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Seminario Iberoamericano de Comportamiento en perros y gatos

Univ. De Ciencias Aplicadas y Ambientales U.D.C.A.

SEMINARIO
IBEROAMERICANO DE
COMPORTAMIENTO EN
PERROS Y GATOS

Santa Fe de Bogotá, D.C. Noviembre 4 y 5 de 1999

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Seminario Iberoamericano de Comportamiento en perros y gatos
Univ. De Ciencias Aplicadas y Ambientales U.D.C.A.

Univ. De Ciencias Aplicadas y Ambientales (U.D.C.A)


Universitad Autónoma de Barcelona (U.A.B.)

TEMATICA

1. Problemas de comportamiento: consideraciones


generales. 2

2. Tratamiento de los problemas de comportamiento. 3

2.1 Castración y problemas de comportamiento. 3

2.2 Utilización de fármacos en el tratamiento de los problemas


de comportamiento. 4

3. Problemas de comportamiento del perro (I):


agresividad hacia las personas. 7

4. Problemas de comportamiento del perro (II): ansiedad


por separación. 9

5. Problemas de comportamiento del perro (III):


estereotipias. 13

6. Problemas de comportamiento del gato (I): marcaje con


orina. 13

7. Problemas de comportamiento del gato (II): problemas


de agresividad. 13

8. Problemas de comportamiento del gato (III): marcaje


con las uñas. 13

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Caso 1. AGRESIVIDAD POR DOMINANCIA DEL PERRO. 13

Caso 2. MARCAJE CON ORINA DEL GATO. 21

Caso 3. ESTEREOTIPIAS DEL PERRO. 23

Caso 4. AGRESIVIDAD POR MIEDO ENTRE GATOS. 25

Caso 5. ANSIEDAD POR SEPARACION DEL PERRO. 27

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1. PROBLEMAS DE COMPORTAMIENTO:

CONSIDERACIONES GENERALES.

El término problema de comportamiento hace referencia a


cualquier pauta de conducta de un animal doméstico que pueda
causar lesión o enfermedad en el animal que la manifiesta o en
otros, o que resulte peligrosa o simplemente molesta para el
propietario. Los problemas de comportamiento tienen una
importancia creciente en medicina de animales de compañía. Esto
es debido, en primer lugar, a que son problemas relativamente
frecuentes. De acuerdo con un estudio realizado en Estados
Unidos en 1985, más del 40% de los propietarios de perros y
gatos consideraban que sus animales mostraban un problema de
comportamiento. En segundo lugar, los problemas de
comportamiento son una causa importante de eutanasia de
animales de compañía y algunos estudios realizados también en
Estados Unidos indican que son responsables del sacrificio anual
del 15% del total de perros y gatos. Por otra parte, un porcentaje
muy elevado de problemas de comportamiento tiene una causa
orgánica o requiere tratamiento farmacológico; en cualquiera de
los dos casos, la responsabilidad de su diagnóstico y tratamiento
debe recaer principalmente en el veterinario. A pesar de todas
estas consideraciones, sin embargo, la mayoría de veterinarios
clínicos parecen estar poco preparados para resolver estos
problemas. Además, aunque un porcentaje muy alto de
propietarios de perros y gatos tiene cuestiones acerca del
comportamiento de sus animales, la mayoría piensa que el
veterinario no tiene los conocimientos necesarios para resolver
dichas cuestiones. Finalmente, es importante señalar que el
tratamiento de los problemas de comportamiento tiene éxito en
un porcentaje elevado de casos; en el Hospital de la Facultad de
Veterinaria de la Universitat Autònoma de Barcelona, por ejemplo,
aproximadamente el 80% de los casos se resuelven
satisfactoriamente. Igualmente, un trabajo realizado en el Hospital
de la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Filadelfia indica
que si bien el 18% de los propietarios de gatos con problemas de
comportamiento consideran inicialmente la eutanasia, sólo el 1%
de los animales tratados por un veterinario especialista en
comportamiento son finalmente sacrificados. En resumen, pues,
los problemas de comportamiento son frecuentes, potencialmente
graves, pueden solucionarse en un porcentaje muy elevado de
casos y deben ser resueltos por el veterinario. A pesar de todo

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esto, y tal como hemos dicho, la mayoría de veterinarios - o al


menos esa es la impresión de los propietarios - no disponen de los
conocimientos necesarios para resolver dichos problemas.

Los problemas de comportamiento pueden dividirse en dos


grandes grupos: aquellos que son pautas de conducta normales y
aquellos que son consecuencia de una enfermedad. No obstante,
es importante considerar que en ocasiones algunas pautas de
conducta inicialmente normales pueden manifestarse con una
frecuencia o intensidad excesivas debido a una respuesta de
estrés o ansiedad por parte del animal. Por otra parte, algunos
problemas de conducta están causados por alteraciones en el
metabolismo de determinados neurotransmisores, y no todos los
autores consideran dichas alteraciones como una enfermedad en
el sentido más clásico del término. No obstante, la clasificación de
los problemas de comportamiento en dos grupos en función de
que estén causados o no por una alteración orgánica continúa
siendo útil y sirve para recordar la importancia de descartar
posibles causas orgánicas como primer paso en el protocolo de
diagnóstico de cualquier problema de comportamiento.

Los problemas de comportamiento más frecuentes varían


en función de la especie. En el perro, los problemas más
frecuentes son los de agresividad, seguidos por los problemas de
eliminación inadecuada y conducta destructiva. En el caso del
gato, los problemas más comunes son los de eliminación
inadecuada, encontrándose en segundo lugar los problemas de
agresividad (ver tabla 1).

Tabla 1. Problemas de comportamiento más frecuentes en


el perro y en el gato (según Borchelt y Voith, 1985, sobre un
total aproximado de 2500 casos).

% sobre el total de casos de


comportamiento

Problema perro gato

Agresividad 52 27

Defecación/micción 21
65

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Conducta destructiva 19
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Otros 8 2

2. TRATAMIENTO DE LOS PROBLEMAS DE


COMPORTAMIENTO.

El tratamiento de los problemas de comportamiento incluye


métodos quirúrgicos, farmacológicos, de adiestramiento y de
modificación del ambiente. Tradicionalmente, los métodos
quirúrgicos - y más concretamente la castración - han sido los más
comúnmente empleados, aunque a menudo de forma
indiscriminada. Por otra parte, la farmacología de la conducta es
un campo en rápida evolución y que ofrece soluciones muy
prometedoras para el tratamiento de los problemas de
comportamiento.

2.1 Castración y problemas de comportamiento.


En el macho, la castración está indicada principalmente en dos
problemas: el marcaje con orina y la agresividad intrasexual.
Frente a estos dos problemas la castración es eficaz en un 80% de
los casos en el gato y en un 50% de los casos en el perro. Es
importante tener en cuenta, no obstante, que sus efectos no son
siempre inmediatos, sino que en ocasiones pueden tardar unas
pocas semanas en manifestarse. Esto es debido probablemente al
mecanismo de acción de las hormonas sexuales. En efecto, dichas
hormonas actúan induciendo la síntesis de proteínas en las células
diana y sus efectos se mantienen hasta que dichas proteínas son
catabolizadas. Por otra parte, no existen evidencias que
demuestren que la eficacia de la castración dependa de la edad a
la que se realiza. Finalmente, es importante señalar que la eficacia
de la castración no puede preveerse administrando
progestágenos sintéticos; aunque los progestágenos inhiben la
síntesis de hormonas sexuales - y, por lo tanto, simulan los
efectos de una castración - sus efectos sobre la conducta a las
dosis normalmente empleadas parecen deberse principalmente a
su acción directa sobre el sistema nervioso central. En
consecuencia, es posible que una determinada conducta sea
modificada por la administración de progestágenos sintéticos y no
por la castración.

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Además del marcaje con orina y de la agresividad


intrasexual, la castración disminuye el comportamiento sexual del
macho. Sin embargo, el efecto de la castración varía
enormemente de un animal a otro, y en ocasiones el
comportamiento sexual - o al menos algunos aspectos del mismo -
se mantiene durante meses o incluso años después de la
castración.

En la agresividad por dominancia del perro, la castración


puede ser útil en machos siempre y cuando vaya acompañada de
pautas de modificación de conducta y, en su caso, tratamiento
farmacológico; la castración por sí sola nunca resuelve el
problema. La castración está contraindicada en perras con
agresividad por dominancia.

En el caso de la hembra, la castración está indicada para


eliminar el comportamiento sexual y, en el caso de la gata,
reducir el marcaje con orina. A diferencia de lo que ocurre en el
caso de los machos, el comportamiento sexual desaparece
inmediatamente después de la castración prácticamente en todos
los casos. El efecto de la castración sobre el marcaje con orina es
variable, pero la castración resulta muy eficaz cuando la conducta
de marcaje está asociada al estro.

Tanto en machos como en hembras la castración tiene muy


pocos efectos indeseables. No obstante, en algunos animales la
castración aumenta la tendencia a la obesidad.

2.2 Utilización de fármacos en el tratamiento de los


problemas de comportamiento.
Los principales fármacos utilizados en el tratamiento de los
problemas de comportamiento del perro y el gato son las
benzodiacepinas, la buspirona, los antidepresivos tricíclicos, los
inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina y los
progestágenos sintéticos.

Benzodiacepinas

Las benzodiacepinas - de las cuales el diacepam es la más


conocida - son fármacos ansiolíticos que actúan aumentando la
afinidad del GABA - que es un neurotransmisor inhibitorio - por sus
receptores. Además de sus efectos ansiolíticos, las
benzodiacepinas causan relajación muscular y -a dosis más
elevadas - ataxia y sedación. La relajación muscular causada por

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las benzodiacepinas parece ser más marcada en el gato que en


otros animales domésticos.

Las benzodiacepinas - especialmente el diacepam - pueden


utilizarse para tratar el marcaje con orina del gato y como
estimulantes del apetito. Además, se han utilizado en ocasiones
para tratar algunos problemas de agresividad entre gatos.
Finalmente, pueden ser útiles para tratar problemas de ansiedad o
miedo, a menudo en combinación con antidepresivos tricíclicos.
No obstante, es importante tener en cuenta las siguientes
consideraciones:

1. Las benzodiacepinas pueden interferir con los procesos de


aprendizaje y memoria, y pueden por lo tanto tener efectos
negativos sobre posibles programas de adiestramiento.

2. En el gato doméstico se han descrito esporádicamente casos


de muerte por insuficiencia hepática causada por la
administración de benzodiacepinas. Por otra parte, algunos
gatos muestran una respuesta paradójica a la administración
de benzodiacepinas.

3. Las benzodiacepinas son potencialmente tóxicas en animales


obesos o con insuficiencia hepática; esta consideración es
especialmente importante en el gato doméstico, ya que las
benzodiacepinas se eliminan conjugadas con el ácido
glucurónico, y esta vía metabólica es menos activa en el gato
que en otros animales.

4. La administración prolongada de benzodiacepinas puede


causar dependencia, que se manifiesta con hiperactividad y
ansiedad al finalizar el tratamiento de forma súbita. Es
aconsejable, por tanto, reducir la dosis de forma gradual (se
recomienda una reducción del 25% cada semana).

5. La administración de benzodiacepinas puede causar un


aumento de la actividad depredadora del gato. En algunos
casos, la administración de benzodiacepinas puede tener
efectos contrarios a los deseados en el caso de animales con
problemas de agresividad.

En líneas generales, recomendamos la utilización de


benzodiacepinas sólo en perros con problemas de miedo o
ansiedad lo suficientemente intensos como para que los
antidepresivos tricíclicos por sí solos no sean suficientes; en estos

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casos, puede ser útil combinar ambos tipos de fármacos. En el


caso del gato, pensamos que la buspirona es en general el
ansiolítico de primera elección, tanto para problemas de marcaje
con orina como para problemas de agresividad por miedo.

Buspirona.

La buspirona es un ansiolítico que no pertenece al grupo de las


benzodiacepinas y que actúa como agonista parcial de los
receptores 5-HT1 de la serotonina; la serotonina es un
neurotransmisor que tiene un importante efecto modulador sobre
la respuesta de ansiedad. La buspirona tiene muy pocos efectos
secundarios y no parece crear dependencia. Además, y a
diferencia de las benzodiacepinas, no interfiere con el aprendizaje
y la memoria. Por estas razones, las buspirona es probablemente
el ansiolítico de elección en el gato doméstico y resulta
especialmente útil en el tratamiento del marcaje con orina y en
problemas de agresividad por miedo. Su principal desventaja con
respecto a las benzodiacepinas es que su coste es más elevado.

Antidepresivos tricíclicos.

Los antidepresivos tricíclicos (TCA) son un grupo de fármacos que


actúan inhibiendo la recaptación de catecolaminas -
especialmente norepinefrina - y de serotonina por parte de las
neuronas presinápticas. Los dos antidepresivos tricíclicos más
utilizados en medicina veterinaria son la amitriptilina y la
clomipramina, y están especialmente indicados en el tratamiento
de las alteraciones de la conducta equivalentes a los
denominados trastornos obsesivo-compulsivos así como en el
tratamiento de problemas de miedo y ansiedad. La amitriptilina es
además un fármaco muy útil en el tratamiento de la agresividad
por dominancia del perro, debido a que potencia la acción de la
serotonina, que es un neurotransmisor con efectos antiagresivos.

Los antidepresivos tricíclicos tienen efectos anticolinérgicos


tanto a nivel central como periférico, y pueden causar
constipación, retención urinaria, taquicardia, arritmia, ataxia y
depresión. Su administración está contraindicada en animales con
retención urinaria o arritmias cardíacas; por lo tanto, es
recomendable realizar un ECG antes de iniciar el tratamiento y, si
se considera necesario, al cabo de unas semanas de haberlo
iniciado. Las alteraciones del ECG causadas por los TCA incluyen

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un aumento de la longitud del segmento QT, una disminución de


la amplitud de la onda T y una disminución de la longitud del
segmento ST. En general, parece ser que los TCAs son más tóxicos
para el gato que para el perro.

En líneas generales, recomendamos la utilización de


clomipramina como fármaco de primera elección en el
tratamiento de la ansiedad por separación del perro y en los
problemas de tipo compulsivo. Tal como hemos dicho antes, la
amitriptilina es un fármaco especialmente útil frente a problemas
de miedo de intensidad moderada y en la agresividad por
dominancia del perro.

Inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina

Los inhibbidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS)


se utilizan en medicina humana como fármacos antidepresivos. El
más utilizado en veterinaria es la fluoxetina, que resulta útil frente
a problemas de agresividad por dominancia, especialmente
cuando el animal muestra un comportamiento muy impulsivo (es
decir, los episodios de agresividad son muy súbitos). La fluoxetina
también es útil para tratar problemas de agresividad entre gatos
cuando no están causados por miedo.

Progestágenos sintéticos.

Los progestágenos sintéticos - especialmente acetato de


megestrol y acetato de medroxiprogesterona - se han utilizado a
menudo para tratar problemas de marcaje con orina y conducta
agresiva, especialmente agresividad intrasexual y agresividad por
dominancia. En general, los progestágenos sintéticos inhiben las
denominadas conductas sexualmente dimórficas típicas del
macho actuando directamente sobre las estructuras del sistema
nervioso central que son responsables de dichas conductas. No
obstante, la gravedad de sus efectos indeseables y el hecho de
que existan otros tratamientos tanto o más eficaces, hacen que
los progestágenos sintéticos no deban considerarse
prácticamente nunca como la primera opción terapéutica.
Los principales efectos indeseables de los progestágenos
sintéticos son intolerancia a la glucosa y diabetes mellitus,
hiperplasia mamaria, adenocarcinomas mamarios, inhibición de la
actividad de la corteza adrenal e inhibición de la actividad de la
médula ósea. Los progestágenos sintéticos están especialmente

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contraindicados en animales con diabetes mellitus y en animales


a los que se esté administrando corticoides.

En general, recomendamos el uso de progestágenos


sintéticos –y más concretamente de acetato de megestrol-
únicamente frente a problemas de agresividad por dominancia del
perro que sean lo suficientemente graves y peligrosos como para
requerir un cambio inmediato en la conducta del animal. En este
caso, es útil combinar acetato de megestrol y amitriptilina o
fluoxetina durante dos semanas y continuar después el
tratamiento sólo con amitriptilina o fluoxetina.

3. PROBLEMAS DE COMPORTAMIENTO DEL PERRO (I):


AGRESIVIDAD DIRIGIDA HACIA LAS PERSONAS.

El concepto de agresividad es muy amplio y el veterinario clínico


que se enfrenta a un problema de agresividad en un perro debe
en primer lugar determinar el tipo de agresividad que presenta el
animal. Existen muchas clasificaciones posibles de la conducta
agresiva de los animales. Recientemente, la Sociedad Americana
de Veterinarios Especialistas en Comportamiento Animal (AVSAB)
propuso una clasificación con finalidad diagnóstica y terapéutica.
Dicha clasificación incluye los siguientes tipos de agresividad: por
dominancia, por miedo, intraesxual, aprendida, maternal, por
protección de objetos, depredadora, sexual, por causa orgánica,
por protección del propietario, redirigida y territorial.

En el caso concreto de la agresividad del perro dirigida a las


personas, y considerando sólo los tipos más frecuentes, la
clasificación anterior puede resumirse de la forma siguiente:

- Agresividad con causa orgánica

- Agresividad sin causa orgánica

- Agresividad por dominancia


- Agresividad por miedo
- Agresividad territorial

La agresividad con causa orgánica supone


aproximadamente un 15-20% de los casos, mientras que los
diferentes tipos de agresividad sin causa orgánica supondrían en
conjunto el 80-85% de los casos. Entre estos, la agresividad por

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dominancia es, con diferencia, el tipo más frecuente, seguida de la


agresividad por miedo y territorial. Las formas principales de
agresividad con causa orgánica son la agresividad causada por
hipotiroidismo, la agresividad causada por hidrocefalia, la
agresividad causada por problemas que cursan con dolor y la
agresividad secundaria a tumores intracraneales. Además, los
procesos orgánicos que causan debilidad en el animal pueden dar
lugar a la denominada agresividad por irritabilidad. Finalmente,
algunos autores han descrito una forma de agresividad que
estaría causada por una apilepsia temporolímbica y que se
denomina agresividad por lapsus mental o síndrome de descontrol
episódico.

Agresividad por dominancia.

El perro es un animal social que forma relaciones de dominancia-


subordinación con sus congéneres y con las personas con las que
convive. Estas relaciones implican que en una pareja de individuos
el dominante tiene prioridad sobre el subordinado a la hora de
acceder a los diferentes recursos (principalmente comida y
lugares de descanso). Además, tanto el dominante como el
subordinado adoptan unas posturas características cuando están
cerca el uno del otro. La agresividad por dominancia dirigida hacia
las personas aparece cuando el perro establece una relación de
dominancia-subordinación con una o varias personas de modo
que éstas son percibidas como subordinadas por el perro. Existen
principalmente tres factores que determinan la tendencia de un
perro a ser dominante:

- Factores genéticos: la tendencia a la dominancia tiene un fuerte


componente genético en todas las especies en las que se ha
estudiado. Aunque no existen estudios concluyentes en relación a
este problema en el perro, se acepta en general que hay
diferencias genéticas entre razas y entre líneas dentro de una
misma raza en cuanto a la tendencia a manifestar dominancia. En
la tabla 3 aparece un listado de algunas de las razas consideradas
como proclives a manifestar agresividad por dominancia hacia las
personas. Es importante recordar, no obstante, que existe una
considerable variabilidad intraracial debido a la existencia de
diferentes líneas genéticas, diferencias individuales y al papel de
otros factores que se discuten a continuación.

- Factores hormonales: la agresividad por dominancia es una


conducta favorecida por la acción de los andrógenos sobre el

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sistema nervioso central. Esto hace que la agresividad por


dominancia sea más frecuente en perros machos no castrados
que en machos castrados o hembras. Además, el problema suele
empezar a manifestarse cuando el animal llega a la madurez
sexual y la mayoría de animales que son objeto de consulta por
un problema de este tipo tienen entre 12 y 24 meses de edad.

Tabla 2. Razas consideradas como tendentes a manifestar


problemas de agresividad por dominancia hacia las
personas.

Malamute Pequinés
Samoyedo Bóxer
Pastor Alemán San Bernardo
Dachshund Beagle
Terrier de Yorkshire Cairn Terrier
Dálmata
Rottweiler Terrier Escocés
Husky Chihuahua
Terrier Airedale Afgano
Lhasa Apso Fox Terrier
Schnauzer enano Chow Chow
Terrier Westhighland

- Aprendizaje: normalmente, los animales que tienen tendencia a


ser dominantes empiezan a manifestar conducta agresiva al llegar
a la madurez sexual. Si los propietarios refuerzan positivamente
estas primeras manifestaciones agresivas, es probable que la
conducta agresiva del animal aumente. Si, por el contrario, los
propietarios responden castigando la conducta agresiva, es
probable que ésta no sólo no aumente sino que disminuya y no
llegue a convertirse en un problema. Es importante señalar que
cuando el problema de agresividad por dominancia está bien
establecido, el castigo aumenta dicha agresividad (ver más
adelante).

Existen cuatro criterios principales que nos permiten


diagnosticar la agresividad por dominancia. En primer lugar, en la
mayoría de los casos la agresividad se dirige sólo hacia las
personas con las que normalmente convive el perro.
Generalmente, el perro es agresivo sólo con alguna o algunas de
las personas con las que convive. Algunos perros muy
dominantes, no obstante, pueden mostrar agresividad tanto hacia
personas conocidas como desconocidas.

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En segundo lugar, el perro adopta una postura característica


durante el episodio de agresividad. Esta postura consiste en orejas
erectas y dirigidas hacia delante y cola levantada. Es importante
tener en cuenta, sin embargo, que algunos perros con agresividad
por dominancia adoptan una postura ambivalente –es decir, con
elementos de miedo y agresividad al mismo tiempo-. En estos
casos es necesario averiguar la postura del perro en los estadíos
iniciales del problema, ya que a menudo la postura ambivalente
se manifiesta cuando el perro ya lleva mucho tiempo mostrando
conducta agresiva.

En tercer lugar, los episodios de agresividad se producen


siempre en las mismas circunstancias. Este es un aspecto clave
del diagnóstico y resulta por tanto imprescindible averiguar qué
situaciones desencadenan la conducta agresiva. En general, la
agresividad por dominancia se produce como consecuencia de
que el perro defiende áreas concretas (y en este caso los
episodios de agresividad ocurrirán siempre en los mismos lugares)
o bien como consecuencia de que la persona mordida realiza una
de las siguientes acciones: 1) molesta al perro mientras éste está
durmiendo, descansando o comiendo, 2) intenta arrebatarle al
animal algún objeto con el que está jugando, 3) castiga o da una
orden al perro, 3) establece contacto visual directo con el perro, 4)
intenta desplazar al perro o 5) acaricia o toca al perro,
especialmente en la cabeza o parte distal de las extremidades.
Algunos perros, no obstante, muestran una conducta agresiva
muy impulsiva y esto dificulta la identificación de las situaciones
que desencadenan la agresividad.

En cuarto lugar, el perro adopta regularmente posturas


indicativas de dominancia hacia la persona o personas con las que
es agresivo (cuerpo rígido y en tensión, cola levantada, orejas
erectas y dirigidas hacia delante). Además, algunos perros con
agresividad por dominancia gruñen espontáneamente, intentan
desplazar a o bloquear a las personas afectadas o apoyan a
menudo las patas delanteras en el cuerpo de dichas personas.

Diagnósticos diferenciales de la agresividad por


dominancia. La agresividad por dominancia puede confundirse
principalmente con la agresividad por miedo, la agresividad por
dolor, la gresividad por hipotiroidismo y la agresividad causada
por hidrocefalia.

Análisis de riesgo y tratamiento de la agresividad por

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dominancia. Antes de iniciar un programa de tratamiento es


imprescindible realizar un análisis de riesgo y decidir si es
prudente mantener al animal con vida. En el caso de que se
decida tratar al animal, el protocolo debe incluir normalmente
tratamiento farmacológico y un programa de adiestramiento. En
los machos, la castración puede ser útil.

4. PROBLEMAS DE COMPORTAMIENTO DEL PERRO (II):


ANSIEDAD POR SEPARACIÓN.

La ansiedad por separación es un conjunto de manifestaciones


comportamentales que aparecen en algunos perros cuando se
separan de sus propietarios. Dichos cambios de conducta son
consecuencia de una respuesta de miedo o ansiedad del animal. A
diferencia de la agresividad por dominancia, la ansiedad por
separación puede aparecer en animales de cualquier sexo, raza y
edad. La castración no corrige el problema.

La ansiedad por separación puede manifestarse de varias


maneras y en general suele consistir en cualquier combinación
posible de los siguientes problemas:

- vocalización excesiva
- micción y/o defecación inadecuadas
- conducta destructiva
- diarrea, vómitos o dermatitis acral por lamido

Según cual sea la manifestación predominante en cada


caso, la ansiedad por separación debe distinguirse de otros
muchos problemas. En general, existen tres criterios que permiten
diagnosticar un caso de ansiedad por separación. En primer lugar,
el problema se manifiesta única y exclusivamente cuando el perro
no tiene acceso a los propietarios. En segundo lugar, el problema
aparece prácticamente siempre que el perro no tienen acceso a
los propietarios. Finalmente, los cambios de conducta empiezan a
manifestarse muy poco tiempo después de que el perro se quede
solo.

Tratamiento. La ansiedad por separación tiene buen pronóstico.


El tratamiento óptimo consiste en una combinación simultánea de
tratamiento farmacológico y un programa de adiestramiento que

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reduzca la dependencia del animal con respecto a sus


propietarios.habituación del animal a ausencias progresivamente
más largas de los propietarios.

5. PROBLEMAS DE COMPORTAMIENTO DEL PERRO (III):


ESTEREOTIPIAS.

Las estereotipias se definen como conductas repetitivas e


invariables que no tienen una función obvia y que interfieren en la
conducta normal del animal. Muchas de estas conductas resultan
molestas para el propietario y algunas pueden resultar en
episodios de automutilación. Las estereotipias más comunes del
perro incluyen perseguirse la cola, "cazar moscas", etc.

Al igual que ocurre con los otros problemas de


comportamiento, el primer objetivo en el proceso de diagnóstico
es determinar si la estereotipia tiene causa orgánica o no. En
general, si la estereotipia se manifiesta sólo en determinadas
circunstancias y es fácilmente interrumpida por algún estímulo
externo, lo más probable es que no tenga causa orgánica. Por el
contrario, si no es posible identificar ninguna circunstancia que
desencadene la conducta y ésta no puede ser interrumpida con
facilidad, es probable que sea consecuencia de un problema
orgánico. No obstante, estos criterios no son en absoluto
concluyentes y en consecuencia es necesario examinar
detenidamente al animal para detectar cualquier otro posible
síntoma. Además, en algunos casos es recomendable utilizar
técnicas complementarias de diagnóstico que permitan confirmar
o descartar causas orgánicas.

Posibles causas orgánicas de las estereotipias.


Las estereotipias pueden ser manifestaciones de un tipo particular
de epilepsia denominado epilepsia psicomotora o temporolímbica.
Si este es el caso, las estereotipias pueden ir acompañadas de
convulsiones musculares aunque en ocasiones la única
manifestación de este tipo de epilepsia es una alteración
comportamental. La epilepsia psicomotora aparece como
consecuencia de una lesión en el sistema límbico o en el lóbulo
temporal de la corteza. Las principales causas de epilepsia
temporolímbica son tumores intracraneales, traumatismos
cerebrales, accidentes cerebrovasculares, encefalomielitis
causadas por el virus del moquillo e intoxicación por plomo.

Además de la epilepsia psicomotora, hay otras causas orgánicas


que pueden causar estereotipias. Entre éstas cabe señalar

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infecciones por microorganismos transmitidos por garrapatas y,


en el caso particular de los animales que se persiguen la cola,
problemas de compresión nerviosa en la cauda equina.

Posibles causas no orgánicas de las estereotipias.


Las estereotipias sin causa orgánica pueden ser conductas
reforzadas por el propietario o estar causadas por ansiedad.
Particularmente en aquellos casos en los que el perro recibe en
general poca atención, cualquier cosa que el propietario haga
para interrumpir la estereotipia puede convertirse en un
reforzamiento positivo y, mediante aprendizaje por
condicionamiento operante, perpetuar e intensificar la conducta.
En consecuencia, siempre que se sospeche que la conducta es
reforzada por el propietario debe aconsejarse a éste que ignore al
animal cuando realiza la estereotipia y le preste atención cuando
no la realiza.

Cuando la historia clínica indica que la conducta aparece


sólo en situaciones que pueden causar miedo o ansiedad en el
animal, estaría indicado el tratamiento con buspirona o
amitriptilina.

Finalmente, las estereotipias pueden ser la manifestación de


una alteración en el metabolismo de la sertotonina en ganglios
basales y/o sistema límbico. De hecho, los llamados transtornos
obsesivo-compulsivos de las personas parecen estar causados por
este problema y parece ser que algunas estereotipias de los
animales de compañía tienen una causa similar. En la práctica,
cuando no hay causa orgánica aparente y el problema no
responde al tratamiento con ansiolíticos, resulta aconsejable
considerar la posibilidad de que la estereotipia sea un problema
relacionado con el metabolismo de la serotonina. En este caso, el
fármaco de elección es la clomipramina.

6. PROBLEMAS DE COMPORTAMIENTO DEL GATO (I):


MARCAJE CON ORINA.

Los problemas de micción inadecuada son el tipo más frecuente


de problemas de comportamiento del gato doméstico y suponen
entre el 50 y el 70% del total de consultas de comportamiento.
Existen tres causas principales de micción inadecuada en el gato
doméstico: marcaje con orina, aversiones hacia el tipo o
localización del substrato dispuesto para que el animal orine y
problemas orgánicos. Además, se han descrito ocasionalmente

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problemas de ansiedad por separación, así como problemas


derivados de una falta de aprendizaje.

Consideraciones generales.
El marcaje con orina es una conducta normal del gato que tiene
una función de comunicación, aunque su finalidad exacta no se
conoce. La conducta parece estar controlada por dos mecanismos
diferentes. Por un lado, se trata de una conducta sexualmente
dimórfica que depende del efecto activador de los andrógenos.
Por lo tanto, es mucho más frecuente en machos que en hembras
y se manifiesta únicamente en animales que han llegado a la
madurez sexual. Es importante tener en cuenta, no obstante, que
las hembras también pueden manifestar la conducta,
especialmente durante períodos de estro. Por otro lado, el marcaje
con orina está controlado por factores externos, especialmente
estímulos olfativos y visuales procedentes de otros gatos. Esto
explicaría, al menos en parte, que la conducta de marcaje sea
mucho más frecuente en gatos que conviven con otros individuos
de su especie. En efecto, en grupos de 10 o más gatos, la
probabilidad de que un individuo muestre la conducta en algún
momento de su vida es prácticamente del 100%. Además, las
situaciones que desencadenan una respuesta de estrés o
ansiedad en el animal aumentan la probabilidad de que éste
muestre conducta de marcaje. En resumen, pues, además de los
estímulos externos, la conducta de marcaje con orina depende de
dos sistemas endógenos de control relativamente independientes
entre sí: la concentración plasmática de hormonas sexuales y el
grado de estrés o ansiedad.

Normalmente, el gato adopta una postura característica


cuando orina con finalidad de marcaje: se mantiene erguido, con
la cola levantada, y proyecta la orina hacia atrás. La orina suele
depositarse en superficies verticales, aunque a veces el gato
marca superficies horizontales (en este último caso los restos de
orina suelen formar una línea más o menos recta). Es importante
tener en cuenta, no obstante, que en ocasiones el gato puede
orinar con finalidad de marcaje adoptando la postura propia de la
micción ordinaria.

La orina del gato contiene varias feromonas y es posible que


la orina depositada durante el marcaje contenga más feromonas
que la orina depositada durante la micción ordinaria. Las
hormonas sexuales masculinas son responsables del control de la
síntesis de algunas de estas feromonas, especialmente de las que
confieren a la orina del macho su olor característico.

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Protocolo y criterios de diagnóstico.


El primer paso en el protocolo de diagnóstico consiste en
descartar posibles causas orgánicas. Entre éstas, debe prestarse
especial atención al FLUTD; por lo tanto, ante un problema de
micción inadecuada resulta imprescindible como mínimo realizar
una exploración general del animal y un análisis de orina. Sólo
después de haber descartado una posible causa orgánica debe
considerarse la posibilidad de que el problema sea de tipo
exclusivamente comportamental. El siguiente paso en el protocolo
consiste entonces en establecer si el animal muestra una
conducta de marcaje o una conducta de micción ordinaria
inadecuada. La distinción entre ambos problemas no siempre es
fácil pero en cualquier caso depende de los siguientes criterios:

1. Postura del animal. Si el animal orina erguido y con la


cola levantada, puede diagnosticarse definitivamente un
problema de marcaje. Por el contrario, si el animal orina en la
postura ordinaria, no puede realizarse un diagnóstico definitivo.

2. Localización de la orina. Si la orina se encuentra en


superficies verticales, puede diagnosticarse definitivamente un
problema de marcaje. Igualmente, si la orina se encuentra en
superficies horizontales pero dispuesta en línea, es muy probable
que se trate de un problema de marcaje. En los otros casos, el
diagnóstico es más difícil. No obstante, en casos de marcaje la
orina se encuentra a menudo en lugares en los que el animal
percibe el olor de otros gatos - o, en ocasiones, el olor de alguna
persona o simplemente un olor nuevo -. Por el contrario, si la orina
se encuentra cerca de la bandeja con material absorbente, es muy
probable que se trate de un problema de aversión hacia dicho
material.

3. Utilización de la bandeja dispuesta para que el animal


orine. Si se trata de un problema de marcaje, es muy probable
que el animal continúe utilizando la bandeja de forma normal. Por
el contrario, si se trata de un problema de aversión hacia la
bandeja, el animal no la utilizará o la utilizará con menos
frecuencia. En este último caso y cuando se trata de un problema
de aversión hacia el substrato, es probable que al utilizar la
bandeja el animal no realice la secuencia completa de
movimientos asociados con la micción.

4. Otras consideraciones. Si el problema aparece poco


después de que el propietario haya cambiado la localización de la
bandeja o el material absorbente, es probable que se trate de un

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problema de aversión. Igualmente, los problemas de aversión


pueden aparecer como consecuencia de una limpieza poco
frecuente de la bandeja. Finalmente, el dolor causado por la
extirpación de uñas hace que en ocasiones el gato deje de orinar
en la bandeja. Lo mismo ocurre si el animal asocia la bandeja con
cualquier tipo de estímulo aversivo.

Algunos autores sugieren que la cantidad de orina y el


hecho de que el animal orine en uno o en varios sitios son criterios
útiles para realizar el diagnóstico (el marcaje se caracterizaría por
pequeñas cantidades de orina en varios lugares, mientras que en
la micción ordinaria se encontraría una mayor cantidad de orina y
frecuentemente en un único lugar).

Tratamiento.
El tratamiento más frecuente es la castración. Tal como hemos
dicho anteriormente, en el macho la castración elimina la
conducta o reduce su frecuencia en un 80-90% de los casos,
aunque sus efectos no son siempre inmediatos; por lo tanto, antes
de concluir que la castración ha sido ineficaz es necesario esperar
unas pocas semanas. En las hembras la castración es
particularmente eficaz cuando la conducta de marcaje está
asociada al estro.

Cuando la castración no es eficaz o no se desea castrar al


animal, el tratamiento de elección es la administración de
ansiolíticos. Aunque algunos autores sugieren que el diacepam y
la buspirona son igualmente eficaces, nuestra experiencia indica
que la buspirona es el tratamiento de elección, entre otras
razones porque se trata de un fármaco prácticamente desprovisto
de efectos secundarios. Pensamos que la utilización de diacepam
como primera opción terapéutica sólo está justificada cuando el
precio de la buspirona resulta prohibitivo para el propietario.

Otras consideraciones en el tratamiento del marcaje con


orina.
Es importante limpiar escrupulosamente los lugares en los que el
animal ha orinado, evitando la utilización de productos que
contengan amoníaco. Igualmente, es importante reducir en la
medida de lo posible el contacto con otros gatos así como eliminar
posibles factores estresantes.

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Tratamiento de la micción inadecuada causada por un


problema de aversiones.
El tratamiento de un problema de aversiones consiste
principalmente en la modificación de aquellos factores
ambientales que se hayan identificado como responsables del
problema. Entre estos factores destacan los siguientes:

1. Limpieza insuficiente de la bandeja.


2. Número insuficiente de bandejas.
3. Localización inadecuada de la bandeja.
4. Substrajo inadecuado.
Al igual que en los casos de marcaje, es muy importante
limpiar escrupulosamente los restos de orina evitando la
utilización de productos que contengan amoníaco.

7. PROBLEMAS DE COMPORTAMIENTO DEL GATO (II):


PROBLEMAS DE AGRESIVIDAD.

Los problemas de agresividad son el segundo tipo más frecuente


de problemas de comportamiento en el gato doméstico. Aunque
en general estos problemas son menos graves en el gato que en
el perro, es importante tener en cuenta que las lesiones causadas
por arañazos y mordeduras de gato son potencialmente graves,
especialmente en personas inmunodeprimidas. Igualmente, la
denominada enfermedad por arañazo de gato - causada
principalmente por Bartonella hensalae - es cada vez más
frecuente. En Estados Unidos, por ejemplo, se producen cada año
unos 22.000 casos de esta enfermedad, de los que
aproximadamente el 10% requiere hospitalización. Además, el
coste económico de la enfermedad es considerable.

Diagnóstico.
La conducta agresiva es un fenómeno heterogéneo, es decir,
puede aparecer en contextos muy variados y ser consecuencia de
diferentes mecanismos de control. Por lo tanto, el primer paso
frente a un problema de conducta agresiva es caracterizar
el tipo de agresividad. No debe intentarse nunca un
tratamiento sin haber clasificado previamente la agresividad que
muestra el animal. Aunque existen varias clasificaciones de la
conducta agresiva del gato, pensamos que la que ofrecemos a
continuación - aunque no es exhaustiva - resulta útil en la mayoría
de ocasiones. Según esta clasificación, los principales tipos de
agresividad del gato doméstico serían los siguientes:

1. Agresividad por falta de socialización.

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2. Agresividad por juego.


3. Agresividad redirigida.
4. Agresividad por miedo.
5. Agresividad territorial.
6. Agresividad intrasexual (normalmente entre machos).
7. Agresividad por causa orgánica.

Otras causas menos frecuentes de agresividad - y que no


consideraremos aquí - son la agresividad maternal, la agresividad
depredadora y la agresividad jerárquica. Aunque todos los tipos de
agresividad -a excepción de la agresividad intrasexual - pueden
dirigirse tanto hacia personas como hacia otros gatos, pensamos
que el protocolo de diagnóstico de un problema de agresividad
dirigida hacia personas debe incluir principalmente los tipos 1, 2,
3, 4 y 7. El protocolo de diagnóstico de un problema de
agresividad hacia otros gatos debe incluir principalmente los tipos
4, 5, 6 y 7.

Al igual que con cualquier otro problema de


comportamiento, el paso inicial en el protocolo de diagnóstico
debe ser descartar posibles causas orgánicas. Por lo tanto, resulta
imprescindible realizar como mínimo una exploración general y un
examen neurológico del animal.

Características principales de las formas de agresividad


dirigidas preferentemente hacia personas.

Agresividad por falta de socialización.


Al igual que en el caso del perro, en el desarrollo del gato
doméstico existe un período denominado período sensible de
socialización, que se extiende desde las 2 hasta las 7-8 semanas
de vida aproximadamente - se trata, pues, de un período más
corto y de inicio más temprano que el del perro -. La falta de
contacto con personas durante este período tiene efectos
importantes sobre la conducta posterior del animal y hace que en
muchos casos el gato se muestre agresivo o temeroso con las
personas durante toda su vida. Según parece, la malnutrición
tiende a aumentar los efectos negativos de una falta de
socialización.

El diagnóstico de un problema de este tipo debe realizarse


cuando se cumplen los tres criterios siguientes:

1. El animal no presenta ningún problema orgánico que


explique su comportamiento agresivo.

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2. De acuerdo con la anamnesis, la agresividad del animal


no es compatible con ninguno de los otros tipos de agresividad sin
causa orgánica indicados anteriormente.

3. La historia del animal es compatible con un problema de


falta de socialización.
La agresividad causada por una falta de socialización es
muy difícil de corregir y los gatos que muestran este problema no
constituyen animales de compañía adecuados.

Agresividad por juego.


La conducta de juego del gato incluye secuencias motoras propias
de interacciones agresivas intraespecíficas y de la depredación.
Algunos gatos - especialmente los que han sido destetados a una
edad muy temprana - muestran en ocasiones un comportamiento
de juego violento, que puede causar lesiones a los propietarios. El
diagnóstico de este problema es inmediato. El tratamiento
consiste en un programa de recondicionamiento: el propietario
debe recompensar al animal cuando éste interacciona con él de
forma no violenta y debe castigarlo tan pronto como muestre
señales de conducta agresiva (exposición de las uñas, retracción
de las orejas y movimientos rápidos de la cola). Es importante que
el castigo no consista en un golpe, sino preferentemente en un
estímulo que asuste al animal. El pronóstico es en general muy
bueno.

Un tipo de agresividad igualmente relacionado con el juego -


aunque algunos autores lo incluyen bajo el epígrafe de
agresividad depredadora - aparece en animales que de forma
súbita muerden o arañan las manos o tobillos del propietario,
especialmente si están en movimiento. A diferencia de otras
formas de conducta agresiva, estos ataques no van acompañados
de ninguna muestra de activación del sistema simpático - como
piloerección, por ejemplo -, ni de posturas características de la
agresividad ofensiva o defensiva. Además, la secuencia motora
que precede al ataque es la propia de la depredación. En
ocasiones, informar al propietario para que pueda interpretar
correctamente la conducta del animal es suficiente. Si no es este
el caso, puede intentarse un programa de recondicionamiento tal
como se ha descrito anteriormente.

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Agresividad redirigida.
La agresividad redirigida es un problema relativamente frecuente
y algunos trabajos indican que es responsable de
aproximadamente el 50% de casos de agresividad dirigida hacia
personas. La agresividad redirigida aparece cuando el estímulo
responsable de la conducta agresiva no es accesible para el
animal, de forma que éste dirige su agresión hacia un estímulo
alternativo. En el caso que nos ocupa, el estímulo alternativo es
una persona.

La agresividad redirigida es interpretada por el propietario


como ataques súbitos e impredecibles por parte de un animal que
muestra una conducta normal en cualquier otro momento. En
consecuencia, la agresividad redirigida puede ser confundida con
un problema de agresividad causada por una alteración orgánica,
que suele caracterizarse también por ser poco predecible. El
diagnóstico de agresividad redirigida depende de la identificación
del estímulo que induce la agresión y debe realizarse después de
haber descartado en la medida de lo posible una alteración
orgánica. Entre los estímulos que más frecuentemente causan el
problema destacan la presencia de otro gato - principalmente en
el caso de los machos - y los sonidos de elevada frecuencia; en
este último caso es importante recordar que el gato es capaz de
percibir sonidos de una frecuencia muy superior a la que puede
ser captada por las personas. Finalmente, la presencia de
personas desconocidas o simplemente el traslado del animal a un
ambiente nuevo pueden también dar lugar a agresividad
redirigida hacia personas.

Explicar al propietario la causa del problema y aconsejarle


que no se acerque al animal en las situaciones problemáticas
suele ser suficiente. Es importante recordar, no obstante, que la
disposición agresiva del animal puede mantenerse durante un
tiempo considerable después de la desaparición del estímulo
responsable. En algunos casos, la corrección definitiva del
problema es relativamente sencilla. Si el estímulo responsable es
la presencia de otro macho, la castración puede ser eficaz. En los
casos en los que el estímulo responsable causa una reacción de
miedo en el animal, el tratamiento debería ser el que se sugiere
en el apartado siguiente.

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Agresividad por miedo.


El diagnóstico de agresividad por miedo es relativamente sencillo
y depende del reconocimiento de la postura asociada con la
agresividad defensiva. En efecto, las secuencias motoras que
acompañan a los diferentes tipos de agresividad son
relativamente constantes y por lo tanto son útiles para identificar
el tipo de agresividad; la agresividad defensiva del gato incluye
una secuencia motora caracterizada por piloerección -
particularmente en la espalda y en la cola -, presentación lateral
del tronco con la espalda arqueada y cola erguida o en forma de U
invertida.

La agresividad por miedo hacia una determinada persona


puede aparecer de forma relativamente súbita y sin que sea
posible identificar la causa. En ocasiones, aparece después de un
episodio de agresividad redirigida.

La agresividad por miedo es fácil de corregir. Normalmente,


basta con que el animal se habitúe de nuevo a la presencia de la
persona afectada, sin que ésta intente acercarse excesivamente
al animal. Alimentar al gato en presencia de esa persona puede
ser útil. El tratamiento farmacológico puede en algunos casos
facilitar la solución del problema. El fármaco de elección es la
buspirona.

Agresividad con causa orgánica.


A pesar de que se trata de un problema poco frecuente, la
agresividad con causa orgánica puede ser resultado de un número
considerable de enfermedades. En primer lugar, cualquier
problema que curse con dolor puede causar conducta agresiva.
Entre estos problemas destacan la impactación de sacos anales, la
artritis, las lesiones orales, el FLUTD, la amputación traumática de
la cola y la extirpación de la uñas. En ocasiones, la agresividad se
mantiene después de que el problema inicial haya desaparecido.
En este caso, puede resultar útil llevar a cabo un programa de
desensibilización con la ayuda de un ansiolítico. En los animales
que han sufrido amputación traumática de la cola es posible que
existan lesiones permanentes - tales como neuromas, por ejemplo
- que no se detectan al realizar la exploración general y el examen
neurológico.

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Tanto el hipertiroidismo como el hipotiroidismo pueden


causar irritabilidad y conducta agresiva. Algunas formas de
hipotiroidismo del gato cursan sólo con conducta agresiva y el
animal no muestra ninguno de los síntomas típicos de la
enfermedad (letargia, alteraciones de la piel y obesidad). La
conducta agresiva puede manifestarse de varias formas, pero a
menudo se desarrolla de forma gradual. El diagnóstico se basa en
la determinación de la concentración plasmática de hormonas
tiroideas y sobre todo en el resultado de un test de función
tiroidea. El tratamiento con hormonas tiroideas tiene a menudo un
resultado espectacular.

La agresividad puede ser consecuencia de traumatismos


craneales, así como de tumores o infartos cerebrales. La
encefalopatía isquémica felina cursa normalmente con
desplazamientos compulsivos en círculo y alteraciones de la
conducta, incluyendo agresividad. En ocasiones el animal muestra
convulsiones. La conducta agresiva suele ser consecuencia de
lesiones en el lóbulo temporal de la corteza o en el sistema
límbico. Los síntomas aparecen de forma aguda o hiperaguda y no
son progresivos.

La encefalopatía hepática (EH) puede causar episodios de


conducta agresiva en el gato. La EH puede ser secundaria a
enfermedades hepáticas tales como neoplasias, cirrosis o
intoxicaciones, o ser el resultado de una conexión portosistémica
congénita. Este último problema se manifiesta en animales
jóvenes. Cualquier animal joven que muestre una conducta
agresiva que no sea compatible con alguna de las formas de
agresividad sin causa orgánica puede sufrir un problema de EH;
en estos casos, es imprescindible realizar una analítica completa.

Se han descrito casos de agresividad en gatos que


responden al tratamiento con antiepilépticos y que, por lo tanto,
pueden ser una manifestación de epilepsia psicomotora. El
problema suele aparecer por primera vez cuando el animal llega a
la edad adulta. Los ataques pueden aumentar en frecuencia y
duración. Durante el ataque epiléptico el animal ignora cualquier
otro estímulo. Inmediatamente después, al gato suele entrar en
una fase postictal en la que muestra una conducta retraída. Antes
de iniciar un tratamiento, es fundamental distinguir este problema
de la agresividad redirigida y de la conducta de juego descritas
anteriormente.

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Algunas infecciones víricas pueden causar ocasionalmente


conducta agresiva. Entre dichas enfermedades destacan la rabia,
la peritonitis infecciosa felina y la infección por el virus de la
inmunodeficiencia felina (FIV). Los cambios de conducta asociados
a una infección por FIV son especialmente interesantes. El FIV es
un lentivirus relacionado con el virus de la inmunodeficiencia
humana (HIV), causante del síndrome de inmunodeficiencia
adquirida en personas. La infección por HIV causa varios
síndromes neurológicos y es muy probable que todos los lentivirus
sean capaces de producir alteraciones neurológicas. Las
anormalidades neurológicas más comunes en gatos infectados por
FIV son el resultado de la acción del virus sobre estructuras
corticales o subcorticales e incluyen principalmente cambios de
conducta. En un estudio realizado durante 3 años y que incluyó un
total de 22 gatos infectados por FIV, aproximadamente una
tercera parte de los animales mostró cambios de conducta,
incluyendo eliminación inadecuada. Aunque la agresividad no
parece ser un signo frecuente, es interesante recordar que el gato
a partir del cual se aisló el FIV presentaba precisamente un cuadro
de agresividad indiscriminada.

Finalmente, y aunque por el momento tenga interés sólo


anecdótico, es interesante mencionar que en un estudio acerca de
la sintomatología de la encefalopatía espongiforme felina,
aproximadamente la mitad de los animales afectados mostraba
conducta agresiva.

Características principales de las formas de agresividad


dirigidas preferentemente hacia otros gatos.
Además de la agresividad con causa orgánica, las formas
principales de agresividad entre gatos son la agresividad
intrasexual, la agresividad por miedo y la agresividad territorial.
La agresividad intrasexual es una conducta sexualmente dimórfica
y aparece más frecuentemente en machos que en hembras. Es
particularmente común durante la época de reproducción, siempre
que dos machos se encuentran. La castración es el tratamiento de
elección y suele resultar eficaz en un 80-90% de los casos.

La agresividad por miedo aparece a menudo de forma


súbita y sin causa conocida entre gatos que habían convivido
pacíficamente hasta entonces. Los animales se agreden siempre
que se encuentran de forma accidental. Ambos animales adoptan
la postura característica de la agresividad defensiva que hemos
descrito anteriormente. La agresividad por miedo es fácil de
corregir. El procedimiento exacto varía según las circunstancias,

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pero consiste básicamente en que cada animal se habitúe de


nuevo a la presencia del otro sin que mientras tanto puedan
lesionarse. Una de las posibles opciones consiste en mantener a
los animales separados excepto durante períodos de tiempo
breves. Durante estos períodos o sesiones de habituación, los
animales son alimentados en una misma habitación, pero a una
cierta distancia el uno del otro. En ocasiones es conveniente
colocar a uno de los dos animales en una jaula durante las
sesiones de habituación, de forma que los gatos puedan verse
pero no atacarse. Esta técnica es útil también para disminuir el
riesgo de problemas cuando el propietario de un gato adquiere un
segundo animal.

La agresividad territorial suele aparecer de forma gradual.


Uno de los dos animales se comporta como agresor, y busca y
persigue activamente al otro. La postura del agresor no es
compatible con agresividad defensiva. El problema puede
manifestarse tanto en machos como en hembras.

8. Problemas de comportamiento del gato (III): marcaje


con las uñas.

El rascado con las uñas de las patas anteriores sobre superficies


de madera o similares es frecuentemente un motivo de consulta
en clínica felina. La conducta parece tener entre otras una función
de marcaje, y el rascado deja una señal tanto visual como olfativa;
la señal olfativa es debida a la secreción de las glándulas
interdigitales. El gato empieza a manifestar esta conducta a una
edad muy temprana, y es entonces relativamente sencillo
acostumbrar al animal a rascar superficies adecuadas. El
procedimiento a seguir consiste en colocar una tabla de madera u
otro material adecuado en un lugar cercano al que el animal
utiliza para dormir. La textura de la tabla parece ser poco
importante, pero la orientación de las fibras debe ser longitudinal.
Además, la tabla debe estar a una altura que permita al animal
acceder a ella con las patas anteriores mientras se apoya en las
posteriores.

Si el animal ha adquirido el hábito de arañar superficies que


no son adecuadas desde el punto de vista del propietario, existen
varias opciones para corregir el problema. En primer lugar, puede
colocarse una superficie alternativa cerca de la escogida por el
animal, y evitar su acceso a esta última. Si esto no da resultado,
puede considerarse la extirpación de las uñas. Aunque es posible
que algunos veterinarios no sean partidarios de esta operación,

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en ocasiones supone la única alternativa a la eutanasia del


animal. Si se decide extirpar las uñas, deben tenerse en cuenta
las consideraciones siguientes:

1) La extirpación de las uñas causa muy probablemente


dolor postquirúrgico. Por tanto, el animal debería recibir
analgésicos durante varios días después de la intervención. Los
analgésicos opiáceos son los más adecuados para controlar el
dolor postquirúrgico en general y en este caso el butorfanol podría
ser el fármaco de elección. Los antiinflamatorios no esteroideos no
son en general eficaces para controlar el dolor postquirúrgico.

2) Los gatos utilizan las uñas de las extremidades anteriores


para pelear con otros gatos. Por tanto, si el animal tiene contacto
con otros gatos y muy particularmente si se trata de un macho
entero, la extirpación de las uñas puede no ser una buena opción.

CASO 1. AGRESIVIDAD POR DOMINANCIA DEL PERRO

Un perro macho no castrado de raza Pastor Alemán y 18 meses de


edad es objeto de consulta por un problema de agresividad. Los
actuales propietarios (un matrimonio y su hija de 19 años)
compraron el perro cuando éste tenía 2 meses de edad. El animal
no ha tenido ningún problema médico relevante. Un mes antes de
la consulta, el perro mordió al propietario en la mano. Desde
entonces, el animal ha mordido al propietario en otras dos
ocasiones (una de ellas en la mano y otra en el antebrazo); la
última mordedura fue lo suficientemente grave como para
requerir atención médica urgente. De acuerdo con el propietario,
los episodios de agresividad fueron súbitos e impredecibles, y no
respondieron a ningún estímulo concreto. El perro nunca ha
mordido a la propietaria ni a la hija del matrimonio, y tampoco se
ha mostrado nunca agresivo hacia personas desconocidas.

Enfoque inicial del diagnóstico.


La agresividad hacia las personas debe considerarse siempre un
problema potencialmente grave. La agresividad puede tener
causas muy diversas y, por lo tanto, antes de hacer un pronóstico
y sugerir un tratamiento es imprescindible caracterizar el tipo de
agresividad.

La agresividad del perro se divide en dos grupos principales:


agresividad con causa orgánica y agresividad sin causa orgánica.
Los principales problemas orgánicos que pueden causar conducta

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agresiva son la hidrocefalia, la epilepsia temporolímbica, la


encefalopatía hepática, algunas endocrinopatías y cualquier
problema que curse con dolor. Las formas principales de
agresividad sin causa orgánica son la agresividad por dominancia,
la agresividad por miedo, la agresividad territorial, la agresividad
redirigida y la agresividad maternal.

El proceso general de diagnóstico es el siguiente:

1. En primer lugar, debe realizarse una exploración general


del animal y un exámen neurológico básico. En la exploración
general debe prestarse especial atención a los procesos que
cursan con dolor, tales como otitis, artritis e impactación de los
sacos anales. Si no se pone de manifiesto ninguna anormalidad,
se considera en principio que el perro muestra agresividad sin
causa orgánica.

2. En segundo lugar, debe realizarse una anamnesis lo


más detallada posible, prestando atención a los siguientes
aspectos:

- Situación en la que se producen los episodios agresivos. La


mejor manera de obtener esta información es pedir al propietario
que describa los 2-3 últimos episodios agresivos, indicando dónde
estaba el animal, qué hacía el animal inmediatamente antes de
mostrar la conducta agresiva y qué hizo la persona agredida
inmediatamente antes de la agresión.

- Persona o personas hacia las que se dirige la agresividad


del perro.

- Postura del perro inmediatamente antes y durante el


episodio de agresividad.

3. Si la información obtenida durante la anamnesis no es


compatible con ninguna forma de agresividad sin causa orgánica,
debe considerarse la posibilidad de que la agresividad del perro
esté causada por un problema orgánico que no curse con ningún
otro síntoma. En este caso debe recurrirse a pruebas especiales,
tales como radiografías o tomografía axial computerizada. Es
importante tener en cuenta que estos casos son muy poco
frecuentes.

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Diagnóstico del caso.


La exploración general y el examen neurológico del animal no
pusieron de manifiesto ninguna anormalidad. Se consideró, por lo
tanto, que el perro mostraba agresividad sin causa orgánica. La
agresividad maternal fue descartada de inmediato por tratarse de
un perro macho. La agresividad territorial fue también descartada,
puesto que la agresividad se dirigía hacia personas conocidas. El
objetivo de la anamnesis fue recoger toda la información posible
sobre las situaciones en las que se habían producido los episodios
de agresividad, así como sobre la postura adoptada por el perro
durante dichos episodios.

Situaciones en las que se habían producido los episodios de


agresividad. Se pidió al propietario que describiera
detalladamente las situaciones en las que se habían producido los
episodios de agresividad (concretamente, se le preguntó dónde
estaba el perro, qué hacía el perro y qué hizo él inmediatamente
antes de ser mordido). El primer episodio se produjo cuando el
propietario se acercó al perro, que estaba descansando en el suelo
del comedor, e intentó ponerle la correa. El segundo episodio se
produjo cuando el propietario acarició la cabeza del animal cuando
éste estaba comiendo. Finalmente, el tercer episodio -que fue el
más grave- se produjo cuando el propietario intentó desplazar al
animal, que estaba echado en el sofá del comedor. Se preguntó
así mismo al propietario si alguna de estas situaciones había
desencadenado conducta agresiva antes de la primera
mordedura, indicándose que la expresión "conducta agresiva" no
se refiere sólo a mordeduras sino que incluye también acciones
tales como gruñir o fruncir los belfos. El propietario explicó que el
animal gruñía normalmente cuando él se le acercaba e intentaba
tocarlo mientras comía; esta misma acción no desencadenaba
conducta agresiva hacia la propietaria o hacia la hija del
matrimonio.

Postura adoptada por el perro durante los episodios de


agresividad. Se le describieron al propietario las posturas
características de la agresividad ofensiva y defensiva, y se le
preguntó cuál de las dos adoptaba el perro durante los episodios
de agresividad. La respuesta del propietario permitió concluir que
el perro adoptaba la postura propia de la agresividad ofensiva.

La información proporcionada por el propietario permitió


diagnosticar un problema de agresividad por dominancia.

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Caso 2. MARCAJE CON ORINA DEL GATO

Un gato macho no castrado de raza Maine Coon y 3 años de edad


es objeto de consulta por un problema de micción inadecuada (es
decir, micción en lugares distintos del habitual e inaceptables para
el propietario). El propietario actual adquirió el animal cuando éste
tenía 3 meses de edad; desde entonces y hasta un mes antes de
la consulta el animal había mostrado un comportamiento normal.
Desde hace un mes, el propietario encuentra orina del animal en
el suelo, siempre en el mismo sitio y muy cerca de la puerta de
entrada del apartamento. Por tratarse de un animal destinado a la
reproducción, la castración queda descartada como posible
tratamiento.

Enfoque inicial del diagnóstico.


Los problemas de micción inadecuada son la causa más frecuente
de consulta por problemas de comportamiento en clínica felina. El
primer paso en el protocolo de diagnóstico es descartar posibles
causas orgánicas; entre éstas, debe prestarse especial atención a
la enfermedad de las vías urinarias bajas del gato (FLUTD), a los
problemas que cursan con poliuria-polidipsia (ver tabla 1) y a los
problemas de incontinencia urinaria. Por lo tanto, resulta
imprescindible realizar un análisis de orina (a ser posible
obteniendo la muestra por cistocentesis), una exploración general
y una analítica sanguínea. Si estas pruebas no ponen de
manifiesto ninguna anormalidad, es muy probable que la
conducta del animal no esté causada por enfermedad, es decir,
que se trate de un problema de micción inadecuada sin causa
orgánica.

La micción inadecuada sin causa orgánica puede ser debida


a un problema de marcaje con orina o a un problema de micción
ordinaria (es decir, sin finalidad de marcaje) en la que el animal
muestra preferencia por un sustrato o lugar distintos al habitual.
La distinción entre ambos problemas se basa en la anamnesis.

Ocasionalmente, la micción inadecuada es consecuencia de


un problema de ansiedad por separación o de un problema de
falta de aprendizaje. La ansiedad por separación es muy poco
frecuente en el gato y -al igual que la falta de aprendizaje- se
diagnostica sobre todo en razas orientales.

Diagnóstico del caso

La exploración general del animal, el análisis de orina y el análisis

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de sangre no ponen de manifiesto ninguna anormalidad. Por otra


parte, el animal no ha tenido nunca ningún problema médico de
consideración. En principio, pues, se considera que el animal
muestra un problema de micción inadecuada sin causa orgánica.

La falta de aprendizaje queda descartada, puesto que el


animal mostró durante mucho tiempo un comportamiento normal,
y además el problema no se inició coincidiendo con ninguna
enfermedad. Esta última consideración es importante, puesto que
en ocasiones se produce una pérdida de las pautas aprendidas de
eliminación a raíz de un proceso que curse con alteraciones
digestivas o urinarias.

La anamnesis pone de manifiesto que la micción


inadecuada se produce independientemente de que el propietario
esté presente o no; esto permite descartar un problema de
ansiedad por separación (ver caso 5 para una discusión más
detallada acerca de la ansiedad por separación).

Así pues, se concluye en principio que la micción


inadecuada es consecuencia de una conducta de marcaje o de un
problema de preferencias por un sustrato o una localización
distintos del habitual. Los elementos clave de la anamnesis que
permiten distinguir entre ambos problemas son la postura del
animal durante la micción, la localización de la orina y el hecho de
que el animal continúe orinando o no en la bandeja (además de
hacerlo en el suelo).

En primer lugar, se pregunta al propietario si ha visto al


animal orinar en el suelo y -en caso afirmativo- cuál era la postura
adoptada por el animal durante la micción. El propietario responde
que ha visto al animal orinar en el suelo en dos ocasiones y que la
postura adoptada por el animal era la misma que en la micción
ordinaria -es decir, el animal orinaba agachando el tercio
posterio-. Esta información no permite diagnosticar la causa del
problema. En efecto, si bien durante la conducta de marcaje con
orina el animal adopta normalmente una postura característica,
consistente en orinar hacia atrás manteniéndose de pie y con la
cola levantada, en ocasiones algunos gatos realizan conducta de
marcaje adoptando la postura propia de la micción ordinaria. Por
lo tanto, mientras que la postura de marcaje permite diagnosticar
un problema de marcaje, la postura de micción ordinaria no
permite llegar a un diagnóstico.

En segundo lugar, se recoge toda la información posible

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sobre la localización de la orina. El hecho de que ésta se


encuentre en el suelo no permite llegar a ningún diagnóstico. Por
las razones explicadas en el párrafo anterior, la presencia de orina
en superficies verticales permite diagnosticar un problema de
marcaje, mientras que la presencia de orina en superficies
verticales no permite llegar a ningún diagnóstico. Por otra parte,
el hecho de que la orina se encuentre siempre muy cerca de la
puerta del apartamento sugiere -aunque no permite diagnosticar
de forma definitiva- un problema de marcaje. En efecto, el
marcaje es más frecuente en lugares en los que el gato percibe
olores nuevos o procedentes de otros gatos (en ocasiones el
marcaje se produce en lugares en los que el gato percibe el olor
de alguno de los propietarios). Con objeto de explorar esta
posibilidad más detalladamente, se pregunta al propietario si se
ha producido algún cambio en el apartamento o en la escalera del
edificio. El propietario contesta que hace aproximadamente un
mes -coincidiendo por tanto con el inicio del problema- se iniciaron
obras para remodelar y pintar la escalera del edificio.

En tercer lugar, se pregunta al propietario si el gato


continúa orinando además en la bandeja dispuesta a tal efecto. La
respuesta del propietario es afirmativa, lo que tiende a confirmar
el diagnóstico presuntivo de marcaje.

Finalmente, se recoge información sobre el tipo de bandeja


y sustrato utilizados, así como sobre las rutinas de limpieza. El
animal dispone de una bandeja descubierta, colocada en un lugar
tranquilo y de fácil acceso. Además, el propietario limpia la
bandeja diariamente y no ha realizado recientemente ningún
cambio ni en la localización de la bandeja ni en el tipo de arena.
Esta información no sugiere la existencia de un problema de
preferencias y contribuye por lo tanto a confirmar el diagnóstico
de marcaje.

El hecho de que el gato tenga 3 años de edad y no haya


mostrado anteriormente conducta de marcaje no es incompatible
con un diagnóstico de marcaje, puesto que dicha conducta puede
manifestarse por primera vez a cualquier edad en animales
maduros sexualmente. Los mecanismos que controlan la conducta
de marcaje aparecen en la figura 1.

Es importante tener en cuenta que en ocasiones resulta


imposible hacer un diagnóstico definitivo. En estos casos, el
diagnóstico presuntivo se confirma por la respuesta al
tratamiento.

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Caso 3. ESTEREOTIPIAS DEL PERRO

Un perro macho castrado de 5 años de edad y raza Husky


Siberiano es objeto de consulta por un problema de
automutilación. Desde hace aproximadamente 4 semanas el
animal muestra una conducta consistente en girar sobre sí mismo
y morderse la cola, causándose heridas. Al principio la conducta
era relativamente infrecuente y el propietario podía interrumpirla
llamando la atención del perro. Sin embargo, la frecuencia de la
conducta ha aumentado de forma progresiva y cada vez resulta
más difícil interrumpirla. El veterinario que refiere el caso realizó
una exploración general, un examen neurológico completo, un
protocolo dermatológico detallado y un análisis de sangre, sin
encontrar ninguna anormalidad. Además, el animal no ha tenido
aparentemente ningún problema médico serio desde que fue
adquirido por sus actuales propietarios a la edad de 3 meses.

Enfoque inicial del diagnóstico


La conducta de perseguirse la cola es una de las estereotipias
descritas más frecuentemente en el perro. Una estereotipia es una
conducta repetitiva, invariable y sin función aparente. En el caso
particular de la conducta de perseguirse la cola, es importante en
primer lugar descartar cualquier problema que curse con prurito o
dolor en la cola o en la parte posterior del animal. Por lo tanto,
deben descartarse -entre otros problemas- la impactación de los
sacos anales, las neuritis periféricas, la compresión de la cauda
equina y los problemas dermatológicos que cursan con prurito.

En segundo lugar, la conducta de perseguirse la cola puede


ser un transtorno de tipo obsesivo-compulsivo. El término
transtorno obsesivo-compulsivo (OCD) se utiliza en medicina
humana para describir un cuadro clínico caracterizado por
movimientos repetitivos y pensamientos recurrentes. Los OCDs
parecen estar causados por una alteración en el metabolismo de
la serotonina en los ganglios basales y responden a menudo al
tratamiento con clomipramina (la clomipramina es un fármaco
que actúa inhibiendo la recaptación de serotonina por las
neuronas presinápticas). Algunas estereotipias de los animales
responden también al tratamiento con clomipramina, lo que
sugiere que podrían estar causadas por un problema similar al
que causa los OCDs en las personas.

En algunas ocasiones, las estereotipias son conductas


reforzadas involuntariamente por el propietario. En efecto, al

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prestar atención al animal cada vez que éste muestra la conducta,


el propietario refuerza la realización de la misma.

Las estereotipias pueden ser la manifestación de una


epilepsia psicomotora o estar causadas por una alteración en el
metabolismo de los opiáceos endógenos. El concepto de epilepsia
psicomotora (también denominada temporo-límbica) se discute en
el caso 1. Finalmente, las estereotipias pueden estar causadas por
hepatopatías, enfermedades transmitidas por garrapatas y
moquillo.

Diagnóstico del caso.

El veterinario que refiere el caso había realizado una exploración


general, un exámen neurológico y un protocolo dermatológico sin
encontrar ninguna anormalidad. Sin embargo, algunos casos de
compresión de la cauda equina pueden pasar desapercibidos a no
ser que se realicen pruebas especiales, tales como radiografías,
mielografías o pruebas de resonancia magnética. Tras discutir esta
posibilidad con el veterinario que había referido el caso, se decidió
consultar a un experto en neurología, que después de realizar las
pruebas pertinentes descartó definitivamente un problema de
compresión de la cauda equina. Por lo tanto, se consideraron tres
diagnósticos diferenciales: epilepsia psicomotora, estereotipia
mediada por opioides y transtorno obsesivo-compulsivo. En
principio, se descartó provisionalmente la epilepsia psicomotora
por no haberse detectado anormalidades neurológicas ni en la
analítica sanguínea (la epilepsia psicomotora no se descartó
definitivamente porque en ocasiones cursa únicamente con
cambios episódicos de conducta). El diagnóstico tanto de
estereotipia mediada por opioides como de transtorno obsesivo-
compulsivo puede establecerse sólo evaluando la respuesta al
tratamiento. El tratamiento de elección de las estereotipias
mediadas por opioides es la naltrexona, mientras que el
tratamiento de elección de los transtornos obsesivo-compulsivos
es la clomipramina. Al no dispoonerse de ningún criterio que
permitiera a priori escoger uno u otro tratamiento, se decidió
tratar al animal con clomipramina, por ser su pauta de
administración más simple que la de la naltrexona. La pauta
terapéutica utilizada se describe en el apartado siguiente.
Después de dos semanas de iniciarse el tratamiento, la conducta
del perro había disminuído muy considerablemente tanto en
intensidad como en frecuencia, aunque no había desaparecido del
todo. En consecuencia, se concluyó que la conducta del animal
era consecuencia de un transtorno obsesivo-compulsivo.

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Finalmente, la anamnesis puso de manifiesto que al


propietario prestaba una especial atención al perro cuando éste
mostraba la conducta. Por lo tanto, se consideró que la conducta
podía estar siendo reforzada involuntariamente por el propietario.

Caso 4. AGRESIVIDAD POR MIEDO ENTRE GATOS

Dos gatos de raza Europea -macho castrado de 1 año de edad y


hembra castrada de 4 años de edad- son objeto de consulta por
un problema de agresividad entre ellos. Los dos animales habían
convivido sin problemas desde que su actual propietario adquirió
el macho, hace aproximadamente 11 meses. Una semana antes
de la consulta los dos animales empezaron súbitamente a mostrar
conducta agresiva entre ellos; desde entonces, los episodios de
agresividad han aumentado en frecuencia y gravedad, y han
causado heridas en ambos animales. El veterinario que refiere el
caso sugirió la posibilidad de tratar a ambos animales con
progestágenos sintéticos.

Enfoque inicial del diagnóstico

Al igual que en el caso del perro (ver caso 1), la agresividad del
gato puede tener causas muy diversas. Por lo tanto, antes de
realizar un pronóstico y sugerir un tratamiento es imprescindible
caracterizar el tipo de agresividad. Los principales tipos de
agresividad del gato aparecen en la tabla 1. Todos los tipos de
agresividad -con la excepción de la agresividad intrasexual entre
machos- pueden dirigirse tanto hacia las personas como hacia
otros gatos. No obstante, en el caso de un problema de
agresividad entre gatos, deben considerarse sobre todo cuatro
posibles problemas: agresividad por miedo, agresividad territorial,
agresividad intrasexual entre machos y agresividad causada por
problemas orgánicos. Al realizar un protocolo de diagnóstico es
importante descartar en primer lugar problemas orgánicos; por lo
tanto, debe llevarse a cabo como mínimo una exploración general
del animal y un exámen neurológico completo.

Diagnóstico del caso

El hecho de que ambos animales muestren conducta agresiva


podría inducir a pensar que es poco probable que el problema
tenga causa orgánica. No obstante, debe tenerse en cuenta que
bastaría con que uno solo de los animales tuviera un problema

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orgánico que causara agresividad para que el otro animal


respondiera también con conducta agresiva. Por lo tanto, se
decidió llevar a cabo un protocolo de diagnóstico completo. La
exploración general de los animales no reveló ninguna
anormalidad, a excepción de las heridas causadas por los
episodios de agresividad. Igualmente, el examen neurológico fue
normal en ambos casos. Por lo tanto, se consideró en principio
que la agresividad de los animales no estaba causada por una
enfermedad. Es importante recordar no obstante que existen
problemas orgánicos que cursan sólo con agresividad; por lo
tanto, una exploración general y un examen neurológico normales
no permiten descartar de forma definitiva un problema orgánico.

El siguiente paso en el protocolo de diagnóstico fue recoger


toda la información posible sobre los episodios de agresividad
para decidir si el comportamiento de los animales era compatible
con alguna de las formas de agresividad sin causa orgánica. En
caso contrario, se habría considerado nuevamente la posibilidad
de que al menos uno de los animales tuviera un problema
orgánico que cursara con agresividad y no causara anormalidades
detectables al realizar la exploración general y el examen
neurológico. Si se sospecha la existencia de un problema de este
tipo, es conveniente realizar pruebas adicionales incluyendo un
análisis completo de sangre y un diagnóstico serológico de
infección por el virus de la inmunodeficiencia felina.

La agresividad intrasexual entre machos fue descartada por


tratarse de un macho y una hembra. Por lo tanto se prestó
especial atención a la agresividad territorial y a la agresividad por
miedo. La entrevista con el propietario tuvo como objetivos
principales averiguar si el problema había empezado de forma
súbita o gradual; si ambos animales se agredían mutuamente o si
por el contrario uno de ellos actuaba como agresor y el otro
procuraba evitarlo, y cuál era la postura adoptada por ambos
animales durante los episodios de agresividad.

El propietario explicó que hasta una semana antes de la


consulta nunca había observado peleas entre los animales, a
excepción de las que él interpretaba como conducta de juego.
Además, los animales nunca habían mostrado lesiones. Durante la
última semana, las peleas con lesiones habían sido frecuentes -el
propietario refirió un total de seis- y los animales maullaban de
forma intensa muy a menudo. En consecuencia, se concluyó que
la conducta agresiva se había desarrollado efectivamente de
forma súbita. Esta primera conclusión sugirió que probablemente

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los animales mostraban un cuadro de agresividad por miedo. En


efecto, mientras que la agresividad territorial suele desarrollarse
de forma gradual, la agresividad por miedo entre gatos que
habían convivido normalmente suele aparecer de forma súbita.
Aunque a menudo no es posible conocer la causa del problema, es
probable que al menos en ocasiones éste se inicie como resultado
de un problema de agresividad redirigida.

En el caso de la agresividad por miedo, los episodios de


agresividad se producen cuando los animales se encuentran
accidentalmente, y ninguno de ellos busca activamente al otro. En
el caso de la agresividad territorial, uno de los animales se
comporta como agresor y busca activamente al otro. La
información aportada por el propietario no permitió averiguar cuál
era la conducta de los gatos en relación a este aspecto.

Finalmente, se pidió al propietario que describiera la postura


de ambos animales durante los episodios de agresividad. El
propietario explicó que los dos animales adoptaban una postura
similar, consistente en arquear el lomo, mantener la cola
levantada hasta la vertical o en forma de U invertida, extender al
máximo las cuatro extremidades, y erizar el pelo de la cola y
lomo. Esta postura -ver figura 1- es característica de la agresividad
ofensiva y al ser adoptada por ambos animales permite por sí sola
concluir que los episodios de agresividad son consecuencia de una
respuesta de miedo. En efecto, la agresividad territorial es una
forma de agresividad ofensiva y la postura adoptada por al menos
uno de los animales no habría sido entonces la descrita en este
caso. Al concluirse que el comportamiento de los animales era
compatible con un problema de agresividad por miedo, se decidió
no llevar a cabo ninguna prueba adicional.

Caso 5. ANSIEDAD POR SEPARACION DEL PERRO

Un perro hembra castrado de 10 años de edad y raza Golden


Retriever es objeto de consulta por un problema de micción
inadecuada. El perro fue adquirido por su actual propietario
cuando tenía dos meses de edad y no había mostrado ningún
problema de comportamiento hasta dos semanas antes de la
consulta. Desde hace dos semanas, sin embargo, el propietario
encuentra orina del animal en varios lugares del piso casi cada
día, si bien nunca ha visto al animal orinar dentro de la casa. El
animal sale a la calle dos veces al día, tal como había hecho
siempre. El veterinario que refiere el caso ha realizado una
exploración general del animal, un examen neurológico completo,

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y un análisis de sangre y orina; todos los resultados han sido


normales. Además, el perro no recibe ningún tratamiento
farmacológico ni ha tenido ningún problema médico de
consideración en los últimos meses. El propietario pregunta si la
conducta del perro puede corregirse castigándolo siempre que al
regresar a casa encuentre orina en el suelo.

Enfoque inicial del problema

Ante un problema de micción inadecuada es imprescindible


descartar en primer lugar posibles causas orgánicas; esto es
especialmente importante en perros de edad avanzada. Dichas
causas incluyen problemas neurológicos, alteraciones de la visión,
problemas que cursen con una disminución de la capacidad de
movimiento del animal, urolitiasis, infecciones urinarias,
problemas que cursen con poliuria-polidipsia (ver tabla 1) y
neoplasias del tracto urinario. Además, algunos fármacos
-especialmente diuréticos, glucocorticoides, agonistas
adrenérgicos y algunos tranquilizantes- pueden dar lugar también
a problemas de eliminación inadecuada. Por lo tanto, es
recomendable realizar una exploración general, un examen
neurológico y un análisis de sangre y orina. Si todos los resultados
son normales, puede considerarse en principio que el problema
del animal obedece a causas no orgánicas. No obstante, es
importante recordar que algunos problemas orgánicos no pueden
descartarse con las pruebas antes mencionadas. En consecuencia,
si después de la entrevista con el propietario se concluye que el
comportamiento del animal no es compatible con ninguna de las
causas no orgánicas de micción inadecuada, debe considerarse
nuevamente la posibilidad de un problema orgánico.

Las principales causas no orgánicas de micción inadecuada


son la conducta de marcaje, la ansiedad por separación, la
micción asociada a sumisión, la micción asociada a fobias y la
falta -o pérdida- de aprendizaje. La pérdida de los hábitos de
eliminación puede producirse en animales de edad avanzada o
después de una enfermedad que curse con alteraciones digestivas
o urinarias.

Diagnóstico del caso.

El resultado de las pruebas realizadas por el veterinario que


refirió el caso y el hecho de que el animal no estuviera en
tratamiento farmacológico ni hubiera tenido problemas médicos

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durante los últimos meses sugirió la posibilidad de que se tratara


de un problema de comportamiento sin causa orgánica. La
conducta de marcaje fue descartada por tratarse de una hembra,
puesto que dicha conducta es propia de machos maduros
sexualmente.

La micción asociada a sumisión fue igualmente descartada,


puesto que los episodios de micción inadecuada no se habían
producido en presencia del propietario. La micción asociada a
sumisión es de diagnóstico inmediato y se caracteriza porque el
animal orina en presencia del propietario adoptando alguna de las
posturas de sumisión propias del perro. Estas posturas aparecen
en la figura 1.

Así pues, la entrevista con el propietario tuvo como objetivo


averiguar si el comportamiento del animal era compatible con un
problema de ansiedad por separación, micción asociada a fobias o
pérdida de aprendizaje. En primer lugar, se preguntó si el animal
orinaba en el piso cuando el propietario estaba en él. La respuesta
fue negativa. Esta característica es compatible con un problema
de ansiedad por separación. En el caso de un problema de pérdida
de aprendizaje, la micción inadecuada no debería estar
relacionada con la presencia o ausencia del propietario. En el caso
de un problema de micción asociada a fobias, la micción
inadecuada está causada por estímulos puntuales -especialmente
ruidos intensos- que desencadenan una respuesta de miedo en el
animal. En ocasiones, la respuesta de miedo del animal es más
intensa si el propietario está ausente, por lo que la micción
asociada a fobias podría confundirse con un problema de ansiedad
por separación. Para distinguir entre ambos problemas, se pidió al
propietario que comprobara si los episodios de micción se
producían poco después de que él abandonara el domicilio.
Concretamente, se indicó al propietario que regresara al domicilio
entre 10 y 30 minutos después de haber salido; el propietario
realizó la prueba varios días consecutivos y en todas las ocasiones
encontró orina al regresar. Esta característica sugiere que el
animal presenta un problema de ansiedad por separación; en
efecto, en los casos de ansiedad por separación la micción
inadecuada se produce normalmente durante la primera media
hora después de que el propietario abandone el domicilio. Por el
contrario, en los problemas de micción asociada a fobias la
micción inadecuada se produce en respuesta al estímulo que
desencadena la fobia, independientemente del tiempo
transcurrido desde que el propietario abandonó el domicilio.

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Para confirmar el diagnóstico de ansiedad por separación,


se preguntó si el animal mostraba algún cambio de conducta
inmediatamente antes de que el propietario abandonase el
domicilio; éste respondió que el animal gemía intensamente y
mostraba una mayor actividad, siguiéndole constantemente
desde que iniciaba los preparativos para salir del domicilio.
Además, el animal había empezado a mostrar esta conducta poco
antes de que se iniciara el problema de micción inadecuada. El
hecho de que el animal muestre ansiedad antes de las salidas del
propietario es compatible con un problema de ansiedad por
separación y permitió confirmar el diagnóstico. Por lo tanto, se
decidió no realizar pruebas adicionales al animal.

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ANEXO I. Bibliografía recomendada.

1. Beaver B V (1999) Canine Behavior: A Guide for Veterinarians.


W B Saunders Company, Philadelphia.

2. Beaver B V (1992) Feline Behavior: A Guide for Veterinarians. W


B Saunders Company, Philadelphia.

3. Dodman N H & Shuster L (1998) Psychopharmacology of


Animal Behavior Disorders. Blackwell Science, Malden, MA.

4. Manteca X (1996) Etología Clínica Veterinaria del Perro y del


gato. Editorial Multimédica, Barcelona.

5. Overall K (1997) Clinical Behavioral Medicine for Small Animals.


Mosby Co., St. Louis.

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ANEXO II. Dosis recomendadas de fármacos.

Perro

1. Amitriptilina

1-2 mg/kg PO q 12 h

2. Acetato de megestrol

2 mg/kg PO q 24 h

3. Clomipramina

1-3 mg/kg PO q 12h

4. Cloracepato

5 mg/perro pequeño, 11 mg/perro mediano, 22 mg/perro


grande PO

5. Diacepam

0.5-2 mg/kg PO

6. Fluoxetina

1 mg/kg PO q 24 h

Gato

1. Buspirona

0.5-1 mg/kg PO q 8-12 h

2. Fluoxetina

0.5 mg/kg PO q 12-24 h

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UNIVERSIDAD DE CIENCIAS APLICADAS Y AMBIENTALES


UNIVERSIDAD AUTONOMA DE BARCELONA
Santafé de Bogotá D.C.
Noviembre 4 y 5 de 1999

SEMINARIO IBEROAMERICANO DE
COMPORTAMIENTO DE PERROS Y GATOS

PSICOLOGIA DEL DESARROLLO


Canina y Felina
(revisión bibliográfica)

Nestor Alberto Calderón Maldonado


Médico Veterinario - U. L. S.
Diplomado UNAM
Director Clínica de Pequeños Animales
Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia
Fundación Universitaria San Martín
1999
INTRODUCCION

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El comportamiento de los animales de compañia dependen en


promedio en un 20% de su herencia y en un 80% de los
aprendizajes. En su gran mayoría estos aprendizajes
(experiencias) se adquieren durante el desarrollo de los
animales. Es entonces un período en la vida de los animales que
debe vigilarse correctamente; cuyos parámetros deben
conocerse y dominarse. ( 29 ) El animal tendrá que aprender a
que especie pertenece, cuales son las especies amigas y los
medios ambientes apaciguadores, como comunicarse, como
organizar y regular sus comportamientos, como integrarse en un
grupo social (jerarquización) y como volverse autónomo (apego
y desapego). ( 29 )
El desarrollo corporal se realiza a la par de el sistema nervioso,
del cerebro; este el el órgano rector de la integración de los
comportamientos. Su desarrollo es dependiente de los estímulos
que el medio ambiente provee. La riqueza o pobreza de los
estímulos que se le van a dar al animal en desarrollo van a
inducir la competencia o la incompetencia del cerebro, así como
la armonía o disarmonia de los comportamientos.
Debido a que el cerebro se desarrolla durante la preñez y hasta
los tres meses en promedio, este período es una fase sensible
para la adquisición de numerosos comportamientos. Si el
cachorro pierde este aprendizaje, podría no recuperarlo nunca.
( 25, 29 )
Algunas de las etapas o períodos del desarrollo son esenciales ,
por lo tanto será necesario conocerlas y entenderlas.

DEFINICION

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La psicología del desarrollo se encarga de explorar todos


aquellos aspectos conductuales del desarrollo y cambios del ser
vivo. Se refiere a toda clase de cambios psicológicos
(comportamiento, pensamiento y sentimiento) que suceden en
el ciclo vital completo. (6)
La psicología del desarrollo proporciona datos que muestran
rangos de conductas típicos de una población particular en
cualquier momento/tiempo, rescatando los estadios cruciales de
la vida (v.g. período sensible, período crítico del aprendizaje
social, impronta, imprinting, troquel). Permite explorar los
aspectos psicológicos del desarrollo en el canino y felino para
una mejor comprensión de su ciclo vital, así como los factores
que moldean su carácter (temperamento), las condiciones que
fomentan el bienestar psicológico óptimo y si no está presente
que hacer para compensarlo. ( 9, 12 )

Los conceptos de período sensible y período crítico: ( 1, 7,


14, 26, 27, 29 )

El término de período crítico, tomado de la embriología, fue


introducido por Konrad Lorenz en 1937 en ocasión del
descubirmiento de la impregnación (impronta, troquelado,
imprinting).
La cual es entendida como el desarrollo por aves jóvenes de un
fuerte sentido de pertenencia social a su madre. La
impregnación se produce únmicamente durante un período
preciso llamado período crítico; este es corto y situado
precozmente, su principio y final son delimitados muy
claramente.
Durante los años 1960 a 1970, las ideas evolucionaron y el

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concepto de período sensible fue introducido por Immelmann,


Suomi y Bateson.

- Un período sensible es una etapa de la vida (edad) del animal


durante el cual los sucesos tienen un efecto que son
suceptibles de persistir por largo plazo, o durante el cual se
realiza un aprendizaje facilitado y memorizado a largo plazo.
Durante un período sensible, una pequeña cantidad de
experiencias determinantes produciran efectos (o daños)
mayores sobre el comportamiento posterior.

- El período sensible corresponde a un momento particular de


desarrollo del sistema nervios central; coincide con el fin del
desarrollo motor y sensorial del cachorro.

- Es precedido y seguido por un período de menor sensiblidad y


la transición es gradual.

- Una modificación del medio ambiente puede cambiar los


límites del período sensible (alargarlo).

- Durante estos períodos sensibles el animal va adquiriendo


todos los comportamientos básicos que requerirá a lo largo
de su existencia; el sentido de pertenencia social ocurre
durante este período, sin embargo no está excluido que sea
modificado posteriormente..

- A cada período corresponde la adquisición de


comportamientos específicos.

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INFLUENCIAS PRENATALES

El desarrollo funcional durante la embriogénesis no se conoce


tan bien como el desarrollo anatómico. Se podría generalizar que
las funciones motoras se desarrollan antes y con mayor rapidez
que las funciones sensitivas; los embriones se vuelven móviles
-cinética fetal- en un estadio muy temprano de la gestación.
Otra generalización es que las neuronas en muchas regiones del
sistema nervioso en desarrollo se producen en exceso al inicio y
la posterior reducción en su número sugiere que compiten por la
supervivencia durante la embriogénesis y probablemente un
tiempo despues del nacimiento. (18) (25)
Las influencias prenatales de la conducta (congénitas): son los
aspectos no genéticos que afectan el desarrollo del feto y su
posterior conducta, de carácter medioambiental o de manejo
constituyen un importante factor en la prevención de los
trastornos del comportamiento. (9) Es probable que incluso
existan influencias ambientales más profundas durante la
embriogénesis. Desde la concepción hasta el parto, el feto está
sujeto a unas influencias maternas de naturaleza no genética.
Los cambios metabólicos y endocrinos de la madre influyen
sobre el feto a través de la vía placentaria. Estudios en especies
altriciales como la rata, han comprobado que el manejo
cuidadoso de la hembra preñada se refleja en la conducta del
recien nacido, que es más dócil y menos sensible a los cambios
bruscos del ambiente. El factor racial podría hacer pensar que el
substrato genético parece influir en la mayor o menor
susceptibilidad a la manipulación; siendo estos experimentos en
animales de laboratorio un indicativo de cómo las influencias
ambientales extrañas pueden afectar en la época prenatal el

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desarrollo subsiguiente o futuro de la conducta de los animales


mamíferos.
Antes de nacer el cachorro comienza a adquirir competencias
táctiles y emocionales, por lo tanto para obtener cachorros más
tolerantes al contacto y con menos reacciones por emociones
extremas debemos recomendar:
(a) evitar estresar a las hembras repetidamente,
(b) evitar el manejo descuidado o excesivo,
(c) evitar las alteraciones emocionales de la perra durante la
preñez,
(d) favorecer el manejo suave y la familiarización de la hembra
con el lugar de parto,
(e) acariciar a las hembras preñadas y palpar suavemente el
abdomen diariamente. ( 14, 29 )

NEONATAL

Este período transcurre entre el nacimiento y las 2 semanas, en


donde básicamente el cachorro duerme y mama; al igual que los
animales mamíferos que al nacer no tienen el grado de madurez
necesario y dependen de la madre en todo lo que concierne a la
alimentación, mantenimiento de la temperatura corporal y
provocación de estímulos reflejos (v.g. micción y defecación). A
estas especies se les denomina mamíferos tardíos, no precoces
o altriciales en oposición a las precociales que nacen en un
estado de desarrollo motor y sensorial mayor. ( 9, 12, 14, 22,
25 )

Desde el punto de vista físico, el parto constituye un gran


traumatismo para el recién nacido, que exige por su parte una

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rápida capacidad de adaptación fisiológica para pasar de la


existencia intrauterina a la vida fuera del útero; este brusco
cambio resulta crítico para la supervivencia del nuevo ser. (14)

Al nacer los cachorros son muy dependientes, y sus mecanismos


homeostáticos están poco desarrollados; el tener los parpados
(ojos) y
orejas (oidos) cerrados son signo exterior de un desarrollo global
incompleto del sistema nervioso. El desarrollo progresivo del
sistema nervioso puede detectarse por el incremento o perdida
de ciertos reflejos acercamiento, tono muscular, magno,
anogenital, etc. Las respuestas visuales y auditivas continúan
desarrollandose después del nacimiento; la percepción visual
debe aún desarrollarse a lo largo del tiempo y probablemente no
se complete hasta varios meses de edad, el reflejo de protección
como el parpadeo a la luz y el reflejo palpebral se presentan
antes de que los ojos se abran.(1)

El desarrollo de la conducta en gatitos y cachorros para el primer


periódo de vida es rápido, en particular durante el periódo
neonatal temprano , debido a que el cerebro tiene mayor
crecimiento en ese momento. Este crecimiento se debe ante
todo a la división de las células de la glía, a la proliferación de
las dendritas y terminaciones axónicas.

Para activar el desarrollo y la maduración del cerebro se


recomienda:

(a) manipular diaria y suavemente a los cachorros,

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(b) pesar los cahorros y regresarlos

(c) respetar su sueño (es durante el sueño que la hormona del


crecimiento es segregada). (1, 18, 25, 29)

El recien nacido dispone de una serie de reflejos y normas de


conducta preformados y consiste básicamente en momentos de
mamar intercalados con momentos de dormir; puesto que el
cachorro no puede ver ni oir y no tiene locomoción, su respuesta
al dolor es una gran vocalización y un tambaleo de lado a lado
(Fox 1965). Además posee una habilidad thigmotáxica - reflejo
de acercamiento - que le capacitan localizar a su madre y estar
cerca de ella o de sus hermanos de camada, la madre a su vez
dispone también de una serie de características innatas -
instinto maternal -que aseguran las reacciones del recien nacido
y ayudan a mantener el nexo entre madre e hijo. Después del
parto normal se establece una secuencia integrada de relaciones
estímulo-respuesta que comprende el comportamiento del
cachorro en busca de calor, alimento, cobijo,etc., que junto con
sus vocalizaciones esforzadas (conducta et-epimelectica) y las
actitudes de la madre (epimelectica / nursing) limpiarlo,
acercarlo a la mama y enseñarle a mamar, constituyen el punto
de partida para la formación del vínculo madre- hijo. El
establecimiento de este nexo de unión constituye un momento
crítico para la futura vida del cachorro.
( 1, 12, 14 )

TRANSICIONAL

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El periódo de transición se limita a los dias 14 a 21 (2ª - 3ª sem);


ahora el cachorro es capaz de experimentar más su medio, los
tejidos y las habilidades motoras aún no están desarrolladas; la
respuesta al dolor cambia y se intensifica, hay menos
vocalizaciones y un mayor esfuerzo de retraerse para escapar,
puesto que el cachorro puede ubicar la fuente del dolor. La
capacidad de regular la temperatura corporal mejora
gradualmente. (1)

Hacia las dos semanas de edad los cachorros duermen en forma


más paralela y ménos en montón y al azar. La micción y
defecación, desde el nacimiento hasta los 28 dias, aseguran que
la madre estará presente para eliminar los excrementos de la
cría y mantener así el lecho de cría libre de olores que atraígan
depredadores. A los 18 dias de edad los cachorros empezarán a
eliminar en una esquina de la caja de cría y hacia los 21 dias
empezarán a utilizar un área de eliminación de grupo. (1)

Los cambios en conducta se observan con mayor facilidad que


los cambios que indican maduración de los sentidos, aunque en
realidad ambos se interrelacionan.

Ciertamente es más fácil observar cuando el cachorro empieza a


mover la cola que cuando desarrolla por primera vez el soporte
de las extremidades anteriores. (1)

Entre los 20 y 25 dias se recomienda una evaluación


neurosensorial: ( 1, 7 )

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(a) realizar pruebas de la visión ( con la maduración contínua del


sistema nervioso central, un orientación positiva a estímulos
visuales y auditivos se presenta primero hacia los 25 dias de
edad, y el reconocimiento específico de estímulos familiares
viene poco después (Fox, 1965) ).
(b) realizar pruebas de la audición y del reflejo de sobresalto ( el
sobresalto auditivo al sonido se presenta, en promedio, a los
19.5 dias de edad (Scott y Fuller, 1965) ).
(c)realizar pruebas reflejas de los recien nacidos ( reflejo de
hurgar, reflejo labial, reflejo de micción, reflejo de
acercamiento )
(d) realizar exámen neurológico.- actitud mental, marcha y
postura, reacciones posturales ( respuesta de enderezamiento,
pataleo, colocación, movimiento postural extensor, marcha
unilateral ), reflejos ( miotáticos, flexor, tónicos del cuello
-Magnus-, de succión, marcha de sección medular, postural de
foca -Landau-, d e panículo y de rascado, anogenital, palpebral
y corneal ).

JUVENIL

PERÍODO JUVENIL (3º - 6º mes): el cachorro ve, escucha, se


desplaza con facilidad y juega a pelearse aprendiendo sobre la
jerarquía de la manada (familia o grupo) e intenta encontrar su
posición dentro de ella.
El interés por el entorno aumenta y comienzan a explorar zonas
situadas más lejos dentro del área de seguridad del territorio
familiar.(9)

La experiencia afecta el desarrollo del cerebro en animales

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jóvenes. Las primeras experiencias tienen fuerte efecto (aún en


el nivel neuronal). Por ejemplo, si se crían gatitos en ambientes
estructurados de forma diferente en los que toda la información
visual es monótona, la capacidad de respuesta de las células de
la corteza visual se altera en forma permanente. En
experimentos típicos de crianza con condiciones sensoriales
"ricas" ó "pobres"; entendiendo los ambientes ricos, los que
ofrecen juguetes, espacio para correr, escaleras, compañeros
sociales y manejo humano y los ambientes pobres, aquellos
caracterizados por aislamiento y alojamiento en una jaula
pequeña y oscura. Los animales criados en ambientes ricos
muestran diferencias favorables y significativas en el peso y el
aporte capilar de la corteza cerebral, de el número de células de
la glía, el índice metabólico, la actividad de la acetil
colinesterasa cerebral y el desarrollo de las espinas dendríticas.

Además el manejo humano gentil en los perros y los gatos a


menudo produce un efecto de amansamiento permanente o
reductor de emociones; el aislamiento o el maltrato produce en
cambio trastornos conductuales permanentes. (18)

Para activar un adecuado desarrollo: (29)

La sala de despertar es un lugar enriquecido ambientalmente; es


una sala de juego con juguetes de colores, móviles y sonidos
diversos ( entre los cuales estaran los explosivos y ruidosos ), así
como estructuras diversas ( armazones, tapetes, etc. ) que
estimulen la vista, la audición, el tacto y la actividad motora. La
sala de despertar puede tambien servir de lugar de ocupación,
de dormir y para comer.

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El acceso al jardín, en un medio exterior rico en estímulos, será


un factor favorable.

PERÍODO DE SOCIALIZACION - (socialización primaria 3 -12 sem)


( 9, 12, 26, 27 )

- primera etapa 3-4 sem: reacciona ante estímulos fuertes,


comienza a comer alimentos sólidos, ladrar, mover la cola y a
jugar. Estadio oral, mascando y mordiendo para facilitar la
dentición y para explorar el entorno, llevar objetos en la boca;
empieza la contención de la mordida en la interacción con sus
hermanos
- segunda etapa 5-8 sem: comienza el destete, la expresividad
facial es evidente, su capacidad neurosensorial y su coordinación
aumentan. Actividades de grupo, juegos de dominancia /
jerarquía, más precavidos pero aún curiosean e investigan
- tercera etapa 8-12 sem: momento ideal para el traslado del
cachorro a su nuevo hogar (séptima/octava semana);
comportamientos adecuados en momentos adecuados. Es el
momento más importante del período crítico del aprendizaje
social y comenzará a reconocer la estructura social de su
manada o nueva familia. (9)

La socialización impropia de un gatito joven puede resultar en


comportamiento agresivo; los gatos tienen una tendencia
natural a evitar al hombre, aún tan temprano como a las 8
semanas de edad , los gatitos criados en condiciones aisaldas
reaccionan a la presencia humana con el lomo arqueado y una
erección del pelo. La socialización se torna muy importante para
aquellos que vivirán más tarde con gente (adultos y niños), y

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otros animales como perros, ratones, especies silvestres, pájaros


y otros gatos.

Es importante enfatizar que los niños no se asemejan a los


adultos en forma o movimientos por lo tanto el gatito puede
verlos como una especia animal separada. No está establecido
el periódo de tiempo específico para la socialización de los
felinos, pero es probable que sea similar al de los perros (5 a 12
sem); si no se permite este proceso de socialización, el gato
mostrará conducta agresiva en situaciones de contacto forzado
con especies a las cuales no esté acostumbrado. (13)

ADOLESCENCIA pre puber , subadulto (6º - 18º mes): mucho


más independientes empiezan el desafío a la autoridad porque
están alcanzando la madurez sexual; las hembras entran en celo
con los cambios conductuales asociados y los machos
experimentan incremento en su líbido. Se evidencian
comportamientos territoriales. (9)

MADUREZ
( 8, 22, 24, 28 )

La noción de que la psicología del desarrollo y la psicología


infantil eran la misma cosa, se tomó en cuenta hasta hace poco,
y esto debido ha que en los ultimos años se ha incrementado la
investigación y publicación de literatura sobre el desarrollo del
adulto y la psicología del ciclo vital completo. (6)

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Por esa razón en esta sección del artículo realizaremos solo un


breve comentario de algunos de los aspectos conductuales más
relevantes de la vida adulta del perro y gato; teniendo en
cuenta el enfoque sociobiológico.

La madurez se podría considerar a partir de los 12-18 meses,


diferenciandola de la madurez sexual que puede ser anterior,
cuando el animal es físicamente maduro (aunque su desarrollo
no ha terminado) y su carácter se ha establecido. (9)

Sociobiología (patrones de conducta y biorritmos):


La sociobiología es el estudio de la naturaleza y fundamentos
biológicos del comportamiento animal, más precisamente del
comportamiento animal social. (E.O.Wilson 1975) Apartir de
este enfoque mencionaremos las conductas que hacen parte del
desarrollo vital y de relación del animal adulto:
El comportamiento social relacionado con los patrones de
comunicación inter e intraespecíficos del animal (visual, vocal y
de señalización), así como las relaciones de jerarquía y
dominancia. Dentro de estas la más importante es la conducta
agonística o agresiva.

Mencionaremos las categorias etológicas de importancia en la


vida adulta del perro y gato:

- Conducta reproductiva y sexual


- Conducta predatoria (caza - presa -recompensa)
- Conducta locomotriz (esquema de movimientos)

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- Conducta de apacentamiento (descanso)


- Conducta onírica (dormir y soñar)
- Conducta de autocuidado (acicalamiento -grooming- /
estereotipadas)
- Conducta trófica, alimentaria o ingestiva
- Conducta eliminativa (marcaje territorial)
- Conducta lúdica (juego)

VEJEZ

Prácticamente, el envejecimiento puede causar efecto sobre


todos los sistemas del organismo y éstos, a su vez, pueden
causar efecto directa o indirectamente sobre la conducta del
animal de compañía (gráfico). (20)
Los animales ancianos se pueden ver afectados por reduccción
de la función cognitiva, muchas veces a consecuencia de
lesiones cerebrales anatomopatológicas. Esta reducción requiere
que exista uno o más de los cambios de conducta citados a
continuación, sin que existan causas físicas para ellos: menor
reacción a estímulos, confusión , desorientación, menor
interacción con el propietario, mayor irritabilidad, lentitud en
obedecer ordenes, alteraciones del ciclo sueño-vigilia, menor
reacción a los estímulos sensoriales y problemas en llevar a
cabo conductas previamente aprendidas, como eliminar
apropiadamente. Si estas alteraciones progresan hasta el punto
de que el enfermo ya no es capaz de de funcionar
adecuadamente como animal de compañía, el estado del
paciente puede ser compatible con demencia. De hecho, el
comportamiento senil en perros y gatos se asocia
frecuentemente con algunas de las mismas lesiones

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neuropatológicas observadas en personas con enfermedad de


Alzheimer y demencia. (21)
Los cambios del envejecimiento generalmente son progresivos e
irreversibles. La enfermedad, el estrés,la alimentación, el
ejercicio, la genética y el ambiente son factores que, todos ellos,
desempeñan un papel en el proceso de envejecimiento. Los
cambios del entorno del animal pueden ser la causa o contribuir
a las alteraciones del comportamiento y a la aparición de
problemas de conducta; por ejemplo: cambios de la rutina diaria,
nuevos miembros en la casa (bebe, esposa, otro animal) o
mudanzas, pueden tener un impacto dramático sobre la
conducta del animal.

Alteraciones médicas o degenerativas,asociadas al


envejecimiento, pueden hacer que el individuo sea aún más
sensible a tales cambios ambientales. (21)
Los animales más viejos rara vez tienen una enfermedad o una
disfunción que afecte a un solo sistema orgánico. Antes bien, es
el efecto asociado o interactivo de la enfermedad de varios
órganos el que influye en el estado general de salud y en la
conducta del animal de compañía geriatrico. Son los efectos
combinados del entorno y del aprendizaje sobre la salud física y
mental del animal que determinan el comportamiento del
mismo. ( 10, 20 )

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