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PRIMERAS COMUNIONES

CARTA A LOS APADRES DE NIÑOS Y NIÑAS

La primera Comunión de vuestros hijos es un gran acontecimiento religioso porque


abre su vida a la presencia de Jesús, nuestro Salvador + Celebradla en sus tres
dimensiones fundamentales: la religiosa (asistiendo a la Eucaristía en la parroquia); la
familiar (aunando los lazos de unidad entre padres, hijos, abuelos y toda la familia); la
social (brindando con los amigos, a los que comunicáis el gozo de vuestra fe; la alegría
de vuestra esperanza y la maravilla de vuestro amor) + Educadles siempre con cariño,
iluminando su inteligencia con el saber, formando su conciencia, entusiasmando su
corazón, afianzando su caminar por los senderos de la historia.

QUERIDOS PADRES de los niños y niñas que hacen su primera Comunión este
año en nuestra parroquia de...

¡Enhorabuena! Ante todo y sobre todo, enhorabuena por este hermoso acontecimiento
religioso en el seno de vuestra familia. Vuestro hijo o vuestra hija hacen hoy su primera
Comunión, es decir, reciben a Jesús, el Hijo de Dios vivo, presente en la sagrada hostia
pequeñita, como alimento espiritual de nuestras almas.

“Y ¿QUIÉN ES JESÚS?”

“Y ¿quién es Jesús?”. La fe cristiana expresa la fe en Jesús con estas palabras: Jesús es


el Hijo de Dios que enseñó el camino del reino de Dios, que murió y resucitó para
salvarnos. Una de las imágenes más conocidas de Jesús es la de Maestro. Jesús
enseñaba. La gente se le acercaba y Él convocó a unos discípulos para enseñarles. Ante
Él y quizás antes de cualquier otra cosa, podemos preguntarnos cuál fue su enseñanza.
Los cuatro evangelistas –Mateo, Marcos, Lucas y Juan-, nos van las principales
enseñanzas de Jesús en Galilea: “Decía: se ha cumplido el plazo, está cerca el reino de
Dios: convertios y creed en el Evangelio” (Marcos, 1, 15). Y el evangelista Juan, el que
insiste más en el mandamiento del amor, lo resume así: “Esta es la vida eterna; que te
conozcan a Ti, único Dios verdadero, y a tu enviado, Jesucristo” (Juan 17, 3). Como
veis, en l centro de la enseñanza de Jesús se encuentra el misterio de Dios. Jesús habla
de Dios. Dios es el protagonista de las parábolas, con imágenes diversas; es el núcleo de
su mensaje sobre el Reino de Dios, centro de su Palabra y de su Vida.

Jesús habla de Dios. Y una de las sorpresas del Evangelio es la manera como Jesús se
dirige a Dios: “Abba”. Es la expresión aramea con la que los niños se dirigían a su
padre. Jesús llama a Dios “Padre”, y lo hace con el acento más entrañable del hijo: la
confianza, la intimidad, la comunión. Y así habla siempre de Dios: Dios es el padre de
todos los hombres. Dios ama a la humanidad entera con un amor fuerte, tierno,
compasivo, fiel. Dios ama. Dios es Amor, según la magnífica definición de san Juan.

SER CRISTIANO ES AMAR

Hablar de cristianismo es hablar del amor. Ser cristiano es amar. Jesús explica el núcleo
de su mensaje cuando el maestro de la ley le pregunta por el mandamiento principal: El
primero es: Escucha, Israel, el Señor nuestro Dios es el único Señor: amarás al Señor
tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser”. El
segundo es éste: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay mandamiento mayor
que estos” (Mateo 12, 29-31).

Por lo tanto, ser cristiano es amar a Dios sobre todas las cosas y amar a los demás como
a uno mismo. Y ya sabemos que amar es más que un sentimiento de simpatía o
atracción emotiva. Amar es una forma de ser de la persona, una modelación del yo
personal, una manera de situarse ante los demás. Amar es acoger, escuchar, realizar,
entregarse.

SER CRISTIANO ES PERTENECER A LA IGLESIA

Ser cristiano es ser hijo de la Iglesia. De ella lo hemos recibido todo: la Palabra y el
Espíritu de Jesucristo, el Señor, el Credo, el Padrenuestro, los sacramentos, la
fraternidad cristiana, el espíritu de amor, de paz, de libertad, de esperanza. En el mundo
actual de globalización y de pluralismo podemos valorar mejor lo que esto significa. Ser
cristiano es ser y sentirse miembro de una comunidad eclesial que vive la comunión en
estructura jerarquizada, y ello comporta el servicio responsable a la unidad, y la
colaboración respetuosa para una vida eclesial fiel al Evangelio y abierta al bien del
mundo.

CELEBRAD LA PRIMERA COMUNIÓN CRISTIANAMENTE

Celebrad, queridos padres, la primera Comunión de vuestros hijos con un profundo


sentido cristiano, alentando y viviendo sus tres dimensiones: la religiosa, la familiar y
la social.

Vivid la dimensión religiosa, la que da sentido al acto que celebramos, contemplando


cómo vuestros hijos van a “comulgar”, tras los años de preparación con las catequistas;
van a recibir en su vida “el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo”, alimento de vida eterna y
prenda de salvación. Comulgad también vosotros, junto a ellos, con una buena
preparación, iluminada vuestra vida por la fe, traspasada por la esperanza y abrillantada
por la gracia y por el amor de dios. Los niños y niñas sentirán así mejor el amor de sus
padres.

Vivid la dimensión familiar, porque el día de la primera Comunión es un día muy


hermoso para toda la familia. Unios todos con los lazos de una fuerte fraternidad,
reforzando esa pequeña comunidad de amor, que suponen y configuran los padres, los
hijos, los abuelos, la demás familia. Unios en una alegría sana, enriquecedora,
comunicativa.

Vivid la dimensión social, brindando con vuestros mejores amigos y transmitiéndoles


el sentido verdadero de vuestra alegría y de vuestro gozo: la primera Comunión de
vuestro hijo o de vuestra hija, sus vivencias espirituales, la hermosura de caminar por la
historia de la mano de Dios nuestro Padre, con el anhelo de ser cada día mejores,
desarrollando nuestra vocación, nuestra misión y nuestros compromisos personales,
hasta llegar a la plenitud.
BREVE DECÁLOGO PARA PADRES CRISTIANOS

He aquí un breve decálogo para padres cristianos, que recoge los puntos principales de
su misión educativa:

1. Dios os ha llamado a vosotros, queridos padres, desde toda la eternidad, para


guiar a vuestros hijos ala felicidad.
2. Dios llama a cada padre a ser responsable. Y Él te va a considerar responsable
del destino eterno de tus hijos.
3. Dios te pide que formes “su carácter” con las siete virtudes cristianas
fundamentales: Fe, creer en Dios y en todo lo que ha enseñado por medio de la
Iglesia; Esperanza, la confianza de que Dios nos cuida como un padre; Caridad,
el amor a Dios por encima de todas las cosas y el amor a los demás por Él; Buen
juicio y conciencia (prudencia); Responsabilidad (justicia); Perseverancia
valiente (fortaleza); Control de uno mismo (Templanza).
4. Dios te pide que desarrolles su “carácter” de tres maneras: primero, por el
ejemplo, por lo que los niños observan en la vida de sus padres y de otros
adultos que ellos admiran, porque los niños, como nosotros, sin pensarlo imitan
a la gente que admiran; segundo, a través de la práctica dirigida, por aquello que
los niños tienen que hacer en forma repetida, obligados por sus padres u otros
adultos que ellos respetan; tercero, por las palabras, por explicaciones verbales
de lo que observan y de lo que se les obliga a hacer.
5. Dios te pide que formes bien tu familia como una pequeña sociedad, y toda
sociedad tiene siempre: una misión, una finalidad que llevar a cabo; una
dirección y jerarquía; una estructura, una clara descripción e funciones y un
conjunto de reglas.
6. Los padres deben ofrecer a sus hijos las verdaderas riquezas de la vida: una fe
firme, una conciencia limpia, el amor de la familia y de los amigos. Y
enseñarles esa difícil asignatura de “aprender a amar”.
7. Los padres deben ofrecer una auténtica formación religiosa a sus hijos, cuyos
pilares fundamentales son: conocer personalmente a Dios, verlo claramente tal
como es: una Persona con mente, corazón y voluntad, un Padre omnipotente que
nos quiere, el mejor de los amigos, el Amigo que nunca nos traicionará.
8. Los padres deben educar a sus hijos en la caridad y en la justicia. La caridad
no consiste en regalar ropa vieja sino que significa especialmente “comprender”
y “tener compasión”. La justicia es el equilibro, el ofrecimiento justo, el reparto
justo, la participación justa, la recompensa justa. Se dice que la paz verdadera es
obra de la justicia.
9. Los padres, ante los problemas de sus hijos, han de mantener cuatro actitudes:
escucha atenta, orientación precisa, ayuda eficaz, perseverancia a ultranza.
10. Los padres cristianos han de enseñar a sus hijos a “mirar al cielo, con los pies
en el suelo”, es decir, a descubrir los grandes valores de la vida, los que nos
hacen felices y satisfechos, y los valores-instrumentos para conseguir nuestras
metas. “Podemos enseñarles la luna, pero procurando que no se queden
mirando al dedo”.

Gracias a todos, queridos padres, niños y niñas, familiares y amigos, por vuestra
presencia en la Parroquia de... Gracias por vuestra participación en este día tan
memorable para todos. Que el Buen Jesús nos haga caminar felices por la vida, en la fe,
en la esperanza y en el amor; en la entrega a todos y en el bien.

ANTONIO GIL MORENO


Párroco de San Lorenzo
Córdoba