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Lic. Cecilia Zugazaga cecizugazaga@yahoo.

com Alfred Adler

ALFRED ADLER
Biografía

Alfred Adler Carl Jung Sigmund Freud

Alfred Adler nació en los suburbios de Viena, el 7 de febrero de 1870, fue tercer hijo (segundo varón). Su
padre era judío, y se dedicaba al comercio de granos.
De niño, tuvo raquitismo lo que le impidió caminar hasta los cuatro años. Cuando tenía 5, casi se muere de
una neumonía, y ya a esta edad, había decidido ser médico.
Se recibió de médico en la Universidad de Viena, en 1895. Durante este tiempo, adhirió al partido
socialista estudiantil, donde conoció a su esposa, Raissa Timofeyewna Epstein, de nacionalidad rusa,
activista política, que había llegado a estudiar a Viena. Se casaron en 1897 y tuvieron cuatro hijos, dos de
los cuales, también fueron médicos.
Comenzó su carrera médica como oftalmólogo, pero enseguida se dedicó a la práctica
clínica en general, y puso su consultorio en una parte baja de Viena, en la que había
casas modestas, parques y circos. Entre sus clientes había gente de circo, y algunos
sugieren que el trabajo con esta gente, relacionado con sus debilidades y fortalezas,
lo llevó a trabajar sobre las inferioridades de órgano y la compensación. Pensemos que
en esa época, los personajes circenses, solían ser personas con características
particulares como enanismo, etc.
En 1907 se une al grupo de Freud. Sin embargo, cuando comienza a trabajar sobre las
inferioridades orgánicas, escribe un artículo acerca del instinto de agresión, y otro
sobre los sentimientos de inferioridad de los niños, que sugieren que las nociones
sexuales de Freud deberían ser tomadas metafóricamente en lugar de literalmente. Freud no aprueba
esta posición.
No obstante, Freud lo nombró presidente de la Asociación Psicoanalítica Vienesa y co-editor del periódico
de la organización. Adler no abandonó sus objeciones, y así surge un debate entre Adler y sus seguidores y
Freud y los suyos; polémica que terminó en la separación de Adler y otros nueve miembros de la Asociación
que forman la Sociedad para el Análisis libre en 1911. Al año siguiente, ya esta
asociación se llamaba Asociación para la Psicología Individual.
Durante la primera guerra mundial, Adler sirvió como médico, primero en el
frente ruso, y luego en un Hospital Infantil. Tuvo oportunidad de observar los
daños resultantes de la guerra, es así como su pensamiento se transformó
progresivamente hacia el interés social. Pensaba que si la humanidad pretendía
sobrevivir, debía cambiar.
Después de la Guerra, participó de varios proyectos incluyendo entrenamiento
de docentes y clínica educacional. En 1926 aceptó un cargo honorario en el
colegio de medicina de Long Island.
Muere de un paro cardíaco en 1937, en la Universidad de Aberdeen, mientras
estudiaba.

Su teoría

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Alfred Adler postula una fuerza motivacional, detrás de todos nuestros comportamientos y experiencias.
Hasta que su teoría tomó una forma más madura, llamó a esta fuerza esforzarse para la perfección. Es el
deseo que todos tenemos de desarrollar nuestras potencialidades, para llegar cada vez más cerca de
nuestro ideal. Es decir, un pensamiento similar a la idea de autorrealización.
Ahora bien, “perfección” e “ideal” son palabras problemáticas. Por un lado son metas positivas, acaso ¿no
deberíamos tratar de alcanzar el ideal? Sin embargo en psicología, esto tiene a menudo una connotación
negativa. Perfección e ideales, son, prácticamente por definición cosas inalcanzables.
Muchas personas de hecho, viven sus vidas en dolor y sufrimiento en su afán de ser “perfectos”. Algunos
autores como Karen Horney y Carl Rogers, enfatizan este problema. Sin
embargo Adler ve, en esta clase de idealismos, la perversión de una forma más
positiva de comprender al sujeto.
Este afán de perfección no fue la primera manera que Adler utiliza para
referir a esta motivación individual. Su definición inicial fue “impulso de
agresión”, refiriéndose a la reacción que tenemos cuando otros impulsos, tales
como la necesidad de comer, de estar sexualmente satisfechos, de hacer
cosas, o de ser amados, son frustrados.
Debería ser llamado el “impulso asertivo” ya que tendemos a pensar que la
agresión es física y negativa.
Fue esta idea adleriana de la agresión, lo que causó fricción entre él y Freud.
Freud no quería abandonar la posición fundamental de lo sexual en la teoría
Kurt Adler 1905-1995 Psicoanalítica. (Muchos años más tarde, no obstante Freud mismo introduciría
En su cuerpo teórico el concepto de instinto de muerte)
Otra palabra que Adler utilizó para referirse a la motivación básica fue la
compensación, ya que todos tenemos alguna clase de problemas o inferioridades de una u otra clase.
Adler pensaba que nuestras personalidades resultaban de las formas en que nosotros compensamos, o no,
esos problemas. Esta idea aún desempeña un papel importante en su teoría, pero fue rechazada como una
etiqueta que defina los motivos básicos porque sonaba como si fueran los problemas que tenemos los que
determinan como somos.
Una de las primeras frases de Adler, refieren a la “protesta viril”. Ya que observaba algo obvio en su
cultura (lo que no significa que esté ausente en la nuestra actual); los varones eran tenidos en más alta
estima que las mujeres. Los varones querían, y a menudo desesperadamente, que se los considerara
fuertes, agresivos, en control (masculinos) en lugar de débiles, pasivos o dependientes (femeninos). El
punto, obviamente, era que los varones eran mejores que las mujeres. Ellos, después de todo, tenían el
poder, la educación, y aparentemente, el talento y la motivación que se necesitaba para hacer “grandes
cosas”, en cambio las mujeres no.
Aun pueden escucharse comentarios al respecto entre la gente mayor, que validan la protesta y las
demandas en los varones y las mujeres son alentadas en su pasividad. Los varones pasivos a menudo son
tratados de “maricones” y las mujeres de carácter que se imponen son tratadas como “marimachos”.
Adler no percibió que el éxito y la asertividad masculina fueran resultado de una superioridad innata, sino
que observó que los varones son alentados en este sentido y por el contrario las niñas son desalentadas.
Ambos, niños y niñas, tienen esta capacidad de “protesta viril”.
Como muchas personas interpretaban que el referirse a la “protesta viril” Adler validaba desde algún
lugar, la superioridad masculina, es que cambió esta frase por la de “afán de superioridad”.
Es uso de esta frase, refleja una de las raíces filosóficas de su teoría. Friederich Nietzche, desarrolló una
filosofía que consideraba el deseo de poder como una de las motivaciones básicas del hombre.
Existe una diferencia entre la definición que hace Adler al respecto.
La superioridad como meta puede entenderse en dos sentidos: el primero es el afán de superarse, de ser
cada vez mejor uno mismo, y el segundo, es un afán de superarse con respecto a otro, es decir ser
superior a alguien. Es a esta última acepción, a la que Adler denomina como patológica, o neurótica.
Por eso distingue “afán de hacerse valer” de “afán de superioridad” refiriendo a una y otra clase de
superioridades. Una cosa es “valer” en términos de ocupar un lugar, y otra cosa es la “voluntad de poder”,

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en términos de poder a otro, para lo cual, dice Adler, el neurótico confunde el medio con el haciendo del
“poder” un fin en si mismo. Para ejercer este poder, muchas veces el neurótico debe menospreciar y
descalificar a los demás.

Estilo de Vida

Existen muchas diferencias entre la teoría Freudiana y


Adleriana. La teoría freudiana podría llamarse
reduccionista, ya que Freud pasó la mayor parte de su vida
llevando los conceptos al nivel psicológico, de la primera
tópica, sin embargo, admitió esta falla al final, cuando dice
que la vida no puede ser explicada en términos de
necesidades psicológicas. Además, Freud intentó dividir la
personalidad en pequeños conceptos teóricos, como el yo,
superyó etc.

Adler fue influenciado por los escritos de Jan Smuts, el


filósofo y político Sudafricano. Smut pensaba que, en orden de comprender a las personas, nosotros
tenemos que entenderlas más como una totalidad que como colecciones de partes y trozos, debemos
entenderlo en el contexto en el que vive, ambos, físico y social.

Este abordaje, llamado holismo influyó en el pensamiento adleriano. En primer término, para reflejar la
idea de que deberíamos ver a las personas como totalidades en vez de en partes 1, decidió llamar a su
psicología “individual”. La palabra individual significa literalmente “indiviso”.

En segundo término, en lugar de hablar acerca de la personalidad de alguien en el sentido tradicional de


rasgos, estructuras, dinamismos, conflictos etc., prefirió hablar de “estilo de vida”. Este estilo de vida se
refiere a: cómo cada uno vive su vida, cómo maneja sus problemas y sus relaciones interpersonales.

Al respecto dice: “El estilo de vida de un árbol, es la individualidad de un árbol expresándose a sí misma y
moldeándose en un entorno. Reconocemos un estilo cuando lo contrastamos contra un contexto diferente
del que esperamos, entonces nos damos cuenta de que cada árbol tiene su patrón de vida y no es
meramente una reacción mecánica al contexto.”

Teleología

Este ultimo punto, el que el estilo de vida no es meramente una reacción mecánica al medio, es otra forma
en la que Adler difiere fundamentalmente de Freud. Para Freud, las cosas que sucedieron en el pasado
determinan lo que la persona es en el presente. Adler en cambio ve la motivación como una forma de
dirigirse hacia el futuro, en lugar de ser conducido mecánicamente por el pasado. Nosotros nos dirigimos
hacia nuestros proyectos, propósitos e ideales. Esto es llamado “teleología”. El cambiar las cosas desde el
pasado hacia el futuro, produce muchas diferencias. Como el futuro aun no ha sucedido, un abordaje
teleológico necesita definir otras cosas. En un abordaje tradicional, mecanicista, la causa lleva al efecto,
es decir si A, B, y C suceden, entonces X, Y y Z deben necesariamente suceder. Pero no hace falta cumplir
objetivos ni alcanzar ideales, y éstos pueden cambiar a lo largo de la vida. La teleología reconoce que la
vida es dura e incierta, y que siempre existe la posibilidad de cambiar.

Otra influencia importante para Adler fue la del filósofo Hans Vaihinger, quien escribió un libro llamado
“La filosofía del <<como si>>”. Vaihinger creía que la verdad última siempre estaría más allá de nosotros,
pero que, para propósitos prácticos, necesitamos crear verdades parciales. Su interés máximo era la
ciencia, y dio muchos ejemplos de verdades parciales como la de los protones y electrones, ondas de luz, la
gravedad como distorsión del espacio, y otras. Contrariamente a lo que muchos de nosotros intentamos
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En oposición a la Primera y Segunda tópica de Freud
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asumir, estas cosas no son cosas que alguien haya visto o probado que existen. Son construcciones útiles,
Funcionan por el momento. Hagamos ciencia, y felizmente llegaremos a constructos teóricos cada vez más
útiles... Usamos el término “como si” fueran verdad. Adler llamó a estas verdades parciales “ficciones”.

Vahiniger y Adler puntualizaron que nosotros usamos esas ficciones en la vida cotidiana. Nos comportamos
como si supiéramos que el mundo estará aquí mañana, como si estuviéramos seguros de que se divide en
bueno y malo, y que las cosas son como las vemos. Adler llamó a esto finalismo ficcional. Se puede
comprender mejor a través de un ejemplo: Muchas personas se comportan como si hubiera un cielo o un
infierno en su futuro personal, pero la mayoría de nosotros no cree en esto como un hecho probado. Esto lo
convierte en una ficción en el sentido que Vaihinger y Adler dan a la palabra. Y el finalismo refiere a su
teleología: La ficción descansa en el futuro, y sin embargo influencia nuestro comportamiento hoy. Adler
agrega que, el centro del estilo de vida de cada uno descansa una de estas ficciones, una importante que
explica quien soy y donde voy.

Interés Social

Es importante también al hablar del afán de perfección, la idea de interés social


o sentimiento social (llamado originalmente Gemeinschaftsgefuhl o "sentimiento
de comunidad”. En orden de ser congruente con su holismo, es fácil darse cuenta
de que cualquier afán de perfección debe tener en cuenta el contexto social, el
entorno. Como animales sociales, simplemente no existimos, y mucho menos
prosperar, sin otros.
Adler postula que la involucración social no es simplemente genética o aprendida
sino una combinación de ambas. Está basada en una predisposición innata, pero
debe ser nutrida para sobrevivir. Vemos lo innato en la forma en que los bebés y
niños pequeños sonríen y muestran su simpatía a los otros sin que nadie les enseñe.
Fíjense cómo cuando un bebé en la nursery comienza a llorar, todos lloran. O cuando entramos en un cuarto
donde la gente está riéndose, nosotros sonreímos.
Y también, así como tenemos ejemplos acerca de cuan generosos pueden ser los niños pequeños unos con
otros, también sabemos lo egoístas y crueles que pueden ser. Instintivamente parece que supiéramos que
lo que a mí me duele, también podría dolerle al otro, e instintivamente, si tenemos que elegir entre el dolor
del otro y el mío propio, elegimos que sufra el otro. Es por eso que la tendencia natural a la empatía, debe
ser sostenida, a la larga, por los padres y la cultura. La empatía supone identificarse con el dolor ajeno.
Adler quería evitar la idea de que el interés social tenía que ver con la extroversión. Los americanos en
particular, tienden a considerar el compromiso social como un modo de ser abierto y amigable, palmeando
la gente en la espalda y llamándolos por sus nombres de pila. Algunas personas pueden expresar su
compromiso social de esta forma, obviamente, pero para otras personas esta clase de comportamientos
solo los conduce a lograr sus fines personales. Cuando Adler habla de compromiso social, o con la
comunidad, se refiere no a comportamientos sociales particulares sino al sentido dado por la familia, los
grupos de pertenencia, la humanidad, y la vida en general. El compromiso social es una forma de ser útil a
los demás.
Por otro lado la carencia de compromiso social es para Adler, la definición de enfermedad mental. Todas
las fallas neuróticas, psicóticas, criminales, alcohólicos, niños problema, suicidas, perversos y prostitutas
son fallas porque carecen de interés social... Su aspiración al éxito es solo una aspiración de superioridad
personal, y sus triunfos son significativos para ellos solos
Inferioridad
Entonces nos encontramos todos nosotros, atraídos hacia la completud, la perfección, la autorrealización,
y no obstante algunos –los que fallamos- terminamos vacíos, imperfectos, y muy lejos de ser
autorrealizados. Y todo porque carecemos de interés social, o para decirlo de manera positiva, porque
estamos demasiado interesados en nosotros mismos. ¿Pero, que es lo que nos hace estar interesados en
nosotros mismos?

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Adler postula que esto sucede cuando estamos abrumados por nuestra inferioridad. Ya que quien puede
sentirse competente, puede afrontar el involucrarse y pensar en los demás. Pero si en su defecto, la vida
es sólo referida a lo bueno que hay en uno mismo, entonces nuestras atenciones se vuelven
progresivamente focalizadas hacia nosotros. Obviamente, cada persona sufre alguna inferioridad de una
manera u otra. Adler comenzó su trabajo postulando la inferioridad de órgano,
esto es: el hecho de que cada uno de nosotros tiene cierta debilidad o fortaleza en
partes de nuestra anatomía o fisiología. Alguno de nosotros puede tener más débil
el corazón, o los riñones, o problemas hepáticos desde chicos. Algunos
tartamudean o balbucean; algunos tienen diabetes, asma, o polio,; algunos tienen
debilidades en sus ojos, o auditivas, o musculares. Algunos de nosotros tenemos
tendencias innatas a ser más gordos, y otros más delgados. Alguno es retardado y
otro sobredotado, alguno tiene una deformidad. Alguno es muy alto y otro es muy
petiso, y así indefinidamente. Adler postula que las personas respondemos a las
inferioridades orgánicas con mecanismos de compensación. Para equilibrar estas
inferioridades de alguna manera. El órgano inferior debe exigirse y a veces hasta
hacerse más fuerte que el de cualquier persona normal, o tal vez otros órganos
compensen los déficits del órgano inferior. Otras veces, la persona puede
compensar psicológicamente el problema orgánico desarrollando ciertas habilidades y a veces ciertos
estilos de personalidad. Existen muchos ejemplos de personas que han superado deficiencias físicas de un
modo que no soñaría ni el mejor dotado. (Por ejemplo Sylvester Stallone cuyo cuerpo trabajado compensa
secuelas de una parálisis. Lamentablemente, también hay personas que no pueden manejar sus dificultades
y viven sus vidas en un estado de silenciosa desesperación. Adler postula que esto es solo una parte de la
cuestión, ya que todavía más `personas sufren de sus inferioridades psicológicas. A algunos se les ha dicho
que son tontos, o feos, o débiles. Algunos de nosotros terminamos creyendo que no somos buenos para
nada. Somos comparados en la escuela con otro que siempre es mejor, o nos critican por el acné, o por la
mala postura, o somos forzados a participar de un equipo de fútbol o de hockey a desgano, y terminamos
aislados, sin amigos ni pareja. En estos ejemplos, no existe una inferioridad de órgano real, sin embargo
aprendemos a creer que sí somos inferiores. Es así como algunos compensan superándose en aquello en lo
que se sienten inferiores. La mayoría compensa tratando de ser bueno en alguna otra cosa, pero otros
conservan su sentido de inferioridad, y algunos no desarrollan una autoestima jamás.
Existe además una forma de Inferioridad mucho más generalizada, y esta es la inferioridad natural de los
niños. Todos los niños son, por naturaleza más pequeños, más débiles, menos social e intelectualmente
competentes que los adultos que los rodean. Si observamos los juegos y juguetes de los niños, tienen un
elemento en común, y es que satisfacen el deseo de crecer, a ser grande, a transformarse en adulto. Esta
clase de compensación es exactamente igual al “afán de perfección”. Es una motivación para desarrollarse
y crecer que permite siempre el movimiento hacia el desarrollo. Esto es parte de un proceso no sólo normal
sino además necesario y positivo. El niño debe sentirse inferior para poder dirigirse hacia su meta de
alcanzar esta perfección en un afán de superarse a sí mismo.
Ahora bien: Sucede que muchas veces, en el contacto con esta inferioridad, el papel que juegan las
personas que rodean al niño en su contexto, desempeñan un papel fundamental. Si el niño, es
sobreprotegido en sus déficits, si es visto con ojos que no confían en su capacidad, si no le es permitido
hacerse cargo de la compensación que debe realizar, esa inferioridad natural, estará rodeada de los
estímulos externos que la aumentarán transformándola en lo que se llama un complejo de inferioridad. Por
ejemplo: una niña pierde su mamá en el momento de nacer. Es entonces huérfana. Ella no sabe lo que es
tener una mamá porque nunca la tuvo, y compensa con la imagen de la abuela que la cría. El hecho de ser
huérfana es hasta aquí una inferioridad con respecto a los demás que puede compensar. Ahora bien; si
cada vez que la cuidan y la atienden, la abuela llora porque “pobrecita no tiene mamá”, o cada vez que hay
una fiesta en el colegio las maestras y la familia la sobreprotegen porque ella no tiene mamá, es factible
que la inferioridad natural sea transformada en un complejo de inferioridad. Existen en este vínculo un
montón de mensajes que indican a la niña que ella nunca podrá ser como los demás porque es huérfana, y
entonces es transformada en “Anita la huerfanita”, cosa imposible de compensar por mecanismos normales

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de compensación. Este sentimiento, es además retroalimentado como para que se transforme en una
inferioridad progresivamente mayor y permanente. El complejo de inferioridad no representa un problema
simplemente, sino que es una neurosis. “Las disposiciones psíquicas no revisten carácter neurótico mientras
el individuo no se ve obligado a tomar una decisión: bajo la influencia de una necesidad interna la tendencia
a la seguridad se exacerba, y los respectivos rasgos de carácter se movilizan y aumentan su eficacia. Al
mismo tiempo, el objetivo final propuesto se hace más rígido y refuerza las líneas directrices secundarias,
los rasgos de carácter. Entonces comienza una suerte de sustancialización del carácter: transformándose
de medio en fin. Adquiere un alto grado de autonomía y sufre una suerte de santificación que le confiere
un valor inalterable, eterno. El carácter neurótico es, en efecto, incapaz de adaptarse a la realidad, pues
trabaja en vista de un ideal irrealizable. “2Es decir que es un problema que afecta la vida entera del
individuo. La persona se transforma en tímida, insegura, indecisiva, cobarde, sumisa, obediente etc. y por
otro lado, depende de los demás para lograr de manera que se transforma en manipulativas para conseguir
lo que necesita. Y nadie puede satisfacer esa queja permanente que gira alrededor del neurótico.

Hay otra manera que utiliza el neurótico para resolver la situación de inferioridad, más allá de la
compensación, y es desarrollando lo que Adler llama un complejo de superioridad, Este complejo de
superioridad supone cubrir la inferioridad pretendiendo ser superior. Y una manera común de pretender
sentirse superior, es hacer que los demás se sientan inferiores. Fanfarrones, mentirosos, y pequeños
dictadores son claros ejemplos de esto.
Otros ejemplos los constituyen aquellas personas que reclaman atención siendo dramáticas, quienes se
sienten poderosos cometiendo crímenes, y aquellos que descalifican a otros por su género, raza, orígenes
étnicos, creencias religiosas, orientación sexual, peso, altura etc. Y también aquellas personas que
esconden sus sentimientos de minusvalía en las ilusiones de poder que brindan el alcohol y las drogas. “La
crisis neurótica, a la que puede compararse con la lucha por el poder, tiene la misión de preservar el
sentimiento de personalidad de una amenaza de humillación y depreciación” 3

Tipos Psicológicos

La neurosis es, para Adler, competencia del interés social insuficiente, y describe tres tipos psicológicos,
categorizados de acuerdo al nivel de energía involucrada.
El primero es el tipo decidido: Estas personas son, desde sus infancias aquellas que se caracterizan por
una tendencia a ser agresivos y dominantes sobre los demás. Su energía – la fortaleza de su esfuerzo más
allá de su potencia personal – es tan grande que tienen tendencia a pasar sobre cualquiera que se
interponga en su camino. Los más enérgicos son oportunistas y sádicos; menos enérgicos son aquellos que
lastiman a otros haciéndose daño a sí mismos, incluidos alcohólicos, adictos y suicidas.
El segundo es el tipo dependiente: Estas personas son sensibles, y han desarrollado una coraza alrededor
de ellos que los protege, pero deben depender de otros para atravesar la vida y capear las dificultades.
Tienen bajos niveles de energía y se transforman en dependientes. Cuando se abruman, desarrollan lo que
comúnmente llamamos síntomas neuróticos: fobias, obsesiones y compulsiones, ansiedad generalizada,
histeria, amnesias, dependiendo de los detalles individuales de su estilo de vida.
El tercero es el tipo evitativo: Estas personas tienen los niveles más bajos de energía y sólo sobreviven
evitando “la vida”, especialmente otras personas. Cuando son presionados al límite, tienen tendencia a
psicotizarse, refugiándose finalmente en sus propios mundos personales.
Y hay un cuarto tipo el útil socialmente: Esta es la persona saludable que tiene interés social y energía
disponible. Sin energía, es imposible tener interés social ya que no habría capacidad de hacer nada por
nadie.

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Adler, Alfred. “El Carácter neurótico”. Editorial Planeta Agostini, Obras Maestras del Pensamiento Contemporáneo, Buenos Aires
1984 Pág. 21
3
Adler, Alfred. “El Carácter neurótico”. Editorial Planeta Agostini, Obras Maestras del Pensamiento Contemporáneo, Buenos Aires
1984 Pág. 45
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Estos cuatro tipos son bastante parecidos a los propuestos por los antiguos griegos. También ellos
percibían que las personas tenían determinados “temperamentos” (llamados así por analogía con la
temperatura), y atribuían estos temperamentos a la presencia relativa de los fluidos corporales llamados
humores.
Estos humores distinguían personalidades coléricas (cálido y seco) (bilis amarilla)corresponden al tipo
decidido.
Flemáticas, (frías y húmedas), son personas pegajosas, corresponderían al tipo dependiente. Melancólicas
(bilis negra) (frío y seco), con tendencia a estar y tristes todo el tiempo; puede equipararse al tipo
evitativo.
Y por último, quien tiene en su sangre todos lo humores equilibradamente, decimos que está de “buen
humor” y éste corresponde al tipo sanguíneo, (cálido y húmedo). Este tipo representa el tipo útil
socialmente.
ADVERTENCIA: Adler defiende fuertemente la idea de que cada individuo es único y con su estilo de vida
único. La idea de los tipos es, para él, sólo un artificio heurístico, una ficción útil, y en absoluto una
realidad.

Infancia

Al igual que Freud, Adler observó que la personalidad o estilo de vida se establecen temprano en la vida.
De hecho el prototipo del estilo de vida propio, está armado hacia los cinco años de edad. La nuevas
experiencias, en lugar de cambiar el prototipo, tienden a ser interpretadas en términos del prototipo,
“forzadas a encajar” en otras palabras, en ideas preconcebidas, en nuestros estereotipos.
Existen tres situaciones infantiles que contribuyen a un estilo de vida “deficiente”.
La primera es la ya mencionada inferioridad de órgano, al igual que las enfermedades infantiles. Estos son
stressores que sobrepasan, y si alguien no obtiene la atención que necesita va a permanecer focalizado en
sí mismo. La mayoría de ellos irá por la vida con un fuerte sentimiento de inferioridad. Algunos sobre -
compensarán con un complejo de superioridad. Solo con el apoyo de quienes lo quieren podrá compensar
saludablemente.
La segunda es el consentimiento, o sobreprotección. A muchos niños se les enseña que pueden tomar sin
recibir. Sus deseos son órdenes. Esto puede sonar como una situación ideal, hasta que caemos en la cuenta
de que el niño consentido falla en dos sentidos: Primero, no aprende a hacer las cosas por sí mismo, y
descubre su inferioridad de manera tardía. Y segundo, no aprende otro modo de manejarse con los demás
que no sea a través del dar órdenes. Y la sociedad responde a los niños consentidos de una sola manera:
odiados.
La tercera es: el descuido. Un niño que es descuidado o abusado aprende lo que el consentido, pero lo
aprende de manera más directa. Aprenden su inferioridad ya que se les demuestra diariamente que no
valen nada, aprenden a ser egoístas porque no pueden confiar en nadie. Si alguien no conoce el amor, no
puede desarrollar esta capacidad tardíamente. Y debemos considerar que los niños descuidados no solo son
los de un orfanato o las víctimas de abuso sino los niños cuyos padres nunca están presentes o cuya crianza
ha sido rígida o autoritaria.
El orden de nacimiento
Debe darse el crédito a Alfred Adler, como el primer teórico que incluye no sólo a los padres como
importantes en la influencia temprana de los niños, sino a los hermanos. Sus aportes acerca de los efectos
entre los hermanos y en orden de nacimiento es probablemente lo que lo ha hecho más famoso. Debemos
hacer la salvedad, de que el mismo Adler consideraba sus ideas al respecto del orden de nacimiento sólo
como un marco de referencia útil, más allá de la “realidad”, otra de sus ideas heurísticas, solo ficciones
útiles que contribuyen a comprender a las personas, pero no para tomar dogmáticamente.
El hijo único: Suele haber tendencia a consentirlo más que a los demás, con todos los resultados
patológicos que hemos visto con anterioridad. Después de todo, los padres del hijo único ponen todos los
huevos en la misma canasta, y suelen ser muy cuidadosos con él, - a veces ansiosamente cuidadosos – para

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su premio y orgullo. Si los padres son abusivos, por otra parte, el hijo único tendrá que cargar con todo el
abuso solo.
El primogénito: Comienza su vida como hijo único, con todas las atenciones puestas sobre sí. Tristemente,
justo cuando las cosas comienzan a ser cómodas, el segundo hijo llega y lo destrona. Al principio, el niño
puede que libre alguna batalla por recuperar la posición perdida. Puede que trate de actuar como un bebé,
-después de todo para el bebé parece funcionar bien – solo para ser rechazado y para que le recuerden que
él es el <<grande>>. Algunos se vuelven desobedientes y rebeldes, otros ariscos o retraídos. Adler cree que
los primogénitos tienen mayores posibilidades de ser niños problemas. Lo positivo es que los primogénitos
tienden a ser precoces, relativamente solidarios y más conservadores que los otros niños de la familia.
El segundo hijo está en una situación diferente ya que tiene al mayor que funciona como una suerte de
“marca el camino” e intenta ser competitivo, constantemente tratando de pasar al niño mayor. A menudo
son exitosos, pero suelen sentir que “la carrera nunca se termina”. Como permanecer en una carrera
constante que no los lleva a ninguna parte.
El hijo del medio, será similar al segundo, sin embargo puede que focalice en el otro competidor. El hijo
menor suele ser el más consentido en una familia. Después de todo, es el único que jamás ha sido
destronado. Por eso. Los menores, después del primogénito son los que siguen en estadísticas como niños
con problemas. Los niños menores pueden sentirse inferiores siempre ya que TODOS en la casa son
superiores a él. También con todos esos “modelos” puede que el menor se vea obligado a superarlos. Quien
es primero, segundo o último hijo no es tan obvio como parece. Si hay un largo período de tiempo en el
nacimiento entre hermanos, puede que no se sientan tan cercanos como si se llevaran poco tiempo entre
ellos. Por ejemplo: Hay 8 años de diferencia entre mi primera y segunda hija, y tres entre la segunda y la
tercera. Esto puede hacer que mi primera hija sea como una hija única, la segunda como primogénita y la
tercera como la menor. Y si alguno de los hijos es varón y otras son mujeres, también hay una diferencia.
Si el segundo hijo de una familia es niña, podría ser que no tome a su hermano varón como competidor. Un
varón en una familia de niñas, puede sentirse como hijo único, etc. Y como todo en la teoría Adleriana, el
orden de nacimiento debe ser comprendido en el contexto de las circunstancias individuales de la persona.

Diagnóstico:

Para ayudar a las personas a descubrir las “ficciones” en las cuales está basado su estilo de vida, Adler
tendría en cuenta algunas variables, el orden de nacimiento, por ejemplo. En primer lugar, examinaría a la
persona y a su historia clínica para ver si hay alguna raíz orgánica en el problema. Una enfermedad seria,
puede tener efectos colaterales que desemboquen seriamente en síntomas neuróticos y psicóticos. En la
primera sesión, preguntaría acerca de los primeros recuerdos infantiles. Y no buscaría en esto tanto la
verdad, como el prototipo del estilo de vida presente. Si las memorias tempranas, remiten a seguridad y
grandes demandas de atención, esto podría implicar un “consentido”. Si encuentra competencia y agresión
con su hermano mayor, esto podría suponer un tipo autoritario; y si la memoria remite a evasivas o
negaciones o a esconderse bajo la cama, podría significar inferioridad y evitación y así sucesivamente.
También preguntaría acerca de algunos problemas en la infancia que podría alguien haber tenido. Un mal
hábito como comer en el baño, podría indicar la forma en que alguien controló a sus padres. Los miedos,
como a la oscuridad o a quedarse solo, pueden sugerir consentimiento. El tartamudeo, puede significar que
el lenguaje está asociado con ansiedad. Agresión o robo, pueden ser signos de un complejo de superioridad.
Ensoñaciones, aislamiento, haraganería pueden ser varias formas de evitar enfrentarse con las propias
inferioridades. Al igual que para Freud y para Jung, los sueños y los sueños diurnos eran importantes para
Adler, sin embargo para él, los sueños son una expresión del estilo de vida y, lejos de contradecir los
sentimientos de la vigilia, están unificados con la conciencia. Generalmente, reflejan las metas y los
problemas para alcanzarlas. Para quien no recuerda sus sueños, Adler le diría que fantasee, ya que las
fantasías van a reflejar igual el estilo de vida. También Adler prestaría atención a la forma en que el
sujeto se expresa, la manera en que estrecha la mano, los gestos que usa, el lenguaje del cuerpo. Notó que
las personas consentidas siempre se inclinan en contra de algo. Aún las posturas para dormir pueden
contribuir a alguna toma de conciencia. Una persona que duerme en posición fetal con las frazadas sobre la

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cabeza, es claramente diferente que la que se desparrama sobre toda la cama absolutamente descubierta.
También averiguaría sobre los factores exógenos, los eventos disparadores de los síntomas que lo
preocupan. Él sugiere un número de disparadores comunes, problemas sexuales, cierta incertidumbre,
culpa, la primera vez, impotencia, y así. Los problemas que enfrentan las mujeres como embarazos,
nacimientos, menopausias; la vida afectiva, el cortejo, compromiso, casamiento, y divorcio; la vida laboral,
incluyendo la escuela, exámenes, decisiones de carrera, el trabajo mismo. Los peligros de muerte o la
pérdida de un ser querido.
Luego, Adler estaba abierto a un diagnóstico menos racional y científico, más creativo que diagnóstico.
Sugería que no podía ignorarse la empatía, intuición, y simple intuición.

La Terapia
Hay considerables diferencias entre la terapia adleriana y la freudiana. En primer lugar, Adler prefería el
trabajo cara a cara. En segundo término, hacía muchas cosas para no parecer autoritario. De hecho, su
consejo es que un terapeuta nunca debe permitir que el paciente lo fuerce a asumir el rol de una figura
autoritaria, porque permite al paciente que juegue los muchos juegos que habitualmente jugó en el pasado.
El paciente puede tomar sino al terapeuta como su salvador, sólo para atacarlo cuando el paciente termina
revelando su humanidad. Poniéndolos en segundo plano, es como si sus vidas neuróticas pasaran a primer
plano. La explicación que Adler da acerca de la resistencia es muy simple: Cuando un paciente se olvida de
sus citas, llega tarde, demanda favores especiales, o generalmente se vuelve obcecado y poco cooperativo,
esto no es como pensaba Freud, resultado de la represión. En su lugar la resistencia es un signo de la falta
de valor del paciente para abandonar su estilo de vida neurótico.
El paciente debe entender la naturaleza de su estilo de vida y sus raíces en ficciones auto-referidas. La
comprensión del insight no puede ser forzada: Si uno le dice a alguien “mirá, este es tu problema” se va a
alejar y va a buscar formas de alentar sus ficciones presentes. En su lugar, el paciente debe ser llevado a
un estado de sentimiento en el que le gusta escuchar y comprender. Ya que solo puede ser influenciado
para vivir en la forma que fue comprendida. (Ansbacher y Ansbacher 1956, p.335) Es el paciente, no el
terapeuta quien es responsable en última instancia de curarse. Finalmente el terapeuta debe alentar al
paciente, lo que implica despertarlo al interés social, y a la energía que esto conlleva. Desarrollando una
genuina relación humana con el paciente, el terapeuta provee la forma básica de interés social que el
paciente puede transferir a otros.

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