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CLASE 1:

EL DERECHO A LA COMUNICACIÓN DE CHICOS Y CHICAS. UN NUEVO PARADIGMA.

En esta clase vamos a abordar el paradigma comunicacional que entiende a la comunicación


como un derecho humano fundamental y garantiza una serie de derechos para las audiencias de
la radio y la televisión, especialmente la niñez y la adolescencia, al promover su participación
como receptores críticos y como productores de sus propios mensajes.

La legislación actual sobre comunicación se enmarca en concebir a las personas como


productoras y receptoras de ideas, informaciones y opiniones, y la comunicación es comprendida
como un bien social. Además, en este marco, se deja atrás un modo tutelar de concebir a la niñez
y la adolescencia a la vez que se consagra un paradigma de la comunicación basado en los
derechos humanos.

En la clase haremos foco en las dos dimensiones que comprende el derecho a la comunicación:
una individual y otra colectiva. Por un lado, cada persona tiene derecho a poder decir
públicamente lo que piensa y quiere sin censuras ni prohibiciones, esto se conoce como libertad
de expresión. Y, al mismo tiempo, tenemos derecho a acceder a la información y perspectivas
diversas que necesitamos para vivir en sociedad y participar plenamente: es el derecho a acceder
a información socialmente relevante.

La propuesta de esta clase combina momentos de lectura, visualización de materiales,


conversación, síntesis y puesta en común en el espacio del foro.

TEXTOS:

• EL DERECHO HUMANO A LA COMUNICACIÓN > Página 2

• LAS NIÑAS, NIÑOS Y ADOLESCENTES COMO SUJETOS DE DERECHOS


COMUNICACIONALES > Página 5

VIDEO: Los chicos y la TV (Canal Encuentro)

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EL DERECHO HUMANO A LA COMUNICACIÓN

“Existe discriminación hacia los jóvenes y niños al excluirnos para opinar sobre temas
relacionados con la actualidad, siendo testigos de lo que pasa y, en muchas oportunidades,
protagonistas. Somos excluidos y todo esto por ser menores de edad. ¿Acaso no es importante
nuestra opinión? Participar es un derecho que todos tenemos. Sin embargo, no hay gran
participación de nosotros en entrevistas, noticias e incluso en opiniones.”
Colegio Secundario Presidente Arturo Illia; Santa Rosa, La Pampa. Audiencias Públicas 2014

Para comenzar nos preguntamos: ¿Qué entendemos por comunicación? La comunicación es


un proceso en el que intervienen personas, grupos, instituciones que generan ideas, establecen
acuerdos y desacuerdos; en definitiva, construyen sentidos. No es simplemente un “ida y vuelta”,
sino que implica una construcción en la que siempre hay intercambio y negociación. En ese
proceso se ponen en juego (se expresan, debaten, disputan) intereses y formas de ver el mundo.
Por ejemplo, si alguien se pregunta “¿Qué es ser joven?”, ¿cuántas respuestas posibles
existirían? ¿Alguna sería más correcta que otra? ¿Habría contradicciones entre ellas?

Comunicar supone que diversas formas de ver el mundo puedan encontrarse y que puedan
formularse otras nuevas. Esas diferentes formas de ver el mundo se ponen en juego en la
comunicación: es la dimensión de la producción y disputa social de sentidos y también donde esos
sentidos pueden transformarse. Por ejemplo, las formas de ser niños o niñas, o de pensar las
escuelas o los barrios, las ideas sobre qué es el éxito, o la felicidad, o la participación política.
Todas estas ideas han cambiado con el tiempo, y seguirán cambiando.

Específicamente, los medios de comunicación ocupan un lugar privilegiado en la construcción de


estas formas de ver. Las imágenes que nos ofrecen los medios de comunicación organizan y
ordenan en gran medida nuestra concepción del mundo.

Vivimos en sociedades mediatizadas, es decir, que todas las dimensiones de la sociedad se


estructuran en relación a los medios de comunicación. Por eso es fundamental que la
comunicación sea garantizada como un derecho humano inalienable que tenemos de acceder
y/o dar información diversa y plural y de expresar nuestras ideas y opiniones libremente, sin
ningún tipo de censura. Está reconocido en la Constitución Nacional, declaraciones, pactos y
tratados internacionales, entre ellos, en la Declaración Universal de Derechos Humanos y en la
Convención sobre los Derechos del Niño, aprobada por la Asamblea de las Naciones Unidas en
1989.

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El derecho a la comunicación se ejerce de numerosas formas y en distintos espacios, pero los
medios de comunicación audiovisual tienen un lugar central. ¿Cómo nos enteramos de las cosas
que pasan en cada provincia, en el país, en el mundo? Seguramente, a través de los medios de
comunicación y con esa información nos relacionamos y tomamos decisiones.

A través del ejercicio del derecho a la comunicación podemos conocer, reclamar y visibilizar la
vulneración de otros derechos, como el acceso a la educación, a la salud, a una vivienda digna, al
trabajo, a la participación política. La posibilidad de acceder a información variada es esencial
para garantizar el respeto de nuestros derechos: no es posible reclamar un derecho que no
sabemos que tenemos. Para poder participar e involucrarnos en los problemas que nos afectan a
diario, para exigir respuestas a quienes corresponda, para pensar y proponer soluciones, es
necesario contar con información. Si chicos y chicas no tienen información sobre el derecho a
organizar un Centro de Estudiantes en la escuela, por ejemplo, y que sea reconocido como un
órgano democrático de representación estudiantil, difícil será que puedan ejercerlo. O si
desconocen cuáles son sus derechos si son detenidos por la policía, no podrán reclamar frente a
situaciones injustas.

Los medios son fundamentales para que podamos informarnos. Pero esa información tiene que
ser variada y responder a diferentes opiniones, para permitir que cada uno se forme su propio
punto de vista sin condicionamientos.

El ejercicio del derecho a la comunicación también implica la posibilidad que tenemos de difundir
nuestras voces a través de los medios de comunicación, de contar con espacios para decir lo que
pensamos, para expresar nuestra visión del mundo, para contribuir a generar una información
plural. Espacios donde podamos visibilizar, ejercer y reclamar por nuestros derechos.

Además, tenemos derecho a conocer qué piensan otras personas. En la construcción de sentidos
sociales que mencionábamos al comenzar decíamos que implica consensos y negociaciones,
diálogos y disputas mediadas por relaciones de poder. Una sociedad en la que sólo accedemos a
pocas opiniones, informaciones y versiones de los acontecimientos es una sociedad más pobre,
con menos capacidad para tomar decisiones. Entonces el derecho a la comunicación no solo
incluye el derecho individual a poder decir lo que cada ciudadano o ciudadana quiera y a acceder
a la información que necesita, sino también el derecho colectivo a que todos y todas podamos
acceder plenamente a lo que piensan los y las demás. A esto nos referimos cuando hablamos de
la doble dimensión del derecho a la comunicación: una dimensión individual y una colectiva.

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En síntesis, ¿de qué se trata el derecho a la comunicación?

Es el derecho a:

• Informar y estar informado

• Opinar

• Hacer preguntas y responderlas

• Participar

• Intercambiar ideas

• Reunirse, juntarse, encontrarse

• Acceder a las opiniones de todos y todas

Tratados, leyes y convenciones

La Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual y las leyes a las que se refiere directa e
indirectamente en su articulado, como la Convención Internacional de los Derechos del Niño y la Ley
de Protección Integral de Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, protegen los derechos
comunicacionales de las audiencias y especialmente los derechos de los chicos y chicas.

Promueven su participación como receptores críticos y como protagonistas y productores de


mensajes en los medios de comunicación.

Es importante, entonces, que los chicos y chicas conozcan y reflexionen sobre sus derechos para
poder ejercer su ciudadanía comunicacional y reclamar en el caso de que esos derechos sean
vulnerados.

La Convención sobre los Derechos del Niño es un tratado internacional aprobado por Argentina e
incorporado a la Constitución Nacional en la reforma de 1994.

Este y otros protocolos complementarios promueven que los gobiernos y comunidades de todo el
mundo asuman nuevos parámetros para entender y definir políticas en torno a las infancias y las
juventudes.

Aquí puede leerse:


http://defensadelpublico.gob.ar/la-convencion-de-los-derechos-de-ninos-ninas-y-adolescentes/

En 2005 se sancionó la Ley de Protección Integral de los Derechos de las Niñas, Niños y
Adolescentes que ajusta la legislación de nuestro país a la Convención. Esta ley introduce un
aspecto central en cuanto a participación pública, acción constitutiva de la ciudadanía. Garantiza el
derecho de niños, niñas y adolescentes a la libertad, a participar, a asociarse, a dar su opinión en las
cosas que afectan su vida y a que esa opinión sea tenida en cuenta.
Aquí puede leerse esta normativa: https://www.educ.ar/recursos/118943/ley-nacional-26061-de-
proteccion-integral-de-los-derechos-de-ninos-ninas-y-adolescentes

La Ley de Educación Nacional propone en el capítulo referido a la educación primaria y


específicamente en el artículo 27, “generar las condiciones pedagógicas para el manejo de las
nuevas tecnologías de la información y la comunicación, así como para la producción y recepción
crítica de los discursos mediáticos”. Para la educación secundaria, la ley dispone en el artículo 30
“desarrollar las capacidades necesarias para la comprensión y utilización inteligente y crítica de los
lenguajes producidos en el campo de las tecnologías de la información y la comunicación”.

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LAS NIÑAS, NIÑOS Y ADOLESCENTES COMO SUJETOS DE DERECHOS
COMUNICACIONALES

“Que nos sea dado un espacio de expresión para los jóvenes donde podamos contar desde
nuestra perspectiva la realidad, sin intérpretes. Porque siempre los mayores hablan por nosotros,
hablan algunas cosas que ni saben. (…) Queremos que haya noticias equilibradas alrededor de
los jóvenes; no la reiteración y exposición masiva de aquellas noticias donde los jóvenes somos
protagonistas o víctimas de un hecho de violencia.”
Mesa Abierta de Centros de Estudiantes del Valle de Paravachasca; Ciudad de Córdoba.
Audiencias Públicas 2014

Los niños, niñas y adolescentes interactúan constantemente con los medios audiovisuales. La tele
en mayor medida, y en muchos casos la radio, constituyen actores fundamentales en sus vidas
para entretenerse, informarse, educarse. Para acercarse a la relación que establecen chicas y
chicos con los medios en esta clase les proponemos ver un video de Canal Encuentro en el que
distintos especialistas reflexionan sobre este vínculo.

Para profundizar sobre los consumos culturales de los y las jóvenes, invitamos a revisar los datos
de dos encuestas. Por un lado, aquellos relevados en la Encuesta nacional de consumos
culturales sobre música, videojuegos, internet, televisión, cine, radio, libros, teatro, etc. Para
ingresar, hacer click acá. Por otra parte, la encuesta a 1100 adolescentes entre 13 y 17 años
sobre consumo de medios como Internet, redes sociales, radio, TV y medios gráficos, realizada
por UNICEF Argentina en noviembre de 2011. Para ingresar, hacer click acá.

Luego de estas lecturas y miradas, nos preguntamos: ¿qué lugar reservan los medios a la niñez y
la adolescencia? ¿Los chicos y chicas son convocados como fuentes de información? ¿Tienen un
lugar de protagonismo en los temas que los convocan? ¿Vinculados a qué temáticas aparecen en
la tele y en la radio? ¿Hay programación que las y los tenga como destinatarios? ¿Los niños,
niñas y adolescentes que aparecen en la tele circulan por entornos conocidos por los chicos y
chicas de nuestro país? ¿Realizan actividades con las que se identifiquen?

Por ahora, diremos que muchos estudios demuestran que la agenda de los medios no tiene entre
sus prioridades los temas que preocupan y afectan a los chicos y chicas. En nuestras sociedades
adultocéntricas, donde la relación que se establece entre las personas adultas y los niños, niñas y
adolescentes es asimétrica, su voz pocas veces está presente, ni siquiera en aquellos asuntos
que los tienen como protagonistas. Son muy escasos los espacios donde pueden expresar
públicamente sus opiniones, cuestionamientos, necesidades, deseos. Se habla en su nombre y
sobre ellos, pero en contadas ocasiones se constituyen en enunciadores de los temas que los
convocan.

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“Qué es noticia en los noticieros”

La construcción de la información en los programas noticiosos de los canales de aire de


la ciudad de Buenos Aires

Desde el año 2013 la Defensoría del Público realiza estudios para monitorear qué es noticia en
los noticieros de alcance nacional producidos en Buenos Aires.

Estos análisis recogen información cuantitativa y cualitativa sobre una muestra de programas
noticiosos emitidos por los canales de aire de gestión pública y privada de Ciudad de Buenos
Aires (Canal 13, Telefé, América, Televisión Pública y Canal 9). Un equipo de la Defensoría
analiza todas las emisiones (mañana, mediodía, noche y medianoche) de los noticieros de los
cinco canales durante una semana, cada dos meses. La pregunta que orienta el estudio es “¿qué
es noticia en los noticieros?”. Aunque la investigación se realiza también en algunas provincias
presentamos los datos de Buenos Aires por ser estos canales los que se retrasmiten en la mayor
parte del territorio nacional y los que más peso tienen en la construcción de las agendas
informativas de todo el país.

Veamos algunos datos que nos permiten visualizar cómo los medios de comunicación
audiovisual contribuyen a la producción y reproducción de representaciones sobre los niños,
niñas y adolescentes. Compartimos algunos de los resultados arrojados por los estudios del
2014, 2015, 2016 y 2017.

En 2014 se analizaron un total de 14.528 noticias. De este total solo 634 refieren de algún modo
a chicos y chicas de las cuales 412 (2 de cada 3 noticias) están vinculadas a temáticas policiales
e “inseguridad”.

Durante 2015 se analizaron un total de 14.375 noticias, que equivalen a 544 horas. ¿Cómo les
parece que los noticieros representan a la niñez y la adolescencia?

El monitoreo arroja los siguientes resultados y conclusiones:

• Marginalidad de la niñez y adolescencia como tópico: Del total de la noticias


analizadas, solo 510 refieren a niñas, niños y adolescentes y 1 de cada 2 están
vinculadas a temáticas policiales. En un año electoral, la juventud no fue representada
como actor político ni como sujeto vinculado con políticas públicas.

• Marginalidad de la palabra: En solo 13 noticias los niños, niñas y adolescentes fueron


tomados como fuente de información, consultados como interlocutores válidos sobre un
tema abordado.

• Marginalidad geográfica: Las infancias y adolescencias de siete provincias nunca fueron


noticia. La totalidad de las noticias sobre niños y adolescentes de seis provincias
estuvieron vinculadas con temáticas policiales.

En 2016 el corpus de noticias analizadas fue de 17.187. Solo 472 refieren como tópico principal o
secundario a niñas, niños y adolescentes, de las cuales 228 noticias (el 48,3 %) estuvieron
vinculadas a temáticas de policiales e “inseguridad”, como víctimas o como victimarios. Además,
solo 47 noticias tomaron como fuente a chicas, chicos y adolescentes y en temas que no atañen
a sus derechos.

Durante el 2017, de las 19.160 noticias analizadas, las que estuvieron referidas a niñez y
adolescencia fueron tan solo 918 noticias, es decir el 4,8%. De esas 918 noticias de ese tópico,
538, es decir el 60%, vinculaban el tópico de niñez y adolescencia con temáticas de policiales e

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“inseguridad”. El análisis acerca de cuántas veces chicos y chicas fueron tomadas como fuentes
de información, del corpus analizado en 2017, solo en 80 noticias se escucharon sus voces.

Estos tres estudios nos permiten confirmar una tendencia a la criminalización,


invisibilidad y silenciamiento de la niñez y la adolescencia en estos medios masivos de
comunicación.

Datos extraídos de “Monitoreos de Programas Noticiosos de Canales de Aire de la Ciudad de Buenos Aires“,
elaborado por la Defensoría del Público de Servicios de Comunicación Audiovisual. 2014, 2015, 2016 y 2017.

Pueden acceder a más información sobre los Monitoreos de programas noticiosos realizados por la
Defensoría del Público aquí

Garantizar el derecho a comunicación de niñas, niños y adolescentes es un modo de revertir


actitudes adultocéntricas. Una sociedad adultocéntrica es aquella en la que las relaciones de
poder entre diferentes grupos de edad no son igualitarias sino que están jerarquizadas. De
acuerdo a esta concepción, tener más edad equivale a gozar de más privilegios. Los niños, niñas
y adolescentes son concebidos como sujetos incompletos, inacabados, carentes, que deben
cumplimentar determinadas etapas para alcanzar el ideal: la adultez. Esta visión del mundo es
complementaria del patriarcado, un tipo de orden social que se caracteriza por relaciones de
dominación establecidas por los hombres sobre las mujeres. Este modo de organización social,
somete a las mujeres por razones de género y a los niños, niñas y adolescentes por razones de
edad. Las niñas y las adolescentes, en este contexto, son doblemente sometidas.

¿Y cómo se muestra a los chicos y a las chicas cuando aparecen en los medios audiovisuales?
En general se los representa de manera estereotipada y estigmatizadora. La mayoría de las
producciones mediáticas conciben e interpelan a la niñez y a la adolescencia en tanto
consumidores o vinculados a la violencia y/o al delito. El mercado les ofrece a diario infinidad de
productos y servicios a través de la publicidad, en las que son convocados como objetos y sujetos
de consumo.

Los medios como actores centrales en el ejercicio del derecho a la comunicación

Los medios de comunicación no funcionan como ventanas transparentes que nos ponen en
contacto con la realidad sino que nos ofrecen selecciones o recortes; nos muestran algunos
aspectos de los hechos y no otros, desde ciertos enfoques y no otros.

Sabemos que la tele, y la radio también, tienen protagonismo en la vida cotidiana de chicos y
chicas. Y ese protagonismo va mucho más allá de los programas en sí mismos. La televisión no
interrumpe la vida sino que es una parte más del paisaje del hogar, vive en los juegos,
conversaciones, opiniones, deseos, modos de vestir, de moverse o de hablar de chicos y chicas.
Dispara preguntas, funda intereses, motiva preocupaciones, gustos y preferencias en el presente
y también hacia el futuro.

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A través de un documental sobre dinosaurios, una serie animada de historia de nuestro país o la
receta de un postre, los chicos y las chicas aprenden sobre esos temas. Pero, además, con los
medios de comunicación también experimentan maneras de hacer: desde la resolución de un
conflicto, la relación entre pares o el vínculo con sus padres, incluso sin percibirlo claramente.

La televisión y la radio son -junto a los medios digitales, por ejemplo- un espacio de socialización
para la infancia como la familia y la escuela. Y allí reside su importancia.

La relación entre niñas, niños y adolescentes y los medios de comunicación no siempre es vista
con buenos ojos: en diferentes momentos se los consideró peligrosos y nocivos para la infancia y
la juventud. Una reacción generalizada fue ignorarlos o resistirlos en los espacios de formación o
en instituciones como las escuelas. Proteger los valores, la cultura, la infancia eran algunos de los
fundamentos de las actitudes defensivas frente a los medios de comunicación.

Aquí intentamos pensar a los medios no desde un lugar atemorizante o demonizante sino como
como actores fundamentales para la vida de nuestras sociedades, sobre todo para niños, niñas y
adolescentes. Es por esto que nos resulta importante preguntarnos: ¿Qué hacen los chicos y
chicas con aquello que ven o escuchan? ¿Cómo creen ustedes que se pone en juego esa
información cuándo se relacionan con sus pares? ¿Qué piensan que esperan ellos y ellas de la
tele?

Adelantamos algunas posibles respuestas: los medios de comunicación no tienen efectos


ilimitados en quienes los reciben, tampoco son buenos ni malos per se, sucede que nos exponen
a contradicciones, a preguntas y a reflexiones. Las experiencias que los chicos y chicas tienen con
los medios están atravesadas por su mundo social, las dimensiones culturales, económicas,
sociales, afectivas, entre otras, que van a organizar su mirada sobre el mundo, sobre sí mismos y,
también sobre aquello que ven y escuchan en los medios de comunicación.

¿Qué reflexiones nos invitan a realizar estos datos? Por un lado, el relevamiento da cuenta de un
panorama de criminalización, invisibilidad y silenciamiento de la niñez y la adolescencia en los
noticieros analizados y nos muestra la imperiosa necesidad de contar con una televisión y una
radio que sean inclusivas y que representen los diversos modos de vivir la niñez y la adolescencia
en nuestro país. Por otro lado, nos obliga a detenernos sobre la legislación existente para revertir
situaciones donde se vulneren derechos de las audiencias de radio y televisión, específicamente
de los niños, niñas y adolescentes. En la clase 2 serán abordados estos marcos legales.