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Curso: Metodología de la Investigación

Departamento de Letras Prof. Alex V. Herrada Herrera

La clasificación de las ciencias y su relación con la tecnología


Eduardo Laso

SABER, CONOCIMIENTO Y CIENCIA


Se entiende por conocimiento al conjunto de enunciados que denotan o describen objetos. Dichos
enunciados, o proposiciones, son llamados denotativos. Quedan excluidos del conocimiento cualquier
otro tipo de enunciados, como por ejemplo los valorativos, estéticos o directivos. El conocimiento es un
conjunto de proposiciones como "Juan corre", "los metales se dilatan con el calor", "mañana lloverá" o
“Cervantes escribió el Quijote", que son susceptibles de ser declaradas verdaderas o falsas.
La ciencia constituye un subconjunto del conjunto de todos los conocimientos, vale decir que no todo
conocimiento es científico. O, si se quiere, no todo enunciado denotativo es un enunciado científico. Si
bien el conocimiento científico está hecho de enunciados que informan algo acerca de objetos o
sucesos, éstos tienen que presentar además dos condiciones esenciales:

1 Los objetos a los que se refieren tienen que ser accesibles de modo recurrente, directa o
indirectamente, en condiciones de observación explícitas. Por ejemplo:
"Dios existe" es un enunciado denotativo, pero se refiere a un objeto inaccesible a la observación,
por lo tanto no es una proposición de la ciencia: en cambio si lo son "las ballenas son mamíferos'
o “el agua se congela a cero grado de temperatura" porque son proposiciones que denotan
objetos que se pueden conocer mediante observaciones repetibles por cualquier investigador, y
por lo tanto pueden validarse en la experiencia.
3. Se tiene que poder decidir si las proposiciones pertenecen o no al lenguaje considerado pertinente
por los científicos. Cada disciplina científica define fa forma en que deben ser construidas sus
proposiciones para que se consideren parte de ella, a la vez que excluye las que no reúnen esos
requisitos. Las matemáticas, por ejemplo, definen un determinado tipo de símbolos y
operaciones con las cuales construir sus enunciados. Dichas reglas permiten determinar, entre
otras cosas, que la proposición "2 + 5 = 7" forma parte de su discurso, pero no la proposición
"E = m. c²", anunciado que responde a las reglas del discurso de la física. Estas reglas están
sujetas a cambios históricos.1

Se define al saber como un conjunto de enunciados más abarcador que el de los enunciados
denotativos, sean éstos del conocimiento en general o de la ciencia en particular. El saber comprende,
entre otras cosas, criterios de belleza, de eficiencia o de justicia, que trascienden el problema de la
verdad o falsedad de las proposiciones. Alcanza cuestiones tales como saber-vivir, saber-hacer, saber-
decidir, tal corno son definidos en una cultura determinada. El saber hace a cada uno capaz de emitir
buenos enunciados (denotativos, prescriptivos, valorativos o de cualquier otro tipo), entendiendo por
"buenos" aquellos conformes a los criterios de verdad, justicia, belleza o eficiencia admitidos en el medio
en el que vive el que "sabe". Esto supone una formación amplia de competencias que permita a los
sujetos buenas actuaciones con respecto a conocer, decidir, valorar, transformar en el seno de su
sociedad. La cultura de un pueblo constituye así una especie de consenso que posibilita circunscribir
saberes y diferenciar al que sabe del que no.

SABER COTIDIANO Y SABER CIENTIFICO

Se puede diferenciar el saber que se produce y transmite a través de las costumbres de una cultura
(saber cotidiano o consuetudinario) del saber llamado científico.

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Así, mientras que en la Edad Media los enunciados teológicos formaban parte del discurso considerado científico, a par/ir de la modernidad
se los excluye, al cambiar la concepción misma de la ciencia.

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El saber, en su estado consuetudinario, se presenta en forma de relatos, tales como cuentos, mitos o
fábulas. Estas formas narrativas admiten los diferentes tipos de enunciados antes mencionados, y a
través de su transmisión oral enseñan al oyente las competencias propias de la cultura de pertenencia.
Los avatares de los personajes de estos relatos ofrecen' modelos positivos y negativos de identificación
a los sujetos que los escuchan, y otorgan legitimidad a las instituciones en las que se producen,
definiendo así los criterios de competencia de la sociedad donde se narran.

Estos criterios permiten a su vez valorar las actuaciones que los individuos realizan en esa sociedad.

En este modo de transmitir el saber no hay necesidad de procedimientos especiales para dar legitimidad
a esos relatos, pues al ser ellos parte de la cultura misma y sus tradiciones se encuentran por eso
mismo ya legitimados, y no tienen entonces necesidad de recurrir a argumentos o pruebas acerca de
lo que dicen. Son los relatos mismos los que determinan los criterios de competencia, ilustran la
aplicación y definen lo que se tiene derecho a decir y a hacer en la cultura de la que forman parte El
saber científico, a diferencia del narrativo, se compone de enunciados denotativos, excluyendo los otros
tipos de enunciados, y el criterio de aceptabilidad de sus proposiciones se basa en su valor de verdad.
La ciencia busca confirmaciones de su saber, es decir, busca procedimientos argumentativos con los
que demostrar sus enunciados, para lo cual establece corroboraciones que prueben sus proposiciones
como verdaderas.

Desde la perspectiva del saber científico, el saber cotidiano basado en relatos conforma un tipo de
discurso propio de una mentalidad más primitiva, mezcla de principio de autoridad, prejuicios e
ideología, que no está sometido a argumentaciones y pruebas.
En la ciencia se supone que el referente de la proposición científica es expresado en ella de manera
conforme a lo que el referente mismo es. Esto lleva al problema de probar la verdad de lo que afirman
dichas proposiciones. La solución científica a esta cuestión puede tomar la vía de la verificación (está
permitido pensar que la realidad es corno dicen. las proposiciones científicas, en la medida en que dichas
proposiciones puedan demostrarse a través de hechos de la experiencia que las confirmen) o de la
falsación (se pueden descartar las proposiciones si son contradictorias con el referente).

La práctica científica requiere comunicación entre los investigadores para poder desplegar un espacio
de debate que aumente las posibilidades de contrastación y permita establecer acuerdos en cuanto a
teorías, métodos, técnicas y hechos establecidos. Por eso el científico tiene que pronunciar enunciados
verificables respecto de referentes que sean accesibles a otros científicos, para que éstos a su vez
puedan verificarlos. Así, quien enuncia una proposición científica debe ser capaz de proporcionar
pruebas de lo que dice, y de refutar todo enunciado contrario respecto del mismo referente. De la misma
manera, el sujeto a quien se dirige esa proposición tiene que poder dar válidamente su acuerdo o rechazo
al enunciado del que se ocupa.

Para ello, ese sujeto tiene que poseer conocimientos y competencias especiales que le posibiliten entrar
en el debate. Esto implica que tiene que ser otro científico.
Tanto la verdad del enunciado científico como la competencia del que fa enuncia están sometidas al
asentimiento de una colectividad de iguales: la comunidad científica. Para formar parte de dicha
comunidad, sus miembros deben poseer conocimientos y capacidades comunes que les posibiliten
debatir y fijar consensos acerca de lo que se acepta o no como válido en el dominio del saber científico.
La consecuencia de esto es que el saber científico no puede ser un componente inmediato y compartido
por la sociedad (como es el caso del saber basado en relatos), sino que exige una enseñanza
especializada que garantice la formación de nuevos científicos. De esta manera, la investigación
científica convierte en profesión y da lugar a instituciones formadas por grupos dé pares: los "expertos".

La base del planteo de la comunidad científica es el supuesto de que si bien el consenso entre científicos
no garantiza la verdad de las proposiciones, sin embargo la verdad de una proposición no podría dejar
de suscitar consenso. Los acuerdos entre los científicos definen entonces las teorías y métodos
considerados aceptables en determinado momento para la práctica de la ciencia. Estos acuerdos no

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son rígidos y son puestos en cuestión a medida que la investigación científica encuentra nuevos
problemas.

El saber científico posee la característica de presentarse como una combinación de memoria y proyecto:
cada científico tiene conocimiento de las proposiciones científicas precedentes, y sólo ofrece una
proposición nueva si difiere de las anteriores y representa un progreso posible para el conocimiento.

Otra de sus características fundamentales es que sus enunciados nunca están a salvo de refutaciones.
El saber acumulado puede eventualmente ser desechado al confrontarse con nuevos hechos o pruebas
que demuestran su falsedad. De ahí que la ciencia revise constantemente sus supuestos, y los cambie.
Es, en ese sentido, un saber crítico.

LA CIENCIA, EL ARTE Y LA RELIGIÓN


La ciencia se funda en una forma de pensar analítico-racional, entendiendo por tal una manera de pensar
que se basa en los principios lógicos de identidad y no contradicción, que establece sus verdades por
demostraciones y verificaciones, y que utiliza símbolos precisos y unívocos. Tal forma de pensar no está
dada naturalmente desde el origen del hombre. Es el resultado de procesos de transformaciones
políticas, económicas y sociales que se remiten al territorio de la antigua Grecia entre el siglo VI l y el
siglo VI a. C. Estos cambios dieron lugar a prácticas sociales que posibilitaron EI surgimiento de un modo
de pensar argumentativo y racional.2
Lógicas del pensar. No todas las formas de pensamiento se valen de los principios de la lógica analítica.
Existen formas de pensar que se valen de otros principios. Así, el pensamiento mágico de las culturas
salvajes se funda en principios de semejanza y de contigüidad en el espacio y el tiempo. Ejemplo del
primer principio es el vudú, que se apoya en la semejanza entre una persona y el muñeco, y ejemplo del
segundo es la magia que se realiza con algún objeto que haya estado en contacto con la persona a quien
se quiere afectar

Las clasificaciones en estas culturas también responden a los principios del pensamiento mágico: por
ejemplo, ordenan las cosas por semejanza de color, o por compartir un mismo espacio físico.3

Las leyes del pensamiento inconsciente descubiertas por el psicoanálisis son similares a las de la
poesía, la literatura y los mitos. Se apoyan en juegos de sustituciones entre las representaciones
basadas en semejanzas, analogías o sonoridades-, en las que las palabras pueden adquirir pluralidad
de sentidos.

Estas formas de pensar se sustentan en la tendencia de las representaciones del sujeto a conectarse
espontáneamente en asociaciones por semejanzas, contigüidades y analogías accidentales; tendencia
que ya el empirismo inglés había descubierto. El pensamiento científico-racional le impone a esta
tendencia una disciplina, exigiendo un rigor lógico de identidades y diferencias.

Ciencia y religión. Las relaciones entre la ciencia y la religión fueron históricamente conflictivas por
razones ideológicas y políticas. Ambas dan lugar a dos tipos de discurso muy diferentes. Si la ciencia
constituye una búsqueda de leyes que den explicación de las relaciones entre fenómenos (para algunos
autores esto seria una búsqueda de la verdad), la religión no busca la verdad, pues se presenta como
ya poseyéndola. Pero mientras que la ciencia en dicha búsqueda produce un saber del que plantea
evidencias para fundamentarlo como verdadero, la religión no puede aportar evidencias empíricas de
la verdad que dice poseer, por lo que necesita de la fe de sus fieles.

2
Acerca del surgimiento del pensamiento racional a partir de las prácticas sociales desplegadas en la polis griega a partir del siglo
VJI a. c., véase el artículo -Pensamiento mítico y pensamiento racial), en E. Díaz (comp.), La producción de los conceptos
científicos Buenos Aires. 1993.
3
Claude Lévi-Strauss (1908-) comenta en su libro El pensamiento salvaje qué, por ejemplo, la tribu de los osagos reparte a los
seres y a las cosas en tres categorías, asociadas respectivamente al cielo (sol, estrella, grulla, cuerpos celestes, noche), al agua
(mejillón, tortuga, peces, niebla), y a la tierra firme (oso, puma, ciervo, puerco espín).

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Ciencia y arte Tanto la ciencia como el arte suponen creatividad e inventiva. Pero mientras la primera
parte de una ley científica desde la cual interpreta los hechos singulares como casos que se subsumen
en la ley, o como casos que son una anomalía de la ley, el arte parte del caso singular (la obra artística),
sin una ley con la cual confrontarse o que lo avale. Y, desde ese caso singular, busca la legalidad que
pueda corresponderle a dicho caso. En ese sentido, la obra artística introduce una novedad
incalculable, una perspectiva no prevista en el seno de la cultura. Piénsese por ejemplo en la pintura
renacentista, en el impresionismo o en el cubismo, que introdujeron nuevas formas de ver y pensar el
mundo.
La actividad artística es un juego libre de la razón con la imaginación sensible, un juego que rompe con
el universo de las convenciones legales consensuadas por el grupo social, y que tiene por resultado la
apertura de vías nuevas de conocimiento y de acción, pero sin definir conceptos o principios científicos.
El arte se remonta así a un orden de posibilidades, que implica un acto inventiva, al mismo tiempo que
recrea y reinterpreta las convenciones de la cultura.

El acto inventiva también está en juego en la ciencia, pero en ella queda inmediatamente encubierto
bajo la creencia de que las teorías propuestas por el científico son leyes de la realidad que el hombre
no crea, sino que descubre.

La obra de arte es un objeto singular y sensible, que tiene la capacidad de ser recreada e interpretada
por multitud de juicios particulares de todos aquellos que disfrutan de ella. De ahí su carácter abierto a
significados múltiples (a diferencia de los enunciados científicos, que aspiran a un solo sentido). Estos
juicios particulares van develando, a lo largo del tiempo, la universalidad latente de la obra, que por eso
se eleva desde su singularidad de objeto a tener un valor universal, que es convalidado por el
asentimiento gozoso de los espectadores (véase el siguiente cuadro).

CIENCIA PURA, CIENCIA APLICADA Y TECNOLOGÍA


Se llama cientificismo a una concepción acerca de la ciencia que en nuestra sociedad es dominante.
Esta concepción se caracteriza por restringir la idea de lo que es científico a un solo tipo de teoría y
práctica de la ciencia, basada en el modelo de la física moderna: establecimiento de leyes universales,
normalización de los fenómenos, experimentación y predicción. El cientificismo idealiza el modelo
científico ignorando sus límites, y exige que toda investigación que pretenda ser científica se adapte a
dichos parámetros.
ARTE CIENCIA RELIGIÓN
Se mueve en el mundo que Se mueve en el mundo que nos Toma el mundo como símbolo o
nos rodea rodea. alegoría de “otro mundo”.
Crea un ámbito de posibilidad Crea un ámbito de ideas Desdobla este mundo en otro
verosímil, como un espacio interconexas como un espacio en el cual las producciones del
aparte de la facticidad por aparte de la facticidad, por discurso religioso (dioses,
donde discurre la ficción o se donde discurren las teorías almas) consideradas reales,
realiza la síntesis de formas científicas. Dicho espacio es una tengan cabida. Afirma, un
(cuadro, estatua, etc.). Dicho vuelta explicativa respecto del orden supramundano que es
espacio es símbolo del propio propio mundo. considerado más real que este
mundo. mundo.
Recrea, por símbolos o ideas, Explica, por conceptos e Crea una demarcación entre lo
el mundo, develando lo que en hipótesis, el mundo. sagrado y lo profano, siendo lo
él subyace a él. sagrado lo real y verdadero.
Sabe que sus obras son Sabe que sus teorizaciones son Ignora el carácter abstracto de
ilusorias, pero a través de ellas conjeturas, pero a través de ellas sus objetivaciones, y afirma
dice la verdad. aspira a decir la verdad. decir la verdad.
Carácter ilusionista: sus Carácter crítico: cuestiona sus Carácter dogmático: sus
productos son ficciones que no propios enunciados, los pone enunciados son juzgados
se toman por la realidad recurrentemente a prueba verdaderos sin más
misma.

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La concepción cientificista distingue tajantemente la búsqueda de conocimientos científicos del ámbito


de sus aplicaciones. Por ejemplo, Mario Bunge (1919-) destacado representante del pensamiento
cientificista- en su libro Ciencia y desarrollo diferencia ciencia pura, ciencia aplicada y tecnología según
esos criterios. Llama ciencia pura o básica a aquellas investigaciones científicas en las que sólo se busca
obtener conocimiento de un determinado sector de la realidad, sin otro interés qUe el de enriquecer el
bagaje del saber de la cultura. Califica como "pura" este tipo de investigación, en la medida en que no
tiene otra finalidad que la búsqueda del conocimiento por el conocimiento mismo, excluyendo intereses
prácticos. También califica estas investigaciones de "básicas" por constituir la base teórica de
conocimientos sobre la que se apoya la ciencia aplicada o la tecnología. Ejemplo de esto serían el
virólogo que estudia las propiedades comunes de todos los tipos de virus, o el físico que estudia la
interacción entre la luz y los electrones, sin importarles ningún tipo de aplicación posible ni querer
modificar la realidad. Para Bunge, la ciencia" pura es libre de elegir sus problemas y métodos y de decidir
los planes de investigación o cambiados. No se planificaría de antemano, en tanto sólo se rige por la
búsqueda de explicaciones y el hallazgo de descubrimientos, para lo cual no es posible anticiparse con
algún objetivo teórico o práctico prefijado que limitaría o perturbaría dichas investigaciones.
Ciencia aplicada es el nombre dado a las investigaciones teorías o experimentales que aplican los
conocimientos de la ciencia básica a problemas prácticos (por ejemplo el virólogo que estudia los virus
en tanto éstos causan enfermedades humanas o el físico que estudia la luz en tanto ésta produce ciertos
colores). Tanto la ciencia básica como la aplicada se proponen descubrir leyes a fin de comprender la
realidad. En ambas se plantean problemas cognoscitivos, y sus productos son "conocimientos". Pero la
ciencia aplicada, en lugar de ocuparse de problemas generales, utiliza los conocimientos de la ciencia
básica en vista a posibles aplicaciones prácticas, aun cuando no emprenda ninguna investigación
técnica. La ciencia aplicada, estudia problemas de posible interés social y por eso se la puede planificar,
pero entonces ya no es libre de elegir sus problemas de investigación, puesto que éstos surgirían de las
necesidades y demandas de la sociedad. Por ejemplo, los problemas asociados a la salud, al bienestar
económico al control social o al mejoramiento de la productividad de un país.

Bunge llama tecnología al uso de las teorías científicas para su adaptación a determinados fines, a la
producción de artefactos útiles. Para la tecnología, el conocimiento científico es un medio para modificar
la realidad. Desde el punto de vista técnico, la ciencia como búsqueda de saber no constituye un fin en
sí mismo. La tecnología se propone resolver problemas prácticos y controlar sectores de la realidad con
ayuda de conocimientos de todo tipo. No busca producir conocimientos -aunque a veces lo haga sin
proponérselo- sino artefactos o planes de acción, entre otras posibilidades. Ejemplo de lo primero son
las computadoras, las bombas H, las vacunas, las naves espaciales y la televisión; y ejemplos de lo
segundo son las técnicas de enseñanza, las pautas para sanear una economía y las estrategias
psicoterapéuticas. Actualmente, técnica y tecnología se utilizan como sinónimos.

Otro factor importante en este proceso es la industria, cuya finalidad es obtener ganancias produciendo
determinados artefactos. La industria, entre otras utilidades, aporta capitales para la financiación de la
ciencia, condicionando su desarrollo.

Ciencia pura Ciencia aplicada

Industria Tecnología

Estas distinciones llevan a Bunge a sostener que la ciencia básica no está atravesada por intereses
prácticos ni por una ideología particular y que su único fin es la búsqueda de la verdad. De donde

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concluye que la ciencia pura no tiene responsabilidades éticas respecto de las consecuencias que
resultan de las aplicaciones de lo que descubre o produce como saber. Cabe en este punto la pregunta
de si tal concepción no es en sí misma ideológica.

Desde que en el siglo XVII Francis Bacon (1561-1626) enunció la nueva consigna que regiría la ciencia
moderna: "El saber es poder", ésta se propuso como ideal la producción de conocimientos para
aplicaciones y obras. La alianza así consolidada entre saber, poder y economía se ha ido estrechando
desde entonces. Sus más significativos resultados han siclo el maquinismo, la revolución industrial, el
capitalismo, la era atómica y la nueva revolución tecnológica. Si la ciencia en la antigüedad se proponía
como objetivo principal conocer la naturaleza, dicha intención fue cambiando en la modernidad hacia la
voluntad de dominarla o, dicho de otra manera, de conocerla para dominarla y actualmente se trata
directamente de sustituirla (por ejemplo: creación científica de vida; elaboración artificial de sustancias
naturales y no naturales, etc.). Y si antes el saber científico tenía como ideal la búsqueda de la verdad,
actualmente, a partir de la alianza con el capital, la ciencia se integra en la lógica capitalista de maximizar
ganancias al menor costo. En dicha lógica, la ciencia deviene una fuerza de producción más, un
momento en la circulación del capital. De suerte que es el deseo de enriquecimiento y poder, más que
el de saber, el que hoy impone a la ciencia y a la técnica el imperativo de mejorar sus actuaciones y la
realización de productos.

Contrastar las teorías científicas para establecer su verdad o falsedad ya no es en, si mismo un objetivo,
sino un medio, un “control de calidad" de las teorías con vistas a asegurar mejores instrumentos teóricos
que permitan obtener mayor dominio sobre las cosas. Se supone que una teoría, si pasa las pruebas de
confirmación empírica, es mejor para poder predecir, controlar y aplicar. Pero si en un primer momento
la búsqueda de verificaciones formaba parte de la argumentación destinada a obtener la aprobación de
los destinatarios del saber científico (legitimación legal-racional), actualmente es reemplazada por una
legitimación tecnocrática que desestima las creencias de la sociedad y la ética. Privilegia la eficiencia y
desecha la ineficiencia. Este criterio constituye una legitimación de hecho que influye sobre el criterio de
verdad. Al mismo tiempo, se abandonan las razones humanitarias para darle un sentido al desarrollo de
la ciencia, en favor del incremento del poder económico y político.

El capitalismo invierte en investigaciones y sostiene la actividad científica a cambio de la obtención de


ventajas económicas. Dicha inversión se hace de dos maneras. Una es directa, financiando los
departamentos de investigación de las empresas, en las que los imperativos de rendimiento y
recomercialización orientan los estudios hacia aplicaciones lucrativas. La otra es indirecta, creando
fundaciones de investigación privadas, estatales o mixtas, que dan créditos a laboratorios, Universidades
o• grupos de investigadores. De estas Fundaciones no se espera un provecho económico inmediato. Se
plantea el principio de que a veces es necesario financiar investigaciones que dan pérdidas de fondos
durante algún tiempo, para aumentar las oportunidades de obtener' alguna innovación rentable. Es él
esto último a lo que Bunge llama "ciencia pura". Sin admitir lo obvio: que dicha ciencia está incluida en
una lógica económica que la abarca y a la que en Última instancia termina sirviendo.

Si en el siglo XVII la consigna de la nueva ciencia era "el saber es poder", en nuestra época es el poder
el que determina lo que se considera saber y le presta o no legitimación. El conocimiento no sólo provee
hoy en día dominio sobre las cosas, sino que además ya no se considera conocimiento si no está al
servicio de ese dominio. La lógica de maximizar ganancias e incrementar poder orienta las financiaciones
de aquellas investigaciones que lleven a dicho fin, soslayando aquellas otras que puedan perturbar o
denunciar' dicha lógica. Con lo cual el poder termina produciendo y transmitiendo el tipo de saber que lo
convalida.

CLASIFICACIÓN DE LAS CIENCIAS

La manera clásica de clasificar y delimitar las ciencias ha sido tomar corno criterios el tipo de objeto que
las disciplinas recortar, para su estudio, y el método empleado para abordar dicho objeto. Se supone
que tiene que haber una adecu8cióIl entre las características del sector de la realidad él 8studiar y el
método empleado para obtener un conocimiento de dicho objeto. Será la concepción teórica previa que

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se tenga del objeto la que determine la forma que se considere más adecuada para su estudio. El método
no está desligado de la teoría que se tenga acerca del objeto de estudio.

Importa asimismo el tipo de proposiciones que utiliza cada ciencia (véase el cuadro de página 8).

Las ciencias tácticas se dividen en naturales y sociales. Las ciencias naturales (física, química, biología,
y sus derivadas) toman por objeto de estudio entes de materialidad física, donde la naturaleza es un
referente mudo y constante con respecto al cual los científicos intercambian enunciados denotativos.
Sus objetos están sujetos a leyes y establecen relaciones deterministas o azarosas, pero en cualquier
caso tales relaciones carecen de motivos o fines.

Las ciencias sociales (sociología, psicología, derecho, antropología y todas las que se ocupan del
hombre en relación con la sociedad) toman por objeto de estudio entes de materialidad simbólica
(lenguaje, leyes, arte, decisiones, etc.), así como el imaginario social e individual vinculados con dichos
entes (formas de pensar, de sentir, de creer, de actuar). Estos son productos hechos por el hombre, pero
al mismo tiempo lo transforman, constituyéndolo en un sujeto social. El orden de la cultura que el hombre
construye se diferencia del orden de la naturaleza, creando un nuevo hábitat que arranca al individuo de
su estado animal lo convierte en un sujeto, en un ser social, ordenado ahora por leyes consensuadas,
convenciones, costumbres y creencias. Esta materialidad simbólica no está sujeta a las leyes físicas de
la materia, sino a las del lenguaje, del deseo, del poder En estas ciencias el referente es el hombre en
tanto ser social (y sus productos culturales), el cual presenta un comportamiento estratégico e intencional
en donde están presentes motivos, deseos, valores y fines.

Actualmente existe un replanteamiento de estas delimitaciones clásicas de los diferentes campos


científicos, al establecerse fructíferas interrelaciones entre ciencias aparentemente alejadas, abriendo
así nuevos campos del conocimiento. Tal es el caso de la bioquímica, la sociobiología, la bioética y otras.
Las fronteras entre las ciencias tienden a ser cada vez menos tajantes, en favor de una concepción
interdisciplinaria. Asistimos al desarrollo de investigaciones en donde los conocimientos dejan de estar
encasillados en las fronteras rígidas de cada disciplina, para formar una red en donde los límites se
desplazan y posibilitan nuevos conocimientos.

LEGITIMACIÓN POR MEDIO DEL ÉXITO


Jürgen Habermas

El progreso científico y el progreso técnico han quedado asociados y se alimentan


mutuamente. Con la investigación industrial a gran escala la ciencia, la técnica y la
revaloración del capital confluyen en un único sistema. Como variable independiente aparece
entonces un progreso cuasi autónomo de la ciencia y de la técnica, del que de hecho depende
otra variable más importante del sistema, es decir, el progreso económico. El resultado es una
perspectiva en la que la evolución del sistema social parece estar determinada por la lógica
del progreso científico y técnico. Y cuando esta apariencia se ha impuesto con eficacia, sirve
como legitimación (de decisiones y de conductas).
(Ciencia y técnica como ideología.
Madrid, Tecnos, 1984. pp. 87-88)

Ciencias Formales Ciencias Fácticas

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Entes formales que sólo tienen


existencia ideal (números, figuras Entes materiales (hechos, objetos,
geométricas, conexiones lógicas). procesos) que poseen existencia
No son entidades captadas por la independiente de la mente humana y
experiencia sensible sino por la que son directa o indirectamente
mente humana, la cual va captables a través de la experiencia
descubriendo sus relaciones y
propiedades. Construye sus propios
Elabora conceptos teóricos con los
objetos de estudio: inventa entes
formales y va descubriendo las que explica los fenómenos. Formaliza
relaciones y propiedades que se la experiencia mediante la
deducen entre ellos. Dichos entes y interpretación de
sus relaciones, al ser formales, sistemas formales de la matemática y
pueden establecer correspondencias la lógica.4
con los hechos de la realidad cuando
son interpretados.
Formales: son relaciones entre Denotativos: que se refieran a
signos vacíos de contenidos sucesos y procesos fácticos. Emplean
empírico. Son tautológicos: su valor símbolos interpretados, es decir, que
de verdad se extrae del simple remiten a un contenido empírico o a
análisis de su forma gramatical una realidad extralingüística. Su valor
(proposiciones analíticas). de verdad necesita ser confrontado
con la experiencia
(proposiciones sintéticas).
Demostración lógica: se muestra
cómo un enunciado se deduce de Confirmación o refutación: a través de
otros por inferencias lógicas. Los observaciones y experimentos. Se
postulados, definiciones y regias de contrastan los enunciados con los
inferencia son necesarias y hechos para determinar si dichos
suficientes para la puesta a prueba enunciados son verdaderos o falsos.
de sus enunciados.
Coherencia del enunciado dado con Coherencia + verificación en la
el sistema de ideas admitido experiencia. La verificación de la
previamente. Un enunciado es hipótesis es incompleta y temporaria.
coherente cuando lo que afirma no Nunca se está seguro de la verdad de
entra en contradicción con otras la hipótesis, puesto que futuras
proposiciones admitidas dentro de un observaciones pueden refutarla.
sistema de ideas, y se infiere de ellas.
Es una verdad relativa al sistema de
proposiciones admitido previamente.
Así, una proposición que es válida en
un sistema, puede no serlo en otro.5
La demostración es completa y final.

Matemática y lógica Ciencias naturales y sociales.

4
Si se considera, por ejemplo. el axioma de cierta teoría formal no interpretada: "(x) (Px →Qx)” tal enunciado puede recibir una
ilimitada cantidad de interpretaciones posibles, al dársele a P y Q diferentes significados. Si consideramos que P designa
"metales" y Q designa "conductores de electricidad', obtenemos una interpretación física de dicha proposición: "Para todos los
elementos x, si x es un metal, entonces x es un conductor de electricidad'. Esta proposición requiere su contrastación con la
experiencia.
5
Por ejemplo en el sistema de números binarios (armado sólo por 0 y1, no es válida una proposición como "1 + 1 = 2 ". Sí lo es
en cambio en el sistema de números naturales.

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