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REVISION DE LA ÉTICA PROPUESTA POR KARL MARX

La existencia del ser humano encamina referentes biológicos, evolucionistas,


teológicos, filosóficos, entre otros, consecuentes del sueño pasado, presente y
futuro que encierra la existencia en un círculo vicioso de sucesos precedentes de la
historia; me refiero a precedentes, en sentido de que cada historia cuenta otra; en
esa medida, es menester tomar referentes filosóficos que aporten conocimiento a la
conducta del ser humano desde diferentes aspectos socioculturales, biológicos,
éticos y morales, con el fin de comprender en qué momento se saboteó la sociedad
y surgió la separación del pueblo por sectorización de clases, guerras y el
abarcamiento de territorios, productos y riquezas sin importar el sufrimiento del
prójimo.
En la vida natural, salvaje, sobrevive el más fuerte, ¿aún somos animales salvajes
en busca de sobrevivencia? Los ácidos nucleicos que conforman el árbol de la vida
establecen la forma estructural y organización celular que dan lugar al cuerpo
humano, pero consigo, características propias de la persona, el comportamiento,
los gustos, la personalidad, entre otras. No obstante, las condiciones
comportamentales, de pensar y actuar se ven moldeadas en el transcurso del
tiempo por factores de tipo social, cultural y religioso; donde la historia se empieza
a teñir de individualismo, hegemonía y opresión.
Karl Marx (filósofo, economista y periodista alemán), propone una doctrina política
y filosófica: el Marxismo, enmarcado en la ideología socialista donde nos expone
que todos los acontecimientos históricos, como lo son las guerras, los cambios de
gobiernos, el descubrimiento de nuevos territorios, hegemonía, oligarquía, etc. son
producto de factores económicos, que obedecen a la satisfacción de las
necesidades humanas; éstas, son producto del surgimiento de dos clases sociales,
una la clase trabajadora o proletariado y la burguesía. Lo cual resulta gracioso,
puesto que la clase trabajadora construye la riqueza de una sociedad, pero vive en
pobreza y es la clase burguesa la que manipula la mano de obra a su favor, dando
lugar al régimen opresor.
De modo que, Marx hace un análisis crítico de la religión no como defensa del
ateísmo, si no consecuencia de un pueblo oprimido y explotado, convertido en una
copia de creencias impuestas por la religión y un mundo celestial. Y en sentido
político el sistema capitalista con el objetivo de acumular cada vez mayor el capital
y la constante competencia por el aumento de beneficios burgueses que llevan a la
mecanización de la producción, reemplazando parte de los obreros y así eliminar
los salarios y oprimir más el pueblo, donde, a la clase obrera se le dificulta la
adquisición de bienes y servicios. De modo que, ¿permitimos que la sociedad no
evolucionara y se quedara en la prehistoria, con predominio de disputas de territorio
y jerarquías?
Como si fuese una cuestión de justicia el Marxismo considera que la finalidad del
Estado es satisfacer las necesidades del pueblo, eliminando la clase gobernante y
designando una clase administradora, para romper el sistema de leyes que rigen y
decretan el sistema hegemónico. No obstante, la búsqueda de éste ideal es un hilo
conductor de motivaciones con manifiesto revolucionario que a razón de muchos
abre heridas emocionales creando veneno; y ese no es el sentido, se advierte la
necesidad de proporcionar a las personas un panorama alentador y humanista de
su visión del mundo, su cultura y la sociedad.
Con base al planteamiento de Marx, se puede deducir que la historia del ser humano
está ligada a acontecimientos históricos de orden social y cultural, que moldearon
un Estado piramidal, donde la base está dada por mano de obra trabajadora,
oprimida y con imposibilidades de avanzar a un escalón más alto. El culmen de la
pirámide, la abeja reina, con capacidades de manipulación, para hacer que todo gire
en torno suyo y abarcar todo el néctar inmerso en la producción. En ese sentido, la
vida salvaje se deja de manifiesto, y gracias al planteamiento Marxista, se da una
visión más liberadora, permitiendo desatar la venda que ciega falsos régimen de
gobernanza y opresión, y así emprender la construcción de una identidad justa y
honesta.
Para finalizar, es importante comprender que no somos lo que creemos ser, el ser
humano es resultado de sus propias decisiones, acciones y conocimientos, y en el
proceso de crecimiento, desarrollo y potencialización del hombre, se tiene la
capacidad para reconocer lo que es conveniente o no, y de esa manera tomar
decisiones que favorezcan el propio ser sin deshonrar al prójimo; es posible advertir
cambios y rupturas significativas en las líneas de pensamiento en la sociedad y
plantearse nuevas interrogantes con relación a temas culturales, filosóficos y
sociales, que por su etiología, propicien encausarse en términos del desarrollo
histórico.