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UNIVESIDAD PONTIFICIA BOLIVARIANA

POSNOVICIADO SALESIANO BEATO FELIPE RINALDI


FILOSOFÍA POLÍTICA

Presentado por: Erne José Martínez Jiménez y Rubén Darío Marriaga Cadrazco. Sdb
Presentado a: Juan Camilo Gallo Gómez.
Tema: Ensayo de filosofía política
Fecha: 14 de noviembre de 2018

LA IMPORTANCIA DE LA DEMOCRACIA COMO MEDIO DE


PARTICIPACIÓN CIUDADANA SEGÚN EL PENSAMIENTO POLÍTICO DE
DAVID HELD Y JURGEN HABERMAS

Analizando la necesidad que tienen los países, junto con sus habitantes, de ejercer
positivamente la democracia, se tiene la pretensión de profundizar en el papel que juega la
autonomía pública y privada dentro un estado, a la hora de reclamar sus derechos. Lo que se
espera con este trabajo es precisamente hacer una lectura analítica y exponer los modelos
actuales de democracia desde la perspectiva de David Held y Jürgen Habermas, para poder
así llegar a unas definiciones claras sobre cómo se está viviendo la democracia en los países
actualmente modernos. En este sentido, se definirá lo que actualmente se entiende cómo
autonomía pública y autonomía privada, para poder establecer una relación que conlleve a
definir cómo estas dos, son importantes a la hora de conformar la democracia de un país.

David Held intenta demostrar cómo el concepto de democracia no excluye la autonomía de


lo privado y de lo público, ya que, aunque los derechos humanos se imponen al hombre,
siempre estos están pensando en el suceso de mejora para él mismo. Los hombres sociales,
tienen que pensar que la idea de autonomía, el derecho y el deber, son cuestiones creadas por
y para ellos mismo. En este sentido la autonomía viene de la capacidad que tiene el hombre
de razonar, desde una forma donde, se es consciente y reflexiona sobre los actos que acomete
y, sobre todo, el de autodeterminarse, para “poder elegir libremente las condiciones de su
propia asociación”.1 Esto significa, el poder conformar su propia comunidad política. Con
respecto a esta libertad que propone Held, el hombre está en la posibilidad de participar en
el tratamiento de los problemas públicos, donde todos los ciudadanos tienen que disfrutar de
las mismas oportunidades. Ahora, la libertad y la igualdad es "la «determinación» de las
condiciones de su propia vida". 2 Por otro lado, Habermas reconoce que no solo basta con
una igualdad “formal” en el plano de los derechos, sino que estos derechos deben garantizar
en la medida de todo lo posible una igualdad material para los habitantes; esto para poder
hablar de un Estado verdaderamente democrático. Por Estado democrático, Held entiende
"las oportunidades con que cuenta un ciudadano para participar de los bienes económicos,
culturales y políticos socialmente generados, las recompensas y las posibilidades
características de su comunidad"; 3con toda esta autonomía pública para participar en las
decisiones, donde el ciudadano es el principal protagonista, quedan solucionados muchos
inconvenientes de tipo político, disponiendo de la posibilidad de que éste exprese libremente
su voluntad y defienda sus intereses.

Dejando de lado la autonomía política que posee el hombre a la hora de elegir, y reconociendo
en ésta su valor para la construcción de un estado democrático, la autonomía del sector
privado juega un papel fundamental en tal ejecución. El mundo, desde hace muchos años está
buscando organizarse hacia la conformación de bloques regionales privados, lo que llevó a
esto, fue primeramente el impulso económico.

Estos nuevos movimientos sociales son capaces de agruparse en torno a un interés


común, sin importar la nacionalidad, la raza, el grupo étnico o la clase social. Sin
aspirar al control político, esos grupos provenientes de los espacios privados de la
sociedad civil buscan satisfacer sus objetivos por medios no institucionalizados
políticamente.4

1
Matías Cristobo, «Críticas al “experimento mental” de David Held», (Revista Pilquen, n.o 15, diciembre de
2012).
2
Cristobo.
3
Cristobo.
4
Gustavo Alcántara Moreno, «URevista de Ciencia Política».
Todo el tema de la globalización hace que existan problemas cuyos efectos y soluciones van
más allá de las fuerzas de los Estados nacionales modernos, afirma Held: “las comunidades
nacionales no son de ninguna manera las únicas fuentes de diseño y elaboración de las
decisiones y políticas que ejercen influencias sobre las vidas de sus miembros, y las medidas
implementadas por los gobiernos nacionales, no afectan exclusivamente a sus propios
ciudadanos”.5

Todo lo anterior demuestra que la autonomía política y la autonomía privada tiene como
objetivo salvaguardar la dignidad del sujeto, garantizando sus derechos y libertad,
implementando reglas donde el primer beneficiado sea el sujeto mismo. Toda la cuestión de
la globalización lleva a que el hombre se desprenda de su Estado y se haga cargo en cierta
medida de suplir sus propias necesidades, la autonomía privada lleva al hombre a tener la
libertad de contratar o no contratar, de tener la libertad para hacer un negocio por sus propios
medios y así generar ingresos que los lleven a tener una mejor calidad de vida. Esto, nos hace
pensar que tanto en la autonomía pública y la privada, favorecen la libertad del sujeto,
llevándolo hacia una protección por parte del Estado, pero también a una manera de proceder
libre, con el debido cumplimiento de sus deberes morales y sociales. 6 La autonomía privada,
garantiza los derechos individuales, mientras que la autonomía publica, garantiza al
ciudadano ejercer libremente la toma de decisiones, que respectan a su Estado o sociedad.
Aquí no se trata de igualdad en el derecho, sino más bien de una autodeterminación colectiva
que solo se logra, cuando el Estado respeta las libertades individuales, pero también brinda
la posibilidad de elegir a sus representantes.

En este sentido David Held propone algunos modelos de democracia, el cual se están
implementando en los actuales Estados modernos democráticos. Por consiguiente, para
David Held como para Jürgen Habermas, la democracia se basa en entender que ésta va más
allá de la participación de los ciudadanos con respecto al voto, ya que esto implica una serie
de acciones a priori, que hacen que el ciudadano se interese por la política, ya que es una
cuestión que atañe a todos los ciudadanos, tal y como menciona el filósofo británico:

5
«URevista de Ciencia Política».
6
Hinestrosa, «Función, límites y cargas de la autonomía privada».
La política es un fenómeno que se encuentra en todos y entre todos los grupos,
instituciones (formales o informales) y sociedades, que atraviesa la vida pública y
privada. La política crea y condiciona todos los aspectos de nuestras vidas y es el
centro del desarrollo de los problemas en la sociedad y de los modos colectivos de
resolverlos.7

De igual forma, resalta sobre todo el filósofo británico David Held, que los diferentes
modelos de democracia, los cuales surgen en la sociedad, no deben ser ignorados o
menospreciados por los mismos ciudadanos, debido a que la toma de decisiones que estén
inmersas en estos modelos democráticos afecta a todos los ciudadanos como tal, y en
respuesta a esto, no se debe aceptar los modelos democráticos, tal y como se presentan, sino
que el ciudadano debe ser críticos con respecto a los diferentes modelos, ya sean clásicos o
contemporáneos. Por consiguiente, uno de los modelos democráticos, los cuales expone este
filósofo, es en primer lugar, la democracia participativa, que implique una participación de
los ciudadanos, de modo que fomente una ciudadanía activa y sabia, de forma que entre
mayor participación se haga de la democracia, incitaría un nuevo renacimiento del desarrollo
humano.8

Otro modelo, el cual se evidencia en el pensamiento de David Held, es el de una democracia


directa, el cual implica netamente la toma de decisiones del pueblo, haciendo de que los
acuerdos a los cuales se lleguen en un Estado o movimiento en particular, sea a partir de una
deliberación publica de todos los ciudadanos, de modo que una gran parte de la población
llegue a ponerse de acuerdo con respecto a los diferentes temas que tomen como partidario a
la persona en su entorno social. De modo promueva la competencia y el debate en los
diferentes movimientos políticos alternativos.9

Por otro lado, uno de los modelos actuales los cuales plantea Jürgen Habermas, en su libro:
La inclusión del otro: estudios de teoría política, es sobre todo el de la idea de una
democracia deliberativa, que consiste en una herramienta discursiva y analítica para
comprender las reglas que ha de seguir el Estado, para cumplir con la tarea de garantizar una

7
David Held, «Modelos de democracia». (Alianza, 1990), 332-333.
8
David Held, «Modelos de democracia». (Alianza, 1990), 337.
9
David Held, «Modelos de democracia». (Alianza, 1990), 336.
sociedad incluyente, que permita la participación de todos los ciudadanos, sobre todo en un
canon de derechos meramente subjetivos. De modo que hoy día, se necesita de este modelo,
ya que alcanza una apuesta por lo normativo, orientada por reglas y procedimientos comunes,
con respecto a las diferentes problemáticas en la sociedad que se evidencian en la actualidad.

Debido a que la ilegitimidad no solo implica que un grupo social se sienta excluido dentro
de un entorno social, sino que también tiene que ver con el contenido de cada una de la toma
de decisiones, de la participación de los ciudadanos, haciendo ver ilegítimamente la
separación de una minoría, por medio de una mayoría.

La participación ciudadana en Habermas conlleva a remitirse al concepto de derechos, que


se evidencia en dos tipos de modelos: republicano (autonomía publica) y liberal (autonomía
liberal). Dos perspectivas que conciben de una manera diferente al ciudadano en el espacio
público. Por ello, en primer momento, el modelo de democracia republicana consiste en que
el objetivo de una comunidad (el bien común), llegue a tal punto de adquirir “el éxito de un
intento político para definir, establecer, realizar y sostener el conjunto de derechos que mejor
se adecúe a las condiciones y costumbres de una comunidad en especial”.10 Es decir, que
llegue a generar una buena participación por parte de los ciudadanos que quieren de alguna
manera presentar o realizar una serie de aportes o posturas, que permitan el mejoramiento de
las diferentes posturas, propuestas por la misma comunidad. Mientras que, por el contrario,
para el modelo de democracia liberal “los derechos basados en un derecho superior
proporcionan las estructuras trascendentales y los frenos al poder requeridos para que esa
búsqueda pluralista de intereses diversos y en conflicto pueda avanzar tan satisfactoriamente
como sea posible”.11 Ya que, en este modelo, el ciudadano es ante todo un sujeto con
derechos, pero con obligaciones propiamente en el entorno civil. Y hace que el individuo
pueda crear sus propios intereses individuales, que permita alcanzar una sociedad reflejada a
partir de la propiedad privada.

En conclusión, se podría decir que los modelos de democracia vistos anteriormente, tienen
que ser la base de un Estado de democrático, que cobije tanto los derechos, como los
principios de un Estado, donde brinde las oportunidades a los ciudadanos, de realmente

10
Jürgen Habermas, La inclusión del otro, 234.
11
Habermas, 234.
generar unos presupuestos comunicativos en el procedimiento democrático, de la mejor
forma posible, haciendo evidente la inclusión de todos los ciudadanos, con respecto a su
participación en el movimiento político, que implique una serie de valores, donde pongan en
juicio aquellos elementos de legitimidad y de procedimiento, en el cual está inmersa la
persona.

Bibliografía:

Cristobo, Matías. «Críticas al “experimento mental” de David Held». Revista Pilquen, n.o
15 (diciembre de 2012): 00-00.
Habermas, Jurgen. La inclusión del otro: estudios de teoría política. Barcelona: Paidós,
2012.
Hinestrosa, Fernando. «Función, límites y cargas de la autonomía privada». Revista de
Derecho Privado, n.o 26 (enero de 2014): 5-39.
«URevista de Ciencia Política». Accedido 14 de noviembre de 2018.
http://www.revcienciapolitica.com.ar/num15art1.php#_ftn4.

Habermas, Jurgen. La inclusión del otro: estudios de teoría política. Barcelona : Paidós,
2012.
Held, David. Modelos de democracia. Alianza, 1990.