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MANUAL DE DERECHO PROCESAL

PARA EXAMEN DE GRADO


CUARTA EDICION ACTUALIZADA

Jorge Oanilo Correa Selamé


A bogad o, M g.
Profesor de Derecho Procesal
Director del Dpto. de Derecho Procesal
Facultad de Derecho
Universidad Central de Chile

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EDICIONES JURIDICAS DE

SANTIAGO
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I.S .B .N . 978-956-8285-82-1

IMPRESO EN CHILE
PRESENTACION

Varias ediciones de este texto que contiene diversos temas básicos que un
postulante debe conocer para presentarse a rendir su Examen de Grado han
visto la luz pública.
Muchos estudiantes lo han utilizado con éxito, según me lo han hecho saber.
Lo anterior, ha motivado esta revisión de materias que, según señalé, son
básicas y, por lo tanto, no agotan los temas.
Sabido es que el Examen de Grado debe comprender temas generales pues
no es aquella prueba que ordinariamente se rinde durante la permanencia en la
Universidad.
Como lo he dicho, los que tenemos la suerte de desenvolvemos en el mundo
académico vemos como generaciones de alumnos, al egresar de la Universidad,
se ven enfrentados a la experiencia que implica rendir un examen decisivo para
sus pretensiones. Es, en esos instantes, en los que el alumno precisa de un texto
que lo guíe en su estudio, sea porque ese alumno no guardó los apuntes de su
profesor, sea porque le son insuficientes, sea, en fin, porque el Derecho va cam­
biando.
Mi modesta pretensión es, como antes, contribuir en algo con ese alumno
que se enfrenta a una etapa crucial en su carrera proporcionándole un texto
actualizado, revisado y enriquecido con la valiosa experiencia de participar en
exámenes de grado.
El estudiante encontrará, asimismo, dos anexos. El primero denominado "Ideas
Claves", que contiene puntos que a veces se olvidan y que son fundamentales.
El segundo anexo es un Cuadro Comparativo entre los recursos procesales
civiles y penales, con la salvedad de las casaciones civiles y el recurso de nulidad
penal, por razones obvias. Se omite, asimismo, la comparación de las revisiones
en atención a sus diferentes naturalezas.

EL AUTOR
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TEMA 1
EL DERECHO PROCESAL

1. CONCEPTO DE DERECHO PROCESAL

El Derecho Procesal puede ser conceptualizado como aquella rama del derecho
que estudia la organización de los tribunales de justicia, señala sus atribuciones
y competencias y determina las normas de procedimiento a que deben someter­
se tanto los tribunales como las personas que concurren ante ellos planteando
pretensiones procesales.
El autor argentino Lazcano define al Derecho Procesal como “un conjunto de
principios que regulan la actividad jurisdiccional del Estado y de la que despliegan los
particulares que la requieren".
Alsina señala que es “el conjunto de normas que regulan la actividad del Estado
para la aplicación de las leyes de fondo".
Siguiendo a Vescovi, destacamos desde luego que los conceptos básicos del
Derecho Procesal son los d e jurisdicción, acción y proceso.
La jurisdicción "es la función estatal que tiene el cometido de dirimir los conflictos
entre los individuos para imponer el Derecho".
La acción, a su tumo, "es el poder jurídico que se ejercita frente al Estado, en sus
órganos jurisdiccionales, para reclamar la actividad jurisdiccional".
Frente a un conflicto jurídico, el particular se dirige ante el órgano jurisdic­
cional para reclamar la solución del conflicto.
“El ejercicio de la función jurisdiccional, que tiene por fin decir el Derecho en el caso
concreto, mediante una declaración judicial que constituya, en adelante, la regla obliga­
toria con carácter definitivo e inmodificable, se realiza mediante el proceso".

2. CONTENIDO DEL DERECHO PROCESAL

El Derecho Procesal abarca el estudio de dos órdenes de materias:


I o. El estudio de los tribunales de justicia, que a su vez comprende dos aspectos:
El estudio de la organización de los tribunales y de sus atribuciones y com­
petencias; y
2o. El estudio del procedimiento.
8

Esto ha conducido a que se clasifique el Derecho Procesal en dos grandes


grupos:
El Derecho P rocesal O rgánico, q u e es aquella ram a d el Derecho Procesal que
comprende el estudio de la organización de los tribunales de justicia y de sus
atribuciones y competencias.
El Derecho Procesal Funcional, que es aquella rama del Derecho Procesal que
estudia las normas de procedimiento a que deben someterse tanto los tribunales
com o las personas que concurren ante ellos planteando pretensiones procesales.

3. CARACTERISTICAS DEL DERECHO PROCESAL

A. Es un Derecho Público porque regula relaciones entre un órgano del


Estado que se haya en una situación de supremacía y que está investido de una
potestad jurídica pública y otras personas que se hayan sujetos a esa potestad
en una relación de subordinación;
B. Es un Derecho formal por cuanto regula la forma, es decir, el modo de
realizar la actividad jurisdiccional y, al lado de este derecho formal, está el dere­
cho material que determina el contenido y la materia. Ese derecho material, que
importa el contenido del Derecho Procesal, puede ser de índole civil, comercial,
constitucional, etc.
C. Es un Derecho autónomo, pues tiene sus propias normas, instituciones y
principios fundamentales que dan vida a la letra muerta del derecho sustantivo.
Jamás, entonces, como se hacía antaño e incluso hoy por retrógrados civilistas,
puede hablarse de "derecho adjetivo", o sea, apéndice de algo o secundario;
D. Sus normas son instrumentales porque son la vía o el medio para lograr
el restablecimiento o la creación de un orden jurídico vulnerado.
"El Estado, en el desempeño de su Junción pública, regula las relaciones Íntersubjetivas
a través de los distintos órdenes de actividades". "Son normas generales y abstractas,
dictadas sin referencia a situaciones particulares concretas o a individuos determinados,
constituyen tipos o modelos de conducta acompañados de la sanción que reclama el ca­
rácter coercible de la regla de Derecho."
Con la jurisdicción, "se procura obtener la realización práctica" d e tales normas
sustantivas, "declarando cual es la ley del caso concreto (proceso de conocimiento) y
adoptando medidas para que esa regla sea cumplida (proceso de ejecución)".

4. FUENTES DEL DERECHO PROCESAL

Son fuentes del derecho procesal los antecedentes de donde él brota, emana
o se genera. Esas fuentes pueden ser:
A) Directas o principales: estas fuentes están constituidas por la Constitución
9

Política de la República; la Ley procesal; los Autos acordados y los Tratados


internacionales sobre el Derecho Procesal.
B) Indirectas o mediatas: derecho histórico; Derecho extranjero; Jurispruden­
cia; Doctrina; Usos; Costumbre y Equidad.

A) FUENTES DIRECTAS 0 PRINCIPALES


a) Constitución Política de la República: el Capítulo VI habla del Poder Ju d i­
cial (artículos 76 a 82) y, además, contiene otros preceptos de orden constitucional
relativos a materias procesales.
b) Ley Procesal: es aquella que tiene por objeto cumplir con cualquiera de
las finalidades pretendidas en relación con las materias objetos del contenido
del Derecho Procesal independientemente de la ubicación donde la ley procesal
aparezca inserta.
c) Tratados Internacionales: los tratados ratificados en tiempo y en forma
pasan a convertirse en leyes de la República y pueden versar sobre variadas
materias y tienden a lograr una pacifica y mejor convivencia.
d) Autos Acordados: son normas permanentes, generales y obligatorias que
dictan los Tribunales Superiores de Justicia y que tienen la finalidad de llenar
los vacíos de las leyes o complementarlas o que se dictan en aras de una m ejor
administración de justicia.
El inciso final del artículo 96 del Código Orgánico dispone: " Todos los autos
acordados de carácter general y aplicación general que dicte la Corte Suprema deberán
ser publicados en el Diario Oficial".

B) FUENTES INDIRECTAS 0 MEDIATAS


Únicamente diremos que la jurisprudencia es la doctrina que emana de ¡as sen­
tencias de los Tribunales Superiores de Justicia; y que, respecto a la equidad, los
artículos 76 de la Constitución, 170 N° 5 y 637 del Código de Procedimiento Civil
y 10 del Código Orgánico de Tribunales, consultan aplicaciones de la equidad.

5. LEY PROCESAL

Además de la Constitución Política de la República, la ley procesal es la fuente


principal del Derecho Procesal y, en su forma, es igual a las demás leyes y solo
se diferencia de ella por su contenido.
La ley procesal puede ser interpretada por el propio legislador, por el juez o por
el jurista, según lo cual la interpretación puede ser auténtica, judicial o doctrinal.
10

En materia de reglas de interpretación, tienen aplicación los artículos 19 a 24


del Código Civil.

6. INTEGRACION DE LA LEY PROCESAL

Los Tribunales de Justicia, en materias contenciosas, una vez reclamada su


intervención, están obligados a conocer del asunto y no pueden excusarse de
hacerlo ni aún a falta de ley que regule la materia, como lo disponen el artículo
76 inciso 2o de la Constitución Política de la República y el artículo 10 inciso 2o
del Código Orgánico de Tribunales.
En ese caso, la ley debe ser integrada, y el N° 5 del artículo 170 del Código de
Procedimiento Civil, dispone que se deben aplicar los principios generales de
equidad en la solución de los problemas que se plantean.

7. APLICACION DE LA LEY PROCESAL

Estudia los problemas que suscita la ley procesal en cuanto a su vigencia o


eficacia respecto del tiempo, espacio y de las personas.

A. VIGENCIA EN CUANTO AL TIEMPO


La vigencia temporal de la ley procesal no se diferencia de las materias gene­
rales. (Artículos 6° y 7o del Código Civil)
La ley procesal rige los hechos, actos y situaciones jurídicas realizadas tras
su entrada en vigor salvo que por declararse retroactiva rija hechos, actos y
actuaciones anteriores.
La ley rige desde su publicación en el Diario Oficial hasta el día de su deroga­
ción o modificación a menos que ella misma establezca otra norma al respecto.
No obstante, en los ordenamientos jurídicos se dan casos o situaciones contra­
rias a las hipótesis de normalidad que hemos indicado y es así como es posible
encontrar leyes que afecten a situaciones jurídicas generadas con anterioridad
a su establecimiento (retroactividad de la ley) o leyes que regulan situaciones
jurídicas mas allá de su vigencia en que se sigue aplicando a situaciones jurídicas
que se producen bajo el imperio de una nueva ley y que se refiere a la misma
naturaleza (ultractividad de la ley).

B. VIGENCIA EN CUANTO AL ESPACIO


Cada Estado ejerce su soberanía dentro del ámbito territorial que le corres­
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ponde geográficamente.
El problema se suscita cuando existe conflicto de leyes procesales de dos o
más Estados, existiendo, como norma para la resolución del conflicto en que
eventualmente pueden estar leyes chilenas y extranjeras, el artículo 14 del Có­
digo Civil, que prescribe: "La ley es obligatoria para todos los habitantes de la
República, inclusos los extranjeros".
De esta norma, se desprende la territorialidad de la ley procesal chilena
En consecuencia, tienen el carácter de territoriales las inherentes a:
- Organización y atribuciones de los tribunales de justicia;
- Competencia de esos tribunales;
- Las normas relativas a los procedimientos a utilizar ya sea en materia con­
tenciosa o no contenciosa;
- Aquellas que se refieren a los medios de prueba;
- Aquellas que se refieren a la ejecución de las resoluciones dictadas por los
tribunales nacionales.
Todo ello, constituye el llamado principio de la territorialidad, principio que
es una aplicación del aforismo latino lex locus regit actum, es decir, la ley del
lugar rige el acto.
Sin embargo, este principio no tiene actualmente un carácter absoluto. En
efecto, el trafico internacional ha motivado que las legislaciones establezcan
mecanismos de interrelación que facilitan una adecuada reglamentación de esa
materia lo que ha dado origen a normas procesales internacionales y por ello
existen normas especiales para la tramitación de exhortas internacionales; dispo­
siciones de índole internacional que se refieren al cumplimiento en un Estado de
sentencias judiciales dictadas por los tribunales de otros Estados y han surgido,
asimismo, en el aspecto procesal penal, tratados sobre extradición, todo lo cual
está inspirado en el principio que proclaman los Estados de cooperación judicial
internacional.
Hay, además, otras materias que también hacen excepción a este principio
de la territorialidad de la ley procesal, como son las situaciones que contempla
el artículo 6 del Código Orgánico de Tribunales.

C. VIGENCIA EN CUANTO A LAS PERSONAS


La regla general es que la ley procesal no tome en cuenta la calidad de las
personas para determinar la jerarquía del tribunal llamado a intervenir en un
asunto litigioso.
Así lo indica el artículo 5o del Código Orgánico cuando manifiesta que "a
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los tribunales mencionados en este artículo corresponderá el conocimiento de


todos los asuntos judiciales que se promuevan dentro del territorio de la Repú­
blica cualquiera que sea su naturaleza y la calidad de las personas que en ellos
intervengan".
No obstante esta igualdad, que se trata en la Constitución y que se insiste en
el Código Orgánico, en su artículo 5o, en algunas ocasiones, en un juicio pueden
participar ciertas personas que están constituidas en dignidad y, en este caso, la
ley dispone que esos casos deben ser conocidos por un tribunal distinto al que
naturalmente le correspondía su conocimiento.
Esas personas, gozan de fuero y en virtud de él, son juzgadas por un tribunal
de mayor jerarquía; pero el fuero, no se encuentra establecido para la persona
que goza de él sino que, en virtud de la contraparte que no lo posee.

8. FUNDAMENTOS CONSTITUCIONALES DEL DERECHO PROCESAL

La Constitución Política de la República consagra ciertas normas rectoras del


ordenamiento jurídico, entre las cuales se puede distinguir claramente aquellas
relativas al Poder Judicial; a la igualdad frente a la justicia; al Derecho a la de­
fensa jurídica y al Debido proceso legal, que es aquel que cumple con todas las
normas esenciales que garantizan un correcto ejercicio de función jurisdiccional
y de la acción procesal.
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TEMA 2
LA JURISDICCION

1. CONCEPTO

"Es la función pública realizada por órganos competentes del Estado con las formas
requeridas por la ley en virtud de la cuál por acto de juicio se determina el derecho de las
partes, con el objeto de dirimir sus conflictos, controversias de relevancia jurídica mediante
decisiones con autoridad de cosa juzgada eventualmentefactibles de ejecución." (Couture)
Francesco Camelutti defíne la jurisdicción como "la actividad destinada a obtener
el arreglo de un conflicto de intereses mediante la justa composición de la litis, contenida
en una sentencia".
La jurisdicción es un poder-deber del Estado, que ejercido con sujeción a las
formas del debido proceso, tiene por objeto resolver litigios con eficacia de cosa
juzgada y eventual posibilidad de ejecución.
La jurisdicción es una función, en consecuencia, no se trata sólo de una potes­
tad, poder o facultad.
Es una función pública, realizada por órganos competentes; estos son los tri­
bunales de justicia, aún cuando habrá ocasiones en que la función jurisdiccional
también pueda competer a otros órganos del Estado.
Se hace con las formas requeridas por la ley, es decir, se cumple mediante el
proceso. Este instrumento permite decidir conflictos de relevancia jurídica.
Su objetivo es dirimir sus controversias y conflictos. Ese conflicto se decide
mediante decisiones con autoridad de cosa juzgada. Este es el objetivo perseguido
por la jurisdicción.
Este efecto no pertenece ni a la función legislativa, ni a la ejecutiva ni menos a
la administrativa. Donde hay cosa juzgada hay jurisdicción y donde no existe cosa
juzgada no existe función jurisdiccional.
Factible de ejecución, pues en un juicio no sólo interesa obtener una decisión
favorable, sino que, el vencido cumpla con la prestación a que ha sido condenado.
Esto significa que la parte vencedora no tiene obligación de cumplir la sentencia de
condena, pero sí está facultada para pedir el cumplimiento cuando ella lo desee.

2. TRATAMIENTO DE LA JURISDICCION EN LA LEGISLACION CHILENA

El inciso 1°, primera parte, del artículo 76 de la Constitución dispone: "La


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facultad de conocer de las causas civiles y criminales, de resolverlas y de hacer ejecutar


lo juzgado, pertenece exclusivamente a los tribunales establecidos por la ley".
Por su parte, el artículo I o del Código Orgánico de Tribunales señala: "La
facultad de conocer las causas civiles y criminales, de juzgarlas y de hacer ejecutar lo
juzgado pertenece exclusivamente a los tribunales que establece la ley".

3. CONCEPTO DE CAUSA

Sinónimo de causa es juicio, pleito, litigio.


Causa es la controversia jurídica actual entre partes sometida al conocimiento
d e un tribunal de justicia.
Elementos de la causa
1. Existencia de una controversia de orden jurídico.
2. La controversia jurídica debe ser actual.
3. La controversia jurídica actual debe ser entre partes.
4. La controversia actual entre partes, debe ser conocida por un tribunal de
justicia el cual la resuelve.

4. JURISDICCION DE DERECHO Y JURISDICCION DE EQUIDAD

La jurisdicción es una sola y, como tal, no se clasifica. Por lo tanto, cuando


hablamos de jurisdicción de Derecho y de jurisdicción de equidad, nos estamos
refiriendo al ejercicio de la misma, o sea, el desarrollo de la función de resolver
u na controversia, el que puede ser de Derecho o de Equidad.
1. Jurisdicción de Derecho es aquella en que la norma conforme a la cual
debe resolverse el conflicto está establecida con anterioridad por la ley y el juez
debe ajustarse a lo que ella señala.
En Chile rige este sistema y el juez no puede abstenerse de aplicar la ley aun
cuando a su criterio sea injusta, so pena de incurrir en el delito de prevaricación
contemplado en el artículo 223 del Código Penal que sanciona a los miembros
de los Tribunales de Justicia cuando "a sabiendas fallaren contra ley expresa y
vigente en materia criminal o civil".
2. Jurisdicción de Equidad es aquella en que el juez va creando el derecho al
resolver cada controversia.
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5. LIMITES, CARACTERISTICAS, MOMENTOS JURISDICCIONALES,


CONFLICTOS DE JURISDICCION Y EQUIVALENTES JURISDICCIONALES

A. LIMITES DE LA JURISDICCION
La jurisdicción tiene límites internos y límites externos. Los límites internos
son según la materia; la persona que la ejerce; el periodo durante el cual se ejerce
y la competencia. Los límites externos se encuentran en relación al territorio y a
las inmunidades de jurisdicción.

A.l. LIMITES INTERNOS


a) Según la materia: la jurisdicción se ejerce sólo respecto de materias de orden
temporal y no respecto de materias de naturaleza moral o espiritual.
b) Según la persona que la ejerce: se encuentra limitada, exclusivamente, a
los Tribunales de Justicia y no puede ser objeto de prórroga ni de delegación.
c) Según el periodo diñante el cual se ejerce: la norma general consiste en
que los Tribunales sean órganos permanentes y, por excepción, son temporales,
como los árbitros en que el ejercicio de la jurisdicción dura un periodo; o como
los tribunales unipersonales de excepción, los que mantienen la jurisdicción por
el periodo que en cada caso se les asigna.
d) Según la competencia: como no existe un solo tribunal, sino que, muchos,
entre ellos se distribuye la jurisdicción de acuerdo con las normas de la compe­
tencia.

A.2. LIMITES EXTERNOS


a) El territorio del Estado: la jurisdicción, como emanación de la soberanía,
está sujeta a los límites de ésta, y como la soberanía sólo se puede ejercer dentro
del territorio del Estado, igual norma se aplica a la jurisdicción, salvo aquellos
casos de excepción que contempla el Derecho Internacional.
Al respecto, el artículo 6o del Código Orgánico de Tribunales señala que que­
dan sometidos a la jurisdicción de los tribunales chilenos los delitos cometidos
en el extranjero que señala.
b) Las Inmunidades de Jurisdicción: la regla general, es que todos los ha­
bitantes de la República, sean chilenos o extranjeros, se encuentran sujetos a la
jurisdicción de los Tribunales nacionales, salvo las excepciones que reconoce el
Derecho Internacional.
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6. CARACTERISTICAS DE LA JURISDICCION

1. Tiene un origen constitucional: Art. 76 Constitución Política.


Esta característica se encuentra en el C. O. T., el que, la desarrolla en su artí­
culo I o.
2. Tiene unidad conceptual: no cabe duda que la jurisdicción cualquiera que
fueren sus distintas manifestaciones o las ramas que se atribuyen a ella, responde
a una unidad conceptual, considerada desde el punto de vista de la función que
el juez desarrolla al ejercerla.
3. Es inderogable: la jurisdicción en cuanto es una emanación de la soberanía,
es inderogable. De ahí que sea nulo por ilicitud de objeto el hecho de que alguien
decida someter un determinado litigio a la jurisdicción de tribunales extranjeros.
(Art. 1462 C. C. y Art. 5 C. P. de la R.)
4. Es indelegable: la soberanía radica en la Nación, la que delega su ejercicio
en las autoridades establecidas por la Constitución y las leyes. Se trata de materias
de derecho público y de orden público, en las cuales sólo puede hacerse aquello
que está expresamente permitido.
5. Es irrenunciable: para comprender esta característica, dig am os q u e s e es
juez porque se tiene jurisdicción y se tiene jurisdicción porque se es juez.
6. Es improrrogable: prorrogar la jurisdicción significaría transferir ser juez
a otro, no ya la posibilidad de juzgar sino su calidad de tal, lo que no puede
hacerse, de ahí que nunca nadie haya discutido esta característica.
7. Es territorial: el ejercicio de ella está íntimamente ligado a la idea de territorio
del Estado, toda vez que la jurisdicción es atributo de la soberanía y su ejercicio
sólo es posible y dentro de los límites del territorio nacional.
Este principio de la territorialidad se encuentra consagrado en distintas dis­
posiciones legales, en nuestro país. Así en el Art. 14 C. C.; Art. 5o C. O. T., Art.
77 C. P. de la R.
8. Produce efecto de cosa juzgada: la jurisdicción produce un efecto jurídico
que no se encuentra en otra actividad del Estado, cual es, la cosa juzgada. La
sentencia que emiten los tribunales de justicia produce el efecto de verdad in­
discutible e inamovible, una vez que ella se encuentra firme o ejecutoriada. Este
efecto denominado cosa juzgada, permite al vencedor obtener el cumplimiento
de lo resuelto a través de la acción de cosa juzgada, permite al vencido evitar
que de nuevo se le enjuicie, lo que logra a través de la llamada excepción de
cosa juzgada. Este efecto de cosa juzgada comprende dos formas: La acción y
la excepción.
9. Está amparada por el imperio: se llama imperio la facultad de los tribunales
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para hacer ejecutar ellos mismos lo juzgado y para lograr este cumplimiento pue­
de requerirse directamente el auxilio de la fuerza pública. Esto está consagrado
en los artículos 1 y 11 del COT y 76 inciso 3o de la C. P. de la R.

7. MOMENTOS JURISDICCIONALES

El ejercicio de la jurisdicción lo realiza el juez a través del proceso el que está


formado por un conjunto sucesivo de actos que varían según la naturaleza del
procedimiento aplicable en cada caso.
Ese ejercicio de la jurisdicción se manifiesta en tres etapas o momentos dife­
rentes y sucesivos: (a) con ocim ien to; (b) ju zg am ien to; y (c) ejecución.
Estos tres momentos o etapas son reconocidos por la Constitución y por el
Código Orgánico.
(a) Etapa de Conocimiento (notio): en ella el tribunal toma conocimiento de
las pretensiones de las partes y de sus defensas y de las pruebas aportadas en
apoyo de ellas.
En los juicios civiles esta etapa se manifiesta en los escritos del período de
discusión, demanda y contestación (réplica y dúplica, además, si se trata de juicio
ordinario) y en la recepción de la causa a prueba y presentación de las pruebas.
En los juicios penales, esta etapa se manifiesta en el juicio oral o en la fase
respectiva de los demás procedimientos que contempla el Código Procesal Penal.
(b) Etapa de Juzgamiento (decisio): juzgar significa resolver la contienda
jurídica lo que efectúan los jueces en sus sentencias.
Los jueces deben ajustar sus sentencias a las normas legales y, en todo caso,
en una sentencia se distinguen la p a rte ex p o sitiv a ; la p arte con siderativa y la
p a rte resolu tiva. En la primera, se individualiza a las partes y se consignan sus
alegaciones; en la parte considerativa se efectúan los razonamientos y análisis
de las alegaciones y de la prueba rendida y en la parte resolutiva, por último, se
señala la decisión del asunto controvertido.
(c) Etapa de Ejecución (executio): en ella se lleva a efecto el cumplimiento de
lo resuelto utilizando, si es necesario, la fuerza para ello, facultad de los tribunales
que se denomina imperio.
El concepto "cumplimiento" es de mayor amplitud que el de " ejecución" pues
implica llevar a cabo lo dispuesto en la sentencia en la forma que disponga la
ley; ejecución, en cambio, dice relación con el cumplimiento forzado.
Así, una sentencia que disponga la cancelación de una inscripción en el Re­
gistro de Propiedad del Conservador de Bienes Raíces, se debe cumplir dejando
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sin efecto la inscripción de que se trate, pero, no es menester utilizar la fuerza.


Una sentencia que imponga el pago de una suma de dinero, por el contrario,
si no es cumplida voluntariamente, debe hacerse cumplir forzadamente, es decir,
debe procederse a la ejecución forzada.

8. CONFLICTOS DE JURISDICCION

Estos conflictos se presentan en aquellos casos en que dos órganos pretenden


ejercer la actividad jurisdiccional en la solución de un caso concreto con exclu­
sión del otro.
En este orden de ideas, difícil es hablar de conflictos de jurisdicción pues, lisa
y llanamente, querría decir que un órgano jurisdiccional le estaría desconociendo
a otro ser también tribunal. Pareciera más apropiado de hablar de conflictos de
competencia.
Los casos en que pueden presentarse estos conflictos son los siguientes:
I o. Cuando dos Estados reclaman para sí el conocimiento de un asunto al
que pretenden aplicar su ley interna, lo que se regula por el llamado Derecho
Internacional;
2o. En aquellos casos en que se trata de cumplir en Chile una sentencia ex­
tranjera que se oponga a la jurisdicción nacional, lo que es conocido por la Corte
Suprema; y
3o. En aquellos casos de controversias que se suscitan entre el Poder Judicial y las
autoridades administrativas. En este caso, si el conflicto se plantea entre Tribunales
Inferiores y las autoridades administrativas, resuelve el Tribunal Constitucional. En
cambio, si el conflicto se plantea entre los Tribunales Superiores y las autoridades
administrativas, la resolución es resuelta por el Senado.1

9. EQUIVALENTES JURISDICCIONALES

Los equivalentes jurisdiccionales son medios a través de los cuales se logra la


solución de un conflicto sin necesidad de recurrir a una sentencia y, en algunos
casos, incluso sin necesidad de recurrir a un proceso.

1. Antes del texto constitucional contenido en el D. S. N“ 100, de 17 de septiembre de 2005, tal


conflicto entre tribunales inferiores y las autoridades político administrativas era resuelto por
la Corte Suprema. Ver artículo 93 N° 12 de la C. P. de la República.
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A. LA CONCILIACION
Es el equivalente jurisdiccional a través del cual se logra la solución de un
conflicto suscitado entre partes mediante un acuerdo de ellas, obtenido en un
proceso, con la participación activa del juez.

B. EL AVENIMIENTO
En la doctrina y en la legislación extranjera no se hace distinción entre ave­
nimiento y conciliación e incluso en la ley se usa, en muchos casos, la palabra
avenimiento para referirse a la conciliación.
El avenimiento se diferencia de la conciliación en que él se obtiene extrajudi-
cialmente, sin intervención alguna del juez, el que toma conocimiento del mismo
a través de una presentación de las partes.

C. LA TRANSACCION
Es un contrato por el cual las partes ponen término extrajudicialmente a un
litigio pendiente o precaven un litigo eventual, según el artículo 2446 del C. Civil.
La doctrina y la jurisprudencia añaden como requisito el que "las partes se
efectúen concesiones recíprocas”.
Se diferencia de la conciliación y del avenimiento en que la transacción es
eminentemente extrajudicial, pues no requiere de la existencia de algún proceso
judicial ni menos de la intervención del juez.
En el caso que exista un proceso judicial es conveniente acompañar copia de
ella a fin de que el tribunal tome conocimiento de su existencia y, por ende, del
hecho de haberse puesto término al procedimiento.
Como la transacción es extrajudicial, para que ella pueda hacerse valer como
título ejecutivo, es preciso que conste por escritura pública.

D. EL SOBRESEIMIENTO DEFINITIVO
En los procesos criminales en muchos casos no es necesario esperar el término
del proceso a través de una sentencia para que el imputado sea declarado libre
de responsabilidad en el hecho que se le ha atribuido.
El artículo 250 del Código Procesal Penal señala los casos en que el juez de
garantía puede decretar el sobreseimiento definitivo y el artículo 251 dispone
que ese sobreseimiento “pone término al procedimiento y tiene la autoridad de cosa
juzgada".
20

E. LA SENTENCIA EXTRANJERA
Para algunos autores la sentencia extranjera es un equivalente jurisdiccional en
aquellos casos en que nuestra ley le da valor por cuanto reemplaza a la sentencia
que podría haberse dictado en el país.

10. LO CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO

Previo a entrar a analizar que se entiende por "lo contencioso administrativo",


debemos proporcionar algunas explicaciones.
Si hemos dicho que el conocimiento de todos los asuntos contenciosos co­
rresponde a los tribunales que establece la ley, no encuentra explicación que se
dedique un párrafo especial a estas materias contenciosas administrativas pues,
es obvio, que de ellas también conocen los tribunales que consagra la ley.
La explicación de su estudio, en forma particular, tiene un origen histórico que
se produjo ante el hecho de que nunca se crearon los Tribunales Contenciosos
Administrativos.
Ahora bien, los asuntos contencioso administrativos son todos aquellos con­
flictos que surgen entre un particular cualquiera y la Administración del Estado
a consecuencia de algún acto administrativo.
En consecuencia, como la ley no contempla tribunales especiales para conocer
de los asuntos contenciosos administrativos, la competencia para conocer de estos
conflictos corresponde a los Tribunales Ordinarios como sucede con cualquier
tipo de materias.
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TEMA 3
ACTOS JUDICIALES NO CONTENCIOSOS Y
ATRIBUCIONES CONEXAS DE LOS TRIBUNALES

Común y erróneamente, se acostumbra a clasificar la jurisdicción, pero, la


jurisdicción es una, y esa unidad, emana de su naturaleza. La jurisdicción no
está dividida, ni puede clasificarse.
La jurisdicción, como función, es única, y por ello, más que de clases de Juris­
dicción, lo propio es hablar de manifestaciones de la jurisdicción.
Ahora bien, el ejercicio de la jurisdicción comprende las siguientes facultades
o atribuciones:

1. ACTOS JUDICIALES NO CONTENCIOSOS

El Código Orgánico no los define, sino que, en su artículo 2 se refiere a ellos.


Es el artículo 817 del Código de Procedimiento Civil quien define a estos actos:
"Son actos judiciales no contenciosos aquellos que según la ley requieren la intervención
del juez y en que no se promueve contienda alguna entre partes".
Por lo tanto, no existe la llamada jurisdicción no contenciosa, sino que, los
actos judiciales no contenciosos revisten, simplemente, la naturaleza de una
actividad administrativa.

2. ATRIBUCIONES CONEXAS

A estas facultades se refiere el artículo 3 del Código Orgánico: "Los tribunales


tienen, además, las facultades conservadoras, disciplinarias y económicas que a cada uno
de ellos se asignan en los respectivos títulos de este Código".

A. FACULTADES CONSERVADORAS
Estas facultades de los tribunales de justicia no son de naturaleza jurisdiccio­
nal y tienen por objeto mantener incólume el principio constitucional en cuya
virtud los órganos estatales no deben rebasar los límites de la actividad que la
constitución y las leyes le han asignado.
Quedan comprendidas dentro de estas facultades conservadoras, las siguien­
22

tes:
a) El llamado recurso de amparo o acción constitucional de amparo que se
contempla en la Constitución Política. Este, en términos generales, tiene por fi­
nalidad poner término a una prisión, detención o un arraigo arbitrario y a través
de él se está protegiendo la Garantía establecida en la Constitución. (Arts. 19 N°
7 y 21 C. P. R.)
b) El llamado recurso de protección o acción constitucional de protección que
se contempla en la Constitución Política. Este, en términos generales, tiene por
finalidad poner término a actos ilegales o arbitrarios que afecten determinados
derechos y garantías constitucionales. (Art. 20 C. P. R.)
c) La institución del privilegio de pobreza, a través de la cual se pretende
asegurar la garantía indicada en el art. 19 N° 2; esto es, la igualdad ante la ley
siendo el C. P. C. el encargado de señalar el modo de obtener el privilegio de
pobreza judicial, puesto que, en forma paralela, también existe el privilegio de
pobreza legal.
d) Las visitas que los jueces deben practicar a los establecimientos peniten­
ciarios, en forma semanal o semestral mente y que regulan los artículos 567 y
siguientes del Código Orgánico.

B. FACULTADES DISCIPLINARIAS
Estas facultades disciplinarias de los tribunales de justicia, tienen por objeto
mantener la compostura en los debates judiciales y en el normal funcionamien­
to de los órganos que componen el Poder Judicial. Su finalidad es mantener la
disciplina del Poder Judicial.

C. FACULTADES ECONOMICAS
Estas facultades son aquellas que permiten o autorizan a los tribunales a
adoptar ciertas medidas de orden general, que redundan en beneficio de la buena
administración de justicia.
No significan una función jurisdiccional. El propio Código señala que los
tribunales tienen " además " las facultades.... ".
Se trata de facultades que el legislador ha estimado indispensable conceder
a los tribunales de justicia, para obtener una buena administración de justicia.
Para hacer efectiva esta facultad, estos pueden dictar Autos Acordados que
son actos que emanan de los tribunales superiores de justicia, vale decir, Corte
Suprema y Cortes de Apelaciones. Estos autos acordados pueden ser de general
aplicación y en ellos no se resuelven litigios, sino que se reglan situaciones que
permitan una mejor y más expedita administración de justicia.
23

TEMA 4
ORGANOS JURISDICCIONALES

1. CONCEPTO

Son aquellos órganos públicos cuya función consiste en resolver litigios con
eficacia de cosa juzgada y eventual posibilidad de ejecución, sin perjuicio de
cumplir actos de otra índole que las leyes que los organizan les puedan atribuir.

2. CLASIFICACION DE LOS TRIBUNALES

1. Desde el punto de vista de las materias de que conocen y a las personas


que pueden litigar ante ellos:
Tribunales Ordinarios: "Integran el Poder Judicial, como tribunales ordinarios
de justicia, la Corte Suprema, las Cortes de Apelaciones, los Presidentes y Ministros de
Corte, los tribunales de juicio oral en lo penal, los juzgados de letras y los juzgados de
garantía." (Art. 5 C. O. T.)
En esta norma aparece un evidente error pues son órganos jurisdiccionales
ordinarios el Presidente de la Corte Suprema y el Presidente de la Corte de
Apelaciones de Santiago. En consecuencia, los Presidentes de las demás Cortes
de Apelaciones no actúan como órganos jurisdiccionales.
Tribunales Especiales: El inciso 3° del artículo 5 del C. O. T. dispone:"Forman
parte del Poder Judicial, como tribunales especiales, los juzgados de familia, los juzgados
de Letras del Trabajo, los Juzgados de Cobranza Laboral y Previsional y los Tribunales
Militares en tiempo de paz, los cuales se regirán en su organización y atribuciones por las
disposiciones orgánicas constitucionales contenidas en la ley N° 19.968, en el Código del
Trabajo, y en el Código de Justicia Militar y sus leyes complementarias, respectivamente,
rigiendo para ellos las disposiciones de este Código sólo cuando los cuerpos legales citados
se remitan en forma expresa a él".
Ahora bien, el artículo 5o del Código Orgánico agrega: "Los demás tribunales
especiales se regirán por las leyes que los establecen y reglamentan, sin perjuicio de quedar
sujetos a las disposiciones generales de este Código."
De este inciso, implica que existen, además de estos tribunales especiales,
otros que no forman partes del Poder Judicial.
Tribunales Arbitrales: el artículo 5 del C. O. T. señala: “Los jueces árbitros se
24

regirán por el Título IX de este Código."


"Se llaman árbitros los jueces nombrados por las partes, o por la autoridad judicial
en subsidio, para la resolución de un asunto litigioso". (Art. 222 C. O. T.)

2. Según el número de jueces: tribunales unipersonales y tribunales cole­


giados.
En un sentido restringido, cuando se habla de "juzgado", la referencia se
entiende efectuada a los órganos jurisdiccionales unipersonales; en cambio, con
la voz "tribunal", se alude a aquellos órganos colegiados.

3. Según si el fallo que ellos em iten debe ajustarse a derecho o a la equidad,


se distingue entre: tribunales de derecho y tribunales de equidad.

4. Considerando la fase del procedimiento en que los ju eces despliegan su


actividad: tribunales de instrucción y tribunales sentenciadores.

5. Considerando su jerarquía: tribunales superiores y tribunales inferiores.


Tienen el carácter de tribunales superiores la Corte Suprema, las Cortes de
Apelaciones, la Corte Marcial y la Corte Naval. Los demás son tribunales infe­
riores.

6. Según el tiempo que los jueces que sirven a estos tribunales duren en
sus funciones: jueces perpetuos, y jueces temporales.

7. Tribunales comunes y tribunales unipersonales de excepción o accidenta­


les: son tribunales de excepción aquellos que se constituyen para conocer causas
en razón de la materia o del fuero de las personas, por jueces que pertenecen a
ciertos tribunales colegiados.
Cabe reiterar que el inciso 2o del artículo 5o del Código Orgánico erróneamen­
te señala: "Integran el Poder Judicial, como tribunales ordinarios de justicia, la Corte
Suprema, las Cortes de Apelaciones, los Presidentes y Ministros de Corte, los tribunales
de juicio oral en lo penal, los juzgados de letras y los juzgados de garantía".
El error radica en que no todos "los Presidentes" de Corte son tribunales, sino
que, solamente el Presidente de la Corte Suprema y el de la Corte de Apelaciones
de Santiago. Los Presidentes de las demás Cortes, no lo son.
25

3. ESTUDIO PARTICULAR DE LOS TRIBUNALES ORDINARIOS

Los Tribunales Ordinarios de Justicia que integran el Poder Judicial, son: la Corte
Suprema, las Cortes de Apelaciones, los Presidentes de la Corte Suprema y de la
Corte de Apelaciones de Santiago y Ministros de Corte, los tribunales de juicio
oral en lo penal, los juzgados de letras y los juzgados de garantía. (Art. 5oC. O. T.)

A. JUZGADOS DE GARANTIA
Los jueces de garantía tienen la labor de decidir sobre la procedencia de todas
las actuaciones que afecten los derechos básicos, tanto aquellas derivadas de la
investigación, como aquellas medidas cautelares que se recaben respecto del
imputado.
Además, el juez de garantía tiene otras competencias, tales como, dictar sen­
tencia en los procedimientos abreviados, simplificados, monitorios o de acción
penal privada.
Los juzgados de garantía están conformados por uno o más jueces con com­
petencia en un mismo territorio jurisdiccional, que actúan y resuelven uniper­
sonalmente los asuntos sometidos a su conocimiento. (Art. 14 C. O. T.)
Toda actuación del procedimiento que prive al imputado o a un tercero del
ejercicio de los derechos que la Constitución asegura o los restringiere o pertur­
bare, requerirá de autorización judicial previa. En consecuencia, cuando una
diligencia de investigación pueda producir alguno de tales efectos, el fiscal debe
solicitar previamente autorización al juez de garantía. (Art. 9o C. P. P.)
La regla general es que el juez cumpla sus funciones, es decir, adopte sus
resoluciones, en audiencias en las que se debaten las cuestiones pertinentes con
participación de todos los intervinientes. (Arts. 36 y 38)
Por excepción, no resuelve en audiencias o con la participación de todos los
intervinientes. Ejemplo del primer caso, es el pronunciamiento acerca de la que­
rella; y, del segundo, cuando el Fiscal requiere la realización de una diligencia
sin conocimiento del afectado. (Art. 236)

B. JUZGADOS DE LETRAS
Son órganos jurisdiccionales que ejercen jurisdicción, normalmente, sobre el
territorio de una comuna o agrupación de comunas.
El artículo 27 del Código Orgánico dispone que sin perjuicio de lo que se
previene en los artículos 28 al 40, en cada comuna habrá, a lo menos, un juzgado
de letras.
26

Y añade que los juzgados de letras están conformados por uno o más jueces
con competencia en un mismo territorio jurisdiccional, pero, actúan y resuelven
unipersonalmente los asuntos sometidos a su conocimiento.
Existen juzgados de letras con competencia común y juzgados de letras con
competencia en lo civil.
Los juzgados de letras con competencia común integrados por dos jueces,
tienen un administrador, un jefe de unidad, dos administrativos jefe, cinco ad­
ministrativos I o, dos administrativos 2o, un administrativo 3o, tres ayudantes de
servicios y un auxiliar.
Además, los juzgados que tienen dentro de su competencia la resolución de
asuntos de familia, cuentan, adicionalmente, con un consejero técnico. (Art. 27 bis)
Los juzgados de competencia común con dos jueces tienen un juez presidente
del tribunal, cuyo cargo se radica anualmente en cada uno de los jueces que lo
integran comenzando por el más antiguo.

U n id a d e s

Los juzgados de letras de competencia común con dos jueces se organizan en


las siguientes unidades administrativas para el cumplimiento eficaz y eficiente
de las correspondientes funciones:
a) De Sala: que consiste en la organización y asistencia a la realización de las
audiencias;
b) De Atención a Público: destinada a otorgar una adecuada atención, orien­
tación e información al público que concurra al tribunal y manejar la correspon­
dencia y custodia del tribunal;
c) De Administración de Causas: que consiste en desarrollar toda la labor re­
lativa al manejo de causas y registros de los procesos en el juzgado, incluidas las
relativas a las notificaciones, al manejo de las fechas y salas para las audiencias,
al archivo judicial básico, al ingreso y al número de rol de las causas nuevas, a la
actualización diaria de la base de datos que contenga las causas del juzgado y a
las estadísticas básicas del mismo;
d) De Servicios: reúne las labores de soporte técnico de la red computacional
del juzgado, de contabilidad y de apoyo a la actividad administrativa del mismo,
y la coordinación y abastecimiento de todas las necesidades físicas y materiales
que requiera el procedimiento; y
e) De Cumplimiento: desarrolla las gestiones necesarias para la adecuada y
cabal ejecución de las resoluciones judiciales y demás títulos ejecutivos de com­
petencia de estos tribunales. (Art. 27 quáter)
27

C la s ific a c ió n

Puede clasificarse desde distintos puntos de vista.


1. Según la extensión de la competencia
a) Juzgados de competencia común, los cuales conocen de todas las materias.
b) Juzgados civiles.
2. Desde el punto de vista del Escalafón Judicial
a) Juzgado de Letras de Comuna o agrupación de comunas.
b) Juzgado de Letras de ciudad asiento de capital de provincia.
c) Juzgado de Letras de ciudad asiento de Corte.
Competencia de los Jueces de Letras (Art. 45)
Los jueces de letras conocen asuntos en única y en primera instancia, de acuerdo
al artículo 45 y de los actos judiciales no contenciosos, cualquiera que sea su cuantía.

C. TRIBUNALES DE JUICIO ORAL EN LO PENAL


Estos tribunales son aquellos encargados de conocer y fallar las causas que
lleguen al juicio oral.
Los tribunales orales en lo penal funcionarán en una o más salas integradas
por tres de sus miembros.

D. TRIBUNALES UNIPERSONALES ACCIDENTALES 0 DE EXCEPCION


Son aquellos formados por jueces que forman parte de un tribunal superior
colegiado, de competencia territorial que sólo se constituyen para conocer de
determinadas causas una vez que el conflicto en que deben intervenir se ha
suscitado.
Son 1. Un Ministro de Corte de Apelaciones (Art. 50); 2. El Presidente de la
Corte de Apelaciones de Santiago (Art. 51); 3. Un Ministro de la Corte Suprema
(Art. 52); y 4. El Presidente de la Corte Suprema (Art. 53).

E. LAS CORTES DE APELACIONES


Son tribunales colegiados que, normalmente, ejercen competencia de segunda
instancia como superiores jerárquicos, y cuyo territorio jurisdiccional comprende
una o varias provincias o una región o parte de ella.
Las Cortes son presididas por un Presidente que dura un año en sus funcio­
nes contado desde el 1 de marzo y se desempeña por los Ministros del tribunal,
28

turnándose cada uno por "orden de antigüedad" en la categoría correspondiente


del escalafón. (Art. 57 C. O. T.)
En la organización de las Cortes existen jueces quienes, incluyendo a su Pre­
sidente, reciben la denominación de ministros.
Las Cortes tienen también fiscales judiciales y relatores.
Cuentan con un secretario, que es ministro de fe pública, encargado de auto­
rizar las providencias, despachos y autos que emanen de la Corte.
Cada Corte tiene el número de empleados de secretaria que la ley determine.
Las Cortes de Apelaciones pueden tener un funcionamiento ordinario y un
funcionamiento extraordinario.
Durante el funcionamiento ordinario las cortes actúan en pleno y en sala, que
es la regla general.
a) Funcionamiento ordinario en pleno: cuando deban reunirse todos los minis­
tros para el desempeño de sus funciones bastando, para ello, la mayoría absoluta
de sus miembros.
Las Cortes sólo funcionan en pleno cuando la ley expresamente lo determina.
De este modo, si una ley señala que un asunto será conocido por las Cortes de
Apelaciones sin agregar nada más, esas Cortes conocen de él en Sala. (Art.66)
b) Funcionamiento ordinario en sala: cuando para el desempeño de sus fun­
ciones que determina la ley, se divide en varias unidades jurisdiccionales.
El funcionamiento extraordinario es aquel que procede cuando para el desem­
peño de sus funciones las Cortes deben dividirse en un número mayor de salas
de aquel que normalmente le corresponde y tiene lugar cuando existe retardo.

T ra m ita c ió n a n te la s C o rte s de A p e la c io n e s
La tramitación de los asuntos que se entregan a una Corte de Apelaciones
corresponde, en aquellas que se compongan de más de una sala, a la primera.
Es la llamada "sala tramitadora". (Art. 70)
Las Cortes de Apelaciones conocen de los asuntos sometidos a su decisión:
1. En cuenta; o
2. Previa vista de la causa.
1. En cuenta: la cuenta es la información que se le da a la Corte en forma
privada, y sin formalidad alguna, ya sea por el relator o por su secretario (gene­
ralmente al relator), de aquellas cuestiones de mera tramitación y cuando es la
propia ley la que indica que debe tomarse conocimiento del asunto de esta forma.
2. Previa vista de la causa: es la información solemne que a través de un con­
2?

junto de actuaciones se proporciona a la Corte, por el relator, el conocimiento


de los asuntos sometidos a su decisión.
Este conjunto de actuaciones son la 1. Certificación del relator, en el sentido que el
trámite se encuentra en estado de relación; 2. Decreto en relación y su notificación legal;
3. Inclusión de la causa en tabla; y 4. Vista de la causa propiamente tal.

F. CORTE SUPREMA
Es el tribunal con más alta jerarquía que existe en el país y tiene la superinten­
dencia directiva, económica y correccional de todos los tribunales de la Nación,
con la sola excepción del Tribunal Constitucional, del Tribunal Calificador de
Elecciones, los tribunales Electorales Regionales y los Tribunales Militares de
tiempo de guerra.
La Corte Suprema es un tribunal permanente, de carácter colegiado y que
ejerce jurisdicción sobre todo el territorio de la República y funciona, al igual
que las Cortes de Apelaciones en pleno o en salas y conoce los asuntos en cuenta
o previa vista de la causa.
La labor fundamental de la Corte Suprema consiste en conocer de los recursos
de casación en el fondo y de los recursos de revisión.
Cuenta con un Presidente que es nombrado por la misma Corte de entre sus
miembros y dura en sus funciones dos años; ministros; un fiscal judicial; relatores;
secretario; pro-secretario y personal de secretaria.
La Corte Suprema funciona ordinaria y extraordinariamente dividida en salas
especializadas y también conoce de los asuntos en pleno.
La tramitación le corresponde al Presidente del tribunal, es decir, no existe
sala tramitadora.
30

TEMA 5
LA COMPETENCIA

1. CONCEPTO

El artículo 108 del C. O. T. señala: "La competencia es la facultad que tiene cada
juez o tribunal para conocer de los negocios que la ley ha colocado dentro de la esfera de
sus atribuciones".
La definición del Código ha sido objeto de críticas, entre otras, por ser "incom­
pleta", pues no sólo la ley coloca un asunto dentro de la esfera de atribuciones
de un tribunal, sino que también pueden hacerlo las partes interesadas a través
de la prórroga de competencia, sin perjuicio de considerar que la competencia
dista mucho de ser una " facu ltad".
La competencia logra el buen funcionamiento del Poder Judicial y para ello
divide el trabajo en la actividad jurisdiccional.
Algunos autores, definen a la competencia como la capacidad para adminis­
trar justicia en una determinada área judicial.
La competencia trae aparejada también la idea de poder-deber, pues el juez,
además de aplicar la ley, (ejercicio de poder) también tiene que cumplir ciertos
deberes que impone la administración de justicia.
El procesalista argentino, Hugo Alsina, señala que la "competencia es la aptitud
del juez para ejercer su jurisdicción en un caso determinado”.

2. ELEMENTOS QUE DETERMINAN LA COMPETENCIA

Como es imposible en la vida práctica que un solo tribunal pueda conocer de


todos los negocios judiciales que se producen en el país, se han creado distintas
jerarquías de tribunales y entre ellos se reparten las atribuciones de acuerdo a
las reglas de competencia.
Estas reglas tienen por objeto distribuir los distintos litigios entre los diversos
tribunales.
Por otra parte, el legislador ha considerado ciertos elementos o factores,
conforme a los cuales distribuye al trabajo judicial entre los distintos tribunales.
Ellos son el territorio, la materia, el fuero y la cuantía.
31

I o. El territorio
A este elemento alude el artículo 7, según el cual, los tribunales sólo pueden
ejercer su potestad en los negocios y dentro del territorio que la ley les hubiere
respectivamente asignado.
Todo tribunal tiene una extensión territorial determinada, dentro de la cual
debe ejercer sus funciones. De aquí que la competencia del juez se encuentra
limitada por el territorio.

2 °. La m ateria
Se puede definir la materia diciendo que es la naturaleza del negocio sometido
a la decisión de un tribunal o aún, en casos especiales, el objeto o clase del mismo.
En este factor el legislador considera más bien la cosa litigiosa, que a la per­
sona misma.

3 o. El fuero
El fuero es la calidad o dignidad que tienen ciertas personas, y en cuya virtud
los asuntos en que ellos tengan interés, no son conocidos por los tribunales que
ordinaria o naturalmente le correspondería conocer, sino que ese conocimiento
pasa a otro tribunal de superior jerarquía o a través de un procedimiento distinto.

4 o. La cuantía
El artículo 115 señala que en los asuntos civiles la cuantía se determina por el
valor de la cosa disputada; y en los asuntos criminales se determina por la pena
que el delito lleva consigo.
Orden de aplicación de estos factores de la competencia
El primero que se examina es la cuantía. Pero ella, puede estar modificada
por la materia, y ésta puede ser alterada por el fuero.
Luego de la aplicación de estos tres factores se aplica el factor territorio que va
a señalar que tribunal dentro de una determinada jerarquía va a conocer el asunto.

3. CLASIFICACIONES

La competencia que tienen los tribunales para conocer un determinado asunto,


admite distintas clasificaciones, según sea el particular punto de vista del cual
se le mire:
I. ATENDIENDO A LA FUENTE: competencia natural o propia; de una
32

competencia prorrogada y de una competencia delegada


a) Competencia natural o propia es la determinada por la ley.
b) Competencia prorrogada es aquella que las partes expresa o tácitamente
le confieren a un tribunal que no es naturalmente competente para conocer de
un negocio.
La prórroga de competencia emana de un acuerdo entre las partes, en virtud
del cual, las partes someten el conocimiento de un asunto a la competencia de
un tribunal diverso del que es naturalmente competente.
Puede referirse la prórroga tanto a un asunto ya iniciado como a uno futuro,
y vale esta prórroga de competencia sólo relativa a materias civiles contenciosas,
c) "Com petencia delegada" es aquella que un tribunal posee por habérsela
delegado otro tribunal.
Tradicionalmente, en el estudio del Derecho Procesal se habla de la "compe­
tencia delegada", la que corresponde al concepto dado y se señala que ella se
hace efectiva, en nuestro sistema procesal, a través de los exhortas o cartas roga­
torias que un tribunal envía a otro encargándole la práctica de una determinada
diligencia dentro de su territorio.
Sin embargo, debe considerarse que el artículo 7° del Código Orgánico dis­
pone, en su inciso I o: "Los tribunales sólo podrán ejercer su potestad en los negocios
y dentro del territorio que la ley les hubiere respectivamente asignado"; y, en su inciso
segundo, señala: "Lo cual no impide que en los negocios de que conocen puedan dictar
providencias que hayan de llevarse a efecto en otro territorio".
En consecuencia, no se trata que la competencia se delegue, sino que, se trata
de la situación que se produce cuando un tribunal dicta una resolución que se
llevará a efecto en otro territorio, lo cual se hace a través de otro tribunal, el
cual, de acuerdo al artículo 71 del Código de Procedimiento Civil, "es obligado a
practicar o a dar orden para que se practiquen en su territorio, las actuaciones que en él
deban ejecutarse y que otro tribunal le encomiende".
Para estos efectos, el "tribunal que conozca de la causa dirigirá al del lugar donde
haya de practicarse la diligencia la correspondiente comunicación, insertando los escritos,
decretos y explicaciones necesarias".
No se delega competencia, entonces, pues el tribunal que cumplirá el encargo
la tiene asignada por la ley.

II. ATENDIENDO A LA EXTENSION: competencia común y de competencia


especial
Competencia común es la que tienen aquellos tribunales capacitados para
conocer indistintamente de asuntos en materia civil y penal.
33

Competencia especial es aquella que faculta al tribunal para conocer sólo de


determinados asuntos.

III. ATENDIENDO AL CONTENIDO: competencia contenciosa y competencia


no contenciosa
Esta clasificación se efectúa considerando si existe o no contienda entre partes.

IV. ATENDIENDO AL NUMERO DE TRIBUNALES QUE PUEDEN CONO­


CER DEL ASUNTO: competencia privativa o exclusiva y competencia acumu­
lativa o preventiva
Competencia privativa o exclusiva es la que habilita a un tribunal para conocer
de un determinado asunto con exclusión de otro tribunal.
Por ejemplo, la Corte Suprema tiene este tipo de competencia para conocer del
recurso de casación en el fondo y de la solicitud de revisión.
Competencia acumulativa o preventiva es aquella de que están dotados dos
o más tribunales, pero previniendo cualquiera de ellos en el conocimiento de un
asunto, cesan los demás en su competencia.
Se habla indistintamente de competencia acumulativa porque existen dos o más
tribunales para conocer del mismo asunto, pero también de competencia preven­
tiva porque en definitiva va a ser competente el que previene en el conocimiento
del asunto.

V. ATENDIENDO AL GRADO EN QUE UN ASUNTO PUEDE SER CONOCI­


DO POR UN TRIBUNAL: competencia única, de primera y de segunda instancia
La competencia de única instancia consiste en que un asunto litigioso va
a ser conocido por un sólo órgano jurisdiccional, tanto en el hecho como en el
derecho, sin posibilidad de un posterior examen por un tribunal superior por
la vía de la apelación.
La competencia es de primera instancia si la ley contempla la posibilidad de
recurrir un fallo por la vía del recurso de apelación.
La competencia de segunda instancia es aquella en que siendo apelable una
resolución, efectivamente se ha interpuesto el recurso y el superior jerárquico
ha entrado a conocer del caso.

Vi. ATENDIENDO A LA GENERALIDAD O PRECISION CON QUE SE DE­


TERMINA EL TRIBUNAL COMPETENTE: competencia absoluta y competencia
relativa
34

Competencia absoluta es aquella que determina la jerarquía del tribunal que


es llamado por la ley para conocer de un negocio determinado.
Competencia relativa es aquella que permite precisar qué tribunal dentro de
una determinada jerarquía es el llamado por la ley a conocer de un determinado
asunto. Esta, señala que juez de letras en forma precisa va a conocer del asunto.

4. REGLAS GENERALES DE COMPETENCIA

Estas reglas, se aplican a todo tribunal sea ordinario, especial, arbitral.


Las reglas generales de la competencia son:
A. Regla de la radicación o fijeza;
B. Regla del grado o superioridad;
C. Regla de la extensión;
D. Regla de la prevención; y
E. Regla de la ejecución.

A. REGLA DE LA RADICACION 0 FIJEZA


Radicado con arreglo a la ley el conocimiento de un negocio ante tribunal
competente, no se alterará esta competencia por causa sobreviniente. (Art. 109)
La radicación o fijeza consiste en el efecto de hacerse irrevocable la compe­
tencia de un órgano jurisdiccional para conocer de un asunto que se encuentra
en la esfera de sus atribuciones, cualquiera que sean los hechos posteriores que
importen modificar los elementos que se tuvieron en cuenta para determinar la
competencia absoluta y relativa de ese órgano jurisdiccional.
En materia penal, la radicación se produce cuando el juzgado de garantía
empieza a conocer de los hechos sin plantear una contienda de competencia.
En materia civil, la radicación se produce con la notificación legal de la de­
manda al demandado.
Si la demanda se presenta ante un tribunal relativamente incompetente la
radicación se produce una vez contestada la demanda, sin reclamar de la in­
competencia del tribunal.
Causa sobreviniente es aquella que se produce después que el asunto ha
quedado radicado ante un tribunal competente.
Por ejemplo, si alguna de las partes adquiere fuero después de estar radicado
el asunto, como en el caso de ser elegido Presidente de la República.
Excepciones a esta regla: la acumulación de autos; el compromiso; las visitas, etc.
35

B. REGLA DE LA GRADUALIDAD
Una vez fijada con arreglo a la ley la competencia de un juez inferior para
conocer en primera instancia de un determinado asunto, queda igualmente
fijada la del tribunal superior que debe conocer del mismo asunto en segunda
instancia. (Art. 110)

C. REGLA DE LA EXTENSION
El tribunal que es competente para conocer de un asunto lo es igualmente
para conocer de todas las incidencias que en él se promuevan. (Art. 111)
Lo es también para conocer de las cuestiones que se susciten por vía de re­
convención o de compensación, aunque el conocimiento de estas cuestiones,
atendida su cuantía, hubiere de corresponder a un juez inferior si se entablaran
por separado.

D. REGLA DE LA PREVENCION 0 DE INEXORABILIDAD


Siempre que según la ley fueren competentes para conocer de un mismo asunto
dos o más tribunales, ninguno de ellos podrá excusarse del conocimiento bajo el
pretexto de haber otros tribunales que puedan conocer del mismo asunto; pero
el que haya prevenido en el conocimiento excluye a los demás, los cuales cesan
desde entonces de ser competentes. (Art. 76 C. P. de la R. y Art. 112 C. O. T.)

E. REGLA DE LA EJECUCION
La ejecución de las resoluciones corresponde a los tribunales que las han
pronunciado en primera o en única instancia. (Arts. 113 y 114)
Se trata del poder de imperio que permite a los tribunales hacer ejecutar lo
juzgado ante ellos.
Esta regla admite las siguientes excepciones en que la ejecución no corres­
ponde a dichos tribunales:
I a. La ejecución de las sentencias penales y de las medidas de seguridad pre­
vistas en la ley procesal penal es de competencia del juzgado de garantía que
haya intervenido en el respectivo procedimiento penal;
2a. Los tribunales que conozcan de la revisión de las sentencias firmes o de
los recursos de apelación, de casación o de nulidad contra sentencias definitivas
penales, ejecutarán los fallos que dicten para su sustanciación y pueden también
decretar el pago de las costas adeudadas a los funcionarios que hayan intervenido
en su tramitación, reservando el de las demás costas para que sea decretado por
el tribunal de primera instancia; y
36

3a. Siempre que la ejecución de una sentencia definitiva hiciere necesaria la


iniciación de un nuevo juicio, podrá éste deducirse ante el tribunal que men­
ciona el inciso primero del artículo precedente o ante el que sea competente en
conformidad a los principios generales establecidos por la ley, a elección de la
parte que hubiere obtenido en el pleito.

5. REGLAS QUE DETERMINAN LA COMPETENCIA ABSOLUTA

Competencia absoluta es aquella que determina la jerarquía del tribunal lla­


mado a intervenir en el conocimiento de un negocio y los elementos o factores
que la determinan son: cuantía, fuero y materia.

A. La cuantía
Según el artículo 115 tratándose de asuntos civiles es el valor de la cosa dispu­
tada, y en materia penal está determinada por la pena que el delito lleva consigo.
Con respecto a los asuntos criminales no hay dificultades, porque para de­
terminar la levedad o gravedad de la pena hay que estarse a lo que prescribe el
Código Penal.
En los asuntos civiles, se presentan diversas situaciones particulares, que
permiten conocer el valor de la cosa disputada y hay normas de carácter comple­
mentario para la determinación de la cuantía, cuya regla general sienta el art. 115.

B. La materia
La materia es la naturaleza del asunto sometido al conocimiento del tribunal.
La cuantía puede ser modificada por la materia. Así, el inciso I o del artículo
48 del Código Orgánico, dispone que los juicios de hacienda, cualquiera sea su
cuantía, son conocidos por los jueces de letras de comuna de asiento de Corte.
Los juicios de hacienda son aquellos que son conocidos por un tribunal ordi­
nario y en los que tiene interés el Fisco.

C. Fuero
Es la calidad o dignidad que tienen ciertas personas, en cuya virtud los asuntos
en que tienen interés no son conocidos por los tribunales que ordinariamente le
corresponde conocer, sino por uno superior.
Puede darse tanto en materia civil o penal:
a) En materia civil
El artículo 45 señala que las causas civiles y de comercio de cuantía inferior
37

a 10 U. T. M., corresponde que sean conocidas por un juez de letras en única


instancia. Sin embargo, por el fuero, cuando en la causa aparezca alguna de las
personas señaladas en la letra g), el juez conoce de la causa en primera instancia.
Tal fuero es sólo para las causas civiles y de comercio.
En virtud de este fuero, el conocimiento de las causas civiles, cuando en ellas
son parte o tienen interés las personas que enumera el artículo 50 N° 2, son co­
nocidas por un Ministro de Corte de Apelaciones.
Por otra parte, un ministro de la Corte de Apelaciones respectiva, según el
tumo que ella fije, conoce en primera instancia de determinados asuntos. (Art. 50)
Hay situaciones en que, a pesar de ser parte o tener interés las personas refe­
ridas, el factor fuero no es considerado como factor o elemento para determinar
una competencia absoluta, como, por ejemplo, no se considera el fuero de que
gocen las partes en los juicios de minas, posesorios, sobre distribución de aguas,
particiones, en los que se tramiten breve y sumariamente y en los demás que
determinen las leyes; y, en los asuntos no contenciosos.
b) En materia penal
En materia penal no hay más norma que aquella que señala que si "siendo
muchos los responsables de un delito hubiere entre ellos individuos sometidos a los tri­
bunales militares y otros que no lo estén, el tribunal competente para juzgar a los que
gozan de fuero juzgará también a todos los demás". (Art. 169)
Cualquier otro privilegio dejó de existir al comenzar a regir el Código Pro­
cesal Penal.

6. REGLAS QUE DETERMINAN LA COMPETENCIA RELATIVA

Ella sirve para precisar al tribunal determinado a quien le corresponde conocer


de un negocio, dentro de la jerarquía de tribunales que se ha fijado a través de
las reglas de competencia absoluta.
El factor determinante de la competencia relativa es el territorio, lugar geográ­
fico donde sucede el evento que la ley considera para determinar la competencia.
A. Reglas de la competencia relativa en materia civil: al respecto, es preciso
analizar dos situaciones:
a) Competencia relativa civil en asuntos contenciosos
Regla general: el artículo 134 del Código establece una regla general según la
cual es tribunal competente el del domicilio del demandado. Sin embargo, son
tantas las excepciones que se indican en los artículos siguientes, que esa regla
general pasa a ser la excepción:
38

b) Competencia relativa en asuntos no contenciosos


Regla general: el juez competente es el del domicilio del interesado. (Art. 134)
En este caso también existen variadas excepciones, tales como la apertura de
la sucesión, en que el juez del lugar en que se hubiere abierto la sucesión del
difunto es el competente. (Art. 148 C. O. T. y Art. 955 C. C.)

B. Reglas de competencia relativa en materia penal


En. términos generales, se puede señalar que es competente para conocer
de un delito el tribunal en cuyo territorio se hubiere cometido el hecho que da
motivo al juicio. El delito se considerará cometido en el lugar donde se hubiere
dado comienzo a su ejecución.
El juzgado de garantía del lugar de comisión del hecho investigado conocerá
de las gestiones a que diere lugar el procedimiento previo al juicio oral.

C. Competencia civil de los tribunales criminales


La acción civil que tenga por objeto únicamente la restitución de la cosa, deberá
interponerse siempre ante el tribunal que conozca las gestiones relacionadas con
el respectivo procedimiento penal.
Dicho tribunal conocerá también todas las restantes acciones que la víctim a
deduzca respecto del im pu tado para perseguir las responsabilidades civiles de­
rivadas del hecho punible, y que no interponga en sede civil.
Con la excepción indicada en el primer párrafo, las otras acciones encamina­
das a obtener la reparación de las consecuencias civiles del hecho punible que
interpongan personas distintas de la víctima, o se dirijan contra personas dife­
rentes del imputado, sólo podrán interponerse ante el tribunal civil que fuere
competente de acuerdo a las reglas generales.
Es competente para conocer de la ejecución de la decisión civil de las sentencias
definitivas dictadas por los jueces con competencia penal, el tribunal civil men­
cionado en el párrafo anterior. (Art. 171)

7. CUESTIONES PREJUDICIALES CIVILES

Las cuestiones prejudiciales civiles son asuntos que se suscitan en un juicio


penal sobre un hecho de carácter civil que sea uno de los elementos que la ley
penal estime para definir el delito que se persigue o para agravar o disminuir la
pena o para no estimar culpable al autor.
Sobre estas cuestiones, el Código Orgánico dispone que si en el juicio criminal
3?

se suscita cuestión sobre un hecho de carácter civil que sea uno de los elementos
que la ley penal estime para definir el delito que se persigue, o para agravar o
disminuir la pena, o para no estimar culpable al autor, es el juez en lo criminal
el que se pronunciará sobre tal hecho.
Excepciones: son de competencia del juez civil que corresponda, las siguientes
cuestiones prejudiciales civiles:
a) Las cuestiones sobre validez de matrimonio;
b) Las cuestiones sobre cuentas fiscales; y
c) Las cuestiones sobre estado civil cuya resolución deba servir de antecedente
necesario para el fallo de la acción penal persecutoria de los delitos de usurpación,
ocultación o supresión de estado civil.
En todo caso, la prueba y decisión de las cuestiones civiles de que es llamado
a juzgar el tribunal que conoce de los juicios criminales, se sujetarán a las dispo­
siciones del derecho civil. (Art. 173)

8. REGLAS DEL TURNO Y DISTRIBUCION DE CAUSAS

Es de ordinaria ocurrencia que, una vez aplicadas las normas de las competen­
cias absoluta y relativa, en una comuna o agrupación de comunas existan varios
jueces de la misma jerarquía y con el mismo territorio jurisdiccional.
Frente a esa posibilidad, el legislador proporcionó reglas que determinan la
distribución de causas en aquellas comunas o agrupación de comunas en cuyo
territorio existan dos o más jueces con igual competencia. (Arts. 175 a 178 C. O. T.)
Por ende, la primera exigencia para que se apliquen las reglas del turno y la
distribución de causas, consiste en que en el respectivo territorio jurisdiccional
exista más de un juez competente.

A. LUGARES DONDE NO EXISTE CORTE DE APELACIONES


a) En las comunas o agrupaciones de comunas en donde haya más de un juez
de letras el ejercicio de la competencia se divide, estableciéndose un tumo entre
todos los jueces, salvo que la ley haya cometido a uno de ellos el conocimiento
de determinadas especies de causas.
b) El turno se ejerce por semanas y comienza a desempeñarlo el juez más anti­
guo, y seguirán desempeñándolo todos los demás por el orden de su antigüedad.
c) Cada juez de letras deberá conocer de todos los asuntos judiciales que se
promuevan durante su turno, y seguirá conociendo de ellos hasta su conclusión.
d) Las normas anteriores no se aplican a los juzgados de garantía ni a los
40

tribunales de juicio oral en lo penal que se rigen por las normas especiales que
los regulan. (Art. 175)

B. LUGARES DONDE EXISTE CORTE DE APELACIONES


a) En los lugares de asiento de Corte en que haya más de un juez de letras
en lo civil, se debe presentar a la secretaría de la Corte toda demanda o gestión
judicial que se inicie y que deba conocer alguno de dichos jueces, a fin de que se
designe el juez a quien corresponda su conocimiento.
b) Esta designación se hace por el Presidente del tribunal, previa cuenta dada
por el secretario, asignando a cada causa un número de orden, según su natura­
leza, y dejando constancia de ella en un libro llevado al efecto que no puede ser
examinado sin orden del tribunal. (Art. 176)
Excepciones:
I o. Son de la competencia del juez que haya sido designado anteriormente, y
por ende no se presentan a distribución, las demandas en juicios que se hayan
iniciado por medidas prejudiciales, por medidas preparatorias de la vía ejecuti­
va o mediante la notificación previa ordenada por el artículo 758 del Código de
Procedimiento Civil; todas las gestiones que se susciten con motivo de un juicio
ya iniciado y aquellas a que dé lugar el cumplimiento de una sentencia, fuera
del caso en que se elija pedir el cumplimiento ante un tribunal distinto del que
la dictó. (Art. 178)
2o. No están sujetos a la distribución de causas, el ejercicio de las facultades
que corresponden a los jueces para proceder de oficio en determinados casos,
ni el conocimiento de los asuntos que tienen por objeto dar cumplimiento a
resoluciones o decretos de otros juzgados o tribunales (exhortas), ni los actos
judiciales no contenciosos.
La competencia en estos casos será ejercida por el juez letrado de turno, a menos
que se trate de negocios derivados del conocimiento que otro juzgado tuviere de
un determinado asunto, en cuyo caso la competencia puede también ser ejercida
por éste.
Es decir, en el caso de los actos judiciales no contenciosos, rige la regla del tumo
exista o no Corte de Apelaciones.
3o. En el territorio jurisdiccional de la Corte de Apelaciones de Santiago el
turno es ejercido simultáneamente por cinco jueces letrados en forma semanal.
(Art. 179)
La mayoría sostiene que estas reglas sólo son medidas tendientes a repartir
equilibradamente el trabajo judicial y su omisión no implica la incompetencia
del tribunal.
41

9. PRORROGA DE LA COMPETENCIA

El artículo 181 del Código señala que un tribunal que no es naturalmente


competente para conocer de un determinado asunto, puede llegar a serlo si para
ello las partes, expresa o tácitamente, convienen en prorrogarle la competencia
para este negocio.
La prórroga de competencia es el acto por el cual las partes, expresa o tá­
citamente, convienen en someter el conocimiento de un negocio a un tribunal
relativamente incompetente.
La prórroga opera, únicamente, respecto de la competencia relativa, que
está determinada por el factor territorio. Aquellos elementos de la competencia
absoluta tienen el carácter de orden público y son irrenunciables. Las partes no
pueden alterarlos.
El tribunal a quien se vaya a prorrogar la competencia, debe ser competente
a la luz de los elementos de la materia, del fuero y de la cuantía. Sólo debe ser
incompetente en razón del territorio.
Requisitos:
Para que pueda operar esta prórroga de competencia, deben cumplirse mía
serie de requisitos que son:
a) Debe mediar un convenio entre las partes, el que puede ser expreso o tácito.
El expreso tiene lugar cuando las partes convienen en la prórroga, en el con­
trato mismo o en un acto posterior, designándose con toda precisión el juez a
quien se someten (se indica el juez del lugar o comuna). (Art. 186)
El convenio tácito está reglamentado en el artículo 187, el que hace distinción
entre demandante y el demandado, para determinar cuándo hay convenio tácito.
De acuerdo a esta norma se entiende que prorrogan tácitamente la compe­
tencia:
1. El demandante por el hecho de ocurrir ante el juez, que no es naturalmente
competente, interponiendo su demanda.
2. El demandado por haberse apersonado al juicio efectuando cualquier ges­
tión que no sea la de reclamar de la incompetencia del juez.
A nuestro parecer, aquí hay un error en el Código pues, el demandante, no
prorroga la competencia por el hecho se ocurrir ante el juez que no es natural­
mente competente, sino que, manifiesta su intención o propone al demandado
prorrogar la competencia. En efecto, si el actor concurre ante un tribunal que
no es naturalmente competente, el demandado puede alegar la incompetencia
y, por ende, no habrá prórroga de la competencia a pesar de la proposición del
42

demandante.
Ahora bien, si el demandado no se apersona, es decir, no comparece al juicio
y este sigue su rebeldía, ¿hay prórroga tácita de la competencia?
Según Jaime Galté, la jurisprudencia ha entendido que este demandado rebelde
ha prorrogado tácitamente la competencia.
Creemos que la razón radica en que el demandado tiene una oportunidad
para alegar la incompetencia relativa, cual es, al oponer excepciones dilatorias.
Después, su derecho precluye.
Para Casarino, este demandado rebelde, no habría consentido en prorrogar
la competencia, puesto que el Código requiere que él se apersone al juicio y que
realice alguna gestión que no sea la de reclamar de la competencia del juez, para
entender que acepta la prórroga.
b) Debe tratarse de un asunto civil contencioso
Se excluyen de la prórroga los asuntos civiles no contenciosos y los asuntos
criminales.
c) La prórroga opera sólo si se trata de tribunales de única o de primera instancia
No procede la prórroga de competencia entre tribunales de segunda instancia.
(Art. 182>110)
d) Sólo procede respecto de tribunales ordinarios de igual jerarquía. (Art. 182)
En cuanto a sus efectos, la prórroga de competencia sólo surte efectos entre
las personas que han concurrido a otorgarla y no respecto de otras personas,
como pueden ser los fiadores, los codeudores. (Art. 185)
43

TEMA 6
LOS AUXILIARES DE LA ADMINISTRACION DE JUSTICIA

1. FISCALIA JUDICIAL: es ejercida por el fiscal judicial de la Corte Suprema


que es el jefe del servicio, y por los fiscales judiciales de las Cortes de Apelaciones.

2. DEFENSORES PUBLICOS: son auxiliares de la administración de justi­


cia encargados de defender ante los tribunales, los derechos e intereses de los
menores, de los incapaces, de los ausentes y de las obras pías o de beneficencia.

3. LOS RELATORES: son aquellos auxiliares de la administración de justicia


que tienen por misión imponer a los Tribunales Superiores de Justicia de los
asuntos que éstos deben conocer.

4. LOS SECRETARIOS: los secretarios de las Cortes y juzgados, son ministros


de fe pública encargados de autorizar, salvo las excepciones legales, todas las
providencias, despachos y actos emanados de aquellas autoridades, y de cus­
todiar los procesos y todos los documentos y papeles que sean presentados a la
Corte o juzgado en que cada uno de ellos debe prestar sus servicios. (Art. 379)

5. LOS A D M IN ISTRA D O RES DE TRIBUNALES CON COMPETENCIA


EN LO CRIMINAL: los administradores de tribunales con competencia en lo
criminal son funcionarios auxiliares de la administración de justicia encargados
de organizar y controlar la gestión administrativa de los tribunales orales en lo
penal y de los juzgados de garantía. (Art. 389 A)

6. LOS RECEPTORES: son ministros de fe pública encargados de hacer saber


a las partes, fuera de las oficinas de los secretarios, las resoluciones de los tribu­
nales de justicia y evacuar todas aquellas diligencias que los mismos tribunales
les cometieren.

7. LOS PROCURADORES DEL NUMERO: son auxiliares de la administra­


ción de justicia, encargados de representar en juicio a las partes. Son una especie
de mandatarios judiciales.
44

8. LOS N OTARIOS: son ministros de fe pública encargados de autorizar y


guardar en su archivo los instrumentos que ante ellos se otorgaren; de dar a las
partes interesadas los testimonios que pidieren; y de practicar las demás dili­
gencias que la ley les encomiende.

9. LOS CONSERVADORES: son ministros de fe encargados de los registros


conservatorios de bienes raíces, de comercio, de minas, de accionistas de socie­
dades propiamente mineras, de asociaciones de canalistas, de prenda agraria, de
prenda industrial, de especial de prenda y demás que les encomienden las leyes.

10. LOS ARCHIVEROS: son ministros de fe pública encargados de la custodia


de los documentos expresados en el Código y de dar a las partes interesadas los
testimonios que de ellos pidieren.

11. LOS CON SEJO S TECNICOS: los juzgados de familia tienen el número
de jueces que para cada caso señala la ley y cuentan, entre otros órganos, con un
consejo técnico. (Art. 2 Ley 19.968)
Ahora bien, los consejos técnicos son organismos auxiliares de la administra­
ción de justicia, compuestos por profesionales en el número y con los requisitos
que establece la ley.
Su función es asesorar individual o colectivamente a los jueces con compe­
tencia en asuntos de familia, en el análisis y mayor comprensión de los asuntos
sometidos a su conocimiento en el ámbito de su especialidad.

12. LOS BIBLIOTECARIOS JUDICIALES: son auxiliares de la administración


de justicia cuya función es la custodia, mantenimiento y atención de la Biblioteca
de la Corte en que desempeñen sus funciones, así como las que el tribunal o su
Presidente le encomienden en relación a las estadísticas del tribunal.
45

TEMA 7
TRIBUNALES ARBITRALES

Los tribunales arbitrales son aquellos servidos por jueces árbitros: "Se llaman
árbitros los jueces nombrados por las partes, o por la autoridad judicial en subsidio, para
la resolución de un asunto litigioso". (Art. 222)

1. FUENTES DEL ARBITRAJE

A. Voluntad de las partes como fuente de arbitraje


Dicha voluntad se manifiesta en el sentido de sustraer el conocimiento de un
determinado asunto de la jurisdicción ordinaria y entregarla a la decisión de un
juez árbitro.
Esta sustracción a la justicia ordinaria puede hacerse a través de dos actos
jurídicos distintos, que son: (a) E l co n tra to de com prom iso; y (b) L a cláusula
com prom isoria.

(a) El Contrato de Compromiso


Es una convención por la cual las partes sustraen determinados asuntos
litigiosos, presentes o futuros, al conocimiento de la jurisdicción ordinaria y la
someten a fallo de uno o más árbitros que designan.
Este contrato de compromiso es solemne, puesto que según el artículo 234
debe constar por escrito.
(b) La Cláusula Compromisoria
Es una convención por la cual las partes sustraen determinados asuntos liti­
giosos, presentes o futuros, al conocimiento de la justicia ordinaria o lo someten
al juicio del tribunal arbitral obligándose a nombrar árbitro en un acto posterior.
En este caso, las partes no designan a la persona del árbitro, sino que, se obli­
gan a hacerlo en un acto posterior.

B. La ley como fuente del arbitraje


La ley es fuente de arbitraje en todos aquellos casos en que obliga a someter
determinados asuntos al conocimiento de jueces árbitros, es decir, cuando se
trata del llamado arbitraje forzoso. (Art. 227)
46

2. CALIDAD DE LOS JUECES ARBITROS

Los jueces árbitros, considerando sus atribuciones pueden ser árbitros de


derecho; árbitros arbitradores o amigables componedores o árbitros mixtos.
Arbitro de derecho: es aquel que falla con arreglo a la ley y se somete tanto
en la tramitación como en el pronunciamiento de la sentencia definitiva a las
reglas establecidas para los jueces ordinarios, según la naturaleza de la acción
deducida. (Art. 223 inc. 2o) 1
Arbitro arbitrador o amigable componedor: es aquel que falla obedeciendo
a lo que su prudencia y la equidad le dictaren, y no está obligado a guardar en
su procedimiento y en su fallo otras reglas que las que las partes hayan expre­
sado en el acto constitutivo del compromiso y, si estas nada han expresado, se
sujetarán a las normas mínimas señaladas en los artículos 636 y 642 del C. P. C.
Arbitro mixto: es aquel que tramita como los árbitros arbitradores y que falla
como los árbitros de Derecho.
El artículo 223 inciso 4°o dispone que en los casos en que la ley lo permita,
pueden concederse al árbitro de derecho facultades de arbitrador, en cuanto
al procedimiento, y limitarse, al pronunciamiento de la sentencia definitiva, la
aplicación estricta de la ley.

3. REQUISITOS PARA SER ARBITRO

1. Ser mayor de edad, con tal que tenga la libre disposición de sus bienes y
sepa leer y escribir. Los abogados habilitados para ejercer la profesión pueden
ser árbitros aunque sean menores de edad.
2. El nombramiento de árbitros de derecho sólo puede recaer en un abogado.
3. En cuanto al nombramiento de partidor, se estará a lo dispuesto en los
artículos 1323,1324 y 1325 del Código Civil.
E xcepcion es: no pueden ser nombrados árbitros para la resolución de un
asunto las personas que litigan como partes en él.
Asimismo, no puede ser nombrado árbitro para la resolución de un asunto
el juez que actualmente estuviere conociendo de él, salvo algunas excepciones
(Arts. 225-226).

4. NOMBRAMIENTO DE LOS ARBITROS

Los árbitros pueden ser nombrados por las partes, por la justicia, por el tes­
tador y por la ley.
47

A. Por las partes


Sólo puede tener lugar en el contrato de compromiso o en la cláusula com ­
promisoria o bien en conflictos que la ley reputa de arbitraje forzoso.
Para que las partes puedan nombrar un árbitro, se requiere el consentimiento
unánime de todos los interesados. (Art. 232 inc. 2°)
Debe también tenerse en cuenta que es un acto solemne, ya que ese nombra­
miento debe hacerse por escrito. (Art. 234).
En cuanto a la calidad que puede revestir este árbitro puede ser de derecho,
árbitro arbitrador o árbitro mixto.
Esta libertad de que gozan las partes para otorgar al árbitro, las calidades que
ellos deseen se encuentran limitadas por las capacidades de las mismas partes.
Para nombrar árbitros de Derecho no hay exigencias especiales y pueden existir
incluso incapaces entre los interesados. Se estima frente a esto que los intereses
de los incapaces están suficientemente resguardados habida consideración a las
características que le son propias a este tipo de árbitros.
Si se trata de árbitros arbitradores se requiere que las partes sean mayores de
edad y tengan la libre disposición de sus bienes. (Art. 224)
Si se trata de árbitros mixtos se formula la misma exigencia que para los
árbitros arbitradores, pero por "motivos de manifiesta conveniencia podrán
los tribunales autorizar la concesión al árbitro de Derecho de las facultades de
tramitar como arbitradores, aún cuando uno o más personas interesadas sean
incapaces". (Arts. 224 inc.2°)
B. Nombramiento de árbitro por la justicia
Procede cuando no hay acuerdo entre las partes respecto de la persona que
debe desempeñarse como árbitro. (Art. 232 inc. 2o)
La posibilidad de nombramiento de árbitro por la justicia se reduce a dos
alternativas:
a) Las partes interesadas se encuentran vinculadas por la cláusula compro­
misoria; o
b) Se trata de un asunto de arbitraje forzoso.
Pero, en ambas situaciones los interesados no logran ponerse de acuerdo
sobre la persona del árbitro.
El procedimiento para la designación del árbitro por la justicia se encuentra
contenido en el Código de Procedimiento Civil y es igual al que él señala en el
artículo 414 para el nombramiento de peritos.
En resumen, el tribunal cita a las partes a una audiencia que tendrá lugar con
sólo las que asistan y en la cual se fijará, primeramente por acuerdo de las par­
48

tes o en su defecto por el tribunal, el número de árbitros que deban nombrarse,


la calidad aptitudes o títulos que deban tener, y el punto o puntos materia del
informe.
Si en ese comparendo las partes no se ponen de acuerdo sobre la persona del
árbitro, procede a nombrarlo el juez y, en ese caso, no puede recaer esa desig­
nación en ninguna de las dos primeras personas que hayan sido propuestas por
ambas partes.
Se presume de derecho que las partes no están de acuerdo cuando no concu­
rren todas a la audiencia a la cual fueron citadas. En este caso, el juez efectúa la
designación de la persona del árbitro, pero, está sujeto en esta designación a las
siguientes limitaciones:
a) No puede nombrar a ninguna de las dos primeras personas propuestas por
cada una de las partes. (Art. 232 inc. 2o COT y 414 inc. 2o CPC)
b) Debe nombrar a un solo árbitro, a menos que las partes estén de acuerdo
en que se nombre a más de uno.
c) Debe respetar en el nombramiento, todas las condiciones que las partes
han estipulado ya sea en la cláusula compromisoria ya sea en este comparendo
al cual fueron citados.
C. Nombramiento de árbitro por el testador
El artículo 1324 del Código Civil permite que, tratándose del juicio de partición
de bienes, que es un asunto de arbitraje forzoso, el árbitro pueda nombrarlo el
causante, sea por instrumento público entre vivos, sea por testamento.
Este nombramiento que puede llevar a efecto el testador es solemne, no sólo
porque debe constar por escrito, sino porque, también requiere de un instru­
mento público.
D. Nombramiento de árbitro por la ley
No todos los tratadistas están de acuerdo en que la ley sea la que designa un
árbitro.
Hay asuntos o materias que la ley somete a la competencia de ciertos tribu­
nales, que ella misma establece en forma permanente y a las cuales les ordena
conocer y juzgar de sus asuntos como árbitro. Es la propia ley que la designa el
juez compromisario.
Así sucede con la Superintendencia de Compañías de Seguros, que debe en
ciertas ocasiones actuar como árbitro arbitrador.
La mayoría opina que si se da esta situación se está frente a un verdadero
tribunal especial que tiene el carácter de permanente, que han sido creados por
la ley y que no tienen en consecuencia la calidad de tribunal arbitral.
49

La aceptación del cargo


Las personas que son designadas árbitros tienen la libertad para decidir si
aceptan o no tal cometido. La negación por lo general no acarrea consecuencias
perjudiciales en contra del no aceptante.
La necesidad de aceptar el cargo la indica el artículo 236, según el cual, el
árbitro que acepta el encargo deberá declararlo así.
Esta aceptación del cargo de árbitro tiene importancia, ya que desde ese mo­
mento existe la obligación de desempeñarlo. (Art. 240 inc. I o)
Aún cuando nada dice la ley sobre el particular esta aceptación debe ser por
escrito, ya sea que conste en el expediente o en la escritura en que las partes lo
designen.
Por esta aceptación el árbitro se obliga frente a las partes, aun respecto de
aquellas que no intervinieron en su nombramiento y adquiere la obligación de
desempeñarlo.

Juramento
La aceptación del cargo que debe realizar el árbitro no basta para que pueda
dar inicio a su cometido, pues debe, además, jurar que lo desempeñará con la
debida fidelidad y en el menor tiempo posible. (Art. 236)
La falta de juramento produce la nulidad de todo lo obrado, porque el árbitro
no tiene este carácter mientras no preste el juramento. Esa nulidad es de carácter
procesal y debe hacerse valer antes de que se dicte sentencia o bien puede hacerse
valer después de dictada la sentencia a través del recurso de casación en la forma.

5. ORGANIZACION DE LOS TRIBUNALES ARBITRALES

Los tribunales arbitrales están constituidos por el juez y por el actuario.


El actuario es la persona encargada de autorizar las resoluciones y los actos
del árbitro; es el ministro de fe del tribunal arbitral.
En relación a este actuario y considerando la calidad que puede investir un
juez árbitro, es posible efectuar los siguientes alcances:
S i es un juez árbitro de derecho: todas las actuaciones del juicio, deben ha­
cerse ante un ministro de fe designado por el árbitro y si en el lugar donde se
sigue el juicio no hay ministro de fe, el árbitro va a poder designar actuario a
cualquier persona.
Si el juez es un árbitro partidor: en ese caso los actos de él deben ser en todo
caso autorizados por un secretario de los tribunales superiores de justicia o por
50

un notario o bien por un secretario de un juzgado de letras. (Arts 648 CPC)


Si el juez es un árbitro arbitrador o mixto: hay que estarse en primer térmi­
no a lo acordado por las partes sobre este aspecto. Si las partes nada han dicho,
queda entregado al criterio del árbitro practicar solo o con la asistencia de un
ministro de fe, los actos de substanciación que decrete en el juicio. (Art. 639 CPC).
La sentencia ejecutiva que dicten, necesariamente debe ser autorizada por un
ministro de fe o por dos testigos, en su defecto. (Art. 640 CPC)

6. EXPIRACION DE LAS FUNCIONES DE LOS ARBITROS

Normalmente las funciones de los árbitros expiran con el pronunciamiento


de la sentencia arbitral.
Sin perjuicio de lo anterior, el artículo 240 señala distintos motivos que per­
miten hacer cesar la obligación de seguir desempeñando la función de árbitro:
1. Si las partes ocurren de común acuerdo a la justicia ordinaria o a otros
árbitros solicitando la resolución del negocio;
2. Si fueren maltratados o injuriados por alguna de las partes;
3. Si contrajesen enfermedad que les impida seguir ejerciendo sus funciones;
4. Si por cualquiera causa tuvieren que ausentarse del lugar donde se sigue
el juicio;y
5. El compromiso concluye por revocación hecha por las partes, de común
acuerdo, de la jurisdicción otorgada al compromisario.

7. COMPETENCIA DEL TRIBUNAL ARBITRAL

De los distintos elementos o factores de la competencia absoluta, el único que


interesa tratán dose de tribunales arbitrales es el factor materia.
Pueden distinguirse tres clases de arbitraje:
Asuntos de arbitraje prohibido: estas cuestiones son aquellas que no pueden
ser sometidas a arbitraje, porque normalmente puede estar comprometido el in­
terés general. (Arts. 229-230) Ejemplos: alimentos, derecho de pedir separación de
bienes entre marido y mujer, causas criminales, los asuntos no contenciosos, etc.
Asuntos de arbitraje forzoso: estas son cuestiones que, necesariamente, deben
resolverse por árbitros, sin perjuicio que los interesados puedan resolverlos por sí
mismos de común acuerdo, cuando todos los interesados tengan la libre disposición
de sus bienes. Ejemplo: partición de bienes. (Art. 227)
51

Asuntos de arbitraje voluntario: aquellas que las partes pueden o no someter


a arbitraje según les parezca. Estas cuestiones constituyen la regla general. Al
legislador le es indiferente que se juzguen o conozcan por la justicia ordinaria o
por la justicia arbitral.

8. COMO CONOCEN DE LAS MATERIAS LOS ARBITROS

Los árbitros pueden conocer de un asunto en única, primera o segunda ins­


tancia dependiendo de lo que estipulen las partes.
Si nada expresan ellas, y tratándose de árbitros de derecho, hay una segunda
instancia pues tramitan y fallan igual que un juez ordinario.
Segunda instancia enjuicio arbitral
Hay que ver la calidad que invista al árbitro:
Si se trata de un árbitro de derecho: el recurso de apelación es plenamente
procedente, salvo que las partes lo hayan excluido. Conoce de él, el tribunal que
habría conocido del mismo si se hubiera interpuesto en un juicio ordinario o
bien lo p u e d e co n o cer un tribunal arbitral d e segu n da instancia d esig n ad o por
las partes. (Art. 239 inc.l°)
Si es árbitro mixto: opera lo mismo.
Si es árbitro arbitrador: el recurso de apelación sólo tiene lugar cuando las
partes en el instrumento constitutivo del compromiso, han expresado que se
reservan dicho recurso para otros árbitros del mismo carácter y designan las
personas que deben desempeñar este cargo. (Art. 239 inc. 2o)

9. PLURALIDAD DE ARBITROS

Las partes cuando obran de común acuerdo, pueden nombrar uno o más
árbitros. Cuando nombran más de un árbitro se habla de pluralidad de árbitros.
Pero las partes no sólo pueden nombrar a varios árbitros, sino que también
pueden nombrar un tercer árbitro que dirima las discordias que se produzcan
entre los árbitros nombrados.
Estas partes también pueden autorizar a los árbitros que ellos designan para
que nominen a este tercero. (Art. 233)
Ese tercer árbitro recibe el nombre de tercero en discordia.
Cuando los árbitros son dos o más, todos ellos deben concurrir al pronuncia­
miento de a sentencia así como a cualquier acto de substanciación del juicio, a
52

menos que las partes acuerden otra cosa. (Arts. 630 y 641C. P. C. y Art. 237 COT)
Si estos árbitros no se ponen de acuerdo, se reúnen con el tercero en discordia
y la mayoría pronuncia resolución. (Art. 237)
53

TEMA 8
TRIBUNALES ESPECIALES

El artículo 5o del Código Orgánico de Tribunales señala: "Forman parte del Poder
Judicial, como tribunales especiales, los juzgados de familia, los Juzgados de Letras del
Trabajo, los Juzgados de Cobranza Laboral y Previsional y los Tribunales Militares en
tiempo de paz, los cuales se regirán en su organización y atribuciones por las disposiciones
orgánicas constitucionales contenidas en la ley N° 19.968, en el Código del Trabajo, y en
el Código de Justicia Militar y sus leyes complementarias, respectivamente, rigiendo para
ellos las disposiciones de este Código sólo cuando los cuerpos legales citados se remitan
en forma expresa a él".

1. JUZGADOS DE FAMILIA

A. Judicatura especializada: se crearon juzgados de familia, encargados de


conocer los asuntos de que trata la ley y los que les encomienden otras leyes
generales y especiales, de juzgarlos y hacer ejecutar lo juzgado.
Estos juzgados forman parte del Poder Judicial y tienen la estructura, orga­
nización y competencia que la ley establece y, en lo no previsto en ella, se rigen
por las disposiciones del Código Orgánico de Tribunales y las leyes que lo com­
plementan. (Art. I o Ley)

B. Conformación: los juzgados de familia tienen el número de jueces que para


cada caso señala la ley que los crea y, cuentan, además, con un consejo técnico,
un administrador y una planta de empleados de secretaría y se organizarán en
unidades administrativas para el cumplimiento eficaz y eficiente de las siguientes
funciones:
I o. Sala, que consistirá en la organización y asistencia a la realización de las
audiencias;
2°. Atención de público, destinada a otorgar una adecuada atención, orienta­
ción e información al público que concurra al juzgado, especialmente a los niños,
niñas y adolescentes, y manejar la correspondencia del tribunal;
3o. Servicios, que reunirá las labores de soporte técnico de la red computacio-
nal del juzgado, de contabilidad y de apoyo a la actividad administrativa, y la
coordinación y abastecimiento de todas las necesidades físicas y materiales para
la realización de las audiencias; y
54

4o. Administración de causas, que consistirá en desarrollar toda la labor rela­


tiva al manejo de causas y registros de los procesos en el juzgado, incluidas las
relativas a las notificaciones; al manejo de las fechas y salas para las audiencias;
a l archivo judicial básico, al ingreso y al número de rol de las causas nuevas; a
la actualización diaria de la base de datos que contenga las causas del juzgado,
y a las estadísticas básicas del mismo. (Art. 2o Ley)

C. Potestad jurisdiccional: cada juez ejercerá unipersonalmente la potestad


jurisdiccional respecto de los asuntos que las leyes encomiendan a los juzgados
de familia. (Art. 3o Ley)

D. Consejo técnico
Funciones: la función de los profesionales del consejo técnico será la de aseso­
rar, individual o colectivamente, a los jueces en el análisis y mejor comprensión
de los asuntos sometidos a su conocimiento, en el ámbito de su especialidad.
En particular, tendrán las siguientes atribuciones:
a) Asistir a las audiencias de juicio a que sean citados con el objetivo de emitir
las opiniones técnicas que le sean solicitadas;
b) Asesorar al juez para la adecuada comparecencia y declaración del niño,
niña o adolescente;
c) Evaluar la pertinencia de derivar a mediación o aconsejar conciliación entre
las partes, y sugerir los términos en que esta última pudiere llevarse a cabo, y
d) Asesorar al juez en todas las materias relacionadas con su especialidad.
(Art. 5o Ley)
En cada juzgado de familia existe un consejo técnico interdisciplinario inte­
grado por profesionales especializados en asuntos de familia e infancia.
Los miembros del consejo técnico son auxiliares de la administración de jus­
ticia, como lo vimos al tratar de dichos auxiliares. (Art. 6o Ley)

E. Competencia de los juzgados de familia


Corresponde a los juzgados de familia conocer y resolver las materias que
señala el artículo 8o de la Ley, entre las que se encuentran:
1) Las causas relativas al derecho de cuidado personal de los niños, niñas o
adolescentes;
2) Las causas relativas al derecho y el deber del padre o de la madre que no
tenga el cuidado personal del hijo, a mantener con éste una relación directa y
55

regular;
3) Las causas relativas al derecho de alimentos;
4) Las acciones de filiación y todas aquellas que digan relación con la consti­
tución o modificación del estado civil de las personas, incluyendo la citación a
confesar paternidad o maternidad a que se refiere el artículo 188 del Código Civil;
5) El procedimiento de adopción a que se refiere el Título III de la ley N° 19.620;
6) Las acciones de separación, nulidad y divorcio reguladas en la Ley de
Matrimonio Civil; y
7) Los actos de violencia intrafamiliar.

2. LOS JUZGADOS DE LETRAS DEL TRABAJO

Estos juzgados son tribunales especiales integrantes del Poder Judicial, se les
considerará de asiento de Corte de Apelaciones para todos los efectos legales,
teniendo sus magistrados la categoría de jueces de letras, y les son aplicables las
normas del Código Orgánico de Tribunales en todo aquello no previsto en las
normas pertinentes del Código del Trabajo. (Art. 415)
Los Juzgados de Letras del Trabajo se organizan en unidades administrativas
para el cumplimiento eficaz y eficiente de las siguientes funciones:
a) D e Sala: para la organización y asistencia a la realización de las audiencias;
b) De Atención a Público: destinada a otorgar una adecuada atención, orien­
tación e información al público que concurra al tribunal y manejar la correspon­
dencia y custodia del tribunal;
c) De Administración de Causas: desarrolla toda la labor relativa al manejo
de causas y registros de los procesos en el juzgado, incluidas las relativas a las
notificaciones, al manejo de las fechas y salas para las audiencias, al archivo judi­
cial básico, al ingreso y al número de rol de las causas nuevas, a la actualización
diaria de la base de datos que contenga las causas del juzgado y a las estadísticas
básicas del mismo; y.
d) De Servicios: reúne las labores de soporte técnico de la red computacional
del juzgado, de contabilidad y de apoyo a la actividad administrativa del mismo,
y la coordinación y abastecimiento de todas las necesidades físicas y materiales
que requiera el procedimiento. (Art. 6o)
e) De Cumplimiento: la Ley 20.252, que modificó a la Ley 20.022, dispone
que en aquellos Juzgados de Letras del Trabajo, con competencia en territorios
jurisdiccionales en que no tenga competencia un Juzgado de Cobranza Laboral
y Previsional, existirá también una Unidad de Cumplimiento, que desarrollará
56

las gestiones necesarias para la adecuada y cabal ejecución de las resoluciones


judiciales y demás títulos ejecutivos de competencia de estos tribunales. (Art. 6
bis Ley 20.022)
En las comunas o agrupaciones de comunas que no sean territorio jurisdiccio­
nal de los Juzgados de Letras del Trabajo, conocerán de las materias señaladas
en los artículos 420 y 421, los Juzgados de Letras con competencia en lo Civil.

Competencia de los Juzgados de letras del Trabajo2


Estos juzgados tienen competencia para conocer los siguientes asuntos:
a) Las cuestiones suscitadas entre empleadores y trabajadores por aplicación de las nor­
mas laborales o derivadas de la interpretación y aplicación de los contratos individuales o
colectivos del trabajo o de las convenciones y fallos arbitrales en materia laboraL
Esta norma contiene la esencia misma de las cuestiones que son de compe­
tencia exclusiva de los Juzgados del Trabajo.
Así, son de competencia de los Juzgados del Trabajo los conflictos que se
susciten por el término de una relación de carácter laboral; la procedencia o
improcedencia de las causales invocadas por el empleador al momento del des­
pido; la determinación o precisión de los montos que debe pagar el empleador al
trabajador por concepto de indemnizaciones; el cumplimiento o incumplimiento
de las obligaciones legales de cualquier de las partes de un contrato laboral y la
calificación de su entidad, etc.
También corresponde a estos juzgados conocer los asuntos que se susciten
respecto a la interpretación o aplicación de los contratos laborales, como por
ejemplo, la aplicación de sanciones disciplinarias en contra de los trabajadores
por falta cometidas en el desempeño de sus funciones; la correspondencia o no
de beneficios específicos estipulados en los contratos, ya sean estos individuales
o colectivos; etc.
b) Las cuestiones derivadas de la aplicación de las normas sobre organización
sindical y negociación colectiva que la ley entrega al conocimiento de los juzga­
dos de letras con competencia en materia del trabajo.
El Código del Trabajo establece las normas que regulan la conformación,
constitución y funcionamiento de las distintas organizaciones de carácter sindi­
cal y entrega la resolución de los asuntos que se susciten en aplicación de estas
normas a los Juzgados del Trabajo.
Así, le compete conocer a estos tribunales cuestiones tales como la resolución
de la reclamación que presenten las organizaciones sindicales a las observaciones

2. Para este acápite se utilizaron párrafos del "Manual de Estudio para Juzgados de Letras del
Trabajo" de la Corporación Administrativa del Poder Judicial.
57

que realice la Inspección del Trabajo respecto de los defectos de sus estatutos
o el procedimiento de constitución del sindicato; la resolución de los conflictos
por aplicación de las normas sobre fuero sindical; etc.
También les compete el conocimiento y resolución de las infracciones por
prácticas antisindicales, así como de las infracciones por prácticas desleales que
se cometan en los procesos de negociación colectiva, sin perjuicio de las excep­
ciones legales que entreguen el conocimiento de estos asuntos a otros tribunales.
c) Las cuestiones derivadas de la aplicación de las normas de previsión o de seguri­
dad social, planteadas por pensionados, trabajadores activos o empleadores, salvo en lo
referido a la revisión de las resoluciones sobre declaración de invalidez o del pronuncia­
miento sobre otorgamiento de licencias médicas.
Tanto el Código del Trabajo, como un conjunto de leyes especiales, reconocen
a los Juzgados del Trabajo competencia para conocer y resolver las cuestiones
o reclamaciones que resulten de la aplicación o interpretación de las normas
sobre previsión o seguridad social que sean presentadas por trabajadores o
empleadores.
Así, las reclamaciones presentadas por trabajadores en contra de la aplicación
e interpretación que hicieren las entidades administrativas competentes sobre
normas de previsión o seguridad social, deben ser conocidas y resueltas por estos
juzgados, al igual que las infracciones que se cometan a esas leyes especiales.
No obstante lo anterior, existe jurisprudencia uniforme de los tribunales su­
periores que establece que las reclamaciones presentadas por personas que no
tienen la calidad de trabajadores no son de competencia de los tribunales del
trabajo. Así, los asuntos sobre reliquidación de pensiones, postulación a beneficios
de seguridad social y cualquier otra presentación efectuada por ex-trabajadores,
jubilados o pensionados, no compete a estos tribunales.
d) Los juicios en que se demande el cumplimiento de obligaciones que emanen de
títulos a los cuales las leyes laborales y de previsión o seguridad social otorguen mérito
ejecutivo.
En aquellas jurisdicciones donde no exista un Juzgado de Cobranza Labo­
ral y Previsional, corresponderá a los Juzgados del Trabajo el cumplimiento y
ejecución de los títulos a los que la legislación laboral o de seguridad social les
reconozcan mérito ejecutivo.
e) Las reclamaciones que procedan contra resoluciones dictadas por autoridades ad­
ministrativas en materias laborales, previsionales o de seguridad social.
De acuerdo a la ley laboral existe una cantidad importantes de procedimientos
administrativos de reclamación por incumplimiento de las normas laborales, ya
sean de origen legal o contractual, que se presentan ante organismos adminis­
trativos laborales, previsionales o de seguridad social, como la Inspección del
Trabajo, la Superintendencia de Seguridad Social o la Superintendencia de A. F. P.
58

Cada vez que un trabajador o empleador presenta una reclamación ante estas
instituciones, se inicia un procedimiento de carácter administrativo en el cual
éstas resuelven el asunto sometido a su conocimiento, mediante la dictación de
un acto administrativo que generalmente recibe el nombre de resolución. Esta
resolución generalmente puede ser impugnada ante los Juzgados del Trabajo.
Así ocurre, por ejemplo, con la resolución de la Inspección del Trabajo que
resuelve el reclamo del trabajador por el cambio unilateral de la naturaleza de
los servicios prestados por parte del empleador o con los reclamos presentados
a propósito de la determinación de las labores continuas que requieren alterar la
norma sobre descanso entre jornadas; la determinación de las faenas en las que
no se permiten las horas extras; etc.
f) Los juicios en que se pretenda hacer efectiva la responsabilidad del empleador
derivada de accidentes del trabajo o enfermedades profesionales, con excepción de (a
responsabilidad extracontractual a la cual le será aplicable lo dispuesto en el artículo 69
de la ley N° 16.744.
El conocimiento y resolución de los juicios donde se intente hacer efectiva
la responsabilidad del empleador como consecuencia de la ocurrencia de ac­
cidentes del trabajo o enfermedades profesionales, es de competencia de los
Juzgados del Trabajo, salvo la excepción expresa que establece, la que se refiere
al caso en que el accidente o enfermedad se deba a culpa o dolo del empleador
o de un tercero, situación en la cual la víctima y las demás personas a quienes
el accidente o enfermedad haya causado daño pueden reclamar al empleador
o terceros responsables del accidente todas las indemnizaciones a que tengan
derecho, con arreglo a las prescripciones del derecho civil, incluyendo el daño
moral, siendo competente para conocer de estas acciones, el Juez de Letras Civil
correspondiente.
g) Todas aquellas materias que las leyes entreguen a juzgados de letras con competen­
cia laboral. (Art. 420)
En las comunas que no sean territorio jurisdiccional de los Juzgados de Letras
del Trabajo, conocerán de las materias señaladas en el artículo precedente, los
Juzgados de Letras en lo Civil. (Art. 421)

3. JUZGADOS DE COBRANZA LABORAL Y PREV1SI0NAL

La Ley 20.022 creó un Juzgado de Cobranza Laboral y Previsional, con asiento


en cada una de las comunas del territorio de la República que ella señala, con el
número de jueces y con la competencia que en cada caso se indica.
El artículo 9o alude a la planta de personal de estos órganos jurisdiccionales.
Así, los Juzgados de Cobranza Laboral y Previsional tienen la siguiente planta
59

de personal:
Juzgados con un juez: un juez, un administrador, un administrativo jefe, tres
administrativos I o, dos administrativos 2o y un auxiliar; y
Juzgados con seis jueces: seis jueces, un administrador, tres administrativos
jefe, cinco administrativos I o, ocho administrativos 2o, seis administrativos 3o y
dos auxiliares.

A. Organización de los Juzgados de Cobranza Laboral y Previsional


El artículo 12 dispone que los Juzgados de Cobranza L aboral y Previsional se
organizan en unidades administrativas para el cumplimiento eficaz y eficiente
de sus funciones. Las unidades son:
a) De Atención a Público: para otorgar una adecuada atención, orientación
e información al público que concurra al tribunal y manejar la correspondencia
y custodia del mismo;
b) De Administración de Causas: para desarrollar la labor relativa al manejo
de causas y registros de los procesos en el juzgado, incluidas las relativas a las
notificaciones, al archivo judicial básico, al ingreso y al número de rol de causas
nuevas, a la actualización diaria de la base de datos que contenga las causas del
juzgado y a las estadísticas básicas del mismo;
c) De Liquidación: para efectuar los cálculos, con especial mención del monto
de la deuda, reajustes e intereses y eventualmente las multas que determine la
sentencia; y
d) De Servicios: reúne las labores de soporte técnico de la red computacio-
nal del juzgado, de contabilidad y de apoyo a la actividad administrativa, y la
coordinación y abastecimiento de todas las necesidades, físicas y materiales, que
requiera el procedimiento.

B. Competencia de los Juzgados de Cobranza Laboral y Previsional


Estos juzgados conocen de los juicios en que se demande el cumplimiento de
obligaciones que emanen de títulos a los cuales las leyes laborales y de previsión
o seguridad social otorguen mérito ejecutivo y, especialmente, la ejecución de
todos los títulos ejecutivos regidos por la ley N° 17.322, relativa a la cobranza
judicial de imposiciones, aportes y multas en los institutos de previsión.
El conocimiento de esas materias corresponde, sin embargo, a los Juzgados
de Letras del Trabajo en aquellos territorios jurisdiccionales en que no existan
Juzgados de Cobranza Laboral y Previsional.
60

4. DE LOS TRIBUNALES MILITARES EN TIEMPO DE PAZ

En tiempo de paz, la jurisdicción militar es ejercida por los Juzgados Institu­


cionales, los Fiscales, las Cortes Marciales y la Corte Suprema. (Art. 13 C. J. M.)

A. LOS JUZGADOS INSTITUCIONALES


Los Juzgados Institucionales están constituidos por el Juez Militar, asesorado
por su Auditor y asistido por su Secretario. (Art. 20.C. J. M.)
El Comandante en Jefe de la respectiva División o Brigada en el Ejército; de
cada Zona Naval, Escuadra o División en la Armada; el Jefe del Estado Mayor
General de la Fuerza Aérea y el Comandante en Jefe de la respectiva Brigada
Aérea, cuando correspondiere, tendrá la jurisdicción militar permanente en el
territorio de sus respectivos Juzgados y sobre todas las fuerzas e individuos
sometidos al fuero militar que en él se encuentren. (Art. 16 C. J. M.)
Los Auditores son Oficiales de Justicia cuya función es la de asesorar a las
autoridades administrativas y judiciales de las Instituciones Armadas, en los
casos y cuestiones contemplados por la ley. Forman parte, además, en tiempo
de paz como de guerra, de los Tribunales Militares. (Art. 34 C. J. M.)
Los Secretarios son ministros de fe pública encargados de autorizar todas
las resoluciones y actos emanados de aquellas autoridades, y de custodiar los
procesos, documentos y papeles que sean presentados al Juzgado o Fiscalía en
que cada uno debe prestar sus servicios. (Art. 43 C. J. M.)

B. LOS FISCALES
Los Fiscales son los funcionarios encargados de la sustanciación de los pro­
cesos y formación de las causas de la jurisdicción militar, en primera instancia.

C. CORTES MARCIALES
Existe una Corte Marcial del Ejército, Fuerza Aérea y Carabineros, con asiento
en Santiago, y una Corte Marcial de la Armada, con sede en Valparaíso.
La primera está integrada por dos Ministros de la Corte de Apelaciones de
Santiago, por los Auditores Generales de la Fuerza Aérea y de Carabineros y por
un Coronel de Justicia del Ejército, en servicio activo.
La Corte Marcial de la Armada está integrada por dos Ministros de la Corte
de Apelaciones de Valparaíso, por el Auditor General de la Armada y por un
Oficial General en servicio activo de esta Institución.
Los integrantes que no sean Ministros de Corte de Apelaciones gozarán de
61

inamovilidad por el plazo de tres años, contado desde que asuman sus funcio­
nes, aunque durante la vigencia del mismo cesaren en la calidad que los habilitó
para el nombramiento.
Cada Corte es presidida por el más antiguo de los Ministros de Corte de Ape­
laciones respectiva, y en caso de ausencia o inhabilidad legal de éste, por el otro
Ministro de Corte de Apelaciones que la integre como titular. (Art. 48 C. J. M.)
Los Ministros de Corte de Apelaciones que deban integrar las Cortes Marciales
son designados anualmente, por sorteo de entre sus miembros, el que se practicará
por los Presidentes de los respectivos Tribunales, con asistencia del Secretario,
dentro de la última semana del mes de enero de cada año. (Art. 51 C. J. M.)
Estas Cortes también cuentan con secretario y relatores.

D. CORTE SUPREMA
La Corte Suprema, integrada por el Auditor General del Ejército o quien deba
subrogarlo, conoce de las causas de la justicia militar y corresponde el ejercicio
de las facultades conservadoras, disciplinarias y económicas en relación con la
administración de la justicia militar de tiempo de paz. (Art. 70-A C. J. M.)

EL MINISTERIO PUBLICO MILITAR


Existe un Fiscal General Militar, cuya misión será velar por la defensa, ante
los Tribunales Militares de tiempo de paz del interés social comprometido en los
delitos de jurisdicción de aquéllos y, en especial, del interés de las instituciones
de la Defensa Nacional. (Art. 70-B C. J. M.)
62

TEMA 9
EL PROCESO JUDICIAL

1. CONCEPTO

El jurista uruguayo Eduardo Juan Couture, enseña que "el proceso es una
secuencia o serie de actos que se desenvuelven progresivamente, con el objeto de
resolver, mediante un juicio de la autoridad, el conflicto sometido a su decisión".

2. NATURALEZA JURIDICA DEL PROCESO JUDICIAL

1°. El proceso como relación jurídica


Dentro de las primeras teorías publicistas está la que considera al proceso
como una relación jurídica.
Siempre que nos encontremos ante esta correlación derecho - obligación,
estaremos frente a una relación jurídica.
Niceto Alcalá Zamora y Castillo compara esta relación jurídica recurriendo
a una metáfora. Dice que es igual a una medalla cuyo anverso está constituido
por el derecho y el reverso por la obligación.
Eduardo Couture explica la relación jurídica diciendo que el proceso es rela­
ción jurídica en cuanto varios sujetos, investidos de poderes determinados por
la ley, actúan en vista de la obtención de un fin.
L o s su jetos para Couture, son el actor, el demandado y el juez. Sus poderes
son las facultades que les confiere la ley para la realización del proceso. Su esfera
de actuación es la jurisdicción. Y el fin es la solución del conflicto de interés.
Luego, esta relación jurídica es el conjunto de derechos y obligaciones recípro­
cas de las partes entre sí, y de estas con el tribunal y que nace en todo proceso.
2°. El proceso como situación jurídica
La teoría de la relación jurídica no ha sido ajena a la crítica de otros doctri­
narios. Sobresale la del autor alemán James Goldschmidt, quien reemplaza la
noción de la relación jurídica y considera al proceso como una situación jurídica.
Entiende por situación jurídica el conjunto de expectativas, posibilidades,
cargas y liberaciones de cargas de cada una de las partes en atención al resultado
que espera (el actor) o teme (el demandado) obtener en el proceso.
63

Goldschmidt no habla para nada de derechos y de obligaciones. Para él, el


proceso funciona en base a categorías jurídicas nuevas, no del tradicional binomio
derecho-obligación, que él estima como propio del derecho material o sustancial.
Para él existen otras ideas o conceptos que son privativos del Derecho Procesal:
el riesgo, las expectativas, las posibilidades, las cargas, y la liberación de cargas.
Este concepto de situación jurídica es específicamente procesal.
La carga procesal: al sustituir la noción de obligación existente en el proceso
por el de cargas procesales, indica Goldschmidt, se da un cambio total, pues al
incumplimiento de una obligación corresponde una sanción, en tanto que al no
asumir una carga lo único que corresponde, o que se corre, es un riesgo.
En esto Goldschmidt tiene razón, pues el proceso o juicio está literalmente lleno
de cargas. Así, no puede hablarse de la obligación de probar o de contestar la
demanda; no hay obligación de tachar a un testigo o de impugnar un documento.
Lo que realmente hay, es una carga procesal de probar, de contestar la deman­
da, de tachar a un testigo, de impugnar un documento o de fundar las peticiones
que se formulan.
Entre estas dos nociones de obligación y carga se pueden señalar algunas
diferencias:
1. La carga es una facultad cuya no realización lleva aparejado un riesgo. En
la obligación la conducta es de realización necesaria, no es facultativa.
2. La obligación tutela un interés ajeno. La carga procesal, en cambio, tutela
el propio interés. Así, el demandado al contestar la demanda lo hace en interés
propio, no en beneficio del actor.
3. Las consecuencias que derivan de su inejecución son diversas. De la obliga­
ción insatisfecha surge un derecho del acreedor. En cambio de la carga procesal
insatisfecha no surge ningún derecho para otra persona, sino que surge un per­
juicio actual o posible, respecto del que no la satisfizo.

3o. El proceso como institución jurídica


Esta teoría estima que en el proceso existen verdaderamente derechos jurídi­
cos y deberes. Que en ese proceso se da una correlación de derechos y deberes
jurídicos, y por ende hay más de una relación jurídica. De manera que no cabe
hablar sólo de la relación jurídico procesal.
Esta multiplicidad de relaciones jurídicas hay que reducirlas a una unidad
superior. Tal unidad, la proporciona la institución, así lo explica en su obra Jaime
Guasp.
Se entiende por institución en el campo procesal, el conjunto de actividades
relacionadas entre sí por el vínculo de una idea común y objetiva a la que figuran
64

adheridos, sea o no esa su finalidad individual, las diversas voluntades particu­


lares de los sujetos de quien procede aquella actividad.

3. EL PROCESO JUDICIAL COMO FORMA DE SOLUCION DE CONFLICTOS

La razón de ser de Derecho Procesal se encuentra en que es difícil, por no decir


imposible, concebir la existencia de una sociedad humana sin que en ella se den
conflictos de intereses y de derecho. Ello en razón de que las normas jurídicas
que reglamenta ese conglomerado social, por su naturaleza son susceptibles de
ser infringidas, de ser violadas.
Ante su infracción, para darles una adecuada solución, caben dos posibili­
dades:
I o. Permitir que cada cual asuma su propia defensa y busque aplicar lo que
él entiende por justicia.
2o. Atribuir al Estado la facultad de dirimir esos conflictos de intereses, esas
controversias.
En este planteamiento surgen, en doctrina, las distintas formas para buscar
la solución adecuada a estos conflictos de intereses.
Estos medios que se han creado para resolver los conflictos que tengan tras­
cendencia jurídica, pueden clasificarse en: autodefensa o autotutela, autocompo-
sición, heterocomposición. Hay que decir eso si que esta clasificación es obra de
un autor español quien ha sido hasta el momento el tratadista mas preocupado
de la materia: Niceto Alcalá Zamora y Castillo.
Autotutela o autodefensa: es la reacción directa y personal de quien se hace
justicia por sí mismo.
Esto provoca una solución violenta, se caracteriza porque uno de los sujetos
en conflicto y a veces las dos partes resuelven o intentan resolver la controversia
mediante su acción directa.
La solución del conflicto se realiza unilateralmente por una de las partes que
impone su decisión a la otra. No existe en la autotutela un tercero imparcial para
resolver el conflicto.
Este medio de solución de conflictos está prohibido por lo general en el De­
recho, incluso puede llegar a constituir la comisión de un delito.
En forma excepcional se permite la autotutela con cierta restricción. Así sucede
en la huelga legal y también en el llamado derecho legal de retención.
La autotutela que fue prohibida desde la época del Derecho Romano, ha re­
surgido en la actualidad, con el terrorismo, con la guerrilla, con la piratería aérea,
con el secuestro de diplomáticos, que son formas de presionar particularmente.
Autocomposición: consiste en la sumisión o en renuncia total o parcial del
65

derecho de una parte en favor de la otra. Esta propicia la solución del conflicto
por los propios interesados, implica una actitud de reconocimiento parcial o
total o de anuencia de una de las partes en favor de la otra, como sucede en la
transacción, en la conciliación, en la renuncia o en los avenimientos. La auto-
composición puede ser unilateral o bilateral.
Es unilateral cuando las concesiones provengan de una sola de las partes en
conflicto. Así ocurre en el desistimiento o el allanamiento.
Es bilateral cuando las concesiones provienen de ambas partes, como sucede
en la transacción, el avenimiento o la conciliación. Es posible que intervenga un
tercero, pero el conflicto se resuelve por obra de las partes, no por obra del tercero.
Hay dos maneras de efectuar la intervención del tercero:
a) Si el tercero interviene de manera espontánea, nos encontramos ante la
mediación o buenos oficios y en ella las partes no se comprometen a aceptar la
solución y se reservan su ulterior libertad de acción. Por ej. Si dos personas están
peleando, viene un tercero que les solicita que dejen de hacerlo.
b) Si el tercero interviene de manera provocada al ser llamado por las partes
y cuando así acontece estaremos en presencia de la conciliación o un arbitraje y
en ella las partes se comprometen a aceptar la solución que el tercero impone.
Heterocomposición: soluciona el conflicto un tercero que impone una solución
a las partes. En consecuencia el litigio no se resuelve por obra de las partes; los
terceros quedan judicialmente obligados ante la decisión del tercero.
Esta intervención de los terceros puede realizarse a título de arbitraje o de la
actuación de la justicia ordinaria.
Este proceso propio de la heterocomposición esta destinado a satisfacer pre­
tensiones procesales, se dice que es un instrumento, porque es el medio de que
se vale la actividad jurisdiccional del estado para desarrollar su actividad.
Eduardo Couture expresa que el proceso es el medio idóneo para decidir
imparcialmente, por acto de juicio de la autoridad un conflicto de intereses con
relevancia jurídica.

4. ELEMENTOS DEL PROCESO JUDICIAL

El proceso implica la existencia de los siguientes elementos:


a) Existencia de una controversia de orden jurídico;
b) Que la causa sea actual;
c) que la causa se suscite entre partes; y
d) que exista un tribunal que resuelva esa controversia.
Todos estos elementos son los que se denominan elementos constitutivos
á6

del juicio.
Fuera de estos elementos constitutivos del juicio existen los llamados elemen­
tos o condiciones de validez del juicio que son:
a) Competencia del tribunal llamado a resolver la contienda;
b) Capacidad de las partes litigantes para comparecer ante el tribunal; y
c) La observancia o cumplimiento de las formalidades prescritas por la ley
para la validez de los diversos actos que lo forman.
Tanto los elementos constitutivos del juicio como aquellos que son esenciales
para su validez, así como los requisitos iegales para que la relación jurídica sea
válida, se conocen en doctrina con el nombre de presupuestos procesales.
Por ende, los presupuestos procesales son los requisitos que deben concurrir
para que la relación jurídica procesal sea válida, produciéndose todos los efectos
legales.
Requisitos de validez de la relación procesal
Para que la relación procesal sea válida requiere de:
I o. La presentación de la demanda;
2°. El proveído deí tribunal que la tenga por presentada y de la cual se confiera
traslado al demandado; y
3o. El emplazamiento del demandado.
Por otra parte, cuando se habla de proceso, no cabe confundir este concepto
ni con el de procedimiento ni con el de expediente.
En efecto, procedimiento es el conjunto de formalidades específicas a que debe
someterse tanto los tribunales como las personas que concurren ante ellos plan­
teando pretensiones procesales, y, expediente, es la materialidad del proceso, ya
que consiste en el conjunto de escritos, documentos y actuaciones de toda clase
que se presentan o verifican en el proceso y que se ordenan cronológicamente.
La noción de proceso es la que ha dado nacimiento al Derecho Procesal, porque
él implica que el Estado debe desarrollar una determinada actividad para solucionar
los conflictos jurídicos de intereses y esta actividad es la función jurisdiccional.
También implica que ha debido establecerse un instrumento o un medio que
permita a los particulares poner en movimiento esta actividad jurisdiccional
del Estado, e implica, por último, que esta actividad jurisdiccional debe desa­
rrollarse de cierta manera, es decir, mediante un proceso.
De aquí entonces que jurisdicción, acción y proceso, son los tres pilares fun­
damentales sobre los cuales descansa el Derecho Procesal.
67

TEMA 10
ACCION Y PRETENSION

1. CONCEPTO

Los tres conceptos básicos en el Derecho Procesal son los de acción, jurisdic­
ción y proceso.
En un sentido estrictamente jurídico procesal la palabra acción se ha entendido
en cuatro sentidos principales:
1. Como sinónimo de derecho subjetivo: suele decirse que la acción es el
derecho subjetivo deducido en juicio.
En este sentido la acción es un mecanismo tutelar del derecho subjetivo. Se
dice, por lo tanto, que la acción es el derecho en ejercicio, el derecho de perseguir
en juicio lo que se nos debe.
Este concepto está mirado desde un punto de vista del derecho dvil, no así
del campo del Derecho Procesal, porque sí les diéramos la razón a los civilistas
y así la consideráramos, no sería concebible que deducida una acción el actor no
obtuviera en el juicio. Obtener en un juicio es ganar, ganancioso, por ende, es el
que gana y perdidoso, el que pierde.
2. Como sinónimo de demanda: la demanda es el acto procesal a través del
cual se ejercita la acción y se expresa la pretensión que el demandante formula.
Es erróneo, entonces, considerar estos términos como sinónimos puesto que
ambos conceptos son distintos,
3. Como sinónimo de pretensión: la pretensión consiste en la autoatribución
de un derecho por parte de un sujeto el que, invocándolo, solicita que se haga
efectiva a su respecto la tutela jurídica.
Acción y pretensión son distintas y la relación que existe entre ellas es la de
continente y de contenido, siendo el continente la acción y el contenido la pre­
tensión.
4. Acción como acto provocatorio de la actividad jurisdiccional del Estado:
este es el significado técnico procesal, auténtico de la acción.
Para Eduardo Couture la acción es el poder o la facu ltad de provocar la ac­
tividad Jurisdiccional del Estado.
De esta manera a través de la acción se consigue que el Estado se ponga en
movimiento con su actividad jurisdiccional, pero para que ello ocurra debe con­
68

juntamente con ejercitarse la acción plantear una pretensión, y ambas (acción y


pretensión) se hacen a través del acto jurídico procesal denominado demanda.
Dentro de la evolución del concepto de acción, el jurista uruguayo Eduardo
Couture, presenta la acción como una manifestación del derecho constitucional
de petición.
Según Couture, la expresión típica del derecho de petición que se le formula
al Poder Judicial estriba, precisamente, en el ejercicio de la acción.
Este derecho de petición es posible encontrarlo en relación a los tres poderes
del Estado, pues cabe formular peticiones al Ejecutivo, al Legislativo y al Poder
Judicial.
Este derecho de petición, en cuanto derecho, puede considerarse contenido en
el artículo 19 N° 14 de la Constitución Política de la República, encontrándose,
además, inserto en el artículo 19 N° 3 inciso primero de la misma que importa un
mandato al legislador para proporcionar igual protección a todas las personas
en el ejercicio de sus derechos.

2. NATURALEZA JURIDICA DE LA ACCION

Carnelutti manifiesta que la acción es un derecho subjetivo, procesal y público


que se dirige contra el Estado y que persigue la justa composición del litigio.
Concibe la acción, por ende, no como un derecho al juicio favorable, sino sim­
plemente, como un derecho al juicio.
Eduardo Couture, por su parte, asimila la acción al derecho constitucional de
petición. De modo que para él la acción no es más que este derecho de petición
dirigido a un tribunal de justicia.
El Código de Procedimiento Civil no contiene ninguna definición de lo que
debe entenderse por acción. Sin embargo, y considerando la época en que se
dictó, se deduce que los redactores del Código tuvieron en mente la concepción
civilista o clásica, esto es, la teoría monista, teoría que proviene de la escuela
clásica de Savigny.
En todo su articulado puede deducirse que los redactores del Código de Pro­
cedimiento Civil tuvieron presente la concepción de la acción como un elemento
del derecho sustancial, vale decir, participaron de la doctrina clásica de la acción.
Así, en diversos artículos del Código de Procedimiento Civil se puede observar
que ese fue el sentido que le asignó la comisión redactora del Código: Artículos
1 7 ,19,21,271 y 290.
El artículo 290 se refiere claramente a la teoría monista pues habla de asegurar
la acción.
69

En estos artículos se considera a la acción como sinónimo del derecho subje­


tivo; como un elemento del derecho sustancial.
No obstante lo anterior, los autores acogen la acepción del vocablo acción como
un derecho autónomo, independiente del derecho sustancial y lo consideran como
un acto provocatorio de la actividad jurisdiccional. A la misma interpretación
ha arribado la jurisprudencia.

Elementos de la acción
1. Existencia de un sujeto activo, carácter que inviste todo sujeto de derecho
sea persona natural o jurídica;
2. Existencia de un sujeto pasivo, constituido por el Estado, porque la acción
se dirige contra el Estado a través de los tribunales de justicia para que se ponga
en movimiento su actividad jurisdiccional;
3. Existencia de un objeto, constituido por la finalidad de la acción que pro­
voca la actividad jurisdiccional del Estado; y
4. Existencia de una causa, que radica en la existencia de un conflicto jurídico
de intereses no resuelto.

3. ACCION Y PRETENSION

Lo que nace de la violación del derecho es una pretensión contra su autor.


Reconoce que el derecho, cuando se manifiesta en un juicio, adquiere un carác­
ter acentuadamente procesal y sobre todo personal. A ese derecho, se le llama
pretensión.
Y, esa pretensión, no es el derecho subjetivo, porque en la pretensión basta la
afirmación, la creencia de tener un derecho, aún cuando realmente no se tenga.
Es suficiente para accionar con pretender haber sufrido la lesión de un dere­
cho subjetivo, no es necesario que esa lesión se haya producido efectivamente.
Si se ha producido o no, es una incógnita o duda que va a dilucidar el juez en
su sentencia.
Por ende, puede perfectamente accionarse aún cuando no haya un derecho
subjetivo, sino que, basta simplemente con la pretensión de tenerlo.
La acción es el derecho de acudir a los órganos jurisdiccionales del Estado
para interponer pretensiones o para oponerse a ellas. La pretensión es, entonces,
el acto en cuya virtud se reclama ante un órgano judicial, y frente a una persona
distinta, la resolución de un conflicto entre esa persona y el autor de la reclama­
ción. La pretensión es el objeto del proceso.
70

Eduardo Couture también distingue entre acción y pretensión y según él


pueden promover sus acciones aún aquellos que erróneamente se consideran
revestidos de razón sin importar si su pretensión es fundada o infundada. De
allí que, según Couture, el ejercicio de la acción como acto provocatorio de la
jurisdicción corresponde tanto al litigante sincero como al insincero.

ELEMENTOS DE LA PRETENSION
Los elementos de la pretensión son:
1. Existencia de un sujeto activo: constituido por el actor o demandante;
2. Existencia de un sujeto pasivo: equivale al demandado. La acción se dirige
contra el Estado para que ponga en movimiento su actividad jurisdiccional. La
pretensión se dirige contra el demandado;
3. Existencia de un objeto: es el beneficio jurídico que el demandante pretende
obtener. En este tercer elemento es preciso destacar dos aspectos:
a) El primero, referido al objeto, que es el derecho cuyo reconocimiento
se pide; y
b) Este objeto no debe confundirse con la cosa pedida, es decir, con la ma­
terialidad física del objeto que se reclama.
4. Existencia de una causa: la existencia de una causa es el hecho o acto jurí­
dico que sirve de fundamento a la pretensión, o como lo señala el artículo 177,
en su inciso final, es el fundamento inmediato del derecho deducido enjuicio.
La causa de pedir es el por qué se pide.
Según don Alberto Echevarría, la causa es el hecho jurídico que sirve de an­
tecedente inmediato a la protección judicial que se solicita. Así:
La causa de pedir en los derechos personales es el hecho jurídico que engen­
dra la obligación, esto es, la causa será el contrato, el cuasicontrato, el delito, el
cuasidelito o la ley.
En los derechos reales la causa de pedir también es el hecho jurídico que los
engendra, o sea el modo de adquirir del cual nacen los derechos reales. Será
causa de pedir, la ocupación, la accesión, la tradición, la sucesión por causa de
muerte, la prescripción y la ley.

4. CLASIFICACIONES DE LA ACCION

Si se acepta la teoría de la acción como un derecho autónomo provocatorio


de la actividad jurisdiccional, hay que concluir que no es dable hablar de clasi­
ficaciones de la acción. La acción es siempre la misma por lo que no se puede
71

clasificar lo invariable.
Se habla de clasificaciones de las acciones no para referirse a la naturaleza
jurídica de ellas, ya que siempre es la misma, sino que considerando otros as­
pectos, como por ejemplo, el objeto de la acción, que no siempre es el mismo o
el derecho cuya protección se solicita.
En consecuencia, como expresa Alsina, estas clasificaciones se hacen porque
así se facilita el estudio de la acción y permiten aclarar ciertos conceptos.
Las clasificaciones más importantes son:
I. Atendiendo al objeto o finalidad de la acción: se atiende a lo que se pide
por el actor.
1. Acciones de condena: son aquellas por las cuales el actor pide que se
condene al demandado a una determinada prestación.
Por ejemplo, pagar el precio
2. Acciones declarativas: son aquellas cuya finalidad es obtener la simple
declaración de un derecho o de una situación jurídica discutida. Por
ejemplo, obtener una declaración de nulidad de un contrato.
3. A cciones constitutivas: persiguen que, mediante una sentencia, se
constituyan estados jurídicos nuevos modificando un estado jurídico
existente, tal como la acción de divorcio.
4. Acciones ejecutivas: aquellas que tienden a obtener el cumplimiento
forzado de una obligación que consta en un título ejecutivo o que lleva
aparejada ejecución.
5. Acciones precautorias o cautelares: tienen por finalidad garantizar la
efectividad del derecho sustancial, como la prohibición de celebrar
actos y contratos.
II. Atendiendo al procedimiento que se ha establecido para su ejercicio:
acciones ordinarias, sumarias, ejecutivas y cautelares.
1. Acciones ordinarias: son aquellas que se ventilan conforme al procedi­
miento establecido para el juicio ordinario. Todas las demás acciones
reciben el nombre genérico de acciones especiales, en virtud de que
tienen señalado un procedimiento especial.
2. Acciones sumarias: son aquellas que proceden cuando la ley dispone,
expresamente, que se aplique el procedimiento sumario o que se tramite
la acción en un procedimiento breve y sumario.
3. Acciones ejecutivas: son aquellas cuyo ejercicio está sometido a un pro­
cedimiento de apremio y de medidas compulsivas.
4. Acciones cautelares: son acciones cautelares las que tienen señalado un
72

procedimiento accesorio cuya finalidad es conseguir una providencia


judicial destinada a asegurar el resultado de la acción principal.
III. Considerando la naturaleza del derecho al cual sirven de garantía: las
acciones pueden ser patrimoniales o extrapatrimoniales.
1. Acciones patrimoniales: pueden ser reales o personales.
A. Acciones reales: las que sirven de garantía a los derechos reales.
Del derecho real, nace la acción real, que tiene por objeto garantizar el
ejercicio de algún derecho real.
B. Acciones personales: las que sirven de garantía a un derecho personal.
2. Acciones extrapatrimoniales o de familia: son aquellas que no tienen
un contenido pecuniario, sino que, de índole familiar.
IV. Según sea la naturaleza del bien al que acceden: acciones muebles e inmuebles.
1. Acciones muebles: son muebles cuando las cosas en que han de ejercerse
o que se deben son muebles.
2. Acciones inmuebles: aquellas en que las cosas sobre que han de ejercerse
o que se deben son inmuebles.
V. Acciones principales y accesorias: según si tienen vida propia o no.
1. Acción principal: aquella que subsiste por si sola.
2. Acción accesoria: aquella que necesita de otra para poder subsistir. Por
ejemplo, la acción hipotecaria.
VI. Atendiendo a la materia sobre la cual versa: acciones civiles y acciones penales.
Ahora bien, conviene tener presente los siguientes alcances:
1. Una acción puede participar de diversas características y puede incluirse
no sólo en una clasificación sino que en varias.
2. Según algunos autores, la importancia de determinar la naturaleza de
la acción, radica en que la ley distribuye la competencia de los jueces
según la naturaleza de la acción.
3. La clasificación importa para la cosa juzgada y, particularmente, para la
excepción de cosa juzgada, pues esta se produce, únicamente, cuando del
examen de los elementos de la acción se puede concluir que se reúnen
los requisitos que la ley señala.

5. EJERCICIO DE LA ACCION. OBLIGATORIEDAD PARA EJERCITAR LA ACCION

La acción es un derecho potestativo cuyo ejercicio depende exclusivamente


73

de la voluntad de su titular. Puede deducirse una acción en el momento que se


crea más oportuno.
Suele decirse que lo dicho es la regla general pues nadie puede ser obligado a
ejercitar una acción pero que hay excepciones en que sería obligatorio accionar.
En lo personal, discrepamos absolutamente de tal afirmación pues, siempre,
entablar una acción es facultativo pues, no hay poder alguno, que pueda obligar
a hacerlo.
Lo que sucede, es que existen situaciones en que accionar constituye una carga
procesal pues, de no hacerlo, se producen determinadas consecuencias. Es una
carga, entonces, más no una obligación.
Los casos en que una persona tiene la carga procesal de ejercer una acción en
un momento dado, so pena de sufrir las consecuencias que señala la ley, son:
A. El caso previsto en el artículo 21 del Código de Procedimiento Civil;
B. El caso de la jactancia (artículo 269 C. P. C.);
C. El caso de las medidas prejudiciales precautorias; y
D. La reserva de derechos en el juicio ejecutivo. (Art. 474 C. P. C.)

A. Situación del art. 21 del C. P. C.


Si la acción ejercida por alguna persona corresponde también a otra u otras
personas determinadas, los demandados pueden pedir que se ponga la deman­
da en conocimiento de las que no hayan ocurrido a entablarla, quienes deberán
expresar en el término de emplazamiento si se adhieren a ella.
Esas personas que han sido notificadas pueden adoptar alguna de las siguien­
tes actitudes:
a) Se adhieren a la demanda: pasan a ser demandantes y deben designar un
procurador común;
b) Declaran su resolución de no adherirse: caduca su derecho; y
c) Si nada dicen dentro del término legal: les afecta el resultado del proce­
so, sin nueva citación, pero, pueden comparecer en cualquier estado del juicio
respetando todo lo obrado con anterioridad.
En consecuencia, ante el evento de producirse alguna de tales situaciones,
una o varias personas tienen la carga procesal de adoptar una decisión, una de
las cuales sería adherirse a la demanda pues, en caso contrario, se produciría la
situación referida en la letra c) precedente.
Como es fácil advertir, a pesar de las consecuencias legales, lisa y llanamen­
te, el requerido nada puede decir dentro del término legal, sin recibir sanción
alguna, sino que, será afectado por el resultado del proceso. No es, por ende,
74

una obligación.

B. Caso de la jactancia (Art. 269 C. P. C.)


Hay jactancia cuando una persona manifiesta corresponderle un derecho del
cual no está gozando.
En este caso, a la víctima del jactancioso la ley le concede ciertas facultades,
como son, las de demandar de jactancia a la persona que se dice titular de ese
derecho.
Se le pide al tribunal que le fije un plazo de diez días para que deduzca su
demanda bajo apercibimiento de que, si no lo hace, no será oída después respecto
de su derecho.
Tampoco es excepción pues, a pesar del apercibimiento, lisa y llanamente,
puede decidirse no demandar. Las consecuencias, serán que no será oída después
respecto de su derecho.
No existe obligación tampoco, sino que, se producirá la consecuencia anotada.

C. El caso de las medidas prejudiciales precautorias


La persona a la cual se le ha concedido una medida prejudicial precautoria
debe presentar su demanda en el término de 10 días y pedir que se mantengan
las medidas decretadas, plazo que puede ampliarse hasta treinta días por motivos
fundados. (Art. 280 C. P. C.)
Si no se deduce demanda oportunamente, queda responsable el que las haya
solicitado de los perjuicios causados, considerándose doloso su procedimiento.
No es obligación tampoco. Si se estima, no se demanda y el efecto es sufrir
las consecuencias anotadas. Pero, no se demandará.

D. La reserva de derechos en el juicio ejecutivo (Art. 474 C. P. C.)


Hay casos en que tanto el ejecutante como el ejecutado, en el juicio ejecutivo,
efectúan reserva de derechos para ejercerlos, posteriormente, enjuicio ordinario.
Ahora bien, para demandar en juicio ordinario existe un plazo y, si no se
demanda, ello acarrea consecuencias jurídicas.
Pero, si así se estima, igualmente no se demandará.
En consecuencia, en todos estos casos lo que sucede es que una persona se
ve constreñida a accionar en un plazo determinado, pero, si no lo desea, no de­
mandará sufriendo, eso sí, las consecuencias que señala la ley.
75

6. DEMANDA

La demanda es el acto procesal en virtud del cual el actor ejercita la acción


sometiendo al conocimiento del tribunal su pretensión para que se le reconozca
algún derecho que le ha sido desconocido o menoscabado.

A. Requisitos de la demanda
La demanda debe cumplir con los requisitos generales de todo escrito y,
asimismo, con requisitos especiales y que, por ende, son propios de la misma.

B. Requisitos Generales
1. Debe encabezarse con una suma que indica su contenido. (Art. 30 C. P. C.)
2. Deben acompañarse tantas copias cuantas sean las partes a quienes se debe
notificar. (Art. 31)
En la práctica, tales copias, o se entregan al receptor que notificará la demanda,
o éste las saca por su cuenta para poder efectuar la notificación.
3. Debe designarse un abogado patrocinante y un mandatario o procurador
judicial. (Ley 18.120)
4. Debe ir firmada por la parte que ejercita su acción, y por su abogado patro­
cinante y mandatario judicial.

C. Requisitos Especiales
La demanda debe contener:
I o. La designación del tribunal ante quien se entabla;
2o. El nombre, domicilio y profesión u oficio del demandante y de las personas
que lo representen, y la naturaleza de la representación;
3o. El nombre, domicilio y profesión u oficio del demandado;
4o. La exposición clara de los hechos y fundamentos de derecho en que se
apoya; y
5o. La enunciación precisa y clara, consignada en la conclusión de las peticiones
que se sometan al fallo del tribunal. (Art. 254 C. P. C.)

7. PRETENSIONES MULTIPLES

Lo normal es que una persona sea el titular de una acción, pero, es posible
76

que se presenten situaciones en que exista una pluralidad de acciones.


A esta pluralidad de acciones se refiere el artículo 17 del C. P. C. cuando
dispone que en "un mismo juicio podrán entablarse dos o más acciones con tal
que no sean incompatibles".
"Sin embargo, podrán proponerse en una misma demanda dos o más acciones
incompatibles para que sean resueltas una como subsidiaria de otra".
En virtud del principio de la economía procesal, entonces, la ley permite la
pluralidad de acciones, esto es, permite que se deduzcan conjuntamente varias
acciones.
Hay que reiterar que, en realidad, este artículo se refiere a la pluralidad de
pretensiones más que a la de acciones, por cuanto la acción es una sola.

Casos en que se pueden deducir varias acciones (pretensiones)


I o. Acciones compatibles: cuando todas las acciones sean compatibles entre
sí, y además estén sujetas a un mismo procedimiento, y sean todas ellas de la
competencia de un mismo tribunal, pueden deducirse conjuntamente en un
mismo escrito. Por ejemplo, puede solicitarse el cumplimiento de un contrato y
además ejercitar la acción de indemnización de perjuicios.
2o. Acciones incompatibles: también es factible que puedan deducirse varias
acciones en un mismo escrito, aún cuando sean incompatibles, pero, para que
sean resueltas una como subsidiaria de la otra.
Por ejemplo, se solicita el cumplimiento de un contrato y, en subsidio, puede
pedirse la nulidad de ese contrato.
Cuando se propone esta pluralidad de acciones incompatibles, el tribunal
debe pronunciarse, primero, sobre las acciones principales, y sólo en el caso de
no aceptarlas, se pronuncia sobre las acciones subsidiarias en el mismo orden
en que ellas han sido formuladas.

8. RECONVENCION

Es la contrademanda que deduce el demandado en él escrito en que contesta


la demanda entablada en su contra.
A. Oportunidad para reconvenir: en el escrito de contestación, sujetándose
a los requisitos de la demanda, considerándose, para este efecto, como deman­
dada la parte contra quien se deduzca la reconvención, es decir, al demandante
original. (Art. 314 C. P. C.)
77

B. Requisitos
a) Que el tribunal tenga competencia para conocer de ella, estimada como
demanda;
b) Que se encuentre sometida al mismo procedimiento que la demanda prin­
cipal; y
c) Que los procesos se encuentren en primera instancia.
Para estimar la competencia, se considerará el monto de los valores reclamados
por vía de reconvención separadamente de los que son materia de la demanda.
(Art. 315 C. P. C.)

C Tram itación
La reconvención se tramita y falla conjuntamente con la demanda principal.
(Art. 316 C. P. C.)
78

TEMA 11
EXCEPCIONES Y CONTRAPRETENSION

1. CONCEPTO

La excepción es todo medio de defensa que utiliza el demandado contra el


actor para oponerse a sus pretensiones jurídicas.
Según Eduardo Couture, la excepción como derecho de defensa en juicio,
es el poder jurídico del demandado de oponerse a la pretensión que el actor ha
aducido ante los órganos de la jurisdicción.
a) Elementos de la excepción
Al igual que la acción, la excepción tiene ciertos elementos. Entre estos se
cuenta:
a) La existencia de un sujeto activo que es el demandado;
b) Un sujeto pasivo constituido por el actor, que es el que sufre la reacción
que realiza el demandado;
c) La causa, que consiste en los hechos jurídicos inmediatos en que el deman­
dado funda su petición para que se rechace la demanda; y
d) El objeto, que es lo que se pide por el demandado, es decir, el rechazo de
la demanda por no ser efectivos los hechos, por existir una causal de extinción
de la obligación, o por cualquier otro hecho impeditivo o extintivo del derecho
que se reclama.

2. CLASIFICACION DE LAS EXCEPCIONES

a) Excepciones dilatorias: son aquellas que se refieren a la corrección del


procedimiento sin afectar al fondo de la acción deducida. (Art. 303 N° 6 C. P. C.)
Estas excepciones dilatorias paralizan la acción sin extinguirla. La finalidad
de ellas es subsanar los vicios o defectos del procedimiento, evitándose que se
entre al fondo del pleito mientras esos vicios no sean corregidos.
Estas excepciones deben oponerse en el término para contestar la demanda
y antes de hacerlo, sin perjuicio de que la ley contemple algunas situaciones
especiales.
b) Excepciones perentorias: son aquellas que miran al fondo del pleito y
79

tienden a extinguir la acción.


Respecto de ellas, no es posible realizar una enumeración, porque cualquier
medio de defensa que haga el demandado con el objeto de destruir las preten­
siones del demandante, va a constituir una excepción perentoria. De allí que se
señale, en términos generales, que son excepciones perentorias los medios de
extinguir obligaciones.
La oportunidad para oponer estas excepciones, es en el escrito de contestación
a la demanda, sin perjuicio de la existencia de normas especiales. (Art. 309 N°
3 C. P. C.)
c) Excepciones Anómalas: son ciertas excepciones perentorias que pueden
intentarse en otro momento procesal distinto a la contestación de la demanda.
(Art. 310 C. P. C.)

Clasificación de las excepciones perentorias


El profesor don Alberto Echavarría clasificaba las excepciones perentorias
en dos grupos:
a) Excepciones perentorias propiamente tales: son aquellas que tienen por
causa un hecho jurídico que de acuerdo con la ley sustantiva destruye la acción,
por ejemplo, alegar la prescripción. En este caso corresponde probar este tipo
de excepciones al demandado.
b) Excepciones perentorias que importan simples defensas: son aquellas en
que el demandado no invoca ningún hecho jurídico que tenga la virtud de des­
truir la acción, sino que, se limita a defenderse negando los hechos formulados
por el demandante. En esta última situación el peso de la prueba corresponde
al demandante.

3. EXCEPCIONES, ALEGACIONES Y DEFENSA

Hay en doctrina una distinción que se realiza entre excepción y defensa.


1. Se dice que la defensa desconoce la existencia del derecho que es objeto de
la acción deducida, negando el derecho a reclamo. Por el contrario, la excepción
supone que el derecho ha existido y sólo tiende a establecer que ha caducado por
un hecho independiente de la constitución y existencia del derecho reclamado,
o que se refiere a la corrección del procedimiento.
2 . El concepto de defensa es más amplio que el de excepción, y por ende
entre ambos conceptos, hay una relación de género a especie.
3. La jurisprudencia ha señalado que el demandado formula una excepción
80

cuando aduce a su favor un hecho jurídico que tiene la virtud de impedir el


nacimiento del derecho objeto de la acción, de producir la extinción del mismo
o de impedir el curso de la acción. Las alegaciones o defensas son las que con­
sisten en la negación del derecho que el actor invoca acudiendo por ejemplo a
razonamientos jurídicos.
Esta diferencia importa porque se sostiene que el tribunal no está obligado a ha­
cerse cargo ni decidir nada sobre las alegaciones, sino, sólo sobre las excepciones.
El Código de Procedimiento Civil no acepta esta diferencia entre excepción
y defensa, sino que para él, son conceptos sinónimos.
81

TEMA 12
PRESUPUESTOS PROCESALES

Los presupuestos procesales son todos aquellos elementos que son indispen­
sables tanto para la existencia como para la validez del proceso.
En conformidad con este concepto se distingue entre Presupuestos Procesales
de Existencia y Presupuestos Procesales de Validez.

1. PRESUPUESTOS PROCESALES DE EXISTENCIA

1) Un órgano jurisdiccional: debe existir un juez que se encuentre legalmente


instalado y habilitado para el ejercicio de la función jurisdiccional.
2) Un conflicto de relevancia jurídica: que está constituido por las pretensiones
del demandante deducidas en su demanda y por las excepciones y defensas del
demandado interpuestas en la contestación de la demanda.
3) Existencia física o legal de las partes: el conflicto, necesariamente, debe pro­
ducirse entre partes.
La ausencia de cualquiera de estos presupuestos trae aparejada la inexistencia
del proceso.
La ley no contempla una forma específica de reclamar de la inexistencia del
proceso, pero la jurisprudencia, ha señalado que ello debe hacerse por la vía de una
excepción perentoria, es decir, aquella que ataca el fondo de la acción deducida y
debe efectuarse cuando la persona que ganó un proceso que adolezca de alguno de
esos presupuestos, pretenda obtener el cumplimiento de lo resuelto en ese proceso.

2. PRESUPUESTOS PROCESALES DE VALIDEZ

1) La existencia de un tribunal competente: el proceso debe haberse subs­


tanciado ante un tribunal competente para conocer del mismo de acuerdo a las
normas de la competencia.
2) La capacidad de las partes: el juicio adolece de nulidad si el demandante
o el demandado carecen de capacidad para comparecer en juicio.
3) El cumplimiento de las formalidades legales: para que la relación procesal
sea válida, es necesario que se cumplan las formalidades que la ley, en cada caso,
82

establece conforme al procedimiento aplicable según la naturaleza del asunto


controvertido.
Si no se cumple con los presupuestos procesales de validez, la ley contempla
diferentes formas para subsanar los vicios, los que pueden ser ejercidos de oficio
o a petición de parte:
I o. Actuación de Oficio: en este caso el juez puede adoptar alguna de las
siguientes medidas, según corresponda:
(a) Puede no dar curso a la demanda que no contenga los tres primeros
requisitos del artículo 254 del C. P. C., esto es, la designación del tribu­
nal ante el cual se presenta; la individualización del demandante; y la
individualización del demandado;
(b) Puede no dar curso a los escritos en que no se haya constituido patrocinio
o no se haya constituido mandatario judicial, de acuerdo a la Ley 18.120;
(c) Puede corregir los errores que observe en la tramitación del juicio y
tomar las medidas tendientes a evitar la nulidad del procedimiento
(Art. 84 C. P. C ); y
(d) Puede declarar de oficio su incompetencia absoluta para conocer del
asunto.
2o. Actuación a petición de parte: las partes, a su turno, pueden ejercer los
siguientes derechos:
(a) En cualquier momento pueden alegar la nulidad procesal de actuaciones
con las limitaciones que establece la ley;
(b) Pueden oponer excepciones dilatorias que tienen por objeto corregir
vicios de procedimiento, como por ejemplo, la falta de capacidad del
demandante; y
(c) Pueden deducir el recurso de casación en la forma cuando se ha omitido
algún trámite que la ley señale como esencial o por haberse incurrido
en algún otro vicio específico.
83

TEMA 13
ACTOS JURIDICOS PROCESALES

1. CONCEPTO

Se definen los actos o actuaciones judiciales o procesales como toda manifes­


tación de voluntad relativa al desenvolvimiento del proceso, sea cual fuere el
sujeto del que emana.
Así, a vía de ejemplo, se puede citar una notificación, la resolución que recibe
la causa a prueba, la realización de un comparendo.

2. ELEMENTOS

Las actuaciones judiciales o procesales requieren para su validez, de ciertos


requisitos de validez comunes a toda actuación, y en los cuales interviene el órga­
no jurisdiccional. Si no se cumplen estas condiciones de validez, las actuaciones
carecen de eficacia, no tienen valor, son nulas.
Estos requisitos son:
a) Deben ser practicadas por el funcionario que indica la ley;
b) Deben ser practicadas en días y horas hábiles;
c) De toda actuación debe dejarse testimonio escrito en el proceso; y
d) Deben ser autorizadas por el funcionario competente.

a) Deben ser practicadas por el funcionario que indica la ley


La regla general, al tenor del artículo 70 del C. P. C., es que las actuaciones
deben ser practicadas por el tribunal que conoce de la causa.
Excepciones:
1. Cuando la ley encomienda estas actuaciones a otro funcionario: en este
caso, no se practican por el tribunal de la causa las actuaciones que la ley expre­
samente encomienda a otro funcionario.
Por ejemplo, en materia de notificaciones, la ley encarga ejecutarlas a los
receptores o a los secretarios del tribunal.
2. Cuando la ley permite delegar: como ejemplo, figura la tasación de costas
84

procesales, de acuerdo con el artículo 140 del C. P. C., en que se delega en el


secretario del tribunal.
3. Exhortos: se utilizan para aquellas actuaciones que deban realizarse fuera
del lugar en que se sigue el juicio, lo que se logra mediante los llamados exhorto.
(Art. 1 7 1 C. P. C.)
b) Deben ser practicadas en días y horas hábiles
Según el artículo 59 del C. P. C., son días hábiles los no feriados y son horas
hábiles las que median entre las 8:00 y las 20:00 horas.
Los días feriados son aquellos indicados por la ley.
El inciso primero del artículo 313 del Código Orgánico de Tribunales, a su
turno, señala que son días feriados "los que la ley determine y los comprendidos
en el tiempo de vacaciones de cada año, que comenzará el I o de febrero y durará
hasta el primer día hábil de marzo".
La regla general es que las actuaciones judiciales realizadas fuera de estos
días y horas hábiles son nulas.
Excepciones:
1. Los tribunales, a solicitud de parte, puedan habilitar días y horas inhábiles
si hay causas urgentes que lo exijan. (Art. 60 C. P. C.)
2. Para practicar notificaciones en los juicios de mínima cuantía son horas
hábiles las comprendidas entre las 6:00 y las 20:00 horas de todos los días del
año. (Art. 708 C. P. C.)
3. En los asuntos criminales no hay días ni horas inhábiles, ni se suspenden
los plazos por la interposición de días feriados. El artículo 14 del Código Proce­
sal Penal señala que "Todos los días y horas serán hábiles para las actuaciones
del procedimiento penal y no se suspenderán los plazos por la interposición de
días feriados", pero, "cuando un plazo de días concedido a los intervinientes
venciere en día feriado, se considerará ampliado hasta las veinticuatro horas del
día siguiente que no fuere feriado".
4. La notificación personal se puede hacer cualquier día entre las 6 y las 22
horas cuando se hace en la morada o lugar habitual de trabajo, o recito privado
de libre acceso al público. Si el día es inhábil, los plazos comienzan a correr a las
0 horas del día siguiente hábil. (Art. 41 incisos 2° y 3o)
c) De toda actuación debe dejarse testimonio escrito en el proceso
El Código, en su artículo 61, señala que de toda actuación debe dejarse testi­
monio escrito en el proceso debiendo expresarse:
- día, lugar, mes y año en que se verifique esta actuación.
- también deben constar las formalidades con que se halla procedido.
85

- y las demás indicaciones que la ley o el tribunal dispongan.


Después de haberse realizado esta actuación y previa lectura firman las per­
sonas que hayan intervenido en ella. Si una no sabe o no quiere firmar, se deja
constancia de esta situación. En el caso en que alguno no sabe firmar puede dejar
su impresión digital pulgar como señal de afirmación.
d) Deben ser autorizadas por el funcionario competente
La actuación debe ser autorizada por el funcionario que deba dar fe para la
validez de esa actuación. Si falta esa autorización la resolución es ineficaz. (Art.
61 inciso tercero)
Este requisito es una aplicación del artículo 380 N° 2 C. O. T., según el cual, es
el secretario del tribunal el que debe autorizar las resoluciones que dicta el juez
y que recaen en las presentaciones que hacen las partes; y el artículo 390 inc. 2o
C. O. T., según el cual son los receptores los que deben actuar como ministros
de fe en la recepción de la testifical y la absolución de posiciones.
En materia procesal penal, corresponde al jefe de la unidad administrativa
que tenga a su cargo la administración de causas del respectivo juzgado o tribu­
nal autorizar el mandato judicial y efectuar las certificaciones que la ley señale
expresamente.

3. CARACTERISTICAS DE LOS ACTOS PROCESALES

a) Son esencialmente solemnes: así la demanda, por ejemplo, debe cumplir


con determinados requisitos legales;
b) Por regla general, son unilaterales: normalmente emanan de una sola
parte o del juez;
c) Dan lugar y forman el proceso: los actos jurídicos procesales se integran
unos con otros en forma tal que van creando el proceso, el que no puede existir
sin ellos;
d) Son autónomos: sin perjuicio de que se encuentren entrelazados entre sí,
los actos jurídicos procesales son independientes uno del otro.

4. ACTUACIONES JUDICIALES ESPECIALMENTE REGLAMENTADAS

Fuera de los requisitos comunes a toda actuación judicial el legislador procesal


reglamenta, en forma especial, dos de ellas:
I a. Actuaciones en debe tomarse o prestarse juramento: siempre que en una
actuación halla de tomarse juramento a alguno de los concurrentes, el fundo-
86

nario que va a autorizar esa actuación debe interrogar al afectado al tenor de


la siguiente fórmula: "juráis por Dios decir verdad acerca de lo que se os va a
preguntar". (Art. 62 C. P. C.)
De ese juramento hay que dejar testimonio en los autos.
2a. Actuaciones en que debe intervenir un intérprete: según el artículo 63
del C. P. C., debe recurrirse al intérprete oficial si es que lo hay y si no lo hay, al
que designe el tribunal en tal carácter.
Ese intérprete debe reunir las condiciones necesarias para ser perito y tiene
el carácter de ministro de fe. Antes de llevar a cabo la diligencia debe prestar
juramento para el fiel desempeño de su cargo al tenor del artículo 62 C. P. C.
Se trata de los intérpretes del Departamento de Traductores e Intérpretes de
la Dirección de los Servicios Centrales del Ministerio de Relaciones Exteriores,
quienes intervienen en todas aquellas diligencias judiciales en que sea requerida
la mediación de un intérprete oficial.

5. FORMAS COMO SE DECRETAN LAS ACTUACIONES JUDICIALES

La ley señala que las actuaciones judiciales pueden ser decretadas de tres
formas distintas:
a) Con conocimiento de la parte contra quien se pide;
b) Con citación de la parte contra quien se pide; y
c) Con audiencia de la de la parte contra quien se pide.
El juez no utiliza estas expresiones cada vez que decreta una actuación, sino
que utiliza diversas expresiones que deben ser interpretadas.
a) Con conocimiento de la parte contra quien se pide
En esta situación se coloca el artículo 69 inciso segundo del C. P. C., lo que
debe considerarse como la regla general. Ese inciso señala que cuando "se man­
de proceder con conocimiento o valiéndose de otras expresiones análogas, se
podrá llevar a efecto la diligencia desde que se ponga en noticia del contendor
lo resuelto".
Esa norma debe ser interpretada en relación con el artículo 38, que dispone
que las "resoluciones judiciales sólo producen efecto en virtud de notificación hecha con
arreglo a la ley, salvo los casos expresamente exceptuados por ella".
En consecuencia, pedida una diligencia por una de las partes, el tribunal accede
a ella por la sola petición de esa parte, pero para llevarla a efecto, es necesaria la
notificación con arreglo a la ley a la parte contraria de la resolución que autoriza
tal diligencia. Una vez cumplido lo anterior la diligencia puede llevarse a efecto.
87

b) Con citación de (a parte contra quien se pide


En esta situación se coloca el artículo 69 inciso primero, el cual preceptúa que
"Siempre que se ordene o autorice una diligencia con citación, se entenderá que no puede
llevarse a efecto sino pasados tres días después de la notificación de la parte contraria, la
cual tendrá el derecho de oponerse o deducir observaciones dentro de dicho plazo, sus­
pendiéndose en tal caso la diligencia hasta que se resuelva el incidente".
En consecuencia, pedida la diligencia por la parte correspondiente, el tribunal
accede a ella por la sola petición de parte, pero ésta no puede llevarse a efecto sino
pasados tres días después de la notificación de la parte contraria, a fin de que ésta
pueda oponerse o deducir observaciones dentro de dicho plazo a la diligencia
autorizada por el tribunal.
La resolución del tribunal es, entonces, "como se pide, con citación". Si la
contraparte no se opone, la actuación puede llevarse a efecto.
En cambio, si ella se opone, la oposición se tramita como incidente, es decir, se
ordena traslado a la parte contraria. Posteriormente, recibido o no el incidente a
prueba, según el caso, el tribunal decide si mantiene o deja sin efecto la autorización
de la diligencia en cuestión.
En todo caso, la actuación no puede verificarse mientras no sea resuelto el
incidente.
Ejem plos señalados en la ley
El artículo 233 del Código señala que "Cuando se solióte la ejecución de una
sentencia ante el tribunal que la dictó dentro del plazo de un año contado desde que la
ejecución se hizo exigible, si la ley no ha dispuesto otra forma especial de cumplirla, se
ordenará su cumplimiento con citación de la persona en contra de quien se pide".
El artículo 336 preceptúa que "El aumento extraordinario para rendir prueba dentro
de la República se otorgará con previa citación. . ."
c) Con audiencia de la de la parte contra quien se pide
Cuando una diligencia se decreta con audiencia, el tribunal no accede desde
luego a ella, sino que, da traslado de la petición de diligencia a la parte contraria
la cual puede formular oposiciones dentro del plazo de 3 días.
Posteriormente, y una vez que el tribunal tenga conocimiento de los puntos
de vista de las partes, decide si accede o no a la diligencia solicitada.
Por ejemplo, el artículo 336 señala que el aumento extraordinario para rendir
prueba fuera de la República se decretará con audiencia de la parte contraria.
88

TEMA 14
LOS PRINCIPIOS PROCESALES

1. CONCEPTO

Se habla de principios procesales o de principios formatívos del proceso,


para referirse a las ideas o bases fundamentales que caracterizan los sistemas
procesales.

2. ANALISIS DE LOS PRINCIPIOS

a) Principios de oralidad y de escritura


El principio de la oralidad rige cuando las alegaciones, la prueba y las con­
clusiones se presentan al juez, en forma mayoritaria, de viva voz.
Por el contrario, el principio de la escritura es aquel en que las actuaciones
son mayoritariamente escritas. La escritura es la forma normal de comunicación
entre las partes y el juez.
Decimos "mayoritariamente" pues es difícil encontrar sistemas solamente
orales o absolutamente escritos.
b) Principios de mediación y de inmediación
La inmediación es el principio en virtud del cual se procura asegurar que
el juez o tribunal se halle en permanente e íntima vinculación personal con los
sujetos y elementos que intervienen en el proceso, recibiendo directamente las
alegaciones de las partes y las aportaciones probatorias a fin de que pueda conocer
en toda su magnificación el material de la causa desde el principio de ella hasta
su término en donde ha de pronunciar la sentencia que lo resuelva.
Este principio de la inmediación aparece en nuestro sistema procesal civil,
aun cuando en la práctica no se aplica, al indicarse, por ejemplo, que los testigos
deben ser examinados por el juez y que éste está facultado para tomar la prueba
confesional.
En cambio la mediación, es el principio en virtud del cual el juez o tribunal no
se halla en permanente e íntima vinculación personal con los sujetos y elementos
que intervienen en el proceso, sino que tal contacto o vinculación tiene lugar a
través de un intermediario.
8?

c) Principios dispositivo e inquisitivo


Estos principios se relacionan con la preponderancia de la iniciativa de las
partes o del juez en el aporte, reconstrucción y comprobación de los hechos
trascendentes para la resolución final del juicio.
Se habla de principio dispositivo para referirse al sistema en que la iniciativa
queda reservada, principalmente, a las partes, limitándose la intervención del
juez a la dirección formal.
En el principio inquisitivo, en cambio, es el juez el que tiene un rol principal.
d) Principios de continuidad y de concentración
El principio de la continuidad implica que la causa se desarrolla a través de
diversas etapas constituidas cada una de ellas por una serie de actuaciones que
deben desenvolverse, separada y sucesivamente, abarcando el procedimiento
un lapso relativamente prolongado.
El principio de la concentración, en cambio, tiene por finalidad reunir o con­
centrar en una sola audiencia o en el menor número de audiencias el desarrollo
del proceso.
e) Principio de la publicidad y principio del secreto
El principio de la publicidad implica que los actos procesales, por regla ge­
neral, deben ser públicos lo que garantiza una mejor administración de justicia.
El principio del secreto, sobre todo en materia procesal penal, es una manifes­
tación del maligno sistema inquisitivo, pues el proceso no puede ser conocido,
no solamente por terceros, sino que, por los propios interesados.
f) Principio de instancia de parte y de impulso oficial
El impulso procesal puede provenir del juez o de las partes. El impulso pro­
cesal ha sido definido como la fuerza o actividad que pone en movimiento al
proceso y lo hace avanzar hasta su fin, una vez iniciado.
g) Principios de bilateralidad y de unilateralidad
El principio de igualdad domina el proceso y significa una garantía fundamen­
tal para las partes. Importa el tratamiento igualitario a los litigantes y se entiende
que resulta del principio constitucional de igualdad ante la ley.
La igualdad, supone la bilateralidad y la contradicción, esto es que el proceso
se desarrolla, aunque bajo la dirección del juez, entre las dos partes, con idénti­
cas oportunidades de ser oídas y admitida la contestación de una a lo afirmado
por la otra, de modo de buscar, de esa manera, la verdad. El juez, al sentenciar,
conoce los argumentos de ambas partes.
h) Principios del formalismo y del informalismo
El principio del formalismo es llamado también de la legalidad de forma y,
el del informalismo, como libertad de forma o desformalismo.
90

El principio del formalismo implica que las actuaciones procesales deben


ajustarse a las prescripciones que en cada caso determina el legislador.
En cambio el informalismo, se limita a mencionar los correspondientes actos
procesales, dejando su realización al buen criterio, a la experiencia profesional
de los que intervienen en la administración de justicia.
El informalismo encuentra aplicación en los casos en que la ley no señala un
procedimiento especial para la realización de un acto, por lo que deben reputarse
admitidas todas aquellas formas que tienden a lograr los objetivos del mismo.
i) Principios de la fundabilidad y de infundabilidad
El principio de la fundabilidad reviste una serie de manifestaciones, tanto
para las partes, como para los jueces.
El N° 4 del artículo 254 del Código de Procedimiento Civil señala, como uno
de los requisitos de la demanda, el que ella contenga "La exposición clara de los
hechos y fundamentos de derecho en que se apoya".
Y el artículo 309 N° 3, indica como requisito de la contestación de la demanda
el que señale "Las excepciones que se oponen a la demanda y la exposición clara
de los hechos y fundamentos de derecho en que se apoyan".
En lo que respecta a los jueces, sus resoluciones, y no solo la sentencia, re­
quieren ser fundadas.
El artículo 170 del Código preceptúa que, entre otras menciones, las sentencias
definitivas de primera o de única instancia y las de segunda que modifiquen o
revoquen en su parte dispositiva las de otros tribunales, deben contener: "4 o. Las
consideraciones de hecho o de derecho que sirven de fundamento a la sentencia."
El artículo 36 del Código Procesal Penal señala: "Será obligación del tribunal
fundamentar las resoluciones que dictare, con excepción de aquellas que se
pronunciaren sobre cuestiones de mero trámite. La fundamentación expresará
sucintamente, pero con precisión, los motivos de hecho y de derecho en que se
basaren las decisiones tomadas.
La simple relación de los documentos del procedimiento o la mención de los
m ed ios de prueba o solicitudes de los intervinientes no sustituirá en caso alguno
la fundamentación."
j) Principios de la preclusión y del desenvolvimiento libre
El principio de la preclusión se opone al sistema del desenvolvimiento libre, el
que implica la libertad de las partes para introducir en la instancia, en cualquier
tiempo, argumentos de hecho y de derecho o producción de pruebas, libertad
que sólo cesa cuando la vista de la causa se cierra por suficientemente debatida.
La preclusión, etimológicamente, deriva de la voz latina preclusio, que significa
cerrar, impedir, cortar el paso.
91

Para Eduardo Couture el principio de la preclusión es aquel que importa la


pérdida, extinción o consumación de una actividad procesal.
A través de la preclusión se produce el efecto que tiene una etapa procesal de
clausurar la anterior, la que permanece firme. El proceso luego, puede avanzar
pero no retroceder.
k) Principio de apreciación probatoria
El juez da o no da por acreditados los hechos controvertidos, en su sentencia,
y ello, en la medida que esos hechos hayan sido probados.
Para llegar a esa conclusión, el juez tiene, básicamente, tres sistemas:
a) Sistema de la prueba legal;
b) Sistema de la libre convicción; y
c) Sistema de la sana crítica.
En el sistema de la prueba legal, tasada o formal, la ley determina los medios
probatorios que se pueden hacer valer en el juicio como, asimismo, señala al juez
el mérito probatorio o eficacia de las diversas pruebas que se rinden por las partes.
El sistema de la libre apreciación de la prueba o de la libre convicción es
aquel en que todo el establecimiento de la verdad jurídica queda entregado a la
conciencia del juez, el que no está obligado por ninguna regla legal, y ni siquiera
debe dar cuenta al fallar, de los medios por los que se convenció.
El sistema de la sana crítica es la manifestación del correcto entendimiento
humano, contingente y variable con relación a la expresión del tiempo y lugar,
pero estable y permanente en cuanto a los principios lógicos en que debe fundarse
la sentencia, ello al decir de Eduardo Couture.
l) Principio de la economía procesal
El proceso, como actividad dinámica que se desarrolla durante cierto lapso,
abarca un tiempo.
Ese tiempo implica, naturalmente, una demora en obtener el pronunciamiento
judicial, que es el fin perseguido. Significa un lapso en el cual las partes deben
realizar un esfuerzo, inclusive económico, como también el Estado. El principio
de economía procesal, tiende a evitar esa pérdida de tiempo.
m) Principio de la buena fe procesal
Este principio también es conocido como principio de lealtad, buena fe y pro­
bidad y reclama una conducta de las partes en el proceso acorde con la moral.
Como sostiene Véscovi, " desde que se deja de concebir el proceso como un duelo
privado en el cual el juez era sólo el árbitro y las partes podían usar de todas las artima­
ñas, argucias y armas contra el adversario para confundirlo, y se proclama la finalidad
92

pública del propio proceso civil, se comenzó a reclamar de los litigantes una conducta
adecuada a ese fin y a atribuir al juzgador mayores facultades para imponer el fair play".
Según Eduardo Couture buena fe procesal es la calidad jurídica de la con­
ducta legalmente exigida de actuar en el proceso con probidad, con el sincero
convencimiento de hallarse asistido de razón.
93

TEMA 15
DISPOSICIONES COMUNES A TODO PROCEDIMIENTO

1. EL PROCEDIMIENTO

El procedimiento es el conjunto de principios y disposiciones que determinan


la forma como los tribunales, conociendo de las causas civiles, conocen, juzgan
y hacen ejecutar lo juzgado y como intervienen en los actos judiciales no con­
tenciosos.
El procedimiento, entonces, supone una serie de actos en que el actor formula
sus pretensiones, el demandado opone su defensa, ambos ofrecen sus pruebas
y el juez dicta sentencia decidiendo el asunto debatido.

2. PLURALIDAD DE ACCIONES

El artículo 17 del Código señala que "E n un mismo juicio podrán entablarse
dos o más acciones con tal que no sean incompatibles.
Sin embargo, podrán proponerse en una misma demanda dos o más acciones
incompatibles para que sean resueltas una como subsidiaria de otra."

3. LAS PARTES EN EL PROCESO

Los elementos constitutivos del juicio son la existencia de mía contienda; la


existencia de un tribunal que resuelva la contienda; y la existencia de partes
contendientes.
La calidad de parte la da la titularidad activa o pasiva de una pretensión.
a) Clasificación
Las partes que normalmente intervienen en un juicio son el demandante y
el demandado.
Además de esas partes que reciben la denominación de partes principales o
directas, pueden intervenir otras personas que pueden tener un interés actual
en el resultado del juicio y que reciben el nombre de partes indirectas o terceros.
Son terceros aquellas personas que sin ser partes directas en el juicio intervie­
nen en el por tener un interés actual en su resultado.
94

De las ideas precedentes fluye que las partes se clasifiquen en: Partes directas
o principales y en Partes Indirectas o Terceros.
b) Partes directas o principales
Estas partes son designadas como demandante y como demandado, según
el rol que tengan en el juicio.
No obstante lo anterior, a estas partes se les puede designar con otros nombres
de acuerdo a la naturaleza del juicio o del recurso en que intervengan.
En el juicio ejecutivo se habla de ejecutante y ejecutado. En las querellas po­
sesorias se puede hablar de querellante y querellado.
Pueden denominarse apelante y apelado, según se interponga el recurso de
apelación o no se deduzca.
También se puede hablar de recurrente y el sujeto pasivo pasa a llamarse
recurrido.
1. Demandante: es la parte que pide el reconocimiento o la declaración de un
derecho, o bien aquel que formula una pretensión respecto de otra parte.
2. Demandado: es la parte contra quien se dirige la acción o se formula la
pretensión, es aquel contra quien se pide algo.
c) Pluralidad de partes litigantes
La relación procesal que se forma en todo juicio puede ser simple o múltiple.
Es simple, cuando interviene un demandante y un demandado; y es múltiple,
cuando una parte o ambas están formadas por varios demandantes o por varios
demandados o por varios demandantes y demandados a la vez.
Cuando se produce esta última situación, se dice que hay pluralidad de partes.
Estas personas que litigan conjuntamente, ya sea como demandantes o como
demandados, se llaman colitigantes o litis consortes.
Casos en que tiene lugar la pluralidad de partes
1. Cuando se deduce la misma acción: en un mismo juicio pueden intervenir
como demandantes o demandados varias personas siempre que se deduzca la
misma acción.
2. Cuando se deduzcan acciones que emanen directa e inmediatamente de
un mismo hecho: pueden también intervenir como demandantes o demandados
según el artículo 18 siempre que se deduzcan acciones diversas que emanen
directa e inmediatamente de un mismo hecho.
3. Cuando se procede conjuntamente por muchos o contra muchos en los
casos que autoriza la ley: también de acuerdo al artículo 18 puede existir litis
consorcio cuando se procede conjuntamente por muchos o contra muchos en los
casos que autoriza la ley.
95

d) Casos en que es obligatorio actuar conjuntamente mediante procurador


común
Existen ciertos casos que contempla el legislador en que es necesario litigar
conjuntamente.
A esta situación se refiere el artículo 19: "Si son dos o más las partes que en­
tablan una demanda o gestión judicial y deducen las mismas acciones, deberán
obrar todas conjuntamente, constituyendo un solo mandatario.
La misma regla se aplicará a los demandados cuando sean dos o más y opon­
gan idénticas excepciones o defensas."
La norma no sólo ordena obrar conjuntamente, sino que, además, dispone
que se debe constituir un sólo procurador o mandatario común.
e) Forma de designar un procurador común
Esta materia se encuentra regulada por los artículos 12 y 13 del Código, de
los que, en resumen, se desprenden las siguientes normas:
a) En los casos de que trata el artículo 19, el procurador común debe ser
nombrado por acuerdo de las partes a quienes haya de representar.
b) El nombramiento deberá hacerse dentro del término razonable que
señale el tribunal.
c) Si por omisión de todas las partes o por falta de avenimiento entre ellas
no se hace el nombramiento dentro del término indicado en la letra
anterior, lo hará el tribunal que conozca de la causa, debiendo, en este
caso, recaer el nombramiento en un procurador del número o en una
de las partes que haya concurrido.
d) Si la omisión es de alguna o algunas de las partes, el nombramiento
hecho por la otra u otras valdrá respecto de todas.
f) Revocación del nombramiento de procurador común
Una vez verificado el nombramiento de procurador común por las partes
o por el tribunal en subsidio, esa designación puede revocarse por el acuerdo
unánime de las partes o bien por el tribunal a petición de alguna de esas partes,
habiendo motivos que lo justifiquen.
Los procedimientos a que de lugar la revocación se siguen en cuaderno sepa­
rado y no suspenden el curso de la causa.
La revocación producirá sus efectos sólo una vez que se haya constituido el
nuevo procurador. (Art. 14 CPC.)
g) Capacidad de las partes
En materia de capacidad de las partes, es preciso distinguir tres situaciones:
a) Capacidad para ser parte en juicio;
96

b) Capacidad para comparecer enjuicio o capacidad procesal; y


c) Capacidad para pedir enjuicio, conocida también con el nombre de
ius postidandi o capacidad de postulación.
I o. Capacidad para ser parte en juicio
Para ser parte como titular de una relación jurídica procesal basta tener la
capacidad de goce que reglamentan las leyes civiles y que es la aptitud legal
para adquirir derechos.
Esta capacidad de goce es un atributo de la personalidad por lo que ninguna
persona carece de ella.
2°. Capacidad para comparecer en juicio o capacidad procesal (Representación Judicial)
Para ser parte, basta ser titular de una pretensión fundada o infundada, aún
cuando ese titular no pueda ejercer directamente la acción correspondiente para
hacer valer su pretensión.
Esta capacidad procesal es la aptitud legal que se requiere para comparecer
ante los tribunales de justicia o para actuar enjuicio por si mismo.
Esta capacidad para comparecer en juicio la poseen todas las personas que
según la ley sustantiva son capaces de ejercitar derechos por si mismo sin el mi­
nisterio o autorización de otras, es decir, aquellas personas que tienen capacidad
de ejercicio. Por lo tanto, la capacidad procesal es sinónima de la capacidad de
ejercicio que regulan las leyes sustantivas.
Esta capacidad procesal faculta sólo a los capaces de ejercicio para comparecer
ante los tribunales solicitando por sí, o en representación de otro, la declaración
de un derecho.
La persona que carece de capacidad procesal debe suplir su incapacidad de
acuerdo a las normas materiales que están contenidas en el Código Civil, en el
Código de Comercio, o en la ley respectiva.
Lo anterior, implica que ellas deberán comparecer ante los tribunales por
intermedio de sus representantes o autorizados por ellos en el caso de los rela­
tivamente incapaces o a través de sus representantes legales, en el caso de los
absolutamente incapaces.
Cuando esos incapaces actúan por intermedio de sus representantes se dice
que están representados y esa representación recibe el nombre de representación
judicial, la que se rige por las normas del Código Civil.
En el caso que una persona que no tenga esta capacidad procesal inicie un
litigio asumiendo el rol de demandante, el demandado puede oponer la excep­
ción dilatoria consagrada en el artículo 303 N° 2 del Código.
Si es el demandando el que carece de la capacidad procesal y no obstante ello
se le notifica la demanda, él puede oponer la excepción dilatoria del N° 6 del
97

referido artículo 303. Si el juicio se continúa, con todos sus trámites, la sentencia
que llegue a dictarse en él puede ser impugnada a través de un recurso de ca­
sación en la forma por falta de emplazamiento legal. (Art. 768 N° 9 en relación
con el Art. 795 N° 1)
El demandado, además, puede promover un incidente de nulidad de todo lo
obrado basándose en el artículo 83 del Código y, el juez, puede corregir de oficio
estos vicios haciendo uso de la facultad concedida por el artículo 84.
3°. Capacidad para pedir en juicio o ius postulandi (Representación procesal)
Para intervenir durante el proceso, haciendo peticiones o solicitando diligen­
cias, se requiere de una capacidad especial.
El fundamento de ello radica en que el desarrollo del conjunto complejo de
actos jurídicos que forman y estructuran el proceso, requiere de una capacidad
especial, técnica, típica del Derecho Procesal, que se conoce con el nombre de
derecho de pedir en juicio o ius postulandi.
Esta capacidad especial está reglamentada sólo en las leyes procesales y a ella
nos referimos al tratar las normas de comparecencia enjuicio.
Mediante las peticiones que estas personas formulan se logra el desarrollo de
la relación jurídica procesal hasta llegar a la decisión de la cuestión controvertida.
Las personas que carecen del ius postulandi necesitan buscar el ministerio de
ciertas personas para actuar en el proceso so pena que si así no lo hacen sus peti­
ciones se declaran inadmisibles o improcedentes. Luego, suplen su incapacidad
técnica con esta representación típica, especial llamada representación procesal
regulada en las leyes procesales.
El representante se llama procurador y el representado, poderdante y la fuente
de esta representación es el poder o mandato judicial.
h) Partes indirectas o terceros
Los terceros son personas distintas del actor y del demandado y comparecen
al juicio una vez que éste se ha iniciado y lo hacen por tener un interés compro­
metido en él, un derecho comprometido y no meras expectativas.
En esta intervención, el tercero puede adoptar posiciones armónicas o contra­
dictorias con las que sostienen las partes principales o independientes.
Concepto: son terceros las personas que sin ser partes directas en el juicio
intervienen en él una vez iniciado, por tener interés actual en su resultado, sos­
teniendo posiciones armónicas, contradictorias o independientes con las de las
partes directos.
Esta intervención de terceros en un juicio, se conoce con el nombre de tercería,
que es la intervención de un tercero que se presenta a un juicio entablado por
dos o más litigantes, ya sea coadyuvando al derecho de alguno de ellos, ya sea
98

deduciendo el suyo propio con exclusión de los otros.


No obstante tal denominación, el vocablo "tercerías" aparece reservado para
aquellos terceros que pueden comparecer en un juicio ejecutivo.
i) Admisibilidad de la intervención de terceros
La regla general consiste en que en los diferentes procedimientos se admita
la intervención de los terceros señalados.
Esta regla general admite algunas excepciones, pues la ley, respecto de algunos
procedimientos, sólo admite la intervención de los terceros que ella indica, como
es el caso del artículo 518 del Código respecto del juicio ejecutivo.
j) Clases de terceros
Los terceros pueden ser coadyuvantes, excluyentes e independientes.
k) Terceros Coadyuvantes (Art. 23 inciso primero)
Los terceros coadyuvantes son aquellos que, sin ser partes directas en el juicio,
intervienen en él una vez iniciado, por tener interés actual en su resultado, soste­
niendo posiciones armónicas y concordantes con las de una de las partes directas.
El artículo 23 inciso primero del Código dispone: "Los que, sin ser partes di­
rectas en el juicio, tengan interés actual en sus resultados, podrán en cualquier
estado de él intervenir como coadyuvantes, y tendrán en tal caso los mismos
derechos que concede el artículo 16 a cada una de las partes representadas por
un procurador común, continuando el juicio en el estado en que se encuentre."
Los terceros coadyuvantes intervienen en el juicio con posterioridad a su
inicio y se colocan en la misma posición procesal que una de las partes directas,
ya sea el demandante o el demandado, dependiendo con cual de ellos lo ligue
un interés común.
Su intervención estará destinada a apoyar la posición del que sostiene el
derecho que el también hace suyo, por eso es que la ley equipara a este tercero
coadyuvante con la parte misma a quien coadyuva.
Este tipo de tercero constituye con la parte directa a la que apoya una sola
identidad y, por ende, tienen los mismos derechos que le concede el artículo
16 a cada una de las partes representadas por un procurador común. (Art. 23
incisos I o y 2°)
l) Terceros excluyentes (artículo 22)
Son terceros excluyentes aquellos que concurren al juicio reclamando un de­
recho propio e incompatible con el que pretenden las partes principales.
El artículo 22 del Código preceptúa: "Si durante la secuela del juicio se pre­
senta alguien reclamando sobre la cosa litigada derechos incompatibles con los
de las otras partes, admitirá el tribunal sus gestiones en la forma establecida por
el artículo 16 y se entenderá que acepta todo lo obrado antes de su presentación,
99

continuando el juicio en el estado en que se encuentre."


La situación jurídica de este tercero es diferente a la de ambas partes, ya que
los intereses que él invoca, son contrarios a los de ellas.
Este tercero concurre al juicio con el fin de reclamar un derecho propio que se
contrapone al de las partes y no se confunde, como sucede con el coadyuvante,
con ninguna de las dos partes en el pleito.
La intervención de este tipo de tercero la admite el legislador con el fin de
evitar dos juicios sucesivos contra el demandante y el demandado, es decir, se
admite por razones de economía procesal. Se evitan, además, posibles sentencias
contradictorias sobre la misma materia.
m) Terceros Independientes
Son terceros independientes los que sostienen un interés propio, independiente
y autónomo del de las partes directas.
El inciso final del artículo 23 del Código señala: "Si el interés invocado por
el tercero es independiente del que corresponde en el juicio a las dos partes, se
observará lo dispuesto en el artículo anterior."
n) Intervención forzada de terceros
Se puede distinguir entre la intervención voluntaria de terceros al juicio y la
intervención forzada.
La concurrencia voluntaria de terceros al juicio puede revestir el carácter de
coadyuvante, excluyente o independiente.
La forzada, en cambio, es el llamamiento de terceros al juicio, a requerimiento
del demandante o del demandado, cuando se quiere extender a un tercero los
efectos del juicio así como los de la cosa juzgada que produzca la sentencia que
se dicte en él.
Como en otra parte lo anotamos, ello se produce, por ejemplo, en el caso de
la jactancia o del artículo 21 del Código.

4. CARGAS PECUNIARIAS A QUE ESTAN SUJETOS LOS LITIGANTES

Esta materia es tratada en el Título IV del Libro I del Código entre los artículos
25 al 28.
I o. Los litigantes están obligados a pagar a los oficiales de la Administración
de Justicia, los derechos que los aranceles judiciales señalen para los servicios
prestados en el proceso. Ejemplo: receptores.
Cada parte debe pagar los derechos correspondientes a las diligencias que haya
solicitado, y todas las partes, por cuotas iguales, los derechos de las diligencias
100

comunes, sin perjuicio del reembolso a que haya lugar cuando por la ley o por
resolución de los tribunales corresponda a otras personas hacer el pago. (Art. 25)
2o. Los derechos de cada diligencia se deben pagar tan pronto como ésta se
evacúe, pero la falta de pago, no puede entorpecer, en ningún caso, la marcha
del juicio. (Art. 26)
3o. Cuando varias personas litigan conjuntamente, cada una de ellas responde­
rá solidariamente del pago de los derechos que a todas afecten en conformidad
a las normas anteriores, sin perjuicio de que las demás reembolsen a la que haya
pagado la cuota que les corresponda, a prorrata de su interés en el juicio. (Art. 27)
4o. Los procuradores judiciales responderán personalmente del pago de las
costas procesales generadas durante el ejercicio de sus funciones, que sean de
cargo de sus mandantes, sin perjuicio de la responsabilidad de éstos. (Art. 28)

5. FORMACION DEL PROCESO

El inciso I o del artículo 29 del Código señala que el proceso, aun cuando debió
decir el expediente, se forma con los escritos, documentos y actuaciones de toda
especie que se presenten o verifiquen en el juicio.
T odas esas piezas, que forman el proceso, se van agrupando sucesivamente,
según el orden de su presentación, y al tiempo de agregarlas el secretario del
tribunal enumera cada foja en cifras y letras, es decir, procede a la foliación de
estos documentos.
Sólo se exceptúan de este trámite:
I o. Aquellas piezas que por su naturaleza no pueden agregarse a la causa; y
2o. Aquellas piezas que por motivos fundados se manden reservar fuera del
proceso. (Art. 34)
a) Concepto de escritos: los escritos son las presentaciones que hacen las
partes en el proceso y en las cuales dejan constancia en forma solemne de las
peticiones que formulan al tribunal.
b) Requisitos de los escritos
Los escritos deben cumplir con ciertas exigencias al tenor de lo que indica la ley.
1. Deben presentarse en papel simple.
Antiguamente, los escritos debían presentarse en papel sellado, exigencia
que desapareció al modificarse el Decreto Ley N° 3475, de 1980, denominado
Ley de Timbres.
2. Deben presentarse al tribunal de la causa por conducto del secretario res­
101

pectivo. (Art. 30)


3. Deben encabezarse con una suma.
El mismo artículo 30 agrega que los escritos deben encabezarse con una suma
que indique su contenido o el trámite de que se trata.
4. Deben acompañarse copias simples.
El artículo 31 del Código dispone que junto con cada escrito deben acompañar­
se en papel simple tantas copias cuantas sean las partes a quienes debe notificarse
la providencia que en él recaiga, y, confrontadas dichas copias por el secretario,
se entregarán a la otra u otras partes, o se dejarán en la secretaría a disposición
de ellas cuando la notificación no se haga personalmente o por cédula.
Excepciones: la exigencia de acompañar copia no rige respecto de los escritos
que tengan por objeto personarse en el juicio, acusar rebeldías, pedir apremios
prórroga de términos, señalamiento de vistas, su suspensión y cualesquiera otras
diligencias de mera tramitación.
Sanción: si no se entregan las copias o si resulta disconformidad substancial
entre aquéllas y el escrito original, no le correrá plazo a la parte contraria y deberá
el tribunal, de plano, imponer una multa de un cuarto a un sueldo vital.
El tribunal ordenará, además, que la parte acompañe las copias dentro de
tercero día, bajo apercibimiento de tener por no presentado el escrito.
Las resoluciones que se dicten en conformidad a lo señalado en el artículo 31
son inapelables.
5. Deben ser firmados.
Aún cuando la ley nada dice sobre el particular, existiendo sólo referencias
aisladas en distintos textos legales, se entiende que los escritos deben ser firmados.
c) Obligaciones del secretario
Una vez que un escrito ha sido presentado, el secretario debe cumplir con las
siguientes obligaciones:
I a. Debe estampar, en cada foja, la fecha y su media firma o un sello.
En primer término, el secretario debe estampar, en el mismo día en que fue
presentado el escrito, en cada foja, la fecha de presentación y su media firma o,
en su defecto, un sello autorizado por la respectiva Corte de Apelaciones que
contenga la designación del juzgado que lo recibe y la fecha de su presentación.
En la práctica, precisamente es el sistema de estampar ese sello lo que se utiliza
lo que es conocido, en el lenguaje forense, como "cargo". (Art. 32)
2a. Debe dar recibo de los documentos si las partes lo solicitan.
El secretario, de acuerdo con la misma norma, debe dar recibo de los do­
102

cumentos que se entreguen, siempre que lo exija la parte que los presenta, no
pudiendo cobrar derecho alguno por esta obligación ni por aquellas señaladas
precedentemente.
3a. El secretario debe hacer llegar al juez para que este emita el pronunciamien­ ■•Al

to que corresponda en derecho, el mismo día en que se le entregue el escrito, o


al día siguiente hábil si la entrega se hace después de la hora contemplada por
el tribunal para ese fin. (Art. 33)
En casos urgentes, el interesado puede recabar el despacho inmediato de su
escrito, aún cuando esté fuera de la hora asignada para ello.
Ahora bien, con la finalidad de facilitar la labor del juez y de no recargarlo de
un trabajo excesivo, los secretarios abogados de los juzgados civiles deben dictar
por sí solos los decretos, providencias o proveídos las que serán autorizadas por
el oficial primero de secretaría.
La reposición que pueda intentarse contra estos decretos, providencias o
proveídos, la debe resolver el juez.

6. CUSTODIA DEL EXPEDIENTE

El proceso debe mantenerse en custodia en la oficina del secretario y bajo su


responsabilidad. (Art. 36)
Los autos o expedientes no pueden retirarse de la secretaría sino por las per­
sonas y en los casos que expresamente contempla la ley.
A este respecto, el artículo 37 del Código señala:
"Siempre que los tribunales pidan o hayan de oír dictamen por escrito del
respectivo fiscal judicial o de los defensores públicos, el secretario entregará el
proceso a aquellos funcionarios, exigiendo el correspondiente recibo. Lo mismo
se observará cuando haya de remitirse el proceso a una oficina distinta de aquella
en que se ha formado.
Si los funcionarios a quienes se pide dictamen retardan la devolución del
’i
proceso, podrá el tribunal señalarles un plazo razonable para que la efectúen, y
ordenar a su vencimiento que se recojan por el secretario los autos.
En aquellos casos en que otro tribunal requiera la remisión del expediente
original o de algún cuaderno o piezas del proceso, el trámite se cumplirá remi­
•M
tiendo, a costa del peticionario o de la parte que hubiere interpuesto el recurso
o realizado la gestión que origina la petición, las copias o fotocopias respectivas.
Estas deberán ser debidamente certificadas, en cada hoja, por el secretario
del tribunal. Se enviará el expediente original sólo en caso que haya imposibi-
M
Z'Vé
J
103

lidad para sacar fotocopias en el lugar de asiento del tribunal, lo que certificará
el secretario. En casos urgentes o cuando el tribunal lo estime necesario, por
resolución fundada, o cuando el expediente tenga más de doscientas cincuenta
fojas podrá remitirse el original."
En la práctica, los expedientes quedan en la secretaría del tribunal y es ahí
donde debe entenderse que el secretario debe mantenerlo bajo su custodia y
responsabilidad. En secretaría, el expediente queda a disposición de las partes
y del público para su libre consulta, salvo las excepciones que señale la ley.
a) Desglose de piezas del proceso
Una vez que se agregan los escritos, documentos, y en general, alguna pieza
al proceso o expediente, él o ella no puede ser retirado de dicho expediente a
menos que el tribunal a petición de parte ordene el retiro de una o más piezas.
Ese retiro se conoce con el nombre de desglose. (Art. 29)
Siempre que se desglose una o más piezas del proceso, debe colocarse en su
lugar, una nueva foja con la indicación del decreto que ordenó el desglose, y el
número y naturaleza de las piezas desglosadas. (Art. 35)
No por el hecho de este retiro o desglose se altera la enumeración de las piezas
que quedan en el proceso, sino que, la foliación se conserva también en aquellas
partes que se separaron y que se agregan a un nuevo expediente del que pasan
a formar parte.
b) Reconstitución del expediente
La reconstitución del expediente tiene lugar cuando éste se pierde, extravía
o destruye, por lo que es necesario proceder a reconstituirlo.
En el Código de Procedimiento Civil, el legislador no ha indicado el procedi­
miento a seguir para lograr la reconstitución del expediente.
Tratándose de materias criminales, los artículos 40 y 41 del Código Procesal
Penal disponen que el registro de las actuaciones realizadas por o ante el juez
de garantía contendrá una relación resumida de la actuación, de modo tal que
refleje fielmente la parte esencial de lo actuado y describa las circunstancias en
las cuales la actuación se hubiere llevado a cabo; y que el juicio oral deberá ser
registrado en forma íntegra, por cualquier medio que asegure fidelidad.
Con respecto a los daños de los registros, el artículo 43 de ese Código precep­
túa que mientras dure la investigación o el respectivo proceso, la conservación
de los registros estará a cargo del juzgado de garantía y del tribunal de juicio
oral en lo penal respectivo, de conformidad a lo previsto en el Código Orgánico
de Tribunales.
Cuando, por cualquier causa, se viere dañado el soporte material del registro
afectando su contenido, el tribunal ordenará reemplazarlo en todo o parte por mía
104

copia fiel, que obtendrá de quien la tuviere, si no dispusiere de ella directamente;


y si no existe copia fiel, las resoluciones se dictarán nuevamente, para lo cual el
tribunal reunirá los antecedentes que le permitan fundamentar su preexistencia
y contenido, y las actuaciones se repetirán con las formalidades previstas para
cada caso, pero, no será necesario volver a dictar las resoluciones o repetir las
actuaciones que sean el antecedente de resoluciones conocidas o en etapa de
cumplimiento o ejecución.
En atención a lo dicho más arriba respecto a los ex p ed ien tes civiles, ante la
ausencia de normas, existen diversas opiniones acerca de la reconstitución.
Algunos sostienen que para reconstituir un expediente debe aplicarse el pro­
cedimiento ordinario, basándose en el artículo 3o del Código. Otros opinan que
debe aplicarse el procedimiento sumario, por requerirse una tramitación rápida,
apoyándose el artículo 680 inciso primero del Código.
Una tercera tesis, señala que, para reconstituir un expediente, es preciso acu­
dir al procedimiento incidental. En la práctica, este es el procedimiento que se
emplea por tratarse de una cuestión accesoria al juicio.

7. LOS PLAZOS 0 TERMINOS

a) Concepto
El Código de Procedimiento Civil no contiene una definición acerca de qué es
el plazo. La doctrina, por su parte, define al plazo como el hecho futuro y cierto
del cual depende el ejercicio o la extinción de un derecho.
b) Clasificaciones de los plazos
Los plazos son susceptibles de clasificarse según los distintos puntos de vista
o criterios que se consideren.
I. Atendiendo a su origen: plazo legal, plazo judicial y plazo convencional.
Plazo legal: es aquel que fija o señala la ley.
Plazo judicial: es el señalado por el juez cuando la ley lo autoriza. Ejemplo:
el artículo 302 faculta al juez para ampliar el plazo para notificar la concesión
de una medida precautoria.
Plazo convencional: es el que emana del acuerdo de voluntad de las partes.
Ejemplo: el artículo 328 inciso segundo del Código permite a las partes reducir
el término probatorio.
La norma general es que los plazos sean fijados por la ley. Los plazos judiciales
y los convencionales tienen un carácter excepcional.
105

II. Considerando su momento de iniciación: plazo individual y plazo común.


(Art. 65)
Plazo individual: es aquel que comienza a correr para cada parte desde el día
de su notificación. Ejemplo: el plazo para apelar. (Art. 189)
Plazo común: es aquel que corre conjuntamente para todas las partes desde
el momento de la última notificación. Ejemplo: el término probatorio. (Art. 327)
Lo normal es que los términos sean individuales y la excepción es que sean
comunes, por lo que para que un plazo sea común, es preciso que la ley lo diga
expresamente.

III. Considerando el momento en que el plazo expira: plazo fatal y plazo


no fatal.
Plazo fatal: es aquel que transcurrido el tiempo que la ley señala extingue el
derecho que debió ejercitarse dentro de él por el sólo ministerio de la ley.
La importancia de este plazo radica en que extingue el derecho que debió
ejercerse dentro del plazo por el sólo ministerio de la ley.
Plazo no fatal: es aquel que no extingue el ejercicio del derecho por el sólo
transcurso del tiempo que la ley señala, sino que, es preciso que el tribunal, a
petición de parte interesada, declare que ha transcurrido el término y, en conse­
cuencia, dé por cumplido o evacuado el trámite de que se trata.
Sobre esta materia el inciso primero del artículo 64 del Código señala:
"Los plazos que señala este Código son fatales cualquiera sea la forma en
que se exprese, salvo aquellos establecidos para la realización de actuaciones
propias del tribunal. En consecuencia, la posibilidad de ejercer un derecho o la
oportunidad para ejecutar el acto se extingue al vencimiento del plazo. En estos
casos el tribunal, de oficio o a petición de parte, proveerá lo que convenga para
la prosecución del juicio, sin necesidad de certificado previo."
Por lo tanto, todos los plazos establecidos en el Código son fatales, salvo que
ellos se encuentren establecidos para realización de actuaciones por el tribunal
como, por ejemplo, el plazo para dictar sentencia.

IV. Considerando la unidad de tiempo que constituye el plazo: plazos de


días, plazos de meses y plazos de años. (Arts. 48 y 50 C. Civil y 66 C. P. C.)
Plazo de día: es aquel que considera, como unidad de tiempo, al día. Ejemplo:
plazo de 5 días.
Plazo de meses: es aquel que considera como unidad de tiempo al mes. Ejem­
plo: en general el plazo necesario para que opere el abandono del procedimiento
106

es de 6 meses. (Art. 152)


Plazo de año: es aquel que considera al año como unidad de tiempo. Ejemplo:
la prescripción de la acción ejecutiva cuyo plazo, de acuerdo al artículo 442 del
Código, es de 3 años.

V. Considerando su extensión: plazos prorrogables y plazos improrrogables.


(Arts. 67 y 68 C. P. C.)
Plazo prorrogable: es aquel que puede extenderse más allá del número de
unidades de tiempo que la ley señala.
Plazo improrrogable: es aquel que no puede extenderse o ampliarse más allá
del número de unidades de tiempo que la ley señala.
Con arreglo a lo previsto en los artículos 67 y 68 del Código:
1. Son prorrogables los términos señalados por el tribunal pero, para que
pueda concederse la prórroga es necesario:
I o. Que se pida antes del vencimiento del término; y
2o. Que se alegue justa causa, la cual será apreciada por el tribunal pru­
dencialmente.
2. En ningún caso podrá la prórroga ampliar el término más allá de los días
asignados por la ley.
De estas normas se colige que los plazos judiciales son prorrogables, en cam­
bio, aquellos legales, por regla general, son improrrogables.
Excepcionalmente, los plazos legales pueden prorrogarse cuando la ley fa­
culta, expresa y determinadamente, al tribunal para ello. Ejemplo: artículo 340.

VI. Considerando si se suspenden o no: plazos de días hábiles y plazos de


días corridos.
Plazo de días hábiles: es aquel que se suspende durante los días que la ley
señala como feriados.
Plazo de días corridos: es aquel que no se suspende durante los días feriados
y, por ende, corren todos los días.
Como ya hemos dicho, son feriados aquellos días que la ley indica y, además,
los comprendidos en el tiempo de vacaciones de cada año que comienza el 1 de
febrero hasta el primer día hábil de marzo. (Art. 313 C. O. T.)
c) Forma de computar los plazos
El cómputo de los plazos se rige por los artículos 48,49 y 50 del Código Civil
y por el artículo 66 del Código de Procedimiento Civil, normas de las cuales se
107

coligen las siguientes situaciones:


I o Todos los plazos de días, meses o años de que se haga mención en las leyes
o en los decretos del Presidente de la República, de los tribunales o juzgados, se
entenderá que han de ser completos; y correrán además hasta la medianoche del
último día del plazo.
El primero y último día de un plazo de meses o años deberán tener un mismo
número en los respectivos meses. El plazo de un mes podrá ser, por consiguiente,
de 28, 29,30 ó 31 días, y el plazo de un año de 365 ó 366 días, según los casos.
Si el mes en que ha de principiar un plazo de meses o años constare de más días
que el mes en que ha de terminar el plazo, y si el plazo corriere desde alguno de
los días en que el primero de dichos meses excede al segundo, el último día del
plazo será el último día de este segundo mes.
Se aplicarán estas reglas a las prescripciones, a las calificaciones de edad, y en
general a cualesquiera plazos o términos prescritos en las leyes o en los actos de
las autoridades chilenas; salvo que en las mismas leyes o actos se disponga expre­
samente otra cosa. (Art. 48 C. C.)
2o Cuando se dice que un acto debe ejecutarse en o dentro de cierto plazo, se
entenderá que vale si se ejecuta antes de la medianoche en que termina el último
día del plazo; y cuando se exige que haya transcurrido un espacio de tiempo para
que nazcan o expiren ciertos derechos, se entenderá que estos derechos no nacen
o expiran sino después de la medianoche en que termine el último día de dicho
espacio de tiempo. (Art. 49 C. C.)
3o En los plazos que se señalaren en las leyes, o en los decretos del Presidente
de la República, o de los tribunales o juzgados, se comprenderán aun los días
feriados; a menos que el plazo señalado sea de días útiles, expresándose así, pues
en tal caso no se contarán los feriados. (Art. 50 C. C.)
4° Los términos de días que establece el Código de Procedimiento Civil, se
entenderán suspendidos durante los feriados, salvo que el tribunal, por motivos
justificados, haya dispuesto expresamente lo contrario.
Lo anterior no regirá con los asuntos indicados en el inciso 2o del artículo 314 del
Código Orgánico de Tribunales respecto del feriado de vacaciones. (Art. 66 C. P. C.)
Para referirse a este tipo de plazos algunos autores los distinguen con el nom­
bre de continuos (si se cuentan en días corridos) o discontinuos (si se suspenden
durante los feriados).

8. LAS REBELDIAS

Las rebeldías se encuentran tratadas en el Título VIII del Libro I del Código
108

entre los artículos 78 y 81.


a) Concepto
En forma genérica, rebeldía es la declaración de la pérdida del ejercicio del
derecho de que se trata en atención a no haber sido ejercido oportunamente.
Los términos judiciales expiran sólo por la declaración de rebeldía que el
tribunal haga respecto de la parte que no aprovechó el término.
De esta forma, mientras el tribunal no declare esa rebeldía el plazo no expira
y el litigante podrá evacuar el trámite respectivo.
El artículo 78 del Código preceptúa: "Vencido un plazo judicial para la reali­
zación de un acto procesal sin que éste se haya practicado por la parte respectiva,
el tribunal, de oficio o a petición de parte, declarará evacuado dicho trámite en
su rebeldía y proveerá lo que convenga para la prosecución del juicio, sin certi­
ficado previo del secretario."
b) Efectos
En primera instancia:
La rebeldía de un trámite sólo permite tener por cumplido en rebeldía del
afectado el trámite preciso.
Los trámites posteriores se continúan efectuando, ya sea en rebeldía o con la
comparecencia real de la parte afectada, debiendo notificársele a ésta todas las
resoluciones que recaigan en el juicio.
Para estos efectos hay que tener presente que una cosa es la acusación de
rebeldía y otra distinta la declaración de rebeldía.
Hoy en día esta rebeldía ha perdido en gran medida su trascendencia dado
el carácter de fatales de los plazos del Código de Procedimiento Civil y queda
reservada principalmente para los plazos judiciales.
En segunda instancia:
La rebeldía produce efectos generales, en el sentido de que a la parte rebelde
no es necesario notificarle resolución alguna y las resoluciones producen efecto
a su respecto por el sólo hecho de pronunciarse. (Art. 202)
Por otra parte, el rebelde en la segunda instancia puede comparecer en cual­
quier estado de la causa.
10?

TEMA 16
REPRESENTACION PROCESAL

La representación procesal está regulada en la Ley 18.120, de 1982, sin per­


juicio de lo dispuesto en el Libro I del Título II que lleva como epígrafe "De la
comparecencia en juicio".
Según el artículo 4o del C. P. C., "Toda persona que deba comparecer en juicio
a su propio nombre o como representante legal de otra, deberá hacerlo en la form a que
determine la ley", y esa ley, es la Ley 18.120.
Este cuerpo legal tiene una norma especial que establece que si no se tiene
capacidad de pedir en juicio se debe actuar ante los tribunales por medio de un
mandatario judicial que reúna los requisitos que exija la ley.
Excepcionalmente, el legislador permite la comparecencia personal, bastando
poseer la capacidad judicial para comparecer.

1. PERSONAS QUE PUEDEN SER MANDATARIOS O PROCURADORES JUDICIALES

Pueden ser mandatarios o procurador judicial aquellas personas que según


la Ley 18.120 tienen ius postulandi (Art. 2 de la ley 18.120):
I o. Abogado habilitado para el ejercicio de la profesión: se entiende por tal,
a aquel que no está suspendido del ejercicio profesional y se encuentra al día en
el pago de la patente profesional, obligación, esta última, que se consagra en la
Ley de Rentas Municipales.
Así, el artículo 32 de esta Ley dispone que se debe pagar como patente única
anual el equivalente a una unidad tributaria mensual.
En los distintos tribunales, el Secretario requiere el comprobante respectivo.
2°. Procurador del número: el procurador del número es un auxiliar de la
administración de justicia encargado de representar a las partes.
3o. Los postulantes designados por la Corporación de Asistencia Judicial:
esta es una corporación de derecho público encargada de velar para que puedan
tener representación ante los tribunales de justicia y defensa jurídica, las personas
que carecen de los medios necesarios para contratar abogado.
4 o. Estudiantes de Derecho de tercero a quinto ario: también tienen ius pos­
tulandi los estudiantes actualmente inscritos en tercer, cuarto o quinto año de
las Escuelas de Derecho de alguna de las Universidades autorizadas.
110

5o. Egresados de derecho: los egresados de estas mismas facultades hasta tres
años después de haber rendido los exámenes correspondientes, gozan igualmente
del ius postulandi.

2. EXCEPCION DE LA OBLIGACION DE DESIGNAR MANDATARIO JUDICIAL

Por excepción, no se requiere esta representación a través de las personas


señaladas pudiéndose, por ende, actuar personalmente:
a) Cuando la ley exige la intervención personal de la parte: ello sucede, por
ejemplo, cuando se solicita la confesión, o la intervención personal de la parte
en la conciliación;
b) En aquellas comunas en que el número de abogados en ejercicio sea in­
ferior a cuatro, hecho que determina la Corte de Apelaciones correspondiente.
(Art. 2o inciso 9o Ley 18.120)
c) En los asuntos que conozcan determinados tribunales. (Art. 2° inciso 11°
Ley 18.120)
d) En la solicitud de pedimento de minas que se solicita ante el tribunal,
sin perjuicio de cumplirse esta exigencia en los trámites posteriores a que estas
actuaciones den lugar. (Art. 2° inc. 10° Ley 18.120)
e) Cuando el juez ha autorizado a la parte para que comparezca y actúe
personalmente atendida la naturaleza y cuantía del litigio, o las circunstancias
que se hicieren valer, ello sin perjuicio de exigir la intervención de abogado si la
corrección del procedimiento así lo aconsejare. (Art. 2o inc. 3o Ley 18.120)
Por otra parte, en aquellas ciudades en que rija la obligación referida y no
existan entidades públicas o privadas que presten asistencia jurídica o judicial
gratuita, las personas notoriamente menesterosas, a juicio del tribunal, serán re­
presentadas gratuitamente por el abogado de turno. (Art. 2o inc. final ley 18.120)

3. COMPARECENCIA ANTE LAS CORTES DE APELACIONES Y LA CORTE SUPREMA

Las disposiciones del artículo 2o de la Ley 18.120, se refieren al ius postulandi


ante los tribunales de primera instancia sean ellos ordinarios, arbitrales o espe­
ciales, así lo dice el artículo I o, parte primera de la Ley, pero, no rigen tratándose
de la comparecencia ante las Cortes de Apelaciones y la Corte Suprema. (Art.
398 C. O. T.)
A. Comparecencia ante las Cortes de Apelaciones: ante esos tribunales se
debe comparecer personalmente, representado por un abogado o representado
m

por un procurador del número.


Se supone que esta tramitación es más simple, por eso se da lugar a la com­
parecencia personal, pero los alegatos, deben hacerse a través de abogado.
Si el litigante ha sido declarado rebelde en la segunda instancia, sólo puede
comparecer y litigar a través de un abogado habilitado para el ejercicio de la
profesión o por medio de un procurador del número. La ley, en este caso, le
priva de la comparecencia personal.
B. Comparecencia ante la Corte Suprema: en ella sólo puede comparecerse
a través de un abogado habilitado para el ejercicio de la profesión o por medio
de procurador del número. (Art. 398 C. O. T.)

4. OBLIGACION DE DESIGNAR ABOGADO PATROCINANTE

Fuera de la representación por un mandatario, el litigante tiene la obligación


de designar un abogado patrocinante en su primera presentación. Así lo establece
el artículo I o de la Ley 18.120.
El inciso I o de ese artículo dispone que "la primera presentación de cada parte
o interesado en asuntos contenciosos o no contenciosos ante cualquier tribunal
de la República, sea ordinario, arbitral o especial, deberá ser patrocinada por
un abogado habilitado para el ejercicio de la profesión".
Las personas con ius postulandi pueden representar a las personas enjuicio,
pero sólo una de ellas, el abogado habilitado para el ejercicio de la profesión, pue­
de asumir el patrocinio de estas gestiones ante cualquier Tribunal de la República.

5. EL PATROCINIO

a) Concepto: es el acto por el cual una persona encomienda a un abogado la


defensa de sus derechos en juicio.
La diferencia con el mandato radica en que se encomienda la defensa de los
derechos en juicio y no la representación.
El patrocinio es el contrato celebrado entre el cliente y el abogado, por medio
del cual aquel encomienda a este la defensa de sus derechos en un juicio o asunto.
Al abogado le corresponde entonces la defensa y al procurador la represen­
tación. Pero el abogado tiene facultades para desempeñar cualquiera de esas
figuras de manera excluyente o ambas simultáneamente.
b) Forma en que se entiende cumplida esta obligación: se entiende cumplida
la obligación de designar abogado patrocinante por el hecho de poner el abogado
112

su firma, indicando además su nombre, apellidos y domicilio.


Esta exigencia de dejar constancia, no constituye el contrato de patrocinio, ni
siquiera constituye su aceptación. Es un simple acto procesal que da a entender
que el abogado ha celebrado el contrato de patrocinio con su cliente, que lo ha
aceptado y que asume desde esa constancia la defensa de los derechos enjuicio.
Ahora bien, si no se da cumplimiento a estos requisitos, esta presentación no
puede ser proveída y se tiene por no presentada para todos los efectos legales.
c) Facultades de representación del patrocinante
La defensa, o sea el patrocinio, no origina ni significa por si misma represen­
tación.
La misión del patrocinante no es sustituir a la persona del litigante o intere­
sado, sino tener la dirección superior del negocio judicial, esbozar las presenta­
ciones, preparar las acciones y excepciones, adaptar o acomodar el derecho al
caso concreto que se disputa.
En definitiva, el abogado patrocinante es el técnico del derecho, a la par que
el procurador o mandatario judicial es el técnico del proceso.
Según el artículo I o inciso 3o de la Ley 18.120, el abogado patrocinante puede
tomar la representación de su patrocinado en cualquiera de las actuaciones,
gestiones o trámites de las diversas instancias del juicio o asunto.
d) Extinción del patrocinio
El abogado conserva el patrocinio y su responsabilidad mientras en el proceso
no haya testimonio de la cesación del mismo. El patrocinio puede terminar:
I o. Por renuncia: cuando el abogado, por su mera voluntad, pone término al
vínculo representativo.
El abogado patrocinante debe poner en conocimiento del patrocinado la re­
nuncia, junto con el estado del negocio, y conserva su responsabilidad hasta que
haya transcurrido el término de emplazamiento contado desde la notificación de
la renuncia, a menos que se halla designado con antelación a otro patrocinante.
2o. Por revocación: el patrocinio termina por revocación cuando el patrocinado
pone término al patrocinio constituido por su sola manifestación de voluntad.
Esa revocación puede ser:
A. Revocación expresa: cuando el patrocinado manifiesta de manera
explícita su voluntad de poner término al vínculo que lo liga con el
patrocinante.
B. Revocación tácita: se produce cuando aparezca la ejecución de ciertos
actos que manifiesten de manera implícita la voluntad para terminar
el patrocinio.
113

3o. Por fallecim iento del patrocinante: termina por la muerte del abogado
patrocinante.
En este caso, el interesado debe designar otro en su reemplazo en la primera
presentación que haga, bajo la sanción de tenerse por no presentado el escrito
para todos los efectos legales.
e) Excepciones a la obligación de nombrar patrocinio
No obstante lo imperativo de la obligación contenida en el artículo I o de la
Ley 18.120 de designar abogado patrocinante, la misma ley cuida de señalar una
serie de situaciones excepcionales en que no se precisa la designación de abogado
patrocinante. (Art. 2o incisos 9o, 10° y 11°)

6. EL MANDATO JUDICIAL

a) Definición y fuentes legales


El mandato judicial está regido por los artículos 6 y 7 del C. P. C., por el artí­
culo 395 del C. O. T. y por algunas disposiciones del Código Civil.
En general el mandato es un contrato en que una persona confía la gestión
de uno o más negocios a otra, que se hace cargo de ellos por cuenta y riesgo de
la primera.
El artículo 395 del C. O. T. define, desde un punto de vista procesal, este
mandato judicial expresando que es el acto por el cual una parte encomienda
a un procurador la representación de sus derechos en juicio.
A este mandato judicial se le llama también procuraduría y el mandatario
recibe el apelativo de procurador, mandatario judicial o apoderado.
b) Mandato con administración de bienes
Existe dentro de la Ley 18.120, en su artículo 2 inciso 7o, la posibilidad de
otorgar un mandato con administración de bienes.
Cuando el mandato es con administración de bienes, puede conferirse al man­
datario la facultad de comparecer enjuicio, pero si éste no es abogado habilitado
para el ejercicio de la profesión o procurador del número, debe delegarlo, en caso
necesario, en persona que posea alguna de estas calidades.
c) Incumplimiento de la obligación de designar mandatario judicial
En caso que no se cumplan esta normas relativas a la constitución del mandato,
el artículo 2° inciso 4o de la Ley 18.120, establece que si al tiempo de pronunciarse
el tribunal sobre el mandato éste no estuviere legalmente constituido, el tribunal
se limitará a ordenar la debida constitución de aquél dentro de un plazo máximo
de tres días.
114

Extinguido este plazo y sin otro trámite, se tendrá la solicitud por no presen­
tada para todos los efectos legales.
Las resoluciones que se dicten sobre esta materia no son susceptibles de re­
curso alguno.
d) Forma de constituir el mandato judicial
El artículo 6o inciso primero del Código de Procedimiento Civil dispone que:
"El que comparezca en juicio a nombre de otro, en desempeño de un mandato
o en ejercicio de un cargo que requiera especial nombramiento, deberá exhibir
el título que acredite su representación.
Para obrar como mandatario se considerará poder suficiente:
I o. El constituido por escritura pública otorgada ante notario o ante oficial
del Registro Civil a quien la ley confiera esta facultad;
2o. El que conste de un acta extendida ante un juez de letras o ante un juez
árbitro, y subscrita por todos los otorgantes; y
3°. El que conste de una declaración escrita del mandante, autorizada por el
secretario del tribunal que esté conociendo de la causa.
En los Juzgados de Garantía, en los Juzgados del Trabajo, en los de Cobranza
Laboral y Previsional y en los Tribunales de Juicio Oral en lo Penal, corresponde
al jefe de la unidad administrativa que tenga a su cargo la administración de
causas del respectivo juzgado o tribunal autorizar el mandato judicial y efectuar
las certificaciones que la ley señale expresamente.
e) Facultades del mandatario
Para efectos del mandato judicial hay que distinguir tres clases de facultades:
las facultades esenciales, que se conceden sin expresa mención y que son inheren­
tes al mandato judicial; las facultades accidentales, que son aquellas que puede
o no contener el mandato judicial; y facultades especiales que para que puedan
ser ejercidas por el mandatario es preciso que se le confieran expresamente.
2°. Facultades esenciales
Son aquellas que la ley confiere al procurador para desenvolver de manera
continua y normal la relación procesal sin que sea posible al poderdante regu­
larlas a su voluntad y, por ende, las cláusulas en que se nieguen o en que se
limiten, son nulas.
A ellas se refiere el inciso primero del artículo 7o del Código de Procedimiento
Civil:
"El poder para litigar se entenderá conferido para todo el juicio en que se
presente, y aun cuando no exprese las facultades que se conceden, autorizará al
procurador para tomar parte, del mismo modo que podría hacerlo el poderdante,
115

en todos los trámites e incidentes del juicio y en todas las cuestiones que por
vía de reconvención se promuevan, hasta la ejecución completa de la sentencia
definitiva, salvo lo dispuesto en el artículo 4 o salvo que la ley exija intervención
personal de la parte misma".
2°. F acu ltad es accid en tales
Son aquellas que puede o no contener el mandato judicial y que, en definitiva,
se reduce a una que señala el inciso primero del citado artículo 7o:
"Podrá, asimismo, el procurador delegar el poder obligando al mandante, a
menos que se le haya negado esta facultad".
En el mandato judicial, éste puede delegarse obligando con ello al mandante,
con la única limitante de no poder hacerlo si se le niega esa facultad.
La cláusula es accidental pues puede o no incluirse en el mandato; pero, si
nada se dice, se entiende que puede delegarse el mandato.
Respecto de la delegación del mandato judicial hay que considerar que el dele­
gado no puede a su vez delegar el mandato; no hay delegación de delegación. Si
así se hiciere cabría sostener que el segundo delegado carece de representación.
3°. F acu ltad es esp ecia les
Son aquellas que requieren de una mención expresa y a las cuales alude el
inciso segundo del artículo 7° del Código, a saber:
a) Desistirse en primera instancia de la acción deducida;
b) Aceptar la demanda contraria;
c) Absolver posiciones;
d) Renunciar los recursos o los términos legales;
e) Transigir;
f) Comprometer;
g) Otorgar a los árbitros facultades de arbitradores;
h) Aprobar convenios; e
i) Percibir.
El inciso segundo del artículo 7a señala que "Sin embargo, no se entenderán
concedidas al procurador, sin expresa m ención" , las facultades anotadas.
Sentido del vocablo sin expresa mención: tanto la doctrina como la jurispru­
dencia han entendido que se cumple este requisito de hacer mención expresa de
las facultades especiales cuando se utiliza por el poderdante la expresión genérica,
como por ejemplo, si el mandante señala que otorga todas las facultades a que
se refiere el artículo 7 inciso 2o del C. P. C.
1U

Por el contrario, si el mandante no quiere conferir todas o algunas de las


facultades especiales que se contemplan en la citada norma debe expresar que
las excluye.
f) Causales de término del mandato
El mandato judicial, en principio, termina por las mismas causales que el
mandato civil, las que se señalan en el artículo 2163 C. Civil.
Esta enumeración de las causales que motivan la expiración del mandato
civil no son totalmente aplicables al mandato procesal, sino que, hay ciertas
modificaciones:
a) El mandato judicial no termina por la muerte del mandante. (Arts. 396 y
529 C. O. T.)
b) Las causales de expiración del mandato judicial no operan de pleno dere­
cho. El mandato, y por ende el mandatario, siguen invistiendo esa calidad en el
juicio, aún cuando con el mérito de la ley sustantiva haya dejado de serlo.
Se mantiene la calidad de mandatario judicial hasta el momento en que en el
proceso haya testimonio de haber expirado el mandato. (Art. 10 inc. I o C.P.C.)
c) Si la expiración del mandato se debe a la renuncia del mandatario, éste
está obligado a ponerla en conocimiento del mandante junto con el estado del
juicio. (Art. 10 C.P.C.)
Se entiende vigente el mandato hasta que transcurre el término de emplaza­
miento contado desde la notificación de la renuncia al mandante. De ahí que deba
dejarse constancia en el proceso de la renuncia, de la notificación al mandante
de la misma y del estado del juicio.

7. AGENCIA OFICIOSA PROCESAL

El Código de Procedimiento Civil acepta, en ciertas condiciones, la compare­


cencia enjuicio por medio de un agente oficioso.
La agencia oficiosa procesal se regula en el artículo 6, incisos 3oy 4o, del C.P.C.,
que señalan:
"Podrá, sin embargo, admitirse la comparecencia al juicio d e una persona que
obre sin poder en beneficio de otra, con tal que ofrezca garantía de que el inte­
resado aprobará lo que se haya obrado en su nombre. El tribunal, para aceptar
la representación, calificará las circunstancias del caso y la garantía ofrecida, y
fijará un plazo para la ratificación del interesado.
Los agentes oficiosos deberán ser personas capacitadas para comparecer
ante el respectivo tribunal, en conformidad a la Ley Orgánica del Colegio de
117

Abogados, o, en caso contrario, deberán hacerse representar en la forma que esa


misma ley establece".
Se trata de casos en que se admite la comparecencia de una persona para que
obre en nombre de otra sin poder. A esta persona se le llama gestor o agente
oficioso.
El gestor o agente oficioso comparece sin mandato, no es mandatario, no es
representante legal y, por ello, la persona por quien actúa no tiene la obligación de
aceptar las intervenciones de ese gestor o agente oficioso.
Esta comparecencia oficiosa se conoce con el nombre de comparecer con fianza
de rato.
En este caso, ese gestor debe ofrecer una fianza o garantía llamada fianza de rato
o de ratificación porque garantiza que el interesado a cuyo nombre se comparece
va a ratificar lo que haga este agente oficioso o gestor.
En segundo lugar, el tribunal debe calificar y apreciar las circunstancias del
caso, como así la garantía que ofrece el gestor.
Si el tribunal acepta esa garantía, considerando fundadas las circunstancias que
sirven de base a esta presentación, debe fijar un plazo dentro del cual el ausente
debe proceder a ratificar todo lo obrado a su nombre.
Este agente oficioso debe ser persona capaz de comparecer ante el respectivo
tribunal, de acuerdo con la Ley 18.120.
En el evento de carecer el agente oficioso de ius postulandi, deberá hacerse
representar en la misma forma que esa ley establece (artículo 6 inc. final C.P.C.)

8. REPRESENTACION JUDICIAL DE LAS PERSONAS JURIDICAS

Según el artículo 8 del C. P. C., son representantes legales de las personas


jurídicas:
Sociedades Civiles o Comerciales: el gerente o administrador de ellas.
Corporaciones o Fundaciones: el Presidente de ellas.
Estos representantes tienen las facultades generales del mandato judicial que
se contemplan en el artículo 7 inciso I o del C .P .C . (facultades esenciales) no obs­
tante cualquier limitación que se establezca en los estatutos o actas constitutivas
de la sociedad o corporación.
Asimismo, deben obrar en juicio en los términos que establece la Ley 18.120
si no poseen el ius postulandi.
118

9. REPRESENTACION JUDICIAL DE LAS PERSONAS AUSENTES

En cuanto a la representación de los ausentes, la materia se regula en el artí­


culo 11 del C. P. C.
Para los fines procesales, ausente es la persona que ha abandonado el terri­
torio de la República.
Para precisar los efectos del ausente en la comparecencia enjuicio es menester
distinguir entre:
A. Cuando hay motivo para temer que se ausente del país en breve tiempo:
en este evento, puede exigírsele a esa persona, en el carácter de medida prejudi­
cial, que constituya en el lugar donde vaya a entablarse el juicio un apoderado
que la represente y que responda por las costas y multas en que eventualmente
pueda ser condenada, todo ello bajo el apercibimiento de que si no lo hace, se le
nombrará un curador de bienes. (Art. 285 C. P. C.)
B. Cuando se trata de una persona que se ausentó del país: en este caso hay
que distinguir dos situaciones:
I. Si dejó constituido mandatario en forma voluntaria: nuevamente hay que
hacer un distingo:
1. Si el m andatario está facu ltad o para contestar dem andas : se notifica a ese
mandatario y se sigue el juicio con él. (Art. 11 C. P. C.)
2. Si el m andatario no está facu ltado para contestar demandas: en esta última
posibilidad hay que hacer un subdistingo:
A. Si el ausente tiene domicilio conocido: se le deberá notificar la demanda
mediante un exhorto.
B. Si el ausente no tiene domicilio conocido: debe asumir su represen­
tación el defensor de ausentes, también llamado defensor público, de
obras pías y de beneficencia.
II. Si el ausente no dejó constituido mandatario: en este caso también hay
que distinguir entre:
1. Si se ignora el paradero del ausente: en dicho caso se puede solicitar el
nombramiento de un curador de ausentes, de acuerdo a los artículos 473 del C.
O. T. y 845 del C. P. C.
2. Si se conoce el paradero del ausente: debe notificársele la demanda medíante
el correspondiente exhorto.
11?

10. INTERRUPCION DE LA INSTANCIA

La instancia puede interrumpirse sea que se litigue personalmente o a través


de un representante legal.
Hay que distinguir dos situaciones:
I o. Por fallecim iento de la parte que litiga personalmente (Art. 5 C. P. C.):
de acuerdo con los términos de esta norma, en el caso de fallecer la parte que
obra personalmente en el juicio, que obra por si misma, se producen dos efectos:
a) La suspensión o paralización de pleno derecho, por el sólo ministerio de
la ley, de la tramitación del juicio en el día y hora exacta en que la parte
murió, aún cuando no lo sepa el juez ni la contraparte.
b) Debe pedirse que se notifique a los herederos de la parte fallecida la
existencia y estado del juicio.
Los herederos deben comparecer a hacer uso de su derecho en un plazo igual
al de emplazamiento para contestar demandas.
Si la parte que fallece está litigando a través de un procurador o mandatario
judicial, su muerte es irrelevante para los fines procesales, ello porque el mandato
judicial no se extingue por la muerte del mandante.
2o. Por término de la representación legal de una persona (Art. 9 C. P. C.):
al tenor de esta norma puede interrumpirse la instancia por término de la re­
presentación legal.
El representante legal de otro deja de serlo tan pronto como suceden aquellos
hechos que en concepto de la ley sustantiva ponen término a la representación.
Por ejemplo, el del padre cuando el hijo llega a la mayoría de edad o se emancipa.
Con todo, y mirado desde el punto de vista del Derecho Procesal, esa situa­
ción de la ley sustantiva no es suficiente, sino que, se precisa de algo más que
el simple cumplimiento de esos hechos para hacer cesar la representación legal.
Se requiere que en el expediente conste que la representación cesó o bien que
comparezca al juicio el representado.
Con esta exigencia extra que coloca la ley procesal se quiere impedir que el
representado quede en la indefensión después de haber cesado la representación.
En consecuencia, al tenor del artículo 9 del C. P. C., la representación no cesa
de inmediato sino que continúa hasta que en el proceso conste una de las dos
circunstancias aludidas.
El representante está obligado a gestionar para que se practique esa notifica­
ción dentro del plazo que el tribunal designe, bajo sanción de pagar una multa
y de abonar los perjuicios que resulten.
120

Cabe advertir que en este artículo 9 del C. P. C. no se comprende la situación


del fallecimiento del representante legal ni hay tampoco disposición alguna que
lo contemple.
De allí, entonces, que hay quienes piensan que podría aplicarse al artículo 5
del C. P. C. si el representante legal litigaba personalmente, puesto que si ese
representante legal litigaba a través de un procurador, su muerte no pone fin al
mandato judicial y no hay interrupción de la instancia en consecuencia.
121

TEMA 17
RESOLUCIONES JUDICIALES

Son los actos procesales que realiza o ejecuta el tribunal resolviendo las pe­
ticiones de las partes u ordenando el cumplimiento de determinadas medidas
procesales.

1. CLASIFICACIONES

I. Atendiendo a su contenido: sentencias definitivas, sentencias interlocuto-


rias, autos y decretos. (Art. 158)
Es sentencia definitiva la que pone fin a la instancia, resolviendo la cuestión
o asunto que ha sido objeto del juicio.
Es sentencia interlocutoria la que falla un incidente del juicio, estableciendo
derechos permanentes a favor de las partes, o resuelve sobre algún trámite que
debe servir de base en el pronunciamiento de una sentencia definitiva o inter­
locutoria.
Se llama auto la resolución que recae en un incidente no comprendido en el
inciso anterior.
Se llama decreto, providencia o proveído el que, sin fallar sobre incidentes
o sobre trámites que sirvan de base para el pronunciamiento de una sentencia,
tiene sólo por objeto determinar o arreglar la substanciación del proceso.
Fuera de estas resoluciones hay también otras a las que el artículo 158 no alude
como, por ejemplo, las sentencias que se dictan en los recursos de casación y en
los recursos de queja; las sentencias interlocutorias que ponen término al juicio
o hacen imposible su continuación; las sentencias de término; las sentencias eje­
cutoriadas y las sentencias que causan ejecutoria. De estas, nos referiremos a las
tres últimas dejando las otras para su análisis al tratar de esos recursos.
Sentencias de término
En algunas disposiciones se alude a sentencias de término pero el Código de
Procedimiento Civil no señala que debe entenderse por estas.
Del contexto de las disposiciones en que se utiliza por la ley esta expresión,
se desprende que sentencia de término es aquella sentencia definitiva o inter­
locutoria que pone fin a la última instancia del juicio.
De este modo si un juicio se falla en única instancia, la sentencia que recae en
12 2

esa única instancia tendrá la calidad de sentencia de término.


Si el juicio se sigue tanto en primera como en segunda instancia, será sentencia
de término la que recae en la segunda instancia.
Por otra parte, la casación no constituye instancia, por ello la sentencia que
la resuelve no puede ser sentencia de término ya que esta última se refiere ex­
clusivamente a la instancia.
Sentencias E jecu toriad as (Art. 174 CPC)
Se entenderá firme o ejecutoriada una resolución:
1. Desde que se haya notificado a las partes, si no procede recurso alguno en
contra de ella;
2. En caso contrario, desde que se notifique el decreto que la mande cumplir,
una vez que terminen los recursos deducidos, o
3. Desde que transcurran todos los plazos que la ley concede para la interpo­
sición de dichos recursos, sin que se hayan hecho valer por las partes. En este
caso, tratándose de sentencias definitivas, certificará el hecho el secretario del
tribunal a continuación del fallo, el cual se considerará firme desde este momento,
sin más trámites".
Sentencias que Causan Ejecutoria
Son aquellas que pueden cumplirse no obstante existir recursos pendientes
en su contra.
Así acontece, por ejemplo, cuando se concede un recurso de apelación en el
sólo efecto devolutivo.
II. Atendiendo a la nacionalidad del tribunal que las dicta: resoluciones dicta­
das por tribunales nacionales y resoluciones dictadas por tribunales extranjeros.
III. Atendiendo a la naturaleza del tribunal que las dicta: resoluciones ema­
nadas de los tribunales ordinarios; resoluciones emanadas de los tribunales
especiales y resoluciones emanadas de los tribunales arbitrales.
IV. Atendiendo a la materia: resoluciones que recaen en asuntos contenciosos
y resoluciones que recaen en asuntos no contenciosos.
V. Atendiendo a la materia: resoluciones dictadas en asuntos civiles y reso­
luciones dictadas en asuntos penales.
VI. Atendiendo a la instancia en que ellas se emiten: resoluciones de única
instancia; resoluciones de primera instancia y resoluciones de segunda instancia.
Importancia de la clasificación del artículo 158
La clasificación del artículo 158 es la más importante de todas pues, de acuerdo
con ella, es importante distinguir entre una y otra resolución porque:
123

a) Son distintos los requisitos de forma y fondo que se exigen en las diversas
resoluciones;
b) Son diferentes los recursos procesales que pueden intentarse en contra de
cada una de esas resoluciones;
c) Es diferente el número de jueces o ministros que deben dictarlas tratándose
de tribunales colegiados;
d) Son también diferentes los efectos jurídicos que se siguen, que producen
cada una de ellas. En este aspecto básicamente sirve para determinar si produce
o no cosa juzgada; y
e) Sirve también para saber como se tramitan ciertos recursos en la segunda
instancia; y especialmente si respecto de ellas procede o no el recurso de apela­
ción, y la forma de verse este recurso en el tribunal de alzada.

2. REQUISITOS DE LAS RESOLUCIONES JUDICIALES

Las resoluciones judiciales tienen que cumplir con ciertos requisitos. Hay
algunos que son generales, aplicables a todo tipo de resoluciones y otros de ín­
dole especial, específicos de cada resolución, considerando la naturaleza de ella.
a) Requisitos Generales
1) Expresión en letras de la fecha y del lugar en que se expida. (Art. 169 C.P.C.)
2) Firma del juez o jueces que la dictan o que las emitan. (Art. 169 C. P. C.)
3) La autorización del secretario del tribunal. (Art. 61)
b) Requisitos Especiales
1. De la primera resolución que dicta el tribunal en una causa: se debe indicar
el número de rol de la causa. (Art. 51 C. P. C.)
2. De los decretos: además de cumplir con los requisitos generales comunes
a toda resolución deben indicar el trámite que se ordena, en virtud del cual se
da curso progresivo a los autos.
Así, por ejemplo, puede decretar: traslado, como se pide, en relación, dése
cuenta, etc.
3. De los autos y sentencias interlocutorias: además de los requisitos gene­
rales deben contener:
a) La decisión del asunto controvertido. (Art. 1 7 1 C. P. C.)
b) Un pronunciamiento sobre las costas del incidente. (Art. 144 C. P. C.)
c) En cuanto la naturaleza del negocio lo permita la enunciación de las con­
124

sideraciones de hecho y de derecho que sirven de fundamento a la resolución.


Esta disposición resulta ser bastante curiosa, por decir lo menos, puesto que
no se divisa por qué razón "la naturaleza del negocio" podría no permitir señalar
las respectivas consideraciones de hecho y de derecho.
4. De las sentencias definitivas (Art. 170 C. P. C.)
Las sentencias definitivas de primera o de única instancia y las de segunda que
modifiquen o revoquen en su parte dispositiva las de otros tribunales, contendrán:
I o. La designación precisa de las partes litigantes, su domicilio y profesión u
oficio;
2o. La enunciación breve de las peticiones o acciones deducidas por el deman­
dante y de sus fundamentos;
3o. Igual enunciación de las excepciones o defensas alegadas por el procesado;
4o. Las consideraciones de hecho o de derecho que sirven de fundamento a
la sentencia;
5o. La enunciación de las leyes, y en su defecto de los principios de equidad,
con arreglo a los cuales se pronuncia el fallo; y
6o. La decisión del asunto controvertido. Esta decisión deberá comprender
todas las acciones y excepciones que se hayan hecho valer en el juicio; pero po­
drá omitirse la resolución de aquellas que sean incompatibles con las aceptadas.
En igual forma deberán dictarse las sentencias definitivas de segunda instancia
que confirmen sin modificación las de primera cuando éstas no reúnen todos o
algunos de los requisitos indicados en la enunciación precedente.
Si la sentencia de primera instancia reúne estos requisitos, la de segtmda que
modifique o revoque no necesita consignar la exposición de las circunstancias
mencionadas en los números I o, 2o, 3o y bastará referirse a ella.
Otras m enciones que deben contener las sentencias definitivas
a) Deben contener una declaración acerca de las costas de la causa. (Art. 144
C. P. C.)
b) Si se trata de una sentencia que se emite por un tribunal colegiado, de la
opinión de aquel o aquellos miembros que fuese disconforme con la mayoría
deberá dejarse constancia. (Art. 89 C. O. T.)
c) Debe también mencionarse el nombre del ministro redactor, si se trata de
una sentencia de un tribunal colegiado. (Art. 85 C. O. T.)
125

3. EFECTOS DE LAS RESOLUCIONES JUDICIALES

Los efectos que producen las sentencias interlocutorias y las definitivas son:
A. El desasimiento del tribunal; y
B. La cosa juzgada, que comprende tanto la acción como la excepción de cosa juzgada.

A. EL DESASIMIENTO DEL TRIBUNAL


El desasimiento del tribunal es el efecto que producen las sentencias definitivas
e interlocutorias, en virtud del cual una vez que han sido notificadas a alguna
de las partes no pueden ser modificadas o alteradas en manera alguna por el
tribunal que las pronunció. (Art. 182 C. P. C.)
No es necesario notificar a todas las partes, sino que, basta con que esté noti­
ficada alguna de ellas. Tampoco es necesario que la sentencia esté ejecutoriada.
Actuaciones que puede seguir realizando el juez:
- la concesión de recursos que puedan interponerse.
- para pronunciarse sobre medidas precautorias.
- para pronunciarse sobre la ejecución de la sentencia.
Asimismo, si la sentencia no ha sido notificada a alguna de las partes, y aún
cuando ella esté firmada por el juez y el secretario que la autorizó, ese juez puede
modificarla o alterarla sin restricción alguna.
Excepciones:
El desasimiento tiene sus excepciones:
I o. El denominado recurso de aclaración, rectificación o enmienda: permite
al juez aclarar los puntos oscuros o dudosos; salvar las omisiones y rectificar
los errores de copia, de referencia o de cálculos numéricos que aparezcan de
manifiesto en la misma sentencia.
El recurso puede hacerse valer a petición de parte o bien de oficio el tribunal
puede, solamente, rectificar los errores anotados.
Para lo único que se encuentran facultados por la ley es para rectificar los erro­
res de copia, de referencia o de cálculos numéricos que aparezcan de manifiesto
en la misma sentencia, sin que puedan en caso alguno, de no mediar petición
de parte, aclarar puntos obscuros o dudosos o salvar omisiones que pudieran
existir en sus fallos.
En efecto, el artículo 184 del mismo Código, permite a los tribunales rectificar,
de oficio, dentro de los cinco días siguientes a la primera notificación de la sen­
tencia, los errores indicados en el artículo 182, vale decir, los "errores de copia,
126

de referencia o de cálculos numéricos que aparezcan de manifiesto en la misma


sentencia", sin otorgar, en ningún caso, facultad para que, en forma oficiosa,
puedan también los jueces aclarar puntos obscuros o dudosos o salvar omisiones.
2o. Existen sentencias interlocutorias que no obstante su naturaleza de ta­
les, son objeto del recurso de reposición y, por ende, podrían ser modificadas.
Ejemplos: la que declara la deserción o la prescripción de un recurso de apelación
y la que declara la inadmisibilidad de un recurso de casación.
3o. El caso del incidente de nulidad procesal de todo lo obrado por falta de
emplazamiento: este incidente puede formularse ante el mismo tribunal que
dictó la sentencia definitiva o interlocutoria no obstante haberse producido el
desasimiento de dicho tribunal.
Por último, hay que señalar que los autos y los decretos no producen el desasi­
miento del tribunal, por lo que, aún cuando estén notificados a las partes, pueden
enmendarse por el tribunal que los dictó a través de un recurso de reposición.

B. LA COSA JUZGADA
La cosa juzgada implica, en síntesis, que no se puede discutir de nuevo en el
mismo proceso, ni en ningún otro en el futuro lo ya resuelto en una sentencia
interlocutoria o en una sentencia definitiva firme o ejecutoriada. (Art. 177)
El fin que las partes persiguen con el proceso no es otro que el de obtener
del juez una declaración que decida definitivamente una cuestión litigiosa. De
manera que no se pueda discutir de nuevo en el mismo proceso, ni en ningún
otro en el futuro; y para el caso en que esa decisión contenga una condena pueda
ser ejecutada sin necesidad de una nueva revisión.
Este efecto de la sentencia es conocido con el nombre de cosa juzgada, el que
se traduce en dos efectos prácticos:
1. Un efecto negativo: por este aspecto la parte condenada o cuya demanda
ha sido rechazada, no puede en un nuevo juicio discutir la cuestión ya decidida.
2. Un efecto positivo: en virtud de este aspecto positivo la parte cuyo derecho
ha sido reconocido por una sentencia puede obrar de acuerdo con ese derecho, y
sin que le sea permitido a ningún tribunal rehusarse a tener en cuenta esa decisión.
Puede exigir ese cumplimiento sin que tribunal alguno pueda negarse a prestar
la protección que se solicita.
127

Clasificación: en la doctrina suele distinguirse entre:

1. Cosa juzgada formal


La cosa juzgada formal es aquella que permite el cumplimiento de lo resuelto
en forma provisional, y que impide renovar la discusión sobre el asunto litigioso
resuelto en el mismo juicio, pero que al mismo tiempo permite una revisión de
la cuestión en un juicio posterior, de allí el nombre de cosa juzgada formal.

2. Cosa juzgada material o sustancial


En tanto que la cosa juzgada material o sustancial es la que autoriza cumplir
lo resuelto sin ninguna restricción o limitación, e impide que lo fallado pueda
discutirse en el mismo juicio o en otro posterior.
La regla general en nuestro sistema es que las resoluciones judiciales produz­
can cosa juzgada material, y por excepción en la medida que la ley lo permita
presenten cosa juzgada formal.
Como ejemplo a citar de esta última encontramos entre otros la reserva de
derechos en el juicio ejecutivo, también se encuentra en los juicios posesorios y
en los juicios derivados del contrato de arrendamiento.
Cosa juzgada y autoridad de cosa juzgada:
En la doctrina se hace un distingo entre la cosa juzgada y la autoridad de
cosa juzgada.
La cosa juzgada es la simple presunción de la verdad de lo resuelto.
La autoridad de cosa juzgada, en cambio, es el efecto de la presunción que
nace una vez que se han cumplido los requisitos establecidos por la ley.
Existe cosa juzgada desde el momento en que hay fallo del tribunal, esté o no
ejecutoriado. En cambio existe autoridad de cosa juzgada, desde el momento que
lo resuelto adquiere firmeza por estar ejecutoriado el fallo en cuestión.
De allí que esta cosa juzgada se manifiesta principalmente por sus efectos: la
acción y la excepción.
La cosa juzgada está regulada en el Código de Procedimiento Civil en los
artículosl75 y 182.
Efectos de la cosa juzgada
Estos efectos son las consecuencias jurídicas que surgen de la institución, y
en virtud de los cuales se puede obtener el cumplimiento de lo fallado o bien
impedir una nueva litis sobre la materia.
Esos efectos se traducen en:
La acción de cosa juzgada, que permite el cumplimiento de la resolución
128

judicial.
Y la excepción de cosa juzgada, que evita que entre las mismas personas legales
o entre las mismas partes, sobre una misma cosa, e invocando análogas razones
vuelva a discutirse algo que ya ha sido resuelto en una sentencia anterior.

1. Acción de cosa juzgada


1.1. Concepto
. La acción de cosa juzgada es aquella que nace de una resolución judicial fírme
o que causa ejecutoria, para el cumplimiento de lo resuelto o para la ejecución
del fallo.
En otras palabras, es la forma de hacer cumplir un fallo, lo que se logra me­
diante las reglas que para tal fin proporcionan las disposiciones del Código de
Procedimiento Civil.
1.2. Titular de la acción de cosa juzgada
El artículol76 indica que es titular de la acción de cosa juzgada, la persona a
cuyo favor se ha declarado un derecho. Y no solo la parte, sino que corresponde,
también, a sus herederos.
Se dirige en contra del condenado por esa resolución, o en contra de sus he­
rederos o sucesores para reclamar la cosa ganada en el juicio.
1.3. Requisitos
Los requisitos para que proceda esta acción de cosa juzgada son:
a) Que exista una resolución judicial firme o que cause ejecutoria;
b) Que la parte que ha obtenido en el juicio solicite expresamente el cumpli­
miento de la resolución judicial, es decir, tiene que haber una solicitud de parte
interesada.
c) Que la prestación que impone esa resolución sea actualmente exigióle.
a) Resoluciones que producen acción de cosa juzgada
Las sentencias definitivas e interlocutorias firmes o que causen ejecutoria y
que sean condenatorias.
b) Solicitud expresa de la parte que ha obtenido en el juicio pidiendo el
cumplimiento de la resolución
El que exista esta solicitud de parte es aplicación de aquella base fundamental
de la administración de justicia que es la pasividad. (Art.10 C. O. T.)
Las resoluciones sólo pueden cumplirse en la medida que la parte interesada
lo pida.
12?

Por lo demás, el artículo 233 inc.l° parte 1° CPC dice "cuando se solicite la
ejecución de una sentencia".
c) La prestación que se impone en la resolución debe ser actualmente exigible
Lo que significa que esa prestación no debe estar afecta a ninguna modalidad:
condición, plazo o modo.
Si esa prestación está afecta a una modalidad, la parte respectiva puede opo­
nerse al cumplimiento aduciendo que esa prestación no es actualmente exigible
por estar afecta a una modalidad.
Procedimiento para hacer efectivo el cumplimiento de una resolución
En cuanto al procedimiento para hacer efectivo el cumplimiento de una re­
solución se trata la materia en el Libro I, Título XIX del Código, el que se divide
en dos párrafos:
a) Uno referido al cumplimiento de resoluciones dictadas por tribunales
nacionales.
b) Otro referido al cumplimiento de resoluciones dictadas por tribunales
extranjeros.

2. Excepción de cosa juzgada


Se entiende por excepción de cosa juzgada el efecto de las resoluciones judi­
ciales que la ley reconoce a las sentencias definitivas e interlocutorias firmes, en
virtud del cual no puede volverse a discutir entre las mismas personas legales,
y sobre una misma materia e invocando análogas razones, algo que ya ha sido
resuelto en una sentencia anterior.
Emana en consecuencia, de las sentencias definitivas e interlocutorias firmes
tengan el carácter de condenatorias o absolutorias.
El titular de la excepción de cosa juzgada es el litigante que ha obtenido en el
juicio y, además, todos aquellos a quienes según la ley aproveche el fallo.
Luego, esta excepción puede hacerla valer tanto el que gana como aquel que
pierde en el juicio, éste último, para evitar que una nueva sentencia le sea más
desfavorable que la primera.
Situación de las otras resoluciones judiciales
a) Autos y decretos: los autos y los decretos no producen la excepción de
cosa juzgada.
b) Sentencias que causan ejecutoria: las sentencias que causan ejecutoria no
dan tampoco origen a la excepción de cosa juzgada toda vez que el fallo está
sometido a un recurso que está pendiente.
130

c) Actos judiciales no contenciosos: la excepción de cosa juzgada no opera


tratándose de actos judiciales no contenciosos negativos o afirmativos incumpli­
dos. Pero, se da la excepción respecto de las resoluciones afirmativas cumplidas,
pero sólo respecto del interesado, no de terceros, pues estos no han intervenido
en la gestión.
Requisitos para que proceda
Se requiere que entre el juicio ya resuelto y aquel que se pretende iniciar o que
ya se promovió, exista la triple identidad que indica el artículol77.
Esta triple identidad debe ser copulativa, de manera tal que faltando uno
de estos requisitos no puede alegarse en el segundo juicio la excepción de cosa
juzgada.
A. Identidad legal de personas
Identidad legal significa que en ambos juicios tanto el demandante como el
demandado deben ser las mismas personas jurídicamente hablando.
Debe figurar con la misma calidad jurídica, aún cuando sean distintas físi­
camente.
El fundamento de esta identidad se encuentra en el carácter relativo que
tienen las sentencias.
Por consiguiente pueden ser físicamente las mismas personas que intervienen
en el antiguo y nuevo juicio, y no resultar identidad legal de personas.
Hay también identidad legal de personas entre los coacreedores solidarios
y el deudor, también entre el mandante y mandatario, entre el heredero y el
causante difunto.
B. Identidad de la cosa pedida
La identidad de la cosa pedida es el objeto del juicio, y éste es el beneficio
jurídico inmediato que se reclama.
Esta identidad de la cosa pedida significa que tanto el primer juicio ya resuelto,
como el segundo que se va a promover o que se ha promovido, tengan el mis­
mo objeto, no material sino jurídico. Este objeto, es el derecho cuya ejecución o
reconocimiento se persigue, por lo que la cosa material o natural, puede ser una
sola pero el objeto que se pretende puede ser distinto.
El objeto o beneficio jurídico hay que buscarlo en la parte petitoria de la de­
manda.
C. Identidad de la causa de pedir
La causa de pedir es el hecho jurídico o material que sirve de fundamento al
derecho que se reclama o la excepción que se opone.
El Código señala que es el fundamento inmediato del derecho deducido en
131

juicio.
Así como la cosa pedida es la cosa jurídica que se reclama, la causa de pedir
es el fundamento legal de esa petición.
El objeto responde a la pregunta ¿qué se reclama o pide?, Y la causa a la in­
terrogante ¿porqué se reclama?
La causa es el fundamento de la acción.
Forma y oportunidad para hacerla valer
Es posible que pueda ser alegada la excepción de cosa juzgada:
a) Como excepción dilatoria (Art.304 CPC.).
b) Como excepción perentoria (arts.309 - 310 CPC.).
c) Como fundamento de un recurso de apelación.
d) Como una causal de un recurso de casación tanto en la forma como en el
fondo (Art. 768 N° 6 CPC).
e) Como fundamento de un recurso de revisión (Art.810 N° 4 CPC).
Paralelo entre acción y excepción de cosa juzgada
1. La acción nace sólo de sentencias declarativas condenatorias. En tanto que
la excepción nace tanto de la sentencia condenatoria como de la absolutoria.
2. En lo que atañe al titular de una y otra, la acción puede hacerla valer aquel en
cuyo favor se ha declarado un derecho en el juicio y para pedir el cumplimiento
de ese fallo. La excepción en cambio, puede alegarse por quien ha obtenido y
por todos aquellos que según la ley aprovecha el fallo.
3. La acción se hace valer para obtener el cumplimiento de la prestación con­
tenida en un fallo. En cambio la excepción tiene diversas oportunidades para
hacerla valer.
4. La acción prescribe según la regla general, vale decir, en tres años la acción
ejecutiva y en cinco la acción ordinaria. La excepción en tanto habida considera­
ción de su naturaleza es imprescriptible (art. 2515 CC).
5. Considerando el tipo de resoluciones de las que provienen unas u otras,
la acción emana de sentencias definitivas e interlocutorias firmes; así como de
aquellas que causan ejecutoria y que tengan el carácter de condenatorias. La
excepción sólo proviene de las sentencias definitivas e interlocutorias firmes,
sea que invistan el carácter de condenatorias o absolutorias.
132

TEMA 18
LAS NOTIFICACIONES

1. CONCEPTO

La notificación es el acto por el cual se pone en conocimiento de la parte una


resolución judicial.

2. NOTIFICACION, CITACION, EMPLAZAMIENTO Y REQUERIMIENTO

Hay ciertos vocablos en este tipo de actuación que pueden prestarse a equí­
vocos, por lo que es preciso dejar en claro que se entiende por citación, empla­
zamiento y requerimiento, y así, distinguirlas de la notificación.
a) Citación: es el acto por el cual el tribunal ordena a las partes o a un tercero
que comparezcan ante él en un día, hora y lugar señalado.
La citación, por emanar del tribunal, es una resolución judicial que se caracteri­
za porque impone al afectado la obligación de comparecer a la presencia del juez
y porque esa comparecencia debe llevarse a efecto en un momento determinado.
Esto es lo esencial de la citación.
b) Emplazamiento: en cuanto a él, se distingue el emplazamiento en un sen­
tido amplio y el emplazamiento en un sentido restringido.
1. En sen tido a m p lio : el emplazamiento es el acto por el cual el tribunal
ordena a las partes o a los terceros que comparezcan ante él en un lapso
de tiempo determinado, es decir, dentro de un plazo.
Este emplazamiento también es un acto de intimación pues impone a
las personas una determinada conducta.
Se caracteriza porque ordena al emplazado la conducta de que compa­
rezca ante la presencia judicial, y porque dicha comparecencia la realice
en un lapso preciso.
2. En sen tido restringido: se aplica esta noción restringida a cierto empla­
zamiento.
c) Requerimiento: el requerimiento es el acto por el cual el tribunal ordena
a las partes o a los terceros hacer o no hacer alguna cosa determinada que no
consista en una comparecencia ante él.
133

Al igual que en los casos anteriores se trata de un acto de intimación puesto


que impone una determinada conducta.
Es, asimismo, una resolución judicial caracterizada porque ordena al requerido
una conducta que consiste en hacer o no hacer algo.
El acto que se le ordena ejecutar o la omisión puede ser realizada o dejada de
hacer tanto dentro de un plazo como de inmediato.

3. REGLAMENTACION LEGAL

El Código de Procedimiento Civil no define lo que debe entenderse por noti­


ficación, pero del contexto de sus disposiciones se desprende que su objetivo no
es otro que el dar a conocer a los interesados, sean partes directas, indirectas o
terceros ajenos al juicio, una resolución judicial o bien que pueda servir de punto
de partida para el inicio de un plazo.
Las notificaciones están reglamentadas en el Título V del Libro I del Código
de Procedimiento Civil en forma particularizada, pero también se les aplican las
reglas comunes a todas las actuaciones judiciales.

A. REQUISITOS
El artículo 38 del Código señala: "Las resoluciones judiciales sólo producen efecto
en virtud de notificación Itecha con arreglo a la ley, salvo los casos expresamente excep­
tuados por ella".
De esta norma se desprende que para que una resolución surta efectos legales
se requiere que sea notificada y que esa notificación sea practicada en forma legal.
Sin embargo, esta norma tiene algunas excepciones, ya que existen casos
expresamente exceptuados por la ley en que para que una resolución sea válida
no se requiere que haya sido notificada.
Algunas de estas excepciones están dentro del mismo Código de Procedi­
miento Civil y otras, en distintas leyes:
a) Medidas precautorias (Art. 302 inciso 2o C. P. C.)
b) Deserción del recurso de apelación (Art. 201 C. P. C.); y
c) Rebeldía en segunda instancia.

B. REGLAS COMUNES
Existen reglas comunes a todas las notificaciones, cualquiera sea el tipo de
ellas, y por lo tanto, tienen vigencia tanto respecto de aquellas notificaciones que
134

se practican en materia contenciosa como no contenciosa; en procedimientos


ordinarios o especiales.
Estas reglas comunes son:
a) No se requiere el consentimiento del notificado (Art. 39 C. P. C.)
b) No debe contener declaración alguna del notificado (Art. 57 C. P. C.), a me­
nos que la resolución lo ordene o que por su naturaleza requiera esa declaración; y
c) Deben reunir todos los requisitos comunes a las actuaciones judiciales.

C. CLASES DE NOTIFICACIONES
Tomando en consideración la forma y requisitos con que deben efectuarse y
los casos en que proceden las notificaciones se clasifican de la siguiente manera:
I o. Notificación personal;
2°. Notificación personal subsidiaria o del artículo 44 del C. P. C.;
3°. Notificación por cédula;
4°. Notificación por estado diario;
5°. Notificación por avisos; y
6°. Notificación tácita o presunta.

I o. NOTIFICACION PERSONAL
Es aquella que se hace a la persona misma del notificado entregándosele copia
integra de la resolución y de la solicitud en que haya recaído cuando sea escrita.
(Art. 40 C. P. C.)
Es la forma más efectiva y segura de notificar resoluciones judiciales, ya que el
funcionario que la practica entra en contacto directo e inmediato con la persona
del notificado y le efectúa en ese mismo acto un conocimiento efectivo, real de
la resolución pertinente.
(a) Forma en que se practica:
Esta notificación personal se practica mediante la entrega a la persona del
notificado de una copia íntegra de la resolución y de la solicitud en que hubiere
recaído cuando fuese escrita.
Para este efecto junto con cada escrito deberán entregarse tantas copias en
papel simple cuantas sean las partes a que deban notificarse.
(b) Testimonio en autos:
* De esta notificación así realizada debe dejarse constancia en los autos.
* Ese testimonio lo suscribe el notificado y el ministro de fe que la practica.
135

* Si el notificado no quiere o no puede firmar, también de esa circunstancia


se deja constancia en esa diligencia.
* Además de lo dicho se señala el lugar, fecha y hora en que se verificó (Art.
43 C. P. C.)
* Debe precisarse la manera o el medio con el que el ministro de fe comprobó
la identidad del notificado. (Art.43)
* Aún cuando la ley no lo diga, fluye de la naturaleza de esta notificación que
se debe dejar constancia del nombre y apellido del notificado.
La finalidad de esta constancia es que en la causa quede una prueba fehaciente
de haberse procedido en todo conforme a las disposiciones legales.
Esta constancia que estampa el ministro de fe que realiza la notificación es
uno de los requisitos esenciales para la validez de la notificación y si se omite
la constancia o si ella es incompleta, acarrea o puede acarrear la nulidad de esa
notificación.
(c) Personas que pueden notificar personalmente:
1. El secretario del tribunal solamente en su oficina. (Arts. 380 N° 2 C. O. T,
y 41 C. P. C.)
Son funciones de los secretarios hacer saber las providencias y las resoluciones
a los interesados que acudieren a sus oficinas para tomar conocimiento de ellas.
En este preciso caso, en que el secretario practica la notificación, se requiere
del consentimiento del interesado, en orden a concurrir a la oficina del secreta­
rio, para poder verificar esa notificación personal. No hay otro modo de tomar
conocimiento de la resolución pues el secretario sólo puede notificar validamente
en su oficina, siendo nulas las que practique fuera de ese lugar.
2. El oficial primero de secretaria solamente en su oficina. (Art. 58 C. P. C.)
3. El receptor. (Art. 390 C. O. T.)
Este receptor es quien está autorizado para llevar a efecto estas notificaciones
personales fuera de la oficina del secretario.
4. El Notario Público u Oficial de Registro Civil que exista en aquella loca­
lidad en que no hay receptor judicial.
5. Puede el juez siempre designar como ministro de fe ad hoc a cualquier
empleado del tribunal, para el sólo efecto de notificar personalmente.
(d) Casos en que procede la notificación personal:
Considerando el legislador las dificultades que ordinariamente se presentan
para practicar esta clase de notificación sólo la exigió en casos determinados
expresamente contemplados en la ley:
136

I o. Primera notificación a las partes o personas a quienes hayan de afectar


los resultados del juicio: según el artículo 40 C. P. C., la primera notificación a
las partes o a personas a quienes hayan de afectar los resultados del juicio, debe
hacerse personalmente:
Art. 40 (43). En toda gestión judicial, la prim era notificación a las partes o
personas a quienes hayan de afectar sus resultados, deberá hacérseles personal­
mente, entregándoseles copia íntegra de la resolución y de la solicitud en que
haya recaído, cuando sea escrita.
Esta notificación se hará a l actor en la form a establecida en el artículo 50.

Esta regla rige no sólo en los juicios o gestiones sometidas al procedimiento


ordinario sino en todos aquellos que no tienen señalado por la ley una norma
especial en materia de notificaciones.
La excepción está contenida en el artículo 40 inciso 2o del Código cuando
indica que al actor se hace, esta primera notificación, por el estado diario.
La expresión que utiliza el artículo 40 C. P. C. "en toda gestión judicial" es
amplia y abarca tanto los asuntos contenciosos como no contenciosos, con la
salvedad de que tratándose de los no contenciosos no hay demandado, sino que,
sólo existe la parte interesada a la que se notifica por el estado diario.
Lo que se ordena realizar personalmente es la primera notificación, de suerte
que no siempre la demanda se notifica personalmente. Se notificará personal­
mente cuando, además, sea la primera notificación, y no es así cuando el juicio
se inicia por una medida prejudicial.
2o. Cuando se hace para la validez de ciertos actos: se requiere también la
notificación personal cuando se hace para la validez de ciertos actos. (Art. 47 C.
P. C.)
Art. 47 (50). La form a de notificación de que tratan los artículos precedentes
se em pleará siempre que la ley disponga que se notifique a alguna persona para
la validez de ciertos actos, o cuando los tribunales lo ordenen expresamente.
Podrá, además, usarse en todo caso.

Así sucede, por ejemplo, tratándose de la cesión de crédito, según el artículo


1902 C. Civil, (cuando habla de la cesión de un crédito nominativo, para su va­
lidez requiere notificación personal.
3o. Cuando los tribunales lo ordenan expresamente (Art. 47 CPC)
4o. Puede usarse en todo caso. (Art. 47 inciso final)
5°. Cuando la ley expresamente lo dispone.
137

Fuera de estas situaciones del artículo 47 C. P. C, hay otros casos en que la ley
expresamente así lo dispone. Ejemplos: artículos 52 y 56 del C. P. C.
(e) Lugares en que puede notificarse personalmente
Esta forma de notificar debe realizarse en ciertos lugares que son hábiles
según la ley.
La notificación personal sólo puede realizarse válidamente en alguno de los
lugares siguientes:
1. En los lugares y recintos de libre acceso al público: en este caso, la notifi­
cación se podrá realizar en cualquier día y hora, con la sola limitación de causar
la menor molestia al notificado.
Si se trata de un juicio ejecutivo el requerimiento de pago no podrá hacerse
en público, y si la demanda se notificó en un lugar de libre acceso al público, se
procederá de acuerdo al artículo 443 N° 1.
2. En la morada o lugar en que pernocta el notificado: denota más bien el
local que le sirve de alojamiento por transitorio que él sea, aquel lugar donde
permanece el notificado aunque sea por breve tiempo. No se aplica el concepto
de domicilio que reglamenta el Código Civil. La notificación podrá hacerse en
cualquier día entre las seis y las 22 horas.
3. En el lugar en que el notificado ordinariamente ejerce su industria pro­
fesión o empleo: la palabra "lugar" que se utiliza en esta disposición no ha sido
usada en sentido restringido como casa o habitación en que habitualmente trabaja
el notificado. Quiere significar con toda amplitud el recinto abierto o cerrado,
grande o pequeño en que el notificado realiza su actividad. La notificación podrá
hacerse en cualquier día entre las seis y las 22 horas.
4. En cualquier recinto privado en que el notificado se encuentre y al cual se
le permita el acceso al ministro de fe: la notificación podrá hacerse en cualquier
día entre las seis y las 22 horas.
5. En el oficio del secretario: sólo puede practicarla el secretario del respectivo
tribunal o en su defecto el oficial primero.
Cuando la ley emplea la expresión "oficio" se refiere a aquella parte o pieza
de la casa destinada al funcionamiento del tribunal en que el secretario cumple
con las obligaciones de su cargo y desempeña común u ordinariamente sus
funciones, al decir de la jurisprudencia.
6. En la casa que sirve para despacho del tribunal: se comprende en esta
denominación todas las oficinas, aposentadurías y dependencias de que consta
el edificio destinado al funcionamiento del tribunal. En estos lugares puede
notificar, exclusivamente, el receptor ya que el secretario únicamente lo puede
efectuar en su oficina.
138

En la misma ley hay una excepción porque los jueces no pueden ser notifica­
dos en el local en que desempeñan sus funciones (Art. 41 parte final C. P. C.). Se
prohíbe notificar al juez mientras está desempeñando sus funciones en el tribunal.
7. En la oficina o despacho del ministro de fe que practica la notificación.
Por otras parte, debe tenerse presente que si la notificación se hace en día in­
hábil los plazos comenzarán a correr desde las cero horas del día siguiente hábil.
(f) H a b ilita ció n de lugar: hay casos en que el tribunal puede habilitar otros
sitios para la notificación personal.
La ley concede al juez la facultad de permitir que la diligencia sea practicada
en un lugar inhábil.
Para que pueda disponerse la habilitación del lugar se requiere de las siguien­
tes condiciones:
1. Que el notificado carezca de habitación conocida en el lugar en que debe
efectuarse la notificación; y
2. El ministro de fe debe certificar que ha hecho las indagaciones posibles
para averiguar la habitación del notificado sin lograr éxito.
Esta constancia del ministro de fe debe ser detallada y dejarse establecida en
la certificación correspondiente, de manera que el juez con la sola lectura quede
en condiciones de disponer la habilitación de lugar. (Art. 42 C. P. C.)
El juez con el mérito de esa certificación dicta una resolución habilitando lugar.
Si la notificación se efectúa fuera de la comuna donde funciona el tribunal, los
plazos se aumentarán en la forma establecida en los artículos 258 y 259. (Art. 41)

2 o. NOTIFICACION PERSONAL SUBSIDIARIA 0 DEL ART. 44 DEL C. P. C.


La notificación personal supone necesariamente que el notificado reciba las
copias pertinentes.
Sin embargo es posible que puedan ocurrir dos situaciones:
a) Que el notificado no tenga habitación conocida, lo que impide notificarle
personalmente. En este caso, se puede, eso si, habilitar lugar según dispone el
artículo 42 C. P. C.
b) Que el notificado teniendo habitación conocida se oculte o evite la pre­
sencia del ministro de fe, o simplemente pasa la mayor parte del tiempo fuera
de esta habitación, o no se encuentra en el lugar donde habitualmente ejerce su
industria, profesión o empleo.
Es improcedente en esta otra situación pedir la habilitación de lugar porque
el notificado tiene una habitación conocida.
139

Para esta posibilidad, la ley establece una situación que reglamenta el artículo
44 C. P. C.
a) Concepto
Se entiende por notificación especial del artículo 44 C. P. C., una forma es­
pecial de notificación personal que tiene lugar cuando la persona a quien debe
notificarse personalmente no es habida en su habitación o en el lugar donde
habitualmente ejerce su industria, profesión oficio o empleo.
En la especie, se trata de una notificación personal subsidiaria.
b) Condiciones que se requieren para que pueda practicarse esta notifica­
ción del artículo 44
I a. Que el notificado haya sido buscado en dos días hábiles distintos en su
habitación o en el lugar donde habitualmente ejerce su industria, profesión u
empleo sin ser habido. La jurisprudencia agrega la exigencia de que sean horas
distintas; y
2a. Es indispensable que previamente se haya procurado notificar personal­
mente al notificado sin conseguirlo.
Sólo en la medida que se hayan efectuado éstas actuaciones se puede recurrir
a esta fórmula subsidiaria del artículo 44 C. P. C.
Esta búsqueda debe ser en días diferentes y hábiles y también debe ser buscado
en los lugares y horas hábiles.
La circunstancia de haberse cumplido con estas averiguaciones o búsquedas,
y en esas oportunidades, se hace mediante un certificado que extiende y firma
el receptor en la respectiva causa.
Esta certificación es un requisito esencial para la validez de esta notificación.
Se requiere, además, que se acredite en la causa, mediante la certificación del
ministro de fe, que el notificado se encuentra en el lugar del juicio y cual es su
morada o lugar en que ejerce su industria, profesión o empleo.
c) Forma de practicarla
El tribunal ordenará que se practique, una vez cumplidos los requisitos an­
tes expresados, entregando las copias a que se refiere el artículo 40 a cualquier
persona adulta que se encuentre en la morada o en el lugar en que la persona a
quien se notifica ejerce su profesión, empleo o industria.
Si en los lugares mencionados no hay nadie, o si es im posible entregar las
copias a las personas que allí se encuentra: se fijara en la puerta un aviso que
de noticia de la demanda, con especificación exacta de las partes, materia de la
causa, juez que conoce y resoluciones que se notifican.
Si el lugar en el que se va a notificar se encuentra en un edificio o recinto
140

al que no se permite libre acceso: el aviso y las copias se entregarán al portero


o encargado del edificio, dejándose testimonio expreso de esta circunstancia.
Por último, debe enviarse carta certificada con el aviso de la notificación.
(Art. 46)
"Art. 44 (47). Si bu scada en d o s d ías d istin tos en su habitación , o en el lugar
don de h abitu alm en te ejerce su industria, p rofesión o em pleo, no es h ab id a la
p erson a a quien d ebe n otificarse, se acred itará que ella se encuentra en el lugar
d el ju icio y cu ál es su m orad a o lugar don de ejerce su industria, p rofesión o
em pleo, b astan d o p a ra com p robar esta s circunstancias la d ebid a certificación
d el m inistro d e fe .
E stablecid os a m b o s hechos, el tribun al ordenará que la n otificación se haga
entregando las co p ia s a que se refiere el artículo 40 a cualquiera person a adu lta
qu e se encuentre en la m orad a o en el lugar donde la person a que se v a a n otificar
ejerce su industria, p ro fesió n o em pleo. Si n ad ie h a y allí, o si p o r cualquiera otra
cau sa no es p o s ib le entregar d ich as co p ia s a las p erson as que se encuentren en
esos lugares, se fija r á en la pu erta tm a v iso que dé n oticia de la dem anda, con
esp ecificación ex acta d e las partes, m ateria de la causa, ju ez que con oce en ella
y de las resolu cion es qu e se notifican.
En ca so que la m o ra d a o e l lugar don de p ern octa o el lugar don de h a b i­
tualm ente ejerce su industria, p ro fesió n o em pleo, se encuentre en un ed ificio o
recinto a l que no se perm ite libre acceso, el a v iso y las co p ia s se entregarán a l
p ortero o encargado d el ed ificio o recinto, d eján d ose testim on io expreso de esta
circunstancia".

3 o. NOTIFICACION POR CEDULA


Es aquella que se efectúa entregando en el domicilio del notificado, con las
formalidades legales, una cédula que contiene copia integra de la resolución y
los datos necesarios para su acertada inteligencia.
Se entrega a cualquiera persona adulta que se encuentre en el domicilio del
notificado.
Existe una diferencia fundamental con las notificaciones anteriores, pues en
ellas se entrega copia íntegra de la solicitud en que recayó, lo que se reemplaza
por los datos para la inteligencia de la resolución.
Si en el domicilio del notificado no hay ninguna persona adulta o no hay
persona alguna, se fija en la puerta una cédula que contiene las especificaciones
del artículo 44 inciso 2°: resolución que se notifica, especificación exacta de las
partes, materia de la causa y juez que conoce de la misma. (Art. 48 inciso segundo)
Se pondrá en los autos testimonio de la notificación con expresión del día y
141

lugar, del nombre, edad, profesión y domicilio de la persona a quien se haga la


entrega.
a) Resoluciones que se notifican por cédula
1. Sentencias definitivas de única y primera instancia. (Art. 48 inciso segundo)
2. La resolución que recibe la causa a prueba. Es la resolución que da comien­
zo al término probatorio, fijando los hechos que deben probarse. (Art. 48 inciso
segundo)
Excepción: la resolución que recibe la causa a prueba en los incidentes se
notifica por el estado diario. (Art. 323)
3. La resolución que ordena la comparecencia personal de las partes al tribu­
nal. (Art. 48 inciso primero)
4. En todos aquellos casos en que el tribunal lo ordene expresamente. (Art.
48 inc. final)
5. Si el proceso permanece sin tramitación por más de seis meses, la primera
resolución posterior debe notificarse por cédula. (Art. 52)
6. Toda notificación que se haga a terceros que no tengan interés para que
puedan participar como testigos o peritos, podrán notificarse personalmente o
por cédula. (Art. 56)
b) Lugar de la notificación
La ley habla del domicilio del notificado, pues obliga a todas las partes, en su
primera actuación, fijar domicilio dentro del radio urbano de la ciudad en que
funciona el tribunal. Ese será el domicilio para todos los efectos legales mientras
las partes no comuniquen otro. (Art. 49)
Si una parte no fija el domicilio, o si el demandado no contesta la demanda
y continúa en silencio, en este caso, a modo de sanción, la ley señala que las
notificaciones que deben hacerse por cédula se harán por el estado diario. (Arts.
53 in c.l0, 48 in c.lu, 52 y 56)
"Art. 48 (51). Las sentencias definitivas, las resoluciones en que se reciba a
prueba la causa, o se ordene la comparecencia personal de las partes, se noti­
ficarán p o r medio de cédulas que contengan la copia íntegra de la resolución y
los datos necesarios para su acertada inteligencia.
Estas cédulas se entregarán por un ministro de f e en el domicilio del notificado,
en la form a establecida en el inciso 2 del artículo 44.
Se pondrá en los autos testim onio de la notificación con expresión del día y
lugar, del nombre, edad, profesión y dom icilio de la persona a quien se haga la
entrega. El procedim iento que establece este artículo podrá emplearse, además,
en todos los casos que el tribunal expresamente lo ordene.
142

Art. 49 (52). Para los efectos del artículo anterior, todo litigante deberá, en su
primera gestión judicial, designar un dom icilio conocido dentro de los límites
urbanos del lugar en que funcione el tribunal respectivo, y esta designación se
considerará subsistente mientras no haga otra la parte interesada, aun cuando
de hecho cam bie su morada.
En los juicios seguidos ante los tribunales inferiores el dom icilio deberá fijarse
en un lugar conocido dentro de la jurisdicción del tribunal correspondiente, pero
si el lugar designado se halla a considerable distancia de aquel en que funciona
el juzgado, podrá éste ordenar, sin m ás trámites y sin ulterior recurso, que se
designe otro dentro de límites m ás próximos."

4 o. NOTIFICACION POR E L ESTADO DIARIO


Es aquella que se practica mediante la inclusión, con las formalidades legales,
en un estado que se forma en cada juzgado diariamente del numero de resolu­
ciones que se forman en el proceso dicho día. (Art. 50)
El secretario del tribunal, o el oficial I o por delegación, formará el estado, con
la lista de todas las causas en que se han dictado resoluciones ese día.
El artículo 50 dice "que se incluya" en el estado diario, pero ello está mal di­
cho pues la resolución no se incluye, sino que, sólo se da aviso de su dictación.
a) Contenido del Estado Diario
1. Fecha de emisión del estado;
2. Debe mencionar todos los procesos en que en ese día se han dictado reso­
luciones. Estas causas se mencionan individualizándolas con el número del rol
general del Tribunal. (Art. 51). El rol se escribe en letras y números;
3. Apellidos de demandantes y demandados;
4. Numero de resoluciones dictadas ese día en las causas (providencias);
5. Firma y sello del secretario o del oficial primero de que se trate; y
6. La ley no lo exige pero se agrega el número del tribunal, el número de líneas
escritas y cual es la última línea escrita.
El estado debe mantenerse en un lugar visible al público durante tres días
seguidos. (Art. 50 inciso tercero)
De las notificaciones que se practiquen en el estado diario debe dejarse cons­
tancia en los expedientes, y los errores u omisiones no invalidan la notificación,
sino que, sólo dan lugar a acciones disciplinarias. (Art. 50 inciso 4o)
Si se omite la constancia, la notificación se invalida pues es un requisito de
143

validez de ésta. Esta es la opinión mayoritaria en el sentido de que debe haber


a lo menos una mención en el expediente. (Art. 61)
b) Resoluciones que se notifican por el Estado Diario
La notificación por el estado diario es la regla general, pues la generalidad
de las notificaciones se hace de esta forma. Incluso, si la ley nada dice sobre la
forma de notificar, se hará de esta manera. (Art. 50 inciso I o)
Las notificaciones que la ley ordena realizar por cédula se harán por el estado
diario mientras no se fije domicilio. (Art. 53)
Si por olvido o por cualquier otra causa no se incluye una resolución en el
estado del día en que se dictó puede incluirse en el de los días siguientes previa
orden judicial en tal sentido.
"Art. 50 (53). L a s resolu cion es no com prendidas en los artícu los preceden tes
se entenderán n o tifica d a s a las p artes d esde que se incluyan en un esta d o qu e
d eberá fo r m a r s e y fija r s e diariam en te en la secretaría de cad a tribun al con la s
in d icacion es qu e el in ciso siguiente expresa.
Se en cabezará el esta d o con la fe c h a del d ía en que se form e, y se m en cion arán
p o r e l núm ero d e orden qu e les correspon da en el ro l general, expresado en cifras
y en letras, y ad em ás p o r lo s a p ellid o s d el dem an dan te y d el d em an d ad o o de lo s
p rim eros qu e figuren con d ich o carácter si son varios, tod as las cau sas en que se
h a y a d icta d o resolu ción en aqu el día, y el número de resoluciones d ictad as en
ca d a una de ellas. Se agregará e l sello y fir m a d el secretario.
E stos esta d o s se m antendrán durante tres días en un lugar accesible a l público,
cu biertos con v id rios o en otra fo r m a que im pida h acer alteracion es en ello s; y,
en cu adern ados p o r orden rig oroso de fe c h a s , se archivarán m ensualm ente.
De las n otificacion es h ech as en con form idad a este artículo, se p on drá testi­
m on io en los autos. L o s errores u om ision es en dicho testim on io no in v alid arán
la n otificación y s ó lo serán san cion ad os con m ulta de m edia a una unidad tri­
bu taria m ensual, a p etición de pa rte o de oficio."

5 o. NOTIFICACION POR AVISOS EN LOS DIARIOS


Es substitutiva, en determinadas circunstancias, de la notificación personal
y por cédula.
Consiste en la notificación por medio de avisos en los diarios del lugar en que
se realiza el juicio, o en la cabecera de provincia o región si no los hay, contenien­
do las mismas menciones que la notificación personal, a menos que el tribunal
autorice un extracto. (Art.54)
144

a) Casos en que se utiliza


I o. Cuando se intenta notificar a personas difíciles de identificar (Art. 54);
2o. Cuando se intenta notificar a personas cuya residencia es difícil de loca­
lizar (Art. 54); y
3o. Cuando, debido al número de notificados, es difícil o dispendioso notificar
en forma personal o por cédula.
b) Forma de practicarla
Se practica insertando en el diario los mismos antecedentes de la notificación
personal. (Artículos 54 y 40)
La ley permite al juez autorizar, a petición de parte, cuando por la extensión de
los antecedentes resulta muy dispendioso el aviso, la publicación de un extracto
redactado por el secretario.
Esta notificación precisa de una autorización del juez a través de una resolu­
ción, la que debe contener:
a) La autorización de la sustitución de la notificación y determinación de la
publicación de la totalidad de los antecedentes o sólo un extracto;
b) El diario en que la publicación se va a hacer;
c) El número de publicaciones que se deben efectuar, las que no pueden ser
inferior a tres.
Si la notificación es la primera de una gestión, además de la notificación
normal se publicará, a lo menos, una vez en el Diario Oficial, en el día I o ó 15 o
en el siguiente hábil si es feriado. (Art. 54 inc. final)
La notificación se entiende realizada cuando se hace la última publicación; y
d) El juez debe autorizarla con conocimiento de causa. (Art. 54 inciso 2o)
Practicada la notificación por haberse publicado los avisos, se deja constan­
cia de éstos en el expediente, sus fechas y diarios, pues es un requisito de toda
resolución judicial.
En la práctica se archivan los diarios, el aviso se recorta y se anotan las fechas
de publicación.
“Art. 54 (57). Cuando haya de notificarse personalm ente o p or cédula a
personas cuya individualidad o residencia sea difícil determinar, o que p or su
número dificidten considerablemente la práctica de la diligencia, podrá hacerse
la notificación por medio de avisos publicados en los diarios o periódicos del
lugar donde se sigue la causa, o de la cabecera de la provincia o de la capital de
la región si allí no los hay. Dichos avisos contendrán los mismos datos que se
exigen para la notificación personal, pero si la publicación en esta form a es muy
dispendiosa, atendida la cuantía del negocio, podrá disponer el tribunal que se
145

haga en extracto redactado p or el secretario.


Para autorizar esta form a de notificación, y para determinar los diarios o
periódicos en que haya de hacerse la publicación y el número de veces que deba
repetirse, el cual no podrá bajar de tres, procederá el tribunal con conocimiento
de causa.
Cuando la notificación hecha por este medio sea la primera de una gestión
judicial, será necesario, adem ás, para su validez, que se inserte el aviso en los
números del "Diario O ficial" correspondientes los días primero o quince de
cualquier mes, o a l día siguiente, si no se ha publicado en las fech a s indicadas".

6 o. NOTIFICACION TACITA O PRESUNTA


a) Concepto
Es aquella que se entiende practicada cuando ocurren ciertas circunstancias
en que la ley presume notificada a una persona en forma legal. (Art. 55)
b) Supuestos legales para que opere
Para que opere la notificación tácita es preciso que la resolución se encuentre
en alguna de las situaciones descritas o contempladas en el artículo 55 del C. P.
C., esto es:
1. Que la resolución no se haya notificado en forma alguna; y
2. Que la resolución haya sido notificada en otra forma a la legal.
c) Requisitos
I o. Que la parte a quien afecte una resolución cuya notificación ha sido omi­
tida o ha sido realizada en otra forma que la legal, haga en el juicio cualquier
gestión que suponga conocimiento de esa resolución; y
2o. Que esa gestión se haya realizado antes de haber reclamado la falta o la
nulidad de la notificación en cuestión. Así por ejemplo se puede haber apelado
de una sentencia definitiva de primera instancia antes que haya sido notificada
o contestar una demanda antes de ser notificada legalmente.
d) Notificación tácita en el incidente de nulidad de una notificación
Según el inciso segundo del artículo 55, cuando se ha promovido un incidente
de nulidad de una notificación, por el sólo ministerio de la ley se tiene por noti­
ficada la resolución cuya notificación se declara nula:
Desde que se notifica la sentencia que declara la nulidad; y
Si esa declaración de nulidad se hace por un tribunal superior, la notificación
se entiende realizada cuando se le notifique el cúmplase de dicha resolución.
"Art. 55 (58). Aunque no se haya verificado notificación alguna o se haya
146

efectu ado en otra fo r m a que la legal, se tendrá p o r n otificad a una resolu ción
desde que la p arte a quien a fecte haga en el ju icio cualquiera gestión que suponga
con ocim ien to de dicha resolución, sin h a ber antes reclam ado la f a l t a o n ulidad
d e la n otificación.
A sim ism o, la p a rte que so licitó la n u lidad de una n otificación , p o r e l s o lo
m inisterio d e la ley, se tendrá p o r n otificada de la resolu ción cuya n otificación
fu e declarad a nula, desd e que se le notifique la sentencia que d eclara ta l nulidad.
En caso que la n u lidad de la n otificación h ay a sid o declarad a p o r un tribunal
superior, esta n otificación se tendrá p o r efectu ada a l n otificársele el “cúm plase"
d e dicha resolución."

Esta, es otra norma curiosa en el Código: si bien la parte tenía razón y se anuló
la notificación de una resolución, el Código la tiene por notificada de dicha re­
solución. Es decir, de nada sirvió a esa parte haber alegado la nulidad pues, en
lugar de ser notificada en forma legal, se le tiene por notificada de la resolución.
147

TEMA 19
CUMPLIMIENTO DE LAS RESOLUCIONES JUDICIALES

Para estudiar el cumplimiento de las resoluciones judiciales es preciso distin­


guir entre el cumplimiento de las resoluciones judiciales dictadas por tribunales
chilenos y entre el cumplimiento de las resoluciones judiciales dictadas por
tribunales extranjeros.

1. CUMPLIMIENTO DE LAS RESOLUCIONES JUDICIALES


DICTADAS POR TRIBUNALES CHILENOS

Esta materia se encuentra regulada entre los artículos 231 al 241 del Código
de Procedimiento Civil.
El cumplimiento de las sentencias definitivas e interlocutorias implica estudiar
la acción de cosa juzgada. Tratándose de los autos y decretos no es necesario
mayores precisiones al ser notificados quedarán inmediatamente cumplidos.
a) Requisitos para que proceda la acción de cosa juzgada
1°. Que se trate de sentencias definitivas o interlocutorias firm es o ejecuto­
riadas
Según el artículo 175 del C. P. C., las sentencias definitivas o interlocutorias
firmes producen la acción de cosa juzgada.
El artículo 174 señala cuando una sentencia se encuentra firme o ejecutoriada.
También producen acción de cosa juzgada las sentencias interlocutorias que
causan ejecutoria, aun cuando no estén aun firmes o ejecutoriadas, mientras el
tribunal resuelve el asunto pendiente, de forma tal que el cumplimiento de lo
resuelto es condicional al resultado del recurso. (Art. 231)
2o. Que el titular de la acción pida el cumplimiento de lo resuelto por el tri­
bunal
Las sentencias judiciales en materia civil no se cumplen de oficio, de forma tal
que la parte que obtuvo en el juicio deberá solicitar al tribunal el cumplimiento
de lo resuelto por éste.
3o. Que la prestación sea actualmente exigible
Este requisito implica que no debe tratarse de una prestación sujeta a una
condición, plazo o modo.
148

Si la prestación está afecta a una modalidad, la parte correspondiente puede


oponerse al cumplimiento aduciendo que esa prestación no es actualmente exi-
gible por estar afecta a una modalidad.
b) Titular de la acción de cosa juzgada
Corresponde la acción de cosa juzgada a aquel a cuyo favor se ha declarado
un derecho en el juicio, para el cumplimiento de lo resuelto o para la ejecución
del fallo. (Art. 176)
c) Tribunal al que corresponde la ejecución de las resoluciones
La ejecución de las resoluciones corresponde a los tribunales que las hayan
pronunciado en primera o en única instancia.
Se procede a la ejecución una vez que las resoluciones queden ejecutoriadas
o causen ejecutoria en conformidad a la ley, según señala el artículo 231.
El legislador se coloca en el caso que la ejecución de una sentencia definitiva
haga necesaria la iniciación de un nuevo juicio.
En tal caso, de acuerdo al artículo 232, ese nuevo juicio puede deducirse ante
el mismo tribunal que pronunció la sentencia o ante el que sea competente, en
conformidad a los principios generales establecidos por la ley, a elección de la
parte que haya obtenido en el pleito.
d) Procedimientos señalados en la ley para el cumplimiento de las sentencias
definitivas o interlocutorias
Para estudiar esta materia, es preciso realizar las siguientes distinciones:
I a. Se trata del cumplimiento de una sentencia definitiva o interlocutoria que
contiene una prestación de dar, hacer o no hacer solicitada a l mismo tribunal
que la pronunció en única o primera instancia dentro del año siguiente a aquel
en que la ejecución se hizo exigible y siempre que la ley no haya señalado una
form a especial de ejecución. (Art. 233)
En esta situación se requiere la concurrencia de los siguientes requisitos:
a) Que la prestación contenida en la sentencia definitiva o interlocutoria sea
de dar, hacer o no hacer;
b) Que el cumplimiento de la sentencia sea solicitado al mismo tribunal que
la pronunció en única o primera instancia;
c) Que el cumplimiento de la sentencia sea solicitado ante el mismo tribunal
que la pronunció en única o primera instancia dentro del año siguiente a aquel
en que la ejecución se hizo exigible; y
d) Que la ley no haya señalado una forma especial de ejecución o cumpli­
miento.
Este procedimiento de cumplimiento de las sentencias definitivas o interlo-
149

cutorías, señalado en el Párrafo I del Título XIX del Libro I del Código, es deno­
minado "procedimiento incidental de cumplimiento de las sentencias", pero, en
definitiva, se trata de un procedimiento ejecutivo especial.
La parte que obtuvo en la sentencia definitiva o interlocutoria, que contiene
una prestación de dar, hacer o no hacer, debe solicitar su cumplimiento al mismo
tribunal que la pronunció, en única o primera instancia, dentro del año siguiente
a aquel en que la ejecución se hizo exigible.
Esta petición, se presenta en el mismo expediente en que se tramitó la causa
en que se dictó la sentencia cuya ejecución se pide.
Ante la petición, el tribunal examinará el cumplimiento de los supuestos antes
señalados y previstos en el artículo 233.
> Si no se cumplen los supuestos, el tribunal no dará a lugar a la solicitud.
> Si se cumplen los supuestos, el tribunal resuelve "como se pide con citación".
Esta resolución se notifica por cédula al apoderado de la parte. El ministro de
fe que practique la notificación deberá enviar la carta certificada que establece
el artículo 46 tanto al apoderado como a la parte. A esta última, la carta deberá
remitírsele al domicilio en que se le haya notificado la demanda. (Art. 233)
En caso que el cumplimiento del fallo se pida contra un tercero, éste debe ser
notificado personalmente.
Actitudes de la parte vencida luego de ser notificada:
a) Da cumplimiento a la prestación contenida en la sentencia sin más trámites;
b) No da cumplimiento a la sentencia ni tampoco se opone a su cumplimiento
dentro de tercero día, en cuyo caso, se abre un cuaderno de apremio en el mismo
expediente; y
c) Se opone al cumplimiento de la sentencia dentro de tercero día deduciendo
excepciones dentro de dicho plazo.
En esta situación se suspende la tramitación hasta que se resuelva el incidente,
de acuerdo al artículo 69 del C. P. C.
Requisitos de la oposición de parte vencida contra quien se pide el cum­
plim iento de la sentencia:
I o. Sólo puede oponer las excepciones taxativamente enumeradas en el artículo
234 del C. P. C. y que son: pago de la deuda, remisión de la misma, concesión
de esperas o prórrogas del plazo, novación, compensación, transacción y la de
haber perdido su carácter de ejecutoria, sea absolutamente o con relación a lo
dispuesto en el artículo 233.
2o. Las excepciones sólo pueden fundarse en hechos acaecidos con posterio­
ridad a la dictación de la sentencia cuyo cumplimiento se trata, según lo exige
ISO

el artículo 234 N° 1° del C. P. C.


3o. Las excepciones, salvo las de transacción y la de haber perdido su carácter
de ejecutoria, sea absolutamente o con relación a lo dispuesto en el artículo 233,
deben fundarse en antecedentes escritos. (Art. 234 inciso I o)
Resolución que recae sobre la oposición
Si no se cumplen los requisitos señalados la oposición será rechazada de
plano. (Art. 234)
Si se cumplen los requisitos anotados la oposición es tramitada como incidente.
Fallo
Si no ha habido oposición al cumplimiento de la sentencia o ella ha sido
desestimada por sentencia de primera o segunda instancia, se procederá a cum­
plirla, siempre que la ley no haya dispuesto otra forma especial, de acuerdo con
las reglas siguientes:
I a. Si la sentencia ordena entregar una especie o cuerpo cierto, sea mueble o
inmueble, se llevará a efecto la entrega, haciéndose uso de la fuerza pública si
es necesario;
2a. Si la especie o cuerpo cierto mueble no es habido, se procederá a tasarlo
con arreglo al Título XII del Libro IV y se observarán en seguida las reglas del
número siguiente;
3a. Si la sentencia manda pagar una suma de dinero se ordenará, sin más
trámite, hacer pago al acreedor con los fondos retenidos, hecha la liquidación
del crédito y de las costas causadas o se dispondrá previamente la realización
de los bienes que estén garantizando el resultado de la acción de conformidad
al Título V del Libro II.
Si no hay bienes que aseguren el resultado de la acción se procederá a embargar
y a enajenar bienes suficientes de la parte vencida de acuerdo con las reglas del
procedimiento de apremio, sin necesidad de requerimiento y deberá notificarse
por cédula el embargo mismo y la resolución que lo ordena;
4a. Si la sentencia obliga a pagar una cantidad de un género determinado, se
procederá de conformidad a las reglas del número anterior; pero si es necesario,
se practicará previamente su avaluación por un perito con arreglo al Título XII
del Libro IV;
5a. Si la sentencia ordena la ejecución o destrucción de una obra material, la
subscripción de un instrumento o la constitución de un derecho real o de una
obligación, se procederá de acuerdo con el procedimiento de apremio en las
obligaciones de hacer; pero se aplicará lo prescrito en el número 3 cuando sea
necesario embargar y realizar bienes; y
6a. Si la sentencia ha condenado a la devolución de frutos o a la indemnización
de perjuicios y, de conformidad a lo establecido en el inciso segundo del artículo
173, se ha reservado al demandante el derecho de discutir esta cuestión en la
ejecución del fallo, el actor deberá formular la demanda respectiva en el mismo
escrito en que pida el cumplimiento del fallo. Esta demanda se tramitará como
incidente y, de existir oposición al cumplimiento del fallo, ambos incidentes se
substanciarán conjuntamente y se resolverán en una misma y única sentencia.
En todo lo que no esté previsto precedentemente se aplican las reglas que se
establecen en el juicio ejecutivo para el embargo y el procedimiento de apremio;
pero la sentencia se cumplirá hasta hacer entero pago a la parte vencedora sin
necesidad de fianza de resultas, salvo lo dispuesto en el artículo 774 y en otras
disposiciones especiales. (Art. 235)
Si la sentencia ordena el pago de prestaciones periódicas y el deudor retarda
el pago de dos o más, podrá el juez compelerlo a prestar seguridades para el
pago, tal como la de convertir las prestaciones en los intereses de un capital que
se consigna al efecto, en un Banco, Caja de Ahorros u otros establecimientos
análogos. Este capital se restituirá al deudor tan pronto como cese la obligación.
Esta petición se tramitará en forma incidental. (Art. 236)
2a. Se trata del cumplimiento de una sentencia definitiva o interlocutoria que
contiene una prestación de dar, hacer o no hacer solicitada al m ismo tribunal
que la pronunció en única o primera instancia luego del año de aquel en qu e
la ejecución se hizo exigible y siempre que la ley no haya señalado una fo rm a
especial de ejecución
En este caso, según el artículo 237 inciso 1° del Código, la sentencia se cum­
plirá conforme a las reglas del procedimiento ejecutivo, según si se trata de mía
obligación de dar, hacer o no hacer. Además, las sentencias definitivas o inter-
locutorias tienen el carácter de título ejecutivo.
En este caso, en los juicios a que dé lugar la ejecución de las resoluciones, no
se admitirá ninguna excepción que haya podido oponerse en el juicio anterior.
(Art. 237 inciso final)
3a. Se trata del cumplimiento de una sentencia definitiva o interlocutoria
que contiene una prestación de dar, hacer o no hacer solicitada a un tribunal
distinto a aquel que la pronunció, sin im portar el plazo en que la ejecución de
la sentencia se hizo exigible
La sentencia se cumple conforme a las reglas del procedimiento ejecutivo,
según si se trata de una obligación de dar, hacer o no hacer y las sentencias de­
finitivas o interlocutorias tienen el carácter de título ejecutivo.
En los juicios a que dé lugar la ejecución de estas resoluciones no se admitirá
ninguna excepción que haya podido oponerse en el juicio anterior. (Art. 237)
4a. Cumplimiento de sentencias respecto de las cuales la ley se ha preocupado
152

de señalar una tramitación especial


En este caso se debe emplear el sistema que en cada caso señala la ley, como,
por ejemplo, los juicios de hacienda.
5a. Cumplimiento de sentencias no comprendidas en los casos anteriores
atendiendo la naturaleza de la prestación
Cuando se trata del cumplimiento de otras resoluciones no comprendidas
anteriormente, corresponde al juez de la causa dictar las medidas conducentes
a dicho cumplimiento, pudiendo al efecto imponer multas que no excedan de
una unidad tributaria mensual o arresto hasta de dos meses, determinados
prudencialmente por el tribunal, sin perjuicio de repetir el apremio. (Art. 238)
El quebrantamiento de la sentencia (Art. 240)
Cumplida una resolución, el tribunal tendrá facultad para decretar las medidas
tendientes a dejar sin efecto todo lo que se haga en contravención a lo ejecutado.
Además, el que quebrante lo ordenado cumplir será sancionado con reclusión
menor en su grado medio a máximo, es decir, de 1 a 5 años.

2. CUMPLIMIENTO DE LAS RESOLUCIONES JUDICIALES


DICTADAS POR TRIBUNALES EXTRANJEROS

Para proceder al cumplimiento en Chile de una resolución pronunciada por un


tribunal extranjero se requiere la autorización de la Corte Suprema, autorización
que recibe el nombre de exequátur.
La Corte Suprema conoce de estas cuestiones en sala al no señalar otra manera
distinta y al ser ésta la regla general.

a) Principios
La Corte Suprema, para otorgar el exequátur, debe verificar la concurrencia
de las siguientes condiciones:
a) Si existe o no un tratado bilateral o multilateral sobre la materia con el país
del cual emana la sentencia
b) Si existe tratado internacional sobre la materia deberá procederse a su
aplicación y las resoluciones pronunciadas en país extranjero tendrán en Chile
la fuerza que les concedan los tratados respectivos. (Art. 242)
c) Si no existe tratado internacional sobre la materia con la nación de que pro­
cedan las resoluciones, se les dará la misma fuerza que en ella se dé a los fallos
pronunciados en Chile, es decir, la Corte Suprema procede a dar aplicación al
153

principio de la reciprocidad.
Si la resolución procede de un país en que no se da cumplimiento a los fallos
de los tribunales chilenos, no tendrá fuerza en Chile la resolución extranjera.
(Arts. 243 y 244)
d) En los casos en que no exista tratado internacional sobre la materia ni
precedente alguno que permita establecer un criterio de reciprocidad, la Corte
Suprema debe dar aplicación al principio denominado de la regularidad, lo que
implica la reunión de las siguientes condiciones señaladas en el artículo 245:
I a. Que la sentencia pronunciada en país extranjero no contenga nada contrario
a las leyes sustantivas de la República;
2a. Que la sentencia pronunciada en país extranjero no se oponga a la juris­
dicción nacional;
3a. Que la sentencia pronunciada en país extranjero haya sido pronunciada en
un procedimiento con previo emplazamiento de la parte contra la cual se dicta; y
4a. Que la sentencia pronunciada en país extranjero esté ejecutoriada en con­
formidad a las leyes del país en que haya sido pronunciada.

b) Solicitud de exequátur
El artículo 247 del Código, dispone que la resolución que se trata de ejecutar
se debe presentar a la Corte Suprema en copia legalizada.
El artículo 345 del Código dispone que los instrumentos públicos otorgados
fuera de Chile deben presentarse debidamente legalizados, y se entenderá que
lo están cuando en ellos conste el carácter público y la verdad de las firmas de
las personas que los han autorizado, atestiguadas ambas circunstancias por los
funcionarios que, según las leyes o la práctica de cada país, deban acreditarlas.
La autenticidad de las firmas y el carácter de estos funcionarios se compro­
barán en Chile por alguno de los medios siguientes:
1° El atestado de un agente diplomático o consular chileno, acreditado en el
país de donde el instrumento procede, y cuya firma se compruebe con el respec­
tivo certificado del Ministerio de Relaciones Exteriores;
2° El atestado de un agente diplomático o consular de una nación amiga
acreditado en el mismo país, a falta de funcionario chileno, certificándose en este
caso la firma por conducto del Ministerio de Relaciones Exteriores del país a que
pertenezca el agente o del Ministro Diplomático de dicho país en Chile, y además
por el Ministerio de Relaciones Exteriores de la República en ambos casos; y
3° El atestado del agente diplomático acreditado en Chile por el Gobierno del
país en donde se otorgó el instrumento, certificándose su firma por el Ministerio
154

de Relaciones Exteriores de la República.


Por otra parte, los instrumentos extendidos en lengua extranjera se mandarán
traducir por el perito que el tribunal designe, a costa del que los presente, sin
perjuicio de lo que se resuelva sobre costas en la sentencia.
Si al tiempo de acompañarse se agrega su traducción, valdrá ésta; salvo que
la parte contraria exija, dentro de seis días, que sea revisada por un perito, pro­
cediéndose en tal caso como lo dispone el párrafo anterior. (Art. 347)

c) Tramitación
I o. A suntos C on ten ciosos
El artículo 248 dispone que en los casos de "jurisdicción contenciosa", se dará
conocimiento de la solicitud a la parte contra quien se pide la ejecución, la cual
tendrá para exponer lo que estime conveniente un término igual al de emplaza­
miento para contestar demandas.
Con la contestación de la parte o en su rebeldía, y con previa audiencia del fiscal
judicial, el tribunal declarará si debe o no darse cumplimiento a la resolución.
2o. A suntos N o C on ten ciosos
El artículo 249 señala que en los asuntos de "jurisdicción no contenciosa", el
tribunal resolverá con sólo la audiencia del fiscal judicial.
El artículo 250 preceptúa que, si el tribunal lo estima necesario, puede abrir un
término de prueba antes de resolver, en la forma y por el tiempo que el Código
establece para los incidentes.

d) Si se trata de una sentencia emanada de un tribunal arbitral extranjero


Son aplicables todas las reglas precedentes, pero además, se hará constar su
autenticidad y eficacia por el visto bueno u otro signo de aprobación emanado de
un tribunal superior ordinario del país donde se haya dictado el fallo. (Art. 246)

e) Tribunal competente para conocer del cumplimiento de una sentencia


pronunciada en el extranjero
Según el artículo 251, mandada cumplir una resolución pronunciada en país
extranjero, se pedirá su ejecución al tribunal a quien habría correspondido conocer
del negocio en primera o en única instancia, si el juicio se hubiera promovido
en Chile.
Esta norma encuentra su explicación en el hecho que, lo único que realiza
la Corte Suprema, es otorgar la autorización para que la resolución extranjera
155

se cumpla en Chile y, por lo tanto, luego de ello, debe procederse a obtener su


cumplimiento.
Ahora bien, el artículo 242 del Código indica que, para la ejecución de esas
resoluciones extranjeras, "se seguirán los procedimientos que establezca la ley
chilena, en cuanto no aparezcan modificados por dichos tratados".
Al respecto, se ha entendido que el procedimiento lo determinará el tratado
existente con el país de origen de la sentencia, y si no lo hay o si no regula esta
materia, se procederá como si se tratara de una sentencia pronunciada en Chile.
156

TEMA 20
LOS INCIDENTES

El artículo 82 del Código de Procedimiento Civil dispone: “Toda cuestión ac­


cesoria de un juicio que requiera pronunciamiento especial con audiencia de las partes,
se tramitará como incidente y se sujetará a las reglas de este título, si no tiene señalada
por la ley una tramitación especial."
La norma legal citada da a entender que todos los incidentes deben tramitarse
con audiencia de la contraparte, pero, ello no es tal pues, existen incidentes que
pueden ser rechazados sin audiencia de la contraparte, es decir, de plano.

1. ELEMENTOS

Los elementos que deben concurrir para que exista jurídicamente un incidente
son dos:
I o. Una cuestión accesoria respecto de la cuestión principal; y
2o. Que requiera de un pronunciamiento especial del tribunal.

2. CLASIFICACION

1. Atendiendo a su relación con la cuestión principal: conexos o inconexos.


Conexos: son aquellos que tienen relación con el asunto principal del juicio.
Inconexos: son aquellos que no tienen relación con la cuestión principal del
pleito.
Esta clasificación es importante en atención a que el inciso primero del artículo
84 del Código preceptúa: "Todo incidente que no tenga conexión alguna con el asunto
que es materia del juicio podrá ser rechazado de plano."
2. D esd e el punto de vista de la oportunidad de la ocurrencia de las causas
en que se basan: anterior o coexistente al juicio; durante el juicio y después del
mismo.
Incidentes que nacen de hechos anteriores al juicio o coexistentes con su
principio o iniciación, como por ejemplo, las excepciones dilatorias.
Incidentes que nacen de hechos que acontecen durante el curso del juicio,
como la nulidad de la notificación de la resolución que recibe la causa a prueba.
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Y, por último, hay incidentes que nacen o se fundan en hechos producidos


después de dictada la sentencia definitiva, como ocurre con las costas del juicio.
3. Desde el punto de vista del procedimiento que se les aplica o de las parti­
cularidades que presentan: ordinarios y especiales.
Ordinarios: son aquellos que se tramitan conforme a las reglas generales de
los incidentes.
Especiales: son aquellos que tienen una tramitación específica señalada por
la ley o determinadas particularidades aun cuando la tramitación sea la de un
incidente general.
Así, las cuestiones de competencia tienen una tramitación especial distinta a
la de un incidente general; y, el abandono del procedimiento tiene la tramitación
común, pero para su procedencia, se requieren ciertos requisitos.
En atención a lo anterior, discrepamos de las opiniones de aquellos que sostie­
nen que un incidente es general o especial dependiendo, únicamente, de la forma
de su tramitación.
4. En cuanto a los efectos que produce su interposición: de previo y especial
pronunciamiento y aquellos que no tienen ese carácter.
Los primeros, son aquellos que mientras no son resueltos paralizan la causa
principal y se tramitan en el cuaderno principal. Ejemplo: las excepciones dilatorias.
Por el contrario, los que no son de previo y especial pronunciamiento, no
suspenden la causa principal y se tramitan en cuaderno separado. Ejemplo: las
medidas precautorias.
5. En cuanto a su finalidad: dilatorios y no dilatorios.
Los dilatorios son aquellos que tienen por objeto corregir vicios de procedi­
miento.
Los no dilatorios, a la inversa, no tienen ese carácter.
6. Desde el punto de vista de la forma como se resuelven por el tribunal: de
plano y sujetos a tramitación.
De plano son aquellos incidentes que el tribunal puede fallar sin audiencia de
las partes.
Los demás, son aquellos que deben acogerse a la tramitación ordinaria o a la
especial que la ley establece.

3. OPORTUNIDAD PARA PROMOVER UN INCIDENTE

En cuanto a la oportunidad para promover los incidentes existen las siguientes


normas:
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a) Si el incidente nace o se funda en un hecho anterior al juicio o coexistente


con su principio: debe promoverse antes de hacer cualquiera gestión principal
en el pleito.
El artículo 84 inciso segundo del Código dispone: "Si el incidente nace de
un hecho anterior al juicio o coexistente con su principio, como defecto legal en
el modo de proponer la demanda, deberá promoverlo la parte antes de hacer
cualquiera gestión principal en el pleito."
Por hecho anterior al juicio se entiende antes de la notificación de la demanda.
El inciso tercero del mismo artículo consagra la sanción para el caso que no
se interponga en la oportunidad anotada: Es rechazado de oficio por el tribunal,
salvo que se trate de un vicio que anule el proceso, en cuyo caso se estará a lo
que establece el artículo 83, o que se trate de una circunstancia esencial para la
ritualidad o la marcha del juicio, ev en to en el cual el tribunal orden ará q u e se
practiquen las diligencias necesarias para que el proceso siga su curso legal.
b) Si el incidente nace o se funda en un hecho que acontece durante el juicio:
debe promoverse tan pronto como el hecho llegue al conocimiento de la parte
respectiva.
El artículo 85 dispone al respecto: "Todo incidente originado de un hecho que
acontezca durante el juicio, deberá promoverse tan pronto como el hecho llegue
a conocimiento de la parte respectiva.
c) Si en el proceso consta que el hecho ha llegado al conocimiento de la parte,
y si ésta ha practicado una gestión posterior a dicho conocimiento, el incidente
promovido después será rechazado de plano, salvo que se trate de alguno de
los vicios o circunstancias a que se refiere el inciso 3o del artículo anterior."
La referencia que se efectúa en la última parte, se refiere al caso que se trate de
un vicio que anule el proceso, en cuyo caso se estará a lo que establece el artículo
83, o que se trate de una circunstancia esencial para la ritualidad o la marcha del
juicio, evento en el cual el tribunal ordenará que se practiquen las diligencias
necesarias para que el proceso siga su curso legal.
d) Todos los incidentes cuyas causas existen simultáneamente deberán
promoverse a la vez.
El artículo 86 señala: "Todos los incidentes cuyas causas existan simultánea­
mente deberán promoverse a la vez. En caso contrario, se observará, respecto
de los qu e se p rom u ev an después, lo dispuesto en el inciso 3o del artículo 84."
Lo anterior implica que será rechazado de plano por el tribunal.
Excepciones
Como se desprende de las normas citadas, existen casos en que un incidente,
no obstante que no se haya interpuesto en las oportunidades anotadas, él no será
15?

rechazado de plano, según lo indica el inciso tercero del artículo 84:


1. Cuando se trata de vicios que anulan el proceso como, por ejemplo, la in­
competencia absoluta del tribunal o la falta de emplazamiento, los que pueden
ser interpuestos en cualquier momento.
2. Cuando se trata de una circunstancia esencial para la marcha o ritualidad
del juicio, evento en que el tribunal no los rechaza de plano, sino que, los acoge
y de ser procedente ordena que se practiquen las diligencias necesarias para que
el proceso siga su curso legal.
Estas circunstancias, no acarrean la nulidad de todo el proceso, sino sólo de
aquellas actuaciones que están viciadas.
e) Facultades del juez para corregir vicios del procedimiento de oficio. (Art.
84 inciso final)
No obstante que lo normal es que los que instan porque se subsanen los vicios
por medio de los incidentes son las partes, el juez está facultado para corregir de
oficio los errores que observe en la tramitación del proceso y para tomar todas
las medidas que tiendan a evitar la nulidad de los actos de procedimiento; pero,
no puede subsanar las actuaciones viciadas en razón de haberse realizado éstas
fuera del plazo fatal indicado por la ley.
El inciso final del artículo 84 señala: "El juez podrá corregir de oficio los errores
que observe en la tramitación del proceso. Podrá asimismo tomar las medidas
que tiendan a evitar la nulidad de los actos de procedimiento. No podrá, sin
embargo, subsanar las actuaciones viciadas en razón de haberse realizado éstas
fuera del plazo fatal indicado por la ley."
La anterior, es una facultad y no una obligación del tribunal, respecto de la
cual la jurisprudencia ha sostenido, de manera uniforme, que los jueces pueden
hacer uso de ella sólo cuando se trate de actos que miren al orden público o al
interés general; pero no pueden hacer uso de la misma respecto de aquellos actos
que miran al interés privado de las partes, los que sólo pueden ser anulados a
petición de la parte afectada.

4. TRAMITACION GENERAL U ORDINARIA DE LOS INCIDENTES

Esta tramitación se emplea siempre que los incidentes no tengan señalada por
la ley una tramitación especial.
Una vez interpuesto el incidente, el tribunal puede adoptar dos actitudes:
I a. Resolverlos de plano: el tribunal puede resolver de plano el incidente en
los siguientes casos:
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a) Cuando se trata de un incidente que no tiene conexión alguna con el asunto


que es materia del juicio principal, es decir, en el caso de los incidentes inconexos;
b) Cuando el incidente nace de un hecho anterior al juicio o coexistente con
su inicio y la parte hace cualquier gestión principal antes de promoverlos;
c) Si el incidente nace de un hecho acontecido durante el pleito y éste ha llegado
a conocimiento de la parte y dicha parte ha practicado alguna gestión después
de conocer ese hecho y no ha formulado el incidente;
d) Cuando las partes promueven incidentes con posterioridad a otros cuyas
causas existan simultáneamente; y
e) Cuando se trata de incidentes cuyo fallo se puede fundar en hechos que
consten en el proceso o sean de pública notoriedad, lo que el tribunal debe con­
signar en su resolución. El tribunal puede acogerlos o rechazarlos pero siempre
de plano. (Art. 89)
2a. Acogerlos a tramitación: en este caso, debe darle tramitación al incidente
cuando no se está en presencia de las situaciones anteriores.
La ley establece un procedimiento ordinario o común y, como en todo proce­
dimiento, se distinguen tres etapas: (1) Etapa de discusión; (2) Etapa de prueba;
y (3) Etapa de sentencia.
(1) Etapa de Discusión
Existen dos trámites:
a) La interposición del incidente o demanda incidental: es el acto por el
cual uno de los litigantes solicita al tribunal la resolución previa de una cuestión
accesoria.
El incidente puede ser promovido por cualquiera de las partes, tanto las partes
directas como las partes indirectas.
La presentación es proveída por el tribunal confiriendo traslado a la parte
contraria, resolución que es un decreto.
b) Contestación de la contraparte: la contraparte tiene 3 días para contestar
el incidente, plazo que es legal e individual.
El artículo 89 señala que si "se promueve un incidente, se concederán tres días
para responder y vencido este plazo, haya o no contestado la parte contraria,
resolverá el tribunal la cuestión, si, a su juicio, no hay necesidad de prueba. No
obstante, el tribunal podrá resolver de plano aquellas peticiones cuyo fallo se
pueda fundar en hechos que consten del proceso, o sean de pública notoriedad,
lo que el tribunal consignará en su resolución".
Vencido este plazo el juez debe recibir el incidente a prueba o bien fallarlo.
161

(2) Etapa de Prueba


a) Con o sin la contestación del demandado incidental, y una vez transcurri­
dos esos 3 días, el tribunal debe hacer el mismo examen que efectúa en el juicio
ordinario, es decir, determinar si existen o no hechos controvertidos, substan­
ciales y pertinentes.
b) Si el tribunal llega a la conclusión de que esos hechos existen, debe recibir
el incidente a prueba.
El juez, dicta una resolución que debe contener las siguientes menciones:
I a. Declarar que recibe el incidente a prueba; y
2a. Determinar los hechos controvertidos sobre los que debe recaer la prueba.
Cabe recordar que, como se estudió al tratar de las notificaciones, la resolución
que recibe el incidente a prueba se notifica por el estado diario y no por cédula,
como es la regla general de notificación de este tipo de resoluciones. (Arts. 48
y 323).
c) Término probatorio
El término probatorio en los incidentes puede ser de tres clases: ordinario,
extraordinario y especial.
1. Término probatorio ordinario: es aquel que dura 8 días y comienza a correr
desde que se notifica por el estado diario la resolución que recibe el incidente a
prueba.
Durante él se puede rendir prueba en cualquier lugar y la parte que desee
rendir prueba de testigos debe acompañar, dentro de los dos primeros días, una
lista de testigos.
El artículo 90 incisos I o y 2o del Código, señalan: "Si es necesaria la prueba,
se abrirá un término de ocho días para que dentro de él se rinda y se justifiquen
también las tachas de los testigos, si hay lugar a ellas"; y: "Dentro de los dos
primeros días deberá acompañar cada parte una nómina de los testigos de que
piensa valerse, con expresión del nombre y apellido, domicilio y profesión u
oficio. Sólo se examinarán testigos que figuren en dicha nómina".
2. Término probatorio extraordinario: es aquel que procede cuando las partes
lo solicitan y el tribunal lo decreta.
En este término, sólo se puede rendir prueba en el lugar para el cual se ha
concedido.
Este término dura el número de días que determine el juez pero con un máxi­
mo de 22 días.
El inciso 3o del artículo 90 del Código no debe inducirnos a error, pues si bien
él dispone que cuando hayan de practicarse diligencias probatorias fuera del lugar
162

en que se sigue el juicio, el tribunal puede, por motivos fundados, ampliar una
sola vez el término por el número de días que estime necesarios, "no excediendo
en ningún caso del plazo total de treinta días", este plazo se cuenta "desde que
se recibió el incidente a prueba".
3. Término especial de prueba: es aquel que procede conforme a las reglas
del juicio ordinario.
En efecto, al no contemplar la ley un término especial de prueba para los inci­
dentes, se aplica aquel del juicio ordinario, en atención al carácter supletorio de él.
Recursos que proceden
De conformidad con el artículo 90 inciso final del Código, las resoluciones que
pronuncie el tribunal tanto con motivo de la recepción del incidente a prueba
como de la ampliación del término probatorio son inapelables.
(3) E tapa de sentencia
Vencido el término de prueba, la hayan o no rendido las partes, y aun cuando
éstas no lo pidan, el tribunal fallará inmediatamente el incidente o a más tardar
dentro de tercero día. (Art. 91)
Por ende, no hay período de observaciones a la prueba ni citación para oír
sentencia.

5. REITERACION DE INCIDENTES

El legislador, para evitar la promoción de incidentes destinados a dilatar el


juicio, proporciona diversas normas sobre el particular. (Art. 88)
I a. La parte que haya promovido y perdido dos o más incidentes en un mis­
mo juicio, no puede promover ningún otro sin que, previamente, deposite en la
cuenta corriente del tribunal la cantidad que éste fije;
2a. El tribunal de oficio y en la resolución que deseche el segundo incidente
determinará el monto del depósito, el que fluctuará entre una y diez unidades
tributarias mensuales y se aplicará como multa a beneficio fiscal, si es rechazado
el respectivo incidente.
El incidente que se formule sin haberse efectuado previamente el depósito
fijado, se tendrá por no interpuesto y se extinguirá el derecho a promoverlo
nuevamente;
3a. El tribunal determinará el monto del depósito considerando la actuación
procesal de la parte y si observare mala fe en la interposición de los nuevos in­
cidentes podrá aumentar su cuantía hasta por el duplo;
4a. La parte que goce de privilegio de pobreza en el juicio, no estará obligada
163

a efectuar depósito previo alguno, pero, si esa parte interpone nuevos incidentes
y éstos le son rechazados, el juez, en la misma resolución que rechace el nuevo
incidente, puede imponer personalmente al abogado o al mandatario judicial
que lo haya promovido, por vía de pena, una multa a beneficio fiscal de una a
diez unidades tributarias mensuales, si estima que en su interposición ha existido
mala fe o el claro propósito de dilatar el proceso;
5a. Todo incidente que requiera de depósito previo deberá tramitarse en cua­
derno separado, sin afectar el curso de la cuestión principal ni de ninguna otra,
sin perjuicio de lo que se pueda resolver en el fallo del respectivo incidente; y
6a. Las resoluciones que se dicten en virtud de las disposiciones anteriores, en
cuanto al monto de depósitos y multas se refiere, son inapelables.

6. LOS INCIDENTES ESPECIALES

El Código de Procedimiento Civil en los Títulos X a XVI del Libro I, que com­
prende los artículos 92 a 157, trata de diversos incidentes especiales que serán
objeto de estudio en el mismo orden que los contempla el Código.
En primer término, cabe advertir, que los incidentes son especiales, no por que
contengan una tramitación especial, o si se quiere, distinta a la de los incidentes
ordinarios, como suele afirmarse en algunos textos.
En efecto, como analizaremos enseguida, varios incidentes especiales tienen la
misma tramitación que un incidente general y no por eso dejan de ser especiales.
En consecuencia, lo que califica a un incidente como especial, puede ser la
tramitación que le da la ley o bien la exigencia de requisitos particulares que ella
contempla para su interposición.

A. LA ACUMULACION DE AUTOS
Este incidente se encuentra contemplado en el Título X del Libro I entre los
artículos 92 a 100 del Código.
a) Concepto
La acumulación de autos es aquel incidente que tiene lugar siempre que se
tramiten separadamente dos o más procesos que deban constituir un solo juicio
y terminar por una sola sentencia, para mantener la continencia, o unidad de la
causa. (Art. 92)
Por lo tanto hay lugar a la acumulación de autos:
I o. Cuando la acción o acciones entabladas en un juicio son iguales a las que
se han deducido en otro o cuando unas y otras emanan directa e inmediatamente
164

de unos mismos hechos;


2o. Cuando las personas y el objeto o materia de los juicios sean idénticos,
aunque las acciones sean distintas; y
3o. En general, siempre que la sentencia que haya de pronunciarse en un juicio
deba producir la excepción de cosa juzgada en otro.
El artículo 93 señala que hay lugar, también, a la acumulación de autos en los
casos de quiebra, pero de esa acumulación se trata en la Ley de Quiebras.
b) Formas de decretar la acumulación de autos
La acumulación de autos puede decretarse a petición de parte y también de
oficio.
A petición de parte, se requiere una solicitud escrita del interesado y, al efec­
to, se considera parte legítima para solicitarla, a todo el que haya sido admitido
como parte litigante en cualquiera de los juicios cuya acumulación se pretende.
De oficio, se puede decretar cuando los procesos se encuentran en un mismo
tribunal. (Art. 94)
c) Oportunidad para solicitar la acumulación de autos
La acumulación de autos se puede pedir en cualquier estado del juicio antes
de la sentencia de término y debe solicitarse ante el tribunal a quien corresponda
continuar conociendo de los procesos acumulados.
Si los juicios están pendientes ante tribunales de igual jerarquía, se debe pedir
ante el tribunal que conoce del juicio más antiguo.
En cambio, si los juicios se encuentran pendientes ante tribunales de distinta
jerarquía, la acumulación se debe solicitar al tribunal de superior jerarquía de
los que conocen los juicios.
Si se trata de juicios ejecutivos, se debe pedir antes del pago de la obligación.
(Art. 98)
d) Requisitos para decretar la acumulación de autos
Para que pueda tener lugar la acumulación de autos se requiere:
1) Que existan dos o más procesos en tramitación ante un mismo tribunal o
ante diversos tribunales;
2) Que los juicios se encuentren sometidos a una misma clase de procedi­
miento; y
3) Que la substanciación de todos ellos se encuentre en instancias análogas.
(Art. 95).
e) Tribunal ante el cual se acumulan los procesos
Para determinar ante que tribunal se acumularán los procesos, es preciso
165

distinguir si los tribunales son o no de igual jerarquía. (Art. 96)


S i los juicios están pendientes ante tribunales de igual jerarquía: el más
moderno se acumulará al más antiguo.
Si los juicios se encuentran pendientes ante tribunales de distinta jerarquía:
la acumulación se hará sobre el juicio que está sometido al tribunal superior.
f) Tramitación
1) Pedida la acumulación, se concederá un plazo de 3 días a la otra parte para
que exponga lo conveniente sobre ella;
2) Transcurrido ese término, haya o no respuesta de la otra parte, el tribunal
debe resolver la acumulación solicitada, haciendo traer, previamente a la vista,
todos los procesos cuya acumulación se solicita, si todos están pendientes ante él;
3) Si los procesos cuya acumulación se pide no se encuentran todos en tramita­
ción ante él, puede pedir que se le remitan los que se sigan ante otros tribunales.
(Art. 99)
El artículo 99, en el caso que los procesos se encuentren ante el mismo tribunal
al que se ha solicitado la acumulación, es imperativo al indicar que el tribunal
hará traer los procesos. A la inversa, cuando los procesos no se encuentran todos
en tramitación ante él, el tribunal "puede" pedir que ellos le sean remitidos;
4) De las resoluciones que nieguen la acumulación o den lugar a ella sólo se
concederá apelación en el efecto devolutivo. (Art. 100)
g) Efectos de la acumulación de autos
En aquellos casos en que se ha dado lugar a la acumulación de autos, el curso
de los juicios que estén más avanzados se suspenderá hasta que todos lleguen
a un mismo estado. (Art. 97)
Este efecto es lógico si se considera que la acumulación de autos tiene por
finalidad que los procesos acumulados constituyan un solo juicio y terminen
por una sola sentencia.

B. LAS CUESTIONES DE COMPETENCIA


El Título XI del Libro I del Código, entre los artículos 101 a 112, contempla
este incidente especial.
Como lo señalamos al estudiar la competencia, estas cuestiones son las inci­
dencias formuladas por las partes acerca de la falta de atribución del tribunal
requerido para conocer de un negocio judicial. Asimismo, dijimos que las cues­
tiones de competencia se suscitan entre los litigantes y el tribunal y que se rigen,
fundamentalmente, por el Código de Procedimiento Civil.
La incompetencia, por medio de este incidente, se puede reclamar de dos
166

maneras, como lo señala el artículo 101: por inhibitoria o por declinatoria.


a) Por inhibitoria: se produce cuando se concurre al tribunal que no conoce
del asunto y es estimado competente, pidiéndole que se dirija al que está cono­
ciendo del negocio para que se inhiba y se abstenga de seguir conociendo de él
y le remita los antecedentes. (Art. 102)
b) Por declinatoria: se configura cuando se solicita al tribunal que está cono­
ciendo del asunto que decline de seguir conociéndolo y se declare incompetente.
(Art. 111)
Ahora bien, estas dos formas de reclamar la incompetencia del tribunal son
incompatibles en el sentido que, utilizada una vía, ella no se puede abandonar
para emplear la otra; ni tampoco pueden emplearse las dos ni simultánea ni
sucesivamente. (Art. 101 inciso segundo)

EFECTOS DE LAS CUESTIONES DE COMPETENCIA EN LA TRAMITACION DE LA CAUSA


1. Mientras se halle pendiente el incidente de competencia, se suspende el
curso de la causa principal, pero el tribunal que esté conociendo de ella, puede
dictar las providencias que tengan el carácter de urgentes. (Art. 112)
2. En el caso de inhibitoria, la tramitación de la causa continuará después
de notificada la resolución denegatoria dictada por el tribunal requerido, sin
perjuicio que esas gestiones queden sin valor si el tribunal superior correspon­
diente declara que el tribunal que está conociendo del juicio, o sea, el requerido,
es incompetente para ello. (Art. 112)

C. LAS IMPLICANCIAS Y RECUSACIONES


Se refiere a estos incidentes especiales el Título XII del Libro I del Código que
contiene los artículos 113 a 128.
Concepto
Son ciertos hechos o circunstancias que pueden concurrir respecto de los jueces
en general, así como de los auxiliares de la Administración de Justicia y de los
peritos judiciales, de los cuales la ley presume una falta de imparcialidad de la
persona a quien le afecta para juzgar o intervenir en el mismo (implicancia) o
faculta a la parte a quien podría perjudicar esta presunta falta de imparcialidad,
para solicitar en el procedimiento correspondiente se disponga esta prohibición
respecto de ese negocio específico (recusación).
Las causales de implicancia y recusación se encuentran señaladas en forma
detallada en los artículos 195 y 196 de Código Orgánico de Tribunales.
Cuando se configura al gema de esas causales, la vía que corresponde a la parte
que le afecta, a fin de que la inhabilidad sea declarada y consecuencialmente
167

produzca sus efectos, es la de deducir la incidencia correspondiente, cuya tra­


mitación la señala el Código de Procedimiento Civil.
El artículo 113 del Código señala que sólo puede inhabilitarse a los jueces
y a los auxiliares de la Administración de Justicia para que intervengan en un
negocio determinado, en los casos y por las causas de implicancia o recusación
que señala el Código Orgánico de Tribunales.
Para inhabilitar a los peritos, la parte a quien pueda perjudicar su interven­
ción, debe expresar y probar alguna de las causas de implicancia o recusación
determinadas para los jueces, en cuanto sean aplicables a aquéllos.
Si la recusación afecta a un abogado integrante, el Presidente de la respectiva
Corte procederá de inmediato a formar sala, salvo que ello no fuera posible por
causa justificada.

1. LOS INCIDENTES DE IMPLICANCIAS


El juez que tome conocimiento que le afecta algún hecho constitutivo de cau­
sal de implicancia en relación con un proceso del que le corresponderá conocer,
debe, de inmediato, dejar constancia de ello en el expediente.
Si se trata de tribunal unipersonal, el mismo juez se declarará a continuación
inhabilitado para conocer del asunto y tratándose de miembros de tribunales
colegiados, esta declaración, conforme lo dispone el artículo 199, es efectuada
por el tribunal del cual forman parte. (Arts. 115 y 116)
Ahora bien, si el juez que se encuentra afectado por hechos que configuran
alguna causal de implicancia no lo estima así, la parte afectada deberá deducir
la correspondiente incidencia conforme a las siguientes normas:
a) Tribunal competente
Aún cuando se trata de una cuestión accesoria de un proceso, de las cuales
normalmente conoce el mismo tribunal en virtud de la regla de la extensión, por
la naturaleza de esta incidencia la ley ha señalado las siguientes normas:
Si la implicancia se deduce en contra del juez de un tribunal unipersonal:
conoce el mismo; (Art. 202 COT)
S i se interpone en contra de algún miembro de tribunal colegiado: conoce el
mismo tribunal del cual forma parte, con exclusión del afectado; (Art. 203 COT)
Si la implicancia se deduce respecto de algún otro funcionario: conoce de ella
el tribunal ante el cual el funcionario debe intervenir; (Arts. 491 COT y 117 CPC)
b) Oportunidad en que debe solicitarse
La incidencia de implicancia debe plantearla la parte interesada, antes de
realizar cualquier gestión relativa al fondo del asunto o antes de que comience a
168

actuar la persona en contra de la cual se dirige, con el objeto de evitar la nulidad


de los actos procesales en que éstas intervengan.
Sin embargo, dada la naturaleza de las implicancias, ellas pueden ser plantea­
das posteriormente, es decir, en este caso no hay preclusión, pero sí, se incurre
en multa, salvo que la causal sea sobreviniente o se compruebe que la parte no
tenía conocimiento de la existencia de los hechos que la constituyen. (114 CPC)
Este artículo 114 dispone: "L a declaración de implicancia o de recusación
cuando haya de fundarse en causa legal, deberá pedirse antes de toda gestión que
ataña al fondo del negocio, o antes de que comience a actuar la persona contra
quien se dirige, siempre que la causa alegada exista ya y sea conocida de la parte.
Si la causa es posterior o no ha llegado a conocimiento de la parte, deberá
proponerla tan pronto como tenga noticia de ella.
No justificándose esta última circunstancia, será desechada la solicitud, a
menos que se trate de una implicancia. En este caso, podrá el tribunal imponer
a la parte que maliciosamente haya retardado el reclamo de la implicancia una
multa que no exceda de un sueldo vital."
Por otra parte, es necesario recordar que tratándose de jueces árbitros, éstos
sólo pueden ser inhabilitados por implicancia constituida por hechos sobrevi-
níentes, cuando el nombramiento lo han efectuado las partes de común acuerdo.
c) Tramitación propiamente tal
1. La parte que deduzca la incidencia debe formular la petición por escrito
al cual deberá adjuntar una boleta de consignación previa por las sumas que
señala el artículo 118 del C. P. C. cuando se refiera a alguna de las personas
que desempeñan alguno de los cargos que esa disposición señala, salvo que la
parte goce de privilegio de pobreza. La omisión de esta consignación importa
la inadmisibilidad de la incidencia.
En efecto, el artículo 118 preceptúa: "Cuando deba expresarse causa, no se
dará curso a la solicitud de implicancia o de recusación de los funcionarios que
a continuación se mencionan, a menos que el ocurrente haya sido declarado po­
bre, si no se acompaña testimonio de haber efectuado un depósito en la cuenta
corriente del tribunal que deba conocer de la implicancia o recusación, de las
cantidades que en seguida se expresan, para responder a la multa de que habla
el artículo 122.
En la implicancia o recusación del Presidente, Ministro o Fiscal de la Corte
Suprema, una unidad tributaria mensual. En la del Presidente, Ministros o Fis­
cales de una Corte de Apelaciones, media unidad tributaria mensual. En la de
un juez letrado o de un subrogante legal, juez árbitro, defensor público, relator,
perito, secretario o receptor, un cuarto de unidad tributaria mensual.
La consignación ordenada en este artículo se elevará al doble cuando se trate
169

de la segunda solicitud de inhabilitación deducida por la misma parte, al triple


en la tercera y así sucesivamente."
2. En el escrito deben indicarse, en forma precisa, los hechos que constituyen
la causal que se invoca, los que deberán ser especificados claramente; además
se adjuntarán las pruebas pertinentes o se ofrecerán.
3. Recibido el escrito, el tribunal examinará previamente si se ha adjuntado
la boleta de consignación, cuando ello procede, si los hechos se encuentran cla­
ramente descritos y si los mismos constituyen o no la causal legal que se invoca;
si no se reúne alguno de estos requisitos, la solicitud se desecha de plano.
4. Si el escrito cumple con los requisitos, el tribunal declarará bastante la causal
y admitirá el incidente a tramitación. Este estudio que efectúa el tribunal para
admitir o no la incidencia a tramitación, se denomina comúnmente "bastanteo".
En este momento, si además constan al tribunal los hechos en que se funda la
implicancia o ellos aparecen de los antecedentes acompañados o de aquellos
que el tribunal manda agregar de oficio, procederá a declarar la implicancia sin
más trámite.
El artículo 119 del Código dispone: "Si la causa alegada no es legal, o no la
constituyen los hechos en que se funda, o si éstos no se especifican debidamente,
el tribunal desechará desde luego la solicitud.
En el caso contrario, declarará bastante la causal, y si los hechos en que se
funda constan al tribunal o resultan de los antecedentes acompañados o que
el mismo tribunal de oficio mande agregar, se declarará, sin más trámites, la
implicancia o recusación.
Cuando no conste al tribunal o no aparezca de manifiesto la causa alegada, se
procederá en conformidad a las reglas generales, de los incidentes, formándose
pieza separada."
5. Si el tribunal estima que se reúnen los requisitos indicados en el NO 3, pero
los hechos no aparecen probados en la forma señalada en el ND 4, conferirá
traslado de la incidencia a la contraparte, prosiguiéndose con los trámites del
incidente ordinario, formándose cuaderno separado, es decir, sin suspender la
tramitación de la cuestión principal.
6. Si la implicancia es acogida de plano, el funcionario afectado por ella queda­
rá, de inmediato, inhabilitado para actuar en el asunto; en todo caso, si la causal
es declarada bastante, desde ese momento y hasta que la incidencia sea resuelta,
el funcionario deberá abstenerse de actuar y el proceso será substanciado por el
subrogante legal, en caso de que se trate de tribunal unipersonal o por el tribunal
colegiado con exclusión del ministro inhabilitado. Si se trata de otros funcionarios,
ellos serán subrogados y reemplazados por quien corresponda en cada caso.
7. Si la incidencia es rechazada, se condenará en costas al solicitante y además

1
170

se aplicará una multa no inferior a la mitad ni superior al doble de la consignación.


8. Si la tramitación del incidente se paraliza por más de 10 días sin que la parte
que lo promovió efectúe las gestiones pertinentes para ponerlo en estado de ser
fallado, el tribunal de oficio declarará el abandono, con citación del solicitante.
(Art. 123)
9. Sólo procede la apelación en contra de la sentencia interlocutoria que re­
suelve la incidencia de implicancia cuando ella es pronunciada por un tribunal
unipersonal desechando la implicancia, apelación que será conocida por el
superior jerárquico.

2. LOS INCIDENTES DE RECUSACION


a) Introducción
A diferencia de lo que sucede con las implicancias, si bien los jueces y ministros
se encuentran igualmente obligados a dejar constancia en el proceso, tan pronto
tengan conocimiento de ello de la existencia de algún hecho que constituya a su
respecto causal de recusación, el artículo 125 dispone que estos hechos deberán
ser puestos en conocimiento de la parte a la cual podría afectar la presunta falta
de imparcialidad, a fin de que ésta deduzca dentro del término de cinco días el
correspondiente incidente, bajo apercibimiento de tenérsele por renunciado a
la recusación si no lo hace en dicho plazo. En todo caso, durante esos cinco días
el magistrado respectivo queda provisoriamente inhabilitado para intervenir
en el asunto.
El artículo 125 preceptúa: "Producida alguna de las situaciones previstas en
el artículo 199 del Código Orgánico de Tribunales respecto de las causales de
recusación, la parte a quien, según la presunción de la ley, pueda perjudicar la
falta de imparcialidad que se supone en el juez, deberá alegar la inhabilidad
correspondiente dentro del plazo de cinco días contados desde que se le notifi­
que la declaración respectiva. Si así no lo hiciere, se considerará renunciada la
correspondiente causal de recusación. Durante este plazo, el juez se considerará
inhabilitado para conocer de la causa y se estará a lo dispuesto en el artículo 121
de este Código."
b) Recusación amistosa
Antes de plantear la incidencia de recusación, la parte puede concurrir ante
el magistrado o tribunal colegiado del que éste forma parte, solicitándole que
declare la recusación sin más trámite, para lo cual le expondrá los fundamentos
pertinentes. Si el juez o el tribunal colegiado del cual éste forma parte no es timan
pertinente la recusación amistosa, el interesado deberá deducir la incidencia
pertinente. (Art. 124)
171

c) Tribunal competente
El tribunal competente es aquel que señala el artículo 224 del Código Orgá­
nico, el que distingue:
Si la recusación se deduce en contra de un juez, es competente la Corte de
Apelaciones respectiva;
Si se interpone en contra de un m inistro de Corte de Apelaciones, es com­
petente la Corte Suprema;
Si se deduce en contra de ministros de la Corte Suprema, el tribunal compe­
tente es la Corte de Apelaciones de Santiago;
Si se deduce en contra de un ju ez árbitro, es competente el juez de letras
respectivo;
Si se trata de algún otro funcionario, es competente el tribunal que conoce
del proceso en el cual le toca intervenir al funcionario recusado. (Arts. 117 C. P.
C. y 491 C. O. T.)
d) Oportunidad en que debe alegarse
Al igual que la implicancia, la recusación debe ser alegada antes de realizar
cualquier actuación relativa al fondo del asunto, salvo que sea causal sobrevi-
niente o se acredite que la parte no estaba en conocimiento de los hechos que
constituyen la causal. Si no se alega oportunamente, precluirá el derecho, es
decir, aquí no se aplica multa, como en las implicancias, en atención a que la
recusación no es de orden público y, consecuencialmente, puede renunciarse a
ella tácitamente. (Art. 114)
e) Tramitación propiamente tal
El resto de la tramitación es igual a la de las implicancias, con la salvedad
de que son apelables sólo las interlocutorias que dicta un tribunal unipersonal
aceptando una recusación amistosa o declarándose de oficio inhabilitado por
alguna causal de recusación. (Art. 126)
f) Recusación de abogados integrantes
Los abogados integrantes de las Cortes de Apelaciones y de la Corte Suprema,
pueden ser inhabilitados por vía de recusación sin necesidad de expresar causa,
por el solo hecho de presentarse el escrito correspondiente o hacerlo presente
al relator en forma verbal. Este derecho no podrá ejercerse sino hasta respecto
de dos abogados integrantes en cada proceso, no obstante cualquiera que sea el
número de partes de él. La ley no señala en forma expresa que cada parte pueda
recusar una sola vez, de tal forma que puede ocurrir que una misma parte agote
este derecho ejerciéndolo dos veces sucesivas. (Art. 198 inciso 20 COT)
La recusación de los abogados integrantes en cualquiera de los Tribunales
Superiores de Justicia referidos, paga un impuesto fiscal especial en estampillas.
172

D. EL PRIVILEGIO DE POBREZA
Este incidente espacial se encuentra consagrado en el Título XIII del Libro I
del Código de Procedimiento Civil.
a) Concepto
En términos generales, el privilegio de pobreza es aquella institución en vir­
tud de la cual la ley concede a las personas de escasos recursos el beneficio de
quedar exentos de pagos que normalmente se deben efectuar ya sea a abogados
y procuradores, como a algunos auxiliares de la Administración de Justicia, así
como otros desembolsos por concepto de consignaciones en los procedimientos.
Este beneficio, en algunos casos, lo otorga la ley en forma directa a personas
respecto de las cuales, por el hecho de encontrarse en determinadas situaciones
se presume que son pobres, como por ejemplo los defendidos por alguna Cor­
poración de Asistencia Judicial, los demandantes en juicios de alimentos, los
procesados presos, etc.
Pero, además, el privilegio de pobreza puede ser otorgado por el tribunal
respectivo, lo que éste debe hacer a través de una resolución con la cual resuelve
precisamente el incidente de privilegio de pobreza.
En consecuencia, el incidente de privilegio de pobreza es aquel incidente espe­
cial por el cual mía persona de escasos recursos solicita al tribunal que lo declare
pobre y que, como consecuencia de ello, quede exento del pago de honorarios,
derechos, consignaciones, etc.
Cuando existen varios procesos seguidos entre las mismas partes, cuyo co­
nocimiento corresponde al mismo tribunal, podrá solicitarse el privilegio para
todos esos procesos al mismo tiempo, por razones de economía procesal.
Por otra parte, cabe destacar que, si bien el privilegio debe solicitarse ante el
juez que conoce del asunto en única o en primera instancia, ello sólo se refiere al
tribunal competente y no a la oportunidad procesal para pedirlo. Así, el proceso
puede encontrarse en apelación en la Corte de Apelaciones y la parte puede
solicitar al juez de primera instancia el privilegio. (Art. 130 inciso primero)
b) Tramitación
1. La parte interesada deberá presentar al tribunal una solicitud en la cual
indicará los fundamentos de su petición, ofreciendo además rendir información
para acreditar esos fundamentos.
2. El tribunal resolverá la solicitud ordenando se rinda la información soli­
citada, con citación; es decir, dará lugar a recibir la citación pasados tres días,
siempre que la contraria no se oponga en ese plazo.
3. Si la demandada en la incidencia nada dice en el plazo señalado, se rendirá
la información correspondiente y se agregarán al proceso las restantes pruebas
173

que aporte el peticionario o que el tribunal mande agregar, conforme lo señala


el artículo 132 inciso primero y, a continuación el juez resolverá la incidencia.
4. Si la contraparte se opone, de esa oposición se da traslado y luego se proce­
derá de acuerdo con las reglas del incidente ordinario. (Art. 132 inciso segundo)
5. En la gestión de privilegio de pobreza serán oídos los funcionarios judicia­
les a quienes pueda afectar su concesión, si se presentan oponiéndose antes de
que el incidente se resuelva. Cuando sean varios los que deduzcan la oposición,
litigarán por una cuerda en los trámites posteriores a la presentación. (Art. 133)
6. La resolución que se dicte es apelable y, conforme a las normas generales,
la apelación se concede en el solo efecto devolutivo. Lo anterior, no obstante que
siendo un auto no sería apelable.
c) Presunción legal
El artículo 135 del Código establece la siguiente presunción legal: "Se estimará
como presunción legal de pobreza la circunstancia de encontrarse preso el que
solicita el privilegio, sea por sentencia condenatoria, sea durante la substancia­
ción del juicio criminal."
Esta norma se relaciona con el artículo 102 del Código Procesal Penal, el que
estatuye: "Derecho a designar libremente a un defensor. Desde la primera ac­
tuación del procedimiento y hasta la completa ejecución de la sentencia que se
dictare, el imputado tendrá derecho a designar libremente uno o más defensores
de su confianza. Si no lo tuviere, el ministerio público solicitará que se le nombre
un defensor penal público, o bien el juez procederá a hacerlo, en los términos
que señale la ley respectiva. En todo caso, la designación del defensor deberá
tener lugar antes de la realización de la primera audiencia a que fuere citado el
imputado.
Si el imputado se encontrare privado de libertad, cualquier persona podrá
proponer para aquél un defensor determinado, o bien solicitar se le nombre uno.
Conocerá de dicha petición el juez de garantía competente o aquél correspon­
diente al lugar en que el imputado se encontrare.
El juez dispondrá la comparecencia del imputado a su presencia, con el objeto
de que acepte la designación del defensor.
Si el imputado prefiriere defenderse personalmente, el tribunal lo autorizará
sólo cuando ello no perjudicare la eficacia de la defensa; en caso contrario, le
designará defensor letrado, sin perjuicio del derecho del imputado a formular
planteamientos y alegaciones por sí mismo, según lo dispuesto en el artículo 8o."

E. LAS COSTAS
El incidente referido a las costas se encuentra tratado en el Título XIV del
174

Libro I del Código.


Normalmente en todo proceso se originan gastos que debe solventar la parte
a fin de poder hacer valer convenientemente sus derechos.
Todos estos gastos, salvo los que dicen relación con las consignaciones exigi­
das por la ley en determinados casos, reciben, en forma genérica, el nombre de
costas. No se incluyen las consignaciones en atención a que ellas son exigidas
por la ley para prevenir gestiones maliciosas, en forma tal que si la gestión es
rechazada, esa consignación pasa a ser estimada como importe de una multa;
por el contrario, si la gestión es acogida, el monto de ella es restituido.
Las costas se clasifican de las siguientes maneras:
a) Costas personales y procesales
Son personales las correspondientes a los honorarios de abogado y procura­
dor y son procesales las restantes, como por ejemplo, los honorarios de peritos,
receptores, etc.
b) Costas comunes y costas individuales
Son comunes las que los litigantes deben pagar por partes iguales, como por
ejemplo las que se causan a raíz de un informe pericial solicitado de común
acuerdo y son individuales las que corresponde solventar a cada parte.
c) Costas útiles y costas inútiles
Utiles son aquellas necesarias para el proceso e inútiles las que no son indis­
pensables, como por ejemplo el que una de las partes haga notificar personalmente
a la otra una notificación que según la ley se practica por el estado diario. En este
caso los honorarios del receptor serán costas inútiles.
Sin perjuicio de que cada parte haya pagado las costas durante el proceso, la
sentencia definitiva debe contener un pronunciamiento respecto de cuál de esas
partes deberá, finalmente, soportar el pago, siempre que ello haya sido solicitado
en la demanda o en la contestación.
El Código señala, al respecto, las siguientes normas:
a) Norma general
La parte que haya sido vencida totalmente en algún proceso o incidencia
deberá soportar el pago de las costas del mismo, salvo que goce de privilegio de
pobreza o cuando aparezca que ha tenido motivos plausibles para litigar o que
la ley establezca específicamente una norma diferente.
El artículo 144 del Código es el que establece dicha regla general y sus excep­
ciones en los términos siguientes: "La parte que sea vencida totalmente en un
juicio o en un incidente, será condenada al pago de las costas. Podrá con todo
el tribunal eximirla de ellas cuando aparezca que ha tenido motivos plausibles
175

para litigar, sobre lo cual hará declaración expresa en la resolución.


Lo dispuesto en este artículo se entiende sin perjuicio de lo establecido en
otras disposiciones de este Código."
Se estima que la parte ha tenido motivos plausibles para litigar, cuando no lo
ha hecho maliciosamente, lo que el tribunal deberá señalar en forma expresa. En
todo caso, no podrá eximirse de este pago tratándose de un incidente dilatorio
que ha sido rechazado, ya que la ley así lo dispone en el artículo 147: "Cuando
la parte que promueve un incidente dilatorio no obtenga resolución favorable,
será precisamente condenada en las costas."
b) En segunda instancia
En segunda instancia, el tribunal puede eximir del pago de las costas causa­
das en esa etapa procesal a la parte contra quien se dicta la sentencia, exención
que puede extenderse incluso a las impuestas en primera instancia, pero en este
caso deberá señalar en forma expresa los motivos especiales que autorizan la
exención. (Art. 145)
c) Tribunales Colegiados. F allo que no es unánime
En general, tratándose de tribunales colegiados, conforme al artículo 146, si
el fallo no es unánime, no podrá condenarse en costas a la parte vencida.
d) Apelación
Si la sentencia respectiva condena en costas o rechaza la condena, la parte
que se sienta afectada por ello, puede apelar de la sentencia sólo en ese aspecto.
Puede incluso que esa parte haya resultado gananciosa del proceso y que sólo
apele por no haberse condenado en costas a la contraria.

EL INCIDENTE DE TASACION DE COSTAS


a) Concepto
Es aquel incidente especial, promovido por la parte de un proceso o de una
incidencia que no se encuentre conforme con el monto en que esas costas han
sido reguladas, solicitando se rectiñque o complemente la tasación.
Como se señaló, primero es necesario que exista una resolución que imponga
a una de las partes el pago de las costas y, luego, debe procederse a los trámites
que indicaremos.
b) Gestiones previas
1. La parte en cuyo favor se ha dispuesto el pago de las costas, para obtener
efectivamente ese pago, deberá solicitar al tribunal correspondiente, en primer
término, la tasación de ellas presentando al efecto el escrito pertinente. Tratándose
de costas de segunda instancia se dispondrá la regulación de las personales por
176

el ministro de tumo.
2. Conforme lo señala el artículo 140, el secretario no es la persona directa­
mente obligada a efectuar la tasación de las costas procesales, pero como la ley
autoriza al juez para encomendarle a ese funcionario esta tarea, lo normal es
que se le designe.
En efecto, el artículo 140 dispone: "Sólo se tasarán las costas procesales útiles,
eliminándose las que correspondan a diligencias o actuaciones innecesarias o
no autorizadas por la ley, y las de actuaciones o incidentes en que haya sido
condenada la otra parte.
El tribunal de la causa, en cada instancia, regulará el valor de las personales,
y avaluará también las procesales con arreglo a la ley de aranceles. Esta función
podrá delegarla en uno de sus miembros, si es colegiado, y en su secretario res­
pecto de las costas procesales."
3. Para efectuar la tasación de costas procesales, sólo se considerarán aquellas
útiles, conforme a los valores que se haya estampado en el proceso por concepto
de derechos de receptor, peritajes, etc.
4. Tasadas las costas procesales, procederá el juez o el ministro de turno a
regular las costas personales correspondientes a abogado y procurador. También
se incluyen dentro de estas costas las de los defensores públicos cuando hayan
actuado en representación de ausentes o incapaces.
5. En la misma resolución, el juez dispondrá que la tasación y la regulación
de las costas, sean puestas en conocimiento de las partes y que se tengan por
aprobadas si no fueren objetadas dentro de tercero día, notificándose esa reso­
lución por el estado diario.
c) Tramitación propiam ente tal
1. Una vez efectuada la tasación de costas, y puesta en conocimiento de las par­
tes, ella se tendrá por aprobada si nada exponen dentro de tercero día. (Art. 141)
2. Ahora bien, dentro de ese plazo, las partes pueden objetar la liquidación,
ya sea porque ella es estimada muy baja o muy alta y, sí se formula alguna obje­
ción, el tribunal puede resolverla de plano o darle la tramitación de un incidente.
(Art. 142)
3. Una vez ejecutoriada la resolución que falla el incidente de costas o, no
habiendo habido oposición dentro del plazo de citación, la parte en cuyo favor
se dispuso el pago de ellas puede exigirlo por vía compulsiva o ejecutiva si la
contraparte no efectúa la consignación de las mismas ante el tribunal.
4. Por último, cabe tener presente lo expuesto en el artículo 143 del Código,
el que estatuye: "La tasación de costas, hecha según las reglas precedentes, se
entenderá sin perjuicio del derecho de las personas cuyos honorarios se hayan
177

tasado, para exigir de quien corresponda el pago de sus servicios en conformi­


dad a la ley."
La norma anterior implica que la regulación de costas personales que efectúa
el tribunal, lo es sin perjuicio de aquellos honorarios que se hayan pactado y del
derecho a cobrarlos en conformidad a la ley, esto es, mediante el procedimiento
sumario o del procedimiento incidental, como se estudiará.

F. EL DESISTIMIENTO DE LA DEMANDA
Este incidente es regulado por las normas delTítulo XV del Obro I del Código.
a) Introducción
En primer término, se debe precisar que para que estemos en presencia de un
desistimiento, la demanda debe encontrarse legalmente notificada al demandado,
pues, si la demanda no ha sido notificada, se trata de un simple retiro material
de la misma que no tiene formalidad ni tramitación alguna.
Así, el artículo 148 dispone: "Antes de notificada una demanda al procesado,
podrá el actor retirarla sin trámite alguno, y se considerará como no presentada.
Después de notificada, podrá en cualquier estado del juicio desistirse de ella ante
el tribunal que conozca del asunto, y esta petición se someterá a los trámites
establecidos para los incidentes."
b) Concepto
Es aquel incidente especial por el cual la parte demandante de un proceso,
después que la demanda ha sido legalmente notificada a la parte contraria, solicita
al tribunal que la tenga por desistida de la pretensión deducida.
c) Tram itación
1. El desistimiento puede presentarlo la parte demandante en cualquier esta­
do del proceso antes de que el mismo haya concluido y el tribunal proveerá el
escrito confiriendo traslado a la parte contraria. (Art. 148)
2. Si la contraria nada dice dentro de 3 días o, haciéndolo no se opone al desisti­
miento, el tribunal dictará una sentencia interlocutoria acogiendo el desistimiento.
3. En cambio, si el demandado se opone a ese desistimiento, porque desea que
el juicio termine por la dictación de la sentencia definitiva, de acuerdo al artículo
149, el tribunal debe resolver si continúa o no el proceso, o la forma como debe
tenerse por desistido al actor, si el desistimiento sólo es parcial.
El artículo 149 preceptúa: "Si se hace oposición al desistimiento o sólo se acepta
condicionalmente, resolverá el tribunal si continúa o no el juicio, o la forma en
que debe tenerse por desistido al actor."
178

d) Efectos del desistimiento


La sentencia interlocutoria que acepta el desistimiento, haya o no habido
oposición, extingue las acciones a que él se refiere, con relación a las partes liti­
gantes y a todas las personas a quienes habría afectado la sentencia del juicio al
cual se pone término.
En consecuencia, debe verse, en cada caso, el tenor de la demanda y las pre­
tensiones que ella contiene para determinar ese punto.
El desistimiento produce cosa juzgada respecto de la materia del proceso y
por eso, en su oportunidad, dijimos que era un equivalente jurisdiccional.
El artículo 150 del Código es el que se refiere a estos importantes efectos al
señalar: "La sentencia que acepte el desistimiento, haya o no habido oposición,
extinguirá las acciones a que él se refiera, con relación a las partes litigantes y
a todas las personas a quienes habría afectado la sentencia del juicio a que se
pone fin."
e) Desistimiento de la reconvención
El desistimiento de la reconvención presenta algunas diferencias con el de­
sistimiento de la demanda principal pues, debe ser aceptado con citación, y si
la parte contraria se opone, se confiere traslado y se resuelve de inmediato o en
la sentencia definitiva.
Así lo ordena el artículo 151: "E l desistimiento de las peticiones que se formu­
len por vía de reconvención se entenderá aceptado, sin declaración expresa, por
el hecho de proponerse; salvo que la parte contraria deduzca oposición dentro
de tercero día después de notificada. En este caso se tramitará la oposición como
incidente y podrá su resolución reservarse para la sentencia definitiva."

G. EL ABANDONO DEL PROCEDIMIENTO


El abandono del procedimiento es el último incidente especial que regula el
Código y lo hace en su Título XVI del Libro I.
a) Concepto
El abandono del procedimiento es aquel incidente especial que consiste en
la extinción de las actuaciones realizadas dentro de un procedimiento cuando
todas las partes que figuran en él no han instado por su prosecución dentro del
plazo que señala la ley y que impide seguir con su substanciación.
b) Campo de aplicación del incidente
Como el abandono del procedimiento se encuentra tratado en éste Título XVI
del Libro I del Código de Procedimiento Civil, relativo a "Disposiciones comunes
a todo procedimiento", el incidente tiene aplicación o es procedente en cualquier
17 ?

tipo de procedimientos, salvo que la ley no lo permita o que la naturaleza del


asunto lo impida.
Excepciones
El artículo 157 del Código dispone, expresamente, que no puede alegarse el
abandono del procedimiento en los juicios de quiebra, ni en los de división o
liquidación de herencias, sociedades o comunidades.
Por otra parte, además de los casos en que el Código señala, expresamente, que
no resulta procedente el abandono del procedimiento, existen otras situaciones
en la que, en virtud de la naturaleza del asunto, el incidente no resulta aplicable,
como, por ejemplo, en los juicios penales o en los de Policía Local.
c) R equisitos
El procedimiento se entiende abandonado cuando todas las partes que figu­
ran en el juicio han cesado en su prosecución durante 6 meses, contados desde
la fecha de la última resolución recaída en alguna gestión útil para dar curso
progresivo a los autos. (Art. 152)
En este caso, la notificación de la resolución que recaiga en la presentación
del actor, que pretende continuar con el procedimiento, o la notificación de la
resolución de la solicitud del demandado solicitando la declaración del abandono,
debe notificarse personalmente o por cédula, si han transcurrido seis meses sin
que se haya dictado resolución alguna en el proceso.
d) Oportunidad para hacer valer el abandono del procedim iento
El abandono puede hacerse valer sólo por el demandado, durante todo el
juicio y hasta que se haya dictado sentencia ejecutoriada en la causa.
En los procedimientos ejecutivos el ejecutado podrá, además solicitar el
abandono del procedimiento, después de ejecutoriada la sentencia definitiva o
en el caso del artículo 472, es decir, cuando no se han opuesto excepciones y el
mandamiento hace las veces de sentencia.
En estos casos, el plazo para declarar el abandono del procedimiento es de 3
años contados en la forma que señala el Código y que se estudiará al tratar del
juicio ejecutivo. (Art. 153)
Sin perjuicio de lo anterior, resulta procedente destacar que el inciso segundo
del artículo 153 habla de "En los procedimientos ejecutivos el ejecutado podrá,
adem ás....", por lo que esa, no es la única oportunidad en que se puede alegar
el abandono en los procedimientos ejecutivos, sino que, rige también para ellos
la disposición del inciso primero.
Asimismo, la ley habla de "procedimientos ejecutivos", por lo que no cabe
limitar el instituto solamente a los "juicios ejecutivos".
180

e) Formas de alegar el abandono y tramitación


El abandono puede alegarse por vía de acción o de excepción y, en ambos
casos, se tramita como incidente, es decir, de acuerdo al procedimiento de los
incidentes generales. (Art. 154)
El abandono del procedimiento se alega como acción, en aquellos casos en
que el demandado constata la existencia de los requisitos que hacen procedente
el abandono y se presenta al juicio solicitándolo.
Cuando el incidente se alega por vía de excepción, ello tiene lugar cuando,
luego de haber cesado todas las partes que figuran en el juicio en su prosecución
por el plazo legal, pretende el demandante continuarlo, compareciendo al juicio
el demandado alegándolo, como primera gestión.
f) Renuncia del derecho a alegar el abandono
Si, renovado el procedimiento, hace el demandado cualquiera gestión que no
tenga por objeto alegar su abandono, se considerará renunciado este derecho.
(Art. 155)
g) Efectos
Los efectos del abandono del procedimiento, a diferencia de aquellos que se
producen con el desistimiento de la demanda, son limitados, pues, por su de­
claración, no se entienden extinguidas las acciones o excepciones de las partes,
pero éstas perderán el derecho de continuar el procedimiento abandonado y de
hacerlo valer en un nuevo juicio. Subsisten, sin embargo, con todo su valor, los
actos y contratos de que resulten derechos definitivamente constituidos. (Art. 156)
En definitiva, lo que las partes pierden con la declaración del abandono del
procedimiento es, solamente, el procedimiento, pero, pueden volver a demandar,
sin perjuicio de las normas relativas a la prescripción en atención a que el Código
Civil preceptúa que no se produce la interrupción civil de la prescripción cuando
se ha declarado el abandono.
Estos efectos, aparece claro que se refieren respecto del abandono del proce­
dimiento que se declara en virtud del artículo 152, o sea, durante el juicio y en el
caso del inciso primero del artículo 153 del Código, y frente a los procedimientos
ejecutivos cuando la institución se impetra de acuerdo al inciso segundo del
citado artículo 153, a pesar de lo cual, se han dictado fallos que no lo reconocen
de dicha forma.

H. LA NULIDAD PROCESAL
1. EL INCIDENTE ORDINARIO DE NULIDAD DE LO OBRADO
a) Concepto
Es aquella cuestión accesoria de un proceso que requiere de un pronuncia­
181

miento especial del tribunal, la que versa sobre la nulidad de la relación procesal
misma o de uno o más actos de procedimiento.
Atendiendo a la extensión de la nulidad solicitada, este incidente puede tener
por objeto la nulidad de la relación procesal misma o bien perseguir la ineficacia
de actos procesales determinados.
Como ejemplo del primer caso, se puede citar el incidente de nulidad de lo
obrado por falta de emplazamiento, fundado en que no se notificó legalmente
la demanda. La segunda situación, se produciría cuando se solicita la nulidad
de actuaciones probatorias fundándose en la falta de notificación legal de la
resolución que recibió la causa a prueba.
b) Oportunidad procesal en que puede plantearse un incidente
La norma general es que deben promoverse en primera instancia hasta antes
de que se notifique la sentencia definitiva a alguna de las partes.
c) Plazo para deducir la nulidad
El incidente de nulidad sólo puede deducirse dentro de 5 días contados desde
que aparezca o se acredite que quien debe reclamar la nulidad tuvo conocimiento
del vicio, salvo que se trate de la incompetencia absoluta del tribunal, en que la
incidencia puede plantearse en cualquier momento, sin perjuicio de que el juez
deba declararla de oficio. (Arts. 83 y 84)
Con todo, si el vicio se refiere a alguna circunstancia anterior a la contestación
de la demanda, procede deducir la excepción dilatoria pertinente en la oportu­
nidad procesal correspondiente.
d) Persona que no puede solicitar la nulidad
El artículo 83 señala, expresamente, que la nulidad no puede ser solicitada
por la parte que ha originado el vicio, concurrido a su materialización o que ha
convalidado expresa o tácitamente el acto nulo. Habrá convalidación tácita si
contesta la demanda sin reclamar de la nulidad de la notificación.
e) Vicios que dan origen a la nulidad
I o. La nulidad se produce en todos aquellos casos en que la ley establezca
expresamente esa sanción; y
2o. En todos los eventos en que exista algún vicio que irrogue a alguna de las
partes un perjuicio sólo reparable con la declaración de nulidad.
En consecuencia, si existe algún vicio, pero él no causa un perjuicio reparable
sólo con la declaración de nulidad, el tribunal no dará lugar a ella. Así, si una
parte no ha sido legalmente notificada de la resolución que recibió la causa a
prueba, pero, a pesar de ello, rindió prueba, habrá un vicio que no causa un
perjuicio reparable sólo con la declaración de nulidad.
182

De acuerdo a lo expuesto, se dice que no hay nulidad sin perjuicio.


El Código, además, alude a ciertos incidentes especiales de nulidad en los
artículos 79 y 80.

2. INCIDENTE DE NULIDAD DE LA NOTIFICACION


Si el incidente se funda en la nulidad de alguna notificación y él es acogido,
la notificación declarada nula se entenderá practicada desde el momento en que
se notifique a la parte esa resolución que la declara nula.
Cuando la nulidad ha sido dispuesta por un tribunal superior, la notificación
se entiende practicada cuando el tribunal de primera instancia notifique por el
estado diario la resolución que ordena cumplir lo resuelto por el tribunal supe­
rior, es decir el "cúmplase".

3. LA NULIDAD DE OFICIO
El Código, en los artículos 83 inciso primero y 84 inciso final, se refiere a las
facultades del juez en esta materia.
Esta declaración de oficio podrá efectuarla el juez siempre que no exista
sentencia definitiva notificada legalmente a una de las partes y siempre que no
haya precluido la oportunidad de las partes para solicitar la nulidad. La primera
limitante, es consecuencia del desasimiento del tribunal y la segunda, se funda
en que si las partes no han reclamado oportunamente del vicio, con ello han
convalidado el acto nulo.

4. LA EXTENSION DE LA NULIDAD PROCESAL


Como lo dispone el artículo 83, en su inciso final, las declaraciones de nuli­
dad de un acto no necesariamente implican la nulidad de todo lo obrado con
posterioridad, toda vez que el juez debe señalar, en forma precisa, cuáles son los
actos nulos en razón de su conexión con el acto anulado.
Lo anterior, sin perjuicio de que pueda invalidarse todo el proceso, cuando
e l vicio afecta a la relación procesal misma, como por ejemplo, si el demandado
no ha sido emplazado.
Por último, en caso de que se rechace la incidencia de nulidad por resolución
ejecutoriada, no obstante haber existido el vicio, la parte podrá deducir poste­
riormente contra la sentencia definitiva recurso de casación en la forma, el cual es
otro medio para reclamar de la nulidad procesal, como se verá en su oportunidad.
183

TEMA 21
MEDIDAS PREJUDICIALES Y PRECAUTORIAS

1. LAS MEDIDAS PREJUDICIALES

El artículo 273, al igual que lo señala el artículo 253, indica que el juicio ordi­
nario puede iniciarse por demanda o a través de una medida prejudicial.

a) Concepto
Las medidas prejudiciales consisten en ciertas diligencias o actuaciones que
pueden practicarse antes de la iniciación del juicio, con el fin de prepararlo o
para asegura que el actor no quede frustrado en sus derechos.
b) Campo de aplicación de las medidas prejudiciales
No obstante la ubicación en el Código de esta medidas, por aplicación del
artículo 3o del Código las normas de las medidas prejudiciales son aplicables a
cualquier tipo de procedimiento.
El Libro II tiene una aplicación subsidiaria y supletoria a los demás procedi­
mientos del Libro III. (Art.3°)
c) Finalidades de estas medidas
1. Obtener datos para la elaboración y redacción de la demanda del juicio
que se iniciará. Los cuatro primeros números del artículo 273 están establecidos
claramente para este propósito;
2. Procurarse medios de prueba sobre hechos que pueden desaparecer, o
rendir medios probatorios que durante el juicio no pueden rendirse. (Arts. 273
N° 5,281, 284 y 286); y
3. Asegurar los resultados del juicio.
De estas finalidades surge la clasificación de las medidas prejudiciales en me­
didas prejudiciales preparatorias; medidas prejudiciales probatorias y medidas
prejudiciales precautorias.
d) Titular de las medidas prejudiciales
La regla general es que puede exigirlas o impetrarlas el que pretende demandar
de aquel contra quien se propone dirigir la demanda. (Art. 273 inciso primero)
Por excepción, puede solicitar estas medidas toda persona que fundadamente
tema ser demandada, como lo indica el artículo 288. En este caso, dicha persona
184

puede solicitar las medidas de los artículos 273 N° 5,281,284 y 286.


e) Requisitos para solicitar las medidas prejudiciales
Para determinar los requisitos de procedencia debemos distinguir entre las
medidas prejudiciales propiamente tales y las medidas prejudiciales precautorias.
1) Medidas prejudiciales propiamente tales: los requisitos para pedirlas se
encuentran señalados en el artículo 287; a saber:
(a) Se debe expresar la acción que se pretende deducir; y
(b) Se deben expresar someramente sus fundamentos.
A través de esta última exigencia se debe demostrar al tribunal que realmente
se precisa de la medida que se pide.
Estos requisitos son generales, pues, por una parte, son aplicables a toda
medida prejudicial y, por la otra, porque también existen requisitos especiales
y propios de cada medida prejudicial y que deben concurrir para decretar la
medida prejudicial particular.
2) Medidas prejudiciales precautorias: la regla general es que ellas se decretan
sin audiencia de la parte contra quien se piden, como lo sostienen los artículos
273 inciso final y 289 del Código.
De este modo, el tribunal la concede o deniega de plano, sin oír a la parte
contra quien se piden, y teniendo solo en consideración los antecedentes que se
expongan por el solicitante.
Hay que tener presente que de acuerdo al artículo 273 inciso segundo, el re­
conocimiento jurado de firma el tribunal lo decreta en todo caso.
f) Tribunal com petente para conocer de estas m edidas
La ley no señala cual es el tribunal competente, pero ante este silencio hay que
recurrir al tribunal que sería competente para conocer del juicio.
Se debe tener presente lo establecido en el artículo 178 del Código Orgánico
referido a la prórroga de la competencia, pero si la medida se presenta ante un
tribunal relativamente incompetente, esta suerte de prórroga de competencia
alcanza a la medida y no se extiende al juicio futuro, según la jurisprudencia,
porque la prórroga debe producirse respecto del juicio y en el juicio mismo.
g) Tramitación de una m edida prejudicial
El artículo 289 señala que el juez puede decretar estas medidas con o sin oír
a la parte contra la que se pide, salvo que la ley exija su intervención. La expre­
sión "puede" implica facultad, atribución, quedando al arbitrio del juez si hay
audiencia o no de la parte contra quien va dirigida.
Si opta por ordenarla sin audiencia, presentada la petición estudiará los an­
tecedentes y declarará de plano si acepta o no la medida. Una vez decretada la
185

medida, se debe notificar a la contraparte de ella, para que luego sea cumplida.
La notificación se hará de acuerdo al artículo 40. (Art.38)
Por el contrario, si opta por pronunciarse con audiencia de la parte a la que
afecta, deberá decretar traslado.
El artículo 289 señala "salvo que la ley exija su intervención", con lo que el
juez debe oír a la otra parte.

2. MEDIDAS PRECAUTORIAS

A. MEDIDAS PRECAUTORIAS ORDINARIAS


Estas medidas se encuentran contempladas en el Título V del Libro II del
Código, entre los artículos 290 al 302.
Son aquellas que puede solicitar el demandante en cualquier estado del jui­
cio, aun cuando no esté contestada la demanda, para asegurar el resultado de
la acción.
a) Oportunidad
El Código señala que estas medidas se pueden solicitar "en cualquier estado
del juicio".
Ahora bien, debe destacarse, en primer lugar, que el artículo 290 inciso pri­
mero del Código permite que estas medidas se pidan aun cuando no esté con­
testada la demanda, y, en segundo lugar, que ellas pueden solicitarse incluso
encontrándose citadas las partes para oír sentencia, lo que es excepcional pues,
citadas las partes para oír sentencia, lo normal es que no se acepten escritos un
pruebas de ningún tipo.
El inciso primero del artículo 290 señala: "Para asegurar el resultado de la
acción, puede el demandante en cualquier estado del juicio, aun cuando no esté
contestada la demanda, pedir una o más de las siguientes medidas..."; y el artí­
culo 433 dispone: "Citadas las partes para oír sentencia, no se admitirán escritos
ni pruebas de ningún género.
Lo cual se entiende sin perjuicio de lo dispuesto por los artículos 83,84,159 y
290. Los plazos establecidos en los artículos 342 N° 3,346 N° 3 y 347 que hubie­
ren comenzado a correr al tiempo de la citación para oír sentencia, continuarán
corriendo sin interrupción y la parte podrá, dentro de ellos, ejercer su derecho
de impugnación. De producirse ésta, se tramitará en cuaderno separado y se
fallará en la sentencia definitiva, sin perjuicio de lo dispuesto en el artículo 431".
b) Sujeto pasivo de las m edidas y campo de aplicación
Sólo proceden en contra de las personas que han sido demandadas y, even­
186

tualmente, contra terceros cuando estos sean responsables de la acción deducida.


c) M edidas precautorias ordinarias contem pladas en el Código
Las medidas que contempla el artículo 290 son:
1. El secuestro de la cosa que es objeto de la demanda;
2. El nombramiento de uno o más interventores;
3. La retención de bienes determinados; y
4. La prohibición de celebrar actos o contratos sobre bienes determinados.
d) R equisitos para solicitar estas m edidas precautorias
Se debe cumplir con Requisitos Generales y con Requisitos Especiales.
Los requisitos generales son:
(a) El demandante debe acompañar comprobantes que constituyan a lo menos
presunción grave del derecho que se reclama. (Art. 298)
Estos comprobantes, consisten en antecedentes que hagan verosímil la nece­
sidad de tales medidas y que ellos expliquen al tribunal las razones que se tiene
para invocarlas.
En todo caso, hay que tener presente que en algunas situaciones pueden con­
cederse medidas precautorias sin que se acompañen los comprobantes requeridos
por el artículo 298, pero para que puedan otorgarse éstas, se exige que se trate
de casos graves y urgentes, cuestión de hecho que queda entregada a criterio
del tribunal determinar.
Dada la situación excepcional en la concesión de estas medidas sin acompa­
ñar los comprobantes, el legislador señala un plazo de 10 días durante el cual
producirá sus efectos y dentro del cual deberán presentarse dichos antecedentes.
Si no se acompañan los antecedentes dentro del plazo señalado, quedan sin
efecto, si no se renuevan en la forma prevista en el art.280.
(b) Además, es necesario que el demandante rinda caución para responder
de los eventuales perjuicios que pudieran ocasionarse.
(c) Las circunstancias del caso no deben ofrecer seguridad del cumplimiento
de la sentencia, si ella es favorable al demandante. (Arts. 291, 293 N° 4 y 301).
(d) La medida debe estar relacionada a bienes determinados y estrictamente
necesarios para responder de los resultados del juicio, sea que recaiga sobre los
bienes materia del juicio o sea que recaiga sobre otros bienes. (Art. 298)
Los requisitos especiales son aquellos que contempla la ley para cada medida
precautoria en particular.
187

e) Tramitación de la petición de m edidas precautorias


Existen variadas interpretaciones respecto de la tramitación de la petición de
medidas precautorias basándose, todas, en el artículo 302, el cual se interpreta
de forma diversa.
En todo caso, la interpretación que sigue la generalidad de los tribunales con­
siste en que, frente a la solicitud de medidas precautorias, el tribunal la otorga
y confiere traslado, dando la tramitación de un incidente el que se ventila según
las reglas generales.
De acuerdo a esta interpretación, los tribunales otorgan y decretan, desde
luego, la medida precautoria requerida y dejan planteada la substanciación del
respectivo incidente.
En consecuencia, los tribunales resuelven "Traslado y autos, haciéndose entre
tanto como se solicita, bajo la responsabilidad del peticionario".
El tribunal la concede de plano, pero le da traslado al mismo tiempo a la
persona a quien va a afectar, protegiendo el derecho del actor, porque se la
concede desde luego, sin esperar la resolución del incidente que se origina y la
notificación de la misma.

A l. MEDIDAS PREJUDICIALES PRECAUTORIAS


Las medidas precautorias señaladas en el artículo 290 pueden impetrarse
como prejudiciales, como lo disponen los artículos 279 y 280.
Estas medidas son prejudiciales en cuanto ellas se interponen antes de la ini­
ciación del juicio, lo preparan, y son precautorias porque tienen como finalidad
asegurar el resultado de la acción que se va a interponer posteriormente.
a) R equisitos para interponerlas
Para que pueda decretarse una medida prejudicial precautoria es menester
la concurrencia de varios requisitos:
(1) Requisitos generales a toda medida prejudicial, esto es, expresar la acción
que se pretende y someramente sus fundamentos; (Art. 287)
(2) Que se acompañen comprobantes que constituyan a lo menos presunción
grave del derecho que se reclama. (Art. 248)
(3) Que existan motivos graves y calificados; (Art. 279).
(4) Que se determine el monto de los bienes sobre los que deben recaer esas
medidas; y (Art. 279 N° 1)
(5) Que se rinda fianza u otra garantía suficiente a juicio del tribunal para res­
ponder de los perjuicios que se originen y multas que se impongan. (Art. 279 N° 2)
Una vez que se decreta por el tribunal una medida prejudicial en carácter
188

de precautoria, el solicitante debe presentar su demanda dentro de los 10 días


siguientes, plazo que puede ser ampliado hasta por 30 días habiendo motivo
fundado.
Además, se debe pedir que se mantengan las medidas decretadas con el ca­
rácter de precautorias. (Art. 280 inciso I o)
Al solicitante de estas medidas prejudiciales precautorias le pueden afectar
ciertas responsabilidades, pues queda responsable de los perjuicios causados y
se considerará doloso su procedimiento por el hecho de concurrir algunas de
las siguientes circunstancias:
I a. Si no deduce demanda oportunamente dentro de los 10 días, susceptible
de ampliación hasta por 30 días.
2a. Si no se pide en la demanda que continúen el vigor las medidas precau­
torias decretadas.
3a. Cuando el peticionario ha solicitado que estas medidas se mantengan pero
el tribunal, al pronunciarse sobre esa petición, no las mantiene. (Art. 280 inciso
segundo)

B. MEDIDAS PRECAUTORIAS EXTRAORDINARIAS


A estas medidas alude la parte final del artículo 298 cuando señala que po­
drá también el tribunal, cuando lo estime necesario y no tratándose de medidas
expresamente autorizadas por la ley, exigir caución al actor para responder de
los perjuicios que se originen.
Como señalamos, se trata de medidas que no están expresamente señaladas
en las leyes y, para decretarlas, el tribunal puede exigir que se rinda caución.
Para decretar estas medidas, también deben cumplirse ciertos requisitos:
(1) Debe cumplirse con la exigencia general y común a toda medida precau­
toria, es decir, acompañar antecedentes que constituyan a lo menos presunción
grave del derecho que se reclama; y
(2) Si el tribunal lo estima, el actor debe rendir caución para responder de los
perjuicios que se irroguen.

C. MEDIDAS PRECAUTORIAS ESPECIALES


Son aquellas contempladas en leyes especiales y que el artículo 300 del Có­
digo reconoce al disponer: "Estas providencias no excluyen las demás que autorizan
las leyes".
A título ejemplar, podemos mencionar al artículo 327 del C. Civil, relativo a
los alimentos provisorios; al artículo 654 del C. P. C. referente al nombramiento
18?

de administrador proindiviso, y al artículo 598 del C. P. C. que alude al derecho


del arrendador para requerir el auxilio de la fuerza publica para evitar que el
arrendatario sustraiga sus cosas sin pagar el arriendo.
En el caso de estas precautorias deben cumplirse los requisitos que la ley que
las contempla ordene.
190

TEMA 22
JUICIO ORDINARIO

El Libro II del Código de Procedimiento Civil está dedicado al Juicio Ordinario


y comprende los artículos 253 al 433.

1. ACTUACIONES DEL JUICIO ORDINARIO

En el juicio ordinario pueden apreciarse las siguientes actuaciones:


a) Un período de discusión que comprende la demanda, la contestación de
la demanda, la réplica y la dúplica, luego de las cuales figura el trámite de la
conciliación;
b) Un período de prueba que se inicia con la dictación de la resolución que
recibe la causa a prueba la que, una vez notificada legalmente, da inicio al tér­
mino probatorio. Vencido el término probatorio de que se trate, encontramos el
trámite de las observaciones a la prueba; y
c) Finalmente, se encuentra el período de sentencia, que se inicia con la reso­
lución del juez por la cual cita a las partes para oír sentencia y concluye con la
dictación de la respectiva sentencia.

2. FORMAS DE INICIAR EL JUICIO ORDINARIO

El artículo 253 del Código dispone que todo juicio ordinario comienza por
demanda del actor, "sin perjuicio de lo dispuesto en el Título IV de este Libro".
El Título IV al que hace referencia el artículo 253, se refiere a las Medidas
Prejudiciales, de lo que se deduce que antes de la demanda con la que comienza
el juicio, puede haber existido una medida prejudicial.

3. LA DEMANDA

La demanda es el medio legal que tiene el demandante para deducir una


acción, siendo ésta la forma de hacer valer el derecho que se reclama.
Es "el acto procesal por el cual el actor ejercita una acción solicitando del
tribunal la protección, declaración o constitución de una situación jurídica."
191

a) Importancia de la demanda
1. La demanda es la base del juicio y, en gran parte, depende del planteamiento
que el actor formule en ella para determinar si tendrá éxito o fracaso en el litigio;
2. En la demanda se concretan las pretensiones del actor y se limitan los
poderes del juez a su respecto, ya que la sentencia debe limitarse al mérito del
proceso; y
3. En base a la demanda y su contestación será la prueba que debe rendirse
en el juicio. El juez, en su oportunidad, examina personalmente éstos escritos.
b) Requisitos de la demanda
La demanda debe contener los requisitos comunes a todo escrito y, además,
requisitos especiales.
bl) R equisitos comunes a todo escrito
1) Debe encabezarse con la suma; (Art. 30)
2) Se debe redactar en papel simple;
3) Debe cumplir con las obligaciones de ser patrocinada por abogado habili­
tado y contener el poder, es decir, el mandato judicial conferido a alguna de las
personas que la ley señala; y
4) Es necesario acompañar tantas copias simples cuantas sean las partes a
quienes debe notificarse; pero, en la práctica, estas copias se entregan al receptor
al cual se le encarga la notificación. (Art. 31)
bl) R equisitos especiales de la demanda
Los requisitos especiales se encuentran señalados en el artículo 254 del Có­
digo, y son:
I o. La designación del tribunal ante quien se entabla: se cumple determinan­
do el grado o jerarquía del tribunal y presupone que el tribunal es competente.
Así, si la demanda se presenta ante un juez de letras, se indica S. J. L. Civil o del
Trabajo o Arbitro, etc.
2o. El nombre, domicilio y profesión u oficio del demandante y de las personas
que lo representen, y la naturaleza de la representación: si el demandante actúa
representado, se deben señalar los mismos datos respecto de él como, asimismo,
la naturaleza de la representación, como por ejemplo, si es legal o judicial.
3o. El nombre, domicilio y profesión u oficio del demandado: este requisito,
junto con el anterior, tiene por objeto individualizar a las partes litigantes porque
las sentencias tienen un efecto relativo, es decir, afectan a las partes y no a terce­
ros. Además, a través de ellos se sabe a quien deben notificarse las resoluciones
que se dictan en el juicio. En cuanto a la obligación de señalar domicilio, a que
se alude en esos requisitos, es el domicilio civil del artículo 61 del Código Civil.
192

4o. La exposición clara de los hechos y fundamentos de derecho en que se


apoya: este requisito permite precisar los motivos del juicio y la demanda es
inepta si no consigna la causa de pedir y la cosa pedida, pues estos dos aspectos
son la única forma de caracterizar la acción y definir concretamente el derecho
invocado; y
5o. La enunciación precisa y clara, consignada en la conclusión de las peti­
ciones que se sometan al fallo del tribunal: corresponde a la parte petitoria de
la demanda.
c) Omisión de los requisitos señalados
Si se omiten estos requisitos el legislador contempla las siguientes situaciones:
I a. Si se omiten los requisitos de los números I o, 2oy 3o, el juez puede, de oficio,
no dar curso a la demanda. (Art. 256)
2a. El demandado puede oponer la excepción dilatoria de ineptitud del libelo
del N° 4 del artículo 303 en relación con el numeral respectivo del artículo 254.
3a. Si no se designa domicilio en la forma que ordena el artículo 49, las reso­
luciones que deben notificarse por cédula, conforme al artículo 48, se notificarán
por el estado diario.
d) Documentos que se acompañan a la demanda
Junto con la demanda deben acompañarse algunos documentos y, otros,
pueden acompañarse.
1) Documentos que deben acom pañarse a la dem anda : son aquellos que se
llaman documentos habilitantes, pues la ley dispone que el que comparezca en
juicio a nombre de otro, en desempeño de un mandato o en ejercicio de un cargo
que requiera especial nombramiento, deberá exhibir el título que acredite su re­
presentación. Por lo tanto, necesariamente, deben acompañarse tales documentos
a la demanda so pena que el demandado quede facultado para reclamar por
medio de una excepción dilatoria la falta de personería o representación. (Art. 6o)
2) Documentos que pueden acom pañarse a la demanda: se trata de los docu­
mentos fundantes de la demanda y pueden acompañarse con ella o en cualquier
estado del juicio, como lo dispone el artículo 348 del Código, hasta el vencimien­
to del término probatorio en primera instancia y hasta la vista de la causa en
segunda instancia.
e) Resolución que recae en la demanda
La demanda se presenta ante el tribunal que sea competente para conocer
del asunto y si cumple con los requisitos señalados, la resolución que recae en
ella es "traslado".
El traslado es el acto por el cual se pone en conocimiento de una de las partes
la petición formulada por la contraria para que, a su vez, efectúe sus alegaciones.
193

En el caso de la demanda, para hacer saber al demandado las pretensiones


del demandante.
Por otra parte, la resolución del tribunal proveyendo la demanda, además,
provee el o los otrosíes de la misma y asigna un número de rol a la causa.
El otrosí, es una petición accesoria que se contiene en el escrito y sobre la cual
el tribunal también debe emitir resolución.
f) Forma de notificación de la demanda
La demanda se notifica al demandante por el estado diario y al demandado se
le notifica personalmente, si es la primera notificación, o en alguna de las otras
formas de notificación en los casos ya estudiados.
g) Situaciones que se pueden producir una vez presentada la demanda
V. Que la dem anda no se haya notificado a l dem andado: en este caso, el actor
puede retirarla sin trámite alguno y se tiene por no presentada. (Art. 148)
2a. Que la dem anda se haya notificado a l demandado: el demandante puede
desistirse de la misma en cualquier estado del juicio. (Art. 148)
3a. Que la demanda se haya notificado a l dem andado y antes de que éste con­
teste: el demandante pude hacer en ella las ampliaciones o rectificaciones que
estime convenientes, las que se consideran como una demanda nueva para los
efectos de su notificación y sólo desde la fecha en que esa diligencia se practique
corre el término para contestar la primitiva demanda.
El artículo 261 señala: "Notificada la demanda a cualquiera de los demandados
y antes de la contestación, podrá el demandante hacer en ella las ampliaciones
o rectificaciones que estime convenientes.
Estas modificaciones se considerarán como una demanda nueva para los efec­
tos de su notificación, y sólo desde la fecha en que esta diligencia se practique
correrá el término para contestar la primitiva demanda."
h) Efectos de la demanda
Una vez que la demanda se ha entablado genera algunos efectos:
I o. Queda abierta la instancia y el juez está obligado a conocer las peticiones
que formula el actor y a tramitar la causa;
2o. Por su interposición, se entiende que al actor manifiesta su intención de
prorrogar tácitamente la competencia, en el evento que él haya presentado la
demanda ante un tribunal relativamente incompetente; y
3o. En algunos casos, se entiende que el derecho que se reclama en ella existe
desde la presentación de la demanda y no desde su notificación, como por ejem­
plo, respecto del derecho de alimentos. (Art. 331)
194

i) El emplazamiento
El emplazamiento es el llamamiento que se efectúa a una persona con el fin
de que comparezca en juicio a defenderse o a hacer uso de sus derechos.
El emplazamiento no es lo mismo que la citación, la que consiste en el acto por
el cual se dispone la comparecencia de una persona ante el juez en un momento
determinado con el fin de practicar o presenciar una diligencia.
Así, una parte puede ser citada para que confiese a petición de la contraria;
se cita a los testigos para que declaren ante el tribunal, etc.
11) Elementos del em plazam iento
El emplazamiento consta de dos elementos fundamentales:
I o. La notificación practicada en forma legal al demandado de la demanda y
de la resolución recaída en ella; y
2o. El transcurso del plazo que la ley concede al demandado para que con­
curra a defenderse.
12) Efectos del em plazam iento
Desde que se notifica la demanda en forma legal al demandado y la resolu­
ción que ha recaído en ella, se produce la relación procesal de las partes entre
sí y con el tribunal.
Además, se producen otros efectos:
1) Crea la carga para el demandado de comparecer ante el juez y de tomar
intervención en el juicio promovido. Es una carga, y no una obligación, porque
la ley no contempla ninguna sanción ni medio para hacer efectivo el llamamiento
a defenderse, sino que, el juicio se seguirá en rebeldía del demandado el cual
puede comparecer después respetando lo obrado.
2) El demandante no puede proceder al simple retiro de la demanda, sino
que, solamente puede desistirse de ella.
3) El juicio queda radicado ante el tribunal en que se presentó la demanda
y, por ende, no puede el demandante iniciar un nuevo juicio en que ejercite la
misma acción ante otro tribunal diferente y en contra el mismo demandado.
4) Los efectos de la sentencia que se dicta en el juicio se retrotraen a la época
de la notificación de la demanda, es decir, los derechos que se declaren en ese
fallo se reputan que existen desde que la demanda fue notificada legalmente al
demandado.
13) P lazo del em plazam iento
Este plazo que la ley le asigna al demandado para comparecer a defenderse
no tiene el carácter de uniforme, sino que, varía dependiendo del lugar en que
funcione el tribunal que conoce de la causa y el lugar en que ha sido notificado
el demandado.
195

1. Si el demandado es notificado en la comuna donde funciona el tribunal:


el plazo para contestar la demanda es de 15 días hábiles. (Art. 258)
Cabe destacar que cuando la ley en alguna norma utiliza la expresión "término
de emplazamiento", sin más agregado, se entiende que se refiere a este término.
2. Si el demandado es notificado en el mismo territorio jurisdiccional pero
fuera de los lím ites de la comuna que sirve se asiento al tribunal: el plazo es
de 18 días hábiles, pues el plazo de 15 días se aumenta en 3 días más. (Art. 258)
3. Si el demandado es notificado en otro territorio jurisdiccional o fuera
del territorio de la República: el plazo para contestar la demanda es de 18 días
hábiles más el aumento que corresponda al lugar en que el demandado fue
notificado. (Art. 259)
Este aumento es determinado en conformidad a una tabla que cada 5 años
forma la Corte Suprema con tal objeto, tomando en consideración las distancias
y las facilidades o dificultades que existan para las comunicaciones.
Esta tabla se forma en el mes de noviembre del año que preceda al del venci­
miento de los 5 años indicados, para que se ponga en vigor en toda la República
desde el 1 de marzo siguiente; se publica en el "Diario Oficial", y se fija a lo
menos, dos meses antes de su vigencia, en los oficios de todos los secretarios de
Cortes y Juzgados de Letras.
4. Si existe pluralidad de demandantes: en los casos en que proceda la plu­
ralidad de demandantes, de acuerdo al artículo 18, el plazo para contestar la
demanda, determinado en la forma señalada, se aumenta en 1 día por cada tres
demandantes sobre diez que existan en el proceso, no pudiendo exceder de 30
días. (Art. 260 inciso segundo)
5. Si existe pluralidad de demandados: sea que obren separada o conjunta­
mente, el término para contestar la demanda corre para todos a la vez y se contará
hasta que expire el último término parcial que corresponda a los notificados.
(Art. 260 inciso primero)
En este caso, el término de emplazamiento participa de los caracteres de los
plazos individuales en cuanto a su inicio, porque se cuenta para cada uno de los
notificados desde la respectiva notificación; pero en cuanto a su terminación se
prolonga hasta la expiración del último término parcial, lo que es propio de los
términos comunes.

4, ACTITUDES DEL DEMANDADO LUEGO DE NOTIFICADA LA DEMANDA

1". Oponer excepciones dilatorias;


2a. Aceptar la demanda;
3a. Permanecer inactivo en el proceso, es decir, no hacer nada;
196

4a. Defenderse;
5a. Reconvenir.

I a. Oponer excepciones dilatorias


Son aquellas que se refieren a la corrección del procedimiento sin afectar el
fondo de la acción deducida y mediante el ejercicio de ellas se difiere la entrada
al juicio para evitar vicios de procedimiento.
Se encuentran enumeradas en el artículo 303 el que contiene una enumeración
que no es taxativa, pues su N° 6 señala: " en general.... ".
El artículo 303 dispone: "Sólo son admisibles como excepciones dilatorias
N° 1. La incompetencia del tribunal ante quien se haya presentado la demanda
Es una excepción dilatoria de efectos permanentes, porque si se acoge, el tri­
bunal no puede seguir conociendo del mismo asunto. La excepción comprende
la incompetencia absoluta como la relativa.
La incompetencia absoluta puede ser alegada en cualquier estado del juicio
dado que ella es irrenunciable por ser de orden público. La excepción de incom­
petencia relativa debe alegarse dentro del término de emplazamiento y antes de
contestar la demanda so pena de prorrogar tácitamente la competencia.
N° 2. La falta de capacidad del demandante, o de personería o representación
legal del que comparece en su nombre
Esta excepción es de efectos transitorios porque una vez saneados estos vicios
el juicio puede continuar ante el tribunal que entró a conocer de la demanda que
formuló el actor.
La excepción, comprende tres situaciones:
I a. La fa lta de capacidad del demandante: es decir, la aptitud legal para com­
parecer en juicio por sí mismo.
2a. La fa lta de personería de la persona que obra en nombre del actor. El artículo
6o, inciso primero del Código, dispone que "El que comparezca enjuicio a nombre
de otro, en desempeño de un mandato o en ejercicio de un cargo que requiera
especial nombramiento, deberá exhibir el título que acredite su representación".
3 a. La fa lta de representación legal.
N° 3. La litis pendencia
Esta excepción es de efectos permanentes pues obsta a la continuación del
juicio y ella supone la existencia previa, ante otro tribunal o ante él mismo, de
un pleito pendiente y sin resolver entre las mismas partes y con el mismo objeto
del juicio.
197

La excepción requiere de (a) Existencia de juicios pendientes; (b) Existencia de


identidad de personas; (c) Identidad de causa de pedir; y (d) Identidad del objeto pedido.
Acogida la excepción, se paraliza el nuevo juicio hasta que se falle el primero
y quede ejecutoriada la sentencia que en él se dicte.
N° 4. La ineptitud del libelo por razón de falta de algún requisito legal en
el modo de proponer la demanda
Esta excepción es de efectos transitorios pues subsanados los defectos de la
demanda el juicio puede continuar.
La excepción se relaciona con los requisitos de la demanda y la omisión de
cualquiera de ellos autoriza al demandado para oponer esta excepción, a menos
que la omisión tenga asignada una sanción especial, como por ejemplo, cuando
el juez se encuentra facultado para no dar curso a la demanda por faltarle a ella
alguna de las exigencias legales. (Art. 256)
N° 5. El beneficio de excusión
El beneficio de excusión es el que concede la ley al fiador para pedir al acreedor
que se dirija primeramente contra el deudor principal. (Arts. 2355 y 2357 C. C.)
N° 6. En general las que se refieran a la corrección del procedimiento sin
afectar al fondo de la acción deducida
Este numeral demuestra que el artículo 303 no es de carácter taxativo y que
cada vez que se pretenda corregir el procedimiento la excepción será procedente.
Por ejemplo, hacer uso del derecho señalado en el artículo 21 del Código,
en orden a pedir que la demanda se ponga en conocimiento de los que no han
concurrido a entablarla, debe hacerse valer basándose en esta excepción.
I. Oportunidad para interponer las excepciones dilatorias
Por regla general, las excepciones dilatorias deben oponerse todas en un
mismo escrito, dentro del término de emplazamiento y antes de contestar la
demanda. (Art. 305)
Por excepción, las excepciones de incompetencia del tribunal y de litis pen­
dencia, pueden oponerse en segunda instancia y se tramitan como incidentes.
Si las excepciones dilatorias no se hacen valer en la oportunidad señalada,
sólo se podrán oponer en el transcurso del juicio por vía de alegación o defensa,
más no como dilatorias, aplicándose, al respecto, los artículos 85 y 86 relativos
a la oportunidad de oponer los incidentes.
Aun cuando la norma no lo señala, resulta obvio que las excepciones dilatorias
deben hacerse valer antes de contestar la demanda, precisamente, porque tienen
por objeto corregir vicios del procedimiento.
198

II. Tramitación de las excepciones


Las excepciones dilatorias se tramitan como incidentes. (Art. 307)
El artículo 306 del Código dispone que todas las excepciones propuestas
conjuntamente, se fallarán a la vez, pero si entre ellas figura la de incompetencia
y el tribunal la acepta, debe abstenerse de pronunciarse sobre las demás, lo cual
se entiende sin perjuicio de las facultades otorgadas a las Cortes de Apelaciones
las que pueden fallar las cuestiones ventiladas en primera instancia y sobre las
cuales no se haya pronunciado la sentencia apelada por ser incompatibles con
lo resuelto en ella, sin que se requiera nuevo pronunciamiento del tribunal in­
ferior. (Art. 208)
La sentencia que se pronuncia sobre las excepciones dilatorias opuestas puede
ser de dos tipos:
I o. Que acoja las excepciones dilatorias:
En este caso, el actor debe corregir los defectos o vicios que sirvieron de fun­
damento a la excepción siempre que ésta no sea de efectos permanentes.
Para efectuar tal corrección, el demandante no tiene plazo debiendo, eso sí,
no perder de vista la situación del abandono del procedimiento.
Posteriormente, es decir, efectuadas las correcciones por el demandante, el
demandado tiene el plazo de 10 días para contestar la demanda, cualquiera que
sea el lugar donde haya sido notificado. (Art. 308)
2o. Que rechace las excepciones dilatorias:
En este caso, el demandado tiene, también, el plazo de 10 días para contestar
la demanda cualquiera que sea el lugar donde ella se le notificó. (Art. 308)
La resolución que desecha las excepciones dilatorias es apelable en el sólo
efecto devolutivo, según lo dispone el artículo 307 inciso segundo del Código, y
si se considera que la resolución que resuelve las excepciones dilatorias tiene la
naturaleza jurídica de una sentencia interlocutoria que establece derechos per­
manentes en favor de las partes, la resolución que acoge una excepción dilatoria
también es apelable en el sólo efecto devolutivo, aplicando la regla general del
artículo 194 N° 2.

2a. Aceptar la demanda


El artículo 313 del Código preceptúa: “Si el demandado acepta llanamente las
peticiones del demandante, o si en sus escritos no contradice en materia substancial y
pertinente los liechos sobre que versa el juicio, el tribunal mandará citar a las partes para
oír sentencia definitiva, una vez evacuado el traslado de la réplica.
Igual citación se dispondrá cuando las partes pidan que se falle el pleito sin más
trámite".
199

Cuando el demandado acepta llanamente la demanda, se habla de "allanarse"


a la misma y debe comprender tanto los hechos como el derecho.
El allanamiento es "el acto por el cual el demandado admite, más que la exac­
titud de los hechos, la legitimidad de las pretensiones del actor."
El artículo 313 asimila el allanamiento a la demanda a la situación en que el
demandado no contradice en materia substancial y pertinente los hechos sobre
que versa el juicio. La no contradicción en materia substancial y pertinente sólo
alude a los hechos e importa una verdadera confesión del demandado y produce
los mismos efectos que el allanamiento.
El allanamiento puede ser expreso, cuando el demandado reconoce categóri­
camente los hechos y el derecho de la demanda; o tácito, cuando se da cumpli­
miento voluntariamente a lo pedido en la demanda.
Los efectos que produce el allanamiento a la demanda consisten en que el
tribunal da traslado de la réplica el demandante para la dúplica y, luego, el
tribunal cita a las partes para oír sentencia definitiva. Lo mismo sucede, cuando
las partes piden que se falle el pleito sin más trámite.
Es preciso destacar, desde luego, que la citación para oír sentencia se produce
en los siguientes casos:
I o. Si el demandado acepta llanamente las peticiones del demandante;
2o. Si el demandado no contradice en materia substancial y pertinente los
hechos sobre que versa el juicio;
3o. Si las partes piden que se falle el pleito sin más trámite; y
4o. Vencido el plazo para efectuar observaciones a la prueba. (Art. 432 inciso
primero)

3a. Permanecer inactivo en el proceso, es decir, no hacer nada


El hecho que el demandado, legalmente notificado, no conteste la demanda o
no haga gestión alguna en el pleito no significa que acepta las pretensiones del
actor, por lo que éste igualmente deberá probarlas.
La pasividad del demandado da lugar a la llamada rebeldía, que es el dere­
cho que la ley concede a una parte para pedir se dé curso progresivo a los autos
cuando un trámite, que debió ser cumplido por la contraria dentro de un término
legal, no ha sido cumplido.
La rebeldía se refiere solamente al trámite que el litigante no ha cumplido en
el plazo judicial o legal que se le concede, pero no tiene el carácter de general
para todo el juicio.
El artículo 78 del Código dispone: "Vencido un plazo judicial para la realización
200

de un acto procesal sin que éste se haya practicado por la parte respectiva, el tribunal, de
oficio o a petición de parte, declarará evacuado dicho trámite en su rebeldía y proveerá lo
que convenga para la prosecución del juicio, sin certificado previo del secretario".

4a. Defenderse
Esta es la actitud del demandado por la que él se defiende de las peticiones
de la demanda.
En doctrina, se distingue entre alegaciones y defensas y excepciones.
Las alegaciones o defensas desconocen la existencia del derecho objeto de la
acción deducida, niegan el derecho reclamado. Las excepciones, por su parte,
suponen que el derecho ha existido y sólo tienden a establecer que por un hecho
independiente de la constitución y existencia de él, éste ha caducado.
El Código no reconoce esta distinción, sino que para él, excepción o defensa
son términos sinónimos.
Puede afirmarse que el concepto de defensa es más amplio que el de excepción,
en el entendido que toda excepción es una defensa, y que entre ambas nociones
existe una relación de género a especie.
a) Clases de excepciones
Sin perjuicio de las excepciones dilatorias, existen también excepciones pe­
rentorias y mixtas.
1. Excepciones perentorias
Las excepciones perentorias tienen por objeto enervar la acción deducida y
se dirigen al fondo del asunto debatido.
Según la doctrina ellas son múltiples, porque dependen de los derechos que
se deduzcan, toda vez que por cada acción, se contempla como regla general,
una excepción y de ahí que se estime que serían innumerables los medios que el
demandado puede oponer para obtener el rechazo de la demanda.
Estas excepciones, normalmente, están constituidas por los modos de extin­
guir las obligaciones.
I. Oportunidad en que pueden oponerse
La regla general es que las excepciones perentorias deben oponerse en el
escrito de contestación de la demanda, como lo indica el N° 3 del artículo 309.
Por excepción, algunas excepciones perentorias pueden oponerse en cualquier
estado del juicio antes de la citación para oír sentencia, en primera instancia, y
de la vista de la causa, en segunda instancia. (Art. 310)
Estas excepciones perentorias, denominadas anómalas, son las siguientes:
201

a) Excepción de prescripción;
b) Excepción de cosa juzgada;
c) Excepción de transacción; y
d) Excepción de pago efectivo de la deuda cuando ésta se funde en un ante­
cedente escrito.
II. T ram itación
a) Si estas excepciones se formulan en primera instancia, después de recibida
la causa a prueba, se tramitan como incidentes que puede recibirse a prueba, si el
tribunal lo estima necesario, y se reserva su resolución para la sentencia definitiva.
b) Si se formulan antes de recibida la causa a prueba, también se tramitan
incidentalmente y la prueba que es menester recibir, se va a rendir junto con la
prueba del asunto principal, dejando su resolución para la sentencia definitiva.
c) Si estas excepciones se hacen valer en segunda instancia, igual van a tener
tramitación incidental, pero el tribunal de alzada se pronuncia sobre ellas en
única instancia en su sentencia definitiva. (Art. 310)
2. Excepciones m ixtas
Estas excepciones son aquellas que por su naturaleza son perentorias, pero
que la ley faculta al demandado para oponerlas como dilatorias.
De allí que este tipo de excepciones perentorias se denominan excepciones
mixtas o anómalas, porque teniendo el carácter de perentorias, se les puede hacer
valer como dilatorias.
El artículo 304 así lo dispone y señala, al efecto, las excepciones de cosa juz­
gada y de transacción.
I. T ram itación
Estas excepciones perentorias se tramitan del mismo modo que las dilatorias,
es decir, se someten al procedimiento incidental; pero, si son de lato conocimien­
to, es decir, si precisan de un examen más detenido de las cuestiones de hecho
en que ellas se fundan, se tramitan y, luego, su fallo se reserva para la sentencia
definitiva y se ordenará que, entre tanto, se conteste la demanda.

5. LA CONTESTACION DE LA DEMANDA

Es el acto procesal que corresponde cumplir al demandado y que realiza,


expresa o tácitamente, para enfrentarse a la demanda deducida en su contra
por el actor.
Con la contestación queda integrada la relación procesal y quedan fijados los
20 2

hechos sobre los cuales van a recaer la prueba y la sentencia definitiva.


La contestación de la demanda puede ser expresa o tácita. Es expresa, cuando
el demandado realiza efectivamente el trámite presentando el escrito respectivo.
Por el contrario, es tácita, cuando la contestación se tiene por evacuada en rebeldía
del demandado al no contestarla dentro del término legal.
I. Requisitos
La contestación de la demanda tiene los requisitos comunes a todo escrito y,
además, requisitos especiales.
I a. R equisitos comunes a todo escrito
a) Debe encabezarse con la suma; (Art. 30)
b) Debe cumplir con las obligaciones de ser patrocinada por abogado habili­
tado y contener el poder, es decir, el mandato judicial conferido a alguna de las
personas que la ley señala; y
c) Es necesario acompañar tantas copias simples cuantas sean las partes a
quienes debe notificarse la resolución que la provee. (Art. 31)
I b. R equisitos especiales de la contestación de la demanda
En conformidad al artículo 309 la contestación a la demanda debe contener:
I o. La designación del tribunal ante quien se presente;
2o. El nombre, domicilio y profesión u oficio del demandado;
3o. Las excepciones que se oponen a la demanda y la exposición clara de los
hechos y fundamentos de derecho en que se apoyan; y
4o. La enunciación precisa y clara, consignada en la conclusión, de las peti­
ciones que se sometan al fallo del tribunal.
II. Efectos
a) Queda integrada la relación procesal;
b) Queda delimitada la cuestión controvertida y esta cuestión controvertida
está constituida por las acciones hechas valer por el demandante en su demanda y
por las excepciones opuestas por el demandado en la contestación de la demanda.
El tribunal sólo debe pronunciarse en su sentencia definitiva respecto de las
acciones y excepciones deducidas oportunamente, sin poderla extender a otros
puntos que los litigantes no hayan sometido a su conocimiento.
c) Se produce la prórroga tácita de la competencia si el demandado no reclama
la incompetencia.
d) Contestada la demanda, el demandado no puede oponer excepciones
dilatorias salvo, que lo sean en el carácter de alegaciones o defensas en el curso
del juicio, y con la excepción que en segunda instancia es posible interponer
203

las excepciones dilatorias de incompetencia absoluta y de litis pendencia, en la


medida que no se hayan hecho valer en primera instancia. (Art. 305)

5a. Reconvenir
Si bien para efectos de estudio hablamos de la quinta actitud que puede tener
el demandado luego de notificado de la demanda, debe tenerse presente que la
reconvención debe deducirse en el mismo escrito en que se contesta la demanda.
Así las cosas, esta actitud deberíamos denominarla "defenderse y reconvenir",
pero, como ya estudiamos la defensa, nos dedicaremos a la reconvención.
La reconvención es la demanda que el demandado deduce contra el actor en
el escrito de contestación de la demanda ejercitando cualquier acción que tenga
en su contra.
Es decir, es una contra demanda que el demandado formula contra el actor
en el escrito de contestación.
Cuando se formula la reconvención, en realidad se trata de acciones diferentes,
donde el sujeto pasivo de una se convierte en sujeto activo de la otra.
Ahora bien, para que el demandado pueda hacer uso de esta facultad que le
confiere el legislador, debe ajustarse a ciertos requisitos establecidos por la ley.
a) Requisitos
1. Que el juez ante el cual se sigue el juicio sea competente para conocer de la
reconvención estimada como demanda o bien cuando sea admisible la prórroga
de competencia. (Art. 315)
Por ende, el demandado sólo va a poder deducir reconvención:
I o) Cuando el tribunal ante quien entabla la demanda tenga competencia para
conocer de la reconvención estimada como demanda.
2o) Cuando sea admisible la prórroga de competencia; y
3o) Cuando, aún por su cuantía, deba conocer de la reconvención un juez
inferior.
Para estimar la competencia, se considerará el monto de los valores reclamados
por vía de reconvención separadamente de los que son materia de la demanda.
(Art. 315 inciso segundo)
2. La reconvención debe formularse en el escrito de contestación de la deman­
da, sujetándose a lo que disponen los artículos 254 y 261, es decir, a los requisi­
tos de las demandas y a la facultad del demandante para ampliar o rectificar la
demanda antes de su contestación.
Se considera, para este efecto, como demandado, a la parte contra quien se
204

dedujo la reconvención. (Art. 314)


3. Debe estar sujeta al mismo procedimiento que la demanda, pues la recon­
vención se tramita y falla conjuntamente con la demanda principal.
b) Tramitación de la demanda reconvencional
De acuerdo con el artículo 316, la reconvención se substancia y falla conjunta­
mente con la demanda principal, pero, no hay término extraordinario para rendir
prueba fuera de la República, cuando no deba concederse en la cuestión principal.
Contra la reconvención, en conformidad al artículo 317, hay lugar a oponer
excepciones dilatorias las cuales deben oponerse todas en un mismo escrito y
dentro del término de 6 días.
Si se acoge una excepción dilatoria formulada en contra de la reconvención,
el actor reconvencional debe subsanar los defectos de que adolece su demanda
reconvencional dentro de los 10 días siguientes a la fecha de la notificación de
la resolución que acogió la excepción.
Si no subsana los defectos en ese plazo, se tiene por no presentada la deman­
da reconvencional para todos los efectos legales por el sólo ministerio de la ley.

6. LA REPLICA Y LA DUPLICA

El escrito de réplica es aquel que tiene por objeto ampliar, adicionar o modi­
ficar las acciones que haya formulado el demandante en la demanda, pero sin
que pueda alterar las acciones que sean objeto principal del juicio.
El escrito de dúplica, a su turno, es aquel que tiene por objeto ampliar, adi­
cionar o modificar las excepciones que haya formulado el demandado en la
contestación de la demanda, pero sin que pueda alterar las excepciones que sean
objeto principal del juicio. (Art. 312)
El trámite de la réplica corresponde, entonces, al demandante y, para evacuar­
lo, tiene el plazo de 6 días luego de la contestación de la demanda.
Posteriormente, el demandado tiene el mismo plazo, luego de la réplica, para
presentar su escrito de dúplica.
El artículo 312, señala como limitación de los escritos de réplica y dúplica, el
que en ellos no se puede alterar las acciones y excepciones, respectivamente, que
sean objeto principal del pleito.
Puede sostenerse que se altera una acción o una excepción, cuando se cambia
una por otra, por lo que es preciso, por ende, abandonar la primera por haberla
sustituido por la nueva.
En cambio, no existe esa alteración cuando se mantienen ambas acciones o
205

excepciones, pero contemplándose la segunda como subsidiaria, y teniendo una


y otra el mismo objeto, por derivarse de actos o hechos iguales o congruentes.
Con el escrito de dúplica queda terminado el período de discusión del juicio,
debiendo recordarse que si en el juicio ordinario se ha interpuesto reconvención,
de la réplica de ella, se debe conceder traslado por 6 días al demandante princi­
pal y demandado reconvencional para la dúplica en la reconvención. (Art. 316
inciso segundo)

7. LA CONCILIACION

El artículo 262 del Código dispone que, salvo las excepciones que indica, una
vez agotados los trámites de discusión y siempre que hayan hechos substancia­
les, pertinentes y controvertidos, el juez llamará a las partes a conciliación y les
propondrá personalmente bases de arreglo.
Por regla general, la conciliación tiene lugar en todo juicio civil en que sea
admisible legalmente la transacción, con las siguientes excepciones:
a) Juicio ejecutivo de las obligaciones de dar;
b) Juicio ejecutivo de las obligaciones de hacer y no hacer;
c) En las gestiones relativas a la declaración del derecho legal de retención,
pues estas gestiones no importan un juicio;
d) En la citación de la evicción, pues no hay juicio; y
e) Juicios de hacienda, porque en ellos se encuentra comprometido el interés
fiscal y tienen una reglamentación propia.
En todo caso, éstas excepciones no son las únicas, pues existen otros juicios
en que el llamado a conciliación tampoco es admisible, como es el caso de los
juicios sobre estado civil de las personas; juicio de nulidad de matrimonio y
juicio de separación de bienes, los que no solo interesan a las partes, sino que,
está comprometido el interés de la sociedad.
a) Requisitos para llamar a conciliación
Los requisitos que la ley precisa para que el juez pueda llamar a conciliación
son:
1°. Existencia de un juicio civil;
2°. Que no se trate de procedimientos exceptuados por la ley;
3o. Que el juicio en el cual se llama a conciliación recaiga sobre derechos
susceptibles de transarse, que son aquellos en que las partes pueden disponer
libremente y cuya transacción no está prohibida por la ley; y
206

4o. Que no se trate de los casos mencionados en el artículo 313, esto es:
I. Cuando el demandado acepta llanamente las pretensiones del demandante;
II. Cuando el demandado no contradice en manera substancial y pertinente
los hechos sobre los cuales versa el juicio, es decir, cuando no hay hechos sus­
tanciales, pertinentes y controvertidos; y
III. Cuando las partes solicitan que se falle el pleito sin más trámite.
b) Oportunidad
La oportunidad establecida por el legislador para que el juez llame a conci­
liación, es una vez agotados los trámites de discusión.
Sin perjuicio de lo anterior, el inciso final del articulo 262 preceptúa que: "El
precedente llamado a conciliación no obsta a que el juez pueda, en cualquier
estado de la causa, efectuar la misma convocatoria, una vez evacuado el trámite
de contestación de la demanda."
c) Tramitación
El juez debe llamar a conciliación a las partes una vez agotados los trámites
de discusión, pero bien puede hacerlo antes, desde que se evacúe el trámite de
contestación de la demanda.
Para ese fin, debe citar a una audiencia a las partes, no antes de 5 días ni más
allá de 15 días, contados desde la fecha en que se notifica tal resolución.
En todo caso, si en el procedimiento correspondiente se contempla mía audien­
c ia para la contestación de la demanda, se efectuará también en ella la diligencia
de conciliación, una vez evacuada la contestación.
Esta resolución se notifica por cédula porque ordena la comparecencia per­
sonal de las partes al tribunal.
Notificada a las partes, ellas deben concurrir por sí o por apoderados a esta
audiencia. Con todo el juez puede exigir la comparecencia personal de las par­
tes; sin perjuicio de que concurran los respectivos abogados o los mandatarios.
(Art. 264)
Si en el proceso hay pluralidad de partes se lleva a efecto la audiencia aunque
no concurran todas ellas. En este caso la conciliación sólo produce efectos res­
pecto de las partes que concurrieron, continuando el juicio respecto de aquellas
que no hubieren concurrido o no hubieren aceptado la conciliación. (Art.264)
Esta audiencia puede suspenderse por solicitud de las partes hasta por media
hora para deliberar. Incluso, si el tribunal lo estima necesario puede postergar la
audiencia hasta dentro de tercero día, a menos que las partes acuerden un plazo
mayor de lo cual se deja constancia y a ese comparendo las partes concurren sin
nueva citación. (Art. 265)
207

El juez de oficio ordena agregar aquellos antecedentes y medios probatorios


que estime pertinentes. (Art. 266)
El artículo 263 señala que el juez obra como amigable componedor y trata de
obtener un avenimiento total o parcial en el litigio y las opiniones que pueda
emitir no lo inhabilitan para seguir conociendo de la causa si la conciliación no
prospera.
Si las partes en este comparendo rechazan la conciliación o no se realiza el
comparendo, el secretario del tribunal certificará el hecho de inmediato, entre­
gando los autos al juez para su examen a fin de determinar si existen hechos subs­
tanciales, pertinentes y controvertidos para recibir la causa a prueba. (Art. 268)
La conciliación a que pueden llegar las partes puede ser total o parcial, según
que ellas convengan arreglar la totalidad del litigio o sólo una parte de él.
De esta conciliación se levanta acta, en la que se consignan, únicamente, las
especificaciones del arreglo y será firmada por el juez, las partes que lo deseen
y el secretario y se estima como sentencia ejecutoriada para todos los efectos
legales. (Art. 267)

8. RECEPCION DE LA CAUSA A PRUEBA

Si no se está en presencia de alguno de los casos del artículo 313 del Código
o cuando se trata de procesos en que están comprometidas normas de orden
público, concluidos los trámites que deben preceder a la prueba ya sea que se
proceda con la contestación expresa del demandado o en su rebeldía, el tribunal
debe examinar por sí mismo los autos y si estima que hay o puede haber contro­
versia sobre algún hecho sustancial y pertinente en el juicio, recibirá la causa a
prueba y en la misma resolución fija los hechos substanciales y controvertidos
sobre los cuales debe recaer la prueba.
Sólo pueden fijarse como puntos de prueba los hechos substanciales contro­
vertidos en los escritos anteriores a la resolución que ordena recibirla. (Art. 318)
Esta resolución es conocida, comúnmente, como "autos para el 318", aludiendo
al artículo en que se consigna la obligación del tribunal.
Para que sea procedente la recepción de la causa a prueba es preciso reunir
ciertos requisitos. '
a) Requisitos
I o. Que exista controversia;
2o. Que esta controversia se refiera a los hechos en atención a que el derecho
no se prueba;
208

3o. Que los hechos sobre los cuales recae la controversia deben ser substan­
cíales, esto es, deben tener una decidida importancia en la litis y deben ser per­
tinentes, es decir, que tengan relación con la materia debatida.
La resolución que recibe la causa a prueba es una sentencia interlocutoria de
aquéllas que resuelven un trámite que va a servir de base para el pronunciamiento
de otra sentencia.
Esta resolución, se notifica por cédula a todas las partes que figuran en el
proceso. (Art. 48)
b) Contenido de la resolución
I o. La orden de recibir la causa a prueba por el término legal; y
2o. La fijación de los puntos de la prueba, es decir, los hechos substanciales,
pertinentes y controvertidos que deberán acreditarse.
Eventualmente, aun cuando es lo normal, la resolución puede contener la
fijación de las audiencias para que las partes rindan su prueba de testigos. Si la
resolución nada dice y se va a rendir esta prueba, se debe solicitar al tribunal
que determine esas audiencias.
c) Recursos en contra de la resolución
I o. Recurso de reposición: es un medio de impugnación de carácter ordinario
en cuya virtud se pide al tribunal que dictó un auto o un decreto que lo modifi­
que o lo deje sin efecto.
Lo normal, es que este recurso puede interponerse en cualquier tiempo, si
se hacen valer nuevos antecedentes y, sin ellos, puede intentarse dentro del
término de 5 días desde la notificación a la parte respectiva de la resolución que
se impugna. (Art. 181)
Sin embargo, por excepción, tratándose de la resolución que recibe la causa a
prueba, que es una sentencia in terlocu toria, las partes pueden pedir reposición
de ella dentro de tercero día. (Art. 319)
El recurso, entonces, es excepcional pues procede en contra de una sentencia
interlocutoria y por cuanto su plazo es de 3 días.
En virtud de la reposición, la parte que la interpone puede pedir:
1) Que se modifiquen los hechos controvertidos fijados por el tribunal;
2) Que se eliminen algunos de esos hechos; o
3) Que se agreguen otros hechos controvertidos.
El tribunal frente a este recuso se pronuncia de plano sobre él o bien se le da
la tramitación incidental. (Art. 326)
La resolución que acoge la reposición es apelable en el sólo efecto devolutivo.
209

2°. Recurso de apelación: este recurso presenta la particularidad, en este caso,


en que sólo puede interponerse en el carácter de subsidiario de la reposición
pedida, para el caso que ella no fuera acogida por el juez.
El plazo, como es obvio, es de 3 días, lo que hace excepción al plazo normal
para apelar de las sentencias interlocutorias que es de 5 días.
Si se rechaza la reposición y el tribunal concede esta apelación subsidiaria, lo
hace en el sólo efecto devolutivo. (Art. 319)
En este caso, la causa seguirá su tramitación y el tribunal de alzada conocerá,
en su oportunidad, del recurso de apelación.
Ahora bien, lo más frecuente es que cuando la Corte de Apelaciones conozca
del recurso de apelación subsidiario el término probatorio haya vencido y podría
ocurrir que el tribunal de alzada acoja el recurso.
En este caso, el inciso final del artículo 339 del Código proporciona la solu­
ción: "Deberá concederse un término especial de prueba por el número de días que fije
prudencialmente el tribunal, y que no podrá exceder de ocho, cuando tenga que rendirse
nueva prueba, de acuerdo con la resolución que dicte el tribunal de alzada, acogiendo la
apelación subsidiaria a que se refiere el artículo 319. Para hacer uso de este derecho no
se necesita la reclamación ordenada en el inciso anterior. La prueba ya producida y que
no esté afectada por la resolución del tribunal de alzada tendrá pleno valor."
Por otra parte, la resolución en que explícita o implícitamente se niegue el
trámite de recepción de la causa a prueba, salvo que las partes pidan que se falle
la causa sin más trámite, es apelable. (Art. 326)
Esta situación ocurrirá, en forma ex p lícita, cuando el tribunal, luego de estu­
diar el proceso una vez terminado el período de la discusión y sin que se haya
producido conciliación, cuando proceda, señale expresamente que no existen
hechos substanciales, pertinentes y controvertidos y, posteriormente, cita a las
partes para oír sentencia.
Así, luego del análisis que ordena el artículo 318, el tribunal dirá: "N o exis­
tiendo hechos substanciales, pertinentes o controvertidos, cítese a las partes
para oír sentencia." También podría decir: "No existiendo hechos substanciales,
pertinentes o controvertidos, no se recibe la causa a prueba. Cítese a las partes
para oír sentencia." O bien: "Tratándose la discusión sobre un punto de derecho,
no se recibe la causa a prueba, y cítese a las partes para oír sentencia."
En forma im plícita, sucede cuando el tribunal, en lugar de recibir la causa
a prueba, cita a las partes para oír sentencia, con lo cual está dando a entender
que no habrá lugar a la prueba.
En este caso, luego del análisis del artículo 318, el tribunal dice: "Cítese a las
partes para oír sentencia."
210

Ahora bien, la norma del artículo 326 a que se ha hecho referencia, se debe
relacionar con el artículo 432 del Código que preceptúa: " Vencido el plazo a que
se refiere el artículo 430 (observaciones a la prueba), se hayan o no presentado escritos y
existan o no diligencias pendientes, el tribunal citará para oír sentencia.
En contra de esta resolución sólo podrá interponerse recurso de reposición, el que
deberá fundarse en error de hecho y deducirse dentro de tercero día. La resolución que
resuelva la reposición será inapelable."
En efecto, tenemos, por un lado, que el artículo 432 dispone que la resolución
que cita a las partes para oír sentencia, únicamente, es susceptible del recurso
de reposición fundado en un error de hecho como sería, por ejemplo, el que no
hubiese transcurrido íntegramente el plazo de 10 días para hacer observaciones
a la prueba y, por ende, no procedía citar para oír sentencia; y, por otra parte,
que el artículo 326 dispone que la resolución en que explícita o implícitamente
niega el trámite de la recepción de la causa a prueba, es apelable.
De este modo, si el tribunal resuelve citar a las partes para oír sentencia, im­
plicará que no recibirá la causa a prueba y, en consecuencia, se podrá apelar de
su decisión. En este caso, no se estará apelando de la resolución que cita para
oír sentencia, pues ella es inapelable, sino que, se apelará en cuanto el tribunal
al decidirlo de ese modo, explícitamente está negando la recepción de la causa
a prueba.
Por ejemplo, si el tribunal dice "cítese a las partes para oír sentencia", la
parte interesada puede apelar, pero no de esa resolución, sino que, por cuanto
al dictarla el tribunal está señalando, implícitamente, que no recibirá la causa a
prueba. La apelación, en consecuencia, se fundamentará en la circunstancia de
no haberse recibido la causa a prueba.
d) Ampliación de la prueba
En conformidad al artículo 318 inciso final, sólo pueden fijarse como puntos
de prueba los hechos substanciales y controvertidos en los escritos anteriores a
la resolución que ordena recibirla.
No obstante, lo afirmado en el artículo 318, es posible la ampliación de la
prueba en los casos que contempla el artículo 321:
1) Cuando dentro del término probatorio ocurre algún hecho substancialmente
relacionado con el hecho que se ventila. Esta resolución que acepta la ampliación
es inapelable; y
2) Cuando la ampliación se refiere a hechos verificados y no alegados antes
de recibirse a prueba la causa con tal que jure el que los aduce que sólo entonces
han llegado a su conocimiento.
La solicitud de ampliación se tramita como incidente en cuaderno separado y
sin suspender la tramitación de la causa principal por lo que continuará corriendo
211

el término probatorio.
A su vez, al responder la otra parte el traslado de la solicitud de ampliación de
la prueba, puede alegar nuevos hechos que reúnan las condiciones del artículo
321 o bien otros hechos que tengan alguna relación con los que se mencionan en
la solicitud de ampliación. (Art. 322)
e) Situación especial respecto de la prueba testimonial
La parte que desee rendir prueba testimonial, debe presentar una lista de los
testigos de que se valdrá, debidamente individualizados, y una minuta de los
puntos sobre que piensa rendir prueba de testigos, enumerados y especificados
con claridad y precisión.
La minuta de puntos de prueba es una enumeración de preguntas concretas
y precisas que se dirigen a los testigos por la parte que los presenta y su objetivo
es detallar los hechos controvertidos fijados por el tribunal de tal manera que
estas preguntas no pueden desatenderse de esos hechos determinados por el
juez, sino que, deben amoldarse a ellos.
En la práctica, se presenta un escrito en que, en lo principal, se señala la in­
dividualización de los testigos, es decir, nombre, apellido, profesión u oficio y
domicilio; y, en un otrosí, se contiene la minuta de puntos de prueba.
Cabe señalar que la ley no limita el número de testigos que se pueden señalar
en la lista de testigos, sin perjuicio de que, como se verá, no todos podrán declarar.
Incluso, es conveniente señalar a varios testigos por si, cuando corresponde, ellos
son inhabilitados debiendo advertirse que, por regla general, sólo se examinarán
a los testigos que figuren en la lista respectiva.
El artículo 374 del Código dispone: "Opuesta la tacha y antes de declarar el
testigo, podrá la parte que lo presenta pedir que se omita su declaración y que se
reemplace por la de otro testigo hábil de los que figuran en la nómina respectiva".
A pesar que el artículo 320 del Código señala que se debe acompañar una
nómina de puntos de prueba, como él no establece sanción para el caso en que
la minuta no se acompañe, la jurisprudencia ha señalado que se entenderá que
los testigos sólo declararan al tenor de los hechos controvertidos que fijó el juez.
f) Oportunidad para presentar la lista de testigos y minuta de puntos de prueba
Sobre el particular, es preciso distinguir dos situaciones:
I a. Cuando no se h a y a p ed id o rep osición : desde la primera notificación de la
resolución a que se refiere el artículo 318, y hasta el 5o día de la última; y
2a. Si sea p ed id o reposición : dentro de los 5 días siguientes a la notificación por
el estado de la resolución que se pronuncie sobre la última solicitud de reposición.
Como dijimos, cada parte debe presentar una minuta de los puntos sobre que
piense rendir prueba de testigos, enumerados y especificados con claridad y
21 2

precisión y debe, también, acompañar una nómina de los testigos de que piensa
valerse, con expresión del nombre y apellido, domicilio profesión u oficio. La
indicación del domicilio debe contener los datos necesarios a juicio del juzgado,
para establecer la identificación del testigo.
El Código señala que si se ha pedido reposición y ya se ha presentado lista
de testigos y minuta de puntos por alguna de las partes, no es necesario presen­
tar nuevas lista ni minuta, salvo que, como consecuencia de haberse acogido el
recurso, la parte que las presenta estime pertinente modificarlas.
Por último, aun cuando el Código señala que cada parte "debe" presentar, es
obvio que ello ocurre en el evento que se piense rendir prueba testifical.

9. TERMINO PROBATORIO

Es el plazo concedido por la ley, el juez o las partes para rendir la prueba que
resulte pertinente para acreditar sus hechos.
a) Características
1. Es un término fatal para rendir la prueba de testigos. En efecto, esta prueba
sólo puede practicarse dentro del término probatorio. (Art. 340)
2. Es un plazo que puede ser legal, judicial o convencional, pues está esta­
blecido por la ley, sin perjuicio de lo cual puede, en ciertos casos, ser precisado
por el juez y en otros, acordado por las partes.
3. Es un plazo común, pues empieza a correr para todas las partes desde la
última notificación de la resolución que recibe la causa a prueba a las partes.
(Art. 327)
4. Es improrrogable;
5. Es susceptible de reducirse por acuerdo unánime de las partes. (Art. 328)
6. No se suspende encaso alguno, salvo que todas las partes lo pidan. (Art. 339)
7. Dentro del término probatorio debe solicitarse toda diligencia probatoria
que no se haya solicitado con anterioridad a su iniciación. (Art. 327); y
8. Cualquier incidente que se formule dentro de este término, debe substan­
ciarse en cuaderno separado si se relaciona con la prueba, ello, para evitar la
posible suspensión del término probatorio por la vía incidental.
b) Desde cuando comienza a correr el término probatorio
Para determinar cuando comienza a correr el término probatorio, se debe
determinar si no se ha deducido reposición apelando en subsidio en contra de
213

la resolución que recibió la causa a prueba o, por el contrario, si se han deducido


esos recursos.
I a. Si no se ha deducido reposición apelando en subsidio de la resolución que
recibió la causa a prueba : el término probatorio comienza a correr desde la última
notificación por cédula de la resolución que recibió la causa a prueba.
2a. Si se ha deducido reposición en contra de la resolución que recibió la causa
a prueba: en este caso, el término probatorio comienza a correr desde la fecha
de la notificación por el estado diario de la resolución que se pronuncia sobre la
última solicitud de reposición.
c) Clases
El término probatorio puede ser de tres clases: ordinario, extraordinario y
especial.

A. TERMINO PROBATORIO ORDINARIO

Es aquel que tiene una duración de 20 días y en el cuál, necesariamente, debe


rendirse la prueba testimonial. (Art. 328)
Este término puede reducirse por acuerdo unánime de las partes, en cuyo
caso estaremos en presencia de un término convencional.
Resulta conveniente destacar que durante este término se puede rendir prueba
en cualquier punto de la República o fuera de ella pues existe la creencia errónea
de que solamente durante el término extraordinario se puede rendir prueba en
otro punto del país o fuera de él.
Así, el artículo 334 dispone: "Se puede, durante el término ordinario, rendir
prueba en cualquier parte de la República y fuera de ella."

B. TERMINO PROBATORIO EXTRAORDINARIO

Es aquél que la ley concede para el caso que haya que rendirse prueba en
otro territorio jurisdiccional o fuera de la República y consiste en el aumento del
término ordinario por un número de días igual al aumento del emplazamiento.
(Art. 329)
Por ende, este término se encuentra compuesto por el término ordinario más
el número de días que señale la tabla de emplazamiento.
De acuerdo a lo que indica el artículo 335, vencido el término ordinario sólo
214

puede rendirse prueba en aquellos lugares para los cuales se haya otorgado el
aumento extraordinario del término, el que empieza a correr una vez que se
extingue el término ordinario y dura para cada localidad solamente el número
de días que señala la respectiva tabla de emplazamiento. (Art. 333)
El término extraordinario debe pedirse antes del vencimiento del término
ordinario y determinando el lugar en que la prueba debe rendirse. (Art. 332)
En algunos libros suele indicarse que existen dos Términos Extraordinarios,
o bien, que él puede ser de dos clases.
Nosotros, discrepamos de esas opiniones y sostenemos que existe un solo
Término Extraordinario y, lo que sucede, es que existen algunas diferencias
de cuando él se pide para rendir prueba dentro del territorio de la República o
fuera del mismo.

Dentro Fuera
I. Si se trata de rendir prueba dentro del I. En cambio, si se trata de rendir prue­
territorio de la República el Término ba fuera del territorio de la República,
Extraordinario se concede siempre se requiere determinar que los medios
que se solicite, a menos que haya un probatorios existen y, por ello, deben
justo motivo para creer que se pide ma­ concurrir las siguientes circunstancias:
liciosamente con el sólo propósito de I a. Que del tenor de la demanda, de la
demorar el curso del juicio. (Art. 330) contestación o de otra pieza del expe­
diente aparezca que los hechos a que se
refieren las diligencias probatorias so­
licitadas han acaecido en el país en que
deben practicarse dichas diligencias, o
que allí existen los medios probatorios
que se pretende obtener;
2a. Que se determine la clase y con­
dición de los instrumentos de que el
solicitante piensa valerse y el lugar en
que se encuentran; y
3a. Que, tratándose de prueba de testi­
gos, se exprese su nombre y residencia
o se justifique algún antecedente que
haga presumible la conveniencia de
obtener sus declaraciones. (Art. 331)
215

II. Si se trata de rendir prueba den­ II. Cuando se trata de Término


tro del territorio de la República el Extraordinario para rendir prueba
Término Extraordinario se conce­ fuera de la República, se concede
de con citación. (Art. 336>69). En con audiencia. (Art. 339>69)
virtud de la citación, el término se En cambio, cuando se decreta con
concede, pero se entiende que no audiencia, el tribunal, previamente,
puede llevarse a efecto sino pasados debe decretar traslado, por lo que
3 días después de la notificación se origina un incidente, y, una vez
de la parte contraria, la cual tendrá fallado, el tribunal resuelve.
el derecho de oponerse o deducir
observaciones dentro de dicho pla­
zo, suspendiéndose en tal caso la
diligencia hasta que se resuelva el
incidente.

III. Por último, tratándose del Tér­ III. En cambio, cuando se solicita
mino Extraordinario para rendir aumento extraordinario para rendir
prueba dentro de la República, no prueba fuera de la República, el tri­
se exige caución alguna. bunal exigirá, para dar curso a la so­
licitud, que se deposite en la cuenta
corriente del tribunal una cantidad
cuyo monto no puede fijarse en me­
nos de medio sueldo vital ni en más
de dos sueldos vitales, cantidad que
se manda aplicar al Fisco si resulta
establecida en el proceso alguna de
las circunstancias siguientes:
I a. Que no se ha hecho diligencia alguna
para rendir la prueba pedida;
2a. Que los testigos señalados, en el caso
del artíado 331, no tenían conocimiento
de los heclws, ni se han hallado en situa­
ción de conocerlos; y
3a. Que los testigos o documentos no han
existido nunca en el país en que se ha
pedido que se practiquen las diligencias
probatorias. (Art. 338)
216

Sanción común

El artículo 337 del Código dispone: "La parte que haya obtenido aumento extraor­
dinario del término para rendir prueba dentro o fuera de la República, y no la rinda,
o sólo rinda una impertinente, será obligada a pagar a la otra parte los gastos que ésta
haya hecho para presenciar las diligencias pedidas, sea personalmente, sea por medio de
mandatarios.
Esta condenación se impondrá en la sentencia definitiva y podrá el tribunal exonerar
de ella a la parte que acredite no haberla rendido por motivos justificados".
Por último, los incidentes a que dé lugar la concesión de este aumento ex­
traordinario, dentro o fuera de la República, se tramitan en pieza separada y no
suspenden el término probatorio, pero no se cuentan en el aumento extraordinario
los días que transcurran mientras dura el incidente sobre concesión de aumento
extraordinario. (Art. 336 inciso tercero)

C. TERMINO PROBATORIO ESPECIAL


Es aquel que se concede cada vez que durante el término probatorio ocurra
algún entorpecimiento, es decir, cuando sucede algún hecho o sobrevenga cual­
quier situación en el proceso que impida real y legítimamente la recepción de
la prueba.

a) Casos en que procede


El Código dispone, en el inciso 2o del artículo 339: "Si durante él ocurren entor­
pecimientos que imposibiliten la recepción de la prueba, sea absolutamente, sea respecto
de algún lugar determinado, podrá otorgarse por el tribunal un nuevo término especial
por el número de días que haya durado el entorpecimiento y para rendir prueba sólo en
el lugar a que dicho entorpecimiento se refiera" y en el inciso tercero de la misma norma,
que "No podrá usarse de este derecho si no se reclama del obstáculo que impide la prueba
en el momento de presentarse o dentro de los tres días siguientes."
Ahora bien, existen situaciones en que el Código contempla el entorpecimiento
que hace procedente la concesión de un término especial, pero, no son los únicos
casos, ya que cada vez que ocurra un entorpecimiento puede solicitarse este tipo
de término.

b) Algunos términos especiales a que alude el Código


1) Debe concederse un término especial de prueba por el número de días
que fije prudencialmente el tribunal, y que no podrá exceder de 8, cuando tenga
que rendirse nueva prueba, de acuerdo con la resolución que dicte el tribunal
217

de alzada, acogiendo la apelación subsidiaria a que se refiere el artículo 319, es


decir, aquella deducida en subsidio de la reposición en contra del auto de prueba;
(Art. 339 inciso final)
2) Las diligencias iniciadas en tiempo hábil y no concluidas en él por im­
pedimento cuya remoción no haya dependido de la parte interesada, podrán
practicarse dentro de un breve término que el tribunal señalará, por una sola
vez, para este objeto. Este derecho no podrá reclamarse sino dentro del término
probatorio o de los tres días siguientes a su vencimiento; y (Art. 340)
3) Siempre que el entorpecimiento que imposibilite la recepción de la prueba
sea la inasistencia del juez de la causa, deberá el secretario, a petición verbal de
cualquiera de las partes, certificar el hecho en el proceso y con el mérito de este
certificado fijará el tribunal nuevo día para la recepción de la prueba. (Art. 340)

10. LA PRUEBA Y LOS MEDIOS DE PRUEBA EN PARTICULAR

a) La prueba y los medios de prueba en particular


Las cuestiones que pueden someterse al conocimiento y decisión de un tribunal
de justicia pueden versar sobre puntos de hecho o de derecho.
Normalmente, la prueba recae exclusivamente sobre los hechos pues el dere­
cho no se prueba, salvo, excepcionalmente, cuando se trata del derecho extran­
jero que no tiene por qué ser conocido por el juez o cuando se trata de probar
la costumbre en los casos en que ella constituye derecho, aun cuando, sobre el
particular, algunos autores sostienen que en este caso no se estará probando el
derecho, sino que, los hechos que constituyen la costumbre.

b) Concepto de prueba
"En su acepción común la prueba es la acción y el efecto de probar; y probar es
demostrar de algún modo la certeza de un hecho o la verdad de una afirmación".
Por otra parte, el objeto de la prueba, es decir, qué se prueba, es, por regla
general, los hechos, siempre que sean pertinentes y controvertidos.

c) La carga y la valoración de la prueba


Lo que se denomina carga de la prueba obedece a saber quién prueba.
El inciso I o del artículo 1698 del Código Civil señala: "Incumbe probar las
obligaciones o su extinción al que alega aquéllas o ésta". Esta norma tiene algu­
nas excepciones cuando la ley invierte el peso de la prueba para determinadas
situaciones.
218

Valorar la prueba, por su parte, consiste en determinar la eficacia que tienen


los medios de prueba que establece la ley. "El tema se centra en la facultad que se
le confiere al juez para la valoración de la prueba producida y, por consiguiente,
las limitaciones que de ella se formulen por vía Legislativa".
El inciso segundo del citado artículo, como asimismo, el artículo 341 del Códi­
go de Procedimiento Civil, señalan cuales son los medios de prueba, surgiendo,
así, la llamada disponibilidad o indisponibilidad de la prueba y que consiste en
determinar si esos medios de prueba que indica la ley pueden o no ampliarse
con otros.
Por último, se presenta respecto de los medios de prueba, lo referente a su
apreciación comparativa, es decir, de entre los medios de prueba que señala la
ley a cual debe dársele preferencia.
El Código de Procedimiento Civil, en el Párrafo 8 del Título XI del Libro II,
se refiere a "la apreciación comparativa de los medios de prueba", consagrando
el artículo 428 que dispone que "Entre dos o más pruebas contradictorias, y a
falta de ley que resuelva el conflicto, los tribunales preferirán la que crean más
conforme a la verdad" y, luego, en el artículo 429, alude a la forma de invalidar
las escrituras públicas.
Nosotros agregamos que tales normas deben complementarse, para apreciar
los diversos medios de prueba, con las disposiciones que tengan las leyes espe­
ciales, en cuyo caso habrá que dar preferencia al medio de prueba que ordene la
ley; y, con la normativa relativa a las presunciones.

d) Sistemas de valoración de la prueba


Siguiendo al profesor Couture sostenemos que, básicamente, existen tres
sistemas de valoración de la prueba: el de prueba legal o tasada; el de prueba
libre o libre convicción y el de la sana crítica.
El Sistem a de Prueba Legal o Tasada es aquel en el cual la ley señala el grado
de eficacia que tiene cada medio probatorio.
En Chile, algunos artículos aluden al valor de los medios de prueba. Así, los
artículos 1700 a 1707 del Código Civil, aluden al valor probatorio de los instru­
mentos; el artículo 384 del Código de Procedimiento Civil, se refiere a la fuerza
probatoria de los testigos; los artículos 398 a 401 contemplan el valor de la con­
fesión; el artículo 408, se refiere al valor de la inspección personal del tribunal y
los artículos 426 y 427, a las presunciones.
El artículo 1708 del Código Civil y el artículo 402 del Código de Procedimiento
Civil, por su parte, son algunas de las normas especiales que da la ley respecto
a pruebas prohibidas.
219

En todo caso, debe tenerse en cuenta que cuando la ley confiere facultades
al juez para apreciar los medios de prueba, no estamos en presencia de prueba
reglada.
El Sistem a de Prueba Libre o Libre Convicción, enseña Couture, es "aquel
modo de razonar que no se apoya necesariamente en la prueba que el proceso
exhibe al juez, ni en medios de información que pueden ser fiscalizados por las
partes". Y agrega: "Dentro de ese método el magistrado adquiere el convenci­
miento de la verdad con la prueba de autos, fuera de la prueba de autos y aun
contra la prueba de autos".
El Sistema de la Sana Crítica, por último, es aquel "del correcto entendimiento
humano".
Couture nos dice: "Las reglas de la sana crítica son, ante todo, las reglas del
correcto entendimiento humano. En ellas interfieren las reglas de la lógica, con
las reglas de la experiencia del juez. Unas y otras contribuyen de igual manera
a que el magistrado pueda analizar la prueba (ya sea de testigos, de peritos, de
inspección judicial, de confesión en los casos en que no es lisa y llana) con arreglo
a la sana razón y a un conocimiento experimental de las cosas". Y enseña: "El juez
que debe decidir con arreglo a la sana crítica, no es libre de razonar a voluntad,
discrecionalmente, arbitrariamente. Esta manera de actuar no sería sana crítica,
sino libre convicción. La sana crítica es la unión de la lógica y de la experiencia,
sin excesivas abstracciones de orden intelectual, pero también sin olvidar esos
preceptos que los filósofos llaman de higiene mental, tendientes a asegurar el
más certero y eficaz razonamiento".

e) ¿A quién le incumbe probar?


Hemos visto que si bien es cierto que la prueba no constituye una obligación
porque nadie puede ser obligado a probar, no lo es menos que el litigante que
quiera obtener en el juicio se encuentra en la necesidad de probar los hechos
que alega.
De allí que se diga que la prueba impone al litigante que debe rendirla una
carga que es lo que se conoce como onus probandi.
El Código no contiene disposición alguna de carácter general sobre esta
materia, pero, el artículo 1698 inciso I o del Código Civil, establece que incumbe
probar las obligaciones o su extinción al que alega aquéllas o ésta.
De allí fluye que la necesidad de probar está impuesta por la ley al que alega
un hecho contrario al estado normal de las cosas o al que alega un hecho que
modifica una situación adquirida. Por ende, será generalmente el actor a quien
corresponda acreditar los hechos que alega, ya que es él el que pretende que el
demandado está obligado para con él, o bien, que existe una situación jurídica
220

determinada en su favor.
Por otra parte, si al probar la existencia de una obligación el demandado ex­
presa que ella se ha extinguido por alguno de los medios legales, le corresponde
a él probar ese modo de extinción.

Excepciones
Existen situaciones que constituyen una excepción a lo anotado:
1. Las presunciones legales: la parte favorecida con una presunción queda
liberada del peso de la prueba, lo que no impide que la contraria pueda destruir
los fundamentos de la presunción.
2. Pacto de las partes: a través de éste, las partes pueden convenir en alterar
el onus probandi, como lo han resuelto nuestros tribunales.

11. PRUEBA INSTRUMENTAL

Es aquella por la cual se tiende a la demostración fehaciente de un hecho que


ya expiró en el tiempo, y al que la ley le otorga determinados efectos de credi­
bilidad, por estar representados en un documento idóneo.
Instrum ento es todo escrito por el cual se consigna un hecho. Tienen este
carácter, todos los escritos que sirven para acreditar los hechos en el juicio.

A. INSTRUMENTOS PUBLICOS
Instrumento Público o auténtico es el autorizado con las solemnidades legales
por el competente funcionario. (Art. 1699 C. C.)
Además de estos instrumentos, hay ciertos documentos que se consideran
como instrumentos públicos en juicio.
Ellos, están señalados en el artículo 342 del Código de Procedimiento Civil,
norma que dispone:
Serán considerados como instrumentos públicos enjuicio, siempre que en su
otorgamiento se hayan cumplido las disposiciones legales que dan este carácter:
I o Los documentos originales: estos documentos son aquellos en que consta
el acto mismo o aquellos en que se ha suscrito el acto mismo y pueden tener o
no matriz.
2° Las copias dadas con los requisitos que las leyes prescriban para que hagan
fe respecto de toda persona, o, a lo menos, respecto de aquella contra quien se
hacen valer: se refiere a las copias que se han obtenido de los originales y para
221

que éstas tengan valor, deben cumplir con los requisitos que la propia ley indica
para este fin.
3o Las copias que, obtenidas sin estos requisitos, no sean objetadas como
inexactas por la parte contraria dentro de los 3 días siguientes a aquel en que se
le dio conocimiento de ellas: alude a las llamadas copias simples que son aquéllas
que se han otorgado sin haberse cumplido en su dación los requisitos señalados
por la ley y para que ellas puedan ser consideradas como instrumentos públicos
en juicio, es menester que la parte contraria no las objete dentro de tercero día
contado desde la notificación de la resolución que las tuvo por acompañadas a
los autos.
4° Las copias que, objetadas en el caso del número anterior, sean cotejadas y
halladas conforme con sus originales o con otras copias que hagan fe respecto
de la parte contraria: este número se refiere al caso en que la parte, haciendo uso
del derecho de objetar las copias dadas sin haber cumplido los requisitos legales
las objeta, pero cotejadas, han sido halladas conformes con sus originales o con
otras copias que hacen fe respecto de la parte contraria.
Cobra importancia, en esta materia, la institución del cotejo, que es la diligencia
que consiste en comparar un documento con otro, o bien, una letra, una firma
con otra. El cotejo puede ser tanto de instrumento como de letra.
Es de instrumento, cuando procede tratándose de documentos públicos o
auténticos que tengan una matriz.
Es de letras, cuando se niegue la autenticidad de un instrumento privado o
de uno público que carezca de matriz.
El cotejo de instrumentos, se lleva a cabo por el funcionario que haya autori­
zado la copia presentada enjuicio o bien por el secretario del tribunal o por otro
ministro de fe que designe el tribunal. En tanto que el cotejo de letra se lleva a
cabo por peritos;
5o Los testimonios que el tribunal mande agregar durante el juicio, autoriza­
dos por su secretario u otro funcionario competente y sacados de los originales
o de copias que reúnan las condiciones indicadas en el número anterior: estos
testimonios que el tribunal puede mandar agregar durante el juicio, se ordenan
con citación de las partes, y puede constituir una medida para mejor resolver; y
6o Los documentos electrónicos suscritos mediante firma electrónica avanzada.
La Ley 19.799, sobre firma electrónica, publicada el 12 de abril de 2002, señala
en su artículo 2o que para los efectos de esa ley, se entiende por: g) Firma electró­
nica avanzada: aquella certificada por un prestador acreditado, que ha sido creada
usando medios que el titular mantiene bajo su exclusivo control, de manera que
se vincule únicamente al mismo y a los datos a los que se refiere, permitiendo
la detección posterior de cualquier modificación, verificando la identidad del
22 2

titular e impidiendo que desconozca la integridad del documento y su autoría.


Por otra parte, con arreglo al artículo 348 bis del Código, presentado un
documento electrónico, el tribunal citará para el 6o día a todas las partes a una
audiencia de percepción documental. En caso de no contar con los medios téc­
nicos electrónicos necesarios para su adecuada percepción, apercibirá a la parte
que presentó el documento con tenerlo por no presentado de no concurrir a la
audiencia con dichos medios.
Tratándose de documentos que no puedan ser transportados al tribunal, la
audiencia tendrá lugar donde éstos se encuentren, a costa de la parte que los
presente.
En caso que el documento sea objetado, en conformidad con las reglas gene­
rales, el tribunal puede ordenar una prueba complementaria de autenticidad, a
costa de la parte que formula la impugnación, sin perjuicio de lo que se resuelva
sobre pago de costas. El resultado de la prueba complementaria de autenticidad
será suficiente para tener por reconocido o por objetado el instrumento, según
corresponda.
Para los efectos de proceder a la realización de la prueba complementaria de
autenticidad, los peritos procederán con sujeción a lo dispuesto por los artículos
417 a 423.
En el caso de documentos electrónicos privados, para los efectos del artículo
346, N°3, se entenderá que han sido puestos en conocimiento de la parte contraria
en la audiencia de percepción.

a) Iniciativa para la producción de la prueba instrumental


La regla general, es que la prueba instrumental se produce a iniciativa de las
partes y, por excepción, es de iniciativa del tribunal como medida para mejor
resolver. (Art. 159 N° 1)

b) Forma de acompañar los instrumentos públicos en juicio


La parte que desee rendir prueba instrumental de acompañar el instrumento
respectivo, si está en su poder, o pedir que la parte contraria o un tercero exhiba
aquellos documentos que obren en poder de ellos.
1. Documentos que la parte tiene en su poder y que los desea presentar en el
ju icio
Los instrumentos públicos se acompañan con citación, por lo cual la contra­
parte tiene el plazo de 3 días para objetarlos.
Cuando se trata de documentos que se acompañan con la demanda el plazo
para objetarlos, sean públicos o privados, es el término de emplazamiento.
223

Cuando se agrega un instrumento extendido en lengua extranjera cuya tra­


ducción se acompaña al juicio, la parte contraria puede pedir dentro de 6 días
que esa traducción sea revisada por un perito. (Art. 347)
2. D ocum entos que están en m an os de un tercero o en pod er de la p arte co n ­
traría
En estos casos, se puede pedir la exhibición de tales documentos, que con­
siste en mostrar el documento para que se lo examine sin necesidad de dejarlo
agregado a los autos.
Para que opere esta exhibición, se precisa que el documento cuya exhibición
se solicita tenga una relación directa con la cuestión debatida y que él no revista
el carácter de secreto o confidencial. (Art. 349)
Los gastos en que se pueda incurrir con ocasión de esta exhibición instrumental
son de cargo de aquél que pide la diligencia.
Si se rehúsa la exhibición ordenada por el tribunal, sin justa causa, el Código
contempla sanciones, dependiendo si se trata de la contraparte o de un tercero.
Si se trata de la contraparte, tiene como sanciones la imposición de multas que
no excedan de dos sueldos vitales o arrestos hasta por dos meses y la pérdida
del derecho de hacer valer esos mismos documentos en apoyo de su defensa, a
menos que el solicitante los haga valer también en apoyo de su defensa.
Si se trata de un tercero que se rehúsa a la exhibición, se le puede castigar con
las mismas multas o apremios. (Art. 276)

c) Oportunidad para rendir la prueba instrumental


La prueba instrumental puede rendirse en cualquier estado del juicio hasta
el vencimiento del término probatorio en primera instancia y, hasta la vista de
la causa en segunda instancia. (Art. 348)
Cuando se acompañan en segunda instancia, no se suspende la vista de la
causa, pero el tribunal no la puede fallar Sino vencido el plazo de citación cuando
haya lugar a ella o al apercibimiento legal.

d) Instrumentos otorgados fuera de Chile


Los instrumentos públicos otorgados fuera de Chile deben presentarse debi­
damente legalizados.
Se entiende que están legalizados, cuando en ellos conste el carácter público
y la verdad de las firmas de las personas que los han autorizado, atestiguadas
ambas circunstancias por los funcionarios que, según las leyes o la práctica de
cada país, deban acreditarlas.
224

La autenticidad de las firmas y el carácter de estos funcionarios se comprobará


en Chile por alguno de los medios que señala el artículo 345.

e) Valor probatorio de un instrumento público


En lo referente al valor probatorio de los instrumentos públicos, se debe dis­
tinguir de su valor entre las partes y frente a terceros.
I o. Entre las partes
Entre las partes los instrumentos públicos hacen plena fe o prueba acerca de
las siguientes circunstancias:
I a. Del hecho de haberse otorgado por las personas y de la manera que en
ellos se expresa;
2a. De su fecha;
3a. Del hecho de haberse efectuado las declaraciones que en ellos se con­
signan; y
4a. Respecto de las declaraciones dispositivas.
Las declaraciones dispositivas son aquellas que se hacen con el fin de expresar
el consentimiento.
Otro tipo de declaraciones, son las enunciativas, que son aquellas que se
refieren a los hechos.
Estas declaraciones, por regla general, no hacen plena fe, salvo que tengan
relación directa con lo dispositivo del acto, en cuyo caso, también hacen plena fe
entre las partes. Ejemplo, las características de un inmueble en una compraventa.
(Arts. 1700 a 1706 C. Civil).
2o. Frente a terceros
En este caso, los instrumentos públicos hacen plena fe o plena prueba acerca de:
I a. De su fecha;
2a. Del hecho de haberse otorgado;
3a. Del hecho de haberse efectuado las declaraciones que en ellos aparecen; y
4a. De las declaraciones dispositivas.
Respecto de las declaraciones enunciativas, la parte que las formula no puede
invocarlas en contra del tercero, pero éste, si puede hacerlo y valen como con­
fesión extrajudicial.

f) Impugnación de los instrumentos públicos


La impugnación del instrumento público es la actividad de la parte en contra
225

de quien se hace valer ese instrumento en un proceso, destinada a destruir su


fe probatoria.
Pese a este valor probatorio casi absoluto que la ley le confiere a estos instru­
mentos públicos estos pueden impugnarse por:
I. Por falta de autenticidad: ésta objeción se refiere a la falsedad del instru­
mento.
Un instrumento público es falso en los siguientes casos:
1) Cuando realmente no ha sido otorgado, es decir, existe un forjamiento
completo del documento;
2) Cuando no se ha autorizado por el funcionario que en él se señala como
autorizante;
3) Cuando no ha sido otorgado por las personas que en él se indica; y
4) Cuando las declaraciones que él mismo contiene no corresponden a las
realmente efectuadas por las partes.
Para demostrar la falta de autenticidad de un instrumento, se permite el
empleo de cualquier medio probatorio, porque lo que se trata de probar es un
hecho; incluso es factible utilizar la prueba de testigos.
La impugnación por falta de autenticidad puede ser utilizada por las partes
y por los terceros.
Por excepción, tratándose de escrituras públicas, el artículo 429 del Código
estable ciertas exigencias, que son:
1) Debe tratarse de cinco testigos;
2) Esos testigos deben reunir los requisitos que señala la regla segunda del
artículo 384, esto es, deben encontrarse contestes en el hecho y sus circunstancias
esenciales, sin tacha, legalmente examinados y que den razón de sus dichos; y
3) Con sus declaraciones los testigos deben acreditar que la parte que se dice
haber asistido personalmente al otorgamiento de la escritura o el notario o alguno
de los testigos, ha fallecido con anterioridad, o ha permanecido fuera del lugar de
otorgamiento en el día que ella tenga como fecha y en los 70 días subsiguientes.
Además, en este caso, la prueba testimonial es apreciada por el tribunal según
las reglas de la sana crítica.
II. Por nulidad: los instrumentos públicos se impugnan por nulidad cuando
se acredita que el instrumento público no ha cumplido con las formalidades y
requisitos exigidos por la ley para su validez según su naturaleza, o bien, cuan­
do se sostiene que el funcionario otorgante era incompetente para actuar en el
territorio jurisdiccional en que autorizó el acto.
Por ejemplo, una escritura pública debe ser otorgada por notario competente
226

con las solemnidades legales e incorporada a su protocolo o registro público. Si


se omite cualquiera de esos requisitos, el instrumento es nulo.
La nulidad debe ser declarada por resolución judicial, y mientras ello no
ocurra, el instrumento público produce sus efectos.
IIÍ. Por falta de verdad de las declaraciones efectuadas en él: este tipo de
objeción no es propiamente una impugnación del instrumento, sino que, dice
relación con las declaraciones que en él se contienen, en el sentido que ellas no
corresponden a la realidad ya sea por error, dolo o simulación.
Ahora bien, no es una objeción propiamente tal, pues ella se refiere al mérito
probatorio del instrumento y, por lo tanto, cuando se impugna por esta razón,
no se genera un incidente, sino que, el juez se pronuncia en la sentencia.
Esta impugnación puede ser formulada por terceros y, al efecto, se puede
probar con cualquier medio.
Las partes mismas, también pueden alegar la falsedad de las declaraciones,
a pesar que el instrumento, en esta parte, hace plena prueba en contra de ellas,
pues, es posible aportar otros medios probatorios de una naturaleza tal que sean
capaces de desvirtuar esa plena prueba mediante otra plena prueba.

g) Formas de hacer valer las impugnaciones


Las impugnaciones pueden hacerse valer por dos vías:
1 \ Por vía principal: implica que la parte inicie un procedimiento declarativo
en el cual se demanda, precisamente, que un instrumento público no es válido.
2a. Por vía incidental: se produce cuando la parte impugna dentro del término
de citación el respectivo instrumento.

B. INSTRUMENTOS PRIVADOS

Es todo escrito, otorgado por particulares, que deja constancia de un hecho.


Nuestra legislación no le reconoce valor probatorio al instrumento privado,
mientras no haya sido reconocido por la parte contra quien se hace valer o man­
dado tener por reconocido.
El reconocimiento de un instrumento privado puede ser expreso o tácito.
Es expreso, cuando la persona que aparece otorgándolo así lo declara en el
mismo juicio en que él es acompañado o en otro juicio diverso o en un instru­
mento público.
Es tácito, cuando acompañado al proceso y puesto en conocimiento de la parte
227

que aparece haberlo otorgado, ésta no lo objeta por falsedad o falta de integridad
dentro de sexto día.
El artículo 346 del Código dispone que los instrumentos privados se tendrán
por reconocidos:
1° Cuando así lo ha declarado en el juicio la persona a cuyo nombre aparece
otorgado el instrumento o la parte contra quien se hace valer;
2° Cuando igual declaración se ha hecho en un instrumento público o en otro
juicio diverso;
3o Cuando, puestos en conocimiento de la parte contraria, no se alega su fal­
sedad o falta de integridad dentro de los seis días siguientes a su presentación,
debiendo el tribunal, para este efecto, apercibir a aquella parte con el reconoci­
miento tácito del instrumento si nada expone dentro de dicho plazo; y
4° Cuando se declare la autenticidad del instrumento por resolución judicial.
Los numerales 1 y 2 aluden al reconocimiento expreso y el N° 3, al reconoci­
miento tácito.
Cuando el instrumento privado es objetado, se genera un incidente que debe
ser resuelto por el tribunal y, en caso afirmativo, tiene aplicación el N° 4 del
artículo 346.
Por otra parte, al igual que en el caso de los instrumentos públicos, si los do­
cumentos privados se acompañan con la demanda, el término para objetarlos es
el de emplazamiento. (Art. 255)
a) Forma de acompañar al juicio los instrumentos privados
S i emanan de un tercero, se acompañan con citación de la contraparte para
que ella haga valer, en el término de 3 días, los alcances que el documento le
merezca y, además, se debe citar al tercero al juicio como testigo para que los
ratifique. (Arts. 348 inciso segundo, 795 N° 4 y 800 N° 3)
S i emanan de la contraparte, se deben acompañar bajo el apercibimiento
del N° 3 del artículo 346 del Código, lo que significa que esa parte, puestos en
su conocimiento los instrumentos, debe alegar su falsedad o falta de integridad
dentro de los 6 días siguientes a su presentación, debiendo el tribunal, para este
efecto, apercibirla con el reconocimiento tácito del instrumento si nada expone
dentro de dicho plazo.
Cuando se trata de documentos que se acompañan con la demanda el plazo
para objetarlos, sean públicos o privados, es el término de emplazamiento.
b) Causales de impugnación
Los instrumentos privados solamente pueden ser objetados por falsedad, es
decir, por no haber sido otorgados en la forma y por la persona que se señala
como otorgante; y por falta de integridad, o sea, por no ser completos.
228

Cualquier causal distinta de objeción no genera un incidente ni requiere pro­


nunciamiento especial del tribunal, sino que, éste determinará su veracidad al
valorar la pruebas rendidas.
c) Valor probatorio
1. Documento que emana de la contraparte: si es reconocido expresa o táci­
tamente o mandado tener por reconocido por el juez, tiene el valor de escritura
pública respecto de los que aparezcan o se reputen haberlo suscrito y de las
personas a quienes se han transferido los derechos y obligaciones de éstos. (Art.
1702 C. C.)
2. Documento no reconocido ni mandado tener por reconocido: carece de
valor probatorio.
3. Documento emanado de terceros: para que tenga valor en juicio, es preciso
que ese tercero comparezca y declare como testigo prestando su reconocimiento
al instrumento. Esta prueba tiene el valor de declaración de un testigo singular.
d) Fecha de los instrumentos privados
I. Respecto de las partes: si es reconocido, la fecha será la que el documento
indica.
I I . Respecto de terceros: en este caso el documento adquiere fecha cierta en
alguno de los siguientes momentos:
1) El día del fallecimiento de alguna de las personas que lo firmaron;
2) La fecha en que ha sido incorporado a un registro público;
3) La fecha en que conste que ha sido presentado en juicio o que se haya to­
mado razón de él; y
4) La fecha en que lo haya inventariado un funcionario público competente
en el carácter de tal.
e) Instrumento privado autorizado ante notario
La sola circunstancia de que un notario aparezca autorizando la firma del
otorgante del documento, en general, no produce otro efecto que el de contar
con un testigo abonado para efectos de probar la autenticidad del instrumento.
No obstante lo anterior, en algunos casos la ley da efectos especiales a la firma
autorizada por un notario, como es el caso, de los instrumentos mercantiles los
que pasan a tener mérito ejecutivo.
f) Cotejo de letras
El cotejo de letras consiste en comparar la letra o firma de un documento priva­
do cuestionado con la de otro documento indubitado, es decir, con otro respecto
del cual no exista duda que ha sido escrito o firmado por la misma persona que
aparece haber escrito o firmado el que se ha controvertido.
229

12. PRUEBA TESTIMONIAL

La prueba testimonial es un medio de prueba que consiste en la declaración


que bajo juramento y en las condiciones que señala la ley hacen o formulan en
el juicio las personas que tienen conocimiento de los hechos controvertidos en
el pleito.
Los testigos son personas extrañas al pleito que exponen sobre hechos con­
trovertidos y sus testimonios son actos procesales por los cuales una persona
informa a un juez sobre lo que sabe de ciertos hechos.
a) Reglas aplicables a la prueba testimonial
El Código Civil, en sus artículos 1708,1709 y 1711, alude a la prueba de testigos.
El Código de Procedimiento Civil, a su tumo, señala las condiciones que deben
reunir las personas que van a concurrir a deponer, así como la forma o manera
en que deben prestar su declaración.
b) Clasificaciones de los testigos
Entre las diversas clasificaciones de los testigos puede citarse a las siguientes:
1. Considerando la form a com o conocen los hechos
A. Testigos presenciales o de vista: son aquellos que relatan los hechos
percibidos por sus propios sentidos.
B. Testigos de oídas: son aquellos que narran hechos conocidos por el
dicho de otras personas.
C. Testigos instrumentales: aquellos que han concurrido al otorgamiento
de un instrumento público o privado.
2. Según las circunstancias del hecho pueden ser
A. Testigos singulares: son los que coinciden en el hecho fundamental sobre
el cual deponen difiriendo en las circunstancias accesorias del mismo.
B. Testigos contestes: son aquellos cuyas declaraciones coinciden plena­
mente en su objeto y en los antecedentes que los rodean o acceden a él.
Están de acuerdo en el hecho y en las circunstancias accidentales.
c) Oportunidad para rendir esta prueba
Esta prueba puede ser producida en primera instancia y, únicamente, dentro
del término probatorio.
En forma excepcional, puede rendirse prueba testimonial en segunda ins­
tancia. El inciso segundo del artículo 207 del Código dispone: "No obstante y sin
perjuicio de las demás facultades concedidas por el artículo 159, el tribunal podrá, como
medida para mejor resolver, disponer la recepción de prueba testimonial sobre hechos que
230

n o figuren en la prueba rendida en autos, siempre que la testimonial no se haya podido


rendir en primera instancia y que tales hechos sean considerados por el tribunal como
estrictamente necesarios para la acertada resolución del juicio. En este caso, el tribunal
deberá señalar determinadamente los hechos sobre que deba recaer y abrir un término
especial de prueba por el número de días que fije prudencialmente y que no podrá exceder
d e ocho días. La lista de testigos deberá presentarse dentro de segundo día de notificada
p or el estado la resolución respectiva.''
En lo que respecta a la iniciativa de la producción de esta prueba, ella gene­
ralmente, se produce a iniciativa de las partes.
Esta prueba procede de oficio cuando el tribunal la decreta como medida para
m ejor resolver. (Art. 159)
d) Capacidad para ser testigo
Para testificar enjuicio es capaz toda persona que la ley no declare inhabilitada.
La regla general es la habilidad para declarar en juicio y la excepción la in­
habilidad entendiéndose por tal, el impedimento que obsta total o parcialmente
para que una persona declare como testigo.
Estas inhabilidades pueden ser absolutas o relativas:
1. In h a bilid a d es a b solu tas
Estas inhabilidades son absolutas pues la persona afectada por ellas no pueden
declarar en ningún juicio.
Las inhabilidades absolutas pueden tener su origen en razón de faltar la capa­
cidad física o intelectual para captar el hecho controvertido, como los casos de los
Nos. 1 a 5 del artículo 357 o pueden fundarse en razón de carencia de probidad,
causales señaladas en los Nos. 6 al 9 del mismo precepto.
2. In h abilid ad es relativ as
En cuanto a las inhabilidades relativas, se encuentran consignadas en el artí­
culo 358 y ellas obedecen a la razón de faltar la imparcialidad necesaria.
La falta de imparcialidad puede deberse a los siguientes motivos:
A) Al parentesco. (Nos. 1 y 2)
B) A la amistad: la amistad o enemistad deberán ser manifestadas por
hechos graves que el tribunal calificará según las circunstancias. (N° 7)
C) A un vínculo de dependencia. (Nos. 4 y 5)
D) A la existencia de tutela o cúratela. (N° 3); y
E) A la existencia de un interés directo o indirecto en el juicio. (N° 6)
e) Número de testigos que pueden declarar sobre cada hecho controvertido
De acuerdo al artículo 372, pueden declarar solamente hasta 6 testigos por
231

cada parte y sobre cada uno de los hechos que deban acreditarse.
Se examinan, únicamente, a aquellos testigos que figuran el la lista que ha
presentado la parte respectiva. Sin embargo puede admitirse la declaración de
otros testigos en casos muy calificados y jurando que no tuvo conocimiento de
ello al tiempo de formar la nómina de testigos.
Cabe destacar, que son seis testigos en total, sino que, sólo se admite seis
testigos por cada punto de prueba, por lo que, por ejemplo, si son cinco puntos
de prueba pueden declarar hasta 30 testigos.
Es preciso recordar, también, que en la lista de testigos puede presentarse el
número d testigos que cada parte desee y será ella la que decida sobre que punto
va a declarar el testigo, el que puede hacerlo por más de un punto.
f) Ante quien se rinde
Los testigos son interrogados personalmente por el juez y si el tribunal es co­
legiado, por uno de los ministros en presencia de las 'partes y de sus abogados,
si concurren al acto. (Art. 365)
g) Las tachas
Son los medios que establece la ley para hacer efectivas las inhabilidades que
ella señala.
Las tachas deben oponerse antes de que preste declaración el testigo y se deben
fundar en alguna de las inhabilidades que indica la ley y deben expresarse con la
claridad y especificación necesaria para que puedan ser fácilmente comprendidas.
Cuando un testigo es tachado, él puede ser reemplazado por otro que la parte
haya presentado y que figure en la lista de testigos.
Hay que tener en cuenta que las tachas no impiden el examen del testigo,
pero el tribunal puede repeler de oficio aquellos que notoriamente aparezcan
comprendidos en algunas de las causales del artículo 357.
Por último, la legalidad de las tachas y su comprobación las aprecia y resuelve
el juez en la sentencia definitiva.
h) Valor probatorio de la prueba testimonial
El valor probatorio de la prueba testimonial es señalado por la ley dependiendo
de si se trata de testigos de oídas o de testigos presenciales.
1. Testigos de oídas
Los testigos de oídas son aquellos que relatan hechos que no han percibido
por sus propios sentidos y que sólo conocen por el dicho de otras personas.
El testimonio de estos testigos, únicamente, podrán estimarse como base de
una presunción judicial.
Sin embargo, es válido el testimonio de oídas cuando el testigo se refiere a lo
232

que oyó decir a alguna de las partes, en cuanto de este modo se explica o esclarece
el hecho de que se trata. (Art. 383)
2. Testigos presenciales
Los tribunales apreciarán la fuerza probatoria de las declaraciones de los
testigos conforme a las reglas siguientes:
I a. L a d eclaración d e un testig o im p a rcia l y verídico: constituye una presun­
ción judicial que puede constituir plena prueba cuando, ajuicio del tribunal, tenga
caracteres de gravedad y precisión suficientes para formar su convencimiento.
(Art. 426)
2a. L a de dos o m ás testig os con testes en el hecho y en sus circunstancias
esen ciales, sin tach a, legalm en te exam in ados y que den razón de sus dichos:
puede constituir prueba plena cuando no haya sido desvirtuada por otra prueba
en contrario;
3a. Cuando las d eclaracion es de los testig os de una p arte sean con trad ictorias
con las de los testig os de la otra: se tiene por cierto lo que declaren aquellos
que, aun siendo en menor número, parezca que dicen la verdad por estar mejor
instruidos de los hechos, o por ser de mejor fama, más imparciales y verídicos, o
por hallarse más conformes en sus declaraciones con otras pruebas del proceso.
Esta regla implica que los testigos "se pesan" y no se cuentan, pues, perfec­
tamente, el tribunal puede tener por cierto lo que declara una menor cantidad
de testigos, es decir, prevalece la calidad por sobre la cantidad;
4a. Cuando los testig os de una y otra p a rte reúnan iguales con dicion es de
ciencia, de im p arcialid ad y de veracidad: se tiene por cierto lo que declare el
mayor número.
En este caso, a igual calidad, prevalece la cantidad;
5a. Cuando los testig os d e una y otra p a rte sean iguales en circunstancias y
en número, de ta l m od o que la san a razón no pu eda inclinarse a d ar m ás crédito
a lo s unos que a los otros: se tiene igualmente por no probado el hecho; y
6a. Cuando la s d eclaracion es d e los testig os de una m ism a p a rte son con tra­
dictorias: las que favorezcan a la parte contraria se considerarán presentadas
por ésta, apreciándose el mérito probatorio de todas ellas en conformidad a las
reglas precedentes. (Art. 384)

13. PRUEBA CONFESIONAL

La confesión es el reconocimiento que uno de los litigantes hace de la verdad


de un hecho que puede producir en su contra consecuencias jurídicas.
233

Por medio de la confesión, una de las partes reconoce o declara sobre la efec­
tividad de un hecho que sirve de fundamento a las peticiones de la contraria.
Existen, también, otras formas de obtener una confesión, como sucede cuando
ella se solicita en el carácter de u na medida prejudicial. (Art. 273 N° 1) y, asimismo,
puede investir la forma de una medida para mejor resolver, donde la confesión
es provocada por el tribunal y no por la otra parte. (Art. 159 N° 2)

a) Admisibilidad de este medio probatorio


La regla general es que la confesión procede en todo caso salvo las excepciones
que señala la ley.

b) Requisitos de la confesión
Para que la confesión pueda tener eficacia se requiere la concurrencia de los
siguientes requisitos:
1. El confesante debe ser capaz;
2. Debe recaer sobre hechos del juicio: todo litigante está obligado a de­
clarar bajo juramento, contestada que sea la demanda, sobre hechos
pertenecientes al mismo juicio (Art. 385); y
3. Debe ser voluntaria.

c) Clasificaciones de la confesión
La confesión como medio de prueba se puede clasificar de diferentes puntos
de vista:
I) Considerando ante quien se presta la confesión: judicial y extrajudicial.
1. La confesión judicial puede ser espontánea o provocada y ésta, a su vez,
puede ser expresa o tácita.
2. La confesión extrajudicial puede ser verbal o escrita.
a. Confesión judicial: en términos generales, es la que se presta ante el
tribunal que esta conociendo de la causa.
Confesión judicial espontánea: es la que se presta voluntariamente.
Confesión judicial provocada: es la que se produce a requerimiento de la
parte contraria o del propio tribunal y se obtiene a través del mecanismo
llamado absolución de posiciones. Esta, es la que regula el Código.
Confesión judicial provocada expresa: es aquella que se rinde en tér­
minos formales y explícitos.
234

Confesión ju d icia l prov ocad a tácita: se produce en aquellos casos en que


la ley autoriza al juez para tener por confesado un hecho, no obstante
no existir un reconocimiento expreso, en la medida que concurran las
circunstancias que la misma ley señala.
b. Confesión extrajudicial: es aquella que se efectúa fuera de todo juicio
en presencia de la parte que la invoca o de un tercero, como también
aquella que se presta ante un tribunal incompetente.
II) Atendiendo a su naturaleza: pura y simple, calificada y compleja.
Confesión pura y simple: es aquélla en que se reconoce un hecho sin agregar
ninguna circunstancia que restrinja o modifique sus efectos.
Confesión calificada: es aquella que se produce cuando el confesante reco­
noce el hecho pero le agrega ciertas modalidades o circunstancias que alteran
su esencia o naturaleza jurídica y lo transforman en un hecho diverso desde el
punto de vista legal.
P or ejem plo: diga como es efectivo que usted recibió dinero en préstamo; y
se confiesa: recibí el dinero, pero en donación.
Así se enseña, pero lo cierto es que, en este caso, el confesante no reconoce el
hecho. En el ejemplo, le preguntan si recibió un préstamo y dice que recibió el
dinero pero en donación, ¿Dónde está la confesión?
Confesión compleja: es aquella que se produce cuando el confesante reco­
noce el hecho, pero le agrega otro u otros hechos nuevos destinados a destruir
lo s efectos del hecho confesado.
P o r ejem plo: diga como es efectivo que usted recibió dinero en préstamo; y
se confiesa: lo recibí, pero esa suma se compensó con otra obligación.
III) Según los efectos que produce: confesión divisible y confesión indi­
visible.
La confesión es divisible o indivisible, según si puede o no dividirse el hecho
material de la misma, como se verá más adelante.
Efectuadas estas clasificaciones, procede analizarlas en detalle.

A. CONFESION JUDICIAL
Para que estemos en presencia de ella, es menester que se preste ante el tri­
bunal que conoce de la causa.
La confesión que se presta ante un tribunal incompetente o diferente es una
confesión extrajudicial.
También es confesión judicial aquélla que se presta ante otro tribunal por
delegación de competencia si el litigante que llega a confesar se encuentra fuera
235

del territorio jurisdiccional del tribunal que conoce de la causa. (Arts. 388 inciso
final y 397 inciso segundo)
Por último, es confesión judicial aquélla que se presta ante el respectivo agente
consular chileno, si la parte cuya confesión se pretende, ha salido del territorio
de la república. (Art. 397)
a) Clasificaciones
Como ya se indicó, la confesión judicial puede ser espontánea o provocada.
La espontánea, es la que se presta voluntariamente en el juicio, generalmente,
a través de los escritos que presentan los litigantes.
La provocada, es la que presta un litigante a requerimiento de la contraparte
o del tribunal cuando éste la decreta como medida para mejor resolver.
A esta confesión provocada se le llama absolución de posiciones, entendiendo
por tal, el procedimiento que contempla el Código para obtenerla.
Las posiciones, son las preguntas que una parte formula a la contraparte,
para que las conteste bajo juramento, y que se refieren a hechos controvertidos
en el pleito.
b) Oportunidad para solicitar la confesión judicial provocada o absolución
de posiciones
Fuera de los casos expresamente previstos por la ley, todo litigante está obli­
gado a declarar bajo juramento, contestada que sea la demanda, sobre hechos
pertenecientes al mismo juicio, cuando lo exija el contendor o lo decrete el tribunal
como medida para mejor resolver.
La diligencia se puede solicitar en cualquier estado del juicio y sin suspender
por ella el procedimiento, hasta el vencimiento del término probatorio en primera
instancia, y hasta antes de la vista de la causa en segunda.
El derecho sólo lo pueden ejercer las partes hasta por dos veces en primera
instancia y una vez en segunda; pero, si se alegan hechos nuevos durante el
juicio, podrá exigirse una vez más. (Art. 385)
c) Forma de expresar los hechos sobre los que se pide la confesión
Los hechos acerca de los cuales se exige la confesión, pueden expresarse en
forma asertiva o en forma interrogativa, pero siempre en términos claros y pre­
cisos, de manera que puedan ser entendidos sin dificultad. (Art. 386)
Un hecho expresado en forma asertiva, implica que la parte que requiere la
confesión, afirma ese hecho para que sea confesado. Por ejemplo, diga cómo es
efectivo que a usted el demandante le prestó $100.000.
El mismo hecho, planteado en forma interrogativa, dirá, ¿es efectivo que a
usted el demandante le prestó $100.000?
236

La forma en que se expresan los hechos a confesar, tiene una importancia


fundamental para el caso que el absolvente no concurra, como se verá.
d) Ante quien se efectúa la diligencia
Si el tribunal no comete al secretario o a otro ministro de fe la diligencia,
mandará citar para día y hora determinados al litigante que ha de prestar la
declaración.
Siempre que alguna de las partes lo pida, debe el tribunal recibir por sí mismo
la declaración del litigante.
Si el litigante se encuentra fuera del territorio del tribunal que conoce de la
causa, su declaración será tomada por el tribunal competente, quien procederá
en conformidad a lo expuesto precedentemente. (Art. 388)
e) Exención de la obligación de comparecer al tribunal para confesar
Existen personas que están exentas de comparecer ante el tribunal a confesar.
Ejemplo: El Presidente de la República, los Ministros de Estado, los Senadores
y Diputados, etc.
f) Sanción por la no comparecencia
Si el litigante citado ante el tribunal para prestar declaración no comparece,
se le volverá a citar bajo los apercibimientos que se expresarán. (Art. 393)
f l ) Si los hechos están categóricamente afirm ados y el litigante no comparece
a l segundo llam ado, o si, compareciendo, se niega a declarar o da respuestas
evasivas: se le da por confeso, a petición de parte, en todos aquellos hechos que
estén categóricamente afirmados en el escrito en que se pidió la declaración.
En este caso, se produce la confesión judicial provocada tácita.
f l ) Si no están categóricamente afirm ados los hechos: los tribunales pueden
imponer al litigante rebelde una multa que no baje de medio sueldo vital ni
exceda de un sueldo vital, o arrestos hasta por 30 días sin perjuicio de exigirle
la declaración. Si la otra parte lo solicita, podrá también suspenderse el pronun­
ciamiento de la sentencia hasta que la confesión se preste.
Cuando el interrogado solicite un plazo razonable para consultar sus docu­
mentos antes de responder, podrá otorgársele, siempre que haya fundamento
plausible para pedirlo y el tribunal lo estime indispensable, o consienta en ello el
contendor. La resolución del tribunal que conceda plazo será inapelable. (Art. 394)
Como se indicó anteriormente, la forma de redactar las preguntas cobra capital
importancia para el caso que el absolvente no comparezca.
En el primer caso señalado, se trata de hechos formulados en forma asertiva;
y, en el segundo, de hechos planteados en forma interrogativa.
Las declaraciones se consignarán por escrito, conservándose en cuanto sea
237

posible las expresiones de que se haya valido el confesante, reducidas al menor


número de palabras.
Después de leídas las declaraciones por el receptor, en alta voz y ratificadas
por el absolvente, serán firmadas por el juez, el declarante, si sabe, y las partes,
si también saben y se hallan presentes, autorizándolas un receptor, que servirá
también como actuario en las incidencias que ocurran durante la audiencia de
prueba. (Art. 395>370)
g) Forma de pedir la confesión
La parte que pide la confesión, debe presentar un escrito al tribunal pidiéndole
que se cite a la contraria para absolver posiciones en el día y hora que el tribunal
señale. Junto a esta solicitud, se debe acompañar el pliego de posiciones, el que
se mantiene en reserva mientras no se contestan las preguntas por el absolvente.
En la práctica, se recurre a guardarlo en un sobre sellado y a entregarlo junto con
el escrito, guardándose el sobre en custodia.
Presentado el escrito y el sobre con el pliego de posiciones, el tribunal lo provee
citando a la parte para el día y hora que señale, resolución que se notifica por
cédula porque se cita a la comparecencia personal de una de las partes.

B. CONFESION EXTRAJUDICIAL
Es aquella que se presta fuera del juicio que actualmente se tramita. Según se
desprende del artículo 398, tiene este carácter la confesión que se presta fuera
de todo juicio; la que se presta ante tribunal incompetente pero que ejerce juris­
dicción y la que se presta en otro juicio diverso.

C. VALOR PROBATORIO DE LA CONFESION


1. Extrajudicial
La confesión extrajudicial es sólo base o indicio de una presunción judicial.
(Art. 398)
Si esta confesión es verbal, ella solo se acepta en los casos en que se admite la
prueba de testigos y la persona que escuchó la confesión deberá declarar como
testigo, por lo que será un testigo de oídas.
Si es escrita y ella se ha prestado en presencia de la parte que la invoca o ante
un juez incompetente, se estima siempre como presunción grave para acreditar
los hechos confesados.
Si la confesión se ha prestado en un juicio diverso, se aplica la misma norma,
es decir, se estima como presunción grave para acreditar los hechos confesados,
pero, si ese juicio diverso se ha seguido entre las mismas partes, puede dársele el
valor de prueba completa cuando existan motivos poderosos para estimarlo así.
238

2 . J u d ic ia l

En cuanto a la confesión judicial se distingue si la confesión versa sobre hechos


personales del confesante o si no versa sobre esos hechos.
La confesión judicial, sea expresa o tácita, cuando se refiere a hechos personales
del confesante, se haya prestado por éste o por medio de apoderado especial o
representante legal, produce plena prueba, de acuerdo al artículo 1713 del Código
Civil, salvo que se trate de actos o contratos que sólo pueden probarse por su
solemnidad u otros casos expresamente exceptuados por la ley, como cuando
se trata de derechos irrenunciables o asuntos de estado civil. (Art. 1701 C. C.)
Si se trata de confesión sobre hechos no personales del confesante, también
produce plena prueba, de acuerdo al artículo 399 inciso segundo del Código, el
que llenó un vacío del artículo 1713, que no contempla esa posibilidad de que la
confesión verse sobre hechos no personales del confesante.
Importancia de la distinción
La importancia radica en que, cuando la confesión se refiere a hechos perso­
nales del confesante, no se recibe prueba alguna en contrario, salvo los casos de
excepción que se analizarán, con arreglo al artículo 402 del Código.
Cuando se trata de hechos no personales, la confesión puede desvirtuarse
por otras pruebas.

D. LA REVOCABILlDAD DE LA CONFESION
Por excepción, aun tratándose de hechos personales, se recibe prueba en
contrario. Se trata de la revocabilidad de la confesión.
En efecto, una vez prestada la confesión, ella es irrevocable, lo que significa
que no se admite prueba alguna contra los hechos personales claramente confe­
sados por el litigante en el juicio, como se dijo.
Ahora bien, no obstante dicha regla general, puede admitirse prueba en
contrario e incluso abrirse un término especial de prueba, en la medida que el
tribunal lo estime necesario y ha expirado el término probatorio de la causa,
cuando el confesante alega para revocar su confesión que ha padecido de error
de hecho y ofrezca justificar esa circunstancia.
En este caso, primero se reciben las pruebas encaminadas a establecer la
efectividad que la confesión se prestó por error de hecho, y una vez establecida
la efectividad de ello, se pueden rendir las pruebas contrarias a lo confesado.
La misma norma se aplica a la confesión relativa a hechos no personales,
sin perjuicio que esa confesión puede desvirtuarse con otras pruebas sin alegar
error de hecho.
23?

E. DIVISIBILIDAD E INDIVISIBILIDAD DE LA CONFESION


El problema de la divisibilidad o indivisibilidad de la confesión consiste en
saber si la contraparte de la absolvente puede valerse de la parte de la confesión
que le favorezca y rechazar lo demás que le perjudica.
Por regla general, la confesión no puede fraccionarse en perjuicio del confe­
sante, por lo que, la parte contraria debe aceptar este medio de prueba tanto en
lo que la favorece como en lo que la perjudica.
Esta, es la característica de la indivisibilidad de la confesión a que se refiere
el artículo 401.
El Código establece ciertas excepciones a la indivisibilidad y para examinarlas,
es necesario recurrir a la clasificación de la confesión atendiendo a su naturaleza,
de acuerdo a lo cual puede ser simple, compleja y calificada.
1) La confesión pura y simple: por su naturaleza es indivisible, ya que se
trata de un solo hecho.
2) La confesión calificada: que es el reconocimiento que el confesante hace de
un hecho controvertido pero agregándole hechos que destruyen la naturaleza
jurídica del hecho confesado, también es indivisible.
Como ya dijimos, si al confesante se le pregunta si recibió dinero en préstamo y
él señala que lo recibió pero como donación, es obvio que no hay división posible
pues tal absolvente solo ha reconocido la recepción de dinero como donación.
3) La confesión compleja: es aquella en que el confesante reconoce el hecho
controvertido, pero, le agrega otros hechos enteramente desligados a él o ligados
entre sí.
A esta confesión se refieren las excepciones del artículo 401, según el cual
puede dividirse la confesión.
En efecto, cuando la confesión compleja comprende dos hechos totalmente
desligados entre sí (confesión compleja de primera clase), esos hechos se dividen
por sí solos, pues se trata de dos confesiones prestadas en el mismo acto.
Por ejemplo, se confiesa deber $100.000 y el día de su recepción no se celebró otro
contrato. Aquí, se está confesando un hecho y, además, se está negando un hecho diferente.
Cuando la confesión compleja comprende la agregación de hechos ligados al
reconocido (confesión compleja de segunda clase), si la parte prueba que ellos
no existen, la confesión se divide en su beneficio.
Por ejemplo, Juan confiesa que recibió de José la suma de $100.000, pero, agrega
que pagó esa cantidad y nada adeuda. En este caso, José puede probar que no
ha existido ese pago y la confesión se dividirá en su beneficio, es decir, se tendrá
por cierto que Juan recibió el dinero y que no lo pagó, lo que aprovechará a José.
240

El artículo 401 del Código dispone: "En general el mérito de la confesión no puede
dividirse en perjuicio del confesante.
Podrá, sin embargo, dividirse:
I o. Siempre que comprenda hechos diversos enteramente desligados entre sí; y
2o. Cuando, comprendiendo varios hechos ligados entre sí o que se modifiquen los
unos a los otros, el contendor justifique con algún medio legal de prueba la falsedad de
las circunstancias que, según el confesante, modifican o alteran el hecho confesado".

14. INSPECCION PERSONAL DEL TRIBUNAL

Es aquel medio probatorio que consiste en el examen que realiza el tribunal


por sí mismo de hechos o circunstancias materiales controvertidas en el proceso
para adquirir la convicción acerca de su verdad.
a) Iniciativa para rendir esta prueba
De parte: se puede pedir como medida prejudicial y durante el juicio hasta
el vencimiento del término probatorio.
En segunda instancia, no se puede solicitar esta prueba pues no está expresa­
mente contemplada entre aquellos medios que pueden producirse en esa etapa
procesal a petición de parte.
De oficio: el tribunal debe disponer la práctica de esta diligencia de oficio en
todos aquellos casos en que la ley expresamente lo ordena. Ejemplo, denuncia
de obra ruinosa.
También el tribunal debe disponerlo, en aquellos casos en que lo estime ne­
cesario para un mejor esclarecimiento de los hechos.
En primera instancia, el tribunal puede decretar la diligencia en cualquier
momento y, en segunda, como medida para mejor resolver.
Además, la diligencia se puede pedir o el tribunal la puede decretar, siempre
que la estime necesaria para el esclarecimiento de los hechos.
b) Valor probatorio
La inspección personal constituye prueba plena en cuanto a las circunstancias
o hechos materiales que el tribunal establezca en el acta como resultado de su
propia observación. (Art. 408)
Debe destacarse que la observación debe referirse a hechos que el tribunal
constate y no a apreciaciones personales que pueda efectuar el juez y que requie­
ran de conocimientos especiales para formularlas.
241

15. INFORME DE PERITOS

Es el medio de prueba que consiste en oír el dictamen de personas que tienen


conocimientos especiales en determinadas materias y que dicen relación con el
asunto controvertido que se litiga.
El Código trata de este medio de prueba en los artículos 409 a 425.
a) Clasificación
I. Peritaje Obligatorio
1. Se oirá informe de peritos en todos aquellos casos en que la ley así lo
disponga, ya sea que se valga de estas expresiones o de otras que indi­
quen la necesidad de consultar opiniones periciales. (Art. 409)
2. Cuando la ley ordene que se resuelva un asunto en juicio práctico o
previo informe de peritos. (Art. 410)
II. Peritaje Facultativo
Puede también oírse el informe de peritos:
I o. Sobre puntos de hecho para cuya apreciación se necesiten conocimientos
especiales de alguna ciencia o arte; y
2o. Sobre puntos de derecho referentes a alguna legislación extranjera.
b) Oportunidad
El reconocimiento de peritos puede decretarse, de oficio, en cualquier estado
del juicio.
Las partes sólo podrán solicitarlo dentro del término probatorio.
c) Procedimiento de designación de los peritos
1. Una vez que se ha accedido a la práctica del peritaje, se cita a las partes a
una audiencia, fijando el día y hora de ella, la que se realiza con sólo la parte que
asista. La resolución se notifica por cédula.
Si alguna de las partes apela, el recurso se lleva adelante sólo después que se
haya efectuado la designación.
2. La audiencia tiene por objeto que las partes se pongan de acuerdo en los
siguientes puntos:
a) Designar al o a los peritos que deben nombrarse y determinar el número
de peritos que deban nombrarse.
b) La calidad, aptitudes y títulos que deban tener.
c) El punto o puntos materia del informe.
Si las partes concurren a la audiencia y se ponen de acuerdo el tribunal se
242

estará a ello.
Si las partes no se ponen de acuerdo sobre la designación de las personas de
los peritos el nombramiento lo hace el tribunal, el que no puede nombrar a nin­
guna de las dos primeras personas que hayan sido propuestas por cada parte.
Se presume que no están de acuerdo las partes cuando no concurran todas a
la audiencia a la cual fueron citadas. (Art. 415)
4. Cuando el nombramiento se haga por el tribunal, lo hará de entre los
peritos de la especialidad requerida que figuren en las listas a que se refiere el
párrafo siguiente y la designación se pondrá en conocimiento de las partes para
que dentro de 3o día deduzcan oposición, si tienen alguna incapacidad legal que
reclamar contra el nombrado. Vencido este plazo sin que se formule oposición,
se entenderá aceptado el nombramiento
5. Las listas de peritos referidas precedentemente son propuestas cada 2 años
por la Corte de Apelaciones respectiva, previa determinación del número de
peritos que en su concepto deban figurar en cada especialidad.
En el mes de octubre del final del bienio correspondiente, se elevan estas
nóminas a la Corte Suprema, la cual forma las definitivas, pudiendo suprimir o
agregar nombres sin expresar causa.
Para formar las listas, cada Corte de Apelaciones convoca a concurso público,
al que pueden postular quienes posean y acrediten conocimientos especiales de
alguna ciencia, arte o especialidad, para lo cual tendrán especialmente en cuenta
la vinculación de los candidatos con la docencia y la investigación universitarias.
El procedimiento para los concursos, su publicidad y la formación de las nóminas
de peritos serán regulados mediante un Auto Acordado de la Corte Suprema,
que se publicará en el Diario Oficial.
6. Posteriormente, el perito debe ser notificado de su designación y él aceptar
el cargo y jurar que lo va desempeñar fielmente.
Esa declaración de aceptación y juramento debe hacerla el perito en el acto de la
notificación de su designación o bien dentro de los 3 días siguientes presentando
n n escrito, dejándose testimonio en los autos de ello. (Art. 417)
d) Valor probatorio
El juez aprecia la fuerza probatoria del dictamen de peritos de acuerdo a
las reglas de la sana crítica, esto es, conforme a las normas de la lógica y de las
máximas de experiencia. (Art. 425)
Debe recordarse, asimismo, que cuando no resulta acuerdo entre el nuevo
perito designado con los anteriores, el tribunal aprecia libremente la opinión
de cada uno de ellos tomando en cuenta para este fin los demás elementos del
juicio. (Art. 422)
243

16. PRESUNCIONES

Son las consecuencias jurídicas que la ley o el tribunal infiere de ciertos ante­
cedentes o de hechos conocidos para llegar a establecer un hecho desconocido
y controvertido en el proceso.
a) Clasificación
Atendiendo a quien las establece las presunciones pueden ser presunciones
legales y presunciones judiciales.
I. Presunciones Legales: son aquellas en las cuales la ley partiendo de un h e­
cho conocido deduce un hecho desconocido que pasa a ser el hecho presumido.
II. Presunciones Judiciales: son aquellos hechos desconocidos que el juez
deduce de ciertos antecedentes que constan en el proceso y que constituyen
bases o indicios.
I. Presunciones legales
Las presunciones legales se dividen en Presunciones de Derecho y Presun­
ciones Simplemente Legales.
a) Presunciones de Derecho son aquellas en las que la ley, partiendo de un he­
cho conocido, deduce otro hecho desconocido no admitiendo prueba en contrario.
En estas presunciones, es preciso rendir prueba para establecer la base o
premisa, y acreditado ello, se da por establecido el hecho que la ley deduce de
dicha premisa.
b) Presunciones Simplemente Legales, son aquellas en que la ley partiendo
de un hecho conocido y que se denomina base o indicio, deduce otro hecho
desconocido que es el hecho presumido, pero, este hecho presumido, puede
ser desvirtuado rindiendo prueba que acredite que el hecho presumido no es
verdadero.
II. Presunciones judiciales
La ley confunde el término "indicio" con la voz "presunción". Los indicios
son ciertos antecedentes o circunstancias conocidas o probadas y que por sí solos
no permiten establecer el hecho controvertido, sino que, requieren que el juez,
a través de un razonamiento lógico, deduzca de ellos la forma como ocurrió un
hecho, es decir, presuma lo que ocurrió.
Los indicios o bases de presunciones judiciales emanan de otras pruebas ren­
didas en la causa que no dan una convicción del hecho en forma inmediata, sino
que, para ello es necesario que el juez realice un proceso o razonamiento lógico.
Las bases o indicios las deduce el juez de cualquier otro medio de prueba pro­
ducido en el proceso, pero, hay casos en que la ley establece esas bases o indicios,
como por ejemplo, tratándose de un testigo de oídas o la confesión extrajudicial.
244

b) Valor probatorio
El artículo 426 dispone que las presunciones como medios probatorios, se
rigen por las disposiciones del artículo 1712 del Código Civil.
Como la ley confunde los indicios con las presunciones, el artículo 1712 del
Código Civil exige que las presunciones sean graves, precisas y concordantes,
en circunstancias que debió haber señalado que los indicios o bases eran los
que debían reunir tales características para que de ellos pudiera derivarse una
presunción judicial.
Que los indicios sean graves implica que debe ser ostensible de tal forma que
el hecho presumido sea la consecuencia lógica del indicio.
Que sean precisos, significa que los indicios no deben ser vagos o difusos o
susceptibles de llevar a conclusiones diferentes.
Concordantes, quiere decir que los indicios que llevan al establecimiento de
una presunción judicial no deben ser contradictorios entre sí.
A estos requisitos cabría agregar el de ser múltiples, pues la ley al señalar las
otras exigencias habla en plural.
Sin perjuicio de lo señalado, el Código de Procedimiento Civil, en el inciso 2o
del artículo 426 introdujo una innovación al Código Civil ya que dispone: "Una
sola presunción puede constituir plena prueba cuando, ajuicio del tribunal, tenga carac­
teres de gravedad y precisión suficientes para form ar su convencimiento".

17. APRECIACION COMPARATIVA DE LOS MEDIOS DE PRUEBA

En primer término, señalemos que la ubicación de este tema en el Código


luego de las presunciones, pudiera hacer creer que luego de rendidas las pruebas
el juez hace su apreciación.
Sin embargo, es al momento de dictar sentencia definitiva cuando el juez debe
examinar y ponderar las diversas pruebas rendidas en el juicio con el objeto de
dar o no por probados los hechos controvertidos.
Ahora bien, como en un proceso pueden rendirse numerosas pruebas, si to­
das tienen el mismo valor probatorio para un hecho controvertido, no existirán
problemas.
La situación se complica cuando dos o más medios de prueba, que tienen el
mismo valor probatorio, son contradictorios entre sí. Por ejemplo, con la confesión
se acredita que se debe una suma de dinero, pero se presentó un instrumento
público que dice que esa cantidad se pagó.
Para solucionar este problema, el Código establece la apreciación compara­
245

tiva de los medios de prueba que, en definitiva, resuelve como actúa el juez en
presencia de pruebas contradictorias. (Art. 428)
Las reglas que el Código establece son las siguientes:
I a. Si la ley contempla alguna disposición legal especial que solucione el conflic­
to, dando preferencia a alguna prueba sobre las otras, el juez debe estarse a ello.
Por ejemplo, si se contradice la prueba testimonial con la prueba confesional
sobre hechos personales, el juez debe preferir a ésta última, pues en contra de la
confesión no se admite prueba alguna. (Art. 402)
2a. Entre dos o más pruebas contradictorias y no existiendo ley que resuelva el
conflicto, los tribunales deben preferir la que crean más conforme con la verdad.
En este caso, el juez tiene la facultad de determinar la prueba que prefiere,
pero en su sentencia, debe señalar las razones por las cuales considera que las
pruebas que está prefiriendo las estima más conforme a la verdad.
Ello sucederá, por ejemplo, cuando el juez de encuentra frente a dos instru­
mentos públicos contradictorios.
3a. Por último, y aún cuando el Código no lo señala expresamente, resulta
obvio que el juez también debe considerar la existencia de alguna presunción
de derecho pues, si ésta existe, no puede aceptar prueba en contrario.

18. TRAMITES POSTERIORES A LA PRUEBA

A. OBSERVACIONES A LA PRUEBA
Vencido el término de prueba, cualquiera que él sea, y dentro de los 10 días
siguientes, las partes pueden hacer por escrito las observaciones que el examen
de la prueba les sugiera. (Art. 430)
Este plazo tiene importancia pues durante él puede agregarse al proceso la
prueba rendida fuera del territorio jurisdiccional del tribunal y pueden rendirse
las pruebas confesional, pericial y la inspección personal si ellas han sido solici­
tadas antes del vencimiento del término probatorio. Las pruebas instrumental
y testimonial, en cambio, no pueden rendirse en esta etapa por prohibición de
los artículos 340 y 348 del Código.

B. CITACION PARA OIR SENTENCIA


En primer término, debe destacarse que el Código dispone que no es motivo
para suspender el curso del juicio ni es obstáculo para la dictación del fallo el
hecho de no haberse devuelto la prueba rendida fuera del tribunal, o el de no
haberse practicado alguna otra diligencia de prueba pendiente, a menos que el
246

tribunal, por resolución fundada, la estime estrictamente necesaria para la acer­


tada resolución de la causa, en cuyo caso, la reiterará como medida para mejor
resolver y se estará a lo establecido en el artículo 159, que establece las medidas
para mejor resolver.
Por otra parte, si dicha prueba se recibe por el tribunal una vez dictada la
sentencia, ella se agregará al expediente para que sea considerada en segunda
instancia, si hubiere lugar a ésta. (Art. 431)
Precisadas estas circunstancias, el Código dispone que, vencido el plazo para
efectuar observaciones a la prueba, se hayan o no presentado escritos y existan
o no diligencias pendientes, el tribunal citará para oír sentencia.
En contra de esta resolución sólo puede interponerse recurso de reposición,
el que debe fundarse en error de hecho y deducirse dentro de tercero día. A su
vez, la resolución que resuelva la reposición es inapelable. (Art. 432)
En esta oportunidad, es preciso reiterar lo señalado anteriormente en orden
a que:
a) La citación para oír sentencia se produce en los siguientes casos:
I o. Si el demandado acepta llanamente las peticiones del demandante;
2o. Si el demandado no contradice en materia substancial y pertinente los
hechos sobre que versa el juicio;
3o. Si las partes piden que se falle el pleito sin más trámite; y
4o. Vencido el plazo para efectuar observaciones a la prueba. (Art. 432 inciso
primero); y
b) Que la resolución en que explícita o implícitamente se niegue el trámite
de recepción de la causa a prueba, salvo que las partes pidan que se falle la
causa sin más trámite, es apelable. (Art. 326)
Resulta, entonces, que el artículo 432 dispone que la resolución que cita a las
partes para oír sentencia, únicamente, es susceptible del recurso de reposición
fundado en un error de hecho; y, por otra parte, que el artículo 326 dispone que
la resolución en que explícita o implícitamente niega el trámite de la recepción
de la causa a prueba, es apelable.
De este modo, si el tribunal resuelve citar a las partes para oír sentencia, im­
plicará que no recibirá la causa a prueba y, en consecuencia, se podrá apelar de
su decisión. En este caso, no se estará apelando de la resolución que cita para
oír sentencia, pues ella es inapelable, sino que, se apelará en cuanto el tribunal
a l decidirlo de ese modo, explícitamente está negando la recepción de la causa
a prueba.
247

I) EFECTOS DE LA CITACION PARA O IR SENTENCIA


1. En primer lugar, una vez que se ha notificado por el estado diario la resolu­
ción que cita a las partes para oír sentencia, el proceso queda en estado de fallo
y el juez debe dictar sentencia definitiva dentro del término de 60 días. (Art. 162
inciso tercero); y
2. Citadas las partes para oír sentencia, no se admitirán escritos ni pruebas
de ningún género. (Art. 433)
II) EXCEPCIONES
El mismo artículo 433 señala algunas excepciones al hecho de que citadas las
partes para oír sentencia no se admiten escritos ni pruebas de ningún género y
que, por ende, son actuaciones que se van a poder realizar.
I a. Incidentes de nulidad de lo obrado: conforme a las normas generales
deben plantearse dentro del plazo de 5 días contados desde que la parte tuvo
conocimiento del vicio, salvo que se trate de la incompetencia absoluta del tribu­
nal en el que no rige ese plazo. Estos incidentes, no obstante encontrarse citadas
las partes para oír sentencia, pueden entablarse. (Arts. 83 y 84);
2 a. Medidas para m ejor resolver: estas medidas, como se verá, las dispone
el tribunal de oficio. (Art. 159);
3a. Medidas Precautorias: por expresa disposición del artículo 290 ellas pueden
solicitarse después de citadas las partes para oír sentencia;
4 a. Impugnación de instrumentos: si el plazo respectivo vence después de
la citación para oír sentencia, la impugnación respectiva puede deducirse. El
Código dispone que los plazos establecidos en los artículos 342 N° 3,346 N° 3 y
347 que hubieren comenzado a correr al tiempo de la citación para oír sentencia,
continuarán corriendo sin interrupción y la parte podrá, dentro de ellos, ejer­
cer su derecho de impugnación. De producirse ésta, se tramitará en cuaderno
separado y se fallará en la sentencia definitiva, sin perjuicio de lo dispuesto en
el artículo 431.
La citación para oír sentencia constituye un trámite esencial del proceso, de
acuerdo al N° 7 del artículo 795 del Código, y, por ende, su omisión faculta para
interponer el recurso de casación en la forma por la causal del N° 9 del artículo
768, esto es, haberse faltado a un trámite declarado esencial por la ley.

C. LAS MEDIDAS PARA MEJOR RESOLVER


Son actos de instrucción realizados por iniciativa del órgano jurisdiccional
para que éste pueda formar su propia convicción sobre el material del proceso.
a) Oportunidad para decretar las medidas
Los tribunales, sólo dentro del plazo para dictar sentencia, pueden dictar,
248

de oficio, medidas para mejor resolver. Las que se dicten fuera de este plazo se
tendrán por no decretadas. (Art. 159)
Cabe señalar que si el plazo para dictar sentencia se encuentra vencido y el juez
no las ha dictado, no puede decretar alguna de las medidas, y si lo hace, ellas se
tendrán por no decretadas.
b) Clases de Medidas Para M ejor Resolver
Sin perjuicio de lo establecido en el inciso primero del artículo 431 los Tribunales
pueden dictar alguna o algunas de las medidas que se indicarán.
El inciso primero del artículo 431 preceptúa que no es motivo para suspender
el curso del juicio ni será obstáculo para la dictación del fallo el hecho de no ha­
berse devuelto la prueba rendida fuera del tribunal, o el de no haberse practicado
alguna otra diligencia de prueba pendiente, a menos que el tribunal, por resolu­
ción fundada, la estime estrictamente necesaria para la acertada resolución de la
causa, en cuyo caso, la reiterará como medida para mejor resolver y se estará a lo
establecido en el artículo 159.
I o. La agregación de cualquier documento que estimen necesario para esclarecer
el derecho de los litigantes;
2o. La confesión judicial de cualquiera de las partes sobre hechos que consideren
de influencia en la cuestión y que no resulten probados;
3o. La inspección personal del objeto de la cuestión;
4o. El informe de peritos;
5o. La comparecencia de testigos que hayan declarado en el juicio, para que
aclaren o expliquen sus dichos obscuros o contradictorios; y
6o. La presentación de cualesquiera otros autos que tengan relación con el pleito.
Esta medida se cumplirá de conformidad a lo establecido en el inciso 3 del artículo
37, es decir, en aquellos casos en que otro tribunal requiera la remisión del expe­
diente original o de algún cuaderno o piezas del proceso, el trámite se cumplirá
remitiendo, a costa del peticionario o de la parte que hubiere interpuesto el recurso
o realizado la gestión que origina la petición, las copias o fotocopias respectivas.
Cuando se hubiese remitido el expediente original, éste quedará en poder del
tribunal que decrete esta medida sólo por el tiempo estrictamente necesario para su
examen, no pudiendo exceder de 8 días este término si se trata de autos pendientes.

19. TERMINO DEL JUICIO ORDINARIO EN PRIMERA INSTANCIA

El Juicio Ordinario puede concluir, en forma normal, a través de la dictación


de la sentencia definitiva o, en forma anormal, mediante alguna de las formas
249

que se analizarán.

A. MODO NORMAL DE PONER TERMINO AL JUICIO ORDINARIO


El modo normal de poner término al juicio ordinario es a través de la sentencia
definitiva.
"Es sentencia definitiva la que ponefin a la instancia, resolviendo la cuestión o asunto
que ha sido objeto del juicio", según lo señala el artículo 158 del Código.
Estas sentencias deben cumplir los requisitos generales de toda resolución y
requisitos especiales.
Requisitos Generales
a) Debe encabezarse con el lugar y la fecha escrita en letras;
b) Debe concluir con la firma del juez que la dictó; y
c) Debe ser autorizada por el secretario.
Requisitos Especiales
En las sentencias definitivas, como se vio en otra parte, se distinguen tres
partes: expositiva, considerativa y resolutiva.
A estas partes se refiere el artículo 170 al aludir a los requisitos de las senten­
cias definitivas:
I o. La designación precisa de las partes litigantes, su domicilio y profesión u
oficio;
2o. La enunciación breve de las peticiones o acciones deducidas por el deman­
dante y de sus fundamentos;
3o. Igual enunciación de las excepciones o defensas alegadas por el procesado;
4o. Las consideraciones de hecho o de derecho que sirven de fundamento a
la sentencia;
5o. La enunciación de las leyes, y en su defecto de los principios de equidad,
con arreglo a los cuales se pronuncia el fallo; y
6o. La decisión del asunto controvertido. Esta decisión deberá comprender
todas las acciones y excepciones que se hayan hecho valer en el juicio; pero po­
drá omitirse la resolución de aquellas que sean incompatibles con las aceptadas.
Los tres primeros requisitos integran la parte expositiva; los requisitos de los
Nos. 4 y 5 forman la parte considerativa; y el N° 6, la parte resolutiva.
Por último, cabe señalar que si a la sentencia definitiva le faltan algunos de
estos requisitos especiales, ella es susceptible del recurso de casación en la forma,
con arreglo al artículo 768 del Código de Procedimiento Civil, norma que con­
templa, como 5acausal de procedencia de este recurso: "En haber sido pronunciada
250

con omisión de malquiera de los requisitos enumerados en el artímlo 170."

B. MODOS ANORMALES DE PONER TERMINO AL JUICIO ORDINARIO


Es posible que el juicio termine en primera instancia sin necesidad que el juez
emita un pronunciamiento sobre el asunto controvertido lo que puede deberse a
actitudes positivas o negativas de las partes y que son las siguientes: desistimiento
de la demanda; abandono del procedimiento; la celebración de un contrato de
transacción; la celebración de un contrato de compromiso; la conciliación; y el
avenimiento.
251

TEMA 23
JUICIO SUMARIO

1. CONCEPTO

Es aquel procedimiento declarativo de carácter común que debe ser aplicado


en todos aquellos casos en que la acción deducida requiera, por su naturaleza,
una tramitación rápida para ser eficaz, siempre que no exista un procedimiento
especial para ella; y, en los demás casos que señala la ley.

2. CASOS EN LOS CUALES SE APLICA ESTE PROCEDIMIENTO

a) Casos en los cuales la naturaleza de la acción requiera de una tram itación


rápida para ser eficaz, salvo que exista alguna otra regla especial.
Por lo tanto, tratándose de cualquier asunto que por su naturaleza requiera
tramitación rápida para ser eficaz, el juez puede disponer que se tramite como
juicio sumario, salvo que exista otro procedimiento especial aplicable al asunto.
Debe atenderse a la naturaleza de la pretensión y no al interés de la parte que
quiere que el proceso se tramite rápidamente. En consecuencia, si el demandan­
te acciona en juicio sumario, la contraria se puede oponer y será el juez quien
resuelva si la naturaleza de la acción requiere una tramitación rápida para ser
eficaz. No decide el demandante ni tampoco el demandado.
b) En todos aquellos casos en que la ley ordena proceder sumariamente,
breve o sumariamente o en forma similar.
c) En los casos expresamente consignados en los Nos. 2 a 10 del artículo 680.
Normalmente, al caso de la letra a) se le denomina " ju icio sumario ordinario
o general" y a los casos señalados en las letras b) y c) se les llama "juicio sumario
extraordinario o especial".
La importancia de la distinción radica en que solamente en los casos del juicio
sumario ordinario o del inciso primero del artículo 680, procede la substitución
de procedimiento.
En los demás casos, es decir, cuando la ley señala que debe emplearse el juicio
sumario no procede la substitución del procedimiento.
252

3.TRAMITACI0N DEL JUICIO SUMARIO

1. DEMANDA: ésta, puede presentarse verbalmente o por escrito y debe


cumplir con los requisitos de toda demanda del artículo 254 del Código.

2. RESOLUCION DEL TRIBUNAL: deducida la demanda el tribunal cita


a la audiencia del quinto día hábil después de la última notificación, el cual se
amplía con los días correspondientes cuando el demandado es notificado en un
lugar diverso de aquel en que se sigue el juicio con los días que señala la tabla
de emplazamiento. (Art. 683).
Esta resolución debe notificarse personalmente al demandado, en caso de
ser la primera resolución que se le notifica, al demandante, se le notifica por el
estado diario.

3. COMPARENDO
a) Asistentes: lo normal será que asistan las partes y sus abogados o apode­
rados.
Sin embargo, cuando en el procedimiento se ventila un asunto que según la
ley debe intervenir el defensor público o cuando el juez lo estime necesario, éste
también debe comparecer. (Art. 683 inciso segundo).
Cuando la ley disponga que debe oírse a los parientes, éstos también deben
concurrir.
Los parientes son aquellos que señala el artículo 42 del Código Civil.
b) Situaciones que pueden presentarse el día de la audiencia
(1) Comparecen todos: en este caso, con el mérito de lo que se exponga en la
audiencia, esto es, contestada que sea la demanda, se llama a las partes a con­
ciliación y, luego, se recibe la causa a prueba o se cita para oír sentencia. (Arts.
262 y 683 C. P. C.).
Es, entonces, en el comparendo cuando el demandado debe contestar la de­
manda y oponer todas sus excepciones.
Tratándose de casos en que debe comparecer el Defensor Público, se deja
constancia de lo que él exponga; y si se debe escuchar a los parientes, el tribunal
les pedirá informe verbal sobre los hechos pertinentes. (Art. 689 inciso 2oC. P. C.).
Si el tribunal advierte que no han concurrido los parientes cuyo informe estime
importante, y siempre que ellos residan en el lugar del juicio, puede suspender
el comparendo y ordenar que se les cite.
253

De todo lo obrado se levanta acta que deben suscribir los asistentes, es decir,
se aplica el principio de protocolización.
Ahora bien, en el caso de existir hechos substanciales, pertinentes y contro­
vertidos, el juez, en la misma audiencia o en otra posterior, luego de contestada
la demanda y de la conciliación, debe recibir la causa a prueba.
La prueba se rinde en la forma y plazo establecidos para los incidentes. (Art.
686 C. P. C.)
Lo anterior, implica que existen los siguientes términos probatorios:
í . Térm ino Ordinario: dura 8 días y dentro de los 2 primeros días la parte
que desee rendir prueba testimonial debe presentar una lista con los testigos de
que piense valerse, con expresión del nombre y apelüdo, domicilio y profesión
u oficio. (Art. 90 C. P. C.)
2. Térm ino Extraordinario: es aquel que procede para practicar diligencias
probatorias fuera del lugar en que se sigue el juicio, evento en que el tribunal
podrá, por motivos fundados, ampliar una sola vez el término por el número de
días que estime necesarios, sin que en ningún caso pueda exceder del plazo total
de 30 DIAS contados desde que se recibió la causa a prueba. (Art. 90 C. P. C.)
3. Térm ino Especial: se rige por las reglas generales y se presenta en casos
de existir entorpecimientos.
Si el juez recibe a prueba en la misma audiencia, en ella las partes quedan
notificadas de la resolución o, en caso contrario, debe notificárseles por cédula.
(Art. 48 C. P. C.)
Señalemos que, no obstante que el artículo 323 del Código señala que la reso­
lución que recibe a prueba los incidentes se notifica por el estado diario, ello no
resulta aplicable al juicio sumario, pues la ley, únicamente, dice que la prueba
se rendirá en la forma y plazo establecidos para los incidentes.
Por último, si el juez estima que no hay hechos substanciales, pertinentes y
controvertidos, debe citar a las partes para oír sentencia, luego de contestada la
demanda y de llamadas las partes a conciliación.
(2) Comparece solo el demandante: el juez recibe la causa a prueba si lo
estima pertinente y, además, puede acceder provisionalmente a la demanda,
como se verá.
(3) Comparece solo el demandado: si hay hechos que deban probarse, se
recibe la causa a prueba y, en caso contrario, se cita para oír sentencia.
(4) No comparecen demandante ni demandado: no se celebra el comparendo
y la causa sigue adelante.
(5) No comparece el defensor público: si la materia hace obligatoria la inter­
vención del defensor público, su ausencia no impide que se celebre el comparen­
254

do, pero concluida la audiencia, el juez dicta una resolución pidiendo informe
al Defensor sobre el asunto debatido.

4. TRAM ITACION POSTERIOR: vencido el término probatorio, el tribunal


de inmediato cita a las partes para oír sentencia, al igual que cuando no hay
hechos substanciales, pertinentes y controvertidos. (Art. 687 C. P. C.)
Es decir, no h a y trám ite de observ acion es a la prueba.

5. SENTENCIA: la sentencia definitiva debe dictarse en el plazo de los 10


días siguientes a la fecha de la resolución que citó a las partes para oír sentencia.
(Art. 688 C. P. C.)

4. LA SUBSTITUCION DEL PROCEDI MIENTO

Es una institución que consiste en que iniciado un procedimiento como suma­


rio, puede decretarse su continuación conforme a las reglas del juicio ordinario,
si existen motivos fundados para ello; e iniciado un procedimiento como juicio
ordinario, puede substituirse al juicio sumario, si aparece la necesidad de apli­
carlo. (Art. 681 C. P. C.)
Cabe destacar que la substitución de sumario a ordinario sólo procede en los
casos del inciso primero del artículo 680, es decir, en los casos del juicio sumario
general u ordinario, en que la naturaleza de la acción requiere de una tramitación
rápida para ser eficaz.
En los demás casos, no procede, pues es la ley la que dice que debe procederse
breve y sumariamente o señala los casos en que una acción se tramita por el juicio
sumario y, si se llegara a substituir, lo actuado sería nulo.
a) Oportunidad para solicitar la substitución del procedimiento
1. De su m ario a ordin ario: en el comparendo que se cita pues ahí deben pro­
moverse y tramitarse los incidentes.
2. De ordin ario a sum ario: como excepción dilatoria del artículo 303 N° 6 del
Código, es decir, una excepción que tiende a corregir el procedimiento pues éste
se ha iniciado como ordinario y se cree que debió serlo como juicio sumario.
b) Tramitación de la solicitud de substitución del procedimiento
La solicitud se tramita de acuerdo a las reglas generales de los incidentes.
(Art. 681 C. P. C.)
Cuando se accede a la substitución, el procedimiento continúa de acuerdo a
255

las normas del nuevo juicio siendo válidas las actuaciones practicadas conforme
al procedimiento anterior.

5. LA ACEPTACION PROVISIONAL DE LA DEMANDA

Como se señaló, si al comparendo asiste sólo el demandante, el juez puede


recibir la causa a prueba o, si el demandante lo solicita con fundamento plausible,
puede acceder provisionalmente a la demanda. (Art. 684 C. P. C.)
Si se accede provisionalmente a la demanda, el demandado puede oponerse
dentro del término de cinco días, contados desde su notificación. En este caso,
se cita a una nueva audiencia procediéndose como si fuera la primera. (Art. 684
C. P. C.)
En todo caso, no se suspende el cumplimiento provisorio decretado ni se
altera la condición jurídica de las partes, es decir, ni se vuelve atrás en lo hecho
y las partes siguen como demandante y demandada.
Si el demandado no se opone, el tribunal recibe la causa a prueba o cita a las
partes para oír sentencia. (Art. 685 C. P. C.)

6. LOS INCIDENTES EN EL JUICIO SUMARIO

Los incidentes deben promoverse y tramitarse en la misma audiencia de con­


testación, conjuntamente con la cuestión principal, sin paralizar el curso de ella
y la sentencia definitiva se pronuncia sobre los mismos junto con el fondo del
asunto, salvo que sea incompatible con lo resuelto. (Art. 690 C. P. C.)

7. APELACIONES EN EL JUICIO SUMARIO

La sentencia definitiva y la resolución que acceda a la substitución del proce­


dimiento de ordinario a sumario, son apelables en ambos efectos, salvo que de
esta forma hayan de eludirse los resultados del juicio. (Art. 691 C. P. C.)
Las demás resoluciones, incluso la que accede provisionalmente a la demanda,
se conceden en el sólo efecto devolutivo.

8. COMPETENCIA DEL TRIBUNAL DE SEGUNDA INSTANCIA

En segunda instancia, el tribunal puede, a solicitud de parte, pronunciarse por


256

vía de apelación sobre todas las cuestiones que se hayan debatido en primera
instancia para ser falladas en definitiva, aun cuando no hayan sido resueltas en
el fallo apelado. (Art. 692 C. P. C.).
En el juicio ordinario no es así, pues si el juez no se ha pronunciado sobre todas
las cuestiones debatidas, siendo compatibles, el tribunal de alzada o casa de oficio
la sentencia o la devuelve para que sea completada. Y si son incompatibles, el juez
está autorizado para no resolverlas, pudiendo el tribunal de segunda instancia
conocer de las mismas si no estima correcta la decisión del juez.
257

TEMA 24
PROCEDIMIENTO DE MENOR CUANTIA

Sus fuentes legales están en el Título XIV, Libro III, artículos 698 a 702 del
Código.

1. TRAMITACION

Este procedimiento se tramita igual que el juicio ordinario, pero con algunas
reglas especiales.
Un esquema de la tramitación es la siguiente:
10. Demanda
2o Notificación de la demanda, de acuerdo a las reglas generales.
3o Plazo para contestar la demanda: 8 días, que se aumenta de conformidad
a la tabla de emplazamiento, aumento que no podrá exceder de 20 días.
4o Actitudes del demandado:
a) Allanarse a la demanda;
b) No contestar la demanda;
c) Deducir excepciones dilatorias;
d) Contestar la demanda; y
e) Deducir reconvención.
I. En m an to a las excepciones dilatorias:
Deben oponerse dentro del término para contestar la demanda y antes de
hacerlo y se tramitan como incidentes.
Desechadas las excepciones dilatorias o subsanados los defectos: el plazo para
contestar la demanda es de 6 días. En el procedimiento ordinario es de 10 días.
11. En cuanto a la reconvención:
Si se deduce reconvención, obviamente junto con la contestación de la deman­
da, se da traslado de ella al demandado por 6 días, y con lo que éste exponga o
en su rebeldía se cita para conciliación.
5° Se omiten los escritos de réplica y dúplica.
6o Conciliación: contestada la demanda o la reconvención, en su caso, o en
i
258

rebeldía, se cita a una audiencia de conciliación para un día no inferior al 3o ni


posterior al 10° contado desde la fecha de la notificación de la resolución que
cita. En el Juicio Ordinario ese plazo es no inferior al 5o ni posterior al 15° día.
7o Si no hay hechos controvertidos: luego de la conciliación, el juez cita a las
partes para oír sentencia.
Si hay hechos controvertidos: se recibe la causa a prueba.
8° Término de prueba: el término ordinario es de 15 días y puede aumentar­
se, extraordinariamente, de conformidad con la tabla de emplazamiento. En el
procedimiento ordinario el mismo término es de 20 días.
9o Observaciones a la prueba: 6 días, en lugar de los 10 del procedimiento
ordinario.
10°. Citación para oír sentencia;
11° Sentencia: 15 días siguientes al de la última notificación de la resolución
que cita a las partes para oírla.
12° Apelaciones:
a) En contra de las resoluciones que no se refieran a la competencia, inha­
bilidad del tribunal, ni recaigan sobre incidentes relativos a un vicio que
anule el proceso, el juez tendrá por interpuesto el recurso para después
de la sentencia que ponga término al juicio.
El apelante deberá reproducirlo dentro de los 5 días subsiguientes al de
la notificación de la sentencia y en virtud de esta reiteración lo concederá
el tribunal.
b) En contra de las resoluciones que se refieran a la competencia, inha­
bilidad del tribunal, incidentes relativos a un vicio que anule proceso
o incidentes de medidas prejudiciales o precautorias: la apelación se
concede al tiempo de interponerse.
13° Tramitación de la apelación: como en los incidentes y se verá conjunta­
mente con las apelaciones que se hayan concedido en el transcurso del juicio y
que no sean los casos exceptuados.
14° Alegatos: no pueden exceder de 15 minutos, salvo que el tribunal acuerde
prorrogar este tiempo hasta el doble.
259

TEMA 25
ACCIONES POSESORIAS

Son aquellas que tienen por objeto conservar o recuperar la posesión de bienes
raíces o de derechos reales constituidos en ellos. (Art. 916 C. C.)
El artículo 549 del Código señala: "Los interdictos o juicios posesorios suma­
rios pueden intentarse:
I o. Para conservar la posesión de bienes raíces o de derechos reales consti­
tuidos en ellos;
2o. Para recuperar esta misma posesión;
3o. Para obtener el restablecimiento en la posesión o mera tenencia de los mis­
mos bienes, cuando dicha posesión o mera tenencia hayan sido violentamente
arrebatadas;
4o. Para impedir una obra nueva;
5o. Para impedir que una obra ruinosa o peligrosa cause daño, y
6o. Para hacer efectivas las demás acciones posesorias especiales que enumera
el Título XIV, Libro II del Código Civil.
En el primer caso, el interdicto se llama querella de amparo; en el segundo,
querella de restitución; en el tercero, querella de restablecimiento; en el cuarto,
denuncia de obra nueva; en el quinto, denuncia de obra ruinosa; y en el último,
interdicto especial".

1. QUERELLA DE AMPARO

Es aquella que pertenece a una persona que ha sido turbada o molestada en


su posesión o a quién se ha pretendido turbar o molestar en esa posesión y que
recurre al tribunal pretendiendo se le otorguen seguridades en contra del daño
que fundadamente teme, es decir, pretende que se le ampare en su posesión.

A. REQ U ISITO S DEL ESCRITO DE QUERELLA


a) Los correspondientes a toda demanda señalados en el artículo 254 del
Código;
b) Que personalmente o agregando la de sus antecesores, ha estado en pose­
sión tranquila y no interrumpida durante un año completo del derecho en que
260

pretende ser amparado;


c) Que se le ha tratado de turbar o molestar su posesión o que en el hecho se le
ha turbado o molestado por medio de actos que expresará circunstanciadamente;
d) Si pide seguridades contra el daño que fundadamente teme especificará
las medidas o garantías que solicite contra el perturbador; y
e) Deberán también expresarse en la querella los medios probatorios de que
intente valerse el querellante; y, si son declaraciones de testigos, el nombre,
profesión u oficio y residencia de éstos. (Art. 551)

B. TRAM ITACION
a) Resolución del tribunal: el tribunal señala el quinto día hábil después de
la notificación al querellado para una audiencia a la cual deberán concurrir las
partes con sus testigos y demás medios probatorios. La audiencia tiene lugar
sólo con la parte que asista. (Art. 552)
Esta resolución es distinta a la que se dicta en el juicio sumario, pues, en la
querella, se cita al quinto día de notificado el querellado; debe concurrir con los
medios de prueba y se realiza solamente con el asistente.
b) Notificación: la querella se notifica de acuerdo a las reglas generales, pero
si es necesario notificar al querellado por el artículo 44, no es necesario que se
encuentre en el lugar del juicio.
Si el querellado no se ha hecho parte en primera instancia antes del pronuncia­
miento de la sentencia definitiva, se pondrá ésta en conocimiento del defensor de
ausentes, quién podrá deducir y seguir los recursos a que haya lugar. (Art. 553).
c) Comparendo
En el comparendo el demandante debe ratificar su demanda y el demandado
contestarla y, luego, el tribunal procede a recibir las pruebas sin que sea necesario
dictar resolución alguna.
Tratándose de prueba testimonial existen las siguientes normas:
1) El demandante debe señalar la nómina de los testigos de que pretende
valerse en la querella y el demandado debe hacerlo, a lo más, antes de
las 12 horas del día anterior al comparendo (Arts. 551 y 554).
2) Sólo puede interrogarse a los testigos indicados en las nóminas, salvo
que común acuerdo de las partes. (Art. 554)
3) Las tachas deben oponerse a los testigos antes de su examen y si no puede
rendirse en la misma audiencia la prueba para justificarlas y el tribunal
lo estima necesario para resolver el juicio, señalará una nueva audiencia
con tal objeto, la cual debe verificarse dentro de los tres días siguientes
261

a la terminación del examen de los testigos de la querella. (Art. 557).


4) Los testigos declaran respecto de los hechos indicados en la demanda
y respecto de aquellos que las partes señalen en la misma audiencia y
que el tribunal declare pertinentes;
5) Cada parte sólo puede presentar hasta cuatro testigos sobre cada uno
de los hechos que deben ser acreditados. (Art. 555).
6) No se puede interrogar a los testigos por un tribunal diferente a aquél
que conoce la causa: (Art. 559).
d) Citación para oír sentencia
Concluida la audiencia el tribunal, en el mismo acto, cita a las partes para oír
sentencia, la que deberá dictarse de inmediato o más tardar dentro de los tres
días siguientes. (Art. 561).
Si la sentencia acoge la querella, condena en costas al demandado y si la re­
chaza, al demandante. (Art. 562)
e) Reserva de derechos
La parte vencida en el interdicto tiene la reserva de las acciones ordinarias
que correspondan conforme a derecho, pudiendo comprenderse en ellas el re­
sarcimiento de las costas y perjuicios que haya pagado o se le hayan causado.
No es admisible ninguna otra demanda que tienda a enervar lo resuelto en
el interdicto. (Art. 563)
La ley alude a las acciones ordinarias por lo que la querella de amparo pro­
duce cosa juzgada respecto de otras acciones de amparo que puedan deducirse
fundadas en los mismos hechos.

2. QUERELLA DE RESTITUCION

Es aquel interdicto posesorio por el cual una persona que ha sido despojada
de la posesión sobre un bien raíz u otro derecho por un tercero, pide al tribunal
que se le restituya en la posesión.

A. REQ U ISITO S
a) Debe cumplir con los requisitos del artículo 254; y
b) En lugar del requisito signado con el N° 3 en la querella de amparo, en la
querella de restitución se debe expresar que se ha sido despojado de la posesión
por medio de actos que indicará clara y precisamente.
262

B. TRAMITACION
Igual que la querella de amparo.

3. QUERELLA DE RESTABLECIMIENTO

Es aquella con la cual una persona que ha sido privada violentamente de la


posesión o de la mera tenencia de un inmueble o de derechos reales constituidos
en él pretende obtener que se disponga su restablecimiento ya sea en la posesión
o en la mera tenencia. (Art. 714 inciso final C. C.)

A. REQ U ISITO S
a) La querella debe cumplir con el Art. 254 del Código; y
b) Expresar la violencia con que ha sido despojado de la posesión o tenencia
en que pretende ser restablecido.

B. TRAM ITACION
Igual que la querella de amparo.
Como se señaló al tratar la querella de amparo, cualquiera que sea la sentencia,
queda siempre a salvo a los que resulten condenados el ejercicio de la acción
ordinaria que corresponda con arreglo a derecho, pudiendo comprenderse en
dicha acción el resarcimiento de las costas y perjuicios que hayan pagado o que
se les hayan causado con la querella y no será admisible ninguna otra demanda
que tienda a enervar lo resuelto en el interdicto. (Art.563)
En la querella de restablecimiento, dispone el artículo 564, "L a sentencia
pronunciada en la querella de restablecimiento deja a salvo a las partes, no sólo
el ejercicio de la acción ordinaria en conformidad al artículo 563, sino también
el de las acciones posesorias que les correspondan".

4. DENUNCIA DE OBRA NUEVA

Es una querella posesoria especial por medio de la cual una persona intenta ob­
tener la suspensión inmediata de una obra nueva de que resulte o pueda resultar
menoscabo o perjuicio para ella en el goce de la posesión que tiene sobre el bien.

A. TRAM ITACION
a) La ley no señala requisitos especiales, por lo que la demanda debe cumplir
263

con los requisitos del artículo 254 del Código;


b) Presentada la demanda para la suspensión de una obra nueva denunciable,
el juez la proveerá de la siguiente forma:
1) Decretará provisionalmente dicha suspensión y mandará que se tome
razón del estado y circunstancias de la obra y que se aperciba al que la
esté ejecutando con la demolición o destrucción a su costa, de lo que
en adelante se haga; y
2) Citará al denunciante y al denunciado para que concurran a la audiencia
del quinto día hábil después de la notificación del demandado, debiendo
en ella presentarse los documentos y demás medios probatorios en que
las partes funden sus pretensiones. (Art. 565)
c) No es necesaria la notificación del denunciado para llevar a efecto la sus­
pensión decretada, sino que, bastará para esta suspensión, la notificación del que
esté dirigiendo o ejecutando la obra. (Art. 566)
d) Suspendida la obra, y mientras esté pendiente el interdicto, sólo puede
hacerse en ella lo que sea absolutamente indispensable para que no se destruya
lo edificado.
Es necesaria la autorización del tribunal para ejecutar tales obras y el tribunal
se pronunciará sobre esta autorización con la urgencia que el caso requiera, y
procederá de plano, o, en caso de duda y para mejor proveer, oyendo el dictamen
de un perito nombrado por él, el cual no podrá ser recusado. (Art. 567)
e) Si las partes quieren rendir prueba testimonial, se sujetarán a lo prevenido
respecto de la querella de amparo;
f) Si alguna de las partes lo pide, y en concepto del tribunal son necesarios
conocimientos periciales, se oirá el dictamen de un perito, que se expedirá dentro
de un breve plazo que aquél señalará. (Art. 568)
g) Concluida la audiencia o presentado el dictamen del perito, en su caso, el
tribunal citará a las partes a oír sentencia, la que deberá dictar en el plazo de los
3 días subsiguientes.
En la sentencia, se ratificará la suspensión provisional decretada o se manda­
rá alzarla, dejando a salvo, en todo caso, al vencido el ejercicio de las acciones
ordinarias que le competan, para que se declare el derecho de continuar la obra
o de hacerla demoler.
El tribunal puede, sin embargo, a petición de parte, ordenar en la misma
sentencia la demolición, cuando estime que el mantenimiento aún temporal de
la obra ocasiona grave perjuicio al denunciante y dé éste suficiente caución para
responder por los resultados del juicio ordinario.
La sentencia que ordene la demolición será apelable en ambos efectos y, en
264

todo caso, la sentencia impondrá condenación en costas. (Art. 569)


h) Si se ratifica la suspensión de la obra, el vencido puede pedir autorización
para continuarla, cumpliendo las siguientes condiciones:
I o. Acreditar que de la suspensión de la obra se le siguen graves perjuicios;
2o. Dar caución suficiente para responder de la demolición de la obra y de
la indemnización de los perjuicios que de continuarla puedan seguirse
al contendor, en caso que a ello sea condenado por sentencia fírme; y
3o. Deducir, al mismo tiempo de pedir dicha autorización, demanda ordi­
naria para que se declare su derecho de continuar la obra.
La primera de las condiciones expresadas y la calificación de la caución, son
materia de un incidente. (Art. 570)

5. DENUNCIA DE OBRA RUINOSA

Es una querella posesoria especial por medio de la cual una persona intenta
obtener la destrucción inmediata de una obra ruinosa o que amenace ruina de
que resulte o pueda resultar algún perjuicio en el goce de la posesión que el
titular tiene sobre un bien.

A. O BJETIVO
La demolición o enmienda de una obra ruinosa o al mismo tiempo el afian­
zamiento o extracción de árboles que estén en peligro de caerse.
El titular de la acción es cualquier persona que vea amenazado o perturbado el
ejercicio de su posesión, pero se ha extendido a cualquier persona cuando recaiga
sobre bienes nacionales de uso público y sobre las personas que transiten en ellos.

B. TRAMITACION
a) La ley no señala requisitos especiales, por lo que la demanda debe cumplir
con los requisitos del artículo 254.
b) La primera resolución que se dicta, es la inspección ocular del tribunal,
asesorado por un perito que el juez designará. (Art. 571)
c) La notificación de la denuncia y la que ordena la inspección personal del
juez, se practica de acuerdo a las reglas generales. En el caso de notificación por
el 44, no importa que el denunciado se encuentre fuera del lugar del juicio para
poder notificar.
d) Si el denunciado no se hace parte a la dictación de la sentencia definitiva,
265

se tiene que notificar al Defensor de Ausentes para que deduzca los recursos
que estime pertinentes.
e) La inspección ocular se efectúa con las partes que asistan y si éstas quieren,
pueden ayudarse por un perito asociado. El examen de la obra comprenderá la
existencia de la ruina y si amenaza ruina. De todo lo obrado se levantará acta.
Si el tribunal se encuentra a más de 5 kilómetros de la obra, el juez puede un
ministro de fe. (Art. 571)
Antes de la sentencia, el juez puede ordenar que la diligencia de reconoci­
miento se amplíe o rectifique en los asuntos que estime convenientes cuando
nombra al ministro de fe.
f) Con el mérito de la diligencia de inspección personal, el tribunal en el acto
citará a las partes a oír sentencia, la que deberá dictar de inmediato o en el plazo
de los tres días subsiguientes, sea denegando lo pedido por el querellante, sea
decretando la demolición, enmienda, afianzamiento o extracción a que haya lugar.
Cuando la diligencia de reconocimiento no haya sido practicada por el tribu­
nal, podrá éste, como medida para mejor resolver, disponer que se rectifique o
amplíe en los puntos que estime necesarios. (Art. 572)
g) En la misma sentencia que ordena la demolición, enmienda, afianzamiento
o extracción, puede el tribunal decretar desde luego las medidas urgentes de
precaución que considere necesarias, y además que se ejecuten dichas medidas,
sin que de ello pueda apelarse. (Art. 574)
En todo caso, la apelación de la sentencia definitiva en este interdicto se con­
cederá en ambos efectos. (Art. 575)
h) Cuando se dé lugar al interdicto, no se entenderá reservado el derecho de
ejercer en vía ordinaria ninguna acción que tienda a dejar sin efecto lo resuelto.
(Art. 576)

6. INTERDICTOS ESPECIALES

Son aquellos juicios posesorios en que se intentan las acciones especiales


posesorias que contempla el Título XIV del Libro Segundo del Código Civil y
son los siguientes:
1. Acciones de dueños de un inmueble en relación con sus vecinos referentes
a materiales húmedos que puedan dañar los muros divisorios y a los árboles
plantados en el predio contiguo. (Arts. 941-942 CC)
Se sustancia conforme a las reglas de obra ruinosa con dos diferencias: (a) la
apelación se concede en el solo efecto devolutivo; y (b) la sentencia deja a salvo
266

e l derecho para deducir acciones ordinarias.


2. Servidumbres de luz y vista. Su tramitación es igual a la obra nueva. (Arts.
874-875-878 C. C)
3. Acciones posesorias de aguas. Su tramitación es igual que la obra ruinosa
con algunas diferencias: (a) la apelación se concede sólo en lo devolutivo; (b) se
reserva las acciones para el juicio ordinario; (c) si el querellado alega la inadmisi­
bilidad del interdicto posesorio por haber transcurrido un tiempo suficiente parta
constituir una servidumbre, se le dará a esta oposición tramitación incidental.
(Arts. 123 a 126 C. Aguas, en su parte general)
4. Acción del dueño de un predio que puede resarcirse de los perjuicios
causados por el derrame de aguas. Se tramita conforme a las reglas del juicio
ordinario o del juicio sumario. (Art. 127 C. Aguas)
267

TEMA 26
JUICIOS DE HACIENDA

Son aquellos en que tiene interés el Fisco y cuyo conocimiento corresponde


a los tribunales ordinarios de justicia.
Que tenga interés el Fisco, implica que él sea parte en el juicio.
Respecto de otros juicios en que sea parte el Fisco pero no conozcan de ellos
los tribunales ordinarios, no son de hacienda. Por ejemplo, si en una causa co­
nocida por un tribunal del trabajo es parte el Fisco, ese asunto no es un juicio
de hacienda pues es conocido por un tribunal especial y el Código exige que la
causa sea conocida por un tribunal ordinario.

1. TRIBUNAL COMPETENTE

En primera instancia, la competencia corresponde a:


1. Juzgado de Letras de asiento de Corte, si el Fisco es el demandado, sin
importar la cuantía;
2. Juzgado de Letras de asiento de Corte o al del domicilio del demandado,
cualquiera sea la acción deducida, si el Fisco es demandante. (Art. 48 C. O. T.)

2. PROCEDIMIENTOS DECLARATIVOS

Los juicios en que tenga interés el Fisco y cuyo conocimiento corresponda a


los tribunales ordinarios, se substancian siempre por escrito, con arreglo a los
trámites establecidos para los juicios del fuero ordinario de mayor cuantía, con
algunas modificaciones. (Art. 758 C. P. C.)
Antes de estudiar esas modificaciones, es preciso aclarar la norma anterior:
a) Con respecto a la frase que "siempre por escrito": ella no significa que en
aquellos juicios en que tenga interés el Fisco no pueda aplicarse el juicio suma­
rio, que es verbal, pues en éste, las partes pueden presentar minutas escritas; y
b) Con respecto a la frase "trámites establecidos para los juicios del fuero
ordinario": no implica que siempre deba emplearse el procedimiento del juicio
ordinario, ya que cuando la ley habla del "fuero ordinario", se está refiriendo a
las reglas generales de los procedimientos comunes de mayor cuantía.
268

El Fisco, por ende, puede actuar como demandante o demandado en juicios


sumarios, querellas posesorias, juicios de arrendamiento, etc.
c) Modificaciones que la ley establece para los juicios de hacienda:
1. Si se aplica el juicio ordinario, se omiten los escritos de réplica y dúplica
siempre que la cuantía del negocio no pase de 500 U. T. M. (Art. 749);
2. Consulta de la sentencia definitiva: toda sentencia definitiva pronunciada
en primera instancia y que no se apele, debe elevarse en consulta a la Corte de
Apelaciones respectiva, previa notificación a las partes, siempre que sea desfa­
vorable al interés fiscal. (Art. 751)
Una sentencia es desfavorable al interés fiscal cuando no acoge totalmente la
demanda del Fisco o su reconvención y cuando no rechace en todas sus partes
la demanda o la reconvención deducida en contra del Fisco.
Ahora bien, la sentencia debe consultarse aun cuando se haya apelado de ella
y, posteriormente, la apelación termine por un modo que no sea la dictación de
la sentencia pues, si así no fuese, se burlaría la norma ya que bastaría con apelar
y después desistirse de la apelación para evitar la consulta.
3. Tramitación de la consulta
a) Notificación a las partes: si la sentencia no es apelada se elevan los autos
en consulta a la Corte "previa notificación a las partes", la cual se efectúa de
acuerdo a la regla general por el estado diario;
b) Cuenta: recibidos los autos en secretaría, el tribunal ordena dar cuenta para
el solo efecto de ponderar si la sentencia se encuentra ajustada a derecho. (Art. 751)
Las consultas son distribuidas por el Presidente de la Corte, mediante sorteo,
entre las salas en que ella esté dividida. (Art. 751 inciso final)
Si la sentencia no merece reparos: la Corte la aprueba sin más trámites.
Si la sentencia merece reparos: retiene el conocimiento del negocio señalando,
en su resolución, los puntos que le merecen duda y ordena traer los autos en
relación.
La vista de la causa se efectúa por la misma Sala que retuvo el conocimiento
del asunto y se limita estrictamente a los puntos de derecho indicados en la
resolución.

3. PROCEDIMIENTO EJECUTIVO

1. Ejecutoriada la sentencia, el tribunal remitirá oficio al Ministerio que corres­


ponda, adjuntando fotocopia o copia autorizada de las sentencias de primera y
de segunda instancia, con certificación de estar ejecutoriada; (Art. 752)
269

2. Toda sentencia que condene al Fisco a cualquiera prestación, debe cum­


plirse dentro de los 60 días siguientes a la fecha de recepción del oficio señalado
mediante decreto expedido a través del Ministerio respectivo.
La fecha de recepción del oficio se acredita mediante certificado del ministro
de fe que lo ha entregado en la Oficina de Partes del Ministerio o, si se hubiere en­
viado por carta certificada, transcurridos 3 días desde su recepción por el correo;
3. En el proceso se debe certificar el hecho de haberse remitido el oficio y se
agregará al expediente fotocopia o copia autorizada del mismo.
4. En caso que la sentencia condene al Fisco a prestaciones de carácter pecu­
niario, el decreto de pago debe disponer que la Tesorería incluya en el pago el
reajuste e intereses que haya determinado la sentencia y que se devenguen hasta
la fecha del pago efectivo;
5. En los casos en que la sentencia no haya dispuesto el pago de reajuste y
siempre que la cantidad ordenada pagar no se solucione dentro de los 60 días
señalados, esa cantidad se reajustará con la variación que haya experimentado
el I. P. C. entre el mes anterior a aquel en que quedó ejecutoriada la sentencia y
el mes anterior al del pago efectivo. (Art. 752)
270

TEMA 27
JUICIOS ANTE ARBITROS Y PARTICIONES

1. JUICIOS ANTE ARBITROS

Se llaman árbitros los jueces nombrados por las partes, o por la autoridad
judicial en subsidio, para la resolución de un asunto litigioso. (Art. 222 C. O. T.)
1) Fuentes Legales: artículos 222 a 243 del C. O. T. y artículos 628 a 635 del
C. P. C.
2) Clasificación: los árbitros pueden ser de derecho, arbitradores y mixtos.
A. A rbitros de Derecho: son aquellos que fallan con arreglo a la ley y se so­
meten, tanto en la tramitación como en el pronunciamiento de la sentencia de­
finitiva, a las reglas establecidas para los jueces ordinarios, según la naturaleza
de la acción deducida.
B. Arbitros arbitradores: son aquellos que fallan de acuerdo a la prudencia y a
la equidad, y no están obligados a guardar en sus procedimientos y en sus fallos,
otras normas que aquellas que las partes les dictaren, y si nada han establecido,
aquellas normas señaladas en el Código de Procedimiento Civil.
C. Arbitros mixtos: son aquellos que, en la tramitación, se sujetan a las normas
de los árbitros arbitradores, y en el fallo, a las normas de los árbitros de derecho.

A. ARBITROS DE DERECHO
Son aquellos que se someten, tanto en la tramitación como en el pronuncia­
miento de la sentencia definitiva, a las reglas establecidas para los jueces ordi­
narios, según la naturaleza de la acción deducida.
En consecuencia, el árbitro de derecho puede conocer de cualquier materia,
y lo hace al igual que los jueces ordinarios, salvo que sea de arbitraje prohibido.
Si bien es cierto estos árbitros se someten en la tramitación de los asuntos a
las mismas reglas que existen para los jueces ordinarios, existen algunas reglas
especiales aplicables a los juicios seguidos ante ellos:
a) Notificaciones: se efectúan personalmente o por cédula, salvo que las partes
en forma unánime acuerden otra forma de notificación. (Art. 629 C. P. C.)
Por ende, no hay estado diario y las partes pueden acordar distintas formas
de notificación, tales como, por carta certificada.
271

b) M inistro de fe : toda la substanciación del juicio se efectúa ante un ministro


de fe designado por el árbitro, sin perjuicio de las inhabilidades que puedan hacer
valer las partes, y que se denomina actuario. (Art. 632 C. P. C.)
Son ministros de fe los secretarios, los receptores y los notarios. Excepcional­
mente, puede ser ministro de fe cualquier persona siempre que en el lugar en que
se siga el juicio no exista ministro de fe o, de existir, se encuentre inhabilitado.
Cuando el árbitro deba practicar diligencias fuera del lugar en que se siga el
juicio, puede intervenir otro ministro de fe o un actuario designado por el árbitro
y que resida en el lugar donde las diligencias deben practicarse.
c) T estigos: existe el principio fundamental de que los árbitros sólo pueden
tomar declaración a los testigos que voluntariamente se presten a declarar. (Art.
633 C. P. C.)
El árbitro, por ende, no puede compeler a un testigo para que concurra a
declarar y, ello, pues carece de imperio.
Situación del testigo que no concurre voluntariamente a declarar: en este caso,
se debe pedir, por conducto del árbitro, al tribunal ordinario correspondiente
que practique la diligencia, acompañando los antecedentes necesarios para ese
objeto. (Art. 633 C. P. C.)
El tribunal ordinario puede tomar él mismo la declaración al testigo, decre­
tando las medidas de apremio pertinentes; o, cometer la diligencia al mismo
árbitro asistido por un ministro de fe. (Art. 633 C. P. C.)
d) Exhortas: cada vez que el árbitro necesite pedir la colaboración del tribunal
ordinario, le dirigirá la comunicación que corresponda acompañando los ante­
cedentes necesarios. (Art. 633 C. P. C.)
Ejemplos: examen de testigos, práctica de diligencias, etc.
e) Pluralidad de árbitros: si los árbitros son dos o más, todos ellos deben con­
currir al pronunciamiento de la sentencia y a cualquier acto de substanciación
del juicio, a menos que las partes acuerden otra cosa.
Si los árbitros no se ponen de acuerdo, se reúne con ellos el tercero, si lo hay,
y la mayoría dictará resolución. Los árbitros acuerdan la sentencia en la forma
prevista para los acuerdos en los Tribunales Colegiados.
En el caso de no existir mayoría en el pronunciamiento de la sentencia o de
otra resolución, hay que distinguir si la resolución es o no apelable.
Si no es apelable y se trata de arbitraje voluntario: queda sin efecto el com­
promiso.
Si no es apelable y se trata de arbitraje forzoso: se deben nombrar otros árbitros.
Si la resolución es apelable: cada opinión se estima como resolución distinta y
272

se elevan los autos al tribunal de alzada para que resuelva como sea de derecho.
(Art. 6 3 1 C. P. C.).
f) Recursos: las sentencias son susceptibles de apelación y casación en la forma
y en el fondo.
Conoce de los recursos, el tribunal ordinario que corresponda, salvo que para
conocer de los recursos de hubiere establecido un tribunal arbitral de derecho.
Las partes mayores de edad, pueden renunciar a cualquier recurso.
g) Cumplimiento de las resoluciones: al respecto es menester efectuar las
siguientes distinciones:
I a. Resoluciones que no sean sentencia definitiva: corresponde al árbitro or­
denar su ejecución. (Art. 635 C. P. C.)
2a. Resoluciones que sean sentencia definitiva:
> Si el plazo para el que fue nombrado el árbitro está vencido: ante el tribunal
ordinario que corresponda.
> Si el plazo para el que fue nombrado el árbitro no está vencido: se puede
recurrir al árbitro que la dictó o al tribunal ordinario.
Excepción: cuando el cumplimiento de cualquier resolución arbitral exija
procedimientos de apremio o empleo de otras medidas compulsivas o cuando
afecten a terceros que no sean parte en el juicio, debe ocurrirse a la justicia ordi­
naria para la ejecución de lo resuelto.

B. ARBITROS ARBITRADORES
Son aquellos que fallan de acuerdo a la prudencia y a la equidad, y no están
obligados a guardar en sus procedimientos y en sus fallos, otras normas que
aquellas que las partes les dictaren, y si nada han establecido, aquellas normas
señaladas en el Código de Procedimiento Civil.
a) Tramitación
Los árbitros arbitradores no están obligados a guardar en sus procedimien­
tos y en su fallo, otras reglas que las que las partes hayan expresado en el acto
constitutivo del compromiso.
Si las partes nada han expresado, el árbitro debe guardar normas mínimas de
procedimiento, que son las siguientes:
1. Oír a los interesados reunidos o por separado, si lo primero no es posible.
(Art. 6 3 7 C .P .C .);
2. Recibir y agregar al proceso los instrumentos que les presenten las partes
(Art. 637 C. P. C.);
273

3. Recibir la causa a prueba, si es necesario (Art. 638 C. P. C.);


4. Practicar las diligencias que estime necesarias para el conocimiento de los
hechos (Art. 637 C. P. C.);
5. Practicar solo o con un ministro de fe, según lo estime conveniente, los actos
de substanciación que decrete en el juicio (Art. 639 C. P. C.);
6. Consignar por escrito los hechos que pasen ante él y cuyo testimonio le
exijan los interesados, si son necesarios para el fallo (Art. 637 C. P. C.); y
7. Dictar su fallo en el sentido que la prudencia y la equidad le dicten. (Art.
637 C. P. C ).
b) Contenido de la sentencia
I o La designación de las partes litigantes;
2° La enunciación breve de las peticiones deducidas por el demandante;
3o Igual enunciación de la defensa alegada por el demandado;
4° Las razones de prudencia o equidad que sirven de fundamento a la sen­
tencia; y
5o La decisión del asunto controvertido. (Art. 640 C. P. C.)
c) Recursos
1. Apelación: procede sólo cuando las partes, en el instrumento que constituyen
el compromiso, expresan que se reservan el recurso para ante otros árbitros de
ese carácter y designaren a las personas que han de desempeñar el cargo. (Art.
239 C. O. T.).
2. Casación en la forma: procede y conoce de él el tribunal ordinario que
corresponda, salvo que las partes hubieren renunciado al mismo o lo hubieren
sometido al conocimiento de otro tribunal arbitral.
3. Casación en el fondo: no procede pues nunca habrá infracción de ley.
d) Cumplimiento de las resoluciones.
Se aplican las mismas normas que proceden para los árbitros de derecho.

CARBUROS MIXTOS
Son aquellos que, en la tramitación, se sujetan a las normas de los árbitros
arbitradores, y en el fallo, a las normas de los árbitros de derecho.
En consecuencia, se aplican las normas analizadas para los otros árbitros.
274

2. JUICIO DE PARTICION DE BIENES

La partición de bienes resulta procedente cada vez que se está en presencia


de una comunidad.
En cuanto a la forma de efectuar las particiones, existen las siguientes:
1) Por el causante o testador, tratándose de una comunidad hereditaria;
2) Por los partícipes de común acuerdo; y
3) Por un juez partidor.
En los dos primeros casos, se originan actos jurídicos distintos, desprovistos
de contenido jurisdiccional.
En cambio, en el tercer caso, se origina un juicio de partición de bienes, el que
será objeto de nuestro estudio.
Los Juicios de Partición de Bienes son aquellos que tienen por objeto dividir,
es decir, liquidar una comunidad de bienes entre los diversos comuneros, en­
tregando a cada uno de ellos lo que le corresponda según su derecho o cuota en
la masa común.
El presupuesto previo de estos juicios es la existencia de urna comunidad.
Si existe controversia acerca de la existencia de la comunidad o acerca del
derecho o cuota de los comuneros sobre la cosa común, esas materias deben ser
resueltas por la justicia ordinaria, en forma previa a la partición.

A. IMPORTANCIA
Estos juicios tienen importancia pues no solo se aplican respecto de las comuni­
dades que se pretende dividir, sino que, también se aplican a los siguientes casos:
I o Liquidaciones de comunidades hereditarias;
2° Liquidación de la sociedad conyugal disuelta (1776 C. C.);
3o Liquidación de las sociedades civiles y comerciales disueltas, con excepción
de las sociedades anónimas (Arts. 2064 y 2115 C. C.); y
4o Liquidaciones de comunidades originadas de un cuasi contrato (Art. 2313
C. C.)

B. CARACTERISTICAS
I o Son de arbitraje forzoso, es decir, solamente pueden ser conocidos por la
justicia arbitral (Art. 227 C. O. T.);
2° Son juicios en que la voluntad de las partes tiene enorme influencia pues
275

prima sobre la voluntad del juez;


3o son juicios dobles en el sentido que cada interesado desempeña, al mismo
tiempo, el rol de demandante y el de demandado;
4o Son juicios universales pues comprenden la totalidad del patrimonio de
una persona; y
5o Son juicios que no tienen una tramitación preestablecida pues se desarrollan
en los comparendos que sean necesarios para cumplir el objeto de los mismos.

C. TRIBUNAL COMPETENTE
El tribunal llamado a conocer del juicio de partición de bienes, en primera
instancia, está constituido por el juez y por un actuario.
a) Nombramiento del juez
El juez partidor puede ser nombrado:
1. Por el causante o testador, en un instrumento público o en el testamento, y
obviamente en el caso de comunidades hereditarias. (Art. 1324 C. C.)
Este juez puede ser cambiado de común acuerdo por los interesados (Art.
241 C. O. T.)
2. Por los coasignatarios de común acuerdo: éste nombramiento se efectúa en
la misma forma en que se nombran los peritos (Art. 646 C. P. C.); y
3. Por la justicia ordinaria, si no existe acuerdo entre los interesados. (Arts.1324
y 1325 C. C. y 646 C. P. C.)
El actuario, quien actúa como ministro de fe, es designado por el juez partidor
y el nombramiento debe recaer en un Secretario de los Tribunales Superiores
de Justicia, en un Notario, o en el Secretario de un Juzgado de Letras. (Art. 648
C. P. C.)
El juez partidor queda investido de su cargo por la aceptación del cargo y el
juramento. (Art. 1328 C. C.)
b) Tiempo
El tiempo que la ley, el testador o las partes concedan al partidor para el
desempeño de su cargo se cuenta desde la aceptación del cargo, deduciéndose
el tiempo durante el cual, por la interposición de recursos o por otra causa, el
partidor haya estado totalmente interrumpido del cargo.
El plazo legal que tiene el partidor es de 2 años, pudiendo los coasignatarios
ampliar o restringir ese plazo aun en contra de la voluntad del testador. Este,
no puede ampliar ese plazo legal. (Arts. 235 C. O. T., 647 C. P. C. y 1332 C. C.)
276

c) Naturaleza del partidor


El partidor es un árbitro y, por regla general, árbitro de derecho. Sin embargo,
las partes mayores de edad y libres administradoras de sus bienes pueden darle
la calidad de árbitro arbitrador. (Art. 648 inciso 2o C. P. C.).
d) Competencia del partidor
Existen asuntos de competencia exclusiva del partidor; asuntos de los que
jamás puede conocer; y asuntos que puede conocer él o la justicia ordinaria.
1. Asuntos de competencia exclusiva: todas las cuestiones relativas a la for­
mación e impugnación de inventarios y tasaciones, a las cuentas de los albaceas,
comuneros y administradores de los bienes comunes y todas las demás que la ley
especialmente le encomiende o que, debiendo servir de base para la partición, la
ley no someta de manera expresa al conocimiento de la justicia ordinaria. (Art.
651 C. P. C.).
2. Asuntos que jamás puede conocer: todas las controversias acerca de la exis­
tencia de la comunidad o acerca del derecho o cuota de los comuneros sobre la
cosa común, las controversias sobre derechos en la sucesión, desheredamientos,
etc. (Art. 1330 C. C.).
3. Asuntos que puede conocer el partidor o la justicia ordinaria: son aquellas
materias que la ley dispone, tales como, los artículos 651 inciso primero, 653
inciso primero y 656 del C. P. C.).
e) Ejecución de las sentencias
Para la ejecución de la sentencia definitiva se puede recurrir al partidor que
la dictó, si no está vencido el plazo de su nombramiento, o al tribunal ordinario
correspondiente, a elección del que pide el cumplimiento.
Tratándose de otras resoluciones: corresponde al partidor ordenar su ejecu­
ción.
Por excepción cuando el cumplimiento de las resoluciones exija procedimien­
tos de apremio o el empleo de otras medidas compulsivas o cuando haya de
afectar a terceros que no sean parte en la partición, debe recurrirse a la justicia
ordinaria. (Arts. 648 inciso I o en relación con el artículo 635)

D. PROCEDIMIENTO
1. Las materias sometidas a conocimiento del partidor se ventilan en audiencias
verbales, levantándose las actas respectivas.
También pueden plantearse solicitudes escritas cuando la naturaleza e impor­
tancia de las cuestiones debatidas así lo exijan. (Art. 649 C. P. C.)
2. Las audiencias pueden ser ordinarias y extraordinarias.
277

Las primeras, son aquellas fijadas para días determinados por las partes. Las
extraordinarias, son aquellas realizadas fuera de esos días y deben notificarse a
todos los que tengan derecho a concurrir. (Art. 650 C. P. C.)
3. El partidor puede fijar plazo a las partes para que formulen sus peticiones,
las que se tramitan separadamente, con audiencia de todos los interesados, sin
paralizar la competencia del partidor y pueden fallarse durante el juicio o en
definitiva. (Art. 652 C. P. C.)

E. OTROS ASPECTOS DEL PROCEDIMIENTO


1. Administración de los bienes comunes
A esta forma de administración se le llama administración proindiviso (por di­
vidir, bienes por dividir) y puede conocer de ella la justicia ordinaria o el partidor.
Conoce la justicia ordinaria mientras no se constituye el juicio particional o
cuando falta el partidor, y a ella corresponde decretar la forma en que deben
administrarse los bienes comunes y nombrar administradores, si no se ponen
de acuerdo los interesados. (Art. 653 C. P. C.)
Organizado el juicio y mientras el partidor conoce de él, a él le corresponde
conocer de tales asuntos.
Cualquier interesado puede pedir el nombramiento de administradores, para
lo cual el tribunal cita a comparendo el que se celebra sólo con los que concurran.
No estando todos presentes, sólo pueden acordarse, por mayoría absoluta
de los concurrentes que representen a lo menos la mitad de los derechos de la
comunidad, o por resolución del tribunal a falta de mayoría alguna de las me­
didas siguientes:
a) Nombramiento de administradores;
b) Fijación de salarios, atribuciones y deberes de los administradores;
c) Determinación del giro que deba darse a los bienes comunes durante la
administración y el máximo de gastos; y
d) Fijación de las épocas que deben rendirse cuentas. (Art. 654. C. P. C.)
2. Derechos de los acreedores sobre los bienes comunes
Los terceros acreedores que tengan derechos sobre los bienes comunes pueden
ocurrir ante el partidor o ante la justicia ordinaria. (Art. 656 C. P. C.)
3. Adjudicación de los bienes comunes
La adjudicación es el acto por el cual, en un juicio particional, se entrega a un
comunero un bien poseído proindiviso, pasando el adjudicatario a ser su dueño
exclusivo.
278

La adjudicación, no obstante lo señalado en el artículo 703 C. C., no es un


título traslaticio de dominio, sino que, un título declarativo, de acuerdo a los
arts. 718 y 1344 C. C.
Los comuneros tienen derecho durante el juicio particional a efectuar adjudi­
caciones con determinados requisitos.
4. L icitación de los bienes com unes
Consiste en la venta en pública subasta, que efectúa el partidor, de los bienes
comunes, muebles o inmuebles.
5. F a llo p a rticio n a l
El fallo particional se denomina laudo y ordenata.
El laudo, es la sentencia propiamente tal, que resuelve los puntos de hecho y
de derecho que deben servir de base para la distribución de los bienes comunes
y debe cumplir con los requisitos de las sentencias del artículo 170 del C. P. C.
La ordenata es aquella parte del fallo en que se hacen los cálculos numéricos
necesarios para la distribución de los bienes comunes.
La notificación del laudo y ordenata se entiende practicada desde que se
notifique a las partes el hecho de su pronunciamiento, salvo que se requiera
aprobación de la justicia ordinaria. (Art. 664 C. P. C.)
En este caso, se entiende notificado cuando se pone en conocimiento de las
partes la resolución del juez que aprueba o modifica el laudo y ordenata.
Los interesados pueden imponerse del contenido del laudo y ordenata en
la oficina del actuario, debiendo deducir los recursos a que haya lugar dentro
del plazo de 15 días. En contra de esa resolución, proceden todos los recursos
ordinarios.
Cuando la justicia ordinaria deba aprobar la partición, el término para apelar
es de 15 días y se cuenta desde que se notifique la resolución del juez que aprueba
o modifique el fallo del partidor. (Art. 666 C. P. C.)
6. C asos en qu e se requiere la ap robación d el f a l l o particion al p o r la ju sticia
ordinaria
La justicia ordinaria interviene siempre que en la división de la masa de bienes
o de una porción de ella, tengan interés:
a) Personas ausentes que no hayan nombrado apoderado; y
b) Personas bajo tutela o curaduría. (Art. 1342 C. C.)
En cuanto al plazo para que actúe la justicia ordinaria, no lo hay, pero, el laudo
y ordenata no quedará ejecutoriado.
Respecto de la tramitación que debe seguirse, el juez oye al Defensor Público
279

y luego resuelve teniendo en cuenta si se resguardan o no los intereses de las


personas señaladas.
7. H on orarios d el p a rtid o r
En el laudo el partidor puede fijar sus honorarios y cualquiera que sea la
cuantía hay derecho a reclamar de ella.
La reclamación se debe interponer en la misma forma y plazo que la apela­
ción y es resuelta por el tribunal de alzada en única instancia, a diferencia de la
apelación que será resuelta en segunda instancia.
280

TEMA 28
LOS ACTOS JUDICIALES NO CONTENCIOSOS

1. INTRODUCCION

El Código Orgánico no define a estos actos, sino que, en su artículo 2 alude


a ellos.
Es el artículo 817 del Código de Procedimiento Civil quien define a estos ac­
tos: "Son actos judiciales no contenciosos aquellos que según la ley requieren la
intervención del juez y en que no se promueve contienda alguna entre partes".
Del concepto del artículo 817 del C. P. C. se desprenden los requisitos para
estar en presencia de un acto judicial no contencioso:
a) Que la ley requiera expresamente la intervención del juez; y
b) Que no se promueva contienda alguna entre partes.
En los actos judiciales no contenciosos nadie pide nada contra nadie, es decir,
no se hace valer un derecho en contra de otra persona.
De allí que en ellos, mal llamados, "gestiones voluntarias", no se habla de
demandante, sino que, de interesado, lo que no implica que un acto judicial no
contencioso pueda devenir en contencioso, si es que se formula oposición por
legítimo contradictor.

2. COMPETENCIA

Conoce de los actos judiciales no contenciosos, el juez civil del domicilio del
interesado, sin perjuicio de las normas especiales. (Art. 134 C. O. T.)
Si en el lugar existen dos o más tribunales, es competente el juez de turno.
En Santiago, el tumo es ejercido simultáneamente por cinco jueces. (Art. 179
C. O. T.)
En los asuntos no contenciosos no se toma en consideración el fuero personal
de los interesados para establecer la competencia del tribunal. (Art. 827)

3. PROCEDIMIENTO

a) Los actos judiciales no contenciosos se rigen, en primer lugar, por las ñor-
281

mas especiales del Libro IV del Código y, en segundo término, si ese Libro nada
expresa, se rigen por las Normas Comunes a todo Procedimiento del Libro I.
Ejemplo: notificaciones.
b) El acto se inicia mediante la presentación de un escrito por parte de la per­
sona que solicita la declaración o la protección jurídica que corresponda. Esta
persona se denomina interesado y su escrito, solicitud.

4. TRAMITACION

Respecto de la tramitación de los actos judiciales no contenciosos, existen tres


reglas fundamentales:
I a. Si el Código o las leyes especiales contienen reglas especiales acerca de la
tramitación de un determinado acto: se aplican esas reglas
2a. Si el Código o las leyes especiales no contienen reglas especiales acerca
de la tramitación de un acto, pero, exigen proceder con conocimiento de causa,
hay que distinguir:
a) Si los antecedentes acompañados no suministran ese conocimiento: el
tribunal manda rendir, previamente, información sumaria acerca de los hechos
que legitimen la petición y después oirá al defensor público. (Art. 824)
b) Si los antecedentes acompañados suministran ese conocimiento: se oye al
defensor público y enseguida resuelve como fuere de derecho. (Art. 824)
3a. Si el Código o las leyes especiales no tienen señalada una tramitación
especial para el acto judicial no contencioso ni tampoco ordenan obrar con co­
nocimiento de causa: el tribunal procederá de plano. (Art. 824)

5. REGIMEN PROBATORIO

El interesado que desee que su solicitud sea acogida, debe acreditar los hechos
que la legitiman.
Sin embargo, el régimen probatorio es distinto al de los asuntos contenciosos,
por cuanto:
a) Los hechos pertinentes se acreditan por medio de informaciones sumarias.
(Art. 818)
Se entiende por información sumaria la prueba de cualquiera especie, rendi­
da sin notificación ni intervención de contradictor y sin previo señalamiento de
término probatorio.
282

Ejemplos: agregación de un instrumento, presentación de peritaje, declaración


de testigos, etc.
b) Los tribunales, asimismo decretan de oficio las diligencias informativas
que estimen convenientes. (Art. 820)
c) Los tribunales en estos negocios aprecian prudencialmente el mérito de las
justificaciones y pruebas de cualquiera clase que se produzcan. (Art. 819)

6. LAS RESOLUCIONES

El Código no contiene normas especiales en materia de resoluciones en los


actos judiciales no contenciosos, de manera que se aplican las normas generales.
En todo caso, las sentencias definitivas deben contener:
a) El nombre, profesión u oficio y domicilio de los solicitantes;
b) Las peticiones deducidas;
c) Las razones que motiven la resolución, cuando el tribunal deba proceder
con conocimiento de causa; y
d) La resolución o decisión del tribunal.

7. LOS RECURSOS

Contra las resoluciones dictadas podrán entablarse los recursos de apelación


y de casación, según las reglas generales y, además, existe el recurso de revoca­
ción o modificación.
Los trámites de la apelación serán los establecidos para los incidentes. (Art. 822)

8. RECURSO DE REVOCACION O MODIFICACION

Este recurso tiene por objeto obtener la revocación o modificación de mía re­
solución pronunciada en los actos judiciales no contenciosos, por el mismo juez
que la dictó, en las condiciones que la ley señala y sin sujeción a los términos y
a las formas establecidas para los asuntos contenciosos.
Procede únicamente en contra de las resoluciones negativas y de las afirma­
tivas con tal que esté pendiente su ejecución.
Resolución negativa: es aquella que no accede a lo pedido por el interesado
dentro de la gestión.
283

Resolución afirmativa: es aquella que accede a lo pedido por el interesado.


El que esté pendiente su ejecución, implica, en términos generales, que el
solicitante aun no ha obtenido la finalidad perseguida por medio de la gestión.
Ejemplo: se concede una posesión efectiva y no se ha inscrito en los registros
respectivos.

9. LA OPOSICION EN LOS ACTOS JUDICIALES NO CONTENCIOSOS

Existen oportunidades en que un acto judicial no contencioso puede perjudicar


los intereses de terceros, quienes pueden pedir la anulación o la modificación de
la resolución respectiva en un juicio posterior o bien oponerse al acto o gestión
cuando aún se encuentre pendiente.
La elección de la segunda vía la permite el artículo 823, el que consagra la
institución procesal de la oposición a los actos judiciales no contenciosos.
El citado artículo señala: "Si a la solicitud presentada se hace oposición por
legítimo contradictor, se hará contencioso el negocio y se sujetará a los trámites
del juicio que corresponda.
Si la oposición se hace por quien no tiene derecho, el tribunal, desestimándola
de plano, dictará resolución sobre el negocio principal".
a) Oportunidad para oponerse
La ley nada señala al respecto, pero, se estima que la oposición puede presen­
tarse por el tercero desde que se ha iniciado la gestión hasta mientras la sentencia
definitiva que le pone término no haya sido cumplida.
b) Efectos de la oposición
Si la resolución acepta la oposición: tiene la virtud de transformar el asunto
en contencioso.
Si la resolución desecha la oposición: permite renovar la tramitación del asunto
dictándose sentencia o cumpliéndose la ya dictada.
c) Tramitación del ju icio posterior
Si se acepta la oposición, el asunto se transforma en contencioso y se sigue
según los trámites del juicio que corresponda. (Art. 823)
En ese juicio, será demandante quien trata de alterar la situación existente,
a menos que la ley prevea expresamente a quien le corresponde asumir dicho
rol procesal.
284

TEMA 29
JUICIO EJECUTIVO

1. CONCEPTO

El juicio ejecutivo es un procedimiento contencioso por cuyo medio se persigue


el cumplimiento forzado de una obligación que consta de un título fehaciente
e indubitado.
El juicio se clasifica enjuicio ejecutivo de obligación de dar, juicio ejecutivo de
obligación de hacer y juicio ejecutivo de obligación de no hacer, procedimientos
que serán objeto de nuestro estudio.

2. CLASES

a) Juicio ejecutivo de obligación de dar es aquel por el cual se persigue la obli­


gación de entregar una cosa por el deudor, ya sea que con la entrega se transfiera
o no el dominio, por lo que el concepto es más amplio que en el Derecho Civil.
b) Juicio ejecutivo de obligación de hacer, es aquel por el cual se persigue la
ejecución de un hecho por el deudor.
c) Juicio ejecutivo de obligación de no hacer, es aquel por el cual se persigue
una abstención del deudor.

3. LA ACCION EJECUTIVA

Para intentar una acción ejecutiva, es decir, para que pueda exigirse ejecu­
tivamente el cumplimiento de una obligación, es necesario que concurran los
siguientes requisitos:
I o. Que la obligación de cuyo cumplimiento se trata conste de un título al cual
la ley le atribuya mérito ejecutivo;
2°. Que la obligación sea actualmente exigible;
3o. Que la obligación sea líquida, tratándose de obligación de dar; que sea de­
terminada, en el caso de obligación de hacer; o que sea susceptible de convertirse
en la obligación de destruir la cosa hecha, tratándose de obligación de no hacer; y
4o. Que la acción ejecutiva no esté prescrita.
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I o. Que la obligación de cuyo cumplimiento se trata conste de un título al cual


la ley le atribuya mérito ejecutivo
a) Concepto de título ejecutivo
Es aquella declaración solemne a la cual la ley le otorga, específicamente, la
fuerza indispensable para ser el antecedente inmediato de una ejecución.
Esa declaración solemne a que nos hemos referido puede tener su origen en:
a) una manifestación de voluntad de órgano jurisdiccional, como en el caso
de las sentencias;
b) una manifestación de voluntad de los particulares, como en el caso de los
contratos; o
c) una manifestación de voluntad del organismo administrativo, como en una
lista de deudores de contribuciones.
En todo caso, cualquiera que sea el origen del título ejecutivo, la manifestación
de voluntad debe ser expresada en forma solemne, y las solemnidades consisten
en que:
1) debe constar por escrito y
2) se debe cumplir con las disposiciones de la Ley de Timbres, en su caso.
Asimismo, cabe tener presente que quien crea los títulos ejecutivos es la ley,
pues sólo ella puede atribuir mérito ejecutivo a determinados títulos, lo que no se
contradice con los orígenes del título, pues si un contrato tiene mérito ejecutivo,
es por cuanto la ley lo permite.
En consecuencia, no hay más títulos ejecutivos que aquellos que señala la ley.
b) Clasificación de los títulos ejecutivos
Los títulos ejecutivos se clasifican en títulos perfectos o completos y en títulos
ejecutivos imperfectos o incompletos.
1. Título ejecutivo perfecto o completo es aquel que permite iniciar un juicio
ejecutivo para exigir el cumplimiento de una obligación desde el instante en que
es otorgado.
Ejemplos: sentencias, copias de escrituras públicas.
2. Título ejecutivo imperfecto o incompleto es aquel en que para poder iniciar
la ejecución es preciso cumplir con ciertas gestiones previas llamadas gestiones
preparatorias de la vía ejecutiva.
Ejemplos: reconocimiento de firma puesta en instrumento privado.
Las gestiones preparatorias de la vía ejecutiva, por su parte, son ciertos proce­
dimientos judiciales previos que puede iniciar el acreedor en contra del deudor,
destinados a perfeccionar o completar el título con el cual pretende iniciar una
286

ejecución.
c) Enumeración y análisis de los títulos ejecutivos
Los títulos ejecutivos se encuentran señalados, en general, en el artículo 434 del
Código y al estudiar a cada uno de ellos señalaremos si es perfecto o imperfecto.
1. Sentencia fírme, bien sea definitiva o interlocutoria (Art. 434 N° 1 C. P. C.)
La sentencia, es el título ejecutivo por excelencia, pues declara el derecho en
forma indiscutible y es, por cierto, un título perfecto o completo.
Sentencia definitiva es aquella que pone fin a la instancia resolviendo la cues­
tión o asunto que ha sido objeto del juicio. (158 C. P. C.)
Las Sentencias interlocutorias son aquellas que fallan un incidente establecien­
do derechos permanentes a favor de las partes o resuelven sobre algún trámite
que debe servir de base en el pronunciamiento de una sentencia definitiva o
interlocutoria. (Art. 158 C. P. C.).
En ambos casos, debe tratarse de sentencia firme, recordándose que una sen­
tencia se entiende firme o ejecutoriada:
1. Desde que se haya notificado a las partes, si no procede recurso alguno en
contra de ella; o
2. Desde que se notifique el decreto que la manda cumplir, una vez que ter­
minen los recursos deducidos; o
3. Desde que transcurran todos los plazos que la ley concede para la interposi­
ción de esos recursos, sin que se hayan hecho valer por las partes, caso en el que,
tratándose de sentencias definitivas, certificará el hecho el secretario del tribunal
a continuación del fallo, el cual se considerará firme desde este momento, sin
más trámites. (Art. 174 C. P. C.).
2. Copia autorizada de escritura pública (Art. 434 N° 2 C. P. C.)
Escritura pública es el instrumento público o auténtico otorgado con las so­
lemnidades legales, por el competente notario, e incorporado en su protocolo o
registro público. (Art. 403 C. O. T.).
Las copias son las transcripciones autorizadas por el notario o el archivero,
en su caso y constituyen un título ejecutivo completo o perfecto.
Desde el punto de vista del mérito ejecutivo, la escritura pública extendida en
el protocolo o registro público carece de él, pues, por una parte, la ley jamás se lo
ha dado y, por la otra, porque materialmente es imposible acompañarla al juicio.
3. Acta de avenimiento pasada ante tribunal competente y autorizada por
un ministro de fe o por dos testigos de actuación (Art. 434 N° 3 C. P. C.)
El acta de avenimiento es el acuerdo producido entre las partes litigantes para
poner término al juicio y aceptado por el juez.
287

Es un título completo o perfecto.


Para que sea título ejecutivo debe:
1. Haber sido pasada ante tribunal competente; y
2. Aparecer autorizadas por un ministro de fe o por dos testigos.
Cabe advertir que, tratándose de actas de avenimiento, la ley no condicionó
el mérito ejecutivo del título al documento original y, por ese motivo, también
lo tienen las copias autorizadas de dichas actas.
4. Instrumento privado, reconocido judicialmente o mandado tener por reco­
nocido (Art. 434 N° 4 C. P. C.)
Instrumento privado es aquel que deja constancia de un hecho sin que se haya
observado solemnidad alguna en su otorgamiento.
Por regla general, estos instrumentos carecen de mérito ejecutivo y excepcio­
nalmente lo tienen cuando han sido reconocidos por su otorgante o mandados
tener por reconocidos.
Para obtener uno de esos reconocimientos es preciso cumplir con una gestión
preparatoria de la vía ejecutiva, que se verá más adelante, con el fin de preparar
la ejecución. Por ende, son títulos imperfectos o incompletos.
Por otra parte, hay ciertos instrumentos privados en que, pese a carecer de la
necesaria autenticidad, la ley les confiere mérito ejecutivo. Ellos son:
A. Letras de cambio o pagarés, en que el aceptante o el suscriptor, respec­
tivamente, no hayan objetado como falsa su firma al tiempo de protestarse el
documento por falta de pago, siempre que el protesto haya sido personal. Es,
por ende, un título perfecto.
“El protesto personal -han sostenido los Tribunales- constituye una presunción
de reconocimiento de firma que se deduce del hecho de no alegarse su falsedad al
ser requerido de pago, reconocimiento a que es permitido tal valor, ya que en el
acto interviene un ministro de fe que certifica que no se alegó tacha de falsedad,
única excepción que se permite al aceptante para excusar el pago de la deuda".
B. Letras de cambio, pagarés o cheques cuando notificado judicialmente el
protesto de ellos a cualquiera de los obligados al pago, no alegue tacha de false­
dad de su firma en el mismo acto o dentro de tercero día.
Se requiere, entonces, la notificación judicial del protesto lo que se obtiene a
través de una gestión preparatoria de la vía ejecutiva y, por lo tanto, son títulos
imperfectos o incompletos;
Ahora bien, si se tacha de falsa la firma, ella se tramita como incidente de­
biendo, el demandante, probar con todos los medios de prueba, la autenticidad
de ella, incluyendo la confesión.
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C. Letras de cambio, pagarés o cheques, respecto del obligado cuya firma apa­
rezca autorizada por un notario o por el oficial del Registro Civil en las comunas
donde no tenga su asiento un notario.
5. Confesión judicial (Art. 434 N° 5 C. P. C.)
Confesar, es reconocer un hecho y la confesión debe prestarse ante el juez.
La manera de obtener la confesión es por medio de una gestión preparatoria,
por lo que se trata de un título imperfecto.
6. Cualesquiera títulos al portador, o nominativos, legítimamente emitidos,
que representen obligaciones vencidas, y los cupones también vencidos de dichos
títulos, siempre que los cupones confronten con los títulos, y éstos, en todo caso,
con los libros talonarios (Art. 434 N° 6 C. P. C.)
Existen personas naturales y jurídicas, entre estas últimas con mayor frecuen­
cia, que están facultadas por la ley para emitir ciertos títulos de crédito como
manera de atraerse capitales, los cuales devengan intereses. La materialidad de
estos títulos está formada por el documento que se desglosa del libro talonario
en que se contabiliza la emisión y los cupones que representan los intereses.
7. Cualquiera otro título a que las leyes den fuerza ejecutiva (Art. 434 N° 7
C. P. C.)
De este número se concluye que la enumeración que efectúa el artículo 434
no es taxativa pues hay leyes especiales que otorgan mérito ejecutivo a deter­
minados títulos.
Ejemplos: Listado de Deudores de Contribuciones (artículo 169 del Código
Tributario); certificado del secretario municipal respecto de patentes, derechos
y tasas municipales (artículo 47 Ley Rentas Municipales), etc.
2o. Que la obligación sea actualmente exigible
Es el segundo requisito de la acción ejecutiva y a él se refiere el artículo 437
del Código.
Una obligación es actualmente exigible cuando en su nacimiento o ejercicio no
se halle sujeta a ninguna modalidad, o sea, a ninguna condición, plazo o modo.
Si existiera alguna de esas modalidades, una vez cumplidas ellas, la obligación
puede ejecutarse.
La exigibilidad, asimismo, debe ser actual, pues la obligación y su exigibilidad
deben existir en el momento en que se inicia la ejecución.
3o. Que la obligación sea líquida, tratándose de obligación de dar; que sea de­
terminada, en el caso de obligación de hacer; o que sea susceptible de convertirse
en la obligación de destruir la cosa hecha, tratándose de obligación de no hacer
Es el tercer requisito de la acción ejecutiva y difiere según el tipo de obligación
289

de que se trate.
A. Obligación líquida
Tratándose de los juicios ejecutivos de obligación de dar, la obligación debe
ser líquida.
Una obligación es líquida cuando su objeto se halla perfectamente determi­
nado, sea en su especie o en su género y cantidad y por eso, es que la ejecución
puede recaer:
I oSobre la especie o cuerpo cierto que se deba y que exista en poder del deudor;
2o Sobre el valor de la especie debida y que no exista en poder del deudor,
haciéndose su avaluación por un perito; y
3o Sobre una cantidad líquida de dinero o de un género determinado, ava­
luándose por peritos. (Art. 438 C. P. C.).
También se entiende por cantidad líquida la que pueda liquidarse mediante
simples operaciones aritméticas con solo los datos que el mismo título ejecutivo
suministre.
El acreedor debe expresar en la demanda ejecutiva la especie o la cantidad
líquida por la cual pide el mandamiento de ejecución.
Tratándose de moneda extranjera, no es necesario proceder a su avaluación,
sin perjuicio de las reglas que para su liquidación y pago se expresen en otras
disposiciones del Código.
Al respecto, los artículos 20 y 21 de la Ley 18.010, sobre Operaciones de Crédito,
señalan que se debe acreditar el valor de la moneda extranjera con un certifica­
do otorgado por un Banco referido al día de la presentación de la demanda o a
cualquiera de los 10 días precedentes.
Si del título aparece una obligación en parte líquida y en parte ilíquida, puede
procederse ejecutivamente por la primera y el resto reclamarse por la vía ordi­
naria. (Art. 439 C. P. C.)
B. Obligación determinada
En el caso de los juicios ejecutivos de obligación de hacer, la obligación debe
ser determinada y lo es cuando su objeto, es decir, lo que debe hacerse por el
deudor, es perfectamente conocido y no da margen a equívocos.
C. Obligación convertible
Por último, tratándose de juicios ejecutivos de obligación de no hacer, la obli­
gación debe ser convertible, es decir, cuando existe la posibilidad de convertirse
en la obligación de destruir la obra hecha.
4o. Que la acción ejecutiva no esté prescrita
290

Es el cuarto requisito de la acción ejecutiva y al él se refiere el artículo 442


del Código.
La falta de ejercicio de una acción judicial, por el solo transcurso del tiempo,
contado desde que la obligación se hizo exigible, extingue esa acción por medio
de la prescripción.
El tiempo en que prescriben las acciones ejecutivas es de tres años. (Artículos
2514 C. Civil y 442 C. P. C.)
No obstante lo anterior, existen normas especiales que determinan plazos
diversos. Así, el artículo 34 de la Ley sobre Cuentas Corrientes Bancarias y Che­
ques señala que la acción ejecutiva contra los obligados al pago de un cheque
protestado prescribe en un año contado desde la fecha del protesto.
291

TEMA 30
GESTIONES PREPARATORIAS DE LA VIA EJECUTIVA

Como se señaló anteriormente, las gestiones preparatorias de la vía ejecutiva


son ciertos procedimientos judiciales previos que puede iniciar el acreedor en
contra del deudor, destinados a perfeccionar o completar el título con el cual
pretende iniciar una ejecución.
Las gestiones preparatorias de la vía ejecutiva son las siguientes:
a) Reconocimiento de firma puesta en instrumento privado;
b) Notificación judicial de protesto de letra, pagaré o cheque;
c) Confesión judicial o confesión de deuda;
d) Confrontación de títulos y cupones;
e) Avaluación;
f) Validación de sentencias extranjeras; y
g) Notificación del título ejecutivo a los herederos del deudor.

1. ANALISIS

a) Reconocimiento de firma puesta en instrumento privado (Art. 434 N° 4


inciso primero C. P. C.)
El instrumento privado, en principio, carece de mérito ejecutivo y, por excep­
ción, puede llegar a ser título ejecutivo cuando ha sido reconocido o mandado
tener por reconocido.
Para obtener ese reconocimiento se realiza la gestión de reconocimiento de
deuda puesta en instrumento privado.
Tramitación (Artículos 435 y 436 C. P. C.)
a) El acreedor solicita al juez se cite al deudor a reconocer su firma puesta en
un instrumento privado;
b) El tribunal accede a la solicitud y fija una audiencia para que comparezca
el deudor;
c) Llegado el día de la audiencia pueden presentarse las siguientes situaciones:
(1) Comparece el deudor y reconoce su firma, aunque niegue la deuda: que­
da preparada la ejecución y el acreedor contará con un título perfecto y podrá
292

presentar la demanda ejecutiva.


(2) Comparece el deudor y niega su firma: fracasa la gestión preparatoria y
el acreedor deberá utilizar el procedimiento ordinario;
(3) No comparece el deudor o comparece y da respuestas evasivas: se tiene
por reconocida la firma y queda preparada la ejecución.
b) Notificación judicial de protesto de letra, pagaré o cheque (Art. 434 N° 4
C. P. C.)
Esta gestión se utiliza en aquellos casos en que no ha habido protesto personal
de esos documentos y cuando la firma del obligado no aparezca autorizada por
un Notario o por un Oficial del Registro Civil en las comunas donde no tenga
asiento un Notario; y, por ende, el tribunal debe ordenar su notificación judicial.
La gestión comienza con la solicitud del acreedor en que solicita al tribunal
que ordene notificar judicialmente el protesto al deudor.
El tribunal accede a lo pedido y, luego que el deudor es notificado, puede
objetar como falsa su firma en el acto de la notificación o dentro de tercero día.
Si no la objeta, queda preparada la ejecución.
Si la objeta, la gestión fracasa, pero si la firma resulta ser verdadera, puede
ser procesado por el delito de estafa.
c) Confesión judicial o confesión de deuda (Art. 434 N° 5)
Esta gestión es absolutamente distinta a la confesión como medio de prueba.
Para realizar la gestión, se solicita al tribunal se cite al deudor a confesar la
deuda, fijándose una audiencia para ello.
Las actitudes del deudor y sus efectos son los mismos que en el reconocimiento
de firma puesta en instrumento privado, es decir, llegado el día de la audiencia
pueden presentase las siguientes situaciones:
(1) Comparece el deudor y confiesa: queda preparada la ejecución y el acreedor
contará con un título perfecto y podrá presentar la demanda ejecutiva.
(2) Comparece el deudor y niega la deuda: fracasa la gestión preparatoria y
el acreedor deberá utilizar el procedimiento ordinario;
(3) No comparece el deudor o comparece y da respuestas evasivas: se le tiene
por confeso y queda preparada la ejecución.
d) Confrontación de títulos y cupones (Art. 434 N° 6 C. P. C.)
Para que los títulos tengan mérito ejecutivo se requiere:
1) Que hayan sido legalmente emitidos;
2) Que representen obligaciones vencidas; y
293

3) Que sean confrontados con sus libros.


El último requisito se obtiene a través de una gestión preparatoria.
La gestión se inicia ante un tribunal y el acreedor solicita se designe a un
ministro de fe que compare el título con el libro talonario del cual se desprendió
el título.
En el caso de los cupones, éstos se deben confrontar con el título y éste con
el libro talonario.
e) Avaluación (Art. 438 Nos. 2 y 3 C. P. C.)
La ejecución puede recaer sobre el valor de la especie debida y que no exista
en poder del deudor o sobre una cantidad de dinero.
En estos casos, la gestión previa consiste en solicitar se designe a un perito
que determine el valor de la especie debida o el valor de la cantidad que se debe.
f) Validación de sentencias extranjeras (Art. 242 C. P. C.)
Las sentencias extranjeras tienen en Chile la fuerza que le concedan los tratados
o el mismo valor que se dé a las sentencias chilenas en el extranjero.
No pudiendo aplicarse estas normas, las sentencias extranjeras tienen la misma
fuerza que las sentencias chilenas siempre que se cumplan algunos requisitos.
Esos requisitos se obtienen a través de la gestión preparatoria consistente en
que la Corte Suprema constate la sentencia, lo que se conoce con el nombre de
exequátur, y que se verá al tratar del cumplimiento de las resoluciones.
g) Notificación del título ejecutivo a los herederos del deudor (Art. 1377 C.
Civil)
Los herederos de una persona la representan y suceden en sus derechos y
obligaciones.
Por ello, si una persona era deudora de un crédito que conste en un título
ejecutivo, puede exigirse su cumplimiento a sus herederos, pero para que ello
ocurra, debe notificárseles el título.
El acreedor debe solicitar la notificación a los herederos del deudor y no pue­
de entablar o llevar adelante la ejecución sino pasados ocho días después de la
notificación judicial de sus títulos.
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TEMA 31
JUICIO EJECUTIVO DE OBLIGACIONES DE DAR

1. CAMPO DE APLICACION

Para que se aplique este juicio se requiere que la obligación sea de dar, es decir,
una obligación de entregar una cosa, ya sea que lleve anexa la transferencia de
algún derecho real o que sea la simple entrega material.
Este concepto difiere del concepto civil en el que la obligación de dar consiste
en que la prestación del deudor es transferir el dominio u otro derecho real.

2. ESTRUCTURA DEL JUICIO

El juicio consta, fundamentalmente, de dos cuadernos: el principal o ejecutivo


y el de apremio.
Decimos fundamentalmente, pues pueden existir otros cuadernos como son
los de tercerías que se estudiarán en su oportunidad.
El Cuaderno Principal o Ejecutivo constituye el juicio mismo, es decir, la
contienda jurídica que las partes someten a la decisión del juez.
Las actuaciones que conforman este cuaderno son las siguientes:
I. Demanda Ejecutiva;
II. Excepciones del deudor;
III. Contestación de las excepciones;
IV. Declaración del tribunal sobre la admisibilidad o inadmisibilidad de las
excepciones;
V. Recepción de la causa a prueba;
VI. Término Probatorio;
VII. Observaciones a la prueba;
VIII. Citación para oír sentencia; y
IX. Sentencia.
El Cuaderno de Apremio, por su parte, representa el aspecto de fuerza del
juicio.
295

Este cuaderno se paraliza mientras en el cuaderno principal no se dicte sen­


tencia rechazando las excepciones, o bien, hasta que transcurra el plazo para
oponer excepciones.
Las actuaciones que conforman este cuaderno son las siguientes:
I. Mandamiento de ejecución;
II. Embargo;
III. Entrega de los bienes al depositario;
IV. Remate de los bienes embargados;
V. Consignación del valor de los bienes;
VI. Liquidación del crédito y costas; y
VII. Pago al acreedor.
Por excepción, aparte de estos cuadernos pueden existir en el juicio ejecutivo
otros cuadernos, cuales son, los de tercerías.

3. ACTUACIONES DEL CUADERNO PRINCIPAL

a) Demanda ejecutiva
Es el acto procesal por medio del cual el acreedor deduce su acción exhibiendo
el título en que la funda.
El juicio ejecutivo comienza por la demanda ejecutiva cuando el título es
perfecto o completo o por medio de una gestión preparatoria de la vía ejecutiva
cuando el título es imperfecto o incompleto, en cuyo caso, luego de esta gestión
se debe interponer la demanda.
La demanda debe cumplir con todos los requisitos generales y específicos de
las demandas y, además, debe expresar la especie o la cantidad líquida por la
cual se pide el mandamiento de ejecución. (Art. 438 C. P. C.)
a) 1. Resoluciones que pueden recaer en la demanda ejecutiva
1) Si la acción ejecutiva cumple con todos los requisitos, el tribunal ordena
despachar el mandamiento de ejecución. De este modo, la providencia será
"Despáchese".
Admitida a tramitación la demanda, ella debe ser notificada al deudor de
acuerdo a las reglas generales y junto con notificársele, se le debe requerir de
pago y si no paga en ese acto, se le embargan bienes.
Por ende, la notificación es compleja pues consta de más de una actuación.
2) Si la acción ejecutiva no cumple con todos los requisitos, el tribunal no
296

accederá a despachar el mandamiento de ejecución, debiendo recordarse que el


tribunal debe denegar la ejecución si el título presentado tiene más de tres años
contados desde que la obligación se ha hecho exigible. (Art. 442 C. P. C.).
b) Excepciones del deudor
Una vez que el deudor es requerido de pago, él puede proceder a su defensa
y la manera como se defiende en el juicio ejecutivo es mediante la oposición de
excepciones. Destacamos al respecto:
1) El término para deducir la oposición comienza a correr desde el día del
requerimiento de pago y no desde que el deudor es notificado de la demanda,
lo cual puede ocurrir en una fecha diversa (Artículos 443 N° 1 y 462 C. P. C.);
2) El escrito del demandado defendiéndose, que en el juicio ordinario se de­
nomina contestación de la demanda, en el juicio ejecutivo se denomina oposición
de excepciones y en él se deben oponer tanto las excepciones dilatorias como las
excepciones perentorias; y
3) Si el deudor no opone excepciones, se produce un grave efecto, cual es,
que el mandamiento de ejecución hace las veces de sentencia continuándose con
la tramitación del cuaderno de apremio. Es decir, el silencio del ejecutado hace
presumir la efectividad de la deuda sin que sea preciso dictar sentencia. (Art.
472 C. P. C.)
b. 1. Forma de oponer las excepciones
1. Plazo para oponer las excepciones (Arts. 459,460 y 461 C. P. C,).
Se debe distinguir el lugar en que el ejecutado es requerido de pago:
a) Si el deudor es requerido de pago en la comuna asiento del tribunal: 4 días;
b) Si el deudor es requerido de pago fuera de la comuna asiento del tribunal,
pero dentro del territorio jurisdiccional: 8 días;
c) Si el deudor es requerido de pago fuera del territorio jurisdiccional del
tribunal la oposición puede hacerse ante el tribunal exhortante o ante el tribunal
exhortado:
* Si las excepciones se deducen ante el tribunal exhortante: 8 días más lo que
señale la tabla de emplazamiento;
Ejemplo: el tribunal donde se sigue el juicio, es decir, el tribunal exhortante
es de Santiago y el deudor es requerido de pago en Rancagua, lugar en el cual
se encuentra el tribunal exhortado.
Si opta por oponer las excepciones ante el tribunal exhortante, o sea, Santia­
go, tiene 8 días más lo que señala la tabla de emplazamiento entre Rancagua y
Santiago.
* Si las excepciones se deducen ante el tribunal exhortado: 4 u 8 días, según
297

el lugar en que fue requerido de pago;


En el mismo ejemplo anterior: si decide oponer las excepciones ante el tribunal
exhortado, tendrá 4 días para deducir excepciones si ha sido requerido de pago
en la comuna asiento del tribunal exhortado, o sea, Rancagua.
Pero si ha sido requerido de pago en una comuna diversa a la de asiento del
tribunal, tendrá 8 días.
d) Si el deudor es requerido de pago fuera del territorio de la República: 8
días más lo que señale la tabla de emplazamiento.
Todos esos plazos son fatales, tanto por lo preceptuado por el artículo 463 del
Código, cuanto por lo dispuesto en su artículo 64.
2. Todas las excepciones se deben oponer en un mismo escrito, ya sean dila­
torias o perentorias. (Art. 465 C. P. C.)
Como se analizará más adelante, la norma que consagra las excepciones in­
cluye tanto a las excepciones dilatorias cuanto a las perentorias.
3. El deudor debe expresar con claridad y precisión los hechos y los medios
de prueba de que intente valerse para acreditarlas.
No obsta para que se deduzca la excepción de incompetencia el hecho de ha­
ber intervenido el demandado en las gestiones preparatorias de la vía ejecutiva.
(Art. 465 C. P. C.)
La razón de esta norma radica en que la gestión preparatoria no tiene el ca­
rácter de juicio, sino que, tiene por objeto preparar el título.
En cuanto a señalar los medios de prueba, basta para ello decir "m e valdré
de los siguientes medios de prueba...", y si se trata de testigos, no es preciso
nombrarlos, sino que, decir que se valdrá de prueba testimonial.
4. Las excepciones de que puede valerse el ejecutado son exclusivamente
aquellas que señala el artículo 464 del Código.
En consecuencia, no hay otras excepciones que las señaladas y no es preciso
hablar de alegaciones o defensas.
De las excepciones que contempla el Código, las cuatro primeras son dilatorias
y las restantes, son perentorias.
c) Contestación de las excepciones
Del escrito de oposición de excepciones se da traslado al ejecutante, dándosele
copia de él, para que dentro de 4 días exponga lo que juzgue oportuno. (Art. 466)
En este escrito, el ejecutante expone las razones por las que él estima que
deben rechazarse las excepciones.
Cabe destacar, que el plazo señalado no admite aumento alguno.
298

Debemos recordar, en esta parte, que en los juicios ejecutivos no procede el


llamado obligatorio a conciliación, en atención a que el inciso primero del artí­
culo 262 del Código señala: "En todo juicio civil en que legalmente sea admisible
la transacción, con excepción de los juicios o procedimientos especiales de que
tratan los Títulos I, II, III, V y XVI del Libro III, una vez agotados los trámites
de discusión y siempre que no se trate de los casos mencionados en el artículo
313, el juez llamará a las partes a conciliación y les propondrá personalmente
bases de arreglo".
Ahora bien, los Títulos I y II del Libro III del Código se refieren, precisamente,
a los juicios ejecutivos de obligaciones de dar, de hacer y de no hacer.
d) Declaración del tribunal sobre la admisibilidad o inadmisibilidad de las
excepciones
Una vez vencido el plazo para contestar las excepciones, se haya hecho o no,
el tribunal se pronuncia sobre la admisibilidad o inadmisibilidad de las excep­
ciones alegadas. (Art. 466)
Se trata de un simple trámite formal tendiente a comprobar si las excepciones
se han opuesto o no en la forma ya señalada y no significa que las acoja o que
las rechaza, lo que se efectúa en la sentencia definitiva.
Es comparable a la declaración de admisibilidad o inadmisibilidad que se
presenta al interponer los recursos.
Si el tribunal las estima inadmisibles o si no considera necesario que se rinda
prueba, debe dictar desde luego sentencia definitiva.
Debe destacarse que por una omisión del legislador el artículo 466 señala
que "dictará desde luego sentencia definitiva", sin contemplar el trámite de la
citación para oír sentencia el que sí existe luego del período de observaciones a
la prueba si ha habido lugar a ella. (Art. 469 C. P. C.)
e) Recepción de la causa a prueba
Si el tribunal declara admisibles las excepciones y estima necesario que se
rinda prueba, debe recibir la causa a prueba dictando una resolución que así lo
ordena y determinando los hechos sustanciales, pertinentes y controvertidos. La
misma resolución puede señalar la oportunidad para recibir la prueba testimonial.
f) Término probatorio
El término probatorio, al igual que en el juicio ordinario, comienza a correr
desde la última notificación por cédula practicada a las partes o desde la noti­
ficación por el estado diario de la resolución que resuelve la última reposición
deducida en contra del auto de prueba.
La carga de la prueba de los hechos en que el ejecutado funda sus excepciones,
corresponde a él mismo.
29?

f. 1. Clases de términos probatorios


1. Término Ordinario: es aquel que tiene una duración de 10 días y puede
ampliarse hasta 10 días más a petición del acreedor.
La ampliación debe solicitarla antes de vencer el término legal y corre sin
interrupción después de él. (Art. 468 C. P. C.)
2. Término Extraordinario: es aquel que existe solo por acuerdo de ambas
partes y tiene una duración por el número de días que ellas designen. (Art. 468
C. P. C ).
Es decir, no hay en el juicio ejecutivo término probatorio para rendir prueba
fuera del territorio jurisdiccional del tribunal.
3. Término Especial: no existiendo norma especial para el juicio ejecutivo se
aplican las normas del juicio ordinario para los términos especiales los que, en
general, se conceden en casos de entorpecimientos. (Art. 339 C. P. C.)
f. 2. Manera de rendir la prueba
Rige un principio fundamental: la prueba en el juicio ejecutivo se rinde del
mismo modo que en el juicio ordinario.
g) Observaciones a la prueba
Vencido el término probatorio, las partes tienen el término de 6 días para
efectuar por escrito las observaciones que el examen de la prueba les sugiera.
(Art. 469 C. P. C.)
Ese plazo se cuenta ya desde el vencimiento del término ordinario, del ex­
traordinario o del especial, en su caso.
h) Citación para oír sentencia
Una vez vencido el plazo de observaciones a la prueba, se hayan o no presen­
tado escritos, el tribunal citará a las partes para oír sentencia. (Art. 469 C. P. C.)
Esta actuación es idéntica a la del juicio ordinario y, por ende, es un trámite
esencial y produce los mismos efectos.
i) Sentencia
El plazo para dictar la sentencia definitiva es de 10 días contados desde que
el juicio quede concluido. (Art. 470 C. P. C.)
El juicio queda concluido o desde la citación para oír sentencia o desde que
se ha cumplido alguna medida para mejor resolver que se haya decretado, con
el tope de veinte días a que alude el artículo 159 del Código. Las medidas que
pueden decretarse, son las mismas que resultan procedentes en el juicio ordinario.
i.l. Medidas para mejor resolver: En el juicio ejecutivo puede decretarse estas
medidas para mejor resolver pues, al no contener aquél normas especiales sobre
300

la materia, se aplican las normas comunes a todo procedimiento a que alude el


Libro I del Código.
Ahora bien, con arreglo al citado artículo 159, "sólo dentro del plazo para
dictar sentencia" los tribunales pueden decretar tales medidas, lo que implica
que únicamente dentro del plazo de días contado desde la citación para oír sen­
tencia, el tribunal puede disponerlas. "Las que se dicten fuera de este plazo se
tendrán por no decretadas".
En consecuencia, si el tribunal no dicta la sentencia dentro del plazo referi­
do, el que no es fatal, ello no implica que pueda decretar alguna medida para
mejor resolver pues, "Las que se dicten fuera de este plazo se tendrán por no
decretadas".
De acuerdo al mismo artículo 159, las medidas decretadas deben cumplirse
dentro del plazo de veinte días, contados desde la fecha de la notificación por el
estado diario a las partes de la resolución que las decrete y, vencido ese plazo, las
medidas no cumplidas se tendrán por no decretadas y el tribunal debe proceder
a dictar sentencia sin más trámite.
La sentencia definitiva debe cumplir con todos los requisitos que señala el
artículo 170 para las sentencias.
i.2. Costas: El Código contempla normas sobre las costas, que constituyen una
excepción a las disposiciones generales de las costas contenidas en el artículo
144 del mismo.
En efecto, si la sentencia ordena seguir la ejecución, se condena en costas al
ejecutado; y si se le absuelve, se condena en costas al ejecutante.
Si se admiten sólo en parte una o más excepciones, se distribuyen las costas
proporcionalmente; pero pueden imponerse todas ellas al ejecutado cuando en
concepto del tribunal haya motivo fundado. (Art. 471 C. P. C.)
i. 3. Clases de sentencias
La sentencia definitiva que se dicta en el juicio ejecutivo puede ser de dos
clases: absolutoria y condenatoria.
I. 3. a. Sentencia Absolutoria es la que acoge una o más excepciones, rechaza
la demanda ejecutiva y ordena alzar el embargo.
I. 3. b. Sentencia Condenatoria es la que rechaza todas las excepciones, acoge
la demanda ejecutiva y ordena continuar la ejecución.
La sentencia condenatoria puede ser de dos clases:
a) Sentencia de Pago: es aquella que se dicta cuando el embargo ha recaído
sobre dinero o sobre la especie debida. (Art. 475)
b) Sentencia de Remate: es aquella que se dicta cuando el embargo ha recaído
301

sobre bienes que es preciso rematar para hacer pago al acreedor.


i. 3. c. Importancia de la distinción
1. La sentencia de pago se cumple por la entrega al acreedor del dinero o la
especie debida;
La sentencia de remate, en cambio, precisa vender los bienes embargados
para pagar al acreedor.
2. La sentencia de pago, si hay recursos pendientes, para poder cumplirse, se
debe rendir caución; en cambio la sentencia de remate, no.
i. 3. 4. Cumplimiento de la sentencia
Sentencia de Pago: ella, puede cumplirse una vez que se encuentre ejecuto­
riada. (Arts. 475,510,511 y 512 C. P. C.).
Por excepción puede cumplirse pese a no estar ejecutoriada:
(1) Cuando el ejecutante rinde caución para responder del resultado del re­
curso deducido por el ejecutado (Art. 475 C. P. C.); y
(2) Cuando ha sido recurrida de casación en la forma o en el fondo por el
ejecutado, pues por su interposición no se suspende el cumplimiento de la sen­
tencia. (Art. 773 C. P. C.)
Sentencia de Remate: puede cumplirse, en cuanto a realizar los bienes embar­
gados, una vez que sea notificada la sentencia. (Art. 481 C. P. C.)
Respecto al pago al acreedor, la sentencia debe encontrarse ejecutoriada, pues
es preciso liquidar previamente el crédito y tasar las costas, operaciones que
requieren de sentencia ejecutoriada. (Arts. 510 y 511 C. P. C.)
Por excepción puede pagarse al acreedor sin encontrarse ejecutoriada la
sentencia:
(1) Cuando el ejecutante otorga caución de resultas (Art. 509 inciso segundo
C. P. C.); y
(2) Cuando se encuentra pendiente un recurso de casación en la forma o en
el fondo, sin que se requiera caución. (Art. 773 C. P. C.).

4. ACTUACIONES DEL CUADERNO DE APREMIO

a) Mandamiento de ejecución
Es la orden escrita emanada del tribunal de requerir de pago al deudor y de
embargarle bienes suficientes en caso de que no pague.
Cuando hablamos de las resoluciones que pueden recaer respecto de la deman­
302

da ejecutiva, dijimos que si la acción ejecutiva cumple con todos los requisitos,
el tribunal ordena "Despáchese".
Precisamente, lo que se despacha es el mandamiento de ejecución.
De acuerdo al Código, creemos que solamente es apelable la resolución que
deniega el mandamiento, pues si el legislador hubiese querido aplicar la regla
general del artículo 187 del Código no habría tenido que señalar, expresamente,
que dicha resolución es apelable en el evento señalado.
Por idéntico fundamento, y procediendo únicamente la apelación en la situa­
ción comentada, no resultaría procedente el recurso de casación en contra de la
resolución que deniega el mandamiento de ejecución ya que la ley contempla
nada más que la apelación.
a) 1. Menciones del mandamiento de ejecución
El mandamiento debe contener menciones esenciales, y que, por ende, jamás
pueden faltar; y menciones accidentales, que son aquellas que pueden indicarse
o no.
A. 1 .1 . Menciones Esenciales (Art. 443 C. P. C.)
I o. Orden de requerir de pago al deudor. (N° 1)
Este requerimiento debe hacerse personalmente, pero si el deudor no es ha­
bido, se le notificará de acuerdo al artículo 44 del Código, expresándose en la
copia a que esta norma se refiere, además del mandamiento, la designación del
día, hora y lugar que fije el ministro de fe para practicar el requerimiento.
Si el deudor no concurre a esa citación, el requerimiento se efectúa de inme­
diato y sin más trámite el embargo.
Recordemos, que cuando una persona no es habida, luego de buscada en
dos días distintos en su habitación o en el lugar donde habitualmente ejerce
su industria, profesión o empleo, se debe acreditar que ella se encuentra en el
lugar del juicio y cuál es su morada o lugar donde ejerce su industria, profesión
o empleo, bastando para comprobar estas circunstancias la debida certificación
del ministro de fe.
A continuación, el tribunal ordena que la notificación se haga entregando
las copias de la demanda y su resolución a cualquier persona adulta que se en­
cuentre en la morada o en el lugar donde la persona que se va a notificar ejerce
su industria, profesión o empleo, o bien, dejando las copias en la forma que el
artículo 44 señala.
Pues bien, en el juicio ejecutivo, además de esas copias, cuando la notificación
se realiza por el artículo 44, debe expresarse el día, hora y lugar que fije el ministro
de fe para practicar el requerimiento, lo que se conoce como "cédula de espera".
Por último, en aquellos casos en que el deudor haya sido notificado personal­
303

mente o por el artículo 44 para otra gestión anterior al requerimiento, se procederá


a él y a los demás trámites del juicio de acuerdo a las reglas generales, es decir,
mediante notificaciones por cédula o por el estado diario.
En este caso, la designación de domicilio que debe hacer el deudor debe serlo
dentro de los dos días subsiguientes a la notificación o en su primera gestión si
alguna hace antes de vencido ese plazo.
En cuanto a la notificación tácita, de que trata el inciso segundo del artículo
55 del Código de Procedimiento Civil, la jurisprudencia ha declarado que es
improcedente y ha declarado la nulidad de lo obrado en autos en un juicio eje­
cutivo "por no haberse emplazado válidamente a una de las demandadas, pues
su notificación por el solo ministerio de la ley en virtud de lo dispuesto en el
inciso segundo del artículo 55 del Código de Procedimiento Civil, si bien produjo
el efecto de tener por notificada a la ejecutada de la demanda ejecutiva, no ha
podido producir el efecto de tenerla por requerida de pago".
2o. Orden de embargar bienes del deudor en cantidad suficiente para cubrir
la deuda con sus intereses y las costas, si no paga en el acto. (N° 2)
3o. La firma del juez y la del secretario.
Un modelo de mandamiento de ejecución con las menciones esenciales, es
el siguiente:
"Santiago, veinte de abril de dos mil cinco.
Un Ministro de Fe requerirá a don xxxxxxxxxxxxx, médico, para que en el acto
de la intimación pague al Banco de Panamá o a quien sus derechos represente,
la suma de $6.000.000 (seis millones de pesos), más intereses y costas.
No verificado el pago, trábese embargo sobre bienes suficientes del deudor de
conformidad a la ley, designándosele depositario provisional de los bienes que se
embarguen bajo su responsabilidad legal, debiendo darse estricto cumplimiento
a lo dispuesto en el artículo 450 del Código de Procedimiento Civil.
Así se ordenó por resolución de dieciocho de abril de dos mil dos."
(firma del Secretario) (firma del juez)".
A. 1. 2. Menciones Accidentales
I o. La designación de un depositario provisional que deberá recaer en la
persona que, bajo su responsabilidad, designe el acreedor o en persona de reco­
nocida honorabilidad y solvencia, si el acreedor no la ha indicado. El acreedor,
asimismo, puede designar como depositario al mismo deudor o pedir que no se
designe depositario. (N° 3).
Esta mención es accidental, pues, si nada se dice en el mandamiento, hace las
veces de depositario el deudor.
304

En todo caso, no pueden ser depositarios los empleados o dependientes del


tribunal ni las personas que desempeñen el mismo cargo de depositario en tres
o más juicios seguidos ante el mismo juzgado.
2o. La designación de la especie sobre la cual recae la ejecución o de los bienes
que sea necesario embargar si el acreedor los indica en la demanda ejecutiva.
(Art. 443)
La mención es accidental, pues para que el mandamiento la contenga, debe
tratarse de la especie sobre la que recae la ejecución (por ejemplo, una camioneta)
o bien que el acreedor señale bienes para el embargo, si la ejecución no recae sobre
la especie debida. Si el acreedor no señala los bienes, se procede en la forma que
se verá más adelante al tratar del embargo.
3o. La orden de pedir el auxilio de la fuerza pública para proceder al embargo,
si el acreedor lo ha pedido y el tribunal estima que hay fundado temor de que
el mandamiento sea desobedecido. (Art. 443 inciso final).
La mención es accidental ya que deben reunirse esos requisitos para que el
mandamiento la contenga.
En la práctica, los tribunales esperan que el ministro de fe certifique que ha
habido oposición al embargo, para decretar el auxilio de la fuerza pública.
Al modelo de mandamiento de ejecución señalado, entonces, se le deberían
agregar alguna o algunas de las menciones accidentales estudiadas.
b) Embargo
Es una actuación judicial que consiste en tomar bienes del deudor, previa
orden del tribunal, hecha por un ministro de fe, con el objeto de pagar con ellos
al acreedor o para venderlos y luego pagarle.
b. 1. Bienes que pueden embargarse
El maestro Couture enseña que un "patrimonio ejecutable constituye un pre­
supuesto de la ejecución forzada, en el sentido de que sin él la coerción se hace
difícilmente concebible".
Y agrega: "En un comienzo, la persona humana responde de las deudas con su
propia vida. Esto ocurre no sólo como forma de venganza privada, sino también
en algunos derechos primitivos, como el germánico, en el cual el no pagar las
deudas es una afrenta al acreedor. El ofendido pide y a veces obtiene la muerte
de su deudor.
En una etapa más avanzada, la muerte se sustituye con la esclavitud. El deudor
pierde su libertad civil y con su trabajo debe pagar sus deudas.
También esta etapa es superada; pero subsiste la prisión por deudas como
resabio de ella.
La responsabilidad patrimonial sustituye, en el derecho moderno, a la res­
305

ponsabilidad personal. El precepto contenido en los códigos, indica que los


bienes del deudor constituyen la garantía común de todos sus acreedores. La
única excepción es la de los bienes inembargables. Y aquí se produce una nueva
instancia de humanización del derecho".
Y concluye el maestro: "N o faltará quien vea en esta circunstancia una ma­
nifestación de debilitamiento del derecho y de la creciente irresponsabilidad
del mundo moderno. Pero frente a ellos habrá siempre otros que consideran, a
nuestro criterio con justa razón, que el derecho progresa en la medida en que se
humaniza; y que en un orden social injusto, la justicia sólo se logra amparando
a los débiles. Es esto, por supuesto, un problema de grados, que va desde un
mínimo inicuo hasta un máximo que puede también serlo en sentido opuesto.
Pero el derecho que aspira a tutelar la persona humana, salvaguardando su
dignidad, no sólo no declina ni está en crisis, sino que se supera a sí mismo".
En nuestra legislación, la regla general es que pueden embargarse todos los
bienes del deudor, cualquiera que sea su clase y naturaleza, y la inembargabili-
dad, constituye la excepción.
Sobre el particular, los artículos 445 del Código de Procedimiento Civil y 1618
del Código Civil señalan cuales son los bienes inembargables.
b. 2. Personas que pueden señalar bienes para el embargo
I o. En primer lugar, el derecho lo tiene el acreedor y para ejercerlo tiene dos
oportunidades:
a) Señalarlos en la demanda ejecutiva, o
b) Concurrir a la diligencia del embargo y en ese momento señalar bienes.
(Art. 447 C. P. C.)
2o. En segundo lugar, no designando bienes el acreedor, el embargo se hace
sobre los bienes que el deudor presente, si en concepto del ministro de fe son
suficientes o si no lo son, no hay otros bienes. (Art. 448 C. P. C.)
3o. En tercer lugar, no designando bienes ni el acreedor ni el deudor, los bienes
a embargar los señala el ministro de fe el cual debe seguir el siguiente orden:
(1) Dinero;
(2) Otros bienes muebles;
(3) Bienes Raíces.
Si el embargo recae sobre bienes raíces o derechos reales constituidos en ellos,
no produce efecto alguno legal respecto de terceros sino desde la fecha en que se
inscriba en el registro del Conservador de Bienes Raíces donde estén situados los
bienes. El ministro de fe que practique el embargo, debe requerir la inscripción
inmediatamente y firmará con el Conservador y retirará la diligencia en el plazo
de 24:00 horas. (Art. 453 C. P. C.); y
306

(4) Salarios y pensiones. (Art. 449 G. P. C.)


Al respecto, el articulo 90 del Estatuto Administrativo (Ley 18.834) permite
e l embargo de las remuneraciones de los empleados públicos hasta por un 50%
por juicios de alimentos; o a requerimiento del Fisco o de la institución a que
pertenezca el funcionario para hacer efectiva su responsabilidad civil por actos
ejecutados en contravención a sus obligaciones funcionarías.
Por su parte, el artículo 57 del Código del Trabajo señala que las remunera­
ciones de los trabajadores son inembargables, pero, puede embargarse la parte
de las remuneraciones que exceda de 56 unidades de fomento.
Tratándose de pensiones alimenticias y de delitos de defraudación, hurto o
robo cometidos por el trabajador en contra del empleador, puede embargarse la
remuneración hasta el 50% de la misma.
b. 3. Manera de efectuarse el embargo
* El embargo se entiende hecho por la entrega real o simbólica de los bienes
al depositario que se designe, aunque éste los deje en poder del mismo deudor.
(Art. 450)
A falta de depositario designado por el juez, hace las veces de tal el propio
deudor hasta que no se designe un depositario distinto.
El ministro de fe que practique el embargo debe levantar un acta de la diligen­
cia, la que señalará el lugar y hora en que ella se trabó, contendrá la expresión
individual y detallada de los bienes embargados e indicará si fue necesario o no
e l auxilio de la fuerza pública para efectuarlo y de haberlo sido, la identificación
del o de los funcionarios que intervinieron en la diligencia.
Asimismo, debe dejar constancia de toda alegación que haga un tercero in­
vocando la calidad de dueño o poseedor del bien embargado.
La entrega al depositario la hace el deudor, y si éste no concurre a la diligencia
o si se niega a hacerla, procede el ministro de fe, incluso asesorado por la fuerza
pública. (Arts. 452 y 443 inciso final C. P. C.)
Tratándose de bienes muebles, el acta debe indicar su especie, calidad y esta­
do de conservación y todo otro antecedente o especificación necesarios para su
debida singularización, tales como, marca, número de fábrica y serie, colores y
dimensiones aproximadas.
Tratándose de bienes inmuebles, ellos se individualizarán por su ubicación
y los datos de la respectiva inscripción de dominio, además de inscribirse en el
Conservador de Bienes Raíces.
El acta debe ser suscrita por el ministro de fe que practicó la diligencia y por
e l depositario, acreedor o deudor que hayan concurrido y deseen firmar.
Verificado el embargo, el ministro de fe entregará inmediatamente la diligencia
307

en la secretaría y el secretario dejará testimonio del día en que la recibe. En caso


de inmuebles, la entrega se verificará inmediatamente después de practicada la
inscripción en el Conservador. (Art. 455).
El retiro de las especies no puede decretarse sino hasta transcurridos 10 días
desde la fecha de la traba del embargo, salvo que el juez, por resolución fundada,
ordene otra cosa. (Art. 455)
Sin que se afecte la validez del embargo, el ministro de fe debe enviar carta
certificada al ejecutado comunicándole el hecho del embargo, dentro de los 2
días siguientes de la fecha de la diligencia o del día en que se reabra la oficina
de correo, sí ésta se hubiere efectuado en domingo o festivo, debiéndose dejar
constancia de ello en el expediente en la forma señalada en el artículo 46.
Toda infracción a estas normas hace responsable al ministro de fe de los daños
y perjuicios que se originen y el tribunal, previa audiencia del afectado, debe
imponerle alguna medida disciplinaria.
Ahora bien, hay casos en que la entrega no se produce pero el embargo se
entiende válidamente efectuado. Estos casos son:
1. Cuando la ejecución recae sobre una empresa o establecimiento mercantil o
industrial o sobre cosa o conjunto de cosas que sean complemento indispensable
para su explotación: En estos casos, el depositario pasa a ser interventor (Arts.
444 y 294 C. P. C.);
2. Cuando la ejecución recae sobre el simple menaje de la casa habitación
del deudor: en este caso, las especies permanecen en poder del deudor, como
depositario, y se debe hacer inventario (Art. 444 inciso tercero);
3. Cuando el embargo recae sobre dinero, alhajas, especies preciosas o efec­
tos públicos: en esta situación, el depósito se debe efectuar en un Banco o en el
Banco del Estado de Chile y el dinero en la cuenta corriente del tribunal. (Arts.
451 inciso final C. P. C. y 507 C. O. T.); y
4. Cuando la cosa embargada se halle en poder de un tercero que se oponga
a la entrega alegando el derecho de gozarla a otro título que el de dueño: en
este caso, no se altera el goce hasta la enajenación, ejerciendo el depositario los
derechos que ejercía el deudor. (Art. 454 inciso primero C. P. C.)

b. 4. Efectos del embargo


1. El deudor pierde la libre disposición de sus bienes, los que salen del comercio
humano y hay objeto ilícito en su enajenación (Art. 1464 C. Civil); y
2. El deudor pierde la administración de los bienes la que pasa al depositario.
(Art. 479 C. P. C.)
308

b. 5. Situaciones que pueden producirse respecto del embargo


Estas situaciones son la ampliación, la reducción, la sustitución y la cesación
del embargo y el reembargo.
b. 5.1. Ampliación del embargo. (Art. 456 C. P. C.)
La ampliación del embargo consiste en extenderlo a otros bienes diversos a
los ya embargados, siempre que haya justo motivo para temer que los bienes
embargados no bastarán para cubrir la deuda y las costas.
La ley presume ese justo motivo:
a) Cuando el embargo ha recaído en bienes de difícil realización; y
b) Cuando se ha deducido cualquier tercería sobre los bienes embargados.
Es un derecho, entonces, del acreedor y puede solicitarlo en cualquier estado
del juicio.
Pedida la ampliación después de la sentencia definitiva, no será necesario el
pronunciamiento de una nueva sentencia para comprender en la realización los
bienes agregados al embargo.
b. 5. 2. Reducción del embargo. (Art. 447 C. P. C.)
La reducción es un derecho del deudor que consiste en solicitar la eliminación
de algunos bienes del embargo en razón de que los embargados exceden a los
bienes necesarios para responder a la demanda.
Como el Código nada dice respecto de la tramitación, se aplica la de los in­
cidentes.
b. 5. 3. Substitución del embargo. (Art. 457 C. P. C.)
La substitución es un derecho del deudor que consiste en reemplazar un bien
embargado por dinero.
Debe tratarse de dinero y no procede cuando lo embargado es la especie
debida.
b. 5. 4. Cesación del embargo. (Art. 490 C. P. C).
La cesación del embargo es un derecho del deudor y consiste en obtener el
total y completo alzamiento del embargo pagando la deuda y las costas.
En todo caso, este derecho debe ser ejercido antes del remate.
b. 5. 5. Reembargo
El reembargo consiste en trabar dos o más embargos sobre un mismo bien
del deudor en base a diversos juicios. Esta situación aparece reconocida en el
artículo 528 del Código.
c) Entrega de los bienes al depositario
30?

El depositario es la persona encargada de la administración de los bienes


embargados pues, con el embargo, el deudor pierde su administración.
Los bienes embargados se ponen a disposición del depositario provisional y
él, a su vez, los entrega al depositario definitivo.
El depositario se clasifica, entonces, en provisional y definitivo (Art. 451 C.
P. C.)
El depositario provisional es aquel que designa el acreedor en la demanda
ejecutiva, pudiendo ser el mismo deudor, y si no lo señala, lo designa el tribunal.
El depositario definitivo es aquel designado por las partes en audiencia verbal
o por el juez en desacuerdo de ellas y a cuya disposición se ponen los bienes
embargados por parte del depositario provisional.
Si los bienes embargados se encuentran en territorios jurisdiccionales distin­
tos o consisten en especies de distinta naturaleza, puede nombrarse más de un
depositario. (Art. 451 C. P. C.)
Cualquiera de las partes que ofrezca probar que el depositario no tiene res­
ponsabilidad bastante, será oída.
Recordemos, en esta parte, que en conformidad al inciso final del artículo 455
del Código de Procedimiento Civil, el retiro de las especies no puede decretarse
sino hasta transcurridos diez días desde la fecha de la traba del embargo, a menos
que el juez, por resolución fundada, ordene otra cosa.
Ahora bien, la administración de los bienes embargados corre a cargo del
depositario (Art. 479 C. P. C.)
Si esos bienes son muebles, el depositario puede trasladarlos al lugar que crea
más conveniente, salvo que el ejecutado caucione la conservación de los mismos
donde se encuentren, lo cual se entiende sin perjuicio de lo señalado respecto a
la forma de efectuar el embargo y a la situación del dinero, alhajas, especies pre­
ciosas o efectos públicos embargados. (Arts. 479 inciso final, 450 inciso primero
y 451 inciso cuarto C. P. C.)
Toda cuestión relativa a la administración de los bienes embargados o a la
venta de aquellos bienes muebles sujetos a corrupción o susceptibles de próxi­
mo deterioro o cuya conservación sea difícil o muy dispendiosa, que se suscite
entre el ejecutante o el ejecutado y el depositario, se substanciará en audiencias
verbales que tendrán lugar con solo el que asista. (Art. 480 C. P. C.)
d) Remate de los bienes embargados
En aquellos casos en que la sentencia es de pago, es decir, cuando el embargo
ha recaído en dinero o en la especie debida, se ordena hacer entrega de ellos al
acreedor.
En cambio, si la sentencia es de remate, los bienes embargados se deben re­
310

matar para, con su producto, hacer pago al acreedor.


A la venta en remate público se le llama, también, venta en pública subasta o
realización de los bienes embargados.
Por ende, realizar los bienes embargados, quiere decir venderlos para con su
producto pagar al acreedor.
La realización o venta es distinta según si los bienes embargados requieren o
no de tasación previa para llevarla a efecto.
d. 1. Bienes que no requieren de tasación previa
1. Bienes muebles susceptibles de ser vendidos en martillo. (Art. 482 C. P. C.)
Estos bienes muebles son aquellos que pueden venderse al mejor postor y
la venta se efectúa por el martiliero designado por el tribunal que corresponda.
2. Bienes muebles sujetos a corrupción, o susceptibles de próximo deterioro,
o cuya conservación sea difícil o muy dispendiosa. (Art. 483 C. P. C.)
En estos casos, la venta la efectúa el depositario en la forma más conveniente
y con autorización judicial.
3. Los efectos de comercio realizables en el acto. (Art. 484 C. P. C.)
Estos efectos son los valores mobiliarios (acciones, bonos, etc.) que pueden
venderse de inmediato por tener una cotización y compradores.
La venta de estos efectos se hace por un corredor el que es nombrado en la
misma forma en que se nombra a los peritos.
En estos tres casos, el martiliero, el depositario o el corredor, deben consignar
en la cuenta corriente del tribunal el valor obtenido, previa deducción de los
gastos y honorarios.
d. 2. Bienes que requieren de tasación previa
Todos los demás bienes, requieren de tasación previa y se venden en remate
público ante el tribunal que conoce de la ejecución o ante el tribunal dentro de
cuya jurisdicción estén situados esos bienes, cuando así se resuelva a petición
de parte y por motivos fundados. (Art. 485 C. P. C.)
Como dijimos, a la venta en remate público también se le denomina pública
subasta y para que ella sea válida deben cumplirse las siguientes formalidades:
(1) Tasación; (2) Determinación de las Bases; (3) Fijación del día y hora; (4)
Publicidad; (5) Citación de los acreedores hipotecarios, si los hubiere; y (6) Au­
torización judicial o de los acreedores embargantes, en su caso.
(1) Tasación: es aquella que figura en el rol de avalúos que esté vigente para
los efectos de la contribución de haberse, a menos que el ejecutado solicite que
se haga nueva tasación. (Art. 486 C. P. C.)
311

Se trata, entonces, del avalúo para los efectos del pago del Impuesto Territorial
y se acredita con un certificado que otorga el Servicio de Impuestos Internos.
Si el deudor solicita que se efectúe nueva tasación, es decir, se opone a aquella
que figura en dicho certificado dentro del plazo de la citación que se le confiera,
la tasación se practicará por peritos nombrados de acuerdo a las reglas generales,
haciéndose el nombramiento en la audiencia del segundo día hábil después de
notificada la sentencia sin necesidad de nueva notificación.
En el caso que la designación de peritos la haga el tribunal, ella no puede
recaer en empleados o dependientes a cualquier título del mismo tribunal.
Puesta en conocimiento de las partes la tasación practicada por los peritos, ellas
tienen el término de 3 días para impugnarla, dándose traslado de la impugnación
de cada parte a la otra por el mismo término. (Art. 486 C. P. C.)
Transcurridos los plazos anteriores, y aun cuando no se hayan evacuado los
traslados de las impugnaciones, el tribunal resuelve sobre ellas, aprobando la
tasación; mandando que se rectifique por el mismo o por otro perito la tasación;
o bien, fijando el tribunal por sí mismo el justiprecio de los bienes.
Las resoluciones que se dicten son inapelables. (Art. 487 C. P. C.)
Si el tribunal manda rectificar la tasación, debe expresar los puntos sobre que
deba recaer la rectificación y practicada ésta, se tiene por aprobada, sin aceptarse
nuevos reclamos.
Por último, en este punto, cabe advertir que la tasación conforme al rol de
avalúos tiene lugar tratándose de inmuebles, pues, si se trata de otros bienes que
requieran tasación, ésta se efectúa por peritos.
(2) Determinación de las Bases para el remate público: las bases son las con­
diciones en conformidad a las cuales se llevará a efecto la venta de los bienes
embargados.
Las bases se refieren al mínimo para las posturas, la forma de la venta, si ésta
es libre no de gravámenes, etc.
Para determinar las bases, prima la voluntad de las partes, proponiéndolas
el ejecutante y se agregan con citación. El tribunal resuelve sobre la oposición
de plano consultando la mayor facilidad y el mejor resultado de la enajenación
(Art. 491 C. P. C.)
Solamente en caso de desacuerdo entre las partes resuelve el juez, pero, tiene
las siguientes limitaciones:
a) El precio debe pagarse al contado (Art. 491 C. P. C.);
b) No se admiten posturas que bajen de los dos tercios de la tasación (Art.
493 C. P. C.); y
31 2

c) Para tomar parte en el remate, todo postor debe rendir caución suficiente,
calificada por el tribunal, para responder de que se llevará a efecto la compra de
los bienes rematados. (Art. 494 C. P. C.)
(3) Fijación del día y hora: aprobada la tasación, se señala día y hora para la
subasta por el juez. (Art. 488 C. P. C.)
Se entiende, asimismo, que también deben estar aprobadas las bases del
remate.
(4) Publicidad: el remate, con el señalamiento del día y hora en que debe tener
lugar, debe anunciarse por medio de avisos (Art. 489 C. P. C.)
Respecto de los avisos existen las siguientes normas:
(1) Los redacta el secretario y deben contener los datos necesarios para iden­
tificar los bienes que van a rematarse (Art. 489 C. P. C.);
(2) Se deben publicar, a lo menos, por cuatro veces en un diario de la comuna
en que tenga su asiento el tribunal, o de la capital de la provincia o de la capital
de la región, si en aquélla no lo hubiere. Si los bienes están en otra comuna, el
remate se anunciará también en ella o en la capital de la respectiva región, si
fuere el caso, por el mismo tiempo y en la misma forma;
(3) Los avisos pueden publicarse en días inhábiles, lo que constituye una
excepción al artículo 59 del Código; y
(4) El primero de los avisos debe publicarse con 15 días de anticipación, como
mínimo, a la fecha del remate, sin descontar los días inhábiles, lo que es una
excepción al artículo 66.
Las publicaciones cumplen dos finalidades. En primer lugar, es la de publi­
cidad, pues se difunde y se hace notorio que el acto del remate se verificará. En
segundo término, las publicaciones constituyen un medio de propaganda del
acto para atraer a aquellos que puedan estar interesados en los bienes.
(5) Citación de los acreedores hipotecarios, si los hubiere: esta formalidad rige
cuando el bien es un inmueble y se encuentra gravado con una o más hipotecas.
La citación de los acreedores hipotecarios la exige el artículo 2428 del Código
Civil, que consagra el derecho de persecución que tienen los acreedores hipote­
carios sobre la finca hipotecada en manos de quien se encuentre, derecho que se
extingue con la hipoteca cuando concurren los siguientes requisitos:
a) Que el inmueble se venda en subasta pública ordenada por el juez: es de­
cir, se trata de una venta forzada, pues si el remate es público y voluntario, no
extingue las hipotecas;
b) Que los acreedores hipotecarios hayan sido citados personalmente: en este
caso, "citación" implica notificar personalmente a los acreedores, y se les cita,
para que concurran al remate en resguardo de sus derechos; y
313

c) Que haya transcurrido el término de emplazamiento entre la citación y el


remate público: a falta de norma expresa, término de emplazamiento es aquel
que se confiere para contestar la demanda en el juicio ordinario.
Ahora bien, el citado artículo 2428 del Código Civil, en cuanto señala que
con la citación de los acreedores hipotecarios se extinguen las hipotecas, aparece
disminuido por el artículo 492 del Código de Procedimiento Civil.
En efecto, este artículo indica que el acreedor hipotecario citado, en la forma
señalada, podrá: (1) exigir el pago de sus créditos sobre el precio del remate según
sus grados; o (2) conservar sus hipotecas sobre la finca subastada, siempre que
sus créditos no estén devengados.
Si el acreedor hipotecario nada dice dentro del término de emplazamiento, se
entiende que opta por ser pagado sobre el precio de la subasta.
Por último, si los acreedores hipotecarios no han sido citados en la forma
anotada, ellos conservan intactos sus créditos y el derecho de persecución.
(6) Autorización judicial o de los acreedores embargantes, en su caso: si el
predio embargado tiene otros embargos (reembargo) no puede ser subastado
sin autorización del juez que decretó ese otro embargo o sin que el acreedor en
cuyo favor se decretó ese embargo consienta en ello, bajo pena de nulidad por
objeto ilícito. (Art. 1464 N° 3 C. Civil)
d. 3. El remate público
El remate es la "venta o subasta de bienes, mediante puja entre los concurren­
tes, bajo condición implícita de aceptarse como precio la oferta mayor".
Una vez cumplidas las formalidades anteriores, se lleva a efecto el remate
ante el tribunal que conoce de la ejecución o ante el tribunal dentro de cuya ju ­
risdicción estén situados los bienes, si así se resuelve a solicitud de parte y por
motivos fundados. (Art. 485 C. P. C.)
En primer lugar, se deben calificar las cauciones y el remate comienza por el
mínimo señalado en las bases o por los 2/3 de la tasación.
Lo anterior, por cuanto todo postor, para tomar parte en el remate, debe rendir
caución suficiente, calificada por el tribunal, sin ulterior recurso, para responder
que se llevará a cabo la compra de los bienes rematados. La caución será equi­
valente al 10% de la valoración de los bienes y subsistirá hasta que se otorgue la
escritura definitiva de compraventa o se deposite a la orden del tribunal el precio
o parte de él que deba pagarse de contado. (Art. 494 C. P. C.)
Si no se consigna el precio del remate en la oportunidad fijada en las bases,
las que el secretario hará saber en el momento de la licitación o el subastador no
suscribe la escritura definitiva de compraventa, el remate queda sin efecto y se
hace efectiva la caución.
314

El valor de la caución, deducido el monto de los gastos del remate, se abona


en un 50% al crédito y el 50% restante queda a beneficio de la Corporación Ad­
ministrativa del Poder Judicial.
El precio de los bienes que se rematen deberá pagarse al contado, salvo que
las partes lo acuerden de otra forma o que el tribunal, por motivos fundados,
resuelva otra cosa. (Art. 4 9 1 C. P. C.)
El bien se adjudica al postor que ofrece más, celebrándose un verdadero
contrato de compraventa, pero, para que esa compraventa quede perfecta se
requiere: (1) El acta de remate; y (2) La escritura pública de compraventa o ad­
judicación en remate.
(1) El acta de remate
Si la venta en remate recae sobre bienes raíces, servidumbres o censos o sobre
una sucesión hereditaria, debe extenderse una acta de remate en el registro del
secretario, firmado por éste, el juez y el rematante. (Art. 495 inciso primero C. P. C.)
Los secretarios que no sean también notarios deben llevar un registro de re­
mates en el cual deben asentar las actas de remate. (Art. 495 inciso final C. P. C.)
En todo caso, en el proceso se debe dejar un extracto del acta de remate. (Art.
498 C. P. C.)
El acta de remate vale como escritura pública, para el efecto del artículo
1801 del Código Civil, esto es, para que la venta se repute perfecta por haber
convenido las partes en la cosa y en el precio, pero se extiende sin perjuicio de
otorgarse dentro de tercero día la escritura pública definitiva con inserción de
los antecedentes necesarios y con los demás requisitos legales.
Si la venta en remate recae sobre otros bienes, el acta de remate se extiende
en el mismo proceso.
(2) La escritura pública de compraventa o adjudicación en remate
Como se señaló anteriormente, la escritura pública debe extenderse dentro de
tercero día, previo pago del precio, si éste fuere al contado, el que se consigna
en la cuenta corriente del tribunal.
El subastador, al pedir la extensión de la escritura pública, debe solicitar el
alzamiento de los embargos y la cancelación de las hipotecas que recayeren sobre
el bien subastado.
La escritura definitiva de compraventa debe ser suscrita por el rematante y
por el juez, como representante legal del vendedor, entendiéndose autorizado
el subastador para requerir y firmar por sí solo la inscripción en el Conservador,
aun sin mención expresa de esta facultad.
El juez, asimismo, debe cumplir con la obligación de entregar el bien adjudi­
cado, como se analizará más adelante.
315

Para los efectos de la inscripción, el Conservador solamente admitirá la escri­


tura definitiva de compraventa. (Art. 497 C. P. C.)
Por último, la sanción que contempla la ley por la no consignación del precio
o por no suscribir la escritura pública, consiste, en primer lugar, en que el remate
queda sin efecto y, en segundo, que se hace efectiva la caución en la forma ya
anotada. (Art. 494 inciso segundo C. P. C.)
d. 4. Frustración de la subasta. Adjudicación de los bienes o realización de
nuevos remates
La subasta puede frustrarse el día señalado por diversas causas, tales como,
referentes al trámite procesal, por el cumplimiento de la obligación, por la in­
fluencia de otros procesos sobre la ejecución y por circunstancias propias de ella.
En lo relativo a estas últimas, la ley señala que si no se presentan postores el
día señalado, el acreedor puede solicitar, a su elección:
a) Que se le adjudiquen a él los bienes embargados por los 2/3 de la tasación.
Si la ejecución fuere en moneda extranjera, para hacer uso de este derecho, el
ejecutante debe hacer liquidar su crédito en moneda nacional al tipo medio de
cambio libre que certifique un Banco de la plaza. (Art. 500 inciso final C. P. C.); o
b) Que se reduzca prudencialmente por el tribunal el avalúo aprobado, reduc­
ción que no podrá exceder de una tercera parte de ese avalúo. (Art. 499 C. P. C.)
En este caso, también es preciso efectuar la publicación de avisos del remate
pero, reduciéndose a la mitad los plazos fijados para ellos. Con todo, no habrá
reducción de plazos, si han transcurrido más de tres meses desde el día designa­
do para el anterior remate hasta aquel en que se solicite la nueva subasta. (Art.
502 C. P. C.)
Si en ese segundo remate tampoco se presentan postores, el acreedor puede
solicitar:
a) Que se le adjudiquen los bienes por los 2/3 del avalúo.
Si la ejecución fuere en moneda extranjera, para hacer uso de este derecho, el
ejecutante debe hacer liquidar su crédito en moneda nacional al tipo medio de
cambio libre que certifique un Banco de la plaza. (Art. 500 inciso final C. P. C.);
b) Que se pongan por tercera vez a remate por el precio que el tribunal designe.
Igualmente es preciso efectuar la publicación de avisos del remate pero, redu­
ciéndose a la mitad los plazos fijados para ellos. Con todo, no habrá reducción
de plazos, si han transcurrido más de tres meses desde el día designado para el
anterior remate hasta aquel en que se solicite la nueva subasta. (Art. 502 C. P. C.); y
c) Que se le entreguen en prenda pretoria los bienes embargados, pero el
deudor puede, en este caso, solicitar que se pongan por última vez a remate los
316

bienes sin mínimo para las posturas. También es preciso efectuar la publicación
de avisos del remate pero, reduciéndose a la mitad los plazos fijados para ellos.
Con todo, no habrá reducción de plazos, si han transcurrido más de tres meses
desde el día designado para el anterior remate hasta aquel en que se solicite la
nueva subasta. (Arts. 500,501 y 502 C. P. C.)
La prenda pretoria es un contrato celebrado por medio de la justicia por el que
se entrega al acreedor una cosa mueble o inmueble, embargada en una ejecución,
para que se pague con sus frutos.
Como se advierte, es similar al contrato de anticresis que señala el artículo
2435 del Código Civil en virtud del cual se entrega al acreedor una cosa raíz para
que se pague con sus frutos.
d. 5. Nulidad del remate público
Naturaleza jurídica de la venta en remate público a terceros: en Chile se dice
que la venta en remate público presenta un doble carácter: desde el punto de
vista del Derecho Civil, es un "contrato" de compraventa en el que actúa, como
comprador, el subastador y, como vendedor, el juez, en representación legal del
deudor o ejecutado.
Desde el punto del Derecho Procesal, el remate es un conjunto de actuaciones
que integran un juicio ejecutivo.
En conformidad a lo anterior, si existen vicios que anulen el remate, en lo civil,
se deben alegar iniciando el juicio correspondiente; y si esos vicios se producen
en el aspecto procesal, ellos deben alegarse a través de un incidente de nulidad
procesal, el cual puede promoverse hasta antes que la resolución que ordenó
extender la escritura pública quede ejecutoriada, pues si ella lo está, se sanea
todo posible vicio o defecto formal.
Naturaleza jurídica de la adjudicación del inmueble por el ejecutante: igual­
mente, cuando el ejecutante que interviene en la subasta, se adjudica el inmueble
embargado con cargo a su crédito, también se ha dicho que se está en presencia
de un contrato de compraventa.
Entrega del bien subastado al adjudicatario: por último, en cuanto a la entrega
del bien subastado al adjudicatario, el juez, como representante legal del deudor,
debe efectuarla, según lo sostiene la jurisprudencia reiterada de los tribunales.
e) Consignación del valor de los bienes
Los fondos que resulten de la realización de los bienes embargados se consig­
narán directamente por los compradores, o por los arrendatarios (en el caso de
la letra (i) consignada más arriba en las normas referentes a la prenda pretoria),
a la orden del tribunal que conozca de la ejecución, en la cuenta corriente del
mismo. (Arts. 509 C. P. C. y 517 C. O. T.)
317

Si se ha interpuesto apelación de la sentencia, no puede procederse al pago


al ejecutante, pendiente el recurso, sino en caso de que caucione las resultas del
recurso o que en contra de la sentencia se haya interpuesto recurso de casación
en la forma o en el fondo, como se estudió al tratar del cumplimiento de las sen­
tencias que se dictan en el juicio ejecutivo. (Art. 509 inciso final C. P. C.)
f) Liquidación del crédito y las costas
El artículo 510 del Código preceptúa que "ejecutoriada la sentencia definitiva y
realizados los bienes embargados" se debe hacer la liquidación del crédito. Igual
norma rige cuando se ha interpuesto apelación de la sentencia, en que no puede
hacerse pago al ejecutante, pendiente el recurso, sino en caso de que caucione
las resultas del mismo.
Liquidar el crédito significa determinar a cuando asciende él por concepto
de capital y de intereses. Luego, se determinan las costas que sean de cargo del
deudor.
Por otra parte, como ha expirado el cargo del depositario, éste debe rendir
cuenta de su administración y el tribunal le fijará su remuneración. (Arts. 514 y
516 C. P. C.)
g) Pago al acreedor
Practicada la liquidación, se ordena hacer pago al acreedor con el dinero
embargado o con el que resulte de la realización de los bienes de otra clase
comprendidos en la ejecución.
Si la ejecución fuere en moneda extranjera, el tribunal pondrá a disposición del
depositario los fondos embargados en moneda diferente a la adeudada sobre los
cuales hubiere recaído el embargo y los provenientes de la realización de bienes
del deudor en cantidad suficiente, a fin de que, por intermedio de un Banco de
la plaza, se conviertan en la moneda extranjera que corresponda, diligencia que
también puede ser cometida al secretario. (Art. 511 C. P. C.)
Si el embargo se ha trabado sobre la especie debida, una vez ejecutoriada la
sentencia de pago se ordenará su entrega al ejecutante. (Art. 512 C. P. C.)
Sin estar completamente reintegrado el ejecutante, no pueden aplicarse las
sumas producidas por los bienes embargados a ningún otro objeto que no haya
sido declarado preferente por sentencia ejecutoriada. (Art. 513 inciso primero
C. P. C.)
Las costas procedentes de la ejecución gozan de preferencia aun sobre el cré­
dito mismo. De igual preferencia goza la remuneración del depositario. (Arts.
513 y 516 inciso segundo C. P. C.)
318

TEMA 32
LACOSAJUZGADAEN EL JUICIO EJECUTIVO. EXCEPCIONES

La sentencia definitiva dictada en el juicio ejecutivo, una vez firme o ejecuto­


riada, produce acción y excepción de cosa juzgada. (Art. 175 C. P. C.)
Por ende, por una parte, puede cumplirse y, por la otra, impide que en un
nuevo juicio ejecutivo u ordinario vuelva a discutirse lo resuelto.
Ahora bien, aun cuando lo dicho se desprende de las normas comunes, el
artículo 478 del Código dispone que la sentencia recaída en el juicio ejecutivo
produce cosa juzgada en el juicio ordinario, tanto respecto del ejecutante como
del ejecutado.
Sin embargo, tales normas sobre la cosa juzgada de la sentencia dictada en
e l juicio ejecutivo frente a un nuevo juicio de este tipo como frente a un juicio
ordinario, admiten excepciones.
Esas excepciones están constituidas por la renovación de la acción ejecutiva
y por la reserva de derechos.

1. LA RENOVACION DE LA ACCION EJECUTIVA

La renovación de la acción ejecutiva consiste en que una acción ejecutiva que


h a sido rechazada, puede promoverse nuevamente, en razón de que ese rechazo
se ha basado en que se han acogido algunas excepciones de carácter dilatorio.
(Art. 477)
Tales excepciones son:
a) Incompetencia del tribunal (Art. 464 N° 1 C. P. C.);
b) Incapacidad (Art. 464 N° 2 C. P. C.);
c) Ineptitud del libelo (Art. 464 N° 4 C. P. C.); y
d) Falta de oportunidad en la ejecución. (Art. 464 N° 7 C. P. C.)
Aun cuando hemos señalado que la excepción de "falta de oportunidad en la
ejecución" se contempla en el N° 7 del artículo 464 del Código, la doctrina discute
respecto del alcance de ella.
En consecuencia, si la demanda ejecutiva se ha rechazado por haberse acogido
u na o todas estas excepciones, el ejecutante puede iniciar otro juicio ejecutivo
u na vez subsanado el motivo que posibilitó que se diera lugar a la excepción.
31?

2. LA RESERVA DE DERECHOS

La reserva de derechos es la facultad que la ley da a las partes para que pue­
dan deducir el derecho reservado en un juicio ordinario y dentro del plazo que
ella señala.
La reserva, entonces, compete tanto al ejecutante como al ejecutado deno­
minándose, en el primer caso, reserva de acciones, y en el segundo, reserva de
excepciones y resulta procedente únicamente para volver a demandar en un
juicio ordinario y no en uno ejecutivo.
a) Reserva de derechos o acciones del ejecutante
El ejecutante puede efectuar reserva de sus acciones en dos oportunidades:
(Arts. 467, 473 y 478 C. P. C.)
(a) En el plazo para contestar las excepciones. (Art. 467 C. P. C.)
En ese plazo el ejecutante puede desistirse de la demanda ejecutiva con reserva
de su derecho para entablar acción ordinaria sobre los mismos puntos que han
sido materia de aquélla.
Es un desistimiento diferente al que regula el artículo 148 pues debe ser apro­
bado de inmediato por el tribunal.
Efectos:
(1) El ejecutante pierde el derecho para deducir nueva acción ejecutiva;
(2) Quedan sin valor el embargo y las demás resoluciones dictadas; y
(3) El ejecutante debe responder de los perjuicios que se hayan causado con
la demanda ejecutiva, salvo lo que se resuelva en el juicio ordinario.
Plazo para demandar en juicio ordinario: la ley no lo señala.
(b) Antes de dictarse sentencia. (Art. 478 C. P. C.)
El Código habla de "antes de dictarse sentencia en el juicio ejecutivo".
Sobre ello, debe precisarse que la oportunidad se extiende hasta la citación
para oír sentencia pues, posteriormente, no se admiten escritos ni pruebas de
ningún género, salvo las excepciones legales entre las que no se encuentra la
reserva de derechos. (Arts. 478 inciso segundo y 433 C. P. C.)
Asimismo, debe tratarse de antes de la dictación de sentencia definitiva de
primera instancia a fin de que resulte procedente el recurso de apelación. De lo
contrario, la causa podría fallarse en única instancia.
Resolucióffcférfribrmal: si las acciones se refieren a la existencia de la obli­
gación, el tribunal accederá a la reserva de ellas, si existen motivos calificados.
Por el contrario, si las acciones no se refieren a la existencia de la obligación
320

que ha sido objeto de la ejecución, la reserva se concede siempre.


La declaración de reserva de acciones se efectúa en la sentencia definitiva en
el evento que la demanda sea rechazada.
Si se declara la reserva de acciones en la sentencia y ésta acoge, además, la
demanda, la sentencia será nula por contener decisiones contradictorias.
Respecto de la naturaleza jurídica de la reserva de acciones, la jurisprudencia
ha sostenido que ella es la de ser una acción subsidiaria de la acción principal.
Plazo para demandar en juicio ordinario: el ejecutante debe demandar en el
plazo de 15 días contados desde que se le notifique la sentencia definitiva, bajo
pena de no ser admitida después.
b) Reserva de derechos o excepciones del ejecutado
Al igual que el ejecutante, el ejecutado tiene dos oportunidades para efectuar
la reserva de sus derechos o excepciones: (Arts. 473 y 478)
(a) Al deducir oposición a la ejecución. (Art. 473 C. P. C.)
El ejecutado debe deducir oposición a la ejecución, es decir, debe oponer
excepciones, y, en el mismo acto, debe exponer que no tiene los medios de justi­
ficar su oposición en el término de prueba y que se le reserve su derecho para el
juicio ordinario. También, puede pedir que no se haga pago al acreedor sin que
caucione previamente las resultas del juicio ordinario que iniciará.
En este caso, el tribunal dictará sentencia definitiva de pago o de remate y
accederá a la reserva de derechos y caución pedidas.
Plazo para demandar en juicio ordinario: el ejecutado debe demandar en el
plazo de 15 días contados desde que se le notifique la sentencia definitiva, y si no
lo hace, se procede a ejecutar la sentencia sin previa caución o queda cancelada
la caución si la había solicitado.
(b) Antes de dictarse sentencia. (Art. 478 C. P. C.)
Sobre el particular, cabe efectuar las mismas precisiones anotadas respecto
del término "antes de dictarse sentencia en el juicio ejecutivo" y que ésta debe
ser de primera instancia.
Resolución del tribunal: ahora bien, si el ejecutado en esta oportunidad solicita
la reserva de sus excepciones, y ellas se refieren a la existencia de la obligación,
el tribunal accederá a la reserva si existen motivos calificados.
Si las excepciones no se refieren a la existencia de la obligación que ha sido
objeto de la ejecución, ella se concede siempre.
La declaración de reserva de excepciones se efectúa en la sentencia definitiva
en el evento que la demanda sea acogida.
Si se declara la reserva de excepciones en la sentencia y ésta rechaza la de­
321

manda, la sentencia será nula por contener decisiones contradictorias.


Plazo para demandar en juicio ordinario: el ejecutado debe demandar en el
plazo de 15 días contados desde que se le notifique la sentencia definitiva, bajo
pena de no ser admitida después.
322

TEMA 33
JUICIO EJECUTIVO DE OBLIGACIONES DE HACER

1. CONCEPTO

Es aquel procedimiento ejecutivo que se aplica cuando la obligación es de ha­


cer, esto es, cuando la obligación del deudor consiste en la ejecución de un hecho.

2. REQUISITOS DE LA ACCION EJECUTIVA

a) Que la obligación conste de un título ejecutivo (Arts. 434 y 530 C. P. C.);


b) Que la obligación sea actualmente exigible (Art. 530 C. P. C.);
c) Que la obligación sea determinada, esto es, que su objeto, o sea, la presta­
ción del deudor sea conocida y no dé margen a equívocos (Art. 530 C. P. C.); y
d) Que la acción ejecutiva no se encuentre prescrita (Arts. 442 y 531 C. P. C.)

3. SUBCLASIFICACION

Este juicio ejecutivo puede subclasificarse, a su vez, en:


A) Juicio Ejecutivo sobre suscripción de un documento o constitución de una
obligación; y
B) Juicio Ejecutivo sobre realización de una obra material.
3. A. JUICIO EJECUTIVO SOBRE SUSCRIPCION DE UN DOCUMENTO O
CONSTITUCION DE UNA OBLIGACION
El juicio consta de dos cuadernos: el principal o ejecutivo y el cuaderno de
apremio y se aplican en él, en forma supletoria, las normas del juicio ejecutivo
de obligaciones de dar (Art. 531 C. P. C.)
Cuaderno Principal
(1) Demanda ejecutiva: ella debe cumplir con los requisitos de toda demanda y
es similar a la demanda ejecutiva de los juicios de obligaciones de dar pero, debe
pedirse mandamiento para que el deudor suscriba el documento o constituya la
obligación en el plazo que le señale el juez, bajo apercibimiento de que si no lo
hace, actuará él en su nombre (Art. 532 C. P. C.)
323

(2) Actitudes del deudor:


(a) Opone excepciones: rigen las mismas normas que respecto del juicio
ejecutivo de obligaciones de dar, pero, además de las excepciones que señala
el artículo 464 del Código, que sean aplicables, procede la excepción de im po­
sibilidad absoluta para la ejecución actual de la obra debida. (Art. 534 C. P. C.)
La sentencia que se dicta, si acoge la demanda, es sentencia de pago y una
vez fírme o ejecutoriada, se aplica el procedimiento de apremio, en que el juez
suscribe el documento o constituye la obligación a nombre del deudor.
(b) No opone excepciones: en este caso, se omite la sentencia y basta el m an­
damiento para que actúe el juez a nombre del deudor. (Arts. 531 y 472 C. P. C.)
Cuaderno de Apremio
Comienza con el mandamiento y, una vez dictada la sentencia o cuando no
se oponen excepciones, si el deudor no actúa en el plazo que se le ha dado, lo
hace el juez por él.

3. B. JUICIO EJECUTIVO SOBRE REALIZACION DE UNA OBRA MATERIAL


El juicio consta de dos cuadernos: el principal o ejecutivo y el cuaderno de
apremio y se aplican en él, en forma supletoria, las normas del juicio ejecutivo
de obligaciones de dar (Art. 531 C. P. C.)
Cuaderno Principal
(1) Demanda ejecutiva: en ella se debe pedir que se requiera al deudor para
que cumpla con su obligación y se le señale un plazo prudente para que dé
principio al trabajo.
(2) Actitudes del deudor:
a) No opone excepciones: (Art. 535 C. P. C.) se omite la sentencia y basta el
mandamiento para que el acreedor haga uso de sus derechos, que son:
1. Se le autorice para llevar a cabo la obra por medio de un tercero y a expensas
del deudor (Arts. 536 C. P. C. y 1553 C. Civil).
La misma situación se presenta cuando el deudor no da comienzo a los trabajos
en el plazo que se le haya fijado en la sentencia.
Para ello, el acreedor debe: (Art. 537 C. P. C.)
Presentar un presupuesto de lo que importe la ejecución de las obligaciones
que demanda;
El deudor tiene tres días para objetar el presupuesto;
Si no lo objeta, se considerará aceptado; y si lo objeta, el presupuesto lo hacen
peritos y las partes tienen tres días para impugnarlo. Posteriormente, resuelve
324

el tribunal.
Determinado el valor de la obra, el deudor debe consignar su monto dentro
de tercero día y si no lo hace, se le embargan y enajenan bienes suficientes para
hacer la consignación, de acuerdo al juicio ejecutivo de obligaciones de dar, pero,
sin admitir excepciones para oponerse a la ejecución. (Arts. 538 y 541 C. P. C.)
Agotados los fondos consignados, el acreedor puede solicitar el aumento de
ellos justificando que ha habido error en el presupuesto o que han sobrevenido
circunstancias imprevistas que aumentan el costo de la obra (Art. 549 C. P. C.)
Concluida la obra, el acreedor debe rendir cuenta de la inversión de los fondos
suministrados por el deudor (Art. 540 C. P. C.)
2. El segundo derecho que tiene el acreedor, es solicitar se apremie al deudor
para la ejecución de la obra, apremios que consisten en arrestos hasta por 15
días o multa proporcional, los que se pueden repetir hasta que cumpla. (Art.
542 C. P. C.)
El acreedor no puede solicitar apremios si:
(1) El deudor consignó fondos para ejecutar la obra (Art. 542 C. P. C.); y
(2) Si al deudor le remataron bienes para consignar el valor de la obra, luego
de su negativa a consignar fondos (Art. 542 C. P. C.).
Tratándose de una obligación personalísima, se debe recurrir al juicio ordinario
de indemnización de perjuicios pues no procede que ejecute la obra un tercero y
el deudor puede evitar los arrestos caucionando la indemnización.
(b) Opone excepciones: rigen las mismas normas que respecto del juicio
ejecutivo de obligaciones de dar, pero, además de las excepciones que señala
el artículo 464 del Código, que sean aplicables, procede la excepción de impo­
sibilidad absoluta para la ejecución actual de la obra debida. (Art. 534 C. P. C.)
Ejecutoriada la sentencia que rechaza las excepciones, el procedimiento con­
tinúa en la misma forma como si el deudor no las hubiera opuesto: puede ser
apremiado con arrestos y multas.
Como la sentencia que se dicta es de pago, únicamente se puede cumplir
encontrándose ejecutoriada. (Art. 535 C. P. C.)
No obstante lo anterior, el acreedor puede hacer valer sus derechos en forma
anterior, si:
a) Cauciona las resultas del recurso del ejecutado (Art. 475 C. P. C.) o
b) Sí se ha interpuesto en contra de la sentencia recursos de casación pues
éstos no suspenden su ejecución. (Art. 773 C. P. C.)
Cuaderno de Apremio
Comienza con el mandamiento, el que debe contener como menciones:
325

1. La orden de requerir al deudor para que cumpla la obligación; y


2. El señalamiento de un plazo prudente para que dé principio al trabajo.
(Art. 533 C. P. C.).
326

TEMA 34
JUICIO EJECUTIVO DE OBLIGACIONES DE NO HACER

1. CONCEPTO

Es el procedimiento que se utiliza cuando existe una obligación que consta de


u n título ejecutivo que sea de no hacer, es decir, cuando la prestación del deudor
consiste en una abstención.

2. REQUISITOS DE LA ACCION EJECUTIVA

Son los mismos estudiados respecto de los juicios ejecutivos de obligaciones


de dar y de hacer, pero la obligación en vez de ser líquida o determinada, como
en esos juicios, debe ser susceptible de convertirse en la obligación de destruir
la obra hecha, constando del título que la destrucción es necesaria para el objeto
que se tuvo en mira al contratar y que ese objeto no puede obtenerse por otro
medio. (Art. 544 C. P. C.)
El juicio también tiene los dos cuadernos señalados, tramitándose en el cua­
derno principal o ejecutivo lo relativo a la obligación y a las excepciones y en
e l cuaderno de apremio, el aspecto compulsivo, es decir, la forma de actuar en
contra del deudor para que él cumpla con la obligación.

3. NORMAS QUE LO RIGEN

1. Infringida una obligación de no hacer, se debe determinar si se puede o no


destruir la obra hecha en contra de esa obligación. (Art. 1555 C. Civil)
Si no se puede destruir: la obligación se convierte en el pago de perjuicios
por parte del deudor.
Si se puede destruir: en este caso, es preciso distinguir si la destrucción es
necesaria o no.
Si la destrucción es necesaria: el deudor es obligado a efectuarla o el acreedor
autorizado para hacerlo a expensas del deudor, utilizando las normas del juicio
ejecutivo de obligaciones de hacer, salvo que se puede cumplir la obligación por
otros medios, lo que se tramita como incidente. (Art. 544 C. P. C.)
327

El acreedor también puede solicitar apremios en contra del deudor, al igual


que en el juicio ejecutivo de obligaciones de hacer.
Si la destrucción no es necesaria: corresponde el pago de perjuicios.
328

TEMA 35
LAS TERCERIAS

En un sentido amplío, tercería es el procedimiento por el cual interviene un


extraño al juicio invocando derechos incompatibles con los de las partes (terceros
excluyentes); derechos independientes a los de las partes (terceros independien­
tes); o derechos armónicos con los de las partes (terceros coadyuvantes).
En un sentido restringido, en cambio, tercería es la intervención de un extraño
en el juicio ejecutivo invocando los derechos que señala la ley.
En todas las tercerías actúa el tercero como demandante y el ejecutante y el
ejecutado como demandados.
Las tercerías son demandas y, por ende, deben cumplir con todos los requisitos
de las demandas que establece el artículo 254 del Código.
El artículo 518 del Código, señala que "En el juicio ejecutivo sólo son admisibles
las tercerías cuando el reclamante pretende" alguno de los derechos que indica.
En consecuencia, en el juicio ejecutivo no cabe la intervención de terceros
excluyentes, terceros independientes o terceros coadyuvantes.
a) Clases de tercerías
En el juicio ejecutivo solamente son admisibles:
1. Tercería de Dominio;
2. Tercería de Posesión;
3. Tercería de Prelación;
4. Tercería de Pago; y
5. Tercerías sobre otros derechos. (Arts. 519 y 520 C. P. C.)

1. TERCERIA DE DOMINIO

Es aquella en que interviene un extraño al juicio ejecutivo pretendiendo do­


minio sobre los bienes embargados.
a) Finalidad
Que se reconozca al tercerista el dominio de los bienes que han sido embar­
gados y que, por ello, se excluyan del embargo pues el ejecutado puede no ser
dueño de los bienes.
329

b) Tramitación
Se tramita en cuaderno separado por los trámites del juicio ordinario pero sin
los escritos de réplica ni dúplica. (Art. 521 C. P. C.)
La tercería de dominio, ha dicho la jurisprudencia, es un procedimiento dis­
tinto al juicio ejecutivo.
c) Oportunidad para presentarla
La tercería de dominio puede presentarse desde el momento del embargo
y hasta que los bienes embargados no hayan sido transferidos al adquirente o
rematante, pues si así ha sucedido, el tercerista deberá iniciar una acción reivin­
dicatoría.
En todo caso, el tercerista tiene los mismos derechos que el deudor en cuanto
a substituir el embargo por dinero, salvo que se trate de la especie o cuerpo cierto
materia de la ejecución. (Arts. 521 inciso 2o y 457 C. P. C.)
d) Efectos de la interposición de la tercería en la tramitación del juicio ejecutivo
Para determinar esos efectos, es preciso distinguir entre cuaderno principal
y cuaderno de apremio.
Cuaderno principal: la interposición de la tercería no suspende nunca la tra­
mitación de este cuaderno, por cuanto al tercerista no le importan los resultados
de la acción ejecutiva, pues a él únicamente le interesa que se excluyan sus bienes
del embargo. (Art. 522 inciso I o C. P. C.)
Cuaderno de apremio: la regla general es que tampoco la interposición de la
tercería suspenda la tramitación de este cuaderno.
Por excepción, la interposición de la tercería de dominio suspende la tramita­
ción del cuaderno de apremio, cuando ella se apoya en un instrumento público
otorgado con anterioridad a la presentación de la demanda ejecutiva. (Art. 523
C. P. C.)
Si se han embargado bienes no comprendidos en la tercería, el procedimiento
de apremio sigue sin restricción respecto de ellos. (Art. 526 C. P. C.)
Cuando la tercería no suspende la tramitación del cuaderno de apremio, el
remate se efectúa y se entiende que él recae sobre los derechos que el deudor
pueda tener sobre los bienes embargados.

2. TERCERIA DE POSESION

Es aquella en que interviene un extraño en el juicio ejecutivo pretendiendo


posesión sobre los bienes embargados.
330

a) Tramitación
Se tramita como incidente, lo que no significa que lo sea, pues, es un juicio
independiente entre tercerista y ejecutante y ejecutado. (Art. 521 C. P. C.)
b) Oportunidad para presentarla
La tercería de posesión puede presentarse desde el momento del embargo
y hasta que los bienes embargados no hayan sido transferidos al adquirente o
rematante.
El tercerista tiene los mismos derechos que el deudor en cuanto a substituir
el embargo por dinero, salvo que se trate de la especie o cuerpo cierto materia
de la ejecución. (Arts. 521 inciso 2o y 457 C. P. C.)
c) Efectos de la interposición de la tercería en la tramitación del juicio ejecutivo
Para determinar esos efectos, es preciso distinguir entre cuaderno principal
y cuaderno de apremio.
Cuaderno principal: la interposición de la tercería no suspende nunca la tra­
mitación de este cuaderno. (Art. 522 inciso I o C. P. C.)
Cuaderno de apremio: la regla general es que tampoco la interposición de la
tercería suspenda la tramitación de este cuaderno.
Por excepción, la interposición de la tercería de posesión suspende la tramita­
ción del cuaderno de apremio, cuando se acompañan antecedentes que constitu­
yan a lo menos presunción grave de la posesión que se invoca. (Art. 522 C. P. C.)
Si se han embargado bienes no comprendidos en la tercería, el procedimiento
de apremio sigue sin restricción respecto de ellos. (Art. 526 C. P. C.)

3. TERCERIA DE PRELACION

Es aquella en que interviene un extraño en el juicio ejecutivo pretendiendo


derecho para ser pagado preferentemente al ejecutante.
a) Finalidad
Obtener un pago preferente sobre el ejecutante con el producto de los bienes
embargados en razón de tenerse un crédito preferencial. Ejemplo: hipoteca.
b) Tramitación
Se tramita como incidente, lo que no significa que lo sea, pues, es un juicio
independiente entre tercerista y ejecutante y ejecutado. (Art. 521 C. P. C.)
c) Oportunidad para presentarla
La tercería de prelación puede presentarse desde la interposición de la de­
manda ejecutiva y hasta que se pague al ejecutante.
331

d) Efectos de la interposición de la tercería en la tramitación del juicio ejecutivo


La interposición de la tercería de prelación no suspende los trámites del cu a­
derno principal ni del cuaderno de apremio.
El cuaderno de apremio continúa hasta que quede terminada la realización
de los bienes embargados y, verificado el remate, el tribunal manda consignar
su producto hasta que se falle la tercería. (Art. 525 C. P. C.)
Si la tercería es acogida: se paga al tercerista con preferencia al ejecutante y
el saldo, si lo hay, va a éste.
Si la tercería es rechazada: se paga al ejecutante, pero si no hay otros bienes
del deudor, se paga al ejecutante y al tercerista en forma proporcional. (Art. 527
C. P. C.)

4. TERCERIA DE PAGO

Es aquella en que interviene un extraño en el juicio ejecutivo pretendiendo


derecho para concurrir en el pago con el ejecutante a falta de otros bienes del
deudor.
a) Finalidad
Concurrir con el ejecutante al pago de los bienes embargados porque el deudor
carece de otros bienes.
Ello es posible, pues el embargo, por sí solo, no confiere ninguna preferencia
al acreedor que lo logra.
b) Tramitación
Se tramita como incidente, lo que no significa que lo sea, pues, es un juicio
independiente entre tercerista y ejecutante y ejecutado. (Art. 521 C. P. C.)
El tercerista debe invocar un título ejecutivo y probar que el ejecutante no
tiene preferencia alguna para el pago y que el deudor carece de otros bienes.
(Art. 527 C. P. C)
En cuando al peso de la prueba acerca de la carencia de otros bienes del
deudor, la jurisprudencia ha sostenido que es el tercerista quien debe probar
tal circunstancia, "sin que deba ser oído en sus alegaciones de que se trata de
la prueba de hechos negativos y que por ello estaría relevado del peso o carga
de la prueba, cuestión que es cierta y efectiva en cuanto no puede obligarse a
la parte que se limita a negar los hechos aducidos por la contraria a presentar
pruebas en apoyo de su negación, pero no en cuanto se refiere a que los hechos
negativos no pueden ni deben probarse, puesto que ellos se acreditan mediante
el establecimiento de hechos positivos".
332

c) Oportunidad para presentarla


La tercería de pago puede presentarse desde la interposición de la demanda
ejecutiva y hasta que se pague al ejecutante.
d) Efectos de la interposición de la tercería en la tramitación del juicio ejecutivo
La interposición de la tercería de pago no suspende los trámites del cuaderno
principal ni del cuaderno de apremio.
El cuaderno de apremio continúa hasta que quede terminada la realización
de los bienes embargados y, verificado el remate, el tribunal manda consignar
su producto hasta que se falle la tercería. (Art. 525 C. P. C.)
Si la tercería es acogida: se pagan el ejecutante y el tercerista en proporción
a sus créditos.
Si la tercería es rechazada: el ejecutante se paga libremente.

5. TERCERIAS SOBRE OTROS DERECHOS

Además de las tercerías ya analizadas, existen otros derechos que un tercero


puede hacer valer en el juicio ejecutivo.
Esos derechos son los siguientes:
a) El derecho del comunero sobre la cosa embargada; y
b) El derecho del ejecutado invocando una calidad diversa de aquella en que
se le ejecuta.
a) El derecho del comunero sobre la cosa embargada. (Art. 519 C. P. C.)
Esta tercería tiene lugar cuando la cosa embargada no pertenece en su totalidad
al deudor por hallarse éste en comunidad con otros.
b) El derecho del ejecutado invocando una calidad diversa de aquella en que
se le ejecuta. (Art. 520 C. P. C.)
Pueden ventilarse como tercerías los derechos que haga valer el ejecutado
invocando una calidad diversa de aquella en que se le ejecuta.
TEMA 36
RECURSOS QUE PROCEDEN EN CONTRA DE LA
SENTENCIA DEFINITIVA DE PRIMERA INSTANCIA
DICTADA EN EL JUICIO EJECUTIVO

Además del denominado recurso de aclaración, rectificación o enmienda,


en contra de la sentencia definitiva dictada en el juicio ejecutivo proceden los
recursos de apelación y de casación en la forma.

1. RECURSO DE APELACION

El recurso de apelación es el medio que la ley concede a la parte agraviada


por una resolución judicial para obtener del tribunal superior que la enmiende
o la revoque reemplazándola por otra.
La sentencia definitiva con que, normalmente, termina el juicio ejecutivo,
puede ser apelada tanto por el ejecutante como por el ejecutado, presentando
algunas diferencias entre ambos.
a) Del ejecutante
La sentencia definitiva de primera instancia puede ser recurrida de apelación
por el ejecutante, en cuyo caso, el recurso se concede en ambos efectos (Art. 195
C. P. C.)
Por ende, el embargo no puede alzarse mientras se encuentre pendiente el
recurso.
b) Del ejecutado
Si el recurso, en cambio, lo deduce el ejecutado y la sentencia es de remate, la
apelación se concede en el sólo efecto devolutivo, pues el artículo 194 N° 1 del
Código señala que así se concede el recurso de apelación respecto de las resolu­
ciones dictadas contra el demandado en los juicios ejecutivos.
En consecuencia, el tribunal de primer grado continúa conociendo de la causa
no obstante existir un recurso de apelación pendiente. (Art. 192 inciso primero).
Sin embargo, el ejecutado apelante puede solicitar la concesión de orden de no
innovar a la Corte de Apelaciones respectiva, y ésta podrá concederla mediante
resolución fundada. (Arts. 192 inciso segundo)
334

La orden de no innovar concedida produce el efecto de suspender los efectos


de la resolución apelada o de paralizar su cumplimiento, según el caso, pudiendo
e l Tribunal de Alzada, restringir tales efectos por resolución fundada.
Las peticiones de orden de no innovar son distribuidas por el Presidente de
la Corte, mediante sorteo, entre las salas en que esté dividido el tribunal y se
resuelven en cuenta, es decir, con la sola exposición del relator.
Por último, decretada la orden de no innovar, el conocimiento de la apelación
queda radicado en la sala que la concedió y el recurso goza de preferencia para
figurar en tabla y para su vista y fallo.
La sentencia de remate, entonces, puede cumplirse a pesar de no encontrar­
se ejecutoriada, salvo que se haya concedido orden de no innovar. Se trata, en
consecuencia, de una sentencia que causa ejecutoria.
Ahora bien, si la sentencia es de pago, no puede procederse a la ejecución de
ella, pendiente el recurso de apelación deducido por el ejecutado, sino en caso
que el ejecutante cauciones las resultas de ese recurso. (Art. 475 C. P. C.)

2. RECURSO DE CASACION EN LA FORMA

El recurso de casación en la forma es aquel que resulta procedente cuando el


tribunal ha incurrido en vicios de procedimiento, ya sea al tramitar el juicio, o
al pronunciar la sentencia.
a) Del ejecutante
Si el recurso lo deduce el ejecutante, la sentencia se puede cumplir, a menos
que el ejecutante exija fianza de resultas al ejecutado que pretende continuar
con el cumplimiento del fallo para responder por el recurso que ha interpuesto.
El ejecutante recurrente, debe ejercer ese derecho conjuntamente con interpo­
ner el recurso de casación y en solicitud separada que se agrega al cuaderno de
fotocopias o de compulsas que debe remitirse al tribunal que debe conocer del
cumplimiento del fallo. (Art. 773 incisos primero, segundo y tercero).
b) Del ejecutado
Si el recurso lo interpone el ejecutado, la sentencia puede cumplirse, pues el
recurso de casación no suspende la ejecución de la sentencia, salvo cuando su
cumplimiento haga imposible llevar a efecto la que se dicte si se acoge el recur­
so, y porque el ejecutado, no puede solicitar que el ejecutante rinda fianza de
resultas. (Art. 773 incisos primero y segundo C. P. C.)
335

TEMA 37
RECURSOS PROCESALES CIVILES

Son los medios que la ley concede a la parte que se cree perjudicada por una
resolución judicial para obtener que ella sea modificada o dejada sin efecto.

1. RECURSO DE ACLARACION, RECTIFICACION 0 ENMIENDA

Es el medio que la ley concede a las partes para obtener que el mismo tribunal
que dictó una resolución aclare los puntos obscuros o dudosos, salve las omisio­
nes o rectifique los errores de copia, de referencia o de cálculos numéricos que
aparezcan de manifiesto en la sentencia.
Este recurso es una excepción al principio de desasimiento del tribunal el
que implica que, notificada una sentencia definitiva o interlocutoria a alguna de
las partes, no puede el tribunal que la dictó alterarla o modificarla de manera
alguna. (Art. 182).
Sin embargo, existen casos en que hay una necesidad evidente de atenuar este
principio sin que se imponga a las partes la obligación de concurrir a un tribunal
superior, pues, ello, no se justificaría.
Se ha discutido por los autores acerca de la naturaleza jurídica de la aclaración,
rectificación o enmienda existiendo, básicamente, dos posiciones, siendo la mayo-
ritaria aquella que sostiene que no es un recurso procesal, pues "la naturaleza y el
objeto de los recursos procesales no coinciden con los propios de la aclaración o
rectificación de fallos" ya que "mediante los recursos se impugna una resolución,
a fin de rescindirla y de sustituirla por otra, lo que no ocurre en la aclaración,
mediante la cual no se impugna una sentencia porque se la considera equivocada
respecto a lo que decide; no se pretende su nulidad ni su reemplazo por otra;
no se desea modificar un error de fondo o de contenido, sino una deficiencia de
expresión". La aclaración o rectificación, sería un incidente suscitado dentro del
proceso de formación de la sentencia sin constituir un medio de impugnar fallos.
a) Resoluciones en contra de las cuales procede
Solamente en contra de las sentencias definitivas y las sentencias interlocu-
torias, pues solamente ellas producen el desasimiento del tribunal. (Art. 182).
b) Iniciativa para interponerlo
Como solicitud, se interpone a petición de parte para aclarar los puntos obscu-
336

ros o dudosos; salvar las omisiones; y rectificar los errores de copia, de referencia
o de cálculos numéricos que aparezcan de manifiesto en la sentencia. (Art. 182)
Plazo: en cualquier tiempo, aún cuando se trate de sentencias ejecutoriadas
o respecto de las cuales hubiere otro recurso pendiente.
Por su parte, el tribunal de oficio puede rectificar los errores de copia, de
referencia o de cálculos numéricos que aparezcan de manifiesto en la sentencia.
(Art. 184)
Plazo: dentro de los 5 días siguientes a la primera notificación de la sentencia.
En esta parte, debemos detenemos con la finalidad de destacar que existen
diferencias para hacer modificaciones a las sentencias cuando ello se efectúa a
petición de parte o cuando se realiza de oficio por el tribunal.
En efecto, para lo único que se encuentran facultados por la ley es para rectifi­
car los errores de copia, de referencia o de cálculos numéricos que aparezcan de
manifiesto en la misma sentencia, sin que puedan en caso alguno, de no mediar
petición de parte, aclarar puntos obscuros o dudosos o salvar omisiones que
pudieran existir en sus fallos.
El artículo 184 del mismo Código, permite a los tribunales rectificar, de oficio,
dentro de los cinco días siguientes a la primera notificación de la sentencia, los
errores indicados en el artículo 182, vale decir, los "errores de copia, de referencia
o de cálculos numéricos que aparezcan de manifiesto en la misma sentencia", sin
otorgar, en ningún caso, facultad para que, en forma oficiosa, puedan también
los jueces aclarar puntos obscuros o dudosos o salvar omisiones.
c) Tramitación
1. Se interpone ante el mismo tribunal que dictó la sentencia y él mismo lo
resuelve;
2. El tribunal lo puede resolver de plano, es decir, sin más trámites, o bien,
oyendo a la otra parte.
d) Recursos en contra de la resolución que lo resuelve
La resolución que resuelve el recurso o que actúa de oficio, es apelable en
todos los casos en que lo sería la sentencia a que se refiere, con tal que la cuantía
de la cosa declarada, agregada o rectificada, admita el recurso. (Art. 190 inciso 2°)
e) Efectos que produce la interposición del recurso
1. El tribunal decide si, mientras lo resuelve, suspende o no los trámites del
juicio o la ejecución de la sentencia, según la naturaleza del recurso. (Art. 183)
Por ende, es conveniente solicitar la suspensión dando las razones que existan
para ello.
2. Por el hecho de interponerse el recurso, no se suspende el plazo para apelar.
337

(Art. 190 inciso I o)


En consecuencia, si se desea apelar de la resolución que también se pide co­
rregir, es preciso hacerlo, independientemente que se interponga el recurso de
aclaración, rectificación o enmienda.

2. RECURSO DE REPOSICION

Es el medio que la ley concede a las partes para pedir la modificación de una
resolución que el mismo ha dictado.
El recurso es procedente pues los autos y los decretos no producen el desasi­
miento del tribunal y se fundamenta en los principios de economía y celeridad
procesal.
a) Resoluciones en contra de las cuales procede
En contra los autos y los decretos.
Por excepción, resulta procedente en contra de las sentencias interlocutorias
que señala la ley.
Entre tales casos cabe mencionar a los siguientes:
1) La resolución que declara inadmisible una apelación (Art. 201);
2) La resolución que declara desierta una apelación;
3) La resolución que declara la prescripción de la apelación (Art. 212); y
4) La resolución que recibe la causa a prueba y fija los hechos substanciales
controvertidos. (Art. 319).
b) Iniciativa para interponer el recurso
A petición de la parte respectiva.
c) Clases de recurso
Se distingue entre reposición ordinaria y reposición extraordinaria.
La ordinaria es aquella que se deduce sin nuevos antecedentes; y la extraor­
dinaria, aquella en que se hacen valer nuevos antecedentes.
Por "nuevos antecedentes" se entiende todo hecho jurídico que no estuvo en
conocimiento del tribunal cuando se dictó la resolución que se desea reponer.
d) Plazo
1. Reposición ordinaria: dentro del plazo de 5 días desde la notificación de la
resolución respectiva. (Art. 181 inciso 2o)
2. Reposición extraordinaria: en cualquier tiempo, pues los autos y decretos
338

no producen el desasimiento del tribunal, sino que, el tribunal los puede mo­
dificar o dejar sin efecto si se hacen valer nuevos antecedentes que así lo exijan.
(Art. 181 inciso I o)
3. Reposición en contra de sentencias interlocutorias cuando la ley lo permite:
debe interponerse dentro de 3o día.
e) Tramitación
1. Se debe interponer ante el tribunal que dictó la resolución y conoce de él
el mismo tribunal;
2. El tribunal resuelve de plano la reposición, es decir, sin más trámites. (Art.
181 inciso 2o)
No obstante lo anterior, cuando se interpone la reposición extraordinaria, esto
es, con nuevos antecedentes, el tribunal debe darle la tramitación de un incidente,
pues el inciso 2o del artículo 181 no alude a la forma de tramitación en este caso
por lo que se aplican las reglas generales de las cuestiones accesorias.
Por último, cuando se deduce reposición en contra de la sentencia que recibe
la causa a prueba y fija los hechos substanciales, pertinentes y controvertidos, el
tribunal puede resolverla de plano o darle tramitación incidental.
f) Efectos por la interposición del recurso
1. El auto o decreto quedan suspendidos hasta que se falle el recurso;
2. El término para apelar no se suspende por la interposición de recurso de
reposición, por lo que si la resolución atacada es también apelable, debe interpo­
nerse conjuntamente con la reposición, el recurso de apelación. (Art. 190)
g) Resolución del recurso de reposición y recursos que proceden en su contra
Acogido el recurso de reposición, el auto o decreto impugnado es modificado
o dejado sin efecto, y la parte perjudicada, tiene el derecho a apelar en confor­
midad a las reglas generales.
Rechazado el recurso de reposición, la resolución es inapelable, sin perjuicio,
como se digo, que también se hubiere interpuesto apelación en contra de la res­
pectiva resolución. (Art. 181)

3. RECURSO DE APELACION

Es el medio que la ley concede a la parte agraviada por una resolución judicial
para obtener del tribunal superior que la enmiende o la revoque reemplazándola
por otra.
a) Causales de apelación
339

El recurso de apelación, como se anotó, no tiene causales específicas deter­


minadas por la ley, sino que, tiene una causal genérica: que la resolución cause
agravios.
b) Objeto del recurso
El artículo 186 del Código señala que el recurso tiene por objeto obtener del
tribunal superior respectivo que enmiende, con arreglo a derecho, la resolución
del tribunal inférior.
Ahora bien, de lo señalado en este artículo pudiera pensarse que el recurso
solo tiene por objeto obtener la "enmienda" de una resolución, es decir, su m o­
dificación o corrección.
Sin embargo, del estudio de la historia de la ley, aparece que, por medio del
recurso, también puede obtenerse el reemplazo íntegro del fallo por otro.
c) Renuncia del derecho a apelar
Las partes pueden renunciar el recurso de apelación con lo cual otorgan al
tribunal de primera instancia atribuciones para fallar en única instancia un asunto.
El Código no trata expresamente la renuncia al recurso, pero, ella se desprende
del artículo 7 inciso 2o del Código de Procedimiento Civil, relativo a las facultades
especiales del mandato judicial.
La renuncia del recurso puede ser expresa o tácita. Es expresa, cuando, antes
o después de la notificación de la resolución, la parte manifiesta que su voluntad
de no interponer el recurso. Es tácita, cuando se deja transcurrir el plazo que
señala la ley para deducir el recurso.
d) Resoluciones apelables
I o. Las sentencias definitivas y las interlocutorias de primera instancia, salvo
que la ley deniegue expresamente el recurso. (Art. 187)
Las sentencias definitivas y las interlocutorias se encuentran definidas en el
artículo 158 del Código.
Empero, si bien constituye la regla general que dichas resoluciones sean ape­
lables, ellas mismas no lo son cuando la ley deniega expresamente el recurso. Y
la ley niega expresamente el recurso: (a) en atención a la cuantía del asunto y (b)
en atención al principio de la celeridad de los juicios:
(a) En atención a la cuantía: una resolución no es apelable no porque se estime
que por su cuantía sea menos importante, sino que, para evitar que el objeto del
juicio sea absorbido por los gastos de un juicio prolongado.
Para determinar que causas se conocen en única instancia, es decir, en que
no procede la apelación, es preciso ver las normas del Código Orgánico de Tri­
bunales.
340

(b) En atención al principio de celeridad de los juicios: en estos casos la ley


elimina el recurso en atención a la pronta administración de justicia, pues la
utilidad del recurso no es tanta como para sacrificar el principio de la celeridad
de los juicios.
De este modo, existen numerosos artículos que señalan que determinadas
resoluciones no son apelables: 31 inciso final; 49 inciso 2°; 60 inciso final, etc.
2. Los autos y los decretos, siempre que alteren la substanciación regular del
juicio o que recaigan sobre trámites que no están expresamente ordenados por
la ley. (Art. 188)
De lo dicho, la regla general es que los autos y los decretos no sean apelables
y que, por excepción, lo sean, en los casos señalados.
Un ejemplo de un auto o decreto que altere la substanciación regular del juicio,
sería el caso que el tribunal, en lugar de dar traslado de la demanda, ordenara
recibir la causa a prueba.
Y de un auto o decreto que recaiga en un trámite no expresamente ordenado
por la ley, sería aquel que diera traslado para duplicar en un procedimiento
sumario, el cual no consagra ese trámite.
Por último, la apelación de los autos y decretos se rige, también, por las si­
guientes normas:
I a. La apelación de los autos y decretos sólo se admite en carácter de subsidia­
ria del recurso de reposición y para el caso que éste sea denegado (Art. 188); y
2a. Existen disposiciones especiales que regulan los casos en que la aplicación
de las normas anteriores, sobre procedencia o no de la apelación de los autos y
decretos, dan lugar a dudas y, por ende, la ley indica, expresamente, si la reso­
lución es o no apelable. Ejemplo: artículo 326.
e) Normas sobre la interposición del recurso
1) Tribunal ante el cual se interpone: el recurso se interpone ante el tribunal
que dictó la resolución en contra de la cual se recurre;
2) Tribunal para ante quien se interpone: el recurso se interpone para ante
el tribunal superior jerárquico del que dictó la resolución, el cual lo conocerá y
resolverá.
3) Personas que pueden interponer el recurso: para estar facultado para in­
terponer el recurso se requieren dos condiciones: (1) Ser parte en el juicio; y (2)
Ser agraviado con la resolución.
(1) Parte: esta expresión comprende tanto a las partes directas como a las indi­
rectas, esto es, a los terceros. Pueden, asimismo, interponerse tantas apelaciones
cuantas sean las partes del juicio;
341

(2) Agraviado: se entiende que la resolución causa agravio, cuando ella ha ne­
gado lugar en todo o parte la solicitud de la parte que va a interponer el recurso,
de manera que puede apelarse de toda la resolución o de una parte de la misma.
En consecuencia, puede apelar de una resolución no solamente la parte ven­
cida, sino que, también la parte vencedora cuando no obtiene todo lo pedido.
4) Plazo para apelar: al respecto, es preciso distinguir si se trata de una sen­
tencia definitiva o de otra resolución. (Art. 189)
Sentencias definitivas: debe interponerse en el plazo de 10 días contados desde
la notificación a la parte que entabla el recurso.
Demás resoluciones apelables: dentro del plazo de 5 días contado de la misma
manera.
Ahora bien, el plazo para apelar presenta las siguientes características es fatal;
es individual, pues corre separadamente para cada parte desde el momento de su
respectiva notificación (Arts. 65 y 189); es improrrogable, pues la ley no admite
su prórroga; es un plazo de días, por lo que se suspende durante los feriados,
salvo que el tribunal, por motivos fundados, haya dispuesto expresamente lo
contrario (Art. 66); y es un plazo que no admite suspensión, ni por la interposición
de reposición ni de aclaración, rectificación o enmienda. (Art. 190)
Excepción: el plazo para apelar se suspende cuando fallece una de las partes
que obraba por sí misma en el juicio. En este caso, los herederos de la parte fa­
llecida pueden interponer la apelación que proceda dentro de un plazo igual al
de emplazamiento para contestar demandas contado desde que se ha puesto en
su conocimiento el estado del proceso. (Art. 5)
5) Formas de interponer el recurso: el recurso de apelación puede interponerse
por escrito o verbalmente.
a) Apelación por escrito
I o. Debe contener los fundamentos de hecho y de derecho en que se funda;
2o. Debe señalar las peticiones concretas que se formulan;
3o. En aquellos casos en que la apelación se interponga con el carácter de sub­
sidiaria de la solicitud de reposición, no es necesario fundamentarla ni formular
peticiones concretas, siempre que el recurso de reposición cumpla con ambas
exigencias. (Art. 189 incisos I o y 3o)
b) Apelación verbal
En los procedimientos o actuaciones para las cuales la ley establezca la ora-
lidad, se puede apelar en forma verbal siempre que someramente se señalen
los fundamentos de hecho y de derecho del recurso y se formulen peticiones
concretas, de todo lo cual deberá dejarse constancia en el acta respectiva. (Art.
189 inciso 3o)
342

c) Normas Especiales
Las normas señaladas precedentemente no se aplican en aquellos procedimien­
tos en que las partes, sin tener la calidad de letrados, litiguen personalmente y
la ley faculte la interposición verbal del recurso de apelación.
En estos casos, el plazo para apelar es siempre de 5 días fatales, salvo dispo­
sición especial en contrario. (Art. 189 inciso final)
f) Efectos de la apelación
El recurso de apelación puede producir dos efectos, que se denominan devo­
lutivo y suspensivo, siendo, el devolutivo, de la esencia, y el suspensivo, de la
naturaleza de la apelación y, por ende, el primero jamás puede faltar.
Ahora bien, la apelación no produce sus efectos por el solo hecho de su in­
terposición, sino, en virtud de la resolución del tribunal inferior que la concede.
E s a éste tribunal a quién corresponde resolver y declarar si admite el recurso
en ambos efectos o en el sólo efecto devolutivo.
1) El Efecto Devolutivo: es aquel que otorga competencia al tribunal superior
para que conozca del recurso de apelación y enmiende, confirme o revoque el
fallo del tribunal inferior.
Este efecto es de la esencia de la apelación y no puede faltar y sin él, el tribunal
superior no podría conocer de un recurso de apelación.
1.1) Extensión del efecto devolutivo
Por el efecto devolutivo, no se faculta al tribunal superior para conocer del
asunto con entera libertad y con la misma amplitud con que lo conoció el tribu­
nal inferior.
En efecto, y coincidiendo con lo dicho sobre la función de la apelación al es­
tudiar sus fundamentos, señalemos que las facultades del tribunal superior se
encuentran limitadas de la siguiente forma:
I a. Primera limitación: por regla general, el tribunal superior no puede entrar
a conocer de otros asuntos que los conocidos y fallados en primera instancia.
Esto es así, pues en segunda instancia no se pueden interponer demandas
nuevas.
Excepciones a las limitaciones del tribunal superior:
a) El tribunal de segunda instancia puede fallar las cuestiones ventiladas en
primera instancia y sobre las cuales no se haya pronunciado la sentencia ape­
lada por ser incompatible con lo resuelto en ella, sin que se requiera un nuevo
pronunciamiento del tribunal inferior, pero, a solicitud de parte. (Arts. 10 C. O.
T. y 208 C. P. C.)
Debe haber petición de parte en virtud del principio de pasividad de los
343

tribunales.
Ejemplo: en primera instancia, se alega la nulidad de una obligación y su pago
y el tribunal acoge la nulidad y no se pronuncia sobre el pago. El tribunal de
segunda instancia, puede rechazar la nulidad y pronunciarse sobre el pago, sin
remitir el expediente a primera instancia para que éste se pronuncie sobre el pago.
b) El tribunal de segunda instancia puede fallar de oficio las cuestiones que
la ley lo faculta para resolver en tal carácter, aunque las partes no las hayan
sometido a juicio en primera instancia y el fallo apelado tampoco las contenga.
(Art. 209). Ejemplo: puede declarar de oficio la nulidad absoluta cuando aparece
de manifiesto en el acto o contrato. (Art. 1683 C. Civil)
Insistimos que para que el tribunal de segunda instancia pueda actuar, se re­
quiere de una ley que lo faculte expresamente para ello, de acuerdo al principio
de pasividad de los tribunales.
Por último, si respecto de las declaraciones que el tribunal puede hacer de
oficio, se establece la incompetencia del tribunal, puede apelarse de esa resolución
para ante el tribunal superior, salvo que esa declaración sea hecha por la Corte
Suprema. (Art. 209 inciso 2o)
2a. Segunda limitación: el tribunal superior sólo tiene facultades para conocer
de los puntos comprendidos en la apelación.
Al respecto, no existe norma expresa que así lo señale, sino que, ello ha sido
determinado por la jurisprudencia y los tratadistas en aplicación del artículo 189
del Código que exige que el escrito de apelación contenga peticiones concretas.
3a. Tercera limitación: la apelación interpuesta por una de las partes no apro­
vecha a la otra.
Esta limitación proviene del principio de pasividad de los tribunales y por
cuanto es la parte que se siente agraviada la que debe apelar. Si no lo hace, la
Corte no puede actuar de oficio.
Excepcionalmente, si hay pluralidad de partes y existe entre ellas un vínculo
de solidaridad o de indivisibilidad, el fallo aprovecha a las otras partes.
2) El Efecto Suspensivo: es aquel en virtud del cual se suspende la competen­
cia del tribunal inferior para seguir conociendo de la causa. (Art. 191 inciso I o)
Por lo anterior, concedida una apelación en el efecto suspensivo, el tribunal
inferior pierde su competencia hasta que el tribunal superior confirme, modifique
o revoque la resolución impugnada.
La razón de ello, dice relación con el objeto de la apelación, pues si ésta pre­
tende subsanar una injusticia, es natural que se suspendan los efectos de ella
hasta que el tribunal superior revise la sentencia.
344

2.1) Extensión del efecto suspensivo


La regla general consiste en que el tribunal inferior pierde competencia para
seguir conociendo del asunto, pero, hay excepciones:
I a. El tribunal inferior puede conocer de todos los asuntos en que por dispo­
sición expresa de la ley conserve competencia. (Art. 191 inciso 2°)
Ejemplo: Puede resolver el número de peritos para un asunto. (Art. 414 inciso
3o)
2a. El tribunal inferior puede conocer acerca de todas las gestiones a que dé
origen la interposición del recurso hasta que se eleven los autos al tribunal su­
perior y en las que se hagan valer para declarar desierta o prescrita la apelación
antes de la remisión del expediente. (Art. 191 inciso 2o)
g) Formas de conceder el recurso
En relación con los efectos que la apelación produce, el recurso puede con­
cederse de dos formas:
1) En el sólo efecto devolutivo; y
2) En ambos efectos, esto es, suspensivo y devolutivo.
Es imposible concederlo sólo en el efecto suspensivo, pues, como se dijo, el
efecto devolutivo es de la esencia de la apelación.
Regla General: esta consiste en que la apelación se conceda en ambos efectos.
(Art. 195)
Y, aún más, la resolución del juez inferior que concede el recurso sin limitar
sus efectos, la ley entiende que comprende tanto el devolutivo como el suspen­
sivo. (Art. 193). Ejemplo: concédese y elévense.
h) Concesión del recurso en el sólo efecto devolutivo
Antes de analizar los casos en que la apelación se concede en el sólo efecto
devolutivo, es preciso realizar las siguientes advertencias:
I o. No existen otros casos de concesión de la apelación en el sólo efecto devo­
lutivo que aquellos que señala expresamente el artículo 194 del Código; y
2o. Aún tratándose de los casos aludidos en el artículo 194, una apelación
puede concederse en ambos efectos si una ley expresamente así lo ordena, pues
ese mismo artículo, señala que "sin perjuicio de las excepciones expresamente
establecidas en la ley" la apelación debe concederse en el sólo efecto devolutivo.
Es decir, puede existir alguna norma especial que ordene conceder una apela­
ción en ambos efectos a pesar de tratarse de un caso de los contemplados en el
artículo 194.
345

h. 1. Casos del artículo 194


La apelación se concede en el sólo efecto devolutivo en los siguientes casos:
1) De las resoluciones dictadas contra el demandado en los juicios ejecutivos
y sumarios;
2) De los autos, decretos y sentencias interlocutorias;
3) De las resoluciones pronunciadas en el incidente sobre ejecución de una
sentencia fírme, definitiva o interlocutoria;
4) De las resoluciones que ordenen alzar medidas precautorias; y
5) De todas las demás resoluciones que por disposición de la ley sólo admitan
apelación en el efecto devolutivo. Ejemplos: artículos 100,319,326,366,550, etc.
h. 2. Competencia del tribunal inferior concedida una apelación en el sólo
efecto devolutivo
Cuando una apelación es concedida en el sólo efecto devolutivo, como no se
suspende la competencia del tribunal inferior, existen dos tribunales que que­
dan con competencia para conocer de la causa: el tribunal superior y el tribunal
inferior.
El tribunal inferior sigue conociendo de la causa hasta su terminación, incluida
la ejecución de la sentencia definitiva. (Art. 192)
Excepción: la competencia del inferior puede suspenderse, si el tribunal su­
perior decreta orden de no innovar cuando comparece al tribunal a seguir con
el recurso. (Art. 192 inciso 2o)
La sentencia definitiva dictada en este caso, es de aquellas que se conocen con
el nombre de sentencias que causan ejecutoria, esto es, que pueden cumplirse
no obstante existir recursos pendientes en su contra.
Ahora bien, todo lo actuado por el juez inferior, pendiente la apelación, está
subordinado en su validez y consecuencias a lo que resuelva el tribunal supe­
rior. Si falla confirmando la sentencia apelada, lo actuado por el inferior queda
a firme. Si revoca o modifica la sentencia de primera instancia, las cosas deben
retrotraerse total o parcialmente al estado que tenían antes de la dictación del fallo.
Por ello, queda a criterio del apelado solicitar o no la ejecución de la sentencia.
h. 3. Como el tribunal superior conoce de la apelación
Como existen dos tribunales con competencia para conocer del proceso y
existe un solo expediente, la ley dispone que cuando se concede apelación en
el sólo efecto devolutivo, el tribunal debe determinar las piezas del expediente
que deben compulsarse o fotocopiarse para continuar conociendo del proceso,
si se trata de sentencia definitiva, o que deben enviarse al tribunal superior para
la resolución del recurso, en los demás casos.
346

Esto es, si la resolución apelada es una sentencia definitiva, se manda el expe­


diente original al tribunal superior y el tribunal inferior queda con las fotocopias
o compulsas para seguir conociendo del mismo.
Si, en cambio, la resolución apelada no es una sentencia definitiva, se envían
a l superior las fotocopias o compulsas.
Las compulsas son copias mecanografiadas del expediente.
i) Carga procesal del apelante
El apelante, dentro de los 5 días siguientes a la fecha de notificación de la re­
solución que concede la apelación en el sólo efecto devolutivo, debe depositar en
la secretaría del tribunal la cantidad de dinero que el secretario estime necesaria
para cubrir el valor de las fotocopias o de las compulsas respectivas.
Si el apelante no da cumplimiento a esta carga procesal se declara la deserción
del recurso.
El secretario debe dejar constancia de esta circunstancia en el proceso, seña­
lando la fecha y el monto del depósito.
Por último, sólo se remitirán compulsas en el caso que exista imposibilidad
para sacar fotocopias en el lugar de asiento del tribunal, lo que también certificará
el secretario. (Art. 197)
j) Tramitación del recurso de apelación
En lo referente a la tramitación del recurso de apelación, es preciso distinguir
respecto de la tramitación en primera instancia y de la tramitación en segunda
instancia.
j. 1. Tramitación en primera instancia
I o. Concesión del recurso
Interpuesto el recurso ante el tribunal inferior, éste debe dictar una resolución
concediéndolo o denegándolo, es decir, admitiéndolo o no a tramitación, y ello,
depende de:
a) Si la resolución en contra de la cuál se recurre es susceptible o no de ape­
lación;
b) Si el recurso se ha interpuesto o no dentro del plazo legal; y
c) Si el recurso tiene o no fundamentos de hecho y de derecho y peticiones
concretas.
El examen que hace el tribunal es meramente formal y no entra a analizar el
fondo de lo planteado, lo que será de conocimiento del tribunal superior.
Si la apelación se ha interpuesto fuera de plazo o respecto de una resolución
inapelable o no es fundada o no contiene peticiones concretas, el tribunal debe
347

declararla inadmisible de oficio, sin perjuicio que la parte apelada pueda solici­
tarlo verbalmente o por escrito.
La resolución que dicte el tribunal es susceptible de reposición dentro de 3o
día. (Art. 201)
La norma señalada es excepcional por: (a) el tribunal puede actuar de oficio
y la norma general es que lo haga a petición de parte (Art. 10 C. O. T.); (b) la
solicitud puede ser verbal y la regla general es que las actuaciones sean escritas;
y (c) procede la reposición en contra de una sentencia interlocutoria en el plazo
de 3 días y la regla general es que las interlocutorias no son susceptibles de re­
posición y ésta tiene el plazo de 5 días.
2o. Notificación de la resolución
La resolución que dicte el tribunal concediendo o denegando el recurso debe
notificarse por el estado diario. (Art. 50)
La notificación de la resolución del tribunal inferior que concedió el recurso
y el transcurso del plazo que tienen las partes para comparecer ante el tribunal
superior, constituye el emplazamiento de segunda instancia, trámite que es
esencial y cuya omisión da lugar al recurso de casación en la forma.
3o. Remisión del proceso a segunda instancia
La remisión del proceso al tribunal superior debe hacerse al día siguiente al
de la última notificación, pero cuando deben sacarse fotocopias o compulsas, el
tribunal puede ampliar el plazo por todos los días que sean necesarios atendida
la extensión de las compulsas o fotocopias. (Art. 198)
Recordamos, en esta parte, lo dicho respecto a lo que debe remitirse al tribunal
superior cuando la apelación se concede en el sólo efecto devolutivo.
j. 2. Tramitación en segunda instancia
I o. Certificado del Secretario
Llegado el expediente al tribunal superior, el secretario debe certificar en el
expediente la fecha de ingreso y la causa se anota en el Libro de Ingresos.
El certificado tiene gran importancia pues desde la fecha de él se cuenta el
plazo para comparecer en segunda instancia. (Art. 200)
2o. Comparecencia de las partes
Las partes tienen un plazo para comparecer ante el tribunal superior a seguir
el recurso interpuesto, contado desde que se reciban los autos en la secretaría
del tribunal de segunda instancia. (Art. 200)
Cuando los autos se remitan desde un tribunal de primera instancia que
funcione fuera de la comuna en que reside el tribunal de alzada, el plazo se au­
menta en la misma forma que el emplazamiento para contestar las demandas,
348

de acuerdo a los artículos 258 y 259 del Código.


En conclusión, los plazos para comparecer son los siguientes:
I. Si el tribunal inferior funciona dentro de la comuna en que reside el tribunal
superior: 5 días;
II. Si el tribunal inferior funciona fuera de la comuna en que reside el superior
pero en el territorio jurisdiccional del superior: 8 días; y
III. Si el tribunal inferior funciona fuera del territorio jurisdiccional del tribunal
superior: 8 días más lo que señale la tabla de emplazamiento.
Sobre estos plazos es preciso efectuar los siguientes comentarios:
I o. El plazo para comparecer es siempre igual para los apelantes y para los
apelados; y
2o. El plazo se cuenta desde que se haya certificado en el expediente la recepción
del proceso en segunda instancia, en circunstancias que la regla general consiste
en que los plazos se cuentan desde la notificación de la resolución respectiva.
Formalidades de la comparecencia
Ante las Cortes de Apelaciones se puede comparecer personalmente o repre­
sentada la parte por abogado o procurador del número. (Art. 398 C. O. T.)
Consecuencias de la no comparecencia
a) Si no comparece el apelante: el tribunal declara la deserción del recurso,
previa certificación de oficio o a petición, verbal o escrita, de parte y, por ende,
devuelve los autos a primera instancia para el cumplimiento de la sentencia.
(Art. 201)
La institución de la deserción de la apelación se analizará más adelante al
tratar de los modos anormales de término de la misma.
b) Si no comparece el apelado: en este caso el recurso se sigue en su rebel­
día por el solo ministerio de la ley sin necesidad de notificarle las resoluciones
que se dicten las cuales producen efecto a su respecto desde que se dicten, sin
perjuicio de que el apelado rebelde comparezca en cualquier estado del recurso
representado por un procurador del número o por abogado habilitado. (Arts.
202 C. P. C. y 398 C. O. T.)
3o. Declaración de admisibilidad o inadmisibilidad del recurso
El tribunal superior examina si el recurso es o no admisible, lo que no implica
analizar el fondo, sino que, los aspectos formales ya vistos. (Art. 213)
El examen lo realiza el tribunal en cuenta y de él pueden producirse tres
situaciones:
1) Si encuentra mérito para declararlo inadmisible o extemporáneo: lo decía-
34?

ra asi y devuelve los autos al tribunal inferior. La resolución es susceptible de


reposición dentro de 3o día (Arts. 201 y 213);
2) Si el tribunal tiene dudas acerca de la admisibilidad del recurso; ordena
traer los autos en relación sobre ese punto. (Art. 213); y
3) Si concluye que el recurso se ha interpuesto dentro de plazo y cumple los
requisitos legales: dicta la resolución correspondiente.
Resolución que se dicta para conocer del recurso
Como se estudió anteriormente, las Cortes de Apelaciones conocen de los
asuntos en cuenta o en relación.
Asuntos que se conocen en cuenta
La apelación de toda resolución que no sea sentencia definitiva se ve en cuenta,
para lo cual, el presidente de la corte, ordena dar cuenta y procede a distribuir,
mediante sorteo, la causa entre las distintas salas en que funcione el tribunal.
Las Cortes deben establecer horas de funcionamiento adicional para el cono­
cimiento y fallo de las apelaciones que se ven en cuenta.
Excepción: las apelaciones de esas resoluciones se ven en relación cuando
cualquiera de las partes, dentro del plazo para comparecer en segunda instancia,
solicite alegatos. (Art. 199)
Una vez vencido el plazo para comparecer y solicitar alegatos, si se hubieren
solicitado, el tribunal ordena traer los autos en relación. De lo contrario, el Pre­
sidente ordena dar cuenta en la forma señalada.
Ahora bien, en la práctica, las Cortes de Apelaciones usan dos sistemas, a saber:
1) Esperan que transcurra el plazo para comparecer y pedir alegatos para
analizar la admisibilidad o inadmisibilidad del recurso y dictar la resolución
dése cuenta o en relación.
Si ha comparecido el apelante pero no ha pedido alegatos, el tribunal, analizada
la admisibilidad, pasa los autos al Presidente de la Corte el que ordena dar cuenta.
Recordemos que si el apelante no ha comparecido se declara la deserción del
recurso.
2) Ingresado el expediente, analizan la admisibilidad, y si estiman admisible
el recurso, pasan los autos al Presidente de la Corte el que ordena dar cuenta.
Si posteriormente, y dentro de plazo, comparece el apelante y solicita alegatos,
ordenan traer los autos en relación.
Asuntos que se conocen en relación
Se conocen en relación o previa vista de la causa:
1) La apelación de las sentencias definitivas;
350

2) La apelación de las demás resoluciones que son susceptibles de apelación,


cuando en el plazo para comparecer en segunda instancia, cualquiera de las
partes ha pedido alegatos; y
3) La inadmisibilidad o la extemporaneidad del recurso de apelación, cuando
e l tribunal no lo haya declarado así desde luego. (Art. 213 inciso 2o)
4o. Notificación de las resoluciones en segunda instancia
Las reglas generales en materia de notificaciones de las resoluciones judiciales
tienen excepciones cuando éstas son dictadas en segunda instancia.
En efecto, en segunda instancia rigen las siguientes normas:
a) Las resoluciones se notifican por el estado diario. (Art. 221)
Excepciones:
(1) La primera notificación que se practique en segunda instancia, debe ser
personal (Art. 221);
(2) La resolución que declara la deserción por la no comparecencia del apelante
produce sus efectos respecto de él desde que se ha dictado y sin necesidad de
notificación (Arts. 221 y 201); y
(3) Cuando no ha comparecido en segunda instancia el apelado, no es nece­
sario notificarle las resoluciones que se dicten, las cuales producen sus efectos
respecto de él desde que se pronuncien. (Arts. 221 y 202)
b) El tribunal puede ordenar que la notificación se haga por otro de los medios

* '
establecidos en la ley cuando lo estime conveniente (Art. 221 inciso 2o); y
c) Rige la notificación tácita, es decir, aún cuando no se haya verificado no­

-
. ............................................ ...
tificación alguna o se haya efectuado en otra forma que la legal, se tiene por
notificada una resolución desde que la parte a quién afecte haga en el juicio
cualquier gestión que suponga conocimiento de dicha resolución, sin haber
reclamado antes la falta o la nulidad de la notificación. Igualmente, la parte que
h a solicitado la nulidad de una notificación, por el solo ministerio de la ley, se
tiene por notificada de la resolución cuya notificación fue declarada nula, desde
que se le notifique la sentencia que declara tal nulidad. (Art. 55)
5o. Forma de conocer de los asuntos por las Cortes de Apelaciones
Como ya se ha señalado, las Cortes de Apelaciones conocen los asuntos en
cuenta o en relación.
El que una Corte conozca de un asunto en cuenta, significa que ella toma co­
nocimiento del recurso con la sola exposición que efectúe el relator y sin ningún
otro trámite que los indicados para proceder a la cuenta.
En cambio, cuando la causa es conocida en relación, implica que habrá vista
de la misma.
351

Vista de la causa
La vista de la causa es el conjunto de actuaciones y trámites que la ley ordena
para que un tribunal quede habilitado para conocer de un asunto y resolverlo.
Para proceder a la vista de la causa es preciso que se hayan cumplido, previa­
mente, una serie de trámites que son los siguientes: (a) Notificación del decreto
en relación; (b) Fijación de la causa en tabla; (c) Anuncio de la causa; (d) Relación;
y (e) Alegatos.
(a) Notificación del decreto que ordena traer los autos en relación
Como ya se dijo, si ésta es la primera resolución debe notificarse personalmen­
te, pero si ha habido otra notificación anterior, se notifica por el estado diario.
(Art. 221 C. P. C.)
(b) Fijación de la causa en tabla
Sobre el particular, rigen las normas de los artículos 69 a 71 del Código
Orgánico de Tribunales y 163 y 164 del Código de Procedimiento Civil y que,
básicamente, son las siguientes:
En las Cortes de Apelaciones que consten de más de una sala se formarán
tantas tablas cuantas sea el número de salas y se distribuirán entre ellas por
sorteo, en audiencia pública.
En las tablas deberá designarse un día de la semana para conocer las causas
criminales y otro día distinto para conocer las causas de familia, sin perjuicio de
la preferencia que la ley o el tribunal les acuerden.
Sin embargo, los recursos de amparo y las apelaciones relativas a la libertad
de los imputados u otras medidas cautelares personales en su contra serán de
competencia de la sala que haya conocido por primera vez del recurso o de la
apelación, o que hubiere sido designada para tal efecto, aunque no hubiere en­
trado a conocerlos.
En aquellos casos en que una Corte de Apelaciones haya concedido orden de no
innovar, cuando la apelación se ha concedido en el sólo efecto devolutivo, queda
radicado el conocimiento de la apelación respectiva en la sala que la concedió y
el recurso gozará de preferencia para figurar en tabla y en su vista y fallo. (Art.
192 inciso 3o C. P. C.) Estas causas se conocen como "radicadas".
En consecuencia, y de acuerdo a lo expuesto, una tabla puede contener causas
agregadas, causas radicadas y causas de la tabla ordinaria, que es aquella que
se forma semanalmente.
(c) Anuncio de la causa
La tabla se debe fijar en un lugar visible y, antes de que comience a tratarse
cada asunto, se anunciará por el tribunal, haciendo colocar al efecto en lugar
conveniente el respectivo número de orden, el cual se mantendrá fijo hasta que
352

se pase a otro asunto. (Art. 163 inciso 2o C. P. C.)


Todos estos trámites son declarados esenciales por la ley y el incumplimiento
de las normas respectivas hace procedente el recurso de casación en la forma, con
arreglo a lo dispuesto en el artículo 768 N° 9 del Código de Procedimiento Civil en
relación con su artículo 800 N° 4. Posteriormente, encontramos los trámites de la
relación y los alegatos, los cuales constituyen la vista de la causa propiamente tal.
Ahora bien, el artículo 164 del Código de Procedimiento Civil, dispone que
las causas se verán en el día señalado, lo que admite las siguientes excepciones:
(1) Si concluida la hora de audiéncia, queda pendiente alguna causa y no se
acuerda prorrogar el acto de la vista, se continuará en los días hábiles inmediatos
hasta su terminación, sin necesidad de ponerla nuevamente en tabla. (Art. 164
C. P. C.)
De este modo, puede ser que en el día indicado para la vista solamente se
alcance a escuchar la relación de la causa, por lo que los alegatos deberán reali­
zarse posteriormente.
(2) El día designado para la vista de una causa puede suspenderse o retardarse
dentro del mismo día.
Las causales de suspensión las trata el artículo 165 del Código de Procedi­
miento Civil, siendo las más comunes, la primera causal, esto es, por impedirlo
el examen de las causas colocadas en lugar preferente o la continuación de la
vista de otro pleito pendiente del día anterior, pues resulta obvio que en un día
no se verán todas las causas que contiene la tabla; y la causal del N° 5, es decir,
por solicitarlo alguna de las partes o pedirlo de común acuerdo los procuradores
o los abogados de ellas.
La suspensión debe solicitarse por escrito y éste deberá ser presentado hasta
las doce horas del día hábil anterior a la audiencia correspondiente y, si se pre­
senta después, se rechaza de plano.
La sola presentación del escrito extingue el derecho a la suspensión aun si la
causa no se ve por cualquier otro motivo. Esta norma implica que si, por ejemplo,
una parte suspende una causa que se encuentra en el 5o lugar de la tabla, pero la
sala solamente vio hasta la causa N° 2, por falta de tiempo, no podrá ejercerse el
derecho a suspender la vista de la causa nuevamente, o sea, la suspensión presen­
tada no tuvo la utilidad que se deseaba, pues la causa no se vio por otro motivo.
Por otra parte, para suspender la vista de una causa se debe pagar un im­
puesto especial de media unidad tributaria mensual, en la Corte Suprema, y de
un cuarto de unidad tributaria mensual para las Cortes de Apelaciones, el cual
se paga en estampillas de impuesto fiscal que se pegarán al escrito respectivo.
(Art. 165 C. P. C.)
Ahora bien, señalamos que el día de la vista de la causa ella puede no verse
353

por encontrarse suspendida por cuanto se retarda su vista.


El que se retarde la vista de la causa, ocurre cuando alguno de los abogados
tenga otra vista o comparecencia ante otro tribunal, evento en el que el presi­
dente de la sala puede conceder la suspensión por una sola vez o simplemente
retardar la vista, atendidas las circunstancias. En el caso que un abogado tenga
dos o más vistas en el mismo día y ante el mismo tribunal, en salas distintas,
preferirá el amparo, luego la protección y enseguida la causa que se anuncie
primero, retardándose o suspendiéndose las demás, según las circunstancias.
(Art. 165 N° 6 C. P. C.)
Cabe advertir, en esta parte, que el derecho a suspender la vista de mía causa
admite excepciones, y, por ende, no procede la suspensión, como por ejemplo,
no procede la suspensión respecto del recurso de amparo. (Art. 165 N° 5 inciso
final C. P. C.)
(3) Las causas que se ordene tramitar, las suspendidas y las que por cualquier
motivo no hayan de verse, serán anunciadas en la tabla antes de comenzar la
relación de las demás. Asimismo, en esa oportunidad deberán señalarse aquellas
causas que no se verán durante la audiencia por falta de tiempo, prorrogándose
la audiencia, si fuere necesario, hasta ver la última de las causas que resten en
la tabla. (Art. 222 inciso 2o C. P. C.)
Una vez cumplidos los trámites anteriores, se procede a la vista de la causa
propiamente tal, la que se compone de la relación y los alegatos.
(d) Relación
Es la exposición razonada y metódica que hace el relator o el secretario de
todos los antecedentes del proceso y mediante la cual el tribunal colegiado toma
conocimiento del asunto sometido a su decisión.
El artículo 161 inciso 2o del Código de Procedimiento Civil señala: "Los tribu­
nales colegiados tomarán conocimiento del proceso por medio del relator o del
secretario, sin perjuicio del examen que los miembros del tribunal crean nece­
sario hacer por sí mismos"; y el artículo 383 del Código Orgánico de Tribunales
preceptúa: "En las Cortes de Apelaciones que consten de una sala, los secretarios
estarán obligados a hacer la relación de la tabla ordinaria durante los días de la
semana que acuerde el tribunal."
Por su parte, el inciso I o del artículo 223 del Código de Procedimiento Civil,
dispone que la vista de la causa se iniciará con la relación, la que se efectúa en
presencia de los abogados de las partes que hayan asistido y se hubieren anun­
ciado para alegar. No se permitirá el ingreso a la sala de los abogados una vez
comenzada la relación. Los ministros pueden, durante la relación, formular
preguntas o hacer observaciones al relator, las que en caso alguno podrán ser
consideradas como causales de inhabilidad.
354

Los relatores, por otra parte, deben dar cuenta a la Corte de todo vicio u omi­
sión substancial que notaren en los procesos; de los abusos que pudieren dar
mérito para que la Corte ejerza sus facultades disciplinarias y de todas aquellas
faltas o abusos que las leyes castigan con multas determinadas, en conformidad
con el artículo 373 del Código Orgánico de Tribunales, y con arreglo al artículo
222 inciso I o del Código de Procedimiento Civil, en cumplimiento a la primera
norma citada, deben dar cuenta de los vicios y omisiones que hayan notado en
las causas del día a fin de que el tribunal resuelva si ha de llenarse previamente
algún trámite.
En conformidad con el artículo 374 del Código Orgánico de Tribunales, las
relaciones deberán hacerse de manera tal que la Corte quede enteramente instrui­
da del asunto actualmente sometido a su conocimiento, dando fielmente razón
de todos los documentos y circunstancias que puedan contribuir a aquel objeto,
por parte de los relatores o secretarios, en su caso.
(e) Alegatos
Son las exposiciones orales que hacen los abogados de las partes acerca de las
cuestiones de hecho y de derecho sometidas a la decisión del tribunal.
El inciso segundo del artículo 223 del Código de Procedimiento Civil indica
que "Concluida la relación, se procederá a escuchar, en audiencia pública, los
alegatos de los abogados que se hubieren anunciado."
Con los alegatos, termina la vista de la causa quedando cerrado el debate y la
causa en estado de dictarse resolución. (Art. 227 inciso I o C. P. C.)
Medidas para mejor resolver
Una vez vista la causa, se puede decretar alguna de las medidas para mejor
resolver del artículo 159 del C. P. C. y no por ello dejarán de intervenir en la
decisión del asunto los mismos miembros del tribunal que asistieron a la vista
en que se ordenó la diligencia. (Art. 227 inciso 2° C. P. C.)
k). La Adhesión a la apelación
Adherirse a la apelación es pedir la reforma de la sentencia apelada en la parte
en que la estima gravosa el apelado. (Art. 216 C. P. C.)
1. Fundamentos: obtenida, en primera instancia, una resolución que no es
enteramente favorable para alguna de las partes puede que ésta, con la finalidad
de terminar el asunto, se conforme con ella y no apele. Sin embargo, su propósito
puede desvirtuarse si la otra parte interpone recurso de apelación en aquella parte
en que la resolución le fue agraviante, en cuyo caso, aquel que no había obtenido
íntegramente, al verse arrastrado a la segunda instancia, puede adherirse a la
apelación a fin de obtener un mejor resultado en segunda instancia.
2. Requisitos para adherirse a la apelación
355

(a) Que una de las partes haya interpuesto recurso de apelación y ésta se
encuentre pendiente
La adhesión no es admisible desde el momento en que el apelante haya pre­
sentado escrito para desistirse de la apelación y por ello en las solicitudes de
adhesión y de desistimiento se anotará por el secretario del tribunal la hora en
que se entreguen. (Art. 217 incisos 2° y 3o C. P. C.)
Ahora bien, si la apelación ha expirado por cualquier otra causa, no es proce­
dente adherirse a la apelación. Así, si al momento de adherirse a la apelación ésta
ha sido declarada desierta o prescrita, no procederá adherirse, pues la apelación
no estará pendiente.
(b) Que la sentencia de primera instancia causa agravios al apelado, es decir,
le perjudique en cualquiera de sus partes
3. Personas que pueden adherirse a la apelación
Solamente puede adherirse a la apelación la parte que no apeló de la resolu­
ción de primera instancia.
Si ambas partes apelaron, tienen el carácter de apeladas respecto de la otra,
por lo que pueden adherirse a la apelación de la otra parte.
4. Oportunidad para adherirse a la apelación
En primera instancia: antes de elevarse los autos al tribunal superior, es de­
cir, en el día siguiente al de la última notificación de la resolución que concedió
la apelación o una vez que haya vencido el plazo que se amplió por el tribunal
atendida la extensión de las copias que haya de sacarse cuando la apelación se
concede en el sólo efecto devolutivo. (Arts. 217 y 198 C. P. C.).
En segunda instancia: dentro del plazo para comparecer en segunda instancia.
(Arts. 217 y 200 C. P. C.)
5. Forma de adherirse a la apelación
La adhesión a la apelación debe cumplir con los mismos requisitos de la ape­
lación, es decir, debe contener fundamentos de hecho y de derecho y contener
peticiones concretas. (Arts. 217 y 189 C. P. C.)
6. Tramitación de la adhesión
La adhesión se verá en cuenta o en relación, según las normas referidas para
la apelación.
Por último, por mandato del citado artículo 217, a la adhesión a la apelación le
son aplicables las normas relativas a la comparecencia en segunda instancia (Art.
200); a la inadmisibilidad (Art. 201); y a la prescripción de la apelación (Art. 211)
1). La prueba en segunda instancia
La regla general es que en segunda instancia no se admite prueba alguna.
356

(Art. 207 inciso I o C. P. C.)


Sin embargo, esta regla general admite las siguientes excepciones:
1) Si en segunda instancia se opone alguna de las excepciones señaladas en el
artículo 310 del Código, las que pueden oponerse en cualquier estado del juicio
y en segunda instancia hasta antes de la vista de la causa (prescripción, cosa
juzgada, transacción y pago efectivo de la deuda), el tribunal puede recibirlas a
prueba y las fallará en única instancia. (Arts. 207 y 310 C. P. C.);
2) Los instrumentos pueden presentarse hasta la vista de la causa en segun­
da instancia, lo que no suspende la vista de la causa, pero el tribunal no puede
fallarla sino después de vencido el término de la citación, cuando haya lugar a
ella. (Arts. 207 y 348);
3) La confesión se puede solicitar hasta antes de la vista de la causa en segunda
instancia sin suspender por ella el procedimiento. (Arts. 207 y 385);
4) Sin perjuicio de las facultades concedidas al tribunal por el artículo 159
del Código (medidas para mejor resolver), él puede, como medida para me­
jor resolver, disponer la recepción de prueba testimonial sobre hechos que no
figuren en la prueba rendida en autos, siempre que la testimonial no se haya
podido rendir en primera instancia y que tales hechos sean considerados por
el tribunal como estrictamente necesarios para la acertada resolución del juicio.
En este caso, el tribunal deberá señalar determinadamente los hechos sobre que
deba recaer y abrir un término especial de prueba por el número de días que fije
prudencialmente y que no podrá exceder de ocho días. La lista de testigos debe­
rá presentarse dentro de segundo día de notificada por el estado la resolución
respectiva. (Art. 207 inciso 2o);
5) Fuera de los casos expresamente señalados en la ley, la inspección personal
del tribunal sólo se decreta cuando éste la estime necesaria y, cuando el tribunal
es colegiado, puede comisionar para que practique la inspección a uno o más de
sus miembros. (Arts. 403 y 405 inciso 2o); y
6) El informe de peritos puede decretarse en cualquier estado del juicio, sea
de oficio o a petición de parte. (Art. 412)
m) . Informes en derecho
Estos informes se refieren a cuestiones de derecho que sean de difícil solución.
Los tribunales pueden ordenarlos solo a petición de parte. (Art. 228 C. P. C.)
n) . Los incidentes en segunda instancia
Las cuestiones accesorias que se susciten en el curso de la apelación pueden
fallarse de plano o tramitarse como incidentes. (Art. 220)
Si se tramitan como incidentes, el tribunal puede fallarlas en cuenta u ordenar
que se traigan en relación los autos para resolver. (Art. 220).
357

Las resoluciones que recaen en los incidentes se dictan solo por el tribunal de
segunda instancia y, por ende, no son apelables. (Art. 210)
ñ). Modos de terminar la apelación
1. La sentencia
Es la forma normal en que termina el recurso de apelación, pues concluida
la vista de la causa y practicadas las medidas para mejor resolver, en su caso,
el tribunal queda en situación de dictar sentencia, aplicándose, al respecto, las
normas de los acuerdos contenidas en los artículos 72 a 89 del Código Orgánico
de Tribunales.
Las causas deben fallarse tan pronto estén en estado y por el orden de su
conclusión. (Art.162)
Cuando alguno de los miembros del tribunal necesite estudiar con más de­
tenimiento el asunto que va a fallarse, se suspenderá el debate y se señalará,
para volver a la discusión y al acuerdo, un plazo que no exceda de treinta días,
si varios ministros hicieren la petición, y de quince días cuando la hiciere uno
solo. (Art. C. O. T.)
1.1. Competencia del tribunal de alzada
La competencia queda entregada por las peticiones concretas que deben hacer
las partes en los escritos de apelación y de adhesión a la apelación.
Si el tribunal de alzada extiende su fallo a puntos no sometidos a su conoci­
miento, incurrirá en el vicio de ultra petita y procederá en contra de su sentencia
el recurso de casación en la forma. (Art. 768 N° 4)
Por el contrario, si el tribunal deja de fallar un asunto sometido a su conoci­
miento, la sentencia adolecerá del vicio de falta de decisión del asunto contro­
vertido y también será susceptible del recurso de casación en la forma. (Arts.
768 N° 5 y 170 N° 6)
Lo señalado precedentemente no tiene aplicación:
1) Cuando el tribunal de alzada efectúa de oficio en la sentencia alguna de­
claración que por ley está obligado a hacer (Art. 209); y
2) Cuando el tribunal de alzada falla alguna cuestión ventilada en primera
instancia pero no resuelta por ser incompatible con lo decidido. (Art. 208)
1.2. Requisitos de la sentencia de segunda instancia
Para determinar los requisitos de la sentencia de segundo grado, se debe
distinguir si ella es confirmatoria de la sentencia de primera instancia; si es
modificatoria de la misma o, si es revocatoria de ella, lo que se averigua por su
parte resolutiva.
358

1.2.1. Sentencia de segunda instancia confirmatoria


Cuando la sentencia de segunda instancia solamente confirme la de primera,
no necesita cumplir con los requisitos formales de las sentencias, si la de primera
los reúne; pero, debe expresar, en letras, la fecha y el lugar en que se expide y
debe contener al pié la firma de los ministros que la dictaron o intervinieron en
el acuerdo y la autorización del secretario. (Arts. 169 y 61 inciso 3o)
Por excepción, si la sentencia de primera instancia no reúne los requisitos
formales, la sentencia de segunda instancia confirmatoria debe cumplir con el
requisito omitido, pero:
1) Si de los antecedentes aparece que la sentencia de primera instancia adolece
de vicios que dan lugar a la casación en la forma, el tribunal de segunda instancia
puede invalidarla de oficio. (Art. 775) y
2) Si el defecto es la omisión de alguna acción o excepción hecha valer en el
juicio, el tribunal de segunda instancia puede ordenar al de primera instancia
que complete la sentencia. (Art. 775)
Es obvio que tal omisión debe referirse a una decisión compatible con lo resuel­
to pues, de ser incompatible, el tribunal de primera instancia está autorizado para
no resolver (Art. 170 N° 6) y el de segunda instancia puede fallar las cuestiones
ventiladas en primera instancia y no resueltas por ser incompatibles, sin que se
requiera nuevo pronunciamiento del tribunal inferior. (Art. 208)
Ejemplo: Se pide la resolución de un contrato con indemnización de perjuicios
y el tribunal de primera instancia solamente resuelve la resolución. El tribunal
de segunda puede ordenar al de primera que complete la sentencia.
En el mismo ejemplo, junto con la resolución del contrato se pidió, en forma
subsidiaria, el cumplimiento del contrato: si el tribunal de primera accede a la
resolución, está autorizado por ley para no pronunciarse acerca del cumplimiento
por ser incompatible con lo resuelto.
En fin, si el tribunal de segunda instancia, en igual ejemplo, opina que no debe
darse lugar a la resolución del contrato, puede resolver lo referente al cumplimien­
to del contrato del contrato, sin nuevo pronunciamiento del de primera instancia.
1.2.2. Sentencia de segunda instancia modificatoria o revocatoria
La sentencia de segunda instancia que modifique o revoque en su parte
dispositiva a la de primera instancia, debe cumplir con todos los requisitos for­
males de las sentencias que contempla el artículo 170 del Código, pero, si la de
primera instancia los cumple, puede la de segunda instancia omitir los requisitos
relativos a la parte expositiva, es decir, aquellos de los Nos. 1, 2 y 3 del artículo
170. Si la de primera instancia nos los cumplía, o sea, no tenía esos requisitos y
la de segunda instancia también los omite, el fallo es susceptible de recurso de
casación en la forma.
35?

1.3. Notificación de la sentencia de segunda instancia


Esta sentencia se notifica por el estado diario, lo que constituye una excepción
a la forma de notificación de las sentencias contemplada en el artículo 48 del
Código. (Art. 221)
2. La deserción
Es aquella sanción procesal que opera respecto del apelante que no cumple
con ciertas exigencias establecidas en la ley.
El Código contempla causales de deserción de la apelación tanto en primera
como en segunda instancia.
En primera instancia procede la deserción de la apelación, cuando el recurso
se ha concedido en el sólo efecto devolutivo y el apelante no ha depositado el
dinero necesario para confeccionar las compulsas o las fotocopias dentro del
plazo de cinco días de notificada la resolución que concedió el recurso. (Art.197
inciso final).
Llamamos la atención que el artículo 197 señala que se le tendrá por "desistido"
al apelante sin más trámite. Sin embargo, la situación jurídica que se produce es
la deserción pues el desistimiento debe ser expreso.
En segunda instancia, se produce la deserción de la apelación cuando el ape­
lante no ha comparecido a proseguir con el recurso en el término que señala la
ley. (Arts. 201 inciso I o y 200)
2.1. Tramitación
a) El Secretario debe certificar de oficio si se dejó o no el dinero o si el apelante
ha comparecido o no dentro de plazo. (Arts. 197 y 291);
b) El tribunal declara la deserción, de oficio o a petición de parte, verbal o
escrita. (Arts. 197 y 201)
c) Del fallo que se dicte en segunda instancia, puede pedirse reposición dentro
de 3° día. (Art. 201 inciso 2o)
2.2. Efectos
La declaración de la deserción de la apelación pone término a la apelación.
La resolución que declara la deserción por la no comparecencia en segunda
instancia, produce sus efectos desde que se dicta, sin necesidad de notificación.
3. El Desistimiento
Es la renuncia expresa que hace el apelante del recurso de apelación que ha
interpuesto.
El Código habla del desistimiento en tres oportunidades:
3.1. En el artículo 197 al referirse al apelante que no deja el dinero suficiente
360

para la confección de las compulsas o fotocopias, lo que es un error, pues ya se


dijo que se trata de un caso de deserción del recurso;
3.2. En el artículo 217 al tratar de la adhesión a la apelación; y
3.3. En el artículo 768 N° 8 como causal de recurso de casación en la forma.
3.4. En todo caso, respecto del desistimiento de la apelación cabe destacar lo
siguiente:
a) Puede presentarse en primera o segunda instancia, dependiendo del tribunal
donde se encuentre el expediente;
b) No tiene una tramitación especial;
c) Se puede presentar aún estando la causa en acuerdo; y
d) El desistimiento del apelante no afecta a la solicitud de adhesión a la ape­
lación.
3.5. Efectos
Pone fin a la apelación y la sentencia de que se trata queda firme o ejecutoriada,
salvo que exista adhesión a la apelación.
4. La prescripción
Es el modo de extinguir una apelación por haber dejado las partes transcurrir
cierto tiempo sin hacer gestión alguna para que el recurso se lleve a efecto y
quede en estado de fallarse por el tribunal superior.(Art. 211)
Para que tenga lugar la declaración de la prescripción de la apelación se re­
quieren los siguientes requisitos:
a) Que las partes dejen de practicar las gestiones necesarias para que el tribunal
de segunda instancia quede en condiciones de fallar el recurso;
b) Que haya transcurrido cierto tiempo, que es de tres meses tratándose de
sentencias interlocutorias y de un mes cuando la apelación versa sobre sentencias
interlocutorias, autos o decretos; y
c) Que sea alegada por alguna de las partes. El tribunal no puede declararla
de oficio.
4.1. Interrupción de la prescripción
Se produce por cualquiera gestión que se haga en el juicio antes de alegarla.
(Art. 211)
4.2. Tribunal ante el cual se solicita
Puede alegarse ante el tribunal en cuyo poder esté el expediente. (Art. 211)
4.3. Tramitación
El Código nada señala, pero se ha estimado que por tratarse de una cuestión
361

accesoria, debe tramitarse como incidente, recordándose que en segunda instancia


un incidente puede fallarse de plano.
4.4. Efectos
Pone fin a la apelación y la sentencia apelada queda a firme o ejecutoriada.
Del fallo que declare la prescripción puede pedirse reposición dentro de 3o
día, si aparece fundado en un error de hecho. (Art. 212)
5. Otros modos indirectos de poner término a la apelación
Existen otras situaciones procesales las que, de tur modo indirecto, ponen
término a la apelación.
Entre ellas, cabe mencionar al abandono del procedimiento, al desistimiento
de la demanda, a la transacción, etc.

4. RECURSO DE HECHO

Es aquel medio que concede la ley a las partes agraviadas por la resolución
del tribunal inferior al proveer la apelación, para pedir al tribunal superior que
enmiende conforme a derecho esa resolución.
a) Clases de recurso de hecho
Se distingue entre el verdadero recurso de hecho y el falso recurso de hecho.
1. Verdadero recurso de hecho
Es aquel que se refiere a la situación que el tribunal inferior deniega un recurso
de apelación que ha debido concederse. (Art. 203)
1.1. Tramitación
a) Se interpone ante el tribunal que debe conocer la apelación, o sea, ante el
tribunal superior (Art. 203);
b) El tribunal superior, al interponerse el recurso, puede decretar una orden de
no innovar cuando haya antecedentes que justifiquen esa medida, con lo cual no
se puede seguir tramitando el proceso en primera instancia; (Art. 204 inciso final)
c) En cuanto al plazo, debe interponerse dentro del término que la ley concede
en el artículo 200 para comparecer en segunda instancia, plazo que se cuenta
desde la notificación de la resolución que niega conceder el recurso de apelación
(Art. 203);
d) El tribunal superior solicita informe al juez para que exponga las razones
que tuvo para denegar el recurso, no señalando, la ley, el plazo para evacuar el
informe, por lo que él es indicado por el tribunal superior (Art. 204).
362

e) Una vez recibido el informe, se ordena traer los autos en relación para re­
solver el recurso, para lo cual el tribunal puede pedir el expediente.
f) Si se rechaza el recurso, la apelación quedará denegada, lo que se comunica
al tribunal de primera instancia para que siga conociendo del asunto y devol­
viéndole el expediente, si se había solicitado.
g) Si se acoge el recurso, la apelación se concederá y se ordena al tribunal infe­
rior la remisión del proceso, si no se había pedido antes, o se retendrá el mismo
en poder del tribunal superior para continuar con la tramitación correspondiente
de la apelación. (Art. 205)
En este caso, quedan sin efecto las gestiones posteriores a la negativa a conce­
der la apelación y que sean consecuencia inmediata y directa del fallo apelado.
(Art. 206)
2. Falso recurso de hecho
Es aquel que resulta procedente en contra de la resolución del tribunal inferior
que declara admitida una apelación que no ha debido concederse; cuando se
concede una apelación en ambos efectos debiendo haberse concedido en el sólo
efecto devolutivo y cuando se concede una apelación en el sólo efecto devolutivo
debiendo concederse en ambos efectos. (Art. 196 C. P. C.)
2.1. Tramitación
a) Se interpone ante el tribunal que debe conocer el recurso de apelación.
(Art. 196)
b) El plazo para recurrir es aquel que indica el artículo 200 del Código para
comparecer en segunda instancia;
c) No se pide informe por ser innecesario pues el expediente se encuentra en
el tribunal superior;
d) Cuando el tribunal de primera instancia ha concedido la apelación en el
sólo efecto devolutivo y ha debido concederla en ambos efectos, puede también
pedirse reposición de esa resolución;
e) El tribunal de segunda instancia puede fallar el recurso en cuenta o declarar
inadmisible la apelación en la vista de la causa.
Este tipo de recurso de hecho se conoce en cuenta, es decir, sin necesidad de
colocar la causa en tabla, pues el artículo 196 del Código señala que el tribunal
superior puede declarar "desde luego"...
f) Las declaraciones que haga el tribunal superior se comunican al tribunal
inferior para que se abstenga o siga conociendo del negocio, según los casos,
esto es, si declara improcedente la apelación concedida devolverá al inferior el
expediente, si lo tenía, para que siga conociendo de la causa; si declara que ha
debido concederse en el sólo efecto devolutivo, comunicará su decisión al infe­
363

rior para que siga conociendo de la causa; y si declara que debe concederse en
ambos efectos, comunicará esta resolución al inferior para que se abstenga de
seguir conociendo de la causa.

5. RECURSO DE CASACION

Es el medio extraordinario que la ley otorga a las partes para obtener la in­
validación de una sentencia cuando se ha dictado en un procedimiento viciado
o con omisión de formalidades legales o cuando el tribunal ha infringido la ley
decisoria del conflicto al resolverlo.

1. C LA S E S DE RECURSO DE CASACION
El recurso de casación puede ser en la forma y en el fondo.
El recurso de casación en la forma es aquel que procede cuando el tribunal ha
incurrido en vicios de procedimiento ya sea, al tramitar el juicio o al pronunciar
la sentencia.
El recurso de casación en el fondo es aquel que tiene por objeto invalidar de­
terminadas sentencias cuando se han pronunciado con infracción de ley la que
debe influir substancialmente en lo dispositivo del fallo.

2. RECURSO DE CASACIO N EN LA FORMA


Es aquel que procede cuando el tribunal ha incurrido en vicios de procedi­
miento, ya sea al tramitar el juicio, o al pronunciar la sentencia.
a) Fundamentos
La ley es la que señala como se hacen valer los respectivos derechos ante los
tribunales y ha establecido normas que determinan la forma de los actos proce­
sales y la manera de proseguir un proceso.
Por ende, este recurso protege las leyes de procedimiento, ya en la tramita­
ción del juicio, ya en lo relativo al pronunciamiento de la sentencia, todo lo cual
constituye una garantía de seguridad para las partes y para la sociedad.
b) Resoluciones en contra de las cuales procede el recurso
I. Sentencias definitivas: toda sentencia definitiva es susceptible de ser impug­
nada por la vía de la casación en la forma, sin importar la instancia en que ella
se dictó; la cuantía o el procedimiento empleado, salvo que la ley, expresamente,
niegue el recurso. (Art. 766)
II. Sentencias interlocutorias cuando ponen término al juicio o hacen impo­
sible su continuación: son sentencias interlocutorias de este tipo, entre otras, las
364

que acogen el desistimiento de la demanda y las que declaran el abandono del


procedimiento. (Art. 766);
III. Sentencias interlocutorias dictadas en segunda instancia sin previo em­
plazamiento de la parte agraviada o sin señalar día para la vista de la causa:
en este caso, no importa que no pongan término al juicio o hagan imposible su
continuación. (Art. 766); y
IV. Sentencias que se dicten en los juicios o reclamaciones regidos por leyes
especiales: Excepciones: Constitución de juntas electorales, reclamaciones de
avalúos y los demás que señalen las leyes. (Art. 766).
c) Causales del recurso de casación en la forma
I. Normas generales
1. Por ser de derecho estricto, el recurso debe basarse en una causal legal. En
caso contrario, no es admitido (Arts. 768 inciso I o y 772 inciso 2o);
2. Cuando el recurso ataca una sentencia interlocutoria que pone término al
juicio o hace imposible su continuación, pueden invocarse todas las causales,
salvo la del N° 5 del artículo 768, que se refiere a las sentencias definitivas;
3. Respecto de las sentencias interlocutorias de segunda instancia que no ponen
término al juicio ni hacen imposible su continuación, sólo procede el recurso por
las causales de haberse dictado sin previo emplazamiento de la parte agraviada o
por haber sido pronunciada sin haberse señalado día para la vista de la causa; y
4. Cuando el recurso procede en contra de sentencias dictadas en juicios o re­
clamaciones especiales sólo pueden invocarse algunas causales. (Art. 768 inciso 2o)
II. Las causales
Las causales en virtud de las cuales procede el recurso de casación en la forma
pueden dividirse en dos grupos:
1) Vicios producidos durante la tramitación del juicio (Art. 768 N° 9)
Este caso lo contempla el N° 9 del artículo 768 del Código y se trata de ha­
berse faltado a algún trámite o diligencia declarados esenciales por la ley o a
cualquier otro requisito por cuyo defecto las leyes prevengan expresamente que
hay nulidad.
Se trata, en consecuencia, de dos situaciones:
(a) La sentencia se ha dictado con omisión de un trámite o diligencia decla­
rados esenciales por la ley; y
(b) La sentencia se ha dictado con omisión de cualquier requisito por cuyo
defecto las leyes prevengan expresamente que hay nulidad.
(a) Trámites o diligencias declarados esenciales por la ley
365

Los artículos 789, 795 y 800 del Código de Procedimiento Civil señalan los
trámites o diligencias esenciales en los juicios de mínima cuantía; en la primera
o en la única instancia en los juicios de mayor o de menor cuantía y en los juicios
especiales; y en la segunda instancia de los juicios de mayor o de menor cuantía
y en los juicios especiales, respectivamente.
Ejemplos de tales trámites son el emplazamiento de las partes en la forma
prescrita por la ley; el llamado a las partes a conciliación, en los casos en que
corresponda conforme a la ley; la agregación de los instrumentos presentados
oportunamente por las partes, con citación o bajo el apercibimiento legal que
corresponda respecto de aquella contra la cual se presentan y la citación para oír
sentencia definitiva, salvo que la ley no establezca este trámite.
En la segunda instancia, podemos citar como trámites esenciales al empla­
zamiento de las partes, hecho antes de que el superior conozca del recurso o la
fijación de la causa en tabla para su vista en los tribunales colegiados, en la forma
establecida en el artículo 163.
(b) La sentencia se ha dictado con omisión de cualquier requisito por cúyo
defecto las leyes prevengan expresamente que hay nulidad
Además de los casos anteriores, en que se ha faltado a un trámite o diligencia
declarado esencial por la ley, es difícil encontrar un caso de nulidad y, al efecto,
hallamos la situación a que alude el artículo 61 inciso final del Código, esto es,
"La autorización del funcionario a quien corresponda dar fe o certificado del
acto es esencial para la validez de la actuación".
(2) Vicios producidos en la dictación misma de la sentencia
En este caso se trata de la Incompetencia del tribunal o integración viciosa
del mismo (Artículo 768 N° 1); b) Implicancia o recusación (Artículo 768 N° 2);
c) Infracción a las normas que regulan los acuerdos en los tribunales colegiados
(Artículo 768 N° 3); d) Ultra petita (Artículo 768 N° 4);e) Omisión de algún requi­
sito de forma en la sentencia (Artículo 768 N° 5); f) Sentencia dictada en contra
de otra pasada en autoridad de cosa juzgada (Artículo 768 N° 6); g) Contener
decisiones contradictorias (Artículo 768 N° 7) y h) Sentencia dada en una ape­
lación legalmente declarada desierta, prescrita o desistida (Artículo 768 N° 8).
d) Otras exigencias para interponer el recurso
Como estamos en presencia de un recurso de derecho estricto, el Código
impone, además, otras exigeiacias para poder interponer el recurso. Estas, son
la existencia de perjuicio y la obligación de preparar el recurso.
I a. Existencia de un perjuicio
Para que proceda el recurso de casación en la forma, además de la concurrencia
de la causal respectiva, deben concurrir las siguientes circunstancias:
366

(a) Que el recurrente haya sufrido un perjuicio reparable sólo con la invalida­
ción del fallo. (Artículo 768 inciso 3°) Así, si no se resolvió una acción o excepción
en primera instancia, hay perjuicio, pero, él no es reparable solamente con la
invalidación de la sentencia pues el tribunal de segunda instancia puede ordenar
al de primera completar el fallo.
(b) Que el vicio que se advierta en la sentencia haya influido en lo dispositivo
del fallo. (Artículo 768 inciso 3o)
2a. Preparación del recurso
Preparar el recurso de casación en la forma consiste en reclamar del vicio
ejerciendo, oportunamente y en todos sus grados, los recursos ordinarios que
franquea la ley. (Artículo 769 inciso I o)
El fundamento de esta exigencia radica en que es conveniente que un vicio
sea subsanado por el mismo tribunal ante el cual se cometió y para evitar dila­
ciones en el proceso.
Ahora bien, para que se entienda preparado el recurso deben concurrir los
siguientes requisitos:
(a) Que se haya reclamado del vicio que configura la causal. Respecto de la
primera causal debe reclamarse antes de la vista de la causa;
(b) Que se haya reclamado oportunamente y ejerciendo todos los medios
que concede la ley. Así, si el vicio es susceptible de ser corregido a través de la
reposición y de la apelación, deberán interponerse ellas oportunamente; y
(c) Que el reclamo se haya hecho por el que interpone el recurso y no por
otra parte.
Excepciones en que no es preciso preparar el recurso (Artículo 769 incisos 2°
y 3°)
1. Cuando la ley no admite recurso alguno contra la resolución en que se ha
cometido la falta;
2. Cuando el vicio haya tenido lugar en el pronunciamiento mismo de la
sentencia que se trata de casar.
En este caso, la manera de subsanar el vicio es interponiendo el recurso de
casación pues él fue cometido en la sentencia;
3. Cuando la falta haya llegado a conocimiento de la parte después de pro­
nunciada la sentencia; y
4. Cuando en la sentencia de segunda instancia se hayan producido los vi­
cios de ultra petita; de haberse dictado la sentencia en contra de otra pasada en
autoridad de cosa juzgada y en contener decisiones contradictorias, aun cuando
hayan afectado también a la sentencia de primera instancia.
367

e) Interposición del recurso


1. El recurso se interpone ante el mismo tribunal que dictó la sentencia recu­
rrida y para ante el tribunal superior de aquel. (Art. 771);
2. Debe ser interpuesto por la parte agraviada.
Por parte se entiende a cualquiera que lo sea en el juicio y, parte agraviada,
es aquella que la sentencia la perjudica y el vicio constitutivo de la causal le
afecte. Por ejemplo, el demandante no puede recurrir de casación por falta de
emplazamiento del demandado.
f) Plazo para interponer el recurso
1. En contra de sentencia de primera instancia: dentro del plazo concedido
para apelar y si también se apela, debe recurrirse de casación junto con la ape­
lación. (Art.770 inciso 2o)
2. En contra de sentencias de única o de segunda instancia: debe interponerse
dentro de 15 días desde la fecha de notificación de la sentencia en contra de la
cual se recurre. (Art. 770 inciso I o)
Si se deducen recursos de casación en la forma y en el fondo en contra de una
misma sentencia, ambos recursos deben interponerse simultáneamente y en un
mismo escrito.
g) Requisitos del escrito en que se recurre
El escrito en que se deduce el recurso debe indicar expresa y determinada­
mente:
1. El vicio o defecto en que se funda;
2. La ley que concede el recurso por la causal que se invoca; y
3. Debe ser patrocinado por abogado habilitado que no sea Procurador del
Número. (Artículo 772 inciso 2o)
El tribunal debe proveer el recurso declarándolo admisible o inadmisible.
En contra del fallo que se dicte, sólo puede interponerse recurso de reposición,
el que deberá fundarse en error de hecho y deducirse en el plazo de tercero día
y la resolución que resuelva la reposición, es inapelable. (Artículo 778)
El escrito en que se deduce el recurso determina la competencia del tribunal
que conocerá del mismo, pues una vez interpuesto, no puede hacerse en él varia­
ción de ningún género, sin perjuicio de las facultades del tribunal para proceder
de oficio. (Artículo 774)
h) Efectos de la interposición del recurso de casación en la forma con relación
al cumplimiento del fallo que se ataca
Por regla general, al ser interpuesto el recurso de casación en la forma no se
368

suspende la ejecución de la sentencia.


Excepciones:
(1) Se suspende la ejecución de la sentencia cuando su cumplimiento haga
imposible llevar a cabo la sentencia que se dicte si se acoge el recurso. Ejemplo:
sentencia que declara la nulidad de un matrimonio o permita el de un menor; y
(2) Se suspende la ejecución de la sentencia cuando la parte vencida exige que
no se lleve a efecto la sentencia mientras la parte vencedora no rinda fianza de
resultas a satisfacción del tribunal que dictó la sentencia recurrida.
Este derecho debe solicitarse junto con interponerse el recluso y en solicitud
separada.
El tribunal se pronuncia de plano y en única instancia y fija la caución; y
El escrito en que se pide, se agrega al cuaderno de compulsas o fotocopias
que se remite al tribunal que conocerá del cumplimiento del fallo. (Artículo 773)
Excepciones en que no puede hacerse uso del derecho a exigir fianza de resultas
o contra excepción: cuando el recurso se interpone por el demandado contra la
sentencia definitiva dictada en los juicios ejecutivos; posesorios; de desahucio
y de alimentos.
i) Tramitación del recurso
El tribunal ante el cual se interpone el recurso se denomina tribunal a quo y
el que conoce de él se llama ad quem.
1. Tramitación ante el tribunal a quo
Una vez presentado el recurso, el tribunal a quo debe declararlo admisible o
inadmisible.
El recurso es declarado admisible:
(1) Cuando se ha interpuesto en tiempo; y
(2) Cuando ha sido patrocinado por abogado habilitado.
Si el recurso se interpone ante un tribunal colegiado el examen se hace en
cuenta.
Si lo declara admisible el tribunal ordena confeccionar compulsas o sacar
fotocopias y ordena elevar los autos originales al tribunal superior para que
conozca del recurso y devuelve las fotocopias o compulsas al tribunal que deba
conocer del cumplimiento del fallo. El recurrente debe depositar dinero para
las fotocopias o compulsas o se produce la deserción del recurso. Esto se omite
cuando en contra de la misma sentencia se interpone y concede apelación en
ambos efectos. (Art.776)
Si el recurrente no franquea la remisión del proceso, puede pedirse al tribunal
369

que se le requiera para ello, bajo apercibimiento de declararse no interpuesto el


recurso. (Art.777)
Si no concurren los requisitos anteriores, el recurso es declarado inadmisible,
resolución que es susceptible de la reposición especial ya señalada. (Art. 778)
2. Tramitación ante el tribunal ad quem
(a) Certificado de ingreso: se estampa en el expediente al igual que respecto
del recurso de apelación. (Artículos 779, 200,201 y 202)
(b) Declaración de admisibilidad o inadmisibilidad en cuenta: el tribunal exa­
mina si la sentencia objeto del recurso es de aquéllas contra las cuales lo concede
la ley; si menciona expresamente el vicio o defecto de la sentencia y la ley que
concede el recurso por la causal que se invoca y si se ha interpuesto en tiempo
y patrocinado por abogado habilitado. (Art. 781)
Si encuentra mérito para considerarlo inadmisible, lo declarará sin lugar desde
luego, por resolución fundada.
En caso de no declararlo inadmisible desde luego, ordenará traer los autos
en relación. Asimismo, puede el tribunal decretar autos en relación, no obstante
haber declarado la inadmisibilidad del recurso, cuando estime posible una ca­
sación de oficio.
La resolución por la que el tribunal de oficio declara la inadmisibilidad del
recurso, sólo puede ser objeto del recurso de reposición, el que deberá ser fun­
dado e interponerse dentro de tercero día de notificada la resolución. (Art. 781)
(c) Comparecencia de las partes: rige lo dicho respecto del recurso de apelación
y con las mismas sanciones. (Artículos 779, 200, 201 y 202)
(d) Designación de abogado: hasta antes de la vista de la causa se puede
designar un abogado, que puede ser el mismo que patrocinó el recurso u otro.
(Art. 803)
El abogado puede presentar un escrito con las observaciones que estime para
el fallo del recurso. (Art. 783 inciso final)
(e) Vista de la causa: se observan las mismas reglas que para la apelación, salvo
que los alegatos de los abogados se limitan a una hora, pudiendo el tribunal, por
unanimidad, prorrogar por igual tiempo la duración de las alegaciones. (Art. 783)
El recurso de casación en la forma en contra de una sentencia de primera ins­
tancia se ve conjuntamente con la apelación y debe dictarse una sola sentencia
para fallar la apelación y desechar la casación en la forma.
Cuando se dé lugar a la casación en la forma, el recurso de apelación se tiene
por no interpuesto. (Art. 798)
(f) La prueba en la casación: si la causal alegada necesita de prueba, el tribunal
370

abrirá un término prudencial que no puede exceder de 30 días y la prueba queda


limitada a comprobar los hechos que sirven de fundamento a la causal. (Art. 799)
j) Maneras de terminar el recurso de casación en la forma
1. Sentencia
La sentencia que falla el recurso de casación, no cae dentro de la clasificación
de las resoluciones judiciales, pues no es sentencia definitiva ni interlocutoria;
es, una sentencia de casación.
Esta, es la razón por la cual no procede el recurso de casación en contra de una
sentencia de casación: la resolución que lo resuelve, no es ni sentencia definitiva
ni sentencia interlocutoria.
La sentencia debe dictarse dentro del plazo de 20 días contados desde aquel
día en que terminó la vista. (Art. 806)
Hay casos en que pese a existir el vicio, el tribunal no está obligado a invalidar
el fallo, pues cuando se trata de la falta de resolución de una acción o excep­
ción, puede limitarse a ordenar al tribunal inferior que se complete la sentencia.
(Art.768 inciso final)
Cuando se acoge la casación en la forma, la misma sentencia que declara la
casación determina el estado en que queda el proceso, el cual se remitirá para su
conocimiento al tribunal correspondiente. Este tribunal es aquel a quien tocaría
conocer del negocio en caso de recusación del juez o jueces que pronunciaron
la sentencia casada.
Excepción: si el vicio que dio lugar a la invalidación de la sentencia es el de
ultra petita; omisión de los requisitos de la sentencia; cosa juzgada o contener
decisiones contradictorias, el mismo tribunal debe, acto continuo y sin nueva vis­
ta, pero separadamente, dictar la sentencia que corresponda con arreglo a la ley.
Por último, el recurso de casación en la forma contra la sentencia de primera
instancia se ve conjuntamente con la apelación, debiendo dictarse una sola sen­
tencia para fallar la apelación y desechar la casación en la forma.
Cuando se da lugar al recurso de casación en la forma, se tiene como no in­
terpuesto el recurso de apelación. (Art. 798)
2. Deserción
Se produce:
(a) Cuando no se deja el dinero para las compulsas o fotocopias dentro del
término de 5 días. (Artículos 776 y 197);
(b) Cuando el recurrente no franquea la remisión del expediente al tribunal
ad quem. Si bien el artículo 777 dice que el recurso se tiene por no interpuesto,
se trata de la deserción del mismo); y
371

(c) Cuando el recurrente no comparece a seguir el recurso. (Artículos 779 y 201).


3. Desistimiento
El desistimiento es la manera de poner término al recurso por declaración
expresa del recurrente.
En lo demás, nos remitimos a lo dicho para la apelación.
4. Prescripción
Se aplican las normas de la apelación. (Artículos 779 y 211)

3. CASACION EN LA FORMA DE O FICIO


Es la facultad que tiene el tribunal para invalidar, por propia iniciativa, una
resolución judicial que conoce por vía de apelación, consulta o casación o cual­
quiera otra incidencia, cuando aparecen de manifiesto en ella vicios que autoricen
la interposición de un recurso de casación en la forma. (Artículo 775)
a) Características
1. Es una excepción al principio dispositivo;
2. Es una facultad del tribunal y no una obligación.
b) Limitaciones
1. No puede atentar contra la cosa juzgada; y
2. Debe oírse a los abogados que concurran a alegar e indicárseles los posibles
vicios sobre los cuales deberán alegar. (Artículo 775)
c) Tramitación
No la tiene, pues no hay necesidad de pedirla.
Cuando el tribunal invalida de oficio la sentencia por las causales de ultra
petita; omisión de los requisitos del artículo 170; por haberse dictado contra otra
pasada en autoridad de cosa juzgada o por contener decisiones contradictorias,
debe proceder, acto continuo y sin nueva vista, pero separadamente, a dictar la
sentencia que corresponda con arreglo a la ley. En caso de invalidarse por otra
causal, debe indicar el estado en que queda el proceso y devolverlo al tribunal
que corresponda para su tramitación. (Artículo 786 inciso final)

4. RECURSO DE CASACION EN EL FONDO


Es el recurso extraordinario que la ley concede a la parte agraviada con ciertas
resoluciones judiciales para obtener la invalidación de éstas cuando han sido
pronunciadas con infracción de ley y ésta ha influido substancialmente en lo
dispositivo del fallo.
372

1. Finalidades del recurso


El recurso de casación en el fondo protege la garantía constitucional de la
igualdad ante la ley, pues posibilita que ella se aplique a todos por igual al uni­
formar la jurisprudencia.
2. Resoluciones en contra de las cuales procede el recurso de casación en
el fondo
Para que pueda interponerse un recurso de casación en el fondo la resolución
debe reunir los siguientes requisitos:
I o. Que sea una sentencia definitiva inapelable o una sentencia interlocutoria
inapelable cuando ponen término al juicio o hacen imposible su continuación.
2°. Que sea una sentencia dictada por una Corte de Apelaciones o por un
tribunal arbitral de segunda instancia constituido por árbitros de derecho en los
casos en que éstos hayan conocido de negocios de competencia de dichas Cortes; y
3o. Que la sentencia se haya dictado con infracción de ley y esta infracción
haya influido substancialmente en lo dispositivo de la sentencia. (Art. 767)
3. Causal que autoriza el recurso de casación en el fondo
A diferencia de lo que sucede con la casación en la forma, el recurso de casa­
ción en el fondo tiene una causal genérica: que la sentencia se haya dictado con
infracción de ley y esta infracción haya influido en lo dispositivo de la sentencia.
(A) Sentencia dictada con infracción de ley
a) La ley ha sido infringida cuando se contraviene su texto formal; cuando
se la interpreta erróneamente o cuando se hace una falsa aplicación de la ley.
Ahora bien, hay contravención formal, cuando la sentencia está en oposición
directa con el texto expreso de la ley;
Hay interpretación errónea, cuando al aplicar la ley a un caso, se le da un
sentido o alcance diverso al que le dio el legislador; y
Hay falsa aplicación de la ley, cuando el juez la ha aplicado a una situación
no regulada por ella o, a la inversa, cuando deja de aplicarla al caso para el que
la ley fue hecha.
b) El recurso procede cuando se ha infringido un precepto legal y no cuando
el error se refiere a los hechos. Los jueces son soberanos en la apreciación de
los hechos y el tribunal de casación sólo tiene facultad para determinar si se ha
aplicado o interpretado correctamente el derecho.
Sin embargo, existe una forma de atacar los hechos y ello sucede cuando los
jueces los han dado por establecidos violando las leyes reguladoras de la prueba.
Existe violación a las leyes reguladoras de la prueba, en los siguientes casos:
373

I o. Cuando se altera el peso de la prueba; (Art. 1698 C. Civil);


2o. Cuando se admite un medio probatorio no señalado por la ley o se rechaza
uno de los que permite la ley; (Arts. 1698 inciso 2o del C. Civil y 341 del C. P. C.); y
3o. Cuando se infringen las leyes que regulan el valor probatorio de los medios
de prueba. (Título XXI del Libro IV del C. Civil y Título XI del Libro II del C. P. C.)
En estos casos, los jueces habrán dado por acreditados hechos en forma erró­
nea y, por ende, el recurso puede alegar la violación a las leyes reguladoras de
la prueba y de esa manera cambiar o alterar esos hechos.
(B) Que la infracción de ley influya substancialmente en lo dispositivo de la
sentencia
La infracción de ley debe producirse en lo dispositivo de la sentencia, esto es,
en su parte resolutiva que es aquella que contiene la decisión del asunto contro­
vertido, salvo que se trate de aquellos considerandos llamados resolutivos, los
cuales constituyen la base esencial de la sentencia.
Además, y sin importar que se trate de una ley sustantiva o adjetiva, lo esen­
cial es que se trate de una ley decisoria litis, o sea, una ley que resuelve el juicio
y que influya de una manera substancial en lo dispositivo quiere decir que sin
la infracción se habría resuelto de una manera diversa a la fallada.
4. Interposición del recurso
a) Tribunal ante el cual se interpone: ante el tribunal que dictó la sentencia
que se trata de invalidar. (Artículo 771)
b) Tribunal para ante quién se interpone: se interpone para ante el tribunal
que debe conocer de él conforme a la ley, cual es, la Corte Suprema. (Arts. 771
C. P. C. y 98 C. O. T.)
c) Personas que pueden interponerlo: se debe ser parte en el juicio y ser agra­
viada con la sentencia.
d) Plazo para interponerlo: dent