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Ciencias Psicológicas 2007; I (1): 37-45 © Prensa Médica Latinoamericana 2007 - ISSN 1688-4094 37

ESTUDIANTES ADOLESCENTES ARGENTINOS


EN RIESGO SUICIDA: UNA INVESTIGACIÓN COMPARATIVA (1)

ARGENTINE ADOLESCENT STUDENTS AT SUICIDAL RISK:


A COMPARATIVE RESEARCH

María Martina Casullo

Mercedes Fernández Liporace

Universidad de Buenos Aires (Argentina)

Resumen: Se presentan resultados sobre riesgo suicida en una muestra de 1567 estudiantes
adolescentes de ambos sexos, con una media de edad de 15 años, residentes en distintas
regiones de la Argentina: las provincias de Catamarca, Tucumán, y Buenos Aires (ciudad de
Mar del Plata) y la Ciudad de Buenos Aires, capital de este país. Los datos fueron recogidos
mediante la Escala para la Detección de Adolescentes en Riesgo Suicida (ISO-30) en su
adaptación local. Se ha detectado entre un 11.5% y 12.8% de sujetos en alto riesgo suicida
en los centros urbanos correspondientes a la metrópoli argentina y a la ciudad de San Miguel
de Tucumán (capital de esa provincia), y un 5.9 % en la ciudad de Mar del Plata, que no es
una capital provincial; por otra parte, se ha verificado un 15% de alumnos en riesgo en distintas
localidades catamarqueñas con menor densidad poblacional. Ser mujer y vivir en pequeños
centros poblacionales aparecen como factores de riesgo.
Palabras clave: suicidio. Adolescentes. Riesgo

Abstract: Results on suicidal risk assessed in a sample composed of 1567 adolescent


students (both sexes, mean age= 15) are presented. Participants lived in different regions of
Argentina: Catamarca, Tucumán and Buenos Aires (Mar del Plata City and Buenos Aires
City). Data were gathered by the Argentinian version of the Inventory for Suicidal Orientations
(ISO – 30). 11.5% of students in high suicidal risk was detected in Buenos Aires City, while
12.8% was verified in San Miguel de Tucumán City. 5.9 % of high risk was assessed in Mar del
Plata City, and 15% in different small towns of Catamarca. Being female and living in small
towns appear as risk factors.

Key words: suicide. Adolescents. Risk.

INTRODUCCIÓN nificados a lo largo del tiempo y a través de las


culturas (Fremouw, Perczel & Ellis, 1990).
La adecuada comprensión de las ideaciones Las referencias históricas apuntan a indicar
y de los comportamientos suicidas exige un que el término suicidio fue acuñado por Browne
análisis desde diferentes perspectivas, funda- (1642) en su tratado Religio medici.
mentalmente desde la histórica y la cultural, Etimológicamente, este vocablo proviene de las
puesto que se está frente a un fenómeno voces latinas caedere y sui, que significan, res-
multidimensional, que ha adquirido distintos sig- pectivamente, matar y uno mismo (Seaver,

(1) Este estudio ha sido subsidiado por la Universidad de Buenos Aires como proyecto de Urgencia Social. Facultad de
Psicología.
La recolección de datos de las provincias de Catamarca y Tucumán estuvo a cargo de los psicólogos Diego Molina y
Bettina Lacunza. En el procesamiento estadístico ha participado la técnica de CONICET Silvia Mele. Los datos corres-
pondientes a la ciudad de Mar del Plata fueron recogidos por las psicólogas Maria C. Posada y Claudia Castañeira.
Correspondencia: Prof. Mercedes Fernández Liporace. Facultad de Psicología UBA - Avda. Independencia 3065, 3er.
Piso, Instituto de Investigaciones (1225). Buenos Aires, Argentina. TE: 011-49575887 – Email: mliporac@psi.uba.ar
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2002). Pese a la simplicidad de esta definición, ras causas de mortalidad en los países
la complejidad de este fenómeno se manifiesta industrializados, especialmente entre las perso-
claramente al momento de intentar nas más jóvenes, entre los 15 y los 24 años
caracterizarlo desde el punto de vista psíquico; (Casullo, Bonaldi & Fernández Liporace, 2000).
no parece completamente adecuado describir- Así, ubicando ahora el foco de atención en la
lo como una mera reacción a circunstancias o adolescencia, debe tenerse en cuenta que esta
agentes generadores de angustia o malestar, etapa evolutiva permite al individuo el acceso a
así como tampoco es posible identificarlo con las operaciones formales de pensamiento; de
un cuadro psicopatológico determinado. Al ana- esta manera, el sujeto se vuelve capaz de
lizarlo, deben tenerse en cuenta factores de hipotetizar y de concebir posibilidades, saliendo
naturaleza biológica, psíquica, sociológica, cul- de las realidades concretas que hasta ese mo-
tural y aún filosófica. El tratamiento de este tema mento manejaba. En virtud de todo esto comen-
involucra, a la vez, determinado tabúes, exis- zará a ejercitar la habilidad de elaborar sistemas
tentes aún en la esfera de acción de los profe- de razonamiento complejos, que le permitirán
sionales de la salud mental (Casullo, Bonaldi & reconstruir su universo infantil. La posibilidad de
Fernández Liporace, 2000). reconocer la factibilidad de no ser implica la de
Existen testimonios históricos sobre com- incorporar las nociones de permanencia y de
portamientos suicidas que datan de tiempos transitoriedad; morir se vuelve, en esta fase del
anteriores a nuestra era; para los antiguos egip- ciclo de vida, una metáfora sumamente potente
cios el intento suicida era una forma de captar en situaciones transicionales: ya el lenguaje coti-
la atención y de ser tomado en cuenta; dado diano alude de esta forma a sentimientos de so-
que en ese contexto la muerte era concebida ledad, frustración o tristeza (me muero de abu-
como un paso hacia otra forma de vida, la va- rrimiento, me muero de tristeza) o sensaciones
loración de tales comportamientos no era des- afectivas intensas (me muero de ganas). La va-
favorable. En pleno esplendor de las culturas lidez de la expresión muero, luego existo en esta
griega y romana se lo consideraba como una fase del desarrollo se vincula con la reconstruc-
muerte de características honorables. Sin em- ción de la identidad, incorporando las posibilida-
bargo, en otras antiguas culturas, como la des de pérdidas, fracasos, catástrofes y muer-
judaica, existía una estricta prohibición referi- tes (Kastenbaum, 1986).
da a la comisión de tales actos. A pesar de Evaluar lo que se denomina orientación sui-
que los escritos bíblicos no condenan explíci- cida del sujeto facilita la detección precoz de
tamente el suicidio, el judaísmo lo prohíbe fir- comportamientos e ideaciones que indican la
memente y en la actualidad otras religiones presencia de riesgo suicida. Esta línea de pen-
monoteístas adscriben a esta postura, como samiento distingue tres momentos en el proce-
por ejemplo el islamismo y el cristianismo so de un suicidio: la amenaza, que se vincula
(Hankoff, 1979). De todas maneras, hoy en día, con problemas no resueltos, fallas en las estra-
suicidarse en ciertos contextos culturales aje- tegias de afrontamiento, aislamiento emocional
nos a la cultura occidental judeocristiana pue- e incluso depresión o acting; la crisis, que es el
de ser considerado como un acto aceptable y segundo momento, se relaciona con una situa-
hasta digno de reconocimiento. ción de descontrol emocional, de desesperan-
En la Argentina, las tasas de muerte por sui- za y/o de puesta en acto de afrontamientos he-
cidios aumentaron de 1,5 cada 100.000 habi- roicos, donde el suicidio se justifica como la
tantes en 1991 al 6,1 en 2000 (Serfaty, 2005). solución adecuada. Frecuentemente se pueden
Según los distintos censos realizados - 1980, observar intentos de resolver sentimientos
1991 y 2001 – es posible apreciar que la evolu- ambivalentes referidos a la muerte. La última
ción de las tasas de suicidio asume distinto re- fase, de resolución, incluye la consideración de
corrido según el grupo considerado; por caso, medios y oportunidades para la concreción del
en el Conurbano y el resto de la Provincia de acto suicida, tanto como la preparación para la
Buenos Aires las mujeres jóvenes y de media- muerte: el plan suicida se lleva a cabo o bien
na edad exhiben tasas estables, comparables aparece una oportunidad para concretar la pro-
a las de la Ciudad de Buenos Aires, metrópoli pia muerte y se actúa impulsivamente persi-
argentina (Abadie, 2004). guiendo tal objetivo. Este enfoque distingue seis
Investigaciones epidemiológicas diversas su- dimensiones a ser tenidas en cuenta a la hora
gieren que el suicidio es una de las diez prime- de evaluar la orientación suicida de un indivi-
Estudiantes adolescentes argentinos en riesgo suicida 39

duo, es decir, la presencia de posible riesgo: uno de los problemas mayores que deben en-
Desesperanza, Baja Autoestima, Incapacidad frentar o afrontar quienes están interesados por
para afrontar emociones, Aislamiento Social e estos tipos de estudios, lo constituye la defini-
Ideación Suicida (King & Kowalchuk, 1994). In- ción de ¨ caso ¨, pues la misma pone en juego
vestigaciones realizadas con adolescentes de una combinación de elementos teóricos e ideo-
Buenos Aires, Argentina, siguiendo la línea de lógicos referidos a prácticas concretas que no
trabajo de los autores antes nombrados, han siempre son definidos con claridad.
aislado cinco factores que, si bien no respetan Los problemas relacionados con el proceso
el ordenamiento original ni el número de varia- salud/ enfermedad pueden ser estudiados en
bles latentes diferenciadas por los estudios pre- distintos niveles de análisis y por disciplinas di-
cedentes, tienen sentido a la luz de los conteni- versas. Desde miradas que denominamos
dos denotados y connotados por cada indica- MACRO y que se preocupan por la organiza-
dor de riesgo incluido en la evaluación, a la vez ción político-social, encontramos estudios con-
que tienen en cuenta, de alguna manera, las cretados en los ámbitos de las Ciencias Políti-
dimensiones originales. Ellas son: Ideación Sui- cas, la Economía, la Ecología, la Sociología, la
cida, Desesperanza - Desmoralización (o Sen- Antropología.
timientos Negativos) Esperanza, Relación con Cuando el nivel de los estudios psicológicos
los Otros y Sentimientos Positivos (Fernández y/o psiquiátricos se vincula con grupos, institu-
Liporace & Casullo, 2005, en prensa). ciones de salud o sujetos individuales, las es-
Estudios desarrollados en el país (Casullo, trategias tanto de relevamiento como de análi-
Bonaldi & Fernández Liporace, 2000) verifica- sis de los datos son diferentes y complementan
ron que el 14% de los adolescentes los obtenidos en otros niveles.
escolarizados residentes en la Ciudad de Bue- Corresponde hacer referencia a distintos ti-
nos Aires y el Conurbano se ubicaban en la ca- pos de estudios epidemiológicos. Clásicamen-
tegoría de alto riesgo suicida; por esta razón te se alude a los siguientes:
parece impostergable profundizar el estudio de Los descriptivos se ocupan de elaborar o
esos factores de riesgo, con el fin último de pro- adaptar técnicas que posibiliten la obtención de
piciar la detección precoz de los casos que de- información válida y confiable, información que
ben recibir atención psicológica y concretar la se traduce en términos de tasas de prevalencia
prevención de las consecuencias posibles me- e incidencia. También dentro de este tipo de
diante el diseño de intervenciones adecuadas. estudios interesa ocuparse de obtener informa-
Para la planificación de acciones estratégicas ción acerca del uso que la comunidad o institu-
orientadas hacia la prevención y promoción de ción hace de los recursos de salud disponibles.
la salud mental, el desarrollo de investigaciones Los denominados exploratorios intentan
epidemiológicas es condición necesaria, aunque identificar y analizar las variables asociadas con
no suficiente Pueden tener como unidades de la aparición de determinadas patologías (facto-
análisis distintos tipos de colectivos sociales: res de riesgo) o las que son consideradas cau-
barrios, partidos, instituciones, comunidades con sas de las mismas (factores de vulnerabilidad).
características o necesidades especiales. Una vez aislados los factores de riesgo y vulne-
La epidemiología trabaja con datos que pro- rabilidad, importa ubicar los sectores sociales
vienen de distintas fuentes: las prácticas clíni- donde se presentan con mayor frecuencia.
cas, los estudios de la laboratorio, las comunida- Un estudio explicativo intenta seleccionar
des humanas Estudia las enfermedades en su medios naturales y socioculturales en donde las
dimensión social. Los estudios epidemiológicos variables (de riesgo y vulnerabilidad) queden
no tienen un fin en sí mismo, o no deberían te- bien identificadas. A la vez, se preocupa por el
nerlo, sino que están al servicio de la toma de logro de una mayor participación de los secto-
decisiones básicas relativas a las políticas de res afectados en la elaboración de propuestas
salud: detección de sujetos que padecen un de- en búsqueda de soluciones posibles de los pro-
terminado trastorno, grupos en situaciones de blemas encontrados. Corresponde a esta mo-
riesgo, sujetos vulnerables, formulación de pla- dalidad de estudio sugerir una planificación ade-
nes de asistencia, rehabilitación y educación para cuada de servicios de salud que sea acorde a
la salud, capacitación de recursos humanos. las necesidades reales de la población.
Sin duda alguna, en el campo de la salud Se considera necesario incluir en este tipo
psíquica y de las enfermedades psiquiátricas, de investigaciones explicativas el estudio de las
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relaciones existentes entre variables culturales Muestra: intencional simple, con participación
(creencias, normas, valores) y riesgos asocia- voluntaria.
dos al desarrollo o conformación de patologías Participantes:
específicas. Los datos provienen de una muestra total
Se denomina factor o situación de riesgo a compuesta por 1567 adolescentes
la que actúa en términos de favorecer un au- escolarizados, divididos en cuatro grupos de
mento, con probabilidad superior al promedio, comparación: Ciudad de Buenos Aires, Ciudad
de provocar morbilidad o mortalidad en pobla- de San Miguel de Tucumán, distintas localida-
ciones determinadas. des de la provincia de Catamarca y Mar del Pla-
ta, Provincia de Buenos Aires.
OBJETIVOS Como puede advertirse, el grupo de Mar del
Plata posee la mayor proporción de mujeres
• Determinar la prevalencia de casos de alto (58.1%), seguido por Buenos Aires (57.8%).
riesgo suicida en cuatro grupos de adolescen- Catamarca ostenta un mayor porcentual de
tes escolarizados (Ciudad de Buenos Aires, Ciu- varones (53.3%), seguido por Tucumán (49.2%);
dad de San Miguel de Tucumán, localidades de (Tabla 1).
la provincia de Catamarca y Ciudad de Mar del Con respecto a las edades, el grupo Buenos
Plata, provincia de Buenos Aires) sobre la base Aires estuvo compuesto por participantes entre
de dos criterios de evaluación no excluyentes: 13 y 20 años, correspondiendo la mayoría de
puntuación cuantitativa de la Escala ISO – 30 y ellos a la edad de 15 años (21.3%). Tucumán
presencia de ideación suicida activa, relevada contó con un rango de edades que se mueve
por medio del mismo instrumento. entre los 12 y los 18 años, abundando también
• Identificar posibles diferencias estadísti- los alumnos de 15 (24.3%); en Catamarca, en
camente significativas en el nivel de riesgo se- cambio, la mayor parte de los estudiantes tenía
gún región, sexo, edad y curso al que asiste el 13 años (20.3%), con un rango que variaba en-
alumno. tre los 12 y los 19. Finalmente, Mar del Plata
contó con una mayoría de 14 años (20.9%) con
MÉTODO edades entre los 13 y los 18. Las medias para
esta variable resultaron muy parejas en los cua-
Tipo de estudio: descriptivo-comparativo. tro grupos de comparación, rondando los 15
Universo de análisis: estudiantes adoles- años, en tanto que las desviaciones asumieron
centes. valores entre 1 y 2 puntos (Tabla 1).
Estudiantes adolescentes argentinos en riesgo suicida 41

Se observa que todos los grupos presentan (24.6%). Catamarca posee más proporción de
una amplia mayoría de sujetos que ha nacido estudiantes de 8º de EGB (23%) y Mar del Pla-
en el lugar donde reside (82.6% en Buenos Ai- ta, de 9º de la EGB ó 2º curso del nivel medio
res, 87.9% en Tucumán, 99.7% en Catamarca (20.6%). En todos los grupos predominan los
y 85% en Mar del Plata); (Tabla 2). estudiantes que no trabajan – entre el 90.6 y el
En relación con la distribución según curso, 97.8% - (Tabla 3).
cabe aclarar que en la Ciudad de Buenos Aires
se conserva el sistema anterior a la Ley Federal Instrumento
de Educación que prevé cinco años en el nivel Se administró una encuesta para datos
medio, que se cursa tras siete grados del nivel sociodemográficos y el Inventario de Orienta-
primario. En el resto de las regiones rige actual- ciones Suicidas - ISO – 30 (King & Kowalchuk,
mente el sistema de Educación General Básica 1994), adaptación UBA (Fernandez Liporace &
(nueve grados) más tres cursos del Nivel Casullo, 2006,). Se trata de una escala
Polimodal. La Tabla 3 se presenta ambas deno- autoadminstrable que interroga sobre la presen-
minaciones con el objeto de consignar la equi- cia de factores de riesgo relacionados con
valencia de los dos sistemas. ideación y comportamientos suicidas (vincula-
En Buenos Aires, Tucumán y Mar del Plata dos con las dimensiones de desesperanza, baja
sólo se ha examinado a alumnos del nivel me- autoestima, incapacidad para afrontar emocio-
dio (8º año EGB en adelante): Buenos Aires nes, soledad, abatimiento, aislamiento y dete-
exhibe una mayor proporción de casos de 1er rioro en los vínculos sociales; tal como se men-
año del ciclo medio ú 8º EGB (26%), Tucumán cionó en párrafos anteriores, en estudios efec-
muestra mayor porcentaje de sujetos que cur- tuados con este instrumento en adolescentes
san el 3er año del nivel medio ó 1º del Polimodal de Buenos Aires, las variables latentes aisla-
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das fueron diferentes a las originalmente identi- arrojados por unos y por otras, por lo que se
ficadas: ideación suicida, desesperanza-desmo- corrobora una vez más la sensibilidad de la es-
ralización o sentimientos negativos, esperanza, cala ISO – 30 para detectar la presencia de ries-
relación con los otros y sentimientos positivos). go suicida.
Su valor como instrumento epidemiológico re- En relación con la detección del riesgo me-
side en que insume tiempos de aplicación muy diante la puntuación total se determinó un 13.3%
breves y, a la vez, resulta sensible a la detec- de casos de alto riesgo en el grupo de
ción de los nombrados factores. Una vez reali- Catamarca, seguido por Buenos Aires y
zada la identificación de los casos en posible Tucumán que alcanzaron porcentajes idénticos
riesgo, el diagnóstico debe complementarse con (11.1%), mientras que Mar del Plata verificó sólo
una entrevista focalizada destinada a confirmar un 4.1% de casos de alto riesgo.
o descartar los hallazgos. Con respecto al riesgo establecido en base a
Es importante tener en cuenta que esta es- la presencia de ideación suicida (Ítems críticos),
cala plantea dos criterios para establecer la pre- se advierte que Catamarca ocupa el primer pues-
sencia de riesgo: por un lado debe considerarse to con un 7.3%, seguida por Mar del Plata (4.4%
la puntuación total y por el otro, el hecho de que de casos con ideación activa); Tucumán y Bue-
el examinado marque tres o más ítemes críticos, nos Aires ocupan los últimos lugares con 3.6% y
que son aquellos que aluden a la presencia de 3.1%, respectivamente (Tabla 4).
ideación suicida. Tomando en cuenta el primer Al combinar ambos criterios (puntuación ele-
criterio de detección de riesgo, una puntuación vada y/o cantidad suficiente de ítems críticos),
inferior a 31 se considera indicador de bajo ries- se aprecia que Catamarca registra un 15%,
go suicida, en tanto que un resultado comprendi- Tucumán un 12.8%, Buenos Aires un 11.5% y
do entre 31 y 44 corresponde a un riesgo mode- Mar del Plata un 5.9% de casos con presencia
rado; un puntaje igual o superior a 45 es de alto riesgo (Tabla 4).
denotativo de alto riesgo. Finalmente, indepen- Teniendo presente el segundo objetivo plan-
dientemente de la puntuación total obtenida, ha- teado, que estaba dirigido a analizar las posi-
ber marcado afirmativamente tres o más ítemes bles diferencias en el riesgo suicida según las
críticos, indicadores de ideación suicida activa, distintas variables sociodemográficas incluidas
supone también la existencia de alto riesgo. en el diseño (región, sexo, edad y curso), se
La validez concurrente de este instrumento han realizado los siguientes análisis de datos:
fue analizada por medio del uso de entrevistas • Para establecer la existencia de diferen-
focalizadas que corroboraron los resultados cias significativas en la variable riesgo por
hallados por la escala (r= .94**) (Casullo, Bonadi ideación (categorías ausente/presente: va-
& Fernández Liporace, 2000; Casullo & riable dependiente nominal dicotómica) se
Fernández Liporace, 1997). utilizó la prueba X2 de Pearson, que es la
adecuada para tales circunstancias.
Procedimiento • Con el fin de verificar si estas diferencias
Los instrumentos fueron administrados co- existían en la variable riesgo por puntua-
lectivamente en el ámbito escolar durante el ción (variable dependiente cuantitativa) se
horario habitual de clases. Estos datos se com- utilizaron, alternativamente, pruebas t de
plementaron con una entrevista focalizada utili- Student para grupos independientes, en los
zada también como criterio externo, y destina- casos en los que la variable independien-
da a confirmar o descartar el diagnóstico te era dicotómica y ANOVA One Way para
presuntivo que no se informaba al entrevista- aquellas situaciones en los que esa varia-
dor, que trabajaba a ciegas. Este proceder se ble era politómica. En este último caso se
respetó en la totalidad de los casos evaluados, empleó el contraste a posteriori Tukey – b
independientemente de que se verificara o no que permitió separar subsets homogéneos
la presencia de riesgo. cuando se presentaron diferencias.
• Estimación del tamaño del efecto de las
RESULTADOS muestras: esta medida es útil de ser teni-
da en cuenta cuando se conocen los valo-
Una vez evaluados todos los protocolos y res reales (parámetros) de la variable es-
analizadas todas las entrevistas, se comprobó tudiada en un universo específico (estu-
una coincidencia del 92% entre los resultados diantes adolescentes argentinos). La de-
Estudiantes adolescentes argentinos en riesgo suicida 43

cisión de tenerla en cuenta es un objetivo las mujeres (48 mujeres en riesgo vs. 19
que se fija el investigador y no una simple varones en riesgo; 804 mujeres sin riesgo
imposición estadística. (Minuim, King, vs. 696 varones sin riesgo).
Bear, 1993). Cohen (1988) ubica loa valo- • Riesgo por puntuación: (t= -2.485, 1560 gl;
res d (discrepancia) en tres categorías: 0,2 sig= .014). No se verifican diferencias
(pequeño); 0.5 (mediano); 0.8 (alto). El tamaño del efecto de las muestras es
pequeño para la variable sexo en las cuatro
En base a los análisis anteriores se han ob- submuestras y la total.
tenido los siguientes resultados:
Diferencias en el riesgo según edad (mues-
Diferencias en el riesgo según región: tra global):
• Riesgo por ideación: X2= 9.306, 3 gl; sig= • Riesgo por ideación: (X2= 11.003, 9 gl; sig=
.025. No se verifican diferencias. .275). No se verifican diferencias.
• Riesgo por puntuación: F= 40.038, 3/1563 • Riesgo por puntuación: (F= 3.181, 9/1543
gl; sig= .000 (los cuatro grupos compa- gl; sig= .158). No se verifican diferen-
rados guardan diferencias significativas cias
entre sí; en orden decreciente de riesgo:
Catamarca, Tucumán, Buenos Aires, Mar El tamaño del efecto de las muestras es me-
del Plata; medias: 32.89 vs. 30.03 vs. 27.56 diano para las tres regiones y la muestra total.
vs. 22.89).
El tamaño del efecto de las muestras es Diferencias en el riesgo según curso (mues-
mediano para cada región y la muestra total. tra global):
• Riesgo por ideación: (X2= 1.746, 6 gl; sig=
Diferencias en el riesgo según sexo (mues- .942). No se verifican diferencias
tra global): • Riesgo por puntuación: (F= 1.900, 6/1560
• Riesgo por ideación: (X2= 8.415, 1 gl; sig= gl; sig= .078). No se verifican diferen-
.004). Se verifican diferencias a favor de cias
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El tamaño del efecto es alto para las nes totales arrojadas por la ISO > a 30 y/o pre-
submuestras y la muestra total. sencia de ítems críticos indicadores de ideación
suicida), alrededor de un 12% de adolescentes
Diferencias en el riesgo por puntuación se- escolarizados en situación de riesgo suicida en
gún edad, sexo y curso (contrastes realizados centros urbanos (Buenos Aires y Tucumán) y
intragrupo por separado según región compa- un 15% en localidades de menor densidad
rada): poblacional (Catamarca). Mar del Plata exhibe
el porcentual de riesgo más bajo, con 5.9%. Para
Buenos Aires: poder apreciar las diferencias en cuanto a la den-
• Edad: no se verifican diferencias (F= sidad poblacional, baste destacar que Buenos
1.163, 2/641 gl; sig= .313). Aires registra 13.679,6 hab/km2, Mar del Plata,
• Sexo: no se verifican diferencias (t= .616, 386,3 hab/km 2, Tucumán, 56,4 hab/km 2 , y
640 gl; sig= .538). Catamarca 3,3 hab/km2 (INDEC, 2001; Secre-
• Curso: no se verifican diferencias (F= taría de Turismo de la Nación Argentina, 2006).
.688, 4/641 gl; sig= .601). Otro factor que debe ser tenido en cuenta es
que los alumnos examinados en la muestra de
Tucumán: Mar del Plata provienen de una escuela depen-
• Edad: no se verifican diferencias (F= diente de la Universidad, a la que se accede
1.358, 2/292 gl; sig= .259). por concurso y, por ende, seguramente expues-
• Sexo: se verifican diferencias tos a una alta estimulación no sistemática – ex-
estadísticamente significativas (t= -3.909, terna al ambiente escolar - a nivel intelectual
292 gl; sig= .000). Las mujeres exhiben desde pequeños; este dato puede solamente
puntuaciones totales significativamente inferirse en virtud de que si los padres de estos
mayores que los varones en cuanto a adolescentes se han interesado en una escue-
riesgo suicida (Media fem= 32.54; dt= la de alta exigencia, posiblemente hayan brin-
12.58 vs. Media masc= 27.44; dt= 10.08). dado a sus hijos abundantes oportunidades de
• Curso: no se verifican diferencias (F= desarrollo en el nivel intelectual/académico des-
.1008, 4/304 gl; sig= .403). de su temprana infancia. En cambio, el resto de
los grupos comparados se compone de sujetos
Catamarca: que asisten a institutos medios comunes. Si es
• Edad: no se verifican diferencias (F= cierto que estos factores relacionados con las
2.657, 2/297; sig= .072). oportunidades educativas no formales se com-
• Sexo: se verifican diferencias portan como factores protectores contra el ries-
estadísticamente significativas (t= -4.114, go suicida, estos resultados parecerían ir en la
258 gl; sig= .000). Las mujeres obtienen misma dirección que estudios anteriores, que
puntuaciones más elevadas en relación mostraron diferencias en las medias de riesgo
al riesgo (Media fem= 35.64; dt= 12.05 vs. en función de la variable educación del adulto a
Media masc= 30.49; dt= 9.24). cargo del adolescente; ella son menores cuan-
• Curso: no se verifican diferencias (F= do el nivel educativo del adulto corresponde a
1.624, 5/299 gl; sig= .154). algún nivel de instrucción formal: los hijos de
padres que no asistieron a la escuela poseen
Mar del Plata: un riesgo incrementado (Casullo, Fernández
• Edad: no se verifican diferencias (F= Liporace & Contini de González, 2005).
3.524, 9/1593 gl; sig= .161). Desde el punto de vista de la puntuación cuan-
• Sexo: no se verifican diferencias (t= - titativa, la diferencia verificada entre las medias
2.504, 1610 gl; sig= .013). de riesgo es estadísticamente significativa, ubi-
• Curso: no se verifican diferencias (F= cándose las mismas en el siguiente orden de-
1.759, 7/1609 gl; sig= .092). creciente: Catamarca a la cabeza, seguida por
Tucumán y Buenos Aires, estando Mar del Plata
COMENTARIOS Y DISCUSIÓN otra vez en último término. En la ciudad de
Tucumán y en las localidades de Catamarca se
Los resultados expuestos han mostrado, te- han constatado diferencias según sexo, siendo
niendo en cuenta la combinación de los dos cri- la media de riesgo más elevada entre las muje-
terios para detectar riesgo suicida (puntuacio- res que entre los varones. Considerando ahora
Estudiantes adolescentes argentinos en riesgo suicida 45

la muestra total (los cuatro grupos de compara- REFERENCIAS


ción sin segmentar) no se encuentra esta dife-
rencia en las puntuaciones según sexo, aunque Abadie, J. P. (2004). Datos y observaciones sobre el
sí aparece si se considera la ideación suicida: problema del suicidio. Fundación para la Investi-
gación Interdisciplinaria de la Comunicación.
más allá de las puntuaciones totales obtenidas
Section on Massmedia and Mental Health, World
en la escala, las mujeres de toda la muestra pre- Psychiatric Association, 1(3): 7 - 10. Recupera-
sentan una frecuencia de aparición de ideación do el 3 de Julio de 2006 de http//:www.elistas.net/
suicida significativamente mayor que los varones. lista/finteco/ficheros/
No se registran, en cambio, diferencias en Browne, T. (1642). Religio Medici. Hydriotaphia, and
el nivel de riesgo según cualquiera de los dos the Letter to a Friend. New York: Scribner, Welford
criterios tenidos en cuenta según la edad ni se- and Co (Edición de 1869).
gún el curso al que asiste el alumno. Casullo, M. M., Bonaldi, P. & Fernández Liporace,
M. (2000). Comportamientos suicidas en la ado-
Puede decirse, en líneas generales, que el
lescencia. Morir antes de la muerte. Buenos Ai-
hecho de ser mujer parece ser un factor de ries- res: Lugar.
go suicida, aunque no debe perderse de vista Casullo, M. M. & Fernández Liporace, M. (1997). In-
que esto no se verifica en todos los grupos. El vestigación sobre riesgo suicida en adolescen-
sexo de los examinados surge como una varia- tes. Prácticas psicológicas en la escuela. Inves-
ble de importancia en dos de los grupos com- tigaciones en Psicología, 2(2): 33 – 41.
parados (Tucumán y Catamarca), así como en Casullo, M. M., Fernández Liporace, M. & Contini de
González, N. (2005). Estudio comparativo sobre
la muestra total.
adolescentes en riesgo suicida. Investigaciones
No debe perderse de vista la necesidad de en Psicología, 10(3): 21 - 36.
replicar y profundizar estos estudios en otras Cohen, J. ( 1988). Statistical power analysis for the
poblaciones a fin de evaluar el influjo de varia- Behavioral Sciences. New Jersey: Lawrence
bles tales como valores, pautas de crianza e Erlbaum.
incluso, calidad de vida en la aparición de ries- Fernández Liporace, M. & Casullo, M. M. (2006) Va-
go. En este sentido, parecería existir una dife- lidación factorial de una escala para evaluar ries-
rencia en la manera en que una niña o un niño go suicida. Revista Iberoamericana de Diagnós-
tico y Evaluación Psicológica 21 (1), 9-22.
transcurren el proceso de socialización prima-
Fremouw, W. J., Perczel, M. & Ellis, T. E. (1990).
ria; quizá la forma en que se establecen los cir- Suicide Risk. Assessment and Response
cuitos comunicacionales, los comportamientos Guidelines. Boston: Allyn and Bacon.
esperados de varones y niñitas, puedan ser ele- Hankoff, L. (1979). Judaic origins of suicide
mentos a ser valorados en investigaciones ulte- prohibition. En L. Hankoff & B. Einsidler (eds.)
riores. Tampoco debe olvidarse que ser sociali- Suicide: Theory, and clinical aspects (pp. 3 - 20).
zado en centros urbanos o en localidades más Massachussetts: PSG.
Kastenbaum, R. (1986). Death in the World of
pequeñas parece también introducir variaciones
Adolescent. En C. Coor & C. Mc Neil,
en la prevalencia de sujetos en riesgo. Adolescence and Death (pp. 118 – 140). New
Es fundamental tener presente que estas York: Springer.
especulaciones son meros intentos explicativos INDEC (2001). Censo Poblacional Nacional 2001.
de los resultados aquí referidos los que deben Recuperado el 3 de Julio de 2006 de http//
examinarse a la luz de otras variables que no :www.indec.gov.ar.
han sido incluidas en este diseño, como por King, J. D. & Kowalchuk, B. (1994). ISO – 30.
ejemplo los antecedentes familiares, las estra- Adolescent Inventory of Suicide Orientation – 30.
Minneapolis: National Computer Systems.
tegias de afrontamiento, los recursos disponi-
Minium, E., King, B.M. & Bear, G. (1993). Statistical
bles, la psicopatología del individuo, por men- Reasoning in Psychology and Education. New
cionar sólo algunas. York: J. Wiley & Sons.
Resulta claro que estos resultados plantean Secretaría de Turismo de la Nación Argentina (2006).
un fenómeno de urgencia social que merece ser Provincia de Tucumán. Recuperado el 3 de julio
abordado desde un enfoque preventivo y de 2006 de http//:www.turismo.gov.ar/esp/atra/
participativo: trabajar con los propios adolescen- tour/MAPAS/tuc.htm
tes y sus padres, sin descuidar la capacitación Seaver, P. (2002). History of suicide: voluntary death
in Western culture (review). Perspectives in
de los docentes como detectores primarios de Biology and Medicine, 45(2): 311-315.
casos en riesgo, puesto que las instituciones edu- Serfaty, E. (2005). Suicidio en adolescentes: aspec-
cativas son ámbitos propicios para la puesta en tos epidemiológicos y genéticos. Revista Argen-
práctica de las acciones preventivas nombradas. tina de Psiquiatría Biológica, 12(92): 5-6.