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El liderazgo y la anticipación temprana del futuro

El desarrollo organizacional, en una era de grandes cambios y de creciente incertidumbre,


demanda el aprendizaje de una nueva competencia: la de anticipar el futuro de manera temprana
y poder reorientar la organización hacia la más segura y promisoria dirección.

Cada vez más las organizaciones se enfrentan a un futuro que se abre paso incontenible y
cargado de cambios. Pero no son los cambios cíclicos, lentos y ocasionales de otros tiempos. Los
cambios en curso son lineales, acelerados y consecutivos. Una vez que ocurren, no hay vuelta
atrás.

Las organizaciones que no son capaces de anticipar el futuro, se ven forzadas a reaccionar, ante
la avalancha de cambios, tratando con los eventos de la mejor manera posible pero sin evitar que
la organización sea rebasada y esta se quede rezagada tras el paso acelerado de los cambios
según Daniel Burrus, en su libro The anticipatory organization. Esto explicaría por qué,
organizaciones de prestigio, de la noche a la mañana se tornan inatractivas y obsoletas.

La capacidad de anticipar tempranamente los cambios consiste en poder maximizar y aprovechar


el periodo de tiempo en el que se puede actuar una vez detectada la ocurrencia de un cambio.

Existe un punto en el tiempo donde se toma conciencia del cambio que se avecina (“punto de
conciencia”) y otro punto en el tiempo donde el cambio se ha dado y no hay manera de
responder satisfactoriamente (“punto del no retorno”) (Rob-Jan de Jong, 2015). Entre más
estrecho sea el intervalo de tiempo entre el “punto de conciencia” y el “punto del no retorno”, la
respuesta será altamente intuitiva y reactiva, y por lo tanto, altamente desacertada.

Los cambios constituyen una ventana abierta de oportunidades siempre y cuando el intervalo de
tiempo entre el “punto de conciencia” y el “punto del no retorno” sea el más holgado posible
para prepararse y responder oportunamente, así como proactiva y creativamente.

Para mejorar la capacidad de anticipar tempranamente el futuro se pueden tomar en


consideración las siguientes acciones:

1. Identificar los signos de cambio en el macro y micro entorno y una vez identificados darles
seguimiento procurando entender la duración, la dirección, la aceleración y el alcance de
de los cambios a través de estos signos.
2. Desafiar suposiciones, es decir, cuestionar creencias que dan por sentado que ciertas
situaciones no variarán con el paso del tiempo.
3. Investigar cual es el grado de vulnerabilidad o grado de adaptabilidad que tiene la
organización frente a posibles cambios o discontinuidades que puedan darse.
4. Definir planes de contingencia que proporcionen caminos alternativos ante diferentes
escenarios a los cuales apuntan las tendencias.
Las organizaciones que prevalecen en medio de los repentinos, continuos, acelerados y cada vez
más desafiantes cambios, son aquellas que están siendo dirigidas por un liderazgo que está
cosechando los frutos de la capacidad de anticipar tempranamente el fututo.

Referencias:

Burrus Daniel (2017), The anticipatory organization, Austin, Texas; Greenleaf Book Group Press.

Rob-Jan de Jong (2015), How leaders anticipate sudden changes; Switch and Shift, Human side of
Business. http://switchandshift.com/how-leaders-anticipate-sudden-changes.