Está en la página 1de 3

La importancia de ser competente

La competencia tiene un carácter estratégico, tanto en lo individual como en lo social y se


representa como un requisito fundamental para entablar relaciones no solo saludables sino
también productivas con el entorno (1) de este modo permitiendo la adaptación del individuo
de una mejor manera con él ambiente.

Se pueden encontrar diferentes tipos de competencias en un ámbito general pero la que


posee mayor protagonismo a sea independiente del caso en el que se encuentren son las
competencias comunicativas conocidas de mejor manera como capacidades y
disposiciones para la interpretación y la actuación del individuo otorgando un método de
adquirir saberes, capacidades, habilidades o aptitudes que participan directamente en la
convivencia y las relaciones interpersonales e intergrupales, ya que la coexistencia humana
requiere la mediación de una eficaz comunicación (2). Puesto que la comunicación
representa un instrumento esencial en la disposición de carácter social, y que a su vez se
mantiene constantemente explorando nuevas formas de mantenerse en pie mediante
distintos medios de comunicación se le atribuye una mayor importancia en contraste con
otros tipos.

La competencia apareció en latín en la forma de competens dícese de quien era concebido


como un ser capaz en todo ámbito, y en la forma de competentia, entendido como la
capacidad de realizar acciones y la permisión de hacerlo de forma correcta. Lo anterior
implica que los conocimientos que tiene una persona, así como las habilidades que tenga
para aplicar sus conocimientos de la manera más adecuada y consiguiendo resultados
óptimos, lo convierten en un experto, sujeto competente o adecuado para un contexto
determinado. En el siglo XVI el concepto estaba ya se encontraba reconocido en inglés,
francés y holandés; en la misma época se data el uso de las palabras competence y
competency en la Europa occidental (3). Quedando más que claro que el concepto de
competencia tiene un amplio pasado, es más, hoy en día se sigue utilizando como
herramienta de integración teórica y práctica en el contexto académico y profesional, en
donde para adquirir un aprendizaje u desarrollo de calidad es esencial ser competente.

Existen varias definiciones para el concepto de competencia debido a su ambigüedad en


relación con las teorías de aprendizaje y con otros enfoques innovadores del aprendizaje.

Dentro de este margen encontramos competencias de estilo académico como las


condiciones básicas de aprendizaje escolar (lectora, escritura, matemáticas, hablar y
escuchar; desarrollo de pensamiento, constituido por pensamiento creativo, solución de
problemas, toma de decisiones, asimilación y comprensión, capacidad de aprender y
razonar; y cualidades personales: la autorresponsabilidad, autoestima, sociabilidad,
autodirección e integridad) y comienzan a desarrollarse desde los primeros años de vida,
orientadas por las instituciones de educación.

Mas adelante se hacen presentes las competencias de ámbito profesional definidas como
la capacidad que tiene la persona para llevar a cabo una tarea de manera eficaz debido a
que posee calificaciones que, a su vez, son la capacidad adquirida para hacer un trabajo
determinado o desempeñarse en un cargo de manera competente al saber comunicar,
saber observar, saber analizar, saber buscar y clasificar informaciones, saber adaptarse,
saber innovar, saber decidir, saber negociar, saber argumentar, entre otros.

A su vez la competencia laboral es “la capacidad productiva de un individuo que se define


y mide en términos de desempeño en un determinado contexto laboral, y no solamente de
conocimientos, habilidades o destrezas en abstracto; es decir, la competencia es la
integración entre el saber, el saber hacer y el saber ser” (4).

Se infiere de los párrafos anteriores que existen varios tipos de competencias, cada una se
adapta a una determinada modalidad de comunicación o análisis y movilizan recursos
específicos, conocimientos, habilidades y actitudes pertinentes para las situaciones en las
que se encuentran.

El concepto de competencia al que se plantea estudiar a fondo en este caso muestra un


mayor interés en los objetivos significativos y en el contenido del aprendizaje que constituirá
el desarrollo personal de los estudiantes de bachillerato en ciencias y su posición en el
dominio del conocimiento que mejor los prepare al momento de funcionar efectivamente en
la sociedad al momento de salir egresados y como estas competencias difieren entre sus
relaciones sociales con sus pares.

Teniendo como contexto general el plano educativo en el que se encuentran sumergidos


los estudiantes dentro de la universidad, existen dos terrenos que poseen importancia cabal
a la hora de definir quien posee un carácter más competente cuando de resaltar entre sus
pares se refiere, en donde se encontrar la competencia general y el de la evaluación
educativa a la hora de medir conocimientos cuantitativos.

Cuando se habla de una competencia general se supone de una selección fundamentada


de contenidos de aprendizaje, de competencias claramente definidas y de prácticas
sociales que en principio se desean desarrollar en toda la población, así como una
transformación profunda en los modelos de enseñanza u aprendizaje.

Con relación al terreno de la evaluación educativa, se refiere a las formas en las regulan a
los estudiantes y se realizan mediante la aplicación de pruebas estandarizadas por la
institución en específico en donde mediante controles de estilo expositivos, escritos u orales
se intenta resaltar las habilidades de sujeto aportando de esta manera una amplia gama de
capacidades al momento de expresarse en determinada ocasión, cuando obtiene un valor
aprobativo en estos medos de evaluación se tiende a decir que es mejor que sus pares en
este sector.

Un último factor que implica a la hora de competir es el interés, en el caso de los alumnos
de bachillerato su interés es académico en donde deben demostrar todas sus capacidades
de aprendizaje en cada ramo, pues la meta principal es entrar a la carrera que ellos desean
el punto que les juega en contra es tener a más de una persona compitiendo por la misma
y aquel sujeto puede llegar a hacer parte del círculo del individuo en donde si no hay un
manejo correcto de intereses se corre el riesgo de perder la oportunidad de ingresar. Bien
sabido es que el desinterés o la indiferencia precede la incapacidad o la incompetencia
efectiva. En función de la experiencia incorporada de los estudiantes y de la situación, las
competencias son aplicadas o suspendidas dependiendo de como pueda llevar el peso
cada individuo.

Autores
1. Bermúdez & González, L&L. (2011). La competencia comunicativa: elemento clave en las
organizaciones. QUÓRUM ACADÉMICO , (8), pp.2-3,
2. Charria Ortiz, Víctor Hugo, & Sarsosa Prowesk, Kewy Veruska, & Uribe Rodríguez, Ana
Fernanda, & López Lesmes, Claudia Natalia, & Arenas Ortiz, Felipe (2011). Definición y
clasificación teórica de las competencias académicas, profesionales y laborales. Las
competencias del psicólogo en Colombia. Psicología desde el Caribe, (28), p.6,
3. Mulder, Martin, & Weigel, Tanja, & Collings, Kate (2008). El concepto de competencia en el
desarrollo de la educación y formación profesional en algunos Estados miembros de la UE:
un análisis crítico. Profesorado. Revista de Currículum y Formación de Profesorado, 12(3),
pp.4-9,
4. Vaca, Aguilar, & Gutierres, Cano, & Bustamante, J, V, & F, A, & A. (2014). ¿Que demonios
son las competencias?. Universidad Veracruzana, (10), pp.12-18,52,