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ELEMENTOS DE TACTICA EN AJEDREZ

l.

JUGADA, MANIOBRA, COMBINACION

El lector que posea mi obra Es- trategia moderna en ajedrez puede conocer ya, desde su segundo capi- tulo, la explicación del concepto • táctica en ajedrez», defmido en for ma breve como un complejo de mé- todos y medidas para fomentar el desarrollo de un plan estratégico propio y para impedir o retardar el del adversario. Tal definición puede tomarse como punto de partida para el análisis de los elementos fundamentales de la táctica ajedre- cística. Vamos a ocuparnos en primer lu- gar de las propiedades tácticas de L~ JUGADA, considerada aisladamente. Una sola jugada puede contener acu- sado sentido táctico si responde o encaja en el conjunto temático del fin que se persigue. En su libro Táctica en ajedrez, el maestro suizo Voellmy enjuicia la jugada en una partida como causa de los tres efec- tos principales siguientes: 1) Cuan- do una pieza abandona la casilla en que estaba situada pierde el domi- nio de otras determinadas casillas que tenía a su alcance. 2) Desde su nuevo emplazamiento, la pieza juga- da adquiere el control de un com- plejo de casillas distinto al anterior. 3) El cambio de situación puede sig- nificar una amenaza inmediata o !a- tente para la posición contraria. Esta definición debe considerarse totalmente exacta, pero un tanto

abstracta, y para mayor claridad nos permitimos glosarla más amplia. mente. Como es lógico, en el con- cepto no incluimos jugadas sin sen- tido efectuadas por jugadores caren. tes de experiencia, ni otras débiles ejecutadas en el transcurso de una partida bajo el apremio del tiempo de control. Complementando las consideraciones de Voellmy, añadi- remos que las jugadas pueden califi·

carse, bajo una apreciación distinta, también como:

a) Jugadas activas, que conducen

al buen desarrollo del plan propiO. b) Jugadas pasivas, que tienden a impedir el desarrollo del plan ad- versario; y e) Jugadas expectantes, que per- miten una actitud de espera en po- siciones poco claras, con el fin de obligar ol contrario a descubrir sus intenciones, sin debilitación de la posición propia.

En ocasiones una jugada puede

contener las dos propiedades prime. ramente indicadas, o sea, que ejerza

de

•activa» o •pasiva», Presentamos en la posición dd diagrama núm. 1 un ejemplo de ju- gada activa. Las blancas juegan l. D4C, con amenaza de mate en la casilla 7CR. En infinidad de casos, una jugada activa con amenaza de mate puede conducir a la ganancia de material u otros objetivos ven-

al

mismo

tiempo

las

funciones

Diagrama núm. 1

Diagrama núm. 2

COMPOSICióN

Juegan las blancas

tajosos, pero menos inmediatos, co- mo por ejemplo, disminución de efectividad de las piezas contrarias, deterioro de posición, debilitación de peones, creación de peones li- bres, etc. En el caso del diagrama número 1, con la jugada l. D4C las blancas han creado simultáneamen. te una segunda amenaza: 2. C6T +. con ganancia de la indefensa dama contraria. Como quiera que las ne- gras sólo pueden cubrir una de las dos amenazas, las blancas ganan in. mediatamente.

siempre

pueden ser tan fuertes como en d ejemplo que acabamos de ver, ni tan fáciles de descubrir.

Las

jugadas

activas

no

En la posición del diagrama nú-

mero

jugada: l

3. DxD.

TxT,

nazado un mate con TXA, las blan- cas no tienen tiempo para salv:lr

¡,u dama. El objetivo de

es defender la dama negra, y la ju- gada resulta ser tan fuerte que las blancas no disponen dt" recursos su- ficientes para escapar a la derrot Por ejemplo, si 2. D2D, sigue 2 AxP!; 3. CxA, CxC+; 4. TxC,

,

ble

toda vez que al quedar ame-

fina

una , P3T, creando la temi-

2

Alekhine

amenaza 2

efectuó

, TxP!;

, P3T!

STAHLBERG-ALEKHINE

(Olimpiada 1931) Juegan las negras

TxT; S. DxD, TxA+; 6. TxT, TxT+; 7. RxT, PxD, y con un peón de ventaja las negras ganan fácilmente el final. En la partida, las blancas abandonaron en seguida después de 2. RlT, TxP. En los dos ejemplos precedente<;

las jugadas activas son tan fuertes que deciden la partida, gracias a las distintas amenazas creadas simul- táneamente.

activas

que no contitnen amenaza inmedia- ta alguna. Son jugadas activas las que desarrollan" una pieza, contribu- yen al mejoramiento de una pos!- ción, preparan una ruptura, cr~n peones libres y, en fin, todas las que de una u otra forma sirven al plan estratégico preconcebido. Las que tienen carácter defensivo se denomi- nan, precisamente, «jugadas de de- fensa».

Por ejemplo, podemos ver que en la posición que refleja el diagrama número 3 las blancas amenazan si- multáneamente los peones negros de AR y TR. Con la jugada A4A las negras pueden proteger am- bos puntos. Observemos que ello es posible solamente por la favorable situación de las piezas negras. Seria

,

Existen

también

jugadas

Diagrama núm. 3

COMPOSICION

Juegan las negras

suficiente que la dama negra se en- contrara en la casilla lAD (en lugar de la 2AD) para que la pérdida de un peón no pudiera evitarse.

presentan casos en

los cuales

al mismo tiempo carácter ofensivo

y defensivo.

A menudo

se

una

jugada

puede

ten.~r

Diagrama núm. 4

TARTAKOWER- COHN

(Varsovia, 1927)

En

la

posición

blancas

diagrama

del

cst<Ín

mi-

amenaza-

mero 4 las

das

l. , D6C+!; 2. PxD, PxP+; 3.

RIC, TSD, mate. La jugada

no sólo impide este mate D6C+; 2. PxD, PxP+; 3. RlC, T8D+; 4. DIA. etc.), sino que al

,

de

un

mate en tres jugadas:

l. D8A!

mismo tiempo crea una fuerte am•.!· naza contra l¡¡ casilla 2CR de las

,

negras, ganando rápidamente: l

T6CR; 2. TxP+, DxT; 3. DSAR+, y las negras abandonaron. toda vez

que si

3

, T3C,

sigue

4.

TxD+,

RxT;

5.

DSR+.

Diagrama núm. 5

Un tlp1co ejemplo de jugada ex- pectante podemos examinarlo en la posición del diagrama núm. S, que ocrresponde a una conocida varian- te del gambito de dama rehusado. Las negras planean la captura PxP, para después de la respuesta Ax P proseguir con C4D, o bien P4CD y A2C. Pero antes, esperan el desarro-

llo del alfil de rey blanco hacia la

,

casil'a 3D, y por ello juegan

P'3TD. Por ~1 mismo motivo las blancas· retardan la salida del a!Jil y responden igualmente 2. P3TD. DI táctica reservona en que se hallan enfrascados ambos contrincantes ¡Juede continua¡·, por ejemplo. con

2 . , TlR; 3. P3TR, etc. En e~te tipo

de jug:;.d

ble no pcormtir al adversario la ga. nancia de Licmpos, o el visible mc-

joramien•o de su posición.

ts

de espera es indispensd·

Un segundo elemento fundamental en la táctica ajedrecista es LA MA·

Diagrama núm. 7

,I;IOBRA.

Una maniobra usual es, por ejem- plo, la reagrupación de las piezas para aumentar su efectividad o jue- go de conjunto.

Diagrama núm. 6

ZUCKERTORT-ANDERSEN

Juegan

las

blancas

En la posición del diagrama nú- mero 6, después de l. D7T +, R2A;

2. DST +, RlC, las blancas no con-

seguirían más :¡ue una repetición de jugadas. Sin embargo, pueden ganar mediante una reagrupación de sus piezas en la columna TR:

l. D6C!, A3T; 2. TIT, D2A; 3. DST, y las negras abandonaron. Es digno

de hacerse notar que las negras no pueden oponerse a la maniobra an- terior sin sufrir grave pérdida de

material

3. T3CR, etc.).

Son muy corrientes otras maniO- bras de reagrupamiento análogas, como por ejemplo la usual doblada de torres en una columna central (por ejemplo, Tl-2R, seguido de TlTD-IR). En algunos casos las ju- gadas son forzadas, denominándos entonces "maniobras obligadas».

diagranu

número 7, en la cual Morphy forzó

, T2R; 2. D7T+, R2A;

Veamos la posición

del

MORPHY - THOMPSON

Match 1839

la ganancia en pocas jugadas de ma-

nera irrefutable: l. D8C+, DlA; 2.

D6D, D3A; 3. TxA, PxT; 4. TlT,

y las negras abandonaron al no en-

contrar defensa contra la entrada de la torre blanca en la casilla 8TD.

Si a l. D8C+ las negras respondie-

ran

(jugada única para mantener la de- fensa del caballo); 3. TRIA, A6A;

4. DxP. O sea que, a pesar de que las negras pueden elegir en su pri- mera jugada otra maniobra defen- siva, pierden igualmente. Según el objetivo que se persiga las maniobras pueden subdividirse en jugadas separadas.

, ClA, sigue PSD!, DxPA

En la posición del diagrama nú- mero 8 las blancas amenazan PSC, ganando una pieza. Es indispensable

crear un refugio para el caballo ne- gro de 3AR, pero sin olvidar el peón de dama, que con la retirada del caballo quedaría indefenso. PetrO-

sian

2. C3A-2R, las negras contestarían

, ASC! (después dd

cambio AxC la casilla SR de las ne- gras podrá ser ocupada por una pieza propia: 3. PSC, AxC; 4. AxA, CSR; 5. AxC, AxA, y el juego que-

da igualado.

2

(si

jugó

,

A3D!;

2.

P4A

, A6D ),

2

DíagrMIW 1111111. 8

DíagrMIW 1111111. 8 SPASSKI- PETROSIAN (Torneo de Candidatos 1956) Juegan las negras El más importante demento

SPASSKI- PETROSIAN

(Torneo de Candidatos 1956)

Juegan las negras

El más importante demento de ia táctica en ajedrez es la coMBINACIÓN. Podria definirse como una especie de maniobra obligada que las más de las veces incluye sacrificio de ma- terial, dando a la posición un sor- prenden te e inesperado giro.

Diagrama núm. 9

un sor- prenden te e inesperado giro. Diagrama núm. 9 ROSANES-ANDERSSEN Juegan las negras Un ejemplo

ROSANES-ANDERSSEN

Juegan las negras

Un ejemplo de combinación senci- lla lo presenta la posición del dia-

grama núm. 9. Las negras anuncia- ron malc en cuatro jugadas:

D8A+; 2. DxD, AxPD+; 3. A3R, TxA!, y no hay defensa contra

4 , T7R mate (4. R!C, T8R mate).

La combinación se inicia con un:t sorprendente jugada que fuerza el desamparo del peón de dama blan-

co. No existe otro camino para ven-

, AxPD+??,

las blancas toman el ah.! con la dama dando jaque. Esta combina- ción sólo tiene una variante, y to- das las jugadas de las blancas son forzadas.

Diagrama núm. JO

cer. Si por ejemplo

,

son forzadas. Diagrama núm. JO cer. Si por ejemplo , PACHMAN- PlLNIK (Mar del Plata, 1959)

PACHMAN- PlLNIK

(Mar del Plata, 1959)

Otra combinación sencilla, perJ con más de una variante, nos pn:- senta el diagrama ntim. 10. Las blan- cas continuaron 1. P7C!, jugada que supone sacrificio de materiaL Las negras pueden elegir entre tomar ·:1 peón con el alfil y ganar la dam t con A4C+. Veamos las dos varian- tes de la combinación.

, AxP las blan.

cas fuerzan un rápido mate con un

nuevo sacrificio: 2. TxA+, RxT; 3. TIC-t-. etc.

la partida las negras con-

tinuaron L

,

P8C=D+.

etcétera).

AxA:

3. A6R+, y ya se rindieron (3

a)

Después de l

b) En

4.

, A4C+; 2. TxA, TxD;

R2A;

5.

T8T +.

En otros capítulos de esta obra el lector podrá conocer otras combina- ciones de desarrollo más complica- do, con variantes y subvariantes di- fíciles de calcular. Una combinación no ha de incluir necesariamente sacrificio de mate- rial. Pueden producirse sorprenden- tes giros en una posición a base de incruentas maniobras forzadas, que incluso pueden estar en desacuerdo con los principios fundamentales de la más normal estrategia.

Diagrama núm. 11

BEHTING- NIEMZOWITSCH

(Rlga, 1910)

Un excelente ejemplo de este tipo de combinación podemos examinar- lo en el diagrama núm. 11. Un buen plan para las blancas es situar el

alfil de dama en su casilla 4D, en-

señoreándose de la diagonal larga, sin oponente. Con esta maniobra su posición se vería considerablement:

reforzada. Veamos cómo Niemzo- witsch, con las negras, logró impe- dir este reagrupamiento especulan do con la debilidad momentánea

, 2. A3R, C3A; 3. A3C, A2C !. Las blan- cas se ven obligadas a defender el

peón con 4. P4A ( 4. TlD sería inefi-

caz, dado

yado), y ahora, provocada la debili- dad del PCD blanco, veremos una curiosa maniobra de regreso de las piezas negras a sus casillas de ori-

gen: 4

AlR, D3A. Seis jugadas después las negras retoman a las posiciones que ocupaban en el diagrama; no así las blancas, que aparte la mencionada debilitación de su peón caballo dama, ya no pueden realizar su pri. mitivo plan de dominar con el alfil la gran diagonal de casillas negras. No hay duda que el giro posicional ha sido tan sorprendente como la combinación maniobrera de las ne- gras. Que un bando pueda efectuar seis jugadas consecutivas sin que varíe la situación de sus piezas y con la posición mejorada, es algo

, AlA!; 5. A2D, CSR; 6.

A3R no está apo-

D2A!;

del peón dama blanco: 1•

que

el

po,co corriente y en evidente contra- dicción con los fundamentos estro~­ tégicos del juego. No obstante, hay que hacer constar que se trata de

de

típico sacrifi-

un

dentro combinaciones sin el cio de material.

caso

raro

del

tipo

n. EL CALCULO PREVIO

El arte de calcular anticipadamen· te y con exactitud maniobras y conl- binaciones, es condición precisa e in- dispensable para que el éxito acom· pañe a todo cjedrecista en el proce so de una partida. E'stá muy difun- dida la creencia de que el descubrir y calcular complicadas combinado· nes es habilidad innata en los juga.

dores destacados, no bastando la práctica para asimilar tal facultad. Ello es cierto sólo en parte. Es in- discutible que un ajedrecista con la debida preparación y fantasía cal· culadora puede conseguir que el éxL to le sonría con cierta facilidad. Pero el cálculo previo de toda com. binación depende también ·de la téc·

nica, y ésta sólo puede adquirirse con el estudio a fondo y la práctica constante. En el capitulo final de la segunda parte de esta obra nos ocuparemos del descubrimiento y análisis de la'i combinaciones más ~orprendentes. Pero ya desde ahora es necesar.i:J que nos familiaricemos con el arte de pensar y precalcular con exacti- tud maniobras y combinaciones. Em- pezaremos con alguno~ ejemplos.

Diagrama num. 12

PILLSBURY- LASKER

(Cambridge Springs

1904)

En primer Jugar veamos uno bas- tan te sencillo. (Recomiendo al lec- tor considere la posición sobre el tablero, sin mover las piezas; si no acierta a encontrar la jugada inicial de la combinación puede seguir en- tonces el desarrollo del juego en d libro. Es conveniente acostumbrar- se a precalcular a golpe de vi.>ta la~ combinaciones poco complicadas y procurar descubrir con la máxima exactitud su futuro curso y desenla- ce.) Las blancas han sacrificado un peón y, a consecuencia de ello, el rey negro se encuentra situado pe- ligrosamente en el centro; además, su torre en la casilla ITR está des- conectada del juego. y el alfil de 1R en posición totalmente pasiva. Un ligero examen pre\"io de la posición

pennite deducir claramente que para que las blancas puedan prose- guir el ataque, d.:ben presionar so- bre los peones negros de rey y alhl rey, única y no muy sólida protec- ción del rey negro en estos momen-

tos. A tal fin es apropiado utilizar

el alfil de casillas blancas que se

halla en la casilla 2R, en reserva. Un jugador experimentado se aper- cibe rápidamente que la jugaea apropiada es aquí J. A4A!, toda vez que este alfil no puede capturarse a

causa de la respuesta CSR+, ganan- do la dama. Después de l.A4A! la

amenaza inmediata de las blancas es 2. DxPR+. ¿Cómo pueden defender- se las negras? No seria suficiente

1. , A2D a causa de 2. TxA !, TxT;

D3C

deja sin protección el PAR negro, y

seguirla 2. TxP+. Por ello la juga-

, T3A es prácticamente for-

zada. Si en el ·cálculo previo de la

posición se ha previsto que T3A es única, hay que seguir ade- lante. En la nueva situación creada debe considerarse necesariamente que el peón de rey negro ha que- dado celavado» y. en consecuencia,

debilitada la protección del peón al- fil rey. Ello permite la continuación 2. TxP+, DxT; 3. TlAR, DxT+; 4. RxD, ganando las blancas la dama

y un peón a cambio de las dos to-

rres, toda vez que el alfil blanco de 4AD es «tabú» a causa de CSR+. En realidad, el material puede con- siderarse nivelado, pero no se acier- ta a ver cómo las negras podrán

impedir la jugada S. CSR+. verdad.:. ramente decisiva; las blancas han de ganar. De todo ello resulta que la combinación que se inicia con la

jugada 1. A4A no sólo es justa, sino que decide rápidamente. En la partida la~ negras abando-

A2D; S.

D5T + (más exacta todavía que S.

, RlC; 6. CSR. Las

posibilidades de defensa de las ni.! gras son en este ejemplo muy limi- tadas debido a la deficiente coloca- ción de sus piezas. y al existir una sola variante el cálculo previo resul

3. AxP+. La retirada

da

l.

naron después de 4

CSR+, RIR), S

ta

rcla tivarnente fácil. Pero en mu-

pudieran trasladar· su rey al llaneo

chas posiciones se encuentran dos o

de dama, eludiendo la acción de las

más variantes ya desde el inicio de

piezas contrarias habrían dado un

la

combinación- y entonces el cálcu-

decisivo paso hacia el triunfo. El

lo

es más dificil. En estos casos re-

problema consiste en conocer si la

de

, PxPR; 2. R3D, TlxP; 3.

comendarnos considerar sistemática- mente cada variante y no pasar de una a otm sin haber agotado el análisis de !a anterior. Es aconseja-

huida es posible, empezando con la jugada l. R2R. Pero mve que dese- char prontamente esta idea a causa

ble tener preferent<;rncntc en cu.::nta

TlCR (3. DxC, D4A+; 4. R3A,

las respuestas más naturales y lógL

T7A+ ),

T7D+, etc. O bien

cas del adversario, a menos que algo muy oculto obligue a profundizar;

y antes de responder, comprobar

cuidadosamente la posición. Por lo general, son más difíciles de encon- trar las variantes de defensa que las de ataque y por ello es indispensa- ble revisar rna:•¡,rrnente las prime- ras.

Diagrama núm. 13

PACHMAN- FISCHER

(Santiago de Chlle, 1959)

En una partida que jugué contra Fischer (EE. UU.) en Santiago de

Chile, 1959, se llegó a la complicada posición que refleja el diagrama nú- mero 13. Las blancas tienen una pie-

za de ventaja y amenazan capturar

otra. A cambio, las negras han orga-

nizado un peligroso contrajucgo en el flanco de rey y dc~.pués de P X PR abrirían una nueva línea de agresión contra la casilla 2AR blanca. ¿Cómo deben proceder las blancas para re- chazar d ataque? Es evidente que si

l

R2R, T7A+; 4. R3D, D3C+; S. R3A,

TxD+; 6. TxT, CSC!. Por ello efec- tué la jugada que ya en mi prcce- dente movimiento había previsto co-

rno continuación posible: l. P4R. Ahora se evita la apertura de la co- lumna alfil rey, pero, por otra parte, si las negras responden es forzada 2. RlR ante la amt:naza de mate. Esta eventualidad había

TxP+; 2. RxT, PxPR+; 3.

, ~"tiA,

de calcularse, toda vez que si 2 DBC+ no vale 3. AlA?? por 3 DxA+; pero es suficiente 3. R2D,

,

, TxP+; 4. R3D, el riesgo ha pasado. La primera variante quedaba en principio bastante clara, pero había

que ten.:r en cuenta otras continua- ciones de las negras después de

2.

3. AlA, TxA+; 4. RxT, D7C+; 5.

RlR, D8C+; 6. R2D; ni 2

3. R2D. Las negras no podrían uti-

lizar su torre de lAR en estas sub- variantes y ello sugiere la duda de

si 2

para sumar esta torre al ataque. Para mayor facilidad del lector, me permito reproducir la posición en el diagrama núm. 13 a.

, TSC,

, TSA! resultaría suficiente

ya que tanto después

DxP+; 4. R3A, corno de 3

,

,

de

RIR.

No

valdrían

2

, TBT +;

, D7C;

Las negras amenazan

seguido de TBC +. Se me ocurrió en seguida contestar 3. AlA con la in-

tención

con 4. D3D·y, eventualmente, S. D3R,

facilitando al rey la huida por la

casilla 2D. Pero, ¿qué respuesta pue-

de haber contra naza es doble: 4

,

TSC

de

responder

a

,

,

D8C? La ame

, DxA+

y

4

TxPR+. y parece no haber parada P<lra ambas n la vez. Sin embargo,

Diagrama nzím. 13 a

Diagrama nzím. 13 a una nueva y meticulosa comproba- 4. PxC! !, •ignorando» las dos terribles

una nueva y meticulosa comproba-

4. PxC! !,

•ignorando» las dos terribles amen<!· zas citadas bastaba para ganar, se- gún demuestran claramente los SI·

guientes ar.álisis:

ción me convenció que

a)

, DxA+; 5. R2D, TxPA+;

6. R3R!. Al quedar atacada la torre negra de SA las blancas quedan con suficiente ventaja de material. b) 4. TxPR+; S. R2D, TxPA+; 6. R3A;, TxD+; 7. RxT, y la posición resultante puede consi- derarse como ganada para las blan. cas. Poseen torre y dos alfiles con- tra dama y un peón y después de A4AD la ruptura PSD es muy fuerte. El peón alfil rey negro no es peli- groso al estar sobredcfendida su casilla de coronación. Vistos los ejemplos precedentes podernos resumir añadi.:ndo que en el cálculo previo de posiciones con variantes diversas es preciso tener en cuenta las siguientes conclusio- nes fundamentales:

l. En primer lugar es indispen- sable fijarse la meta que se quiera alcam.ar mediante el desarrollo de jugadas sucesivas. Existe gran dife- rencia entre un plan táctico y otro estratégico. La meta c~tratégica abarca, en una partida, una impar. !ante fase de la misma, y pretende llegar a una posición determinada, aun en caso de que dehan efectuarse

sobre la marcha imprevistas rectifi-

caciones. El plan táctico es más concreto e inmediato. A menudo se presenta el caso de que un plan es- tratégico comprende diversas etapas y la meta de cada una de ellas pue. de constituir un plan táctico distin- to hasta llegar a alcanzar la posi- ción deseada.

2. Debe comprenderse con clari.

dad que los medios dt: qut: se dispo- ne bastan para el fin propuesto y valorar las posibilidades del adver·

sario para impedirlo.

3. Es necesario calcular con anti-

cipación jugada por jugada (tanto

en «maniobra» corno en «combina-

ción •), así corno las posibles respues· tás del adversario para analizar sis- temáticamente y por orden cada subvariante.

4. Si la posición final de una de

las variantes no aparece clara (no puede apreciarse el resultado: mate, tablas, ventaja material, posición de

fácil empate) hay que revalorizarla de!;de su origen y comprobar si co- rresponde al plan táctico propuesto. En la precalculación de muchas

posiciones encontraremos con fre- cuencia en alguna de las variantes jugadas que en principio no había- mos tenido en consideración, pero que pueden ser útiles en otras va- riantes de la misma posición. Su análisis nos descubrirá nuevas y sor- prendentes jugadas que a primera vista nos pasaron desapercibidas.

En la posición del diagrama mí. mero 14 las negras acaban de sacrifi- car una pieza, bajo el supuesto de que. al jugar las blancas la torre situada en la casilla 6D podrán con- tinuar AxC, seguido de TxA, con recuperación del material. Pero las blancas ganaron rápidamente cantes. tando l. PSR!. El vencedor nos cuen- ta en la revista «Ajedrez en Rusia» cómo encontró esta continuación de- cisiva:

A primera vbta parece que la to- rre de 6D tenga que desplazarse ne- cesariamente. pero falta encontrar una casilla dc5de la cual pueda man-

Diagrama num. 14

TIAD; 3

, TlCD); 4. TITR+, RlC;

Diagrama num. 14 TIAD; 3 , TlCD); 4. TITR+, RlC; NIKJT!N ·N. N. (•Ajedrez en Rusia.)

NIKJT!N ·N. N. (•Ajedrez en Rusia.)

tener su juego activo. Sería un gra-

ve error l. T6C?? (con

de, si

TxA: 3. TxPC. ganando un segun-

do peón) a causa de

2. TIC, TxT +; 3. RxT, A6R+. Otra posibilidad es la ocupación de la

séptima horizontal, l. T/D. Después

de la natural respuesta

las blancas pueden continuar 2. T2-

7C con amenaza de mate en dos ju- gadas. Pero Nikitin se apercibió que las nel!ras podrían continuar aquí

, AxC.

la in tenciún

AxC?, contestar 2. RxA.

TBA+;

5. A5D+, RlA; 6. TST mate. La sor-

prendente jugada l. PSR! fue halla- da a consecuencia del análisis de las posibles rt:tiradas de la torre blanca situada en la casilla 60.

Diagrama núm. 15

la torre blanca situada en la casilla 60. Diagrama núm. 15 LEE· LASKER (Londres, 1899) Juegan

LEE· LASKER

(Londres, 1899) Juegan las negr11s

Análoga, pero algo más difícil de

resolver es la posición del diagra- ma núm. 15. El entonces campeón mundial ganó bri!Iantemente empe-

, TxA!. ¿Cómo pudo

zando con

2

, TID! y con la forzada liquida-

descubrir tal jugada? Previamente

ción que sigue, resulta un final de

necesario examinar las diversas va-

Laskcr consideró la lógica continua-

torres dificilbimo de ganar. No obs-

ción l.

, DSC+; 2. RlA (2. D3C?,

tante, esta línea le proporcionó la

C7R+ ),

2 , D7C+; 3. RIR, DBC+;

idea de que, si no existiera el peón

4.

R2D, llegando a una posición ven-

de rey las blancas dispondrían de su

tajosa para las negras, que tienen

casilla 50 para el alfil, y el mate sería un hecho. Surgió entonces el propósito de jugar l. PSR, pero era

un peón de más, con el rey contra· rio en el centro del tablero. Pero no se aprecia la forma de alcanzar una victoria inmediata. Sin embargo,

riantes. Si las negras contestan l.

,

Lasker consideró aquí que después

t\xC; 2. RxA. TxA, el avance 3.

de 4

, TxA+; S. PxT, P6A+! las

TxP: 4. P7R. TlR;

5. TSD), y la captura del peón (Se.l

P6R decide (3

blancas perderían la dama, tanto si

6. RxP. C4D+, corno si 6. DxPA,

, mite a las blancas la continuación mencionada. Por ejemplo: l. PSR !,

per-

l.

PxP

o bien

l

AxPl

DxP+: 7. RlD, P6R; pero ello falla porque las blancas podrian contes-

DxT. Re-

tar

a

4

, TxA+?

con

AxP; 2. TID, AxC (caso contrario

considerando

la

posición,

se

dio

las blancas conservarían la pieza de

cuenta de

que

jugando

en

seguida

\'en taja): 3. T2-7C, TID (u otra: 3

l.

TxA

las

blancas

no

pueden

, C7R +, y en consecuencia toda la

combinación puede desarrollarse l!n

la forma prevista: 1

P xT, DSC+; 3. RlA, D7C+; 4. RIR, DSC+; 5. R2D, P6A+; 6. DxPA, DxP+; 7. RID, P6R; 8. A3C+, R2C; 9. PSD+, R3T; 10. D1R, AlA!, y las blancas abandonaron. Se amenaza A5C+. y después de 11. DxD, PxD no puede impedirse que el peón co-

, TxA!; 2.

tomar con la dama a causa de 2

rone.

Al efectuar Laskcr su primera ju- gada no es probable que calculase la combinación hasta su total desen. la~:e, pero debió considerar que des-

, DxPA+ la posición

rc"ultante era suficiente para ganaL Los elementos en que podía apoyar

tal aserto eran el peón libre en 6R, la desfavorable colocación del rey blanco v el «destierro• de la torr~ blanca ~n la casilla 5TR. Tarrasch encontró más tarde un segurydo camino ganador: l. DSC+; 2. RIA, D7C+; 3. RIR, D8C+;

4. R2D, C7C; S. D2R, P6R + ! ; 6.

PxP, A6A!, etc. Esta línea es má,; corta que la que siguió Lasker. Para la técnica de la precalculación este hecho no tiene demasiada impor- tancia. Cuando jugando una p'artida

de torneo se en~:uentra una \·ariantc que conduce con seguridad a la \'ic. toria, rar<~mente se pierde tiempo en busc<~r otra. Esto justifica el hecho

conti-

nuación recomendada por T¡uTasch. En el cálculo previo de posiCI:J· nes complicadas se cometen reitera- damente errores típicos. Uno de los más frecuentes es la omisión de l<~s llamadas «jugadas intermedias•. Si en nuestro plan olvidamos u despre- ciamos el derecho del adversario ·¡ buscar jugadas ocultas o imprevis- tas que pueden dar un giro distinto a la posición, es probable surja el contratiempo. La jugada intermedia se b:~sa a menudo en motivos muy sencillos. Por ejemplo, no retirar una pieza propia atacada para amenazar ante.> otra del contrario. Después de bs

···pu-!s

de

6

de

que

Lask

:r

no

hallara

la

jugadas t. P4D. C3AR; 2. P4AD, P3R; 3. C3AD, ASC; 4. P3R. C3A; 5. A3D, P4R; ó. PSD, las negras pueden rt!-

tirar el caballo hacia las casillas 2R

u lCD ( tambit:n despucs del cambio

previo 6 , AxC+, para debilitar la formación de peones contraria).

posibilidad de inter-

calar

AlC), puede seguir en-

7.

si

Pero

existe la

la

jug;~da 6.

7.

,

P5R !,

y

A2A

ton~:es la activa jugada 7

, C4R.

Díagrama núm. 16

CHRISTOPH · RAUTENBERG

(Bochum, 1958) Juegan las negras

Todavía es más frecuente la juga. da intermedia que va unida a un j;~que. denominada en la terminolll- gia ajedrecista «jaque intermedio<. En la posición del diagrama núm. !6

bs negra·; jugaron l

, CR2D) en la aee.1-

cia de que después de 2. CxA, CxC, la pieza se recupera (el caha!I.J

blanco de la casilla 4TR está ind ::- fenso) ganando un peón. Pero la~ blancas respondiemn con el desagr ••- dablc jaque intermedio 3. AxP-,., v tras las jugadas evident~:mente fo:-

Z<ldas 3

, AxP? (lo

mejor ~:ra

, RxA; 4. CSA+, RIA;

S. AxC, el material queda equili- brado, pero la posición de las blan-

muy superior. dada b pri•·i-

~:as es

Iegiada situación de su caballo y la deficiente del rey negro.

Diagrama núm. 18

Diagrama núm. 17

MATTISSON- VUKOVIC (Debreczen, 1925) Juegan las negras

En el diagrama núm. 17 se refle- ja una posición en cuyo desarrollo se produjo un sencillo pero típico ejemplo de jaque intermedio. Las

blancas

DST, DxA??; 3. TxT+; RxT; 4.

, RlC; 5. D7A+, y mate en dos juga- das). Pero la partida transeurnó

así: l

que intermedio que obliga a las blau.

cas a rendirse. Si 3. RIT sigue 3 , DxA; 4. TxT+. RxT, y la jugada TIAR+ no es posible.

En el transcurso de una partida Kcres-Botwinnik (Moscú, 1956), a partir de la posición que reproduce el diagrama núm. 18 las blancas en-

traron· en una combinación en la cual había que calcular dos jugadas intermedias del adversario, ademas de algunas propias: l. TxP!!. Es claro que las negras no pueden cap turar de inmediato esta torre, toda

vez

DxP+. RIT (lA); 3. C6C+. las blan- cas ganarían la rl.ama. Pero existen dos posibles jugadas intermedias:

, D2R; 2. DST, D6R+!, ja-

TIAR+, ganando la damá (4

calcularon

l.

,

D2R;

2.

que

después

de

, AxT;

2.

KERES- BOTWINNIK

(Moscú, 1956)

, AxC, para si 2. PxA AxT. Pero las blan-

, cas disponen a su vez de una exce- knte intermedia, 2. TIA!, que al ata- car el alfil negro indefenso de 2R permitiría conservar el peón de ven- taja.

tienen

continuar 2

a) l.

b)

l.

P4C. Las blancas

la misma respuesta 2. TIA!, y si

2 , AIR, sigue una bonita varian- te: 3. TIC, PxC; 4. D4C+, RlA; 5. T3D, T2D; 6. T3AD+, RID; 7.

DST+. O bien 4 , RIT; S. PSR!,

con la doble amenaza 6. AJA+ y

6.

causa de

muestra que en el cálculo previo es

indispensable tener en cuenta un de- talle importante: no es prudente en el curso de una combinación caer en una doble amenaza (en este caso

hay posi·

a

Este ejemplo de-

Px P.

No

6.

es

posible S

, P4D

TxA.

dos piezas a la vez) si no

bilidad de liberar una

co.ntra-amenazas efectivas.

de el!as con

Un complicado ejemplo de amena- zas y contra-amenazas con jugadas intermedias nos lo ofrece la posi- ción del diagrama núm. 19. Después de l. T2D, AxA; 2. TxA, CJA, las blancas quedarían en leve inferiori· dad. Por cl!o. y con el deseo de con- servar Jos dÓs alfiles. jugaron 1.

Diagrama núm. 19

Diagrama núm. 19 V. VUKOVIC Juegan las blancas AJAR?, calculando que una vez eli- minadas las

V. VUKOVIC

Juegan las blancas

AJAR?, calculando que una vez eli- minadas las torres la posición estaría más o menos equilibrada. Pero las negras intercalaron una bonita in-

, PSR!!, cuya finali-

dad no es fácil descubrir inmediata- mente. Siguió 2. AxP, C3A!, y ahora va es más comprensible esta segun. ·da intermedia, toda vez que si

,

, AxT, ganando la calidad. Continue-

TICR+;

5. TST, P4D!; 6. AxP,

CxA; o bien 4. A1C, ASA; 5. TST,

, A5R),

S.

T7A+, R3R; 6. TXPT. Con esta maniobra las blancas atacan dos pie-

zas, y lograrían salvarse si las negras no hubieran efectuado oportuna.

, P5R!!;

Ahora ya es claro que después de

6 , C6C; 7. TXA, C4A, las negras

quedan con una pieza de ventaja. Recomendamos al lector estudie a fondo este ejemplo, a fin de captar bien el significado de las distintas jugadas intermedias que en el mis- mo se suceden. En la precalculación conduce con frecuencia al error la insuficiente o

termedia,

3. AxC, las negras contestarían 3

TICR+ (jaque intermedio!) y 4

mos:

3.

T3A

4. RIT, ASA;

(6

3.

TSD,

A7R; 6. TSAR, A6D y 7

3

,

TlCR+;

4.

RlT,

CXA;

mente la jugada clave

poco exacta apreciacwn de las posi- bilidades de ambas partes.

Diagrama núm. 20

de las posi- bilidades de ambas partes. Diagrama núm. 20 BERNSTEIN - CAPABLANCA (Moscú, 1914) En

BERNSTEIN - CAPABLANCA

(Moscú, 1914)

En la posición del diagrama nú- mero 20 las blancas creyeron que el peón alfil dama negro podía cap- turarse impunemente: l. CxPA. Lo- gicamente, no daría nada a las ne-

gras doblar las torres en la columna

alfil dama,

refutada con 2. CID; ni tampoco

l

ya que si 3

citada

toda

y

T8A +. Pero J¡¡, apreciación

debe

vez que la:; negras ganan en seguida

5.

con

, D7C!; 4. T2A, D8C+ DIA, DxT.

, TIDIAD, que sería

, CxC; 2. TxC, TxT; 3. TxT,

, D8C+. sigue 4. DIA,

no

es

posible 4.

considerarse

,

TSD

por 5.

superficial.

Diagrama núm. 21: Simagin entró en la combinación l. C6C?, PxC;

2. TxP, D2AR; 3. CxA, bajo el su-

puesto de que recuperaba la pieu

, DxC.

4. T x C+ )

resultó ser asimismo superficial, al olvidar la debilidad de su peón allil rey, que permitió un decisivo contr:~ ataque a base de la intermedia 3 C4D!. La dama blanca no puede to- mar el caballo, ya que después de

,

Sin embargo, el cálculo

ganando un peón (si 3

D x P + viene mate seguido; y si

Diagrama núm. 21

beneficiarlas: l. CxPC, RxC; 2. AxPT+, R2T; 3. D5C, TIC; 4. DxC, T3C; S. D4A, TxA; 6. AxP+, AxA; 7. DxA+, RlC; 8. DxT. Estas ocho

SIMAGIN- BEYLTN

(1946)

4. T2R, DxC; S. TSA, TDlD: 6. TSR,

reaparece el tema anterior

D2AR!, con de:;clavc de! ganando rápidamente.

,

caballo y

Diagrama núm. 22

HOSTINSKY- THELEN

(Bmo, 1941)

En la posición del diagrama nú · mero 22 !as blancas consideraron ~n error la última jugada de las negra.; (DlD-20) y se decidieron por umt combinación que, al parecer, debí3

jugadas, evidentemente forzadas, ha- bían sido calculadas exactamente. Pero en la posición resultante queda latente algo más que el conductor de las blancas no previó: la dama blanca puede quedar desconectada momentaneamcnte del sector de iu. cha y las negras puede:-~ aprovecha- est<'- circunstancia para iniciar un peligroso contraataque basado en la fuerte jugada D6T." La partida pro-

siguió: 8

DxC, con D6T el mate es inevitable. Es mejor continuar 9. P4TR, TJT, pero las blancas, tras C3T, tendrían que sacrificar la dama por la torre contraria; el balance de material (dama y caballo contra dos torres y tres peones), no obstante, es favo-

rable a las negras, que deben ganar dada la difícil activación del juego de las torres blancas. En la partida las blancas contestaron 9. TRlC,

, TIT en esta

posición); 10. P3R, Dx PT +; 11. RlA,

T3A!;

contra 13

12 , D8T+; 13. R2R, DxT; 14. T2D,

D8CR; lS. P4A, T3R; 16. P4R, T3T;

y

las blancas abandonaron. En la segunda parte de esta obra, capítulo ~Elementos psicológicos», apartado •Inducción al error•, ten- dremoc; ocasión de conocer más ejemplos de errores tácticos en el cálculo previo. Y también en el ca- pítulo final de la segunda parte el lector podrá encontrar todavía un amplio apartado titulado «El senti- do de apreciación», en el cual se analizan posiciones muy complica- das cuya precalculación es poco me- nos que imposible, y aun cuando se investigue a fondo puede surgir el error con facilidad. Hay que tener en cuenta constantemente ql!e una determinada jugada, por sencilla o natural que parezca, exige siempre un previo y cuidadoso examen.

D6T! (preferible a 9

, P3AD!, y si ahora 9.

12.

_T2C (ó 12. P4A, T3C, y , TxP no hay defensa);

18.

R3A,

TxT,

11. nxc. liT+;

Diagrama núm. 23

7.

AxD+. RxA; 8. A2D, que ofrece

PACHMAN- NEIKIRCH (Torneo lnlerzonal 1958)

En mi partida con Neikirch, del torneo interzonal de 19S8, se llegó a la posición que refleja el diagrama número 23. Las p"iezas blancas están colocadas de forma tal que el in- mediato ataque contra la casilla ITR aparece como una continua- ción lógica y natural. A pesar de ello, para efectuar la jugada l. ese empleé casi tres cuarto;. ele hora del tiempo de reflexión. Las negras disponen de la fuerte defensa P3TR, v la continuación 2. C7T no es satisfactoria, ya que las negras

, T!R que permiti-

no jugarían 2

,

ría la fuerte respuesta 3. D4C, sir.o que ofrecerían la calidad a cambiv

de un peón y un importante tiem- po para obtener contrajuego: 2

, TxP!; 3. CxT, AxT. Antes de deci- dirme por la jugada l. ese tuve que

calcular la siguiente combinación:

l. , P3TR; 2. CxPR. PxC; 3.

DxP+. T2AR (3

tienen a

su disposición dos líneas de defensa:

4. A6C, y ¡¡hora las negras

, DIR; S. T!R!, T3AD!;

6. AxT+, DxA; 7. DxA, DxA; 8.

TxC, T3A; 9. P3A, T3C; JO. DxA. 070; 11. T8R+, R2T; 12. P3C, <!te.

DlA!, y las blancas pue-

den elegir entre S. AxP. T3AD (5

PxA; 6. TSAR); 6. DxT+, DxD:

, RIT;

4. D6C);

a)

4

b)

4

ventaja de material, pero con contra-

juego para las negras después de , T3C. y S. PSD, para proseguir el ataque con buenas perspectivas.

P3TR las negras

dectuaron el cambio

En lugar de

, AxC;

2. AxA, D3D; 3. A.6A!, facilitando

el ataaue áe las blancas (3

4. ASR: D4C; 5. P4AR, D2R; 6. A x P+,

RxA; 7. DST+. RlC; 8. AxP-, P4A;

9. ASR, CSA??; 10. D6C+. y las ne-

gras abandonaron). Aumentan bs dificultades en el cálculo previo cuando en las manio- bras y combinaciones se present¡¡n

profusión de variantes distintas.

analizarse

mez-

clen o confundan en la mente. Ante todo es necesario comprobar las res- puestas naturales del contrario (aceptación del sacrificio de mate- rial, retirada de las piezas atacadas. defensas lógicas a las amenazas in- mediat~;~s, etc.). y seguir con- el aná lisis de las ocultas o disimuladas posibilidades de su posición, como jugadas intermedias, contraamena- zas. etc. En el siguiente ejemplo ve- remos la forma exacta de preca!cu. lar una difícil combinación a través de sus v¡_¡riantcs, en ordenada succ-

, OSA:

Cada

una

de

ellas

debe

sistemáticamente, evitando

se

Diagrama núm. 24

ALEKHINE · ROHACEK

MWlich, 1914)

_, ;-

En la posición del diagrama nú- mero 24 Alekhine prosiguió l. DxP !.

Las negras tienen a su disposición cuatro líneas distintas a seguir, qu.:

con toda probabilidad el excampeón

del

comprobó en la forma

siguiente:

mundo

Diagrama núm. 24 a

2.

, CxA; 4. DxD); 3. AxP!, las negras

D6A,

AxP+.

a) 1

, AxTlT.

(2

Después

3.

de

TIC

RlC?;

no

tra

las blancas.

tendrían

la

defensa suficiente con.

de

siguiente

jugada

de

alfil

Diagrama núm. 24 b

maniobra

2. D6A, TIC; 3. AxP seria desfavora-

b)

l

,

AxTlR.

La

ble por la sorprendente contestación

3 , A5T! de las negras. Si 2. TxA,

las negras logran buenas posibilida-

, CSA!; 3. DxPD, TIC. Pero las blan. cas pueden ganar continuando 2. D6T+, RIC, y ahora no 3. TxA a

des de defensa después de

causa de 3

A la lógica respuesta 3.

blancas contestan 4. DSC+, RlA, ga-

nando como en la variante a). Caso

, A6A).

,

de

decide 4. TSA; por ejemplo, 4

C4A; 4. DSCf, C2C; 6. TSD.

, D6A, sino 3. TIA!.

A6A las

,

3

, D2D (en

vez

de 3

Diagrama núm. 24 e

Diagrama núm. 24 d

jugada

las negras evitan la irrupción de la

e) 1.

.,

CSA.

Con

esta

dama contraria en la sexta horizon- tal y limitan al propio tiempo la efectividad del alfil situado en la ca- silla 3CD. Después de 2. A¡X C las negras dispondrían de dos peones li- bres y unidos; pero en esta línea Alekhine había calculado la siguien-

te maniobra en seis jugadas:

,

PxA; 3. DSR!, TIC; 4. P5C!, D2C; 5. D5AD+, R2C; 6. D5C+, RlA; 7. D6T +, T2C; 8. D6TD !, ganando.

d) , P6D. Una segunda con-

tinuación de contraataque, rdativa- mente fácil de calcular, 'r:J •.con la cual siguió la partida: 2. TRIAD, P7D; 3. T2A (el cálculo previo podía ya darse por terminado aquí, toda vez que es claro que las negras no podrán valorizar su peón libre t>n

séptima).

5. TxPA, y las negras abandonaren.

, D3T;

4. TlD,

A2C;

PROPIEDADES DE LAS PIEZAS

l. EL CABALLO

las

demas piezas por su forma de juego especial. Sus movimientos no se ven limitados por formaciones d~ peones más o menos cerradas, y consecuentemente, conserva la mo- vilidad también en las posiciones blo(;ucadas. Dado su reducido radio de acción, la efectividad del caballo crece si logra emplazarse en casillas centrales o colindantes de éstas, ale

jadas de los límites del tablero. Es

importante tener presente este d;;:-

talle para conseguir el máximo re;l- dimiento de los caballos en el tran:> curso del juego. La especial y única ~manera de andar~ del caballo sobre el tablero, comparada con la de las otras pk- zas, permite la aportación de inten:- santes elementos tácticos en divers;_ dad de combinaciones. El más sen- cillo y típico al mismo tiempo, es el conocido con el nombre popular de •horquilla~. llamado tan1bién «tene- dor», entendiéndo~e con tales dcn<J- minaciones el ataque simultáneo de un caballo a dos o más piezas con- trarias indefensas o de valor "supe- rior.

En la posición del diagrama nú-

mero 25, el caballo ataca al mismo

tiempo al alfil blanco de

peón situado en 3AR. En su retirada el alfil no puede defender el peón,

que podrá ser capturado impune- mente.

El

caballo

se

diferencia

de

seo

y al

Diagrama mim. 25

Diagrama núm. 26

En la posición del siguiente dia- grama núm. 26 las piezas contrarias atacadas son dama y torre, ambas de valor superior al del caballo. Las negras pierden, como mínimo, la ca- lidad.

Diagrama núm. 28

Diagrama núm. 27

COMPOSICION Juegan las negras

En el diagrama núm. 27 se aprecia el múltiple ataque de un caballo blanco a varias piezas negras a la

vez: las

torres

en 2AD

v 6R,

el

alfil

en SCD

y

los peones .in 3CD, 3AR

y SAR. En el análisis de la posicion de Vukovic (diagrama núm. 19) ya hemos visto, en su fase final, un sencillo «tenedor» de caballc.

En el diagrama núm. 28 podemos examinar otro ejemplo de ·horqui- lla» o «tenedor•. Si las blancas

re- tirasen el alfil atacado de SCD, J¡:s negras podrian aprovechar este tiem- po para fomentar su desarrollo. Pero

las blancas ganaron al continuar con

la sorprendente jugada l. C4R!. Este

caballo no puede ser capturado por la respuesta 2. A x PA+, y contra

, PxA, las blancas siguerr 2.

con

ventaja

negras prosiguieron l

pués de 2. C6D +, R2D; 3. A3R,

, A3R, y deS-

las

C6D+, R2D;

3. CxP

En

y

la

4.

CxT,

partida

decisiva.

VASSILTSCHUK- BOBOLOWITSCH

(Moscú, 1959)

C3C; 4. P4AR!, AxC; 5. PxA, CST;

6. ASA, D3A;

PST;

cas progresó rápidamente:

CxPA; 10. A2AD, P4T; 11. A4D. DJT; 12. D x D, Cx D; 13. A xPC, y las negras abandonaron. El más frecuente caso de «tene- dor• de caballo se produce siendo el rey una de las piezas atacadas. Los siguientes diagramas núms. 29, 30 y 31 nos presentan tres ejemplos

típicos de «tenedor» con jaque.

,

7. D2D, P4TD; 8. P3A, el ataque de las blan-

9.

PSA !,

Diagrama núm. 29

Diagrama núm. JI)

mencionados. Si las negras conte!;-

tan con la aparentemen te

jugada

, peón después de 7. PxP, PxP; 8. CxPD, CxC; 9. DxC!, DxD; 10.

liberadora 6

pierden un

P4D,

C7A+, etc. Veamos otros ejemplos más com- plicados.

Diagrama núm. 32

Diagrama núm. 31

En el primer caso las negras pier- den, sin compcnsacíon alguna, el alfil indefenso; en el segundo, una pieza más ·Valiosa que el caballo, y, en el tercero, podemos contemplar t!l poco corriente caso de ataque múltiple de un caballo a •toda la familia». El • tenedor» con jaque es base de numerosos temas tácticos y combinaciones. Incluso en la aper- tura. En el desarrollo de las juga- das siguientes, l. P4R, P4AD; 2. C3AR, C3AD; 3. P4D, PxP; 4. CxP, C3A; S. C3AD, P3R; 6. C4DSC!, la última jugada de las blancas corre!;. ponde a uno de los temas tácticos

ROSSOLIMO • SZABO

(Hastlnss, 1949/50)

En la posición del diagrama nu- mero 32, Rossolimo jugó l. D8D+, RxD; 2. CxPA+, RIR; 3. CxD. Este giro táctico ha permitido a las blancas recuperar un peón sacrifi- cado en la apertura, quedando la conliguración de los peones negros sensiblemente debilitada.

En la posición de la partida Mo-

m~rMac Govan que refleja el diagra- ma núm. 33, el maestro mongol

ganó

guicnte: 1. D8A+, TxD; 2. TxT·r, RXT;3.CXA+,RIR;4. CxD. En ambos ejemplos las blancas han ga- nado material, desplazando al rey contrario hacia una casilla determl nada que posibilita el •tenedor» con jaque. Se recupera la dama sacrih. cada, con beneficio de un peón ,m el primer caso, y de un alfil en el segundo.

una

pieza

de

la

manera

;;¡.

Diagrama num. 33

Diagrama núm. 35

MOMO· MAC GOVAN (Oilmplacb 1956)

Diagrama núm. 34

EUWE. BOGOUUBOV (Ostrava, 19Z3) Juegan las negras

En el diagrama núm. 34 el ejem- plo es algo diferente, pero no me- nos espectacular. El desplazamienlo

del rey contrario se consigue cun el sacrificio de una pieza menor, que asimismo se recupera con ganancia

de un peón: l

DxC!; 3. DxD, CSR+; 4. RlR, CxD.

, AxPA+: 2. RxA,

WITTEK • MEITNER (Viena, 1882) Juegan las negras

Un interesante giro táctico se pro. dujo en la posición del diagrama

, DxC+;

número 35. Después de 1

2. RxD, P4CR+, el rey blanco se ve

obligado a regresar a la casilla 4C, y

, C6R+. recupe-

ran la dama, quedando con un caba.

llo de ventaja.

las negras, con 3

Diagrama núm. 36

GO fTSCHALL ·N. N. (Halle, 1894¡

33

En la POSICJon dd diagrama nú- mero 36 el tema es distinto. Con el sacrificio de dama las blancas no capturan material ni desplazan :J rey contrario. La tranquila jugada l. D8A!! amenaza mate en dos l2. TlT+. A3T; 3. TxA+ +) al cortar la retirada del rey negro, y si AxD, se produce el ctenedor•: 2. CxA+, RlC; 3. CxD, con ganancia de una pieza. La partida prosiguió

,

l. , PSD; 2. TIT+, T4T; 3. TxT-l-.

PxT; 4. D5A+, RIC; S. CxA, DxC; 6. D6R+, D2AR; 7. DxP, y las blan cas, con dos peones de ventaja, g<i- naron con facilidad. En este caso la amenaza del «tenedor• es latente, y sólo se convierte en efectiva si las

negras

Aunque el «tenedor• es un típico elemento de ataque, también puede

ser útil en la defensa.

responden

, AxD.

Diagrama núm. 37

RICHES- LESLIE

(Londres, 1955)

Juegan las negras

En la posición del diagrama mi- mero 37 las blanca5 amenazan A8A seguido de D7C mate, cuya mamo- bra, a pesar de su abrumadora su-

perioridad material (dos torres) pa- rece que no pueden tmpedir las 0< gras. Y sin embargo, hay una de-

'"-

fensa:

2. RxD, CxPr,

captuníndo>c en la siguien!L' jug«-

, D7A.,

;

da la peligrosa dama blanca. El •te- nedor• es posible en este caso por la clavada del alfil blanco sito en lR, elemento táctico que estudiaremos debidamente en el capítulo corres- pondiente. Prosigamos con otros complicados

ejemplos, que unen al «tenedor•

otros elementos tácticos.

Diagrama núm. 3S

TROITSCH - HEIDENREICH

(Wurzen, 1935)

En la posición del diagrama nü. mero 38 las negras tienen calidad de ventaja. Tras la retirada de la dama blanca podrán jugar RlC, y luego podrán atacar al peón blanco en 6R, ganándolo fácilmente. No obs- tante, las blancas fuerzan una ma niobra ganadora, que contiene tres distintos elementos tácticos: el J3- que en descubierto, la transforma- ción del peón y el «tenedor•: l. P7R+ !, TxD; 2. P8R:::D+, DID; 3. D6R+, DID (contrariamente, si- gue 4. DxT); 4. DxD+, RxD: 5. CSR+ y 6. CxT, quedando las blan- cas con el cahallo de ventaja. Este es un buen ejemplo de maniobra o combinación de «tenedor», que con- tiene en su fase previa elementos tácticos para desplazar el rey y otras piezas contrarias hacia las ca- sillas precisas, propicias al doble ataque del caballo.

En algunas posiciOnes la coloca- ción del caballo puede ser tan favo- rable que permita diferentes utenc:- dores» sucesivos.

Diagrama núm. 39

CHOL~OV-OSfRAUSKAS

(Campeonalo de Lltuania,

1949)

En la posición del diagrama nú- mero 39 las negras han tomado un

peón

PCD), cuando hubiera sido má$ pru- dente retirar el rey ( R2C! l. prc·Ji-

niendo el ataque que sigue, DST +. La permanencia de la dama negra en 5C0 permite a las blancas Un:l

ni. pida

en

su última

jugada (030 X

victoria:

l.

DST +,

R2R;

2.

DxPA, DxT (los dos peones ne- gros en 3R y 2TR no pueden ser

defendidos al mismo tiempo, y si , PxO, con 3. CxP+ las blan-

«tenedor•,

un importante peón); 3. DxPR+,

RlD (no es mejor 3

DxPA+. T2A; 5. DBT +. R2R: 6. CxP+. presentándose una nueva po- sición en la que el «tenedor» deci-

de. En la partida se jugó 4

5. D8T+. R2D; 6. D7C+. RlA; 7.

, RIC

por 5. 080+ ); 4. D8C+ (naturalmen- te. no 4. DxPA+?. RIA. go.nando en- tonces las negras. Con su cuana jugada, y las dos siguientes. las blan- cas obligan a desplazar al rey ncgr:J

hacia la casilla pn:cisa para d ·t~~

D:.-~T+ !. Tampoco sirve 4

cas

2

ganarían,

gracias

al

RlA:

-l.

RlR;

nedor•, que se produce con CxPD);

4 , R2D; 5. D7A+, RlA; 6. DxT+,

RxD; 7. CxP+, R3D; 8. CxD, y las hlancas ganan por su mayoría de peones. En estudios y finales compuestos se pueden cncuntr::u· muy bellos ejemplos de •tenedor• de cahallu en una o más variantes. Pero aquí va. mus a limitarnos a Jos ejemplos prúcticos de partidas jugadas.

Diagrama núm. 40

SCHUTTMtJLLER • WIEDEMANN

(M.alch

Frelburg-Sc:hwenlngcn, 1925)

Contemplemos la posición del dia- grama núm. 40. Las blancas jugaron J. Tx PT (se amenaza C6C +, pri-

ma "t<.med'Jr"), l , R3R? (era mc--

jor

2. C4C las JK'gra~ tampoco podrían

tomar d

2. C3D ( :~mc.:naza C4A +, y si 2.

, T6R;

3. T6T +, R2R; 4. C4A! ( prosiguo: d

divertido juego de •tenedon:s•. La amenaza es ahora C50+. no siendo posibk a la ton-e negra capturar -::1

TxP, entonces 3. C5A+ ), i

, RIR, aunqtiL' después Lk

peón

a

clltsa

de

C6A+ l;

peun allil d¡¡m:~ por el mismo mo- tivo, ni el peón de rey, toda v.:L

qu.: a C5D+ seguiría C6A+. perdien- do la~ negras la torre en todos lus

casos). La partida continuo 4

, RlR; 5. C5D, T7R (ya hemos ,·isto

que no es posible T x PR por C6A+);

6. C:.-~P--.-, R2D; 7. CSD (el peón

d~

rey blanco sigue siendo «tabú»), 7 C3R; 8. TxC!. Las negras abando-

naron, pues si 8

y

9. TxT. PxC; 10. PxP,IIegándosc"

un final de torres con cuatro peom:o; de ventaja para las blancas. Buen

ejemplo, en cuyo transcurso de ocho jugadas se presentan no menos de

siete casos de « tenedor•. y nas variantes aún más.

El tipo de • tenedor• que más fre- cuentemente se presenta en las aper- turas es el que sitúa el caballo agre- sor en las casillas 7A. Corrientemen- te, en la 7AD ataca la torre contr::t- ria del mismo flanco con jaque, mientras en la 7AR ataca la dama y torre de rey simultáneamente. Casi todos los principiantes han sufrid0 las consecuencias de estos "tenedO- res•. Entre jugadores más expen- m<'ntados no suelen producirse. ex- cepto cuando forman parte del plan táctico elegido, sea de desarrollo :J de combinación. A vccl'S, para for- zar uno de estos • tenedores• se sa- crifica previamente una pieza, con la esperanza de capturar la torre indefensa y retirar impunemente el caballo, ganando con ello la calidad. Pero no siempre es posible. El ca- ballo que después de tomar una to- rre queda situado en una de las ca- sillas STO u 8TR, raramente tiene escape. Su eventual pérdida significa que en lugar de ganar calidad se han cambiado dos piezas menores por una torre, con la consiguiente desventaja. Así ocurre, por ejemplo, despuó de las jugadas l. P4D, P4D; 2. C3AR, C3AR; 3. P4A, P3R; 4. C3A, P4A; 5. ASC, PAxP; 6. DxP, C3A (más

A2R) ;

exacto es jug:u primero 6

en algu-

,

, RxT, 9. C4A+ PxC, entonces

CxT;

y

si

8

que las negras no pueden impedir (P3R-PxP-A3D-R2D y TxC). El cálculo previo de la posibilidad de escape del caballo es a veces muy

l:1borioso, aun para jugadores fuer. tes. Para la solución de tal problema se r.:quiere exactitud en el cálculo y un sentido justo de la posición.

Diagrama núm. 41

TI\RRASCH- DYCKHOFF

(De

la obra •Moderncn Schachpartic.) Juegan las negras

Diagrama núm. 41: Es evidente

que la defensa de la casilla 2AD es

sigue

2. A3R y a continuación 3. 0-0-0.

Por ello las negras han de jugar la

carta del contraataque. l

¿Como han de responder las blan- cas? Dado que tienen una pieza más en desarrollo, la liberación de su ca- ballo ha de ser más tactible que la del contrario. La partida siguió este

curso: 2. C5D7A+, RlD; 3. CxT, C7A-i--; 4. RlD, CxT; 5. CxP, A4AD;

dificulto~a. Si a

RID

ese.

7.

Ax C. Ahora es preciso continuar

6.

CSC!, A3R; 7. P4CD!, AxPA;

7

, PxA. toda vez que la presun-

8.

A2C,

C6C;

9.

A x P.

Las blancas

ta ganancia de calidad es un espe-

., CxD?; 8. AxD, C7A+;

jismo:

impiJen la captura del caballo STO, y ganan rápidamente al envolver al

9.

R1D, CxT; 10. ASC, v el caballo

n:y contrario en una red de mate:

negro queda prisionero. -Las blancas

9

, P3A; 10. A7A+. R2D; 11. P3R!,

pueden tomarlo directamente, jugan-

C8T

, AxP; 12. PxC, AxP+;

do RlA seguido de RIC, o bien mc-

13.

RlR); 12. A3D!, AxPR; 13. R2R,

dhmtc un reagrupamiento dL· piezas

A4C; 14. C6C+. R3A; 15. P4TD!,

P4A; 16. PST!, e6e; 17. ASR, exP; 18. Pxe, e3A; 19. neo. Las negras abandonaron, ante las amenazas de C4D+ y C7T+.

Diagrama núm. 42

STAHLBERG-DONNER ( GOteborg, 1955)

Juegan las negras

La posición del diagrama núme- ro 42 es muy importante para la teoría del gambito de dama (se llega a ella después de las jugadas l. P4D, P4D; 2. P4AD, P3R; 3. C3AD, C3AR; ASC, P4A!?; S. PAxP, PAxP; 6. DxP, A2R; 7. P4R, C3A; 8. D2D!, CxPR; 9. CxC, PxP; 10. AxA, DxA: 11. DxP, 0-0!?; 12. P3A). Las blancas tienen tma pieza de venta-

ja, pero no pueden impedir el • tene-

dor>• subsiguiente

ese (por ejemplo, 2. D2D?, TID: 3. D2AR, P4A; o bieP. 2. D3C?, A3R, etcétera). La partida continuó 2. DSAD (caso de 2. D6D, las negras

pueden

R2D, TID; 4. DxT+. DxD+; S. RxC, A4A, con perspectivas de ata- que que compensan el material sa. criticado), 2• , DxD; 3. exD, e7A+: 4. RlD, exT; S. A3D. Al pa- recer, el caballo negro no puede ser liberado. Pero las negras se salvan, sin embargo, grac1as a un interesan- te contraataque: S• , T1D! (amena. za P3CD seguido de A3T); 6. C4R,

3.

,

4

1

la jugada l

responde:-

,

C7A+;

A3R!; 7. e3T (con 7. C2R la conti-

, 8. RxT, TlD+; 9. R3A, TlAD+; 10. R2D, TlD+, tablns. Un eventual intento de ganar con 11. RJA, AxP; 12. P3CD, CxP+: 13. R2C, C7D!; 14. RxA, CxC; 15. PxC, T7D+ rc- portnría ventnja a las negras. ¡Una emocionante lucha para la libera- ción del caballo! Más tarde se ha encontrado que las blancas pueden reforznr la linea a través de una maniobra muy interesan te:

ese; 2. D4A!, A3R; 3. DSA!, DxD; 4. exD, e7A+; S. R2D, exT; 6. exA, Pxe; 7. A3D, TRlD; 8. C2R, TxA+; 9. RxT, TlD+; 10. R3A, TlAD+; 11. R2D, TlD+; 12. RlA, y el caballo no puede ahora escapar. ¡Un instructivo ejemplo de delibera- da pérdida de tiempo! Otro elemento táctico, típico en el juego del caballo. pero no exclusivo de e:;ta pieza, es la ~descubierta» que combina o permite el ataque a una pieza contraria indefensa.

,

nuación seria análoga), 7

TXA+;

Diagrama núm. 43

BOGOUUBOV- HUSSONG (Karlsruhe, 1939) Juegan. las negras

El diagrama núm. 43 reproduce

una sencilla posición en la cual, si

, exA??, de-

ben abandonar inmediatamente ante la respuesta 2. D4C, que gana la

las

negras

juegan 1

dama por la amenaza simultánea de mate y C6T +. Esta pequeña combinación ya nos es conocida (véase d diagrama núm. 1).

Diagrama núm. 45

Diagrama núm. 44

Algo más difícil es el ejemplo que ilw~tra el diagrama núm. 44. Aquí

predomina la idea de «descubierta»

de caballo con un jaque int.:rmedio:

l. CSD!, DxD; 2. CxP+, RlT; 3.

TxD. Obsén,ese que esta maniobra no secia posible si fuera otra la si- tuación de las torres negras. Si !a

de rev se encontrase en otra casilla

DxD;

PACHMAN- FJCHTL

(Ostrava, 1946)

3.

CxD,

co11

las

amenazas

4.

C x A

y

4.

P4CD

En

la

partida

las

negras

n:::pondieron

l

, 0-0,

y

después

de 2.

CSD,

perdieron

la

calidad. Si ahora 2

, TxT. enton-

ces 3. CxA+, y 4. TxT. La partida

continuó z

A4A; 6. R2C,

D4R;

la

4. PxC, D4T;

CxC; 3. TxT, CxA;

,

5. D3D,

8.

7.

P3C, P3TR;

TlAD,

y

ventaja de la calidad se impuso.

(por ·.:jcmplo, la

torre de dama en

Diagrama núm. 46

ITD y la de rey en 1D) las negra:;

podrían contestar 2

, RlA. Y si la

 

casilla 1D estuviera libre. la retirada

2

, DID conjurarí<J todo peligro.

Supongamos otra posición parecida:

 

las torres negras se hallan en 1TD

y

IAD, respectivamente, mientras

el

alfil blanco lo situamos en la ca-

silla 2CD en Jugar de 3R. Las blan-

 

cas también ganarían un peón: l. CSD, DxD; 2. CxP+. RIA; 3. AxA+ (segundo jaque intermedio), 3.

RxA 3

, RxC); 4. TxD.

 

Diagrama núm. 45: Las blancas ju-

garon l. TDIA!, y su superioridad resultaría evidente caso de la res-

 

puesta lógica

, TIAD; 2. D5C+,

DxD; 3. CxD, etc., por el mayor

MARACHE- MORPHY

desarrollo. O bien

, A4A; 2. D4T,

Juegan las negras

Una de las más famosas combina- dones de Morphy está basada en una •descubierta» de caballo que se

ha venido repitiendo con frecuencia desde aquellos tiempos. Las negras, naturalmente, pueden ganar de di- versas maneras, dada su ventaja ma- terial (una torre), pero Morphy

jugó l.

, TxA!; 2. DxT, C6CR!!,

y las blancas abandonaron. No pue-

dama blanca, 3. D x D,

por 3

, CD7R mate, ni tampoco

capturar el caballo, 3. D x C, a causa •

de

den tomar la

3

C7R+.

Diagrama núm. 47

TARRASCH- BLACKBUR.'Io!E

(Manchester, 1890)

Para finalizar el tema, veamos to davia una descubierta de caballo, con jaque intermedio, y «tenedor». En la posición de la partida Tar- rasch-Blackburne, que refleja el dia- grama núm. 47, las blancas ganaron

la

DxD sigue, naturalmente, el jaque

intermedio 2. CxT +. La partida con-

, T2R; 2. DxD, TxT; 3.

C7A+, y las blancas ganaron la lidad y la partida. Sorprende, a PI."lmcra vista, la afirmación de que el cab<~llo, a pesar de su reducido radio de acción, sea, bajo ciertas circunstancias, una pie-

tinuó

calidad jugando l. C6T !. A

,

ca

za de extraordinaria movilidad. Esta

aparente contradicCión puede expli-

carse fácilmente. Las demás piezas tienen un juego rectilíneo, y su efec. tividad en el tablero alcanza zonas y líneas perfectamente determina- das. En cambio, el caballo escapa totalmente de esta uniformidad con- junta por su especial característica de juego; salta las zonas peligrosas, y en su ataque a las piezas contra-

rias nunca es replicado por la ac- ción ofensiva de las mismas, exce~ to, claro está, cuando sea otro ca- ballo. El diagrama núm. 40 nos de- muestra la eficacia y peligrosidad del caballo y lo difícil que resulta

prever sus múltipl~ amenaza~. Va-

mos a examinar a continuación ex- celentes ejemplos de su movilidad en los tres diagramas siguientes.

Diagrama núm. 48

BERNSTEIN- MARCO

(Ostende, 1907)

Diagrama núm. 48: Las blancas ga-

nan mediante una sorprendente ma- niobra de caballo en cuatro juga- das: l. CSD, D4R; 2. C4A! (amena- za C6C+. v si PxC, entonces D6T+

con

C6C+, RJC; 4. C7R+. Las negras se

ven forzadas a tornar el molesto ca-

hallo, 4

DSC+ el n:v negro debe continuar

S. , R2A si qu1ere proteger su

torre de 2R; pero ello conduce a la

pérdida de la otra torre: 6. TxT+,

mate· st·guido).

2

,

DSR;

3.

, TxC, y después de S.

DxT;

7.

DxP+,

R2C;

8.

DxT,

Diagrama núm. 50

CxP;

9.

TlAD, y

las

negras

aban-

donaron.

Diagrama núm. 49

METGER

Y

BERATENDE. RIETBROOK Y BERATENDE

(1893)

Juegan las negras

C3A!;

2. DXPAD (era mejor 2. D4R, for-

zando el cambio de damas y la :;im- plificación del juego, aunque la po.

s· .ión de las negras resultase prefe- rible), 2 , C4R; 3. P4D, TZA!; 4. DSA, P3CD; S. DSC, C6D; 6. DSAR

(si 6. DSTR las negras responderían

6 , DxT+; 7. RxD, CSA+. etc.,

, CSA; 7. TDICR, P3C; 8. DSCD, T2R;

9. DIA, C6T!. Con esta jugada, más

fuerte que la simple ganancia de calidad, las negras c1erran el circulo que asfixia la posición contraria,

maniobra que ya conocemos). 6•

Diagrama

núm.

49:

,

cuyas piezas carecen prácticamente de jugada útil y, en consecuencia, abandonaron la partida.

Diagrama núm. 50: Las blancas ejercen fuerte presión en la colum- na caballo dama, pero es muy difícil hacerla progresar dado que dos de sus piezas menores (el alfil en lAD

y el caballo en 2R) poseen escasa efectividad. A fin de activar el juego

PACHMAN • VAITONIS

(Torneo Interzonal 1952)

del caballo sacrificaron un peón, y este refuerzo, en colaboración con un error del contrincante; decidió rápidamente la partida: l. P4C !, PxP; 2. C3C, C2R? (prepara la equi- vocada colocación del caballo en la casilla 4AR. De todas formas, la po-

sición de las negras era difícil. El

caballo blanco situado en la casilla 4R es muy fuerte; las blancas pue-

den jugar eventualmente TSCR para recuperar el peón sacrificado, y el

intento de impedirlo 2

, A3R fra-

casaría por 3. TSTR, RlC; 4. C4R,

A2R; 5. Tl-SC, con fuerte ataque. Fi-

nalmente, la ruptura

sultaría arriesgada por la respuesta

3. PSAR, que crea agudos problemas

a las negras ante las amenazas

ASD+ y C4R); 3. C4R, C4A. Desde

el punto de vista posicional el ca-

casilla

ballo

C4A ejerce un papel muy útil a su bando. Y sin embargo, las blancas ganan rápidamente mediante una pe- queña combinación que incluye un

«tenedor,. de cab.allo y reporta el be- neficio de dos peones: 4. TxC!, PxT; s. cxP+, RZR; 6. ese, P3C; 7. CxTZA, TxC; 8. TxP.

Cuando un caballo logra penetrar

en la posición adversaria se convier-

, P4R re-

negro

situado

en

su

te en un serio peligro. El avanzado punto de apoyo indispensable para su sostenimiento ya fue debidamen- te comentado en la segunda parte

de mi obra Estrategia moderna en

ajedrez. Por ello me limito a expo-

maniobras

ner

para el logro de tales puntos de

apoyo.

Diagrama núm. 51

aquí

ejemplo!.

de

BOTW!NNlK- FLOHR

(Moscú, 1936)

La contemplación del diagrama nú mero 51 induce a considerar si la ruptura PSD puede favorecer el jue- go de las blancas, pero tal idea d<"be rechazarse, dado que después del cambio PRxP el peón de rey blanco queda debilitado. Botwinnik supo lo- grar ventaja decisiva poniendo en práctica otro sistema: conducción del caballo hacia la casilla fortifi- cada 60. Veamos: l. PSA!. En esta jugada, al parecer antinatural (re- traso definitivo del peón de dama propio), van contenidas dos amena- zas latentes: la ruptura P4CD- PSCD, y la maniobra CIC - C3T - C4A y C6D. Las negras pueden impedir la

,

P4TD; 2. CIC, DIA; 3. C3T, AID;

4.C4A,A2A;5.C6D,TIC;6.TICD

(también sería bueno para las blan. cas el sacrificio del caballo por tres peones: 6. CxPC, TxC; 7. DxP. se-

primera, pero no la segunda.

guido de 8. DxP+. Pero la posición de las blancas es tan fuerte, que pueden ganar asimismo por cami-

nos tranquilos), 6•

, DID; 7. P4CD,

PxP; 8. TxP, AxC; 9. PRxA. Como habitualmente ocurre, la eliminación

del caballo en su punto de apoyo

crea un fuerte peón libre. Después

de

, D4T; 10. T3D-3C, TIR; 11.

D2R, DIT; 12. T3R, las blancas al- canzaron una superioridad decisiva. Puede resultar también muy efec-

tiva la penetración del caballo en campo contrario, apoyado por pie. zas en lugar de peones.

Diagrama núm. 52

9

BOLESLAWSKI-BONDAREWSK!

{XVIII Campeonato Ruso)

Juegan las negras

En el diagrama núm. 52 las blan-

cas tienen por el momento un peón de más (sería desfavorable para las

, PxP, por 2. D6D).

No obstante, las negras deciden el

juego a su favor gracias a una há-

bil maniobra de caballos: l

2. PxP,

P6D, D2D permitiría a las negras ga.

nar calidad a cambio de un fuerte peón blanco en 60, libre y apoyado);

3. D3D, CSRxPAD. Es muy intere-

, C5R!;

3.

negras jugar

CxPD!

(2

,

CxPA;

sante el camino para ganar que se presenta a las negras después de

4. TIAD, CxA!; ~. DxC3R tsi S.

TxC?. T8T+; y si 5. DxC3A. DxD;

6.

TxD.

T8T +.

O

bien

S.

PxC.

amenaza 7

, C7A; 8. TlAR, C7R+;

C7R+

y

las

blancas

pierden

cali-

dad),

sin apoyo, pero al

5

, C7R+.

El

ser

caballo

está

tomado por

9. RiT, C6C+!; un nuevo motivo táctico digno de hacerse observar. Continuó 7. C2D, y después de 7•

la dama

queda

a

su

vez

la

torre

, D7R! !, el juego quedó decidido. Si

blanca sin

protección.

Un giro

tác-

8. TxD, T8T +; 9. CIA. CxT+, y

tico que se produce con mucha fre-

mate a la siguiente jugada. 8. TlAR,

cuencia.

La

partida

prosiguió:

4.

C5C4D!, y las blanca!> abandonaron,

TIR,

CSC;

S.

DID,

T7T;

6.

D6D,

al no poder evitar, por lo menos, la

DSA, con extraordi!lario dominio de

pérdida de una pieza (la amenaza

espacio de

los

caballos

negros.

Se

9

CxA

no

tiene

parada).

 

11.

EL ALFIL

 

La segunda pieza menor, o ligera, de un valor equivalente al del ca- ballo, es el alfil, aunque su juego o •manera de andar• sea totalmente distinto. Por su largo alcance, la cfecti\'idad del alfil guarda cierta relación con la torre. h:~sta el punto de que en ocasione~ ofrecen ambas piezas idénticos problemas estratégi- cos. Para desarrollar su eficacia to- talmente el alfil precisa diagonales libres, en especial cuando se trata del ataque al enroque contrario. En el capitulo dedicado exclusÍ\•amente al •ataque sobre el enroque• vere- mos numerosos ejemplos; en d pre- sente nos limitaremos a algunos en- sayos y ex-periencias.

Diagrama núm. 53

 

GOLMAYO-WALBRODT

 

En la posición del diagrama nú- mero 53 las blancas disponen de la

 

(La HabaDa, 1893)

fuerte amenaza A4A. Sin cmhargo, la cxtr~tordinaria efectividad del allí!

Juegan las negras

r;cgro situado en 3AD permite •igno.

mim<!ru 54.

Después de las jugadas

rar• la peligrosa amenaza. Siguió

1

PSD!, TxD; 2. PTxT, se

llega a

l

, TxA!; 2. A4A, T3C!. Las blan-

una

posición

ganada

para las blan-

cas pueden ahora ganar la dama.

cas,

a

pesar de su inferioridad ma-

3 AxD+. AxA, pero tendrán que

terial

(torre

contra

dama

y

una

devolver el obsequio, toda vez que

pieza

menor),

Si

2

RlC,

sigue

si 4. P4C sigue 4

TSTR+; 5. R3C.

3

PxC,

PxP;

4.

P6C!,

AxP;

5.

T3TR; 6. PxP, T8TxP+; 7. R4C,

TDIC, R2A; 6. T6T, etc. Las negras

T3TST +; 8. RSC, P3TR+: 9. R6C,

continuaron

2

,

C2R;

3.

C4C!,

A2A+ +.

Después de 3. D2D, TSD!;

DIAD ( d~:spués de

3.

DI R;

4.

4. :>xT, TxP+; S. RlT, T7D+; 6. D3A, DxA. las blancas abandonaron.

L', brillante ejemplo de la poten- cia del alfil en diagonales libres nos lo presenta la posición del diagrama

6. PxC.

las blancas deben ganar, sin que val-

ga

dama. Tal vez sea mejor 3

4. C6A+, R2A: 5. TxA, C4A. aunque

prosi-

de

la

T6T. C4A; 5. TDIT!, CxT:

a

las

todas

blancas

formas

la

las

,·enLaja

blancas

de

RIC;

Diagrama núm. 54

STOLTZ. H. STEJNER

(Torneo lnterzonal 1952)

gucn su duro a tilque; 6. CST!. R3C;

Diagrama núm. 55

VESEI.A · SEDOVA

(Semifinal

del

Campeonato

femenino

de Chccoslovaqul~. 1956)

i. CxC. R;

:T;

8. CxC. R3C: <J. C7C.

cétcra); 4. DST. El fuerte ataque de

D2R;

10.

TIC.

seguido

de

P5

R+.

las blancas se vio recompensado con

O bien 6

DICR; i. TxC+.

CxT:

una rápida victoria

R. CxC. D2T; 9. PSAR. ctc.l. 4. P6C!! importilntc jugad;~ que intcrccptil la

Raramente nos permitira el ad\'cr- sorio la apertura de díagonalc~ en

acción del alfil negro a lo lilrgo de la diagonal en que se encuentra. Lil jugada 4. C6A?, sería refutada con

las cuales un alfil pueda colaborar con fuerza en