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Como autora Sandra Felton afirma: “Debido a que hemos sido

creados a la imagen de Dios queremos mirar, con desesperación, núes-


tra propia creación y decir que es buena.”
i i Están, tal vez, estas mentiras impidiendo que pueda usted crear un
Hogar hermoso y ordenado?

Mentira: El ser desordenada es una forma de vida superior.


Verdad: “Cuando la casa está desordenada y nuestras vidas están de­
sorganizadas, perdemos el contacto con lo que da paz y lo que
es noble en nosotros mismos, y la imagen que tenem os de no­
sotros mismos se resiente.”
Mentira: Las mujeres desordenadas necesitan más fuerza de voluntad y
disciplina.
Verdad: “Lo que necesitan las desordenadas es concentrarse, no estar
confundidas.”
Mentira: Si usted trabaja más duro su casa estará más limpia.
Verdad: “tUsted ya trabaja lo suficientemente duro! Es preciso que
descubra usted las causas subyacentes.”
Mentira: Soy una persona desordenada que jamás podrá cambiar.
Verdad: “El tener una casa bajo control no requiere nada que no tenga
o pueda usted conseguir. En su interior hay una persona orde­
nada.”

Deje que ésta y otras verdades innumerables la transformen en una


mujer que nunca más será desordenada.

* i
?
li

i.
t

Pasos
prácticos
para
cambiar
el estilo de
vida de la
desordenada
Publicado por
Unilií
Miami, F1 33172
1Vrechos reservados

© 2000 Editorial Unilit (Spanish translation)


Primera edición 2000
Primera edición 2011 (Serie Selectos)
Primera edición 2014 (Serie Favoritos)

© 1080 por Sandra Felton


Originalmente publicado en inglés con el título:
Mcssie No More por Sandra Felton.
Publicado por Fleming H . Revcll, una división de
Baker Publishing Group,
Grand Rapids, Michigan, 49316, USA.
lodos los derechos reservados.

Reservados todos los derechos. N inguna porción ni parte de esta obra


se puede reproducir, ni guardar en un sistema de almacenamiento
de información, ni transmitir en ninguna forma por ningún medio
(electrónico, mecánico, de fotocopias, grabación, etc.) sin el permiso
previo de ios editores.

Traducción: Rhode Flores


Fotografía de la cubierta: © 2011 MartinaP. Usada con permiso de
Shutterstock.com.

El texto bíblico ha sido tornado de la versión Reina-Valera © 1960


Sociedades Bíblicas en América Latina; © renovado 1988 Sociedades
Bíblicas Unidas. Utilizado con permiso.
Reina-Valera 1960" es una marca registrada de la American Bible Society,
y se puede usar solamente bajo licencia.

Producto 496970
ISBN 0-7899-1921-4
ISBN 978-0-7899-1921-2

Impreso en Colombia
Printed in Colombia

Categoría: Vida cristiana /Vida práctica /Mujeres


Category: Christian Living /Practica! Life/Women
C ontenido

Agradecimientos 6
La autora ~ 7
Introducción 9
/ #
Primera Parte: *
¿Porqué?: Entender la m ente de la desordenada

1. Acéptese a sí misma 17
2. Por qué es usted desordenada: La que guarda todo 23
3. Por qué es usted desordenada: La acumuladora 33
4. Por qué es usted desordenada 37
5. El Trastorno de Deficiencia de
la A tención aum enta el problema 41
6. ¡Compulsiva o sencillamente desordenada! 53
7. ¡Haciendo de madre a la niña
- interior! f 63
8. Compulsiva o sencillamente desordenada 73
9. Cambiar o no cambiar 81

Segunda Parte:
¿Cómo?: V encer la mentalidad de desordenada

10. Viviendo de manera ordenada 95


li. Disciplinándome más no funciona 99
12. El trabaj ar más duro no funciona 107
13. Poniendo fin a la tensión por el desorden 113
1 4. A prendiendo de sus amigos / 127
15. O bteniendo la ayuda de la familia 141
16. Haciendo cosas agradables para sí mispia. . 147
17. Organizando su tiempo 157
18. Encontrando orden en la belleza ¿ 169
Cambios para las desordenadas 175
Grupos de apoyo para autoayuda 189
AGRADECIMIENTOS

E s TARÍA SIENDO DESCUIDADA si no mencionase la ayuda que


he recibido de las maestras y bibliotecarias en la Escuela Secundaria de
Hialeah. Estas mujeres con mayor conocimiento que yo me dejaron
literalmente en la sombra. Cualquier referencia que pudiese necesitar e
idea> que les pidiese me las facilitaban y gracias a sus conversaciones en
la mía de la facultad han sido, sin saberlo, mis consejeras.
Sólo yo sé el valor que tiene la inspiración y la información que re­
cibo de personas que asisten a mis seminarios y a mis talleres, así como
de otras con las que me tropiezo. Muchas de ellas ofrecen comentarios
perceptivos y dan muestra de un valor que a mí me resulta de incalcula­
ble valor, puesto que agudizan mi entendim iento de la importancia que
nene la organización en las vidas de las mujeres. De ellas he aprendido
un mejor entendimiento de la necesidad de llevar una vida digna y
efectiva y a utilizar las cualidades de una manera más extensa.
Quisiera expresar mi gratitud de modo especial a Bob Schwartz,
que escribió el libro Diets Don’t Work. Su comprensión de la búsqueda
de la normalidad en el aspecto del control de peso me ha sido de gran
ayuda en entender mi búsqueda de la normalidad en el aspecto del or­
den en la casa. Él y yo nos encontramos en una ocasión, en un progra­
ma de televisión, y si hubiera sabido entonces lo que sé ahora acerca de
su libro le hubiese dado las gracias en persona, muchas, muchas veces.

6
í

LA AUTORA

I '

S o Y UNA APACIBLE MAESTRA DE ESCUELA que posee una


titulación en matemática y en educación especial. En el m om ento de
escribir estás páginas estoy enseñando inglés en las clases de educación
especial de una escuela secundaria y me dedico a escribir por las
mañanas y por las noches. Algunos fines de semana me meto en una
cabina telefónica, me pongo mi traje de "supermujer", y salgo volando a
diferentes partes de nuestro gran país, para celebrar seminarios o para
hablarles a grupos de mujeres sobre el tema de la organización en el
hogar. Con la ayuda de otras dos personas superviso “Messies
Anonymous” (Desordenadas Anónimas), un programa que he fundado,
con el propósito de prestar ayuda a mujeres desordenadas y lo hago por
medio de seminarios, de libros, de boletines y de grupos de esfuerzo
propio.
De mis tres hijos,, dos de ellos, jóvenes adultos viven aún con
nosotros eri nuestra pequeña casa en Florida. Mi hija, la mayor de mis
hijos, vive con su esposó, sus gatos y sus caballos en la Georgia rural,
donde enseña en una escuéla primaria.
No podría m antener el plan de trabajo que realizo de no ser por el
apoyo de otras personas, aunque la mayor parte de la ayuda procede de
mi esposo Ivan, que es un pastor y está haciendo lo mejor que puede por
mantener el orden y la belleza en los aspectos espirituales de las vidas de
las personas. Los miembros de nuestra iglesia son comprensivos,
ofreciéndonos mucho, en lo que se refiere al fortalecimiento personal,
sencillamente por el hecho de que nos reunamos y disfrutemos de su
amor. .

7
s li ACABÓ EL DESORDEN

Pero no se vayan a creer que soy una persona con unas energías
enormes, nada dista más de la realidad. Mi nivel de energías es bastante
bajo v no soy una persona que lo organice todo a la perfección. El único
motivo por el que puedo hacer todo lo que hago es porque ejerzo la
moderación. Mi vida equilibrada no se desmorona cuando algo sale mal
porque mi jornada no es tan tremendamente apretada que si falla una
cosa todo lo demás se viene abajo.
Me propongo unas metas, pero las limito a unas pocas. Entonces
v o y en esa dirección, perdonándome a mí misma cuando algo sale mal y

continúo con una actitud casual.

/
;

8
INTRODUCCIÓN

/ 0

N a d a RESULTA m á s .FRUSTRANTE que a una persona se le


í exija hacer algo que esté por encima de su habilidad. Aquellas de
nosotras que nos llamamos a nosotras mismas “desordenadas” tenemos
que vivir a diario con la realidad de este problema, deseando tener la
casa en orden y bonita, pero a muchas de nosotras eso es algo que nos
resulta prácticamente imposible.
Existen muchos ejemplos de esta clase de problema, pero tal vez
ninguno de ellos ilustre mejor la situación que la historia de
Rumpelstiltskin.
El molinero de este relato tenía una hija que era astuta e inteligente
y le fue al rey presumiendo de ser capaz de hilar paja convirtiéndola en
oro. Al rey le encantaba el oro, de modo que encerró a la muchacha en
una habitación llena de paja y le ordenó que hiciese un milagro.
Rumpelstiltskin se enteró de que a la preciosa hija del molinero le
habían ordenado hacer lo imposible y se aprovechó de la situación.
Apareciendo, de manera milagrosa, a través de la puerta cerrada con
candado, prometió hilar lá paja en oro si la muchacha le daba su anillo.
Ella estuvo de acuerdo, ya que sabía que aquella era la única
manera de salvar su vida. '
Pero el rey no estaba satisfecho con una sola habitación llena de
oro, de modo que trajo otra carga de paja para que la hija del molinero
la transformase. Rumpelstiltskin volvió a aparecer de nuevo, esta vez
exigiendo a la m uchacha que le diese su collar como pago.
No satisfecho aún, el rey exigió a la muchacha que obrase su magia
por tercera vez. Rumpelstiltskin;apareció de nuevo, pero en esta
ocasión dem andó el primer hijo de la muchacha.

9
SK ACABÓ EL DESORDEN

Las mujoros desordenadas puodon simpatizar con la hija del


molinero. Muchas mujeres desordenadas son listas y creativas y, gracias
a ello, la gente espe a que sean capaces de realizar las sencillas tareas
del hogar sin el menor problema. Es algo que esperamos de nosotras
mismas, pero parece algo tan imposible de conseguir para nosotras
como lo era que la hija del molinero tejiese la paja convirtiéndola en
oro v ni las amenazas ni las promesas nos animan a alcanzar el éxito. Lo
que deseamos es que aparezca un enanito y que haga el trabajo por
nosotras, pero no llega nunca.
Pero este libro es la mejor alternativa. No limpiará su casa por usted
v no viene con cupones para que le envíen una sirvienta, pero sí le
ayudará a desarrollar una mentalidad que haga del desorden algo del
pasaao.
Muchas de las que leen este libro están desesperadas por cambiar y
no saben cómo. Muchas han intentado diferentes métodos, pero han
vuelto a caer en las mismas costumbres. Algunas consiguen mantener
las cosas recogidas, pero a un gran precio de esfuerzo físico y emocional.
Han mejorado, pero les cuesta trabajo mantenerlo. Muchas de estas
luchadoras se sienten tremendamente solas. Luchan en silencio,
tenazmente y a diario, en contra de la confusión que, al igual que la
marea, está siempre haciendo acto de presencia. Es posible que sus jí
maridos las estén animando a hacer las cosas rhejor y que sus hijos se 'i
sientan avergonzados. Puede que se sientan fracasadas porque no
consiguen que las cosas vayan en la dirección que deberían ir. Tanto si
se trata de que sus casas estén terriblemente desordenadas como si
están sumidas de continuo en una confusión mayor de lo que les
gustaría que estuviese, sienten que está fuera de su control por mucho
que se esfuercen por controlarlo.
La mayoría de nosotras sabemos hacer más de lo que estamos ha- ¡j
ciendo, de manera que este libro no es otro de esos libros que enseñan
“cómo hacer las cosas”, pero, sin embargo, es cierto que contiene mu­
chas ideas prácticas dirigidas a las desordenadas. Es la clase de informa^
ción que su madre nunca le facilitó (o que lo hizo cuando usted nq.j
estaba escuchando). Todo ello le ayudará a avanzar hacia la meta dej
orden y la belleza en su vida, pero sólo funciona cuando está usted meqj
tal y emocionalmente lista para hacerlo.
En este libro descubrirá los motivos por los que su casa está fuera
todo control. Entonces aprenderá las diferentes maneras de hacer qiii

10
las cosas vuelvan bajo su control y a mantenerlas de ese modo. Sé que
suena demasiado bueno como para ser cierto, pero no lo es. Sus amigas
y vecinas no son maniáticas de la limpieza, pero en sus casas no reina el
desorden, ¿no es cierto? Ni siquiera parecen estar interesadas en las ta-
reas del hogar, de modo que ¿cómo se las arreglan? ¿Cuál es su secreto?
Está usted a punto de descubrirlo. Este libro contiene la base para un
cambio permanente. A su propia manera, es el libro fundacional del
Programa Messies Anonymous (Desordenadas Anónimas). Requiere
cierta participación escrita que es esencial para conseguir sus propósi­
tos y, por eljó, sus respuestas, por escrito, son una parte importante de
los cambios que va usted a introducir. . *
Si usted nos descalque nadie sepa lo que está leyendo, cubra la
parte exterior y escriba IT h .e T o tal W atercress H ealth D iet” (El
régimen alimenticio sano.y total del berro”) o cualquier otra cosa
inofensiva sobre la portada. Eso hará que la gente se mantenga
apartada de él.
Yo soy una lectora ecléctica, de manera que saco material de
muchas — y en gran número de ocasiones— , variadas fuentes de
información, que son poco factibles. Como una mariposa absorbiendo
de un capullo a otro, yo no compruebo la clase de tierra en la que está
creciendo cada flor. En otras palabras, cuando me refiero a una idea o a
cuando cito a un. autor no es que necesariamente esté apoyando su
filosofía en general. Estas las dejo al buen juicio de las lectoras para que
puedan discernirlas por sí mismas.
Este libro es el cuarto de una serie. Los otros libros se titulan Ma­
nual para el ama de casa desordenada, Editorial Unilit, Messies 2 y The
Messies Superguide. Cada uno de ellos tiene su lugar, en lo que se refiere
a transmitir el mensaje de esperanza a las desordenadas que sienten que
para ellas no hay esperanza.

11
i
&
Primera Parte

¿POR QUÉ?

Entender (a mente de (a desordenada

E l SECRETO DEL CAMBIO está en la manera en que pensamos


acerca del desorden y el orden. En algún lugar de esta sección se
encoritrará a usted misma y su m anera de pensar. N o todos los tipos se
aplicaran a usted, pero sí descubrirá algunos patrones destructivos del
pensamiento que son, de tal manera, parte de usted, que le parecen casi
normales y son una parte im portante de los problemas que tiene en
relación don la casa.
Son muchas las mujeres que tienen su casa en orden, sin llegar a
convertirse en una obsesión, y es debido a que piensan de una manera
diferente a como usted lo hace. Usted aprenderá a descubrir su secreto
y a apropiarse de él.

f
15
1
i
Acéptese a s í misma
Con su desorden y todo

E l G O O N E Y ES U N PÁJARO que nene un aspecto extraño.


Cuando anda* tiene que levantar m ucho sus largas patas con grandes
membranas para evitar tropezarse con ellas, tam bién participa en un
ritual de apareamiento que resulta extraño de contemplar. Estos
pájaros hacen una reverencia y se estiran el uno delante del otro. Sus
grandes cuerpos redondos resultan desgarbados en tierra, donde se
aparean y ponen sus huevos, además de criar a sus pequeñuelos.
Por otro lado el alba tros es uno de los pájaros más agraciados del
mundo. Tiene un ancho de ala de unos doce pies y puede deslizarse so­
bre sus finas alas durante más tiempo que cualquier otro pájaro y es al
mismo tiempo precioso y magnífico.
Pocas personas saben qué el albatros y el pájaro gooney (nombre en
inglés) son el mismo pájaro con diferentes nombres. En tierra es un pá­
jaro gooney, torpe e inepto, pero en el aire es el albatros, el rey del cielo.
Las mujeres desordenadas son como este pájaro. El aspecto de la
organización es nuestro punto débil, en él que hacemos las cosas con
torpeza en nuestros esfuerzos por ser pulcras; Al igual que le sucede al
pájaro gooney, no tenemos m anera de evitar funcionar en el aspecto'
más débil, pero cómo el albatros, tam bién tenemos nuestro cielo. Las
mujeres desordenadas funcionan de m anera maravillosa en otros mu­
chos aspectos, surcando fácilmente el cielo en aquellos aspectos en que
somos más fuertes.

n
SE ACABO EL DESORDEN

Mientras nos esforzamos denodadamente en los aspectos de la


organización, podemos hallar satisfacción y sobresalir en otros
aspectos.
Sin embargo, en general las mujeres desordenadas no suelen ver el
lado mara\ dioso de sí mismas porque lo único que saben ver es el pájaro
gooney y no Ies gusta lo que ven. Como resultado de ello, las mujeres
desordenadas se tratan muy mal a sí mismas. No son muy amables consi­
go mismas, oe ninguna manera. Sin embargo, esto no es demasiado evi­
dente al principio. Las mujeres desordenadas son personas vibrantes, que
parecen participar y lanzarse de lleno en la vida. Son muy particulares
respecto a sus pertenencias personales y, hasta cierto punto, son parti­
culares acerca de sí mismas. Muchas de ellas parecen ser personas feli­
ces v bien amoldadas. _ /
Sin embargo, cuando se examina más de cerca sale a relucir un
patrón subyacente diferente. Cientos de veces al día la mujer
desordenada, por su manera de pensar, se trata a sí misma como si fuese
una persona de segunda categoría. ^

Para las mujeres desordenadas, una gran parte de su vida se


desarrolla en sus mentes, de modo que no quieren que se las moleste
con los detalles de la vida diaria. Como resultado de ello, soportan las
cañerías que gotean y los electrodomésticos averiados porque el hacer
que ios arreglen es demasiada molestia. Viven sin tener la luz suficiente
en algunos Ligares estratégicos porque corregir el problema causa más
molestia que vivir con ello.
Por otro lado, las mujeres desordenadas tienen-m uy buenas
intenciones. Guardan ropa vieja, convencidas (jp que algún día la
arreglarán o la actualizarán. Tienen montones de tarjetas que han
comprado, pero que nunca han acabado de enviar.

18
v

\
Acéptese a sí misma
/ %

Las mujeres 'desordenadas son olvidadizas, por lo que dejan todo a


la vi^ta para poder verlo. Si lo guardan, saben que se olvidarán de
haceilo. Se £op’.ap la nariz con papel higiénico en lugar de hacerlo con
pañuelos de papel porque siempre se les olvida comprarlos. Tienen
pocos relojes de pared, espejos y recipientes de basura porque nunca se
acuerdan de comprarlos.
Las mujeres desordenadas son perfeccionistas, de modo que viven
en medio de una barahúnda y del caos porque nunca tienen suficiente
tiempo como para hacerlo todo según sus elevados niveles»
/
Estas mujeres son impulsivas, de m anera que cuando deciden, en el i
último momento, hacer algo en el hom o rara vez disponen de los '
ingredientes que requiere la receta.'
Las-mujeres desordenadas son impacientes, así que usan la sal, el
pimiento y el azúcar dé los envases en que los h a compradlo porque
cambiarlos a to$ saleros o el azúcar al azucarero lleva demasia'do tiempo.
En ciéntoá dem anéras diferentes las mujeres desordenadas pasan
sin muchas cosas. La m anera antigua de hacer las cosas, tan popular
entre las mujerés desordenadas, es sencillamente otra manera
sistemática dé pasarse sinlás conveniencias o suministros modernos.

.
Las vidas de las persona&fienen lugares oscuros además
de los brillantes, dificultades además de habilidades ... y
esa combinación es lo que hace que seamos únicos.

A la luz de esta renuncia diaria dé lo que necesitan para hacer que


la vida resulte cómoda, no es dé sorprenderse que también se nieguen
un lugar en que sentarse en el sofá porque está lleno de cosas: Se niegan
compañerismo porque ño pueden invitar a nadie teniendo la casa corno
la tienen. En ocasiones duerm en en el suelo porque la cama está
cubierta dé ropa' y no h an tenido tiempo de guardarla:
Pero las mujerés desordenadas están acostumbradas a la renuncia
respecto a sí mismas. Pasan sin cosas que necesitan o se las arreglan sin
ellas. En lugar dé reconocer el problema, viven sin esas cosas y se les da
muy bien hacerlo de ésta manera. Muchas de ellas incluso se precian de
ese enfoque de pasar sin cosas. Se sienten felices de mostrar cómo son

*■ 10
SE ACABO EL DESORDEN

capaces Je pasar sin cosas que ras personas que reconocen su valor y
dignidad proveen para sí mismas.
Finalmenre. estas mujeres se niegan una vida de serenidad y belleza. Se
insultan a sí mismas m n la taita de organización sobre una base tan
regular que ni siquiera son conscientes de ello. La casa desordenada es
sencillamente una paite del cuadro de una persona que generalmente
abusa de sí misma. El desorden es tan sólo la superficie de una enorme
cantidad de piobiemas profundos.

t i p rim e r paso
A fin de poder poner fin a esta costumbre de la renuncia, lo primero
que tienen que hacer las mujeres desordenadas es dejar de luchar
contra sí mismas. Si nos ponemos furiosas con nosotras mismas y
luchamos denodadamente en contra de ciertos rasgos de nuestro
carácter cada vez que los vemos, sólo les concedemos la energía
necesar.-a para que permanezcan. Las admiradoras de Star Trek
(programa de ciencia ficción de la televisión norteamericana)
posiblemente recuerden la historia llamada “La empatia” en la que el
señor Spock y el capitán Kirk estaban rodeados de un campo de fuerza
que les impedía ayudar al doctor. McCoy, que se encontraba en
problemas. Cuanto más luchaban por salir de él tanto más fuerte se
volvía el campo de energía porque iba ganando fortaleza de la energía
de la lucha de ellos. Cuando el señor Spock se dio cuenta de esto y dejó
de luchar, el campo de fuerza perdió su poder y dejó de restringirles.
Ai igual que el señor Spock, cuanto más luchamos en contra de la
fuerza que se apodera de nosotras, tanto más aumenta dicha fuerza. A
menos que nos aceptemos a nosotras mismas, a nuestras costumbres y a
nuestras vidas tal y como son AHORA nunca venceremos a las fuerzas
negativas.
Puede que usted se sienta tunosa consigo misma, con su casa o con
pensamientos que la metieron en este lío cuando comience a ser
consciente de lo que ha estado sucediendo. No luche en contra de' la
ira, también es parte del cuadro y debe ser aceptada y es pigo que
pasará, puesto que normalmente es de corta duración. Cuando el
trabajo se ha hecho, podemos volver a aceptarnos a nosotras .mismas.
No puedo enfatizar demasiado la importancia que tiene que nos
aceptemos a nosotras mismas, pues somos personas con dignidad.
Nos encanta el orden y la belleza, somos personas qiie valemos la pena.

.9,
20
' Acéptese a sí misma
i

\ . .♦
Zig Zigljai?'cuenta acerca de un cuadro que pintó Rembrandt que se
vendió fjor más de medio millón de dólares. Zíglar se preguntaba por
qué por ün precio tt.n ^levado, i Acaso la pintura es tan cara? ¿Acaso los
lienzos cuestan tanto? Claro que no. El valor del cuadro era doble:
1 . Había sido pintado por un maestro.
2. Era único.
Esta historia nos recuerda nuestro propio valor. Nosotras hemos
sido pintadas, con las sombras y toques de luz, por un pintor qué es un
Maestro “que hace bien todas las cosas”, que hizo tan to al álbatros
como al pájaro gooney que es parte de nosotras. Somos maravillosas
porque procedemos de Su mano.
Al igual que sucede con el cuadro de Rembrandt, también nosotros
somos únicos. Nadie tiene nuestra composición exacta, nuestros
puntos fuertes y nuestros puntos débiles, nuestras sombras y nuestros
reflejos de luz. Los;cuadros de Rembrandt tienen muchas sombras en
ellos, pero eso reafea su belleza. Las vidas de las personas tienen lugares
oscuros además de brillantes, dificultades además de habilidades, y está
bien tener ambos porque la combipación nos convierte en personas
únicas. ’

¿Por qué no?


En la mayoría de las ocasiones^ que hablo a la gente acerca de
Desordenadas Anónimas saben más que de sobra por qué alguien
desearía cambiar su casa. Sin embargo, ocasionalmente en una charla
por la rádio o en una entrevista para un periódico, alguien me pregunta
por qué debemos de preocupamos por tener nuestra casa en orden.
Mi mejor respuesta a esa pregunta es otra pregunta: ¿por qué no?
¿Por qué no tener una casa preciosa que anima a todo el que entra
en ella? ¿Por qué no hallarnos entre aquellas personas a las que les
encanta invitar a otras así de repente? ¿Por qué no ser la persona a la
que otros le puedan decir “tiene usted una casa preciosa"? ¿Por qué no
invitar a otros a comer sin que tenga usted que matarse para estar lista?
¿Por qué no tener una casa que realce su amor propio en lugar de
destrozarlo? ¿Por qué no podemos tener una casa con sus colores y
adornos favoritos? ¿Por qué no tener una casa que refleje la paz y la
gracia de Dios, para que a otras personas les encante ir a esa casa con el
fin de escuchar acerca de El? ¿Por qué no tener una casa en la que se
pueda leer o se pueda orar sin sentirse culpable por no estar limpiando?
* «

21
/
SE ACABO EL DESORDEN

La pregunta no es por qué debemos tener una casa agradable, sino que
la auténtica pregunta es ¿TOR QUE NO? h \

Evalúe el desorden , ,
1. Haga una lista de todas las maneras en que usted se está negando a
st misma, incluso aquellas que tenga la impresión de que son fruga­
les. Puede que no se acueide de todas ellas de inmediato (porque es
posible que esté tan acostumbrada a vivir con ellas que no se acuer­
de de ninguna de ellas), de modo que doble la esquina de la página
para que la pueda encontrar con facilidad para añadir a la lista.
(¡Sí! La esquina de la página. ¡Sí! Dije que la doble usted. Sé que a '
lo mejor le molesta estropear el libro, pero de todos modos va usted j
a escribir en él, así que no importa.) ;
a.
b.

2. Si el dinero no fuese importante., ¿qué cosas que tiene a su alrede- 1


dor en la casa usted actualizaría? ¿Qué compraría usted que se haya
estado negando a sí misma? Anótelas rápidamente y añada otras al ’’
ir descubriendo cambios que le gustaría hacer. .
a.
b.
c.
3. Haga una lista de sus características, tanto como albatros o como i
pájaro gooney, que combinadas hacen que sea usted una persona ¡
especial,
a. (albatros)
a. (albatros)
a. (albatros)
a. (pájaro gooney)
a. (pájaro gooney)
a. (pájaro gooney)
4. ¿Por qué cree usted que las mujeres desordenadas se niegan a s |
mismas: ^ -M
•*' 1

22
2
^ e r qué es usted
I

ILa que guarda todo

SiUSTED N O LO QUIERE déselo a Susana, ella se queda con todo.


Es cierto, Susana odia ver cómo se derrocha algo y está segura de
encontrar una utilidad a las cosas, al menos a la mayoría de ellas, algún
día. De modo que su sótano, su ático, su garaje y cada rincón libre de su
casa están llenos de cosas que nadie quiere. Susana tampoco está
segura de quererlas, pero no se atreve a deshacerse de ellas. Si tira algo
está segura de que al día siguiente lo va a necesitar y es demasiado tarde
para decirle que no a las ofertas que le hace la gente, que podrían
pensar que es una desagradecida. ¿Qué hace una que lo guarda todo?
¿Compra una casa más amplia?
La obsesión de Susana con guardarlo todo tiene su origen en su
deseo de tener siempre lo que ella o cualquier otra persona pueda
necesitar. Su mentalidad no es nada fuera de lo corriente, pero es una «
de las muchas maneras de pensar que la lleva al guardar incontrolado.
Las mujeres desordenadas tienen auténticas razones para hacer las
cosas como las hacen y sienten, de una manera muy poderosa, lo que
hacen, aunque en general son personas muy lógicas e inteligentes.

23
SE ACABÓ EL DESORDEN \
\

f
Aunque es posible que no les guste la desorganización y los problemas
que causa, las cosas que hacen que sea así son cpnsecuentes con su
manera de pensar.
Las mujeres desordenadas tienen problemas en tres aspectos muy
concretos: guardan demasiado, acumulan cosas de modo desordenado
v pierden el tiempo.
Al examinar estas cosas en estos aspectos ponga usted una señal en
los próximos tres capítulos junto a la manera de pensar que encaja con
usted. I

E l aliono
O 1. Escasez. Las mujeres desordenadas viven al borde de la Gran
Depresión. Un artículo sobre “Las Ratas de M anada” en la revista
Psychology Today confirma que las personas que guardan demasiado
no son sencillamente las que han vivido la depresión. Muchas personas j
que han llevado siempre una vida de afluencia acumulan cosas porque
temen, al menos desde el punto de vista emocional, si no intelectual,
que no tendrán suficiente en el ruturo. ¿Es este un factor en su manera
de pensar?

O 2. Com o pasatiem po. A algunas personas les gusta tanto guardar


que se especializan en ello. Las personas ricas lo hacen por medio deb
arte o de otras colecciones aunque a las personas de medios normales
también les gusta coleccionar. Coleccionan botellas, antigüedades, fi­
guritas, etc. Les da algo acerca de lo que pueden hablar, algo que puecj
den buscar cuando se tom en vacaciones, y les pone en contacto coi
amigos y conocidos que de otro modo no tendrían. Las mujeres

24
r**
Por qué es usted desordenada

desordenadas coleccionan demasiadas cosas y sólo cosas que no sirven


para nada. Son ratas de la acumulación. ¿Afecta su casa de manera ne­
gativa su manía de coleccionar?
Q 3. P or comodidad. Algunas mujeres desordenadas encuentran sü
consuelo en tener muchas pertenencias. Se sienten mejor cuando
tienen cajas, botellas, papeles, ropa y comida por toda la casa. Tal vez
las cosas carecen de orden, pero tener mucho del mismo objeto les da
una cierta seguridad de que podrán encontrar por lo menos uno cuando
lo necesiten. ¿Encuentra usted su consuelo, en las cosas?
□ 4. Objetos únicos. Hay algunas cos-asque son únicas, de modo que
razonamos “si no me compro este platitó para la mantequilla, en forma
de conejo, posiblemente nunca vuelva a ver otro igü'al, así que si lo
quiero más me vale comprarlo ahora.” ¿Ha pensado ustedaiguna vez de
esta manera? ,
□ 5. P or culpabilidad.JBenjamín Franklin hizo mucho por establecer
la pauta én el ahorro. E l Poor Richard’s Almanac está lleno de dichos
fascinantes acerca de ello. Sus advertencias nos han seguido durante el
curso de la historia de nuestro país. No hay duda de que el derroche es
una mala idea, pero también lo es el ahorro por capricho, a pesar de que
nadie ha hecho un lema acerca de ello. ¿Sobre qué lemas ha establecido
usted su vida? Dos dichos que tenemos en Estados Unidos son: “No
derrochas, no necesitas” y “un centavo ahorrado es un centavo
ganado.” ¿Qué otros lemas han inculcado su manía de coleccionar de
manera exagerada? ¿Se siente usted alguna vez culpable si se deshace
de algo?

El derroche es una mala idea* Pero también lo


es el ahorro caprichoso, pero nadie ha hecho
un lema al respecto.

Q 6. Las rebajas. El reloj para colocarlo sobre una repisa, era una’
rebaja que ella tenía que conseguir, pues sólo una insensata dejaría
escapar semejante oportunidad. Pero no tenía una repisa, ni ningún
°tro lugar donde colocarlo. ¿Compra usted cosas que no necesita
sencillamente porque están baratas?

25
SE ACABO EL DESORDEN

_ 7. Por gratitud. Puede que sean regalos de cumpleaños o de bodas


de familiares o algún objeto que no vale nada de un amigo, pero tienen
dos cosas en común: son gratis y están relac:opadas con alguien a quien
usted quiere o aprecia, lo cual hace imposible que se‘deshaga de ellas, ya
que apelan tanto a nuestra frugalidad como a nuestro sentimentalismo.
Sentimos que debemos cogerlas y, más aun, conservarlas. ¿Le cuesta
trabajo deshaecise de regalos inútiles?
_ 8. Por sentim entalism o. Las mujeres desordenadas temen olvidar­
se del pasado y es cierto que algunas de ellas tienen mala memoria. N e­
cesitan tocar v coger en sus manos objetos del pasado para m antenerlo
vivo. Las mujeres desordenadas hacen muchas fotos, algunas veces de
manera compulsiva, para captar el presente para la posteridad. ¿Nece­
sita usted m antener vivo el pasado?
H 9. P or antropom orfism o. Nadie como una desordenada puede en­
tender totalm ente el sentim iento de que las “cosas” tienen una vida
propia. La vida que tiene norm alm ente forma parte de la vida de la per­
sona a la que les pertenece, Si me deshago de algo que significa mucho
para mí, me siento como si estuviese regalando una parte de mí misma
v, io que es peor aun, si me deshago de algo que le ha pertenecido a otra
persona, que para mí es muy im portante, siento como si estuviese rega­
lando p an e de esas personas y traicionando su memoria. En realidad es
más una sensación que un pensam iento.

Cuando usted adquiere cosas que no


satisfacen su necesidad, ninguna
cantidad nunca es suficiente.

Cuando me llegó el m om ento de regalar mi último vestido de


m aternidad, lo coloqué todos los días sobre la cam a para que pudiese
estar en capilla. N ecesitaba hacer eso para acostum brarm e a la idea de
que se iba a ir de mi casa y para que el vestido tam bién se hiciese a la-
idea de marcharse. Cuando las desordenadas se deshacen de algo, con ’
frecuencia sienten que tienen que en contrar un b uen hogar para ese;
objeto y donde puedan ir a com probar qué tal le va. Esto resulta difici|
de hacer, de manera que decidimos que es más fácil guardar las cosas!1
¿Siente usted alguna vez que las cosas tienen sentimientos.7

26
i 4•
Por qué es usted desordenada
4

O 10. Por tem or. "¿Qué pasaría si el I.R.S. (Servicio de Rentas Inter-
nas) viniera hacerle una auditoría? ¡Necesito guardar todo lo que posi­
blemente pueda necesitar!” Es cierto que todo el mundo debe guardar
los recibos a efectos de impuestos, pero la realidad es que si guardamos
todo lo que tememos tirar no podremos encontrar los antiguos formula­
dos de impuestos, cuanto menos los recibos que van con ellos. Teme­
o s que vamos a necesitar los recibos para las tarjetas de crédito o de
unos grandes almacenes o de la compañía de la electricidad o cualquier
otra cosa. Es, sin duda, una buena idea tener lo que necesitamos para'
esas ocasiones, pero el temor irracional que nos obliga a guardar dema­
siadas cosas es tanto un problema como el no guardar lo suficiente,
¿Guarda usted todos los documentos en caso deque alguna vez alguien
le pida que los enseñe? ¿Los ha necesitado usted alguna vez?
Q 1 1 . La dilación. Algunas desordenadas demoran el deshacerse de
cosas que requieren ■acción y cada día el cartero hace entrega de un
nuevo puñado dq'problemas para las desordenadas. No quieren pagar
las facturas hasta la fecha misma en que han de hacerlo, de modo que
dejan que se les amontonen. No quieren dedicar el tiempo necesario a
leer correspondencia que no sirve para nada, así que se quedan con ella.
Quieren guardar la revista para un momento más tranquilo, así que
también la guardan, por eso cuando pasan unos cuantos días tienen
una caja “llena” de cosas que tienen que leer y entonces empiezan a
amontonarse las cajas.
U n desordenado que posterga las cosas me dijo que le gustaría que
un incendio se deshiciese de toda su basura, de ese modo le echaría la
culpa a Dios, y no a sí mismo, porque algunas cosas nunca se hacen. ¿Es
la dilación la culpable de que se amontonen las cosas en su vida?
D 12 . P o r valor. No está bien tener que deshacerse de cosas que
tienen un valor. Los libros y las revistas contienen ideas de gran valor
porque la pluma es más poderosa que la espada. Las desordenadas están
convencidas de que tienen el valor en la punta de sus dedos gracias al
material impreso. Poco les importa que algunos de esos libros de texto
sean tan viejos que las ideas estén ya pasadas de moda. Tampoco les
importa que la mayoría de los libros estén ya guardados y que no sepan
dónde están ni se acuerden lo que hay en ellos, pues su valor es más
imaginario que real.
Las desordenadas poseen una esperanza increíble cuando se trata
del futuro valor de las cosas. Tienen una esperanza inquebrantable en

27
SI; AC'AIH) EL DESORDEN

que algún oscuro objeto pueda tener un gran valor y hasta se imaginan
historias fantasiosas que los vecinos contarán a sus hijos cuando eso
suceda. ' q
- 4‘Ven ustedes esa casa de ahí? La persona que vivió en ella guardó
prácticamente todas las cosas que adquirió y un día se encontró en su
sótano con un libro de muñequitos, en perfecto estado, que era el
pr imer ejemplar de los Superman y en una subasta alcanzó el valor de
dos millones de dólares. A hora se ha trasladado a una mansión, y
acostumbraba a ser tan pobre como un ratón, pero ahora tiene una vida
fácil. ¡Ojalá que yo hubiera sido igual de sabio y hubiese guardado todo
aquello a lo que le hubiese echado mano.
Muchas desordenadas coleccionan cosas por el mismo motivo que
orras compran billetes de lotería, con la esperanza de que un día se
hagan ricas. ¿Está usted coleccionando cosas porque cree que susi
objetos tienen o tendrán un gran valor? ¿Valen realm ente la pena las
molestias que le ocasionan las cosas que está usted coleccionando?
□ 13. Para la posteridad. Existe la gran tentación de guardar cosas
para los nietos. “Los juguetes que hacen hoy en día no son tan buenos
como los que yo les compraba a mis hijos. ¡Cómo le gustaba al pequeño;
Billy jugar con la apisonadora que tenía su papá a su edad”. Y as
repetidamente. ¿Está usted guardando cosas para la posteridad?
□ 14. P or querer ser la m adre del m u n d o entero. Por motivos qué
expondremos más adelante en el libro, las desordenadas se siente
responsables del bienestar del m undo entero. Si no hay nadie más en
todo el vecindario que tenga algo, pensamos que la gente debería pode
acudir a nosotras para obtenerlo. Guardamos viejos catálogos en casó
de que el hijo de algún vecino necesite fotos para un cartel que usará en
la escuela. El niñito que quiere pedazos de m adera para su proyect
podrá encontrarlos en nuestra casa.

Muchas desordenadas coleccionan cosas por


el mismo motivo que otras compran billetes
de lotería, con la esperanza de que
un día serán ricas .

28
Por qué es usted desordenada

i Por qué los padres de estos niños no tienen las cosas que
iccesitan? Porque quieren que viva en una casa ordenada, libre de
'trastos viejos inútiles, para que los niños se ahorren la confusión que
existe en nuestra casa. ¿Está usted convencida de que necesita ten er
algo en caso de que alguien lo pueda necesitar?
P 15 . P or costum bre. Nos hemos acostum brado de tal m anera a
guardar cosas que ya ni nos molestamos en tom ar una decisión sobre
qué hacer con ellas. Si alguien coloca un folleto sobre el cristal del auto
nos quedamos cort él. Si nos envían un cupón por correo tam bién lo '
guardamos. Los niños traen cosjás a casa de la escuela y nosotras lo
guardamos todo. C uando recibimos una carta hasta nos quedam os co n *
el sobre vacío. C on raras excépciones, nos quedamos con todo lo que va
a parar a nuestras manos, es nuestra forma de vidq, ¿Se qUeda usted con
cosas sin pensar si realm ente las necesita o no?
□ 16. P o r creátividad. Aquellas personas que se consideran
creativas les gi/sta idear m aneras de hacer algo creativo de lo que no
sirve para nada. R ecortan u n a botella de lejía y la usan para guardar las
pinzas de colgar la ropa, les cortan los pies a u n par de medias
arruinadas y las llenan de pedacitos de jabón para la ducha y guardan
cosas que no usan por si acaso se les ocurre algo. N o saben qué hacer
con todas las vasijas vacías de la m antequilla, pero son “dem asiado
buenas” como para tirarlas.
En una ocasión me pillé queriendo guardar las piezas metálicas que
había quitado de los sostenes, pensando en pintarlas y convertirlas en
adornos de N avidad. ¿De veras? ¡Q uién puede querer h acer adornos de
Navidad con los alambres de los sostenes! O usarlos para nada en
concreto, pero así es nuestro deseo de guardar cosas por creatividad, ya
que es parte de la m entalidad de arreglárselas con las cosas de la
desordenada. ¿Siente usted ese impulso creativo de hacer cosas con
aquellas otras que no valen para nada?
17. P o r reb elió n . Si alguien se deshizo de sus cosas cuando usted
era pequeña, tal vez usted se quede con cosas para poder tener ahora el
po er sobre sus propias cosas. E n ese caso, cu an to más le anirñe a usted
su m adre o su m arido a deshacerse de las cosas, tan to más decidida
stará usted a guardarlas. A hora que es adulta, puede acum ular todo lo
rebelde f GteZCa ^ na^ e Pue^e hnpedírselo. ¿Es usted una acumuladora

29
SE ACABÓ EL DESORDEN

□ 18. Por satisfacción. Algunas personas intentan obtener de SUS]


pertenencias algo que las posesiones no pueden proveer jamás y debid
a que eilas no se sienten realizadas y no pueden hallar satisfacción, n
hacen más que guardar más y más cosas, esperando que eso les satisfag
un día, pero nunca es así. Fíjese en la palabra realizada, que en inglés "ful
filleJ" significa “totalmente llena.” Están convencidas de que si ejitánl
suficientemente llenas se sentirán realizadas, pero la verdad es qu
cuando usted adquiere cosas que no satisfacen su necesidad, ningún;
cantidad es suficiente. ¿Está usted buscando satisfacción en las eos
que guarda?
□ 19. Por vacaciones. Las vacaciones son una época en la que siem
pre nos excedemos. Las personas comen en exceso, compran demasia
do, celebran de manera exagerada y trabajan en exceso, de modo qu<
no es una sorpresa que muchas personas también se excedan en lo qut
se refiere a lo que coleccionan durante las vacaciones. Las tiendas estáí
llenas de objetos de adorno que nos convencen de que necesítame)!
cada uno de ellos. Las que coleccionan piensan que después les puede!
pasar las cosas a sus nietos si tienen demasiadas. Esta m anera de colee?
cionar es difícil de resistir para las desordenadas sentimentales. ¿Comí
pra usted en exceso durante las vacaciones? '
“No parece que logre disminuir la cantidad de trastos viejos que sé !
me acumulan”, escribió Roberta K aíchen Stein en el periódico Chicagc
Tribune (el 29 de julio, 1984). “Estoy aferrada a mi acumulación de póí
sesiones con el mismo celo que Peter Pan se aferraba a su sombra.” I
Si usted y sus posesiones son inseparables, va siendo hora de hao
una evaluación de su situación.

30
Por qué es usted desordenada

Evalúe el desorden
1 . Haga una lista de los factores mencionados en este capítulo y que
hacen que guarde usted demasiadas cosas, añadiendo cualquier
otra que se le ocurra.
a. (
I
b. i
j
c. i
d. /
2. Dé ejemplos acerca de cómo la afectan a usted.
a. „

c. i
d. 4
\

/ 31
3
7Sor cfué es usted
, desordenada
i La acum uladora

ARMEN VA DEJANDO M ONTONES DE ROPA por toda la


:asa. Acostumbraba volver loca a su madre, luego a sus compañeras de
habitación y ahora a su marido y todos se quedan asombrados del buen
ispecto que tiene cuando sale. N o se pueden ni imaginar, por qué no da
la impresión de que acaba de salir arrastrándose de entre el cesto de la
opa sucia, pero la locura de Carmen tiene un cierto método. Lo que
iadie entiende es que son los montones los que impiden que ella tenga
:se aspecto, pues es su manera de seleccionar su ropa. Debido a que es
ligeramente perfeccionista, no puede soportar la idea de volver a meter
:n el armario la ropa que ya se ha puesto una vez, donde pueda
contaminar la ropa que está limpia, pero tampoco quiere ponerla con la
copa sucia porque es posible que se la tenga que volver a poner antes de
lavar la ropa. Así que los montones funcionan bien para Carmen,
ualquier cosa que esté amontonada son prendas que se puede volver a
ioner y el día de lavar todo lo que tiene que hacer es recoger los
tontones y echarlos en la lavadora. Cómo es natural, existen
¡oluciones más sensatas a su dilema, pero debido a que nadie entiende
»u modo de pensar, nadie la puede ayudar y, como es lógico, hay muchos
iotivos más por los que las personas tienen tal desorden a su alrededor.

33
SE ACABO EL DESORDEN

1. Por mala memoria. Las personas que tienen mala memoria te


men guardar las cosas por si acaso se les olvida dónde las pusieron o'in
cluso que las tienen.
2. Porque no tiene dónde guardarlas. La casa es pequeña y eílu-'
gar para guardar cosas es escaso y todavía quedan demasiadas cosas ei
los lugares en que se podrían guardar, así que a las personas desordena
das les cuesta trabajo saber qué espacios se necesitan y no se les ocurrd
comprar armarios y estanterías. Su mentalidad de arreglárselas com
pueda es uno de los motivos por los que no tienen dónde guardar la
CO.Sai>.
3. Por conservar energías. Las personas desordenadas creen enj
poner orden al estilo producción en cadena. Es decir, no se guarda sólo!

un pequeño objeto a la vez, sino que se deja que las cosas se acumulei
Entonces es cuando las colocamos en grupos similares y lo guardaipí
todo a la misma vez, pero mientras estamos esperando para comenzar
formar la producción en cadena la casa está hecha un lío.
4. P or p u ra casualidad. En alguna parte, en algún momento, 1¡
persona que acumula oyó contar una historia acerca de alguien que s<
reunió con un familiar, del que hacía muchísimo tiempo que no sabíí
dónde estaba, gracias a una serie de circunstancias por el estilo. Tal ve;
un amigo estaba visitando al desordenado que tenía unas fotos encim;
de una mesita. El amigo vio la foto y le comentó:
— Ese hombre se parece a mi tío Bernie Stein, al que m ataron el
Alemania durante la guerra. L
— i Pero si ese es Sam Stein! — dijo el propietario de la foto— . El
su padre, Bernie, están al frente de una pastelería en Miami BeacI

34
Por qué es usted desordenada

¡Bernie no está muerto! ¡Está vivo y perfectamente! — el desordenado


eStá encantado de poder haber ayudado a reunir a los miembros de esta
familia y todo fue debido a que dejó unas fotos en medio.
5 . Para m antener a la gente alejada. La casa en desorden es una
«xcusa para mantener a la gente alejada. Cuando nuestra casa está
demasiado desordenada como para invitar a gente tenemos un motivo
para no permitir que las visitas ocupen nuestro tiempo y aunque a
algunas personas desordenadas no les importa; tener visita, les resulta
bastante difícil tenerlas. ......_í
6. P or placer. Nos encanta ver nuestras cosas, de modcyque ¿por
qué guardarlas? ' /
í
y. ■ : *
Las personas desordenada$ creen en poner orden
al estilo producción en cadena, pero mientras
estamos esperando a formar/la producción
en cadena la casa está hecha un lío.

7. P o r distracción.' La persona distraída comienza una tarea y tue-


[go la abandona, dejando tras sí montones de cosas sin hacer. Deja algo
sin darse cuenta y'iuego’no recuerda dónde lo ha dejada Tiene la in­
tención de poner qrden, pero surge algo y se le olvida. La distracción es
[el factor que más contribuye al desorden.
8. D efine la personalidad. El ser desordenada tiene ciertas
[ventajas. Una de ellas es que nos convierte en seres únicos y hasta
>odemos hacer chistes al respecto. Otros nos pueden hacer bromas a
[nosotros, pero nos decimos a nosotros mismos que es una forma de vida
iuperior y forma parte del concepto que tenemos de nosotros mismos.
f‘Un escritorio ordenado es señal de una mente enferma.”
9. D efine las relaciones. El desorden desempeña una parte impon­
en te en algunas relaciones. Lá persona desordenada ocupa el lugar del
úño, aunque sea una adulta. Su madre, su suegra, su esposo, la compa-
íera de cuarto o cualquier otra figura ocupa el lugar de los padres. La
lersona desordenada y el “padre” (o madre) establecen parte de su rela­
jó n haciendo que gire alrededor del desorden de la persona. Los "pa­
ires” se quejan del hijo y éste, a su vez, se rebela o lo lamenta o las dos
SU ACAMÓ l'L DUSOKDHN

t osas a la ve:. I.a relación es negativa, pero es una que los dos fcntitín-
den. S; ia persona desordenada cambiase mañana ¿cómo se relaciona­
rían.' 1
10. Atrae la atención. Algunas veces el estilo de vida desordenado
atrae una muy deseada atención. Los amigos bienintencionados nos
avudan a limpiar y nos sugieren maneras para mejorar. Toda esta
atención desaparecería si se elimina ei desorden.
11. Los problemas familiares. Las personas que viven en casas en
que reina el desorden, probablemente no son las únicas desordenadas.
Si comienzan a llevar utta vida ordenada no podríamos ni imaginarnos
la alase de problemas familiares que podrían surgir. Otros miembros de
ia familia posiblemente deseen continuar dejando sus zapatos en la sala
de estar y sus lilaos en la mesa del comedor, quejándose ya por tener
que quitar de en medio algunas de sus cosas, de manera que algunas
personas ¡levan vidas desordenadas para no causar problemas en la
familia.

Evalúe el desorden
Haga una lista de los factores mencionados en este capítulo que
contribuyen a su costumbre de dejarlo todo manga por hombro. Añada
otros que se le ocurran y dé ejemplos de cómo afectan su vida.
1.

3.

36
4
USor qué es usted
desordenada
t
*

La que pierde el tiempo

T a ñ í a , a l ig u a l q u e s u c e d e c o n m u c h a s
DESORDENADAS, es una persona optimista y uno de los motivos de
su optimismo 'fes, que tiene un sentido del tiempo poco apropiado.
Siempre calcula mal el tiempo que le llevará hacer las cosas. Durante
veinte años le ha llevado una hora entera arreglarse para el trabajo por
las mañanas. Sin embargo, cree de manera optimista, que puede
reducir ese tiempo a cuarenta y cinco minutos -si tan sólo se da un poco
de prisa— de modo que duerme otros quince minutos más, pero
durante veinte años ha estado llegando quince minutos tarde al
trabajo. Debido a que siempre va con retrasó, nunca le da tiempo para
meter los cacharros del desayuno en el lavaplatos, ni de poner orden en
su dormitorio, ni de colgar la ropa que ha decidido no ponerse. Tañía
posee una de las más clásicas características de la persona que pierde el
tiempo.
1. N o es consciente del paso del tiempo. Muchas desordenadas
no tienen el menor sentido de cuánto tiempo les lleva hacer las cosas.
Cuando están de acuerdo en hacer algo no se dan cuenta que no son
humanamente capaces de realizarlo en una cantidád determinada de
tiempo y algunas de ellas ni siquiera llevan reloj. No les preocupa la

37 / ^ .
SI- ACABO l'l DESORDEN \

c uuul KÍ a-' tiempo V si son personas distraídas, no sienten el paso del


tiempo romo lo siente una persona que no lo es. El calcular constante-
mente mal el tiempo es un síntoma seguro de la mentalidad la desor­
denada.
-> S0UtiJo de la importancia. Las personas importantes son
tmnbten personas ocupadas. Llenan su tiempo hasta el tope para asegu-
r U'C a n mismas de su propia importancia. A veces las personas se ma­
ma pensando que son muv importantes y el trabajo que están haciendo
también es muv importante. Un pastor que acaba de tener varios atar
‘ cardiacos, pero que continuaba teniendo un horario espantosa­
mente ocu¡xido, le dijo a una clase de jóvenes estudiantes seminaristas,;
cae se iba á quemar para Dios y el orgullo con que les contó la historia
í í o que ios estudiantes se preguntasen si no se estaría quemando por'
puro egoísmo v hay veces que nuestros motivos nos pueden sorprender. |
1 3. N o están dispuestas a tom ar el control. Algunas personas es

f
tan adictas a que otras les digan lo que tienen que hacer y rara vez pía-;
nean nada para sí mismas ni deciden nada por sí mismas, dejándose^
llevar “por los acontecimientos” esperando a que sus padres, sus cónyuj
ges, sus hijos o Dios les diga lo que tienen que hacer. Esto da lugar af
caos debido a que cada uno tiene una idea diferente de lo que d e b e rí|j
estar haciendo esta persona desordenada. Todos nosotros tenemos sm
ficiente tensión sin añadir más, permitiendo que otros tomen el contra
de nuestra vida.
<f

38
Por qué es usted desordenada

Uno de los temas favoritos de C.S. Lewi* es el que expresa que sólo
l¡lS personas vagas trabajan muy duro. La falta de voluntad, a la hora de
tonu\r decisiones acerca de nuestras propias prioridades y valores es uná
forma de pereza y da como resultado una vida frenética, intentando
siempre hacer frente a las muchas exigencias a las que, por casualidad,
je hemos abierto la puerta.
En ocasiones los cristianos adoptan un enfoque parecido al de la
tabla ouija. Establecen un sistema de señales para Dios, esperando que
Él les muestre su dirección, según las normas de ellos. Tal vez sea la
voluntad de Dios para que ellos fijen sus propias planes mentales y haga
que los cumplan.

El saberlo hace la diferencia


El saber por qué guardamos demasiadas cosas, por qué dejamos las
cosas en medio y por qüé la distribución del tiempo es tan deficiente en
nuestra vida es el primer ,p^so para el cambio. Sólo cuando nos damos
cuenta de los pensamientos que guían nuestras acciones podemos em­
pezar a contrarrestarlos. Para cambiar nuestras acciones es preciso
cambiar nuestros pensamientos. Muchos de los pensamientos que
guían nuestra vida son buenos pensamientos, es sólo que no funcionan
en nuestra situación. Otros serían razonables, si no los llevásemos a los
extremos que los llevamos y-otros no son tan buenos como pensamos
que lo eran al abrazarlos.

Sólo las personas vagas


trabajan duro.

En el circo podemos ver a un elefante de varias toneladas de peso


atado a una reducida estaca y sujeto por una fina cuerda. Con su
enorme fuerza podría fácilmente tirar de la estaca o romper la cuerda,
pero no sabe que puede hacerlo. Cuando era un bebé el elefante estaba
fuertemente atado a un objeto que no se movía e intentó quedar
repetidamente en libertad, pero no lo consiguió nunca. Finalmente
convencido de que los elefantes atados a una estaca no se pueden
librar, dejó de intentarlo y aunque ahora es perfectamente capa: de
largarse ya no lo intenta. Vive según la idea que le transmitieron hace
Slí ACABÓ Id. DBSOKDBN \

mucho liempo. Ya no se aplica a su situación, pero a pesar de ello sigue


aterrándose a ella. Si alguien que supiese el leng.iaje de los elefantes le
pudiese hablar al oído para decirle que ya no necesita vi^v.r según esa
idea de cumulo era un bebé, ¿cree usted que dejaría a un lado su antigua
idea.’ Yo creo que sí. Si pudiera ver la vida que es posible para él, creo
que escogería la libertad.
La mavoría de nuestras ideas quedaron fijas para cuando llega­
mos a los doce años, así que ípm' qué estamos dispuestos a continuar
viviendo según las creencias de un niño de doce años/ Ahora que so­
mos personas adultas y sabemos las ideas que nos motivan a ser desor­
denados, podemos evaluarlas y decidir lo que queremos hacer con ellas.

Evalúe el desorden
Haga una. lisra de los factores que hace que usted pierda el tiempo y
añada cualquiera que se le haya ocurrido. Dé ejemplos de cómo afectan
su vida.
I.

i.

4.

■).

40
«Sv

A f r o n t é m o s l o , algunos niños nacen desorganizados. Nadie


les ha enseñado a ser unos desaliñados, pero son unos expertos en ello.
Su comportamiento atolondrado deja á la familia confusa. Todo el
mundo está convencido de que si estos niños se preocupasen y se
esforzasen un poco más podrían mejorar y todos los adultos tienen
métodos para motivar a los pequeños desordenados para que sean
ordenados. ’
La habitación de María está siempre hecha un verdadero desastre.
Su madre volvió a decorarla, esperando que ella se ocupara más de su
cuarto y que lo mantuviese ordenado.
El pequeño Juan se olvida continuamente de entregar sus deberes.,.
De hecho, no se olvida, no los puede encontrar. Está en su bolsa de li­
bros o en su armario, eso cree. Si pudiese usted ver su cartera se daría
cuenta de por qué no está seguro. La familia adopta el enfoque de “vas

* Trastorno de Deficiencia de la Atención. A.D.D (siglas en inglés) ; •

/
I
SE ACABÓ EL DESORDEN

a tener que vivir con las consecuencias de tus acciones”, después de ha­
berlo intentado todo están convencidos de que si fracasa una vez que­
dará curado para siempre. q ,
La madre de Raúl le manda a la tienda a comprar algo sólo cuando
no puede encontrar a nadie más que vaya. Durante todo el tiempo que
está ausente se pregunta: ¿perderá el dinero por el camino? ¿Se acorda­
rá de lo que le pedí que comprase? ¿Perderá el cambio o el paquete de
camino a casa? ¿Se encontrará con un amigo y se olvidará por completo
de volver a casa?
Por toco el país hay niños como éstos, que sin que ellos hagan nin- >
gún esfuerzo ni sea su culpa, están volviendo locos a sus padres y a sus .
maestros. De lo que no se dan cuenta los padres es de que los niños se
sienten confusos y no entienden el problema, porque a los ojos del niño
el problema parece muy diferente.
La habitación de María aunque a su madre le parezca un absoluto'
desorden, no le resulta ofensiva a María, que apenas si se da cuenta del
aspecto que tiene, por lo que le cuesta trabajo entender la preocupa­
ción de su madre. De hecho, cuando la madre le hace ver el desorden, a
ella le cuesta trabajo entender cómo ha llegado a estar así su cuarto.
Cuando su madre le pone la habitación en orden, parece quedar en de­
sorden en el momento que María entra en ella.

La casilla y la cartera de los libros de Juan son un verdadero desas­


tre. Nadie, ni siquiera un adulto responsable, podría utilizarlos con éxi­
to. Sus compañeros de clase tienen cuadernos con separadores y son:
muy ordenados. Los papeles de Juan son masas arrugadas entre el lío de|
sus libros. Cómo se las arreglan sus compañeros de clase para mantener;^
las cosas en orden, es un misterio para él. El ser organizado parece una|
forma de vida maravillosa, pero él siente que está por encima de su|

42
n
El Trastorno de Deficiencia de la Atención...
t

habilidad. Sus maestros y sus padres le dicen que es sencillo y necesario


asar unos separadores en su cuaderno. Su padre hasta le compró uno y
se lo colocó, pero no había pasado demasiado tiempo antes de qué se
perdiese el cuaderno y sus papeles estuviesen de nuevo arrugados en un
rincón de su casilla y en su cartera.
Raúl es plenamente consciente de que pierde cosas, pero no sabe
por qué. Le da la impresión délque la gente debe quitarle sus cosas o que
las está moviendo en secreto! Cuando deja algo encima de una mesa,
desaparece sin dejar rastro y no sabe a dónde ha ido a parar. En ocasio­
nes el objeto no vuelve a aparecer y en otra/aparece de manera miste­
riosa, tal y como desapareció. Sus padres,''que están encima de él para
que guarde sus cosas, no se dan cuenta de que todo esta es confuso, que
le hace sentirse asustado y frustrado. Raúl no tiene el menor control so­
bre sus cosas y no sabe, cómo conseguirlo porque sus cosas parecen te­
ner una vida propia y que sus padres se estén metiendo con él sólo sirve
para añadir aun más a la tensión que le produce una situación que ya es
causante de tensión de por sí.’' -
i » i.<• .

Los adolescentes que padecen el Trastorno de


Deficiencia de la Atención.tienen un riesgo
superior de depresión o suicidio♦

Los maestros dicen que esta clase de niños necesita autodisciplina y


los sicólogos afirman que lo que necesitan es motivación, mientras que
los médicos dicen qué son inmaduros. Los padres oscilan entre estas
tres evaluaciones diferentes y su propia desesperación. Entretanto, los
niños que cometen la ofensa están intentando encontrar una manera
de vivir en este mundo confuso. Puede ser que a otros les produzca la
impresión que les trae sin cuidado, pero generalmente esto no es cierto,
es sencillamente que el que les preocupe no les aporta ningún alivio, so­
lamente añade'tensión, de modo que siguen adelante lo mejor que pue­
den. Hay ocasiones en que los padres les ayudan, estableciendo u n ’
sistema de organización que alivia en cierta medida el problema. A ve­
ces compensan bien,, pero para la mayoría de ellos el problema sigue
siendo el mismo. No sirve de ayuda cuando los adultos les tratan como
si fuesen tontos o malos y a veces los niños creen que los adultos posi­
blemente tengan razón. . . r

/- ■ '43 \ '
\
SE ACABO EL DESORDEN \

Es posible que los niños así, por todo el país, estén padeciendo el
trastorno de deficiencia de la atención (A.D.D.) términos que se han
venido usando comúnmente desde alrededor del 1980, Con anteriori­
dad, términos como hiperactividad y disfunción mínima del cerebro se
usaban para describir la dificultad y la capacidad de atención. Estas son
dos variedades de este trastorno de deficiencia de la atención con hipe-
ractividad y sin ella. En ambos casos el niño es distraído (sueña despier­
to y le cuesta trabajo hacer caso omiso de las distracciones mientras
está esforzándose por hacer su tarea), la duración de su atención es
deficiente (no termina sus tareas ni sigue haciéndolas hasta acabar­
las) es impulsivo (actúa, habla o toma decisiones sin pensarlo y sin
moderación) y tiene un sentido social inadecuado (le cuesta trabajo
hacer amigos y mantenerlos porque su comportamiento es impropio) y
los que son hiperactivos además de padecer A.D.D., son excesivamen­
te activos.

¿Q ué es lo que les pasa a estos niños?


Los expertos calculan que 7% de la población padece este trastorno
iA.D.D.), y más niños que niñas lo padecen, con una proporción de
unos nueve a una. Los expertos creen que es debido a un problema de
los químicos en su cerebro, llamado neurotransmisores, que coordinan
y regulan las funciones y los comportamientos. Una ligera deficiencia
en estos neurotransmisores puede causar la falta de atención que es
característica de este trastorno y lleva al desorden y a la falta de orga­
nización.
Esta clase de trastorno tiende a darse por familias y un niño que lo
padezca normalmente tiene a uno de sus padres o a un familiar que
también lo padece. No parpee tener relación aiguna con ninguna lesión
en la cabeza ni ningún trauma a la hora del nacimiento. Algunos han
dicho que el régimen alimenticio desempeña un papel importante en e l ,
problema y en ese grupo hay personas que dicen que los aditivos en
los alimentos son los culpables, mientras que otros afirman que una
deficiencia vitamínica o de minerales es la causa, habiendo otros que,^
lo relacionan con reacciones alérgicas. Aunque la dieta puede ser, efec-;
tivamente, un factor en dicho trastorno, los expertos no están de acuer­
do, en lo que se refiere a la efectividad de la reglamentación del’
régimen para controlarlo.*

* f

44
El Trastorno de Deficiencia de la Atención.,.

Los trastornos del sueño también parecen representar un papel en


cSte trastorno del comportamiento. El orinarse en la cama, el crujir los
clientes y el sonambulismo o el hablar en sueños pueden ser indicacio­
nes de un trastorno del sueño. Estos trastornos son más corrientes entre
la población que padece el A.D.D. que entre el público en general. Una
de las teorías es que las personas que no experimentan el ciclo natural
del sueño, incluyendo el correspondiente REM (etapa cuando los ojos
se mueven mucho teniendo los párpados cerrados) del sueño noctur­
no, deben echar alguna cabezadita durante el día a fin de conseguir lo
que otras personas consiguen durmiend<ypor las noches. Los síntomas
de una persona que padecé un trastornó'del sueño, durante el día, son
semejantes a los síntomas del A.D.D. No está claro todavía cómo se re­
laciona este trastorno y será preciso efectuar más estudios al respecto.
Puesto que el trastorno de la carencia de concentración es un pro­
blema neurológicó con una base biológica, la medicación desempeña
un papel importante eryla solución, puesto que la medicación aumenta
la producción de estos neurotransmisores químicos, haciéndolos más
efectivos. Los padres de niños que padecen este trastorno harían bien
en pedirle al médico del niño que les recomiende un buen psiquiatra
para niños, que esté familiarizado con dicho trastorno y su tratamiento
médico.

Superando los años de la adolescencia


Los niños que padecen este trastorno al llegar a la pubertad, el atra­
so en el desarrollo tiende a desaparecer. Hasta cierto punto, el proble­
ma parece resolverse por sí mismo, pero no se resuelve por completo,
pues quedan algunas de las características del A.D.D. como puede ser
la distracción, un control inadecuado de la atención, impulsividad y en
ocasiones un comportamiento social inmaduro. . .
Los adolescentes tienen ya suficiente dificultad Con nuevas distrac­
ciones en los aspectos físicos y del desarrollo social, además de la au­
toestima, así que es de esperar que un adolescente que padezca este
trastorno pase por momentos mucho más tormentosos que la mayoría.
Los adolescentes que padecen este problema han pasado por muchas
experiencias negativas por causa de los malentendidos provocados por
otras personas y tienen una mayor incidencia de'problemas académi­
cos, problemas sociales, con las drogas y el abuso del alcoholy hasta tie­
nen problemas con la ley. Como resultado de ello, corren un riesgo más
SI- ACABÓ KL DKSOROhN

elevado do depresión v de suicidio. l.os problemas con el descorden y la


Jaita de oigan ¿ración son solo dos complicaciones de este trasjtorno.

El a d u lto que padece A .D .D . '


Al madurar el niño que padece A.D.P. y hacerse adulto, quedan
algunos restos del trastorno y algunos de los problemas que hacían que
el niño fuese desordenado y desorganizado, t i problema se complica,
sin embargo, porque la vida del adulto es mucho más compleja que la
del niño.
A veces el problema no hace su aparición hasta que el niño se con­
certé en adulto. Mann y Greenspan, dicen en el Journal of Psychiany
que el trastorno es difícil de diagnosticar en un adulto.
Tenemos la sospecha de que muchos niños con un ligero o modera­
do problema con este trastorno, juntamente con un grado extraordina­
rio de creatividad, inteligencia y capacidad para las relaciones--
mrerp^rsonales, no experimentan dificultades manifiestamente<psi-<
qiúá trico? hasta que no se enfrentan con las diferentes tensiones de la
vida de adultos.

Por eso es por lo que muchas mujeres que han sido capaces de salir
adelante durante la niñez y los años de la adolescencia comienzan a ti­
tubear cuando tienen su propio hogar y familia de la que cuidar. Algu­
nas de ellas vacilan después de haber tenido un hijo, otras después de
haber tenido dos. Cada una tiene un nivel diferente de habilidad, de­
M M iiM M

pendiendo de la severidad del trastorno.

46
Bl Trastorno de Deficiencia de la Atención...

Yo comencé a tener mis titubeos después de la facultad. Hasta ese


momento era un poco descuidada y andaba en las nubes, pero tenía
buen apoyo en mi casa porque estaba siempre organizada. Yo podía ha-
cor frente a mis actividades universitarias y me ocupaba de mí cuarto en
la facultad, pero cualquier cosa más de eso (un hogar, un marido, traba»
jo, hijos) era demasiado, como averigüé de inmediato.
El mantener una casa en orden resulta una labor inmensa para una
persona con este trastorno. He aquí algunos ejemplos de cómo interfie­
ro con el orden. í
1. Mala concentración. Lucía emprende na gran tarea, como
puede ser lavar la ropa de toda la semana. Myté la ropa sucia en el co­
che, se dirige a la lavandería, arrastra las cestas llenas hasta la layadora,
la pone en marcha, saca la ropa cuando ha acabado de lavará la mete en
la secadora y la saca cuando está seca y para entonces ha tenido más
que de sobra. Mientras'el resto d« las mujeres doblan pacientemente
sus sábanas secas, toallas, ropa interior y cuelgan las camisas y los vesti­
dos, Lucía, mete su ropa de ¿olpe y porrazo en la cesta y se marcha a
casa. Ha tenido de sobra con esa tarea por bastante tiempo, pero ahora
tendrá que planchar la ropa que no hubiera tenido arrugas si la hubiese
colgado nada más sacarla de la secadora.
Lo mismo le'sucede cuando compra la comida, cocina o cuando
empieza un pasatiempo para distraerse de las labores habituales. Dispo­
ne de la suficiente atención para empezar, pero no la suficiente como
para completar la tarea, de manera que lo que normalmente se queda
sin hacer és la limpieza.

Estos temores —a perder las cosas, olvidarlas, no


terminar lo que tenía que hacer, hacer algo mal,
no hacer nada—,
< todo
■ i eso da más trabajoí .

Lucía puede comenzar una gran tarea, como puede ser poner orden
y limpiar un armario grande y cuando va por la mitad ya no le presta más
atención. Deja las cosas en medio sobre el suelo para que su marido ten­
ga que meterlas de cualquier manera en el armario cuando se canse de
verlas ahí. Ahora el problema és mayor de lo que era con anterioridad.
2. La distracción. Dorá se ve continuamente alejada de su trabajo
por causa del teléfono, de las necesidades de sus hijos, por soñar

/ 47
SE ACABO EL DESORDEN

despierta o de sus intereses. Trabaja durante todo el día, pero logra muy
poco porque no va muy lejos en ninguna dirección. Sabiendo que se
distrae con facilidad, teme olvidarse de algo importante.*,
Pnra contrarrestar esta tendencia deja las cosas en medio para que
le recuerden que tiene que hacerlas. En la mesa del pasillo se encuen­
tran las notas del colegio de Joel que tiene que firmar y devolver al cole­
gio. Junto a la puerta de entrada está un paquete que quiere enviar y la
lata de comida que quiere llevar a la iglesia para la cesta de los alimen­
tos. Sobre la mesa del comedor hay varias facturas que tiene que pagar y
algunos folletos a los que quiere echarles un vistazo.
También suele hacer una cosa mientras está pensando en otra, que
hace que se vuelva olvidadiza. Está de tal manera sumida en sus pensa­
mientos que no se fija dónde pone las cosas y ni siquiera se acuerda si las
tu \o en las manos o no.
Dora se marcha dejando la cocina hecha un verdadero lio después
de haberse hecho un bocadillo porque está distraída con la comida que
se va a comer y puede que también deje la estufa encendida y se mar­
che. Escribe un cheque y se le olvida apuntarlo porque el empleado la
distrae y toda esta distracción hace que lleve una vida caótica y desor-
ganizada.
3. La im pulsividad. Irma toma decisiones demasiado deprisa. En
su excesivo celo por el orden tira algo que a la semana siguiente va a ne­
cesitar.

En un viaje en tren de Florida a Indiana tenia una parada en


Memphis, donde decidí poner en orden mi bolso. Me quede, por equi-,
vocación, con el sobre vacío del billete y tiré el resto del contenido del;
sobre con el resto de mi billete en su interior y hasta que el tren n o . u q
El Trastorno de Deficiencia de la Atención...

estado en marcha y vino el revisor a pedirme el billete no me di cuenta


de lo que había hecho.
Esto es algo que les sucede con frecuencia a las personas impulsi­
vas. Por desgracia, en lugar de enseñarles a ser menos impulsivas, estas
malas experiencias las convierten en acaparadoras y para evitar no tirar
algo que puede que necesiten algún día, no tiran nada.
Pero no son solamente las decisiones impulsivas de tirar cosas lo
que les causan problema^ a las personas que padecen este trastorno.
Cuando toman una decisión equivocada como resultado de su impulsi­
vidad, aprenden a no volver a tomar decisiones lo cual crea una inercia
que da pie a la desidia. Por ejemplo, uña mujer que padece A.D.D. de­
seará asistir a un seminario, pero no acaba nunca de inscribirse porque
no está segura de que podrá asistir, pues es posible que smja otra cosa y
hasta es posible .que tenga otra obligación que haya olvidado. Tal vez
cueste demasiadó, de mañera que espera hasta estar segura y para en­
tonces es demasiado ^arde.
En ocasiones no sabe controlar su impulsividad y en un momento
de descuido hace algo que no es apropiado o suelta algo, de manera
inesperada, que la hace sentirse avergonzada.

Hay dos peligros que amenazan constantemente


al mundo: el orden y el desorden.
Paul Valery

En el fondo de su mente está el temor constante de que pueda ha­


cer algo realmente peligroso. U n fotógrafo y paracaidista de Carolina
del Norte saltó de ía avioneta con otros paracaidistas y comenzó a sacar
fotos de los otros, pero cuando llegó el momento de tirar de la cuerda se
dio cuenta de que había saltado sin el paracaídas y murió en el impacto.
Esta clase de historias asusta a la gente, que sabe que algún día pueden
tomar una decisión impulsiva de naturaleza grave. Algunas veces e^te
temor les impide hacer alguna decisión.
Todos estos temores, perder cosas, olvidarlas, no acabarlas,, hacer
lo equivocado, no hacer nada, causa más trabajo y debido a que nadie
puede hacer este trabajo adicional, nuestras familias se ponen furiosas,
la gente nos desprecia y nuestro orgullo propio se desmorona.

49
SE ACABÓ EL DESORDEN \
\

La lucha del A.D.D.


Una desordenada, que admitía serlo, que vivía en'O hio, puso por
escrito sus observaciones acerca de su incapacidad £>ara Oiganizarse. Fí­
jese en lo mucho que se parecen al trastorno de deficiencia de la aten­
ción acerca del cual hemos estado hablando.

E s posible que nosotras las desordenadas seam os víctimas de un


deterioro neurológico, pues som os incapaces de ver con claridad la
totalidad de la situación. N os sentimos agobiadas por ios detalles.
No vivimos por encima, sino que nos encontramos bajo una serie de
acontecimientos, objetos y personas impenetrables y nos sentimos
todo el tiempo desconcertadas por la próxima tarea que debemos
realizar y decir que luchamos con valor sería quedarse cortos. No
hay nadie que se esfuerce m ás por tener orden en med¡o_del caos,
pero e s algo que está siempre por encima de nosotras.

Si estuviéramos cojeando y llevásemos muletas


la gente entendería que tenemos una incapacidad.
Pero el problema es que parecemos y actuamos
como si fuésemos personas normales...

Para dar un ejemplo concreto, cuando he logrado tener un valor


increíble y he invitado a gente a cenar, hago listas, compro, limpio
con tiempo de sobra por adelantado. S o y una esposa de 69 años de
edad que no tengo nada que me distraiga, excepto un esposo
maravilloso. Mi situación e s la mejor en la que una mujer
d esord enad a se puede encontrar, pero a pesar de ello llega el
m om ento final de la preparación y entonces me entra el pánico, ¡hay
d e m a siad o que hacer! E s preciso hacerlo todo de inmediato, sino
antes. ¡El hacer una sola cosa a la vez no e s suficiente! No me queda
m ás remedio que ponerm e en marcha y salir disparada, en todas las
direcciones, A H O R A . L a s c o sa s vuelan, se derraman, los manteles
seT n a n ch an , la sa lsa cae en la pila cuando intento quitarle los
grum os, ete, etc. ,
Si estuviésem os cojeando con muletas, la gente entendería que
tenemos una incapacidad, pero nuestro aspecto y m aneia de actuar
El Trastorno de Deficiencia de la Atención...

son, en la mayoría de las circunstancias, las de personas normales,


de modo que nadie puede entender que estamos luchando sólo para
mantenernos en el mismo lugar y poder avanzar e s lo que nos
preocupa; Sí, tiene gracia, pero si pudiese usted sentir cómo mi
corazón late de manera acelerada y me quedo sin aliento en el
momento que mi incapacidad se pone de manifiesto, le digo con toda
seriedad que se daría usted cuenta de que resulta un tanto trágico.
La mejor manera1de describir mi estado en semejantes ocasiones es
diciendo que mi .cerebro está confuso y totalmente desorganizado.
Probablemente Glenn Domph (un conocido neurólogo) podría
haber curado mi incapacidad de haber estado presente durante mi
niñez, pero ¿quién la hubiese reconocido? »Y de haberlo hecho,
¿quién la hubiera considerado importante? Yo funcionaba, pero la
vida es, decididamente, mucho más difícil para las desordenadas.
Sin embargo," no som os una pérdida total. M ás del porcentaje
habitual, entpe nosotros som os músicos, artistas, periodistas. Rara
vez pensamos en las tareas ordinarias que estamos realizando, sino
que estamos resolviendo las aflicciones del mundo. Por eso es que
tenemos que dejarlo todo a la vista, a fin de no olvidarnos y tenemos
que hacer un sinnúmero de listas (que con frecuencia perdemos).
¡Es una existencia bastante desgraciada, pero nuestro espíritu es
insaciable! ¿M e atrevería a decir qué el mundo sería m ás pobre sin
nuestra existencia?
No necesitamos m ás humillaciones, de manera que no firmaré
mi nombre.

¿Hay alguna ayuda?


A pesar de que algunos síntomas de este trastorno disminuyen con
la edad, los adultos siguen siendo víctimas de la confusión y los temores
desde sus primeros años, pero los adultos tienen la ventaja de saber lo
que está pasando, lo cual puede evitar que se peguen patadas a sí mis­
mos por ser perezosos, estúpidos o desinteresados. . v
El mismo tratam iento que se aplica a los niños que padecen éste
trastorno se aplica a los adultos. No podemos diagnosticar nosotros
mismos el A.D.D. eso es algo que tienen que hacer los profesionales dé
la salud y los médicos, que poseen el conocimiento y la experiencia rela­
cionada con la salud mental. A unque el A.D.D. es un problema difícil,
SE ACABO EL DESORDEN \

puede controlarse por medio de medicación recetada por un médico y


con una cuidadosa atención de los tactores contribuyehtes. como pue­
dan ser los problemas visuales, el régimen alimenticioty lostrastornos
del sueño. La psicoterapia, a corto plazo, puede resultar apropiada, pero
una publicación de la Clínica Minirth Meier informa que la psicotera­
pia sin medicación no parece ser efectiva.
Para obtener información acerca del A.D.D. pueden escribir a Mi­
nirth Meier Counseling Center, Collins Street, Richardson, Texas
77873.
Para información acerca de los trastornos del sueño (especialmente
el mojar la cama) pueden escribir a Pacific International Ltd. 555 Birch
Street, Nekoosa, WI. 54457 o llame a! teléfono (800) 826-5875. .

Evalúe el desorden
1. i'Tiene usted un número determinado de características del
A.D.D. ? Haga una lista de elláa.
a.
U
L/*

c.
2. ¿La consideraban atolondrada de pequeña? Ponga por escrito un i
incidente que le venga a la mente.

3. ¿Ha tenido de adulto una experiencia particularmente desagrada-^


ble con lapsos de falta de atención, distracción, impulsividad, o um
com portam iento poco sociable?

4- ¿De qué m anera se puede decir que estas características: ;TvA;

a . ¿Han afectado las labores que realiza usted en la casa?

b. ¿Han influido en su personalidad y su amor propio?


6

desordenada]
/
r

¿C U Á N D O SE CONVIERTE EL PROBLEMA del desorden en un


problema mayor que raya en la compulsión? ¿Cómo podemos saber si
somos sencillamente personas desorganizadas o si tenemos un estilo de
personalidad compulsiva o un problema más grave llamado trastorno
obsesivo-compulsivo?
Los niños o los adultos que padecen A.D.D., con un trastorno de la
personalidad, tienden a volverse compulsivos y a tener una personali­
dad adictiva. En un artículo en la revista Psychology Today (“Against
All Odds” [En contra de todas las probabilidades] diciembre de 1985)
el escritor afirma:
La adicción es un fenómeno misterioso y complejo... Sin embargo,
ciertos grupos de rasgos, que son además característicos dé las persona­
lidades antisociales, se encuentran en muchas clases diferentes de adic-
*
tos... Estos incluyen los que buscan sensaciones, atención de corta
duración, hiperactividad, hipersensibilidad emocional e inhabilidad
para demorar la gratificación (muy impulsivo). Cuando se combina con
un ambiénte falto de amor en los primeros años de vida, estas cualidades
inducen, con frecuencia, a la gente a convertirse en compulsiva...

r ■ «V53

V
SE AC AMO I;L DESORDEN

hsuníos pcifcuam cnte ramiliarizaduN con el problema de hi adicción al


;iJc<di<>! y a orno drf»ya% pero también lo estamos con las adicciones a
comprar, a com er, a apostar v ai abuso infantil. Han surgido.grupos de
ayuda propia para tratar estos trastornos. En un campo relacionado, es-
ramos familiarizados con las fohias como pueden ser temer a las alturas,
a volar y al m undo exterior. Se ha escrito ampliamente acerca de todas
e>tas adicciones, fohias. compulsiones y comportamientos obsesivos y
aunque no <on los mismos, sí son parecidos, en que tienen que ver con
la pérd lela del control. Sin embargo, en todo lo que se ha escrito acerca
de estos trastornos, se ha dicho muy poco acerca del estilo de vida de-
s( irganirado, aunque en su situación extrem a es un trastorno obsesi­
vo compulsivo, oficialmente reconocido.
Se han u atado algunos aspectos del problema, como por ejemplo la
dilación, la acum ulación y los retrasos crónicos, que han llamado la
atención, pero se ha escrito muy poco o nada sobre la falta de orden, la
pérdida de docum entos im portantes, las compulsiones perfeccionistas,
a ia hora de la limpieza, el exceso de sentim entalism o que hace q ue-
todo sea sagrado o el am or a los libros y las revistas, que nos obliga a.7
convertirnos en sacerdotes del conocim iento. M uchos de nosotros nos;1
sentim os paralizados en estas im portantes facetas de la vida, a pesar d e f
lo cual pocas son las personas que son conscientes de nuestra aflicción!!

B
.r\•-■
.*

¿2 ^

m,
' :y ji
.M
Las personas desordenadas no publican su problem a porque parg
una m ujer su casa es la extensión de si misma. D esde nuestros primero
días relacionam os la casa con nuestras m adres y lo que ellas proveyó
ron. Las mujeres son fabricantes de nidos y se dice que ni siquiera 0
animales estropean sus propios nidos, pero las personas desorderiá j #

54 te''
/**V
ílá
¡Compulsiva o sencillamente desordenada!

sí. Esto le dice cosas feas a la mujer acerca de sí misma, así que como
todo lo demás, las desordenadas ocultan este secreto bien guardado y lo
dejan, con el resto, bien guardado.
No toda la persona que es desordenada padece un trastorno obse­
sivo-compulsivo. El doctor Harvey Milkman, profesor de sicología en el
Metropolitan State College de Denver, ofrece algunas normas para de­
terminar si es posible que usted esté enfrentando un problema grave de
compulsión.
1. La negativa. ¿Se queja su familia de la casa y la parte que tiene
usted en ella? ¿Niega usted que tieneXin problema? (Le suena familiar
la frase: “¡Hay que hacer algo con este lugar! ¡Esto me está volviendo
loco!”)
2. La com pulsión. Ha intentado usted cambiar, pero no puede.
Usted desea sét una persona ordenada, dejarse de dilaciones y dejar de
guardar, pero por alguna razón está por encima de su poder.
3. La pérdida dél control. Se siente usted cada vez más atraída por
ese comportamiento y no tiene tiempo, ni la energía, ni el deseo de
detenerse.
4. La progresión. La vida le resulta cada vez menos satisfactoria y
siente que no puede salir porque tiene trabajo que hacer en casa. No
puede invitar a otras personas sin trabajar hasta quedar rendida o deja
la casa sin arreglar, provocando esto que usted se sienta avergonzada,
pero cada día pierde más las cosas y se olvida de sus citas.

Las personas compulsivas, tanto las desordenadas


como las ordenadas, están intentando mantener
el control del mundo que parece totalmente
fuera de control.

5. La retirada. Guando usted intenta cambiar, se encuentra.con


que sus patrones de sueño han cambiado, sus comidas y la interacción
social. Si intenta librarse de cosas o desafiar a su perfeccionismo, se
siente deprimida o molesta y le asusta pensar en hacer las cosas de una
manera diferente.

/
.5 5
SH ACABÓ i;l desorden .

Si ha contestado usted que sí a tres o más de estas preguntas, el


doctor Milkman dice que usted se encuentra de camino a un comporta­
m iento adictivo o ya ha llegado. Las personas se dejan arrastrar por esta
clase de com portam ientos adictivos para realzar sus propias formas para
lidiai con el problema. Todos nosotros hemos visto láminas de casas de­
coradas con el estilo hogareño de una granja y en ellas cuelgan de las vi­
gas ollas y cacerolas y las estanterías están llenas de toda clase de
objetos de adorno. Las personas desordenadas personifican el enfoque
hogareño, pero de una m anera desenfrenada. Llenamos los espacios
más allá de! punto elegante y acabamos coleccionando objetos que no
valen nada y las personas difícilmente reconocen que estábamos inten­
tando darle un aspecto hogareño. Tenemos todos nuestros papeles y re­
cordatorios m etidos en alguna parte y algún día los buscaremos, si es
que nos tropezamos con ellos antes de morirnos. Para resumir, las per­
sonas desordenadas desem peñan sus actividades buenas y normales y
las llevan a un p u n to exagerado pasándose. '

La actividad norm al se convierte en actividad compujsiva

Frugalidad guarda cosas sin necesidad


Sentimentalismo... acumula de manera obsesiva cosas
del pasado ^
Planeando para el futuro.. guarda todos los papeles y cosas
“por si acaso”
Precaución... paralizándonos por temor a cometer
errores.

C o n frecuencia nos vemos tan involucrados en estas actividades


que n o nos fijamos en la pérdida que ocasionan. Cuando la gente me es-,
cribe acerca de sus luchas, m e m encionan con frecuencia el ahogarse Q
m e p resen tan u n a im agen de sí mismas ahogándose en medio del deson.
den. El ahogarse representa la pérdidadefinitiva d e lc o n tro l _
N o todo él que bebe se convierte en un alcoholice no todo el que
apuesta se envicia, no todo el que hace régimen para adelgazar s m t
ve bulím ico o anoréxico. Y no todo el que guarda, « l a o de,a l^
cosas para después se vuelve compulsivo al hacer o, p , ,
respuesta dista mucho de ser com pleta, pero hay una se ,
que son conocidos.

56
¡Compulsiva o sencillamente desordenada!

El tener un amor propio deficiente es la piedra angular de la adic­


ción. Las causas de este amor propio deficiente tienen que ver princi­
palmente con el desarrollo de una imagen propia defectuosa durante la
niñez, que puede haber sido causada por diferentes motivos. Sabemos
que existe una elevada y anormal incidencia de trauma sexual en los
antecedentes de mujeres con problemas de adicción. Muchas de ellas
han tenido una infancia desgraciada y algunos estudios indican que los
hijos adijltos de los alcohólicos tienen más tendencia a los problemas de
adicción que de cualquier otra clase. En el libro Guide ió Recoven? A
Book for Adult Childrerf'of Alcoholics, Herbert L. Gravítz y Julie D. Bow-
den, miembros fundadores de la Asociación Nacional de#Hijos de
Alcohólicos, escribe: “Los hijos de los alcohólicos corren un riesgo ma­
yor de convertirse en alcohólicos o ¿^desarrollar otros comportamien­
tos adictivos.”
Como mencioné con anterioridad, los que padecen A.D.D. tienen
más tendencia a la compulsión. Se ha investigado poco las personalida­
des, motivación o aspectos sicológicos de las vidas de las personas de­
sordenadas y compulsivas.
Stanton Peele, autor de Love and Addiction y The Meanmg of Addic-
don dice: “La persona estará predispuesta a la adicción dependiendo de
que no pueda establecer una relación significativa con su ambiente en
general, y no pueda, por ello, tener una vida plenamente elaborada. En
este caso, será susceptible a una absorción insensata de algo que es ex­
terno de sí mismo.
Las personas compulsivas, tanto las desordenadas como las que no
lo son, están intentando conseguir el control del mundo que parece es­
tar fuera de todo control. Este sentimiento de control les da consuelo,
que es una comodidad de gran precio en un mundo de tensiones. Sin
embargo, siempre presente se encuentra el temor dominante de perder
el control.
Como es natural, existen otros factores que están actuando. La ge­
nética, la presión por parte de personas.de su propia edad, las influen­
cias culturales, todas ellas representan un papel en si una persona se
vuelve o no compulsiva. Como un ejemplo, existen más mujeres que
padecen bulimia que hombres y existen más hombres que apuestan de
manera compulsiva que mujeres. .
Los hombreé explican su adicción en cuanto a las opciones. Se
vuelven adictos a las cosas que quieren, mientras que las mujeres
SI: ADAMÓ I-I DESORDEN \

explican sus ;ulk\'iv'nos un cuanto a los sentimientos y so vuelven adie­


tas a las cosas que man. Los hombres tienden a convertirse en desurde-;,
irados por motivos prácticos. Tienen autos viejísimos en sus patios para -•
usar las piezas que resultan difíciles de encontrar mientras que las muje­
res, por otro Lulo, se vuelven desordenadas por motivos personales,
Sienten un enorm e apopo a sus pertenencias, les encantan sus libros, •
su costura v cosas por ei estilo y las guardan para m antener su satis­
facción personal.
Se ha dicho mucho acerca de la adicción o la compulsión. Hay alv
gunas personas que tienen múltiples compulsiones. La revista Health7
i octubre i 98 7' informa que el 59% de las personas compulsivas tienen;
una cantidad enorme de obsesiones. En The Compulsive Woman,Sandra?
Simpson LeSourd cuenta acerca de sus luchas con el alcohol, el tabaco,'
¡as compras, el comer de manera excesiva, el hacer demasiado ejercicio;
y otras compulsiones. Muchas personas compulsivas informan que e1
vencer un problema solamente deja lugar para o tr o .'
Las personas compulsivas tienden a excederse en muchos aspectos.
Lynne, una compradora compulsiva y miembro de Deudores Anóni
mos, dice acerca de sí misma: “A veces me pregunto si tengo una pers^j
nalidad adictiva. Como hace poco comencé a levantar pesas, es posibl
que ahora me exceda en eso, pero me gusta pensar que las personas
demos cambiar. Si nos apreciamos a nosotras mismas y sabemos quié
nes somos, tal vez no tengamos que definimos a nosotras mism
m ediante un com portam iento compulsivo extremo." (Señorita Febre-
1987.)
í Dónde puede la persona encontrar el cambio que estaba buscando
Lynne? T an to si usted es o no una persona desordenada verdaderamerf
te compulsiva, encontrará ayuda siguiendo algunos de estos camin;
de recuperación.
1. A dm ita el problem a. Tal vez ésta sea la parte más difícf
Algunas personas desordenadas a duras penas pueden enfrentarse cc|
la idea de renunciar al estilo de vida que ha formado gran parte de s*
vida.
2. B usque ayuda. Puede hacerlo uniéndose a grupos que tratan
tema básico del orgullo propio o un grupo como Desordenad?
Anónima^, que se centran en la motivación y la educación. Tal v?
siguiendo una terapia con alguien que esté familiarizado con L
problemas compulsivos. f .

%
58
[Compulsiva o sencillamente desordenada!

El conocer nuestro valor intrínseco modera nuestra


compulsión a demostrar quiénes somos mediante
un comportamiento extremo.

El libro The Compulsive Wornan, [Im mujer compulsiva¡ de LeSourd


ofrece diez páginas de referencias de ayuda acerca de personas compul-
sivas, incluyendo la dimensión espiritual, donde ella encontró una gran
parte de su ayuda. Sin embargo, a la'postre nosotros somos los re sp o m a '..
bles de aseguramos de obtener la ayuda que necesitamos. “Lleva tiem­
po, esfuerzo y fe madurar y dejar de lado la disposición adictiva.... La-
terapia o falta de ella, que es la responsabilidad decisiva, sigue depen­
diendo de nosotros. (Love and Addiction, lAmor y adicción} de Stanton
Peele.)
3. O btenga vina nueva perspectiva. Muchas personas, tanto las
que son ordenadas como las desordenadas, encuentran que una dimen­
sión espiritual en sus vidas ayuda a moderar sus extremos. Una buena
amiga mía, que era compulsiva de la limpieza, se dio cuenta de que se
volvía menos compulsiva acerca del orden según iba madurando como
creyente. El fruto del Espíritu, dice el apóstol Pablo, es templanza. La
templanza es moderación en acción, pensamiento o sentimiento. Los
que poseen el Espíritu de Dios cuentan con su ayuda, a la hora de modi­
ficar el impulso de guardar, de dejar las cosas en medio o de tener dema­
siadas actividades^ Además, la relación personal con Dios nos da un
SI- A D A M O b'l in 'S O K D f'N

sentido Jo quienes >v'inv\< v por vino luimos euvdos. hl conocer nuestro


valor intrínseco modera nuestra eomi'ulsion t demostrar quiénes so-
mos pot medio Je comportamientos extremos. » ^ .
•K C om ience a com portarse Je m anera diferente. Puede que su 1
nuevo com portamiento no resulte tan reconfortante como el anterior 1§?
ni tan destructivo. bit el libro In l lope: New ( .'/mices <niel Recovay Stratc- I P
üicsfor Adult ChiUreu o) ALvImlics, limily Marlin escribe: “Hs importan- J f
te ser conscientes Je que una voz que se ha dejado de lado una H
adicción, no es nada extraordinario tener una sensación de pérdida, in- S :
cítiso en los casos en los que la abstinencia se desea con desesperación.” ^
1:11a había sobre la adicción desde el punto ele vista de la adicción al al- É
eolio!, pero sus enroques se aplican también a otras clases de adiccio- U
nes. incluyendo el desorden. ‘Renunciar al alcohol implica que es i
preciso que el alcohólico renuncie al mismo tiempo a una cierta clase 5
Je vida que, aunque destructiva, suple la mayoría de sus necesidades.” §
f:l recuperarse del desorden no es como vencer otro problema por- §
que precisam ente el desorden tiene que ver con lo que hacemos todos ¿
los días. C uando la desordenada se levanta tiene que hacer la cama, no j
m archarse sin hacerla, como acostumbraba a hacer. Después del desa-
yun< >, debe recoger la mesa y ocuparse de los cacharros, no apilarlos so­
bre el m ostrador. C uando llega la correspondencia, tiene que ocuparse
J e ella de inm ediato en lugar de colocarla en un m ontón. Además d¿¡
establecer costum bres “activas” que reemplacen las del “descuido de la$:
cosas” la desordenada que se está recuperando se enfrenta con años
teros de descuido, que afectan a cada uno de los rincones de la casa*
C uan d o una persona renuncia al tabaco o a la bebida, se enfrenta con l i
necesidad de dejarlo y de hacerlo de m anera definitiva. Cuando la per?
sena renuncia al desorden, se enfrenta con la necesidad de empezar $
co n tin u ar con una serie de cosas.
El recuperarse del desorden tam bién es diferente a dejar de fumar é
de beber, ya que en el caso de las desordenadas se requiere moderaciógjj
y para dejar de fum ar o beber es necesaria la abstinencia. La modera*
ción es difícil para las personas compulsivas, les resultaría más fácil
abstinencia. U na desordenada reform ada debe decidir con qué eos
debe quedarse y de cuáles debe deshacerse. El recuperarse del desord
se puede com parar con el recuperarse de com er de m anera excesiva
persona debe com er algo, el truco consiste, por lo tanto, en hacerlo c
moderación.

•' ■;:ÉÉfe
60
|( 'uiiipiilHÍvii o Hcncillamcntc desordenada!

Im vida es un maratón, no
una carrera de velocidad.

En general, las personas desordenadas no son moderada# por natu-


rslloza, sino que se exceden en lo que guardan y se exceden en sus acti­
vidades. Uno de los problemas con los que se tienen que enfrentar es el
deseo de hacer las cosas de manera excesiva, yéndose al otro extremo,
deseando que la casa se encuentre J5ajo un control excesivo. Las perso­
nas así, captan una visión de una nueva forma de vida y la quieren de
inmediato. Más de una persona desordenada se ha agotado por lanzarse
de lleno a cambiar la casa. Sintiéndose agotada en fu corta experiencia
de intentar, cambiar piensa que se ha demostrado a sí misma que no
funciona y que nunca' podrá cambiar, pues lo ha intentado y ha fracasa­
do. Lo que ha he/eho, en realidad, ha sido cambiar una compulsión por
otra, así que no es de extrañarse que no le funcionase. Un enfoque mo­
derado y continuado es lo que funciona mejor. Gamo les recuerdo con
frecuencia a las personas desordenadas, la vida es un maratón, no una
carrera de velocidad, por lo que la persona puede caer y volver a sus an­
tiguas costumbres. Hay estudios que han demostrado que esto no signi­
fica que está todo perdido. Cuando regresa al programa de
recuperación lo hace con más fuerza que cuando empezó y puede conti­
nuar con la esperanza de alcanzar el éxito.
Se está escribiendo mucho acerca del comportamiento compulsivo
y estamos aprendiendo cada vez más al respecto. Hay ayudas
disponibles procedentes de muy diversas fuentes. La compulsión al
desorden es un aspecto ¿n el que hay m ucho por hacer. Sin embargo,
no necesitamos esperar los resultados definitivos antes de obtener
ayuda para nosotros mismos, pues son muchas las personas que ya han
vencido este desorden. Si aparecen técnicas más poderosas, fabuloso,
pero entre tanto podemos ser libres.
si; acabó i;u )i;s()kdi;n

Evalúe el desorden
1. ¿Cuáles Je las cinco señales de comportamiento obsesivo compul-/
sivo de la lista del doctor Milkman tiene usted? * :
a.

b.

c.

2. Si reconoce el com portam iento compulsivo en usted y cree que


puede sacarle provecho recibiendo ayuda del exterior,, ¿qué pasos
dará usted?

a. C om ience o únase a un grupo de Desordenadas Anónimas, de :


autoayuda, un grupo para hijos adultos de alcohólicos o un g ru -,
po de salud m entaí que trate las compulsiones. ,i
)>. ;
> 'y
b. Empiece una terapia con un profesional capacitado en tratar las-?
com pulsiones. Si opta usted por esta posibilidad, busque a un sfc
q u iatra (o a alguien relacionado con un siquiatra) de manera’;?
que la m edicación, de ser necesaria, pueda ser por receta. f3

3. ¿Se ha dado usted cu en ta de ciertas tendencias compulsivas e n j


cualquier aspecto, aparte de la relacionada con la limpieza de lá a
casa (com o la com ida, el apostar, el beber, las relaciones, etc. e tc .|
Explíquelo.
7 - ■

f^€aeiende de
j
madre a la niña
interieri
í.
J*

^/V n A QUERÍA A SU PADRE. N o había nadie que la tratase mejor


de lo que lo hacía él, es decir, cuando estaba sobrio, pero a medida que
Ana se hacía mayor las ocasiones en que su padre permanecía sobrio
eran cada vez menos. Cuando llegó a la escuela secundaria el trabajo de
su padre absorbía todos sus momentos de sobriedad. D urante mucho
tiempo Ana estuvo convencida de que si pudiese ser una hija mejor su
padre'iría a casa en lugar de emborracharse. Sus esfuerzos por complacerle,
siendo muy ordenada, la llevaron a adoptar un comportamiento que
rayaba en lo compulsivo. Cualquier cosa que realizaba, la hacía a la
perfección. N o se limitaba a limpiar los armarios, los dejaba como si
fuesen vidrieras. A na no tardó en llegar al punto en que no tenía
tiempo para poner nada donde debía estar, porque le llevaba demasiado
tiempo colocarlo a la perfección. Como resultado de ello, su dormitorio ,
comenzó a estár lleno de ropa am ontonada, de zapatos y accesorios que *
no guardaba porque hacerlo destruiría el orden del armario. Los
esfuerzos de ella por controlar a su padre, controlando su propio
comportamiento lograron que perdiese el control de todo, convirtiéndose
en una esclava de sus propias exigencias nada realistas.

63
Sb ACABÓ Kl. DHSORDHN

I -. m C.ap ' niÍo accrca 1,0 la aclk-cúSn menciona que los hijos adultos de I
* ^ ' l° *LO's^ OI,cn °1riesgo de adoptar ellos mismos comportámien-
°'S *'*' U m o s * or 1° UMUo' puode que sea cierto que las personas'que ¡te
l U |1Un ° rr P‘,rCs>. para ° lpa" i:ar sus v'ó 's se han criad*.) en hogares que se
%'.n jK ° X1’° ^ disiuncion del alcoholismo, del divorcio, de la en­
ferm edad m ental, la depresión, la violencia o el abuso.
h ^ e cap .tid o ens°ñn cóm o aprem ien las personas a relacionarse
CV ¡j Íl1 r‘* c c ^ m i = iK¡on en la niñez. Sera de especial interés para l
uqu*. as ¡ 1 1 sonas que saben, o al menos tienen la vaga sospecha de que
los hogares en que fueron criadas eran
“ distuncionales. |í
Las personas desordenadas me *.
m encionan con^frecuencia que s o n l
miembros de un grupo de au to ayuda#
aparte del de Desordenadas AnónimasM:
G en eralm en te pertenecen a un grupo,|f
q ue sigue los .doce pasos, como el d e :|
A lcohólicos A nónim os, Comedores!:
C om pulsivos A nónim os o Al-Anon,;f
C om o h e m encionado en el capítulo!:
acerca de la adicción, no resulta etój?
trao rd in ario que las personas se eti-ÍÉ
fren te n co n más de un aspecto!
p ro b lem ático a la vez, puesto que l a |f
adicciones y las com pulsiones n o rm a l^
m e n te su elen aparecer en grupos.
._______________ Si el problem a de ser desordenado::
~~ tie n e su origen e n una niñez disfuncioj|-
n a l ei e v ito p a ra c a m b ia r se p ro d u c irá ta n sólo afro n tan d o y reso lv iep p
d o esos te m a s c e n tra le s . U n a d e las cosas q u e es preciso que lia g a m o sg g
s a c a r a re lu c ir la a n tig u a m a n e ra d e p e n sa r o d e sentir, que es o que
h a c e a c tu a r d e m a n e ra s ta n a u to d e stru c tiv a s, porque JJecesU^ ‘°V
j i p a d o p a ra u n a n u e v a m a n e ra d e pensar, que nos llevara al « *

ía d é e s a ! d e io s ^ o f u n grupo de personas
bíanAcnP2 e r a r e s f u n c i o n aUtuvu;
,e s , ----
d e ios G rupos Fam iliares de AI-A
1v;
cas, se uUin ie ro n1 bC'U
ajo
jv/ los au sp icio s
—--¿
y u d arse m u tu a m e n te a su p e ra r los efectos negativos
p a ra a

64
¡Haciendo de madre a la niña interior!

experiencias en la infancia. Desde entonces, el grupo» llamado Hijo*


Adultos de Alcohólicos (ACOA siglas en inglés) ha crecido de una ma-
nera fenomenal, dando testimonio de la necesidad de ayuda que tienen
muchas personas.
Algunas de las características generales de los hijos adultos de lo*
alcohólicos corresponden con las luchas de las persona* desordenadas
cn la edad adulta. i
1. El control. En el libro Cuide to Recovery: A BookforAdult Chil-
dren of Alcoholics Gravitz y Bowdcn afirman que control es la palabra
que más caracteriza la interacción de los hijos adultos'de los alcohóli­
cos. Los autores lo aplican a las relaciones ínterpersonales, pero tam ­
bién se aplica a la dirección del hogar. Resulta paradójico que una casa
desordenada sea con frecuencia el resultado de los esfuerzos que realiza
la persona desordenada por m antener el control sobre su vida. Ha reu­
nido y almacenado más de lo necesario, de modo que pueda disponer
siempre de lo que necesite y la mayor parte se encuentra en un lugar vi­
sible, para fácil acceso. f
Uno de los motivos de por qué los enfoques relacionados con el
“cómo" se limpia o se pone orden no funcionan para muchas personas
es que no se enfrentan con el temor de perder el control. Emily Marlin
habla acerca de este tem or en su libro Hope: New Cholees and Recovery
Strategiafqr Adule Children of Alcoholics: “El conflicto, la confusión y el
caos en la cása del alcohólico han hecho que parezca necesario que no­
sotros intentásemos ejercer el control sobre nosotros mismos y sobre
otras personas, sencillamente para poder sobrevivir. Debíamos m ante­
ner el control, a pesar del terrible tem or de que en un m om ento deter­
minado todo pudiese quedar totalm ente fuera de control".
Muchas personas no se dan cuenta de que acaparar cosas y m ante­
nerlas a la vista es un esfuerzo por m antener el control. ,

Un niño que ha presenciado cómo se ha hecho caso


omiso de sus necesidades, debido a las obligaciones
primordiales de la familia con el alcohol, aprende a
someter y disminuir sus propias necesidades.

65
<£.
SE ACABÓ EL DESORDEN

.*
2. Demasiado responsables y no suficientem ente responsables. L
Cuando los adultos en una familia son distuncionales\con frecuencia *
los niños se hacen cargo de las necesidades de la familia, a le n ta n d o lie- J
var la carga que han dejado de lado los adultos de la familia. En ocasio-' *
nes esto funciona y el niño, al convertirse en un “adulto” puede hacer I,
trente, con cierto éxito, al ayudar a la familia, aunque a expensas de su *
propia niñez. Estoy convencida de que esta es una de las razones por las
que muchas personas desordenadas se sienten responsables de ser “la £
madre del m undo”. Como niños, dejan de lado sus propias necesidades ./|j-
para hacer frente a las necesidades de otros. Como adultos, es lo único C
que saben hacer. Muchos adultos sinceros y responsables continúan '-i
desempeñando este papel destructivo, que les ha sido impuesto desde la K
niñez. p-
Este sentim iento de ser la madre-del-mundo es uno de los m otivos^
por los que las personas desordenadas de A C O A hacen que. sus vidas^
estén abarrotadas de actividades altruistas, como pueden ser- Los Niños Üg
Exploradores, la obra en la iglesia, trabajos relacionados con la salud y¿§i
las otras profesiones de ayuda, se entregan a ciertas causas y obras d e f l
caridad. Todas éstas son actividades que valen la pena, cuando se reati-;^
zan de m anera equilibrada con otros aspectos de la vida, pero la persona'?’
que reacciona de manera autom ática para hacer-frente a las necesidalS
des lo hace yéndose a un extrem o que resulta autodestructivo.
Sin embargo, y en otro sentido, las personas desordenadas, p e r té |||
necientes a A C O A , posiblemente no sean suficientemente responsa¿Jr;
bles. H aberse pasado años enteros luchando contía un poder superior aW
ellas y haber perdido, les ha enseñado que algunas cosas están por encifjiJ*
ma de su control y se sienten derrotadas. El desorden, para muchos, es* *
una de las fuerzas abrumadoras que se sienten incapaces de controlarle
Claudia Black, en su libro que es un éxito de librería It Will Never
pen to Me, afirma que los hijos adultos de los alcohólicos “no sientdjkl'
que tiene el poder para decidir en sus vidas.” No aplica esta im p o ten c i^ -
al medio am biente, pero yo creo que algunos de los miembros ,d|{^:
A C O A aplican este enfoque a la organización en sus casas. T ||§ '
Existen otras dos posibilidades más, cuando tenemos en cuenta t | | |
relación que tiene A.COA con el desorden. A unque es posible que
casas donde vivieron durante su infancia estén ordenadas, han vivir
en medio del caos personal durante tantísim o tiempo que han apíendfl
do a tolerar mucho más desorden de lo que podemos ni siquie$j& |
[ * ■'mám
■■■mi.-

66
fi
¡Haciendo de madre a la niña interior!

imaginamos. Es más, hay quien posiblemente prefiera el estímulo del


caos, temiendo que la vida en una casa ordenada y donde todo está en
su sitio resultaría aburrida.
El segundo pensamiento que se debe tener en cuenta es que la casa
es un reflejo del caos que aún existe en el corazón del ACOA. El que
todo esté manga por hombro en la casa no es algo que vaya a desapare­
cer hasta que no se solucione la confusión en el corazón, que es un re­
flejo. |
Muchos de los miembros de A C O A pueden controlar el desorden
en sus vidas. De hecho, un orden exageyádo es uno de los consuelos que
encuentran muchos de estos hijos, err un mundo caótico. Mientras los
padres han estado peleando y tirando las cosas por en medio, sus hijos
hallaron consuelo en ropa interior bien doblada y en perchas muy bien
alineadas en el armario. Como hemos dicho con anterioridad, el orden
o el desorden exagerados-rio son más que los dos extremos de un mismo
medio continuo. Algynas personas siguen un camino y otras uno dife­
rente como reacción a la tensión en sus vidas.
Escribiéndome acerca de la ayuda que había obtenido gradas a mis
anteriores libros, una desordenada com partió conmigo los siguientes
pensamientos, que son un ejemplo de cómo el caos pasa de una genera­
ción a otra y de qué modo reacciona un niño frente a ese caos, con su
propia versión del control. i

De niña, mi madre me decía con frecuencia que yo era una desaliña­


da. En cierta ocasión ella encontró termitas en las repisas de las ven­
tanas y durante media hora me estuvo sermoneando y diciéndome
que todo era debido a q u e yo comía galletas en la sala de estar. ‘¡Ne­
cesito orden! ¡Detesto la suciedad!”, decía con frecuencia, pero lo
que no se había mencionado era que ella estaba deprimida, de ma­
nera crónica, y que era alcohólica. Esto era el resultado de una horri­
ble niñez, pero era un tema que no se sacaba nunca a relucir. En
nuestra casa vivían con nosotros la negación y el engaño propio. A la
edad de dieciséis a ños capté un destello de la verdadera situación. -
M am á estaba durmiendo y yo fui a buscar algo de comer en los ar­
marios de la cocina. Siempre habíam os tenido un problema con in­
sectos pequeños en nuestra cocina, pero mamá culpaba de ello al ;
hecho de que usábam os aceite pára caldear la casa y “todo el mundo
sabe que la grasa atrae a los insectos;” Sobre la estantería superior *

67
SE ACABÓ El. DESORDEN

peni a|'Ü ^ ue ®staba sobre ¡a estufa había un montón de cajas de


, i h ÜS wS i?6 • s a s ^anna y de azúcar (ninguna de ellas sella-
as,) e s^e hacia dos años y, como es natural, una abundancia de
alegres insectos Por fin caí en la cuenta de que yo no era la única
desaliñada en la casa y desde entonces me hice responsable de te­
ner los armarios en orden.

3. H acien d o caso om iso de sus propias necesidades y sentim ien- J


tos. Una de las cosas que más enfatizamos a lo largo de todo este libro es. h
cóm o m antenerse consciente de sus propias necesidades. Esto tiene' oí
una aplicación mucho más amplia que el cuidado de la casa, como es L
natural, pero nuestro propósito es exam inar cómo el vivir en una fami- '*■
lia con un funcionam iento irregular puede prear problemas en el aspee- ■:£
to del trabajo de la casa. Nosotros creamos una gran parte de la vida óf
disfuncional en nuestras casas debido a que no nos preocupamos lo su-/ f
ficieate de nuestras necesidades, en relación conN.la belleza, nuestros J
gastos personales o nuestra necesidachle disponer del equipo apropia- ^
do. U n niño cuyas necesidades han sido pasadas por alto, de m anera’l í
habitual, debido a la obligación principal de la familia con el alcohol/ Jf
api ende a subyugar y dism inuir sus propias necesidades. ; vj.
Los miem bros de la familia que beben, posiblemente hayan estada.;
hacien d o lo m ejor que h an podido para hacer frente a las n e c e s id a d ^
del niño, pero su preocupación principal ha girado alrededor del al*|
cohoí. La falta de atención acaba por provocar una autoestima deft-jj
cíente en el niño, que es la pieza clave del com portam iento adictivo'y-
com pulsivo. E ntonces el niño empieza a pensar que no se suplen sus tifipÉ
cesidades porque no son im portantes y acaba por sentirse culpable, a lq
hora de expresar sus necesidades, convencido de que está siendo u ria j||
carga p ara otros. -
El qu e no p u ed a reconocer o expresar sus propias necesidades llev ^ ^
a la persona desordenada a pasar sin las cosas, a negarse a sí m;
aquellas cosas que la m ayoría de las am as de casa que tienen éxito d<
por hecho. La d esordenada de A C O A puede sentirse incóm oda tenie
do que pedir ayuda a su familia con las tareas o gastándose el dinero*
la familia en cosas para la casa. El estar d u rante dem asiado tie m p o -
gándose a sí misma estq¿ cosas puede llegar a frustrar a esta clase dej
sonas hasta el p u n to de que exploten, de que exijan ayuda en medi<
un mar de lágrimas (aunque no esté muy segura de la clase de ayuda qt

68
¡Haciendo de madre a la niña interior!

necesita), sintiéndose culpable por su comportamiento, y volviendo a la


costumbre crónica de negar sus necesidades hasta que vuelve a explotar
a causa de la frustración.
De una manera semejante, el niño de un hogar con disfunción
aprende a someter y a hacer caso omiso de sus propias emociones, te­
miendo la ira porque se acuerda de la destrucción que ocasionan en su
casa. Le dijeron que no pasaba nada, cuando la verdad es que sí pasaba.
Se esperaba de ese niño ó niña que tuviese paciencia y que entendiera,
de una manera superior a su edad, que controlase la confusión y la impa­
ciencia que ha aprendido para suprimir sus emociones, que lo que oca­
sionan- son problemas. Para escapar a las crudas realidades de la casa y
evitar enfrentarse con las emociones, ha llenado su vida de actividades.
A ún hoy sigue teniendo un horario demasiado apretado, en parte por
costumbre y en parte para m antener sus sentimientos bajo control.
Este eludir las emociones es algo que ha arrastrado consigo hasta la
vida como adulta, de muchas maneras puede que no sean inmediata­
mente aparentes. Por ejemplo, la persona desordenada que no sabe lo
que prefiere no puede acabar de decidirse por un estilo de decoración en
concreto y no háy, en realidad, nada que la emocione. Puede que por
eso el sentido de lo práctico y no el de la belleza, desempeñe un papel
tan fuerte en la manera de pensar de algunas personas desordenadas. La
belleza requiere que entren en juego las emociones y los sentimientos,
pero no ser prácticas.

69
SE ACABÓ EL DESORDEN

C-liando estoy acatarrada tiendo a comer más. Debido a que mi sen­


tido del gusto ha disminuido no dejo de comer para encontrar algo que
me satisfaga. De una manera semejante; la imposibilidad para septir es
seguramente lo que induce a las personas desordenadas a coleccionar
cosas de manera excesiva. Están esperando siempre encontrar algo que
estimule los sentimientos que les faltan.

La imposibilidad para sentir es seguramente lo que


induce a las personas desordenadas a coleccionar
cosas de manera excesiva. Están esperando
siempre encontrar algo que estimule
los sentimientos que les faltan.

t ¿‘VE.
Emily M artin cita una lista de veinte características Á CO A form u-|j|
lada por Thom as Perrin y algunos'de sus socios. Cuatro de ellas tien en !
que ver directam ente con los problemas que hemos estado discutiendo.^!

• Tengo dificultad para com pletar proyectos.


• Soy o bien superresponsable o totalm ente irresponsable.
• Busco la gratificación inmediata, en lugar de la que se obtiene á¡
largo plazo.

Organizo mi tiem po mal y no establezco las prioridades de una má-|j||


ñera que funcione bien para mí.
Posiblem ente usted desee saber cuál de las muchas causas del d e ­
sorden que he sugerido es la verdadera. ¿Es posible que sea un A.D.D.lW
i Es debido al com portam iento compulsivo .7 ¿Es por haberse criado en;j
un hogar disfuncional .7 La verdad es que estas cosas tienden n pasar déjfi
m anera sim ultánea. Puede que una o todas contribuyan al problema d e |||;
desorden. N o es dem asiado factible que se apliquen a usted todos los
factores m encionados, y puede que haya algunas cosas que sean signifi­
cativas para usted que no haya cubierto. Las que he mencionado son u£
punto de partida para exam inar su propia situación y d ead ir cómo ob
tener ayuda para«u misma. Al final, tiene usted la responsa i i a n&
de su propia recuperación.
¡Haciendo de madre a la niña interior!

“Es el espíritu en el hombre, el soplo del Todopoderoso, que le


hace entender" (Job 32:8.) Habiéndose aclarado este punto ahora es
usted la madre que es responsable de criar a la hija confusa que hay
en su interior, que se está esforzando por vivir como una adulta, sin
disponer de los medios necesarios. Vaya despacio, tranquilam ente,
siendo amable consigo misma y lo sabia que le sea posible y que Dios
la bendiga. j
ii

Evalúe el desorden
/
1 . ¿Hubo alguna disfunción en el hogar en que se crió que pueda estar
afectando actualmente su vida? ¿Qué clase de. disfunción? Explí-
quelo.
1 . ’WaCko• <-, , ,
2. ¿Le da su desorden un sentimiento de tener el control? Si es así, ¿de
qué modo? A
3. ¿Se relaciona usted con él poner orden y hacer la limpieza en su
casa de una manera exageradamente responsable?
4. ¿Cómo se siente acerca de no ser una irresponsable? ¿Lo relaciona
usted con una ‘s ensación de impotencia que aprendió durante su
niñez? .
5. ¿Qué medida piensa adoptar para resolver estas situaciones? Posi­
blemente usted desee leer libros acerca de personas que se han cria­
do en un hogar disfuncional. Dos o tres de los que he mencionado
en este capítulo poseen listas de lecturas recomendadas, y uno de
ellos se refiere a las organizaciones de autoayuda, como puedan ser
A C O A . Para obtener más información acerca de A C O A llame al
capítulo local de A l-A nón (encontrará el número en su guía telefó­
nica) o llame a la central de A C O A que es él 800-245-4656. Si está
usted llamando desde N ueva York el número es el 212-302-7240.
Quizás usted desea unirse a un grupo existente Messies Anony-
mous (Desordenadas Anónimas) o empezar uno en su vecindario.
Para más información vea el Apéndice B.

f
71
8
o

La verdad del asunto

¿ E S EL DESORDEN U N A CUESTIÓN DE MORALIDAD?


¿Acaso las mujeres buenas y justas tienen casas ordenadas mientras que
las perezosas y descuidadas viven en medio del desorden? ¿Exhorta
Dios a las que vacilan en este aspecto de su vida para que mejoren?
La Biblia está llena de mujeres vigorosas que hicieron muchas cosas
interesantes. Nos preguntamos cómo se las arreglarían para llevar vidas
tan activas y al mismo tiempo tener sus casas en orden.
Ana, una viuda de ochenta y cuatro años de edad, vivía en el tem­
plo, donde alababa a Dios y esperaba al Mesías. ¿Dejaba ella su pequeña
habitación tan arreglada como un espejo todas las mañanas al ir a orar?
10 acaso estaría pensando en las cosas celestiales y su habitación esta­
ría en desorden total?
¿Qué pasaba con la mujer trabajadora? Débora era juez y estaba
continuam ente en Jos tribunales, mucho antes que fuese a la guerra con
Barac. ¿Qué clase de casa tendría ella? ¿Acaso su marido Lapidor se
quejaría de qué estaba pasando demasiado tiempo fuera del hogar y

, 73
si-: acabo hi . d e s o r d e n \

dejando las cosas sin hacer en la casa:' A) se maravillaría por el hedió


Je que ella pudiera cumplir bien ion iodo lo que necesitaba hacer? I
i 1cudria criados? .‘O le avadaría su maride?,
Lidia, la primera conversa europea, era una mujer de negocios, que. |
vendía telas caras. Sétora y Puah eran comadronas que trabajaban jor- f
nada com pleta y parece que enseñaban a otras comadronas y también f
las dirigían. iHse sí que es un horario apretado! 1Podrían, además, tener
sus casas en orden? £
Tenem os tam bién el caso de la mujer excepcional, que se mencio- «t
na en Proverbiéis 31. Esta mujer estaba ocupada cosiendo, cocinando, ;§
com prando tierras, vendiéndolas por una ganancia y volviendo a inver-
tir en tierras de cultivci. Además de eso, participaba en el negocio de la s;»
prendas de vestir al por mayor, haciendo prendas de lino y accesorios |g
para los m ercaderes mayoristas. Esta mujer era una organizadora de si a
misma y de lo que hacían tam bién otras personas. i,

El d ar a luz, com o vem os en las vidas de las madres de Jesús y d é ^


M oisés, es algo que am bas tu v iero n que h acer en circunstancias de
c h a ten sió n . ' ,T ||
V em os la necesidad de alim en tar a sus familias, como en el caso d e ^
la viuda pobre, que in te n ta b a alim en tar a sus hijos sólo con un poco d e |
aceite y h arin a. ., , > • , J l f
A re n d er a invitados, com o lo hizo Sara cuando recibió a l o s a n g e . ^
y tam b ién M aría y M arta cu an d o recibían a Jesús y a sus seguidores e | J
su casa. -: tV&B.;

74
Compulsiva o sencillamente desordenada

A tender a hijos enfermos, como la mujer sunamíta, cuando su hijo


se puso enfermo en los campos.
Tener que luchar sola en contra de la enfermedad, como en el caso
Je la mujer con el flujo de sangre.
Luchando en contra del dolor y de la pérdida, como en el caso de Ja
viuda a la que se le había muerto el hijo o en el caso de María y Marta
cuando murió su hermano.
Usando el sexo para conseguir lo que deseaban, como en el caso de
Da lila con Sansón. ™ *" *'-•
La Biblia es como ujría obra de Shakespeare, llena de personas enér­
gicas, participando en ios asuntos de la vida y vemos que los principios
celestiales.se aplican, de manera muy directa, a los acontecimientos au­
ténticos de la vida, pero no se dice ni una «¡ola palabra acerca de b s ta­
reas del hogar.
La Biblia cubre un larguísimo período de tiempo y abarca muchos y
variados estilos de vida. A braham y su familia eran nómadas que vivían
en tiendas de campaña. Las excavaciones hechas en Ur, donde vivió
antes de comenzar su vida de nómada, indican que aquella civilización
era una civilización gentil. La ropa era preciosa y las joyas elegantes,
y las mujeres llevaban un elaborado m aquillaje. Se ha encontrado
intacto un maquillaje verde para ojos en uno de los'recipientes de
oro de la reina.

Como un río, las cosas fluyen al interior de nuestras


casas y como una presa, intentamos conservar
' el máximo de lo que podemos.

Vivían en una sociedad laboral rica y disponían de una gran canti­


dad de ayuda. La mujer del capítulo 31 de/Proverbios habla acerca de
las doncellas de que disponía para ayudarla. Sin embargo, no tenían de­
masiados bienes que cuidar y no resultaba sencillo ^producir objetos
para la casa o para el uso personal. Debido a que viajaban confrecuén-
cia y vivían en tiendas, no coleccionaban trastos inútiles. Además de
eso, no tenían centros comerciales, catálogos a los que hacer pedidos
por correo ni tarjetas de crédito, que hiciesen sencilla la acumulación,
Como un río, las cosas fluyen al interior de nuestras casas y como una

75
SF ACABÓ F'l DESORDEN

proMi, intentam os conservar el máximo de lo que podemos. Hn aquellos


tiempos tener una sola prenda de vestir estaba Considerado como un te- %
soro y se m enciona con frecuencia que se usahá la rópa para hacer truc- %
ques. lin o de los israelitas robó alguna ropa en Jericó y la enterró debajo I
de mi rienda de campana. Sansón se apostó algunos trajes en una desa- H
fortunada apuesta con los amigos de su mujer. Los soldados romanos % !
echaron suertes para ver quién se quedaría con la túnica de Jesús, que Ife
era especial debido a que no tenía costura, de modo que eran ricos en if
&
cu an to a la labor, pero pobres en cuanto a los productos., j
N uestra sociedad es todo lo contrario. No disponemos de demasía- S
da ayuda para el trabajo que tenemos que hacer, pero sí tenemos mu- jf
chas cosas de las que ocuparnos. Somos ricos en cuanto a productos, I
pero pobres en cuanto al aspecto laboral. %
M aría y M arta nos ofrecen una visión de lo que era recibir a invita- S
dos cu an d o M arta se queja a Jesús de que María no ia está ayudando a j :
preparar la comida. »
A parte de algunos fragmentos de información cultural casual (pof-ár
ejemplo, usaban sus tejados como lugar de reunión un poco como usa-ro­
m os nosotros nuestras terrazas cubiertas y dormían en la cama rodeados’J p
de su fam ilia), la Biblia nos ofrece muy poca información acerca de lq
que tiene que decir Dios acerca del propósito,, el uso o la condición dé:
nuestros hogares. '!* •
C onsidero que esto es una buena cosa para las personas desordena­
das, a las que les cuesta trabajo seguir las instrucciones de alguien a c e r í^
ca de las tareas del hogar. Al menos podemos ser desordenadas sifi
q u e b ra n ta r n in g u n o de los m andam ientos de las Escrituras. Esto nos lií®
bet a para afro n tar directam ente el problema sin ninguna recriminación*
innecesaria en co n tra de nosotras, lo cual haría que nos resultase aurtj|
m u ch o más difícil cam biar.
A veces las m ujeres que d esean cam biar buscan una fuerza deLg,
e x te rio r qu e las obligue a la acción. In te n ta n usar a Dios, pero El n o j
es co m o u n látigo qu e podam os utilizar para obligarnos a limpiar
casa. La lim pieza, a u ñ q u e es deseable, no es lo que mas se parece-a
sa rtid a d
" U na m ujer, cu an d o quiere que sus hijos pongan orden y limPie n ® ® ,
cuarto*, les pregunta si les gustaría tener a Jesús como invitado
habitación cuando está toda desordenada y me dijo que enseguid
ponen a ordenarla cuando les dice eso.

76
Compulsiva o sencillamente desordenada

En cierto modo eso me suena como usar a Dios con el propósito de


conseguir nuestros propios fines, lo cual es un retraso porque Él nos usa
a nosotros para conseguir sus fines. Me doy cuenta de que eso hace que
los niños se ocupen de sus cuartos, pero /acaso no es esto enseñarles
algo acerca de Dios que El no enseña acerca de sí mismo? Por respeto
mismo a Dios debemos de andar con cuidado para no usarle a Él para
nuestros propósitos, por muy buenos que éstos sean.
Los amigos bien intencionados en ocasiones se valen de lo que con­
sideran que es un enfoque espiritual válido en relación con el problema
de la falta de orden en la casa. Upa persona desordenada, que tiene un
horario muy atropellado, cuatro niños pequeños, y un marido desorde­
nado, mencionó a sus amigos, que estaban en favor de la limpieza en la
iglesia, cuánto desearía disponer de más ticmpQ,.para trabajar en su
casa. * ,
— Bueno, tal vez si usted pusiese al Señor en primer lugar, todo
caería en su sit jo — le sugirieron sus amigos ordenados un tanto dubita­
tivos. ■
— El Señor bendice mi casa, pero El no friega los cacharros — le
respondió ésta mujer desordenada— . Perdónenme si eso suena irreve­
rente, pero conozco a muchas personas que no son santas y que tienen
hogares preciosos. Yo tengo que pasar tiempo con el Señor sencilla­
mente para poder sobrevivir.
En contraste con esta actitud, algunas mujeres cristianas adoptan
un enfoque que no es especialmente directivo en sus vidas, convenci­
das de que es más espiritual. Se despiertan cada día con una actitud sin­
cera respecto a lo que el día puede aportar de parte del Señor. No hacen
planes relacionados con su propio horario ni toman ninguna decisión
sobre cómo resolver sus problemas. En lugar de ello, dependen de Dios
para que El los resuelva. A veces dicen que están orando y esperando la
dirección de Dios.
C uando Dios creó a A dán y Eva, les dijo que temasen el control del
mundo que les rodeaba, les dijo concretam ente: “Tenga dominio sobre
los peces del mar, las aves del cielo... y sobre todo animal que se despla­
za sobre la tierra”. (Génesis 1:26.) U n sinónimo de “dominio” es “con­
trol”, de modo que los hombres y las mujeres fueron creados para
controlar el m undo que les rodeaba. Sin embargo, a algunas personas,
especialmente las desordenadas, les cuesta mucho trabajo tomar deci­
siones, por lo que adoptan este enfoque “espiritual” de esperar que Dios

77
SR ACABÓ Hl. DESORDEN

decida por ellas, lo cual parece aliviarlas de la responsabilidad y añade I


un aura vle santidad. Si está usted esperando la dilección de Dios, pue- A
de que Hl le este dirigiendo a que tome el control <.ie su \Hda. Lo cual no |
significa que tu» coloque usted su vicia bajo el control de Dios, sino que J
tome responsabilidad de sí misma.
C uando la Biblia no habla directam ente acerca de un tema, pode- M
mos llegar a ciertas conclusiones basadas en los susurros de Dios a la íp
creación. Dios examinó la obra que había hecho y dijo que era buena, j
Debido a que hemos sido creados a su imagen, deseamos, con desespe-1
ración, mirar nuestra propia creación y poder decir que es buena. La de- (i
cepcion en ese aspecto nos hace sentirnos molestos y tristes, de modo f
que no podem os permitir que el desorden se apodere de nosotros y sen­
tirnos felices por ello, pues va en contra de nuestra naturaleza.
Dios tam bién nos ha susurrado a nosotros acerca de la importancia ’*
J e las relaciones al decir: “no es bueno que el hombre esté solo”. El de- |
sorden no conduce a crear o m antener las im portantes relaciones fam i-1|
liares. #
El desorden interfiere con nuestra relación con nosotros mismos.,^
C u an d o la casa está en desorden y nuestras vidas están desorganizadas%
perdem os el co n tacto con lo que es pacífico y noble en nosotros misfj®.
mos, la im agen que tenem os de nosotros mismos sufre por causa de ello.;|»
------------ -------------------------------------------------------------------------------------------Ú

Debido a que hemos sido creados a su imagen, deseam os^g


con desesperación, mirar nuestra propia creación
y poder decir que es buena.

El d esorden interfiere tam bién en nuestras relaciones con a q u e l l a ^


personas a las que am am os. Sabemos, de m anera instintiva, que la
Heza y ei o rd en son esenciales para el rom ance, ya que éste no puede f l o ^
recer en m edio del desorden. Los hom bres y las mujeres jóvenes » ®
esm eran al m áxim o p ara causar u na buena impresión al otro, para
trarle una casa ordenada y atractiva a aquellos en los que se m te r e ^ m jt
C om o adolescente, M iriam hubiera preferido morirse a que José se _ * | | |
biese presentado inesperadam ente, estando su casa en desorden. b i | j g
que nadie se lo dijese, sabía"que el desorden arruinaba el romance: - . ^
ÍX*1

78
Compulsiva o sencillamente desordenada

Sin embargo, después de casado», en el fragor de la vida diaria, a


Miriam se le olvidó esto. De manera imperceptible, el romance sufrió.
José ama a Miriam y sus intereses mutuo» les dan un gran placer, su de-
dicación mutua mantiene la estabilidad en su hogar y puede que el ro-
manee hasta se desarrolle, pero nunca florecerá con la belleza que
hubiera sido posible en un ambiente relajado y bien organizado y es un
tributo a esta pareja que las cosas les vayan tan bien como les va en un
ambiente hostil. i
El desorden interfiere en nuestra relación con Dios. La alabanza es
la expresión de una relación de amor con Dios y funciona de una mane*'
ra muy parecida a la del romance. La adoración y la alabanza fluyen con
mucha más libertad y energía en una habitación soleada con mesas bri­
llantes y una alfombra ordenada, pero Miriam intenta alabar y adorar a
Dios en una habitación donde hay ropa sin doblar, los zapatos están por
ahí tirados y con montones de papeles sobre la mesa, esperando su
atención. Ella se djee a sí misma que no le queda más tiempo para Dios,
pero no es sólo cuestión de tiempo, es que la casa entera desanima. Mi­
riam se aleja de Dios y pone la televisión, en la que todo el mundo tiene
una casa con üñ aspecto estupendo.

Es cierto que la Biblia no dice exactamente “no tendrás una casa


desordenada” pero es fácil entender que el cuidado de la casa ocupa un
importante lugar en las relaciones personales, familiares y espirituales.
A fin de desarrollar al máximo esas relaciones, lo que debemos hacer es
respetar la necesidad de belleza y de orden en la casa. El desorden no es
un asunto de moralidad, pero es, sin embargo, un tema personal que es
importante y precisamente por serlo, Dios se preocupa y se interesa en
ayudarnos en nuestros momentos de necesidad.
SI; ACAMÓ I I. DI.SOUDHN

l'A'dltu’ el desorden
«
Si a usted le i ansa pmhlemas maiilener mi l ;ibíi c*11 orden, /piensa
usted alguna vez que mi dcsi >rden aléela de* manbra adversa su reía"
ctón eon Dios? ¿(ave uMed que esos .sentimientos son validos/
hxplíquelo.

I 'na mujer que vivía en Chicago no lograba nunca hacer su trabajo


porque estaba convencida de que era su obligación espiritual ha-*
cerlo todo perfectamente puesto que la Biblia dice “sed perfectos”,
í IV qué manera se relaciona la dimensión espiritual en su vida con
algún tipo ele comportamiento compulsivo que pueda usted tener?

3. ¿Usa usted su relación con Dios para modificar o intensificar sus


tendencias compulsivas?

4 ¿Se le ocurre algo que no he mencionado en este capítulo, que diga^l


ia Biblia acerca del cuidado de la casa? ££

. i De qué modo interfiere el aspecto de su casa con sus relacio n eit


con otras personas, como pueden ser su familia, sus amigos y sus vtófe
anos? .|p®
i

6. Describa la clase de lugar que le gustaría tener en su casa para reuí[:'


nirse con Dios en una experiencia de adoración. -

.«veo•
•riiV :
-sjlis:
.v-dbe- -

‘ V..1'
**y;vV
- ^W
: .-•

•n♦ iV" *
'i
80
9
&ambiar o no
cambiar

/
/

N o HE H ECH O N U NCA ESA COSA QUE deseaba hacer durante


toda mi vida — dijo el personaje Babbitt en la última línea de la novela
de Sinclair Lewis del mismo título.
Las personas desordenadas tienen tendencia a vivir como Babbitt.
Se niegan a sí mismas como cuestión de principio. Muchas desordena­
das han estado negando sus sentimientos durante tanto tiempo que
han perdido el contacto consigo mismas y con sus deseos. No saben
cuáles son sus propios gustos o qué estilos o colores tes gustan. Piensan
que necesitan un decorador interior, ¿pero qué le dirían? A las personas
desordenadas les cuesta trabajo saber qué comprar para mejorar la casa.
Están acostumbradas a hacer caso omiso de sí mismas hasta tal punto
que no son conscientes de que están pasando sin ciertas cosas.
Esta actitud de estar dispuestas a vivir con necesidades que no han
sido satisfechas, posiblemente tenga su origen en unos antecedentes en
los que se hizo caso omiso a las necesidades del niño de manera crónica.
En. relación con niños procedentes de hogares en los que existe un his­
torial de disfunción, Gravits y Bowden escriben: “Estos son niños que
están dispuestos a acceder a cualquier sugerencia porque parecen no
estar dispuestos o son incapaces de tomar decisiones. Se limitan a enco­
gerse de hombros y a decir ‘no importa' puesto que no tienen sentido de

81
SI' M \AIU> l;l ni'SOKDI N

"ih iuw ' suI.uU's, bu momvuio deicrminudo picidim cs;i


H ' i i x K ' i m Jo | \ \ k ' i v vi o m miMiuvN orovoiulr que no pueden afoclíir su

mcvíio .tmbu-wc o m is piopi.ts vivías**. Nlás ;ulo(;uUo vi mismo autor dice;


"í v'> ouv's aviuhv'> pueden onoonuarso con v|uo reconocer sus necesid;u
vio" pot>vvn,\los luce que so sientan culpables porque han aprendido a
vvnsuioiur sus noeesivlados como r.na imposición sohre los demás.”
I na muiot que conocí en un seminario, reñía libros tirados por el
suelo en S 'U oasa v no se Jaba cuenta Je la necesidad de tener un estante
rara libros, ojiando le sugerí que se consiguiese uno me miró sorprendi­
da. No ser consciente de nuestras propias necesidades es una razón por
¿a opac los métodos de organización sólo funcionan parcialmente. Le di­
cen a la persona lo que debería hacer, pero no concuerda con lo que £
quiere, ni con lo que necesita hacer. Si está luchando con el desorden Jí
crónico, usted se está negando a sí misma, incluso sin ser consciente de -•o
ello.

.... ••v y
A p ren d er a cuidar de una casa es como aprender a bailar. Si no s |p
tiene ningún sentim iento hacia la música, se convierte sólo en un
oim iento m ecánico y lo mismo sucede con las tareas de la casa. Sus dejaE
seos son la música y las labores de la casa se mueven en armonía a j i l
ella. Entonces y sólo entonces los quehaceres domésticos se convertirá®
en algo más que una'labor m eram ente mecánica, que no le da ningiSrc
gozo, sin ía m enor gracia, siendo sólo algo monótono. j
En los tiem pos medievales el baile era un símbolo de la vida y sé■tj|
llamaba a Dios el Señor de la Danza.
“7 e guiaré dondequiera que estés, ■

te guiaré en la danza dijo él.” I***


. Ó-CV"

82 A j í »*'
( -ftmbííir o nu cambiar

Miicliíit perw uw d e s d e ñ a d a s desconfían de im ppjpi/A senti­


mientos, temiendo que *í empiezan a pensar en fimcW/n dk sus propio*
cusios, deseos y necesidades se vr4verán egoístasy negarán sus com pro
misos espirituales, mucho más elevados. Pero no funcionaríe ese modo.
I-I ucear los propios sentimiento» y girtnn es b que hace <j«e Ib e m o )
una vida carente de equilibrio. C uarxb usarnos el enfoque de la nega-
tión estamos comprometidas a conseguir más croas, encontrándola se­
guridad en nuestras posesiones y llenando nuestras vidas de tal manera
que nunca nos sent iremos realizadas. Perder el contacto-con nuestro*
sentimientos y necesidades es yí motivo por el que tenemo* todoí c?ic«#
problemas con nuestras casas. Una vez que aceptemos nuestros deseos
y necesidades, la casa encajará en el equilibrio.

A prender a cuidar de una casa es como aprender a bailar.


Si no se,tiene ningún sentimiento hacia la música, se
convierte sólo en un movimiento mecánico.

Estamos acercándonos al momento en que usted tendrá que deci­


dir si está dispuesta a cambiar o no cambiar entre el orden y el desorden,
entre la belleza y el caos. A fin de poder prepararse para tomar esa deci­
sión es preciso que usted esté en contacto con sus propios deseos. ¿Cuál
de estos estilos de vida quiere usted? Tenga en cuenta las siguientes ra­
zones para tener su casa bajo control y marque aquellos que expresan
sus deseos.

M otivos para tener la casa bajo control


: j 1 . P ara que la casa tenga mejor aspecto cuando venga gente.
Nos hace sentimos avergonzadas que venga gente a la casa cuando está
totalmente desordenada. Cuando usted trabaja de manera incansable
para ocultar el desorden, tiene que mantener algunas partes desordena­
das fuera de la vista de las visitas y teme que alguien entre allí. Ese te­
mor hace que usted no pueda disfrutar cuando tiene visitas. Lo mismo
sucede cuando necesita llamar a alguien para que le repare una avería y
siente vergüenza de dejarte entrar a la casa.
—J 2 . P ara que la casa tenga un aspecto agradable para usted
misma. Usted está harta de vivir en medio de semejante desorden y

y 83
w
SI* A('AM() 1:i. DESORDEN m

IcaKIiki, Ir ;u;ota irnrr que esi;u lodo el Iírinpo .viviulolo y aunque se» :*í
haya acosnmilnaJo a dio, hasia eieno punió, o hílenla aceptar el vivir ■w
Jo osle modo, oslo lo quita mucho a la vida. ' \ /
'• Para que la casa funcione mejor. Cuando usted no puede fe
encontrar las cosas, cuando tiene que mover una cosa para colocar 4?:
otra, cuando no tiene suficiente suministros para lo que quiere hacer, la n
casa no luneiona hien y lo que desea es una casa que coopere. i?
v’.
4. Para un amigo especial. Usted desea invitar a su novio a -cque
“r
ven^a a su casa, pero no quiere que vea cómo vive. Desea pensar que si &
tcálmente la quiere no le importara el aspecto que tenga la casa, pero
usted sabe que eso no es cierto. El aspecto que tenga la casa se refleja
personalmente en usted, incluso aunque crea que no debiera ser así.

Las personas desordenadas viven de una crisis a otra...


el vivir siempre afrontando crisis la mantiene en
un estado de continua actividad, lo cual hace
#-
que se sienta usted viva y útil.

f l 1-
1 5. P a ra q u e u ste d p u ed a decorar. Sabe usted que resulta ridículo®
’g,
traer cosas a su casa con el aspecto que tiene actualmente. Algunasft
veces lo in ten ta, pero nunca tiene un aspecto bonito con tahtoJ|
desorden. • 0
í__J 6 . P a ra q u e u ste d p u ed a salir sin sentirse culpable. D urante^
m ucho tiem po usted ha experim entado sentimientos ambivalentes#
acerca de salir de casa. Por un lado, se ha negado muchas ^
oportunidades de salir con el fin de quedarse en casa o 1*hacer algo cotígf
la casa”. Por o tro lado, ha estado usted buscando oportunidades P3rij§
salir de casa sencillam ente para alejarse de ella. Quiere poner la casa e ^ t
orden para poder perm anecer en ella sintiéndose feliz o, si lo dese^: »
m archarse sin sentirse culpable. ;^ |f i
□ 7. P a ra q u e n o ten g a q u e trab a jar ta n d uro. Las personas que
n en casas ordenadas parece que no trabajan tan duro como lo tiene
hacer usted. P a ra usted la tarea más insignificante se convierte en alg f t
grande y pasa m ucho tfémpo buscando cosas. El sencillo hecho e ves^ .
tirse puede convertirse en una tarea porque usted tiene que en c o n tr||^

84
Cambiar o w> cambiar

|;i ropa cu medio de toda esa desorganización, y m uid quiere que la vida
sea más sencilla,
i ! 8. Para que otras personas dejen de meterse con usted. Hay otra»
personas que se quejan constantemente del aspecto que tiene la casa.
Tal vez su esposo haya amenazado con abandonarla a menos que usted
p<inga (>rden o quizá se haya marchado ya.
! i 9. Por motivos legales. Algunas personas desordenadas se involu-
eran en problemas legales por causa de su desorden. Ha habido esposo»,
que han usado el estilo de vida desorganizado de su mujer para come-
guir la custodia de los niños. Y ervocasiones los vecinos llaman o ame-
nazan con llamar al departamento de zoníficadón, de incendio» o de
salud, porque les preocupa el riesgo a la salud o se sienten repugnados
por el aspecto tan espantoso que tiene el patio. *
i

f j 10 . P or depresión. La vida no vale la pena vivirla cuando la hace


sentirse tan mal con esta casa en absoluto desorden, haciendo que su
autoestima toque fondo. Usted desea liberarse emocionalmente de la
depresión, de la culpabilidad y de la ira que siente.

Ramones para dejar la casa en desorden


LJ 1. P or haber perdido la esperanza. La labor de cambiar parece
demasiado grande y usted no tiene la menor esperanza de tener éxito,
así que es mejor no intentarlo que dedicar toda su energía y esperanza a
ello y fracasar.
L j 2 . R equiere demasiado trabajo. Usted es la clase de persona que
se echa para atrás. Usted no le presta suficiente atención ni tiene el in­
terés necesario como para mantener la casa con un aspecto agradable.

/ 85
SI- AU \HO IT. DKSOKDÜN

l>ot problem as con la familia. I fstal quiere cambiar, pero / d e :l I


.''C.i ¡VKcrlv ■,'U familia.’ Les duna algo si se vieu'h obligados a guardar sus . !
cosas v a m antener la casa ordenada. . ;*11
< i &'
i:;».
4. P estru v e su creatividad. Usted no quiere perder la creatividad 8
que está unida a su desorden y esta convencida de que las personas o
viosordcnndas son mas creativas, ¡y más interesantes también! ,'¡g
■?. P or otros intereses. Hl tener la casa en orden no es una de sus 1
piiondadcs. Usted tiene otros intereses, otras cosas, a las que prefiere c
dedicar su tiempo y sus energías. y
b. P or un cam bio de su propia imagen. Usted se considera f
desordenada y desorganizada. /Q uién sería usted si cambiase? f
t Padecería usted algún cambio de identidad? 5
7. U sted no cree en la indulgencia consigo misma. Si usted f
empieza a pensar en cuanto a sus propias necesidades y en mejorar la ,5
casa para que esté más bonita, podría ir demasiado,lejos y volverse , ||
egt >ccnt rica. Usted consitiera que es más seguro, desde el punto de vista $
espiritual, no concentrarse demasiado en el aspecto que pueda tener la | |
casa, pues hay otras cosas que merecen más su tiempo, esfuerzo eíjyj
interés.
8 . C u e sta dem asiado. T ener la casa en orden le costarías*
dem asiado dinero y usted tiene mejores usos para su dinero. Invertir e n ®
educación, en viajar y en actividades culturales tiene más im p o rta n cia ^ ;
ya que du ran para siempre. Los muebles y los dispositivos para ahorra r ^ ,
tiem po sólo son temporales. ' f
9. N o m ás excusas. Su casa ha sido su excusa para no hacer o trá s |l
cosas U na vez que tenga su casa en orden, no habrá fin para las co saí®
que se sentirá usted obligada a hacer. H asta es posible que se sientá;#
obligada a invitar a más gente a su casa y no está segura de desear h a c e f#
eso. ‘t i r ­
10. U ste d n o se m erece u n a casa bonita. Algunas personas seyU
m erecen una casa bonita, pero usted cree que no se la merece, de m o d o jj
que /por qué esforzarse por conseguirla? .Qr
1 1 . P a ra sen tirse q u e la n ecesitan . Si la casa está organizada ust¿4¿|H
.'i, T•
no tendrá nada más que hacer y no se sentirá que la necesitan
12. P a ra ejercer su au to rid ad . Usted tiene la manera perfecta de
ejercer su voluntad sobre alguien que está intentando dominarla y
•-T71

86 M
Cambiar o no cambiar

tHi¡c-re que usted limpie la casa, (Je minio que no lo hace. Asi que
cuando la casa está desordenada usted gana.
! ! 13. Para castigar a alguien. Se vale usted de una casa desordenada
para vengarse de alguien. Usted sabe que puede molestar a esas
personas manteniendo la casa en desorden, de modo que lo hace.
| j 14. Para poner a prueba a sus amistades. Aquellas personas a las
que usted les cae bien a pesar de su casa sor» sus verdaderos amigos.
Usted puede poner a prueba la sinceridad de sus amistades llevándolas . ^
a su casa. Si verdaderamente la ^precian, la casa no importa.
| j 15. Por inhabilidad para organizar. Hay personas que parecer*
tener un don especial para la organización, pero usted no sabe dónde
empezar ni cómo continuar.
i j 16. Por tem or a com eter u n a equivocación. Imagínese que usted
botara algo importante y que estableciera un sistema de organización
que no funcionase. Es mejor no hacer ningún cambio que cometer
equivocaciones porque usted no desea vivir teniendo que lamentarse
de nada.
\~~\ 17. Por una vida orientada a las crisis. La persona desordenada,
por naturaleza, vive de una crisis a otra. Usted organiza su vida para
asegurarse de que siempre tendrá alguna crisis o algo parecido. Si no se
produce ninguna de manera natural, usted creará una. La vida orienta­
da hacia las crisis es un estado continuo de actividad, que hace que us­
ted se sienta viva y útil, y toda esa actividad y caos la m antienen
demasiado ocupada como para hacer frente a otros aspectos más resis­
tentes de la vida que desea usted evitar de todos modos.

Evalúe el desorden
1. Haga una lista de los motivos que usted ha marcado para tener su
casa en orden y añada otros que se le puedan peurrir. Ponga una
marca junto a los motivos más poderosos.

b.

c.

87
SI: ACABO |*| l>!'S<)|<|)| N

c.

• H a-a una lista Jo los motivos que ha marcado para mantenerla 2


^asa on a s o r d e n y po n * , una señal junto a los motivos m is signifi- f
G ilv o s.
a.

J.

e.

■ C u an d o usted revise la segunda lista se dará cuenta que la mayoría^


de las razones para ten er su casa en desorden están relacionadas!!
co n Jos tem ores. Al principio del libro m encioné que las personas!
d eso rd en ad as están más apegadas em ocionalm ente a sus casas qué»!
las am as de casa que tienen éxito. Las desordenadas am an sus c o s í
co n m ás in ten sid ad y tam bién tem en con más frecuencia y de un8p
m a n e ra más in ten sa. Pero el tem or es lo que paraliza a la desordc
n a d a la m ayor p arte del tiem po ya que ella realm ente daría cuajMI
q u ie r cosa p o r cam biar. ¿Q ué tem ores le impiden a usted tener su
casa en orden?
a.

b.

c.

4. Piense en diferentes m aneras de sobreponerse a esos temores y libé^


rese usted m ism a, de m an era que pueda ten er su casa en or e ^

88 .>5^!
' •'#%
Cambiar o no cambiar

Haga una lista de ire» paw» que usted puede dar, con el propfcítnde li­
brarse de los temores que la tienen atada,
a.

b.

c.

5. ¿Cuándo se dio usrcdtuenta de que tenia problema para mantener


la casa en orden? / ‘ *

6. ¿Cómo se dio usted cuenta?


*
/
7. ¿'Qué sucedió cuando intentó cambiar?

8. ¿Qué le impidió tener éxito?

9. ¿Qué se lo ha estado impidiendo desde entonces?

10. ¿Son los motivos los mismos que los originales o diferentes?

El dejar la casa en desorden es una opción viable, pero a mí me es


difícil ofrecerla cuando sé el sufrimiento que va a ocasionar. Mientras
estaba escribiendo este capítulo, hablé con una desordenada de Pensil'
vania, que tiene cuatro hijos, el menor de los cuales tiene siete sema­
nas. Me dijo que se iba a m atar a menos que pudiese conseguir ayuda y
aunque me lo dijo riendo, no estaba bromeando del todo. El comentá-
rio expresaba su frustración e impaciencia con el problema. Está mujer
es miembro de otro grupo anónimo, pero no ha podido conseguir- el
control de su casa usando el método de los doce pasos del grupo. Pensó
que conseguiría tener éxito si trabajaba más intensamente y durante

i
89
SH ACABÓ EL DESORDEN \

más tiempo, a pesar de que sus vecinas parecían estar sólo sentadas en -j
sus preciosas casas sin trabajar. Para afcelerarse a sí misma y hacer más f
cu menos tiempo había tomado píldoras patn,pliminar el apetito, lo cual i
no era bueno para ella y tampoco consideraba, en realidad, que fuese f
sensato tomarlas como madre de niños pequeños. Estaba dispuesta a í
hacer prácticam ente cualquier cosa con tal de cambiar y se sabía la ora- .§
ción de la serenidad: “Dios concédeme la habilidad para aceptar las c o - 1<|
sas que no puedo cambiar, el valor para cambiar las cosas que sí puedo M
cambiar y la habilidad para saber la diferencia.” Su problema, me dijo, ar
que ella era incapaz de cambiar y no estaba dispuesta a aceptarse a si l
misma. “Sencillamente no puedo aceptar esto en mí”, me dijo. La ver-'m
dad es que sí podía aceptarse a sí misma como mujer desordenada (lo®
había estado haciendo a diario, a pesar de no sentirse feliz por ello) y®
tam bién podía cambiar, pero eso era algo que aún no sabía.
U sted puede decidir tener una casa desordenada. Si lo hace, sa
muy bien qué problemas esperar. Si decide tener una casa ordenada
bonita usted no sabe aún qué problemas o qué gozos le esperan. Sin ení-
bargo, le aseguro que se sentirá como si le hubiesen quitado un peso d |
encim a cuando se produzca un giro en su vida, no porque su casa es
más bonita, aunque eso es algo maravilloso, sino porque usted te n d ría
una sensación de control. ' .
Su decisión tam bién le producirá nuevos problemas. Usted pom^j
terá errores, pero como dijo W alter W hitm an: “El hombre que nópu©
de com eter una equivocación, no puede hacer nada.”

•U < " a r'!A ' ■


90
Cambiar o no cambiar

Según una fábula, un picaro joven oyó hablar acerca de un sabio


del que se decía que conocía los corazones de los hombres y podía dis­
cernir cosas que otros no sabían. Para llamar la atención a su propia sa­
biduría, el joven decidió desacreditar al sabir) poniéndole a prueba de
tal manera que tuviese que estar equivocado y les contó su plan a sus jó­
venes compañeros. Cogería un pájaro vivo y lo ocultaría detrás de él y
entonces le preguntaría al sabio si el pájaro estaba vivo o muerto. Sí el
sabio decía c|ue el pájaro estaba muerto, le mostraría el pájaro vivo. Sí el
sabio decía que el pájaro estaba vivo, lo apretaría hasta matarlo y le~
mostraría el pájaro m u erta
El día concertado el joven se reunió con el sabio y sus compañeros,
como testigos.
— Gran sabio — comenzó— . Tengo un pájaro en mi mano. Díga­
me, ¿está muerto o vivo?
El sabio? que realmente era un hombre muy sabio, miró al joven y a
sus compañeros, todos ellos esperando una respuesta. La estratagema
del joven le resultó evidente al sabio, de modo que le contestó:
— El pájaro está como usted quiera, joven. Como usted quiera.
Usted tiene el destino de la casa en sus manos y la casa estará como
-usted quiera.
Mire las dos listas, los motivos para cambiar y los motivos para no
hacerlo. ¿Cuáles de ellos son más poderosos en su vida? El decir “sí” a la
limpieza y el orden es como decir “sí quiero” en una boda. Sabemos algo
acerca del compromiso que estamos aceptando, pero hay muchos deta­
lles de los que no somos conscientes. Usted sabe bien cómo es la vida
desordenada, pero no sabe cómo es. la vida ordenada. Usted ve cómo es
para sus amigos, pero no sabe cómo será para usted. Como dijo Shakes­
peare en Hamlet'con frecuencia “preferimos soportar los males que te­
nemos que volar hacia otros que no conocemos.”

/
Es como usted quiera.

Si no ha marcado usted otra parte de este libro, marque ésta. Aquí


tiene cuatro opciones:
1. Seguir siendo, desordenada y dejar de luchar en contra de ello.
2 . Seguir siendo desordenada y odiar cada.minuto.

91
si- acamo i-i ni'SORni H

T ív$unv ostbvrúndoso mus y trabajando do manera inris sensata |


usandv> noow's mouxkvs vio Prv;uni:aciñn para que la casa osttf |
en orden» i \. |
T Tenor una casa ordenada sit\ lonor que oslar luchando con mu> |
vos m eu\k\s do organización. |
*5
La ñu ana opción suena demasiado buena como para ser ciert a, *
pero es la única que funciona y lo hace casi como si tuese una varita
¡cica porque actúa juntam ente con lo que realmente queremos hacer. *
Cuando nos ponemos en contacto con ese secreto, tenemos una espe- \
cié de magia. l a segunda parte de este libro le dice a usted cómo apode-’-!
rarse de su varita mágica. í*

*V;•

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92
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Secunda Parte „
•*

¿CÓMO?

/
Vencer (a mentalidad de desordenada

L a PRIMERA PARTE trataba acerca del “¿porqué” de la


mentalidad de la desordenada y esta segunda parte trata acerca del
“cómo”, vencerla. Examina temas como por qué no,funcionan los
sistemas de organización, por qué el trabajar con más ahínco no
funciona, cómo tratar a la familia desordenada y cómo vencer la
tensión que representa vivir de una manera desorganizada.
✓ «r’
/

U n JOVEN de una pequeña ciudad en el centro del oeste de ios


Estados Unidos se graduó de los primeros de la clase en la escuela
secundaria e hizo una solicitud para asistir a la universidad del estado, a
pesar de que la idea de ir a un colegio grande le aterrorizaba. Sí claro,
era un pez grande en el estanque de los peces pequeños, pero ¿estaba
realmente preparado para ir a la facultad? Llenó los formularios de
admisión de la facultad e hizo el examen de admisión y esperó a que le
diesen las notas. Aunque le habían aceptado, sólo tenía una
inteligencia promedio, tal vez ligeramente por debajo.
Las notas que sacó en sus clases eran realmente bajísimas y estala a
punto de abandonar la universidad, cuando su consejero le mandó lla­
mar. Por qué, quería saber, un estudiante de “sobresaliente” apenas si
estaba consiguiendo un “aprobado”. El joven le explicó que su Cocien­
te Intelectual de 98 hacía imposible que tuviese éxito en las clases a las
que estaba asistiendo. Muy asombrado, el consejero le explicó que el 98
no era su Cociente Intelectual, sino la percentila del puesto que ocupa­
ba entre todos los estudiantes que habían hecho el examen dé admi­
sión. Esta información liberó al joven, y a partir de ese momento volvió
a sacar “sobresaliente”.
Como podemos ver, gracias a este ejemplo, no basta con poseer la
habilidad, es preciso que también sepamos que tenemos la habilidad

95
si; acabó el desorden

:,utcs ilo i|uo la podamos usar. Uno ilc los- problemas tic examinar Je
corea nuestras habilidades o la lalla tic ollas, os j.|uc.piictlc que tendamos
la impresión ilo quo somos incapaces Jo ponedla casa en orden.
Incluso el sencillo hecho do llamarnos “desordenadas" puede, tal
voz, causarnos la impresión equivocada respecto a nosotras mismas y
hacernos pensar quo somos incapaces de tener la casa en orden, cuando
natía está más lejos de la realidad. El tener la casa bajo control no re­
quiere nada que no tengamos o que no podamos conseguir, y en su inte­
rior hay una persona ordenada, es por ese motivo que usted está
leyendo este libro. Lo que necesitamos es que esa persona ordenada sal­
ga al exterior, necesita dejar de pensar que usted es una persona desor­
denada, algo que ha dominado su vida, para pensar que es una persona-
ordenada.
El conseguir el cambio es algo que lleva tiempo. Los antiguos pen
sam ientos no desaparecen de la noche a la mañana. Cuando usted se
acerca a un armario, a un cajón o a un m ontón de ropa, hágalo con indi
ferencia, sea buena consigo misma. Niéguese a cargarse con toda cías
de trastos innecesarios por causa del temor. Usted sabe que la vida est
llena de cosas para usted, por lo tanto, no necesita aferrarse a cada ar
tículo innecesario para satisfacerse a sí misma.

' -f

Existen dos clases de personas delgadas: aquellas que lo e stá tt|2


,1
n u n c a p ien san e n ello y aquellas que están delgadas, P f o se están « t e
zando siem bre por m an ten erse de ese modo. M uchas ^ r d e n a d t . h a
c o n s e g u i d o ^ cierto éxito e n las tareas de la casa, P ™ “
diaria m an ten erla en o rd en porque, en realidad, va en contra de q„.
Viviendo de manera ordenada

quieren hacer. Cuando la desordenada que está luchando comienza a


pensar acerca de las tareas de la casa corno su deseo principal, deja de
luchar y aparece el orden. lil resto de este libro tiene que ver con la ma-
nera de adoptar esa forma de pensar, dejando atrás la antigua, temerosa
y fracasada manera de pensar.
Mi propia experiencia con ser una desordenada ha sido prolonga­
da. Cuando me di cuenta por primera vez de lo que me estaba haciendo
a mí misma me puse furiosa y esa ira me impulsó a buscar ayuda. La ayu­
da que encontré se convirtió en el fundamento de mí programa Desor­
denadas Anónimas. Cuando empecé programa las cosas comenzaron
a mejorar de inmediato y surgieron el orden y la belleza. Al cabo de dos
semanas, podía notar la diferencia, pero básicamente continuaba pen­
sando de la manera antigua, al mismo tiempo que intentaba actuar de
una nueva forma. Mi antigua manera de pensar obstaculizaba mi liber­
tad y, sin embargo, cujindo descubrí la mentalidad de la ama de casa
promedio que tiene, éxito (de lo que hablaremos en el capítulo 14) las
cosas empezaron a ¿ambiar sin tanto esfuerzo. Los antiguos baluartes de
resistencia comenzaron a resquebrajarse y entró el orden en tropel. Las
soluciones a los problemas que habían permanecido oscuras de repente
estuvieron claras.
Muchas desordenadas que han usado el programa de Desordena­
das Anónimas con éxito recibirán aun más ayuda en este libro. Las que
no hayan usado el enfoque de D.A. hallarán liberación del estilo de
vida desordenado, nunca encontrado por aquellas que cambiaron sus
costumbres, relacionadas con las tareas de la casa, sin cambiar comple­
tamente su manera de pensar.

N o es suficiente con poseer la habilidad.


Debemos saber, además, que tenemos la habilidad
antes que la podamos usar. /

S ea‘paciente consigo misma. N o está usted haciendo esto por su


cónyuge, por su familia, por sus amigos ni por nadie, más que por sí mis­
ma. No tiene usted que demostrarse nada a sí misma y mucho menos a
ellos, así que esté preparada para dar algún tropiezo. Cuando comienza
a producirse el cambio, la parte desordenada en usted irá encogiéndose

/ 97
SI ACAMO l‘M ni'.SOKDliN

v‘ m teiu m u que usted >e Jé la vuelta, intentando MiNarar m i éxito p a r #


^¡nc íOi'H'NO a un estilo de vida mas eómofloy familiar, como desordena*
j i i * '
v»a, peí o no se Je por w iu ida. ^
I i) muchas ocasiones mo siento (enlaja a volver a mis finfigu;j$
coM um bio v to único que me ha avuJaJo a seguir ajelante ha sillo tju e l
no estaba dispuesta a regresar al sufrimiento experimentado por vivirá
Je esa manera. Mi familia, a la que había enseñado a ser desordenada*
pusv» muchos obstáculos, pero yo, como muchas otras, he encontrado la J
¡(herrad para vivir con orden y ¡vileza. ^
Usted no necesita disciplina ni un compromiso para tener éxitoJI
con este programa. Tivlo cuanto necesita es una visión de sí misnuj^
como una persona que vale y que tiene dignidad, viviendo de una m aít
ñera que refleje esas cualidades. Una vez que esa visión se halle en sujl
lugar, empezara a suceder algo muy singular. Cuando todas las-fuerza^
en el cielo y en la tierra, que han estado obiaudo en su contra se den¡|
cuenta Je que no va usted a abandonar su sueño, se rendirán por fin y s | |
dirán las unas a las otras: “¡No vale la pena! ¡Dejemos que consiga si
sueño!", y desaparecerán.
C uando usted deje salir al ama de casa que tiene éxito, ella hará c
trabajo por usted. Los capítulos que vienen a continuación le info
rán cómo darle libertad.

t s r/t?.

98
M
11

más noj funciona

j C U Á N TO S SIQUIATRAS hacen taita para cambiar una


tom billa?”
“Uno, pero la bombilla tiene que desear ser cambiada.*
Esto es cierto de cualquier cambio que deseemos hacer en nuestras
vidas. El cambio sólo se produce cuando realm ente deseamos cambiar.
M uchas personas desordenadas se sienten motivadas por la idea de
una nueva forma de vida e introducirán muchos cambios. Comprarán
cortinas y estanterías nuevas y regalarán los trastos viejos, pero se detie­
nen cuando se trata de desafiar algunas m aneras de pensar. El cambio
más im portante que necesitamos hacer tiene que ver con nuestra m a­
nera de pensar.
Nosotras hacemos el cambio final cuando abandonam os las ideas
que se h an convertido en algo inamovible para nosotras. H asta qué no
desaparecen, tenemos que enfrentarnos con la tensión d e vivir en dos
mundos diferentes.
U sted puede cambiar, pero es preciso que lo desee. • *
¡Nuevos comienzos! Nos encan ta el pensam iento. Queremos
abandonar los antiguos problemas y costumbres y, en nuestro caso/el
desorden y la confusión. Por desgracia, la mayoría de nosotros no esta­
mos dispuestos a dejar atrás la cosa más im portante de todas: nuestra
manera de pensar. r .

99
S|*' A C A B O 1*1. DESO RDEN

I V L¡ misma manera que las personas que tienen exceso Je pese*


quieren e'tar delgadas y los alcohólicos quieren estar sobrios, las perso­
n a' Je'o rJen .id a' buscan ei orden. Del mismo modo que los que fumai
ruscan el alivio Je su hábito y los que apuestan desean verse libres de si
impuKo incontrolable, las personas desordenadas quieren verse libre
Je los trastos viejos, del desorden, que caracteriza sus vidas.
Las personas desordenadas son, además, muy emotivas, sus em<
cienes las hacen funcionar un día y detenerse al próximo. Cualquú
enfoque que vaya a funcionar para las personas crónicamente desorgai
radas Jebera tener en cuenta las emociones, este libro así lo hace.
Esta participación altamente emocional es el motivo por el que 1
personas desordenadas no reaccionan bien ante los enfoques pragmát
eos del orden. Si intentan usar un enfo'que pragmático y sistemátu
que implica la mera fuerza de voluntad para vencer sus debilidades,
siblemente tengan éxito, de manera inicial, pero tal vez regresen a b
mismas costumbres antiguas de desorden y falta de organización,
único diferente serán los sentimientos de una creciente desesperación.

Las personas desordénadas son personas maravillosas. Son ent


siastas, profundas, concienzudas, divertidas, interesantes e interesad^
en m uchas cosas, además, tienen éxito en muchos de los aspectos d e jg
vida, pero son un fracaso cuando se trata de la organización.
Debido a estas características comunes de las personas desordepÉ*
das, las palabras fuerza dé voluntad, y autodisciplina no se oyen
como parte del vocabulario que se usa en el programa de las Desorden| j |
Anónimas. Las desordenadas no reaccionan bien a los enfoques q ( M k
Disciplinándome más no funciona

basan en estos conceptos. De hecho, estoy* convencida de que la mayo-


ría de las personas no reaccionan bien ante estos conceptos. La gente
habla acerca de la disciplina como si fuese una fuerza poderosa que
cambia el comportamiento, cuando eso no es más que hablar. La disci-
p|¡na ha sido altamente sobrestimada como un factor de los logros.
Vemos que la disciplina sí funciona en lo relacionado con lo miíi>
tar. Personas jóvenes que posiblemente nunca han sido wmeúdas a dís>
ciplina en toda su vida se vuelven rápidamente disciplinadas bajo la
influencia del sargento durante el entrenamiento inicial en el cuartel.
Cosas que posiblemente no hayan hecho nunca y que se pensaba que
nunca harían, las tienen que hacer de nianéra regular cuando están en
el servicio militar. Puede que no quieran tender la cama o sacarle brillo
a sus botas, pero lo hacen. Eso es disciplina: hacer lo que uno uo desea
hacer. Como es natural el motivo por el que lo hacen es debido a que no
quieren involucrarse en problemas. Puede que fuera de la base sean
personas totalm ente indisciplinadas y cuando se van a sus casas, qui­
zá no arreglen su cama ni le saquen brillo a sus zapatos, pero durante
un corto tiempo, bajo la supervisión del sargento, se ven sometidos a
disciplina.

La disciplina ha sido altamente sobrestimada


como un factor de los logros.

La disciplina la hallamos tam bién en las vidas de los artistas,


tanto en las bellas artes com o en la actuación. La vemos en las vidas
de los atletas. Para poder sobresalir en su campo, los artistas y atletas
dedican muchas horas al arduo trabajo, excluyendo otros intereses y
exigencias de su tiempo, de modo que algún día puedan pintar una obra
maestra, tocar en el Camegie Hall o ir a las Olimpiadas. Sin embargo,
una inspección más cuidadosa nos m ostrará que esta disciplina posi­
blemente no sea más que una parte de sus vidas en todos los aspee- .
tos. Es posible que los atletas, que se disciplinan de acuerdo a su
deporte, lleven una vida desordenada e indisciplinada cuando se aca­
ban las prácticas.
Cuando miramos a personas que demuestran tener una gran disci­
plina en sus vidas, ríos encontramos con que generalmente se aplica a

101
SE ACABÓ EL DESORDEN

un aspecto y. veces, como en el caso de los atletas, es durante un corto I


período de tiempo. j ^ f
'■^ ero d'-'-ú Hay de la disciplina diaria/ Hay persoitcis que llevan una I
\ ida bien ordenada. Sus libros de cheques están siempre al día, sus casas I
ordenadas, sus autos lavados y la ropa está doblada y guardada. Da la 1
impresión de que todo esto lo hacen sin esfuerzo, mientras que otros ?
(los que carecen de Liada disciplina) se están volviendo locos intentan- f
do m antener sus casas dentro de un estado de desorden que permita vi- |
vir. ¿A qué se debe esto? .fy
M uchas personas piensan que la disciplina es el resultado de la f
tuerza de voluntad. Dicen cosas como: “N o puedo perder peso p o rq u e í
no tengo suficiente fuerza de voluntad.” “Necesito más fuerza de v o lu n íf
tad para dejar de fum ar.” “Podría"dejar de apostar si tuviese la fuerza d éjf
voluntad necesaria.” O, como muchos de nosotros decimos: “No te n g tjl
suficiente fuerza de voluntad como para m antenerm e al día con la casaJ|
N ecesito más disciplina.” , .

M ás que fuerza de voluntad y disciplina,


lo que necesitan las desordenadas es
centrarse en su objetivo .

D e n ad a sirve citar trivialidades como: “Donde hay voluntad hayó


una m an era de conseguirlo” a la desordenada que procede con dificul^
tad. N o le sirve de ayuda decirle que tenga más fuerza de voluntad, quej-
se d ed iq u e de lleno a lo que tiene que hacer. Esto sólo causa confusión y;:
culpabilidad a la persona que usted está inten tan d o animar. Estas sinri^;
piezas p osiblem ente sean ciertas, pero no son la respuesta al problémif
de la d eso rd en ad a. D ecirle estas cosas a la persona desordenada
com o decirle a un hom bre, cuyo auto está paralizado por causa de p h »
bíem as con la transm isión, que la gasolina de elevado octanaje har
q u e el a u to fu ncione m ejor. Puede que sea verdad que la gasolina de o
ta n aie m ás elevado hace que los autos fim cionen con m á s sua™
p -ro 'e s o n o le ayuda porque su problem a no tiene nada que ver c o n j j
com bustión. El ad v ertir a alguien q ue sea más disciplinado o que t e i m
m ás tuerza d e v o lu n ta d sólo ayuda a aquellas personas cuyas vidas v ®
b astan te bien, p ero n o llega al fondo del problem a de la p e r s o ®


/«t;rSw
feit
102
,:Ó
r"/í&
fT
Disciplinándome más no funciona

desordenada. Es preciso que arregle algo, antes que ni siquiera píense


en el lugar que puede ocupar la disciplina en su vida.
Más que fuerza de voluntad y disciplina, las desordenadas lo que
necesitan es centrarse porque esta clase de personas generalmente no
se concentran en lo que quieren hacer en la casa. Solamente quieren
que las cosas vayan mejor de una manera poco concreta. Si usted puede
centrarse en lo que realmente quiere hacer a favor de su casa, la casa
comenzará a cambiar de manera automática. La disciplina y la fuerza de
voluntad aparecerán si se necesitan.
El enfocar es algo muy interesante. Con un sencillo ajuste los fotó­
grafos pueden cambiar el foco de uña imagen del primer plano al fondo.
Teniendo el primer plano enfocádo, el fondo desaparece, quedando bo­
rroso. De igual manera, las amas de casa que tienenéxito, que se cen­
tran con claridad en sus casas, han aprendido a dejar las cosas
secundarias friera de foco.

El problema de las desordenadas es que son muchas las cosas que


hacen que el interés que sienten por tener una casa preciosa quede de­
senfocado. Por ejemplo, el sentido práctico, distorsiona el foco y mu­
chas ideas prácticas causan confusión en la' casa. Puede que usted
quiera una bicicleta estacionaria para hacer ejercicio. ¿Qué mejor lugar
para ponerla que en la sala de estar? Su suegra está regalando algunos
muebles. U sted los lleva para su casa, aunque no los necesita, porque
espera algún día poder trasladarse a un sitio más grande donde los pue­
da usar. Pero mientras su familia tiene que usar pasillos estrechos para
moverse por la casa, que está abarrotada de muebles. Usted prepara ve­
getales enlatados, pero no tiene sitio para almacenar los recipientes, de

103
SE ACABÓ EL DESORDEN

m anera que los am ontona para el invierno encima del mostrador de su


cocina, o tal vez am ontona los recipientesjvacíos en el mostrador de la
cocina en caso de que decida preparar las yerdujas en el futuro. Todas
estas ideas prácticas acaban por hacer que la cas;a esté desordenada y
resulte difícil vivir en ella.
La próxima cosa que puede desviar el centro de atención, y que las-
personas desordenadas tienen que vigilar, es cualquier actividad que
sea conflictiva en relación con el cuidado de un hogar bonito. En oca­
siones esas actividades pueden causar la impresión de añadir belleza al
hogar, pero en lugar de ello lo abarrotan. Por ejemplo, los trabajos ma­
nuales pueden restar belleza al hogar; de manera que una persona de-..
sordenada que quiere hacer que su casa esté más hermosa puede tal vez;
asistir a una clase de pintura esmaltada o de punto de cruz, pues mu­
chas de sus amigas lo hacen. De ese modo podrá socializar y ai mismo
t'em po hacer algo hermoso para su casa. El proyectó podrá quedar pre­
cioso, pero pocas personas apreciarán su belleza si la casa está desorde­
nada debido a que ha dejado por todos lados los materiales que usó.-
El tiem po y el dinero que gastó en pintura esmaltada o en punto de
cruz podría haberse gastado mejor haciendo que la parte principal de la .
casa quedase centrada. Ella ha estado trabajando muy duro para mejo­
rar la casa y se pregunta por qué no tiene mejor aspecto que antes y no-
se da cu en ta de que usó mal el tiempo por no concentrarse en las cosas-
prim ordiales.
A veces esta falta de concentraciónse halla en el centro mismo del
problem a de la decoración interior. La mujer desordenada reúne tal
can tid ad de m ateriales eclécticos que no domina ningún estilo ni ev
quem a de colores. La gente le dice: "Su casa es tan interesante , peto
nadie le dice que su casa es preciosa. T iene todos los lugares necesario!;
pero no acab an de encajar los unos con los otros. Es preciso que se d$
c u e n ta de que es necesario deshacerse de algunas cosas si la bellezáy^l.
o rd en de la casa h an de form ar un conjunto. Usted no necesita discip|
na ni fuerza de voluntad para llevar una vida organizada y tener éxtg|
lo único que necesita es saber cómo centrar su atención y esfuerzo d q *
de se va a n o ta r la diferencia. , ,.
Lo que da la im presión de ser fuerza de voluntad, en realidad, es d g
seo de poder hacer las cosas. Las personas que tiener\ un7 3^ Ií ' p
se co n cen tran eirsu deseo de una casa preciosa y ordenada.
combinen, sencillamente;
que esforzarse para que las cosas en sus casas
Disciplinándome más no funciona

sucede así. No tienen una pasión desenfrenada por una casa perfecta,
sólo tienen un deseo cálido y cómodo de tener una casa agradable y
nunca se les ocurre conformarse con menos. ¿Por qué iban a hacerlo?
Para ellas no es ninguna lucha mantener sus hogares como desean te­
nerlos porque mantienen su atención en el punto cen tral.
Como he mencionado con anterioridad, cuando hacemos que una
parte de la imagen quede centrada, las otras partes quedan borrosas.
Cuando empezamos a enfatizar la casa, otros aspectos de la vida obtie­
nen menos de nuestra atención. Para centrar nuestra atención de ma­
nera productiva, debemos decidir qué cosas innecesarias estamos
haciendo a la hora de desviar nuestra atención del orden general y de la
belleza de nuestras casas. Cuando eliminemos éstas, nuestras vidas se­
rán disciplinadas sin tener que usar la fuerza de voluntad y estar apega­
das a nuestro esfuerzo y trabajo.
En ocasiones necesitamos a otras personas que nos ayuden a cen­
trarnos en ló que queremos y a mantener centrados nuestros compro­
misos. Los amigos, o tin grupo de amigos (a esto lo llamamos D.A.,
Grupos de Autoayuda) pueden ayudamos a verbalizar nuestros deseos
y, de ese modo, a centramos de una manera más intensa. Entonces ten­
dremos una fuerza superior a la fuerza de voluntad, un “deseo de poder”
más bien centrado.

Evalúe el desorden
1. ¿Es usted incapaz de centrarse en lo que se refiere a su casa? Explí-
quelo.2

2. U na persona desordenada me dijo que un día, cuanddyá no podía


soportar más el desorden que tenía en su casa, lo primero que hizo
fue limpiar el ventilador del techo, a pesar de que había tantísiirio
desorden en la casa que a penas si podía encontrar un lugar en el
suelo para colocar una silla, sobre la que necesitaba subirse a fin de
poder hacer el trabajo. Tenía las necesidades de la casa totalmente
SE ACABO El. DESORDEN

descentradas. Describa diferentes incidentes que ilustren esta incapa­


cidad para centrarse. ! \
a. ' X

t
t\

v..3

3. N om bre varias cosas que le impiden centrar su atención (como


puedan ser los pasatiempos, las actividades de los niños, las activi­
dades voluntarias, el sentido práctico, etc.) Explique brevemente.
Ponga una señal junto a las que puede usted renunciar o aquellas
con las que puede pasar o hacer de m anera más moderada.
12
G il trabajar
más duro no
funciona

H o r a t i o ALGER, HIJO, un ministro y novelista americano del


siglo XIX, escribió unos 120 libros para niños. La mayoría de los
personajes de Alger eran pobres limpiabotas o vendedores de
periódicos, cuya virtud y duro trabajo se veían invariablemente
recompensados por la riqueza y el éxito. Algunas personas están
convencidas de que los libros de Alger contribuyeron a la manera de
pensar americana, según la cual el trabajo duro siempre da como
resultado el éxito. Tal vez contribuyese también a una manera de
pensar semejante, pero un tanto más peligrosa, que la pereza es siempre
el resultado del fracaso.
J. Paul Getty, ejecutivo del petróleo ngrteamericano y millonario,
sabía que para alcanzar el éxito era preciso mucho más que duro traba­
jo. En respuesta a una petición que le hizo una rev ira, pidiéndole que
escribiese un artículo corto explicando su éxito, Getty escribió: “Algu­
nas personas encuentran petróleo, otras no lo encuentran."
Getty reconoció que no había hecho nada especial para ganarse su
riqueza. ,
De la misma manera que trabajar duro no siempre hace que nos
volvamos ricos, tampoco hace que nos volvamos ordenados, pero las
i

107
Sí. A O J í O Í-.L O h V J k Ü t S

Js: >, r - i . j : cif/jfi pr 4tra>jta4a.>. para per>*&r que h» culpa ck


;,í f,:!r..: ¿ ¿ t r o corno d e casa l o r\t.nt-. la pereza e in te n ta n p ech a r
,u-crr..t í,- :;f murn.:.; como p*;r*-,rui.-: tr.?&gir.;*tiv&>. <3interesanre% pero en
r i t>>rt-,lo ic: :u m e n tí ; sigue s o n a n d o la p a l a b r a [tere7ftz.fi.
( y >,:\r(ir.tit i: ii
J j : encontrará un arríenlo acerca del proble-
tu,-. ' le m >lf:(.c.u>nar derna.uar las ur--.an y de dejar desorden por rodas p^r-
n:;. M.ri.jiic normalmenre estos artículos están escritos de manera
ironií.i y el autor esta intentando mostrar que es un tanto excéntrico,
ÍVr'., / .,)!)(• »ir 1.1 ur.a!, eso lo vuelve más digno de nuestro cariño i ve r-
dud.' AiK ly K o o n e y era una de esas personas, desordenado, pero afable.
f I.k e rnu< bo tiempo la gente se reía de los borrachos, pudíendo
im uar su manera de andar, dando tropezones, dem ostrando lo gracioso
q u e era que no acertasen a meter la llave en la cerradura o hablar sin
,u rastrar las palabras, lisos chistes lian dejado de tener gracia porque la
gente ci msídera la embriaguez como el problema grave que es. Se acos-
t umbraba pensar que las personas gordas eran alegres y ahora sabernos
que m ochas perdonas, a las que les sobra peso, solamente se ríen para
ocultar sus lágrimas, lil desorden sigue siendo aún un chiste para mu­
chas personas, pero no es grac ioso para las personas que lo son.

Las personas desordenadas ansian ten er una vida de orden y de d ig -|


nidad. N o q u ieren te n er que estar siempre buscando la linterna, el ttiar-^
tille) o las llaves. Q u ieren llevar vidas cóm odas y controladas,
m anera que buscan m étodos que les ayuden a vencer su locura. Algife|
nos no funcio n an de n in g u n a m anera, pero otros sí funcionan d u r a n tj

108
El trabajar máv duro n o funciona

un tiempo y luego comienzan a ¿aliar. Eítm m éííxk» *c encuentras; to­


jo* eib* en b c a n d í a del Enfoque de trabúpzr más dwo.
Eí “Enfoque de trabajar más duro* reconoce toda clase de motivo»
por ios que ezúte eí desorden; el tam año de b casa, eí nóm erodc perso-
nas que viven en ella, eí número de actividades, b falta de cooperación
por parte de los demás, pero a b postre, b responsabilidad recae sobre
una sola persona, usted. Y sí la casa no está en orden usted está conven­
cida de que es debido a que no ha trabajado b suíbíentemente_duro.
Aquellos que intentan utilizar este enfoque usan su fuerza de v o ­
luntad, las normas y lo* métodos sistemáticos. Creen que sí dgxubren
el método apropiado'y b usan con fidelidad, su problema se habrá aca­
bado. Piensan que algo anda mal en ellos porque su casa no está bajo su
control, y lo creen aun con más fuerza eimndo el desorden les vence de
nuevo, culpándose a sí mismos y no al método de su fracaso.
Algunas de las premisas relacionadas con el “Enfoque de trabajar
más duro” son:
1. El desorden es malo. Están convencidas de que b limpieza le si-
í/iic en importancia a la santidad o alguna modificación a ese lema. Las
personas buenas son ordenadas, de modo que las desordenadas son sa­
bandijas.

Las personas desordenadas trabajan ya suficientemente


duro y algunas de ellas trabajan más que
las amas de casa que tienen éxito.2

2. La organización es u n a tarea interm inable. Algunos programas


usan listas, tarjetas o una variación de ambas, lo cual sirve para poner
orden en medio del caos, pero al mismo tiempo confirman a la persona
desordenada lo que ella sospechaba, que níantener la casa limpia y or­
denada es una labor gigantesca. C on una dosis de determinación ex­
traordinaria se enfrenta con el sistema, pero acabar por volver a su
costumbre de tener la casa manga por hombro, como hacía* antes, y
ahora tiene que enfrentarse no sólo con la confusión de una vida desor­
ganizada, sino con la decepción que le causa el fracaso, y ahora está se­
gura de que ella tiene la culpa. ¡

109
SI* A('AIU') I I. DHSOKDI'IN

2. 1:1 m aratón dv limpieza le hará triunfar. Algunas veces la li us-


iración Je tener que vivir en una casa qi|e k\ repugna se convierte en
aleo tan molesto que Je repente se poite a Ü>up«ar como una loca,
i t o j o lucra! ¡ Lodo guardado! Uno Je los principales problemas que
tienen las personas desordenadas es esa imperiosa necesidad de hacerlo
twlo deprisa. Pedica dos o tres días a limpiar la casa porque va a tener
visita* v durante un día las cosas que ha metido, do cualquier numera,
en las gavetas, en los armarios y en las casillas, permanecen allí. Al día
sumiente revientan v la casa regresa a su estado normal o peor.
La desordenada siente dos cosas: orgullo por el hecho de que du­
rante un m omento ruvo una casa preciosa, y decepción por no poder
m antenerla así más que durante un solo día.
En la obra Flowers for Algemon, un joven retrasado se cura de su re-
tra-'O mental, pero cuando el tratam iento comienza a pasarse vuelve a
óU estado Je retrasa mental. Nos dolemos con él, al verse a sí mismo va­
cilar. y nos marchamos tristes del teatro. Las desordenadas viven repe­
tidam ente esa comedia, intentando funcionar con normalidad, sólo
para volver a caer en sus antiguas costumbres. El maratón de limpieza
sólo da pie a más fracaso.
4. La ren u n cia propia es parte de la buena am a de casa. De ma­
nera subconsciente, las mujeres desordenadas están convencidas de
que a fin de poder tener una casa ordenada tendrán que renunciar a las
cosas que más les gusta hacer, creyendo a pies juntillas que no hay sufi­
ciente tiempo como para hacer las cosas divertidas o las que son impor­
tantes, haciendo posible también, tener una casa en orden. La mayoría
de las personas desordenadas no están dispuestas a sacrificar su forma
de vida por el orden.
Pero la renuncia propia forma parte, a su manera, del estilo de vida
de la desordenada, aunque pocas de ellas se dan cuenta de este hecho,
ya que las desordenadas se niegan a sí mismas todos los días. Se niegan a
sí mismas el placer de invitar a gente a sus casas porque se sienten aver­
gonzadas por el lío en que está su casa y al mismo tiempo se niegan a sí
mismas la com ida que les gusta porque no tienen nunca los ingredien­
tes necesarios para hacerla y algunas hasta se niegan el placer de las ac­
tividades ai aire libre porque se sienten culpables dejando la casa en un
estad a tan terrible como el que se encuentra. (
5. El trab ajar m ás d u ro p ro d u cirá el cam bio que usted quiere. El
problema con esta m anera de abordar la situación es que trabajar aun

110
Kl trabajar má» duro no funciona

más, nunca va a sacar a la luz los motivo» por los que usted es desorde-
naila. Las desordenadas trabajan ya suficientemente duro y algunas de
ellas trabajan incluso más que las amas de casa que tienen éxito. Hasta
que descubramos las causas subyacentes del desorden la casa no cam­
biará jamás.
Clarence Darrow, un famoso abogado estadounidense, reconoció
muy pronto qué el trabajar con ahínco no era el único camino para con­
seguir el éxito. Darrow estaba siendo entrevistado para un artículo de
una revista acerca de los motivos que daban los hombres destacados so­
bre su éxito. J ,
— La mayoría de los hombres con los que he hablado hasta el mo­
mento atribuyen su éxito al duro trabajo — le dijo el entrevistador.
— Supongo que eso se aplica a mí tam bién—dijo Darrow— . Yo me
crié en una granja. Un día que hacía mucho calor yo estaba distribuyen­
do y empaquetando la paja, que una apiladora echaba constantemente
encima de /mí. Para cuando llegó el mediodía estaba completamente
agotado. Esa tarde dejé la granja, para no volver jamás, y desde enton­
ces no he vuelto a hacer un día de trabajo duro.

Evalúe el desorden
Las personas desordenadas son perfeccionistas, que frecuentemen­
te hacen una m ontaña de todo y quieren conseguir que todas sus res­
puestas sean correctas, pero para estos ejercicios, no sea usted
particular. El primer impulso será el mejor, de modo que escriba lo pri­
mero que le pase por la mente.i.2

i. Cuando usted ha intentado poner la casa en orden en el pasado,


¿qué ha sucedido?

/■

2. ¿Qué enfoques ha adoptado en el pasado y cómo le han funciona­


do? ¡
)

111
SH ACABÓ lil. DESORDliN \
\
I
d. Fijóse en las características del enfoque relacionado con el trabajar
más duro. ¿Cuál de ellos le representa a usted? Describa sus expe­
riencias. ’■ \ i
a.

b.

112
4
I

L a t e n s i ó n y l a f a l t a d e o r g a n i z a c i ó n corren
parejas, así que las desordenadas tienen más tensión que la mayoría de
las personas y una vida de ir dejando todo manga por hombro es una
vida dom inada por la tensión.
No estoy hablando sencillam ente acerca de tener los nervios de
punta, sino del desgaste sobre el cuerpo, al intentar adaptarse al cam­
bio. Puede que estos cambios sean buenos, como casarse, o malos,
como divorciarse, pero ambos producen tensión. Estos procesos que
causan tensión pueden ser físicos o mentales, pero todos ellos afectan
al cuerpo y si suceden con regularidad o si varios de ellos se dan en bre­
ve espacio de tiempo, acaban por afectar cómo vivimos y cómo tene­
mos nuestras casas.
El Colegio de Médicos N orteam ericano ha recopilado la siguiente
lista de síntomas que indican que la persona puede hallarse bajo ten­
sión y debe ver a un médico para que la aconseje: * *

• Palpitaciones cardiacas.
• T em or a salir de casa.
• Insomnio o sueño excesivo. ¡
• Pérdida del interés en las actividades normales.

•1 1 3
SI. ACABÓ EL DESORDEN

• batiga, dolores de cabeza u otros síntomas físicos.


• 1risteza o pensamientos mórbidos. >
• Empeoramiento de una enfermedad existente sin una explica-
d ó n clara.

Estos, por supuesto, son síntomas médicosquc pueden ser causados


pi >r algo más que tensión.
( )tros síntomas subclínico.s pueden ser también señal de tensión:
I In aum ento de falla de memoria (dejar las llaves dentro del auto,
olvidar titas o confundirlas, aum ento en el desorden). Las tensiones
tienden a ac'-ntuar cualquier falta que podamos tener. Por eso las per­
sona s desordenadas tienden a volverse más desorganizadas, más olvida­
dizas y se distraen con facilidad, cuando están bajo tensión, mientras
que la ordenada se vuelve fanáticamente limpia.
Estos son los síntomas que describen los médicos, los sicólogos y los
sita tai iali.it as. Puede que reconozcamos como tensión el momento en
que nos cansamos tic: que la gente nos pida demasiado, cuando estamos
i a l i s a d o s d e exigirnos dem asiado a nosotras mismas, cuando nos
t ansam os de trabajar dem asiado duro, cuando nos cansamos de que
nadie agí aduzca lo que hacemos. Para resumir, sencillamente estamos
cansadas.
May dos clases de mujeres que son las que más experimentan ten- -:
dón. Una es ¡a controladora, que se encuentra bajo tensión porque ni la s |
personas ni las cosas colaboran totalmente. Las que controlan lo hacen!
¡ ’( >r un par de motivos, Primero, temen a las cosas que están fuera de con*#
trol y, segundo, sencillamente disfrutan de poder tener el control. m
Las dest >; denadas no suelen ser controladoras, pero sí se relacionan!
con su desorden de una m anera especialmente controladora. No le per-jl
unten a nadie tocar sus cosas ni hacer ningún cambio en la casa que¥
esté relacionado con sus cosas. Ay de la esposa desordenada reformada^!
que tiene que enfrentarse con un marido desordenado y co n tro la d o ^
así como con una casa desordenada. m
La otra clase de mujer bajo tensión es la complaciente. Estas soap
mujeres que quieren que la vida le vaya bien a todo el mundo y ese es
motivo de que guarden tantas cosas. N o es sólo para tener todos los su^,
ministros necesarios, sino que quieren disponer de todo lo que los e..„
más puedan necesitar también.

1 1A
Poniendo fin a la tensión por el desorden

Machas de estas personas usan sus habilidades para complacer a los


demás en sus trabajos y con frecuencia tienen mucho éxito. Sin embar­
go, la verdad es que aunque son personas capaces, sociables y muy bien
consideradas, tienen un concepto de sí misma deficiente y es por eso
que se esfuerzan tanto en complacer a todo el mundo. Para tener éxito
en esta labor imposible, es preciso que no cometan ninguna equivoca­
ción. Para asegurarse de caerle bien a todo el mundo, dicen que “sí” a
todos los trabajos que les pidan que hagan y llevan más carga que nadie
en la familia, y hasta puede que salgan por ahí con el fin de buscar más
actividades para confirmar sus habilidades.
En resumen, para m antener su imagen de ser perfectas y para evitar
la crítica (a la que son muy sensibles) las complacientes abandonan el
control de sus vidas y sus prioridades por amor a otros. Puesto que esta
clase de mujeres se casan con frecuencia con hombres controladores,
sus vidas están demasiado cargadas de trabajos y responsabilidades que
les imponen sus maridos, y aunque se quejen de que se están aprove­
chando de ellas, están entregadas de lleno a esta clase de vida que las
destruye.
Se han efectuado estudios que indican que la sensación de impo­
tencia para controlar la vida propia es una de las principales fuentes de
tensión. Si en su vecindario hay un perro que está ladrando muy fuerte,
puede que se ponga usted nerviosa y que se sienta inquieta. Si está in­
tentando dormir, cada uno de sus ladridos es como un martillazo sobre
su cabeza, y usted se pregunta por qué sus amos no hacen que el perro
deje de ladrar. Sin embargo, si usted es la dueña puede que los ladridos
del perro no la molesten tanto. ¿Por qué no? Porque tiene usted el con­
trol. Sabe que puede llamar al perro y hacerle entrar y de ese modo eli­
minar el ruido. Debido a que usted sabe que tiene el poder para cambiar
lo que la está molestando, no le incomoda tanto.
Puede que usted se haya dado cu en ta del mismo fenóm eno en
los restaurantes o en la iglesia cuando hay niños pequeños que hacen
ruidos que m olestan a los demás. Sus padres están ahí sentados, ta n
tranquilos, y da la im presión de que no se d an ni cu en ta del alborotó.*
Sí, están acostum brados al ruido ocasionado por sus propios hijos y,
Por lo tanto, no se distraen por él con ta n ta facilidad, pero tam bién
saben que tienen algún control sobre la situación y eso alivia su te n ­
sión al respecto. >

115
SE ACABÓ EL DESORDEN

E l resultado de la tensión '

Además de los resultados notamos: dolores en el péqho, nos volve­


mos olvidadizas y estamos fatigadas, pues la tensión causa muchos pro­
blemas que pueden pasar inadvertidos durante mucho tiempo.
Lo que usted no puede ver en su cuerpo son los músculos que se po­
nen tensos, el ceño arrugado, la mandíbula tensa y el ritmo del corazón
acelerado. Su cuerpo cierra el fluir del agua, haciendo que usted tenga
sequedad en la boca y el fluir de la sangre está limitado. La adrenalina
se introduce en su sistema a raudales y otras glándulas reaccionan ante
ella. Desde el punto de vista exterior, nosotras seguimos con lo nuestro,
pero interiorm ente, nuestros cuerpos están luchando por m antener las
cosas bajo control y nos acostumbramos a ello de tal modo que creemos
que nuestros cuerpos se sienten así de m anera natural, pero nada más
lejos de la realidad.

CO RPO RA CIO N

Ayuda para la desordenada que tiene tensión


La ayuda puede ten er dos aspectos diferentes. U no se denom ina
cura y el otro prevención.

La cura
1. El ejercicio es lo q u e m ás alivia la te n sió n . A ctividades como
cam inar, m ontar en bicicleta y practicar yoga h acen que fluya la sangre
y que el cuerpo se ponga en m ovim iento aliviando los nudos causados
por la tensión. C uando el corazón com ienza a bom bear y los pulmones

116
Poniendo fin a la tensión por el desorden

comienzan a llenarse de aire fresco y puro, la mente empieza a ver las


cosas con más claridad y la vida parece mejor, así como el dormir resul­
te también más fácil.
La tensión por lo general afecta la cabeza y el cuello, de modo que
los siguientes ejercicios se concentran en esa parte del cuerpo y la m a­
yoría son ejercicios para estirarse, puesto que los músculos comienzan a
acortarse al ponerse teneos por causa de la tensión. Usted puede reali­
zarlos estando sentada. La mayoría de ellos puede hacerlos en lugares
públicos sin temor a parecer una loca. Hay algunos de ellos que usted
puede hacerlos en el auto, pero la casa es siempre el mejor lugar para
hacerlos.
a. H acer girar el cuello. Incline la cabeza hacia delante, como si
estuviese intentando mordisquear la parte superior de su blusa. A con­
tinuación gire la cabeza en dirección a un hombro y de nuevo hacia de­
lante, luego hacia el otro hombro y de nuevo al centro, repitiendo
varias veces el ejercicio. (Una versión más conocida de este ejercicio es
hacer que la cabeza se incline hacia atrás, pero recientemente los estu­
dios médicos han comprobado que esto no es sano.)

La sensación de impotencia en cuanto


a controlar nuestra vida es una de
las principales fuentes de tensión.

b. El encogimiento de hom bros. Levante los hombros todo lo que


pueda hacia las orejas, como si estuviese diciendo: “no lo sé”, hágalos
girar hacia delante, hacia abajo, hacia atrás y repítalo. Haga esto dos o
tres veces en ambas direcciones.
c. El gran abrazo. Estire los brazos hacia los lados, de manera para­
lela al suelo. Manteniéndolos tan altos como sea posible, hacia la dere­
cha, toqúese las manos por detrás y ahora vuélvalas hacia delante,
dándose a sí misma un gran abrazo. Aunque el estirarse no obre marayi-
as>el abrazo sí lo conseguirá.
d. El estirón. Levante las manos todo lo alto que pueda, por enci­
ma de su cabeza, como si estuviese intentando coger algo y manténga-
as en esa postura durante unos' segundos y bájelas a continuación.

117
TI
SE ACABÓ EL DESORDEN

Luego haga lo mismo con una mano a la vez. Haga esto hasta que sienta i
el alivio en su espalda y sus hombros. j \ ¡
e. El masaje. Dedique algún tiempo aldarseqnasaje en el cuello y
los hombros, frotando en círculos sobre esos músculos tensos hasta que
empiecen a suavizarse un poco.
2. Relájese en u n a bañera con agua caliente co n espum a. El estar
en remojo en un cuarto de baño iluminado por una vela hace maravi­
llas. Una amiga con la que com partí esta idea me dijo que se estaba
arruinando comprando velas y espuma porque le gusta mucho.
3. U n m asaje y u n baño caliente. Si están disponibles, esta combi­
nación también puede funcionar, pero la mayoría de nosotras tenemos
que contentarnos con el baño de espuma.
/ I
La prevención /
U na vez vi un letrero en un auto que decía “Puedo tenerlo todo.”
La verdad es que debería haber mirado para ver si la conductora era una
pobre mujer con los nervios destrozados. Si no lo era, debía estar en la
primera etapa de tenerlo todo. Al llegar a ese punto, las personas toda­
vía están llenas de energías y de emoción. La vida está llena de cosas
maravillosas que hacer, de cosas que podemos ser y tener. Las desorde­
nadas, siendo personas maravillosas, que aprecian las cosas buenas y
creativas de la vida, no quieren perderse ninguna de ellas, pues nos sen­
timos com o si estuviésemos en el cielo teniéndolo todo. Cuando está
ahí fuera es difícil no ir por ello.
C uando llegamos a la etapa central de conseguirlo todo, em Meza a
haber un poco de tensión, pero la persona aún se deja llevar por 11 emo­
ción de conseguirlo y está convencida de que si tan sólo se organiza me­
jor, puede hacer que todas encajen. Lo prim ero que desaparece es el
tiem po que se dedica a sí misma, como es natural, pero eso no importa
porque todas estas cosas son m ucho más im portantes.
C uando llegan a la etapa fihal de tenerlo todo, las cosas empiezan a
ser superiores a nuestro control y una reunión cancela la otra. U na obli­
gación. hace que nos resulte imposible asistir al program a de los niños y
ya nada parece im portante. El cocinar se ha visto seriam ente reducida,
para poder hacer frente a sus obligaciones. H a grabado en video algu?.
nos de los program as de televisión que quería ver, pero no tiene tiempo
para verlos y no son más que una presión más. ■

118
Poniendo fin a la tensión por el desorden

U na mujer, al llegar a las etapas finales, posiblemente no tenga un


aspecto agotado porque está intentando mantener un buen aspecto y
muchas personas dirían que tiene éxito y ella misma apenas si es cons­
ciente de que no es así. Desde el punto de vista superficial, tiene buen
aspecto, pero por dentro está hecha polvo. Pero a la postre acabará sin­
tiendo los efectos de la tensión, a la que se ha sometido a sí misma por
no saber el secreto que hace posible evitar la tensión. En lugar de inten­
tar tenerlo todo, debería de haber estado intentando establecer sus
prioridades, que es el secreto para prevenir la tensión.
Para las desordenadas esto resulta difícil de aceptar, pues quieren
evitar tener que hacer las decisiones necesarias para establecer sus prio­
ridades y no les gusta decir que no a una causa digna de su atención.
Reconocen las necesidades del mundo y quieren ayudar y, además, al­
gunas de sus actividades aportan algún dinero adicional y no quisieran
tener que renunciar a eso. Para resumir, las desordenadas quieren creer
el mensaje defietrero del auto, es decir “Puedo tenerlo todo”, pero es
una mentira.
Nadie puede tenerlo todo. Es preciso que establezcamos priorida­
des, de acuerdo con lo que es im portante y no dejamos atraer, de modo
que otras cosas nos alejen de nuestros compromisos. Piense en el letre­
ro, según el cual “Puedo tenerlo todo” y coloque sobre él otro que diga
Prioridades.
Para poder hacer el cambio es necesario reemplazar nuestra anti­
gua manera de pensar y no es fácil reducir la vida ajetreada. Nos hemos
acostumbrado a la excitación y puede que hasta estemos acostumbra­
das a la carga de adrenalina que nos produce. Aunque el precio que de­
bemos pagar por esta nueva m anera de pensar puede parecemos
elevado, los resultados bien valen la pena. He aquí cómo se hace:
1. Lleve u n a vida a u n m ism o ritm o. Encuentre el mejor ritmo y
sígalo. Yo soy una persona madrugadora. Me acuesto alrededor de las
nueve todas las noches y me despierto todas las mañanas alrededor de
las cinco y cuarto y no me desvío mucho de esta rutina. En una noche
especialmente bulliciosa me vuelvo completamente loca si estpy levan­
tada hasta las once de la noche y al día siguiente lo pago, de modo, que
tan pronto como me es posible vuelvo a mi rutina.
En el libro In Body Rhythm: The Circadian Rhythms Within You el au­
tor, Lee W eston, nos habla acerca de estudios que muestran que si nos
alejamos m ucho de nuestras rutinas diarias lo que hacemos es

119
SE ACABO EL. DESORDEN

introducir tensión en nuestra vida, lo cual causa problemas físicos. Las


personas que llevan vidas con tensión no se( pueden desviar tan to de
su horario habitual com o aquellas que lle v a i\u n a \id a con menos pre-
siones.
El ciclo rítmico de cada persona es diferente, pero si usted descubre
el suyo y lo sigue, estará más tuerte que si está derrochando energía
siempre, luchando en contra de su propio cuerpo.
2. H aga tiem po para aquellas cosas que le sirven de apoyo em o­
cional. Puede que sea el grupo de una iglesia. El Dr. G ene Stainbrook,
al que citan en el libro Vnstress Your Life: How to Reduce Tensión and
Feel Great los editores de la revista Prevention dice que participar acti­
vam ente en una iglesia les da a las personas m uchas clases de apoyo que
ayudan a aliviar la tensión.
O tra ayuda puede ser la de un grupo de apoyo como Desordenadas
Anónimas. La revista Health (Salud) hace el siguiente com entario sobre
el lugar que ocupan los grupos de autoayuda para reducir la tensión:

En una gran ciudad, de la parte central del oeste de los E sta d os Uni­
dos. tres hom bres y d o s mujeres se reúnen para cenar todos los mar­
tes. Por m uy deliciosa que se a la comida, cuando llegan a la mitad se
han olvidado de todo, aparte de la intensa conversación en voz baja
que están teniendo. No, no se trata de periodistas dedicados al coti­
llee, intercam biando los m ás recientes líos inmorales, son personas
com entes que están dando rienda suelta a s u s tensiones en uno de
los gru p os de autoayuda informales, que están surgiendo actual­
mente por todo el país. N inguno de los del grupo e s un terapeuta pro­
fesional. pero el apoyo que se ofrecen los u n o s a los otros tiene tanto
valor que el grupo se ha venido reuniendo con regularidad durante
un ano. (M arzo de 1984.)

U n a de las cosas m ás estim ulantes que hago por m í m ism a es escU'


ch ar la radio de cam in o al trabajo, ya que en n u estra región existen cua
tro estaciones inspiradoras. Dos de ellas son estaciones religiosas que
tocan him nos gloriosos. C o n frecuencia llego al trabajo a las 7.30 e a
m añ an a h ab ien d o c a n ta d o los grandes him nos de la fe de todo coraz U»
todo e! cam ino. Soy una de las pocas personas q ue llega al trabajo s
bando v tararean d o . E n cu e n tro que esta es una m an era maravillosa
empezar el día. En ocasiones escucho m úsica clásica, que m e e e

120
Poniendo fin a la tensión por el desorden

Otras veces escucho la estación que pone casetes de grandes oradores,


que motivan a la gente, como puede ser Zig Ziglar, el Famoso Amos,
The Cookie Man y Wayne Dyer.

Todo lo que es verdadero, todo lo honorable,


todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable
j ... en esto pensad,
(F ilip en ses 4:8) *3

Lo que me inspira a mí a lo mejor no le inspira a usted. Examine su


alma para averiguar qué es lo que le estimula. Por ejemplo, si lo que le
entusiasma son las grandes obras literarias, puede que lo que desee us­
ted sea volver a lá universidad para poder estudiarlas.
3. R eem place los pensam ientos negativos p o r positivos. N o
piense en las malas noticias que aparecen en el periódico, no medite en
los problemas que ve en la televisión. Evite a las personas que se sienten
fascinadas por las malas noticias y por los pensamientos negativos. So­
mos la primera nación en la historia que se entera al cabo de unos mi­
nutos de la noticia de una tragedia que ha tenido lugar al otro lado del
mundo. En los tiempos del colonialismo llevaba semanas para que el
país se enterase de quién había sido escogido como presidente y ahora
lo sabemos antes de que se acaben las elecciones. Las malas noticias
viajan a la misma velocidad y nosotros reunim os más malas noticias
acerca del m undo exterior en u n día de lo que lo hacían los pioneros en
un año entero. El espíritu hum ano sólo puede soportar una cierta canti­
dad de noticias acerca de asesinatos, secuestros, inundaciones y terro­
rismo sin sentirse angustiado por la enorm idad de todo ello. C uántos de
nosotros pueden ver personas que están tiradas sobre u na pista de ate­
rrizaje o succionadas al vacío por u n agujero en uno de los lados del
avión, bueno, ve usted la cantidad de inform ación negativa a que so­
metemos nuestras m entes si permitimos que llegue toda esta clase de
información hasta nosotros. T odas estas malas noticias, además, resul­
tan más frustrantes si tenem os en cu en ta que n o hay absolutam ente
nada que podam os hacer al respecto.
En lugar de malas noticias, lea libros que la m otiven. Por las m aña-
nas>cuando me levanto, me paso m edia hora a solas leyendo algo que

. 121
SE ACABO EL. DESORDEN

me fortalezca para t. k Io el día. En la Biblia, Pablo'nos dá algunas ins­


trucciones que tienen un beneficio especial en nuestro mundo moder­
no, que tanta tensión ocasiona.

Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto,


todo ío justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo honorable, si hay vir­
tud alguna, o algo digno de alabanza, en esto pensad. (Filipenses 4: 8)
4. Evite los conflictos. No siempre podemos evitar los conflictos,
pero hay personas que no andan con cuidado para no involucrarse en
eilos y parecen incapaces de comprender cómo están trayendo cons­
tantemente conflictos a sus vidas. Como es natural, algunos de los con­
flictos se pueden evitar sólo alejándonos totalmente de la persona o la
shuación involucrada.
Si el conflicto hace que usted esté enfadada o alterada, las glándu­
las adrenales y varias más comienzan a funcionar de modo excesivo,
preparando el cuerpo para la lucha o para la huida. Puesto que no es
muy factible que usted vaya a participar en una pelea o vaya a huir, su
cuerpo estará sometido a una tensión terrible para nada. .
La indecisión es otra forma de conflicto y las personas desordena­
das tienen mucho de eso. Puesto que somos perfeccionistas y queremos',
siempre tomar la decisión correcta, pasamos mucho tiempo y dedica-,
mos muchas energías a debatirnos ante cada opción y esta lucha resulta
agotadora, pero es algo que hacemos por cada detalle insignificante.
Cuando yo empecé a deshacerme del exceso de mis posesiones, sólo po-¡
día hacerlo durante una hora a la vez por día, porque el tomar decisio*
nes me dejaba agotada. Quería quedarme con las cosas, pero sabía que

122
Poniendo fin a la tensión por el desorden

no podía vivir como yo quería realmente con tantas cosas en la casa.


Estaba bajo una enorme presión y mi cuerpo lo sentía.
En su libro Women and Fatigue Holly Atkinson dice: “Los confite-
to s... son una de las principales fuentes de la fatiga en las mujeres. Esas
luchas, ya sean conscientes o inconscientes, entre dos deseos contrarios
o cursos de acción hacen que el cerebro esté trabajando horas adiciona­
les, lo cual hace que use más energía.
5. T om e control sobre su tiem po y su casa. Hay dos maneras
principales de hacerlo.iEn primer lugar, adopte el papel de una persona
con autoridad porque si su actitud es pasiva y acomodaticia otras perso­
nas controlarán su vida y usted se sentirá frustrada, con tensión y can­
sada, pero si usted tiene confianza en que sus pensamientos, deseos y
planes valen la pena y son productivos, será evidente en la manera en
que usted se yergue, habla y se comporta y la gente la respetará a usted y
a sus planes. No siempre usted tendrá la razón, pero sí tendrá el control
lo cual aliviará la tensión producida por la impotencia.
Al usted cambiar y dejar de ser una persona que no tiene enervas
para ser una persona que sí las tiene, las personas que la rodean pasarán
por cuatro etapas de adaptación. Nuestro país pasó por estas etapas al
enfrentarse al movimiento de los derechos civiles y las protestas sobre
Vietnam, de modo que no tome como personal lo que le está pasando.
En primer lugar, harán caso omiso de usted, con la esperanza de
que esto no sea más que una fase que pasará si aparentan que no tiene
importancia.
En segundo lugar, lo m alinterpretarán. Dirán: “Mi madre última­
mente no es la misma. Tal vez sea la fecha del mes” o “está otra vez con
uno de sus intentos por mejorar.” Ellos dirán cualquier cosa menos “Mi
madre quiere que las cosas sean diferentes y no cabe duda de que tiene
✓ »
razón.
En tercer lugar, se darán cuenta de que usted no va a regresar a lo
mismo y se resistirán a sus deseos con un cierto sentido de urgencia. La
atacarán por no permitir que las cosas sigan como estaban. Puede que
escuche afirmaciones como: “Usted está 5resultando una molestia",
“recogeré esas cosas dentro de un rato”, “no sea usted una cascarra­
bias”, “daría cualquier cosa porque usted fuese como era antes”. Cuan­
do sucede esto, sencillamente dígase a sí misma: “Tercera etapa.

123
SE ACABÓ EL DESORDEN

En cuarto lugar, cuando vean que todos estos enfoques no le disua­


den, comenzarán la etapa tinal, la dg la cooperación y tanto ellos como
usted saldrán ganando. v
La segunda manera de conseguir el control es volverse una experta
en lo que usted hace. Si son las tareas de la casa, usted sabe lo que nece­
sita hacer y cómo hacerlo. Su casa está bajo control porque usted es más
poderosa que su casa. Su casa, que hasta estos momentos la ha hecho
sentirse frustrada y humillada, ya no sigue siendo motivo de tensión
porque usted ha encontrado una fuerza superior, el poder de la habili­
dad y el sencillo hecho de saber que usted puede controlarlo realmente
alivia la tensión. La verdadera tensión se verá aliviada porque la casa
estará preciosa y en orden, así que la tensión ocasionada por tener una
casa con un aspecto espantoso, tan poderoso, precisamente, porque se
encuentra tan cerca de la fuente de nuestra feminidad, se verá aliviado.
No queremos llevar vidas libres de tensión porque no hay nada tan
aburrido como una vida sin hacer nada, que está tan libre de tensión
que nos volvemos holgazanes. Es preciso que encontremos alguna cau­
sa o meta, por la que esforzarnos, intentando alcanzar la excelencia en
algunas áreas.
La tensión que está fuera de todo control debilita nuestras vidas y
hace que nos pongamos furiosas. N o podemos funcionar bien, así que es
preciso que seamos mujeres fuertes y capaces para cumplir con el plan
por el que hemos sido puestas en el mundo. Está dentro de nuestro con­
trol si estamos dispuestas a hacer los cambios necesarios.

Diez sugerencias para acabar con la tensión


(Yo los llamaría los diez mandamientos, pero no soy Dios, y además
de eso, los mandamientos podrían añadir a su tensión.)
1. Acepte sus propias imperfecciones y siga adelante a pesar de ellas.
2. Evite luchar por nada que realmente no valga la pena.
3. No derroche sus energías en cosas que no son demasiado impor­
tantes.
4- Diga que no con más frecuencia.
5. Deshágase de muchas cosas.
6. No acumule muchas cosas.
« 7. No se quede con demasiadas cosas.
8. Conceda valor a la sencillez de su estilo de vida.

124
Poniendo fin a la tensión por el desorden
s

9. No se afane por cosas insignificantes. (Todas las cosas son cosas pe­
queñas.)
10. Sea agradecida.

Evalúe el desorden

1. Haga una lista de aquellas cosas que le produzcan más tensión.

b.

c. '

2. ¿Cuál de las diez sugerencias usted utilizará para que la ayuden a


vencer su tensión?
a.

b.

c.

w* \
ii

<

!
125
14

-r

T IG G E R , NUESTRO G A TO j'no se había encontrado bien, así que


le llevamos al veterinario. Mi esposo quería llevarlo en una jaula, pero
yo le aseguré que podía hacerme cargo del gato sin ningún problema.
Tigger fue tranquilamente sobre mi regazo todo el camino basta la
consulta del veterinario, que se encuentra en una de las calles de más
tráfico de Miami. Muchos de los autos que generalmente pasan por esa
zona llevan letreros en sus coches con un lema que dice “O ren por mí,
conduzco por la calle Bird.” Sabíamos que debíamos tener cuidado al
sacar el gato del coche y entrar en la consulta del veterinario. T an
pronto como mi esposo abrió la puerta en mi lado del coche y yo me
puse de pie con el gato en mis brazos, nuestro plácido y colaborador
animal se convirtió en un maníaco. A rañándom e los brazos y
agarrándose con sus patas traseras a mi falHa, a modo dé punto de
apoyo, el gato se agitó en todas las direcciones, fttientras que mi
esposo y yo tam bién íbamos en todas las direcciones, tem iendo soltar
al gato o de agarrarlo, y al mismo tiempo, con tem or los dos
intentamos agarrarlo por alguna parte. Finalm ente el gato estuvo en
el suelo, entre dos autos estacionados, y uno de nosotros, no

127
SE ACABO EL DESORDEN

recuerdo cuál, renía agarrado por la pata al frenético animal. Nuestros


peores temores estaban a punto de convertirse en realidad.
En medio de aquella confusión vi algo borroso. Apareció una línea
blanca y el gato desapareció. Cuando recuperé la compostura vi a un jo­
ven, con una larga bata blanca de laboratorio, tirado sobre la acera, de­
lante del auto, que tenía en sus brazos a un gato muy desdichado, pero
............................. controlado. Era el asistente del ve­
terinario. !
Después le pregunté que de
dónde apareció y me dijo que aca­
baba de salir de la consulta con el
propósito de ayudar al dueño de
otro animal a llevar la jaula a su co­
che, cuando se dio cuenta de núes-.
tra dificultad y el resto era
evidente.
— Todo lo que tenían que ha­
ber hecho ustedes es agarrarle por
la parte de atrás del cuello — nos
dijo dem ostrándolo. Tenía razón,
pero había que saber exactamente
cómo. yá
Lo mismo que nos sucedió con.
Tigger, nuestras casas en ocasiones,
están muy por encima de nuestro
control. Pensamos que podemos
controlarlas nosotras solas, pero a
pesar de nuestra confianza y de
nuestros mejores planes, no podem os.
En ocasiones así, necesitam os la ayuda de un profesional, ya sea un
libro o un organizador profesional, que venga a nuestra casa, que agarre
a nuestro torbellino por el cogote y que diga: — A sí es como se hace.
A veces no tenem os que ir muy lejos. Podemos aprender de nues­
tros amigos y vecinos, que tienen casas ordenadas, pero que dan la ira*
presión de no h ac er ningún esfuerzo por conseguirlo. ■/?/
C ad a aspecto cuantificable de la vida se puede dividir en tres pal'
res: la altura, que se puede dividir en corto, prom edio y alto; peso, qué
>e puede dividir en: delgado, promedio y gordo. La m anera en qM§

128
Aprendiendo de sus amigos

comemos puede dividirse en anoréxico, normal y exagerada. De la mis­


ma manera, las habilidades relacionadas con las tareas de la casa se
pueden dividir en: desordenada, promedio y muy ordenada. Al igual
que la anoréxica y la que come en exceso, que tienen ambas un proble­
ma, las ordenadas y las desordenadas tienen un problema con la limpie­
za, porque las dos tienen una compulsión por controlar las cosas.
La exageradamente pulcra tiene una gran sensibilidad visual y
quiere m antener todo lo que ve bajo^sucontrol. No puede soportar ver
e l desorden y la acumulación ni tampoco verhada sucio. Todo tiene un

lugar, normalmente fuera de la vista, y se asegura que permanezca en él,


de forma que lo pueda encontrar cuando lo busque. Su área de respon­
s a b i l i d a d es estrecha y bien definida. Trabaja mucho y de manera pro­

longada teniendo-una mano dura, en lo que se refiere a su ambiente


familiar, lo cual crea una gran tensión en su familia, porque vivir en una
casa así no permite nunca relajarse.
La desordenada también quiere tener el control, pero adopta un
enfoque muy diferente, lo deja todo a la vista para tenerlo cuando lo
necesite. Guarda muchas cosas que es poco probable que vaya a necesi­
tar porque, como ella dice: “N unca se sabe. Puede que alguien lo nece­
site algún día”. Esta enorme cantidad de material, una gran parte de él
en medio para que ella pueda vigilarlo, causa un gran desasosiego a su
familia y también a sí misma. No resulta agradable vivir en la casa y no
tiene buen aspecto, nadie puede encontrar las cosas, la casa resulta difí­
cil de limpiar, y la familia se siente avergonzada de invitar a la gente. La
desordenada tiene la impresión de que está trabajando todo el tiempo,
pero logra muy poco.

Sencillamente hay que saber


cómo hacerlo.
/

Las amas de casa promedio no tienen problemas con las tareas del
hogar, van adelante despreocupadamente y tienen una casa agradable.
Esta clase de ama de casa se enorgullece y le complace su casa, pero no
trabaja demasiado en las tareas del hogar. Aquellas de nosotras que so­
mos desordenadas, con los nervios de punta, nos preguntamos cuándo
lo hace. Ella parece pasarse las horas haciendo cosas agradables, comó -^

129'
r
si; acabó el desorden

puede sel lomar cale con las amibas y saliendo. La casa ordenada es im­
portante .tara ella, pero las tareas del hogar no lo son. Sabe que no es
perfecta y está cómoda con ese hecho, es una mujer común, pero tiene
éxito.
bsa es la meta que nos hemos propuesto alcanzar, ser un ama de
casa promedio que tiene éxito. No queremos cambiar de ser una desor­
denada para ser tina ordenada, como tampoco una persona queitiene
exceso de peso quiere cambiar su exceso en la ingestión de alimentos
por una anorexia.

D ESORDENADA PROM EDIO ORDENADA


l 5 10

M arque el punto en que se encuentre en estos momentos y a conti­


nuación marque dónde le gustaría estar. Coloque una cara sonriente
sobre la figura mientras lo está usted haciendo. Piense en lomgradable
que será llevar esa clase de vida.
Para averiguar cómo las amas de casa normales se las arreglan para
que sus casas tengan un aspecto agradable sin esforzarse demasiado, en­
trevisté a algunas mujeres que hacía varios años que conocía. A fin de
determ inar si eran amas de casa promedio, que tenían éxito, tuve en
cuenta dos criterios diferentes (1) durante un período de años ¿habían
estado sus casas en orden cuando yo las visitaba, sin o con aviso previo.7
(2) ¿M ostraban una m arcada falta de interés en las tareas del hogar?
C uando entrevisté a amas de casa ordenadas para un libro anterior,
Manual para el ama de casa desordenada, me dio la impresión de que es­
tas amas de casa ordenadas parecían un tanto despreocupadas de las la­
bores domésticas. Pero una vez que conseguí que hablasen, empezaron
a contarm e acerca de sus planes, actitudes, trucos, técnicas, etc., que
eran innumerables.
En contraste con las amas de casa promedio, que tenían éxito, jta?
cuales entrevisté, ellas nunca m ostraron demasiado interés por el tema,
sino que le restaban im portancia a todo el asunto,. Las labores de la casa
no eran para ellas su principal prioridad y aunque afirmaron que lesguiE
taba tener una casa agradable, al mismo tiempo se mostraron un poco
indiferentes al explicar cóm o lo conseguían. C uando les presioné me
dijeron que lo hacían de m anera rutinaria. "Sencillamente lo hago pár|
quitarme el trabajo de en medio", me dijo una. "No es más que pum

130
Aprendiendo de sus amigos

rutina ¿sabe?", me dijo otra. Una de ellas me comentó que le gustaba


limpiar y otra que le gustaba su casa y disfrutaba cuidando de ella, pero
no dedicaban demasiado tiempo a la limpieza. Tal vez dedicaban unas
cinco horas a la semana para hacer la limpieza y organizar sus armarios.
Le dije a una mujer que había oído hablar acerca de alguien que podía
limpiar su casa en dos horas a la semana. Aparentemente sin dejarse
impresionar y distraída por la fiesta de la cual era anfitriona en aquellos
momentos, me musitó: "Me da la impresión de que cuarenta y cinco mi'
ñutos sería más exacto."
Entrevisté a mujeres de muy.deferentes condiciones, desde una
jubilada que vivía sola en una casa con tres dormitorios y un cuarto de
baño a una mujer que trabajaba sólo parte del tiempo y vivía con cinco
personas, ti es generaciones en la misma casa que la mujer soltera jubi­
lada. Todas estas mujeres vivían en el sur de Florida, donde las casas
son pequeñas y los jardines son bastante grandes porque la gente pasa
más tiempo en el exterior, pero sus actitudes tienen una aplicación uni­
versal.
1. Las amas de casa que tienen éxito desean que sus casas
tengan u n aspecto agradable. No tienen una casa bonita para que
funcione bien, sino para poder encontrar las cosas. Me dijeron
repetidamente que deseaban que su casa tuviese un buen aspecto.
Norm almente las desordenadas quieren que sus casas funcionen
bien. En un seminario les pregunté a las participantes por qué querían
que sus casas estuviesen en orden. Todas las que contestaron
ofrecieron motivos prácticos: “para poder encontrar las cosas”, “para
no sentirme avergonzada”, “para estar segura de que los niños van a la
escuela sin tantos problemas” y “para no tener que trabajar tanto.” Una
mujer levantó tímidamente la mano y dijo: “¿Estaría bien que dijese que
me gustaría que mi casa tuviese el mismo aspecto que tienen las casas
que se ven en las revista Better Hornes and Gardens”?
Su respuesta dio en el blanco del motivo de por qúé las amas de
casa promedio, que tienen éxito, consiguen que sus casas sean tan
agradables. Las personas que quieren que sus casas tengan un aspecto
agradable acaban teniendo casas que funcionan bien, y las personas que
quieren que sus casas funcionen bien acaban con casas que no
funcionan ni tienen un aspecto agradable. El motivo de que sea así es
que la belleza es más poderosa que el sentido de lo práctico. Una visión

131
SK ACABÓ EL DESORDEN

cautivadora ilo un hogar precioso atraera mucho más a una |


desordenada de lo que lo hará la ¡dea de tener una casa que funcione, §

Al igual que la anoréxica y la que come en exceso¡


que tienen ambas un problema, las ordenadas
y las desordenadas tienen un problema
con la limpieza.

2. Las amas de casa que tienen éxito son amables consigo mis-1
mas. Están convencidas de que se merecen tener una casa agradable y t
que está bien que tengan lo que necesitan y quieren. No se niegan cosas !
a sí mismas como hacen las desordenadas. Puede que pasen sin algo por .
no tener el dinero para obtenerlo, pero no lo hacen por principio.
3. Las amas de casa que tienen éxito confían en sus sentimien- :
tos. Tienen buenos instintos respecto a las cosas con las que deben que-|-.
darse y aquellas de las que se pueden deshacer. Son mucho másl
informales que las desordenadas cuando se trata de las cosas de la casaíf
No están PRENDADAS de las cosas como lo están las desordenadas;!
no TEMEN cometer equivocaciones, ni a tener un objeto importante o |
regalar algo que a lo mejor van a querer más adelante. 4
Lo que realmente me sorprendió cuando estaba hablando con ellas ;
fue las relaciones que tenían con sus colecciones. Una de ellas tenía!
una colección de figuritas y de cuadros de payasos. Al mirar en el in-|
terior de su casa me di cuenta de que la estantería de figuritas de pa-f
yasos parecía estar llena. “¿Qué hará usted con otras figuritas q u é |
pueda conseguir?", ella me contestó: “He dejado de coleccionarlas.”!
Me quedé asombrada, pues no sabía que se pudiese dejar de hacer unáf
colección cuando ya no se tuviera más espacio. Pensé que una colecjl
ción era como una amistad, que se m antiene aunque acabe por resulta»
inconveniente. 1 ' ;. ||
O tra mujer que tenía una colección de objetos de cristal azul
dijo lo mismo. Se disponía a dejar de coleccionarlos porque la repisa di
su ventana estaba llena.
Además, tienen sentimientos informales acerca de los libros y
revistas. Aquellas a las que les encantan y reciben revistas coa23*7
M
W:
132
Aprendiendo de sus amigos

regularidad disfrutan leyéndolas y compartiéndolas con sus amigas. Las


guardan todo el tiempo que quieren y después las tiran o se las llevan a
|;l lavandería, a la peluquería o se las dan a una vecina.
Cuando Ies pregunté a estas amas de casa normales si guardaban la
arte inferior de las facturas después de haberlas pagado (la parte que
dice “guarde esta porción para sus propios registros”) algunas lo hacían,
pero la mayoría no, diciéndome que basta con el cheque cancelado. Eso
nle resultó sorprendente, puesto que el talón dice claramente qué hacer
con él. Yo siempre he guardado éstos recibos y lo hubiese hecho de to­
jo s modos, aunque nadíenme hubiera aconsejado hacerlo, ¿ ta s son
personas atrevidas, que viven peligrosamente. Me apuesto a que hasta
je quitan las etiquetas a las almohadas, donde dice “no quitar, bajo
pena de la ley.”
Por otro lado, guardan lo que quieren y compran lo que necesitan,
dentro de los límites de su economía, como es natural. Esta libertad las
libra de esa privación inm inente que hace que las desordenadas deseen
quedarse con todo.
El libro de Proverbios tiene un interesante comentario acerca de
este fenómeno: “Hay quienes reparten y les es añadido más; y hay quie­
nes retienen indebidamente, sólo para acabar en escasez. El alma gene­
rosa será prosperada y el que sacia a otros también será saciado"
(11:24-25).
¿No es esto cierto de la situación que estamos describiendo.7Aque­
llos que dan cosas, de manera voluntaria, acaban teniendo una casa
preciosa y ordenada, pero los que están aferrados a todo, pierden jo que
están acumulando, la paz y la comodidad de la propiedad.
El punto que estoy intentando transmitir es que las amas de casa
que tienen éxito no se dejan llevar por sus emociones, de tal manera
que el amor o el temor les haga guardar algo. Se muestran emocional­
mente distanciadas, tanto si se quedan con algo como si están com­
prando, y ese distanciamiento les concede la libertad para decidir de
manera sensata.
Dos de las afhás de casa promedio, que tenían éxito, a las que entre­
visté, enfatizaron la importancia de la moderación. Una de ellas dijo:
“Yo hago las cosas con moderación, no quiero ser una fanática, hace
que la persona esté demasiado tensa.” La otra dijo: “La moderación es
la palabra iclave en todas las cosas.”

133
f!

SI i ACAHÓ 1:1. DESORDEN

•f. Las amas do casa que tienen éxito están al tanto de la casa. Sa­
ben cuándo está abarrotada, llena, vacía, bonita, etc. Al contrario de
las desordenadas, las amas de casa que tienen éxito poseen cierto sentid
miento respecto a la situación de su casa, que se parece a tener hambre
o a estar llenos. Las personas que comen en exceso no son consciente*
de cuándo tienen hambre y cuándo están llenas, de manera que comen
de una manera que tro es apropiada. Una persona normal come cuando'
tiene hambre y deja de comer cuando está llena. La persona con exceso
de peso come por costumbre, sin tener en cuenta el hambre, sin probar
su comida. La persona normal es consciente del gusto y la cantidad de
comida que ingiere. í.
De una manera semejante, las desordenadas funcionan como má¿
quinas citando se trata de la casa. H acen muchas cosas destructivas sin
darse cuenta del impacto negativo que tienen. La correspondencia es
un buen ejemplo. Las desordenadas normalm ente la colocan sobre una
mesa sin pensar demasiado en ella y sin preocuparse. La guardan, conlá
propaganda y todo, como algo normal, además, guardan recibos y cup¿
nes sin pensarlo. >
He aquí algunas técnicas que le ayudarán a decidir lo que debe
guardar hasta que usted acabe con la costumbre de “guardarlo todo.?
a. Esté u sted al ta n to de las cosas que suceden en la casa. Cuan­
do usted quiera com prar algo, especialmente si se trata de algo grande,
no lo haga hasta que sepa dónde lo va a colocar. D urante un día o dos
antes de comprarlo, imagínese dónde lo colocará y de qué modo enca­
jará. v jf
b. E valúe las cosas q ue u sted no está segura si las debe guardar o
no. Coja un arm ario o una gaveta y clasifíquelo todo en tres montóné&
Si usted realm ente quiere o necesita algo póngalo en el m ontón núme­
ro 1 y colóquelo ordenado, donde tiene que estar cuando usted aca|é
este ejercicio. Si tiene dudas acerca de algo, póngalo en el m ontón 2,Al­
m acénelo en la caja de las dudas y coloque la fecha de hoy en éUfefó
que usted no utilice durante el próximo mes, deshágase de ello.. PmÉa
las cosas que no necesita en el m ontón 3 y regálelas a una buena cáuSjjb
tírelas. 0§¡|';
C uando el guardar se convierte en una decisión consciente'éjfjii'
gar de ser un reflejo natural en su casa habrá m uchas menos cosas¿|¡|'
rrotadas. Si m ientras está usted lim piando el armario se e n c u en ti^ g l
una prenda que no le gusta nada, póngala en el m ontón 3 y deshái
.¿ti

134
Aprendiendo de su* amigo»

(|c ella. Si está usted poniendo en orden la gaveta de b correspondencia


y sc encuentra un anuncio acerca de rifles y usted no ha cazado jamás
cll su vida, póngalo en el montón 3. Sí lo está guardando para un amigo
giic caza, hágale un sobre con su dirección y échelo al buzón» N o lo
vuelva a dejar.
El estado de su casa depende de la habilidad que usted renga para
tomar decisiones acerca de las cosas que am ontona. Una decisión de­
morada es una decisión que no se ha tomado, y una decisión que no se
toma hace que usted permíta que la invada el desorden.
En el pasado usted ha estado guardando cofas porque tenía el inde­
finido sentim iento de que podían servir para algo algún día y usted era
una máquina automática de guardar cosas. Pero ahora la parte automá­
tica se ha apagado y usted ha tomado el control de loque guarda y de las
cosas de las que se va a deshacer.

"¡Es posible regalar cosas y ser más rical


También es posible aferrarse a algo con
fuerza y perderlo todo”.5

5. Las am as de casa que tie n en éxito viven en el presente. Esta


característica tiene amplias implicaciones. Debido a que n o viven, no
piensan ni se preocupan por el pasado, no guardan demasiados recuer­
dos, incluyendo recetas, recibos o antiguos trofeos. N i una sola de las
personas a las que entrevisté tenía un pequeño armario con archivos, ni
siquiera uno con una gaveta o archivo. T odas ellas tenían una gaveta
pequeña para sus papeles. U na de ellas no hacía más que insistir que te­
nía un archivo, que era una carpeta, que tenía el aspecto de un acor­
deón, más o m enos del tam año de u n sobre de negocios. Podía cogerlo
con la m ano y lo tenía guardado en una gaveta. U n a mujer tenía una
caja en u n Banco, donde guardaba cosas como certificados de naci­
miento e hipotecas. ** 1
La razón por la que las personas desordenadas tienen armarios
grandes con archivos puede ser simbólica. Los armarios para archivos
simbolizan el o rden y las desordenadas reconocen su necesidad de una
cualidad engañosa, así que seguram ente deben de pensar “cuanto más
grande m ejor.” De m anera que com pran un armario grande para
SE ACABO EL DESORDEN

archivos y esperan-que eso sirva para organizar sus vidas, pero en lugar
de ello se convierte en otro lugar de desorden, aunque puede ser una li.
gera mejoría porqué ahora todos los papeles se encuentran en el mismo
sitio. Pero incluso, esa ventaja es debatible porque a veces resulta más
fácil encontrar los papeles entre los libros, las revistas y los periódicos,
que encontrarlos entre un montón de papeles que todos se parecen.
O tra de las ventajas de vivir en el presente es no tener que estar
siempre planeando para el futuro. Me quedé asombrada de cómo estas
mujeres hacían sus proyectos sin hacer planes a largo plazo. Una de
ellas acababa de remodelar su cuarto de baño, que era absolutamente
impresionante, con una bañera, un inodoro y un lavabo negro con azur
lejos de color gris claro y muchos espejos. Le pregunté cómo lo habían
planeado, si habían estado mirando en muchas revistas de cuartos de
baño, o si habían estado buscando los mejores precios, si habían recibí,
do consejo de un profesional.
No, ellos habían icio a una sala de exhibición, habían obtenido su
folleto y llamado para pedir precios de los objetos que habían seleccio­
nado. Los había instalado un carpintero q u e no opinó y que no les offe-
ció ningún consejo, pero al que le encantó el cuarto de baño cuando

'\

136 -
Aprendiendo de sus amigos

estuvo acabado. No tenían un archivo lleno de ideas antes de empezar y


no habían planeado con mucho adelanto.
Esta falta de planificación a largo plazo, en cuanto a pasatiempos, a
viajes, a decoración o lo que sea, era consistente entre la mayoría de las
arnas de casas normales, que tenían éxito. Cuando querían hacer algo
sabían dónde encontrar la información necesaria. Unas cuantas de
ellas acababan de remodelar sus casas. Todas lo hicieron de la misma
manera, yendo a unas cuantas tiendas hasta que vieron algo que les
gustaba y todas parecían contentas con lo que habían escogido.
Fot otro lado, las desordenadas con frec.u^pcia tienen grandes pro-
yectos que tienen planeado realizar, durante algún tiempo, en un futu­
ro no determinada. Almacenan gran cantidad de folletos y de revistas,
temiendo que cuando Hcgue el momento de realizar el proyecto no sa­
brán lo que querrán o dónde obtenerlo. Estoy convencida de que algu­
nas personas desordenadas exageran sus planes porque creen que
nunca los llevarán acabo. Coleccionar cosas es un deseo subconscien­
te de participar en lo que realmente no esperan que suceda. Al final, las
desordenadas que planean de una manera tan diligente tienen general­
mente menos éxito que aquellas personas que en realidad no planean
mucho.
Las amas de casa normales, que tienen éxito, no se muestran parti­
cularmente temerosas. No se preocupan de que algún olvido del pasado
va a volver a obsesionarlas, sino que confian en sus propios gustos. No
tienen un m ontón de proyectos parcialmente acabados por ahí tirados,
de modo que no tem en comenzar nuevos proyectos. N o le temen al fu­
turo, de manera que no guardan cosas que puedan necesitar algún día.

La mentalidad del ama de casa común que tiene éxito.

A nosotras no nos basta con ver lo que hacen las amas de casa nor­
males que tienen éxito, sino que debemos contagiamos del sentimiento
de cómo piensan. Son personas optimistas, que no tienen temores,
cuando se trata de las tareas de la casa. Tienen confianza en sus gustos
personales y en el poder que tienen sobre la casa. Viven en el pasado,
sin aferrarse al pasado. Sus vidas son tan satisfactorias que no temen re­
cibir menos de lo que les deben.
En el libro Diets Don’t Work el autor, Bob Schwartz, sugiere que sus
ectores deben acercarse a la comida de la manera que lo hace una

i
137
SE ACAM Ó HLDUSOKDIvN

persona delgada. Nosotras pojem os tomar este ejemplo y aprender a


acercarnos a nuestras pertenencias de la manea que lo hace el ama do
casa normal, que tiene éxito, usando el mismo optimismo, alejamiento,
resolución y deseo.
Cambiar es como ser una artista del trapecio. Se columpia en el
aire, agarrándose a una barra. Se columpia para delante y para atrás,
más y más alto. Tan pronto como llega lo suficientemente arriba, suelta
la barra y se agarra a la que viene en la dirección contraria. Pero para
llegar a la segunda es preciso que suelte la primera. Eso es lo que sucede
cuando usted deja de aferrarse a su antigua manera de pensar, y aunque
hacer el cambio le causa temor, es preciso hacerlo si quiere agarrarse a
la otra barra, usted tiene que soltar la antigua para conseguirlo.

Evalúe el desorden
1 . Estos son mis peores temores acerca de io que puede sucederme si
me suelto de las cosas de mi casa. *
a.

b. \
%
i■

c. ,

d.

2. Estas son las actividades que me gustaría cambiar en nii vida (por
ejemplo, dejar de guardar revistas que tienen varios años de antb
güedad).

Dejaría de...

Empezaría a ...
Aprendiendo de su» amigos

3. Algunas de la» cosa» que impiden que mí casa sea muy bonita ion;
a.

h.

c.

d.
' *
4. Las maneras de pensar a las que debo renunciar son;
a.

b.

c.

d.

5. Las cosas en las que debería pensar son:


a.

b.

c.

d.
/
Tal vez usted piense que no le serviría de ayuda profesional que se
concentrase en cómo puede usted mejorar la organización de su casa.
Antes de ofrecerle la dirección de la Asociación Nacional de Organiza­
dores Profesionales, quiero recordarle que el problema no es su casa, es
su manera de pensar. Hasta que eso no cambie, no se producirá un cam­
bio permanente en su casa, por muchos profesionales que usted contra­
te. Si los organizadores profesionales consiguen poner su casa en

139
SK ACABÓ *HL DESORDEN

perfecto orden .mies que usted cambie su manera de pensar, la casa


volverá a su anticuo estado. Para una lista de organizaciones profesio­
nales escriba a: 1 '•

National Association of Professional Organizers


5350 Wiltsbire Boulevard
P.O. ✓Box 36E02
Los Angeles, California 90036

*
\
\

140
15

la apuda de

X i AS DESORDENADAS POSEEN diferentes antecedentes


familiares, en lo que se refiere a las tareas del hogar. Algunas han tenido
madres meticulosas, que tenían siempre la casa en orden todo el
tiempo. El cuidado de la casa era al mismo tiempo su pasatiempo
favorito y su carrera. La pequeña desordenada llegó a ese mundo, y ni la
madre ni la hija desordenada podían entender lo que estaba pasando y
el conflicto se repetía continuam ente entre las dos, siendo la madre la
que ganaba en la mayoría de las ocasiones. La hija crecía odiando las
cosas que de pequeña le ocasionaron tantos problemas, la dichosa casa
superordenada.
Algunas tuvieron madres que tam bién fueron desordenadas, por
lo que la madre desordenada y la hija desordenada se enfrentaron con
problemas, luchando juntas en la*casa y en ocasiones se culparon m u­
tuam ente de ser el origen del problema. La,madre esperaba que la hija
ayudase más de lo que podía ninguna otra hija, especialmente una hija
desordenada. Además, esta hija desordenada se crió odiando la casa,
que era el motivo del conflicto y, en relación con sus amistades, algo
que la hacía sentirse avergonzada. '' ■

141
si \r.\iu> n ni'souni'N
:r\
11. I .v u d e n u d a s MV.uiiU»U’Ul»‘ so I'litm m e n o u sm ó
1" »> P'"U« »>..Ulúl.«l l'im, m.nuc
O ''" ’0'll> ." ' • j ,l-n.U'Uj.otab
u ..... .1« i « . ..........

, r „ , A .„«■ no « W . v . « ¡onn- A l A a m v A l p.oWon n n lnv j,


',1o ’ on U A so r A » . A « . » n u n ln u ln . lo sorproirA q w lo cnoS1o „ -.
u n to l;tí; ureas Jo la oasa. I a madre nunoa los dio gnm importancia y
todo funcionaba perfectamente. Poro cumulo olla no lo Ja mucha im.
portancia todo está inania por hombro.

Su familia a c t u a l ..o
—A
La desordenada que se está recuperando necesita la ayuda Je la faU
milia para resolver el problema Jo una casa que está fuera Je control;?..
Usted necesita que su familia la apoye en el cambio que está haciendo!
consipo misma. Además, necesita que colaboren con usted en sus pía.
nos v el primeio es negociable, el segundo, dentro de ciertos límites, no:
lo es. / |
*vV
E l apoyo , . ,UV

Usted puede tener un cierto número de relaciones personales qué


tener en cuenta al pensar acerca de su familia y la casa. Sea cual sea ljt.
opinión que puedan tener ellos acerca del cambio en su vida, usted n^í
cesba hablarles claramente del apoyo que quiere de ellos y puede que
.'•M'
142
m
'¿m
OlHt'ifitímln}» ayuda «Je |» familia

i *n» uxtrd n qui/íí no, Si lo Imi «'*), iu i u tít un* »y«d>i pata
ir.lnl, pcui xl no lo Itíicrn, ii'Miifá que ir adelaidie to n tu cambio y (4)
ve,' ellos lo i'iiH'iulenlii má* adrf.uiú' y le (iftecriltn *u ,q*«yo,
I liiy ( uairo iiioiívih poi Im que la f;*r»ill;< <ít I» d«>arf'.J*.;m*dá j/Uirdc
ii-iifilIr.Hp ni i wm Mo ,
Primero, alguno* cónyuge* h*reabren porque e%rán acmtumbfíMk*
¡i .ser la persona superior, en lo que *e refiere * la casa. Se kan
jii ostumltnulo a quejarse ¡1 la dexordenad» y a decirle lo que frene que
luicer en la casa y cuando la desordenada com iera» a tomar el
control» el área de dominio comienza a desaparecer y es¿ytibfc que
el marido esté resentido.
Segundo, algunos cónyuges sienten cc/mo sí hubieran perdido el t»
que tenían en la manga respecto a fá relación. Si el espejo ulilíz» el
desordep de la casa como una excusa para exigir otra* con» de %m
esposa, a modo de compensación, ya no podrá exigir estas cosa*
“cxtfas."
Tercero, el esposo puede haber estado usando la omdiciófi de b
casa como una excusa para no hacer ciertas cosas, como por ejemplo,
invitar personas a la casa.

Usted no, está buscando la perfección. N o desea


convertirse en una arpía que hace el regreso
a casa una desgracia.

Cuarto, es posible que el marido haya estado culpando a su mujer


del problema total del desorden y si ella cambia, resultará evidente que
él y otros miembros de la familia no son víctimas inocentes del proble­
ma de la madre. /
Recuerde estos motivos, en relación con la resistencia, cuando
usted le explique a su familia que necesita su ,apoyo, pues con
frecuencia no son conscientes de su propia resistencia. Pídales
claramente su apoyo y juntos podrán resolver los problemas/que vayan
surgiendo.

i
> 143
SE ACABÓ EL DESORDEN

L a cooperación
El aspecto de la cooperación no es negociable, así que su familia
rendrá que hacer su parte en la ¿asa. Aquí hay que andar con cuidado,
pues usted no está buscando la perfección. Usted no quiere convertirse
en una arpía, que hace el volver a casa una desgracia. Cuando usted
hace cambios, en lo que espera usted de ellos, su familia tendrá que
lomper algunas costumbres que están muy arraigadas.
Puede que usted tenga un hijo desordenado, que esté completa­
m ente com penetrado con sus cosas y que lé tema a los cambios, por lo
que quizás se puede negar a deshacerse de sus cosas. Cuando usted está
trabajando en contra de este temor compulsivo, es preciso qué usted
sea comprensiva, pero firme.
Las amas de casas promedio, que tienen éxito, esperan que los dife­
rentes miembros de sus familias colaboren y, en la mayoría de los casos,
las personas hacen lo que esperamos de ellas. Una de las amas de casa
promedio, que tenía éxito, con las que hablé tenía tres normas para su
familia:
1. Cada uno debe retirar de la mesa sus platos sucios/enjuagarlos y
meterlos en el lavaplatos.
2. Poner la ropa sucia y las toallas en el cesto de la ropa sucia.
3. Limpiar la ducha después de haberla usado (obligatorio).
L)e vez en cuando les pide que hagan algunas otras 'tareas, como
doblar la ropa de la secadora o sacar las cosas del lavaplatos. Ella opina
que si saben que van a tener que tornar parte en la limpieza van tener
más cuidado a la hora de desordenar, además, com partirán el orgullo de
tener una casa bonita.

E valúe el desorden

I. /C o n q uién tien e usted que h ab lar acerca de apoyarla en su


t am hio!
'<I.

c.

144
Obteniendo la ayuda de la familia

d.

e.

2. ¿Cuándo va usted a hablar con cada uno de ellos?

3. ¿Qué estrategia usará usted pata convencerles de la importancia


que tiene su cooperación?

4. Haga una lista de los nombres de las personas cuya cooperación n e­


cesita para tener éxito. Junto a sus nombres escriba las labores que
usted quiere que desempeñen.

Nombres Tareas que usted desea que hagan

m*
i
/i *
I

145
16
Cfaciendo
casas agradables
para sí misma

M a UREEN, LA HIJA DEL PRESIDENTE REAGAN y yo


acordamos en una entrevista telefónica que no hacíamos mejoras en la
casa si nos llevaba más de cinco minutos y era preciso más de un
martillo para hacerlos. M enciono esta conversación porque me gusta
mencionar nombres de personas famosas cuando puedo, como sabrá
usted si ha.leído mi tercer libro The Messie SuperGuide, en el que pude
trabajar incluso en hom bre de la Reina Isabel de Inglaterra, en relación
con D esordenadas Anónim as (Messies A nonymons.)
T am bién lo m enciono con el propósito de introducir las ideas que
le servirán de ayuda y que usted encontrará en mis libros. La mayoría de
ellas son fáciles de hacer y no es que no apruebe las otras, sencillamente
no las hago. A l final de este capítulo m encionaré libros con sugeren­
cias. que requieren un uso más» extenso de tiem po y de herram ientas.
Yo no soy muy hábil con las herram ientas, pero soy mejor que mi espo­
so. C uando tengo trabajo que hacer en la casa contrato a una persona,
que quiera ganarse un poco de dinero adicional haciendo trabajos a
destajo, aquí y allí. A mi marido no le im porta que lo haga otra persona,
mientras él no esté en la ciudad. Esto es algo que averigüé la primera

1471
SH ACABÓ 1-1. OIvSORDBN

ve: que él regreso después de yo haberlo hecho, sintiéndome bastante


nerviosa al respecto.
La mayoría de las sugerencias que hago aquí son bastante fáciles y
rápidas de hacer.
El úrea del teléfono
'11. oído usted alguna vez una voz frustrada, al otro lado del cable
t é c n i c o , diciendo: “Espere un momento, este bolígrafo no funciona.
El polio rato que tengo junto al teléfono no funciona nunca. Pablo,
¿quieres darme esa pluma? Espere un momento. Pablo, ¡mi bolígrafo no
funciona! ¡Dame un bolígrafo o un lápiz! Ya estoy lista. ¡Puede usted

U1M Puede que usted fuera la voz frustrada al otro lado de la línea y una
ve: que encontró el bolígrafo, ¿dónde escribió el mensaje? ¿Y dónde
metió usted el mensaje una vez que lo tuvo escrito? El centro para los
mensajes telefónicos es uno de los rincones más confusos, en una casa
en la que faha organización, pero es una de las cosas más sencillas de or­
ganizar. Hágase un favor a sí misma y organice el rincón para el teléfo-,
no. Usted no necesita más que unas cuantas cosas fundamentales.

■w

■ití

:íí '

La primera de las cosas es el bolígrafo, anteriormente mencionad^;


Compre uno que esté junto al teléfono con un cable enroscado o urt$v
cadena. De ese modo nadie lo podrá coger y llevárselo “sólo un mome)
to” y olvidarse de volverlo a traer a su sitio. Con frecuencia se pues

148
t■
í
Haciendo cotas agradables para sí misma
>
encontrar un bolígrafo que haga juego con ei cok)r del teléfono, puede
encontrarlo en una tienda de variedades o de summ um» para oficinas
o en una farmacia. . ' v ,¡ < ^
El segundo objeto que necesitará será un cuaderno con espirales
metálicas, diseñado para apuntar mensajes telefónicos, a fin de dejar
constancia de ellos por duplicado. El que yo tengo todavía tiene apun­
tados cuatrocientos mensajes. La copia superior se arranca y queda d
duplicado en la libreta. Si llama alguien y deja un número de teléfono
para su esposo, usted lo apunta en la libreta, arranca d papetde^wábo,
y se lo ehtrega a él. Si Jó pierde, todavía habrá quedadoconstanciadd
mensaje. Se sorprendérá de la cantidad de veces que usted vudve a esta
librera con la información. Guárdeoste registro personal c « ta del telé­
fono. ' ___ '
El tercer objeto del equipo que es preciso comprar es un archivo
para direcciones. Existe un sistema de archivo de tarjetas giratorio que
viene-en dos tamaños diferentes. Yo uso el grande, uno de 3 x 5 porque
anotó algo más que los números de teléfono y las direcciones en é t El
que uso no, tiene tapa porque tener que estar quitándola es un problema
más para usar el sistema con facilidad y lo tengo colocado sobre la mea-
ta del teléfono. - .' ; ;
La cuarta cosa que necesitará es una mesita para el teléfono, para
colocar sobre ella el teléfono o para colocarla debajo del teléfono de pa­
red. N o trate de hacerlo si no dispone del espado necesario para aliña-
cenar cosas en ese lugar. Esto especialmente importante pora
personas que viven en ciudades, donde existe más de una guía telefóni­
ca grande. - ■ _ • .. . ■

Cuanto nids trastos viejos guardemos, menos efectiva '


será nuestra atención a lo importante. Puede causar ’
el efecto de que estamos prestando atención,
pero no será muy real.

Usted puede buscar una mesita donde venden objetos diversos Óén
las mueblerías, pero yo la mía la mandé a pedir de uní catálogo que hada
pedidos por correspondencia. Las guías de teléfono y mi cuaderno de
espirales para mensajes están sobre la mesita. ó
\
SE ACABÓ EL DESORDEN \

Finalmente, tiene que comprar dos cosas relacionadas con el telé


fono, un cable largo y un soporte para el teléfono para apoyarlo sobre
hombro. Yo tengo un cable de veinticinco pie*. de l^rgo, que compré
una tienda de suministro de objetos con descuento para oficiha y resu
ta fácil de conectar a ambos extremos. El soporte es de plástico duro
tiene una extensión aun más larga que levanta el teléfono hasta la o r
ja. Se pueden comprar en tiendas como Radio Shack (en Estados Ui
dos) y en otros lugares. Estas dos cosas la dejan a usted en libertad pa
poder hacer otras cosas mientras habla por teléfonq. U na de las amas
casas que tenían éxito, con las cuales hablé, siempre que está hablan
por teléfono aprovecha para coger un trapo húmedo y pasarlo por
cocina y si tiene conversaciones largas aprovecha también para saca
brillo a sus objetos de bronce. Sea buena consigo misma. Haga que'
área donde tiene el teléfono sea más conveniente para usted y para
familia. -—
T / ’
L a cocina
Lo principal que debe hacerse en una cocina es descongestio^ar"
Examinando los objetos uno por uno podremos mantenerla bajo co'
trol y conseguir que funcione con facilidad.
Primero tenemos que enfrentarnos con ella. El verdadero proble'
en la cocina es que tenemos realmente demasiados trastos eh, e
Algunos de ellos nos los dieron mujeres mayores, en diferentes oca;
nes especiales, que deberían de haber sabido que no los usaríamos j
más. Otros los hemos comprado nosotras cuando éramos más jóvent
insensatas, pensando que los íbamos a necesitar, pero otros los comp;
mos siendo ya mayores y aún insensatas. Las mujeres nos dejamos en
ñar fácilmente por cualquier cosa que nos prometa convertimos ;
mejores supermadres y superesposas y por eso nos cuesta tanto tra’
deshacernos de cosas que tenemos en la cocina, pero cuantos más tt
tos viejos guardemos menos efectivas seremos como madres y espos
aunque nos hagamos la idea de que somos mejores madres y esposa^
es más que una ilusión.
Coloque en cajas las cosas que hace tiempo que no utiliza. Pon'
fecha de dos meses después en las cajas y durante ese tiempo usted
de sacar cosas de ellas y lo que hasta entonces no haya sacado regál
alguna organización de caridad.
%
- 1 '<t

150
Haciendo cosas agradables para sí misma

Los mostradores
El aspecto que tenga la superficie de los mostradores de la cocina es
lo que crea el ambiente. Si están ordenados toda la cocina parecerá or­
denada. Para despejar los mostradores busque la manera de que haya la
menor cantidad de cosas posibles sobre ellos.
Aquellos electrodomésticos que vayan debajo —como las cafete­
ras, los abrelatas, las tostadoras, los homitos, radios y televisiones, mi­
croondas, batidora de mano y licuadoras— , son de enorme ayudapaia«_
recuperar el espacio perdidaen los mostradores. Casi todos los electro­
domésticos pequeños ahoya se pueden quitar de encima de los moftra-
dores y esto es de mucha ayuda. Sin embargo, debe tomar decisiones
con cuidado, en lo que se refiere a los electrodomésticos que Compra
con ese propósito. Después de todo, el espacíó'debajo de los mostrado­
res tampoco ilimitado.
Las valijas para el azúcar, harina etc., que normalmente se colocan
sobre el míostrador, ahora las guardo en los armarios. Como son un jue­
go trato de mantenerlas juntas, colocándolas en un armario que esté b
más cerca posible de donde las voy a utilizar. N o coloque las cucharas
para cocinar, las espátulas, los tenedores etc. en un cacharro sobre el
mostrador, de punta, como si fuesen un ramo de flores metálico. Cuél­
guelos de un colgador especialmente diseñado o guárdelos én una gave­
ta. Yo cuelgo mis cuchillos de una barra metálica, que está fija a u n lado
del armario.
Si usted no tiene las gavetas necesarias busque gavetas plásticas
instantáneas, fabricadas por Rubbermaid, que usted puede comprar en
ferreterías y en otros lugares. Tam bién encajan debajo del armario. Una
de las cosas que yo he disfrutado más es un carrito para transportar ob­
jetos, que también se puede colocar debajo de los armarios y, finalmen­
te, no pase por alto la posibilidad de estanterías sueltas, que se pueden
instalar en el interior de las puertas de los armarios para colocar cacha­
rros de cocina. . y
Si se ha quedado sin espacio en los armarios, puede hacer que le fa-
' triqu en una estantería larga entre los mostradores y el armario superior
para poner muchas de las cosas que con anterioridad colocaba sobre el
mostrador. Si su microondas ocupa un espacio importante sobre el
mostrador, busque un carrito para microondas.que combine con la de­
coración de su cocina. Estos carritos tienen la ventaja adicional de te­
ner más espacio, a modo de armario en la parte inferior y con frecuencia
SE A C A B Ó EL D ESO R D EN \

más espacio en la repisa superior, donde puede poner los libros de c


na o pequeños electrodomésticos. Si el ¡cable del microondas no llega
enchute apropiado, compre un carrito queh^iga ryedas o use un cab
de extensión del aire acondicionado.
Tal ve: le guste colocar sobre el mostrador un jarrón con flor
Eso es suficiente. El espacio vacío del mostrador, le resultará fácil
usar, le gustará mirarlo y le inspirará a hacer más en el área de la orga
ración de la cocina.
Podría decirle que haga un agujero en el centro de un gorro de ba
y que introduzca a través de el sus cucharas de batir, y que lo use pa
cubrir el cuenco para batir cuando lo use. Esto elimina las salpicadur
pero después usted se encuentra con un gorro de baño que está hec
una calamidad y tiene que limpiarlo, además, ¿dónde pondría usted u
cosa así? Resulta más sencillo ir con cuidado y limpiar si ha salpica
algo.
También podría sugerirle que guarde e l term óm etro para la carne
los dulces en un estuche plástico de espejuelos para que no se rompan
que use las tapas de plástico del café entre las hamburguesas cuando 1
congele para que después las pueda separar con más facilidad. Po<
recomendarle que corte pequeños círculos en las tapas de plástico
continuación que haga un corte en forma de X en el centro y que las
para cerrar las bolsas de plástico. Pero si usted hace todas estas eos:
encontraría de nuevo con el síndrome de la que ahorra y iodo lo
da, dedicando su tiempo a arruinar tijeras y cortando pequeños círc
¿y dónde guardaría usted las cosas? ¿En otro recipiente vacío para es
juelos 7 A la postre se encontraría usted con que necesitaba otra rej
para poner todos estas cosas.
Lo que estoy intentando dejar claro es que usted debe evitar la
cura de hacer todas estas cosas adicionales. Muchas de estas suge
cias son muy útiles para hacer que resulte más sencillo m antett
orden en la cocina, pero una desordenada que se está recupera
puede llegar a organizarse de una m anera exagerada, de modo que
ba con orro lío. Planee las Cosas de una forma razonable sin pasani
rosca. Con frecuencia, especialmente en la cocina, menos es más.

El refrigerador
Posiblemente no haya ningún otro lugar en la casa en el que’
persona que sea desordenada se note tan to como en la nevei

152
i
i
Haciendo cosas agradable! para ai misma
t •

refrigerador de la desordenada está normalmente lleno de una variedad


de cosas, en diferentes clases de recipientes, y en diferentes estados de
descomposición. Las desordenadas guardan sobras que otras personas
botan. Tal vez pase por su puerta un gatitoy usted necesitará tener algo
para alimentarlo, de manera que las guarda “por si acaso."

I " •. ; •*
Una desordenada, que se está recuperando, puede
llegar a organizarse de una manera exagerada^ —
de mod¿ que acaba con otro Uo. t#

La nevera, además, está abarrotada^orgue a la desordenada se'le


olvida lo que ha guardado en ella, pues nadie podría acordarse de todas
esas cosas. ' • • ’
Parjt empezar, el ama de casa que tiene éxito tira más cosas que la
desordenada. Si es usted una desordenada tendrá tendencia a tener un
refrigerador en desorden, de manera que intente guardar menos cosas
de las*que normalmente coloca en él. Para poder estar al corriente de
las sobras, compre una pequeña tabla para mantener un boletín con un
bolígrafo que se borre fácilmente y escriba el nombre de las sobras y la
fecha en qué las puso en la nevera. - '
Supongo que debería intentar decirle en qué repisa colocar qué co­
sas (por ejemplo,'productos lácteos en la superior, las sobras y los fiam­
bres variados en la segunda, etc.). Esta es una buena idea, pero yo no ne
conseguido nunca que me funcione, siempre se me olvida pera qué son
las distintas repisas. Además, en ocasiones los recipientes no caben
donde tendrían que estar y tengo que colocarlos donde en realidad no
deberían estar; esto hace que la desordenada que es una perfeccionista
se confunda más.. ^ ^ 1

El usar recipientes cuadrados destapados es de gran ayuda para


agrupar las cosas y los condimentos están mucho mejor dentro de pe­
queñas cestitas. Sin ellos los tarros pequeños acaban empujados hacia
el fondo y no volvemos a verlos. Cuando usted se decida pór fin a hacer
limpieza en su refrigerador se encontrará con ocho tarros de esc^eche
sazonado en línea, en la parte de atrás de su refrigerador junto a varios
tarros de mostaza a medio usar, Reúna todaesajm una cestita y los ten­
drá todos juntos, donde puedan estar a la vista, ¿i ;

153
SE A C A B Ó EL DESO RDEN

Debería decirle también, que use recipientes cuadrados, especiales


para guardar cosas en los refrigeradores, porque encajan mejor juntos y
ahorran espacio. Sin embargo, no quiero que usted salga / compre
montones de recipientes cuadrados para poder colocar más cosas en el
refrigerador. Las desordenadas guardan ya, de por sí, demasiadas cosas
&
en él y la respuesta está en encontrar el equilibrio. Guarde lo menos po-H
sible, pero hágalo de una manera eficaz. ,
O tros lugares de la casa en los que usted tendrá que pensar al pones
su casa en orden son el cuarto de los niños, los .cuartos de baño, los ar^í
manos. Ya he escrito acerca de algunos de éstos en otros libros y mu
chas otras personas han escrito libros que son de gran ayuda acerca de
esto y otros aspectos prácticos de las tareas domésticas. ■■

Libros ■»r
General
Toidlly Organized the Bonnie McCullough Way, Bonnie McCi
Ilough, 1986, St. M artin’s Press. Este es uno de mis libros favoritos, puf
abarca m uchos temas de una m anera práctica e incluye una sección
bre la organización y sobre trabajar con niños, el cual es de gran ayudi
It’s Here ... Somewhere, por Alice Fulton y Pauline H atch, 191
pertenece al W riter’s Digest Books. Este es u n libro, muy bien presenl
do, que incluye sugerencias sobre decoración, que va de habitación
habitación, incluyendo el garaje y el pórtico. !
Hoiv to Get Organized. W heñ You Dorít Have the Time, por Stej
nie Culp, 1986, W riter’s Digest Books. Este libro trata, de mai

154
Haciendo cosas agradables para si misma

equilibrada, acerca de dos aspectos de laorganízadórv el tiempo y el es­


pacio. Tiene una sección, que es única, sobre cómo organizar el auto y
cómo ayudar a otras personas a que se organicen. Cuentauna historia,
que asusta, acerca de lo espantosa que puede llegar a ser la falta de orga­
nización, que posiblemente ponga nerviosa a algunas desordenadas.
Confessions ojan Organized Housewife y Escape fromthe Kitchen, De- .
nise Schofield 1982 y 19Í86, Writer’s Dígest Books. Estos dos libros re­
sultan un poco densos jpara las desordenadas a las que k s gusta la
diversión, pero si los lee por la información que carecen y no permite
que su tono serio le1afecten, le serán d/granayuda y resultan especial­
mente útiles en cuanto a ideas sobré almacenaje. El primero de ellos
tiene un capítulo sobre cómo guardar los juguetes yotí© sobre cómo al­
macenar objetos de arte y manualidades. '___
El Manuabipara el "ama de casa desordenada (que es el fundamento
del enfoque de Messies Anonymous, {Desordenadas Anónimas]) Mes-
síes 2 (cómo controlarse a sí misma) y The Messies Superguide (que trata
algo más acerca del problema de la desordenada y tiene una sección es­
pecial, escrita.por un decorador interior, que es un desordenado), Sal­
drá Feltori, Fleming H. Revell. Cada uno de ellos enfatiza de manera
especial alguno de los aspectos de la mentalidad de las personas desor­
denadas. V';- '■ ..¡A :■. '-fA-
. . . . . . • _ < ■

Temas

especiales
r ‘
. , , ; . v- • : ¡ ,*■. -vw .
Taming the Paper Tiger: Organizing the Paper m Your Life, Barbara
Hamphill, 198j8, Dodd, Meand and Company, Inc. Este es un libro ex­
celente acerca de los problemas que crea el papel en la casa. Como to­
dos los buenos libros .no sólo habla acerca de los “cómos” sino de los
“por qué.” Como es, natural, la mejor idea es nó tener tantos papeles,
pero ella le ayudará también con eso. ; , ;
The Compleat Garage Sale Book, Jeff Groberman y Colín Yardley,
1987, Prima Publishing and Communications. Este líbrale informa
acerca de lo que siempre quiso usted saber acerca de las ventas particu­
lares en casas y garajes.,Consiga deshacerse y sacarle provecho ecooóv
mico a lo que le sobra en su casa haciendo que vaya a parar a otras
manos. • . v' A.A
76 Ways to Get Organized for Christmas, Bonnie McCullough and
Bev Cooper, 1982, St. Martinas Press. La Navidad requiere una gran or­
ganización y produce mucha tensión a las personas qüe no se saben
SI' Al'AIH) Ivl. DhSORDLiN

organizar. Je manera que este libro, escrito por la misma Bonnie que e».
vrihio ¡<>uiih l Vgimized, tendrá que serle ele alguna ayuda.
I hm< r»> i V íante Vciu KVI Sv/v«»«’nij Susgn Isaacs, 1985, BullantitiQ
1Vk>U. liste es un libro realmente excelente sobre el rema. A mí me re»
sulto reíreseante y al mismo tiempo esdarecedor. Ustoy convencida d t
que es un buen libro para aquellas de ustedes que tienen niños y que de*,
sean ayuda para tener sus habitaciones en orden.
Pueden leer estos libros «ralis buscándolos en su biblioteca públi
o buscando un rincón tranquilo en las librerías locales. A mí me gus*
leer al menos uno al año de esta clase de libros. Por cierto, los libros que
be escrito se encuentran en la sección religiosa de las librerías y a vece*
en las librería o tiendas seculares. Otras veces se encuentran en la sec*.
ción humorística.
Además de libros, hay muchas revistas para mujeres que son un*
excelente fuente de información sobre Ih cocina y las tres áreas que h$
mencionado. Con frecuencia cuentan con una mejor presentación
sual que los libros porque utilizan grandes fotos de colores además de s
material escrito. /
Para cuando lea usted este libro habrá otros más, que son excele
tes y que querrá obtener. Ademas, usted puede mandar a pedir muc
de los más recientes libros a Messies Anonymous. Intentamos man
nemos al día con los libros que suplen las necesidades dMas desorde
das y que estén a disposición por medio de nuestro catálogo.
dirección es:

Messies Anonymous
Departm ent M
502 5 S.W. 114,h Avenue
Miami, Fl. 33165

15 6

f

r*" V' i '

No TIENE SENTIDO andarse con rodeos cuando estamos


hablando acerca de la organización del tiempo. Existen tres cosas
básicas acerca de por qué usted debe organizar bien su tiempo.

Un objetivo ... ( ¿
‘¿y ' -
U no de los principios básicos de este libro es que con frecuencia las
desordenadas andan un poco despistadas acerca de lo que realmente
quieren hacer. Se han dejado arrastrar por fuerzas externas sin concen­
trarse en lo que ellas quieren exactamente. Creo que esta confusión es
lo que justifica la fragmentación en la manera en que las personas de­
sordenadas utilizan su tiempo. Incapaces de decidir la clase de vida que
quieren llevar, no pueden tomar control de su tiempo y crear "esa clase
de vida. " ’ ' :í - y '/ ' y '
— ¿Puede usted decirme, por fatfor, qué camino tengo que seguir
desde aquí? — preguntó Alicia. ' v v’';: .;
— Eso depende mucho de a dónde quieta* usted ir.-^<ofrtestó el
gato. y '-v-.- H
— La verdad es que no me importa demasiado — replicó Alicia. .
— En ese caso, no importa el camino qué usted siga —le cbntéstó el
gato.

157
SI. ACABO I.L DI SOKDI'N

Nim iinn no. parou-mo. ».»I» * » » Alicia en .u «m vem etón «


, , i . i'lu- Inrc en el cucnunlc LewL. Carroll/^¡Kití en eí Pulule
Mamullo >»>I"-™ ’5 Jcadttl<l ad,'mdc q“'^ ™ * ¡[’ . . I
í ,c « u n V n momimto para tomar « a deemo». Dectda u«
uuí a ,,,,,,, q„¡«« .ceñir en lo. «guíeme. aspecto., haciendo que
a „ se.,,, reala,cn.e a^quihles. Una ve: que las haya puesto por era
úued sahn, cómo „tKani:ar mejor su tiempo pata conseguirlo.

1. El desarrollo personal.
2. 1:1 esposo
Los hijos
4. Los estudios
5. La vida social /
6. La carrera
7. Lo espiritual
8. L;a casa
9. Otros

Dedique un momento a repasar la lista. Ponga un 1 junto a los


pectos que sean más importantes y un 3 junto a los que sean menos i
portantes. Los demás serán un 2 y tienen una importancia relativa. ¡'
U n p ían
En segundo lugar, usted necesita un plan que le permita alean
sus objetivos. Si uno de sus objetivos es escribir u n libro, parte de
plan puede ser levantarse cada mañana una hora más temprano y esc
bir mientras todavía hay tranquilidad en la casa.
Su plan debe incluir todo lo que usted necesita hacer para elim'
obstáculos de su camino. Si su objetivo social es invitar a su casa a
pareja diferente de su iglesia cada mes, su plan debería incluir quién;
responsable de limpiar qué partes de la casa, cuándo se hará, lo que
ted servirá y cuándo comprará los comestibles.

D eje co n sta n cia


Para dejar constancia de toda esta información, cómprese un q
dernu que incluya un lugar para apuntar en él sus objetivos, sus pl®
las cosas que debe hacer, las listas de la compra, las citas y direccitjffl
Deberá ser lo suficientemente pequeño como para que lo pueda 11#
Organizando su tiempo

en su bolso y no tenga que llevar un bulto adicional Puede ser algo «pie
usted misma haya hecho de un pequeño cuaderno que haya adquirido
en la papelería, o puede ser algo que se ha hecho especialmente, como
un cuaderno de cuero, que usted puede comprar en una tienda para sur
ministros de oficina, ; -
Sí la utiliza con regularidad, esta libreta la ayudará a íren heb reo
ción correcta. El hecho de que la información quede escrita k da más
importancia. La mala planificación y el estar distraída se evitan cuando
vemos nuestros planes escritos en Hanco y negro.
La desordenada deberá ser consciente de que posiblemente tenga
una relación que fluctúe con esta librera de organización, pues dicha h
breta requiere una manera de pernár linear, paso a paso; y normalmen­
te las desordenadas no piensan de este modo. Tienden a pensar de
maneras que-dependen de las paradas, los comienzos y los círculos, así
como de una visión imposible de predecir. La lista de las cosas *que es-
tán por hacer” ayudarla equilibrar esa manera de pensar, pero al mismo
tiempo ocasiona cierta tensión en la relación que tienen las desordena'
das con esta libreta. Ella se encontrará con que su manera de conside'
rar esta libreta pasa'dé darle importancia a no darle ninguna. Cuando
una desordenada está realizando una labor mental creativa, que no re'
quiere funcionar paso a paso, es posible que la lista tenga una importan';
cía secundaria, pero cuando está haciendo algún trabajo mecánico que
requiere comprobación y programación, como puede ser volver a deco­
rar alguna parte de la casa, la libreta ocupa un lugar predominante.
Una vez que usted haya dejado constancia escrita de varios objeti­
vos y planes, puede empezar a controlar su tiempo. Sin objetivos ni pla­
nes, el tiempo se controlará a sí mismo. v *
Mi tío era propietario de'una plantación en la que usaban muías
como fuerza, a pesar de que tenían tractores que estaban disponibles.
Pensamos en las muías como animales testarudos, que no se mueven
cuando queremos que lo hagan, pero eso no era todo lo que hacían.
También se movían cuando debían estar quietas y generalmente en fe
dirección equivocada,- y cuidado con aquel que estuviese en canypq
abierto cotí ellas cuando estaban sueltas. Estoy convencida Be que su
pereza no es más qué una comedia para despistar a la gente, de modo
que puedan pisotear á cualquiera hasta matarlo. Aún llevo en mi menté
la imagen de hombres* toscos luchando con aquellas muías ingoberna­
bles. Después que los hombres convencían á las muías Be que ellos

159
SK ACABÓ HL DESORDEN

no hacían ningún trabajo. . c. .


Exactamente así es el tiempo, tiene una mente propia. Si no lo con-
trotamos, se esfumará, arrastrándonos tras él y estaremos haciendo as-
av ien to s con los brazos y gritando que no disponemos de suficiente
tiempo para hacer lo que necesitamos hacer. El tiempo adopta una vidjj
y una voluntad propia si no organizamos nuestros planes y conseguimoí
que se lleven a cabo nuestros objetivos. j
Abandonando la impulsividad 1j
A las desordenadas no les gusta planear por adelantado, prefiere®
la espontaneidad. Les gusta actuar siguiendo sus im p u lso » ^! que alguá
na< de ellas planean las comidas el mismo día que planean comérsela
porque no saben por adelantado lo que les apetecerá comer. 1

Como he mencionado con anterioridad, las personas desordena^


trabajan más basadas en la emoción que otras personas, esperando esá
de humor para hacer algo. Esta clase de impulsividad, aunque sea
en pequeñas medidas, da al traste con el plan de ahorrar tiempo. N ía
espera
< i que • una desordenada renuncie a toda la espontaneidad, peflg
la clase de rosa que sólo tiene valor cuando se usa con moderacióí

160
Organizando su tiempo
i

Debido a que las personas desordenadas son muy dadas a la tmpro-


visación sobre la marcha, con frecuencia se piensa que tienen mala me­
moria, pero no es tanto que se les olvidan las cosas, sino que no dedican
el tiempo a pensar en ellas. Con frecuencia pierden el tiempo haciendo
viajes adicionales a la tienda, debido a que se les ha olvidado algo: Lo
que realmente no hicieron fue preparar una lista antes de ir la primera
vez. Aprender a poner las cosas por escrito les ayudará a resolver este
problema y a ahorrar mjucho tiempo. - -v,*

Renuncian a lo que puede ser újil 7


Siendo muy altruistas, las desordenadas pierden todo el control so­
bre el tiempo cuando están ayudando a otras personas y con frecuencia
estas otras personas son miembros de su propia famílja; Después de dos
días de ttabajq, su hijo Juan tiene que regresar al trabajo a un restauran­
te local de comida rápida y tiene que estar allí a las cuatro. A las dos le
dice a usted que necesita que le laven, le sequen y le planchen el unifor­
me. És posible hacerlo dejando completamente de lado todo lo que us­
ted tenía planeado hacer y eso es exactamente lo que espera Juan que
usted haga. - • '* > .'"••• v*
María tiene un proyecto para la escuela que tiene que entregar al
día siguiente. A las siete de la tarde le informa que tiene que hacer un
cartel y necesita marcadores, pero que se le había olvidado que tenía
que hacerlo, así que espera que usted corra hasta el auto y vaya a bus­
cárselos. ' '• ; • v ’IK

El tiempo tiene una mente propia*


Si no lo controlamos, se esfumará,
arrastrándonos tros de sí; ‘
-*■■■■

Estos niños han aprendido por experiencias anteriores que su ma­


dre, en su amabilidad, cooperará con este comportamiento faltp de
consideración. N o olvide usted el papel que representa la desorde­
nada misma en esta d ase de comportamiento^ pues hasta es posible
que sienta satisfacción por rescatar a las personas: hace que se sienta
necesitada:
. *. W • , ' ; ¿V >-

> l
/ m
SI' A CAIU ) I í L D I í SORDI-.N

I.as desordenadas que se han metido en esta triiiDj)» deberían (|t,


aprender este lema' í

L i /dita do pív/Hitm'íon por fiarte de usted ^ 1 '


No implica neccsuriuiMeníc
l huí eme>;gcncíu por mi parle.

i;Mo serti\ un bonito letrero para lu familia que liemos mencionado


mus arriba, ul menos estarían advertidos. La desordenada, que tiene el
coraron Mando, debe de aprender a mantenerse firme en su resolución
v no estar librando constantemente a sus Lijos de situaciones que ellos
mismos se han buscado.
Resolver el problema es unís difícil cyhndo es el padre el que exige,
1 tace que su mujer esté haciendo toda clase de recados en el último mo­
mento. que podría haber hecho con anterioridad si hubiese pensado en
e'lo. Como hemos mencionado antes, las desordenadas también-se ha­
cen o t a clase de cosas a sí mismas y se llama falta de preparación. No
piensan en lo que pueden necesitar para hacer un trabajo hasta que no
lo empiezan y todo este andar corriendo a hacer recados y prepararse de'
golpe y porrazo disminuye gravemente el tiempo. Esta confusión podi
reducirse a prácticamente nada si se pensase por adelantado, pero e:
lugar de ello la manera de pensar confusa da pie a-una manera de vr
caótica y a personas faltas de consideración y confusas. Cuando apr<
demos a negarnos a ayudar a cada una de las personas desespera!
que demoran lo que tienen que hacer, estamos un pfaso más cerca
curar nuestra necesidad de que los demás nos necesiten.

R e n u n c ia n d o a l p e rfe ccio n ism o


El perfeccionismo representa una gran pérdida de tiempo. No
que sea malo hacer las cosas bien, pero las exigencias poco realistas
las desordenadas consigo mismas hacen imposible que puedan hí
cosas. Su lema es “o lo hace usted bien o no lo hace”, pero lo que qui
decir la desordenada con las palabras “hacerlo bien” es bastante d
rente de lo que quieren decir la mayoría de las personas. Para la m
ría, poner orden en la despensa posiblemente quiera decir sacarlo t
limpiar las estanterías, botar lo que es viejo, y volver a colocar las Ci
en su sitio, poniendo las comidas-por el estilo juntas. La desorde
haría todo eso y m ás/Se dedicaría a lavar todos los botes, las latas
) *
Organizando *u tiempo

tíijtt» con todo om ero, pernada.»* la gelatina debe ponerla om l(j» po*'
i m o en I» repisa de la ensalada y pímdrfa (oda» la» co*»en orden aÜa-
hético: la» fruta», lo» vegetales, la» e»peda* y la» «opa», Esto no sób
lleva muchísimo tiempo* sino que rc»ulta complicado porque a la de»**'
de-nada le gu»ta colocar la» lata* del mismo tamaAo y matea junta», de
modo que su elaborado sistema está en conflictoel uno con tiñ era U t
desordenada» no necesitan un nivel más elevado para tí mismas, sino
más bajo. Tienen que aprende^ a decir que no y a volver la cabe» cuan­
do ven al perfeccionismo guiñándole» el ojo desde un armario desorden
nudo. ’ f
A pesar de la tendencia que tienen Já» desordenadas a perder el
control de su tiempo, muchas de nosotras hemos aprendidoque esposí-
ble conseguirlo y usarlo para alcanzar nuestros objetivo». de la»
cosas a las que es prepiso que renunciemos, hay m ía s cosas de las que
tenemos que apoderarnos antes que podamos dominar el tiempo y ah
canzar nuestros objetivos. ( ■ r? . <

Dominando los cambios de estado de ánimo '


Los cambios dé estado de ánimo afectan la productividad. Durante
semanas o meses enteros las desordenadas dependen mucho de su lista
de “cosas que hacer”, pero un día, de buenas a primeras, su utilidad pa­
rece disminuir, de manera considerable, y las desordenadas vuelven á
verse sumidas de llenó una vez más en una vida más lenta, con costum­
bres menos organizadas. Las buenas y útiles costumbres de repente se
esfuman y .vuelven a aparecer en escena sus costumbres desorganiza­
das. A l llegar a este punto es importante que la desordenada recuerde
varias cosas: < .1 ■■.• i*.-
1. N o adopte com prom isos a largo p laza Puesto que yo sé que
tengo estos cambios de humor, intento no contraer compromisos a lar­
go plazo que requieren más constancia de la que yo tengo. En este mo­
m ento estoy müy interesada en el bienestar flaco. Disfruto y^ndoa
hacer ejercicio a un centro de gimnasia en nuestro barría Sin embargo,
me doy cuenta de que soy variable. Por muy. comprometida que esté en
estos momentos, ese entusiasmo y dedicación pueden cambiar, tanto si
quiero como si no. Cuando llegó el momento de Armar por un año o dos
firmé sólo por un año porque sé que,es posible que dentro de un año rae
sienta de diferente manera y si aún estoy interesada firmaré de nuevo.
SE A CABÓ EL DESORDEN

Guarido nos conocemos y nos aceptamos a nosotras mismas, poden*


tomar decisiones más practicables. I
Admiro a las personas que tienen más conjtrol del que j:engo yo ei
relación con sus intereses. Me gustaría poder ser más de esa maner
pero no tiene nada de malo los intereses personales que fluctúan. S-
mos libres para cambiarlos sin preocupamos y las responsabilidades
largo plazo son otia cuestión, como es natural, de modo que seguim
adelante con eilas, pase lo que pase.
2. Acepte esos cambios. Forman parte de un patrón natural y ti
nen un propósito. A veces señalan el principio de un período creativ
en otras ocasiones son un período de descanso, de manera que la deso
denada pueda regresar más descansada a una forma de vida más orgai
zada, así que no se desanime rli se sienta como si usted estuvie.
fracasando. El patrón organizado volverá antes de lo que usted cree*
timulándola a un orden más productivo. -—
3. C ontrole los cambios de hum or. Renuncie a algunas cosas
usted se empeña en aferrarse a ciertas costumbres y compromisos b
coz. Cuanto más tiempo vive la persona desordenada de una man
ordenada, tanto menos afectarán estos cambios de humor al orden
belleza en su vida.

A c tu a n d o con d ig n id a d
La vida se puede cambiar de muy distintas maneras, pero hay u
que debe permanecer inalterable. Las desordenadas, como otras,
personas con dignidad y valor. El sencillo hecho de que enfoquen*
organización de otro modo no cambia eso. No se desprecie a sí mi
por no ser tan consistente como le gustaría ser.
Además de los cambios de estado de humor, existen otros fluj!
reflujos cíclicos que debemos respetar para cumplir nuestros obje'
Existe el ciclo de la vida familiar y hay momentos en la vida en los q:
mujer se tiene que enfrentar con una gran cantidad de tensiones
recaen sobre ella. Estoy convencida de que los hombres, en ge¡
nunca tienen que enfrentarse con la cantidad o intensidad de tens.
con que se enfrentan las mujeres, especialmente durante los año.
están criando los hijos.
Organizando su tiempo

Las desordenadas no necesitan un nivel m


elevado para sí mismas, sino más bajo.

El ciclo menstrual, el embarazo, la lactancia y la menopausia son al­


gunas de las tensiones particulares de las mujeres, l a tensión que pro­
duce atender a los bebés y a los hijos pequeños, ser la encargada
principal de los niños de edad escolar, ocuparse de las necesidades del
¡narido, hacer las tareas de la casa / en ocasiones tener qde equilibrar t
todo eso con una carrera son tensiones sicológicas y físicas que recaen,
de manera especial, sobre los hombros de la m ujer.'
Es de esperar que los maridos ayuden con estas tareas, pero las esta-,
dísticas demuestran que rara vez los maridos hacen ni la mitad del tra­
bajo que tiene que ver con la vida familiar, ni siquiera en los momentos
de especial tensióp en la vida de la mujer. Existe c i e ^ indkaci^^^^^
que hay más esposos que están empezando, en la actualidad, a compar­
tir la carga del trabajo, más de lo que lo han venido haciendo con an te-;
rioridad, de mañera que las mujeres que tienen esposos que entienden y
que las ayudan debieran sentirse especialmente agradecidas. En los
años eñ que los niños son pequeños, está ayuda puede hacer la diferen­
cia entre la paz y el caos, :
Cuando una mujer tiene hijos pequeños, debe darse cuenta de que
este es un ciclo especial en su vida. Su principal responsabilidad son los
hijos, pero tiene que dejar espacio en su vida también para la casa por­
que se encontrará bajo una tensión mucho mayor si permite que las exi­
gencias de los niños la obligan a tener una casa en desorden. Solam ente
hay una cosa más difícil que intentar mantener una casa; en orden
cuando se trata de una familia con niños pequeños: intentar vivir en
una casa desorganizada con niños pequeños. - ;
Sin embargo, habiendo'dicho esto, es importante ser conscientes
de que en ese momento de la vida no podemos esperar tener tanto con­
trol sobre nuestra casa d nuestro tiempo com o cuando los niños son
mayores o cuando se han ido. La madre soltera que trabaja es la que
más tensión tiene, a excepción posiblemente de la madre que trabaja y
tiene un marido que no sólo no ayuda, pero es el doble de desordenado
que los hijos, iY a él n o se le püede pegar!

/
165

L
SE ACABÓ El. DESORDEN

Si usted se encuentra con que su vida está fuera de todo control


sospecha que es su responsabilidad para con los niños lo que ha hec
que sea así, busque a alguna amiga que tenga una situación familiar p
el estilo a la suva, pero que da la impresión de estar más calmada mié
tras que usted se ahoga bajo la carga de responsabilidades. Descubra a
gunas de sus técnicas y saque fuerzas del hecho de que se puede hacer.
O tro ciclo del que es preciso que usted sea consciente es su reloj i
tem o. Algunas de nosotras somos personas diurnas, mientras que otr
somos nocturnas. Algunas estamos muy despiertas por la mañana, pe
por la tarde nos sentimos perezosas, todas somos diferentes. Inte
usai su hora de más energía para hacer los trabajos más duros y para
mar decisiones y utilice las horas en que se siente más cansada para
sas que no requieren tom ar decisiones ni tanta energía.
Para la mujer está tam bién el ciclo de sus períodos. Sea am ab|
exíjase menos a sí misma cuando ¿us hormonas están haciendo ex¿
ñas cosas a sus estados de ánimo y a sus energías. a
T rate de hallar sus ritmos naturales y viva en armonía con elf
Puede que usted se sienta preocupada, pensando en que puede desc|
dar sus responsabilidades y echar a perder su horario si no sigue ade.
te, sin tener en cuenta el ciclo en que se encuentre, pero no piens
este modo. T rates^ de una m anera amable y comprensiva y el bien'
t v

166
Organizando su tiempo

L)Ue usted sienta le devolverá más energía y entusiasmo del que jamás
tendría si apretando los dientes sigue hada delante con tenacidad, f.
Siguiendo esta misma línea de pensamiento, respete sus Itnütacio-
nes e intereses, pues usted es una persona única y tiene una contribu­
ción especial que hacer. Olvídese de las responsabilidades opcionales
que no tienen que ver con sus intereses y habilidades. Si usted tiene que
forzarse a hacer una cierta clase de trabajo y no le gusta mucho probar
blemente no debería estar haciéndob (si la decisión es opcional). Pue­
de que prefiera reemplazarlo'por algo que le agrade más o quizá dejar
ese tiempo para aliviar la tensión ocasionada por otras actividades.
Aunque hay mucho que podemos hacer para enderezamos a
nosotras mismas y evitar lo febril de una vida dondereiríalaconfusión,
a la postre el verdadero orden y la belleza sólo proceden de "Dio»» que
hizo las dos cosas y dijo que ep n buenas. Santiago nos anima a que le
pidamos sabiduría a Dios y El nos la dará con liberalidad. Como es
natural, esto no se aplica sí las sugerencias relacionadas con b s trabajos
en la casa. Dios no nos murmura al oído dictándonos que si ponemos
nuestro estropajo de aluminio en una vasija de barro no se oxidará. Él
ordena nuestros pasos dándonos la sabiduría que necesitamos para
equilibrar nuestras vidas de una manera justa.
Hay muchas mujeres que, debido a la relación que tienen con Él,
lian hecho que sus vidas estén mucho más ocupadas y se han agotab a
sí mismas y a sus familias con actividades en el exterior. No quiero
restarle importancia a trabajar en la viña del Señor, donde no hay
suficientes obreros, pero antes de realizar alguna clase de actividad
organizando nuestras casas, haciendo más dinámico nuestro uso del
tiempo, participando en importantes actividades fuera de la casa,
además de hacerlo en importantes actividades familiares; o trabajando
en esa viña, de enorme importancia, es preciso que hagamos una pausa
y que nos centremos. Puede que una rueda que no esté centrada siga
adelante, pero lo hace tambaleándose y no siendo eficaz, con bícual se
rompe con más rapidez que una que está centrada. La rueda centrada
va hacia delante aparentemente sin esfuerzo, progresando de una *
manera ordenada y eficiente. George Matheson habla de esa vida más
rica, más plena y de su origen en una poesía acerca de la oración, cuya .
primera estrofa dice lo siguiente: ,

/ 167.
SE A C A B Ó EL DESO RDEN

Oh anuir, que m> ule' dejará marcluir, ^ ”


Descd)ist> mi aguada almi en ti; \
Te devuelvo la vida que debo, \ \
Para que en Lis profundidades tle tu océano
Puedii su corriente ser rica, íiuis rica aun.

Fíjese en que se retíere a devolver una vida agotada y recibir en sy


lugar otra más rica, más plena, que nuestras almas, nuestras mentes y
cuerpos anhelan.
lohn Greenleat W hittier lo expresa de otro modo:

Elimina de nuestras almas la fatiga y tensión g


Y que nuestras orde; lados vidas confiesen *
La belleza de tu paz.

Esta es la belleza a la que sólo se puede hacer alusión en un libro de


esta clase, pero de ella Fluirá el orden y la belleza que buscamos.

168

r
en

V
-
"•4 ✓
f

f-

E 1IR EN COCHE POR U N A AUTOPISTA en dirección al trabajo,


por la mañana temprano en primavera en el sur de Florida puede ser
una experiencia maravillosa, como lo era esa mañana. Delante de mí,
hacia el este, el sol estaba abriéndose paso a través de las. nubes que se
habían reunido delante de mí. Caldeadas por la corriente del golfo se
hinchaban como velas muy altas, reflejando los rayos del sol tropical,
que salía por encima de las nubes. A mi lado, eñ los llanos campos junto
a la carretera, había una niebla blanca, como si hubieran sido nubes
agarrándose a la tierra, sobrevolando sobre los frescos campos. Era
como conducir a través de un campo lleno de matorrales fantasmas.
Sabía que aquella no era más que una experiencia momentánea* la
niebla sobre la tierra no podía compararse con k potencia del sol. de
manera que pronto cedería ante los cálidos rayos y todo volvería a ser :
de nuevo brillante y caliente. La humedad de la niebla no desaparecería r. í
realmente, sencillamente seria absorbida por el aire caliente que lafp? /
deaba. .’
Lo mismo sucede con las desordenadas. Las caráctéristicas qué
nos convierten en desofdenadas no desaparecen cuándo cambiamos.
Seguimos siendo olvidadizas, nos distraemos con focilidadv fomce

•h. i
\

SE A C A B Ó El. DESO RDEN

se•ntimentales y ti vías osas otras oosas, poro osas características dejan de


resultar perceptibles o intluenciables cuando $e 1ven absorbidas por una
hierra superior, el deseo del orden y la be Reza. \ )
A las desordenadas les encanta participar en crear belleza y muchas,
de ellas dibujan o pintan, mientras que otras escriben poesía, historias
para niños y ficción. Las desordenadas cosen, hacen trabajos manuales,
tejen alfombras, hacen velas a mano y hasta las hay que aprenden a de­
corar pasteles o a hacer arreglos florales.
Pero eso es algo que no adivinaríamos jamás viendo el estado en
que se encuentran sus casas. “Sin atractivo” son palabras amables para,
describirlas. Sin embargo, si usted la examina más de cerca, se encon-;
trará con que hay partes de ella que sí resultan atractivas, pero la belleza/
Je estos pocos rincones apenas si tiene efecto alguno sobre el deslustre^
general de la casa. Hay detalles bonitos, pero lo que falta es el marco d<
belleza.

«/«i

M uchas de las desordenadas se sienten asombradas de por qué


casas no están más bonitas cuando se han esforzado tanto en suplir
tos detalles adicionales, de m anera que se inscriben en otra clase de
bajos manuales o com pran otro adorno, a pesar de lo cual no qt
satisfecho el deseo de belleza.
¿P oiqué es tan im portante la belleza? ¿Por qué nuestras al:
anhelan de tal modo? ¿Qué es la belleza al fin y al cabo?

170

/
r

Encontrando orden en la b elleza

La belleza es aquello que llega a nuestros sentidos de tal manera


que nos hace sentir gozo, felicidad o placer. Al ver un arco Iris
Wordsworth sintió gozo: ; .

Mi corazón salta cuando contemplo el arco tris en el cielo. ,

Acerca de un campo de margaritas escribió:


1 .... - V -
Y entonces tni corazón se llena de placer y baila coalas margaritas.

¡Qué gozo describe! ¿Ycuál era su origen? La belleza. Eso es, preci­
samente, lo qué deseamos para nuestras Casas. Queremos que nuestro
corazón salte de gozo y que baile de puro encanto por k> que hemos
creado. Queremos que otras personas se sientan atraídas por el atracti­
vo encanto de nuestras casas. .
Pero can las casas desordenadas no es así, sino que repugnan y de­
saniman a las personas que entran ert ellas, así que estas casas no son un
motivo de gozo. !
Dios creó la belleza teniendo en mente nuestro placer y cuando
plantó un jardín creó un árbol con dos características. Resultaba agra-
dable a la vista y bueno para comer. Es decir, era tanto decorativo como
práctico. ‘■•' ' ’■ " . , í

.1' * .• ', 1 • ” i ... . .. i ' . - V.

Lo práctico es el mayor enemigo de la belleza. ¿

•f ■* t *
Se les ha dicho tantísimas veces a las desordenadas que “sean prác­
ticas” que empiezan a estar convencidas de que su apreciación de la be­
lleza está mal, pero este es un caro error. Tenemos una profunda
necesidad de la belleza y sin ella no podemos sentirnos realizadas, ñi po-
demos conseguir que los aspectos prácticos,de nuestras vidas caigan en
susitio. ., ..", ; . ,-\v>
Por desgracia, lo atractivo y lo práctico con frecuencia resultan
conflictivos en la vida de la, desordenada y lo práctico generalmente
gana. , ■. v ■, * , i "f;
El sentido de lo práctico, como he dicho con anterioridad, es el mar
yor enemigo de la belleza.. Por ejemplo, la desordenada a lo mejor-en-
cuentra un escritorio que tiene mucho espacio para guardar cosas. Es

171
S E AC' AI K) EL DESORDEN

Jo segunda mano, demasiado grande para la habitación y demasiado;


u^-uro v lo oorto os que no encaja hm^-l resto de la habitación, perp
nono un precio tan bueno y resulta f.Vn prfofico. De modo que ese mue­
ble too. excesivamente grande acaba siendo introducido en la habita­
ción, recibiendo una emocionante bienvenida por parte de su nueva
dueña, que sólo tiene una ligera sensación de que hay algo que no acaba
do funcionar, pero el sentido de lo práctico ha ganado.
Puesto que internar conseguir la belleza visual frustra a las desorde­
nadas, ellas se conforman con menos. Se olvidap de la vista general de
la habitación y so concentran sólo en los rincones pequeños, fijando sa­
tisfechas la vista en la maceta de tulipanes de primavera en la mesa de
la sala de estar, aunque la habitación a su alrededor no tiene ningún en»
canto.
Otra manera que tienen las desordenadas de buscar la belleza en
una casa que no es atractiva es sustituyendo palabras y pensamiento
bonitos por la belleza visual. Tienen montones de libros y revistas a s
alrededor, frecuentemente en sus dormitorios y sobre la cama. Les coi
place tener toda esa belleza intelectual a la mano, pero esta clase de be
lleza, aunque es importante, no puede sustituir a la belleza qu
solamente vemos a través de nuestros ojos. ¡.
La belleza es el misterio y el encanto creado dondequiera que
placer se mezcla con el mundo visual. Este misterio fluye del espíritu
la persona que lo ha creado y, a su vez, alimenta el espíritu a$í como
los espíritus de aquellos con los que ella comparte su creación. Eso es l
que queremos en nuestras casas, misterio, belleza, placer, enrique *
miento y eso es algo que nos puede pertenecer. No tenemos que satisj
cernos más con un lugar utilitario para vivir porque la belleza pued
fluir de nuestros espíritus a nuestros hogares, trayendo gozo a todos 1
que entran.
Pero lo primero que tenemos que hacer es deshacemos de esa me
talidad de “ser prácticos por encima de todo.” Lo que llevamos a nu
tras casas debe ser hermoso además de ser práctico. George Santayá
en su libro clásico sobre belleza, escribe: “Una casa corriente y pfác'
ordenada, puede resultar ciertamente agradable, pero carece de.
canto y de la armonía que nos debe enriquecer.” *
Cuando comenzamos nuestra búsqueda de un ambiente ai
nos sentimos como si estuviésemos caminando de un lugar dondé
molestase la fuerte luz del sol en el desierto, a un jardín sombreado é

172
Encontrando orden en ia belleza

llanura. Experimentaremos el «entido del equilibrio y el frescor y nos


parecerá que la vida vale más la pena, que es más equilibrada y sentire­
mos menos tensión. Cuando la belleza entra en nuestra casa nos
moa y comenzamos a ver el ambiente que nos rodea sin tener que
limitar nuestra visión a unos cuantos objetos agradables. ; ' ;
El orden que con anterioridad se nos escapaba sé encuentra mucho
más cereal Las desordenadas generalmente creen que el orden produce
belleza, algo que es cierto, hasta cierto punto, pero según la experiencia
de ellas creo que lo más cierto es que la belleza produce «dCnT”*""''**''’
Hay otro resultado/sorprendente de tenét un hogar hermoso. Lá
belleza nos eleva por encima de nuestro cansancio y depresión. ¿Huchas
personas vencen su tristeza probándose prendas bonitas o caminando
en un ambiente exterior hermoso. C onsecuencia las desordenadas me
dicen que se sienten hundidas por causa de la depresión y parte de ella
es el resultado de la falta de control, pero también es sencillamente el
resultado de vivir en una casa que carece de todo atractivo.
En su libro Emotional Phases of a Woman’s, Life Jean Lush escribe
acerca de la necesidad que tiene la mujer de belleza de la siguiente
manera:

Reconocen, de algún modo, la tremenda necesidad huména que hay


de belleza. Con frecuencia se pasa por alio esta necesidad básica
debido a lo ocupadas que estam os. Sabem os que nuestras necesi­
dades básicas incluyen los alimentos, ropa, un lugar en que vivir y tai
vez compañerismo, pero rara vez consideram os ia belleza c o n o un -
objeto necesario.... Lafalta de belleza, la fealdad, hace que el espíri­
tu se sienta apesadumbrado. El aspecto sucio y el desorden nos de­
jan agotadas... ia belléza, en cambio, crea energía y eleva ei
espíritu. ■ ' :>

Las desordenadas trabajan con menós Energía o disipan su energía


porque se sienten agotadas por el aspecto qué tiene la casa. La depre­
sión y la apatía se pueden vencer trayendo a la casa él destello de la be­
lleza. ‘ ‘ ::
Recuerde los poemas álprincipio del capituló. Fíjese éri
v^ f 'V :7 V :
de energía que brotan de la belleza. ;'
Mi corazón salta cuando contemplo el arcó ais....
Mi corazón baila con las margaritas. ,5 ”

. 173.
SE A C A B Ó EE D E SO R D EN \

¿Cuándo fue la última vez que su casa le hizo sentir esa clase de
energía en su interior? No se ría, puede lincejio. El caminar en una casa
ordenada y bonita al final del largo día ¿|e dtb^ trabajo puede darles a
usted y a su familia una nueva oleada de energía. El placer visual que
usted experimenta produce armonía que les enriquecerá a todos y en-
ronces comenzará una maravillosa espiral ascendente. A l usted verse
enriquecida, podrá conseguir que su hogar esté más hermoso y que tam­
bién la enriquecerá más a usted y así indefinidamente.
¡De modo que inténtelo! A l buscar el orden y el control, mire aun
más allá, buscando la belleza y se quedará sorprendida de la cantidad de
energía que le aportará.

Evalúe el desorden
1. ¿De qué manera afecta su apreciación de la.belleza el orden en su
vida?
a.

b.

c.

'i
2. Haga una lista de algunas ideas que usted tiene para usar el pode
de la belleza para vencer a la fuerza del desorden. :
a.

b.

c.

d.
* ,K

T
174
f
wa

...... \j

‘S, I.

■i
■'isv

E STE NO ES SENCILLAMENTE UN LIBRO acerca de las tareas


de la casa, es sobre ser amables con nosotras mismas y acerca de
aprender a apreciar labelleza. '■ i -
Cuando la apreciación de la belleza vuelve a nuestras vidas, otras
cosas comienzan a'mejorar también, pues produce un efecto de rever?
sión. (No se preocupe, no va a tener usted que limpiarlo.) Cuandoem­
pezamos a conceder valor a la belleza y ver cómo va cobrando forma,
nos sentimos estimuladas a intentarlo en otros aspectos, sintiendo una
sensación de orgullo y gozo en-lo que somos. A partir de esta hueva ma-
nera de entender nuestro propio valor y dignidad procede el deseo de
mejorar nuestro aspecto, al menos eso fue lo tpie me sucedió a mí. ';
Siempre he estado interesada en tener el mejor aspecto posible y
creo que, en general, lo he conseguido. En un programa dé televisión en
Cleveland; la arifitriona comentó sorprendida:;— ¡Caramba, peto si us-
ted no tiene el aspectó de una mujer désordenáda! Temfapréguptarle/
qué era lo que ¿Ha había esperado encontrar, ¿tal vez que tuviese $ pelo
hecho un estropajo? /‘Que llevase puesto un traje qué me estuviese mal?
/Que llevase puestos dos zapatos diferentes? Sorprendentemente, las
desordenadas por lo general se tas arreglan para mantener su aspecto
SE ACABÓ EL DESORDEN

personal muy bien, poro no tienen tan buen aspecto como podrían te­
ner. La molestia de tener que buscar ropa litppia (y que vayan bien las
prendas uiias con otras), coordinar la joyería cóqlos zapatos y no sé qué
otros detalles al mismo tiempo produce tensión sobre la habilidad de
organización de la desordenada que anda con prisa.
Esto se transmite también al aspecto del maquillaje. Demasiada
prisa y muchas distracciones, además de poco deseo y poco conoci­
miento de cómo usar el maquillaje no hace posible que la desordenada
le sauue el máximo provecho a los cosméticos. ,
I
Examinando lo que tenemos
Si usted no ha pensado demasiado acerca de esto en el pasado, su
primera pregunta será “¿cómo empiezo?” Tiene usted pocos maquillajes
en su cajón o está lleno de pedacitos de pasadas glorias que están:
(a) En demasiado buen estado para tirarlas. —-
(b) Tan viejas que deben de haberse secado o se han contaminado
(c) Probablemente es el color equivocado porque se ha pasado de
moda o no le queda bien a su complexión.
(d) No está mal, pero usted no está demasiado segura de querer
usarlo.
(e) Todo lo mencionado anteriorm ente.
En mi caso era “todo lo anteriorm ente m encionado” y estaba-^
cha un lío. U no de mis objetivos de año nuevo había sido mejprar mi as
pecto. Todos tenemos tendencia a imitar a las personas con las qui
estamos y yo había estado yendo a com er con regularidad con una mu
jet alta, de aspecto digno, que siempre llevaba su ropa coordinándol
según el color, incluyendo sus joyas y su maquillaje. Su ejemplo hi
que me fijase una meta alta y empecé a hacerle preguntas pidiéndole in<
formación, al mismo tiem po que había empezado a pedir tam bién cotí
sejo a consultores profesionales.

Reuniendo información
El prim er enfoque que adopté, a la hora de mejorar mi aspecto, ful
ir a una tienda a com prar unos cuantos cosméticos u n poco sobré
marcha, para ver si acertaba. Era tím ida para pedir ayuda al person
norm alm ente no están entrenados para dar consejos, de modo q u e j
se puede decit precisam ente que acertase, perdiendo dinero en prod|
tos q u e n o podía usar.

176

/
Cambios para la» desordenadas

Cuando me di cuenta de que aquello no iba muy bien, conseguí un


libro acerca de cómo mejorar mí aspecto que tenía un capítulo dedica*
do al maquillaje y me fue de mucha ayuda;
Adquirir estos pocos conocimientos me dio el valor necesario para
seguir investigando el tema más a fondo. Lo mejor que hice fue ir a los
mostradores de belleza de los grandes almacenes y preguntar acerca del
maquillaje. En ellos encontré todo un mundo de posibilidades y me
tomé el tema jnuy en serio. Me dieron folletos y muestras, botaron sus
productos en mi cara, mi cuello y mis brazos, y me dieron algur¿» cofc~
sejos. 1 / t,
En diferentes días, cuatro expertas diferentes me maquillaron f a
fin de dar un consejo que sea de ayuda, d e hecho, el experto debe ver la
cara de la mujer para determinar la clase d ejáelx? 1color y b que nece­
sita,..usted debe pedir que le prueben los productos para ver cuides son
mejores para usted. - . ^ ■>-.

El maravilloso
!
mundo de los cosméticos
t* ' '' '
El cuidado de la complexión se divide en dos partes: el cuidado de
la piel'y el maquillaje. Es fácil juzgar el aspecto que tiene "nuestra cara,
pero no lo es juzgar si un programa determinado de cuidados para la piel
podrá cambiar el aspecto que tendrá nuestro rostro dentro’de veinte
años, como muchos afirman. • .•/í.’
Antes que podamos ponemos el maquillaje, es preciso saber qué
tipo de piel tenemos'. Yo creía que tenía la piel grasienta, pero los espe­
cialistas en maquillaje opinaron que no era asi Cuando les dije que.se
me ponía la nariz aceitosa, me dijéropque eso le pasa prácticamente a
todo el mundo. Resultó que tenía una piel combinada, es decir, grasicn­
ta en el centro y seca en los laterales. Todos estaban de acuerdo en éste
hecho, lo cual hizo que sintiese confianza y pensase que sabían lo qué
estaban haciendo.. Un consejero dijo que mi piel estaba “reseca* en los
laterales, lo cual resultó un tanto alarmante, peto su línea de productos
se centraba mucho en el cuidado de la piel seca..
Me hablaron acerca de tratamientos faciales y productos “igual de
buenos que los tratamientos faciales” que yo podía usar en casa; y tam­
bién acerca de proteger la piel del sol, de los rayos del ordenador, de los
rayos de las luces fluorescentes y del reflejo de los limpiapáfabrisas de
los coches. Me explicaron acerca del daño que ha$e el viento, de la pro­
tección contra la contaminación y de ateto 'lo s productos de la
SI- A (.'ABO Id IM-SORIWN

tarmact.» pv\lun tapa» mis ponv*. I1U«. luM mon acercu de la miel, las al*
mondras v lo> ptwluv tos w'it unios los ingredientes naturales. Una con*
sekra Juo que mis ptwluvtos huhí;u( s ij.\ jugados |x>r la FI>A
detección de Alimentos y Medicinas) como “lo más cercano a la ciru­
j a plástica." I l.tbluron acerca de prvxluetos hipoalergénos y sobre
^orno reparar las células dañadas. Yo había escuchado un informe acer­
ca de las afu m.'.otoñes, no confirmadas, de las compañías de cosméticos
sobre Us prvxluetos contra el envejecimiento, pero supongo que los
consecres de belleza no habían oído hablar sobre ellos porque también
hablaron sv>bre ello.
H\iste mucho de engaño en el mundo de los cosméticos a ambos la­
dos del mvv'tiador. Las mujeres quieren soñar y creer que hay magia en
ticuna parte, en el intenor de una botella. Si el producto que compran
hace que se sientan mejor acerca de su aspecto, entonces ha tenido éxi- ;
:o. de manera parcial. No estoy diciendo con eso que el engaño tenga v
excusa, cstov diciendo simplemente que debemos interpretar algunas %
de las afirmaciones más como una esperanza que como un hecho.
Una cosa que sí se sabe con seguridad es que la piel necesita hujner *
dad v que todas necesitamos beber al menos ocho vasos de agua diariosA
Además, necesitamos sellar nuestra piel con productos que la hidrate^
para evitar que ia humedad se evapore. Yp acostumbraba a pensar que |
s productos para hidratar la piel harían que la mía estuviese mí
s’enta. pero estos productos no llevan grasa y retienen el agua y no'eU
aceite en el interior de la piel, que es donde debe de estar. Apliqúese el]
hidratante después Je haberse duchado, para sellar la humedad, cat
r.. che, después de quitarse el maquillaje, y cada m añana antes de pa*$
nérseio. Los productos hidratantes ayudan a que su base esté más parefg
v protege sus poros de! maquillaje y de los productos contaminanti
Muchos productos hidratantes tienen, además, una crem a que protegí
del sol y en contra de los rayos dañinos, que son el enemigo mortal
una piel sana. ' ’
Rose Kennedy ha practicado una antigua costumbre a lo largo
los muchos años de su vida. Lleva siempre un sombrero con un ala ps
protegerse la cara del sol y resulta que ha estado adelantada a su tú
po. Viviendo en Florida, donde el daño que puede ocasionar el sol.tjj
una amenaza muy real, no sólo porque envejece la piel, sirio por<
piodüce cáncer en la piel, los dermatólogos nos están advirtiendo cotí
tantem ente que no expongamos la piel al sol, pero en la playa hay

178
Cambio* para la* desordenadas

de perdona* que lo están haciendo a diario y ante» odespoés la píe) éu>


frirá por causa de ello,
Mientras estaba hablando con la consejera de belleza qucmetfcjo
que yo tenia la piel reseca, me dijo en voz baja: *el secreto para tener b
piel hidratada y joven es comprar una botella de agua m fneralenb
tienda de comestibles y echársela en la cara con un atomizador justo
antes de ponerse la crema hidratante.” Miró a su alrededor y se acercó
aun más a mi, haciendo un gesto en dirección a las otras consejeras de
belleza, que estaban detrás de sus mostradores y dijo. "'Ninguna dé Cftar*
se lo dirá, pero es cierto ” ^om o palabras fínate» me dijo-. "Usted puede
comprarla prácticamente en cualquier tienda que tenga objetos d /d e v
cuento.” Puesto que había leído algo por d estilo en otros dos libro», b
creí. — .
>4 Vivo en la única región subtropical de ios Estadas Unidos, en b
parte sur de'Florida (se considera que California tiene un cHma medite'
rráneo.)'Aquí hay mucha humedad y no usamos calefacción en nues­
tras casas, de manera que no tenemos que preocupamos de la humedad
más baja en invierno, sin embargo, no es así en b mayoría de tos tugares
del país. Si usted tiene que caldear su casa, compre un hunudífícador,
. hierva el agua sobre la estufa, coloque el agua cerca de b fuente de ca­
lor o haga algo a fin de reemplazar la humedad en el aire y duerma con
humidifícador en su habitación. Probablemente sepa cientos de otras
cosas que puede hacer. Han pasado muchos años desde que vtvi en b
parte del norte de Indiana y he olvidado b mayor parte de b$ cosas que
sabía acerca del problema.

Preparando la piel
Antes de ponerse ninguna clase de maquillaje es preaso asegurarse
de que su piel esté lista para ello. Los primeros tres pasos deben reali­
zarse dos veces al día: antes de ponerse el maquillaje y después de
quitárselo. ' / ^ '
¡Limpíela! ‘ ¿ ,s 5 ^
1 .. -, • ■.¿■
Para limpiarse la piel utilice uno dé los muchos productos de Hm-
pieza disponibles, que puéde encontrar en unos grandes alraa«Jáe3,én
una farmacia ó perfumería. Si va a la farmacia, lea las etiquetas bien
porque cada producto es para un tipo determinado de piel- Lubriderm
es un limpiador popular que se puede comprar en fe farmacia. Si usted
SE ACABÓ EL DESORDEN
\

está acostumbrada a usar una barra de jabón de limpieza facial también


hay muchas clases diferentes. El limpiador recogerá la contaminación,
la suciedad, el exceso de aceite, el {naqiK|laje antiguo y las células
muertas de la piel. Ponga el limpiador en su cara con los dedos y haga y
círculos lentamente con ellos. Enjuáguese bien la cara con agua y sé-
quela muy suavemente. Para los ojos, use un disolvente especial para
quitar maquillaje, que es muy suave para la parte sensible de los ojos.

i Mas limpia todavía!

Una vez que se haya limpiado la piel, use un tónico para deshacerse
de cualquier suciedad o limpiador que pueda quedar. Estos productos
también reciben los nombres de refrescantes, astringentes o enjuagues
y cada uno de ellos han sido diseñados para un tipo de piel determina­
do, de manera que lea las etiquetas. Los tónicos para la piel grasienta
tienen más alcohol que los tónicos para pi$l seca.

M anténgala hidratada

Mientras la piel está aún húmeda por haberla limpiado, aplique el


producto hidratante para sellarlo. El hidratante ayuda también a la J
base del maquillaje para que se aplique de una manera más sua^e.
\
El paso final . ' /

Una o dos veces a la semana o cuando usted piense en ello (ya que d
las desordenadas tienen tendencia a no ser conscientes del paso del
tiempo en relación con cosas por el estilo a éstas) use un buen producto %
para frotar la piel o una mascarilla para limpiar más profundamente el
aceite o la suciedad y también para eliminar las células muertas de la j
piel. Como cualquier cosa relacionada con la limpieza de la cara y del
cuello, hágalo con suavidad. (No incluya los ojos en esta o ninguna otra
clase de limpieza de la cara, puesto que la parte de los ojos es muy delt
cada y necesita un tratamiento especial.) Use motitas de algodono es
ponías faciales para eliminar la mascarilla y enjuague con agua p
quitada. En esos momentos la piel necesita, de manera especial, u
aplicación de un producto hidratante para protegerla. Ahora su c
estará fresca, tonificada y lista para resplandecer. . UBI

180 M

ñ
Cambios para las desordenadas

Los utensilios que usted necesita


U tensilio da la impresión de ser una palabra muy masculina, así
que en lugar de eso llamémosle “varitas mágicas”: el maquillaje es algo
romántico y divertido.
1. U n cepillo grueso. La primera varita mágica que usted necesita'
rá es un cepillo grueso de marta que usará para ponerse los polvos. Pue­
de que le cueste bastante dinero, pero le durará para siempre y podrá
dejárselo'a sus hijos cuando se muera. Algunas personas dicen
posible usar la brocha dé afeitar del marido y eso es cierto,1pero la ver­
dad es que odio veda naciendo esto, que es tan corriente en la* desor­
denadas frugales y usted necesita realmente un cepillo diseñado para
este propósito.
2. Unas pinzas realmente buenas. (Kfouna que haya estado usted
usando para quitarse las uñas de los dedos de los pies que crecen dentro
de la piel y que están tan terriblemente torcidas que sólo funcionan la
mitad del tiempo y no muy bien.)
3. Esponjas para maquillaje. Las puede comprar en cualquier par­
te y vienen en paquetes que tienen varias. Son triangulares y se usan
para ponerse el maquillaje, el encubridor, etc. '
4. Barritas de algodón. Se usan para eliminar manchas, para mati­
zar y para quitarse la mascarilla o el maquillaje de los ojos. Evite usar pa­
ñuelos de papel porque son más duros que las bolitas de algodón.
Posiblemente le guste tener a la mano unas bolitas o barritas de algodón
para combinar el maquillaje de los ojos.
5. U n espejo para maquillaje. Usted necesita un lugar con un
buen espejo que lleve incorporada una buena luz. Si no tiene un espejó
colocado en un lugar bien iluminado, compre uno que se apoye sobre
un pie, de manera que se lo pueda llevar a un lugar donde haya mucha
luz para poder usarlo, preferiblemente cerca de una ventana, donde
pueda aprovechar la luz natural. Si usted e^tá medio ciega, como palé-
ce que me está sucediendo a mí, y tiene qué quitarse los espejuelos para
ponerse el maquillaje, necesita un espejo de aumento, como parte de sil
espejo para el maquillaje. ** 'j
6. Extras. Posiblemente usted, desee cdmprarse un apaj^tito para
rizarse las pestañas y un atomizador para echarse agua mineral como he
mencionado con anterioridad. Algunas personas dicen que esto tái%
bién es algo necesario, dejaré que sea usted quien decida.

181
SB AC ABÓ BL-DESORDEN \

7. Más cosas. Necesitará más cepillos-y aplicadores con una punta


de espuma de goma, pero normalmente estos, vienen incluidos en los
paquetes de polvos y de maquillaje para ojo$. Fináljncntp, necesitará un
sacapuntas para sacarle punta a su lápiz para las cejas, para el lápiz que
se usa para hacerse la raya en los ojos y el lápiz para dar forma a los la­
bios. si compra esa clase de objetos de maquillaje. El sacapuntas a veces
viene incluido con los lápices, pero si no es así, puede encontrarlo en
farmacias.

Las pinturas '


Usted no necesita mucho maquillaje para estar hermosa, pero sí
necesita el adecuado. No se deshaga de los restos de maquillaje que tie- $
ne hasta que no sepa lo que realmente necesita. Sin embargo, esté men- I
talmente preparada para deshacerse de él si ve que no es perfecto para f
u-'ted. Este no es el momento adecuado para negarse a deshacerse de las 4§.
cosas pensando en que pueda hallar algún uso para'ellas algún día. Lo f
que aquí se pretende es lo perfección y queremos que usted sea especial. É
Copie la lista de productos que he mencionado aquí para llevar *
consigo a la hora de hacer sus compras y comparar, algo que necesita I
hacer antes de gastar ni siquiera un centavo de su dinero. Usted necesi- ' f
tará ir a una consejera de belleza para averiguar cuál es su tipo de piel ¿
color, etc. Los grandes almaneces normalmente tienen especialistas en ®
maquillaje, consejeras de productos cosméticos o consultoras para el ;>
hogar, que estarán dispuestas a darle todos los consejos que les pida. '
Generalmente es sin ninguna obligación, pero en ocasiones debe de ha-
cer una compra mínima. Pregunte si se requiere hacer una compra mí-
nima de maquillaje. Ellas le aconsejarán acerca del cuidado para su
clase de piel y algunas hasta dan un tratamiento facial. Le dirán la basé #
que escojan para usted y la clase de colorete que le aconsejan usar y el f
color de la sombra de ojos. Usted se marchará con una buena idea de lo ■'
que los productos pueden hacer por usted, pero no se sienta obligada a
comprarlos hasta que no'se sienta segura. Dígales, cómo hice yo, qué ha
decidido actualizar su maquillaje y que está probando diferentes líneas
para averiguar cuál es la mejor para usted y que está probando varias
antes de decidir. No deje que por vergüenza una vendedora la presione
para que usted tome una decisión. Uno de los productos que pruebé
será el perfecto para usted, de modo que espere encontrarlo antes de i,’
comprar. ’ 1 " .
'«. ."■y
*1
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182 Vv®
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•t ,
'' #
Cambios para las desordenadas

En el mercadeo relacionado con los cosméticos existen muchos re-


galos de promoción y sí usted tiene los ojos bien abiertos para ver los,
anuncios podrá conseguir algunos de estos regalos adicionales con sus ’
compras. ■ ! í.
1. La base o fundamento. Esta es la parte más importante del ma­
quillaje y usted deberá escoger la clase necesaria para cubrir y el color
que es apropiado para usted. Si tiene usted una piel clara y bonita nece­
sitará un maquillaje casi transparente. Para un aspecto natural*
más claro quejpueda. Use um base con aceite para la piel secay una
base con agua para la piel grásienta. Todas las complexiones rubias tie¿
nen o bien matices amarillos o rosados. La base que usted escoja necesi­
ta tener los mismos tonos y deberá encajar con el color de su
complexión lo máximo posible. Para saber si strbeseencaja con'el color
de“suipiel, pruébelo colocando una tira sobre la mandíbula, pues es la
parte de la cará donde el color más puro de su piel resalta y el tono apro­
piado casi desaparecerá. Si su base no encaja con su color natural, lo
más exacto que sea posible, usted tendrá una raya en la barbilla y la
mandíbula, donde se detiene su maquillaje, con lo cual tendrá un as­
pecto artificial en el más pobre sentido de la palabra. * - *- ..
- Las complexiones más oscuras o negras necesitan consultas espe-1
cíales porque éstas pueden tener tonos azules subyacentes. Existen al­
gunas excelenteslíneas de productos y consultoras para mujeres negras
en muchos de los grandes almacenes. Muchos de los coloretes y som­
bras para ojos funcionan bien tanto con las complexiones oscuras como
las claras, pero hay algunos colores que sólo sientan estupendamente a
las complexiones oscuras y están disponibles sólo en las líneas de cos­
méticos para pieles negras. Si usted tiene una complexión oscura y ha
estado comprando buenos productos de líneas generales de cosméticos,
vaya a una línea especialmente diseñada para mujeres negras y posible­
mente descubrirá qué ha estado pasando por alto toda una gama de
preciosos colores, que no están disponibles en ninguna otra parte.
2. Ocultador. Estos productos pueden ser líquidos,; en crema o eri
una barra; El mejor es el líquido. Vp'í;
3. Coloretes en polvo. Con dos o tres b asta.' f;¿
4. Polvo suelto traslúcido. ' ■" - ■
5. Sombra para ojos. Cuatro serán suficientes. * . • ^ -*'• <
6. Lápiz delineador para ojos. - -J >
7. Lápiz delineador para labios. .¿í.;
SE A C A B Ó EL DESO RDEN
\

8. Lápiz labial. > '\


9. Rimel para las pestañas. i .
Habrá otros cosméticos que posiblemente usted desee y u rp rp r,
ñero los mencionaremos según vayamos adelante. Recuerde que de us-
ted depende que estos productos sean caros o baratos. Compre lo que
compre posiblemente sea más de lo que tiene usted presupuestado para
maquillaje en estos momentos., de manera que tómelo con calma y vaya
añadiendo poco a poco.

Jm belleza co m ien za 1
El usar maquillaje es algo divertido. Los estilos cambian con las
temporadas y con las modas, de modo que aparecen nuevos productos y
hasta aquellas personas que saben much^’acerca del maquillaje tienen
que mantenerse al día con estos cambios. Mientras me estaban hacien­
do un tratamiento facial en el mostrador de unos grandes almacenas, Se
acercó una mujer atractivamente arreglada para ver los últimos colores
de la primavera en sombra de ojos. (Los esperaban al día siguiente y la
consultora de belleza dijo que había estado llamando mucha gente para
ver si habían llegado ya. ¡Qué barbaridad, que la gente llame a las tien­
das para comprar lo último en maquillaje para ojos!) Mientras la espe­
cialista en maquillaje continuaba con mi transformación .y me daba
algunas ideas, la mujer que yo pensaba que todo lo sabía se acercó para
preguntar si podía mirar y de ese modo conseguir algunas ideas sobre
cómo mejorar su maquillaje. Supongo que todas somos novatas en al­
gunos sentidos. Aquellas de nosotras que estamos aprendiendo senci­
llamente no somos diferentes en nada de las muchas personas que
llevan años haciéndolo.
¡Ahora que tiene usted la cara limpia e hidratada y ha reunido los
productos que necesita, vayámonos!
1. Póngase la base del maquillaje, usando o bien sus dedos o la es­
ponja para maquillaje. Yo creo que una esponja húm eda es mucho me«3
jor. Distribuyalo de manera uniforme sobre la cara, prestando especial
atención a las líneas de la mandfbula, la barbilla y el pelo. Mézclelo d^
manera pareja y suavemente. N o se preocupe si lo tiene sobre los labios^
pues eso le ayudará con el lápiz labial después. &
2. No utilice la barra para ocultar imperfecciones sobre ningún d
fecto, ya sea varices, manchas oscuras o cualquier sombra negra deba
de los ojos, que puedan verse a través de la base que se ha aplicado y n

184
Cambios para las desordenad»

lo frote, sino colóquelo con suavidad con el dedo. El uso excesivo de :


este producto o el frotar demasiado solamente exagerará la imperfec-
ción. . ( • ■> :.
3. A continuación viene el color para las mejillas. Encuentre sus
mejillas con sus dedos y haciendo la forma de un riñón, desde la mejilla,
justo debajo del centro del ojo en su punto más amplio, en forma de
curva en dirección a la siep en su punto más estrecho, añada el colorete
en polvos que complementa su maquillaje y la ropa que lleve usted
puesta. Mézclelo suavemente hasta que dé la impresión de que el color
es parte de su propia mejilla. Ponga un plinto de color suavemente so-
bre la punta de la nariz y la barbilla y tíézclelo hasta que parezca una
parte natural de su propio destello. ^ >
Aunque algunos coloretes vienen en dos tonos diferentes, con las
instrucciones pata el contom o del color más oscuro, yo no lo recomien'
do como algo normal. Basta con un colorete de un solo color que se ye
más bonito. . ( •.
Otra buena sugerencia es recordar usar colorete en crema antes de
, usar el colorete en polvo porque la crema dura más.
4. El color de los ojos es la parte de la persona que muestra su estilo s
distintivo y se destaca así como el primer lugar en el que los caminos de
las modas aparecen primero. Las adolescentes que están empezando a /
.usar maquillaje hacen cosas extrañas y maravillosas con el maquillaje
para ojos y pueden jugar con el maquillaje. La mayoría de las mujeres,
sin embargo, quieren que la sombra de ojos realce sus ojos haciendo, al
mismo tiempo, que tengan un aspecto natural, para lo cual es necesario
téner habilidad y práctica. .■ . •. .¡
La raya para los ojos deberá hacerse con un lápiz que haga juego
con el color de la sombra de ojos. Algunas mujeres se hacen una raya
sobre todo el ojo con el lápiz y muchas que quieren que sus ojos tengan
un aspecto más natural y grandes, solamente usan el lápiz desde elceiv
tro del párpado inferior hasta la punta exterior del ojo. Cuanto más
completa sea la línea del ojo más pequeño parecerá. Es muy importante
acercarse el máximo posible a las pestañas, es decir, trazar la tema justo,
sobre la línea de las pestañas, sobre el párpado superior y justo debajo
de las pestañas en el inferior. N o deje espacio entre la marcariel lápiz y
las pestañas, - v á - .
Hay dos maneras de conseguir'un aspecto más suave que e l que se
consigue con el lápiz para los ojos. El primero de ellos es usar el puntoi

i
/ 135
SE A C A B Ó EL D E SO R D EN

del aplicador de la esponja, mojado en la sonjbra marrón o gris para ojos


a fin de subrayar el ojo. A continuación suavjcelqHnea con un palito de
algodón limpio. Algunas mujeres que usan estos á p ic e s para hacer la
raya del ojo ponen esta sombra adicional de polvo sobre la línea trazada
con el lápiz para suavizar el aspecto del mismo. O tra manera de desta­
car los ojos es humedeciendo un pequeño cepillo para delinear ojos,
mojándolo en la sombra en polvo marrón o gris. Asegúrese de que haya
suficiente pintura sobre el cepillo como para hacer una línea muy fina
sobre y debajo de la línea de las pestañas. Esto crea un aspecto más sutil
que el lápiz para ojos.
5. El polvo traslúcido fija el maquillaje que usted se ha puesto, dán­
dole un aspecto acabado, además, protege su rostro del mugre y la con­
taminación. El polvo traslucido no está muy teñido, como para que
renga su propio color, sino que refleja el color que tiene usted puesto y
no va sobre el maquillaje para los ojos. Ponga el poivo'traslúcido suelto
con el cepillo grueso para maquillaje que mencioñé con anterioridad.
6. No se olvide de las cejas. Para que estén lo más bonitas posible, -
asegúrese de llevarlas bien depiladas, siguiendo su línea natural, pero#
eliminando cualquier pelo suelto. Si tiene calvas en sus cejas posible­
mente usted quiera rellenar esos espacios u oscurecerlos. Para cejas os­
curas que es preciso rellenar, use un lápiz afilado que sea del mísn\o
color que sus cejas. Haga líneas cortas como plumas donde existan i
pacios vacíos en las cejas y no pinte cejas en su cara, porque parece fal­
so. Sencillamente rellene sólo lo poco que sea necesario para tener el
mejor aspecto posible. Las mujeres de más edad posiblemente deseen
rellenar los espacios vacíos suavemente con una esponja que tenga un
aplicador, cubriéndolo de polvo, con una sombra m arrón clara en lugar
de las líneas hechas con lápiz, que resultan más duras. Acabe cepillan­
do las cejas con un cepillo para cejas o un cepillo de dientes adicional.
Haga las cejas después del polvo para eliminar el exceso de polvo que
cae de ellas.
7. Llegamos por fin a los labios. Lo primero que usted tiene que ha­
cer es delinearlos, lo cual evita que el color se salga o que se extienda
por la cara y permite un acabado mucho más completo. El delineador
de labios no tiene que hacer exactamente juego con su barra de labios,
pero sí debe de pertenecer al mismo tipo de color. Mezcle la línea sua- ■
vemente sobre los labios con su dedo meñique para que no parezca que
tiene usted una raya alrededor de los labios y a continuación aplique el

186

f
C a m b io s para la s desordenadas
I
\

lápiz labial entre las líneas. Use el lápiz labial directamente de la barra o
use un pincel de labios. Si lo desea, añada un poco de brillo al centro del
labio inferior para que sea más interesante o, como me dijo uña com e-
jera de belleza, “para que tenga usted ese aspecto de labios carnosos.”
8. Por fin, la última mano. Dejo estos últimos detalles para el final
porque para mí son opcionales. Lo primero es rizar las pestañas cón un
rizador para pestañas. Lo segundo es ponerse el rimel. El rimelViene en
dos formas: el'rimel que oscurece las pestañas y el que hace que parez­
can más gruesas y largas al tiempo que las oscurece. Existe tambüíneT
rimel a prueba de agua. Para/uná mejor cobertura cuando se ponga el ri­
mel, deje que se seque la-primera aplicación antes de añadir otra. *
A mí no me gusta usar rimel porque es muy difícil de quitar y el fro­
tar de manera excesiva la piel sensible alrededor de los ojos puede ser
perjiidicial y causar pérdida de elasticidad (en otras palabras, forma bol­
sas debajo délos ojos).
Ahora'ya usted sabe prácticamente todo lo que yo sé, como novata,
averigüé acerca del maquillaje. Como es natural hay muchas otras co­
sas adicionales, que averiguará usted ál contarle las vendedoras las ma­
ravillas dé sus productos. Sencillamente recuerde tomarse las cosas con
calma para empezar. Si usted no há estado usando demasiado maquilla­
je y decide actualizar su aspecto en este sentido, no haga qué el cambio
resulte demasiado abrupto, pues le sorprenderá tanto a usted como a
sus amistades.
¿Qué cantidad de maquillaje debe usted usar? Lleve todo el que
necesite para proteger su cara y todo el que le haga estar más guapa en
, el contexto de su vida. El maquillaje le dará mejor aspecto, no hará que
parezca usted rara, si se aplica como es debido. La gente no le pregunta­
rá acerca de su maquillaje, dirán cosas como: “Caramba, tiene usted as­
pecto de estar muy descansada. ¿Ha estádo de vacaciones?" O dirán:
“Parece usted diferente. ¿Se ha cortado el pelo?” ó sencillamente “Está
usted guapa hoy.” ' Y. / ! f
Si usted rara vez sale por vivir en una región aislada o si sus amigas
. no usan demasiado maquillaje, aún usted necesita cuidas da su piel ha­
ciendo uso de un limpiador, un .tónico y. mascarillas, además de usar un
hidratante, una base y polvo para protegerse la piel. U n poco de pintura
de labios y de colorete no hará ningún daño y le animará la cara y las de­
más cosas puede usted dejarlas para ocasiones especiales.

/ 187
SE A C A B Ó EL DESO RDEN

L a m ejor fu en te de b elleza \
El maquillaje no es más que algo para realzar. Una vida equilibrada
entre el trabajo y la distracción, el hacer ejercicio con regularidad', co­
mer de manera equilibrada y el mantenerse alejada de las malas cos­
tumbres producirá un brillo interior que no puede proveer el
maquillaje. t .
Estando en la universidad decidí en cierta ocasión no prestar nin­
guna atención a mi aspecto, mientras que sí lo iba a prestar a desarrollar
mi vida interior, pero nc. tardé en aprender que tener un aspecto des­
cuidado no mejoraba mi vida interior. Todo lo contrario, un aspecto
desaliñado es una contradicción al espíritu precioso que deseamos te-
neo El maquillaje, como muchas cosas en la vida, tiene que ser una par­
te de un estilo de vida superior y equilibrado. Existe una cierta armonía
en tener un espíritu hernioso y una cara hermosa que haga juego con él.
Más profunda todavía es la belleza del Espíritu que brilla, saliendo
al exterior, íetlejándose en los ojos, el porte y la personalidad. La Biblia
habla acerca de la belleza de la santidad y está clase de belleza no es el
resultado de llevar una aureola y una sonrisa etérea. Esta belleza es el
amor y el gozo que es el resultado de conocer al Dios que es amor.

I
Apéndice

L o s GRUPOS DE AYUDA DE Desordenadas Anónimas (Messies


Anonymous) no son un grupo homogéneo. Todos ellos existen para
ayudar a las desordenadas que se quieren reformar para conseguir que
hagán realidad sus objetivos, pero todos los grupos lo hacen de
diferentes maneras. , ;

Empezando ' ^ >


Hay una gran variedad de maneras de comenzar los grupos de De­
sordenadas Anónimas. A veces dos personas desordenadas se reúnen,
se dan cuenta de su interés mutuo y empiezan a reunirse para encontrar
apoyo y compañerismo. Ocasionalmente un grupo.de mujeres se reúne
en una iglesia o en alguna otra organización, comenzando un grupo de
apoyo para aquellos que desean concentrarse en saber organizarse.
Algunas veces un grupo existente, que se reúne con regularidad, decide
estudiar la organización, de manera que forman un grupo de apoyó
temporal como Desordenadas Anónimas. Para usted puede ser can sen­
cillo como preguntar si hay otras en sü clase de la escuela dominical a
las que les gustaría reunirse como el grypo. En ocasiones Uná persona,
capta una visión de cómo un grujx> así podría beneficiarla personal-,
mente además de beneficiar a la comunidad y entonces pone anuncios
SE A C A B Ó EL D ESO R D EN \

en el periódico local para que las personas que estén interesadas la lia-
f
&
inen. Algunos grupos aumentan al poner anuhciqs y funcionan durante
un largo período de tiempo, incorporando a ^uievOs miembros sobre la
marcha. Otros continúan con los miembros originales hasta que sus ne­
cesidades se ven cubiertas y luego se dispersan.
A pesar de que el programa de Desordenadas Anónimas no está di­
señado para ser un programa de doce pasos, como puede ser el de
Alcohólicos Anónimos, si un grupo desea usar el enfoque de los doce
pasos en su grupo de Desordenadas Anónimas, pueden hacerlo para sus
propios propósitos. Con frecuencia las personas que se han visto invo­
lucradas en grupos de apoyo, aparte de los de Desordenadas Anónimas,
entienden cómo funcionan y tienen más confianza en empezar un gru­
po así. Estarán ya enteradas de qué iglesias, hospitales u otras organiza­
ciones permiten que estos grupos de apoyo se reúnan en sus edificios. El
saber dónde reunirse es un gran paso. Por otro lado.-tener una habita­
ción para reunirse no es siempre necesario, porque un grupo reducido
de cuatro a seis personas puede hacerlo en un restaurante. Incluso aun­
que uno de los miembros tenga una casa lo suficientemente cerca como
para reunirse en ella, normalmente es mejor tener la reunión en un lu­
gar público.
Decidir si van a usar o no el programa d ejo s doce pasos depende
enteramente del grupo. A menos que el grupo entero se muestre entu­
siasmado con ese plan, yo recomiendo que no intenten seguir el progra­
ma desarrollado por Alcohólicos Anónimos y adoptado por diferentes
grupos. La controversia sobre la clase de grupo puede distraerles y ale- ;
jarles del propósito de recuperar su sanidad y llevar una vida organiza­
da. Las doce tradiciones, que son normas de grupo, ciertam ente se
aplican bien a cualquier grupo de ayuda propia, incluyendo Desordena­
das Anónimas. Están fácilmente disponibles y se pueden pedir a,
Alcohólicos Anónimos y a sus grupos hermanos. Como una alternativa,
para comenzar un grupo de Desordenadas Anónimas siguiendo el pro­
grama de los doce pasos, quizá usted desee asistir a un programa de doce.f
pasos como puede ser el de Hijos Adultos de Alcohólicos (ACOA) o á
cualquiera de los otros grupos en los que se exam inan a fondo los doc’
pasos. Los que deseen hacerlo les resultará sencillo aplicar los doce pa
sos a su propia adicción relacionada con el trastorno y falta de contra
sobre sus vidas. E! capítulo 7, “Haciendo de madre a la niña Interior” d:
Grupos de apoyo para autoayuda

más información para ayudar a determinar sí este programa de doce pa­


sos le puede resultar útil o no.

Los objetivos
El grupo de apoyo tiene varios objetivos, el primero de los cuales es
servir de estímulo, pues ser desordenada resulta muy desalentador. Si
hay una palabra¡que pueda describir mí vida como mujer desordenada
era frustrante. Mjuchas mujeres han dicho aliviadas: “Me creí que era la
única.” A veces para cuando la,desordenada se encuentra en la prüwha
reunión de un grupo de apoyase halla en una situación de verdadera
confusión y desánimo acercaroe su problema y su incapacidad para con- *
trolarlo. r •
La segunda meta es la motivación. El enfoque qpe necesitan las de­
sordenadas pará ordenar bien sus ,vidas y sus hogares se mantiene más
agudizado al hablar con regularidad acerca de los éxitos de la semana
pasada y los pbjetivos para ,1a semana entrante. Se anima a las personas
que asisten a las reuniones a poner por escrito cuáles son sus objetivos
para la próxima semana, y de esa manera resultan más concretos y el
compromiso adoptado se fortalece. También se las anima a que hablen
acerca de sus éxitos durante lá semana anterior. Para asegurarse de que
cada persona tenga la oportunidad de hacer ambas cosas, hablar acerca
de los éxitos pasados y, para que se fijen unos objetivos futuros, ios
miembros de grandes grupos de apoyo tendrán qu¡e dividirse en grupos
más reducidos para asegurarse de que disponen del tiempo necesario.
Escuchar a otras personas hablar de los éxitos obtenidos, contar de los
nuestros, y fijar objetivos concretos actúa como una poderosa motiva­
ción para la desordenada., / ^
El objetivo final del grupo de apoyo es ofrecer información. El gru­
po puéde leer un artículo o parte de un libro?sobre un tema apropiado ó
cada uno puede leer ún párrafo y hacer comentarios.sobre lá marcha.
Puede que uno de los miembros repase un capítulo de un libro acerca de
la organización en la casa o limpieza. Tal vez hagan que una de las mu­
jeres miembros cuente la historia de cómo se dio cuenta def problema y
cómo lo resolvió. En algunas ocasiones una persona,del exterior podr£
venir a hablarle al grupo y después de la reunión podrán hablar y com­
partir ideas de una manera más informal. ; : i
A pesar de que los grüpos de apoyo.de Desordenadas Anónimas no
respaldan ningún producto ■ini •
persona en particular,
.
puede
’’
quedos
1■ .
SE ACABÓ EL DESORDEN \
i

miembros deseen compartir lo que les ha sido de ayuda. Por ejemplo,


ayuda saber que hay un producto que funciona bien para limpiar las ins­
talaciones del cuarto de baño en una parte dpndtNiay agyia cruda. Pue­
de que alguien haya usado un servicio de limpieza con el que estén
satisfechos y todos estos aspectos caen bajo el encabezamiento de infor­
mación.
Para terminar, algunos grupos de apoyo posiblemente deseen ac­
tuar como representantes de la comunidad respecto al problema de la
falta de organización. Se pueden poner en contacto con el editor de la
sección “estilo de vida” de un periódico local y ofrecerle voluntaria­
mente información para artículos acerca del tema de la organización en
el hogar. Tres épocas especialmente buenas del año para sugerir estos
artículos son la primavera, cuando es tradicional pensar en haber lim­
pieza en la casa, el otoño, cuando los preparativos para las fiestas enfati­
zan la habilidad para la organización en el hogar o al principio del año,
cuando la gente está pensando acerca de las resoluciones de año nuevo.
Se quedaría usted asombrada del interés que suscitan las historias
acerca de personas que han vencido el problema del desorden. Además
de su participación local y personal, puede dar el teléfono de la central
de Desordenadas Anónimas (Messies Anonymous) como un número
de recurso para que puedan llamar los periodistas. Tam bién puede in­
formar al periódico que existe un boletín de noticias sobre el tema, que
se enviará a los lectores que escriban y lo pidan. La dirección y el núm e­
ro de teléfono se encuentran al final de este libro.

L os m iem b ro s
La mayoría de las personas que participen serán mujeres, aunque
no ha> duda de que los hombres son igualmente bienvenidos y posi­
blemente ellos deberían preocuparse más por sus propios problemas,
en relación con el desorden, pero a pesar de ello, el problem a recae
con más fuerza sobre las mujeres y serán ellas las que acudan a los gru­
pos de apoyo.
Puesto que el grupo está principalmente formado por mujeres,
piense un poco acerca de qué hacer con los niños que vienen con sus
madres a la reunión. Si el grupo se reúne en una iglesia donde hay espa­
cio de guardería, el problema se puede resolver contratando a alguien
que supervise a los niños mientras el grupo está reunido. C ada grupo
debe pensar en sus propias necesidades según vayan surgiendo.

192
Grupos de apoyo para autoayuda
t

La organización
Hay dos clases de organización, la informal y la formal. La mayoría
de los grupos serán informales porque el motivo por el que se reúnen sus
miembros no necesita demasiada estructuración. Unas cuantas perso­
nas se reunirán y desempeñarán voluntariamente los papeles de líderes.
En ocasiones pueden ir rotando entre los miembros. El dirigente toma
las decisiones d se hace por consenso. N o hay que pagar cuotas ni por
ser miembro. Los fondos se proveen según se necesitan por m edióle*
donaciones o colectas y no se^abre una cuenta bancaria de manera ofi­
cial. Los fondos son reducidos y se guardan en un recipiente de galletas
en la repisa de la cocina.
Los grupos más formales son generalmente más numerosos y tienen
una estructura más estricta. Puede que cobren unas cuotas, que te n ­
ga una lista de,miembros, que produzcan boletines de información,
etc. o que npm bren oficiales y funciones mediante votación sobre las
cuestiones!
Hay una superposición de estos dos estilos. La mayoría de las muje­
res han tenido suficiente experiencia en grupos como para saber la clase
de grupo en el que se encuentran cómodas o qué grupos son comunes
eri el sector donde viven. > j

La comunicación
En los grupos reducidos resulta sencillo mantenerse en contacto
por teléfono entre reuniones. Si el grupo se vuelve más numeroso, es
útil tener una cadena telefónica mediante la cual transmitir informa-
.ción. Sin embargo, recuerde que el teléfono es una gran distracción que
la aleja del trabajo que queremos realizar. Resultaría irónico que el usar
el teléfono para hacer el trabajo relacionado con el grupo de Desorde­
nadas Anónimas interfiriese con el motivo por el cual se reúne el grupo.
Use el teléfono con moderación y comuniqúese durante las reuniones.
Puede que algunos grupos deseen publicar un boletín de noticias
con artículos, poemas, anuncios, etc. U na vez más, haga esto si no in­
terfiere con el propósito principal de la reunión. Si usted tiene que de- ¡
dicar demasiado tiempo a publicar el boletín, se pierde el propósito'del
grupo. Si está convencida de que el boletín de noticias es útil, intente
prepararlo en una de las, reuniones regulares.
Tal vez desee tener un folleto impreso para nuevos miembros, que
cuente cómo funciona el grupo. Si usted lo planea con cuidado, puede
v
t 193 f.
SU A l’AHÓ Hi. d e s o r d e n

o inseguir q u e mi va, ¡il m ism o i lem p o , pin n p i o m o c i o n a r l o ¡i los poNihlcg


m ie m b ro s y, c o n perm iso, p ara ihjfar varios ck* el Ion e n la.s c o n s u lta s d e
los m iélicos, e n los m o s ira d o re s \le l a ^ t i e n i l a s e tc . E sto d e p e n d e d e
c ó m o se c o n s id e re el g ru p o d e sd e el p u n t o d e v ista d e s e rv ir d e a p o y o a
la c o m u n id a d .

A c tiv id a d e s
Cuando un grupo empieza a meterse en actividades complicadas,
se está alejando realmente de su propósito. Con raras excepciones, las
reuniones no deberán pasar de una hora y debieran de ir al grano. Pue­
de que el grupo desee empezar o concluir con la oración de la serenidad
y crear una agenda que seguir de manera consistente. Por ejemplo:
Bienvenida
Lectura del propósito del grupo
Informe sobre los éxitos de la semana (en grupos de dos)
Breve discusión
Oración de la serenidad

Puede que al grupo le complazca tener libros expuestos para la ven­


ta (algunos de ellos se pueden adquirir con descuento de grupo de la
central de M.A.) o para prestarlos.. Si el edificio lo permite se pueden
serv ir algunos refrescos, pero debieran ser mínimos (a m endigue, como
es natural, se reúnan en un restaurante). En ocasiones especiales, el
grupo tal vez desee celebrar una cena en la que todos traigan algo de co­
mer. Lo mejor es que sea sencilla y corta. No permita que este grupo o
ningún otro le quite el tiempo que usted debe dedicar a cosas más im­
portantes. Úselo para su propio bien, de eso se trata Desordenadas-
Anónimas.

Evalúe el desorden
1. ¿Le ayudaría a usted un grupo de apoyo para alcanzar sus objetivos?
□ Sí
' No !
2. Si es así, ¿de qué manera puede usted empezar uno si no hay ningu
no en donde usted vive? (Marque las frases que se apliquen a us
ted.)
n Se puede reunir conmigo una amiga.
m
194
Grupos de apoyo para autoayuda

Puedo formar un grupo de una organización a b que


actualmente pertenezco.
Puedo anunciarme en un periódico local, en un folleto o en
una estación de radio (que con frecuencia da anuncios de
servicios públicos sin cobrar).
Otros
3. (Cuándo sería un momento conveniente para que se reuniese us-
ted?

Por la tarde *
*
Por la'noche . _
Otro (o en la hora del almuerzo)
4. ¿Dónde podrá usted reunirse una vez que comience su grupo?
En la sala de reunión de una iglesia.
t
En la sala de reunión de un hospital.
i i
En un restaurante.
En otro lugar.

Dos personas pueden conseguir el doble que una, porque los resultados
pueden ser mucho mejores. “Porque si caen, el uno levantará a su
compañero.. Tres son incluso mucho mejor, porque un cordel triple
no se romperá pronto.” (Eclesiastés 4:9-12.)

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