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UNIVERSIDAD DISTRITAL FRANCISCO JOSÉ DE CALDAS – CIDC

PROYECTO:
Instrumento RAE (Resumen Analítico Especializado)

Propósito: Sistematización de los documentos conceptuales y metodológicos revisados


por el equipo, que aportan a la definición de las categorías de investigación

RAE N°
Tipo de documento: Libro
Título del documento: La fábrica de historias- Cap. I: Los usos del relato
Autores: Jerome Bruner
Año Publicación: 2003
Unidad patrocinante/Editorial: Fondo de cultura económica
Palabras clave: Relato, Narrativas, historias, dialéctica,

Descripción:

El presente texto, busca poner en evidencia algunos elementos que componen el


relato, debido a que como se ha visto en nuestra sociedad, somos tan buenos para
relatar, que esta facultad parece tan natural como el lenguaje. El relato comienza desde
temprana edad, tanto así, que parece un tanto absurdo pensar que sea necesario un libro
sobre este tema. Lo cierto, es que es pertinente ahondar en los principios del relato,
porque a partir de estos podemos comprender como el relato transfigura lo banal, y
entender aquello que parece evidente o en ocasiones un tanto obvio. Además de ser un
instrumento combativo.

Tal vez, nos resulta sospechosa la estructura narrativa del relato y no está demás
desconfiar de una historia demasiado bella, porque esto implica demasiada retórica y
una cierta cuota de falsedad. Porque de esta forma, estructuramos la realidad, ya que la
ficción literaria también se mezcla con la realidad, y de esta manera se otorga un
sentido a las cosas. Sin embargo, justamente de esa manera damos continuidad a la
vida real.

Para este momento, es menester detenernos un poco más en los relatos de ficción y
en el modo en que la narrativa crea no sólo de los mundos retratados por la fantasía,
sino también el mundo real. Esta fantasía ofrece mundos alternativos del cual, el
principal elemento de la literatura es el lenguaje, el lenguaje con sus múltiples
posibilidades, que nos permite trasladarnos, dar sentido a aquello que parece banal, de
tal modo que todo parece posible. Allí, experimentamos diversas situaciones mediante
la imaginación, lo cual posibilita reexaminar lo obvio. “La gran narrativa es, en
espíritu, subversiva, no pedagógica” (Bruner, 2003, p.25).

Existen, dos motivos para examinar de cerca la narrativa e indagar qué es y cómo
funciona. Uno es controlarla y esterilizar sus efectos. En la psiquiatría se encuentra
presente una preocupación por el control de la narrativa, ya que en ocasiones hace falta
para que los pacientes cuenten sus historias de manera correcta para sanarse.
El otro motivo para estudiar la narrativa consiste en aprenderla para cultivar mejor sus
ilusiones de realidad, en "subjuntivizar" los pormenores obvios de la vida de todos los
días.

En consonancia con lo anterior, es necesario aclarar que, para lograr efectos del
relato, la narrativa literaria debe arraigar lo que es familiar y que tiene apariencia de
real. Después de todo, su misión es volver a conferirle extrañeza a lo familiar y darle
sentido a la realidad.

Ahora bien, el autor habla de algo que es denominado “Dialéctica”. Sabemos que la
ficción literaria, aunque se comporte como lo familiar, tiene el objetivo de adentrarse
en lo posible, de aquello que podría ser/haber sido/acaso ser en el futuro. Pues es así,
que la autobiografía tiene la finalidad de mantener el pasado y lo posible
aceptablemente unidos. Allí, no solo se intenta corroborar quien somos, sino aquello
que podríamos haber sido, darle alas a la memoria. Un vínculo entre lo que sucedió y lo
que se esperaba.

Como se ha mencionado anteriormente, los relatos tienen múltiples posibilidades


desde el lenguaje, no es simplemente un instrumento para resolver los problemas, sino
que también para encontrarlos. El cual, nos permite cuestionarnos y descubrir que
contamos para prevenir, para sanar y no solo para instruir.

Michael Tomasello (1999) en Bruner (2003):

afirma persuasivamente que lo que diferenció en su origen a la especie humana


de los otros primares fue nuestra aumentada capacidad de leer las recíprocas
intenciones y los estados mentales ajenos: nuestra capacidad de
intersubjetividad o "lectura del pensamiento"(p.33).

Conforme a lo anterior, cabe preguntarnos ¿Qué es un relato, entonces?: para


empezar, debemos tener claro que es un reparto de personajes, libres de actuar, con
mentes propias, que poseen expectativas frente a sus formas de habitar el mundo. Y en
esta narrativa, algo ha de estar alterado, de otro modo, no hay nada que contar. Porque
de esta manera se pone en juego la realidad y el deseo. Allí existe un narrador y un
objeto que es contado. El narrador debe estar dotado de objetividad e integridad.

Otro elemento importante del relato es la intención narrativa, aquí vemos como las
historias se transmiten de persona a persona, y su tendencia y credibilidad dependen de
las circunstancias en que son contadas.

Narrar una historia ya no equivale a invitar a ser como aquella es, sino a ver el
mundo tal como se encarna en la historia. Con el tiempo, el compartir historias
comunes crea una comunidad de interpretación, cosa de gran eficacia no sólo
para la cohesión cultural en general, sino en especial para la creación de un
complejo de leyes: el corpus juris. (Bruner, 2003, p.45).

Estas historias, operan en dos escenarios. El primero, un paisaje de acción en el


mundo; el otro, un paisaje de conciencia, donde se representan los pensamientos, los
sentimientos y los secretos de los protagonistas. Estas historias no solo moldean un
mundo, sino también las mentes que intentan darle sus significados.

Por lo que se refiere a nosotros, los seres humanos, somos conscientes que estamos
enormemente especializados en adaptarnos al estado habitual. Lo que los psicólogos
denominan: "nivel de adaptación". No prestamos mayor atención a los que nos sucede,
pero lo inesperado nos alarma como ninguna otra cosa en el mundo. Y precisamente,
de estos factores surgen las posibilidades narrativas, como menciona Bruner (2003):
“La narrativa es el relato de proyectos humanos que han fracasado, de expectativas
desvanecidas. Nos ofrece el modo de domeñar el error y la sorpresa” (p.52).

Por otra parte, narrar también es fundamental para nuestras interacciones sociales. A
lo largo de la vida, hemos podido evidenciar lo rápido que los niños ingresan al mundo
de la narrativa. Ellos, como los adultos, también generan expectativas y prevenciones
del mundo. Pero cabe destacar que, si bien las sorpresas embelesan la vida, la realidad
puede provocar lágrimas, lo que hace pensar en una especie de precocidad narrativa
casi desde el nacimiento.

Principales conceptos:

- Subjuntivizar: Narrar es entonces imaginar; narrar es transgredir: narrar es


trascender la irresistible tiranía de lo obvio, de lo evidente; narrar es
“transfigurar lo banal”. (Bruner, 2003, p.16 en Siciliana, J.M. 2014).

Preguntas e inquietudes:

¿Qué lugar ocupa el relato de los niños en la vida de los adultos?

¿Por qué es más sencillo para algunas personas narrar verbalmente que materializar las
ideas? ¿Cómo fortalecer estos procesos? Y viceversa.

Utilidad y aportes:

El texto me da claridades de algunos elementos que no consideraba al momento de


pensar en la construcción de mi autobiografía y uno de ellos es la pertinencia de la
fantasía, como poner allí en evidencia nuestros deseos, sueños y frustraciones moviliza
la narración.

Conclusión:

Como resultado del texto, es importante mencionar como la sociedad y la cultura


está constituida naturalmente por el lenguaje y como sus historias edifican tradiciones,
luchas, sentimientos y emociones que se trasladan con el paso del tiempo, que viajan a
través de las personas y que encarnan mundos.
Por otra parte, me permite pensar el papel que juega la imaginación en nuestra vida,
en nuestra construcción como sujetos sociales. Como estamos compuestos de relatos,
de la vida del otro y como puede llegar a afectar nuestro relato a otro. De allí la
necesidad de contar, de fluir, de permitirnos soltar, cuestionarnos, desear, soñar.
Porque al final la utopía es lo que nos moviliza y al auto relatarnos, nos permitimos un
encuentro con nosotros mismos, con todo aquello que nos constituye, todo aquello que
nos interpela. Aquello que nos da miedo en ocasiones, pero que también hace posible
en nuestro relato darnos respuestas.

Soy consciente, que no es un ejercicio sencillo, porque escribir es seleccionar lo que


quieres contar, es ponerte en evidencia y a veces nos cuesta hacerlo, no solo por miedo
al otro, sino por miedo a nosotros mismos, miedo a encontrarte con aquello que querías
ocultar o aquello que no querías aceptar.

Citas bibliográficas

Bruner, Jerome. (2003). La fabrica de historias


siciliana, J.M. (2014). Contar según Jerome Bruner *. 31–59.

Fecha de elaboración del RAE: 28-octubre de 2019


Elaborado por: Marcela Rodríguez