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Concepto y Clasificación
de las Obligaciones

Imagen recuperada en noviembre 2017 a partir de la fuente siguiente: http://3.bp.blogspot.com/-zeFH_M7ROGo/


VViUiLAJopI/AAAAAAAAQYY/fLVhN_DD7VM/s1600/Obligaciones-contratos.jpg

Recurso elaborado por el Profesor Janeiro Morel a partir de las fuentes siguientes:
• Barrientos Grandon, J. (2001) “Apuntes Sobre Derecho de las Obligaciones”. Universidad Diego portales.
http://www.oocities.org/gwilliam81/obligaciones.pdf

• Bustillo Peña, C. (s/f). Maestro y abogado litigante Colombiano. “Evolución de las Obligaciones en el Derecho
Romano”.

• Hnos. Mazeaud. (s/f). “Lecciones de Derecho Civil” (Parte II Vol I y parte II Vol II).

• Romero Butten, C. (s/f): “Tratado Elemental de Derecho Civil”.

• Subero Issa, J. (1995). “Los Contratos y Cuasi Contratos”. Santo Domingo, R.D. Editora Asociación Hipólito
Herrera Billini.

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Formación De Las Obligaciones


Al hablar de la formación de las obligaciones estamos hablando de las voluntades entre las
partes que se obligan. Previamente han tenido que dar su voluntad para su perfeccionamiento.
La voluntad de las partes significa que son obligaciones que nacen por la voluntad de las
partes (sujeto activo y pasivo) que componen la obligación. El  contrato  es la fuente de
obligaciones más común que existe, pues es el medio mediante el cual las partes formalizan la
intención de crear una obligación civil.

Los actos generadores de obligaciones.


Son actos que producen obligaciones que no necesitan del consentimiento de las partes.
Dentro de esta categoría se encuentran:
• La gestión de negocios,
• La administración de la cosa en común
• Pago de lo indebido.

Este grupo de fuentes de obligaciones nacen del desprecio que tiene la ley por alguien que
aumenta su patrimonio a costa de otro y sin causa justificada.

El efecto principal de la obligación es colocar al deudor en la necesidad de cumplir con la


prestación debida y en otorgar al acreedor los medios legales para procurar que el deudor lo
haga, esto es promover una demanda judicial.

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Los efectos de las obligaciones se clasifican en dos


categorías: principales y secundarias.

• Los efectos principales conciernen directamente a la satisfacción del derecho del acreedor.
Estos se clasifican en normales y anormales:
• Normales: Que corresponden a toda obligación según su naturaleza.
• Anormales: Son aquellos que solo se producen cuando el acreedor no puede
vencer la resistencia del deudor incumpliente y se tiene que conformar y debe
conformarse con un ingreso pecuniario equivalente al valor de la prestación, mas el
daño que le haya producido la falta de cumplimiento en tiempo apropiado.

• Los efectos secundarios están encaminados a ello solo indirectamente, pues en si mismo
tienden a algo distinto que redunda en la mejor realización de aquellos efectos principales.
Se clasifican en medida precautorias (embargo, inhibición, etc.) y acciones de integración y
deslinde de patrimonio (Acción de simulación, acción revocatoria, acción subrogatoria).

Los efectos de los contratos son crear obligaciones, (generar, modificar, extinguir obligaciones
y derechos reales). No es posible confundir los efectos de las obligaciones con los efectos de
los contratos, ya que Vélez Sarsfield en la nota del artículo 505 C.C. se ocupa de demostrar las
diferencias entres ambas nociones.

Los efectos de las obligaciones son aquellos medios por los cuales se satisface el derecho del
acreedor. Principalmente consistirá en el cumplimiento de la prestación debida, y si esto
fracasara el ordenamiento jurídico pone a disposición del acreedor los remedios y recursos
para que obtenga el cumplimiento de la prestación.

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Fuentes De Las Obligaciones. Fuentes Voluntarias.


(El Contrato Y La Promesa Unilateral)
En principio debemos de saber como se clasifican las obligaciones. La tendencia moderna es
clasificar las obligaciones según su objeto y según sus fuentes.

Las obligaciones según su objeto se clasifican en:

Obligaciones de dar, y obligaciones de hacer y de no hacer.


Esta clasificación se encuentra fundamentada en la definición que da el Código Civil de lo que
es un contrato, que es considerado en su art. 1101 como un convenio en cuya virtud una o
varias personas se obligan respecto de una o de varias otras, a dar, hacer o no hacer alguna
cosa.

El deudor de una obligación de dar tiene que cumplir con una prestación que consiste en
una dación, que quiere decir que ese deudor tiene que transmitir el derecho de propiedad que
posee sobre una cosa a su acreedor y hacerle entrega de la cosa.

No debe confundirse la obligación de dar con la donación, porque donar es desprenderse de


una cosa a cambio de nada, mientras que la obligación de dar recae siempre sobre un
derecho real, por ejemplo: la obligación del vendedor es una obligación de dar porque está
obligado a transferir el derecho de propiedad que tiene sobre esa cosa y al mismo tiempo
hacerle entrega de la cosa.

La obligación de dar solamente existe, en principio cuando la venta tiene por objeto una cosa
genérica y no cuando consiste en un cuerpo cierto, y esto se explica porque los cuerpos
ciertos se transmiten tan pronto existe un acuerdo de voluntades entre las partes, lo cual no
sucede con las cosas genéricas, que solamente se transmiten en propiedad cuando estén
individualizadas.

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Lo anterior significa por los demás, que los cuerpos ciertos se transmiten tan pronto las partes
se ponen de acuerdo sobre la cosa y el precio, mientras que las cosas genéricas solamente se
transmiten en propiedad a partir de su individualización.

De éste concepto se derivan consecuencias muy importantes al momento de determinar quien


corre con los riesgos al momento de que la cosa perezca por un caso fortuito o de fuerza
mayor. Dice la Suprema Corte de Justicia que “la venta es perfecta cuando la mercancía es
individualizada o pesada”.

Las obligaciones de hacer fuerzan al deudor a cumplir un hecho en favor del acreedor,
como por ejemplo: la obligación asumida por un abogado de defender a un cliente, o la de un
ingeniero de construir una casa.

Las obligaciones de no hacer consisten en una abstención del deudor en favor del
acreedor, como por ejemplo: la obligación asumida de no construir un edificio de varios pisos.

Obligaciones positivas y obligaciones negativas.


Esta clasificación tiene la misma base que la clasificación anterior. Las obligaciones de dar y las
de hacer se reúnen dentro de la clasificación de obligaciones positivas, y las obligaciones de
no hacer se clasifican dentro de las obligaciones negativas.

Obligaciones reales y obligaciones ordinarias.


El deudor de una obligación ordinaria está obligado al cumplimiento con todo su patrimonio.
Su patrimonio constituye la prenda común de su acreedor.

El deudor de una obligación real no compromete su patrimonio más allá de la cosa a la cual
está unida la obligación. Tal es el caso del fiador real, que es la persona que garantiza la deuda

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de otro con un bien de su propiedad, el cual solamente está obligado hasta el valor de la cosa
dada en garantía. Si ésta no es suficiente para el pago de la deuda, el fiador real se libera.

Todo lo contrario ocurre cuando el propietario hipoteca un inmueble de su propiedad, el cual es


responsable de la obligación con todo su patrimonio, y sin el inmueble dado en garantía es
insuficiente para el pago de la deuda sus demás bienes pueden ser perseguidos.

Obligaciones civiles y obligaciones naturales.


Dentro del concepto general de lo que es una obligación jurídica nos encontramos con las
obligaciones civiles y las obligaciones naturales. Ambas constituyen verdaderas obligaciones y
su cumplimiento implica un pago.

La única diferencia fundamental entre una y otra consiste en que:


Las obligaciones civiles son susceptibles de un cumplimiento forzoso, como por ejemplo:
por la vía de los embargos.

Las obligaciones naturales solamente son susceptibles de cumplimiento voluntario: el


deudor cumple si quiere cumplir.

Obligaciones de resultado (o determinadas) y obligaciones de medios (o de


prudencia y diligencia).

Estas obligaciones constituyen la más importante de las clasificaciones según su objeto,


principalmente en cuanto a la prueba. Tal clasificación descansa de manera fundamental en la
siguiente idea: En ocasiones el deudor se ha obligado a obtener un resultado y en otras
ocasiones la obligación del deudor es la de actuar con prudencia y diligencia a fin de lograr, de
obtener un resultado.

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Existe una obligación determinada o de resultado cuando la ley o el contrato le imponen al


deudor el cumplimiento de una prestación consistente en la obtención de un resultado. En
materia contractual ha sido juzgado que la obligación del transportista es una obligación de
resultados y que la responsabilidad delictual o cuasi delictual se considera como entrañando
una obligación determinada cuando se trata de la responsabilidad que pesa sobre el guardián
de la cosa inanimada en virtud del arto 1384, párrafo 1ro. del Código Civil.

“De igual manera en cuanto a la obligación de entrega que pesa sobre el vendedor, nuestro
máximo tribunal judicial considera que se trata de una obligación de resultado, de la cual el
vendedor sólo se libera probando el caso fortuito o la fuerza mayor”.

Clasificaciones de las obligaciones según sus fuentes.


Los romanos identificaron las fuentes de las obligaciones con la causa eficiente. Gayo, en un
principio, consideró que eran únicamente fuentes obligacionales el delito, el contrato y “figuras
de varias causas”. Posteriormente, los glosadores, a estas “figuras de varias causas” las
dividieron dependiendo de si se asemejaban más a un contrato (cuasi contrato) o a un delito
(cuasidelito).

Pothier, uno de los principales elaboradores del Código Napoleónico, recogió esta clasificación
y añadió una quinta fuente: la Ley.

La doctrina critica a esta clasificación. Unos dicen que, en realidad, las fuentes obligacionales
serían únicamente el contrato (negocio jurídico, más acertadamente) y la ley. Otros dicen que la
clasificación es incompleta ya que, en su criterio, faltarían otras fuentes (como, en ciertos
casos, la declaración unilateral de voluntad).

Actualmente muchos doctrinarios considera que son fuentes de las obligaciones al Negocio
Jurídico.

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Ahora bien, dentro del  negocio jurídico, se pueden distinguir dos grupos de fuentes de las
obligaciones:

• La voluntad de las partes: son obligaciones que nacen por la voluntad de las partes
(sujeto activo y pasivo) que componen la obligación. El contrato es la fuente de obligaciones
más común que existe, pues es el medio mediante el cual las partes formalizan la intención
de crear una obligación civil.

• Los actos generadores de obligaciones. Son actos que producen obligaciones que no
necesitan del consentimiento de las partes. Dentro de esta categoría se encuentran
la gestión de negocios, la administración de la cosa en común y pago de lo indebido. Este
grupo de fuentes de obligaciones nacen del desprecio que tiene la ley por alguien que
aumenta su patrimonio a costa de otro y sin causa justificada.

Por otro lado, existe lo que se llama daño resarcible en el sentido de que toda persona que por
culpa, dolo, impericia o negligencia cause un daño a otro, tiene la responsabilidad de repararlo.
Comúnmente, se conoce a este concepto como el delito y el cuasidelito.

Bajo la figura del delito, la persona tiene una responsabilidad civil resarcitoria adicional a las
consecuencias penales que pueda tener su acción. En cuanto a los cuasidelitos, son actos
que, aunque quizás no penables por no cumplir con los requerimientos de la teoría del delito,
causaron un daño y debe ser reparado de la Ley.

• La Ley es por sí sola, generadora de jurídicas obligaciones. Por ejemplo, la Ley obliga a las
personas a pagar impuestos.

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La fuente de la obligación es el hecho que le da nacimiento. Luego del Derecho Romano se


consideró como la suprema división (summa divisio) la clasificación de las obligaciones
derivadas de sus fuentes, la cual se halla fundada sobre la existencia o no de la voluntad en la
formación de la obligación.

Los redactores del Código Civil fundaron las obligaciones sobre el carácter voluntario o no
voluntario de sus fuentes. De ahí que por sus fuentes las obligaciones se clasifiquen en fuentes
voluntarias y fuentes no voluntarias.

Las Fuentes Voluntarias


La obligación encuentra su fuente en la voluntad del deudor. En ocasiones la voluntad del
deudor concurre con la voluntad del acreedor, poniéndose de acuerdo para crear un vínculo de
derecho, naciendo la obligación de un contrato. Otras veces parece admitirse que la obligación
nace por la sola voluntad del deudor, fuera de la voluntad del acreedor, mediante lo que se
denomina Promesa Unilateral que no fue contemplada por el Código Civil.

Dentro de las fuentes voluntarias encontramos, al contrato -por excelencia- y en algunos


sistemas jurídicos contemplan en adicción a este, a la promesa unilateral.

La promesa unilateral
Se entiende como  "La obra estrictamente de una sola voluntad, donde no es necesario
la  intervención  de otra, para obligar a su emitente”. En otras palabras, el promitente queda
obligado, por su sola declaración de voluntad, a cumplir una determinada prestación a favor de
otra persona. 

Esta fuente de obligación es bastante interesante, algunos autores y doctrinarios la consideran


como una "auto-obligación" de carácter extracontractual. 

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Fuentes No Voluntarias (Obligaciones Delictuales Y


Cuasi Delictuales; Obligaciones Legales Strictus
Sensu).
Hablamos de fuentes no voluntarias cuando la obligación se impone al deudor fuera de su
voluntad. Ya sea que haya cometido una culpa, culpa intencional o delito, culpa no intencional
(imprudencia, negligencia) o cuasidelito. Sobre el autor de la culpa pesa la obligación de
reparar el daño.

Ya sea que el hecho del deudor no constituya una culpa. Se está entonces en presencia de
actos jurídicos diversos, denominados cuasicontratos: pago de lo indebido, gestión de
negocios ajenos, enriquecimiento sin causa. Se ha hecho una tentativa para establecer una
noción general del cuasicontrato.

Ya sea, en fin, que la obligación nazca directamente de la ley, fuera de toda culpa, e incluso de
todo hecho del deudor. Por ejemplo la pensión alimentaría. En cualesquiera de esos casos
surge un vinculo de derecho mediante el cual el deudor tiene que cumplir una prestación hacia
el acreedor.

De todo lo anterior resulta que las fuentes no voluntarias


comprenden:

Los cuasicontratos
El deudor se encuentra obligado a cumplir una prestación sin haber tenido la voluntad de
obligarse y sin haber cometido una falta.

La ley
El deudor se encuentra obligado a cumplir porque su obligación nace directamente de la ley.

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La responsabilidad civil
El deudor ha ocasionado un daño, normalmente a consecuencia de una falta que le es
imputable, falta que a veces es intencional y se denomina falta delictual. Otras veces es
inintencional y se denomina falta cuasi delictual; comprometiéndose en consecuencia la
responsabilidad delictual o la responsabilidad cuasi delictual, según la intencionalidad o no del
causante del daño.

En cualquiera de esos casos surge un vínculo de derecho mediante el cual el deudor tiene que
cumplir una prestación hacia el acreedor.

Las Obligaciones Legales “Stricto Sensu”.


Se afirma que no existe rasgo común entre las diferentes obligaciones que nacen directamente
de un texto legal. Se observa, por otra parte, que todas las obligaciones no voluntarias nacen
de la ley: las obligaciones delictuales y cuasi delictuales encuentran su fuente en los
artículos 1382 y siguientes del código civil; Las obligaciones cuasicontractuales, en los
artículos 1371 y siguientes.

Existe un rasgo común entre las obligaciones alineadas en esta categoría; ha sido indicado por
los redactores del código civil al oponer, entre las obligaciones no voluntarias, aquellas que
“nacen de un hecho personal del que se encuentra obligado”. En caso de obligación
legal,  stricto sensu, no solo el deudor no ha querido convertirse en deudor, sino que no ha
realizado hecho alguno sobre el que quepa fundar su obligación. Así, el deudor de una
obligación alimentaría; es la ley sola la que crea, directamente, la obligación.

Por el contrario, en caso de delito o cuasicontrato, la ley interviene sin duda en la creación de
la obligación, pero indirectamente; la obligación nace directamente del hecho del deudor
(delito, recepción de un pago indebido, etc.); ese hecho es la fuente de la obligación.

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