único ser capaz de sen-
necesario el máximo rigor para no forzar el texto. Goebbels se tropieza timiento y de bondad tras el hundimiento moral de la hum a-
con una palabra de la que no dice sino el principio: «Ausra...». El redac- nidad. Podría ser, como diría tal vez de él Emmanuel Lévi-
tor de los subtítulos parece haber escuchado más bien «Ausro...», que
podría en efecto terminarse en «Ausrottung», erradicación o, más fre- nas, el último kantiano de toda Alemania.
cuentemente en las traducciones francesas, exterminio, mientras que
«Ausra...» sería cl inicio de una palabra más moderada como Todas esas imágenes vienen en su mayor parte de cineas-
«ausradierzuzg», erradicación. La segunda palabra utilizada por Goebbels tas alemanes. Tienen entonces una función de propaganda.
después de su resbalón verbal es «Ausschaltung», eliminación. Sin embargo, han grabado un desamparo tal que sirven de

138 139
testimonio a su pesar. Goebbels no se equivocó al prohibir genes de horror extremo cuando no tenían la apariencia de
que se mostraran las películas realizadas en el gueto de Var- tal. En ellas se ve a soldados alemanes, con largos abrigos de
sovia. Temía que esas imágenes inspiraran más piedad que invierno, que se burlan de los judíos desnudos, en la nieve. 0
6

odio y que suscitaran repugnancia, no por los judíos polacos Los retratos antropométricos de Auschwitz realizados por
sino por los nazis alemanes. 58 los alemanes muestran rostros patéticos. Ellos son también
una fuente incomparable de verdad y de emoción.
En cambio, las fotografías de masacre o de ejecución son
muy numerosas. Hay siempre incluso soldados espectadores
en el campo de las fotos, portando ellos mismos, con frecuen- Una imagen del Lager el rostro de Krystyna Trzesniewska
cia, cámaras fotográficas o de cine. Las sonrisas o las risas
59

burlonas muy frecuentes de los actores o de los espectadores Las fotos de los niños judíos del Album d'Auschwitz son
de las escenas de humillación (movimientos fatigantes im- imágenes de quienes desde su llegada fueron devorados por
puestos, corte de las barbas o de los cabellos), la impasibili- las cámaras de gas de Birkenau. Si tuviésemos que mostrar
dad de los verdugos en las reagrupaciones de los futuros una imagen del campo de concentración de Birkenau, en la
masacrados forman el contrapunto impresionante del dolor vecindad misma de las cámaras de gas, ésa podría ser el re-
de las víctimas. Se conocen las aterradoras fotos de la ma- trato de Krystyna.
sacre de Misocz, en Ucrania, del 14 de octubre de 1942, con
los cuerpos blancos desnudos de mujeres y de niños y los Está en el bloque 6 del campo principal de Auschwitz. El
milicianos ucranianos en uniforme negro que acaban con museo presenta fichas antropométricas completadas a la lle-
los que aún se mueven. De todas maneras, cada uno reaccio- gada de los detenidos. ¿Es necesario escoger uno de esos ros-
na con su sensibilidad particular ante las imágenes. Unas fo- tros patéticos, angustiados, como los rostros de las fotos de
tografías me persiguieron durante mucho tiempo como imá- los prisioneros de los Khmers rojos que se pueden ver en el
museo memorial de Tuol Sleng de la catástrofe camboyana
de Phnom Penh? La tragedia se lee en los ojos de esos hom-
58. Las secuencias de Varsovia son citadas, por ejemplo, en la pelí- bres, mujeres y niños mejor que en todas las fotos de horro-
cula de Erwin Leiser, Mein Kampf. res en directo que se muestran hoy con frecuencia.
59. Véanse, por ejemplo, las fotos frecuentemente reproducidas del
ahorcamiento el 26 de octubre de 1942 en Minsk, por un oficial de la Quise escoger a la pequeña prisionera 27.129: fotos de
707.a división de infantería, de dos adolescentes partisanos, uno de perfil, de frente sin tocado y de tres cuartos de perfil
ellos una joven judía, Masha Bruskina (en Yitzhak Arad, The Pictural izquierdo con tocado, pañoleta amarrada detrás de la cabeza.
History of the Holocaust, p. 356, o Elie Barnavi, Histoire Universelle des Está metida en el pijama rayado del Lager, demasiado grande
Juifs, p. 237). Pero si vemos el contracampo de la foto, entonces con
Masha Bruskina de espaldas, aparecen numerosos soldados de la
para ella. ¿Intentó acaso sonreír? Mira el objetivo de la
Wehrmacht como espectadores, con cámaras fotográficas. En una de cámara fotográfica de los SS. Es lo suficientemente consciente
las fotografías se ve incluso a un soldado levantando su cámara como e inteligente como para tener miedo, un miedo que la deja
para preguntarle al oficial si puede tomar fotos. La respuesta fue esta helada hasta el corazón. Pero es valiente. Por encima de su
vez positiva (véase Martin Gilbert, Les Juifs. La traversée du siècle, p. vida y de su muerte, ella nos mira. Uno aguanta con
210). Una foto de ahorcamiento de partisanos, en Rusia, en enero de
1943, muestra, en el mismísimo centro del campo, un letrero:
dificultad su mi-
«Fotografieren verboten!» (Gordon Williamson, Die SS, p. 229). 60. Krzysztov Urbanski, Jews in Kielce, fotos 75, 76, 77.

140 141
rada. Una mirada que graba en el alma la catástrofe del La- mento eterno de la historia, y no desde toda la eternidad,
ger. Una mirada que quema e inolvidable. Vinci, el Greco, sino desde su aniquilación y para siempre; esa niña es a
Rembrandt, Velázquez pintaron miradas que nos persiguen partir de ahora un pasado indestructible de la temporalidad
y nos habitan. Sin embargo, incluso los mejores pintores, ¿ humana; y uno puede incluso decir: ¡la historia humana, en
podrían producir una imagen tan fuerte como ésa? Es la última instancia, no sería lo que es si la pequeña mártir no
mirada estupefacta y consternada del niño y del justo ante el hubiese existido; sería otra historia humana, la historia de
mal. La imagen 27.129 es un icono incomparable, una inte- otra humanidad!».
rrogación espiritual incandescente. Ella encarna la inocencia
aplastada en Auschwitz y en todas partes, el sufrimiento in- Nadie pudo salvar ala pequeña 27.129. Nadie ha debido
audito de las víctimas olvidadas. Con su presencia, la imagen de intentarlo. Es una amarga empresa la de buscar en los
27.129 combatiría el proyecto descrito por Vladimir Jankélé- archivos del Stammlager una información sobre ella que
vitch del «odioso (que) en su rabia impotente, en su rabia ale- pudiera sacarla un poco de la nada. Llamarla al menos por
mana, prosigue hasta el infinito la delirante empresa de ani- su verdadero nombre y no por la matrícula que le dieron
quilación; más allá de las tinieblas, más allá del abismo, más sus verdugos. 63

allá del olvido, más allá del caos primitivo en el que toda me- Es Krystyna Trzesniewska. Su ficha no dice su edad.
moria se confunde».61 Fue internada el 13 de diciembre de 1942. No sabremos
nunca por qué. La ficha dice solamente que viene de Za-
mosc. Los alemanes expulsaron a los habitantes polacos
Que al menos una de las víctimas haya salido de la nada. de toda la región de Zamosc, al sudeste de Lublin, en don-
Que venga y permanezca entre nosotros. Que dé testimo- de querían crear tierras de colonización. ¿Por qué no se
nio por todas aquellas de las que ignoramos los rostros, los fue con sus padres? ¿Qué hizo para ser internada, si acaso
nombres o incluso que hayan vivido. El evento de la exis- hizo algo? ¿Qué podía producir una prisionera tan peque-
tencia de la matrícula 27.129, «momento temporal en una ña en un campo de trabajo tan duro? No es una judía pola-
sucesión, será a partir de ahora elemento intemporal de ca. De serlo, no tendría fotografía, ni matrícula. Habría
una historia: lo advenido del evento se convirtió retrospecti- sido el náufrago absoluto del que hablan Primo Levi y Vla-
vamente en un pretérito eterno». Es lo que dice Vladimir dimir Jankélévitch. Pero ella da testimonio de todos los
Jankélévitch . E1 deber de memoria impone precisamente
62 sufrimientos. Es la única calificada para dar testimonio de
el hacer emerger en nuestro corazón el alma de los hundi- los sufrimientos peores todavía, si esas palabras tienen un
dos cuyo rastro invisible, pero indeleble, se convierte en sentido, de las pequeñas niñas judías en las cámaras de gas
una «estela metaempíricainfinita. Tal es la misteriosa nada de Birkenau.
de una pequeña niña exterminada, desaparecida para siem-
pre en un campo alemán; nadie sabe ya el nombre y ni si- La ficha indica que murió el 18 de mayo de 1943. El
quiera la existencia de esa niña: esa niña sin sepultura es burócrata, quizás él mismo detenido, no se tomó la pena de
más anónima que el «incognito» sepultado en una tumba indicar la razón de su muerte. Sin duda, además, lo ignora-
sin nombre, esa niña para siempre desconocida es un mo-

63. Las fichas antropométricas expuestas en el museo de Estado de


61. Vladimir Jankélévitch, L'irréversible et la nostalgie, p. 163. Auschwitz-Birkenau en Oswiecim contienen tres fotos, entre ellas una
62. Ibíd., p. 162.
de perfil que no es reproducida aquí.

142 143
Sería acaso hoy una abuela apacible que le contaría a sus
nietos cuentos de hadas e historias maravillosas sobre las
bellezas del mundo y sobre el paraíso en el que se encontra-
rían dos niños que se llamaban Emilia y Hurbinek, sacados
de la nada por Primo Levi y por la propia Krystyna, en la
felicidad eterna.

KRYSTYNA TRZESNIEWSKA 64

"La misteriosa nada de una pequeña niña exterminada, desaparecida


para siempre en un campo alemán...» Vladimir Jankélévitch.
FUENTE: Archivos del museo de Estado de Auschwitz-Birkenau en Oswiecia.

ba. ¿Quién se ocupó de la vida y de la muerte de Krystyna


en Auschwitz? Logró sobrevivir un poco más de cinco me-
ses. No sabremos nunca en qué desamparos, moral y físico,
murió. Tratamos de imaginar ese sufrimiento contemplan-
do la mirada ardiente de una polaca que luchó durante el
invierno del 42-43 contra la potencia bestial de
Auschwitz, y que murió en primavera, vida rota entre
millones de otras vidas rotas."

64. Hoy, tras la reparación de los paneles de la exposición, los res-


ponsables del museo han tenido el cuidado de agregar los nombres de
los prisioneros representados.
65. Más de 1.300 habitantes de Zamosc, 117 niños entre ellos, fue-
ron deportados a Auschwitz en tres convoyes, el 13 y el 16 de diciem-
bre de 1942 y el 5 de febrero de 1943. Los muchachos fueron asesina-
dos de enero a marzo de 1943, la mayor parte en el bloque 20 del cam- esa época). Ellas no fueron directamente asesinadas, pero murieron de
po principal mediante una inyección de fenol en el corazón. Las niñas tifus exantemático en el transcurso del año 1943 (Franciszek Piper,
fueron internadas en el campo de mujeres de Birkenau (sector BIa, en Auschwitz., camp de concentration et extermination, pp. 14, 142 y 143).

144 145
Capítulo 3
Shoah de Claude Lanzmann:
agrimensura y resistencia

Una película y un libro únicos

Entre todos los documentos cinematográficos que pode-


mos conocer, es la película capital de Claude Lanzmann la
que se impone absolutamente. Shoah es portadora de hechos
concretos, precisos, aplastantes de verdad humana. Pero
contiene también una fuerza inaudita de emoción, de
meditación, incluso de transfiguración, pues las obras
mediatrices útiles en pedagogía tienen el proyecto de
transformar el espíritu mejorándolo. Las grandes películas
muestran siempre la evolución de un personaje que no es al
final como era al inicio. Las obras maestras llevan al
espectador mismo a evolucionar. Uno no será nunca
después de la película como era antes. Como no hay tema
más extremo, como no hay emoción más perturbadora —
tanto la de los personajes como la de los espect adores—,
Shoah es la gran película de la historia de la cinematografía de
lo real o, mejor, de la ficción de lo real, en el fondo pero
también en la forma. Se podría perfectamente hablar de esa
película tan sólo en términos de cinematografía.

No hay otro ejemplo de un trabajo de historiador y de ci-


neasta de esa amplitud, de esa potencia, de esa complejidad,
hecho de esa manera: imágenes y palabras. Es toda la fuerza
del cine en su relación con lo real, en su capacidad incompara-
ble para hacer sentir la historia a través del presente.
Pero Shoah es también un libro absolutamente extraordi-
nario. Ninguna otra película adquiere semejante nueva vida
tan sólo mediante la publicación de sus subtítulos, fugitivos,
«reenviados a la nada» tan pronto aparecen, tan tributarios
147
de lo que dice el personaje como de la rapidez de su palabra y Efectivamente, vistas desde Francia, algunas consecuen-
de la duración necesaria para la lectura. Los subtítulos pre- cias de la guerra no son perceptibles: el fin de la Europa cen-
sentan el libro como un poema, existen y se defienden mila- tral, Mittel Europa, tal cual fue durante siglos. Ya no hay ju-
grosamente solos, como dice Lanzmann, «sin una indicación díos en Chelmno, en Auschwitz, en Wlodawa, en Kolo. Lanz-
de escenificación, sin una imagen, sin un rostro, sin un paisa- mann muestra, hoy transformadas, sus casas, sus talleres,
je, sin una lágrima, sin un silencio, sin las nueve horas y media sus almacenes, sus sinagogas, sus cementerios. Todo el mun-
de cine» . El libro logra incluso producir una emoción más
1 do recuerda aún que estuvieron ahí. Pero han desaparecido.
grande todavía que la película en algunos pasajes, según la El hecho está ahí, verdadero. Los que vivían ahí han desapa-
sensibilidad del lector. Es uno de los más grandes libros es-
2 recido. Shoah muestra que toda Polonia está atravesada aún
critos sobre esta tragedia. ¿Qué otras películas o libros han por el recuerdo de los judíos.
dado su propio título como nombre de uso corriente a su Los alumnos dirán como muchos: «eso lo sabemos». La
tema? En efecto, hoy, por lo menos en Francia, a pesar de película de Lanzmann permite representar concretamente este
algunas reticencias, se han abandonado los términos utiliza- conocimiento, integrarlo en la conciencia profunda, saber [cada
dos en Alemania: «solución final», en los Estados Unidos: uno] con su inteligencia, su sensibilidad, su compasión.
«holocausto», o en Francia antaño: «genocidio», para desig-
nar con el nombre de Shoah,3 desastre en hebreo, la destruc- Sin una sola imagen de archivos, sin mostrar nunca un
4

ción de los judíos de Europa central. cadáver, sin el menor plano sobre la violencia en acción y
sobre la sangre, la película tiene una fuerza nunca vista para
expresar el sufrimiento y la muerte. La Sra. Michelsohn, la
mujer del maestro alemán de Chelmno, no se acuerda ya del
número de los muertos de esa villa: ¿cuarenta mil? ¿Cuatro-
La realidad del desastre
cientos mil? Ella sólo se acuerda de cuatro. Para ella, para
5

nosotros, la muerte de cuatrocientas mil personas es una 6

En su relación con la historia, el cine de Lanzmann en


primer lugar hace tomar conciencia de la realidad del exter-
minio y de su especificidad. 4. Laurent Roth habla de la «prohibición lanzmanniana de utilizar los
archivos» (Les cahiers du Cinéma, 510, febrero de 1997, p. 78). La
prohibición no vale, desde luego, más que para la expresión cine-
matográfica. Rechazar sistemáticamente los archivos, la documenta-
1. Claude Lanzmann, Shoah, prefacio, p. 17. Los números de página ción, sería un obscurantismo. Con las razones de orden artístico, es
se refieren a la edición del libro en la colección Folio de Gallimard, la casi ausencia de imágenes cinematográficas de la Shoah lo que
1997. conduce —a menos que no se hagan sino aproximaciones— a inven-
2. Por ejemplo, en la escena en la que aparece Abraham Bomba, el tar una forma de cine distinta a la de los documentales basados en los
peluquero de Treblinka. archivos. Es el sentido que le doy al imperativo de Lanzmann. El
3. En el libro publicado por Pardes, Penser Auschwitz, la palabra se genio de la película Shoah es el de haber encontrado el lenguaje para
escribe constantemente Shoa. Sin embargo, en el capítulo redactado hablar; en el cine, del acontecimiento sin imágenes «Shoah«.
por Anne Lise Stern, «Penser Auschwitz par la psychanalyse > (pp. 239- 5. Lanzmann, Shoah, p. 137.
247), se hace con frecuencia alusión a la película Shoah. Sin embargo, 6. Se sabe que esa cifra indicada desde el final de la guerra es excesiva.
desde la frase siguiente, se reencuentra la ortografía utilizada en el Hilberg estima en 150.000 el número de las víctimas en Kulmhof (Chelmno)
libro. Ante las grafías Shoa o Choa, uno tiene la extraña impresión de en su libro La destruction des Juifs d'Europe, p. 1.045. Eso evidentemente
estar leyendo una palabra transcrita del japonés. Preferimos la orto- no cambia nada en lo que se refiere al propósito esencial de la película.
grafía propuesta por aquel que ha impuesto ahora la palabra.

148 149
completa abstracción, sin significado. Ninguna imagen pue- mente más maltratados que las otras víctimas de los nazis.
de representar en nuestra mente la muerte de un número tan No se puede ver semejante ensañamiento en los genocidios
grande de personas. El trabajo de la película tiende a dar un precedentes. De entrada la película inscribe a la Shoah en
significado a una frase como ésta: «Aquí, en este lugar, mu- lugares muy precisos, impregnados por la memoria de la pre-
rieron decenas de miles de personas». sencia judía y de su destrucción.
La especificidad es subrayada por Raul Hilberg, filmado en
los Estados Unidos, en Burlington. «Desde los primeros tiem-
pos, desde el siglo XL.] los misioneros cristianos habían dicho a El lugar del desastre
los judíos: "Ustedes no pueden vivir entre nosotros como judíos".
Los jefes seculares que les sucedieron desde la Alta Edad Media Nunca se vio a la historia tan estrechamente ligada a la
decidieron entonces: "Ustedes no pueden ya vivir entre nosotros". geografía como en la película de Lanzmann, esa orquesta-
En fin, los nazis decretaron: "Ustedes ya no pueden vivir". [...] A ción de los lugares, de las cosas y de las conciencias.
cada fase de la operación era necesario inventar. [...] Cada proble-
Todas esas preguntas fundamentales sobre el cine están
ma carecía de precedente: no solamente cómo matar a los judíos,
ahí. ¿Qué es la ficción? ¿Qué es lo real? ¿Qué es la ficción de
sino qué hacer con sus bienes y cómo impedir que el mundo lo
lo real? ¿Cómo filmar la nada, la desolación, la muerte? Las
supiera. Esta multitud de problemas... Todo era nuevo».'
respuestas de Lanzmann se imponen como las más convin-
centes hoy.
Ese pasaje histórico, ese cambio del «Ustedes no pueden
vivir aquí» al «Ustedes ya no pueden vivir» plantea todo el
problema de la puesta en marcha de la exterminación. Lanz- No queda nada de los campos de exterminación de la ope-
mann muestra muy bien que la concatenación de los aconte- ración «Reinhardt». Desde finales de 1943, los terrenos de
cimientos, desde la llegada al poder en 1933 hasta el inicio Belzec, Sobibor y Treblinka están aplanados, abandonados
de la Shoah, no es de ninguna manera necesaria como con a la maleza o plantados con bosques. Los alemanes destruyen
frecuencia se lo deja aparecer. Hasta el verano de 1941, el anti-
8
todos los rastros, incluso en sus archivos en los que la muerte
semitismo hitleriano es clásico, sus efectos no son noveda- no es nunca nombrada con su verdadero nombre. Ahora
des: designación, marcaje, guetización, expulsiones... Eso ya bien, las huellas son el punto de partida del historiador Son
se ha visto en la historia. La novedad es la voluntad de apode- ellas las que confieren una existencia al pasado. Lanzmann
rarse de todos los judíos, incluidos aquellos que escapan to- parte, pues, de imágenes de hoy, del paisaje, del suelo, del
davía al poder de los alemanes, como los judíos ingleses, se- bosque, del camino, de la aldea. Él es en primer lugar un
gún los proyectos expresados en la conferencia de Wannsee. geógrafo, un agrimensor, un observador de lo real. Y poco a
Incluso si hay excepciones, los judíos son siempre visible- poco, lo real desvela la historia. La película gravita alrededor
de la ausencia de huellas, de la inaccesibilidad, del ojo del
ciclón como dice Lanzmann. ¿Cómo comunicar lo inimagi-
nable? La cámara, con frecuencia llevada en hombros, filma
7. Lanzmann, Shoah, pp. 109-110.
8. Por ejemplo, lo hemos visto en Nuit et Brouillard de Alain Resnais,
de manera subjetiva. Nosotros recorremos los lugares. Se re-
quien desde ese punto de vista es completamente "intencionalista", en querirá que los espectadores tengan ya conocimientos gene-
lo que se refiere a la deportación en general, ya que la película no habla rales para que de su subjetividad nazcan una emoción y una
de los judíos. conciencia. Estamos en un tren. Llegamos a una estación. El

150 151
maquinista se inclina desde la cabina de la locomotora. No además permanecen fríos, inhumanos. Es necesaria la me-
juega un rol de conductor de locomotora. Verdaderamente es moria de los hombres para ir por debajo de hoy en día. Lanz-
el conductor que llega a Treblinka y nosotros estamos tam- mann dice que investiga sobre el presente del exterminio, o
bién en el tren de Treblinka. Estamos verdaderamente en la sobre «un pasado de tal modo inscrito en los lugares y en las
pesadilla de la película, puesto que ahí está el ferroviario que conciencias que se deja ver en una alucinante intemporalidad» .

hace el gesto maquinal de cortarse la garganta. Hoy hace ese Los hombres reconocen los lugares. Simon Srebnik reencuen-
gesto como lo hacía ayer: veremos y escucharemos, en una tra el bosque de Chelmno, al inicio de la película. «Difícil de
secuencia subsecuente de la película, a los campesinos pola- reconocer, pero era aquí. Aquí quemaban a las personas. Mu-
cos decir haber hecho a los judíos que llegaban a Treblinka el chas personas fueron quemadas aquí. Sí, este es el lugar». (Das
gesto de quien con el índice se corta la garganta. Ser «perso-
9
ist der Platz... ».10 La cámara filma a los hombres de la Shoah
naje» en la película de Lanzmann no quiere decir que se es un en los lugares de la Shoah.
actor. Uno vuelve a representar su propio papel. Nada de pa-
radoja del comediante. Estamos en 1942. Llegamos a Treblinka
en un verdadero tren de 1942. En Chelmno, en tiempo real,
vamos en vehículo de la iglesia o del castillo hasta el claro de El lenguaje del cine
las fosas. Estamos sin duda en un camión, como antaño.
Pero las puertas traseras no están cerradas. En el campo, azar El montaje de la película subraya los vínculos entre los
o escenificación, sube el humo del escape del camión. Se disi- lugares, las palabras, el pasado y el presente, la muerte ayer
pa en el aire libre. Ninguna palabra, solamente las imágenes la vida hoy, pues Shoah es también una película sobre la vida.
del cine, el lenguaje del cine: habría bastado con cerrar las Lanzmann coloca imágenes de Nueva York, en donde viven
puertas del camión, con dirigir el escape del camión hacia el testigos americanos, sobre palabras que hablan de los cam-
interior. Ni siquiera en las peores películas de horror se re- pos en Europa. Se ven imágenes del Ruhr mientras que Lanz-
siente una angustia tan fuerte, tan real. Los paisajes de Chelm- mann lee el documento de junio de 1942 sobre las mejoras
no o de Treblinka, la imagen de las piedras, de la tierra, de la que hay que hacerles a los camiones de gas de Chelmno. Le-
vegetación en donde el sufrimiento de los hombres no se ins- jos de crear una disonancia, provoca una incomparable re-
cribió, cobran entonces una intensidad inaudita. flexión sobre la muerte de los unos y la vida de los otros, que
continúa como si nada hubiese pasado en la historia de la
especie humana. Sobre esta autopista del Ruhr, un camión
Lanzmann filma las maletas de los viajeros desaparecidos nos sigue. Lanzmann lo deja aproximarse lentamente, hasta
en Auschwitz. Las imágenes dicen solamente que unas per- permitirnos leer la marca «Saurer» en el momento en el que
sonas no han tenido necesidad de sus equipajes. Nada más. el texto de Walter Rauff, SS Obersturmführer, da a compren-
Del mismo modo, se podrán producir todos los documentos der que los ingenieros de Saurer trabajan en camiones con el
posibles sobre las cámaras de gas; éstos no sólo no dicen sino escape hacia el interior para asfixiar a las personas. En la
muy rara vez, explícitamente, su carácter homicida, sino que imagen se ve el costado del camión de hoy, «Saurer», escrito
sobre el guardabarros. Poco a poco el tubo de escape del ca-

9. Lanzmann, Shoah, pp. 58-59. En La lista de Schindler, Spielberg


muestra una escena parecida, homenaje acaso a la película de
Lanzmann. 10. Ibid., p. 24 25.
-

152 153
mión entra en el campo [visual]. Hoy Saurer transporta mer- El presente falso del cine es puesto en escena. La secuencia
cancías. El gas de sus camiones no contribuye más que a la delante de la iglesia de Chelmno está completamente esceni-
contaminación de la atmósfera del Ruhr. Nada peor. ficada por Lanzmann, incluso si los personajes dicen su pro-
Shoah es una película de historia, un documento. Cada pio texto. El cineasta sabía muy bien que sería interrumpido
tema es retomado por las víctimas, por los criminales, por por la procesión que da un sentido extraordinario, como se
los testigos. Los campesinos polacos siguieron viviendo al lado verá más adelante, a la confrontación entre el judío supervi-
de los campos. Cultivaban sus tierras hasta las proximidades viente y los católicos polacos, precisamente frente a esta igle-
de las alambradas, a cien metros del campo." Son testigos sia. Pero de la decoración surge la emoción, el pasado verda-
capitales. ¿Es necesario recordar que antes de Lanzmann dero: es lo mismo que cuando, conduciendo una antigua lo-
nadie había pensado en venir a interrogarlos? Coherencia, comotora, Henrik Gawkowski se acuerda de cómo empujaba
armonía siniestra de esa película en forma de fuga, de círcu- los trenes sobre la rampa de Treblinka, cortando cabellos
los inexorables, corroboración, certificación de la verdad, hoy es cuando Abraham Bomba debe acordarse de cómo
resonancia en las memorias... Franz Suchomel, SS Unter- cortaba los cabellos de las mujeres en las cámaras de gas de
sturmführer, declara: « Usted quiere historia; yo le doy historia» . 12
Treblinka.

Pero esta forma espiral destruye la cronología. Ésta, en


efecto, da siempre la impresión de que los judíos mueren «al Sabemos que el cine es capaz de trampa y de mentiras. El
final». A su hora. Lanzmann dice que los judíos no rostro de los hombres de Shoah habla, por sí solo, de la verdad
murieron a su hora. En muchas películas de «cine negro» humana: tristeza, lágrimas, indiferencia, sonrisas. Toda la se-
americanas,13 de la misma manera, se sabe desde el principio cuencia sobre Chelmno al inicio, luego a la mitad de la película,
quién va a morir: el interés de la película está en descubrir podría ser escogida para ilustrar esta fuerza de verdad, produ-
cómo. Shoah es también, plenamente, una obra cida por la confrontación impensable en la realidad, pero he-
cinematográfica de ese tipo. cha por el cine entre las palabras de los asesinos, las de las
víctimas y las de los testigos. Se ha negado con frecuencia que
El cine concilia el simulacro y la verdad. Revivir el pasado el cine pueda parecerse a lo real. Shoah quiere, sin embargo,
mediante el cine, mediante el simulacro: la vieja locomotora mostrar la realidad, ni documental ni ficción. No hacer trampa
T.T.2 conducía los prisioneros a la muerte. Si ésta rueda de significa, por ejemplo, que no olvidamos que hay una cámara
nuevo, es porque ha sido alquilada por el cineasta, metida en que por su sola presencia transforma la realidad. Nadie está
el tráfico ferroviario polaco. Su conductor, hoy retirado, in- cómodo delante de esa cámara. Joseph Oberhauser; un SS de
terpreta su papel de conductor de antaño. Hemos visto que Belzec, filmado contra su voluntad, se derrumba literalmente.
se adentra en el juego, rehace los gestos de ayer y revive el Los otros alemanes son engañados por Lanzmann: Walter Stier,
terrible recuerdo. Lo mismo que Abraham Bomba hoy ya no el empleado de los ferrocarriles, lo llama «Doctor Sorel».' Franz
4

es peluquero. Lo vemos «representar» que corta los cabellos Suchomel, SS de Treblinka, se inquieta: «No cite mi nombre» y
en un salón alquilado para la película. La situación es ficticia. Lanzmann, que acaba de pronunciar su nombre hace un ins-
tante, le responde: «No, no, se lo he prometido». Esa mentira,
15

11. Lanzmann, Shoah, p. 48. esa transgresión de la moral, si se quiere, es formalmente ad-
12. De Billy Wilder (Sunset Boulevard) a Brian de Palma (Carlito's
way)... 14. Lanzmann, Shoah, p. 197.
13. Lanzmann, Shoah, p. 154. 15.Ibíd., p. 84.

154 155
mitida por Lanzmann. De todas maneras, sin ese engaño, Su- ziskaner Postiiberl» es perfectamente legible con la inscripción
chomel no habría hablado y nosotros no tendríamos, en el cine, «Munich» sobre la pantalla. Lanzmann, lo veremos, se com-
esos testimonios tan raros y tan capitales. Para tener esta parte porta como un justiciero. Se le ha reprochado. Pero ninguno
de verdad, Lanzmann ha hecho la parodia de la simpatía, ha de los personajes de Shoah así señalado ha sido molestado des-
tenido que ofrecer buenas comidas a los antiguos SS,16 ha debi- pués de la aparición de la película.
do adormecer su desconfianza. Pero sigue ante ellos, como Czer- Si Lanzmann no tiene piedad para con los asesinos que
niakow, el presidente del consejo judío del gueto de Varsovia, nunca lloran, y los testigos sin solidaridad para con las vícti-
ante los verdugos, «más allá de la repugnancia». Marcel Ophuls mas (tal vez nosotros mismos somos así la mayor parte del
ha subrayado que era harto ilusorio el comportarse con los SS tiempo), tiene en cambio una gran delicadeza con los super-
como un «gentleman»: «No se pueden respetar las reglas de un vivientes cuando es imperativamente necesario que nos ha-
jugador de cricket de Eton ». En su película Hôtel Terminus acosa
17
blen, incluso a costa de su sufrimiento y sus lágrimas.
con su cámara a un antiguo nazi que protesta invocando los
derechos humanos. Si Gitta Sereny —al parecer con más deli- La cámara no tiene sentimientos. Graba las palabras, los
cadeza— ha podido interrogar a Suchomel y a Stangl, el co- gestos, las cosas a la altura de la mirada humana. Es el medio
mandante de Treblinka, fracasa ante Oberhauser: «se supone de nuestra percepción. Imágenes y palabras dejan constan-
que trabajaba hasta hace poco en Munich en una taberna en cia del exterminio. Pero el cineasta y el espectador tienen sen-
timientos. Lanzmann filma a Simon Srebnik, que camina por
la que mi solicitud de información no fue muy bien recibida».18
el lugar de las fosas de Chelmno. Éste se aleja. Sin duda ha
Lanzmann entra con fuerza, filma a Oberhauser y termina su
ignorado la cámara. Y su gesto de inclinarse, de recoger tie-
secuencia con la fachada del restaurante cuyo nombre «Fran-
rra, de mirarla, de dejarla escurrirse entre sus dedos dice tan-
to como las palabras sobre el dolor del pasado invadiendo el
presente y las lágrimas, la desesperación de no poder comu-
nicar a los otros el verdadero recuerdo de los campos.
16. En una entrevista [hecha] por Laure Adler para L'autre journal,
Lanzmann indica el menú: pato a la naranja y crema batida. Para ha-
blar con Suchomel, ha tenido que insistir varias veces, multiplicar los Hay que presentar Shoah ante todo como una obra de arte.
viajes, combatir contra la familia del antiguo SS. Termina encontrán- Hay imágenes de artistas para expresar que la muerte está
dolo en una habitación del hotel de Braunau-Inn, la ciudad natal de al final del camino, en el presente, en la profundidad misma
Hitler (Lanzmann, emisión Le bon plaisir, France Culture, 28 de sep- del cuadro o de la pantalla.
tiembre de 1996). No sólo había dificultades materiales para entrevis-
tarse tranquilamente con este hombre. El acta de acusación del proce- Por ejemplo, estaría el camino. En El campo de trigo con
so de Treblinka indica que, durante el invierno de 1942-1943, el acusado cuervos de Vincent Van Gogh, en el Rijksmuseum de Amster-
Suchomel señaló a una mujer que se había escondido, inmediatamen- dam, el camino se adentra a la mitad del cuadro rumbo a una
te después de desvestirse, bajo uno de los numerosos montones de región más clara bajo la histeria del cielo. La luz deslum-
ropa dispersos. La sacó de ahí, la hizo atravesar desnuda el patio del
campo, la llevó al «hospital> y la mató ahí (proceso de Treblinka ante la
brante significa lo desconocido de la muerte en los fundidos
corte penal de Düsseldorf, octubre de 1964-septiembre de 1965. Mémoire en blanco de las películas de Ingmar Bergman como en los
du génocide, p. 401). relatos de los delirantes que pretenden regresar del más allá.
El camino se termina en la soledad blanca, resplandeciente.
17. Artículo sobre Shoah en American Film citado por Lanzmann a
propósito de Shoah, p. 287. Estaría el otro en el camino en el Nosferatu de Wilhelm
18. Gitta Sereny, Au fond des ténèbres, p. 120. Murnau. La diligencia conducida por un extraño cochero fu-

156 157
nerario lleva a Jonathan hacia el vampiro mortal, el país de alambradas, torres de vigilancia... y aún más alambradas y
los fantasmas... camino en el bosque de los Cárpatos... acele- torres de vigilancia en series interminables, los travellings
rado (la muerte va rápido, dice Bram Stoker en su libro Drá- silenciosos —solamente el canto de los pájaros—sobre las
cula)... imagen en negativo (la sombra familiar se vuelve blan- fosas de Chelmno, las piedras de Treblinka... Pero también,
ca)... pasaje a otro mundo. plano fijo sobre la estación de Treblinka: la tarde cae, los
Y estaríamos nosotros mismos en el camino. Hacia el final semáforos de las señales ferroviarias se encienden en el cre-
de la secuencia sobre Chelmno, estamos en el bosque de Rzus- púsculo, unos campesinos vuelven, después de la jornada
zow en donde eran quemadas las personas. Un camino de de trabajo, unas vacas atraviesan los raíles, se escucha un
bosque se hunde en la profundidad de la pantalla. Al fondo mugido... Es la vida tranquila del campo de Polonia. La ima-
de la imagen, un claro inundado de sol, travelling delantero, gen se inunda de una meditación simple y trágica. Zoom
acelerado hacia la luz. delantero sobre el rostro de Simon Srebnik mientras que el
ruido de la conversación de los polacos que lo rodean se
debilita y se apaga: intensa soledad del hombre que
¿Cómo puede una imagen hablar mejor su lenguaje uni- regresa al lugar de la masacre de su juventud. Panorámica
versal? ¿Cómo un plano, un movimiento de cámara pueden vertical sobre el campanario de la iglesia de Chelmno
ser más significativos y necesarios? Lanzmann filma los tre- mientras se aleja el sonido de las campanas: imagen de la
nes. Éstos atraviesan el campo de la cámara, imperturba- cruz, terrible testigo mudo e inmóvil. Panorámica
bles, o se nos vienen encima como bestias peligrosas. Los horizontal que muestra en el mismo plano la iglesia de
planos tienen tal intensidad que dan una connotación defi- Grabow y al fondo la sinagoga vecina, desafectada...
nitiva a todas las imágenes de tren de mercancías de vapor
que se pueden ver en las películas de actualidad, o mostra-
das por cineastas que evocan esos tiempos. Siempre piensa
Hay que ir a Chelmno, caminar alrededor de la iglesia,
uno en los trenes de Lanzmann. Éste filma también, en
19

descender por el caminito que conduce al Ner. «Yo soy un


lentas panorámicas, el bosque de Chelmno. Los planos tie-
guía turístico, un guía de montaña, un primero de cordada»,
nen una potencia tal que ya no es posible mostrar un bos-
dice Lanzmann 2' Uno no puede decirlo mejor. No hay ningu-
que en el lugar de un campo de concentración sin hacer
na indicación en torno a la iglesia de Chelmno hasta estos
renacer el recuerdo de las imágenes de Lanzmann. Jean- 20

últimos años o en la pequeña estación de Sobibor a


Luc Godard dice que el travelling es una cuestión de moral.
propósito de lo que ocurrió en esos lugares. Es el recuerdo
El sentido de esta afirmación estalla en la imposición de los
de las imágenes de Lanzmann nuestro único guía. Ya no es
travellings de Lanzmann frente a los límites de Birkenau,
posible visitar Polonia sin pensar en Lanzmann, como no
puede uno ir al Lido de Venecia sin pensar en Luchino
19. Por ejemplo en la película de Denis Cugnod sobre La Résistance Visconti y en Gustav d'Aschenbach, el personaje de Muerte
et la Déportation dans la région Rhône-Alpes en donde se pueden ver las en Venecia. Y uno no puede ver ya la Fontana di Trevi, en
imágenes de trenes como otros tantos homenajes a Lanzmann. Roma, sin pensar en Federico Fellini, ni ir a San Galgano en
20. Por ejemplo, en la película La mémoire est-elle soluble dans l'eau?, Toscana, sin pensar en las imágenes sublimes de Andrei
en la que Charles Najman filma el bosque de Bergen-Belsen. Lo esen-
cial de la película pasa en Evian, en donde el cineasta filma a su Tarkovski en Nostal-
madre y a otras antiguas deportadas, haciendo una cura pagada, en
21. Palabras recogidas por Caroline Champetier en un artículo apa-
ción, por el gobierno alemán.
recido en L'autre journal (mayo de 1985).

158 159
ghia... La mirada de los artistas impregna los lugares que ellos Franz Suchomel responde a una pregunta sobre la mane-
han representado para la eternidad.22 ra de matar a dieciocho mil personas en un día en Treblinka:
«Dieciocho es demasiado. [...] Señor Lanzmann, es exagerado,
usted puede creerme. [...] De doce a quince mil, pero entonces
De una descripción realista a una obra de arte se pasaba uno en eso la mitad de la noche» .24

Gracias a la acumulación casi maníaca de detalles, a una


La palabra humana y el arte del director logran producir, exigencia de precisiones que pueden parecer risibles, Lanz-
con los detalles del transcurso del exterminio, un extraordi- mann construye el decorado y la acción. En la estación de
nario sentimiento de realidad. A partir de una descripción Sobibor, habla con Jan Piwonski: «Los edificios de la esta-
realista del desastre, el artista crea humanidad. Godard23 de- ción, los raíles, los andenes, son exactamente los mismos que
cía ya, mucho antes de que esa película existiera, que para en 1942, nada ha cambiado desde 1942. [...] Si yo estoy ahí,
hablar de los actos de los nazis no era posible otra cosa que estoy en el recinto del campo, ¿es así? ¿En el interior del cam-
buscar los problemas que habían tenido para cumplir sus po? Yluego aquí, allí, estoy ahí a quince metros de la estación, ¿
proyectos o tan sólo para obedecer las órdenes. El objetivo de estoy ya fuera del campo?».25
la película es saber. No pasar cuentas. Henrik Gawkowski conduce el tren de Treblinka: «Aquí
está la rampa. ¿Él está aquí, va hasta el final con su locomoto-
ra, y tiene veinte vagones detrás?... Hazle la pregunta.
22. Vale también para las otras representaciones. Jean Rostand ha-
cía notar que era difícil mirar girasoles sin pensar en Van Gogh (Pensée —No, los tiene frente a él.
d'un biologiste). —¡Ah, los empuja!
— Sí, precisamente, los empuja».26
23. Cito una vez más a Jean-Luc Godard en tanto que cineasta que Respecto a los peluqueros en la cámara de gas, Abraham
reflexiona sobre el cine. Desde luego no en tanto que persona que re- Bomba debe ser lo más preciso posible: «¿Tenían ustedes tijeras?
flexiona sobre Shoah en particular. Ya en un diálogo televisado con —Sí, unas tijeras y un peine, no teníamos maquinilla. [...]
Marguerite Duras, él pretendía que Shoah no mostraba nada. En pala-
bras recogidas por Christian Perrot y Léon Mercadet (Actuel 103, ene- —¿Había espejos?
ro de 1988, p. 78) decía: «¿"Shoah"? Ajá. "Shoah". También está "Le —No, no había espejos, había bancos, no sillas [...] cada
chagrin et la pitié" E...] A partir de 1945, de tiempo en tiempo se ven cosas, corte duraba alrededor de dos minutos, no más. [...]
pero nunca la imagen [...] ¡No hemos visto los campos! [...] Entonces
Marguerite me dice: ha habido "Shoah". Sí, "Shoah". [...] Se hace lo que
se le reprocha a Heidegger haber hecho. No se hace más que hablar, y los
fuerza ni el valor de ver eso» (Shoah, le film, des psychanalystes écrivent,
que hablan, hablan mal de alguien que ni siquiera ha tenido el valor de
hablar. Ahora que uno acaba obteniendo el sonido perfecto, el "nunca p. 205). ¡Pero para nadie es fácil ver Shoah! En la primera edición,
más" de los campos, uno lo tendrá en disco compacto sin un aliento. Ahí después rectificada, de su Dictionnaire des intellectuels français, Jacques
está». Es patente que Godard no ha visto Shoah. Como un gran Julliard y Michel Winock no consagraron una entrada para Lanzmann. ¡
número de personalidades, políticos del más alto nivel en el Estado, Había que pasar por las entradas Michel Deguy y Tempos modernos
prelados invitados al estreno, que se abstuvieron de venir, espantados para encontrar citado el nombre del realizador de Shoah! ¿Julliard y
por la duración de la película o por su tema. Así, Jean-Marie Lustiger Winock habían visto la película de Lanzmann?
dice a propósito de Shoah: «Yo me escapé. No es posible. No, yo no 24. Lanzmann, Shoah, p. 155.
puedo» (Le choix de Dieu, p. 112) o Michel Polac, interrogado por 25. Ibid., p. 64.
Lanzmann: «No, no, yo no la he visto en absoluto, no la veré nunca; yo 26.1120., p. 63.
no tengo ni la

160 161
—¿Puede usted imitarlo? ¿Cómo hacía usted?».27 La ilusión se mantuvo hasta el último momento. No nos
Hemos escuchado hablar, en efecto, de viajes en vagones imaginamos, en general, a aquellos que murieron inmediata-
de mercancías sobrecargados de hombres, de mujeres y de mente al llegar al campo, en perfecta salud, sin tener tiempo
niños. Pero las imágenes están estereotipadas en nuestra de transformarse en esos cuerpos adelgazados en extremo
mente. CzeslawBorowi, testigo en Treblinka, se acuerda: «Los que descubrieron en 1945 los soviéticos y los americanos,
judíos extranjeros llegaban aquí en vagón Pullman. Estaban esos cadáveres que se muestran con demasiada frecuencia
muy bien vestidos, con camisa blanca, había flores en los va- cuando se quiere hablar de la Shoah y simplificar esta histo-
gones, ellos jugaban a las cartas». Lanzmann se dirige a Hen- ria tan compleja.
rik Gawkowski, el ferroviario: «Pero, según lo que sé, era muy
raro el caso de los judíos extranjeros transportados en vagones El hiperrealismo de la descripción, como dice Laure Adler,
de pasajeros. La mayoría llegaba en vagones para bestias. los detalles son necesarios para la representación de esta com-
plejidad. Hemos visto las montañas de cabellos humanos con-
—No, no es verdad, no es verdad. servados en el museo de Auschwitz y filmados en largas
—¿No es verdad? ¿Qué dice la señora Gawkowska? panorámicas por Main Resnais. Pero el conocimiento per-
—La señora Gawkowska, responde el intérprete de Lanz- manece helado, vitrificado. Saber cómo eran cortados los ca-
mann, dice que acaso su marido no lo vio todo. bellos: he ahí de golpe el sentimiento de lo real. Algunos es-
pectadores han dicho estar persuadidos de haber visto imá-
—Sí, dice Lanzmann.
genes de las víctimas, escuchado sus gritos... Todo lo que no
—PI dice que ha visto, retorna el intérprete. Ocurrió una es explícitamente mostrado en la película de Lanzmann pero
vez, por ejemplo, en la estación de Malkinia,28 un judío del ex-
que figura implícitamente en esas imágenes virtuales, sublimi-
tranjero salió del vagón, fue a comprar algo al bar, pero el tren
nales en cierto modo, permanece para siempre en la memoria.
volvió a arrancar, entonces él comenzó a correr detrás...
—¿Para alcanzar su vagón? Existe entonces el grave problema de las relaciones entre
—Sí».29 esos testimonios humanos tan fuertes y la realidad. La pelí-
Y todavía con Jan Piwonski en la estación de Sobibor: cula, por las múltiples confrontaciones de testimonios, tiene
«¿Los judíos extranjeros llegaban aquí como a Treblinka, en el máximo de apariencia de verdad que uno pueda imaginar
vagones de pasajeros? Si dudamos del testimonio de los hombres que vemos ahí, no
—No siempre. Con frecuencia los judíos más ricos, de Bél- de su sinceridad, sino de la verdad de un acontecimiento fun-
gica, de Holanda, de Francia, llegaban en vagones de pasaje- damental, Shoah, en el origen de todas esas palabras, no es
ros, con frecuencia incluso en Pullman. [...] Las mujeres se posible creer en ningún testimonio humano, no hay más
maquillaban, se peinaban bien, eran por completo incons- memoria posible. Ya no hay historia.
cientes de la suerte que las esperaba en unos minutos, se em-
bellecían».30 Si otros testimonios, reunidos de otras maneras, por otras
personas, describen el «pasadizo» que lleva a la muerte en
Treblinka un poco menos ancho, la cámara de gas un poco
27. Ibid., p. 165. más grande, si los relatos no concuerdan en lo que se
28. Es la última estación antes de Treblinka. refiere a la duración necesaria para la ventilación de las
29. Lanzmann, Shoah, p. 61. cámaras de gas, o incluso en el número de las víctimas, no se
30. Ibid., p. 66. trata de contradicciones. Es un efecto normal de la
subjetividad hu-
162 163
mana, sobre todo en condiciones tan extremas. Lo importan- —Demasiado espantoso.
te, desde luego, es saber que el pasadizo, la cámara de gas y —Se lo ruego, tenemos que hacerlo. Usted lo sabe.
las víctimas han existido. —No podré.
Algunos pensarán que los testimonios humanos falibles —Es necesario. Yo sé que es duro, lo sé, perdóneme.
no prueban necesariamente la verdad, incluso si se los multi- —No prolongue esto...
plica, incluso si se los confronta. Por eso la inscripción de la —Se lo ruego. Continúe».31
palabra en el lugar real tiene tanta importancia: la geografía El psicoanalista Gérard Wajcman muestra que, lejos de
humana de Polonia da testimonio de la verdad de la historia, arrancar una confesión contra la voluntad del superviviente,
aquellos que vivían aquí han desaparecido. «ahí la exigencia de Lanzmann es por el contrario una ayuda
inmensa, casi inesperada, aportada a Bomba, que le permite
Se pueden agregar los documentos relativos a la técnica cumplir hasta el final su deseo propio y decidido —tan difícil,
del exterminio. Se puede realizar un abordaje «científico» casi imposible— de dar testimonio».32
de la Shoah. Pero no se estará nunca al mismo nivel de
conocimientos arraigados en la conciencia profunda. Hay Las víctimas dan testimonio, luchan, se derrumban. Nos
una parte de humanidad que la película de Lanzmann fabrica acordaremos en particular del bello rostro de Mordechaï
con paisajes, trenes, vestigios, pero sobre todo rostros y Podchlebnik, que tiene una apariencia tan dulce y tan fuer-
palabras de seres humanos, es la única que los proporciona, te. «¿Por qué sonríe todo el tiempo?», pregunta Lanzmann.
particularmente en un proceso pedagógico. Ésta hace surgir el «[...] Cuando se vive, es mejor sonreír...».33 Pero muy pronto
pasado en el presente de las víctimas, de los criminales, de también a él se le llenan los ojos de lágrimas cuando surgen
los cómplices, de los testigos, pero también en nuestro los recuerdos de los cuerpos de su mujer y de sus hijos en
propio presente. las fosas.34 Así nos habla, desde el inicio de la película, del
sufrimiento inconmensurable de la Shoah.
El recuerdo y las lágrimas de las víctimas Las lágrimas de Abraham Bomba, las de Mordechaï
Podchlebnik, superviviente de Chelmno, de Filip Müller, su-
En realidad, las víctimas no necesitan de nadie para recor- perviviente del Sonderkommando de los crematorios de
dar. Los recuerdos inolvidables están agazapados en un rincón Auschwitz, y de Jan Karski, correo del gobierno polaco en
de su memoria. Para el deber de memoria, los personajes de la el exilio, son pruebas que rebasan en poder de convicción a
película, incluido el director, que es un personaje muy impor- todos los documentos técnicos que uno puede y podrá pro-
tante de su película, saben que deben afrontar el despertar de ducir sobre esos acontecimientos.35 El cineasta Eric Rochant,
su familiar sufrimiento, que deben experimentar todavía las
pesadillas que los habitan. En la película de Lanzmann, casi
todas las víctimas tienen un momento de desfondamiento por 31. Ibid., p. 167.
los recuerdos atroces. No les quedan más que el silencio y las 32. Gérard Wajcman, L'objet du siècle, p. 245.
33. Ibid., p. 27.
lágrimas. Cuando Abraham Bomba deja de hablar, paralizado 34. Ibid., pp. 30-31. Pero el libro no da cuenta de las lágrimas.
por el recuerdo de las mujeres a las que cortaba los cabellos en 35. Hay que subrayar que las propias inverosimilitudes de los testi-
las cámaras de gas de Treblinka, el diálogo con Lanzmann es gos son, paradójicamente, pruebas de que el relato no es una mentira
terrible: «Continúe, Abe. Tiene que hacerlo. Es necesario. construida para engañar voluntariamente. Cuando Abraham Bomba
dice que la cámara de gas tiene cuatro metros por cuatro y que hay

164 165
en un muy bello artículo, ha expresado perfectamente el
36
es su nombre?, veamos... que pertenecía al distrito de Oppeln...
sentimiento que uno experimenta ante esas lágrimas. Uno Lo tengo: ¡Auschwitz!».37
admira a los supervivientes que parecen «superhombres» por
soportar lo que vieron. Y sin embargo, el superhombre se
calla y llora. «Entonces la tierra vacila bajo nuestros pies. Franz Grassler, adjunto del comisario nazi del gueto de
Este hombre era una muralla y la muralla se derrumba. Y Varsovia, ha conservado «muy pocos» recuerdos de ese tiem-
nos encontramos frente a lo indescriptible. Hacía falta ese po. «Me acuerdo mejor de mis excursiones a la montaña, antes
capitán para llevarnos ahí, era necesario ese guía infalible, de la guerra, quede todo el periodo de la guerra, en Varsovia. Ya
sobrehumano, fascinante, para que comprendiésemos, en el que... haciendo cuentas, era una triste época. Es una regla: el
momento mismo en el que él [nos] abandona, que nada de lo hombre —gracias a Dios— olvida más fácilmente los malos
que ha vivido puede ser simbolizado, si no es en ese silencio momentos que los buenos...» .38 Sin embargo, algunos no lo-
mismo. [...] Todas las películas de ficción no pueden más graron olvidarlos malos momentos. Lanzmann le dice que él
que situarse antes de ese silencio. [...] Éstas no logran lo que va a ayudarlo a recordar. Entonces Franz Grassler toma no-
Shoah sí logra: circunscribir lo que no se puede mirar con el tas de lo que le dice Lanzmann. Él quería, dice, mantener la
fin de que se sepa exactamente lo que se dice cuando se dice " mano de obra y luchar contra el tifus. No sabía nada de lo
nunca más"». que pasaba y le gusta el aire puro de la montaña, no el aire
del gueto. Los asesinos huyen como Joseph Oberhauser, ca-
marero en una cervecería. Un SS es, dice Bernard Cuau, «el
Primo Levi ha mostrado que las víctimas no olvidan nun- hombre que indiferentemente vierte la cerveza en las jarras o el
ca. La memoria de los asesinos es más reticente. Zyklon en las cámaras de gas y que, además, se esconde detrás
de sus gafas, porque tiene miedo» .39 Los asesinos son incons-
cientes, como Franz Suchomel, quien puede decir monstruo-
El recuerdo y el olvido de los asesinos sidades. En Treblinka, las mujeres y los niños tenían que es-
perar desnudos, a -10°, -20 . «Yo lo sé, ya que al principio,
0

Así, la memoria de Walter Stier, antiguo nazi burócrata nosotros también nos moríamos de frío. No teníamos unifor-
que organizaba el tráfico de los ferrocarriles en Polonia, es mes adecuados. Para nosotros también hacía frío» .4° Y puede
frágil. Tropieza en un nombre que, sin embargo, Lanzmann
ha pronunciado ya varias veces delante de él. Su memoria, 37. Ibíd., p. 196. Albert Speer en sus memorias, Au coeur du troisième
quizás, censura contra su voluntad. «... Como ese campo, ¿ Reich, p. 529, da un ejemplo de ese rechazo a afrontar esta realidad.
Es en el curso de una visita de Karl Hanke, uno de sus amigos. <Me
cuál pidió que nunca aceptara una invitación para visitar un campo de
concentración en el Gau de Alta Silesia. Nunca, bajo ningún pretexto.
entre 16 y 17 peluqueros, bancos, de 140 a 150 mujeres (Shoah, p. 166), I i había visto ahí un espectáculo que no tenía el derecho de describir y
se entiende sin dificultad que su desconcierto no le permite el frío rigor que tampoco era capaz de describir. No le hice preguntas, no le hice
humanamente imposible. Kurt Gerstein ha conocido al parecer el preguntas a Himmler, no le hice preguntas a Hitler; no hablé de eso con
mo vértigo. Lo mismo los libros de los testigos de Lanzmann como mis amigos personales. No traté de saber; no quise saber lo que ocurría ahí.
Müller (Trois ans dans une chambre à gaz d'Auschwitz) o Vrba (Je me Debía de tratarse de Auschwitz».
suis évadé d'Auschwitz) merecerían en algunos pasajes notas y comen- 38. Ibíd., p. 256.
tarios de historiadores. 39. Au sujet de Shoah, p. 18.
36. Le Monde, 24 de marzo de 1994. 40. Lanzmann, Shoah, p. 158.

166 167
hablar de la muerte de su madre con la misma brutalidad mann habla en términos muy duros de los polacos que en-
realista que de la muerte de las mujeres de Treblinka.41 contró al hacer su película.43
Podríamos imaginarnos que los asesinos pierden el sue- Los campesinos de Treblinka, vistos en la película, dan
ño, son perseguidos por remordimientos de criminales shakes- prueba en su mayor parte de poca compasión para con los
pearianos. Nunca, ni en Shoah ni en otra parte, vemos a un judíos. Las secuencias de. Chelmno son características. Inclu-
antiguo nacionalsocialista expresar una conciencia del daño so si en el tiempo de los judíos no había afinidades con ellos,
realizado, una petición de perdón. Ellos no lloran nunca. uno habría podido pensar que su desgracia podía valerles
El cineasta de Shoah ha interrogado a las víctimas y a los algunas simpatías. «Tenían barbas... No eran guapos, apesta-
asesinos. La gran originalidad es la de haber pensado tam- ban (como curtidores que eran)44 [...] no eran simpáticos y
bién en dirigirse a los testigos, aquellos que, en Polonia, han sobre todo, eran deshonestos». Eran «ricos... El capital estaba
visto lo insostenible. en las manos de los judíos [...] de los judíos y de los alema-
nes» . Y si los polacos querían «a las jovencitas judías, es una
45

locura el que las quisieran», porque ellas sólo pensaban en


46

su belleza, al ser ricas no hacían nada en absoluto y los pola-


El recuerdo de los testigos cos tenían que servirlas y trabajar.47

La destrucción de los judíos de Europa tuvo lugar en Po- En Chelmno se desarrolla una escena extraordinaria. Cuan-
lonia. Ha habido muchas polémicas sobre las relaciones en- do se está realmente frente a la iglesia, uno se sorprende un
tre Polonia y la Shoah. Si la situación de los judíos era tan poco pensando en el plano de Lanzmann, puesto que el lugar,
dramática, es porque eran perseguidos por los alemanes en más abajo, es mucho más pequeño de lo que parece en la pelí-
un medio que les era mayoritariamente hostil. Tenían pocas cula. La cámara ha debido alejarse mucho, del otro lado de la
carretera que pasa frente a la iglesia, para captar a todo el
oportunidades de encontrar refugios seguros entre los pola-
cos, incluso si, desde luego, hubo excepciones. Con frecuen-
cia, entre los supervivientes, se encuentra más resentimiento polacos se hicieron culpables con respecto a los judíos». Apeló a la recon-
contra los polacos que contra los alemanes.42 El mismo Lanz- ciliación y a la fraternidad (Le Monde 9-7-1996). El libro de Jan T. Gross,
Les voisins (2001), sobre la masacre de los judíos de Jedwabne hecha
por polacos (10 de julio de 1941) suscitó en Polonia muchísima emo-
41. Ibid., pp. 169-170. ción y muchísimas polémicas.
43. Por ejemplo, en Au sujet de Shoah, los capítulos «Les non-lieux
42. Uno recuerda que en Kielce, el 4 de julio de 1946, la muchedum-
de mémoire», p. 280, y «Le lieu et la parole», p. 293. Véase también la
bre polaca masacró a 42 personas, hombres, mujeres, niños judíos su-
página 304. Pero hay que subrayar que Shoah no es malintencionada
pervivientes de la Shoah, acusados de raptar un niño que estaba en
para con los polacos en su conjunto. Desde el principio de la película,
realidad en casa de su tío a 25 kilómetros de Kielce. Es la última ma-
nos enteramos de que Simon Srebnik fue salvado por campesinos po-
sacre de una serie que, en Cracovia, en Chelm, en Rzeszow, de febrero
lacos y Jan Karski, correo del gobierno polaco en el exilio, es un perso-
de 1945 a julio de 1946, acaba con mil años de presencia judía en Polo-
naje central de la película.
nia. Los pogromistas polacos dan así en cierto modo el último toque
a la Shoah. Véase el libro, un poco novelado en su presentación, de Marc 44. Lanzmann, Shoah, p. 130.
Hillel, Le massacre des survivants. Para el quincuagésimo aniversario 45. Ibid., p. 131.
de la masacre de Kielce, el primer ministro polaco Wlodzimierz 46. Ibíd.
Cimoszewicz expresó su profundo pesar por «todo aquello de lo que los 47. Ibid.

168 169
grupo. Aun sabiendo Lanzmann que la escena estaría cortada judíos pasando por la carretera «mirándolos de reojo».53 Pe-
por la procesión, tal vez no esperaba tanto. De la iglesia en la dían «ayuda a Jesús, a María y a Dios, a veces en alemán». Se 54

que amontonaban a los judíos antes de matarlos salen perso- dice que había oro en las maletas de los judíos en el momento
najes que forman un conjunto insólito, que sólo, sin duda, el de llegar la procesión y se ve el oro de la custodia. Había oro
catolicismo polaco puede todavía producir. Las chiquillas ru- «en los vestidos, en las cacerolas de doble fondo». Se les «daba
bias de vestido corto48 hacen curiosas genuflexiones breves alimentos, pan, pepinos». «Cuando se les daba de comer, los
delante de la custodia, bajo el dosel sostenido y seguido por judíos nos arrojaban objetos de valor, a veces dinero». Tal vez
curas robustos y por la multitud de los fieles. Las campanas exigían el anillo de oro de matrimonio a cambio del pepino:
suenan como quizás antaño, el viernes santo, llamaban al pog pero eso no se dice. Y esta historia les ocurrió a los judíos
rom para vengar a Cristo. El campo está tranquilo en esta porque ellos eran <dos más ricos» y también, es un rabino quien
fiesta de la Madona. Srebnik, en medio del grupo parlanchín, lo ha dicho, porque mataron a Cristo, y dice: «Que su sangre
está solo. Enciende un cigarrillo. Y se queda pensativo. caiga sobre nuestras cabezas y sobre las de nuestros hijos».55

Chelmno era un pueblecito pequeño. Los judíos eran la


La escena es de una riqueza y de una complejidad increí- mitad de la población.56 Los otros polacos los conocían bien.
bles. Shoshana Felman hace de ella un análisis muy profun- Todas esas palabras vehiculaban sin duda una determinada
do.49 El propio Lanzmann retorna a ella en una conversación representación del sufrimiento del otro. Los testigos polacos
con François Gantheret.50 Además de las imágenes cinema- imaginan que sus compatriotas judíos hacían las oraciones
tográficas, ya sobrecargadas de sentido, Lanzmann logra la que los católicos habrían hecho ellos mismos en una situa-
proeza de interrogar a un grupo de personas gracias a un ción similar. Pero las reacciones de los aldeanos muestran
intérprete y hace decir palabras que pueden, también todos los olvidos, todas las censuras de la memoria,
particularmente en la clase, animar una reflexión y un todos los viejos chismes y las mentiras del antisemitismo. Y
debate. Todos se acuerdan de Srebnik, el niño cantor «tan sobre todo, al filo de la secuencia, las gentes de Chelmno olvi-
delgado que estaba a punto para la tumba».51 Todos se dan a Srebnik. Hablan de su representación de los judíos
acuerdan de los judíos que eran llevados en primer lugar al como si él no estuviera allí. Y vuelven a representar la
lado, al castillo, después a la iglesia y desde ahí «se les crucifixión y la Shoah «aniquilando a Srebnik, matando una
transportaba en camiones blindados muy grandes. Ypor vez más al testigo del que se desembarazan y al que olvidan ».
debajo llegaba el gas».52 Se podía ver a los 57

48. Shoshana Felman ve en ello un símbolo de pureza virginal, de Lanzmann domina una parte de los acontecimientos. Ha
blanca inocencia inmaculada, en un lugar que era un recinto de muer- escogido el decorado, ha escogido el momento. Estamos, en
te (Au sujet de Shoah, p. 122). Sin embargo, esas niñas angelicales que
enseñan bien arriba sus piernas en medio de hombres ensotanados, no 53. Ihíd., p. 141.
me parecen algo tan claro: el amigo Buñuel habría apreciado esta ima- 54. Ibid. Pan Zabecki, del ejército clandestino polaco, dice recordar
gen de Lanzmann. Se puede, llegado el caso, olvidar el tema de la pelí- haber escuchado a unos judíos rezarle a la Virgen, en Treblinka (Gitta
cula y analizar las secuencias como las de cualquier otra película. Sereny, Au fond des ténébres, p. 163).
49. Au sujet de Shoah, capítulo «À l'âge de témoignage», pp. 120-127. 55. Ibíd., pp. 143-144.
50. Ibid., capítulo «Les non-lieux de la mémoire», pp. 283-284. 56. Au sujet de Shoah, p. 285.
51. Lanzmann, Shoah, p. 139. 57. Ibid. Bernard Cuau, capítulo «Dans le cinéma une langue
52. Ibid., p. 140. étrangère», p. 18.

170 171
efecto, en una película, y hay un director. Sin embargo, si Lanz- mentarios anodinos y un poco irónicos sobre el éxito de los
mann ha escogido a una parte de los personajes, éstos recitan polacos: «¡Bravo, está bien! Es el progreso. [...] ¡Bravo, señora,
su propio texto, que escapa al cineasta. Este asume el riesgo muy bien, viva la instrucción!». Luego, sin más comentario:
de un montaje que en cualquier momento se le puede esca- «Pero dígame, esta casa es muy antigua, ¿no?
par y ser desbordado por la realidad. La expresión «ficción —Sí, es una casa en la que antes vivían unos judíos».
de lo real» adquiere, precisamente aquí, todo su sentido. Co- Entonces, asombro de Lanzmann que parece estar ente-
rre incluso el riesgo de ser un personaje de su película. rándose de cosas: «Ah, aquí antes vivían unos judíos» .b0 O
bien, en otra escena en Grabow: «Bárbara (es la intérprete),
diles al señor y a la señora que habitan en una casa muy boni-
Lanzmann, personaje de Shoah ta. ¿Es así? ¿Les parece bonita esta casa?
sí.
Lanzmann dice que su «propia imagen durante todo el tiem- —Dime, ¿cuál es la decoración de esta casa, de las puertas,
Po del montaje (le) causaba horror. [...] Cuando vuelvo a ver qué quiere decir eso?
hoy la película, cada vez que me veo en la pantalla, me siento de —Antes se hacían este tipo de esculturas.
más, y me excuso y me pido perdón a mí mismo, en primer —¿La han decorado así ellos?
lugar».58 —No, no, unos judíos» .

Y Lanzmann con un aire falsamente ingenuo: «Eran judíos».6'


Sin embargo es la presencia de Lanzmann, su inteligencia,
la sutileza de las preguntas o a veces de los interrogatorios Lanzmann hace preguntas cuya respuesta ya conoce.
—una pregunta sin respuesta vuelve de nuevo siempre un poco Mediante esta especie de mayéutica un poco cruel y acaso
más tarde—, es el tono en el que son dichas las palabras del incluso despreciativa, se dirige, por supuesto, más a nosotros
autor lo que da a la película su identidad. Si Lanzmann, lo mismos que a los polacos. Nos enseña más sobre estos últi-
hemos visto, es de una gran delicadeza con las víctimas, he- mos que sobre los judíos de ayer.ó Pero también muestra
2

mos visto también que no duda en engañar a los asesinos ni en claramente que por todas partes se ven en Polonia los signos
comportarse con los polacos de un modo altanero, lo que, en de la presencia de los judíos desaparecidos, y en consecuen-
los debates después de la película, se le reprocha con frecuen- cia el rastro de la Shoah. Lanzmann usa esta misma ironía
cia. Pierre Vidal-Naquet, que admira particularmente la peli- con los campesinos de Treblinka que ríen mientras hacen el
cula, hace a ese respecto sus únicas reservas. Critica «el modo
cruel en que el autor interroga a los campesinos».59 Vemos, en
efecto, a Lanzmann, con las manos en los bolsillos o desenfa- 60. Shoah, p. 133.
61. Ibfd., p. 126. Si se va hoy a Grabow, se ve a lo largo de la calle
dadamente apoyado en el marco de la puerta de una casa que principal esas magníficas fachadas. Lanzmann nos ha enseñado lo que
él sabe pertinentemente que es judía. Comienza por hacer co- significan hoy.
58. Shoah, des psychanalystes écrivent, p. 210. 62. Si muchos polacos no quisieron ver volver a los supervivientes,
59. Pierre Vidal-Naquet, Les assassins de la mémoire, p. 217. Añade se entiende que las razones eran sin duda más económicas que étnicas.
que esos campesinos habitan un espacio en el que «la palabra es po- Ya no querían ver regresar a los propietarios de las casas que ocupa-
bre», lo cual tampoco es muy amable para con los polacos e incluso ban. Ese era sin duda el caso en toda Europa, y particularmente en
objetable. También reprocha curiosamente a Lanzmann el no hablar Francia, en donde algunos supervivientes tuvieron que batallar para
de los gitanos, cuya tragedia no es el tema de la película. recuperar sus casas ocupadas por otras personas.

172 173
gesto de cortarse la garganta del mismo modo que se lo ha- ñanza media, no es ciertamente para enseñarles el odio. Pero
cían antes a los judíos prisioneros de los vagones, como lo hay que citar a Todorov porque su reacción no es única. He
hemos visto antes. Ironía también con los propios nazis: dicho cómo, en mi opinión, la película produce emoción y
cuando Suchomel dice que en Treblinka, a la entrada de las verdad. En su complejidad, Shoah no es ni un documental ni
cámaras de gas, se azotaba a los hombres a latigazos, pero no a una ficción. La película habla de la muerte, pero también
las mujeres, pregunta: «¿A las mujeres no? de la vida, y su tema es más la vida que la muerte. Es una
—No, no se las golpeaba. obra de arte original por su forma, por su fondo, por su
—¿Por qué semejante muestra de humanidad?» .63 humanidad. El personaje de Lanzmann actúa con
sentimientos y pulsiones humanas. Es de una infinita
A propósito del personaje de Lanzmann se plantea otra delicadeza y bondad con las víctimas. Frente a los asesinos
cuestión, con frecuencia subyacente o explícita, en las reac- nazis, tiene la única reacción humanamente posible. Se
ciones de algunos de los espectadores de su película. debe odiar al nazismo, cuya muerte se desea. No se debería
Lanzmann cuenta, en el curso de una entrevista con odiar a los nazis y no se debería desear su muerte. Pero ante
François Gautheret, que estuvo a punto, una tarde, de pelear- asesinos tan abúlicos, sin remordimientos, que no
se con uno de sus cámaras que le reprochaba el ser amable reconocen ninguna falta, ¿qué otra actitud es posible e
con Suchomel, el SS de Treblinka, al ofrecerle una comida. incluso decente, que la de Lanzmann? El perdón es imposible
«Él lo habría matado. Yo no lo quería matar así [...] porque los únicos que tendrían el derecho de perdonar son
—[...] ¿Cómo quería matarlo usted? precisamente las víctimas muertas, y también porque el
—Yo quería filmarlo. Que hablara. Matarlo con la cámara. perdón no ha sido nunca solicitado. «Sólo la angustia y el
—¿Puede uno hacer eso sin odio? desamparo del culpable darían un sentido y una razón de
ser al perdón», dice Jankélévitch. «El perdón murió en los
—No. Pero el odio no basta. Lo importante es la precisión,
campos de la muerte».b7
los detalles. La película que hice no es una película idealista.
No hay grandes preguntas, ni respuestas ideológicas o metafí-
sicas. Es una película de geógrafo, de topógrafo. o. El odio está El perdón, dice todavía Jankélévitch, «es fuerte como el mal,
en la precisión» .64 pero el mal es fuerte como el perdón» .68 Para hablar de perdón
Entonces Tzvetan Todorov reacciona a su manera. «¿Es nosotros mismos, sería necesaria la inconsciencia y la inhu-
un azar el que quien se niega a comprender el asesinato65 sea manidad de esos religiosos que protegieron a Paul Touvier osan-
también quien querría "matar"? "Shoah ", película sobre el odio,
67. Vladimir Jankélévitch, L'imprescriptible, p. 50. He saltado frases
está hecha con odio y enseña el odio. ¿No hay en ello, para
en las que me parece que Jankélévitch va de todas formas demasiado
retomar otra expresión de Lanzmann, un "paralelo trágico"?» .66 lejos en lo que se refiere a la responsabilidad colectiva y precisamente
Si pensamos que Shoah debe ser vista por el mayor nú- en el odio: «Cuando el culpable está gordo, bien nutrido, prospera, se
mero de gente y, en particular, por los estudiantes de ense- enriquece por el "milagro económico'; el perdón es una broma siniestra.
No, el perdón no está hecho ni para los puercos ni para sus cerdas».
Tampoco puedo seguir a Lanzmann cuando dice: 4...1 Interrogo a los
63. Lanzmann, Shoah, p. 125. campesinos de Treblinka, 1e pregunto al tipo gordo —un verdadero puer-
64. Au sujet de Shoah, pp. 286-287. co— si se acuerda del primer convoy de los judíos» (Cahier du cinéma
65. Vuelvo más adelante sobre ese esencial rechazo a comprender. 374, julio-agosto de 1985. Au sujet de Shoah, p. 304).
66. Todorov, Face h l'extrême, p. 235. 68. Ibid., p. 15.

174 175
do decir que había que saber perdonar cuando ellos no eran La película plantea la pregunta del cómo. Se guarda de
las víctimas y Touvier no le pidió nunca a nadie perdón.ó 9
plantear la pregunta del «porqué».

Lanzmann es un justiciero. La secuencia de Chelmno es ex-


plicita. En Grabow los planos de western se multiplican. Tras la «No hay porqué»
lectura de la carta del rabino Schlumann, se ve una calle a con-
traluz con un niño de rizos rubios iluminados por el sol. Un La película describe, no explica, ya que no hay porqué.
hombre está sentado en un banco, una mujer está delante de su Hay un texto esencial desde el punto de vista pedagógico
puerta o detrás de su ventana. Una carreta tirada por un caba- en el que Lanzmann da su respuesta a preguntas frecuente-
llo pasa, se escuchan el canto del gallo y el ruido de los cascos mente planteadas especialmente por estudiantes. No podría-
del caballo. En medio de las escenas de la iglesia, vemos en el mos resumir un texto fundamental tan denso. Hay que citar-
espacio entre la iglesia y el antiguo castillo, al inicio del camino lo en su totalidad."
que va hacia el Ner, al lado de un pequeño estanque, a un hom-
bre en una carreta. Nosotros mismos en la película recorremos Basta tal vez con formular la pregunta de la manera más sim-
Chelmno en una carreta tirada por un caballo. Hay que com- ple, con preguntarse: «¿porqué fueron asesinados los judíos?».
prender la desenvoltura de Lanzmann con los polacos, y su agre- Esta pregunta revela de entrada su obscenidad. Hay efectiva-
sividad para con Oberhauser en el restaurante de Munich como mente una obscenidad absoluta en el proyecto de comprender.
la de un héroe de Don Siegel o de Scorsese. Vengador de ino- No comprender fue mi férrea ley durante todos los años
centes, castigador de culpables, Lanzmann con su cámara es de la preparación y de la dirección de «Shoah»: me apoyé en
Clint Eastwood con su látigo al final de L'homme des hautes ese rechazo como en la única actitud posible, ética y opera-
plaines, Robert de Niro al final de Taxi Driver. El odio es por los toria a la vez. Esta alta vigilancia, estas anteojeras, esta ob-
asesinatos masivos y los asesinos sin remordimientos, sin arre- cecación fueron para mí la condición vital de la creación.
pentimiento, sin vuelta a la razón. De todas formas, bajo la cá- Obcecación debe entenderse aquí como el modo más puro
mara de Lanzmann la condena es pequeña en relación a la masa de la mirada, única forma de no desviarla de una realidad lite-
monstruosa de sufrimientos y de desgracias de los que esos ralmente encegadora: la clarividencia misma. Dirigirle al ho-
hombres son responsables al lado de muchos otros, como ellos, rror una mirada frontal exige que uno renuncie a las distrac-
crueles y sumisos. Alguien, al fin, muestra su rostro y su cobar- ciones y escapatorias, en primer lugar a la primera de ellas,
la más falsamente central, la pregunta del porqué, con la se-
día. El combate de Lanzmann, la fuerza tranquila de su deter-
rie indefinida de frivolidades académicas o de canalladas que
minación de afrontar el mal, nos revela su horror, pero también
ésta no deja de inducir, Hier ist kein Warum (Aquí no hay
nos ayuda a soportarlo, y acaso incluso nos proteja de él?° porqué). Primo Levi cuenta que la regla de Auschwitz le fue
enseñada desde su llegada al campo por un guardia SS, «Nin-
69. Así monseñor Charles Duquaire, el más devoto protector del mi-
liciano, escribe al despacho de Edmond Michelet «En el nombre de la
doctrina de misericordia de Cristo Jesús: "Perdonad y seréis perdonados", su rol parece esencial: está todavía presente, afronta todos los proble-
como cristiano y sacerdote me atrevo a pedir la gracia de este hombre» ( mas, aparta a los periodistas inoportunos, se ocupa de las formalida-
René Rémond, Paul Touvier et l'Église, p. 161). des... (La cérémonie des adieux, pp. 155-157).
70. Esta fuerza eficaz del hombre Lanzmann me parece bien mos- 71. Claude Lanzmann, Nouvelle Revue de Psychanalyse, «Le mal»,
trada por Simone de Beauvoir. En el momento de la muerte de Sartre, 38, otoño de 1998, citado en Au sujet de Shoals, p. 279.

176 177
gún porqué»:72 esta ley vale también para quien asume la en una racionalidad comprensible. El Lager no es nada más
carga de semejante transmisión. Pues sólo el acto de trans- que la explotación extrema del hombre por el hombre, nada
mitir importa y ninguna inteligibilidad, es decir, ningún sa- más que la más brutal de las explotaciones de los obreros
ber verdadero preexiste a la transmisión. La transmisión es esclavos en las fábricas de Krupp o de la I.G. Farben. El filó-
el saber mismo. La radicalidad no se divide: no hay porqué, sofo Marc Sautet retoma una concepción cercana: «Parece
pero tampoco hay respuesta al porqué del rechazo del por- que el fascismo tenía por vocación principal no la extermina-
qué so pena de reinscribirse en la obscenidad enunciada hace ción del pueblo judío, sino la destrucción del movimiento obre-
un instante.
ro. [...] ¿No es Hitler el más eficaz de los candidatos fascistas
de la época?».75 Ese tipo de reflexiones subestima la diferen-
Hans Robert Jauss, el especialista alemán de literatura,
cia entre el fascismo de preterición universal, no antisemita
piensa como Lanzmann.
ni racista, no concentracionario, y el nacionalsocialismo. El
76

[...] Sise puede comprender todo, se puede perdonar todo, lo cual nacionalsocialismo es fundamentalmente racista antes de ser
es inadmisible. No se puede comprender el genocidio cometido hostil al movimiento obrero. En el nombre del nacionalismo,
por los nazis porque comprenderlo sería una forma de aprobarlo: el programa de 1920 quiere expulsar a los judíos de la nación
si entonces hay que seguir haciendo el recuento y el estudio de los desde los primeros artículos. Los artículos siguientes contra
hechos para mostrar hasta dónde han podido conducir los me- los trusts, sobre las nacionalizaciones, contagiaron durante
canismos del Reich nazi, es necesario negarse a comprenderlos." años la ilusión de que se trataba de un partido socialista y se
vio a antiguos espartaquistas encontrar ahí los temas anti-
Para los profesores, Lanzmann y Jauss plantean aquí un burgeses que les eran familiares. A principios de los años
problema particularmente difícil en el plano pedagógico, ya veinte, nadie habló tan mal sobre el capitalismo como
que siempre es muy delicado responder a una pregunta de los Lenin o Hitler. Pero Hitler no ve en él más que una doctrina
estudiantes diciendo que esa pregunta no puede ser plantea- judía al igual que el comunismo. El antisemitismo contra
da. La Shoah es un acontecimiento fuera de la razón. Todos Rothschild y Trotski permite atraer a los obreros
aquellos que tratan de encontrarle una explicación dan con anticapitalistas lo mismo que a los patrones anticomunistas.
callejones sin salida. Se trata de convencer de que no puede ser Hitler se lo dice muy claramente a Hermann Rauschning. 77

de otra manera, y de que nunca va a ser de otro modo si uno


tiene la inconsciencia de plantear la pregunta del porqué.
Se ha intentado explicar Auschwitz como «la más grande El odio pasional antisemita escapa a la razón, por eso éste
de las derrotas de la clase obrera».74 Auschwitz se inscribe así no es del orden de la opinión, sino del de la psicosis obsesiva.
Nadie puede comprender que un propietario sea tan estúpi-
do como para matar a sus esclavos. Filip Müller informa de
72. La frase de Primo Levi citada por Lanzmann se encuentra en Si
c'est un homme, p. 34. Levi habla de un 'tipo grande y robusto» sin
precisar si se trata de un SS. 75. Le Monde, 7-8 de julio de 1996.
73. Entrevista aparecida en Le Monde, 6 de septiembre de 1996. 76. No hay evidentemente nada en común entre la relegación a las
74. La expresión ha sido utilizada con frecuencia por los historiado- islas Lipari y el encierro en Buchenwald. El campo de Fossoli di Carpi
res soviéticos. La leo en la cubierta de un disco de la marca Discordis en donde fue internado Primo Levi se volvió muy severo sólo con la
que data de los años sesenta, Le Chant des ouvriers. «E1 canto de los llegada de un comandante alemán, a inicios de la primavera de 1944 (
pantanos», que se volvió casi un himno de los campos, es presentado Myriam Anissimov, Primo Levi, p. 147).
en ese disco como un canto de lucha de la clase obrera. 77. Hermann Rauschning, Hitler m'a dit, pp. 263-264.

178 179
los discursos de los SS Grabner y Hossler, en el patio del cre- La actitud más crítica para con Lanzmann viene de Tzve-
matorio del campo principal de Auschwitz, a un grupo de tan Todorov. «En una página que me parece penosa, Lanzmann
deportados. «Nos hacen falta albañiles, nos hacen falta electri- cuenta que ha hecho suya la lección que un SS había dado a
cistas. Nos hacen falta todos los oficios... ¿Cuál es el oficio de Primo Levi en Auschwitz, "Hier ist kein Warum", aquí no hay
ustedes?» Un hombre responde: porqué. "No hay porqué": esta ley vale también para quien asu-
me la carga de semejante transmisión, la de su película. Levi
—Señor oficial, yo soy sastre. habrá pasado cuarenta años, después de Auschwitz, para tra-
—¿Sastre? ¿Qué tipo de sastre? tar de comprender por qué, para combatirla regla de Auschwitz;
—Para hombres. No, para hombres y para mujeres también. Lanzmann prefiere la moral de un SS. No se da cuenta de este
—¡Formidable! ¡Necesitamos gente así en nuestros talleres! parecido entre sus antagonistas y él mismo, que no por ello
deja de existir».80
Luego uno de los SS interroga a una mujer:
—¿Cuál es su oficio?
—Enfermera. Las dos opiniones son inconciliables. Muchas personas
—;Bravo! Nos hacen falta enfermeras en nuestros hospitales, tienen la reacción de Todorov. Los estudiantes se plantean
para nuestros soldados. Nos hacen falta todos ustedes.78 necesariamente la pregunta del porqué. Cada quien ha teni-
do esa experiencia de las preguntas brutales: «Pero, a ver, ¿
Es verdad que Alemania en guerra tiene necesidad de obre- qué le habían hecho a Hitler los judíos para que los detestara
ros. Nadie puede concebir que la conclusión de un razona- tanto?». Se les plantean preguntas incluso a los deportados
miento humano pueda ser «matamos a los albañiles, los elec- judíos no resistentes, sin que quien las hace tenga conciencia
tricistas, los sastres, las enfermeras que nos hacen falta». Has- de su obscenidad, como dice Lanzmann: «Pero, seguramen-
ta estar ante la muerte, muchos debieron de aferrarse a esta te, ¿ustedes debieron haber hecho algo?». Los estudiantes que
lógica: nosotros podemos serles útiles, no nos van a matar. Se hacen ese tipo de preguntas no se quedarán satisfechos si se
sabe por lo demás que esta locura asesina es origen de conflic- les niega una respuesta, y menos aún si se les niega una expli-
tos constantes entre los responsables de la economía y la SS. 79
cación de por qué se les niega una respuesta. Y será en efecto
necesario que el profesor logre explicar que los judíos no le
Igualmente, cuando la Wehrmacht tiene necesidad de tre- hicieron nada a Hitler, que la fantasía paranoica no es del
nes para transportar soldados y municiones y esos trenes son orden de la razón, pero que no se podrá tampoco resolver el
utilizados para transportar a los deportados que no amena- problema declarando a Hitler y a los nacionalsocialistas lo-
zan de ninguna forma al esfuerzo de guerra alemán, no se cos, desprovistos de inteligencia e incluso de sensibilidad. 81

concibe la razón de esa decisión suicida. Hier ist hein Warum... «Hay crimen contra la humanidad cuando se mata a alguien
con el pretexto de que ha nacido», dice clara y fuertemente
78. Lanzmann, Shoah, pp. 105-106. André Frossard. Hay seres humanos que rechazan sin ra-
82

79. Pero los economistas vuelven a salir ganando. Cuando Gitta


Sereny (Au fon des tènèbres, p. 247) pregunta a Franz Stangl las razo-
nes del exterminio, éste responde sin vacilar: »El dinero de los judíos. 80. Tzvetan Todorov, Face à l'extrême, p. 325.
[...] Con él se compraba el acero sueco». Le Monde del 24 de enero de 81. Podemos recordar la última frase de las Memorias de Rudolf
1997 presenta como una »revelación de la prensa de Estocolmo» la in- loess: »El gran público Lino comprenderá nunca que yo también tenía
formación según la cual Suecia sabía que el hierro vendido a Alemania corazón...» (Le commandant d'Auschwitz parle, p. 257).
era pagado con el oro robado a los judíos. 82. André Frossard, Le crime contre l'humanité, p. 9.

180 181
zón alguna el que otros seres humanos tengan el derecho de sabe qué responder. «Eso me incomoda [...] el mundo está
vivir bajo el sol: cómo explicárselo a muchachos tan ansiosos abandonado al azar, no hay señor, no hay jefe. Pero la necesi-
de saber por qué el mal existe sobre la tierra cuando nosotros dad de un Dios paternal me parece, con gran espanto de mi
mismos lo ignoramos. 83 parte, ir creciendo, incluso en la escuela. [...] Sobre esta pre-
Sería obscurantista, desde luego, el prohibirse investigar gunta que se me hace con frecuencia, a propósito de la
las causas políticas, económicas, sociales y psicológicas de la bondad o de la maldad humana, ¿cómo responder? ¿Que
Shoah. Pero, más allá, un proyecto de muerte, es decir la hay hombres buenos, otros que no lo son, que cada uno es
nada de todo proyecto, no puede tener ni sentido ni porqué. una mezcla
de bueno y de malo?» Cuando se le dice a Primo Levi que
86
.

Todos los argumentos tradicionales sobre la libertad, so- fue salvado por predestinación, para poder escribir Si esto es
bre la necesidad de la existencia del mal para que el bien un hombre, él responde que es una blasfemia el decir que
exista también, vuelan en pedazos ante el mal extremo. Los Dios haya salvado a los unos y condenado a los otros. Pero
muchachos son decididamente teólogos que intentan llegar a agrega: «Estoy obligado a decir que Auschwitz ha sido para mí
una respuesta satisfactoria ante el problema del mal. Primo una experiencia tal que ha borrado todo resto de educación
Levi dice que las cartas que recibe son «casi todas de natura- religiosa que yo haya podido recibir». «Hoy, pienso que el solo
87

leza religiosa. Se me pregunta, a mí que soy abiertamente hecho de que Auschwitz haya podido existir debería de prohi-
laico, si Dios existe, y si es así, por qué ha permitido esos bir a cualquiera, en nuestros días, el pronunciar el nombre de
horrores».84 Los estudiantes nos colocan entonces en un Providencia».88 Cuando Ferdinando Camon le pregunta si
terreno difícil pero previsible, si abordamos la historia del Auschwitz es la prueba de la no existencia de Dios, responde:
mal extremo, y si nos negamos a abandonar a los muchachos «Hay Auschwitz, luego no puede haber Dios». Pero agrega con
en medio de las preguntas que la existencia de la Shoah en la lápiz sobre el dactilograma de Camon: «No le encuentro solu-
historia no deja de suscitar. Lanzmann lee delante de la ción al dilema. La busco, pero no la encuentro».89
sinagoga de Grabow una carta del rabino de esa aldea, Jacob
Schulmann: «¡Creador del universo, ven a ayudarnos!». Una pequeña rusa moribunda decía a Etty Hillesum, en
Lanzmann agrega: «El creador del universo no vino a ayudar a Westerbrock, el campo holandés: «¿Comprenderá acaso Dios
los judíos de Grabow. Junto con su rabino fueron asesinados mis dudas, en un mundo como éste?» .9°
todos en los camiones de gas de Chelmno, unas semanas
después».85 Primo Levi no El problema evocado por Primo Levi ha debido atormen-
tar el espíritu de muchas víctimas. Liliane Gerenstein tenía
83. Desde un punto de vista muy general, desde las pinturas parietales [ once años y tres meses en abril de 1944. Sus padres frieron
rupestres] hasta las más actuales manifestaciones de la actividad huma- arrestados y deportados a Auschwitz. Su madre fue asesina-
na, las preguntas del «cuándo» y del «cómo» son familiares a los historia-
dores o a los científicos. Los problemas más difíciles y los enfrentamientos 86. Primo Levi, Le dévoir de mémoire, pp. 38 y 41.
comienzan siempre con el «por qué». En el caso extremo de Auschwitz, 87. Ferdinando Camon, Conversations avec Primo Levi, p. 74.
no solamente no hay respuesta ala pregunta del «por qué», sino que uno 88. Primo Levi, Si c'est un homme, p. 207.
no puede ni siquiera hacer la pregunta. 89. Ibíd., p. 75. Señalemos que Stangl, el atroz verdugo de Treblinka,
84. Primo Levi, Le dévoir de mémoire, p. 38. resuelve sin dificultad ese tipo de problemas. «¿Estaba Dios en Treblinka?”
85. Lanzmann, Shoah, pp. 124-125. La carta del rabino es citada por le pregunta Gitta Sereny. Él responde: «Sí [...] ¿Si no cómo es que eso
Poliakov. Es sin duda el Bréviaire de la haine lo que Lanzmann tiene habría podido ocurrir?» (Gitta Sereny, Au fond des ténèbres, p. 390).
entre sus manos en esta escena, abierto en la página 176. 90. Etty Hillesum, Lettres de Westerbork, p. 98.

182 183
da a su llegada. Su padre, músico, tocó la trompeta en la Auschwitz», el cardenal Carlo María Martini, arzobispo de
orquesta de Auschwitz y sobrevivió. Ella encontró un refugio Milán, expresa modestamente no una respuesta, sino las con-
en la casa de Izieu. Antes de ser deportada y asesinada, Lilia- diciones de una respuesta. «Para existir auténticamente como
ne le escribe a Dios, en persona. Su carta fue encontrada des- persona, el hombre debe igualmente callarse. El silencio no es
pués de la redada. un mutismo en el que el hombre se sofoque. El silencio
supone a la persona. [...] El silencio del hombre es un punto de
¡Dios mío! Sois tan bueno, tan amable que, si fuese necesario partida en la tentativa de escuchar el silencio de Dios. Sin la
contar el número de las bondades y de las atenciones que habéis dimensión del silencio, es difícil comprender el sentido del
tenido para con nosotros, no terminaríamos nunca... ¿Dios mío? silencio de Dios» .92 Precisamente por eso debe hacerse la visita
Sois vos quien da órdenes. Sois la justicia, sois quien de Auschwitz, no necesariamente en soledad, sino en silencio
recompensa a los buenos y castiga a los malos. ¿Dios mío? Con y en recogimiento. Los políticos, escritores mediatizados,
todo, yo podré decir que nunca os olvidaré. Yo pensaré en vos,
obispos o papas que hacen el viaje acompañados de una
incluso en los últimos momentos de mi vida. Podéis estar
jauría de periodistas y de fotógrafos, no tienen ninguna
seguro de eso. Sois para mí algo que yo no puedo expresar,
tan bueno sois. Podéis creerme. ¿Dios mío? Gracias a vos he oportunidad de encontrar una respuesta a las preguntas de
tenido antes una vida tan hermosa, he sido consentida, he Auschwitz, y ni siquiera de provocar ahí una escena, una
tenido tantas cosas bellas que los demás no tienen. ¿Dios mío? imagen cargada de reflexión y de espiritualidad.93
Con todo, no os pido más que una cosa: HACED VOLVER A
MIS PADRES, MIS POBRES PADRES, PROTÉGELOS (aún
más que a mí misma), QUE VUELVA A VERLOS LO MÁS
El sentido redentor del sufrimiento presentado por la Igle-
PRONTO POSIBLE, HACEDLOS VOLVER DE NUEVO. ¡Ah! ¡ sia católica conduce a respuestas desorbitadas, presentidas
Yo podía decir que tenía una mamá tan buena y un papá tan por Lanzmann, a la pregunta del porqué. Cuando el papa
bueno! Yo tengo tanta confianza en vos que de antemano os doy proclama que Maximilien Kolbe ha alcanzado «una victoria
las gracias.91 espiritual semejante a la del propio Cristo», cuando dice que
94

la muerte de Edith Stein es también una victoria, no puede


impedir que surja en nuestro espíritu el recuerdo de los mi-
La lectura de esta carta suscita en algunos muchachos una llones de muertos cuya victoria no se puede concebir huma-
angustia que no deberíamos descuidar. Si Dios no intervino namente. Leemos en la homilía de Auschwitz: «Vengo a any-
para salvar a los niños de Izieu, hay muy pocas posibilidades
de que intervenga nunca por ellos mismos. La pregunta del
porqué contiene otras preguntas que no conciernen a los his-
92. Revista Pedagogia e vita, enero-febrero de 1996. Citado por
toriadores. Los profesores se ven obligados a buscar respues- Giuseppe Vico en el artículo «Educare dopo Auschwitz». Yo he citado
tas que puedan ser recibidas sin desesperación, por parte de extractos de la intervención del cardenal Martini, según una traduc-
quienes creen en Dios y por parte de quienes no creen en Él. ción de Patricia Amardeil.
93. El lector quizás recuerde una fotografía de Juan Pablo II, duran-
A preguntas de este orden sobre Dios y sobre la Shoah, en te su visita de 1979, de rodillas ante el muro de los fusilamientos del
el curso de una reunión sobre el tema «Educar después de bloque 11 del campo principal de Auschwitz. Vernos a su derecha a un
verdadero muro compacto de fotógrafos. Podemos imaginar el mismo
91. Citado por Serge Klarsfeld, Le calendrier de la déportation des
grupo a su izquierda, así como la verdad del recogimiento en semejan-
Juifs de France, p. 985. Uno de los documentos más conmovedores pre-
tes condiciones, en uno de los lugares más dramáticos del Stammlager.
sentados en el museo de Izieu es la reproducción de esta carta con su
bella caligrafía y su notable ortografía. 94. La documentation catholique, 1767, 1 de julio de 1979, p. 632.

184 185
dillarme sobre este Gólgota del mundo contemporáneo». En el ricos!».97 Kantarowski, un importante personaje de la escena
curso de su viaje a Mauthausen, el 25 de junio de 1988, el de la iglesia de Chelmno, citando, según él, a un rabino de
papa olvidó de nuevo a los judíos. Aun periodista que se sor- Mindjewyce, dice que había llegado el momento de que la san-
prendía por ello, le respondió: «Los judíos han enriquecido el gre de Cristo cayera sobre la cabeza de los judíos. «Era la vo-
mundo mediante sus sufrimientos; su muerte es como el gra- luntad de Dios, es todo».98 El problema del porqué multiplica
no de trigo que debe caer a tierra para poder dar sus frutos, las preguntas hasta el infinito como, por ejemplo, en esta re-
como está dicho en las palabras de Jesús que conducen a la flexión del gran rabino Joseph Sitruk: «Para nuestros sabios, la
Redención ».95 Que los muertos de Auschwitz hayan podido explicación de la Shoah se parece a esa imagen del fumador que
participar en la redención de la humanidad mediante sus su- muere de un cáncer por no haber cuidado de su salud».99
frimientos indecibles no es una idea fácilmente comprensi-
La única pregunta que se puede plantear verdaderamente
ble, en especial, sin duda, para las principales víctimas.
no es: «¿por qué Dios no intervino?»; es: «¿cómo y por qué los
Entre las reflexiones de los teólogos, la más curiosa me otros hombres (los Aliados, el Vaticano, la Cruz Roja, el propio
parece que es la de Hans Jonas: «Después de Auschwitz, pode- pueblo alemán) dejaron que se llevara a cabo el crimen?» .'w
mos afirmar, más resueltamente que nunca antes, que una di- De todas maneras, lo único que importa es el absoluto
vinidad todopoderosa o bien no sería buena del todo, o bien escándalo de los llantos de los niños sobre la rampa de Birke-
sería completamente incomprensible. [...] Pero si Dios, de un nau. Desde hace miles de años, los filósofos y los teólogos
cierto modo y en cierto grado, debe ser inteligible [...] entonces que han querido afrontar ese tipo de desamparo han fracasa-
es necesario que su bondad sea compatible con la existencia do. Lo cual expresa la dificultad de plantear esos problemas.
del mal, y no es asía menos que no sea todopoderoso. Tan sólo No se puede, sin embargo, evitarlos en el curso de la utiliza-
entonces podemos sostener que es comprensible y bueno, a pe- ción pedagógica de la película de Lanzmann.
sar del mal que hay en el mundo» .96 Dios habría querido acaso
evitar Auschwitz. No tenía el poder de hacerlo.
Utilización pedagógica de la película
Aquellos que querrían transgredir el código de
Lanzmann y plantear con respecto a la Shoah la pregunta del
porqué se enfrentan a problemas vertiginosos e irresolubles, La utilización de la película en la escuela no sólo implica
sin haber resuelto incluso la cuestión de saber a quién dirigir problemas morales y filosóficos. Habría que proporcionar
precisamente esos «¿por qué?». Toda tentativa de dar un un mapa de Polonia con los nombres pronunciados en la pe-
sentido a Auschwitz está condenada al fracaso, y la pregunta lícula, un mapa de vías férreas.101 Habría que explicar con un
por el porqué no tiene salida.
Así, cuando Lanzmann, una sola vez, les pregunta a los 97. Lanzmann, Shoah, p. 143.
98. Ídem, p. 144.
polacos de Chelmno: «¿Por qué toda esta historia les sucedió a 99. Joseph Sitruk, Chemin faisant, p. 331.
los judíos?», la primera respuesta es: «¡Porque eran los más 100. Hay numerosos libros sobre este asunto. Por ejemplo: David
Wyman, L'abandon des Juifs (Calmann-Lévy, 1985), Claude Pavez, Une
mission impossible (Payot-Lausanne, 1988).
95. Associated Press, 25 de junio de 1988. Citado por Micheline y 101. Los mapas más útiles de vías de tren de Polonia que yo haya
Nathan Weinstock, Pourquoi le carmel d'Auschwitz, p. 85. podido encontrar figuran en el artículo de Daniel Erhet: «El raíl, he-
96. Hans Jonas, Le concept de Dieu après Auschwitz, pp. 32-33. rramienta del renacimiento nacional» (de Polonia) (Revista, Le mil, 7-8,

186 187
gran rigor las armas del crimen, los camiones de gas de óxido tóricos o científicos y la experiencia de la condición humana?
de carbono y sobre todo los «cristales de gas» de los que habla Con la adquisición de esos conocimientos históricos, se
Filip Mûller para designar los pedruscos azules de la «tierra tiene la meta moral de enseñar la compasión. Todo el tiempo
de infusorios» impregnados de ácido cianhídrico.'02 de la película permite la lenta y durable inscripción en los
estratos profundos de la memoria y de la conciencia. El
También está el problema de la duración de la película. montaje de Shoah es tan sutil que, inevitablemente, mostrar
En el horario escolar; es difícil presentar a los alumnos la obra solamente extractos romperá la estructura y el proyecto de la
de más de nueve horas que constituye la película Shoah. Del película en abordaje circular y sinfónico cuidadosamente
sufrimiento de otros (Líbano, Etiopía, Bosnia, Rwanda, medido. Lanz- man ha trabajado durante diez años, ha
asesinato en la esquina de la calle) la televisión no da, con filmado 350 horas. Conservó nueve horas y media bajo la forma
algunas excepciones, más que un espectáculo banalizado, que que él quiso. Unos fragmentos no serían la película Shoah. Se
uno ve distraídamente. No suele producir más que puede presentar la película en varias sesiones, fuera del
acostumbramiento e indiferencia. La película de Lanzmann da tiempo escolar; en forma de «cine club». Sin embargo, como he
un saber del que puede nacer la compasión que acompaña toda sugerido en mi análisis, insistiendo particularmente en la
actitud humanista. Es una pregunta permanente de nuestros secuencia de Chelmno, se puede escoger en clase ese pasaje
objetivos pedagógicos: ¿dónde está la relación entre los que corresponde a unos cuantos minutos, en dos extractos, al
conocimientos his- inicio de la película, y con una duración de más de dos horas
consecutivas a mitad de la película. Todos los personajes
1988). En la página 19 se ve la extrema densidad de las vías de tren típicos de la película están ahí: víctimas, testigos polacos y
alrededor de Cracovia. Se ve la línea que va a Auschwitz. En este mapa
alemanes, asesinos alemanes y el propio Lanzmann. El estilo
s
de 1939 figura la estación de O wiecim. En cambio, las estaciones de
y la maestría del cineasta se reencuentran en cada plano, en
Treblinka, Belzec y Sobibor son demasiado pequeñas como para figu-
rar en el mapa, pero se ven las líneas que se dirigen a ellas.
particular; como hemos visto, durante la escena de la iglesia.
Se tiene incluso la ocasión inesperada de sonreír en el curso
102. Lanzmann, Shoah, p. 179. Para el Zyklon B uno puede consul- de esta parte de la película. Hay también un verdadero
tar la ficha publicada por Vidal-Naquet en Les assassins de la suspense cuando se ve llegar un misterioso camión por una
mémoire, p. 85. El Zyklon B estaba compuesto de 90 % de ácido carretera. Éste se detiene frente a una casa. No se entiende
cianhirico y de un 10 % de acetato de bromo como indicador (artículo sino poco a poco que el camión contiene un estudio de vídeo
de J.-C. Pressac en F. Bédarida y L. Gervereau, La déportation. Le
systéme concentrationnaire nazi, p. 186). El indicador provoca una que permitirá recibir las imágenes filmadas secretamente por un
irritación que previene con respecto a la presencia del cianuro. En asistente de Lanzmann, mientras que éste conversa con Franz
Auschwitz, la SS pasaba encargos a la industria química de Zyklon sin Schalling, un policía alemán de Chelmno.103 Desde luego no
indicador, no necesariamente con el proyecto de su utilización cri hay que conformarse tan sólo con las palabras, y habrá que
minal. Hay una respuesta a todas las preguntas, incluso sobre puntos conservar todas las imágenes silenciosas y meditativas:
muy secundarios. Por ejemplo, a propósito de los hornos, Müller habla
de una mala utilización de los ventiladores. Lanzmann insiste: «¿Los travellings y panorámicas sobre las fosas y las iglesias, planos de
ventiladores?,> (Shoah, p. 72). Uno puede remitirse a los documentos las calles, de las carreteras bajo el sol o bajo la nieve.
publicados por Pressac, años después del testimonio de Müller. «Cada
crisol de horno estaba equipado con tubos finos que arrojaban cuatro
chorros de aire frío, que venía de unos fuelles movidos por un motor de 1.
4 CV. La Topf precisó ulteriormente que ese dispositivo permitía reducir
la duración de la incineración» (Les crématoires d'Auschwitz, pp. 12- 103. Claude Lanzmann, Shoah, pp. 113 118.
-

13).
189
188
Se conservará, así, una parte de la obra cinematográfica por mente a Shoah: Au sujet de Shoah y Shoah, le film, des psycha-
esta secuencia. nalystes écrivent.106
El último problema precisamente es que Shoah es una pe- Junto a su valor cultural y artístico la película tiene, para
lícula cinematográfica, con el lenguaje del cine y no el del ví- la educación, un valor moral esencial.
deo: encuadre, movimiento de cámara, dimensiones del pla-
Se ha editado en Francia un DVD de 173 minutos de seis
no. No tendremos más que una «reproducción» de la pelícu- extractos de Shoah, por el CNDP (Centro Nacional de Docu-
la. La talla misma de la imagen, a menos de que se cuente con mentación Pedagógica), en 2001. El ministerio francés de
un sistema de teleproyección, implica para una clase un pro- Educación Nacional tomó la decisión de enviarlo a todos los
blema con respecto a la lectura de los subtítulos y de la propia centros de enseñanza media en el curso del año escolar 2001-
imagen. Por ejemplo, en una imagen de Birkenau,104 vemos 2002. Los extractos de Shoah están ahora ala disposición de
un conejo que juega en la pradera fuera del campo, luego pasa todos los profesores y alumnos franceses acompañados de
por debajo de las alambradas y entra en el campo. No es más un librito que yo he escrito, en el que prosigo el presente aná-
que una imagen. Pero este animal libre que va dando saltos en lisis de la película, estudiando las secuencias escogidas plano
Auschwitz le deja a uno pensativo. En el tiempo de Birkenau,
en el silencio de la noche, pasaban animales pequeños, qui- 106. Au sujet de Shoah es admirable, y los profesores que quieran
zás, por debajo de las alambradas y visitaban las realizacio- presentar la película a sus alumnos encontrarán en él una gran canti-
dad de análisis extremadamente útiles y esclarecedores. Sin embargo,
nes humanas antes de irse otra vez libres por el bosque cerca-
algunos pasajes son para mí, por ignorancia, difíciles de entender pero,
no. En el cine, la imagen del conejo se impone. En el videoca- seguramente, explorarlos es apasionante (véase, en el capítulo escrito
sete apenas se nota. Pero esos problemas desaparecen hoy como un poema en prosa por Michel Deguy, «Une oeuvre après
con el DVD y los proyectores. Auschwitz., la p. 23, por ejemplo). Comparto la crítica vehemente (le
Primo Levi contra la escritura «oscura» de los más grandes escritores y
Otra razón para presentar Shoah en la escuela: se trata de poetas, como Georg Trakl, Ezra Pound pero también Paul Celan (Le
un objeto cultural. La película es evocada, citada, su forma es métier des autres, pp. 68-77). Shoah es una película nítida, destinada a
copiada en un gran número de películas desde 1985.105 Sin toda persona de buena voluntad sean cuales sean su cultura y la sim-
contar con la cantidad de libros de historia, de cine, de psico- plicidad de su lenguaje. Conviene hablar de ello con la mayor claridad
posible. Lamento que Primo Levi no haya, sin duda, visto Shoah, y que
logía, de psicoanálisis, de sociología que hablan de esa pelí- no haya escrito sobre esa película.
cula como si el lector cultivado la conociese necesariamente
igual que los clásicos más grandes de la historia del cine, Por otra parte el título del segundo libro que habla de Shoah, el de
los psicoanalistas, Shoa, «le film», me parece muy curiosamente expre-
Nosferatu, Ciudadano Kane o La noche del cazador. Miles de sado y la cubierta de un azul agresivo extrañamente escogido. El texto
artículos se han escrito en todas partes del mundo sobre la de la contracubierta es también muy extraño: «Judíos por millares, gi-
película. En Francia, dos libros están consagrados exclusiva- tanos y enfermos mentales fueron asesinados en las cámaras de gas fabri-
cadas para este solo fin por los nazis. La Shoah, aniquilamiento en he-
breo, es la palabra que designa eso a apartir de la película de Claude
Lanzmann». ¿Judíos por millares ? El mismísimo Faurisson no es tan
104. Ésta corresponde, en el libro, a las palabras de Rudolf Vrba, modesto. Y la palabra Shoah, si uno ha visto la película, no designa de
que se encuentran en las pp. 222-223. ninguna forma a todas las masacres cometidas por los nazis. Aparte
105. Por ejemplo, la película realizada sobre el pogrom de Kielce esta enojosa presentación, se encuentran en el libro muchas ideas para
por Marcel Lorinski (1990). enriquecer la propia reflexión sobre la película de Lanzmann.

190 191
por plano de una manera cinematográfica, histórica y peda- Lanzmann fue el primer hombre en los lugares del cri-
gógica. El objetivo de esta publicación es el de conducir a la men, el primero en hablar con muchos de sus personajes, el
integridad de la película Shoah de Claude Lanzmann, apare- primero en hacer hablar a tantos testigos polacos en parti-
cida en DVD el mismo año acompañada del libro Shoah en la cular. Todas sus preguntas se refieren a los sentimientos, a
colección Folio de Gallimard, que contiene las palabras de las reacciones la primera vez. ¿Qué le ocurrió a Mordechaï
la película y el capitulado de los cuatro DVD que constituyen Podchlebnik cuando abrió las puertas de su primer camión
la totalidad de la obra. de gas?108 ¿Czeslaw Borowi se acuerda acaso del primer
convoy que llegó de Varsovia a Treblinka el 22 de julio de 1942?
10 Franz Suchomel puede «describir con toda exactitud (su) pri-

Una obra para la memoria y la conciencia moral mera impresión de Treblinka. Con toda exactitud. Es muy
importante».1 ¿Qué sintió Abraham Bomba «la primera
10

vez» que vio entrar en la cámara de gas de Treblinka a las


La película de Lanzmann muestra cómo se llevó a cabo
mujeres y a los niños?111
la destrucción de los judíos de Europa como no lo hace nin-
guna otra película, ni tampoco ningún libro de historia. Mues-
tra que la Shoah está de acuerdo con los principios mismos Y, después de la primera vez, para muchos testigos y ase-
de un Estado y su moral:107 el desprecio absoluto de seres sinos, no sucede la consternación ni el remordimiento,
humanos, en lugares precisos, estudiados y construidos para sino la rutina. Eso es lo más agobiante: lejos de estar
fabricar esclavitud y muerte. Se ve perfectamente que los extenuados de horror, los hombres se acostumbran. Los
nacionalsocialistas de la película, como los terroristas de hoy, campesinos que trabajaban en sus campos al lado de las
como todos los asesinos, están totalmente desprovistos de lo alambradas de Treblinka escuchaban los gritos, los
imaginario con respecto al sufrimiento de los otros. Sartre alaridos.
sospechaba que ignoraban incluso lo que es la vida y en qué
forma es preciosa y sagrada una persona, un cuerpo huma- —¿No le molestaba trabajar tan cerca de esos gritos?
no y su conciencia. —Al principio, en realidad, uno no podía soportar eso. Y lue-
go, uno se acostumbra...
—Uno se acostumbra a todo?
Lanzmann muestra también que la locura y el fanatismo
no pudieron ser asesinos sino a causa de la indiferencia de
los testigos polacos y del mundo entero. Jan Karski, antiguo El crimen no provoca repugnancia en la conciencia
correo del gobierno polaco en el exilio, cuenta cómo él trató moral. Destruye y aniquila los valores. Todos los soldados
de alertar a los Aliados con respecto a lo que había visto en el de todos los ejércitos, en unas cuantas semanas, se reve-
gueto de Varsovia. No fue escuchado y ni siquiera oído: el laron capaces, según las circunstancias, de torturar o de
exterminio no modificó la estrategia global de la guerra. matar civiles indefensos, en Argelia, en Vietnam y en otras

108. Lanzmann, Shoah, p. 30.


107. Ése no es el caso de las masacres de las guerras coloniales, y ni 109. Ibid., p. 46.
siquiera de las masacres estalinianas. La transgresión de sus propios 110. Ibid., p. 83.
valores forma parte de los crímenes de los colonizadores o de los co- 111. Ibid., p. 165.
munistas soviéticos, pero no de los de los nazis. 112. Ibíd., p. 49.

192 193
partes. Christopher Browning ha mostrado de manera
113 Shoah no es una película neutra, como el Guernica no
particularmente impresionante cómo unos hombres or- es un cuadro neutro. Shoah, agrimensura del desastre, es
dinarios se volvieron asesinos monstruosos en unos cuan- un imperativo de resistencia y de insurrección contra el
tos días, sin estados de ánimo especiales. Las excepcio- crimen.
nes son raras. Toda pedagogía humanista tiene la ambi- Así como de Lanzmann, tampoco se habla hoy de la de-
ción de hacer lo posible para que esas excepciones sean portación sin evocar la extraordinaria figura de Primo Levi.
menos raras.
Lanzmann cuent11 que, durante la proyección de la
4

primera parte de Shoah en Nueva York, un hombre mayor,


de ojos azules, quiso entrar de nuevo en la sala de cine des-
pués de la película. El director de la sala terminó por acep-
tar que entrara en la sala vacía. Era un rabino. Quería re-
zar el kaddish, la oración por los muertos, en la sala de cine
en la que Shoah acababa de ser proyectada. Para este hom-
bre, los muertos sin oración ni sepultura evocados en la
película estaban presentes en la sala. Como los cineastas
de los orígenes, Lanzmann hace revivir el recuerdo de los
muertos. ¿Qué película hay tan fuerte como ésa para
llegar a ese extremo de hacer surgir el pasado de los
muertos en el presente de los vivos? Desde ese punto de
vista, Shoah es quizás la película más grande de la historia de
la cinematografía. Después de haber visto Shoah, dice el
cineasta Arnaud Desplechin, «sabíamos que nuestras vidas
acababan de cambiar». "s

Todo el esfuerzo en historia y en instrucción cívica es el


de mostrar en Shoah, obra maestra única, el mito del infier-
no vuelto realidad, el paroxismo del mundo inhumano hecho
y dejado hacer por hombres sin solidaridad, sin compasión y
de valores morales volátiles.

113. Christhophcr Browning, Des hommes ordinaires.


114. Emisión Le bon plaisir, France Culture, 28 de septiembre de
1996.
115. Arnaud Desplechin, postfacio al libro de Claude Lanzmann,
Sobibor 14 octobre, 16 heures, Les Cahiers du Cinéma, p. 64.

194
195
Capítulo 4
La obra de Primo Levi:
la memoria reencontrada

Quisiera poder expresar la fuerza


Con la que deseamos entonces,
Nosotros ya hundidos,
Poder una vez más, juntos
Caminar libres bajo el sol.'

Ése sería un proyecto pedagógico suficiente: hacer que


todos los alumnos lean, comprendan y amen a Primo Levi.
Antes de 1987, el año de su muerte, pocas personas ha-
bían oído hablar en Francia de Primo Levi. Era citado con
los otros testimonios como autor de un libro llamado J'étais
un homme.2 Léon Poliakov, entretanto, lo presentaba como
un «memorialista de una sensibilidad extrema».3 En 1952,
Valentina Montel comentaba el libro esta vez llamado Est-ce
encore un homme? Ella veía ahí «uno de los testimonios más
importantes sobre los campos de concentración» y agregaba

1. Primo Levi, 25 de febrero de 1944. Poema escrito el 9 de enero de


1946, publicado en Ad ora incerta, traducido [al francés] por Patricia
Amardeil.
2. Pierre Vidal-Naquet sigue pensando que la nueva traducción de
Se questo è un uomo por Si c'est un homme es un «contrasentido» (pre-
facio a Browning, Des hommes ordinaires, p. XII). Propone, por lo de-
más: «Est-ce encore un homme ?» [«¿Es todavía un hombre?»]. El
lo del libro de Primo Levi parece poseer un matiz difícil de traducir. El
escritor francés Bernard Simeone sugiere que el título Si cela est un
homme [Si eso es un hombre] podría ser más fiel al sentido del título
original. Pero acepta completamente, como muchos otros
italianistas, el título escogido por Martine Schruolfeneger.
3. Léon Poliakov, Auschwitz, p. 77.

197
con mucha clarividencia que «para Primo Levi, la terrible ex- Hay algo de irrisorio en el hecho de hablar de este hom-
periencia de los campos se transformó en conciencia del autor bre, o peor todavía en el hecho de hablar sobre este hombre.
que presenta y analiza los hechos, confiriéndoles de ese modo Ya se trate del relato del tiempo del Lager (Si esto es un hom-
una iluminación de una potencia y de una nitidez inhabitua- bre y un gran número de recuerdos o de noticias en El siste-
les» .4 Desde 1987, se han visto multiplicadas las traducciones ma periódico, Lilít y oytros relatos, etc.), ya se trate de la re-
francesas de sus libros. Quienes lo conocen desde hace mu- flexión sobre el Lager y sus consecuencias, Primo Levi ya lo
cho tiempo tienen la satisfacción de ver que es constante- ha dicho todo. Los hundidos y los salvados, en menos de dos-
mente citado en todas las obras que aparecen ahora sobre los cientas páginas, reúne todo lo que se puede decir y, de hecho,
campos. Sin contar los libros, incluso sobre temas distintos todo lo que se ha dicho sobre las víctimas, los verdugos y
del de la deportación, que se abren con una cita de Primo nosotros mismos venidos después. Es el propio Levi el que
Levi. Muchos museos de la resistencia y de la deportación
5 hace las referencias a otros escritores-detenidos capitales
han grabado sobre sus muros textos de Primo Levi. como Jean Amery. Nuestro modesto esfuerzo no consiste en
otra cosa que en intentar hacer que la mayor cantidad posi-
ble de personas, los alumnos en particular, comprendan la
4. Revista Le monde juif, 56, 1952. Citado en Mémoire du génocide, originalidad y la importancia de Primo Levi. No se puede 6

p. 159. por menos que expresar el imperativo de leer a Primo Levi.


Él escribe la escrupulosa verdad. Vela por no agredir inútil-
mente la sensibilidad. Hace una obra de arte. Tiene todas las
5. Por ejemplo, el libro de Jean-Luc Einaudi sobre la masacre de
octubre de 1961 en Paris: La bataille de Paris se abre con un texto de cualidades para ser escogido como el mediador por excelen-
Levi, colocado después de una dedicatoria que evoca los nombres cia entre los alumnos y el mundo del Lager.
de una pequeña judía asesinada por los alemanes (Jeannette Griff, nueve
años, deportada de Burdeos a Drancy el 26 de agosto de 1942,
deportada de Drancy a Auschwitz el 7 de septiembre de 1942) y el de una
joven árabe, asesinada por los franceses (Fatima Bédar, 15 años,
ahogada en el canal Saint-Denis en octubre de 1961). Nótese que en diferencias». Ese texto fue firmado por una serie impresionante de in-
los dos ejemplos escogidos por Einaudi, Maurice Papon, en Burdeos telectuales, entre ellos Louis Aragon, Simone de Beauvoir, André Breton,
en 1942 y en París en 1961, figura entre los hombres que tienen una Pierre Boulez, Michel Butor, Marguerite Duras, Alfred Kastler, Michel
responsabilidad política o policiaca. El texto de Primo Levi está tomado Leiris, Maurice Nadeau, Claude Roy, Nathalie Sarraute, Jean-Paul
de la introducción de Si c'est un homme, p. 7. «Muchos de entre Sartre, Laurent Schwartz, Elsa Triolet, Pierre Vidal-Naquet... (La
nosotros, individuos o pueblos, están a la merced de esta idea, bataille de Paris, p. 203).
consciente o inconsciente, de que "el extranjero es el enemigo". Con
mucha frecuencia, esta convicción dormita en los espíritus, como una 6. Subrayar el interés pedagógico de Primo Levi no significa que uno
infección latente; no se manifiesta más que por actos aislados, sin considere carentes de importancia a tantos otros testimonios: los de
vínculo entre ellos, no funda un sistema. Pero cuando eso se produce, Semprún sobre Buchenwald (La escritura ola vida), los de Charlotte Delbo
cuando el dogma informulado es promovido al rango de premisa mayor de sobre Auschwitz (los tres volúmenes de Auschwitz et après) o, sobre
un silogismo, entonces, en el extremo de la cadena lógica, está el Lager; todo, el de Robert Antelme (L'espèce humaine). L'espèce humaine, uno
es decir, el producto de una concepción del mundo llevada a sus más de los más grandes libros escritos sobre la deportación, conduce a una
extremas consecuencias con una coherencia rigurosa; mientras la meditación sobre el derrumbamiento de la humanidad en el ser humano
concepción esté en curso, las consecuencias nos amenazan». Con este ánimo que es cercana a la de Primo Levi. Pero, sobre todo, en tanto artista Primo
sin duda, tras el drama de octubre de 1961, Claude Lanzmann escribía: Levi (como Lanzmann) se convierte en esa mediación necesaria y única
«Entre los argelinos amontonados en el Palacio de los Deportes a la para hablarles a los jóvenes del envilecimiento extremo que Antelme
espera de ser "rechazados" y los judíos encrrados en Drancy antes de la presenta de manera más brutal que Primo Levi, para los alumnos.
deportación, nosotros nos negamos a establecer

198 199
El testigo El testimonio debe ser de una verdad absoluta. A pesar de
su urgencia, a pesar de su emoción, debe ser hecho con rigor
científico. Como los químicos que describen escrupulosamen-
Para Primo Levi, haber sobrevivido a Auschwitz impone te la naturaleza de las cosas, como un informe de policía he-
el testimonio. Es incluso el único sentido posible de la super- cho ante un tribunal, el testigo se esfuerza por decir lo que
vivencia, el dar testimonio, hasta conducir a algunos a pen- vio, ni más ni menos. Todos los libros de Primo Levi están
sar que es la Providencia misma la que permitió que sobrevi- atravesados por esta ansiedad. Desde la primera página de Si
vieran aquellos a quienes encargó que dieran testimonio.' «Nu- esto es un hombre, subraya muy bien «que ahí ninguno de los
merosos refugiados de Polonia y de Francia habían terminado hechos es inventado».12 Es consciente del problema de la me-
en Italia, y nosotros habíamos hablado con ellos: no conocían moria humana que puede dar pie algunas veces a la duda.
los detalles de la masacre que se desarrollaba bajo un mons- «La memoria humana es un instrumento engañoso [...] los
truoso velo de silencio, pero cada uno de ellos era un mensaje- recuerdos que yacen en nosotros no están grabados en la pie-
ro como los que acudieron al lado de Job para decirle: "Sólo yo dra; no sólo tienen tendencia a borrarse con los años, sino que
he escapado para contarlo"».8 «La necesidad de contarlo a los " con frecuencia se modifican o incluso aumentan, incorporan-
otros", de hacer participar a los "otros", había adquirido entre do elementos extraños»." «En lo que respecta a mis recuerdos
nosotros [...] la violencia de un impulso inmediato».9 Es nece- personales [...] todos los he pasado cuidadosamente por la cri-
sario decir «la experiencia de la que somos depositarios, noso- ba: el tiempo los ha decolorado un poco [...] y me parece haber
tros, los supervivientes de los Lager nazis...» .10 Se podrían mul- escapado a las derivas que he descrito».14 En realidad, no es
tiplicar las referencias. Primo Levi debe hablar. El escribe en posible sorprender a Primo Levi en falta, decirse: allí, quizás
primer lugar para dar testimonio. «Si yo no hubiese vivido el exagera, aquí dice lo que ha oído decir a otros y terminó por
episodio de Auschwitz, probablemente nunca habría escrito» ." estar persuadido de que él mismo vio con sus propios ojos lo
que cuenta. Ningún libro sobre los campos produce tanta
verdad como Si esto es un hombre. Hay que decirlo muy cla-
ramente y hacerlo leer por esta primera razón. Por ejemplo,
7. Esta opinión, lo hemos visto, le es odiosa a Primo Levi, como lo
dice en sus conversaciones con Camon.
cuando Primo Levi habla de Birkenau, tiene el escrúpulo de
8. Primo Levi, Le sistème périodique, p. 65. decir que él nunca estuvo ahí antes de 1965. Él habla según el
9. Primo Levi, Si c'est un homme, p. 8. Traducción francesa de Martine testimonio de amigas que cita cuidadosamente: Giuliana Te-
Schruoffeneger. El libro ha sido reeditado en 1996 enriquecido con deschi15 o Liana Millu.16 Peintanece siempre en el ámbito de
textos nuevos de Primo Levi (un prefacio al libro de Rudolf Hoess, una la historia, nunca en el de la simbólica o el del mito. Sin duda,
entrevista con Philip Roth). Sin embargo, la traducción no ha sido re-
visada y subsiste un error irritante para el lector escrupuloso, que Vidal-
por eso, el poner en cuestión la verdad del Lager le agobió tan
Naquet había señalado ya (prefacio al libro de Simon Lalks, Mélodies d' profundamente, y acaso mortalmente.
Auschwitz, pp. 9-10). Está indicado que los Kleine Nummer, los pe-
queños números, eran inferiores a cincuenta mil (Si c'est un homme, p.
116 y p. 119 de la nueva edición), cuando el texto de Levi dice:
inferior a ciento cincuenta mil. Para tener conciencia de la
población concentracionaria, no carece de importancia precisar con 12. Ibfd., p. 8.
exactitud la magnitud de un «pequeño número». 13. Primo Levi, Les naufragés et les rescapés, p. 23.
14. 11,0., p. 35.
10. Primo Levi, Les naufragés et les rescapés, p. 195. 15. Primo Levi, Si c'est un homme, p. 247.
11. Primo Levi, Si c'est un homme, p. 264. 16. Liana Millu, La fumée de Birkenau, prefacio de Primo Levi, pp. 7-8.

200 201
Se trata, entonces, de un testigo que se ubica lo más cerca hacia afuera, en montón. Está loco, los mezcla todos, noventa
posible de la verdad. Quedaría por ver aún la manera de de- y seis pares: se van a desparejar».20
cir esa verdad, la forma de resolverla, como dice Robert An-
telme, «la desproporción entre la experiencia [...] vivida y el Destruir a los hombres es destrozar los sentimientos hu-
relato que de ella (es) posible hacer»." Lo que dice de Liana manos más elementales. Lo hombres han sido separados de
Millu vale para él: «El autor aparece rara vez en primer plano: su familia, a la llegada al Lager. «Así desaparecieron en un
una mirada penetrante, una conciencia admirablemente aten- instante, a traición, nuestras mujeres, nuestros padres, nues-
ta registran y trascriben en un lenguaje siempre digno y mesu- tros hijos. Casi nadie tuvo tiempo de decirles adiós. Los perci-
rado esos acontecimientos que, sin embargo, rebasan toda me- bimos un momento todavía, semejantes a una masa obscura
dida humana».'$ al otro lado del andén, luego ya no vimos nada ». 28 Ai principio,
los hombres no dejan de inquietarse por sus mujeres y sus
hijos. En particular el ingeniero Aldo Levi de Milán. Había
logrado obtener agua tibia, extraída de la reserva de la loco-
El escritor
motora por un mecánico alemán. Había hecho así tomar un
baño a su hijita, Emilia, «una niña curiosa, ambiciosa, alegre,
La fuerza de la verdad de Primo Levi está en su lenguaje inteligente». Emilia desapareció en la noche de Auschwitz.
resuelto, simple, nítido, racional para expresar los más opa- «Así murió la pequeña Emilia, de tres años de edad, tan eviden-
cos ylos más irracionales de los excesos. Él escribe como cien- te era a los ojos de los alemanes la necesidad histórica de matar
tífico. Philip Roth dice que «Si esto es un hombre se lee como a los hijos de los judíos».22 Algunas semanas después, gracias
las memorias de un teórico de la bioquímica moral, que fue él al ingenio de un camarada que pudo obtener un suplemento
mismo enrolado a la fuerza en tanto que muestra orgánica, para de sopa, los prisioneros están en mejores disposiciones y son
sufrir los experimentos de uno de los laboratorios más sinies- entonces «capaces de pensar en (sus) madres y en (sus) muje-
tros».' 9 No tiene necesidad de lirismo o de relatos atroces para res, lo que de ordinario nunca (les) ocurre».23 Es una simple
mostrar la espantosa normalidad perversa de Auschwitz y la constatación: el extremo sufrimiento físico recubre el extre-
continuidad entre la razón y su contrario que reina en el La- mo sufrimiento moral: «pues la naturaleza humana está he-
ger. Se bascula en lo irracional con toda simplicidad. cha de tal modo que las penas y los sufrimientos experimenta-
dos simultáneamente no se adicionan totalmente en nuestra
Llegada a Auschwitz III Monowitz. Discurso del SS: «Qui- sensibilidad, sino que se disimulan los unos detrás de los otros
tarse los zapatos, pero estando muy atentos a que no se los roben. en orden decreciente según las leyes conocidas de la perspecti-
—¿Robar por quién? ¿Por qué tendrían que robarnos nues- va. Mecanismo providencial que hace posible nuestra vida
tros zapatos?». en el campo» .24 Emilia ya ha dejado la memoria de los vivos.
25

Llega otro alemán «que nos dice que pongamos nuestros


zapatos en una esquina; y nosotros obedecemos». Llega toda- 20. Primo Levi, Si c'est un homme, pp. 25-26.
vía «un tipo con una escoba, que empuja todos los zapatos 21. Ibid., p. 21.
22. Ibid., p. 21.
23. Ibid., pp. 98-99.
17. Robe rt Antelme, L'espèce humaine, p. 8. 24. Ibid., p. 94.
18. Liana Millu, La fumée de Birkenau, p. 8. 25. Myriam Anissimov tuvo la excelente idea de publicar una foto-
19. Edición de 1996 de Si c'est un homme, p. 287. grafía de Emilia (Primo Levi, la tragédie d'un optimiste, documentos

202 203
La escritura es el único medio para escapar al infierno, o Sin embargo, mi atención y la de mis vecinos ele cama llega-
para retrasar su dominio: he ahí «[...] el dolor de acordarse, el ban rara vez a distraerse de la presencia obsesionante, impe-
sufrimiento desgarrador de sentirse hombre, que me muerde riosa y fatal del más pequeño y del más desarmado de entre
como un perro en el instante en el que mi conciencia emerge de nosotros: el más inocente, un niño, Hurbinek.
la obscuridad. Entonces tomo mi lápiz y mi cuaderno, y escri- Hurbinek no era nada, era un hijo de la muerte, un hijo de
bo lo que no podría decirle a nadie».26 Auschwitz. No parecía tener más de tres años, nadie sabía nada
de él, no sabía hablar y no tenía nombre: ese nombre curioso
El objetivo de esta escritura es el de transmitir para siem- de Hurbinek le venía de nosotros, probablemente de una de las
pre el recuerdo de aquellos que han sido devorados y que, sin mujeres que había traducido así uno de los sonidos inarticula-
el escritor, estarían muertos para siempre. Él no puede ha- dos que el niño emitía a veces. Estaba paralizado a partir de los
blar de todos. No puede nombrarlos a todos, salvarlos a to- riñones y tenía las piernas atrofiadas, flacas como flautas; pero
sus ojos, perdidos en una cara triangular y demacrada, cente-
dos del naufragio total. Es sin duda una de las razones de su
lleaban, terriblemente vivos, suplicantes, afirmativos, llenos
desesperación. Los retratos de niños de Primo Levi son inol-
de la voluntad de quebrantar sus cadenas, de romper las
vidables. La pequeña Emilia, el pequeño Hurbinek, ambos, barreras mortales de su mutismo. La palabra que le faltaba,
niños de tres años, vivirán para siempre en sus libros y en la que nadie se había preocupado por enseñarle, la necesidad de la
memoria de los hombres gracias a él. La mejor manera de palabra brotaba en su mirada con una fuerza explosiva: una
evocar a Primo Levi, la que él habría aprobado, estoy seguro mirada a la vez salvaje y humana, una mirada adulta que
de ello, no es hablar de él mismo, sino de los personajes por juzgaba, que nadie de entre nosotros lograba sostener; tan
los que él ha escrito. cargado estaba él de fuerza y de dolor.

Nadie, salvo Henek, mi vecino de cama, un joven húngaro


de quince años, robusto y floreciente. Henek pasaba sus días al
Hurbinek in memoriam lado de la cama de Hurbinek. El era más maternal que pater-
nal: y sin duda, si nuestra cohabitación precaria se hubiese
Por eso quiero volver sobre la figura de Hurbinek, como prolongado más allá de un mes, Hurbinek, gracias a Henek,
emblema de las vidas que no pudieron ser vividas. habría aprendido a hablar; seguramente mejor que con las jó-
Estamos a finales de febrero de 1945. Auschwitz ha sido venes polacas demasiado tiernas y fútiles que lo aturdían de
liberada por los soldados soviéticos. Los antiguos prisione- caricias y de besos pero no entraban en su intimidad.
ros han sido reunidos en el antiguo campo principal. Nieva. Al contrario, Henek, con una obstinación tranquila, se sen-
Las calles del Lager hormiguean de gentes que se llaman, que taba al lado de la pequeña esfinge, protegido contra la potencia t
gritan, que cantan. riste que emanaba de ella; le llevaba de comer, arreglaba sus
mantas, lo lavaba con manos hábiles, sin repugnancia; y le
hablaba, en húngaro naturalmente, con una voz lenta y pa-
fuera del texto). La imagen es por desgracia imprecisa. La pequeña está ciente. Al cabo de una semana, Henek anunció seriamente pero
delante de una pared blanca, a pleno sol. No parece estar muy contenta sin la sombra de una presunción que Hurbinek «decía una
ese día, bajo sus cabellos rubios. Gracias a las palabras de Levi y a una palabra». ¿Qué palabra? Lo ignoraba, una palabra difícil, no
vieja fotografía reencontrada, la imagen de la inocente asesinada no será era húngaro: algo así como «mass-kb», «matisklo». Por la no-
olvidada y permanecerá para siempre en nuestra memoria. che, prestamos oído: era verdad, del rincón de Hurbinek salía
26. Si c'est un homme, p. 186. de cuando en cuando un sonido, una palabra. No siempre la

204 205
misma, a decir verdad, pero ciertamente una palabra articula- los árboles son ahí numerosos y les alegran las avenidas a los
da; mejor, varias palabras articuladas de manera muy diferen- visitantes. El Stammlager ha cambiado mucho.
te, variaciones experimentales alrededor de un tema, de una ¿Por qué unos niños viven en un campo de trabajo? Segu-
raíz, acaso de un nombre. ramente no para realizar un trabajo. ¿Están ahí para los ex-
Mientras permaneció vivo, Hurbinek prosiguió con obstina- perimentos de Mengele? ¿Están ahí por indiferencia? ¿Por
ción sus experimentos. Los días siguientes lo escuchábamos humanidad? Nada es seguro en Auschwitz. No hay ninguna
todos, en silencio, ansiosos de comprender, y había entre noso- regla, ninguna razón. «No hay porqué». Hay que esperarlo
tros representantes de todas las lenguas de Europa, pero la pala- todo. Hay otros niños en el relato de Levi: Peter Pavel, de
bra de Hurbinek permaneció secreta. No era ciertamente un cinco años, pequeño animal salvaje y juicioso, rubio y robus-
mensaje, una revelación: sino quizás su nombre, si es que tuvo to, que no tenía necesidad de nadie;31 Kleine Kiepura, de doce
uno; quizás (según una de nuestras hipótesis) quería decir «co- años, denunciante y «protegido» del Lagerkapo que seguía
mer»,27 o quizás «came» en bohemio, corno lo sostenía con bue-
imaginándose el Lager vociferando «en alemán órdenes impe-
nos argumentos uno de nosotros que conocía esta lengua.
riosas a una tropa de esclavos larvarios» , y que desapareció
Hurbinelc, que tenía tres años, que había quizás nacido en misteriosamente.32 Henek mismo nos es presentado larga-
Auschwitz y no había nunca visto un árbol; Hurbinek, que mente, con buena salud física y mental, pequeño, dulce, atlé-
había combatido corno un hombre, hasta el último suspiro, tico.33 Cada uno tenía su destino de muerte pero también de
para entrar en el mundo de los hombres del que una potencia vida en Auschwitz. El trabajo del escritor es el de hacer revi-
bestial lo había excluido, Hurbinek, el sin-nombre, cuyo mi-
vir a todos los personajes del Lager.
núsculo antebrazo llevaba el tatuaje de Auschwitz; Hurbinek
murió en los primeros días de marzo de 1945, libre pero no
rescatado. No queda nada de él: él da testimonio a través de La historia de las relaciones Henek-Hurbinek ha interesa-
mis palabras.28 do naturalmente a los pedagogos. En el curso de una confe-
rencia organizada en Belley, en relación con el museo-memo-
Hurbinek no es judío. Los niños judíos no eran admitidos rial de Izieu, Philippe Meirieu habló del texto de Primo Levi.
en el campo sino asesinados a su llegada. El nació en Auschwitz Recojo aquí lo esencial de una intervención oral, que no ha
quizás, de padres que podían tener alguna de todas las nacio- sido redactada. Puede enriquecerla reflexión de quienes quie-
nalidades de Europa. Es acaso un pequeño polaco, probable- ran utilizar en clase el relato de la corta vida de Hurbinek.
mente un pequeño gitano. Los alemanes expulsaban a los habi- Estamos ahí ante a una situación educativa radical, una de
tantes de las regiones que colonizaban. Algunos se encuentran las más desesperadas que existen. He ahí un niño que no ha
misteriosamente en Auschwitz, incluidos los niños huérfanos 29
En el relato de Primo Levi, Hurbinek no sale de su barraca y no
ha visto ni un árbol en el campo principal de Auschwitz.30 Hoy, redactados desde 1946. Habla, en lo que se refiere a ese campo princi-
pal, de una «avenida plantada de árboles» (Vous qui entrez ici..., p. 62).
En su testimonio lleno de fuerza vital ardiente, Tu choisiras la vie,
27. El texto italiano agrega «o "pane"», «o `pan"». Jacques Stroumsa, quien tocaba el violín en la orquesta de Birkenau,
28. Primo Levi, La trêve, pp. 25-27. cuenta que fue asignado a trabajos de jardinería en el Stammlager: «ha-
29. Es el caso de la pequeña Krystyna de la que hablé más arriba. bía que cultivar el césped y hacer parterres de flores» (p. 57).
30. Habían árboles, de hecho, en el campo de Auschwitz I. Maurice C 31. Primo Levi, La trêve, p. 29.
ling tenía 15 años en el Stammlager. Ha hecho de su deportación un 32. Ibid., pp. 30-31.
admirable relato, de un rigor extremo, a partir de sus notas y croquis 33.1bid., p. 27.

206 207
visto nunca un árbol, que no se mueve, que está ahí esperan- hacer un lugar para el otro aceptando que este lugar no esté ni
do, verosímilmente su muerte segura, a muy corto término. previsto ni programado. Es querer hacer surgir una palabra
Alrededor de este niño, las gentes se agitan. Las jóvenes polacas que yo no puedo dictar de antemano. La educación es lo con-
juegan con el niño, tratan de alegrarlo con una sonrisa, una trario del totalitarismo. Educar es aceptar que la palabra sea e
caricia, confundiendo la felicidad y la dignidad. Un rrante, inesperada, no conforme y seguir hablándole a un hom-
adolescente de quince años, sin duda poco cultivado, que no bre humanamente. Hay ahí una de las vías posibles para que
tiene vocación particular de ser un educador, robusto, la educación sea generadora de libertad y un medio para per-
resplandeciente, mientras que todos desesperaban o trataban mitir conservarla memoria con vigilancia para que nunca más
simplemente de suavizar los últimos días de Hurbinek, lo toma el vientre de la bestia vuelva a ser fecundo. 34

en serio. Comienza por ayudarlo a vivir en una actitud más


maternal que paternal. Todos somos a la vez maternales y
paternales pero esta rotura no es fundamentalmente educativa.
Henek comienza por suavizar la vida cotidiana en el sentido Irreversibilidad del mal
más material del término: acomoda las mantas, lava al niño.
Ya no estamos en el juego sino en un reconocimiento de El crimen contra la humanidad significa expresamente la
humanidad. Sobre todo, le habla como a un adulto. No le destrucción de lo humano en el hombre. «Es ingenuo, absur-
habla como a un bebé o a un ser que va a morir, sino que le do e históricamente falso el creer que un sistema demoníaco,
habla naturalmente, en su lengua, el húngaro. Es una cual el nacionalsocialismo, santifique a sus víctimas: al con-
verdadera actitud educativa. Ésta no se divierte con el otro, no trario, éste las degrada, las ensucia, las vuelve semejantes a él, y
busca suavizarle la vida. Ésta lo reconoce como sujeto tanto más cuanto más disponibles, claras, desprovistas de una
mediante la palabra que se le dirige. Yo te reconozco, puesto
osamenta política y moral están».35 Quienes tienen fuertes cer-
que te hablo. La palabra que tú no comprendes es ya un
tidumbres marxistas o religiosas sobreviven más tiempo. El
reconocimiento de tu humanidad. Te hablo como le hablaría a
un igual. Y Hurbinek termina por responder. No se entiende
Lager aplasta a los más débiles física y moralmente. Ya los
lo que dice, pero no importa. La historia de Hurbinek nos combatientes de Verdín, la catástrofe inicial del siglo, ha-
enseña que hay que aceptar el hecho de no comprender la bían notado que los que se entristecían, se inquietaban, pen-
respuesta del otro. En el misterio de esa palabra desconocida saban en su prometida, su mujer, sus hijos, perdían en el de-
yace acaso el de toda educación, es decir, de toda relación de bilitamiento de su vigilancia sobre ellos mismos en el
un ser con aquel a quien quiere hacer crecer. El le da su digni- presente oportunidades de vivir más tiempo. En
dad al reconocerlo como sujeto y, por esta misma razón, no le Auschwitz, el que no sabe transformarse en Organisator,
dicta lo que debe responder y acepta incluso el hecho de no Kombinator36 está muerto. Para morir, basta con ejecutar
comprender la respuesta. todas las órdenes, no comer más que su ración, respetar la
disciplina en el trabajo y en el campo. Entonces se sigue la
Hay ahí una especie de duelo costoso. En el instante en el pendiente «como el arro-
que se inicia el diálogo, uno se desprende de su deseo de verlo
realizarse. Aceptar esta impotencia, no significa abdicar de
nuestro poder. El otro responde lo que quiere. Es a ese precio 34. Philippe Meirieu, Mémoire et vigilance: quelle éducation? Tarde
que él dice lo que es y que yo lo ayudo a devenir lo que será. de debate en Belley (Ain) el 6 de abril de 1995.
35. Primo Levi, prefacio al libro de Jacques Presser, La nuit des
Si yo me pongo en el lugar del otro, dice Lacan, el otro, ¿ girondins.
dónde se pondrá? La salida puede parecer un tanto irrisoria 36. Primo Levi, Si c'est un homme, p. 117.
en relación al texto de Primo Levi, pero es esencial. Educar
es
208 209
yo va a la mar».37 «Ellos pueblan mi memoria con su presencia es Jean Améry. Entre todos los autores citados por Primo
sin rostro, y si tuviese que resumir todo el mal de nuestro tiem- Levi, Más allá del crimen y el castigo de Jean Améry es, con el
po en una sola imagen, escogería esta visión que me es fami- libro de Gitta Sereny, aquel cuya lectura hay que exigir. Ellos
liar: un hombre desencarnado, la frente Vena de arrugas y los se acuerdan el uno del otro y Améry habla de su «camarada
hombros encorvados, cuyo rostro y cuyos ojos no reflejan nin- de barraca, Primo Levi».43 Este último ha expresado la prime-
gún rastro de pensamiento. 38 Si «eso» es un hombre... ra sorpresa de la primera violencia, en el momento de
subir al tren de la deportación.
Los efectos de esta degradación son devastadores e inolvi-
dables. El Lager destruye las bases mismas de la sociedad
Es ahí donde recibimos los primeros golpes: y la cosa fue tan
humana que quiere, como dice Antelme, que «cuando un
inesperada, tan insensata, que no experimentamos ningún do-
hombre está en peligro, todos los demás deben tratar de salvar-
lor ni en el cuerpo ni en el alma, sino solamente un profundo
lo ». Sin embargo, he aquí unos hombres a quienes nosotros
39
estupor: ¿cómo era posible golpear a un hombre sin cólera?44
no les hemos hecho ningún mal y que desean sin embargo
nuestra propia muerte. «Cada vez que estamos frente a un SS Jean Améry va todavía más lejos. El capítulo
[...] sabemos que él desea nuestra muerte» .4° Son vanos todos consagrado a la tortura, en su libro, es de una potencia
los esfuerzos por relegar a los estratos más profundos de la inolvidable.
conciencia y del olvido el recuerdo insoportable. «Es necesa-
rio constatar con tristeza una vez más que la ofensa es incura- Con el primer golpe que cae sobre (ella, la víctima es desposeí-
ble: ésta se prolonga en el tiempo, y las Erinias [...] perpetúan da) de aquello que nosotros llamamos provisionalmente la con-
su obra negando la paz al que ha sido torturado. »41 Primo Levi fianza en el mundo... (Un elemento de esta confianza) es la
se refiere al libro de Gitta Sereny Au fond des ténèbres. Ella certeza de que el otro me va a tratar en función de contratos
pregunta a Stangl, puesto que las víctimas debían morir, «¿qué sociales escritos o no escritos, más exactamente que va a respe-
sentido tenían esas humillaciones, esas crueldades?». Y el co- tar mi existencia física y desde luego metafísica. Las
mandante de Treblinka responde: «Para condicionar a los que fronteras de mi cuerpo son las fronteras de mi Yo. La
debían ejecutar materialmente las operaciones». Y Levi preci- superficie de mi piel me aísla del mundo exterior: en el nivel
sa que «antes de morir la víctima debe ser degradada con el fin de esta superficie yo tengo el derecho, si se quiere que tenga
de que el asesino sienta menos el peso de su falta [...] es la confianza, de no tener que sentir más que lo que yo quiera
única utilidad de la violencia inútil» .42 sentir. [...] Aquel que ha sido sometido a la tortura es desde
entonces incapaz de sentirse en casa en el mundo. El ultraje del
aniquilamiento es imborrable. [...] Haber visto a su prójimo
El sexto capítulo de Los hundidos y los salvados está con- volverse contra él engendra un sentimiento de horror para
sagrado a «El intelectual en Auschwitz». El ejemplo central siempre incrustado en el hombre torturado.45

El Lager y los torturadores de todos los tiempos y de todos


los países destruyen aquello que sería un primer objetivo
37. Ibíd., p. 117.
pe-
38. Ibid., p. 118. 43. Jean Améry, Par-delà le crime et le châtiment, p. 24. Élie Wiesel
39. Robert Antelme, L'espèce humaine, p. 99. habría estado también en la misma barraca que Levi en Buna-Monowitz (
40. Ibíd., p. 99. Myriam Anissimov, Primo Levi, p. 558).
41. Primo Levi, Les naufragés et les rescapés, pp. 24 25.
- 44. Primo Levi, Si c'est un homme, p. 16.
42. Ibid., p. 124. 45. Jean Améry, Par-delà le crime et le châtiment, pp. 60 61 y 79.
-

210 211
dagógico: confiar en el mundo. Jean Améry y Primo Levi secó la palma y el dorso de la mano en mi hombro para limpiar-
muestran que cuando esta confianza se pierde, no vuelve se; y Alex se quedaría totalmente sorprendido, Alex, la bestia ino-
nunca y hunde a la víctima en una situación sin salida. El cente, si alguien viniese a decirle que, por semejante acto, hoy yo
justo experimenta ante la falta cometida «la vergüenza que le estoy juzgando, a él y a [...] todos sus numerosos semejantes,
los alemanes ignoran».46 Es atormentado por la idea de que grandes y pequeños, en Auschwitz y en todas partes».49 Así, Jan
esta falta «existe, [de] que ha sido introducida irrevocablemen- Kershaw dice que «la ruta de Auschwitz fue construida por el
te en el universo ». En la conferencia citada más arriba, Phi-
47 odio, pero pavimentada con indiferencia» .5°
lippe Meirieu decía que quien no tiene el sentimiento de la
Es una invitación categórica imperativa a una conducta
irreversibilidad de la más pequeña humillación «no comprende
moral extraordinariamente exigente. AI presentar a Auschwitz
nada de lo humano. [...] Es lo que hace a la educación terrible-
como la sobrevaloración extrema y monstruosa de las peque-
mente difícil». El primer acto pedagógico es la mirada que da
ñas actitudes de desprecio cotidiano, Levi da sentido a la más
confianza, la mirada que es signo de que una humanidad tie-
pequeña humillación del más pequeño niño.
ne confianza en otra humanidad. Es la mirada, dice todavía
Meirieu, «que ayuda a crecer». El odio y el resentimiento, experimentados tras la violen-
cia y la humillación, forman parte del mal padecido. Levi los
ha combatido con la cultura y la amistad, para tratar de esca-
Primo Levi dice que el mal ha sido cometido. Permanece par de Auschwitz.
entre nosotros, está «en el campo» como lo muestra la cámara
de Murnau (Nosferatu) o de Lanzmann (Shoah). Hay que vivir
con «la sensación pesada y amenazante de un mal irreparable y ¿Apaciguamiento?
definitivo, omnipresente, agazapado como una gangrena en las
vísceras de Europa y del mundo, fuente del mal por venir».48
Nadie acusará a Primo Levi, como equivocadamente se
Entonces, si el mal es irreparable, si la confianza perdida de
ha podido hacer con respecto a Lanzmann, de estar animado
los hombres y de los niños en el mundo no volverá nunca, sin
por el odio. «El odio es bastante extraño a mi temperamento.
un fabuloso trabajo sobrehumano de justicia y de reparación,
Me parece un sentimiento bestial y grosero. [...] Yo prefiero que
entonces, lejos de hundirse en la desesperación, uno pondrá
todos sus esfuerzos en guardarse obstinadamente del más pe- mis actos estén inspirados por la razón. [...] El deseo de justicia
queño acto de humillación que pudiese colocarnos en el co- gana en mí al odio» .5' De cualquier manera, al enterarse de
mienzo del largo camino que conduce inexorablemente a que Si esto es un hombre va a ser traducido al alemán, tiene
Auschwitz. Primo Levi reconoce, en las construcciones más «el sentimiento de haber ganado una batalla» . E1 libro estaba
52

monstruosas, piedras conocidas. Cuenta que un día volvía al escrito en italiano, pero «sus verdaderos destinatarios, aque-
campo acompañado del kapo Alex. Ellos atraviesan un terre- llos contra quienes el libro apuntaba como un arma, eran ellos,
no baldío. Alex, para apartar un cable, pone la mano sobre la los alemanes. Yel arma estaba cargada».53 Contra los respon-
grasa. Entonces, dice Levi, «sin odio y sin sarcasmo, Alex se
49. Primo Levi, Si c'est un homme, p. 141.
50. Jan Kershaw, L'opinion allemande sous le nazisme, p. 319.
46. Primo Levi, La trêve, p. 14. 51. Ibíd., pp. 232-234.
47. Ibid., p. 14. 52. Primo Levi, Les naufragés et les rescapés, p. 164.
48. Ibid., p. 238. 53. Ibid., p. 164.

212 213
sables, el libro es en efecto para Primo Levi lo que la cámara ta, sin duda ha soñado con ella, también él, detrás de las alam-
para Lanzmann: un arma. bradas, «él sabe lo que eso quiere decir». Todos los habitantes
Levi combate de la misma manera el resentimiento, mien- del Lager imaginan «dulces cosas ferozmente lejanas».59 Levi
tras que Jean Améry no logra deshacerse de él. Améry consa- reconstruye el poema, cierra los ojos, se muerde los dedos,
gra todo un capítulo de su libro a los resentimientos.54 Primo daría su sopa del día de hoy por reencontrar los tercetos que
Levi explica que fue acogido por Italia, que no perdió su iden- le faltan. Y cualdo al fin algunos versos le vuelven, es
tidad, que no fue condenado al exilio. Mientras que los judíos «como un sonido de trompetas, como la voz de Dios». 60

polacos o los judíos alemanes han visto «el mundo hundirse Gracias a Dante, gracias a la poesía, inestimable riqueza y
bajo sus pies» sin la esperanza de regresar a ninguna patria.55 amiga, en Buna-Auschwitz III-Monowitz, he ahí que un
Al contrario de Jean Amery, Primo Levi ha encontrado un hombre puede decir: «Por un instante, olvidé quién era y
apaciguamiento en la escritura. El ha podido colocar sus peo- dónde estaba». ' 6

res penas en una historia, un relato, una obra literaria que


parecen haberlo salvado. Está también la fraternidad. Levi ha celebrado de manera
conmovedora la amistad de Jean el Pikolo,62 y la de sus otros
Él ha hecho el elogio de la cultura y de la amistad como compañeros franceses, Charles y Arthur.63 Él ha inmortaliza-
medios de salvación: el capítulo sobre «E1 canto de Ulises» es do al mejor amigo, Alberto.
uno de los más bellos de Si esto es un hombre. 56
En Auschwitz, sin duda, se encuentra el odio pero tam-
bién la solidaridad, la gran figura de Lorenzo. Durante seis
La cultura sirve para vivir libre y salvado. Si unos alum-
meses, este obrero civil italiano le proporcionó a Primo Levi
nos preguntaran para qué estudiar poesía, se les podría res-
pan y sopa; le dio un suéter, escribió por él una carta y le
ponder contándoles la historia en la que Primo Levi camina
transmitió la respuesta, venida de Italia. «No me pidió nada y
con Jean el Pikolo, para ir a buscar sopa. De camino, Levi
decide enseñarle el italiano a su amigo francés a partir de los
59. Ibid., p. 148.
versos de Dante, El canto de Ulises. Pero he ahí que Primo
60. Ibid., p. 149.
Levi se enreda en la traducción francesa y en los propios ver- 61. Ibid., p. 149. Pero El canto de Ulises nos lleva, a pesar de todo,
sos italianos. ¿Ése viene antes? ¿Viene después? Con inexorablemente en Auschwitz por el camino del Infierno de Dante. En
respecto a éste, se acuerda de la rima pero el verso mismo su prefacio al Infierno de La divina comedia, Jacqueline Risset evoca
se le escapa. Batalla con fragmentos de recuerdos a los que Auschwitz: «... La imaginación creadora de Dante es tan poderosa y tan
precisa, que parece describir anticipadamente a veces el inimaginable horror
les busca las uniones o les redescubre las «proposiciones
moderno. Así, el gigantesco embudo del Infierno, que se abría hasta el
consecutivas».57 Dante habla de la alta mar abierta, «l'alto centro de la tierra, es descrito como el receptáculo de todo el mal del uni-
mare apeno» .58 Pikolo conoce la mar, ha navegado... La mar verso. [...] Uno piensa en el terrible mapa de Europa que es posible toda-
abier- vía ver en Auschwitz. [...] Todas las capitales figuran en él con su nombre,
pero no están conectadas entre ellas. Una sola línea las vincula a todas,
54. Jean Améry, Par-delà le crime et le châtiment, pp. 111-138. Améry, una por una, con el punto central de la red, marcado con el nombre de
judío austriaco, no tiene ya, al contrario de Primo Levi, un lugar al que AUSCHWITZ» (L'Enfer, p. 9).
pueda volver con toda seguridad.
55. Primo Levi, Les naufragés et les rescapés, p. 135. 62. Ibid., p. 142. Jean Samuel, el Pikolo, quien vive en Estrasburgo,
56. Primo Levi, Si c'est un homme, p. 142. sigue dando testimonios sobre Auschwitz y sobre su amigo Primo Levi
57. Ibid., p. 150. con un rigor y una humanidad dignos del escritor italiano.
58. Ibid., p. 148. 63. Ibíd., pp. 208-209.

214 215
no aceptó nada a cambio, porque era bueno y sencillo, y no «Hasta que el mar se cerró sobre nosotros» 68

pensaba que hacer el bien debiese producir ganancia alguna. [


...] Es a Lorenzo a quien le debo el estar todavía vivo a día de Es el sentimiento de ver la «cosa» monstruosa y
hoy, no tanto por su ayuda material como por haberme recor- obscena lo que inspira el misterio del suicidio de Primo Levi,
dado constantemente, con su presencia, con su manera tan el 11 de abril de 1987. Habíamos olvidado que él no cesa de
simple y tan fácil de ser bueno, que existía todavía, fuera del decir que la ofensa es incurable, y que nunca ha perdonado.6 9

Lo creíamos salvado. Nos creíamos salvados. Nosotros


nuestro, un mundo justo». Gracias a la bondad de Lorenzo,
mismos —y los alumnos a los que decidimos hablar de Primo
«valía la pena conservarse vivo. [...] Es a Lorenzo a quien le
Levi— estamos obligados a tomar al escritor en su totalidad
debo el no haber olvidado que yo era un hombre» .64 Lorenzo humana, desde lo que parecía el apaciguamiento hasta el
«detestaba a los alemanes, su comida, su lenguaje, su guerra: momento de la muerte voluntaria.
pero cuando lo pusieron a construir muros, los hizo muy rec-
tos y sólidos, no por sumisión, sino por conciencia profesion Habría problemas similares para hablar de los suicidios
al».65 Como Ivan Denissovitch en el gulag, Lorenzo no pue- de Jean Améry o de Paul Celan. Pero los libros de Primo Levi
de evitar el ser un buen albañil. 66
parecen sin emoción extrema, sin drama. Un gesto tan emo-
tivo y dramático como su suicidio permanece incomprensi-
Se puede tener la impresión de que gracias a la amistad,
ble, salvo si se lograra comprender Auschwitz. Hemos visto
la solidaridad, la cultura, Primo Levi triunfa del mal y conoce más arriba que eso era imposible. El sobrevivió en el Lager
la Redención. Lo vemos un poco como Eric Rochant ve a gracias a la amistad, gracias a su conocimiento de la lengua
Abraham Bomba, un personaje de la película de Lanzmann. alemana, gracias a sus estudios de químico, gracias a la suer-
«Se dice que uno no puede escucharlo que (los supervivientes) te de ponerse enfermo en el momento de la evacuación del
nos cuentan a no ser porque ellos mismos no parecen afecta- campo, escapando de ese modo a las «marchas de la muer-
dos por ello». Pero sabemos que Bomba se derrumba. Ro- te», tan asesinas. Sin embargo, muere 42 años después de
chant escribe aún que es en ese momento que «entrevemos la Auschwitz, de una enfermedad que no podemos dudar que le
huella de la `cosa'; monstruosa, obscena». b7 Es este horror el venga de Auschwitz.
que Levi ha querido afrontar.
Él mismo analizó las razones de que hubiera pocos suici-
dios durante el tiempo del cautiverio. El suicidio es
humano y no animal, meditado y no instintivo. La 70

inminencia constante de la muerte no deja tiempo para


64. Ibid., pp. 159-190. Un cuento de Lilith habla también de Loren-
zo: «Le retour de Lorenzo., p. 70. «concentrarse en la idea de la muerte». El suicidio puede
65. Entrevista hecha a Primo Levi por Philip Roth, Si c'est un venir de un sentimiento
homme, edición de 1996, p. 258. Véase también Myriam Anissimov,
Primo Levi, p. 285, para otras informaciones sobre el personaje de 68. Dante, La divina comedia, El Infierno, canto XXVI, verso 142 ([el
Lorenzo.
original cita la] traducción de Jacqueline Risset, Flammarion, p. 245).
66. Alexandre Soljenitsyne, Une journée d'Ivan Denissovitch, pp. El verso es citado por Primo Levi, Si c'est un homme, p. 151 (Infin che l'
115-130. mar fu sopra noi rinchiuso).
67. Eric Rochant, artículo «La trace de la chose», en Le Monde, 24 de 69. Primo Levi, Les naufragés et les rescapés, p. 134.
marzo de 1994. 70. Ibíd., p. 74.

216 217
de falta. «No era necesario castigarse mediante el suicidio por Bruno Bettelheim, antiguo deportado en Dachau y en
una falta (verdadera o supuesta) que uno expiaba ya con el Buchenwald, se suicidó también el 13 de marzo de 1990.
77

sufrimiento de cada día. » .7r Primo Levi pasa rápido sobre el Algunos días después del suicidio de Primo Levi, escribía:
suicidio de Jean Amery que permite, dice, como todos los
suicidios, «una multitud de explicaciones».72 No profundiza En los campos, el prisionero podía mantenerse en vida por el
en la explicación que entrevé del acto de Amery porque esti- instinto de conservación y el deseo de venganza, pues era una
venganza contra los kapos y los SS el no morir. Después de la
ma que éste era capaz, contrariamente a él mismo, de com-
Liberación, pierde esta razón de vivir. El traumatismo del campo —
batir a puñetazos en combates perdidos de antemano. Pero 73
haber estado impotente, sin control sobre su vida, aniquila-
evoca los suicidios después de la Liberación para decir do— no puede ser rebasado si la víctima no es rodeada, en la
que, si no hay en el Lager el sentimiento de una falta Liberación, por personas que puedan convencerla de que el
cometida, éste resurge después de la Liberación y puede deseo de vivir está justificado. Pero eso es muy difícil y la me-
conducir al suicidio. Ese síndrome depresivo —del que sin
74
nor dificultad psicológica hace estragos. En particular el es-
embargo Primo Levi dice no estar afectado- domina el 75
pectáculo del sufrimiento y de la muerte de las personas se
tercer capítulo, «La vergüenza», de su libro Los hundidos y los vuelve intolerable. 78

salvados. «¿Tienes vergüenza porque estás vivo en vez de


otro? J en particular, en vez de un hombre más generoso,
.
Bettelheim agrega que él mismo está siempre atormenta-
más sensible, más sabio, más útil, más digno de vivir que tú? do por el recuerdo de su impotencia, en Dachau, para impe-
[...] Es una suposición, pero carcome; se ha anidado dir la muerte de un amigo.
profundamente en ti, como un gusano, no se la ve desde el Después de la vergüenza de sobrevivir «existe otra vergüen-
exterior, pero carcome y grita».76 El relato del último encuentro za, más vasta, la vergüenza del mundo. » Cuando Primo Levi,
79

con el amigo Alberto está escrito sin ninguna búsqueda de de regreso en Italia, reencuentra a Lorenzo, el hombre que
efectos. En el momento de la partida de los prisioneros, tanto lo ayudó en Auschwitz, encuentra a un hombre fatigado:
Primo Levi, enfermo, se queda en e] campo. Alberto viene a
decirle adiós por la ventana del hospital. Levi dice [...] no fatigado del camino, sino fatigado mortalmente, con
solamente que su amigo había tenido ya la escarlatina, y que una fatiga irreversible. [...] Comprendí que el margen de amor
en consecuencia él no ha podido transmitirle la contaminación
que —pero eso no lo sabemos sino ahora—lo habría salvado,
pues Alberto murió como muchos durante la marcha de emoción, la gravedad y, por lo que se veía, todo sentimiento de cual-
evacuación del campo. quier culpabilidad. Era necesario, sin duda, para poder ser deportados
en cierto modo profesionales, como dice Lanzmann. Pero si realmente
es necesario que antiguos deportados supervivientes se dediquen a co-
mentar las visitas a Auschwitz, el problema parece insoluble.
71. Ibid., p. 75.
72. Ibid., p. 134. 77. El relata su detención en Le coeur conscient, capítulos IV a VII.
73. Ibid., p. 134. 78. Lo esencial de una entrevista con Bettelheim aparecida en la
74. Ibid., pp. 74-75. revista italiana Europeo en abril de 1987. Traducida al francés por
75. Camon, Conversations avec Primo Levi, p. 8. Patricia Amardeil. Podemos pensar en la aflicción de Primo Levi ante
76. Primo Levi, Les naufragés et les rescapés, p. 80. Ese sentimiento la decadencia intelectual de su madre y la decadencia física de su sue-
debe ser puesto en relación con la muy grande sensibilidad de Primo gra. Ambas vivían en el mismo apartamento que él y él se ocupaba de
Levi. En ocasiones me ha chocado ver a antiguos deportados acompa- ellas incansablemente.
ñando viajes turísticos a Auschwitz, cuya adaptación había borrado la 79. Primo Levi, Les naufragés et les rescapés, p. 84.

218 219
que él tenía por la vida había disminuido, que casi había des- pues el discurso puede mentir, el acto nunca. Creían en la
aparecido. [...] Bebía [...]para salir del mundo. El mundo, él lo sinceridad absoluta del acto supremo, después del cual nin-
había visto, no lo quería, lo sentía hundirse a su alrededor; gún acto es posable».83
vivir ya no le interesaba. [...] Enfermó [...] y murió en el hospi- Primo Levi, es cierto, es ajeno a esas mentalidades leja-
tal en soledad. Él, que no era un deportado, murió del mal de nas y soy yo quien, como muchos otros, busca razones a su
los deportados.80 decisión de abandonarnos voluntariamente. No deja de ser
Lorenzo, que era la bondad misma, había dejado de amar cierto que su muerte acompaña su testimonio y lo ilumina
el mundo y la vida. con una espantosa y deslumbrante verdad sobre el sufrimien-
to de Auschwitz.
No hay nada más injusto que acusar a los antiguos de-
portados de escondes; con su testimonio, los horrores de Es difícil imaginarse la violencia y la complejidad del
hoy: son ellos quienes los sufren más. Primo Levi compren- choque que representa, en una vida, cerca de un año pasa-
de mejor que nadie, desde dentro mismo, los campos esta- do en Auschwitz. Primo Levi regresa en varias ocasiones a
linianos o los camboyanos. Vislumbra, con una agudeza la idea, sugerida por uno de sus amigos, de que, en su me-
acaso justamente mortal, las catástrofes por venir y, en par- moria, antes y después de Auschwitz están en «blanco y
ticular, el apocalipsis nuclear «probablemente instantáneo y negro» y Auschwitz en «tecnicolor». «Ciertamente doloroso,
definitivo [...] horror más grande y diferente, extraordinario, pero también —eso puede parecer cínico decirlo— era el mo-
nuevo [...]». 81 mento más interesante de mi vida; era una aventura».84 Hay
ahí una fuente de desesperación. Los prisioneros, en el tiem-
po del Lager, esperaban, esperaban ardientemente su libe-
Hemos visto que la obra de Primo Levi está atravesada
ración. Cuando ésta sobrevino, el alivio, la alegría, para un
por la necesidad del deber sagrado de memoria. Sobrevive
hombre como Primo Levi, son de corta duración. Él escu-
para dar testimonio. ¿Piensa perder su razón de vivir, una
chará eternamente «el mando del alba», «la orden extranje-
vez que cree haber acabado su testimonio?82 Su propia muer-
ra», «Wstawac!».85 El abatimiento sin esperanza del recuer-
te deviene entonces la última y terrible manera de subrayar
do del Lager; para siempre atormenta el espíritu, sin más
ese testimonio, como esos personajes que, en la corte del
salida posible que la muerte."
shogun, juzgaban que la manera más extrema de señalarla
importancia de sus palabras o de sus actos era, a su térmi-
no, realizar el seppuku. En los albores de la historia de Ja- Para hablar del mal, de la muerte, del crimen contra la
pón, se veía a los caballeros decidir morir para acompañar a humanidad lo mismo que de sus más grandes testigos, será
los muertos, como lo explica Maurice Pinguet: «Pensaban
que un solo acto dice mucho más que el más largo discurso,
83. Maurice Pinguet, La mort volontaire au Japon, pp. 75-77.
84. Entrevista con Risa Sodi, citada por Myriam Anissimov, Primo
Levi, p. 480.
80. Primo Levi, Lilith, el cuento «Le retour de Lorenzo», pp. 78-79. 85. Poema Alzarsi (levantarse), escrito el 11 de noviembre de 1946,
81. Primo Levi, Les naufragés et les rescapés, p. 86. Ad ora incerta, p. 16. El poema se encuentra al inicio de La tregua.
82. En unas conversaciones con Giovanni Tesio, Primo Levi «lamen- 86. Sin duda hay que tener en cuenta también los problemas perso-
taba ya no tener más que decir» (Myriam Anissimov, Primo Levi, p. 599). nales de Primo Levi, ya que él llega a decir, la víspera de su muerte,
Dice incluso que debe «releer en el presente sus libros para hacer surgir que su vida era «en un sentido, peor que Auschwitz» (carta a Ruth
en su conciencia el año que pasó en Auschwitz» (p. 605). Feldman, citada por Myriam Anissimov, Primo Levi, p. 604).

220 221
necesaria mucha prudencia y delicadeza. No hay proyecto
pedagógico más difícil, más grave, ni por desgracia más ur-
Capítulo 5
gente. Habrá que ser muy ambicioso, o pretencioso, para
pensar que se es capaz de salvar a los alumnos y a sí mismo De la memoria a la resistencia
de aquello que podría parecerse en efecto a una forma de
desesperación.
Ferdinando Camon recibió, tras la muerte de Levi, el 11
de abril, una carta enviada el 8, llena de proyectos, de de- Para acompañar a los alumnos hacia los mediadores
seos, de expectativas «irreconciliables con cualquier inten-
ción de desaparecer y de terminar con todo. Esta carta me ha ¿Es acaso una injusticia el hecho de escoger deliberada-
dejado la convicción de que la muerte de Primo Levi fue un mente el testimonio de Primo Levi entre tantos otros? Hay
accidente, o que, si fue querida, esta voluntad no tenía la for- decenas de libros aparte de los suyos, sinceros, conmovedores,
ma de un proyecto: no era, tampoco, más que un accidente, inolvidables. Me causa escrúpulos no citarlos todos. Pero es
nada más». 87
necesario escoger. Si hay que transmitir esta historia, Primo
Levi sigue siendo la referencia del testigo esencial de la histo-
Primo Levi no escribió nada antes de morir. Cayó de una ria de los Lager alemanes. Cuenta escrupulosamente lo que
escalera en su casa de Turín, cuya barandilla es lo suficiente- vio, sin agregar, sin fabular; sin que interfieran testimonios
mente alta como para que se dude de que una persona la exteriores, sin que sea posible nunca sorprender en él una falta
pueda franquear accidentalmente. Nunca sabremos la abso- ni tener la menor duda sobre la verdad de su palabra.
luta verdad. ¿Quién puede decir si Primo Levi había reencon-
trado la confianza en la humanidad que permite sobrevivir?
Añade a su testimonio una reflexión de una rara profundi-
¿El horror humanamente insuperable estaba grabado para
siempre en su espíritu, como el tatuaje 174517 en su brazo dad, de una excepcional pertinencia para con los problemas
izquierdo? relativos a los campos y a su historia infinita. Cayó en una trampa
mortal que se adhiere a nosotros mismos, también. En un bello
Para nosotros, para siempre, sus libros lo muestran, como artículo publicado por la revista Etudes, Giusi Baldissone, pro-
él dice de su amigo Alberto, «el raro ejemplo del hombre fuer- fesor de la Universidad de Turín, escribe que hay un «infierno»
te y dulce contra el que vienen a doblegarse las fuerzas de la de los hombres de la segunda mitad del siglo xx «que no está
noche».88 constituido de erotica y curiosa, sino de los honores de los cam-
pos nazis. Asomarnos a ese asunto, por medio de los escritos de
un testigo, implica salir de ahí con una sensación de horror en la
87. Ferdinando Camon, Conversations avec Primo Levi, p. 8. memoria. Yel escritor que se ha vuelto grande conduciendo has-
88. Primo Levi, Si c'est un homme, p. 73. Al final de su vida, en un ta ahí nuestra mirada sigue estando, en cierto modo, envuelto
carta a David Mendel, Primo Levi dice que sus libros lo »presentaban
más sabio, más sereno, más centrado y valiente de lo que era en realidad, (
también él en el horror... Primo Levi, se podría decir, se ha libera-
Myriam Anissimov, Primo Levi, p. 608). También le dice a Roberto Di do encerrándonos en el honor».' Baldissone añade que, precisa-
Caro que siempre se presentó en sus libros »como alguien equilibrado. mente porque él escribe para liberarse, para comprender, para
Lo soy poco» (ídem, p. 611). Acaso agregue la modestia a sus cualida-
des. Un hombre guarda siempre su secreto. De todas maneras, es la
obra la que cuenta esencialmente.
1. Revista Études, octubre de 1995, pp. 385 395.
-

222 223
dar testimonio y no para hacer literatura, el químico Primo mucha modestia para ser, en cierto modo, guías en el camino
Levi es visto con sospecha y escepticismo por muchos historia- que conduce a los verdaderos guías. Para tratar de cumplir
dores de la literatura italiana y europea. A pesar de sus con el deber de memoria, para vislumbrar el horror y saber
cuentos y sus artículos que no tienen que ver con el mundo del cómo no volver jamás a él, lo mejor que podemos hacer es
Lager, a Primo Levi se le encasilla en la categoría de los conducir a los alumnos, en soledad y en recogimiento, sin la
escritores concentracionarios. Yo no sé cuál es el «valor» que esperanza tranquilizadora y fácil de ningún consuelo, a la
habría que tener, según Baldissone, para otorgar a Primo Levi lectura de Levi y de Lanzmann. Hay que poder hacerlo en
su pertinente lugar como escritor. Es muy cierto que será difícil primer lugar en la escuela.
o imposible arrancarlo del «infierno» ya que no hay lugar en
sus escritos para el paraíso. Es hacerle justicia el decir que
Auschwitz ha hecho de Primo Levi un escritor-testigo capital
de final de siglo e incluso, sin duda, hasta hoy, del final de toda Los programas escolares
la historia de la humanidad, aunque no haya estado en
Birkenau, el corazón del mal. Su destino hace de Primo Levi, El estudio de la Shoah está ahora inscrito en los progra-
desde el punto de vista ético, el escritor más importante del mas oficiales de los países europeos. El libro Dites-le à vos
siglo. Su pensamiento ya no podrá ser olvidado en la eterna enfants de Stéphane Bruchfeld y Paul A. Levine, concebido
interrogación humana sobre la presencia intensa del mal en para los estudiantes suecos pero traducido a numerosas len-
la historia de los hombres. guas, ha sido presentado incluso como un manual europeo.
España integra en sus programas escolares, también
De la misma forma en que podemos considerar a Primo ella, la cuestión de la Shoah en todos sus aspectos de la
Levi un artista escritor, Claude Lanzmann es en primer lugar historia, de la memoria, pero también de la moral y de la
un artista cineasta. Como Levi, produce historia. Ningún his- filosofía en una perspectiva europea de enseñanza y de
toriador, hay que volver a decirlo, ha hecho el trabajo de Lanz- educación para la democracia. Los problemas son numerosos
mann. Pero sobre todo Shoah es una de las grandísimas obras ante la inmensidad de los sufrimientos que se multiplicaron
maestras de la historia del cine y lo mejor sería presentar esa en el siglo xx en Armenia, en la URSS, en China, en Camboya,
película a los estudiantes al término de una historia del cine en los Balcanes, en América o en Africa, particularmente en
sobre el siglo xx. La historia del cine, como la de la pintura, Rwanda. Los programas escolares deben abordar la
refleja y contiene la historia general del siglo y se podría muy semejanza entre las víctimas pero no deben olvidar la
bien, desde un punto de vista pedagógico, partir exclusiva- singularidad de cada masacre. Deben mostrar la complejidad
mente de las obras de arte para realizar cualquier programa de las causas de los crímenes en los ámbitos político,
de historia, incluso, gracias a Lanzmann, el programa más económico, social e intelectual. Pero deben también subrayar
difícil de abordar, la historia de la Shoah. las resistencias y los actos de salvamento que dirigieron a la
humanidad en la lucha contra la barbarie. Hoy día, desde
Levi y Lanzmann son guías para aproximarse al horror, el proceso de Nuremberg y con las Naciones Unidas y el
son «primeros de cordada».2 Les hace falta a los profesores Tribunal Penal Internacional, los torturadores y los asesinos
han dejado ya de ser impunes.
2. Lanzmann, quien decididamente no le teme a nada, declara: «yo
soy literalmente, corno se dice en alemán, una especie de Führer» (L'autre
journal, mayo de 1985, entrevista concedida a Valérie Champetier). En esta formación de los ciudadanos de las naciones eu-
ropeas, lo importante, de todas formas, es la manera en la
224 225
que los estudiantes reciben las disciplinas escolares y el desa- con algunas observaciones de interés para la historia de las
rrollo de su capacidad para proseguir, solos, el trabajo empe- mentalidades.
zado en la escuela en el campo de la cultura y de los valores
que arraigan en ella. — Una cocinera que se alegraría de tener a esos ladinos de los
judíos en sus hornos: 0,50 francos.
— ¿En qué isla desierta nos preparamos a expulsar y a detener
al pueblo judío?: I franco.
Por una ética de la vigilancia escolar
— Un cura de pueblo que expresa los votos más ardientes por el
exterminio de los dos enemigos de Francia: el judío y el masón.
Las palabras que matan — Un humilde cura del Poitou que cantaría con gusto el Ré-
quiem del último de los judíos.
Auschwitz ha sido posible. Por lo tanto, Auschwitz es to- Eran deseos imaginarios, irreales: hornos para los judíos,
davía posible. El deber de memoria intenta rechazar lo más una isla desierta, los judíos detenidos, exterminados, el Ré-
5

lejos posible esta posibilidad. quiem del último judío... Probablemente muchos de aquellos
Entre las causas que rebajaron tan trágicamente la vigi- que decían querer exterminar a los judíos no habrían sido
lancia y dejaron el campo libre al nacionalsocialismo, se en- capaces de hacerlo en la realidad. Eran gentes sencillas, sin
cuentra el clima instaurado por toda una sociedad europea mucha cultura, sometidos a toda suerte de estereotipos y de
que se acostumbró a un odio endémico contra los judíos. Éste propagandas simplistas.
parecía tan natural que apenas se le notaba. Hoy nos sobre- Charles Baudelaire es un gran poeta, sutil, fino, acaso el
salta a la vuelta de una frase de Dostoyevski, de Jaurès, en sus más inteligente, el más cultivado de los poetas del siglo xix.
inicios, de Bernanos, de Gide. 3
Uno tiene en su casa las obras completas de Charles Bau-
Ya en la época del caso Dreyfus, unos buenos franceses delaire. No ha habido tiempo de leerlas por entero. El libro
expresaron unos deseos que los nazis transformaron en ac- está en la biblioteca. Un día abrimos el libro por la mitad, al
tos. Los suscriptores por la edificación de un monumento al azar: Diarios íntimos: Mi corazón al desnudo.
coronel Henry' creyeron necesario acompañar sus donativos
.

[...] Desde mi infancia, tendencia a la misticidad [...] Dinámi-


ca moral de Jesús [...].
3. El lector encontrará un gran número de ejemplos, con frecuencia De la infamia de la imprenta, gran obstáculo al desarrollo
sorprendentes, en el libro de León Poliakov Histoire de l'antisémitisme, de lo bello.
pp. 437-469. La virulencia, lo absurdo y el odio ciego de Edouard Drumont Hermosa conspiración a organizar para el exterminio de la
desde luego no tienen igual, ni siquiera en Alemania, por lo menos antes Raza Judía.
de 1933. Su libro La France juive tenía ya 200 ediciones en 1912: es Los judíos, Bibliotecarios y testigos de la Redención.'
reeditado por la editorial Flammarion en 1938 en dos gruesos volúme-
nes de 538 y 610 páginas. El año precedente Denoël había publicado
Bagatelles pour un massacre, 226 páginas de pequeños caracteres satura-
dos de furiosas imprecaciones antisemitas de Louis-Ferdinand Céline. 5. Como es sabido, los nazis consideraron, entre sus proyectos, el de
exiliar los judíos a Madagascar, la que, sin embargo, no es una isla
4. El coronel Henry, autor de un documento falso destinado a acu- desierta.
sar al capitán Dreyfus, se había suicidado en 1898, al día siguiente de 6. Charles Baudelaire, «Mon coeur mis à nu», fragmento XLV, Oeuvres
ser arrestado. Se volvió un héroe para los antidreyfus. complètes de la edición de la Biblioteca de la Pléiade, tomo 1, p. 706.

226 227
En las notas de la edición de la Pléiade, Claude Pichois dice les?» 9 Poco a poco se fue instaurando una regresión moral con-
que «ese pasaje no es fácil de interpretar». Dice que Baudelaire siderable. Ya, diecisiete siglos antes de nuestra era, el código de
«está ironizando » y que «hay que descartar todo antisemitismo»? Hammurabi anunciaba que la ley estaba hecha para proteger a
Ignoro lo que Baudelaire quiso decir. Veo las expresiones los más débiles, y toda la civilización humana se desarrolló a
«hermosa conspiración», «organizar», «exterminio», «Raza Ju- partir de esta idea elemental. Las barreras morales que habrían
día ». ¿Estas expresiones son insoportables, así las haya dicho permitido identificar el crimen, construidas por el judaísmo, el
el más grande de los poetas, tan sólo porque los nacionalso- cristianismo y la Ilustración fueron destruidas sin mayor difi-
cialistas llevaron a la práctica las frases escritas «irónicamen- cultad. «No debemos dudar —escribe todavía Carrel— en orde-
te», sin creer en ellas, de broma, como dicen los niños en el nar la sociedad con respecto al individuo sano. Los sistemas filo-
recreo: «¡te voy a matar!»? ¿O eran insoportables desde su sóficos y los prejuicios sentimentales deben desaparecer ante esta
origen, antes de ponerlas en práctica? El asesino no es aquel necesidad. Después de todo, el desarrollo de la personalidad hu-
que tiene el deseo de matar, es quien realiza ese deseo. Segu- mana es la meta suprema de la civilización». 10

ramente los verdugos de Auschwitz no conocían esas frases


de Baudelaire o no leían a Céline. Pero vivían en un tiempo
nutrido de frases en las que las palabras perdían su sentido,
El desprecio ordinario prepara para el desprecio
en las que uno podía decirlas de broma, sin consecuencias.
extraordinario
Las palabras no podían matar.

Miro el volumen de Baudelaire en la biblioteca. Sé que esta De este modo, Auschwitz remonta el tiempo, hace surgir
frase se encuentra agazapada en él, silenciosa, anodina, entre un sentido renovado en lo que ha sido pensado antes de é1."
miles de otras frases. Lo que está escrito escrito está. Lo que está
consumado está consumado, «hermosa conspiración a organi-
zar...». Bastaba con esperar tres cuartos de siglo. Está hecho. 9. Ibíd., p. 388. El capítulo se llama «La reconstruction de l'homme..
En su testamento político, Hitler habla también de la manera «huma-
En 1935, Alexis Carrel, después de haber hablado de «razas na» en la que se ha dado muerte a los judíos.
puras», y de haber anunciado que las clases sociales eran ante 10. Ibíd., p. 389.
todo «clases biológicas», proclama que «los pueblos modernos 11. Véase, por ejemplo, cómo la lengua alemana es duramente afecta-
pueden salvarse por el desarrollo de los fuertes. No [por] la pro- da por este acontecimiento. La palabra Arbeitlager es empleada con fre-
tección de los débiles». Si preconiza tratar a los criminales me-
8 cuencia, en los años veinte, para designar un campo de trabajo en el que
nos peligrosos mediante «el látigo o algún medio más científi- los jóvenes desbrozan un bosque o restauran un castillo. Confiscada
por los nazis, esta palabra se volvió inutilizable durante mucho
co», sugiere también que «un dispositivo eutanásico, dotado del tiempo. Sin embargo, durante las XII Jornadas Mundiales de la
gas apropiado, permitiría disponer (de los grandes criminales) Juventud, en París, los comentaristas no dudaron en describir con el
de manera humana y económica [...] ¿No sería aplicable, este nombre de «catedral de luz» la puesta en escena que consistía en dirigir al
mismo tratamiento, a los locos que han cometido actos crimina- cielo unos proyectores que daban una sensación muy fuerte de estar en
el interior de una arquitectura de iglesia virtual (por ejemplo, Philippe
Harrouard al comentar las ceremonias de Longchamp, el 23 de agosto
de 1997 en France 2 o Jean-Robert Armogathe en un artículo de Le Monde
7. Ibíd., p. 1.511. del 3 de septiembre de 1997, «Vin nouveau et vielles outres»). El
8. Alexis Carrel, L'homme cet inconnu, pp. 361-362. dispositivo «Licht- Dom»: «catedral de luz», es una invención de Albert
Speerpant las ceremonias
228 229
La presencia de Auschwitz en la historia impone hoy una diosa. [...] Nosotros vivimos siempre en contextos de vida en
vigilancia maníaca en lo que se dice, se escribe y se practica. los cuales Auschwitz ha sido posible».13
La enseñanza de Primo Levi conduce a esta atención que hace
ver ya un pequeño Auschwitz en las miserables actitudes de
desprecio cotidiano, de fascismo ordinario, como el secarse
las manos a la manera de Alex, el kapo de Monowitz, en la
De la legitimidad de las comparaciones
ropa de su vecino.
Los textos de Chaumont y de Thanassekos son capitales
En un artículo de la revista Débats, el historiador Jean-Mi- para significar que el deber de memoria no conduce a fijar en
chel Chaumont, tras haber subrayado la «nueva luz arrojada el pasado la indignación y la intolerancia con respecto al mal.
por Auschwitz, sobre los múltiples vínculos entre la normalidad Hablamos en primer lugar de hoy. Se han prohibido demasia-
y el crimen», pide que «acosemos en todos los niveles fami- do las comparaciones pretextando que Auschwitz no podía corn-
liar, profesional, social, jurídico, político— las manifestaciones pararse con nada. Las comparaciones no son asimilaciones.
menores cuyo cúmulo pueda hacer que uno se encuentre un día En la época en que se gritaba «CRS SS», sobre todo se mani-
cubierto, si no de un uniforme SS, al menos del de uno de sus festaba su ignorancia de lo que era un SS. Tener el tiempo de
auxiliares o incluso de un pijama rayado. En esta óptica, en la gritar dos veces frente a un CRS de la República Francesa que
que la dilucidación de lo peor guía la exploración de lo "normal", éste es un SS prueba que ese CRS no es un SS.14 A finales de los
las comparaciones son indispensables. Pero éstas no banalizan años sesenta, Primo Levi tuvo que combatir las ideas del diario
de ninguna manera el término extremo de la comparación: des- de extrema izquierda Lotta Continua, que pensaba que no ha-
banalizan, por el contrario, la violencia —física o simbólica— bía ninguna diferencia entre una fábrica del mundo
contenida en las relaciones ordinarias». capitalista y un campo de concentración.15 Cuando, en la época
de la guerra de Vietnam, se escribía en las paredes el nombre
Chaumont añade que esas comparaciones «pulverizan las de Nixon con la X transformada en cruz gamada, se banalizaba
pseudo justificaciones» mediante las cuales nos resignamos a y edulcoraba la guerra nazi. Si unos niños palestinos pueden
la violencia ordinaria. Esta violencia aparece «como el terre- arrojar
no favorable —la condición no suficiente pero necesaria—
en el cual germina la violencia extrema» .'2
Yannis Thanassekos escribe en ese mismo tenor: «Educar 13. Yannis Thanassekos, «Auschwitz comme événement et comme
contra el principio de Auschwitz sería [...] descubrir, acorralar mémoire,', ponencia presentada en el Coloquio L'Italia del 43-45
do por el Instituto Alcide Cervi, en Roma, el 16 y el 17 de octubre
en nosotros mismos y en todas las prácticas sociales, las múl- de 1995.
tiples manifestaciones e infiltraciones [...] (que degradan) a 14. El 24 de octubre de 1996, ante el tribunal correccional de
los otros y a nosotros mismos de manera imperceptible e insi- Fontainebleau, se llevaba a cabo un proceso en el que los detenidos,
llamados «eco-guerreros'>, estaban acusados entre otras cosas de ha-
ber escrito con pintura roja sobre las paredes de la casa de un antiguo
director de la Oficina Nacional Forestal: «ONF = SS» (Le Monde, 29 de
del Zeppelin-Feld en Nuremberg (véase Albert Speer Architecture, Archi- octubre de 1996). Después de la enorme mortalidad provocada por la
ves d'Architecture moderne, Bruselas, 1985, p. 175). canícula del verano del 2003, el titular del diario británico The
12. Jean-Michel Chaumont, «Connaissance ou reconnaissance? Les Independant del 22 de agosto del 2003 evocaba: «el holocausto de las
enjeux du débat sur la singularité de la Shoah.. Débats, mayo-junio personas mayores en Francia» (Le Monde 24-25 de agosto de 2003).
de 1994.
15. Myriam Anissimov, Primo Levi, p. 502.

230 231
piedras más de dos veces a los soldados israelíes sin ser aniqui- La democracia crea los obstáculos, desgraciadamente no siem-
lados, es una prueba de que el Tsahal no es la Wehrmacht, ya pre superables, ante la tendencia de los gobiernos, incluso de-
que esta comparación se ha llegado a hacer. En fin, en febrero mocráticos, a transgredir más o menos abiertamente sus pro-
de 1996, después de los atentados de Hamas en Jerusalén y en pios valores. Cuando el Gobierno y el Parlamento franceses
Tel-Aviv, se organizó una manifestación de protesta en París, toman medidas que conducen a sospechar de los extranjeros y
en el Trocadero. Se vio ahí a grupos de judíos extremistas enar- de aquellos que les ofrecen asilo o a separar a los miembros de
bolar con inconsciencia o ignorancia una banderola en la una familia, es en efecto el recuerdo de un pasado que nos
que se podía leer: «Proceso de paz = Auschwitz».16 habita el que puede movilizar a aquellos que declaran que la
ley que permite esas separaciones es peligrosa e injusta. Debe
Hay que ser claros, Auschwitz, el campo de concentra-
ser modificada en nombre de la memoria y en nombre de los
ción, representa «por excelencia» la inhumanidad. Los cam-
valores de la democracia francesa. Como ya sucedió ayer, se
pos de exterminio y la construcción de las cámaras de gas,
teme, efectivamente, que hoy funcionarios y policías puedan
mataderos para seres humanos como nunca se habían visto
obedecer sin complejos a una ley injusta, cualesquiera que sean
en toda la historia de la humanidad, están más allá de la in-
sus consecuencias humanas. El deber de la memoria es la vigi-
humanidad. La Shoah sigue siendo incomparable e irreduc-
lancia hoy, y en primer lugar en la propia escuela.
tible: no se trata de eso aquí."

En ese sentido, es posible la comparación que muestra que


uno se interna en el camino que conduce a Auschwitz, sin estar Humillaciones institucionalizadas en el sistema escolar:
todavía ahí. Puesto que estamos después de Auschwitz, puesto parodia del amo y el esclavo
que sacamos las lecciones que hay que sacar de ahí, la indigna-
ción no puede menos que ser más vehemente y desesperada
cuando, por ejemplo, los GI masacran a los habitantes de My Me gustaría dar un ejemplo cuya gravedad ha sido muy
Lai,18 cuando los soldados de la ONU y un general francés de- subestimada y al que le corresponde un lugar de primer plano
jan masacrar a miles de personas en Srebrenica sin intervenir, en las reflexiones en torno a la violencia en la escuela. Se
cuando la ONU no logra impedir la masacre de cientos de mi- sonríe en general a propósito de las novatadas. Yo ubico, con
les de personas en Rwanda... Nosotros lo supimos por las imá- todo, algunas de ellas en el primer plano de las «manifestaciones
genes de la televisión libre, por los relatos de una prensa libre. menores» cuya acumulación las convierte en SS o en concentra-
cionarios. Las novatadas se han vuelto más violentas, en Fran-
cia, a lo largo de los años ochenta y a principios de los noventa.
16. Alain Finkielkraut dice sin rodeos a ese respecto: «hoy hay fascis-
tas en Israel, pero también en Estados Unidos y en Francia>, (Le Monde,
Las más duras expresaban claramente la ideología de una
artículo: «Israel, la catástrofe>,, 19 de diciembre de 1996). parte de la enseñanza superior francesa: aplastar a los más
17. La mayor parte de las masacres tienen el propósito de someter débiles, enseñar a humillarse a sí mismo antes de [pasar a]
mediante el terror, de robar bienes o de expulsar gente de un territorio. humillar a los otros, camaradería y ley de la horda.'9 La toma
El proyecto de exterminio total es raro: parece, sin embargo, que las de concien-
masacres de Rwanda tenían proyectos de exterminio.
18. En marzo de 1968, soldados de la compañía Charlie del ejército 19. Es en concreto un análisis hecho por el psiquiatra Samuel
estadounidense masacraron a 500 mujeres, niños y ancianos en el po- Lepastier, quien tuvo que atender a víctimas de esos abusos. En la
blado de My Lai (Vietnam). emisión de France Culture, Grand angle, del 21 de octubre de 1995,

232 233
cia ha sido provocada sobre todo por los medios, los periodis- recordar que semejantes delitos pueden ser de la competencia
tas, las emisiones de televisión y de radio —en particular Frun- de los juzgados? Cierta «élite» de las «classes préparatoires»
ce Culture. Se han podido escuchar análisis de sociólogos y de [En Francia, las «classes préparatoires» preparan, durante dos
psicólogos que muestran la amplitud de las consecuencias para o tres años, a los alumnos para los concursos de acceso a las
las víctimas. Los politicos (Jack Lang, Pierre Bérégovoy, François «grandes écoles» y las «écoles d'ingénieurs». Se accede a ellas
Bayrou) reaccionaron también para recordar que tales prácti- por medio de un bachillerato o un nivel equivalente tras la acep-
cas están prohibidas desde 1924, y que asistimos ahora, bajo la tación de un informe por parte del director del centro. Respec-
presión de la ley y de la opinión pública, a la prohibición expli- to ala universidad, los alumnos esperan encontrar allí un nivel
cita de esas prácticas. Los escasos relatos de las víctimas nos de estudios mejor y un ambiente más propicio de trabajo. Pero
permiten entretanto darnos cuenta de la deriva moral de una la admisión es muy selectiva y las clases con frecuencia son
parte de los formadores de la pretendida élite francesa: viola- declaradamente elitistas. (N. del A.)], un mundo «estrecho y lim
ción de las Declaraciones de los Derechos Humanos y de los itado»,2 ha podido comportarse oficial y normalmente como lo
1 22

Derechos del Niño, violación del Código Penal (golpes y heri- hacen los peores vagos de las bandas de delincuentes. Por si
das voluntarios —artículo 309—, atentados al pudor en alguno pensara que estoy fuera de mi tema, quisiera hacer no-
público y a propósito de menores [de ambos sexos] —artículos tar que se ha visto incluso, en el peor momento del derrumba-
330 y siguientes), violación de la moral más elemental. ¿Hay 20 miento moral de determinadas grandes escuelas a principios
que de los años noventa, en una escuela privada católica de Versa-
lles, una novatada con, según el juicio de una víctima, «tema
describía todo el peligro que comporta permitir a los jóvenes que ha- dominante de la semana: el culto del fascismo», ya que los eje-
23

gan el aprendizaje del placer sádico. Mostraba que el trauma derivado


de esas prácticas no tiene más que una diferencia cuantitativa, para
algunos estudiantes, en relación a las secuelas que les quedan a las
víctimas de la tortura. Cada uno sufre la violencia en función de su para hacer evolucionar esos usos condenables hacia el respeto a las per-
carácter y de su propia historia. Ser agredido por otro puede tener sonas, al que considero de la más alta importancia». Sin embargo, dos
consecuencias incalculables, sobre todo si ese otro era, a priori, un años más tarde, el Ministerio de la Educación Nacional y el Ministerio
«camarada». Samuel Lepastier mostraba también que las novatadas de la Justicia deben luchar todavía contra las novatadas, «atentado
no son de ninguna manera un rito, ya que no se hace ninguna referen-
contra la dignidad de la persona humana» (nuevo artículo 10 del título II
cia a ello en la presentación de las escuelas, ni tampoco, las más de las
del Código Penal, presentado por Ségolène Royal, ministra delegada de la
veces, en los recuerdos de quienes fueron estudiantes.
Enseñanza Escolar, en Consejo de Ministros del 3 de septiembre de
20. En una carta sobre las novatadas de septiembre de 1992, envia- 1997, en el proyecto de ley sobre la lucha contra la delincuencia sexual).
da a los rectores e inspectores académicos y a los directores de los 21. Los adjetivos son de Pierre-Gilles de Gennes y están en su prefa-
centros, el director general de institutos y colegios Christian Forestier cio al libro de Aude Wacziarg, Bizut. El premio Nobel de Física de 1991
emplea los términos de «víctimas» y «abusos», evoca «el deber de tole- compara ahí las novatadas de la Escuela Nacional Superior de Artes y
rancia y de respeto al otro en su personalidad y en sus convicciones» y Oficios a una «larga esclavitud».
amenaza con sanciones disciplinarias y penales a aquellos que sigan 22. La oficina del Senado, por ejemplo, abría sin reticencia los jardi-
transgrediendo la ley. Cristian Forestier vuelve a hacer esas condenas nes de Luxemburgo a las abyecciones de los ejecutantes de las novatadas
en el Bulletin Officiel de l'Enseignement Supérieur (Boletín Oficial de la del colegio Stanislas y de otros establecimientos parisinos (véase el
Educación Superior) 41, del 9 de noviembre de 1995 (circular n.° 95.241 prólogo del libro de Emmanuel Davidenicoff y Pascal Junghans, Du
del 27 de octubre de 1995): «Se han producido hechos inadmisibles tam- bizutage, des grandes écoles et de l'élite).
bién el último año [...] • un diálogo continuo con las asociaciones de estu-
, 23. Se trata de la semana del 16 al 22 de septiembre de 1991. Testi-
diantes y de antiguos alumnos nos parece uno de los medios más seguros monio de Ronan Bernard, L'étudiant, septiembre de 1992.

234 235
cutantes de la novatada traían las cabezas rapadas, estilo «ran- de un centro de formación de la élite francesa. Parece una pesa-
gers» y pantalón «estilo Gestapo», o chamarras sobre las que dilla... Incluso Amnistía Internacional pensó que no quedaba
figuraban inscripciones en las que las S estaban dibujadas al fuera de su competencia el denunciar las prácticas de la escue-
modo rúnico, en rayo como los SS,24 con lentes oscuras, botas la en cuestión.31 En su emisión de France Culture sobre los de-
de cuero, ropa militar, cadenas en la mano y bate de béisbol a la rechos humanos, Voix du silence, Antoine Spire creyó necesa-
espalda «recreando el ambiente de un campo de prisioneros».25 rio el ocuparse un día de las novatadas,32 y un artículo de Clau-
Una alumna libanesa no soporta la prueba porque ésta le re- de Sarraute en el diario Le Monde que evocaba esta cuestión en
cuerda... Beirut 26 Sobre todo, víctimas y testigos describen ac- general, llevaba simplemente el título de «torturas» 33 Pierre-
ciones de carácter concentracionario: los seres humanos son Gilles de Gennes compara explicitamente a los practicantes de
tratados como perros,27 cubiertos de desperdicios,28 obligados la novatada con los milicianos serbios.34
a comer alimento para animales, obligados a imitar acopla-
mientos de perros, obligados a lamer las botas de sus tortura-
dores,29 todo aquello terminándose en un revolcón..?° y se trata Bernard en términos inequívocos dirigidos a los decanos de las faculta-
des de medicina: »sadismo», «voyeurismo» , »culto al jefe» , »aprendizaje
de la sumisión» (véase Le Progrès, 20 de septiembre de 1995).
Véase también una entrevista del director del instituto de bachille-
24. Fotografía que figura sobre la cubierta del libro de Aude Wacziarg,
rato privado Sainte-Geneviève de Versalles hecha por Yves Gentil-
Bizut, e intervención de Emmanuel Davidenkoff durante la emisión
Baichis y aparecida en La Croix, el 15 de septiembre de 1995: «Para
Espace éducation de France Culture el 26 de septiembre de 1995.
nosotros el valor esencial es el respeto al otro y esos rituales de integración
25. Testimonio de un periodista de France-Soir, testigo ocular, 21 de van a desarrollar actitudes de solidaridad y de respeto al otro».
septiembre de 1992.
Ya en La Croix del 6 de octubre de 1992, en una entrevista hecha por
26. Aude Wacziarg, Bizut, p. 87.
Florence Couret, la misma persona declaraba: «La novatada implica, es
27. En una sociedad —¿es necesario advertirlo?— que tiene la des- verdad, un momento un poco duro. Eso les enseña a los alumnos la
gracia de tratar a los animales como a «novatos». necesidad de la solidaridad y de la ayuda mutua». Entretanto, en La
28. Se entenderá que estamos lejos ya de la mano llena de grasa de Croix del 28 de junio de 1996, otra persona de esta escuela anunciaba
Alex, a quien finalmente se asemejan el miliciano serbio o el practican el final de las novatadas, pese a todo presentadas como útiles en el
te de la novatada, abestia violenta y con saña cubierta con un sólido plano pedagógico. Que entienda quien pueda. En la revista católica La
caparazón de ignorancia y de estupidez» (Si c'est un homme, p. 143). Vie, 2.519, 9-15 de diciembre de 1996, un artículo sobre las novatadas
29. Es el abuso que más durablemente ha traumatizado a Aude declaraba sin rodeos: «Lo más sorprendente es la ceguera de algunos
Wacziarg según el testimonio que ella dio en la emisión Grand angle de religiosos que ocultan esas prácticas». ¿Hay que recordar que el discur-
France Culture el 21 de octubre de 1995. so más pertinente contra el uso de la violencia en un proceso educativo
sigue siendo el de san Agustín? Encontramos, en el capítulo III de las
30. Aude Wacziarg, Bizut, p. 173. Al leer los relatos de las novatadas Confesiones, su opinión inapelable sobre las novatadas. Hablando de
como parodias de un campo de concentración, pensamos en lo que Pri- sus camaradas estudiantes, escribe que tenía «horror de sus fechorías,
mo Levi dice de la humillación de comer sin cubiertos o en lo que dice esas novatadas con las que agobiaban insolentemente la timidez de los
Robert Antelme de la humillación del hombre al que se obliga a comer
recién llegados, a quienes asustaban e insultaban sin razón, para alimentar
mondas (L'espèce humaine, p. 101). Aude Wacziarg indica que ella adel-
sus alegrías tan malvadas. Nada se parece más a los actos de los demonios» (
gazó 5 kilos en una semana, lo que correspondería a 8 días en un coman-
p. 52 de la edición francesa de Garnier-Flammarion).
do severo de Buchenwald. El director del centro en cuestión, un religio-
so, seguía defendiendo esas prácticas todavía a inicios del año escolar de 31. La chronique d'Amnesty, 108, noviembre de 1995, p. 18.
1995 en un momento en el que la reprobación era tal que las prohibicio- 32. Emisión del 21 de septiembre de 1991.
nes formales se multiplicaban, por ejemplo en Lyon, en donde André 33. Le Monde, 28 de septiembre de 1991.
Tête intervino en el consejo de administración de la Universidad Claude 34. Prefacio a Aude Wacziarg, Bizut, p. 5.

236 237
A propósito de novatadas, en 1991 Charles Day cita el De todos modos, no ha habido un proceso judicial ni de crítica
«Carnet des traditions» de las Escuelas nacionales superiores de las novatadas.38
de artes y oficios de Cluny y de Châlons-sur-Marne: «¿Fabri-
car, no es tomar un objeto bruto, ponerlo a prueba, quitarle las
esquirlas, volverlo intercambiable con los otros?», y el presi- Hacia lo peor
dente de la sociedad de antiguos alumnos de l'Ensam añade:
«El objetivo de las tradiciones es el de crear una homogeniza-
ción de comportamiento a la llegada, y limitar las diferencias En su libro sobre las novatadas, Emmanuel
de carácter» . No se puede describir mejor el proyecto peda-
35 Davidenlcoff y Pascal Junghans indican que hay siempre
gógico de las sociedades totalitarias. cámaras de vídeo para grabar las escenas de humillación que
El problema reside en el carácter oficial que tuvieron du- sufren en particular las jovencitas.39 Se pueden encontrar sin
rante mucho tiempo las novatadas. La asombrosa indiferen- mayor dificultad, por ejemplo a través de Internet, archivos de
cia de las autoridades, durante años, ante semejante proble- vídeo que muestran ese tipo de prácticas. Pienso en particular
ma de aprendizaje de la violencia en los centros de educación en los archivos realizados en Lille, en 1992, en donde
revela una total ausencia de vigilancia. Desde Buchenwald, estudiantes de medicina obligaban a jóvenes alumnas de
los lugares en los que en Europa ha sido posible tratar como enfermería a desfilar ante ellos. Si el espectáculo fue o,
perros a los seres humanos, de acuerdo al reglamento, no desgraciadamente, tuvo que haber sido insoportable, sería
han sido tan numerosos. Ahora bien, cuando se trata a un sobre todo porque la exposición de cuerpos angustiados y
hombre como a un animal, se atraviesa una frontera más allá forzados tiene instantáneamente una connotación
de la cual no se encontrarán nunca otras fronteras. concentracionaria.40 Haber rebasado aquí la frontera se
expresa en el hecho de que uno puede hundirse en ese camino
La acción resuelta del Ministerio de Educación Nacional a y encontrar, parece ser, en foros especializados, personas que
partir de mediados de los años noventa, en particular de Sego- ofrecen archivos más atroces que muestran torturas reales y
lène Royal, ministra delegada responsable de la Enseñanza Es- asesinatos.41
colar y luego delegada de la Familia y de la Infancia, y la apela-
ción a sanciones penales3ó hicieron cesar las manifestaciones Monde del 18 de enero de 2003 para la Academia Nacional Militar de La
Flèche. Sin embargo, en lo que a ese último centro se refiere, el juzgado
visibles ypúblicas de las novatadas criminales. Pero con regula- del Mans clasificó sin curso una investigación preliminar, pues ninguna
ridad nuevos casos recuerdan la persistencia de esas prácticas.37 víctima se manifestó y ninguna queja fue registrada (octubre de 2003).
38. Véase el artículo de Emmanuel Davidenkoff en Libération del 18
de mayo de 2000: «La institución tolera comportamientos que la [des-
35. Charles Day, Les Écoles d'arts et métiers, Berlín, 1991, citado por vían] de sus ideales. ¿Para cuándo el proceso de las novatadas?».
Vincent Hubé, Le Monde, 12 de septiembre de 1997, p. 13.
39. Emmanuel Davidenkoff y Pascal Junghans, Du bizutage, des gran-
36. BO n.°33, 25 de septiembre de 1997, citado por Bernard Lempert,
des écoles et de l'élite, pp. 43-53.
Bizutage et barbarie, pp. 147-155. La circular n.° 97-199 del 12 de sep-
40. La cadena de televisión regional de Lyon TLM mostró con discern
tiembre de 1997 recuerda la larga lista de artículos del código penal
imiento extractos cortos de esos archivos de video el 1 de octubre de
transgredidos impunemente por quienes practican las novatadas.
1995.
37. Por ejemplo, Le Monde del 6 de noviembre de 2002, para la Escue-
41. Ya en 1977, Gérard de Lenne, en su libro La mort à voir (pp. 25-
la Nacional Superior de Artes y Oficios de Cluny, Le Canard enchaîné
26), se interrogaba a propósito de la existencia real o mítica de los snuff
del 17 de julio de 2002, para la Escuela Superior Militar de Saint-Cyr o
movies, filmes que muestran escenas de tortura y de asesinatos no
Le

238 239
Precisamente por eso es tan importante saber rados aconsejándoles que olviden los tiempos de locura, que
reconocer lo más pronto posible el inicio del camino que hubo excesos, que era la guerra ola revolución. Así, Himmler
conduce a Auschwitz. pedía a los judíos en 1945 que pasaran página: «Olvidemos
Las comparaciones, para retomar los términos de Yannis nuestros errores recíprocos»...
Thanassekos, no banalizan a Auschwitz: desbanalizan los crí-
menes que conducen a Auschwitz. No se esperará a que quie- En un discurso pronunciado en la UNESCO el 4 de no-
nes practican las novatadas pasen de las parodias de viola- viembre de 1946, tras haber evocado el juicio de Nietzsche
ciones a las violaciones reales para impedirles que hagan daño. sobre la muerte de Dios, André Malraux decía, haciendo el
No era necesario esperar a que los depuradores étnicos pasa- balance de la guerra: «El problema que se nos plantea a noso-
ran del asesinato a la masacre para intervenir. Los responsa- tros hoy, es el de saber, sobre esta vieja tierra de Europa, si el
bles de las Naciones Unidas y los jefes políticos y militares hombre ha muerto o no». No es tanto Dios, sino el hombre
europeos ni supieron ni quisieron impedirla masacre de Sre- quien ha muerto en Auschwitz. Primo Levi ha mostrado
brenica en julio de 1995. No utilizaron la fuerza para que el deber de memoria, la conservación imperativa de la
impedir el crimen. Lo propio de la fuerza, dice Pascal, es memoria significa la prohibición absoluta de la menor
proteger. «La justicia sin la fuerza es impotente: la fuerza sin humillación. La sabiduría judía original de Occidente
la justicia es tiránica. [...] Hay que poner juntas entonces la compara con frecuencia la humillación y el asesinato.43 La
justicia y la fuerza; y para ello hay que hacer que lo que es cuestión de Si esto es un hombre es, a fin de cuentas, la de
justo sea fuerte, o que lo que es fuerte sea justo. » Si la fuerza
42 saber si el hombre ha muerto en Auschwitz.
no protege, entonces participa de la opresión y del crimen.

La fragilidad del cuerpo y del espíritu de los hombres es


tal que un gesto insignificante para el violento puede tener
consecuencias incalculables para la víctima. Los criminales
no tienen la percepción de lo irreparable. Uno ve a violadores
que se sorprenden de que sus víctimas no hayan comprendi-
do la «broma», a torturadores que reencuentran a los tortu-

escenificados. Los milicianos serbios y la mafia rusa han sido acusados


de haber comercializado semejantes espectáculos. Se sabe que el es-
cándalo estalló en Bélgica a propósito del caso Marc Dutroux y Jean-
Michel Nihoul ha revelado la existencia, por desgracia muy real, de
semejantes e inimaginables infamias, más allá del horror. Así, a propó-
sito del sadismo de los crímenes cometidos contra los judíos, Goldhagen
afirma que «de los tratos infligidos por los alemanes, los judíos habrían
podido decir, parafraseando al rey Lear: "Nosotros somos para los alemanes
como moscas para los niños alocados: nos matan y nos torturan por juego"»
(Les bourreaux volontaires de Hitler, pp. 382-383). 43. En el Talmud, «humillar a su prójimo en público es tan grave
42. Blaise Pascal, Pensamientos, n.°298 en la edición de Brunschvicg, como cometer un asesinato» (Baba Metzia, 58b, citado por Victor Malka,
clásicos Gamier, p. 153. Proverbes de la sagesse juive, p. 107).

240 241
Conclusión
Educar contra Auschwitz

La fuerza terrible de las imágenes del nacionalsocialismo

¿Cómo hablar de lo que hicieron los nazis? ¿Podemos


«historicizar» el nacionalsocialismo? ¿Es posible, como se
pregunta Jan Kershaw, «ocuparse de la época nazi de la mis-
ma manera en la que nos ocupamos de otros periodos del pasa-
do»?' ¿Cómo hablar con «precisión y objetividad de un siste-
ma de gobierno que ha producido el horror en su estado puro» ? 2

Y todavía más, ¿cómo hablar de ese mismo horror? Yo traté


de hacer algunas proposiciones. Pero los obstáculos son mu-
chos. La brevedad del tiempo del poder del nazismo —ape-
nas más de doce años— es desconcertante, sobre todo si el
proyecto histórico es el de privilegiar los «movimientos lar-
gos». ¿Qué otra época como ésa no ha dejado alguna realiza-
ción notable, algún pensamiento, algo de humanidad?' ¿Hubo
nunca tiempos tan negativos? Y sin embargo, esta época mal-
dita ejerce todavía una obscura fascinación. La presencia de
una cruz gamada sobre un cartel de cine o sobre la cubierta

1. Jan Kershaw, Qu'est-ce que le nazisme?, pp. 282-283.


2. /bid., p. 32.
3. Hay que volver a decir que el régimen totalitario soviético tiene
también un balance catastrófico: hundimiento económico (¡ni siquiera
autopistas!), contaminación desmesurada, campos de concentración (
pero no de exterminio en el sentido de Birkenau o de Tieblinka). Sin
embargo, como hemos visto, el ideal comunista, la esperanza de un
mundo feliz basado en el altruismo universal, innoblemente traiciona-
do poi los estalinianos, sigue siendo seguramente un elemento positi-
-

vo cuya idea necesariamente volverá algún día. Es un plinto considera-


ble de las diferencias entre los dos regímenes.

243
de un libro es un argumento publicitario.4 Hay que decir que taras y de los errores, mirará con una obscura envidia y una
la cruz gamada, que evoca una rotación hipnótica, negra so- nostalgia incurable.'
bre un fondo circular blanco, en un cuadro rojo, es en sí mis-
ma un signo publicitario muy logrado para atraer la
atención y grabarse en la memoria. Existe un gran número Sin la memoria de los Lager, ¿el recuerdo del nazismo en
de películas de vídeo sádicas y masoquistas cuya «acción» el espíritu de los hombres no sería tan sólo el que ha guar-
se desarrolla en un campo de concentración con gran dado Brasillach? ¿No tendríamos tan sólo las imágenes del
aparato de uniformes negros y de esvásticas con garras. Triomphe de la volonté, la película de Leni Riefenstahl sobre
el congreso del partido nacionalsocialista en Nuremberg en
Las frases de Brasillach resuenan todavía en la emoción
1934? Imágenes espectaculares, de belleza hollywoodense,
de cierta juventud:
que se podrán presentar en versión coloreada para un ma-
Sobre el fascismo, hace mucho tiempo que pensamos que era yor éxito aún, imágenes que conservan su fantástico poder
tina poesía, y la poesía misma del siglo xx (con el comunis- de seducción para gentes sin ocasión de ser exaltadas, sin
mo sin duda). Yo me digo que eso no puede moró: Los comunidad, sin ideal. Detrás de esas imágenes, el horror de
niños, futuros muchachos de veinte artos, conocerán más los campos debe permanecer en la memoria. Las películas
tarde con un oscuro asombro la existencia de esta exaltación heroicas del nazismo no contienen explícitamente el siste-
de millottes de hombres, los campamentos de las juventudes, ma concentracionario.6 En la película de Leni Riefenstahl,
la gloria del pasado, los desfiles, las catedrales de luz, los Hitler no habla sino de paz y de voluntad ardiente de cons-
héroes heridos en el combate, la amistad entre las truir un mundo nuevo. No se escucha una sola expresión
juventudes de todas las naciones alzadas, José Antonio, el antisemita. La película Triomphe de la volonté, en los años
fascismo inmenso y rojo. [...] Un campamento de juventudes treinta, fue cubierta de elogios y de recompensas, incluso
en la noche, la impresión de ser uno con toda su nación, la en Francia. La fuerza de la propaganda es terriblemen te efi-
inscripción en la lista de héroes y los santos del pasado, caz. Los campos arruinan esta bella representación. Hay que
una fiesta totalitaria, he ahí unos elementos de la poesía
mostrar incansablemente la relación estrecha que hay entre
fascista, que se habrá convertido en la locura y la sabiduría de
los campos y las ceremonias de Nuremberg. Hay que decir
nuestro tiempo, es, estoy seguro, lo que la juventud, en veinte
años, olvidadiza de las
sin cesar la consecuencia de la exaltación apasionada, del
nacionalismo delirante, de la tensión extrema, de la
violen-
5. Robert Brasillach, Écrit a Fresnes. Lettre 6 un soldat de la classe 60.
4. El problema existe incluso para los libros sin ambigüedad. Raul 6. Se podría hacer el experimento de confrontar en clase una repro-
Ililberg cuenta que cuando apareció la primera edición de su libro en ducción del David de Miguel Ángel con una estatua de Arno Brelcer,
los Estados Unidos, su editor consideró útil proveer la cubierta de un por ejemplo, L'homme actif o Le messager (se encuentran reproduccio-
cruz gamada (La politique de la mémoire, p. 113). En un orden de ideas nes de éstas en libros de historia general del arte totalitario y mejor;
comparable, en enero de 1997, una agencia de publicidad ilustraba los en el libro de Charles Despiau, Amo Breker, Flammarion, 1942, 121
carteles «insurrección en el Hexágono» del grupo de rock francés Trust pp.). ¿En qué forma la ideología, la concepción de lo humano, se
con la foto célebre del muchacho que levanta los brazos ante la metra- renta en una obra de arte? ¿El arte nazi puede seducir todavía? ¿Puede
lleta de un SS (fuera del campo [visual) en el cartel) en el gueto de concebirse sin referencia a los Lager? ¿El Lager está inscrito ya en las
Varsovia (foto de la publicidad del grupo en la estación del metro imágenes nazis? ¿Podemos hacernos preguntas semejantes a propósi-
parisino Temple reproducida en la cubierta del libro de Philippe to del arte estaliniano y del gulag?
Mesnarcl, conscience de la Shoah).

244 245
cia contenida y frustrante que no puede menos que desen- te frecuentemente asociados a imágenes de perversión. Unas
cadenarse en la primera oportunidad, y en particular, con- webs de Internet que para nada son negacionistas y tratan
tra los judíos, exutorio tradicional de los descontentos. Ése particularmente de la historia de la SS y de la Wehrmacht
es también un problema pedagógico difícil. Las películas expresan sin embargo, en inglés, una fascinación sin reser-
nazis siguen estando prohibidas en Francia, contrariamen- vas por los combates y los uniformes negros, y están a dis-
te a otros países. ¿Se tiene todavía miedo de su venenosa posición de los alumnos. Podemos constatarlo realizando
potencia? Esa fascinación es aún posible.' De manera bien búsquedas en la red a partir de las palabras históricas —pero
conocida acompaña incluso a la repulsión. De hecho, el na- ciertamente no anodinas— de Allgemeine SS, Leibstandarte
zismo golpea duramente un punto sensible del corazón de SS o únicamente Tiger Panzer. Estamos lejos de haber salda-
muchos hombres, con sus símbolos de violencia y de muer- do cuentas con el nacionalsocialismo.

7. En la serie Los cómplices de Hitler, de Guido Knopp y Meter Educar después de Auschwitz, es educar
Adler (1996), se ven imágenes a color de los desfiles de Nuremberg.
Ese tipo de películas existen, pero son raras. Guardamos del nazis- contra Auschwitz
mo imágenes en blanco y negro. Sin embargo, en la serie televisada,
los cielos son tan azules que a uno se le podría ocurrir sospechar un Se puede tener a veces la sensación de que, sobre la cues-
coloreado, que parece, sin embargo, injustificado en esa película. tión de la transmisión de la memoria y de la historia de la
El color podría permitir reforzar todavía el brillo seductor, para
algunos, de las imágenes nazis. En la serie de películas sobre Hitler,
Shoah y a pesar de todo aquello que se puede decir al respec-
Hitler, un inventario, de Guido Knopp y Holger Hilleshelm (1995), to, los problemas no dejan de agravarse.
los planos a color eran con frecuencia recortados o entrecortados Si podemos, con Paul Ricoeur, preferir el «trabajo de me-
con imágenes de los campos, como si los autores tuviesen miedo de moria» al «deber de memoria» de Primo Levi, no podemos
8

su poderosa seducción.
seguir escapándonos, corno ocurre aún con demasiada fre-
cuencia, al deber de historia.
El 9 de noviembre de 1996, France 2 difundió, en su noticiario de
las 13 horas, un reportaje sorprendente que venía de Jerusalén. Una Ya había, en los años noventa, signos precursores de un
periodista israelí informaba de que, en algunas tiendas de ropa, unas rechazo del tema de la Shoah con el pretexto de un exceso de
bolsas de mano o unas botas de cuero eran presentadas por unos memoria que saturaba los espíritus. Particularmente en rela-
vendedores singularmente inconscientes como siendo de «estilo nazi», ción con los problemas del Medio Oriente a partit del año
con la misma indiferencia con la que esos vendedores habrían
2000, y [en relación con] un despertar del antisemitismo, la
presentado objetos de estilo Regencia o de estilo Luis XV. Es una vez
más un avatar de la banalización de la memoria que nos había sido cuestión de la Shoah se volvió muy difícil e incluso imposible
ahorrado hasta ahora, con la excepción de algunos medios de abordar en algunos institutos de bachillerato y colegios en
especializados bien identificados. Si bien está prohibido vender los los que los estudiantes aplaudían la idea misma de la ma-
verdaderos objetos nazis en Francia, uno tiene la sorpresa de sacre de los judíos.9 En el Museo-memorial de Izieu, por ejem-
encontrarlos en los mercados de Polonia, en donde sin embargo la
violencia nazi ro conoció límites. Uno puede interrogarse también a
propósito del sentido del busto de Hitler, apenas escondido detrás de
un ligero velo negro, que se encontraba, hasta el final del siglo pasado, 8. Paul Ricoeur, La mémoire, l'histoire, l'oubli pp. 105-111.
,

en el gran vestíbulo de la Ópera de Viena. El lugar expone fotografías 9. El libro de Emmanuel Brenner Les territoires perdus de la République
de los grandes momentos de esta Opera: entre otros las visitas del da una multitud de ejemplos extremadamente inquietantes.
Führer y de Goebbels.

246 247
plo, hace diez años, los muchachos venidos de la emigración Para combatir a los nostálgicos del nacionalsocialismo,
eran quienes se identificaban más fácilmente con los niños los argumentos fundados sobre la razón, las explicaciones
judíos perseguidos. Ciertamente ya no es el caso hoy. Se pue- biológicas o científicas no son eficaces. No queda más que
den encontrar ahora inscripciones antisemitas tras la visita intentar transmitir los valores judeocristianos o los de la Ilus-
de determinadas clases. tración, los valores de la igualdad, de la solidaridad y del res-
La voluntad misma de integrar la Shoah en la historia peto en una democracia fuerte, pues sólo la fuerza justa pue-
general y la sucesión de los capítulos ordinarios (la guerra de protegernos del retorno de Auschwitz. Ruth Klüger cuen-
de 1914-1918, la crisis de 1929, la operación Barbarroja, la ta que, en Birkenau, se salvó de la muerte que esperaba a los
Shoah, la guerra fría, etc.) debilita su singularidad. Ya prác- judíos de Theresienstadt por un «acto puro» de generosidad,
ticamente no se hace historia fáctica cronológica y uno se por una manifestación de humanidad, en el mismísimo Ausch-
encuentra con frecuencia ante faltas de conocimiento pro- witz. «Escuchad y no lo cuestioneis mezquinamente, tornadlo
fundas. Yehuda Bauer puede encontrar alumnos en Jerusa- en cambio como está escrito, y retenedlo bien» )2 Pierre Sauva-
lén que le preguntan: «¿Por qué no intervino la aviación is- ge, en su muy bella película hecha sobre los justos, Les
raelí?».l0 armes de l'esprit (1989), muestra cómo los campesinos
protestantes del Chambon-sur-Lignon salvaron a judíos en
centenares de «actos puros» de valor generoso. Ante la
Siguen existiendo los conflictos entre deportados de «re- inconcebible barbarie, los justos tienen la estupefacción
presión» y de «persecución», entre los comunistas y los gaul incrédula de esa pequeña niña de Kiev que, arrojada viva
listas11 entre aquellos que quieren conservar la imagen tra- a la fosa común por los alemanes, les gritaba: «¿Por qué me
dicional y única de los campos y los que quieren hacer histo- arrojan arena en los
ria. Esos conflictos se han vuelto incomprensibles para las
nuevas generaciones. Resistentes, deportados, supervivien- ojos?»,
13

tes de la Shoah pueden pensar que ha llegado el tiempo pre-


sentido por la canción de Emmanuel d'Astier de la Vigerie Poco importa que la fuente de la compasión sea el interés
y de Anna Marly, La complainte du partisan: «El viento sopla o la convicción. Poco importa que uno desee el fin del sufri-
sobre las tumbas, la libertad volverá, nos olvidarán, entrare- miento del otro a causa del miedo de sufrir uno mismo, o
mos en la sombra»... por la esperanza de la felicidad universal. Se trata de
combatir. Las obras de Claude Lanzmann y de Primo Levi son
las más poderosas armas del arte y de la inteligencia contra la
10. Yehuda Bauer Repenser l'Holocauste, pp. 243-244. Sin embargo,
negación, la canalización, la edulcoración, la futilidad, el
el jueves 4 de septiembre de 2003, a mediodía, tres F-15 Eagle de la tiempo que pasa. Y son precisamente las obras del cineasta y
Israel Air Force, pilotados por nietos de los sobrevivientes, saludados del escritos; presentes, con su tema, en la historia del arte
desde el suelo por doscientos soldados israelíes, sobrevolaron, con un universal, las que hacen su camino, lentamente,
cielo cubierto, a baja altitud, la rampa de Birkenau. profundamente, en muchos espíritus.
11. Véase, por ejemplo, el artículo de Antoine Perrand, «La mémoire
qui cloche» en Télérama, n.° 2.801, 17 de septiembre del 2003, sobre la 12. Ruth Klüger, Refus de témoigner, p. 148.
permanencia de los conflictos de memoria a propósito de la fecha de la 13. Testimonio de una jovencita de Mozir (Bielorrusia) en Ilya
inauguración del monumento que conmemora los fusilamientos del Ehrenbourg y Vassili Grossman, Le livre noir, citado por Daniel Farhi,
monte Valérien. Au dernier survivant, p. 90.

248 249
Pero la rapidez con la cual los seres humanos basculan
en la barbarie es aterradora. Lo hemos visto en Yugoslavia,
Bibliografía
en Rwanda, en Argelia. Entre nosotros duerme una poten-
cia bestial que puede desencadenarse con el primer pretex-
to que venga, ya sea político, étnico o religioso. Sin duda
muchos SS sintieron placer haciendo Auschwitz y no dudo
que, entre las razones de los horrores de la Argelia de los
años noventa, esté el atroz placer de los torturadores y de
los degolladores. Por ello educar contra Auschwitz significa
combatir sin descanso la más mínima tolerancia a la más
mínima humillación, a la más mínima discriminación, al
más mínimo aprendizaje del mínimo placer sádico. Primo
Levi nos ha enseñado que el camino hacia el Lager se reco-
rre rápido, que la humanidad ya estuvo allí, que regresará
de nuevo allí algún día y que será necesario aún estar, «de
nuevo, con el estado de ánimo no para hablar del fascismo,
sino para luchar contra él».14 El deber de memoria sólo tiene
sentido si conduce a la movilización, a la vigilancia y a la
resistencia ante el presente y el futuro.

14. Carta a Hety Schmitt-Maass del 28 de diciembre de 1972, citada


por Myriam Anissimov, Primo Levi, p. 483.

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JEAN-FRANÇOIS FORGES

Jean-François Forges es profesor de Historia en un instituto


de bachillerato de Lyon desde hace 30 años. De entre sus obras
destacamos Éduquer contre Auschwitz (1997, premio Mémoire
de la Shoah y premio del libro Rhône-Alpes) y 1914-1998: le
travail de la mémoire (1998). Se interesa también por el cine
y la utilización de imágenes y de películas desde un punto
de vista pedagógico. Es autor del libro educativo Shoah de
Claude Lanzmann, le cinéma, la mémoire, l'histoire que
acompaña al DVD de la película Shoah, producido para los
alumnos de los institutos de bachillerato por el Ministerio de
Educación Nacional y distribuido en cada centro (2001).
Jean-François Forges es asimismo autor de artículos sobre la
memoria y la historia de la deportación y de la Shoah y
sobre las cuestiones relacionadas con la transmisión de
esta memoria y de esta historia. Colabora en las actividades
educativas del museo-memorial de los niños de Izieu y tiene
regularmente intervenciones en colegios y centros
educativos.

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