Está en la página 1de 81
Indice PRESENTACION a 1B CAPITULO 1: PRELIMINARES. 7 1. Una gran eclosién en los estudios lingiiisticos 7 2. “Lingiiistica y literatura frente a lingtiistica o literatura”: necesidad de una formacién general... 18 3. Presencia de lo semantico 20 4. Seméntica léxico-componencial y ‘semantica composicional .. 21 5. Ciencia cultural y ciencia naturai.. 22 CAPITULO 2: SOBRE LAS VOCES “SEMANTICA”, "SEMASIO- LOGIA”, ETC., EN CASTELLANO 25 1. La voz “seméntica” en los diccionarios de la Academia. 25 2. “Semantica” en léxicos no académicos. 27 3. “Semantica” en los texto E 2 4. Frudiciones de Pio Baroja Sinan 30 5. “Significar” en los léxicos académico: oscenens 32 6. Algunos datos sobre “significar” en los vocabularios no aca micos.., 33 7. “Semasiol 34 8. “Axiologia”..... 35 9. De qué trata la Semantics... 36 inoice 7 CAPITULO 3; DATOS PARA LA HISTORIA DE LA SEMANTI- CA. BREAL. - » Periodizaci6n ..... Los padres fundadores: Reisig, Schleicher, L. Saineanu, Bréal Textos de Michel Bréal...... ‘A. Darmesteter Dauzat, Vendryes.. Los problemas de la primera ciencia semantica CAPITULO 4: “EL ALMA DE LAS PALABRAS” 1. Disefio de una semntica. 2. Stephen Ullmann. CAPITULO 5: LOS INICIOS DEL ESTRUCTURALISMO Y LA SEMANTICA..... a Ferdinand de Saussure: el signo lingitistico... ; Ferdinand de Saussure: valor lingiistico y significado ..... Las relaciones asociativas ... W. v. Wartbur Forma del contenido (y forma de la expresién).. Sustancia extralingiiistica y formas lingiiisticas Propuestas de André Martinet.. Mav eeRe CAPITULO 6; LAS PROPUESTAS DE METODO DE POTTIER ... El escrito inicial de B. Pottier “Hacia una seméntica moderna” Otro ensayo de puesta a punto De la teoria al andlisis y del andlisis a la teoria. La polisemia léxica . El autor y su obra CAPITULO 7: DOCTRINAS DE F. COSERIU ....e..00 1. La estructuracién seméntica del Iéxico 2. Lexemética diacrénica 3. Seméntica y gramética — 4. Los saberes elocutivo, idiomatico y expresivo. 5. Una critica de la Semantica cognitiv 101 101 107 109 113, 4 CAPITULO 8: TEORIAS SEMANTICAS: BALDINGER ... 1. Desde el triéngulo de Ullmann 2. Estructuras del lenguaje; la sinonimi CAPITULO 9: GREIMAS. LYONS. LOS ANOS SETENTA Hacia una Seméntica estructural-discursiva: Greimas. . “Du sens” 5 John Lyons: referencia y denotacion..... Relaciones de significado |. El fenémeno de las neutralizaciones.... . La recepcidn critica de Victor Sanchez de Zavala. . Una trayectoria de semantista: Ramén Trujillo. El significado desde la filosofia del lenguaje... SAgVEepe CAPITULO 10; DE SEMANTICA COMPOSICIONAL, SEMAN- TICA COGNITIVA Y OTROS DESARROLLOS.... Una nueva “Teoria semantica” Sobre clases de significado... . Los enunciados como actos de habla. (Semantica de) los prototipos. . Semantica y sintaxis. Adversus cognitivistas.. . El enfoque funcional: la Axiologia . Qué es la Seméntica composicional.. Concepciones del significado Oracién y proposicion. La construccién del significado HScnmnauaere Referencias bibliograficas y bibliografia adicional...... Soluciones a las preguntas de autoevaluacién ... Bibliografia general... indice de algunas cuestiones y de algunos nombres... 7 7 126 133 133, 137 138 139 142 144 146 150 153 153 154 156 158 159 161 162 162 166 168 169 13 187 189 190 CAPITULO 1 Preliminares . UNA GRAN ECLOSION __ EN LOS ESTUDIOS LINGUISTICOS La ciencia linguistica existe propiamente como tal en los dos siglos pasa- dos, en el siglo xix y en el xx; en el siglo xIx surgié ~y no solo, segiin vere- ‘mos: asimismo la Seméntica, etc.— la escuela neogramitiea, en la traza de la cual compuso en 1904 don Ramén Menéndez Pidal una obra clave: su Manual de Gramética histérica espanola, Esta obra quedé aumentada en al- gunas de sus sucesivas ediciones, y a la altura de la década inicial del siglo XX1¢ un texto por completo vigente; desde luego hay cosas que alli no se in- cluyen, pero no per eso deja de resultar una obra muy iil, fa tinica quizit en su género que no requiere conocimientos previos y es asi de més facil lectu- ta, Personalmente creemos que un estudiante de Filologia tiene que manejar- la inexcusablemente en un momento u otro, y ciertamente el estudioso ha de tenerla presente. Debe decirse ademas que algunas cuestiones de fonética histérica menos claramente expuestas en ella y de manera menos completa (la confusién de las sibilantes en el siglo Xvi, por ejemplo), se encuentran bien desarrolladas en la otra gran obra pidalina Historia de la lengua espaola (2005), editada péstumamente por D. Catalin. Queremos indicar que se remontan al Ochocientos las doctrinas neogrami cas (eft. la exposicién general de Iordan, cap. 1); luego la lingtifstica da un giro ra- ical con la publicacién por igual péstuma y ya en la centuria del xx del Curso de Saussure (cft. Saussure, 1981). Las décadas primeras de este siglo xx tienen mo- ‘mentos de gran brillantez y decisivos en el desarrollo de los estudios sobre el len- guaje —Vossler y la estilistica, la dialectologia.... (lordan, caps 1, il y IV; Llorente1963, 119-211; Lepschy 1994, passim ; Benveniste2007, 5-46)-, pero es sobre todo en la segunda mitad del Novecientos, del siglo xx, cuando los estudio- 08 y los estudios idiomiticos crecen exponencialmente. La bibliografia que se acumula a partir de poco més tarde de 1950 es in- finita, y desborda las capacidades de una persona: harian falta varias vidas dedicadas con exclusividad a lecturas sobre el idioma para poder poseer una formacién general suficiente y de envergadura; al estudioso no le queda otra opcién que la de especializarse, si bien tal especializacién no debe ser prema- tura: un marco general de conocimientos resulta imprescindible. Cuando un texto se escribe sin prestar demasiada atencién a algunos datos filolégicos elementales, se incurre con facilidad en el error, Segiin decimos el extraordinario desarrollo de la ciencia del lenguaje du- rante el siglo xx (en toda su segunda mitad sobre todo) —desarrollo que pro- sigue en estos lustros iniciales del siglo xxr-, y el subsiguiente crecimiento de la literatura técnica sobre el lenguaje y las lenguas, hacen que a la vez re- sulte imposible en la practica poder estar al dia en las diferentes cuestiones planteadas, y que se requieran unos fundamentos elementales de concepto que nos periitan poder siquiera leer por cuenta propia tal literatura técnica: de ahi la importaneia de aleanzar la preparacién necesaria para poder leer por cuenta propia y para tener una orientacién ~aunque resulte elemental- en la marcha de ta Lingiiistica sivas monografias ~normalmente tesis doctorales~ que estu- “campos semdnticos” de nuestra lengua patrimonial; en este sentido deben conocerse bien en Seméntica (escribimos generalmente con ‘maytiscula la ciencia, el saber seménticos, y con miniscula lo semantico, las, realidades seminticas), las doctrinas y cuestiones operativas de método que se han planteado en lexemética estructural desde 1963: Pottier, Coseriu, ete . “LINGUISTICA Y LITERATURA FRENTE A LINGUISTICA O LITERATURA”: NECESIDAD DE UNA FORMACION GENERAL Este rétulo que acabamos de recoger es el que encabeza una consideracio- nes sensatas de Juan Miguel Lope Blanch -uno de los fildlogos, junto a Guillermo L. Guitarte, de mayor relieve de la Latinoamérica hispanohablan- te de estos tiempos iiltimos, aunque ambos no se hallan ya entre nosotros; sus ideas se encuentran ademas en algiin otro escrito, por lo que cabe aludit en general a varios de sus textos, y viene a cuento hacerlo ahora en los pre- sentes preliminares, ya que se trata de argumentar acerca de la necesidad de un conocimiento que a la vez resulte general y conceptual en materia de len- guaje y lenguas humanas, y de filologia. Lope estampa enunciados con cuyo espiritu coincidimos ~aunque alguna aclaracién habremos de hacer-, y que dicen a) “Lingiistica, literatura e historia [se vinculan] firmemente [...] en el seno amplio de la Filologia. Lo cual hace de ésta la ciencia humana por excelencia” (Lope Blanch, 2005: 184). En efecto estos tres 6 denes de hechos son secantes, aparecen parcialmente vinculados en la realidad, y por eso hay que atender a ellos conjuntamente, pero en cuanto se interrelacionan; en principio el filologo nada mas ha de ‘ocuparse de lo que en lengua, en literatura y en historia se halla vin- culado entre si, correlacionado, Pero no es ilegitimo —la experiencia muestra que ocurre lo que vamos a decir que el fildlogo espé zado en los estudios literarios desarrolle asimismo una voc escritor de otras cuestiones, de ensayista: Todorov o entre nosotros Enrique Moreno Baez o Fernando Lazaro tienen estampadas pégi- nas en particular el primero— sobre asuntos histérico-culturales 0 histérico-politicos y morales; Emilio Orozco ha hecho libros de anilisis pict6rico...; Nada digamos de Américo Castro, oficialmen- te catedritico de “Historia de la lengua espafiola” que apenas se de- dicé a la materia, sino a otras literarias y culturales (en alguna apor- tacién lexicogrifica propia conté con ~al parecer bastante ayuda de Corominas: el maestro catalan lo escribié y don Américo nunca Jo desmintio). Los estudios gramaticales sincrénicos asimismo son muy neces rios: en definitiva la sincronia gramatical (y la fonético-fonolégica) no es sino la faz que en sus épocas finales hasta cada presente ofrece la ‘rayectoria diacronica de un idioma. En lo que nos separamos un poco de Lope es en creer que la Filologia es “la ciencia humana por excelencia”, dado que Psicologia y Psiquiatria, més la Sociologia, asimismo poseen mucha relevancia. +) “Esta magnifica tradiciOn filologica [espafiola] —lengua, literatura € historia parece haberse estado deteriorando [...] a consecuencia del divorcio que se ha ido estableciendo entre el estudio de la literatura y el de la lengua” (Lope, 2005:188). Menciona a “filélogos cabales” como Menéndez Pidal, Rosenblat, Lapesa 0 Ana Maria Barrenechea, y echa de menos la continuidad de tal tradicién de filologia cabal que realmente viene de Antonio de Nebrija, quien “reunia en su sapiencia [temas literarios, ret6ricos, antropoldgicos € histéricos”, ademas claro esti de los referidos a las lenguas latina y castellana (2005:184). Ahora nos encontramos ante el deterioro de esta tradicion filolégica en lengua espafiola, que ~podemos subrayarlo— ha tenido épocas de gran esplendor mundial (los siglos xvi y parte del xvut; mo- mentos del siglo x1X en América; parte del siglo Xx). ) Juan Miguel Lope postula en consecuencia que se trata de formar ver- ‘daderos fil6logos, los cuales “conozcan siquiera los fundamentos de la ‘gramatica ~descriptiva e histérica— de la lengua hablada en los veinte paises hispanicos, asi como las bases del estudio [... literariof...], con referencia a los hechos historicos que [.] explican esa produccién oral © escrita” (2005:194).Estamos ante [a necesidad de una formacién fundamental al menos, sin la eual se caeré en equivocaciones que una ‘vez impresas han de lamentarse: no hace falta poner ejemplos, alguno verdaderamente Ilamativo; coincidimos con el autor hispano-mexica- no en postular que todos cuidemos nuestra propia formacién funda- mental, que ademas ha de llevarnos a un esfuerzo de actualizacion de esos saberes necesarios. 4) No debe caerse en una especializacién prematura, ya que no cabe con- fundir “especializacién con mutilacién”: esa especializacién puede lo- grarse si antes se ha llegado a “un conocimiento global suficiente del objeto de estudio” (2005:196). Incluso en lo propiamente lingiistico 0 en Jo literario y sin salir de ello, la especializacién sin un fundamento general lleva a desconocimientos: no cabe calificar lo elocutivo de Juan Ruiz de “lengua preclisica”, ni lo elocutivo de Antonio Hurtado de Mendoza de “lengua medieval” segiin se ha hecho en una obra ins- titucional; ni en la adaptacién espafola de la Lingiiistica de Akmajian, Demers y Harnish (1984), creemos nosotros que debiera haberse ha: blado de “la prictica inexistencia de trabajos [..] relativos al espaiiol” cn lo que se refiere al anilisis de la estratificacién sociolingiiistica, pues a esa altura del tiempo no era asi, y tales trabajos existian. Con su autoridad de estudioso, Juan Miguel Lope mantenia en fin que quien se interesara tnicamente por el aspecto lingitistico del idioma “demos- traria con ello carecer de todo sentido histérico y cultural [..], carencia que seria arin mas injustificable en ef caso [..] de una lengua como la espaiola, que tiene ya una vida milenaria, que se ha extendido por anchos y muy diver- sos mundos”, y en la que se han escrito libros de resonancia mundial (2005: 198; hemos subrayado nosotros). 3. PRESENCIA DE LO SEMANTICO Se trata por tanto de familiarizarse con algunas de las paginas clisicas, y de los concepios fundamentales de uso comin en la lingiiistica general y Ta semantica, Realmente el interés por el significado se ha mostrado siempre en las distintas culturas, y asi 1o ha advertido John Lyons: “el término ‘semanti- ca’ tiene un origen relativamente reciente y se acuiié en la segunda mitad del siglo [XIX...; pero] desde los tiempos mas primitivos hasta la actualidad los gramaticos se han interesado siempre por el significado de las palabras, has- ta el punto que con frecuencia se han sentido mas interesados por lo que las palabras significan que por su funcién sintéctica. La innumerable cantidad de diccionarios que se han producido a lo largo de todas las épocas. [... y.] las categorias de la gramética tradicional estaban determinadas en una gran me- dida por sus caracteristicos ‘modos de significar™” (Lyons,1971, § 9.1.1.). No obstante, el propio Lyons manifestaba en los pasados afios sesenta que en concreto “muchas de las obras més influyentes que han aparecido sobre lingtifstica durante los iltimos treinta afios dedican muy poca o ninguna aten- cién a la semantica” (Lyons, 1971, § 9. 1. 2). En realidad una de los més co- nocidas lamentaciones acerca de la pretericién de la ciencia semdntica fue la que proclamé Gerhard Rohifs ya en 1928, a saber: “de particular importancia para las conexiones entre lengua y cultura se muestra el dominio de la Semiintica, que no siempre desempefia el papel que debiera en las ensefian- zas” (Rohlf, 1966, 75). A To largo de los tiempos ha habido por tanto interés y preocupacién pric- tica por la significacién de las palabras, mientras de manera técnica ese inte- rés ha resultado un tanto cambiante e intermitente; las cosas han variado ‘gin queda dicho- a partir de la segunda mitad del siglo xx, con la gran eclosion en todo el mundo de los estudios sobre el lenguaje: los estudios de Semdntica han crecido asimismo exponencialmente. Aqui vamos a ver algu- nos, y algunas de sus propuestas doctrinales y conceptuales. 4, SEMANTICA LEXICO-COMPONENCIAL Y SEMANTICA COMPOSICIONAL Se acostumbra a llamar Seméntica léxica a la que se ocupa del significado de las piezas léxicas 0 voces, y Semantica composicional a la que estudia el sig- nificado en las formulas verbales mas complejas y Ja manera en que la gramatica participa en la creacién de tal significado; Bertil Malmberg por ej. ya registré cémo los autores se referian a “la interpretacion se- mantica de las proposiciones mediante su estructura sintctica” (1986:327) Sobre Seméntica composicional sintetizamos ahora algunas de las afir- ‘maciones que hace en una obra de conjunto V. Escandell (2004, caps. | y 2); de su lectura se deriva un concepto de en qué consiste la materia: 1, “La Seméntica composicional [... da] cuenta del significado de las ex- presiones gramaticales”. 2. “Una parte decisiva del significado de las expresiones complejas de- pende de la estructura gramatical”. 3. De acuerdo con Frege, “el significado de una expresion compleja es una funcién del significado de las unidades simples que la componen y de [la clase] de relacién sintictica que entre ellas se establece”, 0 sea, ‘una funcién de los significados de las expresiones simples “y del modo en que éstas se combinan”. 4. “La Semantica se orienta [...] a identificar y caracterizar los procedi- mientos sistematicos y regulares de construccién del significado de las expresiones complejas”. 5. CIENCIA CULTURAL Y CIENCIA NATURAL Si se observa el contenido de varias obras que Ilevan la voz Semantica en su portada, se vera que ese contenido varia en muy alto grado de una obra a otra, pero cada una de esas obras no invalida necesariamente a las anteriores. Hoy dia se dice a veces que la produccién bibliogrifica en materia lin- gilistica es tan grande (y en toda materia, cabe afiadir), que cuando aparece editado un escrito lo supera ya otro que se encuentra en la imprenta; por su- puesto se trata de una exageracién o caricatura consciente, pero parece creer- se cuando se habla asi que toda exposicién supera necesariamente a las de- mis que son anteriores. Estamos ~nos parece~ ante un error, el de identificar cia de la Naturaleza con las ciencias del espiritu: efectivamente en la ciencia natural un hallazgo vuelve inservible otro (una lavadora mejor, un or- denador mejor, hacen obsoletos a otros instrumentos anilogos pero anterio- res), aunque en las ciencias del espiritu ninguna obra valiosa supera y hace prescindible otra: no destruimos un cuadro de Velazquez porque luego hay: pintado Goya, ni quemamos a Cervantes porque en nuestros dias escriba n velas (y novelas de calidad) Luciano G. Egido. Con esto queremos decir que cn las ciencias del espiritu cualquier logro debe perdurar, y que ~en este caso— lun texto que trate de Semantica puede iluminarnos mejor algunos aspectos del objeto de estudio que otro que sea mas reciente pero que dé cosas por sa- bidas, o que no aborde algunas que resulta necesario conocer. No sabemos en qué medida se lee hoy a Saussure, pero creemos que es un clisico fundamental del que no debe prescindirse; sabemos més como hoy se prescinde de las obras de diacronia lingitistica de Menéndez Pidal, pero cree- ‘mos sin embargo que todas ellas son de necesario estudio. No cabe aplicar a las ciencias humanas los criterios de las naturales sin mas ni més, porque de hacerlo asi no resultara sino pobreza; cada logro de una obra en las ciencias del espiritu o ciencias culturales se avalora por si mis- ‘mo, y por eso justamente existen y tienen sentido la Historia de la Filosofia, la Historia de la Misica, la Historia de la Literatura Por otra parte no debe caerse en la creencia —que alguna vez parece ha- berse manifestado de que atender a lo menos reciente supone moverse en un nivel técnico mas bajo; puede parecer ocioso apelar a la Gramética 0 a la Historia de la pronunciacién de Amado Alonso, pero no creemos que resulte excusable su consulta: de hecho y ademas no existe ~que sepamos— una mo- nografia relativamente completa y de conjunto sobre las doctrinas idiométi- cas de don Amado. En las ciencias del espiritu, en la ciencia cultural, no cabe prescindir de ningiin logro segiin sea su fecha respectiva, pues eso ademés hace que la in- vvestigacién pierda contenido empirico: hay cosas que se saben y que se de- jan no obstante olvidadas, 0 cuya btisqueda se repite dilapidando esfuerzos. ‘Nos quedamos con el espiritu de estas palabras de Mario Vargas Llosa (7-Xit- 2010) que desean “que no retrocedamos a la barbarie de la incomunicacién y la vida no se reduzca al pragmatismo de los especialistas que ven las cosas en profundidad pero ignoran lo que las rodea, precede y continia”. CONTENIDO Las presentes péginas preliminares aluden a que los estudios seménticos, si bien surgidos a lo largo del Ochocientos y en particular en sus décadas il- timas y entendidos entonces en tanto clasificacién de los cambios en el sig- nificado, se han desarrollado mucho con la gran expansién de los estudios lingufsticos segin avanzaba el siglo xx; la gran eclosin de la ciencia seman- tica puede datarse en 1963 en Espafia y América; Iuego se asiste al debate so- bre el papel de la semantica en la teorizacién sobre el idioma; etc. Aludimos asimismo a la necesidad —venida desde nuestro objeto de estu- dio de no prescindir completamente del espiritu de la filologia; mencionamos también la necesidad de no dejar de estimar algunas investigaciones de hace va- rias décadas, pues en las ciencias de la cultura todo logro permanece y debe permanecer, y es torpe e ingenuo prescindir de tal logro si lo es de verdad. GLOSARIO Seméntica composicional: “estudio de los procedimientos regulares de construccién del significado de las expresiones complejas” BIBLIOGRAFIA No esti de mas que el filélogo se asome al menos a la obra de Rickert Ciencia cultural y ciencia natural, Madrid, Espasa-Calpe, 1964 (quinta edi- in), Ia cual iluminard el sentido tanto técnico como humanistico que posee su trabajo en las ciencias culturales y del espiritu. Mis en concreto el asimismo mencionado volumen de Robi, que se en- tiende bien sin ser especialista (hay una reimpresién en el otro volumen suyo compuesto también en Espaiia Estudios sobre el léxico roménico, Madrid, Gredos, 1979); en todo caso se trata de un andlisis preestructural, acorde con el espiritu culturalista que tuvo parte de la ciencia lingiiistica del tiempo (pri- mer tercio del siglo xx). LECTURAS Invitamos a la lectura del mencionado texto de G. Robifs, que no es ni lar~ ga ni dificultosa, AUTOEVALUACION 1. Laestil tica y la geografia lingiistica se desarrollan sobre todo: 4a) En el tiltimo tercio del siglo x1x. 5) En la segunda mitad del siglo xx. ©) Enel primer tercio del siglo xx. 2. Los estudios sobre Iéxico los reivindicé en el primer tercio del siglo xx: a) G, Roblfs. b) K. Vossler. ©) B. Malmberg. 3. Un logro en las ciencias culturales: 44) Queda obsoleto con el tiempo. 5) Conserva siempre valor. c) Unas veces si y otras no. CAPITULO 2 Sobre las voces “semantica’, “semasiologia”, etc., en castellano 1. LAVOZ “SEMANTICA» EN LOS DICCIONARIOS DE LA ACADEMIA La palabra “seméntica” se incorpora al Diccionario comin académico (DRAE) en la edicién de 1925 -edicién muy notable, junto a la de 1936-, y su significado es el de “estudio de la significacién de las palabras”. En tanto adjetivo, “semantico, a” aparece en el mismo vocabulario, que define: “refe- rente a la significacion de las palabras”. Otras entradas concomitantes que se encuentran asimismo en este 1925 dicen: “semasiologia’: “semintica’ masiol6gico, ca”; “referente a la semasiologia”. Tenemos pues que logia” se define simplemente por remisién a “semntica”, y que se entienden en tanto palabras sinénimas, La voz “semiintica” tal como quedé introducida en el afio veinticinco per- manece incambiada en uno u otro Iéxico académico —el usual o el manual— de 1927, 1936/1939, 1950, 1956 y 1970. El afio 1984 el Iéxico comiin introduce dos acepciones de la palabra, ¢ in- corpora ademas la lexia “semantica generativa”; ambas acepciones dicen: “estudio del significado de los signos lingiiisticos y de sus combinaciones, desde un punto de vista sincrénico 0 diacronico”; “en la teorfa lingiistica ge- nerativa, componente de la gramética que interpreta la significacién de los enunciados gencrados por la sintaxis y el léxico”. Esta segunda definicién lle- va en si la lexia “teorfa lingiistica generativa’, y en efecto el presente DRAE dice en la entrada “gramatica” que la “gramética generativa” es “la que trata de formular una serie de reglas, capaces de generar o producir todas las ora~ ciones posibles y aceptables de un idioma”, ‘SOBRE LAS VOCES “SEMANTICA”, "SEMASIOLOGIA”, ETC., EN CASTELLANO 25, Se nos dice -vemos~ que el anilisis semntico se ocupa del significado de los signos idiomaticos y de sus combinaciones, lo que quiere manifestar que poseen significado lo mismo los signos cada uno de por si, las piezas lé- xicas, que las oraciones y el discurso construido; en el aito 1984 se conocen bien al igual la seméntica estructuralista que el componente seméntico de la gramdtica generativa, y tal trasfondo subyace a la presente definicion. Se mantiene por igual que la semintica lleva a cabo su estudio desde un punto de vista sincrénico o diacrénico, pues en efecto se hallaban presentes en la mente del redactor de la entrada las respectivas propuestas estructuralistas sinerénica y diacrénica de Pottier y de Coseriu, etc. En la segunda de las acepciones que ofrece el presente DRAE resuenan claramente las doctrinas de Katz, Fodor y el propio Chomsky. ‘De otro lado la lexia “semintica generativa” de la misma edicién del dic- cionario académico especifica una orientacién concreta dentro del generati- vismo, posterior a la descrita en la segunda acepcién que queda vista de la pa- Jabra “semantica”, y dice a la letra: “teoria lingilistica que se aparta de la ‘gramitica generativa, al establecer que toda oracién realizada procede, por transformaciones, de una estructura semantica y no sintictica”; en ambos ca- sos —la acepcién y la lexia— el Diccionario incurre en lo enciclopédico, en la doctrina técnica que parece debe estar ausente del diccionario general del idioma: acaso alguien se dejo llevar de una actitud consciente 0 inconscien- temente esnobista Todavia en este afio 1984 encontramos que en la entrada “seméntico, ca” se remite a la lexia “campo semantico”, en la que la Academia redacta bajo la entrada “campo” y como significado de tal lexia: “sector del vocabulario que comprende términos ligados entre si por referirse a un mismo orden de realidades 0 ideas: por ejemplo, los nombres de las partes del cuerpo, los de parentesco, los de vicios y virtudes, la terminologia de la vida intelectual o afectiva, etc.”; se trata de una innovacién que se encontraba ya presente des- de el “Suplemento” de la anterior edicién de 1970, Suplemento reunido por Rafael Lapesa. Otra vez surge aqui la vigencia de la semantica estructuralis- ta, que es de la que se hace eco la Academia. El Diccionario manual que se edit6 en fasciculos luego encuademnados, in- corpord en 1985 en tanto voces no oficialmente afiadidas al DRAE usual estas dos, a saber: “semantema”, “en algunas escuelas lingiisticas, unidad léxica pro- vista de significacién”; “semanticista”, “dicese de la teoria 0 investigacién que para el andlisis de los elementos, utiliza criterios basados en el significado de las unidades”. La palabra “‘semantema” se encontraba difundida desde hacia enton- ces unos aos hasta en los manuales de bachillerato, y de ahi el presente regis- tro, De otra parte hay ahora un minimo retoque de redaccién en “'semantica”, al escribirse que estamos ante e! “estudio del significado de los signos lingiisticos y de sus combinaciones, desde un punto de vista sinerénico y diacrénico”. En los Iéxicos académicos de 1989 y de 1992 no existen innovaciones en el sustantivo “seméntica”, pero si en 2001 (vigésima segunda edicién): en este afio del sustantivo se dice nada mas que “estudio del significado de los signos lingiiisticos y de sus combinaciones, desde un punto de vista siner6n co 0 diacrdnico”; ocurre pues que se prescinde de la minina innovacién de 1985 (repetida en 1989), y en particular que se prescinde de las referencias al generativismo: la Acadernia reconoce que quiz se incurrié en un exceso en- ciclopédico y de vocabulario especializado 0 sectorial, y elimina por tanto ta- les referencias y alusiones “SEMANTICA” EN LEXICOS NO ACADEMICOS De entre los léxicos no académicos, el de Zerolo (1895) s6lo hace refe- rencia a nuestra materia en la entrada “semasiologia”, ya que la voz “semén- tica” esta definida en tanto “arte de hacer maniobrar los diferentes cuerpos de tropa por medio de seftales”. A su vez en “semasiologia” vemos que se en tiende “ciencia que estudia las variaciones de significado de las palabras de una lengua”; estibamos en la plena vigencia de la lingitistica neogramitica ¢ historicista, y de ahi que la ciencia semantica se entienda de manera histor cista, en tanto anilisis del cambio de los significados. Otro vocabulario algo posterior es el Diccionario general y técnico his pano-americano de Manuel Rodriguez Navas, en el que en'1918 se dice que “semantica” es (ademas de “arte de ordenar los movimientos de un ejército por medio de sefiales”), “estudio de los fendmenos del lenguaje; psicologia del lenguaje”. Se habla aqui muy genéricamente de que se trata de estudiar los fenémenos psicoldgicos del lenguaje, o sea, del contenido, de las significaciones: la semantica se ocupaba del lado mental y psiquico del lenguaje. El Diccionario -que incluye autoridades, aunque no en el caso que nos importa~ de Pagés (1901-1931), define simplemente como “seméntica” es “estudio de la significacién de las palabras”, y remite a esta definicién en la palabra que considera sinénima “semasiologia” 3._“SEMANTICA” EN LOS TEXTOS Cabe reparar en algunos de los primeros textos en que va apareciendo la voz."'semintica”; desde luego los hay anteriores en castellano, Un primer texto es el del discurso de ingreso en la Real Academia de don Vicente Garcia de Diego, quien bajo el titulo de Problemas etimolégicos vie~ ne a postular un procedimiento etimolégico que tenga en cuenta lo idealista, es decir, las significaciones de las palabras; de esta manera va razonando: “Una nueva modalidad en la investigacién etimolégica consiste en referir ‘muchas modificaciones de forma a los contactos ideales que ciertas palabras han sufrido por pertenecer a un mismo grupo semintico, entendiendo convencional- ‘mente por ideales lo mismo los puros conceptos que las intuiciones sensibles. [..] Asi como a la etimologia fonética corresponde seguir en linea recta a las vo- ces que han vivido una vida dormida, ya la idealista individual proseguuir a ruta psicolégica que cada palabra independiente ha seguido, toca a esta etimol comparativa cl seguir los grupos de palabras cuando se sospecha que por ser timos los contactos de su vida comiin ideal han de haber quedado en la forma delebles huellas de éstos” (Garcia de Diego, 1926:26-27). Importan las lineas presentes no ya por aparecer en ellas la lexia “grupo seméntico”, sino igualmente por sus innovaciones tedricas: constituyen una proclama en favor de la semintica, al igual que poco mas tarde haria Rohlf Garcia de Diego proclama en fin que “no hay mis remedio que sustituir en Ja etimologia la formula clisica tal palabra de tal otra por expresiones comple- {jas en que se retrate el complicado influjo ideal” (Jbid., 35). Ocurre en cualquier ‘caso que nuestro autor tiene conciencia de lo que es semantic en el lenguaje, y ‘emplea la palabra -en el ejemplo que hemos visto en tanto adjetivo- Amado Alonso tenia leidos desde joven a los estructuralistas (Saussure y sus discipulos), y concebia con diafanidad cual era el entramado seméntico del idioma. Hace uso de la voz “significacién” y argumenta de esta manera: “La significacién de una palabra esta determinada por el modo de engranar- se con las demas significaciones. Cada significacidn esta limitada y precisa- da por las vecinas” (A. Alonso, 1935:146); estamos por tanto ante una vision intuitiva de lo que Saussure habia denominado valor idiomatico, y hacia mi tad de siglo (el siglo xx) se Hlamarfa forma del contenido, Don Amado se ma- nifiesta de manera inequivocamente estructuralista En otras paginas de aproximadamente 1 mismo aio 1935 y reimpresas varias veces, el maestro hispanoargentino vuelve a referirse a la “significa- cién” y escribe: “Una palabra nunca significa escuetamente su objeto; siempre la tension tal entre el sujeto y el objeto, Una significacién es siempre una visién interesa- da del objeto, y el interés por cada objeto se coordina en sistema con el que pre~ side las significaciones de los objetos afines, opuestos, deslindados. Un interés vital histéricamente desarrollado ha ido secularmente plasman- do el modo de agrupar los objetos en clases, de modo que la historia, no la natu- raleza, es Ia que ha ido juntando en unidad las determinaciones de cada clase” (A. Alonso, 1967:63-64). Que el idioma se halla empapado de la vida, que responde a sus intereses, es una idea de Bally recogida en este discurrir de don Amado, pero creemos que asimismo opera en él la impronta de Ortega y Gasset, a cuyo ambiente madrilefio asimismo habia sido sensible el joven Amado: si don José Ortega proclamé que el hombre posee historia y no naturaleza, para nuestro fil6logo es la historia tambien y no la naturaleza la que configura el sistema del idio- ma, y en él las significaciones. Podemos ilustrar asimismo la configuracién seméntica de un habla con otro pasaje del propio don Amado, en el que él hace uso ademas del vocablo Semantica: “Tomadas po: fuera las palabras argentinas pasto, cardos, paja, yuyos, po- din parecer seménticamente intactas 0, cuando més, con variaciones en cada una que la [SJemintica divulgada de Bréal y Darmesteter explicaria como “ex- tension” o “reduccion”; pero, si las miramos por dentro, las encontramos henchi- das de un nuevo sentido de la vida, que se denuncia no en la variacién sufrida por cada palabra aislada, sino en su nueva coordinacién y comin subordinacién ‘aun principio unitario: su valor econémico en atencién al ganado. Este principio subordinador, este punto de mira y modo de interesarse por los vegetales espon- ttineos de la llanura los ha distinguido y repartido en cuatro clases, que se engra- nan y se excluyen reciprocamente, Esto es lo particular del habla del llano argen- tino” (A. Alonso, 1967:71), Nuestro autor resulta consciente de la ciencia semdntica establecida por Bréal, etc., y de los conceptos que ella establece de “extensién” o “reduccion” de los significados; ademas explica con gran nitidez. lo que es una subestrue- tura de significaciones. Por su lado don Julio Casares -uno de los Académicos de la lengua con mayor dedicacién y labor personal en la Corporacién-, empled quiz desde pronto desde luego desde los afios cuarenta— el vocablo “[SJeméntica” “ciencia de los significados”; en su obra canénica Introduccién a la lexico- -grafia moderna (1950) escribira asi “La lexicografia es un “arte”; la seméntica [‘la Semaintica’), tal como la for- mulé Bréal, inventor de esta denominacién, es una “eicneia”, Los problemas que hoy son objeto de esta ciencia y que ya se habian planteado antes en otra forma ‘© agrupados bajo otros nombres, han ido evolucionando en lo que va de siglo ha- cia una complicacién cada vez mayor. Ya no se trata simplemente de descubrir, cotejar y clasificar los fenémenos que se observan en los cambios de significa: cidn con el fin de buscar las causas que los han motivado e inferir de todo ello ciertas leyes” (Casares, 1950:51), Casares se refiere a los estudios acerca de los significados de las piezas lkxieas, y deja dicho que hasta entonces Ia mitad del siglo xx-, se habia ca- racterizado en particular por ocuparse de los “cambios de significacién”, y que la materia iba hacia una mayor complejidad, lo que en efecto ha ocurrido desde entonces. Cuando ya Casares habia empezado a escribir, Pedro Salinas publicé un articulo critico-literario (1946) que rotul6 “El “héroe’ literario y la novela pi caresca espafiola (Semiintica ¢ historia literaria)”, en el que esta voz “semén- tica” se emplea en tanto “relativo a la significacién de las palabras”. Nuestro autor trata inicialmente en su escrito ~efectivamente— de la palabra “héroe”, y hace consideraciones generales sobre lo que ensefian las cuatro acepciones ‘que recoge acerca de ella en un Diccionrio; escribe entonces sus propésitos y reflexiones sobre materia semantica: “Por detris de la historia de esta palabra se puede discemir algo mis importante, la historia de un elemento esencial en la literatura de imaginacién, el personaje prin- cipal, el protagonisa; digamos la palabra: el héroe. Mi propdsito es seguir el curso del cconcepio de héroe literario partiendo de los hechos semnticos recién indicados. ‘Como en tantas otras ocasiones, estos hechos muestran cémo a lo largo de una lenta cevolucién una palabra puede pasar del sentido original, etimolbgico, a signifiear una ‘cosa muy distnta a veces opuesta. Y como consecuercia Iogica de la correlacion vi- tal entre palabra ¢ idea, asistiemos al mismo proceso de gradacion de sentidos en la historia iterara[...” (Salinas, 2007:1095-1097). Don Pedro habla aqui de “semantica”, de “hechos semanticos”, de “signi- ficar”... un vocabulario propio de nuestra ciencia lo usa ya con toda natura- lidad un fil6logo que se dedica a los estudios literarios y que es ademas y con- juntamente eseritor. En los mismos afios cuarenta emplea nuestro vocablo Menéndez. Pidal con toda estandarizacién de la voz y naturalidad: don Ramén hace empleo de Ja palabra en su uso adjetivo cuando eseribe: “En Berceo se hallan todos fos principales matices semnticos del diminuti- vo, el de modestia, el de encarecimiento, el irdnico, sobre todo el de afectuosi- dad” (Menéndez Pidal, 2005: I, 503). 4, ERUDICIONES DE PIO BAROJA En 1948 publica Pio Baroja uno de los voltimenes de sus Memorias, el de- dicado a La intuicién y el estilo, cuya “Décima parte” se denomina “Pequefia erudicién”. Entre esas erudiciones por las que se interesa registra Baroja la del saber seméintico, segiin nos transmite: “Lo que se conoce y se estudia desde no hace mucho tiempo son los cambios de sentido de las palabras; y asi, el escritor debe usarlas ateniéndose a ese cambio y no pretender emplearias en un sentido primitivo. Yo adquiri el libro de Bréal, La Semédntica, en Paris” (Baroja, 1983:358-359). Independientemente de la opcién personal como escritor que ‘manifiesta en este momento (la de emplear las palabras en el sentido que resul- te usualmente actual), nuestro autor menciona a Bréal y el vocablo Semdntica, y ademas se hace eco asimismo de que los andlisis semanticos trataban en efecto entonces de “los cambios de sentido [“de significado’] de las palabras”; aclara mis de seguido su mencionada opcién estilistica, y afiade estas palabras: “Nietzsche, helenista y filésofo, fue de los que mas insistieron en el valor anti- ‘quo de ciertas palabras griegas, como si eso significara que su sentido antiguo tuviera valor en el presente. Unamuno, entre otros, padecié la misma equivoca- ccién, Todo ello es aparatoso y, en el fondo, muy pueril” (Ibid., 359. Aiiadamos entre paréntesis que ciertamente algunos de los juegos de palabras estilisticos ‘unamunianos no resultaron logrados). Desarrolla Baroja cémo hay palabras de uso corriente “que han cambiado en cierto tiempo de sentido”, y aporta hasta cinco paginas de ejemplos: asi “'melo-