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PURA Y CASTA

Gallegos López Jennifer Selene Grupo: 170ª 21/102019.


Tengo 17 años voy en primer semestre. Elegí este cuento pues me resulto interesante como las
personas con “fé” en alguna a deidad actúan de manera inescrupulosa con el pretexto de que
su religión lo amerita.

Mi madre siempre dice lo mismo cuando salgo de mi casa. Por muchas horas y cada
día debo reprimir esto que siento. Una de esas veces salta a mi mente la frase de
mi mamá: "¡virgen hasta el matrimonio!" No puedo ocultar lo que siento al verlo, al
cerrar mis ojos puedo ver su fuerte mirada, tampoco olvido su hermosa piel blanca.
Todas me molestan por ser así, si solo estuvieran un momento en mi cabeza sabrían
que soy igual que ellas. Él sabe, sabe que lo deseo en cuerpo y alma. Aunque mi
madre cada día me presiona más con lo mismo no la culpo porque es la viva imagen
de la mujer entregada a "Dios".
Ella no siente lo que yo cuando me insultan o molestan, ella no sabe nada.
Al día siguiente acepte salir con él. Estoy muy nerviosa, nunca he salido con nadie,
realmente no sé cómo hacer esto. Al llegar a la habitación del hotel me siento en la
cama y al verlo vuelvo a vibrar y sentirme muy feliz. Sin pensarlo, me abalance sobre
él, lo bese; el noto que era nueva en esto, me guio, me recosté. Con dulces besos
llego a mi abdomen, puso a mi cuerpo sin control, cada terminación nerviosa
explotaba. Al verlo de reojo lo vi en mi entrepierna disfrutando de mí, estaba
excitado. Sentí cuando subía a jugar en mi cuello y me hizo montarlo. Me dolió
mucho y sangre un poco, estaba asustada. El respondió que era normal, cada vez
me gustaba más, salían pequeños orgasmos lentos que me gustaban más, nunca
sentí eso, fue una sensación de liberación, plenitud y felicidad. Cansados y
sudorosos nos despedimos. Toda la noche pensé en él. La semana entrante me
realice un examen de embarazo que salió positiva.
¡No sé qué hacer!, ¡Mi madre me matará! Sin importar lo que diga pase se
lo voy a revelar. Le dije que ya no era virgen y estaba embarazada. Al escucharlo,
mi madre comenzó a golpearme como en la infancia. Ella me dijo que no podía
aceptar eso, que era una chica impura y debía dejar esa tonta idea. Después de
unas horas, mi madre entro y me dijo que todo estaba solucionado: estudiarás en
Canadá. Cerró la puerta con candado y solo me lavaba la comida. Ya han pasado
6 meses. Mi madre, al dejarme la comida olvido cerrar con candado. Sin pensarlo,
salí corriendo a la cocina y oculté un cuchillo bajo el resorte de mi pantalón. Mi
madre furiosa, al notar mi ausencia, comenzó a perseguirme y me alcanzó.
Comenzó a jalonearme y golpearme hasta que me tiró al suelo y sentí como el
cuchillo atravesó mi abdomen matando a mi bebé. Traté de levantarme, con dolor
saqué el cuchillo se lo clave directo al ojo. Murió desangrada.