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¿Cómo se puede ayudar a los niños que presentan un retraso en el

desarrollo y que recuperan lenta y tardíamente o presentan un


trastorno? Hay que disponer y proporcionarles todos los recursos
posibles en forma de estimulación temprana, apoyo psicopedagógico
y psicoterapia. Ocurre que la presión social porque lleguen a
equiparase a los demás, por la “normalidad” es enorme. La mayoría
de los padres refieren que a ellos lo único que les importa es que su
hijo sea feliz; pero no nos engañemos: todo padre y madre se
preocupa (a mí me preocuparía, desde luego) cuando ve que su hijo
no alcanza el nivel escolar, no rinde al nivel esperado, se distrae, se
bloquea ante los deberes, no comprende, sufre comparaciones entre
los propios niños, se siente con baja autoestima, no sabe o no tiene
recursos para relacionarse con los compañeros adecuadamente…

Los niños, desde luego, sufren por impotencia y terminan siendo las
víctimas. Algunos, ni siquiera entienden por qué deben estudiar, qué
sentido tiene en sus vidas. ¿Qué van a hacer ellos si nadie les dio los
nutrientes físicos y afectivos que necesitaban para un adecuado
desarrollo? Recuerdo el caso de un joven adoptado a la edad de
nueve años, cuya vida se había caracterizado por recorrer
diariamente muchos kilómetros para poder encontrar comida en un
pueblo cercano, con su hermano a hombros. Además, a las noches,
debía de estar vigilante para tratar de proteger a su madre y
hermano de las palizas que el padre les daba cuando llegaba bebido.
Al llegar a la familia e incorporarse al colegio -nunca había asistido a
clase-, no entendía el sentido del estudio. Él quería trabajar y esto
propiciaba muchos choques con los padres y profesores. No
olvidemos que muchos chicos y chicas puede que carezcan de los
cimientos emocionales y cognitivos que están en la base del
aprendizaje escolar, pero pueden ser muy buenos profesionales.

¿Cómo convertir la experiencia escolar en una vivencia que no


ahonde en el sufrimiento de estos niños y sí en una vivencia
resiliente?

Aludir a la institución escolar es hacerlo a un ente abstracto. Hablar


de qué debe hacer la escuela es hablar de ¿quién? En mi opinión, al
final, sea el sistema que sea, debemos de aludir a la buena
disposición, profesionalidad y dedicación de los maestros y maestras
que quieran formarse en este campo, y que quieran tener (lo más
importante) un compromiso personal con estos niños porque piensan
que sacarlos adelante es tarea de todos. Por ello, en suma, todo
depende del tutor o tutora que le toque al niño: que sepa ganárselo,
sea firme y cariñoso, interprete adecuadamente por qué no puede
aprender como los demás y le transmita un mensaje
desculpabilizador , baje la exigencia (exigencia no es esfuerzo), le
refuerce positivamente, colabore con los padres (no que les
presione), le dedique todo el tiempo que pueda… En fin, se constituya
en un tutor de resiliencia que acompaña al niño sabiendo que lo más
importante que puede hacer por él es tener otra mirada en la que
aquél sienta que su profesor/a quiere que aprenda y se eduque para
la vida. Yo he trabajado en coordinación con muchos de estos
profesionales y probablemente no saben en verdad, cuán de
importantes fueron en sus vidas