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UNIVERSIDAD CENTRAL DE VENEZUELA

CENTRO DE ESTUDIOS DEL DESARROLLO


ESPECIALIZACIÓN EN DERECHO AMBIENTAL Y
DESARROLLO SUSTENTABLE
ASIGNATURA: ECOLOGIA

BIOREGIONES.

Autora: Leobsix Aular Franco


V.- 10.979.485

JUNIO, 2017
ÍNDICE GENERAL

INTRODUCCION 1

CAPITULO I 2

Marco Jurídico Institucional

CAPÍTULO II 3

Aspectos Geográficos Y Administrativos


de La República Bolivariana de Venezuela

CAPITULO III 9
Aspectos Socio económicos
de La República Bolivariana de Venezuela

CAPITULO IV 10
Aspectos Espaciales de La
Republica Bolivariana de Venezuela

ABRAE 11

BIOREGIONES 12

SUBREGIONES 14

CONSIDERACIONE S FINALES 18

BIBLIOGRAFIA 19

ANEXO 20
INTRODUCCIÓN

Venezuela es considerada como un país de avanzada en el tema ambiental, y así


queda demostrado por primera vez en la historia constitucional del país, existe un
Capítulo dedicado a los Derechos Ambientales los cuales se declaran como derechos
fundamentales, y se reconoce como un derecho pero también como un deber de
proteger el ambiente, de disfrutar de de un ambiente seguro, sano y ecológicamente
equilibrado. El Estado se hace responsable de la protección del ambiente, y de la
biodiversidad, así como planes de ordenación del territorio respetando las
características ecológicas, geográficas, poblacionales, sociales, culturales,
económicas, políticas, enmarcando en el desarrollo sustentable. Dentro de este
contexto lo cual le atribuye a la actual política ambiental un rol prioritario para alcanzar
los objetivos de desarrollo propuestos.

Existen una serie de tratados y convenios internacionales, (Convención sobre el


Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES),
Convenio de Diversidad Biológica, Convenio de Rotterdam, Protocolo de Kyoto, la
Convención de Ramsar sobre los humedales (RAMSAR), etc) así como instrumentos
legales, que permiten cumplir acuerdos, de esa manera aparece derivada de la propia
Constitución la Ley de Diversidad Biológica la cual tiene por objeto establecer los
principios para la conservación de la Diversidad Biológica. El Estado ejerce derechos
soberanos sobre estos recursos. Estos derechos como cualquier derecho fundamental
inalienable, imprescriptible, inembargable. La Diversidad Biológica son bienes jurídicos
ambientales protegidos, fundamentales para la vida.

La economía del país está prácticamente basada en petróleo y sus derivados, pero
también en la diversidad natural que presenta, lo cual viene dado por su ubicación
geográfica en la región, en donde se recibe la influencia del Mar Caribe, y del Océano
Atlántico. Venezuela ocupa el noveno lugar en el mundo en cuanto a biodiversidad, y
entre las zonas de hábitat mas frágiles pero con gran diversidad es la Biorregión
Guayana por lo que se hace atractivo plasmar parte de ella en este trabajo.

Se presenta al final del trabajo en anexo un resumen de un trabajo de investigación


que busca complementar la fabulosa historia de la Bioreggion Guayana

1
CAPITULO I

Marco Jurídico Institucional


Venezuela, por lo bien sabido es un país de avanzada en lo relacionado, al ambiente y
su protección. La Ley Orgánica del Ambiente promulgada en junio de 1976 se realizó
bajo las influencias de la Conferencia de Estocolmo de 1972 , esta consagración del
ambiente como bien jurídico, ya fue reconocido anteriormente en Venezuela desde
1976 en la Ley Orgánica del Ambiente, pero ahora ese reconocimiento adquiere rango
constitucional La política ambiental ha estado presente en la CRBV y plantea con
relación a la materia ambiental pautas que están presente a lo largo de toda la carta
magna, además consagra el dominio público y la propiedad del Estado sobre el
ambiente y los recursos naturales del país. La diversidad biológica del país es parte del
patrimonio ambiental.
La primera Estrategia Nacional del Ambiente fue formulada de acuerdo con una agenda
ambiental implícita que identificaba los problemas ambientales críticos del país, puesto
que la ausencia de información oficial en materia ambiental impedía formular una
agenda ambiental objetiva y compartida. El marco legal permitió la descentralización de
la actividad ambiental. En la CNUMAD se adoptó la Declaración de Río, así como
también el Programa 21 o Agenda 21. (MARN, 2000)

En su art 127 la CRBV hace énfasis en que el Estado protegerá el ambiente, la


diversidad biológica, los recursos genéticos, los procesos ecológicos, los parques
nacionales y monumentos naturales y demás áreas de especial importancia ecológica.
Por lo que se reforma la Ley de Diversidad Biológica de 2000 y pasa a llamrse Ley de
Gestión de la Diversidad Biológica. G.O. Nº 39.070, 01 de diciembre de 2008, la cual
tiene por objeto establecer las disposiciones para la gestión de la diversidad biológica,
en sus diversos componentes, comprendiendo los genomas naturales o manipulados,
material genético y sus derivados, especies, poblaciones, comunidades y los
ecosistemas presentes en los espacios continentales, insulares, lacustres y fluviales,
mar territorial, áreas marítimas interiores y el suelo, subsuelo y espacios aéreos de los
mismos, en garantía de la seguridad y soberanía de la Nación, para alcanzara el mayor
bienestar colectivo, el marco del desarrollo sustentable.

2
CAPÍTULO II

ASPECTOS GEOGRÁFICOS Y ADMINISTRATIVOS DE LA REPUBLICA


BOLIVARIANA DE VENEZUELA

Venezuela tiene una superficie de 916.445 Km2 mas un área de 159.542 km² sobre la
que se mantiene un reclamación por el Territorio del Esequibo (Acuerdo de Ginebra
1966) ubicándolo como el sexto (6) país más grande de Suramérica; en plena zona
intertropical, comprendida entre las siguientes coordenadas: 00º 38’ 53” y 12º 11’ 46” de
latitud norte y 58º 10’ 00” y 73º 25’ 00” de longitud oeste. Limita al Norte con los mares
territoriales de la República Dominicana, Antillas Neerlandesas, Puerto Rico, Islas
Vírgenes, Martinica, Guadalupe, Trinidad y Tobago, y Dominica; al Sur con República
Federativa de Brasil y la República de Colombia; al Este con el Océano Atlántico y la
República Cooperativa de Guyana y al Oeste con la República de Colombia.

La República Bolivariana de Venezuela es un Estado Federal descentralizado y


su organización político territorial esta expresada en el Artículo 16 de la Constitución de
la República Bolivariana de Venezuela, que establece:

“Con el fin de organizar políticamente la República, el territorio nacional se divide


en el de los Estados, el del Distrito Capital, el de las Dependencias federales y el
de los territorios federales. El territorio se organiza en Municipios. La división
político-territorial será regulada por Ley Orgánica, que garantice la autonomía
municipal y la descentralización político administrativa. Dicha ley podrá disponer
la creación de territorios federales en determinadas áreas de los Estados, cuya
vigencia queda supeditada a la realización de un referendo aprobatorio en la
entidad respectiva. Por ley especial podrá darse a un territorio federal la
categoría de Estado, asignándosele la totalidad o una parte de la superficie del
territorio respectivo.”

El país está conformado por 24 Estados, un Distrito Capital. 1estado en reclamación


legitima, 235 islas y 71 islotes y cayos en el Mar Caribe que conforman las llamadas
dependencias federales, definiéndose estas en su artículo 17:

“Las dependencias federales son las islas marítimas no integradas en el territorio


de un Estado, así como las islas que se formen o aparezcan en el mar territorial
o en el que cubra la plataforma continental. Su régimen y administración estarán
señalados en la ley.

3
Población
Según datos del INE para el año 2011 fecha del último censo la población total fue de
27.227.930 habitantes con una proyección para el año 2017 de 31.431.164 personas,
incluyendo la población indígena. (INE, 2017)

DIVISIÓN POLITICO TERRITORIAL DE LA REPUBLICA DE VENEZUELA

Economía

La República Bolivariana de Venezuela es un país petrolero, agrícola, forestal,


pesquero, turístico y productor de energía hidroeléctrica y de servicios ambientales. La
independencia energética que tiene Venezuela, tanto para el suministro de sus
habitantes, como para la exportación de gran magnitud, a través de sus recursos
energéticos renovables y no renovables, la sitúan entre las pocas naciones en el mundo
con tan singulares ventajas. (MPPPA, 2010)

4
Clima
La mayor parte del país presenta un clima tropical lluvioso, con una temporada seca
influenciada por la alta presión del atlántico y una temporada de lluvias afectada por la
Zona de Convergencia Intertropical donde convergen los vientos alisios del noreste y
del sureste. Los valores promedio de evaporación en zonas bajas son más de 2.000mm
anuales, y en zonas altas menores a 500mm anuales. La humedad relativa promedio
anual es de 70% a 85%, siendo las mínimas de 50% a 70%. La precipitación puede
variar desde menos de 400mm anuales en las zonas áridas y semiáridas de las
regiones centrales y costeras, hasta más de 4.000 mm hacia el sur. Las temperaturas
medias diarias oscilan entre 28º C en zonas bajas continentales (centro de los Llanos)
hasta menos de 0º C en los páramos andinos. (MPPPA, 2010).

Por su condición tropical, Venezuela presenta un régimen térmico relativamente


uniforme durante el año que solo es afectado por la altura. En general, los meses más
fríos son diciembre y enero, y los más cálidos marzo y abril, excepto en la zona de los
llanos, donde a menudo los meses más fríos son de julio a septiembre, por efecto de
las elevadas precipitaciones. El principal factor modificador de la temperatura es la
altitud. De acuerdo con la clasificación climática de Köeppen, se encuentran cuatro
tipos climáticos específicos: a) Clima Tropical o Lluvioso cálido; b) Clima semi árido o
seco cálido; c) clima templado de altura tropical y d) clima frío de alta montaña tropical.
(AveAgua, 2011)

Suelos
Conocer el suelo es esencial para orientar el ordenamiento y zonificación de las
actividades a realizar, así sean agrícolas, urbanísticas, económicas. Diversos autores
concluyen que sólo alrededor de un 2 % estaba constituido por tierras de aptas, buena
calidad agrícola; un 1 % son suelos de mediana calidad aptas para agricultura, pero
con severas limitaciones; un 44 % aptas para pastos y bosques sin restricciones; un 42
% aptas para cultivos permanentes sólo en ciertas áreas y para pastos y bosques con
restricciones y solo un 2 % de baja calidad, debido a problemas de drenaje y
salinidad, baja fertilidad, etc. (Comerma y Paredes, 1978)

Recursos Hídricos
Los recursos hídricos en Venezuela tienen una distribución muy variada, tanto en su
componente de aguas superficiales como en las aguas superficiales. El país cuenta con
una enorme cantidad de recursos hídricos; grandes ríos, lagos y zonas pantanosas6. El
territorio es drenado por más de un millar de ríos, 124 de los cuales poseen cuencas
mayores de 1.000 Km²7. El relieve elevado de las cordilleras distribuye las aguas
fluviales del país en dos vertientes: la del Caribe, Atlántica y una cuenca endorreica que
es la del lago de Valencia (AveAgua, 2011)

5
La vertiente del Océano Atlántico abarca el 82 por ciento del territorio nacional. Recibe
las aguas de los ríos Orinoco, San Juan y Guanipa y de los afluentes de la margen
izquierda del río Esequibo, como es la cuenca del río Cuyuní. La vertiente del Mar
Caribe recibe las aguas de una serie de cuencas y subcuencas relativamente menores,
tales como las del Lago de Maracaibo y litorales occidental, central, oriental, cuenca del
río Tuy y cuenca del río Unare. Esta vertiente drena sólo el 17,5 por ciento del territorio
venezolano y en ella se localiza la mayor cantidad de población del país. El territorio
venezolano también cuenta con un porcentaje muy pequeño de aguas que drenan
hacia la cuenca endorreica del lago de Valencia, de aproximadamente 2.800 km²,
localizada en la región centro norte del país, entre los estados Aragua y Carabobo.
Tienen una especial importancia las aguas fluviales, de las que 74,5 por ciento
pertenecen a la vertiente del océano Atlántico y 20,7% a la del mar Caribe; el 4,5 por
ciento restante vierte sus aguas al sistema del río Amazonas por los ríos Guainía-Negro
y otros, exceptuando un mínimo que drena a la cuenca endorreica del Lago de
Valencia. (AveAgua, 2011)

La geografía venezolana, está cruzada por un sin número de caudalosos ríos y


torrentes. Los ríos venezolanos fluyen hacia dos vertientes marítimas: la del mar Caribe
y la del océano Atlántico. La vertiente del mar Caribe comprende la cuenca del Lago de
Maracaibo y los ríos Unare, Yaracuy, Tocuyo, Neverí, Aroa y Manzanare que
desembocan directamente al mar. Los ríos Limón, Catatumbo, Socuy, Chama,
Escalante y Motatán vierten sus aguas en el lago de Maracaibo. (MPPPA, 2010)

Flora

En Venezuela, la vegetación constituye uno de los rasgos sobresalientes de la naturaleza, por


ello la cubierta vegetal es una de las características más importantes. Se pueden distinguir
floras muy distintas asociadas a los variados paisajes que constituyen nuestra geografía. Los
biomas son muy variados, generando una gran diversidad de paisajes. Se encuentran
diferentes zonas de vida (22) representadas por gran cantidad de tipos de vegetación (650) que
generan una amplia diversidad de especies vegetales.

Las formaciones vegetales pueden reducirse, según Huber (1992) a cuatro formaciones
importantes de acuerdo a la forma de vida predominante:

 Los bosques húmedos deciduos (caducifolios), semidesiduos, siempre verdes,


siempre verdes montanos, bosques de galería (ribereños).
 Los arbustales.
 Los herbazales.
 La vegetación pionera (constituida por plantas herbáceas de tipo especial como
algas, líquenes, etc.) (MARN; 2000)

6
Fauna

El carácter endémico y peculiar de la fauna neotropical es consecuencia del aislamiento


de América del Sur de otros continentes durante el terciario y hasta el Plioceno
superior, durante unos 60 millones de años aproximadamente. La fauna de mamíferos,
que es la mejor documentada por el registro fósil, presenta tres bloques cronológicos.
• Las ordenes y familias endémicas y antiguas, presentes en el continente al
producirse su separación de los continentes África y América: marsupiales, edentados y
varios grupos de ungulados extintos.
• Grupos de antigüedad intermedia que llegaron durante la fase continente-isla,
dando origen a familias y taxas superiores endémicas: los roedores histricognatos y los
primates del nuevo mundo.
• Ordenes y familias de América del Norte que invadieron América del Sur en el
Plioceno y/o el Pleistoceno al establecerse la conexión terrestre vía América Central:
los carnívoros modernos, mastodontes, equinos, tapires, pecarís, camelidos, venados y
leporidos.

Por consiguiente, la fauna actual de Venezuela es una mezcla de grupos evolucionados


y restringidos a América del Sur. Los “recién llegados”, muchos de ellos compartidos
con América del Norte; no es un hecho de interés netamente académico sino que
repercute profundamente en la ecología y manejo de nuestra fauna. El bajo número de
especies de gran porte está parcialmente recompensado por la amplía distribución de la
mayoría de las mismas en todo el continente americano. Las características climáticas
del trópico americano y la asociación de las faunas provenientes del norte del
continente agregándole una geografía con grandes heterogeneidades construyeron el
escenario propicio de la extraordinaria diversidad de la fauna de América del Sur.
En este proceso el territorio venezolano ha sido simultáneamente una encrucijada y un
refugio, donde sobre una superficie de casi un millón de kilómetros cuadrados destaca
un amplio litoral matizado de zonas xerófilas y otras súper humedas, vastas llanuras
interrumpidas por bosques de galería que se recuestan de los Andes, donde residen
bosques deciduos, selvas húmedas tropicales, valles intermontanos y páramos que
mueren en las nieves de las altas montañas.
Al Sur del Orinoco las llanuras dan paso a bosques de transición, la selva amazónica y
los antiguos altiplanos de la Gran Sabana con sus característicos Tepuyes. Esta
multiplicidad de sistemas donde los descendientes de los pobladores originales y la
fauna invasora recién llegada de otras latitudes conforman en la actualidad una de las
faunas más ricas del planeta. Tanto que en esta geografía existen más especies de
aves que en todo el hemisferio septentrional y tan solo los peces de los ríos llaneros,
que suman más de 800 especies, superan en número a todos los conocidos en
Norteamérica. (MARN; 2000)

7
Biodiversidad
Venezuela se ubica entre los primeros diez países con mayor diversidad biológica del
planeta y ocupa el sexto lugar en América Latina (Marn, 2001). El sexto lugar en
diversidad de especies en América, dentro de los 14 primeros países con mayor
riqueza y número de especies de fauna endémicas, y tercer lugar en diversidad de
plantas solo superado por Brasil y Colombia, a nivel mundial. Esta condición se debe en
gran parte a la convergencia de cuatro importantes regiones biogeográficas:
Amazónica, Andina, Caribeña, y Guayana, que le confiere una alta diversidad de
biomas representados en las diferentes provincias naturales. La vegetación y la fauna
son los componentes más conspicuos de la diversidad biológica. (MPPPA, 2010)

Reservas Forestales

Venezuela posee una extensa superficie de bosques, aproximadamente 53 millones de


ha, la mayor parte vírgenes, que ofrecen una excelente oportunidad para la
conservación y el desarrollo sustentable. Aproximadamente la mitad del país presenta
una cobertura vegetal boscosa, con la mayor parte ubicada al sur del río Orinoco, en la
región Guayana y en la zona occidental del país. Entre un quinto y un tercio de las
tierras boscosas del país han sido protegidas con fines conservacionistas. Los
ecosistemas boscosos de la región Guayana albergan una proporción elevada de la
fauna silvestre del país y otros recursos no maderables que ayudan a la subsistencia de
los pueblos indígenas. Los bosques de la región Guayana están en riesgo debido a la
extracción de maderas, la minería, la agricultura y las presiones demográficas. La
colonización de los mismos por parte de pequeños agricultores y mineros representa la
mayor presión generada sobre los ecosistemas boscosos en la región Guayana. Las
presiones poblacionales y los conflictos por uso de la tierra crean el potencial para la
pérdida de bosques. Las prácticas vigentes para el aprovechamiento de maderas y la
minería promueven la degradación de los bosques y, donde la presión demográfica es
alta, facilitan la deforestación de la región Guayana. (Mat, 2008)

8
CAPITULO III

ASPECTOS SOCIOECONOMICOS DE LA REPUBLICA BOLIVARIANA DE


VENEZUELA

Indicadores Sociales

Población

La población censada en el operativo censal 2011, se ubicó en 27.227.930 personas de


las cuales 13.549.752 son hombres y 13.678.178 mujeres, y según proyección
demográfica para el año 2017 las mujeres serian 15.675.705 y 15.755.459 hombres
representando 1,005 hombres por cada mujer.
En relación a la distribución de la población en el territorio nacional, las entidades
federales con mayor población son: Zulia, Miranda, Carabobo, Distrito Capital, Lara,
Aragua, Anzoátegui, Bolívar y Táchira, las cuales mantienen las posiciones de primacía
de los censos anteriores. Asimismo, cabe destacar que dichas entidades concentran
cerca de las dos terceras partes de la población total residente en el país. (INE, 2011)

Autoreconocimiento étnico
La distribución porcentual de la población empadronada señala que: 2,9% se reconoce
como Negra/Negro; 0,7% como Afrodescendiente; 51,6% se reconoce como
Morena/Moreno; 43,6% como Blanca/Blanco y 1,2 % como Otra.. El mayor porcentaje
de población que se auto reconoció como negra o negro se ubica en el estado Delta
Amacuro (6,2%), cifra que supera ampliamente al total nacional. Le siguen los estados
Guárico y Apure con 5,4% y 5,3% respectivamente. El menor porcentaje de esta
población reside en el estado Táchira (0,6%). En cuanto a la población que se auto
reconoció como Afrodescendiente, los mayores porcentajes están ubicados en los
estados Vargas (1,8%) y Miranda (1,6%), muy por encima del total nacional. El menor
porcentaje de esta categoría se encuentra en los estados Apure, Barinas, Portuguesa,
Táchira y Trujillo, con 0,2%.
La categoría Morena/Moreno constituye la de mayor porcentaje en el país (51,6%). El
estado con mayor proporción en esta categoría es Apure (63,5%), seguido de
Amazonas (60,6%) y Guárico (60,4%). La menor proporción se ubica en el estado
Táchira (38,6%), seguido de Mérida (42,5%). Con respecto a la categoría
Blanca/Blanco, los mayores porcentajes se encuentran en los estados Táchira (58,8%),
Mérida (53,7%), los cuales presentan 15,2 y 10,1 puntos porcentuales más que el total
nacional respectivamente. El menor porcentaje se ubica en el estado Apure (30,2%),
seguido del estado Guárico con 32,9%.(INE, 2011)

9
Educación

Para el Censo 2011 la tasa de alfabetismo fue de 22.387.935, se ubicó en 95,1% a nivel
nacional, lo que representa un incremento de 4,4 puntos con respecto a 1990 y 1,5
puntos con respecto a 2001. (INE, 2011).

Vivienda
En lo referente a la situación habitacional, se empadronaron en el país 8.216.443
viviendas, es decir, 4.106.424 viviendas más con respecto a las enumeradas en 1990 y
1.973.822 más que las empadronadas en 2011. Esto representa un crecimiento relativo
de las viviendas en el país de 31,6% en el lapso 2001-2011. Asimismo se puede
mencionar que en el Censo 2011 se enumeraron 7.162.117 hogares, es decir, casi 3,5
millones más que en 1990 y cerca de 2 millones más que lo registrado en el censo 2001
(INE, 2011).

CAPITULO IV

ASPECTOS ESPACIALES DE LA REPUBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA

Áreas Bajo Régimen de Administración Especial: ABRAE

En Venezuela existen 384 Áreas Bajo Régimen de Administración Especial las cuales
abarcan una superficie de 62.697.573,21 has., que equivalen al 70 % del territorio
nacional. Sin embargo, la superficie cubre un 46 % del territorio, pues numerosas figu-
ras se superponen. En términos de la conservación de patrimonio público, las nuevas
opciones sustentables del desarrollo y las valoraciones del territorio que hoy definen las
estrategias regionales y locales de integración, el estatus jurídico de casi la mitad del
territorio nacional bajo la figura de Áreas de Administración Especial, es una condición
que favorece notablemente la implementación de las políticas públicas dentro de los
nuevos preceptos constitucionales y los principios contenidos en la Agenda 21.

La biodiversidad es una de las más importantes potencialidades del país. En ese


sentido Venezuela está dentro de los 10 países con más diversidad biológica a nivel
mundial, se ubica en el en sexto lugar en diversidad de especies en América, entre los
14 primeros países con mayor riqueza y número de especies de fauna endémicas, y en
tercer lugar en diversidad de plantas. Se han identificado 12 unidades florístico-
fisonómicas y los mayores porcentajes corresponden a las unidades de bosques y de
sabanas. El resto se distribuye entre páramos, arbustales, herbazales, cardonales, es-
pinares, matorrales, vegetación de tepuyes y vegetación de litoral. En relación con la
riqueza y diversidad de humedales, Venezuela cuenta con humedales ubicados en

10
aguas continentales y marino-costeras, con régimen permanente y temporal, de los
tipos marinos, estuarinos, lagunar, ribereño, palustre y lacustre. Comparativamente las
regiones de la cuenca del Lago de Maracaibo y la Guajira y de la Plataforma Deltana y
de Paria son las más diversas. En la actualidad existen cinco sitios Ramsar o hábitats
de importancia internacional para la conservación de humedales.

A la luz de toda esta diversidad ambiental, el Estado nacional se ha abocado a definir


estrategias para la conservación del patrimonio natural. Es así como en la actualidad
existen 391 Áreas Bajo Régimen Administración Especial, cuyo objetivo además de
lograr la conservación del ambiente, es según el caso, normar el aprovechamiento
forestal, agrícola y la protección de los recursos hídricos y/o turísticos entre otros. Los
parques nacionales y los monumentos naturales son algunas de estas 21 categorías de
manejo sujetas a administración especial. Como parte de la “Estrategia Nacional sobre
Diversidad Biológica y su Plan de Acción, la diversidad biológica reconocida en su
dimensión multiescalar, ha sido agrupada a nivel regional en diez (10) grandes sistemas
ecológicos naturales denominadas biorregiones a saber: las biorregiones, de Guayana, Los
Llanos, Los Andes, Depresión del Lago de Maracaibo, Cordillera de la Costa, Planicie Deltaica
del Río Orinoco y la Costa Cenagosa del Río San Juan, Sistema de Colinas Lara-Falcón,
Insular, Costera Continental y Marina. (MPPPA, 2010)

Sistemas Ecológicos Naturales: Biorregiones

La Estrategia Mundial sobre Biodiversidad (WRI, UICN, PNUMA, 1992) proporciona una
descripción útil de Biorregión como:
• Lo suficientemente grande para mantener la integridad de sus comunidades
biológicas, hábitats y ecosistemas;
• Tener identidad cultural y tener un sentido de hogar para sus residentes locales;
• Contener un mosaico de usos del suelo, y
• Tener componentes dinámicos e interactivos.

Dentro de este marco ecológico y social, los gobiernos, las comunidades, las empresas
y otros interesados comparten la responsabilidad de coordinar la planificación del uso
de la tierra tanto para definir e implementar opciones de desarrollo sostenibles que
aseguren las necesidades humanas.

Las Regiones biogeográficas basadas en atributos físicos como los suelos, el clima, las
formas de la tierra y la vegetación proporcionan un punto de partida útil para definir
biorregiones. las actividades económicas con frecuencia afectarán a nuestra diversidad
biológica. Social, económico y ambientales están interrelacionados. Por lo tanto, es
importante que En el futuro la planificación integren esas consideraciones. (Craig, 1996)
.
Basados en el documento de “Estrategia Nacional sobre Diversidad Biológica y su
Plan de Acción (MARNR, 2001), Venezuela se encuentra dividida desde el punto de
vista ambiental según topografía, clima y vegetación del área emergida, flora, altitud,

11
temperatura, precipitación anual, ambiente continental o ambiente marino y costero, en
diez biorregiones, ellas son:

1. Biorregión De Guayana
2. Biorregión Los Llanos
3. Biorregión Los Andes
4. Biorregión Depresión Del Lago De Maracaibo
5. Biorregión Cordillera De La Costa
6. Biorregión Sistema De Colinas Lara-Falcón
7. Biorregión Insular
8. Biorregión Costera Continental
9. Biorregión Marina
10. Biorregión Planicie Deltaica Del Río Orinoco Y La Costa Cenagosa Del Río San
Juan

BIORREGIÓN GUAYANA
(Orinoquia/Amazonia)

Para efectos de la presente investigación haremos referencia a la biorregión Guayana,


la cual se encuentra al sur del río Orinoco y se extiende hasta los límites con Colombia,
Guyana y Brasil con una extensión aproximada de 425.000 km2, que equivale casi a la
mitad del territorio nacional.
Presenta una gran variedad de relieves que comprenden extensas llanuras de erosión o
penillanuras, serranías, grandes altiplanos llamados tepuyes con alturas de hasta 2.800
metros, los cuales son producto de un intenso y prolongado efecto de erosión,
mayormente hídrica, sobre un grueso manto de areniscas precámbricas. (MPPPA,
2010)
Esta inmensa región constituye casi la mitad del territorio del país y está ubicada hacia
el Sur del río Orinoco en los estados Bolívar y Amazonas. Incluye varias subregiones: el
sistema de colinas pie montano del Escudo Guayanés, la penillanura de los ríos Caura
y Paragua, la penillanura del Casiquiare-Alto Orinoco y las montañas del Macizo
Guayanés (MARN, 2000).
La precipitación varía de norte a sur de 1.500 a 4.000 mm., mientras las temperaturas
medias anuales oscila altitudinalmente entre 27ºC en los sitios próximos a los cauces
hasta 15 y 18 ºC en las cimas de los cerros y tepuyes. Los suelos son
predominantemente Oxisoles y Entisoles y muy localizadamente se observan
Inceptisoles; sus principales limitaciones son por baja fertilidad y relieve abrupto
(Mogollón y Comerma, 1994, tomado de MPPPA, 2010).
La región cuenta además, con una gran variedad de ecosistemas, algunos de ellos
totalmente únicos, como las mesetas de areniscas de tierras altas de Guayana ó
tepuyes (Riina y Huber, 2003, tomado de MPPPA, 2010).

12
Se calcula que el Escudo Guayanés contiene unas 20.000 especies de plantas
vasculares, de las cuales 35% son endémicas, por lo que se trata de una de las tres
zonas más ricas en vida silvestre tropical de todo el planeta (Huber y Foster, 2002).

En relación con la fauna, la biorregión alberga el 73,7 % de especies de mamíferos y el


mayor número de endemismos (MARNR, 2001). Adicionalmente aporta más del 82 %
del agua que se produce en el país, siendo rica en minerales, muchos de ellos
minerales preciosos y semi preciosos. Es la región más despoblada del país, sin
embargo es rica en diversidad cultural; allí conviven una mezcla de culturas europea,
africana y amerindia esta última con no menos de 15 grupos indígenas. (MPPPA, 2010)

MAPA BIORREGIONES

13
Subregiones

Sistema de colinas pie montano del Escudo Guayanés


Se desarrolla sobre el basamento ígneo-metamórfico del Escudo Guayanés, cuyos
afloramientos graníticos forman lajas o serranías bajas, constituyendo este paisaje uno
de sus rasgos más significativos. Esta región es extensa y su flora es heterogénea;
cubre la franja entre el borde noroccidental del Escudo Guyanés y el río Orinoco.

Desde allí hacia el Este, comprende la parte inferior de las cuencas de los ríos Caura y
Paragua, del bajo Caroní y del Cuyuní. Incluye además la sierra de Imataca y la
altiplanicie de Nuria en la divisoria entre los estados Bolívar y Delta Amacuro, la cual
comprende los bosques pie montanos de las cuencas superiores y medias de los ríos
Grande, Acure y Cuyuní (MARN, 2000).

Las características climáticas de una zona tan amplia son necesariamente muy
variadas; en líneas generales se puede afirmar que la zona más al norte que bordea el
Río Orinoco entre los Castillos de Guayana y Caicara está sujeta a un clima de tipo Aw,
bimodal, con una pronunciada alternancia entre época seca y época lluviosa (TMA
mayor de 24 ºC, PMA entre 800 y 1.500 mm). La zona Cuyuní - bajo Caroní muestra
un clima de tipo Am (PMA entre 1.200 y 2.000 mm), así como también la zona
comprendida entre Caicara y Boca Sipapo en el Estado Amazonas. Toda la subregión
pertenece al piso climático macrotérmico, a excepción de las cumbres de las colinas
que raras veces alcanzan los 800/1.000 msnm, donde rige un clima submesotérmico.
(MARN, 2000)

En la flora de esta subregión intervienen tres entidades fitogeográficas distintas: los


bosques del extremo oriental, incluyendo la Sierra Imataca, muestran afinidades
significativas con la Provincia Guayana Oriental, mientras que los bosques del
piedemonte septentrional del Escudo pertenecen definitivamente a la provincia
Guayana Central, ambas componentes de la Región fitogeográfica de Guayana. Por
otro lado, las sabanas, chaparrales y bosques semi - caducifolios de la franja norte
pertenecen mayormente a la Provincia Llanera de la Región fitogeográfica Caribeña, ya
que muchos elementos florísticos de la misma alcanzan su límite local meridional en
esta zona. Lamentablemente, también esta subregión está siendo cada vez más
afectada por los impactos de la intervención antrópica, resultantes en la eliminación
progresiva de la vegetación natural. (MARN, 2000)

Penillanura Caura-Paragua

Ocupa las cuencas medias de los ríos Paragua y Caura en el centro del Estado Bolívar,
siendo delimitada en el norte por el Cerro Guaiquinima, en el este por el valle del Río
Caroní y la Serranía Chaco-tepui, en el sur por la serie de macizos Ichún, Guanacoco,
Sarisariñama y Jaua, y por el oeste por las Serranías Uasadi, Maigualida y Nichare.
Toda esta subregión se encuentra entre los 200 y 400 msnm, en zona macrotérmica
(TMA mayor de 24 ºC) y recibe una PMA muy alta (entre 2.500 mm en el noreste y más
de 4.000 mm en el suroeste) con pocas fluctuaciones estacionales. La vegetación
predominante en forma casi absoluta es el bosque siempre verde sobre tierra firme y
14
áreas inundables, cuyo grado de endemismo es todavía mayormente desconocido. Esta
unidad forma parte de la Provincia Guayana Central. (MARN, 2000)

Penillanura del Casiquiare-Alto Orinoco

Esta subregión comprende las tierras bajas de la cuenca del Río Ventuarí, así como las
penillanuras del Alto Orinoco, Casiquiare y Río Negro en el Estado Amazonas. Se
distinguen dos tipos principales de planicies: una llanura de alteración suavemente
ondulada y una llanura de erosión y acumulación. Mientras que en la primera las
condiciones de drenaje son generalmente buenas, en la segunda se presentan
extensas zonas de inundación con consiguientes modificaciones en la cobertura
vegetal. En la subregión, enteramente comprendida en el piso macrotérmico, se
observan dos gradientes pluviométricos: uno norte-sur en el que la PMA aumenta
desde 2.000 a 4.000 mm; y otro este-oeste en la mitad meridional del área, con Ia PMA
aumentando desde 1.800 a 4.000 mm. El régimen climático es biestacional de tipo Am
en el norte, mientras que este se torna más uniforme hacia el sur, donde predomina
netamente el tipo Af de la clasificación de Köppen. (MARN, 2000)

La vegetación predominantemente boscosa de esta subregión pertenece en parte a la


Provincia fitogeográfica Guayana Central y en parte a la Provincia Guayana Occidental,
aunque existen también ciertas relaciones fitogeográficas con la Región de la Hylaea
Amazónica adyacente hacía el sur. La diversidad de ecosistemas es muy pronunciada,
especialmente entre los numerosos tipos de bosques, arbustales y herbazales, que a su
vez contienen un elevado grado de endemismo vegetal. El grado de intervención en
esta subregión es aún relativamente bajo. (MARN, 2000)

Montañas del Macizo Guayanés y los tepuyes

Es la subregión montañosa de mayor extensión en el país, formando en gran parte la


frontera con el Brasil. La altitud mayor de 3.014 msnm es alcanzada en el Cerro
Neblina, en el extremo sur del país. Las características montañas tabulares (“tepuyes”)
están constituidas por areniscas precámbricas de la Formación Roraima y alcanzan
altitudes promedio de 1.500 – 2.500 msnm. También existen montañas graníticas de
gran altitud y desarrollo, como la Sierra de Maigualida o la Serranía Tapirapecó. Las
condiciones climáticas de esta subregión son muy variadas, pero en todo caso el clima
lluvioso húmedo predomina ampliamente. (MARN, 2000)

La zonificación altitudinal de las montañas del Escudo Guayanés es muy compleja y


aún poco documentada en sus diferentes sectores. En líneas muy generales se pueden
distinguir tres grandes unidades fisiográficas: una zona piemontana (colinas y vertientes
inferiores) entre 0 y 400 msnm aproximadamente; una zona montana (vertientes,
altiplanicies intermedias), entre 400 y 1.500 msnm aproximadamente y una zona
tepuyana (vertientes superiores, farallones, cumbres altotepuyanas) entre los 1.500 y
3.000 msnm aproximadamente. La vegetación de las montañas del Escudo Guayanés
se dispone en la siguiente secuencia ascendente de fajas altitudinales: la faja
15
basimontana, entre 50 y 400 msnm; la faja submontana, entre 400 y 800 msnm; la faja
montana entre 800 y 1.500 msnm; la faja altimontana entre 1.500 y 2.000 msnm; y ¡a
faja altotepuyana, por encima de los 2.000 msnm. Naturalmente, los límites altitudinales
indicados aquí son muy generalizados y pueden variar más o menos significativamente
entre una montaña y otra, dependiendo de su elevación total, exposición, posición
geográfica, etc. (MARN, 2000)

La vegetación, constituida por extensos bosques, arbustales y herbazales


altotepuyanos, es extremadamente rica en endemismos, como lo es también la
diversidad a nivel ecológico. La flora de esta subregión pertenece a dos provincias: los
bosques y arbustales de los niveles altitudinales inferiores y medios forman parte
esencial de la Provincia fitogeográfica Guayana Central, mientras que la vegetación
herbáceo-arbustiva de las cumbres tepuyanas conforma la Provincia fitogeográfica de
Pantepui, con un área de distribución fragmentada, Ambas provincias pertenecen a la
Región fitogeográfica de Guayana. (MARN, 2000)

CUADRO RESUMEN DE LAS CARACTERÍSTICAS ECOLÓGICAS Y AMBIENTALES DE LA BIORREGION


GUAYANA
Biorregión Ecosistema y Biodiversidad Conservación
Guayana - Sabanas - Presenta un total de
- Bosques secos: presentan 43 ABRAE; la mayor
endemismo de plantas y parte de os
vertebrados con distribución ecosistemas se
restringida encuentran dentro
- Bosques y selvas de tierras de estas áreas
bajas: con un endemismo y protegidas.
diversidad alta - Las selvas y bosques
- Selvas y bosques de montaña de montaña son los
- Bosques y selvas de galería ecosistemas menos
- Comunidades colonizadoras intervenidos.
de rocas y arenas ( lajas y
tepuyes) - Se evidencia la falta
- Herbazales: con una alta de protección jurídica
diversidad florística y hacia los bosques
fisionómica ribereños y de
Arbustales: con un alta galería, importantes
variedad de tipos como corredores de
estructurales fauna
Fuente: (Mppa, 2010)

Causas Principales De La Pérdida De La Diversidad Biológica


La principal causa de extinción de especies la constituye la destrucción de hábitat,
natural, la deforestación, la contaminación de aguas, suelos y aire, la la
sobreexplotación de recursos, la expansión de la frontera agrícola, los asentamientos
humanos, la explosión demográfica turismo y la Minería responsable de la mayoría de

16
los males. Son parte de los factores que condicionan el fraccionamiento de los
ecosistemas y inminente su destrucción.

Para 1991, Venezuela había perdido 32% de sus espacios naturales al norte del
Orinoco por los desarrollos hidráulicos, la minería, la actividad agrícola, urbanismo y las
quemas de vegetación. Esto sin duda es la causa fundamental de la pérdida de
diversidad en la fauna, como ha sucedido en el resto del planeta. La minería, sobre todo
la ilegal, es la causante del deterioro de ecosistemas tan frágiles como la Amazonia y
parte de Guayana, donde se ubican los mayores reservorios de diversidad biológica en
el país. La contaminación con mercurio y la devastación causada por las bombas de
prospección, conjuntamente con la deforestación para la implantación de dichas
minerías de oro y diamante, son las causantes de la destrucción de numerosos hábitat,
de especies, que difícilmente podían recuperarse, pues no existen ni tecnologías ni
políticas de restitución de hábitat intervenidos, y mucho menos sabemos si éstos han
sido dañados irreversiblemente. (MARN, 2000)
En grandes áreas de Imataca, San Salvador de Paul y La Paragua, las concesiones
mineras otorgadas y la minería ilegal han causado significativos impactos sobre los
recursos naturales: la eliminación de la cobertura vegetal, sedimentación de los cuerpos
de agua, la contaminación con mercurio, el fraccionamiento de hábitat y la destrucción
de la fauna. Solamente en Imataca se han otorgado concesiones sobre 249.000 ha
para la exploración de oro y diamantes. (MARN, 2000)

17
CONSIDERACIONES FINALES

Una de las principales causas de pérdida de biodiversidad y del fraccionamiento del


habitas viene dado actividades agroforestal, industriales, explosión demográfica, y el
conocido cambio climático y sobre todo la minería

En la biorregión Guayana que fue la región bajo estudio está conformada por los
estados Amazonas y Bolívar, allí una de las mayores causas de pérdida de
biodiversidad es la minería, la cual con la contaminación que genera fractura el
ecosistema, de por sí ya frágil, ocasionando la destrucción de los hábitats naturales. La
minera destruye la diversidad biológica, contaminando aguas y suelos con
agroquímicos y mercurio. Esta zona es donde se produce hierro, aluminio, oro,
diamante y otros minerales de interés económico. Debido a la cantidad de ríos presente
y su privilegiada posición posee un complejo hidroeléctrico con una capacidad de
generación instalada que representa, aproximadamente, el 71% de la energía generada
en el país; El Gurí. Esta biorregión cuenta con gran numero de atractivos naturales de
alta vocación para el turística, como: La Gran Sabana, quien lejos de presentar una
ventaja económica genera desventaja a nivel de biodiversidad ya que la cantidad de
turistas afectan el ecosistema a pesar que gran parte de este paisaje son ABRAE como
por ej.: La Paragua, Canaima y Sarisariñama, La Neblina, Yapacana entre otros. Las
reservas forestales nacionales (Imataca, El Caura y La Paragua, en Bolívar, y Sipapo,
en Amazonas también se encuentran situada en esta zona.

Existen razones para pensar que en la actualidad las pérdidas de Diversidad Biológica
son muy elevadas. La amenaza que pesa sobre las plantas con cierto valor potencial
para la provisión de fármacos y sobre los reservorios de alto endemismo, muchas veces
ubicados en áreas muy frágiles y cuyo acceso puede ser causa de deterioro
comprometiendo así la prospección de nuevas plantas y animales útiles a la sociedad,
de allí que sea tan importante tener conocimiento de la fragilidad de estos ecosistemas
antes de intervenirlos, Farmworth y Golley, (1973).

18
BIBLIOGRAFÍA

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Recursos Hídricos en Venezuela / Eds. Zoyla Martínez & Diego Díaz Martin. - 2ª. Ed. –
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Craig, Donna 1996, ‘Aboriginal and Torres Strait Islander involvement in bioregional
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policy’, Approaches to bioregional planning. Part 2. Background papers to the
conference, 30 Oct-1 Nov 1995, Melbourne, Department of the Environment, Sport and
Territories, Canberra, pp. 79–144.

Comerma , J ; Paredes R. 1978. Principales Limitaciones Y Potencial Agrícola De Las


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INE. 2017. Instituto Nacional de Estadísticas. Consultado on line: http://www.ine.gov.ve/

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sobre Diversidad Biológica y su Plan de Acción. Oficina Nacional de Diversidad
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Agricultura y Tierras. Instituto Nacional de Investigaciones Agrícolas

MPPPA. 2010Ministerio Del Poder Popular Para El Ambiente. Instituto Forestal


Latinoamericano. 2010. Geo - Venezuela. Perspectivas Del Medio Ambiente En
Venezuela. Programa De Las Naciones Unidas Para El Medio Ambiente

19
ANEXO

LAS CLASIFICACIONES E HIPÓTESIS BIOGEOGRÁFICAS PARA LA GUAYANA


VENEZOLANA

Roger Pérez-Hernández y Daniel Lew

La cuenca del Río Orinoco comprende una superficie aproximada de 1100000km2, de


los cuales 70% se encuentra en Venezuela y 30% en Colombia. Casi las tres cuartas
partes del territorio venezolano drenan hacia este río y aproximadamente un tercio de
dicha superficie corresponde a la Región Guayana (360000km2), comprendida ésta en
un sentido amplio por los estados Amazonas, Bolívar y Delta Amacuro. Las evidencias
geológicas describen para este río un pasado muy distinto del que pudiéramos suponer
al observar su recorrido actual. Rod (1981), Díaz de Gamero (1996) y más
recientemente Lundberg y Marshall (1997), exponen con base en tales evidencias la
hipótesis según la cual, hacia finales del Cretácico (70-65 millones de años), el Río
Orinoco fluía en dirección noroeste, contrariamente a su dirección actual. Rod (1981)
propone que "durante el Oligoceno temprano, la dirección de su curso migró
gradualmente en el sentido de las agujas del reloj y el Orinoco fluyó finalmente a través
del abra de Chivacoa hacia el norte, descargando sus aguas en el extremo oriental de
la Cuenca del Estado Falcón. Sólo finalizando el Oligoceno, pudo el Orinoco irrumpir
hacia el Este, a través de la silla formada por el Alto de El Baúl y el Escudo de Guayana
y desembocar en la Cuenca de Venezuela oriental y más tarde en el Atlántico".

Desde esta perspectiva, el Río Orinoco pudo haber representado una barrera
importante, que al desplazarse hasta conformar su curso actual, fue modificando la
distribución de ciertas especies. De hecho, algunos autores señalan, con base en el
estudio de la distribución de peces (Lasso, 1993) y mamíferos (Pérez-Hernández,
1989), que efectivamente el Río Orinoco ha actuado como una barrera biogeográfica,
aunque ello no se cumpla estrictamente en todos los casos. De acuerdo a su curso
actual, es posible reconocer en Venezuela dos grandes zonas: una gran región al norte,
ocupada por los Llanos, la Cordillera de la Costa, la de los Andes y la cuenca del Lago
de Maracaibo y otra al sur abarcando al Macizo Guayanés, el Delta del Río Orinoco y el
Amazonas venezolano.

Formalmente, la Guayana venezolana se encuentra delimitada al norte por el Río


Orinoco y al sur por una serie de cadenas montañosas que incluyen las serranías de
La Neblina, Parima y Pakaraima. Los ríos Venamo y Cuyuní y las cabeceras del
Barima describen su límite oriental, mientras que al oeste se ve delimitada por los
ríos Orinoco, Atabapo, Guainía y Negro (Huber, 1995).

20
Delimitación de Áreas Biogeográficas al Sur del Río Orinoco

Desde los tiempos de la visita de Humboldt a Venezuela, en 1799-1800, los


exploradores que reconocieron los diferentes paisajes del país han tratado de subdividir
su geografía en regiones, áreas, provincias o distritos, según la presencia de fauna y
flora que caracterizan a cada una de ellas y que permiten diferenciarlas de las demás.

Desde esos primeros esbozos de Humboldt (1816-1831) hasta nuestros días, han sido
numerosos los aportes que han enriquecido el proceso de delimitación de áreas
biogeográficas de nuestro país. Venegas Filardo (1945) describe las propuestas
postuladas hasta esa fecha: Humboldt, de acuerdo a las áreas visitadas por él, describe
únicamente tres zonas: "los valles elevados y pie de montañas de la costa, los llanos, y
las selvas del Orinoco"; posteriormente Codazzi (1841), subdividió a Venezuela en
Zonas agrícolas, Zonas de pastos y Zonas de bosques, que en cierto modo pueden ser
interpretadas como áreas respectivamente equivalentes a las propuestas por Humboldt.

Entre las clasificaciones resumidas por Venegas Filardo (1945) se encuentra la


propuesta por Uslar-Pietri (1945) que, desde un punto de vista geográfico-económico,
las denominó Región Montañosa en el norte, Zona Costera (antepuesta a la anterior),
los Llanos, y la Guayana y que posteriormente las describe exhaustivamente y las
confirma con la misma nomenclatura (Uslar-Pietri, 1958).

Pittier (1920, 1926) elaboró el llamado Mapa Ecológico de Venezuela tomando en


consideración la vegetación y los pisos bióticos y climáticos del país este esquema se
presenta ligeramente modificado en su «Suplemento a las Plantas Usuales de
Venezuela» (Pittier, 1939), proponiendo la siguiente clasificación:

1. Tierra Caliente (piso megatérmico), 0-1000m s.n.m., 20-28ºC.


2. Tierra Templada (piso macro-meso-térmico), 1000-2800m s.n.m., 12-20ºC.
3. Tierra Fría (piso meso-microtérmico), 2800-3800m s.n.m., 5-11ºC.
4. Tierra Gélida (piso microtérmico), 3800-5000m s.n.m., 0-5ºC.

Este fue sin duda un gran avance, al introducir consideraciones técnicas precisas para
la formalización de criterios de clasificación, que superaron ampliamente las vagas y
subjetivas divisiones propuestas hasta esa fecha. La utilización de aspectos relativos a
la composición de especies de las diferentes zonas y la distribución de endemismos,
enriquecieron y dieron mayor precisión y solidez a las posteriores propuestas.

Analizando las proposiciones precedentes y a manera de síntesis, Venegas Filardo


(1945) postula la división de Venezuela, desde el norte y hacia el sur del país, en cuatro
zonas naturales: Litoral venezolano o costa, Cordillera venezolana, Llanuras fluviales
y el Macizo Guayanés.

21
Al incorporar elementos tales como delimitaciones geográficas, fisiografía, aspectos
geológicos, suelos, climatología, hidrografía, aspectos humanos y agropecuarios, Vila
(1950) también designa a esta última zona como Macizo Guayanés, pero en este caso
subdividiéndola por primera vez en: Tierras bajas del Casiquiare, Guayana, Gran
Sabana y Delta.

Freile (1965), basado en criterios geológicos, geomorfológicos y aquellos referidos a


recursos naturales, subdivide el territorio nacional en seis Provincias Fisiográficas, dos
de las cuales abarcan la Región Guayana en su totalidad: Provincia I – Llanura Costera,
Plataforma Continental e Islas y Provincia VI – Guayana Venezolana. A su vez,
subdivide estas Provincias en 8 regiones: Delta del Orinoco, Llanos del Orinoco, Llanos
de Caño Casiquiare, de la Hoya Amazónica, Cordillera de Imataca, Sabanas de
Guayana, Sierra de Pacaraima y Sierra de Parima, compuestas por un total de 39
Unidades Fisiográficas.

Más recientemente, Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA, 1992) publica el Mapa de


Ambitos de Venezuela, en donde se subdivide el territorio de acuerdo a patrones de
variables consideradas relevantes e identificables a partir de imágenes de satélite,
incluyendo aspectos fisiográficos, geológicos, hidrográficos, hipsométricos y ecológicos.
A partir de dicha síntesis se proponen 9 ámbitos, quedando conformada la Región
Guayana por los ámbitos Sistema Deltaico y el denominado Sur del Orinoco (estados
Amazonas y Bolívar).

Propuestas Fitogeográficas

Las proposiciones fitogeográficas han generado aportes fundamentales al marco de


conocimiento de la biogeografía de la Región Guayana. Como fue señalado, los
primeros esfuerzos realizados en esta materia se deben a Pittier, quien fue sucedido
por otros investigadores que incorporaron nuevas perspectivas para enriquecer su
propuesta.

Maguire (1979) presenta, con base en las evidencias históricas, geográficas, geológicas
y topográficas existentes hasta esa fecha, presenta el primer esbozo de la fitogeografía
de la Guayana venezolana. Este autor reconoce para el Escudo de Guayana la
Provincia Florística de la Formación de Areniscas del Roraima, a la cual subdivide en
tres Subprovincias: Trans Río Negro - Guayana Colombiana; Río Caroní - Río Negro y
Guayana Pakaraima - Gran Sabana venezolana. Con base en la distribución y
composición florística reconoce dentro de estas subprovincias un total de once
"Complejos", siete de los cuales comprenderían parte del territorio de la Guayana
venezolana: Neblina, Duida, Sipapo - Yutajé, Jáua, Guaiquinima, Auyán tepui -
Chimantá y Roraima - Ilu tepui

El más reciente Mapa de Vegetación de Venezuela de Huber y Alarcón (1988),


constituye sin duda el aporte más completo y preciso en esta materia. Adicionalmente,
estos autores realizan un esbozo de una primera propuesta fitogeográfica para
Venezuela entendida formalmente como tal. En ella pueden reconocerse en la Región
Guayana las Provincias Alto Orinoco, Guayana Alta, Guayana Baja y Pantepui,
22
incluyendo una pequeña porción de las Provincias Llanera y Río Negro. Cabe
mencionar aquí que el término Pantepui fue originalmente empleado por Mayr y Phelps
Jr. (1955), para referirse al conjunto de mesetas de bordes escarpados que, de manera
aislada, se observan al sur de Venezuela. Huber (1997), propone una clasificación
fisiográfica modificada, respecto a la empleada para la elaboración del Mapa de
Vegetación antes mencionado, subdividiendo a Venezuela en tres niveles: Región (4),
Subregión (16), Sector (23). Los criterios empleados para esta clasificación se basaron
en la diferenciación de unidades de paisaje a partir de información de sensores remotos
(imágenes de satélite y de radar), con énfasis en las principales características
fisiográficas y vegetacionales reconocibles. De acuerdo a este autor, la Guayana
Venezolana comprende porciones fisiográficas de todas las regiones, incluyendo las
siguientes Subregiones: Continental Costera; Planicie Deltaica del Río Orinoco y
Cenagosa Costera del Río San Juan; Penillanura del Caura y Paragua; Penillanura del
Casiquiare, Alto Orinoco; Sistema de Colinas Piemontanas del Escudo Guayanés y
Macizo Guayanés.

La más reciente y valiosa contribución a la definición y delimitación fitogeográfica de la


Región Guayana se debe a Huber (1994) y Berry et al. (1995), quienes basados en la
distribución de 4 familias, 118 géneros y 3763 especies endémicas de esta zona,
realizan una primera subdivisión de la región en cuatro Provincias: Guayana Oriental,
Guayana Central, Guayana Occidental y Pantepui

Propuestas Zoogeográficas

El primer esbozo de clasificación zoogeográfica de Venezuela es presentado por Rivero


(1961), basado en la distribución de los anuros. Sin hacer mención a los criterios
empleados para su formulación, subdivide a Venezuela en siete Regiones
Faunísticas: Cuenca de Maracaibo; Región de Falcón; Andes Venezolanos; Rango
Costero; Llanos; Región del Delta y Tierras Altas de Guayana. Posteriormente, el
mismo autor (Rivero, 1964a; y 1964b), analiza y discute exhaustivamente la identidad
biogeográfica de los anuros de la Guayana y del Delta, la cual dio pie a su proposición.

Una segunda clasificación de las áreas zoogeográficas de Venezuela, basada en la


distribución de los vertebrados terrestres y en la presencia de endemismos, se debe a
Vila y colaboradores (1965) y asignada por estos autores a Racenis Allí se proponen
para la región al sur del Río Orinoco, los Distritos Amazónico (al sur y suroeste del
Estado Amazonas, áreas adyacentes al Brazo Casiquiare) y Guayanés, que comprende
al resto de la Región, exceptuando la zona norte y noreste del Estado Bolívar y Estado
Delta Amacuro (Distrito Sabánico, Sitios Llanero y Deltáico). Es Racenis quien inicia
toda una línea de propuestas basada en la distribución de los animales.

23
Roze (1966), con base en sus estudios sobre la distribución de los ofidios (serpientes),
particularmente de las especies endémicas, y utilizando una nomenclatura diferente
(omitiendo la convención que define Provincias, Distritos, etc.), subdivide Venezuela y a
la Región Guayana bajo la denominación arbitraria de Formaciones, asignando a esta
última las siguientes: Formación Alto Orinocense; Gransabánica, Monaguesa y Deltana

Mago-Leccia (1970) formula una propuesta en base a las cuencas hidrográficas


naturales del país y los endemismos de los peces de agua dulce presentes en cada una
de ellas las cuales denominó: Cuenca de Río Negro (Brazo Casiquiare); Cuenca del
Orinoco (incluyendo los Llanos y el Estado Bolívar) y Cuenca del Río Cuyuní (al Este
del Estado Bolívar). Sin embargo, este mismo autor en 1978, influenciado por el auge
mundial de la biogeografía vicariante, realiza un estudio de los peces de agua dulce del
Orden Gymnotiformes (cuchillos y tembladores), y cambia radicalmente su propuesta
previa, denominando a las diferentes unidades como Fragmentos de Biota, englobando
así la región guayanesa en toda su extensión bajo la única denominación de Fragmento
de Biota de la Región Guayana

Eisenberg y Redford (1979), valiendose de datos sobre la distribución de taxones


endémicos de mamíferos en el país, realizan una delimitación del territorio en Regiones,
quedando definidas dos para el sur de Venezuela: Tierras Bajas de Amazonas y Tierras
Altas de Guayana Rudran y Eisenberg (1982), empleando como único criterio de
clasificación los endemismos de las especies de Primates (monos), reafirmaron el
modelo formulado originalmente por los primeros.

Otra propuesta zoogeográfica fue presentada por Bodini y Pérez-Hernández (1985),


utilizando los endemismos de las subespecies o razas geográficas de Primates, con el
fin de establecer delimitaciones más precisas a las únicas dos grandes unidades
propuestas anteriormente. Es de hacer notar que, como elemento de interés en esta
formulación, por primera vez estos autores consideraron en su análisis las diferentes
propuestas precedentes, reconociendo en ellas el límite establecido por Roze en el Río
Ventuari para separar Guayana de Amazonas, como una primera hipótesis de trabajo
Una segunda hipótesis sostiene la existencia de una tercera zona intermedia,
comprendida principalmente por las cuencas de los ríos Caura y Paragua la cual
deberá ser corroborada o modificada con la introducción de nuevos elementos producto
de análisis similares en futuros trabajos con otros grupos zoológicos.

Brown y Fernández-Yépez (1985) basados en la distribución de los lepidópteros de la


tribu Heliconiini en Venezuela, indican la existencia de por lo menos ocho centros de
endemismos y nueve "refugios" paleoecológicos de bosques, de los cuales cuatro
centros de endemismos corresponden a la Guayana (Imataca, Pantepui, Ventuari e
Imerí); cuatro "refugios" son identificados con las mismas denominaciones.

Lasso et al. (1989), si bien no formulan ninguna hipótesis biogeográfica, ponen en


evidencia la enorme complejidad que subyace a la interpretación zoogeográfica de esta
región. Mediante métodos de análisis comparativo de similitud faunística y análisis
zoogeográfico, plantean en base a la ictiofauna presente en la Gran Sabana (Alto
Caroní) y la presente en los ríos Cuyuní y Esequibo, que la Gran Sabana es una
24
entidad biogeográfica diferente al resto de la Guayana venezolana y más relacionada
con las cuencas del Cuyuní-Esequibo, que con las restantes cuencas vecinas. Aquí
cabe mencionar, que la biogeografía de los organismos que habitan restringidos a
cuerpos de agua puede diferir de aquellos que habitan en ecosistemas terrestres.

Linares (1998), discute aspectos relativos a la biogeografía de los mamíferos de


Venezuela, en base a sus distribuciones respecto a las nueve bioregiones (ámbitos)
previamente definidas por PDVSA (1992). De acuerdo a tal subdivisión, el mencionado
autor reconoce para la Guayana venezolana las bioregiones del sur del Orinoco y del
Sistema Deltaico. Para la primera de ellas Linares (1998) propone, de acuerdo a la
composición de su mastofauna, y apoyado en clasificaciones botánicas, cuatro
Provincias: Guayanesa Baja, Guayanesa del Pantepui, Guayanesa Amazónica y
Guayanesa Oriental. Sin embargo, considera que la evidencia disponible no soporta el
reconocimiento del Sistema Deltaico como una bioregión propiamente dicha,
proponiendo su inclusión en la Región Guayanesa como Provincia Guayanesa Deltana.
En efecto, Señaris y Ayarzagüena (en prensa) sostienen que si bien se ha interpretado
a esta región "como una zona de mezcla o conexión entre las biotas de las regiones
adyacentes" (Guayanesa y Llanera), el análisis de la anurofauna del Delta del Orinoco
refuerza su inclusión dentro de la Región Guayana.

Finalmente Barrio (1998), con base en la fauna de anfibios del país, modifica la
clasificación original de Rivero (1961). Incorpora una nueva región que denomina
Región Amazónica, argumentando que alberga una fauna de anfibios suficientemente
representativa y diferenciable de la Región Guayana; en esta Región Amazónica
incluye también una pequeña porción del piedemonte andino del estado Táchira, al
considerarla una extensión de la distribución de la fauna amazónica occidental.

A las clasificaciones específicas reseñadas para Venezuela se suman otras de carácter


más global sobre la región neotropical, que reconocen subdivisiones biogeográficas en
la Guayana venezolana. Entre éstas destacan muy especialmente
"Refugios" pleistocénicos de Haffer (1969); los Centros de Dispersión de Müller
(1973); Areas de Endemismo de Cracraft (1985) y la síntesis más reciente presentada
por Sánchez Osés y Pérez-Hernández (1998).

Müller (1973), con el propósito de dividir la rica diversidad de Centro y Suramérica,


propuso lo que denominó Centros de Dispersión, con base en la superposición de
rangos de distribución de especies y subespecies de vertebrados tetrápodos terrestres
(anfibios, reptiles, aves y mamíferos). Para el área de la Guayana venezolana Müller
asignó cuatro Centros de Dispersión: Centro 20 - Roraima (correspondiente al sector de
la Gran Sabana); Centro 21 - Pantepui (centro del Estado Bolívar, incluyendo los Cerros
Duida y La Neblina en el Estado Amazonas); Centro 22 - Guayanan (al Este del Estado
Bolívar hasta el Sur del Delta del Orinoco y las tres Guyanas); y Centro 25 - Amazonas
(abarcando las tierras bajas del estado Amazonas).

Posteriormente Cracraft (1985) propone Áreas de Endemismo y las define de acuerdo a


los rangos de congruencia de las distribuciones de las aves de Suramérica. De acuerdo
a este autor es posible reconocer para la Región Guayana las siguientes unidades:
25
Centro 10 - Pantepui (dividido en dos subcentros -10A Gran Sabana, equivalente al
Centro Roraima de Müller con 69 endemismos y 10B Duida, correspondiente a las
tierras altas de la Guayana al oeste del Río Caroní, con 65 endemismos); Centro 17
Guayana (las Guyanas y la Sierra de Imataca en Venezuela, con 33 endemismos); y
Centro 18 Imerí (abarcando las tierras bajas del Estado Amazonas, con 17
endemismos).

Recientemente, Sánchez Osés y Pérez-Hernández (1998) presentan una revisión


comparativa de la mayoría de las clasificaciones biogeográficas propuestas para
Suramérica, elaborando un esquema de correspondencia de nomenclaturas entre ellas
y destacando las contribuciones de cada una a la conformación de una amplia
comprensión biogeográfica de la región.

Biogeografía del Pantepui

La biogeografía histórica es una corriente de la biogeografía que intenta determinar las


relaciones pasadas y presentes de los organismos en la historia física de la tierra. Así
como se han examinado las propuestas para la clasificación de las distribuciones
actuales de los seres vivos, la biogeografía histórica pretende dar respuesta a la
incógnita sobre el origen y forma de ocupación de los organismos en el espacio y en el
tiempo. En otras palabras, explicar el cómo, cuándo y porqué de la actual distribución
de las especies de plantas y animales. Intentaremos mediante el estudio de un caso,
ilustrar los métodos de los que se vale esta disciplina para la formulación de hipótesis
que dan cuerpo a propuestas teóricas, en este caso del origen de la biota que
actualmente conocemos de la Provincia de Pantepui.

Según Huber (1987), "En la Región Guayana de Venezuela, norte del Brasil, noroeste
de Guyana y sur de Surinam se encuentra un complejo montañoso mayormente
constituido por rocas de areniscas de la Formación Roraima. Las porciones superiores
(por encima de los 1200 m s.n.m. aproximadamente) de este conjunto de montañas
más o menos aisladas, presentan ecosistemas altamente diferenciados desde el punto
de vista geológico, geomorfológico, geoquímico y biológico. El conjunto de estos
ecosistemas de media y alta montaña se designa con el nombre de Pantepui".

Cada una de las hipótesis postuladas hasta la fecha para explicar el origen y actual
distribución de los organismos vivos de esta región, recurre a evidencias que permiten
sustentar cada propuesta, sin embargo, ninguna parece ser concluyente hasta la fecha,
resultando unas muy débiles frente a las objeciones de algunos autores y otras más
convincentes en lo que respecta a la solidez de sus argumentos.

Al analizar la distribución geográfica de la fauna y la flora de Venezuela, hemos visto


que es posible delimitar unidades de clasificación que dividen al territorio en áreas con
características de cierta uniformidad. Sin embargo, todas estas unidades comparten en
mayor o menor grado elementos faunísticos y florísticos que les son comunes.
Steyermark (1979) sostiene que de más de 450 géneros de plantas superiores
presentes en las cimas de los tepuyes, aproximadamente la mitad de ellos poseen
especies de amplia distribución tropical o neotropical, 81 cuentan con la mayoría de

26
sus especies presentes en las tierras bajas amazónicas, menos del 25% serían
endémicos de esta región y 45 estarían claramente relacionadas a la flora andina.

Huber (1992), en su estudio sobre la flora del Chimantá, expone textualmente: "El
elemento florístico andino juega un papel ciertamente importante en la flora de las
cumbres más altas del Chimantá. Esto es particularmente evidente en la familia de las
Ericaceae, ya que todos los géneros con distribución principalmente andina... están
representados allí por una o varias especies. Sin embargo es de notar que se trata casi
siempre de especies endémicas de Pantepui, lo cual hace suponer que estos
inmigrantes relativamente recientes (si es que de inmigrantes se trata), estén pasando
por fases de activa diferenciación en su proceso de establecimiento en la Región
Guayana. Tampoco debe descartarse, por supuesto, la posibilidad opuesta, o sea que
las Ericaceae hayan tenido desde siempre un centro de especiación propio en la
Guayana".

Evidencias similares han sido presentadas y discutidas en lo que respecta a la fauna de


vertebrados de esta región. Mayr y Phelps (1967), en su trabajo sobre el Origen de la
Avifauna de las Altiplanicies del sur de Venezuela, reportan que de las 96 especies de
aves registradas, 48 serían colonizadoras desde lugares distantes y 24 de estas,
presumiblemente, procedentes de Los Andes.

Desde comienzos del siglo XX, diversas teorías han sido formuladas con base a la
distribución de aves, mamíferos, anfibios y reptiles, para explicar el origen de la fauna
de Pantepui. Estas teorías han sido resumidas y discutidas por algunos autores,
intentando contrastar las diferentes propuestas en busca de una visión más aproximada
de la realidad biogeográfica de estas singulares formaciones montañosas (Mayr y
Phelps 1967; Haffer, 1974; Hoogmoed, 1979; Gorzula, 1987). Según estos
investigadores, las teorías pueden resumirse en cinco o seis (según cada autor), las
cuales pasamos a exponer a continuación.

Teoría del Puente Montañoso

La Teoría del Puente Montañoso intenta explicar las afinidades florísticas y faunísticas
de tales ambientes "subtropicales", ubicados en pisos altitudinales elevados y aislados
entre sí (asemejándose a "islas"), entre los que se cuentan las cimas de los tepuyes y
las laderas montañosas de los Andes venezolanos.

Varios autores han explicado la afinidad entre la fauna de dos o más "islas de clima
subtropical", proponiendo la existencia en el pasado de una conexión montañosa que
ofrecería un hábitat relativamente continuo para la dispersión de los organismos. La
posterior desaparición de esta unión explicaría la existencia de dos o más distribuciones
de grupos taxonómicamente relacionados, separados entre sí. Esta teoría fue invocada
por Chapman (1917) y Todd y Carriker (1922) para explicar el origen y la distribución
actual de las aves de Colombia. Sin embargo, Tate (1938) señala textualmente:
"Antiguamente se llegó a suponer que hipotéticas cordilleras habían llenado estas áreas
intermediarias a manera de puentes. Los que tal hipótesis sustentaban colocaban
estos puentes donde quiera que se necesitaban, sin tomar en cuenta el hecho de que

27
si efectivamente hubieran existido, algún vestigio de sus estratos antiguos hubiera sido
encontrado”.

Por su parte, Hoogmoed (1979) descarta también dicha propuesta, en este caso al
sostener que no existen evidencias geológicas que soporten la suposición de que los
Andes venezolanos y el sur de nuestro territorio estuvieran conectados en un pasado
por formación montañosa alguna. Sin embargo, más recientemente Galvis Vergara
(1994) presenta evidencias geológicas basadas en similitudes entre la región de la
Sierra de Chiribiquete en Colombia, los estados Amazonas y Bolívar en Venezuela,
Guyana y Surinam, que pudieran representar nuevos elementos para evaluar con
mayor seriedad una hipótesis basada en interconexiones geográficas pasadas.

Teoría de la Meseta (o Plateau)

Esta teoría se basa en el supuesto de la existencia original de una amplia meseta única,
que como resultado de un largo proceso de erosión fue fragmentada, dando origen a
"trozos" aislados que hoy conocemos como tepuyes y a otras formaciones erosionales
elevadas que existen actualmente, tal como fue postulado por Chapman (1931) y por
Tate (1938). La presencia actual de algunas especies relictuales en diversas mesetas
de arenisca del Escudo Guayanés, podría explicarse adecuadamente mediante esta
teoría, suponiendo que especies de amplia distribución en toda la extensión de esa
antigua meseta, fueron quedando igualmente aisladas en sus cimas. Tate (1938),
postuló que el desarrollo de especies diferenciadas y endémicas, pudo haber
ocurrido in situ, a través de sucesivas etapas de adaptación a los cambios ambientales,
inducidos por el levantamiento paulatino de la altiplanicie.

Mayr y Phelps (1967), al estudiar la distribución de las aves de los tepuyes, postulan
que en realidad el fraccionamiento de esta meseta ocurrió con anterioridad a la
evolución de la avifauna y cuestionan seriamente esta teoría, sólo aceptando con
ciertas reservas que pudiera ser adecuada para explicar únicamente el origen de los
géneros y las especies endémicas de esta región. Sin embargo según estos autores, no
explica, entre otros hechos, la distribución irregular, no uniforme, de tales especies.

Esta teoría representa un claro ejemplo de una propuesta vicariante para entender la
distribución de la fauna altitepuyana. Si bien podría explicar satisfactoriamente la
distribución de los endemismos en los tepuyes, no contribuye al esclarecimiento de las
afinidades taxonómicas con unidades biogeográficas adyacentes, como las que ya
fueron expuestas en el caso de los Andes.

Teoría del Clima Fresco

Esta es otra propuesta que trata de explicar las afinidades faunísticas entre los Andes y
el Macizo Guayanés es la Teoría del Clima Fresco, con bases claramente
dispersalistas, al igual que en la teoría anterior. Ella propone que, si en los períodos
glaciales del Pleistoceno las tierras bajas entre los Andes y la región de Guayana
tuvieron un clima más frío que el actual, ello pudo haber facilitado la dispersión de
ciertas especies en ambas direcciones, ya que las zonas de vida en montañas
28
cambiaron a pisos altitudinales más bajos. En su forma original, la Teoría del Clima
Fresco fue propuesta por Chapman (1931) y apoyada por Tate (1938), presumiendo un
descenso de la temperatura media anual de unos 9ºF (equivalente a 5ºC), comparable
a una elevación general de 3000 pies (aproximadamente 900m s.n.m.). De este modo,
formaciones montañosas relativamente bajas pudieron constituir corredores naturales
para la dispersión faunística en ambos sentidos.

La principal crítica a esta teoría se basa en las estimaciones que Van der Hammen
(1974) hiciera en base a evidencia palinológica (estudio del polen fósil), quien calculó
que el clima en general no descendió más de 3 ó 4ºC de su media anual, y por lo tanto
las tierras bajas jamás tuvieron un clima, como el propuesto por los anteriores autores,
que permitiera una eventual interconexión. Tomando en cuenta que la disminución de la
temperatura en 1ºC equivale a un descenso de 180m de los diferentes pisos
altitudinales, el desplazamiento máximo pudo estar próximo a los 800m s.n.m. Si bien
este cambio no fue suficiente para interconectar completamente ambas formaciones, el
margen de aislamiento dominado por las tierras más bajas (inferiores a los 200m
s.n.m.), pudo estrecharse significativamente. Si bien esta teoría no parece responder
plenamente a la realidad, en los términos de la proposición original, bien podría ser uno
de los mecanismos involucrados para explicar algunas características biogeográficas de
esta región.

Teoría de Dispersión a Distancia

Propuesta originalmente por Mayr y Phelps (1967), bajo el nombre de Teoría de la


Dispersión Proveniente de Lugares Distantes, plantea que la "avifauna subtropical de
Pantepui" se deriva de especies de otras regiones subtropicales, las cuales se han
desplazado desde esta última a "saltos de isla en isla", de manera que, habiendo
colonizado un primer tepui cercano al centro de dispersión (teóricamente en Los
Andes), pudieron haber colonizado tepuyes cada vez más distantes.

Estos autores propusieron que las aves de Pantepui incluyen elementos que pudieron
colonizar desde Los Andes, la Cordillera de la Costa y de las altiplanicies del sureste de
Brasil. Sin embargo, Chapman (1931) ya había advertido sobre el hecho de que si
algunos grupos se hubieran dispersado desde Los Andes, cabría esperar una
diversidad mucho mayor en los tepuyes occidentales más cercanos (Duida-Paraque),
que en los orientales más distantes (Roraima). Al examinar este aspecto, se encuentra
que en realidad la diversidad es mayor en estos últimos; de hecho Cook (1974), al
evaluar cuantitativamente esta situación, concluye que la distribución de la avifauna de
Pantepui no responde suficientemente a un modelo insular. Mayr y Phelps (1967) han
pretendido explicar esta aparente incongruencia argumentando que las condiciones
ecológicas son mucho más favorables en la región de La Gran Sabana para el
establecimiento de estas especies.

Estos argumentos no parecen suficientemente convincentes, tomando en cuenta que si


bien las aves poseen un medio de locomoción que les confiere capacidades dispersivas
muy superiores a otros grupos (ej. plantas, anfibios, etc.), muchas de ellas dependen en
tal grado de las condiciones de su medio ambiente que es "como si no tuvieran la
29
posibilidad de volar" (Chapman, 1931), y en consecuencia resulta aún más difícil
explicar el origen y distribución del resto de la biota de la región en base a esta teoría.

En contraposición a la Teoría de la Meseta, formalmente vicariancista, esta Teoría


responde estrictamente a hipótesis dispersionistas. Croizat (1976), discute esta
propuesta y señala con gran severidad que en el caso de haber existido alguna
dispersión (que él no reconoce como posibilidad real), ésta tuvo que haber ocurrido
desde el Macizo Guayanés hacia los Andes, por ser la primera una formación
geológicamente mucho más antigua que la segunda. El mismo autor, defendiendo los
postulados de la vicarianza, concluye diciendo que "no fueron las plantas y los animales
de Venezuela, etc., que migraron y saltaron por acá, por allá al azar conforme a
la zoogeografía de Mayr. Fueron sí la geografía y la topografía de Venezuela que poco
a poco vinieron a ser andinas, cordilleranas, tepuyanas, etc. Debajo de los pies y raíces
de seres que nunca abandonaron el lugar en que los dejaron sus progenitores en los
Andes, cordilleras o tepuis, mucho antes de que la geografía y la topografía de
Suramérica en general, y de Venezuela en particular alcanzaran su cariz actual ".

Teoría Modificada del Clima Fresco

Haffer (1974), basado en su aseveración de que las aves tepuyanas no se derivan de


las especies que habitan las tierras bajas de sus inmediaciones, sino de especies que
migraron de los Andes de Colombia y Ecuador, propone que bajo las condiciones
climáticas que supone la Teoría del Clima Fresco (ya suficientemente documentadas),
muchas especies ampliaron sus áreas de distribución conforme a los cambios en la
distribución de los ambientes "subtropicales" antes mencionados. Ante este nuevo
escenario, algunas de ellas fueron capaces de dispersarse a través de lo que él
denominó "ambientes subóptimos", hasta alcanzar nuevamente hábitats adecuados al
otro lado de lo que anteriormente había representado una amplia y extensa barrera
infranqueable.

La calificación de Teoría "modificada", surge del hecho de que este autor reúne en su
propuesta elementos postulados por la Teoría del Clima Fresco y la Teoría de
Dispersión a Distancia, incluyendo como elemento novedoso la proposición de que
algunas especies son capaces de dispersarse a través de ecosistemas que no son
necesariamente los más adecuados para el establecimiento de poblaciones. Su
propuesta resuelve quizá la principal objeción a la Teoría del Clima Fresco, pero no
escapa al cuestionamiento de Chapman referente a que tal capacidad de ocupación de
ambientes sub óptimos es improbable, aunque algunos autores han documentado
casos en grupos tan sensibles como los anfibios (Hoogmoed y Gorzula, 1979).

La Teoría de Cambio de Habitat

Esta teoría ha sido reseñada por Mayr y Phelps (1967), Hoogmoed (1979) y Gorzula
(1987), sin indicar quien la postuló. Sin embargo, debemos reconocer a Chapman
(1931) como autor de esta teoría, quien señaló que aproximadamente una cuarta parte
de las aves endémicas de Pantepui deriva de ancestros tropicales (especies de tierras
bajas), muchas de las cuales aún existen en la región, presentando lo que denominó
30
"demostraciones concluyentes" de especiación in situ. Como consecuencia de este
proceso las nuevas formas fueron ocupando pisos altitudinales más elevados que los
ocupados por sus ancestros.

Según Mayr y Phelps (1967), la evidencia disponible apoya fuertemente esta teoría, al
menos para el caso de algunas de las especies de aves de Pantepui. Tal información
fue sustentada en base a la presencia de al menos 19 especies diseminadas
ampliamente en las llanuras circundantes a los tepuyes, principalmente al pie de estos,
que han dado origen a subespecies endémicas del propio Pantepui. Por otro lado, los
autores advierten sobre la complejidad en dilucidar esta dinámica, al referir el caso
inverso, ejemplificado por 13 especies propias de las tierras altas de la región,
representadas también en las tierras bajas aledañas por otro número importante de
subespecies.

Este último caso también fue señalado por Hoogmoed (1979), al explicar la distribución
de las especies de dos géneros muy antiguos de anfibios (Oreophrynella y Otophryne),
probablemente anteriores al Oligoceno (aproximadamente 40Ma). El conjunto ancestral
de estas especies que ocupaba las zonas altas, pudo haber quedado recíprocamente
aislado en los diferentes tepuyes durante los más recientes procesos de elevación del
macizo en el Mio-Plioceno (23-2Ma), permitiendo un largo proceso evolutivo
independiente entre las especies. Como consecuencia de los cambios climáticos del
Pleistoceno, algunas de las nuevas especies resultantes pudieron haberse desplazado
hasta ocupar las zonas más bajas, donde son conocidas en la actualidad. La falta de
evidencias fósiles en la Guayana venezolana sólo permite aproximaciones
especulativas a este respecto.

Conclusiones

Grandes han sido los adelantos en materia biogeográfica en Venezuela, desde las
primeras descripciones de paisajes de los naturalistas que visitaron tempranamente
nuestro país. A pesar de ello, las propuestas existentes adolecen de las limitaciones
que impone la información disponible, muchas veces insuficiente, incompleta o
fragmentada. Dados los últimos avances antes descritos en materia fitogeográfica,
resulta imprescindible incrementar los trabajos dirigidos a la proposición de
clasificaciones zoogeográficas, con el fin de abordar de una manera holística, desde
estas dos dimensiones biológicas indivisibles, una única propuesta biogeográfica para
esta Región.

Aunque pueda parecer que las clasificaciones biogeográficas de esta región de


Venezuela aún permanecen confusas, al igual que las hipótesis de trabajo para explicar
el origen y los procesos que dieron lugar a las distribuciones de la fauna y la flora que
hoy conocemos, resulta indiscutible que los avances han sido significativas. Si bien en
los últimos años se han producido fuertes controversias al respecto, entre
dispersionistas y vicariancistas, lejos de pensar en negativo, debemos reconocer que
estas disputas han servido a ambas corrientes para reflexionar acerca de las
31
explicaciones biogeográficas y esto ha influido grandemente en el avance de la
biogeografía como una ciencia. Así como se contraponen criterios divergentes, también
se han consolidado muchos conceptos que hoy son unánimemente reconocidos.

A excepción de la Teoría del Puente Montañoso, que a la luz de las evidencias


geológicas luce extremadamente débil y en lo cual coinciden la gran mayoría de los
investigadores sobre esta materia, ninguna de las Teorías expuestas parece ser
suficiente por si sola para explicar el origen y distribución de la flora y la fauna de la
Región Guayana. Más aún, si tomamos en cuenta los diferentes procesos históricos y
evolutivos, y las características ecológicas, fisiológicas, etc., de los diferentes grupos,
resulta difícil formular una alternativa única para intentar "reconstruir" este proceso. Es
muy probable que el conjunto de varias de las hipótesis, formuladas a los ojos de los
especialistas de los diferentes grupos (botánicos, ornitólogos, herpetólogos, etc.), sea el
que permitirá ir formulando una respuesta cada día más ajustada a la realidad actual.

De hecho, de los casos examinados podemos señalar que para llegar a formular una
explicación satisfactoria a la situación presente, debemos recurrir a propuestas tanto
vicariancistas como dispersionistas, las cuales contrariamente a lo que muchos
sostienen, no son mutuamente excluyentes. La presencia de especies endémicas
exclusivas de uno o varios tepuyes, parece encontrar su explicación en el fenómeno
típicamente vicariancista del fraccionamiento del macizo. Por otro lado, bajo principios
fundamentalmente dispersionistas, las teorías de dispersión a distancia y del clima
fresco, responden con mayor o menor acierto a la incógnita de la presencia de grupos
taxonómicamente relacionados tanto en Pantepui como en Los Andes. En este mismo
marco, el hecho cierto de grupos originarios de las tierras altas con subespecies
presentes en las zonas bajas circundantes de Pantepui y viceversa, puede ser
explicado con base a este mismo modelo (dispersionista), de acuerdo a la Teoría del
Cambio de Hábitat. No podemos dejar de mencionar el aporte no menos válido de la
Teoría Modificada del Clima Fresco, que bajo nuestra óptica, se vale de elementos
dispersionistas y vicariancistas que, operando alternantemente, pudieron ir dando
origen a algunas de las distribuciones conocidas para ciertos grupos biológicos
estudiados de esta región.

Formato Documento Electrónico (ISO)


PEREZ-HERNANDEZ, Roger y LEW, Daniel. Las clasificaciones e hipótesis biogeográficas para la
Guayana venezolana. INCI[online]. 2001, vol.26, n.9 [citado 2017-07-01], pp. 373-382 . Disponible en:
<http://www.scielo.org.ve/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0378-
18442001000900002&lng=es&nrm=iso>. ISSN 0378-1844.

On Line: http://www.scielo.org.ve/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0378-18442001000900002

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