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El desarrollo social y la ética de un país

El desarrollo social y la ética de un país

Ana carolina marriaga paez

Universidad nacional abierta a distancia


El desarrollo social y la ética de un país

El desarrollo social se centra en la necesidad de "poner en primer lugar a las personas" en

los procesos de desarrollo. La pobreza no solo se refiere a los bajos ingresos; se trata

también de la vulnerabilidad, la exclusión, las instituciones poco transparentes, la falta de

poder y la exposición a la violencia. El desarrollo social promueve la inclusión social (i) de

los pobres y vulnerables empoderando a las personas, creando sociedades cohesivas y

resilientes, y mejorando la accesibilidad y la rendición de cuentas de las instituciones a los

ciudadanos.

Los esfuerzos en materia de desarrollo social, al involucrar a los Gobiernos, las

comunidades, la sociedad civil, el sector privado y los grupos marginados (incluidos los

pueblos indígenas y las personas con discapacidad), transforman la compleja relación entre

las sociedades y los Estados en acciones concretas. Los datos empíricos y la experiencia

operacional muestran que el desarrollo social promueve el crecimiento económico y

conduce a mejores intervenciones y a una mayor calidad de vida.

Entendemos aquí la Ética como una rama de la Filosofía que reflexiona sobre la moralidad,

es decir, como “Filosofía moral”. Ahora bien, la moralidad es un fenómeno muy complejo,

y por ello la propia definición de la misma es objeto de controversia filosófica. Por

ejemplo: para los filósofos utilitaristas la moralidad es cuestión de cálculo acerca de las

posibles consecuencias de los comportamientos disponibles en un momento dado, bajo el

imperativo de elegir entre ellos aquel comportamiento que sea más favorable para el mayor

número de seres dotados de la capacidad de gozar y de sufrir. En cambio, para los filósofos

de inspiración deontologista la moralidad no es sólo una cuestión de cálculo, aunque

siempre hay que prever las consecuencias de los posibles cursos de acción, sino que hay
límites a dicho cálculo en no dañar inmerecidamente a las personas, que son los únicos

seres dotados de dignidad (no precio), ni siquiera en el caso hipotético de que el daño

inmerecido infligido a una sola persona pudiera redundar en beneficio de la mayoría de

seres capaces de sufrir.

Así pues, la Ética es una disciplina normativa, puesto que no describe lo que ocurre de

hecho en el mundo, sino que trata de orientar indirectamente la acción humana

argumentando sobre la mejor manera de entender la moralidad (Cortina & Martínez, 1996). De

modo que, según se entienda la moralidad de una manera o de otra, los principios y las

normas que han de orientar el comportamiento pueden ser diferentes en algunos casos,

aunque en la mayor parte de ellos es muy probable que dos éticas diferentes recomienden el

mismo comportamiento.

Desde mediados del siglo XX ha aparecido un tercer tipo de saber ético, el de las llamadas

“éticas aplicadas”, que básicamente consiste en orientar el comportamiento humano en un

ámbito concreto de las actividades sociales, como pueden ser las actividades económicas

(Ética de la Economía y de la Empresa), las sanitarias (Bioética), las del ámbito político

(Ética de la Política y la Administración Pública), las de las profesiones (Ética profesional

de cada profesión), etc. Cada ética aplicada se construye de un modo interdisciplinar, con

participación de filósofos, de científicos y de simples ciudadanos afectados por la actividad

de que se trate (por ejemplo, los pacientes en la medicina, o los consumidores en la

economía). La Ética del Desarrollo es una de estas éticas aplicadas, y como su nombre

indica, pretende orientar los comportamientos de las personas involucradas en los asuntos

del desarrollo de los países que conforman nuestro mundo (Martínez Navarro, 2000).
Incorporar la ética a las decisiones económicas diarias es fundamental, dado el profundo

efecto transformador de la sociedad que tiene el poder influir en los tipos de actividades

que se financian y, por tanto, en el tipo de sociedad que construimos. Existen distintas

opciones de inversión y ahorro éticos al alcance de todos.

Los grandes valores de una sociedad tales como la paz, la protección medioambiental, los

derechos humanos… sólo se pueden conseguir si se implica directamente a la ciudadanía.

No se puede pedir la paz e invertir en industrias de armamento, no se puede pedir justicia e

invertir en empresas con explotación infantil, no se puede pedir un medio ambiente sano e

invertir en empresas contaminantes o urbanizadoras.

Incorporar la ética a las decisiones diarias de ahorro y de inversión tiene un gran efecto

transformador, al poder influir de esta forma en los tipos de actividades que se financian y,

por lo tanto, en el tipo de sociedad que estamos construyendo.

La ética es una guía que muestra el correcto comportamiento del ser humano en

determinadas ocasiones, este es regido por las costumbres y leyes de la sociedad donde se

habita, y siempre se busca el no dañar o lastimar a otra persona” (Valores Éticos).

Puesto que vivir en sociedad implica satisfacer necesidades de diverso orden: física, mental

o social, todo lo que contribuya a aliviar esas necesidades se torna “valioso”, por lo que la

Ética se convierte en un VALOR. Uno supondría, entonces, que fuera clamor unánime

sancionar a quien vaya en contra de este y otros valores, pero la experiencia nos dice que

esto no es así. ¿Cómo explicarlo?


Desgraciadamente en nuestro país, en todos sus puntos cardinales, la Ética se extravió.

Pareciera que todo está perdido, que no hay ruta a seguir, que los caminos no conducen a

ninguna parte. Por eso el Procurador Fernando Carrillo ha sentenciado: “se recupera la ética

o el país se derrumba”. O “de culo pal estanco”, como cuenta Norma L Ramírez que les

decía el papá “cuando estábamos en una situación grave y sin señales de recuperación”.

Pero las palabras solas no bastan; sin acciones son como campanas sin badajo. Las palabras

deben ir acompañadas con el ejemplo; mejor aún, deben estar precedidas del ejemplo, pues

como dice la columnista Ana Cristina Aristizábal: “El niño aprende a comportarse

éticamente, viendo lo que ve en la casa y en la calle. (…) un niño terminará robando si vio

a sus mayores hacerlo; dándose puños con otro, si eso fue lo que vio hacer en su casa y en

la calle (…); haciendo chanchullos y trampas, si los vio hacer a los de su casa toda la

vida”.

Pero no únicamente en la casa. El mal ejemplo cunde como una plaga: “En el país se han

perdido los principios y los valores, no hay un concepto de moralidad que debería imperar

en el ejercicio de todo cargo”, afirma José Gregorio Hernández, expresidente de la Corte

Constitucional

La degradación ha llegado a tales niveles de envilecimiento que hasta magistrados de las

cortes están envueltos en la miseria de la corrupción “quebrantando la democracia y el

sistema de confianza que hay frente a las instituciones de justicia”, de manera bastante

grave, según lo percibe Jorge Kenneth Burbano, director del Observatorio Constitucional

de la Universidad Libre. Pareciera que en Colombia “ser malo paga”, como lo afirma la

revista semana.com, llevándose de paso la confianza en las instituciones.


En mi comentario como ética se ha perdido en todo el país, es verdad el desarrollo del país

empieza por la ética, pero en nuestro país actual ya se perdió la ética de los ciudadanos, así

de este modo nuestro país no avanza solo ha habido pura tragedia en nuestro país.}

Porque los ciudadanos no tienes ética porque cada vez el país va peor por tal motivo ya no

vimos en paz ni en nuestra propia casa, pero si cada ciudadanos tuvieras ética esto cambiara

a mí en colegio siempre me ensañaron que era ética referida al ámbito laboral, se habla de

ética profesional y que puede aparecer recogida en los códigos deontológicos que regulan

una actividad profesional. La deontología forma parte de lo que se conoce como ética

normativa y presenta una serie de principios y reglas de cumplimiento obligatorio.

La ética es parte constituyente del ser humano. Es imposible eludir la responsabilidad

personal y colectiva ante el bien y el mal. Nuestras acciones contribuyen a favor del bien o

del mal. Sucede con la ética como con nuestra mente, queramos o no, no podemos actuar

sin usar la mente e igualmente sin quedar comprometidos éticamente.

El desafío ineludible es actuar con una ética que contribuya a la creación o construcción del

bien. El comportamiento humano que merece calificarse como ética negativa, porque

produce mal, es una ética que bloquea la vida, el desarrollo y las posibilidades de futuro de

personas, comunidades e instituciones. Por eso se afirma que sin ética no hay futuro.
Conclusiones

Mis conclusiones se basan en la ética de un país y desarrollo social, Hace mucho tiempo que

se habla en Colombia de crisis ética, de pérdida de valores, de invasión de lo público y lo

político por una cultura, o mejor una anti-cultura de corrupción extrema; de aceptación o

tolerancia del crimen sin reacción social alguna; de pérdida de elementales parámetros éticos

en el enjuiciamiento de los conflictos. Particularmente las evaluaciones del gobierno que

terminó (2002-2008) enfatizaron con repugnancia la generalización del “todo vale” que

imperó en las grandes políticas del Estado.

Por consiguiente, es necesario obligar: La formación en valores de los ciudadanos aporta

beneficios que van desde la armonía social hasta salvaguardar la seguridad pública. Con la

formación en valores se previene a la juventud para que no se sienta atraído por las

disyuntivas morales, en las que se plantea un problema ético al plantearse la alternativa de

un valor y un contravalor, en los casos en que el profesionista no tiene conciencia ética, le

cuesta mucho trabajo decidir, toda vez que se ha creado una falsa conciencia en su intelecto

al resolver su conflicto con el lema tan desgastado popularmente “el fin justifica los medios”.

Enlace del video:

https://vimeo.com/338085903
Bibliografía

https://www.bancomundial.org/es/topic/socialdevelopment/overview

https://scielo.conicyt.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0718-92732017000200035

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