Está en la página 1de 9

METODOS DE INTERPRETACION Y APLICACIÓN DE LAS NORMAS TRIBUTARIAS.

Interpretación de las leyes fiscales.


Establecer una norma es establecer su sentido o alcance, cuando esta no sea clara, tuviese
diferentes significados o sea necesario establecer el alcance por contradicciones o vacíos
con otras disposiciones.
Interpretar la norma jurídica es la “actividad dirigida a reconocer y a reconstruir el significado
que ha de atribuirse a formas representativas, en la órbita del orden jurídico que son fuente
de valoraciones jurídicas, o que constituyen el objeto de semejantes valoraciones” (Betti).
Como cualquier otra norma jurídica, cuando la norma tributaria no es clara, se contradice o
existen vacíos, es necesaria su interpretación.
La interpretación de las normas jurídicas puede realizarse por cualquier persona. Es decir,
por los propios sujetos afectados (por ejemplo los contribuyentes), los juristas o abogados
y los académicos o doctrinarios (también llamada interpretación doctrinal). Sin embargo,
estas interpretaciones privadas no obligan ni determinan el efectivo sentido de las normas,
pues estas personas no tienen el poder de decir o decidir sobre el significado de las mismas.
Por tanto, su capacidad de influir en el sentido de la norma es muy reducida.
Por otra parte, las interpretaciones realizadas por la Administración Pública al aplicar las
leyes, por el Poder Judicial, así como las realizadas por el propio Poder Legislativo, sí tienen
la capacidad de establecer el sentido y alcance de las normas interpretadas.
Sin embargo, en cuanto a la Administración Pública, se discute si en efecto realiza una
interpretación de las normas o si sólo las aplica. Respecto del Poder Legislativo, se le
reconoce la facultad de interpretar las leyes, dicha interpretación se denomina “auténtica”,
pues es el mismo órgano que creó las leyes quien las interpreta. No obstante, a pesar de
tener la facultad, en nuestro país no se advierten casos en donde el Poder Legislativo
interpreta normas jurídicas.
En el caso del Poder Judicial, este órgano es conocido como el intérprete por excelencia
de las normas, especialmente a través de sus tesis y jurisprudencias, en donde establece
el contenido y alcance que debe atribuirse a las disposiciones jurídicas.
Métodos de interpretación;
Método gramatical o literal El método de interpretación gramatical o literal se basa en el
sentido literal o gramatical de las palabras empleadas en la expresión de la norma jurídica.
Es decir, se atiende exclusivamente al significado gramatical de las palabras.
De esta forma, se propone encontrar el sentido de la norma a partir de su literalidad,
desentrañando el significado de las palabras y signos gramaticales. Así, al utilizar este
método, se toma a la ley como una serie de vocablos los cuales se analizan conforme las
reglas gramaticales: qué palabras se utilizan, cómo está estructurado el lenguaje, cómo
están colocados los signos de puntuación y acentuación, etc., a fin de comprender el sentido
de la norma.
Método lógico o conceptual A través del método lógico o conceptual, además del análisis
gramatical del texto de la norma, se busca el verdadero sentido utilizando los razonamientos
de la lógica. Así, se establecen premisas cuyas conclusiones son la base para la
interpretación.
Además, este método de interpretación utiliza una serie de reglas lógicas, tales como: el
que puede lo más puede lo menos; quien no puede lo menos tampoco puede lo más; la
inclusión de un caso supone la exclusión de los demás; la inclusión de un caso supone la
inclusión de otro similar, entre otras.
Método histórico o evolutivo El método histórico tiene como punto de partida el contexto
histórico en que surge la norma. Se busca el sentido de la norma acudiendo a la forma en
que los distintos legisladores, a lo largo de la historia, regularon las instituciones jurídicas.
Así, se investigan los antecedentes, necesidades y circunstancias que dieron origen y
evolución a las normas, tales como condiciones de época, debates legislativos y exposición
de motivos, para conocer la voluntad del legislador.
Método sistemático El método sistemático busca el sentido de la norma atendiendo al
conjunto de normas del que forma parte; se relacionan las diversas disposiciones de un
mismo cuerpo normativo para que surja su armonía, pues se consideran a las distintas
disposiciones como partes de un todo. De esta manera, se busca una interpretación que
tenga concordancia con el contenido general del ordenamiento al que pertenece de tal
manera que la norma no se interprete en forma aislada. Por regla general, no se utiliza un
sólo método para interpretar las normas jurídicas, sino un conjunto de ellos, según sea el
caso. Sin embargo, debemos señalar que una correcta interpretación garantiza la adecuada
aplicación de las normas jurídicas en general, y fiscales en especial. Con ello, se evitan
afectaciones y vulneraciones a los derechos de los gobernados.

Aplicación de las normas tributarias


Para aplicar una norma jurídica en materia fiscal, se debe verificar si trata de una norma
sobre los elementos de los impuestos o demás contribuciones. Serán de aplicación estricta
aquellas normas que establezcan;
Cargas u obligaciones a los particulares (los que se refieren al sujeto, objeto, base, tasa o
tarifa).
Excepciones a las obligaciones fiscales (por ejemplo, los que establecen exenciones).
Infracciones
Sanciones
Aquellas disposiciones o normas que no se refieran a lo de arriba mencionado, se
interpretarán aplicando cualquier método de interpretación.
Pareciera que existe un método de interpretación especial o que no existe posibilidad de
interpretación para las disposiciones fiscales que establezcan cargas, señalan excepciones
y fijen infracciones y sanciones. Así se consideró por algún tiempo, sin embargo, para
conocer el sentido y alcance del artículo de referencia, debemos acudir a la interpretación
del Poder Judicial.
El artículo 5 del CFF, habla de aplicación estricta y no de un método de interpretación. Por
tanto, el Poder Judicial ha concluido que se puede aplicar cualquier método de
interpretación fiscal aun tratándose de normas que establecen cargas, excepciones a
obligaciones, infracciones o sanciones, como se advierte;
El hecho de que el legislador haya establecido que las disposiciones fiscales que prevén
elementos esenciales como son sujeto, objeto, base, tasa o tarifa de una contribución y las
excepciones a ésta, son de aplicación estricta, no significa que el intérprete no pueda acudir
a los diversos métodos que permiten conocer la verdadera intención del creador de aquellas
disposiciones, cuando de su análisis literal en virtud de las palabras utilizadas, sean
técnicas o de uso común, se genere incertidumbre sobre su significado, ya que el efecto de
lo ordenado por el legislador es obligar a aquél a que realice la aplicación estricta de la
respectiva hipótesis jurídica única y exclusivamente a las situaciones de hecho que
coincidan con lo previsto en ella, una vez desentrañado su alcance.
El mismo Poder Judicial ha señalado que para la interpretación de las normas que
establecen cargas, excepciones a obligaciones, infracciones y sanciones, se debe partir del
texto literal de la norma, lo que no implica que esté prohibido acudir a los diversos métodos
de interpretación reconocidos por la ciencia jurídica.
En cuanto a la aplicación estricta, el Poder Judicial señala que se trata de constreñir la
aplicación de las normas, única y exclusivamente a las hipótesis jurídicas y a las situaciones
de hecho que coincidan con lo previsto en la norma, una vez que se determine su alcance.
Las normas que establecen cargas, excepciones a obligaciones, infracciones o sanciones,
no pueden aplicarse a casos análogos o similares. Sin embargo, sí pueden interpretarse
conforme a los distintos métodos de interpretación.
De esta manera, podemos concluir que, al igual que otras materias, las normas fiscales
pueden interpretarse conforme a los distintos métodos de interpretación, no obstante
cuando se trate de normas que establezcan cargas, excepciones a las cargas, infracciones
y sanciones, se debe partir de la interpretación literal de la norma y su aplicación debe ser
estricta: sólo a las hipótesis que coincidan con lo señalado en la norma, sin que pueda
haber aplicación a casos similares y sin que las hipótesis puedan ampliarse o restringirse.

RELACION JURIDICA TRIBUTARIA Y SU TRASCENDENCIA


La relación entre Estado y contribuyente tiene su origen en una ley y es regida por normas
tributarias. Por tanto, a esta relación se le denomina relación jurídico- tributaria.
La norma fiscal establece hechos hipotéticos que constituyen los hechos por los cuales, de
ocurrir en la realidad, los gobernados tendrían que pagar impuestos o demás
contribuciones. A estos hechos hipotéticos se les denomina hechos imponibles.
Así, el hecho imponible es el presupuesto fijado por la ley para configurar cada contribución
y cuya realización origina el nacimiento de la obligación tributaria principal: el pago de
contribuciones; así como la facultad del Estado de percibir, y en su caso, exigir dichos
pagos.
Como se trata de hechos hipotéticos, pueden ocurrir o no. Si no ocurren, no hay relación
jurídico-tributaria; pero cuando se realiza el hecho imponible en la realidad, entonces surge
una relación entre el Estado y los contribuyentes, cuyo resultado es un conjunto de
derechos y obligaciones para ambos. Como hemos mencionado, la obligación principal que
surge de esta relación es la obligación del pago de impuestos u otras contribuciones,
aunque esta no es la única obligación, como veremos más adelante.

Hechos hipotéticos CAUSA Ocurre el supuesto RELACIÓN


establecidos en ley JURÍDICO-
(Hechos imponibles) establecido en una norma fiscal
(ej. La obtención de ingresos TRIBUTARIA
por salarios o por actividades
empresariales)
EFECTO Derechos y
obligaciones para contribuyente
y Estado (vínculo jurídico)

Tomando en cuenta lo anterior, esta relación puede definirse como el vínculo jurídico que
se establece entre un sujeto llamado activo (Estado) y otro sujeto llamado pasivo (el
contribuyente), que surge en virtud de la ley, por cuya realización el contribuyente se
encuentra en la necesidad jurídica de cumplir con ciertas obligaciones formales y de
entregar al Estado cierta cantidad de bienes, generalmente dinero, que éste debe destinar
a la satisfacción del gasto público. Aunque, no debemos olvidar, que también surgen otras
obligaciones, como veremos con mayor detalle en el apartado siguiente.
La relación jurídico-tributaria tiene las siguientes características:
• Es un vínculo personal entre Estado y contribuyente.
• Tiene su origen en la ley, como acto emanado del poder legislativo (sin ella no puede
existir relación jurídico- tributaria).
• Nace al producirse el presupuesto de hecho (hecho imponible) previsto en ley.
• Trae como consecuencia una serie de derechos y obligaciones.
• La obligación principal a cargo del contribuyente consiste en pagar impuestos o demás
contribuciones.
La relación jurídico-tributaria se compone de una serie de derechos y obligaciones de dos
partes: Estado y contribuyente, quienes son los sujetos de la relación. En la relación jurídica
principal, el Estado es el acreedor de los impuestos y demás contribuciones, por ello, se le
denomina sujeto activo. Por otra parte, la persona obligada al pago por realizar el hecho
imponible es el deudor, a quien se le denomina sujeto pasivo.
SUJETO ACTIVO = ESTADO
SUJETO PASIVO = CONTRIBUYENTE QUE REALIZA HECHO IMPONIBLE
El sujeto activo se entiende como el Estado, en sus tres órdenes de gobierno, a través de
sus dependencias y demás organismos fiscales autónomos a los que la ley les otorga la
facultad de percibir los impuestos y demás contribuciones, y en su caso, de exigirlos8 en
los términos que establezca la ley.
Así, son sujetos activos: el Servicio de Administración Tributaria (SAT), las administraciones
tributarias de las entidades federativas y de los municipios, así como diversos organismos,
por ejemplo, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), el Instituto del Fondo Nacional
de la Vivienda para los Trabajadores (INFONAVIT), y la Comisión Nacional del Agua
(CONAGUA).
En cuanto al sujeto pasivo, por regla general comprende al contribuyente quien realiza el
hecho imponible, pero en ocasiones, también comprende a contribuyentes sustitutos o
solidarios. Estos últimos son aquellos que por imposición de la ley, y sin haber realizado el
hecho imponible, están obligados a pagar el impuesto o demás contribuciones en lugar del
contribuyente.
Así, los sujetos pasivos pueden clasificarse de la siguiente manera:
Directo, persona que tiene la obligación tributaria por haber realizado el hecho imponible.
Sustituto, persona que tiene la responsabilidad de retener el impuesto del contribuyente
directo, y luego entregarlo al acreedor, por ejemplo los patrones que tienen la obligación de
retener el Impuesto sobre la Renta de sus trabajadores, con el objeto de facilitar la
recaudación al SAT.
Solidario, persona que soporta la obligación de pago a título de garantía; es decir, para
asegurar el pago del impuesto u otra contribución, por ejemplo, los representantes de
empresas.

El hecho imponible

Salta a la vista que el hecho imponible es el punto de partida para el estudio del nacimiento
de la obligación fiscal. La legislación fiscal contiene una serie de presupuestos de hecho o
hipótesis a cuya realización asocia el nacimiento de la obligación fiscal. A ese presupuesto
de hecho o hipótesis contenido en una norma jurídica tributaria en forma abstracta e
hipotética, se le llama hecho imponible.

En materia de tributos, los hechos imponibles son muy diversos, ya que pueden ser simples
hechos materiales, como el paso de una mercancía por la aduana, hechos económicos,
como la percepción de un ingreso, incluso no solo los hechos positivos pueden ser
considerados como hechos imponibles, sino también como hechos negativos, es decir, el
hecho imponible no solo es lo que se hace, sino también lo que no se hace. Todos estos
presupuestos originan una obligación.

Lo importante dentro de los hechos imponibles es que el legislador, al momento de


considerar un presupuesto de hecho, se debe dirigir hacia situaciones económicas que
realmente demuestren capacidad contributiva del ciudadano, como son la renta, el
patrimonio, etc. El hecho imponible tiene que tener un fundamento constitucional y este no
puede ser otro que la capacidad económica, como presupuesto lógico y conceptual de la
obligación de contribuir a los gastos públicos.
En cuanto a la realización del hecho imponible, no solo los hechos lícitos pueden
considerarse como hechos generadores, sino también los ilícitos. Esto es así, porque para
la tributación lo que interesa es sólo el aspecto económico del hecho generador, por cuanto
sirve de índice de la capacidad contributiva, y, por lo tanto, además, porque sería contrario
al principio de legalidad y, por lo tanto, injusto que contraventores de la Ley estuvieran en
ventaja respecto de quienes cumplen con la Ley y quedaran exonerados del pago del
tributo, no obstante que ambos realizan el hecho imponible, por la sola razón de que uno lo
hizo mediante un hecho lícito y el otro mediante un ilícito.

El hecho imponible es uno de los elementos más importantes del tributo, ya que es el
supuesto fáctico o de hecho (también denominado como objeto del tributo) que constituye
un hecho real o elemento de la realidad social, que el legislador contempla para integrarlo
a la norma jurídica, convirtiéndose en un supuesto normativo que recibe el nombre de hecho
imponible o supuesto de hecho.

La obligación fiscal nace cuando se realiza el hecho imponible, es decir, cuando se da el


hecho generador (es el hecho material que se realiza en la vida real que actualiza esa
hipótesis normativa), ya que en ese momento se materializa lo contemplado en el
ordenamiento jurídico.

Elementos del hecho imponible.

El hecho imponible es una situación que prevé el legislador para que a su realización nazca
la obligación tributaria. Son cuatro los elementos que integran el hecho imponible:
a) Elemento objetivo
b) Elemento subjetivo
c) Elemento espacial
d) Elemento temporal

Elemento objetivo
Es una situación de hecho que en el mismo se contiene. Es tan fundamental este elemento
que en la doctrina o en la propia legislación, se habla de hecho imponible para designar
este elemento objetivo.

El hecho imponible debe estar presente en una capacidad contributiva. Pero el legislador
puede recoger el objeto económico del impuesto en el supuesto legal de hecho imponible
de toda su pureza, con todos sus aspectos o en alguna de sus manifestaciones. Desde el
punto de vista del Derecho fiscal lo que importa es la definición legal. Por tanto, la situación
de hecho que se constituye por el Derecho positivo en el elemento objetivo del hecho
imponible, puede consistir en;
Un hecho o fenómeno de contenido económico, que se convierte en hecho jurídico tributario
al tipificarlo la Ley fiscal como elemento objetivo del hecho imponible. A su vez, estos
hechos cuya naturaleza extra-tributaria es económica, pueden ser; la percepción de una
renta; la obtención de un producto; la tenencia o existencia de un patrimonio: un gasto: el
tráfico de bienes o servicios; el tráfico o la transmisión de patrimonios, etc.
Es cierto que a cada tributo corresponder a un hecho imponible o presupuesto tributario
único genérico. Pero es posible que a un solo tributo correspondan varios hechos tributarios
específicos, siempre que todos ellos sean reconducibles a un mismo presupuesto o hecho
imponible genérico.

Elemento subjetivo

Consiste en la atribución del hecho imponible a un determinado sujeto. Esta relación de un


sujeto con el hecho imponible a un determinado sujeto. Esta relación de un sujeto con el
hecho imponible puede venir definida por la Ley, bien como una simple relación de hecho,
o bien como una relación jurídica. Pero, desde el momento en que la Ley la tipifica, se
convierte en una categoría jurídico- tributaria que podemos designar como titularidad del
hecho imponible. La titularidad del hecho imponible puede definirse diciendo que es la
atribución que la Ley hace o la vinculación que la Ley establece entre el hecho imponible y
un sujeto, siendo por tanto el elemento subjetivo del hecho imponible.

Este elemento de la titularidad del hecho imponible es muy importante, porque nos permite
definir nada menos al contribuyente como categoría de sujeto pasivo de la obligación
tributaria.

El elemento subjetivo imponible lo es, pues, el deudor del impuesto. Pero también lo es,
además de él, el ente público acreedor del impuesto; de forma que más que hablarse de un
elemento subjetivo (deudor, contribuyente), hay que hablar de dos elementos subjetivos;
deudor y acreedor, ligados por la relación jurídica tributaria.

Elemento espacial.

Es preciso al hecho imponible un elemento espacial que recoja las características de


localización del mismo. Desde el punto de vista espacial, el hecho imponible determina la
aplicación, de la ley fiscal. Ha de estar definido, por tanto, de manera que determine los
límites espaciales dentro de los cuales haya de surtir sus efectos jurídicos. Estos límites
espaciales constituyen un problema muy importante, puesto que se liga a ellos el fenómeno
de la doble imposición internacional. Consiste, ésta, en que dos Estados, según sus
respectivas legislaciones tributarias definen que un mismo hecho imponible se ha realizado
en el territorio de ambos y, en consecuencia, pueden también ambos gravarlo. Con lo que
dicho hecho imponible queda sometido a dos impuestos idénticos o similares (uno de cada
Estado). Este problema se resuelve por medio de dos procedimientos; Mediante el Derecho
interno de cada Estado y Mediante los convenios de doble imposición (celebrados entre
varios Estados para evitar que sobre un mismo hecho imponible recaiga un gravamen en
dos o más Estados a la vez.
El elemento espacial suele variar de unos impuestos a otros. Existen diversos criterios para
definirlo y cada uno se aplica según la naturaleza del impuesto; y de ella dependerá, por
tanto cómo se verifique la construcción del elemento espacial.
En los impuestos personales, es decir, aquellos que son configurados que se relacionan a
una persona, el elemento espacial suele ser definido atendiendo a la residencia del
contribuyente, establecimiento permanente o fuente de riqueza. Así, sólo, se gravan las
rentas que perciban los residentes en México de acuerdo con el artículo 1 de la Ley del
Impuesto Sobre la Renta.

En los impuestos indirectos sobre el tráfico patrimonial, el elemento espacial es el lugar de


la formalización del acto o contrato, el lugar dónde está situado el bien cuya transmisión se
grava.

En otros impuestos, se combinan y acumulan varios de los criterios citados para definir el
elemento espacial (lugar de la realización del hecho imponible), como los siguientes;
Lugar0020de ejecución del acto, el de la situación de los bienes, etc.

Elemento temporal.

Es el que delimita la realización del hecho imponible en el tiempo: nos define cuál es el
momento en que se considera realizado el hecho imponible como determinante de la
obligación de pagar el impuesto (devengo el impuesto).

El concepto devengo el impuesto es uno de los más clásicos de nuestras leyes fiscales y
también uno de los más sometidos doctrinalmente a discusión. La doctrina predominante
considera que el devengo es el momento en que se realiza el hecho imponible. Así, en el
I.V.A., el impuesto se devenga en el momento en que se entrega el bien correspondiente.
En los hechos imponibles que no son instantáneos (como, por ejemplo, una transmisión,
una compraventa, etc.) sino continuados con el tiempo (obtención de un beneficio,
titularidad de un patrimonio, etc.) El legislador suele referir convencionalmente la realización
completa del hecho imponible al final de un determinado periodo de tiempo ( en el impuesto
sobre sociedades, por ejemplo, al final del ejercicio social, en el Impuesto Sobre la Renta
de las Personas Físicas, al finalizar el año natural. Etc.)
CONCLUSIONES
La interpretación de normas jurídicas se refiere a establecer el significado o alcance de las
normas que se encuentran en los distintos ordenamientos o leyes jurídicas.
Existen distintos métodos para la interpretación de normas jurídicas, entre estos: gramatical
o literal, lógico o conceptual, histórico o evolutivo y sistemático.
Las normas fiscales pueden interpretarse conforme a los distintos métodos de
interpretación, no obstante cuando se trate de normas que establezcan cargas,
excepciones a las cargas, infracciones y sanciones, se debe partir del texto literal y su
aplicación debe ser estricta.
La relación entre Estado y contribuyente es conocida como relación jurídico-tributaria, por
tener su origen en una ley. La ley fiscal establece hechos hipotéticos denominados hechos
imponibles que, de ocurrir, hacen surgir esta relación que comprende a un conjunto de
derechos y obligaciones, siendo la obligación tributaria principal el pago de impuestos.
La obligación tributaria puede ser de cuatro tipos: dar, hacer, no hacer y tolerar. La
obligación tributaria de dar o pagar es de carácter sustantiva; mientras que las otras son
obligaciones formales cuya finalidad es facilitar el cumplimiento de la obligación principal.
Asimismo, hay dos sujetos en la relación jurídico-tributaria: el sujeto activo y el sujeto
pasivo. El primero es el Estado a través de sus dependencias y demás organismos públicos
fiscales autónomos a los que la ley otorga facultad para cobrar impuestos y demás
contribuciones.
Por otro lado, el sujeto pasivo es por excelencia el contribuyente que realiza el hecho
imponible, pero a veces, es un sustituto o solidario que tiene la obligación de pago por así
disponerlo la ley fiscal, aunque no haya realizado el hecho imponible.

También podría gustarte