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El Buen Pastor

Sal.23.1

El murmullo llegó a él, se lo advirtieron, lo buscaban para matarle, tuvo miedo, desesperado
huyó en busca de un lugar seguro, iba acompañado por su siervo, pero prefirió dejarle y
continuar solo su camino; en medio del polvoriento desierto tras de un día de camino, se sentó
debajo de un árbol, cansado y hambriento deseo la muerte, se acostó y se quedó dormido.

Su nombre era Elías, unos días antes se estaba burlando de los profetas de un dios llamado
Baal, les propuso a éstos hacer un altar y ofrecer un sacrificio, pero no le pondrían fuego, sino
que ellos invocaran a su dios y el invocaría a Jehová, y el Dios que respondiera por medio de
fuego, ese sería el Dios verdadero; así que los profetas de Baal comenzaron e invocaron a su
dios, pero nada pasó, por eso Elías se burlaba y se mofaba, cuando llegó su turno, oró a Jehová
y Jehová hizo descender fuego del cielo; luego Elías mandó a prender a todos esos profetas y
los llevó al arroyo de Cisón, y allí los degolló. Más tarde oró para que lloviera pues hacía más
de tres años que no llovía y llovió.

Últimamente iba de victoria en victoria, más sin embargo ahora estaba temeroso, angustiado y
deprimido, pues una mujer llamada Jezabel deseaba matarle… Y ahí lo encontramos dormido.

Mientras éste dormía un ángel le tocó, y le dijo. Levántate, come. (1 Reyes 18.20-19.5).

Cuántas veces has experimentado grandes victorias en tu vida y después de ellas, cuando la
celebración termina, la gente vuelve a sus casas y tu regresas nuevamente a la rutina, entra el
cansancio, el aburrimiento, el estrés y hasta la enfermedad.

O quizá hay muchos sueños sin cumplir y te sientes desesperado, perseguido por la
inconformidad, acosado por los murmullos y la crítica de los demás. Cuántas veces has llorado
en silencio, solo en tu cama, te sientes en el desierto del desatino, y te duermes en medio de
lágrimas y súplicas.

Hoy quiero decirte que al igual que Elías un ángel te toca, un ángel quiere alimentarte, quiere
sustentarte, su nombre es Jesús.

El no se ha olvidado de ti, te ama y se preocupa por ti, no te desanimes, come, aliméntate de la


Palabra de Dios.

Jesús es el buen pastor y nada te faltará , permite que su amor te abrigue.

Hoy es un buen día para sentir el toque de Jesús en tu vida, escúchale a través de su Palabra y
déjate consentir por ese buen pastor que da su vida por sus ovejas. (Juan 10.14-16).
El Buen Pastor II

Sal.23.2

Ahí debajo del enebro dormía Elías, estaba su mente descansando de tantos pensamientos
que lo habían atormentado en su caminar por el desierto (1 Reyes 19.4). Aunque la Biblia no
menciona cuáles eran, podemos aventurarnos e imaginarlo, probablemente pensaba en cómo
era posible que un profeta de Jehová, que hacía su voluntad, que vivía para agradarle y
obedecerle en todo, ahora era perseguido por una mala mujer, una idolatra, una mujer
engañadora y perversa; cómo era posible que después de haberse deshecho de todos esos
falsos profetas que incitaban al pueblo a ir en pos de ídolos, él tenía que escapar, huir para
salvar su propia vida.

Se sentía solo, desprovisto y vacío, más sin embargo en su caminar por el desierto encontró
un refugio: Un enebro. Se sentó bajo su sombra y oró a Dios y dijo:"Basta ya, oh Jehová,
quítame la vida, pues no soy yo mejor que mis padres." (1 Reyes 19.4).

El desierto puede ser angustiante, te quita el gozo, te roba la paz, te nubla el pensamiento, te
puede hacer sentir inferior, hacerte creer que no vales nada. Así se sintió Elías y en su
amargura, en su dolor, se quedó dormido.

Este enebro en medio del desierto, se convirtió en un oasis para el profeta, ese árbol se
convirtió en un delicado pasto donde el profeta pudo descansar de su aflicción.

Y ahí estaba en un profundo sueño, cuando el ángel tocó a Elías y le habló, Elías abrió sus ojos
y miró, a su cabecera había una torta cocida sobre las brasas y una vasija con abundante agua;
él comió, él bebió, y volvió a dormirse. (1 Reyes 19.6).

Jehová es nuestro Pastor, nada nos faltará. En lugares de delicados pastos nos hará descansar;
junto a aguas de reposo nos pastoreará. (Sal.23.1-2).

Quizá ese delicado pasto sea en un inicio un enebro en medio del desierto; pero será lo
suficientemente cómodo para descansar y alimentarnos de su Palabra.

Como a Elías el ángel le llevó comida y bebida, hoy Dios también quiere proveerte de alimento.
Te dará de comida pan de vida y de bebida agua viva.

Jesús dijo: "Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree,
no tendrá sed jamás." (Juan 6:35).

¿Necesitas descansar?, ¿Necesitas recobrar fuerzas? Jesús te llama: " Venid a mí todos los que
estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar." (Mateo 11.28).

Hoy es tu día ven a Jesús, en él encontrarás reposo y alimento. Descansa en sus promesas, cree
en él sino lo has hecho, y te seguro en él encontrarás bendición y vida eterna.
El Buen Pastor III

Sal.23.3

Después de alimentarse, el profeta Elías todavía cansado y exhausto vuelve a dormirse. (1


Reyes 19.6).

No es fácil cuando se enfrentan situaciones difíciles: la muerte de un ser querido o una


enfermedad mortal, un posible divorcio o una relación fallida, la pérdida del trabajo o la
quiebra de un negocio, el descuido de los hijos o el abandono de los padres. Muchas veces más
que comida y bebida, lo que necesitamos es tiempo; Dios sabía que lo que Elías requería era
tiempo, tiempo para procesar la situación en la que se encontraba, tiempo para reponer
fuerzas, pero más que nada tiempo para dejar el auto consuelo y dejar que Dios se encargara
de su situación.

Es por eso que mientras Elías dormía por segunda vez, el ángel de Jehová volvió a tocarle y le
dijo:"Levántate y come, porque largo camino te resta". Se levantó, pues, y comió y bebió. (1
Reyes 19.7-8a).

Es importante estar atento al toque divino, Dios le mandó comer y beber para prepararse para
continuar el camino. No podemos quedarnos todo el tiempo lamentándonos, sufriendo por la
angustiante situación que vivimos, no debemos ser autoindulgentes, sino que al contrario
debemos levantarnos y confiar en que Dios tiene el control. Comer el alimento que Dios nos
ofrece nos reanimará, nos dará fuerza, despejará nuestra mente y nos permitirá estar
preparados para el largo camino que nos resta.

Mientras Jesús sea nuestro buen pastor, él confortará nuestra alma y nos guiará por sendas de
justicia por amor de su nombre. (Sal.23.3). Él mismo dijo: "Yo soy el camino". (Juan 14.6). Así
que deja que Jesús te guié en medio de la dificultad; porque él es el único camino al Padre,
nadie llega al Padre sino es por él (Juan 14.6).

Elías, fortalecido con aquella comida, caminó cuarenta días y cuarenta noches hasta Horeb, el
monte de Dios. (1 Reyes 19.7-8b). La dotación de alimento sirvió para confortar su alma y darle
el vigor que necesitaba para los días que estaban por llegar. Elías depósito su confianza en Dios
y se dispuso con total tranquilidad a recorrer el camino hasta el monte de Dios.

Hoy es un buen día para encaminar nuestros pasos en las sendas de amor y de rectitud. Así
como Elías caminemos firmes, con la confianza plena en que Cristo Jesús es nuestro único
camino al Padre y a la vida eterna.
El Buen Pastor IV

Sal.23.4

En medio del desierto y debajo de un enebro, Elías deseó la muerte, estaba en una situación
angustiante, de desespero; pero habiendo comido, bebido y descansado, halló fuerzas para
caminar durante cuarenta día y cuarenta noches hasta Horeb, el monte de Dios. Al llegar allí,
se metió en una cueva y ahí pasó la noche. Y vino a él palabra de Jehová, el cual le dijo: ¿Qué
haces aquí Elías? (1 Reyes 19.9).

Cuántas veces nosotros actuamos de la misma manera cuando enfrentamos dificultades,


corremos a Dios, él nos alimenta con su palabra, pero en lugar de estar fortalecidos y vencer al
enemigo, nos ocultamos en una cueva. La cueva del pasado: nos aferramos a lo que un día
fuimos, lo logros que alcanzamos, las victorias que obtuvimos; o nos adentramos en la cueva
del orgullo: atrapados en el ego, el yo soy el mejor, cómo me puede estar pasando esto a mí; o
nos imbuimos en la caverna de la auto indulgencia: compadeciéndonos de nosotros mismos,
sintiéndonos inferiores, en miseria, en ruina; o peor aún nos introducimos en la cueva llamada
iglesia y nos escondemos entre programas y actividades y ahí sin salir afuera a predicar su
Palabra a los que no le conocen, nos sentimos seguros y protegidos.

Dios no había alimentado a Elías para que huyera a esconderse a una cueva, Dios no lo había
llevado hasta el monte de Horeb, para que se ocultara; si Dios envió al ángel era para que lo
sustentara, para que Elías pudiese recobrar fuerzas, sintiera su protección, resistiera la prueba
e hiciera lo que Dios le había mandado.

Pero ahí estaba, dentro de la cueva, Dios mismo le pregunta ¿Qué hace allí adentro?, él
respondió: He sentido un vivo celo por Jehová Dios de los ejércitos; porque los hijos de Israel
han dejado tu pacto, han derribado tus altares, y han matado a espada a tus profetas; y solo
yo he quedado, y me buscan para quitarme la vida. Dios le dijo: Sal fuera, y ponte en el monte
delante de Jehová (1 Reyes 19.10-11).

Elías le contó a Dios su sentir, su dolor, su aflicción y Dios le mandó salir de su cueva y
encontrarse con él. ¿Necesitas tú contarle a Dios tus dificultades, tus pensamientos? Cuando
te encuentras con Dios descubres que aunque andes en valles de sombra de muerte no
temerás mal alguno, porque su vara y su callado te infundirán aliento (Salmo. 23.4).

Cuando pasas dificultades, necesitas a Dios, Dios está ahí, siempre lo ha estado, pero da
tiempo para que te prepares para el encuentro con él. ¿Quieres dejar tu cueva y encontrarte
con Jesús?; él dijo: Yo soy el camino, y la verdad y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.
(Juan 14.6).

Hoy es un buen día para salir de la cueva, para dejar atrás las limitaciones y salir al encuentro
de nuestro Dios.

Hoy es un buen día para vivir en total libertad y dependencia en Cristo Jesús, Señor nuestro.
El Buen Pastor V

Sal.23.5

Cuando Dios le pregunta a Elías por qué está escondido dentro de una cueva; el profeta se
desahoga con Dios y le dice todo lo que siente en lo profundo de su corazón, le habla de sus
frustraciones y desilusiones; así como también de sus miedos e inseguridades. Dios le dice: "Sal
fuera, y ponte en el monte delante de Jehová. Y he aquí Jehová que pasaba, y un grande y
poderoso viento que rompía los montes, y quebraba las peñas delante de Jehová; pero Jehová
no estaba en el viento. Y tras el viento un terremoto; pero Jehová no estaba en el terremoto. Y
tras el terremoto un fuego; pero Jehová no estaba en el fuego. Y tras el fuego un silbo apacible
y delicado. Y cuando lo oyó Elías, cubrió su rostro con su manto, y salió, y se puso a la puerta
de la cueva. Y he aquí vino a él una voz, diciendo: ¿Qué haces aquí, Elías?" (1 Reyes 19.9-13).

Cuando estamos en problemas podemos tener la certeza de que Dios está con nosotros, y está
pendiente de nuestras necesidades. Dios alimentó al profeta, le dejó descansar y solo hasta
que hubo comido, bebido y descansado, le mandó que fuese hasta el monte de Horeb y hasta
que estaba ahí Dios le pregunta qué pasa con él. Luego Jehová le manda que salga de su
situación actual y hasta entonces Dios se le presenta; no en medio de un gran viento o un
terremoto; porque Dios nunca va a sublevar nuestra vida mucho más de lo que ya está, mucho
menos se presenta en medio del fuego, puesto que tampoco es un Dios de ira; sino que se
presenta en medio de una suave brisa ya que su esencia es el amor. Elías salió cuando oyó esa
suave brisa, cubrió su rostro con su manto, y salió, y se puso a la puerta de la cueva. (1 Reyes
19.13).

Hoy es un buen día para salir de nuestra cueva y ponernos a la puerta, Jesús dijo: Yo soy la
puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos. (Juan 10.9).

¿Estás pasando una situación difícil?, ¿te has encerrado en ti mismo sintiéndote angustiado y
adolorido? Sal a la puerta, encuéntrate con Jesús, él no te va juzgar por tu pasado al contrario,
él quiere abrazarte, alimentarte y darte reposo.

Jesús el buen pastor aderezará mesa delante de ti en presencia de tus angustiadores; ungirá tu
cabeza con aceite; y tu copa estará rebosando (Sal.23.5).

Después que Elías salió a la puerta, Dios volvió a preguntarle qué hacía ahí, y después que el
profeta volvió a dar el mismo argumento que había dado antes, Dios le indicó los planes que
tenía para él, ahí en Horeb, lo confirió nuevamente para que ahora el ungiera a Hazael por rey
de Asiria, a Jehú como rey sobre Israel y a Eliseo como profeta y sustituto suyo.

Dios nunca te dejará en medio de problemas, al contrario usará esos mismos problemas para
hacer cosas maravillosas contigo, no tengas miedo, cree solamente, el buen pastor, siempre
estará contigo.

(no agregado en el original, el siguiente párrafo)

Jesús es un gran anfitrión que ofrece deliciosos banquetes a todos aquellos que quieren ir en
pos de él. Él se encargará de todo aquello que te angustie, incluido tus enemigos…
El Buen Pastor VI

Sal.23.6

Después de encontrarse con Dios en el monte Horeb, Elías estaba listo para continuar su
camino, ya había recobrado fuerza, había recibido animo y ciertas instrucciones; ya no estaba
solo, había comprendido que Dios estaba con él.

Partiendo él de allí, halló a Eliseo y pasando por delante de él, echó sobre él su manto… Más
tarde Eliseo se levantó y fue tras Elías, y le servía (1 Reyes 19:19-21).

Que maravilloso es nuestro Dios, siempre envía personas especiales para que nos acompañen
en nuestro caminar por la vida, es bueno rodearnos de las personas que Dios elige para que
sean nuestros amigos y así no estemos solos.

Cuando se llegó el momento en que Elías fuese quitado de este mundo, ahí estaba su fiel
servidor, él cual no quiso alejarse de él ni por un instante, a donde quiera que iba le
acompañaba y ahí estaba cuando se llegó el momento que Dios había determinado para
llevarse a Elías. Y aconteció que yendo ellos y hablando, he aquí un carro de fuego con caballos
de fuego apartó a los dos; y Elías subió al cielo en un torbellino. (2 Reyes 2:1-11).

Elías había realizado una gran obra, y recibió una gloriosa recompensa. En la soledad y el
desánimo, sufriendo dolor y aflicciones, en el desierto o en las cumbres de las montañas, Elías
había proseguido con sus difíciles tareas de dar un testimonio para Dios en un tiempo cuando
el rey y el pueblo habían dado la espalda a Jehová. Pero Dios no permitió que su siervo muriera
a manos de los que querían quitarle la vida, ni permitió que terminara sus labores desanimado
o vituperado. Como Elías había honrado a Dios, así también lo honró el Señor no permitiendo
que entrara en la tumba, sino que fuera llevado directamente a la gloria y la paz del cielo.
(CBA).

Dios siempre velará por sus hijos, y aquellos que buscan persistentemente honrarle siendo un
testimonio vivo verán la gloria de Dios.

Que nuestro deseo sea siempre buscar a Jesús nuestro buen pastor y que constantemente
podamos decir: Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida y
en la casa de Jehová moraré por largos días. (Salmo 23:6).

¿Te gustaría honrar a Dios y disfrutar de una vida eterna? Déjame contarte que Jesús dijo: Yo
soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que
vive y cree en mí, no morirá eternamente. (Juan 11:25-26).

Lo ves, hay esperanza para aquellos que buscan a Jesús el buen pastor, pues él es el único
camino al Padre y la entrada a la vida eterna.

Hoy es un buen día para tomar la decisión de vivir para agradar a Dios y hacer de Jesús nuestro
buen pastor.

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