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Hongos, plantas, animales… y bacterias

Los animales, por ejemplo, tenemos la particularidad de que comemos comida,* esto es, nos comemos a otros seres
vivos. Aprovechar esos recursos ajenos nos da acceso a enormes cantidades de materia y de energía, que usamos
para hacer cosas. Cosas en general, y movernos muy deprisa en particular.

Las plantas, en contraste con los animales, comen tierra, aire, agua y luz. Esto les da para vivir, y son a la vez
espectaculares e imprescindibles, pero son también muy lentas, lo habréis notado.

Los hongos (mohos, levaduras, setas…), como nosotros, comen comida. Lo que a muchos animales nos parecería
comida estropeada, en general. Por eso lo que crece ocasionalmente en nuestras neveras son hongos, y no plantas.
Los hongos no se mueven deprisa, pero sí que son capaces de crecer muy deprisa, y tienen defensas muy poderosas,
como la penicilina.

Animales, plantas y hongos (y protistas) tenemos diferencias, pero en realidad somos parientes cercanos, con células
eucariotas. Técnicamente, somos los cuatro reinos del dominio eucariota. En contraste, las bacterias y
las arqueas son otro rollo, o, técnicamente, otros dos dominios. No sé si se entiende la importancia del parentesco.
Pongamos que tienes hongos en los pies y, qué se yo, gonorrea, por ponernos desagradables y fijar conceptos. Vale,
pues, aunque no lo creas, el hongo de tu pie es un pariente mucho más cercano de las células de tu pie, que son
células animales, que de los gonococos, que son bacterias. Por ponerlo más bonito, la levadura que fermenta la
cerveza y que hace subir el pan, al ser un hongo, tiene un ancestro común más reciente contigo (animal), con el trigo
y con la cebada (plantas) que con la Escherichia coli que habita tu flora intestinal mientras digieres ese pan con
cerveza, y que, como el gonococo, es una bacteria.

Los protistas

Este reino abarca gran diversidad de especies eucariotas, es decir que poseen
células con núcleo diferenciado. Son principalmente unicelulares, aunque también
se encuentran especies multicelulares simples. Los protistas pueden ser
heterótrofos o autótrofos (fotosintéticos); algunos poseen ambas características.
Los autótrofos se clasifican en seis divisiones, en función de sus pigmentos
fotosintéticos y la composición de la pared celular. Las algas verdes viven sobre
todo en agua dulce; almacenan las reservas de alimento como almidón y las
paredes celulares contienen celulosa. Sus ciclos reproductivos son muy complejos:
en algunas tienen lugar ciclos sexuales con gametos, y en otras, por esporas. Las
euglenoides son algas unicelulares, que carecen de pared celular. Reservan sus
alimentos en forma de paramilo, y su reproducción sexual es desconocida.

Las crisófitas comprenden el mayor número de especies, unas 13.000, y entre ellas se incluyen las diatomeas, las
algas pardo-doradas, y las amarillo-verdosas. Con frecuencia, la pared celular está compuesta de sílice.

Las algas pardas (feofitas), que incluyen a los yodados, y las rojas (rodofitas) son las principales algas marinas.

Entre los heterótrofos multicelulares y multinucleares se incluyen los mohos mucilaginosos y los mohos acuáticos.
Los mucilaginosos son organismos ameboides, que se mueven y alimentan por prolongaciones temporarias de sus
citoplasmas y se reproducen por esporas, mientras que los acuáticos lo hacen tanto sexual como asexualmente, se
parecen exteriormente a los hongos. Por su parte, los protistas heterótrofos unicelulares corresponden a los que en
las antiguas clasificaciones de zoología se denominaba protozoos. Entre ellos se encuentran algunas de las células
más conocidas y complejas: las divisiones más importantes son flagelados, ciliados y amebas. Estos grupos constan
de especies de vida libre y parasitaria, y se los agrupa según la forma que adoptan sus estructuras locomotrices. Los
ciliados poseen un modo de reproducción asexual, mientras que las otras dos clases presentan ambos tipos.