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Estado rentista

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Estado rentista es un término usado en política para designar a países cuyos ingresos derivan de actividades
económicas no productivas (Primaria-Exportadora), generalmente la extracción de petróleo, descuidando el desarrollo
de otros sectores de la economía que permitan garantizar un desarrollo sostenible y facilitando la destrucción de los
recursos naturales en pos de la rentabilidad económica inmediata. Según algunos politólogos y economistas, esta
práctica suele consolidarse en gobiernos no democráticos y permite limitar las libertades públicas por gobiernos
dictatoriales evitando la aparición de grandes grupos sociales disconformes con el régimen.
El origen del término está directamente ligado con la consolidación en las décadas de 1960 y 1970 de monarquías
absolutas y dictaduras militares en países árabes del Golfo Pérsico y el Magreb. El aumento de las exportaciones de
crudo controladas por el gobierno permitiría una mejor redistribución de la riqueza y un aumento de la satisfacción
popular sin que apareciese una burguesía local crítica a la intervención estatal en la economía.

Petróleo, renta y rentismo


 By: Rafael Gallegos
 ·
 Wed, 24/08/2016 - 09:42
 Rafael Gallegos's blog

En Venezuela desde hace más de cien años, los términos petróleo, renta y rentismo han interactuado en seguidilla. El petróleo genera renta y la renta genera rentismo, o mentalidad rentista. Durante la dictadura de Gómez, las transnacionales petroleras
fungieron como enclaves y para los venezolanos eran como garimpeiros. Al comienzo no teníamos ni idea del negocio petrolero.

Con el tiempo hubo aprendizaje y se adoptó el concepto de transformar el petróleo en desarrollo sustentable, acuñado por Uslar Pietri en la frase “sembrar el petróleo”. Luego se impuso la orientación de maximizar la participación de los venezolanos en la
renta. De allí surgió la Ley petrolera de Medina Angarita y el llamado “fifty- fifty” de Betancourt y Pérez Alfonzo.
La renta petrolera se convirtió en la principal fuente de divisas mientras la agricultura se mudaba desde los campos hacia los puertos. Y la moneda se volvió tan dura como la de cualquier país desarrollado.

El modelo - economía de puertos, moneda dura - funcionó los primeros años en ese país palúdico e improductivo que arrancaba desde cero. Venezuela durante unos cincuenta años logró uno de los mayores crecimientos sostenidos, económica y
socialmente, en el mundo. Además el petróleo nos sirvió para “sembrar” la democracia. En los altos años sesentas y los setentas, Venezuela fue una isla democrática en Latinoamérica, rodeada de dictaduras y guerrillas por todas partes.

Años de democracia civil que han sido los más prósperos de la historia de Venezuela. Pero, parafraseando a Marx, el uso de la renta petrolera generó en su seno el germen de su propia destrucción: la moneda dura y el petroestado. Y si a eso aunamos que
confundimos recursos con riquezas…

Moneda dura que hacía que producir en Venezuela fuera más costoso que importar y petroestado que concentró en la figura del Presidente de la República todo el poder de decisión que por definición contradice los principios democráticos. Además, quedó
la mentalidad rentista (rentismo), tan fuerte que ha sobrevivido en los momentos de mayor escasez: creemos que somos ricos y que el estado nos tiene que dar todo.

En pleno boom de los setenta, el gran Pérez Alfonzo, vislumbró con su “Efecto Venezuela”, que tanta divisa, superior a la capacidad de absorción del país, nos iba a descompensar. A partir de la devaluación de 1983, se comenzaron a sentir las secuelas de
éste Efecto, en el marco de nuestro círculo vicioso: de boom en boom y de paquete en paquete.

Se agotó el esquema y los venezolanos, en lugar de volcarnos hacia una economía productiva y perfeccionar la democracia, nos embarrancamos (estadísticamente) tras el populista Chávez, quien como Jefe de Petroestado, tenía los bolsillos repletos de
dólares y dilapidó la renta exacerbando el facilismo y destruyendo la economía.

Le tocó un boom gigantesco de 100 $ el barril durante quince años. Utilizó la renta para acabar con el tejido empresarial e institucional y luego de diez y ocho años, llegamos a esta hiperinflación y escasez que unos llaman socialismo del siglo XXI y otros
hambre, desesperanza y colapso.

EL FUTURO

Nos queda a lo sumo generación y media con los hidrocarburos en plan estelar. Petróleo, renta y rentismo, deben ser redimensionados.

En lugar de petróleo: Energía y química, es decir petróleo, gas, refinerías y petroquímica. Hay que innovar el negocio, expandirlo hacia todas sus posibilidades para maximizar el valor agregado que pueda generar.

En lugar de renta: Beneficios de los Hidrocarburos: Renta, industria conexa, industrialización, Petroquímica como pivote de industrialización y Responsabilidad Social. La renta debe ser reorientada, descentralizada (en términos de decisión y geográficos) y
utilizada exclusivamente en inversiones (que el gasto salga del ISLR).

Y Execrar el Rentismo (Productividad). Las divisas no vienen del cielo, hay que trabajarlas. No somos un país rico, sino un limosnero sentado en un barril. Hay que aplicar Reingeniería al Estado Venezolano… y al país. Es necesario profundizar la
democracia y potenciar la propiedad y las inversiones privadas. Además, aplicar la estrategia Marginalidad Cero, porque al rescatar la democracia, o acabamos con la marginalidad o pronto llegará otro Mesías más aprendido.

Es imperativo lograr una relación adulta con nuestro principal recurso: Energía y Química/ Beneficios de los Hidrocarburos/ Productividad.

PRIMERO DE SEPTIEMBRE

Rescatar la democracia pasa por salir a la calle el 1ro de septiembre. RR2016. Que retumbe Caracas y que retumben los principios democráticos.

Nos vemos en la calle.


Historia del petróleo en Venezuela
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El precio real y nominal del petróleo de 1861 a 2015.1

Venezuela es el décimo segundo país exportador de petróleo,2 y es el poseedor de las mayores reservas probadas de
crudo pesado del mundo, con 302 mil millones de barriles (enero de 2018), seguidos por Arabia Saudita en segundo
lugar y Canadá en tercero.34 Venezuela tiene además las mayores reservas de crudo liviano en todo el hemisferio
occidental.5 En marzo de 2019 la exportación de petróleo alcanzó un promedio de 980 355 barriles diarios
siendo India, China y Rusia los principales mercados de destino.6
En Venezuela las actividades petroleras comenzaron en la época pre-hispánica, época en la cual solo se utilizaba el
petróleo para calafatear e impermeabilizar las embarcaciones, pero su explotación se comenzó a realizar formalmente
en la época colonial. Fue desde entonces que la industria petrolera en Venezuela fue creciendo y se fortaleció hasta
llegar al punto en que se nacionalizaron todos los activos de las empresas petroleras en 1976.7

Índice

 1Época prehispánica

 2Inicios en explotación petrolera venezolana

 3El nacimiento de la industria petrolera venezolana (1904-1940) /Primer Boom petrolero


o 3.1La enfermedad holandesa
o 3.2Xenofobia

 4El camino a la nacionalización (1940-1976) / Segundo Boom petrolero


o 4.1Creación de la OPEP
o 4.2Crisis del petróleo de 1973
o 4.3Nacionalización

 5Años de crecimiento y caídas (1976-1990) / Tercer Boom petrolero

 6Apertura e internacionalización petrolera, años 1990

 7Años de bonanza petrolera (2000 - 2010), cuarto Boom petrolero

 8Años de declive (2010 - 2019) / Quinto Boom petrolero

 9Véase también

 10Referencias

 11Enlaces externos

Época prehispánica[editar]
Los pueblos originarios de Venezuela, al igual que muchas sociedades antiguas, ya utilizaban petróleo crudo y asfalto,
que rezumaba naturalmente a través del suelo hacia la superficie, en los años anteriores a la colonización española. El
líquido negro y espeso, conocido por los lugareños como mene, se utilizaba principalmente para fines medicinales, como
fuente de iluminación, y para el calafateado de canoas.8
A su llegada a finales del siglo XV, los conquistadores españoles aprendieron de los pueblos indígenas el uso del asfalto
presente de manera natural para calafatear los barcos, y para el tratamiento de sus armas. El primer envío de petróleo
documentado en la historia de Venezuela ocurrió en 1539, cuando un solo barril fue enviado a España para aliviar
la gota del emperador Carlos V.8

Inicios en explotación petrolera venezolana[editar]


En 1799 Alexander von Humboldt encontró un pozo de petróleo en la Península de Araya.9 Ya para 1839 el gobierno
encomienda al médico José María Vargas para que investigara sobre el petróleo. Una vez hechas las respectivas
averiguaciones, opinó que esta materia era más rica que la plata por la gran posibilidad de uso que tenía. En esa época
solo se utilizaba el petróleo para cosas muy sencillas y su extracción era bastante rudimentaria y no se explotaba en
forma industrial. El primer pozo que se explotó en forma industrial en el mundo fue en 1859 en Pensilvania, Estados
Unidos, y su propietario fue Edwin Drake. Pero en Venezuela se empieza a explotar el petróleo a partir de 1875,
después de un terremoto comienza a salir petróleo en grandes cantidades por una de las grietas producidas por el
movimiento telúrico en la hacienda “La Alquitrana” del Estado Táchira perteneciente al Señor Manuel Antonio Pulido. A
raíz de este hecho se forma la primera empresa petrolera Venezolana que se dedicó a explotar industrialmente al
petróleo. La empresa se llamó "Compañía Nacional Minera Petrólia del Táchira" o "Petrolia del Táchira". Más tarde se
construyó la primera refinería en la cual se producía mensualmente 60 galones de gasolina, 165 de querosén, 150 de
gas-oil y 220 de residuos. De estos derivados del petróleo, el querosén era el de mayor utilidad, se utilizaba para el
alumbrado y para las primeras cocinas.
La explotación mundial de petróleo de forma moderna había comenzado en 1859 cuando el llamado coronel Edwin
Drake, en Titusville, perforó un pozo encontrando petróleo a veintiún metros de profundidad. La fiebre petrolera se
desata en Norteamérica, las perforaciones se multiplican, las tierras aumentan de precio y los campesinos se hacen
petroleros.
El sorprendente crecimiento de la industria petrolera norteamericana genera nuevos emporios económicos. Destaca
la Standard Oil, capitaneada por John D. Rockefeller. Paralelamente, empresas inglesas y holandesas encuentran
petróleo en el lejano Oriente y Rusia manteniendo un ritmo de exploración permanente en todos los continentes. Es en
este contexto de búsqueda de nuevos yacimientos cuando el geólogo Ralph Arnold y parte de su equipo en abril
de 1913 llegan al campo petrolero La Alquitrana, cerca de Rubio en el estado Táchira. Allí escribe que la refinería local
lleva treinta años en servicio constatando que en Venezuela ya se producía petróleo.
Años atrás en 1878, el hacendado Manuel Antonio Pulido obtiene los derechos para la explotación minera de un terreno
ubicado en su hacienda cafetera La Alquitrana tras descubrir emanaciones de petróleo en la superficie. Como se indicó
anteriormente Pulido funda la compañía Petrolia del Táchira en sociedad con cinco hacendados y comerciantes de la
región. Dicen que cuando iniciaron la empresa carecían absolutamente de conocimientos, pero decidieron a este efecto,
que el socio Pedro Rafael Rincones se fuera a Estados Unidos para estudiar los procesos de refinación de petróleo y
adquirir las maquinarias obtener queroseno de primera calidad.
En 1880 los vecinos de Rubio y de San Cristóbal, animados por la novedad, acuden a la instalación de aquellos
extraños equipos de perforación que habían viajado por barco, barcazas y mulas desde Nueva York hasta La Alquitrana.
Pero no fue sino 3 años más tarde cuando a sesenta metros de profundidad, el llamado pozo Eureka empezó a producir
230 litros diarios de un petróleo algo verdoso que sería refinado en un pequeño alambique para producir querosén y
proveer de esta fuente de iluminación a Rubio y San Cristóbal. Esto da el inicio de explotación petrolera en Venezuela.10

El nacimiento de la industria petrolera venezolana (1904-1940) /Primer Boom


petrolero[editar]
Juan Vicente Gómez

A pesar del conocimiento de la existencia de petróleo en Venezuela desde hacía siglos, este recurso cobró real
trascendencia con la llegada del siglo XX y los primeros pozos de real importancia no se perforaron sino hasta la década
de 1910. El entonces presidente Cipriano Castro aprobó un nuevo Código de Minas para la Nación el 23 de enero de
1904, estableciendo así un principio que marcaría dramáticamente el curso de la industria petrolera hasta su
nacionalización en 1976. El presidente de la República obtenía facultad plena para administrar y otorgar concesiones
petroleras sin necesidad del consentimiento del Congreso. Durante su gobierno, se llegaron a otorgar cuatro
concesiones para explorar, producir y refinar petróleo, las cuales fueron solicitadas con el evidente propósito de ser
negociadas con inversionistas extranjeros.11
En 1908, Juan Vicente Gómez reemplazó a Castro como presidente de Venezuela. En los siguientes años, Gómez
continuó la política de otorgamiento de concesiones, que en su mayoría fueron adjudicadas a sus amigos más cercanos,
quienes a su vez las renegociaron con las compañías petroleras extranjeras que poseían la tecnología necesaria para
poder desarrollarlas.12 Una de estas concesiones fue otorgada a Rafael Max Valladares que contrató a la Caribbean
Petroleum (subsidiaria de la anglo-neerlandesa Royal Dutch Shell) para llevar a cabo su proyecto de exploración de
hidrocarburos. El 15 de abril de 1914, el primer campo petrolífero venezolano de importancia, Mene Grande, fue
descubierto por la Caribbean Petroleum Company tras la finalización del pozo Zumaque I (llamado actualmente MG-I).8
Este importante descubrimiento es lo que alentó una ola masiva de las compañías petroleras extranjeras para invertir en
Venezuela en un intento por conseguir un pedazo de la acción.
De 1914 a 1917, varios yacimientos de petróleo fueron descubiertos en todo el país, sin embargo el estallido de
la Primera Guerra Mundial retrasó significativamente el desarrollo de la industria. Debido al esfuerzo de la guerra, la
compra y transporte de las herramientas y maquinaria, algunas compañías petroleras se vieron obligadas a renunciar a
la perforación hasta después de la guerra. Las primeras operaciones de refinación se llevaron el 17 de agosto de 1917 a
cabo de la refinería de San Lorenzo (la primera refinería en Venezuela que cerro su producción en 1982), ubicada en el
municipio Baralt , Estado Zulia y las primeras exportaciones significativas de petróleo venezolano salieron por la terminal
de Caribbean Petroleum en San Lorenzo comenzando a operar esta refinería con la capacidad inicial de 8 mil barriles
diarios para 1926 aumento a 10.000 bd y en 1938 alcanzó los 38.000 bd.13. A finales de 1918, el petróleo apareció por
primera vez en las estadísticas de exportación de Venezuela con una producción anual de 21.194 toneladas métricas.8
Después de unos veinte años desde la instalación del primer taladro perforador de pozos, Venezuela se había
convertido en el mayor exportador de petróleo del mundo y el segundo mayor productor de petróleo, después
de Estados Unidos. La exportación de petróleo se disparó de 1,9% a 91,2% entre 1920 y 1935.14.Este viene a ser el
Primer Boom petrolero en la historia venezolana.
Cuando se descubrió petróleo en el campo La Rosa de Cabimas en la Costa Oriental del Lago de Maracaibo en 1922,
se llevó a cabo la perforación del pozo Barroso II, que produjo, en un período de 19 días continuos, un promedio de
100.000 bd, el dictador de Venezuela, Juan Vicente Gómez permitió a los inversionistas extranjeros participaran en la
redaccion de la primera ley petrolera de Venezuela.15
La enfermedad holandesa[editar]
Artículo principal: Mal holandés

Para 1929, Venezuela fue el segundo mayor país productor de petróleo (solo por detrás de Estados Unidos) y el mayor
exportador de petróleo del mundo.5 Con un espectacular desarrollo de la industria, el sector del petróleo había
comenzado a dominar todos los demás sectores económicos del país, sin embargo, la producción agrícola comenzó a
disminuir drásticamente.16 Este repentino aumento de la atención al petróleo y el abandono del sector agrario hace que
la economía venezolana sufra de un fenómeno conocido por los economistas como la enfermedad holandesa. Esta
"enfermedad" se produce cuando una mercancía ocasiona un aumento sustancial de los ingresos en un sector de la
economía, y no es complementado por un mayor ingreso en otros sectores.5 La agricultura representó alrededor de un
tercio de la producción económica en la década de 1920, pero por la década de 1950 esta fracción se vio drásticamente
reducida a una décima parte. Este repentino aumento de la producción de petróleo limita la facultad general de
Venezuela para crear y mantener otras industrias. Los gobiernos hicieron caso omiso a graves problemas sociales,
incluyendo educación, salud, infraestructura, agricultura y las industrias nacionales, causando que Venezuela quedara
muy detrás de otros países industrializados durante un buen tiempo. Después del segundo Boom petrolero en 1950
Venezuela pasaría a ser uno de los países mas prósperos de latinoamericana.
Xenofobia[editar]
Con una gran afluencia de extranjeros no pasó mucho tiempo antes de que los efectos de la xenofobia que no se había
visto antes fueran evidentes. El novelista José Rafael Pocaterra describe a los petroleros, como "los españoles nuevos."
Escribió en 1918 :
"Un día, algunos españoles montado un aparato negro con tres patas, una grotesca cigüeña con ojos de cristal
dibujaron algo (en una hoja de papel) y se abrieron camino a través de la selva Otros españoles abrirían nuevos
caminos... perforarían la tierra desde lo alto de torres fantásticas, que produce el líquido fétido ... el oro líquido
convertido en petróleo. "
El resentimiento popular de las compañías petroleras extranjeras también se hizo evidente y se expresa en diversas
formas. Rufino Blanco Fombona, escritor y político venezolano, representa el conflicto entre los trabajadores
venezolanos y sus jefes extranjeros en su novela de 1927, La Bella y la Fiera:
"Los trabajadores pidieron un aumento de sueldo miserable y los rubios de ojos azules, los hombres que son
dueños de millones de dólares, libras esterlinas y florines en bancos europeos y de EE.UU., se negaron."
Estos sentimientos de fuerte hostilidad hacia las compañías petroleras extranjeras en muchos aspectos, nunca
se desvanecieron, y es que estos pensamientos que los recursos naturales de Venezuela, estaban siendo
explotados por los países extranjeros que convenció al gobierno de que era necesario un mayor control sobre su
industria petrolera. Esto, por supuesto con el tiempo llevó a la nacionalización definitiva de la industria petrolera
en 1976.

El camino a la nacionalización (1940-1976) / Segundo Boom


petrolero[editar]
En 1941, el general Isaías Medina Angarita oriundo de los Andes venezolanos, fue elegido presidente de forma
indirecta. Uno de sus más importantes reformas durante su mandato fue la promulgación de la Ley de
Hidrocarburos de 1943. Esta nueva ley fue el primer gran paso político dado hacia ganar más control sobre su
industria petrolera. Bajo la nueva ley, el concepto de una división de 50/50 de los beneficios entre el gobierno y
la industria del petróleo se introdujo.1217 Una vez aprobada, esta ley básicamente se mantuvo sin cambios hasta
1976, año de la nacionalización, con solo dos revisiones parciales que se realizan en 1955 y 1967.
En 1944, el gobierno venezolano dio varias nuevas concesiones para fomentar el descubrimiento de más
yacimientos de petróleo. Esto se atribuyó principalmente a un aumento en la demanda de petróleo causada por
la Segunda Guerra Mundial, y en 1945, Venezuela estaba produciendo cerca de 1 millón de barriles al día.
Siendo un ávido proveedor de petróleo a los Aliados de la Segunda Guerra Mundial, Venezuela aumentó su
producción un 42 por ciento desde 1943 hasta 1944 fue el inicio del Segundo boom petrolero venezolano.18
Incluso después de acabada la guerra, la demanda de petróleo continuó en aumento debido al hecho de que
hubo un aumento desde los veintiséis millones hasta los cuarenta millones de coches en servicio en los Estados
Unidos desde 1945 hasta 1950.19 A mediados de 1950, sin embargo, los países del Medio Oriente habían
comenzado a contribuir con cantidades significativas de crudo al mercado internacional de petróleo, y los
Estados Unidos habían aplicado las cuotas de importación de petróleo. El mundo experimentó un exceso de
oferta de petróleo y se desplomaron los precios. Venezuela se le calificaba en esa época como exportador de
petróleo, la refinación se realizaba en diferentes refinerías en las islas del caribe, es con la nueva ley de
hidrocarburos que se apertura la instalación de refinerías en suelo venezolano.

Países de la OPEP.

Creación de la OPEP[editar]
Artículo principal: OPEP

En respuesta a los precios del petróleo crónicamente bajos de la década de los '50, los países productores de
petróleo: Venezuela, Irán, Arabia Saudita, Irak y Kuwait se reunieron en Bagdad en septiembre de 1960 para
formar la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP). Los principales objetivos de los países
miembros de la OPEP eran trabajar juntos con el fin de asegurar y estabilizar los precios internacionales del
petróleo para garantizar así sus intereses como naciones productoras de petróleo. Esto fue logrado, en gran
medida, a través de las cuotas de exportación que ayudaron a evitar la sobreproducción de petróleo en el
ámbito internacional.
Crisis del petróleo de 1973[editar]
En la década de los '70, los países productores de petróleo del Golfo Pérsico iniciaron negociaciones con las
empresas petroleras en un intento por aumentar su participación de propiedad. En 1972 se obtiene rápidamente
una participación del 25%, y menos de un año más tarde se revisaron los acuerdos para obtener hasta un 60%
de participación en la propiedad de las empresas.12 En 1973, los Estados del Golfo Pérsico miembros de la
OPEP decidieron aumentar sus precios un 70% y colocar un embargo sobre los países amigos de Israel (los
Estados Unidos y Holanda) como consecuencia de la Guerra de Yom Kipur. Este evento se conoce como la
crisis mundial del petróleo de 1973. Después de la culminación de los conflictos en el Medio Oriente los países
petroleros del Golfo Pérsico ya no exportaban a los Estados Unidos y los precios del petróleo aumentaron
considerablemente, Venezuela experimentó un incremento significativo en las utilidades por concepto de
producción de petróleo. Entre 1972 y 1974, los ingresos del gobierno venezolano se habían cuadruplicado.5 Con
un nuevo sentido de confianza, el presidente venezolano, Carlos Andrés Pérez prometió que Venezuela se iba a
desarrollar significativamente en unos pocos años5 mediante la sustitución de importaciones, los subsidios y los
aranceles proteccionistas. Planeaba usar los beneficios del petróleo para aumentar el empleo, combatir la
pobreza, aumentar los ingresos y diversificar la economía. Por desgracia, los miembros de la OPEP habían
estado violando las cuotas de producción y los precios del petróleo cayeron drásticamente de nuevo en la
década de los '80, empujando a Venezuela más profundamente en deuda y recesión.

Mapa del petróleo de Venezuela, 1972.

Nacionalización[editar]
Mucho antes de 1976, Venezuela había tomado varias medidas en la dirección de la nacionalización de su
industria petrolera. En la ley de reversión promulgada en 1971 se afirmaba que todos los bienes, instalaciones y
equipos pertenecientes a las concesionarias, dentro o fuera de las áreas de concesión, revertirían a la nación
sin compensación a la expiración de la concesión.12 El movimiento hacia el nacionalismo se vivió una vez más
bajo el decreto 832 donde se establecía que toda la exploración, producción, refino y programas de ventas de
las compañías petroleras tenían que ser aprobados, previamente, por el Ministerio de Minas e Hidrocarburos.12
Así que, para todos los propósitos prácticos, Venezuela ya estaba en camino a la nacionalización en el año
1972.
No se hizo oficial sin embargo, hasta la primera presidencia de Carlos Andrés Pérez, cuyo plan económico, "La
Gran Venezuela", contemplaba la nacionalización de la industria del petróleo y la diversificación de la economía
a través de la sustitución de importaciones. El país oficialmente nacionalizó la industria petrolera el día 1 de
enero de 1976, bajo la gestión ministerial de Valentín Hernández Acosta, y junto con él vino el nacimiento
de Petróleos de Venezuela, S.A. (PDVSA), que es la empresa estatal venezolana de petróleo. Todas las
compañías petroleras extranjeras que una vez hicieron negocios en Venezuela, fueron reemplazadas por
empresas venezolanas filiales de PDVSA que controla la actividad de explotación de hidrocarburos en
Venezuela. En 1986, PDVSA compró el 50 % de las acciones la empresa estadounidense Citgo, adquirió el
resto en 1990, y actualmente es una de las empresas petroleras más grandes del mundo.

Años de crecimiento y caídas (1976-1990) / Tercer Boom petrolero[editar]


Después de la crisis del petróleo de 1973, el período fue de una moderada prosperidad económica para
Venezuela. en 1979 llega a su máximo precio de US $40 dolares el barril por la crisis que se presentó en el
Golfo Pérsico durante la guerra de Yom Kipur fue relativamente de corta duración. Este fue especialmente el
caso durante el exceso de petróleo de 1980. Los países miembros de la OPEP no se estaban adhiriendo
estrictamente a las cuotas asignadas, y de nuevo se desplomaron los precios del petróleo. En la década de los
'90, los síntomas de la enfermedad holandesa fueron una vez más evidentes. Entre 1990 y 1999, la producción
industrial de Venezuela se redujo de un 50% a un 24% del producto interno bruto del país en comparación con
una disminución de 36% a 29% para el resto de América Latina.20 En lo alto de todas estas cuestiones, la
eficiencia de PDVSA estaba en tela de juicio en los últimos años. De 1976 a 1992, el monto de los ingresos de
PDVSA, que se destinó a gastos de la empresa fue, en promedio, del 29% dejando un resto de 71% para el
gobierno. De 1993 a 2000, sin embargo, esa distribución fue casi completamente revertido donde el 64% de los
ingresos de PDVSA fueron mantenidos por PDVSA dejando un resto de solo el 36% para el gobierno.21.Durante
ese periodo PDVSA se internacionalizó, compró diferentes refinerías y terminales en E.E.U.U. , Alemania y en
las islas del caribe, su producción creció logrando un récord de 3,3 millones de barriles diarios en 1998. este
crecimiento dio inicio a nuevas fuentes de trabajo y perfeccionamiento a profesionales petroleros venezolanos.

Apertura e internacionalización petrolera, años 1990[editar]


Después de la compra de Citgo en 1986 inicia la apertura de crecimiento de la empresa estatal PDVSA. A
mediados de la década de los 90 los precios del petróleo bajaron notablemente. Como método para atraer
inversiones extranjeras al país durante la segunda presidencia de Carlos Andres Pérez se diseñó un programa
denominado entonces "Apertura Petrolera", con el cual se le dio participación a empresas internacionales en la
explotación de campos marginales bajo el esquema de contratos de servicios operativos. El presidente Rafael
Caldera amplio el rango de acción a los proyectos de desarrollo de la Faja del Orinoco, la mayor reserva de
crudo extrapesado a nivel mundial. En dichos proyectos se establecía la participación del Estado venezolano -a
través de PDVSA- como socio minoritario. Entre las empresas más importantes se indican ExxonMobil, Royal
Dutch Shell, ConocoPhillips, Chevron y Total. La estratégica compra de refinerías en el exterior para asegurar la
refinación y venta de derivados del petróleo venezolano en el mercado norteamericano con su filial Citgo.

Años de bonanza petrolera (2000 - 2010), cuarto Boom petrolero[editar]


Tras la escalada de precios a partir de la crisis (en) desatada por la invasión de Irak en 2003, los proyectos de
desarrollo de la Faja del Orinoco cobraron mayor importancia económica.
En 2005, PDVSA abrió su primera oficina en China y anunció planes para casi triplicar su flota de buques
petroleros en esa región. El Gobierno venezolano libra una batalla política y busca una nueva estratégica para
liberarse de la dependencia del mercado de EE.UU. La dependencia del dólar en su economía.
En el 2006 se vende la refinería de hidrocarburos Lyondell, propiedad de Citgo, y en 2007 se venden las
refinerías de asfalto Paulsboro y Savannah en EE. UU. El gobierno de Hugo Chávez decretó en 2007 la
conversión de todas las concesiones en la Faja a empresa mixta, donde el Estado, a través de PDVSA, debe
tener mayoría accionarial.
En 2007, Venezuela también llegó a un acuerdo con la compañía petrolera brasileña Petrobras para construir
una refinería en el noreste de Brasil, donde se envía el petróleo crudo de Brasil y Argentina. Un acuerdo similar
fue alcanzado con Petroecuador, donde Venezuela se comprometió a refinar 100 000 barriles de petróleo crudo
de Ecuador. Cuba se ha comprometido a que miles de venezolanos reciban tratamiento médico y programas de
salud y a su vez, Venezuela se comprometió a modernizar la refinería de Cienfuegos y vender varios miles de
barriles a Cuba mediante el convenio Petrocaribe. En 2008 Estados Unidos representaba el 65 % de las
exportaciones de Venezuela.22
El cuarto boom petrolero ocurre entre el 2004 y el 2008 a causa del conflicto árabe-israelí siendo en su precio el
pico mas alto el dia 11 de julio de 2008 cuando el barril de petróleo llegó a 147,25 dólares el Brent y US $146,90
dólares el WTI23. iniciando en enero de ese año con un precio por encima de los US $100 dolares el barril
Años de declive (2010 - 2019) / Quinto Boom petrolero[editar]
Véase también: Caída de los precios del petróleo en los años 2010

Esta es la década que ha mantenido los precios del barril de petróleo mas altos en su historia desde que inició
su explotación, el pico mas alto ocurrió el 11 de marzo de 2011 cuando llegó el precio a US $127 dolares el
barril siendo calificado como el quinto boom petrolero en la historia de sus precios23, por los conflictos de Libia,
pero también fue en Venezuela la época del declive de la producción y de la refinación, el 2011 producía 2.38
millones de barriles diarios24 y para marzo de 2019 producían 870 mil barriles diario25 y los precios en promedio
se han mantenido entre los 42 dolares y los 59 dolares en promedio26
En la actualidad 2019, Venezuela dejó de ser uno de los países mas grandes exportador de petróleo del mundo,
con la primera reserva más grande de crudo pesado. Venezuela tiene un gran potencial para la expansión de la
capacidad, Venezuela bajó su capacidad de producción en 900 Mbbl / d desde los niveles de 2001 (3,2 MMbpd)
podría producir hasta 5,6 MMbpd el año 202527 - aunque esto requeriría de una significativa inversión de
capitales por parte de PDVSA, compañía nacional de petróleo. Para el año 2010, la producción venezolana de
hecho bajó a ~ 2,25 MMbbl / d. PDVSA no ha demostrado ninguna capacidad para desarrollar nuevos
yacimientos de petróleo desde la nacionalización de los proyectos de petróleo pesado en la Faja petrolífera del
Orinoco antes operadas por empresas internacionales como ExxonMobil, ConocoPhillips, Chevron y Total.

CONTRATOS DE EXPLORACIÓN
Y PRODUCCIÓN DE PETRÓLEO:
ANTIGUAS CONCESIONES
PETROLERAS EN VENEZUELA Y
EN EL MEDIO ORIENTE

 MORA CONTRERAS Jesús


 Sources fossiles
 29 Août 2015
 Niveau de lecture
A la recherche de nouvelles ressources, l’industrie pétrolière étasunienne commence à explorer divers pays d’Amérique latine dont le Venezuela, puis elle s’installe au Moyen-Orient. Dans tous ces
pays, elle impose le régime de la concession dont les modalités varient cependant avec l’existence ou non d’un droit minier local.

Durante la primera mitad del siglo 20, las empresas petroleras lograron imponer el régimen del upstream a los propietarios del petróleo en Venezuela y en el Medio Oriente[1], responsables de producir
– aparte de EUA, la ex-Unión Soviética y otros países, como México – el 27% de la producción acumulada de petróleo en el mundo hasta 1950[2].

Fig. 1 : Mapa de venezuela

Esas normas, que permitieron el acceso de las empresas a las actividades de exploración, producción y exportación de petróleo en Venezuela y en el Medio Oriente, estaban contenidas en las leyes y
contratos venezolanos y en los contratos de concesiones petroleras en el Medio Oriente. La simple existencia de leyes mineras y petroleras en Venezuela marcó una diferencia notable entre él y los
países del Medio Oriente. La clase de relación que se estableció antiguamente entre empresas petroleras y propietarios del recurso natural varió, institucionalmente, en ambos casos. Mientras que
Venezuela (Figura 1) pudo dotarse de instituciones nacionales (códigos, leyes, reglamentos, etc.) que establecieron normas para regular las actividades técnicas de la minería y del petróleo, los países
del Medio Oriente no (Figura 2).

Fig. 2 : Mapa del Medio Oriente - Fuente : Le-lutin-savant.com

Cuando se inició la industria petrolera en Venezuela y en el Medio Oriente: Venezuela era una república políticamente independiente, provista de una institucionalidad minera colonial reformada bajo
los principios de la influyente ley de minas francesa de 1810 (Figura 3); los países del Medio Oriente no, estuvieron sometidos, en la mayoría de los casos, a regímenes coloniales europeos, bajo formas
de protectorados o mandatos, hasta bien entrado el siglo 20, y, por consiguiente, sometidos a sus instituciones coloniales. Por eso, para explicar el régimen del upstream de las antiguas concesiones
petroleras en Venezuela hay que recurrir a las normas contenidas en la legislación minera y petrolera nacional, pues con base en sus disposiciones se celebraron las concesiones correspondientes. En el
Medio Oriente no ocurrió así, porque no existían leyes mineras, ni petroleras; y, por tanto, el régimen del upstream de sus antiguas concesiones estaba contenido exclusivamente en los contratos.
1. ANTIGUAS CONCESIONES PETROLERAS EN VENEZUELA
El régimen del upstream de las antiguas concesiones petroleras venezolanas estaba contenido principalmente en la legislación nacional y accesoriamente en los contratos correspondientes que se
celebraron con base en esas leyes. Hasta 1920, las normas que regularon las actividades de exploración y producción de petróleo en Venezuela se encontraban contenidas en los códigos, leyes, decretos
y reglamentos mineros promulgados hasta entonces, y en los contratos celebrados con base en esa amplia normativa jurídica minera[3]. Pero desde 1920 en adelante, las normas se encuentran
contenidas en la legislación de hidrocarburos y en las asignaciones jurídicas correspondientes que, con base en sus disposiciones, el Estado otorga a las empresas petroleras. 1920 fue el año en el que
ocurrió el deslinde institucional en Venezuela entre el pasado minero y el futuro petrolero. La ley de hidrocarburos de 1920 constituyó el hito jurídico que marcó ese deslinde institucional. Para diseñar
esta ley se tuvo en cuenta la experiencia de EUA y México en esta materia. (Leer : Petroleos de Venezuela -PdVSA : de la logique entreneuriale à la mission nationale, 1920-2016).

1.1.RÉGIMEN DE LAS CONCESIONES PETROLERAS EN VENEZUELA

Fig. 3 : Ley minera francesa 1810 - Fuente : www.generationlibre.eu

En Venezuela, a diferencia del Medio Oriente, no hubo un modelo único de contrato o de concesión petrolera. Hubo múltiples. Incluso, se denominaron de manera diversa: contratos especiales,
concesiones o contratos de arrendamiento. La variación dependió del marco jurídico vigente para la fecha de su otorgamiento. En función de la vigencia de esos diversos marcos regulatorios, variaron
también los derechos y obligaciones de los contratistas. Por ejemplo, las concesiones otorgadas bajo disposiciones mineras anteriores a la promulgación del decreto reglamentario de carbón, petróleo y
sustancias similares de 1918 no pagaban impuesto alguno, hasta tanto la concesión no se pusiera en explotación. Así, los concesionarios retuvieron bajo su control importantes superficies de terreno
exploradas, mas no explotadas. Pero a partir de ese decreto, los nuevos concesionarios pagaron impuestos desde el momento en que se otorgaba el contrato de arrendamiento.

A pesar de la variedad de los antiguos marcos regulatorios y de la diversidad de sus disposiciones, es posible reunir en dos grupos las normas regulación de las antiguas concesiones petroleras en
Venezuela. Un pequeño y significativo grupo de concesiones se regulaban por las normas contenidas en el Código de Minas de 1910. El resto de contratos, se regulaban por la Ley de Hidrocarburos de
1922. Tanto el código como la ley contenían una norma de adaptación, que autorizaba a los concesionarios a adaptar a las nuevas disposiciones los contratos y títulos otorgados con anterioridad. Así,
las nuevas leyes no se aplicaban retroactivamente y se mantenía el principio de seguridad jurídica. Pero el Código y la Ley contenían disposiciones más favorables para los concesionarios.

Según el Código de 1910, los concesionarios estaban comprometidos a pagar al Estado un impuesto de explotación o regalía de 2 bolívares (Bs) por tonelada métrica explotada (la paridad oro del
bolívar era de Bs. 5,20 por dólar), que no podía exigirse sino desde la fecha en que la concesión entrara en producción. Y la Ley de Hidrocarburos de 1922 dispuso que el concesionario pagara como
regalía el 10 % del valor promedio del petróleo durante el mes anterior en el puerto venezolano de embarque, y que el monto de este impuesto no podía ser, nunca, menor a Bs. 2 por tonelada de crudo
extraída. En ambos casos, el concesionario tenía el derecho de importar libremente, sin pagar aranceles, los bienes necesarios para sus operaciones y, según el Código de 1910, los concesionarios
disfrutaban del privilegio de no pagar otros impuestos, diferentes a los establecidos de manera fija e invariable en el contrato. No obstante, los contratos estaban redactados en español, el idioma oficial
de Venezuela, se publicaban en el diario oficial del país y estaban sometidos a la jurisdicción nacional, no a arbitrajes internacionales.

1.2.AGENTES DE LAS CONCESIONES PETROLERAS EN VENEZUELA

Fig. 4 : Explotación petrolera del Tachira

Diversos gobiernos venezolanos, actuando como administradores de la propiedad pública nacional, otorgaron miles de concesiones petroleras a personas naturales – venezolanos y extranjeros – y a
empresas extranjeras. Sólo seis venezolanos, encabezados por Manuel Pulido, se hicieron eco de lo que más tarde se conocería como el espíritu “schumpetereano” del empresario emprendedor y
constituyeron en 1878 una modesta empresa petrolera, la Compañía Petrolia del Táchira[4]. Enviaron a uno de sus socios a formarse en la industria petrolera en Pensilvania, desde dónde remitió un
taladro desarmado para perforar pozos. Sus limitadas actividades de explotación de petróleo, refinación de crudo y distribución de queroseno para su quema en las lámparas del mercado del Estado
Táchira, en Venezuela, y del Departamento del Norte de Santander, en Colombia, cesaron en 1934, cuando caducó la concesión otorgada 50 años antes (Figura 4).

El resto de personas naturales, venezolanas y extranjeras, que obtuvieron concesiones, mostró más bien comportamientos de agentes económicos rentistas. Negociaron el traspaso legal de sus permisos
a empresas extranjeras, a cambio de pingües ganancias personales. La legislación minera y petrolera de la época disponía, en efecto, que los permisos, contratos o concesiones podían traspasarse. Y así
lo hicieron. Entre 1907 y 1912, se otorgaron siete concesiones petroleras: seis a cinco ciudadanos venezolanos y una a un ciudadano inglés. Estos 7 contratos, que terminaron siendo regulados por el
Código de Minas de 1910, fueron traspasados a las filiales venezolanas de la anglo-holandesa Royal Dutch Shell, establecida en Venezuela desde 1911. Igualmente, “entre 1919 y 1940 se otorgaron
4.208 concesiones de exploración y explotación y 4.471 concesiones de explotación”[5]. La mayoría de ellas, otorgadas a venezolanos, terminaron siendo cedidas a las filiales locales de las empresas
estadounidenses Standard Oil of New Jersey y Gulf Oil Company, establecidas respectivamente en Venezuela desde 1921 y 1925 (Figura 5).

Fig. 5 : Juan Vicente Gómez (1857-1935) presidente de las primeras concesiones – Fuente : Wikimedia Commons

Durante esta primera mitad del siglo 20, parte de la elite del poder dominante en el país trató en tres oportunidades de buscar rentas directas (riquezas) de la actividad petrolera a través de reformas
institucionales. Estos intentos se concretaron en disposiciones contenidas en el Código de Minas de 1910, la Ley sobre Hidrocarburos y demás Minerales Combustibles de 1920 y la Ley de
Hidrocarburos de 1938. En el Código se dispuso que si la explotación de petróleo se hallaba en terrenos de propiedad privada, el propietario tenía derecho a la tercera parte de las utilidades que
produjera la explotación. En la ley de 1920, una disposición establecía que en los terrenos de propiedad privada la declaratoria de exploración de petróleo no podía ser hecha sino por sus dueños durante
el primer año siguiente a la publicación de la Ley. Y en la ley de 1938, se dispuso que la Nación retribuyera con el ½ % de la regalía al propietario del suelo. Sin embargo, esta elite del poder “sólo”
logró el propósito de enriquecerse directamente a través de la ley de 1920. En el primer caso, la Corte Suprema de Justicia declaró inconstitucional la disposición. Y, en el tercer intento, el Ejecutivo
suspendió el otorgamiento de concesiones, para conocer mejor el negocio y exigir mayor participación en sus beneficios, antes de que se promulgara la ley de 1938.

1.3.DESARROLLO DE LAS CONCESIONES EN VENEZUELA

Fig. 6 : Antigua sede de la Mene Grabde Oil Company. - Fuente : Wikimédia Commons

El descubrimiento de petróleo en las antiguas concesiones otorgadas en Venezuela tardó poco tiempo. Entre 1912 y 1913, se perforó el primer pozo (llamado Bababui-1) en la región oriental del país.
Dos años más tarde, en la región occidental del país se perforó el pozo Zumaque-1, descubridor del campo gigante Mene Grande (Figura 6). Pero el estallido de la Primera Guerra Mundial retardó la
explotación de petróleo en Venezuela por unos años. La producción en escala comercial comenzó en 1917 con 121 mil barriles: 57 mil destinados a la exportación. El tamaño y el número de
yacimientos descubiertos fueron de tales magnitudes, que en 1928 Venezuela ascendió al segundo rango como productor mundial de petróleo, después de EUA, y al primer rango como país exportador.

Hasta 1933, Shell se sostuvo como el grupo líder de la producción venezolana, a través de sus filiales locales (Venezuelan Oil Concessions, Shell Caribbean Petroleum Company, etc.), pero en 1934, el
grupo Standard Oil of New Jersey y sus filiales (Lago Petroleum Company, Creole Petroleum Corporation, etc.) asumieron el relevo del liderazgo. A comienzos de la década de los cuarenta del siglo
20, el 99,5 % de la producción petrolera venezolana se concentró en las tres grandes que operaban en el país: Standard (45,7 %), Shell (33,2 %) y Mene Grande Oil Company (20,6 %). Esta última
empresa, filial íntegra en sus orígenes de la Gulf Oil Co., pasó a ser propiedad (1936-37) de las tres grandes: Gulf 50 %, Standard 25 % y Shell 25 %.

2. ANTIGUAS CONCESIONES PETROLERAS EN EL MEDIO ORIENTE


Durante la primera mitad del siglo 20, las empresas petroleras lograron imponer el régimen del upstream a los propietarios del petróleo en el Medio Oriente. Esas normas, que regulaban las relaciones
entre empresas y Estados propietarios del recurso natural en Irán, Irak, Arabia Saudí, Kuwait, Bahréin y Qatar, estaban contenidas taxativamente en los contratos de concesiones petroleras. Al estar
sometidos a protectorados, mandatos o zonas de influencia de las potencias coloniales europeas, carecían de soberanía plena y de instituciones independientes y aceptaron los contratos como
instrumentos únicos de regulación de sus relaciones con las empresas petroleras en el upstream. El contrato representaba la totalidad de la conexión legal entre el Estado y el concesionario (Leer : La
montée en puissance de la question pétrolière au Moyen-Orient au tournant des années 1970).

2.1.RÉGIMEN DE LAS CONCESIONES PETROLERAS EN EL MEDIO ORIENTE


Las antiguas concesiones petroleras otorgadas en el Medio Oriente siguieron en general el mismo modelo de contrato y establecieron, todas, casi las mismas reglas de juego. El contrato era el único
instrumento que regulaba las relaciones nacionales Estado-empresas petroleras. Al aceptar este tratamiento contractual, el Estado del país concedente reconoció que sus relaciones con las empresas
petroleras se regulaban como si fuesen relaciones entre agentes económicos privados, como ocurría en tierras de propiedad privada en EUA. Por eso, en los antiguos contratos de concesión del Medio
Oriente se incluyó una cláusula que prohibió a cualquier autoridad del país concedente modificar unilateralmente las cláusulas del contrato. Ellas sólo podían modificarse de común acuerdo entre las
partes. La influencia que ejercían las potencias coloniales europeas sobre estos territorios del Medio Oriente, sometidos a protectorados, mandatos o zonas de influencia, explican el debilitamiento del
poder central de sus gobiernos respectivos y la pérdida de soberanía política. Explican también que las reglas de juego contenidas en los contratos no pudieran modificarse unilateralmente por las
autoridades del país concedente.

A pesar de la diversidad de los países que estuvieron involucrados en estos contratos, antes del nacimiento de la OPEP en 1960: Irán, Iraq, Bahréin, Arabia Saudí, Kuwait y Qatar; y de las tres décadas
que transcurrieron entre la celebración de la primera de estas concesiones (1901) y la última (1935), todas fueron muy sencillas y con características similares, a saber: a) Terrenos de extensiones
enormes concedidos a las empresas. Contrariamente a la experiencia de EUA, donde se arrendaron terrenos relativamente pequeños para explorar y explotar petróleo y gas, y a la venezolana, donde las
parcelas eran también de extensiones relativamente pequeñas, excepto el caso excepcional de las 7 concesiones de exploración otorgadas entre 1907 y 1912; b) La concesión cubrió la totalidad o la
mayor parte del territorio del Estado concedente, lo que se tradujo en una ventaja comparativa para los concesionarios, pues además de eliminar probables competidores y de establecer monopolios
territoriales en cada país, el contrato de concesión les aseguró derechos exclusivos para ejecutar todas las actividades de la industria: explorar, producir, transportar, refinar y comercializar petróleo y
gas natural; c) Plazos largos concedidos a las empresas: desde 55 años (Bahréin) hasta 75 (Iraq, Kuwait y Qatar), aunque en las concesiones bahreiní y kuwaití el plazo se prorrogó hasta 90 y 92 años,
respectivamente; d) Cláusulas exorbitantes a favor de las empresas, impensables en los contratos de EUA. Dos disposiciones, en particular, merecen este calificativo: la llamada “cláusula de estabilidad
fiscal”, que establecía la exención del concesionario de pagar cualquier obligación fiscal nacional o municipal, excepto en la concesión iraquí de 1925, y la cláusula que admitía el recurso al arbitraje
internacional “consistente con principios legales familiares a las naciones civilizadas”. La cláusula arbitral disponía, además, que la versión del documento prevaleciente para el arbitraje fuera la escrita
en francés o inglés, dependiendo del idioma en que se hubiese redactado el contrato; e) Dos derechos garantizados a los concesionarios caracterizaron a la industria petrolera en los países del Medio
Oriente y Venezuela como una actividad económica extranjera, un verdadero enclave: 1º) el derecho de importar libremente cualquier bien necesario para sus operaciones y para el consumo final de sus
empleados, sin pago de impuestos ni derechos aduanales; y 2º) el derecho de contratar personal extranjero. Además, en los países del Medio Oriente y Venezuela la industria petrolera fue prácticamente
la única actividad económica moderna de importancia, contrariamente a los EUA dónde, además de coexistir con otras actividades económicas modernas, era una industria nacional que producía crudo
y derivados para su creciente mercado urbano, al menos inicialmente; y, f) El concesionario se comprometió contractualmente a transferir al Estado la propiedad de los bienes inmuebles existentes al
finalizar el plazo, sin pago de indemnización. Pero se incluyó también una cláusula de ampliación del plazo, que el concesionario podía pedir cuando incumpliera sus obligaciones por causas de fuerza
mayor, no imputables a él.

¿Cuáles fueron entonces las ventajas económicas de las antiguas concesiones para los Estados concedentes del Medio Oriente? Las que se derivaron del derecho de propiedad pública y estatal del
recurso natural no renovable, único factor económico que aportaron para el desarrollo de la industria en sus respectivos países: la renta petrolera, el ingreso que obtiene el propietario del recurso natural
por ceder el ejercicio económico de ese derecho. Por eso, los Estados petroleros del Medio Oriente se redujeron, desde el inicio de sus relaciones contractuales con las empresas, a ser simples
recaudadores de renta.

La renta petrolera se expresó contractualmente en dos compromisos financieros que el concesionario asumió de pagar al Estado concedente: 1º) el bono o prima, una cantidad de dinero en efectivo al
momento de la firma del contrato; y, 2º) la regalía, una suma anual de dinero equivalente a un porcentaje del ingreso neto anual de la empresa (16% en la concesión persa de 1901) o a una cantidad fija
de dinero por volumen de petróleo producido (cuatro chelines oro por tonelada en la concesión iraquí de 1925). “El valor de cuatro chelines oro, a USA $35 la onza, equivalían a USA $ 1,65”[6] por
tonelada: unos 23,6 centavos de dólar por barril.

2.2.AGENTES DE LAS CONCESIONES PETROLERAS EN EL MEDIO ORIENTE


Las antiguas concesiones petroleras en el Medio Oriente se celebraron entre muy pocos actores. Dos ciudadanos de nacionalidad británica y armenia y un puñado de grandes empresas petroleras de
origen anglo-holandés, estadounidense y francés, y los gobiernos de Irán, Iraq, Bahréin, Arabia Saudí, Kuwait y Qatar. Cada uno de los gobiernos de estos países, actuando como propietarios públicos y
estatales de sus recursos naturales, otorgó concesiones a extranjeros solamente: personas naturales y/o empresas, privadas o mixtas. No se otorgó, nunca, concesiones a nacionales de cualquiera de
estos países, como sí ocurrió en EUA y, durante cierto período, en Venezuela. En el Medio Oriente, al contrario:

Fig. 7 : William Knox d'Arcy (1849-1917) - Fuente : Wikimédia Commons

 El gobierno de Irán, antigua Persia, otorgó concesión al ciudadano británico William Knox D’Arcy (Figura 7) en 1901; renegoció la concesión en 1933 con la empresa mixta
británica Anglo Persian Oil Company Limited – APOC – (Anglo Iranian Oil Company – AIOC – en 1935 y British Petroleum – BP – en 1954); y negoció por tercera vez la misma
concesión en 1954 con el consorcio compuesto por intereses privados y públicos británicos (BP), anglo-holandeses (Shell), estadounidenses (Jersey, Texas, Socal, Gulf, Socony e Iricon) y
franceses (CFP);
 El gobierno de Iraq otorgó su primera concesión petrolera en 1925 a la Turkish Petroleum Company (Iraq Petroleum Company Limited en 1929), una empresa conjunta de intereses
británicos (BP), anglo-holandeses (Shell), franceses (CFP), estadounidenses (Jersey y Socony) y de un ciudadano de origen armenio (Calouste Sarkis Gulbenkian);
 El gobierno de Bahréin otorgó concesión petrolera en 1930 a la Bahrain Petroleum Company, filial canadiense de la Standard Oil Company of California (Socal), empresa de propiedad
estadounidense;
 El gobierno de Arabia Saudí otorgó concesión petrolera en 1933 a la Socal (hoy Chevron); luego, en 1936, incluyó a otra empresa de EUA (Texaco) para formar la Arabian American Oil
Company (Aramco) en 1943; y, en 1947, incorporó a Aramco dos empresas más de EUA (Jersey y Socony);
 En 1934, el gobierno de Kuwait otorgó concesión petrolera a la Kuwait Oil Company Limited, empresa conjunta de intereses británicos – APOC – y estadounidenses – Gulf -; y,
 El gobierno de Qatar otorgó en 1935 concesión petrolera a la AIOC (BP), empresa mixta británica.

2.3.DESARROLLO DE LAS CONCESIONES EN EL MEDIO ORIENTE


El descubrimiento de petróleo en las concesiones del Medio Oriente tardó cuatro años en promedio. Esa rapidez mostró al mundo las ventajas comparativas geológicas de los yacimientos de
hidrocarburos descubiertos. En 1938, esta región contribuía ya con el 15 % del total estimado de reservas de petróleo en el mundo. Sin embargo, el comienzo de las exportaciones fue lento, porque
diversos impedimentos retrasaron esa actividad. Entre ellos, la Segunda Guerra Mundial. Pero una vez superados, la producción y exportación crecieron de manera vertiginosa. En 1950: Irán, Arabia
Saudí, Kuwait e Irak producían 15,3 % del total mundial de petróleo[7].

Desde un punto de vista estrictamente jurídico, se puede afirmar que el contrato de concesión fue para la industria petrolera en Venezuela y en el Medio Oriente lo que el contrato de arrendamiento de
petróleo y gas fue para la industria petrolera en los EUA. Ambos instrumentos permitieron, en cada caso, el desarrollo técnico-económico de la industria en el largo plazo. Pero hasta allí las semejanzas,
porque las diferencias eran abismales, como puede verse de manera esquemática en la tabla 1.

Esas diferencias dieron origen a un vasto movimiento de reforma y renegociación del régimen del upstream en Venezuela y en el Medio Oriente.

Tabla 1: Contratos y cláusulas en EUA, Venezuela y el Medio Oriente


EUA EUA Venezuela Irán, Irak, A Saudí,
Kuwait, Bahréin y
Qatar
Tierras Privadas Tierras Federales

Tipo de contrato Arrendamiento Arrendamiento Concesión Concesión

Propietario de la tierra Privado Estado República Estado

Arrendatario o Nacional Nacional Nacionales y Extranjeros:


extranjeros:
Standard, Shell y
Concesionario BP, Standard, Shell,
Gulf
Gulf, Texaco, Socony
y CFP

Derechos transferidos Entrar, explorar, Entrar, explorar, Explorar, explotar y Explorar, explotar y
explotar y vender explotar y vender exportar exportar

Tamaño de parcelas 5 acres (2 ha.) Explorar: 1.036 ha. Explorar: hasta 27 El territorio del país
Explotar: 260 ha. millones ha. o su mayor parte

Explotar: 200 ha.

Parcelas por empresa Indefinido Hasta 3 de 260 ha Indefinido —

Plazos Explotar: Indefinido Explorar: 2 años Unas: 25-50 años Desde 55 hasta 92
años

Explotar: 20 años (r) Otras: 40 años

Primas De firma de contrato 1 dólar por acre No hubo De firma de contrato


y perfore o pague

(0,4 ha)
Regalía 12,5 % del precio en 5 % y 12,5 % mínimos Bs. 2 por tonelada 16 % y 4 chelines
boca de pozo (oro) por tonelada

Impuestos Locales y nacionales Locales y nacionales Bs. 0,10 ha y desde Exenta de pagar
Bs. 2 hasta Bs 5/añoimpuestos

Bienes, equipo y personal Nacionales Nacionales Importados Importados

Idioma del contrato Inglés Inglés Español Inglés o francés

Resolución de disputas Jurisdicción nacional Jurisdicción nacional Jurisdicción Arbitraje


nacional internacional

Nota: (r) = Renovable

Fuente: Elaboración del autor.

1 - Lenguaje y petroleo
2 - El discurso generado a partir del rentismo petrolero y como influye en la mentalidad colectiva.

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por Stephanie8a 29.11.2017


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 sebasbru77

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El tema del rentismo petrolero tuvo amplia discusión en Venezuela en los años 30 y 40. Tal vez el artículo de Arturo Pietri, “Sembrar el petróleo” de 1936 haya
sido el catalizador para el inicio de la discusión pública.
Sin embargo, a medida que la renta petrolera se iba haciendo cada vez más importante, los argumentos se fueron apagando.
Eventualmente, hubo conatos de discusión cuando la volatilidad de los precios petroleros llevó a extremos de alzas y caídas.
En la actual coyuntura venezolana de crisis económica, el Instituto de Estudios Parlamentarios Fermín Toro, y la UCAB, organizaron el pasado miércoles el Foro:
“El Reto Venezolano: Superar el Rentismo”, en los espacios del ITER de Altamira.

La Venezuela de Hugo Chávez: rentismo, populismo y democracia


Nelly Arenas
Venezuela es un país rentista, en el sentido de que su principal recurso, el petróleo, genera un ingreso que no tiene contrapartida
productiva. Aunque en un comienzo la renta petrolera viabilizó el programa democrático, el colapso del modelo rentista a fines de los
70 se tradujo también en una crisis de la democracia. Sobre esta crisis se montó Hugo Chávez, quien una vez en el poder no solo no
corrigió, sino que exacerbó, los rasgos más negativos de este diseño económico, y les sumó un manejo del poder populista que, lejos
de mejorar, ha deteriorado la calidad de la democracia en Venezuela.

La opción rentística: única opción

Venezuela es un país rentista. Y lo es si atendemos al hecho de que su principal recurso, el petróleo, considerablemente responsable de su dinámica social, le genera un ingreso que no tiene contrapartida

productiva; vale decir, no es resultado del esfuerzo de factores de producción como el trabajo y el capital, sino de la condición de propietario de la tierra que ejerce el Estado en nombre de la nación. De allí

que la renta petrolera, que no se produce sino que se captura, pueda identificarse como una transferencia unilateral de recursos desde el mercado internacional de hidrocarburos hacia la economía nacional, tal

como han sostenido estudiosos del tema como Asdrúbal Baptista, Bernard Mommer y Raúl Espinasa. Y es que, ante la incapacidad de asumir las tareas, tanto técnicas como gerenciales, que la explotación

petrolera le exigía, la única opción posible para el país era el camino rentista, el mismo que ha transitado desde las primeras décadas del siglo XX hasta hoy. Sobre este sustrato histórico se armó una matriz

ideológica sustanciada por diferentes visiones (económica, política, académica, cultural), que percibió el petróleo solo como dispensador de renta1. Por más que en algunos de los planes nacionales

formulados a través del tiempo se haya anunciado la idea de deshacer o atenuar nuestra sujeción al preciado mineral, este ha persistido en marcar la pauta del comportamiento económico nacional,

reforzando, cada vez más, su carácter rentístico. Esto puede explicarse mejor si atendemos al hecho de que ese camino rentístico fue trazándose cada vez mejor a partir del diseño de un aparato jurídico sobre

el cual se edificó un entramado institucional originado en el derecho regaliano heredado de la Corona, según el cual el Estado es el amo de las minas que yacen en el subsuelo.

Si se tiene en cuenta que, como ha indicado Douglas North, «las instituciones son las reglas del juego en una sociedad», que «estructuran incentivos en el intercambio humano» afectando el «desempeño de la

economía»2, puede inferirse que Venezuela institucionalizó unas «reglas del juego» que comprometieron su quehacer económico en la dirección rentística. Luis Zambrano Sequín pone el énfasis en la esfera

de las instituciones, de modo que –sostiene– «no es la existencia de rentas extraordinarias lo importante, sino cómo las rentas son generadas y distribuidas a través de los arreglos institucionales»3. En

Venezuela, argumenta, a partir de la nacionalización del petróleo en 1975, el Estado pasó a controlar directamente las industrias básicas y se convirtió en actor primordial en todas las áreas fundamentales de

la economía. La fragilidad de nuestras instituciones políticas y económicas, así como la estructura de incentivos que de ellas se derivan, potenciaron aún más las tendencias estatizantes y centralizadoras, y
esto alcanzó su extremo con el gobierno de Hugo Chávez.

El petroestado, el programa político democrático y su crisis

Particularmente para el liderazgo político, la importancia del «oro negro» ha sido crucial. Así, la renta petrolera fue de suma importancia en la implementación del programa que Rómulo Betancourt y el

partido Acción Democrática (AD) desplegaron en lo que se conoció como el Trienio (1945-1948), valiéndose de un discurso incluyente y la necesidad de construir una sociedad democrática. Ese discurso,

elaborado sobre todo por Betancourt, prometía la redención del pueblo y la puesta a su servicio de la riqueza petrolera, arrebatada por la «avidez» de las compañías extranjeras4. La reforma de la Ley de

Hidrocarburos de 1943, mediante la cual la nación multiplicó fabulosamente sus ingresos por concepto de renta, permitió al gobierno ampliar el gasto social. Con ello se concretaban los arreglos de la

Constitución de 1947, la primera en consagrar un Estado de corte social en Venezuela5 y dar sustancia institucional a un tipo de gobierno rotulado como radicalmente populista6.

En adelante, el discurso político se irá adecuando a la idea de que el petróleo y los recursos que se obtienen de él les corresponden por derecho a los venezolanos, en virtud de que es el «cuerpo natural de la

nación» –la tierra– el que lo provee7. El paréntesis de seis años de la dictadura militar de Marcos Pérez Jiménez (1952-1958) no diluyó esta noción. Por el contrario, la reinauguración del sistema democrático

tras la caída de aquel régimen encontró en el rentismo su más sólido cimiento. El «sistema populista de conciliación de elites»8, sobre el cual se asienta la renacida democracia, se hace viable gracias a la

posibilidad de trasvasar recursos desde el Estado hacia los distintos actores sociales que conforman el pacto, sin necesidad de que ninguno de ellos sacrificara recursos propios. Venezuela, como indica Terry

Lynn Karl9, ingresó en su historia moderna como un petroestado cuya capacidad para fabricar acuerdos y hacer valer las decisiones colectivas reposa en buena medida en la suerte del mercado petrolero

internacional, así como en su destreza para negociar con los consorcios extranjeros y distribuir sus beneficios. La democracia consensuada del Pacto de Punto Fijo (1958) fue resultado, más allá de la

voluntad política de los diferentes actores, de la disposición de un abundante flujo de renta petrolera. A diferencia de lo que ocurre en otros países latinoamericanos donde el Estado debe recurrir a exacciones

a la sociedad a fin de obtener sus recursos, en Venezuela esto no ha sido tan importante, pues el Estado no redistribuye sino que distribuye directamente los ingresos que captura en el mercado internacional10.

El Estado no vive de la sociedad sino que es la sociedad la que vive del Estado. En condiciones como estas, mientras haya renta que distribuir, el populismo será menos costoso que en otras sociedades.

El concepto de petroestado fue acuñado en referencia a una serie de países que, a pesar de los ingentes recursos que obtienen en virtud de sus exportaciones petroleras, presentan un precario desarrollo

socioeconómico. Así, el periodo de gobierno de Carlos Andrés Pérez (1973-1978) desembocó en el colapso del «modelo petrolero rentista» a partir de dos elementos: el primero es la pérdida de dinamismo

de las exportaciones, al tiempo que, paradójicamente, crecían los ingresos gracias al boom mundial de los precios del petróleo de los 70; el segundo es la crisis de la «siembra del petróleo» 11, es decir, la

incapacidad de sostener el proceso manufacturero ante la extraordinaria abundancia de renta, lo cual distraía los recursos hacia actividades terciarias conectadas con el consumo y no con la producción12. Este

síndrome, conocido clásicamente como «enfermedad holandesa», alude a la relación inversamente proporcional entre mayores ingresos petroleros y crecimiento económico, que se evidenció en Venezuela

desde fines de los 70, una vez cubierta la fase sustitutiva de bienes de consumo final.

El colapso del modelo rentista no se produjo aisladamente. Se manifestó en simultáneo con un proceso en el cual la sociedad había adquirido un grado de diferenciación tal que las demandas se hicieron cada

vez más heterogéneas y más difíciles de satisfacer por las organizaciones políticas y los grupos de presión encargados de agregarlas, canalizarlas y manejarlas 13.

Esta dificultad de las organizaciones sociopolíticas, principalmente de los partidos, fue percibida por la opinión pública como una consecuencia de la descomposición perversa que aquellas habían

experimentado, cuyo signo más visible era la corrupción. Sin embargo, habría que considerar, como han indicado Pierre Rosanvallon y Jean-Paul Fitoussi en referencia a la crisis política en general, la

«opacidad social» que genera el proceso de modernización en virtud de su complejidad; algo que está en el centro mismo de aquella crisis y que dificulta a las representaciones políticas la «legibilidad» del

hecho social14. Puede decirse, atendiendo a esta idea, que se trata de una dificultad sociológica que vuelve tortuosa la interpretación política. En el caso venezolano, las expectativas que se habían tejido

alrededor de «fabulosos proyectos de modernización» llevados a cabo por un Estado que se proyectaba como el «agente grandioso», capaz de impulsar el salto hacia la transformación del país15, sucumbieron

ante la conjunción de estos factores. Este hecho frustrante tornó más nebuloso lo que ya de por sí lo era. Para Rey, la concomitancia de la crisis del modelo económico con la de las agrupaciones políticas

implicaba un límite al sistema y le impedía funcionar satisfactoriamente 16; el problema era si, pese a esta situación, la democracia venezolana podría sobrevivir.

Chávez: «populismo radical» y patrimonialismo

Como han insistido Fitoussi y Rosanvallon, «la política tiene también por objetivo volver inteligible la experiencia de la gente» 17. Fue esto lo que hizo el populismo de Chávez: leyó e hizo leer, de forma

reduccionista, tal como lo ha hecho el populismo históricamente, la compleja realidad que tenía por delante. Con un discurso maniqueo y negador de la historia, llegó al poder en 1999 recuperando el sueño

del renacimiento nacional y apelando al rescate de la riqueza petrolera para el pueblo: «Nunca hubo una gota de petróleo para el pueblo de Venezuela, el petróleo se lo chupó la oligarquía criolla y sobre todo

el imperio norteamericano. Ahora el petróleo es del pueblo (…) y (…) será para la justicia, para la igualdad»18.
En el proyecto chavista, materializar ese sueño igualitario implica cuestionar la democracia representativa, cuyos procedimientos han sido sistemáticamente violentados por el gobierno, que ha preservado

solo aquellos que hasta ahora le ha resultado muy complicado eliminar. Chávez encarna, como ningún otro líder latinoamericano actual, lo que Carlos de la Torre ha llamado «populismo radical», que se

caracteriza por el nacionalismo, el rechazo a los patrones neoliberales y la promesa de refundación nacional a partir del establecimiento de una democracia directa, como alternativa a las «decadentes y

corruptas instituciones liberales»19. Precisamente bajo la invocación de una democracia participativa el presidente se ha dispuesto a disolver el entramado institucional liberal e intenta armar uno nuevo,

saltando incluso los preceptos constitucionales contemplados en la Carta Magna de 1999, que él mismo impulsó.

Esa radicalidad del populismo chavista debe mucho al amplio margen de maniobra que proporciona la renta petrolera. Al «identificarse acríticamente con líderes en muchos casos autoritarios, el populismo

deja la puerta abierta para múltiples prácticas patrimonialistas» 20. Sin embargo, el populismo de Chávez ha llevado al extremo la difuminación de los límites entre lo público y lo privado. El chavismo ha

manejado los recursos del Estado como si fueran patrimonio de la elite en el poder, aunque en lugar de elite convendría hablar del «señor patrimonial», «propietario absoluto de los medios administrativos»21,

concepto de Max Weber que describe mejor el modo en que el mandatario actúa.

Si en el pasado la renta petrolera y el marco institucional vigente favorecían conductas de este tipo, en el presente esto se ha intensificado. La amplia autonomía de la que goza el Estado venezolano gracias a

los ingentes flujos financieros le permite al líder providencial desarrollar una agenda de gobierno que ignora al resto de los actores, poniendo al servicio de su proyecto particular los recursos de la nación.

Como ha indicado Héctor Schamis, «frecuentemente la política económica de los países petroleros engendra un sistema patrimonial de dominación; sistema de gobierno en el cual extensas redes

clientelísticas buscan el control de los recursos para proceder a distribuirlos entre los miembros de esas redes»22.

El populismo de Hugo Chávez: sin renta no hay socialismo

A pesar de su recalcitrante discurso antiimperialista, una vez que alcanzó la Presidencia Chávez siguió transitando la ruta de la captura de renta marcada por los gobiernos anteriores, lo que explica su

interacción armónica con las transnacionales petroleras. Ciertamente, sin el concurso de estos consorcios, se hace cuesta arriba la explotación del petróleo y, en consecuencia, la obtención de rentas. Uno de

los puntos importantes en este camino fue la reforma a la Ley de Hidrocarburos de 2001, una de cuyas cláusulas modificaba el patrón de participación de la nación en el negocio duplicando la regalía. Hay

que aclarar que la regalía no es un instrumento impositivo, sino la parte que exige el Estado por ser propietario del subsuelo de donde se extrae el mineral. Vale decir, la regalía es el mecanismo rentista por

excelencia. De modo pues que el presidente pareció tener claro, desde el principio de su gobierno, que la suerte de su proyecto político estaba ligada inextricablemente a la renta petrolera. Mediante esa

misma reforma el gobierno consagró las empresas mixtas, las cuales, a contracorriente de la retórica nacionalista, abrieron un espacio a las compañías como socias del Estado en la actividad petrolera. De esa

manera, el nuevo tinglado legal procuró una mayor seguridad jurídica al capital internacional al superar las ambigüedades presentes en la Ley de Nacionalización de 1976 y formalizar la «apertura» petrolera

adelantada por gobiernos anteriores23.

Estas modificaciones se vieron potenciadas por el aumento de los precios petroleros de la cesta venezolana, los cuales, después de haber experimentado una baja histórica (hasta tocar el mínimo de US$ 8 el

barril) en los dos últimos años del gobierno de Rafael Caldera, repuntaron a partir de 2000, en un ciclo sostenido de crecimiento de cuatro años, entre 2004 y 2008, cuando el petróleo doméstico se ubicó en

US$ 86,4924 y alcanzó su techo histórico en el mes de julio de ese mismo año, al sobrepasar los US$ 120 el barril.

El riesgo de ser desalojado del poder a través de una consulta revocatoria formulada por los opositores, con altas posibilidades de resultar derrotado según las encuestas realizadas en aquel momento, llevó a

Chávez a buscar fórmulas para contrarrestar la amenaza. Valiéndose de los significativos aumentos del crudo25 y siguiendo la línea populista que privilegia el consumo antes que la producción, el gobierno,

con la crucial ayuda de Cuba, implementó el programa social más visible y de mayor éxito que hasta entonces ha tenido: las «misiones» sociales.

Las misiones sociales en clave populista. Las misiones se inscriben en «un proceso de inclusión social masivo y acelerado financiado por la nueva forma de utilizar la renta petrolera»26. Las dos primeras

fueron Mercal y Barrio Adentro; una orientada a ofrecer alimentos subsidiados a la población; la otra, enfocada en la instalación de mecanismos de atención preventiva en salud a los sectores de más bajos

recursos. Poco más tarde se anunciaron las misiones Robinson I y II, destinadas a superar el analfabetismo y ayudar a concluir la educación primaria. Aceleradamente masificadas, estas misiones

consiguieron importantes logros hasta 2006.

Las misiones se plantearon como un ágil mecanismo de asistencia a los sectores más cercanos al gobierno. Se desarrollaron al margen de la institucionalidad establecida, que no tenía capacidad de respuesta

para afrontar los retos de una acción que necesitaba cristalizarse rápidamente en vista de los desafíos electorales del gobierno. Así fue como se creó una estructura paralela, útil para drenar renta con fines

clientelares, que ha sido «fuente de descoordinación, duplicación de competencias y costos, [y generó] severas lagunas de control, seguimiento y evaluación de los programas, lo que dificulta el análisis de su

eficiencia y efectividad»27. Un balance de su impacto en la población indica que las misiones fueron bien recibidas y valoradas por las comunidades necesitadas e incrementaron los vínculos de solidaridad

comunitarias; tuvieron una significativa cobertura poblacional; arroparon una importante porción del gasto social28 y permitieron relanzar los nexos entre la población más depauperada y la gestión
gubernamental.

El populismo misional en sus límites. No obstante la positiva valoración de los beneficiados, en los últimos años se han registrado serios problemas en el funcionamiento de algunas misiones, como es el caso

de Barrio Adentro, cuyos módulos de atención han cerrado sus puertas en aproximadamente un 30%29. Algo similar sucede con Pdeval (misión Mercal), donde la ineficiencia y la corrupción han sido

responsables de la descomposición de millones de kilos de alimentos importados.Yolanda D’Elia y José Francisco Cabeza señalan que el sistema de atención paralelo encarnado en las misiones ha venido

mostrando un fuerte debilitamiento que explica la caída de la cobertura de estas. En todo este tiempo –argumentan– la disponibilidad de recursos financieros jamás logró acompañar el ritmo de los planes de

expansión anunciados por el presidente, lo cual originó una situación de incumplimiento de las metas y expectativas en la población beneficiaria30. En una fase de disminución de los precios petroleros como

la que se inaugura en 2009, es de suponer que el flujo de recursos dirigidos a las misiones también disminuya, como de hecho ha venido ocurriendo. PDVSA, una de las instancias de donde emana este flujo,

ha mermado sensiblemente sus asignaciones al programa. Así, el aporte de la principal empresa del Estado decreció 82% entre 2007 y 2009; la menor asignación se registró en este último año31. De no

repuntar los precios del crudo, en el futuro próximo seguramente el gobierno se alejará aún más de las metas fijadas, lo que posiblemente provocará la insatisfacción de los sectores beneficiarios.

Otro de los aspectos que revelan las investigaciones sobre este programa es su excesiva partidización. Este fenómeno se ha exacerbado a partir del giro que ha dado el presidente hacia el socialismo: se

constata un esfuerzo del gobierno por ideologizar a los beneficiarios en los cánones de la revolución bolivariana bajo el código binario amigo-enemigo inherente al imaginario populista.

Más allá de este balance, lo que sí parece claro es que las misiones permitieron consolidar un intenso vínculo emocional entre los sectores más empobrecidos y el presidente. No sin razón, Ludolfo Paramio

ha observado que

se puede discutir la eficacia de la política social desarrollada por las «misiones chavistas», la falta de transparencia de su financiación o la lógica clientelar de su diseño y ejecución, pero no es fácil negar que

han tenido como resultado un significativo apoyo popular al régimen y, en determinados sectores, una identificación con él similar a la que en su momento alcanzaron los populismos clásicos.32A pesar de

esta «identificación», algunos sectores favorecidos por el programa parecen tener claros sus límites, tal como se desprende del testimonio de un partidario del régimen: «Las misiones alivian la pobreza, son

como un calmante (…) Pero lo que cura la pobreza es un buen empleo»33. El socialismo en que se empeña Chávez, sin embargo, no parece apuntar en esa dirección. Las limitaciones estructurales de larga

data del esquema rentista y la naturaleza del modelo socialista que intenta imponerse no dejan ver clara la materialización de un remedio sostenible para el desempleo.

El socialismo chavista en unas pocas palabras

A pesar de que la reforma constitucional propuesta por el presidente en 2007 y destinada a introducir el socialismo fue derrotada en las urnas, Chávez ha venido implantando de facto los cambios que tal

reforma perseguía. Contrariando la Constitución, un edificio jurídico destinado a sembrar el socialismo se erige vertiginosamente desde el seno de la Asamblea Nacional, controlada casi íntegramente por el

chavismo34.

La idea del socialismo fue mencionada oficialmente por primera vez en el Proyecto Nacional Simón Bolívar (PNSB) 35. Allí se presentan las «directrices» que orientan el diseño del «socialismo del siglo

XXI»: nueva ética socialista; suprema felicidad social; democracia protagónica revolucionaria y modelo productivo socialista. La explicación de ninguna de esas pautas logra precisar el significado de lo que

se entiende por socialismo.

La definición de lo que el chavismo concibe como socialismo ha quedado plasmada solo recientemente. En la Ley de Comunas aprobada en primera discusión, el gobierno define por socialismo «un modo de

relaciones sociales de producción (…) que tiene como base fundamental la recuperación del valor del trabajo como productor de bienes y servicios para satisfacer las necesidades humanas y lograr la suprema

felicidad social y el desarrollo humano integral»36. Pero este intento de precisar el sistema social al que se aspira no es menos nebuloso que las vaguedades discursivas que lo precedieron. De manera que

hasta ahora, y mas allá de la carencia en un «basamento conceptual con mayor calado» 37, la definición del socialismo que se procura puede traducirse, en la retórica oficial, en un intento de «superación del

capitalismo» que conduzca al establecimiento de un «modelo productivo socialista» a partir del «funcionamiento de nuevas formas de generación, apropiación y distribución de la renta petrolera»38. Así,

queda claro que el régimen ha ideado modalidades diferentes para hacer realidad una nueva manera de distribuir la renta, como es el caso de las misiones. Además, un abanico de nuevas figuras de gestión

económica también cumple con tales fines. Tal es el caso de las cooperativas39 y las Empresas de Producción Social (EPS), ambas destinadas a fomentar una economía guiada por la «solidaridad» en el marco

de lo que el chavismo concibe como «desarrollo endógeno».

Más recientemente, el gobierno ha dado a conocer su propuesta de creación del «Sistema Económico Comunal», cuya ley se discute actualmente en la Asamblea Nacional. Se trata de un sistema a partir del

cual se pretende construir el modelo productivo socialista y que ancla su desarrollo en las empresas de propiedad social comunal, que tendrán la responsabilidad de producir, transformar, distribuir e

intercambiar bienes y servicios de las diferentes formas organizativas populares40.


En el proyecto, se plantea que en este sistema no existirá división del trabajo y que las nuevas empresas estarán exentas de pagar impuestos. De acuerdo con Alfredo Murga, presidente de la Comisión de

Participación Ciudadana de la AN, para asegurar la viabilidad de las empresas comunales estas no deben ser pechadas: «en una sana administración tributaria no hace falta ese pago, para eso está la renta

petrolera»41. También se espera configurar una economía autárquica, incluso con su propia moneda comunal y el trueque como modalidad de intercambio comercial. La ley ha generado temores pues no

contempla en su articulado el derecho a la propiedad privada y, por el contrario, parece tener el propósito de diezmar la economía privada a largo plazo42. Un total de más de mil empresas comunales han

recibido financiamiento por parte del gobierno en los últimos dos años43. Está por verse si estos recursos tendrán el mismo destino que los que se otorgaron a las cooperativas.

Este modelo se combina con un sistemático ataque contra la empresa privada: expropiaciones, cierres, invasiones y dificultad para el otorgamiento de divisas 44 son algunos de los problemas que el

empresariado debe sortear para enfrentar las operaciones productivas. Y es que los empresarios venezolanos, junto con el «imperio», constituyen el «otro» que debe ser exterminado. Atendiendo a esta lógica,

Chávez ha sentenciado: «Me declaro en guerra económica. A ver quién puede más, ustedes burgueses de pacotilla o los que quieren la patria». Dirigiéndose expresamente al dueño de las empresas Polar, el

grupo económico más importante del país amenazado con una estatización, Chávez ha dicho: «Tú con tus millones y yo con mi moral, porque tú eres un ricachón, para el cielo no vas (…) este es el reino del

pueblo. Vamos a ver quién aguanta más, si tú con tu Polar y tu riqueza, o yo con mi pueblo y mi dignidad» 45.

Ese «reino del pueblo», del cual Chávez se asume como encarnación, se construye desde arriba, desde la cúpula del poder, intentando diseñar una economía y una estructura social tributaria de los intereses

de su particular proyecto político a partir de una nueva institucionalidad. Así, en el PNSB se deja claramente sentado que «el Estado conservará el control total de las actividades productivas que sean de valor

estratégico para el desarrollo del país (…) y de las necesidades y capacidades productivas del individuo social [sic]»46. Este postulado explica la creación de una Comisión Central de Planificación (junio

2007), que tiene entre sus objetivos el establecimiento del Estado socialista y se encargará de «elaborar los lineamientos, políticas y planes que adquirirán carácter obligatorio a partir de su aprobación por el

presidente»47, involucrando prácticamente todos los ámbitos de la vida nacional. Una reciente reforma a la ley que rige esta comisión le otorga tareas como la de diseñar «el mapa central de la estructura

económica, tanto pública como privada» a los fines de «planificar y controlar» la construcción del socialismo. Prevé también la imposición de fuertes sanciones a quienes, en el sector público o privado, se

nieguen a proporcionar la información requerida48, en un esfuerzo por copar todos los espacios de gestión y decisión económica desde el poder central.

Esta omnipresencia del Estado en menoscabo de la sociedad coincide con el señalamiento de Alain Touraine: «Los populismos tienden a transformarse en populismos revolucionarios, no en revoluciones

populares, y los populismos conducen a una afirmación más y más central del poder estatal»49. Mucho más si los modelos que los inspiran, como es el caso, son los fallidos esquemas de gestión

hipercentralizados como el soviético o el cubano.

Tocar fondo: el chavismo como «fase superior» del rentismo

A pesar del repetido eslogan oficial («La revolución avanza a paso de vencedores»), el presidente se ha visto obligado a admitir que la economía venezolana atraviesa una sensible baja: el PIB cayó 5,8% en

el primer trimestre de 2010. «Venezuela tocó fondo», señaló Chávez.

Efectivamente, a pesar de que la economía registró un crecimiento importante, de entre 10 y 8 puntos entre 2004 y 200750, vinculado a la expansión del gasto público, tal crecimiento no se tradujo en un

control de la inflación. La ausencia de disciplina fiscal, sumada al creciente gasto, ha incidido en el índice de precios al consumidor registrado en los últimos años, que se ha situado, solo entre diciembre y

mayo de 2010, en 16% en la capa más pobre, mientras que en los sectores más favorecidos ha sido de 13% 51. El promedio acumulado para el mismo año es de 38,2% en los sectores más depauperados52. Esto

explica que las alzas decretadas por el gobierno en el salario mínimo en años recientes sean por primera vez inferiores al índice de inflación del año precedente53. La inflación es la más alta de América Latina

y una de las más altas del mundo.

Este fenómeno no ha sido ajeno al proceso de desindustrialización, si tenemos en cuenta que la disminución de la oferta estimula los aumentos de precios. En efecto, Venezuela ha experimentado a lo largo de

las últimas tres décadas un proceso progresivo de pérdida de su fuerza industrial, vinculado, como se señaló antes, a las distorsiones que introduce el modelo rentista. Esto se ha exacerbado bajo el gobierno

de Chávez. De hecho, el ciclo 1999-2007 ha sido calificado por los expertos como «el peor periodo de crecimiento del PIB de manufactura en los últimos cuarenta años», a una tasa promedio de apenas

0,47%54. Más allá de las causas estructurales, no ha sido ajena a ello la arremetida del gobierno mediante disposiciones institucionales que conspiran contra la economía privada, lo que ha conducido a una

pérdida de confianza por parte del empresariado y, en consecuencia, a un adelgazamiento del aparato productivo nacional privado. Se calcula que Venezuela tiene hoy 40% menos empresas que las que tenía

en 199855; obviamente esto atenta contra el empleo. Pero el fenómeno no solo se reduce a los inversores nacionales; también alcanza a los extranjeros, ya que se produce un retroceso importante en la

inversión foránea. Así, según datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), la inversión extranjera directa decreció en 3.105 millones de dólares en 200956.

Esta situación está en la base de la política de importaciones que el gobierno ha ejecutado, particularmente en alimentos. Más de 70% de la comida de procedencia agrícola que consume el venezolano viene

de afuera, sobre todo de Estados Unidos. Venezuela pasó de importar US$ 76 por habitante al año en rubros agroalimentarios en 1998, a US$ 321,70 en 200857, lo que contrasta con el esquema endógeno que
se pretende instaurar.

Inflación, decrecimiento económico y alta dependencia de las importaciones son algunos de los datos claves que en el pasado identificaron a la economía venezolana, una vez satisfecha la fase de la siembra

petrolera. Sirvan estos datos actuales para ratificar que el proyecto chavista no significa la emergencia de un modelo económico distinto; antes bien, representa la última expresión, magnificada, del viejo

rentismo. Tal como el mito de Midas, utilizado por Karl para demostrar la «paradoja de la plenitud» en los países «petrolizados»58, en Venezuela el síndrome vuelve a repetirse. La novedad es que esta vez lo

hace en medio de un proyecto anacrónico que se mira a sí mismo como la imprescindible palanca para activar un nuevo orden social. Sin embargo, este proyecto no ha hecho sino atar más fuertemente,

cuando no fabricar, los nudos institucionales que tradicionalmente otorgaron al Estado una preeminencia tal que imposibilitó un modelo económico sostenible en el tiempo, así como una sociedad más dueña

de sí misma.

Tal como ha señalado Ángel Álvarez, el ensayo de «socialismo del siglo XXI» solo será posible gracias a la renta petrolera 59. Es probable que fracase. Entre tanto, el populismo chavista construye los

cimientos de un régimen político con faz militarista, desde donde actúa en la dirección de debilitar la democracia, precisamente en nombre de la democracia.

Conclusiones

Históricamente, la renta petrolera viabilizó el programa político democrático. Sin embargo, el colapso del modelo rentista a fines de los 70 se tradujo también en la crisis de la democracia venezolana. Con

una oferta montada sobre una esquemática visión de la realidad, el populismo de Chávez alcanzó la Presidencia prometiendo la refundación de la nación a partir de la reapropiación de la riqueza petrolera

confiscada por intereses contrarios al pueblo.

Valiéndose de la autonomía del Estado derivada de los recursos de que dispone, el presidente ha concentrado cada vez más poder en sus manos. Los incrementos del precio del petróleo a partir de 2004 le

permitieron afianzar sus bases de apoyo con el programa de las misiones sociales, así como ensayar su oferta de «socialismo del siglo XXI». No obstante, las limitaciones estructurales inherentes al modelo

rentista, así como la naturaleza del proyecto chavista signado por su extemporaneidad, su lógica excluyente y, no menos importante, su portentosa ineficiencia, permiten vaticinar su inviabilidad. Mientras

tanto, el régimen alza a toda prisa una estructura «legal» destinada a socavar aún más los cimientos de la democracia venezolana.

Retoman discusión del rentismo petrolero


Eduardo Martínez25 mayo, 2015

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En Venezuela se está discutiendo nuevamente sobre el rentismo petrolero FOTO: Eduardo Martínez

El tema del rentismo petrolero tuvo amplia discusión en Venezuela en los años 30 y 40. Tal vez el artículo de Arturo Pietri, “Sembrar el petróleo” de 1936 haya sido el catalizador para el inicio de la
discusión pública.

Sin embargo, a medida que la renta petrolera se iba haciendo cada vez más importante, los argumentos se fueron apagando.

Eventualmente, hubo conatos de discusión cuando la volatilidad de los precios petroleros llevó a extremos de alzas y caídas.

En la actual coyuntura venezolana de crisis económica, el Instituto de Estudios Parlamentarios Fermín Toro, y la UCAB, organizaron el pasado miércoles el Foro: “El Reto Venezolano: Superar el
Rentismo”, en los espacios del ITER de Altamira.

En el conversatorio al que el foro dio a lugar, participaron Diego Bautista Urbaneja, Ángel Oropeza, Asdrúbal Oliveros y José Guerra.

Ramón Guillermo Aveledo, anfitrión del evento, señaló en la instalación que asistimos a la segunda muerte del modelo rentista. Aclaró que “el problema no es la renta, sino el rentismo. Como el problema no
es el alcohol, sino el alcoholismo”.

“Eso es parte de haber nacido en el país más rico del mundo, pero que a mi no me llega. Por lo tanto, hay la conjetura que alguien se está robando mi pedazo”, afirmó en referencia al rentismo petrolero en el
país.

Diego Bautista Urbaneja, la visión histórica


El historiador, profesor y académico, tiene una visión “histórica del rentismo petrolero. Sobre este tema, publicó recientemente el libro “La Renta y el reclamo”.

La intervención de Urbaneja estuvo precedida de advertencias y definiciones. El profesor y académico señaló que cuando habla de rentismo, no hace un juicio moral.

“Se trata de la necesidad de superar el rentismo para vivir mejor. No estar rezando para que pase algo en algún lugar del mundo y suban los precios del petróleo”.

Aseveró que superar el rentismo es una meta desde hace 80 años. Recordó que en el 2016 se cumplirán ocho décadas del escrito de Uslar Pietri “Sembrar el petróleo”.

Apuntó que nunca nadie ha dicho que vamos a vivir del petróleo como renta. “El discurso ha sido superarlo”.

También advirtió, previa a su exposición, que tenemos una experiencia rentista muy larga. “la superación del rentismo es histórica. Lo hemos intentado. Las dos experiencias, han terminado mal”.

En cuanto a las definiciones, se esmeró en conceptualizar algunas palabras, para su correcta compresión. Como por ejemplo, que en una sociedad rentista el desarrollo social y económico depende de esas
inyecciones de dinero.

En cuanto a “renta petrolera” la definió como “la transferencia unilateral que le hace el mundo al Estado venezolano por poseer el recurso natural”.

“Ese ingreso es muy grande en comparación al resto de la economía”, precisó.


“El Estado ha tratado de captar el mayor dinero posible. Toda la renta que pueda. No la ha producido nadie. En su origen, la renta es un producto político del Estado”.

Ante este origen, Urbaneja también señaló que “el destino también es un producto político. El Estado decide a quién se la asigna”.

La historia
Relató Urbaneja que el rentismo comienza a partir de 1958, “porque hasta el momento la renta era modesta”, y también, porque hasta 1945 las políticas de los gobiernos no conducían al rentismo.

“El gomecismo era muy liberal. No se metía en economía. Cuando muere Gómez (1935) imperó otra visión, influenciada por Arturo Uslar Pietri”.

Precisó el académico, que en el trienio adeco (1945-1948) hubo un esbozo de política rentista, precedida por la ley de 1943.

En tanto resaltó que la década militar (1948-1958), “no fue una experiencia rentista”.

Paralelamente Urbaneja advirtió que hay otro proceso histórico. “Uno de maduración de la consciencia rentista. A medida que el Estado aumenta su capacidad para captar renta”.

“Hay distintas aspiraciones que han madurado. Y hay una secuela: que es el reclamo. La convicción o toma de conciencia, que nacimos en un país rico de petróleo. Eso tiene qué significar algo para mí. Eso
lo definen los políticos”, afirmó.

En su visión histórica, Urbaneja puntualizó dos experiencias rentistas: la puntofijista a partir de 1958, y la del Socialismo del Siglo XXI.

En tanto aclaró que la experiencia del Trienio Adeco de los años 40 les enseñó que el partido había impuesto un sectarismo.

“Eso no podía volver a pasar. Se crea un gran sistema consensual. Para atender ese objetivo político, vamos a atender todos los intereses. Maximizándose el consenso y minimizándose el disenso. Eso es
altamente costoso y terminando (el modelo) cuando se agota. Y eso lleva a la primera muerte del rentismo a finales de los 90”, destacó.

Advierte Urbaneja, que los economistas dan por muerto el modelo con la baja del petróleo”.

Continúa en su recuento histórico, precisando que con “la recuperación de los precios del petróleo, renace el modelo en el Siglo XXI. Pero sirve para la acumulación de poder en manos de Hugo Chávez”.

Esta nueva etapa del rentismo crea una espiral ascendente: la multiplicación de las misiones. “A quienes se les asignan recursos, por el apoyo político”.

Enfatiza el académico, que asistimos al colapso de este proyecto, y llama la atención que la experiencia “puntofijista dejó muchos logros. Mientras el saldo de esta experiencia (última) es negativo”.

Sin embargo, advirtió que las dos experiencias tienen en común que, tras la asignación de recursos, “hay logros políticos. Se asignan recursos no reproductivos. Son regalos”.

Una propuesta
Diego Bautista Urbaneja se preguntó ¿qué tal si no asignamos recursos a sectores? ¿qué tal si los diluimos? Y en cambio los asignamos sólo para educación pública, salud, infraestructura y descentralización
todas de calidad. “No asignar para que se apoye al gobierno, sino por que son sectores que producen. Y que el resto de la economía empiece a funcionar con sus propias reglas”.

En este sentido, consideró que siendo lo anterior “su idea básica”, hay tres elementos a superar: precisar los destinos de la renta, fortalecer los organismos del Estado, para que sean los que se destinen la
renta; y, diseñar un proceso de transición hacia el funcionamiento de la economía normal.

Finalmente, Diego Bautista Urbaneja aseveró que todo esto tiene que ser objeto de un pacto social. “Ni tecnocrático, ni puede ser un abordaje por sorpresa. Tienen que crearse las bases para que se tenga un
gran pacto social. Esa es la propuesta”.

Asdrúbal Oliveros, la visión económica


El joven economista, Asdrúbal Oliveros, afirmó que estos problemas estructurales se discuten poco. “Lo que no evita se trate el problema coyuntural que nos trajo hasta aquí”.

En su intervención destacó ochos puntos:


1) La importancia de las instituciones
Señaló que en los petro-estados el tema del rentismo tiene mucho peso. Mientras en Venezuela ha fallado, ha sido exitoso en Noruega y también en los países árabes.

De estas experiencias, vendría la obligada pregunta de cómo se hace para aislar los efectos perniciosos de la renta sobre la economía.

Eso llevó al economista a afirmar que “tienen que venir reformas en el ámbito fiscal”. Concluyendo en este primer punto, que “el principal problema es la volatilidad de los precios del petróleo”, y la
pregunta es “cómo aislar los efectos de esa volatilidad”.

2) La enfermedad holandesa
“Esto se veía venir (…) el fenómeno de la sobrevaluación de la moneda. Cuando se tiene un tipo de cambio barato en el cual se privilegian las importaciones”.

Los efectos de esta enfermedad se traducen en los cambios de los indicadores económicos, en los cuales la importadora creció de 12 puntos del PIB a 24 puntos; y las exportaciones que estaban en 18 puntos
cayeron a 3 puntos del PIB. “Hay un proceso de desindustrialización”.

“Venezuela tiene un proceso de decrecimiento de la economía. Tiene una recesión estructural a dólares constantes. El PIB de 100 mil millones de dólares en el 2008 pasó a 400 mil millones, y hoy está más
cerca de 200 mil millones”, afirmó.

3) Dominancia fiscal y rol de Estado


Oliveros señaló que el gobierno no para de gastar, y se monetiza el déficit. “Hoy hay un 40 % de déficit fiscal (18 % del PIB) y se financia a través del auxilio financiero del BCV”.

La cuantía del gasto del Estado es incontrolable. En 1999 era el 24% del PIB, hoy en día es el 52%.

“El presupuesto es el 25% del PIB, el resto es una estructura paralela en la cual no hay control. Pero tiene réditos políticos muy importantes”, advirtió.

“Se dice fácil, pero cómo se reduce el Estado. Eso no le gusta a los políticos”.

4) Los reclamos de renta


Son los elementos culturales que están en la gente, los políticos y los empresarios. “Son los famosos cupos”, afirmó.

“El venezolano no discute el control de cambio, sino el cupo porque no pueden viajar”.

5) La clase política y la renta


Punto que Oliveros se eximió de tocar, al considerar que había suficientemente tratado por Diego Bautista Urbaneja.

6) La democratización de la renta
Este punto tiene que ver con que “la empresa pública siga siendo del Estado”, precisó.

Para Oliveros, la tentación en muy fuerte para el manejo de la renta. “Creo que no es la dolarización, sino que los venezolanos controlen”, dijo.

7) El rediseño de los subsidios


“En Venezuela sobran los subsidios. Hemos contabilizados casi 28% del PIB. No hay ninguna economía de Latinoamérica con este nivel”, aseguró.

Oliveros consideró que debe haber un acuerdo de las élites, para resolver el problema de los subsidios. “Se subsidia a ricos y pobres (…) el caso de la gasolina y las tasas de interés. Son subsidios que no
benefician a los más pobres”, afirmó.

8) Los cinco elementos de la renta


Sobre este punto Asdrúbal Oliveros recomendó la lectura del libro de Urbaneja. Sobre todo en lo concerniente a lo que denominó la “doblez de fondo”. “No tenemos interés de desmontarlo, porque eres el
principal beneficiario”, aseguró.

Ángel Oropeza, la visión psico-social


El profesor de psicología social de la UCAB, Ángel Oropeza, llamó la atención sobre el concepto de “conciencia rentista”. La cual definió “como una forma de perversión social, por su uso de la renta común
y su relación con el trabajo, el gobierno, lo privado y lo público”.

Al rentismo Oropeza lo llamó “agotado” y no fracasado. Lo que explicó señalando que el tetero en la vida de las personas se agota, pero no fracasa.

El psicólogo consideró que los gobiernos de Carlos Andrés Pérez y Rafael Caldera (1989-1999) no tuvieron éxito; y que en cuanto a la muerte del nuevo modelo (desde 1999), nos devolvía nos devolvía a la
infancia.
“Nos hablaba de un gobierno que no podía dar todo”.
Recordó estudios realizados desde la UCAB, en los cuales se detectó que el voto depende de la densidad poblacional. “Donde el voto está más concentrado, se vota contra el gobierno”.

En cuanto a la variable trabajo, señaló que gracias al petróleo Venezuela puede duplicar su ingreso sin que aumente su productividad. “Conseguir un trabajo es acercarme a la manguera que trae el petróleo”.

Igualmente consideró que esta conciencia rentista explica varios fenómenos: que Venezuela es rica; que todos somos dueños de la riqueza; ante la constatación de que no nos llega el dinero, alguien se robó
mi pedazo; y, hay que actuar con justicia para repartir la renta, una mejor distribución.

Sin embargo, Oropeza advierte que no podemos caer en el error “de que somos culpables de lo que pasa”.

“Para el gobierno el culpable es la gente. Pero para la gente es el gobierno”. Lo que consideró “escupir para arriba”.

“Para un cambio debe haber una relación entre el problema y el responsable para que haya acción política”, afirmó.

El profesor de psicología de la UCAB llamó la atención sobre la importancia de estas creencias. Señaló que “hay una relación pasiva. La acción política es pedir que te restituyan la parte de la torta”.

En cuanto a la consecuencia política, Oropeza afirmó que “se liga para que parte otra cosa”, lo que es explicado en psicología por la teoría de la “causalidad externa”.

En este punto recordó una declaración de Arturo Uslar Pietri, poco antes de morir. “Pobre del país que tiene que estar mendingando siempre, quien lo salve”.

Finalmente, Ángel Oropeza afirmó que “el rentismo en sus perversidades no es un destino”.

José Guerra, la visión con realidad


Correspondió al economista y profesor José Guerra cerrar el foro. Comenzó por recordar tres conceptos de sus clases de microeconomía: todo tiene un costo; la gente responde a incentivos; y las decisiones el
margen.

Estos conceptos le llevó a dejar en claro que “la gente no es buena ni mala”, por responder a incentivos.

Luego Guerra distinguió las dos clases de rentismo: el asociado al petróleo, proveniente de producir a 8 dólares y vender a 100 dólares; y, el no-petrolero, los que median ante el Estado para que le den
subsidios, entre otros.

Advirtió que en este tema que apareció entre los años 30 y 40, después desapareció de la discusión. “El problema está en quien trabaja y no en quien cobra la renta”.

Reclamó que Venezuela puede ser un país petrolero, “y no vivir de la renta”. Pero que para ello debe haber un nuevo modelo de desarrollo.

Guerra reconoció que fue la Agenda Venezuela de Miguel Rodríguez (1989) quien comenzó a desmontar el modelo rentista, con dos orientaciones fundamentales: crecimiento económico con estabilidad y,
una economía abierta y competitiva.

José Guerra también reivindicó lo expresado por el presidente Rómulo Betancourt en su libro “Venezuela, Política y Petróleo”.

Sobre la actual coyuntura, Guerra advirtió que las política macro económicas debe bajar la inflación. “Con una inflación del 100% en Venezuela, versus 6% a 7% en el mundo, no se va a poder competir”.

Asimismo, señaló que se deben establecer política sectoriales que apoyen el crecimiento del país. “La manera de acabar con el rentismo, es acabar con la inflación e impulsar la competitividad”, afirmó.

En cuanto a la política petrolera, Guerra señaló que: el monopolio de Pdvsa es inconveniente; y, hay que elevar la producción.

Sobre el uso del petróleo como arma política, recordó que sólo Betancourt y Chávez la emplearon. Sobre la política petrolera de los adecos, Guerra recordó que tenían sólo dos: aumentar la participación y
crear una empresa petrolera.

Sobre otras políticas petroleras que deben ser establecidas, Guerra propuso: que la propiedad de los pozos sea del Estado, pero las operaciones deben abrirse a privados; que los venezolanos puedan invertir
en el negocio petrolero y crear fondos con la renta petrolera, para dárselas a la gente (experiencia de Alaska).

En resumen, Guerra propuso: “darle el poder a la gente, cambiando la manera de relacionarse con el petróleo”.

Sin embargo advirtió que “eso no es suficiente. Debe haber un cambio flexible; y un BCV dedicado a manejar el tipo de cambio. Nunca se va a tener industrias con un bolívar sobrevaluado. El gran cambio es
pasar del Estado empresarial a un Estado social”.

Sobre este punto, señaló que es necesario tener políticas de recursos humanos; establecer programas de compras nacionales y un programa de créditos limitados, porque espacio para una política industrial en
el país.

Transculturación
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Este artículo o sección necesita referencias que aparezcan en una publicación acreditada.
Este aviso fue puesto el 19 de noviembre de 2013.

El término transculturación se generó en el terreno de la antropología a partir del año 1940; el concepto lo
ideó Fernando Ortiz1 (En Contrapunteo cubano del tabaco y el azúcar), del artículo Nuestra América de José Marti.
El diccionario de la Real Academia Española, define a este término como: "Recepción por un pueblo o grupo social
de formas de cultura procedentes de otro, que sustituyen de un modo más o menos completo a las propias". Por lo
que se podría decir que la transculturación es un proceso gradual por el cual una cultura adopta rasgos de otra,
hasta culminar en una aculturación. Generalmente se ha supuesto que la enseñanza o intercambio de rasgos que
van desde una cultura "más desarrollada" a otra "menos desarrollada",2 parecería que esto puede ocurrir sin
conflictos; sin embargo, se observa que la mayoría de las transculturaciones son muy conflictivas, en especial para
la cultura "receptora".
Los cambios culturales representan los cambios en la historia,3 como fue la cultura de la sociedad agraria que
evolucionó hacia la cultura de la sociedad industrial. Es importante tener en cuenta que la transculturación es un
proceso, no siempre fácil de explicar porque sus protagonistas son sociedades, y como tales abarcativas. Sin
dudas no es un proceso fácil e incluso hasta podría llegar a ser "doloroso" en muchos casos, esto nos muestra que
hay una sociedad que se impone con su cultura frente a otra, perdiendo esta última muchos rasgos característicos
propios.Además, si observamos, las culturas extranjeras se adueñan del estilo de vida de muchas personas, en
especial de sus tradiciones. Y sobre todo como dice el analista Irving Vladimir Aguilar Saravia:"Toda cultura que no
tiene una fuerte base no perdura para siempre", lo que nos da a entender que nuestras culturas deben estar bien
indagadas en nuestra sociedad para que perduren y no las perdamos mientras que la transculturización se
expande.[cita requerida]
Igualmente como dice el analista Irving Aguilar: uno de los principales impulsores de la transculturización es la
globalización. El cual ha abierto las fronteras para el libre mercado entre países y sobre todo gracias a esto el
fenómeno anterior se ha expandido de manera muy rápida. Las consecuencias serían: La perdida de identidad, y
que los valores o culturas del país se pierdan.[cita requerida]

Índice

 1¿Transculturalismo o Interculturalismo?

 2Véase también

 3Bibliografía

 4Referencias

¿Transculturalismo o Interculturalismo?[editar]
Existen cuestiones como ésta dentro del campo de la antropología, ¿significa lo mismo transculturación e
interculturalidad? el problema es que hay cierta tendencia, en considerar como sinónimos a la transculturalidad e
interculturalidad. Ya que por años los estudios transculturales (a veces llamados estudios holoculturales o
comparativos) y los estudios interculturales, se han encargado de analizar, describir, contrastar y documentar los
diferentes sistemas políticos, educacionales, económicos, el folclore, etcétera, que existe en el mundo.
La transculturación se refiere a la situación en la cual, varias culturas que tienen contacto se influyen mutuamente y
sobreviven por largo tiempo, por esa razón los investigadores sociales crearon centros de investigaciones
transculturales, con el objetivo de documentar a las diferentes etnias que existen, ya que está el peligro latente de
que una absorba por completo a la otra (aculturación). En cambio la interculturalidad, está más ligada a la creación
de políticas públicas que proponen el buen vivir y el desarrollo local, que plantean los gobiernos de muchos países,
fomentando el respeto inter-étnico entre los pueblos que comparten un contexto geográfico. En ese sentido
podríamos decir que las investigaciones transculturales son teóricas, y que los estudios interculturales poseen una
mayor aplicación práctica; actualmente tanto estudios transculturales como interculturales están abarcados en un
campo más grande, o sea en los estudios culturales.

Transculturación - Definición, Concepto y Qué es

Se habla de Transculturación para referirse a un proceso de


sustitución en el que una sociedad adquiere de forma gradual gran parte de una nueva cultura y la asimila en la propia, dejando de lado las costumbres y
la identidad cultural que la habían caracterizado tradicionalmente.
Si bien todas las identidades culturales son entes dinámicos, y por ello están en permanente evolución, la Transculturación supone que como resultado de la
asimilación de una nueva cultura, los rasgos que hacían reconocible la anterior terminan por desaparecer.
Este proceso puede llevarse a cabo de manera más o menos traumática.

Tipos de Transculturación
Existen varias formas en las que se puede llevar a cabo un proceso de Transculturación, y dependiendo del tipo de que se trate, la sustitución de una cultura por
otra puede suponer un mayor o menor grado de tensión social. Básicamente se entiende que una Transculturación se desarrolla a través de una de estas cuatro
vías:

Colonización: La nueva cultura se impone a la interior como resultado de un dominio político, una ocupación territorial o una supremacía económica. Al tratarse
de una fórmula impuesta es la que más conflictos genera, pues encuentra una resistencia natural por parte de la población autóctona a perder sus rasgos
característicos. En muchos casos, la única forma en la que la nueva cultura consigue asentarse en determinado territorio es por la fuerza de las armas.
Recepción a Distancia: un ejemplo diametralmente opuesto y que es acogido de buen grado es la recepción a distancia. En este caso, una cultura más avanzada,
mediante intercambios económicos y culturales, va asentándose en otra, que entiende como positivos muchos de los valores y costumbres de la primera y los
integra mediante un proceso de imitación. Este caso es bastante común cuando existe una brecha tecnológica sustancial entre ambas, y la cultura menos avanzada
entiende la utilidad de la asimilación.
Renacimiento: En ocasiones se produce un retorno a formas culturales previas, que en determinado momento se interpretan como mejores o un modelo a seguir.
El retorno de los valores que en otro tiempo estuvieron vigentes puede provocar un mayor interés por conocer y revivir culturas pasadas del propio pueblo o de
otros.
Inmigración: La llegada de importantes flujos migratorios a una zona puede terminar por producir un proceso de Transculturación. En este caso no se trata de
que una cultura sea superior a otra, sino de que en un plazo relativamente breve, el número de individuos que habitan dicha zona comienza a inclinarse de forma
mayoritaria hacia la cultura inmigrante.

Transculturación como encuentro


y como producción de acontecimientos
Juan Pablo Patiño Káram

Localice en este documento

La literatura es como la esquizofrenia: un proceso y no un fin, una producción y no una expresión


Deleuze y Guattari.

Las palabras son acontecimientos.


Walter J. Ong

Reconocer la singularidad de la obra, inquirir el proceso de producción evitando de cualquier modo anular la dimensión creativa de objetos concretos y únicos, debe ser un imperativo de cualquier crítica e
historiografía literaria. En la presente monografía pretendo analizar el concepto transculturación para determinar si efectivamente es capaz de dar una descripción adecuada de una dinámica productiva, dando
cuenta de la especificidad de la creación, permitiéndole mantener su carácter de acontecimiento.

La literatura y su recepción son parte de una serie de ejercicios y relaciones inmersos en un mundo social donde “la producción del discurso está a la vez controlada, seleccionada y redistribuida por cierto
número de procedimientos que tiene por función conjurar sus poderes y peligros, dominar el acontecimiento aleatorio y esquivar su pesada y temible materialidad” [1]. Ellos trabajan (conciente o
inconscientemente) dirigidos también a la producción artística. Siendo el discurso no sólo objeto de dominación, sino medio de ejercicios de poder, sujeta y coerce, al clasificar los objetos literarios. Ello acaece
por medio de una serie de exclusiones y de procedimientos internos que lo confieren a un sistema de saber específico. La palabra es adscrita a generalizaciones y abstracciones dejando fuera toda una terealogía
del saber que la singulariza. Así, el discurso es sometido a una coacción que permite su control y la dominación de sus apariciones aleatorias. Se manifiesta una formulación incluso teleológica que adecua la
palabra a una ritualidad establecida.

Pero la obra de arte se resiste, viva y dinámicamente restituye “al discurso su carácter de acontecimiento; borra […] finalmente la soberanía del significante” [2] sujeto a estructuras de poder ajenas a la
palabra misma. La literatura, en su carácter de resistencia, soslaya la monarquía de un significante ajeno a su propia aparición y los elementos coercitivos de la institución para localizar en el discurso un juego
de correlaciones, trasformaciones, discontinuidades, azarosos encuentros y ejercicios de la libertad.

Para el génesis del acontecimiento se debe subrayar su carácter aleatorio y contingente. Para ello utilizaré el concepto propuesto por Louis Althusser como un Materialismo del encuentro. Éste es una
dinámica aleatoria diluida en la contingencia en contra de un materialismo de la necesidad y de la teleología como función del Logos. El origen del mundo entonces, y con ello de toda realidad, está generado a
través de una constitución donde el ser no viene “más que de la desviación y del encuentro antes del cual no tenía más que una existencia ilusoria” [3]. Lo anterior no supone nada preestablecido, es de manera
aleatoria la fuente de la existencia la cual no tiene finalidad fuera de ella misma. La sumisión del sentido a la contingencia conlleva una emancipación de las posibilidades y del azar. No existe una necesidad de
los efectos del encuentro ni de su orden o leyes. Se plantea no sólo “la contingencia de la necesidad, sino también la necesidad de la contingencia” [4], ello es un pensamiento de la coyuntura: una lucha, una
confrontación de la diversidad, fuente primitiva del ser el cual no es ya concebido como estático sino en un permanente devenir que “por toda la eternidad fluye, como el agua de Heráclito [por tanto] no hay fin
ni en el mundo, ni de la historia, ni de la filosofía, ni de la moral, ni del arte ni de la política” [5]. El Materialismo del encuentro se basa en la primacía de la positividad sobre la negatividad, de la desviación
sobre la rectitud, del desorden sobre el orden, de la diseminación sobre el sentido. Es un proceso genético en constante movimiento y en conformación por su aleatoriedad. En el perenne devenir se presenta ante
todo la pluralidad de mundos posibles que descansan en su fuente que es el desorden: eterno devenir preexistente pero no como causa necesaria sino como punto de permanente creación. La libertad o el azar al
actualizarse convierte a sus efectos en consistentes que se presentan de manera real (que no unívocos o no reproducibles y divergentes): el azar deviene actualización.

En la producción literaria el hombre se presenta como una entidad arrojada al mundo la cual “remite a la apertura del Ser, a la pulsión original de Ser” [6] que se plasma en su creación a través, e
irreductiblemente, de la libertad. El azar, la aleatoriedad del mundo, la ausencia de necesidad, orden o ley, tiene como fundamento la libertad y la desviación que provoca en el tiempo. La obra de arte se plantea
inmersa en una temporalidad -ya sea en su creación o en su recepción- donde el ser ya no es un elemento cerrado y sujeto a una esencia que los trasciende.

La libertad, el encuentro y la ausencia de sujeción son condiciones necesarias del acontecimiento, pero también los son su especificidad y concreción. El acontecimiento es el ser meramente presentado y no
representado -lo cual implicaría una abstracción de sus supuestos universales y por ello una generalización que lo coacciona y lo adscribe. Él tiene lugar en su singularidad temporal y espacial: “permanece
impresentado en la situación” [7]. Su singularidad radica en la clandestinidad de sus elementos (el ser es múltiple en su composición). Si alguno de los términos conformadores del múltiple no está inscripto en
alguna legalidad o regularidad no está representado, y por ello se muestra solamente en su carácter específico. Únicamente se puede apelar a su pura presentación, que es histórica: “la forma-múltiple de la
historicidad se encuentra por entero en lo inestable de lo singular, es aquello que la metaestructura estatal no puede capturar” [8].

No hablo aquí de la obra de arte como un mero hecho cuya distinción con un acontecimiento “remite, en última instancia, a la distinción entre situaciones naturales o neutras, cuyo criterio es global, y
situaciones históricas, cuyo criterio (existencia de un sitio), es local.” [9]. Pero que el sitio singular sea necesario no lo convierte en suficiente para la existencia de un acontecimiento. Éste para que tenga lugar
debe estar “compuesto, por una lado, por los elementos del sitio y, por otro, por sí mismo.” [10]. El acontecimiento presenta una serie de hechos y elementos que lo conforman pero también se presenta a sí
mismo singularmente: es supernumerario: “de la mera enumeración de los términos de su sitio [...] es precisamente ese múltiple que, a la vez, presenta todo su sitio y a través de significante puro de sí mismo,
inmanente a su propio límite, llega a presentar a la presentación misma, esto es, lo uno de lo múltiple infinito que él es” [11]. El acontecimiento se auto-pertenece y se interpone entre el vacío y él mismo, y ello
lo hace fundamentalmente mediante el proceso del despliegue del ser [12]. Ello no puede suceder más que en una dimensión concreta y material, y sólo así cobra efecto “tiene su sitio, y consiste en la relación,
la coexistencia, la dispersión, la intersección, la acumulación, la selección de elementos materiales; no es el acto ni la propiedad de un cuerpo; se produce como efecto de y en una dispersión material” [13]. Es
entonces histórico, singular, supernumerario (más que solamente la suma del múltiple que lo conforma) que se presenta a sí mismo y no sujeto a una representación y tiene efectos materiales y concretos.

El acontecimiento es también como afirma Alain Badiou “indecible”, y cuando se le “interviene” para su reconocimiento, se le anula automáticamente.: “no [puede] existir un procedimiento regulado
necesario, adecuado a la decisión que concierne la acontecimentalidad de un múltiple” [14]. Al intervenir en él, al nombrarlo (representarlo) en términos genéricos se aniquila su singularidad, paradójicamente
toda estructura cognitiva del acontecimiento lo anularía. Pues bien, todo discurso que pretenda dar cuenta de la obra literaria debe evitar el aniquilamiento de su carácter de acontecimiento. Por ello es necesario
que sobreviva la singularidad, se debe evitar toda representación que lo generalice, se debe describir su concreción material y su auto-presentación supernumeraria, se debe aclarar su dimensión histórica y sus
elementos clandestinos y de resistencia y sobre todo se debe apelar a la libertad. Utilizaré la concepción de Foucault [15] de un nuevo discurso emancipado de mecánicas de poder coercitivas e institucionales,
para mencionar las características que la crítica e historiografía literarias debe tener para evitar toda coacción representativa. Para evitar el aniquilamiento de la acontecimentalidad se deben cubrir las siguientes
exigencias: un principio de trastrocamiento (juego negativo de un corte y rarefacción del discurso), principio de discontinuidad (ver los discursos como practicas discontinuas que se yuxtaponen, se cruzan, se
fugan, se ignoran o se excluyen), un principio de especificidad (donde ejerce cierta violencia y resistencia sobre la alteridad y la homogenización) y una regla de exterioridad (el discurso se presenta a sí mismo
y no inscrito en un preconcepción gnoseológica para ir hacia sus condiciones externas de posibilidad). El discurso no deberá tratar de “comprender los acontecimientos a través de un juego de causas y efectos
en la unidad informe de un gran devenir, vagamente homogéneo o duramente jerarquizado” [16]. Por tanto la transculturación no debe tener la intención de una búsqueda de una causalidad mecánica o
necesidad ideal sino de simplemente “establecer series distintas [de elementos], entrecruzadas, a menudo divergentes, pero no autónomas, que permiten circunscribir el «lugar» del acontecimiento, los márgenes
del azar, las condiciones de su aparición” [17]

El concepto de transculturación retomado y trabajado por Ángel Rama apela a una originalidad de la literatura latinoamericana fundamentado en, entre otras cosa, la diferencia del medio geográfico, en la
heterogeneidad étnica, social y cultural. En ello y a través de una “plasticidad cultural” el creador literario procura incorporar novedades, no solamente por absorción de un complejo cultural, sino por una
fermentación animadora. El crítico uruguayo hace notar que los artistas inmersos en esta dinámica no se “limitan a una composición sincrética, por mera suma de aportes de una y otra cultura, sino que, al
percibir que cada una es una estructura autónoma, entienden que la incorporación de elementos de procedencia externa debe llevar conjuntamente a una rearticulación global de la estructura cultural apelando a
nuevas focalizaciones dentro de ella” [18].

La transculturación implica la perdida o desarraigo de una cultura precedente lo cual conduce entonces a una creación de nuevos fenómenos culturales pero ello acaece a través de criterios de selectividad e
invención. Se apela a un proceso de “perdidas, selecciones, redescubrimientos e incorporaciones [que] sólo existen en una articulación viva y dinámica” [19] dentro de una comunidad (no entendida como una
abstracción sino como la disposición de relaciones concretas entre individuos) que es ella misma viva y dinámica, a través de esa selectividad e invención que tienen su último fundamento en la libertad y un
tanto en el azar.

Según Rama, la transculturación, reconociendo “la singularidad de las regiones nativas” [20] es conformada por los siguientes niveles de operaciones:

La Lengua. El escritor, pasando en primer instancia de la historia de la literatura latinoamericana de una posición clasificatoria (que implica una segregación y encasillamiento) que parte de un habla culta,
comienza a desentenderse de esas relaciones de poder para empezar a utilizar confiadamente una lengua americana. Ello implica de inicio una diversidad fundamental ya que no hay una lengua americana sino
lenguas americanas, que se entrecruzan y cortan a lo largo de la espacio-temporalidad. La creación se realiza por medio entonces de encuentros, en varios niveles e intensidades, de varias lenguas dentro de la
misma obra donde el escritor no busca imitar desde fuera un habla regional, sino elaborarla desde dentro, se enreda con ella explorando las posibilidades que le brinda.

Estructuración literaria: Se refiere a la serie de técnicas y abanicos vanguardistas con las que el escritor cuenta y a través de los cuales se libera de una narrativa rígida, para optar a una variedad de elementos
a su disposición que son consecuencia de encuentro con otras literaturas (otras culturas y las americanas i.e. literaturas orales) y la invención de propias “adaptables y suficientemente resistentes a erosión
modernizadora” [21]. El producto de ello es una singularidad de posición que se manifiesta ahora como oposición a fuerzas homogeneizadoras.

Una Cosmovisión. Posición engendradora de significados que se relacionan con toda una composición y estructura cultural concreta donde se apela a la relación de las formas con el mundo que presentan.
Ella, por ser una de los elementos constitutivos de la especificidad de los individuos que constituyen a su vez una comunidad, manifiesta la más férrea de las resistencias a ejercicios de poder totalizadores. Pero
esa dimensión semántica es de igual manera diversa en su fuente ya que refiere a una pluralidad a su vez múltiple de concepciones y utilizaciones de formas y signos dentro de universo cultural americano.

El resultado del encuentro en el proceso de transculturación de estos elementos reside en última instancia a los criterios de selección del escritor. Éste a través de un acto libre (con la dispersión azarosa que
implica) utiliza esos elementos entrecruzándolos, yuxtaponiéndolos, combinándolos en convergencias y divergencias para dar génesis a la obra de arte -siempre y cuando el proceso no esté prescrito por una
teleología de naturaleza universal y abstracta sujeta a fines trascendentes de la propia creación (independientemente de la finalidad del propio autor ya que el arte siempre supera a su creador)-. Acaece entonces
por consecuencia la producción de objetos originales y singulares, bien en relación con sus elementos constitutivos y una tradición, bien de naturaleza concreta, específica y única.

En el proceso transculturador “el narrador […] se transforma en el mediador que trabaja sobre la dispersión y construye un significado que será igualmente problemático” [22]. Ello es, la dimensión
semántica estructurada en el encuentro de los elementos mencionados no apela a un significado preestablecido y general, sino que dentro de su especificidad, refiere primero a su concreción que no puede ser
entonces universalizada. El significado no es así un elemento externo sino presentado por el mismo acto de creación. Por todo lo anterior la transculturación es “Un proceso en el cual emerge una nueva
realidad, compuesta y compleja; una realidad que no es una aglomeración mecánica de caracteres, ni siquiera un mosaico, sino un fenómeno nuevo, original e independiente” [23].

Este discurso que pretende dar cuenta de la literatura nunca entonces elimina la diversidad. Partiendo de elementos múltiples y plurales, por medio de la libertad e invención del sujeto creador, produce
elementos únicos no inscritos a preestablecimientos. La obra se presenta en su singularidad sin ninguna sujeción representativa producto de un encuentro aleatorio y libre. La transculturación no es por tanto
una abstracción de elementos comunes y universales de la obra, sino una descripción de una dinámica la cual cada vez dará por resultado un ser único y específico. Se cumple con las exigencias planteadas para
la emancipación del abordamiento de un discurso de saber que de cuenta de la literatura como acontecimiento. El principio de trastrocamiento funciona por el aleatorio resultado de la transculturación que se
inmerge en la rarefacción producto de la elisión de sus componentes. El principio de discontinuidad acaece donde los elementos constitutivos sólo responden a la dispersión de la libertad del creador sin seguir
ninguna causalidad necesaria. El principio de especificidad produce obras singulares que se resisten a cualquier homogenización. La regla de exterioridad da por resultado un acontecimiento.

En la conceptualización del crítico uruguayo de la producción de objetos específicos, la génesis libre, que resulta del encuentro contingente de elementos constitutivos no sujetos a teleologías que los
aprisionen, sigue siendo fundamental. La descripción del proceso de producción no elimina su carácter de acontecimiento ya que éste continúa siendo meramente presentado y no representado: “la
sistematización de conocimientos sobre los modos de producir significados se ha detenido ante la imagen polisémica de la creación literaria y cultural” [24]. Su singularidad temporal y espacial no es anulada.
La clandestinidad (ilegalidad) del múltiple presentado, de sus miembros y sus relaciones, por la libertad creativa, sobrevive y acaece una negación entonces de metarrelatos y una anulación de una identidad
univoca (sea cultural, sexual, étnica o racial) de la escritura suscrita a rasgos esenciales del ser. Es la obra, a manera de pura presentación histórica y por supuesto en su totalidad, supernumeraria. La obra de arte
sólo se pertenece a sí interpuesta entre el vacío y sí misma desplegando materialmente su ser y no sujeta a ningún universal. La aportación de Rama no pretende, concluyo, nombrar a su objeto, simple y
sencillamente describir el proceso de creación y con ello no destruye el fundamento singular de la obra. La literatura como acontecimiento continúa existiendo

La transculturización: Venezuela y su gente

Por: Gabriel Tovar | Lunes, 06/02/2012 12:02 PM | Versión para imprimir


La transculturación es el proceso gradual por el cual una cultura adopta rasgos de otra hasta culminar en una aculturación. Generalmente se ha supuesto que la
enseñanza o intercambio de rasgos va desde una cultura "más desarrollada" (por ejemplo en cultura tecnológica) a otra "menos desarrollada" y que esto puede
ocurrir sin conflicto. Sin embargo, se observa que la mayoría de las transculturaciones son conflictivas, en especial para la cultura "receptora", máxime cuando los
rasgos culturales son impuestos.

La transculturización en Venezuela es una mezcla de tres culturas distintas, la indígena, la africana y la española. Las dos primeras a su vez tenían culturas
diferenciadas según las tribus. La transculturación y asimilación, condicionó para llegar a la cultura venezolana actual, similar en muchos aspectos al resto de
América Latina, pero el medio natural hace que haya diferencias importantes. La influencia indígena se limita al vocabulario de algunas palabras y la gastronomía.
La influencia africana del mismo modo, además de la música como el tambor. La influencia española fue más importante y en particular de las regiones de
Andalucía y Extremadura, que eran la mayoría de colonos en la zona del Caribe de la época colonial. Ejemplos culturales de ellos, se pueden mencionar las
edificaciones, parte de la música, la religión católica y el idioma. Una influencia evidente española son las corridas de toros y parte de la gastronomía. Venezuela
también se enriqueció por otras corrientes culturales de origen antillano y europeo en el siglo XIX, en especial de procedencia francesa. En etapa más reciente en
las grandes ciudades y las regiones petrolíferas irrumpieron manifestaciones culturales de origen estadounidense y de la nueva inmigración de origen español,
italiano y portugués. Aumentando el ya complejo mosaico cultural. Así por ejemplo de Estados Unidos llega la influencia del gusto del deporte de béisbol, del
cine, el arte y las construcciones arquitectónicas actuales.

La transición de la Venezuela rural a la urbana a inicios del siglo XX se tradujo también en importantes cambios relacionados con el estilo de vida, innovaciones en
la transformación de alimentos, las unidades tradicionales de expendio al detal y servicios ofrecidos, así como el ritual mismo del consumo alimentario vinculado
con la capacidad de compra, hábitos y lugar.

Durante el período 1920-1930 una ola de productos de preparación rápida e instantánea amplió la oferta hasta entonces disponible, en gran medida por la
influencia de la colonia norteamericana y vinculada con las actividades de la industria petrolera, con cuyo desarrollo comenzó a llegar una gran variedad de
productos hasta entonces desconocidos: Corn Flakes, All Bran, grape nuts, quesos Kraft, leche Klim, Leapton tea, Quaker oats, carnes enlatadas y congeladas,
Coca-Cola, tocineta americana en lonjas, sopas Campbells, entre otros.

Entre 1940-1960 destaca el caso de las frutas importadas, más baratas que las criollas o los postres de preparación casi instantánea, que en cierta forma atentaban
contra la tradicional dulcería criolla. Este proceso se vio favorecido por el Tratado de Reciprocidad Comercial con EE.UU. (firmado en 1939), que concedía un
estatus privilegiado para la importación –entre otros- de alimentos enlatados y refrigerados. Esta importación masiva influyó notablemente en la creación de un
patrón interno de consumo al estilo norteamericano, generalizándose a partir de la posguerra (particularmente durante las décadas de 1940 y 1950).

En este sentido la gastronomia se fue convirtiendo en un factor clave de la transculturizacion de venezuela, hasta el desarrollo tecnologico culinario ha traido un
cambio de cultura radical en venezuela y sus platos “criollos”.
Prácticamente resulta más fácil encontrar una hamburguesa en cualquier rincón de venezuela que, por ejemplo, un tradicional mondongo; además, no hay sitio
donde no se encuentre un expendedor de perros calientes: hasta en las urbanizaciones más distinguidas, donde las hamburguesas desplazaron a las parrillas y
otras comidas tradicionales.
Es un hecho inapelable que el modelo McDonalizado, masificado y normalizado de consumo sigue predominando, con fuerte incidencia en los colectivos más
débiles (niños, jóvenes, ancianos) o en los que no pueden resistirse por su escaso nivel económico y/o cultural.

Entre otro sentido, la música venezolana tambien es influenciada por paises extranjeros, en venezuela la musica se caracteriza por mezclar elementos españoles y
africanos, el más representativo del país es el Joropo, que utiliza los instrumentos (Caribe anglófono y francófono). Debido a la influencia cultural de Estados
Unidos se escucha, Hip-hop, dance, tecno, rock y el pop. El gusto musical del venezolano es muy distinto al de los países sudamericanos, sólo con Colombia tienen
algunos gustos en común como el Llanera ya que en los llanos Orientales de Colombia se produce esta manifestación musical, por ser fronterizos. El gusto musical
del país es netamente caribeño, en Venezuela la salsa, el merengue y la cumbia es música para escuchar y no solo para bailar. Vale recalcar que la música nacional
es llamada música llanera, y proviene de los principales llanos del país (Edo. Apure y Barinas). Debido a la influencia afro-antillana, el calipso y tambor son unos
importantes géneros musicales en Venezuela.

Otro factor determinante es la television, por medio de este se transmite grandes informaciones a los jovenes, que son un blanco facil para transformar su cultura.
El cómic es un objeto comunicacional que, al estar enmarcado en un entorno sociocultural específico, se transforma en un medio a través del cual es posible
transmitir no sólo las características de una determinada comunidad, cultura y contexto histórico, sino también las diferentes ideologías dominantes en dicha
comunidad.
Queda en nuestras manos, de los padres y las familias, el resguardar nuestros saberes y tradiciones, y frenar el proceso capitalista de industrialización.

Estudiante UBV

gabrielt66@gmail.com

Transculturización en Venezuela I
3 noviembre, 2015

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Por transculturación debemos entender las diferentes fases del proceso de transición de elementos característicos de una cultura considerada dominante, a otra
que se convierte en un conglomerado pasivo. Como consecuencia, una persona que es víctima de esta transformación se inclina a devaluar la vida cultural,
académica y artística de su propio país, para venerar a los “superiores elementos” culturales de otro país, para finalmente adoptarlos como propios. En la
actualidad a la profundización de este proceso han contribuido la globalización, la tecnificación y la masificación y difusión de la información acaecida con el
vertiginoso desarrollo que tan tenido los medios de comunicación e inclusive algunas políticas gubernamentales, impactando vigorosamente la ropa, la
alimentación, el lenguaje, la música, bienes y consumismo y que busca convertirnos a nosotros en lo que no somos.

En Venezuela, que ha sufrido este proceso desde la colonia, prevalece puesto que las actitudes, las tecnologías, las artes y los académicos extranjeros se ven
mucho más favorecidos que los propios; así mismo, a través del proceso en que los medios de comunicación convierten algo de naturaleza social y sicológica en
necesidades humanas que se extienden más allá de lo racional, creando insatisfacción permanente. En particular, aunados a la tecnología de la reproducción
sonora, han contribuido al pluralismo musical que inclinan al venezolano a sobrevalorar los diferentes géneros musicales extranjeros: Pop, Rock, Reggaetón,
Vallenato, hip-hot, entre otros, con respecto a los ritmos musicales venezolanos. Máxime cuando la gaita no se toca con la cadencia y tradición que siempre la
identificó; puesto que, se le incluyó un swing vallenatero y es casi habitual oír arrancar el acordeón en una gaita antes que el rasgueo del cuatro.

Así mismo, con la aparición del petróleo y la industrialización, en el país irrumpieron manifestaciones culturales de origen estadounidense y de la nueva
inmigración de origen español, italiano y portugués. Así por ejemplo llegó la influencia del gusto del deporte de béisbol, del cine, el arte y las construcciones
arquitectónicas actuales. También una ola de productos de preparación rápida e instantánea: CornFlakes, All Bran, grape nuts, quesos Kraft, leche Klim, Leapton
tea, Quakeroats, carnes enlatadas y congeladas, Coca-Cola, tocineta americana en lonjas, sopas Campbells, entre otros que -a partir de la inversión de grandes
sumos de dinero a su publicidad comercial- se popularizaron rápidamente y que han incidido en la transformación del patrón alimentario y de consumo autóctono.

En este contexto encontramos que, a partir de los años 80, la introducción en el país de cadenas de comida rápida, mejor conocidas como “fast-food”. Esta
transculturación alimentaria ha generado un paradigma conocido como el modelo“McDonald ‘s”. La política en él es que sus tiendas sean iguales y ofrezcan los
mismos productos en unaurbanización; barrio; comunidad o pueblo, donde los consumidores se mezclan y son atendidos de la misma forma. Lejos de ser estala
realización de la utopía socialista, la cadena ejecuta lautopía capitalista en que la sociedad industrializada podrá impartir sus productos a todos y todos podrán
pagarpor ellos. Esto, ha modificado la selección de alimentos y porende la dieta popular exponiéndola a serios riesgos nutricionales y culturales.

Director del C.U.A.M.

Sede Puerto Cabello

RESÚMENES

ESPAÑOLENGLISH

La hibridez es una de las más importantes estructuras discursivas desde las que se ha construido y se construye hoy la identidad latinoamericana. A partir de la noción foucaultiana de discursos como prácticas que
estructuran nuestro sentido de realidad al construir nociones, como las de identidad, nación e hibridez, desde las que nos pensamos y actuamos, se presenta aquí una síntesis del pensamiento de diferentes críticos
contemporáneos sobre el concepto de hibridez. Esta síntesis muestra la heterogeneidad del debate y deja ver que la hibridez no es un concepto unitaro ni estable, sino que como estructura discursiva que es, está
en negociación, viva; siendo repensada y redefinida y a la vez siendo usada para repensar y redefinir la llamada identidad latinoamericana.
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PLANO

HIBRIDEZ

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 1 lorge Luis Borges, “El idioma analítico de lohn Wilkins” en Otrac Inquici‹ionec, Obras Completas, (...)

1La noción de “discurso”usada por los postestructuralistas puso en evidencia una ruptura con visiones anteriores del lenguaje y la representación. Atrás quedaron los lohn Wilkins y sus pretensiones de crear un
idioma en el que cada palabra se definiera a sí misma y no fuera un “torpe símbolo arbitrario”. Como lo muestra Borges en su ensayo sobre el idioma analítico de lohn Wilkins, no hay un orden intrínseco al mundo.
Se lo imponemos a través de categorías que no son naturales sino culturales: “He registrado las arbitrariedades de Wilkins, del desconocido (o apócrifo) enciclopedista chino y del Instituto Bibliográfico de Bruselas;
notoriamente no hay clasificación del universo que no sea arbitraria y conjetural. La razón es muy simple: no sabemos qué cosa es el universo... Cabe ir más lejos; cabe sospechar que no hay universo en el
sentido orgánico, unificador, que tiene esa ambiciosa palabra. Si lo hay, falta conjeturar su propósito; falta conjeturar las palabras, las definiciones, las etimologías, las sinonimias del secreto diccionario de Dios./
La imposibilidad de penetrar el esquema divino del universo no puede, sin embargo, disuadirnos de planear esquemas humanos, aunque nos conste que estos son provisorios.1 Como Borges, los pensadores
postmodernos ya no asumen el lenguaje como expresivo, como vehículo de comunicación, como forma de representación; sino como un sistema que tiene reglas y límites, que está determinado por factores
externos a él y que a la vez tiene un efecto determinante en la forma como los individuos se piensan y expresan a sí mismos.

2Esta concepción del lenguaje como no neutro, se extiende a la literatura misma que no es ya concebida como mímesis de la realidad, sino como constituida desde y constituyente de la llamada realidad. Los
Nuevos Historicistas señalaron el proceso de doble vía por el cual los textos no sólo representan formas de conocimiento y autoridad culturalmente construidas sino que también instalan o reproducen las prácticas
que los constituyen. Para ellos no sólo la realidad determina el arte; sino el arte, la realidad. Pero como lo señala Hayden White en “New Historicism: A Comment” este proceso de doble vía no es exclusivo del
“New Historicism”, sino común a toda la crítica literaria contemporánea como el feminismo y el postcolonialismo, para la que luego de roucault y Derrida es imposible concebir los discursos estéticos y los sociales
como excluyentes. Esa esquizofrenia ya se ha superado y precisamente eso, hace pensar hoy en día la literatura—tanto la escritura como la lectura—, como praxis.

3De ahí el trabajo de la crítica feminista al revisar las lecturas y las imágenes que de las mujeres han hecho los hombres para denunciar que esas lecturas no son neutras ni naturales. De ahí, el esfuerzo general
del feminismo por cuestionar el canon e incorporar a él mujeres escritoras que presenten otras imágenes de las mujeres y sus roles. De ahí también las críticas de las feministas postcoloniales al feminismo
tradicional, por crear discursos que homogenizan a las mujeres e ignoran las diferencias entre ellas, como lo anota ludith Butler en “Subject of Sex/ Gender/ Desire” quien dice que es necesaria una genealogía que
revise el lenguaje y las instituciones políticas que constituyeron a la mujer como sujeto estable, porque son formaciones discursivas y efectos de otras políticas representacionales que hicieron que la categoría de
mujer denote una identidad común, olvidando que el género intersecta clase, etnia, sexo.

4Como el feminismo, la crítica postcolonial, en general, parte de la dimensión política de la estética y de la estética de la política. Esto se ve, por ejemplo, en el artículo “Cultural Identity and Diaspora” de Stuart
Hall donde se dice que la identidad cultural no es un ser sino un hacerse. No es esencia sino construcción y tiene historia. La identidad cultural no está entonces en el pasado, sino que se va haciendo a través de la
literatura, el cine, etc. Podríamos también hablar aquí de ranon y Said para quienes la relación entre política y cultura es fundamental. En “On national culture”, ranon hace un llamado para que los intelectuales
ayuden en la recuperación de la cultura nacional porque esto es fundamental para hacer frente al imperialismo colonizador.

5Precisamente una de las estrategias del colonizador es destruir y devaluar la historia y la cultura precolonial. Hay que anotar que cuando ranon llama a la recuperación de la cultura, no pide que se aferren al
pasado porque más importante que las tradiciones son las significaciones que de ellas se hacen, significaciones que cambian durante la lucha política. Para ranon es imposible separar política y estética y por esto,
para él, si el intelectual quiere ser parte de la lucha anticolonialista tiene que ser parte de la cultura porque la cultura está inmersa en la lucha.

 2 Edward Said, Orientalicm, New York, Vintage Books, 1979, pág. 12.

6Para Said, la relación entre el mundo y el objeto estético es compleja. Como lo dice en “The world, the text and the critic”, tanto el sujeto como el texto están inmersos en circunstancias, tiempos, lugares y
sociedades. Tanto los unos como los otros son sujetos y a la vez, por estar en el mundo, son productores de circunstancias (se ve aquí el proceso de doble vía de nuevo). Además del autor y del texto, incorpora a
la crítica literaria como acto político y señala que el crítico debe evidenciar cómo es formado el discurso, como lo hace él en Orientalism donde muestra que el Orientalismo es una construcción de Occidente en la
que está ausente el Oriente. Para él los textos orientalistas crean y también perpetúan, no sólo expresan sino que también constituyen una cierta voluntad o intención de entender, en algunos casos de controlar,
manipular e incorporar lo que es un mundo diferente, en este caso el Oriente.2
7El autor que está detrás de este paradigma de pensamiento es Michel roucault con su análisis del discurso. En su libro Discourse, Sara Mills recoge las siguientes definiciones que roucault hace del término:

Discurso como todo pronunciamiento o texto que tiene significado y efectos en el mundo real.
Discurso como grupo de pronunciamientos o textos que parecen estar organizados de una forma y tener en común una coherencia y una fuerza.

 3 Sara Mills, Dic‹ource, London, Routledge, 1997, pág. 7.

Discurso como práctica regulada que da cuenta de un número de pronunciamientos o textos, es decir, discurso como reglas y prácticas que producen textos y que a la vez son reproducidas por ellos.3

8En la tercera definición, roucault está más interesado ya en la noción de discursos como prácticas que forman, construyen, constituyen el objeto del que hablan, que en la noción de discurso como grupo de
textos. De ahí que para él, el discurso no exista ni pueda ser analizado aisladamente. Una estructura discursiva puede ser detectada por la sistematicidad de las ideas, opiniones, conceptos, formas de pensar y
comportarse que se forman dentro de contextos particulares y por el efecto de esas formas de pensamiento y comportamiento, como lo ejemplifica el trabajo sobre el Orientalismo hecho por Said y ya citado antes.

 4 Diane Mcdonnell, Theoriec of Dic‹ource, Oxford, Blackwell, 1986, pág. 3.

9Como Bakhtin y Althusser, roucault reconoce la naturaleza institucional del discurso y su ubicación en lo social. Para todos ellos (en alguna etapa de su pensamiento) el discurso es un grupo de pronunciamientos
que actúan dentro de un contexto social que los determina y a la vez determinan porque contribuyen a la forma como dicho contexto social existe.4

 5 Ernesto Laclau, y Mouffe Chantal, Hegemony and So‹ialict Strategy: Toward a Radi‹al Demo‹rati‹ Pol (...)

10Estos discursos tienen entonces significado, fuerza y efecto dentro del contexto social, como se ve también en la noción de discurso propuesta por Laclau y Mouffe, “discurso como prácticas lingüísticas y no
lingüísticas que acarrean y confieren sentido en un campo de fuerzas caracterizado por el juego de relaciones de poder”.5 5Para roucault y siguiéndolo a él, para todos estos pensadores, los discursos no existen en
el vacío, sino que están en conflicto con otros discursos y prácticas sociales, siempre en relaciones de poder. Los discursos no son fijos, no ocurren aisladamente, sino en relación con, en contraste y oposición.

11En sus trabajos como lingüista, Pecheux analiza el significado de las palabras en relación con estructuras mayores, sin asumir que tienen significado en sí mismas y muestra cómo los discursos, desde los que
leemos, determinan nuestra interpretación de los textos. Señala, como también lo hace rish al hablar de “comunidades interpretativas”, que leemos desde contextos discursivos, contextos que circulan y a los que
no todos tenemos el mismo acceso.

12Está relacionado esto con la noción de discurso de Bakhtin para quien el hablante hace parte siempre de una cadena semántica ya preconstituida, y al hacerlo entra en diálogo con otros textos abierta o
implícitamente. Así que siempre hablamos desde alguna parte, desde discursos o intertextos. Y también escuchamos o leemos desde contextos, desde comunidades interpretativas.

 6 Sara Mills, 1997, op.cit., pág. 17.

13Tenemos acceso a la realidad sólo a través de estructuras discursivas. Por esto, como lo dice Mills, los discursos estructuran nuestro sentido de realidad, al estructurar nociones como las de identidad, nación o
hibridez, que examinaremos más adelante. Ella destaca la importancia y utilidad del análisis del discurso no sólo porque permite analizar las formas en que los sujetos han sido construidos, sino porque también
permite trazar nuevos terrenos en los que sea posible una construcción del sujeto más liberadora, como la que reconoce han hecho las feministas.6

 7 Pablo Vila, “Construcción de Identidades Sociales en Contextos Transnacionales: el Caso de la rron (...)

14Pero la cosa es más compleja porque como lo dice Pablo Vila, si el lenguaje más que reflejar la experiencia, la constituye, “si la experiencia es creada discursivamente, de esto se desprende que necesariamente
existe una lucha entre diversos discursos por la conformación de tal experiencia”.77 Así hay una continua lucha acerca del sentido, una lucha alrededor de las formas en las que el sentido queda fijado, queda
posicionado como verdad.

 8 Michael roucault, “Truth and Power and Interview with Alessandro rontano and Pasquale Pasquino” en (...)

15Por esto es indispensable considerar las nociones de verdad, poder y conocimiento foucaultiano que son indisociables del discurso. Para roucault la verdad no es algo intrínseco, ni es algo abstracto: “Truth is of
the world; it is produced there by virtue of multiple constraints... each society has its regime of truth, its “general politics” of truth: that is the type of discourse it harbours and causes to function as true: the
mechanisms and instances which enable one to distinguish true from false statements, the way in which each is sanctioned; the techniques and procedures which are valorised for obtaining truth: the status of
those who are charged with saying what counts as true.”8

16El poder es otro elemento fundamental en la discusión sobre los discursos porque como dijimos están en conflicto constante con otros discursos y prácticas sociales que los informan sobre preguntas sobre la
verdad y la autoridad. Sara Mills trae a colación el ejemplo de la relación entre la ciencia médica convencional y el conocimiento alternativo sobre la salud, que no tiene el mismo status. Lo que a roucault le
interesa no es cuál es el discurso dominante y cuál el alternativo, sino examinar los mecanismos que producen un discurso como dominante, el cual está respaldado por lo institucional, por el respeto de la
población, mientras el otro discurso es mirado como sospechoso.

17Hay que señalar, sin embargo que el poder para roucault es la condición de producción de los discursos. No es negativo, ni represivo, ni monolítico. Está disperso a través de las relaciones sociales, restringe
pero también produce formas de comportamiento y subjetividad, como lo analiza roucault en el Volumen I de la Historia de la Sexualidad cuando habla de la sexualidad de los niños en el período victoriano y
muestra como el discurso de la masturbación crea la forma como la sexualidad se da:

 9 “power to dominant definition of really, and social realiy in particular ibid, pag 101-102 ”

18“Educators and doctos combatted children´s onanism (male masturbation) like an epidemic that needed to be eradicated. What this actually entailed, throughout this whole secular campaign that mobilized the
adult world around the sex of children, was using these tenuous pleasures as a prop, constituting them as secrets (that is, forcing them into hiding so as to make possible their discovery). Así, roucault afirma que
el discurso sobre la masturbación lo que hace es incrementar la sexualización del niño. 9

 10 Íbid, pág. 98.

19Según roucault, el conocimiento que se maneja en un momento y un lugar es el efecto de luchas de poder, es el proceso a través del cual los sujetos se constituyen. Para él los individuos no son oprimidos por
las relaciones de poder – como si fueran anteriores a ellas–, sino precisamente son constituidos, construidos, son los efectos de las relaciones de poder: “the individual is not conceived as a sort of elementary
nucleus... on which power comes to fasten... In fact, it is already one of the prime effects of power that certain bodies, certain gestures, certain discourses, certain desires, come to be identified and constituted as
individuals”.10

 11 Doris Sommer, Foundational Fi‹tionc, Los Angeles, University of California Press, 1991.

20El concepto de discurso foucaultiano, basado en la concepción postmoderna de lenguaje como no neutro, hace posible entonces analizar la literatura no sólo como producida desde discursos sino como
generadora de ellos, ya sea para perpetuarlos o para resistirse. Desde esta perspectiva, críticos literarios contemporáneos han analizado por ejemplo, las novelas realistas del siglo XIX y comienzos del XX en
América Latina. Doris Sommer, en su libro roundational rictions estudia el papel de dichas novelas en la fundación de las naciones y la determinación del rol social de la mujer y la familia en dicho proyecto.11

21Esta perspectiva está siendo usada también para examinar temas como el de la construcción de identidades en textos literarios; identidades constituidas desde discursos como el de la nación, la raza, la clase
social, el género, la preferencia sexual, entre otros. La crítica literaria contemporánea trabaja estos temas, especialmente en literaturas llamadas de minorías, del tercer mundo o del colonizado, en las que el que
siempre había sido representado como Otro es ahora el Yo. La pregunta no es ya cómo son representados esos Otros, sino cómo se construyen ellos mismos como Sujetos. ¿Desde qué discursos y qué categorías?

22Una de las categorías y discursos importantes en este contexto ha sido el de la hibridez, particularmente para los estudios literarios latinoamericanos. El tema no solamente es fundamental al hablar de la
identidad latinoamericana, sino que la hibridez como discurso puede ser estudiada a la manera foucaultiana expuesta antes, para hacer evidente que este concepto que fundamenta la identidad latinoamericana no
es unitario ni estático. Está inscrito e inscribe otros discursos que constituyen sujetos e identidades como el de la raza, la preferencia sexual, la lengua.

HIBRIDEZ
23El tema de la hibridez es central en los debates teóricos contemporáneos no sólo por el auge del postcolonialismo, sino desde el auge de la postmodernidad misma que cuestionó las esencias, los centros, la
unidad, la pureza. Un ejemplo maravilloso es Reivindicación del Conde don lulián, la novela de luan Goytisolo que socava la idea de la esencia española como pura y eterna, al hacer evidente que uno de los
elementos constitutivos de esa cultura es lo árabe, marginado, siempre en España.

24En uno de sus apartes Goytisolo se sirve del diálogo que aparece en Don Quijote, entre Sancho y el médico, y lo parodia. Crea una escena en la que remplaza al médico por el gramático y en la que las comidas
prohibidas no son ya las nocivas para el estómago como en el texto de Cervantes, sino las que son etimológicamente extranjeras.

 12 luan Goytisolo, Reivindi‹a‹ión del Conde Don lulián, Barcelona, Seix–Barral, 1976,pág. 197.

25“Yo señor soy gramático, y miro por la pureza del idioma mucho más que por mi vida, estudiando de noche y de día y tanteando la complexión del carpeto para acertar a curarle cuando cayere enfermo: y lo
principal que hago es asistir a sus comidas y cenas, y dejarle comer de lo que me parece castizo y quitarle cuanto etimológicamente es extraño”.12 Prohibe entonces, de la mesa española, el adobo, el azafrán, las
berenjenas, las zanahorias, las espinacas, las albondigas, las alcachofas que acompañan (contaminan) el arroz, las aceitunas, las perdices y conejos.

26Al retirar todas las palabras de derivación árabe de la lengua castellana, Goytisolo muestra irónicamente la importancia y abundancia de la terminología árabe en el español y la impureza, la hibridez, no sólo de
la lengua española, sino de la comida española misma. Muestra como, tanto en el lenguaje como en la comida, lo árabe está presente. Lo llamado español contiene en esencia elementos árabes. Lo español no es
el uno originario; es más bien un tercero, resultado de la mezcla.

 13 lames Clifford, Routec, Travel and Traclation in the Late Twentieth Century, Cambridge, Harvard Un (...)

 14 Homi Bhabha, “Dissemination: Time, Narrative and the Margins of the Modern Nation” en Babha, H. (e (...)

27Esto está relacionado con las propuestas de lames Clifford y Homi Bhabha de repensar las culturas como abiertas, en proceso, siempre en contacto, que hacen pensar a los llamados nativos no como locales no
contaminados, puros, sino precisamente como híbridos. Clifford en su libro Routes ve lo híbrido como el punto de partida y no la consecuencia. Para él, precisamente lo que hace que algo sea centro cultural son los
contactos, por eso hay que verlos como constitutivos y no como suplementarios. De ahí que cuestione el que “las raíces” precedan a “las rutas” en nuestra forma de pensar la cultura. Propone ver la cultura “as
much a site of travel encounter as of residence; it is less like a tent in a village or a control laboratory or a site of initiation and inhabitation, and more like a hotel lobby, urban cafe, ship or bus”. 13En la misma
línea está Homi Bhabha quien en su análisis sobre la nación dice: “cultures are not unique but always mixed with other cultures because culture always overflows the artificial borders that nation set up to contain
it”.14

28De esto se deriva, entonces, un cuestionamiento del centro como puro, anterior, unitario y se postula en su lugar lo híbrido. La pregunta que sigue, sin embargo, es si ¿no está acaso la hibridez siendo
presentada ahora como esencia universal y eterna? Esto abre cuestionamientos como. ¿Quién entonces no es híbrido? ¿De qué tipo de hibrideces es posible hablar? ¿Racial, cultural, lingüística? ¿Y qué pasa con los
otros horizontes que constituyen al sujeto que reclama Gloria Anzaldúa (clase, preferencia sexual, religión)?

 15 Stuart Hall, “New Ethnicities” en Ashcroft, B., Griffiths G., Tiffin, H. (ed.), The Poct-Colonial (...)

 16 Stuart Hall, “Cultural Identity and Dispora” en Williams, P., y Chrisman, L. (eds.), Colonial Dic‹ (...)

 17 rrantz ranon, “On National Culture” en Williams, P, y Chrisman, L. (eds.), Colonial Dic‹ource and (...)

 18 Benedetic Anderson, Imagined Communitiec. Refle‹tionc on the Originc and Spread of Nationalicm, Ne (...)

29Relacionado también con esta problemática está el cuestionamiento de la categoría de mestizo como término homogenizador. Stuart Hall en su artículo “New ethnicities”15 da luces sobre polémicas como ésta,
cuando se refiere al problema de la categoría “negro” como término también homogenizador. Hall dice que hay que reconocer la diversidad de horizontes del sujeto, experiencias sociales e identidades culturales
que componen una categoría como lo es “negro” y como nosotros podemos pensar lo es “mestizo”. Esto evidencia que estas categorías son construidas cultural y políticamente y hacen posible establecer una
diferencia entre los conceptos de raza (más biológico) y etnicidad.16 Esto va de la mano del pensamiento de ranon quien se opone a la homogenización de los negros como si fueran una sola cultura y propone que
cada cultura sea primero y sobre todo nacional y no racial.17 Pero viene entonces aquí la pregunta sobre qué es la nación y cómo establecer límites y qué clase de límites es posible pensar en eso que Anderson
llama “comunidades imaginadas”.18

 19 Gloria Anzaldúa, Borderlandc/La Frontera. The New Mectiza, San rrancisco, Aunt Lute Books, 1999, p (...)

30De la misma manera como Hall reclama la necesidad de oponerse a la homogenización producida por términos como “negro”, “blanco” y “mestizo”, Gloria Anzaldúa reclama la necesidad de reconocer la
diversidad que hay en cada uno de los grupos por ellos señalados, al tener en cuenta los múltiples horizontes que nos constituyen como sujetos y sobre los que ella llama la atención al hablar de fronteras. En el
primer párrafo del Prefacio a Borderlands/ La rrontera, postula la pluralidad de fronteras que la constituyen como sujeto “The actual physical borderland that I’m dealing with in this book is the Texas–U.S.
Southwest/ Mexican border. The psychological borderlands, the sexual borderlands and the spiritual borderlands are not particular to the Southwest”.19

31A partir de esto va a ser posible hablar de mestizaje en un sentido más amplio que el tradicional que se refiere específicamente a la raza. En su texto habla de mestizaje a nivel de lenguaje, cultura e inclusive
preferencia sexual.

 20 Íbid, págs. 102–103.

32Precisamente la nueva mestiza por ella propuesta es mestiza racial, ideológica, cultural y biológicamente. “As a mestiza I have no country, my homeland cast me out; yet all countries are mine because I am
every woman´s sister or potential lover. (As a lesbian I have no race, my own people disclaim me; but I am all races because there is the queer of me in all races.) I am cultureless because, as a feminist, I
challenge the collective cultural/religious male–derived beliefs of Indo– Hispanic and Anglos; yet I am cultured because I am participating in the creation of yet another culture, a new story to explain the world and
our participation in it, a new value system with images and symbols that connect us to each other and to the planet”. 20

33Anzaldúa hace tal énfasis en la diversidad de los sujetos mestizos que llega hasta el punto de decir no sólo que no hay una misma experiencia US Latina, sino que no es posible siquiera hablar de una sola
experiencia chicana, como lo muestra la pluralidad de lenguajes usados por los mismos chicanos en diferentes circunstancias que tienen en cuenta el género, la clase social, la preferencia sexual.

 21 Íbid, pág. 25.

34Otro punto interesante del debate contemporáneo sobre la hibridez es el replanteamiento de ésta como proceso activo y contradictorio, inestable, diverso, como se deduce del pensamiento de la misma Anzaldúa
y de críticos latinoamericanos como Rama, Cornejo Polar y Benítez Rojo. En el primer capítulo de su libro Borderlands/ La rrontera, la crítica chicana dice: “The U.S.– Mexican border es una herida abierta where
the Third World grates against the first and bleeds. And before a scab forms it hemorrhages against, the lifeblood of two worlds merging to form a third country –a border culture”.2121 Ya aquí reclama el
reconocimiento de la cultura de frontera como una tercera cultura, que no es la suma de las partes.

 22 Íbid, pág. 73

35Para ella el mestizaje supera las bipolaridades. Coatlicue, la diosa azteca, es el símbolo que fusiona los opuestos: el águila y la serpiente, el cielo y el submundo, la vida y la muerte, la movilidad y la inmovilidad,
la belleza y el horror. Ella es la síntesis de la dualidad, una tercera perspectiva. Por eso, Anzaldúa dice que es necesario pasar por el estado Coatlicue para llegar a la conciencia de la nueva mestiza. Es necesario
superar las bipolaridades y llegar a ese tercero para sentirse “completa”. “And suddenly I feel everything rushing to a center, a nucleus. All the lost pieces of myself come flying from the deserts and the mountains
and the valleys, magnetized toward that center. Completa”.22

36Esto es así porque para Anzaldúa A+B es C, no AB. Eso lo muestra también a nivel de lenguaje cuando afirma que la lengua chicana no es la suma del español y el inglés, sino una lengua diferente que puede
ser sistematizada como lo comienza a hacer ella en “How to tame a wild tongue”, el capítulo 5 de su libro. Esto lo muestra ella durante el texto entero en el que trata de mostrar que la cultura chicana no es la
suma de la cultura anglo y la mexicana, sino algo diferente, con su propia historia (como ella la narra), su propia lengua, su propia literatura. Así pues Anzaldúa reclama para el mestizo un espacio propio, una
nación, una literatura, una lengua propia. Reclama que el mestizo se nombre a sí mismo; no sea ya el objeto nombrado desde lo blanco o lo indio que lo constituyen, sino él mismo un sujeto, un sujeto no
terminado, sino en proceso, como cualquier otro.

37Reclama el espacio del mestizo que en América Latina comenzó acaso a abrir Arguedas con Los Ríos Profundos.

 23 Antonio Cornejo Polar, “Ensayo sobre el sujeto y la representación en la literatura latinoamerican (...)

38A aproximaciones similares habían llegado ya Angel Rama y Antonio Cornejo Polar. Este último en su artículo “Apuntes sobre mestizaje e hibridez: los riesgos de la metáfora” dice que el concepto de mestizaje
“lo que hace es ofrecer imágenes armónicas de lo que obviamente es desgajado y beligerante” haciendo parecer lo mestizo como no conflictivo, como simple y reducido. En otro de sus artículos, “Ensayo sobre el
sujeto y la representación en la literatura latinoamericana: algunas hipótesis” critica la ideología del mestizaje que según él, habla de una “identidad coherente y uniforme, complaciente y desproblematizada”.23

 24 Íbid, pág. 9.

39Cornejo Polar relaciona el problema del mestizaje al del sujeto colonizado, y afirma que en América Latina el debate acerca del sujeto y su identidad híbrida tiene su origen en la condición colonial del sujeto que
“consiste precisamente en negarle al colonizado su identidad como sujeto, en trozar todos los vínculos que le conferían esa identidad y en imponerle otros que lo disturban desarticulan”,24 que lo producen como
disperso y descentrado “en los precarios bordes de lo uno y lo otro, lo propio y lo ajeno, la identidad y la alteridad.” Esto hace que el sujeto colonizado, el latinoamericano uno de ellos, sea cambiante y fluido,
híbrido. Esta condición es entonces el resultado de un violento proceso histórico y no de la Postmodernidad y sus categorías, a la cual, según Cornejo Polar, la élite intelectual latinoamericana pretende incorporar la
región.

 25 Íbid, pág. 7.

40A partir de ahí, aboga por un replanteamiento del mestizaje como proceso, como construcción inestable, como se manifiesta en lo que Cornejo Polar define como literaturas heterogéneas, “Literaturas en las que
se cruzan dos o más universos socioculturales, desde las crónicas hasta el testimonio, pasando por la gauchesca, el indigenismo, el negrismo, la novela del nordeste brasileño, la narrativa del realismo mágico, la
poesía conversacional”;25 en lo que Lienhard define las literaturas alternativas como “en las que por debajo de su textura “occidental”, subyacen formas de conciencia y voces nativas”(citado por Cornejo) o en lo
que Rama llama literaturas transculturadas, literaturas constituidas por rupturas, situadas en el conflictivo cruce de sociedades y culturas.

 26 Angel Rama, Trac‹ultura‹ión narrativa en Améri‹a Latina, México, Siglo XXI, 1992, págs. 185–186

41El proceso de transculturación sobre el que el pensamiento de Rama llama la atención es también un replanteamiento de la noción de mestizaje. En su libro Transculturación narrativa en América Latina, de
1982, analiza varias novelas latinoamericanas a partir del concepto de “transculturación” del cubano rernando Ortiz, para examinar y revalorar el mestizaje como concepto y el papel de la cultura mestiza en la
identidad latinoamericana. Rama, en su análisis de las diferentes etapas del indigenismo latinoamericano, resalta la importancia de la tercera generación indigenista de los años sesenta porque en ella se reconocen
el mestizo y su cultura, una cultura propia en la que se preservaron los valores claves de la cultura indígena, pero también se absorbieron contribuciones españolas, re–elaborándolas en el cauce propio tradicional
como lo ejemplifica el idioma quechua usado enel Perú, empedrado de hispanismos, que se oponen de ese modo, al purismo lingüístico.26

42El aporte de Rama en cuanto a la transculturación se refiere, es el destacar el papel activo del dominado en el proceso de transculturación. En su análisis de la obra de Arguedas, Rama señala cómo
precisamente la transculturación no es un proceso de aculturación, sino que aunque el dominado reciba influencias y elementos del dominado, los transforma.

 27 Íbid, pág. 185.

43Se reconoce así el papel activo del mestizo en la absorción de las contribuciones de la cultura dominante. Al mestizo se le presenta “como el único capaz de salvar algo de la herencia india en los difíciles trances
de la aculturación”.27 Precisamente por ese papel activo es por el que los pensadores izquierdistas latinoamericanos le otorgan al mestizo el rol de redentor que antes habían dado al indígena como extrapolación a
lo que el marxismo había hecho con el proletariado.

 28 Íbid, pág. 184.

44Esto evidencia que, aunque en ese momento se pretenda rescatar la noción de mestizo y su cultura misma, esto se hace en función de una causa que no es la mestiza, es la indigenista. En realidad, la visión de
mestizo que predomina en esta época es precisamente la visión del mestizo que Anzaldúa condena. Rama dice que Arguedas mismo, refiriéndose al mestizo, “se sintió rechazado por su desconcertante ambigüedad
y su aparente antiherocididad. Lo vio en dependencia estrecha de los señores, cumpliendo las faenas más indignas, vio también la velocidad con que podía trasladarse de uno a otro bando sin comprometerse con
ninguno, pero sobre todo resintió en él su falta de moral”.28 Está aquí presente la discriminación hacia un mestizo estereotipado y valorado en tanto que necesario para la causa indigenista. Es decir, el mestizo
estudiado por Rama en los textos que él llama transculturados no es todavía el mestizo sujeto, el mestizo centro que vimos va a volverse luego teóricamente dominante. Pero este momento de Arguedas (años 50)
es clave en el pensamiento latinoamericano sobre el mestizaje porque es el comienzo del replanteamiento que estará ya consolidado en el pensamiento de Rama y Cornejo Polar, en los años 80.

45Rama estudia novelas como Los Río Profundos, Cien años de Soledad, Gran Sertón: Veredas, y ve la literatura transculturada como modelo reducido del resto de la cultura.

46Lo transculturado lo examina no sólo a nivel de temas, sino también a nivel de lenguaje, de renovación de géneros literarios, de formas de pensamiento. Al hablar de transculturación va mucho más allá del
mestizaje racial, aborda otras fronteras, como Anzaldúa.

 29 Íbid, pág. 215.

 30 Íbid, pág. 207

47Además reconoce el poder de resistencia del mestizo en ese proceso transculturador como bien lo muestra al analizar la transformación de la novela regionalista utilizada por Arguedas. Rama señala que el
escritor peruano asume la novela, un género occidental, para narrar lo indígena. Pero esta escogencia no muestra que la batalla haya sido ganada realmente, por Occidente, porque la estrategia de Arguedas es
incorporar a la novela como género, la canción popular (huaynos). El efecto de esto no es sólo que la canción aparece como un elemento de tipificación, como lo usaban los regionalistas, sino que a través de estas
canciones hay una reinterpretación lírica del texto, a la vez que lo traslada “a un plano simbólico, autorizando la comunicación con un universo de diferentes valores”.29 Rama señala que lo mismo pasa con el
español en Los Ríos Profundos, que aunque es adoptado para narrar lo indígena, es forzado a “expresar otra sintaxis”, la quechua.30

48Así pues, en la transculturación están presentes tanto los elementos impuestos por las culturas dominantes (en este caso la novela como género), como el papel activo del llamado colonizado, no sólo al permear
y así permitir que sobrevivan elementos de la cultura dominada (en este caso la indígena), sino también al transformar –la novela como género es renovada–.

49Esto hace pensar en la noción de poder del subordinado postulada por roucault y retomada por la escuela de pensadores brasileños, encabezada por Haroldo de Campos en los años sesenta, quien propone el
canibalismo como una forma de resistencia contra los poderes hegemónicos. Según de Campos, quien habla específicamente sobre traducción pero bien es de utilidad acá, la cultura que recibe, penetra y
transforma lo recibido. El proceso transcultural es de doble vía. Se lee, se traduce y se rescribe desde la tradición que recibe la influencia. Somos caníbales porque nos devoramos al Otro que pretende devorarnos.
Nos comemos lo que se nos ofrece o se nos impone, y lo digerimos desde nuestras propias categorías. Cuando sale de nuevo, no es lo mismo; como lo muestra Rama en el análisis de sus textos transculturados.

50Sin embargo, Rama parece seguir siendo indigenista. Enfatiza lo que pervive de lo indígena en los textos transculturados. Pero hay que dar un paso más y enfatizar lo mestizo mismo, como lo reclama Anzaldúa,
y valorarlo no sólo por lo que en él pervive de lo indígena, sino sobre todo por lo que es capaz de crear a partir de eso.

 31 Antonio Benítez Rojo, “Three words toward creolization”. Manuscrito no publicado

 32 Íbid, pág. 55

51La visión de Benítez Rojo sobre mestizaje no enfatiza lo indígena, pero sí se inscribe en la línea que crítica el pensar el mestizaje como resultado, estable y definitivo, en la que hemos visto están Cornejo Polar,
Rama y la misma Anzaldúa. En su artículo “Three words toward creolization”, analiza el concepto de criollización y lo postula como una especie de big bang que hace que se piensen las manifestaciones culturales
no como mestizas, sino como en proceso de criollización. “Creolization does not transform literature or music or language into a synthesis or anything that could be taken in essentialist terms, nor does it lead this
expression into a predictable state of creolization. Rather, creolization is a term with which we attempt to explain the unstable states that a Caribbean cultural subject presents over time”.31 31 Para él, la
criollización no es entonces meramente un proceso, palabra que implica movimiento progresivo, sino una serie discontinua de recurrencias, de aconteceres, cuya única ley es el cambio.32

 33 Antonio Benítez Rojo, La Icla Que ce Repite, Barcelona, Editorial Casiopea, 1998.

52Para él, el big bang de la criollización caribeña fue la plantación que arrojó fragmentos culturales en todas direcciones, fragmentos que a veces se atraen y otras se repelen, en un paso de baile, una línea de un
poema, etc. ruerzas como la técnica (radio, televisión, internet), la política, los acontecimientos históricos o naturales, intervienen en esta atracción y rechazo de los fragmentos. Benítez Rojo insiste, entonces, en
la noción de mestizaje como siendo, pero se aparta de la noción de “proceso” usado por Cornejo porque ésta implica una linealidad en progreso. Lo plantea más bien como ese continuo atraerse y repelerse de
fragmentos en el cosmos. Destaca la importancia de las fuerzas histórico, naturales, políticas que determinan ese devenir, pero no ya como el determinismo de causa y efecto. Hay que pensarlo de otra forma. 33

53Estos postulados teóricos revisan, entonces, el concepto de hibridez haciendo necesario, en primer lugar, que la hibridez sea pensada no como identidad alcanzada, no como síntesis, no como coherente y
uniforme, terminada y estable como vimos repiensan Cornejo Polar y Benítez Rojo; nociones que van de la mano de los postulados de Clifford y Bhabha sobre culturas abiertas y nativos híbridos. En segundo lugar,
ampliando el concepto de hibridez más allá de la raza, a todos los espectros del horizonte como lo reclama Anzaldúa, espectros que hoy se reconocen como constituyentes del yo. Estos son: raza, clase, género,
preferencia sexual, nacionalidad, entre otros.

54La hibridez es, entonces, una de las más importantes estructuras discursivas desde las que se ha construido y se construye hoy la identidad latinoamericana. La anterior síntesis del pensamiento de diferentes
críticos pretendió mostrar la heterogeneidad del debate. Un debate que deja ver que la hibridez no es un concepto unitaro ni estable, sino que como estructura discursiva que es, está en negociación, viva; siendo
repensada y redefinida y a la vez siendo usada para repensar y redefinir la identidad latinoamericana.

Soberanía
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Portada de Leviatán de Thomas Hobbes representando al soberano como un cuerpo masivo compuesto por muchas personas, que empuña una espada y un báculo pastoral.

La soberanía es el poder político supremo que corresponde a un Estado independiente,1 sin interferencias
externas. En teoría política, la soberanía es un término sustantivo que designa la autoridad suprema que posee el
poder último e inapelable sobre algún sistema de gobierno.

Índice
 1Conceptos de soberanía

 2Concepción del concepto

 3Soberanía nacional y popular

 4Derecho internacional

 5Véase también

 6Referencias

 7Bibliografía consultada

 8Enlaces externos

Conceptos de soberanía[editar]
En su etimología, la palabra soberanía proviene de la voz latina “super omnia”, que significa "sobre todo" o "poder
supremo", que también tiene como sinónimo a la palabra latina "principatus", que proviene de la voz latina "primus
inter pares", que significa "primero entre pares" o "principal".
Según la famosa definición de Carl Schmitt, el soberano es el que decide sobre el estado de excepción:
«si hay una persona o institución, en un sistema político determinado, capaz de provocar una suspensión total de la ley y luego utilizar fuerza extra-legal para normalizar la situación, entonces esa persona o institución es la soberana en ese
cuerpo político.»

Cualquier orden legal, concluye Schmitt, se basa en una decisión soberana y no en una norma legal. Para Schmitt,
ni siquiera es necesario que la ley determine quién puede tomar una decisión sobre el estado de excepción. Puede
haber una autoridad soberana, en un sentido jurisprudencial relevante, incluso cuando dicha autoridad no está
reconocida por una ley constitucional positiva. Todo lo que importa es si hay una persona o institución que posee la
capacidad, de hecho, para tomar una decisión sobre la excepción. Si existe un soberano, así entendido, su
autoridad para suspender la ley no necesita reconocimiento legal positivo, ya que la aplicabilidad de la ley depende
de una situación de normalidad garantizada por el soberano.32
Según la clásica definición de Jean Bodin, en Los seis libros de la República (1576), soberanía es el «poder
absoluto y perpetuo de una República». Soberano es quien tiene el poder de decisión, de dar las leyes sin
recibirlas de otro, es decir, aquel que no está sujeto a leyes escritas, pero sí a la ley divina o natural. Pues, según
añade Bodin, «si decimos que tiene poder absoluto quien no está sujeto a las leyes, no se hallará en el mundo
príncipe soberano, puesto que todos los príncipes de la tierra están sujetos a las leyes de Dios y de la naturaleza y
a ciertas leyes humanas comunes a todos los pueblos».
Esta inicial definición muestra en síntesis la amplitud del concepto de soberanía, que, como tal, perdura aunque no
exento de variaciones a lo largo de la historia en su intento de justificar el devenir del sujeto de la soberanía (el
pueblo, la Nación, el Estado).
Thomas Hobbes suprimió la dependencia de la ley natural que Jean Bodin trazaba en su definición de soberanía y
constituyó al soberano en única forma de poder. En su tratado más famoso, Leviatán (1651), justifica desde la
filosofía la existencia del autoritarismo estatal. Si bien habría que precisar que la ley natural no es ajena a las
teorías de Hobbes.
La ley de la naturaleza y la ley civil se contienen una a otra, y son de igual extensión (…) Las leyes de la naturaleza, que consisten en la equidad, la justicia, la gratitud y otras virtudes morales que dependen de ellas, en la condición de mera
naturaleza no son propiamente leyes, sino cualidades que disponen los hombres a la paz y la obediencia. (...) La ley de la naturaleza es una parte de la ley civil en todos los Estados del mundo (…) Cada súbdito en un Estado ha estipulado su
obediencia a la ley civil; por tanto, la obediencia a la ley civil es parte, también, de la ley de la naturaleza. La ley civil y ley natural no son especies diferentes, sino parte distintas de la ley; de ellas, una parte es escrita, y se llama civil; la otra no
escrita, y se denomina natural.

Thomas Hobbes

En 1762, Jean-Jacques Rousseau retomó la idea de soberanía pero con un cambio sustancial. El soberano es
ahora la colectividad o pueblo, y ésta da origen al poder enajenando sus derechos a favor de la autoridad. Cada
ciudadano es soberano y súbdito al mismo tiempo, ya que contribuye tanto a crear la autoridad y a formar parte de
ella, en cuanto que mediante su propia voluntad dio origen a ésta, y por otro lado es súbdito de esa misma
autoridad, en cuanto que se obliga a obedecerla.
Así, según Rousseau, todos serían libres e iguales, puesto que nadie obedecería o sería mandado por un
individuo, sino que la voluntad general tiene el poder soberano, es aquella que señala lo correcto y verdadero y las
minorías deberían acatarlo en conformidad a lo que dice la voluntad colectiva. Esta concepción rusoniana, que en
parte da origen a la revolución francesa e influye en la aparición de la democracia moderna, permitió múltiples
abusos ya que, en nombre de la voluntad "general" o pueblo, se asesinó y destruyó. Generó actitudes
irresponsables y el atropello a los derechos de las minorías.
Frente a estas ideas, el abate Sieyès postuló que la soberanía radica en la nación y no en el pueblo, o sea que la
autoridad no obrara solo tomando en cuenta el sentimiento mayoritario coyuntural de un pueblo, que podía ser
objeto de influencias o pasiones desarticuladoras, sino que además tuviera en cuenta el legado histórico y cultural
de esa nación y los valores y principios bajo los cuales se había fundado. El concepto de nación contemplaría a
todos los habitantes de un territorio, sin exclusiones ni discriminaciones. Sieyès indica que los parlamentarios son
representantes y no mandatarios, ya que estos gozan de autonomía propia una vez han sido electos y ejercerán
sus cargos mediando una cuota de responsabilidad y objetividad al momento de legislar; en cambio los
mandatarios deben realizar lo que su mandante le indica; en este caso, el pueblo.
Así, de Rousseau nace el concepto de soberanía popular, mientras que del abate Sieyès nace el de soberanía
nacional. Ambos conceptos se dan indistintamente en las constituciones modernas, aunque después de
la Segunda Guerra Mundial ha retomado con fuerza el concepto de soberanía popular que se mira como más
cercano al pueblo, el cual se supone que actualmente tiene un grado de cultura cívica y moderación mucho más
alto que en el tiempo de la toma de la Bastilla en 1789.
También la palabra soberanía se conceptualiza como el derecho de una institución política de ejercer su poder.
Tradicionalmente se ha considerado que son tres los elementos de la soberanía: territorio, pueblo y poder. En
el derecho internacional, la soberanía es un concepto clave, referido al derecho de un estado para ejercer sus
poderes.

Concepción del concepto[editar]


El concepto de soberanía no fue manejado ni por griegos ni por romanos. Dice Georg Jellinek que la idea de
soberanía se forja en la Edad Media y «en lucha con estos tres poderes (la Iglesia, el Imperio romano y los grandes
señores y corporaciones) ha nacido la idea de la soberanía, que es, por consiguiente, imposible de conocer sin
tener igualmente conocimiento de estas luchas». Diversos autores contemplan la cuestión de la soberanía en sus
obras, tal como Hermann Heller, con La soberanía; F. H. Hinsley, con El concepto de soberanía; o Harold J. Laski,
con El problema de la soberanía.
En las monarquías absolutas la soberanía corresponde al Estado, el cual a su vez queda identificado al rey («El
Estado soy yo», dijo Luis XIV). De ahí que el monarca sea llamado soberano, denominación que aún perdura.
El liberalismo subvirtió el concepto de soberanía y concibió dos modalidades de esta: una, revolucionaria, en la que
el pueblo, considerado como un conjunto de individuos, ejerce el sufragio universal (la soberanía popular); otra,
conservadora, que reside en un parlamento de voto censitario (la soberanía nacional).

Soberanía nacional y popular[editar]


El término «soberanía popular» se estableció frente a la tesis de la soberanía nacional. La Constitución francesa de
1793 fue el segundo texto legal que estableció que «la soberanía reside en el pueblo». Jean Jacques Rousseau,
en El contrato social, atribuye a cada miembro del Estado una parte igual de lo que denomina «autoridad
soberana» y propuso una tesis sobre la soberanía basada en la voluntad general. Para Rousseau el soberano es el
pueblo, que emerge del pacto social, y como cuerpo decreta la voluntad general manifestada en la ley.
De acuerdo con las tesis mantenidas hasta la fecha, la soberanía popular implica «que la residencia legal y efectiva
del poder de mando de un conjunto social se encuentra y se ejerce en y por la universalidad de los ciudadanos», y
en particular en los Estados democráticos. Así el sufragio universal se convierte en un derecho fundamental y la
condición ciudadana es igual para todos con independencia de cualquier otra consideración, salvo las limitaciones
de edad o juicio.
De este modo, por ejemplo, la Constitución española de 1978 reconoce que «la soberanía nacional reside en el
pueblo español, del que emanan los poderes del Estado».

Derecho internacional[editar]
El vocablo «soberanía» también ha jugado un importante papel en la teoría política y en la doctrina del derecho
internacional. No obstante, en ocasiones, el contenido de esta palabra ha sido oscurecido y deformado, por lo que
puede entenderse de varios modos o admitir distintas interpretaciones y ser, por tanto, motivo de dudas,
incertidumbre y confusión. El principal problema estriba en que, habiendo tantas definiciones del término como hay
autores, no hay acuerdo sobre cuál es el objeto buscado por este concepto en el derecho internacional.
Según la definición de Jean Bodin: «Soberanía es el poder absoluto y perpetuo de una república», quien, a su vez,
determina cuál es el objeto de su definición. Primero establece lo que es República: «es el recto gobierno de varias
familias y de lo que les es común con poder soberano»; para en seguida decir: «una vez establecido el fin, hay que
establecer los medios para conseguirlo». Cuyo corolario sería que la soberanía es el medio para conseguir el recto
gobierno, y no cualquier gobierno.
Por otro lado, Carré de Malberg, en su Teoría general del Estado, tras analizar y descomponer el concepto de
soberanía «en independencia en el exterior y superioridad en el interior del Estado», manifiesta que el concepto
parece doble, pero que, en definitiva, «soberanía interna y soberanía externa no son sino los dos lados de una sola
y misma soberanía».
Es posible que, pensando en esos que pretenden redefinir la soberanía, fuera lo que llevara a Georg Jellinek a
decir que «la soberanía es un concepto polémico». Quizás fuera este mismo motivo el que pudiera haber
impulsado a Hermann Heller a promover la recomendación de releer la obra de Bodino (Jean Bodin), pues decía:
«Me parece que muchos de los que hablan de él, en verdad no saben con certeza qué es lo que Bodino enseñó».
Carlos Augusto Rodríguez señala que una crítica científica de la soberanía debe exponer todas las definiciones de
ese término y dirigir contra cada una de ellas las objeciones que procedieran. Claro está que sólo se expondrán los
lineamientos generales del problema y se ofrecerán soluciones prácticas. No hay que confundir ni mezclar las
consecuencias prácticas que resulten de esta crítica científica con lo que se concibe en la doctrina del Estado, en la
del derecho constitucional o con lo que en verdad dispone la Carta Magna. Estas consecuencias servirán para
alimentar la doctrina del derecho internacional, en particular para aclarar el objeto buscado por el concepto de la
soberanía dentro del mencionado derecho.

Pueblo
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Para otros usos de este término, véase Pueblo (desambiguación).
Pueblo (del latín populus) es un término ambiguo, que puede designar a la población (el conjunto de personas de
un lugar, región o país);1 o asimilarse al concepto de país con gobierno independiente.2 Incluso puede aplicarse
para designar a cualquier localidad,3 particularmente a una población rural;4 o restringirse a los miembros más
humildes de la sociedad (el pueblo llano, común o clases bajas).5 En sociología, «pueblo es un sentimiento de
pertenencia a un grupo humano, una cultura, una historia, tradiciones compartidas (religiosas, alimentarias,
vestimentarias, artísticas, etc.), a veces una lengua».6
En el contexto de los sistemas jurídicos y el pensamiento político occidental, la definición de "pueblo" es, desde sus
orígenes, muy compleja, equívoca y polémica:
Algunos hombres dicen que pueblo se llama a la gente menuda, así como menestrales y labradores, mas esto no es así, y antiguamente en Babilonia y en Troya, que fueron lugares muy señalados y ordenaron todas las cosas con razón y
pusieron nombre a cada una según convenía, pueblo llamaron al ayuntamiento de todos los hombres comunalmente: de los mayores, menores y de los medianos, pues todos estos son menester y no se pueden excusar, porque se han de
ayudar unos a otros para poder bien vivir y ser guardados y mantenidos.
Siete Partidas, Partida Segunda, Título 10, Ley 1. Alfonso X el Sabio, Corona de Castilla, 1265.

Tal definición se basa, como ese propio texto sugiere, en la tradición literaria de la civilización
judeocristiana y grecorromana (Biblia, Ilíada); más propiamente, en conceptos políticos de la antigüedad
clásica como el desarrollado por Marco Tulio Cicerón (siglo I a. C.), Macrobio (siglo IV d. C.) y Agustín de
Hipona (siglo V d. C.): que definen "pueblo" (populus) como "la asociación basada en el consentimiento del derecho
y en la comunidad de intereses".7 Sin embargo, incluso en aquella época (la de la República y el Imperio romano),
se hacía un doble uso del término, tal como se reflejaba en la expresión SENATVS POPVLVSQVE ROMANVS (SPQR,
"el Senado y el Pueblo Romano") con la que se designaba al Estado romano a través de los dos cuerpos sociales y
políticos que lo constituían: los patricios y los plebeyos; sólo los primeros formaban parte del Senado romano,
mientras que ambas categorías constituían la totalidad del "Pueblo", cuya expresión política eran las asambleas
populares o comicios.8 Etimológicamente populus (de la misma raíz que puber y pubis) se identificaría con la
juventud de los que llegan a la edad de usar las armas, por oposición a senex ("viejo", los senadores).9 También en
la época clásica griega el término demos tenía un doble significado, como estatus cívico y como categoría social.10
La continuidad de la influencia de las instituciones políticas y del Derecho romano y medieval permanece en las
concepciones socio-legales actuales.
Una identificación étnica (racial o cultural) del término "pueblo" se da sobre todo en expresiones como "pueblos
primitivos", "pueblos indígenas" de la actualidad, o "pueblos antiguos" de épocas históricas pasadas. Muy frecuente
es también el uso identitario, movilizador y de pertenencia sentimental (en expresiones como los lemas "el pueblo
unido jamás será vencido" o un sol poble –"un solo pueblo"–).11
En cambio, el concepto de "pueblo" en la configuración política de las modernas naciones-Estado, y sobre todo en
las naciones de ciudadanos contemporáneas (muy plurales y heterogéneas en su composición demográfica, social,
antropológica, y cultural, y que incluso ponen en valor esas diferencias), corresponde a un término propio
del derecho constitucional:
“La lengua es del pueblo soberano, que hace y
deshace, no de los filólogos ni los académicos",
afirma García de la Concha
El director del Instituto Cervantes presenta “Cocodrilos en el diccionario.
Hacia dónde camina el español” junto con el autor del libro, Julio Borrego
1 de diciembre de 2016
“La lengua no es de los filólogos ni de los académicos, sino del pueblo soberano,
que hace y deshace”, afirmó el director del Instituto Cervantes, Víctor García de
la Concha. El pueblo es el dueño de la lengua y el uso es el que manda: si los
hablantes deciden cómo decir una palabra, ese uso se convierte en “el arbitrio, el
derecho y la norma”.
Esta es la filosofía que subyace en el libro Cocodrilos en el diccionario. Hacia
dónde camina el español, que el Instituto Cervantes y la editorial Espasa
presentaron hoy a los medios informativos. Dirigida por Julio Borrego Nieto,
catedrático de Lengua Española de la Universidad de Salamanca, la publicación
describe los principales cambios que están sucediendo ahora mismo en nuestra
lengua y las variantes que luchan por hacerse un hueco en la norma actual.
¿Por qué se dice cocodrilo y no “crocodilo”, que sería la evolución lógica de la
palabra latina “crocodilum”? Ocurrió que alguien cambió la letra “r de la primera a
la tercera sílaba, el cambio hizo fortuna entre los hablantes prestigiosos y acabó
por aceptarse en el uso general. Por eso hay cocodrilos en el diccionario, como
reza el título del libro. Pero no hay cocretas ni muciégalos (palabra que se
correspondería mejor con el origen etimológico de murciélagos). En definitiva,
errores del pasado son la norma del presente.
Con un estilo ágil y desenfadado y con muchos ejemplos reales, el libro desgrana
cómo fenómenos que al principio eran incorrectos al final se convierten en
correctos. El autor lo resume así: “Explicamos cuál es el uso adecuado según la
norma, pero examinamos las razones por las que otras opciones podrían haber
triunfado”.
No es correcto decir “pienso de que”, ni “dijistes”, ni “onceava copa” –expresiones
“incultas” bastante frecuentes– pero podrían haber sido admitidas. Incluso tal vez
lleguen a serlo, afirmaba Julio Borrego. El autor arriesga a veces en el libro un
pronóstico sobre la norma que se impondrá, siempre teniendo en cuenta que lo
“correcto” es un juicio social y, por tanto, cambiante.
A lo largo de sus 431 páginas, analiza cómo se habla y traza una radiografía del
español, especialmente en España, el que utiliza y mejor conoce, aunque no se
olvida del español de América.
El catedrático ha dirigido el libro con el apoyo de “un grupo de locos sabios y
friquis entusiasmados por la gramática”: Lorena Domínguez García, Rebeca
Delgado Fernández, Álvaro Recio Diego y Carmela Tomé Cornejo, todos ellos
también de la Universidad de Salamanca.
Para Víctor García de la Concha, “hay muchos libros de corrección lingüística; se
han publicado montones de ellos, pero ninguno como este”. Cocodrilos en el
diccionario no copia ni se parece a otros libros de español correcto por varias
razones. Entre ellas, que lo ha escrito “un sabio del pueblo, filólogo y especialista
en norma y descripción”. Además, la obra tiene gran rigor lingüístico, y su gracia
narrativa hace que se lea como una novela.
“El español se viste de tú”
A la pregunta de hacia dónde camina el español, el director del Instituto
Cervantes contesta que se homogeniza porque “se están superando las clases
sociales”. “El español se viste de tú”, sentencia, sin ocultar su asombro por la
paulatina desaparición del “usted”. Esa “igualación” en la forma de hablar se
evidencia también en que “las chicas dicen las mismas palabrotas que los chicos”.
No es fácil prever hacia dónde irá nuestro idioma, afirma García de la Concha,
pero se pueden señalar fenómenos como estos.
También en clave irónica, Julio Borrego expone la aparición de un nuevo lenguaje
al que denomina el sinergio. Es el que se usa en informes, memorias y
documentos, “de sintaxis ampulosa y enrevesada y de contenido vacuo”: no dice
nada pero parece decir mucho.
Ambos coinciden en que “lo breve triunfa”, como demuestran el uso generalizado
de Twitter o el auge de los microrrelatos (que conviven con novelas de mil
páginas). No creen que las redes sociales destrocen el lenguaje. Bien al contrario,
Julio Borrego cree que han conseguido que la gente lea y escriba, aunque sea en
versión abreviada y con faltas de ortografía.
Además, crece el interés por el uso correcto del idioma, como demuestran los 78
millones de consultas que recibe cada mes la Real Academia Española en relación
con el Diccionario de la Lengua Española (DLE).
En la presentación del libro, la directora general de Espasa, Ana Rosa Semprún,
agradeció al Instituto Cervantes la colaboración para publicar libros divulgativos
relacionados con el idioma y que siempre se convierten en superventas, como el
anterior, “La maravillosa historia del español”. Semprún confió en tener listo
dentro de un año un nuevo título de la colección “al menos tan bueno como este”.
Arturo Uslar Pietri
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Arturo Uslar Pietri


Embajador Delegado Permanente de Venezuela ante la UNESCO

7 de septiembre de 1975-7 de septiembre de 1979

Presidente Carlos Andrés Pérez

Predecesor Espíritu Santos Mendoza

Sucesor Alfredo Tarre Murzi

Senador de Venezuela

por el Distrito Federal

5 de noviembre de 1964-5 de enero de 1974

5 de noviembre de 1958-5 de enero de 1963


Ministro de Relaciones Interiores de Venezuela

14 de julio de 1945-18 de octubre de 1945

Presidente Isaías Medina Angarita

Predecesor José Nicomedes Rivas

Sucesor Valmore Rodríguez

Ministro de Hacienda de Venezuela

5 de mayo de 1943-16 de noviembre de 1943

Presidente Isaías Medina Angarita

Predecesor Alfredo Machado Hernández

Sucesor Rodolfo Rojas

Secretario de la Presidencia de los Estados Unidos de Venezuela

5 de mayo de 1941-4 de mayo de 1943

Presidente Isaías Medina Angarita

Predecesor Alfonso Mejía

Sucesor Ángel Biaggini

17 de noviembre de 1943-13 de julio de 1945

Presidente Isaías Medina Angarita

Predecesor Ángel Biaggini

Sucesor Pedro Sotillo


Ministro de Educación Nacional de Venezuela

19 de julio de 1939-4 de mayo de 1941

Presidente Eleazar López Contreras

Predecesor Enrique Tejera Guevara

Sucesor Alejandro Fuenmayor

Información personal

Nombre de
Arturo Uslar Pietri1
nacimiento

Nacimiento 16 de mayo de 1906

Caracas,

Venezuela

Fallecimiento 26 de febrero de 2001 (94 años)

Caracas,

Venezuela

Causa de la
Infarto de miocardio
muerte

Nacionalidad Venezolana

Lengua
Español
materna

Partido Partido Democrático Venezolano (1941-1945)

político Frente Nacional Democrático (1964-1973)

Familia

Cónyuge Isabel Braun

Educación

Educado en Universidad Central de Venezuela

Información profesional

Ocupación abogado
humanista

periodista

productor de televisión

diplomático

político

Empleador
 El Nacional

 Universidad Central de Venezuela

Miembro de Academia Venezolana de la Lengua

 Academia Nacional de la Historia de Venezuela

Firma

[editar datos en Wikidata]

Arturo Uslar Pietri1OL (Caracas, 16 de mayo de 1906 - Caracas, 26 de febrero de 2001), fue
un polímata: abogado, periodista, escritor, productor de televisión y político venezolano.234En su país ha sido
considerado como uno de los intelectuales más importantes del siglo XX.4

Índice

 1Biografía
o 1.1Infancia y juventud
o 1.2Etapa universitaria
o 1.3Comienzo de su carrera literaria
o 1.4Vida política
o 1.5Muerte

 2Uslar Pietri y el petróleo

 3Premios destacados

 4Condecoraciones y distinciones

 5Obras
o 5.1Novelas
o 5.2Cuentos
o 5.3Ensayos
o 5.4Libros de viajes
o 5.5Poesía
o 5.6Teatro

 6Referencias

 7Literatura

 8Enlaces externos

Biografía[editar]
Infancia y juventud[editar]
Arturo Uslar Pietri nació en Caracas en una casa situada en la avenida Este número 2, entre Romualda y
Manduca.56Fue hijo de Arturo Uslar Santamaría y de Helena Pietri Paúl de Uslar,786hija del doctor y general Juan
Pietri Pietri.8Entre sus antepasados se incluye a Johann von Uslar,1un oficial alemán que luchó en la batalla de
Waterloo y por la independencia de Venezuela,6al general Carlos Soublette9y a Juan Pietri Pietri.89
Los primeros años de Uslar Pietri transcurrieron en Caracas, donde cursó estudios en una escuela de primeras
letras ―la Escuela Unitaria de Alejandro Alvarado―10y luego en el colegio de los padres franceses ―ubicado en la
esquina Mijares―.10En agosto de 1916, la familia Uslar Pietri se instala en Cagua por pocos meses, su padre había
sido nombrado jefe civil, y luego se trasladan a Maracay,10ciudad de residencia del general Juan Vicente
Gómez desde 1913, lo cual la hacía centro del poder político-militar de entonces. El propio Uslar comentó al
respecto:
Era imposible no verlo. No recuerdo exactamente la primera vez que llegué a atisbarlo. Pero todos sabíamos que él salía dos veces al día. Un paseo por la mañana y otro a las cinco de la tarde. Atravesando caminos polvorientos. Visitando
potreros. Su presencia resultaba inevitable. En un automóvil de turismo, con capota de lona. A menos de 40 kilómetros por hora. Sin escoltas ni motocicletas. Ni parafernalia. Seguido solo por un carro donde estaban sus edecanes.11

En Maracay culmina sus estudios primarios en el Colegio Federal Felipe Guevara Rojas (1919) y cursa la mayor
parte de la secundaria en el Colegio Federal de Varones, salvo una interrupción en 1921 cuando es inscrito en el
Colegio de los Salesianos en Valencia y en 1923 cuando cursa su último año de secundaria en el Liceo San José
de Los Teques.
Etapa universitaria[editar]
En junio de 1923 aparece su primer cuento, El silencio del desierto en la revista Billiken y en octubre retorna a
Caracas a cursar Derecho, única alternativa para quienes tenían vocación humanística o literaria, en la Escuela de
Ciencias Políticas de la Universidad Central de Venezuela. Como otros jóvenes provenientes de la provincia, vive
en pensiones durante los primeros años de estudios. En enero de 1924, la universidad expide su título de bachiller
en Filosofía tras la presentación de la tesis titulada Todo es subjetividad .
Sus años universitarios son de intensa actividad: forma parte del Centro de Estudiantes de Derecho y de la
Federación de Estudiantes de Venezuela, para la cual trabaja como bibliotecario (1925), dicta su primera
conferencia titulada Ideas sobre una morfología de la historia del Derecho (1925) y publica cuentos en la revista La
Universidad (1927); conoce a algunos de los futuros participantes de los acontecimientos estudiantiles de 1928;
trabaja como escribiente en el Juzgado de Primera Instancia en lo Civil del Distrito Federal (1926-1929) y
desempeña el mismo oficio esporádicamente en el Congreso Nacional. Como muchos jóvenes de su generación,
entra en contacto con nuevos autores, corrientes literarias y de pensamiento, a través de la Gaceta Literaria y la
Revista de Occidente. Asiste a diversas peñas, medio por excelencia de circulación de ideas, de comunión de
aspiraciones, de contacto entre nuevas y anteriores generaciones. Mientras que en la tipografía Vargas -editora de
la prestigiosa revista Elite- se reúne con la nueva generación literaria, los vanguardistas.
Comienzo de su carrera literaria[editar]
En 1930 se producen dos acontecimientos que marcan la historia literaria y política venezolanas. En el primero,
Uslar Pietri juega un papel de primer orden: el 5 de enero de ese año se publica el primer y único número de la
revista Válvula, en la cual si bien participan 29 colaboradores Uslar escribe cuatro de los textos incluidos entre los
cuales el editorial Somos y el artículo Forma y Vanguardia, considerados como las piezas programáticas del
movimiento vanguardista; y en septiembre publica su primer libro de cuentos, Barrabás y otros relatos. Los
especialistas coinciden en afirmar que ambas publicaciones constituyen un punto demarcatorio en la literatura
venezolana. El 29 de julio de 1929, recibe el título de Doctor en Ciencias Políticas de la Universidad Central, tras
presentar una tesis titulada El principio de la no imposición de la nacionalidad de origen y el 6 de agosto el de
abogado, otorgado por la Corte Suprema del Distrito Federal.
En 1931 publicó su primera novela, Las lanzas coloradas ―relato histórico situado durante la independencia de
Venezuela―. La obra fue muy bien acogida y supuso el comienzo de una fructífera carrera.
En 1948, Arturo Uslar Pietri consideraba el cuento venezolano dominado por «una adivinación poética de la realidad, un realismo mágico».12En su ensayo Letras y hombres de Venezuela aplicó la expresión «realismo mágico» a la literatura de
Latinoamérica.13

Vida política[editar]
En 1936, Uslar Pietri se volvió muy activo en el debate político con la muerte del dictador Juan Vicente Gómez. En
1939, con 33 años, se casó con Isabel Braun Kerdel, con la que tuvo dos hijos, Arturo y Federico Uslar Braun. Ese
mismo año, se convirtió en Ministro de Educación. Fundó el Partido Democrático Venezolano y fue diputado del
Congreso a partir de 1944. En 1945 fue nombrado Ministro de Relaciones Interiores por el presidente Isaías
Medina Angarita.
El golpe de Estado del 18 de octubre de 1945 lo obligó a abandonar el país y mudarse a Nueva York. Durante su
permanencia en Nueva York dio clases en la Universidad de Columbia. Cinco años después volvió a Venezuela.
Entre 1950 y 1958 trabajó en la agencia de publicidad ARS junto a Alejo Carpentier y como profesor de literatura en
la Universidad Central de Venezuela. Fue electo en 1958 senador por el Distrito Federal en las listas de Unión
Republicana Democrática, como candidato independiente. En esta etapa de la política venezolana se puede notar
como, Arturo Uslar Pietri marcó distancia desde su juventud con las ideologías socialdemócrata, marxista y
socialcristiana en Venezuela. Si algo se puede comprobar, es que el personaje en cuestión se negó a militar en los
partidos AD, Copei y PCV, situándose dentro de un espacio conservador y liberal secular, plataforma que se
observa con mayor nitidez en el marco de su candidatura presidencial en el año 1963.14 En 1963, fue candidato por
el partido Comité Independiente Pro Frente Nacional (CIPFN), para la presidencia de Venezuela, pero fue
derrotado por Raúl Leoni.
Después de su derrota, siguió activo como senador. En mayo de 1964, en un contexto político agitado, propone al
presidente electo Raúl Leoni la formación de un gobierno de Amplia Base, del cual el Frente Nacional
Democrático (FND) forma parte hasta marzo de 1966 cuando se retira por divergencias en la conducción de las
políticas del gobierno. En los comicios de 1968, junto con Wolfgang Larrazabal del FDP y el Movimiento Electoral
Nacional Independiente (MENI), Uslar apoyó la nueva empresa política de Jóvito Villalba de URD, el llamado
Frente de la Victoria, cuyo candidato presidencial fue Miguel Ángel Burelli Rivas que terminó perdiendo con Rafael
Caldera de Copei. Uslar renuncia a la secretaria general del FND y se fue distanciando poco a poco de la vida
política.
Se convirtió en director del diario El Nacional desde 1969 hasta 1974, año en que se trasladó a París como
embajador venezolano en la Unesco. Cuando volvió en 1979, se concentró en trabajar en sus escritos y en la
educación, dejando la política activa.
Uslar Pietri fue una figura muy familiar de la televisión debido al programa televisivo semanal llamado Valores
humanos, enfocado en la Historia y las Artes que comenzó a emitirse el 25 de noviembre de 1953 en Radio
Caracas Televisión (RCTV). En Venevisión produce Raíces y Cuéntame a Venezuela sobre el devenir histórico del
país. En el año 1983 retoma su programa Valores Humanos, pero esta vez producido por Venezolana de
Televisión y transmitido por este último canal y la Televisora Nacional.
Muerte[editar]
Uslar Pietri murió debido al Infarto agudo de miocardio en su casa del sector de La Florida,15 Caracas, el 26 de
febrero del año 2001 a los 94 años de edad.16
Fue cercano a Hugo Chávez antes de que este llegase al poder pero progresivamente comenzó a alertar sobre el
rumbo que llevaba su país puesto que era de ideas socialistas, e hizo oposición al gobierno de Chávez. Este último
lamentaría públicamente la muerte de Uslar Pietri.17
Uslar Pietri escribió durante toda su vida sobre el desarrollo político de su país. Desde las páginas de los diarios
nacionales fue un duro crítico, en especial desde su conocida columna El Pizarrón (del periódico El Nacional), la
cual dejó de escribir en 1998.
Uslar Pietri poseía, junto a su vecino de la Florida, el escritor Pascual Venegas Filardo, una de las bibliotecas
personales más extensas de Venezuela. Dicha biblioteca fue donada a la Universidad Metropolitana de Caracas.18
El hecho de pertenecer a cuatro Academias Nacionales de manera simultánea, es un rarísimo caso de erudición,
solamente igualado en la historia venezolana por Blas Bruni Celli.

Uslar Pietri y el petróleo[editar]


El 14 de julio de 1936 publicó en el diario Ahora un artículo titulado «Sembrar el petróleo».1920212223
En este artículo exponía la creciente dependencia de Venezuela del petróleo y propuso que había que salir de ese
esquema.24Uslar Pietri declaró que había que utilizar el petróleo no para pagar más importaciones, sino para
buscar nuevas fuentes de ingreso para el país y crear fuentes de producción que contribuyesen a un desarrollo
sostenido.2425
En su artículo «El festín de Baltasar», Uslar Pietri menciona el episodio bíblico del festín del rey Baltasar,
cuando Daniel tiene que descifrar las palabras escritas en el muro del palacio. Uslar Pietri escribió:
Hasta que aquella mano misteriosa escribe en la pared la enigmática sentencia que anuncia la inevitable catástrofe y que empieza con la palabra «mene». Una palabra que las gentes del lago de Maracaibo conocen bien y saben descifrar.1926

En efecto, la palabra «mene» significaba «petróleo» en la lengua de los indígenas de esa zona tan rica en
yacimientos petrolíferos. Uslar escribió:
Ya nuestros precios no son el resultado de la oferta y de la demanda en los mercados mundiales. El precio del café o el de la carne o el del maíz no suben en Venezuela porque el juego de las fuerzas económicas así lo determinen, sino
porque los productores exigen el aumento y el Estado complaciente se los acuerda.1926

Más adelante escribió:


¿Hasta cuándo podrá durar este festín? Hasta que dure el auge de la explotación petrolera. El día en que ella disminuya o decaiga, si continuamos en las condiciones actuales, habrá sonado para Venezuela el momento de una de las más
pavorosas catástrofes económicas y sociales.1926

Su idea de «sembrar el petróleo» como fuente de ingreso de Venezuela fue difundida por el escritor en numerosas
ocasiones, exponiendo sus argumentos sobre la utilización racional de dicha fuente energética.
La Biblioteca Juan Pablo Pérez Alfonzo reúne obras que abordan dos conjuntos de temas y problemas, que aunque están íntimamente relacionados, se pueden separar para fines analíticos:
Por una parte, lectoras y lectores encontrarán textos que se refieren a la historia de las luchas en pro de alcanzar, como país, soberanía plena sobre nuestro recurso básico. Luchas que se iniciaron –de diversas formas, con
variados protagonistas y desde diversos ámbitos– al comienzo mismo de la explotación petrolera, pasando por el proyecto modernizador de Medina Angarita, las reiteradas traiciones y entregas del puntofijismo, hasta su
radicalización con la llegada de la Revolución Bolivariana, y en particular con la retoma de Pdvsa y la promulgación por parte del presidente Chávez de la Ley Orgánica de Hidrocarburos en 2006. También dentro de este
orden, se ofrecen publicaciones que estudian la histórica pugna de la OPEP contra las transnacionales del petróleo y los intereses imperiales; los debates y problemas que ha planteado y seguirá planteando la propiedad
pública de los recursos del subsuelo; así como los peligros y amenazas que ha enfrentado, y de seguro seguirá enfrentando, la soberanía petrolera.
Por otra parte, la biblioteca agrupa textos que abordan la cuestión, actual y urgente, de la reconfiguración de nuestra economía para romper la dependencia con el petróleo y usar los ingresos provenientes de su explotación y
comercialización en un desarrollo nacional que respete la ecología y el bienestar de nuestro pueblo. Se trata de contribuir, desde el ámbito editorial, a la necesaria superación tanto del llamado rentismo como de la cultura del
petróleo, para lo cual es de suma importancia tener presente el problema del origen y destino del ingreso petrolero, es decir, cómo se capta tal ingreso y cómo se distribuye de manera productiva, equitativa y socialista.

Petróleo en Venezuela, una historia


lfi4022016320834ISBN (impreso): 978-980-14-1924-2Depósito legal (impreso) : lf40220169001320

Autor: Edwin Lieuwen


Colección: Biblioteca Juan Pablo Pérez Alfonzo
Materia: Ciencias Sociales

"Como indica el título, esta es una historia general del petróleo de Venezuela. He enfocado, deliberadamente, este estudio sobre la industria dentro de la nación, aunque en él se tengan en cuenta, asimismo, los
acontecimientos internacionales relacionados con Venezuela. Dado que no existe un estudio completo sobre este tema, me he esforzado en escribir un esbozo de historia, más que un estudio exhaustivo de cualquiera de las
múltiples facetas de la cuestión. Ninguna disciplina histórica puede, evidentemente, monopolizar tema tan general. en mi estudio presto atención a todos los factores económicos, políticos y sociales."

Edwin Lieuwen
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Vigencia del nacionalismo petrolero


lfi4022016320614ISBN (impreso): 978-980-14-3473-3Depósito legal (impreso) : lf40220169001327

Autor: Carlos Mendoza Pottellá


Colección: Biblioteca Juan Pablo Pérez Alfonzo
Materia: Ciencias Sociales

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Conspiración contra la OPEP
DC2018000715

Autor: Rosalía Villegas


Colección: Biblioteca Juan Pablo Pérez Alfonzo
Serie: Era petrolera
Materia: Ciencias Sociales

“Este libro es en alguna medida una historia de la OPEP, pero sobre todo es una pintura a un tiempo concisa y brillante de los trucos empleados por las agencias internacionales de noticias para deformar el rostro de la OPEP.
No se ha deformado mediante el ataque frontal, no eran ingenuos ni honestos quienes adelantaron tal labor (y adelantan), ha sido por el contrario un tejer de astucia y omisión, de voces que se fingen autorizadas, que
aparentan ver las dos caras de la moneda para al final terminar descubriendo lo que desde el principio querían descubrir.

Es este un libro denso, aporta en sus relativamente pocas páginas abundantes y útiles informaciones. Es (hasta donde se sabe) el único estudio existente en Venezuela sobre el específico tema de la comunicación de la
Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP).

En un plano especializado, el texto aborda el proyecto de la Opecna, más exactamente lo desempolva, porque existió sin lograr llenar su encargo de regar por el mundo la verdad OPEP. La principal industria del mundo no
tiene voz y Villegas examina las causas de esta omisión, su extenso contexto y lanza una advertencia.”

Gerónimo Pérez Rescaniere

Mención de honor
Premio Libertador al Pensamiento Crítico 2012,

Premio Municipal de Literatura Gustavo Machado


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La cultura del petróleo


DC2018000085ISBN (impreso): 978-980-14-3471-9Depósito legal (impreso) : lf40220169001307

Autor: Rodolfo Quintero


Colección: Biblioteca Juan Pablo Pérez Alfonzo
Materia: Ciencias Sociales

"El libro de Rodolfo Quintero, La cultura del petróleo, editado por primera vez en 1968, fue un trabajo pionero por ser el primero que trataba de forma sistemática y académica la problemática cultural generada en nuestro
país por la explotación petrolera, en particular, en aquellos tiempos en que la industria estuvo controlada por grandes compañías transnacionales. En general, esta obra presenta un doble interés, por su carácter pionero,
anteriormente señalado, y al mismo tiempo porque su autor había sido un testigo y protagonista de primera línea en relación al tema que trataba. Lo anterior es lo que le otorga a esta obra un carácter de lectura obligada para
quien pretenda sumergirse en el estudio de los cambios sociales operados en la sociedad venezolana a partir de la presencia de la explotación petrolera."

Enrique Nóbrega

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La renta petrolera y los latifundistas durante el gomecismo
lfi4022016320613ISBN (impreso): 978-980-14-2278-5Depósito legal (impreso) : lf40220169001311

Autor: Humberto Trómpiz Valles


Colección: Biblioteca Juan Pablo Pérez Alfonzo
Materia: Ciencias Sociales

"La historiografía sobre el petróleo venezolano es cuantitativamente escasa. Hasta ahora se han ocupado de ella, en su mayoría, profesionales de otras disciplinas científicas y pocos los historiadores profesionales. Resulta
paradójico que un país como el nuestro, montado sobre un barril de petróleo desde hace cien años, hay puesto tan poco interés heurístico en la dimensión histórico-económica de la cuestión petrolera nacional. Sobre esta
materia hemos ahondado en cuanto a la economía política de los hidrocarburos pero no así en el devenir histórico de la actividad petrolera criolla. Por otra parte, el conocimiento elaborado sobre el tema en cuestión ha llegado
de manera muy restringida a la colectividad venezolana. Son muy pocos los venezolanos del tiempo presente que tienen una idea científica sobre nuestro pasado petrolero y sobre la economía política que dio sustancia a este
acontecer."

Humberto Trómpiz Valles


Autor: Humberto Trómpiz Valles
Colección: Biblioteca Juan Pablo Pérez Alfonzo
Materia: Ciencias Sociales
Año de publicación: 1.a edición, 2016 (digital)
Número de páginas: 288
ISBN: 9789801433798
Depósito legal: lfi4022016320613
ISBN (impreso): 978-980-14-2278-5
Depósito legal (impreso): lf40220169001311

"La historiografía sobre el petróleo venezolano es cuantitativamente escasa. Hasta ahora se han ocupado de ella, en su mayoría, profesionales de otras disciplinas científicas y
pocos los historiadores profesionales. Resulta paradójico que un país como el nuestro, montado sobre un barril de petróleo desde hace cien años, hay puesto tan poco interés
heurístico en la dimensión histórico-económica de la cuestión petrolera nacional. Sobre esta materia hemos ahondado en cuanto a la economía política de los hidrocarburos pero no
así en el devenir histórico de la actividad petrolera criolla. Por otra parte, el conocimiento elaborado sobre el tema en cuestión ha llegado de manera muy restringida a la
colectividad venezolana. Son muy pocos los venezolanos del tiempo presente que tienen una idea científica sobre nuestro pasado petrolero y sobre la economía política que dio
sustancia a este acontecer."

Humberto Trómpiz Valles

RESEÑA DEL LIBRO


El libro es una contribución al conocimiento histórico de la consolidación de la propiedad nacional-estatal del petróleo y de la disputa por apropiarse de los beneficios que se derivaran de ella. Sustentada en

la investigación documental, el análisis lógico cualitativo de fuentes primarias y la epistemología marxista, la investigación describe, analiza e interpreta las posiciones del Estado venezolano, del capital

transnacional, de la oligarquía comercial-financiera y de los latifundistas criollos en la disputa por los beneficios que arrojaba la naciente explotación petrolera durante el gomecismo. Para esto describe el

contexto externo en el que tuvo lugar la mencionada disputa destacando la influencia de los poderes foráneos en ella; analiza las características de la economía y sociedad venezolanas en las dos primeras

décadas del siglo XX, momento en que el capital extranjero se introduce en nuestro territorio; evalúa, desde un punto de vista crítico, los aportes teóricos y empíricos que hasta el momento había realizado la
historiografía venezolana a la temática, y por último, reconstruye las causas que determinaron la resultante derrota de las aspiraciones latifundistas a convertirse en las principales beneficiarias de la propiedad

nacional del subsuelo.

El motivo
del petróleo en la novela
venezolana
José Amador Rojas
SaavedraUniversidad de Los Andes,
Mérida-VenezuelaFacultad de
Ciencias Económicas y
Sociales(FACES)Licenciado en
Letras, mención lengua yliteratura
hispanoamericana y venezolana, de
laUniversidad de Los Andes,
Mérida-Venezuela.Magíster
Scientiae en Literatura
Iberoamericanadel Instituto de
Investigaciones Literarias
―Gonzalo Picón Febres‖ de la misma
Universidad. Doctor en Lingüística
conespecialidad en Semiótica de la
(Universidad deLos Andes.
Actualmente es profesor en el
Áreade socio-humanística
(Lenguaje) de la Facultadde
Ciencias Económicas y Sociales
(FACES).Correo
electrónico: jrojassvdra@gmail.co
m ORCID ID:orcid.org/0000-0002-
3792-0383
Resumen
Luego de una ardua
investigación bibliográfica, este
artículo es un
balance
de las novelas publicadas en
Venezuela que tienen como
motivo
el petróleo, tema monumental,
recurrente,con una fuerte
constitución social, relevancia y
cierta autonomía como objeto de
estudio.
El petróleo: objeto semiotizado y
construido, es un aspecto compo
nedor de la
cultura
y el
discurso
de los venezolanos.
Mene,
que para unos ha dado origen a
la
tesis perversa,
hasido identificado como el
causante de nuestros males
pasados, presentes y
futuros,responsable de todas
nuestras desgracias como
pueblo, destructor de una
sociedad inocentey pura,
elemento permisivo de
corrupciones, depravaciones,
inmoralidades y
desenfrenos.Para otros, el
hidrocarburo

nos metió en la modernidad,


mucho le debemos a él. Nos dio
unsiglo XX de paz y progreso,
además nos vinculó con una
cultura moderna, con alta

125
Cambios y Permanencias,
ISSN 2027-5528, Vol. 8 No.
2, julio-diciembre de 2017, pp. 124-
179

tecnología.
Oro negro
que por efecto de la
intervención de nuestros
escritores, adquiere plenamente
su dimensión espiritual y se
convierte en expresión del
decoro y la dignidad deuna
escritura que se adentra en lo
fundamental del paisaje
venezolano, del
sentir
de lanación, en la expresión de
un pueblo, en
motivo
literario. En el quehacer literario
y artísticode los escritores
venezolanos, el petróleo y su
equipamiento adquiere un
carácter particularque los
enunciadores generales dotan de
una personal y particular
simbología. En efecto,estos
escritores se adueñan de las
torres, los balancines, los
barriles y la milenaria
brea,construyen una narrativa
que trasciende los límites del
objeto particular e intentan
expresary mostrar los cambios
sociales, económicos, políticos y
culturales surgidos en Venezuela
araíz de su implantación como
sistema económico primordial,
denotándolo como un
motivo
literario impregnado de
símbolos
y
significaciones
. Las petronarrativas
venezolanasconstituyen una
versión particular y distintiva
que muestran las diversas
dimensiones de lahistoria
moderna del país.
Palabras clave:
Petróleo, mene, novela
venezolana,
motivo
literario
The motive for oil in the venezuelan
novelAbstract
After an arduous bibliographical
research, this article is a
balance
of the novels publishedin
Venezuela that have petroleum
motive
, a monumental theme, recurrent,
with a strongsocial constitution,
relevance and certain autonomy
as object of study. The
petroleum:semiotized object and
constructed, it is a composing
aspect of the culture and the
speech ofthe venezuelans.
Mene
, which for some has given rise
to the
perverse thesis
, has beenidentified as the cause
of our past, present and future
ills, responsible for all
ourmisfortunes as a people,
destroyer of an innocent and
pure society, permissive element
of
126
Cambios y Permanencias,
ISSN 2027-5528, Vol. 8 No.
2, julio-diciembre de 2017, pp. 124-
179

corruptions, depravations,
immoralities and desires. For
others, hydrocarbons got us
intomodernity, we owe much to
it. It gave us a twentieth century
of peace and progress, alsolinked
us with a modern culture, with
high technology.
Black gold
that, thanks to theintervention of
our writers, fully acquires its
spiritual dimension and becomes
an expressionof the decorum and
the dignity of a writing that goes
deep into the venezuelan
landscape,the
feeling
of the nation, the expression of a
town, in
literary motif.
In the literary andartistic work
of the venezuelan writers,
oil
and its equipment acquires a
particular characterthat the
general enunciators endow with
a personal and particular
symbology. Indeed, thesewriters
take over the towers, the rockers,
the barrels and the millenary
pitch, construct anarrative that
transcends the limits of the
particular object and tries to
express and show thesocial,
economic, political and cultural
changes that have arisen in
Venezuela at the root ofits
implantation as primordial
economic system, denoting it as
a literary
motif
impregnatedwith
symbols
and
meanings
. The venezuelan petronarratives
constitute a particular
anddistinctive version that show
the diverse dimensions of the
modern history of the country.
Keywords:
Oil, mene, venezuelan novel,
literary motif.
Introducción: El
motivo
del petróleo.
Aceite de roca, azeite de
petrolio, alquitrán, asfalto,
betumen, betún,
chapote,chachapote, chapatote,
chapapote [del náhuatl
chapopotli
, corrupción de
tzaucpopochtli
,Dios de los senderos,
compuesto de
tzacutli
(engrudo) y
popochtli
(perfume)], pez, brea, pichi,
galipote, estercus demonis,
excremento del
demonio, estiércol del
diablo, mierda deldiablo, lacus
asfaltibus, malta, mene, mumiya,
nafta, naphtha, neft, oro líquido,
oro
negro, petróleo dorado, petróleo-
arma, petróleo-símbolo, petro-
oil, petro-
oleum, pisafalto, pixmontana, cr
udo o simplemente petróleo, son
nombres que, desde la antigüeda
d, elhombre ha utilizado para
hacer mención de este mineral.
Nombres que, para decirlo
en palabras de Julia
Elena Rial, tienen la capacidad d
e ser ópticamente activos y
anuncian la
Las manifestaciones de la literatura en Venezuela a principio del siglo XX
Publicado el julio 1, 2013por oggisioggino

Panorama histórico. Venezuela entra en el siglo XX como una nación con su


identidad bien formada; su territorio, su cultura, sus costumbres la definen y la
diferencian de los otros países vecinos.

Cipriano Castro

El siglo inicia con una cierta estabilidad política, debido a la larga dictadura gomecista:
después de las repetidas luchas del siglo anterior, en 1899, la
“Revolución Liberal Restauradora” lleva al poder Cipriano Castro, Presidente
Constitucional de Venezuela hasta 1908, cuando, por una enfermedad, viaja a Europa para
someterse a una operación y esta situación es aprovechada por su amigo y compañero de
armas Juan Vicente Gómez que, con un golpe de estado se apodera del gobierno del
país.
Gómez se mantendrá en el poder, de una u otra forma, desde el 19 de diciembre de 1908
hasta el día de su muerte el 17 de diciembre de 1935, alternándose en la presidencia de
Venezuela con Márquez Bustillos y Pérez, para siempre mantener una fachada de
constitucionalidad y democracia.

Juan Vicente Gomez

En esta época ocurren grandes cambio en Venezuela: se acaba definitivamente el


caudillismo y la economía, esencialmente agrícola y basada en el latifundio que se había
visto afectada por las luchas pasadas, atraviesa una profunda crisis (tarde o temprano,
todas las economías agrícolas americanas, basadas en monocultivos como café, cacao,
tabaco, la tendrán). En su periodo presidencial, Castro enfrenta problemas económicos,
por no poder pagar las deudas contraídas con Alemania e Inglaterra (Bloqueo naval
a Venezuela 1902-1903) y después de esto seguirán otras reivindicaciones extranjeras,
pero con él surge también la época de la explotación petrolera que cambiará
definitivamente el modelo económico del país. Castro otorgó las primeras concesiones
para la explotación petrolera a grupos extranjeros y su política fue seguida por Gómez.REPORT THIS AD

Panorama cultural. Sigue la influencia del Modernismo, el movimiento literario que


empezó alrededor de 1880, que tiene como su mayor representante al
nicaragüense Rubén Darío (1867-1916); esta corriente literaria derivada de dos
movimientos franceses , el Parnasianismo y el Simbolismo, con esa generación de
poetas como Baudelaire, Verlaine y Rimbaud que dejó huellas en la formación de las
diferentes literaturas latinoamericanas. Definitivamente la Francia y París, a lo largo del
siglo XX, fueron el “centro estético ideal” para todos los artistas latinoamericanos.
A parte del Modernismo se desarrollará en tierras americanas el Criollismo: las
jóvenes naciones hispanoamericanas necesitan una literatura propia, desligada de la
española, donde se representen paisajes, costumbres e idiomas locales, como ya hecho con
el Costumbrismo del 800, pero con mayor profundidad y más atención a los problemas
reales de las nuevas naciones, para llegar a la novela regionalista, que en Venezuela
tendrá gran difusión a principio del siglo.
Géneros y temas. Los géneros que tienen una mayor producción al comienzo del siglo,
son la novela y el cuento; surge el ensayo histórico, político etc. que tendrá a lo largo
del siglo sus grandes cultores como Mariano Picón Salas (Mérida 1901-Caracas
1965), Arturo Uslar Pietri (Caracas 1906-2001) y el
mismo Rómulo Gallegos (Caracas 1884-1969); mientras que en la poesía hay pocas
producciones de relevo.
Los temas sobresalientes serán
 el paisaje, que en muchas obras cobra la fuerza de un personaje;
 la lucha del hombre para sobrevivir en este ambiente todavía salvaje y poderoso;
 la contraposición entre la civilización del hombre moderno y la barbarie.
Principales obras literarias y autores venezolanos
La literatura realista que en la Europa del 800 tuvo como representantes los grandes
escritores como los franceses Balzac y Flaubert, los rusos Tolstói, Dostoievski el
inglés Dickens influencia los novelistas hispanoamericanos de la primera parte del siglo
XX que toman a sus respectivos países, con sus realidades, como motivo de inspiración
literaria y como medio para la denuncia de los graves problemas locales. Surge así
la novela regionalista que plantea el problema del enfrentamiento entre el progreso y la
barbarie y la lucha del hombre contra la naturaleza salvaje de nuestro continente.
En Venezuela es “Doña Bárbara” (1929) de Rómulo Gallegos la obra más significativa
de este genero a la cual seguirán “Cantaclaro”(1934) y “Canaima”(1935). Ya en
1925 Gallegos con “La trepadora” hizo una análisis de la sociedad de la época planteando
también el problema del mestizaje y de la lucha de clase, pero es con “Doña Barbara” que
alcanza el éxito que hará de él, el más destacado autor de nuestra literatura (también
nuestro Presidente entre 1947 y 1948).
https://oggisioggino.wordpress.com/2017/02/12/la-trepadora-de-romulo-gallegos-resumen-analisis-personajes/
https://oggisioggino.wordpress.com/2017/03/25/dona-barbara-de-romulo-gallegos-resumen-analisis-personajes/

Otros autores son:


Manuel Díaz Rodríguez (1871-1927) que inaugura el siglo con la novela de corte
modernista “Ídolos rotos” (1901) relato profundamente pesimista sobre el aislamiento del
artista en un medio como aquello caraqueño de la época.
José Rafael Pocaterra (1889-1955): en su juventud, publica tres novelas que son
“Política feminista”, “Vidas oscuras” y “Tierra del sol amada”, pero su mejor producción
de estos años trascurridos en la lucha política, por la cual será encarcelado, son los
“Cuentos grotescos”y “Memorias de un venezolano de la decadencia”(1927) una crónica
alucinante de la vida de un venezolano en la época gomecista, entre cárcel y conspiración,
dolor y desesperanza.
Teresa de la Parra (París 1889- Madrid 1936) escritora de origen venezolana con
“Ifigenia” (1924) novela autobiográfica que traza un cuadro dela situación de la mujer en
la sociedad caraqueña y “Las memorias de Mamá Blanca”(1929) una serie de cuentos de
vida pasada, nostalgia de una época perdida ya para siempre. REPORT THIS AD

https://oggisioggino.wordpress.com/2015/05/16/teresa-de-la-parra-las-memorias-de-
mama-blanca/
Uno de los intelectuales más significativos de la literatura venezolana del siglo XX
fue Arturo Uslar Pietri , con su novela histórica “Las lanzas coloradas” (1931)
ambientada en la época de la guerra de independencia que ya se aleja definitivamente del
regionalismo imperante, abriendo el paso a las nuevas tendencias vanguardistas. Autor de
novelas y de cuentos, será uno de los ensayistas más activos del siglo XX.
En este panorama entre realismo, criollismo etc. destacan las obras de dos autores,
periodistas y diplomáticos, que en el momento no fueron muy valorados:
 Julio Garmendia ( El Tocuyo 1898-Caracas 1977) con “La tienda de muñecos”un
volumen que consta de ocho relatos breves, el primero de los cuales da nombre al libro
publicado en París en 1927; es considerada la primera manifestación del realismo
fantástico.
 Enrique Bernardo Núñez (Caracas 1895-1964) autor de “Cubagua” (1931) novela
histórica pero de corte moderno , donde se mezclan presente y pasado, lo que será una
de las características sobresalientes de la literatura hispano-americana de las décadas
sucesivas con autores como G. García Márquez y M. Vargas Llosa.
Como ya expuesto la producción lírica de la época no es muy relevante pero podemos
mencionar Alfredo Arvelo Larriva (Barinitas 1883- Madrid 1934) poeta, periodista y
activista político, por lo cual pasó muchos años entre cárcel y destierro, vivencia típica de
los intelectuales de la época gomecista.

Barinas Plaza de los poetas, Alfredo Arvelo Larriva

Según diferentes fuentes sus poesías eran sacadas de la cárcel, por los visitantes y
publicadas clandestinamente. Su poesía evoluciona del Modernismo como en
“Enjambre de rimas” (1906) al post-modernismo de “Sones y canciones” (1909).
*En su familia hay que recordar también la hermana menor Enriqueta Arvelo
Larriva fue una destacada poetisa en los años posteriores y su primo Alberto Arvelo
Torrealba con su obra “Florentino y el diablo” es considerado el último poeta
significativo del criollismo o nativismo local, pero esta es una producción de los años 50.
Andrés Eloy Blanco (1896-1955) representante de la “generación del 28”, en 1921
publica su primer libro “Tierras que me oyeron” y en 1923 recibe un premio internacional
de la Real Academia Española por su obra “Canto a España”, después seguirán los largos
años de cárcel antes de reanudar su actividad. Recientemente (noviembre del 2012)
el Consejo Municipal de Caracas declaró Patrimonio Histórico la obra literaria y
poética de Andrés Eloy Blanco.
Jerónimo Carrera Damas, presidente del PCV, resalta en esta ocasión, que: “Lo fundamental de su obra es
ese despertar (de las masas) que logró un gran sentido de lucha contra las dictaduras, las arbitrariedades y los gobiernos que poco tenían en cuenta al pueblo. Es difícil que
en Venezuela encontremos otro intelectual que haya tenido tanta significación como la que tuvo Andrés Eloy, porque siendo un estudioso era también un hombre con una gran
sensibilidad social y desde muy joven estuvo siempre del lado de lo que entonces llamábamos los humildes, es decir, la clase obrera, los trabajadores y el proletariado en general“.
Otras actividades artísticas del inicio del siglo XX en Venezuela.
En la pintura destaca la obra de Armando Reverón (1889-1954), en un primer tiempo ligado al impresionismo francés, evolucionará después hacia el arte abstracto y el simbolismo; sus
temas son el paisaje, especialmente la costa venezolana (Macuto) donde pasó gran parte de su vida y el desnudo femenino. Su trabajo, en los años 20, está caracterizado por dos etapas, el
periodo azul y el periodo blanco, a los cuales seguirá, más tarde el periodo sepia.

Paisaje de Armando Reverón

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Otro pintor de la época fue Tito Salas (1887-1974), destacado paisajista, pero siempre recordado como historiador de la época de la independencia, porque a él se deben las obras de las
escenas de vida de Simón Bolívar en la casa natal del Libertador a las cuales seguirán más tarde, los murales que decoran el Panteón Nacional.

Playón Punta Brisas, Macuto-Tito Salas

La escultura de la época tiene su máximo exponente en Francisco Narváez (1905-1982), que se abre a nuevas tendencias como el movimiento indigenista ornamental, fuertemente
étnico, y por eso capaz de definir el verdadero nacimiento de la escultura criolla, que hasta entonces se había caracterizados por producciones de tipo religioso (santos) o civil (próceres)
siempre en el ámbito del neoclasicismo o del romanticismo.

La fuente del Parque Carabobo en Caracas, obra de Francisco Narváez

A esta época pertenece la “Fuente del Parque Carabobo” en Caracas (1934) donde la escultura se caracteriza por su función arquitectónica ya que es ligada a los trabajos de remodelación de
la plaza

de los cuales estaba encargado el arquitecto Carlos Raúl Villanueva (Londres 1900-
Caracas 1975) que es considerado el primer arquitecto de la época moderna en el
panorama venezolano. En 1933 se inaugura en Maracay una de sus obras más
importantes, la “Plaza de toros Maestranza César Girón”

Maestranza César Girón- Maracay

que, desde 1994 es declarado “monumento histórico nacional” a la cual seguirán en los
años y gobiernos sucesivos otras importantes obras como la “Ciudad Universitaria” de
Caracas que es declarada “Patrimonio de la humanidad” por la Unesco desde el año
2000.
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Esta entrada fue publicada en Uncategorized y etiquetada Alfredo Arvelo Larriva, Arturo Uslar Pietri, castellano, Cipriano Castro, Enrique Bernardo Nuñez, José Rafael Pocaterra, Juan Vicente Gomez, Julio Garmendia, liceo, Manuel Díaz
Rodríguez, Mariano Picón Salas, Rómulo Gallegos, Teresa de la Parra, trabajo escolar, Venezuela. Guarda el enlace permanente.

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7 respuestas a Las manifestaciones de la literatura en Venezuela a principio del siglo XX

1. Eficiencia energetica dijo:


julio 15, 2013 en 6:15 am

Las manifestaciones de la literatura en Venezuela a principio del siglo XX | Oggisioggino’s Blog Os adrezco el compartir con todos nosotros toda esta practica información. Con estos
granitos de arena hacemos màs grande la montaña Internet. Enhorabuena por este post.
Responder

2. alojamiento web dijo:


julio 25, 2013 en 3:51 am

He leido Las manifestaciones de la literatura en Venezuela a principio del siglo XX | Oggisioggino’s Blog con mucho interes y me ha parecido interesente ademas de bien redactado. No
dejeis de cuidar este blog es bueno.
Responder

o oggisioggino dijo:
julio 25, 2013 en 5:37 am

Muchas gracias.
Responder

3. Jose Diaz dijo:


noviembre 17, 2016 en 2:33 pm

excelente exposición de las manifestaciones de la literatura en Venezuela muy explicito y conciso muchas gracias
Responder

4. Pingback: La trepadora de Rómulo Gallegos (resumen, análisis, personajes) | Oggisioggino's Blog

5. Franklin Cisneros dijo:


julio 7, 2018 en 11:14 pm

Franklin D. Cisneros O
Amplia y precisa el panorama información literaria/culural venezolana del pasado y presente siglo
Responder