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EL PARTIDO

QUE ES
EL PARTIDO
OBRERO
Queda hecho el depósito que marca la ley 11.723
Impreso en la República Argentina
Recopilamos en este volumen los documentos programáti-
cos y las definiciones y antecedentes políticos fundamentales
del Partido Obrero. La primera parte esta consagrada a la
declaración programática y a definiciones políticas del Parti-
do Obrero sobre las principales cuestiones de la situación
política, del movimiento obrero y de la situación internacio-
nal. En la segunda parte, se incluye los materiales publicados
para la constitución de un frente electoral antiimperialista de
toda la izquierda. En la parte tercera se publican algunos do-
cumentos aparecidos a fines de 1982 y constituyen los ante-
cedentes de la lucha por la legalidad del Partido Obrero. Por
último, en el apéndice, se reproduce el balance político de
las elecciones del 30 de octubre de 1983.

Ediciones Prensa Obrera


Indice

PRIMERA PARTE
Declaración de principios y bases de acción política . . . . . . .. 9
Los planteos del Partido Obrero . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 20
Plataforma naciomiJ para las elecciones del
30 de octubre de 1983 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 23
Qué propone el Partido Obrero . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 38
Respuestas al diario "La Nación" . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 53
Respuestas' al diario "La Razón" . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 71
Sobre el federalismo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 79
Santa Cruz: Plataforma del Partido Obrero . . . . . . . . . . . . . 81
La Plata: las definiciones del Partido Obrero . . . . . . . . . . . . 87
Río Negro: Una plataforma para los obreros, los chacareros,
los mapuches y los compañeros chilenos . . . . . . . . . . . . . . . 92
El Partido Obrero y el problema de la vivienda . . . . . . . . . . . 97
Plataforma de lucha para Florencio Varela . . . ...... . . . .. 100

SEGUNDA PARTE
Por un Frente Antiimperialista de toda la izquierda ........ 107
Carta a los partidos y corrientes de izquierda . . ........ .. 114
Los puntos programáticos comunes ..... .... . ........ 119
Por una campaña de pronunciamientos por
el Frente Antiimparialista . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 120

TERCERA PARTE
La nueva e importante tarea de los revolucionarios ........ 127
La lucha por el partido obrero . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 139

APENDICE
Balance político de las elecciones del 30 de octubre . . ..... 153
·_ PRIMERA PARTE
Declaración de principios
y bases de acción política
Aprobada por la Justicia Electoral Nacional

El desarrollo de la sociedad capitalista significa la ruina de la pe-


quéña explotación, la transformación del productor directo en
obrero asalariado y la monopolización de los medios de producción
por un reducido número de capitalistas y de grandes propietarios.
A esta monopolización ha estado ligada la eliminación de la pro-
ducción artesanal por la gran empresa, la transformación de la
herramienta en la maquinaria y automatización industriales, y la
fonnación del mercado mundial. El capitalismo significó un
extraordinario desarrollo de las fuerzas productivas del trabajo hu-
mano. Pero los beneficios de este progreso SQn totalmente acapara-
dos por los capitalistas y los terratenientes. Para la clase obrera y
Jos sectores intermedios oprimidos ha significado el incremento de
Ja inseguridad de su existencia, de la miseria social, de. la explota-
ción, de la degradación.
Con el incremento constante de los que no poseen otra propie-
dad que su fuerza de trabajo, crece en forma mayor aún el ejército
de desocupados, y el antagonismo entre los trabajadores y la bur-
guesía se hace más exasperado. Este antagonismo se agrava por las
crisis, esenciales al modo de producción capitalista. Las crisis capi-
talistas son cada vez más amplias y destructivas y derivan en forma
9
creciente en un colosal armamentismo y en guerras internacionales.
La inseguridad general se transforma en el estado normal de la
sociedad, agravada por la amenaza de una guerra nuclear que signi-
ficaría el retomo a la barbarie. Esto prueba que el desarrollo de las
fuerzas productivas ha entrado en contradicción con las relaciones
de producción capitalistas y que la sobrevivencia de éstas es incon-
ciliable con un desarrollo favorable al género humano.
Con la internacionalización creciente de las fuerzas productivas,
el capitalismo ha entrado en una fase superior de su evolución: el
imperialismo. El imperialismo significa la explotación de las nacio-
nes que llegaron tard1amente al capitalismo, y que constituyen la
inmensa mayoría de la humanidad, por un pufiado de capitalistas
de las naciones más avanzadas. La economía y la política mundia-
les pasan a caracterizarse por la división cada vez mayor entre un
pequefio grupo de naciones opresoras y una mayoría de naciones
oprimidas. Mediante la explotación de las naciones oprimidas, el
capitalismo busca una salida a su tendencia a las crisis cada vez más
frecuentes y desintegradoras. Los trabajadores de las naciones opri-
midas se transforman en el vaciadero de basura del capitalismo
mundial. La superexplotación de los obreros y de los campesinos
de los países sometidos adquiere características feroces, al combi-
narse los métodos salvajes del capitalismo naciente con los más
refinados del capitalismo moderno. La ruina y la decadencia de la
pequeña explotación adquieren un ritmo y amplitud impresionan-
tes. El ejército de desocupados llega a representar a más de 50 por
ciento de los trabajadores empleados, la superpoblación y miseria
agrarias crecen de un modo colosal y el pequefio campesino y el
artesano son sometidos a una implacable superexplotación. La in-
dependencia y la soberanía nacionales de estos países se revelan,
de más en más, una ficción. La autonomía económica y política
es violada sistemáticamente por los trust internacionales y su repre-
sentante, el FMI. La ausencia de un desarrollo autónomo de las
fuerzas productivas capitalistas se pone de manifiesto en cada crisis
mundial, provocando su desmantelamiento generalizado.
Bajo el imperialismo se completa la transformación del capita-
lismo en capitalismo monopolista. Las sociedades por acciones, los
10
mm. el capital financiero (fusión del capital industrial y del capr.al
~an:ario), someten y monopolizan ramas enteras de la industria. La
libre competencia es reemplazada por el dominio de los monopo-
lios y por la competencia y los acuerdos entre los mismos monopo-
lios. La producción adquiere un carácter social cada vez mayor,
mientras que la propiedad queda en manos de un número decapita-
listas cada vez menor. El capitalista abandona su función de organi-
zador de la producción y se convierte en un parásito que vive de los
beneficios de sus títulos de propiedad. El grado de dominación que
el capitalismo monopolista alcanza sobre la sociedad, cada vez me-
nos puede ser garantizado por las formas parlamentarias de gobier-
no. Con el imperialismo, el capitalismo ingresa en una fase histórica
precisa: la del parasitismo, de la decadencia y de Ja reacción políti-
ca. El antagonismo entre el desarrollo de las fuerzas productivas y
las relaciones capitalistas de producción; entre los estados naciona-
les y la economía mundial; entre la producción social y la apropia-
ción privada, llega a su punto más alto. El imperialismo es una fase
histórica de transición entre el capitalismo en la plenitud de su de-
sarrollo y el socialismo. La persistencia del capitalismo se ha trans-
formado en fuente de guerras de opresión y de destrucción de las
conquistas materiales y culturales de la humanidad.
Sólo la transformación de la propiedad privada capitalista de los
::ne6os de producción -el suelo, las minas, las materias prtmas, las
heITGillientas, los medios de transporte- en propiedad social, y la
t:r>__ns;ormación de la producción para el mercado en producción so-
:ialb~ es decir, en producción por y para la sociedad, puede hacer
que e! crecimiento gigantesco de la productividad del trabajo social
se transforme, de fuente de miseria y opresión, como ha ocurrido
hasta ahora, en fuente de un creciente bienestar y del perfecciona-
miemo armonioso de la humanidad.
Esta transformación social no sólo significa la emancipación de
los trabajadores sino del conjunto de la humanidad castigada por la
siruación presente. Pero ello no puede ser sino la obra de la clase
obrera, ya que todas las otras clases, a pesar de sus disputas de inte-
reses, se ubican en el terreno de la propiedad privada de los medios
11
de producción y su finalidad es el mantenimiento de las bases de la
sociedad actual. Las clases medias no capitalistas son aliadas del
proletariado, en la medida en que el capitalismo las empuja más y
más a las filas de éste y en la medida en que van asumiendo el pun-
to de vista de la clase obrera. La alianza obrera-campesina es un
principio estratégico del proletariado en la lucha contra el capital.
La clase obrera lucha contra todos los abusos que los capitalistas y
el estado burgués ejercen contra las más variadas clases y estratos__.
de la población, con la finalidad de que la explotación capitalista
que estos sufren no quede oscurecida por la presencia de factores
despóticos y de métodos ilícitos y antidemocráticos. Actuando de
esta manera se apresura el acercamiento de estas capas a la causa de
la transformación socialista.
La emancipación social es inconcebible con el mantenimiento de
la opresión nacional; no puede ser libre un pueblo que oprime a
otros pueblos. Los movimientos de liberación nacional de los pue-
blos sometidos son un factor progresivo en la lucha por poner fin al
capitalismo mundial. Pero la burguesía de las naciones oprimidas,
por sus ataduras con el imperialismo y con los terratenientes, y por
su hostilidad hacia la clase obrera, no puede dirigir la lucha nacio-
nal hacia la victoria. Puede propiciar distintos movimientos antiim-
perialistas para negociar con más fuerza ante el opresor foráneo,
pero hace causa común con él apenas las masas explotadas inician
Wl movimiento independiente, o cuando la emprenden contra los
grandes monopolios capitalistas y terratenientes, o cuando quie ren
la satisfacción de sus reclamos más elementales. La burguesía dé los
paises oprimidos no debe ser confundida con el imperialisrrio, y en
su interior exite toda una gradación en la escala de su vinculación
con el imperialismo. Es una clase a la que la opresión de su nación
pcr el imperialismo, le ha impedido convertirse en una clase plena-
mmte dirigente. Pero esta burguesía sacrifica sin vacilar la misión
na::ioml cuando los obreros y los campesinos se movilizan por una
~ o radical y completa de la opresión nacional. Sólo la clase
~ p~e dirigir consecuentemente esta lucha, en íntima alian-
Z2 ~ Jos campesinos y explotados en general. A partir de este he-
!:
cho la lucha por la emancipación nacional se fusiona con el movi-
miento de la emancipación social.
Junto a la -opresión nacional, la sobrevivencia del atraso agrario
se levanta también como un obstáculo al pleno desenvolvimiento
de las naciones sometidas. El atraso agrario y las formas correspon-
dientes de opresión del trabajador agrícola y qel campesino, varían
considerablemente de país en país. En Argentina, las transforma-
ciones capitalistas operadas en el campo no han concluido por eli-
minar las trabas que la gran propiedad terrateñiente opone a un li-
bre desarrollo de las fuerzas productivas. La oligarquía agraria es
una clase netamente parasitaria, pues sus superbeneficios derivan de
su monopolio de la propiedad del suelo. Esta oligarquía constituye
uno de los principales lazos sociales con el capital financiero impe-
rialista. La fusión de la oligarquía y la burguesía industrial bajo la
égida imperialista, ha dado lugar a la formación de una super-oligar-
quía financiera, que se ha constituido en la columna vertebral de
los explotadores argentinos y en una intermediaria entre la nación
y el imperialismo. La emancipación de la nación de la tutela de la
oligarquía es una de las principales tareas nacionales.
En las naciones atrasadas y oprimidas, la democracia política no
ha logrado echar raíces, aunque conozcan el régimen parlamentario
y constitucional por largos períodos. En estos casos, las formas par-
lamentarias están vaciadas de su contenido histórico, pues la sobe-
ranía popular es reemplazacla por los contubernios entre las oligar-
quías políticas y por la sistemática violación de las disposiciones
constitucionales. En Argentina, lo más próximo a un régimen de-
mocrático solamente existió entre 191.6 y 1930. El golpe de estado
pennanente y el crecimiento brutal de la ingerencia militar en la po-
lítica, revelan que la burguesía nacional es incapaz de gobernar con
los métodos democráticos y parlamentarios. El raquitismo de esta
burguesía, la presencia imponente del proletariado y la dominación
que ejerce el imperialismo, privan a la democracia de toda base es-
table. El régimen republicano, representativo y federal no ha tenido
nunca cabal vigencia, desde la organización nacional. En países
donde las provincias son una realidad histórica, el federalismo, con-
13
secuentemente aplicado y estrechamente ligado a la autonomía real
de los municipios, es un factor de desarrollo democrático y nacio-
nal. La vigencia de los principios republicanos, representativos y fe-
derales sólo puede ser asegurada por la clase obrera y el socialismo.
El fracaso del militarismo y de las dictaduras militares para sustituir
con éxito a la democracia burguesa, coloca a la orden del día la vi-
gencia efectiva de la democracia política por parte del proletariado
y sus aliados.
La lucha de la clase obrera contra la explotación capitalista es
necesariamente una lilcha política. La clase obrera no puede llevar
adelante sus luchas económicas y no puede desarrollar su organiza-
ción sindical sin la plena vigencia y utilización de los derechos polí-
ticos. El pleno ejercicio de estos derechos facilita su educación po-
lítica y la prepara para la realización del socialismo. Pero la clase
obrera no puede negociar la obtención de los derechos democráti-
cos a cambio de su independencia organizativa y polít~ca. La obten-
ción de sus derechos y de una legislación laboral y social protecto-
ra, no puede conducir nunca a abandorj.ar la independencia de cla-
se, ni a justificar la tutela del Estado burgués o de los partidos de la
clase capitalista. Cuando esto ocurre, los trabajadores terminan por
perder sus conquistas, debido a la pérdida de capacidad organizada
de lucha que ha provocado el abandono de su independencia clasis-
ta. Los movimientos nacionalistas, como el peronismo, que se pre-
tenden policlasistas o incluso socialistas nacionales, buscan colocar
al proletariado bajo la tutela de la burguesía nacional. Lo mismo
ocurre con los llamados frentes democráticos o populares, que son
frentes de colaboración de clases con la burguesía nacional, o en los
que el proletariado se somete al programa de ésta, representada por
políticos pequeño-burgueses. La clase obrera se transforma en una
clase políticamente conciente cuando se organiza en su propio par-
tido.
El objetivo del Partido Obrero es darle a la lucha de la clase
obrera un carácter conciente y unitario, y mostrarles el objetivo
histórico socialista que de esa lucha se desprende. El Partido Obre-
ro se empeña en la conquista de la independencia de clase del pro-
14
letariado y procura convertir al proletariado, sobre la base del con-
junto de la experiencia política del país y de la suya propia, en di-
rección de la lucha antürnperialista.
Los intereses de los trabajadores de todos los países son los mis-
mos. La emancipación de la clase obrera es; por lo tant(l, una ta.rea
histórica en la que están igualmente interesados los obreros de todo
el mundo. Pero no forman parte de este proletariado mundial, ni la
.aristocracia obrera de los países imperialistas, ni la burocracia de
Íos países autodenominados socialistas. Unos y otros se han pasado
al campo del imperialismo, tanto contra los movimientos naciona-
les de los países oprimidos, como contra el movimiento de emanci-
pación social de la clase obrera mundial. La aristocracia obrera, re-
presentada por los partidos autodenominados reformistas y por las
burocracias sindicales, son agencias del imp~rialismo en las organi-
zaciones obreras y han llegado a formar gobierno y representar di-
rectamente al imperialismo de sus países. La burocracia de los paí-
ses autodenominados socialistas, es una capa parasitaria que usu-
fructúa las conquistas sociales revolucionarias y que, por el conjun-
to de su política, se ha transformado en una agencia del imperialis-
mo dentro de esos países y en las organizaciones obreras de muchos
países. Esa burocracia ha fracasado en construir un socialismo na-
cional autosuficiente, lo que la ha llevado a caer bajo una depen-
dencia brutal del imperialismo. Se enfrenta contra su propia clase
obrera, utilizando métodos de golpismo militar y de guerra civil. El
Partido Obrero defiende a todas las organizaciones y Estados Obre-
ros de una manera incondicional, frente a la burguesía de cada país
y al imperialismo mundial. Para el Partido Obrero, los intereses del
proletariado del país coinciden con los del proletariado mundial
tomado en su conjunto. El Partido Obrero se solidariza y apoya las
luchas por la expulsión de la aristocracia y de la burocracia obreras
de las organizaciones y Estados Obreros. Sobre la base de estos
principios, el Partido Obrero coiabora con las organizaciones obre-
ras de todo el mundo.
El Partido Obrero, por lo tanto, no lucha por nuevos privilegios
de clase, sino en pos del bien COJllún por la supresión de la domina-
15
ción de clase y de las propias clases, y por los derechos iguales y los
deberes iguales de todos -sin excepción de sexo, raza, edad o acti-
vidad. En función de estas ideas combate en la sociedad presente
no solamente la explotación y la opresión de los trabajadores asala-
riados, sino toda clase de opresión y explotación, esté dirigida con-
tra una clase, un partido, un sexo, una raza o una nación.
El Partido Obrero se crea en una situación nacional de catástrofe
política y económica sin precedentes. La entrega al imperialismo ha
provocado la bancarrota económica y hasta ha barrido los vestigios
de lá independencia nacional. El Estado ha tomado a su caigo el
subsidio de los pulpos y grupos en bancarrota, lo que significa "so-
cializar" las pérdidas y no los recursos del país en un plan único de
emergencia. Sin la expropiación de la oligarquía financiera no es
posible deshacer el sistema y los intereses orquestados por Martínez
de Hoz.
Una flota extranjera está instalada en nuestro territorio y ocupa
una parte de nuestra plataforma continental. La miseria económica
y la superexplotación hari alcanzado niveles desconocidos. Las rei-
vindicaciones políticas y económicas inmediatas de la clase obrera
deben estar dirigidas a impedir que esta situación se resuelva en de-
trimento de ias conquistas sociiiles y políticas de lo~ trabajadores y
de una catastrófica declinación de sus condiciones de vida.

Reivindicaciones políticas

1) Por la plena vigencia del régimen democrático, representativo,


republicano y federal, y de los principios y fines de la Constitución
Nacional; convocatoria de una Asamblea Constituyente, elegida por
medio del sufragio universal y con condiciones.de absoluta libertad
política. Posibilidad de legislación popular directa, por medio del
derecho de iniciativa, de veto y de petición de referéndum. Refor-
zamiento de la autonomía de las provincias y municipios. Elección
popular y directa de todos los cargos públicos y revocabilidad de
16
sus mandatos. Por la separación de la Iglesia del Estado, porque la
religión sea declarada asunto privado. Supresión de todos los gastos
públicos con fines teligiosos o eclesiásticos.

2) Levantamiento del estado de sitio, derecho al retorno de los


exiliados; libertad a los pre.sos políticos, grenúales y sociales, inves-
tigación de los secuestros y desapariciones, revisión de todo lo ac-
tuado por el gobierno de facto, con la participación de las organiza·
ciones sindicales, estudiantiles, de Madres y Fanúliares y 1e ex sol-
dados (Malvinas).

3) Sistema de representación proporcional para las instituciones


representativas. Oposición al sistema de segunda vuelta (ballotage).

4) Servicio militar de tres meses para todos. Salario para los sol-
dados equivalentes al de la vida civil. Vigencia de todos los dere-
chos sindicales y políticos para los soldados y suboficiales. Reem·
plazo del sistema de ejército permanente por un sistema de partici·
pación universal de la población. Disolución de los aparatos represi-
vos. Reducción del presupuesto militar e incremento de los de sa-
lud y educación.

5) Abolición de todas las leyes que limiten o .supriman la libre


expresión de la opinión y el derecho de asociación y reunión.

6) Abolición de todas las leyes que, tanto desde el punto de vis·


ta del derecho público como privado, pongan a la mujer en situa-
ción de inferioridad respecto al hombre. Derecho al divorcio.

7) Educación obligatoria, gratuita y laica. Gratuidad de los útiles


de estudio. Autonomía universitaria y co-gobierno estudiantil-do-
cente. Ingreso irrestricto a todos los niveles de ensefianza. Horarios
accesibles a los que trabajan.

8) Gratuidad de la justicia y de _la asistencia judicial. Por la elec-


ción popular de los jueces. Supresión de la pena de muerte.
17
9) Medicina gratuita. Estatización de los servicios hospitalarios
y clínicos, bajo dirección obrera. Devolución de las obras sociales
a los sindicatos.

1O) Impuestos progresivos sobre las fortunas para cubrir el pre·


supuesto. Abolición de los impuestos indirectos que gravan el con-
sumo. Determinación de la protección aduanera según una investi-
gación de cada rama industrial efectuada con participación obrera.

11) Nacionalización de los monopolios o cuasi-monopolios.


Control obrero de la producción y apertura de los libros de las em-
presas. Nacionalización del comercio exterior y del comercio inte-
rior mayorista. Nacionalización de la tierra y fomento de la coope-
ración de chacareros y campesinos.

12) Suspensión. del pago de la deuda externa, hasta que se inves-


tigue su origen, composición y finalidad. Ruptura de los compro·
rnisos con el FMI y recuperación del poder de decisión nacional.
Nacionalización de toda la propiedad británica y ruptura de todos
los acuerdos que limitan o condicionan la lucha por la liberación de
las Malvinas. Separación de los agregados militares imperialistas de
los ministerios militares. Denuncia del Tratado de Río de Janeiro.
Por la unidad política y económica de América Latina contra el
imperialismo.

Reivindicaciones obreras

1) Una legislación laboral efectivamente protectora de los traba-


jadores. Vigencia efectiva de la jornada de 8 horas. Prohibición del
trabajo industrial para los menores de 16 años. Jornada de 6 horas
para el trabajo insalubre, determinado por los sindicatos. Vigencia
del feriado donúnical y del sábado inglés. Derecho al veto sindical
contra los despidos. Escala móvil de horas de trabajo, frente al
desempleo masivo. ·Por un salario no inferior al poder adquisitivo
18
de 1974/75. Por un salario mínüno que res!JCte la ley de contrato
de trabajo, o sea, que "asegure alimentación adecuada, vivienda
digna, educación, vestuario, asistencia sanitaria, transporte y espar-
cimientos, vacaciones y previsión". Indexación mensual de los sala~
ríos, frente a la inflación. Igual salario para la mujer, el hombre, el
joven y el soldado. Seguro al desocupado financiado por el capital.
Plena vigencia del 82 por ciento móvil para las jubilaciones y pen-
siones. Restitución del aporte patronal a las Cajas de Jubilaciones.

2) Vigencia de las convenciones .;olectivas de trabajo. Elimina-


ción de todas las restricciones al derecho constitucional de huelga.
Medidas de protección de la actividad sindical en los lugares de tra-
bajo; prohibición del despido de delegados y de los candidatos a
elecciones gremiales. Prohibición de la ingerencia del Ministerio de
Trabajo en los sindicatos. Democracia sindical: los estatutos gre-
miales no pueden estar sujetos a restricciones o limitaciones de
naturaleza política u organizativa.

Enero 1983

19
Los planteas del Partido Obrero

No nos cansaremos de repetirlo: el Partido Obrero participa de


la lucha electoral, no como un fin en sí, .sino al servicio de una es-
trategia política que es la emancipación .nacional dirigida por los
trabajadores, el gobierno obrero y los Estados Unidos Socialistas
de América Latina.
El Partido Obrero considera como su Jeber fundamental no su-
marse a la confusión política que, por todos los medios, el imperia-
lismo y los partidos patronales pretenden hacer prevalecer en la
presente situación. Por eso es que sefialamos que la "institucionali-
ución" no es la vía de la democracia política, ni mucho menos de
la independencia nacional. Estamos frente a un intento de recam-
bio del régimen militar por el civil, con pleno acuerdo del imperia·
lismo, para recomponer el funcionamiento del Estado burgués gol-
peado por la descomposición económica, la capitulación militaran-
te la flota y la moviliución de las masas.
El sufragio es expresión de soberanía política real cuando per·
mite a los productores de la riqueu del país decidir el curw de-i Es-
tado en todas las cuestiones vitales para la nación. No es esto lo que
ocurrirá en las próximas elecciones, ya que -de un lado- e! puehlo
es llamado a delegar el gobierno por un período de tiempo a llil
20
conjunto de representantes que actúan según su arbitrio, y porque
-del otro lado-. esos representantes son rehenes efectivos de los
que monopolizan el poder militar y económico de la nación (las
fuerzas armadas reaccionarias e intactas y los grandes capitalistas y
el imperialismo).
La campaifa electoral esiá supercondicionada por la prepotencia
militar y por el monopolio de los medios de difusión por parte del
Estado y de los patrones. El ascendiente político que los dos princi·
pales partidos patronales tienen sobre las masas es posible, en la
práctica, por este condicionamiento, por la falta real de libertad po-
lítica, en definitiva porque el aparato político-militar de la dictadu-
ra no ha sido destruido.
Los trabajadores estarán obligados a pasar por una nueva expe-
riencia de gobierno burgués seudo-constitucional protagonizado
por los partidos patronales. Pero esta vez la fniStración política será
incomparablemente mayor que las experiencias pasadas, esto por-
que el conjunto del capitalismo mundial pasa por una crisis históri·
ca y porque los países sometidos son los que sufren el peso princi-
pal del retroceso económico.
El Partido Obrero interviene en la campaña electoral para jugar
un papel activo en la tendencia de los propios trabajadores a supe-
rar a las direcciones políticas burguesas. Desenm;lscara los intereses
de clases que están en pugna en la presente situación política y lla-
ma a los trabajadores a formar su propio partido y a luchar por su
propio poder.
El Partido Obrero parte de la tesis fundamental de que el some-
timiento del país al imperialismo es una traba decisiva para el de-
senvolvimiento de la nación y de las masas; más aún, que de persis-
tir llevará a Ja desintegración nacional de Argentina y a una dicta-
dura infinitamente más reaccionaria que la que está por partir. Ha-
ce de la cuestión nacional (emancipación del imperialismo) una
cuestión decisiva. Señala que no podrá ser resuelta por la clase capi·
talista (totalmente postrada a los explotadores foráneos) ni por nin·
guna alianza o frente político que reduzca su programa al democra·
tismo formal. Lanza el planteo de Ja unidad del frente antiimperia·
21
lista, de la alianza del proletariado con los trabajadores del campo y
de la ciudad, para promover el levantamiento nacional contra la do:
. minación imperialista y por la unidad de América Latina. Estas ta-
reas, bajo la dirección de la clase obrera, significan el inicio de la
transfonnación socialista de la sociedad.
El seguimiento a la burguesía nacional y el desconocimiento de
la emancipación nacional y de la lucha por la unidad del frente an-
tiimperialista son dos fonnas que incapacitan a la clase obrera para
asumir la hegemonía política de la nación oprimida.
El proceso electoral actual no puede ser tomado como un fin en
sí mismo , como si la cuestión que debiera subordinar a todas las o-
tras fuera la conquista del mayor número de votos. Lo correcto es
exactamente lo contrario: hay que subordil1ar todo, incluso los vo-
tos, el uso de la campaña electoral como tribuna de esclarecimiento
político y como factor de reagrupamiento de la vanguardia de la
clase obrera y de la juventud.
Los partidos patronales, fos curas, la dictadura y hasta los diri·
gentes de la CGT dicen que el proceso electoral debe estar por en-
cima de los ~·reclamos sectoriales", los obreros deberían renunciar a
salir de la miseria para gozar del privilegio de emitir una boleta elec-
toral. Si esto se dice antes de llegar al gobierno, qué no ocurrirá
cuando se suban a él. El Partido Obrero defiende a muerte las ac-
tuales luchas por el salario y llama a la huelga general para imponer
los 3.000 pesos de mínimo. La acción directa de la clase obrera, si
es encarada colectivamente por los trabajadores, se transfonna en
una acción política y pu~de abrir la vía para acabar de raíz con la
dictadura.
5 de septiembre de 1983

22
Plataforma nacional
para las elecciones
del 30 de octubre de 1983

Planteamiento

1- Las elecciones del 30 de octubre no han de servir para


instaurar la democracia política. El Partido Obrero impugna la
afirmación fundamental del gobierno militar y de la burguesía
demagoga de que esos comicios serán capaces de poner en pie un
régimen democrático. Las instituciones representativas.que emerge-
rán de la compulsa electoral no serán la sede del poder político
efectivo del Estado; en esta medida se estará burlando la soberanía
popular en el mismo acto en que se pretende reivindicarla. La expe-
riencia de los últimos cincuenta años, y más particularmente de lo
ocurrido desde el golpe gorila contrarrevolucionario de 1955, ha
demostrado que el compromiso con las camarillas militares y el
mantenimiento del aparato de las dictaduras militares conduce inde-
fectiblemente al condicionamiento de los gobiernos constituciona-
les y al iolpe militar. No se ha producido, tampoco esta vez, el des-
mantelamiento de la dictadura militar y del conjunto de las relacio-
nes económicas, sociales y políticas sobre las que se ha asentado el
régimen militar. La pretensión de establecer un régimen de demo-
cracia política a partir de la propia dictadura, y no rompiendo con
23
el actual gobierno y desmantelando su aparato político, significa
que el próximo régimen constitucional se inserta como un rehén
de la organización del Estado montada por la camarilla militar. El
aparato militarista-represivo y de la burocracia civil y judicial ligada
a él se conserva incólumne; se mantiene la frondosa legislación
reaccionaria, tanto pública como secreta, de los últimos siete años,
así como sus efectos jurídicos; se afirma la contjnuidad jurídica del
Estado, y con ello la vigencia de los compromisos económicos,
políticos y militares con el imperialismo; la situación desde el
. punto de vista de las clases se caracteriza por la hegemonía abruma-
dora deÍ gran capital financiero, industrial y agrario que impulsó el
· golpe de 1976 y que sostuvo a la dictadura en medio de todas las
crisis y desastres.
En oposición al conjunto de los partidos patronales y refonnis-
. tas, que presentan planes y proyectos para una futura felicidad de
los argentinos, y que prometen el oro y el moro para llegar al go-
bierno, haciendo omisión de las condiciones de dependencia políti-
ca del próximo gobierno constitucional respecto a la dictadura
militar y sus aliados, el Partido Obrero seíiala que sigue planteada
la tarea de desmantelar a la dictadura militar, es decir, de acabar
con su aparato burocrático en todos los terrenos con la superestruc-
t ura jurídica reaccionaria, y con la burguesía monopolista que ha
sido el asiento histórico del golpismo. Las medidas económicas y·
sociales que permitirán sacar a nuestros trabajadores de la miseria
y a nuestra nación de la postración semicolonial en que se encuen-
tra, habrán de chocar, inevitablemente, con el aparato de la dicta-
dura y del militarismo que se pretende preservar. Recién entonces
el conjunto de la nación oprimida enfrentará la opción de hierro: o
nuevo golpe militar, infinitamente más criminal que todos los
precedentes, o definitiva conquista de la democracia mediante el
desmantelamiento de los aparatos represivos y de la burocracia esta·
tal, así como de las relaciones sociales sobre las que estos se apoyan.
En relación estrecha con la necesidad de desmantelar a la dicta-
dura y al golpismo y a su base social, el Partido Obrero propugna la
convocatoria de una Asamblea Constituyente.
24
2- Por referencia a la tarea fundamental de acabar de raíz
con la dictadura y con la posibilidad del golpismo, las elecciones
del 30 de octubre constituyen un descomunal distraccionismo polí-
tico. El régimen militar ha logrado desviar la resistencia de todas las
clases empobrecidas del país hacia un inofensivo ~jercicio del voto,
evitando que siguiera adelante el cuestionanúento de la dictadura
mediante la lucha política directa. La gran burguesía ha vuelto a
encontrar (como en las experiencias anteriores) en la llamada
"institucionalización" el medio de salir indemne de la resistencia
popular provocada por la colosal crisis económica, de la que el
régimen capitalista es responsable. La gran patronal que decidió el
golpe del 76 vuelve a vestir ropajes "constitucionales" y hasta sus
representantes más conspicuos se presentan a competir en las elec-
ciones como si fueran demócratas de toda la vida. Se ha -establecido
un pacto entre los partidos constitucionales y el conjunto de l_a
gran burguesía para darle una salida indolora a esta despiadada
dictadura y para preservar los intereses de conjunto de los grandes
capitalistas. La constitucionalización se convierte en un medio
alternativo de domesticación de los trabajadores. Se invita a estos,
en nombre de una democracia que ni siquiera es tal, a toda suerte
de "pactos sociales" y de "treguas" políticas (es decir, a dejar todo
como está) que vendrían corno anillo al dedo a nuestros opresores
foráneos, a los acreedores imperialistas, a los explotadores nativos y
al aparato militar. Toda la política burguesa "institucional" está
perrneada del compromiso y de la capitulación ante los saqueadores
de la nación y de los trabajadores. Es en este contexto que partidos
democráticos y populares de nombre propugnan una "profesiona-
lización" de las fuerzas armadas; pasar la esponja sobre los críme-
nes de la dictadura; sancionar leyes antiterroristas; pagar la deuda
externa; absorber a cargo del Estado las deudas internas y externas
de los grandes capitalistas; mantener la regimentación en los sindi-
catos, etc.
Contra todo este distraccionismo político, el Partido Obrero de-
nuncia el compromiso de los partidos burgueses· con ·el imperialis-
mo y la dictadura, señala el inevitable fracaso del régimen constitu-
25
cional por su capitulación ante la reacción política y llama a los
trabajadores a organizarse en forma independiente para tenninar
con la miseria que la democracia condicionada habrá de perpetuar,
y corno única forma de luchar realmente por la conquista de la
democracia. Debido a los compromisos de los partidos patronales
con la dictadura militar, el Partido Obrero hace desde ya responsa-
ble a aquéllos por la permanencia del golpismo y de la conspiración
anticonstitucional. Los encubridores del golpismo no pueden exigir
que sean considerados como auténticos demócratas.

3- Ninguna nación sometida y explotada puede poner en pie


una real democracia política; pretender lo contrario u omitir esta
verdad es propio de los impostores partidos patronales. Existe una
contradicción mortal entre la vigencia plena de la voluntad popular
y la dominación del imperialismo y de los monopolios, Sc:an nacio-
nales o extranjeros. Cuando la política económica debe conformar-
se a los acuerdos (cuando no a la imposición} con el FMI, el régi-
men político se transforma en un vehículo de las presiones imperia-
listas pierde toda autonomía convirtiendo a la mentada "soberanía
del pueblo" en una farsa. El asiento histórico de la democracia es la
iudependencia nacional, en nuestro caso no puede siquiera pensarse
en ella sin liquidar la dominación imperialista. En oposición a este
planteu elemental, las elecciones del 30 de octubre han sido conce-
bidas para recomponer las relaciones con el imperialismo, deteriora-
das por la crisis económica y por la guerra de Malvinas. Se puede
afirmar más: el imperialismo tiene la paternidad de esta "institucio-
nalización", uua vez que se aseguró la colaboración y el entendi-
miento de los partidos llamados mayoritarios y de todos los demás.
Como resultado de este compromiso habrá de surgir una democra-
cia semiéolonial, incapaz de vida propia, tributaria siempre de la to-
lerancia del imperialismo. Rehén del aparato militar, el próximo ré-
gimen constitucional será un rehén de nuestros opresores foráneos,
y el gobierno que se encuentre a su cabeza actuará corno un agente
"democrático" del imperialismo. No puede pasarse por alto, otra
vez más, el hecho de que las plataformas de todos los partidos con-
templen planes elaborados en sofisticados estudios (y que hasta ha-
26
ya verdaderos debates televisivos sobre la educación y la vivienda),
pero que omiten decir que los recursos nacionales para cualquiera
de esos planes están en manos del imperialismo y del gran capital
nacional, y que sin su recuperación por la nación ningún plan de
desarrollo tendrá viabilidad.
El Partido Obrero se esfoi'Zará durante la campaña electoral por
hacer oir dos o tres verdades elementalrs en oposición a la montaña
de promesas sin sustento de la patronal. Una de ellas es: sin liquida-
ción de la dominación imperialista no hay democracia, ni bienestar,
ni desarrollo nacional. La suspensión del pago de la deuda externa
hasta su completa 'investigación; la abolición, para ello, del secreto
comercial de bancos y empresas; el desconocimiento de la transfe-
rencia al estado de las deudas capitalistas; la nacionalización de la
"patria financiera" ; estas son las medidas mínimas para recuperar la
soberanía nacional:

4- Toda la ignominia de la " institucionalización" puede ejem-


plificarse en un sólo punto: mientras se baila la danza de la demo-
cracia pactada con la dictadura y se gastan sumas millonarias para
monopolizar los medios de difusión, los grandes capitalistas acen-
túan la especulación financiera, provocan una inflación descomu-
nal, dilapidan los fondos públicos comprando dólares, represtando
el dinero a tasas fantásticas de interés o acaparando mercaderías,
convirtiendo a la crisis económica en una gran ocasión para el enri-
quecimiento sin límites y a la llamada democracia en el gran biom-
bo que posibilita estos fabulosos negociados. Los trabajadores de-
sesperados pugnan por abrir una perspectiva a la huelga general, a
esto se les dice que no tienen que "desestabilizar" la "instituciona-
lización". Estos dos planos de la vida nacional (el de una campaña
electoral completamente vacua y cínica, y el de las luchas y huelgas
de trabajadores para acabar con la miseria) trazan las perspectivas
de dos clases sociales diferentes -trabajadores y burguesía- ante la
catástrofe económica y social. El gobierno y fos partidos patronales
reclaman "paciencia" y "fe" en una democracia ficticia; los trabaja-
dores exigen, mediante la acción directa, el fin del desastre econó-
27
mico y la satisfücción de sus necesidades. La burguesía quiere esta
"institucionalización" para preservar, con retoques, un orden exis·
tente de cosas; los trabajadores pugnan por imponer sus reivindica·
ciones y expresan así toda su desconfianza en el mal llamado "pro·
ceso democrático". ¿Por 4ué los partidos patronales no enfrentan
todas e·stas licencias con los especuladores, los capitalistas, los acree·
dores y los explotadores y no transforman a la campaña electoral
en un medio de agitación en defensa de las reivindicaciones popula·
res? Porque, por sobre todo, quieren ganarse la confianza de los
grandes capitalistas, y porque ellos mismos ya están comprometi·
dos a nuevos acuerdos con el FMI y a nuevos planes de austeridad.
El Partido Obrero pone en el primer plano de su agitación políti·
ca la lucha contra la catástrofe económica organizada por los capi·
talistas y avalada por los "democrátas" burgueses, y el apoyo al
movimiento de huelga de los trabajadores, incluido el reclamo de
huelga general. Hay que llevar el salario mínimo al nivel de 1974-
75 e indexarlo; hay que ajustar los salarios y jubilaciones a partir de
este mínimo; hay que establecer el control obrero de la producción
y la apertura de los libros de las empresas, a cargo de comités de fá-
brica; hay que nacionalizar la banca y establecer una contabilidad
nacional de recursos y necesidades. Para comenzar con estas medi-
das de emergencia debe cesar el pago de la deuda externa.

5- La plataforma del Partido Obrero no compite en la preten·


sión de diseñar las medidas técnicas que harían la felicidad de los
argentinos. La larga enumeración de medidas referidas a los más di-
versos problemas es puro distraccionismo; no parte de la catástrofe
presente sino que se mueve en el limbo del electoralismo; y, por so-
bre todo, no dice qué clase social y a través de qué acción política
podrán hacerse efectivas las medidas de salvación nacional y de los
trabajadores. "Dignificar" la educación o "asegurar" la salud es pa·
labrerío hueco de demagogo electorero. Lo que importa es saber si
la burguesía argentina o el proletariado; si el compromiso "demo-
crático" con el imperialismo y la dictadura o la movilización de las
masas; si el "disciplinamiento" del imperialismo y de los trabajado-
28
res mediante "pactos soc~es" o la lucha de los explotados por la
emancipación nacional y social; si una u otra cosa son la vía de so-
lución a los brutales problemas de la sociedad argentina. La agita-
ción electoral del Partido Obrero partirá de estas distinciones e im-
pugnará todas las pretendidas soluciones "técnicas" o por encima
de las clases, las denunciará como una hipócrita labor confusionista
- esto porque se pretende hacer creer que los partidos patronales le
dan la prioridad a la solución de los problemas populares. Mientras
los candidatos burgueses venden su mercancía por la televisión, sus
"asesores" y "eminencias" grises viajan a Nueva York y a Londres
para ponerse de acuerdo con el FMI y con la banca mundial, en
donde no se contempla (ni falta hace decirlo) la atención a los gra-
ves sufrimientos del pueblo sino el puntual pago de los intereses
usurarios de la deµda externa.
El Partido Obrero sostiene que la inmensa crisis económica ac-
tual es una excelente oportunidad para transformar en profundidad
a la nación y sacarla definitivamente del marasmo y del sometimien-
to. Los períodos de "bonanza" económica sirven para ocultar el
enorme parasitismo de los explotadores, la dependencia del país y
la superexplotación de las masas. La lucha entre las clases puede, en
esas circunstancias, arribar a acuerdos transitorios que dejan en pie
toda la estructura existente. En la crisis esa conciliación no es posi-
ble, toda la descomposición de la clase dominante se pone de mani-
fiesto, el país necesita una nueva clase social dirigente. Los partidos
patronales exhortan a dejar pasar la crisis para plantear las reivindi-
caciones sociales, es decir, a callarse cuando estas necesidades son
más apremiantes que nunca. El Partido Obrero responde con la
frase bíblica: si no es ahora, ¿cuándo? Si no se termina con la
dominación del imperialismo y de los grandes explotadores, ahora
que esa dominación amenaza la integridad del país, ahora que a los
ojos de las grandes masas la clase dirigente se revela impotente para
cumplir con los elementales deberes nacionales, ahora que acabar
con esa dominación es la condición insustituible para superar la
miseria y la catástrofe económicas, entonces, ¿cuándo? La sociedad
capitalista, a nivel mundial, ha agotado sus fuerzas, se encuentra en
29
un período de declinación económica y en la mayoría de las nacio-
nes oprimidas sus clases dominantes se encuentran en un progresivo
estado de desintegración. El capitalismo no puede salir de esta des-
composición sino mediante guerras, regímenes fascistas y métodos
de barbarie. El proletariado tiene que extremar sus esfuerzos para
organizarse en forma real y profunda, en este período prerrevolu-
cionario, para luchar por su propio poder y ahorrarse para sí y para
la humanidad los horrores previsibles de toda esta situación.
El Partido Obrero toma en cuenta estas perspectivas de conjunto
de la sociedad capitalista; el carácter ficticio de la democracia que
se pretende implantar, así como su dependencia del imperialismo y
la necesidad de impulsar la más enérgica lucha de clases contra los
opresores foráneos y los grandes explotadores nativos; para soste-
ner lo siguiente: la tarea en las instituciones parlamentarias, munici-
pales y de todo tipo en el período constitucional deberán servir
para la movilización de los trabajadores. El Partido Obrero se esfor-
zará por convertirlas en una gran tribuna política, que sirva para
despertar y desarrollar la conciencia antiimperialista y clasista de
nuestras masas, e incluso para impulsar sus luchas más elementales.
Contra las afirmaciones de los políticos patronales, de que hay que
convertir al parla.mento en una institución "eficaz", en fábrica de
leyes, en gabinete "constructivo" - esto porque les interesa sustraer
el debate nacional a las masas, el Partido Obrero se empeñará en
que sirva a la causa de la única vía efectiva de emancipación: la
movilización popular.

6- En las elecciones del 30 de octubre los trabajadores


argentinos volverán a votar por el peronismo, aunque no tan masi-
vamente como en el pasado. Esto quiere decir que aún deberán
completar su experiencia con un movimiento que debutó con una
extraordinaria demagogia antiimperialista y con grandes concesio-
nes al movimiento obrero y a las masas, pero que hoy es una de las
cartas del imperialismo en el proceso de "institucionalización". El
ciclo del peronismo está agotado (con independencia de los votos
que obtenga) porque es completamente incapaz de dar un impulso
30
hlStórico al movinúento de masas, porque ya no puede jugar un
papel de árbitro arite el imperialismo y porque la creciente lucha e
independencia del movinúento obrero lo obligan a destacar cada
vez más su rol de gendarme de la clase obrera. El último gobierno
peronista fue muy claro al respecto: el idilio antiimperialista duró
cuarenta y cinco días, luego se pasó a una represión sin preceden-
tes e incluso de características fascistas. Las candidaturas actuales
del peronismo revelan con claridad la tendencia obligada de este
movinúento: son candidaturas de la Iglesia (Luder) y de la derecha
(Iglesias). La izquierda del peronismo ha fracasado estrepitosamen-
te en la pretensión de querer convertirlo en canal para su propio
crecimiento; esa izquierda está aplastada por su colosal fracaso de
1973 y hoy, todos sus sectores, juegan la carta de la " instituciona-
lización" apoyando las candidaturas proimperialistas, clericales y
derechistas. Se ha confirmado una ley histórica del desenvolvi-
miento nacional de los países oprimidos y del movinúento de las
masas en estos países: 1) el nacionalismo burgués (peronismo) es
incapaz de emancipar a la nación del imperialismo; 2) a medida que
se desarrolla la impasse política y económica de las naciones atra·
sadas, el nacionalismo burgués entra en una crisis insalvable y pier-
de autoridad sobre las masas; 3) con la creciente independencia de
estas, el nacionalismú burgués se convierte en directamente reaccio-
nario, pues pacta con el imperialismo para reprimir las luchas obre-
ras y populares.
El surgimiento del Partido Obrero es una de las expresiones de la
bancarrota del peronismo. Expresa la tendencia hacia la indepen·
dencia política del proletariado, es decir, a su organización en un
partido propio. Esta tendencia se expresa de un modo menos claro
en el crecimiento del conjunto de la izquierda. La capitulación de
ésta ante el peronismo, sin embargo, ha llevado a la posibilidad de
que el radicalismo triunfe en las próximas elecciones o que se valga
del recurso fraudulento en el colegio electoral. La desperonización
positiva de las masas podría, en estas circunstancias, dar un resulta·
do regresivo como un gobierno radical, que no servirá para nada a
la experiencia política de los trabajadores. La maduración profunda
31
de los· explotados es el objetivo fundamental del Partido Obrero,
porque esta es la clase destinada a convertirse en la dirección de la
nación oprimida, de lo contrario Argentina estará obligada a pasar
largos años de sometimiento y desintegración. El fracaso del nacio-
nalismo burgués confinna la tesis ·de que la emancipación nacional
sólo es posible bajo la dirección de la clase obrera, es decir, bajo un
gobierno obrero y de los trabajadores. Contra el electoralismo típico
de la tiefna:gogia burguesa, el Partido Obrero aprovechará la campa-
ña electoral para propagandizar esta t~sis fundamental. La incapaci-
dad de los próximos gobiernos llevará, más tarde o más temeprano,
a la clase obrera al .campo de la independencia política y el Partido
Obrero asumirá un carácter de masas, En esta·lucha el Partido Obre-
ro vuelca todas sus energías al trabajo en los sindicatos, para con-
vertirlos en órganos reales de la clase obrera (l\oy usurpados por
una burocracia propatronal), donde rija la democracia sindical y la
independencia respecto al Estado y los patrones.

7- La agonía mortal del capitalismo se expresa no sólo en la


economía sino en la política. En todo el mundo el imperialismo
dirige una guerra implacable contra las naciones oprimidas; ahí
están las naciones centroamericanas, el pueblo palestino, Lfbano,
Chad y los negros de todo el cono sur de Africa. Las masacres de
los Pinochet, de los Stroessner, etc. también van a la cuenta del
imperialismo "democrático" que los sostiene. La Nación Argentina
ha conocido directamente la política internacional del imperialismo
en la guerra de Malvinas, que ha producido un despertar antiimpe-
rialista análogo al de las invasiones inglesas de 1806-7 -estas últi-
mas fueron el preludio de la revolución de Mayo. Las masas argenti-
nas han ingresado directamente a la lucha de emancipación nacio-
nal de América Latina y han experimentado en carne propia la
incapacidad de la burguesía argentina, así como de las fuerzas
armadas y partidos políticos de ésta, para sostener una guerra
nacional e impulsar la movilización latinoamericana. ·
El Partido Obrero llama a los trabajadores argentinos a compro-
meterse activamente con una política internacional arttiimperialista
32
y revolucionaria, y a comprender la importancia de ésta en toda
lucha emancipadora. Los partidos patronales están devanándose los
sesos por hacer entrar al país nuevamente en la órbita del imperia-
lismo anterior a Malvinas. Se valen para esto del pretexto de la
"negociación", de la dependencia económica respecto a Londres y
de la mediación del Papa en el Beagle. El Partido Obrero plantea ~a
necesidad de eliminar al hnperialismt> dentro del país como vía pa-
ra recuperar Malvinas; plantea desechar la mediación papal y pro-
pugna un acuerdo entre los trabajadores de Chile y Argentina de-
sembarazados de sus regímenes proimperialistas; plantea apoyar ac-
tivamente a la revolución nicaragüense, salvadorefia y guatemalteca
contra la agresión norteamericana, para asestar un golpe mortal al
gendarme de nuestros pueblos. El Partido Obrero coloca en su ban-
dera el objetivo bolivariano y se declara por la unión socialista de
América Latina.
El Partido Obrero propugna la colaboración y la unidad política
del proletariado mundial contra el capitalismo mundial y sus agen-
tes. Es por eso que defiende, contra las burocracias usurpadoras en
los pretendidos países socialistas, todo movimiento de lucha del
proletariado dirigido a establecer la democracia obrera. Defiende la
lucha de los trabajadores polacos y de su organización Solidaridad
contra el Pinochet polaco y la burocracia del Kremlin. Contraria-
mente a esto el imperialismo mundial y el Vaticano salen al socorro
del represor de los trabajadores polacos, y los partidos patronales
argentinos critican el "extremismo" de Solidaridad, precisamente
porque es un ejemplo para la clase obrera de todo el mundo.

"O hundimiento nacional con gobiernos capitalistas, o emancipa-


ción nacional bajo la dirección de la clase obrera. ¡ Trabajadores de
todos los países uníos!"

Reivindicaciones
A) Por el desmantelamiento de la dictadura militar
1. Aparición con vida de los detenidos-desaparecidos. Investigación
33
del genocidio cometido, de los asesmato:s, detenciones, detencio-
nes seguidas de desapariciones, saqueos y torturas a cargo de una
comisión de parlamentarios, Madres y Familiares y representan-
tes obreros y estudiantiles. Castigo a los culpables. Libertad irres-
tricta de organización política.
2. Investigación, incluyendo a representantes de los soldados ex-
combatientes, de la guerra de Malvinas.
3. Investigación de las responsabilidades por el golpe de 1976. Cas-
tigo a sus responsables. Nacionalización de los grupos econónú-
cos que financiaron e instigaron el golpe núlitar.
4. Revisión integral de la legislación dictatorial y anulación de sus
efectos jurídicos.
5. Desrnantelanúento de todos los organismos represivos y de inte-
ligencia interna.
6. Remoción de los jueces colaboradores con la dictadura. Juicio
político a los jueces y a los funcionarios jerárquicos de la buro-
cracia estatal.

B) Por la conquista de la democracia política


1. Libertad a todos los presos políticos. Retomo de los exilados.
2. Elección por sufragio universal de los jueces, funcionarios del es-
tado y jefaturas políticas de las fuerzas armadas. Revocabilidad
de los mandatos públicos. Salario no mayor al de un obrero es-
pecializado. Supresión de todo tipo de beneficios extraordina-
rios a ex-funcionarios civiles y militares.
3. Derecho no sólo a elegir, sino también a ser elegidos, para los
mayores de 18 años.
4. Extensión de los principios de la democracia a las fuerzas arma-
das. Derechos políticos y sindicales para soldados, suboficiales y
oficiales. Servicio militar de tres meses para todos. Salario para
los soldados. Investigación y drástica reducción de los presupues-
tos militares.
5. Reemplazo del sistema de ejército permanente por un sistema de
participación universal de la población, para garantizar la inde-
pendencia nacional.
34
6. Posibilidad de legislación popular directa, por medio del derecho
de iniciativa, de veto y de petición de referendum.
7. Prohibición de toda ingerencia estatal en los sindicatos.
8. Separación de la Iglesia del Estado. Supresión de todos los gas-
tos públicos con fines religiosos o eclesiásticos.
9. Abolición de todas las leyes que pongan a la mujer en inferiori-
dad con respecto al hombre (ejemplo, patria potestad). Derecho
al divorcio. Acceso gratuito a los medios anticonceptivos y dere-
cho al aborto gratuito.
!O.Abolición de la censura, libertad de prensa y difusión. Naciona·
lización, bajo control obrero, de los medios de impresión, y ce·
sión gratuita para todas las organizaciones poüticas, sociales,
culturales y gremiales. Cesión de canales de televisión, estaciones
de radio a las mismas organizaciones.
11.Autonomía y cogobiemo universitarios. Ingreso irrestricto. In·
greso a la Universidad para los trabajadores adultos. Derecho a la
enseñanza hasta los 18 años. Enseí'lanza estatal única, laica y gra-
tuita.
12.Convocatoria de una Asamblea Constituyente soberana y demo-
crática. Asambleas constituyentes en todas las provincias, para
poner en vigencia los principios federales y la aut onomía de los
municipios.

C) Poner fm a Ja miseria y Ja catástrofe económica


1. Salario mínimo equivalente al costo de la canasta familiar (inclui-
dos los trabajadores agrícolas y domésticos). Indexación de los
salarios. 82 por ciento móvil para los jubilados. Reincorporación
de los despedidos. Reparto de las horas de trabajo entre la totali·
dad de los trabajadores sin afectar los salarios. Reducción de los
alquileres al 1O por ciento de los salarios. Censo e inmediata ocu-
pación de las viviendas vacías. Condonación de las deudas hipo-
tecarias. Vigencia del Estatuto del Docente. Medicina gratuita,
estatizando los servicios médicos, hospitalarios y clínicos, y la
elaboración de medicamentos, bajo la dirección de los trabajado-
res. Educación gratuita, eliminación de la arancelización. Aboli-
35
ción de los impuestos que gravan el consumo popular y su sus-
tución por un impuesto progresivo a las grandes fortunas. Cesión
de las tierras ocupadas en villas de emergencia y asentamientos.
2. Cese del pago de la deuda externa hasta su completa investiga-
ción. 'Eliminación, con ese fin, del secreto comercial; apertura de
los libros de las grandes empresas. Control obrero de la produc-
ción. Elección de comités de fábrica.
3. Nacionalización de la banca y establecimiento de un sistema de
contabilidad nacional. Por el abaratamiento del costo de vida:
nacionalización de los monopolios y del comercio exterior y ma-
yorista. Nacionalización de la tierra y fomento de la coopera-
ción de chacareros y campesinos.
4. Vigencia de las 6 horas para el trabajo insalubre. Restitución de
los aportes patronales jubilatorios. Vigencia efectiva de la jorna-
da de 8 horas. Prohibición del trabajo industrial para los meno-
res de 18 años; derecho de los jóvenes al trabajo educativo, con
el cobro de un salario.

D)Por la independencia y democracia sindicales


1. Normalización de los sindicatos por medio de asambleas genera-
les. Mandato de un año para los cargos sindicales. Revocabilidad
de mandatos por asamblea. Control obrero de los fondos sindi-
cales. Por una CGT única elegida por un congreso de delegados
de fábrica. Derecho sindical a veto contra los despidos. Inmuni-
dad de los delegados sindicales. Vigencia de la soberanía sindical
expresada en asamblea contra los arbitrajes obligatorios del esta-
do. Sueldo de dirigentes sindicales rentados no mayor al salario
que percibían en su lugar de trabajo. Retorno periódico de los
dirigentes sindicales rentados a sus lugares de trabajo.

E) Por la independencia nacional y la unidad antümperialista de


América Latina
1. Confiscar la propiedad imperialista británica.
2. Denuncia del tratado interamericano de Río de Janeiro. Separa-
ción de los agregados militares imperialistas.
36
3. Defensa incondicional de la revolución centroamericana contra
la agresión yanqui.
4. Por un pacto de los trabajadores de Chile y Argentina contra el
imperialismo y los gobiernos proimperialistas, por la unidad So·
cialista de los dos países y de América Latina.

Setiembre de 1983

37
- Qué propone el Partido Obrero

Salario

El llamado "ingreso del trabajo" ha caído al 30 por ciento del


ingreso nacional, comparativamente al 43 por ciento que eXistía en
1974/75, o al 75 por ciento como ocurre en Estados Unidos. Esto
significa que el beneficio del capital ha pasado del 57 al 70 por
ciento del ingreso nacional en los últimos nueve años. Esta reduc-
ción salarial ha sido una de las funciones económicas capitalistas
esenciales del régimen militar (combinada con Ja in tensificación del
trabajo). El Partido Obrero propone un salario mínimo equivalente
a la canasta familiar, indexado con la inflación. El gobierno y los
patrones dicen que no tienen dinero para ello. Entonces que dejen
de pagar la deuda externa y que cesen los descomunales subsidios
externa privada y ha "licuado" el 80 por ciento de la deuda privada
interna).

Jornada de trabajo

La jornada laboral de las ocho horas no existe en la práctica, ya


38
que ni siquiera con horas extras se puede llegar a fin de mes. ¿Han
pensado en el dafio a la familia que ésto provoca, los clericales y
patronales defensores de aquélla? Debe garantizarse un salario equi-
valen~e a la canasta familiar sobi.:e la base de las ocho horas y del
respeto al sábado inglés. Pero mientras persista la desocupación el
PO propugna la reducción de la jornada laboral, sin afectar el sala-
rio, para incorporar a la producción a los desempleados. ¿No debe
tener la economía un fin social? El PO entiende que esta reivindi-
cación sobre la jornada laboral debería ser la base de un gran frente
único de los partidos antiimperialistas y de los sindicatos.

Vivienda

En los últimos veinte afios el número de unidades de vivienda


aumentó en un 75 por ciento, mientras que la población creció sólo
un .40. por ciento. El 4éficit de viviendas sin embargo, aumentó.
¿Cómo se explica esto? Es que la ley del beneficio capitalista lleva
a construir viviendas para los ricos, no para los pobres. Sobre 8,19
millones de viviendas en 1980, 1,1 millones estaban desocupadas.
Hoy la situación es mucho más grave: medio millón de deudores
hipotecarios sin posibilidad de pagó, más de un millón de inquilinos
que no pueden pagar sus alquileres; 45 por ciento de las viviendas
sin agua corriente y 75 por ciento sin cloacas. Ante esta catástrofe
el PO plantea: reducción de los alquileres al 10 por ciento de los
salarios; condonación de las deudas hipotecarias; requisición de las
viviendas desocupadas; plan de viviendas populares a cargo del Esta-
do con control de los trabajadores; nacionalización del suelo ur-
bano.

Alquileres

La propiedad del suelo y el monopolio de la construcción son


una fuente de colosales beneficios capitalistas. Para el pequeño pro-
39
pietario es una débil defensa contra la inseguridad, como lo de-
muestran los impuestos y táSaS confiscatorias. El beneficio capita-
lista exige que exista una demanda insatisfecha y creciente, por eso
no le interesa superar el déficit de vivienda.
El Partido Obrero ante esto plantea: a) hay que terminar con el
superbeneficio capitalista, cuya contrapartida es la inseguridad de
la población; b) hay que crear un desarrollo económico no capita-
lista, capaz de brindar seguridad real, no la ficticia de la pequeffa
propiedad. Es en función de esta concepción que plantea la reduc-
ción inmediata de los alquileres, combinada con un aumento sus-
tancial del salario real y la plena ocupación, y con el gravamen pro-
gresivo a la gran propiedad y la. desgravación de la vivienda única.
Con este programa se logrará la unidad de los obreros con los
pequefios propietarios.

Inflación

La inflación actual es el fruto de los enormes subsidios a los


capitalistas nacionales y extranjeros, que se traduce en la emisión
de moneda. Los intereses (indexados) de la deuda pública total
(externa e interna) son de 8.000 millones de dólares anuales, y son
financiados por el 'aanco Central. Los capitalistas endeudados han
dejado de pagar, esto, a partir de la estatiiación de la deuda privada
por el gobierno militar. En este cuadro de bancarrota fmanciera se
inserta la especulación que lleva los precios a las nubes.
La única vía para acabar con la inflación es terminar con los sub-
sidios al capital y con el pago de la deuda usuraria, tanto interna
como externa. Si a esto se suma una reducción del 80 por ciento de
los gastos militares tendremos, por primera vez, un gobierno barato.
A partir de esto deberá nacionalizarse el comercio interior mayoris-
ta, bajo un estricto control de los trabajadores. Finalmente, corres-
pondería abolir los impuestos indirectos al consumo popular y
reemplazarlos por impuestos directos a los beneficios y progresivos
a las fortunas.
40
Con~rol de precios

El control de precios bajo el capitalismo es un engafio. A él re-


curren los demagogos patronales para ofrecer una imposible
conciliación entre capitalismo y vida barata. El fracaso del control
de precios desprestigia las medidas intervencionistas y lleva de nue-
vo a Ja libertad capitalista más absoluta. El Partido Obrero no pre-
gona utopías ni callejones sin salida. Llama a la clase obrera a luchar
por la abolición del secreto comercial, por la apertura de los libros
de las empresas y por el control obrero de la producción.
Esto impedirá la carestía, (al mismo tiempo que el desabasteci-
miento) y dará viabilidad al control de precios. Pero todavía más:
permitirá una asignación democrática de los recursos económicos
mediante el establecimiento de una contabilidad nacional, a partir
del control obrero.

Central obrera y obras sociales

Por una central obrera única y democrática. Prohibición de in-


tervención de las organizaciones sindicales inferiores por las supe-
riores. Elimináción de la burocracia: elecciones anuales, revocabili-
dad, control de los fondos por los trabajadores, salario del funcio-
nario sindical igual al del convenio de su sindicato. Independencia
total del Estado, prohibición de todo tipo de ingerencia del
Ministerio de Trabajo. Cotizaciones cobradas directamente por los
sindicatos. Un delegado cada treinta obreros. Protección del dele-
gado sindical contra los despidos. Asambleas generales para norma-
lizar los sindicatos. Desconocimiento de lo actuado por las comi-
siones normalizadoras nombradas por la dictadura. Derecho de
huelga y de formación de piquetes, prohibición de despidos por
causas gremiales o políticas.
Las obras sociales deben volver a los sindicatos, pero deben estar
dirigidas por una .comisión independiente de la dirección sindical.
El control obrero de los fondos sindicales debe vigilar que el dinero
41
de las obras sociales no sea desviado. No deben estar arancelizadas.
Las obras sociales deben integrarse como servicio, a un sistema
estatal único.

Salud

Para realizar el principio de la salud integral, el sistema de salud


debe estar a cargo del Estado. En estas condiciones se eliminará la
arancelización incluso de las obras sociales. Debe haber control
obrero. Los laboratorios deben nacionalizarse, para reducir el costo
de los medicamentos. Hay que dar un porvenir a todas las ramas de
la medicina mediante un gran presupuesto de salud, y no a través
de la medicina particular. Lo que el capitalismo socializa hacia la
miseria (proletarización de médicos) , el socialismo socializará hacia
la elevación de la actividad científica.

Deuda externa

El colosal en~eudarniento de las naciones atrasadas expresa una


relación social muy clara: la explotación de los trabajadores de esos
países por un puñado de grandes bancos internacionales. La banca-
rrota de las naciones endeudadas demuestra la completa anarquía
que caracteriza al capitalismo; coloca, asimismo, a esas naciones
ante una alternativa muy simple: desintegración nacional o desco-
nocimiento de los títulos del capitalismo financiero sobre la rique-
za y producción nacionales. La aceptación de la modificación de la
ley de· quiebras, de los seguros de cambio y el contrato con Aerolí-
neas (que compromete a toda la deuda externa y a los próximos go-
biernos) constituye el punto más alto de sometimiento colonial de
Argentina desde 1810. Primer paso: desconocimiento de todos los
compromisos firmados con el FMI y la banca internacional; segun-
do paso: investigar la deuda externa por la vía de la apertura de los
libros, a cargo de comités de trabajadores; tercer paso : suspensión
42
indefinida del pago de esa deuda. Perorústas y radicales confiesan
todo su carácter proimperialista cuando dicen que la deuda no pue,
de dejar de ser pagada porque ello entrafiaría el boicot internacio·
nal, ya que esto implica -no ya ceder al chantaje imperialista- sino
partir de que Ja Argentina no tiene destino sin el sometimiento a
los opresores foráneos. Todas las promesas de esos partidos de que
renegociarán en términos favorables la deuda son castillos de naipes,
ya que la relación de fuerzas es abrumadoramente favorable al im-
perialismo, y ésta sólo puede revertirse mediante la movilización na-
cional tras la consigna de suspensión indefinida de su pago .

Presupuesto

El presupuesto nacional es un instrumento político y debe defi-


nirse la estrategia a cuyo servicio se coloca. El P.O. dice que si se
paga la deuda externa e interna no queda nada para los otros ru-
bros: los intereses y la amortización anual de la deuda conjunta
equivalen al 23 por ciento del producto bruto del país, a dos veces
y media sus exportaciones y al 66 por ciento de los ingresos del
presupuesto. Sólo a partir de Ja liquidación de esta hipoteca usura-
ria se podrá hablar de un presupuesto nacional, y de la salud, la
vivienda, la educación y el desarrollo para los trabajadores argenti-
nos.

Capital extranjero

El Capital Extranjero como una fracción individual e indepen-


diente del conjunto del imperialismo no existe. No se puede legis-
lar para esos capitales individuales. Hay que hacerlo para el conj un-
to del capital financiero mundial. En estas condiciones, la única le-
gislación "eficaz" por parte de un gobierno capitalista es aquella
que :.e ~omete a las exigencias leoninas del imperialismo cuando
esto no ocurre la legislación no tiene destino. En las actuales cir-
43
cunstancias el problema "capital extranjero" es el problema de la
deuda externa. El imperialismo quiere convertir una parte de ésta
en propiedad directa sobre los recursos nacionales. Está en juego el
destino de los Estados nacionales de los países orpimidos. Por eso
el P.O. dice: fuera el imperialismo, emancipación nacional bajo la
dirección de la clase obrera.

G~nadería

La ganadería ocupa poco menos que 150 millones de hectáreas


de tierras cultivables sobre las poco más de doscientas que tiene el
país. Este solo dato demuestra el colosal parasitismo del capitalis-
mo argentino, ya que implica menor valor agregado y menor circu-
lación del capital, respecto a la agricultura. Por otro lado, la gana-
dería se encuentra en retroceso en el número de cabezas debido al
ciclo desfavorable de los precios, afectados por la reducción de la
demanda y las alzas programadas de precios, es decir, por medio de
la carestía. También pide financiación subsidiada para relocalizar la
ganadería en el litoral norte y aumentar el espacio agrícola pampea-
no; en síntesis, una reconversión que sería pagada por los trabaja-
dores. El P.O. considera que la reconversión debe ser pagada por
el capital y propugna por ello la nacionalización de la tierra.

Inundación

El primer problema en las áreas inundadas es recomponer la vida


social y familiar de los trabajadores, mediante un subsidio que les
permita reconstruir sus viviendas en lugares no inundables y en con-
diciones decorosas. Esto impone la expropiación por utilidad pú-
blica de las tierras necesarias. De otro lado es necesario poner en
marcha un plan de control de las inundaciones, lo que significa no
sólo obras de regulación sino también la preservación del equilibrio
ecológico y la defensa del medio ambiente y de los recursos natura-
44
les no renovables. Desde ya señalamos que la defensa de la naturale-
za es incompatible con el capitalismo, que se caracteriza por la de-
predación. El PO también plantea la unidad de lucha con los traba-
jadores de Brasil y Paraguay para combatir las inundaciones y para
impulsar la colaboración en el aprovechamiento de los ríos sobre la
base del interés popular.

Energía
En el rubro energía el desastre no puede ser mayor, y esto prue-
ba la caducidad de la clase capitalista dirigente. Un país con enor-
mes recursos hidroeléctricos y con necesidad de dominar sus ríos,
depende totalmente de los hidrocarburos -un recurso relativamen-
te más caro. Las grandes concesiones petroleras no han logrado im-
pedir el déficit de combustibles, que se manifestará en gran escala
en caso de reactivación. Las obras de hidroelectricidad (escasas)
dan lugar a colosales beneficios para los pulpos extranjeros y a toda
suerte de corruptelas. Entretanto el consumo de gas y nafta se en-
carecen mientras los yacimientos queman .el gas gratis. El desarrollo
de la industria petroquímica está paralizado. YPF ha servido como
instrumento de la sub-oligarquía financiera, quien la usó para ha-
cerse de dólares baratos que represtaba a tasas usurarias. El conjun-
to de las empresas estatales está en bancarrota. Medidas: investigar
la deuda de YPF. Investigar a las compañías privadas de petróleo y
proceder a su nacionalización. Plan nacional único de desenvolvi-
miento de la hidroelectricidad. Revisar la participación de las pro-
vincias en los recursos energéticos, en el marco de una reformula-
ción del federalismo, que asegure la plena vigencia de la democracia
política provincial.

Industria

La industria argentina presenta un panorama desigual, tanto


45
desde el punto de vista de su capacidad inutilizada como de su
grado de obsolescencia.
El Estado se ha hecho cargo de la deuda privada con los bancos
y esto ha servido muy poco para la reactivación; es decir que se· ha
creado una hiperinflación sin contrapartida. Frente a esta situación
la burguesía plantea dos clases de respuesta. El peronismo y el radi-
calismo propugnan elevar el consumo para usar la capacidad ociosa;
el MID y Alsogaray propugnan una enérgica devaluación para a-
traer capitales del exterior. Ambas pueden provocar una reactiva-
ción momentánea pero nunca la superación de la crisis. La reactiva-
ción radical-peronista habrá de chocar con la falta de inversiones
(pues éstas se producen cuando la ganancia tiende a crecer a media-
no plazo) y con la necesidad de pagar la deuda externa. El entre-
guismo desarrollista-liberal provocará una carestía descomunal sin
alterar la ausencia de inversiones extranjeras directas. La reactiva-
ción radical-peronista llevará a la devaluación que propugnan los
desarrollistas. En poco tiempo se marchará a los planos clásicos de
austeridad y desnacionalización de la economía. El Partido Obrero
toma como punto de partida la necesidad de suspender el pago de
la deuda usuraria y ejecutar una enérgica centralización de los re-
cursos nacionales. Para ello hay que nacionalizar la banca y el co-
mercio exterior (con lo que se creará un pool de divisas) y estable-
cer el control obrero de la producción, para poder establecer una
planificación democrática nacional. A partir de estas medidas de
emergencia, el PO propugna una_reorientación económica hacia A-
mérica Latina, en estrecha relación con la lucha antiimperialista de
nuestros pueblos.

Educación

El PO defiende el siguiente planteo: educación obligatoria hasta


los 18 años, estatai, gratuita y laica. Es decir que reclama la elimi-
nación de aranceles y la eliminación de la educación capitalista
privada y eclesiástica, que además subsidia el Estado. Propugna
46
un salario-escolaridad equivalente al 50 por ciento del salario míni-
mo. Postula la· formación politécnica, pero se opone a toda limi-
ción al ingreso a la Universidad y a la graduación en todas las
carreras. Denuncia el compromiso de todos los partidos con el clero,
a pesar de que éste co-gobiema con la dictadura militar. Denuncia
la oposición de esos partidos a la autonomía y al cogobierno de la
Universidad, como parte de una estrategia antidemocrática que
tiene por objetivo el limitacionismo. Reclama el retomo de los
docentes exiliados y concursos libres. Reivindica el derecho al
ingreso a la Universidad de todo obrero adulto que haya completa-
do la escuela primaria.

Universidad

El P.O. propugna la autonomía y el cogobierno para la Universi-


dad, para lo cual debe autoconvocarse la Asamblea Universitaria y
de ningún modo esperar una ley del congreso, que será, indefecti-
blemente, restrictiva de la autonomía, como ya ocurriera con la
ley Taiana. El P.O. rechaza el concepto de superpoblación estudian-
til o profesional, ya que esto vale sólo para el capitalismo que
tiende a la desocupación en todas las áreas. De ahí que estemos en
contra de todo li.mitacionismo, y seamos partidarios de planes de
estudio integrales, que capaciten cultural y políticamente, además
de profesionalmente, a la juventud. Deben volver los exiliados, y
junto a los concursos debe establecerse la cátedra paralela, para dar
opciones políticas y científicas a los estudiantes. No debe haber
arancel, pues la educación es una necesidad nacional básica. Para
promover el ingreso de los trabajadores, dos medidas: enseñanz.a
obligatoria hasta los 18 años, y acceso del obrero adulto a los cur-
sos universitarios. Deben retomar los exiliados y participar de los
concursos. Hay que desmantelar el aparato educacional de la dic-
tadura, y en esto figura la enseñanz.a corrompida de los institutos
capitalistas y la oscurantista de la Iglesia.
47
Divorcio, aborto, patria potestad

Por una ley que garantice el divorcio mediante trámite sencillo


y gratuito. Consulta a las organizaciones femeninas y a los sindica-
tos, con la finalidad de establecer un régimen de protección para
la mujer y los hijos. Por la obligación de todos los centros de traba-
jo y estudio a mantener guarderías, a ser usadas por el padre o la
madre. Promoción por el Estado de los servicios domésticos (lavan-
derías, etc.). Salario para el ama de casa a cargo del Estado.
Por el derecho al aborto gratuito, habilitando todos los servicios
necesarios de la salud pública. Por la difusión de los anticoncepti-
vos y su distribución gratuita. Por la protección a la maternidad:
garantía en el empleo por dos afios o subsidio alternativo. Salario
por hljo equivalente al 50 por ciento del mínimo.
Por la patria P.otestad compartida e indistinta.

Censura

Para abolir la censura no sólo hay que suprimir a la dictadura


sino también al monopolio capitalista de los medios de difusión.
Deben proveerse gratuitamente los medios de impresión y deben
cederse gratuitamente las estaciones de radio y los canales de tele-
visión a las organizaciones culturales y de los trabajadores. Las
autoridades de los medios deben elegirse por sufragío universal y
deber ser posible su revocación. La publicidad debe servir sólo a la
difusión tecnológica y deberá proscribirse cualquier manifestación
de desigualdad o desprecio hacia la mujer, los indígenas, los otros
pueblos y las otras razas. Los medios de comunicación deben estar
al servicio de la más completa libertad de propaganda y agitación
política, con la sola excepción del fascismo, el racismo, el machis-
mo y el oscurantismo.

Desmantelamiento de la represión

El P.O. se opone a toda ley o institución que refuerce al Estado


48
político actual y al sistema represivo. Lo que está a la orden del día
es el desmantelamiento del i¡parato de la dictadura y el enjuicia-
miento de sus integrantes. la lucha oontra el terrorismo fascista
debe basárse en la movilización popular, pues el Estado burgués es
cómplioe de este terrorismo. El terrorismo antirrevolucionario de
"izquierda" florece cuando la conciencia revolucionaria y la inde-
pendencia política de las masas no se ha desarrollado. Para acabar
con aquél, hay que desenvolver esta última. Con un pueblo movili-
zado que lucha por el poder político, el terrorismo antirrevolucio-
nario de "izquierda" es un hecho sin relevancia política. Los llama-
dos terroristas de ultraizquierda se encuentran hoy apoyando a la
"institucionalización" y a los partidos patronales. Actúan antirre-
volucionariamente y, cuando es así, los partidos democrático-
burgueses no se ofenden para nada con ese apoyo.

Por la causa de "Madres" y "Familiares"

El P.O. defiende integralmente las reivindicaciones de Madres y


Familiares, es decir, aparición con vida y castigo a los culpables.
Pero señala: el actual proceso de "institucionalización" no dará
satisfacción a esos reclamos. El gobierno constitucional relevará a la
dictadura en la tarea de impedir el esclarecimiento de lo ocurrido.
Sólo un gobierno obrero y de los trabajadores, que sólo puede sur-
gir de una excepcional movilización histórica de los explotados,
dará satisfacción a estos reclamos.

Asamblea Constituyente
El P.O. postula la convocatoria a una Asamblea Constituyente, ,
con la finalidad de decretar todas las medidas necesarias al desman-
telamiento de la dictadura militar, es decir, desmantelamiento de
los aparatos represivos, investigación de todo lo hecho por el régi-
men, desconocimiento de su legislación, remoción de los jueces
49
y nacionalización de los grupos económicos que gestaron el golpe
·del '76 y fueron sus principales beneficiarios. Asimismo, debe con-
sagrar la independencia del país, declarando la inalienabilidad de la
riqueza nacional y desconociendo todas las ataduras con el imperia-
lismo. Debe eliminar el latifundio, nacionalizando la tierra. Debe
establecer la democracia política mediante la elección de todos los
cargos políticos, incluidos los jueces y la jefatura de las fuerzas
armadas; el derecho de revocación ; el derecho de legislación popu·
lar, de iniciativa y de veto; establecimiento de un parlamento eje-
cutivo, renovable anualmente, y revocable; defensa nacional por
medio de la instrucción militar y el armamento de toda la pobla-
ción; etc. Formación de un comité obrero y parlamentario para
lograr la aparición de los secuestrados y la investigación de los
crímenes cometidos por el régimen militar.
No a la fonnación de unas fuerzas armadas de volunta1ios
remunerados. Servicio militar obligatorio de 3 meses. Derechos
sindicales y políticos para la tropa, la suboficialidad y la oficialidad.
Nominación de representantes de la ciudadanía en todas las unida-
des militares. Adiestramiento periódico de la población en el mane-
jo de las armas y e.n la defensa nacional.

Malvinas
Ninguna negociación nos va a devolver las Malvinas, por el con-
trario, terminará legalizando la ocupación imperialista. La "solu·
ción" es una política de hostilidad al imperialismo, que lo liquide
como factor dominante en el territorio argentino, que solidifique
la unidad antiimperialista y que pennita lograr una unidad combati-
va (no de palabra) de AméÍica Latina. El imperialismc yanqui está
estructurando un sistema de bloqueo naval desd~ el Caribe a la
Antártida, por los dos Océanos. Aquí se ve que nuestra causa de
Malvinas es una causa latinoamericana .. Recuperaremos por las
armas a Malvinas c~do hayamos logrado aislar al imperialismo, en
alianza con la clase obrera mundial y cimentando la unidad antiim-
perialista de América Latina.
50
Beagle

La llamada solución papal no es tal, es sólo un artificio, y como


artificio es fuente de guerras y conflictos. Las soberanías comparti-
das sólo sirven para conflictos dirigidos a la disputa de la copartici-
pación. En el Beagle esto es mucho más probable porque acecha la
voracidad imperialista. Un arreglo precario servirá para provocacio-
nes bélicas, cuando el imperialismo quiera usar a un país contra el
otro por razones políticas. Una guerra tampoco traerá la paz, será
el motivo de la guerra siguiente. Lo peor es que dividirá a nuestros
pueblos, y por eso significará un retroceso histórico del movimien-
to antiimperialista. Por eso, el P.O. propugna la unidad de los traba-
jadores de Chile y Argentina, contra sus burguesías y contra el im-
perialismo, en la perspectiva de la unidad política de ambos países
en una Federación. Para Chile y Argentina, como para toda las pen-
dencias territoriales en América Latina, la única salida es la unión
de sus trabajadores contra el imperialismo, por la unidad socialist a
de América Latina.

Unidad Revolucionaria de América Latina

El P.O. propugna una política de unidad revolucionaria de los


pueblos de América Latina contra el imperialismo. Considera que el
"tercermundismo" y el "no alineamiento" son expresiones in1pO-
tentes de las burguesías nacionales para negociar un mayor espacio
en la política y economía mundiales. La "tercera posición" capitu-
la todos los días ante el imperialismo en un océano de proclamacio-
nes histéricas. Puede coquetear con los burócratas totalitarios de
Moscú, y hasta actuar como instrumento d.e éstos, pero concluyen
igual capitulando ante el imperialismo (Egipto, Zimbabwe, por e-
jemplo) . Es necesario que se unan los explotados, no hay que con-
fiar en los explotadores nativos. Es con esta orientación que la ta-
rea de la hora es la defensa de la revolución centroamericana, con-
tra la agresión yanqui. No por eso debe dejarse de lado la moviliza-
51
ción solidaria en el·Cono Sur contra las dictaduras y sus maniobras
"institucionalizadoras", la solidaridad con el pueblo palestino y el
apoyo a "Solidaridad" contra el Pinochet polaco.

Octubre de 1983

52
Respuestas al diario 'la Nación ..

- ¿Quiénes serán para su gobierno los interlocutores de las Fuer-


7.88Armadas? ¿Los comandantes en jefe o los jefes de Estado Mayor
General? ¿Restauraría la figura del ministro o secretario militar
como vocero de cada una de las fuerzas militares en el gabinete na-
cional?
-Como consecuencia del reiterado fra~so de los ciclos militares y
de la capitulación de la camarilla militar ante la flota británica se ha
configurado en la Argentina una crisis de carácter histórico en las
relaciones entre las fuerzas annadas y el EStado como un todo. La
burguesía nacional y hasta el imperialismo viven extraordinariamen-
te confundidos esta situación y sólo atinan a salidas de emergencia,
como lo son indudablemente las próximas elecciones. Los golpes
militares han sido intentos para superar la incapacidad de la burgue-
sía para dirigir a la Nación con métodos constitucionales, lo que se
olvida frecuentemente. Los gobiernos militares ensayaron el nacio-
nalismo y el entreguismo, dos variantes del desarrollo capitalista y
de fortalecimiento del Estado. Los militares procuraron actuar co-
mo una delegación de la Nación frente al imperialismo ( 1943-45/ 55)
y, ante su fracaso, como delegación del imperialismo ante la Nación
53
(las distintas variantes gorilas). Pero estos extremos no fueron más
que alternativas propias de una misma clase social, la burguesía ar-
gentina. El fracaso de esta clase y la consiguiente descomposición
del Estado se reflejan en el hecho extraordinario de que la Argenti·
na ensayó hasta su agotamiento más absoluto tanto el ciclo civil co-
mo el militar. Dentro de estos términos se trata de una crisis sin so-
lución, porque resulta de la impasse histórica de la clase capitalista
dominante, que ha fracasado como clase dirigente. Las reales alter-
nativas (que hay que diferenciar de lo episódico) son: o coloniza.
ción completa del país por parte del imperialismo, el que se encar-
gará de militarizar cohesionadamente al Estado, o gobierno obrero
y de los trabajadores, el que introducirá una democratización nun-
ca vista de las relaciones políticas y conquistará la independencia
nacional. El destino de las fuerzas armadas está jugado en estas al-
ternativas. Los hombres que han elegido la vocación de las armas
para usarlas al servicio de la Nación deberán comprender que no
existe una salida "institucional" a la actual situación y que el des-
tino nacional está ligado a la transfonnación nacional y social diri-
gida por la clase obrera. Sólo en este caso las armas se pondrán al
servicio de la Nación como una tarea del pueblo en armas. Corno
planteo transitorio en el momento presente, el Partido Obrero re-
clama: investigación de los siete años de gobierno militar y de las
clases y grupos que le sirvieron de sustentación; desmantelamiento
del aparato de la dictadura; servicio militar obligatorio de tres me-
ses y derechos sindicales y políticos para la tropa y suboficialidad;
ruptura de todos los acuerdos militares con las potencias imperia-
listas.

Desaparecidos

-¿Cómo se resolverán en su gobierno los problemas pendientes


por el tema de los desaparecidos? ¿Sólo a través de la Justicia? En
todo caso, ¿de qué Justicia? ¿De la justicia civil o de la justicia nú-
litar?
- Pasarle Ia esponja a lo ocurrido con los desaparecidos no es,
54
por cierto, la forma de poner en pie a la democracia política. Sin
embargo, ésta es la actitud de los llamados partidos democratizan-
tes. Se busca asentar al período constitucional en un compromiso
con los responsables de estas desapariciones, y aquí nos referimos
tanto a los militares como a las clases sociales que impulsaron y sus-
tentaron el golpe del 76. Cuando en un país se perpetra semejante
genocidio es la clase dominante de ese país la que tiene que ser sen-
tada en el banquillo de los acusados. El carácter de una época lo da
la clase que dominó la economía y la sociedad de esa época. El Par-
tido Obrero hace suyos los reclamos de los Movimientos de Madres,
Abuelas y Familiares ("aparición con vida y castigo a los culpables")
porque se trata de una reivindicación nacional. Esta reivindicación
debe servir para impulsar la movilización de los trabajadores. Es en
función de esto que proponemos una comisión de parlamentarios;
de Madres, Abuelas y Familiares; de las organizaciones obreras, es-
tudiantiles y profesionales, que investigue lo ocurrido y sancione a
los responsables. Con independencia del papel que en esto se quiera
atribuir a la Justicia, el Partido Obrero lo califica como una cuestión
política que sólo puede encararse políticamente con el concurso de
la movilización de masas. Desde ya advertimos que la burguesía y
sus partidos obstaculizarán los esfuerzos de esclarecimiento, por lo
que la suerte de éste dependerá de que los trabajadores inicien una
acción históric3. nueva rompiendo con los partidos burgueses.

- ¿Cree usted que existen posibilidades de que haya un rebrote


subversivo? En todo caso, ¿cuáles serían los instrumentos de lO!
que se valdría para prevenir y combatir la subversión?
-Cuando una clase social explotadora es incapaz de impulsar el
desarrollo nacional; cuando, por este motivo, transtorna todo el e-
quilibrio precedente entre las clases sociales; cuando, para salir de
su in1passe, esa clase dirigente del Estado no vacila en someterse a
las más leoninas imposiciones del imperialismo -sin la menor con-
sid~rar;ión por la situación de los explotados-; cuando, para resol-
ver su propia crisis económica y aún acrecentar sus beneficios en
medio de la catástrofe, el gran capital no vacila en saquear al Estado
55
(no pagando impuestos, recibiendo subsidios, "licuando" su deuda
externa e interna, fraguando contablemente su realidad patrimo-
nial); cuando esto ocurre, la subversión es la forma "normal" de ac-
tuación de todas las clases sociales, y en primer lugar de los que es-
tán en el gobierno. Lo que hay que distinguir es la subversión antio-
brera y antinacional de la popular y antiimperialista, y darle una o-
rientación y un cauce realmente transformador a esta última. El
Partido Obrero no va a contrariar nunca, y menos a enfrentar, la re-
beldía popular, se esforzará, por el contrario, para que tenga un ca-
rácter de masas; para que no se disperse en la reacción o terrorismo
individual o de grupos, y para que tenga una dirección y una estra·
tegia obrera y socialista. Al mismo tiempo, el Partido Obrero des-
taca la enorme importancia de terminar con la subversión contrarre-
volucionaria (desmantelar a la dictadura y a sus grupos sociales de
sustentación). En caso de amenaza golpista o .golpe militar, el Parti-
do Obrero se unirá a sus ádversarios burgueses constitucionales para
favorecer la acción práctica de aplastamiento del golpe. La preten-
sión de elaborar una legislación anti-subversiva que sirva igual y e-
quitativamente para reprimir la subversión imperialista y la subver-
sión (es decir, movilización y lucha} popular, es una impostura. No
es posible colocarse al margen de los conflictos que desgarran a una
sociedad, y mucho menos en épocas de crisis. En las condiciones de
un Estado dominado por los capitalistas y sometido al imperialismo,
una legislación represiva que apunte en todas direcciones servirá só-
lo para la represión popular. El Partido Obrero se opone a todo lo
que signifique acrecentar la fuerza represiva del Estado.

- ¿Qué camino seguirá su gobierno respecto de las Malvinas?


-La reivindicación "simbólica" de Malvinas durante 160 años,
se ha transformado en una reivindicación crucial. Desde Malvinas,
convertida en base de la OTAN, se amenaza nuestra existencia na-
cional, pues a no dudarlo que se usará como coacción suplementa-
ria para que paguemos la deuda externa en los términos fijados por
la banca y el FMJ y como un eslabón de la cadena de bloqueo naval
que está montando el imperialismo norteamericano desde el Caribe,
56
en función del aplastamiento de la actual revolución centroamerica-
na y de la latinoamericana en general. Pero Malvinas no puede ser
recuperada por la burguesía, que capituló miserablemente en 1982,
sin osar tomar ninguna medida profunda contra el imperialismo a
pesar de que estaba en juego la Nación. La estrategia de la clase
obrera para recuperar Malvinas es la misma que su estrategia políti· .
ca general: 1} wúr a los explotados del país y de América latina en
un frente revolucionario, para privar al imperialismo de toda base
social, económica y política en el continente, y 2) aislar internacio-
nalmente al imperialismo mediante la unión de la clase obrera mun-
dial. Es como parte de esta lucha que Malvinas podrá ser recupera-
da. Las propuestas negociadoras de los Luder, Alfonsín o Alende, o
seguirán el camino tradicional de la frustración o concluirán en la
asociación de Argentina al dispositivo bélico de la OTANº - pero
esto ya será obra de otro golpe militar.

Informe Malvinas

- ¿Daría su gobierno a conocer todas las actuaciones producidas


con motivo de la guerra de las Malvinas, si es que antes no han sido
puestas en conocimiento de la opinión pública?
- Ni dudar que daríamos a conocer todas las investigaciones e
iniciaríamos otras con la presencia de los ex combatientes. ¡Qué
más saludable que esa investigación y ese debate para el desarrollo
de la conciencia nacional y antiimperialismo del pueblo argentino
y, por lo tanto, para poner en pie a la Nación contra la coloniza-
ción imperialista! El fracaso del alto mando en Malvinas es una lá-
pida colocada sobre toda la burguesía, que se pretende clase nacio-
nal. Hoy, los que apoyaron demagógicamente a Galtieri en abril de
1982, se baten vergonzosamente en retirada porque necesitan el
apoyo yanqui para llegar constitucionalmente al gobierno. Hay que
hacer la investigación para sacar a luz todo esto y para sacar a luz la
conducta anti-nacional en la propia tierra malvinense, donde nues-
tros soldados fueron tratados peor, por sus jefes, que los enemigos
57
imperialistas. Se reveló en esta conducta que, para los explotadores,
es más peligroso el trabajador argentino que los portaviones impe-
rialistas.

- ¿Pretendería gobernar durante todo su mandato sujeto a las


normas de la Constituciórt de 1853/60? ¿O propondría modificar
esas normas?
- La Constitución de 1853 ha tenido un interesante destino. No
ha servido en absoluto como guía de acción de las clases burguesas
ante los golpes militares, pero ha sido oportunamente recordada
cuando llegó el momento de sustituirlos y prevenir una revolución
popular. La burguesía argentina ha cometido el gran crimen polí-
t ico de no defender su propia Constitución, de no armarse en su
defensa, por el contrario fue ella la responsable de todos los
golpes, los que fueron debidamente avalados por la Corte Suprema.
La burguesía atgentina no tiene autoridad constitucional, como la
t iene la norteamericana, y se descubre fácilme!lte que sus repenti-
nas volteretas constitucionales no pasan de maniobras para des-
viar las luchas de las masas. Todo esto significa que la Constitución
del 53 no existe como una realidad de la democracia, y que es ape-
nas la hoja de parra que sirve para mantener en el poder y en el do-
minio de la economía a todos los golpistas. Las disposiciones de
una Constitución no sirven para nada, por brillantes que sean, si
no expresan la realidad política y no viabilizan la dominación pací-
. fica de la clase que está en el poder. La Constitución argentina es el
estado de sitio, lo demás es cuento; se saca a la Constitución del
museo cuándo el estado de sitio no da más, hasta el siguiente golpe
militar. Dadas estas condiciones la mera reforma de la Constitución
no tiene valor porque no puede tener trascendencia. Lo que el Parti-
do Obrero propone ante la completa crisis del Estado (que la ausen-
cia de orden constitucional refleja) es la convocatoria de una Asam-
blea Constituyente que no se linúte a la reforma del texto constitu-
donal sino que actúe soberanamente, es decir, como poder ejecuti-
vo y legislativo, llevando a la práctica las transfom,aciones consti-
tucionales, es decir, creando uria nueva realidad. Esas transforma-
58
ciones deben consagrar la expulsión del impérialismo del país (na-
cionalizaciones bajo control obrero) y la gestión económica y polí-
tica de los trabajadores (control y gestión obreras, autonomía mu-
nicipal y real vigencia del federalismo , revocabilidad de los funcio-
narios públicos - que deben ser elegidos por sufragio universal-, eli-
minación de la burocracia civil y militar, anulando los privilegios
económicos).

Beagle

-Con respecto al Bcagle, ¿qué haría? ¿Aceptaría su gobierno lisa


y llanamente la propuesta papal? ¿Propondría alguna modificación
a la propuesta? ¿Intentaría firmar un tratado general que abarque
todos los problemas de límites cun Chile?
- Las diferencias por cuestiones territoriales se transforman en
factor de guerra cuando esto sirve a los intereses de las clases que
gobiernan o a sus mandantes del exterior; si no hay pendencias
limítrofes se las inventa. Para conquistar la paz entre los pueblos
hay que eliminar del poder a las clases explotadoras (o burocracias
totalitarias) que buscan su afirmación política o el beneficio econó-
mico en la guerra. Si no hubo guerra en 1978, ello fue porque los
norteamericanos estaban en contra, dado que podían conducir al
desmoronamiento de dos dictaduras que le eran incondicionales.
Es por eso que ha impulsado la mediación papal, y que se esfuerza
diplomáticamente para que se llegue a un arreglo. Los lineamientos
de la solución papal son los de los yanquis, como lo prueba que
coinciden con la vieja propuesta de Alsogaray de la explotación
conjunta. Pero el problema es que esa solución papal comporta dos
elementos que llevarán oportunamente a la guerra. La primera es la
de la llamada "zona compartida", clásica fuente de futuros conflic-
tos porque soslaya la delimitación de soberanía de cada país. La se-
gunda es la desmilitarización de la región, que dejará a la flota bri-
tánica como dueña absoluta del Atlántico Sur. La firma de un tra-
tado de estas características deja en manos del tutor político y mili-
59
tar de América Latina, el imperialismo yanqui, la instrumentación
del tratado, aunque no figure formalmente como su garante. Para
el Partido Obrero la cuestión del Beagle debe resolverse en el cua-
dro de una acción política más general: la movilización de los traba-
jadores de ambas vertientes de los Andes contra la guerra, y la
Unidad socialista de América Latina. Sólo esto podrá resolver, ade-
más la salida al mar para Bolivia, el contencioso entre Perú y Ecua-
dor, entre Venezuela y Colombia, etcétera. Desde ya que nos pro-
nunciamos en favor de que cualquier tratado sea sometido a
referendum y denunciamos el secreto con el que se mantienen las
gestiones y propuestas diplomáticas. El Partido Obrero está en
contra de la diplomacia secreta, diplomacia a espaldas de los pue-
blos.

Política exterior
- ¿Continuará su gobierno actuando dentro del Movimiento de
No Alineados y , si fuera así, con qué objetivo estratégico guiará
la política exterior argentina?
- -El Movimiento de No Alineados es un bloque que sólo sirve
para las posturas declamatorias y no existe como una fuerza inde-
pendiente en la política mundial. Sus integrantes lo usan como fo-
ro, mientras arreglan bilateralmente con el imperialismo los asuntos
candentes que los afectan. El propósito inicial de este bloque
-lograr por medio de la diplomacia una redistribución del ingreso
mundial- ha concluido en estrepitoso fracaso; ahí está para com-
probarlo el saqueo que toleran pagando la deuda' externa. También
ha fracasado la pretensión de la diplomacia soviética de convertir a
este bloque en un factor de presión contra el belicismo norteameri-
cano. La burocracia rusa ha llegado tan lejos en este despropósito
que ha apoyado a los gobiernos seudonacionalistas que reprimían y
aplastaban a las clases obreras de sus países. El fracaso para formar
un "club de deudores" es la demostración cabal de que este bloque
no existe y de que sus componentes son incapaces de estructurar
una política antiirnperialista -lo que es comprensible porque repre-
60
sentan a las impotentes clases burguesas de las semicolonias-. El
'movimiento-de No Alineados puede servir como foro de denuncia a
Ja clase obrera que haya logrado constituirse en gobierno en algún
·país, pero no más. La estrategia del Partido Obrero es la unidad del
pro•etariado mundial, no la de los burgueses de los países depen-
dientes. Ni que decir que el Partido Obrero es partidario de la de-
fensa de toda nación semicolonial o sometida en lucha contra el im·
perialismo, sin importar el color de su gobierno, de igual modo co-
mo defendimos a nuestro país contra la flota, a pesar de que nues-
tro país estaba dirigido por los archienernigos de los trabajadores. Es-
tamos con los países oprimidos, por fascistas que sean sus gobier-
nos, contra los imperialistas, por democráticos que sean los de éstos.
Es que la vía de la democracia pasa por la independencia nacional.
- ¿Llamaría a coJaborar a cargos oficiales a hombres de otros
partidos? Si la respuesta es afirmativa, ¿los llamaría a título perso·
nal o por lo que repl'esenten en sus respectivos agrupamientos?
- Es muy probable que el próximo gobierno procure suplir su
debilidad (que nacerá de la cobardía con que encaran desde ya los
partidos patronales la prepotencia de los banqueros imperialistas)
con la formación de gobiernos de coalición. Para el Partido Obrero
un gobierno de coalición eficaz debe traducir la realidad de un
frente antiimperialista de todas las organizaciones de masas que
rompan con el imperialismo. Un gobierno de este tipo no podrá
surgir de las combinaciones del próximo parlamento, pues depende
de un viraje radical en el actual lineamiento poütico y partidario de
los trabajadores.

- ¿Reestructwará el Poder Judicial? ¿De qué manera?


-De la crisis del Estado no escapa el sistema judicial. Se ha llega-
do. al punto de que ese sistema no sólo está en antagonismo con los
intereses de la democracia y de los trabajadores sino que ha entrado
en choque con sus propios mandantes, como acaba de ocurrir con
el fallo de Pinto Kramer y como puede llegar a ocurrir con los re·
chazos de la autoamnistía. La prensa imperialista mundial ha pega-
do el grito en el cielo contra los jueces del "proceso" que objetan el
61
contrato de Aerolíneas. Toda torma de descomposición llega a su
punto más alto cuando se transforma en obstáculo para los mismos
que la crearon. El próximo gobierno patronal no podrá resolver
esta situación, porque para ello sería necesario que se trazara obje-
tivos de lucha consecuente y que reestructurara la Justicia en fun-
ción de estos objetivos. Se vivirán en el ámbito judicial violentos
conflictos políticos. El Partido Obrero sí tiene objetivos consecuen-
tes y es como parte de ellos que reclama la derogación del actual
sistema judicial por otro que defienda la causa antiimperialista y de
los trabajadores. Se deberáñ reformar vertebralmente los Códigos,
en función de un nuevo derecho y se establecerá la elección y revo-
cabilidad de los jueces, así como el sistema de tribunal público.
Esta transformación debe entenderse como parte de toda la trans-
formación constitucional y legislativa que corresponde a un pro-
grama de liberación nacional y social. En lo inmediato debe liqui-
darse el continuismo de la dictadura en el plano judicial, mediante
la investigación de lo ocurrido desde 1976 - a cargo de una comi-
sión parlamentaria y extraparlamentaria.

- ¿Piensa sancionar una ley general de educación? ¿Aplicará la


ley universitaria vigente? Y si no es esta ley, ¿una ley de qué carac-
terísticas? ¿Cuál será en su gobierno Ja situación de los profesores
unive!'Sitarios designados ya por concurso?
-El Partido Obrero es partidario de la enseñanza estatal, gratuita,
única y laica. Hay que desmantelar el aparato educacional montado
por la dictadura (con los ministros nombrados por la Iglesia), entre
otras cosas esto significa la anulación de los concursos universita-
rios. Habrá que implantar el cogobiemo y la autonomía universi-
tarios, por esto rechazamos la ley Taiana que autoriza al PEN a
nombrar las autoridades universitarias y proscribe la actividad po-
lítica en la Universidad. La vía para la autonomía y el cogobierno
es la convocatoria a la Asamblea Universitaria. Deben desaranceli-
zarse los estudios y nacionalizar la enseñanza privada. La injerencia
privada o eclesiástica en la educación significa dar primacía a los
objetivos faccionales contra la unidad real de la Nación y de las
62
clases trabajadoras. Los planes de estudio deben reflejar las necesi-
dades de la independencia nacional, y por esto debe liquidarse la
tutela de los intereses privados en la educación. Pero junto a los
derechos de orden democrático, plantearnos también los derechos
sociales de la educación: enseñanza obligatoria hasta los 18 años,
formación teórico-práctica y politécnica. Para esto será necesario
crear una especie de salario estudiantil que acabe con la miseria
como factor eminente de analfabetismo y deserción escolar. El
presupuesto educacional que responda a estos imperativos deberá
venir de la reducción drástica de los gastos militares, de Ja suspen-
sión del pago de la deuda ptíblica (investigarla) y del impuesto di-
. recto .a las grandes fortunas.

Libertad de prensa
- ¿De qué forma garantizará el ejercicio de la libertad de prensa
en el país?
-No existe libertad de prensa cuando ella es un monopolio ca-
pitalista (sea público o privado). La prensa tiene una función po-
lítica y cultural, pero funciona como cualquier otra industria sobre
la base de! monopolio capitalista. Las condiciones que permitirán
la libertad de prensa son las siguientes: la prensa debe dejar de
funcionar en fom1a capitalista, el papel y los medios de impresión
deben ser provistos gratuitamente a todas !as organizaciones cultu-
rales, educacionáies y trabajadoras que lo reclamt:n. Igualmente
deben eliminarse todas las formas de coacción dir~ctamente políti-
cas, y la principal de ellas es el aparato montado por la dictadura
militar.

- ¿Qu é haría con las radios y canales de televisión ya adjudica-


dos por aplicación de la ley de radiodifusión en vigor? ¿Qué pien-
sa usted de esa ley de radiodifusión y concretamente del artículo
45, inc. e, que prohfbe a ios medios gráficos y a cualquier persona
vinculada con ellos ser permisionaria de una licenciá para radio,
63
canal de televisión o servicios especiales (televisión por cable, sa-
télite, etcétera)? .
- En el caso de la radio y la televisión es todavía más necesaria la
abolición del monopolio capitalista (estatal y privado) y la cesión
de esos medios a las organizaciones trabajadoras, educacionales y
culturales. Va en ello no sólo la exigencia de la libertad de opinión
sino también la defensa cultural de la Nación y el cese de la explo-
tación comercial del ser humano bajo la forma de la chabacanería
y la pornografía, para no hablar de la idiotización de la niñez y de
la juventud. El capitalismo no sólo generaliza la condición de mer-
cancías a los productos de consumo y de producción, también lo
hace con la moral y la cultura. La televisión debe estar en manos de
los trabajadores manuales e intelectuales, para ponerla al servicio
de la causa nacional comprometida hoy por una flota de portavio-
nes y de banqueros. El inciso 45 que prohíbe a los medios gráficos
ser permisionarios de radios y canales es una confesión vergonzante
- e inútil- de la necesidad de terminar con el monopolio de los me-
dios, sólo que n o tiene en cuenta que ello no elimina el monopolio
de la clase capitalista (nacional y extranjera) como tal.

Precios y salarios
-¿Qué hará para combatir la inflación? ¿Aplicará controles de
precios? ¿Cuál será su política salarial? Si rigieran las convenciones
colectivas de trabajo, ¿qué margen dejaría a las empresas para una
política salarial hore de la tuteJa·oficial?
- La inflación actual tiene como causa la absorción por el Estado
de las pérdidas y de las deudas de la burguesía argentina. En la pre-
sente crisis, el Estado ha revelado escandalosamente su condición
de instrumento de los explotadores. El Estado se hizo cargo de la
deuda privada con los bancos; se hizo cargo del 95 por ciento de la
deuda externa privada, por aplicación de garantías directas o por
congelamiento del tipo de cambio a los capitalistas; una gran parte
de la deuda pública con el exterior tiene un carácter privado por-
64
que fue contraída para proveer de dólares a los capitalistas y no pa-
ra el uso de las empresas públicas; la deuda pública interna es un
colosal subsidio al capital porque se le pagan intereses usureros, por
los distintos bonos emitidos por el Estado; la evasión impositiva ya
llega al 80 por ciento en algunos rubros, de modo que los gastos pú-
blicos no encuentran los recursos correspondientes. Recientemente,
el subsecretario Santirso proclamó con satisfacción que el sector a-
gropecuario pampeano ya no tenía problemas de endeudamiento
- lo que es lógico porque se lo pasó todo al Estado-. No es extraño,
por todo esto, que la burguesía afirme que hay que pagar la deuda
externa, porque ya no es ella la deudora, y porque un repudio a esa
deuda conllevaría el peligro de que se repudien las deudas que el
Estado tiene contraídas con ella misma. Como en la crisis del 90, la
clase dominante impulsa la inflación para desvalorizar sus deudas y
para reducir el salario de sus trabajadores. Se ha creado, entonces,
la siguiente situación: la burguesía argentina ha resuelto, en líneas
generales, su problema de endeudamiento, mediante su transferen-
cia al Estado, quien lo descarga sobre los trabajadores por medio de
emisión de moneda y devaluaciones -es decir, inflación- . Acusar
al Estado como culpable de la inflación, presentándolo como ajeno
a la clase capitalista, es una inadmisible hipocresía. Por eso la pri-
mera medida para parar la inflación es suspender el pago de la deu-
da externa y de la deuda pública interna, investigarla, y aplicar un
impuesto colectivo extraordinario a la clase capitalista, haciéndole
asumir todo el endeudamiento que no redundó en un beneficio ge-
neral para el país o para sus trabajadores. Pero al mismo tiempo es
necesario poner un fin a la especulación contra la moneda argentina
y al acaparamiento para elevar los precios. Para esto propugnamos
el control obrero de la producción, la ·apertura de los libros de las
empresas y la abolición del secreto comercial. Este es el único me-
dio de investigación del fraude cometido contra el país y el único
método para poner fin a la especulación inflacionaria.

- ¿Qué hará para reducir el gasto público? ¿En qué proporción


lo reduciría? ¿Qué hará para desestatizar la economía argentina?
65
¿Fomentará, y en qué condiciones, la radicación de capitales ex-
tranjeros?
-Hay que eliminar los gastos públicos parasitarios e incrementar
los sociales y productivos. Los primeros son los pagos de la deuda
pública y los gastos militares, los segundos son los de la educación
salud e infraestructura. Cuando los políticos patronales atacan el
gasto público presentan las cosas al revés: revientan a la educación
y a la salud para pagar a los usureros. Todo esto vale también para
la desestatización: hay que acabar con la asunción por el Estado de
las pérdidas y deudas de los capitalistas, hay que terminar con los
subsidios al capital (esto es una desestatización progresiva), y, por
el otro lado, hay que nacionalizar los recursos, básicos y a los mono-
polios (esto, es una estatización progresista). Pero si a estas medidas
fundamentales se le incorpora la gestión obrera en la economía esta-
tal, se logrará un gran salto histórico porque se dará un golpe mor•
tal al Estado concebido como un aparato separado de la sociedad y
dominado por un puñado de capitalistas.

- ¿Cuál será la política impositiva de su gobierno? ¿Conservará


la política actual, aliviará la presión tributaria o creará nuevos im-
puestos?
-El sistema impositivo actual es un método para expropiar a los
pequeños productores y agravar la miseria de los trabajadores, a tra-
vés de dos mecanismos: el reemplazo de los impuestos a las ganan-
cias en general por el impuesto al consumo; la evasión impositiva.
Proponemos eliminar los impuestos al consumo por impuestos a las
ganancias y por impuestos progresivos a los altos ingreso&; propone-
mos poner fin a la evasión mediante el control obrero de la produc-
ción.

Nacionalización de la tierra
-- ¿Cuál será su política agropecuaria? ¿Qué opina del impuesto
a la renta potencial de la tierra?
-En un país que con 200 millones de hectáreas productivas se
producen 35 millones de toneladas de granos y. su stock vacuno no
66
llega a los 60 millones de cabezas, está claro que su régimen social
agrario es incompatible con el Jesarrollo nacional. Esto se percibe
en el otro dato del estancamiento relativo de la producción pampea-
na desde 1930. La necesidad de terminar con esta situación se refle-
ja objetivamente en los planteos de la propia clase dominante. Se
habla de impuestos a la renta potencial de la tierra, es decir que se
reconoce que los latifundistas no movilizan los recursos agrarios y
que hay que entregarlos a capitalistas más emprendedores. El pro-
blema es que esta transformación estrictamente capitalista es muy
costosa, porque esos capitalistas emprendedores exigen más garan-
tías de altos beneficios para invertir masivamente en el campo. Exi-
gen créditos baratos, un peso subvaluado, subsidios, eliminación de
la actual diversificación agrícola para concentrarse en los rubros
con mejores posibilidades de exportación. En oposición a este plan-
teo capitalista costoso para el país y para los trabajadores -y de re-
sultado incierto por la anarquía e incertidumbre del mercado capi-
talista, y por las luchas a que dará lugar entre los propios sectores
capitalistas- el Partido Obrero considera como la vía más racional
y conveniente a los intereses nacionales la nacionalización de la tie-
rra y su entrega en usufructo a cooperativas de chacareros o de tra-
bajadores.
- ¿Qué medidas se adoptarán para promover el crédito agrope-
cuario? ¿Cómo se fijarían las tasas? ¿Qué se hará a fin de lograr el
crecimiento del stock ganadero?
- Es precisamente lo dicho anteriormente lo que determinará la
política del crédito, dirigida a fomentar la cooperación entre los
productores: Pero no debe olvidarse que, con la nacionalización del
comercio exterior y mayorista, se creará un enorme excedente de
recursos que posibilitará la extensión del crédito agropecuario a ni-
veles desconocidos bajo el presente régimen. La producción gana-
dera será reconvertida a métodos industriales para liberar a la ma-
yoría de la región pampeana para la producción agrícola.
- ¿Usted piensa que debe haber una verdadera ir.dustria agroquí-
mica en el país? ¿Qué haría para lograrlo?
- El impulso a la agroquímica sólo es posible con una política
67
de independencia nacional, no en vano duermen en los cajones los
proyectos petroquímicos que obstaculizan a las multinacionales.
Un país petrolero y agrario que carece de agroquímica, es otro e-
jemplo contundente del sometimiento del país.
- ¿Su gobierno orientará el crédito o dejará funcionar libremente
el libremente el sistema financiero? ¿Sería el Estado garante de los
depósitos colocados en ese sistema?
-El sistema de crédito propiamente dicho ha dejado de existir.
El sistema bancario está en bancarrota; se mantiene en pie por in-
yecciones del Estado nacional (Banco Central) que carecen de res-
paldo en oro, divisas o títulos reales; una gran parte del crédito fun-
ciona fuera del sistema institucional; el ritmo de la desvalorización
ha anulado el peso como patrón de valores -base de un sistema fi.
nanciero-·-. Una de dos: o reconstruímos el sistema de crédito so.bre
sus viejas bases (capitalistas), o tomamos nota de la falencia comple-
ta del régimen burgués y pasamos a nacionalizar la banca en fun-
ción de un desarrollo que no tendrá a la gran burguesía capitalista.
En el primer caso hay que llegar a un acuerdo con el FMI y con la
banca para recomponer el crédito internacional, de manera de sos-
tener el peso argentino. Pero para esto habrá que aplicar un duro
plan de austeridad, reducir salarios y gastos sociales; obtener grue-
sos saldos comerciales con el exterior, comprimiendo importacio-
nes, lo que equivale a postergar el desarrollo industrial y reduc'ir el
consumo de las masas; transferir al Estado las carteras incobrables
de los bancos o íás deudas impagables de los propios bancos. En es-
te caso se incrementará la presión impositiva para bancar esas pér-
didas. Es decir, en nuestra opinión, un plan de ruina nacional, de
miseria y convulsiones sociales. La otra alternativa (nacionalización
bancaria y una banca única) significará suspender el pago de la deu-
da externa, transferir la carga de la crisis al capital, sanear las finan-
zas del Estado mediante la desvalorización de la deuda pública (in-
vestigación previa) y la reducción de los gastos parasitarios, nacio-
nalizar el comercio exterior y constituir un pool nacional de divi-
sas. Este debe ser el camino.
68
Direcciones clasistas
-Se ocupará de garantizar la vigencia de normas de comporta-
miento democrático en el desenvolvimiento de las organizaciones
sindicales? ¿Apoyaría su gobierno una le~lación que favoreciera
la existencia de una sola CGT y de un solo sindicato por actividad?
-Sin organizaciones sindicales d-emocráticas e independientes
del· Estado la clase obrera no existe políticamente, ni puec!e poner
freno durable a las presiones superexplotadoras del capital.
Propugnamos la anulación de las "nonnalizaciones" sindicales a
cargo de burócratas digitados por el Estado y la convocatoria a elec-
ciones decidida por asamblea general de afiliados; que los mandatos
sean de un afio y revocables; que haya control obrero de los fondos
sindicales; que los delegados de fábrica sean de uno cada treinta o-
breros; que se proht'ba todo tipo de injerencia del Ministerio de Tra-
bajo en los sindicatos; que se prohíba la intervención de sindicatos
de grado inferior por las federaciones o confederaciones; que haya
igualdad de derechos sindicales para los extranjeros y para todo ma-
yor de 16 afios; que se prohíba legalmente el despido o las represa-
lias contra los delegados o. activistas sindicales.
Como partido componente del movimiento obrero luchamos
por direcciones clasistas y consecuentes.
- ¿Quién manejaría en su gobierno las obras sociales? ¿Sólo los
sindicate>S? ¿O los representantes de los trabajadores, de las empre-
sas y del Estado, en lo que sería una administración compartida?
-Las obras sociales deben pasar a manos de los sindicatos, pero
bajo un sistema de control directo de las bases. Deben ser desaran-
celizadas. Pero, globalmente, en materia de salud, somos partidarios
de un sistema estatal único, controlado por los trabajadores. Para
ello deben nacionalizarse los sanatorios· y laboratorios; de paso se
tenninará con un negocio que juega con la salud y la economía de
la población.

Viviendas
--¿Cuál será su política .en materia de viviendas? ¿Y cómo resol-
69
vería usted, específicamente, la cuestión de los alquileres? ¿Puede
precisar su propuesta respecto de los alquileres en vigor )' de los al-
quil.eres por pactarse en el futuro? .
-La plataforma del Partido Obrero dice: suspensión de los desa-
lojos, condonación de las deudas hipotecarias, reducción de los al-
quileres hasta un 1O por ciento de los salarios, ocupación de las vi-
viendas desocupadas, eliminación del impuesto inmobiliario al pro-
pietario de su vivienda, reducción de las tarifas de Obras Sanitarias,
luz y gas, plan de viviendas del Estado de carácter popular.

Divorcio

-¿Tomará alguna iniciativa legal respecto de delicados temas de


carácter íntimo o privado pero estrechamente vinculados con el or-
den social, como, por ejemplo, el divorcio vincular, el régimen de la
patria potestad , la adopción o la igualdad de los hljos ante la ley?
- En materia de divorcio y aborto el Partido Obrero declara a la
situación, dramática. Ante est a situación, y también por respeto a
los principios de la libertad individual y de conciencia, el PO plan-
tea: derecho al divorcio sin trabas y procesalmente simple; derecho
al aborto gratuito y habilitación adecuada de todo sistema oficial
de salud; difusión y esclarecimiento sobre el uso de anticonceptivos,
así como su provisión gratuita.
En tanto partidu de carácter socialista, el Partido Obrero inscri-
be en sus· banderas un derecho social superior, irrealizable en una
sociedad basada en la explotación del hombre por el hombre. Nos
referimos a la protección social completa de la maternidad, median-
te la elevación del nivel de vida de los trabajadores, el cese del pro-
blema de la vivienda y la salud, la dotación masiva de guarderías, la
licencia por maternidad por un afio con goce de sueldo, el desarro-
llo social de los servicios domésticos (lavandería, comedores), es de-
cir, la asunción por-la sociedad de las funciones que en el régimen
presente constituyen una carga suplementaria y discriminatoria so-
bre la mujer.
70
Respuestas al diario "La Razón"

¿Cuáles son los puntos más urgentes que debe encarar -y enca-
raría su gestión- en el próximo período constitucional?
El Partido Obrero sostiene que el próximo régimen constitu-
cional será la hoja de parra de tres grandes continuismos: el conti-
nuismo del aparato militar-represivo, que será mantenido intacto
por los candidatos patronales, como Luder, Alfonsín o Alende; el
continuismo del sometimiento del país a los intereses imperialistas
comandados por el FMI y la banca internacional; y el continuismo
de la política de descargar sobre los trabajadores todo el peso de la
crisis económica capitalista. Lo que corresponde es hacer saltar el
conjunto de este dispositivo condicionador, que convierte a la lla-
mada democracia en una farsa. Denunciamos desde ya que el futu-
ro golpismo y la represión están presentes en el propio pacto "insti-
tucionalizador" firmado por la Multipartidaria y el gobierno militar.
Los partidos patronales necesitan de este condicionamiento para
esgrimirlo contra los trabajadores que lucharán por sus reclamos.
La conquista real de la democracia y de la indep.endencia nacional
sólo será posible con la movilización independiente de los trabaja-
dores; las ilusiones parlamentaristas no tienen ningún sustento. En
71
función de todo esto nuestro programa de medidas urgentes plan-
tea: para el real desmantelamiento del aparato militar-represivo
-la investigación de las 30.000 desapariciones y el juicio y castigo
a los culpables ; la formación de una comisión integrada por parla-
mentarios, Madres y Familiares, organizaciones obreras y estudian-
tiles, que -tome a su cargo este cometido. Para la conquista de la in·
dependencia nacional: ruptura de los infames acuerdos con la
banca y el FMI ; suspensión del pago de la deuda externa y su inves-
tigación, mediante comités obreros en bancos y empresas, a través
de la apertura de los libros contables y de la abolición del secreto
comercial. Para terminar con la miseria actual: el control de pre-
cios; un salario mínimo equivalente a la canasta familiar; reducción
de los alquileres al 10 por ciento del salario, suspensión de desalo-
jos y condonación de las deudas hipotecarias, y aplicación del 82
por ciento móvil para jubilados y pensionados.

¿Qué reformas estructurales piensa que deben cumplirse en el


corto y mediano plazo y qué elementos deben mantenerse o pro-
fundizarse en el actual contexto político, económico y social?

El planteamiento de reformas estructurales debe tomar en


cuenta dos grandes datos de la realidad argentina. El primero de
ellos es que el atraso relativo de la Nación, su aguda inestabilidad y
la tendencia a la descomunal descomposición social son una demos-
tración definitiva de que las clases que han dirigido al país (el gran
capital agrario-financiero-industrial nativo y el imperialismo) no
pueden conservar ese rol dirigente sino al precio de la destrucción
creciente de las fuerzas productivas. Los gobiernos militares y civi-
les son dos formas alternativas y complementarias de la dominación
de una misma clase social entreguista: la burguesía nacional. El
otro dato es este: la catástrofe presente no puede superarse por la
vía clásica del capitalismo (libertad incondicional al capital, disci-
plinamiento y austeridad para los trabajadores), sino que exige una
real planificación democrática, que para ser tal debe partir del con-
trol obrero en los principales centros de producción.
72
Para privar de la palanca de dominación económica y política al
capital monopolista, planteamos: . nacionalización de la banca, del
comercio exterior y del gran comercio mayorista, de los latifundios
y del conjunto de los monopolios. Estas medidas, junto al control
obrero de la producción, permitirán establecer una real contabili-
dad nacional y una planificación democrática. Concurrirán a esa
planificación, junto a los obreros, los pequeños propietarios, cuya
colaboración se fomentará con el fin de establecer racionales unid{l-.-
des productivas, y toda la materia gris progresista del país (intelec-
tuales, técnicos y profesionales); es decir, se realizará la alianza de
la mayoría explotada de la Nación.

¿Cuál será su política en materia laboral (sindicatos), social .(sa-


lud) y de familia (divorcio y aborto)?

Las grandes conquistas socio-laborales instauradas ~ntre 1945


y 1948 han sido prácticamente borradas. Este es un dato político
fundamental: la burguesía es definitivamente incapaz de asegurar
un régimen de colaboración entre las clases· sobre la base de la
armonización de los intereses inmediatos en pugna. La falta de base,
en el capitalismo, para mantener esas conquistas, explica la tenden-
cia derechista del peronismo, cuyos candidatos se pliegan a las
exigencias del capital. El Partido Obrero lanza como reivindicacio·
nes de movilización política y de lucha parlamentaria, las siguientes
reivindicaciones: vigencia de la jornada de ocho horas, mediante un
salario equivalente a la canasta familiar y la no obligatoriedad de
las horas extras; eliminación de la desocupación repartiendo las
horas de trabajo entre todos los obreros, sin afectar el salario, y
mediante un seguro al desocupado, igual al 80 por ciento del sala-
rio; las 6 horas para el trabajo insalubre, condición que deberá ser
establecida por los sindicatos; regímenes de estabilidad laboral; ré-
gimen jubilatorio basado en el exclusivo aporte patronal; igual sala-
rio para la mujer, guardería en todos los lugares de trabajo, licencia
de un año para la madre con beneficio del 80 por.ciento del sueldo.
En materia sindical hay que asegurar: a) la democracia sindical;
73
b) la independencia de los sindicatos del Estado; c) la protección de
los sindicatos contra la persecución capitalista. Para esto plantea-
mos que se anule la "normalización" sindical a cargo de burócratas
digitados, y la convocatoria a elecciones efectuada por asamblea
general de afiliados; que los mandatos sindicales sean de un año y
revocables; que se implante el control obrero de los fondos sindica-
les; que los cuerpos de dele.gados se fonnen en base a un delegado
cada treinta obreros; que se prohíba t óda injerencia del ministerio
de Trabajo en los sindicatos; que se prohíba la intervención de las
entidades de grado inferior por las superiores; que haya igualdad de
derechos sindicales para los trabajadores extranjeros y para todo
mayor de 16 años; prohibición de despidos o represalias contra de-
legados o activistas sindicales; por la formación de direcciones
clasistas y consecuentes en los sindicatos.
En materia de salud nos pronunciamos por su carácter integral y
gratuito. Esto exige un sistema único y estatal bajo control obrero,
lo que plantea la nacionalización de los sanatorios privados y de los
laboratorios. En un plano más inmediato reclamamos la de~aran­
celización de las obras sociales de los sindicatos y la investigación
por control obrero de los sanatorios y laboratorios.
En materia de divorcio y aborto, el Partido Obrero declara a la
situación dramática. Un millón y medio de familias separadas sin
protección legal para las partes y constitución de nuevas familias
en un cuadro de desamparo jurídico. Un aborto fatal cada 36 horas
en el Gran Buenos Aires. Frente a esto, y en función de los princi-
pios de la libertad individual y de conciencia, el PO plantea: dere-
cho al divorcio sin ninguna traba, y procesalmente simple; derecho
al aborto gratuito y habilitación de todo el sistema oficial de salud;
difusión y esclarecimiento sobre el uso de anticonceptivos de provi-
sión gratuita.

¿Piensa en un método o sistema que implique Ja relación per-


manente entre las Fuerzas Armadas y el gobierno, fuera del estable-
cido en la Constitución?

74
El sistema de relación Fuerzas Armadas-gobierno, previsto en
la Constitución, ha fracasado de un modo brutal: las primeras no se
han sometido al gobierno civil, creando casi 70 años de inestabili·
dad política. La clase burguesa dominante no se acomoda al régi-
men democrático de gobierno. Ninguna reforma institucional es
viable en el cuadro de un Estado que está sometido al capital y que
responde a sus intereses. Los planteos del Partido Obrero en este
plano se integran en el conjunto de su programa de emancipación
nacional y social. Como medidas inmediatas proponemos: a) in-
vestigación integral de la camarilla militar que gobernó desde 1976;
b) derechos políticos y sindicales a tropas y suboficiales; c) reduc-
ción del servicio militar a tres meses; d) oposición a reemplazar el
servicio militar por un sistema de profesionales. Como cuestión de
conjunto planteamos: elección por sufragil:> universal de autorida-
des políticas en todas las unidades militares; sistema permanente
de adiestramiento militar de la población, con vistas a la defensa
nacional; arribar a una transformación del ejército en un real "pue-
blo en armas", aboliendo la separación entre los cuerpos armados y
la sociedad. Las Fuerzas Armadas han fracasado como alternativa
a la incapacidad de la burguesía civil para independizar y desarro-
llar a la nación. El nacionalismo militar se ha revelado uñ callejón
sin salida. Aquellos que han abrazado la carrera de las armas como
una vocación al servicio de la Nación deben comprender que e·se
destino sólo es viable pasándose al campo de la causa emancipadora
de la clase obrera.

¿Piensa que es posible un gobierno de coalición desde las Cáma-


ras hasta el gabinete?

Es muy probable que desde el próximo gobierno, o desde el


próximo parlamento, se procure suplir su debilidad (que nacerá de
la cobardía con que encaran desde ya los partidos patronales la
prepotencia de los banqueros imperialistas) con la formación de
gobiernos de coalición, que en nada podrán remediar una situación
que tiene su origen en la mediocridad de sus objetivos políticos y
75
en la dependencia respecto a los capitalistas. El Partido Obrero no
entrará nunca en tal coalición, aunque declara desde ya que se
unirá a la lucha práctica que encare cualquier gobierno contra un
eventual golpe militar.
El Partido Obrero lucha por un gobierno de coalición que resul-
te de un frente antiimperialista, es decir, que englobe al conjunto
de las organizaciones de masas que rompan con el gran capital. Un
tal gobierno no depende, por el momento, de combinaciones par-
lamentarias, sino de un viraje radical en el alineamiento partidario
de los trabajadores, por lo que será un gobierno obrero y del con-
junto de la población laboriosa.

¿Qué papel le asigna a Ja educación en su futura gestión y a tra-


vés de qué iniciativas?
Todo el mundo le asigna a la educación un lugar de primer or-
den, lamentablemente eso será hipocresía en tanto no se rompa con
el FMI, que condiciona el presupuesto al pago de la deuda externa
y a una rentabilidad para el capital que genere ingreso de capitales
externos. Y también es hipocresía sí no se desmantela el aparato
militar-represivo, pues el presupuesto de éste ha llegado a superar,
en 1980, el 15 por ciento del PBI estimado entre 65 y 70 mil millo-
nes de dólares. En una palabra ningún partido patronal hará nada
por la educación.
El Partido Obrero , que romperá con el imperialismo y desmante·
lará el aparato de la dictadura, propone la educación estatal, única,
gratuita y laica. La educación no puede ser explotada en función
del beneficio económico privado. La educación no puede ser usada
para dividir a la nación y a los trabajadores en banderías religiosas,
ni puede ser la vía para que instituciones que están fuera del marco
del Estado Nacional, como la Iglesia, determinen el contenido ideo-
lógico, cultural y científico de la formación de las nuevas genera-
ciones. La libertad de enseñanza, el pluralismo ideológico, debe
estar garantizado en el seno de la escuela laica. No debe olvidarse
que el episcopado ha co-gobemado con la dictadura militar, a tra-
76
vés de cuatro ministros de educación, y que se apresta a manejar
el destino educacional en la Provincia de Buenos Aires, por medio
del trío monseñor Plaza-Iglesias-Verplaestsen.

¿Qué orden prioritario asignaría a Ja resolución de los problemas


pendientes en las relaciones exteriores de Ja Argentina?
La política exterior es la continuidad de la política interior. Á
un proyecto de sometimiento colonial debe seguirlo com.o conse-
cuencia una política internacional de satélite. La burguesía argenti·
na se ha asustado de sus propios desplantes, es así que luego de
Malvinas no quiere saber nada de controversias con los banqueros
de la flota pirata y se entrega a ellos sin ningún escrúpulo. La polí-
tica internacional de los Luder y Alfonsín será no alineada de pala-
bra pero colonial en los hechos. Ya han dicho que esperan todo de
la "comprensión" de las democracias, es decir, de los amos. El
Partido Obrero coloca la política exterior bajo el signo de la in·
dependencia nacional, pero esto sólo será posible por un gobierno
obrero . Alrededor de esa política buscará agrupar a América Latina
en un bloque de lucha antiimperialista, y al conjunto del proletaria-
do mundial en un bloque contra sus propias burguesías colonialis·
tas. En la campafia electoral actual denunciará la agresión nortea-
mericana contra la revolución centroamericana y señalará que una
derrota antiimperialista en Centroamérica iniciará una fase de te-
rror fascista en todo el continente. El Partido Obrero se opone a
negociar con los nuevos Haig sobre Malvinas, y declara que recupe·
raremos nuestro territorio irredento cuando la acción de la clase
obrera internacional, combinada con ,la unidad revolucionaria de
nuestro pueblo, aislen al imperialismo mundial incluso en las pro-
pias metrópolis.

¿Cómo definiría el peñtl de su gabinete en el caso de triunfar


en los comicios del 30 de octubre?

El Partido Obrero no puede triunfar el 30 de octubre, como


tampoco los otros partidos de izquierda independiente, porque las
77
elecciones registrarán falsamente la realidad del país: reflejarán
aun las caducas identificaciones del pasado, y no los inminentes
virajes de la realidad próxima. Sólo a título ilustrativo decimos que
utilizaríamos una mayoría parlamentaria para poner en pie un
gabinete de las organizaciones políticas y sindicales de las masas
argentinas, independientes del imperialismo.

¿Su gobierno auspiciaría algún tipo de refonna de la Constitu-


ción Nacional? ¿En qué puntos?

El Partido Obrero propugna, como consigna de moviliiación


política, la convocatoria de una Asamblea Constituyente democrá-
tica y soberana, es decir, que retenga, además de las funciones
constituyentes propias, los poderes legislativos, ejecutivo y judicial.
Es decir una institución del tipo de la Convención francesa de la
revolución de 1791 , que ejecute las transformaciones que pretende
consagrar en el texto constitucional. Esas transformaciones son las
enunciadas en el curso de este reportaje. La cuestión constituyente
puede llegar a ser crucial en un determinado momento de la próxi·
ma crisis política, cuando el gobierno constitucional se comience a
paralizar por obra de las fuerzas que aparentemente se habrían re·
tirado con el gobierno militar, o por la presión del imperialismo.
La Constituyente deberá alterar profundamente la organización del
Estado, transformándolo en un cuerpo real de trabajo junto a la
sociedad. Para eso las funciones públicas y judiciales deberán ser
electivas y revocables, y no comportar privilegios económicos, sala-
riales o de cualquier naturaleza.

Octubre de 1983

78
Sobre el federalismo

A pesar de lo que diga la Constitución, la Argentina ha tenido


un desarrollo, no federal, sino centralista, basado en la dictadura
política y económica del puerto de Buenos Aires. Los principios
constitucionales han sido tan ficticios aquí como en lo referido a la
vigencia del sistema representativo y republicano. Todo esto signifi-
ca que se ha violado el desarrollo democrático de la Nación y de las
provincias (eso es el federalismo). La causa de esto es el predominio
de las oligarquías terratenientes y el sometimiento de la nación al
imperialismo. Las primeras pueden organizar un federalismo buro-
crático, pero ni esto queda en pie cuando se imponen las necesida-
des centralizadoras del imperialismo (que, con los ingleses, tuvo su
base en la salida comercial por el puerto). Para implantar el régimen
federal es necesario expropiar a las oligarquías y romper con el
imperialismo. Con esa finalidad propugnamos una Asamblea Cons-
tituyente nacional y asambleas constituyentes en todas las provin-
cias. Las transformaciones que éstas deberían encarar son: expro-
piación de los latifundios y de los monopolios nacionales y extran-
jeros, bajo control obrero, en~regando la tierra a los trabajadores
79
para su explotación cooperativa; eliminación del presidencialismo
en favor de una asamblea nacional única y de asambleas únicas pro-
vinciales, que tomarán a su cargo las funciones ejecutivas - elegidas
por sufragio universal y revocables-, desarrollo de la autonomía
municipal, mediante un régimen que reconozca el control directo de
de 'las organizaciones obreras y barriales; defensa de las produccio-
nes regionales, mediante la nacionalización de los monopolios del
comercio interior. La unidad de América Latina bajo la dirección
de la clase obrera permitirá abrir una gran vía de desarrollo al in-
terior y a las provincias limítrofes.

(Este pronunciamiento fue requerido por el diario "Tiempo", de


Buenos Aires.)

20 de Octubre de 1983

80
Santo Cruz
Plataforma del Partido O brero

El atrasp y el sometimiento nacional, responsabilidad de la clase


capitalista, tiene en la provincia de Santa Cruz y en t9da la Patago-
rua una clara manifestación.
Mu.cho han hablado y hablan !Os distintos gobiernos capitalistas
-militares y civiles- de "poblar y desarrollar la Patagonia" y esto
se agudiza ahora con la campaña electoral, cuando se trata de
captar votos. Pero, ¿cuáles la realidad?
En más de un siglo de gobiernos capitalistas, la realidad de
nuestra provincia y nuestra región se puede resumir, a grandes tra-
zos, de esta forma: ·
Es, en su mayor extensión, un gran latifundio improductivo.
Sobre 6 millones y algo de cabezas ovinas - la producción esencial
de la zona- más de 3 milloqes se reparten entre 180 estancias (mu-
. chas de éstas de los mismos dueños); en el otro extremo, unos 200
minifundios sobreviven con unas. 60.000 cabezas. El peso de este
latifundio es una traba fenomenal al desarrollo de la provincia.
La oligarquía lanera, de la que participan no sólo las tradicionales
familias, sino consorcios anglo-yanquis, ha mantenido la mayor
parte de las tierras de la provincia en total estancamiento, conde-
nándolas a producir solamente lana en las condiciones más primi-

81
. fr.ras. El sobrepastoreo ·ha, :convertido· vastos· t.~rritorios, an~es fér-
tiles, en verdaderos desiertos. · · .·
· ·La oligarquía iio ha iilte~tado, ni tiénela"nienor ~te.nción de
· hacerlo, la nienor diverSiflcación de. la producción en.tierras.aptas
para · c~ertos cultivos o p¡ua el ganadn vacuno más sufrido, Donde
pone su empeño es en: " llorar la carta" pidiendo. ...,y obteniendo-:
sin c·e.sar, subsidios del Estado. Al mi~mo tiempo la oligarquía terra-
teniente se.asocia a los. pulpos come~cializador.es de la lana (que son
. quienes fijan los predos de la zafra anual). De este modo, explotan- .
do irracionalmente la tierra· y esquilmando a lós pequeñQS prótluc-·
tore.s y al Estado, acumula sus fal:mlosas fortunas. . .
La oligarq1,1ía se entrelaza cort la banca y los monppolios ímperia-
listas que saquean las riquezas mineras de fa región. y es esta· tranza
gran
del capital la que controla el poder econórÍtico, tmanciero y
político de la provincia.
Estos dueños de la provincia, el mismo despilfarro y estanca-
miento que haceh de la íi<{l!eza agropecuaria, lo hacen con el resto
de las riquezas. Gran parte de. la producción petrolera en sus' dis-
tintas fases, está en manos·de grandes pulpos nacionales y extranje-
ros que oscilan entre la expk>tacióri irracional o la paralización de
la misma de acuerdo a lo qüe convenga a sus intereses. Pero invaria-
. ·ble.mente, la riqueza que genera esá explotación sale en su mayor
parte de la provincia y del .pMs. -La otra gran füente de: energía, el
carbón, en mantenida en el estancamiento y es totalmente desapro-
vechada por los gobiernos capitalistas que·se }tari ido turnando.
· Mucho hablan también lps gobiernos capitalistas y sus partidos
de la "industrialización de la Patagonia". Pere la única forma que
conciben para lograr esa '.'mdustri~ación" es ¡eclamar subsidios
y eliminación de impuestos para que capitales golondrina.vengan a
· hacer su agosto a la Patagonia y mandarse a mudar apenas disminu-
ya un poco la tasa de ganancia. El espejo de lo ··que. se pretende
. hacer aquí lo tenemos en lo que ya su<;edló. en Chubut donde se
radicaron grandes pulpos que a la menor alteración del "régimen de
promoción" se fueron; voleando el capital a la simple especulación
o a otras provincias ( co!110 Tierra del F~ego) donde la " pfata dulce"
82
del Estado es decir; del pueblo, se les ofreciera con más facilidad.
En Tierra del Fuego ya ha comenzado el ·mismo proceso que en
· Chubu( ·
La situación de la Patagonia, la incapacidad para practicar un
auténtico federalismo, para concretar un auténtico plan de desarro-
llo (que sólo se puede basar en un plan armónico de desarrollo
nacional) retrata a la clase capitalista nacional y extranjera que
nos domina, cuyo único motor es el interés ciego de la ganancia a
expensas de la mayoría nacional. .
Si hay un aspecto en que esta clase demuestra todo su carácter
antinacional es en el despilfarro y la destrucción que hace de la
principal riqueza: la fuerza de trabajo humana. Salarios miserables,
condiciones de trabajo de superexplotación, viviendas denigrantes,
para -la mayor parte de los trabajadores con los que se pretende
"poblar".la región, sistema sanitario y educacional no sólo deficien-
te sino en constante deterioro en beneficio de los capitalistas, etc.
Esta es la fuente e.fe las enormes ganancias del gran capital, la
oligarquía y del imperialismo que los distintos gobiernos patrona-
les defienden como la "condición" para crear fuentes de trabajo
y ase~urar el "interés nacional". La realidad demuestra que es todo
lo contrario: el gran capital fo único que "ofrece" es inseguridad
en el trabajo, miseria y sufrimiento a las masas y saqueo del país
a .favor .del imperíalismo.
Esta realidad evidente pretende ser velada a la hora de los dis-
cursos demagógicos de Ja campaña electoral. Llueven las promesas
de los partidos patronales y hasta alguna referencia genérica a la
"oligarquía" y la "liberación nacional". Pero lo que el trabajador
debe mirar es lo que hay detrás del palabrérío, los compromisos
y los intereses que están defendiendo los partidos del capital, sean
peronistas, radicales o cualquier otro.
Y entonces verá que ninguno plantea la más elemental medida
que afecte el dominio de la trenza oligárquica, gran capital-impe-
rialismo (en nombre de la cual en realidad están actuando), lo
que revela la falsedad de todas sus promesas. No puede haber de-
mocracia, ni mejoramiento del nivel de vida, ni independencia na -
83
cional, ni desarrollo conservando los-p.rivilegios de los responsables
• . de ia ruina y la entrega del país y de la explotación y la represión
· ·de los trabajadores. ·
El Partido Obrero, que lucha para representar el _punto de vista
de la mayoría explotada, no partiCipa en la campaña electoral para
_éompetir en el festival de promesas. Participa para oponer una au"
la
téniica aiternativa, de l~ clase obrera apoyada por todos los tra-
·bajadores a la de los capitaliStas, responsables de la ban.carrota. 1,>or
eso dice: NO PUEDE HABER DESARROLLO PROVINCIAL, NI ·
\flVIENDA, NI TRABAJO, NI SALUD, SI NO SE NACIONALI-
ZAN LOS LATIFUNDIOS, LA BANCA, LA MINERIA, LOS
· GRANDES MONOPOLIOS · Y ·EL COMERCIO EXTERIOR. Es
. l$í, junto con la SUSPENSION . DEL PAGO DE LA DEUDA
· EXTERNA ·FRAUDULENTA donde están los fondos para poner
en marcha ia provincia y el páís y dar satisfacción a los reclamos
de tos trabajadores. Un auténtico plan de desarrollo requiere reem-
plazar la anarquía capitalista .con el orden impuesto por la clase
obrera. Esto significa imponer el CONTROL OBRERO DE LA
PRODUCCION Y LA COMERCIALIZACION, LA APERTURA
DE LOS LIBROS DE LAS .EMPRESAS para verificar los superbe-
neficios patrónales y establecer una contabilidad única de la indus-
tria y la explotación agropecuaria. De esta manera se podrá armar
un plan de desarrollo, que se base en el conocimiento exacto de
los recursos y los aplique racionahnente.
El PARTIDO OBRERO plantea: la s3lida al estancamiento re-
quiere que la mayoría nacional tome las riendas: un GOBIERNO
. OBRERO Y DE LOS TRABAJADORES. Y para lograr esto, como
par.a lograr cualquier reivindlcación parcial el único instrumento
que tienen los trabajadores es la lucha y la organización, de allí
que la gran tarea de la hora es poner en pie las organizaciones sindi-
cales y de masas bajo control democrático y al servicio de los tra-
bajadores, y construir un gran PARTIDO OBRERO.
Por todo esto, el Partido Obrero de Santa Cruz, junto a las rei-
vindicaciones nacionales de la plataforma del Partido Obrero, le-
84
vanta las sigU!entes ~ei,vllidicilciones e~pecíficas para la pio~cia .
de Santa Cruz: ·

. 1) Salario . mínimo ·dé $¡¡S .000.-· 'iiidexado ·mensualmente ·de


· acuei:do .al áumento .det costo de vida: Adicionales por zona que
comperisen)ealmente :el ina:Yór saérificio y el mayor costo de "v.ida .
en la regipn. · ·· · · ·· ·

2)."Frente ai ·probléma de ,I;i. carestía: .Instalación de mercados


concentradores para los productos de primera necesidad. Nadoria, ·
lización del gran comeréio' mayorista, bajo.control obrero, para. li-. .
quidar la esp·ecuiacióri.. C9rnisiones .obreras y .vecinales .de ..coriti:ol
~~~ ·- . . . . . .
' ..
3) Pian. de viVÍend<!S adeéµadas á.Ias características de lúegión
para foda ·laJamilia trabajadora úiit 'discriminaeiónes) y plan de
obras. públicas; para :mejorar 'en forma,
urgente· las CQncii.Ciories <te .
vida ele ios:trábajad9te's. ·Estos deben set fJilariciaaos. en hase a un .
· impuesto a l~ grande.s ·fórtúnas."Adjµdícación ·4e .las viV'iend3,s bajo
.control de. asociaciones ve~iila1es. tarifas . subsidiada~· de senjc~o's
esenciales; espe.cialmente carbón y gas:· · · ·

4) Defen~a y i:eoonstru~ió~ de la educaciQn ohligatoti;t, gratuita •


y laica~ .Aumento del presu,puesto educatiyó en base alnedúeción .
·. <lel .pr:esupuesf9 miljtar y .eliminaCióri de los· S\JbSidios'a la: ed\!Ca- ·.
ctóri ptiyada; 'laica· o ·religiosa. ·s~stema de. becas pará ·la juventud ·.
. trabajadora · y tocio . ti:ábajado~· adülto' que . quiera estudiar p~a
todos ló..s niveles,
. .. . . ..
primario;. seclindario
.. . . · · .. : y .te~dario : •. · :... . - .. . ·
'
: .. , . ·.
·: sr :R:es.fa.l>1eciín1ento ck ía atención gratuita en los hospitales y
·. '¡tmpliaoión.de..l~s· ft!riciqnes .de lqs mismos,, especialmente· en"algu- .·
nas ·regfon,es .e.opio el,c!lSo ~el Turbio; MultiplicaciónAe ~e.ritros.. có~
munftil.rió~ . y .guard(!rías mfantiles ·a .cargo del Est~do, . Colocar ·la.·
· · ad~stra:ciO.fi. d~ Jos .ffiismes bajo i::<>ntrol de las jµntas ·vecinales '
· demo.c.ráti&un.e~t~. ·~fog¡das; : > " · . . · · ·.. · : .< .
' . . : . .·.
85
'; .. .:·
· ,,,

V• . •.. ·, :.:·.: .....


' . '. ·.. . .
.6) Nacfonalización de' los latifundios; naciorialización del comer·
cío exterior (en particajar el de:la lana); centralizac~on de1 com13r·
cío interior de las lanas por el Estádo para eliminar la act1Jal espe·
culación de precios; condonación de las deudas y cooperación éntte·
10s pequefios productores. · ·· ·

7) Nácionalización d~ los pulPos ·petroleros. Defensa del subsue- .


lo contra su explotición indiscriminada·. · ·

8) Nacionalización-de la blPlca para centraliZar los recursos hacia


un plan de .industrialización y de diversifi.cación de la producción
agraria.

5 de Octubre de 1.9 83

86
La Piata ·
·Las definiciones·
.del Partido Obrero

¿En matéria de salud, qué poüti~ implementaría? ·


El Partido ·Obrero 'se. ha comprometido en su declaración de
Prmcipios ·y Baies de Acción Política a defender la medicina gra- ·
tuíta. ·Est9 significa.emprender una .en.érgica ·campaña contra los
plllpos privados que· lucran con la saiud de la población trabajado-
. r~, ..estatizaD;do lo~ setyici<?S médléos hospitalarios y clínicos baja la .
· ditecciórt obrera·. Es imprescin-díble devolver las obras sociales a los
smdfoatos. : ·. . . .

··¿Ct.ál!.'!S ~ráJi ··~ puntos . clav~ que encarará apenas ~uma ia


intendenciil? -¿cU3t será·...primera ordenanza que·se dicte?·
: La larga enuineiaci9n de' "recetas" sin decir qué ·Qlase sociai y
. con qué métod.o s de:aeción.pplÍtica puede imponer un programa de
no
·. · .salvad~n na~ional .. ·e.s s~9," pu.r¡i demago~ia elei::total. Por .eso el. .
·Partido Obrero: hab~a .cl,afó: O .~manc.ipación nacjonal bajo la .direc·
· · ción .de la clase obrei:,a o hundimiento nacional bajo los gobiernos
. capitalistas. . . . . . . . . . . .
·. · E~ impo:iib~ separada política para el Municipfo de l.o s grandes
· problemas delpaís. En consecuencia,' afirmamos que IiQ habrá ae-
niocracia ·polít iea si ·segújmos sometidos como Naeióti ~ imperialis-
· •. mo.
87
Esto significa liquidar el militarismo, desrt:iantelar el ap.arató
represivo, dax: plena -satisfacción a los -reclamos de Madres y Farili- ·
liares de Desaparecidos, investigar y ~uspender el pago de la deuda ·
externa, nacioi}allzar los grandes monopolios y la gran propieclad ·
· agraria. Cada Municipio, concejalía ·o gobernación que eiJ>artido_
. Obrero c~nquiste servirá para ed~car a ·los trabajadores en la nece~
sidad de .movilizarse y orgatijzarse uidependientemente paraJucliar
por sus derechos y para colócarlos a la cabeza .de la: resistencia
nacional. · ·

·A su criterio, . ¿cuál eS el prlDCipal problema que exj$te en .la


· Coniurui de La Ptata? Dé s()luciones a aplicai. ·. .
En los últiinós años la desocupaeión Se ha ensañado con la cla·
se trabajadora· platense.· La patronal ·no ha teriidó escr<ipulos en .
.a
despédir,.y déjat eJJ. fa calle miles de co~pañeros..Tomerrios el .
caso de Ijilandería~ Olinos que c<;>n sµ cierre (frut~ de la especula·
ción patroniµ) dejó ell' la -¡_n¡seria a 400 famili,as. Diariamente cien-. ·
=tos de ·trabajadores hacel): colas ·en fa~ · empresas de set.vicios¡»ara
conchabai:se en laS :peores condiciones (salarios en negro;, renuncías
firmadas ,dé antemano, etc.). .El smgimi~nto d.e ollas ·populares es el .
fieMestimonio . dé 1úru~erla y de la desocupación. · ·
·Todo ·esto ·ha sí4o .denwi.Ciado: poi la Comisión de Desocupados.·.
-~e la Plata, Berisso y Eiisena<Ia," integrada entré otros por el coni- ..
pim~ró Armayor, candidato .a Coi:ic:e.Jaf del· Partido Obrero· por'ios
Jfoinos. ·El. .Partido . Obrero ·propone la . reapertura inmedia.t a de .
· tcidas las fábricas ce.rra<ilas en ·~anos del .Estado y bajo -c~rttrol .obre-
ro; uri inme4jato plan de oq.ras i>4blica$ y un salarió míniino de
$'a ~.500 iñdexado d~ acuerdo al costo ~e la :vida.. .: _ :. · ·
. ..Redamamos la reincorporación de todos los. -despedidos por ra:
. zoiies polítiCas y· gremiales (la lucha recíente en el Ban~ Cré_d~tQ
· Pro_vinCial' es un ejemplo). y el reparto de las ho~as de tral>ajp entre
'odos'los trabajadores; siii afectar su salario. · ·· · ·

En c\Íant0. a las obras pÍiblicas, ¿qué proyectos ·tiene parii Sü ·


fuiura ·intendencia? ·
. ·gg
. 'En lo refer~~te ·a la:s~bsecretaría de Plaiieaniiento; ¿qúé .blrea
será ta que goce .de ptjorid,ad?·. . . . - .
· . . Las taiea.s prforitariaS ya la8 he d~scriptO'. ExiStan o ño·S.ubseci:e-
tarías de ·Pl;lrieamiénto. Quiero agregar que ·bajo .ei sistema capita-.
1ista .toda planificación ~s en Últim~ mstaii.cía utópica porque jllS;..
tameQte·10 que caracteriza a este 'sistema es su anarquía y convu.1- ·
89 '
sió~. SÓlo una··sociedad. socialista pue(Ie ·planifi~ar y .centralizar !Qs.
-recursos en benefl.ciq qe las mismas. : .. .... : : · . · · . . · ·

·Es~íficamente en el tema .hllbítacio~; ¿cdles son'. J3s obras


. preVistáS? · . . . .
, . .Todo plan de constru~«iórt de viViendas populares (.;on,.el cual se
llenan. la·boca lÓs partidos burgueses) ~S: j,mpensabÍe SÍ. no se na°ciO·
· nal~a l¡¡..ti~~rá urbana y se expropian todas las vivien.das oCio~s: El .
Partido Obrero qµe·ti~ne eritre SUS' candidatos a míembros de las . .
coiriisión~s de ocupantes reclama la i.nine<liata adjudicación ddas
tierrasºocupad~s
. . a ·quienes las
. habitan.
. . .

En el a8pe~o r~reaÜvQ y deporte, i,qsé gestiones reafiziltán?.


La reacreación y el 'deporte son parte integral de·la ~ducación y
4,epeD ser integradas· en todos SUS niveles. . . . .

· ¿El M~rcado · Municipal ~onaÍá eón.las ~.mas caracterís· . ·


ticas actuales? · . · . .· · . · .. .· ·
. . El Mercado MúniclpaÍ ~ebe ~bri{ sus puert~ también al consu-·
in.idor: d'frecto y la comuna regular.los preci.Os, eliminando intenne~
diarios y fapilitando al pequei'io ·productor dela.·zona vender diiec-.
tamente' sus.productos' al consumidor. . . . .. . .
. . .
. ¿Cuái será. ta política impositiw'· que ei~ ~plicar duraitte su
gesti!>ri?. . ·· · '. ·
. " .Comq lo hemos manjfes~do en ·m¡íS de' .una oportunidad la .
~ctuat crisis económica no deben pagarla los trabaja~for~s. P,pr eso
· el Partido Obrero"se compromete a luchar ppr i,m puest.os prog{esi,
. vqs 's<)frrelas grand'es'f:orttinas para CU.brir eJ presupuestQ. AsimiSmo
·~osteneinos que deben ser a~oli~os los impuestos directos que. gra~ ·
van. ~1 consumo; . • " · · .· ·

. · · ¿Cómc>.; a su <;rfterl~, deb.e ~ lá a~tra~ón -del ·Banco Mu~


i:üd'pal~ en. 'Ja nuevá·e~pa que -se j¡Jicía?:: . . . . . . . . .
· .En el. .63.ncó·
.. . Munfoípal· ~ PartjdO'
. . Obrero pondrá
. . en. vigencia
. pa·
90
. .. . .
ra sus einpleadqs la plena Vigencia del convenio 18/75.y la ley de
~stabilidad ·y- carrera . bancaria. Tendrá, además lil función de fa•.
dlit.ar créditos personales e· hipotec~rjos a: los trabajadores a bajo
c~sto y fm_ ancAa!á á la Comun~ -en sus obras. .· · ·

. · . ¿QuésuCederá ~n la aut~pista:ouénos-Aif~u Plataf


.El ·Partido Obrero entiende . que es totalniertt~ riecesarfa. una · ·
~ediata investigación ~hre la _ lidtación ·dé la autopista, oomo ..
también sobre· otr~s obras púb],icas ·como ser erteatro Aigentipo_.
. Entendemos .. también que ·debe~ ser paradas estas obras, a·la es- ..
pe:ra ·<;le otras. tareas.·realmente impostergables ·para la· pbblacíón, ·
· como ser la. elecfrificación
' ..
.del Roca. · ·

5 de Octubre de 1983
..

·.· .

·.·.

91
Río· ·N~gro: ·
Una plataforma. para .
los .obreros,.·
los chacar.eros,.los. mapuches.·
·y los canpaieros .chilenos.·

- l.-·
·· ia proVincia de Río Negro, col) sus fuerzas productivas parali-
. zádás,.la ~ás endeudada del .pa(s, eón pequel'io~ productores aiTui-
nados ·y su Clase obrera .en fa suQoc.upación y la núsei:ia; plantea; ·
el
._: oomo én resto dei país, Una sola alternativa: o hundirnfonto .de .
_"la Jirovj,ncia en. ~.anos de_los. capitalistas, 'o _emancipación nacio.na1
. . baj9 djrección .de la .cla~e obrera.. . · · ·· •
· :Durante fos. últi.nio$ 10 afios se ha exacerbado la tendentj"a a fa ·
la
..concentración det' -cápita1 en pdncipa1 activÍdad·económica de)a ·
·. :pro'viil.cia: la producciónfrutícola. El sector e.mpaca:dor~cohierciali- · ·
: iador se ha úarisforffiadó en'el''duel'io;' defoegociÓ pueúa·posibi-
le
. lid~d de retener;, eXistencias ·~n.'frío ha :peÍmitido ·obtener béneri~
. dos · extr!lotdínarios: a expen~as .del produetor independiente.: .Al
m1sm0. tienipp 1~ . ftigorizáció.n conStituye una 'p.resión 'contra i<>s .
. trabaja'do~es. aet. empaque, 4adó ql.J,e ~ita enormemente su. cápa-:'
cidª'd de presionár rnedia,lte. ll!®.il;ias de fu~rz~, pero ni. siquiera
resuelve. el caráct~ir . tránsitó~ÍO de la ocupación de fue.ria de trabajo .. ..·
en' esta rama, «iue; en su 'estacíón de recesó condena á más de'9,000 . .
· ._ ', <?bre~cis ahubempl~o·, .: .· .. . · < ·· · : . . · · · · · · · :
.' Ala· rniSeria de :la clase· óo~ra se suma'díit a aía fa.del chacarero
·.' 9i :" ·.
~ .. .. . . .·
·· ·.·
arruinado: se ha acentuado la subdivisión de las parcelas más pe-
quefías (obligando al productor familiar al trabajo asalariado ante el
insuficiente rendimiento de la propia parcela), al mismo tiempo
· qu~ se ha desarrollado un proceso de compras de tierra por parte
del sector empacador. Hoy aun cuando los productores indepen-
dientes o cooperativos producen el 70 por ciento de la fruta, las
empresas comerCializadoras manejan el 65 por ciento de la fruta a
granel y participan del 85 por ciento de las exportaciones. De las
150 primeras empresas exportadoras sólo 1O absorben el 50 por
ciento de los despachos externos. En 1960 el pequefío productor
participaba en el 35 por ciento del valor de la manzana exportada,
hoy lo hace en un 14 por ciento. El incremento de la explotación
obrera aumentó al punto que el producto por persona ocupada en
la industria frutícola creció casi un 100 por ciento mientras que los
salarios reales han disminuido un 30 por ciento en los últimos 15
. afíOS.
El gran capital ha sido el gran beneficiario de este proceso:
mediante el manejo del crédito expropia al productor y decreta su
ruina. Bajo la "apertura económica" la pequeña propiedad ha sido
hipotecada a manos del capital bancario (en 1981, la deuda de los
productores frutícolas equivalía al 50 por ciento de sus ingresos,
hoy ni qué hablar ante la estampida del dolar). Por esa vía las tie-
rras deprecfadas por la crisis pasaron a: manos de los monopolios
empacadores o de capitales extranjeros.
La única salida a esta crisis estará en manos de la clase obrera,
que ·no sólo se liberará ella misma de la explotación, sino que libe-
rará al pequeño productor de la sojuzgación a manos del monopo-
lio. Los mayores créditos no son una salida ya que sólo conducen
al productor a una mayor atadura con la banca, la que luego actua-
rá como ejecutora de hipotecas. Tampoco lo son las devaluaciones,
pues la consecuencia es el fortalecimiento de los oligopolios comer-
cializadores en desmedro del productor independiente o cooperati-
vo. Además, las devaluaciones se transforman en un "boomerang"
ya que producen un aumento de todos los insumos agrícolas
(fertilizantes, plaguicidas, etc.) a la par que aumenta inmediatamen-
93
te el costo de la canaSta familiar.
. La clase obrera del empaqu~,. que ha 'sido.vanguardia en la lucha
contra la ~ictadura en la provincia; debe .encabezar la lucha para
tenninar eon ·1a. deso~ganización ·ecpn~mica ·actual, causada por el
gran capital. Este combate 'impóne al pequeño productor la .alianza
con Ja clase obrera en un Frente Revolucionario Antüffiperialista.

-2- ·
El proceso de destrucción.ecoaómíca de la provincia ha alcanza-
do otras rama5, co.:no el petróleo, dando paso a una exacción de-
senfi:enada ·d~.Ios recursos energéticos de la región, y dejando a su
paso "pueblos fantasmas" y desocupación: La zona turística tam-
bién ha sufrido ia consecuencia del avance de la crisis, los·consor-
cios hoteleros, las agencias .de viajes, ·"pantalla" de los negocios
especulativos de .la patria lmanciera "ciejan .fas migajas a la población
explotada,. cuyó gremio gastronómico· (uno de los más numerosos
de la provincia) se ené1,1entra superexplotado y a la voluntad de la
patronal en temporada, y en la desesperación y la incertidumbre ·
fuera de eUa. Mientras tanto el .costo de la canasta obrera se paga a
precios. "turí~cos".

-3-
La provincia cuenta con dos sectores especialmente marginados:
la población chilena y la población indígena.
La población mapuche, sistemáticamente expulsada de sus tie-
rras, rriarcha a su desaparición. Actualmente sobrevive en condicio-
nes de supervivencia, empujada al pie de los cerros, en las peores
condicíones, constantemente robados por el terrateniente tanto pa-
cífica como violentamente. Sólo la clase obrera rionegrina, com-
puesta por ·miles de descendientes de este pueblo, podrá realizar
una reforma agraria, nacionalizando la tierra, tenninando con el
latifundio.
Sólo en estas condiciones se puede plantear la integración del
pueblo mapuche a la socieda.d, en condiciones que no inlpliquen su
explotación y denigración cultural y social, es decir en libertad.
94
El pueblo . chileno~ e~ado en la· provinciá por causas poüticas
:y e.conómicas, forma parte de un amplio porcentaje de nuestro pro-
letaiiado. Desde el _golpe pinochetista tanto el gobierno peronista
prunero como la dictadura después fueron trabando la radicación
no
. definitiva y hoy· :es posible obtener siquiera la radicación preca-
ria. El porcel\taje de indocumentados es casi del 40 por ciento.
ESto lleva a las patronales a utilizar con el chant.aje métodos -de
súperexplotación, sin ninguna cobertura ~cial, pagando cuando
quieren. Las condiciones .de vivienda son las peores, el chileno no
tiene derecho a propiedades, no tiene derechos políticos, ni gremia-
les.·.
A pesar de esto la clase obrera chilena de Río Negro ha comen-
zado a organizarse, r~flejo· de la lucha librada por sus hermanos al
·o tro lado de ·1a cordillera. Comisiones de S9lidaridad en distintos
puntos de la provincia han organizado "jornadas de prot~sta"
acompañando las que se realizaban en Chile, Con su expe{iencia
política · y tradici611 clasista la clase obrera chilena es un factor de
agrupamiento y organización de todos los trabajadores. ·
El Partido Obrero, fiel a su carácter internacionilista, plantea Ja
defensa de todos los derechos de los trabajadores chilenos en la
provincia, derecho a integrar direcciones sindicales, derecho a
· participar de los planes de vivienda, derecho a la afiliación parti-
. daria y a ser elegido no sólo en cargos menores del municipio.

-4-
. El próximo período se caracterizará por una frustración de to-
. das las ilusiones que aún subsisten en el nacionalismo burgués. Sfo .
embargo, para que de esta desilusión se produzca un salto en la or-
ganización independiente de los explotados, es necesario que . se
efectúe una enérgica intervención del Partido Obrero para que la
culminación de esta experiencia política de los trabajadores no sea
vana. En ese aspecto no bastará con una correcta apreciación de los
acontecimientos, es necesario que a cada paso de la inevítable.lucha
contra los que quieren continuar hundiendo a la Nación, el P~rtido
Obrero postule su propia dirección política a Ja clase obrera y a los
95
explotados. El desarrollo provincial del Partido Obrero es la clave
para presentar una alternativa tangible a todos los t rabajadores. .

Reivindicaciones

1. Nacionalización de los pulpos empacadores y su puesta en


funcionamiento bajo control obrero. Nacionalización de la tierra.
Nacionalización del crédito, del comercio exterior.
Condonación de las deudas de los pequeños productores.
Mínimo de 3.000 pesos para los trabajadores del empaque.
Devolución de la Obra Social y del S.O.F.R. y N.a los trabajadores.
Congreso de delegados de galpón.
Plan provincial de desarrollo frutihortícola a cargo del CORPO-
FRUT dirigida por obreros y productores.
Mejoramiento de las condiciones de trabajo del obrero rural.
Plena ocupación durante todo el año.

2. Nacionalización de los pulpos petroleros, defensa del subsuelo


contra su explotación indiscriminada. Nacionalización de los con-
sorcios hoteleros y planes de turismo para la familia obrera. Conge-
lamiento de precios en las zonas turísticas y su control por las
juntas vecinales. Efectivización de los t rabajadores de hotelería.

3. Documentación definitiva para los trabajadores chilenos.


Igualdad de derechos en todas las organizaciones de trabajadores,
en especial en los sindicatos. Por la unidad de los explotados de
Chile y Argentina contra el imperialismo.

4. Plena libertad para la población mapuche: a) reintegración de


sus tierras; b) unidad de la población mapuche con la clase obrera;
c) cooperación libre de los trabajadores mapuches y chacareros en
general en el trabajo agrícola. ·
29 de Septiembre de 1983
96
·.El. Partido · Obrero
.Y. el .:p ~obiema ·. d~. la viviend·a

En los . últimos veinte años el número de unidades de vivienda


aument ó en un 75 por ciento, mientras que la población sólo creció
un 40· por ciento. El déficit de viviendas, sin embargo, aumentó.
¿Cómo se explica esto?
Ocurre que la inmensa mayoría de las viviendas fueron construi-
das para los ricos, no para los pobres; fueron viviendas residenciales,
no de carácter populár. Este hecho se demuestra de la siguiente
manera: sobre los 8,19 millones de viviendas que existían en 1980,
1,1 millón estaban desocupadas (y no se incluyen aquí los depar-
tamentos o residencias veraniegas que se ocupan una pequeña parte
del año). La razón de· todo esto está en el carácter capitalista de la
sociedad y de la industria, es decir, en la ley del mayor beneficio.
Pues son las viviendas residenciales las que reportan mayores ganan-
cias a la industria de la construcción, a los monopolios inmobilia-
rios y a los bancos hipotecarios.
Pero la situación se ha agravado todavía más corno consecuencia
de la especulación de los capitalistas financieros, de la caída de los
salarios y de la carestía. Existen hoy en el país más de medio mi-
llón de deudores hipotecarios arruinados y más de un millón de
inquilinos que no pueden pagar sus alquileres indexados. A esto
97
agréguese el sector de la población que no tiene problemas de
alquileres o de créditos porque simplemente vive en condiciones
inhumanas: un 45 por ciento del total de viviendas carece de
agua corriente y un 75 por ciento no tiene cloacas.
La cuestión de la vivienda ilustra como ninguna otra la extre-
ma inseguridad del trabajador bajo el capitalismo. El capital no está
interesado en resolver el problema porque sus beneficios dependen
de la existencia de una demanda insatisfecha y creciente. El capital,
por otra parte, necesita que la fuerza de trabajo sea lo más móvil
posible y no se afinque a ninguna región en particular. Cuando el
trabajador consigue acceder a la vivienda pasa a ser agobiado por
impuestos y tasas, es decir, a ser expropiado por el Estado. La
propiedad de la vivienda no es la vía de solución bajo el capitalismo,
y bajo el socialismo existirá una amplia disponibilidad habitacional
que hará superfluo el concepto de propiedad (como hoy ocurre ya
con muchos productos, que no interesa comprarlos sino alquilar sus
servicios).
Los partidos patronales están sin solución a estos graves proble-
mas, porque son representantes políticos del capital. Hablan de
planes de construcción de viviendas, cuando los hechos demuestran
que esos planes no solucionan el déficit porque las vivien~as no son
para los trabajadores. Hablan de usar el presupuesto nacional para
viviendas baratas, pero no dicen de dónde sacarán la plata, cuando
todos se han comprometido en pagar la deuda pública externa e
interna (y no en suspender su pago e investigarla). Plantean la refi-
nanciación de la deuda hipotecaria, cuando los deudores no tienen
para pagar tampoco la refinanciación, y omitiendo que esos partidos
plantean que el Estado compensará a los acreedores con créditos
bancarios, provocando inflación y carestía. Alfonsín y Luder se
han comprometido a mantener la ley de alquileres de la dictadura,
lo que significa que los alquileres seguirán por las nubes. Ni siquiera
han querido aceptar la propuesta de la Cámara de Inquilinos de
congelar los alquileres por 180 días -una forma de "licuados" con
la inflación (pero, ¡eso sí!, admitieron una "licuación" para las
deudas de la gran industria y de los g~andes latifundios).
98
Ante la situación de catástrofe descripta, y en función del con-
junto del problema de la vivienda, el Partido Obreró propone
diversas medidas. Primero: reducción de los alquileres, de modo
que no sobrepasen el 1O por ciento de los salarios. Segundo: requi-
sación de las viviendas desocupadas. Tercero: eliminación de todo
gravamen al propietario de su vivienda y establecimiento <le un
impuesto progresivo a los grandes propietarios. Cuarto: condo-
nación de las deudas hipotecarias, pues los acreedores ya han
ganado en exceso. Quinto: nacionalización del suelo urbano, para
terminar con las ventajas de un puñado de capitalistas que se apro-
pian de los superbeneficios que se derivan de las mejoras de las ciu-
dades. Sexto: plan de viviendas populares enteramente a cargo del
Estado, y bajo el control de los trabajadores.
El Partido Obrero repudia la demagogia pequeño burguesa que
afirma que Ja solución de los problemas sociales de las masas pasa,
bajo el capitalismo, por el acceso a la propiedad. Bajo el capitalis-
. mo esto es imposible, y lo que ocurre es lo inverso: la pérdida de la
propiedad por los trabajadores que aún poseen alguna cosa. Aquí
si se aplica aquello de que nos salvamos entre todos o no se salva
nadie, lo que debe entenderse en el sentido de que no existe la
solución individual sino la colectiva de todos los trabajadores y la
aplicación de un plan para el conjunto de la vida social: educación,
salario, salud, residencia - es decir, la reestructuración de la socie-
dad sobre una base diferente, el socialismo.

22 de Septiembre de 1983

99
Ptata·farma · de ·lucha
·para ·Florencia ..Varela

El distrito de Florencio Varela es un ejemplo típico de la situa-


ción de indigencia a que está sometida .el conjunto de Ja p.ob1ación
laboriosa del Gran Buenos Aire:S: ·

En el plano de la salud existe carencia de Centros de Salud


dotados del conjunto de los servicios necesarios y no existe en ab-
soluto un real servicio de guardia pennanente, provista de un ade-
cuado número de ambulancias y . personal médico, capaz de trasla-
darse a cualquier punto de la ciudad y los barrios con urgencia a
partir de un llamado telefónico. Florencia Varela necesita. desde
hace años un Hospital lnterzonal, que se ha convertido en el mode-
lo de las promesas incumplidas de los políticos patronales, y que
serviría para atender a la población de Quilmes y de Berazategui.
Existe un Hospital Materno Infantil en un estado lamentable, pero
paralelamente hay ún fastuoso Hogar de Ancianos, donde saltan
las evidencias de ql,le su construcción tuvo en vista más la corrupte-
la que la necesidad asistencial que existe.
En función de todo esto el Partido Obrero de Florencia Vareta y
sus candidatos llaman a votar y luchar por: la creación de Centros
de Salud, la guardia permanente, el Hospital Interzonat, la investi-
100
gadón- del Hospital Materno Infantil:"Mi pueblé, y completar su
cons~ccion. bajo.e;o,ntrol delos trabajadores. .

~n-·e1:· pÍano del~ educación ;la situacÍón se caracteriza por una


másiva falta: de.guarderías· y 'de jard.iries municipales gratuitos, y por
1.a descomi.uial i~)suficiencia. ·de escuelas pára adultos, que estén
. adaptadas: a ·tas necesidades pedagógicas, culturales y profesionales .
. a·e los trahajdores. . . .
. Por tocio· esto.llamámos·a votar y Juchar po~ una acción munici-
. pal _orientada· a la coilstr.ucción masiva de jardines;. a. exigir a las
..empre5as. Iá .habilitación .de guarderías y.a usar las instalaciones
. e~e~t~s .y cqns~ruii· ofras pára la escuela p~a adiUtos.
· · · ·· . E~ · el.l>Iiloo' ·de .ta viv.Íenda y ·de toda ·~fr~estructura que le
·· C9rr~sponqe la sit.4ación e~ · cata!!trófica, .y no podría· ser resuelta
·. deftnitiv;U:nente . por la acción aislada d.e . un múnicipio. Existen
:_innuinérables viyiend~s .desocúpadas (Barrio Ei Parque, Conjunto
. · Habitacibnal Florencio Varela•.etc.).. y las viviendas de los trabaja-
.. dores; cuándo ·.no .son. obS<>letas, se enc:Uentran incompletas y ca-
recen de la~ ins,i~ac.ione.s nece~rias. : ·
. .. ·Arite ·esto: Eil.Partid~ Obrei:o pi'Óp-one: l) re.ruización de un censo
. . ·múnicipal _de viviérrda5, ·~ajo el control de los trabajadores; 2) lla-
.mar ,a up:cqngreso .de municipios dél gran Bue~os Aires para discu-
.. · tn: las.obras .,de µifraest:ructUta y de 'vivienda necesarias para resolver
~l proQlerita.habitacio~aJ.· de .lqs trabajadores; 3) impulsar una' .cam-
paí'ia nacionaf par-a .fu.cQrist'r:Uccióil. estatal de vivieri.da's con partici:
·. · padón_rtiuhlcipa1; 4).en ·¡a .emerg~nc~;·. ocupar las viviendas y ba-
. niQS .desoct.lpados; SU.Spendei" tod<) Úpo de deSalojos, dar título de
propiedad. a. lcw:ocupadóres precarios y formar un fondo municipal
. -para:.ll!S inejora~· de fas. viViend~s exis~entes, integrado por un im-
. .. . · ··.pueSto· espeéiai aplicado:ª: fas grandes empresas de la zona .

. ·. ·•. En·el p~o social y ~~ el PartidÓ ObrerQ llamará a la·CGT


·.regional aelaborar un padrón de los compañeros desocupados y a
. mo~arse )unto con' ei muniCipio.. para establecer un seguto al
101
desempleo, pagado por las empresas de la zona; asimismo se impul-
sará un censo de las comisiones internas de fábrica para determinar .
la aplicación del reparto de las horas de trabajo entre los compañe-
ros desocupados. La estrecha colaboración con la CGT, las internas
y las organizaciones de masas deberá conducir a sustituir la
explotación de los jóvenes menores de 18 años por el trabajo juve-
nil ligado a la formación escolar y profesional.

La contaminación ambiental es uno de los mayores problemas


de Florencio Varela y del conjunto del Gran Buenos Aires. El ensu-
ciamiento de los ríos y riachos, la formación de depósitos de deshe-
chos, la polución de la atmósfera, la penetración de las sustancias
tóxicas expulsadas por las fábricas en las napas de agua - todo esto
pone diariamente en riesgo la vida y salud de la población. La con-
taminación ambiental es un producto típico del capitalismo, quien
en su afán de incrementar el beneficio usa los procedimientos de
producción más nocivos en la medida que le permitan abaratár la
producción-: "ahorro" que se hace, repetimos, sobre la vida de los
habitantes.
La lucha por terminar con este flagelo requiere de la acción
conjunta de los municipios y del movimiento obrero, para crear un
poderoso sistema de inspección y de control que elimine definiti-
vamente la contaminación ambiental industrial. A partir de aquí
tendrá plefio sentido encarar un plan de obras públicas para depu-
rar los ríos y riachos, crear parques y plazas que funcionen como
respiro de la región, centros deportivos municipales que sirvan
para que los trabajadores se desarrollen en forma armónica -enca-
rando c;on los municipios vecinos la recuperación de las playas del
Río de la Plata.
El conjunto de estas reivindicaciones sólo podrán ser arrancadas
sobre la base de los si~ientes principios de movilización política:
1) unidad de la actividad municipal con la lucha del movimiento
obrero; 2) apoyo del municipio a la lucha por la democracia políti-
ca, y en primer lugar a los movimientos y reivindicaciones de
Madres, Abuelas y Familiares; 3) conquista de la autonomía y
102
democracia municipales mediante el pnnc1p10 de revocabilidad
de los mandatos suando la población lo juzgue necesario. forma-
ción de comités barriales y establecimiento del sistema de asam-
bleas de representantes de barrios; reordenamiehto de todo el
sistema impositivo de manera 9e favorecer el desarrollo municipal;
desmantelamiento de los organismos represivos y establecimiento
de una política municipal voluntaria, bajo el estricto control de la
población.
El gobierno obrero y de los trabajadores, por el que lucha el
Partido Obrero, realizará integralmente las reivindicaciones de la
democracia, impulsando el federalismo y la autonomía de los mu-
nicipios, como un aspecto de su objetivo de instaurar una repú-
blica obrera y socialista.

13 de Octubre de 1983

103
. ..
. . . .. • •. ·= · . • . ..
. . .. ·. . . . . . . . . . . . . .

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·, . .· . . ···. . . . ...
. . ·. . .
·. .
. ..
.. .
.. . . .
. .: . :
Por un Frente Antiimperialista
de toda la izquierda

Para los partidos de la burguesía las elecciones son un fin en sí


mismo. Ello es así porque para estos partidos el Estado burgués ba-
jo su forma constitucional es suficiente para consagrar su domina-
ción política como clase, que, voluntariamente , la ponen bajo la tu-
tela del imperialismo. El programa político común a estos partidos
es el establecimiento de una democracia formal e inconsecuente,
donde tenga lugar la rotación de los diversos partidos capitalistas en
el manejo del gobierno. Todos los partidos democratizantes del
gran capital levantan una plataforma de capitulación ante el impe-
rialismo, en particular porque admiten el condicionamiento de la
gran banca internacional a través de la deuda externa.
Para el Partido Obrero las elecciones no son un fin en sí mismo,
pues es un partido que lucha por la transformación política y so-
cial, a través de un gobiernó obrero y de los trabajadores. Para el
Partido Obrero las elecciones son una oportunidad para reagrupar a
la clase obrera sobre una base política propia, es decir, indepen-
diente de la patronal - sea grande o pequeña. El Partido Obrero
107
.pretende u_sat ias elecciones pará luchar cont_ra:eJ intent~ de.los par-
tidos patronales 'de -colocar a las maSas laboriósas detrás qe' una po-
lítica· proiinp.erialista .. Por eso ll,!lma a lantar:candidati.li:as obreras.y
de los trabajadpres para todos los cargos electivos, y . hace :1a_·salve~
dad de que, con este. fin; abre sus listas para candidatos extráparti-
. . .daríos e irÍdependientes.· El Partido Obrero. considera .qlie i~_s elec-
ciones deben servir ·para llegar con su.programa a todós !Os sectores
.de ·las capas eXplotadas1 de esta manera estas c:apas s.abrán .anticipa~
· _dainen~e que nuestro partido planteo la inevitabilj.dad del fraca~o ·
del próximo gobierno patronal democrático, por la incapa_cidad que
· ·Ü~ne .la burguesía de luchar c6ntra eUmpe.ri.aµsmó .'_Dejará.sentadq, · . ·
así, que solam~ilte a trayés de nuestro· partido .clasista pueden los
trabajadores argentinos lu.char por la emaIJCipación· nacional y · so- · ·
.· · cial. ·

.. ' •
.Por:' ..'ti~ reagrup~mi~~tQ:~ntiiinp'
. .
érÍalista
. .

la.
·.. Pero . iµ _lá.qo ·del combate P.ór reágrupar a ~lase obrera deÚás
.. . :de urt partido pr(>pio .y para que deje de ir.' ala co1á (le la .patro.nal .
. " ._nacionalis~a (el p~ronismo);" las . ele'cCiones. deben _·ser también 1a
opoi:túnidad ·para.iuéhar por un .~eagrup3miento' m~ ·arripUo., por .·
. un (eagi:i,ipaffiiento ant'~p~ríalista, !ionde el Partidp Oprero actuaf.
·rfen forro~ autór).om'a como partido ·t>rqpi~ 'del' proletariado. ~n t1;n ·
. . . país e6mo Ar~entina, 'som.etido ~ imperiali5rno, y donde ese sorrie·
. :_~ITT.iiefiio' ha· U'El'gado .~~ punto más alto d~· su _historia (co~o resulta"
do .de. 1~ ·derrota :riiifüar an(e la flota pitatay de la crisis ec~nómi­
ca), la lucha por elfreri.te ;¡ntilinperialista es la cuestión ~ecisiva que
.tiene que llevar adelante un partido auté!}ticamenie óbrerp; Por
medio de ·ese frente se debe gestar la-alianza de las clases oprimidas
·por el imp'erialismo en función de una polÍtica :de levantamiento .
nacional· contra· la dominación· extr~jera. Por. medio del frente el
Partido' Obrero debe .esforzarse por colocar a la clase obrera como
caudillo cíe. ,la nació.n, lo que le permitirá \lflir la lucha nacional y .
, social. · · ·
10.8 .
. Si ·Se estudia con un poco de cuidado elprog~~?: d.e los di~ersó~
partidos .se puede ver lo siguiente. D~ uidru~o está ·la. derecha· "cen- .
trista" ,' ''federal" o: "liberal", que expresa a lbs :sectores directa-
mente ·ligados at gran latifündio y a los pulpos comercialÍiadores y -_
al capital extr'anjero. Aun estos sectores pueden · ~ener enfomta-
mientos con el imperialismo; pero, en: líneas. generafos, son las .
ageneias cie éste dentro del país. ·oe1 'otro lado: están..fa U~.R ·Y el
peronisinó, que procuran encarnar lós intereses de ta·bu·rguesí11 in-
. dustrial y ~gratia arruinada por el pl!ll de Martin.ez. de Hoz; propo-
niendo uri compromiSÓ con el imperialismo y una .aceptación "de.-
m:ocráÜea" por parte .de la clas_e óbrera de la carga prindpal de la
crisis. Estos dos pa!lidos comenzaran por "plantarse firmes" ante el
FMI; reclámando que "afloje'' sus e~gendas, pero capitularán rápi·
. danienté en toda fa línea, como ya .ocurrió en el 'pasado y como
ocurre con los gobierno similares en Américá Latina.

· La situación de la izquierda
·E n 'ter~r lugar tenemos los partidos gen_éricamente llamado.s de
izquierda. Todos estos partidos, casi sin excepción, levantan progra-
mas plantean ataques más o · inenos porfundos contra el capital
extranjero. Esto los. diferencia claramente, en otro bloque , de 1os
dos grandes partidos patronales.-Pero lo que los une· a ellos esfa vo-
_luntad ·expresa de querer formar un "frente nacional" o "democrá-
ticoi. con esos partidos, o con uno de ellos, subordinando sus pro-
pias reivind'icaciories antiimperialistas a la política de compromiso
de aquellos partidos con el imperialismo.
La.gravitación de los dos principales partidos de la gran patronal
nacional se debe , en una gran medida, a la completa falta de inde-
pendencía de la izquierda en relación a aquéllos. La explicación de
esto es que la izquierda sigue aferrada a una situación política pasa-
da, en la que el peronismo era, aunque no el impulsor, al menos el
canal de grandes movimientos populares. La izquierda está Gonven-
cida ~e que la historia se repite y_quiere estar lo más cerca posible
109
del próximo gobierno, que supone será peronista. Asimismo, la iz-
quierda cree que la crisis económica mundial es un fenómeno pasa-
jero, o que en los intersticios de la crisis mundial hay una salida
(por ejemplo, comerciando con el Este). A partir de aquí alberga
grandes ilusiones en la democracia constitucional, con la sola salve-
dad de que "los sectores democráticos estén unidos". Toda esta
forma de pensar traduce la situación de la pequeña burguesía que
no pierde la esperanza de reencont rar una ruta de progreso y de de-
mocracia en el cuadro político tradicional, y que no concluye por
convencerse de la necesidad de pasar a una lucha revolucionaria
junto a la clase obrera.

La descomposición del frente nacional

Salta a la vista que la gran diferencia entre la situación actual y


la de 1973 consiste, en el plano político, en la ausencia de un pacto
del tipo de Perón y Balbín, y de la incapacidad del peronismo para
estructurar un Frente Nacional. Esto significa que la burguesía no
es capaz, al menos en la medida en que lo fue en 1973, por agluti=·
nar claramente detrás suyo a las otras clases sociales. El grado de di-
visión política dentro de la burguesía en el momento actual, refleja
la enormidad de la crisis presente y la extraordinaria presión del im-
perialismo, frente a lo cual ningún partido es capaz de ofrecer alter-
nativas realmente globales o de conjunto. Ni qué decir que aún no
estamos en la fase de dislocación completa del frente burgués, sino
en sus primeros tramos. Sea en el colegio electoral, sea en la com-
posición del próximo gabinete, se pueden producir acuerdos de
unión nacional. Pero la vigencia de ellos.será efímera, ya que en los
partidos de la gran burguesía comprometidos con el imperialismo ,
agudizarán inevitablemente la crisis política y económica.
Con la mirada puesta en el futuro y no en el pasado, la única al-
t ernativa de reagrupamiento nacional es la de un frente antiimperia-
Jista. Sólo la lucha por un programa de liquidación de la patria fi-
nanciera y de ruptura con el imperialismo puede dar una vía de sali-
110
da progresiva y beneficiosa para las capas populares. La única ga-
rantía contra un nuevo golpe contrarrevolucionario y contra la
ofensiva del imperialismo es la movilización de los trabajadores, y
de ninguna manera los pactos de "garantía democrática" entre los
partidos patronales, pues estos pactos sólo sirven para frenar a la
clase obrera y se han mostrado inservibles para luchar contra el
golpe o contra las exigencias desmedidas del imperialismo.

Superar la divergencia táctica

Si se tiene en cuenta que, en su aspecto más general, las reivin-


dicaciones programáticas de orden nacional de la izquierda son
compartidas también por nuestro partido, la gran diferencia que
existe es que la izquierda pretende realizar ese programa en alianza
con los partidos burgueses que lo repudian, y el Partido Obrero pre-
tende realizarlo con un frente político antiimperialista, indepen-
diente de los partidos que representan al gran capital por más "po-
pulares" que sean. Esto no excluye luchas prácticas comunes con
estos partidos en circuntancias detenninadas, pero sí excluye el
frente político electoral con ellos sobre la base de sus programas y
candidatos actuales.
¿Cómo se puede superar esa divergencia y construir el frente
antiimperialista?
Los candidatos, los programas y las políticas de los dos princi-
pales partidos patronales, la UCR y el peronismo (y éste en parti-
cular), provocan un repudio generalizado en las masas que siguen a
la izquierda (incluida la peronista) y un recelo general en las capas
populares. Esto se reflejará en la votación de octubre, y ésta es la
causa por la que la izquierda no ha podido ir más lejos en sus pro-
puestas frentistas con el radicalismo y el peronismo. Es decir que
existe una ten.dencia en los trabajadores en favor de una alternativa
y de candidatos combativos, frente a los viejos representantes de las
clases capitalistas.
La "divergencia táctica", es decir, la ruptura con la política del
111
Frénte N~cfoo"a.r y .la formaciófl' de un frente aritümpedalista sola~
mente pódrá_producirSe co~o resultado de º~ªgran presión pbpu- .
·lar ·en . favor de una. alternativa_ ºcombativa para las elecCiooe_s·.
. . Llamar. aj c_onjunto. de la-izquierda a estructurar un frente an~Üt11pe­
rialista deberá .ayudar. a ofrecer 1.ma perspectiva comím y generaliza-
. da a.las masas
. 0pr:iniidas. . · ·

Cómo ·plantear el Frente

· El Partido· Obrero se dir:ige: al conjunto de ·la izquierda con el


siguiente planteo: · · ·

1. Nuestras plataformas políticas tienen cinco o seis puntos fun-


damentales de' ne~o carácter democrático y antiimperialista;

2. Como fuerza política unida representamos lo siguiente: más


de · 500.000 afiliaciones, varias decenas de miles de militantes y la.
capacidad para poner de inmediato en la calle unas 150.000 perSO·
·nas en un mitin popular; · ·

3. Representamos á la mayoría del estudiantado y ·a una parte


decisiva de los.activistas obreros;

4. Somos una füerza política continental, puesto que levantan


reivindicaciones comunes a las nuestras las principales fuerzas anti-
imperialistas y revolucionarias.de América latina.

5. Debemos órganitar un frente común para ofrecer un polo de


reagrupamiento a las centenas de miles de trabajadores desilusiona-
dos con los partidos que ya han estado en el gobierno y nada han
hech<? por la· transformación nacional y social del país.

A partir de estas cinco ideas básicas proponemos una campaña


porla formación de ·c omités de bases o de acción antiimperialistas,
112
que sean los organismos de movilización política integral del frente
antiimperialista. El frente luchará en todos los terrenos para con-
quistar una posición dirigente, y en primer lugar en los sindicatos.
Impulsará la vigencia de la democracia sindical y la plena legalidad
para las organizaciones de las masas. La lucha electoral será una ins-
tancia de reagrupamiento que deberá extenderse a todos los cam-
pos de lucha.
14 de Julio de 1983

113
Carta a ·los partidos
y corrientes de izquierda

Buenos Aires, jueves 14 de julio de 1983

A las máximas autoridades de los


partidos y corrientes de la izquierda:

Compañeros :

Nos dirigimos a ustedes en la convicción de que le cabe a la izquier-


da argentina una responsabilidad especial en la hora presente y de
cara a las elecciones del próximo 30 de octubre.
Las afiliaciones, los actos públicos, las manifestaciones y movili-
zaciones democráticas y las luchas obreras y populares han demos-
trado que la izquierda argentina se ha transformado en una fuerza
gravitante con un creciente carácter de masas. En su conjunto, la iz-
quierda ha reunido más de 500.000 afiliaciones, y en sus mitines o-
ficiales ha sabido reunir a unas 150.000 personas en el ámbito de la
Capital y del Gran Buenos Aires. Las elecciones estudiantiles han
114
demostrado que, en ese sector, es una corriente decisiva, y no cabe
duda que ha estado en la base de todos los grandes movimientos
reivindicativos del último período. Todo esto es una constatación
netamente objetiva, se ve que está exenta de todo tipo de expresión
de deseos o de ilusiones fantasiosas. ·
El desarroUo alcanzado por la izquierda es una manifestación del
sistemático avance de las masas hacia una lucha antiimperialista y
democrática consecuente. Traduce una evolución de los propios
trabajadores y está relacionada con la gravedad de la situación polí-
tica y del profundo empobrecimiento de todas las clases verdadera-
mente oprimidas del país. En definitiva expresa la desilusión de los
trabajadores con las experiencias pasadas y las respuestas presentes
de los grandes partidos de carácter capitalista que monopolizaron
hasta hace poco el favor de las capas populares.
Lo que importa por sobre todo es, sin embargo, el hecho de que
la izquierda de este país tiene un planteo programático que la dife-
rencia claramente del conjunto de las fuerzas tradicionales. En tan-
to que éstas tienen planteo$ de compromiso con el imperialismo,
con el FMI y con la banca internacional, todas las fuerzas de iz-
quierda plantean la nacionalización de la banca y del comercio exte-
rior, así como la investigación de la deuda externa antes de cumplir
con pagos debidos a un endeudamiento fraudulento. En tanto los
primeros quieren llegar a algún tipo de acuerdo con el imperialismo
anglo-norteamericano que deje para las calendas griegas la cuestión
de la soberaní~ argentina en Malvinas, la izquierda se ha pronuncia-
do , en general, por una lucha en todos los planos contra el imperia-
lismo usurpador. En tanto los partidos del gran capital o que conci-
lian con él no han asumido las reivindicaci9nes nacionales de Ma-
dres y Familiares, la izquierda ha estado en distintas oportunida-
des en las calles gritando esas reivindicaciones. Solamente la izquier-
da se ha pronunciado contra la agresión yanqui contra Nicaragua de
una manera real, no hipócrita.
Es cierto: en todos estos planteos existen diferencias y no todos
los partidos o corrientes de izquierda colocan esas reivindicaciones
al servicio de una misma estrategia. Pero un:¡ constatación se impone:
115
sólo la izquierda y nada más que ella levanta un programa de carac-
terísticas antümperialistas, en relación al resto de los partidos polí-
ticos. Quiere decir que existen las bases de un acuerdo principista,
en tanto que un acuerdo con el radicalismo o el justicialismo, por e-
jemplo, sólo podría dars~ sobre una base oportunista.
Pero existe algo más: el país está, no ya en la mayor crisis de su
historia, sino en el plano inclinado de la disgregación económica.
Sólo las medidas contempladas en las plataformas de la izquierda
pueden abrir un curso de salida a esta situación. El programa de los
principales partidos patronales conducirá, obligadamente, a un caos
mayor.
Todo esto conduce a la siguiente conclusión: en el movimiento
político unificado de la izquierda - movimiento de carácter antiim-
perialista- está la única base de un reagrupamiento nacional mayo-
ritario de las capas realmente oprimidas del país. Sólo este reagru-
pamiento puede producir la salvación de la independencia nacional
amenazada y conquistar la emancipación nacional.
Nuestra propuesta es que concretemos un frente antümperialista
aprovechando las próximas elecciones, dándole las características,
no de un episodio electoral, sino de un movimiento de movilización
polít ica. Unificados en torno a una plataforma q 11e ya nos es co-
mún en gran parte, podríamos iniciar la formación de comités de
base y de acción en todo el país. En función de esta perspectiva y
de estas tareas pasaríamos a discutir las candidaturas para los comi-
cios del 30.
El Partido Obrero quiere dejar bien en claro lo que entiende por
frente antiimperialista. Un acuerdo debe darse en la claridad.
El frente antiimperialista no es un frente uní-clasista sino que a-
grupa a diversas clases oprimidas, en primer lugar al proletariado y
a la pequefia burguesía en sus diversos matices, más próximas a él.
Su carácter policlasista es común a muchos tipos de frentes políti-
cos que, sin embargo, no sirven para la lucha consecuente contra el
imperialismo. En nuestro planteo el frente antiimperialista debe
destacarse por su función política como dirección de un gran levan-
tamiento nacional contra el imperialismo, es decir, como factor de
116
movilización independiente de todos los explotados. Debe defen-
der la más mínima conquista democrática y el régimen constitu-
cional contra el golpismo, pero no por eso debe subordinarse a la
gran burguesía que concilia, y a veces conspira, con el golpismo.
Debe defender la más pequeña conquista nacional y la independen-
cia política del país, pero no debe someterse a la dirección de los
partidos burgueses que buscan un compromiso con el imperialismo,
descargando el peso principal de la crisis sobre los trabajadores.
Tenemos la convicción de que el llamado a un frente antiimpe-
rialista de toda la izquierda expresa profundos anhelos populares
-es decir que es un factor de unidad política de nuestro pueblo ex-
plotado y oprimido que va más allá de las fuerzas que pueda conta-
bilizar la propia izquierda.
Federales y centristas, radicales y peronistas ya tienen virtual-
mente escogidos sus candidatos. Las figuras que han elegido y los
programas que esgrimen no expresan, ni podían expresar, los gran-
des anhelos populares. El panorama político se ha clarificado. Sólo
la izquierda mantiene un cuadro de confusión, que resulta de que
persiste su atomización política. Que ningún partido renuncie a
ninguna de sus ideas o planteos - el Partido Qbrero sería el último
en pretenderlo. Pero que se reconozca que en nuestras plataformas.
existe la base de un acuerdo principista, y que este acuerdo princi-
pista corresponde a los intereses sociales y nacionales de todos
quienes están por acabar con la dominación del imperialismo y unir
a América latina en un bloque de naciones realmente independien-
tes.
El frente antiimperialista del conjunto de la izquierda traduce la
tendencia de las propias masas; las necesidades que emergen de la
catástrofe que el imperialismo y sus aliados han impuesto al país; la
evidencia de que la gran burguesía no puede superar esta situación
por su compromiso con el imperialismo; y la polarización objetiva
de fuerzas que se van delineando con el desarrollo de la crisis eco-
nómica y política, y con la lucha creciente de las masas.

117
Compafieros: esperamos poder, en el curso de una próxima reu-
nión que desde ya solicitamos, avanzar en el acercamiento hacía el
frente antiimperialista.
Con saludos revolucionarios
Juan Carlos Venturini, Christian Rath, José Alonso
por la Junta Promotora Nacional Provisoria
del Partido Obrero

A quiénes se dirige nuestra carta:

Partido Intransigente - Partido Com.unista - Intransigencia


Peronista - Partido Socialista Popular - Partido Socialista
Auténtico - Confederación Socialista - Movimiento Al
Socialismo - Frente de Izquierda Popular - Partido del Trabajo
y del Pueblo - Partido de la Liberación

118

- - - - -- - - - - --
LOS PUNTOS PROGRAMATICOS COMUNES

El Partido Obrero no pretende imponer ninguna plataforma reivin·


dicativa especial para la constitución de un FRENTE ANTIIMPE-
RIALISTA. Entiende que los principales puntos contenidos en las
plataformas de la izquierda son suficientes para una acción realmen-
te antiimperialista, si son usados para estructurar un frente inde-
pendiente de los partidos que buscan un compromiso con el impe-
rialismo.

1. Suspensión del pago de la deuda externa; investigación del en-


deudamiento por medio de comités parlamentarios y de represen-
tantes obreros.
2. Nacionalización integral de la banca y del comercio exterior. Li-
quidación del latifundio.
3. Salario mínimo equivalente a la canasta familiar. Indexación del
salario. Reincorporación de los despedidos, seguro al parado. Re-
ducción y congelamiento de los alquileres. Condonación de las deu-
das Júpotecarias.
4. Cese de las maniobras especulativas y de mercado negro (causa
de la carestía): abolición del secreto comercial, apertura de los li-
bros, control obrero de la producción.
5. Aparición con vida de los detenidos-desaparecidos y castigo a los
culpables. Extensión de los principios de la democracia política a
las fuenas armadas y a la burocracia estatal y judicial.
6. Asamblea Constituyente.
7. Defensa incondicional de la revolución centroamericana contra
la agresión yanqui.
8. Unidad de América Latina contra el imperialismo, para recuperar
Malvinas y para poner fm a los conflictos fronterizos.

14 de Julio de 1983
119
Por una campaña
de pronunciamientos
por el frente Antiimperialista

Para que una consigna sirva a los fines revolucionarios es necesa-


rio, por sobre todo, que encierre una perspectiva general justa, es
decir, que esté adecuada a la realidad de la situación política y que
sea capaz de traducir al plano de la acción política consciente la
tendencia de la movilización de los explotados, por incipiente que
ella sea.
El país se encuentra en una situación de desintegración nacional,
como resultado de la presión económica, polít ica y militar del
imperialismo mundial. La dictadura militar no ha resistido las
consecuencias del saqueo general perpetrado por el capital interna-
cional, efect uado bajo la directa supervisión polít ica de las fuerzas
annadas. Todas las relaciones políticas basadas en la dominación
exclusiva de la dictadura se han venido abajo, lo que ha abierto una
crisis de fondo del conjunto del Estado burgués. La tendencia hacia
la éreación de una situación revolucionaria se desarrolla a ojos vista,
porque la crisis del régimen ha abierto el canal al ascenso de las ma-
sas. La llamada política de "institucionalización" apunta a contro-
-120
lar y revertir la descomposición del Estado a través de una ficción
de democracia política y de un régimen de compromiso con el im·
perialismo. Pero dada la enormidad de la crisis presente, así como
la ausencia de perspectiva de reactivación de la economía mundial,
esa política de compromiso está condenada al fracaso . La UCR y el
peronismo están actuando ya como los agentes "democráticos" del
imperialismo. Todos sus proyectos de "concertación" y "pacto so·
cial" no tienen el menor porvenir, cualquiera sea el argumento téc-
nico que se esgrima: el régimen burgués argentino carece de los
recursos para socorrer a la clase capitalista en crisis, y encima
cuando tiene que invertir en el pago de la deuda externa y sus inte·
reses. El ataque "democrático" contra los trabajadores es inevitable.
La desintegración de la "institucionalización" planteará el pasaje a
la lucha abierta contra el imperialismo. Esta lucha exigirá una direc-
ción antiimperialista consecuente. El Partido Obrero se postula
para la dirección de esa lucha y llama a todas las organizaciones que
se reivindican antiimperialistas, a constituir un frente dirigente en
común.
En la presente etapa política está condenada al fracaso la orien-
tación que postula el compromiso de los partidos de izquierda con
los partidos que, a su vez, como el radical o el peronista, plantean
un compromiso con el imperialismo. No hay pacto de garantías,
acuerdos de autodefensa o promesas solemnes, que logren que d
próximo régimen constitucional se encamine en el sentido de la re-
solución de la presente crisis en favor de los trabajadores y de la
indepen<)encia nacional, y en contra del imperialismo. En estas con-
diciones, el gobierno burgués proimperialista que sucederá a la
dictadura está condenado al fracaso, con lo que quedará eliminado
el amortiguador entre el imperialismo y las masas. El seguidismo a
los partidos que han de formar el próximo gobierno no conduce a
ningún otro lado que a la derrota. Los partidos de izquierda que
emprendan esta vía verán, a corto o mediano plazo, destruidas las
bases de su desarrollo político.
Es necesario mirar un poco alrededor; Brasil, México, Perú y Ve-
nezuela han entrado por el camino de la bancarrota económica aun
121
dirigidos por gobiernos democratizantes, y se pliegan, aun a pesar
suyo, a las exigencias del imperialismo. Hay e11tre ellos países con
mayores recursos, sea financieros o políticos, que los de Argentina.
De todos modos basta echar un vistazo al fracaso del gobierno "so-
cialista" de un país imperialista como Francia, para comprender
que el democratismo burgués proimperialista carece de toda posibi-
lidad de garantir un régimen político de desarrollo y estabilidad. Si
la izquierda va detrás de esto debe saber de antemano que se cava
su propia fosa.

Un peligro más inmediato

Cuando se dice que las elecciones del 30 de octubre habrán de


ser polarizadas por los peronistas y los radicales, lo que realmente
se está diciendo es que esos dos partidos han sabido realizar un rea-
grupamiento de fuerzas en torno suyo. Una parte de ese reagrupa-
miento les viene de la posición mayoritaria que tenían en el pasado,
pero si se limitaran a eso serían probablemente, derrotados. Es lo
que pasa con el peronismo, que no es capaz de ofrecer una alterna-
tiva nueva, de modo que sus chances consisten en que aún les alcan-
ce el capital político del pasado. Alfonsín es diferente: no represen-
ta la tendencia tradicional del radicalismo y ha sabido colocarse en
un primer plano mediant e un audaz planteo de reagrupamiento del
imperialismo y de la oligarquía, de un lado, y de la clase medía
democrática, del otro. Si el conjunto de la izquierda, que se reivin-
dica a sí misma como antiirnperialista, no es una alternativa, ello se
debe a que no ha sabido ofrecer un reagrupamiento político propio
al conjunto de la juventud antiimperialista, a la masa antiburocráti-
ca del proletariado y a los sectores intermedios profundamente
rebelados. contra el terrorismo de Estado, sea peronista o militar.
Lo que se desprende de esta situación es que la izquierda puede
ser electoralmente aplastada el 30 de octubre por su seguidismo a
los partidos comprometidos con el imperialismo. El "autonomis-
mo" de que hacen gala algunas fuerzas, que dicen querer verificar
122
su electorado en las urnas, no es más qµe seguidismo político, si se
tiene presente que pretenden llegar al éoÍegio electóral para votar al
radicalismo o al peronismo, o a la primera minoría cualquiera ella
sea. ¿Dónde está aquda independencia política que se alega para
no formar un Frente Antümperialista?
Un mínimo sentido de autodefensa le dicta a la izquierda, e
incluso a las direcciones de sus partidos, Ja formación de un frente
común. En este caso aparecerá com~ una alternativa política de
masas. La homogeinización política del Frente Antiimperialista a
través de un programa y métodos de lucha, planteará una cierta
desintegración de los principales partidos patronales y .el desarrollo
de un nuevo reagrupamiento de fuerzas en torno a la ..izquierda.

" La voz del pueblo es la voz de d i~s"

Al llamar a la formación de un Frente Antiirnperialista de toda


la izquierda, el PO quiere traducir al planó de la acción lo que son
las propias tendencias y perspectivas de la·situación política. Si la
consigna responde a la realidad, servirá para una gran potenciación
de nuestro partido.
La propuesta frentista pretende abrir un período de clarificación
política en el seno de la izquierda -baSé de cualquier entendimien-
to. Se trata de una lucha contra la confusión ,y atomización políti-
cas que reinan en la actualidad. ·
El Partido Obrero se ha dirigido a las dire.cciones de todos los
partidos y corrientes de la izquierda, es decir, que toma a la reali-
dad política tal como ella se presenta. Pero esa realidad tiene otro
componente: el afán protagónico de la masa y de los activista de la
clase obrera y de la juventud. El llamado al Frente debe s~r la opor-
tunidad para que ese protagonismo OC\WC ·SU lugar y se manifieste.
Concretamente, mediante pronunciamientos. Que todos los activis-
tas, en grupo o individualmente, obreros o de la juventud, miem-
bros de partidos o apartidarios, se prom,ncien abiertamente sobre
el Frente. Que se dirijan a los medios de difusión de la izquierda,
123

~ ' • I '
.'
. •.
o incluso a los comerciales, y a PRENSA OBRERA. Abramos una
campaña de pronunciamientos. Plebiscitemos la propuesta frentis-
ta. Afirmemos bien alto la convicción de que para derrotar al impe-
rialismo es necesaria la acción política de las masas explotadas,
con total independencia de la gran patronal nacional.

21 de Julio de 1983

124
TERCERA PARTE

"Política Obrera" es una de las principales corrien-


tes que ayudó a construir el Partido Obrero. En los
siguientes artículos "Política Obrera" define el
contenido y la perspectiva del trabajo por poner
en pie un partido propio de la clase gbrera.
La nue\O e import9nte
tarea de los revolucionarios

Durante seis afios los revolucionarios argentinos, y en super-pri-


merísimo lugar nue.s tro partido, jugaron un extraordinario papel de
vanguardia en.la lucha por acabar con la dictadura militar.
La primera etapa impuso a esta lucha características determina-
das. Se orientó la resistencia mofocular de la clase obrera para trans-
formarla en movimientos de conjunto, de modo de hacer posible la
reorganización del proletariado en sus lugares de trabajo. Se aprove-
chó cada viraje, agudo de la lucha de las masas para impulsar la
puesta en pie de los sindicatos en todos los niveles. Se desarrolló
una enorme tarea de agitación política contra la dictadura, en base
a las reivindicaciones de Ja democracia, de modo de dirigir contra el
régimen militar todo movimiento de insatisfacción de cualquier cla-
se social y, principalmente, impulsando en las horas más negras, 31
movimiento de los familiares de los desaparecidos y a toda lucha
que tuviera por centro esta reivindicación. Se mantuvo, contra vien-
to y marea, la organización revolucionaria de la juventud.
A partir de la crisis de la sucesión de Videla se comienza a ingre-
127
sar en otra etapa. La descomposición por arriba de la dictadura co-
mienza a arrastrar a todas las capas de la población a la resistencia
al régimen militar. En esta etapa se plantea la agitación en favor de
"manifestaciones de masas y huelgas activas" para acabar con la
dictadura. Este período se extiende desde la movilización del
SMATA (medidados del 81) a la manifestación del 30 de marzo de
1982.
Al ponerse a la cabeza de todas estas luchas nuestro partido cre-
ce en número y consistencia. Se alcanza una inusitada composición
social de un 70 por ciento de obreros y militantes sindicales y de
un 40 por ciento de militantes de origen específicamente proletario
y de la industria.
La guerra por las Malvinas marca una etapa de desvío político,
altamente aprovechada sin embargo. Es una gran etapa política,
porque en ella los revolucionarios militan con gran vigor teórico y
práctico, polemizando incluso a escala internacional, y organizando
pequeñas y grandes manifestaciones y comités.

La etapa actual es más difícil

Estos seis años fueron de inauditos sacrificios, muchos compa-


ñeros perdieron salvajemente sus vidas en tan alto empeño -mu-
chos también no aguantaron los rigores y se desplazaron a una pers-
pectiva individual. De conjunto, las filas revolucionarias crecieron
y, por sobre todo, se forjaron en el temple de la dureza y de la cla-
ridad y fidelidad a las ideas revolucionarias.
Pero la etapa que se ha abierto luego de las Malvinas es más difí·
cil, puesto que requiere capacidades más complejas: unir el ataque
directo con las grandes maniobras políticas, y la defensa de la pers-
pectiva revolucionaria con una gran flexibilidad en el terreno de los
compromisos prácticos.
128
¿En qué consiste esta nueva etapa?
En que la burguesía en su conjunto, con la indicación explícita
del propio imperialismo norteamericano, ha lanzado un plantea-
miento de "institucionalización" que significa el levantamiento re-
glamentado de la proscripción política de los partidos burgueses,
como fonna de:
a) Reajustar las relaciones internas de la burguesía dentro del
Estado (como consecuencia de la quiebra del frente burgués provo-
cada por el fracaso de Martínez de Hoz), en detrimento relativo de
la fracción más intransigente y parasitaria de la trenza financiera;
b) Canalizar el descontento de las masas a través de los partidos
burgueses, pues una permanencia indefinida de la dictadura plan-
tearía el peligro de explosiones revolucionarias que potenciarían,
precisamente, a los partidos revolucionarios.
Lo que tenemos, de esta manera, son dos grandes cuestiones, ín-
timamente ligadas en relación a su causa (impasse del régimen capi-
talista, el retroceso de las fuerzas productivas del capital en todo el
mundo y la inevitabilidad de mayores catástrofes económicas). Una
cuestión es que la crisis, aún sin solución, dentro de la burguesía to-
mada en su conjunto, al inviabilizar al régimen militar comprome-
tido con el fracaso económico y con un desastroso choque con el
imperialismo, ha obligado a una legalización concedida de los parti-
dos burgueses y a un plan que prevee un próximo régimen constitu-
cional de características inciertas. Tanto el gobierno como los parti-
dos patrnnales se esfuerzan para que la crisis interburguesa no gane
la calle, pero va de suyo que, como la base de esa crisis envuelve a
toda la sociedad, se plantea la posibilidad de aprovecharla para la
organización del proletariado, oponiendo a "concertaciones'', "re-
conciliaciones" y acuerdismos, Ja vigencia completa r inmediata de
la democracia, planteo que conduce (y prepara) naturahnente a la
necesidad de derrocar a la dictadura militar.
La segunda cuestión significa que el levantamiento reglamentado
de la proscripción de los partidos burgueses debe servir para asegu-

129
rar la proscripción de los partidos revolucionarios e inviabilizar la
formación de un partido obrero.
La proscripción política del proletariado no sólo se da por me-
dios tales como el estatuto, como la obligación de declarar los afi-
liados a la represión, como la potestad que se inviste a jueces desig-
nados por los militares para decidir o tutelar la legalidad de los par-
tidos, o como, simplemente, los secuestros e intimidaciones que
ejecutan los grupos militares. Un arsenal todavía más importante de
recursos proscriptivos está dado por el monopolio económico de
los capitalistas (que se invierte a favor de los partidos patronales),
el control de los medios de comunicación por los empresarios y el
gobierno militar, la explotación por la Iglesia de los prejuicios pro-
pios de masas históricamente sometidas -en fm, por el conjunto de
aparatos del Estado burgués que han sustentado sus métodos.de do-
minación hasta hoy, y que ahora se concibe utilizarlos en todas sus
variantes. A la burguesía le interesa la democracia formal en la me-
dida en que le permita potenciar el aspecto reaccionario de ésta,
que no es otro que poner en el mismo plano del voto a aquellos sec-
tores explotados de la sociedad a los que su trabajo en la gran in-
dustria, su presencia activa en los éentros urbanos y su consecuente
esfuerzo de organización permiten alcanZl!f una conciencia elevada
de los manejos e intereses que se expresan en la sociedad y el Esta-
do , y a aquellos otros que por et atraso de su existencia social son
susceptibles de set" arrastrado·s por la demagogia burguesa y actuar
contra sus propios intereses reales.

Para resumir: tenemos una fisura fundamental en el régimen po-


lítico y una crisis interburguesa aguda, que es una de las razones
que han obligado al régimen a echar lastre y a iniciar una maniobra
democratizante para permitir un reajuste del dispositivo del poder
burgués. Y tenemos, en estrecha relación con lo anterior, un plan
político que valoriza a los partidos burgueses, con la finalidad tam-
bién de desviar un peligro revolucionario y de combatir el creci-
miento de los partidos revolucionarios.
130
Es necesario conquistar todas
las posibilidades de t rabajo legal

'
Ningún partido que quiere merecer realmente el nombre de re-
volucionario puede desconocer la enorme importancia que una si-
tuaeión de estas características presenta para su futuro. No sólo es-
tá obligado a dar una batalla política co!ltra la burguesía en el te-
rreno planteado por ésta, sino que tiene que explotar a fondo todas
las formas de t rabajo legal, como un m~dio para llegar a una masa
más amplia de los trabajadores, que de ninguna manera podría ser
abarcada por la agitación y la propaganda de un período clandesti·
no, y que tampoco puede seilo por métodos exclusivamente ilega-
les.

Es necesario comprender que si la dictadura militar se encuen-


tra, de conjunto, a la defensiva, la "inst itucionalización" comporta
una contraofensiva realizada con el concurso de los partidos bur-
gueses. Los explotadores buscan poner un límite al proceso de des-
composición actual y reestructurar al Estado burgués. Cuando logra
esta finalidad, la burguesía vuelve a plantearse la ofensiva en regla
contra las masas.

Como la revolución no puede ser ni será nunca la obra de un cír-


culo inspirado conspiradores sino de las grandes masas, la conquista
de éstas es la tarea fundamental. Esto inspira el trabajo revoluciona-
rio incluso en los períodos más represivos, y se refleja, por ejemplo,
en la lucha -por poner en pie a los sindicatos. En un período de des-
composición dictatorial y .de maniobras burguesas seudodemocrát i-
cas, esta lucha por la conquista de las masas es imposible sin la con-
quista del trabajo legal. En la secuencia histórica de las grandes re-
voluciones, el aprovechamiento del trabajo !egal por los partidos re-
volucionarios permitió que aparecieran como fuerzas. implantadas·
en las masas en el debut de la fase directamente revolucionaria,
131
Partimos de la certeza, de que la actual política de "instituciona-.
lización" no sólo es incapaz de abrir una perspectiva progresiva pa-
ra el país, y por lo tanto de dar paso a un período más o menos es-
table de democracia burguesa, sino de que el propio plan político
que está en curso se encuentra virtualmente agotado, planteando la
alternativa de un golpe "correctivo" o de elecciones adelantadas y
apresuradas. Esta caracterización no conduce, sin embargo, a la
conclusión de que el planteo del trabajo legal es prematuro. Ligar el
empeño en un trabajo legal a la vigencia efectiva de la democracia
burguesa significa creer en la vitalidad de ésta en el período presen-
te y significa concebir el trabajo político como una adaptación pa-
siva a las estructuras preestablecidas del Estado. En tanto una situa-
ción política esté dominada por una lucha de partidos que apelan
(y esto privilegiadamente) a los métodos legales, los revolucionarios
tienen la obligación de luchar para conquistar ese terreno legal. Si
una fase de este tipo se prevée breve, esa obligación se incrementa,
porque es fundamental entrar al período siguiente con una implan-
tación más profunda entre las masas.
El ritmo de los acontecimientos políticos, que se expresa en par-
te en la duración que puede tener el período democratizante, no
afecta la necesidad del trabajo legal, sí su modalidad. En este senti-
do tenemos lo siguiente: a) la dictadura no tiene otro camino, por
-el momento, que el de plantear alguna variante democratizante;
b) los partidos burgueses en su totalidad se organizan de acuerdo a
este proceso; c) el proletariado no tiene dirección política propia
como para revertir (aunque sí puede alterar en su beneficio) el pro-
ceso de "institucionalización" tomado en su conjunto. La conclu~
sión de esto es que la necesidad de trabajo legal nos fuerza a luchar
por el reconocimiento legal en los términos del Estatuto de los parti-
dos políticos. Esto se funda no sólo en la eventual necesidad de
participar de un proceso electoral (lo que está sujeto a un conjunto
de factores), sino principalmente en la de hacer efectivo el trabajo
legal en el presente.
El que los partidos burgueses y contrarrevolucionarios hayan
convertido a la legalidad en un "proselitismo con cadenas", no
132
quiere decir que los revolucionarios deban subordinar la acción di-
recta de las masas a las exigencias legales. Aquí más que nunca vale
el principio de la subordinación de .los distintos métodos de lucha a
los fines revolucionarios~ Esto, sin embargo, no debe enmascarar la
cuestión de que cumplir con las exigencias del Estatuto significará
que se establece un compromiso no firmado con la propia dictadu-
ra, en la que ésta permitiría (reservándose los métodos "sucios") el
trabajo legal de los revolucionarios (quienes nos reservamos la subor-
dinación de los métodos legales de lucha a la acción directa de las
masas). Este compromiso exige una flexibilidad especial pues hay
que adaptar la necesidad de una presentación fiel de la agitación re-
volucionaria a las restricciones del estatuto de la dictadura (luchan-
do contra, y explotando a favor, todos los fraudes naturales de la
legislación burguesa).
La legalidad debe ser aprovechada en todos los terrenos: publi-
cación de libros y folletos; apertura de locales; una prensa legal; ac-
tos públicos; conferencias y cursos de formación; una organización
abierta y de masas de la juventud.

El contenido de la campaña por la legalidad:


por un Partido Obrero

La lucha por la legalidad debe tener un carácter político y mo-


vilizador, y para ello tiene que ligarse a los problemas fundamenta-
les del proletariado y de la causa de la democracia. En el primer
puesto de estos problemas se encuentra la necesidad de construir un
partido obrero, pues el proletariado está paralizado por el freno in-
terior -representado por su sometimiento a la política burguesa- y
sin la dirección de la clase obrera ni la causa de la democracia, ni la
de la independencia del país, ni la de la emancipación social, tienen
porvenir.
La lucha por la conquista del trabajo legal no debe ser una tarea
exclusiva de los actuales revolucionarios. A esta tarea hay que darle
una perspectiva política amplia, de manera de poder agrupar a to-
133
dos los obreros concientes que luchan por su clase en el presente
período. La efectivización de la tendencia latente en el proletariado
hacia su independencia de clase no puede ser fecundada sin un am-
plio trabajo dirigido a las masas, y por lo tanto explotando el trabajo
legal, y mucho menos ignorando que los partidos burgueses y anti·
rrevolucionarios ya están aprovechando en beneficio propio la limi·
tada legalidad política .
. Un partido obrero es tal cuando es el resultado de la actividad
del proletariado conciente y cuando su programa formula las aspi·
raciones de la clase obrera como clase, frente a la burguesía. Los re·
volucionarios que militan por la constitución de un partido obrero
tienen que saber adaptarse a esta tarea que se realiza con obreros
que despiertan a la conciencia de clase, debiendo traducir al lengua-
je y al desarrollo de estos la estrategia revolucionaria elaborada en
casi doscientos afios de lucha proletaria mundial. Esa estrategia se
resume así:
1) conquista de la democracia (liquidación de ta· dictadura, Asam·
blea Constituyente), gobierno obrero (destrucción del Estado bur-
gués) y expropiación del capital; 2) independencia de clase contra
los frentes colaboracionistas, por el frente revolucionario contra el
imperialismo; 3) solidaridad con los pueblos oprimidos y acción
conjÚnta del proletariado mundial; sostenimiento de la causa de la
revolución política contra la burocracia obrera estatal contrarrevo·
lucionaria; 4) militancia en el seno de las organizaciones de las ma·
sas y apoyo a todas las guerras nacionales contra el imperialismo;
5) por los Estados Unidos Socialistas de América Latina; 6) cons-
trucción de una Internacional proletaria.
Se hace necesario formular esta estrategia en términos que per-
mitan llevar a la militancia política a centenares y miles de obreros
que hoy ocupan un puesto de vanguardia en el seno de la clase. Esto
plantea un compromiso político entre las diversas vertientes que
concurren a formar el partido obrero, compromiso que tiene por
base Ja independencia del proletariado. Es necesario llamarlos a
formar un partido obrero y a que consideren esta tarea como pro-
pia. No menos importante es explicar (y en ese sentido desplegar
134
- . .
una enérgica propagand-a) a fos militantes de los partidos que se
consiqeran obreros o socialistas, que estos, por su programa y estra-
tegia; son burgueses, ya qu~ cualquiera sea su verborragia socialista
. no plantean la conquista del poder por el proletariado y presentan
las reivindicaciones democráticas dentro de los límites de la "insti-
tucionalización", y esto cuando no. lo hacen siguiendo la línea in-
tervencionista del imperialismo bajo la máscara de los "derechos
humanos" Oos yanquis controlan, as.í, a los recambios civiles que
obligadamente se producen en América Latina). Todo un aspecto
de la lucha por un partido obrero es ganar a los militantes que si-
guen a esos partidos.
La conquista del terreno legal para una organización que agluti-
11e a los actuales militantes revolucionarios y a nuevos sectores del
proletariado y de la juventud no termina de cristalizar la construc-
ción de un partido obrero, pues aún en estas condiciones sigue
planteada la lucha por la independencia de clase de la enorme ma-
yoría de la clase obrera, por la ruptura del proletariado con el na-
cionalismo burgués peronista. Llamamos a construir un partido
obrero que tenga por consigna la construcción del partido obrero.
La lucha por un partido obrero no se plantea teniendo por mira
exclusivamente una posibilidad electoral, que es lo que ocurre con
los oportunistas, sino que su finalidad es la organización de la clase
políticamente, en todos los terrenos y en estrecha conexión con la
lucha diaria de las masas. Un aspecto fundamental es el trabajo en
los sindicatos. Es por esto que hay que construir agrupaciones sin-
dicales que luchen por el partido obrero -la misma tarea se plantea
para la juventud.
La política fundamental de todos los partidos con actividad en
el movimiento obrero está subordinada al objetivo de consolidar la
"institucionalización" (frenando el movimiento de la clase) y a su
· propia inserción electoral en aquélla. De aquí se desprenden dos ta-
reas: 1) la lucha por la unidad de la clase obrera en torno al comba-
te por sus reivindicaciones inmediatas; 2) la ausencia de bases para
un trabajo sindical común y transitorio con las tendencias llamadas
reformistas o que se diferencian apenas formalmente del peronismo
135
burgués. Esto no debe entenderse esquemáticamente: hay que in-
tervenir en todo lugar donde está el activismo antiburocrático, pero
siempre con la finalidad de estructurar agrupaciones sindicales que
luchen por el partido obrero .
La lucha por el partido obrero debe tener en cuenta el desarrollo
concreto de la clase obrera. No existen en la actualidad fenómenos
como Sitrac-Sitram o Villa Constitución que pudieran actuar como
un factor de centralización en esa lucha, en el caso de que sus direc-
ciones políticas tuvieran la voluntad de hacerlo (lo que en 1971/
74 no ocurrió). Hoy el principal factor de centralización es el desa-
rrollo gestado en la vanguardia obrera por el propio partido revolu-
cionario en los últimos seis afios y la incipiente aparición de agrupa-
ciones y comités que, como en el caso de ferroviarios, juegan un rol
fundamental, y chocan con, y se diferencian de, los agentes buro-
cráticos en los sindicatos. Es por aquí que pasa la primer fase de de-
sarrollo.
Alrededor de tareas prácticas muy precisas hay que estructurar
el trabajo por la legalidad y el partido obrero. Es necesario una de-
claración de principios, es necesario un periódico legal de circula-
ción masiva, es necesario abrir locales como centros de organiza-
ción y reclutamiento. Entendemos que, para esto, será necesario
llamar a asambleas por regional y elegir comit és directores por zo-
na y nacional, compuestos por los mejores compañeros que asumi-
rán la dirección de la prensa, del trabajo organizado en los locales y
de las tareas de legalización.

El partido revolucionario no se disuelve


en la "legalidad" burguesa y dictatorial

El solo hecho de que se plantee la necesidad de conquistar posi-


bilidades de desarrollo más amplio de trabajo legal, nos está dicien-
do que el presente régimen político sigue siendo una dictadura. Si
los propios partidos burgueses reclaman la vigencia del "estado de
derecho", es decir del simple imperio de las leyes de la propia dic-
136
tadura (¡y cómo podría ocurrir esto sin desmantelar a esta dictadu-
ra!), esto quiere decir que seguimos bajo un régimen de terror poli-
cíaco-militar. Ningún partido que ya no esté entregado de pies y ca-
beza al capital, puede, en estas circunstancias, renunciar a la utiliza-
ción de los métodos de lucha y de organización sernilegales e ilega-
les. Combinar todos los métodos de actividad significa diferenciar-
los nítidamente, no comprometer la sobrevivencia de uno por causa
del otro, sino utilizarlos para su mayor desarrollo.
Esta constatación de hecho no agota, sin embargo, la cuestión.
Que estemos en una situación que tiene como uno de sus rasgos
más·importantes la contraofensiva política democratizante del im-
perialismo y de sus socios nativos, y el planteamiento de una lucha
de características legales y, eventualmente, electorales, no implica
que se desconozca que esta situación se inscribe en un período más
general de tipo revolucionario, de profundas convulsiones y de
bruscos y acentuados virajes políticos. Quien no se prepare para la
perspectiva de esta lucha encarnizada, incluso para la guerra civil,
no es simplemente un no revolucionario sino un ingenuo. Jaruzelski,
García Meza, Pinochet están siempre en precalentamiento para en-
trar al campo en la forma más sorpresiva y cínica.
La legalidad tramposa, artera y condicionada de la dictadura
plantea otra limitación para que su terreno sea propicio al desarro-
llo del partido revolucionario . Este necesita del debate político y
teórico sin cortapisas ni subterfugios como el hombre del aire, así
como d'e la posibilidad de expresar sus ideas de un modo franco y
diáfano. Esto debe ser firmemente preservado.
Del conjunto de lo expuesto surge la necesidad de combinar
creativamente el trabajo legal, sernilegal e ilegal. Debe continuarse
con la edición y difusión de nuestra prensa revolucionaria.
La puesta en pie de un partido obrero de las características seña-
ladas y empeñado en la utilización .del trabajo legal plantea el pro-
blema de las perspectivas de un desarrollo político en el que un par-
tido que se proclama abiertamente revolucionario se inserta, bajo
su propia iniciativa, en un trabajo más amplio con activistas e inclu-
so ~rganizaciones que parten de una experiencia diferente. Se trata
137
de un nuevo trabajo y de nuevas experiencias portadoras de nuevos
problemas. La perspectiva progresiva es la de la asimilación de to-
das ·estas fuerzas diferenciadas en la creación de un poderoso parti-
do obrero revolucionario.

6 de Noviembre de 1982

138
La lucha por
el partido obrero

Lo que sigue son extractos del informe presentado en las sesio-


nes del 3er. Congreso de Política Obrera, que estuvo a cargo de Juan
Carlos Crespo, miembro del e.e. y del Comité Ejecutivo, como in-
troducción al debate del ''Informe Político al 3er. Congreso'', publi-
cado el 17 de agosto de 1982.

El informe político al tercer congreso ha sido discutido con gran


amplitud en el conjunto de la organización. Su importancia radica
en que plantea las caracterizaciones, pronósticos y consignas para
una nueva etapa en el desarrollo de la lucha de clases y en la inter-
vención del partido. Es un texto que oficia de "bisagra" entre dos
etapas: los seis años últimos, d.e inauditos sacrificios, en que las fi.
las revolucionarias crecieron pero, por sobre todo, se forjaron en la
dureza y fidelidad a las ideas revolucionarias. Y el nuevo período,
en que se plantea un desafío tan complejo como el anterior: unir la
acción directa de las masas con las grandes maniobras políticas que
plantea la "institucionalización", prohijada por la burguesía y el
imperialismo.
Del Informe hasta aquí han transcurrido tres meses. Correspon-
. 139
de preguntamos si sus posiciones han atravesado airosamente este
pequeño período. Dijimos en su momento que existía una tenden-
cia al colapso de la dictadura militar (el propio gobierno plantea
modificar el régimen político) pero que la burguesía, con la indica-
ción explícita del imperialismo, había puesto en Jll.archa una ma-
niobra de gran amplitud, la "institucionalización". La crisis, aún sin
solución, dentro de la burguesía, terminó por inviabilizar al régi-
men militar comprometido con el fracaso económico y responsable
de un desastroso choque con el imperialismo. Esto obligó a una le-
galización concedida de los partidos burgueses y a un plan que pre-
vee un próximo régimen constitucional de características inciertas.
El propósito es primero potenciar a los partidos burgueses para que
estos trabajen para el desvío de la movilización, subordinando las
reivindicaciones sociales y democráticas a Ja promesa del voto, ex-
plotando las ilusiones y la confusión de un amplio sector de las ma-
sas. Segundo , preparar la cesión del poder político a esos partidos
como garantes de la continuidad de Ja casta de oficiales y de los
compromisos con el imperialismo.
Se trata de · una contraofensiva de los explotadores que busca
poner un límite al proceso de descomposición actual y reestructu-
rar al Estado burgués. Se trata de una maniobra tremendamente
vasta, que se deriva del hecho de que los partidos burgueses y o-
brero oportunistas se organizan de acuerdo a este proceso y de que
el proletariado no tiene aún dirección política como para revertir la
"institucionalización" tomada en su conjunto. Definimos nuestra
tarea considerando la maniobra abierta y llamando a intervenir en
el terreno planteado por la burguesía pero vigilando atentamente el
desarrollo del movimiento de las masas por lo agudo de la crisis. En
este sentido conviene acudir al Informe ... "El equilibrio sobre el
que reposa la estabilidad del Estado se ha quebrado con el retroce-
so fantástico de la~ fuerzas productivas, la derrota militar y la movi-
lización política de las diversas clases sociales. No sólo están presen-
tes las precondiciones de una situación revolucionaria (estancamien-
to y disolución de la economía, impasse política generalizada) sino
también algunos de los elementos de esa situación p::o1>fan1ente di-
140
cha: aguda división en las filas de los explotadores, desesperación
en todas las capas populares, tendencia incipiente pero efectiva del
proletariado a revertir el reflujo y pasar a la acción directa y los mé-
todos revolucionarios de lucha" (pag.2).
Desde entonces hasta ahora se ha acentuado la tendencia a la in-
tervención de las masas -Marcha por la Vida, por la Resistencia,
huelga general del 6 de diciembre- y ha terminado por revelarse
como todo un acierto del Informe ... sostener la vigencia de la con-
signa de "abajo la dictadura" como así también la preparación de
la huelga general por tiempo indeterminado (es el caso recordar
que, en su momento, el planteo por la huelga general fue conside-
rado como apresurado por una franja del partido).

La "institucionalización" en crisis

La maniobra "institucionalizadora" se da en medio de una crisis


colosal y de una tendencia al agravamiento de la crisis económica.
La situación oscila hoy entre la hiperinflación y la bancarrota for-
mal de una gran parte de la burguesía. El gobierno Bignone intentó
hacer frente a la crisis por medio de una operación de rescate del
capital a costa de un brutaf' empobrecimiento de las masas y de un
recorte limitado a los superbeneficios de la banca -reducción del
ma~en de beneficio entre depósitos y préstamos bancarios-. Pero
por cada peso que puso la banca el Estado puso tres; haciéndose
cargo de la mayor parte de la deuda externa a través de los seguros
de cambio y pagando colosales b.eneficios por el ingreso de dólares
desde el exterior (swaps). Estas concesiones se convirtieron en un
factor fundamental de hiperinflación: se cortaron los créditos inter-
nos a la producción y se planteo la perspectiva de quiebras generali-
zadas.
De aquí que el gobierno Bignone no sólo no ha podido restable-
cer la unidad del frente burgués, sino que ha acentuado su división.
Para un amplio sector de la burguesía industrial el plan no represen-
ta una vía de reactivación del mercado interior y no se resuelve la
141
cuestión de su sobrevivencia. El acuerdo con el FMI y la refinancia-
ción de la deuda externa con la banca internacional impone un plan
de "estabilización" basado en una colosal privatización de empre-
sas, .el corte de los créditos internos y una mayor caída de salarios.
En definitiva una liquidación de los bancos e industrias.que la crisis
ha tornado inviables. La alternativa a esto sería un enérgico ataque
al imperialismo, a partir de una virtual moratoria de la deuda exter-
na y el control de precios, alternativa que la b~rguesía es incapaz .
de encarar. La resultante es una violenta agudización de la crisis e-
conómica y de la lucha de clases.
El desarrollo de la crisi.s hace que el propio plan político de la
dictadura se encuentr~ en franco agotamlento. ¿Cuáles son las pers-
pectivas de la situación?. Podemos señalar tres grandes variantes.
Que por medio de. uria serie de maniobras se logre ir encarrilando la
situación y se llegue a la entrega del poder a u~ gobierno burgués
débil, formado por algunos sectores de la Multipartidaria. Este go-
bierno será el encargado de aplicar los planes de "austeridad" dic-
tados por el FMI y daría lugar a una nueva fase de grandes luchas,
cuyo resultado dependerá de la relación de Íl!erzas entre los dos co-
losos en pugna·: el imperialismo y la clase obrera.
Que se produzca el cola¡;so de la dictadurá. Contra los oportu·
nistas de todo pelaje nosotros afirmamos que exiSte la posibilidad
de este colapso. Cierto es que, dado el débil. desarr0llo del partido
entre las masas; ese colapso no va a llevar al gobierno a la clase obre-
ra, y que, casi seguramente, la Multipartidaria como bfoque se ó-
frecerá como salvavidas del Estado. Pero éstaríamos en presencia de
un gobierno .superdébil, enfrentado a la disgregación del Estado y a ·
una violenta agudización de la lucha de clases. ·
Una v~iante es que este colapso se produzca como resultado. de
·una· acción de masas, es decir que la dictadura sea derrocada. Difi-
cilmente, por su desestructuración, sea la clase obrera la depositaria
inmediata del poder. Pero se abriría paso una explosión democráti·
-ca, un resquebrajamiento decisivo del aparato represivo, acercándo-
nos enormemente a la revolución proletaria. tas elecciones·antici-
padas constituyeJ!, precisamente, la maniobra final para impedir es-
142
to último y salvar al Estado burgués y a la camarilla militar.
De distintos· modos, está planteada la perspectiva de un gobierno
democratizante para sobrellevar el colapso de la dictadura. Como
sostiene el Informe ... "sería una imperdonable ceguera excluir una
alternativa de este tipo, a partir de la ley general que establece la in-
viabilidad del régimen representativo en períodos de crisis econó-
mica de características históricas. Es ·olvidar la función de un go-
bierno democratizante en períodos de crisis, a saber, desmovilizar a
las masas con señuelos reformistas. Como lo enseñó Trotsky la im-
potencia del kerenskismo ó del frente popular se hace patente allí
donde existe un poderoso partido revolucionario, pero puede ser
un póderoso factor de contención cuando este requisito no está
presente. Además ·de cumplir su propia función desmovilizadora y,
eventualmente, fortalecerse, gracias a ello, mediante una alianza
con la camarilla militar de tumo, un gobierno democratizante pue-
de servir como salida momentánea a la crisis y para p~rmitir la ulte-
rior salida golpista" (pág. 13).

La clase Qbrera aún no intervino a-fondo

lTn poderoso factor de retraso en la gestación de una situación


revolucionaiia es la aún débil intervención del movimiento obrero.
Las direcciones sindicales no. está!l corridas fisicamente por las ma-
sas como fue en el caso del "cordobazo". Es la ausencia de una·
gran intervención de la clase lo que limita el desarrollo de la crisis y
nuestra propia potenciación. Es esto lo que explica, hasta cierto .
punto, el catapUltamiento de un Alfonsín, a caballo de un principio
de realineamiento ·en las capas medias, por referencia al peronismo.

El fenómeno "alfonsinista" es un intento r.elativamente audaz


de explotar la d~clinación del peronismo y su aguda división inter-
na. Se daría la posibilidad inédita de una derrota electoral del pero-
nismo.
El interés del imperialismo en una variante de este tipo, estriba
143
en que el peronismo continúa sometido a la presión sindical y en
que no ha aportado ningún liderazgo capaz de tomar las banderas
de ·~privatización", "apertura econóIÍlica" y asociación con el gran
capital financiero internacional.
El "alfonsinismo" se declara empeñado en crear un nuevo "mo-
vimiento histórico", planteo en el que se percibe el afán de llenar el
vacío de poder dejado por la dictadura y, en general, la debilidad
política estructural de la burguesía argentina.
El ascenso del "alfonsinismo" tiene mucho de común con el fe.
nómeno del "frondicismo" en 1957-58. La pequeña-burguesía de-
mocrática trata de establecer su dirección política, en sustitución
del liderazgo de Perón en aquel momento, y en reemplazo de ese li-
derazgo ahora.
Alfonsín fue catapultado por el imperialismo, en oportunidad
de la guerra de las Malvinas, cuando se lanzó a una campaña para el
reemplazo inmediato del régimen militar. Con esto se colocó como
un elemento dispuesto a insertar el proceso "democratizante" en
una renegociación con el imperialismo yanqui.
Es evidente que cuenta con un gran apoy9 financiero, que le es-
tá permitiendo realizar una campaña muy costosa. Por los "equipos
económicos" que lo rodean se puede ver claramente su vinculación
con la. burguesía industrial y con el gran capital bancario con inte-
reses en la exportación industrial. Desde el punto de vista económi-
co, el alfonsinismo expresa la tendencia de "endeudarnos, pero pa-
ra invertir", que es la línea general del imperialismo, pues plantea
una depuración y una reactivación de todo el sistema fmanciero.
No es para nada casual que el nuevo embajador argentino en
Washington y varios notorios funcionarios de la primera hora de la
dictadura, se· hayan incorporado al "alfonsinismo". Lo ven como
una tendencia "modernizante", es decir, partidaria de impulsar la
renovación del parque industrial y, por lo tanto, de profundizar la
intégración con el imperialismo.
El "alfonsinismo", sin embargo, ha provocado una crisis mayor
en la UCR -ha reducido la gravitación de la mayoría de su direc-
ción, partidaria de un entendimiento estratégico con el peronismo.
144
De ahí que muchos vean este fenómeno como un factor de debili·
tamiento de l.as estructuras polí~icas burguesas, y no como un re·
medio de ello. El alfonsinismo tiene un parecido éon el belaundis-
mo peruano, cuando ésté surgió en 1960-62. Es muy probable que
su ciclo sea corto, si la profundización constante de la crisis pone al
proletariado compactamente en la pnmera fila de lucha. El alfon·
sinismo no logró crear ninguna atracción en la clase obrera.

Retomo. El desarrollo de la actual situación tiene rasgos que la


diferencian del período de la "libertadora", con la clase obrera (des-
de un punto de vista físieo) a la cabeza de la resistencia y la clase
medía que recien salía del embanderamiento con el gorilismo. Tam-
bién, del período abierto con el "cordobazo", en el que la pequeño
burguesía se alínea masivamente contra la dictadura a partir de
1972, y es el movimiento obrero en particular a partir de 1969 el
gran protagonista de la lucha previa.
Es para nosotros un problema decisivo orientar al proletariado
para estructurar un ascenso obrero. Y aquí juega un primer papel
la organización de la lucha salarial, que es el centro de las preocupa·
ciones de la clase frente al intento de· postrarla en la miseria social
más absoluta. La tendencia actual de la economía y la política bur·
guesas tienen que llevar a los oprimidos a la exasperación. La agita·
ción y organización por el mínimo de 10.000.000 de pesos, el a.u·
mento salarial y la indexación del salario es el camino por el que va
a avanzar la estructuración de la clase y preparar su ingreso como
primer actor de la escena política.
Es un hecho que a partir de las reivindicaciones obreras pero
también de diversas capas de la población (movilizaciones contra
los impuestos) se ha venido dando una tendencía a huelgas y mani·
festaciones callejeras que, por el abismo existente entre los recla-
mos de las masas y lo que están dispuestos a dar los explotadores y
el gobierno militar, plantean la perspectiva de la huelga general.
· ¿Cómo llegar a ella y asegurar su victoria? Se plantea la cuestió11 de
los comités de fábrica, elegidos en asamblea, para reclamar y orga·
nizar la huelga general.
145
La cuestión de los comités de fábrica se ·liga al problema de la
tremenda desorganización de la clase obrera, si se tiene en cuenta
que el 80 por ciento de las fábricas carecen de una real organiza-
ción.
La consigna de la huelga general debe ser usada de un modo _pro-
pagandístico y debe acertarse con ella en la agitación, en los mo-
mentos de grandes virajes. El paro del 6, la crisis poütica provoca-
da por la Marcha de la Multipartidaria y la inminencia de una huel-
ga ferroviaria planteaban una situación de este tipo. El gobierno y
Ja CGT de Azopardo bloquearon, pero sobre bases extremadamente
precarias. Se habla de una tregua de dos semanas.
Los comités de fábrica importan también por sú función en una
huelga que puede adquirir un carácter político de masas.
"Los comités de fábrica constituyen la conexión clásica entre la
huelga general -dice el Informe ... pág. 1S-y la insurrección. Sólo
se aborda seriamente la cuestión de la huelga general, pues ésta, li-
brada a sí misma, sin capacidad de pasar a la insurrección está con-
denada a la derrota o a ser e~tregada por la burocracia a cambio de
'concesiones' que eviten la caída de la dictadura".
Pero no se trata de convertir a esta consigna en una receta: "una
agitación sobre la base de la consigna de los comités de fábrica no
puede prosperar si tiene el carácter de un esquema y si no toma en
cuenta los conflictos parcializados, locales y fabriles como puntos
de apoyo para construir esos comités... Deberemos impulsar su sur-
gimiento sobre la base de las consignas incluso más modestas, pero
sentidas, porque objetivamente se proyectarán como engranajes de
la organización del conjunto de la clase en la perspectiva <le la huel-
ga general".

La gran tarea de la hora de los revolucionarios


Ha sido repetido hasta el cansancio en el último período que el
· partido tiene que explotar a fondo todas las fo1mas de trabajo le-
gal, como un medio para llegar a una masa más amplia de los traba-
jadores. Pero debemos preguntamos: ¿se ha comprendido a fondo
146
esta cuestión? En una serie de debates se han volcado posiciones
quedantistas, conservadoras sobre este punto. Si prevaleciern esta
tónica, que reflejan los seis duros años de militancia clandestina, en
un período en el que la burguesía y el imperialismo intentan una
maniobra de la amplitud que hemos caracterizado, corremos el ries-
go de liquidar el riquísimo trabajo político hecho bajo el "sexenio
infame". Este debate tiende a reproducirse en cada momento de vi-
raje político. Mañana, cuando esté planteada la insurrección arma-
da, es posible que tengamos que polemizar con posiciones que se a-
ferren al juego del parlamentarismo burgués y se tratará entonces
de liquidar todo desvío hacía el cretinismo parlamentario. Se trata
de homogeneizar al partido como un sólo hombre para actuar con
el máximo de energía y audacia de modo de conquistar un audito-
rio de miles y millones de trabajadores. Esto es fundamental. Si no
somos terriblemente conocidos en un período de aguda descompo-
sición del estado y de quiebra del partido burgués que ha disciplina-
do hasta aquí al proletariado, corremos el riesgo de perder una o-
portunidad histórica para la implantación de los revolucionarios en
el seno de las masas. Esta conciencia es lo que explica que el PC se
haya volcado con todo al trabajo legal, para enderezar hacia una
nueva alternativa contrarrevolucionaria a los trabajadores que rom-
pen con el peronismo. Debemos comprender que las masas deben
apreciar las agudas diferencias entre nosotros y el resto de corrien-
tes que se lanzan a capitalizar esta quiebra y la realidad de hoy es
que ni siquiera los activistas diferencian acabadamente a las distin·
tas variantes de la "izquierda". Quien se contente con el estrecho
auditorio que concede el trabajo clandestino o serníclandestino en
esta etapa, está perdido.
La legalidad burguesa no significa un estadio superior para los
revolucionarios sino un medio para conquistar un auditorio de ma-
sas. Esto parte del hecho de que la legalidad no es una concesión
graciosa del régimen sino el fruto de su ;iropia descomposición y de
la intervención de las masas en su crisis. Por eso los revolucionarios,
a diferencia de los partidos burgueses y contfarrevoluciOnarios que
se adaptan a un " proselitismo con cadenas", no subordinamos la
147
acción directa de las masas a las e:xigencias legales. Es para nosotros
una oportunidad para ampliar la agitación revolµcionaria. Aún en
la perspectiva más conservadora: aquella en que se llegue a la"insti- .
tucionafuación" y de allí surja un gobierno burgués débil, la pers-
pectiva de que el partido tenga una intervención de peso depende
de la audiencia obtenida en el seno de las masas.

La batalla por la legalidad por un partido obrero de masas es


crucial, cuando todos los partidos libran una batalla en el terreno.
legal y, eventualmente, con vistas a las elecciones.
Podríamos no aceptar el desafío (con el argumento de que acep-
tar las condiciones impuestas pór esa l~galidad -el fichaje de la pla-
nilla de afiliados por el régimen y sus servicios- equivalen a una
capitulación político-organizativa), pero de prosperar el desvío
"institucionalizador" se debilitaría nuestra intervención para el
próxhno período de luchas revolucionarias_. El fichaje <lel régimen
debe ser esquivado, en todo lo posible, por medio de la astucia. De·
hemos recordar la importancia de la intervención electoral de los
bolcheviques en 1912, que significó la llegada al parlamento bur-
gués de una serie de revolucionarios. Esto ayudó a consolidar la fi.
sonomía del partido de Lenin en el seno de las masas y lo dotó de
una voz poderosa en la nación, pavimentando el triunfo revolucio-
nario en las jornadas de 1917. · .
La legalidad no pasa sólo por la prensa y los locales sino, y esto
es fundamental, por la creación de dirigentes de masas. Y aquí sur-
ge el planteo de compañeros que se resisten a Jugar este papel y lo
consideran un mero problema técnico, de asignación de funciones ·
en uno u otro terreno. Llegamos así a la peor de las combinaciones:
un partido legal... con dirigentes subterráneos. NO. Se trata de con-
vertir en dirigentes de la clase reconocidos abiertamente a aquellos
que han mantenido en cada lugar de trabajo la tradición revolucio-
naria a lo largo de los últimos años, y que tiene la capacidad para
hablar claramente en nombre del partido.
148
Un partido que debe
.
crecer Por lo que hace
.

Hemos·dicho que el contenido de la lucha por la legalidad es la


· pueSta eii pie_de un partido·.obrero. Este planteo· está determinado
por la emergencia de.uná respuesta·poütica a la necesidad del prole-
tariado de conquistar su independencia· política en todos los terre-
nos. Pero no podemos. referiinos a un partido obrero en abstracto.
· La I:ucha pianteada aquí y ahora es poi la legalidad para los revolu-
cionarios desde el momento que no estamos en la fase culminante
de la tendencia a Ja construcción de un partido obrero de masas.
La tarea de construcción del partido obrero, en este sentido, tie-
ne dos alternativas. Una, que junto con el ascenso de la clase obrera
se desarrolle un poderoso movimiento clasista. La tarea del Partido
Obrero en este caso ~rá poner en pié este movimiento y dotarlo de
una: perspectiva política revolucionaria. Otra, que el Partido Obrero
sea sólo 13 expresión del desarrollo político y crecimiento de nues-
tra orgariizaci(>n. En esta variante, en el caso de un poderoso creci-
miento de PO, no se habrá erigido aún un partido obrero de masas
pero el únjco pilnto de· partida posfüle para desarrollarlo será a par-
tir de la implantación lograda por PO en la clase obrera y los traba-
jadores.
Va de suyo· que en cualquiera de. los dos casos está planteada la
inCOrpofaCÍÓO del' mayQr número posible de compañeros al partido
revolucionario, cóndición para el desarrollo de un Partido Obrero
revolucionario y de masas;
¿Cuál debe ser la conducta' del Partido Obrero frente a las co-
rrientes que se reclaman de la izquierda? La situación política plan-
teada por la descomposición de la dictadura plantea dos grandes al·
terilativas en eSte ~ampo. Una es el apoyo a las maniobras de la
"institucion.aliiación", prófuildi.zando el sometinúento a la burgue-
. sía (en esto ha entrado la mayor parte de la izquierda argentina: PC,
Montos, MAS). Otta es el combate contra la "institucionalización",
contra los intentos de expropiar la lucha de las masas y acentuar su
149
confusión. _En definitiva trabajar para que la lucha obrera y popular
se desarrolle a fondo.
La gran opción es colaboracionismo de clases versus Partido
Obrero. Ante ·esta disyuntiva, la gran mayoría ha seguido su vieja
tradición, repitiendo la historia que ha llevado al fracaso y la derro-
ta del proletariado. Una minoría, por el contrario, se ha sumado a
la construcc!9Jt..de una alternativa obrera independiente pero es un
hecho que existe una tendencia real en la clase obrera en la misma
dirección. Se expresa en el desarrollo y resurgimiento de las corrien-
tes antíburocráticas y deberá desarrollarse en escala geométrica sí se
profundiza el ascenso obrero. Nuestro deber es explotar a fondo es-
ta tendencia, planteando la necesidad de un partido de clase y con-
virtiendo al Partido Obrero en un organizador sistemático de movi·
mientos clasistas y en campeón de la lucha ;por la democracia.

El camino es un enérgico trabajo práctico en dirección de las


masas. Crecer por lo que se hace, La alternativa de cortar camino
por la vía de acuerdos de izquierda sobre bases confusas y de conci-
liación con la burguesía y la dictadura no tiene futuro: bloquea un
gran trabajo de masas y es fuente de escisiones desmoralizantes. Se
trata de ganar a los cuadros de los partidos colaboracionistas a
nuestras posiciones mediante el trabajo práctico y la confrontación
de posiciones políticas.
Lo que hoy está planteado es una intensa batalla política contra
la burguesía "democratizante" y sus aliados de la izquierda, condi·
ción para ganar centenares de cuadros honestos y combativos pro·
venientes de esas organizaciones. Mafiana, un sector de la burguesía
puede apelar a la construcción de un " frente de izquierda", es decir
un frente de colaboración de clases bajo dirección burguesa. El par-
tido Intransigente, .el PC, los focos, pueden constituir la base de
una maniobra de este tipo. Contra esta perspectiva ·debemos plan·
tear el Partido Obrero, la necesidad de una posición independiente
de clase y la construcción de un Frente Revolucionario Antiimpe·
rialista que haga prevalecer las_posiciones revolucionarias.
150 .
Una revolución en los métodos de trabajo

Hemos propuesto, como forma de organización del Partido O-


brero, la estructuración de núcleos por frente dirigidos por un se-
cretariado. Estos núcleos significan, de hechc, una nueva modali-
dad en la asimilación de nuevos cuadros, en los q_ue el aprendizaje se
hará a través de la penetración abierta en el seno de !as masas junto
a la formación política sistemática (cursos). Ei.to requiere un avan-
ce colosal en la especialización del trabajo, la estructuración de se-
cretarias con funciones formalmente defmidas y la rendición rigti·
rosa de cuentas.
Debe tomarse en cuenta que la construcción de un·partido legal
de masas atraerá a cientos de compai'íeros y multiplicará a gran es-
cala los problemas de intcniención. Si no se impone uri cambio de
metodología, la perspectiva es la anarquía del trabajo político y
una dispersión de esfuerzos de los recursos militantes volcados a las
·nuevas tareas.
Si se sigue la tendencia planteada en el momento actual y el par-
tido asume el desafío del trabajo legal no es aventurado pronosticar
un gran crecimiento (esto ya ha comenzado a ocurrir en los últin1os
dos mese~). La condición es asumir los _grandes saclificios plantea-
dos para conquistar la legalidad, que la burguesía no va a conceder
de buena gana. El ejemplo reciente de la concentración de la Multi-
partidaria debe servirnos de advertencia. La dictadura armó una
provocación contra nuestro partido acusándonos del "desborde"
sobre la Casa Rosada.

Hacia una situación revolucionaria

Se aproximan momentos que nos pueden acercar al "banco de


prueba" de los revolucionarios: la revolución proletaria. Finalmen-
te, toda la lucha de los militantes que se identifican con el bolche-
vismo no es otra cosa que un aprendizaJe para la revolución. Para
las jornadas que se avecinan contamos con un dato a favor: el desa-
151
rrollo crecjente del partjdo en la vanguardia obrera. Viene al caso
apelar por última vez al Informe ... "un rasgo fundamental de la pre-.
sente situación política, esto por referencia a la de.otros paí~es que
pasan por una situación similar de crisis 'económica y política, o
por referencia a la propia situación argentina en el momento de la·
crisis del onganiato y la irrupción del "cordobazo" , es la presencia
de nuestro partido revolucionario, pues él interviene activamente,
aunque en una escala aún insuficiente, en la evolución política de
los trabajadores y del conjunto de la situación política. Nuestro
partido revolucionario se ha estructuradó en base a una teoría revo-
lucionaria actualizada a la experiencia histórica mundial (programa
de t ransición, elaboración activa de las tesis de la revolución en la
polémica con el centrismo, tanto del país corno del extranjero); ha
pasado por la prueba político organizativa del enfrentamiento a Ja
represión dictatorial, ha acertado con sus pronósticos, consignas y
métodos de intervención en ·todo el proceso de desarrollo y des-
composición de la dictadura, y ha sabido abordar desde un ángulo
revolucionario su intervención en todas las formas del movimiento
de resistencia de las masas... Se ha dado el hecho polític'O funda-
mental, y decisivo para la construcción de un partido proletario, de
que ningún acontecimeinto, ni viraje de la lucha de clases ha dejado
de contar, si no con nuestra dirección, al menos con nuestra in-
fluencia". Con este capital entramos a Ja nueva etapa.

152
APENDCE
Balaoce político. de .las·
elecciones
del 30 de octubre

El alfonsinismo protagonizó; el 30 de octubre, un verdadero te-


rremoto electoral. Ya habría sido todo un acontecimiento si se hu-
a
biera limitado emparejar los votos del peronismo y a obligar a una .
decisión en el colegio electoral, pues no debe olvidarse que el pero-
niSmo ha ·tenido siempre un apoyo plebiscitario (superior al 51 por
ciento de los votos). Pero los candidatos de la UCR superaron in-
cluso esta previsión, y esta vez el voto plebiscitario.fue para Alfon-
sín. La dimensión dél giro electoral que se produjo en el país puede
medirse por el .hecho de que el alfonsiriismo superó el porcentaje
vótos que obtuvo Cámpora en 1973.
Las vertientes del voto alfonsinista fueron tres: aniquiló a la iz.
quierda y a la derecha, y se llevó el 10 por ciento del electorado
(I .700.0()0 .votos), que en 1973 votara ·por el Frejuli. Mordió en
todos los sectores y en todas las corrientes políticas; eSto ya nos es-
tá diciendo que capitalizó una tendencia común a todas las clases
sóciales, pero también que la base electoral del alfon~o no po-
dría ser .más contradictoria. Por encima del contenido político del
voto (que tiene un carácter burgués y aun conservador -esto por·
. que el alfonsinismo no plantea ningún tipo de transfom.tación so-
cial), las elecciones han comprobado una fuerte desestabilización
153
en el cuadro político. El peronismo no resistió la p1imera votación
luego de la muerte de. Perón. La victoria del radicalismo no significa
que se haya llenado el vacío dejado por el peronismo (ese triunfo
no fue preparado por una verdadem conquista de masas previa por
parte de la UCR), sino que ha comenzado ün proceso de virajes
amplios y bruscos en el panorama político del país. La certeza de
que esto es así parte del hecho tle que el alfonsinismo no tiene nin-
gún planteamiento político audaz que le permita superar la expe-
riencia de gobierno . .En realidad, el alfonsinismo se ha transforma:
do en el ocasional registro de la debacle del peronismo; es por eso ·
ridícula su pretensión de convertirse en el "tercer movimiento his- .
tórico". Las elecciones se han distinguido, por sobre todo, por su
connotación negativa (desintegr.ación del electorado peronista y
acoplamiento de otros sectores a la UCR para impedir la victoria
del peronismo), y no por la entronización de un nuevo liderazgo.
Es este hecho el que alimenta en muchos líderes del peronismo (en
especial en los caudillos que ganaron en sus distritos, y en aquellos
menos comprometidos con la derrota) la expectativa de que podrán
reconstituir rápidamente la fuerza de masas del peronismo.

No sólo se votó contra el matonismo

La tendencia .'lue reunió a los sectores más diversos en la boleta


de la UCR, fue el deseo de impedir que pudieran llegar al gobierno
un conjunto de sectores de la derecha peronista que ya dejaron su
huella en el país entre 1974 y 1976, y que estaban comprometidos
con muchas de las camarillas militares que gobernaron desde 1976.
Esta constatación no hay que ir a buscarla muy lejos, pues surge de
la conversación con cualquier persona por la calle. En muchas pro-
'vincias los votantes peronistas escogieron a Alfonsín mientras sufra-
gaban por los candidatos a gobernadores del justicialismo. En la pro·
vincia de Buenos Aires fue al revés, se votó en contra de Iglesias y
por eso Luder sacó más votos que su correligionario. En función tle
la misma tendencia (evitar el ascenso de la derecha peronista)" el
154
electorado de izquierda abandonó en masa la lista de los partidos
de izquierda. Esto alcanzó características aún más rotundas con re·
lación al Partido Comunista, que había llamado a votar por Luder e
Iglesias, pues la base del PC ni votó a ese binomio ni a los propios
candidatos a diputados de su partido. En la derecha ocurrió lo mis·
mo: el manriquismo fue pulverizado por sus compromisos con la
dictadura y el desarrollismo sacó una votación insignificante -en
función de evitar la vuelta del llamado "poder sindical" . Si bien Al·
sogaray hizo mejor votación a diputados por Capital que el resto de
la derecha, sacó apenas el 35 por ciento de los votos de Nueva Fuer·
za en 1973 (también para diputados de Capital). ·
Existe quienes creen que el peronismo hubiera hecho una elec-
ción completamente diferente si en lugar de un Iglesias hubiera lle·
vado a un Cafiero o a un Framini. Pensamos que este tipo de espe·
culación es puro guitarreo - por alg:) los Cafiero y los Framini se
unieron fervorosamente al carro común cuando se consagró a los
candidatos que, en definitiva, llevó al justicialismo. Los Cafiero y
los Framini también dejaron su huella en el país entre 1973 y 1976;
no fueron elementos directos de la derecha y en algún caso fueron
sus víctimas, pero cargan igualmente con toda la responsabili.dad
política de lo ocurrido en ese período. La sanción de esa responsa-
bilidad fue hecha en las internas del peronismo (y en ias elecciones
estudiantiles), donde los izquierdistas (que en siete años fueron in·
capaces de una auténtica autocrítica y de.un giro radical en su polí-
tica de colaboración con la burguesía nacional) se revelaron como
una fracción raquítica. Si bien la candidatura de un Cafiero hubiera
podido disminuir la amplitud de la derrota, nunca hubiera logrado
alterar la tendencia ascendente del alfonsinismo y la aguda declina-
ción de la burocracia peronista. La izquierda peronista dio un paso
más en su completa bancarrota ante los ojos del país al apoyar a las
candidaturas derechistas hasta bien después de cerrado el comicio
del 30 (entre las "performances" de esta izquierda hay que sefialar
que Vicente Saadi fue enviado por Lorenzo Miguel a mediar en la
crisis del justicialismo de Salta, lo que resultó en la definitiva con-
sagración del oligarca de derecha Romero).
155
Ha ~ido- completamente olvidado que la tendencia del electorado
hacia el radicalismo ya había comenzado a registrarse en i975, y
que se pensaba que Ia UCR_ganaría las elecciones convocadas por
Isabel para el 76. En las elecciones universitarias de .1975 (en t°982-
83 adelaniarón _lo q~e. sería la tendencia general del el~ctorado), la
UCR había comenzado ya a ganar algunos centros que habíah.esta·
do en manos de .la JP. Es altamente prQbable que la negativa del pe~
ronismo a hacerle el juicio político a Isabel .en 1976, para impedir ·
el golpe, estuvo determinada por la certeza de que, en ausencia del
. golpe, igual sería barrido por el electorado.
Raúl ,i\lfonsín supo encarnar con toda energía y demagogia-la
aspiración democrática elemental de todas las capas de la población.
Derrotó dentrq de la UCR aI balbinismo, precisamente porque é.ste
. planteaba una línea general de colaboración con. elperonismo. A la ·
preocupación de la dirección tradicional de la UCR, de no desesta-
bilizar el ·cuadro político, Alfonsín jugó la carta de la derrota del
peronismo movilizando el sentimiento democrático más elemental
y fonnál, de todas las clases de la población.

Estrategia del imperialismo


Las eleccionés registraron, por sobre todo, la victoria de una de
las tendencias políticas de los explotadores, incluido el imperialis-
mo. Mucho antes de decidir el resultado en el cuarto oscuro, Alfon-
sín tuvo que ganarse el derecho a competir con posibilidad de vic·
toria en los círculos más cerrados (y para nada démocráticos) de la
gran burguesía. Sin el dinero, sin los medios de comunicación, sin
los cuadros políticos de los grandes explotadores, ni Ludér ni Al·
fonsín hubieran podido protagonizar la campaña electoral reciente
(con esto se demuestra que, bajo el régimen burgués, no son un ins-
trumento de la voluntad popular). Para conquistar esa adhesión
previa de quienes ejercen la dominación re.al en la sociedad, ambos
candidatos tuvieron que someterles sus proyectos políticos a la de-

.156
cisión de los capitaliStas, y demostrar que esos planteos eran una sa-
lida para la crisis de la dictadura militar.
Lo que estuvo en juego en la campaña electoral fueron dos plan-
teamientos burgueses. En ningún momento apareció la contradic-
ción entre la clase obrera y la burguesía. Aquello que es el antago-
rusmo f~mdamental de la sociedad no tuvo la menor expresión polí-
tica, esto es todo un signo del gran atraso político de la clase obre-
ra. Lo que se dirimió fue una disputa interna de la clase dominante.
Solamente en Ja próxima etapa se planteará la posibilidad de que la
crisis política desborde esos límites y coloque al proletariado como
uno.de los contendientes.
El gran debate interior de los explotadores fue si la alternativa
peronista volvía a ser válida o no, para sacar al Estado de la crisis en
la que lo había metido la dictadura. A través de una fracción del
ejército y de la Iglesia la respuesta fue positiva, en la medida en que
habían encontrado en el tándem Luder-Miguel un eje para contro-
lar los desbordes de los elementos gangsteriles, apartado a la logia
lsabel-Massera, y asegurado una alianza estable con gran parte de
los mandos militares actuales. El perorusmo representaba un rease-
guro frente a las masas, a través de la regimentación de las organiza-
ciones obreras. La reorganización del justicialismo había puesto a
su cabeza a hombres de confianza del capital nacional e internacio-
nal.
Pero ·para otra fracción del imperialismo, que se expresaba por
medio de la gran prensa nacional e internacional, de la socialdemo-
cracia europea, de los demócratas en Estados Urudos, etc., el pero-
nismo no era esa alternativa, esto porque se apoyaba en elementos
sindicales y militares incontrolables que, después de Malvinas, se
habían transformado en un peligro incluso para el imperialismo. Pa-
ra esta fracción debía jugarse a fondo el juego constitucional, como ·
una vía para depurar a esas camarillas y usar la demagogia antiburo-
crática en la ofensiva que habrá de ser necesaria contra los sindica-
tos. Se sostenía la necesidad de instrumentar la tendencia democrá-
tica profunda de la pequeña burguesía y de los trabajadores en fa-
vor de un planteamiento proimperialista, de lo contrario lo capitali-
157
zaría la izquierda. Los aparatos sindicales ya no eran considerados
capaces de contener un ascenso obrero, como fue probado en 1975
- era necesario un nuevo esquema político. Este planteamiento ga-
nó tanto espacio en la burguesía, que conquistó una gran represen-
tatividad en el peronismo- Robledo, Matera, Cafiero en parte, y Ja
CGT Azopardo. Pero ninguno de estos sectores podía imponerse (y
por el compromiso que habían tenido con el gobierno militar) y sin
el riesgo de una ruptura abierta del peronisrno que era el mayor de
los males que se quería evitar. El "izquierdismo" de Alfonsín, en
cambio, podía servir de carta de triunfo electoral para el imperialis-
mo. Más aún, A!fonsfn - durante Malvinas- había demostrado su
clara disposición a insertarse en la negociación con el impetjalismo
(repudio a la ocupación y negociación con el embajador yanqui).
La victoria de Alfonsín 'ha puesto en marcha el planteamiento
"democrático" del .imperialismo, es decir, el uso de la demagogia y
de la represión previstas por la Constitución, con la finalidad de
aplicar los planes burgueses exigidos por la crisis económica y la
presión del imperialismo. Pero el enfrentamiento entre ambos plan-
teos no por eso ha cesado.
Alfonsín está ahora obligado a afirmar su hegemonía política y
a ejercer el poder en fonna indisputada. Está obligado a encarar la
depuración militar y a someter a Ja burocracia sindical. Pero, al mis-
mo tiempo, está obligado a conciliar con los altos mandos y con los
burócratas, porque ambos son pilares del Estado burgués. Se abre,
seguramente, una etapa de enfrentamientos aún más agudos entre
las dos fracciones políticas principales de los explotadores - agrava-
do por el equilibrio parlamentario entre la UCR y el PJ. Los electo-
res del radicalismo podrán someter rápidamente a prueba los alcan-
ces democráticos de su candidato.

La atomización de la clase obrera

No es la primera vez que el imperialismo plantea un recambio


electoral que tiene por base social principal a la pequefia burguesía;
158
ya había ocurrido con Frondizi en 1958. Pero en 1958 el frondi-
cismo ganó gracias al apoyo peronista; ahora el alfonsinismo ganó
solo. También en 1963 la pequeña burguesía fue el prinCipal pivote
electotal, pero en ese afio lllia le ganó a un peronismo proscripto;
ahora la UCR triunfó en confrontación abierta. El 30 de octubre la
clase obrera fue un elemento auxiliar de un .movimiento burgués de
base social peque.i'io burguesa, cuando antes había sido siempre el
factor prjncipal en el i:novinúento burgués del peronismo. Esto nos
da-una idea del retroceso relativo de la situación política, si se tiene
en cuenta el problema del protagonismo de la clase obrera. La crisis
del peronismo, la completa bancarrota del movimiento nacionalista
burgués, ha conducido ai proletariado (que no se desembarazó a
tiempo de él) a una posición de segundo plano y ha revitalizado las
· ilusiones dirigentes de la peque~a burguesía. Claro que esto no va a.
durar mucho y, todavía más, la experiencia con el alfonsinismo
puede llevar .a una nueva ~elación de colaboración política entre la
clase obrera y la pequeña burguesía a través de un partido revolu-
cionario.
Esta peculiaridad del proceso que acaba de culminar se debe
también, en gran parte, a las modalidades de la crisis de la actual
dictadura en comparación con las anteriores. A diferencia de 1955-
. 58 y 1969-73, la resistencia obrera que habría de acabar con los re-
gímenes militares apenas había comenz.ado a tomar vuelo cuando la
"interrumpió" la crisis de Malvinas. La gran manifestación del 30
de marzo de 1982 marcó el inicio de un gran ascenso obrero, cuya
eapitalización política hubiera quedado en manos de las direcciones
que se jugaran, eventualmente, .con ese ascenso. Pero Malvinas pre-
cipitó la crisis del régimen y movilizó enormemente a la: pequeña
burguesía, antes de que la clase obrera iniciara su propio ascenso.
El régimen tuvo que llamar a elecciones, no al final, sino al prin-
cipio de una recuperación de la clase obrera. A esto se agregó que la
CGT-Brasil, que había decidido coquetear con-movilización ob.rera,
se pasó rápidamente a la derecha, mediante la negociación de las
normalizaciones sindicales con la dictadura. La izquierda peronista
siguió hablando de CGT "combativa" cuando el pacto sindical-mili-
159
tar ya estaba en camino. Que la abrupta crisis de la dittadura corta-
ra los. vuelos "combativos" de la burocracia no debe sorprender,
pués es lo que ocurrió·siempre. La abrupta ctisis del régimen la for-
. zó a ir en socorro directo d~l estado. ·
· To~os estos hechos impidieron también que la izquierda se re-
forzara considerablemente antes de entrar en el período de la "ins-
titucionalización". Los desaciertos políticos de la izquierda durante
. la "institucionalización" agravaron una debilidad que era anterior,
debido a la ausencia de un largo período de luchas obreras de masas
(del "Cordobazo" a la institucionalización pasaron ~os años y a las
elecciones de 1973, cuatro). ·
El voto de una parte considerable de los trab;¡jadores a Alfonsín
no puede considerarse un avance, aunque se lo justifique como un
voto conti:a Iglesias. El alfonsinismo no es un movimiento político
neutral, representa a la pequefia burguesía ligada materialmente e
ilusoriam1mte (en lítS aspiraciones) al gran capital y al imperialismo.
Suponer que una coalición entre los trabajadores y esta pequefia
burguesía puede ser un factor de democracia y emancipación es
una manifestación de retroceso político. Claro que la clase obrera
no fue llevada "espontáneamente" a .esta situación, sino que en un
. 90 por Ciento fue forzada por la imbecilidad y la traición de los
dirigentes sindicales y los partidos de izquierda. Pero es de cual-
quier modo un síntoma de retroceso. En 1946 los partidos obreros
(el PC ~ el PS) llamaron a votar a la antiobre.ra Unión Democrática,
con lo que aislaron a la vanguardia de la clase obrera de las grandes
masas, que votaron al peronismo.
Desde el punt o de vista del desarrollo político de la clase obrera
eso también fue un retroceso, pues la clase obrera abandonó todo
residuo clasista para sostener la coalición con una fracción de la
burocracia militar, que terminó regimentando a las organizaciones
obreras. No hay comparación, sin embargo, entre el peronismo y el
alfonsinismo, pues el primero nació canalizando un enorme impul-
so de masas y marcó un viraje en la historia del país, lo que no
ocurre con el alfonsinismo, que no ha pasado de las declamaciones.
El alfonsinismo no es un nuevo movimiento nacional, pues no
160
une a las clases antagónicas detrás de un planteamiento antiimperia-
lista, por tibio que sea. La UCR no plantea el menor ataque a la
dominación imperialista. El alfonsinismo ha reunido una verdadera
bolsa de gatos.
La aspiración común de las clases antagónicas que votaron por
Alfonsín es el establecimiento de una democracia formal, pero de
ella cada cual piensa sacar su propio partido. La implantación de la
democracia formal no alcanza para galvanizar un frente de clases
- como pudo ocurrir en 1916 con Yrigoyen. El solo hecho de que
Alfonsín no avance programáticamente un milímetro respecto del
viejo caudillo, es una señal contundente de la vetustez política del
alfonsinismo. Querer poner en pie un régimen democrático sin el
menor ataque al imperialismo, a la oligarquía y al gran capital- en
medio de una crisis mundial sin precedentes- es un ilusionismo de
muy poca vida. El alfonsinismo ha ganado las elecciones sin preocu-
parse por el hecho de que ha sido incapaz de construir una base
social homogénea, quizás pensando seriamente que el Preámbulo de
la Constitución es todo un factor de unidad de los argentinos.
Cuando comience a gobernar, se verá con toda claridad que Alfon-
sín ganó un aluvión de voto!), pero no estructuró un frente de clases.
O una base de gobierno.

Aplastamiento de la izquierda

El resultado electoral del 30 de octubre es una completa demos-


tración de la justeza de la t esis del agotamiento del peronismo. Si
una gran parte de los trabajadores se dejaron llevar por un progra-
ma de democracia formal, es porque para esos trabajadores un
gobierno peronista no iba a representar al régimen de conquistas
sociales como lo representó entre 1945 y 1955. A través del voto al
alfonsinismo una parcela importante de trabajadores peronistas
demostró intuir que el peronismo es igual al rodrigazo, que no pue-
de ya asegurar un régimen de colaboración pacífica entre las clases.
El agotamiento del peronismo no ha beneficiado, sin embargo, a
161
la. izquierda. Las propias huestes de ésta se fueron al alfonsinismo.
La izquierda esperó durante varias décadas ser la heredera natural
de la declinación del nacionalismo burgués, y a la hora de la verdad
no ha podido retener su propio caudal electoral. Pero, cuidado,
bajo la rúbrica general de izquierda se esconde una realidad contra-
dictoria, y las responsabilidades políticas son diferentes, incluso
contrapuestas.
El PC y la izquierda peronista fueron el bloqueo más grande pa-
ra los trabajadores que buscaban una alternativa revolucionaria al
derechismo y descomposición deljusticialismo. Llamaron a votar al
peronismo y á Iglesias, e incluso hicieron una campaña destinada a
demostrar el carácter revolucionario de los derechistas. No tuvieron
empacho en montar una provocación verbal contra todos los que se
oponían al derechismo, es decir, que -votaban por Alfonsín como
un mal menor. Ayudaron a que muchos trabajadores peronistas no
rompieran con los ·candidatos derechistas, aunque los afiliados del
PC y de la izquielda peronista no hayan seguido a la propia direc-
ción. Sin el apoyo del PC y de la izquierda peronista a Luder e Igle-
sias, la pérdida de votos del peronismo hubiera sido mayor. Pero
también empujaron a sectores enteros al alfonsinismo, precisamen-
te por el rabi6so apoyo que daban a la derecha peronista. Tanto el
PC como la izquierda peronista tenían la certeza de que el triunfo
del peronismo era fatal, es decir, que iba a reunir a los grandes y
viejos batallones. Procuraban insertarse en esa realidad para dispu-
tar los despojos de la crisis que enfrentaría un futuro gobierno
peronista. Como aparatos burocráticos y pequeño burgueses, el PC
y toda la izquierda ,peronista se plantearon la conquista de las ma-
sas por medio de la maniobra, insultando la inteligencia de los
trabajadores. Estas dos fuerzas (y el FIP y los maoístas) representa-
ron el ala "izquierda" del planteo regirnentador de una de las
fracciones del imperialismo.
El otro ala fue constituida por el PI y el MAS, que, a pesar de
sus grandes diferencias, hicieron un planteo de democratismo for-
mal y eiectorero. El alendismo no representó nada diferente al
alfonsinismo, ni en planteo político ni en base social.
162
El PI no tuvo los medios, ni la posibilidad, ni la audacia de
Alfonsín, para presentarse, él, como recambio democrático. El
MAS, como nos lo aseguró en las reuniones frentistas (ver folleto
"Por qué fracasó el frente PO-MAS", ediciones Prensa Obrera,
1983) estaba convencido que con 500 locales sacaba un diputado
por la provincia de Buenos Aires y este objetivo lo ponía por enci-
ma de cualquier otro. El llamado al frente socialista no tenía otro
significado que apuntalar las posibilidades electorales del MAS,
como se demostró en las discusiones frentistas promovidas por el
PO. Eri un principio la muletilla electoral del MAS fue el socialis-
mo "democrático" (¡a lo Felipe González!), luego la deuda externa
(¡a lo Celso Furtado!). Pero nunca planteó la vía para un reagrupa-
miento político capaz de derrotar a las candidaturas patronales.
Fue un planteo burgués de pies a cabeza.
Lo común en el conjunto de esta izquierda es su atadura a
esquemas políticos pasados {vigencia del peronismo, vigencia del
democratismo formal), por eso han dejado pasar el viraje de los
trabajadores, que concluyó por ahora en el alfonsinismo. Nuestro
partido planteó toda una campafia por el frente antiirnperialista de
toda la izquierda, como una vía para romper el monopolio político
de la campafia electoral por parte de las variantes del imperialismo.
No sólo esto, demostró que había que darle fisonomía política a
una tendencia de masas efectivamente existente, que de lo contra-
rio sería aplastada (y éste ha sido, sin duda, uno de los pronósticos
que los hechos han confirmado con toda nitidez). La ausencia de
un frente de izquierda permitió la llamada "polarización", o mejor
dicho el pasaje en masa de los descontentos del peronismo al alfon-
sinismo, y él congelamiento de muchos trabajadores peronistas en
sus viejas posiciones. La renuencia al frente político antiirnperialis-
ta fue un rechazo al método de la movilización política, pues es
evidente que el impulso a la movilización de masas en una campafia
electoral, depende de que se plantee una alternativa de gobierno, a
corto o mediano plazo. La izquierda, que en ningún caso tiene una
base social revolucionaria, no quiso agudizar las divergencias polífi·
cas con los partidos burgueses sino aplanarlas. Tenían en vista la
163
futura colaboración constitucional y de clases, antes que la necesi-
dad de conquistar a las masas mediante una enérgica acción política.
Todo esto quiere decir que aún son necesarias profundas expe-
riencias políticas y giros aún más bruscos en el cuadro actual de
fuerzas para que se reúnan las condjciones que permitan teml.Íllar
con esta situación de verdadero conservadorismo polít ico (el pwr
de todos los conservadorismos) en el campo de la izquierda, lo que
ha de servir para la construcción de un partido obrero de masas.

La actuación del Partido Obrero

La totalidad de los partidos de izquierda perdieron votos en rela-


ción a 1973, a pesar de que el electorado creció en un 30 por cien-
to. Ese retroceso llegó, en la mayoría de los casos, a un 50-60 por
ciento. Con excepción del PI, todos los partidos de izquierda que
habían participado en las elecciones del 73, sacaron un número de
votos inferior a las afiliaciones (incluido el PC). Los ínfimos resul-
tados electorales del Partido Obrero se inscriben en la situación
política general de estas elecciones y de la izquierda. Pero a diferen-
cia del conjunto de la izquierda, el PO no tenía un asiento electoral
previo (no participó en 1973) y fue el último partido reconocido,
al punto que su campaña electoral recién comenzó a principios de
octubre. Desde ya que fue el partido que intervino con menores
recursos ecónómicos. Por menor que haya sido la votación recibida
por el Partido Obrero, el conjunto de la campaña electoral repre-
sentó para nosotros un progreso (número de militantes, extensión
nacional, difusión de posiciones, conquista de la legalidad); para el
resto de los partidos de izquierda fue un retroceso respecto a 1973.
Esto es muy claro en los casos del PC y de la izquierda peronista.
En relación al PI, su desastre electoral parece compensarse con el
crecimiento de sus afiliados, pero la tendencia política de estos los
pone en abierto choque con la dirección del partido. Por el lado del
MAS, su avance en el número de locales abiertos no se refleja en
164
mayor número de militantes, en relación al 73-75, ni en mayores
votos, ni en mayor homogeneidad política.
El Partido Obrero obtuvo, para presidente, sólo un tercio 'de
votos en comparación a las afiliaciones, y Ja mitad si se considera la
votación para diputados. Pero en relación al número de compañe-
ros que participaron en las elecciones internas ( 6.500) se llega a una
relación aproximada de 4,5-5 votos por afiliado. El porcentaje de
votos en todo el país fue homogéneo, pero se destacan por arriba
del promedio Tucumán, Santa Fe, Neuquén y el gran Buenos Aires.
El partido sólo pudo ejercer un control del recuento de votos en
menos del 5 por ciento de las mesas electorales.
El Partido Obrero se destacó, durante todo el proceso, por la
crítica sistemática a las ilusiones electoralistas, y señaló con mucha
anticipación y reiteración, que su performance electoral iba a ser
magra. Definió su participación en las elecciones en términos de
propaganda política de su programa y de su pronóstico sobre la ine-
vitabilidad de la frustración de las ilusiones constitucionales. Fue el
único partido que convocó al reagrupamiento de clase del proleta-
riado en un partido propio, y a la unidad del frente antiimperialista.
Es por eso que los malos resultados electorales no se han contrade-
cido con los pronósticos de nuestro partido, y mucho menos con la
estrategia política para la cual trabajan todos nuestros militantes y
dirigentes. Todo el partido t iene la certeza de que, si bien sufrió las
consecuencias de la impasse electoral de la clase obrera entre dos
alternativas patronales, una gran parte de los trabajadores prestó
mucha atención a la campaña del PO -lo que significa la base del
desarrollo futuro.
El Partido Obrero estructuró su intervención electoral no sólo
en torno a una plataforma reivindicativa, sino a un planteamiento
estratégico: la inevitabilidad del fracaso burgués, la emancipación
nacional sólo es posible bajo un gobierno obrero y de los trabajado-
res, la clase obrera tiene que construir su partido. Al actuar así ya
estábamos previendo el carácter minoritario, y aún marginal, de
nuestra votación, por eso nos interesaba la recepción de nuestros
planteos estratégicos. La importancia que esto tuvo para numero-
165
sos compañeros de vanguardia se ha podido comprobar en que el
partido siguió creciendo hasta el último día de la campaña.
El Partido Obrero fue el único que se movilizó en masa por
destacar la lucha y las reivindicaciones de las Madres y Familiares.
Unimos a nuestra condición clasista el democratismo consecuente.
No fueron nuestras "candidatas las que sacaron pocos votos (en las
listas de un partido burgués hubieran ganado), sino el Partido Obre-
ro, que no era visualizado como capaz de imponer esas candidatu-
ras. Pero fue a través del PO que se hizo la mayor campaña política
por la causa de los desaparecidos. Las consecuencias de estos he-
chos también se verán próximamente.
El balance que el Partido Obrero hace de su intervención electo-
ral no se circunscribe al resultado de la votación; considera a la
campafia como un todo, desde que se iniciaron las campañas de
firmas con vistas a la legalización. Organizativamente ha dejado un
saldo muy importante en términos de afiliados activos, y de pene-
tración entre las masas y en nuevas zonas geográficas.
Pero el balance es aún más positivo desde el punto de vista del
desarrollo político. Sin legalización e intervención en las elecciones
no hubiéramos podido luchar contra el bloqueo político levantado
por las direcciones sindicales y de izquierda a una intervención
independiente de la clase obrera en las elecciones y en el conjunto
del movimiento político. A la hora del balance muchos activistas y
militantes de la clase obrera recordarán los pronósticos que hicimos
anticipadamente y las propuestas frentistas dirigidas a remediar el
aislamiento de la vanguardia obrera. Con el planteo de construir un
partido obrero dimos una salida política a muchos activistas, cuya
experiencia ya había madurado lo suficiente como para compren-
der la importancia de la independencia política de la clase obrera.
Con la lucha por el frente antümperialista señalamos la vía de la
revolución, contra el democratismo formal inconsecuente. Si no
hubiéramos conquistado el derecho a intervenir en el terreno elec-
toral estas batallas políticas no hubieran sido posibles. Encajonados
en el sindicalismo, nos hubiéramos pasado rumiando, durante toda
la campaña, alrededor de la consigna de huelga general. La lucha
166
política nos permitió incluso darle a esta consigna un carácter
concreto (es decir en conexión con la situación real de la lucha de
masas) e inscribirla (fuimos los únicos) en la plataforma electoral.
Por más clara que haya sido la intervención del partido, la margi-
nalidad de la votación puede provocar ·desilusiones, esto porque es
imposible que todos hayan comprendido en la misma medida la fi-
rialidad principal de nuestra participación en las elecciones. Es
inevitable; Pero el aspecto más positivo y saludable que podría
generar una crisis relacionada con la escasa votación obtenida es el
de destacar que Ja conquista de las masas no es un proceso fácil, no
resulta del contacto esporádico, ni tampoco de la ocasional apari-
ción por la televisión (todo esto ya lo dijimos en Prensa Obrera in-
finidad de veces). Un debate sobre la cuestión de la conquista de las
masas debería servir para profundizar·la táctica del frente antiimpe-
rialista, del trabajo sindical, de la táctica ante el nuevo gobierno y
la crisis inmediata del peronismo, y el programa de acción que debe
esgrimir el partido - esto último para encarar en forma activa el ini-
cio del inminente ascenso obrero y la diferenciación política que se
habrá de producir en el seno de las masas, de la juventud, de la iz.
guierda y de los cuadros de los aparatos sindicales.

El nuevo gobierno

El gobierno alfonsinista tiene planteadas un conjunto de cues-


tiones de interés común para los explotadores y los explotados. De-
be someter a su control a todos los elementos políticos del Estado
enfrentados por la descomposición de la dictadura. Debe dar una
salida a la crisis militar; disciplinar a los aparatos sindicales despla-
zados por su triunfo; hacer frente a la cesación de pagos frente a la
banca internacional y reactivar la economía; resolver la cuestión
política de los secuestros y desapariciones, en fin , restructurar todo
el aparato del Estado - desde el presupuesto a la organización de la
educación y la salud. La subida de un gobierno constitucional no
significa que ha cesado la crisis política, sino solamente que ha carn-
167
biado de forma, se trata de darle una salida a la parálisis del Estado.
No nos cabe ninguna duda de que el alfonsinismo se va a esfor-
zar por depurar a los elementos incontrolados del Estado (esto ya
lo dijimos hace mucho) y disciplinar a los burócratas sindicales;
también va a presionar al capital internacional para obtener oxíge-
no para la burguesía y la economía nacionales. Todo esto es el pun-
to de partida obligado de su gobierno, de lo contrario irá al desastre
antes de lo que canta un gallo. Pero, al mismo tiempo, afirmamos
que estas tareas superelementales, el alfonsinismo no las llevará ade-
lante en forma consecuente por temor a provocar una desestabiliza-
ción de otro orden del Estado burgués -es decir que favorezca la
lucha amplia de las masas. El alfonsinismo debe depurar hombres
para salvar instituciones; militares para salvar a las camarillas milita-
res; burócratas para salvar a la burocracia; jueces para salvar a la jus-
ticia. Pero lo que está en crisis, esto porque no son adecuadas para
promover el desarrollo independiente de la nación y satisfacer la
aspiración de las masas, son las instituciones que se quieren preser-
var y no sólo los hombres que se quieren depurar.Del mismo modo,
podrá proponerse chantajear a la banca internacional, pero tennina-
rá aceptando sus exigencias, porque sin el apoyo de esa banca el
capitalismo argentino semicolonial pierde su viga maestra.
En el curso de la crisis que esta situación abre el Partido Obrero
debe luchar por la conquista de los trabajadores, teniendo en cuen-
ta sus nuevas experiencias. Como no somos una organización put-
chista nos esforzamos por conquistar claramente la opinión y mili-
tancia de-los trabajadores, como condición para la revolución.
El Partido Obrero, en este contexto, procura dar una expresión
reivindicativa consecuente a las aspiraciones de los trabajadores,
con la conciencia de que estas aspiraciones están íntimamente liga-
das con el conjunto de la crisis política del Estado burgués.
Planteamos: ·anulación de las normalizaciones fraudulentas de
los sindicatos y su reorganización de abajo hacia arriba, es decir a
partir de los cuerpos de delegados y comisiones internas. Después
de despotricar contra el pacto sindical-militar, Alfonsín ya ha dicho
que no cuestionara esas "nonnalizacio·nes", a lo sumo dictará una
168
nueva ley sindical que, con el pretexto de la democracia sindical,
implantará nuevas formas de regimentación sindical y de descono-
cimiento de derechos obreros. El Partido Obrero denuncia la nueva
colusión alfonsinista-burocrática y llama a los trabajadores a elegir
delegados y comisiones internas, a reclamar que se convoquen los
cuerpos de delegados ya a que se elija junta electoral por asamblea
para la realización de elecciones libres.
Planteamos: las huelgas recientes por el salario mínimo han que-
dado a mitad de camino, mientras la carestía se ha incrementado.
Alfonsín ha dicho que hay que incrementar el salario real y elimi-
nar la desnutrición infantil, pero su principal preocupación es con-
seguir el acuerdo de los bancos extranjeros. El Partido Obrero llama
a luchar por un salario equivalente a la canasta familiar, hoy por
$a 4.500 de mínimo, con ajuste automático posterior (según el cos-
to de vida) y adecuando todas las escalas salariales a este mínimo.
En la medida que estas reivindicaciones chocan con las exigencias
del imperialismo y el FMI llamamos a luchar por la expulsión de los
bancos y el FMI, por la nacionalización de la banca.
Planteamos: los desaparecidos son una cuestión nacional y polí-
tica, no una cuestión judicial. No se puede resolver sin meter mano
a fondo en los servicios de informaéiones y en el aparato de la dic-
tadura. Alfonsín quiere suplantar a todos los generales de división y
a muchos de brigada, para salvar a la mayor parte de .estos y a los
coroneles -todos responsables Jle la entrega del país, de los críme-
nes y de la capitulación ante la flota inglesa. Llamamos a movilizar-
nos por la aparición con vida y una comisión investigadora con Ma-
dres, Abuelas y Familiares.
Planteamos: las necesidades del pueblo argentino son urgentes y
desesperantes. No aceptamos el argumento de que se requiere tiem-
po, porque tiempo es lo que necesitan los explotadores para supe-
rar la crisis del Estado y pasar a la contra-ofensiva abierta. Decimos:
no a los desalojos, movilización de los sin techo por viviendas, re-
ducción de alquileres y condonación de las hipotecas. Llamamos al
movimiento estudiantil a ~onquistar el ingreso irrestricto en el 84,
y a preparar la Asamblea Universitaria para desmantelar el aparato
169
educacional de la dictadura y conquistar la autonomía y el cogo-
biemo. Hay que derogar ya la legislación represiva y la autoarnnis-
tía, con estas leyes en vigencia no sirve de nada el levantamiento
del estado de sitio.
El Partido Obrero no sostiene ninguna ilusión respecto al próxi-
mo gobierno pues, por su condición capitalista, terminará como
agente del imperialismo. De ahí que ~ea una impostura "apoyar lo
bueno y criticar lo malo" , ya que esto significa plaritear la perspec-
tiva de un gobierno progresivo y consecuente. Lo que hay que ha-
cer es traducir en términos consecuentes las reivindicaciones de las
masas, y ayudarlas a encontrar 1.m camino de lucha como resultado
de su propia experiencia. No se trata de imponer nada desde fuera
(foquismo, petardismo) sino de partir de la conciencia actual de los
trabajadores.
La totalidad de la izquierda y de los llamados "combativos" ha
planteado una estrategia de colaboración constitucional con el nue-
vo gobierno, esto quiere decir que condicionarán y subordinarán la
lucha de los trabajadores a las necesidades políticas de la burguesia.
Ya han dicho que se transformarán .e n los cómplices democratizan-
tes del gobierno burgués alfonsinista. A la cabeza de estos planteos
están Intransigencia y Movilización, los Montoneros, el PC y el PI.
Por referencia a la tarea de emancipar a las masas de la tutela bur-
guesa y de ayudarles a encontrar el camino de la lucha unitaria de
masas, se trata de posiciones contrarrevolucionarias (independien-
temente de su ropajé democrático).
Estas posiciones se levantan como el nuevo obstáculo a la uni-
dad del frente antiimperialista y a la unidad del. frente de la clase
obrera. Sin embargo, es inconcebible el camino de la lucha sin el
frente único, que se materializa én los sindicatos y en el campo po-
lítico. Esta contradicción sólo puede resolverse de-.una única mane-
ra: abordando la iucha por el frente único de un modo activo, es
decir, en conexión con el impulso a las luchas concretas, para lo
cual es necesario poner a la orden del día una enérgica agitación del
Partido Obrero. En el proceso de la lucha hay que encontrar los
170
puentes hacia el frente único, ya que en la lucha el frente único
aparecerá también como una exigencia de las masas.
· El Partido Obrero considera que la debilidad histórica de la iz-
quierda en Argentina tiene que ver con su incapacidad para conquis-
tar a las masas; que esta incapacidad tiene que ver con el desprecio
de la táctica frentista o con su desnaturalización (convirtiéndola en
vía de capitulación ante la democracia o nacionalismo burgueses); y
que esta incomprensión tiene su raíz en la ausencia de una estrate-
gia revolucionaria para la clase obrera en las condiciones de un país
capitalista sometido al imperialismo. En consonancia con esto nos
esforzaremos por el desarrollo del programa revolucionario, la pro-
fundización de la táctica frentista y la construcción del Partido
Obrero de masas. ·

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Impreso en Corrientes 1904,
Febrero de 1984
Bqehos Aires - Argentina