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En la primera sala del Museo de Historia “Martiniano Leguizamón” se exponen

herramientas y artesanías realizadas por los pueblos originarios de la zona, un


retrato de Tomás de Rocamora, comisionado del Virrey Vértiz para llevar adelante la
colonización, e imágenes de la Iglesia Católica.

Desde otro punto de vista, en esta sala están representados tanto


vencedores como vencidos. En una de las vitrinas podemos apreciar los trabajos
manuales de los pobladores de la zona y en la pared de enfrente está ubicado un
óleo de Tomás de Rocamora. Sorprende no sólo el tamaño de la obra sino la altura,
ya que da el efecto de un plano contra picado que e​n el lenguaje audiovisual, sirve
para transmitir una situación de control, poder, grandeza y seguridad.
Esta idea se ratifica al observar las figuras de la Virgen del Rosario, hoy
declarada santa patrona de la ciudad de Paraná, y un crucifijo, símbolos de una
iglesia que participó de la conquista junto a los colonizadores.
Aquí se puede ver un retrato de Andrés Pazos, primer Alcalde Paraná (1813);
algunos objetos de la época pertenecientes a Martiniano Leguizamón y una imágen
de la réplica de la primera bandera de Entre Ríos, junto a una bandera actual de la
República Oriental del Uruguay junto al caudillo oriental, Gervasio Artigas.

En la segunda sala del museo, podemos encontrar la relación que coexistía


durante el siglo XIX en el Río de la Plata entre los dos territorios en cuestión, Entre
Ríos y la Banda Oriental. Este diálogo espacial debe leerse en términos de alianzas
caudillescas para poder establecer un proyecto de nación que daría cuenta de una
unión política reivindicadora de la figura del federalismo.
En la tercera sala, se realza la figura del caudillo entrerriano Francisco
“Pancho” Ramírez y se exponen las armas que utilizó durante la lucha en el proceso
independentista en busca de la hegemonía de las provincias. En 1820 se produce el
fin del proyecto artiguista a raíz de la victoria de Ramírez.

En esta parte del Museo podemos revisitar la mirada sobre lo plasmado en la


sala anterior y dar cuenta que la ruptura de la alianza política entre Ramírez y el
líder oriental se encuentra implícita. En este sentido, se intenta plasmar una historia
entrerriana que enaltece el sentimiento de hermandad y amistad; bajo estos lemas
devenidos del romanticismo, se relatan los acontecimiento ocurridos a partir de los
encuentros de la Liga de los Pueblos Libres y Entre Ríos.
La cuarta sala representa las gobernaciones de Mansilla, Sola y Echagüe en
el periodo 1821-1841. Aquí se exponen objetos personales que pertenecieron a los
mismos y simbolismos que hacen referencia a la Provincia.

Esta sala muestra los gobernadores que estuvieron implicados en la


conformación de un proyecto de nación que se estableció con el fin de lograr un
consenso que posibilite la hegemonía de Buenos Aires en el ámbito económico,
político y social, sin embargo, los elementos exhibidos no lo reflejan.
Pareciera que este espacio sólo representa continuidad cronológica entre las
salas 3 y 5.
En esta sala se exhiben retratos de Justo José de urquiza y Juan Manuel de
Rosas durante el período de la Federación Argentina, al igual que elementos
personales de cada uno y cartas que se enviaban mutuamente.

Al igual que en el caso de Ramírez y Artigas, esta sala omite las discusiones
políticas entre ambos representantes de Entre Ríos y Buenos Aires, intentando
destacar sólo los intereses políticos comunes que mantenían en el periodo previo a
la Batalla de Caseros.
Nuevamente se intenta abordar la idea de amistad que atraviesa la historia
entrerriana y que se utiliza para caracterizar a la figura de los entrerrianos tal como
se pueden apreciar en la canción de Los Hermanos Cuesta “Soy Entrerriano”:
(En prosa) ¡Entrerriano!.../pa´lo que gusten paisanos/ en un apretón de manos/se va
toda la amistad.