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¿Qué es la diabetes?

La diabetes es una enfermedad que se presenta cuando el nivel de glucosa en la sangre, también conocido como
azúcar en la sangre, es demasiado alto. La glucosa en la sangre es la principal fuente de energía y proviene de los
alimentos. La insulina, una hormona que produce el páncreas, ayuda a que la glucosa de los alimentos ingrese en las
células para usarse como energía. Algunas veces, el cuerpo no produce suficiente o no produce nada de insulina o no
la usa adecuadamente y la glucosa se queda en la sangre y no llega a las células.

Con el tiempo, el exceso de glucosa en la sangre puede causar problemas de salud. Aunque la diabetes no tiene
cura, la persona con diabetes puede tomar medidas para controlar su enfermedad y mantenerse sana.

A veces las personas cuando tiene diabetes dicen que tienen “un poquito alto el azúcar” o que tienen “prediabetes”.
Estos términos nos hacen pensar que la persona realmente no tiene diabetes o que su caso es menos grave. Sin
embargo, todos los casos de diabetes son graves.

Qué es Glucosa:

Glucosa es la principal azúcar que circula en la sangre y es la primera fuente de energía en el cuerpo para los seres
vivos incluyendo a plantas y vegetales. La glucosa es un monosacárido, un tipo de azúcar simple, de color blanco,
cristalina, soluble en agua y muy poco en el alcohol, que se halla en las células de muchos frutos, miel, sangre y
líquidos tisulares de animales.

La glucosa se encuentra en abundancia en la naturaleza, en estado libre o en combinación. La glucosa es un alimento


energético muy importante y constituye la forma principal de la utilización de los azúcares por los organismos.

La función principal de la glucosa es producir energía para el ser vivo y poder llevar a cabo los procesos que ocurre
en el cuerpo como: la digestión, multiplicación de células, reparación de tejidos, entre otros. Asimismo, la glucosa es
uno de los principales productos de las fotosíntesis y combustible para la respiración celular.

El ejercicio y el control de la glucosa en la sangre

El ejercicio disminuye la glucosa en la sangre de varias maneras:

 Se aumenta la sensibilidad a la insulina, por lo que las células pueden aprovechar más cualquier insulina
disponible para usar glucosa mientras hace actividad física y después.

 Cuando los músculos se contraen durante la actividad, se estimula otro mecanismo totalmente separado de
la insulina. Este mecanismo permite que las células tomen glucosa y la utilicen como fuente de energía,
independientemente de si hay insulina disponible.

Es así que el ejercicio puede ayudar a reducir la glucosa en la sangre a corto plazo. Y si hace actividad física de
manera regular, es posible que también le disminuya la A1C.

Circulación mayor y menor

La circulación en el ser humano es doble porque en su recorrido la sangre establece dos circuitos: el mayor o
sistémico y el menor o pulmonar.

Circulación mayor: es el recorrido que efectúa la sangre oxigenada (representada con color rojo) que sale del
ventrículo izquierdo del corazón y que, por la arteria aorta llega a todas las células del cuerpo, donde se realiza el
intercambio gaseoso celular o tisular: deja el O2 que transporta y se carga con el dióxido de carbono, por lo que se
convierte en sangre carboxigenada (representada con color azul). Esta sangre con CO2 regresa por las venas cavas
superior e inferior a la aurícula derecha del corazón.

Circulación menor: es el recorrido que efectúa la sangre carboxigenada que sale del ventrículo derecho del corazón
y que, por la arteria pulmonar, llega a los pulmones donde se realiza el intercambio gaseoso alveolar o hematosis:
deja el CO2 y fija el O2. Esta sangre oxigenada regresa por las venas pulmonares a la aurícula izquierda del corazón.
El sistema cardiovascular de un deportista. ¿Cómo funciona?

Todos sabemos que el ciclismo y en general la práctica de cualquier deporte mejoran nuestro estado de salud y, de
forma más específica, nuestro sistema cardiovascular. El ciclismo de montaña es uno de los deportes más
recomendados a la hora de conseguir mayores beneficios para nuestra salud, debido al ejercicio sobre la bicicleta y a
su práctica más que saludable al aire libre.

El sistema cardiovascular

El sistema cardiovascular está formado por el corazón y un árbol vascular ramificado que recorre todo nuestro
cuerpo donde la sangre se encarga de transportar el oxígeno y los nutrientes necesarios que nuestro organismo
necesita y recoge los residuos metabólicos que el ejercicio produce.

Este complejo sistema responde al ejercicio físico cardiovascular generando adaptaciones que además de mejorar
nuestro rendimiento, mejoran nuestra salud y la calidad de vida de cualquier persona deportista. Por ello, el ciclismo
es considerado como uno de los mejores deportes cardiovasculares.

La circulación

El retorno venoso se produce en contra de las leyes de la gravedad. Los vasos venosos poseen válvulas internas que
impiden el reflujo de la sangre. El ejercicio favorece el retorno venoso gracias a contracciones musculares dinámicas
que bombean la sangre.

Durante el ejercicio cardiovascular, se produce una redistribución del flujo sanguíneo aportando más sangre a los
músculos activos. El sistema nervioso simpático reduce la cantidad de sangre aportada a nuestro estómago,
intestinos, riñones y piel, mientras que se produce una vasodilatación en los vasos que aportan sangre a los
músculos más activos durante el ejercicio. De esta manera nuestro organismo consigue aportar más cantidad de
sangre, es decir, nutrientes y oxígeno, a las zonas del cuerpo que más lo necesitan.

En condiciones de reposo el flujo de sangre a través de los músculos varía entre 4 y 7 ml. por cada 100 gr. de
músculo. Durante el ejercicio intenso este flujo puede aumentar hasta 60 u 80 ml. por cada 100 gr. de músculo. Es
decir, el flujo puede elevarse entre 15 y 20 veces más durante el ejercicio.