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Instituto Nacional de Estadística

INE

Fondo de la Naciones Unidas para la Infancia

UNICEF

Trabajo Infantil en Bolivia

Coordinador General:

Consultor Principal:

Consultora Informática:

Víctor Mezza Rosso

Carmen Ledo García

Isabel Quisbert Arias

Diciembre de 2004

“Trabajo Infantil en Bolivia”, Características y condiciones

- Instituto Nacional de Estadística - INE

- UNICEF

Compilación y edición: Carmen Ledo García P.H.D. Diseño: Illanes Creativos Asoc. Impresión:

Depósito Legal:

La Paz, Diciembre de 2004

INDICE DE CONTENIDO

PRESENTACION

 

3

RESUMEN EJECUTIVO

5

A MODO DE INTRODUCCIÓN

7

1 CONSIDERACIONES DE TIPO

11

2 CARACTERÍSTICAS DEL EMPLEO: SITUACIÓN ACTUAL, EVOLUCIÓN Y TENDENCIAS

17

2.1. PERFIL ECONÓMICO Y ORGANIZACIÓN DEL TERRITORIO

18

2.2. EVOLUCIÓN ECONÓMICA

25

3 PARTICIPACIÓN ECONÓMICA DE NIÑOS, NIÑAS Y ADOLESCENTES

33

3.1.

CONDICIÓN DE ACTIVIDAD

34

3.1.1.Niños y Niñas Trabajadores de 7 a 13 años

35

3.1.2.

Trabajadores Adolescentes de 14 a 17 años

37

3.2.

LA ESTRUCTURA OCUPACIONAL

40

3.2.1.

Aproximación a Partir de los Sectores de Actividad Económica

40

3.2.1.1.El sector primario

 

45

3.2.1.2.El sector terciario

58

3.2.1.3.El sector secundario

63

3.2.2.

Aproximación a Partir de la Categoría Ocupacional

68

3.2.2.1.Categoría Ocupacional de la PEA Total

68

3.2.2.2.La Situación de los Niños, Niñas y Adolescentes

69

3.2.3.

Aproximación a Partir de la Ocupación

74

3.3.

LAS CARACTERÍSTICAS DEL EMPLEO: LA INTENSIDAD Y PRODUCTIVIDAD DEL TRABAJO

75

3.3.1

La Jornada Laboral

75

3.3.2

Antigüedad del Trabajo

77

3.4.

LAS REMUNERACIONES Y LA DISTRIBUCIÓN DEL INGRESO

79

3.4.1

Remuneración en Función del Tamaño de los Establecimientos

79

3.4.2

Diferenciales de Ingresos según Edad y Sexo

81

3.4.3

La Vulnerabilidad en el Trabajo

82

3.5.

CARACTERÍSTICAS EDUCATIVAS ASOCIADAS A LOS NIÑOS QUE TRABAJAN

84

3.5.1.

Condición

de Alfabetismo

84

3.5.2.

Asistencia Escolar

88

3.5.3.

Niveles de Instrucción Alcanzado

91

3.5.3.1Situación a Nivel Nacional: El Desafío del Sector Educación con Vistas a la Competitividad

91

3.5.3.2Los Niños, Niñas y Adolescentes

93

3.6.

CARACTERÍSTICAS DE LOS HOGARES CON NIÑOS TRABAJADORES

94

3.6.1

Características Sociodemográficas, Número de Miembros y Composición de los Hogares

95

3.6.1.1El Sexo del Jefe del Hogar

95

3.6.1.2La Estructura por Edad de los Jefes del Hogar

95

3.6.1.3Tamaño del Hogar, Cantidad de Miembros del Hogar que Trabajan y Edad Promedio del Hogar

96

3.6.2. Situación Educativa de los Padres

98

3.6.3. Características del Empleo de los Padres

100

3.6.3.1.

Aproximación a partir de los Sectoresde Actividad Económica

103

3.6.3.2. Estratos Socio-Ocupacioneales : Aproximación a partir de la Ocupación Principal, Categoría Ocupacional

 

de la Jornada e Ingresos Laborales

104

3.6.3.3. Segmentación del Mercado del Trabajo Formal e Informal y Antigüedad Laboral

110

3.6.3.4. Las Remuneraciones y la Distribución del Ingreso

112

3.6.4.

Características de la Vivienda y Acceso a los Servicios Básicos

116

3.6.4.1. Características Generales de las Viviendas

116

3.6.4.2. Características del Régimen de Tenencia de las Viviendas

118

3.6.4.3. Características del Hacinamiento en las Viviendas

119

3.6.4.4. Características de la Calidad de la Construcción de las Viviendas

120

3.6.4.5. Disponibilidad de Servicio Higiénico Exclusivo

122

3.6.4.6. Disponibilidad de Cuarto para Cocinar

123

3.6.4.7. Disponibilidad de Servicios Básicos

123

3.6.4.7.1. Disponibilidad de Agua Potable

123

3.6.4.7.2. Disponibilidad de Alcantarillado Público

126

3.6.4.7.3. Disponibilidad de Electricidad

127

3.6.5.

Situación de la Familia del Niño, Niña y Adolescente Trabajador

127

3.6.5.1. Inscripción del Nacimiento de Padres, Niños, Niñas y Adolescentes en el Registro Civil

127

3.6.5.2. Tamaño, Estado Civil y Composición de los Hogares de los Niños, Niñas y Adolescentes Trabajadores_128

3.6.5.3. Idioma y Autoidentificación de Pertenencia a algún Pueblo Originario o Indígena de los jefes de los Hogares

de los Niños, Niñas y Adolescentes Trabajadores

130

3.6.5.4. Atención de los Partos

133

3.6.5.5. Personas con alguna Discapacidad

134

3.6.5.6. Diferenciales de Ingresos entre los Miembros Activos del Hogar según Edad y Sexo

135

CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES

139

BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA

144

ANEXOS

146

ANEXO METODOLÓGICO

146

PRESENTACIÓN

El Instituto Nacional de Estadística (INE) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), se complacen en presentar la publicación “Trabajo Infantil en Bolivia”, que es resultado del esfuerzo conjunto de análisis de la situación del trabajo infantil en el país, a partir de la información estadística disponible.

Esta edición busca contribuir a hacer visibles las condiciones de vida de los niños,

niñas y adolescentes en Bolivia, describiendo las características del trabajo infantil en el país, a través del análisis cualitativo de la información referida a la población comprendida entre 7 y 17 años. En el análisis se consideran datos estadísticos relativos

a actividad, sectores de actividad económica, grupos de ocupación, categoría ocupacional,

jornada laboral, antigüedad en el trabajo, remuneraciones, distribución del ingreso, vulnerabilidad del trabajo y características educativas. El análisis se desarrolló con base en la información generada en los censos nacionales de población y vivienda de 1976, 1992 y 2001 y en las encuestas MECOVI 2000 y 2002.

Este documento indaga sobre la relación entre el trabajo de los niños, niñas

y adolescentes y su entorno familiar, a través de las características sociodemográficas,

educativas y de empleo de los padres. Asume el concepto de familia desde la formas de inserción de los hogares en la estructura productiva y utiliza los datos estadísticos para determinar sus condiciones de vida como elementos demostrativos de las condiciones de protección que los niños, niñas y adolescentes tienen en Bolivia. Este análisis incluye información sobre la vivienda, disponibilidad de servicios básicos, grado de hacinamiento y equipamiento del hogar.

Entre los hallazgos mas importantes de este estudio se encuentra la disparidad de remuneración entre géneros como factor que involucra a los hijos de mujeres cabeza de hogar en el trabajo a temprana edad y la desigualdad socioeconómica que cierra el círculo de pobreza que envuelve a los niños, niñas y adolescentes en labores informales y/o peligrosas en las que además de obtener bajos ingresos, encuentran limitaciones que les impiden alcanzar, por lo menos, la educación primaria completa.

Esta publicación pretende estimular y profundizar el análisis y la investigación del trabajo infantil en Bolivia como elemento que permita planificar y ejecutar acciones y políticas nacionales destinadas a la efectiva protección de los niños, niñas y adolescentes de Bolivia.

Omar Lara Rocha

DIRECTOR EJECUTIVO

INSTITUTO NACIONAL DE

ESTADÍSTICA

Guido Cornale

REPRESENTANTE

FONDO DE LAS NACIONES UNIDAS

PARA LA INFANCIA

3

TRABAJO INFANTIL EN BOLIVIA

Carmen Ledo García, Ph. D.*

RESUMEN EJECUTIVO

El incremento de la pobreza, la inestabilidad laboral, las largas jornadas de trabajo, los bajos salarios, la incertidumbre, un exacerbado pesimismo y la falta de aspiraciones sobre el futuro constituyen en la actualidad los más duros problemas que enfrentan muchas familias bolivianas. Estas familias han generado diversas estrategias para la superación de sus problemas, lo que posiblemente explique la presencia de formas relativamente nuevas de constitución de los hogares, como la mayor cantidad de hogares nucleares incompletos por ruptura familiar por abandono, divorcio o viudez, así como la presencia de formas más complejas de la conformación de las unidades familiares de tipo extendido o compuesto.

La década de los 90 ha sido testigo del quebrantamiento de la estabilidad laboral, que ha puesto al descubierto que los recursos generados por la aparente estabilidad económica no han sido capaces de garantizar el acceso a los mínimos derechos de la mayor parte de la población. En los últimos años, la inestabilidad social ha crecido y se han profundizado los problemas de índole estructural; con ello, se ha puesto en evidencia que el costo del ajuste estructural fue cargado a las espaldas de los sectores más pobres:

mujeres, niños, niñas y adolescentes que viven en las zonas urbanas marginales y en las zonas rurales de Bolivia.

Entre los hogares más pobres se evidencian privaciones de diversa índole;

indiscutiblemente uno de los más importantes es la caída del nivel de captación de ingresos, lo que ha repercutido negativamente en la subsistencia familiar. En este contexto de privaciones, muchos niños, niñas y adolescentes desde temprana edad se han visto obligados

a insertarse en el mercado de trabajo de bienes y servicios. El empleo no es sólo cuestión de ingresos sino también de dignidad. Debido a la inseguridad a la que muchos niños y niñas se hallan expuestos se debe buscar mecanismos que reduzcan la incertidumbre y la inestabilidad laboral que atentan al principio básico del derecho ciudadano postulado en

la Declaración Universal de los Derechos Humanos: “toda persona debe tener derecho a libre elección del trabajo, y en condiciones satisfactorias de salario, que aseguren la subsistencia familiar e incluso protección contra el desempleo” (artículo 23). Lamentablemente, en el caso boliviano, en los últimos años el desempleo abierto se ha incrementado y se ha producido un marcado deterioro del empleo; a esto se suma una alta incorporación de niños, niñas y adolescentes en una serie de actividades de dudosa significación económica

y sometidos a precarias condiciones de trabajo y explotación.

En esta investigación se considera niños y niñas a la población cuyas edades están comprendidas entre 7 a 13 años y adolescentes a quienes cuyas edades fluctúan entre los 14 y 17 años cumplidos. Para cada uno de estos grupos de edades se ha procedido

a la construcción de indicadores que permitan evaluar los síntomas y las condiciones de

su inserción laboral. Para avanzar en la explicación, se ha utilizado la información de sus padres y de su entorno familiar, lo que ha permitido observar el perfil de sus familias. La combinación de diversas unidades de análisis y áreas temáticas relacionadas con el trabajo infantil ha permitido encontrar algunos factores explicativos de la prematura inserción de los niños, niñas y adolescentes en el mercado de trabajo de bienes y servicios.

Al comparar los datos del trabajo infantil, utilizando los diversos momentos censales, se ha podido observar que en cada momento censal las series de datos son irregulares, lo que hace suponer que la información censal subestima la magnitud de niños, niñas

y adolescentes insertos en las actividades de producción de bienes y servicios. Esta situación debería ser objeto de mayor control y supervisión en los próximos censos.

Sin embargo, a pesar de la limitación anotada, la información de los censos ofrece una gama de situaciones de gran valor que ha permitido describir algunos rasgos de las principales actividades desarrolladas por los niños y niñas de 7 a 13 años y los adolescentes de 14 a 17 años de edad que declaran formar parte de la población económicamente activa.

Se considera que la cada vez mayor inserción de mano de obra de niños, niñas y adolescente y de las mujeres en las actividades de producción de bienes y servicios es la forma más dramática de reflejar la repuesta de las familias a las condicionantes de la crisis económica, a la desintegración familiar y a las dificultades en el acceso a una variada gama de satisfactores de calidad de vida.

Es importante tener presente que al analizar la incorporación de niños, niñas y adolescentes al mercado de trabajo se advierte que se deben modificar las condiciones de trabajo en la que está inserta esta población, ya que se trata de condiciones de explotación.

El tratamiento de la pobreza, dentro de una perspectiva más amplia de vulnerabilidad social, permite identificar e impulsar iniciativas de política pública que apunten a potenciar los recursos y a reforzar y complementar las estrategias de las familias para posicionarse de mejor manera ante las circunstancias que enfrentan. En un marco general, se deberá luchar por las políticas orientadas a la protección básica y la promoción de la igualdad de oportunidades para todos los ciudadanos y por dar protección a la infancia y adolescencia que paga los errores y desaciertos de la política económica vigente en el país. Es necesario sensibilizar sobre el abuso en el que se encuentran los niños y niñas por parte de empleadores inescrupulosos, que gracias a la flexibilización laboral

6 infringen normativas y someten a regímenes de esclavitud a sus víctimas.

A modo de introducción 1

El Código del Niño, Niña y Adolescente promulgado mediante Ley No. 2026 del 27 de octubre de 1999 y ratificado por Decreto Supremo No. 26086 del 23 de febrero de 2001 es el marco jurídico desarrollado para la defensa y cumplimento de los derechos de la niñez boliviana. En sus reglamentaciones se fija la edad de 14 años como edad mínima para ingresar al mercado de trabajo de bienes y servicios. La Ley General del

Trabajo, asimismo, establece la prohibición de la contratación de menores de 14 años;

su artículo 58 indica que los niños y niñas no tienen autorización para trabajar. A pesar

de estas disposiciones, se advierte que en los últimos años existe la tendencia a utilizar mano de obra infantil y adolescente en el mercado laboral.

La declaración del Derecho al Desarrollo, adoptada por la Asamblea General de Naciones Unidas en diciembre de 1986, enfatiza que éste debe ser reconocido como “un proceso global económico, social, cultural y político, que tiende al mejoramiento constante del bienestar de toda la población sobre la base de su participación activa, libre y significativa en el desarrollo y en la distribución justa de los beneficios que de él se derivan”. Toda la población debe beneficiarse de este derecho. Los derechos económicos, sociales y culturales son, esencialmente, los derechos a una adecuada alimentación, a la salud, a la vivienda, a la educación y al trabajo. No cabe duda que estos derechos se basan en el derecho a vivir con dignidad y esperanza.

El desarrollo integral económico, político, cultural y social implica descubrir y

efectivizar todo el potencial productivo existente. El potencial más importante de un país radica en sus habitantes –niños, niñas, adolescentes, jóvenes, adultos (as)–, sus organizaciones, sus ventajas comparativas y competitivas, su infraestructura, sus recursos naturales y suelo y su sistema educativo. Todos estos aspectos deben ser desarrollados para una gestión más eficiente, más eficaz y, por ello, más participativa. Hay capacidades

y recursos y éstos pueden convertirse en efectos multiplicadores para la modificación de la desesperanza que se vive en la actualidad.

La historia de Bolivia muestra la presencia de distintas fases o tipos del desarrollo económico, en los cuales el capital humano y el capital social jugaron roles diferentes. Sus resultados se expresan en la profunda heterogeneidad histórico-estructural visible en las brechas económicas, sociales, políticas, ambientales, espaciales y culturales existentes al interior del territorio nacional. Esta situación se agrava porque buena parte del costo del ajuste estructural se cargó en los más indefensos, vale decir en los niños, niñas, adolescentes y en una gran cantidad de mujeres que no tuvieron más remedio que buscar superar sus problemas a partir de una masiva salida al mercado de trabajo junto a sus hijos.

El ajuste estructural cambió las reglas del juego de los actores económicos. El aislamiento del Estado de la actividad productiva, la privatización, la desregulación y la liberalización del mercado causaron cataclismos en la débil economía boliviana e incrementaron salvajemente el riesgo y la inseguridad laboral. Como consecuencia de la privatización de las empresas estatales se redujo el empleo público, dejando en la orfandad y el desamparo a los trabajadores. Éstos no tuvieron otra alternativa que ajustarse a las nuevas demandas laborales, pasando a desempeñar funciones en situaciones absolutamente desventajosas. Esta situación de inseguridad impide la lucha por reivindicaciones laborales; muchos trabajadores, con el único objetivo de cuidar sus precarios trabajos, se someten a los abusos de los nuevos empleadores desde el punto de vista de la jornada laboral, los salarios y las prestaciones sociales, entre otros. Se han destruidos los gremios de trabajadores que antes los protegían y luchaban por una jornada de trabajo y un salario justos. Por esta razón, muchos trabajadores se vieron obligados a recurrir al sector terciario para desempeñar actividades de dudosa calidad productiva.

Dada la urgencia de dar respuestas ágiles y urgentes al incremento de la desigualdad, pobreza y exclusión social, es imprescindible la concertación y el consenso entre los diferentes actores políticos, económicos y sociales porque estos problemas afectan al país en su conjunto. Por ello se deben realizar pactos y esfuerzos concertados de recuperación de la esperanza con miras a la construcción de la Bolivia del mañana. La construcción del futuro es la conciencia del riesgo que ya está en el presente, por lo que resulta difícil imaginar una gestión progresiva del cambio sin establecer alianzas.

Esta investigación permite diagnosticar los problemas a los que se enfrentan los niños, niñas y adolescentes en el mercado de trabajo. Para este cometido se ha utilizado una gama de variables e indicadores que contribuyen a desentrañar la problemática y posibilitan su debate y discusión en diversos espacios de la realidad boliviana. La tarea no es simple. El desarrollo del presente estudio ha tropezado con la falta de los datos necesarios para hacer más visibles los factores explicativos de la inserción laboral de los niños, niñas y adolescentes. Por ello, se ha recurrido a diversas fuentes de datos. En consecuencia, se considera que los resultados de esta investigación son una aproximación parcial al trabajo infantil en Bolivia.

Fotografía: UNICEF / Bolivia 9

Fotografía: UNICEF / Bolivia

9

Consideraciones Consideraciones

de de tipo tipo

metodológico metodológico

1

Consideraciones Consideraciones de de tipo tipo metodológico metodológico 1

El objetivo de la presente investigación es describir las características y condiciones del trabajo infantil en Bolivia. Por ello, el universo de observación es la población de 7 a 17 años de edad discriminada en dos tramos de edad: niños y niñas de 7 a 13 años y adolescentes de 14 a 17 años. Para estos dos grupos de edad se presentan datos relativos en la condición de actividad, sectores de actividad económica, grupos de ocupación, categoría ocupacional, aspectos relativos a la jornada laboral, antigüedad en el trabajo, remuneraciones, distribución del ingreso, vulnerabilidad del trabajo y características educativas.

Por otra parte, se han hecho esfuerzos para asociar el trabajo de los niños, niñas y adolescentes con las características de su entorno familiar a través de las características sociodemográficas, educativas y de empleo de los padres. Como aproximación al concepto de familia, se ha construido una tipología de estratos socio- ocupacionales vinculada a la forma de inserción de los hogares en la estructura productiva. También se ha utilizado un complejo de elementos asociados directamente con la existencia cotidiana de los individuos mediante el uso de variables referidas a la vivienda, disponibilidad de servicios básicos, grado de hacinamiento y equipamiento del hogar. Todas estas variables aluden a aspectos concretos del medio ambiente, entendiendo que éste constituye un agente potencial de protección o daño a la salud.

Se han utilizado datos de los Censos Nacionales de Población y Vivienda de 1976, 1992 y 2001 y las tabulaciones de las encuestas MECOVI 2000 y 2002. El Instituto 12 Nacional de Estadística (INE) dispuso la

participación de la Sra. Isabel Quisbert para el procesamiento de los datos de los censos

y las encuestas. En coordinación con esta

profesional se establecieron los criterios de creación de nuevas variables y la elaboración de programas detallados para su validación.

A la Sra. Quisbert se le envió un Plan de Tabulaciones que permitió analizar la información en función de los objetivos del proyecto. Una vez recibidos los datos, se generaron programas para la recodificación de las variables con miras a la obtención de tablas, gráficos y otros resultados estadísticos. Una vez que la información fue evaluada y ajustada, se procedió al análisis e interpretación de los datos para perfilar un diagnóstico de la población objeto de análisis.

Es importante anotar que el cuestionario de la boleta censal permitió recoger información sobre la unidad familiar (datos sociodemográficos), las características migratorias de la población, la situación ocupacional de los miembros de las familias, las características de la

población desocupada e inactiva, los niveles

y tendencias de la mortalidad infantil y

juvenil, el nivel de la fecundidad, las

características de las viviendas y la salud. Las otras fuentes de información secundaria provienen de las tabulaciones especiales de las encuestas MECOVI 2000

y 2002: datos de remuneraciones e ingresos, jornada de trabajo, antigüedad y vulnerabilidad laboral, entre otros.

Se considera que los datos del ultimo Censo de Población y Vivienda subestiman la verdadera magnitud de niños, niñas y adolescentes insertos en la actividad

económica, debido a que las preguntas tradicionales utilizadas para la obtención de información sobre la participación de la fuerza de trabajo tienden a presuponer una relación con el mercado de trabajo que se materializa en la categoría censal "¿Trabajó la semana anterior?". De esta categorización se puede deducir el preestablecimiento de la duración mínima de una semana previa a la fecha del censo, período que probablemente no es el más apropiado en una economía sujeta a fluctuaciones estacionales y en la que no es frecuente la contratación "formal" de la fuerza de trabajo. Esta situación se complica porque las interacciones urbano- rurales son bastante fluidas; es probable, entonces, que el empleo sufra alteraciones asociadas a los ciclos agronómicos.

En lo que se refiere a la categoría “Principal actividad”, la mayor deficiencia es que muchas veces puede entenderse por ésta a las tareas de casa o de estudio, a pesar de que las personas censadas pueden participar en otras ocupaciones. En períodos menores de tiempo, el sesgo de la forma de preguntar presupone una reducción del verdadero número de niños, niñas y adolescentes pertenecientes a la PEA.

Para evitar la subestimación es recomendable que no se incluya ningún tiempo mínimo ni como pregunta ni como instrucción del encuestador y que, en cambio, se solicite el tiempo de trabajo utilizado en horas en la semana, semanas en el mes y meses en el año. Esto parece de vital importancia por la estacionalidad de algunas actividades económicas y por la combinación de labores de la vida familiar con las de la escuela. Otra limitación que puede señalarse es la siguiente: al

referirse a los residentes urbanos, la información no recupera una imagen cabal de la actividad económica de las ciudades, pues una parte de quienes trabajan en ella, de modo permanente o temporal, radica en el entorno rural y otra parte interviene en circuitos regionales de ferias itinerantes.

La revisión de la información disponible y los problemas discutidos exigen analizar cómo mejorar la precisión del censo. La solución parece ser no recoger mayores volúmenes de datos sino más bien llegar a mejores datos. Por tanto, la primera necesidad será definir un número de preguntas destinadas al área de interés, luego una determinación de importancia en la definición de las unidades de análisis. Por la experiencia empírica acumulada al respecto, lo más recomendable es trabajar con la unidad familiar como la base de análisis. Las variables relativas a las características del núcleo familiar podrían ser, en consecuencia, parámetros básicos que permitan una aproximación a los factores condicionantes de la participación laboral de niños, niñas y adolescentes, a las particulares estrategias de sobrevivencia a las que recurren las familias y al papel de cada uno de sus componentes en este proceso.

La subestimación de la participación laboral de niños, niñas y adolescentes es de gran interés no sólo académico sino también como elemento fundamental para el diseño de planes, programas y proyectos específicos tendientes a dar solución a la infinidad de problemas que se derivan de ella. En la actualidad, existen loables esfuerzos dirigidos a captar las formas de utilización del tiempo en actividades económicas e individuales 13

y el desarrollo de estrategias de

reproducción de la fuerza de trabajo, que

en muchos casos pasan por la diversificación

ocupacional de las personas y/o por la organización de las tareas entre los

miembros de la unidad familiar. Por ello,

es importante reconsiderar los criterios

metodológicos de medición de la condición

de actividad de las personas.

A pesar de los aspectos señalados y analizando la información existente, es posible concluir que la participación de

niños, niñas y adolescentes en la producción de bienes y servicios es significativa en la actividad económica de la formación social boliviana.

Si bien el cuerpo central del estudio se apoya en la información censal y de las encuestas MECOVI, también se ha hecho uso de otras fuentes secundarias para la caracterización de la actividad laboral de los niños, niñas y adolescentes trabajadores. Estas fuentes son mencionadas en cada oportunidad que se las emplea.

Fotografía: Patricio Crooker / UNICEF / Bolivia 15

Fotografía: Patricio Crooker / UNICEF / Bolivia

15

Características Características

del del empleo: empleo: situación situación

actual, actual, evolución evolución y y

tendencias tendencias

2

del del empleo: empleo: situación situación actual, actual, evolución evolución y y tendencias tendencias 2

2.1. Perfil económico y organización del territorio

En la primera mitad del siglo XX, el desarrollo económico nacional estaba asociado a la economía de enclave minero y a una red urbana de ciudades ubicadas

en la región del occidente de Bolivia. El

predominio de la economía minera, sumado a la extensión de la agricultura que concentraba a la mayor parte de la población trabajadora, determinó el carácter predominantemente rural de la población boliviana.2 En 1950, tres cuartas

partes de los bolivianos vivían en algún

contexto rural (Mapa 1.1.); esta situación

se prolongó hasta fines de los años 70.

El impacto de las reformas sociales

implementadas durante el período de la Revolución Nacional de 1952 contribuyó

a la aceleración del proceso de

redistribución espacial de la población

en el territorio. Los resultados de ese proceso sólo fueron perceptibles hacia

los años 90, período en el que se revirtió

el predominio rural en beneficio de una mayor presencia urbana (62,4%), según datos del censo del año 2001.

A partir de 1980, la sociedad boliviana

enfrentó

la

más

aguda

crisis

de su historia en los planos económico, social y político. La acelerada caída de los índices de crecimiento de las principales actividades productivas configuró progresivamente una situación generalizada de estancamiento de la economía. Este proceso fue el resultado de una combinación de factores externos e internos: la recesión internacional, la caída de precios de las materias primas, la deuda externa y la hiperinflación, entre otros. Estos factores profundizaronlas desigualdades económicas regionales e incrementaron los procesos de redistribución espacial de la población.3

Hacia los años 90, se revirtió el absoluto predominio de la ciudad de La Paz, indiscutible hasta el censo de 1976. Se redujo la distancia numérica con la segunda ciudad, Santa Cruz (Mapa 1.2.). Las reformas de política económica tuvieron un profundo impacto en los procesos de permutación entre occidente y oriente y contribuyeron al crecimiento urbano extremadamente concentrado a lo largo de un nuevo corredor de cerca de 1.000 kilómetros de longitud que va del oeste (ciudad de La Paz) al este (ciudad de Santa Cruz).

2 Existen indicios para pensar que durante el segundo auge de la plata (1872-1895) los empresarios mineros pudieron crear las condiciones para mantener contingentes relati-vamente importantes de fuerza de trabajo; de esta forma, surgieron pueblos mineros de suma importancia. El com-plejo mina/beneficio de Pulacayo-Huanchaca prácticamente duplicó su población entre 1870 y 1900, la cual creció de 2.895 a 7.635 habitantes. En este mismo período la pobla-ción de Colquechaca crecería rápidamente y sería elevada al rango de ciudad. (véase: Mitre, Antonio (1981). Los patriarcas de la plata. Estructura socioeconómica de la minería de la plata en el siglo XIX).

3 La hiperinflación vivida en Bolivia entre 1983 y 1985 y las medidas de política implementadas por el gobierno de la UDP estimularon la especulación comercial y finan-ciera en desmedro de las actividades productivas; mien- tras que la Nueva Política Eco-nómica vigente desde agosto de 1985, a pesar de haber logrado la estabilidad del sis-tema mone-tario, no creó las condi-ciones necesa-rias para la reac-tivación del aparato productivo del país. Para mayores detalles sobre la materia véase Larrazábal, Hernando (1992). Políticas y Sector Informal Urbano,

18 en Revista Programa de Ajuste Estructural, Serie: Documentos de trabajo N 1 1, CEDLA, La Paz.

Mapa 1.1. BOLIVIA, DISTRIBUCIÓN DE LAS LOCALIDADES DE 2.000 Y MÁS HABITANTES SEGÚN REGIONES ECOLÓGICAS Y DEPARTAMENTOS, 1950-1976

Riberalta Cobija N S.A. de Yacuma Trinidad LLaa PPazaz Santa Cruz Cochabamba ElEl AltoAlto Warnes
Riberalta
Cobija
N
S.A. de Yacuma
Trinidad
LLaa PPazaz
Santa Cruz
Cochabamba
ElEl AltoAlto
Warnes
Punata
Oruro
Aiquile
Roboré
Vallegrande
Huanuni
Siglo XX
Sucre
Uncía
Challapata
Camiri
Potosí
Padilla
Camargo
Uyuni
1950
Villamontes
Tupiza
Tarija
200,000 to 1,000,000 (1)
20,000 to 200,000
(5)
S.J. de Pocitos
Villazón
2,000 to 20,000
(31)

Fuente: Elaboración propia con información proporcionada por el INE, tabulados especiales del Censo Nacional de Población y Vivienda, resultados finales, 1950-1976, La Paz.

19

Guayaramerin Cobija Riberalta N S.A. de Yacuma O E Trinidad S CopacabanaCopacabana LLaa PPazaz San
Guayaramerin
Cobija
Riberalta
N
S.A. de Yacuma
O
E
Trinidad
S
CopacabanaCopacabana
LLaa PPazaz
San Matí as
CochabambaCochabamba
ElAlto
El Alto
Santa Cruz
Cliza
Pailón
Oruro
Roboré
Siglo XX
Puerto Suárez
Sucre
Puerto Quijarro
Huari
Padilla
PPotosíotosí
Camiri
Uyuni
1976
Villamontes
Santa Bárbara
200,000 to 1,000,000 (3)
Tarija
Tupiza
20,000 to 200,000
2,000 to 20,000
(8)
(70)
S.J. de Pocitos
Villazón
Bermejo
Fuente: Elaboración propia con información proporcionada por el INE, tabulados especiales del Censo
Nacional de Población y Vivienda, resultados finales, 1950-1976, La Paz.

En este contexto de alta concentración de población, también se reproduce la concentración de niños, niñas y adolescentes insertos en las actividades de producción de bienes y servicios, debido a las funciones que estas ciudades cumplen en la economía nacional. En el altiplano, la ciudad de La Paz (incluye a la ciudad de El Alto) contaba para el año 2001 con una población de alrededor de 1 millón y medio de habitantes. Es una ciudad que tiene una dinámica propia, es la sede del gobierno y del aparato burocrático del Estado y en ella se concentra la mayor cantidad de empleos de la administración pública y de las representaciones diplomáticas. Es el primer centro industrial del país y se caracteriza por una gran riqueza y diversidad ecológica.

El oriente de Bolivia cuenta con la moderna ciudad de Santa Cruz, cuya principal característica es su vertiginoso crecimiento urbano. Durante el siglo XX aumentó 65 veces su tamaño e ingresó al siglo XXI con algo más de 1 millón de habitantes. Esta ciudad goza de un excelente sistema de transporte y de comunicación que la convierte en un importante vínculo de comercio internacional con Brasil y Argentina; mantiene, además, fluidas relaciones comerciales con los puertos del Atlántico y el Pacífico.

La historia moderna de Santa Cruz se inicia en 1952 gracias a que se benefició de las reformas estructurales económicas, sociales y políticas. Éstas se constituyeron en un poderoso instrumento para el crecimiento agrícola de tipo capitalista.

Bajo una intensa promoción desde el aparato del Estado se generó la agroindustria del oriente, donde se concentró y polarizó el apoyo técnico y financiero estatal e internacional. En este proceso, los factores importantes fueron:

el trasiego de excedentes estatales producidos en las zonas mineras del altiplano, el incremento de las regalías petroleras resultado del incremento de la producción y elevación de precios a raíz de la crisis energética internacional, el flujo del grueso de los recursos obtenidos a través del endeudamiento externo, el desa-rrollo agroindustrial impulsado por el gobierno de Banzer y la favorable coyuntura internacional de precios del algodón. Estos factores, entre otros, determinaron que el oriente exista gracias al aporte del occidente.4

En la región de los valles está Cochabamba, la tercera ciudad integrante del corredor económico. Es un importante centro urbano de servicios enclavado en una comarca agrícola. Su área metropolitana incluye 6 municipios: Quillacollo, Sipe Sipe, Tiquipaya, Vinto, Colcapirhua y Sacaba, que concentran alrededor de 800 mil habitantes. La región de Cochabamba se caracteriza por una diversidad ecológica que no sólo incluye valles y serranías muy variadas, sino también zonas tropicales; estas últimas comprenden cerca a la mitad de su superficie total (47%).5

Únicamente el 5% de su territorio departamental corresponde al valle, y en este "reducido espacio" vive el 88% de la

Mapa 1.2. BOLIVIA, DISTRIBUCIÓN DE LAS LOCALIDADES DE 2000 Y MÁS HABITANTES SEGÚN REGIONES ECOLÓGICAS Y DEPARTAMENTOS, 1992-2001

Guayaramerin Cobija Riberalta N S.A. de Yacuma O E Trinidad S La Paz LaPaz San
Guayaramerin
Cobija
Riberalta
N
S.A. de Yacuma
O
E
Trinidad
S
La Paz
LaPaz
San Matí as
CochabambaCochabamba
ElAlto
El Alto
Santa Cruz
Colquiri
Punata
Pailón
OOruroruro
Aiquile
Roboré
Llallagua
Vallegrande
SSucreucre
Siglo XX
Puerto Quijarro
Challapata
Potosí
Camiri
Uyuni
1992
Villamontes
Santa Bárbara
200,000 to 1,000,000 (4)
Tarija
Tupiza
20,000 to 200,000
2,000 to 20,000
(16)
(103)
Villazón
S.J. de Pocitos
Bermejo

Puerto Suárez

Fuente: Elaboración propia con información proporcionada por el INE, tabulados especiales del Censo Nacional

22 de Población y Vivienda, resultados finales, 1992 y 2001, La Paz, 2003.

Tamaño Ciudades 2001 Cobija Guayaramerí n 500,000 to 1,116,059 (4) Riberalta S.A. de Yacuma 20,000
Tamaño Ciudades 2001
Cobija
Guayaramerí n
500,000 to 1,116,059 (4)
Riberalta
S.A. de Yacuma
20,000 to 500,000
2,205 to 20,000
(21)
(75)
Region Ecológica (#municipios)
Llanos
(84)
Valles
(93)
Altiplano
(149)
TTRINIDADRINIDAD
LLaa PPazaz
CochabambaCochabamba
San Matí as
SantaSanta CruzCruz
Punata
EEll AAltolto
OOruroruro
LLlallagualallagua
SucreSucre
Puerto Suarez
Potosí
Camiri
N
O
E
TarijaTarija
Tupiza
S
S.J. de Pocitos
Villazón
Bermejo
Fuente: Elaboración propia con información proporcionada por el INE, tabulados especiales del Censo Nacional
de Población y Vivienda, resultados finales, 1992 y 2001, La Paz, 2003.

población urbana departamental. Ahí se localiza la ciudad de Cochabamba. En consecuencia, Cochabamba cumple un

doble papel: integra su entorno regional

y articula a las ciudades de La Paz y Santa Cruz, lo que le otorga una trascendencia mayor en el sistema urbano nacional. Por ello, Cochabamba es un espacio intermedio

de integración, de articulación y encuentro

del conjunto nacional; y es, al mismo tiempo, un espacio promedio en el que los contrastes del país se ponen de manifiesto.

El año 2001, 1 millón y medio de bolivianos vivía en 16 ciudades de tamaño intermedio. El crecimiento de estas ciudades ha sido vertiginoso, en sólo 25 años han cuadruplicado el número de sus habitantes

y han pasado a hospedar al 30% de los

habitantes urbanos de Bolivia. Cambios de esta magnitud se produjeron en varias ciudades. Es interesante advertir que en 1976 del centenar de ciudades de Bolivia sólo 7 eran de tamaño intermedio.6 En 1992, 16

ciudades tenían este rango. En estas ciudades es donde se produjeron los incrementos más notables de la población a partir de 1976.

En cambio, en los poblados pequeños, hacia el año 2001, se presentaron los

extremos de la dispersión demográfica. Hacia 1992, sólo medio millón de personas residía en 104 localidades de bajo grado

de urbanización (2 mil a 20 mil residentes)

y alrededor de 3 millones de personas

residían en las zonas rurales. Así, el perfil

de crecimiento fue negativo en el altiplano

y únicamente en la región de los llanos se advierte un relativo dinamismo porque

presenta un ritmo de crecimiento positivo

y superior al promedio nacional.

El desarrollo económico nacional se ha caracterizado por su baja aceleración, su disparidad regional y sectorial y su insuficiencia productiva. El modelo de acumulación e inserción internacional de la economía boliviana se cimentaba en la existencia de enclaves extractivos que definían una alta concentración de la infraestructura y de los bienes de consumo colectivo a su alrededor (red de transportes, comunicaciones, centros de formación profesional, saneamiento básico). Esto limitó considerablemente los espacios de competitividad sistémica a disposición de la actividad productiva en el país. El modelo de libre mercado, vigente actualmente, heredó del modelo anterior la baja aceleración y la disparidad regional y sectorial y la insuficiencia productiva, con la diferencia de una aguda concentración de muy pocas empresas altamente competitivas en el eje económico La Paz-Cochabamba-Santa Cruz. Es de interés evaluar la evolución económica del país, ya que ello podrá contribuir a imaginar escenarios de competitividad sistémica que permitan una inserción internacional acorde con las exigencias del mercado internacional.

2.2. Evolución económica

En la segunda mitad del siglo XX, el ritmo de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) se caracterizó por su inestabilidad. Este proceso irregular de crecimiento se explica por la forma que asumió la estructura productiva. Hacia los años 50, el modelo de inserción internacional se sustentaba principalmente en la explotación de materias primas minerales. La magnitud de esas tareas

provocó la expansión de las actividades

agropecuarias, que satisfacían principalmente la demanda de alimentos de los centros mineros. Entre 1965 y 1976 se lograron niveles

de crecimiento del PIB superiores al 5%, niveles que no han sido alcanzados en ningún otro período histórico a partir de 1952. Entre 1980 y 1986, las tasas fueron negativas, pero a partir de 1987 se produjo una leve mejoría; sin embargo, sus valores fueron inferiores a los registrados 30 años antes, con el agravante de que se produjeron marcadas fluctuaciones, particularmente a partir de 1999 (Gráfico 1.1.)

.

El descenso más significativo se produjo en el sector primario de la economía. Hacia 1950, el peso en su participación en el PIB era del 47%, porcentaje que se debilitó sostenidamente

hasta llegar a sólo el 24% en 2001. El impacto de la reducción de la participación del sector primario afectó a la seguridad alimentaria y al abastecimiento de materias primas agropecuarias, ya que la producción agropecuaria es el rubro principal de la canasta familiar. Una de las debilidades de la producción nacional es un mercado de bienes sumamente reducido porque la mayor parte de la población rural se limita al autoconsumo. En consecuencia, la serie irregular de las tasas de crecimiento del PIB se caracteriza por períodos cortos de crecimiento y otros de contracción, visibles con toda fuerza durante el primer quinquenio de los 80 y en el segundo quinquenio de los 90 (Grafico 1.1. y Cuadro 1.1ª de anexo estadístico).

Gráfico 1.1. EVOLUCIÓN DE LA TASA DE CRECIMIENTO DEL PIB, 1952 – 2001. 10.0 5.0
Gráfico 1.1.
EVOLUCIÓN
DE
LA
TASA
DE
CRECIMIENTO
DEL
PIB,
1952
2001.
10.0
5.0
0.0
1952
1962
1972
1982
1992
2002
(5.0)
(10.0)
5.0 0.0 1952 1962 1972 1982 1992 2002 (5.0) (10.0) Fuente: Elaboración propia con datos de:

Fuente: Elaboración propia con datos de: Morales, Juan Antonio (2002). Revolución boliviana y las reformas económicas, Cochabamba, Bolivia. Cuadro 1.1a Anexo estadístico.

Gráfico 1.2. BOLIVIA: SECTOR EXTERNO 1990 – 2001 (En millones de dólares americanos)

2500000 2000000 1500000 1000000 500000 0 1990 1991 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998
2500000
2000000
1500000
1000000
500000
0
1990
1991
1992
1993
1994
1995
1996
1997
1998
1999
2000
2001
EXPORTACIONES (Miles de dólares)
IMPORTACIONES ( Miles de dólares)

Fuente: INE, Anuario Estadístico 2001, La Paz, Bolivia.

El desempeño actual de la actividad industrial es el resultado de varios factores. Uno de ellos, quizás el de mayor trascendencia, es su fuerte vinculación con los complejos extractivos mineros. Es posible que esta vinculación haya profundizado el rezago del desarrollo de la industria de bienes de consumo, que tenían como mercado principal a las empresas mineras estatales y a reducidos segmentos poblacionales urbanos. La producción de bienes de capital encontró la solución a la insuficiencia del desarrollo agrícola e industrial, y su escaso desarrollo se limitó a complementar la importación de bienes de capital para uso de la industria minera o a ocupar los escasos espacios dejados por ésta.

La crisis del modelo de economía de Estado y de acumulación iniciado en 1952 culminó en un período que puso al país al borde del abismo y que dio lugar a un nuevo modelo de libre mercado. Este modelo se inició en 1985 con el conjunto de medidas de la Nueva Política Económica (NPE) de

26 ajuste estructural que produjo profundas

modificaciones en el perfil de la economía boliviana. La primera generación de reformas se dictó entre 1985 y 1993. La NPE tenía un doble objetivo: estabilización y flexibilización macroeconómica. La estabilización fue de shock y combinó de manera muy restrictiva las políticas monetarias y fiscales con la alineación del tipo de cambio oficial al paralelo (dolarización de la economía). La flexibilización se dio en función de la liberalización de los precios con el objetivo de reducir el déficit fiscal y la hiperinflación.

Entre 1993 y 1997 se dictaron las reformas de segunda generación. Se transfirieron las empresas públicas al sector privado, particularmente las de hidrocarburos, energía eléctrica y servicios básicos. El abandono del Estado de la actividad productiva, a través de la venta de más de 50% de las acciones de las empresas estatales

a socios extranjeros, cambió el núcleo central

de la economía nacional, paso a manos del dinero internacional, al que se adhirieron las

empresas nacionales como socios marginales

y secundarios.

El ajuste estructural estableció una mayor apertura de la economía y rebajó considerablemente la protección arancelaria para la producción nacional. Des-de 1986, las importaciones bolivianas tienen un arancel generalizado de 10%, al cual se agrega la protección natural que deriva de los altos costos de transporte, pero ello no es óbice para que una gran cantidad de productos que podrían producirse en el país (y que de hecho llegaron a producirse) sean sustituidos por productos importados.

La información de la balanza comercial revela que la brecha entre exportaciones e importaciones deficitarias se amplía, reflejando un escaso dinamismo del comercio exterior boliviano. Éste sigue concentrado en la exportación de productos minerales (zinc, oro, estaño y plata predominantemente) y gas natural; entre los productos no tradicionales, el rubro de mayor importancia es la soya que concentra el 70% de las ventas al hacia el año 2000 (Gráfico 1.2. y Cuadro 1.2a del Anexo estadístico).

Hay que recordar que la visión del desarrollo económico asumida luego de la Revolución Nacional de 1952 se basó en el patrón de acumulación minero-estatal.7 Este patrón no sólo impulsó el desarrollo de la agricultura tropical sino también el desarrollo de una industria orientada hacia la sustitución de importaciones de bienes de consumo directo. Con el objeto de proteger la incipiente industria local 8 se elevaron los aranceles y se impusieron

barreras a la importación. Gracias a este impulso, la industria emergente se asentó, principalmente, en las ciudades de La Paz, Oruro, Cochabamba y Santa Cruz.

También se desarrollaron acciones en el ámbito internacional. En 1969, Bolivia ingresó al Pacto Andino con la esperanza del establecimiento de un mercado común entre los países de la subregión. Sin embargo, esas políticas tuvieron éxito limitado debido a que el mercado interno era muy pequeño y con escasas posibilidades de exportación. La situación de país mediterráneo de Bolivia contribuyó a incrementar los costos de transporte, lo que repercutió negativamente en las posibilidades de ofrecer sus productos a precios competitivos en el mercado internacional. A pesar de los aspectos negativos, en ese período se desarrollaronalgunos sectores (agroindustria, textiles, ciertas líneas de industria metálica ligera, entre otros) y el sector industrial llegó a absorber un 16% del empleo total. A partir de los años 70 y con mayor fuerza en los 80 y 90 crecieron las importaciones (legales e ilegales) financiadas, fundamentalmente, con los ingresos de la exportación ilegal de derivados de la coca y favorecidas temporalmente por tipos de cambio oficial poco realistas. La inundación del mercado boliviano con productos de importación, incluyendo alimentos y vestimenta que en gran parte se comercializan a través del sector informal, redujo las posibilidades de expansión industrial.

7 Véase Grebe, Horst (1983). Excedente sin acumulación. Génesis de la crisis actual.

8 Consecuente con las pautas de urbanización, la mayor parte de la incipiente industria existente antes de 1952 se encontraba en la ciudad de La Paz. En este período cobró importancia el asentamiento industrial en Cochabamba; se crearon Manaco y otras industrias de menor importan-cia.

27

Cuadro 1.1. BOLIVIA: PRODUCTO INTERNO BRUTO (PIB) E INVERSIÓN PÚBLICA POR DEPARTAMENTOS, 1992 – 2000.

 

PIB EN MILES BS./CTES

POBLACIÓN

PRODUCTO INTERNO BRUTO

 

DISTRIBUCION EN PORCENTAJES

 

Departamento

PERCAPITA EN:

MILES/

PIB

 

IP

IED

 

1992

2000

31.12.2000

BS. CTES

 

$US. CTES

$US. CTES

1992

2000

1992

2000

1996

2000

Santa Cruz

5,380,057

12,943,170

1,986,834

6,514

1,052

2,090,981

27

29

27

16

32

4 9

La Paz

5,209,920

11,134,391

2,323,794

4,791

774

1,798,771

26

25

17

21

26

1 9

Cochabamba

3,685,978

8,510,874

1,434,700

5,932

958

1,374,939

19

19

21

16

28

 

7

Oruro

1,070,195

2,702,249

388,892

6,949

1,123

436,551

6

6

7

7

2

3

Chuquisaca

1,263,602

2,585,930

527,016

4,907

793

417,759

6

6

7

8

1

2

Tarija

975,061

2,463,117

385,095

6,396

1,033

397,919

5

5

12

16

3

1

6

Potosí

1,186,246

2,299,736

705,457

3,260

527

371,524

6

5

5

8

4

2

Beni

866,551

1,897,811

357,268

5,312

858

306,593

4

4

3

6

4

2

Pando

147,575

432,475

51,627

8,377

1,353

69,867

1

1

1

2

0

0

TOTAL

19,785,184

44,969,752

8,160,683

5,511

890

7,264,903

100

100

100

100

100

100

Fuente: INE, Anuario Estadístico 2001, La Paz, Bolivia. IP: Inversión pública; IED: Inversión Extranjera Directa.

El resultado de la fuerte concentración del destino de los recursos internacionales, nacionales y de la composición del PIB es el desarrollo de las actividades agroindustriales, de exportación de productos no tradicionales, de hidrocarburos y de transformación y la sostenida tendencia del crecimiento de las actividades terciarias (principalmente de servicios) y de otras dimensiones del desarrollo nacional (equipamientos e infraestructura) en los departamentos de La Paz, Cochabamba y Santa Cruz. En esos departamentos reside cerca de tres cuartas partes de los habitantes y una fracción similar de la Producción Interna Bruta Nacional; también es fuerte la concentración en estos departamentos de la inversión extranjera directa (74%) y de las inversiones públicas (53%).

Entre 1980 y 2000, el desempeño del PIB en casi todos los sectores de la estructura productiva fue irregular. En los sectores primario y secundario se

advierten descensos considerables en el tiempo. El único sector que tuvo una dinámica ascendente es el denominado terciario, de transportes, almacenamiento y comunicaciones,9 que casi duplicó su peso relativo en el período considerado (Cuadro 1.1.).

El panorama laboral en el sector agropecuario es complicado. Su contribución al PIB ha sido relativamente constante, con un promedio de 15%, con un pico del 19% en 1985 y una caída al 13,9% en 2000. Sin embargo, su contribución al producto nacional no guarda correspondencia con el volumen de sus ocupados, que representan el 39% de la PEA nacional.

El comportamiento del sector agropecuario, desglosado en subramas de actividad, muestra que los productos agrícolas no industriales participan con la mayor parte del producto sectorial; se observa, sin embargo, una participación

28

9 UDAPE (2001). Evaluación de la Economía Boliviana, La Paz- Bolivia. Web

http://www.udape.gov.bo/eva2000/default.htm,

Cuadro 1.2. BOLIVIA: SERIE HISTÓRICA DEL PRODUCTO INTERNO BRUTO POR AÑOS SELECCIONADOS Y SEGÚN ACTIVIDAD ECONÓMICA, 1980 – 2000. (En miles de Bolivianos y porcentajes)

ACTIVIDAD ECONÓMICA

1 9 8 0

1 9 8 5

1 9 9 0

 

2 0 0 0 p

1 9 9 5

Agricultura, silvicultura, caza y pesca Extracción de minas y canteras Industrias manufactureras Electricidad, gas y agua Construcción y obras públicas Comercio Transporte, almacenamiento y comunicaciones Establecimientos financieros, seguros, bienes Servicios comunales, sociales, personales Restaurantes y hoteles Servicios de las administraciones públicas Porcentaje PIB a precios básicos Derechos S/importaciones, y otros Imp. Ind. Porcentaje PIB a precios de mercado PIB a precios básicos, en miles de bolivianos PIB a precios de mercado

16.90

0.19

0.15

0.15

0.13

12.30

0.10

0.10

0.06

0.07

12.90

0.16

0.17

0.17

0.13

1.00

0.01

0.02

0.03

0.03

2.70

0.05

0.03

0.03

0.03

8.90

0.09

0.09

0.08

0.07

6.40

0.08

0.09

0.10

0.11

14.60

0.13

0.10

0.10

0.14

1.90

0.02

0.04

0.04

0.06

1.70

0.03

0.03

0.03

0.03

11.20

0.08

0.10

0.11

0.12

90.50

0.93

0.92

0.88

0.87

9.50

0.08

0.08

0.12

0.13

100.00

1.00

1.00

1.00

1.00

99,164

2,188,030

14,163,419

28,370,147

44,969,752

111,259

2,366,158

15,443,136

32,235,073

51,667,572

FUENTE: Elaboración propia sobre la base de información proporcionada por el INE - Departamento de Cuentas Nacionales, 1980 a 2000, La Paz-Bolivia.

decreciente. El cultivo de coca decreció notablemente su participación, experimentó una baja del PIB agrícola en el período 1980-2000. Los productos agrícolas industriales, en cambio, alcanzaron una participación creciente del 1% al 2%, que se explica tanto por la ampliación de la frontera agrícola como por la adopción de paquetes tecnológicos destinados a elevar el volumen de producción y los niveles de rendimiento de los suelos (Cuadro 1.2.).

A todas luces, es inquietante el estancamiento de este subsector que, por un lado, produce y abastece de alimentos al mercado interno y, por otro, se concentra mayormente en el altiplano y los valles interandinos, regiones que se caracterizan por congregar altos índices de pobreza

rural. Por esta razón, se deben resaltar los logros de los productos agrícolas industriales, que a pesar de situarse en niveles bajos tienen una tendencia creciente, para fines de política de incentivo al sector.

En síntesis, la reducción del sector primario (agricultura y minería) y secundario en la participación del PIB se explica por la expansión sectorial del transporte y los servicios financieros. Esta situación revela de manera indirecta una débil estructura productiva. Este comportamiento de la composición sectorial del PIB no se distribuye de manera homogénea a lo largo y ancho del país, existen diferencia importantes, de ahí que resulta ilustrativo observar su desempeño en el ámbito departamental.

Fotografía: UNICEF / Bolivia 31

Fotografía: UNICEF / Bolivia

31

Participación

Participación

económica de niños,niñas y

económica de niños,niñas y

adolescentes

adolescentes

3

Participación Participación económica de niños,niñas y económica de niños,niñas y adolescentes adolescentes 3

La Población Económicamente Activa (PEA) incluye a las personas que en el tiempo de referencia usado en el censo (la semana previa al empadronamiento) estaban ocupadas en una actividad económica, a las que teniendo empleo no trabajaron en ese período por estar enfermas o de vacaciones, a las que se encontraban sin empleo por haber sido despedidas (cesantes) y a las que buscaban trabajo por primera vez (aspirantes).

3.1.

Condición

de

actividad

En el año 2001, la población boliviana de 7 años y más de edad alcanzaba a 6.7 millones de personas. La PEA ocupada era de alrededor de 3 millones de bolivianos. Se hallaban sin empleo –ya sea por haberlo perdido o por estar buscándolo por primera vez sin encontrarlo aún– 136.566 personas (Cuadro 2.1.).

Los diferenciales según área de residencia, urbana y rural, son elocuentes. En las zonas urbanas, la población potencialmente activa era de alrededor de 4 millones de personas; de ellas, 2 millones declararon estar insertas en alguna actividad de producción de bienes y servicios, aunque declararon estar efectivamente ocupadas alrededor de 1.9 millones. Finalmente, un total de 110,394 se encontraban desocupadas. Los valores son significativamente más bajos en las áreas rurales, donde sólo estaban en situación de desempleo un total de 26.172 personas.

Del total de la PEA (3.165.047 personas), alrededor de 313.529 son niños, niñas y adolescentes, es decir, alrededor de un 10%. La magnitud del trabajo infantil, entre 7 y 17 años, en las zonas rurales es de alrededor del 12% de la PEA; en cambio, en las zonas urbanas sólo llega al 9%.

Cuadro 2.1. BOLIVIA: POBLACIÓN DE 7 Y MÁS AÑOS POR CONDICIÓN DE ACTIVIDAD, SEXO Y ÁREA DE RESIDENCIA URBANA - RURAL, 2001.

CONDICIÓN DE

EDADES POBLACIÓN URBANA

EDADES POBLACIÓN RURAL

EDADES

POBLACIÓN TOTAL

     

ACTIVIDAD/SEXO

 

14 -17

 

7 – 13

 

7& +

7 – 13

14 -17

7& +

7 - 13

7& +

14 –17

Desocupado

1,358

5,190

110,394

1,087

2,495

26,172

2,445

7,685

136,566

Hombre

952

3,333

79,060

796

2,009

22,568

1,748

5,342

101,628

Mujer

406

1,857

31,334

291

486

3,604

697

2,343

34,938

Ocupado

53,938

108,552

1,856,866

59,215

81,694

1,171,615

113,153

190,246

3,028,481

Hombre

29,853

53,280

1,047,756

32,478

48,265

751,161

62,331

101,545

1,798,917

Hombre

29,853

53,280

1,047,756

32,478

48,265

751,161

62,331

101,545

1,798,917

Mujer

24,085

55,272

809,110

26,737

33,429

420,454

50,822

88,701

1,229,564

PEA

55,296

113,742

1,967,260

60,302

84,189

1,197,787

115,598

197,931

3,165,047

Hombre

30,805

56,613

1,126,816

33,274

50,274

773,729

64,079

106,887

1,900,545

Mujer

24,491

57,129

840,444

27,028

33,915

424,058

51,519

91,044

1,264,502

Total

878,929

479,311

4,282,656

591,820

249,619

2,461,980

1,470,749

728,930

6,744,636

Hombre

442,707

233,341

2,059,170

307,255

133,298

1,273,350

749,962

366,639

3,332,520

Mujer

436,222

245,970

2,223,486

284,565

116,321

1,188,630

720,787

362,291

3,412,116

TRAE

6.3

23.7

45.9

10.2

33.7

48.7

7.9

27.2

46.9

Hombre

7.0

24.3

54.7

10.8

37.7

60.8

8.5

29.2

57.0

Mujer

5.6

23.2

37.8

9.5

29.2

35.7

7.1

25.1

37.1

TDA

2.5

4.6

5.6

1.8

3.0

2.2

2.1

3.9

4.3

Hombre

3.1

5.9

7.0

2.4

4.0

2.9

2.7

5.0

5.3

Mujer

1.7

3.3

3.7

1.1

1.4

0.8

1.4

2.6

2.8

Fuente: INE. Tabulados especiales del Censo de Población y Vivienda 2001, La Paz, 2003. PEA: Población Económicamente Activa; TRAE: Tasa Refinada de Actividad Económica = PEA/PET.

34 TDA: Tasa de Desempleo Abierta = Desocupados/PEA.

Es ilustrativo observar que la mayor presencia relativa y absoluta la tienen los adolescentes (entre 14 y 17 años), pero

es más abultada la presencia de mujeres

adolescentes.

Una tercera parte de niños, niñas y adolescente (de 7 a 17 años de edad) son trabajadores. El peso mayoritario lo tienen los niños y niñas de 7 a 13 años (22%), el porcentaje restante está integrado por adolescentes (11%). Hay un diferencial de 2 puntos entre las zonas urbanas y las rurales: 34% de los niños, niñas y adolescentes están en las zonas rurales y 32% en las urbanas.

En las zonas urbanas se concentra el mayor número de niños, niñas, adolescentes

y adultos deseosos de encontrar alguna

actividad que les reporte ingresos; por ello, en estas zonas existe un mayor peso de

mujeres adolescentes.

La magnitud de la PEA de 7 a 13 años

decir, 5 mil, son niños, niñas y adolescentes. El año 2001 existían alrededor de 100 mil cesantes, es decir, personas con experiencia laboral que fueron despedidas; de ellos, alrededor de 6.500 tenían edades comprendidas entre los 7 y 17 años. En Bolivia, las bajas tasas históricas de desempleo abierto se explican por las altas tasas de subempleo o desempleo disfrazado que, en los últimos años, se ha visibilizado de manera dramática. La tasa de desempleo abierta es del 2.5% para los niños y de 4.6% para los adolescentes. Al observar los datos discriminados por sexo, se advierte que el peso de las niñas que han sido despedidas es mayor que la magnitud de los niños.

Debido a la importancia numérica y, sobre todo, al alto contenido social que involucra la presencia de niños, niñas y adolescentes en el mercado de trabajo, a continuación se busca una aproximación a la interpretación e incidencia de este fenómeno produce en el territorio boliviano.

es

mayor en las zonas rurales. En cambio,

ilustrativo advertir que los adolescentes

tienen mayor predominancia en las zonas urbanas. Esto revela que son las niñas y

es

El desempleo abierto mide la magnitud

3.1.1. Niños y niñas trabajadores de 7 a 13 años

niños de las zonas rurales los que se insertan

El

año 2001, en el territorio boliviano,

con mayor intensidad al mercado de trabajo desde edades muy tempranas.

la población de 7 a 13 años de edad era de alrededor de 1.5 millones. De esta cifra, un total de 115 mil niños y niñas declararon en el censo que realizaban actividades de

de

las personas que han sido despedidas de

producción de bienes o servicios; y

sus trabajos (cesantes) y de las que aspiran

a insertarse por primera vez en las

actividades de producción de bienes y servicios (aspirantes). La magnitud es

notoriamente más alta en las zonas urbanas

y particularmente fuerte entre los hombres. De los 31 mil aspirantes a insertarse al mercado de trabajo, alrededor de 16%, es

alrededor de 2.500 declararon que se hallaban sin empleo, ya sea por haberlo perdido o por estar buscándolo por primera vez sin encontrarla aún (Cuadro 2.2.).

A pesar de que la normativa establece

que la edad mínima de inserción laboralson los 14 años, existen, hasta donde los datos

35

del Censo 2001 permiten observar, alrededor de 115 mil, niños y niñas que desarrollan actividades de producción de bienes y servicios. Estos niños y niñas trabajan al margen de la ley y, por consiguiente, con alta vulnerabilidad. Están expuestos a abusos y vejámenes físicos y psicológicos de diversa índole. Esta situación debe ser considerada por campañas masivasde sensibilización para informar a la población sobre los derechos de este sector. Es especialmente importante la implementación de acciones urgentes en relación con aquellos trabajos que atentan contra su dignidad y conllevan altos riesgos psíquicos e intelectuales, como el caso de las niñas y niños víctimas de explotación sexual comercial.

La participación de niños y niñas en el mercado de trabajo es elocuente. Los datos censales evidencian que en el territorio boliviano existen alrededor de 116 mil niños y niñas trabajadores que representan alrededor de 8% del total de los niños y niñas comprendidos entre los 7 y los 13 años. El peso relativo es superior en las zonas rurales, donde el 10% declara realizar alguna actividad económica, a diferencia de 6% de las zonas urbanas.

En el Cuadro 2.2, en las series de datos de niños y niñas trabajadores residentes en zonas urbanas y rurales, se advierte que existe correlación positiva entre la edad de los niños y niñas y la edad de ingreso a las actividades de producción de bienes y servicios, independientemente del área de

Cuadro 2.2. BOLIVIA: POBLACIÓN DE 7 A 13 AÑOS POR CONDICIÓN DE ACTIVIDAD, SEXO Y ÁREA DE RESIDENCIA URBANA – RURAL, 2001.

ÁREA/

Total 7 a 13 años (1)

Activos de 7 a 13 años (2)

Distribución Relativa (2/1)

índice de masculinidad

               

EDAD

Total

Hombre

Mujer

Total

Hombre

Mujer

Total

Hombre

Mujer

 

TOTAL

1,470,749

749,962

720,787

115,598

64,079

51,519

7.9

8.5

7.1

124.4

7

221,491

115,335

106,156

7,678

4,394

3,284

3.5

3.8

3.1

133.8

8

215,444

108,536

106,908

9,679

5,384

4,295

4.5

5

4

125.4

9

204,439

103,055

101,384

10,938

6,079

4,859

5.4

5.9

4.8

125.1

10

211,559

108,688

102,871

14,950

8,599

6,351

7.1

7.9

6.2

135.4

11

203,907

104,643

99,264

17,513

9,801

7,712

8.6

9.4

7.8

127.1

12

209,398

106,530

102,868

24,046

13,127

10,919

11.5

12.3

10.6

120.2

13

204,511

103,175

101,336

30,794

16,695

14,099

15.1

16.2

13.9

118.4

Urbana

878,929

442,707

436,222

55,296

30,805

24,491

6.3

7

5.6

125.8

7

129,263

66,543

62,720

2,355

1,329

1,026

1.8

2

1.6

129.5

8

125,486

62,834

62,652

3,513

2,004

1,509

2.8

3.2

2.4

132.8

9

121,596

60,974

60,622

4,664

2,611

2,053

3.8

4.3

3.4

127.2

10

123,745

62,936

60,809

6,819

3,943

2,876

5.5

6.3

4.7

137.1

11

124,610

63,198

61,412

9,126

5,193

3,933

7.3

8.2

6.4

132.0

12

126,472

63,149

63,323

12,394

6,895

5,499

9.8

10.9

8.7

125.4

13

127,757

63,073

64,684

16,425

8,830

7,595

12.9

14

11.7

116.3

Rural

591,820

307,255

284,565

60,302

33,274

27,028

10.2

10.8

9.5

123.1

7

92,228

48,792

43,436

5,323

3,065

2,258

5.8

6.3

5.2

135.7

8

89,958

45,702

44,256

6,166

3,380

2,786

6.9

7.4

6.3

121.3

9

82,843

42,081

40,762

6,274

3,468

2,806

7.6

8.2

6.9

123.6

10

87,814

45,752

42,062

8,131

4,656

3,475

9.3

10.2

8.3

134.0

11

79,297

41,445

37,852

8,387

4,608

3,779

10.6

11.1

10

121.9

12

82,926

43,381

39,545

11,652

6,232

5,420

14.1

14.4

13.7

115.0

13

76,754

40,102

36,652

14,369

7,865

6,504

18.7

19.6

17.7

120.9

Fuente: INE. Tabulados especiales del Censo de Población y Vivienda 2001, La Paz, 2003.

residencia. Es interesante, sin embargo, advertir que a la edad de 13 años cumplidos su representación relativa es la más alta, en las zonas urbanas representa alrededor del 13%. En cambio, los niños y niñas de la misma edad en las zonas rurales representan aproximadamente una quinta parte del total de niños de esa edad.

La participación en las actividades económicas, tanto en términos absolutos como relativos, es mayor para los niños, independientemente del área de residencia (64 mil niños trabajadores versus 52 mil niñas). El índice de masculinidad, que mide la cantidad de niños activos por cada niña activa, tiene una tendencia decreciente, de alrededor de 130 niños activos de 7 años por 100 niñas activas de la misma edad hasta llegar a la edad de 13 años, edad en la que existen alrededor de 115 niños activos por cada 100 niñas insertas en el mercado de trabajo en las zonas urbanas y alrededor de 120 en las zonas rurales.

Es evidente que estos aspectos están asociados al ciclo vital y a los roles que la familia asigna a los niños y niñas, lo que lleva a suponer que la división sexual del trabajo se hace evidente desde muy temprano. Este aspecto es objeto de un análisis detallado más adelante, en la sección relativa a las tareas que desarrollan los niños y niñas en el mercado de trabajo.

3.1.2. Trabajadores adolescentes de 14 a 17 años 10 Los datos del Censo 2001 revelan la

presencia de un total de 729 mil adolescentes entre los 14 y los 17 años; más de una cuarta parte de ellos (27%), es decir alrededor de 198 mil, realizan alguna actividad económica. Al observar su comportamiento, se detecta una situación similar entre los niños y niñas. Existe una asociación positiva entre la edad del adolescente y su incorporación al mercado de trabajo, de ahí que una tercera parte de los adolescentes de 17 años declaró que se insertó en el mercado de trabajo.

Las diferencias según área de residencia son abrumadoras. Los trabajadores adolescentes urbanos de 14 a 17 años alcanzan al 24%; en cambio, los rurales representan el 34% y su incorporación es ascendente con la edad:

los hombres rurales de 17 años llegan a representar casi el 50%.

Entre los adolescentes trabajadores, los diferenciales por sexo en su incorporación al mercado de trabajo de bienes y servicios son elocuentes: En las zonas urbanas, la presencia femenina es mayor que la masculina, tanto en términos absolutos como relativos (57 mil mujeres versus 56 mil varones). La mayor participación en el mercado de trabajo de las mujeres adolescentes se asocia con los roles que la sociedad les asigna desde muy temprano y, asimismo, revela su mayor participación en la resolución de los problemas de tipo doméstico de su entorno familiar.

Cuadro 2.3 BOLIVIA: ADOLESCENTES DE 14 A 17 AÑOS POR CONDICIÓN DE ACTIVIDAD, SEXO Y ÁREA DE RESIDENCIA URBANA – RURAL, 2001.

ÁREA/ EDAD

TOTAL 14 A 17 AÑOS (1)

ACTIVOS DE 14 A 17 AÑOS (2)

DISTRIBUCIÓN RELATIVA (2/1*100)

ÍNDICE DE

TOTAL

HOMBRE

MUJER

TOTAL

HOMBRE

MUJER

TOTAL

HOMBRE

MUJER

MASCULINIDAD

TOTAL

728,930

366,639

362,291

197,931

106,887

91,044

27.20

29.20

25.10

117.40

14

197,077

98,822

98,255

39,374

20,954

18,420

20.00

21.20

18.70

113.80

15

186,906

93,920

92,986

47,607

25,515

22,092

25.50

27.20

23.80

115.50

16

175,303

87,901

87,402

53,129

28,586

24,543

30.30

32.50

28.10

116.50

17

169,644

85,996

83,648

57,821

31,832

25,989

34.10

37.00

31.10

122.50

Urbana

479,311

233,341

245,970

113,742

56,613

57,129

23.70

24.30

23.20

99.10

14

125,710

61,442

64,268

21,578

10,971

10,607

17.20

17.90

16.50

103.40

15

121,545

59,235

62,310

26,638

13,248

13,390

21.90

22.40

21.50

98.90

16

115,847

55,896

59,951

30,529

14,879

15,650

26.40

26.60

26.10

95.10

17

116,209

56,768

59,441

34,997

17,515

17,482

30.10

30.90

29.40

100.20

Rural

249,619

133,298

116,321

84,189

50,274

33,915

33.70

37.70

29.20

148.20

14

71,367

37,380

33,987

17,796

9,983

7,813

24.90

26.70

23.00

127.80

15

65,361

34,685

30,676

20,969

12,267

8,702

32.10

35.40

28.40

141.00

16

59,456

32,005

27,451

22,600

13,707

8,893

38.00

42.80

32.40

154.10

17

53,435

29,228

24,207

22,824

14,317

8,507

42.70

49.00

35.10

168.30

Fuente: INE. Tabulados especiales del Censo de Población y Vivienda 2001, La Paz, 2003. Nota. No incluye a personas que residen habitualmente en el exterior.

En las zonas rurales la predominancia en la incorporación al mercado de trabajo es masculina. Existen alrededor de 50 mil adolescentes hombres y cerca de 34 mil adolescentes mujeres. Es posible que el predominio masculino en las zonas rurales esté asociado a las múltiples tareas de tipo agrícola y pecuario (desde la preparación del terreno hasta la recolección de los cultivos o el manejo de los animales). Sin embargo, no se debe descartar que este fenómeno esté asociado también a la mayor emigración femenina o a un efecto combinado.

Los datos presentados demuestran que la presencia de adolescentes en el mercado de trabajo es de alrededor de 198 mil (6% de la PEA total). Ya se ha indicado que el peso de niños y niñas insertos en las actividades económicas de producción de bienes y servicios es del restante

4%.

Los niños y niñas de 7 a 13 años, como ya se ha indicado, trabajan al margen de

la ley y por ello se encuentran expuestos a una serie de abusos y vejámenes. El artículo 2 de las Disposiciones Transitorias del Código del Niño, Niña y Adolescente establece, sin embargo, que el Estado a través de sus instancias pertinentes debe protegerlos de la misma manera que protege a los trabajadores adolescentes. El artículo 137 del capitulo III del Código del Niño, Niña y Adolescente reglamenta las garantías y derechos del trabajador adolescente; estas garantías, en términos generales, contemplan una jornada de trabajo digna, el goce de los beneficios sociales reconocidos por ley, el goce de seguridad social, permiso para asistir a la escuela sin que por ello se descuente su salario; sus derechos individuales de libertad, respeto y dignidad; sus derechos de organización sindical, la prohibición del trabajo nocturno y el derecho a contar con condiciones adecuadas de vivienda y alimentación acordes con la dignidad de ser humano.

Fotografía: UNICEF / Bolivia 39

Fotografía: UNICEF / Bolivia

39

La magnitud numérica de alrededor de 313 mil trabajadores de 7 a 17 años obtenida de la información del Censo 2001 podría estar subestimando el tamaño

verdadero de la inserción de niños, niñas

y adolescentes. Sin embargo, al no existir

otra información se utilizan estos datos como una buena aproximación a las características del trabajo infantil en Bolivia.

Para intentar una explicación del fenómeno interesa conocer, en primer lugar, qué tareas realizan estos trabajadores, dónde se localizan sus actividades y cuáles son sus condiciones laborales. Para ello, es necesario cuantificar las ramas de actividad económica en las que se insertan, qué puestos ocupan en ellas, la intensidad de su trabajo, el ingreso que perciben y otros aspectos que contribuyan, en lo posible, a imaginar lineamientos de política para aminorar los riesgos a los que se hallan expuestos.

3.2. La estructura ocupacional

La PEA es una aproximación al concepto de la fuerza de trabajo, y permite un acercamiento a las características de la inserción de la fuerza de trabajo en las actividades económicas. En esta investigación interesa conocer la magnitud

y los sectores económicos donde se estaría

empleando a niños, niñas y adolescentes como fuerza de trabajo. Se pretende evaluar las características y categorías de ocupación para, luego, analizar la intensidad y productividad del trabajo donde existe presencia de niños, niñas y adolescentes. Éste será el objeto de análisis de los próximos acápites.

3.2.1. Aproximación a partir de los sectores de actividad económica

Los datos de los sectores de actividad económica han sido revisados detalladamente y se los ha reagrupado en los tres grandes sectores clásicos:

primario, secundario y terciario (Cuadro 2.4.). La distribución de la población de niños, niñas y adolescentes económicamente activos en las diferentes ramas de actividad económica revela la existencia de una dicotomía entre áreas urbanas y rurales. Mientras en las zonas urbanas cerca de tres cuartas partes se

inserta en el sector terciario, en las zonas rurales más de tres cuartas partes (77%) declara trabajar en alguna actividad del sector primario. Es posible que este predominio se explique por la importante presencia de niños y niñas en las labores agrícolas y en actividades de explotación de minerales. El sector secundario tiene

el segundo lugar de importancia en las

zonas urbanas y el tercero en las rurales.

El escaso desarrollo de las fuerzas productivas y la creciente heterogeneidad de las unidades económicas en Bolivia han consolidado una estructura productiva eminentemente terciaria y, dentro de ella, cobran importancia las actividades ligadas

a la intermediación y a los servicios

personales. En las zonas urbanas, más del 70% de los niños, niñas y adolescentes

realiza labores asociadas a la intermediación

y a la prestación de servicios (74% de niños

y niñas y 72% de adolescentes). En cambio, en las zonas rurales existe un peso mayoritario de niños, niñas y adolescentes en el sector primario de la economía.

Cuadro 2.4. BOLIVIA: POBLACIÓN OCUPADA DE 7 A 17 AÑOS POR SECTORES DE ACTIVIDAD ECONÓMICA, SEGÚN ÁREA DE RESIDENCIA, EDAD Y SEXO, 2001.

ACTIVIDAD/

NIÑOS Y NIÑAS (7 A 13 AÑOS)

ADOLESCENTES (14 A 17 AÑOS)

ÍNDICE MASCULINIDAD

ÁREA

TOTAL

HOMBRES

MUJERES

TOTAL

HOMBRES

MUJERES

7 - 13

14 - 17

Total Casos

87,059

49,004

38,055

171,476

92,905

78,571

   

Primario

7.60

9.90

4.70

5.90

9.50

2.40

276.00

394.00

Secundario

18.30

24.30

10.60

22.20

35.70

8.90

299.00

396.00

Terciario

74.00

65.80

84.70

71.80

54.70

88.70

101.00

61.00

Urbano

100.00

100.00

100.00

100.00

100.00

100.00

130.00

99.00

Casos

45,251

25,601

19,650

99,750

49,558

50,192

Primario

80.60

84.10

76.10

75.70

82.00

66.20

141.00

189.00

Secundario

5.20

5.20

5.10

11.80

10.40

14.00

128.00

113.00

Terciario

14.30

10.70

18.80

12.50

7.70

19.80

73.00

59.00

Rural

100.00

100.00

100.00

100.00

100.00

100.00

127.00

153.00

Casos

41,808

23,403

18,405

71,726

43,347

28,379

Fuente: INE. Tabulados especiales del Censo de Población y Vivienda 2001, La Paz, 2003. Nota. No incluye a personas que residen habitualmente en el exterior.

Independientemente de la edad y del área de residencia, se advierte que en la inserción laboral de los niños, niñas y adolescentes existe una marcada división sexual del trabajo. Los hombres se insertan con mayor predominancia en las labores de tipo agropecuario y en actividades de transformación; en cambio, las mujeres son significativamente mayoritarias en las actividades de tipo terciario.

Al observar cada una de las áreas de residencia, queda claro que las distancias entre las actividades de hombres y mujeres son mayores en las zonas urbanas. Es posible que la expansión urbana del comercio y los servicios, actividades donde existe una alta proporción de mujeres, se explique porque se trata de empleos altamente intensivos en mano de obra y de muy baja productividad. No son sectores capaces de inducir ni de difundir progreso técnico y menos de generar y multiplicar empleos de calidad, situación que torna vulnerable a la población femenina inserta en esas actividades.

Se debe resaltar que esta situación es similar en el ámbito de la población económicamente activa nacional. Esto quiere decir que los niños, niñas y adolescentes se insertan en los mismos sectores del mercado de trabajo que absorben a la PEA en general.